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                  <text>Organo Mensual de la Uníversídad de Nuevo León
Registrado como articulo de 2da. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de abril de 1944

D. A. S. U.

AÑO XI

LA DANZA
La Danza no tiene otro objeto que mostrar formas bellas
en actitudes graciosas líneas agradables a la vista: es un ritmo
mudo, una música para mirarla.
Así se expresaba Teófilo Gautier en 1838. La sinestesia
de sonidos-movimientos es, efectivamente, la más sencilla y com•
pleta de todas'; ella se impone casi totalmente a los seres acos•
tumbrados a obedecer espontáneamente los dictados de su sen•
sibilidad. En los niños parece obligatorio; como ellos tienen el
candor de la ignorancia y la perfecta espontaneidad de los amores, que no se dan cuenta de existir, por eso no separan su afi•
ción a la música de su afición a la danza. Llevad diez, veinte,
cincuenta niños junto al kisco en donde toca la música militar y,
cualquiera que sea el trozo de música que se interpreta, los ve,
réis que en seguida se ponen todos a bailar, a menos que ñ'o
háya entre ellos algunos de esos pobres seres a quienes desde la
cuna se les enseña a ' permanecer sordos ante los llamamientos
de la Naturaleza, a reemplazar por actitudes convencionales sus
actitudes instintivas y a sustituir una postura -de buen tono-,
hecha de encargo, por los reflejos más felices del propio temperamento. Entre los salvajes, si hemos de creer los relatos de los
viajeros, no aparece menÓs imperiosa la sinestesia de los sonidos,
movimientos; y de igual modo la vemos que excita a los aldea•
nos, a las gentes sencillas, a los obreros, en cuanto escuchan los
primeros sones de un instrumento o de una banda. Quién no se
acuerda de alguna vez, en la infancia, cuando una educación
enteramente teórica empezaba a matar en nosotros los mejores
gérmenes del sentimiento artístico, quién no se acuerda -repito- haberse burlado de los aldeanos o de los soldados que esta•
ban en el paseo y hacían gestos de baile cuando oían esa música
que nos enseñaban a considerarla como serie y pura, esto es,
desprovista de todo lazo con la vida y con las aspiraciones intui!vas de nuestro organismo? La antigiiedad ( que dentro de nues•
tra civilización desempeña el mismo papel que la infancia en la
vida humana), cuyas intuiciones hemos aprendido a respetar,
juzgaba como esas gentes sencillas. A dos de sus musas, Euterpe
y Terpsícore, las cuales encarnaban, respectivamente, la Música
la Danza, les dió nombres de más próximo parentezco. Du,
rante muchos siglos permanecieron unidas indisolublemente; no
s; invocaba la protección de una sin entregarse a la otra al mis•
mo tiempo.

J. D.

NUM. 4

ABRIL DE 1954

Las Relaciones ·Diplomáticas entre México y los
E. Unidos en- el Siglo XX
César Sepúlveda

LA ETAPA DE LAS INVERSIONES Y SUS
CONSECUENCIAS INMEDIATAS
Las relaciones diplomáticas entre nuestro país y el vecino del
Norte son producto natural de la proximidad directa con los Estados Unidos, de la penetración económica de esa nación, del pe,
culiar carácter de sus habitantes, de los desórdenes intestinos
nuestros, del orgullo peculiar del mexicano, en fin, de la antítesis
cultural entre ambos pueblos, y, además, del rápido e interesante
desarrollo social y económico de México en !as últimas décadas.
De ahí que, como fácilmente se advierte, el estudio de tales relaciones revista tan superlativo interés.
Se han escrito gruesos volúmenes,
en Norteamérica, para explicar la polí-

na, apretada y concisa, que permite

ilustrarle de los puntos más sobresa-

tica diplomática de los Estados Uni-

lientes y de varias cuestiones obscuras

dos con respecto a nosotros, y, sin emburgo, la cuestión ofrece siempre oportunidades de nuevas reflexiones Por

o mal explicadas y sobre una moderna interpretación de la tendencia ge-

otra parle, está haciendo falta en México un estudio adecuado sobre _esta
materia. No existe ningún ensayo ni
consistente, ni completo, ni imparcial.
Por ello, cualquier oportunidad como

neral de dichas relaciones en el pasa-

do y en el presente.
Perfilando desde ahora el orden de
es.tas conferencias, anticipemos que en

la primera de las tres etapas en que
hemos dividido nuestras relaciones

la presente para enjuiciar la diploma-

con la República del Norte, es posible

cia mexicana de la Casa Blanca es
siempre bienvenida. La correcta revisión que de ella se haga, sin demagogias ni partidarismos, permite buscar
nuevos ajustes en este campo y con-

advertir, a su principio, una sumisión
del pais, un tanto exagerada y un tantr; abyecta, a la inversión económica
extranjera. Más tarde, la Revolución
de manera oportuna y afortunada, frenó la continuación de tales inversiow
nes, pero no pudo impedir sus desagradables consecuencias.

duce a la adecuada formulación de la
política diplomática mexicana, y puedr llevar, eventualmente, a un mejor
entendimiento reciproco con nuestros
,·ecinos.

El reparto que se ha hecho de los
te-mas de estas pláticas es un tanto arbitrario, según se observa. Pero obedece a un interés práctico, y aunque
con esta distribución no se cubre por

completo el amplio panorama de las
relaciones entre México y Norteamérica, ni se profundiza mucho en ellas,
dadas las circunstancias, por lo menos
se ofrece al oyente una visión genui-

La segunda etapa está constituida
por el notable esfuerzo del pueblo mexicano para que sus recursos naturales y su economía fuesen explotados
y aprovechados por sus nacionales, y

esta actitud matiza y colorea las relaciones norteamericanas. De ahi que
efte periodo. . se caracteriza por una
pugna constante para equilibrar, por

un lado, la satisfacción a los intereses
económirps yanquis, con las justas reiw

(Pasa a la Pág. 3)

�LA ACADEMIA MEXICANA DE LA DANZA DEL INSTITUTO NACIONAL DE BELLAS ARTES
EN LA IV ANUALIDAD DE LOS CURSOS DE INVIERNO DEL D. A. S. U._
musicales diversos en el Suplemento
ch:. Cultura de dicho Diario.

CONFERENCIA
El sábado 3 del mes en curso, el musicólogo mexicano Gerónimo Baqueiro Foster ofreció una conferencia ilustrad~ con gragaciones musicales sobre "El origen, desarrollo y destino de la
Música rusa", a cuyo acto, celebrado en la Sala de disert~c!ones
de la Universidad, concurrieron numerosos Profesores, af1c1ona,
dos y público general.
La conferencia, que se inició con la presentación que del
Maestro Baqueiro Foster hizo el Doctor Salvador Martínez Cárdenas, principió a las 21 horas, habiendo dado cima después
de las 22.
El Doctor '.llartinez Cárdenas ofreció los datos atañederos al conferenciante, con las siguientes particularidades: "Nació en Hopelchén, Campeche, el año de 1898. Es autor de numerosos trabajos de Musicología y de
libros didácticos, entre los cuales se
cuenta su Curso Completo de Solfeo,
en cuatro tomos, de los cuales el primero está ya en la quinta edición.
Fundó en 1942 la Revista Musical
Mexicana. Ha compuesto obras de carácter profesional y varias suites para
orquesta, siendo mundialmente conocida La Primera Suite ' Veracruzana.

Es Inspector de Enseñanzas Music'ales en la Secretaria de Educación Pública, Profesor del Con-servatorio Nacional, y de Rítmica y Métrica en la
Escuela Nacional de Educación Física; ha colaborado en casi todos los
grandes diarios y revisJas de la ciudDd de México con trabajos de crítica,
crónica y Musicología. Es también
colaborador del Diario del Sureste, de
Mérida.
Desde hace siete años es colaborador del periódico El Nacional, en donde, además de sus crónicas, publica
ininterrumpidamente estudios, y temas

' CONFERENCIA
El lunes 5 del actual, el escritor, via•jero y explorador yugoslav? Li_cenciado en Derecho por la Umvers1dad
de Zagreb, Tibor Sekelj, dctó en la Sala de Disertaciones de la Universidad
una conferencia sobre el Esperanto,
considerada como lengua universal
La asistencia a este acto fué nutrida, habiendo hecho la presentación el
Licenciado Juan E. Aguirre Herrera,
de la Facultad de Derecho y Ciencias
Sociales de nuestra Casa de Estudios.
Tibor Sekelj nació en 1912. Aparte
de· su Licenciatura en la mencionada
l'niversidad yugoslava, realizó estudios de Pintura, Pedagogía, Etnología,
Lenguas. Ha vivido en Hispanoamérica desde 1939. Es miembro de la
Real Sociedad Geográfica de la Real
Breta,ia; de la Sociedad de Historia y
Geografía de Guatemala; de la Comisión Directiva de la Asociación Universal de Esperanto, con sede en Londres, y Presidente honorario de las
Asociaciones de Esperanto de El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, etc. Por sus trabajos en pro de la
Geografía ha sido condecorado por el
Gobierno Argentino y el Club Andino
Cóndores de los Andes.
Ha hecho viajes de exploración geográfica y etnológica a Aconcagua,
i\fatto Grosso, ]os Andes patagónicos,
diversos lugares de Bolivia, Río Branca, los Andes venezolanos y la :Mosquitia hondurella.

Ha publicado las siguientes obras:
Tempestad sobre el Aconcagua, cinco
ediciones, de 1944 a 1953; La conquis:
ta de las cumbres, 1954; Por tierras de
indios, cuatro ediciones, de 1948 a
1953; Donde la civilización termina,

1950; Vi~je fuera. de tiempo, 1950;
Ocaso en el parmso, en, prensa, habiendo colaborado, ademas, en varias
revistas de Geografía y Antropología
de Europa y América.
Ha sustentado Cursillos y conferencias en varias Universidades de Hispanoamérica sobre exploraciones geográficas y antropológicas con películas y proyecciones de vistas fijas, así
como Cursos en varias Instituciones
de Cultura sobre el idioma internadonal el Esperanto.
Ha ofrecido Cursos de Dibujo infantil y presentado Conferencias y Exposiciones sobre esta actividad artística.
l. N.B. A.

