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                  <text>,A1 ..
XII No. 3 Marzo de 1955

H f:::

D. A. S. U.

mas

BOLETIN MENSUAL
DE LA UNIVERSIDAD
DE NUEVO LEON

ARA Villaurrutia, Nostalgia "cuando me encuentro tan solo, tan solo,
me busco en mi cuarto
de la Muerte no es un titulo que
como se busca, a veces, un objeto perdido,
de libro, es una manera de vi- una carta estrujada, en los rincones . -• ."
vir. Porque el poeta es el enamorado de la muerte, el novio teme- o como esa sangre suya que en el
roso, el esposo infiel. A fuerza de "Nocturno Mar" arrastra
pensarla, su muerte ha llegado a
conversar con él, ha tomado la "ahogados sueños de recién nacidos,
perfiles y l)erfumes mutilados,
forma de su alcoba, y a veces, so- fibras
de luz y náufragos cabellos."
carronamente, ha paseado en el
bolsillo de su traje por New Haven.

P

Su verso,
diáfano, cristalino,
preciso,
se desprende
serenamente de la primera línea, cae vertical, en una helada sensación sin
tiempo, con una estudiada modulación uniforme; es como un electrizante pánico que se dice sin
miedo, canto que quiere ser un
grito asordinado. Mucho tiene de
tremenda esa su angustia de aceptar la muerte sin lágrimas, esa
manera suya de lanzar la carcajada en el juego de voces de la
"voz quema dura", o esa palabra
opaca que le lanzan y que se vuelve silencio cuando no oyen su
pregunta, no la comprenden o no
quieren contestarla.
Su pálida voz atormentada arde interiormente, diríase que en
cada poema hay un tono calmado
y una profunda llama que lo consume todo, dualidad asombrosa v
auténticamente genuina acrisolada en su expresión, frío sudor y
fiebre, garganta seca, grito uniforme que se acerca, que nos toca, que se pierde . . .
.

núedo, destrucción, muerte. Mie- espontáneos, aislados; el poeta, a
do que ya no es miedo porque se más de ese su sentir peculiar y su
ha vivido "desde todos los siglos", pensar profundo, domina la paladestrucción c1ue está ahí, minan- bra, ha llegado a hacer suyo el
y un lenguaj e transparente
do las cosas, muerte que "es cón- verso,
v certero envuelve su obra en
cava y oscura y tibia y silenciosa" contraste con su tema oscuro V
y que nos acompaña siempre co- apagado. El verso ágil del "Nocmo la más fiel amiga. Estos tres turno en que Habla la Muerte"
cont_enidos trascienden la obra
"escondioa en un hueco de mi ropa en la maleta.
e~ el bolsillo de uno de mis trajes,
entre las páginas de un libro
como la .•."

EL poETA ]] E
.

_

"la luz hace mas honda la mina del silencio"

o en la "Nocturna Rosa"
"la rosa de rosadas uñas,
la rosa yema de los dedos ávidos,
la rosa digital,
la rosa ciega."

O esa manera suya de describir
en tres versos situaciones complicadas como en su "Nostalgia de
la Nieve"

-

"Todos hemos pensado alguna vez
o alguien -yo mismo- lo piensa ahora
por quienes no saben que un día lo pensaron ya,"

... "noche que ya no es noche
junto a tu cuerpo mas muerto que muerto
que no es tu cuerpo ya sino su hueco
porque la ausencia de tu sueño ha matado a la muerte"

la paradoja, ese unir los contrarios, esa débil muerte que se muere, esas cosas que siguen siendo
sin serlo ya, lo que son, nos acompañan a lo largo de "Nocturno
Amor" en un crescendo sólo presentido, que no se cumple, que no
llega, todo es un deslizarse serenamente complicado, sin comas,
que no las necesita, sin explosiones, que todo él es, esa cólera suya
"amarilla de incendio en mitad de la noche"

siempre equilibrada, directa y
vertical.
Es "Nocturno Amor" uno de los
poemas mas característicos de Villaurrutia. En él, ese tono uniforme y maduro tan propio, da cuerpo de contorno claro a la emoción derrotada, esa su emoción
que se nos vuelve angustia del
deshaucio, soledad, como en su
"Muerte en el frío"

nos sorprende con la imagen inesperada, con la vibración saltarina
y burlona de esa muerte escurridiza que se repliega en todas partes, con esa intensidad medida de
las voces que parecen decirse a sí
mismas. Otras veces, mas que palabras hallamos pinceladas como
en su "Nocturno"

Dibujo de J. Moreno \'lila

LA MUERTE

Existe, sin embargo, por encima de todo un equilibrio, no se
piense que el poeta se agota en el
virtuosismo de la técnica, por el
contrario, su poesía es el fruto de
la conjugación de la palabra brillante v el tema sombrío, de la
serenidad de sus conjuntos y el
estremecimiento medular de sus
renglones. Solo en escasos momentos de "Nostalgia de la Muerte" el poema. se pierde en el juego retórico de su "North Carolina
Blues" o en el ri~or técnico de su
"Décima Muerte' , el poeta es auténtico en los d emás, vive su
muerte valientemente solo, separado del mundo por su sensibilidad y cerca del dolor del hombre
en su dramatismo.

Por Arturo CANTU

Escuchemos su verso
En estos poemas como en la
mayoría de los de "Nostalgia de
la Muerte" flota su miedo

del poeta, son su tema, su metáfora, su imagen, su misma forma
de escribir, opaca, enferma.

"El miedo de no ser sino un cuerpo vacío
que alguien, yo mismo o cualquier otro, puede ocupa!''

Pero todos estos logros de la
poesía de Villaurrutia no brotan

"siento que estoy en el invierno frío,
en el invierno eterno
qui' congela la sangre en las arterias,
que seca las palabras amarillas,
que paraliza el sueño,
que pone una mordaza de hielo a nuestra boca
y dibuja las cosas con una línea dura."

