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                  <text>a Ia L Io

T E e A e E N T R ;.- ;:·U. A. N. L.

·

Organo Mensual de la Universidad de Nuevo León
Registrado como artículo de 2da. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de abril de 1944

D. A. S. U.

NUM. 6

AÑO XI

JUNIO DE 1954

/

LR MUERTE DEL CISNE(?)

Jacinto

José Manuel Topete

/Jenavenle

En Los Senderos Ocultos, 1911, publicó Enrique González
Martínez por vez primera el soneto "Tuércele el cuello al cis•
ne ... " que tanto ruido había de ocasionar como duelo a la brillante retórica del Modernismo y según otros como desafío a Rubén Darío. Pedro Henríquez Ureña e Isaac Goldberg, entre
otros, dedicaron estudios a González Martínez explicando esta
actitud de desafío. Desde entonces no se ha mencionado el nom•
bre del Buho sin atribuirle instintos de "mata-cisne." El soneto
se convirtió en símbolo de rebelión ante la retórica meliflua de
los imitadores del gran Darío, y se cristalizó el clisé del supuesto
reto al autor de Prosas Profanas. Queremos ahora aclarar este
punto que ha servido de barrera al estudio de la poesía de Gon•
1 zález Martínez. *

La pasión de Benavente ha sido siempre el teatro. No sólo
como una forma de expresión poética, sino como un estilo total
de vida. Lo que de ésta parece interesarle más a Benavente es la
posibilidad de que sea representante. Acaso su escepticismo le
lleva a pensar que toda la vida no es más que representación y •••
falta de voluntad. "De no haber sido autor -ha dicho en alguna parte-, hubiese querido ser cómico, o empresario, o tramoyista. Yo amaba el teatro por el teatro mismo." Y esta afirmación la ha demostrado no sólo con la caudalosa fe,;undidad de
su obra; con toda su conducta. Benavente camm«-,.- ..... calle
madrileña; camina con pasos menudos y cortos, breves como su
Fué la equivocada interpretación de
figura pequeña, que airea una capa española y agudiza su barbi- la preceptiva que lanzó González Marlla en punta. Se dirige a un café: en la tertulia literaria hablará tinez en este belJo soneto lo que ha
de los últimos estrenos, de esta o aquella compañía, de una anéc- causado tanta discusión.
Dice el soneto:
dota de escenario. Del café, irá a un teatro: en el saloncillo, jugando al ajedrez, volverá a hablar de comedias y comediantes.
Tuércele el cuello al cisne de engañoso
El mismo conduce los ensayos de sus obras con toda minuciosiplumaje
dad. Alguna vez ha representado papeles de actor -a la ver• que da su nota blanca al azul de la fuente;
dad, mediocremente. Ha dirigido varias farándulas, por tierras él pasea su gracia no más, pero no siente
el alma de las cosas ni la voz del paisaje.
de España y de América.
La extensa producción teatral de Benavente se inicia con la
generación del 98 a la cual alguien, como Corpus Barga, le incorpora. Es posible que de esa generación tenga el intelectualismo escéptico que la caracteriza; es indudable que a sus escritores
se asemeja por la voluntad de depuración del estilo. Azorín ha
dicho de él: "Benavente es un escritor culto, elegante, ameno".
Pero aquel escepticismo, en la generación del 98, representaba,
aunque dolorosamente agónico, un patético afán de resolver los
problemas que planteaba el sueño d_2 una palingenesia de España; en Benavente, anula ese afán de ironía que esteriliza la función crítica. La generación del 98 quiso buscar, en los caminos
y aldeas de España, el signo de su alma. Las obras que en el teatro de Benavente tienen escenario aldeano o rural, son cuadros
de costumbres ahogados en su intención y en su marco de retratismo pintoresco, muy a lo siglo XIX.

Desde los más fecundos escritores del XVII, nadie ha consagrado tan enteramente una vida al arte del teatro. Muy larga
es ya la de Benavente; toda ella ha sido laborioso ejercício de
artista, aunque, como dice Onís, es "un puro literato, y no un
hombre de ideas". Acaso puede argüirse que la escena de Benavente muchas veces no parece española. Saliendo al paso de
quienes, con mala fe, hicieron esa observación como un reproche, él se justifica así: "La alta sociedad que pintaba yo en aquellas comedias es la misma en todas partes. De ahí el que aquellas
(Pasa a la Pág. 8)

Huye de toda forma y de todo lenguaje
que no vayan acordes con el ritmo latente
de la vida profunda ... y adora intensamente
la vida, y que la vida comprenda tu homenaje.
Mira al sapiente buho cómo tiende las
alas;
desde el Olimpo deja el regazo de Palas
y posa en aquel árbol el vuelo taciturno ....
El no tiene la gracia del cisne, mas ,u
inquieta
pupila, que se clava en la sombra, interpreta
te mataré y te seguiré amando después."

La verdadera interpretación de este
clásico soneto, más bien una directiva
personal, es de alejarse del brillante
aspecto del Modernismo y de acercars ! al alma de ]as cosas y del paisajela naturaleza. La forma ha de tener el
mismo diap_asón de la vida profunda
y la vida misma ha de amarse intensamente. La substitución del hubo
por el cisne es más bien presentada
por contraste. El buho, símbolo de la
noche y de la sabia contemplación, comienza un reino interior contemplativo y de elocuente interpretación de la
vida interior del poeta.
El buho ofrece también contraste
estético ante el cisne. Si Dario inició

eu Azul una poesia de brillante colorido en un mundo externo y mundano, González Martínez se postula una
poesía de recogimiento y ansias filosóficas en un mundo interior simbolista y basado en la naturaleza. González J\.fartínez busca en la naturaleza
un refugio para su alma poética y también las respuestas a los problemas de
]a vida y la muerte para culminar en
una fe panteísta o mística.
La continuación de esta preceptiva
S'-' encuentra al voltear la página en el
poema "Escolástica":
Y que tu verso sea tu propio pensamiento
hecho ritmos y luces y murmurios y
aromas.. ,.
Que vuele con el vuelo blando de las
palomas,
que solloce con todas las quejumbres del
viento.
Que convenza al empuje del divino
argumento
de los rubios racimos, de las maduras pomas,
de las aves que cantan en todos los idiomas,
de todo lo que sea un color y un acento ....
Paladín de lo bello, barre con los sistemas
para plantar el tuyo; sorites y dilemas
vierta elocueute el labio en un chorro sin
fin ....
Lleva doquier la férula de tu escolasticismo.
Un ruiseñor que trina.... ¡ Oh, qué gran
silogismo!
¡ Y que profunda réplica el olor de un jazmín!

Agrega "Escolástica" además del
afán hacia una poesía absolutamente
personal, un manifiesto estético basa-

Pasa a la Pág. 2

��La Muerte del. ..
(Viene de la la. pág.)_
do no en la forma solamente sino en
el ritmo interno del poeta. Y afirma
otra vez que sll poesía ha de interpretar la naturaleza y sentirla.
El poeta en su ruta ha de destruir
los viejos sistemas para implantar el
suyo, y el escolasticismo, la tendencia
humana y clásica de un sentido universal, ha de reinar en su obra. Las
últimas líneas del soneto, de un anhelo gongorino, mencionan no al buho
sino al bello ruiseñor. Si el buho simboliza la sabia contemplación y el silencio contemplativo, el ruiseñor y el
jazmín completan su estética con símbolos de extrema belleza.
Hemo·s explicado lo que González
Martínez quiso decir. Pero la critica
y la poesía hispanoamericanas buscaban por aquel entonces un símbolo de
rebelión ante lo que Blanco-Fombona
llamaba "el rubendarismo," el aspecto
más artificial del Modernismo, y el soneto "Tuércele el cuello al cisne ... ,"
ante las continuas protestas de su creador, se convirtió en la bandera y estandarte de esta rebelión que sigue a
todo gran movimiento literario. Una
vez que se e'stableció el clisé literario,
fué más fácil seguir repitiendo la misma critica.
Fernández MacGregor nos da la fina nota dramática en este supuesto
as~sinato cinegético:
Pero cuando el poeta tenía entre las manos
al flébil y sedoso cuello, cuando sus dedos
cegaban el aliento del olímpico cisne, murmuraba, acaso, las palabras de aquel otro
apasionado asesino que en la perfumada
Chipre entreg6 a la muerte el más blanco
de todos los cisnes, a la atónita Desdémona:
te mataré y te seguiré amando después."

Tiene razón Feroitndez MacGregor
al afirmar ese amor al cisne porque
como apuntamos en seguida usa Gonzá1ez Martfnez en su subsecuente poe-

sía la forma cisne dos veces más que

la del buho.
La mejor definición de la ecuación
mata-cisne-contraretórica la encontramos en el artículo de Pedro Salinas. En bello estudio, el poeta español, de experta sabiduría ornotológica, quiso rectificar este concepto. Die~ Salinas:
Y por aquí accedemos a descubrir que los
dos poetas que coincidían en esa comezón
de "torcer el cuello", Verlaine y González
Martínez, coinciden también en la identidad de la víctima. Porque al escribir "éloquence'' Verlaine pensaba en la retórica
pomposa de los románticos, y al escribir
"cisne" González Martínez se refiría al cisne como al más brillante ejemplo de la retórica preciosista del Modernismo. Jorge
Guillén ha denominado al cisne, en una
poesía suya, "Tenor de la blancura". Esta
feliz expresión le pinta como supremo elocuente. Proponemos, pues, 1a ecuación elocuencia igual a cisne. Así el enemigo de
Gonz:ález Martínez es una de las formas
favoritas que asume la nueva ret6rica modernista en Rubén Darlo: la forma cisne.

Tiene razón también Salinas al afirmar la posición de González Martinez
contra la retórica pero nQ de ningu.
na manera contra Rubén Daría.
Afortunadamente, González Martínez
ha aclarado su posición sobre este
asunto Dice en 1941:
Es penoso hablar de sí mismo en ocasión
como la presente; pero siento una necesidad
imperiosa de aclarar un hecho no sé si falseado adrede y que la malevolencia ha tomado por cuenta propia, ignoro con qué
fin. Me refiero al poema mío, escrito hace

seis lustros y que ha llegado a tomarse como un ataque a la estética del poeta a
quien siempre he admirado, y más y trlás
a medida del correr de los años. Con la
mano puesta sobre el. corazóOJ""GCC:laro· que
cuando escribí aquellos versos estaba muy
ajeno de pensar en el autor de Prosas Prolanas. Quise en aquel entonces contraponer
dos símbolos; el de la gracia que no siente
el alma de las cosas, personificada en el
cisne, y la meditación interrogativa del buho
ante el silencio de la noche. Nada más. El
cisne, por más grato que haya sido a Rubén Darío, no es de su exclusiva propiedad.
Desde remotos tiempos ha tomado la poesía
el ave de Leda como tema lírico, y cada
poeta le ha prestado la significación que
ha creído más oportuna. El mismo Rubén
simboliza en el cisne, ya la gracia, ya la
sensualidad, ya la interrogación ante el
enigma indescifrable. Con el buho pasa lo
mismo y creo el caso tan notorio, que sólo
fa insistencia de la torcida interpretación
me mueve a romper mi silencio.

