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                  <text>Organo Mensual de la Uníversídad de Nuevo León
Registrado como artículo de 2da. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de abril de 1944

D. A. S. U.

Año X

Núm. 5

Mayo de 1953

~ern6/11n¡11 4e /li411l9c Literatura en la Epoca de
Prof. J. Guadalupe Lozano

lndep endencia

José Luis Mw·ti11ez

Reveladora de la íntima consunción que en todos sus aspec•
tos experimentaba el régimen colonial, la literatura de los últimos años de la Nueva España y los primeros del siglo XIX, se
agotaba también bajo los excesos de un barroquismo demasiado
incrustado en su sensibilidad y ya en plena descomposición o los
inútiles rigores del gusto neoclásico y, entre el ardor otoñal de
aquél y la frialdad de los preceptos de Luzán, las letras difícilmente pudieron salir airosas.
Inexistente aún la novela, reducido el teatro a las pocas representaciones que consentía el Santo Oficio, sólo prosperaban
la oratoria sagrada, prolongando las arborescencias que ridiculizara el padre Isla, y la poesía, ocupación literaria preferida de
los mexicanos, que, a falta de más elevadas ocupaciones, entreteníanse en asuntos como el que, a más de doscientos poetas, proporcionó el descubrimiento de la estatua ecuestre de Carlos IV
en 1803.
El siglo XVIII ilabía preferido, al
cultivo de las bellas letras, las meditaciones más severas de la ciencia, la
historia y la filosofía cuya marca impus6 aun en aquellas disciplinas c¡uc
les eran mús ajenas. Pero lo que para
fr poesía fué una influencia poco propicia, en otros casos sirvió para transmitir férUlcs jugos. La prcocup3ción
nacionalista de los jcsuítas, expulsados de México hacia mecTiados del si-

glo XVIII, por ejemplo, habría de fructificar en la primera década del siglo

XIX alimentando la voluntad de independencia de nuestros libertadores. Y
en todos los órdenes, las herencias culturales del siglo que acababa de concJuir íbanse transformando o desapareciendo para expresar nuevas necesidades espirituales. Todavía durante
algunos años más los poetas seguirán
Primer retrato conocido del Padre de la Patria

cantando temas baladíes en un estilo amanerado e insincero; pero muy
pronto se convertirán en la expresión
de la patria sus poemas, armas de
combate tan eficaces como las materiales.

Nació en una época en que México estaba bajo el dominio
de los españoles.
Se forjó en la escuela del trabajo, en la escuela de la vida,
En las clases cultas de esta socieal lado de los pobres, de los trabajadores.
dad, desde fines del siglo XVIII, se
Conoció de las miserias del pueblo, del hambre que quema- habían infiltrado nuevas lecturas que
ba las entrañas de los indios, de las veredas tortuosas por donde eran ciertamente una substancia exsi no en lo literario, si en lo
éstos, con el fardo a las espaldas, eran bestias de carga de los en• plosiva,
político. Nuestros escritores comenzacomenderos.
ron a leer a Boileau, a La Fontaine,
Supo del sacrificio de todas las razas vencidas, de todos los y aun a Moliere; y los que preferían
(Pasa a la Pág. 3)

las ideas politicas y sociales, a espaldas de la Inquisición y sigilosamente,

penclrúhanse de los juicios de Voltairc, Diderot o Juan Jaeobo Rousseau.

Y sí en el campo de las letras aquellas
lecturas no originarían más que un
cambio de rumbo, el fugaz apogeo del
neoclasicismo y luego la instauración
del romanticismo, en el campo de las
creencias políticas, como en el caso

del padre don Miguel Hidalgo y Costilla , determinarían la rebelión contra

la tutela española.
El movimiento que el cura de Dolo!
res iniciara y que tras de once años
de luchas y sacrificios, de heroísmos
y traiciones, pero sobre todo de fe en

la patria que iba gestándose liberaría
a México, ofrece a la historia el es-

pectáculo de unos años ejemplares y
ocasiona, para la literatura, una serie
e interesantes manifestaciones y cam-

bios de dirección en las obras de los
escritores de la época.
La primera manifestación literaria
surgida de la guerra de independencia
fué la aparición de una serie de proclamas politicas en ambos bandos. La
persuación y la cólera, cuando no minuciosas argumentaciones, llenaban es~

tos documentos con que se pretendía
señalar a los mexicanos los tremendos

peligros a que los arrastraban las luchas civiles o la necesidad de que el
pueblo, arrostrando todas las amenazas y penalidades, emprendiese la defensa de su libertad. Pronto sustitu(Pasa a la Pág. 2)

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LITERATURA ....
(Viene de la ta. Pág.)

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yeron a estos manifiestos abundantes
folletos doctrinarios que se encauzaron en las vías más constantes del periódico. Iniciado por El Despertador
Americano, el periodismo insurgente
habría de pr..tar considerables servicios a tan noble causa. Cada uno de
los hombres que mantenían estos testimonios de sus ideas libertarias es
un ejemplo admirable de abnegación
e ingenio. Perseguidos constantemente, escasos de recursos técnicos que
en ocasión debieron procurarse mediante los eficaces servicios de un
audaz grupo de asaltantes, los periodistas de la independencia se relevaban unos tras otros, mudaban el nombre de su publicación pero supieron
conservar vivo el calor del combate.
No fueron sólo las proclamas políticas, la oratoria y la prensa las que
recibieron el influjo de la revolución
insurgente. La misma poesía tuvo que
abandonar rápidamente aquellos blandos prados habitados por pastores y
zagalas y todas sus fútiles quejas Y
sus insinceros entusiasmos, para dedicarse a expresar el llamado vigoroso de la patria, en cantos que eran la
contribución a la lucha de aquellos
que no podían hacerlo sino con la
pluma.
Curioso e interesante fruto- de la
anormalidad de la época es la obra
de dos memorialistas, fray Servando
Teresa de Mier y don José Miguel Guridi Alcocer. Las memorias del primero, que él llamó Apología o Manifiesto apologético en atención a los
móviles que le guiaban al escribirlas,
son uno de los documentos más vivos e inteligentes que poseC1:fi0S para
conocer muchos pormenores de la vida en la Nueva España y en algunos
países de Europa en los últimos años
del siglo XVIII y en los primeros del
siguiente. Pero en tan agitado escenario, el relator es el principal protagonista de innumerables peripecias,
tan desventuradas para quien las sufre como graciosas para quien las lec.
Desterrado entre ºcaldeos" y "comendadores", entre "covachuelas" y "corbatas", entre rabinos y huríes, e incomodado siempre por la Iglesia y el
siglo, fray Servando va desenredándonos en su autobiografía las marafi.as
de sus prisiones y sus fugas, los argumentos de su acusación y su defensa, al mismo tiempo que abre con gran
curiosidad sus ojos a todas las particularidades de los países que le es
preciso visitar. No han sido muchos
en México los narradores de viajes y
han sido menos nuestros memorialistas. Entre sus contadas obras, la Apología de fray Servando sobresale por
sus encantadoras cualidades y sus pintorescos defectos: el desenfado y gracia de su autor, la alegre fortaleza con
que sobrelleva sus infortunios, el sabor de su pluma para referirse a personas, costumbres y lugares, los divertidos sucesos de su nerviosa vida
que tiene mucho de caballería andante y de novela picaresca y aun algo
de las aventuras de Casanova. Menos
interés tienen los Apuntes que el sacerdote Guridi Alcocer creyó escribir
movido por el afán de proponerse un
examen de conciencia que le ayudara
a moderarse en los sucesos prósperos
y soportar los adversos. En realidad,
tras su gesto se transparenta el lector
de las Confesiones de Rousseau, contagiado de la impudicia mental y moral del ginebrino, que se sintió obligado a referir secretos escabrosos,
ocultos hasta entonces tras la grave
apariencia del sacerdote, provisor y

