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                  <text>Organo Mensual de la Uníversídad de Nuevo León
Registrado como articulo de 2da, clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 29 de Abril de 1944

D. A. S. U.

Núm. 6

Año/X

Junio de 1952

~ etn6lflHJfl ele JuflH "~~~~~,f

!l! Lorenzo Hervás yPanduro
Federico URIBE .
.4 mi .llaeslro, Sr. Dr. Don JOSE GAOS, por cuyas indicaciones se emprendieron, hace die= años, los repasos
que sustentan el siguiente resumen.

Lo que primeramente alcanzó valor de sorpresa, al deter,
minarse como temática, para una tesis de grado en la Facultad
de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma dé
México, la recopilación y ordenamiento de algunos datos para
informar un capítulo de la Historia de las Ideas Biológicas du,
rante el siglo XVIII en la Nueva España, fué la sorprendente
riqueza de una de las primeras consultas aconsejadas: Se tratába
de la Idea dell'Universo del Rev. P. Dr. Don Lorenzo Hervás y
Panduro.

Don Juan de Dios Peza

"Cada palabra, cada pensamiento,
Cada acción de mis hijos adorados
Era para mi pluma un argumento,
Por eso están en lágrimas bañados".

A una distancia de cien años del nacimiento de este eximio
poeta mexicano, (29 de junio de 1852), levantamos nuestro
canto lleno de fervor y reconocimiento hacia el hombre que
desde los días preciosos de su juventud, supo marcar en el ritmo
de su vida, caminos de altura, y destacar su obra con perfiles cla,
ros y precisos, hasta considerarlo, con justicia, como uno de los
valores dentro de las letras mexicanas.
Pasa a la PAg. 7

Ya desde antes, el hallazgo del Pa-

Zarco Cuevas y la honesta determina-

dre Hervás, animaba y entusiasmó en

ción de "examinar si los ditirambos

la erudición de las páginas de Don M.
Menéndez y Pelayo. Más todavía se volvía simpática la figura del ilustre religioso español, al recordarlo en el ostracismo poco más tarde de sus treinta años, en la comunidad y cercanía
de un Francisco Xavier Clavigero y demás miembros ilustres S.J. Su dedicación de bibliotecario vaticano al extremarse las desazones napoleónicas al
principio del siglo próximo pasado,
aureolado, si cabe, más todavía su figuración evocativa. Con toda sinceridad sin embargo, lo que por entonces
menos se admitía, muy personalmente,
en abono de la fama y de la sabiduría
del Rev. P. Hervás, era lo traído a
cuento por ~!ax ~lüller en sus conocidas Lecturas en las que por una especie de proclamación de campeonato,
al concederle quíntuple conocimiento
de poligloto que a Gébelin lo dictamina instaurador de la lingüística moderna. Bastaría para justificar esa reticencia, señalar las opiniones que respecto a tales asuntos, emite el P. Errandonea: El interés y la atención de hace diez años, iba hacia otros rumbos;
r,or esq no hubo entonces oportunidad
de esclarecer Jo aceptable o lo extremoso en semejantes ámbitos de la crítica.
En la actualidad, tras la celebrada
tesis doctoral de Don Fernando Lázaro Carreter, Las Ideas Lingiiisticas en
E.spwia durcmte el Siglo X\'Ill (Cons.
Sup. de lnf. Cien!. Rev. de Fil. Esp.
~ladrid, 1949) en la que con ejemplar
paciencia e intachable método, se enmienda la hipérbole de ~lüller, por Jo
tanto la exaltación de M. y Pelayo
cuando lo cita, mediante ]as oportunas
alusiones a Viñas (H. y Pand. y la
Filol. comp. 1917) lo emprendido y alcanzado a cumplir a empeños del P.

elogiosos que en 1861 le dedicó Max
Müller, en sus inolvidables Lecturas,
pueden tener vigencia ... ", el reconocimiento en la misma tesis citada de
la prioridad ele Hervás, respecto al
mapa malayopolinesio idiomático fren~
te a Humboldt, de tipo equivalente a
la que debe otorgársele a Don Andrés
~lanuel del Rio en relación al propio
Barón, sobre el descubrimiento del Vanadio; así como la clara superioridad
del P. Hervás ante Don Gregario Mayáns y Sisear, Guichart, Marino, Thomasson (F. Lázaro Carreter, Jg, cit. pg.
70-1 y pg. 100 a 112) y la clara conclusión de la pg. 110 (ibid} de "El mérito gigantesco de "Hervás está, no en
haber sentado ese principio, sino en
haberle dado entrada en un trabajo
constructivo, ... " al referirse al ya manejado por "el farragoso Arn1esto, en
su Theatro Anticritico: ... mudanza o
iri versión de las voces de la Sontaxis"
(ibid pg. 108) por el P. Larramendi y
por Lord Monboddo y sospechado por
otras autoridades, han permitido no
cambiar el signo, sino como puede anticiparse, depurar y establecer correctamente la justa admiración que merece el erudito filólogo e.pañol a quien
aquí se estudia.
Es suficiente recordar que bien a
pesar de lo últimamente dicho, ya por
el también S.J. Friibes (Trat. de Psicol.
Emp. y Exp. 3a. Ecl. 1944, Madrid} respecto a la inclusión o alejamiento de
la psicología del núcleo filosófico materno; bien por Don l\lanuel García Morente (Lec. Prelim. de Fsfía. Bs. Ars.
1938) acerca de que "Todavía Descartes es al mismo tiempo filósofo matemático y físico. Todavía Leibniz es al
mismo tiempo matemático, filósofo y
1

Pasa a la Pág. 8

�La Epoca Literaria de Sor

JUHNH INES DE LH -CRUZ
Jesús REYES RCIZ.

en la Orden de San Jerónimo -tal lo
mandaban las reglas de los agustinoslo criollo, lo mexicano del apellido, le
sirvió de titulo y honor. Afuera, en la
calle, bien podría estar esperando por
muchos ·aiíos el vascongado mote de
Asbaje y Vargas l!achuca para que s~
Je admitiera con toda su sonora pedanteria.
.
Aparte de su apellido, lo demás del
concepto de nacionalidad que Sor Juana asimiló y desenvolvió tan portentosamente, en anticipada visión de Patria vendrá con el paisaje, con el idioma.' Y, también, por cuanto ya se dijo
que define la mexicanidad de _Alarcón.
Y por la sobria mesura, el delicado mgenio, el amor a la forma y el cuidado
de sus límites, el primor en el "tono
conversable y discreto" de que habla
Alfonso Reyes o la "Usa elegancia" que
no es prosaisismo, a que alude Valbuena Pral.
Como corresponde a toda obra escrita dentro de lo barroco prerromántico, la de nuestra Décima Musa va
irradiando largamente a través de
aquella su nota de mexicanismo, afir•
mándola, confirmándola, como una
ufania de nuestra estirpe,
Esta nota tiene múltiples cadencias.
Lo mismo es predominio del senti•
miento, amor y exaltación a mi tierra
-como la llama- cuando orgullosamente la describe a la Duquesa de
Aveyro:

un incontrffstablc mestizaje psiquico,
que va más allá del orden lógico, de la
razón; que no tiepe por qué ser, sino
c¡ue es, así, natural, irreflexivo, espontáneo: forma de amor a México, sen•
tida y no de propósito, que es la mas
genuinamente mexicana, como lo afirma don Ezequier A. Chávez.
Confirmando este mestizaje, imagina
al hijo del Virrey Conde de Paredes,
nacido en nuestra Patrif,, "pastarse
1)or la cartilla", llenarse de sabiduría
hasta que se vea en él:
" una maravilla n_ueva:
de (uiadir más a lo más:
de qne el meXicano crezca."