Y agrega en carta inédita al autor
en 1948 en un tono más definitivo:
Sobre mi sofleto "Tuércele el cuello al cisne ... ," ya he aclarado muchos puntos especiales. Dije en varias ocasiones que en el
poeta no hay el menor intento de atacar
a Darío, gran poeta en algunos poemas de
Azul, en casi todo el libro de Prosas Profanas y desde la primera hasta la última página de Cantos de Vida y Esperan.za. Mi
poema no va contra nadie, y el tono admonitivo que en él empleo y que usé por
aquel tiempo en muchos poemas míos, no
C3 sino un artificio retórico. No me dirijo
a tal o cual lector, sino a mí mismo, asqueado como estaba yo de tanto oropel decorativo, de tanta frivolidad sin alma. Pero Henríquez Ureña, en conversación y por
escrito, afirm6 que mi soneta era una norma estética, y de allí el querer dar mayor
alcance y aun malas intenciones a mis versos.

Y en ''Merci de toi," la canción de cisne humanizada en forma de, queja
completa González Martinez estética y
lógicamente el derrotero cinegético:

El Cisne:
Si el buho es símbolo del silencio
pensativo, de sabiduría, de la amistad
constante y de la duda, el cisne también recibe bellas metáforas hasta el
último libro publicado por González
Martínez. En La Hora Imi.til5 el cisne
simboliza la decoración, el erotismo,
la tranquilidad y la canción de cisne.
Subsecuentemente a 1911 se multiplica el simbolismo cinegético.
En "Como hermana y hermano" el
cisne. es otra vez símbolo erótico y ornamental de clásica belleza:
Besado por el soplo de la brisa,
el estanque cercano se divisa ....
Bañándose en las ondas hay un astro;
un cisne alarga el cuello lentamente
como blanca serpiente
que saliera de un huevo de alabastro...

El mismo símbolo decorativo se repite en uno de sus últimos libros en "Leda burlada" y en "Noche final."
Pero al cisne da González Martinez
otros simbolismos más bellos y . de penetración filosófica en poesías como
"Bajo el huerto solemne." Aquí el cisne es símbolo de serenidad, madurez
y pureza estética:
El ave blanca dice un canto desleído
con un halo de luna, unas notas que han
sido
como el eco de un eco, un dulce son oído
e-i las cumbres de la nieve de la serenidad.
Esa voz supo un día convertir en serenas
las horas agit3das, en piedades las penas,
los claveles purpúreos en blancas azucenas,

m;
lascivia de espíritu en alba castidad

Además de estas rotundas afirmaciones de González Martínez, hemos perVemos aquí la extensión y cambio
seguido el tema por la evidencia indel
uso del cisne a un reino interior.
terna del uso del cisne y del buho sub- \
En un mundo nocturno plateado por
secuente a la publicación del soneto
"'Tuércele el cuello al cisne .. .'' La fi- la luna el cisne da al poeta la voz de
gura del buho aparece cuatro veces, la serenidad, se convierte en bálsamo
en las horas agitadas. En "Ofrenda"
la del cisne más de diez.
es como el nardo, símbolo de pureza
de infancia:
El buho:
"Bajo el huerto solemne" presenta
al buho como el ave enigmática y muda que simboliza la duda y la sabiduría:

•.. un mirífico nardo de blancores vestido
que doblega su cuello como un cisne dormido
(en la nube viajera que es aleja a distancia
pasa como un ensueño de castidad mi infancia)

El ave negra calla .... Enigmática y muda,
tal parece el espectro silente de la duda... ,
Yo siento que su inmóvil pupila me saluda
desde el profundo abismo de su meditación.

Una idea hermana aparece en El Diluvio de Fuefo. También alli el cisne
simboliza la pureza de la infancia:

¡ Ya conozco hace mucho tu silueta som-

bría,
ave callada y negra de la sabiduría,
pájaro esquivo y noble, ave que eres la mía!
1Hace tiempo que cantas para mí tu canción!

El buho, por su cualidad firme y estática, representa en "Meditación bajo
h luna" la amistad eterna:
Acab6 la ascensión. Me da su abrigo
mi torre de silencio, donde mora .
inmoble buho como eterno amigo.

Pasará la niñez alegre y pura:
jugará con el cisne y con la fiera
en retozo de sangre y de blancura.

Si el buho es signo de sabiduría
pensativa, el cisne presenta en su rítmico movimiento febriles recuerdos.
Nótese el contraste estético:
Mece su barca de impoluta nieve
el pr6cer cisne en el tazón exiguo,
y ocultas brasas del afán antiguo
en milagrosa evocación remueve.

y

Un viento de pavor cruza la escena,
el sol se apaga y una voz resuena
como queja de cisne moribundo...

¿No hubo, entonces, un asesinato cinegético? ¿Triunfó el cisne sobre el
pobre buho? Fernández MacGregor
explica esta anomalía con la frase: "te
seguiré amando después."
En el ritmo poético-temático de González Martínez cada tema se presenta
y desarroUa como en la forma de Ja
sonata. Se presenta primero en la época de formación del poeta con el simbolismo aceptado y común. Sigue después una~ constante depuración que
suavemente pero con hondo dolor se
humaniza y después, ya en su mundo
interior, comparte de los valores espirituales del poeta.
En los simbolismos que da al cisne
el Buho (¡He aquí el contraste más
paradójico!), este proceso de depuración simbolista presenta como segunda melodía de contraste al buho y la
sabiduría. Contra los valores más humanos del cisne (amor ,decoración ostentativa, movimiento, recuerdo y
muerte romántica y trágica), el buho
ofrece el contraste estético en dramático duelo. Difícil decidir cuál ave
fué la favorita del poeta por el sendero de su vida alucinada.
Como el tema de la vida y como el
tema de la muerte en la poesía de González Martínez, el cisne y el buho siguieron viviendo. Cada uno agregó en
el momento de angustia o alegría el
arpegio oportuno y la honda nota trágica.
El mismo y ahora lamentado González Martinez no advirtió (en plática
conmigo en 1950) ni se preocupó por
la supervivencia del cisne en su poesía y mucho se sorprendió al leer la
estadistica del tema cisne-hubo aqul
presentada. Absorto en la creación de
su mundo, siguió dictando a su partitura poética el contrapunto adecuado.
Los críticos también siguieron mascullando en cátedra y estudios el clisé
literario del cinegético asesinato. Y
aun después, ante la protesta del poeta, el mito del desafio literario persistió no obstante el bello estudio de Pedro Salinas. Malgré lui, el Buho sufrió
la condena de un reo literario.
Confiamos que esta breve aclaración
dedicada a la cariñosa memoria de
don Pedro Salinas y de don Enrique,
presenten la dualidad estética de la
ecuación cisne-hubo.
¿Murió el cisne? Si, murió el cisne
de en~añoso plumaje pero como Lázaro resucitó al mundo absorto de González Martinez purificado y humanizado. ¿Por qué? "Porque lo siguió amando después."

UNIVERSIDAD DE
NUEVO LEON
Rector

El cisne erótico y decorativo, el cis•
ne de la serenidad y de la madurez
En "Arbol muerto" el hubo estático estética se aproxima más y más a un
no es sólo símbolo decor~tivo sino que mundo interior de tendencias y posiconvierte su silencio en acto de pen- ción clásicas. Deslulilbra en el recuersar:
do al pureza de la infancia y después
por extensión adopta el simbolismo de
El buho tomará con su furtivo
pureza. Esta misma pureza depurada
vuelo crepuscular, y en otra rama
dramatiza en la infancia de González
posará su silencio pensativo ...
.Martinez la metáfora de su ~terno morir en "El Condenado":
Y como variación del tema del silencio, el buho aparece en sordina en
Fantasmas de niñez .... ¿No fué la mía,
"El viaje trunco" y por última vez:
en el 6palo azul del alma insomne,

Armas

Las Obras más Notables
de Jacinto Bena\/ente

cisne manchado en sangre de agonía?

Palabras en sordina
como si fuera el último
momento de cruzarlas
bajo el signo del buho.

Letras + Pág. 2

Lic. Raúl Rangel Frias

Secretario
Prof. Antonio Moreno

Jefe del Departamento de
Acción Social Universitaria
Lic. Fidencio de la Fuente

•

•
1

l

Benavente inaugura su producción dramática en 1895, con
Gente Conocida, obra de sátira social, a la cual siguen, con la
misma tendencia, La Comida de las Fieras, escenificación de bajezas y villanias de los círculos aristocráticos de final del siglo
{1898, precisamente), y otras comedias en las cuales el autor
traza como testigo un cuadro realista de la vida que le rodea: Lo
Cursi {1901), Los malhechores del bien {1905), crítica satírica
de la caridad hipócrita, y Rosas de Otoño, menos ácida que las
anteriores, e ncuyas escenas se desarrolla un conflicto amoroso,
planteado por un adulterio vulgar que perdona la mujer engañada; no con aquella grandeza de ánimo que alcanza como drama•
turgo y novelista Cervantes, en desenlaces p.e piedad humanisima, sino con la resignada conformidad de la paciencia y una generosidad que sirve de disfraz al egoísmo que calculadamente esquiva los problemas agudos.
Este tema de la resignación femenina ha sido tratado otras veces por Bena,•ente; en él insiste en Más fuerte
que el Amor (1906) y episódicamente
reaparece en Los Jntereses Creados
(1907), ]a obra que sellala acaso uno de los instantes de más ambicioso vuelo del comediógrafo. En e11a, uHlizando algunos recursos técnicos de la comedia de arte italiana, cuyas antiguas
máscaras renueva, Leandro y Crispin,
esquemitticos maniquies parlantes, tahures y estafadores, cometen fechorías
inicuas con tretas a las cuales asocian
a otros personajes. Poco a poco se teje así una red de compromisos e intereses. Cuando las fechorias se descubren, ya esa red es tan tupida y ancha
que las victimas de Leandro, tan italiano y Crispín, aspirante a gracioso
sin figura de donaire, temerosas de ser
acusadas por su complicidad, les ayudan a zafarse de Ja ley y mantener su
fama equívoca.
El enredo, trenzado y destrenzado
ovjllando y demadejando episodios,
hállase subrayados verbales, como maquillajes retóricos de la acción. El propósito moral del autor, con tanta frecuencia de acento inmoralista, se expresa merced a esa vestidura verbal
más que por el en.redo de Ja comedia
y el ser de sus personajes. Toda la
obra adquiere consecuentemente un
aire convencional y cierto patetismo
poético que, en ocasiones, se irisa de
irónico escepticismo o se colorea de
discreta desvergüenza, pero que nunca
salta por encima de una comedia sátira, que los mismos castigados por
ella sienten, más que como látigo, como vicioso y baJagüefio cosquilleo.
Algunos años antes que Los Intereses Creados, estrenaba Benavente Señora Ana, tragedia rural, que tiene por
escenario un pueblo cualquiera de Casti11a, toledano acaso, y en la cual, cambiando de t cnica, exalta el amor maternal con realismo crudo y movimiento escénico violento. La señora ama
se llama Dominica, esposa y madre,
tolerante con las correrías galantes de
su esposo Feliciano, pero autoritaria y
firme cuando ha de defender y salvaguardar su hogar contra agravios que
menoscaben su dignidad de madre y
mermen el bien de sus hijos. Los dos
primeros actos de este drama están
concebidos con firmeza, escritos con
apropiada energía y concisión eficaz.
El final, en cambio, cede a fáciles recursos, como si, temeroso el autor de
que ante el vigor del drama planteado
le faltara brío poético para solucionarlo, buscara, en el desenlace blando y
en el festival acompañamiento de las
guitarras y las coplas, un escape al ri-

