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                  <text>RIA D. _ ~UME
IS LIBROS

HI
Ht:::MERJTECA

L--CUESTIONES ESTETICAS *

1o.-ANTES DEL LIBRO
N 1926 dirigí una "Carta a dos
amigos" (Reloj de Sol, págs. 193206 y segunda ed. de Simpatías y
diferencias, II, págs. 335-345), cuyo
objeto -entre burlas y veras- se reducía a proponerme a mi mismo una
posible organización para la futura
reedición de mis libros. Como lo maNOTA: Estas páginas no son la mera reproducción de las publicadas bajo igual
titulo en la revista Uniuers1daá de
México, enero-febrero de 1955, sino
que representan una versión posterior,
corregida y aumentada.

nifiesto en las páginas con que se abren
estas recordaciones ("De mi vida y mi
obra"), aquel plan quedó ya cegado
por el crecimiento ulterior. Todo ha
cambiado. Han muerto los dos amigos
a quienes, siquiera por alegoría, nombraba yo albaceas literarios: Enrique
Diez-Canedo y Genaro Estrada. A ellos
y a Pedro Henríquez Ureña, que siempre me acompañó y me acompaña, invoco ahora con melancolía y les dedico estos esfuerzos por esclarecer el
sentido de mi propia jornada.
En aquella "Carta", al referirme a

lo que he llamado mi prehistoria (subgrupo lo. del grupo E), escribí estas
palabras:
En cuanto al subgrupo 1o., entramos
en el reino de las reliquias familiares.
Será preferible que lo aprovechen ustedes como documentación para el ensayo previo que ha de preceder a la
edición. Este subgrupo es más rico de
lo que parece. No sé si lo abarcará mi
memoria. Por lo demás, por ahí queda mi obra pueril en prosa y en verso
(siete cuadernos), y en mi Diario de
traliajo, muy tardío por cierto, aparecen todos los datos (Cuaderno to.).
¡Figúrense ustedes, pacientes amigos,
el aburrimiento de una excursión que
empiece desde los temas escolares sobre Hidalgo y Washington, Juárez y
Lincoln, Vercingectórix y Cuauhtémoc,
las grutas de Pesquería, el antiguo
Egipto, la ausencia de la patria, el bosque de Chapultepec (y todavía antes,
los estudios infantiles de magia negra
y cierta teoría original de "la resta de
nueves" que es como una adivinación
de los logaritmos, hasta el primer artículo que me publicó la Revista Modema (artículo sobre Julio Ruelas, que
he dejado caer pudorosamente), o, poco más acá, hasta mi tesis de abogado:
Teoría de la sanción, en que traté de
examinar el Derecho por la otra punta -no ya a partir de las definiciones,
sino, pragmáticamente, en el remate
de las sanciones-. Y todo esto, pasando por una selva enmarañada de discursos, novelones infantiles, una conferencia sobre Moissan y el horno eléctrico (porque yo, amigos míos, fabriqué a la vista del público un diamante
artificial, cierta memorable noche de
la Escuela Preparatoria) ; por cierto
paseo "De una cuestión retórica a una
sociológica"; por ciertas páginas presuntuosas para introducir la lectura de
los diálogos de Platón y• otras inocentes audacias.
Este párrafo sibilino necesita alguna explicación. Dejemos la magia y los
paralogarilmos, los novelones y demás
morralla que ocupa de los once hasta
los quince años. Los paralelos biográficos y la expedición a la gruta de
Pesquería (Villa García) pertenecen a
la etapa del Colegio Civil de Nuevo
León: 1903 a 1904. La disertación so-

bre Egipto y otra sobre el Cálculo Infinetesimal que olvidé en la enumeración anterior pertenecen ya a la Preparatoria de México: 1905. También
se me escapó en la "Carta" una composición preparatoriana sobre el eterno paso de Aníbal por los Alpes, que
me fue encomendada por el maestro
Sánchez Mármol.
Yo había aventw-ado mis primeros
versos "públicos" (Duda, tres sonetos)
en El Espectador de Monterrey, el 28
de noviembre de 1905, encontrándome
en mi tierra de vacaciones, pues ya
para entonces estudiaba yo en la Preparatoria de México. Mis sonetos se
inspiraban en un grupo escultórico de
Cordier, visto en una fotografía de El
Mundo Ilustrado: un viejo de volteriana apariencia desliza al oído de un
espantado jovencete las especies riel
escepticismo y del descreimiento. Mi
posición era enteramente objetiva,
aunque triste, y dejaba la cosa "en duda". Para sorpresa mía, cuando muchos años más tarde me hice cargo de
nuestra Embajada en la Argentina, me
encontré, allí a pocos pasos, el propio
mármol de Cordier que parecía hacerme señas desde la Plaza San Martín.
Lo tuve por augurio propicio.
Pero volvamos a mis sonetos. l\li padre los encontró aceptables; don Ramón Treviño, el director del periódico, los publicó; y luego los reprodujo
en México el diario La Patria, el que
dirigía don Ireneo Paz, abuelo de Octavio.
-¿ Qué dice el poeta? -me saludó
cierto amigo de la familia.
-¡No! -le atajó mi padre-. Entre
nosotros no se es poeta de profesión.
Pues si, por una parte, aplaudía y
estimulaba mis aficiones, por otra temía que ellas me desviasen de las "actividades prácticas" a que se está obligado en las sociedades poco evolucionadas. Y, en verdad, como más tarde
he dicho, aplicando la palabra de Larra, en México escribir es llorar. ("El
Premio Nacional de Literatura", De
viva voz, 1949).
Merecieron ya edición en folleto,
por decisión del jurado calificador
(Manuel Sánchez Mármol, Luis G. Urbina y Manuel G. Revilla), mis temas
Pasa a la Pág. 3

Año XII No. 4 Abril de 1955

rma

D. A. S. U.

BOLETIN MENSUAL
DE LA UNIVERSIDAD
DE NUEVO LEON

�HISTORIA DOCUMENTAL.