}lerced a las prolongadas y vehementes gestiones que desde hace tiempo se vinieron haciendo por el Departamento de Acción Social Universitaria para presentar en la Ciudad de
Monterrey y dentro del marco universitario de los Cursos de Invierno de
dicho Departamento los valiosos y cekbrados elementos que componen La
Academia de La Dan:a Mexicana del
Instituto Nacional de Bellas Artes que
dirige el Doctor Audrés Iduarte Foucher, el público regiomontano y los
universitarios nuevoleonescs pudieron
admirar en todo su esplendor el exquisito arte coreográfico del Ballet
)[exicano, a cuya actuación se asoció
la Orquesta Sinfónica de Xalapa que
dirige el :\faestro Luis Jiménez con la
presencia del Director huésped José
Pablo Moncayo.
Durante los dias inolvidables del
miércoles 21, jueves 22 y viernes 23,
en jornadas vespertinas y nocturnas, . .
actuó el maravilloso espectáculo en
fascinantes ejecuciones coreográficas
y musicales.
(Pasa a la P.ág. 8)

Un pasaje del ballet "Zapata"

La Valse. -

Música de Rabel; coreografía de Raquel Gutiérrez

Rosalío Orter;a y Helena Jordán en un pasaje coreográfico

Armas y Letras + Pág. 2

Las Relaciones Diplomáticas entre • • •
(Viene de la la. Pág.)
vindicaciones nacionales, por el otro.
Por cierto, para este conferenciante,
esta etapa es, sin duda, la más trascendental, porque representa una dificil y penosa transición de la que por
fortuna, emergimos categóricamente
definidos.
La última de las etapas acusa ya, se~
gún veremos, una interrelación de intueses y de funciones entre ambos
países, una interdependencia de fines
y objetivos, a la vez que revela una
mejor comprensión mutua. Como que
se vislumbra en ella el principio de la
solución de problemas antitéticos, y
el deseo firme de acabar con las contiendas precedentes. Empero, aún no
podría establecerse si ésto pudiera
perdurar o si, por el contrario, tendríamos que volver a comprobar la
eficacia de los métodos que el Dercc1o Internacional proporciona para la
solución de las controversias, y que
bau sido puestos a prueba tántas veces en el curso de las relaciones que
estamos examinando.
Entremos ahora en materia. Siempre se había sostenido que el General
Diaz era opuesto a la inversión de capital americano que deseaba atraer a
los europeos. Pero la verdad es que
tanto el grupo científico como don
Porfirio demostraron un marcado favoritismo y extramada complacencia
a los norteamericanos. Y es que el
clesideratum de ese régimen era el de
lograr la afluencia de capital extranjero, de cualquier procedencia, como
elemento indispensable del progreso
social y financiero del país, y así se
abrieron las puertas a la penetración
económica de los ciudadanos norteamericanos, más activos y mejor dotados que los demás forasteros, y con
ello, se prepararon incalculables consrcuencias.
Principiando con las fabulosas concesiones de ferrocarriles, siguiendo
con las otorgadas a la explotación de
minas y fundicio'Íles, continuando con
la~ empresas de sen·icios públicos, y
finalizando con las de petróleo, manufacturas y otras 1 en una década a partir de 1900, México era ya apéndice de
los Estados Unidos en esta materia.
Cualquier afirmación de que Díaz se
01Jonía a la expansión se destruye por
los hechos mismos. Hubo, por el contrario, cierta molesta solicitud entreguista de parte ele ese gobierno para
lograr la inversión.
En el año de 1902 se calculaba el
monto del capital norteamericano so~
bre Dlls. $500,000,000.00 para 1,117
empresas e individuos: 70 9'0 de esta
suma, la' representaban los ferrocarriles, 20% la minería, y el resto, fundiciones, haciendas, bancos y empresas
de servicios públicos.
Ya en ese año, Doheny, el siniestra
E. L. Doheny, estaba principiando a explotar el petróleo en Ebano, S.L.P., con
la Compañia Huasteca, y para 1905,
ya teníamos aquí a la Standard Oil, a
la Texas Company, a la Pierce, a la
Golf, a la compañía Sinclair, con asombrosas concesiones que andando el
tiempo vinieron a significar a tantos
problemas.
Al final de la década, el valor aproximado de las inversiones estadounidenses directas se había triplicado a
$1.500.000,000.00 dólares oro, aunque
se calcula que había numerosas inversiones de dinero yanqui a nombre de
mexicanos, sobre todo en tierras y
ranchos ganaderos, y sin mencionar
tnmpoco la adquisición de bonos, obli-

gaciones y valores emitidos por el gobierno mexicano.
La historia de esas inversiones es
increíble. Nunca, en ninguna nación,
se había desplazado tal suma de avenhneros y hombres de presa, ni tampoco en ninguna parte había encontrado
tan singu1ar recibimiento. De acuerdo
ccn el informe del senador Fall, los
n0rteamericanos, alrededor de 1912,
eran propietarios del 78 % de las minas, 72 % de las fundiciones, 58% del
pdróleo y 68 % del hule (guayule) de
:\Jéxico, y el reporte de Letcher expresa que poseian más que todos los demás extranjeros juntos y ¡oh asombro!
aún más que los mismos mexicanos, y
nótese que sólo 75,000 norteamericanos se habían establecido en esta República hasta 1911.
Pero no es eso todo. El plan del
grupo "Científico" para desarrollar a
México (la introducción del capital
extranjero para acelerar el progreso
del pais) cÓndujo al desprecio del bienestar del pueblo. A veces, se violaban oficialmente los preceptos constit11ciona1es que prohibían al extranjero
adquirir propiedad territorial en la faj::¡ de defensa de las fronteras y de las
costas. Casi la quinta parte del área
total de México habia caído en manos
y.:1nquis. La complacencia oficial -hacia el norteamericano era irritante: se
permitieron abusos tales como el despojar a los pueblos y , ,iJlas de sus tierras, sólo porque los títulos de propiedad no aparecían muy claros. Se toleraba el privilegio especial de que los
rt·presentantes diplomáticos interviniernn siempre en su favor, aún en materias injustas e improcedentes. Los
tribunales otorgaban la razón, por regla general, al norteamericano.
Y pudo observarse que la gran expansión de la in\'ersión foránea que
tuvo lugar bajo Díaz, a principios de
este siglo, coincidió con la declinación lel bienestar económico de ]a clase- rural, y era natural, consecuentemente, inferir que había conexión entre estos dos sucesos y que el mejoramiento de la situación del peón mexicano sólo podría realizarse con la consiguiente reducción del capital extranjero en México.
Así, débilmente al principio, pero
&lt;le manera firme después, principió a
st:rgir en México el resentimiento contni el norteamericano. Empezó tenienclo como base Ja diferencia de condiciones económicas entre trabajadores
mexicanos y extranjeros en los ferrocnrriles. Las autoridades menores de
provincia, para compensar esa diferrncia arrestaban por la menor violación o desorden a los norteamericanos
empleados de las lineas férreas y de
esa suerte hubo varios incidentes diplomáticos.
La huelga de Cananea, en 190G, proporciona ejemplo vivo de que el gobierno de Díaz era sumiso a 1a penetración inversionista y de que el sentimient antiyanqui ya se encontraba
asociado a la oposición a don Porfirio. En este caso hubo comprobada
intervención de patrullas norteamericanas para suprimer el movimiento.
Se habló en esa época de sociedades ,
secretas de obreros mexicanos que
amedrentaban a los estadounidenses y
propugnaban su expulsión.
Como se juzgase que la situación
empeoraba, y que los extranjeros peligraban en algunos lugares, varios cónsules de los Estados Unidos sugirieron
que se tratase con igualdad y equidad
a los trabajadores nacionales, que ga-

noban menos que los otros por trabaj1&gt; similar. Y los informes consulares
de manera acorde señalaban con alarma el crecimiento del antagonismo y

como el dictador mostraba su parcialidad y complacencia, la oposición a
su régimen se canalizó en la acerba
hostilidad hacia el yanqui.
Es posible hacerse esta reflexión:
de no haberse presentado con tanta
oportunidad la Revolución de 1910,
sc·guramente hubiese surgido aquí un
fuerte movimiento nacionalista y antiamericano, que habría terminado, ind1!dablemente, en guerra entre ambos
pueblos.
En su postrera etapa, la figura de
Díaz aparece rodeada de una aureola
tr:\,gica. Cohvencido de la gran necesidad existente de capital extraño, lo
mejor del esfuerzo de su gobierno se
destinó a alentar a las empresas e in,·ersionistas extranjeros, y al hacerlo,
menospreció un tanto la voluntad y la
opinión del pueblo de México. Obró
así, sin duda, con la esperanza de que
SE- demostrara eventualmente la sabiduría de su política con la influencia
civilizadora y enriquecedora del elemento extranjero. Pero el pueblo resultó duro de convencer y los hechos
demostraron, en contra de don Porlirio, que la afluencia extraña se convirtió en proselitista, opresora y desn,,cionalizante. Y en la agonía de su
rl:gimen, el anciano dictador se encontró en medio de dos corrientes tremendamente irreconciliables: el ereciente vigor del capital extranjero, que
iba más allá del sueño más increíble,
y la fortaleza vital de un pueblo en
ruarcha, irreductiblemente poderosa.
Su gobierno pereció en 1911, dejando un~ pe,nosa sucesión: una población extranjera, principalmente norteamericana, arrogante y ensoberbecida,
quejumbrosa ante cualquier peligro, y
Hna economía endeble, con finanzas
controladas desde fuera, presionada y
2menazada por el capital extranjero,
que constituía mayoría y que contralaba los mejores negocios. En otras
palabras, legó un reto a ]os hombres
de la Revolución. Y en el desenlace
de este reto, según hemos de ver, se
va a ir erigiendo la personalidad del
~Iéxico Nuevo frente a su poderoso vecino, en medio de grandes sacrificios
Y de peligros gigantescos.

* *· *

La Revolución Mexicana es un ejemplo clásico de un cambio social modtrno en gran escala. Sirve como prototipo de lo que está sucediendo en
otras partes de la América Latina, con
cJ Cercano Qriente, en toda Asia, y de
lo que se está ya anticipando en Africa. Ha tenido como objetivos primordiales, reagrupar las clases sociales,
reorientar la economía y reformar las
estructuras políticas y sociológicas
con la esperanza de mejorar a las masas. Pero tales objetivos no se logran
ni pacifica ni ordenadamente, ni sin
lnstimar intereses. Por ello, la Revolución estuvo presidida por la violencia, la inestabilidad, el nacionalismo
virulentc;&gt; e irracional, por la improvisación. Todos estos factores, sobre
herir la conservación susceptibilidad
norteamericana, que se horrorizó antr el rompimiento del orden tradicional, afectaron también el patrimonio
ot los súbditos de los Estados Unidos,
y pavimentaron el camino para que
el gobierno de ese pais se sintiese justificado en adoptar una irritable conducta de intromisión semiprotectora y
de continua e insoportable reclama-

Armas y Letras + Pág. 3

ción.
Que los prohombres norteamericá.nos seguían pensando en México como pais colonial de ellos lo revela la
conducta observada a principios de la
Revolución. El Presidente Taft en
Marzo de 1911, envió regular número
de tropas a la frontera, con la falsa
pretensión de "maniobras", pero en
realidad con el ostensible propósito de
kvadir nuestro país y "proteger las
vidas y propiedades de norteamericanos" si se hacia necesario y oportuno.
Cuando más tarde, pareció que, por
fin, el gobierno de los Estados Unidos
podria contemporizar con el prometec!or gobierno de :\ladero, la siniestra
figura del embajador Henry Lane
""ilson empezó una innoble campaña
de calumnia Y de intriga, que había
de influir bastante en la actitud del
Departamento de Estado, dadas las influencias po!iticas de este enviado diplomático.
De nuevo, en febrero de 1912, Taft
ordenó la concentración de 100,000
hombres, regulares Y voluntarios, en
la frontera mexicana, y proporcionó
instrucciones a \Vilson para que discrecionalmente notificara a los estadounidenses a retirarse de ciertas zonas de peligro que él consideraba
~ oportuno. El embajador hizo publicar
en los periódicos 1a esencia de sus instrucciones y previno a los norteamericanos que evacuasen t;mtos lugares
que se llegó a interpretar como indicio de pérdida de confianza y basta
de hostilidad a }ladero, estimulando
así a los opositores de éste.
Las representaciones diplomáticas
, del embajador de los Estados Unidos
a nuestro gobierno se sucedían con
frecuencia Y cada vez subían más de
tono. Cuando Pascual Orozco y otros
jefes rebeldes a :\ladero, en el curso de
sus actividades, afectaban los intereses yanquis! u ofendían de alguna manera en su persona a los norteamericanos, Henry Lane \Vilson hizo agrias
manifestaciones, y sus protestas llevaban implicitas amenazas de acción
ruás rigurosa, pero por fortuna, en esa
primera fase, la actuación de Lascurain, Secretario de Relaciones, era todavia decorosa y leal al Apóstol, y se
dió sensata y cumplida respuesta a las
aseveraciones del diplomático en tal
ocasión, pero continuaba la presión
del Departamento de Estado, en una
cruzada protectora de los intereses de
sus nacionales y los Estados Unidos
realizaron un despliegue de fuerza rernitiendo barcos de guerra a diferenles puertos mexicanos de ambos mares, no sólo para evacuar a aquellos
de sus súbditos que desearan abandonar el país, sino también para impresionar a nuestras autoridades.
La efectividad de estos procedimientos parece haber sido dudosa. Ni se
obtuvo una disminución de los atentados contra personas y propiedades
norteamericanas, y si se logró avivar
L1 flama de la yanquifobia.
Las medidas que acabamos de indicar fueron activadas con humillación
para nuestro país. Se exigió que se
establecieran guarniciones mexican:s
desde :Mexicali hasta Matamoros, para
que se evitasen incursiones de foragi(!os y rebeldes desde acá. El Senador
Fall clamaba en el Congreso por una
implacable intervención en México parh la protección a sus connacionales.
Se recomen.dó que los Estados Unidos
mantuviesen indefinidamente barcos
en todos los puertos mexicanos. Se
acusó a Madero de aprovechar en heneficio suyo, de su familia y de sus
amigos las pérdidas pecuniarias norteamericanas.
·
En septiembre 15 de 1912, ]a intolerable compulsión se manifestó en
una insolente nota de Wilson que, aún
cuando contestada vigorosamente por