gor técnico y una diversión de las pasiones.
De escenario aldeano como el de
Señora Ana es La Malquerida (1913),
melodrama del amor incestuoso, con
aborrascada ventolera de pasiones entre un padrastro y su hijastra, ambos
sacudidos por vendavales no menos
furiosos: los que levantan las renciJlas, envidias y venganzas de Ja gente
del lugar. Benavente ha sido en esa
obra menos sobrio que en Señ.ora Ana.
Su ruralismo no brota de la acción, ni
de los caracteres de los personajes, ni
de la rusticidad, sugerida poéticamen•
te, de los escenarios. El autor fía a un
lenguaje falsamente popular, remedado sin verdadera conciencia estética
ni sabiduria lingüística, la virtud de
evocar el ambiente castellano de Ja aldea labraodra. El desarrollo del enredo, conducido con violentos resortes
de intriga y situaciones forzadas. no
se desprende humana y necesariamente de la con&lt;lición de los personajes,
ni de su actitud, ni a empujones de su
interior destino. Es el autor quien los
impele hacia una fatalidad que los hecha encima y que les es tan ajena como su lenguaje o sus peripecias. El fi.
nal de la obra, en cambio, contrariamente a Señora Ana, es violento y aciago; por su ímpetu resulta superior al
planteamiento del melodrama y tiene,
excepcionalmente en este autor, fuerza trágica indudable.
A la producción de la primera época de Benavente, que puede extender•
se hasta el año 1920, pertenece La Noche del Sábado, obra, aunque famosa
y elogiadisima, frustada. Al decaer la
boga del modernismo y el teatro simbólico europeo, J. B. ha querido escribir un poema dramático. Sus personajes van a debatirse entre su propia
realidad y una vida ideal hacia cuya
verdad imaginada hicieran huir liberándose. Y el sueño de esa vida, y el
anhelo de esa liberación final se les
deshará, pedazo a pedazo, como su
propia existencia real, atormentada entre vicios, engaños, codicias, tretas,
falsedades. La prosa en la cual hablan los personajes de esa comedia corre la misma suerte que su destino:
quisiera tener el vuelo de un poema
dramático y casi siempre es tan vanal
como el pobre Leonardo, artista fraca•
sado, o tan artificiosamente adornada
como Imperia, esa cocota ambiciosa y
vulgar, redicha y pedante, quien declara creer que la realidad es sueño,
pesadilla y no tiene imaginación para
soñar, ni suficiente grandeza de ambición para caminar sobre los fantasmas. lmperia, mfis que cínica, es desvergonzada; más que elegante, apara-

Armas

y

tosa; más que astuta, aturdida y entrometida. La falsedad de su carácter se

Je vuelve falsedad del habla.
La obra no tiene esa armonía, esa
estructura simple y firme que, como
necesaria arquitectura, poseen los poemas obedientes a una gran concepción
trágica. Tanto la acción como los caracteres de los demás personajes se

tambalean en La Noche del Sábado.
Los episodios se suceden como peripecias sin sentido, en contingencia libre de toda fatalidad íntima que las
provoque; las pobres gentes a las cuales les acontece producirse así, no son
seres dramáticos, criaturas poéticas,
sino simplemente títeres desalmados,
fantasmales, que obran como transeúntes perdidos, como turistas atolondrados y parlachines que no pueden realizar su propósito de huir al propio
destino, porque sencillamente, no tienen ninguno. Cuando se nos dice que
"huyen de su vida y la vida les sigue;
para ellos todo camino es infierno
dantesco", no acertamos a comprender cómo puede huirse de algo que no
existe, ni descubrimos el horror de ese
infierno nada dantesco, apenas mundo
de circo, salón o casa de juego, poblado de príncipes tahures sin dignidad
ni patrimonios reales, de artistas sin
obra, de viejas vesánicas que imitan,
sin alcanzarla, la grandeza de algunas
brujas literarias insignes; en swna,
pobres seres perdidos en el escenario
de un poema dramático frustado en
cuyas tablas; más que entablarse, s9
entablil1an acaso las fuertes escenas
melodramáticas; la virtud creadora se
reduce, mérito indiscutible, al fácil y
diestro manejo de las situaciones, la
brillantez de algunos coloquios y el
movimiento de unos personajes que
aparte de su ir y venir escénico no
tienen otro quehacer que charlar in•
cesantemente con ingenioso parloteo
de buena traza literaria.
La Fuerza Bruta es otra de las comedias dramátícas de Benavente que sobresalen en el catálogo vastisimo de
su producción. La acción, desarro11ada entre personajes de circo, se propone demostrar que las fuerzas del espíritu vencen a las del cuef"J)O. Batatesis espiritualista, mantenida tantas
veces por Benavente, sostiénese en
Fuerza Bruta sobre el cuadro angustioso de la miseria de unos acróbatas y el
pobre instinto usurero de unos empresarios entre cuyas vulgares peripecias
téjese el enredo de un idilio tristemente, dulcemente sentimental. La figura femenina del idilio está trazada
con rasgos de ternura poco frecuentes
en Benavente y la prosa dramática de
toda la obra tiene por su vivacidad y
energía más vigor que el común diálogo agudo y sutil de las criaturas escénicas benaventianas.
De ambiente de circo, que Benavente conoce 'además de como ·espectador,
como visitante de barracones y pistas,
es otra obra, Los Cachorros, en la cual
se estudia un conflicto interesante entre dos mujeres de un mismo hombre.
Este es Monsieur Adolfo, el principal
conductor del circo Rigoberto, y ellas
se llaman Lea y Zoé. Basta oírlas nombrar así, para que advii;-tamos que el
dramaturgo ha plantado en la e.scena
a esas criaturas con invención intelectualizada. Las dos rivales representarán toda la fiereza de la leona y toda'
la animalidad simple de cualquier
ejemplar zoológico doméstico. Jnstinto frente a astucia, fuerza frente a inteligencia y ternura, he ahí las pasio•
nes que agonizan, entre agonistas y
protagonistas convencionales, en esta
comedia dramática.
Las obras que hasta aqui hemos citado especialmente, pueden servir como ejemplo de las diversas maneras,
los varios temas y en general el estilo
de Benavente. Todas son anteriores a
1920, fecha en la cual el autor había
dado ya a la escena espafiola lo mejor

Letras + Pág. 3

y más caracteristico de su producción.
Ello no quiere decir que posteriormente no haya escrito obras notables; pero
éstas se parecen tanto a las anteriores
que no seria injusto proclamar que
Benavente ha escrito desde entonces a
la manera de ... Don Jacinto.
De ese amaneramiento benaventiano
son ejemplos, entre otras comedias,
éstas más representadas y por consiguiente más recordadas:
El Collar de Estrellas, en la cual
Don Pablo un burgués empobrecido,
viejo hidalgo modernizado, aparece
frente a Don Félix, otro burgués, pero
de nuevo tipo, un hombre de presa, un
enriquecido. Ambos se hallan en litigio en el seno de una familia mezquinamente vulgar. Sus figuras poseen
sendos dobles: unos hijos señoritos.
Benavente hubiese podido crear un
drama interesante; pero las soluciones
más discretas y vigorosas se pierden
en esta comedia que no alcanza a dar
ser artístico a lo que plantea: un drama de castas o de clases.
La Ciudad Alegre y Confiada es un
drama político ~, simbólico o, más bien,
de clave. El título, que alude a España, o más concretamente a Madrid, está tomado de un versículo de la biblia
referido a Sodoma. Intención, si velada, precisa: España y su capite.l se
encuentran en grave decadencia. Benavente escribe su drama para sacudir
la conciencia ciudadana y nacional.
~ El personaje principal de la obra es
El Desterrado, imagen providencialista de un líder fuerte, rectilineo y autoritario, que seria capaz de imponerse a su pueblo y a la corona para salvarlos. Benavente quiere hacer creer
a su pGblico que e sposible salvar al
pueblo salvando al mismo tiempo al
Rey. Para ello, basta que el Desterrado aparte del círculo gobernante a tanto fantoche servil y ambicioso como
hace degenerar al poder. Pero el Des•
terrado no quiere volver. Teme, si retorna, sentirse aún más desterrado.
¿Qué será necesario para decidir su
voluntad a imponer su dictadura salvadora? Que Ja ciudad alegre y confiada tenga la noción de su propia per•
dición y reclame al héroe capas. de

salvarla. Bena\'ente ha escrito este drama de circunstancias pcilíticas en el
instante en que las clases reaccionarias españolas veían en el caudillo conservador, Don Antonio Maura, al jefe
capaz de convertir a la bamboleante
monarquía e nun Estado fuerte. Pero
esas mismas clases han perdido el espíritu de conservación. Benavente les
advierte el pe1igro En la Ciudad Alegre y Confiada. Ese peligro es rebajar
la ambición a codicia. Y en el drama,
para cuyo desarrollo utiliza Benaven•
te, como en otras obras suyas, la imitación de la comedia italiana de arte,
se oye a Pantalón gritar, simbolizando
esa torpe codicia "¡Mi &lt;linero, mi dinero!"
Alfilerazos es una desalentadora cleIÜostración de que los esfuerzos nobles están destinados al fracaso, destruidos por la incomprensión de los
humildes y el egoh¡mo de los pudientes. Es una tesis escéptica y pesimista, grata a Benavente. l\Ias a cualquier
lector o espectador de esta comedia
puede advertir que el fracaso del anhelo y de los esfuerzos redentoristas
del principal personaje no es atribuible ni a humildes ni a pudientes,
sino al empeño irrealizable de cambiar en bienes los males de un sistema
social, sin mudar el sistema misma.
Tal propósito no puede forjarlo una
mente sana. Si Alfilerazos, en vez de
una comedia fuese una farsa y su per.sonaje central un loco en vez de un
filántropo, la obra pudiera ser un gran
poema dramático. Así se queda como
tantas otras comedias de Benavente,
en una sátira blanda y una comedia
de enredo chico.
J. CH.

