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                  <text>Organo Mensual de la Universidad de Nuevo León
Registrado como artículo de 2da. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de abril de 1944

AÑO XI

D. A. S. U.

,

uarez,

:Jorre Je

Gnergía Je

NUM, 12

DICIEMBRE DE /954

La ''Rusticatio Mexicana''
de Rafael de Landívar
Francisco M. ZERTUCHE

El calendario cívico de un pueblo demócrata no debe tra•
ducirse en una serie de ceremonias rutinarias. Se propone orga•
nkar el ritual sagrado del patriotismo; obedece a una finalidad
trascendente: crear la mística de la libertad.
Mientras México sea, el nombre de Juárez será un gran SÍm•
bolo. En horas aciagas para la República este indio zapoteca
puro encarnó nuestro destino trágico. Era como si las fuer:i:.as
elementales de la tierra se condensaran en él.
Juáre:i:. procede del fondo humilde de nuestro pueblo. Pas•
tor de un rebaño de ovejas, simple criado en Oaxaca, por su es•
fuerz.o se eleva a Gobernador de su Estado, Secretario de Justicia,
Presidente de la Suprema Corte y Presidente de la República. Su•
frió todos los infortunios: la pobre:i:.a, la cárcel, la persecución, el
destierro y la calumnia.
A través de la gesta de la Reforma lo vemos pasar con su
negra levita, muy siglo XIX. La obra reformista es inseparable
del patricio liberal cuyo testamento político puede asi definirse:
la religión es inviolable en el sagrario de las conciencias y de los
templos, pero cuando se le desvirtúa queriendo convertirla en
partido político, por su propio prestigio la ley debe hacer que tor•
ne a su dominio. Con tal designio, la generación que Juáre:i:.
acaudilla puso los cimientos inconmovibles de nuestro laicismo
institucional.
Gran apasionado, pudo ser superior a las pasiones efíme•
ras. Su nombre sigue siendo clarín de guerra y bandera de com•
bate; pero uno de sus mayores mérit~s radi~a en el difícil sentido
de la serenidad entre las llamas del incendio. Estando en 1859
en V eracru:i:., el Sinaí de la Reforma, como lo acaba de llamar el
distinguido historiador michoacano Romero Flores, cuando don
Melchor Ocampo y don Miguel Lerdo de Tejada lo instaban para publicar las leyes reformistas que tenían Y? dispuestas, fué ne•
cesario que viniera don Santos Degollado a informarle que bue•
na parte de los bienes eclesiásticos se encontraban en poder del
ejército liberal, para que no por flaqueza de convicciones ~ino
por prudencia de estadista, conviniera en elevar una realidad
histórica al rango de la ley.
Para aquellos que le niegan to~o patriotism?, hay que .r~•
cordar que don Justo Sierra relata como en los d1'!5 en que im•
cían las reclamaciones Francia, Inglaterra y Espana por la sus•
pensión de pagos correspondientes a nuestra d~uda c?1! esos
países, vino a México Corwin en calidad de en~~do ofic'f'l de
Seward, entonces Secretario de Estado de la Umon Amencana.
A través de Corwin se propuso ayuda al gobier_n?, para afrontar
nuestros compromisos internacion_ales a con~icwn de entrega:
en garantía las minas de Sonora, Sinaloa, Chihuahua Y Coahm•
la, en el concepto de que si en seis años no se pagaba el total de
Pasa a la Pág. 8

Catorce años después de haberse dictado en Guatemala la
orden de expulsión de los hijos de lñigo de Loyola (1767), apa•
rece en Módena, Italia, sede de su destierro, la obra del jesuita
guatemaltense Rafael de Landívar, "Rusticado Mexicana", enri•
quecida con 3,425 hexámetros latinos y distribuida en diez can•
tos, que pregonaban curiosidades de la campiña americana y de
la ecúmene que en el Viejo Mundo se conocía con el nombre de
México, es decir, las tierras que se extienden desde Panamá has•
ta las extensiones campestres del Sur de los Estados Unidos, del
Darién a California.
En los límites de la redacción primigenia de 1781, el jesuita expulso
prometía una nueva y definitiva edi~
ción que vió la luz en Bolonia un año
mas tarde, en la Tipografía de Santo
Tomás de Aquino, después de junio de
1782.
Aparecía acrecida en cerca de dos
millares de versos y cinco nuevos Cantos, corregida en varios pasajes. ampliada con una Oda a su ciudad natal y añadido un apéndice a la Cruz de
Tepic. Particularizando: en el primer
canto se encuentran más de media
centena de palabras modificadas, tres
hexámetros suprimidos; y en los cantos a las cataratas de su patria y a la
fauna, varias enmiendas y adiciones al
notable poema laudatorio.
Aunque la obra no se refiere a México concretamente, conviene conocer
algunas partes que tocan a nuestro
país, tributo que los mexicanos tenemos muy en a1to, considerando que la
"Rusticatio Mexicana", por su clásico
linaje literario 1 por su verdad descriptiva y por su perdurabilidad en los estudios humanistícos, es el libro que
cierra la trilogía encomiilstica a una
tierra grávida de bellezas naturales, en
la que ,,ivió doce años el autor, ingresó a la Orden de San Ignacio de Loyola y tomó a la postre la ropa sacerdotal.
Landivar, en puridad Rafael de Landivar, nació en la Muy Noble y muy

Leal Ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala el 27 de octubre
de 1731, acunado en la casa solariega
de don Pedro de Landivar y Caballero, navarro de sangre y origen, y de
Doña Juana Xaviera Ruiz de Bustamante, nacida en el Panchoy.
Los elementos formativos humanís-

ticos de la cultura de Landivar subyacen acaso en los preceptores de su infancia, anteriores al ingreso del futuro jesuita en el Colegio de San Lucas
y San Borja, en la espléndida librería
teológica y literaria que le había dispuesto su progenitor y en el dulce y
muelle panorama natural y doméstico
que se deflecaba ante sus ojos de infante, como queda vivo testimonio en
el Libro XIII y en retales de los Cantos I y III de la Rusticatio Mexicana.
Observa José Mata Gavidia en la admirable edición de la perenne obra,
que el preuniversitario Rafael de Landivar, amén de vivir en la más poética ciudad americana de entonces, habitaba en una mansión colonial poblada de huertos y jardines, repleta de
colorido tropical, abundosa en fuentes; donde tenían asiento innúmeras
bandadas de palomas de las que habla
con nostálgico acento en sus epístolas
de proscrito, como también de las
múltiples especies de pájaros enjaulados, así por su tesoro melódico como
por el esplendor de su plumaje. .
A breve distancia de la nativa mansión existía un soberbio praedio -prosigue Gavidia- , granja y molino, huerto y jardín y montaña, donde toda
agricultura tenia su asiento, sin contar con la industria campesina de la
miel de abejas, los productos de la leche y el pastoreo de toda suerte de ganados; allí se iba penetrando el subconsciente poético del futuro desterrado, por entonces tan sólo alumno aproYechado de un rígido intelectualismo
imperante, afecto a la religiosidad
mística de matiz franciscano y a la ascética de reciedumbre jesuística. Su
casa solariega y El Portal, que asi se

Pasa a la Pág. 2

�La "Rusticatio .....
(Viene de la ta. pág.)

lud!;(

11adre de Dios, en recuerdo de aquella
muerte: "l\las teman otros ¡oh Virgen
de Jesén ! aquéllos cuya lengua maligna pervierte las alabanzas que te
deben; teman los que responden quizás con desdén a tus dones que en otro
tiempo les fueron gratos. Pero, ¿Por
qué Boloña, la preclara, ha de temer
la ruina, habiendo, sin descansar, colmado de ofrendas tus altares; si humillada te rinde merecidos honores y su
reconocido corazón te da las gracias
debidas? Por ello ¡Virgen Madre! socorre al pueblo que te aclama; pronta
asiste con tu auxilio a la ciudad llorosa; y mientras el sol diamantino recorra el cielo en sus corceles y las fuentes vayan a morir al profundo azul del
mar, la ilustre Boloña, fiel al recuerdo,
siempre celebrará tus favores hasta los
confines de la tierra".
Su estancia en México nutrió su visión literaria, tan admirablemente pulcra; y asi se observa Ia pintura del solar Mexicano en los siguientes libros:
en el I, Los Lagos de México; en el II,
El Jorullo; en el IV, La Grana y la Púrpurcr; en el VII, Las Minas de plala U
oro; en el VIII, El beneficio de la plata
y el oro; en el Xll, Las Fuentes, y en
el XV, Los juegos Mexicanos.
El último capítulo o canto, La Cruz
de Tepic, es una alocución o epinicio
a la juventud de la América septentrional: Del Darién a California. Es una
incitación a la contemplación ele la
Naturaleza, que en trozos se rompe por

,·arios puertos italianos vieron a Landivar con su sitibundo dolor a cuestas. Al fin llega a Bolonia, que amorosa le abre sus puertas. Tambié_n Florencia, Módena y Ferrara Je henden
sus brazos.
En la casa de los Condes de Albergati, Landívar vive como preceptor
sustentado decorosamente con la reducida pensión real que se le asignó.
A. los 26 años de su destierro y a los
(i2 · de su existencia, Rafael Landívar
v Caballero murió en Bolonia a las 13
horas del 27 de septiembre de 1793.
Sus restos bajaron a las criptas de Santa Maria delle Muratelle.
Su patria Je honró en estas últimas
décadas con homenajes innombrables:
En 1931 , se realizaron grandiosas celebraciones con ocasión al segundo centenario del natalicio del poeta, efectuándose las primeras investigaciones
para localizar sus ilustres restos; en
1949, se funda en la Facultad de Humanidades de la Universidad de San
Carlos de Guatemala un Seminario de
Estudios Landivarianos; en el propio
año se encuentran e identifican plenamente los gloriosos restos en Santa
:\laría; el año 1950 se declaró Año
Landivariano y el propio año, el 17 de
marzo, se recibieron en apoteosis los
venerables restos. Para ilustrar estas
conmemoraciones, la intelectualidad
guatemalteca difundió por medio de
publicaciones populares y obras eruditas la obra landi variana, como era

