<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="17333" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/17333?output=omeka-xml" accessDate="2026-07-01T05:49:05-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="15364">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/213/17333/ARMAS_Y_LETRAS._1953._Vol_10._No._7_0002014731ocr.pdf</src>
      <authentication>0cc6fcb8754a05847e46828535675221</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="487864">
                  <text>Organo Mensual de la Uníversídad de Nuevo León
Registrado como artículo de 2da. clase en la Administración · de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de abril de 1944

D. A. S, U.

Año X

No. 7

Julio de 1953

MISION IJE AMERICA
ANTE EL MUNIJ O
Hidalgo fué, es cierto, un verdadero cristiano, y lo supo ser
en momentos difíciles, cuando la decadencia del régimen colo•
nial había corrompido a los grandes magnates de la Iglesia Católica.
Hidalgo fué también el afrancesado, y lo fué asímismo en
momentos difíciles, en que serlo significaba un escándalo para
la iglesia y un nismo" prohibido por el Santo Oficio, ya que
ttafrancesado", equivalía entonces a ser izquierdista, avanzado
radical, extremista. El mundo intelectual de Hidalgo fué el del
buen cristiano y el del afrancesado, es cierto, pero fué algo más:
fué un mundo de vasta cultura, de amplio saber, un mundo
grande, un macrocosmos. Hidalgo supo lograr con su inteligen•
cia excepcional, un resumen maravilloso, un compendio estu•
pendo del mundo universal de la lectura.
En su mundo están presentes los clásicos grecolatinos: De•
móstenes y Esquínes, Anaxágoras y Leusipo, Pitágoras y Aris•
tóteles, Séneca, Cicerón y Virgilio; los clásicos de la filosofía
patrística, Tertuliano y San Ambrosio, San Dionisio Areopagita
y, el mayor de todos, San Agustín; el gran clásico de la filosofía
escolástica mediei:al Santo To más de Aquino; el clásico teólo•
go renacentista 'l\1elchor Cano; los clásicos del teatro francés Racine y Moliére; el gran español Benito Jerónimo Feijoó; los
egregios mexicanos Clavijero y Alzate, así como una pléyade de
ilustres teólogos, humanistas, filósofos e historiadores de la Ita•
lia, de la Francia y de la Alemania cultas de entonces. Su mun•
do intelectual es una universitas, una verdadera universidad.
Pero no una universidad que se define por las borlas, los
bonetes y las togas carnavalescas, de que tanto se enorgullecían
los ilustres doctores de la Real y Pontificia Universidad Colo•
nial, sino una universidad en la que el sentido universal de la
cultura, alterna con los latidos de lo nacional, de lo mexicano.
La universidad, el mundo intelectual de Hidalgo es una simbio•
sis de grandes proporciones de savia nacional, de vida mexicana
y de vigorosas corrientes de pensamiento universal. El rango
de intelectual universal no impidió a Hidalgo tener abierta la
mirada para escrutar las exigencias .de su .~ueblo y anc~o e~ c~•
razón para recoger sus anhelos de hberacion. De esta simbiosis
de universalidad y mexicanidad nació nuestra independencia.
Por eso el nicolaíta, el intelectual, el universitario Hidalgo es el
primer mexicano universal,. en quien u71:iver~alic!,ad y ~exicani•
dad se conjugan; él es el primer gran umversit~no ~exicano,. en
cuyo ejemplo tendrá que irse modelando la universidad mexica•
na de mañana.

Juan Hemández Luna.

Campio CARPIO.

A través de los siglos, el hombre ha sido un elemento inquietante de revolución plena, como válvula de escape a sus an•
sias de liberarse de las cadenas que lo oprimen. Y consignámoslo en presente, ya que los fenómenos que atenazaron su espíritu
en el pasado, adquirieron caracteres distintos en nuestro siglo,
mas que perviven y se expresan con rigor. El problema perma•
nece inalterable e inexorablemente sin solución de continuidad,
con sólo muy limitados cambios de simple detalle, condiciona•
dos a la época.
El hombre de hoy, ubicado en París,
Sakalin, Ceilán, El Cabo, San Francisco o Yucón es, en rigor de verdad,
exactamente, en líneas generales, un
hombre simplemente, que puede erigirse desde el plano inferior al de patrón, amo, señor y hasta presidente de
una república. O descender de esa misma periferÜ! a la condición ele fellah,
ilota, esclavo o proletario como se denomina democráticamente en nuestros
días al paria que ha de alquilaF su esfuerzo físico a cambio del ejercicio de
una actividad dolorosa para subvenir
a las necesidades inpensables de la
vida.
Geográficamente, los nombres históricos han experimentado un cambio de
mutación con los adelantos de las ciencias físicas que impulsaron la velocidad y acortaron las distancias, corrugando la corteza terrestre, haciendo
pueblos de ciudades y capitales de naciones. Pero los nombres de los grandes imperios de ayer corno el chino,
egipcio y romano, continúan impasibles como reto y desafío manifiestos a
presencia del hombre de hoy, lo mismo que ayer, sometiéndolo a ira despiadada, azuzándolo al combate, con
inusitada provocación. Su mudo lenguaje, que trae oculto como filo de navaja en el susurro del viento, en el frío
glacial de las nieves, en el peso aplastante de las lluvias y en los rigores de
la canícula, Je recuerdan que por gran
acopio de experiencia y ciencia política y económica con que atiborren su
inteligencia los conocimientos didácticos de la edad contemporánea; por el
exceso de un estudio metodizado y riguroso de la física y la química, y pese a los descubrimientos de trescientos
años acá en la investigación cientifica
de la técnica aplicada a la industria,
el esclavo deberá continuar siendo tal

y que una sola ley existe para romper
los barrotes de su prisión secular.
El principio, para el hombre de
nuestro siglo, aparece como demasiado riguroso y despiadado. Pero es de
Bizancio y Roma, de Persia y Caldea,
de Egipto y de la civilización helénica,
que puede considerarse como contemporánea por su vigorosa juventud a
través de los siglos, de donde el hombre adquirió conciencia de sí mismo.
Desde allí, de puntos tan lejanos dentro de ese marco histórico, el individuo comenzó a razonar como entidad
autónoma, a labrar su porvenir en una
tierra c:ue tuvo que hacer suya para
el tiempo y la eternidad. Y con esa independencia de sentir y accionar, ha
llegado a nosotros dejando atrás un
recorrido que a ratos le asombra, mas
que trata de sacudir.
Merced a la proyección intelectual
que fué asimilando desde tan lejos, comenzando en la oscuridad del razonamiento, el hombre fué creando culturas, que, a través de los siglos, culminaron en el entendimiento de vivir en
sociedad, formando civilizaciones más
tarde para trazar , rutas al destino en
nuestros días. Y si en la Edad Media
el alquimista alcanzó a descubrir la
combinación de los metales para darles
solidez con la pretensión imaginativa
de elaborar oro por medio de sus especulaciones. Y si años antes, tomando como referencia las civilizaciones ·
griega y hebrea, establecieron principios filosóficos y dieron nacimiento
a una religión humana, donde el genio
sería inmortalizado por los artistas más
puros, no hay ninguna duda que el espíritu individualista permanece en plena evolución y su cometido está muy
lejos de cumplirse.

Pasa a la Pág. 2

�Misión de América....
Viene de la Pág. 1

Las enormes usinas que producen
fuerza generadora de fuerza y el potencial que pone en actividad revolucionaria la físic8 y la química, nada
hubieran constituido si no contaran
como antecedente primigenio la incansable inquietud del hombre, creador,
inventor o descubridor, desde la figura imaginativa hasta la dura roca donde dormía, desde la formación de la
tierra, la imagen corpórea de las estatuas. Siendo así desde los comienzos
donde el intelecto humano yacía sepulto en la lejanía del olvido, obligado
es reconocer que el mundo recién comienza y que el porvenir es nuestro.
LA JUVENTUD HUMANA

~ lt

, .¡

••11
1! .
·lh¡

,•r
¡•f•:: .
~ t'IIIH-.: :

Diez mil años de . historia sin historia equivalen a un punto negativo en
nuestra existencia. Porque después de
haber estudiado tantas fórmulas, apenas si pusimos nombres a los astros
más cercanos a nuestro mundo y pudimos atravesar el agua y el viento dentro de la esfera terrestre, establecer algunas líneas de conducta y reglas de
buena educación que nos permitan representar en nuestra inferioridad actual la majestad del hombre del mañana.
Un simple vistazo al tiempo de donde venimos, y donde estamos, puede
indicarnos el recorrido que el destino
nos tiene deparado. Negar la actividad
del hombre, producto de estancamiento por adversidades constituye una
aberración. Porque el destino del individuo como tal, lo mismo que el de
las naciones sólo es modificable si el
basamento humano cede. Pero cuando
existe la totalidad del espíritu, de amor
y pensamiento, de convencimiento
idealista y de fé sobre todo en ir adelante, no existe fuerza capaz de detener el curso de la historia. Y América
está de pie en ese camino.
El avance ininterrumpido experimentado en el desarrollo de las facultades humanas desde el siglo de Hesíodo a nuestros días, hace abrigar al
hombre inusitadas esperanzas de liberarse finalmente de preconceptos y trabas que coartan su libre desenvolvimiento. Construir su casa, buscar una
compañera y trabajar por el porvenir
en una quietud sin sobresaltos que le
permita criar y educar los hijos, aparentemente constituye el ideal común
del género humano. No obstante no se
completa aquí el ciclo evolutivo porque, aparte del hogar amoroso y caliente y de la vida placentera, hay algo
más allá como complemento y es la
obra de permanencia a través del arte
y la especulación imaginativa, realidad tangible que no destruye ni el fuego.
A la ciencia empírica de Hipócrates
sobrepónese el método histológico moderno con delicadeza y precisión matemática, dominando un gran núillero
de enfermedades mortales hasta ayer.
De la dialéctica socrática, formamos
tumultos de creaciones intelectuales
que de la palal¡ra hacen música y pensamiento. De los principios de Euclydes, logramos estudiar la resistencia
de los metales y el peso de los rascacielos sobre la corteza terrestre. Del
rudimentario arte de los armadores
griegos que, con sus tirremes llegaron
hasta el sonado pais de la Atlántida,
construimos los grandes paquebotes,
verdaderas ciudades acuáticas que surcan los mares en veloz carrera de raudo vuelo y las aeronaves que perforan
el viento con rapidez superior a la del
sonido y de la vista. A grandes rasgos,
esto es Jo que hemos realizado hasta

