<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="17351" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/17351?output=omeka-xml" accessDate="2026-06-24T17:31:32-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="15382">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/213/17351/ARMAS_Y_LETRAS._1955._Vol_12._No._1_0002014748ocr.pdf</src>
      <authentication>45462e7f0a817f91806ac6e55c95a3d6</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="487906">
                  <text>Año X11 No. l Enero de 1955

as

D. A. S. U.

BOLETIN MENSUAL
DE LA UNIVERSIDAD
DE NUEVO LEON

A filosofía antigua lo mismo que
la del Siglo XVII y la del XVIII,
han concedido un lugar muy peqnelio a los sentimientos humanos. Se
trate de Aristóteles o de Descartes, el
procedimiento es siempre el mismo:
separación radical de la facultad de
pensar y de la facultad de sentir, pareciendo la primera como la única
digna de atraer la atención del filósofo. La segunda, queda para moralistas
y poetas.
La primera característica de la filosofía moderna es la de rehabilitar
los sentimientos humanos, "esas razones del corazón" como decía Pascal.
Todo cuanto el hombre siente, todo
cuanto forma el mundo equívoco de la
sensibilidad, resulta el enemigo de la
serenidad, de esa claridad de espíritu
sin la cual ninguna búsqueda de la
verdad puede s~r fructífera, según
conclusión de los antiguos y de los
clásicos. Hagamos a un lado todo sentimiento, logremos la abstracción del
"yo" y de sus emociones y solo así el
espíritu podrá entregarse al juego sutil, lógico y frío, de las ideas. Dejemos de sentir para empezar a pensar.
Por el contrario, la filosofía moderna descubre en la sensibilidad humana, en aquello que se experimenta en
lo más hondo de si mismo, un camino
hacia la verdad. La fria razón entregada a ella misma conduce a un vano
juego de ideas incapaces de brindar
una certeza verdadera. Kant mismo
demostró que la razón puede probar
por turno conclusiones contrarias dentro de una lógica perfecta. Ninguna
de las grandes verdades vitales, dice el
existencialista cristiano Gabriel Marce), se deja definir racionalmente.
Que se trate de Dios, del arte o del
amor, ya no es cuestión de un razonamiento, sino de una adhesión. En efecto, ¿quién podrá jamás definir la belleza de un cuadro, de una sinfonía?
¿Quién alcanzará por medio del pensamiento la certeza de los místicos?
¿.Quién logrará explicar racionalmente
lo que es el amor? En cuanto el hombre se encuentre frente a grandes manifestaciones de la existencia, su razón lo deja sin medios para comprender. Es entonces cuando otra facultad lo guía: su corazón. No se va hacia la verdad con una inteligencia descarna&lt;la, pero con todo el ser, carne,
corazón y espíritu, sin separar nada.
El camino de la filosofía para Platón
y Descartes se abría cuando el espíritu había logrado desprenderse de
las contingencias familiares, sociales,
físicas y sentimentales. Para Gabriel
Marce!, por el contrario, no hay contingencias. El hombre piensa con su
inteligencia pero también con el cuerpo y · el corazón, y gracias a todo ello
alcanza la verdad. Esta verdad no es
una idea, una esencia aislada campeando sobre el mundo como sobre
una pirámide. La verdad está en la
existencia, es la existencia misma. El
antiguo y el clásico no querían que el

L

frío, sino una tragedia humana. Mas,
para los pensadores cristianos, dicha
tragedia se resuelve por medio de la
Redención, y el sentimiento guiador
del hombre en la búsqueda de la verdad será el amor. Para Sartre, por el
contrario, lo mismo que para Heidegger y Camus, la tragedia no tiene salida. Todo es desesperación. El hombre entra en contacto con la existenpor Christian BRUNET cia experimentando un sentimiento
poderoso. Pero dicho sentimiento ya
no es el amor, sino la angustia, una
angustia que nos aprieta la garganta,
como esas pesadillas que nos asaltan
durante la noche. El hombre es arrastrado en una aventura absurda de la
cual su reflexión tan solo puede proporcionarle brisnas de explicación
contradictorias entre si. El filósofo de
tipo Sartre es parecido al héroe de
El Castillo, la célebre novela de Franz
Kafka. Un extranjero llega a una ciudad desconocida. Para comprender
las leyes de esta ciudad que le parecen absolutamente arbitrarias y absurdas, quiere encontrar al Príncipe. Tal
vez él logre responder a la angustiosa
interrogante, igual a la que hace el
hombre desde su infancia: "¿Porqué?"
A tal pregunta formulada por el niño,
los padres molestos y quizá angustiados por su ignorancia, responden:
"Así es porque es así". Los padres no
lo saben, ellos no son el Príncipe. El
sólo puede explicar su obra: las leyes
del universo. Al igual, busca el héroe
de Kafka sus respuestas en el inmenso
Castillo de este país. Pero sólo encuentra a subordinados, todos los cuales ejecutan sin comprender. Esos subordinados envían al extranjero basta
¡ sus jefes, más éstos también son subordinados y lo mismo los jefes de los
jefes. En cuanto al Príncipe, el extranjero no lo halló ni después de haber recorrido todo el Castillo. Ni encontró tampoco un solo hombre capaz
dr asegurarle el conocer al Príncipe
personalmente. Siente entonces el extranjero que una profunda angustia le
aprieta la garganta. El Príncipe, ordenador responsable de las leyes, por
el cual estas leyes podían tener sentido, tal vez no exista. Así el angustiado
hombre de Sartre se siente arrojado en
medio de un universo trágico, un universo en el cual hay que escoger sin
criterio.

AFECTIVIDAD
Y FILOSOFIA

Arrojado ~n medio de un universo trágico
filósofo fuera sino una Razón Pura.
El romántico ha intentado reducir al
hombre a su emotividad. El filósofo
moderno no es ni una inteligencia ni
un mazo de nervios, es eso y mucho
más: es una persona humana, o para
emplear la expresión de Gabriel Marce!, es una encarnación. Por su parte,
Paul CJaudel empleando el mismo significado, nos explica que con-nocer,
es nacer con. En lugar de romper las
conexiones que tenemos con la realidad, tenemos que hacerlas más estrechas. Conocer significa siempre un

mayor existir porque estamos hechos
a la imagen de Dios para quien conocer es lo mismo que ser y ser lo mismo que amar. Deus caritas est.
Pero si los sentimientos humanos, y
en particular el amor, son para los
pensadores católicos modernos inseparables del conocimiento, aún del filosófico, resulta bastante extraño constatar que lo mismo pasa con los pensadores ateos. Para Jean Paul Sartre,
tanto como para Gabriel Marce!, Bergson, Claudel y Kierkegaard, la búsqueda del filósofo no es un razonamiento

A la congoja de no comprender, se
agrega la de la obligación de obrar libremente. Sartre gusta de citar el
ejemplo de un joven estudiante que
Jlega un día a plantearse un angustioso problema. Dicho joven, habiendo
perdido a su padre en la guerra de
1914, y a su hermano en la de 1939,
Yivía solo con su madre. Se le presentaba la oportunidad de partir clandestinamente para Inglaterra e incorporarse al ejército libertador del General de Gaulle. Pero tenía a su madre
de la cual era el único sostén moral.
¿Qué hacer? Honradamente buscaba

Pasa a la Pág. 6

�Un cuento de BOCCACCIO

E·IL HI.A IL C O N

IE IL M\ A IR.

Traducción de Jorge RANGEL GUERRA

r

I

si has nacido ya en él; si ya lo sabe

el alba de la flor más escondida.

¿DONDE TE CONOCI, mar solitario,
si cuando te miré me vi contigo,
si en el silencio de tu espuma vivo
y con tu soledad acompañado?

¿por qué entonces sentir el pulso hueco,
su helado resonar, su gota de agua
caer del corazón hacia el silencio?

¿Cuándo el cielo voló para acercarnos
con sus nubes lejanas, conmovido,
si en tus olas mi cuerpo está cautivo
como el aire en la luz, aprisionado?

Nada seré si en ti muero de olvido,
porque nada es el mar si le olvidara
el amor de la luz en el abismo.

¿Te conocí cuando ella me miraba
la vez primera en que mis ojos vieron
más allá de la luz de su mirada?
iOh corazón del mar!, raíz del tiempo,
con ella te confundes y te aclaras,
latiendo entre mi voz y entre mi sueño.

II
t

SUEÑA EL MAR en el mar que lo contiene
ya para siempre solo entre sus olas:
,
iqué dolor de la luz si no lo toca
y perdiéndose en él, al fin, se muere!
Cómo nacer si deja ya la muerte
su sed fatal, sus negras mariposas,
si cada luz es congelada rosa
y cada flor es encendida nieve.

Porque te amo yo vivo lo que muerto
vemos nacer, apenas sueña el llanto
que es otro mar perdido en el silencio.
Así entre sombra y nieve desmayada,
mi sola vida queda en el naufragio
por el mar de tu amor resucitada.

III
i QUE VUELO de palomas en la brisa
se alzó desde la espuma al encontrarte!
Y yo sentí que el mar era mi sangre
y que sin ti las olas se morían.
Eres tú, es el sueño, eres tú misma
la que mi cuerpo solitario invades;

Pág. 2

IV
BAJO LA VOZ el mar se despedía,
vuela su sal en lágrimas oscuras,
va soñando en la cárcel de la espuma
y se va consumiendo en sus heridas.
El mar del corazón en agonía
con el {río del recuerdo se tortura,
sin ti, que lo abandonas, lo sepultas
1entre inmóviles olas de ceniza.
Como si le quitaras luz al sueño,
al cielo, al agua, al aire, a la mañana,
así mi corazón, solo silencio,
es una flor extraña de la muerte
que al nacer mis latidos deshojara
desierto mar y abandonada nieve.

V
ENTRE OSCUROS suspiros {ué mirada
la flor del mar, tu mano fugitiva,
al caer desplomada, ya cautiva '
en las olas, amor, desconsolada.
i Qué angustia en la tormenta sepultada
dentro Jel solo corazón cautiva!
i Qué muerte de la flor si al sueño-esquiv~
la rosa de tus labios derramada!
Miro caer las alas ya desnudas
de mis claras palahras en desvelo
hacia el hueco silencio del abismo.