llamaba el incomparable predio bacendario, que aún hoy día es portento
de riqueza agrícola, como también
otra propiedad que en la costa se le
atribuye a la familia de Landivar, son
probablemente el substrato descriptivo de numerosos cantos del poema.
Tra¡x:lwn commune.
En 1741 ó 42 lo encontramos alumno de estudios filosóficos en el Colegio de San Francisco de Borja de la
Muy Ilustre y Muy Leal Ciudad de
J
Santiago d e/os Caballeros de Guatemala, para pasar dos años más tarde
a la C:itedra de Filosofia escotista, de
la que era entonces regente el fraile
francisco Pedro de Arochena.
El 1G de febrero de 1746 quedó bachillerado en Filosofía y en mayo de
1747, a los dieciséis años de edad, Landivar adquiere la Licenciatura y e1
Doctorado filosóficos, ignorándose los
sucesos de la vida del joven humanista desde esta fecha hasta la muerte de
Don Pedro de Landivar y Caballero,
su padre, en 1749.
Después de un peregrinaje por varias ciudacles: Totonicapán, Quetzaltenango, Ciudad Real, Oaxaca, Puebla.
lo encontramos en el Seminario de
Lenguas de Topozotlán, de México,
L.C:fvistiendo en el Noviciado la sotana de
la Compañia de Jesús el 17 de febrero
de 1750. El Catálogo General de la el llanto del proscrito, que escribe a de esperarse, para honrar a uno de los
Provincia, del siguiente año, lo descri- orillas del impetuoso Reno.
más excelentes poetas que en la latinibe así bajo el número 177: "Buen inLandívar, descendiente de la fami- dad moderna pueden esperarse.
genio , suficiente juicio, ninguna expe- lia del conquistador y cronista de MeEl poema de Landivar nace en un
riencia, complexión flemática, talento din'a del Campo, Berna! Díaz del Cas- ambiente espontúneo que armoniza ]os
del cual se espera mucho y vario, en tillo, a la que entonces pertenecian ca- diferentes elementos de tres mundos:
letras se espera bueno."
sas, dos esclavos y alfalfares en San- el latino, el español y el americano,
Cuatro años más tarde se ordena de tiago de los Caballeros, heredó de los aglutinados en la psiquis del poeta
sacerdote; y una nueva referencia ca- suyos enjundioso patrimonio. A sus erudito bajo los vehementes fuegos del
talográfica nos habla del joven huma- bienes había de renunciar al repatriar- trópico guatemalteco, su cuna, y trannista en estos términos: "Buena salud, se a su solar, para el mejoramiento de sidos por el espíritu de la altiplanicie
escolar, doctor en Filosofía, maestro familiares, sirvientes, esclavos y el mexicana, en la cual se desarrolló al
de retórica, óptimo ingenio , buen jui- propio Colegio de San Borja. Al pisar arte y a la sabiduría.
cio, magra prudencia, alguna expe- su tierra, su religión le incorpora al
La obra landivariana definitiva está
riencia, bueno en letras, complexión Profesorado de la Compañia y lo de- concebida en quince libros o Cantos,
sanguínea, de su talento se espera to- signa Prefecto de la Congregación de a los que precede la Salutación a su
do." (Rev. del :\luseo Nacional de Gua- la Anun:iata. Finalmente sera Profe- Patria y el Preámbulo del Aulor. Libro
temala).
sor de Filosofía, como antes lo había 1: Los lagos de México; Libro II: El
Copiosa fuente de saberes humanís- sido de Retórica en la Nueva España; Jorullo; Libro III: Las cataratas guateticos y de gratas y pródigas compa- y el 26 de junio de 1767, fecha de la maltecas; Libro IV: La grana y la púrñias fué para Landivar su estadía en expulsión de los hijos de Ignacio de pura; Libro V: El añil; Libro Vl: Los
México. Aquí conoció a Abad, Clavije- Loyola, era Landivar Hector de su castores; Libro VII: Las minas de plaro, Alegre, Iturriaga, ~Ianeiro y otros. Colegio.
ta Y de oro; Libro VIII: Beneficio de
Acaso fué también testigo ocular de la
La súbita orden de despido dictada la plata y el oro; Libro IX: El azúcar·
devastadora aparición del volcán El por Carlos III causó serios trastornos Libro X: Los ganados mayores· Libr~
Jorullo, registrada en 1759, y pintada a los jesuitas; tal es el caso de la NueXI: Los ganados menores; Lib;o XII:
con tan vividos colores por el poeta. va España, en cuyo atolondrado traLas fuentes; Libro XIII: Las ·avcs; LiUna referencia autobiográfica así lo siego quedaron en el éxodo muchas
bro XIV: Las fieras; Libro XV: Los
atestigua: "A todos ellos, despavori- vidas sacerdotales, como en la concenJuegos. Como epilogo, la Cruz de Tedos, les dirige la palabra el sacerdo- tración de Veracruz. ¡Cuántos realiza- pic.
te". Al terminar el Canto 11, compren- ron una azarosa peregrinación, sin llePocas obras tan clásicas en la Mosivo de la mortífera catástrofe, impe- gar a su término!
dernidad como ésta del poeta guatetra desde la hospitalaria Bolonia a la
Omoa, La Habana, Cádiz, Córcega y malense del Siglo XVIII. El pórtico de

Armas

y

Letras + Pág. 2

la Ruslicalio se magnifica con esa Oda
digna de Propercio o de Tibulo, Salve
cara Parens, dulcis Guatimala, Salve'
en la que Landívar aparece como
élego insuperable, digno de rivalizar
con los mismos maestros de Latinidad.
Su acento es dulcemente emotivo sin
llegar al espasmo ni a las lágrimas plañideras, tantas veces ayunas de poe,.
sia. He aquí sus acentos:
"Salve, patria querida, dulce Guau..
mala, salve; delicia, surtidora de vida,
manantial de la mía. Cuánto alienta
.
'
madre, repasar la riqueza de tu hermosura: moderado clima, fuentes, vías,
templos y hogares. Ya paréceme vislumbrar tus selváticas montañas y tus
verdes campos en dón de inacabable
primavera. Mil veces acuden a mi mente lps ríos que resbalan serpeantes
por márgenes techados de umbrosas
cabelleras; el interior de tus casas ornado de múltiple decoro; la muchedumbre de tus jardines colorido de rosas idalias. Y ¿qué decir recordando
la áurea suntuosidad de tus sedas radiantes, y las púrpuras teñidas en el
mar fenicio? Cosas, siempre para mi,
todas ellas nutricias de patrio amor y
alivio en la adversidad. Pero me engaño. Las ilusiones ¡ay, perturban el
apacible espíritu y los sueños burlan
mi corazón. La insigne, hasta hace poco fortaleza y capital de gran reino, es
ahora hacinamiento de escombros.
Gente en desamparo de casas, templos
y calles, sin pasos por donde ganar el
seguro de las cumbres. Todo se derrumba en precipitada ruina, como
herido por los precipitados fuegos de
Júpiter. Pero ¿a qué inútil dolor? Ya
surgen del sepulcro elevadas mansiones y se levantan al cielo templos altivos. Ya las fuentes desatan sus hondas
en el río, el tropel de la vida llena las
calles, y a los ciudadanos deseosos llega la fértil paz. Otra vez la ciudad, ave
de Faros, más feliz resurge de sus propias cenizas. Alégrate, pues, rcdiviva
madre 1 preclara ciudad del reino, vive
largamente salva de nuestra ruina.
Pronto mis alabanzas elevarán hasta
las estrellas tu luminoso triunfo, parte
de súbita muerte. Recibe, mientras, el
rauco plectro, coñsuclo en la desgracia, y sé tú misma mi galardón".
Dentro del texto del Canto primero,
el poeta neolatino hace un preámbulo
en el que compendia los diferentes temas rústicos, bucólicos y costumbristas a que ha de empeñar su dilecta péñola. Ahí con propias palabras, las
patrias campillas en flor; el recorrido
en piragua por los limpios lagos mexicanos; los amenos huertos de Flora;
la cordillera del Jo1·ullo -reino de
Vulcano-; los manantiales cristalinos;
el :umo de grana; las ciudades del castor; las minas; la miel de la cwía; los
rebaños esparcidos por la comarca;

W:

RUSTICATIONIS
MEXICANA:
L I a t R P R 1 14 U S,

Brrgat arnnis alius Cúa frnfa figurir,
Abílruías quarum nrmo pcnemre htrbru
Aufit 1 &amp;: ingrato mcamn torqurre laborr;
Tum frníum brurn aptct I graufquc loqud:i.s i
lmpleat &amp; campo1 armis 1 &amp; funcre tcms 1
1
Oainiaquc arruto drbcllrt milite tcgna,
Me juvu omDino, teme nualis amore,
Ufquc v1rcfccntu patrios invifere campos 1
Mc1iceofquc lacus 1 &amp; amccno1 Chloridis. hortot
10
Und1quc collcau íociis ptrcurrerc cymbi: (1)

º

Tum juga Xoruli vifam I Vulunia rcgna;
.Et vi treos cclfo bricrs de collc rucntcs;
Coccincumquc deia I Tyriumq; 1 lndumq; vcncnum:
Oppida mox Fibri ttl is , ftrroqut fod inas
Aggrtdiu¡ Jutc ifq; aftringan:i íacchara formis:
,,
H1nc fufum rtgionc ptcus I fo0tefquc frquuriu

Er

/as fuentes; los pájaros; los cubiles de
/as fieras y los juegos.
En este capitulo primigenio de la
Rusticatio - Los lagos de México- el
dulce poeta de Centroamérica maneja
la arcilla de la bella realidad mexicana para depositarla en el clásico molde virgiliano. Aquí se retira la imágen
de la ciudad lacustre, capital del Imperio de Moctezwna, con las ciudades
circundantes, cabe las aguas espejeantes de los lagos tranquilos.
"Hubo, lejos de aquí, en tierras occidentales, ilustre, la ciudad de México, espaciosa y poblada; por sus hombres y riquezas, magnífica que en pretéritas edades obtuvo bajo el dominio
de los indígenas, pero ahora, sometidos éstos a las armas, señorean los hispanos y su imperio rige la ciudad. La
circunda el claro cristal de varias lagunas, cuya onda indolente incita el
resbalar de las piraguas. No intento,
sin embargo, celebrarlas a tod-as, pues
las que a distancia miran la ciudad, no
no se hinchen de tanto caudal que merezcan la fama. Ni sus aguas alimentan
el pez de escama luciente, ni floridas
alfombras flotantes, ni bandadas de
ánades. Pero la que quiebra los purpúreos rayos del sol que emerge de las
.sombras, y la que se desvia hacia el
sur (un rio sinuoso entre ambas 1 de
aguas desbordantes, facilita el tráfico), baten las espumosas orillas, para
el solaz de los pobladores y gracia del
campo florido.
Cerca de las riberas frondosas, se levantan dos ciudades que dieron nombre y fama a los lagos. La remota antiguedad los llamó con las voces vernáculas de Chalco y Texcoco; y prefiriendo atinadamente unas linfas a
otras las florificó en diverso grado.
Pues aunque ambas ofrezcan seguros
amparos a las angostas chalupas, y a
manera de altos mlll'OS protejan la ciudad, la argentada Chalco más cautiva
a los moradores, porque en sus puras
ondas prosperan las mieses, y, entretejidos de arboleadas, deliciosos jardines: brillante gloria del lago y desdoro
para el agro de pobre cultivo.
En el álveo anchuroso se acumulaban las aguas dulces, afluyendo por escondidos canales, tranquilos riachuelos, delgados arroyos innonimados y
Jimpidos ríos que ondulan en el verde
tapiz de los campos. Eolo no suelta alli
al impetuoso Bóreas o al Vendaval, ni
el Euro y el Céfiro se provocan a lid
violenta con furiosas borrascas. Antes
bien, acallado el ulular de los vientos
que huyen a sus guaridas, serena bonanza adormece las claras linfas.
Aunques sea de caudal rebosante, en
medio de sus aguas brota una clarísima fuente que no enturbian las doradas arenas de las orillas, ni la afea el
limo cenagoso de los cercanos sembradíos. Fuente tan limpia y translúcida
que, a través de sus cristales se pueden
examinar y contar las menudas guijas
que caen al fondo. Este raudal, saltando desde muy profundo lanza con tan
ciego ímpetu la gélida onda, que ganando la superficie se derrama en anchos circulos. Como en la antiguedad
el griego Alfeo en las playas porosas,
escondiéndose precipitadamente en el
antro negro se desliza con paso fugiti~o entre Jas sombras, bajo el mar inmenso y las olas resonantes, hasta que
alcanzando los confines sicilianos lanza por tu boca, ¡oh Aretusa! su argentada corriente. Así aquel manantial
por secretos pasajes fugitivo, cumple
su anhelo de lograr el contacto del
aire.
AJ escribir el Libro IV de la Rusticatio nuestro preclaro humanista Y
pulcro neolatino, no ignoraba la importancia económico social de la grana o cochinilla que Gonzalo Gómez de
Cervantes, quizá Oidor de la Real Audiencia, minero y fomentador de este
producto - abundante fuente de riqueza de la Nueva España y consecuente-

