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                  <text>Organo Mensual de la Uníversídad de Nuevo León
Registrado como artículo de 2da. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de abril de 1944

D. A. S. U.

AÑO XI

NUM. 9

SEPTIEMBRE DE /954

11~ i11,J Martí ~ la Libertad Mental
Juan B. KOURI.

Pedro Garfias, que tantos años había callado, volvió en sí
en la guerra y con la emigración. Su poesía sencilla y popular ha
dado, en esos largos años de esperanza y desesperación, muestras
de lo que puede un corazón sin trampas cuando tiene algo que
decir y sabe hacerlo; en él no hay más retórica que la indispensa•
ble, un hilván:
El verso humano pesa,
yo lo cojo en mis manos
y siento que me dobla las muñecas.

Poesía honda, que recuerda, a veces, la de Manuel Machado; la misma dificil facilidad, la misma galanura, pero sin aso•
mo del desprecio señorito; son otros tiempos y Garfias supo dón-

de tenía el corazón. En un libro suyo último, impreso en Guadalajara en 1953, hay unos poemas -entre algunos de circunstan•
cia- con el garbo de lo mejor que ha escrito. Abrese con una
poética de andaluz:
La palabra se rebela,
si no la cuidas se escapa
porque tiene su querencia.

Que acaba:
Y verás, si es que se queda,
cómo suena la palabra
cuando suena.

Que, inmediatamente, hace buena:
Y o he conocido a un árbol
que me quería bien.
Jamás supe su nombre,
no se lo pregunté
y él nunca me lo dijo:
cuestión de timidez.

Hay en este poeta un poder de recorte -en su sentido tau•
rino- que le lleva, en sus mejores momentos, a acabar el poe•
ma tan inesperadamente, pero en su tiempo justo, que hace que
el oyente -que ésta sí es poesía para correr de boca en oídono se sienta nunca defraudado.
A qué quejarme de qué,

dice en un espléndido poema que hará feliz a los destripadores
de poesía (¡tantas kúes!):
A qué quejarme de qué
si me levanto muerto,
si a mí todo se me duele
y no me quejo.

No se queja Pedro Garfias, ni siquiera de que nunca se le
(Pasa a la Pág. 8)

Como cubano y como Profesor de la Facultad de Medicina
de la Universidad de La Habana, agradezco profundamente al
Sr. Rector de la Universidad de Nuevo León, Licenciado Raúl
Rangel Frías, y al profesor Francisco M. Zertuche, Director de
su Escuela de Verano, la oportunidad que me han brindado de
ocupar tan ilustre tribuna en estas honras mexicanas a José
Martí.
De mí no ha de esperarse -parece
innecesario advertirlo- una pieza
oratoria cuajada de líricas imágenes y
de refulgentes metáforas, aunque nada
l,odría resultarme fuente tan inspfradora como el amor de Marti a la ·verdad y al decoro, por profesarles verdadero culto, en los que he encontrado raudales- de belleza y de elocuencia. :\Ji lenguaje será - tiene que serel de un hombre que ha vivido siempre rindiéndole tributo a ''la dignidad
plena del hombre" y ha consagrado
sus mejores años a la búsqueda de la
verdad en medicina, cirugía, en higiene y en educación y, por consiguiente,
en psicología y metodología. Por ello
he logrado captar la inmanente verdad que encierra la máxima de Letamendi: "quien sólo sabe mt!dicina, ni
medicina sabe", ya que la Verdad, la
Gran Verdad, ocupa la cúspide de una
gran pirámide constituida por una serie de verdades relativas, sin cuyo conocimiento previo, nadie puede aspirar siquiera, a descubrir la Verdad absoluta. Constituye esa Gran Verdad
una cadena cuyos eslabones están formados por todas las verdades relativas
referentes al hombre y a la sociedad.
como la verdad religiosa, la verdad
moral, la filosofía, la verdad en medicina, en cirugía, en higiene, en educación, en sociología, en politica, en derecho. Y si esta cadena, como todas,
tiene el valor de su eslabón más débil,
así también el desconocimiento de la
verdad en cualquiera de esas ciencias,
imposibilitará llegar a la Verdad Absoluta, una vez rota la concatenación.
Las ciencias que tienen por objeto el
conocimiento y dominio de la vida
humana no tienen fronteras y se compenetran y complementan unas con
otras. De ahí la plena validez de la
máxima de Letamendi.
Nadie que desconozca las partes del
todo puede conocer el todo y quien no
conoce el todo de las partes, tampoco
conoce las parles. Y, aunque según el
Tao, "Nadie conoce el todo de algo",
ello no significa que no se pueda lle-

gar a conocer. Pero sólo mentes perturbadas o confusas pueden pretender
conocer la Verdad Absoluta si no han
tenido capacidad para conocer una
sola verdad relativa.
Eso lo comprendió i\Iartí gracias a
su mentalidad universalista. Y así diversificó sus actividades para lograr
el dominio de las verdades relativas.
Todos conocen a l\farti como libertador, político, sociólogo, filósofo, poeta, escritor, periodista, guerrero, educador; prueba irrefutable de su individualidad proteica. No me voy, pues,
a referir a esos aspectos de su polifacética personalidad, vinculados todos
al propósito de lograr la libertad de
Cuba. Aunque, como veremos, todos
resultan subsecuentes del aspecto que
habré de estudiar.
:\le referiré esta noche exclusivamente a ese aspecto esencial, -aunque
poco estudiado, de la personalidad de
José :\Iartí: su libertad mental; ese asJJecto en virtud del cual se le hizo
consciente la necesidad de partir de
principios fundamentales inquebrantables, basados en verdades y no en
creencias, todo lo cual pudo comprender por el análisis y por la síntesis de
los ambientes en que vivió, lo que le
permitió emplear los medios adecuados para alcanzar los fines anhelados.
Era necesario que esos principios
fundamentales surgieran de la verdad
y armonizaran con las leyes biológicas, naturales, cósmicas; porque sin
esa armonía tales principios no podrían quebrantar y vencer las leyes
humanas nacidas de la ignorancia, de
mitos y de leyendas, sobre las cuales
se han venido creando intereses erróneos y bastardos, aunque poderosos,
perjudiciales al mundo y, más aún, a
sus propios usufructuarios, imbuidos
éstos ele ilusiones que traducen por
realidades, de errores que toman por
verdades, de iniquidades, de desigualdades, de injusticias. José l\fartí sabía
que "una idea justa, una vez lanzada,

Pasa a la Pág. 2

��Marti y la. . . •

..

Viene de la ta. Pág.
triunfa siempre"; que mientras quedara un pobre en la tierra "habría alguna injusticia que reparar"; que "urr
principio justo desde el fondo de una
cue,·a, puede más que un ejército".
Por eso también pudo aquilatar todos
los prejuicios do, su época: los religiosos como los morales, los sociales como los políticos, los jurídicos como
los educacionales, los económicos corno los raciales. Y así lo vemos publicar su hoja al Hombre de campo; tomar la defensa del Padre Me Glynn,
ese verdadero sacerdote católico norteamericano, a la vez que dirige apóstrofes a los cristeros de l\Iéxico, en
ocasión del incendio de Apatzingan;
publica la carla a Tbe Evening Post
en defensa de los cubanos; y aboga
por la defensa del indio americano.
Para conocer los prejuicios de su
época, :\1artí tuvo necesariamente que
liberar su mente: pues sólo así pudo
comprender los erron!s encerrados en
ellos y conocer la verdad.
Ser librepensador constituye precisamente el primer paso hacia la libertad mental. Mas, pensar libremente,
aunque es mejor que no atreverse a
pensar, o pensar con prejuicios y complejos, no es suficiente para lograr el
bien. Para que el librepensador sea
útil al mundo, a su familia y a si mismo, ha de pensar con exactitud y llegar a inducciones o conclusiones verdaderas, no sofisticadas. Para qué sirve un librepensador si sus razonamientos son erróneos? Pero es necesario pensar con libertad mental para
librarse integralmente. Y para lograrlo es preciso que el librepensador se
cultive, por métodos apropiados, para
llegar a la sabiduría. He ahí la diferencia que ha de establecerse entre libertad de pensamiento y libertad mental; porque la libertad de pensamiento, en una mente confusa o aherrojada, no da los mismos frutos que la libertad de pensamiento en una mente
liberta y cultivada hasta la sabiduría.
Por eso es que la educación ha llevado el mundo al caos y a la bomba atómica, pues ha sido suministrada imperfectamente a mentes esclavas por
mentes no menos esclavizadas, sean
instruidas, eruditas o ilustradas; sólo
cuando se trate de mentes libertas podrá esperarse y lograrse de ellas la
convivencia pacífica en el mundo y el
progreso indefinido del hombre. Pero
han de ser mentes libertas que hubieren alcanzado la sabiduría como Martí, ya que la libertad mental constituye la b ase d e la imparcialidad imprescindible para justipreciar el valor del
conocimiento en toda fenomenología.
De las tinieblas sólo se llega a la libertad mental por medio de la libertad de
pensamiento.. Y con la libertad mental
como instrumento, es con lo único
que pueden descubrirse las verdades
r elativas para formar la gran cadena
eslalJonada y poder llegar, algún aia,
a vislumbrar la Verdad Absoluta.
Para ser capaz de libertar a Cuba
fr ente a todos los poderes de la tierra,
de España y ele América, de la Iglesia
y ele la religión, de Cuba y de los cubanos reacc ionarios y guerrilleros, fu é
necesario que :\fartí rebasara su condición de librepensador, y se cultivara hasta llegar a la sabiduría para
comprender la realidad de su época y
poder armonizar entre su propia comprensión y las apariencias y realidades del ambiente, a fin de tornar una
actitud que llenara los anhelos y necesidades d e las disimiles aspiraciones
de los hombres de su época y transformarlas en un propósito común. Y por
eso pudo lograr la unión de todos los
cubanos y de todos los hombres aman-

tes de la libertad de los pueblos, entonces atomizad os en autonomistas,
anexionistas, separatistas; unos en Cuba, otros dispersos por las Antilla~
por Centroa!Jlérica y los demás en )fé-.
xico, en ijuropa o en los Estados U'nidós, fuese en Nueva York, Filadelfia,
Tampa o Kcy West, precisamente -en
los momentos en que estaba sazonándose la doctrina d e "la fruta madura".
Para apreciar la influencia de las
creencias, d e las supersticiones, de los
prejuicios - psicológicos, lógicos, éticos o estéticos- sobre la mentalidad
de los pueblos y de sus dirigentes, así
como sobre s u aptitud para comprender el bien y el mal en el desarrollo de
las acth·idades humanas, juzgo indispensable intentar una s umaria revis ió n de las doctrinas y creencias existentes, así como de la ideología de los
arquetipos que les sirvieron de fundamento, en la evolución de las naciones.
Abraham y )loisés, los arquetipos
humanos del pueblo hebreo, simbolizaron la fuerza y la ley en J ehová,
dios de los ejércitos, cuya voluntad
consistía en que el pueblo de Israel,
elegido por El, fuera el único pueblo
dueño ele la tierra. Y por ello, en su
éxodo., al salir de Egipto, cruzaron el
mar flojo y se apropiaron, por la fuerza, del país de Canai"rn, pasando por el
fil o de la espada a todos sus habitantes, inspirados c:;i J ehová, el que fué,
es y serú cruel y vengativo, inmisericorde con quien no lo adora v obedece ciegamente. Esta concep~ión del
período monoteísta de los descendientes de Heber, aún está" ,•igente para los
s¿onistas, cuya influencia trasciende
mi1s allá d el sionismo.
En el apogeo d csu fuerza, los hebreos lograron todas las grandezas que
apetecieron; pero vino la decadencia
y fu eron sometidos a los persas y a los
asirios, a los griegos y a los romanos.
Y ellos, que tuvieron por símbolo la
fuerza y la creencia para la conducción de los pueblos, están hoy diseminarlos por el mundo, deplorando su sino, a1'íorando su pasado.
Se puede inferir, por consiguiente,
que la fuerza sola no. es suficiente para lleyar y mantener los pueblos en la
felicidad? Que si puede, en un momento dado, consolidar una situación,
también lleva en sí misnia el germen
ele su destrucción? Que aunque cristalice en leyes, no tienen éstas poder
suficiente si no están basadas en la
jus ticia, en el amor y en la sabiduría,
armonizando para la convivencia humana los intereses materiales y morales de los pueblos, y tratando de comprender las leyes naturales y cósmicas
para concordar con ellas?
Y Krishna, la octava encarnación de
Vishnú, el dios conservador d e los indios, que junto a Siva, el destructor, y
Brahma, creador, no simbolizan las
fuerzas de la naturaleza?
Pero, ¿.cuál ha siclo y es la organización social de la India? ¿Xo fué díYidida en castas, ocupando la cúspide los
sacerdotes brahmanes y los guerreros?
Y la india ¡,no es el país de los intocables y de los inmirables: los parias?
Sin em bargo, también ella llegó al logro de s us aspiraciones. :\fas, ¿ cuál es
el estado actual de la India? ¿Xo es el
país donde se sufre más hambre y más
calamidades? ¿Xo es allí donde l¿s animales son considerados sagrad os, estando prohibido su sacrificio y consumo, m~entras los hombres y los niños
lan guidecen de miseria e inanición?
¿Xo es allí también donde los hombres
t emen dar muerte a un insecto, a un
reptil, a una gallina o a una cabra, y
no vacilan en cambio, -en matar a sus
semejantes? ¿No es el país donde el maharajá termina en la obesidad y el paria en el marasmo? ¿?\o se está viendo
en ello, claramente, las lacras de la
abundancia, así como las de la miseria, consecuentes de una organización