�Un Cuento de Julián Gállego

La MáqÚína

.

de

ver Exposícíones

El IJoctor José Bernardino Cantú
/

Maestro del Seminario de Monterrey
Por Israel CAVAZOS GARZA

A Jorge Rangel Guerra

U1as

' NA de
cosas que
a Jllme. Drole
hicieron pensar que su rnarido era tonto, fué su mutísmo en las
exposiciones.
A Mme. Drole
le encantaba
visitar exposiciones y hacia
que la acompañase su marido. Monsieur
Drole accedía
inmediatam~nte. Este
confor~ismo
incondicional
a todos sus
proyectos era
una de las razones en que
su mujer basaba su convicción des&lt;leñosa; y sin
embargo esta
engañosa apariencia encubria una gran

-

.

discreción,
1

1

1

1

:¡
1
11

Hj

:¡
'•I
1

,

pues, tras los
primeros meses del matrimonio, l\lonsieur Drole
llegó a la con•
clusión de que
si quería gozar en la vida, ya que no
de felicidad
-pues esta
conclusión fué
anteriorcuando me•
nos de tran•
quilidad, n o
había de discutir las decisiones de su
mujer, sino
aceptarlas inmediatamente. De estemodo, muchas
veces no se
llevaban á cabo, perdido su
interés dialéctico por ]a aquiescencia
del esposo; y aún cuando se realizaban, se había evitado un sinfín de escenas desagradables.
Pues bien, cuando el matrimonio
Drole llegaba a la exposición, mientras
la señora sentía su lengua arrebatada
en una especie de delirio de pala_b ras
exquisitas y acumulaba sus juicios sobre las obras expuestas con la misma
decisión y resultado que el sepulturero la tierra, el marido callaba, a pesar
de las preguntas, de las indirectas, de
los gritos, de las recriminaciones de
su docta mujer. ¿Miraba los cuadros,
sencillamente? Ella hubiera jurado que
no. Parecía estar lejos, muy lejos, con
su tripita, su calva, su bigotín, en un
país de enanitos, con ]os ojos como
dormidos en las hamacas de los párpados inferiores. Plantado ante el cua-

Pág. 2

dro que su mujer elegía, o ante una estatua o ante 1.m plato, era igual, parecía escuchar más que ver. Para sus
experiencias, la calidad de la obra artística era un factor secundario.
Ello parecerá ·uria nueva muestra de
su deficiencia mental. Aparentemente,
a las exposiciones se va a ver y a los
conciertos a oír. Apariencia engañosa,
sin embargo, prejuicio del que, de una
vez, hemos de prescindir; el éxito de
muchos concertistas prueba que mucha gente va a los conciertos a ver.
¿ Porqué entonces no puede ese.u ch ar se
en las exposicfollCs? Monsieur Drole
lo hacía concienzudamente, como pue~
de verse más tarde; escuchaba a su
mujer, en primer lugar; y en los instantes. que callaba;á l'cis (o fas) deinás.
Ella apreciaba 'éSta' átención, peÍ'o 'la
'
'
encontraba demasiado'' muda. Hubiera

querido una respuesta, un comentario
que diera posibilidad de discusión, de
batalla, de victoria, de anonadamiento
marital. Por eso atacaba por sorpresa,
cuando veía ]a expresión de su esposo
más indefensa.
- Bien, ¿qué te parece? Nunca d3s
tu opinión.
-Ah ... - balbucía él, como si despertara.- Tú ya sabes ... , Estoy de
acuerdo contigo.
-Pero si no he dicho aún nada
- protestaba ella.
-Lo dirás, lo dirás .. . -aseguraba
calmoso Monsieur Drole antes de refugiarse en su mutismo. Y era verdad;
porque, en principio. Madame Drole
decidía callarse, para dem_ostrar a ese
tonto de marido que se equivocaba,
que con ella no era fácil acertar. Pero
al cabo de unos minutos de silencio
empezaba a sentir temblores en la lengua y era inútil que tratara de sujetarla. A todas las damas que acudían a
ver exposiciones -Y mucho más en
día de inauguración- les sucedía lo
mismo: como por obra del ambiente,
su garganta se abría y comenzaba n
emitir notas. El arte las hacia hablar
como el sol hace cantar a las cigarras.
Dicen que éstas revientan de tanto
cantar, las tardes de sol intenso; estoy
seguro que una dama visitadora de exposiciones tarda mucho más en reventar; resisten Salones interminables sin
el menor trastorno laríngeo.
Tanto le apasionaba escuchar en las
exposiciones, que Monsieur Drole decidió volver a ellas sólo, sin una mujer que pusiera en peligro su ecuanimidad de observador al dispararle a
bocajarro preguntas intempestivas.
Volvió dos, tres veces; pero más tarde
se abandonó, como a un vicio, a esta
deliciosa costumbre de repetir experiencias y acabó yendo todos los días.
El empleado de la puerta lo saludaba
con amabilidad entreverada de conmiseración; porque también él se había
dado cuenta de que Monsieur Drole era
capaz de estarse parado delante de un
cuadro horrible media hora. Lo creyó maniático y acertaba, porque todo
sabio lo es . Pero monsieur Drole estaba bien lejos de pensar que despertaba el menor interés. Sacaba su catálogo -siempre el mismo, el que compraron el primer dia, que ostentaba algunas sentencias lapidarias de mada~
me, tales como "este es el mejor" o "estuve parada delante de este cuadro siete minutos"- y anotaba alguna palabra, más tarde sólo signos, ya que le
1·esultó más cómodo adoptar una especie de taquigrafía, pues las expresiones empleadas por las damas visitantes eran siempre las mismas.
Monsieur Drole registró, apostado
ante un. Picasso, su propio apel1ido
con una frecuencia de 12 veces por
minuto; ante un Nattier, la palabra
exquis diez y siete veces; ante un Monet matinal, la palabra ravissant catorce. Pero en relación con 1fonet, observó algo mejor; conforme un paisaje de
este autor iba acercándose a los estados crepusculares, la frecuencia del
calificativo aumentaba tres veces por
minuto. Por ejemplo: uAcantilados de
Etretat a mediodía", 13 veces. "Campo
de amapolas a las 2 de la tarde", 16 veces. "Vista de Honfleur a las tres de
)·a tarrle''i 19 veces. "La catedral de
Rouen a la puesta del sol", 25 veces.