;,(o el español, que bien lo era por
el derecho de la sangl'e, sino el mexicano, que ejerceria su nacionalidad
por el derecho del suelo donde vió la
primera lnz.
En el mexicanismo de Sor Juana, la
inteligencia, ~eflejo de la dispersión,
es forjadora de un evidente · espíritu
nacional, no sin que antes destella
-respecto a negros esclavos y a in•
dios- en relámpagos de las futuras y
necesarias revindicaciones que su piedad redentor-a ilumina.
Este Ultimo indicio, señalado textualmente por don Ezequiel A. Chávez,
parece, con todo, demasiado elaborado; no asi el paisajista, pincelada
maestra que con un solo trazo describe: identifica, la físonomia pintoresca
", .. que yo, señora, naci
de México. Y es que el paisaje, solien la América abundante,
dario, fundid.o a las emociones del arcompatriota del oro,
tista, vive como un "yo" indivisible
paisana de los metales;"
con él; se asoma por sus ojos, se ex•
presa con su lengua, se describ~ con el
Paisana de breve oreja· y grandes más leve ademán de sus manos. En el
arracadas de oro, que ;ive en piso de Romance Decasilabo que pinta la prometal, lo mismo, exactamente lo mis- porción hermosa ele la Condesa de Pamo, que en "La Suave Patria" de Ló- redes, lo demuestra cuando, en síntesis
pez Velarde, el gran señor de la pro- de color y dibujo, logra una evocación
,·incia mexicana.
del trópico, paisaje netamente mexicaEs también lo bello, que se evade de no, y da a la poesía un carácter natiJo estrictamente racional y compone vo, aunque emparentado, como blande flores, maravilla, a la divina Prote.c- cas piedrecilla·s inconfundibles para
tora Americana, "que a ser se pasa Ro- señalar el camino y no perderlo, reDe la iconografía de Sor Juana
sa liejicana, apareciendo Rosa de Cas- pentinas visiones de la Patria, tales
tilla." Y es húmeda nostalgia infantil como la Sierra Nevada -lgs volcaen el arrullo "o lo criollito" del ·Niño nes- que aunque tiene cerca el humo,
Dios, o el sonecillo negro de sus Ensa• ella se está siempre blanca; las abunIV
ladas, sus Pilicos y sus "congas", en dantes venas por donde Europa deque ni el habla, ni menos los persona- sangra los minerales; el plátano que,
MEXICANIDAD Y ORiGEN FAMILIAR
jes, resultan exóticos y puramente tí- por su tamaño, da idea de una gentil
picos, si ya se saben los nombres de estatura. Ya más profundamente, en lo
Juana Ramírez ... Y no Juana Inés de Asbaje, Vargas Ma- los esclavos de su abuelo y su madr~, be.llo viYo, estrictamente racional, sal•
chuca y Ramírez. Que ella firmaba con el primer nombre y "ese como la mulatilla Juana, su tocaya, que tarán las alusiones a las láminas de
·estuvo a su servicio por medio de do- pluma, 3 los indios de Xochimilco, a
es el suyo verdadero, con el que se le debe de méncionar, y así nación materna.
'.llartin Garatuza, a los gentiles ~locteconsta en su retrato que se conserva en el Museo Provincial de · La belleza crea sus leyes para cada zumas, a las mágicas infusiones de los
Toledo, y por tanto es impropio que se le llame Juana de Asva• caso; para el del patriotismo de Sor· indios herbolarios y, en concepto pleJuana, lo hermoso simbólico es ley no de s.eparación racial, que es proceje." Tal dice don Francisco Fernández del Castillo.
ineludible. Así, dirá en una soberbia so de integración patria, se referirá a
En la reposada gravedad del Convento de San Jerónimo, alegoría, lo que es escudo y triunfo de fos Gachupines que parecen recién venidos. Jugo y esencia de la tierra y,
el eco hace resonar el Juana y el Ramírez de celda en celda, re• Mé-xico en un ave:
para repetirlo con Vossler "frescura
botándolo de uno a otro lado de los corredores, en juego que es
"Levántate América ufana
juvenil de la altiplanicie mexicana."
familiaridad, cariño. Juana, la Madre Juana ... ¡Tan bien que
la coronada cabe.za
Gracias a ese nacionalismo, produc•
le hubiera quedado lo de Abadesa, que ella desechó!
y el dguila mexicana
to de su propia manera de ser y de
el imperial vuelo tienda."
sentir, la poesía del siglo XVII halla
Juana Ramirez. :Mexicanidad. El rosJuana ... Ramírez. ¿Por qué no de
propia expresión en nuestro suelo. A
tro, por ]os ojos, no lo desmiente. Me- Asbaje, mucho más literario, menos
La forma depende del fondo; es nor- resar del Renacimiento, o por encima
nos aún el predominio del sentimiento vulgar, más a propósito para el lucir ma de Jo barroco. En la poesía sorjua- cte él, que cambia el tono de la vida, la
profundamente me1ancólicO, la voz eñ nobiliario de la Corte de los Virreyes? nista lo comprueba el hecho de intro- mentalidad y cultura filosóficas de Sor
sordina, la discreción.
Pues, qué ¿.no se vanagloriaba ella de ducir cantares en lengua mexicana en Juana son el baluarte que impide la
Ramirez. Sí. Ramirez. Aunque el su ascendencia y de la lengua de · sus los Villancicos; asimismo, en el prólo- invasión barroca de nuestras letras. De
bien entonado gentilicio del Ramiro abuelos cuando escribe a don Juan go de "El Divino Narciso" hay danzas este modo, la influencia de las. letras
godo proteste. Nadie le pondrá aten- Orve y Arvieto: " ... Siendo, como soy, y cantos mexicanos, ritos paganos en espaiiolas sobre las americanas no se
ción, cuando una novísima sonoridad rama de Vizcaya ... vuelvan los frutos honor de los dioses de las siembras· y consuma plenameilte sino que se· asirestalle en el apellido, a.l pronunciar 1a a su tronco y los arroyuelos de mis dis- aun se alude a la subversión de los inmila, se vuelve propia manera en el
"Erre" mayúscula con la dinámica de cursos tributen sus· corrientes al Mar a dios. No es tampoco inusual en ella el
tono severo de ]a expresión, exclusivala modulación criolla · y cuando la quien reconocen su origen ..."?
empleo de expresiones populares, de mente usado por ese-peculiar ·modO de
"zeta" final, en vez de quedarse casi
De Asbaje, como don Pedro Manuel formas, de costumbres. El elemento ser del barroco mexicano. Ello permimuda teatralmente, como en el habla de Asbaje y Vargas Machuca ... natu- popular es, en la . obra de Sor Juana,
castellana, se insinúe con ligero silbo ral de la Villa de Vergara, en la Pro- observación directa de las clases so- tirá que nuestra literatura se siga expresando para siempre en su tónica
de plumas que danzan colores y los vincia de Guipúscoa ... quien con de- ciales.
distintiva: Parquedad en las redunbrillan, zumbando, zigzague3ndo visto- seo de corregir los yerros a las entraA merced de estos datos, la Madre dancias; ecuanimidad en las comparasamente sobre el indiano suelo de Mé- ñas de la tierra, tan de nobleza pródi- Juana, nacida en México, creada en
xico; lo mismo que la "ese" y la "ce", gas como estériles de caudal, pasó a . México, muerta en México y a merced ciones.
Reducido a producto de sensaciones
tan graciosamente en confusión dentro Indias, según el Padre Calleja.
también de fuerzas y resortes misterio- visuales y apreciaciones· literarias, el
de la rima consonante del verso, para
Pero no; Juana Ramírez. Que así co- samente ocultos, ya que no en su sandato de mexicanidad de Sor Juana tiedar el santo y seña de nuestra peculiar mitnza lo mexicano en ella: Por la fe
gre ancestral, si _en su corazón, ellá, de ne vida exterior, es cierto; pero hay
prosodia mexicana.
del bautismo. Y para haber entrado suyo razonadora, genera y desarro1la
algo mucho más solemne y más intimo