,

�Lascnrain el 22 de noviembre, revelaba ya que el régimen maderista no debería esperar consideración ninguna
ni del Gobierno de Tal! ni de su embajador, y que la lista de ultrajes a
~léxico no iría a terminar nunca.
De esta suerte, cuando se presentó
e! golpe de Félix Díaz, en la Decena
Trágica, en lebrero de 1913, el gobierno del Apóstol estaba ya maduro para
caer, ante las insidias de los diplomáticos norteamericanos. El debilitamiento postrero del régimen de Madero Jo cansó la actitud de Henry Lane
,vnson, quien así satisfizo su resentimiento. Fué éste diplomático quien
rn gía a :Madero a dimitir. Fué ,vi:son
quien avivó la propaganda anhma&lt;ler.ista, intrigando pública y privadamente contra el gobierno. Por Iltimo,
se sospecha con firmeza que fué el
embajador uno de los causantes, si no
el instigador, del infame sacrificio de
Madero, y su prisa intemperada para
que su gobierno reconociese al usurpador ayuda a reflexionar así.
El comportamiento del embajador
Wilson es digno de estudio y meditación. Es inexplicable como se dejó
irrestricta su soberbia, como se toleró
su actitud desquioianle y terrorista.
I\o alcanza uno a comprender cómo
en lugar de expulsarle como persona
non grata, medida que el pueblo hubiese aplaudido sin reserva~ y que habría sido hábil recurso político para
afianzar el bamboleante gobierno de
Mnderó, se le dispensaban las mayores
cortesías y ]as reverencias más desproporcionadas, aún por parte de la
propia Casa Blanca.

***
Cualquiera hubiese pensado que al
suceder ,voodrow " 7ilson, demócrata,
n Taft, repulJlicano, en la presidencia
en marzo_ de 1913, la política de los
Estados Unidos hacia México debería
de: cambiar en beneficio de nuestro
país, sobre todo, porque había.n existido manifestaciones anteriores de que
simpatizaba con nu:Stro país, ya que
había calificado la guerra de 1847 como una agresión inexcusable de parte
del fuerte vecino.
Pero el peculiar carácter del presidente habría de determinar una acrimonia casi patológica. Se díce que
Wilson apoyaba su mundo en la Biblia, en Burke y en Bagehot, y que era
t..n meralista, pero era un moralista de
cuño especial, esto es, presbiteriano.
Era Wilson, además, un cruzado, un
cruzado democrático, pero impaciente; un nacionalista lleno de ideales, perc· intoleranie.
De ahi que, para él, las fuerzas demoniácas a ,,encer, fuesen el desorden
institucional ,el desgobierno, la autocracia y el despotismo y el golpe de
Huerta proporcionó la oportunidad de
inaugurar su política, el ,vnsonismo.
El ,vnsonismo consiste, en su manifestación más pura, . en la oposición
mesiánica a gobiernos establecidos por
la fuerza en violación a la constitución y contra la voluntad del pueblo.
En otras palabras, en negarse a mantt"ner relaciones de cualquier tipo con
regímenes emanados de una revolución, o sea, en predicar la regularidad
constitucional, el legitimismo democrático.
Esta etapa primera del Wilsonismo
hacia México, se caracteriza por una
pugna personal del Presidente n6rteamericano con el usurpador Huerta en
que éste, mal que bien, con marrullería, hizo jugar un papel poco airoso a
sr1 adversario. ,vnson determinó hacer caer al dictador a cualquier precio, consecuente con su catecismo, y
dar paso así al autogobierno y a la democracia en México. Claro que con
e1Io era intervencionista, pero en su
credo la intervención se justificaba,

por que descansaba en la moral, i en xicano. El incidente no había tomado
más de una hora.
. ..
Ju moral de Wilson !.
Pero el Almirante dec1d10, e~ busca
Substituyó al embajador Henry Lane
Wilson, porque éste había manifesta- de prestigio quizás, que la disculpa
do simpatía al dictador, con su envrn- dada era recompensa inadecuada para
cio personal, John Lind, el v_er~no d.e el honor de la Marina de los Estados
1913 con instrucciones de ehmmar al Unidos Y envió al jefe de su estado
'
.
usurpador y pacific~r al pa1s por me- mayor' en , uniforme de gala, al g_en~dio de elecciones libres y la acepta- ral mexicano con un síngular -~hmación del resultado por todos los ban- tum. El ultimátum de Mayo ex1gia nados. Pero este agente diplomático es- de menos, que a la puesta del sol del
taba vencido desde el principio, cuan- siguiente día se izaría la bander~ nordo los periódicos de la Capital azteca teamericana en un punto promme~te
publicaron dolosamente que venía a de la costa Y se le saludara con ve1~r('cibir la renuncia de Huerta, de mo- tiún salvas de cañón, saludo que ~e~1a
do que ya podría preverse que su ges- de vuelto por su barco; que el of:c1al
responsable del arresto de los marmos
tión seria infructuosa.
· l y que
En realidad, Línd traía sólo co- fnese juzgado en corte mar~1a
mo instrucciones decir a Huerta que se enviase una disculpa escrita del coViilson ~ediaria si se le cumplían mandante mexicano.
.
.
La situación de Huerta le m1ped1a,
cuatro cosas: un armisticio entre el
O'Obierno y los constitucionalistas de aunque hubiese deseado, ordenar el
Carranza 1 una elección próxima, la saludo a la bandera de las_ barras y
promesa de Huerta de no ser candi- e!,treUas. Equivalía a su smc1d10 podato y su palabra de que acataría los lítico, porque se había sostenido poresultados. Inútil decir que el usurpa- sDndo como un activo y celoso defen dor rechazó toda proposición. Las ne- sor del nacionalismo mexicano. , Pero
gociaciones posteriores de Lind cul- ' comprendió que su suerte pondna d~minaron en el fraca-so y en el ridículo. pencler de cualquier invasión y~nqu~.
E! presidente Wilson, en Jugar de im- Desesperado ya propuso, al drn si¡mtar el fiasco a su enviado, tomó la guiente, 15 de abril, que el ~aludo fuecúestión como ofensa personal, Y a se simultaneo por ambos pa1ses. To_d~partir de entonces dedicó lo mejor de vía ,vilson vacilaba en apoyar dec1d~sn esfuerzo a hundir a Huerta.
dnmente la rígida actitud de la MariSe propuso el profesor de Princeton na, que pedia nada menos que la 1ninterYenir militarmente en México, t&lt;:rvención armada.
.
aislar a Huerta de Europa y prestar
Su moral de profesor de Derecho se
ayuda al constitucionalismo. Para jus- enfrentaba aún a su menospreciado
t!ficar a du1cificar lo primero, " 7ilson OI gullo de jefe de la nación más grana~eguraóa que esa invasión sería con de de América, y, por ello, el 18 de
fines idealistas, y anticipaba que no atril, remitió ultimátum por el cual le
tenía el propósito de anexionar ningu- concedía hasta el siguiente día para
na porción del suelo me_xicano, a pe- las salvas. El Ministro de Relaciones
sar de la solicitud del partido republi- del usurpador, en el ültimo momento,
cano para aumentar el territorio de ofreció que se haría el saludo si los
los Estados Unidos a costa del nues- Estados Un idos garantizaban dfl'vol•
tro. Pero con esta conducta, el presi- verlo inmediatamente, pero no fué
dente violaba todas las normas de la oído.
buena diplomacia clásica, y no obtuvo
El presidente norteamericano queotro resultado que hacer popular al ria sólo ejercer el bloqueo naval a
dictador.
nuestras. costas, pero informado de
Con el propósito de restar r~cursos que habría dificultades con terceros
a] usurpador 1 \Vilson procuró influir Estados, y que además, ello no impecon el Foreign Oflice inglés para que diría la descarga &lt;le municiones euroretirara el reconocimiento a Huerta Y peas próximas a llegar a México, que
boycoleara al maligno tirano, y surgió podrían emplearse contra los mismos
a Francia e Inglaterra que siguie.Sen Estados Unidos, y con el consejo de
estos planes. Pero los europeos vieron la Marina decidió ordenar una demos!« conducta del presidente como un tración militar contra Veracruz, y asi,
superfluo subterfugio para justificar el 21 de abril, principió el desembarotro cet"cenamiento del territorio de co de infantes de marina, que hubo de
nuestro país, y sólo respondieron a re- suspenderse por la heroica resistencia
gañadientes, en tanto que en Méxíco de cadetes de la Academia Naval y de
e~a situación se declaraba en favor de p~rticulares, continuándose el día siHuerta.
guiente después de un bombardeo que
\Vilson además, poseída ya de santa nulificó toda defensa.
indignación, prestó ayuda a los consQuizá la situación se hubiese detetitucionalistas de Carranza levantando riorado con perjuicio de Wilson, Y tal
el embargo de armas y pertrechos y vez hubiese llegado el extremo de la
recibiendo a sus agentes, no obstante gEerra. Pero ]a mediación de Argenque esa facción no constituía precisa- tina, del Brasil y- de Chile evitó males
mente el ideal guberna¡:nental del pro- mayores, porque proporcionó oportufesor de derecho político.
nidad para que el profesor de PrincePero el error más colosal de Wilson tcn se vindicase, protestando no deen su política mexicana y democráti- sear mal a México, ni tener &lt;lesígnios
c~1 fué la invasión militar en Veracruz, agresivos, y culpar a las circll}lstanporque aún cuando con el1o favoreció cias de su actitud.
su propósito de derrocar a Huerta,
Con gran habilidad, el presidente
contribuyó definitivamnte a aumentar manejó la conferencia de mediación
el malestar en las relaciones méxico- en Niágara Falls, y en lugar de discu3mericanas. La causa de esa conduc- tirse en ella 1a solución a la ocupación
ta. fué un arresto sin importancia de militar de nuestro puerto, ,vnson lomarineros yanquis, en Tampico, a gró que se examinase el problema poprincipios de abril de 1914. Este puer- lítico interno de esta República, y que
tc se encontraba bajo la ley marcial, la conferencia fuese un valioso dispopor la cercanía de fuerzas enemigas, sitivo c:le propaganda suya.
cuando un grupo de_ tripulantes del
Una vez que las fuerzas constitucio
barco Dolphin, de patrulla en aguas nalistas avanzaron hacia el centr0,
del Golfo, desembarcó en un muelle Huerta se vió obligado a dimitir y
Uc acceso prohibido, para adquirir ahandonó el país en julio de ese misprovisiones. Un destacamento militar mo año, y las tropas norteamericanas
los prisionó, y cuando el Almirante levantaron la ocupación de Veracruz
Mayo, comandante de las fuerzas na- e! 23 de noviembre, señalándose con
vales yanquis demandó su soltura, fue- ese acto el cerrami~nto de una etapa
ron puestos en libertad inmediatamen- de relaciones con los Estados Unidos
te, con disculpas del jefe rr¡ilitar me- que pudiera catalogarse de peculiar.
4