Esto le permitió formular la ley del
encanto de Monet, que se enuncia así:
La cantidad de veces que un paisaje
de Monet es ravissant está en razón inversa de su proximidad al mediodía.
Como ésta, llegó a formular numerosas leyes que guardaba en su escritorio.
Hasta este momento, sus visitas de
estudio eran posteriores a las que hacía en compañía de su esposa, que le
servía de primer paso y fundamento,
pues Monsieur Drole había descubierto en Madame Drole unas condiciones
excelentes de exactitud calificativa:
palabra que ella empleaba, palabra que
emplearían más tarde las damas espiadas por el sabio. Pero al llegar a este
grado de subida investigación, creyó
que para comprobar la ex.a ctitud de
sus leyes y fórmulas, sería mejor adelantarse, una vez, a su cónyugue. Ello
era difícil, pues Madame Drole concedia una especial importancia a asistir
a las inauguraciones, de manera que
si, por su desgracia, hubiera faltado a
uno de estos acontecimientos mundanos, la exposición correspondiente la
hubiera dejado de interesar. Gracias a
una epidemia de gripe, que la retuvo
en cama, con un genio endiablado, un
dia de vernissage, su marido pudo acudir solo a una nueva exposicíón y anotar, esta vez sin escuchar a nadie, los
adjetivos y la frecuencia que, según
sus experiencias, correspondían a cada una de las obras expuestas. Una vez
curada su mujer fué dificil convencerla de que fuera a la exposición, pues
ella escudaba su desinterés en imaginarias críticas que había leído. Pero
al fin fueron a la sala y Monsieur Drole tuvo el placer divino de que ella
diera a cada cuadro el adjetivo previsto, mientras los juicios de las demás
visitantes alcanzaban la frecuencia por
minuto determinada por las leyes de
Monsieur Drole.
Este pareció, a partir de aquel mo~
mento, haber perdido todo interés por
las exposiciones. La ira de su mujer
se estrellaba ante su obstinación como
el mar se estrella contra los acantilados de una marina con una frecuencia
de 23 morceau de bravoure por minuto. Se encerraba en su cuarto de la
buhardilla, en una chambre de bonne
desocupado cuya llave .guardaba celosamente y no bajaba más que a las horas de las comidas. La calidad de rentista de Monsieur Drole permitía esta
absoluta dedicación a su trabajo. Su
mujer nunca pudo entrar allí, a pesar
de emplear toga la gama de su elo•
cuencia dramálica, del arrullo al ala•
rido. Como muchas esposas, aún las
que visitan exposiciones, tienden a
considerar de un modo simplista la
psicología marital, Madame Drole lle·
gó a la conclusión de que su marido
había dejado de amarla - lo que hahia sucedido muchos años antes- y
de que tenía una querida. Unas medias que descubrió en el bolsillo del
gabán de Monsieur Drnle la llevaron a
la certidumbre; pero la manera indiferente y casi jovial con que el acusado recibió su requisitoria la volvió a
sumir en sus dudas. Por si acaso abrió
su corazón a la portera y le suplicó
que espiase toda entrada o salida mis•
teriosa de su marido o de cualquier
desconocida; pero no descubrió por
Pasa a la Pág. 4

ESAPARECIDO el colegio que los
jesuitas habían establecido en
1714, no hubo en Monterrey, por
muchos afi.os, otro centro de enseñanza superior. Los vecinos acomodados
del Nuevo Reino de León enviaron a
educar a sus hijos a la ciudad de México, Guadalajara o San Miguel el
Grande.

D

Al iniciarse el último tercio del
XVIII, y merced al legado hecho en
1767 por doña Leonor Gómez de Castro, se abrió en el convento de San
Francisco una cátedra de latinidad; y,
años más tarde, las de retórica y filosofía, siguiendo en todo los estatutos
de la Real y Pontificia Universidad de
Jlléxico.
En octubre de 1787, se matriculó en
estas dos últimas materias un jovenzuelo de escasos dieciséis años: José
Bernardino de Sena Cantú. Hecha la
imprescindible información de limpieza de sangre, se supo que era natural del Chipinque (hoy villa del Carmen); que fué bautizado por el Br.
Juan .Francisco de la Garza en la parroquia del valle de las Salinas el 3 de
junio de 1771; que fueron sus padres
el capitán de milicias provinciales don
Antonio Cantú del Rio y la Cerda y
doña Ignacia de Villarreal; y que, por
las líneas paterna y materna, era descendiente de abuelos "cristianos viejos, Jimpips de toda mala generación",
y de los primeros pobladores y conquistadores de este reino.
El curso de retórica lo inició el primero de noviembre de 87, y lo concluyó en primero de mayo del afio siguiente. El de filosofía , lo había iniciado el 18 de octubre del mismo año
de 87, para concluirlo el 20 de abril
de 17D0. Así consta de las certificaciones que le expidió fray Cristóbal Bellido y Fajardo, lector de filosofía,
examinador sinodal y guardián del
convento. Tuvo por maestro en todo
este tiempo al Br. don Juan Paulino
Fernández de Rumayor, oriundo también de las Salinas, "con notable aprovechamiento." Presidió algunas sabatinas y sustentó acto público de conclusiones de lógica, "con aplauso de
los que concurrieron y especial complacencia del lllmo. obispo Dr. don
Rafael José Verger, que asistió a él."
Visto su interés por el estudio, fué
enviado, en 1791, a continuarlos en la

capital de la Nueva España. Estudió
teología escolástica en el colegio de
San Buenaventura de Tlaltelolco, distinguiéndose por su conducta ejemplar
y claro talento, y porque también allí
se lució en las conferencias sabatinas
y rn un acto público que defendió brillantemente. Fray José de Armentia,
guardián regente, 10 nombró vice rector y sustituto de las cátedras de gramática y filosofía.
MAESTRO DEL smIINARIO
Luego &lt;le recibir el grado de bachiller en artes en la Universidad de México, r egresó a Monterrey; justamente
en 1793 en que, "bajo la advocación
de la Gloriosísima Asunción de Ntra.
Sra. y San Antonio de Padua", el obispo de Llanos y Valdés fundaba el Real
y Tridentino Seminario de esta ciudad. El ilustre prelado Jo nombró catedrático de rnínimos ·y menores, y, el
14 de octubre de 1795, de filosofía ;
"cuyos empleos desempeñó con esplendor".
Presentó numerosos _estudiantes a
exámenes y a defender actos públicos.
Contó entre sus discipulos a Servando
Teresa de Mier, Miguel Ramos Ariz_()e
y otras figuras prominentes de la Independencia. Durante su magisterio,
dijo dos oraciones latinas; el día de
San Lucas, por la apertura de las aulas, y la otra al iniciarse el curso de
artes. Fué muy elogiado también por
]a muy "completa y agradable" que
pronunció en la distribución de lugares, al terminar este último curso.
Recibidas todas las órdenes sagradas el mismo Sr. de Llanos y Valdés
le expidió, en 31 de enero de 1798, titulo de sacristán mayor interino de la ·
parroquia del Saltillo, por muerte de
don Francisco González de la Lastra, y
de que le dió posesión, el 21 de febrero siguiente, el cronista Br. don Pedro
Fuentes, Cura y vicario de aquella Yi11a. Se le encomendó la vicaría y juzgado eclesiástico in capite de los valles del Pilón y la Mota (hoy Montemore1os y Gral. Terán , respectivamente), por nombramiento de 22 de abril
ele 1iDD. Su labor de cinco años y un
mes al frente de este cura~o, fué admirable. Además de la obra material
de la parroquia y de la donación de
una custodia, hecha de su propio pe-

"Presentación de la Dignidad de Tesorero de la Santa Iglesia de Monterrey, al
Canónigo Magistral Don José Bernardino Cant,í". (Folio penúltimo, con la firma de Ferna11do VII). Archivo Ge11eral del Estado de "1. L.

culio, estableció escuelas para hombres, mujeres y ·n iños, "con singular
u,t ilidad de aquella feligresía''.
DOCTOR Y CANONIGO
Siendo cura del Pilón hizo viaje a
Guadalajara, a fin de doctorarse. El 2G
de septiembre de 1802 recibió, en efecto, las albas insignias· doctorales, qu e
le fueron impuestas por el M. J. Sr.
canciller don Juan José Moreno, en solemne ceremonia efectuada en el templo de Sto. Tomás de Aquino, anexo a
la Universidad. El grado se le otorgó
con la aprobación de todos los doctores nemine discrepante; despacbándose1e título al dia siguiente, signado por
el secretario don José Santiago Alcocer.

