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Organo Mensual de la Uníversídad de Nuevo León
Registrado como artículo de 2da. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de abril de 1944

D. A. S. U.

AÑO XI

NUM. 3

MARZO DE 1954

nmERICH DIFEREHTE
Pedro Troncoso Sánchez

El vehículo más apropiado para reflejar la conciencia de un
El auge alcanzado en este siglo en Europa por la concepción
pueblo, su situación económica, sus problemas sociales, sus cos•
tumbres, su desenvolvimiento artístico y cultural, etc., es sin lu- relativista de la historia, que algo tiene de conquista definitiva
gar a dudas, el teatro.
del pensamiento, ha hecho caer a los americanos en la idea de
una cultura americana autóctona, diferente de la occidental.
Todos los pueblos han tenido Teatro. En algunos ha alcan- Unos la ven ante sus ojos actual y viva; otros la adivinan naden•
zado un grado de perfección, en otros ha quedado estancado en te o en gestación en la entraña de la realidad de sus vastas tie•
su forma primitiva, en su concepción rudimentaria. Este último rras e islas¡ otros se limitan a aspirar a ella, con patriotismo cones el caso de México, en donde no obstante el desenvolvimiento tinental.
de las artes Plásticas, el gusto por la Danza, el canto y la música
No acepto las doctrinas relativistas aquella ocasión -ello demostró de paf olklórica, el interés por la poesía y por todos los elementos consextremas, penetradas de un pesimismo so que es muy dificil hacerla- y apatitutivos del teatro, éste nunca ha llegado a arraigarse con soli- il:spirado por la derrota, a lo Spengler
fracasaron, para satisfacdez. Se ha manifestado en todas las épocas, es cierto. Los azte• o a lo Sartre, productos geniales de la rentemente
ción de los europeos, no fué porque
cas, los otomíes, en fin los pobladores del México precortesiano, psicosis de guerra que no deben apa- las diferencias no existieran- las hay
al igual que todos los pueblos de la tierra, efectuaban sus cele- sionar a los americanos, que sólo han muy profundas sino por que se quiso
braciones rituales vestidos con trajes especiales y a veces con más- entusiasmo momentáneamente por vir- dar al problema una solución clara y
del talento de sus expositores, y distinta, que no correspondía a la íncaras agradecían a sus dioses los dones y beneficios de la Tierra tud
que reflexiones posteriores las dero- dole del msimo ni a las circunstancias
y el Agua.
gan prontamente. Creo al contrario en eu que se planteó.
Pero, ••.• el proceso normal que debió seguir el arte hasta llegar a plasmar la idiosincracia del pueblo, el cauce lógico y natural que habría fijado las características específicas de una raza
y su particular concepción del hombre y sus valores a través del
arte, se vieron truncados y desviados por la conquista que trajo
un nuevo idioma y un teatro ya desarrollado.
El encuentro de dos pueblos con diferente religión, idioma y
costumbres, produjo el mestizo. Un tipo híbrido que oscilaba
entre dos caminos, esto es, entre diferentes tradiciones; que no
sabe por cuál inclinarse y más bien anhela establecer sus propios
rasgos.
Y si el mestizo atraviesa por tal situación, sus modos de ex•
presión son también ambiguos e indefinidos y es imposible caracterizarlo en escena. Como resultado natural continúa predominando en el foro mexicano el concepto español del teatro,
que por cierto, había ya dejado atrás su mejor época con Calderón (1600-1681).

Ya en nuestras fechas es posible hablar de una personalidad
definida en el mexicano: la danza folklórica tiene un sello propio; la canción mexicana y las artes populares ( cerámica, etc.)
se perfilan con una singular expresión. La pintura y el grabado,
a partir de Posada, Velasco y Goitia, se desligan del arte pictÓ•
rico español del siglo pasado y se proyectan hacia algunas universales en nuestros contemporáneos.
Son finalmente el Teatro y la música los que quedan a la
zaga. Decimos del Teatro, porque en la gran mayoría de las sa(Pasa a la Pág. 7)

una razón de existir de la humanidad, en una sola, y que a ella se dirige el hombre; y en este sentido niego
el relativismo. Pero tengo también la
evidencia de que los caminos son diferentes y complejos, potencialmente
infinitos los medios, y diferentes entre si las actualizaciones de lo histórico, en su carne de tiempo y espacio;
y en este sentido soy relativista.
Se ha preguntado mucho, al grado
dl' hacerse de moda, que si América
tiene un destino singular; que si fiene
o tendrá una expresión cultural propia, diferente de la europea. No vacilo en afirmarlo. ¿No lo tiene cada
individuo y cada pueblo? ¿Por qué no
tnmbién un continente? Una de las
conquistas de la ultra-elaborada filosofía europea, el relativismo histórico,
nos lo ha hecho creer. Es curioso.
En una reunión de sabios europeos
y americanos celebrada en Buenos
Aires en 1936, se trató muy seria y
formalmente de encontrar la diferencia entre la cultura europea y la americana, y no se dió con ella. Los sabios americanos, llevados de una convicción profunda, hi&lt;;:ieron esfuerzos
para ponerla de manifiesto, aduciendo
cuantos argumentos podrían exprimir
d(; su inteligencia y conocimientos;
pero ante la cartesiana exigencia de
los sabios europeos de presentarla con
claridad y precisión, los americanos
fracasaron, y la cuestión quedó sin
resolver.
Sin embargo, si los americanos no
pudieron concretar diferencias en

La vieja Europa, cargada de ciencia
y de conciencia, pidiendo precisiones
a la joven América acerca de su propio ser! Podía dárselas, sin duda, en

aquellos asuntos en que ella ha sido
su maestra, pero nunca respecto a su

propia vida, de su íntima profundidad; como no lo hubiera hecho en sus
mocedades la hoy secular cultura si
otra más antigua -la greco-latina, por
ejempla- la hubiera podido interpelar. Imaginemos a un filósofo de la
antigua Grecia o de Alejandria preguntando a otro del Renacimiento la
diferencia entre una y otra épocas.
Este no hubiera podido. descubrirla
Y hoy la ve Europa tan clara! Ya logrará también el Nuevo Mundo la visión de sí mismo cuando llegue a la
madurez o, al menos, ya tendr:l ideas
p1 ecisas al respecto, como las tiene de

st' propio ser la cultura occidental.
Entre tanto, la adivinamos. Y para
tener fe en esta adivinación, nos sirve
de apoyó -caso curioso otra vez- la
flosofia irracionalista europea, que parece tener también en parte, como el

relativismo, rango de verdad definitiva.
En la entraña de Jo americano está
el germen de una nueva concepción

del mundo y de la vida, de una nueactitud y una nueva conducta ante los mismos; está el embrión, en suma, de una cultura que será diferente
v2

dt la europea, como ésta lo es de la
mediterránea, de la arábiga, de la
(Pasa a la Pág. 7)

�LIBROS

RFERENCIR YEFERENCIR

EN LH UNIVERSIDHD
EN LA IV ANUALIDAD DE LOS CURSOS DE INVIERNO

en el que con razón afirma que todos
los cri ticos se han ocupado de la persona del gran dramaturgo., pero ninguno ha tratado su obra. Considera
que O'Neill hizo posible todo el actual
teatro norteamericano. Termina con
estas palabras: u claro que si de Eugcnoi O'Neill se ha dicho todo, de su
obra está casi todo por decir, porque
es la ingente obra de un coloso, comparable a los más excelsos nombres
del teatro universal".

A.R.G.
CONFERENCIAS SOBRE
MATEMATICAS
En los primeros días del mes en

curso, el notable físico y Doctor en
Matemáticas Don Carlos Graef Fernández, Director de Cultura Superior Y
de la Investigación Científica de la Se-

cretaría de Educación Pública, sobre
tópicos matemáticos.

martes 9, Porfirio Barba Jacob, el
ltombre que parecía un caballo. Evocación y recuerdos de un gran poeta
marihuana; miércoles 10, José Ingenieros: bosquejo de una vida ascendente; jueves 11, Pensamiento y aclitüd de Fernando de los Ríos, y viernes 12, La lección de Enrique José Varcna.
Las Conferencias se peroraron a las
21 horas de los días indicandos en la
sola destinada a esto's actos dr la Universidad.
Con motivo de la presencia de Roa
en Monterrey, el Departamento de Acción Social le obsequió un sobretiro
dl' las Conferencias que profesó el pasBdo Verano en torno al tema "Variaciones sobl'e el espíritu de nuestro
tiempo", temas que aparecerán en la
Revista "UNIVERSIDAD", número 12,
próxima a aparecer . La carátula del
ejemplar fué dibujada por el artista
Jorge Rangel Guerra, y un retrato,
debido a la pluma del Profesor Alfons0 Reyes, figura en las páginas del
opúsculo.

El Doctor Groe/ Fernández en su

disertación.

Concurrieron a sus amenas lecciones los Maestros de las Facultades de
Ingeniería y Arquitectura de la Uni-

versidad; alumnos pasantes y .de años
superiores de estas Facultades y pú-

blico general, interesado en los temas
que ha tratado con tan grata maestría
el Maestro Graef.
El conocido Profesor recibió esos
mismos días invitación de la Universidad, para reiterar su presencia durante los Cursos de Verano, en cuyo
ciclo de extensión universitaria profesará cinco Conferencias sobre uEI
Concepto del número en las hfatemáticas contempor3neas". Su presencia
será del lunes 19 al viernes 23 de julio
venidero.
EL DOCTOR RAUL ROA
Segunda vez el Doctor Raúl Roa, Decono de la Facultad de Derecho Público y Ciencias Politicas de la Universidad de ]a Habana, se presentó como Maestro huésped de la IV An~aliclad de los Cursos de Invierno, que organiza el Departamento de Acción Socia] Universitaria, regentado por eJ Señor Licenciado Fidencio de la Fuente
OH-vares.