aqui en el corto intervalo de los últimos tres mil años que, en la vida histórica del hombre carece de interés
como idea de tiempo.
Igual aplicación que al hombre puede adjudicarse el fenómeno a los pueblos y a las instituciones. Al ritmo de
su evolución, al progreso de su cultura e interés por impulsar hacia otros
derroteros las corrientes espirituales.
Lo mismo que en el individuo, también los conjuntos humanos experimentan su proceso de juventud, plenitud y madurez. Cuando las condiciones conducentes a esta finalidad obstaculizan el normal desarrollo, la enfermedad hace crisis, debilitado el organismo, si no existe un reactivo potente que le vuelva a su completa actividad. Pero como todo cuerpo, por
la acción del tiempo, pierde parte de
si mismo, en un desgaste permanente,
es por ello que los pueblos otrora orgullosos de sus instituciones y de su poderío económico y artístico, han declinado al no reponérsele las energías
vitales que el agotamiento reclamaba.
Las causas declinantes son diversas y
de distinto orden, pero las más importantes, que ejercen una presión instantánea en la marcha de cada conjun- •
to social, descansan en la falta de libertad, de fé, de seguridad espiritual
y de medios económicos. Estos factores predominantes sobre todos otros
inciden de tal modo en el curso evolutivo de los pueblos que, cuando su
constitución orgánica es Presa de una.
catástrofe de esta naturaleza, el descenso se opera verticalmente. Cuando
el individuo no deposita confianza en
sus semejantes, no aporta su valor a la
colectividad y no lucha hombro con
hombro contra las adversidades, fatalmente se produce el síndrome, inmovilizando las vértebras y articulaciones que le permitían mantenerse erguido y combatir por su familia, su
pan y su libertad.
TIERRA DE PROMISION
El ejemplo más vivo lo tenemos en
la vieja Europa que está luchando en
lo que va del siglo a esta parte, con saña agudizada, para sobrevivir a un destino que le es adverso. Las disputas
intestinas y las guerras entre naciones
terminaron por colocarlas en la ruina.
Inadaptable a las condiciones del tiempo, todos 1os ensayos le resultaron tan
costosos que hoy mira hacia América
como seno nutricio que podría eventualmente depararle los bienes de fortuna que tanto necesita. Separada de
Europa apenas por una franja de mar,
América representa aun hoy la tierra
soñada del ideal, con encantamientos
de brujería y hechizos afortunados,
con olor de selvas y volcanes perdidos
en la inmensidad de un suelo ubérrimo al amparo generoso de todos los
climas y una riqueza por muchos años
perdurable.
En la búsqueda de la felicidad, el
hombre trató ·de forjar un mundo ideal.
:N'o siéndole posible construir ese estado de perfección en el ámbito conocido de la geografía humana, lo ha·realizado en la imaginación. La utopía
sirvióle de válvula para expandirse en
especulaciones, itjenas· al hecho real
del mundo. Este género literario, que
hasta los tiempos modernos no pasó
del terreno de la ficción, despertó nuevas inquietudes en el espíritu individualista porque le proporcionaba la libertad tan necesaria para extenderse
más allá de las fronteras permitidas
por la organización del orden social.
El descubrimiento de América avivó
en el hombre europeo la convicción
de que el nuevo continente podría ser
el rincón de la tierra prometida, lugar
de promisión donde los ideales, no
contaminados por los prejuicios de la
escolástica, ofrecían al individuo cuan-

Armas

y

to de más ansiaba convertirla la realización de un sueño qJe el hombre
acariciaba desde tantos años atrás. El
recorrido histórico hasta entonces se
ha precipitado, y con estos elementos
de juicio, utopistas cifraron la libértad
y la justicia universal en un plazo relativamente breve, cuyo último término estaría por expirar el año dos mil.
Y a la carrera, el nuevo mundo se ha
poblado en la ilusión, todavía permanente en muchas mentalidades, hasta
constituir entidades especificas con
rasgos típicos. La utopía es el producto imaginativo más precioso que la cultura de Europa aportó a la formación
espiritual de América. Y de cuanto
nos dice la historia a este respecto, como consecusión de muchas ilusiones
forjadas, no todas son irrealidades si
sometemos los acontecimientos a un
examen de conciencia.
Toda utopía es el resultado de un
afán de liberación, no conquistable a
plazo determinado, sino lentamel}te,
como todas las obras maestras de la
historia. En la corta vida del hombre
le fué menester crear ese instrumento
intelectual que le permite ubicarse en
un lugar, fuera del mundo, para juzgarlo, construirlo si cabe, acomodado
a las necesidades de las generaciones
futuras. Y pensando en América, en su
legendaria cultura maya e incaica y en
la inexpugnable tierra de las amazonas, que de mito se volvieron figuras
corpóreas, se han elaborado obras
maestras de la literatura. Y cuando pocos se lo imaginaban, el tiempo se encargó de volver realidades muchas de
las especulaciones que muchas genera·
ciones antes habían considerado como
ficción. La organización de igual que
la vida de los hermanos de los apóstoles -que desconociendo cuanto Platón nos dice de la Atlántida- establecieron una comunidad de intereses CD·
munes, sin pobres ni ricos donde todo
era de todos, desde los goces morales
a los n1ateriales.
Antes que conociéramos el Reino de
Maya, ya Hesíodo nos había hablado
de una edad en que los dioses hablaban con los hombres, tomaban contacto con sus preocupaciones y sinsabores, considerándose todos hermanos y
como tales tratándose y asistiéndose.
El gran Lucrecio, con su divina puréza, nos fundió a todos dentro de un
mundo que no conocía quebrantos y
donde todos éramos felices. Después,
al correr del tiempo, Ovidio nos condujo rle la mano a la primera edad do•
rada en la que las palabras y las leyes
"sin fuerza ni violencia se cumplían.
Se ignoraba allí la pena y el temor.
Las amenazas de la ley no estaban sobre planchas broncíneas esculpidas, y
el pueblo no temblaba ante los jueces,
viviendo segurisimo sin ellos, ni existían tampoco cascos ni espadas, ni
guardaban soldados a los pueblos, porque las gentes vivían entonces en un
ocio tranquilo y agradable", panorama espiritual que Virgílio había concebido, sin "manos que se hallaran
para "tratar los campos; aun entonces
partirlos• ni acotarlos fué costumbre,
porque lodo era de todos, y la tierra el
fruto anticipaba a los deseos", presunción imaginaria por cierto, pero que
años después hahía de apreciarse en el
nuevo y ancho mundo descubierto de
América, prodigio sin par de la naturaleza que haría exclamar de emoción
a un hombre tan iconoclasta como Elíseo Reclus palabras tan íntimas y de
tanta fe y admiración que más bíen
son estrofas de un himno. Esto ocurría
en suelo americano, aun después que ·
se "introdujeran las riquezas y descubrióse el oro, que al momento envile•
ció la fuerza y la hermosura'\ de que
nos habla Lucrecio.
A la luz del progreso operado en las
postrimerías del siglo pasado, Bellamy entendió que el mundo utópico volveriase realidad tangible y viviente al

Letras + Pág. 2

año dos mil. América renacía como potente faro luminoso a los ojos pasmados de la vieja Europa. Y Esteban Cabet, mucho más cerca de nosotros, in•
fluido por las ideas de los enciclopedistas, seguida de William Morrís, nos
anunciaron el triunfo de las profecías,
cifradas en el retorno a la paz bienaventurada con el auxilio de la ciencia, manifestada a través del crecí•
miento natural de los pueblos originariamente indígenas, perfilando dos culturas a los bordes del Atlántico y el
Pacífico, de orígenes grecolatino una
y autóctona, índígeno, la otra.

FUSION DE DOS NUCLEOS
CULTURALES
Dos fuerzas espirituales se encontraban en el resumen de los utopistas,
confundidas en suelo americano, donde la organización de las culturas maya y quechua iluminaron durante mucho tiempo la ilusión de los poetas europeos. Pueblos que surgían del misterio del tiempo, que del materialismo
tenían un concepto bien distinto del
aplicado por la conciencia utilitarista
del viejo mundo y con un sistema de
relación sin paralelo dentro de la vida
social conocida desde el nacimiento
del cristianismo, América ofrecía a la
ilusión cuanto resultara imaginario a
la mentalidad del hombre. Desde la
Edad Media y pasando por la moderna, la ruta del Atlántico constituía un
suefío que liberaba el ánimo e infundía vigor nuevo a la actividad individual, menoscabada y aprisionada en la
cárcel de Europa.
Los dos imperios que desde el extremo más austral del mundo extendíanse hasta los hielos del norte, con dos
centros nucleares en el macizo andino
y en las sierras yucatecas, donde se
cultivaba la tierra y rendía culto ferviente a las artes, se trabajaba la alfarería y en estas manifestaciones dejaban huella profunda de su vida y emoción, tendía a ser un lugar de reunión
del espíritu altruista. La sociología ha
visto en el nacimiento de estos pue•
blos Ja reencarnación de ideales antiguos que el industrialismo y la soberbia redujeron a polvo para dar paso a
una época donde el interés rige los
destinos de la vida cotidiana.
No es de extrañar que los poetas y
pensadores del otro lado del mar no se
sintieran subyugados por las perspectivas que se abrían para el mundo humano, ensanchando el horizonte de la
tierra y las dimensiones intelectuales.
Sometidos a una ruda disciplina y
exasperados por Js condiciones de los
propios regímenes, en esas dos fuerzas
que desde entonces entraban en acción, veían el ancho porvenir tan esperado. Pero sus especulaciones iban
aun más lejos, ya que abrigaban la intención de acoplar a ellas la castigada
corriente civilizadora que venía del
Mediterráneo y del Atlántico, a la otra,
curtida po.r los rigores del trópico y el
aire de la sierra americana. En esta
fusión de culturas veían estos hombres
el entendimiento de las razas y sentimientos, buscanélo en el arrebato lírico
del elemento latino, apasionado y aventurero, un término medio al contacto
con el espíritu indígena, reposado de
forma recia y rasgos firmes, que ex~
presa las emociones de afuera hacia
dentro. El propósito era de amplias
ambiciones consideradas en filosófico
sentido especulativo. Sin embargo inducían a la creencia de que el hombre
habría de tener un camino que condujera a su divinización. El caudal de
reservas morales acumuladas a través
de la historia, tendrían que encontrar
un dia el premio de su afán. Lo que
había sido lucha y combate permanentes a través de los siglos que arrancan
Pasa a la Pág. 7