El convento de San. Francisco, ya desaparecido, en el cual estudió don Bernardi110 Cantú las cátedras de filosofía y retórica. (Foto Sa11doval, 1896)

Nuevamente en Monterrey, participó en el concurso a curatos que celebró el Illmo. obispo l\larin de Porras.
Puesto en primer término en la terna
para el del valle del Huajuco, el virrey
José de Iturrigaray lo eligió, en 4 de
mayo de 1804, beneficiado de esta pa-

rroquia, la cual tuvo a su cargo durante tres años cinco meses.
En el mismo año, fué propuesto al
rey para la canongia magistral. La
concesión de esta gracia apareció publicada en el No. 81 de la Gaceta de
Madrícl de 8 de octubre de 1805, junto
con la canongía penitenciaria, otorgada al Dr. Juan José de la Garza, cura
del Sagrario, y la de lectora! al Dr.
Domingo de Ugarte. El 29 de septiem•
bre de 1807, previa la finaza del pago
de media anata que dió don Vicente
Parás Pereda, le dió posesión el Dr.
Juan Isidro Campos, canónigo de gracia, por comisión del prelado.
Brillante orador sagrado, predicó
todos los sermones de cuaresma, panegirices, etc.; sirviendo asimismo los
oficios de juez hacedor, por tres años;
dos el de clavero y ocho el de exami•
nador sinodal; hasta 1817.
El 23 de febrero ·de este año, el presidente y cabildo gobernador sede vacante lo recomendó nuevamente al
monarca, quien, por real orden de 5

Pág. 3

�La Máquina de ver. ..
Sigue de la Pág. 2

lllmo. y Rumo. Sr. Dr. Dn. Andrés Ambrosio de Llanos ,Y Valdés, te_rcer obispo
del Nuevo Reino de León; fundador del Real y Tridentino Sennnar,o de Monterrey, en 1793.

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1)

de noviembre de 1819, lo presentó para dignidad tesorero de la catedral de
Monterrey. El Illmo. obispo don José
Ignacio de Arancibia, comisionó al Dr.
Lobo Guerrero, en abril de 1820, para
que Je confiriera la colación.
EL POLITICO
En la relación de méritos de 1817,
se expresa que era el doctor Cantú
" ... un sacerdote de vida muy ajustada, 'de instrucción, juicio y probidad;
sin haber sido jamás corregido por
ningún tribunal eclesiástico, ni haberse ingerido en el inicuo partido de la
revolución."
Es constante, sin embargo que, desde antes de 1821, fué el doctor Cantú
ferviente partidario de la Independencia. A él encargó el padre Mier la
prensa que Arredondo le quitó en Soto la Marina, al ser aprehendido el 16
de junio de 1817, y que, años más tarde, recuperó el ilustre dominico.
Electo el Dr. Cantú individuo de la

Exma. Diputación de las Provincias
Internas de Oriente, mantuvo continua
corfespondencia con su antiguo discípulo y amigo el padre Mier, imponiendole de la situación política del Nuevo Reino de León; y fueron tan eminentes sus servicios que el Ministerio
de Relaciones proyectó hacerlo obispo
de Monterrey.
Tal fué el doctor don José Bernardino Cantú, uno de los primeros maestros del Seminario de Monterrey. De
su caJiongía magistral fué elevado, en
1831, a ta dignidad de deán de la catedral de Monterrey, donde murió.
BIBLIOGRAFIA,

MS. Documentos del Dr. 1Jcrnardino Cantú.

Archivo Gral. del Estado de Nue,·o León.
Año de 1909. Exp. 13.
HECTOR GONZALEZ: Slgio y Medio de Cultura !\'uevoleonesa. Ed. Botas. México, 1946.
DAVID ALBERTO COSSIO: llisloria de Nuevo
León. Ed. J. Cantti Leal. Monterrey, 1925.
(Vol. IV).

J. ELEUTEnIO GONZALEZ: Apuntes para la
llistoria Eclesiástica ... (del) Obispado de
Linares ... ". Monterey. Tip. Relig. de J. Chávez. 1877.

este conducto sino algunas llegadas de
Monsieur Drole procedente del Marché
aux Puces, trayendo algún objeto extravagante pero inofensivo que desaparecía en el cuarto del secreto. Hasta la puerta subió a escuchar Madame
Drole; pero como en lugar de los arrullos que temía, no oyó sino martillazos
y canturreas de su maridoJ que siempre babia odiado el canto, lo creyó
loco y desde entonces lo trató con
afectuosa conmiseración.
Pasaron catorce meses en esta situación embarazoza y Madame Drole hubiera pedido el diyorcio si no fuera
porque a su primera insinuación su
marido pareció tan conforme como
antaño con acompañarla a las exposiciones. Se acercaba la fecha de la
ináuguración de una, titulada "Temas
literarios en la Pintura Francesa desde el siglo XV a nuestros días". Por
las noticias de prensa 1 Monsieur Drole
juzgó llegado el momento de actuar, ya
que en esta amplísima exposición había de todo, porque ¿ qué es lo que no
es 1iterario, si nos empeñamos en que
lo sea? Habia desde un retrato muy
malo de Labiche pintado por un amigo suyo a una Venus de Maillol inspirada, según decía el catálogo, en Tcócrito, y desde un florero de Odilón
Hedon cuya condición literaria se basaba en haber pertenecido a Anatole
France, hasta una Artesiana de Van
Gogh quien acaso habia leido la ele
Daudet; es decir, el campo más heterogéneo y adecuado para una demostración como la que Monsieur Drole se
proponía hacer. Ocultando sus proyectos, dijo a su mujer que no podía
acompañarla a la inauguración y Madame Drole se conformó a ir so]a, como una mansa cordera · que se había
vuelto.
Esta condición pecuaria se convirtió en ferocidad leonina cuando vió
entrar en la sala a Monsieur Drole dando el brazo a una dama, bastante más
joven .que ella, vestida de un modo algo extralio, pero con lujo, y apoyada
lánguidamente en su acompañante,
mientras sus ojos desdeñaban posarse
en la asamblea. Madame Drole avanzó,
dispuesta a hacer una escena; pero se
contuvo al ver que muchas damas, antes de lanzarse al embriagador ejercicio