Armas

y

basada en ideologías nacidas de creencias y de concepciones metafísico-religiosas '? ¿ Y qué ha hecho esa religión
e_n fa.vor de \od~ ese pueblo sino debihUirlo y atbnuzarlo, en pretendido
provecho material de los Brahmanes y
maharajaes, sumiéndolo en la penuria
y· en la ignorancia? ¡,.No es la India
acaso el pais mús religioso y espiritualista del mundo?
¿, Y qué decimos de Zoroastro? ¿Xo
fué él quien propugnó la concepción del
Bien Y del )Ial, la lucha entre la luz
Y las tinieblas, entre el espiritu y la
materia? ¿. Y c¡tiién auguró que, al final
d e esa lucJ.a, triunfaría sin duda el
Bien sobre el :IIal, la luz sobre las tini eblas, el espíritu sobre la materia?
¿, Y qué ha sido más tarde del antiguo
pueblo iranio, después de haber dominado &lt;11 mundo? ¿,Xo sigue la lucha entablada con predominio del mal?
Y \·olviendo a la India, en pleno dontin_io de los brahmanes, ¿ no surgió
Sakia-)Iuni? ¿ Xo se dió cuenta éste de
las lacras de su época? ¿Xo abandonó
su pal~cio y s us comodidades, su hijo,
su mu¡er y sus padres y bajó al arroyo
Y recorrió el mundo para buscar la
verdad que no podía encontrar en su
palacio? Y después de tanto recorrer
ocho aiíos según sus devotos, sin sos~
pechar éstos de las múltiples etapas
q ue c?~stituyen la sabiduría n egativa
o posit1 va, ¿ no llegó a la cr eencia de
que la verdad que buscaba consistía
e~. que "vh-ir era sufrir", que ''la pas10n er a la causa del sufrimiento" v
que por ello, sólo la muerte el sacrificio de sí mismo, era el úni~o camino
para librarse de la pasión? Esa doctrina del Budha, el sabio, del solitario
Sakia, del sabio de la tribu de los Sakias, es una doctrina de sabiduría negativa, tan pesimista que ha llevado a
los budistas a una acción inhibitoria
de la cual es muy dificil liberarse.
La Yida para el budista es un enorme
peso que lo aplasta. Y es que, aunque
Budha significa sabio, y Sakia-:\Iuni
llegó a cierto grado de sabiduría, de
ello se desprende que la sabidüría tiene aspectos ncgati,·os en el desarrollo
de los pueblos y de los hombres. Sólo
la sabiduría positiva puede llevar los
pueblos a la felicidad, tanto en la tierra como en el ciclo.
La sabiduria de Buclha, así como la
de todos los sabios del pasado, laicos
o religiosos, no r ebasó la etapa analítica, ni siquiera la negativa. Y como
veremos más tarde, era necesario que
pasaran veinticinco siglos para que
)Iarti, el nuevo arquetipo del mundo
r ecogiera en todo el tiempo y en el es~
pacio las enseñanzas del pasado para
llegar a la sabid uría positiva y lograra
c!escubrir los cúnoncs necesarios para
libertar a su pueblo y para extender
sus enseiianzas a la humanidad a fin
de sah·arla dcfiniti ,·amente y llevarla
a la felicidad permanente.
De Jesús, que vino al mundo para
cnseiiarnos la igualdad y la fr aternidad entre los hombres p'or medio del
amor, se sabe su trágico destino: fué
crucificado y sus apóstoles perseguidos y martirizados, maltratados y quemados. Las naciones cristianas están
h oy en el apogeo de su poderío. Y sin
embargo,¿ dónde está ese bienestar humano propugnado por medio del
amor?, /,dónde la igualdad Y la fraternidad?, ¿.acaso la amenaza de la bomba atómica o la de hidrógeno puede,
a semejanza del poder de Jehova, conducir el mundo a su felicidad y no a
s u exterminio? ¿.Puede haber armonía,
paz y amor por medio d el miedo y de
la amen aza? ¿Pueden existir sin j~sticia y sin libertad de conciencia? ;\O
importa que los dogmáticos lo atribuyan a la falta de fé porque los escépticos piensan que sólo el conocimiento
de la verdad d ebe ser el molde de la
ética; d e la estética y de la religión, y
que la fé ti ene otra misión: la de conducir al hombre a la r ealización de

Letras + Pág. 2

sus grandes destinos, sin caídas ni tibiezas .
Y es que por el amor sólo y la prédica de la igualdad y de la fraternidad, que también son conceptos metafísicos, aún en labios sinceros, no pueden conducir a la felicidad humana si
previamente no se ha llegado a la verda&lt;!.)lor medio de la liberación mental
y de la sabiduría. Sólo ¡\farti lo ha
comprendido así y por eso dijo que
" los males de la libertad, con libertad
se curan". Y él, por el amor y la sabiduría, ha podido realizar la obra de
liberación de sn pueblo de todas las
tiranías fenecientes y nacientes; de la
anarquía entre los propios cubanos;
del odio existente entre las distintas
familias cubanas, por credos políticos
o religiosos, o por pigmentos de la
1,iel. Obra ésta, y no conceptos, que
sólo pueden lograr los arquetipos; los
genios que hayan comprendido su misión en la tierra y hayan dedicado su
tiem po a la realización de la misma
por medio de las fases positivas de la
s:1bíduría. a la que sólo se llega pasando por sus fases negath-as y neutras
'
para no tenerle mi edo al pueblo y
comprender que "los males de la democracia, con democracia se curan".
En la Edad l\Iedia, )Iahoma enarboló la bandera de la justicia para lograr
la unión d e su pueblo. Y los árabes
fueron los señores d e la tierra. Haroun-al-Raschid fué el califa más justo y sabio. Avicena, el m édico más
grande. Avcrroes, el más destacado filósofo. El Califato de Córdoba, el lumen de Europa. Bagdad, el numen de
Oriente. ¿ Y dónde están ahora las huestes del Profeta? Es que la justicia no.
puede existir sin el amor y la sabiduría. No puede hacerse justicia con el
alfanje y la imposición de la media luna. ;\O existe justicia en el exterminio
de los cristianos y de los judíos. Porque la justicia es, en definitiva, amor,
armonía, paz, que sólo se logran llegando a la verdad por la sabiduría.
De todos los arquetipos, sólo Ma.rtí
ha encontrado la armonía entre 1a justicia, la fuerza, el amor y la paz,. la
paz, después de ''la guerra necesaria y
justa", por medio de la sabiduría positiYa, que ilustre, enseñe, eduque al
pueblo que sólo sabiendo ejercer su
soberanía puede ser feliz. Porque Martí conoció la verdad para aplicarla a
la justicia y al bien. Xo la verdad de
Budha, sino la verdad humana, no la
justicia de )lahoma sino la justicia humana, no el Bien de Zoroastro, sino el
bien de la humanidad.
El único arquetipo oriental que insistió sobre la importancia ele la unión
de todos los hombres no importa su
cr edo religioso, es :\Iizrah-:\lohamedel Bab con su apóstol Baha-Ullah. No
en Yano el pueblo iranio de hoy empieza a liberarse de sus complejos y a
impone1·se, no sólo al rey y al parlamento, sino a los grandes imperios del
momento actual, unos fcnecientes y
otros- en pleno apogeo, estado que sólo
podrú conservar por medio de una
sabiduría positiYa que loconduzca a
la paz y a la armonía con el mundo: a
una convivencia por el amor y la justicia.
Los nueve arquetipos anteriormente
citados surgieron en el Oriente y dieron fundamento a distintas sectas religiosas.
Sólo ::\larti, el décimo arquetipo del
mundo, ha nacido en Occidente: a la
entrada del golfo mexicano, en la encrucijada del mundo moderno, en La
Habana: en el barrio d e San Isidro.
¿~o habrá coincidencia entre el lugar
d el nacimiento de )farti y el pesebre
en que naciera el Salvador? ¿Xo querrá
ello seiíalar el error en que el mundo
,•ive r especto del concepto de lo bueno y d e lo malo y que es más fácil encontrar un hombre en una cabaña que
en un palacio?

...

Pasa a la Pág. 7

Los Conceptos del Derecho Romano, a la Luz
de la Historia Social y Política de Roma
( Crónica de Conferencias)
Fué éste el tema general de las Conferencias sustentadas
por el Doctor W enceslao Roces, Catedrático Titular de la Universidad Nacional Autónoma de México. Invitado por nuestra
Escuela de Verano universitaria. El Doctor Roces dictó esta serie
de Conferencias, del lunes 23 al viernes 2 7 de agosto.
La primera Conferencia dcsarrolla&lt;la tu,·o como tema ''Las Relaciones
entre el Derecho y la Historia, la Jurisprudencia y la Historiografía". No
existen argumentos, como pudiera
aptll'eccr para establecer una contradicci&lt;'&gt;n polar entre ambas disciplinas,
sino c¡ue una y otra tienen s us raíces
en la Yicla social, de la c¡ue brotan todas las normas y todos los valores culturall&gt;s. que alimentan, entre otras, las
manifestaciones de lo histórico v lo
jurí1ii('o. El Derecho. es parte intcgranll- del acervo general de la cultura, t·minentcmcnte social. La Historia,
a s u \·ez, concebid a culturalmente,
puede &lt;'ifrarse en la definición certera
&lt;le Iluitzinga, SC'gún la cual, la Historia
es la r endició n ele cuentas que una
cultura se hace de su pasado.
La Historia d e Roma, sus ludias, el
palenque de su dinámica, alumbra y
fecunda los conceptos y las Instituciones. las normas d el Derecho Romano.
Si la expr esión peculiar de la cultura
griega fueron la filosofía, las bellas artes y las letras, el fruto cultural genuino de la sociedad romana debemos
buscarlo en la jurisprudencia de las
artes del gobierno. Grecia dió al mundo el pensador, el poeta y el artista;
Homa, &lt;•I jurista y el gobernante.
La integración de lo jurídico y lo
histórico, la visión histórica que el
Deret'ho a traYés de las vicisitudes de
la vida so e i al y política de Roma,
_c:,;......,.-=óf!,lfflttnttó et Doctor Roces- plasman las figuras estelares de la ciencia
jurídica romana: prestigios como Savigñi y ¡\loosem en Alemania, Pal Fe&lt;leric en Francia, Pietro Bomfanit en
Italia, Don Joaquín Costa y Don Eduardo Hinojosa entre los españoles.
La más profunda justificación en
las l 'niversidadcs modernas, es el enfoque de este Derecho, como Escuela
de formación histórica para los juristas. Las características de la Histori a
de Horna, por su larga duración, por
sus radicales cambios, n os permiten
ver de manera ejemplar, como las instituciones nacen, se desenvuelven , periclitan y fenecen; nad a hay, en la vida jurídica, p er enne e inmutable. En
est&lt;' sentido, nos brinda una lección
insuperable de m odestia y ponderación. pero también de ser en la capacidad creadora del hombre y en los
destinos de los pueblos un enorme influjo, ya que nos enseña a comprender
como el progreso jurídico es siempre
· el resultado de la lucha social.
Destaca el conferenciante, al final
de su primera disertación, las tres lineas fundamentales de d esarrollo de
la Historia moderna y su proyección
sobre los conceptos jurídicos: la línea

política inslil11cional; la línea cultural
Y, presidiéndolas y encuadrándolas,
como lo medular, la línea de las grandes transformaciones sociales: desde
la sociedad gentilicia, sin estado, a
través del estado Patricio y el p opulus Patricio-plebeyo, asentados sobre
la cultura de una sociedad esclavista,
para desembocar en la crisis de la esclavitud y de los albores del feudalismo, con la institución d e colonato en
el Bajo Imperio.
'
La segunda Co11ferencia del Doctor
\\'enceslao Roces giró en torno al te-