pesinos. Lynch sabe bien adentrarse
en sus almas, pero también sabe presentarlos con una simpleza inigualable.
A rato le chocan al lector el realismo
áspero y duro de los personajes y las
acciones en que se desenvuelven, pero
es que a Lynch no le preocupa muPor Aurelio GIROUD
cho sacrificar la "realidad artística" a
la "realidad real" si con ello puede
Pocos escritores han estado más alejados del mundo litera, exponer en la justa medida a los seres
rio que Benito Lynch. Este ilustre novelista argentino puede afir- que en la vida encontró.
·
marse que tuvo el más decidido empeño en vivir sin preocuparse
Por eso su gaucho no es el gaucho
por obtener un nombre fuera del ámbito de su club y el círculo orgulloso y plantado sino un gaucho
de sus amigos que su posición acomodada le permitía. Es más, tipo - muy repetido por cierto- llellega a encerrarse en un aislamiento tal que resulta difícil en ver• no de condiciones negativas: es en exceso callado, taciturno, de habla simdad reunir noticias sobre su vida, al extremo, que ni aun los que ple y sentenciosa; Lynch destruye con
le conocieron pueden aportar datos precisos suyos. No le intere, sus gauchos silenciosos los gauchos
só la propaganda que pudieran recibir sus libros o su persona, parlanchines de los demás. Es tamcomo no le interesó mantener contacto con sociedades o institu• bión casto, su vida no presenta ]os
dones literarias. Muy pocos son sus actos de relieve en este sen, placeres y sensualismos de otros personajes, de ahí que huya en sus novetido; apenas si puede contarse un doctorado Honoris Causa que las
y cuentos de las escenas amorosas
le confiere la Universidad Nacional de La Plata en reconoci, que pudieran comprometer esta virtud
miento a su labor como novelista. De ahí que a su alrededor los y las que hace tienen pura inocencia
críticos vayan creando una especie de leyenda en la que hasta se campesina aunque no deje en ocasiole pinta como un ser hostil y enclaustrado en mundo aparte, des, nes de salpicarlas de la más fina malicia. Sin embargo esto no quiere decir
conocido e inasequible.
que el amor no sea eje principal para
Benito Lynch nació en B_uenos Ai- en que llega ya a la madurez y desa- muchas acciones suyas, pero si que
res en el 1885 - primer dato que no rrollo de la que estaba muy necesita- · siempre será medido y frenado en la
se especifica en su biografía: la fecha da, particularmente en la llamada crío• forma . El gaucho además es muy poexacta-. Su apellido irlandés pudiera lla, donde nuestra novela presenta la bre de ideas y humilde en sus relahacer pensar que perteneciera al gru- mayor cantidad y también la mejor ca· ciones co ne! patrón: Lynch sabe cappo de escritores ingleses que tan inte· lidad. Este tipo de novela que se hace tar a maravilla estos aspectos y denresantes crónicas han dejado de la Ar- en ocasiones de un patetismo exagera- tro de concisas expresiones crea sigentina, pero nada más lejos de ello: do, más en donde el hombre ayuda a tuaciones de una fuerza extraordinasu familia se había establecido en Ar- la naturaleza a hacer la vida dura y di- ria.
En fin Lynch se vale de todos los
gentina algunas generaciones atrás y fícil, obtiene su gran popularidad porel Lynch que le dá un nombre en las que se vale de personajes propios y recursos que le brindan las almas senletras Hispanoamericanas yá resultaba conocidos; tal es el caso de las que tie- cillas de estos seres y en vivísimos recriollo, un hijo del Plata.
nen como base al gaucho o al llanero latos nos dice, como ninguno, quien
A los dos años ocurrirá un hecho o al guajiro. El clima y el ambiente fuera este hijo de la pampa. Resulta
que tendrá gran trascendencia para su variarán, pero Jos personajes, siendo admirable la forma precisa y cabal cofuturo: la familia, en busca de un me- similares en muchos aspectos logran mo los enmarca en el cuadro interno y
jor bienestar económico, se traslada a carácter de universalidad y quedan externo en que se debatieron.
una hacienda en la pampa . .Por ocho como tipos propios y perennes y coSe ha dicho que no en la invención
años Lynch estará respirando el aire mo un aporte original e importante de de las ácciones, sino en el de personadel campo y del campo se impregna- la Literatura Hispanoamericana a la jes interesantes es donde pudiera ver•
ría a tal extremo que estos ocho años Literatura Universal.
se el futuro de la novela. Y ello es cierhabrán de ser los cimientos más firArgentina puede contarse como el to, porque después de todo, las acciomes de sn obra como literato en la país que tiene los mejores anteceden- nes van resultando agotadas, los temas
adultez. Lo que escribe más tarde, sus tes del criollismo: Martín Fierro, por repetidos, de ahí que cuando se forjan
novelas y cuentos, son, a la vez que el ejemplo, a la vez que da la nota poéti- caracteres definidos y con lineamiencorolario lógico de esta primera e im- ca da la pauta a un distinguido grupo ' tos precisos se podrá más o menos
borrable impresión de la niiíez, su es- de cantores gauchescos.
prescindir de las tramas en un autor.
Se insiste en el hecho de que cuan- Tal es el caso de Lynch, en que sus
capismo de la ciudad.
Cuando cuenta con diez años, hay do Lynch llega a la escena literaria _le personajes están en todo momento soun nuevo cambio de residencia y éste toca asistir a la desaparición del gau- bre sus acciones: en la mayoría de
ya seria el definitivo: se establecen en cho y que por su amor a este perso- ellas hay episodios triviales, situacioLa Plata y nuestro autor no se movería naje, -con el que sueña desde la niñez nes melodramáticas abultadas, inútiles
de ella a no ser para sus excursiones que pasara junto a él- quiere por me- matanzas finales sin la debida prepaa la hacienda, con la que nunca perdió dio de sus novelas plasmar para la pos• ración artística y hasta falta de suceteridad su romántica figura. Y en este sión lógica en los hechos. Pero aún a
el contacto.
Al potrillo cerrero que venía de la hecho también pudiéramos encontrar costa de estos factores negativos sabe
pampa muy poco habría de acomodar- explicación a lo que debe considerarse narrar con gracia y emoción, atrayenle la disciplina escolar a pesar de su como el gaucho negativo de Lynch, do desde el primer momento; y como
temprano interés por escribir. De ahí tan distinto del que conocemos por los se ha dicho, sus personajes llegan muy
que sin mucho ánimo para una ense- otros escritores, como el hombre aman- alto como concepciones psicológicas.
ñanza académica diera punto final a te de la libertad, altivo, independienPor otra parte Lynch presenta un
sus estudios secundarios y se dedica- te, porque el gaucho de Lynch es el escenario poco acogedor y él, netara al periodismo, por el que también que él vió y era un individuo ya caído, mente objetivo, sólo se limita a pintar•·
sintió gran afición desde la niñez; a casi destruido por las nuevas formas Jo en toda su hostilidad para realzar
las lecturas que su gusto le va indi- de la civilización agraria.
más aun al personaje.
El éxito de Lynch en describirnos
cando, (los franceses serían los favoDe las novelas de Lynch podemos
ritos) y a los deportes, el boxeo parti- estos personajes desconsoladores está además afirmar su posición netamencularmente. Y así vemos como a me- en que para hacer sus novelas no tie- te campesina. Lynch fué muy poco
dida que pasan los años se va ence· ne que ir desde ]a ciudad como otros afortunado con sus novelas de carácrrando más y más en este circulo: lec- y conocerlos con puntos de vista cita- ter citadino. Así en 'Plata Dorada", su
turas, producción JJeriodislica y lite- dinos. Se crió entre eHos y hemos di- primera novela como en "Las Mal Cararia, los deportes y el club con los cho que sus primeras impresiones de lladas", ya en plena madurez artística,
amigos, - no literatos por cierto-. la "ida fueron junto a ellos quedando ambas desarrolladas en la ciudad, son
Vida más de diletante que de escritor grabadas para siempre en su mente, y de lo más flojo de su producción, y las
la suya y que señorialmente así lleva- con los años no perdería contacto con escenas felices de la primera precisalos pocos que ya iban quedando; de mente se encuentran cuando la acción
ría hasta la muerte.
Su obr·a se injertará en la Literatura ahí que nadie mejor ni con mejores tí- es en el campo.
sin el más mínimo esfuerzo de su par- tulos para hacernos su retrato. No neEs en el grupo de novelas rurales
te. No había prisas por producir en cesitaría pues de estilizarlos sino sim- donde encontramos a Lynch en su má•
este autor de segura posición econó- plemente contarnos las vidas de los xima capacidad; bien si tienen forma
mica y sólo cuando el literato que ha- hombres y mujeres que conoció en la de comedia o dramática. Entre las pri•
bía escondido en él, muy a su pesar, estancia. Y es en sus personajes don- meras está "Raquela" en que con hule compelía a escribir, lo haría, pero de hemos de encontrar sus mejores va- morismo ponderado nos cuenta cómo
tranquila y serenamente1 sin los desve- lores.
un joven literato se disfraza de peón y
Los guachos desfilan por las páginas hace una serie de diabluras en una halos y desbordamientos de los otros. Y
con todo alcanza lugar de primera lí- de Lynch con sus problemas cotidia· cienda para terminar enamorado de la
nea entre los costumbristas de su país. nos, humildes, honestos, tristes, a ve- patroncita y a la que pone en situaA Benito Lynch le toca vivir en una ces con malicia, pero casi siempre in- ción difícil y embarazosa porque ella
época de la novela Hispanoamericana genuos e inocentes como simples cam• se interesa por el falso gaucho pero

BENITO LYNCH

Armas y Letras

+

Pág. 3

sus preJmc10s tratan de frenar sus
ideas hacia él. Raquela además presenta maravillosas y concisas descripciones campestres: el episodio del incendio tiene un colorido y movimiento difíciles de igualar.
Con un humorismo distinto, salpicado de la más fina ironía, está tratada
"Los Antojos de la Patrona". En ella
Lynch llega más hondo en sus personajes pese a la sencillez de la acción:
Una esposa enamorada y sumisa de un
marido muy bruto y mal genioso, quiere satisfacer el sencillo antojo de que
le cacen una perdiz, pero don Pepe, el
esposo en cuestión, viendo en esto una
tontería según su egoísta parecer, no
sólo se burla de ella, sino que hasta
impide que los peones la complazcan.
Cuando ya ha perdido la esperanza de
ver su antojo satisfecho, un perro fiel,
que ella indirectamente ha librado de
tremenda paliza por el patrón, le caza
la ansiada perdiz. El lector como es
natural, luego de contemplar tanto
afán y como por propia mano prepara
y guisa la tal perdiz piensa en el placer que experimentará la tímida señora, pero el resultado es muy otro y es
el fiero patrón quien linda e inconscientemente se la come con la admiración y complacencia de ellá.
En las novelas de acciones dramáticas Lynch se revela con mayor ra~go:
La Evasión, Palo Verde y el Romance
de un Gaucho, forman un grupo interesante aunque sus dos mejores concepciones novelescas hay que encontrarlas en las que a la vez son las dos
más populares: Los Caranchos de la
Florida y el Inglés de los Güesos.
11
Palo Verde1 ' es el drama intenso de
un amor y pasión campesina que arde
en un momento, inesperadamente, como le ocurre al palo que seco ha perdido todo su verdor. Es la historia de
un gaucho fiel y trabajador, de extremada timidez y cortedad pero también
de una honrad.ez inigualada, mejor diríamos ·civismo extraordinario, sin que
por ello él supiera lo que ésto significaba. Este gaucho que cumple de sol
a sol •con su deber y que pasa por la
situación difícil de estar solo en la hacienda del patrón egoísta, le dá calor
un día a una infeliz mujer abandonada y su amor bueno y simple. Cuando
no pudiendo seguirla y ver que el guapo del lugar pretende irse detrás de
ella y abusar de su infelicidad, lo mata. El patrón, con más egoísmo por el
peón que por amor al prójimo, pretende que se justifique con solo decir la
simple mentira de que Jo ha matado
por defender los intereses de la estancia; pero este gaucho honrado no podía mentir y asegura en cortas palabras que lo mató porque se iba detrás
de ella y como no podía estar a su lado para defenderla tenía que matarlo.
"Palo Verde" viene a ser la antesala
de otra novela de Lynch más discutida
y de mayores pretensiones: "El Ro~
manee de un Gaucho", toda ella en
lenguaje gauchesco y con más complicación de personajes y de acción; pero en el fondo hay el mismo gaucho timido que se enamora perdidamente y
hace una serie de locuras hasta perder
la vida. La realidad es que si bien
Lynch logra realizar una serie de elementos de primera en esta obra, también está plagada de multitud de puntos negativos: la trama es lenta y si
los finales los ha precipitado en otros
argumentos aquí llega a la exageración
con uno tan catastrófico y trágico que
destruye las ventajas de su acción anterior.
De las dos novelas de Lynch de mayor popularidad la que primero ve la
luz es "Los Caranchos de la Florida",
drama intenso de los odios violentos
que surgen entre un padre y un hijo
por una misma mujer, entre patronos
crueles y peones humillados y vengativos. Es cierto que el melodrama hace
Pasa a la Pág. 8

�ALGUNOS PROELE AS IJ. L.-1
Rafael GARZA UVAS.

Nadie puede sostener en nuestros días -por supuesto, con
seriedad-, que la tarea del educador puede desatenderse de la
formación moral del educando. Cualquiera que sea la forma li,
teral de la definición que de la educación adoptemos, si en su
fondo es aceptable, ella implicará la conformación espiritual del
educando, de acuerdo con un sistema de valores, entre los cuales
no podrán estar ausentes los de índole moral. Ello es así, porque
el hombre tiene como algo medular de su persona alguna forma
peculiar de enfrentarse a los valores morales y, sobre todo, de en,
camarlos en su conducta real.