vicario general del arzobispado y, más
tarde, cura del Sagrario de la Catedral Metropolitana.
Tres dias después de promulgada la
Constitución de Cádiz que decretaba
transitoriamente la libertad de palabra, aparecía, amparado por esa ley,
el semanario más célebre de la época,
El Pensador Mexicano, que redactara
José Joaquin Fernández de Lizardi, un
hombre ingenioso y valiente, discreto
y dotado de un admirable sentido popular. Lizardi había probado ya fortuna como poeta proponiéndose desde
entonces llegar al pueblo, lo que sólo
conseguiria mediante sus numerosos
periódicos que le dieron junto a la fa.
ma no pocos sinsabores y• cárceles a
consecuencia de sus criticas al gobierno y a las instituciones virreinales.
Mas cuando se ve impedido de continuar manifestando sus ideas por medio de sus periódicos y folletos, se Je
ocurre un nuevo medio para atraer la
atención de sus compatriotas y escribe su primera novela, El Periquillo
Sarniento, a la que seguirún otras menos celebradas, entre ellas, La Quijotita y su Prima, crítica de la educación que por entonces se daba a la
mujer, y Don Catrin de la Fachenda,
con la que ridiculizaba la vida de los
presuntuosos libertinos que desdeñaban al pueblo. Al restablecerse en
1820 la libertad de imprenta, Lizardi
abandona la novela y vuelve a utilizar
los periódicos y folletos c¡ue le acarrean más cárc eles y persecuciones.
Pero cuando un año más tarde se consuma nuestra independencia, entra
triunfalmente a México aquel hombre
que había combatido por su causa desde el campo de sus propios enemigos. Poco antes de morir, siempre acosado e infatigable, pobre y excomul0

gado, escribe su patético y reflexivo
Testamento y Despedida del Pensador
Mexicano y aun compóne su propio
epitafio: 'Aquí yacen las cenizas del
Pensador Mexicano, quien hizo lo que
pudo por su patria."
Continuando_los procedimientos de
la novela picaresca española y particularmente el Gil Bias de Lesage, Fernández de Lizardo compuso su más
famosa novela El Periquillo Sarniento
en la que, con el pretexto de narrar
las truculentas aventuras de un personaje al servicio de muchos amos, mostraba su habilidad para describir la
vida y las costumbres pintorescas de
la Nueva España en sus postrimerias,
al mismo tiempo que incurría en sus
afanes moralizadores. Porque aunque
en otras de sus novelas presentara un
personaje opuesto al "Periquillo" o los
defectos de la educación femenina, lo
caracteristico de todas ellas es el ambiente social que desc&lt;iben para revelar, sobre todo, la profunda separación de las dos clases sociales más diferenciadas: la de los poderosos que
desprecian al pueblo y la de los indígenas oprimidos e ignorantes. Lizardi,
prefiriendo a los últimos, dedicó su
vida a· su defensa, reproduciendo, al
mismo tiempo el lenguaje peculiar de
cada uno de sus personajes en un estilo tan descuidado como eficaz. Dió
Lizardi a la literatura mexicana lo que
ningún otro escritor le babia dado
hasta entonces: cuadros y retratos Ji.
terarios de la vida mexicana, sorpren.
dentes por su verdad y su fuerza expresiva.
Los folletos que en cantidad considerable publicó Fernández de Lizardi a lo largo de su vidá tratan de problemas políticos, religiosos y sociales
con un valor y una constancia admi-

rabies, sobre todo si se piensa que los
escribía bajo el régimen colonial. Criticó los impuestos excesivos y la co•
rrupción general, criitcó a la iglesia
por haber mantenido en la ignorancia a las clases populares y, para mostrar por una vez junto a sus opiniones negativas la imagen de su utopia 1
escribió nno de sus textos ideológicos
más notables: la Constitución de una
república imaginaria.
Muchos puntos de contacto tiene su
pensamiento con el del padre Feijóo.
Ambos se preocuparon por librar al
pueblo de supersticiones y ambos aspiraban a mejorar la educación popular. Mas si el autor del Teatro critico
supera al mexicano como sabio Y. aun
quizá como escritor, Lizardi sobresale
por su energía y el valor que puso
siempre al servicio de su pluma.
Cuando tantos escribían una literatura amanerada e innocua él se acercó
a su pueblo, revelando con ello la certera comprensión que tuvo de la misión del escritor. Pero nada más ajeno a su propósito que ocuparse de estos temas por un placer de folklorista o de lingüista; su intención fué
siempre educa ti va y, aunque hoy lec•
mos sus obras movidos por la gracia
pintoresca de sus estampas, debemos
recordar cuál era su propósito y cuán
valiente fué el hombre que se entregó
con tanta clarividencia, a principios
del siglo XIX, a la defensa de los
desheredados
Su pluma tenia la socarronería del
mestizo. Supo aprovcG,har las circuns•
tancias y preferir la burla y la ironía
a la injuria. Al fin, quizá fueron más
eficaces sus maliciosas sonrisas que
muchos denuestos de los periodistas
insurgentes.
Al final de sus dias llegó a comprender que su Periquillo tenia una
particularidad innegable: la de ser la
única obra novelesca propia del pais
que se había estrilo por un americano.
Pero nuestro primer novelista acertó
no sólo a escribir la Primera novela
hispanoamericana; acertó, además, a
revelarnos nuestra nacionalidad cultural y a en~eñar al mundo lo que era
distintivo de México.

A P E_N DICE
Como un corolario a1 vaJ ioso articulo del escritor José Luis Martinez,
"Literatura en la época de Independencia", la ditección de ºArmas
y Letras" publica a titulo de antología de la actividad panfletaria, la
Proclama del Pensador Mexicano (José Joaquín FepÍánde~ de Lizardi) dirigida a los habitantes de la Capital
del Virreinato, documento que, dentro
de los acendrados elogios c¡ue Je tributa
a Calleja, se entraña una sátirá sutil a
este gobernante.
•
Este tipo de literatura se puso muy
en boga en la época .. El tratadista mexicano Don Carlos González Peña, dice al respecto:
"Como medio de propágandá durante la Revolución sobresalieron los fo.
licios y las hojas vqlantes. Los folletos, especialmente, fuérOll, innumerables y escritos en el más vario estilo
Y por las plumas :tnás diversas: desde
· el pulcro y razonado que se destinaba a los cultos, hasta el llano y 'vulgar pergeñado en el habla del pueblo
para convencer al pueblo.
Inaugura la serie, en 1810, uno intitulado: Pronóstico de la felicidad
americana, justo regocijo de México,
natural u debido desahogo de un español americano por el feliz arribo a
estas provincias del Exmo. Señor Don
Francisco Javier Venegas, Gobernador
Y Capitán General de esta Nueva España. Por el titulo, ya se comprende-

Proclama del Pensador a los habitantes de México

Armas

y

Letras + Pág. 2

(Pasa a la Pág. 8)

SEMBLANZA DE
(Viene de la ta. Pág.)

cetros caídos, de toda la sangre convertida en torrente por la
conquista.
El dolor de los que fueron a la hoguera porque no creían
en la religión de los hombres blancos, debió de haberse incubado en su cerebro porque abrazó la carrera del sacerdocio, para
servir con humildad a los suyos y para llevarlos hacia la libertad.
Escribió en las páginas de su ,..,ida, con caracteres de reali,
dad y de bien, todo el pasado de su raza, toda la rebeldía de sus
progenitores, toda la firmeza de sus inquietudes y todas sus ansias de liberación.
Y en la noche eterna de los tiempos, Hidalgo surje, como
una esperanza, como una verdad, como una luz que no se extin•
gue nunca, como rosa unida al árbol floreciente del porvenir.
Y es que la trayectoria de su vida, tallada en la roca del
infortunio y de la miseria, ha echado fuertes raigambres en el
pueblo, por eso su ejemplo y su recuerdo, perdurarán al ampar :i
de los siglos.
En todos los movimientos sociales de carácter popular en
donde circunstancias económicas determinan los intereses y las
necesidades para formar un frente de lucha, siempre hay hom•
bres que sienten ese movimiento, que viven con él, que lo hacen
suyo, porque forma parte de su propia fu erza, de su propio co•
razón.
Hidalgo sintió el movimiento de Independencia.
Es muy distinto pensar a sentir.
Se puede pensar en los horrores de la guerra de Europa en
todos los soldados que mueren en !os frentes de batalla, en todos
los barcos hundidos, en todas las catástrofes aéreas.
Pero sentir a los que caen porque son nuestros hermanos
en el trabajo, sentir con las viudas y con los huérfanos que
quedan, y arrancar un pedazo de pan o un· pensamiento sincera
para enviarlo a los que sufren, eso no lo hacen todos.
Hidalgo sintió y vivió las necesidades de sus hermanos de
clase, por eso fué el alma de un movimiento popular.
Clavó con la pujanza de su esfuerzo, la bandera de la ver,
dad, en el balv.arte de su propia conciencia y corrió hacia donde
lo llamaban sus hermanos los indios.
Y entró desde entonces en los linderos interminables de la
historia.