m a "Puntos, Sociedad, Estado, Derecho'·.
Expone el conferenciante los datos
característicos de la sociedad gentilicia, basada en la colectividad primitiva de los bienes y en los vínculos de la
sangre, estableciendo el paralelo entre
la gens romana y el genos griego. l:na
sociedad sin autoridad estatal, sin poder público, sin propiedad privada,
sin esclavitud, sin clases. :\Iantenida
en cohesión por la autoridad natural,
patriarcal del pater-familia. Señala las
s upervivencias del rcgimen gentilicio
e n el Derecho, la r eligión y el culto
de una época histórica posterior. Y
apunta la r eminiscencia poética de
aquel regimen protohistórico en el mito de la Edad de Oro, que, desde Hesíodo, Virgilio y Horacio, saltando por
sobre el renacimiento, llega hasta nuestro Ccn·antcs, quien lo r ecoge en la
maravillosa estampa del discurso de
Don Quijote a los cabre1·os.
La leyenda de la Edad de Oro es
uno de aquellos mitos etiológico!¡ que
analizara Micbuhr, que nos ayudan a
discernir las realidad es de lo histórico por entre las nieblas poéticas de lo
legendario. Muchas veces, cuando los
documentos, las piedras, y los testimonios históricos callan, habla el poeta,
con su voz profética o admonitoria.
Tras la Edad de Oro gentilicia viene como en el ciclo de Esíodo la Edad
de Hierro, edad de opresión, de luchas y de conflictos. La aplicación del
hierro a las armas y a las herramientas de trabajo pone en manos del quirite, d el herrero latino, el instrumento
de la nueva sociedad, del patriciado.
El desarrollo de la agricultura en profundidad trae como secuela el germen
ele la gran propiedad latifundista y la
aglomeración de las grandes masas escla,·as, alimentadas por la conquista.
Como en Grecia los upstidads, los
gcomoros y los demiurgos (la nobleza
ociosa, e~ trabajador de la tierra y el
artesano), surgen en Homa, al desintegra rse la sociedad gentilicia, las dos
clases contrapuestas: el patriciado y
la plebe..
De los poderes soberanos el patcrfamilias hereda la sociedad romana el
concepto de la propiedad qui itaria,
concepto señorial, reacio a toda suertr de limitaciones, el prototipo de la
propiedad monopolista y absorbente.
Van dibujándose, gradualmente, los
cinco principios básicos del Derecho
Homano: la libre personalidad (con su
lado sombrío, negación o reverso de
ello la esclavitud ); Ja familia agnativa,
en que los familiares son, en rigor,
súbditos del soberano pater-familias;
la propiedad privada, soberanía del
quirite sobre las cosas (con su antítesis, los hombres convertidos en cosas
los esclavos) ; la libertad de contrata~
ción y, por último la libertad hereditaria, con este car acterístico : el testamento.
En su ter cera disertación, bajo la
rúbrica de "La rebelión de los quirit es", ofrece el conferenciante una breve síntesis de la lucha multicelular de
los plebeyos contra los patricios, en la
que señala la médula social y el motor
de la dinámica histórica y jurídica

Armas

y

que domina toda la primera parte de
la evolución de Roma.
El concepto de clase, su misma p alabra, y la terminología de la lucha de
clases, los alumbra, sin ambages, la
historia de Roma.
Ya los primeros testimonios históricos nos dicen que la Constitución centurial de Servio Tulio se basaba en la
cli\'isiún de la sociedad romana en cinco chtses, al ex tremo de las cuales, por
abajo, aparecían, ya con este nombre.
los "proletarios", quienes no podían
ofrecer a la colectividad mas riqueza
que su prole, los hijos.
Las dos grandes puertas motrices de
la historia de Roma, expone el Dr. noces, S&lt;2_n las luc has por ia grcsn o la
plebe, que conducen, con la victoria
de los plebeyos, a la crisis y al derrumbamiento del Estado patrie y
a la evolución de los privilegios del
patr iciado, transforma ndo substancialmente los conceptos básicos del Derec ho Romano, y las rebeli ones de los
esclavos. Aquellas luchas dan a la historia de Roma las figuras egregias de
los Gracos; éstas brindan al mundo,
como un ejemplo, la figura de Espartaco, el campeón de l a liberación del
esclavista.
Examina el conferenciante las di\'ersas teorí as de los orígenes de la división de la sociedad romana en las
dos grandes clases, exponiendo su croterio de que un o de los factores fundamentales que contribuyeron a ella,
con la consiguiente sugestión de las
poblaciones vencidas a una condición
inferior. Asistimos, nos dice, como
por primera vez en la historia del Occidente, al enfrentamiento de las dos
grandes fuerzas: la minoría de la opresión, con el Estado como instrumento
y baluarte, y la mayoría· de los oprimidos, asistida por la razón del progreso
histórico, la fuerza ele su número y el
heroísmo de sus luchas.
Esboza a continuación las etapas
mas salientes en la lucha de la plebe
contra el patriciado y los objetivos de
esta lucha: la equiparación ele derechos civiles y politicos de los plebeyos
con respecto a los patricios.
Destaca como una de las grandes
reivindicaciones de las plebes el logro
de la primera legislatura escri ta de
Homa, las leyes de las XII con las que
triunfa el princ ipio de la seguridad
jurídica, descartándose la arbitrariedad en la administración de justicia.
basada en un Derecho Consuetudinario y en normas misteriosas, conocidas y controladas solamente por los
patricios.
Hace hincapié en otra de las grandes aspiraciones victoriosas de la plebe: en el principio de apelación al
pueblo, para los casos de pena capital ,
antecedente hi stórico remoto del 1110pcrno Derecho de Amparo.
Las famosas secesiones de la plebe,
. como medio de presionar a los gobernantes para el logro de sus legitimas
aspiraciones, podrían ser comparadas,
dice el co nferen ciante, con las preservas a las huelgas modernas. Por otra
parte, el Estado r ecurre, ya en aquella
remota época, al arma ideológica de la
propaganda, para tratar de reducir a
los rebeldes, como, lo revela el conocido apólogo de :llcnenio Agripa sobre
" los nimbos y el estómago", símbolo
de la pretendida conciliación o unidad orgánica ele intereses, que Tito
Livio recoge con sus Décadas de la
Historia de Roma.
Cno de los instrumentos políticos
m~ís recios y de más profundo alcance
político forjado por las luchas de la
plebe contra el patriciado fué d el Tribunado del Pueblo, que habrú de ser,
andando el tiempo, cauce y piataforma para la lucha y la revolución agraria, al llegar el último siglo de la República.
Tratando de contrarrestar las causas fundamentales de las victorias su-

Letras + Pág. 3

cesivas del triunfo final de los oprimidos contra los privilegios de la clase
patricia, el conferenciante señala entre otras, las siguientes razones: la
un idad y la cohesión de la plebe, su
certera dirección, la necesidad de integrar la sangre y las energías de los
plebeyos en la política de expansión
de Roma, la dirección de l¡¡s leyes del
desarrollo histórico, y por último las
divisiones y contradiccioRes internas
('11 el seno del patriciado, y apunta,
para ·terminar, algunos de los aspectos
fund amentales en los que esta gran lucha social, mantenida a lo largo de
siete siglos, deja su huella en la cultura c!e las instituciones jurídicas.
"La lucha por tierra", fué el tema
desarrollado por el Dr. Roces en su
cuarta conferencia. Expuso en ella,
después de integrarse la plebe en el
nuevo Estado.patricio-plebeyo, fué formándose paulatinamente una nueva
aristocracia, con elementos de las dos
clases sociales. En una fase anterior.
nos encon tramos, en la clase alta, con
dos sectores claramente deslindados:
la oligarquía de terratenientes de los
senadores y lá aristocracia financiei:a
de los caballeros.
El campesino libre había sido despojado ele sus tierras, absorbidas por
la minoría de latifundistas. La afluencia de masas inmensas de esclavos ponían en grave peligro el Estado Romano.
El problema de la tierra había sido
desde siempre el eje económico d e la
historia de Roma. Pero, al acercarse
la crisis de la República, el problema
agrai'io se convirtió en un problema
de vida o muerte.
Las figuras que representan la rebelión de los intereses de los humildes
y de la patria contra la oli garquía terrateniente, en los años 133 a 122 a.c.,
son dos famosos tribunos de la plebe,
los hermanos Tiberio y Cayo Sempronio Graco emparentados con la alta
nobleza de Roma, pero se abrazan generosamente ala causa del pueblo. El
conferenciante traza la interesante
semblanza de estos dirigentes d e la
revoluci ón agraria, que, aunque momentáneamente derrotados, pusieron
muy alta la bandera de la justicia social y han quedado perennemente en
la historia como símbolo de las luchas
populares.
Analiza breYcmcntc el Dr. Roces
las causas históricas, económicas, sociales y políticas, que determinaron
la derrota de los Gracos, cuya causa
habrían de continuar más tarde, bajo
nuevas condiciones los ''populares del
partido de Mario"'.
El régimen jurídico de la sociedad
territori al romana salió, por el momento, indemne de los embates d e este moYimiento social, pero ya entonces se pusieron los jalones que, a la
vuelta de tres siglos, habrían de traducirse en importante limitaciones sociales al dogma tradicional del dominio quiritario.
La última de las conferencias de este c ic lo fu é dedicada a exponer, bajo
el titulo d e 'Tna gran batalla por la
libertad", el triunfo del principio de
la responsabilidad patrimonial en el
cumplimiento de las o bligaciones civiles, en Derecho Romano.
El punto histórico de partida de la
responsabilidad del deudor, lo mismo
en H.oma que en otros pueblos antiguos, fué el régimen expiatorio, que
con,·crtia al deudor, potencialmente,
en rehén de su acreedor, permitiendo
a éste, en el caso de incumplimiento,
darle la muerte o reducirlo a esclavitud. Este s istema ancestral encuentra
su reminiscencia dramática en la obra
de Shakespeare "El Mercader de Venecia", y sigue flotando vagamente en
muchos episodios de las novelas de

Pasa a la Pág. 8

�FRANCISCO CERVANTES SALAZAR Y SU OBRA
MEXICO EN 1544
De Don Hernando Cortés al regiomontano Alfonso Reyes,
la "Muy Noble y Leal Ciudad de México", ha merecido el en•
carecimiento de los hombres de letras.
En una obra acytologada por el atildado escritor mexicano
Don Artemio de Valle Arizpe, podemos leer con deleite las descripciones de la ciudad antigua gobernada por Moctezuma el
Doliente, las noticias de la ciudad restaurada, y, por último, la
sede de la Nueva España, creciente dentro del mundo urbano de
la traza, mandada hacer por el propio Conquistador.
:--.ucstra ciudad, a veces, ha recibido
de los bardos, excelentes y acendradas
declaraciones de amor:

L'n cielo, 11n cielo, un cielo ...
Sólo en un cielo puedo
escribi1· el romance de 11_1 amor
junto al mio:
;las demás superficies no me siruen!
En el aludido libro de Valle Arizpe,
desfilan las crónicas de los escritores
que, a lo largo de cinco siglos, trazan
en di versos estilos la efigie de la ciudad que fué el teatro del choque y la
fusión de dos civilizaciones. Ahí Diego Durán, Diaz del Castillo, Cortés. El
Conquistador Anónimo, Sahagún, :\Iotolinia, Cervantes Salazar, Suárez de
Peralta, Alonso Ponce, :\lendieta, Ojea,
Torquemacla, Gaje, Sariñana, Vctancourt, San Vicente, Clavijero, Sedano,
Humboldt, Orozco y Berra, García
kazbalceta, Ramírez de Aparicio, Rivera Cambas, Marroquí, García Cubas,
González Obregón, Romero de Terreros, Alfonso Hcyes, el nuestro, Genaro
Estrada, ~1anuel Toussaint, para ofrecer la nómina completa ele cronistas.
t'n humanista español, nacido en
Toledo a principios del siglo XVI, y
ya en la madurez de su vida Profesor
de Hetórica en la neonata Academia
:\lexicana y posteriormente Real y
Pontificia l"niversidacl de México, empeñó sus días docentes a describirnos
con vivos colores y sabrosas razones
la sede novohispana.
A Don Joaquín García lcazbalceta,
maestro de toda erudición mexicana,
debemos la depuración y el esclarecimiento de la vicia y la obra de este
cronista veraz, que nos ofrece la visión orgánica más perfecta ele la ciudad recién nacida.
Debió de haber nacido en Toledo,
hacia 1515; y si en edad escolar no
fué discípulo de Vives, fuélo indudable1¡1entc del sabio y piadoso Alejo de
Yenegas, quien se refiere a Francisco
Cervantes Salazar, del que hablamos
concretamente, como aventajado y diserto hablante de la lengua latina.
Como a los hombres de su época, la
extensión de los dominios españoles
aviYó su afún it_inerantc. Pasó a Flandes en compañía del Licenciado Girón
y se restituyó a su patria con el importante empleo de secretario latino
del Cardenal D. Fray García de Loaysa, :\laestro General de la Orden de
Santo Domingo.
Al promediar el siglo era nuestro
autor catedrático ele Retórica en la
Cnivcrsidad de Osuna, dato mencionado por el cronista en sus propios Diálogos, aunque no -en la Complutense,
como Jo noticia Beristáin. Sí residió
en Alcalá, pues que allí hizo imprimir
sus obras castellanas.
Se trata de un torno en 4o. dado a
luz por Juan de Brócar, hijo del célebre Arnaldo Guillén de Brócer, impresor de la Poliglota, aparecida en el
mundo del Renacimiento merced a los
afanes del ilustre frailecico aguileño
Francisco Ximénez de Cisneros.
El libro no es de grande extensión,
ni le pertenece sino en parte. Interpretando la ficha bibliográfica podemos
decir que es una glosa y traducción de
un Diálogo de la Dignidad del Hom-

bre, comenzado por el :\le. Oliva y terminado por nuestro autor. l,;na segunda parte contiene el Apólogo de la
Ociocidad y el Trabajo, intitulada Labricio Portwulo, debido al numen del
Protonotario Don Luis :\Iexia, glosado
y moralizado por Cervantes Salazar.
La tercera es la Introducción y Camino para la Sabiduria, compuesta en latín por el excelente varón Vives y
vuelta al castellano y adicionada profusamente por nuestro biografiado.
El primer apartado está dedicado a
Hernando Cortés; el segundo a D. Juan
:'.iartinez Silicco, Arzobispo de Toledo,
y el tercero a D1ia. :\!aria, Infanta de
España, hija de Carlos Y, después Emperatriz de Alemania y Reina ele Hungría.
Tal es lo que podríamos llamar la
producción europea de Cervantes Salazar.
Está descartada la posibilidad de
que el cronista toledano pasó a Indias
a incitación de Cortés, pues éste murió en 1547, y el viaje de Cervantes
Salazar, realizado hacia 1550 ó 51, no
tiene motivación conocida, sino la del
constante trasiego de ingenios y hombres de armas a las tierras recientemente incorporadas a la Corona espafiola.
Por un pasaje de los Diálogos, que
más adelante comentaremos, se sabe
que el nuevo pasajero se dedicó a ganar la pitanza enseñando gramática
latina en una escuela particular. :Más
adelante profesaría Retórica en el Estudio mexicano erigido a instancia ele
varones sabios y prudentísimos.
Tomando en la cuenta la estrecha
vinculación que en la obra literaria de
Francisco Cervantes Salazar tiene la
Cnivcrsidad de :\léxico con su autor,
precisa en esta disertación tratar los
antecedentes y estructura de nuestra
máxima Casa de Estudios.
:--.o es la Real Cniversidad de :\léxico la más antigua del Xuevo :\lundo,
ya que la precedió, por lo menos en
la data de su documento constitutivo
como silulium genera/e pontificio. la
de Santo Domingo; y aparece también
anterior, en la cédula real que la creó,
la de San '.\larcos de Lima, aunque ésta
no llegó a abrir sus puertas sino muchos años después de que había comenzado a alborear la nuestra.
En el nacimiento de nuestra cultura
universitaria tuvo buena parte un fraile francisco, don Fray Juan de Zumárraga; un Yirrey, Don Antonio de :\iendoza y el Ayuntamiento de la Ciudad
de :\léxico.
La cédula real que funda el Estudio
mexicano está dada en Toro a 21 de
septiembre de 1550, por el Príncipe
Don Felipe; y el 5 de junio del 53,
abrió la Cniversidad sus puertas a los
estudiantes, dando su primera lección
en el Curso de Vísperas de Teología el
dominico Fray Pedro de la Peña, en
presencia del Yirrey Don Luis de Yelasco, siendo rector interino Don Antonio Rodríguez de Quesada.
En estos mismos días se inicia también la profesión de otras Enseñanzas:
la de Canónes, a cargo del licenciado
Pedro :\!orones; la de Decreto, bajo la
dirección del Doctor Bartolomé de
:\Ielgarejo; la de Latinidad o Gramática, bajo la docencia del Bachiller

Blas de Bustamantc; la de Jnstituta,
con el Licenciado Bartolomé Frias y
la de Artes, encomendada al canónigo
J uan García.
l'n~poco más tarde, dos catedníticos
darán lustre inacabable al naciente
Estudio: Fray Alonso de la Veracruz,
Profesor ele Escrilura y más tarde de
Teología Escolástica y nuestro Cervantes Salazar, primero discípulo y
posteriormente maestro retórico.
::'\'ucstra Institución universitaria
virreinal arranca del derecho universitario español, arranca de las Siete
Partidas. :\lás singularmente, del Título 31 de la Partida Segunda, dedicada
a tratar "De los estudios en qe aprendcn los saberes, e de los maestros e de
los escolares". En esta dodificación
se sc1iala que el Estudio General, ulteriormente l'niversidad, debe ser fundado por mandato del Papa, o del Emperador o del Rey. Así que, la lJniversidad peninsular y la americana nacieron al amparo de la autoridad imperi al, primero; ele la real, después.
Los Estatutos o Constituciones que
la rigiernn desde su fundación fueron
rcdactados por el Virrey y la Audiencia, modificantio un tanto la letra salamantina. Posteriormente se dotó a
la Cniversidad, a lo largo de los siglos, de codificaciones adecuadas.
Bajo esta advocación jurídica, la vida universitaria mexicana cumple la
labor de su tiempo al finalizar el siglo
XVI. A las cátedras candeales ya elescritas sumariamente, han de añadirse
la de :\ledicina, en 1582, con D. Juan
de la Fuente como titular; la de Visperas, en 1595, ele D. Juan de Plasccncia y en la próxima centuria la de Cirugía.
La proYisión de las cátedras era
tcmporal o perpetua; la primera por
cuatro afios y la segunda de por vida.
Se obtenían por oposición. Para discernirlas intcn·enían los escolares votando individualmente y por Cursos _
aprobados en la Cniversidad.
Los emolumentos docentes abarcaban de cien a setecientos pesos al año.
La Facultad de Artes era la inicial para las demás Facultades. Las lecciones
se profesaban de las siete a las once y
de las dos a las seis. El jueves era día
de asueto, si no habia habido otro en
la semana. Se contaban diversos períodos de vacaciones: del 8 de septiembre al 18 de octubre; del primer
dia de Pascua de Xavidad a la Epifanía, 6 de enero.
Se celebraban todas las fiestas religiosas de trascendencia, con lo que al
final había que ''pedir dispensa para
que &lt;'On Jo visto se pague el curso",
µorque no se podía solventar el curriculo de la asignatura.
Los estudiantes organizaban mascaradas, cabalgatas y el otorgamiento
del grado de doctor implicaba un vejamen y un desfile burlesco. Eran, por
descontado, muy aficionados a los toros.
Confería la Cniversidad los grados
de bachiller y licenciado. por las Facultades de Leyes, Cánones y ~ledicina; :\Iaestro para las Artes y Teología,
"la llamada reina de las Ciencias"
-que dirían en España- , y doctor
para todas, excepto para la de Artes,
que era puente que conducía a las
otras.
La recepción del grado de maestro
o de doctor revestía alta solemnidad
y era gravosa por las propinas que había que otorgar. Costaba la licencia-

Armas y Letras + Pág. 4

tura unos quinientos pesos, y bastante
mils la de doctor.
Para celebrar esta distinción académica se organizaba la víspera un pa~co lucidísimo; y el día recepcional,
ostentando los miembros del Claustro
sus pompas insignias, se hacía nuevamente la caminata de la sede uni\'ersitaria a la Catedral, participando el
Rector, el Maestrescuela, el candidato,
el Virrey Y las Autoridades coloniales.
En la iglesia, en la nave del Evangelio, se erigía un tablado con sillas para
el Claustro, Y en una mesa las insignias doctorales de espada y espuela
para los seglares y anillo y libro para
los ecfesiásticos, Y una pcquclia cátcdra donde tomaba asiento el candidato y a su vera. el paraninfo.
Concluido el oficio religioso, el doctorado acudía a las preguntas del :\Iaestrescuela, a las del Rector y a las de
dos de los doctores presentes.
Acto seguido, venia el vejamen llevado con gracia y donaire. Solicitado
Y obtenido el grado, el padrino procedía a imponerle, ciñéndole la espada
Y calzándole las espuelas como caballero, Y el anillo y el libro siendo eclesiástico, y terminando por darle el
ósculo.
Ante la dignidad maestrescolar prestaba el nuevo doctor juramento de fe
para recibir la borla.
A la postre venían los parabienes: el
besamanos del Señor Virrey y los abrazos de los colegas y el retiro de cada
quien a su casa en el orden procesional que se había observado a la veniela.
El traje de los doctores era talar y
en la museta y en la borla llevaban
los colores de su l'acultad, usánáosc
el blanco para la Teología, el azul para la Filosofía, el rojo para los legistas, el verde para los canonistas, el
amarillo para los médicos.
La Cniversidad :\fexicana, de naturaleza humanística, fué obra de su
tiempo. Consecuentemente, no puede
demandarse de ella una capacidad
científica que sólo hasta el siglo XVIII
comenzaron a desenvolver colegios e
instituciones de cierto tipo, como la
Real Escuela de Minas, o las sociedades económicas de 'Amigos del País"
o los jardines botánicos fundados la
misma centuria.
Se prodigaba así una cultura similar a la de las seculares universidades
europeas de París, Bolonia, Oxford y
Salerno; Y durante tres siglos fué el
centro más distinguido de la vida intelectual de :\iéxic?, _el meridiano de
la cultura huma~1s_hca, el hont_anar
d?nde abr~baron av1damente
rngenios colomales de tres centurias.
En 222 años de vida habían salido
de sus aulas 29,882 bachilleres, y 1,162
doctores y maestros. :\fuchos de ellos
pasaron después a señorear solios altísimos, pues no pocos fueron obispos.
oidores y hasta miembros del Consejo
de Indias.
Cervantes de Salazar describió limpia y sabrosamente una época de la
vida universitaria de mi Patria en el
primer siglo de la Colonia.

!os

Pero antes deberemos de decir que,
ganado por el ansía de saber, graduóse de Licenciado y Maestro en Artes
en 1533, y de Bachiller en Cánones en
el siguiente de 1554, año en que publicó, en la imprenta del italiano Juan
Pablos, los Diálogos de Vives, comen-lados y adicionados. por él, con otros
siete originales, de los que sólo los

tres últimos, según op111rnn de lcazbalceta, fueron escritos en la capital
de la Xueva España.
En 1555 obtuvo la dignidad sacerdotal y poco después se doctoró en
Teología. Fué Cronista de la muy :--.oble y Leal Ciudad de :\léxico en 1560;
Canónigo de la Catedral desde 1563;
Rector ele la l'n iversidad en dos ocasiones (1567-(i8 y 1573-74). Se le ha
dacio el nombre de nuestro humanismo docente. El 18 de noviembre de
1575 se habla ya de su muerte.
El aspecto litcrariodoccnte de Francisco Cervantes Salazar que nos interesa juzgar aquí radica en su obra descripti\·a del :\léxico naciente, intitulada .!té.rico en 1554.
Los origen('S habrá que scndcrearlos
un siglo atrás. El renacimiento de las
letras en las postrimerías de la centuria décimoquinta, trajo consigo la necesidad de depurar la le-ngua deJ Lacio, búrbaramente corrompida duranle el :\lcdievo. Las lenguas modernas.
no bien estables todavía, eran miradas
con desprecio por los sabios, quienes
consideraban el latín como el medio
universal y exclusivo de comunicación entre ellos.
En el ámbito de los colegios, se prohibía severamente que se hablase otra
lengua; y de entre los mismos discípulos nombraban los profesores espías que denunciaran a los que se
atreviesen a usar los idiomas vulgares,
extremándose esta medida hasta el
trato intimo del hogar doméstico.
Surge así la demanda de acomodar
el latín al lenguaje familiar, donde a
cada paso se t ropezaba con la falta de
\'OCCS para expresar objetos nUC\'0S y
a&lt;-tividadcs desconocidas a la antiguedad.
Con el propósito ele suplir esa falla
y evitar que los estudiantes, contagiados de los términos bárbaros que encenagaban los libros didácticos, continuasen empicando e inventando frases intolerables, surgió la idea de redactar Diálogos, a guisa de Manuales
de Conuersación, en que los autores
procuraban introducir locuciones clá!&gt;icas, y a falta de ellas los completaban, como mejor podían, con otras
ajustadas por lo menos a las reglas
idiomáticas.
Los más eruditos acudían al griego,
para auxiliarse en esa tarea imposible
de infundir vida a una lengua muerta,
y acomodarla a nuevos tiempos y costumbres.
Por su propia índole los Diálogos
debían referirse a escenas de la vida
corriente; y estos preciosos documentos se han encargado de darnos a conocer los métodos de enseñanza, las
pecularidades ele aquellos colegiales y
la existencia de la época.
La forma dialogal en la Literatura.
inaugurada por Pedro Schade en su
Mosell11n11s tuvo un excelente representante en Luis Vh·cs, cuyos cortesanos Diálogos ganaron pronto justa celebridad.
La obra de Vi\'CS se enseñoreó en
las escuelas españolas, habiendo sido
pronto trasplantada en el medio universitario mexicano para provechosos
fines docentes.
Cervantes Salazar añadió tres Diálogos que tocan a ~léxico, Academia
.l!e:r:icana, Ciuilas Mexic11s interior,
.Uexicus exterius, que han venido a ser
inestimables do e u me n tos históricos,
por contenerse en ellos la descripción
de la Cniversidad recién fundada, la