�COOIPlElflACllON

lLA lEll AIPA lDlE lLA
de las fibras duras, el 15% de las frutas tropicales y cantidades muy importantes de cobre, de zinc y de ploFué el Presidente Franklin Roosevelt el primer Jefe de Esta• mo, amén de otros materiales necesarios al esfuerzo bélico, como petróleo,
do norteamericano que pareció darse cuenta del enorme valor tungsteno, algodón, arsénico, mercurio, copra y otros. Aportó, además,
polltico que tiene conservar buenas relaciones con los pueblos de México, hierro para barcos, que se
fundió en l\lonclova, cartuchos de fuAmérica, y en particular, con México, que encabeza ese concier• sil y ametralladora, etc.
Los Estados Unidos dieron también
to de naciones. Su política del Buen Vecino proyectaba hacia demostraciones
de su cooperación.
Concedieron
prioridades
para el sulo exterior su doctrina del New Deal, en un empeño noble de
ministro de máquinas equipos de tracmejorar el estado de las relaciones entre Estados Unidos y los ción y material para comunicaciones,
que aquí hacían gran falta. Aconsejademás pueblos de este Continente.
ron con su experiencia en muchas instancias, como la Misión Ferrocarrilera
Esta doctrina llegó a tener en su ~léxico; en el convenio para la estabi- Stevens, que buscaba rehabilitar técmadurez un contenido jurídico y uno lización del peso en relación con el nicamente nuestras lineas férreas, y
cuyos estudios proporcionaron Jas baeconómico que le sirvieron de subs- dólar.
trátum. En lo jurídico, el ánima de
Una vez sancionada así la fórmula ses para el mejoramiento de estos
esa Buena Vecindad es la norma de la del gran estadista norteamericano, fué transportes unos años más mas tarde,
no intervención, el respeto a los de- aceptada como buena moneda en to- o como la Comisión para la Cooperarechos y a la libertad de otros, el po- das partes, y se tradujo, por lo que se ción Económica, dedicada a plantear
ner fin a los actos de agresión inter- refiere a México, en una colaboración soluciones a problemas capitales de
nacional. En lo económico, Hoosevclt estrecha y decidida con los Estados nuestra economía, cuyas recomendase preocupó por la solución de los Unidos. Hubo, además, una circuns- ciones fueron aprovechadas con fruto.
problemas económicos, financieros y tancia curiosa por la que la doctrina
Otro aspecto de la colaboración memonetarios, de los países ele este He- del Buen Yecino tuviese fortuna en es- xicana la constituyó la ayuda con tramisferio. Y por s.er ~léxico el país po- te país: la coincidencia de que tanto bajadores. Como el alistamiento ha1íticamcnte más importante ele esa co- Cárdenas como Roosevclt fuesen idea- bía drenado los recursos de mano ele
munidad regional, aquel donde se po- listas con facetas radicales, y que obra, y como el crecimiento desmcdinía a prueba la nueva tesis, hubo me- casi simultáneamente predicasen sus clc, de las industrias bélicas había abjor oportunidad de comprobar su cfi- nuevas tesis ante la oposición y el es- sorbido gran cantidad ele hombres, se
cada.
cepticismo de sus propios connaciona- reclutaron voluntarios mexicanos paLa política de la buena \'Ccindacl les. Ese paralelismo en las tendencias ra levantar las cosechas, en peligro de
hizo factibles los ajustes en la última &lt;Ir ambos gobernantes hizo posible la perderse por la falta de material huparte de la etapa que revisamos en la consolidación de la Buena Yccindad.
mano. Y como se observara que los
conferencia precedente y facilitó la
Por ello, cuando asomaban por el métodos de enganche ele los braceros
cooperación internacional. La solida- horizonte Jas nubes ele la guerra y eran defectuosos, ambos gobiernos
ridad política de este Continente se cuando el Eje, con sus seductoras fór- suscribieron pactos para la mejor sofunda, asimismo, en ello. ~fás no se mulas, pretendía atraer a :\léxico, la luciéin de estos problemas, en los que
crea que desde su enunciación prime- actitud mexicana, sin titubeos fué la se determinaban las condiciones de
ra fuese aceptada sin recelo. Por el ele acompañar en su suerte al podero. ( contratación, de pago, de repatriación,
contrario, hubo de transcurrir casi so vecino.
·
transporte, cte.
una década desde su nacimiento para
La guerra, iniciada en Europa en
~léxico cooperó asimismo persique pudieran hacerse visibles sus en- septiembre de 1939 vino a afectar proguiendo y controlando a los agentes
eantos.
fundamente a ~léxico en su economía, del Eje, estableciendo de acuerdo con
En otras palabras, hasta que no en su estructura interna, y sobre todo,
los Estados Unidos las listas negras de
maduró en el Hemisferio la doctrina en sus relaciones con los Estados "Cnipersonas que pudieran actuar en bedt• la no intervención pudo ~léxico dos. Perdidos los mercados de petróneficio
de Alemania, de Italia y de Japrevalerse, sin reservas, del Buen Veleo en Alemania e Italia, y en general, pón y ocupando sus bienes para evicino. Hubieron de pasar la Conferenlos del continente europeo, con la
cia de ~lontevideo, en 1933, que pro- amenaza de no poder renovar maqui- tar su utilización contra los intereses
dujo la Declaración de Derechos y De- narias y equipos, no había más solu- de las Naciones Unidas.
En marzo 14 de 1942 fué hundido
beres de los Estados, la de Buenos
ción que procurar obtener las venta- un barco tanque nuestro, el Potrero
Aires, de 1936, que &lt;lió a luz el Projas posibles y evitar, hasta donde fue- del Llano, y el 22 otro, el Faja de Oro,
tocolo de No Intervención, la de Lima,
re necesario, ser arrastrados a la con- ambos conduciendo petróleo a los Esen 1938, en donde quedó consagrado tienda.
tados Unidos en cumplimiento de
como principio americano la no interLa postura antifacista del gobierno, nuestra cooperación. El 30 de mayo,
vención todas estas Conferencias rearevelada en los casos de Abisinia v Avila Camacho declaró al Congreso
lizadas bajo la égida roosevcltiana)
España,
fué ratificada por complet~, que existia un estado de guerra con
para que hubiese el convencimiento de
que se abandonaba por los Estados pero ello no dejó de causar aprensio- los países del Eje.
nes internas, porque aún estaba vivo
El ejército mexicano se puso en pié
Unidos la postura del imperialismo recalcitrante y del "destino manifiesto" en la opinión pública el recuerdo in- de guerra. Se estableció el servicio
de las últimas décadas, ele que se su- grato de nuestras dificultades diplo- el( instrucción a voluntarios y se creó
peraba la "diplomacia del dólar" y de máticas con los Estados Unidos. Pero la conscripción militar de jóvenes de
que se substituían por la buena fé ele muy pronto, tales aprensiones fueron 18 años. Se equipó con armamento
Roosevelt ·y por el credo anti-interven- desapareciendo para dar lugar a un moderno a nuestras fuerzas armadas
cionista y la confirmación ele ésto, la franco espíritu pro aliado.
obtenido a través de la Ley de Prés~
La contribución de ~léxico al es- tamos y Arriendos, para prevenir
prueba del fuego del Buen Yccino, de
la que emergió radiante y luminosa, fuerzo guerrero de su vecino fué, aun- cualquier eventualidad. Se envió una
fué la expropiación petrolera mexica- que sin publicidad, muy valiosa y des- fuerza expedicionaria aérea, el Escuana; y hasta en tanto ésta no se arre- tacada. Los datos que damos en se- drón 201, a combatir en Filipinas, y
gló amigablemente existió en América guida así lo indican.
aunque la ayuda de este: cuerpo de
Por lo que se refiere a la coopera- cerca de 300 hombres, fué más bien
recelo en cuanto a la bondad y sinceción económica, con la ayuda de téc- simbólica que efectiva, por lo menos
ridad de la nueva tesis.
La Buena Vecindad se ratificó, ade- nicos norteamericanos se pudo lograr indica el ·espíritu de ayuda franca que
más, con respecto a este país, con h intensificación ele la producción de existia en :México durante la guerra.
otros países; en la ampliación de un materias primas estratégicas en coLos beneficios obtenidos por )léxicrédito del Banco de Importación y rrespondencia a maquinaria y equi- co fueron de dos órdenes: temporales
Exportación Eximbank), a razón de pos recibidos, y ayuda ele personal es- unos y definitivos otros. Los primeDlls. l3 10.000.000.00 al año, durante pecializado. De esta manera, ~féxico ros fueron peligrosos, porque dieron
tres años, para que esa Institución ad- proporcionó la tercera parte del anti- paso a la inflación, a la proliferación
quiriera bonos de caminos mexicanos, monio y del grúfito utilizados por el ele agentes intermediarios, (coyotes), al
para la pronta terminación de la Ca- país del Xorte, el 83.4 % del cadmio crecimiento de inventarios de artícurretera Panamericana en el tramo de consumido por aquella nación, el 20 % los de lujo; al espíritu de despilfarro
César SepMveda

Armas y Letras+ Pág. 4

a la adopción de costumbres reñidas
con la moral. Pero la guerra a la postre vino a favorecer a nuestro país.
En primer Jugar la guerra vino a confirmar la Revolución y a establecer
ciertas dependencias económicas benéficas al desarrollo ele la nación: se
concentraron las fuerzas productivas,
se mejoraron los transportes, las vías
de comunicación, se obtuvieron nuevas inversiones extranjeras, necesarias y controlables. Ingresaron graneles cantidades ele dólares. La .\'acional Financiera hubo de crecer para
hacer frente a las necesidades de las
nuevas industrias o al aumento ele las
preexistentes. El país, como resultado
ele la guerra, se industrializó moderadamente, sobre tocio, para la fabricación de artículos que anteriormente se
importaban. En fin la guerra incluyó
hasta en la política laboral. Se abandonó el radicalismo y se dió importancia a la clase media como factor
económico, politico y social ele primer orden en este país.
En el campo de las relaciones con
los Estados Unidos la colaboración
mexicana, durante el conflicto, si bien
importante, lo es menos que la circunstancia de que la guerra sirvió para dar a conocer cómo un pueblo, que
había sido tratado con hostilidad o
indiferencia, cuando llegó a la hora
de la prueba, se irguió para dar ejemplo de lealtad, de fidelidad a los pactos, de amistad generosa y limpia.

