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Organo Mensual de la Uníversídad de Nuevo León
R~gistrado como articulo de 2da. clase en la Adn1inistración de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de abril de 1944

D. A. S. U.

Año IX

Núm. 9

Septiembre de 1952

/Jafance '/Jniver:Jilario XIMENEZ DE CISNEROS
Francisco M. ZERTUCHE.

La mano rectora del ilustre Cardenal franciscano no sólo
Al través de un año de labores académicas, como al través
de un sendero de peregrinaje constante, pueden advertirse cla, domeñó la levantisca nobleza española sublimando los valores
del Imperio cimentado por Fernando e Isabel, sino que, roban,
ramente las señales itinerantes.
do tiempo al tiempo, en constante vigilia por la grandeza de Es,
Como nada permanece inmutable, nada en estática perma• paña, acudió presurosa a la fundación y dotación de la Univer,
nencia y fijeza inalterable, el conocimiento de ayer tuvo que su, sidad de Alcalá de Henares, patria del Ingenioso hidalgo Don
frir la influencia del nuevo conocimiento de hoy, y transformar, Miguel de Cervantes Saavedra, y el Colegio de San Ildefonso;
se así, con el esfuerzo acopiado, con la savia renovadora, en una protegió las Artes y las Ciencias y puso celo inacabable en la
contribución más a la cultura universitaria, que vale tanto como edición de la Biblia Poliglota Complutense, la más alta expre•
decir la cultura patria.
sión del Renacimiento español.
De un año a esta parte, de aquel septiembre de ayer a este
de esta magna empresa -que
Consta la Biblia Políglota Compluseptiembre de hoy, una de las entidades universitarias que mejor ellaRaíz
sola habría bastante para inmor- tense de seis volúmenes en folio adorse avienen por su programa a la diaria vida del espíritu docente talizar el nombre del austero francis- nadas con el escudo prelaticio del ausy estudiantil -el Departamento de Acción Social-, ha edifica, cano- . fué la necesidad que tenían los tero fraile franciscano. El primero
do en las múltiples manifestaciones provenidas de su ejecución eclesiásticos de leer y estudiar la lite- contiene el Pentateuco y el Deuteronocanónica, las enseñanzas que al través de la conferencia, la mú, ratura testamentaria, ya que la mayor mio; el segundo, los Libros de Josué,
parte del clero desconocía las lenguas los jueces, Ruth, los Reyes y los Parasica, la expresión pictórica, la arte dramática y el editorialismo, orientales.
lipómenos; el tercero, los de Esdras y
nuevas columnas en el sér y el pensar de la Universidad.
Impelido por éste y otros propósitos. Nohemías, Tobías, Esther, Job, los Sal-

Así, durante el pasado invierno quedaron instituídos los
Cursos de temporada con la válida y prestigiosa presencia de
maestros tan señalados como Eduardo García Maynez, producto
de una sólida f ormacíón humanística, cuyos conocimientos en
Filosofía y Derecho galardonan la cátedra mexicana; y los jóve•
nes de la nueva generación, empeñados en la lucha del Humanis,
mo y por ende en la búsqueda de la caracterología del Mexicano,
tales como Sergio A. Fernández, Fernando Salmerón y Salvador
Reyes Nevárez, así como el ya consagrado Emilio Vranga, quie,
nes, en apretado haz y armonioso conjunto, ofrecieron enjun,
diosas conferencias que versaron sobre temas humanísticos exa,
minando por vez primera ante el auditorio de nuestra Casa de
Estudios, el tema de la Mexicanidad y sus raíces filosóficas, al
trasluz de sus valores inherentes y esenciales.
.
Otro capítulo de este trabajo de extensión universitaria, la
ejecución dramática, resultante de una sistemática enseñanza del
arte escénico, culminó con la presentación, en los Cursos de In,
vierno, de obras tan modernas y discutidas como "El Niño y la
Niebla", de Rodolfo Usigli, y "La Mujer Legítima", de Xavier
Villaurrutia. Esta actividad ha sido tonificada recientemente,
-vistas las experiencias obtenidas-, por nuevos valores docen,
tes y otros métodos, que aspiran a nuevas perspectivas, esperán,
dose fundadamente, que este año que se inicia en el mes que
cursa, pueda inscribirse una contribución más en favor de la Ins,
titución universitaria.
La Sección de Artes Plásticas tuvo asignada a su cargo la_en•
señanw metódica de la Pintura, de manera constante, en la se,
de de la Facultad de Filosofía y Letras, culminando su ciclo do,
cente con la presentación de Exposiciones en el solar universi,
tario.
Las actividades de Músic;a, encomendadas a la Sección de
Pasa a la Pág. 8

hubo necesidad de establecer el texto
bíblico de una manera incontrovertible.
Ya Orígenes habían ideado el plan
de presentar por primera vez reunidos
los Libros Sagrados en sus diferentes
lenguas antiguas: el texto hebreo, tal
como se ve en los 'venerables códices,
la versión griega de tos Setenta, la versión latina de San Jerónimo, conocida
con el nombre de Vulgata y la paráfrasis caldea de Onkelos sobre el Pentateuco.
Fué Complutum la sede gloriosa donde se congregaron los nuevos diascevas.tas a quienes se encomendó e] conjunto de la obra bíblica, llamados ardientemente por Cisneros , , . Fué allí,
en esa la ciudad predilecta del prelado toledano, donde bajo su férrea e
inequívoca voluntad, filóso¡os, gramáticos, teólogos, talmudistasf escritores,
hombres de profundos saberes, en fin,
depuraron, confrontaron, paleografiaron y pulieron la antigua cantera escritnrística.
De las letras antiguotestamentarias
encargáronse los judíos conversos Alfonso de Zamora, gramático, filósofo,
jurista y talmudísta; Pablo Coronel,
segoviano, y Alfonso de Alcalá; mientras que las nuevas fueron encomendadas a Antonio Martinez de Jarava,
nebrijense; Demetrio Ducas, célebre
cretense; Diego López de Zúñiga; Fernando Núñez, el Pinciano; Juan de
Vergara, Fernando de Valladolid y
Bartolomé de Castro, los más notables.
La ejecución tipográfica coTrió a
cargo de Guillermo Arnoldo Brocar,
peritfsimo en éste arte.

mos, los Proverbios, · el Eclesiastés, el
Cantar de los Cantares, la Sabiduría y
el Eclesiástico; el cuarto, los de los
Profetas y los Macadeos; el quinto, los
del Nuevo Testamento, y el último, un 1
diccionario hebreo de todo el viejo
Testamento, otro de los nombres propios que aparecen en ambos, una gramática hebrea compuesta por e] Judío
converso Alfonso de Zamora, el explicit de los nombres caldeos, hebreos y
griegos del nuevo Testamento y una
gramática y diccionario griegos.
Cuéntase que, por los mediados de
1517, el tipógrafo Brocar envió a su
hijo Juan con el ejemplar acabado de
la Biblia para entregarlo en propia mano a] aguileño fraile francisco.
AJ ser recibida esta primicia en la
que había soñado largamente el Cardenal, exclamó con estremecido fervor su
oración oblatoria; y más tarde declaraba a ~1s amigos: "de todos los actos de
mi golierno no hay ninguno de que me
debéis congratular tanto como de esta
edición de las divinas escrituras."
La obra edificadora de Ximénez de
Cisneros n'o había parado allí. Padre
de la Universidad española, no sólo
fundó y dotó la Complutense y el Colegio &lt;le San Ildefonso, sino otras seis
Universidades más fueron sembradas
Y· r ros.,., eraron a] cuidado de su severa
mano: una en Santiago de Galicia, junto al sepulcro del Apóstol; otra en Sevilla, cabeza de la Bética; una más en
Granada, la mora; la cuarta en Toledo,
ciudad de su silla arzobispal y las dos
restantes en Cataluña y las Asturias,
con sede en Barcelona y en Oviedo.
Monterrey, otoño de MCMLII

�LA HERENCIA DE
L·OS MAESTROS
Nausicáa P. CARPIO.

Generalmente se confunde cultura con educación, cuando
en realidad se trata de dos disciplinas perfectamente definidas Y,
si no disímiles, con campos muy comunes. El tema que vamos
a desarrollar es el del problema de la cultura, tan víejo ... como
siempre, interesante.
La Educación forma especialidades.
Por medio de su función, la pedagogía
moderna ha logrado perfeccionar costumbres hábitos y modalidades en la
vida di;ria. El campo de la ciencia
pedagógica, en este aspecto, pareciera
concretarse a un simple cambio de mutaciones, y su acción, aparentemente,
si no fuera también por el nexo de
unión entre educación y cultura, no
hubiera dejado más, que un pequeño
saldo de progreso en la vida de los
pueblos. De ahí que, como de ordi~ario podemos observarlo, en cualqwer
parte del mundo, tratemos con personas excepcionalmente educadas como
perfectamente incultas. Triste es comprobarlo, pero nuestro siglo dolorido
acaba de darnos no uno, sino millares
de ejemplos que por su crudeza han
puesto un negro borrón en la historia
de las ciencias educativas.

las paginas de enmohecidos pergaminos antes, y libros después; que sus
manos hayan caído a pedazos en los
mismos surcos en que se hizo germinar
la semilla. Que sus cabellos hayan venido blancos como de plata, practicando cruzamientos bajo los rayos del sol.
¡ Qué sabían los hombres que hacían
las guerras de tamaño sacrificio! 1Qué
sabía el vulgo de esta obra gigantesca
que ha dado a la humanidad tantos
mártires, y que, gracias a ellos, se han
podido llenar todos los graneros del
mundo!
De igual modo, en esa misma lucha
y en ese mismo sacrificio, la cultura
humana tiene su propio monumento.
Desde tiempos inmemoriales el hombre ha querido saber. Pero como toda
idea abstracta exige su parte de sacrificio que no puede transferirse, solamente, aqucillos inquietos, aquellos que
vieron el mundo en su forma y extensión distinto al común de la gente, y se
encontraron con fuerzas suficientes
para tornarlo en sus manos y modelar•
lo, fueron los elegidos de llevar adelante la obra del saber. Porque saber
equivale a investigar, y saber, no debe
tomarse como "saberlo perfectamente",
sino simplementé como idea de saber.

abarca el conjunto, no solo de cu_anto
el hombre conoce, sino hasta mismo
de aquello que le es desconocido.
Sin remontarnos a los tiempos de
Fenicia donde los encontramos con los
principios propiamente dichos . d~ la
cultura occi.dental, por los conoc1m1entos que han aportado sobre navegación, ni a Asiria, bañada por el lege~·
da!'io Tig!'is, donde la historia de la civilización antigua tiene uno de los mejores capítulos; ni a Caldea, con su bifurcado Eufrates a quiep tanto le debe el mundo de la cultura, si todos esos
hombres v esos pueblos no tratarán de
in teresar;e como lo han hecho con
marcado acento por los problemas que
los conocimientos humanos le inspiraban, con senguridad que, tanto el pensamiento como el arte contemporáneos,
serían de una pobreza infinita. Por estas viejas culturas que mas tarde tanto
habían de influir sobre la árabe Y griega simultáneamente, los holnbres de
hoy conocemos la grandeza inmortal,
tanto de la filosofía como del arte de
estas dos últimas civilizaciones, cum•
bres que son el asombro de la humanidad, tanto por lo profundo del pensamiento que tienen, cuanto por la belleza eterna que la pobre mentalidad de
nuestro siglo, tiene que estudiar toda•
vía y •continuarán estudiando por muchos siglos.