verboso-contemplativo de las pinturas,
examinaban con ojo critico a !a pareja. Por eso, conteniendo su voz, se
acercó por la espalda a su marido y
rozando su hombro con un ademán
lleno de dignidad le dijo:
-Supongo que no tendrás inconveniente en presentarme a Mademoiselle.
Monsieur Drole se -volvió, calmoso;
-Naturalmente que no, Melania. La
señorita es mi hija.- Y antes que su
mujer pudiera hacer un gesto, dando
media vuelta, hizo girar a su compañera, mostrando las sonrosadas y tersas
mejillas de un maniquí de cera.
-Pero, ¿ es una muñeca? -exclamó
boquiabierta la esposa. Y antes que
nada, antes que un alivio de que sus
sospechas de infidelidad fueran injustificadas, antes que dolor por lo que se
revelaba locura de su maridQ, Madame
Drole sintió miedo, el miedo terrible
de que los demás se dieran cuenta, de
que todo eso sucediera alli, en la galería, en medio de la gente de un dia de
inauguración, que ya empezaba a agruparse en torno al extraño trío.
_:_vamos a casa, enseguida -suplicó, más que ordenó, Madarne Drole.
-¿ En este momento glorioso? -clamó exultante Monsieur Drole, Y dejando un momento sola a su pareja
' inanimada, levantó ligeramente el
echarpe que cubria sus hombros y descubrió en la espalda un cuadro de
nrnndosi con Varias esferas en, que delicadas agujas se movían impacient~s,
entre nombres de artistas, de colores,
números .... Nadie había conseguido
ver nada con claridad, cuando llfonsieur Drole, tomando otra vez el brazo
de 5:u maniqui, la hizo avanzar hasta
colocarla ante uno de los cuadros. Monsieur Drole conocía de sobras su invento; dejó caer, pues, la estola hasta
cubrir por completo ese cuadro mágico y metiendo debajo su mano -con
un gesto de amo·r y confianza que reverdeció en el corazón marchito de
~!adame Drole los pasados celos- manejó algunas llaves. Un suave ronroneo se dejó oir y poco después, entre
los labios entreabiertos de la muñeca,
salió una ,,oz ' que pronunció distinta~
mente:

El Canto de los Nibelungos
Por Franz BOUCHSPIES
(CONCLUYE)

UCHOS se han escandalizado pretendiendo que el Nie•
belungenlied es un ejemplo sanguinario de lo que es en
sí la raza germánica llena de odio, crueldad, traición y
venganza. Sin embargo, en Homero, Valmiki o la Bi•
blia, encontramos pasajes tan sangrientos que hacen palidecer el
Canto de los Nibelungos. Los pueblos antiguos entendían de
muy distinta manera la moral y los hechos heróicos.

M

El poema de los Nibelungos tiene
tanta importancia para los pueblos
germánicos como La /liada para los
griegos, el Ramayana para los indostanos, La Cha11son de Roland para los
franceses y El Romancero para los españoles. Goethe mismo ha señalado el
Niebelungenlied como una obra clásica para su pueblo y añadía que el redescubrimiento del poema señalaba un
periodo en la historia de la nación.
En 1 i75 en Hohenems (Suiza) se
descubrió un texto manuscrito completo del Niebelungenlied. Se encontraron después en distintas bibliotecas
de Alemania, de Austria y Suiza, veinticuatro manuscritos en pergaminos
completos o fragmentarios del mismo
poema, anteriores al siglo XV, y diez
y seis manuscritos en pergamino o en
papel, de fecha posterior.
La primera edición crítica del Niebelungenlied, fué la de Lachmann, en
1926, la más acreditada de las versiones al alemán moderno es la de Karl
Simrock, en el metro original publicada un año después.
He aqui fragmentos del texto antiguo comparados con las versiones modernas:
(ALEMA.'I &amp;'!TIGUO)

«l.'ns 1st in alten maeren wunders vil gcseit
von heleden Iobebaeren 1 von gr-:.sser arebeit,

frOuden, hochgeziten, von weinen und
Yon klagen,
von küener rccken stritcn mugct ir nu
wunder boeren sagen.

YOI;

(ALE.\IAN MODERNO)
"\'iel wunderbares melden uns Mf1ren alter Zeil
Yon hochgelobten Helden, YOn Mühsal uud
von Leid,
\'011 froheu Fcstllchkeiten, von wclnen und
von Klugeu,
Yon Kühner Becken Strelten mOgt ihr nuu
Wunder hOrén sagen.
(ESPA~OL)

La~ más antiguas leyendas cuentan muy
grandes portentos,
de p~nas y de aflicdones de los preclaros
guerreros,
festines, llantos, angustias, combates,
guen-as, torneos,
que gratos de escuchar siempre para todos
han de serlo.

Este es el principio del Niebelungenlied, y esto otro es el final:
( ALmIA.'1 ANTIGUO)

t'ne kan iu beschelden was sider da geschach
wan ritter undc vrouwen weinea da such,
dar suo die edeln knehte, ir lieben frlunde tot.
Hic hat das mncrc cine ende :das lst der
Nibclunge not.
(ALE.\IAN MODER:-1O)

Da lag zueinandcr todfcinder lcib,
In stucke zerhauen, kOnig Etzels weib,
Erschlagcn ihre kucchte, freund und feinde tot
lUer hat das Ued ein ende von Kriemhilds not.

Lleva el sello &lt;l e lo autóctono

-Exquis ... exquis ... exquis ... exquis ..•
Y, en efecto, era un Nattier.

(Algunos textos terminan asi :)

Paris. 29-1-54.

Hier hat die Mü.r ein ende: ¡Das ist der
Niebelungen Lled !
(ESPMOL)

NO

Escritor, poeta, critico de arte, y dramatur~
go español, residente desde hace varios años
en Paris. Nació en Zaragoza, el año de 1917.
Estudió Derecho en Madrid y Barcelona, obteniendo la licenciatura, pero sm haber ejercido dicha profesión. Desde muy joven inclinóse por los estudios de arte y por la literatura.
Ha escrito varias obras dranláticas, entre las
que destaca "Fedra", ])remiada en un concurso en su 'ciudad natal. Se encargó de la edición, prólogo y notas de los "Discursos practicables del nobilísimo arte de la pintura'', de
Jusepe Martinez, pintor aragones del siglo
XVII. Ha publicado numerosos
cuentos y poemas; es corresponsal de la revista Goya de Madrid,
colaborador en la Revista de
Ideas Estéticas, en el Seminario
de Arte Aragones y en la B. B.
C. de Londres.
La Máquina de ver exposiciones es uno de sus últimos cuentos, donde se puede apreciar la
fina ironia y el alquitarado buen
gusto de este español conocedor
profundo del ambiente artístico
de la capital francesa.