de nuestra naciente capital espafiola
y la de una parte de sus alrededores,
tal como se hallaba todo en 1554.
El galano Profesor de Retórica dijo
en su C1·ónica de las Indias que había
escrito esa parte de su obra por parecerle ser razón "que pues yo era morador de esta insigne ciudad y catedrático ele su Cni\'ersidad, supiesen
de mi antes que de otro la grandeza y
majestad suya."
Escribió también Cen-antcs Salazar
la relación de las exequias hechas en
:\léxico al Emperador Carlos V - impreso en 1560- y un comentario a la
jura de Felipe II.
Existen de él unas epístolas laudatorias en el \'ergel de Sanidad o banquete de caballeros y orden de uiuir,
del Doctor Luis Lobera de Avila, impreso en Alcalá en 1542; en el .frie
Triph&lt;ma, de Fray Juan Bermudo, en
la IJiulectica Resol11tio, de Fray Alonso ele la Veracruz, impreso en :\féxico
en 1554; en el Speculum Conjugiorum,
del mismo autor, que sale de las prensas en 1556; en la Opera :\ledicinalia,
de Francisco Bravo, de 1570, y una
epístola latina en la XoJicia crítica de
uarios lib1·os curiosos, 1778. Dejó inédita una Crónica de .\'ueua España,
publicada después, en parte, al cuidado del sabio bibliófilo mexicano Don
Francisco del Paso y Troncoso.
La versión castellana de los tres
Di:ílogos latinos que Francisco Cervantes ele Salazar escribió e imprimió,
fué hecha por Don Joaquín García
Icazbalceta en 1875, en limpia y castiza prosa, bajo el rubro de Mé:rico en
1.554.
El traslado del erudito mexicano
aparece cu la Biblioteca de Autores
.llexicanos, de Victoriano Agueros, y
contiene, aparte del texto coloq~úal,
una introducción al lector por Alfonso
(iómcz Alfaro, discípulo del retórico y
cronista, una prelusión del impresor
Juan Pablos, de Brescia, y jugosas notas a los tres Diálogos.
El Diálogo primero, destinado a describir la vida de la nueva l:niversidacl
tiene un alto interés histórico. Durante ese lapso profesaban maestros tan
acreditados como Bustamante, García,
Fray Alonso de la Veracruz, :\!orones,
Arévalo Sedeño, Frias y Xcgrete.
Dos interlocutores ideales alternan
sabrosos parlamentos: :\fesa y Gutiérrez.
:\IESA:-Alégrome en verdad de tu
venida a esta tierra, pues como sé que
conoces muchos colegios en España, y
según en tu viaje mismo lo manifiestas, eres amigo de \'er cosas nuevas. al
mostrarte lo que no has visto, aprenderé lo que deseo saber.
GCTIERREZ:- ;'l,ada es tan natural al
hombre, y así Jo dice Aristóteles, como sentir una inclinación innata e
irresistible a adquirir la sabiduría,
que por abarcar tantas y tan elevadas
materias, nos encanta en su variedad.
En ésta se complace igualmente la naturaleza, produciendo sin cesar cosas
tan diversas, y por lo mismo, tan gratas a los hombres. Y como la verdad
atrae y detiene la vista, así el ánimo se
fija en lo que percibe por primera yez,
fastidiándole infaliblemente la repetición de lo que ya conoce. Dígote todo
esto para que entiendas, que no la codicia, como en muchos sucede, sino el
deseo de ver cosas nuevas, es lo que
me ha hecho atravesar con tanto peligro el inmenso Océano.
MESA :-A cada uno arrastra su incli-

nación. Y como tú te dejas llevar de
ésa, asi otros ceden a otras; pero en
Yerdad que prefiero la tuya.
GCTIEHREZ:-Así sucede. Pero sirvete informarme de lo que no he querido preguntar a ningún otro: ¿qué
edificio es ése, con tantas y tan grandes ventanas arriba y abajo, que por
un lado da a la plaza, y por el frente
a la calle pública, en el cual entran los
jóvenes, ya de dos en dos, ya como si
fueran acompañando a un maestro
por honrarle, y llevan capas largas y
bonetes cuadrados metidos hasta las
orejas?
:\IESA :- Es la Cniversidad, donde
se educa la juventud: los que entran
son los alumnos, amantes de :\finerva
y de las ~1usas.
GCTIERHEZ :- En tierra donde la
codicia impera, ¿, queda acaso algún
Jugar para la sabiduría?
:\lESA:--\'enció la que vale y puede
más.
Gl:TIERREZ:- Si; en aquéllos que
estiman las cosas en lo que realmente
valen, y no loman las viles por preciosas, ni al contrario.
:\fESA :- Pues a éstos que así juzgan,
los venció y dominó antes la sabiduría; que a no ser así, ele todo formarán
juicio errado.
GUTIERREZ:-Hazón tienes. Pero
ruégote que entremos juntos. Ancho
es, por cierto, el zaguán, y muy espaciosos los corredores de abajo.
:\IESA :-Iguales son los de arriba.
GCTIERREZ:- Para el número y
concurrencia de estudiantes tiene bastante amplitud el patio; y por este lado izquierdo hay espacio sobrado para cuadrar el edificio, igualando el lado derecho. Pero dime lo que importa más, y que realmente ennoblece a
una Cniversidad, ¿qué tales profesores tiene?
:\!ESA :- Excelentes.
Gt;TIERREZ:- Por supuesto que no
pregunto de su honradez, sino de su
instrucción y práctica en la enseñanza.
:\!ESA:-- Son empeñosos, y vcrsadísimos en todas ciencias. Y hasta te diré. nada vulgares, y como hay pocos
en España.
GCTIERREZ:- ¿,Y a quien se debe
tan grande obra?
:\lESA :-Al Emperador, bajo cuyos
auspicios y gobierno se han hecho en
todo el orbe cosas tan insignes.
GL"TIERHEZ:- ¿,Cuáles son sus inmunidades y privilegios?
:\fESA:- :\fuchos y grandes; conformes en todo a los de Salamanca.
GCTIERREZ:- :\Iereccn muchos más
y mayores, si posible fuera, así los que
enseñan tan lejos ele su patria, como
los que estudian cnmedio de los placeres y de la opulencia de sus familiares.
· ~IESA :- Antes bien debieras haber
dicho, que a unos y otros debe honrarse por haber de ser los primeros
que con la luz de la sabiduría disipan
las tinieblas de la ignorancia que oscurecían este Nuevo Mundo, y de tal
modo confirmen a los indios en la fe
y culto de Dios, que se trasmita cada
vez con mayor pureza a la posteridad.
GUTIERREZ:-Juzgas tan acertadamente, que no hay más que añadir.
Pero dime lo que tanto ansio saber:
¿qué emolumentos gozan, cuánto tiempo enseñan, y quiénes son estos celosos maestros de la juventud?
:\IESA:-No a todos se da el mismo
sueldo; a unos doscientos; a otros
trescientos pesos de oro al año, según

Armas y Letras + Pág. 5

la importancia de la facultad y la
ciencia del profesor. Sin embargo,
considerando en Jo general el esmero
con que ensefian, y la carestía de la
tierra, es bajísima ele t'odos modos la
asignación. Porque sólo la propia experiencia podrá hacer ercer, que lo
que en España compras con cualquier
moneda de cobre, aquí no hallas quién
le Jo venda, no digo por el duplo, pero
ni aun por el triple de plata.
GlJTIERREZ:---'Bicn lo creo, porque
a mi pesar lo he experimentado: lo
más ordinario y común no se consigue
sino con plata; y no hay moneda de
vellón como en España, y la que allú
es pieza de plata. aquí es de oro.
:\IESA :- Convendría, por Jo mismo,
que a los catedráticos se diese un sueldo tal que sólo se ocupasen en lo que
tienen a su cargo, sin distraerse para
nada en otras cosas, y que les bastara
para sustentar medianamente sus per&lt;Sonas y familiares. Resultaría de esto
lo que es preciso que suceda en cualquier escuela bien organizada: que
habría mayor concurso de sabios, y
estudiarían con más ardor los jóvenes
que algún día han de llegar a ser maestros.
GCTIERHEZ :- Aumentará los honorarios el Emperador luego sea de
ello informado; y si, como se dice, las
dignidades eclesiásticas y demás empleos se han de reservar para los que
habiendo dado pruebas de su erudición sean considerados más dignos,
esto infundirá grande ánimo a los escolares para proseguir incansables en
sus estudios.
:\IESA :-Hay muchas esperanzas de
que así se hará. :\fas ahora, para que
sepas lo demás que pregunta..s, debo
decirte que los días no feriados hay
continuas lecciones y explicaciones de
autores, de las siete a las once de la
mañana, y de dos a seis de la tarde.
Algunos profesores dan cátedra dos
veces al día, y los demás una sola.
GlJTlERREZ:-Lo mismo es en Salamanca.
~1ESA :- De las ciencias concernientes al lenguaje y al raciocinio, que
guían a las demás, hay tres sobresalientes Profesores.
GUTIERHEZ :-Dime quiénes son y
a qué horas enseüan.
:\fESA :-El que ves paseando por
aquella aula de abajo, tan llena de discípulos, es el maestro Bustamante, que
de ocho a nueve de la mañana, y por
la tarde de dos a tres, enseña con tanto empeño como inteligencia la gramiltica, de que es primer profesor. Explica con cuidado los autores, desata
las dificultades, y señala con bastante
inteligencia las bellezas. N'o es poco
versado en Dialéctica y Filosofía, en
las cuales es maestro: y como hace
"ein ti séis años que se emplea sin descanso en la enseñanza de la juventud
mexicana apenas hay en el día predicador o catedrático que no haya sido
discípulo suyo.
GlJTIEHREZ:-¡Cuán larga será su
descendencia!, si quien forma el ánimo no merece menos el nombre de padre, que quien ha dado la existencia.
MESA :-Ciertamente muy dilatada.
A todos enseñó con gran brevedad y
encaminó con buen éxito por la senda
del saber, en cuanto permitió el ingenio de cada uno. Pero subamos, que
allá arriba están las demás cátedras.
La que se ve a la derecha está destinada a la lección de. Sagrada Teología, y