11
11
11'

,,1.1.,

.••li

1

'•I'

!¡~¡;,.. ,1,
j

1

1

Bien sea que el maestro destine ho- mente intuitiva, no está basada en la
ras especiales,- o simp.l emente aprove- experimentación y, además, es una
che para ello las múltiples oportunida- construcción teórica desmentida, por
des que las diferentes actividades es- lo que toca a su caracterización de la
colares le brindan, Jo cierto es que infancia, por la moderna Psicología
siempre está tratando de modelar el Infantil y en particular por el Psicocarácter moral del ser a su cuidado. Y análisis.
Es inaceptable también, por muchos
si no se hiciere así, realmente no se estaría educando, pues por lo menos pa- conceptos, aquella concepción optira el común de las gentes, la importan- mista y evolucionista en forma mecácia que adquieren ante sus semejantes nica, que afirma que la moralidad indescansa, en última instancia, en el as- dividual asciende en forma gradual
pecto ético de sus respectivas persona- desde la amoralidad infantil hasta la
altura 1113.xima que se alcanza en una
lidades.
Hay una peregrina tesis abstencio- luminosa ancianidad.
La Psicología Infantil basada en los
nista que recomienda que el maestro
no toguc esta esfera y se contraiga al · métodos objetivos nos proporciona ya
de~arrollo físíco, intelectual y estético, a 1gu nas conclusiones fundamentales
dejando la formación moral al hogar y que nos pueden guiar en nuestra labor
a la iglesia, apoyándose en la relativi- educativa. Vermeylen señala tres fadad histórica de los valores morales. ses en el desarrollo de la moralidad
Tal posición es lógicamente ~ontrover- del muchacho que llega hasta la adotible, pues si es cierto que los juicios lescencia: A) una etapa de amol'alidad
para calificar la conducta cambian en en la que el niño pequeño ignora la
ciertos aspectos importantes con las existencia de actos justos e injustos,
épocas, también sucede esto con la leales o desleales, egoístas o altruistas,
ciencia, y no por esto nos abstenemos cte. B) Una segunda etapa de moralide enseñar Jo que consideramos ver- dad formal y egocéntrica. Es formal
dadero, aún cuando mucho de ello qui- porque la acata el nifio por sentimienzá sea desmentido en lo futuro.
to, como algo que viene del exterior y
que tiene valor indiscutible, que se
PERFILECTICO DE LA INFANCIA
hace hábito, sin que arranque de una
meditación acerca de sus fundamen( Para el maestro de. educación pri- tos. Osborne ha preguntado a muchos
maria más común en nuestro medio, niüos qué se debe hacer para ser bueque convive con los muchachos duran- no, y más de la mitad ha contestado
te tres o cuatro años, es muy necesa- que obedecer. Es egocéntrica porque,
rio poseer conceptos de la máxima cla- en el fondo, el acatamiento de las norridad posible acerca de la relación en- mas morales persigue un fin egoísta,
tre la moralidad y la edad de sus alum- aún en el caso de una simplC distinnos. Son varios los interrogantes que ción o alabanza. C) La tercera etapa,
se plantean al respecto, entre ellos los CiUC aparece en 13.' adolescencia, es la
siguientes: evoluciona la moralidad in- de la moralidad objetiva, en la cual se
fantil con la edad?; cuáles son las ca- es capaz de realizar actos morales desracterísticas morales de los ni'ños a interesadamente, y a veces hasta sacrimedida que avanzan en edad?; qué ficándose a si mismo, y se adoptan
tratamiento y qué exigencias son razo- normas morales en forma crítica, no
nables imponer a los muchachos, to- sólo porque se sustenten por la sociemando en cuenta sus diferentes eda- dad, sino porque convencen por sí
des?
mismas, llegando a veces hasta rebeExiste la visión ingenua, romantica larse conscientemente contra ciertas·
de considerar la evolución de la mora- normas que se encuentren insostenilidad que se desenvuelve en el indivi- bles.
duo a través de sus diferentes etapas,
Pero el maestro de educación prien la forma siguiente: una paradisiaca maria atiende en lo general a muchapureza infantil; una tormenta de ten- chos que se encuentran en la segunda
dencias y pasiones antagónicas entre etapa, y surge el problema de di1ucisí, en la adolescencia y la juventud, dar si, dentro de esta etapa hay algucuando se registran las máximas caí- na mejoría visible en ]a moralidad.
das y las mayores alturas; una fase de Los autores no sustentan, en este punequilibrio durante la edad madura, en to, conclusiones unánimes. Slaght, por
la que hay nutodominio, dedicación a ejemplo, investigando acerca del enla ocupación productiva, sentimiento gaño, concluye que lo practican más
de Jo útil y responsabilidad paternal y los muchachos de los grados superiociudadana; una etapa final, la ancia- re~, Hartshorne y May no encuentran
nidad, en la que las pasiones se cono- mejoría en cuanto a la comisión de
cen como recuerdo pero no se está so- trapacerías y la conducta egoísta. Por
metido a ellas, se observa gran tenden- otro lado, Torman, estudiando más de
cia al perdón y se es tranquilamente mil muchachos ha construido una grábondadoso.
fica que demuestra que, con la edad,
Aunque tal visión tiene algunos as- los muchachos en edad escolar mejope et os aceptables, es predominante- ran gradualmente· su moralidad, aun -

Armas

y

que, analizando la forma como este
autor ha hecho el estudio, se advierte
que su conclusión se basa, en gran parte, en los juicios que los muchachos
tienen, y en consecuencia, lo que se
descubr~ no es precisamente un mejoramiento gradual de la conducta, sino
del conocimiento de las normas morales, que es diferente.
Consideramos sólidas las siguientes
conclusiones: 1) Dentro de la etapa de
moralidad formal y egocéntrica, se nota un mejoramiento de la capacidad de
perseverancia, Jo que permite lograr
mejores resultados en la conducta; 2)
Aumenta el conocimiento de los muchachos respecto de las normas morales, Jo que permite también mejorar su
conducta, independientemente de su
intención; 3) Los muchachos mayores
presentan más fecundidad en la comisión de actos indeseables.

&lt;los por consanguinidad; pero sostiene
que ello es así, no p9rque directamente se hereden las características morales, sino porque el hijo, enfrentado ante un mundo semejante al de su progenitor y con un instrumental biológico
similat:-, reacciona a menudo de modo
parecido. Lo que hereda no es la fi sonomía moral sino características biológicas que sirven de base a ésta. Esta
es ]a tesis mas convincente, pues a menos que se tenga una concepción metafísica del alma, resulta inconcebible la
trasmisión de algo inmaterial como es
la moralidad. Por lo demás, esta tesis
exalta la capacidad modeladora del
educador, reconociendo su poder sobre la personalidad moral del educanrlo si colaboran con él la sociedad, el
hogar y la cultura ambiente.

INTELIGENCIA Y MORALIDAD
HERENCIA Y MORAL
Siempre ha tenido gran arraigo la
creencia de que las cualidades morales son hereditarias. La obs~rvación
empírica de las semejanzas de comportamiento entre elementos consanguíneos abona tales juicios. Por otra
parte, se considera que si son hereditarias peculiaridades físicas y disposiciones intelectuales, no tiene nada de
extraiio que también lo sean las características morales.
Las teorías de Lombroso fortalecieron la tesis de la herederabilidad de
las tendencias éticas, al hablar ele un
tipo de criminal nato y de la herencia
de tales características.
Hay en la creencia en la heredabilidad del modo moral de ser un fondo
fatalista de concebir la vida humana,
según el cual el hombre no es dueño
&lt;le sí mismo, sino que el curso de su
existencia tiene que discurrir según
carriles prefijados por el destino o fa1
talidad, entidad personal o abstracta,
que guía desde el exterior la vida de
cada hombre. Muchos mitos de la Mitología grecolatina se basan en esta
concepción. En la Edad Media también fueron frecuentes estos modos de
entender la existencia .
Por otra parte, la creencia que c~tamos considerando se finca en una apreciación estática de la existencia, al
considerar que los seres humanos perpetúan 1a moralidad de sus antepasados y que de poco valen el medio particular en que ellos se desenvuelven ni
los esfuerzos que ror su cuenta realicen para superar su fisonomía moral.
La Biología moderna, exaltando la
gran influencia que en la configuración de los seres vivos tiene el medio
circundante en que vegetan, ha r,ucsto
en plano inferior a la herencia. Pero
independientemente de esto, ]as observaciones especiales realizadas para
graduar la influencia que la herencia
tiene en lo moral, conducen a aíifmar
que es insignificante.
Algunas experiencias rigurosamente
científicas parecen vigorizar la suposición del gran poder de la herencia.
Así, May- y Hartshorne han estudiado
la correlación que presentan en su aspecto moral los hermanos huérfanos, y
han encontrado que es más estrecha
que la que se observa entre niños creado~ en el mismo ambiente familiar y
sin lazos consanguíneos.
La corriente moderna denominada
Psicología individual reconoce las semejanzas que a menudo ostentan individuos, en su carácter y conducta uní-

Letras + Pág. 4

Antagónicamente el fatalismo que
entrafia la tesis herencialista, hay una
esplendorosa corriente, que arranca
desde la teología católica que funda la
moral de ]os individuos en su libre arbitrio. Según ella, el ser humano se
singulariza por su capacidad para decidir voluntariamente entre diversas
rosibilidades de acción. Son su inteJigencia y su voluntad ambas libres,
las que determinan su conducta, de la
que él es el único responsable. De otro
modo, la culpa, el pecado, no tendrían
base.
Ya Sócrates ensefiaba algo semejante. Según él, el conocimiento era el
padre de la moral; sólo conociendo el
bien, la justicia, se les traducía en acción. Según Sócrates nadie es malo si
conoce el bien y la justicia; se es malo sólo por ignorancia, por obscuridad
mental. De ahí su devoción por clarificar las ideas de sus compatriotas
mediante la dialéctica .
Según Kant, la conducta moral es
aquélla r.ue obedece al deber que se
presenta ante nuestra inteligencia como un imperativo categórico, es decir,
incondicional.
Max Scheler, en su, bello libro "El
Puesto del Hombre en el Cosmos" afirma que es esencial a la naturaleza humana enfrentarse a la realidad de todo género que lo rodea y conducirse,
no como las fuerzas exteriores le ilnpelen sino como su forma de valorar la
\"ida se lo indica. Por ello, dice este
fUósofo la esencia del ser humano esta
en su capacidad de i:oder decir NO! a
1:-is tendencias provenientes de su contorno.
Numerosas observaciones científicas
se han llevado a cabo con el fin de encontrar la relación que hay entre la inteligen cia. que es la condición para tener conocimiento de las normas morales y la moralidad de la conducta.
Terman encontró que el 85 % de un
grupó de muchachos seleccionados por
su inteligencia, presentaba un promedio de moralidad superior a la medida
de la registrada por un segundo grupo
de niños no seleccionados por su inteligencia . Pero conviene advertir que
de las diferentes cualidades morales
que Terman empleó para medir la moralidad global de ambos grupos (rectitud, Ycracidad ternura o simpatía, voluntad o perseverancia, y prudencia o
previsión) la cualidad en que más sobresalieron los muchachos inteligentes
-sobre los normales fue la perseverancia, y aquella en que 1a diferencia entre ambos grupos fue menor, fué la
simpatía o ternura.