• •

Sigue de la Pág. 1
de examen para los cursos de literatura en la Escuela Preparatoria (1907)
a saber: "El hombre debe amar a I~

patria" (y no "La ausencia de la patria", como por error lo dije en la
"Carta") y la "Descripción del Bosque
de Chapultepec". La conferencia sobre Moissan también se publicó en folleto (1907). Las palabras sobre los
diálogos de Platón se quedaron inérlitas Y se perdieron. El articulito "De
una cuestión retórica a una sociológica" (y no "a otra", como consta en la
"Carta") apareció en el Boletín de la
Sociedad de Alumnos de la Escuela
Nacional Prcpatatoria (sociedad fundada por mí), No. 2, 18 de marzo rlc
1907, págs. 21-24. En febrero de ese
mismo año, para celebrar el primer
aniversario de diclla sociedad, pro-

nuncié un discurso que se publicó en
la Revista Moderna, agosto de 1907,
No. G, págs. 340-344, al que volveré a
referirme,
En cuanto al artículo Julio Rucias
subjetivo (Revista Modcma, septiembre de 1908, págs. 12 y sigs,), la verdad es que nunca me atreví a recogerlo porque mis amigos, los verdaderos

críticos de arte, me aseguraron que
era muy deficiente. Sin embargo, el
muy autorizado Justino Fernández acaba de recordarlo y citado con elogio
en su excelente obra: Arte moderno y
contemporáneo de México (1952). A la
muerte de Rucias, dice, "ninguno ha-

bJó tan acertadamente como A. R." (p.

PALABRA MUERTA
Arturo CANTU S.

UANDO la vacua boca está vacía

C

y asco y angustia
se pronuncian
y la palabra nada,
es apretar los dientes
y taladrar los nervios,
cuando una lágrima fraguamos
cristalina de plomo derretido
que va desde la frente hasta las plantas,
cuando somos un arco y una espalda
gastados acabados abatidos,
cuando la boca y la saliva pegajosa
y el puño maldiciente temblQroso
y la maldita muerte terca
son esputos de fiebre.adolorida,
ya cuando alambre
espasmo rá{aga
sudor rechina ríspido
no son sino palabras
que se han quedado sollozando huecas
de puro decir nada,
yo soy lleno llagado
yesca yerto llanto yermo,
cuando el cuando se crispa
y se eriza e{ espanto,
una risa nerviosa
unja que es eme en las narices,
se burla de nosotros en la mueca
convulsiva y jadeante del hocico.

1,

1
t

Ya pronunciamos la palabra muerta,
la muerte hecha cadáver
el gusano hecho viento,
tenemos sólo nuestras pobres manos
para estrujar el rostro
y arañar la mesa,
porque es terriblemente cierto,
estamos solos,
solo,
liemos visto por {in,
en el rumbo siniestro de los versos
que no hay rumbo ni escape,
la noche misma nos asusta,
se vuelven las costillas garfios
por destrozar el pecho,
el corazón es una llaga que se estruja,
ya no tenemos más
esa pala.bra,
la que dijimos al amigo,
está perdida -es inútil
que cada nueva noche la busquemosno volverá a brotar,
el ademán el gesto
el brillo justo de los ojos,
estamos hoy -por siempresolemnemente solos,
decantada la angustia en nuestro cuerpo
y el substantivo nada ent~e los dientes.

·210}, "Ya me he referido antes y en

relación con Ruelas a esta critica ejemplar, y no es necesario insistir en ello,
mas éste es el sitio en que hay que sc-

fialar el nivel a c¡ue habia llegado la
conciencia crítica (1908), antes que
todo acabase por ser modificado. Que
A. H. señalara oportunamente el sentido del arte nuevo, la conciencia de que
las visiones subjetivas son la radical
realidad, en contra del supuesto objetivismo con que antaiío se pretendió
juzgar el arte, es muestra de que ]os
licmpos eran otros, pero pocos lo comprendieron así. R. fue uno de ésos. El
,iglo estaba claramente a la vista." {pp.
269-270¡-. Y con igual aprobación, que
. mucho me honra, me cita y comenta
en otros lugares de este libro.
En cuanto a mi tesis sóbre la Teoría
de la Sanción, se pubÜcaria, sin tener
yo noticia de ello, en el Diario de Jnrisprudencia y Legislación del Disll'ito
y Territorios Federales, dirigido por el
Lic. D. Victoriano Pimentel -uno de
Jos sinodales de · mi examen profesional- , del 29 de julio de 1913 en adelante.
Para explicarme sobre mi ''Carta a
dos amigos" he debido adelantar algunas noticias. Despejado el campo,
puedo trazar la ruta que conduce a las
Cuestiones estéticas.
2. CAMINO DEL LIBRO
Pisaba yo las últimas gradas de la
Preparatoria y, a falta de mejor cosa,
me disponía para la carrera de Derecho, procediendo por aproximación,
cuando aconteció mi verdadero acceso
a la vida literaria. Un poeta J)otosino,
José María Facha, un sobrino de Othón,
que había obtenido en Monterrey su
titulo de abogado porque creo lo desterró de San Luis su inquina contra
Monseñor Montes de Oca, apareció
unos días por México. Aunque mayor
que yo, éramos buen'os amigos. Salimos a pasear juntos el domingo por 1a
maiiana, a la moda de entonces, por la
Avenida de San Francisco y Plateros.
Nos encontramos con uno de los más
oscuros colaboradores de una revista
juvenil que iqa a lanzarse por esos días,