Armas y Letras + Pág. 2

en ese aspecto de su nacionalismo. EsLa requisitoria e~tá en pie, como un
Sus versos. si se profundizan, están Marquesa de la Laguna y su dignisimo
te algo es todo en su vida: Es su nom- anatema, viva a los trescientos años, pletóricos de esta "no cabal relación", esposo, que para el Conde y la Condebre. Por él, se dijo ya, principia su tremenda en su reproche, vaticinado- sino "indicio breve" con que quiere sa de Paredes. Lenguaje formal, exprecarácter mexicano . Y con él se pre- ra, cayendo como el peso del mundo decir, gritar, que ella amaba, que ella sivo; pero inocuo.
tende interpretar psíquicamente el te- sobre las conciencias.
podía amar, que ella queria amar con
Aquel empeñarse con el Virrey para
rna amoroso de sus versos . y su volunAhora ya se sabe qué dolor anuncia purisima pasión terrena; pero que una que por su mano se._ consiguiese algún
tad de enclaustramiento.
su enclaustramiento. Sor Juana no pro- culpa de pecado de origen, acercándo• favor, aquel su bella Elvira, su Laura
' ¿ Por qué Sor Juana jamás se ufanó fesó por decepción amorosa alguna; la por el dolor al cielo, la arrojó del divina, su morir sólo por tí, son zaladel apellido paterno con la alegría fi- tampoco para gozar de una ancha li- deseado paraíso .
merias propias de la época y de los falial de quien lo tuviera a gala? Pues bertad para el estudio. Su total nega';El no ser de padre honrado ..." vores solicitados y recibidos. Cuántas
aclarado está que don Pedro Manuel ción que tenia al matrimonio -pre- Tórtola gemidora que se queja y todaveces tuvo que pedir mercedes para su
de Asbaje tuvo con doña Isabel Rami- ámbulo humano de su llamamiento di- vía raciocina. Y ¡qué bien explica el
hermano Anfriso, al que festeja en su
rez de Santillana •Una hija Monja, ade- vino, como dice Méndez Plancarte- verso lo que hay de silencio en quien
cumpleaños con un soneto, o para Jo•
más de otras dos. Pero nada más se era su cabal conciencia de que, ante el era charla, platicadora comunicación,
sefa Maria, la hermana con quien iba
sabe. ¿ Cuándo murió el padre de Jua- terrible golpe de realidad que la expul- alegria desbordada! Sus admirables a la "Amiga."
na Inés? ¿Lo conoció ella? ¿Supo él saba del mundo, lo más decente para poesías amorosas ¡ cómo nos parecen
Pero ... ¿quién es este Anfriso? To~
de las glorias de la hija? ¿ Por qué ella, ella era el entrarse Monja. ¿Qué más ahora defensa y reivindicación de la
davia otro dato más que conturba;
ternura y amor, bondad y nobleza, no podía hacer quien "era de su Patria madre, reproche y tristeza por ]as baotro dato arrancado así, con desgarralo menciona jamás en sus brevemente toda el objeto venerado", ante el obs- jas pasiones del padre! ¡Cómo no lamiento, con dolor no exento de cierta
delineados recuerdos de la niñez, co- curo imposible de lavar su mancha mentarse ella de 1a confusión de senbrutalidad, al testamento de la madre
mentados tan por la superficie, tan por original? "Más terrena que nunca, por timientos -amor puro y pasión desde Sor Juana. El docuffiento en cueslo exterior, que nada dicen?
ese origen infausto -comenta el pro- viada- si la experiencia amorosa, su tión dice en la última parte del párraHay una gran puerta que, o bien se pio Méndez Planearle- que amarga- experiencia, sufrida en la deshonra
sabe abrir para entrar por ella limpio mente habré repercutido en una turba- materna era como dolor sentido en fo marcado al margen con el número
diecisiete: "Y asimismo declaro por
de pensamiento, o bien debe dejarse da infancia y en un tremendo y rubo- carne propia! Y ¡cómo no vengarse
para siempre cerrada, si es el caso de roso dolor de toda la vida, desde su triunfalmente del agravio exclamando tales mis hijos naturales a Don Diego
atarse al cuello una piedra de molino azorante vislumbre. Y aún más celeste con rabia no contenida: "Bien haya la Ruiz Lozano, a Doña Antonia y Doña
Inés Ruiz Lozano ." Anfriso es, pues,
y arrojarse al mar. Esta puerta es la que antes -por esa cuna demasiado
que nos os quiere."! En las famosas Don Diego Ruiz Lozano, hijo natural
de los secretos que no nos pertenecen humana- cuando, a pesar de tan gra- "Redondillas", está encerrada toda su
de doña lsabel Ramírez de Sanlillana
y que, sin embargo, un día nos atreve- ve áncora en tales lodos, su alma y su
tesis mora], que es anatema del padre; y del Capitán Diego Ruiz Lozano y
mos a violar para entrar al sagrado re• arte nadá perdieron de su diamantino conmiseración de la madre.
Zenteno, que casó con doña Catalina
cinto de una existencia, a derribar fan- imperio de la razón, de su diáfano ímAl impulso de su ansiedad de amar, Maldonado Zapata, aunque después letasmas, a deshacer las sombras, a rom- petu de virtud y santidad, de su claro que frustra la razonadora consciencia
per el maleficio de los densos vahos de y robusto equilibrio y de su alada ale- de su origen, ¡qué humana se muestra! gitimó a los medios hermanos de la intocada Monja.
las aberraciones, arrancar de cuajo la gría, divina y humana, para la tierra
Quien ha traído a presencia con remaraña de las maledicencias, a vencer como para el Cielo." Asi se nos mues"Sieuto un anhelo tirano
verente
piedad estos documentos, es el
el tiempo y a suscitar la historia, has- tra Sor Juana ahora.
POI' la ocasión a que aspiro
investigador don Guillermo Ramírez
ta salir finalmente a la luz, a plantarse
¿ Por qué antes no se ha dicho con
y cuando cerca la miro
España, pariente, en grado lejano, de
sin miedo, sin malicia, sin prejuicios, palabras tan bien escritas este juicio?
yo misma aparto la mano."
Sor Juana. Es cierto que la verdad, en
frente a frente ante la Verdad, lo mis- ¿Por qué Méndez Planearle no lo ha
Para desengañar a los que la pre- toda su púdica desnudez, duele a vemo 'que un niño se detiene ante la nu- terminado agregando que la causa tenden, los celará, les fingirá desdén o,
ces, amarga de la sal del llanto tan cobe que pasa.
amorosa no ha sido causa de lo cau- sin bastantes fundamentos, reñirá a
pioso ql!e destila. Pero también es preQue no penetre en esta Verdad quien sado?
aquel a quien Je diera la vida, Sabien- ciso considerar que ella aviva un fueno tenga, como los poetas, ojos pueriDe todos modos, basta ya de rigores, do c;ue no tiene derecho a amar. Hules. Que los torpes, los necios, los es- de sombras necias y de indicios vanos, manísima, confesará que debe fingir go purificador, como el que quemó los
candalizados, los que han ofuscado para decirlo como ella misma. Basta. situaciones, o crearlas deliberadamen- labios del Profeta.
¿Hubo una legitimización posterior
con su insidia el esplendor de Jo ver- Aquí el amor no es impulso frenético te para no arrastrar tras de su amor a
de
Juana Inés por parte de su padre,
dadero, sean echados como los merca- ni pasión; es anhelo, es nostalgia. Y un hombre a quien no Je es dado inclcomo
existió en el caso de sus medio
deres del templo. Hay que arrojar pa- certidumbre de que jamás le será dado tar al matrimonio sin llevarlo al des•
hermanos? Nadie lo sabe. Los hechos
ra siempre a los falsarios. Porque, oíd- amar. Por eso dice:
honor, porque ella se considera seña~ parecen demostrar lo contrario. Acaso
lo: Esta es la verdadera vida· de Sor
lada con el estigma de lo bastardo. En los Virreyes conocieron la culpa de
Juana Inés de la Cruz. Y su muerte
este afán de fingir:
"Ya, desengaño mio,
quien no era culpable r redoblaron patambién.
1/egásteis
al
extremo
ra ella su ternura y su aprecio. ¡ Qué
"En el nombre de Dios Todopode"Hasta el labio desatento
que pudo en vuestro ser
más podía darles a cambio de su com•
roso. Amén. Sepan cuantos esta carta
suele equivoco tal ve:,
verificar
el
serlo.
prensión,
en prenda de gratitud, que
vieren de mi testamento, como yo, Dopor usal' de la allivez ·
Todo lo habéis perdido ..•
sus versos, compendio y suma de su
ña Isabel Ramírez, vecina y labradora
encontrar el rendimiento."
Mas no todo ...
propio espíritu! Lo que está comproen términos del pueblo de AmecameNo
envidiaréis
de
amor
bado es que se cerró estrechamente el
ca, de la provincia de Chalco, hija leSi todos los datos anteriores son atis- cerco de los lazos consang4íneos, en
los gustos lisonjeros . ..
gitima de Pedro Ramirez y de Beatriz
bos, "indicios breves" de este inaudi· un fraternal abrazo que confundió a
El
no
esper~r
a
alguno
Ramirez, naturales de los Reinos de
to hallazgo, en su Carta a Sor Filotea los Ruiz y a los Asbaje en su amargume sil've de consuelo,
Castilla y vecinos aue fueron de esta
de la Cruz, la ~ladre Juana si tendrá ra y en su dignidad. Que por digna
que
también
es
alivio
dicha provincia y labradores en ella,
graves, dolorosos momentos de verdad entró Sor Juana al convento; no por
el
no
buscv.r
l'emedio."
ya difuntos, estando como estoy enfery claridad que, aunque sea en su con- fruslerías de amor, que tal debieron
ma en cama, de la enfermedad que
tra,
la verdad siempre ha sido natural parecerle los desengaños, si los tuvo, a
i Ah , sus esperanzas desvanecidas en
Dios Nuestro Señor se ha servido dary costumbre, pues Dios le ha dado quien era suficientemente voluntariosa
el
,·iento;
su
voz
que
se
queja
muda;
me y en mi entero juicio y cumplida
gqmdisimo amor a la Yerdad ... Y con Y libérrima para vencer con su cons~
memoria, creyendo como firmemente sus cansadas lágrimas; su verde ramo
,·oz
dolida, pero valerosa, confesará: tancia al "vencedor rapaz."
creo, en el ~listerio de la Santísima ele marchita esperanza; su flor delica'·Sabe
el Sellar, y lo sabe en el Mundo
Juana Ramirez, que tanto gloria dió
Trinidad, Dios Padre, Dios Hijo, y da y su peña altiva, que son su dicha,
quien
sólo lo debió saber, lo que in- a nuestra gente, "honra y lustre de amDios Espíritu Santo, tres personas dis- aquella; ésta, su firmeza! Con qué adtenté en orden a esconder "mi nom- bos reinos, admiración del mundo y
tintas, y un solo Dios Verdadero ... Y mirable paisaje interior se pintará ella
bre". Si, el de Asbaje, que ella hubiera pasmo · de los ingenios", considera que
temiéndome de la muerte por ser cosa que es
tenido a orgullo lle,·ar, de haber esta- como nació noble, ese fué de su mal el
natural en toda criatura y su hora indo limpio.
primer paso. Así lo dice en "Los Emcierta, bago y ordeno mi testamento y " ... el ciervo herido
Con ingenuidad que no se sabe si es peños de una Casa", cuando deposita
última voluntad en la forma y manera que baja por el monte acelerado
candor pueril o ceguera apasionada, en las palabras de Leonor su propia
siguiente: Primeramente encomiendo buscando, dolorido,
don
Ezequiel A. Chávcz pregunta: ¿Qué autobiografía. La causa de su desdimi alma a Dios Nuestro Seiior; ... y alivio al mal en un (l.rroyo helado,
sería
ella? ¿Qué sacrificio increíble, cha, de su daño, fué su discreción. Con
pasando de esta presente vida, -mi y, sediento, al cristal se precipita ..."
que su confesor y Dios s·abían? Y lue- serlo, conservó impoluta su dignidad.
cuerpo- sea enterrado en la Iglesia de
go pretrncle plantear innumerables te- Pero su pecho fué sepulcro de ella
dicho pueblo, en la parle y lugar donHerida, si, por el cstigmatizante orisis psicológicas en torno al tema del misma.
de pareciere a mis albaceas ... Item, gen; huyendo precipitadamente del
amor, sin que se le ocurra volver los
Sor Juana se yergue ahora, como
declaro que yo he sido mujer de esta~ mundo, a los quince años para ir a reojos a la frase clave: "esconder mí una torre del cielo, toda fortaleza, todo soltera y he tenido por mis hijos fugiarse a la vida monástica que, en un
nombre", a pesar de que esta última da derecha virtud, coronada en su más
naturales, a Dofia Josefa :Maria, y Do- principio, debe haberle parecido "arropalabra la pone entre comillas. Otros alta altura por la primera nube de la
ña María de Asbaje y a la Madre Jua- yo helado" que, de todos modos, le dacomentaristas intentarán interpreta- mallana, que le cüie aureola. Nadie la
na de la Cruz, religiosa del Convento ría agua durisima para su sed de ,·ivir
ciones mucho más absurdas, sobre el toque más. Su deslumbrante condición
del Señor San Jerónimo de la ciudad en paz consigo misma, lejos ya de quiefondo
de stt efusión cordialísima para humana, ya límpida refulge para siem•
de México ... "
nes debieron zaherirla, de quienes fuelos ,larqueses de la Laguna. Aun los
pre. Probablemente una nocturna tris•
Hija natural. Dos palabras que con ron contra ella, como contra una tier•
más ponderados, sugieren que el asun- teza se apodera .de nosotros en este
la brevedad de su instante vienen a na rosa. Y aún se defendería, como
to no dejaba de plantear desazonadas instante de las revelaciones. Ya maña
echar por tierra las elucubraciones de sintiendo quemadura en Baga viva, ale-"
interrogaciones, mismas que, antes de
será alba claridad plena. A los trestoda índole, tanto tiempo suscitadas gando:
aparecer el testamento de la madre de
cientos años, algo. como una melancopara explicar, cada quien a su manera,
Sor Juana, debieron ser desechadas
lia
llena de dulzura y de paz ha venido
la poesía amorosa de Sor Juana. Y su
"El no ser de padre honrado
por esta sola consideración: Nuestra - inesperada, pero fértil conmemorahuida del mundo.
fuera defecto, a mi ver,
excelsa :Monja lo mismo usaba un lención tres veces secular- a esclarecer
"Hombres necios que acllsáis
si como recibi el ser
guaje lleno de gentiles cortesias, de
a la mujer, sin razón ..."
de él, se lo hubiera yo dado."
cordialísimas formas para la señora
Pasa a la Pág. 8

Armas y Letras + Pág. 3

�RNTOL
FCSILES l' MUÑECAS
Ct:ADRO REALISTA

Juan y .llargot, dos W1geles hermanos
Que embellecen mi hogar con sus cariños,
Se entretienen con juegos trui humanos
Que parecen personas desde niños.
.llientras Jum1 de tres aiios, es soldado
l monta en una caiía endeble y hueca,
Besa Margo! con labios de granado
Los labios de cartón de su muñeca.
Lucen los &lt;los sus inocentes galas,
Y alegres sueñan en tan dulces lazos:
El, que cru:a sereno entre las balas;
Ella, que arrulla un niño entre sus brazos.
Puesto al hombro el fusiT de hoja de lata,
El kepis de papel sobre la frente,
Alienta al niño en su inocencia grata
El orgullo viril de ser valiente.
Quizá piensa, en sus juegos infantiles,
Que en este mundo que su afán recrea,
Son como el suyo todos los fusiles
Con que la torpe humanidad pelea,
Que pesan poco, que sin odios lucen,
Que es igual el más débil al más fuerte,
Y que, si se disparan, no producen
Humo, fragor, consternación y muerte.
¡Oh misteriosa condición humaJlal
Siempre lo opuesto buscas en la tierra:
l'a delira Margo! por ser anciana,
Y Juan que vive en paz, ama la guerra.
Mirándoles jugar me aflijo y callo:
¿Cuál será sobre el mundo su fortuna?
Sueña el niño con armas y caballo,
La niiia con velar junto a la cuna.
El uno corre de entusiasmo ciego,
La niña arrulla a su muñeca inerme,
Y mientras grita el uno: Fuego, Fuego,
La otra murmura triste: Duerme, Duerme.
A mi lado ante juegos tan extraños
Concha, la primogénita, me mira:
¡Es toda una persona &lt;le seis años
Que charla, que comenta y que suspira!
¿Por qué inclina su lánguida cabe:a
Mientras deshoja inquieta algunas flores?
¿Será la que ha heredado mi tristeza?
¿Será la que comprende mis dolores?
Cuando me rindo del dolor al peso,
Cuando la negra duda me avasalla,
Se me cuelga del cuello, me da un beso,
Se le saltan las lágrimas y calla.
Sueltas sus trenzas claras y sedosas,
Y oprimiendo mi mano entre sus manos,
Parece que medita en muchas cosas
Al mirar como juegan sus hermanos.
.lfargot que canta en madre transformada,
1' arrulla a un hijo que jamás se queja,
Xi tiene que llorar desengañada,
l\'i el hijo crece, ni se .vuelve vieja.
l' este guerrero auda= de tres abriles
Que ya se finge apuesto caballero,
No logra en sus campmias infantiles
Manchar ron sangre y lágrimas su acero.
¡Inocencia! ¡Xiñe:/ ¡Dichosos nombres!
Amo tus goces, busco tus cariños;
¡Cómo han de ser los sueíios de los hombres,
Más dulces que los sueños de los niños!
;Oh mis hijos! Xo quiera la fortuna
Turbar jamás vuestra inocente calma,
Xo dejéis esa espada ni esa cuna:
;Cuando son de verdad, matan el alma!
1

Jll JIEJOR LAURO
Con sus seis primaveras muy ufana
Quebrando con sus pies las hojas secas,
Me recitó en el campo una mwiana
Ali hija mayor: Fusiles y Muñecas.
Repitiendo .mis versos no sabia
Que colmaba el mayor de mis antojos;
No me culpéis si oyéndola sentía
Lágrimas en el alma y en los ojos.
¡Bien! exclamé, mi niña me interpreta
Mejor que todos aunque a nadie cuadre:
Yo ju:garla creí como poeta,
1· la estaba juzgando como padre.
Llegó a la estrofa aquella en que la nombro
Y bajando hacia el suelo la mirada,
Vi de pronto ponerse, con asombro,
Su fa= , más que una fresa, colorada.