El campo de la cultura, como su propia. etimología lo expresa, es tan vasto
al punto que apenas cabe en el marco
de la ciencia social. Su función está
en cultivar, y, por extensión, no sólo
a la especie humana, sino que también
a los demás reinos de los seres vivientes. Cultivar, en cuanto al nombre se
refiere, significa someter a la dura
prueba de la transformación, las reDesde la existencia del hombre soservas físicas de nuestra especie. Por
medio de estas reacciones, qui nuestro bre la tierra, todos los caminos están
sistema experimenta leyendo un libro, sembrados de cadáveres de maestros.
escuchando una partitura musical, ob- De igual modo, para felicidad nuestra,
servando la majestuosidad de una obra también lo están de otros que no lleplástica, contemplando fas líneas im- garon a la cumbre, y es ésta ulla gran
ponentes de una estructura arquitectó- ilusión y una gran esperanza que nos
nica o admirando los grandes descu- impulsa a proseguir las doctrinas que
brimientos que día a día nos presentan de e1los recibimos como una religión
las ciencias físicas y naturales, predis- en el amplio mundo, siempre tan inteponen nuestra espiritualidad a la re- resante como es el de la cultura.
cepción de las grandes emociones a las
que ·hasta ahora sólo al hombre le es
Cultivarse, antes que un mero afán
dable experimentar.
especulativo en las sociedades moder' nas se convierta en obligación. ObliPor asociación de ideas, el mismo gación decimos, porque sólo mediante
fenómeno se registra en el reino ve- el desarrollo de las facultades intelecgetal. Innumerables variedades de tuales podrá sobrevivir en el futuro
plantas frutales y gramíneas, que hoy nuestra pobre humanidad. En otras
conocemos, y que son nuestra base ali- épocas, como en los tiempos de Roma
menticia por la cantidad y gusto sabro- "pan y circo" eran las aspiraciones
so de sus frutos, no son el producto del máximas de cierta clase de la poblaacaso, ni su estado es el primitivo tal ción del Imperio Romano. Felizmente,
cual la Naturaleza la ha concebido. Si desde los tiempos de los faraones acá,
estas plantas permanecieran en su es- hubo poetas, físicos, filósofos, astrónotado originario, ni su calidad, ni su re- mos, políticos, que han dejado prueba
mordimiento podrían, quizás, alimen- de su paso por la vida. Desde la antitar nuestra especie y la humanidad es- güedad hasta hoy, el progreso ha acetaría condenada a perecer por el ham- lerado de tal modo, que las mismas nabre, que ha asolado a tantos pueblos de cionesi por muy separadas que se encuentran unas de otras, no son otra cola tierra.
sa que simples aldeas y hasta los conProceso similar que ha operado en tinentes, pequeñas comunidades a las
el avance cultural del hombre. Por el que se alcanza en el perentorio lapso
contrario, si disfrutamos de abundan- de poco más de un día. Para los homcia de productos, sobre todo vegetales, bres d~ la antigüedad, la cultura en
esta es obra de la agricultura (cultura general, equivalía a especializarse en
agrícola), que, en términos cientificos, todas las disciplinas intelectuales, desse llama "genética". Para lograr estos de la poesía a la fisíca y a la química,
resultados sorprendentes, ba sido ne- ciencia, esta últimai bien poco cultivacesario que millares de investigadores da en el mundo antiguo. Hoy su camanónimos hayan dejado sus ojos sobre pn se ha ensanchado de tal modo que

tenia un nombre humanidades y que
también resonaba al oído, porque encerraba la mayor cantidad de conocimientos, tenía que ir de pueblo en pueblo, y de nación en nación, algunas veces hasta trabajando en un oficio aquí
y allá y acullá para ganarse sustento,
hasta encontrar con el maestro que le
iba a enseñar la palabra sabia y divina
del verbo creador. Durante muchos
años, y por siglos, el hombre que quería aprender, tenía que tener la certeza moral de llevar a sus espaldas en
la bolsa junto a la corteza de pan endurecido, los libros que eran su pan
espiritual. Con esa bolsa a sus espaldas con esa luz en la frente que era
con;o una estrella, los sabios de Europa, hasta hace dos siglos., ilu?linaro~ ~l
viejo mundo con la sab1duna adqmnda de ese modo. Pan, agua, voluntad,
ansias del saber, fueron los elementos
que alimentaron el fuego de su inteligencia.

De cultura, y no educación propiamente dicha, estaba formada la mentalidad de los grandes poetas y filósofos
de la Grecia heroica. Homero, Sófocles, Esquilo, Sócrates, Platóni Aristóteles, Fidias, Praxiteles, Euclides, Pitágoras, Thales y toda la gran pléyade
de sabios que inundaron el mundo antiguo con su saber y cuyos raudales de
ese saber llegan a nosotros, han sido
justamente un producto de la cultura,
porque su .horizonte era tan amplio
que abarcaba todos los conocimientos
humanos. Pero esos conocimientos no
han sido obtenidos en escuelas o universidades tal como las concebimos
h_oy, sino que fueron el fruto de su trato con las personas, de su convivio con
la calle, del tráfago diario del hombre
y de las cosas que la han permitido ir
formando su propio pensamiento del
que sacaban posteriormente las especulaciones. Más tarde, ya sea en la
calle o en la plaza pública, ellos mismos oficiaban de maestros, y devolvían en enseñanzas lo que del pueblo
habían aprendido. Las academias, como le llamamos hoy a lo que puede entenderse como escuela griega, no era
sino una simple cofradía donde alumnos y profesores alternaban liberalmente ,sobre los temas m4s diversos y
sobre también las más distintas disciplinas literarias o filosóficas, con lo
cual la mentalidad de profesores y
alumnos' se agrandaba desmesuradamente, las ideas adquirían el bril1o y el
vigor con que han podido existir hasta hoy y las especulaciones han constituido problemas que las ciencias físicas y morales todavía están estudiando.
·
Con el correr del tiempo, y al calor
de las ideas que entrañaba toda la ciencia griega en sus más diversas disciplinas, de las partes más alejadas del
mundo, acudían a Grecia los hombres
que querían aprender algo. Las calles
de Atenas y de Mileto se vieron durante· muchos años apeñuscadas de hombres de las más variadas razas .y colores que iban a Grecia para aprender,
para escuchar la palabra de los maestros Sócrates} Platón, Epicuro, Aristóteles, cuya voz durante muchas generaciones, desde entonces, viene resonando en el mundo. En la edad media,
hasta hace apenas n&lt;i más de dos siglos, el hombre que quería aprender,
que quería ponerse en contacto con
esa ciencia que no es ciencia, pero qut

Armas y Letras + Pág. 2

De toda esta actividad, de la que la
historia nos presenta ejemplos tan evidentes, es siempre la juventud la mayor !'esponsable, porque es por ella Y
nO por quienes ya se encuentran ya al
borde de la tumba, por lo que los soñadores y sabios de la humanidad han
vivido. Es por esta juventud del mundo, que es eterna en todas las épocas
v bajo todos los soles de la tierra, que
hay que averiguar, que profundizar,
que indagar, a qué se deben y por qué
se hán producido procesos tan deslumbrantes en distintos periodos de la historia. Cualquiera haya sido el color o
la lengua en que la persona ha hablado, una sóla condición se exige para
la formación de una cultura y es la de
la voluntad. Por que la cultura es el
signo inconfundible que denuncia el
adelanto de los pueblos más que las
riquezas materiales, más que todo ese
saber sis.temáticamente frío y calculista, especulativo en su fondo oscuro ~ue
pudo acumular riquezas sin contemdo
moral. La nación que no cuente con
un nivel de ternura, de comprensión,
que no posea el aguijón punzante del
saber, no puede distinguirse y descollar por gravitación propia en el concierto de los pueblos del universo.
Toda verdad, todo conocimiento nuevo 1 toda belleza y creación cultural,
po see una potencia expansiva que induce a su transmisión:. La difusión Y
expansión de la cultura no podría operarse, ni podría progresar, si no contara con 18 voluntad anónima necesaria para divulgarla. Estos factores son
tan indispensables que sin ellos no hay
espontaneidad ni entusiasmo: }as dos
fuentes de que se nutre la cultura. A
falta de ellos, entusiasmo y estímulo,
la cullura languidece.
La cultura no fructifica donde n? se
la vive; donde no se cambian ideas;
donde las sugerencias en pro de un
mejoramiento en este terreno no se comunican con amplitud, con sinceridad;
donde el ojo escrutador sustituye al
impulso} y el pesimismo apático ocupa
el puesto de la actividad bienhechora.
Basta apagar la llama del entusiasmo.,
para aparejar la parálisis en la cultura.
Pero no se trata de crear y difundir la
cultura solamente, sino de enfrentarse
a quienes la deforman y destruyen mutilando la espontaneidad creadora Y el
entusiasmo fructificador. Aunque el
término resulte en extremo prosaico
por lo anticuado, es necesario volver
las armas sobre el eterno problema.
Los hombres de hoy no son ni mejores ni peores que los de ayer. Su•
problemas en cambio son bastal\te má•
agudos y ·complicados. Ayer el hOIDbre con menos elementos lograba resultados más positivos gracias a •0

Pasa a la Pág. 8

CONFESION A,NTE
LA HISTORIA
Campio CARPIO.

La situación de alegría que con crisis acentuada se define
:ante todo, en las actividades comunes de la vida social, repercu•
te en la esfera moral con influencia perniciosa para las artes y
las ciencias, que se materializan, perdiendo su parte de indepen•
dencia. En otro extremo, domestícanse y someten sin empacho
a los quebrantos más arriesgados, abjurando de las nobles ac•
ciones que constituyen todo nuestro pasado histórico en el te•
rreno del libre albedrío. Las agitaciones a que es sometida la
persona humana frente a un estado de cosas en franco deseen•
so, le bombardean sin misericordia, alterando las mismas facul•
tades sensoriales que determinan un estado anormal sin reme•
dio, aun cuando las relaciones entre el hombre y su medio tien•
dan más tarde a corresponderse. A tal punto llegó el desequili•
brio que no existen medios de atar los tejidos del razonamiento.
Este ciclo que nos toca vivir, conoce
todas las derrotas. Sobre las espaldas
del siglo se han acumulado tamañas
cargas que por varias generaciones lle,·arán como lastre, nuestros hijos. El
desenfreno liberticida, vicioso Y desordenado, arrasó hasta con los más íntimos sentimientos. Y allí donde no
renace la angustia, por arrepentimiento reconfortante, como un lavaje del
alma, aparece en todo su primitivismo,
la brutalidad elevada al altar de la violenciai en forma de espectáculo o de
castigo, con mórbido sadismo. Es natural que así sea; los pusieron las armas en sus manos y los enseñaron a
matar, porque sólo matando podrían
ser elevados a la categoría de héroes,
árbitros de la victoria.
Las costumbres de nuestros humildes pueblos que entonces eran indiscutidas y ponían rubor en las mejillas
cuando alguien se burlaba de su inocencia, pasaron al campo del olvido,
pisoteadas por el fatalismo de la bestialidad que aparece como sedimento
anormal en algunas especies animales.
Lo que fué arrullo y canción, es hoy
hedonismo el evado al materialismo
más crudo, con la insolencía perfectamente estudiada en negación absoluta
de virtudes. Y cediendo a cada paso a
la marcha de la muerte que no se detiene, retrocedemos cada vez más en
nüestro combate de liberación. La tierra está sembrada de cadáveres y no
solamente ~or culpa de los que mandan, de los poderosos, los omnipotentes, sino de nosotros inismos, por haber cedido los baluartes sin hacer respetar nuestros derechos, en lucha por
la supervivencia de la especie.