J\1.ar de rota ceniza en desconsuelo,
a ta helada caricia aquí la mudas:
naufragio del amor que soy yo mismo.

su huerto haciendo ciertas labores habituales. Oyendo que Monna Giovanna
lo requería en la puerta, maravillándose mucho a ella corrió alegre, la
cual, viéndolo venir, levantóse a su
encuentro con una femenil afabilidad
y una vez que Federigo la hubo saludado reverentemente, dijo: -Bien estéis, Federigo -Y en segnida-: he
venido a compensaros de los daños
que habéis sufrido por mi, amándome
más de lo que teníais necesidad, y la
recompensa es tal que yo quisiera
-con mi dama de compañía- que comiésemos como en familia esta mañana. A lo cual Federigo humildemente
respondió: -Señora, ningún daño recuerdo haber recibido de voz, sino
tanto bien que, si yo he valido algo, ha
sido por vuestro valor y por el amo,
que os he tenido; y por cierto que esta
visita vuestra tan espontánea me es
tan preciada que no la podria pagar
si me fuera dado gastar de nuevo las
riquezas que ya he dejado detrás de
mí; sobre todo ahora que habéis venido a un huésped pobre. Y diciendo
Como usanza es de nuestras mujeres, así, vergonzosamente la recibió dentro
la estación de verano se fué a pasar al de sn casa, y de ahí la condujo a su
campo con este hijo suyo, a una finca jardín; y no teniendo ahí quien le hibastante-cercana a la de Federigo, por ciera compañía le dijo: -Señora, ya
lo que sucede que este muchachito co- que aquí no hay nadie más, la buena
menzó a familiarizarse con el caballe- mujer de este labrador os hará comparo ·y a solazarse con pájaros y perros; ñia, mientras que yo mando poner la
y habiendo visto' volar muchas veces cena. El, con todo y que su pobreza
el halcón de éste, gnstándole extraordinariamente, deseaba mucho tenerlo,
pero tal vez no se atrevía a pedirlo
viendo que le era tan caro _a él. Y así
estando la cosa, sucede que el niño enfermó, de lo cual la madre muy dolorosa, como que no tenía más que a él
y le amaba cuanto más se podia, todo
el dia estándole en torno no cesaba de
confortarlo, y muchas veces ie pedía
si alguna cosa había que desease, rogándole se la dijese, que por cierto, si
posible fuera de haber, procnraríasela
en cuanto la hubiese.
El joven, oídas muchas veces estas
ofertas, dijo: -Madre mía, si vos hacéis que yo tenga el halcón de Federigo, creo sanar rápidamente. La mujer,
:---i-·
oyendo esto se ensimismó un poco y
J
' , _
! . ' .comenzó a pensar en lo que debería
hacer. Ella sabia que Federigo largo
'
tiempo la había amado y jamás ni una
mirada suya había recibido. Pero se
decía: ¿Cómo mandaré yo o iré a pedirle este halcón que, por lo que he
oído, es el mejor que jamás volara, y
además lo que lo mantiene en el mundo? ¡, Y cómo seré tan ingrata que a un
gentil hombre, al cual ningún otro placer ha quedado ya, le arrebate yo este
postrero? Y sumida en estos pensamientos, si bien estaba segurísima de
tenerlo si lo pidiese, sin saber que decir, no respondía al niño, dudaba. Finalmente tanto la venció el amor al
hijo, que ella dispuso para contentarlo, - sucediera lo que sucediera-, no
de mandar por el halcón, sino de ir
ella misma y pedirlo, y respondióle:
-Hijo mío, confórtate y piensa en sanar pronto, pues yo te prometo que la
primera cosa que haré mañana por la
mañana será ir por el halcón y traértelo. Feliz por esto el muchacho, el
mismo dia mostró alguna mejora.
A 1a mañana siguiente, llevando la
dama una mujer en compañía, a manera de paseo, se llegó hasta la casa
de Federigo y lo hizo llamar. El, no
siendo temporada, se había abstenido
aquel día de cazar pájaros y estaba en

GIOVANNI BOCCACCIO nació en París en 1333, hijo natural
_ _,,...,,,..__ _ de Boccaccio di Chelino, mercader, y de una
~ dama francesa llamada Giovanna. Vivió has•
ta el 21 de Diciembre de 1375·. Pasó muchos
años de su juventud en Nápoles, trasladándose en 1340 a la ciudad de Florencia, a donde
fué llamado por su padre, regresando cuatro
años más tarde. Viajó después por varias ciu•
dades de Italia, conocfendo en 1350 al Petrar•
ca. Publicó en 1353 el Decamerón, colección
de cien cuentos divididos en diez jornadas,
obra que estuvo a punto de destruir, salvada
por la llegada oportuna de una carta de su amigo Petrarca. Escribió además muchas otras obras en prosa y en verso, en italiano
y en latín. Los cuentos de Boccaccio, colocados en las postrime•
rías de la Edad Media y los albores del Renacimiento, tienen gran
importancia en la formación de la lengua italiana. Como la Divina Comedia del Dante, fueron escritos en lengua vulgar, enri•
queciéndola con su expresión, fuerza y flexibilidad. Boccaccio,
con el Dante y Petrarca, queda ubicado en la llamada por Papi•
ni "magna tríada del Trescientos".
EBEIS pues· saber que Coppo di
Borghese Domenichi, el cual fué
en nuestra ciudad, y tal vez atm
es, hombre de reverenda y de grande
autoridad entre los nuestros, y por
costumbre y por virtud, mucho más
que por nobleza de sangre, clarísimo
y digno de eterna fama, siendo ya lleno de años, con sus vecinos y con
otros a menudo de las cosas pasadas
se deleitaba a razonar, la cual cosa,
con más orden, mayor memoria y
adornado parlar, mejor que ningún
otro hombre supo hacer. ·
Solía decir, entre otras bellas cosas
· suyas, qne en Florencia habia un jo:ven llamado Federigo, hijo de Maese
Fi!ippo Alberighi, en obras de armas
y en cortesía preciado sobre cualquier
otro doncel de Toscana, el cual, como
a la mayor parte de los gentiles hombres sucede, de una noble dama llamada Giovanna enamoróse, en sus
tiempos tenida por una de las más bellas y de las más donosas que en Florencia hubiera; y él, a fin de poder
conquistar su amor, en justas, torneos,
fiestas y regalos todo su haber sin consideración gastaba. Pero ella, no· menos honesta que hermosa, no se cuidaba de aquellas cosas hechas en su
honor, ni de aquel que las hacia. Gastando pues Federigo más de lo que
podía y no ganando nada, así como a
menudo sucede, las riquezas acabáronse y quedóse pobre, sin otra cosa
haber salvado que una pequeña quinta de cuyas rentas estrechísimamente
vivía, y además de esto un halcón, uno
de los mejores del mundo. Por lo que,
amando más que nunca y no parecién- ·
dole entonces poder ser citadino como
desearía, a Campi, donde su quinta estaba, se fu'é a vivir. Ahí, cazando aves
cuando podía y sin pedir aynda de
nadie, pacientemente su pobreza soportaba.
Entonces sucedió que un día, habiendo así Federigo llegado al extremo, el marido de Monna Giovanna enfermó, y viéndose llegar a la muerte,
hizo testamento; y siendo riquísimo,
en él dejó como heredero a un hijo
suyo ya grandecito; y después de esto,
habiendo amado much&amp; a Monna Giovanna, ordenó que ella, si sucediese
que el hijo sin heredero legitimo mu-·
riese, heredara a su vez, y murió.
Quedó pues viuda ~fonna Gíovanna.

D

era extrema, hasta ahora no se había
apercibido de cuanta falta le hacian
las riquezas que tan sin orden babia
disipado. Pero esta mañana, no encontrando ninguna cosa con que poder honrar a la mujer al amor de la
cual tantos hombres habían rendido
honores, se arrepentía; y angustiado
sobremanera, él mismo maldecía su
fortuna, andando de allá para acá como un hombre fuera de sí. No encontrando ni dinero ni prendas, siendo la
hora tarda y grande el deseo de honrar de algnna manera a la gentil dama,
y no queriendo, ya no a otro, ni siquiera a su mismo servidor pedir ayuda, cayeron sus ojos sobre el buen halcón, el cual estaba en sn jaula sobre la
barra. Por lo que, no teniendo más a
que recurrir, tomólo y encontrándolo
gordo, pensó que sería digno manjar
de tal mujer. Y sin pensarlo níucho,
torciéndole el cuello, a una criada le
ordenó lo desplumara rápidamente, lo
metiera .en un asador y lo asara diligentemente. Y pnesta la cena con manteles blanquísimos, de los cuales todavía tenia a]gunos, con rostro alegre regresó al jardín junto a la dama y dijo
que la comida que le podía ofrecer ya
estaba preparándose.
Entonces levantóse la mujer con su
dama de compañia y fueron a la mesa,
y sin saber lo que comerían junto con
Pasa a la Pág. 4

. w·

_j\, \.'

"1~J -

Pág. 3

�EXILIO Y POESIA

Un Cuento.

