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                  <text>·mas
Organo Mensual de la Uníversídad de Nuevo León
Registrado como artículo de 2da. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de abril de 1944

D.A. S. U.

Año X

Núm. l

Enero de 1953

l/t11,tí ~ ·IJtixic, La Obra Literaria de
Sor Juana Inés de la Cruz
José Guadalupe Suárez Galindo

Como dice Alfonso Reyes, ttno es fácil estudiarla sin enamorarse de ella", tal me ha ocurrido, pues confieso que, predispuesto casi por la vulgaridad de sus ttHombres Necios", no había querido penetrar en lo profundo de sus obras, que son como
el cielo infinito: tienen un no sé qué de inmensidad, sobre todo
cuando se le quiere acompañar en sus excursiones filosóficas, en
que tal parece que se desprende de la grosera materia y se echa
en alas del espíritu y pasea así su YO privilegiado de un confín
a otro, en busca de la verdad de su existencia, por lo que tal vez
no una, sino muchas veces, se haya preguntado a sí misma: ¿Por
qué nací mujer? ¿Por qué la rosa es roja y el jazmín blanco?
¿Por qué el cielo, que a nuestra vista muestra un limite, es en
realidad infinito? ¿Por qué antes que yo otros, muchos otros,
quisieron explicarse lo inexplicable? Y tal vez al final de sus profundas reflexiones llegara a la única conclusión que nos parece
lógica: que Dios nos ha dotado de sentidos para permitirnos acercamos al inefable secreto de lo arcano y que lo que la realidad
no muestra, la fantasía lo suple. Que lo que hay en esta vida
nuestros sentidos lo disfruten y lo que haya en la otra, nuestro
pensamiento se lo imagine.

..

Es ya tradicional el sentimiento de amistad fraterna entre
el pueblo de México y el pueb~o de Cuba.
Identidad de r~as y de lenguas, de costumbres y religión,
de luchas políticas y saberes, de amor a los héroes y culto a la
Patria, vincula indisolublemente a estos pueblos apenas separa(Pasa a la Pág. 8)

Quizá por eso quiso disfrutar de todo lo terreno que pudiera, en alguna
forma, acercarla al profundo e infinito misterio del más allá que a todos
atrae y a todos anonada. Seguramente
por eso quiso abrevar en los libros toda la sabiduría de su época, y lo mismo en el terreno literario, que en el
filosófico, que en la música, las matemáticas o la astronomía, creyó encontrar caminos que conducen a Dios,
que no otro es el centro de todas las
cosas. Sólo así podemos explicarnos
su amor por la sabiduría en una época
en que, sobre todo para la Nueva España, fué de fruslerías y oropeles materiales. Con ello podremos adivinar
lo que para ella significó desprenderse
de sus amados libros ante las reiteradas instancias del Obispo de Puebla
l\Ianuel Fernández de Santa Cruz, que
a su vez parece haber cedido a la presión de un grupo civil y religioso de
la Corte del 91. Después de esto parece haberse pronunciado el "consumatum est", pues entra en ella una extraña urgencia por cerrar el libro de
su existencia que, aparte de unos misales y unos devocianarios, era lo úní-

co que le quedaba. Las penitencias
que se impone son de lo más riguroso
y exagerado, y al declararse en el convento una epidemia de tifoidea - llamado entonces tabardillo- y mientras
atendía a sus hermanas enfermas, ella
misma contrae el mal y hace el trán-·
sito a lo eterno el domingo 17 de abril
de 1695 a las 3 de la mañana, como si
el destino hubiese querido cumplirle
uno de sus más caros deseos, expresado en su silva "Primero Sueño", de
dormirse y encontrar así una explicación a sus dudas sobre ese más allá
que nuestra grosera envoltura no nos
deja alcanzar. Así, mientras toda la
Nueva España dormía, despertó ella al
mundo de la luz y la verdad.
Su vida floreció entre espinas, su
salud fué siempre frágil, apuró la hiel
de la decepción y el desencanto desde
su más tierna eda dy hasta sus últimoi
días. Primero tuvo el dolor de ser hija natural, aunque algunos de sus biógrafos se inclinan a creer que fué legitimada posteriormente - entre ellos
Guíllermo Ramírez España, el descu(Pasa a la Pág. 7)

�Naisabur, pero poco después logró ver•
se exonerado del cargo para volver de
nuevo a la vida de devoción entreverada con la actividad literaria y la enseñanza privada.
Numerosísimos son los escritos,
Por Francisco P. Navarro
dogmáticos, jurídicos, polémicos, ascético'místicos, en árabe y en persa, saIi'dos de la pluma de Algazel. La Esco•
):istica medieval le conoció principal"EL SALON DE OTOÑO 1952"
mente por su refutación de los filósofos el famoso Tahafot al -falasifa,
Como es costumbre, se exponen durante los meses de esta De~tructio philosophorum o mejor Inestación en el Palacio de Exposiciones del Retiro de Madrid, las coherencia de los Filósofos, al que había hecho preceder, quizá como pre' de Otono
- ".
obras de' Arte que concurren al "S alon
paración del terreno, una exposición
No hace falta ser de una gran sutileza para darse cuenta, de la Filosofía, los Maqasid o Tesis de
en un primer vistazo, de la gran diferencia de tono medio entre los Filósofos. Su autobiografía, el
este certamen fundamenta 1mente " aca dem1c1sta
· ' " y 1a I B'1ena1 Munqid ruin al,dalal o Preservativo del
en que relata su crisis de esHispanoamericana de Arte, recientemente celebrada en Madrld. Error,
cepticismo, pasa revista a las diversas
·A que se debe este hecho? Nosotros queremos ver la ex• actitudes del espíritu humano respecto
a la ,,erdad y termina refugiándose en
plicaiión en que en la I Bienal Hisponamericana no se tomó la
intruición religiosa, ha sido muy
ninguna posición particularista "a priori" y se dió acogida a to• apreciada por los modernos, que de
das las formas de arte, guiándose sólo por la calidad pictórica y· · un siglo a esta parte la han hecho obno por la tendencia del pintor. Aplíquese lo mismo, "mutatis jeto de estudios y traducciones.
Pero la obra algazeliana de mayor
mutandis", a la Escultura, el Dibujo, las Artes Gráficas. Sin em•
enYergadura
y que más ha influido en
bargo, en estos "Salones de otoño" ¿podemos_ afirmar lo mismo?
la vida interna del Islam es el Ihya o
Vivificación de las ciencias religiosas,
Además, la mayor universalidad de
La obra, editada a la .rústica por la
Ja Exposición, atrajo a la I Bienal His- U.N.E.S.C.O., que tiene el aspecto de algo así COIQ.O una Enciclopedia relipanoamericana a una serie de excelen- un opúsculo, contiene 62 páginas há- gioso moral, cuyo objeto era, como retes artistas que no acostumbran a con- biles, ilustrado con algunas anotacio- za el epígrafe, sacudir al Islam del sopor en que le tenían sumido las cavicurrir a las "Nacionales de Bellas Ar- nes y presentado en forma biliñgüe.
laciones
intelectualistas y el formalistes", ni a los "Salones de Otoño".
mo
juríclico
,ritual y casuístico, inoLas mejores pinturas de la exposiculándole
nueva
savia de vida auténción se encuentran, en este 'Salón de
Alcaze], forma occidental -musical ticamente religiosa.
Otoño 1952", enJre los cuadros coloca- y evocadora- del patrionímico alEn esta obra de grandes arrestos redos en la Sala de Invitados de Honor
Gazali, es un eslabón de la cadena corre Algazel todo el itinerario espirifuera de concurso. Resalta, a gran onomástica del gran pensador y politual, partiendo de los cinco preceptos
altura, dos magníficos retratos de Vázgrafo musulmán. Sus correligionarios rituales del Islam- la profesión de
quez Díaz y un dibujo, representando
la adornan todavía con los títulos so- fe, la · oración, el ayuno, la limosna, la
a Pío Baraja, de la mejor época del
noros de Prueba del Islam, Omamento peregrinación a la .Meca estudiando
Maestro. Siguen después, las escenas
de la Religión Adalid de la Fe, que de- después las diversas manifestaciones
vascas de los Zubiaürre, los paisajes
muestran el elevado concepto en que de la vida individual y social, para lledel recién fallecido Marceliano Santa
tiene el Islam a este restaurador de gar hasta las cumbres más elevadas y
Maria, los bodegones de Agustín Segu.la religión y de la piedad. En efecto. radiosas de la Mística. La pureza de
ra, y los cuadros de Eugenio Hermoso,
Algazel pasa por ser el hombre que, su moral, sus análisis vigorosos, finos
Enrique Segura, Cruz Herrera, Chíchadespués del Profeta, más profunda y delicados de las virtudes, compararo, Nogué, Amarica ...
huella ha dejado· en la historia religio- bles con los de cualquier moralista
De las otras salas, mencionemos los
sa del Islam.
cristiano, su equilibrado y sutil discercuadros de Ana de Tudela, Jacinto
Hombre de vasta cultura, de carác- nimiento de cspiritusJ que recuerda a
Olivé - un tanto "Impresionista" a la
ter templado y apacible, inclinado a San Ignacio de Loyola y San Francisinglesa o holandesa-, Ribas Rius -en
]a vida interior y a la piedad, profun- c ode Sales- y sus consejos de perla linea de Degas- y S. Perelló, todos
do conocedor de los más menudos re- fección de los más subidos quilates,
ellos primeras medallas en el certapliegues del corazón humano, pensa- juntamente con las frecuentes citas,
men.
dor claro y certero, abstracto y con- auténticas o supositicias, de palabras
En la sección Escultura y Dibujo
creto, razonador y sensitivo a ]a vez, de Jesús, hacen de Algazel el autor
han obtenido las primeras medallas
fino observador y admirador infafiga- musulmán más próximo al Cristianislos señores F.C. Macias y Alegre Núble de las bellezas del mundo físico y mo, y sugirieron a Asín Palacios el tíñez respectivamente.
moral, escritor prolífico de estilo f:i- tulo de La Espiritualidad de Algazel y
cil, fluido, pintoresco, elegante y prC- su sentido cristiano que dió a su voLA LABOR EDITORIAL DE ciso, nos recuerda al humanísimo Vir- luminoso
estudio algazeliano.
LA U.N.E.S.C.O.
gilio, al melifluo San Bernardo, al terEntendido este titulo con la debida
so y lapidario Santo Tomás y a escri- discreción, el mismo Algazel no huLa U.N.E.S.C.O. ha decidido ampliar tores menos alejados de nosotros, cobiera vacilado en suscribirlo, dado
sus funciones culturales con la versión mo el popular Alfonso Rodríguez, Bias
que él mismo había dicho que, si no
y difusión de las obras inmortales de Pascal y el Cardenal Newman. Todo
fuera por los dogmas de 1a Trinidad
la Literatura Universal, bajo el rubro ese cúmulo de matices da al p_ensay la Encarnación nada separaría al
de Colección de las Grandes Obras de miento y al estilo de Algazel una lo,
Islam y al Cristianismo. No decía pola U.:-.'.E.S.C.O., cumpliendo más sabal ·nalidad muy del agrado del hombre
co al poner esta restricción, pues coy ampliamente su cometido social.
moderno. Quien haya siquiera saluda- mo dice Guardini con ciertos ribetes
La promoción a que aludimos ha do los magníficos estudios del Asín
de ironía, el Cristianismo no es más
comenzado a recoger sus frutos cap- Palacios sobre la Espiritualidad de Alque .. la religión de Cristo. Ahora bien,
deales. Tenemos en nuestras manos gazel habrá quedado facinado por las
aun cuando el material moral y ascéuna de estas magníficas realizaciones; joyas literarias, intelectuales y moratico de Algazel se identifique en gran
se trata de la versión de "OH HIJO", les acumuladas en las obras del gran
parte con el cristianismo, la forma tíde Alcazel, correspondiente a la Serie poli grafo.
pica del Cristianismo, Ja fe en ]a diviArabe, cuya traducción ha sido enco.Nació Algazel el afio 1058 en el bur- nidad de Jesucristo. Hijo de Dios, Remedada al erudito jesuita Esteban La- go de Gazala, de la ciudad de Tus en
tor, hecha en Beryouth, en 1951, bajo Pcrsia (la actual )leshed), y en Tus dentor y .Modelo, camino, verdad y vilos auspicios de la Comisión interna- murió el año 1111. Apenas de 20 años da, en un Dios todo caridad, son reaci~nal para la traducción de las obras fué elegido por su ~iaestro el Iman al lidades que forzosamente debían rebamaestras, integrada ésta, con la cola- Haramayn como asistente en ]a céle- sar el campo visual de AlgazeJ. Si
boración del Gobierno Libanés, por bre Universidad de Naisabur. Hacia bien Jesucristo era para Algazel, como
los siguientes Señores: Dr. Stephen el año 1901 el Primer Ministro Nizam para tod buen musulmán, una figura
Penrose, Presidente; Dr. Edmond Rab- al-Mulk le nombró Rector y profesor única, aparte, objeto del mayor respebath, Vicepresidente; Señores Fouad de su Universidad de Bagdad. Una to y veneración, contra su divinidad
E. Boustany, Secretario General; .Re- crisis esp'iritual le movió cuatro años se rebelaba su auténtica mentalidad
ginald High\\'ood, Tesorero y Abdallah más tarde a abandonar Bagdad para musulmana, hasta el putno de dedicar
Machnouk y Henri Seyrig. Esta tra- entregarse a la vida interior en Siria, un opúsculo a la refutación de tales
ducción ha sido revisada por los eru- la Meca, Jerusalén y otros lugares sa- afirmaciones en el Evangelio. Hecha
ditos en este saber Sres. José Vázquez grados del Islam. En 1105 tuvo que esta salvedad, no hay. el menor inconveniente en reconocer, apreciar y adRuiz y !)on F. Baeza.
reanudar la enseñanza universitaria en mirar la rica vena de pura religiosi-