mente d ela lletrópoli- define asi en
su Memorial del siglo XVI:" ... la grana cochinilla es un género que casi
iguala a la plata, la cual se saca de estos reinos para los de Castilla; y solia
en cada flota se sacaban diez o doce
mil arrobas de dicha grana ... y en especial creció en el tiempo que gobernó Don Pedro Moya de Contreras, Arzobispo de México ..."
El sabio doctor Francisco Hernández, como era de esperarse, no pasó
inavertido este codiciado insecto al estudiarlo en relación con la flora mexicana en el capitulo CXVI de su célebre
obra que titula: De Napolanochestli,
sen Coceo Indico in Tunis quibusdam
nascente; y a él se refirieron Herrera
Torquemada, Acosta y Antonio de
l:lloa.
Alzate, por su cuenta se ocupa también de esta industria colonial: "La
Grana es uno de aquellos vivientes que
los industrialistas conocen con el nombre de Progalli-insecto, y que presenta
a ]a observación protentos maravillas
de la Omnipotencia. Compónese de
dos especies de individuos, de machos
y hembras; los machos son los que
vuelan y gozan en su vida de una gran
agilidad; las hembras (que son las que
interesan a la industria) son viva imagen de reposo, pues están destinadas a
tener por sepulcro el mismo sitio en
que colocaron su primera habitación".
Estas observaciones, imbuidas de serena y marmórea poesia, solicitan la
atención del latinista en este capítulo
cuarto, remembranza de su estadía en
Oaxaca en 1749 y 1759, en donde acaso existió alguna casa de su Orden ...
La vieja Antequcra le brindó la visión
de los campos embellecidos de perpetuas flores, en donde "pulula el rico
nopal que crece seis codos de altura,
sostenido por débil tronco" en los
que "a pesar de su compacta y sólida
estructura. las pervade interiormente
un humor que ha de alimentar en
tiempo oportuno a los gusanos de la
grana".
El bardo rusticano contemplaba y
glosaba así este mundo poético y tác•
ti!: "Entre estos (los árboles) por los
campos pulula el rico nopal que crece
seis codos de altura, sostenido por débil tronco, sin adorno de follajes movedizos, ni sombra que aparte de los
ganados los rayos del sol. Pero el vigoroso nopal está cubierto de carnosas
pencas entretejidas de recia trama de
fibra, las cuales se protejen con blancas púas y se revisten de una verde
membrana. Con frecuencia ofrecen la
figura de un huevo. Pero a pesar de su
compacta y sólida estructura, las pervado interiormente un humor que ha
de alimentar en tiempo oportuno a los
gusanos de la grana.
Observarás que esta penca no se cubre de ramos, sino que una nueva la
coro~a, hincándose inmeditamente en
su orilla sueprior. El nopal también se
reviste de flores rojizas que nacen al
borde mismo de la 110ja, sobre el soporte de un froto espinoso, en cuyo
vértice Jevántase la flor deforme.
Esta planta sobria no te acarreará
fatigas, si quieres arraigarla en los
campos. Toma las hojas desgajándolas
de nopal lozano, espárcelas en extenso
campo, y sea que haya caído en tierra
fértil o pobre, o entre asperos peñascos sedientos, rápidamente otros tantos renuevos producirán frutos con
usura.
Esta es la vieja morada, el augusto
palacio del gusano de la grana que
gusta de alimentarse del suave licor Y
prolificar abundantemente en las hojas del nopal; en las cuales nace de antigua estirpe progenitora; Jo adornan
sencillas costumbres, aborrece la matanza de sus coniéneres Y el desorden;
satisfecho en las húmedas pencas, no
provoca lides, no se excita amenazador, ni los jóvenes acometen petulantes a los enemigos inermes.

La sabia naturaleza al repartir la
especie en ambos sexos, dió a cada
cual sus propias señales que los manifestaran. De aquí que una pequeñita
pinta roja marque el dorso de los machos y sean blancas las hembras.
Cno y otro se visten de tenuisima
epidermis, la cual, si fuere manoseada
por cruel capricho, la verás que gotea la sangre exprimida.
Se le asemeja en su figura la cochinilla de humedad, sólo que aquel esconde la cabeza y carece de piernas
y talones, repta desmañadamente por
los brazos de la planta; pero de modo
tan lento mueve los miembros replantes que se creería que, adherido a la
hoja, sorbiéndole el licor se fortifica
el cuerpo en perezosa quietud.
1las para que el insecto pueda beber
el jugo del árbol y enriquecer con su
propia sangre a los hombres, al retorno de la primavera - cuando el sol
resplandece, l.a sonrisa del césped reblandecido puebla los alegres campos
y templa el calor los aires gélidos-,
sacan en canastos cubierlos con lienzos de cáñamo los gusanos que Ia industria precavida ha guardado en los
l10gares. Después los djseminan en
las altas pencas de la planta. Cogienúo con suave algodón los delicados
cuerpecillos mezcla. la grey de las hembras con los fértiles machos. Al punto
la argentada multitud adhiriéndose
obstinada al blando nopal, con devoradora Ychemencia bebe de sus jugos
noche y día. Aquí la frágil hembra,
habiéndose ayuntado con los perezosos machos, pone sus huevos y produce en!.ambres innumerables, que acrecientan las nieves población en ]os nopales: Las crías, imitando a sus padres, reptan y habitan en las verdes
hojas; precavidas husmean y chupan
las mieles fluidas.

ardoroso. Como el gusano de seda que,
a su tiempo entregado a inicua suerte,
se le extiende bajo las flechas del sol
bruñido en su apogeo, o encerrado en
cestos y arrojándolo alas mordientes
llamas, se desvanece su vida en el aire
letal.
Una vez que con tales tormentos hubieron realizado bárbaramente el sacrificio, sacan de los cóncavos hornos
la mansa cochinilla; la cual, bajo la
blanca epidermis esconde el color carmin, con que tiñen galos, holandeses,
venecianos, españoles, ingleses 1 rusos,
belgas y el orbe todo enrojece".
Los tres primeros Cantos del libro
landivariano son una excelente muestra de poesía clasicista insuperada en
su época. Las evocaciones a los lagos
mexicanos, al Jorullo y a las cataratas
guatemallecas, hubieren sido bastantes
a situar a Landívar entre los vates de
la Roma agtistca. Singularmente, el
canto tercero sobrevive por la grandiosidad de su inspiración, que en un
aire de sublimidad lleva, como lo prometiera en la oda beróica Salve cara
Parens, el nombre de lo guatemalteco
hasta donde difícilmente ha alcanzado
otro poeta alguno pregonando a su
ciudad natal y caro terruño.
Los cantos Aves, Fera, Ludi, o sean
XIII, XIV y XV, contienen también trozos antológicos dignos de atenta lectura y buido examen.
Diremos algo sobre el propio nombre del poema, la razón que hubo de
haberlo escrito en la lengua del Lacio,
y el corpus rusticanista.
Rusticatio es un término que no aparece en la lexicología virgiliana. Es
un sustantivo verbal originado en el
verbo I'llsticor, que vale por estar en el
campo, hacer estancia en la campiña,
permanecer en la campi1ía, de acuerdo
con el sentido que le da Columella.
Por cuan to a Mexicana, no supone
concretamente la realidad geográfica
* * *
nuestra limitada del Bravo al Suchiate, sino, como se dijo en el pórtico de
Asi preservada, la cochinilla va yie- esta disertación, hacer referencia a la
ne por ]as verdes pencas; y tras de campiña y costumbres agrarias -senutrirse durante un bimestre del nue- ñalando aquí hábitos e industrias del
vo jugo, presenta la prole cuerpos co- campo - desde la América Central
mo los de sus viejos progenitores, pues hasta ]as extensiones surianas de los
los humores sorbidos se vuelven rojo Estados Unidos-.
•
licor en su delicado vientre. A semeLandivar escribió su poema en lajanza del gusano de seda, célebre en tín -aunque como un homenaje para
todas partes por la tela asiria, el cual, su solar natío- para los ojos y la senalimentándose codiciosamente de la sibilidad del europeo del Italiano, más
•morera, gusta de parecerse a sus as- particularmente.
cendientes en la frondosa belleza de
Lo escribió en esta lengua, por ser
su corpulento desarrollo. Sepace apre- la elocución idiomática culta por exsuradamente de hojas selectas, que co- celencia en el ámbito europeo; la lencidas en su vientre sutil transforma en gua en cuyos moldes - desde la tradiseda. Así también la nevada cría del ción aurisecular del Siglo de Augusto
nopal, en su tenue estómago elabora y la Edad Media- habrían de escanel rojo color.
ciarse. las más altas y señeras manifesLuego que la delicada multitud hu- taciones literarias de origen románico.
bo alcanzado cabal desarrollo y voraz No en español, pues que no era la Rusllenó el cuerpo de jugo purpurino, el ticatio para españoles ni americanos,
colono arranca de raiz algunas verdes ni menos en italiano, lengua que no
pencas, pobladas de albeante muche- dominaba literalmente, según el testidumbre, y la suspende de las vigas en monio epistolar ]andivariano a Tiraparte idónea de Ja caliente cocina; o boschi, su corresponsal.
bien, la previsora· gente encerrándola
La primera edición del gran poema
en cóncavos canastos cubiertos, la rusticano guatemalteco aparece en Móguarda de la rígida racha del helado dena, Italia, en 1871; y la segunda en
viento, en reserva de padres para nue- Bolonia, del mismo país, en 1872, para
hablar de las más importantes.
va prole.
Con un algodón recogen después diLas versiones romance realizadas en
ligentemente los gusanos que han guar- México se deben al Arcade Padre
dado en lo alto de las plantas, a fin de Federico Escobedo, con el nombre de
dar a los miseros repentina muerte.
Geórgicas .lfexicanas, titulo restrictivo
El indio los extiende en esteras y de este gran poema, pues geórgica sigriega sobre la inofensiva multitud agua nifica agricultura, ciencia de la agricaliente, lrnsta que la vé perecer toda cultura, lo cual no cuadra con la índode muerte cruel, cuando no prefiere le integral del libro.
La otra es la del licenciado Ignacio
-por ciega sed de oro perniciosoLoureda,
edición bilingüe, en latín y
sacrificar en las llamas a los níveos
gusanos inocentes. Enciéndese en tal español. Su rubro Rusticación, nada
caso un horno con activo fuego, hasta indica, además, es poco eufónico .
En 1942, el humanista Octaviano
que todo en llamas enrojezca de tanto
Valdés
publicó una versión en la Bicalor. Después de sacar la lumbre meten los enjambres, los cuales asándose blioteca del Estudiante Universitario,
dejan alli su aliento purpurino. O tam- título número 34, con el nombre de
bién los riega el indio en espaciosos
corrales a que se tuesten bajo el sol
Pasa a la Pág. 8

Armas y Letras + Pág. 3

�Materiales didácticos del Curso explicado por el
Doctor José Gaos, en la Facultad de Filosofía y
Letras de la Universidad de Nuevo León, del luJles 22 de noviembre al viernes 3 de diciembre de
1954.