LA MORALlIJAIJ lNFANTlL
,

Hartshorne y May han selialado una nen como condición importantisima,
correlación de 0.397 entre la inteligen- para la superación ética de la sociecia y la honradez, y para la inteligen- dad, la dignificación de la vida hogacia y el espíritu de ayuda fijan una co- refia: No sólo porque el simple buen
rrelación de 0.1 G en los estudios de juicio nos dice que, Yiviendo el hommoralidad infantil que han empren- bre sus primeras , 1 ivencias en el seno
dido.
de la familia y siguiendo ligado al desTambién se han hecho investigado- , tino rotidiano de ella durante toda la
nes del nivel intelectual de los mucha- vida, se otorga tal jerarquía conformachos delincuentes. Healy y Brenner, tiva al núcleo familiar, sino porque
estudiando a un grupo de 4,000 han experiencias científicas lo corroboran.
encontrado que el 13.5% de ellos son Hartshorne y May han hecho investidébiles mentales, lo que es muy signi- gaciones estadísticas para encontrar la
ficativo si se torna en cuenta que en correlación que hay entre la filosofía
una población infantil heterogénea, no moral infantil y la de los padres de
seleccionada, dicho nivel se encuentra ambos sexos, los amigos, los directores
sólo en el 2%.
de clubes, los maestros de escuela y
Confirman estas observaciones las los maestros de escuela dominical enpr acticadas por Burt, quien ha encon- contrando que con los primeros la cotrado que los niños delincuentes que rrelación es de 0.545, mientras que con
están por debajo del 0.95 de C.!. llegan los últimos es de 0.002. De ambos proal 66.5%, comparadas con el 33.1 de la genitores, dichos autores han encondistribución normal; mientras c1ue los trado que la mayor correlación corresniños delincuentes que sobrepasan el ponde a la madre. No hay que descui1.05 de CJ. sólo llegan al 8.1 %, men- dar que se trata de los niños, pues contras que en la distribución normal Jlc- sideramos que tratándose del adolesgan al 34.9 %.
cente. ,,arón, el padre tiene mayor inNo significa lo anterior, por supues- fluencia lo mismo que los hermanos
to, que exista una relación simple de mayores.
cas ualidad entre inteligencia y conLo anterior explica los resultados
ducta moral, pues si es cierto que para que obtuvo Fernal quien encontró que
encarnar una conducta moralmente sa- del grupo de muchachas delincuentes
tisfactoria se requiere que previamen- que investigó, el 87% provenía de hote se tenga idea clara de lo que es bue- gares deshechos o de ejemplaridad pono en contraste con lo que es malo, co edificante.
también es cierto que no basta con esSin embargo a menudo se observan
te primer paso, sino que se requiere casos de gentes cuya moralidad es no
que el conocimiento de la moral agite sólo diferente sino a veces antagónica,
favorablemente resortes emotivos de a Ja de uno o ambos padres. El psicola personalidad para que ésta reaccio- análisis freudiano explica este fenóne 1Jositivamenle y venza los motivos meno por el complejo que Edipo o
contrarios que se. disputan la conduc- Elcctra, afirmando que el odio del hijo
ta humana en sentido opuesto. Es muy hacia el padre a cJuien Je disputa el cacomún el individuo inteligente, lo bas- riño &lt;le la madre, lo orilla inconscientante para saber cuál es 1a conducta temente a adquirir una personalidad
bu.ena, que, sin embargo se conduce en negadora de la del padre.
forma perversa casi siempre, o por lo
El reconocimiento de la primacía
menos agoísta y cobarde. El hombre de del hognr entre las formas sociales mociencia que actúa sádicamente al servi- deladoras de la ética infantil, conduce
cio de una potencia despiadada, fué a la confirmación de 1a justeza de la
muy común en los ejércitos nazis. Lr1 escuela rural. mexicana al darle tanta
literatura universal contiene muchos imp,rtancia desde su aparición, a la
personajes de aguda inteligencia ejer- dignificación ele Ja vida del hogar cam~
citada inmoralmente. La misma histo- pesino, como medio fundamental paria es fecunda en este tipo de persona- ra lograr éxito en Ja educación de la
jes. No están descaminadas nuestras nueva generación.
LAS AMISTADES.- Hasta los siete
disposiciones administrativas, cuando
las boletas de calificaciones destinan afios, el nifio vive en grado muy predocolumnas diferentes para Ja conduela minante en el seno del hogar. Pero el
de las que se ocupan de ]os aspectos ingreso a la escuela, su s9ciedad se
amplia y se multiplican las clases de
intelectuales.
estímulos conforrnativos que sobre él
operan. Entonces, los compañeros adLA MOHAJ.IDAD INFANTIL Y
&lt;1uieren un poder que antes no tenian
EL A)IBJENTE
en la estructuración de su fisonomía
La Antropología moderna, al valorar moral. La simple observación empíriel poder de los diferentes factores de- ca nos advierte las transformaciones
terminantes del ser humano da Ja pri- &lt;1uc registra la conducta de nuestros
macía a los factores ambientales. La alumnos debidas a los cambios_ en el
Biología le ha servido de sustento. círcu1o de sus amistades. No es infunJannings ha demostrado que, en las dada la preocupación de los padres
hojas del maíz, los genes que produ- por procurar compañías adecuadas a
cen el rojo, dan este resultado si reci- sus hijos. La Psicología Experimental
ben suficiente luz Solar; de lo contra- ha venido a ratificar cuantitativamente tal conocimiento empirico. La inrio, el color resulta verde.
En el ser humano, la influencia del vestigación arriba -men-cionada, enconambiente en todos sus aspectos, natu- tró una correlación de 0.35 entre la
ralmente, en el moral, es notorio. Esto idea que los muchachos tienen de lo
explica la moral colectiva predomi- bueno y lo malo, con la que sobre los
nante, en los diferentes países, regio- mismos puntos tiene su amigo más innes, épocas, clases o medios sociales timo.
Ha sido honda preocupación de los
particulares etc.
psicólogos
sociales modernos este proEL HOGAR.- De los diferentes círcuJos e instituciones sociales que confor- blema y como la formación de pandiman la moralidad infantil la primacía llas es un fenómeno alarmante en la
la ocupa el hogar. En este aspecto aun- gran urbe actual, se han hecho invesque en otro sentido yerran, están en Jo tigaciones al respecto. Thrasher estujusto quienes estiman al hogar como dió 1313 pandillas en Chicago, conclula célula germinal de la sociedad, Y po- yendo porque son una formación so-

cial indeseable porque en ella se refugia la introversión de los niños que
presentan un déficit de sociabilidad,
debido al ocio mal dirigido, a falta de
recreaciones sanas, a la pobreza, a falta de adecuada lilosofia de la vida de
los mayores o a ineficiencias escolares,
pero sobre todo, a la carencia de un
ambiente familiar normal. Lo más grave del impacto moral de la pandilla es
que la deficiente sociabilidad que lleva
a ella en su seno se ahonda.
Sin llegar a los extremos de la con:
figuración psicológica por efecto de la
pandilla en la escuela :Se observa la
formación de una moral de grupo, que
abarca n veces todo el grupo escolar,
pero que más comúnmente se estructura en varios agrupamientos menores.
La influencia moral de ]a compañia,
no sólo se advierte en la infancia. Hay
grandes ejemplos, entre los adultos,
como el de Goethe y Shiller, Marx y
Engels. En la literatura, es indicativo
el fenómeno de simbiosis moral que señala Unamuno entre Don Quijqte y
Sancho, merced a lo cual el primero
termina por regresar al hogar arrepentido de su quimera, en tanto que el segundo, quijotizando, hace un ideal de
la ínsula que su amo le promete como
premio de sus andanzas.
EL MAESTRO.-La convivencia del
niño con su maestro por uno o más
afios hace suponer que la influencia
moral de aquél sobre t:ste es considerable, pues hasta no proponiéndoselo
sistemáticamente, aún en forma inconsciente todo maestro actúa sobre
sus alumnos de acuerdo con ciertas
normas e ideales humanos que estima
como valiosas . Si se recuerda que hasta la aparición de la adolescencia, la
moral es más que todo un fenómeno de
obediencia e imitación, se tendrá Ja
explicación de 1a influencia considerable que el maestro tiene en la integración moral de sus alumnos, sobre todo en aquellos aspectos de la conducta externa que son en alto grado hábitos externos.
Hartshorne y May contaron los engaños que cometía un grupo del quinto grado al principiar el curso, y encontraron que disminuyeron a la mitad al finalizar el afio de dirección bajo el .cuidado de otro maestro de menos dedicación, los engaños no sólo no
disminuyeron, sino que se presentaron
con mayor frecuencia.
Lo anterior demuestra los diferentes
resultados que se obtie·n en según la diferente personalidad y dediración del
maestro. Desde luego que ello no depende una actitud moralizante empalagosa que asumen maestros faltos de
tacto y de intuición psicológka, que
pretenden regimentar a sus alumnos
queriendo hacerlos de golpe _tal como
ellos se imaginan que deben ser los nifios, sin tomar en cuenta las sanas tendencias de éstos que a veces parecen
indisciplinas, ni la necesidad de una
libre y espontánea evolución. Este tipo de maestros, antítesis de los desaprensivos, se encuentran que sus alumnos, una vez libres de su férula, se
comportan en forma opuesta a •como
eJlos se lo han propuesto.
En la adolescencia la influencia del
maestro, sobre todo en la secundaria,
puede ser más honda, tanto porque el
e_studiante tiene mayor campo de personalidaddes para escoger, como porque el adolescente se replante las cuestiones morales y adopta ideales con
vehemencia. La influencia del maestro sobre la juventud lo evidencian los
grandes fundadores de religiones y de

Armas y Letras + Pág. 5

sistemas filosóficos, como Sócrates.
Esta forma de magisterio supremo no
requiere ni siquiera la influencia directa de la personalidad del maestro,
ya que puede realizarse a través de sus
obras escritas.
LAS RECREACIONES Y LA
MORALIDAD INFANTILES
ASOCIACIONES RECREATIVAS.Su influencia es indiscutible en un
sentido saludable, tanto porque en su
&amp;,eno se desenvuelven libremente numerosas manifestaciones de la personalidad infantil, como porque la simple liberación de energía elimina de
por sí una importante fuente de aberraciones de la conducta.
Voelker estudió el grado de honradez, probidad y espíritu de cooperación en tres grupos de muchachos. El
primero estaba organizado como BoyScouts y se le sometió a la influencia
del estudio, discusión y explicación de
los reglamentos e ideales, en forma intensiva; el segundo también era BoyScouts pero fué sometido a una enseñanza somera; el tercero eran muchachos no organizados. Se observó que
el primer grupo presentó mejores resultados en las cualidades señaladas; a
él le siguió el segundo.
La conclusión que de esto debe sacar
cada maestro es obvia y justifica la insistencia de las autoridades de la Secretaría de Educación en la organizacfón de los muchachos en comisiones,
sociedades de alumnos, clubes, etc.
LECTUHAS ESPONTANEAS.-Se está extendiendo con enorme intensidad
la lectura de los "paquines". Un estudio
hecho en la ciudad de México muestra
que el realizar estas lecturas sistemáticamente. No se han hecho investigaciones para apreciar el grado y la
forma en que esta práctica influye en
la moralidad infantil. Por la abstracción que se advierte en los pequeños
lectores, por la dramatización que hacen de algunos personajes, es de suponer que su influencia es estimable. Por
lo menos puede considerarse indeseable, en cuanto que estraga el gusto literario e incapacita para lecturas de
categoría superior.
En cuanto al efecto de la sección roja de los periódicos, Feton y Hellzig
consideran que es insignificante, debido por una parte a que están escritos
teniendo en cuenta la mentalidad adulta (por lo que no es frecuente ,,er a
muchachos leyendo esta sección) y
por otra, debido a que los delincuentes son descritos en forma repulsiva.
En cambio, la novela de aventuras,
en el último ciclo de la escuela primaria urbana, tiene notabl"e influcn·c ia sobre los lectores que se aficionan a
ellas. Armonizando este género literario con el espíritu aventurero y.. fantaseador del muchacho de esta edad, Je
proporciona un alimento espiritual de
enorme vigor. No considera que en si
misma sea nociva esta influencia, sino
cuando, no ofreciendo la escuela ambiente propicio al desenvolvimiento
del de acción y de iniciativa del muchacho, éste se refugia en el mundo
fantástico de su novelas, que a veces
proyecta en forma fecunda en su vida
real.
EL CINE.-Por Jo general, el mucha
cho de la ciudad va una vez por semana al cinc, lo que ·es de por si demostrativo de su influencia sobre su con-1
ducta. No se necesita más que la sim~