SUCESOS DE LA CULTURA

Armas y Letras + Pág, 2

dad que fluye de todas las páginas de
]a orande enciclopedia algazeliana.
ÍJe los cuatro volúmenes que dedicó Asín Palacios a la Espiritualidad
de Algazel, tres son una exposjción de
su doctrina moral, ascética y mística,
ilustrada con abundantes extractos de
]a mencionada Enciclopedia; el cuarto o Crestomatía algazeliana, contiene
una serie de análisis y extractos de
casi todas las obras de Algazel, excepto las que el mismo sabio arabista babia analizado o traducido en trabajos
anteriores. Entre éstos merec especial
mención el volumen titulado. El justo
medio en la creencia, que es el compendio de Teología dogmática de Algazel, traducido y anotado, y seguido
de análisis y extractos de otras seis
obras.
Labor meritoria la de Asín Palacios,
porque a Algazel no se le conoce bastante. Ya hemos aludido a su estilo,
claro, transparente, fácil y abundante,
sin las divagaciones retóricas ni los
artilugios de muchos de sus colegas,
que hace ele sus escritos un modelo
digno de imitación, en cuanto lo consiente el gusto moderno, para quien
quiera posesionarse de la buena forma
de expresión en árabe. Estilo cuajado de imágenes, comparaciones y alegorías, que tanto contribuyen a hacer
accesible y asimilable su doctrina.
Bástenos citar una de esas comparaciones con que Algazel ejemplifica los
dos modos de conocer, uno por razonamiento discursivo y esfuerzo intelectual, el otro por la intuición que se
prepara con la labor de purificar el
corazón. Damos la traducción de Asín
(Espiritualidad, 111,p.232):
Cuéntase que nos artistas chinos
contendieron con otros artistas griegos, en presencia de un rey, sobre su
respectiva habilidad en el arte del dibujo y la pintura. El rey dispuso, para dirimir la contienda, que se les encargase a cada grupo decorar sus lienzos de pared opuestos de una misma
sala, tet:diendo entre ambos una cortina para impedir que viesen los unos
el trabajo de los otros.
. Hízose así. Los artistas griegos se
proveyeron para su obra de una cantidad innumerable de colores raros,
mientras que los chinos entraron al
trabajo sin pintura alguna y se dedicaron tan solo a pulimentar y bruñir
su lienzo de pared. Cuando los griegos terminaron su obra, los chinos aseguraron. que ambién ellos habían acabado. El rey se extrañó mucho de lo
que éstos afirmaban, maravillado de
que hubiesen terminado su decoración
sin pintura alguna. Se les dijo: ¿ Cómo pudisteis acabar de pintar sin colores? Pero ellos. respondieron: Y eso
¿ qué tiene que ver? "Levantad la cortina" Levantáronla y he aquí que en
el lienzo de pared de los chinos aparecieron reflejadas las maravillas del
arte de los griegos, pero con un mayor
esplendor y brillo, porque la pared, a
fuerza de pulirla, había quedado como
un espejo bruñido.
Este estilo rebosante de colorido y
de imágenes no es un resto atávico del
espíritu semita, más inclinado a imaginar que a razonar. Ni asomo de esa
tendencia en Algazel: si escribía en
árabe, y no siempre, no podía desmentir su origen iránicofi Bajo ese ropaje
suntuoso y multicolor se adivina siempre una armadura sólida y bien defi~
nida: Algazel se deleita en la simetría,
en el orden del pensamiento, en la trabazón de causas y efectos -pese al
atomismo dogmático del Islam- en la
división y subdivisión, llevada a veces.
casi hasta el exceso, que le emparenta
más bien con el genio latino y qué
-también bajo este aspecto- recuerda a Santo Tomás.
No menos que estas cualidades formalCs agradan en Algazel ciertos as-

pecios del contenido de su obra. Uno
de ellos interesa sobremanera al lector moderno: sus finos análisis psicológicos. No faltaban precedentes en la
literatura ascética. Con todo, nos inclinamos a creer que esa maestria en
captar e interpretar las más liger~s
palpitaciones del espíritu debe atribuirse a su experiencia de los hombres
y a su práctica de la introspección, a
que tanto debió aplicarse en sus largos periodos de retiro espiritual: dos
factores que explican el profundo conocimiento de las almas de un San
Ignacio de Loyola. Ni debe chocar,
dada esta afinidad espiritual, el gusto que ambos muestran por e:l examen
de conciencia, tan eficaz no sólo para
llegar al conocimiento propio, sino
para adivinar las reacciones psicoló~icas de quienes nos rodean. Todavia
está por estudiar la que podríamos llamar psícología práctica, como también
la psicología. de la religión, en Algazel,
aunque algo de ello intentó ya ~sín
Palacios. En el opúsculo que publicamos observará el lector algunos de estos detalles psicológicos, por ejemplo
la descripción del ignorante y necio a
]a vez, que hace consultas movido por
su necedad (p46), o la observación sobre la ilusión espiritual del devoto que
acepta los dones de grandes y poderosos esperando darles mejor empleo
que ellos (p.56). A las ilusiones espirituales había dedicado Algazel un entero tratado de su Enciclopedia.
Del abundan le e interesantísimo material algazeliano, que tanta aceptación
halló dentro y fuera del Islam, gran
parte procede de los más variados ambientes. Sin embargo, a pesar de esta
procedencia aparentemente diver~a,
en último término se puede descubrir,
en muchos de los casos, una fuente
primitiva común: la ideología neopla-'
tónica, con su metafísica, cosmología
y psicología que, revestidas de arabismo, judaísmo o cristianismo, pued~n
reducirse en definitiva a ese comun
denominador.
Del pensamiento helenístico tuvo AIO"azel conocimiento por lectura perso~al de obras griegas traducidas al árabe, como la República, el Timeo y el
Fedón de Platón, pero sobre todo la
llamada a una parte de las Enéadas de
Plotino, que tantas huellas dejó en los
pensadores árabes. Estos por su parte contribuyeron a trasmitir a Algazel
la~ mismas ideas: si se exceptúa a
Averroes- y sólo en parte- los grandes filósofos :irabes. Alkindi, Alfarabi,
Avicena, están impregnados de esta
ideología. Sin hablar de la Enciclopedia de los llamados Hermanos de la
Pureza o Hermanos Sinceros, de Basara, que, compuesta en el siglo X, logró inmediatamente ritpida difusión,
llegando basta España a principios del
siglo XI. la idea del Uno, las alegorías
de la luz, la gradación de las Inteligencias, desde el Primer Creado, Entendimiento Agente o Lagos, basta el
mundo sublunar, la continua tendencia del alma a volver a su principio,
la psicología tripartita - Cuerpo, Alma, Espíritu, o también Corazón en la
terminología árabe- de que se hallan
vestioios
en San Pablo y que ha sido
b
reelaborada por ciertos filosófos modernos, son todas lucubraciones de
origen neoplatónico, adoptadas en todo o en parte por Algazel.
Si el pensamiento neoplatónico de~embocó en Algazel pasando en parte
por el Judaísmo y el Cristianismo,
-otros fueron los sedimentos que estas
corrientes dejaron en sus obras. A]gazel cita historia relativas a los Patriarcas y Profetas, utiliza ciertas Gestas de
David, los Ahbar Dawud, y, como muchos de sus colegas musulmanes, menciona la Tora o Pentateuco, ]os Salmos y, vagamente, los "escritos de
:Moisés y Abrahán". Asimismo recu-