Armas · y L~tras + P-á:g, -4

En efecto, las relaciones mex1c0,.
norteamericanas durante los años 1913
y 1914 ponen de manifiesto varias enseñanzas singulares. La primera de
ellas es que los problemas internacionales de un país en guerra civil son
más complicado de lo que a primera
vista aparecen, y que para resolverlos
no es bastante con la pretensión de
un iluminado, sino que es menester
contar con información buena· y sana,
con habilidad técnica y con un cuerpo
,;apaz de consultores-elem·e ntos que
faltaron a Wilson. La segunda es que
un dictador o un caudillo en AmérÍca
Latina, no obstante Jo ilegal de su ascensión al poder o lo injusto de su
mando, no es removible por la sola
acción política de un estadista extranjero. Una tercera consiste en que no
basta con predicar el legitimismo
cc,nstitucional y que el intento de promover un mundo más moral por el
uso de métodos precarios de intervención es seguro que produzca más anarquía y más desorden que la simple
abstención. De ello se dió cuenta
Wilson, aunque tarde y su conducta
st;bsecuente asi lo revela.

***

El siguiente episodio de las relaciones con Norteamérica conducía ya a
fa guerra con nuestro pais, si no se
presentara la posibilidad de participación de los Estados Unidos en el conflicto bélico mundial. Los hechos fueron los sigutentes: Francisco Villa en
otro tiempo .el Robin Hood, el Galahad
del Departamento de Estado, se convirtió repentinamente ~n su odiosa nérnesis. En enero 10 de 1916 asesinó en
Santa Isabel, Sonora, a 18 jóvenes ingenieros norteamericanos que venían
a trabajar en Jas minas por invitación
dt:: Carranza, y en marzo de ese año,
atacó la ciudad fronteriza de Columbus, Nuevo México 1 causando bajas catre las tropas norteamericanas y entre
los civiles, en momentos en que el Partido Repttb!icano , achacaba a Wilson
un manejo torpe de los asuntos mexicanos, y se designaba nuevo Secretario de la Guerra, un pacifista, en el
vecino país.
La situación probó ser embarazosa
para el gobierno norteamericano. Los
e1.tremos en ella implícitos eran deli•
cados en grado sumo. Si se enviaban
soldados en seguimiento de Villa, invicándose el tratado de 1882, sin permiso preVio, se hería la susceptibili•
dad de nuestros paisanos, con probabilidad de choques armados cuyo resultado final nadie podría prever. Si,
por otra parte, se solicitaba autorización del i·égimen carrancista para cruzar la frontera, se mostraba ante este
y además quizá no concedería tal permiso, con la cual ,vnson arriesgaba su
futura reelección y e1 respeto a su
país. En esa indecisión pasaron siete
dias, en los que Carranza obstaculizaba cual arreglo, pues primero exigía
le, revisión de la Convención de 1882,
más tarde, con circunspección, pero
vagamente, insinuaba que aceptaría el
iagreso de soldados yanquis si el Gobierno de los Estados Unidos, en reciprocidad, permitía que tropas mexica
nas cruzaran la frontera en persecu•
ción de Villa cuando esto se ofreciera,
y posteriormente, que ya no era nece•
saria la presencia de soldados norteamericanos porque Pancho Villa esta- •
ha cercado y sus seguidores dispersos.
En realidad, el Primer Jefe no quería
dar a su rival la oportunidad de posar como liberador de México.
Pero aún con riesgo de precipitar la
crisis, en marzo 16, 12,000 soldados al
mando del General Pershing empezaron a penetrar en México, si gran os·.
tentación y con órdenes de desp legar
mucho tacto. Don Venustíano, que
probó ser hueso duro de roer, hizo sa"'
ber que su gobierno no podría canee4

der el derecho de traspasar la frontera
antes de que se fijaran definitiva y
concisamente los términos de un conYtnio mutuo, y simultáneamente propuso ciertos lugares por los cuales se
habría de cruzar, y los limites de la
penetración. Woodrow Wilson mostró
su falta de maestria en los asuntos
mexicanos. Admitió todas las demandas de Carranza, que iban hasta especificar el número de clase de tropas
que debían emplearse y la disposición
dt· las mismas. Ordenó tal cantidad de
restricciones a Pershing que volvió un
fiasco la expedición punitiva, y por
otra parte, no podía hacer volver a sus
tropas sin comprometer el.honor nacional norteamericano, y sin que padeciera su propia carrera política. El
incidente de Parral, donde vinieron a
las manos patruUas extranjeras y civiles mexicanos, impedía ya que los solda.dos norteamericanos regresasen, de
suerte que el presidente, muy a su pesar, tenía que conservar la expedición
dt ~:léxico, y arriesgar una guerra con
nosotros. Las negociaciones subsecuente~ ponen de relieve que nuestro país .
de nuevo probaba ser demasiado para
,Yilson, y que tendría éste que abandonar su postura tradicional y someterse a una gran discreción si quería
evitar una desastrosa contienda méxico-americana.
El 30 de abril se reunieron en El
Paso los generales Obregón, como represeñtante de Carranza y Scott y
Fnnston de los J:stados Unidos, para
aliviar la tensión del incidente de Parral y par"a suprimir las causas de mal
entendimient por ]a presencia de fuerzas norteamericanas en nuestro pais.
EJ general mexicano, evitando discutir la cooperación, con el invasor, se
mantuvo firme, y aún cuando los comisionados del vecino país proponían
b retirada lenta y gradual de las fuerzas yanquis, no aceptó y exigió el
abandono inmediato de nuestro suelo.
La guerra parecía inminente.
Se previno a Pershing que sus tropas deberían moverse sólo hacia el
Norte; cualquier otra dirección que
lomasen significaba lucha. Por eso
cuando en Carrizal se observó un des~
tacamento yanqui avanzando hacia el
Este, el Gomandanle mexicano ordenó
combatirle matando a 12 y aprisionando a 23. La acción tuvo Jugar el 21 de
junio de 1916.
El espíritu antiyanqui cobró fuerza,
El gobierno de los Estados Unidos ordt'nó a sus nacionales que procuraran
abandonar nuestro país, y, al mismo
tiempo mo,•ílizó toda la Guardia Nacional y la incorporó al ejército de línea. Tanto en México como en el país
vecino, los extremistas vociferaban ya
en tono bélico. Quedaban pocas oporhmidades de solucionar el conflicto.
Pero los prisioneros fueron devueltos.
Las perspectivas de los Estados Unidos de luchar en Europa impidieron
cualquier exceso de su parte. Por otra
parte la presencia pasiva de soldados
norteamericanos era contraproducente para el prestigio mtlitar y para la
conveniencia estratégica porque ni obtenían victorias ni podrían obtenerlas
quizás, si llegaban a las manos con
tropas mexicanas y ol mejor del ejército yanqui se encontraba atado. .En
e5te impasse, los estrategas confiaban
en que ocurriese algún cambio en la
situación interna mexicana que les
permitiese abandonar el país airosamente.
Por fin se presentó la oportunidad
de alejar las nubes de la guerra. El
gobierno carrancista propuso, en agosto, una reunión diplomática para discutir la salida de las tropas extranjeras. Aceptado ésto por el otro gobierno, los comisionados de ambas naciones realizaron varias juntas, desde

septiembre hasta enero siguiente, casi
todas infructuosas, pues los norteamericanos pretendían discutir otros temas que no fuesen el egreso de soldados, hasta que fué posible obtener bases de arreglo, y quedó pactado el retiro de las tropas y el reconocimiento
formal, de jure, del gobierno de D.
Venustiano por la Casa Blanca. La expedición punitiva principió a abandonar el pais en lebrero de 1917 y por
fm nos vimos libres de esa plaga que
pudo convertirse en permanente. La
misión que trajo aquí a esas tropas
quedó incumplida. Jamás pudieron
cc,mbatir con Villa, mucho menos
apresarlo, como era su objetivo. Su
presencia en nuestro suelo sirvió para
reavivar los odios y fomentar futuras
discordias. Su envío probó ser notoriamente un craso e imperdonable
error político de parte de aquel gobierno.