TEATRO EN LA UNIVERSIDAD
La Sección de Teatro del Departamento de Acción Social, apartado que
dirige magistralmente el artista y
Maestro Sergio Garza Zambrano dió
una 1meva muestra de su actividad
cnnstante. Esta vez se puso en escena
una obra de trama bíblica, cuyos perscnajes estuvieron caracterizados con
raro acierto, en cuanto a la psicología
y al atuendo.
LAS PALABRAS EN LA ARENA, tragedia original, en un acto, debida al
dr.arnaturgo Antonio Buero Vallejo, fué
pvesentada con excelentes cualidades
artísticas por el elenco que dirige el
Maestro Garza Zambrano. Fué representada en el Aula magna universitaria "Fray Servando Teresa de Mier",
de nuestra Casa de Estudios, el sábado
20 y el domingo 21, a las 21 horas,
cvn la escenografia de Don Guillermo
Barrón.
Figuraron en esta reaJización dramática el propio Sergio Garza Zambrano, Mariluz Gutiérrez, Margarita
Ll'al Treviño, Francisco Sánchcz M.,

Aferencia

CONFERE:-ICIAS EN LA FACULTAD
DE FILOSOFIA Y LETRAS
Con Ja iniciativa del Scfior Licenciado Alfonso Rangel Guerra,-y directnmente bajo la dirección del Doctor
Don Daniel ~1ir, el primero de ellos
Secretario de la Facultad de Filosofía
y Letras y el segundo Profesor de dicha Entidad y organizador de Conferrncia, tuvo lugar el presente mes un
Ciclo de disertaciones, servido por cinco 11aestros de la referida Facultad.
El miércoles 3 del que cursaJ en el
local de la Institución, tuvo a su cargo 1a primera Conferencia el Doctor
en Filosofía Christián Brunet, en torrn: al tema "Creación y Critica en el
Arten; el día 10, el Señor Licenciado
Genaro Salinas Quiroga, Director ele
las Escuelas del Bachillerato, disertó
sobre "La figura egregia d~ Don Antonio Caso", Conferencia dictada con
ocasión al octavo aniversario de la

El Doctor Raúl Roa.
Del lunes 8 al viernes 12 del actual
tuvo lugar Ja serie de Conferencias del
Profesor Roa, quien sustentó lo5 siguientes temas: Lunes 8, El americanismo ejemplar de Manuel Sanguily;

(Viene de la Pág. 2)

El acto inaugural de la Exposición de Pintura.

Anselmo González Zambrano, Valentín
Rodríguez y José García Tenorio.
La segunda jornada dramática se
celebró el sábado 27 y el domingo 28
de los corrientes, con la presentación
de LA BARCA SIN PESCADOR, obra
original de Alejandro Casona, que ya
antes había sido gustada por el públicc· de :Monterrey.
Participaron en esta representación
1largarita Delgado, Gloria González,
FJorinda Flores, Amparo Rubin, l\lanucl Julio · Barragán, Sergio Garza
Zambrano, Anselmo González Zambrano, José García Tenorio, Jesús GuiUermoprieto, Valentin Rodriguez y Francisco Sánchez )IuriJlo.
Con este evento quedó cerrada la
actividad dramática de la IV Anualidad de los Cursos de Invierno.

Un pasaje de "Las Palabl'as en la Arena".

Armas y Letras

+

Pág. 2

muerte del Maestro. En una de sus
frases expresó el conferenciante: uFué
en· el siglo XX el más ilustre representante de la cátedra mexicana; el pens:1dor de más valor en nuestras aulas;
fa inteligencia de más prestigio en
nuestros paraninfos; el espíritu más
pt!l'O y limpio de nuestra Nación."
El dia 17, el propio Doctor Mir sus- .
tentó una plática sobre "La tragedia
del tiempo en Azorin", pronunciada
Cl·Il notable y revelador éxito.
El miércoles 24 correspondió al notnble escritor y Profesor de Literatura
ga11ega Don Rafael Dieste una charla
original e interesante sobre la noción
del mundo sensible titulada "La Paloma equis",
Terminó este ciclo de Conferencias
con Ja presencia del Licenciado en
Derecho por la Universidad de Belgrado Radijov Stankovich, sobre el tema "El problema axiológico en la actualidad."

La Cnivcrsídad, la Razón

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NUMhROS 4748

SEIS

C!i\'CO PI:-ITORES REGIOMONTANOS
Bajo los auspicios del Departamento
ck Acción Social y al través de su Escuela de Artes Plásticas, el 19 del que
cursaJ a ]as 19 horas, se abrió en el
mezzanine de la Librrria Cosmos de
esta Ciudad el muy valioso acervo pictórico de los artistas regiomontanos,
Profesores de dicha Escuela José Guadalupe Ramírez, Jorge Rangel Guerra,
Helena Totmács, Antonio Pruneda y
11odolfo Ríos, inaugurando el acto el
Señor Licenciado Fidencio de la Fuente Olivares, Jefe del Departamento de
Acción Social de la Universidad.
La Exposición, en conjunto, titula•
lb Cinco Pintores Regiomontanos, tendrá actos exclusivos, ilustrados para
cnda exponente, con una conferencia
c¡ue estará a cargo de destacados intelectuales de Monterrey y de la Unin·rsidad, con la siguiente secuencia:
del 2 al 9 de abril se presentará el
acervo del pintor Ramírez; del 10 al
Hl, et de la pintora Tolmács; del 17 al
21. el de Ríos; del 24 al 30 el de Rangel y el de Pruneda, del lo. al 7 de
mayo.
El catálogo de Antonio Pruneda'
C(1mprende veinte realizaciones artísticas: Retrato, Mujer y ll'iffa, Caballos,
De Misa, Bafüstas, Paisaje, Charla, Músicos, XiI1os en el río, Retrato de la seffora Uribe, Retrato de Lupita Martíne:, Retrato de Eladi:mer González,
Retrato, Cabalfo enloquecido, Nirias en
lo loma, n·aturaleza muerta, Danza, Bebedores y Desnudo.
El pintor José Guadalupe Ramirez
presentó veinte piezas de un Subido
Yelor estético: La espera (1952-53),
Los esposos (1952-53), Piedras mexicanas (191), Plañidera (1952; propie(Pasa a la Pág. 3)

y ...

ALCALA
Revista Universitaria Españo]a.
Redacción y Administración Alcalá,
44, 6a. Planta. }ladrid. - Paseo de la
Gracia, 4, Barcelona, España.
Números 47-48.-10 de Enero de 1954.
Se publica en este número, de Karl
Jaspers, "La Lniversidad y la Razón",
sin que se indique a quien se debe la
traducción espa1lola. En las Universidodes -dice Jaspers- es donde tiene
lugar la lucha de la razón, donde la
Filosofía y la Teología se proponen alcanzar la máxima auto-conciencia.
Sin embargo, sigue diciendo, la Filosofía ocupa actualmente un reducido
lugar en las Universidades de hoy, y
la causa la encuentra en la división en
compartimientos que sufre el conocimiento actual, que se ha convertido
en un conjunto de disciplinas especializadas, y en la falta de una filosofía
que alcance las dimensiones de la Razón del mundo moderno. Señala claramente que ]a enseñanza de la filosofía se basa sobre un estudio especializado, siendo su tarea impartir conocimiento de las categorías y métodos
del pensamiento. Pero estó no es en
sí mismo Filosofía, sino aque1la sin
Jo cual no se puede hacer Filosofía.
Más adelante, encontramos esta certer,1 afirmación: "La Filosofía, como
materia especial, es un asunto discutible. Como materia de enseñanza, su
tarea no es otra que dirigir la atención". Aquí encontramos claramente
expuesto el papel que desempeña én
las Universidades ]a enseñanza de la

Filosofía., y _q ue . no es eso que muchos
utilitaristas afirman, al decir que en
la~ actuales Universidades ya no se requiere este tipo de estudios ..... En páginas interiores encontramos dos artículos sobre París. El primero, de Jos(• 11aria Rodríguez ~féndez, son Tres
Notas sobre la Ciudad Luz, y en ellas
campea el espíritu que el autor quiere
forzosamente descubrir en cada uno
de los aspectos de esta ciudad. El
Bosque de Bolonia, la voz parisina de
Edith Piaff y la Torre Eiffel, son estas tres notas; en la primera nos dice
que París está poblada por aquellos
que viven de recuerdos, y que por lo
tanto "para recordar es necesario desintegrarse de "propósito", faltando
enton&lt;!es el motor de la continuidad,
confesando en seguida que él es uno
ck los que están a punto de perderlo,
Jo que justifica el sabor amargo de estn nota, y que derramó en parecidas
proporciones sobre el resto del artículo. De Ernesto Francisco Jareño
C'i el segundo, y que presenta de Paris
un rostro distinto. Se ocupa el autor
de este articulo del Barrio Latino
cuando la Sorbona cumplió Siete Siglos: "el Barrio Latino de París es un
rincón del planeta donde se vive con
un sentido íntimamente trascendental,
ascético casi, no siendo raro recibir
por aquí la suprema lección de humildad que nos dan esos artistas callejeros, arrodillados en la acera para evocar sobre ella con yesos de colores las
fachadas luminosas de las viejas catedrales ...... " "El Teatro de O'Neill" es
u11 articulo de Juan Emilio Aragonés,

dad del Lic. Héctor González); Mujeres caminando (1952-53); Crucifixión
(1951-1954), Flores en rosa (1951)
Flores en a,:ul (1951), Sombra a la luna (1954), Tehuw,a (1952-53), El duelo (1952-54), La visita (1952-53), Niña
cc,nlra la luz (1954), Flores (1950; propiedad del Señor Liobo Torres), Juguetes (1953), Plegaria (1951; propiedad del Lic. Luis Astey) y Naturaleza
muerta (1951) .
El repertorio pictórico del pintor
Jorge Rangel comprende veintidós
piezas: Los Novios, Madre e hija, Quinctariera, Pordioseros, Mujer en la ventana, Adolescentes, La muerte venciendo al hombre, Retrato de la señora X,
Cabe=a, Cabeza de perfil, Retrato de
mi hermano, La mujer que ve al frente, Retrato del Doctor Christian Brunei, Retrato de la señorita Consuelo
Rangel, Retrato de la seíiorita Consuelo Renga!, Niiia en blanco, Guache, Albol'ada y Sebastián martiri=ado.
Rodolfo Ríos ilustró la Exposición
con catorce ejecuciones: Retrato de
m, esposa, Autorretrato, Animales,
Rancho nuevo, Desnudo, Al panteón,
Paisaje, Cabeza de mujer, Muchacho,
Hombl'e en blanco, Cabeza de niño,
Cabe=a de niño, La monja y la niña,
Crucifixión.
El acervo de la pintora Helena Tolmács presentó veintitrés ejecuciones:
Xaturaleza muertu, Jarrón con tres naranjas, Barack, La casa a=ul, Paisaje,
Paisaje, El caballito, Iglesia de San
Elías, Atrio de la Catedral de Cuernavaca, Frutas, Jarrón con frutas, Paisaje de la Silla, Flores con frutas, Sierr&lt;t Madre, La casa de Trinitas y Josemaria, Paisaje, Naturaleza muerta con
jarrón, Manzano, Peras, Manzana y jana de cobre, San Pedro, Interior.
Vn artístico catálogo destacó la importancia de esta Exposición de Cinco
Pintores regiomontanos, con enjundio-

sos y bien cortados artículos de Jorge
Rangel, José Guadalupe Ramírez, Doctor Federico Uribc, Cbristián Brunet,
Ramiro Garaz y Licenciado Fidencio
de la Fuente Olivares, Director del
D.A.S. U.
Las palabras del Señor Licenciado
d~ la Fuente, que sirven de pórtico al
elegante catúlogo de la Exposición,
justifican más de la cuenta las excelencias de esta obra realizada por la juventud bajo los generosos y pródigos
auspicios de la Universidad de Nuevo
León. El Licenciado de la Fuente ha
escrito: "Con agrado presentamos, a
fo enterada pupila del público de Monleney y a la cl'ítica generosa, las primicias pictóricas de la primera generación formada en la entraña de 1rnestra Sección de Arles Plásticas.
El sendero recorrido hasta ahora,
por el empe,io juvenil, es relativamente breve; pero la brevedad no oculta
el fruto que enseña finos atisbos personales, balbuceos fecundos, que ibican a los integrantes de esta generación en el predio límpido y emocionado del arte.
Afinar la técnica, imprimirle aristas
pasonales, es la tarea cercana de este
pwiado de jóvenes; por lo demás el
ticmupo brindará, en su decurso, el teso1·0 de experiencias propicias para la
obra definitiva.