Pasa a la Pág. 8

�CONVOCATORIA

NOTAS SOBRE LIBROS
La Exposición de Pinturas,
Grabados y Dibujos de la
Escuela de Artes Plásticas

La Junta Organizadora del Homenaje Nacional a Salvador
Díaz Mirón, en su Centenario, convoca a los escritores de habla
española a participar en el Concurso Literario que se efectuará
en la heroica ciudad de Veracruz, Ver., México, para conmemo•
rar el PRIMER CENTENARIO DEL NATALICIO DEL EXCELSO BARDO VERACRUZANO,

Manuel MORALES GOMEZ.

Para entonces, peregrino incansable
del arte indigena, habrá de realizar diversos viajes para ir reuniendo datos,
observaciones personales, y formando
su criterio estético por medio de la intuición directa de las ruinas pre-hispánicas, todo e11o encaminado a ]a redacción ele la obra que Jo consagrará:
"Arte Precolombino de México Y de la
América Central".
Además de esta su obra fundamental, colaboró y dedicó su actividad a
varias más: Prologó y anotó los tres
primeros volúmenes de "Fuentes para
la Historia de México" editadas por
Porrua; en mero proyecto se quedaron
una "Historia de las Artes Populares"
y una "Antologia de la Poesia del Siglo XVI". Inconcluso se quedó su
"Cuauhtémoc".

Acto inaugural de la Exposición

El viernes 3 del mes que cursa, la
Escuela de Artes Plásticas que funciona bajo el patrocinio del Departamento de Acción Social de la Universidad,
inauguró su Exposición anual de Pinturas, Grabados y Dibujos.
El Rector de la Universidad, licenciado Raúl Rangel Frías, acompañado
del Jefe del Departamento, licenciado
Fidencio de la Fuente y de altos funcionarios y alumnos de nuestra Casa
de Estudios, entre los que se encontraba el Director de la referida Escuela,
el pintor José Guadalupe Ramirez,
inauguró solemnemente la Exposición
con un breve y enjundioso discurso, a
las 20 horas del aludido día.
La Exposición, comprensiva de cuarenta y ocho cuadros al óleo, cincuenta grabados y treinta dibujos, fue presentada por los siguientes alumnos:
OLEOS: Gerarclo Can tú, Marcos Cué-

llar, Ignacio Ortiz, Juan Jaldón, Felipe
de Jesús García, Silvia Sánchez, Erncstina Aguilar, Maria de la Luz Cantú, Francisco Ursúa, Pablo Ramos, Ismael Prado y Juan Manuel Alvarez.
DIBUJOS: Marcos Cuéllar, Felipe de
Jesús García, Ignacio Ortiz, Osear Amaya, Silvia Sánchez y Jesús Martinez, y
LINO LEOS: Manuel de la Garza, Antonio Pruneda, Guadalupe Guadiana,
Marcos Cuéllar, Gerardo Cantú, Jesús
Martínez, Juan Jaldón, Felipe de Jesús
García, Osear Am3.ya, Silvia Sánchez,
Ernestina Aguilar, María de la Luz
Cantú, Ismael Prado, Salvador Mario y
Francisco Alemán.
La Exposición fué visitada profusamente del 3 al 10, habiéndose clausurado solemnemente en el vestíbulo del
Aula Magna universitaria "Fray SerYando Teresa de Mier", a las 22 horas
del referido viernes.

Un aspecto de la Exposición

Este libro póstumo se nos queda como maravilloso ejemplo de lo que fué
su personalidad. Su mexicanismo integral lo capacitaba mejor que a nadie
para escribir un libro sobre el último
emperador de los aztecas. La dedicación al México Antiguo fué la labor de
Titulo: CUAUHTEMOC.
toda su vida; el libro que lo consagra,
El Arte Precolombino en México es un
Autor: SALVADOR TOSCANO.
ejemplo de penetración psicológica
Editor: FONDO DE CULTURA ECO- aplicada al fenómeno estético indígena. Se puede decir que nadie, antes
NOMICA. México 1953.
que él, entendió mejor nuestro arte
En un limpio y esmerado volumen pre-hispánico. Y ésta, su profunda
nos presenta "Fondo de Cultura Eco- comprensión del complejo cultural innómica" el "Cuauhtémoc'', obra últi- dígena y sus más profundas fuentes
ma de Salvador Toscano, que hubo de anímico-espirituales lo capacita admiser completada por Rafael Heliodoro rablemente para evocar de manera magistral la personalidad de Cuauhtémoc.
Valle.
Pero Toscano va más allá del bióEl propio Heliodoro Valle nos dá en grafo, que conquistado por su biograel prólogo la justa medida de su par- fiado, se vé en la necesidad de colocarticipación .. . "Con orgullo he colabo- lo en un altar y manchar la memoria
rado para que no quede trunco el libro de quienes fueron sus enemigos. Esta
de Toscano." Modestamente nos con- es la razón por ]a cual afirmamos en
fiesa que: " ... aun conociendo el esti- un principio que Toscano es un mexilo del biógrafo y compulsando los tex- cano integral. Comprensor intimo de
tos que consulto, intercalar un matiz o la cultura azteca, alza su voz de prorevivir otro rostro es una tarea en la testa viril en las puertas mismas de su
que no basta amor y conocimiento, si- libro; en las dos primeras lineas de la
no el fuego interior que dá unidad a introducción nos dice: "La civiliza•
Ja forma Cuando se libera del caos."
ción azteca no concluyó a consecuencia de su edad senil, sino asesinada
Rafael Heliodoro Valle, en los tres trágicamente." Y al finalizar la propia
últimos capítulos del libro, que es la introducción afirma: "Pero esta cultuparte que faltaba, ha estado a la altura ra, cuyo símbolo fué Cuauhtémoc,
del resto de la obra, no sólo por la aquella cultura, decimos, tenia derecompetencia y capacidad, sino por el cho a vivir y sobrevivió con una fueramor y devoción que tema y autor le za incontrastable; injertando su saninspiran.
gre, matizando el lenguaje, penetrando
en el arte, modelando el carácter,
Toscano nació en Atlixco, Estado de transformando el gusto alimenticio ... "
Puebla, en el mes de diciembre de
El siglo XVI es expresivo de esta pa1912. Estudió en México, durante la radójica lucha y comuni-ón de dos fuerPreparatoria, él y sus compañeros pu- zas: la española, henchida de presablicaron una de esas revistas estudian- gios, y la indígena, ahogada en sus
tiles de vida pequeña y grandes ilusio- fuerzas.
nes. Fué de los fundadores en 1936 del
Toscano ha realizado en su persona
Instituto de Investigaciones Estéticas
la
sintesis ele dos culturas y ha logrado
de la Universidad Nacional Autónoma,
]a
armonización de ]as dos fuerzas que
en donde colaboró hasta su muerte.
constituyen la esencia de nuestro MéEn 1937 se recibió de Licenciado en xico actual.
Derecho, su tesis "Derecho y OrganiNo fué posible a Salvador Toscano
zación Social de los Aztecas" muestra dar cima a su obra, antes de eso, pagó
las tendencias que ya se perfilaban en simbólicamente su tributo a la tierra
é1. Estas tendencias, dos años después en la falda misma de El Popocatépetl,
serían ya coml)leta dedicación a lo
ese celoso guardián del Valle de Méxique fue su especialidad. En 1939 se
co, su obra, en lo fundamental ya conreorganiza el Instituto de Investigaciocluida, fué completada con gran acier•
nes Estéticas y en é1, Toscano se dedito por Rafael Heliodoro Valle.
ca fundamentalmente a la docencia y a
escribir ensayos sueltos.
Solo tenernos que lamentar que Toscano no haya podido escribir el epiloOcupa, años más tarde diversos go del libro, porque en él estamos sepuestos, Director de la Escuela de Ar- guros que nos hubiera repetido lo que
tes Plásticas, Jefatura del Departa- en Agosto de 1949 nos había dicho en
mento de Artes Plásticas en lo que era una charla de café, "Una cultura no
la Dirección de Educación Estética.
nace sin dolor."

Misión de América....

SALVADOR DIAZ MIRON
El tema del concurso es el siguiente:

r

"ESTUDIO CRITICO DE LA OBRA POETICA DE
SALVADOR DIAZ MIRON"
BASES:
PRIMERA.-El certamen se inicia en la fecha de esta con•
vocatoria y quedará clausurado el día 31 de octubre del presente
año, a las 24 horas. El 14 de diciembre, aniversario del natalicio, se entregarán en solemne ceremonia los"premios correspon•
dientes.
SEGUNDA.-Tienen derecho a participar en el concurso
todos los escritores de habla española.
TERCERA.-El trabajo, cuyo tema ha de ser el antes indicado, constará de 150 cuartillas como mínimo.
CUARTA.-Las obras serán inéditas; sus autores las enviarán en tres ejemplares escritos en papel tamaño carta, a doble
espacio y signados con un seudónimo o lema. En sobre aparte y
perfectamente cerrado, en cuya cubierta estará escrito el men•
donado seudónimo o lema, se incluirán el nombre y la dirección
del autor.
QUINTA.-Los trabajos sé remitirán al H. Ayuntamiento de Veracruz, Ver., México, con especificación de ser para es•
te Concurso Literario.
SEXTA.-El Jurado Calificador estará integrado por los
escritores don Jaime Torres Bodet, ex-Director General de la
U.N.E.S.C.O, ex-Secretario de Educación Pública y de Relaciones Exteriores de México, Miembro de Número de la Academia
Mexicana correspondiente de la Academia de la Lengua Espa•
ñola. Don Alfonso Reyes, Presidente del Colegio de México,
Miembro Fundador del Colegio Nacional, Miembro de Número de la Academia Mexicana correspondiente de la Academia de
la Lengua Española. Don Julio Torri, Catedrático de la Facul•
tad de Filosofía y Letras de la U.N.A.M., Miembro de Número
de la Academia Mexicana correspondiente de la Academia de
la Lengua Española.
SEPTIMA.-La resolución del Jurado será inapelable. El
propio Jurado y la institución convocante decidirán acerca de
los problemas que pudieran presentarse.
PREMIOS
OCTAVA.-El escritor que ocupe el primer
como premio la cantidad de $20,000 (VEINTE
MEXICANOS); se le otorgará el Premio Estatal
"Salvador
Díaz Mirón" ' (en trámite) y se editará
,

lugar recibirá
MIL PESOS
de Literatura
su obra.