COMBATE ENTRE LA MAQUINA
Y EL HOMBRE
Cierto que el maquinismo ha mecani
.., 1u~ centros nerviosos de la vida moderna. devorando al mismo industrial su explotador. El 0perario humilde, víctima del sistema que debe
desarrollar determinadas actividades
controladas en tiempo y medida, su•
cumbe por agotamiento de estrofía
frente a la producción que le convierte en materia prima. Pero el usufruc-

piramos a su liquidación, y por otro
lado todo el porvenir. No pretendemos
entrar a saco en las casas de cualquier
habitante para asesinarle a mansalva y
arrebatarle lo que puede estimar como
objetu de valor para si. Esta guerra
que vi vimos, tiene raíces hasta lo más
hondo del sentimiento humano; es una
guerra de liberación del espíritu: es
una revolución. No nos interesan las
cosas, sino los hombres. Porque pretendernos acercarlo a sí mismo, plantearlo frente a la naturaleza, pero libre y humano, responsable de su propio destino y del de sus semejantes.
Por cierto que la solución está en
cada uno de nosotros. Pero también
en cada uno de los demás. En este terreno, somos nosotros los que acusamos y aportamos nuestras soluciones.
Es hora ya de que hagamos una reflexión sincera y que tratemos de acercarnos un poco más a nuestra conciencia, sin buscar un comercíalismo
del trato humano. Preciso es volver a
]a misión que la naturaleza nos ha
confiado. Hay probabilidades de
encontrar el camino errado durante
tantos si'glos pasados de vagabundeo
inútil. La guerra como medio de destrucción es tan odiosa como los guerreros. De ahí que tengamos que vencerla con todas las armas propias para
]a victoria. De lo artificial que las sociedades modernas nos ofrece como
articulo legitimo, tenemos que apartar
a los hombres, producto falible a las
ambiciones.
Y no solamente en las actividades
puramente domésticas como lo serian
las vinculadas a subsistencia inmediata mediante un trabajo productivo,
cual se desarrolla actualment~, sino
también en arles y ciencias. Las disciplinas del espíritu no pueden estar
contaminadas por el materialismo con
fines de lucro, sino consagradas a 1a
idealización de_ cuanto consideramos
inalcansable como mortales, artísticamente hablando. Las ciencias deberán
humanizarse y huir del contacto con la
cosa utilitaria. El producto del saber
no puede someterse a un fin de esclavitud o muerte del hombre, sino a liberarlo. Bastante han hecho los siglos
para reducirlo a ]a condición en que
se encuentra.

tuario del producto del trabajo, tampoco siempre es más feliz. Su ignorancia no acierta más que al aumento de
]a manufactura; y en la administración del engranaje a veces complicado, con el sólo objeto de crear una
fortuna que no siempre alcanza volúmenes superiores, entrega su vida digna también de mejor causa. La máquina como teoría simplemente, como
idea abstracta, es la representante directa de éste desequilibrio. Como elemento prúctico, lo es también, porque
tritura entre sus dientes al capitalista
y al obrero, victimaria de ambos. Un
sólo camino queda abierto al razonamiento y está en que los instrumentos
mecánicos desarrollen su acción coordinada a un interés común de benefi- EN ESTE CONFLICTO TODOS SOMOS
cio para todos, ya que sólo asi dejará
cmrnATIENTES
de invadir ]os campos abandonados
para la redención.
En esta guerra interna, todus somos
Este detenimiento de la historia, combatientes, si no de hecho, al meprecisamente en la mitad del siglo en nos por comodidad, cuando no nos enque los que nos sucedieron pusieron frentamos con otros intereses. La conlos ojos del alma, si en verdad tiene ciencia humana esta reclamand9 una
semejanza con tantos otros anteriores, revalorización que únicamente del gesu particularidad es mayor. Con tan- nio, del fuego espiritual, puede espeto adelanto en cien"'cias y artes; con rarse. Sólo ]as fuentes intelectuales tiedescubrimientos a nuestro alcance de nen abundante caudal del razonamiental magnitud que el corazón se para- to como para coordinar tanto resorte
liza para colocarse en su centro en y engranaje dispersos. Cada cual bustanto se hace a la idea de la grandeza, ca huir al problema fundamental que
tendriamos que haber desterrado los el hombre en vano trata de resolver.
prejuicios de propiedad privada, el so- El interrogante permanece abierto,
metimiento de la libertad a principios porque cada uno de los responsables
desacordes con nuestra razón de vivir, se olvida de su propia misión, de su
salvar los prejuicios religiosos que di- función como representante de sus
viden al hombre en sectas cada cual destinos. Pero no termina aquí su resmás absurda y con dioses que hablan ponsabilidad, tanto mayor cuanto más
con el látigo. Lo que es más, haber lí- avanzamos en Jo inútil de nuestra exisquidado las cuentas de tanto siglo que tencia como elementos dentro del conatormentó a nuestros antepasados con glomerado socia l. Sobradamente la
la división de robres y ricos estable- historia nos presenta los valores negaciendo una distinción que existe sólo tivos de la violencia, como procedil.'n la esr ecie humana y no en ninguna mientos de corrección de las imperfecotra de la escala zoológica.
ciones humanas, ror lo que se hace
rreciso pensar en otros sistemas de resultados más claros y utilidad.
La tarea ya no corresponde al miliREVOLUCION DEL ESPIRITU
tarismo, por nocivo; ni a los goberINDIVIDUALISTA
nantes, ror perjudicial. Es preciso enNo es esta lucha sólo de combate en- contrar la raíz de las cuestiones fun•
tre dos formas de convivencia defini- dari1entales y desenmarañarlas por los
das, sino que está por delante todo el procedimientos de la cultura. A esta
pasado con sus iniquidades con el cual altura de los acontecimientos, cuando
no deseamos tener tratos, sino que as- aparentemente hemos retrocedido en

Armas y Letras + Pág. 3

el curso de la evolución cien peldaños
de progreso, resultaría absurdo repetir lo que la historia clama y la humanidad pide, afónica. Por ello es doblemente importante y de mayor alcance
tienen que ser las medidas a adoptar.
El hombre no puede continuar siendo
un instrumento, a que le redujo una
cultura militarista, falsa como su misma función. Todas las personas que
conocen el alfabeto, tienen el deber de
salir en su auxilio, por su salvación,
que es cuanto más valioso la creación
ha dejado stJbre la tierra. Se hace preciso librar una batalla permanente,
arrasando con los obstáculos para redimirle de esa opresión que épocas de
barbarie le dieron por herencia y hace crisis cuando se agita la cuerda
en10th·a de su sensibilidad, actuando
ciegamente al borde de un precipicio
sin fondo hacia el que rueda a tumbos.
Cuantos tenemos algún compromiso
con los pueblos que nos leen o escuchan} tendremos que hacernos cargo
de esta situación especialísima en que
se juega el destino del género humano.
Esa acción no se detiene frente a los
aconlecimientos con hechos contemplativos, sin un respaldo decidido que
imponga por la autoridad propia de
la verdad, una justicia distributiva que
elimine por lo pronto la miseria material que atenaza a millones de habitantes. Por los medíos que le son propios a la verdadera cultura, a las artes
y las ciencias, la función que les corresponde desempeñar en estos precisos momentos es múltiple, pero también efectiva. Partiendo del principio
de que hemos ele repartir nuestro pan
co·n todos cuantos tengan hambre, la
victorja no podrá hacerse esperar.
Nuestro ministerio es tan ampliamente
poderoso como que no existe otro semejante, si cada uno tiene fe en su propia obra y en la verdad de sus ideales. Si cada componente no falla, no
cede terreno o se vende al enemigo,
habremos logrado salvar la persona
humana de esta muerte lenta a que le
conduce una agonía de siglos, peleando sin resuello por satisfacer la necesidad del pan de cada día.

LA HORA DE LA JUSTICIA
SE ACERCA
Los que matan, los que castigan, los
que lastiman el alma con sus procedimientos, los déspotas y tiranos, han
sembrado tanta ruina, tan nefasta ha
sido su labor que nos sentimos avergonzados ante las bestias cuando establecemos un paralelo entre su conducta, su proceder, su fraterno entendimiento y los nuestros. La hora de la
justicia se acerca y los hombres que
no tenemos cargos de conciencia ante
el mundo, tenemos que renunciar a todo .el pasado de ignominia que ellos
implantaron, a toda la historia de crimenes y sacrificios que han cometido.
Nosotros tendremos que arrojar a su
rostro la moral que ellos escupieron,
la conducta que despreciaron, la cultura que pisotearon. De las cenizas del
tiempo a que redujeron los valores humanos, tenemos que formar nosotros la
antorcha redentora que ilumine el ca
mino del porvenir.
El arte y la cultura en general, son
la única reserva positiva que no está.
mediatizada por el dinero ni los inte~
reses materiales. Trátase de una actividad con lenguaje propio que entienden todos los habitantes del universo,
para el que no existen fronteras ni problema de desinteligencia que conduzc:rn a las situaciones terribles de roliticos y militares. lllovidos por ese afán
de entendimiento espontáneo, nuestra
obra ofrece la imagen más clara para
la iniciación de una convivencia nueva, que destierra para siempre los choo:ues violentos de guerras o revolucio
nes.

�EN EL CENTENARIO
Casi todo ha sido pasión y malquerencia sobre Leopoldo
Alas "Clarín". La época de ·la comprensiva serenidad, de las
palabras fundamentalmente justas tenía que llegar Y. s~ _ha ini•
ciado ya en la misma España y fuera de ella. Los pre1uicws ren•
corosos y trasnochados deberán ir cediendo, extinguiéndose.
El presente centenario del nacimiento de L~opoldo Alas
tiene que ayudar a que la verdad se abra paso Y se imponga.
Que sobre labios y plumas desciendan ahora el respeto Y el
bien entendido fervor.