••

Sigue de la Pág. 3
Federigo, que con suma fé les servia,
comieron el buen halcón. Y levantada
Por F. CARMONA NENCLARES la mesa, habiendo demorado la charla
con agradables razonamientos, parecióle a la mujer que era tiempo de deCosa curiosa. ¿Acaso ignora Rius que cir el objeto de su visita y con suaves
L sacrificio que Sócrates hiciera de sí mismo estuvo justifi- la atmósfera tfísica es irrespirable palabras dirigiéndose a Federigo cocado. Las leyes de Atenas, que le habían ayudado a vivir, cuando la atl'l).ósfcra espiritual está menzó a hablar: '-Federigo, recordana ser hombre, podían ayudarle también a morir. Pero Só- cor~ompida por el fascismo? ¿Acaso do vuestra pretérita vida y mi honescrates no conoció el fascismo, esa revolución de los cuatro ignora que, por ejemplo, Heine encon- tidad, la cual por aventura habéis remodernos jinetes del Apocalipsis: la religión utilizada como un tró el acento universal de la poesía putado de dureza y crueldad, yo no
instrumento político, terrenal y pérfido; la técnica, o sea la cien- cuando, en el exilio, renunció a las dudo siquiera que os maravilléis de mi
cancioncitas del sentimentalism0 ger'oyendo por lo que princicia despojada de las normas éticas; la plutocracia, la divinización m:inico? Pero1 repetirnos, lo curioso presunción
palmente he venido aquí; pero si tudel dinero, y el poder político entendido y manejado como sim- es el contraste aquí apuntado: nostal- viérais hijos o hnbiéseis tenido, por lo
ple opresión física. Frente al fascismo, que representa el motín gia de la libertad, del espíritu, en una cual podriais conocer de cuanta fuerza es el amor que por ellos se tiene,
del más depravado irracionalismo ("¡Muera la inteligencia!", parte; nostalgia de lo físico en otra.
me parecería estar cierta de que en
"cuando oigas hablar de cultura, saca la pistola", etc.,) estamos
En Canciones de ausencia habrá., in- parte me dariais por excusada. Pero
obligados a escoger el exilio como forma de vida. Pues una pa• dudablemente, valores poéticos. Con- como vos no tenéis, yo, que tengo uno,
tria corrompida por el fascismo, no es una patria. Es fascismo. cedido. Empero, la horma, o si Se no puedo huir a la ley de las madres;
quiere la intuición esencial de todos esta fuerza me obliga, aún contra mi
ellos,
aquéllo donde encarna y· crista- voluntad, y contra toda conveniencia
de
modo
inseparable,
en
cada
instanEl 119-nto universal del hombre, de
lizan,
lo que estén expresados, y aqué- y deber, a pediros un don, a pesar de
te
del
vivir!).
El
exilio
las
sacrifica
y
que hablara San Anselmo, se ha derramado por primera vez, en nuestra épo- abre, por el sacrificio mismo, una llo donde encarnarían, los .que pudie- que ~se que ningún otro gusto, ningún
ca, con y por el fascismo. Millones de perspectiva más amplia: nuestra carne ran estarlo, es la separación, la distan- otro deporte, ninguna otra consolaseres humanos, en las cinco partes del fisica respira entonces por las ideas, cia y, por ló tanto, la nostalgia. El ción os ha dejado vuestra extrema formnndo, han tenido que aceptarlo co- no por las cosas más o menos entraña- contorno emotivo de una quiebra mo- tuna. Y este don es tu halcón, del cual
mo la . única posibilidad de snpervi- bles, --el viento, el paisaje-, pero fí. ral. Esta actitud espiritual del poeta el hijo mío tiene tal deseo que, si no
vencia física. La libertad tiene hoy la sicas. Por lo demás, el fascismo enve- resulta, para nosotros, mas importante se lo llevo, temo que se agrave tanto
calidad de refugiada, Lo cual no es, nena y deforma incluso el paisaje fí- que los valores estéticos logrados. Pues en la dolencia que tiene, que después
por cierto, la primera vez que sucede;
nci sea que lo pierda. Y por esto os
ahora Jo es frente al fascismo y, en
ruego, no por el amor que me tengáis,
otras épocas, frente a la opresión y la
al cual yo no he dado nada, sino por
ignorancia, de tal modo que muchas
vuestra nobleza, la cual en cortesía
de las obras donde se expresa el gran
mayor que en ningún otro hombre se
mensaje del género humano sobre su
ha encontrado, que os plazca dármedestino (por ejemplo, la Divina Comelo, a fin de que yo por este don pueda
dia,) han sido creadas en el exilio. Pedecir que he retenido en vida a mí
ro lo que antaño constituyó una espehijo y por lo cual os quedaré eternacie de excepción -el emigrado polimente obligada. Federigo, oyendo lo
co- hoy es, por el fascismo, consubsque la mujer pedía, y comprendiendo
tancial de la libertad.
que no la podía servir, comenzó en
presencia de ella a · norar sip poder
El hombre tiene que ser de alguna
responder palabra alguna. La mujer
parte de la tierra. Cierto. La geogracreyó primero que dicho llanto era
fla señala, desde Herodoto, un factor
por el dolor de tener que desprenderde la Historia y, desde Plutarco, un
se del buen halcón, más que por otra
fa_ctor biográfico. Está bien. Pero el
cosa, y a punto estuvo de decir que no
hombre alcanza su más auténtico perlo queria; pero sin embargo sosteniénfil gracias a los valores universales de
dose, esperó. después del llanto la resla cultura, o sea gracias a la plenitud
puesta de Federigo, el cual dijo asi:
de lo humano que se incorpora a la
-Señora, desde que a Dios pingo que
cultura misma. füa es nuestra patria
en vos pusiese yo mi amor, en bastanuniversal: la verdad, la justicia y la
tes cosas me ha sido contraria la forbelleza. Aunque el suelo natal esté emtuna y me he dolido de ello, pero tobebido en nuestra alma, como en nuesdas han sido ligeras respecto de la que
tro cuerpo, la patria son las ideas, la
me hace al presente, por lo que yo jacultura. La patria del hombre es lo
más con ella me reconciliaré. l Y penhumano. Y cuando la patria telúrica
sar que vos, que habéis ,venido a ·mi
se entrega a la espantosa orgia del faspobre casa donde, mientras que rica
cismo, hay que sacrificarla por la
fué no os dignásteis hacerlo, y de mi
otra, La patria del espíritu. La mas
un pequeño don requeréis, y que ella
difícil y auténtica.
haya hecho que yo no os lo pueda dar!
Ese sacrificio de lo telúrico por lo ·
Y porqué esto no puede ser os lo diré
espiritual representa la condición mí,
brevemente: como yo oi que vos, vuesnima de la forma de vida que llamatra
merced, conmigo queríais comer,
mos exilio. El cual no implica una siteniendo consideración a vuestra extuación vital negativa; sus ingrediencelencia y a vuestra valía, reputé digtes emótivos serán, si se quiere, la anno y conveniente que con la más cara
gustia, la nostalgia, el dolor de la auvianda
-según mi posibilidad- desencia, etc., sentimientos latentes, agabía
honraros,
que no con las que genezapados como cosas inerte_s en cada
ralmente se Usan con las otras persoinstante de lo cotidiano. Sin embargo,
nas, por lo qne, recordándome del halel _exilio abre una situación vital afircón
que pedisteis y de su bondad digmativa, creadora, cualquiera que sea
El hombre tiene que ser de alguna parte de la tierra
no1 manjar de vos lo reputé, y esta' mala carga afectiva que soporte. El exiñana lo habéis tenido asado sobre
lio es la afirmación de un orden universal, superior al orden físico (pai- sico. El aire de la tierra sólo ~e respí- la poesía es una actitud espiritual a la vuestro plato, donde lo he tenido por
saje, viento, contorno natal, etc.,) pues ra con libertad cuando el espíritu es que se incorporan los valores estéticos óptimamente alojado; pero viendo
que le son propios; ahora bien, la ac- ahora que en otra forma lo deseábais,
se trata del orden de la inviolabilidad libre, por serlo el cuerpo.
* * *
titud espiritual que denota Canciones me es tan doloroso el no poder servide la verdad, la justicia y la verdad,
Escribimos lo anterior a propósito de ausencia, empapada de sentimiento ros que np creo que tendré jamás paz.
qlle encarna en la existencia concreta de cada exiliado. En el exilio nos de la poesía mas joven, en nuestra ho• de derrota, de renuncia, .sólo puede Y dicho esto, las plumas y las patas y
espera, por ende, la prueba de nuestra ra, de la España física y de la Es¡,aña incorporar valores estéticos de estir- el pico los hizo traer en testimonio. Y
vida por la justicia y la verdad; en del exilio. Es curioso: la poesia mas pe se~undaria porque dicha actitud tal cosa viendo y oyendo la dama, prinna palabra, por la libertad que es su joven de la España física tiene, como carece de todo impetn épico y el exi- mero lo reprendió por haber matado
principio último de inspiración, la lio toca, como forma de vida, a lo épi- tal halcón para dar de comer a una
sintesis.
El exilio pone a prueba nuestra vi- nostalgia de la libertad, la nostalgia co; digamos, encarna la nostalgia, por mujer, y luego la grandeza de su ánida. Cierto también. En él descubri- del espíritu. ¿Para qué citar nombres? ejemplo: el eco, en la débil carne, del mo, al que la pobreza no babia podido
ni podia abatir, mucho alabó. Después,
mos que la auténtica patria del hom- Cualquiera bastaría para corroborarlo. contorno natal.
Hay, pues, en Canciones de ausen- perdida la esperanza de tener el halbre es el hombre mismo. Que, en cam- En cambio, la poesía de la España del
bio, no lo son ni el viento, ni las es- exilio presenta casos, como el de Luis cía, algo inaceptable, -.. al menos para cón, y por causa de la salud de su hitrellas, ni el paisaje natal; que el sa- Rins en Canciones de ausencia, donde nosotros: la actitud espiritual del poe- jo tal vez, tod!i melancólica despidióse
crificio de estas cosas duele en el el principio de la inspiración, Su cau- ' ta. Porque el exilio, repetimos1 es una Y regresó donde el niño; el cual, o por
Pasa a la Pág. 6
Pasa a la Pág. 6
cuerpo y alma, (¡Señor, si se mezclan, sa radical, es la nostalgia de lo físico.