La esposa. del rey Etzel (Atila) :icuchlllada

yacla
entre nmlgos y enemigos que estaban ahor~
sin vida;
caballeros y criados la muerte encontrado
habían.
y aqui se termina el canto de la pena de
Rrimilda."

o bien:

CIA

¡E!-.te es el Canto de los Nibelungos!

+

Página del manuscrito Canto del. "Niebelungenlied" (Siglo X/I/)

Pág. 4

+

•

Es este poema, con todo lo sanguinario que parece, un monumento de la
lengua alemana, que habla del espíritu germ/rnico en la época de la emigración de los pueblos. Se atribuyó al
poeta Kürenberg, que se cree, fué el
más antiguo de los Minnensinger, de
origen lorenés, suabo o austriaco. La
, 1enganza en los germanos escandinavos recuerda la vendetta de Córcega.
La figura de Sieglried o de Sigurd
(ha sufrido esta transformación: Sigurid, Sigvricl, y Sigfrid) representa al
Hombre que ha logrado vencer a la
Naturaleza y para el que ya no existen
obstáculos una vez que ha aprendido
su lenguaje, o bien 1 venciendo a lo
monstruoso y bestial que lleva en si
representado por Fafner, se convierte
en invencible ·yendo de conquista en
conquista hasta que alcanza la cum-

bre. Puede ser que su punto vulnerable signifique que el hombre más grande y poderoso tiene siempre un punto
débil al que atacan sus enemigos y lo
abaten . .
Todos podemos tener el talón de
Aquiles o el hombro de Sigfrido aunque nos creamos fuertes y seguros.
La funesta maldición de Andvari o
Alberich, y su fabuloso tesoro, representan la codicia humana y las ansias
de dominio y de poder que ensangrenta al mundo.
A favor del movimiento romántico
y del culto a Ossian (cuyos poemas no
tenían el valor auténtico y la antiguedad que les atribuía Mac Pherson), se
dilató la fama del Niebelungenleid. Las
guerras de liberación y el odio a Napoleón exaltaron como era natural el
nacionalismo alemán; una consecuencia fue la reimpresión del Niebelungenlied en una edición económica para soldados.
Scbopenbauer y Federico II de Prusia, enemigos de todo lo nacional, tra•
taron con desprecio el poema, pero en
cambio, muchos de los grandes poetas
alemanes lo tomaron como fuente de
inspiració'n como el Barón Karl Friedrich von La Motte-Fouqué que escribió un drama llamado "El Héroe del
Norte" cuyo manuscrito se ha perdido. Raupach, Geibel, Wilhelm Jordan,
Friedricb Hebbel y otros, han seguido
los pasos de Fouque siendo el más celebre Hebbel, que escribió una triloPasa a la Pág. 6

Pág. 5

•

�ES
Sigue de la Pág. 8

dos imperativos en cierto modo contradictorios: esencialidad y temporalidad. El pensamiento lógico y formal
es destemporalizador. Cuando se piensa lógicamente queda abolido el tiempo.

LA

POESIA?

rer". Un valor afectivo sentido en sn
pureza abstracta, separado de las causas que lo han producido, viene a caracterizar el estado de alma poético.
Jean Hytier solia decir -y ahora lo
podemos comprender con plenitud de
sentido- que la poesía es una metafísica del sentimiento.

lo que en derredor tiene, lo concreto
y lo vivo, con mayor fuerza que lo lejano y lo abstracto, será cualquiera
cosa, pero poeta no". Quiere Unamuno que nos elevemos de lo circunscrito
y temporal, a 1o universal y eterno.
"Eternismo y no modernismo es lo que
quiero; no modernismo, que será anticuado de aquí a diez años cuando la

Pero al poeta no le ,is dado pensar
fuera del tiempo absolutamente nada.
Por ello se sentia el autor de "Campos de Castilla" en desacuerdo con esa
lírica dominante, intelectual más que
emotiva. ''Ni ha contado jamás el intelecto, ni es su misión hacerlo. Debe,
no obstante, apuntar a la poesía su
imperativo de "esencialidad". Pero las
ideas del poeta no son categorías formales, cápsulas lógicas, sino directas
intuiciones del ser que deviene, de s.u
propio existir; ... inquietud, angustia,
temores, resignación, esperanza, impaciencia que el poeta canta, son signo
del tiempo y, al par, revelaciones del
ser en 1a conciencia humana".
No es la comprensión de un suceso
o de una situación lo que nos produce
el estado de alma poético, sino el valor directo de todos los elementos que
nos causan esa pura fruición de sentir
y de percibir. Poco nos importa
-cuando estamos en trance poético~el encadenamiento de las causas y de
los esfuerzos hechos para acelerar o
retrasar los acontecimientos. Sólo los
valores de la afectividad y de la sensibilidad son los que cuentan; sólo la
pureza de corazón nos hace vibrar al
unísono con el poeta.

•

Razón y voluntad deben ser relegadas a un segundo plano para poder alcanzar lo poético. Es preciso vaciar
nuestro ser y dejarlo disponible, ente•
ramente receptivo, para que nos invada el misterio de la poesía y nos abandonemos al imperio del sentir.
Robert Salmon acuñó en una fórmula breve y contundente toda la Ol!!!ncia
de la poesía: "presentación de un valor sentimental, sensual o sensorial, en
estado abstracto, separado de su soporte natural y, por esta razón, separado de todo esfuerzo de saber y de que-

1

1

Pág. 6

La Universidad de Nuevo León ha
mantenido desde su fundación un vasto plan editorial que desarrolla al través de publicaciones cuya circulación
comprende a todas las Instituciones
oficiales, universitarias, académicas,
ateneistas, cent.r os culturales, sociedades de diversa índole y personas, en
América y Europa.
Entre el cuerpo de ediciones que
aqui se imprimen figura nuestro mensuario "ARMAS Y LETRAS", que recientemente ha estab]ecido una sección -LIBROS-, en la que figuran
comentadas las obras últimamente apa•
recidas en las prensas americanas.
Dada la extensa órbita de circulación del Boletin arriba mencionado, y
en interés de ofrecer al lector americano una juiciosa información del fondo y continente de la obra, cotejada
a la luz de un criterio ecuánime y a
tono con la moderna interpretación
del pensamiento cientifico, literario o
artístico, "ARMAS Y LETRAS" se 'complace en invitar a ustedes a coadyuvar
con este propósito de orden cultural
que anima a la Universidad de Nueyo
León, solicitándoles el envío de cada
una de las ediciones nacidá.s en sus
prestigiosas prensas, las cuales serán
objeto de nuestros comentarios, en la
medida que vayan llegando a nuestras
manos.