EL DOCTOR EDELMIRO
RANGEL TREVIÑO
El martes 30 del que cursa dejó de
c~:istir el Sefior Doctor Don Ede]miro
Bangel Treviño, cuya significativa desnparición tuvo eco en ]a Universidad,
por haber sido padre del actual Rector, Licenciado Raúl Rangel Frías y
de varios pTofcsionistas, encumbrados
Eotoriamente en el mundo científico
de Monterrey y Profesores de la Facultad de Medicina nuevoleonesa.
El Doctor Rangel dejó este mundo a
una edad avanzada después de un largo padecimiento.
Realizó sus estudios en Monterrey,
eu el ya casí centenario Colegio Civil
del Estado y fungió después como
Maestro.
Hizo estudios de especialización y
ejerció profesionalmente cerca de med 10 siglo con pública fama de dedicadón, generosidad y amor al prójimo.
Por medio de estas columnas universitarias, el Consejo de esta Casa de
Estudios, sus Profesores, alumnos, empleados administrativos y servidores
tributan al Rector de la Universidad,
Licenciado Raúl Rangel Frias, un con~
dolido adicto y sensible pésame, suplicándole hacerlo patente a sus familiares del ilustre desaparecido.

El sepelio del Doctor Edelmiro Rangel Treviiío.

Armas y Letras + Pág. 3

�RI 1 DEL

'¡

Frente al acto de conocer, la actitud ingenua y espontánea
es de considerar que, fuera de mí, como sujeto conocedor,. ~~y
cosas y que estas cosas son tales como las conozco. Esta posicion
ingenua es adoptada por el realismo que hace de ~Ha "ipso facto" una actitud filosófica valiosa: Hay un pensamiento por una
parte y un objeto por otra, que existen separadamente pero que
pueden comunicarse, puesto que sus estructuras concuerda?·
Fundamentados en el sér, sujeto y objeto se encuentran en el.
Es una evidencia del sentido común. El pensamiento extrae de
su objeto lo inteligible que este o~jeto con~iene: tiene en efec~o,
el pensamiento, el poder de despo¡ar su ob¡eto de lo q1;1e cambi~,
aparece y desaparece (accidentes) para lo gr.ar la realidad en si,
inmutable e inteligible, substrato. de los accidentes (la substan•
cia).
hay del sér mismo de apariencia que
no se reduce al ser de la conciencia
el realismo dista de ser apodíctica, -nos alejamos de Berkeley-. Esta
Descartes, en búsqueda de una prime- última actitud de un realismo de la
ra certidumbre de la que pueda dedu- apariencia o de un idealismo trascencir todas las demás, no encuentra sino dental (lo que es equivalente) es la de
la de su existencia. "Cógito ergo sum". la Fenomenología que, inaugurada por
El pensamiento quedó solo; él es el Edmund Husserl, permanece la estrucúnico absolutamente evidente; para él tura de base de la Filosofía contemhay la existencia de lo otro; en él re- poránea hasta J ean Paul Sartre. Pasiden los criterios de la verdad: la rece que Husserl no ha visto todas las
claridad y la distinción de las ideas. implicaciones de su genial descubriDesde luego, la existencia del mundo miento. La existencia de la exterioriexterior está amenazada. ¿ A título de dad del mundo notoriamente no parequé existe todavía una realidad si su ce muy sólidamente establecida. Haestructura, su "verdad" no son evi- remos entonces un llamado a Sartre,
dentemente bailables sino en la con- cuya argumentación contra el idealisciencia? Será preciso que Dios, por mo berkeliano es mucho más vigorosu veracidad, garantice que un mundo sa, sin salirse, sin embargo, de la
exterior corresponde realmente a la orientación filosófica fundamental de
jmpresión espontánea que tenemos de Husserl. Es evidente que no consideraremos a Husserl y a Sartre sino desque tal mundo existe.
¿Este mundo, esta materia a distan- de el punto de vista único del problecia de mí, es conocida? preguntará ma crítico del conocimiento q~e acBerkeley. Si es conocida, es entonces tualmente nos ocupa.
Consideraremos primero la fenomede orden ideal y no existe como materia en sí. Si no es conocida, ¿ cómo nología como método; luego exvonentonces poder afirmar su existencia? dremos el "cógito" tal como lo conSj no es percibida ¿ cómo puedo afir- cibe Husserl; finalmente veremos con
marla? Y si es pércibida no tiene otro Husserl y Sartre en qué sentido se desér que el . mismo de ser percibida. bt' entender la existencia de un mun"Ens est percipi aut perciper". Tal es do exterior.
Método Fenomenológico. Cuando
el idealismo en su forma más radical.
Aunque en su punto de partida Husserl al principio de nuestro siglo
Kant quiera establecer como dato pri- v::i a desempeñar un papel en el desamordial la experiencia, es decir la in- rrollo de la consciencia filosófica, dotuición de un. dato exterior, no escapa tándola en cierta forma de una nueva
finalmente al idealismo: las formas dimensión -la Fenomenología- el
mismas de mi conocimiento sensible sistema en boga es el positivismo.
Esta doctrina, es la que elaboró en
-espacio y tiempo---- son estructuras
del sujeto. En estas formas se presen- Francia Augusto Compte: las pretenta "algo"; no se sabe qué, puesto que ciones de la Filosofía son vanas, anuneste "algo" no se nos puede aparecer cia el pensador francés. Alejémonos
sino a través y por los cuadros intra- d&lt;.' esta infructuosa búsqueda de im-·
subjetivos. ¿Entonces porqué guardar _ posibles soluciones á problemas de
ese "algo" que cae bajo los golpes de otra edad. Contentémonos con tomar
la argumentación de Berkeley contra frente al mundo una actitud científifo materia: si no es conocido, a nom- ca: registremos y ordenemos los hebre de qué afirmar su existencia?.
chos positivos sin buscar lo que la exLa actitud que frente al problema ptriencia no proporciona.
crítico que queremos a qui considerar,
Frente a este positivismo, Husserl
concede al idealismo que no hay que toma una actitud comparable a la de
defender la existencia de una reali- Kant para con el empirismo de Hume:
dad, más allá de las apariencias, subs- puede ser legítimo no querer ocupartrato, substancia, manera de "forro" se sino de ciencia; esto no impide que
del mundo de los fenómenos. Esta e!:;ta ciencia necesite ser fundamentasnbstancia de Aristóteles, que vuelve a da. No es para sí misma su propio
tomar por su cuenta Descartes, de la fllndamento. La 1ey científica exprecual Kant mismo no supo totalmente sn una necesidad que no justifica el
deshacerse (El nuómeno, aunque in- solo hecho observable por la sola raconocible, existe por lo menos como zón de que los hechos son siempre
limite de nuestro conocimiento) es cr,ntingentes: no imp1ican en ellos
una noción sin objeto, que ha estor- mismos nada sino su sola existencia.
bado a la Filosofía hasta hoy en día, Por el contrario, la ley de Ja Física
cargándola de "dualismos" insolubles matemática no nos enseña que tal hee inútiles. No hay otra realidad más cho siguió a otro, sino que tal hecho
que la del fenómeno. Ningún sér en sí, siendo, tal otro seguil'á necesariamen"detrás de" la apariencia -estamos te. Este vinculo necesario no está en
aquí muy cerca del idealismo- Pero el hecho observado. ¿En dónde está

Luego, juzgando que la evidencia

del sentido común en la que se apoya

1rnes?; en otros términos ¿~ué es 1~
que fundamenta esta necesidad; que
es Jo que fundamenta la ciencia?
La justificación de esta necesidad,
el realismo la creía hallar en una estructura metafísica de la realidad: la
substancia. Sí la ley física enuncia
una relación necesaria y durable, es
porque los hechos observados Y cambiantes son apariencias de una realidad inmóvil. Lo que establece un
vinculo durable entre hechos transitorios, es la substancia para la cual
estos hechos son accidentes que no tienen ningún sér, sino como las apariencias de esta substancia que existe
en sí, más allá de sus manifestaciones.
Desde Kant al contrario, lo que garantiza esta necesidad del juicio científico no es una estructura metafísica
de la realidad, un "forro" que constituiría el sér-en-sí, en relación con el
fc.nómeno. Esta necesidad "no viene"
de la experiencia, deducida de intuiciones que permanecen particulares y
contingentes. Es al contrario, la experiencia la que "viene de" ella; o, en
otras palabras esta necesidad constituye la condición a priori de la experiencia. Esta necesidad reside· en las
estructuras lógicas del entendimiento.
En esto Husserl se muestra de
acuerdo con Kant. Pero esta explicación no le parece stúiciente. No se ha
llegado asi a la fundamentación última. De acuerdo con el positivismo,
Husserl exige una justificación de la
Lógica misma. Pero el desacuerdo no
tarda en afirmarse entre el positivismo y Husserl, cuando se trata de saber en qué fundamentar esta Lógica.
La costumbre es considerar a la Lógica como una ciencia normativa; como tal exige un fundamento teorético.
Bajo pena de ser gratuita y absurda
una norma debe descansar sobre un
hecho (la moral como conjunto de las
normas que deben seguir los hombres
tiene qué apoyarse sobre lo que es el
hombre, si no quiere correr el riesgo
de ser gratuita e inaplicable).
Este fundamento teorético que exige
la Lógica es, para el positivismo, la
Psicología: el estudio experimental de
las estructuras del espírHu permitirá
sólo decidir después la utilización que
el espíritu deba hacer de aquellas estructuras.
Kant ya había refutado implicitamente esta pretensión psicologista por
el hecho mismo de que rehusaba el
empirismo de Hume: la necesidad que
SC' manifiesta en la ciencia normativa
debe poder ser discernida igualmente
e1_1 la ciencia teorética que 1a 'fundamenta. Ahora bien, la psicología en
tr.nto que es experiencia de los hechos
psiquicos no presenta-tal necesidad. Al
contrario usa, en tanto que es estudio
científico de los hechos de consciencia, una armadura lógica que, desde
l_uego, presupone en lugar de fundar.
Para Kant, lo que fundamenta la Lógica como reglas de aplicación del espíritu a un dato, es la Lógica a priori, trascendental, es decir las estructuras gracias a las cuales el espíritu
conoce necesariamente un objeto en
general.
Este argumento de Kant, Husserl lo
constituye como su punto de partida
en la critica del "psicologismo" "Así
dice Kant que, si tomásemos los principios a la psicología, únicamente veríamos ·cómo tiene lugar el pensamiento bajo las distintas condiciones subje-

