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                  <text>Organo Mensual de la Uníversídad de Nuevo León
Registrado como artículo de 2da. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de abril de 1944

No. 8

Año X

D. A. S, U.

Agosto de 1953

El Punto de Partida·de ''El Ser
y el Tiempo", de Heidegger

(;/ maedlro

2)on Ra/aef 2)e/gaJo

F. CAR'.\lONA NEN"CLARES

.I.
Adviene un momento, en la elaboración de pensar, en que
el lenguaje tradicional y consagrado donde venía forjándose re•
sulta pobre, equívoco e incompetente, en consecuencia para per•
seguirla. Entonces el lenguaje tradicional tiene que ser abandonado. Siempre ha ocurrido así; la tradición se prosigue quebran•
tándola. Es el caso, por ejemplo, de Sócrates, Aristóteles, Plotino, San Agustín, Galileo, Descartes, Kant y Hegel por lo menos.

Cada uno pi-ese~ ~ n...,.._ fenaa.de expresión, lo cual sign.,i.flca, en reláción con lo que venimos diciendo, que .ibr tridld~
especulativa y su lenguaje propio sufrieron ese quebrantamien•

to, inevitable a la biología del sobrevivir. Una situación vital
nueva requiere un nuevo lenguaje.

.. ...
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~

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.

El .llaeslro Don Rafael Delgado

Las soleadas tierras veracruzanas pueden gloriarse en estos
días al conmemorar el centenario natal del escritor y maestro
Don Rafael Delgado.
Las fuentes literarias de este exuberante escritor y cuentis•
tista maravilloso han de senderearse en las letras de Don José
María de Pereda por su casticismo impar, su amor y apego al te•
Pasa a la Pág. 8

Es también el caso, una vez más, del
existencialismo. Representa una nueva toma de posición del sér humano
ante sí mismo, el tú y el cosmos; de
aqui la intima exigencia de un lenguaje compatible con nuestra realidad vital y las pretensiones especulativas de
aquél. Que el existencialismo signifique un descubrimiento, o en términos
más omnipotentes, la Filosofía, o que
- por lo contrario- sea el resultado
de la acumulación de todos los desperdicios desprovistos de carta de naturaleza en la historia del pensamiento,
son actitudes posibles frente a él; ninguna invalida el hecho que acaba de
fijarse independientemente de nuestro
juicio, el existencialismo es una cosmovisión inexpresable en el lenguaje
tradicional. Está forjando el suyo porque no lo había. Cimiento y expresión
los levanta al mismo tiempo.
La cosa resulta obvia por sí misma.
Ni siquiera valdría la pena señalarla
excepto en el caso -que es el nuestro- de enfrentarnos en lo que sigue
al vocabulario que el existencialismo
maneja en la larga y, exasperante batalla de quinientas páginas de 'El sér
y el Tiempo", de Heidegger. Porque
se trata de una batalla dirigida a lograr la transparencia de la expresión
idónea a la nueva toma de postura donde encarna el impacto de todo lo que
ha sucedido al sér humano desde finales del XIX. Basta abrir un periódico
para que nos asalte: tecnocracia y fascismo, esterilidad democrática y revolución coniunísta, asfixia de la ciencia
físico-matemática clásica y hallazgo de
lo lívido como raiz de lo psiquico, etc.,
etc. Manifestaciones heterogéneas en-

tre sí y homogéneas en el fundamento
último; nuestro sér. Pues nada humano es ajeno a la Filosofia.
-IIEn la especulación filosófica se atraviesa hoy una situación de perplejidad. Carecemos de una respuesta a la
pregunta que interroga por el ente.
Hay que hacer de nuevo la pregunta
que inquiere por el sentido del sér. Incluso la fórmula satisfactoria de la
pregunta está ausente; no la encontramos en los tratados. El tiempo es el
horizonte posible de toda comprensión
del sér. Constituye la meta provisional
de esa comprensión.
Como pregunta expresa de una investigación efectiva ha enmudecido
desde Platón y Aristóteles; perdurando hasta Hegel, empero, lo que ambos
lograron. Pero ya se ha trivializado.
También se desarrolló desde los griegos la convicción de que la pregunta
es superflua, sancionándose su omisión. De aquí nuestra actual perplejidad. Se dice, por ejemplo: el sér es el
más universal y vacío de los conceptos,
su naturaleza indefinible resiste a todo intento de definición, sería superflua, además, la definición porque todos usamos el concepto comprendido
en cada caso lo que queremos decir.
Estos son los prejuicios que alimentan
la situación respecto a la pregunta por
el sentido del sér.
Provienen de la Ontología antigua.
La exégesis de dichos prejuicios requiere, a la manera de hilo conductor,
Pasa a la Pág. 2

��terroga por el sentido del sér. Diluci- ción que se cierne por los aires o es la
demos ahora la ~regunta desde los ele- pregunta más de principio y concreto
.., •l.: ~ ,..rnentos est'ruéfurales del preguntar. La a la par?
Ser es el sér de un ente. El univerdirección en que se mueve la pregun- Viene de la ta. Pág.
ta viene de lo buscado, luego el senti- so de los entes -la historia, la naturado del sér da dirección a la pregunta leza, el espacio, la vida, el sér ahí, el
la reiteración de Ja pregunta. Son tres por el sér. No sabernos lo que signifi- lenguaje, etc., forman los temas de la
los prejuicios que debemos examinar, ca el sér, pero cuando preguntamos investigación científica. Los concepsólo en la medida que sea evidente la qué es el sér ya estarnos insertos en tos fundamentales que brotan ahí, rereiteración de la pregunta: 1) "el sér cierta comprensión del "es" sin que sultan los hilos conductores que abren
es el más universal de los conceptos" podamos fijarlo en conceptos. Ni si- el campo de cada tema de investiga(Aristóteles, Meta{., B4,1000 a .21). quiera tenernos noción del horizonte ción y las cosas investigadas.
''Cierta comprensión del sér esta ya válido para fijar el sentido del sér.
Por todas partes se ha despertado
incluida en toda aprehensión de un
El sér determina a los entes en cuan- hoy una crisis análoga. La matemática
ente" (Tomás de Aquino, Sum. Theol. to a entes, pero el sér de los entes lucha entre el formalismo y el intuiU' qu.94 a.2) Según el vocablo de la no es un ente. El sér quiere decir de cionismo como manera de asegurar el
Ontología lledie,·al, el ser es un trans- los entes y requiere una forma pecu- acceso a su objeto. En la Física, y con
cencles va identificado por Aristóteles liar de mostrarlo que se diferencia la teoría de la relatividad, nos enconcomo I~ •unidad de la Ontología. Aris- esencialmente del modo de descubrir tramos ante el dominio de las cosas
tóteles puso, pues, el problema del sér los entes. La cual reclama nuestra pre- que le está previamente dado; o sea,
sobre una base fundamentalmente nue- gunta por el sér.
ante el problema de la materia. En la
·rn siendo esto todo lo que hizo. Ni él,
Llamamos entes a muchas cosas y Biología se trata de forjar un concepni las escuelas tomista y escotista lo- en distintos sentidos: a) ente es todo to nue\·o de la forma de ser de lo vigraron aclarar el concepto. _J_Iegel_ se aquéllo de que hablamos o mentamos viente, remontando las respuestas del
mantiene en la misma direcc1on e m1- en relación con los modos de condu- mecanismo y vitalismo. En las cienportancia al definirlo como l? "inme- cirnos; b) ente es también aquéllo que cias históricas del espíritu se ha incrediato indeterminado" aun mas, ab~n- somos nosotros mismos y la manera de mentado la urgencia de llegar a la readonó la investigación en el punto, vis- serlo. Aquí se abre la pregunta de cuál lidad histórica misma utilizando la
lumbrado por Aristóteles, de la unidad es el ente en que debe leerse el senti- tradición, su expresión y transmisión.
del sér frente a la pluralidad de las do del sér, de qué ente debe tomar su La Teológia, por su parte, busca ahocategorías.
.
punto de partida al preguntar que nos ra una interpretación del sér del homEn resumen: conforme a las autori- abre la perspectiva del sér. ¿Habrá un bre relativamente a Dios lo más radades citadas, el sér es el mas univer- ente ejemplar, preeminente, o puede to- dical posible.
sal de los conceptos, el más claro Y su- marse un punto de partida arbitrario?
Conceptos fundamentales son, por
perfluo, por ente, su investigación. Lo
La claridad que exige la pregunta lo tanto, aquellas determinaciones en
cierto es para Heidegger, que es pre- por el sér implica que sea posible la las cuales se alcanza una comprensión
cisament~ el más obscuro. Se impone recia elección del ente ejemplar, po- previa y directa del dominio de las cola reiteración de la pregunta. 2) Por niendo de manifiesto su genuina for- sas que sirven de base a todos los obun tratado de Pascal se constata que la ma de acceso; o sea, el modo que nos jetos temáticos de una ciencia. La insuprema universalidad del sér lo c_o~- ofrece de acceso al sér. El ente de que dagación del dominio mismo tiene que
vierte en indefinible, porque la defm1- se trata somos nosotros mismos; las ser anterior a las ciencias positivas y
ción se hace por conceptos más altos maneras de preguntar, la pregunta puede serlo, (el puede, subrayado por
o más bajos. Definirlo nos hace caer misma por el sér constituyen el modo Heidegger). La labor de Platón y Arisen el absurdo de emplear lo definido de ser de un determinado ente. Noso- tóteles lo prueba. Todo este preguntar
en la definición; no puede concebirse, tros, los que preguntamos, somos ese - Ontología, en el sentido más ampor lo tanto, como un ente; no :i_&gt;Ode- ente. El desenvoh-imiento de la pre- plio-- tiene menester de un hilo conmos predicar de él un ente. ~l ser_ n? gunta tiene que hacernos ver el sér a ductor porque el preguntar ontológico
es lo que se dice un ente. Su mdef1m- través del ente que pregunta. Lo pre- es, sin duda, anterior al preguntar ónbilidad no dispensa de preguntar por guntado en la pregunta es el modo de tico de las ciencias positivas. Ahora
él sino que nos intimida a preguntar. ser del ente que la hace; en fin, la pre- bien, el problema ontológico de trazar
3) Todo el mundo comprende esto: ''el gunta nos determina, al hacerla en
una genealogía de los distintos modos
ciclo es azul". Al comprenderlo se ma- aquéllo por lo que inquiera e interro- posibles del sér necesita comprender
nifiesta la incomprensibilidad del sér, ga. ¡\'uestro ente es un sér ahí que tie- lo que se mienta en la expresión; "ser".
c~yo sentido se embosa en la osc~- ne, entre otros rasgos característicos, l Entonces, toda ontología, por rico que
dad de Ja Iflhrma expresión o expresio- la posibilidad de ser que es el pregunsea y bien remachado que esté el sisnes análogas. Por lo cual se reitera tar.
tema de categorías ele que disponga,
también la necesidad de la pregunta.
Semejante empresa cae, al parecer, resulta ciega en el fondo y, además,
La consideración de los tres prejui- en un patente circulo. Pues, en primer una desviación de su mira más pecucios pone de manifiesto: a) que falta término, determina en su forma de ser liar si antes no Jia aclarado suficientela respuesta a la pregunta; b) que la el ente que somos nosotros y, en se- mente el sentido del sér, por no haber
pregunta misma carece de dirección. gundo término, sobre esa determina- concebido el aclararlo como su proDebemos, pues, formular la pregunta cic'&gt;n se hace la pregunta. Damos por blema capital.
de una manera suficiente. El formular- supuesto entonces, en la pregunta,
La investigación ontológica da a la
la se implica en la reiteración.
aquéllo que la respuesta aportaría. Pe- pregunta que interroga JJor el sér su
ro de hecho no hay ningún círculo. El preeminencia científico-material, que
- IIIsér es dado por supuesto; sin embar- no es, por cierto, la única.
go, no como concepto, a la constituQuizá nuestra pregunta por el sér se- ción esencial del ser ahí, que es nuesV
ñala la pregunta fundamental de la tro modo de ser antes, le es inherente
Filosofía. Para saberlo dilucidaremos una cierta comprensión del sér en el
Jo que es inherente, en general, a una que nos movemos siempre.
La ciencia se define como un conpregunta; o sea, buscar; b) la direcEsa comprensión del sér es inheren- junto de proposiciones verdaderas coción del buscar Yiene de lo buscado; te, se insiste, a la constitución esencial nectadas por relaciones de fundamenc) el preguntar tiene inherente aquéllo del sér ahí. En la pregunta por el sér tación. Todas las ciencias tienen, en
de que se pregunta. d) el "preguntar no hay, por lo tanto, ningún Circulus cuanto modos de conducirse del hompor" es, de algún modo, ''preguntar a" in probando sino una retro-referencia bre, la forma de ser de este ente, el
e) en el preguntar buscamos el cono- de aquéllo que se inquiere, el sér, al sér ahi. Pero la investigación científicer qué es y cómo es un ente: f) en el preguntar mismo, que es el modo de ca no es la única ni la ri1ás inmediata
buscar se trata de manumitir y fran- ser nuestró. El sér ahi está referido a forma r.osible del sér ahí. Está señalaquear, libertándola, aquéllo por lo que la pregunta sobre el sér. Luego, somos da de otras maneras entre todos los
se pregunta.
el ente dotado de la preeminencia bus- entes. Dilucidaremos en Jo que sigue
Ahora bien, la pregunta que se in- cada; el sér ahí debe funcionar como la c;:ue tienen de señalado entre los devestiga aquí es esencialmente teoréti- aquel ente a que se pregunta en lo pre- más.
ca: sólo eJI a lo es. Quiere traducir en guntado. Todo lo cual no muestra la
El "sér ahí" no es un ente que se liconceptos -manumitir y determinar- preeminencia, ni decide sobre la fun- mita a ponerse delante de otros. Lo es
lo preguntado. La meta del preguntar ción del sér ahí; anuncia ambas cosas, esencialmente inherente éste: ser en
teorético culmina en la conceptuación._ simplemente.
un mundo. Está ónticamente señalado
En el concepto reside aquéllo por Jo
porque en su sér le va éste su sér; o
que se pregunta y la tendencia del presea, en nuestro sér de entes se juega el
-IV sér como tal. El sér ahí se comprende
guntar es, también, el concepto. Examinada como forma de conducta, la
en su sér, más o menos expresamente.
pregunta es un carácter del sér de
Se ha motivado la necesidad de rei- El sér está abierto al ser ahí como uno
quien pregunta, porque hay dos modos terar la pregunta tanto por lo venera- de sus rasgos peculiares; con su sér y
de preguntar: a) el preguntar sin más, ble de su origen como, sobre todo, por por su sér le está abierto; una de las
in transparente a lo vreguntado; b) el la falta de una respuesta determinada; determinaciones del sér es el ser ahí.
preguntar que ve a través de si en la incluso se ha motivado por la ausencia Luego, lo ónticarnente señalado del sér
dirección de la pregunta misma. Ver- de la pregunta misma hecha en forma ahí reside en que éste es ontológico;
dadero preguntar, el segundo.
satisfactoria. ¿Para qué servirá la pre- mejor dicho, pre-ontológico ya que se
La pregunta que hay que hacer in- gunta? ¿.Es el asunto de una especula- reserrn el titulo de Ontología para el