era Alfonso Cravioto. Cravioto se apartó conmigo, Había figurado tiempo
atrús en ciertos actos de oposicióD
contra el gobierno de mi padre, y eso
mismo -como hombre bien Intencionado que es- lo hizo desear conocerme y mostrarse afable. A poco, ya publicaba yo mis renglones tanto en esta
revista como en la de Valenzuela, con
quien pronto me relacionó su hijo
Emilio.
En 1906 hice, pues, en Savia Moderna mi aparición poética con el soneto
Mercenario, que era sin duda defectuoso, que me valió algunos reproches
verbales del profesor Manuel G. Revilla y de cierto prefecto preparatoriano -un señor Zubieta- aficionado a
la literatura, y que se publicó ya muy
corregido en mi primer colección de
versos: Huellas, 1923. (Y no "1922"
como reza la portada, ni menos "1933"
como se imprimió por error en mi
Obra poética, 1952.) A Cravioto le impresionó mucho que, en vez de pe.rdermc en vaguedades sentimentales, me
ciñera al código parnasiano. Ricardo
Gómez Robledo consideró, sin embargo, que no convenía dejarme entumecer en aquellas normas, sólo útiles como aprendizaje, y se propuso, por encargo de ]a revista, darme unos consejo's escritos. Al cabo le fue más cómodo cumplir su cometido mediante
la conversación y el trato. Por lo pronto, él me hizo· leer a Baudelaire; y poco después, por contaminación de Acevedo, "absorbí" a Verlainc en veinticuatro l10ras. Manuelito de la Parra,
p9cta de emoción y delicadeza, aunque mal psicólogo, rue dedicó entonces
unos VCl',j,OS ("Al poeta niño"), extraiíado de que no confesara yo ]as dulzuras e ingenuidades de mi corazón
de adolescente (¡sí, bueno es eso: dulzuras e ingenuidades del adolescente,
lo mús ferozmente complicado que hay
en el mundo!), y casi rogándome que
no hiciera versos sabios ni me dejara
llevar de la tradición ni la cultura: "Y
cuéntanos un poco de las almas de armilla, concluía candorosamente. Cree
... el cordero que todos son de su
apero.
t;'n &lt;lía, Pedro Hcnríquez Ureña, educador desde la infancia y que había
escuchado con interés mis discursos
prcparatorianos de 1907 -científico
el uno y dedicado a la muerte de Moissan, literario el otro y dedicado a la
Sociedad de Alumnos~ me aconsejó
someterme con mayor frecuencia a las
disciplinas de 1a prosa, como Parte de
mi aprendizaje y para habituarme a
buscar la forma de mis expresiones no
exclusivamente poéticas. Un "vate"
coahnilense poco recordado hoy en
día, Miguel Pereyra, hermano de Carlos el historiador, que era mi amigo
aunque también me llevaba años -por
lo vist,o, yo estaba predestinado a la
compañia de mis mayores- conociU
una de esas alocuciones -la litera~
ria- cuando yo 1a estaba redactando.
- Yo creo -me dijo- que usted va
a acabar en la prosa, que es la música
clásica.
Me puse, en efecto, a la prosa, con
cierta asiduidad y afición, sin por eso
abandonar los versos. Pues "yo co
meneé escribiendo versos, he seguido
escribiendo versos y me propongo conti_nuar escribiéndolos hasta el fin.""
(Prólogo a Huellas). Entre 1908 y 1910
elaboré todos los ensayos de Cuestiones estéticlls. A la primera fecha corresponde el más extenso - la interpretación de la "Electra" en el teatro
ateniense- que data de mis diecinue,·e aiios.
A punto estuve de no conocerle la
cara a mi primogénito. A11enas copiado el rnan.uscrito, sufrí un grave ata&lt;¡ue de peritonitis ganado en buena
lid, por andar practicando los saltos y
contorsiones del Jiu-Jitsu (yo era entonces sumamente ágil) con Julio ToPasa a la Pág. 4
4

y él nos invitó a visitar a los poetas

que a esa hora se reunían en la redacción.
Yo habia contemplado con envidia
y anhelo los anuncios de la tal revista,
Savia Moderna, algo como una bija de
In célebre Revista Moderna, aún viva y
operante por obra y gracia de don

Chucho Valenzucla y los últimos modernistas; pero distaba mucho de figurarme que pronto me seria posible
ingresar en sus filas¡ me daba cuenta
de que era demasiado temprano. Nos
encaminamos a la Avenida del Cinco
de Mayo, donde estaba la redacción de
Savia Moderna, cuyo directol." efectivo

Pág. 3

Pág. 2

t

�CIVILIZACION

MITO

NUESTRA ENCRUCIJADA
Por Manuel MORALES G.

Por Christian BRUNET

V

ALERY ha escrito: "Al principio

era la fábula". Y ha añadido en
otra parte: "Asi como la barbarie es la era del hecho, es pues necesario que la era del orden sea el imperio
de las ficciones , -ya que no hay po-

tencia alguna que pueda fundar el orden sólo sobre el constreñimiento de
los cuerpos por los cuerpos. Se preci.san fuerzas ficticias."

Primero, la mítica consiste en dar
nombres a fuerzas de la natuÍ-aleza que

·••;.--••·-··~
ii••··-·-·········. ··-fll.UH ■■Jf■ HI•·

.

¡

=
~~

Ei~;. ......

== .:::::·

ro del Olimpo, el Doctor Fausto, y el

tudio de la evolución de los mitos y de
la adhesión que los hombres les con-

algunos ha empezado la última, la del
apogeo del espíritu critico que es el
escepticismo total y el rechazo de todas las ficciones. Sería entonces el
Pasa a la Pág. 7

lativos: el de una siempre más total
interiorización por el hombre de sus

ficciones, y el del .desarrollo de la razón dentro de las ficciones mismas.