JU HN

IR P ETI
¿Qué tienes?, pregunté, ¿por qué haces eso?
¿PQr qué ya nada de tu labio escucho'!
Y ella me respondió, dándome un beso;
- .lle callo aquí, porque te quiero mucho.
Xada 11afrlrá tan cándida respuesta
Para el que en altas concepciones fijo,
.\IedÍl' no pueda, en ocasiones cual ésta,
Adonde alca11:a el cora:ón de un hijo.
Puedo deciros la verdad des1111da:
Como en mis uersos comprendió mi duelo,
Por no hacerme sufrir quedóse muda,
Por 110 verme llorar miraba al suelo.
l'o alaba11do, el poder de su memoria
Comprendí, perdonadme lo indiscreto,
Que los mejores lauros de la gloria
Son los que se cosechan en secreto.
Vale más a mis ojos, siempre fijos
En la eterna verdad no en falsos nombres,
La lágrima arrancada por mis hijos
Que todos los aplausos de los hombres.
Xegó a mi numen su fulgor el genio,
En el drama veraz de mis dolores
El fondo de mi hogar es el proscenio
Y mi padre y mis hijos los actores.
No busco un lauro que mi frente ciña
Ni pide aplausos mi laúd ingrato;
Pero ... ¿por qué me olvido de la /liña
Que suspendió turbada su relato?
Pronto volvió su faz a estar serena
/
}" a brillar en sus labios la sonrisa,
Porque el placer lo mismo que la pena
Pasan sobre los niños muy de prisa.
-Tus versos voy a continuar diciendo}' con más firme voz, soltóse hablando;
¡Inocente! los dijo sonriendo
l' entonces yo los escuché llorando.
Al termi11ar, sintiendo hecho pecla:os
Por el dolor mi corazón ardiente,
Me interrogó cru:ándose de brazos
Y mirándome el rostro frente a frente.
-¡Ay! dime padre, cuando ~ú escribiste
Los mismos versos que de oírme acabas
¿Por qué estabas mirándonos tan triste?
Al mirarnos jugar ¿en qué pensabas?
l1 ¿por qué? -respondi- tan preg1mtona
Indagas los misterios de nii lira?
-Porque soy, tú lo has dicho, Una Persona
Que Charla, Que Comenta y Que Suspira.
-¡Brava razón! ¡Confórmate con eso!
¿No eres la que, si el duelo me avasalla,
SE ME CUELGA DEL CUELLO, ME DA UN BESO,
SE LE SALTAN LAS LAGRIMAS Y CALLA?
-¡Yo soy! ¡yo soy! me contestó orgullosa,
Y haciéndome olvidar penas y agravios,
Se me colgó del cuello cariñosa,
Cerró sus ojos y besó mis labios.
Corrió dlegre después tras otros niños,
Quebrando con sus pies las hojas secas
r dejá11dome besos y cariños
En premio de FUSILES Y J/L'ÑECAS.

REYERTA. I.VFANTIL
¿Quieres averiguar, lector paciente,
Si tiene la niiíez principios fijos?
l'en a escuchar el diálogo siguiente
Que aqui sostienen con calor mis hijos.
Concha tiene seis afias; Margarita
los cinco va a cumplir; Juan tres apenas;
Pero ninguno de ellos necesita
Fuego en el pensamiento ni en las venas.
Lo tienen y de sobra: su lenguaje
Lo hallarás infantil, mas nunca hueco;
Hoy discuten los tres, porque les traje
Un fusil, un canario y un muñeco.
A Juan, que quiere ser soldado grave
Armé al fin con un rifle en miniatura;
A mi ambiciosa Concha le dí el ave ,
Y el muñeco a Jfargol toda ternura.
Que Juan dispare en su · ilusión más grata,
Margo! arrulle mientras Concha cuida,
Ni el canario es verdad, ni el rifle mala,
¡La ilusión es el alma de la vida/
Como florece el campo en primavera
Desborda la niñez en ambiciones;
Rifles de ci11c y pájaros de cera,
Muñecos de cartón: lodo ilusiones.
Un nitio con un arma entre las manos
l' risas de bondad en el semblante,
Me recuercla a esos ángeles enanos
Que dibujó Doré leyendo al Dante.

Armas y Letras + Pág. 4

Si viérais a mi Juan con su penacho
Con barboquejo de velludo cuero,
Semejante en lo eri=o a su mostacho
De infatigable y tosco granadero.
Creyérais que labrada por el arte
Era una estatua de arrogancia. llena
Un soldado que ha visto a Bonaparte
Cru,ar los Alpes o triuufar en Jena.
l'o, mil'ándolo asi, lo aplaudo y callo:
En sus liermanas ve gente guerrera;
Convierte cada caña en un caballo;
Cada silla le sirve de trinchera.
Entra por las alcobas victorioso,
¿Quién lo va a dete11er? Marte lo inflama;
Es la estera su puente, salvo el foso
Y rinde una ciudad sobre una cama.
Hoy se llena de arrojo y valentía;
Margo/ de compasión, Concha de celo;
¡Qué venturosa edad! Despunta el dla;
Verde es el campo y transparente el cielo.
-Mira, le dice Concha a Margarita
Con la expresión de un celo extraordinario,
Esa muñeca tuya tan bonita
No vale lo que vale mi canario.
-Mi muñeca es mejor, cierra los ojos,
Se duerme entre mis brazos, va a la escuela,
Tiene cabellos rubios, labios rojos ...
-Si, lodo lo tendrá, pero no vuela.
-Cambiaremos juguetes ...
-No, yo juego
Nada más con mi niña lodo el día
-.lle la das, o le pego ...
- ¿Qué? ¿Te pego?
-La quiero. -Xo me importa. -Te la quito
-Yo la defenderé. -Voy a lomárla.
-Ven. -.4/lá voy. -¿.lfe pegas? doy un grito.
-Déjamela Margo! ... -No he de dejarla.
Ya tiene Concha el rostro colorado,
Ahoga Margo! su llaolo en un suspiro,
r entonces Juan, el rifle preparado,
Sale y grita a las dos: -Cállense o tiro.
Callan ambas a un tiempo, como puede
Callar cualquiera ante su fa: bravía,
r él agrega muy serio, -¿Qué sucede?
¡Yo soy un coronel de artillería!
Con esta frase que su audacia encierra
ruelve a las ni,ías bienestar profundo
Que aunque inicuo el derecho de la guerra
Aplaca muchas riñas en el mundo.

EL GRAN GALEOTO
Margo/ está en el balcón
Con medio cuerpo hacia fuera;
Yo &lt;le pie sobre la acera,
Dándole conversación.
- Di: ¿Qué quieres, Jiija mia?
-1 rme contigo.
-No puedes;
Te mando que en casa quedes
Las nir"ias .~alen de día.
- ¿De noche no'!

- .Yo.
-¿Por qué?
-Porque no ... ya lo sabrás;
- ¿Pero tú adónde te vas?
- Al teatro y al café.
~ ;Al teatro! ¿1' es bonita
La comedia?
- .lfucho, sí ...
- Entonces llévame allí,
Voy a bajar ...
- .llargarila!
- ¿l' al café cuándo le vas?
- .1fuy larde , a la media noche.
- Bien 1 pues iremos en coche,
Asi si me llevarás.
-•-De noche no puedes ir.
Ni al teatro ni al café ...
- ¿Espantan?
- No.
- Pues ¿po; qué?
- Porque no puedes salir.
-Pero dí: ¿por qué no puedo?
- Está oscura la ciudad.
-Dices que a la oscuridad ·
Nunca se le tiene miedo.
-Traeré dulces al volver.
- ¿Todos serán para mi?
- Todos.
- ¿Pero lodos?

-¡Si!
- ¿De veras?
- Todos , mujer.
- A.si me quedo contenta.
- Bien, pues entra que hace fri a .. .
- ¿Te 11as?
- .lle voy, á11ge/ mio .
-.1/is dulces .. .
-Calla, avarienta.
-¿Qué dices?
-Xada, tesoro.
Que ya me voy, nada escucho.
-¿.Ue quieres?
- ;Te quiero mucho/
¿Y tú me quieres?
-¡Te adoro!
-Soy obediente.
-Por eso
Vives ya tan consentida.
-Un beso ..•
-Toda mi vida
Te mando con este beso.
Pasaban a la sazón
rarias gentes por la acera,
Y al oír de tal manera
Corlar la conversación,
Nos juzgan pechos de lava
Que laten de amor en pos,
l' dicen: ¡vaya! ¡Son dos
Que están pelando la pava/

PRIMERO ES LA PATRIA
Apenas por el oriente
Entre celajes de plata,
l' disipando las sombras
Aparece la mañana,
Cuando el eco despertando
De la desierta montaña,
El estampido sonoro
Del cañón difunde alarma.
Precipitados los belgas
Que a Tacámbaro resguardan,
En las trincheras se agolpan
l' al combate se preparan,
l'a de una altura descienden
Las fuerzas republicanas
Y vibran de las cornetas
Las notas limpias y claras,
Se miran los batallones
Que denso po/vp levantan,
Marchando pausadamente
De las lomas por la falda,
La división es aquella
Que en la constante campaña,
Del Ejército del Centro
Nicolás Régules manda.
En ella cuéntose muchos
Jóvenes en cuyas almas,
El patriotismo ha encendido
Su pura y ardiente llama,
Que al llevarlos al combate
rencer o morir les manda,
Los estimula y anima
Luis Robre&lt;{o y le acompaña
De valor y de fe lleno
José Vicente Vi/lada,
l'a a comen:ar el combate,
De prisa el sol se levanta
l" los ayudantes cruzan
Entre columnas cerradas;
Se apresta la artillería
r ocupa11 la retaguardia
Los escuadrones formados
Y listos para la carga.
Ya los jefes impacientes
Sólo la señal aguardan
Para emprender atrevidos
El asalto de la plaza.
fo Ré.gules se dispone
A dar la voz esperada,
Cuando llega un hombre a escape
Corriendo desde la plaza.
El General al mirarle
Le tiende la mano franca
Y con gran fatiga el otro
Le dirige la palabra.
-Que no hagan fuego, le dice, ~
Que en la trinchera cercana,
En esa que se divisa