EL CANT. O DE LOS
N I BELUNGOS

E

Por Franz BOUCHSPIES
"Las imágenes del mito deben ser los espíritus tutelares e invisibles u omnipresentes, propicios al
desarrollo del alma adolescente, u cuuos signosanuncian u explican al hombre hecho, su vida u
sus combates." (F. Nietzsche)

Conocemos la famosa leyenda germánica en dos version~s.
Una tomada de la Edda o sea el Libro de los dioses y de los héroes
escandinavos, y el poema medioeval alemán. En la Edda, la
Saga Volsunga o sea la versión escandinava nos cuenta:
Tres dioses, Odin, el padre de los
dioses y &lt;fe los hombres, Honir y Loki,
el dios diabólico, llegan a una cascada. Con una piedra, Loki mata una nutria. Esa noche se hospedan en casa
de Hreidmar el gigante y le muestran
la piel. Hreidmar y sus hijos Fafnir y
Regin retienen a los dioses porque la
nutria era un hijo de Hreidmar que
había \ornado esa forma para pescar.
Hreidmar exige que cubran de oro
la piel. Loki parte en busca del oro
que rescatará a sus compañeros. Con
la red de Ran, diosa de las profundidades, pesca en la cascada un sollo,
que es realmente el rey de los Nibelnngos o genios de la· noche y de la niebla, llamado Andvari y que custodia
su tesoro. Andvari para recuperar su
libertad, se ve obligado a entregarle su
tesoro a Loki, pero antes lo maldice, y
asegura que sus poseedores perecerán
trágicamente. Los dioses pagan su rescate a Hreidmar y los dejan irse.
Hreidmar, después, niega a sus hijos
la parte del rescate que les toca. Fafnir lo mata y se adueña del oro mal-

dilo de Andvari. Toma la forma de
un dragón para custodiarlo. Regin se
marcha a trabajar como herrero a la
corte de Hjalprek, rey de Dinamarca.
Hjalprek hace que Regin eduque a
Sigurd, el último de los Volsnng, hijo
de Sigmnnd, Rey de los Francos, y
fruto de un amor incestuoso con su
hermana Sygni.
Sígurd es criado en la selva por el
deforme enano Regin que le enseña el
arte de lijs runas (magia entre los germanos) y a hablar muchas lenguas como era costumbre entre los príncipes.
Regin, que quería vengarse de Fafnir y recuperar el tesoro, forja para
Sigurd la espada Gram (aflicción),
tan fuerte, que Sigurd hiende de un solo' golpe el yunque y lo parte en dos, y
tan afilada que de otro golpe corta en
el agua mia vedija de lana. Instado
por Regin, Sigurd mata al dragón Fafnir y el herrero pide al héroe su corazón. Sigurd se lo arranca al monstruo
y al ir a dárselo a Regin se quema los
dedos y se los lleva a los labios. La
sangre del dragón hace que Sigurd

ALREDEDOR
LTIMAMENTE han llegado a
nuestras manos algunas revistas
literarias editadas en diversos
paises del Continente, en las que abundan escritos que resucitan la ya disentida y olvidada polémica acerca de la
poca o mucha erudición del fraile benedictino. Resulta anacrónico volver
sobre un tema prácticamente agotado,
pero el lamentable desvio, a nuestro
entender, que sufren los nuevos detractores de Benito Feijóo, obliga a no
permanecer callados, porque los tales,
se limitan a reproducir juicios como
el de Lista, cuando afirmaba que a
Feijóo debiera levantársele un monumento, y al pie de él quemar sus obras,
pero olvidan citar, o acaso lo ignoran,
la acertada definición de Miguel Morayta: "Buena parte de los escritos de
Feijóo, apenas si valen hoy el trabajo
de leerlos; mas examinándolos a la
par que a su época, merecen conservarse, como Alejandro guardaba la "Díada", en caja de oro y piedras preciosas1'. Los actuales y no sé si improvisados críticos, no han descubierto que
en la obra del fraile hay que distinguir dos aspectos: lo que en ella dice
y la época en que lo dice. En la España de la primera mitad del siglo XVIII,
oponer la cultura a la ignorancia, el
libre examen a la rutina, no sólo era
nuevo, sino que era original y grande.
Como dice Azorin: ''la obra de Feijóo
es una sensación de hostilidad hacía
un determinado ambiente". Feijóo es
un rebelde, "una inteligencia en lucha
contra preocupaciones, ·prejuicios, supersticiones, corruptelas, convencionalismos de su tiempo y de su pueblo". Desaparecidos los errores que
combatía, gran parte de su obra desa-

U

DEL

pueda entender el lenguaje de los pájaros. Estos le advierten que Regin se
propone matarlo. Sigurd blande su espada Gram y con ella mata a su forjador. Los pájaros le dicen que en el
sur hay una Walkiria que duerme cercada por un muro de llamas.
Sigurd carga los cofres del tesoro
en su caballo Grani que Odin le ha regalado y parte hacia el país de los
Francos. Llega a una montaña rodeada de fuego. Enmedio de las llamas
está una mujer dormida y armada como un guerrero; es la Walkiria (virgen guerrera hija de Odin que marchaba a los combates y concedia a unos la
victoria y a otros la muerte. A los héroes muertos los llevaba al W alhalla,
Paraíso germánico donde les aguardaban toda clase de deleites). Sigurd le
quita el yelmo y la coraza. La Walkiria abre los ojos y se enamora del joven héroe. Luego le dice sn nombre:
Brynhild, y la cansa de su sueño. Odin
la ha encantado con la espina del sne.ño por haberlo desobedecido y haber
concedido la victoria a un guerrero
joven y no al anciano que debia obtenerla.
Brynhild ya no irá a los campos de
batalla con sus compañeras para distribuir la victoria; pertenece y habrá
de ·unirse al héroe sin miedo que ha
osado romper el encanto. Sigurd y
Brynhild se aman durante mucho tiempo, pero el héroe debe partir en busca
de hazañas que ennoblezcan sn nombre, y se despiden dolorosamente.
Sigurd llega a la corte de Gjnki que
está en las márgenes del Rhin. Grimhild, la mujer de Gjnki, es nna hechicera. Gudrun, la princesa, es muy bella, Gntthorm, Gnnnar y Rogni son
hermanos de Gndrnn.
Gunnar ha oido hablar de Brynhild,
la Walkiria rodeada de fuego y quiere
ir a conquistarla. Grimhild, conoce
que Sigurd es el dueño y señor de
Brynhild, y como la quiere para su hi-·

11

parece para nuestro interés, porque él
no era un filósofo, ni un sabio, sino
una actitud. ¿ Que sus ideas eran verdaderas, falsas, grandes o pequeñas?
No importa. ¿Qué es lo que sobrevive
de los hombres o de las civilizaciones,
sino un esfuerzo, una ideología, una
dirección? ¿Que no supo tanto como
sus detractores? Tal vez; pero al menos aspiró a saber más que ellos y,
sobre todo, dedicó su vida a criticar
los "errores comunes". ¿ Que su cultura era bastante limitada? Con todo,
era superior a la de la mayor parte de
sus contemporáneos.
Los escritos a que aludiamos al prin•
cipio, arguyen que Feijóo fné un mal
escritor porque incluía en su vocabulario galicismos, latinismos ... Es cierto que los hay, pero concluir de eso
que Feijóo es un mal escritor, es satisfacer un capricho y esquivar la integridad intelectual. Porque en este caso
comencemos por convenir que desde
Cervantes, antes de Cervantes y hasta
los autores mas contemporáneos, todos son malos escritores. "No hay
idioma que no necesite del subsidio de
otros, porque ninguno tiene voces para todo", nos aclara él mismo en la
"Introducción de voces nuevas". ¿Que
el monje benedictino no fué un genio
de la prosa castellana? De acuerdo,
pero tampoco se preocupó en serlo.
Sí es un escritor ameno, sencillo, claro, de buen gusto y deleitoso. En verdad la situación era la siguiente: la literatura nacional estaba degradada y
corrompida, pero convenía aclarar si
era el resultado de no haberse observado las reglas del arte o a la falta de
genio en los literatos. Feijóo se inclinaba por lo último. Más todavia:

jo, le hace beLer no filtro mágico para
que la olvide y lo hace desposarse con
Gndrun. Gunnar hace que Sigurd lo
acompañe a la conquista de la doncella guerrera rodeada de fuego. Gunnar
y Sigurd llegan al muro que la defiende.
Ni Gnnnar ni sus hombres pueden atravesar las llamas. En vano lo intenta
Gnnnar montando a Grani, el caballo
de Sigurd. Entonces· Sigurd recuerda
la magia que le había enseñado Regin
el enano, y tomando la apariencia de
Gunnar cabalga sobre el fuego y se
presenta a Brynhild. Esta, alarmada
al ver a un extraño, intenta defender..
se. Sigurtl le dice que es Gnnnar, hijo
de Gjuki, lucha con ella y le arrebata
el anillo que le había regalado en prueba de amor. Después, yace con ella en
el lecho conyugal pero sn espada Gram
los separa. Sigurd la clava entre ambos como prueba de fidelidad a Gn•
nnar. Brynhild se extraña pero él dice
que ha jurado celebrar sus bodas en
esa forma so pena de muerte.
Brunhild marcha como la esposa de
Gnnnar hacia su castillo en el Rhin,
pero descubre fn Sigurd a su antiguo
amante, y creyéndolo un traidor exige
su muerte a Gunnar. Hogni trata de
impedir que tal asesinato se consume,
pero Gntthorm se ofrece para dar
muerte al héroe; y como es cobarde,
es preciso que beba carne de serpiente y de lobo antes de osar semejante
empresa.
Gnt\horm mata a Sigurd mientras
duerme, pero éste agonizante le arro
ja su espada Gram y lo parte en dos.
Muerto Sigurd, Brynhild descubre
que no puede sobrevivirlo, se apuñala
y se arroja entre las llamas de la pira
funeraria de Sigurd. Otra vez, la espada Gram es clavada con la hoja
desnuda entre ambos. Atli, rey de
los huµos y hermano de Brynhild,
pide a Gudrun en matrimonio con el •
fin de apoderarse del tesoro de los NiPasa a la Pág. 6

/NCUL T0 11

00

FE JJOO
Por Daniel MIB

mientras unos (Lnzán) fiaban demasiado en las reglas del arte, Feijóo fiaba en el poder del genio, pues no creia
demasiado en la eficacia de las reglas.
No encajona el arte dentro de fórmulas convencionales, sino que le deja
desarrollarse al impulso del genio artistico.
Este sentimiento de libertad, se ratifica en su discurso titulado "El no
sé que". En muchas producciones, no
sólo de la naturaleza, aún más del arte, encuentran los hombres, fuera de
aquellas perfecciones sujetas a su comprensión, otro genero de primor misterioso, que cuanto lisonjea el gusto,
atormenta el entendimiento; que palpa el sentido y no puede descifrar la 1
razón; y así, al querer explicarle, no
encontramos voces ni conceptos que
satisfagan la idea, se dejan caer desalentados en el rudo informe de que
tal cosa tiene un no sé qué que agrada,
que enamora, que hechiza, y no hay
que pedirles revelación más clara de
este natural juicio". Y añade, refiriéndose a muchos objetivos que tienen un no sé que que los hace agradables y hermosos, y a otros que tienen
un no sé qué que los hace feos: "de
-Suerte que como en aquellos hay un
primor que no se explica, en algunos
de éstos hay una fealdad que carece
de explicación". ¿Que toda esta metafísica de la esencia del "no sé ciué"
está algo .confusa en la mente de Feijóo? De acuerdo, pero no lo está menos en la nuestra.
Es falso acusar al fraile benedictino
de afrancesado. Pertenece a un grupo
de escritores que en la. España de los
siglos XVIII y XIX difundieron la cultura francesa; pero no porque fuesen