Paul Valéry

HISTORIA DOCUMENTAL.

salía aún de los talleres el 16 de febrero de 1911; los más antiguos acuses de
recibo que he conservado datan de junio, y del siguiente mes de julio las
primeras críticas de la prensa. Adviér-

tase que la conferencia sobre Othón
(1910), aunque conocida antes, es de
elaboración posterior. Lo propio acontece, desde luego, con la conferencia
sobre el paisaj e en la poesía mexicana

(1911 ) .
Antes de la Guerra Europea (191418), las casas Garnier y Ollendorff
eran, en Francia, los principales cen-

tros editoriales para libros en español. Desde Mél&lt;:ico, Pedro Henríquez
Urefia se había puesto en contacto con

el encargado de estas ediciones en 01lendorff, su compatriota el dominicano

Gibbes, y allí acababa de publicar sus
Horas de estudio. "Todas lo son para
usted, muchacho", le había dicho don

desde París con Pedro., cou Antonio
Caso y conmigo. Aprovechando estas
circunstancias y la presencia de mi familia en París, (yo permanecí en México para continuar mis estudios de
abogado), se arregló la edición de
Cuestiones estéticas en la "Librería P.
Ol1endorff", que ésta era su razón social.

Sea dicho de paso, Gibbes era hombre puntual y cortés, aunque le agra-

rondaba la fama, se babia relacionado

Pág. 4

jar apuntados eu mi ejemplar propio.
Pero al fin he hecho algo mejor: aca•
bo de aderezar -junto con el indice
de autores y obras citados a lo largo
del libro- una declaración de erratas
y correcciones indispensables y la he
remitído a mis amigos los bibliotecarios de la Universidad Neoleonesa, que
con tanta paciencia han empezado a

establecer mi bibliografía.
Cuando fui más tarde a París (1913),
Gibbes me hizo saber que mi libro se
había vendido sobre todo en Colom-

daba darse importancia como a algunos intermediarios, se tenía por muy
experto en gramática y, en cierto ori-

bia, sin duda porque en México mis

ginal de García Calderón, aun preten-

obsequios habian hecho la competen-

manidades, de letras ... Corno que es·a
generación -la Generación del Centenario- había de echar los cimientos

para la futura Facultad de Filosofía y
Letras, acudiendo a desempeñar gra-

tuitamente las cátedras en aquella incipiente Escuela de Altos Estudios .que,

4. CONSIDERACIONES FINALES

dad, Altos Estudios, Facultades, Doctorados? ¿Traje de frac para un pueblo

todo, lo cual no entra en lo estipulado." Yo no me proponía tanto hacer
correc.c iones de autor cuanto vigilar

la pureza de la impresión. Gibbes ofreció hacerlo por mí cuidadosamente;
pero, en cuanto me llegó el libro, tuve
que mandar imprimir cuatro págillas

de erratas - setenta y tres faltas en total- , ·y otras he añadído después. En

confesado haber inCurrido • tamhiéri
por mi cuenta en varios ·errores de
norribÍ-e y fecha, etc;,
Ofrecía de~

que

tece, solapadas bajo los anhelos legíti-

descontentadizos comentaban entornando los ojos: "Este Henriquez Urefia, con sus consejos, nos ha matado
en flor a un poeta." Pues ¿qué sería
del frágil corazón humano si no se

desahogara decretando una que otra
vez la ruina del prójimo?
Este libro nos transporta a los días
trepidantes del Aten·eo de la Juventud,
donde yo era el benjamín mientras no
se presentó Julio Torri, mi menor en
un mes. ES conmovedor volver los ojos
hacia el amanecer de una nueva era.

Es conmovedor percatarse de lo que

-- ,,

•

Todo ello províniente de vivir en
una ciudad que goza de prosperidad
comercial y cuyos hombres han sabido
imponerse en el pasado a todas las adversidades y que en el presente son
dueños de su riqueza y conductores de
su destino.

Iros a las actividades del espíritu va

ción norte-americana que en todos los
órdenes sufre nuestra América.

teñido con el mismo sentimiento que

ante el resto de las actividades humanas ha demostrado tener el regíomontano. Es decir se va bacía la cultura
como problema que hay que resolver,

entre lo hispánico y lo sajón, los regiomontanos comprendemos que nos ha

como baluarte que hay que conquistar,
y se pone en ello viril y alegre fran-

tocado ser algo así como el puesto
avanzado, como el baluarte cultural de
la vasta región del nor-este de México.

queza.
De esta manera se va realizando una

distinto al resto de las prouincias mexicanas

tíérrez Nájera contra los que preten-

de prevenir prudentemente al lector

dian dar un paso atrás en la marcha
de nuestras letras (1907) .--4) Muerte de
Savia Moderna por el viaje de Alfonso

sobre las circunstancias de mi ambiente y de mi persona -incluso mi edad,
po1· si en el exceso de adornos se no-

Cravioto a Europa. Fundación de la
Sociedad de Conferencias. Conferencias en el Casino de Santa María (1908).5) Proyecto de conferencias sobre Grecia y lectura colectiva del BCl{lquete de
Platón.- 6) Manifestación eu memoria
de Gabino Barreda, el educador libe-

taba la pluma nueva-, y pintó a grandes brochazos la fisonomía de nuestro
Ateneo y sus figiiras principales: Ca-

rar, donde se expresa una nueva con-

gó de apadrinar la obra y le puso un
prólogo espontáneo. Tuvo el acierto

descrito detenidamente las ¡los campaIias y los diversos hitos en que se de-

sarrolló la acción de los · muchachos
del Centenario, y aquí me limitaré a
una breve enumeración sólo para fijar

,

Hay poco margen para que entre los

ción. Porque el dedicarse entre noso•

cia "La pintura mexicana en La Pla-·
ta", 23 de septiembre de 1929 (Norte
y Sur, 1944) .- 3) Manifestación por Gu-

Menenio Agripa- querían cer.cenarnos la cabeza.
En mi ensayo "Pasado inmediato" he