Antología de Leopoldo Alas, "Clarín'r

ADIOS, CORDERA!
Con ocasión al Centenario del nacimiento del escritor as•
turiano Leopoldo Alas, "Clarín", .nuestro mensuario cultural
"Armas y Letras", en homenaje a su memoria, consigna en es•
tas páginas las letras antológicas de "Clarín", en sµ bello y

fa.

mosísimo cuento "¡Adiós, Cordera!", una de las mejores realiza•
ciones de su pluma que mayormente han contribuído a consa•
grarlo como un excelente y puro cuentista, más que novelista,.
crítico y polemista . .. "¡Adiós, Cordera!", es de un hondo y es•
tremecido bucolismo.

* • *

l,eopoldo Alas "Clarín"

. En 1852 nacía en Zamora Leopoldo Alas, conocido en la
república de las letras con el seudónimo de "Clarín".
1•

Es la de este célebre hombre de letras ovetense una de las
vidas de escritor más disímbolas y zamarriadas, tanto que, a dis•
tancia de cincuenta y un años de su tránsito ande aún su nom•
bre !len!&gt; de contrastes en la crítica.

Nove lista, crítico, polemista, profesor, político a las veces,
sufrió en los últimos años de su existencia el venablo de las pasiones de sus enemigos, crueles e implacables, cuyos juicios pre•
11alecen ahora al examinar su obra.
Inició su labor literaria con el verso, según pudo verse mu•
cho después en su libro póstumo "Poesías Inéditas", aparecido en
1907. Pero su valiosa obra crítica y novelística va apareciendo
en prosa. Goza "Clarín" de un estilo ág'il, desembarazado, humorístico, reciamente satírico. Se descubre en él algún parentes•
co con el de Larra. Su lenguaje se recomienda por la propiedad
y giros castizos, dentro de lo moderno.
En la novela comienza "Clarín" por seguir muy de cerca el
crudo naturalismo exótico de Zola, con propósitos docentes y
mezcla de reflexión ética con desahogos de humorismo y amargura. Su primera y más leída novela fué "La Regenta", de 1884,
que consideran algunos como la más naturalista de España, a la
cual contribu'!e la viveza de su colorido y la exuberancia deta•
llista. Pinta ¡n todos sus aspectos -social, religioso, políticola vida de la ciudad ovetense con sus viejas características y ruti•
nas que se resiste a trocar por las novedades de otras partes.
Como cuentista destacó por su "¡Adiós, Cordera!", emoti•
va producción llena de humanidad y de un sentido bucolismo.

Eran tres; siempre los tres! Rosa, Pi•
nin y la Cordera.
El prao Somonte era un recorte
triangular de terciopelo verde, tendí·
do, como una colgadura, cuesta abajo
por la loma. Uno de sus ángulos, el in·
ferior, lo despuntaba el camino de bie•
rro de Oviedo a Gijón. Un palo del te•
légrafo, plantado allí como pendón de
conquista, con sus jicaras blancas y
sus alambres paralelos a derecha e izquierda, representaba para Rosa y Pi•
nín el ancho mundo desconocido, misterioso, temible, eternamente ignorado.
Pinin, después de pensarlo mucho,
cuando a fuerza de ver días y días el
poste tranquilo, inofensivo, campechano, con ganas, sirt duda, de aclimatarse en la aldea y parecerse todo lo po·
sible a un árbol seco, fué atreviéndose
con él, llevó la confianza al extremo
de abrazarse al leño y trepar hasta cerca de los alambres. Pero nunca llegaba a tocar la porcelana de arriba, que
le recordaba las jícaras que había visto en el rectoral de Puno. Al verse tan
cerca del misterio sagrado, le acometía
un pánico de respeto y se dejaba res•
balar de prisa hasta tropezar con los
pies en el césped.
Rosa, menos audaz, pero más enamorada de lo des~onocido, se contentaba
con arrimar el oído al palo del telégrafo, y minutos y hasta cuartos de hora
pasaba escuchando los formidables ru·
mores metálicos que el viento arrancaba a las fibras del pino seco en contac•
to con ·el alambre. Aquellas vibraciones, a veces intensas como las del diapasón que, aplicado al oído, parece
que quema con su vertiginoso latir,
eran para Rosa los papeles que pasa•
bao, las cartas que se escribían por los
hilos, el lenguaje incomprensible que
lo ignorado hablaba con Jo ignorado;
ella no tenia curiosidad por entender
lo que los de allá, tan lejos, decían a

Armas y Letras + Pág. 4

los del otro extremo del mundo. ¿ Qué
le importaba? Su interés estaba en el
ruido, por el ruido mismo, por su timbre y su misterio.
La Cordera, mucho más formal que
sus compañeros, verdad es que, relativamente, de edad también mucho
más madura, se abstenía de toda co·
muriicacíón con el mundo civilizado,
y miraba de lejos el palo del telégrafo,
como lo que era para ella efectivamente: cosa muerta, inútil, que no le servia ni siquiera para rascarse. Era una
vaca que había vivido mucho. Sentada
horas y horas, pues, experta en pastos,
sabia aprovechar el tiempo, meditaba
más que comía, gozaba del placer de
vivir en paz, bajo el cielo gris y tranquilo de Su tierra, como quien alimenta el alma, que también tienen los bru·
tos; y si no fuera profanación, podría
decirse que los pensamientos de la vaca matrona, llena de experiencia, debían de parecerse todo Jo posible a
las ri1ás sosegadas y doctrinales odas
de Horacio.
Asistía a los juegos de los pastorci•
cos encargados de llindarla, como una
abuela. Si pudiera, se sonreiría al pen•
sar que Rosa y Pinín tenían por misión, en el prado, cuidar de ella, de
que la Cordua no se extralimitase, no
se metiese por la vía del ferrocarril, ni
saltara a la heredad vecina. ¡Qué ha·
bia .de saltar! ¡Qué se había de meter!
Pastar de cuando en cuando, no mu·
cho, cada día menos; pero con atención, sin perder el tiempo en levantar
la cabeza por curiosidad necia, escogiendo sin vacilar los mejores bocados,
Y, después, sentarse sobre el cuarto
trasero con delicia, o rumiar la vida, 0
gozar el deleite del no padecer, del dejarse existir. Esto era lo que ella tenia qlle hacer, y todo lo demás, avento·
ras peligrosas. Ya no recordaba cuán•
do le había picado la mosca.
"El xalu ( el toro), !&lt;is saltos locos

DE LEOPOLDO ALAS
por las praderas adelante ... ¡Todo eso ría a los gemelos encargados de apa- había muerto mirando a la vaca por
estaba tan lejos!"
centarla.
un boquete del destrozado tabique de
Aquella paz sólo se había turbado en
Era poco expresiva, pero la pacien- ramaje, señalándola como salvación de
]os días de prueba de la inauguración cia &lt;'0n que los toleraba cuando en sus la familia.
del ferrocarril. La primera vez que la juegos ella les servia de almohada, de
HCuidaclla, es vuestro sustento", paCordera--vió pasar el tren se volvió lo- ·escondite, ele mon'tura, y para otras co- recían decir los ojos de la pobre morica. Saltó la sebe de lo más alto del So- sas que ideaba la fantasía de los pasto· bunda, que murió extenuada de hammonte, corrió por prados ajenos, y el res, demostraba tácitamente el afecto bre y de trabajo.
terror duró muchos días; renovándose, del animal pacifico y pensativo.
El amor de los gemelos se había con·
más o menos violenta, cada vez que la
En tiempos difíciles, Pinin y Rosa· centrado en la Cordera; el regazo, que
máquina asomaba por la trinchera ve- habían hecho por la Cordera los impo• tiene su cariño especial, que el padre
cina. Poco a poco se fué acostumbran- sibles de solicitud y cuidado. No siem• no puede reemplazar, estaba al calor
do al estrépito inofensivo. Cuando lle- pre Antón de Chinta había tenido el de la vaca, en el establo, y allí, en el
gó a convencerse de que era un peli- prado Somonte. Este regalo era cosa Somonte.
gro que pasaba, una catástrofe que relativamente nueva. Años atrás la
Todo esto lo comprendía Antón a su
amenazaba sin dar, redujo sus precau- Cordera tenia que salir a la gramática, manera, confusamente. De la venta neciones a ponerse en pie y a mirar de esto es, a apacentarse como podía a la cesaria no había que decir palabra a
frente, con la cabeza erguida, el formi- buena ventura de los caminos y calle- los 11erios. Un sábado de julio, al ser
dable monstruo; más adelante no ha- jas, de los rapados y escasos praderías de dia, de mal humor Antón echó a
cia más que mirarle, sin levantarse, del común, que tanto tenían de vía pú- andar hacia Gijón, llevando la Cordera
con antipatía y desconfianza; acabó blica como de pastos. Pinín y Rosa, en por delante, sin más atavío que el copor no mirar al tren siquiera.
tales días de penuria, la guiaban a los llar de esquila. Pinin y Rosa dormían.
En Pinin y Rosa, la novedad del fe· mejores altozanos, a los parajes más Otros días había que despertarlos a
rrocarril produjo impresiones más tranquilos y menos esquilmados, y la azotes. El padre los dejó tranquilos. Al
agradables y persistentes. Si al princi• Jibraban de las mil injurias a que es- levantarse se encontraron sin la Corpio era una alegria loca, algo mezcla- tán expuestas las pobres reses que tie- dera. "Sin duda, mío pá la había lle•
da de miedo supersticioso, una excita- nen que buscar su alimento en los aza- vado al xatu." No cabía otra conjetura.
ción nerviosa, que les hacía prorrum- r.es de un camino.
Pinín y Rosa opinaban que la vaca
pir en gritos, gestos, pantomimas des•
En los días de hambre en el establo, iba de mala gana; creían ellos que no
cabclladas, después fué un recreo pa- cuando el heno escaseaba y el narvoso deseaba más hijos, pues todos acabacifico, suave, renovado varias veces al para estrar el lecho caliente de la vaca ba por perderlos pronto, sin saber códia. Tardó mucho en gastarse aquella faltaba también, a Rosa y a Pinin de• mo ni cuándo:
emoción de contemplar la marcha ver- bia la Cordera mil industrias que la
Al oscurecer, Antón y la Cordera entiginosa, acompañada del viento, de la hacían más suave la miseria. ¡Y qué traban por la corrada mohinos, cansagran culebra de hierro que llevaba decir de los tiempos heroicos del par• dos y cubiertos de polvo. El padre no
dentro de si tanto ruido y tantas castas to y la cría, cuando se entablaba la lu• dió explicaciones, pero los híjos adide gentes desconocidas, extrañas.
cha necesaria entre el alimento y re- vinaron el peligro.
galo de la nación y el interés de los·
No había vendido, porque nadie ha,
Chintos que consistía en robar a las bia querido llegar al precio que a él se
* * •
ubres de la pobre madre toda la leche le había puesto en la cabeza. Era ex•
Pero telégrafo, ferrocarril, todo eso que no fuera absolutamente indispen- cesivo: un sofisma del cariño. Pedía
era lo de menos; un accidente pasajero sable para que el ternerillo subsistiese 1 mucho por la vaca para que nadie se
que se ahogaba en el mar de soledad Rosa y Pinín, en tal conflicto, siempre atreviese a llevársela. Los que se haque rodeaba el prao Somonte. Desde estaban de parte de la Cordera, y en bían acercado a intentar fortuna se
allí no se veía vivienda humana; allí cuanto babia ocasión, a escondidas, habían alejado pronto echando pestes
no llegaban ruidos del mundo más que soltaban al recental, que, ciego y como de aquel hombre que miraba con ojos
al pasar el tren. Mañana sin fin, bajo loco, a testarazos contra todo, corría a de rencor y desafio al que osaba insis•
los rayos del sol a veces, entre el zum- buscar el amparo de la madre, que le tir en acercarse al precio fijo en que
bar de los insecfos; la vaca y los niños albergaba bajo su vientre, volviendo la él se abroquelaba. Hasta el último moesperaban la proximidad del mediodía cabeza agradecida y solitica, diciendo, mento del mercado estuvo Antón de
para volver a casa4 Y luego, tardes a su manera: "Dejad a los niños y a Cbinta en el Humedal, dando plazo a
eternas, de dulce tristeza silenciosa, en los recentales que vengan a mi."
la fatalidad. "No se dirá, pensaba, que
Estos recuerdos, estos lazos, son de yo no quiero vender; son ellos, que no
el mismo prado, hasta venir la noche,
con el lucero vespertino por testigo los que no se olvidan.
me pagan la Cordera en lo que vale."
Añádase a todo que la Cordera tenia Y, por fin, suspirando, si no satisfecho
mudo en la altura. Rodaban las nubes
allá arriba, crecían las sombras de los la mejor pasta de vaca sufrida del con cierto consuelo, volvió a emprenárboles y de las peñas en la loma y en mundo. Cuando se veía emparejada der el camino por la carretera de Canla cañada, se acostaban los pájaros, bajo el yugo con cualquier compañera, dás, adelante, entre la confusión y el
empezaban a brillar algunas estrellas fiel a la gamella, sabía someter su vo- ruido de cerdos y novillos, bueyes y
en lo más oscuro del cicló azul, y Pi- luntad a la ajena; y horas y horas se vacas, que los aldeanos de muchas panin y Rosa, los niños gemelos, los hi- la veía con la cerviz inclinada, la cabe- rroquias del contorno conducían con
jos de Antón de Chita, teñida el alma za torcida, en incómoda postura, ve- mayor o menor trabajo, según eran de
de la dulce serenidad soñadora de la lando en pie mientras la pareja dormía antiguo las relaciones entre dueños y
bestias.
solemne y sería Naturaleza, callaban en tierra.
horas y horas, después de sus juegos,
En el Nataoyo, en el cruce de dos
nunca muy estrepitosos, sentados cercaminos,
todavía estuvo expuesto el de
* * *
ca de la Cordera, que acompañaba el
Chinta a quedarse sin la Cordera; un
augusto silencio de tarde en tarde, con
Antón de Chinta comprendió que vecino de Carrió que le había rondado
un blando son de perezosa esquila.
había nacido para pobre cuando palpó todo el día ofreciéndole pocos duros
En este silencio, en esta calma inac- la imposibilidad de cumplir aquel sue• menos de los que pedia, le dió el últi•
tiva, había amores. Se amaban los dos fio dorado suyo de tener un cºrral pro- mo ataque, algo borracho.
hermanos como dos mitades de un fru- pio con dos yuntas por lo menos. LleEl de Carrió subía, subía, luchando
to verde, unidos por la misma vida, gó, gracias a mil ahorros, que eran entre la codicia y el capricho de llevar
con escasa conciencia de lo que en mares de sudor y purgatorios de priva- la vaca. Antón, como una roca. Llegaellos era distinto, de cuanto los sepa- ciones, lleS'ó a la primera vaca, la Cor- ron a tener las manos 'enlazadas, pararaba; amaban Pinin y Rosa a la .Cor• dera; y no pasó de ahi; antes de poder dos en medio de la carretera, interrum~
dera, la vaca abuela, grande, amarillen- comprar la segunda, se vió obligado, piendo el paso ... Por fín, la codicia
ta, cuyo testuz parecía una cuna. La para pagar atrasos al amo, el dueño de pudo más; el pfco de los cincuenta les
Cordera recordaría a un poeta la zava• la casería, que llevaba en renta, a lle- separó como un abismo; se soltaron las
la del Ramayana, la vaca santa; tenia var al mercado a aquel pedazo de sus manos; cada cual tiró por su lado; Anen la amplitud de sus formas, en la so- entrañas, la Cordera, el amor d~ sus tón, por una calleja que, entre madrelemne serenidad de sus pausados y no- hijos. Chinta había muerto a los dos selvas que aún no florecían y zarzamobles movimientos, aires y contornos de años de tener la Cordera en casa. El ras en flor, le condujo hasta su casa.
ídolo destronado, caído, contento con establo y la cama del matrimonio esta•
·
su suerte, más satisfecha con ser vaca han pared por medio, llamando pared
* • *
verdadera que dios falso. La Cordera, a un tejado de ramas de castaño y de
hasta donde es posible adivinar estas cañas de maíz. La Chinta, musa de la
Desde aquel día en que adivinaron
cosas, puede decirse que también que economía en aquel hogar miserable, el peligro, Pinin y Rosa no sosegaron.
4