menos españoles que quienes les atacaban, sino porque eran más españoles que sus adversarios. Quien dude
del españolismo de Feijóo, lea su "Páralelo de las lenguas castellana y francesa" y su canto a las "Glorias de España". No fué un artista, ni un sabio,
ni un genio, sino un trabajador infatigable que se pasó la vida leyendo y
escribiendo en su celda oscura del
convento de· Oviedo. Mas, sin ser nada
de ésto, Feijóo tuvo la intuición del
verdadero arte, del verdadero genio y
de la verdadera sabidnria. , ¿Que malgastó su tiempo escribiendo sobre cosas inútiles? Dejemos que él mismo
conteste a estos que llama "sicofantes": "Cuántas veces se me ha repetido que debiera emplear la pluma en
asuntos más útiles (que los de vulgarización cientifica y destrucción de
errores) . ¿Y cuáles son esos asuntos
más útiles? Son, se~n ellos quieren
dar a entender, la teología escolástica,
la moral, la expositiva. ¿ Y esos son
asuntos más útiles? Distingo: absolutamente hablando, y prescindiendo de
las circunstancias
de tiempo, regio,
nes y otras, lo concedo. Contrayendo
la proposición a las· circunstancias en
que nos hallamos, lo niego. Explícame.
Yo escribo principalmente para España. ¿Y qué es más útil para España?
¿Escribir sobre aquellas facultades, llenas de muchos y muy excelentes autores? ¿Quién lo dirá? ¿Para qué llevar agua a la mar? ¿O escribir aquello
en que España está pobrísima de autores y noticias? Esto si que le puede
ser, y, en efecto, le es muy útil". El
pueblo asi lo apreciaba, pues ningún
autor español, ni el mismo Cervantes,
fué más leido que Feijóo.

Pág. 5
Pág. 4

�Afectividad . . .

Sigue de la Pág. 1
el joven argumentos a favor de una y
otra resolución. Pero infaliblemente,
cada vez que una razón de peso parecía orientarlo hacia una decisión, surgía la razón sistemáticamente opuesta
que hacía nacer de nuevo las interrogantes. · "El interés general es superior al particular -se decía prime-

tanto el hombre como el universo en·
tero son malos en sí. Además, la salvación es el resultado de una libre
elección de Dios que predestina a
quien El quiere. Dichos dos elementos, naturaleza corrompida y salvación
problemática, no están destinados a
sembrar el optimismo en el corazón
del hombre. De ahí un ambiente del
cual nuestros pensadores modernos
aún los católicos ortodoxos, han sido
influenciados. Por ello no resulta inútil recordar que Pascal, quien con sus
"razones del corazón" fué el precursor
de la filosofía moderna, era jansenista.
Kierkegaard, el primer existencialísta,
era un pastor protestante, y es un ambiente protestante también en el que
fué educado Albert Camus, otro filósofo del absurdo.
Las otras causas de la importancia
que han tomado en la vida filosófica
los sentimienÍOs trágicos del hombre
pertenecen al orden histórico. Europa
en general se ha visto arrastrada en
una serie de catástrofes. En esas tempestades la escala de valores fué aniquilada. En pocos años el ideal y la
verdad cambiaron varias veces de
campo por los cambios de alianzas. La
sola realidad indiscutible quedaba · en
las ruinas, las míseriaS, los duelos.
Cuando se ha puesto en duda el ideal,
se acaba rápidamente por dudar del
valor de la idea, de las ideas en general.
En suma, el filósofo moderno no es
una Razón Pura, es un hombre total,
de carne y de sangre, devorado por la
inquietud. La angustia lo orienta ya
hacia un desbordamiento redentor por
el amor, ya sea hacia una desesperación completa. Pero ateos y cristianos
tienen en común el ser no solamente
hombres que piensan, sino hombres
_que sienten profundamente y quienes,
en lugar de rechazar tales sentimientos como Jo hacían los filósofos antiguos y clásicos, los integran en el seno
mismo de la filosofía ..

ro-, asi que parto para Inglaterra".
Pero entonces pensaba: "¿ Quién puede estar seguro de la justicia de una .
causa? En cambio mi deber al lado de
mi madre está bien claro -Y agregaba-: además le soy indispensable,
mientras que en el ejército no seré
más que una unidad entre miles y mi
eficacia personal será casi nula". Así
proceden las agotadoras antinomias.
Pero en fin, hay que escoger, y la abstención misma es ya una elección. Por
eso la angustia entró en el corazón del
joven y deberá arrastrar su vida a una
elección absurda, puesto que no hay
criterios para disipar la ambigüedad.
Y Sartre agrega: "Es el hombre un ser
martirizado por la angustia de la elección absurda". Acongojado por tener
que elegir, privado de las luces de una
razón que divaga como una loca, oscilando sin cesar entre el si y el no, el
hombre de Sartre irá de la náusea a
la desesperación. Ser-á la angustia el
signo de la existencia de ese pobre joven que indefinidamente buscará asirse en algo y no asirá más que el vacío,
la nada, "una especie de no-ser que
es", como lo escribia Platón.
Ese sentimiento de angustia, que,
como la Maira, el Fatum antiguo, planea y pesa sobre el ateo moderno de
tipo Sartre, no es extraño al pensador
cristiano. Angustia del cristiano, tal
cual nos la muestran Mauriac y Graham Green, que se siente desgarrado
entre la cumbre a donde le llama la
Gracia y los bajos fondos hacia los
cuales le atrae su naturaleza, eco dramático de San Pablo que escribía : "No
bago el bien que quiero y sí el mal que
no deseo". Angustia del místico que
Bernanos nos describe, presa de la inmensa tentación de duda y desesperación que le espera en el umbral mismo
de la santidad. Angustia de un mundo
que, unido místicamente a la Cru~ de
Cristo, repetirá con El la queja trágica: "Señor, Señor, porqué me has
abandonado". Ut quid, el ere li qui s ti
me . . . Es ese el sentido profundo del
bello libro que León Bloy tituló con
justeza "El Desesperado". En' fin, el
filósofo y pastor danés Kierkegaard
escribe a la cabeza de su Tratado de
la Desesperación: "Hay que desesperar de uno mismo y del mundo, para
acercarse temblando al Dios que sal- ·
va".
Cierto que esta angustia no despierta los mismos ecos en los pensadores ,
ateos que en los cristianos. }?ara los
primeros, es el círculo infernal y sin
salida. Para los segundos, es la prueba
de fuego en la cual debe consumirse
todo lo que en nosotros resiste al .amor
y' al olvido de sí mismo. Queda común
a ambos, sin embargo, que para unos
y otros el contacto del hombre y la
verdad, sea considerada del modo que
se quiera, no es un juego tranquilo del
espíritu, sino la .búsqueda de un pensamiento angustiado.
¿En donde hallar los orígenes de
ese carácter común? Son múltiples,
pero nos concretaremos a dos causas
princi.Pales, una doctrinal, la otra histórica. La influencia doctrinal que se
ha ejercido en nuestra época, es la del
protestantismo en Alemania e Inglaterra y la del jansenismo en Francia.
Ambas doctrinas presentan numer osos
puntos comunes. Sin entrar en un
análisis teológico, digamos simplemente que el pecado original, en esas doctrinas, no solo priva al h ombre de los
bienes sobrenaturales, sino que corrompe su naturaleza al punto que

Pág. 6

Jenófanes...
Viene de la Pág. 8
mas si se dan en la búsqueda a tiempo
cosas mejores cada vez irán hallando."

Este largo peregrinar del hombre no
tendrá fin, ya que el mismo Jenófanes
reconoce el alcance total y completo
de la sabiduría como algo imposible.
Por eso con cierto pesimismo nos dice
en el siguiente párrafo:
"Jamás nació ni nacerá varón alguno
que conozca de vista cierta lo que yo digo
sobre los dioses y sobre las cosas todas;"

CONCLUSION
La fundamental importancia de Jenófanes está en su pensamiento teológico, (empleo esta palabra a falta de
otra mejor) ya que materialmente no
se le encuentran precursores y marca
el punto de referencia en el cual se
inicia la tradición griega que culmina
en el monoteísmo aristotélico que luego será aprovechado para fundamentar filosóficamente el cristianismo.
Jenófanes en su cosmología no es
tan original como en su teología, ya
que se muestra como continuador de
sus maestros y no demuestra aportes
.originales de algún valor.
En su pensamiento ético se nos
muestra como muy influenciado por
el Pitagorismo, y a la vez como el descubridor de una nueva dimensión de
la dignidad humana.
En sintesis, Jenófanes está en el
punto donde convergen los Pitagóricos y los Milesios, y en el principio de
la escue]a Eleáta, que a su vez es la base de toda la filosofía griega.
Se advierte qu e la brevedad del trabajo excluye la posibilidad de citar a todos v cada
uno de los auto res sobre los que nos ·hemos
apoyado.
* Estos y los sigu ientes fragmentos citados los
hemos tomado de la traducción de Juan David Garcla Bacca, en "Los Pre-Socráticos" .
El Colegio de México.

Un Cuento ...
Sigue de la Pág. 4
melancolia de no poder tener el halcón, o por la enfermedad que a ello lo
debía conducir, pasados unos días,
con grandísimo dolor de su madre,
dejó esta vida.
Monna Giovanna, después de que llena de lágrimas y amarguras estuvo un
tiempo, habiendo quedado riqulsíma
y todavía joven, muchas veces fué instigada por los hermanos a casarse de
nuevo; ella, aunque no tenía tales deseos, viéndose cortejada recordóse del
valor de Federigo y de su última magnificencia -esto es, de haber matado
un halcón tan bueno por honrarla-,
y dijo a sus hermanos: -Yo por mi
gusto me quedaría así, pero si 3. VOSOw

tros os place que tome marido, por
cierto que no tomaré jamás ningún
otro que no sea Federigo degli Alberigbi. A Jo cual los hermanos, burlándose de ella dijeron: -Necia, ¿qué es lo
que dices? ¿ Cómo es que lo quieres a
él, que no tiene nada en el mundo? A
lo que ella respondió: -Hermanos
mios, se tan bien como vosotros lo que
decís, pero yo quiero antes hombre
que tenga necesidad de riquezas que
riqueza que tenga necesidad de hombre. Viendo su ánimo los hermanos y
conociendo de tiempo a Federigo,
aunque era pobre, diéronsela en matrimonio con todas sus riquezas. El
cual, teniendo por esposa una tal mu•
jer a quien tanto había amado, y además riquísimo, en alegría con ella y
menos dispendioso terminó sus años.