fué y es orgullo de América, que ha seguido su marcha aseen•
dente a través de los años y de los siglos, y que llevó como un
timbre de orgullo haber sido fundado por el Dios de los indios,
Vasco de Quiroga.
Hidalgo, en sus años de juventud, abrevó en las fuentes
claras de la ciencia y de la verdad en el Colegio de San Nicolás
habiendo llegado más tarde, por su empeño ~ por su dedicación,
a ser Rector de esta alta institución.
Allí tuvo como discípulo a Dn. José Ivfaría Morelos, quien
más tarde habría de encontrarse con el Padre de la Independen•
cía, sirviendo a la misma causa, movidos por el mismo heroísmo
por la misma esperanza, envueltos en el torbellino de la revolución salvadora de México.
En ese día se unió nuestro pensamiento, a los que en la
ciudad legendaria de Morelia, rindieron pleitesía al Padre de la
Patria, y que lanzaron fuera de las fronteras de México, su grito
de confianza en el porvenir, al celebrar el cuarto centenario de
una Institución.
Pué justo el homenaje, porque cuatrocientos años de !ti:
cha, de fatiga, de enseñanzas, de trabajo, nos dejan el fruto en
muchas generaciones, realizan una obra majestuosa y vigorizan
los espíritus en la verdad y en el triunfo.
Hidalgo pasó lista de presente, en esa hora, entre los miles
de discípulos del Colegio de San Nicolás, hoy Universidad Michoacana.
*

* *

1953.-Por Decreto del H. Congreso de la Unión, se declara "Año del Padre Hidalgo", en memoria de aquel ilustre patricio que nos diera la libertad.
Es el bicentenario de su natalicio lleno de recuerdos, de
apreciaciones justas, de preceptos sublimes realizados a través
del tiempo en donde se han ido modelando los intereses de nues•
tra Patria hasta llegar a la altura en que nos encontramos, porque ya desde ella podemos ver con satisfacción el panorama de
nuestras conquistas realizadas y de todo lo que podemos hacer
en el porvenir.
¡Qué bien que nuestras Autoridades, que el Congreso, que
el Presidente de la República Dn. Adolfo Ruiz Cortines, y hasta
el último de los mexicanos, sintamos en esta hora la responsabilidad histórica que nos une para rendir homenaje al que con su
esfuerzo y con su sangre nos diera la . emancipación política de
nuestra Patria!.
Hidalgo después de su sacrificio llegó a conquistar el título
* * *
mas grande que puede ostentar un hombre: el de Libertador; y
¿Hidalgo fué un caudillo ... ? Si, porque movió a las multi- junto con Wáshington, con Bolívar, con Martí, y con otros mu•
tudes, porque las despertó en sus entusiasmos y en sus aspiracio• chos, preside la marcha de los tiempos de nuestra joven América.
nes, porque las llevó a la lucha convictas de que tenían justicia
La chispa libertaria arrancó desde muy lejos: "el más noble
en su causa.
esfuerzo· en favor de la defensa de los intereses colectivos lo hiEsas muchedumbres después de la toma de Guanajuato se cieron las huestes acaudilladas por Cuauhtémoc; con él se sepultó
dieron al saqueo y las mordió la crítica de los de arriba. Era que la semilla de la libertad de México". Esa semilla en el seno det
tenían hambre, que necesitaban vestirse, · tomar elementos para la tierra fructificó al cabo de 300 años en Hidalgo, quien es conla lucha, para la defensa de sus legítimos derechos. Ese fenÓ• siderado más que un clérigo como el agricultor e industrial más
meno lo hemos visto en las demás revoluciones en México, por- adelantado en su tiempo, porque más que un· espíritu de político
que tiene los mismos orígenes, se nutre en los mismos veneros de tuvo un gran fondo de economista; lo comprueba el hecho de
explotación y de ignominia.
que aparte de sus tareas eclesiásticas dedicó la mayor parte de su
Hidalgo llevó a esas multitudes unas veces al triunfo y otras tiempo al cultivo de la morera y de la vid, de las industrias deria la derrota pero siempre siguiendo un objetivo humano, la li- vadas de estos cultivos y además, como lo señala la historia, la
beración de un pueblo.
albañilería, la herrería, la carpintería y la curtiduría de pieles,
Pué el padre de México, el jefe de un movimiento emanci- · fueron sus ocupaciones favoritas; pero no en el sentido de la ex•
pador, la verdad que es guía en la lucha sin la estrategia de la plotación del trabajo del pobre, sino que con fines de propaganguerra.
da docente para mejorar por ese medio las condiciones de vida
* * *
de sus trabajadores.
En la capital del Estado de Chihuahua, en lo que hoy es el
Enorme visión de este Cura venerable que en aquel tiempo
Palacio Federal, se encuentra una torre, respetada por el tiem• pudo iniciar un trabajo potente en la rama que hoy tienen puespo y por los hombres, en donde pasó sus últimos días el Padre •tos los ojos las generaciones presentes y los Gobiernos revoluciode la Independencia ·Mexicana.
narios: la industrialización de México.
En uno de sus muros se encuentra una placa con la siguien•
En este bicentenario dedicado a Hidalgo debemos recor•
te leyenda:
dar también al gran Morelos, porque Hidalgo y Morelos son fi•
EN ESTA TORRE SUFRIO SU ULTIMA PRISION Et guras gemelas en el panorama de la patria, en la guerra de IndeCAUDILLO DE LA INDEPENDENCIA, MIGUEL HIDALGO pendencia; porque tuvieron la misma concepción del carácter
Y COSTILLA, DEL 23 DE ABRIL AL 30 DE JULIO DE 1811. económico en los destinos de su Patria esclava.
Se colocó esta lápida el lo. de diciembre de 1888.
Hidalgo primero, porque puso la base inconmovible, como
De allí salió a sellar con su sangre nuestra libertad.
iniciador. Morelos encontró mayores oportunidades de dar a
* * *
conocer ampliamente sus ideas que para siempre quedaron graEl 8 de Mayo de 1940, en la ciudad de Morelia, Mich., se badas en la conciencia de los mexicanos en esta hora de reconofestejó el cuarto centenario del entonces llamado Colegio de San cimiento nacional; allí están sus palabras, "que se proscriba pa.
Nicolás, en donde hiciera sus estudios el Padre de nuestra Inde- ra siem pre la escla,;itud y la diferencia de castas; que se modependencia, Dn. Miguel Hidalgo y Costilla.
ren la opulencia y la indigencia; que se franqueen los puertos a
Es en la fecha del natalicio de esta figura histórica, cuando
se hacen remembranzas del pasado en torno de un Colegio que
(Pasa a la Pág. 6)

Armas y Letras

+

Pág. 3

�H lllDAIL

CANlí

Prof. Fortunato Lozano

CALVARIO Y TABOR

Porque tu fuiste, en la mudez culpable,
quien proclamó la libertad excelsa,
tantos lustros y lustros, luengos siglos
al muro de la pena encadenada!

. ll.

-

Y como la montalla silenciosa
que puesta en medio a la lJanura estéril
por la mano de Dios, sus ignoradas
fuerzas acumuló en el seno obscuro,
y en un instante aterrador la cima
abrió ele par en par, y en tumultuosa
marejada volcó su brioso fuego
del valle en la quietud, así tu espíritu
nutrió calladamente su existencia;
más concentrando el alma de la raza
que extcrcionó el dolor, irrumpe un dia
de esplendoroso amanecer. Y en vano
al fuego de tu af:in se opone valla:
sobre el vfürar de las protestas se abren
mil caminos de luz, y el pueblo absorto
movido el corazón a extraño júbilo,
ve que el incierto porvenir se incendia
al celeste fulgor de la esperanza.
Noble Padre, que ya en los claros mundos
de los goces sin fin tienes tu asiento,
los que a merced de tu heroísmo alzilronse
de la existencia triste a la existencia
&lt;Juc conquistó tu indómita osadía,
se acercan hoy a los altares patrios
llenas de unciosa gratitud las almas,
y entre el rumor descomunal murmuran
a cada instante tu sagrado nombre.