Armas y Letras + Pág. 5

A media semana se personó el mayordomo en el corral de Antón. Era otro
aldeano de la misma parroquia, de malas pulgas, cruel con los caseros atrasados. Antón, qlle no admitía reprimendas, se puso lívido ante las amenazas de desahucio.
El amo no esperaba más. Bueno,
vendería la vaca a vil precio, por una
merienda. Había que pagar o quedarse
en la calle.
Al sábado inmediato acompañó al
Humedal Pinin a su padre. El niño
miraba con hoáor a los contratistas
de carnes, que eran los tiranos del
mércado. La Cordera fué comprada
en su justo precio por un rematante
de Castilla. Se la hizo una señal en la
piel y volvió a su establo de Puao, ya
vendida ajena, tañendo tristemente la
esquila. Detrás caminaban Antón de
Chinta, taciturno, y Pinín, con ojos
como puños. Rosa, al saber la venta,
se abrazó al testuz de la Cordera, que
inclinaba la cabeza a)as caricias como
el yugo.
-¡ Se iba la vieja! -pensaba con el
alma destrozada Antón el huraño.
EUa ser en raza bestia, pero sus hijos no tenían otra madre ni otra abuela.
Aque11os días, en el pasto, en la verdura del Somonte, el silencio era fúnebre. La Cordera, que ignoraba su suerte, descansaba y pacía como siempre,
sub specie aetenzitalis, como descansaría y comería un minuto antes de que
el brutal porrazo la derribase muerta.
Pero Rosa y Pinín yacian desolados,
tendidos sobre la hierba, inútil en ade·
lante. Miraban con rencor los trenes
que pasaban y los alambres del telé•
grafo. Era aquel mundo desconocido,
tan lejos de ellos por un lado y por
otro, el que les llevaba su Cordera.
El viernes al oscurecer fué la despe•
dida. Vino un encargado del rematan•
te de Castilla por la res. Pagó; bebie•
ron un trago Antón y el comisionado,
Y se sacó a la quíntana la Cordera.
Antón había apurado la botella, estaba
exaltado; el peso del dinero en el bol•
sillo le animaba también. Quería aturdirse. Hablaba mucho, alababa las ex•
celencias de la vaca. El otro sonreía
porque las alabanzas de Antón eran im~
pertinentes. ¿Qué daba la res tantos y
tantos litros de leche? ¿ Qué era noble
en el yugo, fuerte con la carga? ¿ Y qué
si dentro de pocos días babia de esta;
reducida a chuletas y otros bocados
suculentos? Antón no quería imaginar
esto; se la figuraba viva, trabajando
sirviendo a otro labrador, olvidada d~
él y de suS hijos, pero viva, feliz ... Pinin Y Rosa, sentados sobre el montón
de cucho, recuerdo para ellos sentimental de la Cordera y de los afanes
propios, unidos por las ma"nos, miraban al enemigo con ojos de espanto.
En el supremo instante se arrojaron sobre su amiga; besos, abrazos, hubo de
todo. No podían separarse de ella. An·
tón, agitada de pronto la excitación
del vino, cayó como en un marasmo·
cruzó los brazos y entró en el corra/
oscuro. Los hijos siguieron un buen
trecho por la calleja de altos setos al
triste grupo del indiferente comisionado y la Cordera, qne iba de mala ga.
na co~ su desconocido y a tales horas.
Por frn hubo que separarse. Antón,
malhumorado, exclamaba desde casa:
-¡Bah, bah, neños, acá vos digo·
basta de pamemas! -así gritaba de Je'.
jos el padre, con voz de lágrimas.
Caia la noche: por la calleja oscura
. Pasa a la Pág. 8

�LA EDUCACION
COMO FORMACION
Manuel MORALES

"La educación no es posible sin que se ofrezca al espíritu
una imagen del hombre tal y como debe ser" (1).
Educar es formar al hombre, y formarlo de acuerdo con un
previo ideal. Este ideal no podrá ser como lo quisieron pasadas
épocas: un arquetipo construido lógicamente y desvinculado de

la realidad variable y fluente.
Educación siempre será la resultante de haber logrado plasmar en un determinado momento y en una determinada época las posibilidades vitales de
un pueblo en una imagen ideal. Imagen que servirá de modelo para fofmar a ]os individuos particulares.
En este sentido la verdadera educación no puede ser un asunto privado
sino que necesariamente atañe a la comunidad. Puesto que una imagen ideal
del hombre no ha existido para todos
los pueblos y todas las edades, sino que
es siempre una resultante de la situación histórica, social, Ctnica y cultural en un momento dado; sólo la comunidad está capacitada para ofrecer ·esa
imagen necesaria, que será siempre
"su" imagen.
De esta manera "la educación es el
principio mediante el cual la comunidad humana conserva y trasmite su peculiaridad física y espiritual" (2).
Las aventuras que corra una sociedad serán siempre reflejadas en su educación. A mayor coherencia interna y
elevación espiritual y a mayor peculiaridad de las características del grupo soci~l, siempre corresponderá una
mayor rigidez en el impartir a sus
miembros su propio sello y su propia
forma.
Lo dicho anteriormente, no debe
exagerarse hasta suponer que "educación" es el coartar toda manifestación
individual y crear una serie homogénea de individualidades que funcionen
de la misma manera y respondan con
la misma intensidad a los excitantes
del exterior.
Una cultura siempre es variedad de
formas y realizaciones en las que va
impresa tanto la peculiaridad del pueblo a que pertenecen como el "genio"
individual de su creador o impulsor.
Pero todas las formas varias que constituyen una cultura, sus diversas manifestaciones en los distintos campos
del arte, ciencia, política y filosofía,
siempre tienen una interior conexión
y responden al cierto y peculiar enfoque con que esa cultura ha resuelto o
planteado sus problemas. ¿Quién sabe que existe una profunda conexión
formal entre el cálculo diferencial y el
principio clásico del Estado en la época de Luis XIV; o entre la antigua forma de la Polis griega y la geometría
euclidiana?; o entre la perspectiva del
espacio, en la pintura occidt;ntal, y la
superación del espacio por ferrocarriles, teléfonos, armamentos; o entre la
música espiritual contrapuntistica y el
sistema económico del crédito? (3).
El secreto enlace que hace a formas
varias constituir "una" cultura, es la
resultante de las posibilidades vitales
del pueblo que la ha creado, y de los
motivos, valores vigentes, que la hacen
"'ser" en su forma peculiar.