Armas y Letras + Pág. 4

th,as, pero así sólo llegaríamos al conocimiento de leyes contipgentes pero no necesarias".
Este rehusar del psicologismo,
Husserl, en distintos lugares, pero sobre todo en sus "Investigaciones Lógicas", lo apoya en otros argumentos:
~Primero, analizando las consecuencias del psicologismo, comprueba que esta actitud conduce el espíritu, al escepticismo y a todos los
absurdos que lo acompañan. Si las
conciencias existentes en su diversidad deben ser el fundamento último
del conocimiento, finalizamos en un
relativismo que no puede sino llevarnos al escepticismo total: "Verdad más acá de los Pirineos, error
más allá" escribía Pascal. En otras
palabras: no hay verdad; lo que es
inaceptable por la razón de que el
escepticismo implica la imposibilidad de cualquier tesis inclusive la
suya. "No hay verdad', es equivalente de: "Existe la verdad de que
no hay verdad".
Este relativismo inadmisible se
manifiesta hasta en la enunciación
que da Stuart Mili del principio de
identidad: "Para una 11!-isma persona, en el mismo lugar, en el mismo
tiempo, es imposible pensar A y no
A "La persona, el lugar y el tiempo
no tienen nada que ver aquí, piensa
Husserl. Es imposible pensar A y
no-A" la persona, el lugar y el tiempo no tienen nada que ver aquí,
piensa Husserl. Es imposible pensar A y no-A por si A es, no-A no
puede ser, y esto para cualquier persona, humana o divina.
Después de haber dilucidado y
criticado las consecuencias del psicologismo, Husserl lo considera en
si mismo; la ciencia teorética que
fundamenta la Lógica no es la Psicología: el fundamento no está en
mi pensamiento si no en las cosas.
Cuando los psicologistas expresan
los principios lógicos en la forma
siguiente: "Nadie puede admitir que
lo mismo sea y no sea", convendría
añadir: "Nadie que fuera racional".
Esta imposibilidad no existe sino
para el que quiere juzgar correctamen1e y para nadie más. No hay
''necesidad" Psicológica.
-Además el psicólogo que hace
el inventario del contenido de un
espíritu, descubre allí contradicciones inadvertidas por el sujeto. "Convendría entonces, escribe Husserl,
preguntarse si las contradicciones
inadvertidas no serían también con~
tradicciones y si el principio lógico
declara solamente imposibles las
contradicciones advertidasn.
-En fin, los psicologistas ·creen encontrar la base de la evidencia de
los principios lógicos en "la necesidad que nos constriñe a tener por
cierta una conclusión; pero queda
cierto que e[ que se aferra a un paralogismo "siente" esta necesidad
con la misma fuerza que el que razona correctamente".
Es cierto que la Lógica posee una
base teorética; pero esta base la debemos buscar en ella misma. Hay una
Lógica normativa porque hay una Lógica teorética. Los principios primeros no son normas sino por que son
autes de todo principio. Cuando digo
A no puede ser no-A. no enuncio una
norma que habré de fundamentar; por

otra parte sino la ley misma de las co-

sas, necesaria e intangible. Las leyes
teoréticas que son la base de la Lógica expresan estructuras inviolables y
eternas y eternas de los seres, lo que
Husserl llama esencias. Decir que· A
es no-A, no es solamente enunciar un
absurdo en el acto de juzgar, sino una
incompatibilidad entre A real y no-A
real; lo que no quiere decir, entre A
en sí y no-A en sí. A que es para
Husserl la "realidad" es el objeto de
pensamiento en tanto que es pensado.
A partir del momento en que hay un
objeto pensado (realidad,) es forzosamente incompatible con su contrario.
Se sigue de esta precisión que, no
siendo el principio de una cosa en si
sino de una cosa en lanto que es pensado, o mejor dicho del pensamiento
-de una cosa (es decir del fenómeno
que es para Husserl la realidad) el
conjunto de ]os principios que constituyen la Lógica Trascendental como
base teorética de la lógica aplicada es
a priori, corno condición no de nuestro conocimiento sino del conocimientc. en general.
En este sentido la Lógica formal que
enuncia principios independientementr &lt;le cualquier contenido que sea como formas puras válidas en sí, no
existe. La Lógica Teorética es siempre trascendental, es decir válida en
función de un coritenido posible. Asi,
cuando digo A no puede ser no-A, este
principio, aunque a priori, esta fundamentado in re, es decir en relación
con toda realidad posible. ( A) y la negación de esta realidad (no-A). En
ujngún caso este principio puede ser
deducido de la experiencia como lo
quiere el positivismo: es el contrario ]a condición de esta experiencia.
Husserl no entiende otra cosa cuando
dice que el principio es a priori. Esto
no significa que exista en sí e independientemente de toda experiencia
real, sino como condición (epistemologicamente anterior) del conocimientc de una realidad que no deja de ser
su fundamento ontológico último.
Resumamos. En sus críticas del psicologismo, Husserl rehusa el realismo
y el dualismo de la substancia opuesta
a sus manifestaciones. Pero se opone
también al subjetivismo. "Objetiviza"
el fenómeno es decir que le confiere
una estructura extramental o más
c&gt;.actamente, fundamenta la estructura mental en una relación con el fenómeno como objeto. La consciencia
no existe sino como tendida hacia un
otro (intencionalidad) y los principios de esta consciencia no son sino en
función de este "aliud" hacia el cual
1a esencia misma de la consciencia
consiste en tenderse.
Frente a la apariencia el positivismo y el realismo tratan de "explicarhl'. Explicarla, es abandonarla para
pasar a otra cosa que Je sirva de fundamento. La actitud explicativa supone una duda sobre la realidad de las
apariencias mismas a las que la explic:1ción tiende a substituir otra cosa, la
substancia por ejemplo. El sabio no
hace otra cosa cuando trata de reemplazar hechos por una ley: "Desvaloriza las apariencias y valoriza las teorías hipotéticas que las fundamentan".
El positivismo introdujo tal achtucl
-válida para el sabio---- en el campo
de la Filosofía. De ello resulta: lo. la
iumersión en la objetividad en Jugar
d(• la trascendencia que i!Onstituye Ja

Filosofia como tal; 2o. la obligación dad . La definición realista de la verde recurrir al dualismo de los acci- dad: "Adaequatio rei te intellectus"
dentes y de la substancia, cosa en si (la coincidencia de la cosa y del penele la que se ignora a la vez lo que es samiento), no anuncia sino un círculo
y qué relaciones tiene con los acciden- vicioso. Para verificar si la "cosa"
tes que la manifiestan. Debemos ha- coincide con mi pensamiento, debo
cer frente al dualismo insoluble tan saber primero 1o que es en si esta copronto como queramos hacer obra me- sa, es decir, estar ya asegurado de la
tafísica.
posesión de la verdad, lo que es preNo hay un sér-en-si más allá del fe- cisamente el problema. Es un círculo
nómeno. El fenómeno es lo que es en vicioso que se explica por el hecho de
si mismo. Sartre escribirá: "La fuer- que el pensamiento y la verificación
za, por ejemplo, no es un connatu~ son ambos fenómenos de consciencia.
metafisico y de especie desconocida
No hay pues ninguna actitud posique se esconda tras de sus efectos ble sino la de buscar en el seno mismo
(aceleraciones, desviaciones, etc.): es del pensamiento el criterio de la reael conjunto de sus efectos. Igualmen- lidad y de la verdad. Pero entonte la corriente eléctrica no tiene re- ces ¿no corremos el riesgo de reverso secreto: no es nada sino el con- caer en este subjetivismo relativista
junto de las acciones físico-químicas que Husserl combatía en los psicolo(electrolisis, incandescencia de un fi- gistas? ¿No hacemos acaso otra cosa
Llmento de carbón, desplazamiento de que volver al escepticismo de Protálo aguja del galvanómetro, etc.) que la gÜras? ¿No se vuelve el hombre "la
manifiestan .... La apariencia remite medida de todas las cosas"? No, no
a la serie total de las apariencias y c2emos de esta manera, piensa Hussel,
a una realidad escondida que habría ni en el subjetivismo, ni en el relatiacaparado para si todo el sér de la vismo.
existencia.,,
No hay subjetivismo por la razón
Aquí se presenta una pregunta: mayor de que los datos de consciencia,
¿Cómo comprender que el "en-sí" de que la Fenomenología considera, son
la objetividad, del fenómeno se deje objetos distintos en sí de la conscienaprehender y representar? ¿Cómo en cia, puesto que ésta puede tomar para
otros términos se puede volver subje- cún ellos la distancia que caracteriza
tiva?
lo actitud reflexiva. No hay tampoco
Lo que caracteriza el método feno- rt: lativismo, pues que al contrario son
menológico es la actitud Hreflexiva". las estructuras ideales a priori las que
Espontáneamente nuestra mirada se fundamentan la necesidad de la unidirige hacia los objetos conocidos. En versalidad . En Husserl, como en Desla Fenomcllologia al contrario desvia- cartes, el "cógito" se constituye al nemos Ja mirada hacia los actos mismos gar toda realidad contingente incluside: conocer para convertirlos en obje- , e la del Yo al cual está vinculado. Su
tos y extraerles su sentido implícito. dimensión misma es la Universalidad.
Ya no miro la manzana, sino mi miEl Cógito. La necesidad apodíctica
rada dt}-la-manzana, objeto, de mi de la Lógica no está fundamentada coconciencia reflexíva que inventario, mo lo hemos visto en la Psicología:
tratando de descubrir en él sistemáti- coittiene e nsí misma su necesidad y
camente todas sus implicaciones.
su certidumbre. ¿Pero en qué fundaMientras que la Psicología conside- mentar, en ú1timo análisis, esa certir:, el contenido real de los estados de dumbre misma? Después de Descartes
conciencia y sus condiciones prácti- y como él Husserl experimenta la exicas, la Fenomenología considera el ac- gencia de una certidumbre apodíctica.
to de consciencia como tal, Jo que este
Al contrario de Hume y Kant, le paacto supone a priori y universalmente. rece que 1a experiencia no presenta
''La Fenomenología es a la Psicología e~te carácter ele evidencia que deben
lú que las matemáticas puras son a la n·vestir las verdades que sólo admite
Física".
un filósofo crítico. El ser de las cosas
es puramente fenomenal, contingente,
subjetivo. El sér parece recibir de la
* * *
consciencia sus estructuras hasta el
Se trata de saber ahora si esta in- punto que pensar una realidad fuera
luición de las relaciones fundamenta- de 1a consciencia es pensar en el vacío.
les, como ]as llama Husserl, halla el
Si el punto de partida del filósofo
sér y al inteligible.
debe ser una evidencia apodíctica, deSi, piensa Husserl; porque, al con- bemos confesar que la existencia del
trario de lo que creía Kant la intui- mundo exterior no puede de ninguna
ción intelectual existe: captamos in- manera ser este punto de partida. Hay
mediatamente, de una sola mirada y posibilidad de la no-existencia del
Dú de manera discursiva realidades
mundo. Los fenómenos que componen
ideales. El "cógito" es la primera ele mi experiencia del mundo exterior
estas intuiciones y garantiza todas las pueden perder su validez. El mundo
dtmás. Veo este rojo;tengo de él una no me es dado sino conio "lo que me
captación directa (intuición); pero es aparece,,. No es evidente ni en sus parpreciso que tenga también la intuición tes ni en su totalidad. No me presendC' la urojez", sin la cual "veo este ro- ta ninguno de los caracteres que hajo" no tendría en rigor ningún senti- rían de él una evidencia apodíctica v
do. La intuición para Husserl al igual nl·cesaria. Puede ser 11puesto fuera de
que para Bergson, permite a la cons- juego, puesto entre paréntesis", dice
ciencia lograr el sér y esto, "en los Husserl.
elatos inmediatos de la consciencia".
De esto se sigue que si la Filosofía
Con Jos dos grandes iniciadores del es una tentativa de búsqueda de un
pensamiento moderno, Descartes re- fundamento absoluto, debe investigar
gresa: el "cogito" es el "lugar filosó- en otra parte.
fico" privilegiado, el punto de encuenSi los fenómenos son "desvalorizatro único rlel sér y del conocer.
bles", presuponen siempre la existenEs evidente que una posición de es- cia del "cógito". Se puede poner el
te índole obliga a Husserl a volver a Universo entero entre paréntesis, peruna conceprión cartesiana de 1a ver- manece lo con que lo pongo entre pa-·