Pasa a la Pág. 6

�Literatura .. • •
Viene de la Pág. 5
en ella. de dos a tres, el :\laestro Cervantes ('nseña Retórica a los aficionados a la elocuencia, que vienen a oírle, y a los estudiantes de las demás facultades. para que realce el mérito de
todas.
GCTIERREZ :-Este Cervantes. si
no me engaño, es el que también fué
catedr:itico de Retórica en la Cniversidad 4'e Osuna.
MESA :-El mismo. En aquella esquina, pasada la ·magnífica clase en
(¡ne se lee Derecho Civil y Canónico,
liay dos salas bastante amplias. En la
primera. el presbítero y ~laestro en
Artes Juan García, enseña dos veces
al día la Dialéctica, y con mucho empeño y no menor provecho. Es persona digna de aprecio por su probidad
y literatura.
GCTlEHREZ:-¡Dios mío! ¡Con qué
gritos y con qué manoteo disputa
aquel estudiante gordo con el otro flaco! 11ira cómo le hostiga y acosa!
:\IESA :-Lo mismo hace el otro, y
se defi&lt;•nde vigorosamente: sin embargo, según advierto, ambos disputan
por una bagatela, aunque al parecer se.
trata de cosa muy grave.
GUTIERREZ :-¿A quién van a oír
tántos frailes agustinos que junto con
algunos clérigos entran a la cátedra de
Teología•?
:MESA:- A Fray Alonzo de la Veracruz, el más eminente :Maestro en Artes y Teología que haya en esta tierra,
y catedrático de Prima de esta divina
y sagrada facultad; sujeto de mucha y
varia erudición, en quien compite la
más qlta virtud con la más exquisita y
admirable doctrina.
Gl'.TIERREZ:- Según eso, es un varón cabal, y he oído decir además que
le adorna tan singular modestia, que
estima a tocios, a nadie desprecia, y
siemprl' se tiene a sí mismo en poco.
1lESA: Pr,ra leer Cánones, de que
es cakdr:itico de Prima, sube a la cátedra el Doctor :\!orones, a quien tanto debe la .lurisprudencia. Sus discípulos. que son muchos, le oyen con
gusto pur su claridad.
GlTIEHHEZ:-:\luchos le siguen.
;\lESA: Y con razón. De las diez a
las onct. y en la misma cátedra, el
Doctor Arévalo Sedeño explica y declara los üecretos pontificios con tal
exactitud y JJerfección, que los más
doctos en Derecho nada encuentran
digno de censura, sino mucho que admirar, como si fuesen palabras de un
oráculo. Es copioso en los argumentos estériles, conciso en los abundantes, pronto en las citas. sutil en las deduccíonl's. Presenta sofismas y los
deshace·, nada ignora de cuanto hay
más obscuro y elevado en Derecho, y
JJor decirlo de una vez, es el umco
que puC'de hacer jurisconsultos a sus
disdpulos.
Gt:TIERREZ:-Le oí en Salamanca,
y cada dia fueron creciendo las esperanzas que siempre se tuvieron de él.
MESA :-Por la tarde, de tres a cuatro, lee Teología el Maestro en ella y
en Artes, Juan ~egrete, que el año pasado fué Rector de la Univel'Sidad.
Asombra su saber en Filosofía y Matemáticas, y porque nada le falte para
abraza1· todas las ciencias tampoco ignora la Medicina.
GlJTIERREZ :-Sujeto como se necesitaba para tan insigne Uni~ersidad.
:\IESA :-De las cuatro a las cinco
da cátedra de Jnstituta, con bastante
acierto, el Doctor Frias, Maestro también en Artes, peritísimo en griego y
latín, pero lo más admirable es que
aun no ha cumplido treinta y cuatro
años.
GUTIERREZ:--Según me informas,
hay en esta naciente escuela profeso-

res sabios e insignes, todos muy capaces de desempeñar con gran fruto su
cargo en cualquiera 'Cniversidad de
las más antiguas y famosas. ¿Pero no
hay, por ventura, en ;\léxico, otro gramático'? Porque uno solo por instruido
que sea, no sé si podrá bastar.
:\IESA:-Tuvimos antes a Puebla,
Yázquez, Tarragona, ;\fartín Fernández, de no común erudición en Dialéctica y Física y un tal Cervantes,
que según decían muchos, era muy
versado en letras griegas y latinas; hubo además otros 'v arios que enseñaron
con buen éxito, pero no han proseguido en ello, por haberse dedicado a
otras ocupaciones. Sin embargo, vino
hace poco de España un Diego Diez,
quien en una escuela privada explica
con todo esmero las reglas y los autores; y será cada día más útil a la juventud, porque él también se dedica
asiduamente al estudio, según me dicen.
(,TTIERREZ :- Perfectamente. Pero
¡,quién es aquel hombre tan alto, con
ropa talar, y una maza de plata al
hombro?
:\!ESA :- El macero de la Universidad, que en castellano llamamos Bedel. Es hombre de estudios, circunstancia que no sienta mal en tal empleo.
GlJTIEHHEZ :-¿, Y qué dice, con la
cabeza descubierta, el catedrático de
Teología'?
:\1ESA :- Que mafíana no ha de dar
,:átedra, por ser día festivo, según la~
Con~tituciones de la Universidad.
GUTIERREZ :-¿Está señalado por
tal el jueves, si no hay otro día de fiesta entre semana?
MESA:- Así es costumbre en la l"niyersidad.
GCTIERREZ:-¿Qué contiene aquel
papel fijado en la puerta?
:\lESA :-Conclusiones físicas y teológicas; unas problemáticas, otras
afirmativas, otras negativas, que, según a!Jí mismo se expresa, se han de
defender e impugnar en esa dtedra
de Teología el martes, o la feria tercera, como dicen los escolares.
GUTIERHEZ:-¿Son acometidos con
mucho Yigor los que descienden a la
palestra para defender las conclusiones?
:\IESA :-Terriblemente, y es tal la
disputa entre el sustentante y el arguyente, y de tal modo vienen a las manos, que no parece sino que ambos
les va la Yida en ello. En asiento eleYacio e&amp;lá, con muceta y capirote doctoral, insignia de su grado y dignidad,
uno de los maestros, a quien tocó el
puesto según las constituciones, y es
quien dirige la controversia y aclara
las dudas: presidente del' certamen y
juez de la disputa, como le llama Vives.
Gl"TIEHREZ:-¿ Por ventura los que
bajan a la arena pelean siempre con
C'l mismo brio y fortaleza?
1fESA :- Nada de eso: unos descargan golpes mortales y hacen desdecirse al adYersario; otros lo procuran y
no lo consiguen. Algunos pelean con
malas armas, que al punto se embotan; ya porque son principiantes y
nunca han bajado a la palestra, ya por
falta de ingenio suficiente.
Gt:TIEHREZ:-¿. Acontece alguna
vez que el sustentante se dé por vencido?
:\1ESA:--Casi nunca, porque no falta quien le ayude, bien sea el presidente o algún otro de los aguerridos
que se han hallado en muchos combates, y suele acontecer que siendo de
opiniones contrarias doctores y licenciados, se ti-aba el combate entre ellos
con mucho más calor que entre los
mismos que sostenían antes la disputa.
GUTIERREZ:-¿Quién pone término a la cuestión?
MESA:-La noche, porque no hay
ahí otro Palemón; pues muchas veces
el presidente del acto o padrino del

sustentante es acometido con más vigor que el discípulo o ahijado a quien
patrocina, o que algún otro cuya defensa tomó, viéndole metido en la
contienda.
GCTIEHREZ:- ¿Ha habido ya lecciones ele candidatos·?
:\IESA :- Todavía no, porque los discipulos de Lógica aún no han obtenido el primer grado de bachiller; pero
pronto las habrá; puesto que hasta
ahora por falta de tiempo no se ha podido. Sin embargo, ya recibieron el
primer grado en sagrados Cánones,
porque los habían estudiado en Salamanca, el presbítero Bernardo López,
provisor del obispado de Oaxaca, persona de notable erudición, el Doctor
Frias y el :\Iaestro Cervantes.
GCTIEHHEZ:-¿Por quién fueron
graduados?
:\IESA:- Por el Doctor Quesada,
oidor de la Heal Audiencia, sujeto tan
perito en ambos Derechos, que es digno ele ser com1rnrado a los antiguos,
según pueden testificarlo Salamanca
y Alcalá.
GCTIERREZ:-¿Con qué aparato se
da la borla y cuánto cuesta?
)!ESA :- Con grandísima pompa, y
con tal gasto, que mucho menos cuesta en Salamanca.
GCTIERREZ:-¿Cuántos doctores y
maestros hay?
:\IESA:-Enh'e los que se han graduado en México, y los que alcanzaron
el título en otras partes, pero que ahora son del claustro y gremio de esta
Cni\•ersidad, hay tantos, que apenas
serán más en Salamanca: a lo que se
agrega, para mayor dicha de tan ilustre Academia, que D. Fr. Alonso de
:\Iontúfar, Arzobispo de :\léxico, e insigne :\Iaestro en sagrada Teología, se
cuenta el primero en el número de sus
doctores; siendo tan aficionado a las
letras y a los literatos, que nada procura con tanto empeño como excogitar mt-clios para que sean siempre mayores los adelantos de la literatura.
Gl"TIEHHEZ:-¡Cuán cierto es aquello de:

Dame, Flaco, J!ecellaS, y

110

fallarán
Maz·onesl

Los que desean graduarse en Teología,
Filosofía o Jurisprudencia, ¿qué comprometen en el examen privado?
:\IESA :-Lo mayor de todo, es decir, la honra, que muchos estiman más
t¡ue la vida; ninguno hay tan confiado
en sí mismo, que no tenga gran temor
ele qu&lt;: en aquel lance le pongan una
negra C, porque nadie puede tener
agotada una materia.
GCTIEHHEZ:-Para aprobar y reprobar ¡, usan las mismas letras que en
Salamanca, es decir, la A y la R?
:\IESA:- Exactamentc las mismaSipero los antiguos usaban tres para volar: la C que condenaba, por lo cual se
dijo poner una negra C; la A que aprobaba, y la L y N, que significaban non
liq11el, esto es, "Xo está claro".
Gt:TIERHEZ:-¿No tiene biblioteca
esta Cni versidad?
:\lESA :-Será grande cuando llegue
a formarse. Entretanto, las no pequeJias que hay en los conventos servirán
de mucho a los que quieren frecuentarlas. :\Iás ya que te he hecho la descripción de la L'niversidad de México,
dime en breves razones, si no te sirve
de molestia, ¿cómo es la de Salamanca, que se tiene por la más célebre de
Espaiia?
GL'TIERREZ:-¿Quién podrá compendiar cosa tan grande en pocas palabras?
:\!ESA :-El que pueda describirla
con muchas, pues Macrobio escribe
que Virgilio con este verso

Los campos donde Troya f ué,
deshizo y borró una gran ciudad.
GCTIERREZ :-Pues Jo diré, acaso

Armas y Letras + Pág. 6

con más brevedad de la que pedías.
La Cniversidad se divide en dos escuelas, poco apartadas entre sí, y que
llaman mayor y menor. La mayor tiene en el piso bajo muchas y grandísimas cátedras, cada una con el letrero
de la facultad que en ella se enseña. El
patio es tan largo y ancho como corresponde a la ext ensión de las cátedras, rodeado ele pórticos amplísimos.
Hay también en el piso bajo una capill a muy bien aderezada, donde se celebran los oficios divinos: sobre ella, y
a conveniente altura, es de ver el reloj, que no sólo da las horas sino también los cuartos, los medios de dos
carneros que vienen a topar mutuamente en la campana. Casi desde que
amanece hasta q_uc anochese se dan
sin intermisión lecciones de todas
ciencias: de algunas no hay sólo dos
o tres catedráticos, sino mue:hos y mtty
doctos, aunque no todos son de la misma categoría, ni disfrutan de igual
sueldo. Los hay de primera, segunda
y tercera clase; y así como los honores y emolumentos no son los mismos.
tampoco es igual en todos la erudición. Los catedráticos de Prima y el
ele Derecho tienen el primer lugar, como los generales en un ejército; síguensc los de Vísperas. En parte alguna hay mayor concurrencia de estudiantes, y a· el-los toca votar para la
provisión de cátedras. Ocupan la escuela menor muchos gramáticos vcrsadísimos, , que con diversos sueldos
regentean las cátedras de su ramo. En
ambas escuelas, además de los profesores dotados por el re y, hay otros
muchos igualmente doctos que aspiran
a ganar cátedras, y que por lucir su
ingenio o captarse el aplauso y favor
ele los escolares, explican con todo
empeño y claridad los arcanos de las
ciencias. Omito hacer mención de los
innumerables colegios donde, sin pagar nada, son mantenidos algunos colegiales siete años, otros ocho, y aún
más. De estos colegios apenas sale
quien no pueda ser -0idor o pre~ul~ntc
de alguna audiencia real, u obtener
cualc¡ui&lt;'r otro empleo en el orden civil o eclesiástico. En los conventos,
que son muchos, hay asimismo estudios particulares de Artes y Teología.
Y para que nada se eche de menos,
también hav certámenes literarios.
¿,Quieres, p¿r último, que en una sola
palabra encierre yo lo que no cabría
en un largo discurso? No hay en Sicilia tanta abundancia de trigo, como en
Salamanca de sabios. Con todo, esta
Academia vuestra, fundada en región
antes inculta y búrbara, apenas nace
cuando lleva ya tales principios, que
muy pronto hará, según creo, que si
la ~ucva España ha sido célcbi-c hasla aquí entre las demás naciones por
la abundancia de plata, Jo sea en lo
sucesivo por la multitud de sabios.
:\IESA:-:\Iucho me has dicho en
brevísimas razones. Cuando estemos
más desocupados te servirás cx})lical·me algunas cosas que piden tratarse
con 1mís detenimiento. Por ahora, vamos a comer, que ya es cerca de medio día.
Tal es la visión de la primitiva l"niversidad de mi Patria.
En el segundo Diálogo parlamentan
los vecinos Zuazo y Zamora con el forastero Alfaro, mientras recorren las
cailes de la ciudad, partiendo de. la
antigua calle de Santa Clara para discurrir por Tacuba hasta la Plaza de
Armas. Les admira el aspecto de la
avenida larga, ancha y una de las pocas que estaban empedradas en la ciudad, con su canal en el centro para
que corriera el agua. Les sorprende,
asimismo, lo bien alineado de las casas y la relativa magnificencia de las
mismas. :Muchas presentaban el aspecto de fortalezas, con los escudos