El Punto de.

•

•

1

Armas

y

Letras + Pág. 2

preguntar en forma teorética por el
sentido de los entes.
El sér mismo, relativamente al cual
puede conducirse y se conduce siempre de alguna manera el sér ahí le llamamos (el plural es de Heidegger)
existencia; la esencia del ente que somos nosotros reside en que vive en cada momento el sér como sér suyo; por
lo demás, el sér ahí se comprende, así
mismo partiendo de su existencia: de
su posibilidad de ser él mismo o no
serlo. Posibilidad en la que: a) ha caído; b) ha crecido en ella o, c) ha elegido el propio sér ahí. El problema
de la existencia sólo puede liquidarse,
en consecuencia, en el propio existil',
en el existir mismo; la existencia es la
incumbencia óntica -o la tarea óntica- del sér ahí. Las ciencias son modos de ser del sér ahí en que éste se
conduce relativamente a entes que no
necesitan ser él mismo. Las ontologías
de los entes cuya forma es distinta de
la del sér ahi tienen sus fundamentos
y motivos en la estructura óntica de
éste.
Las ciencias son modos de ser del
sér ahi en que éste se conduce relativamente a entes ninguno de los cuales
necesita ser el mismo sér ahí. Las ontologías que tienen por tema los entes cuya forma de ser es distinta de la
forma de ser del sér ahi tienen, por
consigüiente, sus fundamentos y motivos en la misma estructura óntica del
sér ahi. Dicha estructura encierra una
comprensión pre-ontológica del sér.
Hé aquí por lo tanto, lo que el sér
ahí manifiesta como preeminente: a)
la primera señal de preeminencia es
Cf.Ue este ente es, en su sér, determinado por la existencia; b) la segunda,
ontológica; determinado en su sér por
la existencia, el sér ahí es ontológico;
c) tercera, el sér ahí tiene la condición óntica-ontológica de ser la posibilidad de todas las ontologías. Es, en
resumen, el primer ente a quien debe
intenogarse por el sér.
La ciencia se define como un conjunto ele proposiciones verdaderas conectadas por relaciones de fundamentación. Las ciencias, modos de conducirse del hombre, tienen la forma de
ser de este ente, el sér ahi. La investigación científica no es la única ni la
más inmediata forma posible del sér
ahi. Está señalado de otras maneras
entre los entes. Las dilucidaremos en
lo que sigue.
El sér ahí no es un ente que se limite a ponerse delante de los otros, le
es esencialmente inherente esto; ser
en un mundo. Está ónticamente señalado porque en su sér le va este su sér;
o sea, en nuestro sér de entes se juega
el sér como tal. El sér ahí se comprende en sn sér, más o menos expresamente. El sér está abierto al sér ahí
como uno de sus rasgos peculiares.
Luego, lo ónticamente señalado del sér
ahí reside en que éste es ontológico;
mejor dicho: pre-ontológico, ya que se
resena el titulo de ontología para preguntar en forma teorética por el sentido de los entes.
El sér mismo, relativamente al cual
puede conducirse y se conduce siempre de alguna manera el sér ahí lo llamamos Pxistencia; la esencia del ente
c:ue somos reside en que vive el sér con:o sér suyo; el sér ahi se comprende
a sí mismo partiendo de su existencia;
de su posibilidad de ser él mismo o no
serlo. Posibilidad en la que: a) ha
caído; b) ha crecido en ella; c) ha
elegido como sér ahí. El problema de
la existencia sólo puede liquidarse, en
consecuencia, en el existir mismo. La
existencia es la tarea óntica del sér
ahí.
Las ciencias son modos de ser del
sér ahí en que éste se conduce relativamente a entes que no necesitan ser
él mismo. Pero las ontologías de los
entes cuya forma es distinta de la del

Pasa a la Pág. 8

ANTOLOGIA DE DON RAFAEL DELGADO

EL DESERTOR
CUENTO
Son las diez de la mañana y el sol quema, abrasa en el va•
lle. Llueve fuego en la rambla del cercano río, y la calina prin•
cipia a extender sus velos en la llanura y envuelve en gasas las
montañas. Ni el vientecillo más leve mueve las fondas. Zumba
la chicharra en las espesuras, y el "carpintero" golpea el duro
tronco de las ceibas. En las arenas diamantinas de la ribera centellea el sol, y en pintoresca ronda un enjambre de mariposas de
mil colores busca en los charcos humedad y frescura.

,.

El bosque de ''huarumbos" de higueras bravías, de sonantes bananeros y
de floridos "jonotes," convida al reposo, y las orquídeas de aroma matinal
embalsaman el ambiente.
En el cafetal sombrío, húmedo y
fresco, todo es bullicio y algazara, ruido de follajes, plantíos, los últimos
bastiones de la Sierra, el cielo de la
costa poblado de cúmulos, en el cual
dibujan los galambaos cintas movibles,
deltas voladoras. Más acá sombríos
cafetales, platanares rumorosos, milpas susurrantes, grandes bosques de
cedros, ceibas y yoloxóchiles, sonoros
al soplo de las auras matutinas, musicales, harmónicos. Allí zumban las chicharras ebrias de luz, y deja oír el
''carpintero" laborioso, los golpes repetidos de su pico acerado.
Un manguero de esférica y gígantesca copa, toda reclamos y aleteos; a su
pie dos casas de carrizo con piramidales techos de zacate: una, chica, que
sirve de troje y de cocina; otra, mayor, cómoda y amplia, donde vive la
honrada familia del tío Juan.
Afuera canta el gallo, un gallo giro,
muy pagado en la hermosura de sus
cuarenta odaliscas; cloquean irascibles
las cluecas aprisionadas; cacarean con
maternal regocijo las ponedoras y pian
los chiquitines de la úJUma nidada veraniega. En el empedrado del portalón, Ali, el viejo y cariñoso Ali, sueña con su difunto amo, gruñe, Y, de
tiempo en tiempo, sacude la cola para
espantarse las moscas.
En el horcón en su estaca de hierro,
un loro de cabeza jalde parlotea sin
parar: "¡Lorito perrro, perrro! ... ¿Eres
casado? ... ¡Ja ... Ja ... Ja ... ! ¡Qué
regalo!"
Los mancebos están el campo, en la
milpa, en el cafetal, en la dehesa. Las
dos muchachas, Lucia, la de los ojos
negros, y :\:Iercedes, la del cuerpecito
gentil, andan muy atareadas en la cocina. Humea el techo de la casa, huele
el aire a leña verde que se quema y el
palmotear de la tortillera resuena alegre y brioso, como diciendo: ¡venid,
que ya es hora!
Señora Luisa trabaja en el portalón, sentada en un butaque, caladas
las antiparras. Junto a ella duerme el
gato, hila que te hila ...
La desdichada mujer, antes tan fuerte y animosa, se siente ahora débil y
cobarde. Xo han bastado a calmar su
dolor tres largos años de llorar día y
noche. Pasan las semanas y los meses, y ¡ en vano! No puede olvidar a
tío Juan, a su ''pobre viejo", como ella
le decía. Ni un instante aparta de la
memoria aquella noche horrible, tempestuosa, sangrienta, en que, volviendo
de la Villa, en la cuesta del Jobo, unos
bandidos asesinaron al honrado labriego.
,
¿De qué sirve -piensa- que reine
en esta casa la abundancia; de qué sirve que los cafetos se dobleguen al peso de los frutos, y los maizales prometan pingüe cosecha, y la torada cause
envidia a cuantos la ven? ¿De qué sirve todo esto, y qué vale, si quien debía
gozar de ello, primero que nadie, quien

trabajó tanto y tanto para conseguirlo, ni vive ya?
La buena anciana prende la aguja
en el percal, se quita los anteojos y enjuga sus mejillas con la punta de un
pañuelo azul. Suspira, se santigua y
reza, quedito, muy quedito.
El desertor salió al campo con Antonio. El pobre hombre es trabajador
y se desvive por ayudar a los muchachos, pagando así la hospitalidad que
recibe. Cuida de las reses cuando los
muchachos están en la Villa, raja leña, desgrana mazorcas y labra cucharas y molinillos. En la noche, después
del rosario y de la cena, se pone a leer.
Sabe leer y escribir muy b ien. Señora Luisa lo quiere mucho. El desertor
-así Je llamaban todos- paga el cariño de la anciana leyéndole las vidas
de los santos, en un tomo del Año Cristiano, muy viejo y comido de polilla.
De todos se oculta, temeroso de ser
conocido y delatado a la autoridad.
Pero allí está seguro, protegido por
aquellas gentes tan nobles y sencillas,
que le miran con lástima y le tratan
como si fuera de la casa y de la familia. Lucia y Mercedes le sirven al pensamiento. Los muchachos le traen de
la ciudad puros, cigarros y aguardiente catalán para que haga las once. Antonio le regaló una blusa de franela
azul; Pedro, un pantalón nuevo; señora Luisa unas botas de baqueta, porque
el pobre hombre estaba casi descalzo.
Los muchachos le hallaron una mañana en el cafetal, dormido, cansado,
enfermo, acaso muriéndose de hambre. Le despertaron, le montaron en
el overo y le llevaron a la casa.
El les cuenta cosas de guerra y batallas que entretienen y divierten a los
muchachos; les refiere lances con los
indios bárbaros y horrores de la "pronuncia" y de la ''bola," que asustan a
la viuda, la cual no puede comprender
que los hombres se maten así, cuando
los campos están pidiendo a gritos que
vengan a cultivarlos, y ofreciendo pa-.
gar con creces el trabajo.
Dice el desertor que es de Sonora;
que fué arrebatado de su casa por la
leva; que era feliz y dichoso al lado
de su mujer y de sus hijos: una nit'ia
que apenas gateaba y un chiquitín,
muy vivo, que hacia ya unas planas
tan lindas, que a poco iba a ganar a su
maestro. Dice también que desertó,
¡:;orque ya estaba cansado de aquella
esclavitud y aburrido de servir en el
Regimiento, y si llegan a descubrirle,
le fusilarán sin remedio.
Cuando de esto se trata, señora Luisa, muy conmovida, le tranquiliza, diciéndole que en el rancho está seguro;
que le ocultarán; que nada le ha de faltar; que cuando quiera y le convenga
irse, tendrá caballo y dinero para el
viaje; no mucho, pero algo, lo que se
pueda ...
El infeliz, agradecido y con los ojos
llenos de agua, promete ser útil a sus
protectores.
Aun no vueh·en del campo los mancebos. Señora Luisa sigue en su labor
y las muchachas disponen el almuerzo. Oyense voces desconocidas en la