rre a las llamadas "isra iliyyat", narraciones de ambiente judío divulgadas entre los árabes. Ni tiene reparo
en proponer ejemplos de judíos en
confirmación de su doctrina. Por
ejemplo, en el opúsculo que publicamos, p.8.
Como era natural, Algazel se mostró siempre refractario a los dogmas
específicos del Cristianismo. En cambio, no pudo resistir al atractivo de su
elevada moral, al altruismo, al despego de los bienes caducos, a la inflexible orientación hacia Dios enseñada
en el Evangelio. Como el español
Abenházam, conoció el texto de los
Evangelios y los estudió en traducciones árabes; con frecuencia los cita
textualmente; a veces parece hacerlo
de memoria, como cuando mencióna
las bienaventuranzas; otras las cita
según el sentido o completando el texto con palabras de otra procedencia,
pues es sabido que la "tra@ición" islámica había asimilado enseñanzas del
Nuevo Testamento atribuyéndoles diverso origen. Finalmente refiere Algazel hechos y dichos de Jesús que no
se ha1lan en los escritos canónicos y
que en parte proceden de los evangelios apócrifos. Una colección de pasajes de este género publicó Asín Palacios con el título de Logia et Agrapha.
Siguiendo a San Pablo, cuyas doclr!·
nas utiliza, aplica Algazel a la felicidad eterna de los bienaventurados el
dicho que "ni el ojo vió, ni el oído
oyó 1' etc., que había sido incorporado
a la tradición islámica y que recurre
con frecuencia en los escritos llrabes
de espiritualidad.
En Jas diversas regiones en que vivió Algazel tuvo sin duda alguna ocasión de entrar en contacto con la ascética y mística cristianas. Por eso no
sorprende hallar en sus escritos flagrantes coincidencias con doctrinas
de autores como Casiano o Isaac de
Ninive y actitudes de espíritu que le
asemejan a San Agustín.
A pesar de estos influjos de ambientes v civilizaciones ajenas al Islam, Al
gaz;l se mantiene siempre fiel a la
tradición.islámica. Notemos entre paréntisis que la lengua árabe -como
Jo ha recordado recientemente Taha
Husáin- fué un instrumento de difusión de ]a cultura clásica. Los elementos extraños que utilizó Algazel le
sirvieron de "catalizadores", como
medios de avivar la pura religión islámica, como luminosos jalones con
que marcar el itinerario del alma hacia Dios. A este objeto era natural
que recogiera ante todo los materiales
que pasaban por genuinamente islámi~
cos, en primer Jugar la llamada por los
europeos "tradición" islámica, los hadices o informaciones más o menos
auténticas relativas al Profeta y a sus
Compafieros. Algazel, como sus correligionarios en general, documenta sus
enseñanzas con narraciones de este género. Abundantes datos Je suministran las vidas y la doctrina de los
primeros ascetas del Jslam y sus obras
¡(standard" de espiritualidad. A dos de
éstas debe en gran parte su información, el Qui al-qulub o Alimento de los
corazones, de Abu Talib de la 1leca
y la Addaria (ad-dari'a) de Ragib de
Jspahán, manualito que parece haber
servido de vademécum a Algazel.
,vensinck ha propuesto recientemente este esquema del pensa~iento
de Algazel: como teóIÜgo es musulmán,
como pensador, neoplatónico, como
moralista y asceta, cristiano. Aceptando provisionalmente esta división, no
nos extrañará que tal pensamiento,
presentado en forma árabe tan castiza
y galana, hiciera honda impresión en
el Islam. Es verdad que no le faltaron acérrimos impugnadoras; sobre
todo en España, donde el Islam adop4

tó una actitud ferozmente ortodoxa,
los libros de Algazel fueron objeto de
repetidos "autos de fé". El cordobés
Averroes saltó a la liza con la refutación del Tahafot angazeliano, su Tahafot al-Tahafot o Incoherencia de la
Incoherencia. Sin embargo, la obra de
Algazel triunfó y se propagó amplia•
mente en todos los ámbitos del Islam,
dejando hullas en filósofos y ascetas
e influyendo incluso en los origenes
de cofradías religiosas. Fué objeto de
glosas, comentarios y resúmenes, y
hay día se imprime y reimprime alimentando sin cesar la sincera piedad
musulmana.
Más extraño es, si bien no menos
cierto, su influjo en el Cristianismo
oriental y occidental. El obispo jacobita Barhebreo, lo mismo que el dominico catalán Ramón Marti, copiaban sin el menor escrúpulo a Algazel
en apoyo de sus propias doctrinas.
Wensick y Asín Palacios lo han señalado con gran acierto. Santo Tomás
Jo refutó y lo explotó. En una cuestión de las más peliagudas de la Teolo la visión de Dios, resume en términos casi idénticos con los de Santo
Tomás HEI goce del Paraíso está en
proporción con el amor de Dios y el
amor de Dios en proporción con el conocimiento del mismo, de modo que la
fuente de este goce es el conocimiento
intuitivo en que desemboca la fe".
Acerca de esta visión y la ascensión
a través de los siete cielos, el Paraíso
de Dante contiene ideas e imágenes
que recuerdan ]as de Algazel, si bien
es sabido que algunas de ellas eran patrimonio común de la literatura islámica. Pero quizá sea lo más curioso
de todo que u npensador tan original
y tan distante de Algazel como Pascal
no haya tenido reparo en inspirarse
en las ideas del místico musulmán de
algunos de cuyos escritos consta que
tuvo noticia a través del Pugio fidei
de Ramón Marti. Asín Palacios descubrió la existencia en Algazel de una
argumentación en ·un todo análoga al ,
célebre ''Parí" de Pascal, según el
cual, si no hay otro mundo, nada se
pierde con obrar conforme a la fe,
mientras que si existe, hay peligro de
perderlo todo no obrando en conformidad con ella. El mismo gran arabista español mostró la afinidad entre
la psicología religiosa de ambos pensadores, principalmente en lo que se
refiere al modo de conocer sin razonamiento discursivo, ese conocimiento
cordial · y sabroso, esas "razones del
corazón" tan distantes del "espíritu de
geometria".
El opúsculo que publicamos había
sido traducido ya por Asín Palacios en
su Crestomatía Algazeliana. No poco
nos hemos servido de esta traducción,
adoptando en ocasiones sus propios
términos. En otras nos hemos separado de ella, por el mero hecho de haber
utilizado uñ texto diferente. La importancia del opúsculo nace de haber
sido compuesto en los últimos años de
la vida del autor: es de presumir que
en él se revele su pensamiento definitivo, pensamiento maduro. aunque quizá con asomos de decrepitud. La Inch acontinua que sostuvo Algaze] para
librarse del intelecualismo abstracto y
de las tentaciones de escepticismo, del
que le sacó, según su propia confesión,
la iluminación divina, debió cortarle
un tanto las alas de la ilusión; por
otra parte, la experiencia interior y
quizá la perspectiva de la muerte le
oricntaréa cada vez más hacia el más
allá tendencia genuinamente alcoránica- y le inclinaría a no ver más que
vanidad en los bienes de la tierra, que
tan gallardamente babia descritoaunque sin dejarse fascinar- en obras
anteriores.
(Pasa a la Pág. 8)

Armas y Letras + Pág. 3

UNIVERSIDAD DE
NUEVOLEON
Rector
Lic. Raúl Rangel Frias
Secretario
Prof. Antonio Moreno
Jefe del Departamento de
Acción Social Universitaria
Lic. Fidencio de la Fuente

ARMAS Y LETRAS

Organo Mensual de la Universidad de Nuevo León
INDICADOR:
Redactores
Raúl Rangel Frias
Fidencio de la Fuente
Francisco M. Zertuche
Genaro Salinas Quiroga
Alfonso Reyes Aurrecoechea
Enrique Martinez Torres
Guillermo Cerda G.
Adrián Yáñez Martincz
Director
Lic. Fidcncio de la Fuente
Oficinas
Wáshington y Colegio Civil
Monterrey, Nuevo León,
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SOCIAL UNIVERSITARIA
SECCION EDITORIAL
OBRAS DE RECIENTE EDICION:
Correspondencia Juárez-Vidaurri. Tomo I. (Compilación del Lic. Santia•
go Roe!) .. ................ $10.00
Elica, por el Lic. Genaro Salinas Quiroga. (Obra de texto en el Bachillerato de la Universidad de Nuevo
León y en diversas Instituciones culturales de la República)
Para estudiantes .......... . $ 9.00
Para el público . . . . . . . . . . . . $10.00
De soledad y otros pesares (Poemas
de Pedro Garfias) ... . .. ... $ 5.00

Para la adquisición de obras de ven,
ta, toda correspondencia y valores deberán remitirse al Jefe del Departamento de Acción Social Universitaria ;
Lic. Fidencio de la Fuente, Universidad de Nuevo León, Plaza del Colegio
Civil, Monterrey, Nuevo León_, México.

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joramiento y libertad, era el canto so•

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José Guadalupe Lozano

Ayer fué. Los años se convierten en minutos en el trans•
curso maravilloso del tiempo. La noticia se extendió con rapidez
vertiginosa en la enorme población de Monterrey, en el Estado,
en la República, y pasó los linderos de la Patria.
Un torrente humano empezó a desbordarse desde su casa
habitación, ubicada en una de las colonias, teniendo por fondo
el majestuoso Cerro de la Silla. Allí dió principio la caravana
doliente. Pechos llenos de emoción,. labios trémulos y ojos enoblecidos por las lágrimas de los que lo quisimos como si fuera
nuestro hermano; gratitud inmensa representada por cadena de
rosas de los que sintieron el alivio de sus heridas y sus penas;
mayor nobleza de los humildes, que faltos de pan y llenos de mi•
seria, llevaron la sinceridad profunda de sus corazones ante el
hombre que fuera ejemplo de virtudes infinitas y de pensamien•
tos de altura.

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d~.