Nuestra actitud ante la vida consiste en aquella esencial manera de ser
que tiene el regiomontano, es decir, seguro de si mismo, abierto a todos y
acostumbrado a triunfar.

nacionalista en contra de la penetra-

las ideas:
Primera campaña: 1) Savia !foderna (1906). 2) Exposición de la nueva
pintura, organizada por Gerardo Morillo ("Doctor Ali"), Véase mi conferen-

aristocracia. ¡Abajo la cultural Por
respeto a los pies - nueva fábula de

llez, con naturalidad, que nunca es
conciente y voluntariamente buscado,
sino que va expresándose de una manera espontánea.

posible por reaccionar en un sentido

ciencia política (1908) .- 7) Conferencias en el Conservatorio Nacional.-8)
Conferencias de Antonio Caso sobre el
Positivismo, en la Preparatoria (1909).9) Fundación del Ateneo de la Juventud, (fines de 1909).-10) Conferencias
del Centenario en un local de la Escuela de Derecho (1910) .-La nueva Universidad y la Escuela de Altos Estudios. La Revolución (1910-1911).
Segunda campaña: 1) Ocupación de
la Universidad y, especialmente, de
Altos Estudios.-2) Fundación de la
Universidad Popular, flotante (13 de
diciembre de 1912) .-3) Conferencias
en la Librería de Gamoneda, etc. (19131914), Para entonces yo ya estaba ausente de México.
Evocado asi el cuadro de época
(1906-1913) ,'vuelvo a la histori~ de mi
libro.

que anda descalzo? No, la cultura es

que yo podia desear. Pero los más

ción en la vida nacional, parece desti-

ron a la liza cuando aquí no había es- .
ludios organizados de filosofía, de hu-

mos de reforma se deslizan algunas
exorbitancias demagógicas. ¿Universi-

frase implicaría una nueva composición y el ingrato trabajo de rehacerlo

con un temple de ánimo actual, vé los

demos aquel que sólo lo es porque está
profundamente basado en las capas
más esenciales del ser psíquico de los
pueblos. Que se manifiesta con senci-

Situados a menos de 300 kilómetros
de la frontera entre México y los Estados Unidos, que es también la frontera

dactos, que no contaron con verdaderos maestros en el orden de sus aficiones, ni tenían apenas público ni estí-mulo de ninguna especie, y que salie-

cia al mercado. Esto, puedo decir aho-

Al recibirse mi libro en México, alguien exclamó: ·" sorpresa de la prematurez". Tuvo mejor acogida de lo

Por auténtico nacionalismo, enten-

hasta al10ra insignificante participa-

amantes de la cultura que buscan en
ella un refugio en el cual disimular sus
incapacidades y su falta de adapta-

Son varias las circunstancias que

ra, fue el adelanto a cuenta de la Gran
Cruz de Boyacá que Colombia me otorgaría en 1945.

México las galeradas de mi libro. Pero,
a mediados de noviembre de 1910, Gibbes nos aseguró que ya no era posible Y que "todo cambio de palabra o

pasado. Lo anterior, unido a nuestra

El regiomontano se enfrenta a la vida

regiomontanos florezca esa fauna de

parecen congregarse para que Monterrey sea la única ciudad que pueda tomar en la actualidad este papel. Por
un lado está el hecho de que es Monterrey quizá la ciudad más rica de Mé-

dió corregir las frases, poniendo in-

cerlo al revés no era castizo. De abro..
jos así está lleno el campo.
Yo hubiera deseado examinar desde

ésta nuestra característica distintiva.

por una idea politica, por la defensa
de la patria. Y ya en la época actual,
es Monterrey una ciudad que hace lo

pudieron lograr, por su sola vocación

por las conmociones de la época, se
había quedado realmente en el aire,
sin recursos y sin progralllas. En efecto, pronto estalla la revolución, el régimen muda; y, como siempre acon-

y una actitud ante la vida plena de
entusiasmo y actualidad.

En este expresarse los regíomonta-

guerra contra la intervención france~
sa, los neoleoneses pelearon más que

fervorosa, aquellos muchachos autodi-

variablemente los adjetivos después de
los sustantivos, pues alegaba que ha-

Justo Sierra al recibir el volumen. En-. la ya citada "Carta ·a dos amigos" he
tre tanto, Francisco García Calderón,
el joven escritor peruano a quien ya

••

ramente por la existencia vuelta la cara hacia usos y costumbres del siglo

fuera Monterrey la única ciudad mexi-

riorización del mito . Tal vez ya para

del mito se hace en dos sentidos corre-

nos deberán ir reunidas dos notas
principales, un auténtico nacionalismo

cana que fus-.d!:fendida por sus propios habitantes casa por casa. En la

recorrido todas las etapas de la inte-

Entre estos dos puntos l~ evolución

tinto al resto de las provincias mexica~
nas, que parecen deslizarse ensoñado-

zamente en las luchas civiles. El acendrado amor a la tierra y el decidido
apego a lo propio,, hizo que durante
la invasión norte-americana de 1847

ta el nazismo o el marxismo, pasando
por el cristianismo, el renacimiento, el
racionalismo, nuestra civilización ha

cismo del apogeo marcan las fronteras
de una civilización.

nar a Monterrey a dar una nueva y vigorosa expresión de lo mexicano.