CURSOS
L Departamento de Acción Social
de la Universidad de Nuevo León
organizó los V Cursos de Invierno, en los que tomaron parte distinguidos hombres de letras mexicanos y el
Grupo Teatral Universitario bajo la dirección del Lic. Sergio Garza Zambrano.

E

La Señal que se Espera, pieza ea 3 actosi original de Antonio Buero Vallejo

"ARMAS Y LETRAS",
Universidad de Nuevo León,

z

Plaza del Colegio ·Civil,

Dondequiera que exista un hombre
que aguce sus sentidos y sus sentimien-

tos puede brotar la poesía. Allí donde
haya valores afectivos y sensoriales,
emancipados de las causas que les dieron origen y plenamente libres para
jugar consigo mismos, alli habrá poesia.
·
Cuenta Unamuno que, en cierta ocasión, le rtccia el gran poeta portugués
Guerra JmH¡ueiro: "Un pensador, un
filósofo, un sociólogo, puede no ser
patrioia; pero un poeta, si no siente

Monterrey, Nuevo León,
México.
moda pase". En el seno de nuestro re•
cinto, de nuestro pais y de nuestrn
época, hay que bucear para aprehender lo eterno. Machado y Unamuno
coinciden en la pretensión de dar en
sus versos algo substancial suyo. Ambos piden a la poesía densidad y honda conmoción humana . Más que mu~
sicalidad quieren hondas resonancias.
Dios y tonalidad del universo, provocación para atrapar lo inasible ...
¡Poesía: fiesta ·de la imaginación 1
¡Poesía: fiesta del sentimiento!

Con la satisfacción de haber señalado en las breves lineas que anteceden la reso:ución de una urgencia inherente a la cultura moderna, y esperando recibir en breve de ustedes el
aliento a esta sugerencia, la Universidad de Nuevo, León les testimonia las
vivas expresiones de su más alto reconocimiento.

rn

El poeta Octavio Paz, autor de Libtr•
lad bajo Palabra, El Laberinto de la
Sociedad y Semillas para un Himno,
dictó cinco conferencias bajo el tema
general de "La Creación Poética".

Los envíos deben haCerse a:

EL CANTO DE LOS NIBELUNCOS
Sig11e de la Pág. 6
gia dramática, "Los Nibelungos", de
fama mundial.
El poeta noruego Henrik Ibse.n, inspiróse también en el relato de la Edda
al escribir su drama ºLos héroes de
Helgoland", cuyo héroe también se
llama Sigurd y ha conquistado la mujer para un rey Uamado Gunnar, principio de todos sus conflictos.
Mundialmente célebre es la tetralogía musical de Ricardo Wagner, uEl
anillo del Nibelungo", en los que sintetiza elementos de la Edda y de
·ebelllngenlied, para pasarla por alto.
Treinta y nueve cantos que 11evan el
nombre de aventiuren, forman el Niebelungenlied. Cada estrofa consta de
cuatro versos largos (langzeilen); las
rimas son pareadas; hay a veces, rima
interior.
En el siglo XIII en que toda Europa
imitara a Francia, incluso Alemania,
alin en su poesía que los trovadores
provenzales hicieron célebre, surge este documento germánico como único

ALAS CASAS EDITORIALES YA
LOS SEÑORES DISTRIBUIDORES
YLIBREROS DEL CONTINENTE

+

+ +

"El Porfiriato y la Revolución Mexicana", fué el título de las conferencias
que _sustentó el distingufdo historiador
Lic. D. Daniel Cossio Villegas.

rmasy

ETR

Organo Mensual de la Universidad
baluarte de lo nacional y como una siglo XIII y parece desarrollarse en el
de Nuevo León
justa protesta contra los que trataban ambiente caballeresco de la época. Sin
B.egistrado como artículo de 2a, Clase en la
de encadenar el avance de la cultura embargo, la Saga Volsunga da la imAdmón. de Correos de Monterrey, N. L., el
alemana a un elemento contrario al es- presión de una antiguedad remota y
20 de Abril de 1944.
píritu germit.Iiico. El culto a Roma.
de haberse concebido en pleno paga"E! Canto de los Nibelungos" lleva nismo.
INDICADOR:
impreso el sello de lo autóctono, de lo
Wagner ha dado al sentido de "Los
~olaboradores
puramente alemán y comienza a ser de Níbelungos 1' , una nueva interpfetación.
Raúl Rangel Frías
raíz nacional ... " nos dice Johannes · La lucha por la soberanía del mmÍFidencio de la Fuente
Haller. Es notable que aunque el Nie- do es librada mortalmente entre dioFrancisco
M. Zertuche
belungenlied y la Saga Volsunga se de- ses y hombres. Es necesario un héroe
Cenara
Salinas
Quiroga
rivan ele Ja misma fuente, el poema colosal para acabar con esta disputa
alem3n es anterior al escandinavo y erigirse en el amo y señor de homArturo Cantú S.
puesto que aquel fué escrito a princi- bres y dioses, pero es necesario que
Homero A. Garza
pios del siglo XIII y éste a mediados este héroe renuncie al amor o su poAlfonso Rangel Guerra
del misnío.
.
der 1~ será funesto. Cuando la traición
Guillermo Cerda G.
La muerte de Siegfried recuerda el y la envidia de los hombres abate y
Jorge Rangel Guerra
fin de Helgi, el hijo de Sigmund y la para siempre al héroe elegido, el muo- .
Manuel Morales
del dios Baldur, y aún en la historia do se desploma estruendosamente una
de Hermano el Querusco y de Sigbert vez destruida la única columna que lo
Director
el príncipe franco, unido en matrimo- sostenía arrastrando a los dioses en
Lic. Fidencio de la Fuente
nio a Brunequilda, Ja princesa goda su caída y hundiéndose para siempre
que fué célebre por su rivalidad con .en la desesperación sin redención y en
Oficinas
Fredegunda, la amante del rey de la angustia tenebrosa. Así lo anuncia
Washington y Colegio Civil
Francia.
el Gottesdammerung o Crepúsculo de
Monterrey, Nuevo León
El Niebelungenlied lleva el sello del los Dioses ...
MEXICO

Otro aspecto de la obra presentada por el Teatro Universitario, en la que participaron Sergio Garza Zambrano, l\tariluz Gutiérrez, José García Tenorio, Rogelio
Quiroga, Anselmo González Zambrano y Florinda Flores.

+

+ +

"La Estética del Arte Indígena" se tituló el Cursillo que nos ofreció el eminente
,crítico de arte Justino Fernández, que acaba de publicar en las prensas universitarias de la ciudad de illéxico su libro "Coatlicue, Estética del Arte Indigena
Antiguo".