Pasa a la Pág. 8

Martí y la • • • •
Viene de la Pág. 2

'

Pero sí bien todos los arquetipos
que Je han precedido han sido unilaterales en sus doctrinas, el cubano, en
cambio, compendió, en la era de la
ciencia, que sólo la combinación de
todas las doctrinas a la luz de la ciencia moderna es capaz de llevar a l
mundo a una conviYencia de amor, de
libertad, de justicia, de sabiduría y ele
paz. Para entenderlo así tuvo necesidad de libt•rar su mente de todos los
prejuicios y de todas las ilusiones: de
llegar a la libertad mental que conduce a la armonía plena entre la ideología y la naturaleza, entre la Biología
y el Cosmos.
:\lartí, pues, luvo que dudar de todo
lo cµie le cnsciiaron, de toda su erudición y llegar II la certeza de que todo
era falso; pasar por un período de
confusión del que sólo pued~n superarse los genios, con una mente liberta
para comprender las necesidades y
anhelos del mundo que quería libertar
y conducirlo a un mundo mejor. Sabía que su lahor era ingente. Por eso
dijo que era "dificil labor hacer libre
a un pueblo educado para la esclavituc\''. Siendo además nuestro apóstol,
el único arquetipo que usó de la duda
como paso previo para alcanzar la sabiduría.
El arquetipo cubano nació en la época en que la ciencia estaba en su período experimental y comprendió que
la experimentación constituye sólo una
fase de la investigación de la verdad
y que la experiencia hade ser interpretado por hombres liberados que hubieren llegado a la sabiduría. Comprendió que la experimentación es
una etapa del análisis y que con el
análisis solamente 110 se puede llegar
a un conocimiento aplicable y benefiei-.- aino- ., un conoe1miento puro
que, pai·a ser útil, agradable y justo,
deberá pasar además por el tamiz de
la observación, de la meditación, de
la experimentación, de la aplicación,
de la estadística, de la ciencia témporo-espacial, de la interpretación y de
la legislación. En una palabra; teadrá
que llegar a la síntesis. Porque sólo
la síntesis puede construir, mientras
que el anál1sis destruye, sin que tenga
que ser con fines crueles, sádicos o
nefastos, sino también con elevados
propósitos cognoscitivos. Y comprendió que la ciencia actual, en su fase
experimental, no podía conducir el
mundo a su salvación, como no pudieron conducirlo tampoco por sí solos la
fuerza ni la ley de Jehová o Moisés; ni
las fuerzas naturales de Krishna; ni la
verdad ele Budha, ni el bien, la luz o
el espíritu de Zoroastro; el amor de
Jesús o la justicia de Mahoma; ni la
unión del Bab. Porque ¡Jara que el
mundo se salve, ha de existir armonía
entre todo eso y la ciencia. Pero no la
ciencia en su período actual, sino la
que ha ele llegar, la que comprenderá
que sólo la armonía entre el análisis
y la síntesis puede conducir al conocimiento. Y para llegar a tan alto grado
de sabiduría le fué indispensable a
~[artí la previa liberación mental, sin
cnyo r equisito hubiera sido un libertador como otros, un arquetipo como
tantos: creador de dogmas y de fanatismos. de zombies; de poligonales,
como diría Grasset; de forjadores de
mentes confusas y caóticas que creen
en lo absurdo y nunca en lo evidente,
para poder explicarse lo oscuro por lo
más oscuro. Por eso pudo afirmar
que "el dogma que vive de la autoridad muere de la crítica", apesar de los
obstáculos de los propugnadores de la
bomba ele cobalto.
Es tan manifiesta la liberación mental de :\farti, que vislumbró claramen-

te cómo sólo libertando a Cuba podría
lograrse más tarde que ésta pudiera
contribLdr a libertar al mundo; no
para conquistarlo, sino para fraternizar con él; no para engañarlo, sino para enseñarlo; ni para confundirlo ni
explotarlo, sino para iluminarlo y
orientarlo al camino de la felicidad
por medio del trabajo y del estudio,
con el objeto de alcanzar la felicidad
por me&lt;lio de la sabiduría, realizando
el ideal de "la dignidad plena del hombre". He ahí l_a verdadera explicación
ele la frase de Habib Stéfano cuando
dijo que :\Iartí babia sacrificado su
universalismo JJ0r su amor a Cuba. Y
es que Martí quiso liberar al mundo a
través ele la liberación de Cuba.
:\Iarti aprendió que para libertar al
mundo, había primero que liperarse a
si mismo por medio del conocimiento
y de la conquista de su propia personalidad para liberar después a sus
conciudadanos. Lograr que el hombre
algún día, siguiendo estas enseñanzas,
se liberase integralmente y comprendiese que la mayor conquista que pudiera alcanzar en la vida, no es otra
que la ele conquistarse a si mismo. Así
podría entender el profundo significado de la máxima del Tao y de la de
l&gt;clfos: "conócete a tí mismo", para
apreciar el valor de las necesidades y
de los anhelos humanos y los perjuicios que causan al mundo y a su propio ego los grandes ambiciosos, los
grandes corronrpidos, la pasión y la
concupiscencia, los grandes criminales, los grandes conquistadores ...
Tan grande fué la liberación mental
de :\[artí que tuvo de las razas humanas un concepto peculiar, anticipado
a su época. "No hay odios de razas
porque no hay razas", dijo. Y fué esta la frase lapidaria del Maestro: ''Cubano es más que blanco, más que mulato y más que negro". "Dígase hombre y ya se dicen todos los derechos".
"Hombre es carrera dificilísima y pocas veces lograda en la vida", y :\Iartí
quería que la República estuviera formada de hombres. ¡Cuánta enseñanza,
cuánta sabiduría, encierran las palabras del 11aestro !
Estos postulados, en épocas en que
el concepto ele raza formaba parte de
las concepciones científicas y de los
dogmas religiosos y morales constituyendo unidad de conciencia, sin que
blancos o negros tuvieran la menor
eluda de su certeza, en la humanidad
entera y en todas sus doctrinas, fueran
religiosas o morales, sociales o políticas, educacionales, económicas, y estando en pleno apogeo las doctrinas
clarwinianas, cuya falsa interpretación
sancionara la esclavitud de una raza
para servicio de otra, aún después de
la Guerra de Secesión; decir estas cosas, y aún pensarlas, no podían ser
más que cosas de locos, contrarias al
consenso ,universal.
:\lanifestarse contrario al concepto
de raza en época de absoluto dominio
de las teorías evolucionistas, de indudable progreso, pero aún en estado negativo de sabiduría y por consiguiente
negativo también para el bienestar humano ya que sancionaba la explotación del hombre por el hombre; ir en
contra de esas creencias y actitudes,
sólo podía hacerlo un genio como :\Iartí, no sólo por intuición, sino por absoluta conYicción, a la que pudo llegar por los grados superiores de la sabiduría positiva. Por eso decía, al preguntársele que con qué medios contaha para el éxito de la revolución en
momentos en que no existía opinión
favorable ni atmósfera propicia, que:
"mientras ellos miraban la atmósfera,
él veía el subsuelo", porque sabia que
podía contar con la unión de todos los
cubanos dignos que preferían "morir
con dignidad que vivir en la ignominia".

Pero si en realidad "no hay odios
de razas porque no hay razas", no se

Armas

y

puede negar la explotación de las razas. Y contra eso y contra el divisionismo espiritual del pueblo que repre!-entaba, se pronunció también el Maestro.
Las pruebas biológicas respaldan su
aserto al pronunciarse contra la diferencia de razas, que no se puede tómar la constante de una pigmentación
como diferencia entre los seres humanos, siendo, como es, la resultante de
la \'ariación del ángulo de incidencia
de los rayos solares sobre la tierra y
sobre la piel de los individuos.
Se ha esgrimido constantemente la
falta de civilización de los hombres
negros. Hoy la existencia de la Atlánlida. basada en exploraciones del océano Atlántico, es cada vez más probable. Y a ese Continente se han referido hombres como Platón, considerando que estuvo habitado por hombres
ele subidas melaninas, cuya civilización parece haber sido tan grande que
puede estudiarse por las pirámides de
Egipto, erigidas, como se supone, por
la familia lemuriana.
Y los tiempos modernos, no nos
confirman la igualdad de los seres humanos cualquiera que sea su pign1entación?
Es hora yade olvidar estas ridiculeces y buscar moti \'OS de unión entre
los hombres -Y no de división- , para superación constante de todos ellos,
ya que como dijera Martí "todo lo que
divide a los hombres, lo que especifi1.:a, aparta o acorrala, ·es un pecado
contra la humanidad" porque " el espíritu de los hombres flota sobre la tierra y se le respira".
Y para ello, para comprender la
verdad d cnuestras aseveraciones, oigamos al :\Iaestro, con sus propias palabras, cuando se refería a la necesidad que tiene el hombre de hallarse a
si mismo:
''¡:\las, cuánto trabajo cuesta hallarse a sí mismo!
"El hombre, apenas entra en el goce
ele la razón, que desde la cuna le oscurecen, tiene que deshacerse para entrar verdaderamente en sí. Es un braceo hercúleo contra los obstáculos que
le alzan al paso de su propia naturaleza, los que le amontonan las ideas
convencionales de que en hora menguada y JJor impío consejo y arrogancia culpable es alimentada. No hay
más difícil tarea que ésta d.., distinguir en nuestra existencia la vida pegadiza y post-adquirida, de la espontánea y natural: lo que viene con el
hombre de lo que le añaden con sus
lecciones, legados y ordenanzas los
c¡ue antes de él han venido. So pretexto de completar el ser humano, lo interrumpen. :No bien nace, ya están de
píe junto a su cuna, con grandes y
fuertes vendas en las manos, las filosofías, las religiones, las pasiones de
los padres, los sistemas políticos; lo
atan y enfajan y el hombre es ya por
toda la vida en la tierra, un caballo
embridado. Así es la tierra ahora, una
Yasta morada de enmascarados. Yo soy
un caballo sin silla. De nadie recibo
ley y a nadie pretendo imponerla. :\le
salvo de los hombres y los salvo a
ellos de mí. Se viene a la vida como
cera y el azar nos vacía en moldes prehechos. Las convenciones creadas deforman la existencia verdadera, y la
verdadera Yida aparente, no sentida a
veces por el mismo en quien hace su
obra cauta . . . Asegurar el albedrío
humano; dejar a los espíritus su secluctora forma propia; no deslucir con
la imposición de ajenos prejuicios las
naturalezas vírgenes; ponerlas en aptitud de tomar por sí lo útil sin ofuscarlas ni impedirlas por una vía marcada; he ahi el único modo de poblar
la tíerfa de la generación vigorosa y
creadora necesario que sean efectivas
y esenciales. Ni la originalidad literaria cabe, ni la libertad política sub-

Pasa a la Pág. 8

Letras + Pág. 7

Alas Casas Editoriales
y a los Señores Distribuidores y Libreros
del Continente
La Universidad de Nuevo León ha
mantenido desde su fundación un vasto plan editorial que desarrolla al través de Publicaciones cuya circulación
comprende a todas las Instituciones
oficiales, universitarias, académicas,
ateneistas, centros culturales, sociedades de diversa índole y personas, en
América y Europa.
Entre el cuerpo de ediciones que
aquí se imprimen figura nuestro mensuario "AH.MAS Y LETRAS", que recientemente ha establecido una sección -LIBROS-, en la que figuran
comentadas las obras últimamente aparecidas en las prensas americanas.
Dacia la extensa órbita de circulación del Boletín arriba mencionado, y
en interés de ofrecer al lector .americano una juiciosa información de.\ fondo y continente de la obra, cotejada
a la luz de un criterio ecuánime y a
tono con la moderna interpretación
del pensamiento científico, literario o
artístico. "RMAS Y LETRAS" se complace en invitar a ustedes a coadyuvar
con este propósito de orden cultural
que anima a la Universidad de Nuevo
León, solicitándoles el envío de cada
una de las ediciones nacidas en sus
prestigiosas prensas, las cuales serán
objeto de nuestros comentarios, en la
medida que vayan llegando a nuestras
manos.
Los envíos deben hacerse a:
"ARMAS Y LETRAS",
Universidad de Nuevo León,
Plaza del Colegio Civil,
Monterrey, Nuevo León,
México.
Con la satisfacción de haber señalado en las breves líneas que anteceden la resolución de una urgencia inherente a la cultura moderna, y esperando recibir en breve de ustedes el
aliento a esta sugerencia, la Universidad de Nuevo León les testimonia las
vivas expresiones de su más alto reconocimiento.