Hoy, despues de ocho anos, la ban
dera de la paz cubre los hogares, los
campos de trabajo inician. ,su ~umor
alegre que crea la producc10n bienhechora; se abren nuevos carnmos para
que por alli se desborde y se encauce
el ansia de los trabajadores, para que
las actividades humanas sean exponente de satisfacción y de bienestar,
y para que se afiance, en una forma
definitiva, una organización justa ,que
responda a t3.nto sacrificio, a tanta
sangre derramada, a tánta lágrima, a
tánta miseria y abandono en que qu~daron los pueblos vencedores y vencidos después de la última contienda
ar1~ada que sufrió la Humanidad.
Dentro de ese cuadro, debemos de
rendirle nuestro homenaje, porque la
mas cara d~ sus esperanzas la cifraba
en el· triunfo de los hombres libr~s:
porque su mentalidad enorme v10
siempre hacia el porvenir de los pueblos de AmériGa y del mundo.
Dentro de ese cuadro, está su pensamiento1 está su vida, está su obra;
no es con minutos de silencio como
debemos honrar al que muchas veces
fué nuestro guía y nuestro maestro;
esos hombres no merecen el peso de
una losa ni cantos solemnes para salvar su doctrina; esas vidas fecundas
se empequeñecen ,cuando se les relega
solamente al recuerdo; deben de seguir siendo fuerza creadora de energías; deben de convertirse en Atalaya
para avizorar el porvenir.

* *
Los hombres pasan. • Las obras perduran.
La obra de Angel Martinez Villarreal, no la podemos valorizar en su
extensión, no la podemos comprender
en sus alcances, porque pertenece al
porvenir, porque se va a desarrollar
con las horas y los días que vienen¡
porque sus ideas tienen que ser mañana obra duradera y fecunda1 porque
falta todavía que los brazos y los cerebros potentes, sienten las bases defínitivas de la ciencia, de la verdad Y
de la, igualdad social. Esa obra no
pertenece ni pertenecerá al pasado,
tiene que se~ siempre voz orientadora, índice que señale caminos nuevos,
mano c¡ue sostenga banderas de libertad, ariete formidable que destruya
obstáculos y haga a un lado los imposibles en el avance de la lucha por el
bienestar de la humanidad.

Dr. Angel Martínez Villarreal.

1

En la Universidad de Nuevo León,
sus compañeros de profesión y los estudiantes universitarios levantaron su
voz sincera y cariñosa para despedir
al 1laestro, al Maestro de las concepciones claras y precisas, visionario del
porvenir, que anhelaba una obra revolucionaria en la Escuela y en la Ciencia, que buscaba la transformación en
todos los órdenes de la vida humana,
que era enemigo del estancamiento v
de la rutina, porque su pensamient~
de altura prodigiosa, lo Bevaba a la
conclusión clara de que sólo la dinámica social puede salvar y engrandecer a los pueblos en sus libertades, en
su ciencia y_ en su escuela.
La Masonería del Estado de Nuevo
León, con los brazos fraternales 1 recibió el féretro que conducía los restos
del que fuera su hijo predilecto, del
masón íntegro, del guía en las difíciles
tareas de servir con nobleza a la Humanidad, del masón altruista, defensor del dolor humano, que supo ir cosechando bondades a su paso, venciendo todas las dificultades con su sere-

nielad de espíritu, con su mano tendiLa obra de Angel está en nosotros,
da a todos por igual, con su sonrisa vive en nosotros; cayó en campo férsincera de hombre fuerte y calculador . ti!, allá donde el campesino abre el
en los dificiles problemas de la vida surco de la tierra con toda devoción
y del porvenir.
y tanta· esperanza; fructificó en el
campo azul de los obreros, esos irabaDe esta noble Institución, salió a pa- jadores incansables que elaboran el
gar su último tributo a la madre tierra. progreso de los pueblos; está escrita
Lo seguia una multitud. Apenas la ca- en el corazón de todos los desheredarroza adelantaba unos cuantos pasos dos de quienes su mano hábil y su fientre ella, cuando, todavía con los ojos lantropía sin límites, les arrancó una
humedecidos por la voz de 1a eterna pena y les dió un consuelo volviéndodespedida y los brazos trémulos por la les la vida su obra vi ve y palpita, y
emoción 1 un grupo de sus hermanos, es acción y entusiasmo en nuestras jude los inconformes con el destino, que- ,,entudes es ejemplo entre sus compariendo estar más cerca de él, pusieron ñeros de trabajo, está escrita en la
la caja sagrada que contenía sus res- ciencia redentora, y tendrá que ser
tos, en sus hombros, y así lo llevaron, programa, fuente de orientación en los
en una tarde llena de sol, seguido de campos fecundos de la Escuela, porla manifestación de duelo más grande que su figura de maestro presidirá
que ha visto la ciudad de Monterrey. siempre la marcha de los tiempos nuevos.

* *

Cuando murió Angel, una ola de sangre se extendía en los campo_s de la
Humanidad, una inquietud llenaba todas las almas, y una esperanza de me-

**
Angel fué un tal~ntoso médico.
Yo creo que la labor. del médico, es
la de un gran defensor del dolor hu.'

Armas y Letras + Pág. 4

mano, del dolor que sangra en la vida
de todos ...
Angel en ese plano llega a la sublimidad, porque llamaron a su puerta:
ricos, pobres, harapientos, con millones, con lacras sociales, y a todos los
recibió con su sonrisa benévola, con
su mano salvadora y con su criterio
ecuánime; pudo y supo practicar la
igualdad para todos, porque en el decir de un gran escritor, como las abejas, gran parte de sus panales d~ oro,
}as repartió entre los ~ue no !1en~n
miel para untar al pan · de su miseria.

La Tercera Hnualidad de los Cursos de Invierno

**
Angel Martinez Villarreal, ludió _i~cansablemente por un orgamzac1on
donde las obras sean el resultado del
esfuerzo de todos, una organización
donde el hombre sea el hermano del
hombre; donde la armonía y la disciplina consciente entre unos y otros,
unan la paz y la libertad, para garan,
tizar el bienestar común; en donde la
potencialidad del pensamiento no ·encuentre murallas de incomprensión
que lo detengan en su desarrollo natural; en donde la cultura llegue a borrar las diferencias de clase frente a
la ciencia, a la investigación Y a la
justicia.
Todavia hay mucho egoísmo Y mucha mentira en el mundo; todavía la
verdad no rompe las sombras de la
ignorancia y de los perjuicios sociales; hay mucha miseria y mucha soledad en los rincones sombrios donde
vive nuestra gente humilde; esos hombres sencillos . y olvidados está en espera de la hora de recompensa a sus
afanes; todavía hay millares de mujeres y de niños que se mueren de hambre y de frío; caravanas de trabajadores e;migran de una, parte a otra para la conquista del pan; los días pasan
en una forma interminable, y estos
problemas se resuelven con espera de
siglos; tenemos muchos caminos cerrados al bien y a ]a concordia, a la
fraternidad y a la virtud; se cierra
muchas veces la puerta a los que estudian y a los que buscan el trabajo
que ennoblece, para empujarlos a la
explotación y al abandono; estos muchos otros problemas fueron siemprela preocupación constante de nuestro
ilustre desaparecido, sólo, que a dife~
rencia de muchos, él no se concretó
de localizar y conocer los problemas,
sino que trató de resolverlos siempre;
fué un espíritu combativo, un gran re~.
volucionario. No de otra manera se
avanza en la lucha. A los espiritus
contemplativos no les debe nada la Humanidad. Es la energia y el esfuerzo.
puestos al servicio de las causas nobles, lo que hace que cambie el orden
de las cosas cuando se haga un interés colectivo; para esos hombres no,
vale el sacrificio, ni la sangre, ni la
tranquilidad, ni el descanso; por enci-ma de todo está la cumbre a donde aspiran llegar. ¡Pobres de las gentes que·
no tienen un propósito ni una aspira-.
ción qué realizar!. Angel en este as-.
pecto, es un valor inconfundible, dig-.
no de imitarse.
·

*

Una escena de "El Fuego Mal Avivado"

Prnsentación del Doctor Carlos Graef Fernánde:. en el acto inaugural de la
III Anualidad de los Cursos de Invierno.

Con el propósito de continuar el
presente año de 1953 la secuencia de
los Cursos de Inviernó, ya a la altura
de su Tercera Jornada, en las postrimerías del pasado año quedaron confeccionados, con la dirección del Jefe
del Departamento de Acción Social
Universitaria, Licenciado Fidencio de
la Fuente Olh·areS, las actividades académicas de la presente Sesión, que se
realizan bajo el patricinio de esta Dependencia universitaria y que comprenden Ciclos ele Conferencias, Teatro universitario y Conciertos, en ·cuya celebración intervienen Profesores
lrnéspectes de reconocida nnmbradía,
elementos universitarios y el elenco de
Profesores que integran la :\Iúsica de
Cámara de la 'L'niversidad.
Los Cursos fueron iniciados con un
Ciclo de Conferencias sobre Ciencias
Exactas. La noche del diecinueve del
actual, el Señor Rector de la UniYersidad, Licenciado Raúl Rangel Frias,
acompañado del Licenciado Fidencio
de la Fuente;Jefe departamental, declaró inaugurados los trabajos de los Cursos Invernales, presentando al primer

Garza Zambrano, significado por
conferenciante, Doctor en Ciencias fisicomatemáticas Carlos Graef Fernández, múltiples veces en el Teatro no profeDirector del Instituto de Fisica ele la sional de Monterrey, dueño de expeUniversidad Nacional de México, quien riencia, conocimientos técnicos y hondisertó un Ciclo de 5 Conferencias -- cu- da sensibilidad en la Dramática, ha reya reseña se publicará el próximo mes vivido positivamente en la vida de la
de febrero, -- del diecinum1 e al veinti- · Universidad, esta actividad que durantrés de enero actual, consagradas a te algún tiempo tuvo una existencia
:\faestros y alumnos unh·ersitarios de rutinaria y caminó muchas veces danlas Facultades de Ingcnicria y Arqui- do palos de ciego. El ha logrado edutectura de la Universidad. El tema se car en el sentimiento trágico a un
refirió a la Introducción a la Teoría buen número de estudiantes y amigos
de los Conjuntos, suscitando un vivo de la Universidad; ha acudido a las
interés entre los circunstantes. Apro- fuentes más sensibles del Teatro movechando su estancia aquí, el Doctor derno, dándole viveza, agilidad y senFraef accedió a dictar una Conferen- tido a la actuación dramática de los
cia alusiva en la Facu1tad de Ciencias empeñosos actores.
Quimicas de la Universidad.
Asi se ha logrado el triunfo de dos
TEATRO DE LA Cls!VERSIDAD.- obras del moderno Teatro uniYersal,
Es indudable que e] teatro universita- ~argamente aplaudidas por auditorios
rio ha llegado a cristalizar en la re- internacionales: ºEl Fuego mal avivapresentación escénica, los esfuerzos do'·\ original de Jean Jacques Bernard,
realizados por el Departamento y el extensa en tres actos y con un elenco de
empeño puesto al servicio de esta la- cuatro actores: Andrés i\Ierin, Blanca
bor artística por su Director, el Licen- Merin, Merin Padre y Juana Lirón, suciado Sergio Garza Zambrano. Por es- cediendo la acción en Francia, en una
ta senda, va el Teatro de la Universi- época actual. Esta actuación se repredad camino a la madurez.
sentó en el Aula magna universitaria
"Fray Servando Teresa de ~Iier", el 2-1
y el 26 de enero.
La segunda obra representada es la
Comedia, tan celebrada en