LIBROS
t1TE:RATURA
ESPAFIOLA
CONTEMPORANÉA

__

•

..........,
,...-.--..--~
Juan Chabás

Hubo todavía, por esas épocas, otras
ctmsas de fricción CilÍre México y los
Estados Bnidos. Durante la primaver,, de 1917 se achacó a nuestro país,
por el gobierno de \Vilson, un intento
ele aceptar propuestas germanas para
atacar por la espalda a los Estados
lrnidos, y se criticaba en tono alto la
germanofilia de nuestro pueblo. Pero
1.- actitud mexicana de simpatía hacia
LITERATURA ESPAÑOLA CONTfülAlemania, en guerra próxima con los
PORANEA. 1898-1950
Estados Unidos 1 era lógica y era exJuan Chabas
plicable, toda vez que aquella nación
no había cometido nunca actos· inaCultural, S. A. - La Habana, 1952.
mistosos a México, las relaciones entre
Gracias a la gentileza de su autor, ha
ambos países eran excelentes y se ad- llegado hasta nosotros este interesante
miraba aquí el espíritu_mV,itar teutón, Jibro 1 que neva un titulo tan sugerente
gracias a una propaganda bien dirigi- y que otorga todo lo que promete. Aquí
da. Pero además, .el enemigo de nues- encontramos reunidas las letras espah o enemigo debe ser nuestro amigo, i'iolas, desde el 98 hasta nuestros días,
y aún estaban flotando en el ambiente lo que da mas valor a estas páginas,
muchas y graves causas de enemistad pues hasta ahora no se contaba con un
con el país del Norte, que hacían que estudio tan completo en este campo,
buscásemos it1evitablemente un amis- dadas las dificultades que presentaba
un trabajo de tal alcance~ Y así nos lo
toso arrimo a Alemania.
dice el autor en el prólogo; habiéndose
La nota de Zimmerman, ministro
propuesto algo semejante hace años,
alemán de Relaciones Exteriores, a se publicó en España la primera parCarranza, despertó en los Estados Uni- te1 quedando despl1és trunco su trabaclos un sentimiento de alarma. Por esa jo al desencadenarse el conflicto que
nota el Kaiser ofrecía a nuestro país trajo a tiCrras americanas tantas pluuoa alianza, y en compensación a la
ayuda mexicana, consístente en cerrar
nuestr-as puertas y negar nuestros re- 11ada e irrestricta, de tipo colonial, no
cursos a los Aliados y en negociar una fué ni oportuna, ni adecuada para este
paz entre los germanos y el Japón, pa- país; que ]a forma en que se hizo el
r2. traer después a éste a la alianza, dispendio yanqui sólo produjo pésiméxico-gerrnana, ofrecía como precio mos frutos, y que el interés en protepara después de la guerra que así se ger esa inversión traería forzosamenganaría, Ja devolución de los territo- te consecuencias indeseables. Después,
rios perdidos por México en 1848 y que la Revolución surgió en el momentC' más afortunado, impidiendo mayor
1853 a manos de Norteamérica.
expansión económica del capital norPero si bien la nota falló en su pro- teamericano, frenando así el descomupósito original, su repercusión políti- rnl desarrollo de la década anterio\-.
ca en este país fué importante. Ca- EJ tercer lugar se puede resumir que
rranza se sintió solicitado y poder-o- la conducta de los Estados Unidos haso, más seguro de sí mismo frente a cia )¡léxico revolucionario fué siem,vilson . Su retórica diplomática, pre, a Ja par que indecisa, poco inteusualmente agresiva, volvióse insolen- ligente en lo general., Ni.mea supieron
k e irritante.· Sus medidas legislati- c11mprender sus gobernantes su papel
vas fueron más lejos en el daño o des- frente a nuestro movimiento so~ial. La
pojo a intereses yanquis. Su actitud impaciencia, la incomprensión, la irritoda, hasta su muerte, hacia el Coloso tubilidad, la falta de generosidad,
c1el Norte, fué, desde entonces, de cnando no la · insolente superioridad
fra.Q.co desafío.
o la desconfianza presidieron siempre,
Por lo que hace a los Estados Uni- en esa etapa las relaciones diplomátidos, el comunicado de Zimmerman cas de aquel gobierno, cuando bien
provocó temor y zozobra. Precipitó pudíeron atraerse a nueStro pueblo
!,, entrada de este país a la Gran Gue- con un mínimo de fricción y con re•
rra, y por lo menos esas ocupaciones hitivamente poco esfuerzo, de haber
desviaron la atención del poderoso ve- querido. Los dirigentes políticos norcino, y por el momento se olvidaron teamericanos, en otras ocasiones, se
de nosotros, . que respiramos en paz crnsideraron ]os auténticos depositaun corlo tiempo, porque los proble- rios de la moral y de al dignidad consmas internacionales de ese período titucional, menospreciando el intento
fueron económicos, ya no políticos.
de nuestra República de alcanzar su
Para concluir esta plática digamos j~sto destino, por su propio esfuerzo
que del examen de las relaciones di- y sin interferencia extraña, y estorbaplomáticas con los Estados Unidos en ron así cualquier buen entendimiento.
esta primera etapa se desprende múlD_e otro lado, la doble violación del
tiples enseñanzas y surgen provecho- suelo patrio, tan injustificada como
sas reflexiones. Primeramente, debe irútil, concitó para varias generaciocc•ncluirse que la inversión desenfre- nes la antipatía y el odio, y habría de

Armas y Letras + Pág. 5
'•

mas brillantes. Radicado en Santo Domingo, Venezuela, y después Cubal se
vió imposibilitado a reunir todas las
noticias necesarias por la falta de libros, revistas y publicaciones indispensables1 pues la guerrá había dispersado a tantos escritores que no era fácH adquirir datos sobre ellos. "Después de Ja busca tenaz me quedaba
siempre un cansancio penoso y desilusionado . No era solamente la fatiga del
personal fracaso -sigue diciendoera más doliente su significación; porque cada volumen sin huella, cada
nombre ausente sin compafiía de vida
adivinable, cada fecha olvidada con la
angustia de un año desaparecido, que
dejaba un pedazo de la historia como
mufión o señal de mutilaciones irreparables, se agolpaban y venían a juntarse en un hondo pozo cavado sangrientamente dentro del recuerdo total de
la lacería de Espafia." Y es precisamente por esto que la presente publicación toma un Jugar preferente en la
bibliogralia general de la literatura española, porque h~ logrado unir en un
cuerpo sólido y organizado las actuales letras español a s. Aquí desfilan
Unamuno, Baroja1 Azorín, los Machado, Juan Ramón Jiménez, Diez Canedo,
Ortega y Gasset, Gómez de la Serna,
García Lorca, Alberti, y entre los residentes en México, encontramos a Benjamín Jarnés, muerto en Espafia, Xirau, Imaz, José Bergamín, José Gaos 1
Pedro Garfias 1 amigo de esta casa, y
del que falta citar en su bibliografía
su "De Soledad y Otros Pesares", "Viejos y Nuevos Poemas", y otros más;
Juan Rejano, que nos visitara en la última anualidad de la Escuela de Verano de esta Casa de Estudios, Max Aub,
y muchos más que colaboran en revistas y casas editoras ele :México. Acompañan ál texto una Bibliogralia Sumaria y un Indice Onomástico que facilitan el manejo de este libro, apto para
lectores curiosos o especializados.
A. R. G.
producir lógica;mente una herencia
turbia, y los repetidos intentos, verbales por lo menos, para despojarnos de
territorio, no habrían de contribuir
tampoco a disipar la sombría atmósfen- ele nuestro recelo. Finalmente, la
experiencia mostró, asimismo, que de
no haberse excitado el sentimiento an_tiamericano por la torpe política de
intrusión y de presiones de la Casa
Blanca en la etapa dinámica de la Revolución, se hubiesen evitado tremendas y estériles pérdidas a los inversionistas yanquis y habría prevalecido
un clima mejor para los ajustes de las
épocas subsecuentes.
Por último, es dé hacerse resaltar
con tristeza que no obstante el magnífico campo de entrenamiento que
nuestra larga lucha civil proporcionó
~. Norteamérica, las lecciones no fueron aprovechadas, y más bien se despreciaron cuando, afios más tarde,
surgieron en Rusia, en China, en el
Ctntro de Europa, en Mesoriente y en
otras partes movimientos renovadores; no puede decirse que los Estados
l:nidos actuaron utilizando los frutos
de la dura experiencia mexicana.
Pero, afortunadamente, y no obstantr qu'e llevamos la peor parte en ese
período, para México, la práctica adquirida fué inapreciable. En nuestras
relaciones subsecuentes tuvimos ya un
panorama claro de lo que liabria de
str nuestra conducta frente al Coloso,
supimos cómo estirar la madeja hasta
el último punto, .a prendimos, por fin,
el valor de la paciencia y de la inconll'!.ovible dignidad, frente a un adversario implacable y poderoso.

�ICO

EL PETROLEO E

Gaspar MO:-ITASiEZ M.