11

Fué el calvario fatal con que la vida
su éxodo inició;
inquebrantable ley que dura impera
sobre el misterio augusto de toda gestación.
La fuerte raza del mexicano impuso
por fin su voluntad,
y las nómadas tribus respondieron
más que el fiero Cacique, al mandato real.
Y comenzó la fatigosa brega,
y fué el amanecer
que un levante enigmático y perjuro
que ensangrentó los cielos y amedrantó la grey.
El pueblo presintió con raro instinto
el rudo batallar,
y en la torpe conciencia el miedo trágico
suscitó la conseja del blanco Quelzalcoatl.
Un puñado de audaces luchadores
de la cepa del Cid,
puesto el ánimo en bélico ardimiento,
se aprestó temerario, a vencer ó a morir.

,

El indio contumaz rechazó austero
la necia intromisión,
mas lleno de pavura vió en las sombras
de la noche perderse su estrella como un sol.

Hidalgo (detalle) de J. C. Orozco
11

INVOCACION
•I •
Alma del Padre Hidalgo, suena la hora
de la sublime exaltación, levántate;
ni al dolo temas ya, ni a la calumnia
conque la ingratitud te afligió un día,
luchando por ahogar entre sus sombras,
la deslumbrante luz de tu grandeza.

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Caro Apóstol del Pueblo, emerge, emerge;
rompe la cárcel del no sér, y ungido
con el óleo sagrado de la gloria,
asiéntate en la cima de los tiempos
y contempla de ahí la marcha augusta
de nuestro empuje silencioso y fuerte
rumbo a un alto ideal. De hoy más la Patria
que amamantó tu sér con savia ubérrima,
que te volvió sereno ante el peligro,
que, dándote el vigor de los varones
ínclitos te arrojó sobre el, tremendo
oleaje de sus luchas libertarias,
alentará para vivir la vida,
la prestigiosa vida que le diste
ofreciéndote en santo sacrificio,
a la cruel ambición, jamás saciada
de tormentos, de crímenes, de muerte!
Esa Patria sabrá --matrona egregia
de míllones de vástagos - rendirte
de las lides que prueba en el palenque
donde agita su lona inmaculada
la enseña de la paz y del progreso.
Esa patria sabrá, cuando el instante
de la auroral apoteosis llegue,
bullir en sus recónditos cimientos,
en alto alzar las manos inlranqui1as
por ]a intensa emoción; y en grito heroico,
en sólo un frito de arrebato ingente
que marque huella en ]as fugaces épocas,
sabrá decir al azorado mundo,
de tu fastuosa exaltación al trono
de la inmortalidad, Allá ¡oh Padre!
recibirás perennemente el culto
de las generaciones, justa ofrenda
a tu ardor, a tu fé y a tu hidalguía.

¡Oh potestad! ¡Oh potestad que llevas
a la iuefable redención! ¿Tu fuente?
El amor que levanta y que sublima,
el amor sempiterno a cuyo influjo
se acrecienta la fé, la noclie incuba
la llama de los ortos incendiarios,
se renuevan Jos seres y las cosas,
el alma universal a cada impulso
cobra vigor desconocido, y pasa
gallardamente sobrl'.! el campo abierto
a todos los combates de la vida.
Y fué el divino amor, alma del mundo,
lo que a tí te exaltó, y bajo el golpe
duro y falaz con que el villano azota,
rompiste al fin con poderoso esfuerzo
los inclementes yugos que afligieran
por centurias, la vida del Anáhuac.
¿Después? Después el enconado empeño
de restar a tus glorias resplandores,
de proclamarte hereje, impío, ingrato,
ante la estulta grey. Pero esa brega
en tantos años de acritud, no pudo
sino realzar los timbres de tus hechos
para jamás morir. No de otro modo:
el escultor a cuyas manos llega
un material desconocido, al punto
el tosco bloque en el taller levanta,
y allí golpea sin cesar. Si al cabo
de la dura labor la masa informe
común arcilla fué, se torna polvo;
mas si firme granito o mármol pario,
en un ambiente de poesía ·osténtase,
como eximio tributo a la belleza,
el milagro sereno de la estatua.
¿Quién ahora podrá con celo insano
minar el pedestal de tus proezas
que a lo~_ojos del _mun~o se agigantan? ·
¿Qmen v~ndra a disputarte el áureo cetro
conque la Patria redimida hoy quiere
recompensar tu santo sacrificio?
. Alma del Padre Hidalgo: suena la hora
de tu sublime exaltación, levántate;
entre las sombras en que quiso un día
la ingratitud perder tu limpia fama,
surge, como florón de resplandores
alumbrando la noche de los tiempos,
la indeficiente luz de tu grandeza!

Armas y Letras + Pág. 4

1Oh la profunda confusión del que huye
la ingrata obscuridad
y se debate indómito y no encuentra
para el cuitado espíritu· la necesaria paz!

¿ Y bajo aquella delación fatídica,
qué pudo al cabo hacer
el guerrero ofendido? Levantarse
mil veces victorioso para caer después.
Tal fincó en este suelo sus pendones
la Corona Imperial
de aquella estirpe que soñó orgullosa
todo poner bajo su cetro: la tierra, el mar.
¿Dónde quedó la rústica ardentía?
¿El sanguinario Dios
por qué negó al azteca sus favores?
¡Todo enmudece, todo acalla en derredor 1
No bastó c¡ue el brillante Soberano,
débil Xocoyotzin,
prodigara sin coto las riquezas
por saciar la codicia del pérfido adalid.

'

No bastó que la sangre generosa
como brioso caudal,
por los campos ardientes de la guerra,
derramara su ubérrimo venero sin cesar.
Ni la altiveza que asumió en el potro
el bravo Cuauhtémoc,
cuando á un vencido del dolor decía:
"¡No es de rosas el tálamo donde reposo yo!"
Pudo ya libre asi la soldadesca
desvastadora y cruel,
sentar sus reales y erigir la infamia
como la norma única, como insensata ley.
El indio absorto doblegóse al peso
de aquella ingratitud,
como el peso cruel de un duelo ignoto
sobre la charca inmunda se doblega el saúz.
El flechador de las florestas vírgenes
abandono e] carcaj,
y en los desnudos lomos, implacable
hubo de enfurecerse el férreo capataz.
¡Oh la terrible desazón del fuerte
que indecisa la fe,
como el ciego titán de Ja leyenda,
)e mueve a las nefandas rudezas del poder 1

Pero nada es nefasto en la existencia,
todo es propicia al fin;
viene tras de la noche el claro dia,
calma restauradora viene tras del sufrir.
Para toda inclemencia hay un refugio
para la infame cruz,
J esuscristo ofrecióse, y hubo vida.
Y Jesucristo nuestro, Hidalgo, lo fuiste tú .
Tú que gritaste al pueblo moribundo:
"Vive, despierta, Vé!"
¡Y el pueblo despertó! 1Ah la inefable
aurora de Septiembre, mil ochocientos diez!

EL TRIUNFO DE LA SANGRE
. III .

No fué inlltil tu sangre santamente vertida,
hubo de ella entusiasmos la Patria entristecida.
En redor de tu muerte despertaron las viejas
ancestrales pujanzas, el vencido sus quejas.
levantó, y en la lucha formidable no pudo
sostener su ominoso poderío el sañudo
contendor que a la sombra de una paz delincuente
inexpugnable crguiase ante la incauta gente.
No fué inútil tu sangre, fué obsesión escarlata
que enardeció al guerrero, y al correr de la ingrat
odisea, su influjo se hizo empuje indomable
que nos dió la victoria en la brega loable.
¡Cuánto a ti te debemos Padre Hidalgo I Tu empeño,
noblemente, al fin pudo realizar nuestro ensueño,
Tú serás desde ahora en la ruda existencia,
cuando el mal nos aqueje, perenne Providencia,
Tú serás fuego vivo, donde avive su fuego
el espíritu ingrato que se entrega al sosiego,
Serás guia prudente que con mano segura
nos señalé el camino de nuestra selva obscura,
Serás cumbre intocable que diga de la alteza
a donde tiende siempre nuestro afán en proeza,
Serás luz cuya flama fustigando la noche,
sobre nuestras cabezas encienda su áureo broche.
¡Gloria a ti, nuestro amado campeón, a ti gloria!
No fué inútil tu sangre santamente vertida;
siempre unidos y siempre honrando tu memoria,
a través de los tiempos nos hallará la vida!