~ ctonosisima

los Estados Unidos de Norteamérica
de Joseph Kesserling "Arsénico y Encaje Antiguou, en tres actos, y con un
Dramatis Personae de catorce actores.
La acción sucede en )3rooklyn, Estados
"Cnidos, en una época actual. Este fué
representada el 31 de enero actual.
La labor uniYersitaria de Teatro fué
presentada en elocuente palabra por el
Licenciado Adrián Yáñez 1Iartínez, durante la primera actuación.
El público de Monterrey y los elementos universitarios respondieron
animosamente a ]as reiteradas invitaciones que al través de los órganos periodísticos se hicieron, abarrotando
materialmente el Junetario y la gradería de Ja múxima Sala de nuc:;tra Casa
ele Estudios.
La próxima representación de r'Arsénico y Encaje Antiguon se hará en
el curso del próximo Ú1es de febrero.
)!ientras tanto, Ta labor del Departamento de Acción Social y singularmente de la Sección de Teatro, siguen
en continuo empeño para presentar en
meses no muy futuros obras de nombradía tan celebradas por los auditorios escénicos como las representadas
ahora.

*

Debemos ele cuidar la obra de Angel
llfartinez Villarreal. Hay muchas gentes que les gusta flechar desde la sombra. Necesitamos vigilar la siembra
para que la cosecha se levante integra
Y fecunda. No debemos de permitirque se adultere la doctrina, que no in-.
tervenga la mano de los mistificadores. La fisonomia social de Angel, debe de pasar con sus perfiles vigirosos,.
a la Historia.

Momentos de charla antes de una de las Conferencias.

Armas

Visión del numeroso público concurrente a la representación dramática.

y

Letras + Pág. 5

�•

LA N o V EL A DE
VICENTE ESCRIBA
Angel Balbuena Briones.

Recuerdo con precisión la última vez en que Vicente Escri•
bá y yo estuvimos conversando. Hablámos de sus novelas. Me
dijo que preferia Un hombre en la tierra de nadie. Sin embargo,
no era de su opinión. Una raya en el mar, cuya primera edición
se agotó en el plazo de diez días, es indudablemente para noso•
tros su novela capital. Y mientras continuaba nuestra conversa•
ción, con esa sorpresa que la imaginación, en algunas ocasiones,
sabe provocamos, recordaba el párrafo inicial con el que comienza "Una raya en el mar".

1:

1

t·

La sala era blanca, acogedora. Tal
vez parecía un poco grande con sus
altas ventanas dominando la rada silenciosa. Allá abajo, en la falda del
cabo, se veían muy pequeñitos los barcos, cabeceando sobre el agua. Ana
Maria levantó sus ojos, sobresaltada
por el silencio de la estancia. En las
paredes brillaba el oro pálido de los
marcos antiguos y el azogue borroso
de los espejos biselados. La luz de la
tarde se posaba quedamente en las
consolas ventrudas, en las finas cerámicas de Alcera, en el raso amarillo
de los holgados butacones.
A la señora-una señora blanca y
quebradiza, de 27 años,-la calma de
le tarde le llenó de zozobras el espíritu.
Y es bajo el adjetivo de levantino
con el que podemos caracterizar con
precisión la personalidad de este escritor. Una raya en el mar y nuestra
imaginación vuela a través del silencio y adormecedor Mediterráneo. Con
los ojos entornados, con el calor tibio
y perezoso de nuestra piel, con la inquieta imaginación excitada por las
ascuas de la sensualidad, con la alegre canción del color prendido en todos los trazos del paisaje, con esas
mañanas, que por su alegria sonríen a
nuestros sentidos, con esa adormecida
vitalidad que pronto va a sacudir su
quietud para lanzarse a una aventura
mítica, con todas estas características,
se desenvuelve sonora, fluida plena de
seducción la novela de Vicente Escribá.
La agilidad como narrador, que Vicente Escribá patentiza en su obra, ha
sido destacada y elogiada por los críticos (Marañón, Entrambasaguas, Diaz
Plaja). Su discurso como una rampa
ligeramente inclinada, nos hace resbalar a través de un piso de imágenes,
atraídos por la exposición de una intriga en la que resaltan continuamente· los datos biográficos más o menos
embozados. Vicente Escribá es un escritor fácil, con esa alegre agilidad
propia de la Valencia bortotante de
sensaciones, que tan plásticamente supo sugerirnos Vicente Blasco Ibañez,
Azorin, el narrador de los matices de
las reiteraciones emocionadas, que supo describirnos, antes de abarcar Ja
magna empresa de ser el escritor de
Castilla, la quietud y somnolencia de
las tierras alicantinas, prologa Una
raya en el mar entre admiraciones y
afectos al joven escritor que acaba de
aparecer. Simbólico es ver, en este libro, la unión de los nombres de Azorin y Escribá, y estamos seguros que,
de haber vivido, todavía, Gabriel Miró
habría sido éste el presentador de la
obra. Hay mucho de Gabriel Miró en
Una raya en el mar. Todas las características que anotábaros, se sitúan
también dentro del ámbito del que nos
llevó por las tortuosas y coloristas caHes de Oleza. Junto a este placer indescriptible del contemplador en el

más amplio sentido de la palabra, que
es el de describir, tarea a la cual se
entrega Escribá con reiterada deleitación, surge la inquieta suspicacia y
malicia, que como una corriente interna acompaña a los personajes, nos
referimos a la tentación. Una palmera, un mar rígidamente estirado, unas
naranjas redondas que rezuman su jugo, tal es su madurez, un sentido religioso con asombros de capas pluviales y de órganos de catedrales solitarias, y detrás de una esquina la sonrisa de un Mefistófeles que sabrá sugerirnos las visiones más tentadoras.
Este es el ámbito terriblemente esquematizado en el que se desenvuelve Miró y en el que también se desarrolla
fo narrativa de Escribá.
El autor valenciano nació en la capital de este reino, el 1 de Junio de
1913. Este Dr. en Filosofía y Letras,
nos presenta una larga lista de obras:
En 1941, Tomás de Villanueva, que es
galardonada con el premio de la Fiesta del Libro. Al año siguiente aparece
una nueva biografía: Jornadas de Don
Juan de Rivera. Y este es el momento
crucial en que nuestro hombre, abandona la senda del historiador para dedicarse a la novela. Una raya en el
mar, vió la luz en el Octubre valenciano del año 1944; atrayendo sobre
si poderosamente la atención de los
intelectuales. Corrobora esta nueva
faceta de su personalidad la novela
Un hombre en la tierra de nadie, 1946,
en la que aborda el candente episodio
de nuestra guerra, describiendo las
apasionadas jornadas en que se ve envuelto un hombre débil, sin arraiga:das creencias y suscitando las más vivas problemáticas en torno a las reacciones de este personaje y a las situaciones que atraviesa. Quizá pudiese hacerse un parangón entre esta novela y la del escritor húngaro Lajos
Zilahy, titulada "El desertor", ya que
en ambas obras, el problema primordial del protagonista es el mismo. Se
trata de un hombre que por no decidirse a tomar una actitud que le enfrente con la vida, resguardándose
siempre en las inquietas turbulencias
de un espíritu contradictorio o indeciso, llega a encontrarse en la tierra
de nadie, donde muere oscuramente.
Con objeto de terminar esta breve
semblanza del escritor, conviene señalar que con su obra Jornades de
Cervantes, en la que evoca diferentes
episodios célebres, alear: J el premio
nacional de 1947, y que últimamente
se ha dedicado a redactar guiones de
cine, logrando un gran éxito, (Balarrasa, Sor Intrépida, films muy cono.
cidos, se basan en guiones del escritor).
Esperemos que las nuevas actividades de este autor no sean obstáculo
para que continúe su labor de novelista, que habría comenzado tan brillantemente.