Armas y Letras + Pág. 5

ri·ntesis. Puedo dudar de todo, queda
la duda corno acto de un "cógito". Esk "cógito ergo sum" es la primera
evidencia para Husserl, como lo era
para Descartes, cuya actitud funda•
mental hasta ahora, el filósofo alemán
no hace sino tomar por su cuenta:
Búsqueda de una certidumbre; duda
para con todo lo que no presenta esta
certidumbre en una evidencia apodíctica; duda que se extiende necesariamente a todo menos al "cógito".
Luego el camino• seguido por
Husserl se aleja del de Descartes. La
"falla" cartesiana consiste, según
Husserl, en haber hecho del "ego" su
substancia pensante, punto de partida
de deducciones, según el principio de
causalidad. En lugar de deducciones
Husserl quiere proceder por evidencias apodícticas implicadas en el primer descubrimiento cierto, el del "cógito".
Es pues, un inventario de lo que implica el "cógito" lo que se propone
Hussserl. La captación misma de este
"cógito" fuera del conocimiento inmediato de un objeto en la actitud reflexiva ha conducido a Husserl a distinguir la experiencia sensible de la experiencia trascendental.
En ]a experiencia sensible se manifiesta un objeto (el rojo de esta pared,
por ejemplo). Pero puedo tomar una
actitud reflexiva, colocarme a distancia de esta totalidad: mi-experienciade-este-rojo. Trasciendo asi la experiencia inmeQ.iata, ya no siendo mi objeto este rojo sobre esta pared sino
mi mirada -en este-rojo, que se vuelve
a su vez objeto de mi experiencia ahora trascendental.
El "cógito" es trascendental en el
sentido que su fin no va a ser volver
a juntarse con el mundo de los objetos, como lo hizo Descartes, sino inventariar su propio dinamismo.
Será la singularidad de la Fenomenología en su oposición a las disciplinas objetivas, la de considerar siempre la experiencia trascendental. Hasta ahora las ciencias de la subjetividad (como la Psicología) habían considerado la subjetividad "realizada objetivamente" en el mundo. Se trata al
contrario de investigar el "ego" en
tanto que es sujeto de experiencia
trascendental excluyendo toda "objetivización" psicofísica (alma - cuerpo).
De esto se sigue que la actitud fenomenológica, 1a actitud reflexiva, la expt:riencia trascendental, son tres términos que se evocan recíprocamente. Describir el "cógito" trascendental
(es decir, el ele Descartes) en su acto
dP "cogitans" para explicitar su contenido trascendental (lo que este acto
significa para el "cógito") tal es la
Fenomenología trascendental que hace posible la actitud reflexiva. El
contenido objetivo del "cógito" (es decir, lo que "llena" la consciencia de
'('osas": percepciones, imaginaciones,
etc.) constituye el objeto de la Psicología Y, como tal, no interesa al fenomenólogo.
En efecto, 1a significación apodíctica del "cógito'', tal como la desprendió Descartes del mundo de la objetividad para trascender a este mundo, no se reduce a la existencia del
"ego"; incluye una extructura que
Husserl llama la "concretud", accesibilidad a una experiencia interna po(Pasa a la Pág. 6)

�La Fenomenologia ...
(Viene de la Pág. 5)
sible. Este "pensamiento'' que trasciende sus objetos no es una idea general, obtenida por abstracción, como
se obtienen los caracteres de la especie dejando por un lado las atribuciones individuales. No se ha hecho abstracción de los "pensamientos individuales" para hallar el Pensamiento en
general. Solamente se ha comprobado
que el "cógitou sobrepasa todo contenido, se establece como certidumbre
inclcpendien temen te de este contenido. ero este "cógito" trascendental y
universal no permanece por ello menos concreto, es decir experimentable,
il!tuicionable, concretamente y no dc,luctible.
El argumento realista contra Des-curtes (no se puede deducir una existencia de una idea; ninguna idea implica su existencia) cae ante la precisión de Husserl: el Pensamiento, el
"cógito" trascendental no es una idea
general deducida, abstracta, es la captación de lo Universal en la "concretnd" misma, el Pensamiento, en mis
pensamientos, la "cogitatio" en el "cógito" que, por ser reflexivo y trascendental, no deja por ello de ser concreto: el ucógito" de mi experiencia
trascendental.
Ahora bien: el primer aspecto que
hallo con evidencia, cuando trato de
explicitar lo que "contiene" mi experiencia trascendental es esta característica que posee el "cógito", que lo
constituye, de tenderse hacia una realidad fuera de sí. El primer carácter
apodictico del "cógito", tal como me
lo revela la descripción fenomenológica de mi experiencia trascendental,
es la intencionalidad. Husserl llama
así precisamente a esta particularidad
de la consciencia de ser "consciencia"
de . . . "El "cógito" es correlativo a
un Hcogitatum". La consciencia está
tendida hacia un objeto, hacia el objeto en general, cualquiera que sea.
La consciencia, en tanto "desea" el objeto sin el cual no es nada, Husserl
la llama "conciencia internacional".
Ef objeto en general, en tanto que es
"deseado" por la consciencia como su
correlativo, recibe el nombre de "objeto intencional".
Los caracteres que pertenecen a 1a
consciencia internacional, los llama
Husserl "noéticos"; los que convienen
a! objeto intencional, reciben el nombre de "noemáticos". En otros términos son noéticos los modos de percibir (percepción sensible, memoria,
imaginación, etc.). Son noemáticos
los modos de ser percibidos (como
presente, posible, real, etc.). Los modos nomáticos son correlativos a los
nofticos como el objeto intencional es
correlativo a la consciencia intencional. A la percepción ( como modo
noético, es decir como modo de aprehensión de la consciencia), corresponde la presencia (como noemáticp, es
decir como modo del objeto de ser
aprehendido), etc.
El campo ilimitado de la vida pura
de la consciencia, es decir, el "cógito"
en su intencionalidad total, implica
pues forzosamente .el mundo-fenómeno que es el corolario noemático de
la consciencia.
Las correlaciones noéticas-noemáticas son concretas e individuales como
ya lo hemos señalado. La Fenomenología quiere hallar la individualidad
y la "concretud'' de sus estados. Para
que su descripción sea precisa el fenomenólogo no describirá "el acto del
"l'o" cuando mira una cosa" (esto seria recaer en la generalización, la abstracción y, al contrario de lo que Aristóteles creía, perder posibilidades de

lograr lo universal) sino "mi mirada
-."" la casa"; indicando la flecha que
esta mirada se considera en su intencionalidad sin la cual se desvanece.
Estas correlaciones presentarán ciertas formas de unidad que será preciso
revelar, tratando así de descubrir en
ello la unidad del Yo concreto mismo.
Nunca insistiremos demasiado al
tratar de expresar el pensamiento de
Husserl en el hecho de que "Yo concreto" se opone a "Yo abstracto", a
la idea general del Yo, y no a Universal. Esto signific.a que no se trata de
abstraer a partir de los actos del Yo,
estructuras objetivas teóricas, sino de
considerar est~ Yo en su situaciói:i intencional caract!!ristica. "Concretud"
en el sentido que .el Yo concreto es el
que es sujeto reflexivo de la investigación. Universal en el sentido que
no considero tal modo de representación de mi Yo ~ino todos sus modos
posibles.
La duración, 1iq.terna de la consciencia no es u.na ,serie de "cogitationes"
vinculadas entre sí por si mismas, sino una sintesis. Es una consciencia
una en ]a y por la que se constituye
la unidad de . u.na entidad intencional:
"el mismo cuQQ ·-el mismo para la
consciencia- puede estar presente én
la consciencia , ( en el mismo tiempo o
sucesivamente) e.n modos de consciencia separados y ,muy diferentes, por
cjtmplo percepción, recuerdos, esperas, juicios de yalor, etc.".
Sólo una sínte~is (y no una asociación) puede rea,~zar la consciencia de
una unidad en ,la unida(l de una consciencia que m~ l1ace posible todo conocimiento de la indentidad.
Esta síntesis . po se limita a esto: no
vincula solament~ estados individuales
sino todos los estados posibles de la
consciencia. L.::J. c9nscíencia considerada como sintesis de todos los estados
posibles tal es lo que Husserl llama
eJ "cógito" U11~versal.
La forma de esta síntesis, como ya
lo habia visto K~nt, es la consciencia
lnmanente del tiempo. Por esto el
"cógito" cons~derado debe ser a la vez
t:'niversal y Concreto, es decir considerado en su d~mensjón concreta:· el
tiempo.
Se trata de buscar precisamente el
carácter incond~c;ionado, universal de
lo concreto m~s,moi lo que Husserl Hama "eidos". L3: .;Fenomenología "eidética" tratará de , descubrir el sentido
universal e incondicionado del que el
condicionado es ~l signo. Este acto de
mí Yo significa, es decir, remite a . , .
No remite a una substancia, a una
esencia general, . &lt;;alocada trás este acto y que tend_damos que abstraer de
él. Remite a la totalidad de los actos
posibles, es decir.· al campo ilimitado
de la conscienci~. al "cógito" que reveln en cierta for~a. La significación
de este acto c&lt;;mcreto que no se puede
captar sino e 11: su sola "concretud",
tal es el "eid9,s'; ; que busca el fenomenólogo.
El análisis fenomenológico revela
que este mismo "ego", sujeto del "cógito", se halla como "un Yo que vive
esto o aque1Jo", .. El "cógito" en efecto
es la causa de ,actos que constituyen
un sér, un Yo cuyas estructuras serán
engendradas por la corriente de la
consciencia.. Un acto pasado del Hcógito" permanece. presente en cierta
forma y esto, de otra manera que por
el solo recuerdo de este acto me constituye, junto a otros actos del "cógito".
L'n poco a 1a m~nera del existencialista, para quien la existencia Precede a
fo esencia, H~1sserl no concibe el Yo
como una substancia dada, hecha, que
luego actuaria. , Contra lo afirmado
por Aristóteles, no piensa que tengamos primero ,, 11na esencia general, la
de hombre y que luego esta esencia
"piense", eng~drando así el "cógito".