LA LOA DEL _PUEBLO, DEL ARTE Y DE
LA NATURALEZA
- IV •
Rompa el himno severo· y potente
con sus notas rotundas la calma,
y agitando la noche serena
en que yacen durmientes las razas,
un gran triunfo de auroras anunCie
Y en pujante vibrar ponga el ánima.
A los rayos del sol de los libres
luzcan su oro broncíneas gargantas,
y en recios, fervientes clangores,
con robusta y tenaz clarinada,
nos revivan ]a guerra homicida,
nos revivan las viejas batallas
en que un noble anciano que ya entre los justos
de la luz disfrutando se alza,
(Pasa a la Pág. 7)

Armas y Letras + Pd.g. 5

�HIDALGO

LA MUERTE IJE EIZANCIO
Hace quinientos años que murió Bi-

zancio. Alboreaba el día 29 de Mayo
de 1453, cuando las tropas del Sultán
otomano :Mahoma II se lanzaron al
nsalto de la ciudad, y arrasaron los
últimos núcleos de la resistencia que

les oponían los soldados del Empera-

•

dor Constantino Bracoscs. Con la caída de Bizancio se desmorona el imperio de Constantino y Teodosio. El
Turco se ha apoderado de uno de los
mús poderosos baluartes _de la cristiandad a la par que del foco más luminoso de la tradición cultural helénica. A las fútiles disputas teológicas
que han dado a Bizancio su triste celebridad, suceden en la iglesia de Santa Sofía la lectura y el comentario del
Corán. El Infiel queda instalado para
mucho tiempo en extensas regiones
del oriente europeo. La amenaza turca scrú una constante preocupación en
las empresas pOlíticas de Carlos-Quinto, entrará en el juego turbio de los
Valois de Francia, y seguírá alarmando a la cristiandad hasta que Felipe
ll envíe sus galeras a Lepanto, disminuyen&lt;lo después para siempre el poderío de la casa otomana.
La muerte de Bizancio tiene por
consecuencia inmediata un hecho mmca bastante ponderado: el éxodo hacia
occidente de los eternos valores de Ja
civilización griega. liemos de recordar esta verdad que a menudo se nos
olvida de puro sabida. En su agonía,
Bizancio pudo todada reanimar y colocar fuera del alcance de los nuevos
bflrbaros el fuego de la cultura antigua. Italia se encuentra preparada para recibir esta herencia griega y propagarla a su vez por los países del
oeste de Europa. Pese a las di visiones y a los cismas que de contínuo
han agitado el imperio, la influencia
helénica no ha dejado de penetrar en
Italia haciendo de ella una verdadera
tierra de promisión. Durante los siglos medios se ha seguido estudiando
a Aristóteles y a Platón, y se ha mantenido contacto en lo posible con la

antiguedad griega. En los albores de
los tiempos modernos Petrarca, en
quien muchos ven fodavía al primer
humanista, tiene ya una visión de lo
griego (como la tendrán mucho más

tarde Keats y Hiilderlin) que anuncia
el florecimiento neoplátónico de las
academias. En el concilio de Ferrara
se ha intentado una reconciliación entre la Iglesia latina y la griega. Perdura, vivaz el "mito bizantino", que

viene del fondo mismo de la Edad
;\ledia. Esta sed de lo helénico es la

,,
1

que hace de Italia un nuevo Canaán
hacia el que se encaminan los fugitivos de Bizancio. Desembarca,1 en esb.1s acogedoras orillas maestros y comentaristas cargados de preciosos códices y exquisitas obras de arte. El
Humanismo acapara con noble avidez
los tesoros del pensamiento griego.
Eruditos y mecenas compiten en entusiasmo y generosidad. Multiplicanse las copias y los manuscritos.
lla llegado el momento de las litterae
humaniores, esas letras humanas o
buenas letras como a menudo se las
llama, que tanto han de coQtribuir al
conocimiento y a la exaltación del

hombre como tal. Se proclama con
cándida alegría la superioridad indiscutible de cuanto se relaciona con la

antiguedad latina y griega. El tantas
veces citado Horno sum del viejo poeta vuelve a cobrar su sentido de plenitud que los siglos habían borrado.
En realidad, Bizancio no ha muerto.

Lo que se ha desprendido del robusto
tronco bajo el alfanje turco no ha sido
sino el árido ramaje que, tarde o temprano, hubiera caído al menor soplo

de viento. Bizancio no podía morir
en lo c¡ue tenia de auténticamente helénico. Era como la carrasca de Fray
Luis de León, a la que comunican
nuevo vigor los golpes del hacha:
del se,· despeda:ada
del hierro, torna rica y esfol'zada.
Y su Hama, se esparce por doquier.
La mis1úa Espalla, al parecer concentrada en sus propios problemas, está
recibiendo, en medio de tremendas
conmociones que agitan su suelo, los
bienes que le dispensa Italia, la heredera inmediata de Bizancio. Coincide
en Castilla la toma de Ja famosa ciudad con Ja trágica cuanto infamante

muerte del Condestable don Alvaro de
Luna, en las postrimerías del largo
reinado de Juan. II. Este rs el sangriento período que Menéndcz y Pelayo llama, sin embargo, "el pórtico
de nuestro Renacimiento." Pese a la
contíqua agitación de los nobles y a
la guerra civil que se ha hecho ya
endémica, la España de Juan de Mena

y del Marqués de Santillana no permanece ajena al influjo de Italia. El
mismo Alfonso V de Aragón, conquistador de Nápoles, pretende rivalizar
con Jos grandes mecenas y protege las

·letras y las artes. Lorenzo Valla dedica una de sus obras más conocidas
al obispo ele Lérida Asnarez de All.ón.
Se presagia ya el día en que Antonio
de Lebrija regresará de Bolonia para
poner, como él dice, 'tienda de la lengua latina en Espa1i.a 11 • Los últimos
decenios del siglo XV consagran la
victoria de] humanismo en Ja península. A la enseñanza de los eruditos italianos Pedro Martir y Marineo
Siculo se une la incansable actividad
renovadora del Cardenal Cisneros. La

l.'niversidad de ·Alcalá, fruto del espíritu renacentista que se ha apoderado
de España, aventaja a las de París y
Salamanca, todavía arraigada~ en la
vieja tradición escolástica. Son los
tiempos en que Luis Vives, que forma
con Erasmo y Budeo la constelación
mús brillante de aquella pródiga centuria, emprende la reforma de los estudios y dice que las lenguas latina y
griega : :tornan a nacer segunda vez.u
Es la época en que la herencia de Bizancio se hace más patente, y encarna, por decirlo así, en hombres como
el helenista Hernán Nuñez, llamado el

Comendador Griego.
La caída de Bizancio a manos del
Infiel encierra pues un símbolo a la
Yez que una esperanza. Si esa desdichada •metrópoli representa a los ojos
del historiador el descuido, el no querer atender a lo esencial cuando amenaza el peligro, es pÓrque ha ido
amonton3.ndose en ella el lastre que
en toda tradición van dejando los siglos. No ha sabido desechar lo accesorio y fugaz para afincarse en lo duradero y perenne. Alguien ha dicho
que las civilizaciones son mortales, y
casi lo creeríamos a no haber e-xistido
el ejemplo de Bizancio. Lo que en realidad les sucede es que transmigran,
como las almas pitagóricas. Cuando el
suelo en que se asientan no las conserva lozanas, cambian y mudan lugar
para echar nuevas raíces. En ello consiste la esperanza de cuantos creen
todavía en Ja misión del humaniSmo,
combinación (:mica del cristianismo y
de la tradición grecolatina que, después de prender en Europa con más
vigor al morir Bizancio, se extendió
después sobre el Nuevo :\.fundo. Mientras _s e mantenga incólume ese espíritu, el humanismo auténtico no tiene
nada por qué temer. Como el a,ie &lt;le
la mitología puede renacer de sus propías cenizas.