INTRODUCCION
1
La ciencia de la lógica tiene por objeto el pensar y el conjun•
to de sus determinaciones. Lógica natural se llama el entendi•
miento natural que tiene por naturaleza todo hombre y el uso in•
mediato que hace de él. Pero la ciencia de la Lógica es el saber
del pensar en su verdad.
Aclaración. La lógica considera el dominio del pensamien•
to en general. El pensar es su propia esfera. Es un todo para sí.
El contenido de la lógica son las determinaciones peculiares del
pensar mismo, que no tienen absolutamente ningún fundamento
más que el pensar. Lo heteronómico a él es algo dado por alguna
representación. La lógica es, pues, una gran ciencia. Tiene que
distinguirse, ciertamente, entre el pensamiento puro y la realidad; pero la realidad, con tal que se entienda por ella la verdadera efectividad, tiene también el pensamiento. Pero si con ella se
mienta sólo el ser ahí sensible, externo, tiene aquél incluso una
realidad mucho más alta. El pensar tiene, pues, un contenido, a
saber, él mismo de un modo autonómico. Con el estudio de la
lógica se aprende también a pensar más rectamente, pues cuando
pensamos el pensar del pensar se procura el espíritu su propia
fuerza. Se aprende a conocer la naturaleza del pensar, y con ello
se puede husmear si el pensar se dejara inducir en error. Hay
que saber darse cuenta de su actividad. Con ello se alcanza la
firmeza de no dejarse extraviar por otros.
2
El pensar es en general el aprehender y comprehender lo múltiple en la
unidad. Lo múltiple en cuanto tal pertenece a Ja exterioridad en general, al
sentimiento y a la intuición sensible.
Aclaración. El pensar consiste en
traer todo lo múltiple a la unidad. Al
pensar el cspíri tu sobre las cosas. las
trae a las formas simples que son Jmras determinaciones del espíritu. Lo
múltiple es, en un principio, exterior
al pensar. En tanto aprehendemos Jo
mllltiple sensible, aun no pensamos,
sino que- únicamente el relacionarlo
es el pensar. El aprehender inmediatamente lo mUltiple;lo llamamos sen•
timiento o sensación. Cuando siento,
sé meramente de algo; pero en la in•
tuición intuyo algo como exterior a mí
en el espacio y en el tiempo. El sentimiento se convierte en intuición cuando se determina especial y temporalmente.
3

El pensar es abstracción en tanto la
inteligencia parte de las intuiciones
concretas, deja de lado una de las múltiples determinaciones y hace resaltar
otra, dándole la forma simple del pensar.
Aclaración. Si dejo de lacio todas
las determinaciones de un objeto, no
queda nada. Si, por el contrario, dejo
de l~do una determinación y hago resaJtar otra, ésta es abstracta. El yo, por
ejemplo, es unadeterminación abstracta. Yo sólo sé de mi yo en tanto me
separo de todas las determinaciones.
Pero esto es un medio negativo. Niego
de mi las determinaciones y me dejo
estar sólo como tal. El abstraer es el
lado negativo del pensar.
4

El contenido de Jas representaciones
está tornado de la experiencia, perÓ la
forma de la 11nidad misma y demás determinaciones de ella no tienen sus

fuentes en lo inmediato de ellas en
cuanto tal, sino en el pensar.
Aclaración. Yo quiere decir en general pensar. Si digo: yo pienso, esto
es algo idéntico. El yo es perfectamente simple. Yo soy pensa1Ite y además síempre. Pero no podernos decir:
yo pü~nso siempre. En sí, bueno, pero
nuestro objeto no es siemJ)re también
un pensamiento. Podemos, empero, decir que pensamos siempre en el senti~
rlo e.le que somos un yo, pues el yo es
siempre Ja simple identidad consigo y
esto en pensar. En tanto que se piensa
el objeto, recibe la forma del pensar y
se convierte en un objeto pensado. Se
lo hace igual al yo, es decir, se lo
piensa.
5
Esto no liay que entenderlo como si
esta unidad únicamente por obra del
pensar sobreviniese a lo múltiple de
los objetos y el enlace se trajera únicamente de fuerza a dentro, sino que la
unidad pertenece otro tanto al objeto,
constituyendo con las determinaciones
de ella también la natw·aleza propia
de él.
6
Los pensamientos son de tres clases:
1. las categol'ias; 2. las determinaciones de la reflexión; 3. los conceptos.
La doctrina de las dos primeras constituye la Lógica objetiva o Metafísica,
la doctrina de los conceptos, la Lógica
propiamente tal o subjetiva.
Aclaración. La Lógica contiene el
sistema del pensar puro. El ser es 1.
el inmediato; 2. el interno; las determinaciones del pensar retornan de
nuevo a sí. Los objetos de la :Metafisica habitual son la cosa, el mundo, el
espirHu y Dios, con lo que surgen 1as
diversas ciencias metafísicas, 1a Ontología, la Cosmología, la Pneumatologia, y la Teología.
3. Lo que el concepto representa es
algo ente, pero también algo esencial.

El ser está con la esencia en la relación de lo inmediato a lo mediato. Las
cosas son, en general, pero su ser consiste en mostrar su esencia. El ser se
constituye en esencia, lo que puede
expresarse también así: el ser supone
la esencia. Pero aunque la esencia
aparece, en relación al ser, como lo
mediato, es sin embargo la esencia lo
primitivo. El ser retorna en ella a su
fundamento; el ser se Jevanta en la
esencia. Su esencia es de este modo
algo devenido o producido, pero lo
que aparece como devenido es también lo primitivo. Lo perecedero tiene por asiento fundamental la esencia
;y diviene de ésta.
Forjamos conceptos. Estos son algo
puesto por nosotros, pero el concepto
contiene también la cosa en y para sí
misma. En relación a él es la esencia
de nuevo lo puesto, pero 1o puesto se
conduce, sin embargo, como verdadero. El concepto es en parte el subjetivo, en parte el objetivo. La Idea es la
un.ion de lo subjetivo y lo objetivo.
Cuando decimos que se trata de un
mero concepto, echamos de menos en
él la realidad . La mera objetividad,
por el contrario, es algo sin concepto.
Pero la Idea indica cómo está determinada por el concepto de realidad.
Todo lo efectivo es una Idea.
7
La ciencia presupone que la separación entre ella y la verdad está ya levantada o que el espíritu ya no pertenece a 1a apariencia, tal cual se lo con·sidera en la doctrina de la conciencia,
La certidumbre de sí mismo abraza
todo lo que es concepto para la candencia (sea cosa externa o bien pensamiento producido del espíritu). La
ciencia consiste en ser en si o simple
igualdad consigo mismo 1 tener ser ahi
o determinirlad , ser para otro, y ser
pnra si, o al ser otro, simplemente haber retornado a sí o consigo. La ciencia no busca la verdad, sino qüe es en
la verdad y la verdad misma.

Primera Sección
LAS DETERMINACIONES
DE LA ESENCIA

15

c) Por su cualidad, por lo que es,
está sujeto a la alteración. Se altera en
tanto su determinidad en conexión
con otro se convierte en constitución.
C. S e r p a r a s í.

16
Al levantarse la constitución toda
por obra de la alteración, se levanta
también la alteración misma. El ser ha
retrocedido con ello a sí mismo y excluye de sí otro. Es para si.

17
Es un uno que se refiere sólo a si y
se conduce como l'epelente frente al
otro.
18
Esta exclusión es a la vez una referencia a otro y se conduce, pues, a la
vez atrayendo. No hay repulsión sin
atracción ni viceversa. ·

19
O con la repulsión del uno están
puestos inmediatamente muchos mas.
Pero los muchos unos no son distintos ·
unos de otros. El uno es lo que es el
otro. Está puesto asimismo el levantamiento de ellos, la atracción.

20

25
El limite del cuanto en la forma del
ser dentro de sí da la magnitud intensiva, en la forma de la exterioridad la
magnitud extensiva. Pero no hay nada intensivo que no tenga también 1a
forma del ser ahí extensivo, y vice•
versa.

26
C. El cuanto no tiene ningún limite
determinado en si mismo. No hay,
pues, ningún cuanto tras el cual no
pueda ponerse otro mayor o menor. El
éuanto que debiel'a ser el último, aquel
tras el cual no podría ponerse otro
mayor ni menor, se llama habitual•
mente lo infinitamenle grande o lo infinitamente pequefi.o.
27
Pero con esto deja en absoluto de
ser un cuento y es para sí = O. Sólo
sigue teniendo significación como determinación de una relación en que
ya no tiene para si ninguna magnitud,
sino sólo una determinación en referencia a otro . Este es el concepto
exacto del infinito matemático.

28
Lo infinito en general es en el progreso infinito ante todo el levantar ]a
Jinde (sea cualitativa o cuantitativa),
tal que esta linde vale como positiva y
por ende surge siempre de nuevo frente a la negación. Pero lo verdadel'amenle infinito es, al tomarse la linde
como negación, la negación de la negación. En él con el ir más allá de lo
finito no vuelve a ponerse una nueva
linde, sino que con el levantar la Jinde se restablece el ser ahí en la igualdad consigo.

29
El levantarse el cuanto en lo infinito tiene la significación de quedar levantada la determinación indiferente,
externa, que constituye el cuanto, y
convertida en una determinación interna, cualitativa.

CUALIDAD

B

c

8

CANTIDAD

LA :\IEDIDA

EL SER
A

La cualidad es la determinidad inmediata cuya alteración es el paso a
algo ·o puesto.
A. Ser, nada, devenir.
9
El ser es la simple inmediatez sin
contenido que tiene su opuesto en ]a
pura nada y cuya unión con ésta es el
devenir: como paso de la nada al ser,
el nacer; a la inversa, el perecer.
(El sano entendimiento humano, como se llama frecuentemente a si misma la abstracción unilateral), niega la
unión del ser y la nada: el ser, o es, o
no es; no hay tercio; lo que es no comienza, lo que no es, tampoco. Este
entendimiento afirma, por ende, la imposibilidad del comien=oQ.
B. Ser Ahí.

10
El ser ahí es ser devenido, determi~
nado, un ser que tiene al par referencia a otro, o a su no ser.
11
a) El ser ahi es por tanto algo dividido dentro de sí. Una vez es en si la
otra vez es referencia a otro. El ~er
ahí, pensado con estas dos determinaciones, es realidad.
1"

24
B. La magnitud o cantidad es como
cantidad limitada un cuanto. Como este límite no es nada determinado en y
para sí, puede un cuanto aumentaJ"se o
disminuil' hasta lo indeterminado.