ros, logrando al fín sus propósitos de por sus guardianes incondicionales.
El señor Ce\estino Alemán Carvajal,
Las primeras tentativas en procura del petról~o llevadas al despojo y la muerte del obscuro cam- actual
Jefe de Migración de la Ciudad
cabo en México, se realizaron con resultados negat1':'os en 1869. pesino.
. . .
de
Matamoros,
del Estado de Tamaulide los ejemplos mas irritantes
En las postrimerías del pasado siglo se fundaron vanas empresas delOtro
pas,
nos
ha
I'eferído
que tuvo la opormenosprecio a nuestras riquezas
con fines explorativos, habiendo también fracasado en su. ten~a- nacionales en la época de las instan- tunidad de observar con repulsión la
tiva Sólo dos hombres de irreductible voluntad y audacia sm• cias explorath·as, lo tenemos en la discrepante situación de explotadores
gul;r el inglés Weetman yel norteamericano Ed~ard L. Doheny, perforación del pozo petrolifero lla- y explotados, y los desmanes y demade los primeros, circunstancia que
logra;on mediante su empeño acabada prosperidad en su em• mado "Dos Bocas", que en 1908, al in- sias
motivó
que este honrado funcionario
presa obteniendo resultados positivos, originánd~si C?!1-secir~- tentar la operación sin haber inmovi- comunicara al Ministro de Industria,
lizado con la cementación la tubería
teme~te con este motivo la expedición de una leg1s ac1~n. re
v no habiendo apagado las calderas, Comercio y Trabajo la desastrada siva, durante la época del Presidente Díaz, el 24 de D1c1em re ~e provocó el incendio que era lógico tuación en que yacía el trabajador mesobreviniera por la falta de precau- xicano y la inmediata atención del Gode 1901.
ción. La empresa, imposibilitada de bierno del entonces Presidente de la
República señor General Don Plutarco
nuesh:o precioso líquido no ofrecieron conjurar la conflagración dejó que la Elías Calles, quien con éste Y otros inConviene advertir aquí que las norextinción
viniera
por
si
misma,
agodificultad alguna a sus diligentes exformes francamente alarmantes Y sigmas legales sobre los productos del
ploradores, gracias a la aparición na- tándose de esta manera el yacimiento. nificativos, contribuyó para la formasuelo y del subsuelo de nuestra Patria,
La experiencia del pozo "Dos Botural de manifestaciones físicas superción del Proyecto de la Ley del Petrótienen uno de sus antecedentes jurídi·
ficiales que reciben el nombre de "cha- cas" no constituyó un correctivo para leo, que sirvió de precedente a nuestra
cos en el llamado Sistema Domanial
la Compañia i1exicana de Petróleo "El
..
vigente legislación. En una de sus
Regalista, expedido por Carlos V hacia r,opoteras"
Sólo hasta el año 1929 se de¡o a su Aguila", S. A., pues cuando intentó cláusttlas especificaba que el 90% de
1530, y supo.ne la conservación _para
del
lado el empirismo explorativo Y se op- pocos años después la perforación
11
la Corona Española de todas las nquepozo "Potrero del Llano No. 4 , come- los trabajadores debían ser mexicanos.
tó
por
practicar,
consecuenteme?.te,
zas en forma permanente, reservándotió el error de desacertar técnicamen- Este antecedente sirvió de base para la
se el Soberano la entrega transitoria métodos científicos de auscultac10n, te en la operación provocando fugas importante y trascendental medida
de los bienes a sus súbditos, con la $iendo de esta suerte localizado el de petróleo entre la tubería y la per- . que en 1938 adoptó el Gobierno y el
Campo de Po:a Rica, uno de los yaciobligatoriedad de retribuir por medio
foración. A mediados de Agosto de pueblo mexicano al rescatar para el
del llamado "quinto" al Real Tesoro mientos más asombrosamente pródigos 1914, una descarga eléctrica incendió País la fabulosa riqueza petrolera, ahela cosa concedida en explotación. El y extraordinarios .del Planeta.
rrojada por los imperialistas extranjeLa visión de una riqueza fácil, exu- las charcas de petróleo inmediatas que
sistema duró alrededor de tres centuberante y perenne en manos de las ávi- 11rovenían de las filtraciones, incen- ros.
El mismo acervo, las mismas caracrias.
.
.
diando consecuentemente la instalaPosteriormente, durante la vigencia das empresas extranjeras adueñadas ción v prosiguiendo la acción ignis- terísticas y la misma secuela de actos
de los Gobiernos independientes de de las fuertes petrolíferas, permitió cente · hasta ocho n1eses después, en rapaces de los imperialistas norteameMéxico se establecieron leyes que apli- con holgura que éstas se dieran al uso que al fin pudo someterse el incendio. ricanos, británicos y holandeses, se
caban ~l Sistema Angloamericano, re- y al abuso de esta explotación, con no- Casos iguales o similares acaecieron han sucedido y se presentan en los
ferente a que ]os particulares eran due- toria y afrentosa desobligación de las durante este largo lapso de lucro ex- países débiles, en cuyo suelo están clafios de todas las riquezas territoriales leves nacionales y olvido del pueblo
yados los garfios implacables de sus
tranjero.
del subsuelo, en tanto ,Jas hnbiesen ob- m~xicano, llegando su desmán hasta la
voraces intereses: succión tentacular
Cálculos r~alizados modernamente
tenido por medios legitimas. Desgra- indiferencia de la pérdida de pozos
de la riqueza de pueblos. semicoloníapor
los técnicos revelan que el gas que
que
se
incendiaban,
y
de
la
const~te
ciadamente, la onda de perturbaciones
les, protección y celo extremado e_n la
internas que por décadas padeció nues- fuga de gas que se escapaba de los nus- brota al extraerse el petróleo y que no •uarda de sus intereses, insolencia
,, Y
tro País, ocupado frecuentemente en mos fluído que en su extinción signifi- fué aprovechado entubándolo para sa- arrogancia de sus posesiones, veJamedesgarradoras contiendas civiles1 no cab; )a evasión irreparable de miUo- tisfacer las necesidades de la vida ci- nes a los Gobiernos y pueblos febles e
permitieron dedicarle la debida aten- nes de metros cúbicos, y por ende, de ladina, asciende a un valor de ..... indemnes, y la política de maquinaci~ción a la explotación de la riqueza pe- incalculables cantidades de dinero que 8600.000,000.00, qu e la Nación dejó de nes diplomáticas y hasta empleo belila Nación dejaba de percibir. Lo que a percibir, malgastados po~ los explo~acista, cuando se trate de perder su pretrolera.
Los sucesivos Gobiernos mexicanos los nue,·os poseedores convenía era, en dores implacables ele la riqueza patna. dominio: tal es la efigie y la justa imai\'o todos )os desafueros perpetrados gen de los explotadores del suelo Y del
y los hombres de la Reforma, tales co- términos descarnados ,al explotación
mo Juárez, ZaYala, Gómez Farias1 Mel- de una riqueza asequi}Jle, muelle, gra~a por los extranjeros se refieren a errores subsuelo de países mezquinamente dechor Ocampo y otros no menos nota- y promisoria en su futuro, en un pa1s ele carácter técnico o legal; muchos otros sarrollados en su economía.
bles, que definieron la indep~mdencia ~le características semicoloniales, en de naturaleza social, forman el volumiNo o!Sstante la contnmaz oposición
ideológica de México, expidrnron un que sus agrestes propietarios se con- noso expediente condenatorio de las de las Compañías Petroleras a que sus
formaban
sólo
con
la
compensafión
de
Compafiías cxactoras de nuestros biesistema intermedio entre el Domanial
trabajadores se organizaran en grupos
Regalista y el Angloamericano, que exigüos beneficios, infinitamente pe- nes. Durante la pervivencia de ese ré- sindicales, quedando de esta . suerte
consistía en hacer concesiones a parti- queños en paragón con las fabulosas Y gimen de saqueo, eran de verse las di- bajo la protección de la ley, poco a
culares para explotar las riquezas, con miliunanochcscas riquezas que los simbolas condiciones que se observa- poco se fueron integrando sindicatos
la obligación de pagar impuestos, sin "nuevos apóstoles de la industrializa- ban entre explotadores y explotados, de obreros en cada empresa.
establecerse con esto el pleno dominio. ción de México" percibían para gas~ puestas de manifiesto en innumerables
Hacia el año 1935 existían en todas
Posteriormente, el General Díaz es- tarlas regaladarnente en los fastuosos documentos y frescas aún en la memolas
compañías de petróleo instituciocentros
de
esparcimiento
y
molicie
de
ria
de
los
habitantes
de
los
cercanos
tatuyó que el concesionario era dueño
nes
obreras que resistían a la embestiNueva
York,
París
o
Londres.
focos de explotación petrolera.
integro ad perpetuam de todas las rida
de
sus explotadores. Al siguiente
;\luchas
de
los
imperialistas
de
nuesquezas del suelo y el subsuelo, a conRebela el ánimo observar cómo,
afio,
los
diversos sindicatos que actuatro
suelo,
radicados
en
esas
deslumdición del pago de impuestos.
frente a la abvecta miseria del trabajabradoras
ciudades,
apenas
si
podían
ban
en
las
diferentes empresas, iniciaAl advenimiento de la Revolución se
dor petrolero ·se erguía el confort ultravolvió a la tesis del olvidado Sistema señalar en la carta geográfica el foco jante de los señores adueñados de los ron arreglos tendientes a la integraDomanial Regalista, estableciéndose en de la explotación y la fueute de su ri- vacimientos. Cerca de las deleznables ción de una organización única que se
la Constitución de Querétaro promul- queza en suelo mexicano; los "sleeping barracas de los obreros, infectadas de denominó Sindicato de Trabajadores
gada en 1917, por medio del Artículo partner" sólo se deleitaban en derro- insalubridad y aires deletéreos, postra- Petroleros de la República Mexicana,
27, que la Nación es la dueña origina- char la espuria fortuna que nuestro das en un e~tado muy cercano a 1a al través de cuva unidad, adquirida ya
ria de suelo y subsuelo, pero puede en- Pa.is les prodigaba a manos llenas.
mendicidad, muchos de ellos, acaso, la firmeza y c~11esión necesarias, preDurante
la
prolongada
etapa
de
la
tregarlos a los particulares mediante
remedo de la Corte de los Milagros, po- sentó a las empresas un proyecto de
concesiones, debiendo, en su caso, ex- oprobiosa explotación extranjera de dian verse las opulentas residencias de Contrato Colectivo de Trabajo.
Las compañías se mostraron de
propiarlos por causa de utilidad pú- nuestro petróleo, las Compañías se die- los extranjeros, rodeadas de jardines,
ron a todas las malas artes, artilugios
blica.
rebosantes de comodidades y llenas de acuerdo en la celebración del contrato
Esta legislación produjo conflictos v embelecos para adueñarse de los te- los equipos modernos que hacen Jleya- propuesto, más no en cuanto al monto
con las empresas extranjeras estable- ;-renos petrolíferos despojando a los dera y hasta apetecible la vida de la de las prestaciones que el proyecto decidas en el País, que exponían el crite- sencillos hombres de campo que los oficina y del hogar.
mandaba.
rio de la irretroactividad de las leyes, poseían. Un ejemplo nomas, el del inComo consecuencia de )o anterior,
La
avilantez
de
los
extranjeros
llegó
no obstante que la Constitución refor- dígena Juan Casiano, basta para irri- hasta procurarse para la defensa de en noviembre de 1936 estuvo a punto
mada anula todos los sistemas jurídi- tar al más mesurado de los mortales,
sus intereses y la protección de los je- de suscitarse.. una huelga general en tocos anteriores, frente al interés nacio- pues su originario poseedor se vió enda la órbita de la industria petrolera,
vuelto en las más tentadoras seduccio- rarcas de las Compañías Petroleras,
0
nal preponderante.
cuerpos organizados de esbirros que El Gobierno Federal, impuesto de \1
Cuando nuestro Gobierno pretendió nes urdidas por los norteamericanos
recorrían los feudos petroleros o ser- que esto significaba para la econom, a
aplicar la nueva legislación, las em- quienes, para arrancarle su patrimonio
vían
.de guardias de corps a los magna- general y los servicios vitales del pais,
presas extranjeras llamaron. en su au- familiar, lJegaron hasta desarraigarlo
tes.
Sobre este particular corren como intervino con 1a mira de celebrar una
xilio a sus propios Gobiernos. Desgra- de su modesta posesión y llevarlo a
muy
valederas sombrías historias de convención obreropatronal durante
ciadamente, la Nación debilitada por conocer y disfrutar el sybaritismo de
abusos, a tr o pellos, apaciguamientos, 120 días.
sus luchas internas, posponía en estos las esplendorosas ciudades de NorteRealizado este propósito, la asamsecuestros y torvos asesinatos perpeamérica
para
arrancarle
la
firma
que
casos la aplicación de sus leyes.
blea
dió por terminadas sus labores en
trados
en
beneficio
de
los
extranjeros
Las ubérrima$ fuentes manantias de daría posesión legítima a los extranje-

btl•

.

Armas

y

Letras + Pág. 6

mayo de 1937, sin haberse obtenido resultados prácticos y habiéndose hecho
notoria la falta de interés ¡\ara culminar en arreglos satisfactorios por parte de las empresas extranjeras.
Empei'O, no faltó ponderación por
parte del Gobierno Federal. No encontrándose medio de vencer la tozudez y
mala fe de los explotadores, los obreros mexicanos amenazaron con una
huelga a las empresas; y, no obstante
la intervención del entonces Presidente de la República, señor General Lázaro Cárdenas. los sindicalizados consumaron un movimiento huelguístico
c¡ue puso en entredicho a los explotadores de México, quienes, empecinados
en sus desacatos, usaron de la prensa
nacional para presentar a la opinión
pública el expediente de sus sofismas,
empleando la calumnia contra sus trabajadores y falseando la realidad sobre
los salarios y el trato que empleaban
con los sinclicalizados. Habremos de
unir a este fariseísmo la actitud arrogante, altanera y arisca que siempre
los acompañó, como queda de manifiesto en algunas publicaciones estadínenses, que todavía se ocupan del caso, en descrédito de México y en abono
de los resentidos.
El monto total de las prestaciones
económicas que demandaban los trabajadores ascendían a setenta millones
de pesos con relación a las de 1936.
Las empresas manifestaron, entonces, estar dispuestas a acrecentar dichas prestaciones hasta catorce millones anuales, acompall.ando su proposición con una serie de condiciones que
significaban, de plano, la renuncia de
nuestros trabajadores a un cúmulo de
conquistas sindicales que ya hacia
tiempo habían logrado con sacrificios
que son hoy de fama pública .
Los dirigentes sindicales no estuvieron de acuerdo con tal oferta; y en
la imposibilidad de seguir sosteniendo
la huelga en virtud de los graves trastornos (J_ue estaba originando, plantearon a la Junta Federal de Conciliación
y Arbitraje un conflicto que la Ley de
Trabajo denomina de Orden Económico, lo que trajo la suspensión del movimiento y la restauración de las labores en los campos petroleros, refine~
rías y ramo de ventas.
Planteado el conflicto de Orden Económico por los trabajadores y en vista
de que los demandados aseguraban no
poder acceder a las peticiones por la
decantada incapacidad económica de
que siempre alardearon, la referida
Junta designó una Comisión Pericial,
integrada por los señores Efrain Buenrostro, Mariano Moctezuma y Jesús Silva Herzog.
La Comisión aludida puso manos a
la obra analizando los libros de contabilidad de las empresas, sus contratos
de venta de petróleo, 1a situación mundial de los mercados, los antecedentes
históricos de la industria, sus condiciones técnicas 1 el problema de los
transportes, las relaciones obreropatronales y todos los aspectos necesarios para poder emitir un informe sereno, juicioso e insospechable sobre la
posíhílídad o imposibilidad de las
Compañías en torno a la demanda de
sus obreros.
Resalta entre las conclusiones de la
Comisión Pericial, la siguiente: ''Las
Compañías Petroleras demandadas han
obtenírlo en los tres -últimos años (19341936) utilidades muy considerables; su
situación financiera debe calificarse
ele extraordinariamente bonancible Y,
en consecuencia, puede asegurarse que,
sin perjuicio alguno para su situación
presente ni futura, por lo menos durante los próximos años, están perfectamente capacitadas para acceder a las
demandas del Sindica~ de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana hasta por una suma anual alrededor de veintiseis millones de pesos. 11 ·
La Junta Federal de Conciliación Y
Arbitraje concedió a ambas partes más