***
Ya se había dicho antes que el nuevo panamericanismo fué posible gracias a la actitud comprensiva que los
Estados Unidos mostraron con n·spec•
to a Mi·xico, al impacto de la Rnolución ~Iexicana, que precipitó un cuerpo de ideas capitales en las relaciones
internacionales, y al mejoramiento ele
las relaciones intcramericanas frente
al peligro común ele la guerra. \'camos ahora como Sl' logró la solidaridad hemisférica.
Es posible reconocer tres etapas definidas en el movimiento panamericano. La primera de ellas está fundada
en utopías, en fórmulas más o menos
irrealizables. La segunda va de 1889
a 1928; es el período de integración
lenta, que reposa en la oposición del
compacto de naciones latinoamericanas a los Estados Unidos, para lograr
el reconocimiento de principios jurídicos y politicos fundamentales, caros
i\ nuestros países, a cambio de ciertas
concesiones en el terreno económico.
Esta segunda marca un adelanto indudable, pero el sistema intcramericano, todavía hacia el final de esa época,
se presenta como una asociación de
.Estados laxa y sin coherencia, en donde se habían consagrado ciertas normas capitales del derecho público
americano, pero donde evidentemente
estaba ausente una cooperación continental efectiva en problemas comunes
sociales, políticos y económicos. En
otras palabras, se requería una politica exterior interamcricana más crcati"ª· Vna política que sin olvidar la
realidad, no careciera de ideales. Y el
peligro común de la guerra aceleró la
tercera etapa: la de la colaboración,
l.1 de la solidaridad activa, que está en
maduro desarrollo en estos años, y
que examinaré brevemente en seguida.
En esta última etapa ~léxico ha desempeñado un papel preponderante.
Entre la coalición de los pueblos de

1

1

habla latina y los Estados Unidos,
nuestro país ha hecho posible, en repetidas instancias, salvaguardar el legado de la tradición bolivariana y a1
mismo tiempo ha hecho factible un
entendimiento entre aquélla y el país
del Xorte. Su intermediación ha sido
fructífera y beneficiosa para toda
América.
Por l•jemplo, el año de 1945 tuvo lugar la Conferencia ele Chapultepec entre Estados Americanos, sobre problemas de la guerra y de la paz, en la
cual fué el prestigio internacional de
:\léxico el que indudablemente logró
que se intensificara la cooperación entre los Estados ele este Continente para la paz y para la seguridad en el
período de tiempo que faltaba para
terminar la guerra y después de ella.
Ya en esta reunión principió a manifestarse la nueva tendencia de realizar una unión política de los Estados
Americanos enclavada dentro de la organización general mundial de las Na('ioncs Unidas. La actitud mexicana
fué definitiva. Sin descuidar sus propios intereses y los de los demás Estados latinoamericanos, )léxico, se
convirtió con algunas rescn·as en valioso aval de las nuevas ideas económicas y políticas de los Estados {.;nidos. Fué la sah·aclora fórmula mexicana la que hizo traer de nuevo a la
Argl'ntína al concierto hemisférico del
C'ual st· había alejado peligrosamente.
Fué entonces la conducta de nuestros
cll'lcgaclos la ([UC hicieron posible salvar J&gt;11t•ntcs &lt;rut· todaYia existían entre
los resabios 1kl destino manifiesto y
Ju rt'tiel'ncia dt• la América Latina. De
Cliapultepec salió también el concepto
regionalista que habría de triunfar en
San Francisco y salieron también los
cimientos ele lo que iba a ser la organización de Estados Americanos.
Ante el espectro ele la posible guerra mundial III, la organización internacional americana habría ele dar pasos mayores y entre ellos nuestro país
habría de continuar sirviendo con desinterés al ideal de unificación entre
las dos corrientes en conflicto. En
1947 se reunieron los representantes
dt• los Estados ele América en Río de
Janeiro con el objeto de discutir la
asistencia recíprica en el caso de una
agresión a cualquier país americano,
bien fuera militar, o simplemente ideológica o política. Aparte de que el
pacto que allí se alcanzó, o sea el Tratado de Asistencia Recíproca y Solidaridad Americana, es un instrumento beneficioso para la futura seguridad de este Continente, la acción colectiva que alli se disponía, ya observada en cierto número de casos, es demostradora de la confianza lograda
en la evolución de obtener una agrupación regional de naciones que tenga realmente un significado y no sólo
un membrete. También aquí brilló intensamente México: el :\finístro Torres
Bodet produjo la ecuación correcta
que unificara las ideas aparentemente
contradictorias de los diversos países.
Otro gran jalón en la marcha del
novísimo movimiento panamericano y
en el cual se debe mucho a }léxico,
es la Organización de los Estados
Americanos en Bogotá, en 1948. Las
antiguas instituciones que formaban
la desligada Unión Panamericana fueron reunidas. Un hltlito nuevo se imprimió a los distintos organismos interamericanos que funcionaban sueltamente. Se consolidaron muchos
principios dispersos y otros que aún

no alcanzaban certidumbre. También
aquí los mexicanos encabezaron a los
países latino-americanos en la formulación de la Carta de la Organización.
Gracias a la delegación de nuestra nación fué posible conciliar puntos de
vista contrarios y alcanzar fórmulas
compromisoras entre los países latinos y los Estados Unidos. De nuevo
la contribución de )féxico para los
Estados {.;nidos y para la fraternidad
hemisférica probó ser \'aliosa y oportuna.
En esta Conferencia se madura ya
el sistema intcramericano; ya ha trascendido de una simple unión a una
maquinaria complicada para la resolución de todos los problemas comunes, dentro ele las Xaciones Unidas.
Es una agrupación ya necesaria e indispensable, que no hubiera podido
lograrse si no es porque, en momento oportuno, como vimos, se allanaron
las diferencias tradicionales entre ~léxico y los Estados Unidos bajo los gobiernos ele Cárdenas y Avila Camacho
y de Hoosevelt.
Aquéllos para quienes la política
exterior norteamericana está basada
en abstracciones, en generalidades,
acostumbran criticar al nuevo orden
hemisférico, olvidando que existen hechos histé&gt;ricos y políticos que no deben despreciarse. Porque se debe recordar que el gran prestigio político
que tuvieron los Estados Unidos cuande su democracia, en el siglo XIX,
funcionaba perfectamente, está en el
ocaso por haber olvidado en sus rclaciom•s con otros pueblos, durante
largo tiempo, los principios c¡ue informan esa democracia, y que para rcincorpoi-ar ese prestigio menester es llevar las relaciones internacionales en
América, m:is que en ninguna otra
parte, hasta un punto compatible con
l;i admiración y el buen crédito que
buscan tener en Europa y Asia, y que
Iw venido decayendo a pesar de los
esfuerzos para preservarlos.
Porque no se trata de un problema
ele simple seguridad, como a veces se
quiere hacer creer por los teóricos
norteamericanos, sino de una cuestión
de virilidad política y ele madurez cultural, y eso se obtiene cuando a través de repetidos actos de cordura, de
generosidad, ele decencia y buena fé,
se logra el respeto, no el temor ni el
odio de los pueblos débiles amenazados.
Y es que a veces se tratan de ocultar los fiascos en una nube ele polvo,
alegando una vez y otra que no tiene
sentido una organización interamericana porque el interés económico no
Jo aconseja, desdeñando de una plumada una parte importantísima de las
relaciones internacionales que trasciende de la mesa economía, o sean
la simpatía, la amistad, la admiración,
la buena voluntad, el respeto mutuo.
Sr olvida también a menudo que la
oportunidad se presenta pocas veces
y que si los Estados Cnidos quieren
tener el liderato espiritual, moral y
político y económico de las Xaciones
Unidas habrán de tener en cuenta
siempre una América unida y un ~léxico adicto, como desideratum inevitable.
La organización interamericana no
es una cantinela ·v etusta ~ino una concepción realista de la que ni siquiera
se han calculado las posibilidades futuras. Un sistema recíproco basado en
la justicia, el juego limpio, la buena
voluntad, los beneficios mutuos, po-

dría impedir, en un momento dado,
que América Latina se sintiera irremisiblemente atraída hacia la órbita
Europea o hacia la Asiática, dejando
aislados a los Estados Unidos en los
momentos trascendentales.

***
Pero como nos hemos apartado un
poco de nuestro tema central, es preciso reanudar el hilo de la explicación. En la última década se han presentado serios problemas que afectan
por igual a ~léxico y al coloso vecino.
Han sido resueltos con amplio espíritu de entendimiento y colaboración.
Por ejemplo el problema del Tratado
de Aguas de 1944. La cuestión de las
aguas internacionales entre ~léxico y
los Estados Unidos no es mas que una
parte de los conflictos ele límites entre ambos países. Lo del Chamiza!,
que todavía persiste, sostenido de
nuestro lado por una bandería política que ya debería haber desaparecido, complicaba las cosas porque dejab~ entrever que en materia de esta
clase seria improbable un buen y
amistoso ajuste con el país vecino. Sin
embargo, los ejemplos de tacto y de
amistad, manifiestos en otro tipo de
relaciones, hacían imaginar que tal
vez podría lograrse un buen entendimiento en esta cuestión.
La materia era delicada en extremo.
Aparte de las consideraciones políticas entre país y país existía la oposición de grupos dentro de cada Estado.
Los granjeros de California, de Colorado y de Xuevo ~léxico veían en el
tratado que se contemplaba una violación de sus derechos tradicionales.
Los agricultores del lado mexicano no
~,eían con buenos ojos que las escasas
aguas de los ríos que alimentan desde
)léxico al Bravo fuesen para beneficiar las ricas tierras de los tejanos.
Sin embargo, como las ventajas manifiestas para ambas naciones eran obvias, se pactó el reparto de las aguas
de los afluentes del Bravo y del Colorado en 1944. El Tratado establece en
términos generales:
Las aguas del Río Bravo, entre Fort
Quitman, y el Golfo, se asignan de la
siguiente manera: las corrientes de todos los afluentes como el H.ío San
Juan y el Alamo, a )léxico; también,
l:i mitad de las aguas del cauce principal del Bravo y las dos terceras partes de las aguas de los rios Conchos,
San Diego, Escondido y Salado. A los
Estados Unidos, todos los de los ríos
Pecos, Devils y de otros arroyos
afluentes, la mitad de las aguas del
cauce principal del Bravo y la tercia
parte de los ríos Conchos y los otros
mencionados. Se pacta la construcción de tres presas de almacenamiento y regularización, y, en su caso, presas para derivación, y la construcción
clt obras necesarias para el control de
las avenidas tales como bordos, cauces, canalización, rectificación.
De las aguas del Río Colorado se
asignan a ~léxico 1,500,000 acres pies
y si hubiese excedencia de la necesaria para irrigar el Valle Imperial, se
aumentará esta cantidad. Se conviene
la construcción de una presa de derivación en el lado mexicano y una de
captación y regularización, en el norteamericano.
Por último, ambos países pactan el
estudio de la distribución equitativa
de las aguas del Río Tijuana.
Presenta el Tratado, como ventajas