ALEJANDRO RAMIREZ-ARAUJO.

México tenia mujeres y hombres valerosos, que no eran muchos, pero valían por muchos: media docena de
hombres y una mujer preparaban el
modo de hacer libl'e a su país. Eran
1.1110s cuantos jóvenes valientes, el esposa de una mujel' liberal, y un cura
del pueblo que queria mucho a las
indios, un cura de sesenta a,los.
Desde ni1ío fué el cura Hidalgo de
lo raza buena, de los que quieren saber. Los que no quieren saber son de
la ra:a mala. Hidalgo sabía francés,
qlle entonces era cosa de mérito, porque lo sabían pocos. Leyó los libros
de los franceses del siglo diez y ocho,
que explicaron el erecho del hombre
a ser honrado y a pens{!r y a hablar
sin hipocrecia.
Vió a los negros esclavos y se llenó
de horror. Vió maltratar a los indios
que son tan mansos y generosos, y se
sentó entre ellos como un hermano
viejo, a ensefiarles las arles finas que
el indio aprende bien: la música que
consuela; la cría del gusano, que da
la seda; la cría de la abeja, que da la
miel. Tenía fuego en si, y le gustaba
fabl'icar; creó hornos para cocer ladrillos. Se le velan lucir mucho de
cuando en cuando los ojos verdes. Todos decían que hablaba muy bien, que
sabia mucho nuevo, que daba muchas
limosnas, el se1íor cura de Dolores.
Decían que iba a la Ciudad de Querétaro una que otra vez, a hablar con
unos cuantos valientes y con el marido de una buena seiiora. Un tl'aidor
le cUjo a rrn comandante españDI que
los amigos de Querétaro trnlaban de
hacer a México libre.
El Clll'U montó a caballo, con todo
su ¡rneblo que le queria como a su corazón; se le fueron juntando los caporales y los sirvientes de las Jzaciendas, que eran la caballería; los illdios

iban a pie con palos y flechas u cun
hondas y lanzas.
Se le unió un regimiento y tomó un
convoy de pólvora que iba para los
españoles. Enró triunfante en Celaya,
con música y vivas. Al otro dia júntó
el Ayuntamiento, lo hicieron general,
y empezó un pueblo a nacer.
El fabricó /ancas y granadas de mano. El dijo discursos qne DAN CALOR
Y ECHAN CHISPAS, como decía un
caporal de las haciendas. El declal'ó
libres a los negros, él les devolvió sus
tierras a.fos indios, él publicó un periódico que llamó "El Despelador
Amuicano".
Ganó y perdió batallas. Un dia se
le juntaban siete mil indios con flechas y al otro día lo dejab&lt;111 solo. La
mala gente quería ir con él para robar en los pueblos y para vengarse de
los espaiioles. El les avisaba a los jefes espaiioles que si los vencía en la
batalla que iba a darles los I'ecibiría
en su casa como amigos. ¡ Eso es sei·
gl'ande!
Se ull'evió a ser magnánimo, sin
miedo a que lo abandonase la soldadesca, que quería fuese cruel. S11 compwíero Allende tuvo celos de él, y él
le ceió el mando a Allende. Iban jun~
los buscando amparo en su del'rola
cuando los espwíoles les cayeron en~
cima.
A fI idalgo le quitaron uno a uno,
como parlt oj'enderlo, los veslidos de
sacerdote. Lo sacaron detrás de una
lapia, y le disparal'on los tiros de
muerte a la cabeza. Cayó vivo, revuelfo eu la sangre, y en el suelo lo acabaron de malar. Le cortaron la cabe:a y lff colgaron en una jaula, en
la Alhóndiga misma de Granaditas,
donde llluo su gobiel'no. Enterraron
los catlúveres descabezados. . . . .
José Martí.

CANTO A HIDALGO
(Viene de la Pág. 5)

Así sea ¡oh Madre Natural
unida tu loa a la loa entusiasta
de las multitudes, consagrado el nombre
del sufrido anciano, del que en sacrosanta
lucha prodigando vigores postreros,
vengador tremebundo se alzara
contra el necio poder de los reyes,
para que ya libre de ominosas trabas,
ante el odio frenético irguiérase
el poder triunfador de la Patria.

con ardor sin ejemplo luchando,
s°u apacible exístencia émpeñara,

por salvarnos de cruel" servidumbre
que a ludibrio y a muerte llevaba.

Es enérgico són de trompetas
que de gozo herirá la comarca
de confín a confin, repercuta
en los hondos rincones del alma;
y al conjuro de las vibraciones,
a la atronaora sin ignal sonata,
agiten su inercia las mentes dormidas,

AMERICA INMORTAL

y al fulgor del recuerdo la santa
rebelión reconstrnyan. Y sea,
ante el templo cristiano en que extraña
multitud impaciente se agolpa,
la palabra, la briosa palabra
que denuncia los lúgubres crímenes,
que despierta a otra vida la patria;

.y.
Fuertes y nobles patriotas que del Bravo al confín argentino
alentáis proclamando la vida férvida, y próspera, y libre,
celebrad la gigante epopeya que os llevó de la sombra
(cómplice muda de infamias) a la luz refulgente del día.
Queden ahogados en la onda negra del tiempo los odios
y que sólo palpite en las almas, súbilo santo.

y sea, en 1a ardiente jira salvadora,

el valor de los pueblos que impávidos
al poder secular se avalanzan;
y sea, la heroica, la homérica lucha

que otros timbres no envidia a la Iliada,
porque tiene cual ella Patroclos,
y cual ella radiante se ufana

Una misma joven y ardiente sangre lleváis en las venas,

de contar temeraríos Aquiles,

Néstores perspicuos, como el Rey de llaca
cien astutos, y fuertes Ayaxes
de entereza y ardor, gloria y lama.

(Viene de la Pág. 3)

¡Oh Poetas! La aurora divina
que en angusto silencio aguardábais,
milagrosa fusión de oro y sangre,
sus penachos de luces levanta;
sacudid el mutismo que enerva,
sacudid el marasmo que mata,

!ª

* * *
Mueren los hombres, pero las obras perduran en la eternidad.
El tiempo se encarga de hacer más coluroso el recuerdo,
,Nuei:as rutas Y nuevos caminos se abren cada día en la hu,
m~mdad; nuevas ideas surgen en los cerebros· otros videntes·
guran a las masas trabajadoras, pero las obras quedan y perdu,
ran, no la~ acaba el tiempo ni el egoísmo de los hombres.
Se piensa que la aurora roja de los tiempos nuevos quiere
acabar c?n.el pasado esplendoroso de las luchas libertarias. Pero
nada mas incierto que eso, porque todos los movimientos que
arrancan de la base económica, son rocas inconmovibles al cho,
que austero de las olas de la perfidia y del l 'd
y d d'
o VI o.
c_a a ra que la historia se asome a los claros veneros pa,
r~ estudia~ a fo~d? las distintas faces de las etapas de la huma•
mdad,
i
h mas¡..surg1ran las normas creadas al calor d e las con t'1en•
c:as, asta tJar en los cerebros conceptos cla
f.
b
la, conquistas realizadas.
ros Y 1rmes so re
Hidalgo nunca desaparecerá de la conc'
,
.
l
La 1·u
t d
,
1encia nacwna.
ven u se encargara de perpetuar su obra.

Armas y Letras

+

Pág. 6

florece en el bronce rotundo de todos los labios,
una misma historia recogió y vuestros fastos grandiosos,

Y pues plugo al poder qne dirige la suerte
del Gran Todo asociar vuestras ansias, y pugnas y lauros,
bendecid el supremo designio, y en un rapto glorioso
estrechad vuestras manos, y que plasme ese nudo fraterno
el común regocijo de este gran continente
cuyos pueblos, de ajenas injurias, cuida la encantada
culebra granítica y hosca del Andre.
Ese pasado de triunfos nos congregue en la hora que vive, _
y este gozo que embriaga el espíritu sea nexo inviolable
que confirme en las rotas futuras, nuestro vivido afán solidario.

y cual hostia fulgente la lira
levantad esa lira enjoyada,
con los siete bordones radiosos
que son siete rayos que ametrallan
porque sólo el arte difunda su llama.