Durante nuestra vida como país independiente, hemos participado esca-

facultades: su Razón, su Voluntad.
Así, desde la mitología romana has-

ticios. La era de la pura objetividad
de los orígenes o el completo escepti-

ha hecho incurrir en confusión. Pero
consta por cierta carta que la obra no

con ardor a desvincularse políticamen-

te de España. Buena prueba de ello es
el Padre Mier.

será el de deificar al hombre mismo,
sea en su totalidad, sea, interiorización
última, en una de sus más pe~uliares

Parece en efecto que una civilización no dura sino el tiempo en el que
los hombres se apoyan en valores fic-

blicación eu la casa Ollendorff. Apar eció a comienzos de 1911. El colofón
dice : "Chartres.-Imprenta Ed. Garnier.- 28.10.10." Lo que alguna vez me

dios personal que habita en el hombre,
sosteniéndolo en el ser por un cons-

tan completa que el solo progreso que
.desde luego podrá realizar la ficción

ceden. Surgirían así relaciones interesantes.

problemas, sean del orden que se quiera, desde un punto de vista contemporáneo. Es en esto profundamente dis-

torio y su población -criolla en su
totalidad- se vieron inflamados por
el fuego de la libertad, y se lanzaron

tín: "intimeor mihi meo", más íntimo
a mí mismo que yo mismo.
La interiorización se ha vuelto ya

pudiera ser considerada como un es-

xico, de que sus habitantes disfrutan
del más altci nivel de vida de todo el
pais. Este hecho de acumular riqueza
por medio de la producción industrial,
ha convertido a Monterrey en pocos
años, de insignificante pueblo colonial, en· actual ciudad moderna. Y es

res inmediatos de la subsistencia.
Con la Independencia, nuestro terri-

tante acto creador. Con este dios el
hombre queda en estado de íntimo
diálogo y va a llamarlo con San Agus-

Así la historia del espíritu humano

El libro Cuestiones estéticas fue enviado de México a París para su pu-

tribus indígenas salvajes -las que por
fin fueron exterminadas- no pudo dedicarse a otra cosa que a los quehace-

Pero la evolución de las ficciones
hacia una interiorización más profunda lleva entonces -al menos .en ciertas civilizaciones- a la adhesión a un

cienticismo moderno: no hay sino una
metamorfosis del mismo mito.

3. CROl\TJCA EDITORIAL

principia sino con este siglo.
Durante toda la época colonial, nuestra ciudad careció de importancia. Su
población, en lucha constante contra

los vicios del hombre.

ro Valéry pretendería con razón, según nosotros, que los hombres afinan
sus mitos, mas no se despojan de ellos:
entre la creencia en Vulcano, el herre-

Aún cuando su fundación se re-

monta hasta la última década del
siglo XVI, su verdadero desarrollo no

ce sino soportar. No las invoca. Será
preciso para que el hombre empiece
a hablar a sus ficciones que les otorgue un rostro para acercárseles: será
entonces el nacimiento de los dioses
pr~piamente dichos, que se human'izan hasta el punto de presentar, enormemente amplificadas, las potencias y

que la evolución de una sociedad hacia la civilización consiste por el con. trario en despojarse de sus mitos. Pe-

los ratos perdidos.

E

pesan sobre el hombre, y que él no ha-

• ~!! . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..

A esta teoría valeriana se ha opuesto

Sigue de la Pág. 3
rri, en ·1a Escuela de Derecho, durante

S Monterrey una ciudad nueva.

Francisco Garcí3 Calderón se encar-

so, los hermanos Henríquez Ureña,
Acevedo, Cravioto. Añádanse el nom-

'En cuanto al contenido del libro,
varias veces he declarado que yo suscribiría todas las opiniones allí expuestas, o "prácticamente todas", como suele decirse. Hay conceptos, temas, de Cuestiones estéticas derrama-

dos por todas mis obras posteriores:
ya las consideraciones sobre la tragedia griega y su coro, que reaparecen

bre de José Vasconcelos, que acababa

en el Comentario de la Ifigenia Cruel;

de incorporársenos, y los demás que
menciono en mi "Pasado inmediato".
Cabe preguntarse si el titulo Cuestiones estéticas era adecuado. Desde

ya algunas observaciones sobre Gón-

luego, el libro se limita a la critica literaria. Pero quise dar a entender que
todos estos ensayos eran como otros
tantos asedios a una misma plaza fuer•

gora, Goethe o bien Mallarmé, a las
que he debido volver más tarde, y sólo en un caso para rectificarme apenas. Mis aficiones, mis puntos de vista, son los mismos.
Y, sin embargo, hasta hoy no me ha

selección de la que solo saldrán adelante aquellos para quienes dedicarse
a las tareas de la cultura sea una exigencia vital de la que no se puede
prescindir. Así solo puede haber sinceridad, que es ya el preludio de la
calidad.

plica: "Cuestiones estéticas" precede
en seis o siete años (en verdad, cuatro)

al resto de mis libros y se adelanta a
ellos todo lo que va del "niño brillante" al hombre mediano. Gran respeto
se le debe al niño ..." A ver cómo me

las arreglo algún día para lanzar una
segunda edición, cerrando los ojos y
sólo tocando lo indispensable.
Quiero concluir con una nota sentimental. Nó hay que alarmarse: no su-

biré el tono demasiado. La publicación de Cuestiones estéticas me valió,
entre otras, dos cartas inolvidables, El
19 de agosto de 1911, Arturo Farinelli
me escribía desde Austria, invitándome a continuar mis estudios a su la-

sido dable reeditar este libro, ya bas-

do, en Turín. El 31 de octubre del

otras tantas aventuras men4iles en torno a una doctrina estética que no se

tante escaso. Porque los libros, en
ocasiones, parece que se los be.be 1a
tierra como a la lluvia. Pero es mucha

lencia del viejo para el novato- me escribía desde París: "Tal vez se le ocu-

define directamente. No había llegado
la hora de El Deslinde, la hora varonil

la tentación (y no sé sí obedecerla es
legitimo) de simplificar aquel estilo a

de enfrentarse con las abstracciones.