Armas

y

vereda. Cinco hombres llegan armados con sendas carabinas. El teniente
de Justicia y los suyos.
-¡ Alabo a Dios!
-¡Alabado sea! -murmura la viuda, dejando la obra-. ¡Adelante la
gente! ...
-Comadrita, buenos días ... ¿cómo
va de males? ¿ Y las muchachas y Antonio y Pedro?
-Buenos, compadre .. : ¡ con el favor de Dios!
-¿ Y mi compadre, y el piltontli?
-¡Con salú, comadrita!
-Siéntate, jálate el banco ... ¿Qué
te trae por acá?
-¡Ay, comadre! ¡Cosas!
-¿ Vienes a llevar a mis hijos?
-No ...
-¡ Cómo vienes tan armao y con tu
patrulla! ...
-No, comadrita ... cosas de la tendencia.
-Pronto pixcarán los muchachos ..
y el día de la viuda van a tener fiesta ...
Traerás a todos para que se diviertan.
Yo no quiero fandango, pero ¡qué se
ha de hacer! ¡que se diviertan! ¡Están
en sus años! ¡Sólo tu compadre no se
dh'ertirá ! ¿ Te acuerdas -agregó con
ternura, lanzando un suspiro- cómo
se divertía mi viejo, con sus años y todo? ¡Parecía un muchacho!
-Lo mesmo, comadrita; pero consuélese, que no se menea la hoja de la
milpa sin la voluntad de Nuestro Señor. A nosotros no nos pertenece averiguar lo que es motivo a esas desgracias ... ¡ no más pedir por el alma del
difunto!
El labriego pretendía consolar a la
pobre enciana. Esta, llorosa, prosiguió:
--¿ Qué te trujo, Pablo?
-¡Ay, comadre! Una orden del Juez,
ésta ... -y sacó de la bolsa del pantalón un papel doblado en cuatro--.
¡Es que acá tienen escondido un hombre! ...
Señora Luisa se estremeció sorprendida.
-¿. Un hombre?
-Sí, un hombre que es un criminal.
Es que ustedes lo tienen escondido
aquí . . . sin saber quién es . . . i que si
lo supieran! ...
-¡.Pues, quién es?
-Dicen ... El Juez dice que es mañoso ...
-A decirte lo cierto -replicó la anciana llena de susto, desechando un
presentimiento horrible y dominando
la emoción- a decir verdá, aquí tuvimos, aquí estuvo un probe desertor ...
Vino y nos pidió hospitalidá y se la dimos ... Ya sabes: Dios nos manda socorrer al hambriento y dar posada al
peregrino ... Pero el probecito ya se
fué ... ¡ ya se fué ! la otra semana, el
dia domingo. Así es que vinieron tarde ... ¡:Más vale! ¡Probes gentes! Los
cogen de leva, después se desertan y
luego los quieren fusilar ...
-Si, comadrita, muy verdá que es
eso, pero el que estuvo aquí no es de
esos, no es desertor como se les afigura ... a ustedes.
-Pues entonces ... ¿qué es?
-Yo, la verdá, comadrita, no quisiera decírselo, pero lo que es desertor
... ¡ no es l En el Juzgado me dijeron
que era ...
-¡Acaba, por )!aria Santísima!
-Que es, vaya, pues uno de los que
. . . uno de los que maltrataron a usté,
comadrita, y de los que machetearon
al probe de mi compadrito ...
-¿De veras? -exclamó la anciana,
pálida como un cadáver. El teniente
hizo una señal afirmativa.
-¡No! No lo creas ... serán calunias
y falsos ...
Así dijo la viuda aparentando serenidad, pero en sus ojos relampagueaba
Ja venganza, y sin quererlo, dirigía
iracundas miradas hacia el cafetal,
donde a la sazón estaba el asesino.
-Si, comadrita . . . Sí, ya los otros

Letras + Pág. 3

cayeron en poder de la Justicia, y cantaron, cantaron, cantaron toditito .••
¡ De seguro que les afusilan !
-¡Pues si es, que sea! -replicó señora Luisa, levantando los hombros¡ que sea! Ya está perdonado . . . ¡ Gracias a María Santísima que ya se fué!
Pero no lo creas, no lo creas; han de
ser falsos testimonios ... ¡ Ese hombre
no tiene cara de asesino, compadre!
¡ Si vieras, compadre! ¡Si vieras cómo
leía la vida de los santos!... Si tú quieres registra la casa ... Si aquí estuviera, si estuviera aquí, yo misma te lo
entregaba, si, yo misma, para que pagara su delito. Eso es lo que merecen
esos bribones ... ¡ que los cuelguen de
un palo! ...
Fuése el teniente seguido de sus
compañeros. A poco llegaron los muchachos. El desertor, temeroso de ser
descubierto o de que dieran con él, se
había quedado oculto en el cafetal.
La viuda y las muchachas hablaban
en el portalón con Pedro y con Antonio, un campesino fornido y valiente.
Traía un machete al cinto y escuchaba a la anciana con generoso interés.
-Pero, ¿quién lo denunció?
-¡ Quién sabe! Seria el mayoral de
Xochicuáhuitl ...
-Pues entonces, señora madre -dijo el mancebo con aire resuelto y franco, echándose atrás el jarano-, que se
vaya Jueguito. Le daremos el overo.
No, mejor el tordillo, ya está viejo, .pero todavía ancla bien ... No hay más
que meterle las espuelas . . . ¡ ni eso!
Con sólo hablarle, ni el polvo le ven a
uno ... Le daré mi pistola, y algo, aunque sea para los primeros días.
-1 Como tú quieras; lo que quieras,
pero pronto!
-Entonces, tú, Pedro, te vas al otro
lado de la barranca. Allá te lo despacho. Le das el caballo, con la silla vieja; le dices que todo se lo regalamos;
que nos escriba para que sepamos de
él; ¡que no lo vayan a coger porque se
lo truenan! Tú, Lucía, recógele sus cosas y hazle la maleta con todo. Ponle
veinte pesos y mi sarape. Pero así,
prontito ... Voy a traerlo para que se
despida de ustedes .. .
-No, Antonio, ¡eso sí que no! No
quiero verlo aquí! -replicó la anciana, inquieta y sombría, en lucha con
su conciencia.
-¿Por qué?
-¿ Y si vuelve mi compadre?
-Tiene usté razón. Entonces de allí
lo despacho.
Al volver Antonio, la viuda y sus hijas estaban en el portalón, esperando
ver al fugitivo cuando pasara por el
estrecho y peligroso puente.
-¡ Se va llorando! No quería, no
quería ... -contaba Antonio. -Me encargó muchas cosas para ustedes; que
no se olviden de él; que él mandará
una carta cuando llegue a su tierra;
que si lo cogen y lo fusilan, que le rueguen a Dios por su alma.
-¡Pobre! -murmuraban las muchachas y lloriqueaban. Señora Luisa
callaba. No pudo más, llamó aparte a
su hijo, y díjole en voz baja:
-¿Sabes quién es ese hombre?
-No.
-¡Uno de los que mataron a tupadre !
La heroica mujer no dijo más y se
cubrió el rostro con las manos. Antonio entró rápidamente en la casa y
salió a poco con un rifle .
En aquel instante el "desertor" con
la maleta al hombro, iba llegando al
puente. Antes de atravesarlo se volvió
para mirar a los que le miraban desde
la casa, y gritaba:
-¡Adiós! ¡Adiós!
Antonio preparó el rifle y apuntó.
Al ruido del arma, señora Luisa se
dirigió hacia el vengador.
-No tires, hijo mio -gritaba la anciana con sublime energía- ¡ Dios te
está mirando!

Pasa a la Pág. 6

�EL PROBLEMA DEL METODO EN
Pablo GONZALEZ CASANOVA

Cualquier reforma de la enseñanza posee tanta realidad co•
mo una operación militar. Nuestra reforma de la enseñanza
preparatoria tiene un objetivo tan real y tan concreto, como lo
pudo tener la operación Neptuno, por la cual las fuerzas aliadas
ocuparon las playas de Normandía. Sin embargo, cuando noso•
tros hablamos de reforma, solemos incurrir en un grave error: o
no contamos nuestras .fuerzas ni vemos la forma de agruparlas, o
no pensamos en los objetivos que debemos tomar previamente ni
apuntamos la evolución de las operaciones que vamos a acome•
ter, o no fijamos con precisión el objetivo final de nuestra lucha.
En estas circunstancias nos encontramos en las antípodas de lo
que fuera aquella notable expedición de los aliados, en que esta•
han previstas fuerzas, obstáculos, y objetivo final. A lo más nos
limitamos a expresar ciertos desiderata que parecen obvios, y que
nos preocupan al ver el fracaso de la educación, o proponemos
medidas que nos vienen a mientes tras un razonamiento, que se
limita a satisfacer en forma más o menos lógica nuestros anhelos. De ahí provienen las múltiples derrotas a que nos hemos en•
frentado en el curso de nuestra historia educativa, y no hablo de
los triunfos, puesto que hoy, en que nos sentimos con las fuerzas
necesarias para emprender una reforma, quizá debemos reparar
menos en éstos que en aquéllas.
Lo que descuidamos generalmente es
un método, un método que nos permita aprehender las dificultades concretas del problema y las más graves aún
de su solución práctica. Las siguientes
palabras están encaminadas a hacer
una exploración previa sobre dicho
método en su aplicación al problema
que nos ocupa: la reforma del bachillerato mexicano en 1953. No vamos
pues a hablar del método en general,
i o q e vamos a estudiarlo ~~

plejísimo: ¿ Qué no nos promete un
análisis de la enseñanza preparatoria
y de su reforma en cuanto esté relacionado con tantos objetivos y realidades? Yo creo que en primer lugar nos
promete una problemática muy rica, y
en segundo lugar la posibilidad de ver
la cuestión en el todo y sus partes.
Naturalmente un enfoque de esa naturaleza puede volverse desproporcionado y estéril, si no ponemos un límite al e~Jablecer nuestras correlaciones.