PEZR

D1

De la ciudad a la entrada,
Han colocado los belgas
:H rayar de lu nwiiana.
A los que usted en el mundo
.llás considera y más ama:
¡Están su esposa y sus hijos!
Pues quieren si usted ataca
Que reciban los primeros
La morliferu descarga .
Régules queda en silencio
r luego con mucha calma,
A los artilleros grita:
-¡Fuego! ¡Primero es la Patria/Al sonar su r,o: retumba
El cañón y se levanta
La espantosa gritería
De las columnas en marcha
Pero un eco más terrible '
Rég11les siente en el alma;
Pensando donde la muerte
Llevado habrá la metralla,
Sus ojos no se humedecen
Ni su fa: se torna pálida
Y sólo en el entrecejo
Sus pensamientos se marcan.
- -Avancen, les grita, avancen
11 haciendo brillar su espadá
Entre densas nubes de humo
Impasible se adelanta.
;Con cuánto arrojo combaten
Las huestes republicanas! ...
Suyas las primeras lineas
Después de tenaz batalla,
Los asaltantes ocupan
Trincheras, calles y casas.
Recc-ncé11transe los belgas
En la iglesia y se preparan
A hacer una resistencia
Terrible y desesperada.
La gente va resbalando
De fresca sangre en las charcas
Y hay tantos muertos que opon;n
Dificultad a la marcha.
Los .soldados trope:ando
Y cayendo se adelantan
Hasta cercar la parroquia
Entre una lluvia de bulas.
Allí cubierto de gloria
Y de la Patria en las aras,
El coronel Luis Robredo
El último aliento exhala.
Tras dos horas de combate
La tropa mira asombrada
Que la iglesia se corona
Con un penacho de llamas.
Cunde el fuego, el humo denso
En anchas nubes se escapa,
l' en remolinos de chispas
Por las abiertas montañas·
l' se estremecen los muros•
Y las puertas se desgajan '
}' crujiendo se desploman
Los techos sobre las masas.
Los imperiales se rinden
Y de la heróicu batalla,
El éxito y el arrojo
Lleva en sus ecos la fama;
Y cuando ya la victoria
Anuncian alegres dianas,
Régules vuelve a sus hijos,
l'uelve a su esposa y se pasma
De ver como respetaron
Sus tora:ones las balas;
1· al estrechar en sus bra:os
Aquellas pre11das del alma,
Escucha como repite
En torno suyo la Fama,
Grabá11dolas en la Historia
Aquellas nobles palabras.
Que más que Gu,mán el Bueno
Y más que nn hijo de Esparta,
Lanzó diciendo a sus tropas:
"¡Fuego/1' "¡Primero es la Patria/"

L.4 CORTE MARCIAL
1
Ancho sombrero tejido
Con l11le de nuestros lagos,
Al que adornan dos pequeñas
Hachas de plata en los lados.

.41 cuello suelta corbata
Roja y tejida e11 ga11cho;
Tejillo según se sabe
Por dos diminutas manos,
Que juntas semejan lirios
r sueltas parecen ampos.
Amplia blusa también roja
Con grandes botones blancos;
Cal:onera de ,,e/ludo
r ceñidor de burato
Frente por el sol tostada,
Gran/es los ojos y pardos;
La barba escasa y oscura,
Pelo abundoso y castaño;
Agil en sus movimientos;
Carácter resuelto y franco,
Y diestro como ninguno
En manejar el caballo;
Durmiendo igual en las rocas
Que en lecho mulliclo y blando,
Y sin resentir los rucios
Embales del tiempo vario;
Decidor con las mujeres,
Afable con los soldados,
Provocativo y terrible
Con los del opuesto bando,
r fuerte y ágil teniendo
La edad viril de treinta años
De los cuales más de nueve
A la Patria ha consagrado:
Tal es Benito Ramírez,
Nata y flor de los chinacos,
Honra y prez de los jinetes,
De los valientes ornato,
Capitán de exploradores
De un cuerpo republicano.
Siempre con buena fortuna
En los lances que ha trabado,
De no salir victorioso
Escapó por un milagro.
Nunca sorprenderle pudo
El enemigo en su campo,
Pues llevaba como regla
Invariable del soldado,
Que en la y11erra ha de dormirse
Cual las liebres, conservando
Siempre los ojos abiertos
Por lo que r1iniere al caso.
Pero a pesar de esta regla
La suerte en su giro vago,
Las horas del infortunio
Sobre el guerrillero trajo,
Y una tarde en un combate
Y por s11 arrojo llevado,
Entre huestes enemiuas
Tanto adelantó su paso,
Que al fi11 cayó prisionero
Cuando murió su caballo
Y a la · ciudad de More/ia
Entre filas le llevaron.
[/

En una desnuda sala
De las muchas de Palacio,
Se instalan con gran premura
} con l,ígubre aparato,
Los oficiales que formw,
i·n tribunal que da espanto.
la "corte marcial" se llama,
Su solo nombre da pasmo
Que de sa11grienta y terrible
Tan grande fama ha alcanzado
Que a cuantos ju=ga sentencia '
Sin remisión al cadalso.
.Vi alli la inocencia vale,
Ni se cuenta un solo caso
De que saliera con vida
Hombre que cayó en sus manos.
Los trámites 11 &lt;lefensas,
Peticiones y alegatos,
Son fórmulas que no engañan
Ni a los mismos acusados.
Pocas horas son bastantes
Para preparar el fallo
Y fallo y muerte es lo mismo
En los terribles estrados
¡Que a la sentencia se ;igue
La ejecución en el acto/
A tribunal tan saeyriento
El capitán fué llevado.

Armas y Letras + Pág. 5

Era ·,ma maiiana alegre
Del alegre mes de mayo.
El cielo estaba en .llorelia
Limpio, ,,,111, bril/a11te y diáfano,
Llegó Ramire: en medio
De dos filas de :uavos,
Tan altivo y tan airoso
Que interesaba mirarlo;
Clavó lo., soberbios ojos
En los jueces con descaro,
Ocupó, cual todo reo,
El tosco, incómodo banco,
Cr11:ó la pierna altanuo,
Dejó el sombrero calado
Y una irónica sonrisa
Escapóse de sus labios.
De.,p11és de breves instantes
Se dfó comien=o al sumario,
Que copio letra por letra
Tal como e.riste en los autos:
-¿Confie:as que perteneces
Al cuartel republicano?

Siguióse un largo silencio,
Y los jueces agregUl'0n:
-¿Confiesas que muchas veces
Has podido, disfra:ado,
Explorar el campamento
Del cuerpo expedicionario?
¿Confiesas que has perseguido
Sin dar tregua ni descanso
A las tropas del Imperio
QIJ&amp; están Michoacán guardando?
¿Confiesas que a ti se deben
Mil asonadas y escándalos,
Que sirves a los bandidos
En la montaña acampados,
Que al que coges no perdonas.
Ni mides virtud ni rango,
Pues por servir al Imperio
Ya lo declaras malvado?
A cada nueva pregunta
Ramirez en aquel b011co
Tomaba aclil11d distinta
De indifereule descaro;
Pero al fin le hicieron lan'tas
Y e11 ellas dijeron tantos
Insultos, que en ira ardiendo
De callar cansóse al cabo,
Y asi dijo, con palabra
Que tronaban como rayos:
-¿Para qué p~rder el tiempo
Y estarme aquí preguntando.
Cua11do el francés me ha cogido
Con las armas en la mano?
Cuando saben que soy libre
}' que siempre fui chinaco,
Y no doy cuartel ni pido
Que me lo den los contrarios.
Si ya está la sepultura
Mi cadáver esperando,
¿Para qué tantas preguntas
Ni tenerme en este banco?
l'o ya sé cuál es mi suerte,
Ni me importa ni hago caso,
Me matan de puro miedo,
Mas me ll_ei.,o al otro lado
El gusto de haberlos visto
Correr como perros galgos.
Asi pues. pocas palabra,
Y que me lleven abajo,
l'a verán cómo se mueren
Los buenos republicanos
r eso tengo que ensefiarles:
No pregunten más y vámonos.
Solamente les advierto
Que muchos hay en mi campo,
Qu~ seguirán dando guerra,
Me1ores que yo, más bravos
Y que ni les hago falta
Ni ustedes les dan abasto.
A/:óse luego Ramirez
Seguido de los soldados;
A poco tiempo se oyeron
Unos tiros en el palio
Y un nuevo nombre la historia
Pudo escribir en sus _fastos.
Pasa a la Pág. 6

�Antología Poétir.a ••
l'iene de la Pág. 5

EL CE.YTINEL.4
Como án[lulo &lt;le acero
Que inflexible 11a estrechando
A cada fostaiile los muros
Del recÍlllo queretano,

En donde el último esfuer:o
Con valor desesperado
Los defensores del trono
Hacen en el mes de mayo;
Tal se ven los batallones
Que sin abrigo en el campo,
En ruda y tena: uigilia
Están la ciudad sitiando.
En Querétaro es el Jefe
Supremo, Maximiliano,
Que más que trono y corona
Defiende allí sin descanso,
Su fama que ve muy limpia,
Su nombre que ve muy allo.
Le acompaiian en la lucha

Los que son más esfor=ados
De todos los generales
En saber, arrojo y rango.

Allí Míramón y Mélldez,
Como buenos hall luchado
Allí Castillo y Mejía
Que tienen fama de bravos,
Sin desmentir esa fama
Ayudan al soberano.
Cada oficial, cada jefe
Y cada humilde soldado,
Se baten como acostumbran
Batirse los mejicanos,
Sin medir nunca el peligro
Y con la risa en los labios.
Pero enemigo tan fuerte

Exige fuerte adversario,
Y atrevidos sitiadores
A tan valientes sitiados.

11
El general Escobedo
Es de los republicanos
El primer jefe y le siguen:
Corona, que líe/le el mando
De las tropas de Occidwle;
Treviíi.o y con él, Naranjo,
Con las del Celllro y Guerrero
Que ma11da Riva Palacio
Vienen Jiméne: y l'éle:
La reserva queda a cargo
De Rocha, que presuroso
Y oportuno, acude al campo
En donde el fiero combate
Se desata encarni:ado.
Alanda la caballería
Guadarrama, con los bravos
Marline; Pedro y Juan Doria
Que en la acción del Cimatorio
Cargó con tan fiero arrojo
Que &lt;lió asombro a los contrarios.
//1
Una larde y a la hora
En que estaban relettando
El servicio enll'e la tropa
Del cuartel republicano,
l' era de San Luis el Sexto
Batalló11, que estaba al mando
De Carlos Fuero y se hallaba
I::n San Sebastián formado,
Un proyeclil e11emi90,
Curva invisible lra:mulo,
A los pies del centinela
Llega y moviéndose en raudo
Y espantoso lorbelli11.0
Estalla, sín que el soldado
'/\Ti muestre en la faz asombro,
l\'i sienta en el pecho espanto.
Vuelan sembrando la muerte
Los fragmentos i11flamados
Del bl'once, entre nubes densas
Del polvo y humo, y del lira:o
Del centinela arrebatan
El fusil despeda:ado.
Al disiJ)arse la nube,
En su puesto, sin que un paso
Atrás ni adelante diera,
Sin una sefial de pasmo,
El centinela aparece
Que grita: -¡Cabo de cuarto/
1

-¿Qué ocurre? se le pregunta;
}" agrega: -¡Estoy desarmado!
Otro fusil se le entrega,
Lo recibe y muy ufano
Sigue tranquilo en su puesto
Sin hacer a nadie caso.