NOVENA.-Los participantes que ocupen el segundo y
tercer lugares recibirán "accessit".
DECIMA.-Los autores de los"trabajos premiados, conser•
varán la propiedad literaria de los mismos. Los trabajos remitidos quedarán en poder de la Junta Organizadora convocante.
H. Veracruz, Ver., a lo. de mayo de 1853
JUNTA ORGANIZADORA DEL HOMENAJE NACIONAL
A SALVADOR DIAZ MIRON
PRESIDENTE
LIC. ARTURO LLORENTE GONZALEZ
(Presidente Municipal de Veracruz)
Vicepresidente
Francisco Broissin Abdalá
(Ateneo Veracruzano)

Secretario
Lic. Reinaldo Maldonado Fuentes
(Corresponsalia del Sem. de Cult. Mex.)

Vicepresidente
Lic. Manuel A. Chávez
(Barra de Abogados)

Secretario
Dr. Diódoro Cobo
(Academia de Ciencias)

Armas y Letras + Pág. 6

Viene de la Pág. 2
de las viejas civilizaciones, habría de
plasmarse en cántico y contento en algún Jugar de la tierra donde la atmósfera no estuviera contaminada de sollozos y lamentos. En el suelo que nos
toca vivir tiene que haber un rincón
no hollado por los cascos herrados de
caballerías guerreras, sin sepulcros funerarios y sin tumbas abiertas en espera de la victima sobre la cual una
muerte despiadada tendi'era sus gar•
ÍÍffS.

ILUSION DE AMERICA
Amé.rica, continente nuevo, descubierto a los ojos del mundo, con ser
tan viejo que tiene un origen remoto
que se pierde en lo desconocido, llenaba cumplidamente esa ilusoria necesidad reventona &lt;le expandirse a los
cuatro horizontes perdidos entre la tierra y el mar. Y pronto se estableció
una carrera inmigratoria cual otra de
tales proporciones se conoce a través
del océano misterioso y de los anchos
rios orlados de verdes riberas y festonados por plantas exóticas que representaban, al primer encuentro, la antesala de un paraíso viviente no concebido por la imaginación. Esa carrera no terminó en tierra firme, sino que
más bien se acentuó en forma más intensa, si observa cómo en tan corto número de años el continente fué recorrido hasta en el mínimo detalle de sus
intestinos por los hombres que, prisioneros dentro de las murallas europeas,
no se daban tregua ni descanso en sus
aventuras de· ver, observar, fundar pueblos, aplicar normas de trabajo, cultivar plantas indíge·nas y sembrar de tal
modo las semillas de la conciencia en
un suelo propicio, dócil al brazo, domesticable en su fecundidad y pródigo
en la recompensa. Bañado por la generosidad de todos los climas, el suelo americano dormía esperando la mano ve.Jluda que le tributara las caricias
y sometiera al rudo contraste de la remoción. Hasta el presente, salvo casos
brutales de salvajismo imprevisor que
le esquilman y agotan, permanece como testigo inmutable al servicio del
hombre en su acción fraterna y bienaventurada.
La profecía de los utopistas no es
una negación, ni simple fórmula literaria para satisfacer un vanidoso conce¡::to imaginativo. Arrastrados por el
oleaje del triunfo a corto plazo, también el idealismo contaminado por ]a
velocidad que hizo del hombre moderno un engranaje rotativo del conjunto
mecánico alrededor del cual gira la civilización moderna. Cierto que, en la
medida del progreso experimentado,
en nuestro siglo el hombre debía haber alcanzado su propia liberación, a
base de un estado de conciencia qu~
impulsa los conocimientos humanos.
Pero es que el hombre estudia perfectamente mal sus pr9pias enfermedades. Sin embargo, pese a su incompetencia como promotor decidido del
progreso, los fenómenos históricos
constituyen una avalancha que le envuelve. Y el ideal que, pese a los contratiempos, traza rutas al porvenir,
constituye la promesa formal de cuan~
to la humanidad espera de ese esfuerzo creador.
El mundo marcha y por agrios que
sean los sinsabores nadie podrá dete~
ner la corriente liberadora que dió nacimiento a las naciones americanas.
Hasta aquí su acción ha consistido en
buscar un destino, cada día más claro
y evidente, al punto que en lo que va
del siglo ha concentrado en si las mi-

Armas y Letras + Pág. 7
•

radas del universo social. Ya no es posible negar su gravitación en todos los
fenómenos de la vida mundial, que
ejerce por derecho propio y con poder
imperativo de su potencial moral y
económico. De un lado el industrialismo acelerado 1 pero seguro, obliga a
reaccionar vigorosamente a quienes
hasta hace poco consideraban conquitente de conquista. El periodo histórico de formaciQn ha pasado y encuéntrase en el de consolidación, de plasmación. Del otro, su formación cultural rredomina como agente civilizador
que lleva de uno a otro extremo de la
tierra los conocimientos adquiridos durante un siglo de madurez. Actualmen~
te encuéntrase en pleno apogeo crea- '
LrizJ animada por un ideal civilizador
· que es la exaltación más preclara del
cspiritu individualista, consciente de
que al progreso no podrá materializarse sin su concurso. Y sin estar plenamente agotado el proceso de formación, lo que evidencia que no se ha alcanzado la plenitud del destino, el futuro inmediato presentará sorpresas
conducentes al triunfo de ese afán que
comprime la conciencia continental.
,.Las nuevas generaciones están salvando errores de concepto, construyendo
la propia historia que hasta hoy fué
relato de un pasado sin ayer.

1

!
1'

América encuéntrase en el camino
de las grandes realizaciones. Europa
convulsionada está gestando la rnvolución que de alli se espera y cuya consecuencia tendrá que repercutir en el
nuevo mundo, donde encontrará su
propia expresión. Atenazado el continente por innumerables problemas de
todo orden, las condiciones imperantes no podrán subsistir a los embates
tle la fuerza arro11adora que toma cuerro en el curso del tiempo. Agotado por
una lucha secular en que derrochó sus
energias y sometido a la dura disciplina que una cruel realidad ~conómica
impone, sus hombres piensan en su
futuro destino al otro lado del mar,
La vida va perdiendo sus encantos de
larga distancia. Esquilmado su suelo
y sometido a la penosa evidencia de
divisiones intestinas de orden social,
con sus divisiones de razas y ambiciones, la desolación va cundiendo con
caracteres alarmantes. Tantas han sido las arbitrariedades originadas por
el error y tan complicados los problemas latentes que sólo una verdadera
rerolución de fondo podrá encontrar
un equiJibrio momentáneo en su sistema actual de vida. América tendrá
que ser la heredera de ese acontecí•
miento que se perfila con rasgos particulares en la conciencia mundial.
El grado de madurez a que llegaron
los nuevos puebl9s continentales, tanto en el orden moral como económico,
le habilitan para ser los herederos de
esa transformación social que se anuncia. Hoy día, apagados los volcanes
que le convulsionaron en el corto periodo de su existencia política, puede
admitirse que forma un conjunto homogéneo de naciones iniciadas a un
fin común. Sin problemas raciales ni
económicos que dificulten su desenvolvimiento normal, el porvenir le confía los destinos de la humanidad futura. Su grado de capacitación moral,
que gravita por derecho propio y se
extiende a los confines del universo,
le capacitan para est3b1ecer en suelo
americano una nueva civilización basada en los principios de la libertad
que dieron nacimiento a su vida social. Hoy se encuentra ante un destino
privilegiado, que los hombres del mundo reconocen y en él tienen puestos
los ojos y el pensamiento. Tan noble
misión _. que acicatea una cultura latina confundida con otra corriente au~
tóctona, es comparable solamente con
los más grandes acontecimientos históricos, cuya esplendorosa magnificencia podrán medir los poetas del futuro.

1

¡,

�Algunos Problemas ...
Viene de la Pág. 5
ple observación vulgar para percatarse
de que ]a película que el muchacho en
edad escolar prefiere, es la de acción,
en la que el que tiene la justicia también tiene Yalor para hacerla triunfar,
así como la ¡;clícula cómica. La que
le despierta ideales es la primera, sobre todo si la trama se desenvuelve en
episodios, a modo de que penetra hondamente en su interés.
La emoción que el muchacho pone
desde antes de ir al cine, la que revela durante la función, 13 intensidad
con que comenta al día siguiente la
pe1icula, y la dramatización que en
sus juegos hace de las películas y de
los personajes que más le han afectado, son pruebas evidentes del poder
que el cine tiene como configurador
de la moral infantil.
Tlrnrstone ha estudiado el efecto de
varias películas sobre las actitudes de
!os muchachos, notando que en todos
los casos el efecto es notable. "Calle
de suerte'\ formó una fuerte animad-•
versión hacia los juegos de azar; "Eran
Cuatro Hijos", tuvo un efecto favorable hacia los alemanes; con la peJícula
"Nacimiento de una Nación", los muchachos se transformaron en adversarios de los negros. Lo que prueba que
con el cine no sólo se presentan personajes que se constituyen en ideales de
los mnchachos 1 sino que también se influye en cuanto a los criterios de conducta general que adoptan los niños.
La facilidad con que las películas influyen en uno y otro sentido se expli-

ca si se recuerda que en esta fase los
ideales se adoptan por imitación y no
por análisis discursivo.

Todo lo anterior hace pensar seriamente en el enorme dallo que produce
en la configuración de la moral colectiva un cine que, como el nuestro y el
norteamericano, no está inspirado más
que en un criterio comercial, con el
gravante, el segundo, de que recientemente se ha convertido en instrumento
de dominio imperialista.
LA ESPECIFICIDAD EN LA
EVOLUCION MORAL

1

La concepción ingenua de la moralidad estriba en considerar que el
hombre bueno lo es iguahnente en todas Jas situaciones, Jo mismo que el
malo lo es asi en todas las posibilidades a las que se enfrenta. Pero la observación atenta nos percata de que
ello no es así. Hay individuos caritatiros, que sin embargo pueden ser deslraks; hay sujetos con un acendrado
sentido de veracidad, que sin embargo
son despiadados o indiferentes al dolor del prójimo. Estudios hCcl10s entre delincuentes revelan que los criminales repugnan el hurto, y viceversa.
Tales observaciones han llevado a 13
tesis de la especificación, similar a la
Thorndike en la teoría del aprendizaje, que afirma que no hay un;¡ moralidad general en el individuo, sino un
conjunto ilimitado de aprendizajes de
respuestas correctas. Tal teoría se ve
comprobada en la moralidad infantil.
Ln muchacho puede aprender a no
me.n tir a sus compañeros de club, pero puede hacerlo ante su maestro. En
el estudio que hizo Voelker con el mejoramiento moral de los Boy-Scouts
encontró que, aunque habían fortalecido ciertas virtudes que particularmente rncuentran campo propicio en este
ti~o de asociación, no habían mejorado narla en la comisión de engaños.
Basimdose en esta tesis, Charters sostiene que 1o ideal de la educación moral seria adiestrar al niño en respuestas a todas las situaciones características de la vida infantil y adulta; pero
que, como esto seria imposible, se ne-

ccsita seleccionar una larga serie de
situaciones y hacer que el niño aprenda a responder adecuadamente a ellas.
En similar punto de vista se apoya
Elgin, quien recomienda que los lunes
se enselle moral, los martes modales,
los 11':.iércoles respeto a la propiedad,
los jueves la economía, y los viernes
patriotismo.
Las anteriores consideraciones estitn
parcialmente en lo justo, ¡:or cuanto
sellalan que el niño no adquiere de
golpe una moralidad general, sino que,
a medida que su experiencia se va enriqueciendo, va aprendiendo, por imitación y por hábito, conexiones adecuadas entre situaciones y respuestas.
Conduce, además, a la conclusión saludable de que la moralidad no se adquiere con consejos generales, abstractos, sino mediante la experiencia adquirida a través de múltiples situaciones que la vida escolar debe fomentar.
Sin embargo, yerra en cuanto desconoce la facultad que el muchacho va
adquiriendo a medida que su experiencia e inteligencia se amplían para
generalizar sus respuestas adecuadas,
llegando a Ja formulación sobre todo
mediante la ayuda oportuna del maestro y sus padres de normas de conducta cada vez más amplias, hasta Ilegar a
amplios principios morales dentro de
los cuales caben, no sólo Jos casos a
los que él se ha enfrentado sino un
vasto campo de situaciones desconocidas para él.