EL MARAVILLOSO SANTO
DE LA EDAD MEDIA
Lic. Ge11aro Salinas Quiroga

San Francisco de Asis (1182-1226) tiano. Según la tradición religiosa, el
fué el gran Santo de la Edad Media. Señor le habló en Asis a su Siervo
Su padre, Pedro Bérnardone, procedía Francisce desde el Crucifijo, un día
de una ciudad italiana, Lucca, asenta- que ante él se hallaba arrodillado, y
da sobre la falda del Monte Subasio; le dijo: ¡Francisco, vé y repara mi casu madre, doña Pica, había nacido en sa, que se derrumba! y le respondió:
la bella región de Provenza, pertene- ¡Señor, con el mayor gusto cumpliré
ciente a Francia y que cuenta con una te deseo! Y asi reconstruyó la antigua
Capilla de San Damián cuyo único
secular tradición poética.
Asís, es una pequeña población muy adorno consistía en un crucifijo bizanantigua de Italia. Alli nació y fué bau- tino en el altar mayor y donde oraba
tizada esta perla del Evangelio que fué el Pobrecillo de Asis, asi como restauSan Francisco, en la Catedral de San ró la iglesia de Santa Maria de los AnRufino, el 26 de septiembre de 1182. geles, comunmente llamada PorciúncuVino al mundo como el Salvador (cu- la (porcioncilla) por ser una pequeña
ya vida imitó hasta su muerte) en un parte de terreno que con el tiempo
constituyó el núcleo de la enorme obra
haz de pajas de humilde establo.
Dicho rústico lugar, al correr de los franciscana.
Llevó al cabo el Santo una renovaaños se transformó en Capilla, con el
nombre de San Francesco iI Picolo (el ción general de costumbres en la Edad
pequeño San Francisco) y sobre su Media, para qeu las gentes siguieran
frontispicio se lee esta inscripción en el ideal cristiano, lo cual no habían-logrado ni siquiera los Papas con sus
Latin:
"Este oratorio fue establo de bueyes excomuniones. Fué el fundador de la
y asnos, donde nació Francisco, espe- Orden de los Frailes Menores. Los tres
ideales francisc·anos fueron: pobreza,
jo del mundo".
Su padre fué rico mercader en te- castidad y alegría. Escribió un soneto
las, en cuyo vasto almacén se expen- sobre la castidad y se conservan de él,
dían grandes piezas de terciopelo, de dos fragmentos de poesías.
Santa Clara de Asis (Clara Scife)
brocado o de hermosos tejidos de lana
etrusca. Al principio de su vida, Fran- fué la mujer que siguió fielmente las
cisco ostentaba vestidos de terciopelo enseñanzas y el ejemplo luminoso de
y de seda, con prendas raras y valio- San Francisco, y es la fundadora de
sas y se le consideraba el joven mas una Orden Religiosa de mujeres: Las
rico y afortunado de Asís, rivalizando Clarisas.
en elegancia y distinción con los hijos
Del gran Santo es famoso su Sermón
a los Pájaros; la conversión del lobo
de Reyes.
Sus amigos eran nobles y am°'ba en- de Gubbio y el gran cariño que tuvo
trañablemente las diversiones: cantos, por la naturaleza, por 1a "casta agua"
danzas, cabalgatas, cacerías y convites y por los "hermanos animales", entensuntuosos. Su carácter ~legre, su sim- diendo todas las voces del universo,
patia y sus riquezas le ganaron el tí- hasta de los seres inanimados. Nunca
tulo de "Rey de las Fiestas", "flos quiso ordenarse de Sacerdote, canfor~
juvene" o sea "Flor de los jóvenes".
mándose y comp]aciéndose con ser
Su madre, cuando algún vecino le simple Diácono: ':Soy un pecador incontaba los frecuentes extravios de su dignísimo de ser Ministro de nuestro
hijo, solía decir: "Abrigo l::.t esperanza Señor Jesuscristo".
de que será un día hijo de Dios". Y
Andaba descalzo; vestía con una túen _efecto, lo fué, llegando con el nica parda y tosca, sujeta en la cintiempo a decir el gran poeta Dante tura con una gran cuerdá, recordando
Alighieri: "que su admirable vida en los cordeles que tuvieron sujeto el
la Gloria del Cielo mejor se cantaría". cuerpo sagrado de Jesús. Cuando marParticipó en guerras contra ciuda- cha al apostolado, contaba como el
des vecinos defendiendo a la suya, ha- Salvador, con treinta años.
biendo estado en prisión (Perusa) al
En Misión religiosa recorrió Italia;
perder una de ellas. Después el tor- estuvo en Egipto y Tierra Santa. De
bellino de las fiestas y de los placeres éste último lugar y recordando la vilo llevó a una mortal enfermedad. Es- sita al Pesebre de Belén, estando ya
tando dormido en su forzado lecho, de regreso en Italia, Je vino la idea en
una voz divina le indicó que debía . diciembre de 1223, de representar en
consagrarse al servicio del auténtico forma viva, la fausta noche del Santo
Príncipe, esto es Dios. Ese llamado lo Nacimiento del Divino Redentor. El
atendió, cambiando desde entonces célebre Pesebre de Greccio, creado
completamente su conducta anterior, por San Francisco es el primer "nacidesposándose, en místicas bodas con miento" que hubo en el mundo o sea
]a Pobreza. En lo futuro vivió, según la representación simbólica del Portal
sus palabras "la vida verdadera, la be- de Belén, adornándolo con las persolla, la noble y rica vida que se vida nas y animales que Se hallaron en él,
que se vive en Cristo Jesús".
en el advenimiento del Salvador.
El idioma que aprendió de su maEl Dante, el mayor poeta de Italia,
dre, el francés, fué para él siempre una escribió sobre los discípulos de San
lengua de poesía, de sentimientos y de Francisco, este terceto:
religión. Cuando estaba contento hablaba en ella.
"Su concordia y sus placenteros
Fue en su vida peregrina y apostósemblantes,
lica un loco de amor, que veneró fersu amor maravilloso y sus dulces
vorosamente el recuerdo de los pademiradas
cimientos del Salvador, llevando espiinspirabwi en otros santos
ritualmente en su pecho las llagas de
pensamientos".
Cristo. Consideraba, que la vida de
Cristo debe reproducirse en cada cris(Pasa a la Pág. 8)

Armas y Letras + Pág. 6

La Obra Literaria ...
(Viene de la la. Pág.)
bridor de valiosos documentos inéditos dados a conocer en "La Familia de
Sor Juana Inés de la Cruz", edición de
la Imprenta Unh•ersitaria de México,
1947-, después la mortificación de
serle vedados los estudios universitarios por el solo hecho de ser mujer;
más tarde la fuerte decepción amorosa que le atribuyen algunos de sus criticoi, como don Marcelino Menéndez y
Pelayo, que al referirse a la poesia
amatoria de la monja afirma que "solo
quien no esté acostumbrado a distinguir el legitimo acento de la emoción
lírica podrá creer que se escribieron
por pasatiempo de sociedad o para expresar afectos ajenos. Aquellps celos
son verdaderos celos, verdaderas recriminaciones aquellas recriminaciones"; posteriormente sus desavenencias con las costumbres de su siglo,
que hacian llegar hasta la santidad del
claustro el ruido y las querellas mundanas y, finalmente, el dolor que debe
haberle llegado más hondo: el verse
obligada a deshacerse de o! que más
quería, sus libros.
En medio de un mundo al qne atraía
más la vanidad personal y el oropel
externo, envidioso de la ajena gloria,
navegó el genio de la eximia poetiza
como barco azotado por el temporal.
La lucha templó su espíritu y dejó a
la posteridad un extraordinario ejemplo de lo que puede_el tesón aplicado
a la vocación, que es don divino; pues
como ella misma refiere en su Carta
a Sor Filotea,-"que desde que me rayó 1a primera luz de Ja razón, fué tan
vehemente y poderosa 1a inclinación a
las letras, que ni ajenas reprensiones
(que he tenido muchas), ni propias reflexiones (que he hecho no pocas),
han bastado a que deje de seguir este
natural impulso, que Dios puso en
mi"-,
En la biblioteca de su abuelo, don
Pedro Ramirez de Santillana, abrevó
Sor Juana los primeros conocimientos
de griego y le latin y aun hizo algunas anotaciones al margen de los libros que más le impresionaron su espíritu de niña. Su facilidad para expresar en verso lo mismo los temas
mundanos que los místicos, ha sido
comparada por uno de sus críticos con
el agua que brota cantarina del seno
de la madre tierra y que al correr por
entre las peñas alegrando la montaña
o arrullando la foresta, nos va hablando del profundo y magnifico misterio,
presencia indiscutible de lo eterno.
Encontramos en la poesía de Sor
Juana hondas re_flexiones filosóficas,
pues sefiala las flaquezas humanas y
nos habla de nuestra perenne inconformidad: que si tenemos esto queremos Jo otro, que si lo otro poseemos
ambicionamos lo de más allá; pero
siempre en el aspecto materialista y
aunque más creemos lo que vemos que
lo que imaginamos, aun en esto somos
paradójicos, porque vemos el presente y pretendemos ,,ivir en el porvenir,
porque cuando mejor salud disfrutamos pensamos en la muerte y aún la
deseamos, y cuando a ésta vemos cerca, Ia rehuimos. Así dice la Décima
Musa, después de referirse a la decepción amorosa que hace desear la muerte: "Y cuando, al golpe de uno y otro
tiro -rendido el corazón, daba penoso -señas de dar el último suspiro,no sé por qué destino prodigioso -volvi a mi acuerdo y dije: ¿qué me admiro? -¿ Quién en amor ha sido más
dichoso?-.
Del engaño que sufren nuestros sentidos imbuidos de nuestra vanidad que
neciamente pretende hacernos dueños
del presente, aunque bien mirado, hoy

es el mañana de ayer al que no llegaron muchos porque antes sonó su última hora, la excelsa monja jerónima
nos habla en su soneto en el que desmiente los elogios a un retrato con el
que torpemente se quiere detener al
tiempo: -"Este que ves, engaño colorido, -que, del arte ostentando los
primores, -con falsos silogismos de
coolres -es cauteloso engaño del sentido"-. Y luego concluye con esta
verdad de a folio: -"es una necia diligencia errada; -es un afán caduco;
y bien mirado, -es cadáver, es polvo,
es sombra, es nada"-....
Igualmente se dolia de aquella época que infortunadamente le tocó vivir
y en la cual valia más el fino traje y
el bello rostro, que el alma prócer; y
todavía más la cuna noble que el sepulcro eterno. Y así decia: "En perseguirme, mundo, qué interesas? -¿En
qué te ofendo, cuando sólo intento
-poner bellezas en mi entendimiento
-y no mi entendimiento en las bellezas?-. Y concluía afirmando: -"teniendo por mejor en mis verdades
-consumir vanidades de la vida -que
consumir la vida en vanidades"-.
En su poesía amatoria alcanza Sor
Juana las más grandes alturas a que se
puede aspirar. Se muestra humana,
comprensiva, tierna. Desc~ibe cómo el
amor mundano se apodera de los sentidos, como arrebata y ciega la razón
y cómo produce los celos, que son algo
así como el precio que hay que pagar
por creer nuestro y mientras nos halague, lo que es obra del hado. Por eso
dice ella: -Hamor empieza por desasosiego, -solicitud, ardores y desvelos; -crece con riesgos, lances y recelos; -susténtase de llantos y de ruego"-. Sobre los celos discurre así:
-"El ausente, el celoso, se provoca
-aquél con sentimiento, éste con ira;
-presume éste la ofensa que no mira -y siente aquél la realidad que
toca"-.
En cuanto a si llegó o no a ella el
amor, es algo que sólo podemos discutir en el terreno de las hipótesis, y
si don )larcelino Menéndez y Pelayo
se inclina por la afirmativa, es tomando como base aquellos tiernos sonetos
de la monja, que en poesía amatoria
es algo de lo mejor que se ha escrito
y entre los cuales se cuentan los que
principian por: -"deténte, sombra de
mi bien esquivo"-.. -"Esta tarde, mi
bien, cuando te hablaba"-.. Así como
la lira "Amado &lt;luello mío, escucha un
rato mis cansadas quejas"-....
Sin embargo, tal vez se olvida don
llarcelino de que la misma Juana Inés
confesó, en su carta a Sor Filotea, que
casi todo lo escribió por encargo y sólo "un papelillo llamado Primero Sueño" fué obra espontánea sua. Llevando, pues, como fundamento esta confesión que suponemos sincera, dado
que fué hecha al Obispo de Puebla,
Manuel Fernánlez de Santa Cruz, podemos confiar en su veracidad. Otros
de sus críticos, entre ellos Ermilo
Abren Gómez, se inclinan a creer que
Sor Juana escribió su poesía amatoria
"en función de recuerdo", es decir,
que esta parte de su obra la produjo
años después de haber experimentado
el amor en su propio corazón, mientras otros más, consideran que ni lo
uno ni lo otro puede darse como cosa
probada y que cada cual puede entregarse en brazos de la fantasía y llegar
al terreno de las hipótesis, a cual más
atrevida e improbable.
Como quiera que sea, lo cierto es
c1ue desde su primer poema "Suspende, cantor cisne, el dulce acento", que
pareec ser indubitable que lo escribió
cuando aún no tenía 17 años, o sea en
el año de 1668, hasta el romance inconcluso que se encontró en la mesa
de trabajo de su celda, a su muerte, y
en el que se refería a las insuperables