Armas y Letras+ Pág. 5

incuestionables, el control y aprovechamiento de las desordenadas aguas
del Bravo; la locación de agua del río
Colorado para la riza zona rural de
~lexicali, y la creación de presas internacionales, como la de Falcón, felizmente terminada, que ayudan a resol ver el problema de irrigación ele la
zona del bajo Rio Bravo y a la vez
hará factible la creación ele pequeñas
zonas industriales al aprovecharse la
energía eléctrica generada por dicha
presa y ayudará a aliviar las necesidades de este flúido de la ciudad de
~Ionterrey.
La discusión en el Senado Mexicano fué importante y trascendental, pero prevaleció el espíritu de entendimiento y a la postre el Tratado fué ratificado unos meses después y, a unos
cuantos años de su firma, ya podemos
afirmar que esto dura prueba de la
cooperación méxico-americana fué superada airosamente.
La epizootia conocida con el nombre de fiebre aftosa fué también circunstancia adecuada para comprobar
el espíritu de cooperación al crue hemos venido haciendo referencia. El
al'io de 1947, a principios, empezó a
manifestarse en el ganado vacuno mexicano esta enfermedad y se tomaron
medidas adecuadas inmediatas para
reprimirla. Aquí los Estados Unidos
acudieron con la rapidez necesaria y
con gran cantidad ele recursos. Iba
ele por medio la conservación de todas las enormes cantidades de ganado
en Tejas, Xucvo ~léxico, Arizona y California. El Gobierno mexicano, en
lugar de adoptar una actitud egoísta
y haber manifestado al vecino, como
otras veces en el pasado, c¡ue esto era
una cuestión exclusivamente interna,
prestó las facilidades c¡ue a su alcance
estuvieron pura contribuir a aliviar la
preocupación norteamericana, resolviendo, de paso, su propio problema.
Por cierto el convenio internacional
para la creación de la Comisión Antiaftosa y para la subsecuente exterminación del ganado contaminado no es
un tratado en el sentido del Derecho
Internacional y de nuestra Constitución, sino fué un convenio extraoficial que, sin embargo, fué respetado
en toda su integridad por ambos países.
La aftosa pareció haber desaparecido en marzo de 1952, gracias a la vacuna descubierta y perfeccionada en
laboratorios creados por técnicos mexicanos y americanos para h'atar de
erradicar el mal. Sin embargo, en fecha muy reciente, en algunos puntos
de la costa veracruzana aparecieron
brotes nuevos de esta epizootia y aunque hubo algo de torpe impaciencia de
parte de algunos funcionarios menores de la administración norteamericana, el asunto se resolvió con la ecuanimidad que ha venido presidiendo en
los últimos tiempos nuestras relaciones diplomáticas con los Estados Unidos y se ha dejado a México en libertad de tomar las medidas que estime
más convenientes para la exterminación de la aftosa en las zonas citadas.
La campaña de la aftosa es una ilustración dramática de la cooperación
técnica y económica entre los Estados
"Cnidos y )léxico e ilumina también
de lo que se puede hacer en otros
campos. En medio de las pérdidas sufridas, la cooperación produjo algunos
resultados útiles, como la reposición

Pasa a la Pág. 6

�La Etapa

de

•••

Viene de la Pág. 5
del ganado sacrificado por especies
de mejor calidad, el inventario de las
cabezas existentes, él descubrimiento
de algunas vacunas útiles, y la construcción de varios caminos de tierra
en el interior del país.
El comercio mexicano, aunque no
se quiera, depende de los Estados Unidos y está ligado a muchas eventualidades y contingencias que allá ocurren. No importa que todo nuestro
tráfico mercantil hacia aquel país sea
un renglón importantísimo de nuestra
economía, no se ha buscado, por parte de México, una estructura firme para regularlo o guiarlo dentro de directrices generales, y eso hace que dicho
comercio sea desordenado e irregular.
El intento único para hacer algo en
esta materia, por los dos países, fué
el Tratado de Comercio de 1942, que,
desde luego, puede considerarse como
una medida provisional de la época
de la guerra, y por lo mismo, no puede reputarse como satisfactorio.
Por virtud de este pacto, se bajaron
o suprimieron derechos de importación en una larga lista de artículos
manufacturados provenientes de los
Estados Unidos e, igualmente, muchas
materias primas mexicanas, destinadas al esfuerzo bélico, recibían igual
tratamiento. Es claro que este pacto
no era conmutativo. Las ventajas ostensibles estaban de parte de los vecinos.
Esta situación vino a agravarse con
la terminación de la guerra l\Iéxico
había logrado acumular, como resultado de su venta de materias primas
y de la poca adquisición de artículos
terminados, que no aparecían en los
mercados, una gran cantidad de dólares. Pero al volver la paz la ecuación
se invirtió. Encontramos poca salida
a nuestras materias y, por el contrario, nuestra reserva de dólares se drenó a pasos gigantescos, al aparecer los
novedosos artículos para el hogar, las
nuevas fibras artificiales y los automóviles nuevos, artículos todos de lujo, que fueron importado·s al amparo
de las bajas tarifas del Tratado de Comercio.
La oposición empezó a manifestarse, primeramente por los industrialistas que buscaban protección a las fábricas, y después, por los banqueros.
En 1947, México logró que los Estados
Unidos convinieran en que se prohibiera por completo la entrada hacia
acá de una gran cantidad de artículos
de los que mencionaba el tratado de
1942. A la vez, nuestro país gravó
arancelariamente más de 5,000 artículos no indicados en el pacto. ~feses
más tarde, el Departamento de Estado accedió a que se modificasen muchas de las tarifas. La revisión del
Tratado o la firm ade uno nuevo se
hacían imperativas.
Las pláticas para ello se m1ciaron
en 1948, pero hubieron de fracasar, y
por mutuo acuerdo, el Tratado expiró
en diciembre de 1950. Es difícil que
por ahora se realice un nuevo convenio comercial con Norteamérica, dado
que, por una parte, existen puntos de
vista contradictorios en cuanto a la libéttad irrestricta de comercio, que sólo favorece a los países fuertemente
industrializados, y, por la otra, México, aparte de estar obteniendo la cláusula de la nación más favorecida que
es aquella que establece que de crearse un nuevo beneficio para otros países gozarán también de dicho beneficio las naciones que hayan pactado
esa cláusula, se está beneficiando con
el acuerdo del Convenio General de

Comercio y Tarifas, el cual merece una
explicación incidental y sucinta.
El Convenio General de Comercio y
Tarifas (General Agrement of Trade
and Tariffs) fué un instrumento que
nació en La Habana, de la Conferencia de Comercio y Empleo de las Naciones Unidas, en 1947-1948. Tiene
como disposiciones básicas el propósito de eliminar el uso de restricciones cuantitativas y controles de comercio no sujetos a tarifa, o sea, busen ir reduciendo las tarifas por ne- .
gociación internacional. Las reducciones de derechos se hacen selectiYamen te, por concesiones conjuntas.
Cuando una de las partes hace una
concesión con respecto a productos
de importancia primaria para las
otras; cada una de ellas se obliga a
aplicar su reducción de derechos a las
otras. Además, el convenio obliga a
todos los miembros a conceder el trato de la nación más varoceida a cada
uno de las otras.
No obstante que el tratamiento de la
nación más favorecida no debe aplicarse a quienes no son parte del Convenio General, México ha obtenido de
los Estados Unidos, que cada vez que
éste hace una concesión a un miembro
del GATT, nuestro país la obtiene, por
lo cual, desde ese putno de vista, se
actúa con benevolencia para nosotros.
Desde otro punto de mira, los Estados
Unidos han permitido a nuestro gobierno realizar una política flexible
de comercio, que se basa en cuotas y
licencias para importación que se conceden de acuerdo con las condiciones cambiantes de la economía mexicana, con el objeto de proteger nuestra reserva de dólares y nuestra naciente industria, a la par que para
controlar la inflación. Este nacionalismo económico tolerado por el vecino país es un ejemplo más de la cooperación actual entre ambos.
Sería deseable, por otra parte, que
la situación pudiese definitivamente
regularse, en beneficio de la estabilidad de nuestro comercio, de nuestra
industria y de nuestra economía toda,
puesto que con el armisticio de Corea
puede presentarse el "dumping" norteamericano con los graves perjuicios
consiguientes, y no existe un buen instrumento para prevenir esto.
El problema de los braceros es una
espinosa cuestión que interesa a ambas naciones. Para México, su emigración acarrea falta de brazos al presentarse la época de cosechas, pérdida de mano de obra en la industria
y un problema delicado de sensibilidad por su tratamiento en los Estados
Unidos. Para este último país, su presencia significa problemas diplomáticos y además, problemas internos, tales como la competencia de salarios a
sus nacionales y la repatriación de los
que ingresan ilegalmente.
Se han buscado soluciones prácticas y definitivas, sin éxito. En 1950
se designaron delegados de México y
de los Estados Unidos para determinar definitivamente una fórmula por
la cual pudiesen seguir enviando trabajadores migratorios para levantar
las cosechas en aquel país, en cantidades adecuadas, pero con contratos
de trabajo firmados bajo la supervisión del gobierno mexicano, que aseguraran a nuestros nacionales buen
tratamiento, salario adecuado, abrigo
contra la discriminación y el abuso
de sus patronés. Los delegados mexicanos, en vista de experiencias anteriores, bajo las cuales los braceros fueros tratados casi como esclavos, exigían la creación de un organismo gubernamental norteamericano para vigilar estas cuesti,Pnes con facultades
para intervenir y castigar.
La Comisión laboró durante largo
tiempo. Durante sus reuniones ocu-

rrieron varios incidentes de malos tratos a nuestros compatriotas, y el Senado de los Estados Unidos advirtió
que no aprobaría el tratado tal como
iba proyectándose. Por fin, en agosto
de 1951, se alcanzó un compromiso
temporal, por el cual se reconocían a
los braceros todas las garantías sociales y civiles demandadas por este pais,
los braceros serían ocupados sólo en
la agricultura, y no en las fábricas ni
vías férreas, ni como pastores. Se anticipaba que de observarse fielmente
las disposiciones, México celebraría
posteriormente un tratado definitivo.
Actualmente este pacto provisional
sigue en vigor.
Pero el problema persiste, agravado
por la inmigración ilegal de los llamados "espaldas mojadas" y por la actitud de los patrones tejanos y los oficiales de migración. Existen, según
s~ percibe a diario, ciertas fricciones
que no pueden resolverse por los términos del tratado. La solución de las
dificultades no se presenta a la vista
y aunque ha existido deseo del gobierno norteamericano de resolver estas
cosas, la verdad es que mientras no
se den en México las condiciones adecuadas para que el bracero permanezca aquí, la materia seguirá poniendo
a prueba las buenas relaciones méxicoamericanas.
En otros campos, la cooperación ha
dado buenos frutos. Por ejemplo, en
ll Convención para la Devolución de
Vehículos Robados se ha observado
una eficiente labor de los organismos
de ambas naciones destinadas a la represión de este comercio ilegal. El
número de autos robados que cruzan
de un país a otro se ha reducido de
manera considerable y no ha existido
tropiezo alguno en la operación de este convenio. De la misma manera se
puede hablar de la Convención para
la Protección de Aves ,\ligratorias.