La finalidád de la "educación" es un
imprimir en los miembros de la colecti\'idad la "forma" general de valorar,
sentir y plantear loS problemas y realizaciones, desarrollando a la vez, las
capacidades físicas, intelectuales y
morales del individuo lo que le harú
formarse una propia "personalidad",
pero no entendiendo esto en el sentido del romanticismo corno una subjetividad desorbitada y sin conexiones
con la sociedad.
Ahora se ve claro que para "educación" en este sentido ''la utilidad es indiferente, o por lo menos no es esencial". El adiestramiento según fines
técnicos o profesionales, el aprendizaje de ciertas especialidades profesionales no es educación, sino que ese
aprendizaje debía realizarse parejamente o posterior a una verdadera
"educación" es decir, a la formación
del individuo como "personalidad".
La altura y grado de plasmación a
que ha llegado un pueblo se. mide por
su capacidad para educar a las generaciones subsecuentes "dentro" de su
propia manera d(! ser y capacitándolas
para hacer frente a las nuevas situaciones con que tendrán que enfrentarse
como continuadores de una tradición.
Entendiendo por tradición ese cierto y peculiar e$tilo de vida que hace a
un pueblo poseedor de una cultura distinguirse de otros y le capacita pa:i-a
dar a su propia contribución al repertorio universal de la cultura.
Y recordemos que, "el mayor triunfo que puede alcanzar una tradición
es crear rebeldes, nobles y dignos" (4),
pues cuando un pueblo está vivo, y sólo en e.Ste caso, la tradición en vez de
agobiarle hasta el grado de hacerle
considerar su pasado como una serie
de arquetipos inmutables e insuperables, le impulsa a continuarle creando
nuevas formas, si bien siendo siempre
fiel a su origen. La verdadera tradición en vez de "pesar" sobre un pueblo como carga le hace solamente "ser
él mismo" y le impulsa vigorosamente
hacia su propio destino. Así, educación no es el aferrarse ciegamente a
tradición, sino superarla y siendo acorde con ella.
Con lo anterior se ha tratado de aclarar lo que debe entenderse por educa~
ción, y sus conexiones con la sociedad,
la cultura y la tradición. Posteriormente se tratará de hacer la aplicación de
estos principios a nuestra realidad.
NOTAS:

(1). W. Jaeger "Paideiu .., Vol. l. México, 1947.

(2) W. Jaeger "Patdela", Vol. I. México, 1947.
(3) O. Spengler "Decadencia de Occidente",
Madrid, 1946.
(4) G, Murray "Euripldes y su época", México,
1947.

Armas

y

Informe de las Labores Desarrolladas por
el Departamento de Acción Social Universitaria Durante el Año Lectivo 1951-1952
Misa Solemne a Santa Cecilia. Coro,
Este Departamento ha desarrollado
Solistas
y Orquesta.
sus trabajos de acuerdo con los proSe realizó el trabajo de instrumentagramas substancialmente asignados a
las secciones correspondientes de Mú- - ciones para coro de una colección de
sica, Artes Plásticas, Teatro Experi- cánticas españolas antiguas. (Trabajo
mental Uni\·crsitario y Sección Edito- rspecial para el Coro Universitario).
El gran Coro Universitario está forrial.
mado r-or los alumnos antes dichos y
censos DE INVIERNO
como Directores de ellos en primer térEste Departamento organizó por pri- mino, el l\faestro Josémaria Luján, piamera vez los Cursos de Invierno, en nistas: Profesores, Srita. Hortensia Talos que, además, de las obras teatra1es mariz y el Sr. Sotero Lozano. Solistas:
presentadas y de dos conciertos del Soprano, Srita. Alicia Hilton; Tenor,
Coro Universitario, se sustentaron im- Sr. Prof. José Hernández Lama, y Baportantes pláticas sobre diversos te- jo, Sr. Agustín Lozano.
El Trío de Cámara está formado por
mas.
los
Sres. Josémaria Luján, José AndraParticipó en este evento cultural el
señor Sergio Fernández, sobre los si- dc y .José Sandoval. La actividad de
guientes temas: Ventura y Muerte de ese grupo musical ha sido muy frela Picaresca Española, compren&lt;lien- cuente, pues ha participado en todas
Jas actividades organizadas por la Unido:
I.- Venlura de la Picaresca. El Píca- versidad del Estado de Nuevo León,
por este propio Departamento y en toro Heroico.
11.- El Pícaro Grotesco. El Picaro dos los programas artísticos y culturales de las Escuelas y Facultades de esEndemoniado.
111.- El Pícaro Impostor. Muerte de ta Casa de Estudíos.
la Picaresca.
TEATRO UNIVERSITARIO
Estas conferencias se verificaron los
El Teatro de la Universidad dependías 28, 29 y 30 de enero.
Lic. Eduardo García .Maynes, tres diente de este Departamento tiene la
conferencias sobre el tema, "Formas misión de dar a conocer a los alumnos
de Manifestación del Pensamiento Eti- actores, las obras cardinales de la Literatura Dramática Universal, Clásica,
co", verificadas el 6, 7 y 8 de febrero.
Emilio Uranga, 6, 7 y 8 de febrero, Romántica y Moderna; de procurar las _
creaciones y el desarrollo de las faculsobre Ios siguientes temas:
tades escénicas y de abocar a los alum1.- El Carácter del Mexicano.
nos a la representación teatral previo
2.- Condutta en el Mexicano.
estudio sistemático de la obra que se
3.-El Humanismo Mexicano.
Sr. Fernando Salmerón. Tema: ¡¡Mé- pretende llevar a escena;
Esta Sección de Teatro estuvo a carxico en busca de su Realidad". Días
go
del Sr. José Anastasio Villegas y du11, 12 y 13 de febrero.
Dr. Nabor Carrillo.- Del 11 al 13 de rante los días comprendidos del 10 al
14 de marzo, presentaron en el Aula
febrero, sobre los lemas siguientes:
1.- Pruehas y Consecuencias de la Magna de la Universidad y como colaboración a los Cursos de Invierno orBomba Atómica, en Bikini.
2.-El Hundimiento de la Ciudad de ganizados por este Departamento, las
siguientes obras: "La Mujer Legítima",
México, y
3.-Elasticidad y Resistencia de llfa- obra en tres actos de Xavier Villaurrutia. "Petición de Mano", humorada en
teriales.
Sr. Salvador Reyes Nevárez, días 18, un acto de Antón Chéjov. "El Niño y la
Niebla", obra en tres actos, de Rodolfo
19 y 20 de febrero, temas:
Usigli.
'
1.- La Figura del Mexicano.
En el desarrollo de estas obras ac2.-Formas de Amistad en el Mexituaron, como Directores, el Prof. José
cano, y
3.- Actitudes sociales del Mexicano. Anastasió Villegas, en escenografía,
Antonio Pruneda Guerra, en MaquillaSECCION DE CULTURA MUSICAL
je, Raúl Mena, y Tramoya, Guillermo
Barrón.
La Sección de Cultura Musical a cargo del Maestro Josémaria Luján, ha
SECCJON DE ARTES PLASTICAS
contribuido constantemente con su vaLas actividades de Artes Plásticas
liosa y ya indiscutible actuación en todos los actos solemnes organizados por comprende 1o relativo a la difusión Y
la Vniversidad y por este Departa- práctica de la Pintura y Escultura por
medio de Exposiciones y al través de la
mento.
Su actividad no se ha concret~do so- Escuela de Artes Plásticas.
Esta Sección está a cargo del Prof.
lamente a presentar Conciertos y Audiciones, sino que, en diversos perío- Alfonso Reyes Aurrecoechea.
Los alumnos inscritos fueron en núdos, ha asumido labores docentes y de
mero de 30; las clases se desarrol1aron
difusión cultural.
Entre los trabajos desarrollados por normalmente, los lunes, miércoles Y
esta Sección, podemos contar con los viernes, de Ias 20 a las 22 horas; éstas
siguientes:
estuvieron a cargo del Sr. Prof. José
Actuación del gran Coro Univetsita- Guadalupe )3.amirez.
rio en el que parlíciparon 54 Sopranos
Entre los trabajos desarrollados se
y Contraltos, 33 Tenores y Bajos, rea- encuentran los siguientes:
lizando dos Conciertos, el primero, el
Exposición del fin de curso; hubo
miércoles 20 de febrero, a las 21 ho- catorce alumnos participantes, presenras, en el Aula Magna de la Universi- tando 34 trabajos, todos de pintura.
dad, en el que se ejecutaron cuatro La Exposición se verificó en el vestícanciones zíngaras, 10 canciones de bulo del Aula Magna d.el 15 al 30 de
distintas naciones y ocho canciones junio, habiendo visitado la Exposición,
mexicanas tituladas: Las Golondrinas, aproximadamente más de dos mil per~
Caminito de la Sierra ¡Uy Taralala!, sonas.
Por un Amor, Apatzingán, Rinconcito
El Jefe de la Sección, Prof. Alfonso
Lejano, La Rancherita y GuadaJ..ajara.
Reyes A., y el Prof. J. Guadalupe RaEl Segundo Concierto se verificó el mirez, con la representación de la U~imiércoles 5 de marzo a las 21 horas versidad en el Estado de Nuevo Leon,
en el mismo lugar, sujeto al siguiente asistieron a la primera Asamblea Naprograma:
Pasa a la Pág. 8