El Canto de los Nibelungos . ..
Sigue de la Pág. 5
belungos. Hiigni y Gunnar arrojan el
oro a las profundidades del Rhin. Después de algún tiempo, Atli convida a
sus cuñados a un banquete en sus dominios. En vano Gudrun les advierte
que es una celada. Gunnar y Hiigni
marchan a los dominios de Atli, quien
extermina a sus fieles y al no poder
arrancarles el secreto sobre el tesoro
oculto de los Nibelungos, les da muerte. Finalmente, Gudrun venga a sus
hermanos dando fuego al castillo de
Atli y matándolo personalmente.

En el Niebelungenlied, Siegfried o
Sigfrido es el héroe,
Es príncipe de Niederland y marcha
a Worms porque ha oído hablar de la
hermosura de Kriemhild, la hermana
del Rey Guntber. Siegfried ha Jnchado
con Alberich, Rey de los Nibelungos y
le ha arrebatado su tesoro, al que Alberich maldice lo mismo que Andvari
en la Saga Viilsunga. Luego mata a
Fafner, el horrendo dragón que custodia el tesoro, y se baña en su sangre
que lo hace invulnerable. Solo nna
parte de su cuerpo ha quedado sin
protección porque la cubrió una boja
de tílo que cayó sobre su espalda
cuando se bañaba.
Gunther, el Rey de Worms sobre el
Rhin, quiere conquistar para sí a una
indómita reina de Islandia llamada
Brunhíld. No hay guerrero príncipe o
noble que haya podido vencerla y hacerla su esposa. ilagen Tronj~ (o Trojan, es decir, el Troyano), el tio del
rey, conoce la historia de Siegfried y
aconseja a su sobrino que le pida su
ayuda.
Siegfried accede si en cambio Je
conceden la mano de Kriemhild. Hecho el pacto, parten a Islandia y se
presentan a la reina.
Brunhild somete a Gunther a distintas pruebas de las que sale victorioso
gracias a la ayuda de Siegfried, quien
envuelto en un manto mágico, el Tarnkappe, puede Yolverse invisible y prestar ayuda a su amigo.
Vuelven victoriosos a Worms, pero
la Reina Brunblld es altiva y desdeñosa. Ama en secreto a Siegfried y trata
de humillarlo porque no le pertenece
ni se inclina ante ella. Hagen Tronje 1
pide a Siegfried aún ayuda para Gunther, pues Brunhild n o ha querido someterse a él, aún en el lecho conyuga1.
Esa noche, Siegfried invisible entra
en la alcoba de la reina al mismo tiempo que Gunther. En la obscuridad, el
fuerte Siegfried hace que la reina se
entregue a su marido. Juran todos
guardar el secreto, pero Siegfried ha
guardado un a·nillo de esta aventura 1 y
lo regala a Kriemhíld su mujer.
Kriemhild Jo.lleva siempre como trofeo Y en una oc::isión, cuando Brunhild
Y Kriemhíld disputan, la mujer de
Siegfried le revela a la reina de Islandia quien ha sido su vencedor. Brunbild se siente humillada y pide a Gunther que mate a Siegfried.

Hagen Tronje, que envidia al héroe,
se ofrece para darle muerte, y por medio de un ardid conoce el punto vulnerable de Siegfried; Juego, durante
una cacería en Odenwald, Jo mata a
traidón.
Kriemhild llena de dolor hace que
sus familiares se acerquen al féretro
de Siegfried. Cuando Hagen Tronje se
aproxima, las heridas del muerto se
abren y mana sangre acusando al asesino. Kriemhild pide justicia a Guntber señalando a Hagen como asesino
de su esposo. Gunther se niega a concedérsela y entonces ella jura una venganza sangrienta.
Atila, Rey de los Hunos, al saberla
viuda, envia a uno de sus hombres, el
Margrave Rudiger de Bechlar.n a pedirla en matrimonio. Hagen y Gunther acceden para deshacerse de ella,
pero la despojan del tesoro de los Nibelungos que ocultan en el fondo del
Rhin.
Ya esposa de Atila, Kriemhild en
señal de reconciliación, convida a
Gunther y a Hagen a los dominios del
Rey de los Hunos, ¡Íara celebrar las
fiestas del SoJ. .
Hagen y Guntber atraviezan el Danubio para asistir a la invitación de
Kriemhild .pero las hechiceras del Danubio les anuncian que sólo el capellán cristiano que los acompaña volverá con vida a las márgenes del Rbin,
a menos qué sea sacrificado a las
divinidades del Walhalla. Hagen el
malvado intenta ahogarlo, pero el capellán escapa y vuelv.e a su país. Los
vasallos de Gunther aceptan con resignación este terrible afigurio.
En efecto, en el palacio de Atila los
hombres de Hagen y de Guntber son
exterminados sin piedad, y Hagen y
Gunther, los últimos supervivientes,
caen en poder de Dietrich Von Bern,
un rey ostrogodo al servicio de Atila,
quien los conduce encadenados a prew
sencia de la vengativa Kriemhild. Esta les exige que le devuelvan el tesoro
ele Siegfried y como se niegan, los mata con la espada del héroe, la Balmung. Horrorizado 1 un caballero de
Dietrich Von Bern, el valiente Hildebrand, la mata a su vez.
(Continuará)

Exilio y ...
Sigue de la Pág. 4
forma positiva y creadora, representa
el precio que hemos pagado por la Ji.
bertad, fuente de toda vida espiritual
Y, en consecuencia, de toda poesia. El
exilio pene a prueba nuestra vida porque 1a abre a la perspectiva mas amplia posible : la patria universal de la
c ultura. Eso, convivido en la nostalgia que se en·rosca en cada instante de
lo cotidiano, y cuyo único sentido es,
para el Cxilio, conYertirla, transmutarla, en algo positivo, como el propio
exilio lo es. Porque la tierra entera y
el ser humano entero constituyen, para el exiliado, el contorno natal.

INDICE DE LO PUBLICADO EN "ARMAS Y
LETRAS" EN EL XI AÑO DE VIDA 1954
AZUELA, Salvador. - Juárez, Torre
de Energía de México: No. XII, Diciembre.
BRUNET, Christian. - La Fenomenología y el Problema Crítico del Conocimiento : No. III, Marzo.
CALVILLO, Manuel.-Primera Vigilia Terrestre: No . VII, Julio.
CARPIO, Campio. - Enseñanzas de
la Historia y la Revolución: No. I, Enero; A las Nuevas Generaciones: No. II,
Febrero; Labor de Eugen Re/gis en
América: No., V, l\fayo.
CASTRO CALVO, José Maria.-Rubén Dario y el Modernismo en la Literatura Hispanoamericana: No. VIII,
Agosto.
CIRRE, J. F.- Tres Poetas Andaluces: No. VII, Julio.
CHABAS, Juan.- Jacinto Benavente:
No. VI, Junio.
DEL RJO, Luis Felipe.- Poesía: Cinegética, Canicular: No. I, Enero.
DEL VALLE, Dr. Amariba.-Jorge
Artel, Sangre del Espiritu: No. 11, Febrero.
F . L.- Jlfarlí, Critico de Arte: No.
Vll, Julio.
GOYOAGA Y ESCARIO, José Luís
de.- Do11 Francisco de Quevedo y su
Sifnificació11 en la Literatura Española: No. JI, Febrero.
GORTARI, Eli de.- La Función So,
cial de la Ciencia: No. XI, Noviembre.
GONZALEZ MONTEMA YOR RAFAEL.- Ef emérides de la Organización de las Naciones Unidas: No. XI,
Noviembre.
J. CH.- Las Obras más Notables de
Jacinto Be11avente: No. VI, Junio.
J. D.-La Danza: No. IV, Abril.
KOURI, Juan B.- lolarlí y la Libertad Mental : No. IX, Septiembre.
LOPEZ ROSADO, Diego G.- El Orígen Histórico de la Institución Bancaria: No. X, Octubre.
M. A.-Pec/J'o Gar'/ias: No. IX, Septiembre.
MARTINEZ RENDON, Miguel D.Génesis y Exaltación de Nuestro Glorioso Himno Nacional: No. X, Octubre.
MONTAÑEZ M., Gaspar.-EI Petróleo en México: No. IV, Abril.
NO RIEGA, Raúl.- La Piedra del Sol:
No. X, Octubre.
O. H.- Et Maestro Antonio Moreno:
No. VIII, Agosto.
PEÑALOZA, Joaquín Antonio.- Poeta de la Patria: No. X, Octubre.
PRIETO F., Luis E.- El Humanismo
Democrático y la Educación: No. V,
Mayo.
QUIROGA VILLARREAL, Alicia.Garci1azo de la Vega en la Poesía Lirica Española: No. XI, Noviembre.
REDACCION, La.- Universidad de
Chile. XIX Escuela de Verano. Santiago, del 2 de Enero al 5 de Febrero de
1954.-Relación cronológica de lo publicado por " Armas y Letras" durante
su X año de vida: 1953.- Aferencia y
Eferencia en la Universidad: Concierto; Conmemoración Luctuosa; El
Maestro Beltrán ; Los Cursos de Invierno del D,A.S.U.; Teatro Universitario;
Libros : Cuad e rnos Hispanoamericanos1 por A.R.G. : No. I, Enero.
Aferencia y Eferencia en la Universidad : La IV Anualidad de los Cursos
de Invierno del D.A.S.U. ; Deceso ; Exposición de Pintura, Dibujo y Grabado; Libros: Pensamiento y Acción de
José Marti, por A.R.G.; Séptimo Concurso Nacional de Oratoria, organiza•
do por El Universal. No. 11, Febrero.

El Teatro; Aferencia y Eferencia en
la Uüiversidad; Conferencias sobre
Matemáticas; El Doctor Raúl Roa; Teatro en la Universidad; Conferencias
en la Facultad de Filosofía y Letras;
Cinco Pintores Regiomontanos; El Dr.
Edelmiro Rangel T.; Libros: Alcalá,
Revista Universitaria Española, por
A.R.G.: No. III, Marzo.

lllllBl~OS
LA CIVILIZACION MAYA.- S. ·G. Morley. 2a. Edición . Fondo de Cultura
Económica.- México, 1953.
El libro "La Civilización Maya", del
Fondo de Cultura Económica, atrae
deSdc la primera vez que se hojea; en
la portada, un magnifico dintel maya;

La Academia Mexicana de la Danza
del I.N.B.A., en la IV Anualidad de los
Cursos de Invierno del D.A.S.U.; Libros: Literatura Española Contemporánea, de Juan Cbabas, por A.R.G. : No.
IV, Abril.