El uno es el ente para sí, que se distingue absolutamente de otros. Pero
al levantarse esta distinción, la repulsión, por obra de la atracción, está
puesta ]a distinción como levan.lada, y
con ello ha pasado a otra determinación, la cantidad.

Primera Parte

Armas y Letras

12
b) Algo que es ahí tiene una referencia a otro. Lo otro es un ente ahí
como no ser de algo. Tiene, por tanto y desde luego, un limite o linde y es
finito. Cómo algo debe ser en sí, es
su delel'minación.
13
Cómo algo es para otro, cómo está
conectado con otro, o en si está pues~
to inmediatamente también por otro,
esto es su constitución.
14
Cómo algo es en su mismo seno tanto en sí como para otro, esto es su de.
terminidad c cualidad. El limite no es
sólo un mero cesar, sino que pertene.
ce al algo en sí.

Pág. 4

21
Por la cualidad es algo aquello que
cs. Con la alteración de la cualidad no
se altera meramente una determinación en algo' o en lo finito, sino lo fi.
nito mismo. La cantidad es, por el
contrario, aquella determinación que
ya no constituye la naturaleza de la
cosa misma, sino una distinción indiferente en medio de cuya alteración
sigue la cosa siendo lo que es.

22
La cantidad es el ser para si levalftado o el uno. Es, pues, una ininte•
rrumpida continuidad dentro de si
misma. Pero como contiene exactamente Jo mismo, el uno, tiene' también
dentro de si el momento de la discreción.

23
A. La magnitud es o continua o dis·
creta. Pero cada una de estas dos especies de magnitud tiene en e11a tanto
la discreción corno la continuidad, Y
la distinción es sólo la de que en la
magnitud discreta constituye la discreción el principio, mientras que en
la continua lo constituye la continui•
dad.

34
Las determinaciones, en tanto pertenecen al ser inmediato y no están contenidas en la unidad interior, se distinguen de la esencia como determinaciones inesenciales.
35

42

Al estar las determinaciones esenciales contenidas en la unidad de la
esencia, es el ser ahí de ellas un ser
puesto, es decir, en su ser ahi no son
inmediatas y para sí, sino medidas.
Son por ende determinaciones del pensamiento en forma de reflexione$.

La cosa sale del fundamento al ser
ahí en tanto éste es el poner que ha
retrocedido a sí, o la distinción, que
se ha vuelto idéntica consigo, o sea la
inmediatez restablecida, o un ser ahi
que él mismo no es inmediato, sino
que puede llamarse existencia.
La existencia está medida por la
mediación levantada; el fundamento
se va al fondo en su existencia, (nos
imaginamos que el fundamento no se
pierde porque queda su contenido).

36
1. La primera determinación es la
unidad esencial consigo mismo; la
identidad. Expresada como principio
de identidad. A = A; o negativamente,
como principio de contradicción: A
no puede ser a la vez A y no A.

37
2. La determinación de la diversidad, del ser ahí mutuamente indiferente, distinguido por alguna determinidad. El principio que la expresa dice: no hay dos cosas que sean iguales
una a otra.
3. La oposición: como lo positivo y
lo negativo, en que la determiniclad
de Jo uno sólo está puesta por medio
de la determinidad de otro, de los que
a la vez cada uno es en tanto el otro
es, pero sólo es en tanto no es el olro.
Expresado en un principio: algo es o
A o no A, no hay tercio. (Principio
cxclusi teriii.Q
38
4. EJ tercio, en que están levantadas
las determinaciones puestas todas, es
1a esencia, que por lo tanto es fundamento. El principio del fundamento
dice: todo tiene su fundamento s11ficíente.
(El fundamento es lo ponente en general, en tanto que algo viene al ser
ahí por obra de él; esto no es ningún
paso a determinaciones opuestas, como el devenir en el ser, sino que hay
en ello una unidad de la referencia; si
bien el ser ahí puesto pued eser a 1a
vez una figura diversa de su fundamento, tiene sin embargo que estar
contenido a la vez en éste.)
·

30

39

La medida es un cuanto específico,
ya que no está determinada externamente, sino por la naturaleza de la cosa, por la cualidad.
31
En la alteración de un cuanto, en el
aumentar o disminuir, que cae dentro
de la medida, entra igualmente una especificación, al quedar el subir y bajar de la magnitud a la vez modificado
y determinado de suyo por la naturaleza de la cosa.

En tanto se considera el ser ahí inmediato como sólo puesto, se retrocede de él a la esencia o al fundamento ;
aquella es aquí Jo primero, aquello de
que se parte; pero en este retroceder
resulta esto de que sea lo primero más
bien Jevantado, y el fundamento reco•
nacido como lo primero y esencial.

32
Al alterarse la medida de una cosa,
se altera la cosa misma, y el algo desaparece con el rebasar su medida, ascendiendo o descendiendo en torno a
ella.
Segunda Parte
LA ESENCIA

33
La esenciq es el ser retraído de su
inmediatez a si y cuyas determinaciones están levantadas en una simp]e
unidad.

ple unidad de diferentes determinaciones, tal que éstas no están en él una
fuera de otra, separada una de otra.
Tienen en él la forma de levantadas;
y él constituye su estar ahí. En tanto
ellas tienen ser ahí, pero están levantadas en él o están ahí en él, son propiedades1 y él es, como simple referencia del estar ahí de ellas, la cosa. Este
todo, como siendo ahí, es una cosa de
muchas propiedades.

40

43
Las propiedades de la cosa son determinaciones de su existencia, que
tienen una indiferente diversidad una
de otra, y asimismo es la cosa, en
cuanto simple identidad consigo, indeterminada e indiferente a ellas como determinaciones.
La indiferencia del estar ahí las determinaciones es la cosa, quiere decir
también: la cosa es antes de existir.

44
Las &lt;leterminaciones son por obra
del .eser cosa" idénticas consigo; y la
cosa no es nada más que esta identidad de ellas consigo mismas; pues esta identidad no tiene aislada para si
verdad alguna. Por esto se resuelve
con c1lo la cosa en sus propiedades como en materias estantes ahí para sí.

45
Pero al estar las materias unidas en
la unidad de una cosa, se penetran
mutuamente (son absolutamente porosas) y se resuelven una en otra. La
cosa es. así, esta contradicción en su
seno, o está puesta como cosa que solamente se resuelve en sí, como apariencia.
B. Apariencia

46
1. La identidad consigo mismo, que
es tanto la cosa como las materias, se
ha resuelto; las determinaciones son
por ende tales que no son en sí, sino
sólo una en otra; sólo son como puestas o como pariencias.
2. La identidad cousigo en la apariencia es lo indeterminado y simple~
mente capaz de la determinación, lo
pasivo, la materia; la identidad de las
determinaciones en la referencia de
una a otra constituye lo activo, la forma.

El fundamento contiene aque11o que
resulta fundamenta.do por él, según
47
sus dderminaciones esenciales; la re• La esencia tiene que aparecer, priferencia del fundamento y lo fundamero porque el ser ahí se resuelve en
mentado es una unidad y no un paso
eUa misma y retrocede a su fundamena lo opuesto, si bien el ser ahí fundato - la apariencia negativa; y segunmentado tiene una figura diversa de
do, por ser la esencia, como fundasu fundamento, que es igualmente un
mento, simple inmediatez, y por ello
ser ahí; y 1a determinación capital es
ser, en general. Por mor de la idensu C!'.mtenido común.
tidad del fundamento y la existencia
no hay en la apariencia nada que no
Segunda Sección
haya en 1a esencia, ni viceversa, nada
en la esencia c1ue no haya en la apaAPARIENCIA
riencia.
48
A. La cosa
Al ser determinada la materia por
la forma, resultan ambas supuestas co41
El fundamento es ante todo la sim- mo autónomas e independientes una

Armas y Letras + Pág. 5

de otra. Pero no hay, en absoluto, forma sin materia ni materia sin forma.

49
Eternidad de la materia.
50
La forma determina la materia; es
activa respecto a ésta como respecto
a un otro. Esta actividad es un reíle•
xionar de un doble modo:
1. La forma pone determinaciones
en la materia; estas determinaciones
vienen a estar ahí en la materia, o ésta
constituye el estar ahí mismo de las
determinaciones. Pero éstas siguen en
esta exterioridad (pertenecientes a Ja
forma) referidas a su unidad, o están
reflejadas, y la forma sigue de todo
punto en su unidad consigo misma.
51

La forma es finita; en tanto hace
frente a la fuerza, tiene en ella su limite; asimismo 1a materia fuera de la
cual es la forma, es materia finita. La
forma _se conduce positiva y negativam0nte con la materia y consigo misma; a) con la materia, aa) positivamente, pone sus propias determinaciones, bb) negativamente, levanta la indeterminación de la materia; B) consigo, AA-positivamente, pone sus propias determinaciones, reflexión sobre
si; BB) negativamente, levanta su identidad negativa consigo; da a sus determinaciones estar ahi, materialidad.
2. Al referirse 1a forma a la materia,
se refiere a ella a la vez como a un
otro. Pero la materia es la identidad
consigo misma, o se reflexiona con esto sobre sí, y esta identidad únicamente es por obra de esta reflexión. La
materia re.sulta asi engendrada por el
determinar de la forma. Es por tanto
el supuesto del determinar 1 pero un
supuesto que resulta levantado por la
actividad de la forma y convertido en
un resultado.

52
En esta unidad esencial de la forma y la materia es la forma, como re•
ferencia necesaria de sus determina•
ciones, la ley de la apariencia. La forma y la materia son inesenciales en
cuanto separadas de la cosa, de su unidad. Lo aparente, como puesto bajo la
determinación de la forma, como lo
conformado, constituye el contenido,
que es diferente de la forma misma, al
aparecer ésta frente a él como una re•
ferencia externa.
53
Al ser, además, las determinaciones
puestas por la forma idénticas consigo
mismas o materiales, aparecen como
una existencia autónoma y la referencia de ellas una a otra constituye la
relación. La forma y la materia, diferenciadas aquí no una de otra, sino de
su unidad.
C. L a r e l a c i ó n
54
La relación es una referencia de
uno a otro de los lados que en parte
tienen un estar así indiferente, pero
en parte es cada uno sólo por obra del
otro y en esta unidad del ser determinado.

55
Las determinaciones est.in, en primer término, puestas en la forma de la
r~lación; en segundo término, son sól6
en si estas determinaciones de la forma y aparecen como una existencia
independiente inmediata; son en este
respecto un ser ahí supuesto que inPasa a la Pág. 6

�Curso de ...
Viene de la Pág. 5

ternamente ya en sí mismo contiene la
totalidad de la forma, que sólo puede
tener existencia por obra de ese ser
ahí supuesto, o son por tanto condiciones y la relación una relación condicionada.

56
En las condiciones y en la relación
condicionada empieza la apariencia a
retroceder a la esencia y ser en sí; pero en ello sigue estando presente la diversidad de la apariencia como tal y
de ellos en tanto ella es en sí.