Todo pasa al contrario como si la
consciencia se constituyera por sus
propios actos, como el hecho de un
rio y el rio mismo se constituyen por
st! 1;ropia corriente. Cómo no evocar
estos versos de Valéry:
Tu n'as pas perdu ces heures
Si Iégere tu demeures
Apres ces beaux abandons;
Pareille a celui qui pense
El dont l'ame se dépense
A s' accroitre de ses dons !
Este Yo asi engendrado en una manera de magnífica y angustiosa autocreación, Husserl no puede decir que
es una substancia sin despertar todos
los dualismos insolubles. Su autoconstitución misma es incompatible
con el concepto clásico de substancia:
el Yo se constituye a si mismo como
sujeto idéntico con sus apropiaciones
permanentes, es decir con lo que conserva de los actos, o de la negación de·
sus actos. Es, según Musserl el "polo''
de sus actos, atribuyendo a esta palabra un sentido muy ariálogo al que se
sus actos. Es, según Husserl el "polo"
Husserl lo llama una mónada, prefiriendo utilizar la terminología de
Leibnitz para escapar a la "substancia
prnsante" de Descartes quien, no to•
talmente liberado de la escolástica, se
expresa como si hubiera onlologicamcnte una substancia anterior a sus
actos. Esta "mónada" al pasar de la
Fenomenología a la Psicología se vuelve el "alma" tomada como objeto.
Pero la característica fundamental
del "cógito" del "ego" trascendental,
frente a este Yo es poder desvalorizarlo, ponerlo entre paréntesis como
a los otros fenómenos que constituyen
e! mundo. El "cógito" es esencialmente
trascendencia y en tanto que es inlencionalidad pura, trasciende a este Yo
mismo que engendra por sus actos. Es
lo que Sartre entenderá cuando defina la consciencia como libertad. Entre
et "cógitoH y el Yo, hay Hjnego" (en el
sentido de que se dice t¡ue hay juego
entre las ruedas de un engranaje no
exactamente adaptadas). El "cógito"
es libertad por la razón mayor de que
se constituye como trascendental,
arrancándose a la inmanencia del Yo
que engendra al rehusarle.
Paul Valery antes de Sartre había
notado estos dos caracteres correlativos de la consciencia, contenidos implicitamente en la noción husserliana
dl' intencionalidad, pero que el filósofo alemán no ha destacado claramente: el rehuso y la presencia. La
consciencia es constituida, nos dice
Va.lery, "por su rehuso indefinido de
ser cualquier cosa"; la consciencia debe negar de sí misma todo, inclusive
este Yo que engendra, para constituirs•~ como presencia pura a este mismo
Yo que ve, juzga, acepta o rechaza.
Rehuso, tal 11 el mar siempre renovado" puesto que deberá luego ver su
mirada, juzgar su JlllCIO, aceptar o
rc-lrnsar su aceptación o su rehuso
mismo.
J.'ame exposée aux torches du soltise
Jt' te soutiens, admirable justice
De la lumiere aux armes sans pitié
J¡) te rends purc a ta place premiere:
Hegarde loi! ...
Este arrancarse constituye la consciencia corno presencia. No es presencia a todo sino porque no se identifica con nada, presencia a la "durée"
de las cosas y ele los estados de consciencia, se desprende de ella para
ccnstituirse a si misma y dar sentido
a esta duración.
Midi la haut, Midi sans mouvement
En soi se pense et convient soimeme

Armas y Letras + Pág. 6

a

Tete complete et parfait diademe,
Je suis en toi le secret changement.

El Mundo Exterior. El hecho de no
haber visto todas las amplicaciones de
la intencionalidad pone a Husserl en
apuros cuando se trata de la existencia del mundo exterior en tanto es he.
terogéneo a la consciencia. Ciertos pasajes parecen inducirnos a concluir
que tal mundo es; otros al contrario
implicarían un idealismo radical. La
evolución de Husserl le conduce hacia
p0siciones más y más cercanas a las
del kantismo que al principio recbazaba. Expondremos primero el realismo husserliana, es decir, lo que en él
ef- explicita o implicítamente afirmación del mundo exterior cuyo sér no
se reduce a un simple "percipi". Luegú veremos a Husserl orientarse en
cierta forma a pesar de si hacia el
ic!ealismo. En fin trataremos de dilucidar el porqué de este conflicto y cómo se puede escapar de él, colocándonos en el plano sartriano de un
análisis no del conocimiento sino del
consciente.
El análisis mismo que Husserl efectúa de ]as estructuras del "cógito" implica, según parece primero, la exiskncia de un mundo exterior en tanto
que es hetero'géneo a la conciencia. No
hay ningún sér de la conciencia fuern de esta obligación de ser intuición
iuediata del "otro", en tanto que otro
(intencionalidad). El "cógito" goz_a
dt una doble trascendencia. Es trascendente en tanto que, dotado de poder reflexivo, puede constituirse como
presencia a sus propios actos, a su
propio dinamismo. Pero es también
trascendente en sentido de "el sér del
cógito" se coloca frente al sér del
mundo.
Al hallar la consciencia como sujeto,
Husserl ]a descubre al mismo tiempo
como correlativa. Siendo ella sujeto,
s(• constituye negando de si misma
una objetividad que por lo tanto, supone. Hay pues a la vez objetividad,
sin ]a cual no existiría una consciencia
como sujeto, y heterogeneidad del objeto sin la cual la consciencia no nece~
sitaria desprenderse del objeto para
constituirse como consciencia. Husserl
llega hasta precisar que la consciencia
contiene un "nucleo hilético" para
permitir el conocimiento de la materiri exterior a ella. Los elementos hiltlicos -materiales- son los datos reales inmediatos de la consciencia. La
actividad intencional de la consciencia
dota "al fenómeno hilético" de un sentido trascendental.
·
No es acaso la difinición misma de
la intencionalidad como carácter
e~encia de la consciencia de ser "ad
aliud", tensión hacia un objeto pres11pi1eslo. Todo el sér de la consciencia se agota en el hecho de entrar en
relación con algo que no sea si misma.
Dt aqui, Jo hemos visto, esta rloble se~
rie de modos - noéticos y noemáticos- que, por correlativos que sean,
no dejan de afectar por lo tanto a dos
realidades distintas.
Además Husserl señala que una de_
laf- primeras comprobaciones de la investigación fenomenológica es que una
percepción nos aparece como una do•
ble duración. Al percibir un cubo se
desprenden dos duraciones, la intern" - de la percepción del cubo y la
- objetiva - del cubo mismo. Además Husserl, estudiando la ínter-subjetividad admite la existencia de otras
consciencias, de otros Yo frente a los
cuales se presenta un mundo común.
Hay "algo" frente a nQsotros. La exterioridad del "Yo" de ]os demás encamina necesariamente a la exerioridt;d del mundo. "Este mundo, esta
Naturaleza, es necesario que exista, si
(Pasa a la Pág. 8)

América Diferente
(Viene de la Pág. 1)
egipcia. Las inmensas tierras colombianas ofrecen sobre su haz reveladores sintomas de que por ellas .se manifestaran en modo sui generis, extraño a los ya dados en la historia, los
eternos valores. Es algo que se percibe, que no se puede negar, al comparar lo europeo con fo puramente
americano, pero que no llega a dibujarse netamente en las pulcras pizarras del intelecto. El germen aflora
al través de los hombres venidos y la
civilización importada de allende el
Atlántico y colocados sobre la naturaleza del nuevo continente. Precisiones? Imposible, ya está visto. Y si la
cosa no se precisa, menos su comparación. Atisbos? Muchos. En los
blancos, indios y negros de los campos americanos; en sus mestizos y mu~
latos; en su música, su poesía y toda
su arte folklórica; en sus rapsodas, en
sus politicos, en sus pensadores, en
sus sus hombres de acción; en el ge~
nuino sentir, pensar, hablar y proceder americanos.
Se me dirá que esta afirmación carece de valor científico; que con indicios vagos no se convence a nadie.
No, no tiene valor científico pero tienLi valor vital y se impone por adivinación.
La verdad americana, reflejo de la
realidad americana, vive en cada uno
y hallará un día su expresión racional. Ahora no tiene un habla lógica.
l\Iientras no la tiene, se vive, se presiente, se adivina, se cree en ella, se
ama, y revienta de mil modos en forma de inquietudes y rebeldías. Es vi•
cfo profunda, fuerte, palpitante, que
busca una lengua y un verbo y que
un día los encontrará. Se desea y se
busca lo que ya existe y se posee, dijo el sabio en su clásica máxima.
En América soplan vientos de primitividad, siendo su civilización y sus
pueblos traídos de Europa. Los exhala
la tierra. Es la señal de que algo se
lw. disuelto y se reelabora en nuevo
crisol. Ya la tierra son también los
hombres, los criollos, que hau nacido
dl' su seno, y los inmigrantes, que de
éJ comen y beben: tierra americana
transmutada en carne americana. Y
asi como esta tierra no es aquélla, tampoco los hombres. Los cowboys, los
gauchos, los llaneros, los guajiros, los
vdes, no son los pastores y labriegos
se.janes y españoles, a pesar de hablar
su mismo idioma y rezar a idéntico
Dios. En lo hondo de su vida el viejo
continente muere y lóma su lugar un
alma nueva en que se plasmaran nuevas formas superiores de viVir,
Un gran signo, en trance ya de ma..i