plumas europeas que habían alabado
sobremanera sus obras; campea su sana alegria, su fina ironía, su soltura y
desaliño, que la hacen más natural, so•
bre todo cuando hace burla del espíritu. Por su obra autodidacta, sin método, resulta dificil, si no imposible,
poder penetrar hasta el fondo de su espíritu y sacar a luz los sentimientos
que en cada caso impulsaron su pluma y movieren su ingenio.
La obra de nuestra excelsa monja,
sin embargo, no puede calificarse en
justicia si tomamos como base sus populares redondillas "Hombres Necios
que Acusáis", que, por ser de lo más
vulgar, han pasado de boca en boca y
de generación en generación. Además,
éstas no son de ninguna manera originales, pues el tema y aun el desarrollo de ellas pueden haber sido tornadas de la "Loa y Defensa de las Mujeres", de Juan Ruiz de Alarcón ~según se afirma en Poetas Novohispánicos", edición de la UNA, 1942, página 162- y en la que hay, entre otras,
una cuarteta como ésta: "¿Ser fáciles?
¿ Qué han de hacer -si ningún hombre porfia, -y todos al cuarto día -se
cansan de pretender?-. A su vez Ruiz
de Alarcón puede haber sido influido
por Torres de Naharro, que en su CO·
media "Serafina" dijo: "De mujeres
blasfemamos -los que malas las hacemos"; así como por la "Comedia Justina" del mismo autor, que en una de
sus cuartetas expresó: "Nuestras virtudes hallamos -ser las que aprendemos de ellas; -sus maldades, ser
aquellas -que nosotros les mostra14

mof'-.
En cambio, el genio de la jerónhp.a
se agiganta en las canciones que intercala en el auto de "El Divino Narciso", que aunque parecen imitar al
"Cantar de los Cantores", tan limpias,
tan excentas están de gongorismo y
aun de culteranismo, que bien podrían
confundirse con la poesía del Siglo de
Oro Español, cua descadencia se detiene gracias a Calderón de la Barca
y posteriormente a Sor Juana, según
lo sostienen autores como Méndez
Plancarte, quienes afirman que el esplendor literario de nuestr.a lengua se
extendió hast_a nuestra querida monja
ultramarina -como la llaman los críticos de la Madre Patria, cuna de nuestra cultura-.
En su critica al Sermón de Vieira,
se nos revela Sor Juana en toda su espectacular audacia, propia de un espíritu libre, que al renunciar a todo
lo mundano y refugiarse en si misma
y sin más temor que el de Dios, originó un veradero escándalo en una
época en que na4ie, que no fuera ella,
se hubiera atrevido a discutir los sofismas del más ingenioso de los predicadores portuctueses. Así desbarató,
uno por uno,
fi1osofismas del célebre confesor del Rey de Portugal y de
la Reina Cristina de Suecia, determinando los limites entre Dios y el hombre y la diferencia entre el amor divino Y el amor humano. Los teólogos,
especialmente los jesuitas, se alrmaron
a la vez que ~e quedaron perplejos,
porque no podían concebir que una
monja, desconocida hasta entonces,
pudiera atreverse a sostener una controversia con el más extraordinario de
los oradores sagrados lusitanos y de
todo el mundo hispanoportugués. Al
publicar el Obispo Manuel Fernández
de Santa Cruz la sensacional crítica,
se estremecieron desde sus cimientos
todos los pueblos católicos, para, al final de cuentas, reconocer la superioridad que en la polémica llevaba nuestra ilustre jerónima.
En cuanto al "Primero Sueño", que
Sor Juana llamara ''un simple papelilJo" Y que parece haberlo escrito cuando contaba treinta y cinco años de
edad, está compuesto de 975 endeca-

ros

Armas y · Letras + Pág. 7

sílabos y heptasilabos, en silva; está
preñado de giros audaces, circuloquios
y metáforas, y se desarrolla con la sencilla naturalidad de un verdadero sueño. En él nos habla de cómo el alma,
al semi-deshacerse de su tosca envoltura material, tiende a ,,agar por el espacio y a confundirse con el infinito,
porque el sueño es una muerte a medias y, por lo tanto, permite al espíritu elevarse más allá de la montaña
más alta, llegando hasta el reino lu•
minoso, al que no puede alcanzar ni
la fantasía más despierta, donde el alma se atreve a contemp]ar el sol que
ciega a los ojos de la carne. Narra cómo el espíritu se anonada en medio de
ese mundo velado por la materia a la
que está atado. Alli el espíritu va buscando el srcreto de las fuentes, de los
abismos, del cáliz y el perfume de la
flor y hasta de la coquetería femenina; pero, desprendido a medias de las
ligaduras del cuerpo, que para seguir
viviendo necesita del alimento material, no le permite penetrar en la absoluto, en el arrobador misterio de lo
eterno y, cuando la turbación del espíritu Ya llegando a su máximo grado,
la materia reclama su presencia para
ponerse en actividad en este mundo,
y termina así el encanto de esta excursión a ese más allá que queda detrás del horizonte que alcanzan nuestros ojos despiertos.
En esta fantasía del Sueño -según
don Marcelino Menéndez y PelayoSor Juana imitó a Góngora y logró ser
más inaccesible que su modelo, aunque según Karl Vossler, la jerónima
''escribe en un idioma claro y fluido,
aun sin ser éste el lenguaje familiar
corriente, ni tampoco~el de una sensualidad llena de colorido y de imágenes, sino el lenguaje dialéctico conceptista de la conversación ingeniosa".
Como quiera que sea, lo cierto es
que la ilustre religiosa ~su vida y su
obra- ha sido tema palpitante y siempre renovado de biógrafos y críticos,
durante los casi trescientos años · que
han pasado desde que su nombre pasó
a ocupar un destacado sitial entre la
intelectualidad de habla hispana y
junto a los más preclaros ingenios hispanoamericanos de todos los siglos.
De su vida tenemos, de primera mano, lo que ella misma nos relata en su
Carta a Sor Filotea, asi como lo que
nos dice su protobiógrafo, el Padre
Calleja. Después la biografía debida a
Eguiara y Eguren y posteriormente las
aportaciones de Don Luis Gonzá!ez
Obregón, Miss Dorothy Schons, Lota
M. Spel!, Enrique A. Cervantes y, recientemente, las reYelaciones de los
Ramirez España.
Sobre su obra contamos con los estudios de Ermilo Abreu Gómez, Ezequiel A. Chávez, Genaro Fernández
Mac Gregor, Alfonso Junco, Xavier Villaurrutia, Angel Valbuena Pral, Francisco Monterde, Enrique ·niez Canedo,
Pedro Enriquez Ureña, Arturo Torres
Rioseco, Julio A. Leguizamón, don
Marcelino Menéndez y Pelayo, Karl
Vossler, Alfonso 'Méndez Planearle,
Gabriela Mistral y don Alfonso Reyes,
amén del libro "Juana de Asbaje" de
Amado Nervo, y de las alusiones que
de ella hacen don Justo Sierra en su
"Evolución Politica del Pueblo Mexicano" y Luis G. Urbina en "La Vida
Literaria de México".
Ellos han analizado, con juicio a veces certero, en ocasiones con cierto
prejuicio por el estilo barroco -como
Menéndez y Pelayo-, examinando la
obra a veces en forma panorámica o
bien recalcando un determinado tema
por ella tratado, como ocurre con el
humanista dominicano Pedro Enríquez
Ureña, que analiza los poemas uDetente, sombra de mi bien esquivo" .. Diu(Pasa a la Pág. 8)

�Sucesos de la Cultura
(Yicnc de la Pág. 3)

ta de convencer de que la ciencia importa menos que las obras en orden
a la Yida futura; la segunda enumera
las condiciones que debe llenar quien
emprenda el camino espiritual; la tercera resume esta vida espiritual en dos
puntos, rectitud de intención para con
Dios y buenas relaciones con los T1ornbrcs, y responde a tres consultas del
discipulo; en la cuarta recomienda
Algazcl ocho cosas. En ella hay dos
digresiones, una sobre cautro clases de
ignorancia y otra sobre la profesión
de predicador. Termina el tratado con
una oración en prosa rimada.