ma.
sa to a
uede parecer de
suyo abrumadora, y el hecho de que
analicemos en forma metódica algunas
de las múltiples cuestiones que presenta, para nada implica, el que debamos
resolverles todas conjuntamente. Por
el contrario, el análisis general reforzará la posibilidad de iniciai· con éxito
la reforma, fundando primero una o
dos escuelas bajo el nuevo sistema, que
por si solo se recomendará y extenderá, como ocurrió en Francia con la reforma educalh·a de la postguerra, la
cual se inició con una escuela, y sólo
un año después surgieron otras del
mismo tipo, hasta que hoy, por la demanda de profesores, estudiantes y padres de familia, el nuevo sistema empieza a superar numéricamente al anterior.
Dicho esto pasemos a nuestro asunto. ¿Qué elementos debemos considerar antes de emprender la reforma del
bachillerato o de proponer soluciones
y planes para su mayor perfeccionamiento? Desde luego aparecen dos: la
realidad educativa y los valores u objetivos de la educación. Por la primera entendemos el estado actual de la
enseñanza preparatoria, por la segunda el objeto ideal de dicha enseñanza.
Pero, a poco que ahondamos en la cuestión vemos la enseñanza preparatoria,
ligada a la enseñanza en general y a
ésta, a su vez, relacionada con la sociedad en que vivimos. Por otra parte,
en cuanto ahondamos en el objetivo
ideal de la enseñanza que nos proponemos, advertimos dos cuestiones fundamentales: la relación de ese objetivo
ideal con la realidad de la escuela y
de la nación, y las dificultades extrínsecas e intrínsecas que se presentan
para realizarlo. En estas circunstancias el problema original parece com-

saber qué elementos internos y externos influyen o están relacionados con
el estado actual de la enseñanza preparatoria, qué elementos internos y externos postulan la necesidad d; un
cambio, y cuáles se oponen a que el
cambio u objetivo se realice. Así, es
necesario ver la realidad nacional, la
realidad escolar y la realidad preparatoria, en cuanto se oponen o favorecen
~ una reforma de la enseñanza; y es
necesario confrontar nuestro ideal de
la educación preparatoria con su aplicación posible, y sólo después, establecer un programa viable de la educación. Para ello nada mejor que dividir nuestro estudio en tres partes
principales: una propiamente sociológica, o que se refiere a la relación de
la educación preparatoria actual con
la sociedad y los grupos sociales, otra
propiamente pedagógica, o que se refiere a las relaciones del estudio real
o actual con los objetivos o anhelos de
la enseñanza y con los planes de estudio vigentes; y, finalmente, otra más,
sobre el modo de hacer la reforma, y
que no debe desconocer las diferencias sociológicas y pedagógicas anteriores.
Si abordamos el estudio de la enseñanza preparatoria, en su relación con
las formas sociales de la nación nos
euc·ontramos con problemas que provienen de la evolución de las estructuras política, agraria, industrial, demográfica y cultural, y de las revoluciones, que han conmovido esas estructuras desde el año de 1910 a nuestros
dias. De esos problemas hay algunos
de particular importancia, que no podemos desconocer al analizar la enseñanza preparatoria.
La revolución política ha provocado la necesidad de replantear la edu-

ncreta del prt&gt;1&gt;1e:.

Ese 'fim1ti ifebe ntstir, y consiste en

cac10n democrática; y ha contagiado
a nuestra vida escolar y académica
con dos problemas: el de la representación y el sufragio necesario para lograrla, y por otra parte, han permitido
que los estudiantes y la masa de profesores participen en el gobierno académico. Esta corriente, de suyo bondadosa y fructífera, ha traído graves dificultades a la enseñanza, cuya solución no implica para nada, el atentar
contra la participación y elección de
los representantes estudiantiles o magisteriales; todo lo contrario. Implica
el no desconocer dos hechos fundamentales: la existencia de una opinión
pública estudiantil y magisterial, y el
funcionamiento real de las formas electorales. Cualquier reforma de la enseñanza debe contar pues, estos dos elementos: debe utilizar los canales de la
democracia educativa, para procurar
ganarse la opinión y hacer que en la
pugna democrático-académica priven
los símbolos y los problemas educativos, sobre aquéllos que son ajenos a la
ensefianza, y que corresponden a la
pugna democrática de los grupos nacionales. Asi, un punto fundamental
en la reforma consistirá en destruir la
idea ele que los males de nuestra enseñanza provienen de un estatuto jurídico, político, o religioso, principalmen:
te. Quienes quieren por ejemplo, desplazar el problema educativo en favor
del falso problema jurídico, de hecho
tratan el mal con remedios ajenos y a
la postre ineficaces. La lucha por una
mejora de la educación debe ser una
lucha planteada primordialmente en el
terreno educativo, que tienda a cambiar la estructura académica, para que
rinda los frutos que de ella se esperan,
que son frutos académicos, científicos,
técnicos, humanísticos. Quienes hablen de reforma a las leyes y no de reforma a la ensefianza y los métodos. a
la organización ele las escuelas, deberán ser convencidos de que una actitud Yerdaderamente patriótica consiste en luchar por una reforma educati"ª antes que nada; deberán ser convencidos de que f!S necesario abandónar toda concepción substancialmente jurídica o legalista, o cualquier
otro tipo de símbolos y reformas que
no queden en el terreno propiamente educacional. Esta campaña, desde
luego, será eficaz a medias, porque
la presión de los grupos nacionales
extraescolares sobre los escolares, mmca podrá desaparecer del todo; pero
influirá en la opinión pública estudiantil y magisterial, que jamás debe
ser ignorada o subestimada en un régimen democrático.
Otro problema planteado por la estructura democrática de nuestras escuelas es el que corresponde al axioma
de Allport "Es un axioma -dice el sociólogo americano- que la gente no
puede ser enseñada cuando cree que
al mismo tiempo "ª a ser atacada". En
efecto, una de nuestras preocupaciones fundamentales al actuar en la enseñanza superior, como en la primaria
o secundaria, debe consistir en demostrar a los escolares que la escuela "es
una comunidad de cultura". "una comunidad de maestros y alumnos que
no persiguen fines antagónicos, sino
complementarios, y que se traducen
en un fin fundamental, considerado
desde dos puntos de vista distintos pero nunca opuestos; enseñar y aprender" (rito a Alfonso Caso). Es decir,
nuestro problema consiste en deslindar con precisión la democracia nacional y la democracia educacional;

Armas y Letras + Pág. 4

en aquélla, la lucha priva constantemente, en ésta la lucha se limita a ciertos terrenos de la representación, de
la ejecución y queda fuera de ella un
terreno técnico propiamente educativo, que requiere de la observación, de
la aceptación de opiniones y sugestiones por parte de los estudiantes pero
que nunca puede presentar el carácter
de lucha entre alumno y profesor. Pero esta labor de convencimiento no se
podrá lograr nunca en un régimen democrático, como el nuestro, si no se
observan las leyes propias de la democracia y de la libertad. En el Instituto de Estudios Escolares de. Iowa, E.
U., se hicieron estudios con tres grupos de alumnos, uno de régimen democrático, otro de régimen autocrático, y otro del régimen llamado "laissez
faire", dejar hacer. En el primero el
profesor animaba a los estudiantes al
trabajo y les ciaba una perspectiva de
los distintos pasos del proceso educati\'o; en el segundo el profesor, usando
de su autoridad, dictaba una tras otra
las órdenes sobre cada uno de los pasos del proceso, y los estudiantes ignoraban cuál era el objetiYO final de su
trabajo, cuál era el goal. Trabajaban
porque los. obligaban a trabajar, porque sancionaban severamente a los
ociosos. En el tercero, ni los obligaban ni les explicaban las partes y la
totalidad del proceso educativo. Naturalmente .el régimen democrático obtuvo los mejores resultados y los peores, el régimen del "leissez faire". Al
hacer una reforma, nosotros no debemos descuidar esta valiosa experiencia. En muchas ocasiones hemos confundido lamentablemente la democracia con la anarquía, hemos quitado a
las autoridades magisteriales la fuerza
de que disponían en otro tiempo, y no
hemos sido lo suficientemente cuidadosos como para trabajar con ahínco
en decirles a los estudiantes cuáles son
los procesos del aprendizaje y cuál el
objetivo fin.a l. Por lo menos no hemos visto este problema con el carácter fundamental que tiene, no hemos
logrado hacer del proyecto educacional un proyecto vital, cordial para estudiantes. Si nosotros querernos evitar que los estudiantes se sientan atacados por los profesores y por lo tanto que presenten resistencias al aprendizaje, si queremos que nuestro régimen democrático no sea anárquico y
cumpla su misión educativa, debernos
ganar la opinión y la participación del
estudiante dándole plena conciencia
del proceso del saber.
Por Jo que respecta a las revoluciones o evoluciones de las estructuras
agraria, industrial, demográfica y cultural, debemos decir que al incrementar la capilaridad social, la población
económicamente activa, la concentración urbana, el número de candidatos
a la educación superior, las escuelas
rurales y urbanas, primarias y secundarias, han suscitado graves problemas en nuestro sistema educativo y en
la enseñanza real del estudiantado mexicano, problemas que repercuten en la
enseñanza preparatoria y en la enseñanza superior. Algunos de ellos son:
al el problema de la proporción de escuelas de enseñanza preYocacional y de
enseñanza secundaria; b ) el problema
de la selección de los estudiantes; c) el
problema de la adaptación; d) el problema de la especialización; g) el problema de la técnica y el humanismo.
1fuchos de estos problemas pueden ser
resueltos en el seno de una reforma
preparatoria, pero otros no, otros exi-

LA REFORMA DE LA·· ENSENANZA
gen una reforma general de la enseñanza, y es necesario ser conscientes
de esta diferencia, para ponernos limites, aunque después tratemos de ir más
lejos en nuestros afanes reformistas.
a) .-La industrialización del país,
la reforma agraria y el mejoramiento
de la agricultura que inevitablemente
deberá ocurrir no corresponden a la
distribución de la población escolar.
Actualmente los estudiantes de las escuelas prevocacionales, incluidas las
agrícolas, constituyen la cuarta parte
de los alumnos de escuelas secundarias. "Es obvio -escribe con razón
Kneller en su estudio sobre la educación en )léxico- que esta desproporción debe ser corregida si se quiere
que las escuelas sirvan en forma más
adecuada a las necesidades vitales de
).léxico". Ahora bien, las soluciQnes
que se presentan son, una de carácter
parcial, y otra de carácter general. Por
la primera podemos pugnar, dentro del
actual sistema de ensefianza porque el
prestigio de las escuelas técnicas, aumente en la población, con lo que disminuiría la población escolar de las
escuelas preparatorias, y resolveríamos en parte el sobrecupo en la enseñanza pre-profesional y profesional;
por la segunda, mucho más radical, y
más racional, deberíamos insistir ante
las autoridades competentes para que
se realice un proyecto presentado desde la época del general Avila Camacho, por el cual desaparecería la actual dictomia entre la enseñanza vocacional y la ensefianza académica, sin
que por ello dejaran ele ser canalizadas
las distintas vocaciones. Pero esta reforma presenta más dificultades que la
primera y en último caso no debemos
desechar aquélJa.
b) .- El aumento de la población escolar ha proYocaclo una situación de
la que todos nos lamentamos, y que no
ha sido abordada convenientemente:
me refiero a la selección de los alumnos. Xo es posible pensar que tengan
derecho a la ensefianza superior, quienes por pereza, por incapacidad, o
por cualquier otra circunstancia, no
han logrado el niYel medio cultural, de
suyo bajo, que proporcionan nuestras
escuelas primarias y secundarias. El
derecho a obtener la cultura o la técnica superiores no debe estar limitado
por razones económicas en un régimen
democrático, pero tampoco se deben
extender a los incapaces, por muy ricos o muy pobres que sean. Las razones de este hecho doloroso son obvias:
esos alumnos crean situaciones de desni Yel en las clases, aumentan el problema del sobrecupo, suscitan crisis en
la escuela, y son en buena medida causa de la deserción escolar que sufrimos, y que representa un gasto inútil y
enorme para la :'\ación. Cualquier reforma de la escuela preparatoria debe abordar desde ahora, rigurosamente, la selección de los alumnos. Estamos en la posibilidad de emprender la
selección; y de perfeccionarla en el
futuro. Para esto último México necesita hacer una ,·erdadera campaña de
becas al extranjero, a fin de crear un
cuerpo lo suficientemente numeroso e
influyente, de psicólogos de la educación. Esta campaña debe iniciarse ahora mismo para que mañana el problema se resuelva de una manera idónea
y efectiva, pues mientras no tengamos
un número suficiente de psicólogos
bien preparados en la psicología del
adolescente, por muchos deseos que
tengamos de hacer la selección de
alumnos en toda la nación no la po-