duración', es la politica continental,
tan diferente de la del mundo antiguo.
Cuándo se habia visto a todo un mundo unido por vínculos que no son las
cadenas atadas a un poder imperial?
Es un espectáculo único como única
es América. El político americano ha
sabido penetrar basta los puntos de
Convergencia de las aspiraciones de
sus pueblos, al través de razas, idiomas, idiosincrasias, circunstancias fisicas e intereses diferentes y, adoptand1J aquellos puntos como el cimiento
granitico en que descansa su convivencia, fundar en ellos la unidad del conjunto y organizar el sistema defensivo
más grande que conocerá la historia.
Capacidad de síntesis, diría Alfonso
Reyes, con aguda visión, señalando un
rasgo americano típico. Europa nunca logró. Esto es nuevo y netamente
americano. América se aparta de las
enseñanzas prácticas de Europa para
salvar su destino. Jamás se ha visto
un apartamiento más revelador. Es un
hecbo político que adelanta y simboliza lo que un dia será el abandono de
una cultura vieja, admirada y amada,
pero ajena y el crecimiento de una
m,eva modalidad del Espíritu eterno.
Será esta sustitución un retroceSo? Asi
puede parecer a la luz del menguado
concepto de progreso del siglo XIX,
pero será en realidad una crisis de
transformación.
El abandono de la cultura europea
ne será, sin embargo, un repudio ni
un desprecio de las caducas formas y
contenido ele una civilización decadente y desprestigiada. No será tampoco el soberbio aislamiento de una
porción del ccúmene, ni se resolverá
e11 una actitud hostil o dominadora
hacia el resto del planeta. Este abandono consistirá sencillamente en dejar de ser Europa el modelo de América, en que ya no será su paradigma,
como lo es ahora América para ella
sin que por esto la rechace. La culturrr americana, muy al contrario, encarnará un mejor sentido de la universalidad, de la convivencia e interdependencia mundial, como se vislumbra ya fuertemente en su ejemplar
s,,ntido de contientalidad. Poder unir
un continente, casi todo un hemisfe-·
río, es mostrar desde ahora la futura
posibilidad de la unión universal. Recordemos la doctrina de Sáenz Peña,
tan cargada de augurios: "América
para la Humanidad", y el sentido universal y universalista de la actual politica estadounidense. Además, no es
un azar que la Sociedad de Naciones
haya muerto en Europa y ]as Naciones
l:nidas hayan nacido en América.
América será el modelo de sí misma, al emanciparse · culturalmente;
crecerá. libremente, al confiar en sí
misma, y será fuente de inspiración
para el resto del mundo en igual me-

dida en que éste la inspirará. La observación de algún pensador, años antes de la guerra, de que Europa se
americanizara en ciertos aspectos de
su vida, puede ser la fina percepción
de un preludio de lo que tal vez será
·el cambio de posición del meridiano
espiritual del mundo.
Existe una clase de progreso, de un
orden superior, que es el único vale~
dero en la marcha de la humanidad,
y cuyas leyes se cumplirán necesariamente en favor de América. Progreso
en el sentido de que el Espíritu va ganando el mundo a lo largo de las sucesivas formas históricas. Cada cultura da a la otra un legado de Espíritu, su adquisición eterna y su ofrenda perdurable. De Europa sólo tomaremos ese balañce exclusivamente espiritual, resto permanente, de valor incalculable, que como el arca bíblica se
salvará de la actual descomposición,
tesoro incorporado a ]a vida en un
proceso iniciado hacia el siglo XII, como una superación de lo alltiguo, en
la base de la moral, la religión, la
ciencia, el arte, el derecho, la politica, y lo injertaremos en la realidad
americana. Esta será después, en pleno desarrollo, un m"omento nuevo y
mejor en ]a historfa del mundo y un
paso más hacia 1a arcana razón de ser
de, la humanidad.

UNIVERSIDAD DE
NUEVOLEON
Rector
Lic. Raúl Rangel Frias
Secretario
Prof. Antonio Moreno

"ARMAS Y LETRAS",
Universidad de Nuevo León,

México.

ARMAS Y LETRAS
Organo Mensual de la U niversidad de Nuevo León

Con la sa_tisfacción de haber señalado en las breves líneas que anteceden la resolución de una urgencia in•
herente a la cultura moderna, y esperando recibir en breve de ustedes el
aliento a esta sugerencia, la Universi•
dad de Nuevo León les testimonia las
vivas expresiones de su más alto reconocimiento.

INDICADOR:
Redactores

]a

Fuente

Alfonso Reyes Aurrecoechea

den conducir al desenvolvimiento de un arte teatral mexicano
en su expresión y universal en su alcance, que proyecta en esce,
na los más hermosos anhelos de nuestro pueblo, sus costumbres,
sus problemas y que le ofrezca soluciones constructivas.

Los envíos deben hacerse a:

Monterrey, Nuevo León,

Gen aro Salinas Quiroga

En consecuencia, y visto el problema en toda su extensión,
se impone proceder a investigar los diferentes caminos que pue-

Dada la extensa órbita de circulación del Boletín arriba mencionado, y
en interés de ofrecer al lector americano una juiciosa información del fondo y continente de la obra, cotejada
a la luz de un criterio ecuánime y a
tono con ]a moderna interpretación
del pensamiento cientifico, literario o
artístico. "ARMAS Y LETRAS" se complace en invitar a ustedes a coadyuvar
con este propósito de orden cultural
que anima a la Universidad de Nuevo
León, solicitándoles el envio de cada
una de las ediciones nacidas en sus
prestigiosas prensas, las cuales serán
objeto de nl1estros comentarios, en la
medida que vayan llegando a nuestras
manos.

Lic. Fidencio de la Fuente

Francisco M. Zertuche

las del país, se representan obras extranjeras o mexicanas con
marcada influencia española o francesa y en los Teatros de re,
vista predominan el "Sketch" y el "Vaudeville" (Cantinflas,
Roberto Soto, etc.), que si bien se revisten de giros y modismos
auténticamente populares, estos giros y modismos nunca están
seleccionados con criterio de depuración artística y además ca,
recen de un tema, de un argumento suficiente, amplio, útil.

Entre el cuerpo de ediciones que
aqui se imprimen figura nuestro mensuario "ARMAS Y LETRAS", que recientemente ha establecido una sec,.
ción -LIBROS-, en la que figuran
comentadas las obras últimamente aparecidas en las prensas americanas.

Plaza del Colegio Civil,

Fidencio de

(Viene de la la. Pág.)

La Universidad de Nuevo León ha
mantenido desde su fundación un vasto plan editorial que desarrolla al través de Publicaciones cuya circulación
comprende a todas las Instituciones
oficiales, universitarias, académicas,
ateneistas, centros culturales, sociedades de diversa índole y personas, en
América y Europa.

Jefe del Departamento de
Acción Social Universitaria

Haúl Hangel Frias

E L TEATRO

Alas Casas Editoriales
ya los Señores Distribuidores y Libreros
del Continente

Enrique Martinez Torres

DEPARTAMENTO DE ACCION
SOCIAL UNIVERSITARIA
SECCION EDITORIAL
PUBLICACIONES i'ERIODICAS

Armas y letras.-Boletin mensual de
ia Universidad. Se reparte por canj~ a las Instituciones de Cultura, y
libremente a quien la solicite.

Guillermo Cerda G.
Adrián Yáñez Martinez
Director

L'niversidad.-llevista. Se distribuye
por cambio bibliográfico a entidades
culturales y libremente a quien la solicite.

1.ic. Fidencio de la Fuente
Oficinas
Wáshin¡,1on y Colegio Civil
Monterrey, Nuevo León,
MEXICO

Armas y Letras + Pág. 7

P.-tra la adquisición de obras de venia. toda correspondencia y valores deberán remitirse al Jefe del Departanwnlo de Acción Social Universitaria

Lic. Fidencio de ]a Fuente, Uni\'ers1dad de Nuevo León, Plaza del Cole¡no
Civil. ~fonlerrey, Nuevo León, Méxicn.