57
1. La relación condicionada inmediata es la relación del todo y las partes; las partes, como estando ahí para
si fuera de la relación, son mera materia y, en tanto, no partes; como partes
tienen su determinación sólo en el to-

do, y para poder ser partes tienen que
ser también capaces en y para sí de
entrar en esta relación con el todo; y
en tanto es así, constituyen las partes
el todo.

58
2. El todo como forma interna activa es la fuerza; ésta no tiene ninguna
materia exterior por condición, sino
que es la ma1eria misma. La e:&lt;plicación por la fuerza es idéntica; formal,
en nada por el contenido; no conocemos la naturaleza de la fuerza, se dice
habitualmente. La condición de la
fuerza es sólo un impulso externo que
la solicita. Este es el mismo exteriorización de una fuerza, y requiere una
solicitación para aparecer·; está, pues,
presente un mutuo condicionar y ser
condicionado, que en su totalidad es,
pues, incondicionado, o un supuesto
de algo distinto que sólo es sobre el
supuesto del primero, que, pues, se supone a sí mismo,

59
Por el contenido, representa la fuerz-a en su exteriorización, pues como
forma contiene dentro de sí sus determinaciones, aquello que ella es en sí,
y no hay en su exteriorización nada
que no haya en su interior.

60
El contenido, que es por tanto incondicionado, se relaciona como interno sólo consigo como externo; lo
exterior y lo interno es el mismo, sólo
considerado por distintos lados; lo interior es la integridad de las determinaciones del contenido como condiciones que tienen ellas mismas un ser
ahí; el exteriorizarse mismo en la reflexión de ellas sobre sí, el recogerse
en la unidad de un todo que obtiene
por aquí la existencia.
Tercera Sección
LA EFECTIVIDAD
A. S u s t a n c i a

61
La sustancia es el contenido incondicionado del exterior e interior, la
esencia estante altí en y para sí; incondicionada en el respecto de las determinaciones de contenido, al no estar determinada por otra, y en el respecto de la forma, al estar su exterioridad fundada en su propia interioridad.

62
Todas las existencias determinadas
y condicionadas son determinaciones
aparentes de la sustancia, y tienen un
ser ahí alterable y pasajero; son accidentes. Estos en su totalidad constituyen la sustancia.

63
Los accidentes en su multiplicidad
representan las determinaciones de
contenido de la sustancia en su esencialidad, tal que recorren el círculo

de las circunstancias inesenciales, de
las que cada una se levanta en otra,
manteniéndose sólo la simple determinación sustancial. La sustancia es la
potencia de Jos accidentes, en tanto
éstos se levantan en sí mismos, pero a
la vez en este levantarse se revela lo
sustancial.

64
Los accidentes, en tanto en si están
contenidos en la sustancia, son posibles. La sustancia no es posible, sino
la posibilidad misma.

65
En tanto se piensa o en general se
representa algo meramente en la forma del ser en si, se lo llama posible;
es un· ser en sí que es sólo puesto-, no
en y para sí; una determinación suelta tiene una posibilidad semejante, separada de la efectividad.
Potenciar; el número Jcvanta la accidentalidad (su ser inmediato, contingente, que puede ser tan bien 4 como 5, etc.) y en este levantar, alterar,
se manifiesta; se convierte en potencia. Es ante todo sólo contingente; algo inmediato; pero el cuadrado, el cubo es idéntico consigo, se ha vuelto en
sí. El número se altera, pero es lo determinante de esta su alteración; autodeterminación, ser reflejado sobre sí.

Reflexión exterior: la causa es otra
cosa que el efecto; es distinción del
efecto· absoluta reflexión del mismo
conte~ido -la misma cosa- lluvia Y
humedad -es sólo identidad de la cosa- en el efecto es lo que en la causa· conocemos ]o uno por lo otro
- identidad externa- forma y contenido o cosa se mutúan; causa Y efecto
es distinción de la forma; la causa tiene valor de cosa y Juego de nuevo sólo
de forma.
El efecto únicamente en combinación con aquello en que resulta puesto
tiene efectividad.
Al tener la causa misma un contenido determinado, ser contingente Y
tener que ponerla como efecto, obtenemos el regreso de una serie de causas y efectos hasta Jo infinito. A la inversa, en tanto aquello mismo a lo que
sigue el efecto es algo originario, es
causa y produce su efecto en un otro;
la misma serie como progreso infinito.
C. Mu t u o e f e c to

Aquello sobre lo que efectúa la causa es ello mismo causa, pero frente a
aquella primera causa, que con ello
resulta, ala inversa, efecto. Este recíproco determinar, retornan.te a sí, de
66
la casualidad, es el m11t110 efecto.
Verdaderamente posible es algo sólo
En tanto algo efccti vo acoge en sí
como totalidad de sus determinaciones el efecto, pero a la -vez se hace causa,
entes en sí; lo que tiene esta posibili- y se sostiene contra la entrada del
dad interior, íntegra, Ilo es meramen- efecto com0 contra algo externo a él,
te un ser puesto, sino en y para sí e retroefectúa y el relroefeclo es igual al
inmediatamente efectivo. La posibili- efecto.
dad de la sustancia es por ende su
La casualidad tiene algo originario,
efectividad.
la causa, pero que es pasajero, se ex67
tingue {por ende no se tiene absolutaLa codependencia de los accidentes mente que ascender de ello a otra caueu la sustancia es la necesidad de sa), etc.
ellos, La necesidad es ciega en tanto · El efecto puesto en Jo efectivo B se
que Ía codependencia es meramente ntelve a su -vez causa; ésta es una acfoterior, o en tanto que Jo efectivo no ción negativa, es decir, el efecto resulestá al par presente antes como uni- ta levantado, por ende, retroefecto.
dad ente en sí de sus determinaciones,
74
como fin, sino que únicamente resulta
El rctroefccto sucede a la primera
de la referencia de ellas.
causa, que con e11o resulta puesta como efecto o hecha algo puesto, con Jo
B. Causa
que no sucede nada más sino que resulta sólo puesta así, lo que ella es en
La sustancia es como potencia al sí, a saber, algo no verdaderamente
manifestarse a sí misma con el surgir originario, sino algo pasajero.
y desaparecer de los accidentes. La
El retroefecto es una casualidad
sustancia activa, está, como lo origina- condicionada. Pero el mutuo efecto es
rio, vueJta contra lo contingente como incondicionado determinar reciproco,
cóntra un otro, y es causa que efectúa que retorna a sí. Lo efedivo sobre lo
sobre esto otro.
que efectúa una causa es ello mismo
69
causa, y como originario no produce
La actividad de la sustancia consiste su efecto porque antes haya efectuado
en que. hace de su contenido origina- sobre él un otro.
rio un efecto, algo puesto que está en
75
algo extrafio. No hay en el efecto nada
El mutuo efecto consiste, pues, en
que no esté en la causa, y la caus~ es que lo que es efecto es recíprocamencausa sólo en el efecto.
te para si causa y lo que es causa recíLa caída de un ladrillo es causa de procamente también efecto. Aquí es
la muerte de un hombre; el aire pan- donde está present ela verdadera oritanoso de un paraje, causa de fiebres; ginalidad, ya que la causa pasa, sin
aquéila es por lo pronto sólo causa de duda, a efecto, al ser puesto, pero en
un golpe, ésta de una humedad excesi- cuanto a la cosa sigue siendo lo misva. Pero el efecto en algo efectivo que mo, y también en cuanto a la forma se
tiene aún otras. determinaciones da en restablece en su ser puesto.
ello otro resultado.
76

70

El efecto es a) por medio de un
otro, de la causa; ésta, como actividad,
desaparece en el efecto; b) lo otro, como causa, ha desaparecido; pero el
efecto está puesto, está en lo otro.
71

•
Por la forma es la causa tan distinta
del efecto, que aquélla es la efectividad, que es activa originariamente de
suyo, mientras que éste está puesto y
es en un otro; como determinación en
un otro, efectivo, entra en una relación con las restantes 'determinaciones
del mismo, y obtiene con ello una figura que ya no le pertenece como
efecto.

72
La causa pasa a efecto, pero a la inversa pasamos del efecto a la causa,
retroceso que pertenece ante todo a la
reflexión exterior.

O bien el mutuo efecto es la mediación consigo misma en que se determina lo originario, o bien se hace algo puesto, pero en e1lo se reflexiona
sobre sí, y únicamente en cuanto es esta reflexión sobre sí es verdadera ori~
ginalidad.
Tercera Parte
EL CONCEPTO
LOGICA SUBJETIVA

90
La lógica subjetiva ya no tiene por
objeto la categoría ni -las determinaciones de lareflexión, sino conceptos.
La primera es el ser en una determinidad, como límite; la segunda, la esencia en una determinación que está mediada por una suposición de otro. El
concepto es, en cambio, lo originario;

Armas y Letras + Pág. 6

en tanto que su determinación es su
reflexión sobre sí mismo; o es un to..
do simple que contiene dentro de sí
sus determinaciones y del que fluyen
todas sus determinaciones.
El concepto tiene los momentos de
la generalidad, de la especialidad y de
la singularidad; pero los momentos
son, cada uno propiamente de suyo,
la totalidad, y son sólo esta puesta en
una determinación, tal que los momentos juntos constituyen de nuevo la totalidad.

estar coordinadas tales determinaciones, que lo están en el general.

101

A. EL CONCEPTO

Las determinaciones coordinadas en
el general son contradictorias en tanto que la una tiene la significación
esencial de ser lo que no es la otra, o
son opuestas una a otra como positiva
y negativa. Contradictorio no es, con
propiedad, meramente opuesto, en
cuanto tal (como p,ropiamente tampoco lo positivo y negativo), sino un
contenido, inmediatez, que es a la vez
positivo y negativo. Contrarias son
aquellas determinaciones en tanto que
están puestas sólo como diversas una
de otra, o la una tiene todavía una determinación positiva por la cual no es
inmediatamente opuesta a la otra. Sólo que las determinaciones contradictorias tienen necesariamente también
el momento de la indiferencia a la
otra, y las contrarias tienen también
el momento de la oposición en ellas.
En lo opuesto es la referencia a otro
el contenido entero, todas las determinaciones. La referencia es aquí a la
vez reflexión repelente sobre sí.

93

B. JUICIO

91
La lógica subjetiva contiene tres objetos capitales, lo. el concepto, 2o. el
fin , 3o. la Idea; es decir, lo. el concep-to formal o el concepto en cuanto tal,
2o. el fin, el concepto en referencia a
su realización o su devenir objetivo,
3o. la Idea, el concepto real u objetivo.
I
EL CONCEPTO

92
La lógica formal tiene tres objetos,
concepto, juicio y raciocinio.

El concepto contiene los momentos
de la singularid~, de la especialidad
y generalidad; los contiene como determinaciones esenciales y distintas y
a la vez están levantados en él, y él es
la simple igualdad consigo.

94
La si11gularidad es la reflexión negativa del concepto sobre ~í, a la que
son inherentes las ·determinaciones como levantadas, momentos, y que, como
de suyo determinado, excluye de sí
otras determinaciones o es absolutamente determinado.

95
La generalidad es la reflexión positiva del concepto sobre si, en la que no
se excluye lo opuesto a sí, sino que lo
contiene dentro de sí, tal que a la vez
permanece indiferente a ello e indeterminado en ello.