dremos hacer, sino de una manera imperfecta y ocasional, y aun esa forma
imperfecta y ocasional seria preferible a la ausencia total de selección que
hoy abruma a nuestras escuelas preparatorias.
c) .-El eleYado coeficiente de capilaridad social que ha ocurrido desde
la re\'olución hasta nuestros días, ha
planteado tres proqlemas que vamos a
esbozar conjuntamente: el de la adaptación, el de la competencia y el de la
difusión c ultural.
El movimiento de la p oblación rural
a los centros urbanos y el incremento
de las clases medias, así como el acceso de individuos de las clases bajas, a
las escuelas secundarias, preparatorias
y universitarias, ha provocado entre
otros fenómenos, uno de particular
importancia, que radica en la incertidumbre ele no saber a qué grupo social
se pertenece. Esta situación de incertidumbre se adYierte por ejemplo, en
el hijo ele carpintero que estudia para
abogado, o en el hijo de un campesino indígena que pretende estudiar medicina o antropología. Se trata de incli \'iduos que ya no pertenecen al grupo original, y que sienten resistencias
sociales, para ingresar a grupos que
tienen por privilegiados, o lo son efectivamente.
Los sociólogos han llamado a este
tipo de individuos "hombres marginales". Cuando disminuyen las diferencias -dice Kurt Lawin- entre los
grupos no privilegiados y los privilegiados, cuando los miembros de un
grupo no privilegiado obtienen ciertos
elementos - como dice la educación
superior- de ]os grupos privilegiados
-Y este es C'1 caso a que asistimos des-

las escuelas superiores más que para
aprender, para ascender de clase social, lo cual desvirtúa el sentido de la
enseñanza y substituye la competencia
cultural por una competencia social
anti-educativa. Este problema, como el
anterior, exigen un replantamiento de
la difusión cultural, escolar y extraescolar, en los grupos de alumnos y en
los de padres de familia, cuando se
pueda, y la reforma de la enseñanza
preparatoria, no lo debe desconocer.
Sobre ello hablaremos después, por la
solución no sólo supone una campaña
contra una parte de la cultura folklórica, contra los anhelos extra-educativos, contra la falta de unidad cultural
entre profesores y padres de familia,
sino, además, una recuperación del
sentido de la ensefianza, a que habremos de referirnos con posterioridad.
La evolución nacional ha suscitado
dos cuestiones más de primera importancia; la de la especialización y la de
la enseñanza técnica y humanista. La
Revolución Política y la Revolución
Industrial, al fomentar la división del
trabajo y reforzar el ideal democrático, crean de un lado la necesidad de
formar técnicos, y de otro la necesidad de formar hombres capacitados
para intervenir idóneamente en la vida nacional, social y politica, es decir,
ciudadanos que sean poseedores de
una cultura humanista que comprenda
estudios filosóficos, sociológicos, literarios, etc. Esta es la labor propia de
la enseñanza de segundo ciclo y superior, y la reforma de la enseñanza preparatoria no debe ignorar los obstáculos socio-culturales que se presentan
para cumplir los cometidos que exige

de la Revolución de 1910-, la tensión el México contempoñhn,o. Bn la imde esos individuos aumenta, su incer- posibilidad de considerarlos detalladatidmnbre, su depresión y a menudo su mente, los enunciamos a continuación:
agresiYidad son más frecuentes e in- 1o.- En primer lugar nos encontramos
lrnsas. Esto se debe a que han perdi- un obstáculo ancestral, legado de la
do el punto de apoyo que les daba su cultura escolástica, que hace de la engrupo y no han ganado totalmente el señanza una labor memorista, e impidel grupo que consideran superior. de que el segundo ciclo sea un paso
Ahora bien. este fenómeno, que es preliminar de la enseñanza para la inesencial para el análisis de la psicolo- vestigación, la cual debe ser el último
gía colectirn de la Revolución, es en grado ele toda ensefianza. 2.- En sebuena medida origen de múltiples frus- gundo lugar nos encontramos con un
traciones y agresividades por parte de legado intelectualista, que hace inclulos estudiantes. La escuela preparato- so de la enseñanza técnica, una enseria debe abordar la solución de este ñanza excesivamente teórica. 3o.-En
problema, debe disminuir Jas resisten- tercer lugar nos encontramos con un
cias sociales del grupo considerado obstáculo de factura reciente, producsuperior, mediante una educación in- to de la división del trabajo y de la integral, principalmente de los estudian- fluencia que ha ejercido la cultura nortes marginales, a los que la escuela es- teamericana en la psicología de nuestá en la obligación de entregar una tros estudiantes: en efecto, nuestros
enseñanza teórica, pero también una estudiantes tienden a despreciar preenseñanza social, que les impida creer, maturamente las materias ajenas a la
por ejemplo, que las reglas de la bue- especialización a que se sienten llamana educación son gestos de hipocresía. dos, lo cual, en forma paradójica, no
La escuela debe crear un ambiente so- hace· sino retrasar las posibilidades de
cial, la academia debe ser un verdade- esa especialización. Ahora bien, coro grupo social, que haga una educa- • mo el ideal de toda educación verdación -por medio de reuniones, visi- deramente democrática es hacer por
tas d e profesores y alumnos, clrnrlas, igual técnicos que sean humanistas y
etc.-, la cual aliviará la situación del humanistas que sean técnicos, o, para
estudiante, y eliminará una incerti- decirlo de otro modo, técnicos que
dumbre y una agresividad que son al- sean ciudadanos y viceversa, nosotros
tamente perjudiciales a la escuela, a la debemos considerar los datos sociales
r¡ue se presentan como obstáculos para
enseñanza y a los propios individuos.
El mismo fenómeno de capilaridad realizar esta labor, al planear nuestros
social ha influido en el sentido de la sistemas, nuestros métodos, y nuestros
competencia escolar de un modo peli- programas de enseñanza preparatoria
groso, y en forma tal, que debe ser y general.
abordado lo más pronto posible, en las
Y ahora querría apuntar el segundo
secundarias, preparatorias y universi- gran problema que plantea a la refordades. Ocurre, como dice a propósito ma la experiencia que hemos tenido
de la enseñanza en el mundo contem- anteriormente al aplicar sistemas absporáneo, el sociólogo español Medina tractos de enseñanza. (Esta experienEcheYarria, que los estudiantes, en es- cia nos pel'mitirá afinar el método, al
tas condiciones, llegan a inscribirse en elaborar un nuevo sistema). Con ello

Armas y Letras + Pág. 5

paso del terreno sociológico al propiamente educativo.
Hemos atribuído a los alumnos de
las escuelas preparatorias y universitarias el afán de pasar sin saber. Se dice generalmente que lo único que desea el alumno es pasar de año o de materia, preocupándose por obtener la
puntuación mínima o máxima, pero teniendo en mientes siempre la preocupación de pasar. Nosotros mismos hemos partido de este supuesto, para explicar el fenómeno desde un punto de
vista social, ya como deseo de "ascender de clase". Pero el supuesto es incompleto y la expli&lt;;ación sólo parcial.
Aceptemos que el alumno desea sobre
todo pasar, que eso se debe en parte a
un proceso de capilaridad social, con
ello no habremos explicado el hecho
en su toalidad. La verdad es que ten emos un sistema educativo, trunco en
sus finalidades docentes, cortado, incompleto, inesencial, en el que el alumno no puede nunca advertir el propósito de un método científico o técnico,
o de nna cultura humanística, en el
que el alumno es agobiado, asfixiado
por múltiples presiones: número excesivo de materias, atomización de conocimiento.s, número excesivo de horas
de trabajo escolar, falta de instrumentos que faciliten su estudio personal,
etc. La insensatez de nuestro sistema
explica en realidad el fenómeno, pues
ha ocurrido que tanto profesores como
alumnos han sido sometidos a un proceso infinito de frustraciones: el profesor sabe que nunca podrá trabajar y
conocer personalmente a sus cien o
doscientos alumnos, que el retraso de
unos respecto a otros lo obliga a reducir el ritmo de su enseñanza y la profundidad de los conocimientos, que el
número de materias no le permite exigir que el alumno estudie en forma debida la materia que imparte, que la
abundancia de los temas lo obliga a no
cumplir nunca los programas hasta el
fin, que la falta de instrumentos en los
laboratorios y la abundancia de ''practican tes" hacen de la enseñanza activa
un juego irrisorio, en el que el alumno sólo ve una parte del proceso total
de un problema experimental y de su
solución. Por su parte, el alumno se ve
agobiado por el número de materias,
por la dispersión de objetivos, por las
repeticiones inútiles, por la adaptación
brusca a niveles inferiores o superiores de conocimientos, por la desatención de sus problemas personales, por
la imposibilidad de encontrar un guia
en los libros de texto, por la dificultad
o la imposibilidad de encontrar los libros indicados en las bibliotecas o en
las librerías, por la ense1'ianza indirecta y artificiosa de lo que sean la verdadera ciencia y las verdaderas humanidades, por el incumplimiento de programas, por la idea arraigada de repetir lo que el profesor dijo y no de pensar por su cuenta, por la necedad que
advierte en el laboratorio, donde durante un año entero lo único que logra
hacer es poner al fuego un tubo de vidrio y doblarlo -para qué?~ o formarse en una cola de cincuenta alumnos y pegar los ojos un minuto al microscopio. Es así como una ensefianza que tiene cierta apariencia racit;mal
en sus programas -apariencia muy
discutible- adquiere un sinsentido
completo, total. ¿Qué sentido queda entonces para el profesor, y para el alumno? Para el alumno pasar de año, para el profesor, pasar al alumno. El

Pasa a la Pág. 7

�NOTAS SOBRE LIBROS
Manuel MORALES GOl\fEZ

La t;niversidad de Nuevo León, a
iniciativa de la Rectoría y por acuerdo
de su Consejo Cniversitario, convoca
a las Escuelas de Enseñanza Preparatoria, oficiales del Estado, del Gobierno Federal, libres o incorporadas, correspondientes a Nuevo León, Coahuila, Tamaulipas, Durango y Chihuahua,
a la Primera Conferencia de Estudios
sobre el Bachillerato en el Novte de la
República :Mexicana, que deberá celebrarse en Monterrey, N. L., del día 27
de julio al primero de agosto de 1953,
de acuerdo con las siguientes bases:

Titulo: Abstracción y Naturaleza.
Autor: Guillermo Worringer.
Editor: Fondo de Cultura Económica. México, 1953.
Se enriquece la Colección "BreviaEl No. 68 de la "Colección de Es- rios" con la traducción de la famosa
critores Mexicanos", esfuerzo que hon- ''Tesis Doctoral" que marcó nuevos
ra a la ''Editorial Porrua, S. A.", está rumbos a la investigación estética desdedicado a Ramón López Velarde, e de su aparición en el año de 1908.
incluye sus "Poesías Completas", y el
Con respecto a la presentación del
"Minutero". La pulcra edición estuvo pequeño volumen, como todos los del
a cargo de Antonio Castro Leal, quien Fondo de Cultura Económica, es im1o.-La Conferencia tiene por objeto estudiar en común los problemas
además la prologa.
pecable.
Worringer es ya conocido en los me- del bachillerato, con miras a promoEs este prólogo, en su primera pardios
de habla castellana por las tra- ver las mejoras necesarias y las reforte, una escueta y afortunada recolecducciones
que de sus obras posteriores mas indispensables de los estudios, a
ción de datos que ayudan a compren"La
Esencia
del Estilo Gótico" y "El fin de impartir una enseñanza inteder el panorama literario de aquel :\léArte
Egipcio",
ha editado la "Revista gral y competente conforme a las exixico, convulsionado por el ir y venir
gencias actuales.
de Occidente".
de la Revolución y las revoluciones.
En consecuencia, se examinarán los
Ignoramos la razón por la cual la
Al pasar a la segunda parte, que po- traductora, Mariana Frank, ha llamado fundamentos teóricos y el funcionadríamos llamar Influencias ejei-cidas al libro "Abstracción y Naturaleza", miento actual de los planes de estudio,
sobre Lópe:. relarde, los aciertos del en realidad creemos que debió haberse programas, métodos, medios de orgaprologuista son grandes; pone, sobre respetado la literalidad del título ori- nización, sistemas para estimación del
el tapete de la discusión, y quizá sin ginal, y llarnársele "Abstracción y Pro- aprovechamiento escolar, y cualesquiehacer suficiente hincapié, a Lugones y yección". Por lo demás la traducción ra otras materias conexas con la ense-·
al obscuro González León, quienes apa- es excelente y conserva en castellano ñanza respectiva. Al efecto, se forrecen como precursores. Esto parece la precisión que tiene el original ale- mula el siguiente temario:
!.-Reforma del Plan de Estudios
sonar a herejía, y sobre todo para.cier- mán. Ahora bien, hay algunos párrata fauna de \'elardeanos, de quienes fos, muy pocos, en los que se sacrificó del Bachillerato.
a) .-Proyecto de la Asociación Nadice Javier Villaurrutia, " .. .lo citan más ligeramente la fluidez del español a la
que lo leen, y lo leen más que lo en- exactitud. Aplaudimos este sacrificio cional de "Cniversidades (Bachillerato
que nos dá, dentro de lo posible, una Unico).
tienden".
versión lo más fiel y exacta.
b) .-Posibilidades de aplicación in¡ Claro que el tema y la composición
De Worringer nada es lo que se pue- mediata o diferida, por las Escuelas
suenan en González León como un vals de decir en tan corto espacio, cada reunidas.
romántico, en piano provinciano y que uno de sus conceptos le ha tomado un
II.-Organización de cursos. Duraen López Velarde ese vals se ha trans- gran trabajo de fundamentación y de- ción total y desarrollo en anualidades
formado en Poema Sinfónico!, Pero finición, como para que intentemos o semestres.
no hay que olvidar que el tema sigue explicarlo nosotros; y un intento de lo
a) .-Proyecto de la Universidad de
siendo el mismo, y que además López contrario sería una falsificación.
Guadalajara. (Desarrollo en 4 semesVelarde procura que toda la riqueza
Para comprender el empeño de ,vo- tres).
instrumental de su Poema Sinfónico, rringer, empeño al que ha consagrado
b) .-Posibilidades de aplicación por
suene a piano provinciano, y es en ese su vida, vaya como ejemplo este párra- las Escuelas reunidas.
efeJ;W 41-~de reside su encanto.
fo que seleccionamos del presente · voIIJ.-1\létodos pedagógicos.
En Ja novedad &lt;le la forma, y auten- lumen. Hablando de la estética clásia) .-Situación actual.
ticidad de la expresión velardeana se ca nos dice: "es un método que hecha
b) .-Proyectos de recomendaciones
ha ahogado aquella otra fundamental mano de un esquema sumamente sen- a las Escuelas reunidas.
dirección suya que no por sujeta a dis- , cillo de la evolución artística, que no
IV.-Organización administrativa.
cusiones es menos importante de ver. toma en cuenta sino los puntos culmia) .-Situación actual. Edificios.
Nos referimos precisamente a "Nove- nantes de las épocas clásicas. Así la Equipos. Laboratorios. Otros concepdad de la Patria" y a ''Suave Patria" trayectoria del arte se reduce a un mo- tos.
OJO! con este último nombre, Sr. co- vimiento ondulado fácil de captar: lo
b) .-Reformas recomendables de las
rrector (el linotipista) . . . . . . . . . . . que procede a las épocas clásicas se prácticas establecidas. Promociones.
en los cuales da el tono exacto de nues- interpreta como un ensayo, si bien
c) .-Probl1!mas económicos.
tra personalidad como país, con mu- frustrado de indudable importancia,
V.-Aprovechamiento escolar.
cha más anticipación y más sencillez porque ya señala hacia la altura; lo
a) .-Exámenes de ingreso. Pruebas
y fecundidad que tantos exploradores que sucede a los apogeos se califica de intelectuales, físicas y morales.
de moda, que van en pos del mexica- producto de decadencia y degenerab) .-Pruebas periódicas.
no con equipos, ideas y terminología ción. Esta es la escuela dentro de la
c) .-Prácticas de laboratorios y Secual se mueven todos nuestros juicios minarios.
fenomenológicos.
de valor.
d) .-Bibliografía y uso de biblioteLópez Velarde, grande como poeta,
No podemos aceptar este modo de cas.
es grande como mexicano también, ver las cosas y de someterlas al meze) .-Educación audiovisual.
porque logró encontrar lo mexicano, quino criterio de nuestra época, esta
f) .-Educación cultural y física.
no en exploraciones críticas y publici- valoración impuesta por la costumbre
g)
.-Sugestiones de reformas para
tarias, sino en la creación positiva que Y la pereza mental, que dá una idea
recomendar
a las Escuelas reunidas.
atestigua una existencia. No como fe- falsa de la situación efectiva e infringe
VI.-Problemas
especiales de la ennómeno extraordinario, sino como co- la ley tácita de toda investigación hisseñanza
respectiva
en el norte de la
tidianidad amable y propia.
tórica objetiva, según la cual los he- República.
a) .-Revalidaciones.
Lópéz Velarde, poseedor de un me- chos no deben juzgarse desde los sub) .- Traslado de estudiantes.
xicanismo nato, no hizo más que mi- puestos nuestros sino desde los suyos
rar en torno, su pueblo, su familia, su propios". (Páginas 126-127).
c) .-Exámenes parciales a titulo de
suficiencia.
escuela y sus amigos, para extraer de
ellos las esencias de su poesía. Y la
d).-Cursos intensivos de verano
para recuperación académica.
mexicanidad en López Velarde, no está sujeta a discusión, ni siquiera a ese) .-Reuniones periódicas y organiViene de la Pág. 3
tudio; antes bien, se afirma sin gestos
zación permanente de la conferencia.
f) .-Diversos.
destemplados, simplemente es.
El joven arrojó el rifle, lo arrojó con
VIL-Condiciones del magisterio
Podríamos decir que López Velarde desprecio y quedó mudo, fija la vista uní ,·ersitario.
repite a su manera a Descartes "Pien- en el suelo. Después, sin desplegar los
a) .-Su situación actual, académica
so, luego existo". Y la manera como labios, paso a pasito, se acercó a la y administrativa.
piensa dependerá un poco de la mane- viuda y la abrazó.
b) .- Maestros de Carrera.
ra como exista, pero esta mi existenLucia y ~lercedes se miraban atónic) .- Centros de preparación de
cia como tal, es indiscutible. Soy yo tas.
maestros universitarios.
mismo, con mis virtudes y defectos,
El desertor pasó el puente, subió la
d) .- Promociones económicas y acapero nunca un objeto de laboratorio y cuestecilla, y se perdió en la espesura. démicas que deban recomendarse a las
mucho menos un motivo de publiciEl loro parloteaba en su estaca:
Escuelas reunidas.
dad.
-¡Ja ... Ja ... Ja! ¡Qué regalo!
El anterior temario podrá ser amTítulo: Poesías Completas.
Autor: Ramón López Velarde.
Editor: Editorial Porrua, S. A.
México, 1953.

Antologíil de ...

Armas y Letras + Pág. 6

pliado o modificado por los propios
asistentes a la reunión, conforme lo
exija el desarrollo de los trabajos.
2o.-La reunión tendrá un carácter
preponderantcmente académico y, por
tanto, desarrollará sus trabajos en
asambleas generales, en la siguiente
forma:
a) .-Lectura del escrito relativo al
tema o proyecto que presenta a la
Asamblea, e 1 ponente respectivo.
b) .-Intercambio de ideas entre los
asistentes, sujetándose a una exposición de tipo académico respecto al tema de discusión.
e) .-Traslado de la ponencia respectiva a una comisión relatora que sintetizará el trabajo para su presentación a la asamblea de clausura.
3o.-Los trabajos deberán presentarse a la Mesa Directiva de la Asamblea, por lo menos tres días antes de
su primera reunión; y no podrá exceder, en cada caso, de diez cuartillas a
renglón abierto, a máquina, en tamaño carta. El ponente podrá, sin embargo, ampliar oralmente su exposición por un término que no excederá
de 15 minutos, y tendrá las intervenciones que sean necesarias a fin de esclarecer el debate que se suscite.
4o.-La Conferencia no tendrá votaciones para resolver los asuntos académicos, pues la finalidad de esta
reunión es el intercambio de informaciones e ideas, tratándose de unificar
el criterio respectivo a una posible reforma universitaria del bachillerato;
sin otra obligación para los participantes que su adhesión a un movimiento universitario de mayor responsabilidad y mejor organización del
trabajo intelectual en cumplimiento de
la tarea educativa de las instituciones
representadas.
5o.-Aparte de las instituciones convocadas por la C'niversidad de Nuevo
León, concurrirán en calidad de miembros y participarán con _los mismos
derechos en las discusiones, la Secretaría de Educación Pública, la Universidad Nacional Autónoma de México, la Asociación Nacional de Universidades e Institutos de Enseñanza
Superior de la República Mexicana, y
las Direcciones de Educación del Estado y la Federal en Nuevo León.
60.-La Conferencia se reunirá en
Monterrey, N. L., los días 27 de julio
al primero de agosto de 1953, bajo los
auspicios del Gobierno del Estado, y
de la Universidad de Nuevo León. En
su primera reunión designará una
Mesa Directiva compuesta de Presidente, Vicepresidente, Secretario, Relator
General y Vocales en el número que
elijan los asistentes.
7o.-Cada Institución tendrá derecho a acreditar una representación
que podrá integrarse de la siguiente
manera:
a) .-Un jefe de delegación.
b) .-Asistentes.
c) .- Miembros honorarios.
80.-Las Instituciones representa•
das expensarán los gastos de viaje de
sus representantes, salvo los de hospedaje y alimentación durante los días
de la Conferencia, que serán por cuenta de la l:niversidad de Nuevo León.

9o.-Esta Conferencia de Escuelas
Preparatorias dedicará todos sus actos a la conmemoración del bicentenario del nacimiento del Padre de la
Patria, don Miguel Hidalgo y Costilla.
100.- Los trabajos más valiosos de
la Conferencia se publicarán íntegros,
junto con los resúmenes de todos los
restantes, en Memoria especial de la
Conferencia.