ºEl Teatro como Expresión Espiritual", "Los Caminos del Teatro Mexi•
cano" y uLos Nuevos Autores", son los
tilulos de las tres conferencias que dictó el dramaturgo mexicano Sergio Magaña.

Pág. 7

�ti

UE ES LA POESIA?

♦

¿

Intento de Aproximación a su Esencia

Dr .. Agustín BASAVE FERNANDEZ DEL VALLE.
"Poesia, podríamos decir, es hoy como el recuerdo infantH de un mllndo soñado entre
sueños, en el lecho desencantado de la propia
vista que apenas nos deja hablar con Dios a
fuerza de aho~ar entre gritos la palabra sagrada dé los cielos".
Adolfo l\luñoz Alonso.

I
E aquí dos actitudes irreductibles: 1) apoderarse discursivamente de la substancia poética
con el propósito de analizarla y desentrañar sus procedimientos; 2) vivir la
virginal esencia de la poesía por la vía
cordial, sin que la razón hunda en ella
su garra. Se puede tener una vivencia
que nos haga vibrar al unisono con el
poeta, o se puede teorizar acerca de la
esencia de la poesía. Lo que resulta
realmente imposible es hacer ambas
cosas a la vez.

H

Sabemos que en un libro reciente
-"Teoría de la Expresión Poética"Carlos Bousoño explica qu, la labor
poética consiste en Modificar la Lengua; el poeta ha de trastornar la significación de los signos o las relaciones
entre los signos de la lengua, porque
esta modificación es condición necesaria de la poesía. ¿Razones? Piensa
Bousoño que los contenidos psíquicos
-perfect amente individualizadosson únicos en la intensidad de sus elementos afectivos, en la nitidez de sus
percepciones sensoriales y en la complejidad sintética de su conjunto. La
lengua, en cambio, no puede aludir individualmente a las cosas ni manifestar sintéticamente lo que las realida·des tienen de complejas ... Por otra
J:&gt;arte, la lengua, con su carácter analítico, falsea la expresión completa y
justa de los contenidos anímicos. Resultado: para hac~r de la lengua un
instrumento poético es preciso hacerle
sufrir una transformación. Valiéndose
de Procedimientos, el poeta ha de someterla a una serie sucesiva de cambios, a los que llamaremos Substitucio-

nes.

1

I .!

Más allá de esa estructura externa,
material o expresiYa -como la estudiada por C. Bouso1io- , está la estructura interna espiritual. Sólo cuando
se dan chispazos metafísicos del sentimiento, los versos llevan el nombre de
poema. La configuración del poema
consta de materia y forma. Aquello
que el poema expresa -próxima o remotamente- es su materia. Pero la
poesía, si lo es auténticamente, debe
ser la conformación poética de su materia -asunto o tema- que no se da
cabalmente sino por la belleza de los
sentimientos llevados a un grado de
obstrucción.

matemático, el término del lógico, sino
una espiritualización del objeto mismo, mejorado en su substancia, enriquecido en el contenido. Un concreto
material que se eleva - vasconcelianamente hablando- a la categoría de
concreto de espíritu. El poeta añade
conteniao a la forma, la preña (opus
cit.).

La poesía no es producto de la voCon sólo el metro, el ritmo y la ri- luntad del poeta ni valor "nacido por
ma, no se tiene la poesía. Son éstos ,,si mismo". Nuestro fray Luis de León
los elementos de la estructura externa lo dejó dicho: "Poesia no es sino una
que, sin la entraña, quedarían reduci- . comunicación del aliento celestial y
dos a mera cáscara vacía.
divino". La gracia de la inspiración
es primero, la respuesta que ofrece el
Aunque nunca haya hecho versos, José poeta viene después.
Vasconcelos es un enorme poeta. Poesía
mayor es la suya que por iluminaciones
Cuando el poeta supera el sentimienmisteriosas y súbitas incorpora los ob- to real concreto y canta lo emotivo
jetos y las pasiones a un ritmo de sen- universal, pone en juego algo más que
tido espiritual. "La poesía --expresa la razón o, por lo menos, algo diferenVasconcelos- es aquella parte del ar- te: la simbolación sensitiva. Aunque su
te que por medio de las palabras y el conmoción íntima y personalísima sea
ritmo ensaya transmutar lo real en lo intransferible, nos comunica su estado
divino. La palabra es la plástica del y el fruto de su inspiración. Porque
poeta y La Poesía es la Música del la poesía posee, como virtud primaria,
Amor, así como el amor es el modo de el don del contagio. El poeta es - cola existencia divina" ("Estética"). La mo lo quería Platón- un endiosado,
imagen del poeta no es el signo del un arrebatado.

Pág. 8

Recreación mágica y virginal: rodeo inesperado que nos sitúa ante "El
dorso nunca visto del objeto de siempre (Ortega y Gasset), el misterio de
la poesía -siempre viejo y siempre
nuevo- se renueva sin cesar:

nos, ponerlo en un estado crepuscular
propenso a repre·s entarse las palabras
con una intensidad que raya en la alucinación. Por eso ocúrresenos ·decir
que el ritmo es un elemento pre-poético, preparatorio.

"¡Poesía, rocío
de cada aurora, hijo
de cada noche; fresca, pura
verdad de las estrellas últimas,
sobre la verdad tierna
de las primeras flores!
Rocío, poesía;
caída matinal del cielo al mundo!"

Con pura música verbal no se hace
poesía. Hay textos sumamente musicaies que nadie se atrevería a llamarlos poéticos. Los ejemplos abundan.
Hay muchos poemas que. traducidos a
otro idioma perderían, probablemente,
su musicalidad, pero conservarían, no
obstante, su garra poética.

II
No tiene razón Valéry al poner en
primer plano de lo poético el ritmo y
la sonoridad, como no la tiene tampoco Bremond al reducir la poesia a una
música verbal.
El ritmo no es, precisamente, lo que
produce la impresión de lo poético.
Sirve, eso sí, para adormecernos y
prepararnos a las sugestiones de la
poesía. Eastman advierte que la función propia del ritmo es, esencialmente, hipnotizar al lector o, por lo me-

Pensaba Antonio Machado que el elemento poético no era la palabra por su
valor fónico, ni el color, ni la línea. ni
un complejo de sensaciones, sino una
honda palpitación del espíritu; lo que
pone el alma con voz propia en respuesta animada al contacto del mundo ... Los universales del sentimiento,
los ecos inertes, pueden sorprenderse
mirand_o hacia dentro, en un intimo
monólogo.
Al poeta se le plantean -como genialmente apunta Antonio Machado-

Pasa a la Pág. 6

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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751803&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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              <text>Armas y Letras, Boletín mensual de la Universidad de Nuevo León, 1955, Año 12, No 3, Marzo </text>
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              <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Canto de los nibelungos</name>
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      <name>Villaurrutia</name>
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