veces rebuscado, arcaizante, super-

y charlar con nosotros sobre esos grandes asuntos que usted trata con tanta

Hasta pergeñé un prólogo para justificar mi título, pero al fin opté por no
perder el tiempo en satisfacciones no
pedidas. De aqui que siempre haya re-

abundante y oratorio -esto lo. señalaba ya el generoso dominicano Federi-

competencia como gracia y generosidad ..." Pero yo, que a esas horas ha-

co Garcia Godoy-, estilo, en suma,
propio de una vena que todavía se desborda y desdeña el cauce. Pues hay
quien comienza por la timidez, y hay
quien comienza por eso que se llama
facundia, y a éste le conviene, como

hitaba al lado de mi familia y mí padre recién desembarcado de Europa,
en la casa No. 44 de la calle de las Es- '

por ahí lo dejo dicho, aprender a escribir por el otro cabo del lápiz, es

30-30 a la cabecera de la cama, cuando
menos para satisfacer las reglas del gé-

decir, con el borrador. En la varias
veces citada "Carta a dos amigos", ex-

México, 5-II-1955.

te, la cual no acababa de rendirse;

cordado con especial simpatia la crónica que_., sobre mí libro, publicó en
Francia Jean Péres (Bulle/in de la Bibliotheque Américaine, París, 1912).
Este critic'o, sin desconcertarse ante ]a
apariencia fragmentaria del libro, acertó a seguir su nervio central casi como

lo hubiera hecho yo mismo.

propio año, Emile BoutrouX -benevo-

rra a usted venir por acá' cualquier dia

taciones, la cual por instantes quiso
convertirse en fortaleza, tenía que dormir --0h tiempos aciagos- con el

nero, la retórica del instante.

Pág. 5

,

�DOS EXPOSICIONES
L Departamento de Acción Social de la Universidad de
Nuevo León organizó, dentro de los Cursos de Invierno,
dos exposiciones de pintura en la Galería "Cosmos" de
esta ciudad. El día 19 del pasado mes de Febrero se decla,
ró inaugurada la primera con los trabajos realizados por Jane
Byron, José Guadalupe Ramírez y Jorge Rangel Guerra, maes•
tros de la Escuela de Artes Plásticas de nuestra Casa de Estudios,
v el día 26de Marzo la de los jóvenes pintores, alumnos de dicha
~scuela, Gerardo Cantú e Ignacio Ortiz, que presentaron al pú,
blico regiomontano sus últimas producciones, después _de alg~nos
meses como becarios de la Universidad de Nuevo León. Ofrece•
mos aquí algunas gráficas de dichos acontecimientos.

E

LoS cinco pintores acomparíados de algunas personas en el acto inaugural
d e la segunda exposic ión.

l&lt;J/uñeco de Peta.te", óleo ele
Gerardo Cantú.

"Retrato de niría", óleo de
Ignacio Ortiz.

"lmoge11 de lo Ve11ga11za" . Oleo de Jorge Rongel Guerra

CIVILIZACION. .

Sigue de la Pág. 4
momento de repetir después de Valéry: "Nosotros, civilizaciones, sabemos
ahora que somos mortales."

"Niña", óleo de J. Guadalupe Ramirez

ILIIBIR.0S

* • •

Debemos notar ahora que si la evolución de las ficciones nos lleva a una
siempre más completa interiorización,
consiste también en penetrarse de razón, con su doble tendencia de explicación y de uniftcación.
Desde el principio de esta evolución
de los mitos, el gusano está en el fruto.
El mito lleva en si un elemento racional que va a desarrollarse a expensas
del mito mismo que lo nutre. Así vemos al teísmo rodearse de toda una
~ teología, armazón racional que, al desarrollarse, finalizará en el racionalismo que pronto devorará las concepciones teológicas en el seno de las que
la Razón tomó conciencia de ella misma. Es el socratismo en Grecia, y, en
Europa, el racionalismo de los siglos
XIII y XIX.
No quedará más a la Razón como
critica sino la posibilidad de devorar
a la razón como mito, última etapá' de
este proceso de integración de los mitos en el hombre basta su final desintegración.
¿ Sería eso, en último ancllisis, el sentido de la historia del que tanto se habla? Vale la pena hacerse la pregunta.
Pero entonces surge a la mente un espectáculo abrumador: todos los "sacrificios" voluntarios o no que llenan
las páginas de la historia, desde las
persecuciones de los cristianos en el
Coliseo, hasta las "depuraciones" rle
partidos recientes, pasando por los sacrificios humanos a Huitzilopochtli y
todas las guerras y ·revoluciones ¿ tal
vez no han sido sino el' criminal y ridículo tributo de la sangre bm:nana a
meras fábulas? ¿Pero n'o sería acaso
mayor mal vivir sin ellas? Ver las cosas tal como son paralizaría el universo.

ALAS CASAS EDITORIALES YA
LOS SEÑORES DISTRIBUIDORES
YLIBREROS DEL CONTINENTE
" Ce/Jollín". Oleo de Jane Byro11

.:;::::-

PSICOLOGIA FISIOLOGICA, por Morgan y Stellar. Traducción de Carmen
Castro de Zubiri. 719 págs. Biblioteca de Cuestiones Actuales, Inst. de
Estudios Políticos. Madrid, 1954.
La Psicología Fisiológica de Morgan y Stellar, es un tratado de investigaciones utilísimo para el que quiera
iniciarse en el estudio de la medicina.
Sirve de introducción a esta vasta ciencia, ya que los autores se han detenido en minuciosos análisis que explican hechos fundamentales de psicología, fisiología y anatomía. Aunque la
obra aduce un abundante acopio de
bibliografía sobre los lemas tratados,
la investigación se ha realizado sobre
hechos observados directamente. No
se basan en experiencias de individuos humanos, sino que se han utilizado, para poder llegar a conclusioneSmás exactas, los animales. Recalcan
los autores que los experimentos animales proporcionan una afirmación
más consistente y segura que los estudios clínicos, los cuales dependen en
gran parte de los métodos subjetivos
empleados en la observación de la conducta y de una patología accidental,
muchas veces oscura. El índice ya da
una idea de la amplitud de este trata•
do, que comprende el siguiente temario: "Mecanismo de respuesta perifé, rica", Sistema nervioso central, Fisiología del nervio, Medio interno, Sentidos químicos, Visión espacial, Visión
del brillo, Visión del color, Oído, Sentidos de la Piel, Mecanismos somestésicos, Sueño y Actividad, Necesidades
corporales, Conducta instintiva, Conducta sexual, etc.
La traducción española debida a Doña Carmen Castro de Zubiri, se ha hecho sobre la tercera edición -muy revisada- original, que se publicó en
Baltimore, en 1950. Ya el lugar de la
edicióil americana es un sello de ga•
rantia: en Baltimore está la Johns
Hopkins University, que posee la mejor Facultad de Medicina del mundo
en estos últimos veinticinco años.