IV
El nombre de aquel valiente
La fama llevó en su canto
}' habló de Damián Carmona
A los hijos del Estado
De San Luis, a quienes hizo
Este sencillo relato:
"Sació Carmona en el pueblo
De Mexquitic y premiaron
Con un ascenso su arrojo
Aquella larde en el campo.
Ci1ieron los potosinos
Su frente con verde lauro
r guardan como reliquia
Su fusil hecho peda:os.
"La suerte premiarlo quiso,
Fin a su existencia dando
Elllre el fragor &lt;le un combate
l" a la luz del sol de mayo".
El pueblo en Damián Carmona
l'erá un ejemplo preclaro
De que, para entrar al templo
De la Fama, es necesario,
No el timbre &lt;le la noble=a
Xi de la opulencia el fausto,
Sino el corazón ardiendo
En un patriotismo santo
Que haga de.r;preciar la muerte
r ofrecer en holocausto,
Del deber ante las aras
Lo más amante y amado,
Que as{ JIO se necesita
Para vencer a los wlos,
Xi estatua tallada en bronce
Xi templo erigido en mármol.
,

LOS FUEROS DEL VALOR
Bajo los candentes rayos
Del rojo sol de la costa
Sobre secos arenales
Cuyos vapores sofocan,
En donde el viento llO cruza
Si la nube bienhechora
Sobre el agostado suelo
AI'rastra indecisa sombra;
Il11ye11do de la epidemia
Que en l'eracru: diezma y corta
De franceses y espaii.oles
.4. las aguerridas tropas,
rienen ambas caminando
Hacía la falda escabrosa
De Acult:ingo, por convenio
De los je{,s de una., y otras
.l quienes da su permiso
El Gobierno, de que pongan
Sus cuarteles en las plazas
Que clima benigno go:an.
.llas tal convenio que hoy día
De la Soledad se 11ombra,
Xo le fué comunicado
A un jefe que en lnles horas
El camino custodiaba
Con una fuer:a muy corla.
Xo mas de doscientos hombres
Aunque resuellos, In forman,
r órdenes tiene sel/eras
De impedir a toda costa
El pw;o, por aquel punto
De lcu fuer:as invasoras.
11/ 11er venil' a lo lejos
Con marciali&lt;fod y ponipa,
Las legiones franco-iberas,
l' que sin I'ecelo toman
Del camino &lt;le las cumbres
La carretera más pró.rima,
Dispone lueuo a su gente
Que las armas tiene prontas
}' se planta en son de guerra
Donde más el paso estorba.
Al divisar los que llegan
Tan extrwla maniobra
A su general en jefe
Dan parte de que se notan
Preparativos de ataque
Lo cual a todos asombra.
Ern Prim el que mandaba
El ejército, y de boca
De sus soldado., sabiendo
Novedad tan sospechosa,
,1delanta un emisario

Que blanca bandera porta
Para preguntar al jefe
La ra:6n, pues que la ignora,
Que tiene para oponerse
A la marcha de sus tropas.
Rápido va el emisario,
Los opuestos lindes loca,
Con el jefe mejicano
Muy en breve se apersona,
l' le refiere el convenio,
Le dice por qué la. costa
Han dejado, ¡;or qué vienen
A acampar sobre las lomas.
Atento le escucha el otro
r dando r,spuesta pronta
Le dice que tal convenio
No cunoce, y pues ignora
1· órdenes no ha recibido
Que a la consigna se opongw1,
Habrá de luchar con ellos
Sin contar, pues no le importa
Ni los que a su lado tiene,
Ni los que vienen en contra.
-Somos muchos.
-No los cuento
-Tenéis muy pocos.
-.U e sobran;
Para morir por la patria
Xo he menester gran escolta.
-Pasaremos
-.Yo lo dudo;
Sangrienta será la alfombra.
-¿Xo cedéis?
-Aunque viniera
Contra mí toda la Europa.
- 1;Eso le digo a mi jefe?
- l ' agregad por c11e11/a propia
Cuanto gustéis, yo sostengo
Un reto que me acomoda.
· \'uelue el mensajero triste,
Habla con Prim y le abona
El 11alor del a,/versario,
l"alor que a todos asombra.
Despué.f; de escuchar atento,
Dice Pl'im que reflexiona:
-De acometer a esos hombres
Es segura su derrota,
Atas el éxito seria
\'ergüen:a más que victoria.
Soldados que así obedecen,
1'alienles que así se portan
En Jan solemnes momentos,
Merecen respeto y honra,
}' honra y respeto ha de darles
Nueslra bandera espmiola.
l' después de decir esto
A/anda hacer alto a las tropas
l al general mejicano
Pone al momento una nota
Refiriendo lo que pasa
1· pidiendo que dispo11ga
Que el paso 110 les impida
Aquel jefe a quien pregona
Caballeroso y valiente,
Cuyo atrel,imiento elogia ..
En comunicar tal orden
Tl'anscul'I'en más de ll'es horas,
r todo ese tiempo quedan
Sufriendo el sol de la costa
Tendidas &lt;f campo raso
Las legiones invasoras.
Suena al fin, de los clarines
La uo:, indicanclo ronca,
Que vuelve a ponerse en marr;ha
La ya {aligada tropa.
Ordénase las columnas,
Y entre nubes volllorosas,
Se desli:an lentamente
Sobre las tendidas lomas.
Llegan al punto que guarda
El jefe que pocas horas
Antes, le., detuvo el paso,
El cual cou su (}ente forma
A la i:quiel'da del camino
En actitud silenciosa.
Al cru:m· la descubierta
Por at¡uel punto, se asoma
Al rostro de los que vienen
La curiosidad más honda
Po,· conocer al osado
Que obtiene al fin la victoria,
Pues con Sil valor, tan sólo
Tonto tiempo el paso estorba.
l' con respeto le miran,
Y con carrno lo nombran,
l' ya ,,an lejos, y el rostro
A cada segundo tornan,
Sobre un corcel arrogante

Armas y Letras + Pág. 6

Que agita su crin sedosa,
r con /a espuma del freno
El nervudo pecho moja,
Llega Prim, y diligellle
Con la corte numerosa
De ayudantes que le siguen
r de amigos que lo escollan,
Al jefe busca y lo encuentra,
r a/ mirar que cuando nota
Su presencia se adelanta,
Pica al caballo, y la pronta
Mano tendiéndole dice:
-"Caballero, a mucha honra
Tengo en conocer a un bravo
Que de su patria es la gloria;
Xación que tiene soldados
Como el que marcó a mis tropas
El alto, cuando tenia
Por segura la derrota,
Es nación a quien reserva
Grandes páginas la historia".
ruelve a oprimirle la mano,
r antes que el otro responda,
Entre una nube de polvo
Gana camfoo en las lomas
Ensal=a11do a aquel valiellle
Con los que a su lado trotan.
Han pasado muchos años;
La basílica de Atocha,
Bajo sus maci:as bóvedas
Conserva el recuerdo vivo
De su valor, y la gloría
Alcan=ada en Castillejos
Por las armas espaíiolas.
También en eterno sue1ío
En nuestro suelo reposa
El temerario soldado
Que a Prím el paso le corta
Sin medir número, fuerza,
~'i el gran peligro que afronta,
El coronel Félix Dia:.
A quien recuerda la historia
Como allivo y como osado,
Como valiente y patriota.

UNIVERSIDAD DE
NUEVOLEON
Rector
Lic. Raúl Rangel Frias
Secretario
Prof. Antonio Moreno

Jefe del Departamento de
Acción Social Universitaria
Lic. Fidencio de la Fuente

ARMAS Y LETRAS
Organo Mensual de la Universidad de Nuevo León
IKDICADOR:
Redactores
Raúl Rangcl Frias
Fidencio de la Fuente
Francisco M. Zertuche
Genaro Salinas Quiroga
Alfonso Reyes Aurrecoechea
Enrique ~lartinez Torres
Guillermo Cerda G.
Adrián Yáñez Martínez
Director
Lic. Fidencio de la Fuente
Oficinas
Washington y Colegio Civil
Monterrey, Nuevo León,
MEXICO

LR CIVILIZACION EGER
Dentro de la próxima \'II Anualidad
de la Escuela de \'erano de la l:niversidacl de Xue,·o León, el ilustre prehisloria&lt;lor don Pablo )lartinez del Río y
Vinent, actual Director de la Escuela
Xacional de Antropología del lnslih1l0
l\"aeional de Antropología e Historia
tendrá a su cargo la profesión de un
Cursillo de cinco lecciones sobre ]a Civilización Egea.
El Temario de las interesantes Conferencias, que se desarrollarán dentro
de la Sección de Humanidades de la
propia Escuela de \'erano, del 25 al 29
de Agosto, es el siguiente:
El medio. El descubrimiento de la
Ci\"ilización Egea: Scl11iemann, Evans.
El cuadro cronológico. Factores étnicos y culturales que intervinieron en
la integración de la civilización cretense. Su culminación: la talasocracia
cretense. La formación del pueblo
griego. El ocaso de Creta. Los aqueos:
la época micénica. La edad heróica de
Grecia y la guerra de Troya.
Cl:RR!Cl:LU)!-VITAE
DE DON PABLO MARTINEZ DEL RIO

suma agiHdad y limpieza &lt;le esWo, nos
cuenta en una forma admirable, muchas de las hazañas bélicas en las que
se vió envuelta nuestra Patria en las
horas aciagas de la lucha por la conquista de la libertad y del derecho.

cursa! Alameda del Banco Nacional de
)ft'.xiro; Administrador GC'neral de ]a
Fundación Mier ). Pesado. 1951 hasta
la fecha. Condecoraciones: Oficial de
la Instrucción Pública; Caballero de la
Legión de Honor. Francia; Autor de
los Orígenes Americanos (1936; segunda edición 19441; Alumbrado (1937);
El Suplicio ele] Hacen ciado (1938); Por
la \'entana de la Prehistoria (1929);
también de un gran número de escritos, principalmente de asuntos prehistóricos. Dirección: Berlín 39, ~léxico,
D.F.

Realizó sus primeros estudios en las
Escuelas de Alvarado )" de Dalcona que
eran las mejores de su tiempo; pasó a
la Nacional de Agricullura y de alli a
]a Nacional Preparatoria. Inició ]a carrera de médico la que no terminó.

Semblanza de ...

Desde muy joven figuró en el periodismo, en las Sociedades Científica y
Literarias, en el Teatro, como autor de
comedias, dramas, zarzuelas y monólogos.
'

Viene de la la. Pág.

(Léanse las poeshls de la Antología
que se publica, como un ejemplo de tal
afirmación).

Breves datos biográficos completan
la fisonomía del c1ue hace 100 años
viera la luz en 1a ciudad dr ~léxico.

Con un cargo diplomático marchó a
España la que recorrió toda entera.
Alli pub1icó "La Lira ~fexicana". Escribió además un libro sobre España
lleno de interesanlfs dalos.