Letras + Pág. 6

Letras de Enrique Uiez -Canedo
Sobre Alfonso Reyes
ENVIO.-Ahora, querido Alfonso, que está usted en París hablando de Méjíco, me propongo, libre de su influencia, evadido de nuestra amistad, decir algo de su libro último. Esa amis•
tad de todos los días anudada desde que la vida le trajo a Madrid,
me ha quitado muchas veces la pluma de la mano que se me iba
hacia ella después de haber leído unas páginas suyas. Yo creo
que no sabré escribir nada acerca de usted mientras le tenga a
mi lado. ¿Tendré que afirmarle de;pués de esto, que no meco-

rre prisa escribir acerca de usted? Y no es que tema a su juicio.
Yo ·sé, querido Alfonso, que usted es de los pocos a quienes se
puede sinceramente elogiar, sin que, pesado el elogio, lo echen
a mala parte.
Porque voy, decididamente, a elogiarle y tiene que ser a
propósito de lo más i)lesperado, de un libro de versos.
EL VERDADERO ALFONSO REYES.
Cuando se pregunta en Madrid quién
es Alfonso Reyes, los enterados dicen:
·Un erudito. Ha trabajado sobre los
clásicos, editándolos, comentándolos.
Desde su primer volumen, Cuestiones
Estéticas supo hacerlo ver. También le
han inter~sado los temas históricos. Es
hombre de mucha lectura, formado en
los libros, se ha especializado en Alareón por patriotismo y en las cuestiones Gongorianas, por inclinación.
Sí; eso es Alfonso Reyes. Pero la Visión de Anáhuac y los Cartones de Madrid, El suicida y El ca.&lt;ador nos dan
otro. El cnsayo 1 en toda su variedad,
aparece en estos libros rico de jugo
personal, de experiencia viva. Y, de
pronto, en El plano oblicuo, un salto
de humor, nada brusco para quien le
viniera leyendo, le lleva al borde de la
pirueta.
¿ Cuál es el verdadero Alfonso Reyes? Todos. El que lo dude, podrá convencerse ahora leyendo Huellas. (México, Andrés Botas e Hijo) (1).
EL VERSO REVELADOR.-En verso no se miente. Es más: en verso no
se puede disfrazar la personalidad íntima. El dios que se apodera del ánimo cuando el poeta está en su labor
creadora, es un dios intransigente con
el menor disimulo.
Es también un dios tolerante. No le
pide al poeta -como cierto público
que empieza en la critica usual- una
actitud definida de una vez para siémpre. Que hoy haga reir el que antes
hizo ]]orar, claro que en el momento
oportuno pocos, lo admiten. Al dios le
interesa no niás que, si se hace llorar,
como si se hace reír, se haga 11orar o
reír de veras.
Las cifras que siguen al título en la
portada de Huellas, 1906-1919, explicarían, si fuera necesario, la variedad de
notas encerrada en esa colección. Cada composición es autónoma, dentro
de eJla. Todas juntas van marcando la
evolución de un pensamiento, de un
sentimiento, de una forma; van registrando, por sus huellas espirituales, el
camino de un alma.
MEJICO Y ESPAÑA.-Hay versos fechados en Méjico y versos fechados en
Madrid. Entre los primeros, los más
impersonales, los ensayos •de iniciación, labrados a la sombra de una efigie tutelar. Si nos atreviéramos, junto
a Rubén Darío, padrino de todo poeta
contemporáneo, señalaríamos a :Manuel
José Othón, único. poeta de Méjico cu1

ya seria influencia se advierte en el

nuestro (los sonetos de Chénier, los temas rústicos, en general).
Pero donde mejor se ve a ::Méjico, o
donde nosotros lo vemos mejor, es en
poesias de forma tal vez imitada de
nuestro siglo de oro. Y en ninguna
parte como en la Glosa de mi tierra; a
Ja amapola:

Al pie de la alcaparrosa
tiende el manto la alfombrilla;

crecen la anacua sencilla
y la cortesana rosa;
donde no la mariposa

tornasola el colibrí.
Pero le prefiero a tí
de quien la mano se aleja:
vaso en que duerme la queja
del valle donde nací.
Esto es españoJ, sobre todo en sus
líneas generales. Pero como en aquellos edificios de"la colonia estudiados
por Manuel Toussaint o por el marqués
de San Francisco, la linea española, lo
que vemos como propio y familiar se
altera, dulcificándose, sobre Íodo en el
ornato. Es menos severo, meno.; grave.
Una suave profusión decorativa le añade· lirismo y le cambia el tono.
Los versos de Madrid apenas aluden,
como, por otra parte, los' de Méjico, a
paisajes y cosas españolas. Son modos
d~l ánimo. La invitación al ocio de
una mañana de junio o la pasividad
contemplativa de un San Isidro Labrador. Son una caricia un poco áspera
sobre la punzada del recuerdo.
La verdadera parte de España está
enlazada íntimamente al mejicanismo:
en las predilecciones formales, con reminiscencias de· nuestro pomposo siglo
XVII, llamadas adoptar más a gusto
las modalidades nativas. La expresión
geográfica Nueva España podría volverse expresión literaria para caracterizar, mejor que los versos de ningún
otro poeta mejicano, los de Alfonso
Heycs.
LA NOTA PERSONAL.-A través de
todo el libro, desde los motivos iniciales en que se advierte un eco de lecturas, o en los ensayos de versificación
bárbara -sáficos o alcáicos, resonancias de exámetro en composiciones rimadas a la moderna- la nota personal
se abre paso.
,
He aquí un poeta cultó de quien la
cultura no se vuelve cosa baldía. Un
hombre capaz de enardecerse intelectualmente con una evocación de lo pa-

a

sado y de gozar con sencillez, sin fingir gustos refinados,
{Yo me sé, en el fondo, que es por
otra cosa)
- dice, con paréntesis y todo- de una
alegría inmotivada. Un hombre capaz
de hablar con dignidad del propio sufrimiento , sin vana ostentación elegíaca. De llegar implacablemente al más
vivo anáUsis, com.o en la prosa rítmica
de El Descastado.
Ha tenido Alfonso Reyes la ocurrenda de imprimir como prosa esa poesía, de las más fuertes de su libro.
Quizá pueda verse en ella una afectación, aunque, escrita como verso, al~
guien hubiera tle ponerle reparo igual.
Pero no es prosa, sino verso. No sólo la parte irregularmente asonantada;
también la otra, la libre, se quiebra, a
la lectura, en fracciones que son sin
duda versos. La libertad de El Descastado - y la de otros poemas TardeBruma, Charcos de luz, Conflictocontrasta con la exactitud buscada en
las rimas juveniles por otro camino.
Esta exactitud de la poesía más reciente es fidelidad a la propia emoción. El poeta ha recorrido las distintas etapas de su arte. Al principio, el
so~eto, que limita bien el campo y da
una pauta inflexible. Luego las estrofas, que, sin cortar vuelo a la idea,
ob1igan a una cómoda subdivisión, o la
tirada de romailce, cuya música, familiar en todos los oídos, está propicia
siempre. Por fin, ]a libertad, anunciada antes por el huir de la rima difícil
- repitiendo una palabra o cambiando
en el esdrújulo e1 asonante por el consonante- y reveladora de la verdadera plenitud.
En cuanto a formas, el libro es muy
vaio. Del tesón conque están buscadas
pueden dar muestra evidente las dos
versiones del francés mejor que las inglesas: El castellano de Coucy y El abanico de J.llle. Mal/armé. En el libro de
Reyes, el artista no abandona nunca el
servicio del poeta.

Alas Casas Editoriales
y a los Señores Distribuidores y Libreros
del Continente
La Universidad de Nuevo León ha
mantenido desde su fundación un vasto plan editorial que desarrolla al través de Publicaciones cuya circulación
comprende a todas las Instituciones
oficiales, universitarias, académicas,
ateneistas, centros culturales, sociedades de di versa índole y personas, en
América y Europa.
Entre el cuerpo de ediciones que
aqui se imprimen figura nuestro rnensuario "ARMAS Y LETRAS", que recientemente ha establecido una sección -LIBROS-, en la que figuran
comentadas las obras últimamente aparecidas en las prensas americanas.
Dada la extensa órbita de circulación del Boletín arriba mencionado, y
en interés de ofrecer al lector americano una juiciosa información del fondo y continente de la obra, cotejada
a la luz de un criterio ecuánime y a
tono con la moderna interpretación
del pensamiento científico, literario o
artístico. "ARMAS Y LETRAS" se complace en invitar a ustedes a coadyuvar
con este propósito de orden cultural
que anima a la Universidad de Nuevo
León, solicitándoles el envio de cada
una de las ediciones nacidas en sus
prestigiosas pre:p.sas, las cuales serán
objeto de nuestros comentarios, en la
medida que vayan llegando a nuestras
manos.

FINAL.-Advierto, querido Alfonso,
que no le he alabado en demasía. Conste, como le dije al principio, que no
fué por temor de que se me enojara.

Los envíos deben hacerse a:

(1) Es de lamentar el poco esmero &lt;le la edición, hecha lejos del autor.

Plaza del Colegio Civil,

"ARMAS Y LETRAS",
Universídad de Nuevo León,

Monterrey, Nuevo León,
México.

UNIVERSIDAD DE
NUEVO LEON
Rector
Lic. Raúl Rangel Frias
Secretario
Prof. Antonio Moreno
Jefe del Departamento de
Acción Social Universitaria

Con la satisfacción de haber señalado en las breves lineas que anteceden la resolución de una urgencia inherente a la cultura moderna, y esperando recibir en breve de ustedes el
aliento a esta sugerencia, la Universidad de Nuevo León les testimonia las
vivas expresiones de su más alto reconocimiento.

Lic. Fidencio de la Fuente
PUBLICACIONES PERIODICAS

ARMAS Y LETRAS

Armas y Letras.-Boletin mensual de

Organo Mensual de la Universi-

la Universidad. Se reparte por can-

dad de Nuevo León

je a las Instituciones de Cultura, y

INDICADOR:
Redactores
Raúl Rangel Frías
Fidencio de la Fuente
Francisco M. Zertuche
Genaro Salinas Quiroga
Alfonso Reyes Anrrecoechea
Enrique Martínez Torres
Guillermo Cerda G.
Adrián Yáñez Martínez
Director
Lic. Fidencio de la Fuente
Oficinas
Wáshington y Colegio Civil
Monterrey, Nuevo León,
MEXICO

Armas y Letras + Pág. 7

libremente a quien la solicite.

Universidad.-Revista. Se distribuye
por cambio bibliográfico a entidades
culturales Y libremente a quien la solicite.

Para la adquisición de obras de venta, toda correspondencia y valores deberán remitirse al Jefe del Departamento de Acción So.cía! Universitaria
Lic. Fidencio de la Fuente, Universid~d- de Nuevo León, Plaza del Cole!iio
Civil, Monterrey, Nuevo León, México.

�BALANCE UNIVERSITARIO
Viene de la

ta. Pág.

Cultura Musical del D. A. S. U. revistió un aspecto bifronte: la
ejecución de Cámara y la enseñanza coral. Tanto el Trío de Cá•
mara de la Universidad como el Coro, ofrecieron conjuntamen•
te en singular dualidad armónica selectos y gustados Conciertos,
en los que se ejecutó música clásica y canción vernacular. En
este capítulo puede afirmarse sin énfasis, que el Coro de la Uni•
versidad supone la más objetiva manifestación estética de nues•
tra Casa de Estudios.
La Sección publicitaria da cima, con la presente edición de
"Armas y Letras", a doce entregas de este Boletín, en cuyas páginas figura la contribución intelectual de reputados hombres de
letras y de nuestros universitarios, así como las informaciones
-ideas y hechos de la Cultura- más notorias acaecidas en la
aferencia y eferencia universitaria.
Se editó, asimismo, la obra conmemorativa en el tercer cum•
plesiglos del natalicio de Juana de Asbaje, "La Epoca Literaria
de Sor Juana Inés de la Cruz", debida al númen del poeta aguas•
calentense Jesús Reyes Ruíz, ejemplar que fué distribuído profu•
samente como medio de estrechar relaciones culturales.
Y fueron dadas a la estampa, por último, el número 10 de
la Revista "UNIVERSIDAD", comprensiva de trabajos del li•
cenciado Raúl Rangd Frías, Rector de la Universii4ld, doctor
Federico Uribe, licenciado Santiago Roe!, padre, Pedro Garfias,
Rafael Heliodoro Valle, Arturo Efü:ondo García y Consuelo Villarreal; y la versión de la conferencia del ilustre cardiólogo me•
xicano doctor Ignacio Chávez, pronunciada con ocasión a la VI
Anualidad de la Escuela de Verano, "La Enseñanza de la Medi•
cina y la Formación Profesional de los Médicos".