El terna del opúsculo es la superioridad de las obras frente a la ciencia,
en relación con la Yida futura. Es cosa sabida que en los primeros siglos
del Islam se entendía por ciencia la
ciencia religioso-jurídica: el opúsculo
alude alguna Ycz a las ciencias profanas. Su intento no es descartar en
absoluto la ciencia, sino supeditarla a
las obras, estimulando a instruirse en •
cuanto sea necesario para obrar bien:
D. A. S. L".
un término medio entre la ciencia •que
hincha y la mojigatería oscurantista.
Sin dificultad se percibe el sabor
evangélico de esta dictrina. Como condena Algazel la ciencia aprendida para granjearse los bienes y honores terrenos, San Bernardo anatematiza la
ciencia que induce a la Yanagloria.
San Ignacio dirá más tarde que "no el
(Yícnc de la Pág. 6)
mucho saber harta y satisface el únima, sino el gustar las cosas interna- · Tertuliano ha dicho, que cristiano,
mente". Gusto interior que cuadra significa ser "otro Cristo". San Franperfcctamcntc con la mentalidad ele cisco lo fué; por eso en una celestial
Algazel.
Yisión que turn Santa :\fargarita María
A pesar de la fuerte orientación ha- de Alacoque, Jesuscristo dijo del pocia el mús allú, que le exponía a res- brecillo de Asís: "He aquí el Santo
tringir su campo Yisual, sabe muy bien más cercano a mi corazón".
Algazel mantcnerce en equilibrio, ohSov el Heraldo del Gran Rey, afirservar el justo medio -que es una de mab~ aludiendo al ser en la tierra el
sus características- como lo demues- pregonero de las Glorias de Dios y de
tra al tratar· de paso la espinosa cues- su Evangelio. Amó perdidamente a
tión de la fe Y las obras: la fe salYa, Dios, con una locura de amor infinita
pero se requieren las obras; la sal Ya- y sublime que lo hizo realizar cxcención es gracia de Dios, pero la coopc- tricidades. Su cultura era escasa, porración dispone en las propias fuerzas. que creía que no hay predicación comQue es lo que ya había expuesto más parable a una Yida Yirtuosa. No era
difusamente en su enciclopedia reli- t•ncmigo de los estudios; pero consigiosa, y que coincide con la sabiduría dcraba que debían tener un objeto
popular "a Dios rogando Y con el ma- práctico y serYir a la proclamación de
zo dando" Y con las enseñanzas de los la palabra de Dios. Por lo que hace
ascetas cri.stianos, por ejemplo San a mí, expresaba, "todo lo que yo sé es
Ignacio de Loyola, según el cual se de- Jcsuscristo. pobre y crucificado y esto
be obrar como si todo dependiera de me basta".
uno Y al mismo tiempo confiar en
En los monasterios franciscanos ha-

El Maravilloso Santo...

~:~\i3::ll:i !:d~a ~e:c~~i!i:r:v:~g¡¡l~
ca: "Cuando hubiéreis hecho todo lo
que se os ha mandado, decid: Sien·os
somos sin proYecho". Otra manifestación de este sentido común de Algazel
es su exhortación a guardarse de las
bellas frases ele los místicos Y a seguir
más bien el camino ordinario de la
lucha espiritual, que "obras son amores y no buenas razones". A la mística
no se llega ¡ior los propios méritos; es
algo que no se ense1ia, pues no se entiende sino cuando se ha gustado. De
ahí la resern1 de s\lgazel en responder
a ciertas preguntas de su discípulo.
¿Quién era éste? Diferentes manuscritos contienen una introducción. según la cual un doctor musulmán ronsultó a Algazel sobre Yarias cuestiones,
a las que responde con este opúsculo.
Ignoramos la personalidad de este
doctor: algún manuscrito cita un nombre que no no ssaca ele ,duda. Por una
alusión de la primera página conjetura Schercr que había pasado ya los
"ctiarcnta alios"'. Con todo Algazel le
llama ualad, es decir "hijo" o "muchacho .., quizá en sentido análogo al que
en la conversación familiar damos a la
palabra '·chico" aplicada a personas
maduras.
Existen varias ediciones del opúsculo. Xosotros hemos utilizado la reciente del Cairo, por ser la mús accesible.
En efecto, la edición crítica de Scherer (Bcirut, 1933) aunque impresa, no
es del dominio público.
Como la presente obrita de Algazel
no es un tratado sistemático, sino una
serie de recomendaciones aisladas, no
se descubre en ella un orden lógico
como en sus obras mayores. Sin embargo se pueden distinguir como cuatro partes principales: La primera tra-

liaron los Reyes, destacados intelcctuales Y hombres de ciencia de su
tiempo, que huían de las acechanzas
(le¡ nllln(lo' tln refugio de consuelo Y
trallqlll·11·dad, cuando acud1'cron en
busca (le Paz. Un d1'a., ,·a
bien entraJ
do el Siglo XIY llega un caminante a
un con\'cnto situado en nn pico abrupto ele los Apeninos. Fatigado por el
,·iaje, cai\oso y encorvado por el peso
de la celad y los desengaños, tocó y
golpeó dcscspcradamcnt~ la puerta
principal y habiéndole preguntado el
l)ol·tero que· deseaba, contestó el genial florentino Dante Alighieri (que
tal era el nombre del desconocido)
con una sola palabra, que encerraba
perfectamente todo su mundo y la angustia de su corazón: "¡Pace! ¡ La
Paz!".
YiYiÓ pobre y enseñó la pobreza el
Santo ele Asis. ¡ Ecco il Santo" ¡ He
aquí el Santo! decían sus compatriotas al verlo pasar. Hasta que un día,
el 4 de octubr&lt;! de 1226, exclamó, lleno
de júbilo: ''.\hora si bienYenida seas,
hermana mucde". Sus fieles amigas,
las alondras, rernlotcaron por última
vez en torno de su fúnebre lecho, dándole para siempre el postrero adiós.
BIBLIOGRAFIA: San Francisco de Ais.
Juan Joergcnsen.
San Francisco de Asís.-Ediciones
Paulinas.
Florecillas de San Francisco.- Ediciones Paulinas.
Fueron consultadas también las
obras que sobre la vida del Santo, escribieron la insigne Emilia Pardo Bazún y el culto intelectual mexicano
J..ic. Primo Feliciano Velázquez.

Martí y Méxi~o .
(Viene de la ta. Pág.)

dos entre si por un estrecho mar tantas q7eces surcado por bajeles
cubanos y mexicanos.
A n está fresco en la mente y en la sensibilidad del mexicano el g:Sto de eupátrida, generoso y entr~ñable, del ilustre cubano Manuel Márquez Sterling, cuando quiso sakar con fe~voro~o
apremio las vidas preclaras de Francisco I. Mad~ro y lose Mana
Pino Suárez, para brindarles amparo y hos~eda1e en Cuba: deu•
da de gratitud que no hemos saldado todavra.
Pero el recuerdo de José Martí, que conoció y amó a Méxi•
co como a su propio solar natío, es más poderoso y aq;asall~dor
aún en nuestra versátil memoria ..•• Fué aquí donde, al sentir en
sus entrañas el rugir de los leones de los dolores patrios, asociado
a cubanos adictos a españoles progresistas y a mexicanos de la
Reforma, dejó oí; su verbo libertador ·y proclam~ con palabra
lapidaria las ideas mesiánicas sobre la independenc~ de la Isla .•:.
Fué aquí donde recibió amor, pan y monedas mexicanas para libertar a las suyos del yugo español, cuando toda la Insula era
im q;asto presidio.
Su sola presencia en nuestro suelo llena a los mexicanos de
veneración y recuerdo, de admiración y estímulo, de ejemplo y
amor•...
Hace un siglo, en este veintiocho de enero, en el modesto
hotel de don Mariano Martí y Navarro y doña Leonor Pérez, la
prónuba exclamaba el PUER NATUS EST, cuando aparecía a
vida en la Habana, con augurios de heroísmo y sacrificio, el
patriota José Martí, libertador de Cuba y espejo de libertadores.

·za

Nuestra Universidad, que ha amado a Cuba y al padre de
su emancipación, a sus esclarecidos profesores y hombres de le•
tras, a sus gobernantes prngresistas y humanos, a sus obreros y
a sus campesinos, acrece su amor al pueblo cubano, y al través
de estas líneas de ttArmas y Letras", lo saluda con enhiesta ma•
no, pues que contempla en Martí, al clásico Maestro de las liber•
tades humanas, cu.ya vasta conjunción de atributos lo proclama
el hombre más puro de la Raza ..••

F. M. Z.

La Obra Literaria...
(Viene de la Púg. 7)
turna enfermedad de la esperanza".. y
el soneto a la rosa, expresando que
ninguno de sus contemporáneos, espaiiolcs o americanos, alcanza a hacerle
sombra en cuanto a , irtuosidad técnica y que, en lo general, su obra acusa
maestría en las tres variedades del estilo poético que priYaba entónces en
España: la fluiclcz de Lope, el conceptismo de Quevedo y el culteranismo de
Góngora y Calderón. Alfonso Reyes en
sus "Letras de la Xueva España", califica a Respuesta a Sor Filotca como
la mejor prosa mexicano de la época
y agrega que, tanto en ésta como en el
"Primero Suclio", ''el ansia ele abarcar el cosmos no encuentra solución
1en sí misma y
• se salYa en alas ele la
teología''. Angel Yalbucna Pral dice
que se muestra "artificiosa y delicada
como autora ele teatro, así en las comedias calderonianas "Los Empeños
de una Casa", en lo costumbrista; como en "Amor es más Laberinto", en
lo barroco-mitológico; o en los autos
también de raigambre análoga, como
el delicioso ejemplo de "El DiYino
Narciso". Diez Cancelo, al referirse a
"Primero Sueiio", lo califica de obra
en que la poetiza llega a su plenitud y
aunque tachada con la misma arbitrariedad de sus dechados gongorinos por
los críticos neoclásicos, ha venido a
rehabilitarse en estudios recientes".
Don Ezequiel A. Chávez afirma que la

Armas y Letras + Pág. 8

eximia monja "encontró la verdad y
la belleza y con ellas su interna libertad, y, a medida que las encontró, las
ofreció a todos. Filosófica en sus sentenciosos conceptos, sonriente en sus
comedias, popular y mística en sus villancicos y en sus autos; mística, filosófica y lírica en su "Divino Xarciso",
en sus oraciones, en el juicio crítico
al Padre Yieire y en su Cartaa.Sor Filotea .... "
Y es así como los príncipes de la
crítica literaria han dedicado sus mejores frases de elogio a la ilustre :\fadre Juana Inés, que como dice Amado
Nen-o en su libro "Juana de Asbajc"
- 1910-, soñaba en Ycrso, en lo cual
superaba a Lopc, que en verso pensaba... "

Sus obras, que compreQdcn prosas
profanas y místicas y YPrsos que incluyen loas, sonetos, ovillejos, villancicos, silvas, romancis, redondillas,
endechas, liras, etc., así como también
en prosa y verso dos r-&gt;medias, dos
sainetes, etc., pudo haber &amp;,..:o más extensa y más profunda, si las exigencias
de aquella época ingrata no la hubiesen estrangulado, y si hubiese vivido
un poco más, pues al dejar el mundo
que tanto la atormentó, tenia apenas
43 años de edad, pudiendo decirse que
aún era joven, como la rosa a cuya
breve vida cantó en magistral soneto:
- "que es fortuna morirte siendo hermosa -y no ver el ultraje de ser vieja- ...."
COXSt:'.\IMATlJ:\I EST.

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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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              <text>Armas y Letras, Órgano mensual de la Universidad de Nuevo León, 1953, Año 10, No 1, Enero </text>
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              <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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