Vigorosos renuevos, que a través de Pizarros y Nuños
hereditstcis la savia ardorosa del roble latino,

Y vosotros, que sois hierofantes
de otros cultos también, y otras aras,

las naciones amigas; que se supriman los tributos y quede nada
más
contribución sobre. utilidades; que se repartan con pru,
dencia,, entre l_os pueblos, tierras, ganados, semillas y dinero; que
se modere la nqueza del clero, haciendo que perciban unicamen,
te los diezmos y primicias, En una palabra, Morelos trazó un
,:asto plan de reformas económico-políticas, que apenas hasta
ahora estamos comprendiendo y aplicando.
La Universidad de Nuevo León, se une a las 58 Universi,
dades de Latino América, en esta hora gloriosa de remembran,
za: para rendir justo homenaje a la figura más grande de México,
H1d~lgo, dentro del palpitar de la grandiosa intimidad de la
Patna.

una misma lengua que ruge, y que ríe, y que canta,

un hermoso ideal, sacudir la tutela del fuerte,
os condujo a la prueba angnstiosa qne compurga los yerros,
mas concede a los ínclitos el laurel y la palma del triunfo.

en el cielo del arte, las sombras,

SEMBLANZA DE ....

sobre regia alfombra, se alce la montaña;
que el mar de sus hórridos tumbos,
el prodigio de sus panoramas.
Y por sobre todo encanto, Febo tienda
el fulgor de su ardiente oriflama.

nuestros hechos ilustres den honor a la ilustre -p rosapia;

que hacéis vuestra la insigne progenie
de que el hijo del verso se encanta,
pues que orasteis cual él, en el templo
del Dios rubio del arco de plata,

no dejéis que os engañen torpemente falaces insidias,
no os azoren fatídicos nuncios de falsos augures,
despreciad esas ruines alarmas que la muerte pregonan,

o incensando a la Madre-indolencia sólo a un triste hacer nada convidan.

vosotros los raros, mágicos poetas

del color, y la forma, y la pauta,
ensayad la virtud que os anima;
y en el líenzo que el íris esmalta,
en el rútilo bronce, en el mármol,

o en la lírica página blanca
do la nota cual fuente proficua
su caírel de armonías desata,

perpetuad la memoria del héroe,
erigid la obra egregia que salva
del lamelico mar del olvido,
nuestros fastos grandiosos que encarnan
(gestador de viriles proezas)
el orgullo inmortal de la raza,

I

Fúlgido sol se levanta difundiendo perennes ardores,
a un afán de gloriosos propósitos nobles impulsos respondan;
gritos de resurgimiento truenen por todos los ámbitos
Y al pregón imperante, nuestra raza orgullosa
CJUe abatiera una noche de siglos, muestre sus fuerza singénitas.
Almas que mudas sufristeis la torturadora
decepción del esfuerzo infecundo, ya no habrá voces obscuras
que os anuncien derrotas; por doquiera hoy imprime

su sello indeleble, viril y tenaz entusiasmo.
¡Aleluya! ¡Aleluya! Han corrido las negras edades,
un porvenir nos incita, claro y risueño,

Y tú, pródiga Madre, que todo
en tu seno fecundo lo entrañas;

Madre augnsta de seres y cosas
el poder de la vida proclaman,
da tu can to también al concierto
que un patriótico impulso alentara.

El rumor de los campos se inicie;

que suene en la selva la panida flauta,
que murmure su són argentino ,
entre los gnijarros la fresca fontana;
sobre duro lecho los hostiles terrones
sobre el rio mil grumos de plata,
y al quebrarse que rompa en sonoro
tremer de cristales, su alegre guitarra;
los raros primores de su flora rara,

rebosante cesto de verdura

Viejos altares derrúmbanse, ruedan ;otos los idolos:
otra plegaria nos une, la plegaria lustral del trabajo.
1Era de paz y esperanza, era bendita I El instante
ha llegado en que habrán de romper nuevas luchas.
El trabajo será nuestro culto. Nos redima su imperio
de las torpes dolencias, y nos dé el talismán poderoso
con que se hacen los triunfos en las magnas conquistas presentes,

,
Yérganse, y júntense, y vibren, todos los ímpetus,
~ q~e los soles de hogaño, al bregar de las propias virtudes,
Jubilosos contemplen el primor de la opima cosecha.
Tal lué ~l legitimo empeño porque brindaron su sangre
San Martm, Y Bollvar, y Sucre, nuestro Hidalgo y los otros
nobles y eximios varones de la América nuestra•
porque fuéramos ricos y libres, y porque fuérar:ios unos
de las limpias ondas del Plata, a los turbios oleajes del 'Bravo,

Armas y Letras + Pág. 7

�LITERATURA ....
(Viene de la Pág. 2)
rá lo que es: una letanía de lisonjas
al nuevo gobernante.
Desencadenada la Revoludón, llueven folletos principalmente contra el
iniciador de ella. Los hay notables
por su procacidad, grosería y virulencia. No faltan, sin embargo, los de
mesurada forma, enderezados a aconsejar paz, unión y concordia, borrando para siempre los odiosos de gachupines y criollos; ni los de cierto cariz
teológico, como aquel en que se pretende demostrar "Los errores, absurdos y herejías" que comprende el manifiesto publicado por Hidalgo; ni faltan, en suma, los en que la admonición, la diatriba y la prédica política
se embozan y revisten cierto carácter
literario, ideando principalmente por
medio del diálogo, una acción, y confiando el debate a imaginados personajes por cuya boca habla el autor."
PROCLAMA DEL PENSADOR A LOS
HABITANTES DE MEXICO
En obsequio del Excmo. Sr. Don Félix
María Calleja del Rey, Gobernador y
Capitán General de Nueva España.

Alégrate, México, complácete, regocíjate en hora buena en un día que
debes respetar como el anunciador de
tus venturas. Si, noble Capital explaya tus más tiernos sentimientos, y dilata tus júbilos hasta el extremo hoy
que te debes prometer el cúmulo de
las dichas, baxo la suave y justa egide
de tu nuevo y benemérito Gefe. Los
vocingleros écos de las campanas publiquen más allá de tus muros las dulces expresiones de tu cariño. Las flámulas y las cortinas proclamen desde
los balcones quán sensible y reconocido es el corazón de tus habitantes.
Oigase en tus plazas el estrépito del
cañón, no ya como el terrible grito de
la muerte; sino como el enuncio favorable de la felicidad. Los repetidos
vivas de tus liijos sean los más seguros garantes de que saben aplaudir el
mérito, y apreciar la virtud donde se
encuentra.
El Excmo. Sr. Don Félix Calleja,
que acaba de aceptar el mando de estos preciosos dominios, acaba también
de ser testigo de esta verdad, recibiendo benigno los más sinceros y justos
homenages de vuestros talentos, amor
y sensibilidad. Si, yo me siento animar de una tierna emoción, y sensibilidad. Si, yo me siento animar de una
tierna emoción y mi espíritu se arrebata por los más dulces transportes,
al considerar quán infalible es la máxima de que el Príncipe justo y piadoso compra (por decirlo así) los corazones de los pueblos. ¡O suave fuerza de la virtud, y con qué sagacidad
te introduces en los más secretos escondites de las almas 1
Sí, Mexicanos, yo entreveo en la alegría de vuestros semblantes el mejor
convencimiento de vuestros corazones.
No puede ocultarse la verdad, ní con
el velo de la lisonja, ni con el sordo
disimulo del temor; ni mucho menos,
es capáz de estas groseras intrigas un
pueblo numeroso e ilustrado.
Asi que, vuestros vivas, vuestras
aclamaciones y agasajos no son hoy
los mezquinos pechos de la adulación,
o la costumbre; sino unas señales nada equivocas de vuestro reconocimiento y esperanza, apoyada por la experiencia que teneis de las virtudes de
vuestro Gege benemérito.
Os parece (y bien) que veis brillar
sobre este desolado emisferio la blan.