Tales han sido sumariamente las actividades objetivas, pro•
vechosas y tangibles del Departamento de Acción Social, que
tiene encomendada la labor de difundir la cultura al través de
medios y vehículos de extensión universitaria y · relacionar a
nuestra Casa de Estudios con los focos intelectivos de mayor y
más clara irradiación cultural, para recoger, en el proceso del
cambio interuniversitario, la savia joven y los nuevos mensajes
del pensamiento, enviando, con su acervo aferente, lo que le es
atañedero dentro del conjunto de la Cultura Mexicana.

En el Centenario ....
Viene de la Pág. 5

que hacían casi negra los altos setos
formando casi bóveda, se perdió el
bulto de la Cordera, que parecía negra
de lejos. Después no quedó de ella más
que el tintán pausado de la esquila,
desvanecido, con la distancia, entre los
chirridos melancólicos de cigarras infinitas.
-¡Adiós, Cordera/ -gritaba Rosa,
deshecha en llanto-. ¡Adiós, Cordera
de mío alma!
-¡Adiós, Cordera! -repetía Pinín,
no más sereno.

Y llorando, repetía el rapaz, más enterado que su hermana de las picardías
del mundo:
-La llevan al matadero ... Carne de
vaca para comer los señores, los curas,
los indianos.
-Adiós, Cordera! •.•
-Adiós, Cordera! ..•
Y Rosa y Pioín miraban con rencor
la vía, el telégrafo, los símbolos de
aquel mundo enemigo, que les arrebataba, que les devoraba a su compañera
de tantas soledades, de tantas ternuras
silenciosas, para sus apetitos, para convertirla en manjares de ricos glotones.
:--Adiós, Cordera! .. .
-Adiós, Cofdera! .. .

* * *

Pasaron muchos años. Pioín se hizo
mozo y se lo llevó el rey. Ardía la guerra carlista. Antón de Chinta era casero de un cacique de los vencidos;
no hm,o influencia para declarar inútil
a Pinín, que, por ser, era como un
* * *
Al día siguiente, muy temprano, a la roble.
Y una larde triste de octubre Rosa
hora de siempre, Pínin y Rosa fueron
al prao Somonte. Aquella soledad no en el prao Somonte, sola, esperaba el
había sido nunca para ellos triste; paso del tren correo de Gijón que le
aquel día, el Somonte sin la Cvrdera llevaba sus únicos amores, su hermano.
Silbó a lo lejos la máquina, apareció el
parecía el desierto.
De repente silbó la máquina, apare- tren en la trinchera, pasó como un reció el humo, luego el tren. En un fur- lámpago. Rosa, casi moliaa por las ruegón cerrado, con unas estrechas venta- das pudo ver un instante en un coche
nas altas, o respiraderos, vislumbraron de tercera multitud de c'l_bezas de polos hermanos gemelos cabezas de va- bres quintos que gritaban, gesticulacas, que, pasmadas, miraban por aque- ban, saludando a los árboles, al suelo,
a los campos, a toda la patria familiar,
llos tragaluces.
-¡Adiós, Cordera! -gritó Rosa, adi- a la pequeña, que dejaban para ir a
vinando allí a su amiga, la vaca abuela. morir en las luchas fratricidas de la
-¡Adiós, Cordera! -vociferó Pinín patria grande, al servicio de un rey y
con la misma fe, enseñando los puños de unas ideas que no conocían.
Pinín, con medio cuerpo fuera de
al tren, que volaba, camino de Castilla.

-¡Adiós! -contestó, por último, a
su modo, la esquila, perdiéndose su lamento triste, resignado, entre los demás sonidos de la noche de julio en la
aldea ...

una ventanilla, tendió los brazos a su
hermana; casi se tocaron. Y Rosa pudo oír entre el estrépito de las ruedas
y la ~iteria de los reclutas, la voz distinta de su hermano) que sollozaba exclamando, como inspirado por un recuerdo ele dolor lejano:
-¡Adiós, Rosa! ... ¡Adiós, Cordera! ...
-¡Adiós, Pinin! ... Pinin de mio alma! ...
Allá ibai como la otra, como la vaca
abuela. Se lo llevaba el mundo. Carne de vaca para los glotones, para los
indianos; carne de su alma, carne de
cañón para las locuras del mundoi para las ambiciones ajenas.
Entre confusiones de dolor y de
ideas, pensaba así la pobre hermana,
viendo al tren perderse a lo lejos, silbando triste, con silbido que repercutían los castaños, las vegas Y los peñascos ...
¡Qué sola se quedaba! Ahora si, ahora si que era un desierto el prao Somonte.
-¡Adiós, Pinín! ... ¡Adiós, Corde-

en todas las épocas de la humanidad
han sido las fuentes culturales las que
provocaron el progreso. La historia,
que es Ja mejor maestra, presenta los
ejemplos mó.s vivientes.
Por todp ello cada uno debe cultivarse por sí, para su comunidad, para
el progreso de su país y para que brille cada vez más la estrella del bien en
el horizonte de la libertad humana.

Informe de las . .
Viene de la Pág.

6

cional de Artes Plásticas en la ciudad
de México del 14 de mayo del corriente año. Dichos Maestros tomaron participación en todas las discusiones que
se presentaron, haciendo uso de la palabra en último término el Prof. Reyes,
a nombre de la Universidad. En esta
Asamb]ca se tomaron entre otras, las
siguientes resoluciones: Primera: Creación del Frente Nacional de Artes Plásticas, organismo ante el cual quedó co1·a!, ..
Con qué odio miraba Rosa la vía. mo representante de la Escuela de Armanchada de carbones apagados; con tes Plásticas de Monterrey, el Prof. Raqué ira los alambres del telégrafo. ¡Oh! mírcz.
La Escuela de Artes Plásticas recibió
Bien hacía la Cordera en no acercarse.
un
valioso donativo en materiales de
Aque1lo era el mundo, lo desconocido,
que se .Jo llevaba todo. Y, sin pensar- pintura propio para pintar a la "Vinelo, Hosa apoyó la cabeza sobre el palo lita", de parte del Gerente de la .Emclavado como un pendón en la punta presa Bakelite de México, S. A.
La Universidad de Nuevo León al
del Somonte. El viento cantaba, en las
entrañas del pino seco, su canción me- través de la Sección de Artes Plásticas,
tilica. Ahora ya lo comprendía Rosa. patrocinó en el edificio del Instituto
Era canción de lágrimas, de abandono, Mexicano del Seguro Social (tercer pi•
so) de la ciudad de México, la Exposide soledad, de muerte.
En las vibraciones rápidas, como ción "Cinco Siglos de Grabado Euroquejidos, creía oír, muy lejana, la voz peo y :\lexicano" con la colaboración
de la Asociación Mexicana de Amigos
que sollozaba por la via delante:
-¡Adiós, Rosa! ... ¡Adiós, Cordera! del Arte. Esta exposición se verificó
del 2 al 16 de junio.
En este acto el Prof. Alfonso Reyes,
a nombre de la Universidad de Nuevo
León, presentó un interesante trabajo
que mereció el aplauso unánime de
\lie11e de la Pág. 2
toda la Prensa de la capital de la Re•
pública.
a(án espiritual. Hoy día la civilización
Esta misma Exposición fué presenmecánica, reduce toda actividad mentada en esta ciudad, en el edificio de
tal a un movimiento físico, regimenla Universidad, del lo. al 20 de julio
tando las mismas emociones tan caras
como una colaboración para la Escuela
a nuestro corazón, como lo único noble
de Verano en su VII Anualidad.
que podemos ofrecer a la pureza. Lo
Se colaboró, además, eficazmente en
que tendria que constituir un adelanto
la organización de la Exposición Geen la vida de relación de los pueblos,
neral de las Ediciones de la Universipareciera marchitarse por falta de indad Nacional Autónoma de México en
terés, de emotividad,tide entusiasmo. Si
las que se presentaron 250 obras las
no fuera así, no sabríamos como juzgar
que fueron cedidas a la Biblioteca de
nuestra juventud desamparada y des]a Universidad de Nuevo León, como
orientada, sin un mañana que le sirva un valioso contingente con un valor
de norte Para guiar sus pasos. Por ese
aproximado de $5,000.00.
motivo es que se necesita una fuerza
Por último en esta Sección de Artes
espiritual a toda prueba y una enterePlásticas, ha mantenido una firme coza ilimitada para no claudicar. Por el
laboración con la Sección Editorial
contrario, es preciso armarse caballero
cuidando de las ediciones publicadas.
andante para estimular a tanta alma
desamparada a una acción progresista
SECCION EDITORIAL
y benéfica común a toda la colectiviEsta Sección a cargo del Prof. Frandad.
cisco
M. Zertucbe, ha trabajado con toEl problema de la cultura, tal cual se
da
intensidad
realizando a la fecha los
presenta en estos momentos, es un problema más que nada moral. Y del mis- siguientes trabajos: Edición de 12 Remo modo que no basta aspirar a ser li- vistas "Armas y Letras", un tomo "Unibre, sino que hay que sentirse libre y versidad" Número 10, "La Epoca Liteactuar como tal desde ahora mismo, raria de Sor Juana Inés de la Cruz";
en todo mame.oto e instante, es preciso "La Evolución de la Medicina y la Foriniciar una cruzada de revalorización, mación Profesional de los Médicos",
es decir, de volver sobre nuestros pa- trabajo a cargo de su autor el Prof. Y
sos para encontrarnos a nosotros mis- prestigiado Médico Don Ignacio Chámos. Es preciso tomar contacto con la vez.
Todas estas ediciones han circulado
calle. Hablar con las personas para enseñarle lo que nosotros hemos aprendi- con profusión en los principales Esta·
do de los maestros. Ya que la civiliza- dos de la República y fuera de nuestro
ción ha puesto a nuestro alcance bi- País; llevando en sus páginas una vi..
bliotecas, salones de exposiciones ar- sión clara de los trabajos que se reatísticas, medios de transporte, y el ma- lizan en nuestra máxima Casa de Esravilloso descubrimiento de la radio- tudios.
Esto es, en resumen, el trabajo detelefonía, tenemos el deber de esforzarnos para absorver tOdos los conoci- sarrollado por las distintas Secciones
mientos que las ciencias literarias, ar- que forman este Departamento, durantisticas y físicas ponen bajo nuestra te el año lectivo que está para finalizar.
mirada. Tenemos que constituirnos caMonterrey, N. L., julio 21 de 1952.
da uno de nosotros 1 empezando por
EL JEFE DEL DEPT.O. DE ACCION
uno mismo y desde ya, en una colectiSOCIAL UNIVERSITARIA
vidad culta en grado máximo. Porque
Lic. Fidencio de la Fuente.

La Herencia de . .

Armas y Letras + Pág. 8

�</text>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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              <text>Armas y Letras, Órgano mensual de la Universidad de Nuevo León, 1952, Año 9, No 9, Septiembre </text>
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              <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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