ANALES
.!)EL INS'fff!l'W .Dlf
INVESTIGAC!ONl&amp;

Libros: La Amargura de Patagonia,
de Rubén Dario (hijo), por Rafael Helio doro Valle; Sociedad Mexicana de
Geografía y Estadística, Convocatoria
al Concurso para premiar los méritos
científicos relevantes de los investigadores y hombres de estudio mexicanos. No. V, Mayo.

,, 11STETIC4f

22

Junta Nacional de Educación Normal, Convocatoria; Libros : Estilística
Literaria, por E. N. No. VI, Junio.
Los Momentos Cruciales de la Historia de México (Síntesis de Conferencias dictadas en la Escuela de Verano
por el Dr. Carlos Bosch García). No.
VII, Julio.
Sociedad Mexicana de Fisica, Convocatoria. No. VIII, Agosto.
Los Conceptos del Derecho Romano
a la luz de la Historia Social y Politica de Roma. (Crónica de las Conferencias dictadas en la Escuela de Verano
por el Dr. Wenceslao Roces). No. IX,
Septiembre.
Carta de los Educadores Mexicanos
(Aceptada por la Junta Nacional de
Educación Normal); La Escuela de
Post-Graduados de la Universidad;
Aferencia y Eferencia en la Universidad: Octubre; Noviembre; Homenaje
Castrense a la Universidad; Cursos de
Invierno del D.A.S.U.; Curso Sobre la
Lógica de Hégel; Feria del Libro en
México; Relación de Trabajos de D.
José Tudela de la Orden. No. XI, Noviembre.
Curso de Introducción a la Lógica
de Hégel. No. XII, Diciembre.
SANCHEZ DE LA FUENTE, Felipe.-Sinfonia de la Revolución. No. XI,
Noviembre.
SEPULVEDA, César.- Las Relaciones entre México y los Estados Unidos
en el Siglo XX: No. IV, Abril: La Etapa de los Ajustes: No. V, Mayo; La
Etapa ele la Colaboración: No. VL Junio.
STANKOVICH, Radivoj.-E1 Problema Axiológico en la Actualidad, I: No.
V, Mayo; El Problema Axiológico en
la Actualidad, II: No. VII, Julio. '
TOPETE, José Manuel.- La Mu erte
del Cisne(?) : No. VI, Junio.
TOVAR, Antonio. - Confesiones del
Centenario: No. f, Enero.
TREVIÑO, Lic. Víctor L. y Lic. R.
González Montemayor.- La Educación
del Obrero Manual en México: No. I,
Enero.
VALLE, Rafael Heliodoro.-Poesía :
Bendició11: No. X, Octubre.
ZERTUCHE, Francisco. - Bernardo
de Balbuena y la Grandeza Mexicana;
No. VIII, Agosto ; Literatura Mexicana
Siglo XVI: Francisco Cervantes de Salazar y su México en 1554: No. IX, Septiembre; La "Rusticatio Mexicana" de
Rafael de Landivar: No. XII, Diciembre.

niones r • anhelos de un hombre de
quien parte de su vida está relacionada con nuestra historia del arte y de
1a arqueología; por eso es un documento más para la historia de los artistas extranjeros en México."
Clementina Díaz y de Ovando1 Pro•

en el interior, una impres10n limpia;
un gran número de mapas, fotografías, dibujos, ilustran cabalmente la
lectura.
El autor, Sylvanus G. Morley, reputado como uno de los más eminentes
arqueólogos de esa zona, se ha cuidado de escribir un buen libro que pone
al alcance del público lector la Cultura Maya, vista a través de sus mas remotas fuentes y los mas recientes descubrimientos. Desde la historia y ]as
costumbres hasta las mas elaboradas
abstracciones, desde la ceremonia mas
simple hasta la arquitectura sorprendente de Palenque, todo está escrito
ahí. Uno tiene la impresión, al recorrer esos capítulos señalados con la
numeración maya, de estar asistiendo
y ser uno de los mayá.s, en ]a historia
de este pueblo nuestro tan maravillo:
so. Porque el libro sitúa al lector en
el medio maya, hace ver claramente el
mérito inn,cgable de esta cultura; y todo cimentado, no en la apologética
dispensiosa, sino en el estudio erudito
que transcurre por las páginas en frases sencillas y agradables.
Tal vez el lector discrepe en cuanto
a los juicios estéticos, pero lo que este libro aborda en el terreno del arte
es la minima parte de la obra, amén de
la diversidad de criterios valorativos.
En suma, la obra llena un hueco, y
puede servir perfectamente como li-·
bro de consulta.
A.C.S.
ANALES . DEL INSTIT UTO DE INVESTIGACIONES ESTETICAS.- No.
22. Director: Dr. Manuel Toussaint.
México, 1954.
La presentación y la tipografía estan cuidadas, siendo en realidad el número a que nos referimos, un bello
ejemplar.
1
En el sumario encontramos, entre
otras cosas, la tranquila y r eposada
revista que Manuel Toussaint dedica a
"Veinte Allos de Investigaciones Estéticas'1. Es la mirada que se recrea en
el camino reconocido y que constata
el mérito de la labor desarrollada.
Nuestro amigo Justino Fernández, a
quien pronto ver emos en Monterrey,
contribuye al número de referenci a
publicándonos y reseñando la aparición del diario Waldeck, del que el
Maestro Fernández dice : "El Diario de
,valdeck, además de su interés humano, nos ofrece las observaciones, opi-

fesora y además Profesora normalista,
a juzgar por su criterio, ocupa varias
páginas en tratar de inventar una "Visión Histórica de Ignacio M. Altamiranol'. El articulito está ilustrado con
grabados al gusto de la época . . . ·de
Altamirano y de la autora.
La Canción del Novio Desairado. Vicente T. Mendoza se lanza a la tarea
de comprobar, siguiendo la pista de
un hilo concreto, la profunda y fundamental unidad cultural de los pueblos
de América Hispana. La bella sencillez
de romance, poesía primera, resalta y
su plenitud se demuestra en el mar de
retoños que le salen en todos nuestros
países. La auténtica investigación es
siempre fructuosa, y el auténtico investigador Jo es sobre temas que sí
bien son pasado, viven en nosotros co•
mo presente.
Coleccionando efigies de Dn. Fernando VI, logra el Sr. Manuel Romero
de Terreros un articulo pequeño y decoroso. Los grabados suponen un verdadero amor a la i~vestigación .
Francisco de la Maza nos ofrece un
breve estudio sobre el proyecto urbanistico p~esentado a principios del
año de 1794, por el Arquitecto Dn . Ignacio Castra al por entonces Virrey
Conde de Revillagigedo. Realmente,
también en Arquitectura o Urbanismo
se nota por entonces la tendencia a la
renovación que culminó en una pro~
yección que el futuro realizó al menos
en parte.
Rev elándonos la riqueza del arte
criollo colonial, aún en sus más pobres
manifestaciones, Elisa Vargas Lugo nos
habla de "La Vicaría de Aculco", Pedro Rojas de "Copándro", y Raúl Flores Guerrero de "El Convento de Charo y sus Murales". Son estos trabajos
ele mérito indiscutible que nos van
dando a los mexicanos del Norte, una
idea de lo que pudieron hacer en un
tiempo el entusiasmo de un pueblo que
sabía que tenía un futuro. Las raíces
hay que hincarlas en el pasado para
poder aspirar a crecer en e1 porvenir.
Nos resta felicitar ca]urosamente al
Instituto de Investigaciones Estéticas
con motivo de su vigésimo aniversario, parti cularmente a su Director Dr.
Manuel Toussaint, quien ha dedicado
su vida con amor y dedicación al cultivo de los valores artísticos de México. Solo el futuro podrá decir con justicia cuanto debemos a su labor.
M.M.G.