de una veintena de días para que ex- forma tan obstinada y pertinaz. Lo que
pusieran sus puntos de vista sobre la a las empresas convenía, y tal fué su
documentación ofrecida por los peri- meta, era demostrar la ineptitud del
tos.
Gobierno mexicano para imponer sus
La comisión de peritos tuvo, entre mandatos 'J el poderio de sus Gobiersus puntos de vista sobre la documen- nos patrocinadores que, como en intación que pudiéramos Jlamar técnica, contables ocasiones, habian impuesto
un rasgo de justicia social: declaró el recurso falaz de las maquinaciones
que a todas luces las empresas extran- diplomáticas, la amenaza y hasta las
jeras habían sido un obstáculo para el mismas armas.
progreso de México, agravándose esta
¿ Y qué podía hacer el Gobierno de
consideración por el hecho de que, ~léxico ante la situación que se babia
aún descubiertas en su proclividad a creado, que como un halo amenazador
una explotación sin nombre, todavía se cernía nuevamente sobre un país
justificaban su derecho a seguir go- pacífico y en reconstrucción? Por una
zando de las rlquezas y del trabajo de parle, las compañías se habían declalos hijos de México, y aún señalaban rado en abierta rebeldía en contra de
de ingratos a los mexicanos.
la suprema autoridad del más elevado
)léxico, salido del letargo trisecular e irrecusable Trjbunal de Justicia de
del Coloniaje, no podía, no debia un la Nación; de otro lado, los trabajadosiglo más tarde, caer en la postración res habían suspendido sus labores en
,·ergonzante de un pueblo de eunucos toda la industria, y se presentaba nuey de beocios.
vamente el problema vital de la falta
A los breves días de haberse rendi- de combustoleo, gasoleo y gasolina,
do el dictamen y el informe periciales, materiales absolutamente indispensalas empresas extranjeras embistieron . bles en el desarrollo normal de la vida
nuevamente en una más calumniosa y moderna. El Gobierno, de esta guisa,
hasta procaz campafia de prensa en se vió conminado a adoptar una resocontra de los peritos, cuya conducta lución enérgica, drástica y heróica.
estaba ciertamente muy lejos del alUna declaración ventajosamente
cance del salivazo crotálico de los de- alentadora para el proceso de este gran
tentadores de la riqueza mexicana.
conflicto nacional, emitida por las emDespués del estudio realizado por la presas rebeldes, favoreció la resoluJunta Federal de Conciliación y Arbi- dón gubernamental: las empresas hatraje del informe de los peritos y las bían pregonado que al Gobierno le toobjeciones que con ese motivo presen- caba dar el siguiente paso, seguras en
taron las partes, la propia Junta dictó su deleznable pedestal.
La réplica de lo dignidad patria no
un Laudo aceptando las conclusiones
conteniclas en los documentos de los se hizo esperar: Lázaro Cárdenas, en
señores Buenrostro, ~Ioctezuma y Silva nombre de México aherrojado, de sus
I-lcrzog.
conciudadanos, del pasado glorioso,
Habiendo reiterado públicamente las del presente firme y viril y de un fuEmpresas su ineptitud para cumplir el turo cuyos frutos tenemos en nuestras
Laudo de la Junta, recurrieron en de- manos, anunció al País, y pasó más
manda de amparo .a la Suprema Corte allá de las fronteras para ejemplo y
de Justicia de la Nación.
paradigma de todos los pueblos de la
El día primero de marzo de 1938, el tierra que México recuperaba para sí
alto Tribunal de la Nación confirmó su ínsita riqueza, y con ella el bienesel Laudo de la Junta, a lo que manifes- tar, el progreso y la tranquilidad de
taron las Compafiías que no podían en los hogares obreros, expropiando a las
forma alguna pagar los veintiseis mi- compañias petroleras de sus bienes,
llones de pesos, declarándose en rebel- que eran el malestar de México, sin
día al no acatar la sentencia emanada alardes patrioteros, solamente con la
de la Corle.
aplicación, a secas, de la justicia, que
Entonces, se sugirió al Sindicato de es decálogo del bien común.
Trabajadores Petroleros de la RepúbliSorprendidas, heridas en su orgullo
ca Mexicana, así como a las propias y equivocadas en su estratagema, las
empresas, que el Gobierno Federal to- compañías petroleras, unciosa, mansamaria las medidas necesarias para que mente, ofrecieron entonces los veintide ninguna manera el aumento de las seis millones de pesos de que hablaba
erogaciones sobrepasara de los veinti- la Ley, llegando un poco tarde su reseis millones de pesos. Los trabajado- misión.
res, evidenciados una vez más sus deAquí es preciso insistir en una cuesseos de que el conflicto no fuera más tión de singular importancia: es la de
lejos, aceptaron las sugestiones guber- que el Gobierno de México no llegó a
namentales, pero las empresas, a pesar la meta de la expropiación al través de
de la buena disposición puesta de por planes preconcebidos, como alguna
medio, se obstinaron en rechazar el gente torpemente informada o sin escamino que con reconocida cordura crúpulos lo ha afirmado.
presentaba el Gobierno, proponiendo,
Exceso de ponderación y buena voa título de un sacrificio, veintidos mi- luntad se advirtieron tanto del lado de
Uones cuatrocientos mil pesos, decla- las Autoridades como de parte de los
rando el 15 de marzo que se les había trabajadores; contumacia, inquina y
colocado en condiciones ruinosas.
regateo de parte de las empresas.
Ante esta situación, los trabajadores
Uno de los hechos concretos en su
no tenían más camino que el de pedir, contra es el que se refiere a que el 18
como en efecto lo hicieron, ]a cance1a- de Marzo de 1938, las compañías mación de sus con tratos, puesto que la nifestaron que dentro de determinadas
satisfacción de éstos no llenaban sus condiciones sí podían pagar el aumenjustas aspiraciones de mejoramiento to asignado por la Comisión Pericial,
económico y social. La Junta Federal lo que nunca habían expresado con
resolvió en consecuencia, de manera anterioridad . En esta y otras formas
afirmati,•a, la demanda de los obreros; echaban por tierra sus reiteradas afiry al no existir norma legal alguna que maciones de que se encontraban litefijara las obligaciones entre empresa ralmente imposibilitadas para aceptar
y asalariados, el Comité Ejecutivo Ge- la última conclusión del informe de la
neral del Sindicato ordenó que se sus- Comisión de Peritos.
pendieran 1as labores en toda la indusLa salvadora Ley de Expropiación
tria petrolera, paralización que se Be- fué promulgada por mandato del ·convó al cabo el día 18 de marzo, fecha greso de la Unión el dia 6 de octubre
que marca para México una palipgen- de 1936, es decir, muchos meses antes
sia en la vida toda del solar mexicano. de que se decretara la Expropiación
No es preciso mucho juicio para que de los bienes todos de las Compañías
nos parezca extraño a todas luces que Petroleras.
El Decreto que expropió los bienes
la moderada suma establecida entre Jo
que demandaba el trabajador mexica- de las Compañías Petroleras es un dono y lo ofrecido por los extranjeros, cumento histórico de gran trascendenhaya sido retenida por los demanda- cia y hondo raigambre en la conciendos en incumplimiento a la Junta, en cia cívica de México y en la vida de

Armas y Letras + Pág. 7

nuestro pueblo.
Me permito insertar el primer artículo de ese docnmento liberador, lamentando no poder hacerlo con el Decreto en toda su integridad, en vista
de la extensión del mismo y del carácter técnico de este modesto opúsculo.
DECRETO
"Articulo 1o.-Se declaran expropiados por causa de utilidad pública y a
favor de la Nación, la maquinaria, instalaciones, edificios, oleoductos, refinerías, tanques de almacenamiento,
vías de comunicación, carros tanques,
estaciones de distribución, embarca·ciones y todos los demás bienes muebles e inmuebles de propíedacÍ de la
Compañia Mexicana de Petróleo "El
Aguila", S. A., Compañia Naviera de
San Cristóbal, S. A., Compañía Naviera de San Ricardo, S. A., Huasteca Petroleum Company, Sinclair Pierce Oíl
Company, Mexican Sinclair Petroleum
Corporation, Stanford y Compañía, S.
en C., Pean Mex Fue! Company, Ríchmond Petroleum Company de Mexico,
California Standard Oil Company Of
México, Compañía Petrolera el Agwi,
S. A., Compañia de Gas y Combustible
Imperio, Consolidated Oil Company of
México, Compañia Mexicana de Vapores San Antonio, S. A., Sábalo Transportation Company Charita, S. A., y
CacaJiJao, S. A., en cuanto sean necesarios, a juicio de 1a Secretaria de la
Economia Nacional para el descubrimiento, captación, conducción, almacenamiento, refinación y distribución
de los productos de la industria petroJera".
La expropiación fué anunciada al
pueblo de Mexico la noche del 18 de
)larzo, por medio de un manifiesto que
el señor Presidente de la República
General Lázaro Cárdenas, leyó personalmente.
Con el anuncio del acto expropiatorio y la promulgación del Decreto relativo, se dió cima a una aspiración
latente en la mentalidad y en la sensibilidad del pueblo de México, siempre
enemigo de la opresión . Queda constancia muy viva de este sentimiento
cuando el 23 de Marzo, más de cíen
mil personas, de ambos sexos, dispariedad de edades, condiciones sociales
y económicas, credos religiosos e ideológicos, se congregaron para desfilar
por las calles de México y saludar con
feryorosa ovación al ilustre varón michoacano que con mano patricia inscribió en los bronces patrios e) ideario
de la liberación obrera y la restitución
de las pródigas riquezas mexicanas.
Es de claridad meridiana suponer
que las compañías petroleras jamás
midieron el aJcance que iba a tener,
como respuesta, su rebeldía. Confiaban con tenaz certidumbre en su incalculable potencia financiera.
Transcurridos los primeros días de
estupor y de azoro, las compañías se
dieron a la desapoderada tarea de propalar la versión de que el Gobierno
mexicano y los trabajadores, ni aún
envanecidos por la euforia del triunfo, podrían manejar con acierto la
complicada industria petrolera siquiera por treinta dias; que los trabajadores no recibirian sus salarios ni al finalizar la primera semana del nuevo
ensayo; que sobrevendría indubitablemente un colapso en la economía nacional . .. y que, a la postre convencidos Gobierno y trabajadores de la eficacia y provecho en el suelo nacional
de las compañías petroleras, serian
impetradas para manejar nuevamente
la vital industria, sin cuyo patrocinio
vendría por los suelos el grandioso pedestal de la riqueza patria.
Porque ... ¿cómo iban a ser substituidos con éxito los técnicos norteamericanos e ingleses, por mexicanos impreparados e ignorantes? ¿Cómo iban
a distribuirse en el pais los productos
(Pasa a la Pág. 8)