dad cultura-ciencia-técnica? No se formulan estas preguntas, ni se establecen
estas relaciones, y de esa totalidad absViene de la Pág. 5
tracta de los conocimientos humanos,
se pasa a la experiencia individual,
alumno desea pasar de año para reci- incontrolada y arbitraria. En el pribirse al cabo del tiempo y obtener un mer caso la persona humana que es el
título. El pasar tiene para él un senti- estudiante desaparece frente al sistedo social, de mejoría, de futuro. En su ma total, abstracto; en el segundo, se
casa le hablan de la importancia del substituye a una experiencia controlatitulo. Por su parte la enseñanza para da, a una probabilidad científica, otra
el profesor tiene también, como angus- aislada y accidental. Asi se forja un
tioso o conformista sentido, extender sistema educativo en el que la persouna boleta a fin de año, diciendo que na del alumno y la del profesor son igel alumno pasó o no pasó. Para ello noradas y en que son ignoradas las
el profesGr establece un cuestionario, realidades sociales de México. Pero coque es prueba del incumplimiento del mo esas personas existen, y como exisprograma, u obliga al alumno a estu- te incontenible la realidad social, el
diar solo todo lo que no pudo ver en sistema fracasa. Así, no podemos seclase. Generalmente ocurre lo prime- guir atribuyendo a los alumnos el esro. Recibidas las pruebas, el profesor tado miserable de nuestra enseñanza
establece, con más o menos conoci- tampoco debemos atribuirlo a los pro~
miento, una escala de valores y califi- fesores, sino al sistema abstracto y arcaciones, que va del mayor al menor bitrario que nos rige, y que .hoy nos
ignorar. y así acaba todo. Para el pro- ahoga, asfixiando por igual al profesor
fesor el sentido - con notables y an- y al alumno. El sistema educativo vigustiosas excepciones- es pasar al gente es el principal enemigo de la culalumno y firmar en la portería cada tura nacional. A él se debe el que la
Yez que da clase, y cobrar en la teso- enseñanza pierda su sentido, el que
rería cada quincena. El sentido de la surjan irremediablemente tantos fruspropia acti,•idad se torna burocrático; trados, tantos incapaces, a él se debe
faltar menos, faltar más, esforzarse o -en buena parte- el que nuestra judescuidarse, todo parece igual, cuando ventud no sepa divertirse, no tenga la
se está destinado inevitablemente al cultura de la diYersión, a él también
fracaso. Se pierde el fin de la vida, y los cohetes y las algaradas, y las rispilo único que se conserva es el empleo. deces y agresiYidades de que nos laAhona bien, todo lo anterior hace mentamos, señalando como culpable al
que la relación profesor-alumno esta- estudiante.
blezca una oposición entre pasar y no
Al emprender una reforma del bapasar, que substituye a la oposición
chillerato
no podemos desconocer, ni
genuina de la enseñanza: aprender o
no áprender, saber más o menos. Aque- los datos que nos arroja el análisis de
lla es la obsesión, la meta primordial la evolución social de :\féxico, ni la
de alumnos y profesores, pasar o no confrontación del sistema educativo y
pasar, ésta ocupa un lugar muy secun- de la realidad. En ese análisis y en
dario o simplemente desaparece: saber esa confrontación están las bases para
o no saber. De ello no tienen culpa una reforma metódica de la enseñanlos alumnos, tam¡Joco muchos de los za. Aqui no hemos hecho sino un esboprofesores. De ello es culpable un sis- zo, sino un apunte al problema; pero
tema educativo abstracto, que parece en la imposibilidad de detenernos más
ser el resultado de un propósito nefas- vamos a pasar al tercero y último pun~
to, de los que nos hemos propuesto
to: haeer que la escuela dé al alumno
la totalidad del conocimiento. Es in- tratar hoy: me refiero al de la reforcreíble pero cierto: En nuestro siste- ma del bachillerato, sobre la cual quima eclucati ,·o se quiere entregar todo siera esbozar también algunos obstácu- ·
los y algunas soluciones, necesaria.Y no se da nada. La selección de materias, o bien parece una clasificación mente ligadas con las anteriores.
Existe una conciencia general sobre
de las ciencias, las humanidades y las
acti,·idades del género humano, o bien la necesidad de reformar la enseñanza
está hecha con criterios personales, ais- de segundo ciclo. No hay profesor unilados, y carece de unidad, y es arbitra- Yersitario que no advierta y no lamenria. Xi se toma en cuenta la importan- te el estado bajísimo de la cultura de
cia de las materias que se han de ense- los estudiantes. Llegan éstos a nuesñar en primero, segundo y tercer tér- tras universidades - en su inmensa
minos, ni se toma en cuenta la impor- mayoría- sin la cultura que deberían
tancia de los tema en cada materia, ni tener como bachilleres, y, lo que pase busca la Yértebra de ciencias y hu- rece más graYc aun, sin los conocimanidades, ni se someten a constante mientos elementales de la especialidad
revisión los métodos de enseñanza y sus que han escogido.
De hecho el ciclo de la enseñanza geresultados, ni se estudian las experiencias de nuestra pedagogía o de la peda- neral de segundo grado se divide en
gogía extranjera, sino que todo parece tres periodos cerrados: el de las llamateria opinable. Así al establecer madas escuelas secundarias, el de las
nueYos planes, al formular horarios, preparatorias, y el de los primeros
al decidir sobre materias o métodos, años de las escuelas profesionales. La
se suele oir ese "yo creo", "yo opino", insuficiencia de la enseñanza secunda"saben ustedes que a mi", etc., en fin, ria obliga a YOlYer sobre las mismás
tantas expresiones que manifiestan una materias, sobre los mismos temas y
historia personal o el sentido común con idénticos métodos, en los cursos
de cada uno, el sentido común que es de las preparatorias. Otro tanto ocu"la filosofía de los que no tienen filo- rre en las escuelas profesionales, donsofía", la ciencia de los que no tienen de se enseñan idiomas, gramática eleciencia, la cultura de los que carecen rnental. álgebra elemental, etc., para
de cultura. En suma, se pasa del sen- poder pasar al estudio de la literatutido abstracto del todo, al sentido de ra extranjera, de la filología, del álgela opinión y de la experiencia inme- bra superior . . . Tenemos así tres ddiata, improbable, inconstante. De un elos donde deberíamos tener uno solo·
lado se encuentra la razón en la tota- tenemos una enseñanza secundaria in:
lidad y no se piensa en el individuo, suficiente, una enseñanza preparatoria
estudiante o profesor. ¿Es posible la que es remiendo de la anterior, y uno,
enseñanza de la totalidad del conoci- dos o tres años en los cursos profesiomiento'.' ¿Es preferible enseñar de to- nales, en que se trata de cubrir las lado un poco, enseñar algo, enseñar lo gunas de nuestros bachilleres. Si con
esencial'? ¿Enseñar los instrumentos tan to remiendo lográramos el propóesenciales para apropiarse de instru- sito de la enseñanza, si obtuviéramos
mentos esenciales a la especialización así profesionistas cultos, ciudadanos
en un tercer ciclo, superior, de la en- capaces y técnicos suficientes, el mal
señanza. ¿Qué es posible enseñar y no seria tan graYe. Pero estos remienaprender concretamente de la totali- dos, este sistema de remiendos, nos

El Prohlemil del.

PRIMERA CONFERENCIA DE ESTUDIOS SOBRE EL
BACHILLERATO EN EL NORTE DE LA REPUBLICA
MEXICANA

'

obligan a sobrecargar el número de
materias por año y el número de temas por materia, en forma tal, que impiden un éxito sistemático, tanto en la
educación general como en la educación técnica o especializada. En efecto, la deserción escolar es una de las
más elevadas del mundo, y la cultura
media de los estudiantes universitarios, y de la mayoría de los nuevos
egresados de las escuelas y facultades
universitarias, una de las más bajas.
Vivimos en el sistema académico del
"sálvese quien pueda", y sólo algunos
logran salvarse. Pero la prueba de un
sistema social no son las excepciones,
la prueba de nuestro sistema pedagógico es esa mayoría que se queda sin los
elementos necesarios para el triunfo
científico, académico, o social, después de haber terminado sus estudios,
o después de haberlos abandonado a
mitad de camino, muchas veces a mitad del camino universitario. Esto representa un fracaso de nuestro sistema educativo y plantea la necesidad
de reformarlo inmediatamente. Es injusto que quienes tienen escuela no
aprendan y que muchos no tengan escuela; que un país pobre, como el nuestro, padezca un sistema educati,·o antieconómico, el cual contraría los intereses de la población escolar, los de la
población que queda fuera de la escuela, y los de los profesores con sus
bajos salarios. Seria más económico
para el pais un sistema educativo que·
impidiera el alto grado de deserción
escolar, que ·lograra dar educación a
todos los estudiantes (acreedores a
ella por su aplicación, por su interés
y por sus capacidades de estudio), que
disminuyera el número de repeticiones y remiendos inútiles, logrando aumentar el número de profesores disponibles para nuestra creciente población escolar, y logrado aumentar los
salarios de los profesores con el ahorro de los actuales dispendios. Ahora
bien, ese sistema, todos lo sabemos, es
factible, realizable.
La reforma - como dijimos antes deberá aboi-clar la solución de varios
pr9ble111as (selección de alumnos, difusión cultural, etc.), y no sólo el que
representa nuestro absurdo programa
de la enseñanza de segundo ciclo. Sin
embargo, el principio de la renovación
y de la solución, consistirá en terminar con el sistema de remiendos, hoy
vigente, y en establecer una enseñanza
de segundo cielo que comprenda de
cinco a seis años y tenga un sentido
unitario, producto de un verdadero
sistema. Ahora bien, como la actual
situación de la enseñanza media es tan
grave, debemos también pensar en una
solución de emergencia, que mejore visiblemente los males particulares de la
enseñanza denominada Preparatoria.
La Preparatoria tiene males que pueden ser resueltos en lo particular, sin
esperar a que dentro de cinco años
-en el caso de que fuera inmediata y
efectiva una reforma del segundo ciclo-- contemos con buenos programas
en los últimos grados de la enseñanza
general. Porque, supongamos que ele
inmediato se establezca un mejor programa de cinco años, que abarque las
actuales secundarias; éste sólo podría
ser aplicado al año próximo y todos
los que se hayan inscrito ya en el primer año de las escuelas secundarias,
no podrían participar de sus ventajas.
Así, cinco generaciones de estudiantes
estarían destinados a sufrir hasta el
final el actual sistema. Es necesario
reformar la Preparatoria - independientemente de que pugnemos por una
reforma total y definitiva del ciclo secundario.
¿ Pero, es posible tener una mejor
escuela Preparatoria, es posible perfeccionar el programa vigente, es posible dentro de nuestro sistema de remiendos hacer algo mejor en la Preparatoria? Se ha pensado que sí y con

Armas y Letras + Pág. 7

razón, porque la actual escuela -a
más de otros males de que adolece-,
tiene un programa sobrecargado de
materias, de especialidades, y falto de
unidad y del carácter esencial que debe tener el currículum del segundo
ciclo.
Por lo tanto se plantean dos soluciones, una definitiYa que abarque la reforma de la totalidad del ciclo de segunda enseñanza, y, una de emergencia que abarque los dos años de la Escuela Preparatoria. Aquí vamos a consagrarnos a analizar las posibilidades
de esta última, a reserva de tratar en
otra ocasión la solución definitiva y
total.
Para acabar con los males de la Escuela Preparatoria, en lo que atañe a
los planes de estudio y programas de
enseñanza, no podemos emplear el método comparativo determinando las semejanzas y diferencias de las preparatorias de otros países, y viendo sus
ventajas respecto a la nuestra. No podemos comparar nuestra preparatoria
con otras extranjeras porque éstas no
existen. La situación educativa de México es característica, el sistema de
"remiendos" es nuestro tal y como actualmente existe; es una mezcla absurda de las experiencias francesas y norteamericanas. Por lo tanto, habrá que
reservar el método comparativo para
el estudio de la reforma total del bachillerato. Por ahora nos limitaremos
a aplicar las nociones generales de la
pedagogía y de la enseñanza de segundo grado, a la situación actual de los
estudiantes que abandonan las escuelas secundarias. Es necesario considerar: a) la cultura real del estudiante que abandona las secundarias, b) la
cultura media mínima que podamos y
debemos exigir a los estudiantes que
salgan del bachillerato en estas circunstancias, y, c) los métodos y programas a aplicar a esa situación concreta.
Ahora bien, si tenernos la experiencia ele que una gran mayoría de los estudiantes que llegan a nuestras universidades carece de cultura general, e incluso de los conocimientos de su especialidad, debemos percatarnos que
los alumnos llegan a las escuelas preparatorias con una cultura general tan
baja, que impide pasar a nuevas materias de enseñanza, a materias especializadas o muy particulares, antes de
mejorar su cultura general. No podemos seguir cometiendo el error de querer cubrir las lagunas de los alumnos
que vienen de las secundarias y de
proporcionarles, además, una buena
dosis de conocimientos particulares,
porque eso nos llevaría a seguir inflando los programas, a impedir que
los alumnos cubran sus lagunas y adquieran nuevos conocimientos en otros
terrenos, lo cual obligará a nuestras
t;niversidades a seguir impartiendo
las enseñanzas generales y elementales y a retrasar la especialización y la
enseñanza verdaderamente superior.
Así pues, lo primero será cubrir las lagunas esenciales, ata-car el problema
de la cultura general, y esto, en vez de
contrariar la especialización, nos ayudará a realizarla más pronto y de una
manera más efectiva. Otro error que
no debemos cometer es el que consiste
en sostener de manera implícita o explícita que en el bachillerato se estudiarán todos, absolutamente todos los
probl e mas científicos humanísticos.
Esta idea de que en la escuela y sólo
en la escuela se aprenderá y se enseJiará, es una idea pedante y absurda
cuando se aplica a las escuelas universitarias, pero cuando se aplica a las escuelas preparatorias, raya en lo ridículo. Xo podemos pretender enseñarlo todo, ni siquier~ casi todo, en el bachillerato. En un ciclo secundario sistemático de cinco a seis años podríamos acordar alguna importancia a la
Pasa a la Pág. 8