DECRETO OFICIAL

ca aurora de la paz, y que en el nue- .
vo gobierno va a aparecer el Iris hermoso de la felicidad, que disipando la
negra tempestad que nos oprime, nos
conduzca seguros al apatecido puerto
del descanso.
Y será esta una comparación lispnjera, o una quimérica ilusión? ¡Ah,
que vosotros mismos os hallais bien
pcncrtados de la verdad! Vuestros
ojos, y vuestros oídos no pueden enDECRETO que declara el año de 1953 HAño del Padre
gañarnos fácilmente. Sabcis que el
mortal que ha tomado las riendas del Hidalgo" en ocasión del bicentenario de su nacimiento, asi cogobierno, es el Héroe recomendable mo dia d; fiesta nacional el día 8 de mayo de cada año.
de la América. Habeis oído elogiar
Al margen un sello con el Escudo Nacional, que dice: Esjustamente su valor, su pericia, su tác- tados Unidos Mexicanos. Presidente de la República.
tica militar; lo habeis visto triunfar
ADOLFO RUIZ CORTINES, Presidente Constitucional de
en diversas partes con la espada: sosegar innumerables pueblos con la oli- los Estados Unidos Mexicanos, a sus habitantes, sabed:
Que el H. Congreso de la Unión, se ha servido dirigirme
va, y economizar con piedad la sangre de los convencidos delincuentes.. ! el siguiente:
Ah, Guanaxuato, Guanaxuato 1 ¡tú eres
un fiel testigo de esta importante verdad, tú debes a la humanidad, justificación y política de un Calleja, que
"El Congreso de los Estados Unidos Mexicanos, decreta:
tus calles no se hubieran visto empaARTICULO lo.-Se declara el año de 1953 Año del Papadas con la sangre de todos tus habtantes ! La memoria de tu benefactor dre Hidalgo, en ocasión del bicentenario de su nacimiento y co•
jamás dexará de ser grata en los co- mo homenaje ferviente del pueblo de México al iniciador de su
razones de tus hijos, ni su nombre se Independencia.
proferirá sin lágrimas de ternura y
ARTICULO 2o.-Se declara Dia de Fiesta Nacional, el dia
reconocimiento. Sí, la piedad, la cris8
de
mayo
de cada año, aniversario del natalicio del Padre de la
tiandad y política de este hombre digno, hizo no se llevara hasta el cabo Patria.
ARTICULO 3o.-Se declara Monumento Histórico el ediel funesto degüello del día.... ; pero corramos un velo eterno a estas esce- ficio número 351 de la Avenida Madero-Poniente, de la ciudad
nas que detesta la humanidad, y más de Morelia, Michoacán, que ocupa el Colegio Primitivo y Naen un día fausto que nos preságia júcional de San Nicolás de Hidalgo.
biJos y contentos.
ARTICULO 4o.-El Gobierno Federal en coordinación
A mas, de que no es dado á la debilidad de mi pluma el hacer el enco- con los Gobiernos de todas las Entidades Federativas, confecciomio que se merece este General va- nará el programa de actos con los que se rendirá especial homeliente, este Sabio político ni este Vi- naje al Padre de la Independencia. Además, y con igual propórrey clemente y justiciero. No sin sito, el propio Goziemo Federal, en colaboración con el Estado
duda, son mis hombres muy flacos para ser digno atlante de tanto cielo. de Michoacán y con la Universidad Michoacana de San Nicolás
Vosotros, los que respirais alegres en de Hidalgo, organizará y realizará el 30 de octubre de cada año,
los brazos de vuestras amables fami- una ceremonia en homenaje al Padre de la Patria en el Monu•
lias. Vosotros, los que gozais la vida mento erigido a su memoria en el Monte de las Cruces.
y libertad para su defensa, y vosoARTICULO 5o.-El presente decreto surtirá sus efectos
tros, los que gozais la vida y libertad
desde
la fecha de su publicación y el C. Presidente de la RepÚ•
por su defensa, y vosotros, por últiblica
promoverá
lo necesario para su esricta observancia.
mo, los que fuisteis sólo por efecto de
su piedad, arrancados de las manos
David Franco Rodríguez, S.P. - Guillermo Corssen Luna,
de las manos de la muerte, al tiempo D.P. - Raúl Femández Robert, SS. - Antonio Bustillos Carrique ya erais conducidos al suplicio,
llo, D.S. Rúbricas".
prestadme, os ruego, vuestras lenguas
En cumplimiento de lo dispuesto por la fracción I del ar•
para multiplicar sus alabanzas; y si
tículo
89 de la Constitución Política de los Estados Unidos Meesto no es posible, empleadlas vosotros sin cesar, para elogiar al mortal xicanos y jara su debida publicación y observancia, expido el
más amable, y a vuestro más acredi- presente decreto, en la residencia del Poder Ejecutivo Federal,
tado bienhechor.
en la ciudad de México, Distrito Federal, a los veintinueve días
Si, Mexicanos, el Virrey a quien
obedeceis, os conoce, os ama, y 110 del mes de diciembre de mil novecientos cincuenta y dos. Adolperdonará fatiga que se dirija a vues- fo Ruiz Cortines.-Rúbrica. El Secretario de Gobernación. An•
tra tranquilidad y sosiego. En él ten- gel Carvajal.-Rúbrica.
dreis y admirareis la prudencia de
Annibal, el valor de Ponpeyo y la dulzura de Cesar. No extraííareis en vuestro suelo lo benéfico de un Linares, lo rán los actos más repugnantes á su
ARMAS Y LETRAS
liberal de un Croix, lo religioso de un dulce y amable carácter.
Témalo como Juez el homicida, el
Bucareli, lo afable de un Gálvez, y para decirlo de una vez, lo justo, lo sa- ladrón y el criminal, tiemble el ini- Org.1 no Mensual de la Universi
bio, lo activo, lo político, lo piadoso, quo su justicia, y ódie el malvado, si
dJd de Nuevo León
y lo amante de un Conde de Revulla. quiere, sus rigores, entretanto el pueDáos los plácemes, queridos conciu- blo fiel, honrado y couocedor de la
INDICADOB:
dadanos, felicitáos mutuamente vues- virtud ofrece sus votos al Padre de
tra ventura. Sepúltese corrido en el las luces, para que pródigamente las
Redactores
abismo el despotismo cruel, la rivali- derrame sobre un Princpe e;1 quien
llat'il Hangel Frias
dad nécia, y el confuso tropel de las espera hallar España apoyo, América
Fi&lt;lcncio dr la F11rnlt'
pasiones que nos agitan y destruyen. quietud, la Religión escudo, sus MiFrancisco M. Zcrtuclir
Hagámos lugar por nuestra parte á nistros Sagrado, amparo la virtud, azor.enaro Salinas Quiroga
las benéficas intenciones de nuestro te el vicio, y finalmente, todo ciudaAlfonso Reyes Aurrrcocchea
nuevo Gefe, seguros de que no dará dano la barrera más inexpugnable que
Enrique Martínez Torres
orden, ni premeditará disposición que protega y conserve en todo tiempo su
r.uillermo Cerda G.
no sea relativa al provecho y común inmunidad y sus derechos.
Adrián Yáñez Martínez
felicidad de sus súbditos. No entorpezcamos sus proyectos con crímenes
México, 4 de marzo de 1813.
ni necedades. Vamos a ser el objeto
Director
de sus desvelos, y nuestra conservaLic. Fidencio de la Fuente
ción el punto de vista de sus afanosas
El Pensador Mexicwzo.
Oficinas
tareas, y así, cooperémos a ellas agradecidos, y confiemos en que jamás Imprenta de Doña Maria
Wáshington y Colegio Civil
caerá el olivo de su mano; sino cuan- Fernández de Jáuregui.
do las leyes lo compelan a castigar al
Monterrey, Nuevo León,
delincuente, a pesar de que estos seAño de 1813.
MEXICO

SOBRE EL AÑO DEL PADRE HIDALGO
SECRETARIA DE GOBERNACION

DECRETO

Armas y Letras + Pág. 8

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