�la Academia Mexicana ...
(Viene de la Pág. 2)
Treinta elementos colaboraron en el
Ballet :\fexicano, entre hombres y mujeres: Guillermo Arriaga, Evelia Beristáin, Juan Casados, Valentina Castro, Olga Cardona, Concepción Dávila,
Farnesio de Bernal, Antonio de la Torre, Luis Fandiño, Beatriz Flores, Bodil Henkel, Carlos Gaona, Carmen Gómez, Raquel Gutiérrez, Benjamín Gutiérrez, Nellie Happee, Helena Jordan,
Alma Rosa Martínez, Enrique Martínez, Blanca Medellín, Adriana Medina,
Gloria Navarro, Elena Noriega, Rosalío Ortega, Luz Maria Urdiales, Guillermina í&gt;eñaloza, Rosío Sagaon, John
Sakmari, Rosa Reyna y Teresa Urgel.
Los escenógrafos, reconocidos por
sus intensas cualidades artísticas, fueron: Santos Balmori, Luis Covarrubias, Lola Cueto, José Chávez Morado,
Antonio López Mancera, Gabriel Fernández Ledesma, Juan Soriano y Rufino Tama~o, quienes elaboraron las
escenografías características a las diversas Danzas.
La coreografía fué dirigida por notables exponentes del Arte: Ana Mérida, Bodyl Henkel, Helena Jordán, Rosa Reyna, Raquel Gutiérrez, Guillermo
Arriaga, Guillermina Peñaloza, Evelia
Beristáin, Elena Noriega, Valentina
Castro y Guillermo Arriaga.
Los directores máximos de estas actividades son: Profesor Angel Salas,
Jefe del departamento de Danza y
Gabriel Fernández Ledesma, Subjefe;
Santos Balmori, Director de la Academia de la Danza Mexicana; Xavier
Francis, Maestro de Danza y Luis Covarrubias, Director de Escena.
El programa de los tres más tuvo el
siguiente desarrollo: por la tarde d~l
miércoles 21 se presentaron Poli{onía,
La Manda, La Valse y Zapata; por la
noche, Al Aire Libre, Poli[onía, La

Manda, La Valse y Zapata.
El jueves 22 se presentaron por la
tarde, Paseo/a, Tres Preludios, El Extraño y Titeresca; durante la noche,
Tres Preludios, El Extraño, La Luna y
el Venado y Titeresca.
El viernes 23, por la tarde, se ofre-

ció a los Maestros y estudiantes de la
Universidad y de otras Instituciones
la posibilidad de concurrir honoríficamente a las representaciones, habiéndose podido admirar realizaciones como Al Aire Libre, La Luna y el
Venado, Suite Italiana y El sueño Y la
Presencia; por la noche se pusieron en
escena las bellísimas danzas Suite Ita-

liana, Pascola, El Maleficio, Integración y El Sueño y la Presencia.
La prestigiosa y celebrada Orquesta
Sinfónica de Xalapa ejecutó música de
Juan Sebastián Bach, Bela Bartok,
Cirelli, Salvador Contreras, Claudio
Debussy, Blas Galindo, Pablo Moncayo, Maurice Rabel, Angel Salas, Carlos
Mabarak, Vivaldi y Shostakovitch.
Algunos argumentos de la coreografía darán una idea del contenido de
las danzas ejecutadas.
TITERESCA.-La muerte divirtiéndose ha dado vida a los personajes al
mismo tiempo que ha planteado la intriga: el peladito y la doncella danzan
en idilio, en tanto el payaso enamorado de .ella quiere expresar también su
amor, pero es torpe y no logra llamar
su atención. Interviene la mujer mala
que coquetea descaradamente con el
peladito a quien logra atraer y seducir. Se opera así el triunfo de la seducción sobre el amor. El payaso hace esfuerzos inútiles para consolar a
la doncella; ésta última reprocha al
peladito su infidelidad, pero él la va-

pulea y acaba por matarla a palos. El
payaso llora ante el cuerpo de su amada y le reprocha al peladito su mala
conducta, pero corre la misma suerte
que la doncella. La mujerzuela ríe a
carcajadas burlándose del peladito al
ver que éste parece arrepentido de la
muerte de la doncella y del payaso.
El peladito también la mata a palos.
Saltan los diablos tratando de atrapar
al peladito, pero en el mundo de los
títeres los diablos p.unca triunfan y
acaban por ser corridos a palos.
EL EXTRAÑO.-Tempestad nocturna. Cae una luz del cielo, es un sér
dl' forma humana que gira titubeante
y se desploma tras un matorral.
Amanece: una niña y un campesino
joYen, que trae un violín, entran en
escena.
El toca y danza, cortejándola entusiasmado, pero bruscamente un angel
se levanta entre ellos, los contempla,
escucha el violín e imperioso pide que
el campesino se lo entregue. Este obedece atemorizado y ve con sorpresa
que sin tomarlo, el angel parece tocar
una música divina en él... Entonces,
aterrorizado, huye.
La niña danza adorando al angel, y
éste se conmueve, pero cada vez que
su ternura crece, un llamado divino
lo aparta de ella... Al sonar el último
llamado apremiante la rechaza y solloza.
El campesino vuelve a escena atraído también por el extraño llamado, y
recibe en sus brazos a su amada que
se desploma muriente.
El angel observa con interés apasiom:do a la muerte, gozoso la llama indicando el cielo y sale del escen'ario
bruscamente.
En el fondo dos estrellas suben al
cielo mientfas el campesino llora su
dolor sobre el cuerpo muerto de su
amada.
EL SUEÑO Y LA PRESENCIA.-Feria de Día de Muertos. Una joven vendedora de calaveras de dulce, rendida
por el cansancio, se duerme y sueña
que una de las calaveras de cartón que
adornan su puesto cobra vida y danza
para ella ·expresando asi la actitud tan
mexicana de aceptación y familiaridad con la muerte. Las demás calaveras se unen al baile. Los concurrentes a la feria, transfigurados en el sueíio, inician una danza en la que sus car:!cterísticas se convierten en símbolos. Un charro que representa otro
aspecto muy mexicano, el machismo,
trata de enamorar a la joven quien lo
rechaza para bailar una danza de
· amor con la muerte. Los celos hacen
que el intruso interrumpa el idilio, entablándose una lucha entre la muerte
y el hombre, quien al fin es vencido.
Un repique de campanas provoca el
despertar de la joven. Gravemente un
cortejo aparece y la angustia de la
vendedora va en aumento, culminando en horror cuando descubre que es
ella misma a quien se va a dar sepultura.
Con esta jornada artística presentada por el Departamento de Acción Social Universitaria mediante la colaboración del Instituto Nacional de Bellas
Artes, se ha dado cima al desarrollo
d&lt;&gt; la IV Anualidad de los Cursos de
Invierno que organiza la Universidad
a iniciativa de la referida Dependencia que dirige el Lic. Fidencio de la
Fuente Olivares.
La IV Anualidad de estas actividades
se vió ilustrada por Cursillos, Confert:ncias, Exposiciones, Conciertos, Teatro y el Ballet Mexicano del I.N.B.A.

EL PETR□-LEO
(Viene de la Pág. 7)
petroleros, si habían tenido los expropiados el buen tino de haber enviado
a los Estados Unidos un gran número
de unidades de transporte? ¿ Y de qué
buque-tanques valerse el Gobierno de
México para exportar el petróleo; y
a quiénes iba a vendérsele, si ellos estaban dispuestos a evitarlo con su inmenso poder? Finalmente, ¿cómo podría marchar la industria caída ahora
en manos inexpertas, si las empresas
estaban dispuestas a que no se vendiera tetraetilo de plomo para México,
materias primas y diversas refacciones
y 1~aquinaria destinada a las refinerías?
.
Debemos reconocer que todos los datos planteados objetivamente parecían
conceder la razón a las compañías petroleras respecto al fracaso inevitable.
El tetraetilo de plomo, que como es
bien sabido, sirve para elevar el octano de la gasolina, y que las empresas
venían utilizando en México, no podía
ser obtenido en ninguna parte, lo que
permitia advertir un inminente desastre del nuevo estado de cosas.
¿ Qué fué lo que ocurrió, entonces?
¿Porqué no se realizaron los certeros
pronósticos de las empresas petroleras?
Varios factores se sumaron en adecuada armonía al logro sin tacha de la
nueva iniciativa.
Los escasos técnicos mexicanos ascendieron rápidamente a ocupar los
principales puestos, y con alto y siempre renondo sentido de responsabilidad, pensando que de esto dependía
el futuro de ~léxico, pusieron a contribución todo su entusiasmo y todos
sus conocimientos al servicio de la
causa nueva.
El Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana, colocándose, como siempre, a la altura de
las circunstancias, supo en toda ocasión mantener su denodado esfuerzo
con el propósito de colaborar con el
Gobierno en la magna tarea que se había impuesto en pro de México.
.
En las primeras semanas después de
la conmoción suscitada por la expropiación, todos los obreros y empleados
de la industria laboraron con singular
empeño, abnegación y acierto, cons-·
cientes de su nueva misión, con fervoroso entusiasmo, resolviendo problemas técnicos, organizativos, de todo
orden, en suma, hasta el propio problema del tetraetilo de plomo, que logró
allanarse, reformando la gasolina hasta obtener el mismo octano que la producida por las compañías petroleras
expropiadas.
Sentado este · precedente vindicatorio, fueron desplegándose beneficios
ante la industria recién conquistada
para México. Poco a poco se fué venciendo la resistencia de las empresas
vendedoras de refacciones y maquinaria establecidas en los Estados Unidos,
al propio tiempo que se iniciaron compras y adquisiciones en grande escala
en Alemania, Italia y otras naciones
europeas.
,
Las ventas interiores de nuestro producto y sus derivados comenzaron a
incrementarse con rapidez; y por lo
que toca al comercio exterior, muchas
veces se presentaron obstáculos de consideración; y es obvio suponer en este
particular que las resentidas empresas
petroleras, trapisondistas de suyo,
echaron, abajo operaciones ya concertadas o a punto de concertarse.
El valor de la expropiación se fijó
en doscientos treinta y tres millones
ochocientos setenta y ocho mil ciento
ochenta y cinco pesos setenta y nueve
centavos.

Armas y Letras + Pág. 8

1 1 1

El petróleo mexicano es, en nuestros
días, la industria más fecunda, próspera y eficiente de México. A quince
años de distancia de la expropiación
petrolera, el esfuerzo del Gobierno, del
funcionario, del empleado, Üel técnico
y del obrero mexicano, ocupados todos
en el engrandecimiento de México al
través de su petróleo, han podido garantizar la apertura de cuarenta campos más de la industria, que, si se hubiesen hecho por las empresas expropiadas, significaría el mayor enriquecimiento de los imperialistas, nuestra
ruina y nuestra abyección, en una palabra. Y claro es que un pueblo saqueado en su riqueza básica es un pueblo famélico muy próximo a la esclavitud.
Un señalado orientador de la industria petrolera mexicana, Don Antonio
J. Bermúdez, aseveró en reciente ocasión que no había peligro de que llegara a faltar el petróleo para contribuir al desarrollo económico e industrial de México -que es como decir al
desarrollo político y social de nuestra
Patria-, manifestando categóricamente que el ritmo en el aumento de la
producción es superior al ritmo en el
aumento del consumo.
Y todo esto es la obra de un pueblo
y de un hombre: México y Lázaro Cárdenas.

UNIVERSIDAD DE
NUEVOLEON
Rector
Lic. Raúl Rangel Frías
Secretario
Prof. Antonio Moreno
Jefe del Departamento de
Acción Social Universitaria
Lic. Fidencio de la Fuente

ARMAS Y LETRAS
Organo Mensual de la U niversi•
dad de Nuevo León
I

INDICADOR:
Redactores

Raúl Rangel Frías
Fidencio de la Fuente
Francisco M. Zertuche
Genaro Salinas Quiroga
Alfonso Reyes Aurrecoechea
Enrique Martínez Torres
Guillermo Cerda G.
Adrián Yáñez Martínez
Director
Lic. Fidencio de la Fuente
Oficinas
Wáshington y Colegio Civil
Monterrey, Nuevo León,
MEXICO

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        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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              <text>Armas y Letras, Órgano mensual de la Universidad de Nuevo León, 1954, Año 11, No 4, Abril </text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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