96
La especialidad es la referencia de
la singularidad y generalidad una a
otra; es lo general puesto en una determinación.

97
Así como estas determinaciones se
distinguen una de otra como momentos del concepto, así se distinguen
también conceptos de diverso contenido, como conceptos de algo genera],
de algo general, de algo especial y de
algo singular.

98

,

Lo general subsume o comprende lo
especial y singular, asi como lo especial tiene bajo si también lo singular;
-lo singular comprende dentro de si
Jo especial y general, y lo especial Jo
general.
Lo singular tiene las mismas determinaciones que lo especial y general
o a la vez más aun; exactamente así
pasa con lo .especial frente a Jo general. Por ende, lo que es válido de Jo
general, es válido también de lo especial y singular; y Jo que es válido de
lo especial, también de Jo singular.
Pero no a la inversa.

99
Pero lo general es mós amplio que lo
especial y singular, y lo especial más
amplio que Jo singular. Pero la generalidad va Jo singular o especial más
allá de sí mismo. Lo general va más
allá de lo singular y especial. A saber,
lo general conviene no sólo a esto especial y singular, slno también a
otros; y lo especial conviene asimis·
1110 a varios singulares.

100
Las determinaciones especiales que
tiene bajo sí el mismo general están
coordinadas una con otra; así se dice
también de aquellas que comprende en
sí el mismo singular. Pero en un singular, por ser excluyente, no pueden

102
En el jufoio está levantada la unidad
absoluta en que se hallan los momeo•
tos en el concepto; el juicio es la referencia de determinaciones del concepto e11 tanto que cada una tiene a la
vez el valor de propia, estante para sí
e independiente de las otras; a la inversa, la elevo con ello a algo genera].
En el juicio entra el ser otro en el
concepto. El juicio es algo subjetivo;
sujeto y predicado parecen indiferentes, uno fuera de otro, exteriores, y
únicamente unidos,--exteriormente, por
nosotros. ,Vosotros tenemos aquí un
sujeto y aqu.i un predicado que-- nosot1·0~ ail'ibnimos a aquél. El juicio tiene
que venir a ser objetivo.

103
El juicio contiene 1. el sujeto, como
el lado de la singularidad o especialidad, 2. el predicado, como el lado de
la generalidad, en tanto que contienen
sólo una de las varías determinaciones del sujeto, 3. la simple referencia
sin contenido del preáicado al sujeto:
es, la cópula. En referencia a la reflexión externa. El sujeto es un objeto
sobre el que se juzga; el predicado es
la determinación del pensar, lo subjetivo.

singular es general z) La determinidad del contenido es aa) distinción
del sujeto respecto de si mismo (rojo,
no recto ... ) ; pues el predicado contiene solo una de sus determinaciones;
partición, división del sujeto respecto
de sí. b) La determinación formal, generalidad, aa) identificación del sujeto con otros; también otras cosas son
rojas; bb) identificación consigo mismo; pues el predicado es lo que es el
sujeto; el ser del sujeto, el resulta
puesto.

107
El juicio en ambos respectos tiene
2. que expresarse también negativamente, a saber: 1. lo singular está también no determinado asi, sino de otra
manera; 2. lo singular no es algo general, sino algo especial. Juicio negativo.
108
En ambos respectos es todavía positivo este juicio; en el primero está negada del sujeto solci alguna determini,
dad, pero se deja que tenga otra de e5ta esfera general; en el otro respecto
es la negación solo ]a restricción de la
generalidad de la especialidad.

109
El juicio negativo, asi como el idéntico, puede invertirse.
Pero 3. lo singular tampoco es algo
especial, sino que lo singular sólo es
también algo singular; y con esto se
ha levantado de él no sólo cierta determinidad de una esfera general, sino
toda determinidad de la misma y con
esto en general la esfera misma. -juicio infinito- en la forma positiva como juicio idénUco, en la forma negativa como juicio absurdo.
b) CANTIDAD DE LOS JUICIOS
O JUICIOS DE LA HEFLEXION

111
Los juicios de 1a cantidad contienen
una comparación de varios sujetos en
referencia a un predicado. El juicio
cuanlitatiYo es 1. un juicio singular,
cuyo sujeto es esta cosa y por predicado d~be tener una cualidad que convenga sólo a esle sujeto.
112
2. El juicio particular tiene por de-

Las especies del juicio designan los
diversos grados en que se eleva el predicado a la generalidad esencial, o la
referencia exterior del sujeto y el predicado se convierte en la referencia
interna del concepto.
a) CUALIDAD DE LOS JUICIOS
O JUICIOS DE LA INHERENCIA

c) RELACION DE LOS JUICIOS
O JUICIOS DE LA NECESIDAD

105

114
Los juicios de la relación expresan
una referencia interna, necesaria, del
predicado al sujeto.
El juicio categórico tiene por predicado la esencia y la naturaleza general del sujeto.
115
El juicio hipotético contiene, en una
plena diversidad de contenido entre el
sujeto y el predicado, la referencia necesaria de éstos uno a otro.
116
El juicio disyulllivo tiene por sujeto
algo como una esfera general que en el
predicado está expresada en su íntegra especificación o en sus diversas
determinaciones, que en conjunto convienen al general tanto cuanto se excluyen recíprocamente respecto del
sujeto.

Inmediatamente es en el juicio el
predicado una pr~piedad, a saber, alguna determinidad del sujeto de las
que le convienen varias y que tiene
sólo la forma inmediata de la generalidad. Juicio cualitativo. "Esta casa
es marmórea"; ésta es una sola determinación de las que tiene varias la casa; no expresa la generalidad interna
de la casa; "esta casa es una cosa";
no expresa su peculiaridad. Es marmó
rea, tiene varias determinidades semejantes; marmórea no es su determinación general -que comprenda Jo que
es la casa.

106
El juicio es 1. y ante todo juicio positivo, al convenir al sujeto, cualquiera, un predicado semejante. Este encierra por su contenido el momento de
la determinidad y por su forma el momento de la generalidad; y el juicio
dice por su contenido: lo singular está determinado así; por su forma; lo

118
El juicio asertórico contiene una
mera aserción, en tanto que no está expresada la constitución del sujeto, que
se compara con su esencia, o esta
esencia misma, y el juicio tiene con
ello una verificación meramente subjetiva. Esto es bueno porque es. oro o
tiene esta o aquella determinación.

119
Frente a la aserción del juicio aser~
tórico puede por ende sostenerse asimismo lo opuesto; el juicio viene a ser
por ende problemático, y expresa sólo
la posibilidad de que un sujeto sea
adecuado o no al concepto.

120
Hay que poner por ende al sujeto
como general con una determinación
que contenga ]a constitución en que
reside la adecuación o inadecuación
del mismo a su naturaleza general. . El
sujeto mismo contiene de este modo
aquella referencia del concepto al ser
ahí que expresa el predicado. Juicio
apodíctico.

C. RACIOCINIO

110

terminación del sujeto algunos, por lo
cual es propiamente indeterminado, y
de todo juicio positivo semejante es
válido otro tanto su negativo.
113
3. El juicio uniuersal tiene la totalidad por determinación de su sujeto,
que por ello es un sujeto determinado,
especial. La necesidad comienza en el
juicio universal. Si todos los sujetos
tienen una cualidad. entonces necesidad.

104

te en que el predicado expresa la adecuacióll o no adecuación de un sujeto
a su concepto o a su naturaleza general.

d) MODALIDAD DE LOS JUICIOS
117
La modalidad de los juicios consis-

En el juicio están referidas inmediatamente una a otra dos determinaciones del concepto, el raciocinio es el
juicio con su fundamento. Las dos determinaciones. están en el raciocinio
es el juicio con su fundamento. Las
dos determinaciones están en el raciocinio concinadas por una tercera que
es la unidad de ambas.
·. 122
Raciocinio inmediato en las antinomias kantianas: Como el espacio tiene
un aquí, el tien,1po un ahora (hasta el
punto dado del tiempo ha transcurrido una infinitud) , tiene un límite.
Aquello a lo que con\'ienc Jo especial
conviene también lo general de esto.
Por la forma determinada son los
dos extremos d_el raciocinio lo singular y lo general; y Jo especial, pues en
ello están unidas aquellas dos determinaciones, es eJ medio de ambas.

· 123
La referencia tle los dos extremos
(termini extremi) del raciocinio al
medio es una referencia inmediata;
es una referencia doble y constituye
dos juicios (preposíliones praemfssae),
de las que cada una contiene el momento rie la especialidad, el medio
(tennfous medius). Una premisa contiene además el momento de la generalidad (terminus mejor) como predicado (proposilio majar), la otra el momento de la singularidad ((erminus
minor) como sujeto (prepositio minor). La referenda de los dos extremos ( con.clusio) uno a otro es me•
diada.

126
La actividad teleológica es un raciocinio en que se concluye el mismo
todo en forma subjetiva con su forma
objetiva, el concepto con su realidad,
por la mediación de la actividad finalista, o el concepto es fundamento de
una realidad determinada por él. El
fin es la realización de un concepto.

127
La finalidad es exterior en tanto
que un ente ahí no tiene dentro de sí
mismo su concepto, sino que está unido con éste por obra de otro, de un fin
como forma externa suya.

128
La finalidad es interna cuando un
ente ahí tiene dentro de sí mismo su
concepto, y es en él mismo a la vez
fin, medio, y fin que se realiza y realizado.

III
IDEA
CONCEPTO ADECUADO

129
La idea es la unidad del concepto y
de la realidad, el concepto en tanto
que se determina su realidad, o la
efectividad que es tal como debe ser
y contiene su concepto mismo.

130
a) La Idea, en tanto que el concepto está unido inmediatamente con su
su realidad, y no se distingue a la vez
ni destaca de ella, es ]a vida; esta misma representada como liberada de las
condiciones y restricciones del ser ahí
contingente, es lo bello. Ideal es efectividad en su verdad.

131
b) En la Ideal conocimiento y del
obrar está enfrentado a la realidad el
concepto, o a lo objetivo lo subjetivo,
y se produce su unión. En el conocimiento está como fundamento la rea•
Iidad como lo primero y como ]a esencia, a la que debe hacerse adecuado el
concepto a fin de ser uerdad. El obrar
tiene, al contrario, por fundamento el
concepto como la esencia, y hace la
efccti vidad adecuada a él para que sobrevenga lo b11eno.
132
c) La Idea absoluta es el contenido
de la ciencia, a saber, la contemplación del universo tal cual es conforme
al concepto en y para sí, o concepto
de la razón, como es en y para si, y
como es objetivo o real en el mundo.

ARMAS Y LETRAS
Organo Mensual de la Universidad
de Nuevo León

124

INDICADOR:

La mediación en el raciocinio supone, pues, una referencia inmediata, y,
a la inversa,. debe la referencia inmediata estar fundada y por ende mediada; está presente, por tanto, el concepto de una inmediatez que es en ella
misma mediaCió'n.

Redactores
Raúl Rangel Frías
Fidencío de la Fuente
Francisco M. Zertuche
Genaro Salinas Quiroga

II

Alfonso Reyes Aurrecoechea

FIN

Enrique l\fartínez Torres

CONCEPTO TELEOLOGICO

Guillermo Cerda G.
Adrián Yáñez Martínez

125
En el fin es aquello que es mediado
o consecuencia a )a vez algo primero
e inmediato o fundamento. Lo producido, lo puesto por la mediación, tiene por supuesto ·el producir y su determinación inmei:líata, y, a la inversa, tiene lugar el ·producir por mor del
resultado, que es el fundamento, por
tanto él mismo la primera determinación de la actividad.