Por otra parte, la incesante actividad que desplegó México en todas las
organizaciones de la ONU siempre tuvo puntos de contacto con la de los
Estados Unidos en infinidad de circunstancias, bien en el Consejo Económico Social, bien en la Asamblea
General, a veces en el Consejo de Seguridad, cuando nuestro país l1a sido
miembro semipermanente y puede
decirse que México está entre los líderes principales en aquellos campos en
que el entusiasmo, la inteligencia, la
generosidad, la rectitud y la grandeza
de miras encuentran aplicación y :i&lt;:
resulta que los Estados Unidos ven
que nuestra nación es un conveniente
compañero en el funcionamiento ele la
organización mundial; que en cualquier programa de seguridad colectiva ~léxico surge inevitablemente como
protagonista principal.
Hagamos ahora un balance breve:
Las perspectivas de las relaciones
méxico-americanas, son, hasta ahora,
relativamente buenas y aceptables.
México y los Estados Unidos se reunen en una infinita ,•ariedad de instancias, en comisiones, comités, cuerpos, tanto en las Naciones Unidas, como de la Organización de los Estados
Americanos o simplemente en negociaciones de aspecto bilateral. Se han
multiplicado el número de agencias y
oficinas méxico-americanas que cotidianamente estudian y resuelven problemas comunes. La interdependencia
es visible y relevante. La interacción
entre las naciones mexicana y norteamericana es más vigorosa, más intensa y más extensa que en cualquier otro
tiempo. Los contactos son amistosos,
cordiales y casi rutinarios; la buena
voluntad entre los ciudadanos de un
país y los del otro ha crecido en los
últimos tiempos. El número ele libros
de autores norteamericanos, en los que
campea un sano ambiente hacia México, es formidable. Inconscientemente se ha ido formando un espíritu de
***
entente, de camaradería y aunque
Y si trascendemos a la Organización existen todavía puntos de divergenMundial, es posible darse cuenta lo cia, porque sería absurdo suponer que
que significa el espíritu de colabora- se han suprimido permanentemente,
ción entre México y los Estados Uni- se resuelven siempre manteniendo el
dos. La importancia que tuvo nuestro equilibrio emocional y la armonía. El
país en la Carta de las Naciones Uni- problema más sobresaliente en estas
das resalta si se le compara con el pa- perspectivas, es determinar si México
pel que pretendieron asignarle en la girará más y más en la órbita de los
configuración de la difunta Liga de Estados Unidos o, si por el contrario,
podrá formar la suya propia.
las Naciones.
De lo que hemos expuesto en el curEn ésta, casi no se le permitió a
México aparecer como miembro. Ni so de estas tres conferencias resaltan
siquiera en la formulación del artículo varias conclusiones interesantes y edudel pacto de Versalles que se refería cativas.
La primera de ellas es que nuestro
a la doctrina de Monroe, en una interpretación atrevida y equivocada, país ha reaccionado en forma agresituvo intervención de ninguna clase, va y violenta en cuanto se afecta a su
no obstante que se pretendía aplicar dignidad nacional o a sus fórmulas sociales más elevadas. '.En este terreno
tal doctrina a toda América.
hemos
estado dispuestos a responder
Por el contrario, en la redacción de
la Carta de las Naciones Unidas, de agriamente, cualquiera que sea el preabril 25 a junio 26 de 1945, México cio. Y que es manifiesto, además, que
apareció con un papel destacado. Fué en la discusión diplomática nuestros
una de las 14 naciones del Comité Eje- representantes no han sido lerdos ni
cutivo. Sus ideas sobre asuntos inter- carecieron de recursos retóricos para
nacionales están contenidas en 28 pro- su defensa.
La segunda conclusión que se desposiciones, 20 de las cuales aparecen,
de alguna manera o de otra, en el tex- taca es que, al mismo tiempo, en sus
to definitivo de la Carta. Nuestro país relaciones con Estados Unidos nuesconsciente de las necesidades implíci- tro país ha sabido responder con catas, fué enérgico propugnador de la ballerosidad, decencia y buena voluncreación del Consejo Económico y tad cuantos veces el trato de nuestro
Social, con el espíritu de que se pro- vecino ha sido justo y equitativo. Está
tegieran los derechos económicos de probado que en esas circunstancias
los pueblos débiles. Actuanclo simultá- México ha sabido vivir a la altura de
neamente como representativo de las sus compromisos internacionales, sonaciones pequeñas y de las naciones bre todo en épocas en que los países
latino-americanas, México, en San más grandes del mundo repudiaban
Francisco, desempeñó el valioso papel sus tratados y se vuelven contra quiede intermediario entre los Estados nes los auxilian.
Otra conclusión manifiesta es que
Unidos, con su preponderancia, y el
concierto de pequeñas naciones, y los Estados Unidos necesitan de Méxigracias a él los derechos de éstas que- co tanto o más que éste de aquéllos.
daron relevantemente reconocidos en
la Carta.
Pasa a la Pág. 8

Armas y Letras+ Pág. 6

JUNTH NHCIONHL DE
EDUCHCION NORMHL

f) Los intelectuales interesados en
fo educación normal, que se inscriban

CONVOCATORIA

c) Los representantes de los gobiernos de los estados.

La Secretaria de Educación Pública, representada por la Dirección General de Enseñanza Normal, convoca a las escuelas
normales federales, federalizadas, estatales e incorporadas; a las
instituciones de estudio e investigación pedagógica y sociedades
de maestros; a los catedráticos de materias pedagógicas, maestros
de todos los grados y especialidades e intelectuales interesados en
la formación de los maestros, para participar en la JUNTA NACIONAL DE EDUCACION NORMAL, que se realizará en la
ciudad de México, D. F., de los días 2 al 12 de agosto del año en
curso, de acuerdo con las siguientes
BASES

l. DE LAS FINALIDADES

1a.-Servirán de orientación ideológica a la junta los postulados que
proclamó el señor Presidente de la
República el lo. de septiembre, en su
primer informe al Congreso de la
l:nión:
"Como la Revolución es lucha continua y esfuerzo constante por el logro de grandes propósitos económicos, políticos y sociales para el mejoramiento de la colectividad en general, el programa de la Educación Pública es el de la Revolución Mexicana.

1

-~

"Pugnaremos por estructurar con
sentido cívico y moral la escuela mexicana y fijar las normas político-educativas del magisterio como ejecutor
principal de esta gran tarea.

1

"Sólo llevando a las masas los beneficios de la cultura podrán aprovechar, efectivamente, sus conquistas
económicas, luchar contra las enfermedades, ennoblecer la vida de sus
hogares y gozar de sanas recreaciones".
a) Precisar el ideario de la educación normal, estableciendo los principios sociales, filosóficos y pedagógicos en que ha de apoyarse la organización técnica y administrativa de las
escuelas de este sistema.
b). Establecer orientaciones generales para la formulación de los planes
d&lt;: estudio del sistema de enseñanza
normal, así como de los programas de
las distintas asignaturas que los integran.
e) Pugnar porque la educación normal se ajuste cada vez más a las necesidades de la nación y responda ·a
las aspiraciones actuales del pueblo
de México, todo ello con miras a formar el tipo de maestro adecuado.
d) Coordinar las actividades de las
instituciones que coadyuvan a la for-

mación de maestros para los distintos
grados y especialidades de la educación pública, unificándolas en un sistema nacional de enseñanza normal.
e) Redistribuir las escuelas normales existentes en el territorio nacional, con el propósito de difundir más
equitativamente la educación poular.
f) Crear nuevas escuelas e instituciones de estudio y complementarias
de acción, donde sean necesarias, de
acuerdo con una concepción unitaria
de la educación normal.

g) Sugerir formas prácticas y eficaces de mejoramiento profesional para los maestros en servicio.

h) Señalar estímulos profesionales
para el trabajador de la educación
normal.
II. DE LOS MIEMBROS DE LA
JUNTA

3a.-Serán miembros activos de la
junta, con voz y voto:
a) Los representantes de las escuela!. normales del país, federales, fede-

ralizadas, estatales e incorporadas.
b) Los representantes de instituciones educativas, de estudio o de investigación pedagógica que presenten trabajos sobre alguno de los temas propuestos.
c)_ ~os catedráticos de materias pedagogicas que se inscriban ante la comisión organizadora de la junta y que
presllnten algún trabajo relacionado
con los asuntos del temario.
d) Los maestros normalistas que desarrollen algún punto del temario v
que con oportunidad se inscriban c~mo ponentes ante la comisión organiz:idora de la junta.
e) Los delegados de las sociedades
de maestros debidamente acreditados
que presenten, asimismo, trabajos so~
hre asuntos relacionados con los temas propuestos.

y presenten alguna ponencia relacionada con el temario.
4a.-Serán miembros asistentes con
derecho a voz informativa:
a) Los directores generales de la Secretaria de Educación Pública.
b) Los representantes de organizaciones obreras y campesinas del país.

d) Los representantes del Sindicato
Nacional de Trabajadores de la Educ::ición.
e) Los representantes de instituciones educativas extraestatales.
5a. - Serán miembros honorarios
con voz docente y expositiva los educadores e intelectuales extranjeros invitados.
6a.-Cada escuela normal podrá enviar dos delegados: el director del
plantel y un maestro en representación del personal docente.
7a.-Las demás instituciones y sociedades a que se refiere la presente
convocatoria sólo podrán acreditar
ante la Junta Nacional de Educación
Normal un delegádo.
III. DE LA DIRECCION DE LOS
TRABAJOS DE LA JUNTA

8a.-La dirección de los trabajos
ei.tará a cargo de un comité organizador integrado por:
a) Un presidente ejecutivo, que ser.i el C. Director General de Enseñanza Normal.
b) Dos vicepresidentes.
c) Cinco vocales, un vocal secretario y un secretario de actas.