Juan de Dios Peza, es el poeta del
Hogar. Alli plantó su tienda y en el
ritmo. sonoro y fecundo de sus versos
Fué Director de la Beneficencia Púpudo cautar todas sus inquietudes, todos sus anhelos, todas sus esperanzas, blica sobre cuyo ramo escribió y puconocedor de que, edificar, crear y re- blicó un inleresantisimo libro. Desde
dimir, son tres palabras que nos se- muy joven ocupó una curul en la Cáñalan la tarea noble que debemos de mara de Diputados. Ocupó muchas ,,eseguir en el hogar en medio de ]a ces el cargo de Secretario Particular
transparencia nítida del cariño cuan- de Ministros tales como el Gral. Corodo éste no se enturbia con la duda y na, el Gral. Riva Palacio y el Gral.
Mena.
la desconfianza.
1

Alas Casas Editoriales
ya los Señores Distribuidores y Libreros

del Continente
La t:niversidad de Xuevo León ha
mantenido desde su fundación un vasto plan editorial que desarrolla al traYés de Publicaciones cuya circulación
comprende a todas las Instituciones
oficiales, universitarias, académicas,
ateneistas, centros culturales, sociedades de diversa índole y personas, en
América y Europa.
Entre el cuerpo de ediciones que
aquí se imprimen figura nuestro mensuario "ARMAS Y LETRAS", que recientemente ha establecido una sección -LIBROS-, en la que figuran
comen ladas las obras últimamente aparecidas en las prensas américanas.
Dada la extensa órbita de circulación del Boletín arriba mencionado, y
en interés de ofrecer al lector americano una juiciosa información del fondo y conlinenle de la obra, cotejada
a la luz de un criterio ecuánime y a
tono con la moderna interpretación
del pensamiento científico, literario o
artístico. "ARMAS Y LETRAS" se complace en invitar a ustedes a coadyuvar
con este propósito de orden cultural
que anima a la Universidad de Nuevo
León, solicitándoles el envio de cada
una de las ediciones nacidas en sus
prestigiosas prensas, las cuales serán
objeto de nuestros comentarios, en la
medida que vayan llegando a nuestras
manos.

~IARTINEZ DEL RIO Y VINENT,
Pablo. A~tropólogo mexicano, historiador y educador. Nació en México, D.
F., Mayo 10, de 1892, hijo del licenciaConocedor como pocos, de los litedo don Pablo Marlinez del Río y doña
El poeta supo de todo; de las sanas
Bárbara Vinenl. Casado con doña ~la· alegrías y de las tristezas jnevitables. ratos y de lo shombres políticos, fueria Josefa Fernández de Heneslrosa y Cumplió con su misión sobre la tierra: ron muy buscadas en su tiempo las
Gayoso de los Cobos, ~larquesa de Ci- redimir, cuando sobre la misma roca biografías que de ellos ha escrito.
lleruelo. 5 hijos. Educado en Stony- del sendero, áspera y fría, dejó en sus
han ]rnblicado más de 14 tomos
hyrst y en Oriel College, Universidad cantos, la huella de su esfuerzo y de su de Se
sus obras.
de Oxford, Inglaterra; en ]a Universi- afán para señalar senderos de bien y
dad Nacional de México. Grado de de esperanza; cuando cumplió con la
Tal es la trayectoria de este valor liMaestro en Ciencias Históricas en la sentencia humana de tender la mano terario de nuestro México.
Ultima ("por aclamación y con menLos envíos deben hacerse a:
a ]os que sufren, de quitar una piedra
Vida ejemplar de abnegación y sación especial honorífica"); Doctor "hodel camino, de prender una luz en la crificio.
"ARMAS Y LETRAS",
noris causa" en Letras de la Universitiniebla, de levantar una ban&lt;lera de
dad de Nuevo México, 1944; en DereUniversidad de Nuevo León,
libertad, de escribir un libro, de semEslabón del presente con el pasado
cho, Macalester College, Minnesota, brar un árbol y saber multiplicar la y el porvenir.
Plaza del Colegio Civil,
1949; Profesor de Historia en la Faculvida, a través. de esa cadena invisible
tad de Filosofía y Letras de la UniverComprensión
c1ara
y vh.iificante del
que une ]as auroras y ]os ocasos en un
Monterrey, Nue, 0 León,
sidad de México, de 1928 hasta la ferecuerdo, para este hijo preclaro de
movimiento contínuo, donde el amor
las Letras Mexicanas.
cha; Profesor de la Escuela Nacional
México.
Y la fé, el calor y la luz. forman la trade Antropología hasta la fecha; Profema donde se gesta y se desarrolla la
sor de Historia de México en la Escue- humanidad.
Con la satisfacción de haber señala de Verano de la Lniversidad Naciolado en las breves lineas que antecenal hasta la fecha; Profesor en el MéEdificar un hogar con las manos lim•
den la resolución de una urgencia inxico City College hasta la fecha; Di- pias de en\'idias y rencores. con el co•
• herente a la cullura moderna, y esperector de la Escuela de Verano de la razón sano, abierto solo a ]as corrien•
rando recibir en breve de ustedes el
t:nivcrsidad Nacional, de 1932 a 1944; tes bienhechoras de la bondad y de la DEPARTAMENTO DE ACCION aliento a esta sugerencia, la UniversiDirector de la Facultad de Filosofía y verdad_, que enoblecen.
dad de Nuevo León les testimonia Ju
Letras de la l:ni\"ersidad Nacional, de
SOCIAL UNIVERSITARIA
Yivas expresiones de su más alto reAllí
está
el
marco
de
su
obra.
Alli
1944 a 1945; Director de la Escuela
conocimiento.
l\acional de Antropología, de 1944 has- aletearon las fuerzas de su espíritu ...
SECCION EDITORIAL
ta la fecha; Secretario de la DelegaCasi lodos los poetas han cantado al
ción Mexicana al Congreso de Educa- hogar. pero ninguno corno él pudo dardores de La Habana, 1929; Dircétor del nos un conjunto tan variado y tan comOBRAS DE RECIENTE EDICION:
PUBLICACIONES PERIODICAS
Jnsliluto de Historia de la t:niversidad pleto como el que encontramos en su
Nacional, de 1945 a 1949; Secretario libro "Cantos del Hogar".
General del Congreso de AmericanisCorrespondencia Juáre=-Vídaurri. To- .4rmas y Letras.-Boletin mensual de
El solo hecho de que la composición
tas, México, 1939; Vicepresidente del
la t:niversidad. Se reparte por canmo I. (Compilación del Lic. SantiaCongreso fnternacional de Americanis- "Fusiles )" )luñecas" se haya traducido
al
Ruso.
al
Sueco,
al
Inglés,
al
Frantas en Nueva York, 1948; Director de
je a las Institucione~ de Cultura, y
go Roe!) .................. $10.00
las Excavaciones de Tlalelolco, de 1944 cés. al Portugués, al Alemán y al Italibremente a quien la solicite.
hasta la fecha; Sinodal que fué en las liano. significa que esta composición
ha
recorrido
el
mundo
entero,
más
que
Secretarias de Educación Pública y de
Elica, por el Lic. Genaro Salinas QuiL'niuersidad.-Revista semestral. Se
Relaciones Exteriores; Presidente que para gloria de su autor, para gloria de
roga. (Obra de texto en el Bachillefué del Instituto ~foxicano Xorteameri- su Patria.
distribuye po_r cambio bibliográfico
cano de Relaciones Culturales; PresiY es que como ayer, como hoy, y corato de la Universidad de Nuevo
dente que fué de la Biblioteca Benjaa entidades cullurales y libremente
mo siempre, las canciones del hogar,
mín Franklin; Consejero que fué del
León
y
en
diversas
Instituciones
culserán arrullo eterno, francas alegrías y
a quien 1a soJicife.
Instituto Anglo Mexicano de Cultura;
reventar de rosas tempraneras en e]
turales
de
la
República)
"Fellow" del Real Instituto Antropolócurso incontenib]e y misterioso del
gico de la Gran Bretaña; Académico tiempo.
de número de la Academia Mexicana
Para estudiantes . . . . . . . . . . . $ 9.00
de la Historia; Miembro de la Sociedad
Para la adquisición de obras de vende Americanistas de París, de la Socie• • •
Para el público . . . . . . ' . . . . . $10.00 ta, toda correspondencia y valores dedad Mexicana de Antropología, etc.,
berán remitirse al Jefe del Departaen los Xegocios: Formó parte de la Memento
de Acción Social Universitaria
La Patria fué otro de los campos fesa Directiva de la Sociedad Central Hi- cundos de su poesía, pues cultivó mu- De soledad y otros pesares (Poemas Lic. Fidencio de la Fuente, Universipotecaria; Gerente que fué de la Su- cho el romance, y a través de él con
dad_ de Nuevo León, Plaza del Colegio
de Pedro Garfias) . . . . . . . . . $ 5.00
Civil, Monterrey, Nuevo León, México.
1

Armas y Letras + Pág. 7

�Lorenzo Hervás ...
Viene de la ta. Pág.
físico ... se dice de Aristóteles "el filósofo", en el sentido que abarca la
ciencia toda ... ya Kant no sabía toda
la matemática ... no sabía toda la física ... toda la biología ... a partir del
siglo XVIII no queda ningún espíritu
humano capaz de contener en una sola unidad la enciclopedia del saber ... "
para imponerse una seria detención
ante la maciza y corpulenta obra del
Rev. P. Don Lorenzo Hervas y Panduro: No hay más remedio que repetir al

hacer su recuerdo, que en su personalidad de sapiente, reunió a los rasgos
del filósofo correcto y enterado, los
del teólogo estudioso y respetable; la
información del matemático a la del
historiador, a la del geógrafo, del antropólogo, ·apologista e indudablemente todo ello reconcentrado en los perfiles del humanismo más cumplido,
menos exagerado ni posseur.
La ordenación de datos alusiYos a 1a
personalidad del P. Hervás, ha llevado
de inmediato a una necesaria revisión
de lo dicho habitualmente a propósito
del siglo XVIII. Para cualquier gente
de estudio la centuria iluminista europea, se reduce unitnime y casi exclUsivamcnte a aquellas luces, aufklti.rung, e ilustración sin mayores aclaraciones lfUC en todo caso, necesariamente significan falta de claridad si es que
hacen falta, como ciertamente la hacen: Muy por semejable manera de
como al Medioevo se lo estableció y se
lo repite corno "obscurantista/t r otras
similares clasificaciones, sin más justicia ni criterio que los que secularmente ruedan controvertidos e insistentes, al siglo décimo octavo, se le ha
impuesto toda la iluminación, "iluminismo", que ha sido susceptible de tolerar el relato de cualquier otra época
histórica. La misma secularización de
oriundez tan dieciochesca, al enarbolar sus temporadas de Pericles, Augusto y el más esplendoroso de los Luises,
sobrecarga en forma poco equilibrada
sus peculiares méritos, legítimos o _discutibles. Se inició entonces, la modalidad que toda,•ia no ha alcanzado a corregirse, de la erección de estatuas e
improvisación de prestigios durante la
misma vida de las personalidades esculpidas, dentro del propio trayecto de
las épocas que empezaron a pronunciar sus sentencias y panegíricos.
Además de las muy especiales circunstancias en las que se arrumbaron
;t los sacerdotes y novicios de la Compañia cuando la expulsión española,
un examen tranquilo de lo que en la
extremidad de su exilio y desde el silencio a su distancia hicieron y trabajaron, señala ya &lt;JUC a par de la rectificación como la organizó Paul
Landsherg relativamente a la Edad Media, ahora frente a nosotros en resumen casi inerte, pa.rece urgir una muy
estricta recapitulación del verdadero
significado histórico del Siglo XVIII a
partir de las actuales perspectivas: Es
correctamente f~ctible el antictpar, que
acaso pueda llegarse al cambio de valoraciones tradicionales. A ]a denominada Edad Media, muy posiblemente
habrá que quitársele conforme va contritamente tuvo que reconocerio Huizinga, años después de su Otoño, no
solamente el opresivo acomodo de variación agónica asimilable a la de un
clima, sino la etiqueta también de penumbra Y de desolación. Las lecturas
emprendidas para estructurar el presente trabajo, van encaminando a cada paso con mas precisión a tener que
despojar al iluminado Siglo X\'Ill, de
toda su ruidosa designación de luminoso e ilustrado: Precisamente las
disputas, en las que adelantos y tratam1ientos, tan memorables e ilustres como lo son los conseguidos por el Re,·.