Armas y Letras + Pág. 7

Director
Lic. Fidencio de la Fuente
Oficinas
Washington y Colegio Civil
Monterrey, Nuevo León
MEXICO

�La "Rusticatio ..... Juárez, Torre de ....
Viene de la Pág. 3
"Por los campos de México'\ en limpia, pulcra y tersa prosa.
Dejando a un lado las translaciones
parciales del cubano José María de
Heredia, que tradujo en verso el episodio de la pelea de gallos; la de Rafael Dávalos, sobre el Xorullo y la de
Monseñor Joaquín Arcadio Pagaza,
que transladó los lagos mexicanos, así
como otras ediciones completas de ]a
obra landivariana, merece especial
mención la última realizada con una
Introducción por José María Gavidia,
en copia facsimilar de la edición de
Bolonia de 1782, por la Facultad de
Humanidades y la Editorial Universitaria de la Universidad de San Carlos
de Guatemala, en 1950, con motivo del
retorno al suelo patrio de los restos de
Rafael Landívar y Caballero.
Voces laudatorias de insignes críticos de las letras castellanas sobre la
Rusticalio Mexicana. las tenemos en
Don Marcelino Menández y Pelayo, en
Don Carlos Pereyra, Octaviano Valdés,
Federico Escobedo, Pedro Henriquez
Ureña y Mariano Picón Salas, definiendo la filiación y naturaleza humanística americana de esta obra de las
postrimerías del régimen monárquico
español en nuestro Continente.
Para clausurar este ciclo de Literatura Mexicana, conviene citar al polígrafo mexicano Alfonso Reyes, que
con su prosa pulcra y excelente ha efigiado en compendiosa imagen la Ruslicatio:
"Landívar, con su poema latino Ruslicalio Mexicana, es el Virgilio de nuestra poesía y se sitúa en la línea de Balbuena y don Andrés Bello. No sólo
pinta nuestro campo y sus habitantes,
sino también sus trabajos, ocios y esparcimientos; los lagos y volcanes,
-especialmente la aparición del Jorullo-, las cataratas de Guatemala, los
manantiales y fuentes salutíferas, la
campiña oaxaqueña, el valle y la ciudad de Tepic; la cochinilla o púrpura
mexicana, el guajolote, la chachalaca,
el tordo, el zopilote, la torcaz, el zenzontle, el coJibrí, la vida y caza de los
castores, las fieras; el cultivo del añil
y de la caña de azúcar, los rebaños, la
ganadería y el uso de las lanas, el laboreo en las minas de oro y plata; las
chinampas de Xochimilco; corridas
de toros, peleas de gallos, palo ensebado, juego de pelota. Gran poeta neolatino, su mérito no se limita a la prosa
lingüística. Sin duda es el único en su
época que posee valor universal. Sólo
le faltó -dice Menéndez y Pelayohaber escrito en lengua vulgar, para
arrebatar ]a palma en el género descriptivo a todos los americanos, sin
exceptuar al cantor de la agricultura
en la zona tórrida. En él se aprecia,
mejor que en ninguno, hasta qué punto el latín babia venido a convertirse
en un medio natural de expresión. Si
la llamada "poesía jesuística" padeció,
en general, por su índole de arte bízantino aplicado a juegos de íngenio y
no alimentado en el aire de la vida,
otro es el caso de Landívar, cuya auténtica ínspiración, visión dinámica y
bravía, amorosa contemplación idílica
y amenidad constante lo levantan muchos codos sobre el nivel medio de la
escuela. Entre sus influencias posibles
hay que mencionar a Poliziano, a
Frascatorio, a Pentano; pero la principal influencia que ha recihido es la
verdad de América, sin que obsten las
larguras y ]os convencionalismos estéticos y mitológicos propios del género
y de la edad".

Viene de la 1a. Pág.

dichos créditos, la propiedad de tales riquezas pasaría a nuestros
vecinos del Norte. Juárez rechazó categóricamente la propuesta
norteamericana, prefiriendo lanzarse a una guerra desigual y
cruenta.
Ni en los momentos más sombríos perdió la fe en México.
Jesús Urueta contaba que su padre presenció en Chihuahua un
hecho memorable. Estaban por llegar a la ciudad las avanzadas
francesas. En la sala de una casa, al atardecer, Juárez y sus ministros se preparaban a salir. Sebastián Lerdo de Tejada discu•
rrió admirablemente sobre derecho internacional; Guillermo
Prieto hizo algún chiste ingenioso. El crepúsculo que los envol•
vía dejaba en las almas un sentimiento de congoja. El presidente
.exclamó: "Todavía tenemos tiempo de fumar un cigarro". Y al
poco rato dijo: "espero que dentro de cinco años estaremos en el
Palacio Nacional". No había pasado uno, comentaba el tribuno
chihuahuense, y las autoridades de la República se encontraban
instaladas en la centenaria residencia de los virreyes.
La obra de Reforma que salvó Juárez cuando su carroza
trashumante era el único refugio de las instituciones, representó
en un momento critico la voluntad de vivir de la patria mexica•
na. En el orden político y jurídico, la Reforma fundó el poder
del Estado que sostiene la legalidad e implica los derechos de la
persona humana y el juicio de amparo, herencia liberal por an•
tonomasia. En materia económica, no obstante lo anacrónico
del liberalismo clásico, está viva la lucha contra los monopolios y
las alcabalas. Por lo que a la escuela se refiere, la primera ley de
educación primaria, gratuita, laica y obligatoria, la dió el gobier•
no de Juárez en 1867, cuando se establece la Preparatoria con el
fin de crear una clase directora de hombres probos, porque el
primero de los problemas de un pueblo es el problema moral,
ilustre programa que vuelve ahora a hacer suyo la Revolución.
Con paso seguro, seguido por los hombres de la Reforma,
caminó el Benemérito por la austera ciudad de la ley. Ninguna
generación política mexicana tan fuerte y limpia como ésta. Para combatirla tenemos a la vista a sus detractores, que como gru•
po organizado han hecho sistema de la insidia, la tortuosidad y
la felonía.
La Reforma produce a Santos Degollado, arquetipo del
santo, ante cuya figura los adversarios no pueden presentar ninguna más virtuosa entre los suyos, quien con desprendimiento
admirable acepta la misión de la derrota. En la Reforma se forman Jesús González Ortega, el soldado de Zacatecas, aquél que
en cada victoria se sentía invadido de impulsos incontenibles de
perdonar al enemigo y que después de ganar la batalla de Calpu•
lalpan, desfilando a la cabeza de su ejército por el centro de "la
capital, al darse cuenta de que Degollado presenciaba humildemente el acto, desde el balcón de una casa, lo hizo bajar para llevarlo al sitio de honor en el Palacio Nacional. Por la Reforma
luchó Leandro Valle, el mosquetero del liberalismo mexicano,
que cuando Miguel Miramón, su antiguo compañero del Colegio
Militar tiene que huir, él se encarga de su familia. j Estos eran los
malvados de la Reforma!
Entre los civiles ahí está el poeta y orador popular Guiller•
mo Prieto, difamado vilmente al acusarlo de enriquecerse, como
Secretario de Hacienda, con la desamortización de los bienes
eclesiásticos, que vive y muere en la pobreza; Melchor Ocampo,
defensa de sus enemigos y amparo de los desvalidos; y el mismo
Juárez, que al morir, aparece en el inventario de sus bienes que
se le adeudaban varios miles de pesos por sueldos presidenciales
no cobrados en el momento más duro de la lucha.
En el balance histórico definitivo lo único que cuenta es lo
que se hace por el pueblo. Por eso de la Revolución Mexicana
queda, principalmente, la reforma agraria, fas leyes obreras, la
batalla por el alfabeto, la escuela rural, el derecho de asilo a los
desterrados políticos y la expropiación del petróleo.
Hubo entre Juárez y los reformadores muchas diferencias
no substanciales. La Revolución, que es su consecuencia legítima, a todos los congrega hoy hermanándolos en su reconocimiento emocionado.
Juárez es la mayor torre de energía que tiene México. De
pie sigue en la barricada, centinela de los destinos de la patria.
Su mensaje sirve al pueblo mexicano de criterio mínimo para
juzgar a sus gobiernos. El forma con los reformadores, para decirlo en el claro verso diazmironiano:
"Esa unidad espléndida y bruñida,
que constituye el mérito más alto
de un libro, de un diamante y de una vida".
Salvador AZUELA.

Armas y Letras + Pág. 8

Hlas Casas Editoriales
y a los Señores Distribuidores y Libreros
del Continente
La Universidad de Nuevo León ha
mantenido desde su fundación un vasto plan editorial que desarrolla al través de publicaciones cuya circulación
comprende a todas las Instituciones
oficiales, universitarias, académicas,
aleneistas, centros culturales, sociedades de diversa índole y personas, en
América y Europa.
Entre el cuerpo de ediciones que
aqui se imprimen figura nuestro mensuario "ARMAS Y LETRAS", que recientemente ha establecido una sec..:
ción -LIBROS- , en la que figuran
comentadas las obras últimamente aparecidas en las prensas americanas.
Dada la extensa órbita de circulación del Boletín arriba mencionado, y
en interés de ofrecer al le~tor americano una juiciosa información del fondo y continente de la obra, cotejada
a ]a luz de un criterio ecuánime y a
tono con ]a moderna interpretación
del pensamiento científico, literario o
artístico. "ARMAS Y LETRAS" se complace en invitar a ustedes a coadyuvar
con este propósito de orden cultural
que anima a la Universidad de Nuevo
León, solicitándoles el envío de cada
una de las ediciones nacidas en sus
prestigiosas prensas, las cuales serán
objeto de nuestros comentarios, en la
medida que vayan llegando a nuestras
manos.
Los envíos deben hacerse a:
"ARMAS Y LETRAS",
Universidad de Nuevo León,
Plaza del Colegio Civil,
Mont~rrey, N"uevo León,
México.
Con. la satisfacción de haber señalado en las breves lineas que anteceden la resolución de una urgencía inherente a la cultura moderna, y esperando recibir en breve de ustedes el
aliento a esta sugerencia, la Universidad de Nuevo León les testimonio las
vivas expresiones de su más alto reconocimiento.

DEPARTAMENTO DE ACCION
SOCIAL UNIVERSITARIA
SECCION EDITORIAL
PUBLICACIONES PERIODICAS
Armas y Letras.-Boletin mensual de

la Universidad. Se reparte por canje a las Instituciones de Cultura, Y
libremente a quien la solicite.
Universidad.-Revista. Se distribuye
por cambio bibliográfico a entidades culturales y libremente a quien
la solicite.

Para la adquisición de obras de venta, toda correspondencia y ·valores deberán remitirse al Jefe del Departamento de Acción Social Universitaria
Lic. Fidencio de la Fuente, Universidad de Nuevo León, Plaza del Colegio
Civil, Monterrey, Nuevo León, México.

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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