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Li~. Fidencio de la Fuente, Universidad de Nuevo León, Plaza del Colegio
Civil, Monterrey, Nuevo León, México.

�Marti y la. • • •
Viene de la Pág. 7

siste mientras no se asegure la libertad espiritual. El primer trabajo del
hombre es reconquistarse. Urge devoh·er los hombres a si mismos; urge
sacarlos del mal gobierno de la convención que sofoca o en\'enena sus
sentimientos, acelera el despertar de
sus sentidos y recarga su inteligencia
con un caudal pernicioso, ajeno, frío
y falso. Sólo lo genuino es fructífero;
sólo lo directo es poderoso. Lo que
otro nos lega es como manjar recalentado. Toca a cada hombre reconstruir su vida; a poco que mire en sí, la
r econstruye. Asesino alevoso, ingrato
a Dios y enemigo de los hombres, es el
que so pretexto de dirigir a las generaciones nuevas les enseña un cúmulo
aislado y absoluto de doctrinas, predicándoles el odio antes que la dulce
plática del amor; las insidias bárbaras
del odio. ¡ Reo es de traición a la naturaleza el que impide en una via u
otra y en cualquiera vía, el libre uso,
la aplicación directa y el espontáneo
empleo de las facultades magnificas
del hombre!"
He ahí nna e\'idente prueba de la liberación mental de Marti. Por ello
comprendió cabalmente la necesidad
de unir a todos los cubanos para realizar su ingente obra: ''Insistir en las
divisiones de razas, en la diferencia
de razas, de un pueblo naturalmente
dividido, es dificultar la ventura pública y al individual, que están en el
mayor acercamiento de los factores
que han de vivir en común". Asi estudió toda_s las causas que impedían la
unión, las encontró y trató de armonizarlas para lograr la finalidad suprema de la libertad política de su patria.
Y no obtuvo su libertad económica, y
lo que es más importante, su libertad
mental, por su prematuro holocausto
en Dos H.íos. Así había expresado a
Carlos Balifio que "la revolución no
era la que vamos a iniciar en la manigua, sino la que vamos a desarrollar
en la República''.
La muerte del ;\laestro habrá retardado algún tanto la práctica, en plena
Hepública, de sus doctrinas; pero menguado quien supone que los prototipos
geniales puedan corromperse en el
ambiente, cual seres vulgares, para
adaptarse a la realidad circundante
cuando ésta está corrompida y pervertida. Los hombres del temple y de la
naturaleza de ;\lartí, en lugar de diluirse en el ambiente, hacen que el
ambiente se cohesione, se unifique, se
personalice, se individualice, se yergue y se supere. De haber vivido, los
tropiezos durante los cincuenta años
de la República no se hubieran producido. Los seres destefiiclos, los que se
corrompen, los que se diluyen, los rnediocres, los inferiores, los que no han
podido comprenderlo ni lo comprenderán jamás, son los que degeneran y
a la vez corrompen el ambiente o se
adaptan a la degeneración reinante.
l\Iuchas veces he oído decir que
l\farti era grande a pesar de haber sido tan enamorado. Y a ello he contestado, siempre, que, basta en eso, ;\fartí
había sido grande. Creo que son pocas las mujeres que han tenido el talento y el valor de Gabriela ;\iistral al
decir, en el Capitolio Nacional de Cuba, el 28 de Enero de 1953, centenario
del natalicio del Maestro: ''las gentes
de su generación supieron y contaron
de él que hasta fué un enamorado frenético de las mujeres y afortunadísimo con ellas. Alguno lo tiene esto co•
mo una· dispersión de su corta existencia. Riamos con el chismecillo que
parece de comadres y riamos entendiendo que también ese capítulo forma parte de la magia martiana". Y
este alarde de talento y valor se hizo

más manifiesto cuando en cierta ocasión en que Gabriela ;\listral hablaba
de Martí, una mujer que la escuchaba
dijo que la Mistral, al expresarse sobre
el ::\Iaestro, como lo hacía, parecía como si estuviera enamorada de él; a lo
que la poetisa contestó que lo que sentia era no haberle conocido personalmente. Pero además del valor extraordinario que ello representa en una
mujer de hoy, nosotros preguntamos:
de quién han de enamorarse las mujeres: de un hombre extraordinario o
de un hombre vulgar, de un león -o de
un ratón·? Es pues explicable que ::\lartí fuera tan afortunado con las mujeres e igualmente que él fuera enamorado frenético de las mujeres, caracteristicns de los genios liberados.
Para comprender a Martí no basta
decirlo ni repetir o comentar su obra
o su pensamiento con mayor o menor
erudición. Es indispensable para comprenderlo, para imitarlo en todos los
procesos de su vida, liberar primero
la mente de los prejuicios, como él supo hacerlo; después cultivarse en el
conocimiento y en el amor de la verdad, para llegar a la sabiduría, a fin
de lograr una ideología más acorde
con las leyes biológicas, para establecer normas de conducta en armonia
con las leyes naturales: con el cosmos,
no sólo para descubrir un verdadero
concepto del bien y del mal, sino para
lograr el bienestar y la felicidad, que
de él se ha de derivar para una mejor
existencia del hombre en la tierra.
Cuando se comprendan las doctrinas de Marti y se tengan como norma
en la vicia, el existencialismo de Sartres no constituirá un problema para
el mundo, porque si la esencia de la
materia no ha podido ser dilucidada,
es debido a que no se ha sabido descubrir y utilizar el método apropiado
para ello. Si las doctrinas actuales
nos conducen a la hipocresía, para
convivir en sociedad; al fraude, a la
estafa, a la abundancia de unos poc~s
y a la miseria de los más, es debido a
que no se ha comprendido aún cuál es
la mejor forma de convivencia. Y si
ello es cierto, ¿por qué extrafiarsc del
existencialismo, si nadie está en posesión de la verdad?, qué más da vivir
de una manera que de otra si nadie sabe la verdad y si nadie se desprestigia
con tal ne tener dinero, con tal de llegar a las riquezas materiales, bien o
mal habidas, puesto que nadie cree,
aún, que quien no vive de su trabajo
vivirá en plena miseria biológica y
morirá miserable y permaturamente?
De todos los maestros y de todos los
arquetipos, l\larti fué el único que consagró su vida a la reivindicación del
trabajo. Comprendió que el trabajo
era, es y será, la única fuente de las
riquezas del mundo y ele la belleza y
hermosura del ser humano, así como

la salud y longevidad. Que el trabajador era el productor y que los productores tenían derecho a una mejor convivencia. Que el "vivirás del sudor
de tu frente", que Jehová dijo a Adán,
no era una maldición, como hasta entonces se creía. Xo en vano dijo ;\lartí: ' •con los pobres de la tierra quiero
yo mi suerte echar".
Sólo comprendiendo a Martí pueden
las sociedades futuras desarrollarse
integralmente para llegar a alcanzar
"la dignidad plena del hombre". Sólo
asi llegarán los hombres a una convivencia plena, sin odios y sin rencores,
" con todos y para el bien ele todos'',
para resolver sus problemas sin guerras ni derramamientos de sangre.

Los Conceptos del...
Viene de la Pág. 3

Dic kens, en las que vemos a los deudores pagar con penas de cárcel sus
obligaciones civiles.
La esclavitud por deudas aparece
claramente sancionada por la legislación de las XII tablas. El régimen ejecutivo ele la maiws injrstio permite al
acreedor. ejecutante cargar de cadenas
al deudor insolvente y darle la muerte.
Es, todavía, la mezcla ostensible de
la venganza privada y la reclamación
judicial del derecho. El contrato de
préstamo correspondiente a esta fase
primitiva, el llamado nexum, recae sobre la integridad física del deudor.
En el afio !!26 A.C., una famosa ley,
la ley Poelelia, proclama el principio
pio jurídico moderno según el cual,
en lo sucesivo, la responsabilidad de
los deudores en el cumplimiento de
sus obligaciones será patrimonial, y
no penal; es decir, recaerá sobre sus
bienes, y no sobre su persona. Este
caso constituye uno de los principios
fundamentales del orden jurídico y el
progreso humano modernos. Rcprc:,euta el triunfo de la economía monetaria, en Roma, rero registra, a la vez,
una gran historia de la clase oprimida
eontra los privilegios de los opresores.
En torno al nuevo contrato patrimonial de préstamo, surge la gran floración del sistema contractual romano,
a base ele los Derechos modernos.
En sus últimas palabras, el conferenciante establece unas breves conclusiones de su cursillo, entre las que
destaca con especial fuerza la de que
las instituciones jurídicas son siempre
la expresión del resultado de la vida
social de los pueblos, como lo es la
cultura toda, y de que, en última instancia, es la lucha social, movida por
toda la escala de los intereses humanos, la que preside el progreso de las
relaciones jurídicas.
M.G.A.

Literatura •• • •
l'iene de la Pág. G

sefioriales en las portadas. Difieren de
las de Castilla en no tener tejados, sino que rematan en azoteas.
Sus ojos recorren mansiones de conquistadores y de altos funcionarios del
Virreinato, rematando la excursión
enfrente al Hospital de Jesús, fundado
por Hcrnando Cortés. Es el interior
de la capital no\·ohispana.
Parlamentan en el tercer Diálogo
los mismos interlocutores. Se habla
entonces del célebre Paseo del Pendón, que todos los afios, por el 13 de
agosto, salia de la Iglesia de San Hipólito. La comitiva se detiene en el
mercado de indios que estaba cerca
del templo y se solazan con la contemplación de los ejidos citadinos ''por su
perpetuo verdor".
Alli las casas de campo que se levantaban a los lados de la antigua Calzada de Tlacopan les roban la vista.
Van entonces hasta Chapultepcc, nuestro hermoso bosque secular, desde cuya eminencia gozan del panorama esmeraldino del exúbero Valle de México. En la roca viva del cerro quedaron labradas las efigies de Moctezuma
llbuicamina, Tlacaclel, Ahuizotl y Atzayácatl.
Era Chapultcpec, en la antiguedad
indígena, lugar de esparcimiento de
los señores de Anáhuac; después, lugar de recreo de los Virreyes; más tarde, residencia favorita del Emperador
::\faximiliano de Hapsburgo y hasta hace poco domicilio de los Presidentes
de :\léxico.
Con este tercer Diálogo termina la
obra didáctico-descriptiva del Profesor de Retórica y Cronista ele la Ciudad de ;\léxico Francisco Cervantes
Salazar.
Podría cerrarse la corona de encomios tejida_a .La.....ll!U'. Xoblc • L al
Ciudad de México con la rase msu crable de Alfonso Reyes:
"Viajero, estás en la región más
transparente del aire".

ARMAS Y LETRAS
Organo Mensual de la Universidad
de Nuevo León
INDICADOR:

Redactores
Raúl Rangel Frías

Pedro Gar/ias

Fidencio de la Fuente
(Viene de la 1a. pág.)

Francisco M. Zertuche
Genaro Salinas Quiroga

4iera el puesto que le corresponde en el escalafón de las antolo•
gias. No creo que le importe demasiado, porque:

Enrique Martínez Torres

Se me olvida el ayer y hoy se me olvida.
De lo que no he vivido sí no me acuerdo.

Guillermo Cerda G.

Y porque de lo primero que se olvida, es de sí mismo:
Si hemos nacido juntos, ¿cómo nunca te vi?
Te miré en el espejo. No te reconocí.
¡Ay, ese andar de espaldas por el mismo sendero!
Juntos hemos vivido, nunca te rehuí.
Y hubiese sido tanto mi gozo verdadero
ver que en alguna cosa me parecía a tí.

Es el tema del ttotro", el tú y el yo, unidos por la gracia de
Dios y el dolor de la vejez, lejos del vino original.
M. A.

Armas

y

Letras + Pág. 8

Alfonso Reyes Aurrecoechea

Adrián Yáñez Martínez

Director
Lic. Fidencio de la Fuente

Oficinas
Wáshington y Colegio Civil
Monterrey, Nuevo León,
MEXICO

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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