Alas Casas Editoriales
y a los Señores Distribuidores y Libreros
del Continente
L-a Universidad de Nuevo León ha
mantenido desde su fundación un vasto plan editorial que desarrolla al traYés de Publicaciones cuya circulación
comprende a todas las Instituciones
oficiales, universitarias, académicas,
ateneistas, centros culturales, sociedades de diversa índole y personas, en
América y Europa.
Entre el cuerpo de ediciones que
aquí se imprimen figura nuestro mensuario "ARMAS Y LETRAS", que recientemente ha establecido una sección -LIBROS-, en la que figuran
comentadas las obras últimamente aparecidas en las prensas americanas.
Dada la extensa órbita de circulación del Boletín arriba mencionado, y
en interés de ofrecer al lector americano una juiciosa información del fondo y continente de la obra, cotejada
a la luz de un criterio ecuánime y a
tono con la moderna interpretación
del pensamiento cientifico, literario o
artístico. "RMAS Y LETRAS" se complace en invitar a ustedes a coadyuvar
con este propósito de orden cultural
que anima a la Universidad de Nuevo
León, solicitándoles el envío de cada
una de las ediciones nacidas en sus
prestigiosas prensas, las cuales serán
objeto de nuestros comentarios, en la
medida que vayan llegando a nuestras
manos.
Los envíos deben hacerse a:
"ARMAS Y LETRAS",

IV. DE LAS PONENCIAS

9a.-Los trabajos que presenten a
la junta personas o instituciones responderán a las cuestiones que ;e señalen en el temario general y no tendrán limite de extensión; pero en todo caso, terminarán con las conclusiones correspondientes.
10a.-Los trabajos deberán enviarse
por triplicado a la Dirección General
de Enseñanza Normal, Secretaria de
Educación Pública, México, D. F.
Edificio "Juan de Arco", 4o. piso, Pla~
z_a 20 de Noviembre, número 26, a partir de la fecha de publicación de la
presente covocatoria, hasta el 30 de
junio de 1954.

Universidad de Nuevo León,
Plaza del Colegio Civil,
Monterrey, Nuevo León,
México.
Con la satisfacción de haber señalado en las breves líneas que anteceden la resolución de una urgencia inherente a la cultura moderna, y esperando recibir en breve de ustedes el
aliento a esta sugerencia, la Universidad de Nuevo León les testimonia las
vivas expresiones de su más alto reconocimiento.

DEPARTAMENTO DE ACCION
ARMAS Y LETRAS
Organo Mensual de la Universidad
de Nuevo León
INDICADOR:
Redactores
Raúl Rangel Frias
Fidencio de la Fuente
Francisco M. Zertuche
Genaro Salinas Quiroga
Alfonso Reyes Aurrecoechea
Enrique Martinez Torres
Guillermo Cerda G.
Adrián Yáñez Martinez
Director
Lic. Fidencio de la Fuente
Oficinas
Wáshington y Colegio Civil
Monterrey, Nuevo León,

MEXICO

Armas y Letras+ Pág. 7

SOCIAL UNIVERSITARIA
SECCION EDITORIAL
PUBUCACIONES PERIODICAS

Armas Y Letras.-Boletín mensual de
la Universidad. Se reparte por cani? a las Instituciones de Cultur:t, y
libremente a quien la solicite.
Universidad.-Revista. Se distribuye
por cambio bibliográfico a entidades culturales y libremente a quien
la solicite.

Para la adquisición de obras de venta, toda correspondencia y valores deberán remitirse al Jefe del Departamento de Acción Social Universitaria
Lic. Fidencio de la Fuente, Universidad de Nuevo León, Plaza del Colegio
Civil, Monterrey, Nuevo León, México.

�La Etapa

de ...

l'iene de la p_ág. 6
Esta es incuestionable Yerdad. ~Iientras no pruebe ese pais al resto del
mundo que sabe llevarse con este peculiar vecino, cualquier plataforma
internacional, cualquier fórmula lanzada para obtener el respeto de las demás naciones resulta hueca, vana y
contraproducente. En otras palabras,
cuando se conducen normalmente las
relaciones méxico-americanas, se fortifica la influencia de los Estados Unidos en el mundo contemporáneo.
Una conclusión más es que México
constituye una parte básica en la defensa integral del vecino país, sin que
por ello nuestro país sea satélite, sino
aliado respetable y necesario.
A pesar de todo, el inoportuno y desagradable pasado no puede borrarse
f:ícilmente. Aún están demasiado recientes las huellas de las dolorosas experiencias anteriores como para afirmar que las placenteras relaciones de
hoy podrán continuar inmutables en
el futuro. Debe esperarse lógicamente
que cualquier cambio substancial en
lil política exterior de l os Estados
Unidos, cualquier alteración de su orden económico y social interno, cualquier retroceso en el sano espíritu que
anima hoy nuestras relaciones, puede
conducir de nuevo a crear los indeseables errores de épocas pasadas. Las
barreras tradicionales que nos separan podrán atenuarse, pero nunca desaparecer. Por ello se impone filosofar que frente al amargo pasado, es
conveniente la cautela, no debemos dejar dormir para siempre el rescoldo
dr nuestro recelo. Es deber nuestro,
señores, ahora y siempre ante el coloso, permanecer en incesánte vigilia
mientras que, fuertes en la experiencia y gallardos en el espíritu, determinamos irrevocablemente nuestro luminoso destino de pueblo libre.
BIBLIOGRAFIA
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en seguida se listan.
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U. S. STATE Department.
Papers Relating to the Foreign
Relations of the United States,
1923, 1935.

LIBROS
ESTILISTICA LITERARIA
La estilística c onstituye el instrum ento crítico indispensable en toda
investigación literaria. Sin embargo,
en lo que atañe al mundo de habla
hispana, la estilística aparecía hasta
ahora como una brumosa técnica reservada únicamente a los· eruditos. En
alemán, inglés y francés existen tratados introductorios de esta disciplina,
pero en español no; y aún los trabajos
en que tal instrumento crítico aparece
cu pleno funcionamiento, están destinadas a especialistas y son materia
vedada a los no iniciados en sus pormenores.
Ese claro en la bibliografía técnica
en la lengua española ha sido llenado
por el doctor Raúl H. Castagnino, profesor titular de introducción a la literatura en la Facultad de Filosofía y
Letras de Buenos Aires, con la obra
El análisis literario: introducción metodológica a una estilística integral,
que acaba de aparecer bajo el sello
editorial de Nova. Se trata de un sustancioso volumen de 264 páginas dondt- se examinan las teorías estilísticas
consagradas, se plantean las propias y
se aplican paso a paso el análisis literario de casos concretos. De esa manera se ha obtenido un tratado s;brio
pero sistemático sobre una disciplina
tan actual como es la estilística, cuyo
dominio se hace cada vez más perentorio tanto al estudiante como :il profesional de las letras.
En efecto, la obra del doctor Costagnino nace con el propósito de facilitar
a los estudiosos de habla española las
técnicas del acceso a la estilística. De
allí el criterio metodológJco a que se
ajusta su autor. Luego de precisar el
origen de la estilística, los deslindes
entre sus diversas orientaciones y de
anticipar el carácter integral que ha
de tener si aspira a constituir una auténtica ciencia de la literatura, pasa a
la sistematización de las tareas analíticas, pues sostiene que "la base científica adquirible, la preparación necesaria para llegar a ese instante de afinamiento perceptivo en que la intuic1on amorosa halla el camino de acceso al laberinto que es todo estilo,
toda creación, la proporciona el dominio de las técnicas del análisis literario".

contenidos de la obra literaria y el
que atañe a sus formas. En el primero
de ellos el doctor Castagnino va revelunclo - paralelamente en el plano
teórico y en la práctica, sobre la base
de: la novela de Azorín El escritorcómo desentrañar el tema de la obra
y los contenidos psicofisiológicos, estéticos, sociológicos, etc. Determinan
luego, con idéntica simultaneidad de
planos, la presencia del medio geográfico en la creación literaria, la gravitación de lo temporal y penetra posteriormente en los secretos del análisis
de los personajes, de los caracteres y
de la acción.
En lo referente al orden de las formas -aplicando los conceptos teóricos al caso particular del estilo de
Don Segundo Sombra de Güiralclesel análisis literario conduce paso a paSG al lector por los vericuetos del análisis estilístico a través ele la consideración del vocabulario, como punto
de partida, mostrando su relación con
el estilo y las posibilidades que de
aquel extrae la estilística. Avanza, luego, en el proceso analítico a través de
las relaciones que establece entre expresión escrita, estímulos sensoriales,
acentos de intención y matices de la
afectividad, para concluir en la vinculación fundamental de la morfolo- ·
gía y la sintaxis con la estilística y demostrar hasta qué punto esta ciencia
de lo individual en la expresión ha
superado las gramáticas y retóricas
normativas.
Sin pretender especular en otra teorización más sobre la estilística, la
obra del doctor Castagnino establece
incontrovertiblemente que el análisis
literario constituye la verdadera y
única posibilidad de aplicar un métodc de apariencia científica al estudio
de la expresión. En tal sentido es la
natural introducción a toda estilística.
El contenido de El a nálisis literario
responde al signente sumario: 1a.
parte. Planteos introductorios:. Itinerario. Deslindes y conflictos de jurisdicción. Tareas ·analíticas. 2a. parte.
Análisis de los contenidos de la obra
literaria. Aporte previo de la historia
literaria. El tema. Presencia del medio
geográfico. Gravitación de Jo temporal. Personajes y caracteres. La acción. Atando cabos. 3a parte. Análisis
de ]as formas literarias: El vocabulario. Estilo y estilística. La expresión y
los estímulos sensoriales. La expresión y los acentos de intención. Los
matices de la afectividad. Morfología
y estilo. Sintaxis y estilo.

Dichas técnicas abarcan dos rubros
fundamentales: el concerniente a los

E. N.

JACINTO BENAVENTE
Viene de la ta. Pág.

,

comedias se parezcan a las de otros países, dada la identidad del
modelo".
En el año 1922 Benavente recibió el primio Nobel. Había
escrito ya las obras más importantes de su repertorio; pero a par•
tir de aquella fecha, si bien no ha incorporado a la lista de sus
comedias ninguna obra que pueda parangonarse con SEÑORA
ANA, LOS INTERESES CREADOS O LA NOCHE DEL SABADO, muchas de las que han subido desde su escritorio al es•
cenario han alcanzado en éste los aplausos del público y los parabienes de la crítica.

Armas y Letras+ Pág. 8

Juan Chabás.

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        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751803&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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              <text>Armas y Letras, Órgano mensual de la Universidad de Nuevo León, 1954, Año 11, No 6, Junio</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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              <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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              <text>Historia crítica&#13;
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              <text>Arte mexicano&#13;
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              <text>Narrativa&#13;
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