P. Hervás y Panduro, lastimosamente
necesitados, al medio siglo de su muerte de que un Müller tenga que dignificarlos, muestra que las cacareadas luces de entonces, deben no haber sido
ni tan abundantes ni tan claras, ni tan
correctamente enfocadas como se ha
querido establecer casi con violencia
de validez inapelable. Lo dicho no se
atreve a sugerir cxtremosamente, que
todo cuanto el Siglo XVIII negó, aceptó
o establecía, deba opacarse para obtener su visión aproximadamente correcta. Xada más hay que poner las
rosas en su lugar, en el sitio que les
corresponda de acuerdo con nuestra
actual manera de alcanzarlas: Ello implica, más que uno o que varios juicios
del tipo arrogantemente racionalista
con los que el Siglo XVIII se autocaracterizó, Ja emisión de estimativas que
rigurosamente el mismo siglo considerado, merezca conforme a nuestra siw
tuación actual.
En un levantamiento para deslindar
así la posición y la figura del Rev. P.
Hervás y Panduro, las opiniones y los
dictámenes tanto de llüller como de
'.11. y Pelayo, han de quedar por lo
pronto entre el paréntesis fenomenológico que impida tanto rechazarlos como el seguirlos tomando establecidos
sin m~is. Xo puede tampoco reducirse,
la co11sideración de Hervás, a únicamente entresacar del 1· resupuesto de
su erudición, algo tan usual y común y
corriente durante el Siglo XVIII, la categoría o la significación de su doctrina lingüística. Esa especie de estadística fué lo que 1\fíiller hizo y. sus conclusiones, las ya vistas; pero si se mira a la demora en la aceptación y
adopción científica de las consecuciones de Hervás, su colocación debe ser
enmendada en consecuencia: La supresión de la Compañia en España y
en su jurisdicción, t1n siglo antes de la
proclamación de los aciertos de Hervás por Miiller, obliga lógicamente a
colocar la importancia de las conclusiones Hngüísticas del P. Hervás, ya no
en el tiempo de liquidación del XVIII,
sino en las vísperas de la del Siglo
XIX: Las inmediatas consecuencias que
de tal reacomodo han de seguirse, instruyen en el sentido de que todo cuanto circulaba, hace doscientos afios, y
que Hervás catalogó tanto en Matemáticas, Biología, Historia, etc., corno en
Fisiología que es el aspecto al que ahora, aqui, podria constreñirse al estudio, alcanzaba apenas la humilde importancia de una información para es.¡,ecialistas. t:no de ellos tuvo que ser
quien lo descubriera y lo estimulara
como acertado y meritorio, cinco o
seis decenios más tarde, si no es que,
como acaso seria más adecuado, siglo
y medio después con toda precisión
Dn. F. Lázaro Carreter. l\Iuy similar
es Jo que puede repasarse con el estudio de la hibridación por Mendel. El
ilustrado Siglo va empezando a dibujarse menos alumbrado fuera que dentro de España: Lo anotado por L. Carreter a propósito de la evolución de
la doctrina gramatical española, para
fundamentación de lo cual trae a pelo
en su tesis, lo documentado en ]as discusiones del P. Hervás, está mostrando
que las luces eran ciertamente mejores
y más claras en una Espa11a que en
todo caso, tenia más razón que la que
ha querido concederle Diaz-Plaja en
su estudio de 11 la angustia española del
Siglo XVIII", en los Ensayos Elegidos
(pg. 128 y sg.) para considerar de cariz político ~Jo que la confabulación anglofrancesa, pretendía implantar bajo
disfraces ideológicos.
La propia expulsión de la Compañía, alln cuando evidentemente se conecte y elucide con el predominio jansenista en el Tribunal del Santo Oficio,
clestaca más con perfiles de cinemática social, que con caracteres de disputación doctrinal. Y el P. Hervás constituye un ejemplo de trazo muy ins-

tructivo para el fin de interpretar
cumplidamente o cuando menos mejor
que hasta enantes; la contextura de las
situaciones dieciochescas. Algo muy
peligrosamente parecido está empezando a acontecer y a notarse de un medio siglo o poco más a nuestras fechas:
También actualmente se ha dado salida a la cáfila de pretendidos especialistas cuya desaparición, aturde al repetirlo la propaganda ilustrada de hoy,
originaría el retroceso de técnicas
avanzadisimas en exclusivo poder de
esas pretendidas minorías. En el Siglo XVIII si las habia y se presentan
desde luego, indiscutiblemente mejores y más explicables que las actuales.
Casi a nadie parece importarle ahora,
lo que se borraría de las fabulosas
conquistas en campos tan poco humanos como el sistema de amenazas que
parece ser lo único que urge. En cambio los descubrimientos de Hervás tarde, pero alcanzan a incorporarse al
complexo universal de la cultura mientras las recou1pensas de Nobel perduran respaldadas por la dinamita y el
papel para difundir las nociones generosas, se represa en las tramas de algún concenz encargado de dosificarlo
para informaciones ínfimas y triviales.
Todo esto constituye hoy el extremo
desde el origen de aquellas lu~es; y la
discreción a lo largo de una obra continuada lo mismo en el destierro que
entre la persecución y la intriga, traen
la otra punta, la' del iluminismo nuestro que para cuando la exhibición del
otro, ajeno, contaba ya con dos siglos
de e&lt;lad puesto que habrá necesariamente que localizarlp en la etapa inicial de la verdadera y legítima modernidad, en la Contrarreforma. Pero acabar de detallarlo y sustentar su argumentación en toda forma, equivaldría
a deformar los limites de esta resención.
AJ comprobar las firmes hipótesis
en las enseñanzas lingüísticas del P.
Hervás, sin dobleces huidizas para
continuar el examen de las cuestiones
hasta la más rigurosa información experimental, las tinieblas de encargo
coaguladas sobre la Edad Media, se
transforman en verdadera e indiscutible luz, al paso que los resplandores
dieciochescos de más allá del ámbito
español, van atenuándose y quizá tengan que determinarse como obscuridades y dañinas penumbras. No era la
verdad que hubieran desaparecido las
posibilidades de una formación enciclopédica, aunque la consigna venga
arrastrando el trabajo y la publicidad
por equipos cOmo se hizo para la que
presumió ser Enciclopedia por antonomasia, la francesa y todas sus gemaciones y esporulaciones como la Britannica que en menos de docena y media
ele lamentables renglones (T. 11, Pg.
527) continúa el registro de lo numeroso, sin parar mientes en lo cualitativo de la sabiduría del P. Hervás y
Punduro. Si es o no es factible, por
qué y para qué lo sea y se lo requiera,
el estudio de rigor científico, simultáneo a la cumplida formación humanística, no es tiempo ni oportunidad ya
de que se lo determine en función de
un comité central en Paris o en Bagdad, sino problema y urgencia y necesidad de cada circunstancia sociológica: Lo que el P. Hervás encontró y
fundamentaba durante su ostracismo
en Ita1ia, trascendía hasta el Pacifico
del Sur en función de lo amplio de su
visión y de sus informes. Nada semejante habría conseguido, con falsificar
representantes de todas las lenguas
que estudió: Humanamente prefirió
someterse al orden de cada una y empeñarse en descifrar el misterio de cada sintaxis. Con ello se anticipó a
Humboldt y al releerlo ahora, nos esperanza en su compañia con el reconor-imiento de claridades auténtica.'i,
no necesitadas por lo tanto de estruendos ni de imposiciones.

Armas y Letras + Pág. 8

•

La Epoca Literaria...
l'iene de la Pág. 3
el espíritu de la Décima Musa con un
fulgor que no hiere. Ella es la hermosa doncella desvalida que huye del temor del mundo y se refugia en la pacífica heredad de Dios, no para evitar
que las lágrimas le quenwn el semblante con llama de amor desesperanzado,
sino para relu¡ir el golpe brutal que la
acechaba en una sociedad llena de prejuicios y de pequeñez moral.
Como las estrellas, cuya distancia se
mide_ por el fulgor, a trescientos afios
de luz ¡ qué diáfano parece el impulso
de su virtud; qué esclarecido el reinado de su inteligencia!
Ha de llegar un dia en que ella, la
Extraordinaria, venga a apasionar
nuestro pecho con su verdad, a avivar
nuestro espíritu, a fundirse en nuestra
alma, a perseverar en nuestra mente,
a voh'erse consubstancial con nuestra
memoria, a remover nuestros huesos, a
iluminar nuestros ojos, a purificar
nuestra lengua, a enriquecer nuestra
historia, a proteger nuestra miseria, a
velar nuestra muerte, hasta que sea, en
ímpetu de voces, belleza y ufanía,
transparencia y primor, rosicler y preludio, ardor e inteligencia, donosura y
bondad, perfección y pureza, verdad y
plenitud, pasión y poesía para animar
en su hermosura viva la grandeza del
alma y lograr, por su espíritu, que la
luz reine eternamente en el Valle de
)léxico.

RECENSIONES
CUADERNOS HISPANOAMERICANOS
No. 29
MAYO 1952
SUMARIO
BRUJULA DEL PENSAMIENTO: l\lanuel Fraga Iribarne: Arte y sociedad.
Bernard W. Dempsey: La economía en
las Encíclicas sociales. Luis Diez del
Corral: Europa, campesina.
Jaime Pahisa: Relación entre el folklore musical español y el argentino.
Edmundo Meonchi: Dos demagogias
distintas sobre la obra del grabador
José Guadalupe Posada. Carlos Paris
E.: Actitud de Unamnno frente a la filosofía. José Luis L. Aranguren: Todos
los hombres somos hermanos {cuento).
E. Sordo Lamadrid: Solana, escritor;
Solana, pintor.
BRI.JJULA DE ACTUALIDAD.- J. L.
de Azcárraga: Horia Sima estudia el
nacionalismo. J. C. Agulla: La epopeya
de los productores argentinos. J. López
Clemente: El teatro de Tennesse Williams. E. Casamayor: Hispanoamérica en el espejo de su novela. Ricardo
Gullón: Recuerdos de Kafka. José Luis
Cano: De los autores como actores. Alfonso Sastre: Ha muerto J ardiel Poncela. Crónica centroamericana desde
El Salvador.
ASTERISCOS
El hecho y el derecho de la censura
teatral. Hispanismo lírico e hispanismo positivo. Poesía, propaganda Y politica. T. E. Lawrence y su leyenda
heróica. Ha muerto ... Hasum. Donde
un poema pretende hacerse c1ásico,
Recuerdo español de Urrabieta.
Páginas de color: ¿Adónde va Hispanoamérica?: Angel Herrera Oria, "El
espíritu de México", y Fernando Mar·
tín Sánchez, Cómo ve España un es•
palio! con los ojos abiertos.
.
Portada y dibujos del pintor suizo
Jean Lecountre.

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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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              <text>Armas y Letras, Órgano mensual de la Universidad de Nuevo León, 1952, Año 9, No 6, Junio </text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Lorenzo Hervás y Panduro</name>
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      <name>Sor Juana Inés de la Cruz</name>
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