Pág. 7

�que vivió durante algún tiempo en Si- que Jenófanes solamente se reduce a
afirmar que sólo existe un dios, supecilia.
rior
en alguna forma a los demás.
La afirmación de que fué un rápsoda
Contra
esta manera de ver el 'p roblecarece de base, pues Diógenes nos dice que acostumbraba recitar sus "pro- ma se encuentr¡¡. el, otro grupo igualmente numeroso de investigadores que
Por Manuel MORALES G. pios poemas" lo que era cosa bien dis- sostiene que si bien es cierto que del
tinta ya que el cantar los propios poemas ~o le convertía en profesional si- texto mismo del fragmento No. 23 anN el lento madurar del hombre, se crean por primera vez, no que Je conservaba igual socialmen- teriormente citado, no se puede deducir nada con ,certeza, el contexto de
en las Colonias Griegas del Asia Menor, las condiciones te a sus oyentes.
otros fragmentos y sobretodo, la reiNo
hay
manera
de
asegurar
que
se
que permiten el nacimiento de la Filosofía como ciencia
estableció en Elea ya que como él mis- terada tradición, nos autoriza a: supoapoyada ' en la razón.
mo lo afirma todavía a los 92 años lle- ner que Jenófanes si negó la eiistenEn un principio la filosofía no tiene·las características con vaba una vida errante.
cia de los demás dioses. Este otro punto
de vista podemos decir que está
que ahora la conocemos, pero en lo esencial ya se perfilan sus
Sin embargo, Aristóteles nos dice
igualmente
bien representado que el
datos fundamentales.
que en Elea tuvo por discípulos a dos
primero, ya que entre quienes lo sosde los mayores pensadores de la antitienen podemos contar a Zeller "GesVarias son las razones que hacen a triunfo del espíritu geométrico. El güedad, tan originales como antitéchichte der .Griechischen Philosophie"
las Colonias Griegas de Asia Menor ser mundo de Anaximandro se haya cons- ticos: Heráclito y Parménides.
y
Wilamowits "Literatura Griega". (Cila cuna tlel movimiento intelectual que truido mediante rigurosas proporciotados
por el Dr. I. Quiles).
habría de causar una profunda reno- nes matemáticas."
FRAGMENTOS CONSERVADOS
"El mundo es una esfera. El sol gira
vación en la humanidad.
JENOF ANES COSMOLOGO
1.-Estas ciudades logran crear una alrededor de ella en un círculo de coLa totalidad de las obras de J enófamo 27 veces el diámetro de la tierra, nes se ha perdido, y sólo se consergran prosperidad comercial.
Su pensamiento sobre "lo que es el
2.-El hecho de ser ciudades relati- e·l diámetro de la tierra es como tres van por casualidad unos pocos frag- mundo" varía relativamente poco de
vamente nuevas, hace que en ellas la veces su altura."
mentos que fueron citados en posterio- la escuela de Mileto, ya que pretende
vigencia de la tradición sea menos rí"La tierra se baya libremente sus- res obras de distintos autores.
encontrar asimismo un primer princigida que en la Grecia Metropolitana.
pendida en el espacio. Y se baya por
Según Diógenes, Jenófanes escribió pio o arché de lo que existe, y de esta
3.-La mezcla de razas produce un ambos lados a igual distancia de la es- en hexámetros y compuso además ele- manera afirma categóricamente, aquí
tipo humano de extraordinaria movili- fera celeste."
gías y yambos en contra de Homero y si sin lugar a dudas, "Todas las cosas
dad e inquietud, distinto profunda"Un poco más cerca que la esfera Hesíodo. Durante algún tiempo se ha que nacen o crecen son tierra o agua."
mente del griego peninsular, que es se-' del sol, se haya la esfera celeste."
creído que entre las obras de Jenófa- Vuelve a insistir más adelante: "Porco y rígido en comparación de éste.
"Donde tuvo lo que es su origen, allí nes se encuentra algún Poema Filosó- que todos hemos sido hechos de tierra
En este ambiente de riqueza, tole- es preciso que retorne en su caída de fico completo, pero posteriores inves- o agua." Hay varios fragmentos en
rancia y escepticismo, una legión de acuerdo con las determinaciones del tigaciones nos dan a entender que los cuales se expone este mismo critehombres se dedican a tratar de encon- destino. Las cosas deben pagar unas nunca hizo tal cosa. Ya Simplicio en rio con distintas variantes. Es innetrar al mundo bases sólidas, racionagable que en este aspecto Jenófanes se
les y positivas. Hay además un ardor
muestra completamente como contipor las matemáticas, la geometría, la
nuador de Tales, Anaxímenes y sobre-~
cosmografía y la mecánica.
todo de Anaximandro.
Tales de Mileto, Anaxímenes y Ane~
El mundo para Jenófanes es eterno.
ximandro son los nombres que noso~y de ninguno de sus escritos podemos
tros identificamos con aquel despertar
deducir si esta eternidad es debida a
de la filosofía. Ellos trazan las primela materia simplemente, o al Dios que
ras Cartas Geográficas y Astronómimenciona en su poema.
cas. Tales mismo predice el eclipse
La contradicción entre la eternidad
solar del 28 de mayo de 586 A. C.
de el Mundo y sus cambios no la enYa no se explica el mundo exterior
'tendió, ya que este descubrimiento pay sus fenómenos (movimientos de los
rece que estaba reservado a Parméniastros, tempestades, movimientos de
des.
las aguas y de los aires, movimiento,
desarrollo y muerte de los seres vivos)
JENOF ANES COMO ETICO
como resultados de la intervención
caprichosa de divinidades o genios miEl hombre no es perfecto, tiene actológicos. Se buscan las causas que
ciones que no son dignas.
producen estos fenómenos Y se trata
de introducir un orden causal y racio"todo lo que entre humanos.
nal en el mundo. El Caos se convierte
es represensible y sin decoro;
en Cosmos.
robar, adulterar y el recíproco engaño."
Al mundo exterior, caprichoso e
incomprensible, se le convierte en
No sabemos conforme a qué pauta o
Caballos o caballos ...
Cosmos armónico y ordenado, en el
medida superior · juzgaba esto como
cual debe imperar una ley que le dé
malo, pero es seguro que el sentido couna unidad profunda.
a otras castigo y pena de acuerdo con su obra nos dice no haber visto nunca mún de todos los tiempos nos dice que
Esta ley que rige al mundo, que lo la sentencia del tiempo."
el poema antes aludido y es de supo- lo es. Por encima de esta "moral naordena haciéndolo comprensible, es
Sobre estos inquietos antecedentes nerse que en caso de haber existido lo tural'', Jenófanes se eleva hasta enconbuscada afanosamente. Se trata de el aparece la escuela Eleata, iniciada por hubiesen conocido en la Academia, ya trar una dimensión del hombre, la que
principio del Mundo, la materia pri- Jennófanes.
que tal institución poseía obras de au- proclama como más val iosa que la
ma del cual está compuesto.
tores menos importantes.
fuerza corporal de los atletas.
"Aquello de que son todas las cosas
Burnet mismo afirma que lo más
VIDA DE JENOFANES
Para llegar a elaborar esta afirmaque existen, de donde primero han
probable es que J enófanes expresase
ción,
debe haber meditado largo tiemnacido y adonde se reducirán finalLa fecha de su nacimiento parece sus opiniones científicas incidentalmente, tal es lo que dicen ser la mate- caer hacia 570 A.C. En 545 abandonó mente en sus sátiras, pues ello coin- po sobre lo que el Homb_re sea.
Jenófanes intuye que lo especificaria de los seres." *
su patria, Colofón, en el Asia Menor, y cidiría con la moda de la época, como
Tales de Mileto sostenía que esta se retiró al sur de Italia. El motivo fué podemos verlo por fragmentos que nos mente humano en el hombre, no es el
materia prima que se buscaba era el la invasión de los Persas sobre los Jo- quedan de otros autores.
vigor y la belleza física, las cuales
agua, tal es al menos la afirmación que nios. A esto parece referirse el párracompara sutilmente a "fuerza de cabanos hace Aristóteles.
llos",
sino la posibilidad de pensar y
fo siguiente:
JENOFANES TEOLOGO
Anaxímenes sostenía, por otra parcrear obras con ayuda de su inteligente, que era el origen de las cosas lo in- Tú, de qué raza de varones eres?,
El primer problema del pensamien- cia. Esta distinción entre el hombre y
finito. Anaxímenes declaró principio Cuál es ya el cuento de tus años, Fuerte?
to de Jenófanes se nos presenta al tra- los animales nos la hace notar también
de los seres el aire, por generarse de Cuántos tenías cuando nos invadía el Medo?
tar de fijar el alcance de su genial afir- en el siguiente párrafo:
él todo y disolverse en él de nuevo.
mación: "Entre los dioses hay un dios
"Como nuestra alma- afirma-,que es
Lo que sabemos con seguridad es máximo y es máximo también entre "Pero si bueyes o leones
aíre, nos domina y une, así un aliento que Jenófanes llevó una vida errante los hombres."
manos tuvieran
y un aire circunda y sujeta el mundo desde la edad de 25 años y que today
el pintar con ellas,
En este aspecto las opiniones de los
entero."
vía vivía y componía versos a los 92. investigadores están completamente y hacer las obras que los hombres hacen,
Anaximandro cree que el origen del Dijo de sí mismo:
divididas y no es posible llegar a fijar caballos a caballos, bueyes a bueyes,
mundo es lo ilimitado. Por otra parte
de una manera definitiva cuál fué la pintaran parecidas ideas de los dioses;"
es solo Anaximandro el único dé cuya
Ya siete más sesenta
verdadera intención del autor.
concepción del mundo podemos alcan- son los años que traen a mi mente de acá para allá
En el largo camino que el hombre
Gomperz, en su libro "Los Pensadozar una representación precisa.
por las tierras helenas;
res de Grecia" (París, 1928), García tiene que recorrer para alcanzar la
"Fué el primero en crear una ima- y ya tenía entonces mis veinte de nacido.
Bacca en su libro "Los Pre-Socráticos" verdad, es obligación ejercitar su don
Mas, aún con tantos años,
gen del mundo de verdadera profunpara no citar sino dos autoridades, se de la inteligencia ya que:
didad metafísica y de rigurosa uni- decir podría con verdad que de estas cosas algo sepa? inclinan a sostener que la afirmación
dad constructiva. Creador del primer
de Jenófanes no debe entenderse en el "No enseñaron los dioses al mortal
mapa y de la geografía científica."
Sabemos que J enófanes fué discípu- sentido de que intente negar la plura- todas las cosas ya desde el principio;
"Su concepción del mundo es un lo de Anaximandro por Teofrastro y lidad de dioses, antes bien, sostienen
Pasa a la Pág. 6

JENOF ANES
E

.~-ª

Pág. 8

�</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="213">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3142">
                <text>Armas y Letras</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="479186">
                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="482850">
            <text>Armas y Letras</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="482852">
            <text>1955</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="53">
        <name>Año</name>
        <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="482853">
            <text>12</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="482854">
            <text>1</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="482855">
            <text>Enero</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="482856">
            <text>1</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="100">
        <name>Periodicidad</name>
        <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="482857">
            <text>Mensual</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="482873">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751803&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="482851">
              <text>Armas y Letras, Boletín mensual de la Universidad de Nuevo León, 1955, Año 12, No 1, Enero </text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="482858">
              <text>Departamento de Acción Social Universitaria</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="482859">
              <text>Literatura mexicana</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="482860">
              <text>Historia crítica</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="482861">
              <text>Arte mexicano</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="482862">
              <text>Narrativa</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="482863">
              <text>Ensayos</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="482864">
              <text>Poesía</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="482865">
              <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="482866">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Departamento de Acción Social Universitaria</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="482867">
              <text>01/01/1955</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="482868">
              <text>Revista</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="482869">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="482870">
              <text>2014746</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="482871">
              <text>Fondo Universitario</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="482872">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="86">
          <name>Spatial Coverage</name>
          <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="482874">
              <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="482875">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="482876">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="27495">
      <name>Afectividad</name>
    </tag>
    <tag tagId="27497">
      <name>Canto de los nibelungos</name>
    </tag>
    <tag tagId="2720">
      <name>Cuento</name>
    </tag>
    <tag tagId="6628">
      <name>Filosofía</name>
    </tag>
    <tag tagId="27498">
      <name>Jenófanes</name>
    </tag>
    <tag tagId="27496">
      <name>Jorge González Durán</name>
    </tag>
    <tag tagId="3071">
      <name>Poesía</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