�chiller que sepa pensar, escribir y cal- de historia en las secundarias y otro
cular, y que posea en principio una tanto ocurre en las preparatorias, de
cultura cientifica y humanística. Pero tal modo que el estudiante aprende dos
nene de la Pág. 7
no solo, sino que se desea abrirle posibi- veces los nombres de los reyes de Texlidades, horizontes: que sepa para qué coco, e ignora siempre la historia soespecialización, sin detrimento de la sirven el pensar, y el escribir, y el cal- cial del Mundo contemporáneo y de
cultura general de los estudiantes, co- cular, y las ciencias, y las humanida- .México. Por lo tanto, es menester enmo lo ha demostrado en Francia, por des. Se desea romper varias resisten- señar historia social, y enseñarla a
ejemplo, la reforma de Langevin, pero cias que tiene el semi-culto contra la partir de la Revolución Francesa y a
en nuestro sistema de repeticiones y cultura, procurar al alumno un espíri- partir de la Revolución de Indepensub-ciclos cerrados, la especialización tu que le conduzca a relacionar cons- dencia, hasta llegar a nuestros días, a
deberá limitarse mucho más, y no de- tantemente lo general y lo particular, nuestro momento. Sólo así podrá combemos tener seis o siete bachilleratos, lo abstracto y lo concreto, las distintas prender el estudiante la relación entre
sino dos, el de ciencias y el de huma- particularidades, generalidades, abs- la historia académica y su propia vinidades, y aun esos dos con pocas di- tracciones y concreciones entre sí. En da, y la vida de su pueblo y la vida del
ferencias, para que la especialización fin, se desea también canalizar su sen- mundo. Algo semejante a lo que heno nos entregue ese absurdo de estu- tido de competencia, hacer que éste se mos dicho sobre la filosofía y sobre
diante, que falto de cultura general es limite en lo posible, al terreno de la la historia se podría decir de la enseincapaz de concentrarse y especiali- cultura. Ahora bien, para lograr tales llanza de otras materias que han sido
zarse. Al limitar nuestras pretensio- fines, es menester concentrar la aten- atomizadas por nuestros programas,
nes, podremos en realidad ser más am- ción de los alumnos en el menor nú- que son enseñadas en forma trunca,
biciosos y entregar al estudiante una mero de materias que sea posible, con- que entregan métodos y conocimientos
cultura elemental intensiYa y algunas centrar su atención en los temas esen- anticuados, catálogos y listas, sin relaexperiencias muy particulares sobre lo ciales, hacer que los temas - métodos ción y sin fin. Pero baste con esos
que pueda ser la labor de un científico o cuestiones- sean motivo de ejerci- ejemplos por lo pronto, para dar idea
o ele un humanista, en el momento que cio concreto, de aplicación constante. de los males que provienen de la atoexplora un campo de su especialidad. En suma, Jo que resulta necesario es mización de las materias.
Esta reducción de las materias, esta eliminar el sin-sentido que presenta
Una vez descubierta la necesidad de
concentración en torno a las cuestio- para el alumno una enseñanza superfi- entregar a los alumnos este tipo de
nes esenciales y a algunas experien- cial y trunca, dividida y subdividida educación sistemático, esencial y relacias particulares, nos permitirán ha- hasta el exceso, una enseñanza primor- cionada, es menester entregarles una
cer de la educación preparatoria lo dialmente abstracta o primordialmente experiencia muy particular de la cienque debe ser: una educación que en- concreta, que no relacione unas mate- cia o de Jas-"humanidades, hacerlos que
tregue los instrumentos generales, co- rias con las otras. Así, es necesario trabajen en un laboratorio o en un semo un primer paso para apoderarse de impedir que el estudiante siga el curso minario, que durante un año recojan
los instrumentos particulares de cien- de metafísica con un existencialista, el y clasifiquen insectos, que durante un
cias y humanidades. Lo importante de ética con un neokantiano, el de his- año entero estudien a Sancho o a Sóes convertir el sistema extensiYo y su- toria de la filosofía con un tomista, crates, o a Hidalgo. Que se acostumperficial de la actual escuela en un porque eso no le permitirá tener nun- bren a emplear las reglas del trabajo
sistema intensivo que ahonde en los te- ca una idea antifilosófica. Es preferi- científico o humanístico, que aprenmas fundamentales de la segunda en- ble que el estudiante estudie toda._s sus dan a jugar empleando sus reglas, con
materias filosóficas en un mismo cur- constancia, en un gran tema, en un
señanza.
Con este criterio, es necesario bus- so, con un tomista o con un existencia- problema, no para que hagan algo oricar cuál es el núcleo de la cultura y lista, o con un neokantiano, o con un ginal, sino para que tengan la sensadel método que deba impartir la es- marxista, para que después acepte o ción de cómo se hace lo original, de
cuela Preparatoria, y después buscar refute esas ideas en su totalidad. La cómo se trabaja lo original. Y en este
en cada una de las materias cu4Ies son historia, las ciencias sociales, las cien- terreno podrán elegir, tendrán la lilos temas, los métodos, los problemas cias físicas, le proporcionarán otros bertad de elegir, sin que quienes sigan
esenciales, para evitar que sigamos en- criterios para enjuiciar la realidad fi- un seminario de humanidades queden
tregando a los alumnos catálogos y di- losófica que haya aprendido.
incapacitados para inscribirse en una
rectorios de filosofía, de literatura, de
Es absurdo que el estudiante casi escuela de ciencias, ni quienes sigan
ciencias. Por lo pronto me Yoy a limi- nunca relacione el conocimiento histó- un laboratorio científico dejen por
t¡g a enunciar de nuevo, algo que e.:; de rico con_~:su propia historicidad, con ello de tener derecho a estudiar algu- ·
G9 4pero que a- memrab sa méttlemo'íiiatórtco. Bs JIIIIY freeuen- na de las carreras humanisticas. Todo
parece ol da~S'é' desea de un ba- te el incumplimiento de los programas esto se puede hacer y se puede hacer
ahora mismo; en una, en dos escuelas
por Jo pronto; pero se puede hacer.
Si seguimos estos criterios en la elaboración de los planes de estudios de
una nueva preP.aratoria, podremos reducir el número de materias seguraViene de la Pág. 1
mente a la mitad de las que hoy existen, y con ello lograremos devolver su
sentido a la enseñanza preparatoria,
rruño, su sano realismo y sus hondos sentimientos religiosos. De concentrar la atención de los alumnos,
esta ?uis~, con Rab~sa y LóP_ez Portillo, forma Rafael Delgado aumentar sus probabilidades de éxito,
la tnlog1a de novelistas mexicanos que, dentro de la línea del duplicar los sueldos de los profesores
Realismo, proceden de cepa española.
y su capacidad de atender más y mejor a sus clases y a sus propios estu, Rafael Delg~do trabajó para el teatro, cultivó la poesía,
dios. En fin, con una reforma seme~~ro cº,"!-º cuentista, de 11;otables cualidades descriptivas, mane- jante,
disminuirá en forma necesaria
JO la critica y profeso la literatura preceptiva, pero fué, acabada la deserción escolar y por lo tanto, disy fundamentalmente, un novelista.
minuirán los gastos inútiles que ocaUna tetralogía de obras lo señalan en este aspecto como un siona al Estado. La reforma de los plaregiona~ista eje1?"-plar: La Calandria (1891), Angelina (1895), nes de estudio de la preparatoria deberá ir acompañada por una reforma
Los p~r1entes neos (19~3) ,e Historia vulgar (1904 ). Proyectó en
la organización de la vida escolar,
ademas de otra novela sm titulo y de La huelga, La apostasía del que tome en cuenta las experiencias
Padre Arteaga, de la que decía en 1901, al final del prólogo de sociológicas arriba apuntadas, y debeLos parientes ricos, que estaba "en cañamazo". Completan el rá ser seguida ineludiblemente por
repertorio dos obras didácticas en las que adoptó algunas pági- una reforma general de la enseñanza
de segundo ciclo. Pero, por ahora es
nas de Lefrano y Burette, respectivamente, Lecciones de Litera- necesario,
dar un primer paso luchantura y Lecciones de Geografía Histórica.
do por una reforma en los programas
. Su bibliografía fué formada por Ernest R. Moore y James de la enseñanza preparatoria por lo
J. Bickley y abarca, a un lado su obra de novelista y de cuentis- menos en los de algunas escuelas preparatorias. Para esa lucha, estoy seguta, poesías líricas y dramáticas, discursos y estudios.
ro
de que contamos con Jo mejor de
Hay que destacar en esta memoración de Delgado su maMéxico, con la juventud y los hombres
gisterio_ d~ cuentista, recogido con el nombre de Cuentos~ Notas, de buena voluntad, con todos aquellos
en la Biblioteca de Autores Mexicanos, de Agiieros.
que en el terreno de la cultura sientan
Rafael Delgado nació en Córdoba, la simbólica Villaverde, su responsabilidad y se enorgullezcan
el 20 de agosto de 1853, habiendo muertq en Oriz;aba la Pluvio- de su patriotismo.
La diferencia de nuestra lucha con
silla de sus mejores páginas, en pleno movimiento r:volucionala que libraron las fuerzas aliadas en
rio, el 20 de mayo de 1914.
costas de Normandía, radica funDelgado fué, por vocación, de manera desinteresada, maes- las
damentalmente en que no tenemos enetro y escritor constante.
migos. ¿Dónde están los enemigos?

El Problema del.

El Maestro.

fi-

Armas y Letras

+

Pág. 8

¿Serán enemigos los profesores a quienes se pueden duplicar los sueldos?
¿Serán los dueños de escuelas particulares, que al quedar eliminadas las siete especialidades de nuestros actuales
bachilleratos, disminuirán sus gastos
inevitablemente? ¿Será el Estado que
con igual presupuesto hará menos gastos inútiles? ¿Serán todos ellos, que
verán cómo vuelve a nosotros el verdadero sentido de la enseñanza y de la
vida de alumnos y maestros? No hay
enemigos; no puede haberlos: el problema, es un problema de convencimiento, de esclarecimiento de los propósitos más nobles que animan esta reforma.

El Punto de.
l'iene de la Pág. 2
sér ahí, tienen sus fundamentos y motivos en la estructura óntica del sér
ahi. Dicha estructura encierra una
comprensión pre-ontológica del sér.
Lo que el sér ahí manifiesta en resumen, como preeminente es: a) este
ente es determinado en su sér por la
existencia; preeminencia óntica; b) al
determinarse en su sér por la existencia, el sér ahí es ontológico; preeminencia ontológica; c) el sér ahí tiene
condición óntico-ontológica, ya que
constituye la posibilidad de todas las
ontologías. Por tales razones, es el primer ente a quien debe interrogarse por
el sér.
Tal preeminencia se vió pronto en
la historia de la Filosofía. Sin embargo, no se aprehendió en el sér ahí su
genuina estructura ontológica; nadie
vió en ella un problema orientador.
Aristóteles dice: el alma del hombre es
de cierto modo todos los entes; en sus
modos de ser, la sensibilidad y el pensamiento, descubre todos los entes en
el doble sentido del qué y el cómo. La
tesis, que se remonta a Parmén@es,Ta _ _ _ _ _.,...
recogió más tarde Tomás de Aquino.
Elabora una deducción de los trascendentales, es decir, de los caracteres del
sér que están, por encima de toda posible determinación genérico-material
de un ente, de todo modo specialis entis y que convienen necesariamente a
toda cosa, cualquiera que sea. También el sér verdadero es un trascendente de dichos modos, lo cual se demuestra apelando a un ente que tiene,
por su forma de ser, la peculiaridad
de convenir con cualquier otro ente. .
Este señalado ente, el ens, qued natura este convenira eum omni ente, es
el alma, ánima. (Quaestiones de veritate, qu I a I c.).

ARMAS Y LETRAS
Organo Mensual de la Universidad de Nuevo León
INDICADOR:
Redactores
Raúl Rangel Frias
Fidencio de la Fuente
Francisco M. Zertuche
Genaro Salinas Quiroga
Alfonso Reyes Aurrecoechea
Enrique .Martínez Torres
Guillermo Cerda G.
Adrián Yáñez Martínez
Director
Lic. Fidencio de la Fuente

Oficinas
Wáshington y Colegio Civil
Monterrey, Nuevo León,
MEXICO

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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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