Benito Lynch
Viene de la Pág. 3
sus galas en esta novela, pero Lynch
con ella ha sabido crear un grupo de
tan excelentes personajes y una acción
tan dinámica que desde ella ya puede
aspirar a un nombre distinguido en
nuestra novela.
El argumento es también simple y
de final tr3gico: Don Francisco Suárez, el patrón, educa su hijo, y en realidad su único familiar, en Buenos Aires y Europa; y cuando éste regresa
terminados sus estudios de ingeniero,
rcro sin haber asimilado el mundo euroFeo, le choca el carácter embrutecido del padre y el hostil aspecto de la
hacienda, cayendo en una desorientación e inconformidad que llegan a su
clímax cuando se enamora de la misma muchacha de la que el padre está
también enamorado. El resultado final es que padre e hijo se disgustan y
distancian y un día que ambos se encuentran ante la puerta de la casa de
rlla, de l\Iarcelina, el hijo, ciego por
completo mata al padre para caer a su
vez apuñaleado a traición por Cosme,
capataz de la estancia a quien él en
ocasión anterior humillara y golpeara
brutalmente. Cn infeliz loco ante los
cadiJ.,,cres hará el símil de e1los con
los caranchos, es~s aves de rapiña que
existen en la pampa.
Padre e hijo -don Francisco y don
Panchito- estii.n muy bien trazados, el
padre mejor que el hijo, que a ratos se
le escara a Lynch, pues de él se esperan actos más congruentes y lógicos.
Don Francisco tiene extraordinario relieve: valiente, impulsiYo, de una violencia ilimitada, sin tope alguno, que
ha sido incrementada por la propia
soledad; viudo y el hijo estudiando en
el extranjero, no había control a su carácter. Por eso cuando el hijo regresa
no piensa que su norma sufra cambio
alguno. Siente orgullo ¡.:or el hijo y espera en él a su sucesor en todo, de ahí
su complacencia, aunque no se lo confiese , cuando don Panchito se enfrenta con Cosme el capataz y lo golpea
sin consideración alguna.
El personaje don Panchito resulta
en cierto sentido más interesante y sin
embargo hay en él muchas contradicciones, no como concepción psicológi-

Armas

y

ca sino en la presentación ele algunos
episodios en que es actor. Don Panchito en el fondo es un caso de frustración: no se acomodó a la vida europea como tampoco le acomoda la estancia bajo la égida paterna. Pero, y
esto es lo principal, no tiene el coraje para Juchar contra el ambiente negath·o que encuentra. Todo Je mo~csta, tudo le mortifica, quiere irse lejos
y sin embargo sueña con las cosas que
hará y las planea en su mente, pero todo c¡ucdarú en planes, en sueños, y lo
que únicamente realiza 1 el enamorarse
de la mujer que le está vedada por ser
también el amor del padre, lo lleva a
cato 1:or caminos que le costarán la
vida . Su acometividad y juventud las
malgasta inutilmente en furiosos excesos: maltrata ló mismo al infeliz de
Mosca - personaje de gran interéscomo a Cosmc el capataz, pues con
mucho del valor y la brutalidad paterna no se para en mientes con quien
las emprende. No consideró a los infelices peones mejor que a sus animales y es curioso ver como le-repugnan
los impulsos violentos del padre cuando no domina los propios. Y en esos
actos resulta negativo don Panchito:
no se concibe que este joven de preparación superior actúe tan paradójicamente sin una sucesión adecuada, o la
explicación debida, en esos episodios.
De los otros personajes, Marcelina,
cstú muy bien, r,one una nota dulce y
suave dentro de tanta violencia. Cosmc, rencoroso y vengativo está correc·tamenle retratado. En cambio el loco
Mos·ca que está delineado física y moralmente a maravilla al final es puesto
a filosofar con demasiada lucidez cuando hace la comparación de los patrones muertos con los caranchos.
Hay además en toda la novela un
realismo tan fuerte y exposición tan
apasionada que desde la primera pagina se apodera del lector una emoción intensa.
El otro triunfo de Lynch, el "Inglés
de los Güesos" presenta también al
amor tejiendo tragedia, pero aquí los
elementos de que se vale tienen un mejor sentido en relación con la acción.
También la trama es simple, más
aun que en "Los Caranchos": Un antropólogo inglés, de no muy noble figura, provoca la risa en una estancia
donde llega en busca de fósiles. Todos
hasta Balbina, la chica del puesto, se
reirán de Mr. Gray, pero esta risa se
va disipando cuando el contacto diario hace a los gauchos irse encariñando con este hombre bonachón y comprensivo de su ignorancia y majaderías. Balbina paso a paso irá cediendo de Jo que primero es casi un odio
mortal por Mr. Gray hasta enamorarse
con tal pasión que Jlcga al suicidio
cuando el inglés ¡~arte a pesar de sus
súplicas y lamentos. Aquí el lector
ruede seguir casi día a día la vida de
esta chica inocente y amiga de hacer
maldades al principio, hasta que se
convierte en mujer por el despertar de
un amor ilimitado. Y también asiste
a la tortura que su mente simple vive
al no comprender que no pueda ser
corres¡:ondido su deseo de que su amor
encuentre igual amor y sacrificio, sin
darse cuenta del abismo que hay entre
ella Y el hijo del lejano pueblo que frio
y calculista no puede quedarse a su
lado.
Con el "Inglés de los Güesos" Lynch
llega al clímax de realización no sólo
tle personajes ~ Balbina y el inglés son
e~cmplares- sino de acción. No hay
los desafueros y catástrofes de sus
otros episodios. Las escenas se suceden lógicamente y el final trágico es
el desenlace posible y único que cabía aunque e11o representaba el sacrificio de Balbina.
A través de todas las novelas campestres de Lynch se encuentran además una serie de características comunes que valen la pena de señalar:

Letras + Pág. 8
'

El escenario es en todas casi el mismo: campos con lagunas, bajos, pobres, estancias sin árboles, alejadas de
los centros o terminales ferroyiarias.
l.ynch sólo dibuja a grandes rasgos la
escena 1 pero la realza muy a mentido
con descripciones minuciosas, de pequeiios detalles.
En ellas hay preferencia por el diálogo. Sus descl''ipciones son breves 1
pues psicólogo forjador de caracteres
con relieves estéticos siempre aspira a
que la atención recaiga en los intensos diá logos y las acciones de los per.rnnajes. Hubiera sido interesante ver
a Lynch corno autor teatral.
Por último podemos notar como hay
una casi continua repetición de sus ti1:os: Don Francisco de "Los Caranchos", colérico, cruel, duro, es el Don
Pepe de "Los Antojos de la Patrona" y
el patrón de "Palo Verde". El capataz
Aguilera de esta última es el mismo
Pantalión del 'Romance de un Gaucho". De los personajes femeninos,
l\lar celina y Balbina pueden tomarse
como gemelas, y la madre en los cuentos, es la patroncita dulce y abnegada
en "Los Antojos de la Patrona". Aún
en los personajes menores hay este duplicar de tipos.
Continuando por este camino también podemos encontrar que los estados emocionales en los actores se ajustan a tres clases: el colérico de los patrones, el suave y dulce de las mujeres
y el simple y humilde de los gauchos.
Hay otro género literario que Lynch
cultiva con éxito: el cuento. La colección que publica bajo el nombre 'De
los Campos Portellos" es una magnifica exposición de personajes y escenas
en que cada cuento, (son trece en total) puede ser considerado como el capítulo de una interesante novela. Personajes y acción son los mismos que
encontn1mos anteriormente: la estancia, los patrones, y los gauchos. En un
grupo de ellos, un niño, con mucho de
autobiografía, es el protagonista. Admira cumo Lynch se adentra y profundiza en su mente infantil e inocente
desde los · primeros años hasta su existencia adulta. Estos cuentos además
son narrados tierna y dulcemente. Algunos pueden resistir airosos 1a más
severa critica.
Y para ternlnar nuestros comentarios sobre Lynch, deseamos insistir,
una vez más, en la falta de datos sobre
su persona, apenas si a su muerte la
1~rensa dá la noticia: En una revista
argentina, "Libros de Hoy" correspondiente al número enero-febrero del presente año, sin titular alguno, ni gran
crónica, leémos esta sencilla nota necrológica:
"A la edad de sesenta y seis afias
falleció el mes pasado el escritor
BENITO L YNCH. Hacia ya algunos años que Benito Lynch vivía
completamente retirado sin publicar nada."
Ni ·siquiera la fecha exacta, como,,
ocurre con su nacimiento.

ARMAS Y LETRAS
Organo Mensual de la Universidad de Nuevo León
INDICADOR:
Redactores
Raúl Ilangel Frias
Fidencio de la Fuente
Francisco M. Zertuche
Genaro Salinas Quiroga
• Alfonso Reyes Aurrecoechea
Enrique Martínez Torres
Guillermo Cerda G.
Adrián Yáñez Martínez
Director
Lic. Fidencio de la Fuente
Oficinas _
Wáshington y Colegio Civil
Monterrey, Nuevo León,
MEXTCO

�</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="213">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3142">
                <text>Armas y Letras</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="479186">
                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="482400">
            <text>Armas y Letras</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="482402">
            <text>1953</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="53">
        <name>Año</name>
        <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="482403">
            <text>10</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="482404">
            <text>7</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="482405">
            <text>Julio</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="482406">
            <text>1</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="100">
        <name>Periodicidad</name>
        <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="482407">
            <text>Mensual</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="482423">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751803&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="482401">
              <text>Armas y Letras, Órgano mensual de la Universidad de Nuevo León, 1953, Año 10, No 7, Julio </text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="482408">
              <text>Departamento de Acción Social Universitaria</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="482409">
              <text>Literatura mexicana</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="482410">
              <text>Historia crítica</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="482411">
              <text>Arte mexicano</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="482412">
              <text>Narrativa</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="482413">
              <text>Ensayos</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="482414">
              <text>Poesía</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="482415">
              <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="482416">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Departamento de Acción Social Universitaria</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="482417">
              <text>01/07/1953</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="482418">
              <text>Revista</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="482419">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="482420">
              <text>2014732</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="482421">
              <text>Fondo Universitario</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="482422">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="86">
          <name>Spatial Coverage</name>
          <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="482424">
              <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="482425">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="482426">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="9994">
      <name>América</name>
    </tag>
    <tag tagId="707">
      <name>Arte</name>
    </tag>
    <tag tagId="27467">
      <name>Benito Lynch</name>
    </tag>
    <tag tagId="27468">
      <name>Moralidad infantil</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