�losofia que se quiere apodíctica pued&lt;' afirmarlo?
La existencia de la cosa material no
percibida no es otra cosa que la po(Viene de la Pág. 6)
sibilidad que tiene de ser percibida,
es cierto que llevo en mí estructuras concede Husserl. Su realidad es su
que implican la existencia de otras "perceptibilidad". Esta noción evoca
"mónadas".
la materia de Aristóteles que no es y
no es tal sino en y por la forma. Pe***
Todo hasta aquí nos parece llevar a ro aquí la forma viene de la concienIn conclusión de que hay una reali- cia; en la medida en la que la consdad de los fenómenos exteriores y he- ciencia hace pasar al acto esta pura
terogeneos a la consciencia. Esta con- posibilidad, la engendra verdaderaclusión parece menos firme en otros mente, le confiere su naturaleza que
pasajes de nuestro autor. · Ya su po- es pues necesariamente psíquica.
Husserl no parece conceder a Bersición metodológica constituye una
amenaza. El filósofo deja de conside- kelay todo lo que este exige cu~ndo
rar la relación "pensamiento-cosa y escribe en las Meditaciones: "La consse enfrenta a la totalidad "sujeto-pre- ciencia, en su consciencia del mundo,
dicado" y esto, como lo hemos seña- así como en su actividad científica,
lado en el acto del sujeto. Sí el mé- no sale de sí misma. . . Pero ¿cómo
todo se limita deliberadamente a in- todo este juego desarrollándose en la
ventariar el "cógito", parece difícil inminencia de mi consciencia, puede,
hallar en él algo que sea heterógeneo adquirir una significación objetiva?
a él mismo. Grande es el riesgo de no ¿ Cómo la evidencia (la "clara et disencontrar aquí sino "percipere" o tincta perceptio") puede pretender
"percipi", lo que nos lleva ineludible- hacer más de un carácter de mi consciencia en mí?. . . Querer hallar un
mente al idealismo de Berkeley.
Creímos estar a salvo del idealismo Universo del sér verdadero como algo
radical por la intencionalidad de la que se encuentra fuera del Universo
conciencia. Pero se entiende dificil- de la consciencia, es absurdo". Debemente cómo esta intencionalidad se mos entendernos; es cierto que no hay
podía dirigir hacia algo heterógeneo que querer hallar este sér, es decir toa la consciencia. ¿Cómo concebir una mar conciencia de él, pretendiendo
interacción entre dos entidades que mantenerlo fuera de la consciencia cone participan de la misma naturaleza? mo intencionalidad. Esto no impida
Por eso Husserl precisa que la cons- hallarlo como fuera de la consciencia
ciencia intencional no se dirige hacia como sér. Que sea captado en el '{co"algo fuera de nosotros" sino a una no de luz" de la consciencia real o po"objetividad idear': el fenomenólogo sible y solamente en este cono, estaconsidera "el rojo de mi sensación" y mos de acuerdo. Queda por establece,
n&lt;.• "este rojo, allá en la pared". Es lo que Husserl no parece haber hecho,
cíerto que Husserl precisa que esta que el sér de este mundo no es este
objetividad ideal no es algo conteni- como de luz ... o admitir que lo es;
do en la conciencia como para el pero entonces se acabó de la conidealista. Esta precisión no logra de- ciencia como intencionalidad, es defender a Husserl del idealismo radi- ciI como esencialmente orientada "ad
cal. ¿De qué naturaleza, en efecto, es aliud".
esta objetividad? Si es heterógenea a
***
la consciencia debemos admitir que es
Si Husserl ha vuelto a caer en los
"algo fuera", lo que, no sin razón, repugna a Husserl admitir; si es de na- dualismos insolubles (los del sujeto
turaleza psíquica, está pues contenida conocedor y de un objeto heterógeen la consciencia como un "percipi" y neo) después de haber superado los
se acabó a la vez con el mundo exte- de la apariencia y de una substancia
rior y con la consciencia como inten- más allá de sus apariencias, es, según
Sartre porque finalmente ha desertacionalidad.
Para Husserl, "el sér real" (Wier- do del terreno que habia sin embargo
klichsein) del mundo es inseparable tnn sólidamente establecido, el de la
de la "verdad". Se trata de la eviden- fl'nomenología del sujeto conocedor,
cia, para una consciencia, de esta rea- para colocarse sobre el del clásico
lidad. En otros términos si el "cógi- problema critico: ¿ Cómo admitir a la
to", como consciencia intencional, es vez la existencia y la comunicación de
correlativo a un "cogitatum" -aquí el dos realidades heterógeneas, la de la
mundo-, este mundo, reciprocamente consciencia y la del mundo exterior?
Ilú puede ser considerado sino como
Fué Husserl llevado asi a transferir a
corre]atiYO al "cógito". Además la ver- fo consciencia ]a totalidad del sér, a
dad tiene su fundamento trascenden- ries.go de ver reabsorverse en ella total en el "cógito". La existencia del da la realidad de la que es conscienmundo es evidente, pero en el sólo cia.
sc:ntido ele que este mundo es el coHabía sido necesario inventariar esnelatiYo de la consciencia externa que ta totalidad: '-'Mi consciencia del munpermanece el criterio último. "El do" en lugar de establecerse en los almundo, escribe Husserl, es una idea tos lugares de un "cógito" reflexivo,
infinita correlativa a la idea de un exponiéndose a l10 poder volver a basíntesis completa de las experiencias jar.
posibles". No se puede otorgar al
Así aparece que la trascendencia del
mundo menos realidad.
"cógito" es correlativa a la trascen¿ Pero entonces el "ego" engendra al dencia del mundo. El fenómeno no
mundo? - En el sentido de "genesis necesita ninguna esencia "detrás de
actiYa" en la cual el Yo produce sus él", pero exige la transfenomeneidad
actos propios, voluntarios o raciona- de su sér mismo. Hay el objeto y el
les,, no contesta Husserl. Pero en tan- ser del objeto, no en el sentido que
to que "presencia a ... " engendro pa- el objeto "posee" el sér, participa del
siYamente todo uñ sistema de vincu- sér de un sér escondido tras de él:
Jnciones que, de un dato bruto hara es, no más. Pero el sér del fenómeno
"la cosa para mi". Hay de temer qué nG se deja reducir a un fenómeno de
pase con este "dato bruto" lo que ocu- ser, lo que no significa otra cosa que
rrió con el 'algo" misterioso que, en el sér del fenómeno no existe unicala percepción kantiana, venia a alo- mente en tanto que es percibido, que
jarse en los cuadros a priori, espa- no se reduce al upercipi", que desborcio- tiempo. Cae bajo los golpes de d2. el conocimiento mismo que tomo
la implac~ble Lógica berkeliana. ¿Es de él. Que el fenómeno sea lo que apaconocido? Es entonces de orden psí- rece, que lo que aparece, sea, no sigquico, es un hecho de conciencia. ¿No nifica que su sér sea de aparecer.
es conocido? ¿ Cómo entonces una FiEn el idealismo la conciencia mis-

La Fenomenología ...

11

Armas

y

ma corre grandes peligros. Es para
si misma una apariencia (tener consciencia de este rojo es poder considerar mi consciencia de este rojo). Es
este poder mismo de la consciencia de
aparecer en si, de constituirse como
consciencia de sí _misma, lo que la caracteriza. "Si mi consciencia no fuera
consciencia de ser consciencia de mesa, seria pues consciencia de esta mesa sin tener consciencia de serlo, o en
serlo, o en otras palabras, una consciencia que se ignorara a sí misma,
una consciencia inconsciente -lo que
es absurdo".
Sartre nota juiciosamente que si se
reduce el sér al conocimiento que se
toma de él, será preciso asegurarse
primero del sér del conocimiento; a
riesgo de ver la relación percepción
- percibido desvanacerse. ¿Pero qué
fundamentará el sér del conocimiento? No puede ser el conocimiento misn10 (sería un círculo vicioso). Este
sér es pues "transfenomenal" y no pocl.rá revelarse sino en experiencias
existenciales. Debemos entonces abandonar la primacía del conocimiento si
queremos fundamentar este conocimiento mismo. 11 Criticarlo" es infecundo. Es preciso inventariarlo fenomenológicamente, o más exactamente
explicitar el sér del sujeto conocedor.
¿ Cuáles son los datos de este inventario? -La mesa no esta en mi consciencia sino "en el espacio, al lado de
la ventana". La mesa se reduce tan
poco al "percipi" que es el contrario
un "centro de opacidad" para la cons'ciencia. Cada cosa que la consciencia
"arranca" de la mesa la remite a otros
dato_s que la mesa parece querer "esconder". Esto, precisa Sartre, no es
suficiente para afirmar que esta mesa existe en sí, pero que sí "existe para mí", implicando la heterogeneidad
para mí de esta mesa y de mí mismo
como consciencia.
Debemos pues, otorgar un sér a esta mesa. Este sér, nos dice el idealismo no es otra cosa que el de "percipi". Sabemos en todo caso que este
sér de "percipi" nó se reduce al del
"percipiens". Este "percipi' es un pasivo. Pero para ser pasivo, por lo menos es preciso ser. La pasividad no
puede afectar a la existencia misma
del sér pasivo, sin que todo caiga en
la nada. La pasividad es forzosamente! "un fenómeno doblemente relativo;
relativo a la actividad del que actúa
y a la existencia del que la sufre. Es
· imposible que el "percipere" afecte al
"perceptum" en su existencia, ya que
para ser -afectado, sería necesario que
e~. "perceptum" fuera ya dado en cierta forma, que exista pues antes de haber recibido el sér".
Hay finalmente dos posibilidades.
O bien la consciencia es constitutiva
del sér de su objeto, o bien es relación
a un ser trascendente.
El error de Husserl parece provenir
dl· que hace de la consciencia esencialmente "lo que es". Se opone a su
objeto que se vuelve, correlativamente, "lo que no es". Esta actitud es
contradicha por un análisis fenomenológico de las estructuras del conocedor. Parece entonces que al cotitra~
rio la consciencia es esencialmente "lo
que no es". Su dimensión fundamental es la negación. Hemos visto precis:unente que se constituye por el "rehuso indefinido de ser cualquiera cosa que sea "negando de ella lo hacia
que, por otra parte, se tiende: todo lo
que es. ·"A veces pienso; a veces soy"
escribe Valéry parafraseando a Descartes.
"Conocer es no ser". Mi mano puesta sobre esta mesa no conoce la mesa
sino porque no es ella. Le está presente, no le es. A partir del momento
et• donde le sería idéntica, ya no habría conocimiento. Tan íntima como

Letras + Pág. 8

podamos concebir la presencia de una
consciencia a un objeto, hay siempre
entre esta conoiencia y este objeto una
"nada" que les impide coincidir. No
conozco verdaderamene sino lb que
con que jamás podré identificarme, lo
que no soy.
No sirve objetar que me conozco a
mi mismo. Lo que puedo conocer de
mi ( carilcter, tendencias, ideas, sentimientos, etc.) es un Yo -objeto, tal
como lo revelan mis actos pasados, un
ro muerto a· la subjetividad. Mi espontaneidad, ini subjetividad, es decir,
mi presente, es totalmente ocupado en
investigar este Yo-objeto, es mi mirada-a-este- Yo, mi consciencia de este
Yo. Esta consciencia es esencialmente
presencia a ... mí. En su acto mismo de
mirar, se aleja de este "mi", no lo es.
Fuera de esta presencia ella es rigurosamente nada.
El análisis fenomenológico del conocedor - y no del conocimiento al
cual Husserl fue infiel, revela que la
conciencia se pone como un vacío
frente a un sér que es lo de que ella
falta para ser.... y para dejar de
existir como consciencia. Tal es el
sentido profundo del descnbrimiento
Husserliano de la intencionalidad, cuyo alcance Husserl mismo no sospechó. La consciencia se tiende hacia el
sér, "aspira" al sér porque no lo es, o .
más precisamente, para volver a tomar la expresión de Sartre, porque
"es en el modo de no ser".
Desde luego la existencia del mundri exterior se revela en una prueba
ontológica, como lo había visto Descartes. La diferencia sin embargo con
la argumentación cartesiana es doble.
Primero no se trata de partir de una
substancia (el Pensamiento) para llegar a otra substancia (la Extensión)
mediante la existencia de un Ser perfecto que garantizaría el paso. Segundo la prueba ontológica ya no es saca•
da de un "cógito" reflexivo (que una
vez aislado de su acto, permanece así
definitivamente) sino del sér mismo
del conocedor tal como revela sus estructuras al análisis fenomenológico.
Esta prueba ontológica que consiste
en ver el sér del mundo exterior fenomenológicamente implicado en las estructnras inmediatas del conocedor en
su acto concreto puede reducirse al
esquema siguiente:
La consciencia se halla, en su acto.
como "falta de .... ", como "lo que no
es"; este ser del cual falta, es el objete conocido en tanto que objeto intencional, este sér es pues, fuera de la
conciencia.
Así la Fenomenología que, con
Husserl, no logra conciliar estos dos
seres (consciencia y objeto) y reabsorbe uno en el otro, encuentra su acabamiento cuando el análisis del conoctdor revela un existente cuya natura-·
. leza entera consiste en carecer de sér,
en ser vacío, llamado al sér, presencia, al sér, suponiendo, bajo pena de
caer en la pura nada, este sér fuera
, df él que, por esencia, no es.
Abstraer es considerar separada- ·
mente lo que no existe precisamente
sino con la condición de no estar separado. La conciencia es, en este
Sl'ntido, una abstracción. Husserl decidió considerar a la conciencia de
su "concretud", presintiendo que s~
lo asi podría describirla fenomenológicamente. Su fracaso proviene final•
mente de que siendo la consciencia en
si. un abstracto, no se puede considerarla concretamente. Lo concreto no
e~ la consciencia sino, como lo vió
Heideger, ni "mi-sér-en-el-mundo". De~
él solamente debe emanar el análisís
fenomenológico y sobre él este análisis debe descansar. Pero aceptar esta
totalidad: conocedor de un-conocido,
¿ no es acaso rehusa~ el problema critico?

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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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              <text>Armas y Letras, Órgano mensual de la Universidad de Nuevo León, 1954, Año 11, No 3, Marzo </text>
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              <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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