La Universidad de Nuevo León ha
mantenido desde su fundación un vasto plan editorial que desarrolla al través de publicaciones cuya circul_!lción
co1ñprende a todas las Instituciones
oficiales, universitarias, académicas,
ateneistas, centros culturales, sociedades de diversa índole y personas, en NATURALEZA Y CONOCIMIENTO,
por Artbur Marcb. Traducción de
América y Europa.
Luis Castro. 219 págs. Biblioteca de
·Entre el cuerpo de ediciones que
Cuestiones Actuales. Inst. de Estuaquí se imprimen figura n~estro mendios Políticos. Madrid, 1954.
suario "ARMAS Y LETRAS", que re"Las últimas consecuencias de la
cientemente ha establecido una sección -LIBROS-, en la que figuran nueva física llegan al público por lo
comentadas las obras últimamente apa- que la bomba H o sus repercusiones
políticas sigqifican de preocupación
recidas en- las prensas americanas.
Dada la extensa órbita de circula- para los intereses materiales o para
ción del Boletin arriba mencionado, y las pugnas nacionalistas; pero pocas
en interés de ofrecer al lector ameri- personas de las que hablan a diario de
cano una juiciosa información del fon- la energía atómica se paran a pensar
do y continente de la 9bra, cotejada en el caudal de inteligencia, trabajo y
a la luz de un criterio ecuánime y a nuevo sentido de la ciencia que tales
tono con la moderna interpretación resultados prácticos-representan.
Se ha llegado por algunas esclarecidel pensamiento científico, literario o
artístico, "AR.l\1AS Y LETRAS" se com- das mentes de nuestra época a tal caplace en invitar a ustedes a coadyuvar pacidad de abstracción, a tal altura de
con este propósito de orden cultural conocimientos, que produce vértigo
que anima a la Universidad de Nuevo solamente el pensar lo que esas absLeón, solicitándoles el envio de cada tracciones significan, aún sin adenuna de las ediciones nacidas en sus trarse en el aparato matemático de que
prestigiosas prensas, las cuales serán se hallan rodeadas.
La comprensión del actual concepto
objeto de nuestros comentarios, en la
medida que vayan llegando a nuestra• del Universo, según se concibe por las
agudas y formidables inteligencias alumanos.
didas, no podría ni remotamente poLos envíos deben hacerse a:
nerse a nuestro alcance, si no se publi"ARMAS Y LETRAS",
casen libros como el de Arthur March,
Universidad de Nuevo León,
que ya era conocido del español estuPlaza del Colegio Civil,
dioso por su otro libro, de alta vulgaMonterrey, Nuevo León,
rización, publicado sobre el átomo, ya
México.

hace áños, por la "Revista de Occidente".
No podemos analizar aquí el magnífico libro que el Instituto de Estudios
Politicos ha tenido el acierto de publicar Cn espaiol; nada fácil es tampoco
resumir la posición fundamental de la
nueva física o las consecuencias de la
mecánica ondulatoria, o la significación de la naturaleza doble de la luz
que tan bellamente expuso De Broglie;
pero sí nos importa destacar las páginas impresionantes que l\larch dedica
a estudiar cómo la realidad objetiva es
inaccesible para el fisico. Son los números la meta única que puede alcanzar. Y, sin embargo, fué un famoso físico inglés quien nos enseñó que no
hay ciencia si no hay número y medida. He aqui, pues, como problema el
significado del medir, .y he aquí como
dramático problema nuestro conocimiento de la Naturaleza.
¿Qué es la realidad objetiva? ¿Qué
valor tiene la causalidad en el moderno pensamiento científico? Si no es
posible lograr un conocimiento del
mundo que tenga la certeza de la verdad matemática, ¿qué puede el hombre de hoy pedir a la moderna ciencia? Desde luego, lo que no puede pedirle es que sustituya a la religión.
La angustia que atenaza a los hombres de hoy, el sentimiento trágico de
su vida, que dijo nuestro Unamuno,
es precisamente que su razón no sabe
contestar a los anhelos de su espíritu
y la ciencia moderna sólo puede de•
cirle casi lo mismo que dijo ya hace
siglos Heráclito, el oscuro: "Una y ]a
misma cosa son: viviente y muerto,
despierto y dormido joven y viejo; sólo que al invertirse unas cosas resultan las otras, y a su vez, al invertirse
esotras, resultan otras".
Libros como el de Artbur l\larch nos
hacen volver una y otra vez sobre los
mismos pensamientos, estudiar las mismas ideas, sentir las mismas emociones; y su gran valor estriba justamente en que ya, al volver a una nueva
meditación, ni las ideas ni las emociones son las mismas. Todo es uno y lo
mismo, pero todo es siempre distinto,
porque lo que es siempre uno es el
misterio de la Naturaleza y de su conocimiento."
1

FRONTERAS, Poesías, por Jaime Torres Bode!. Colección Tezontle, Fondo de Cultura Económica, México,
1954.
Callar ante la palabra de Torres Bode! debiera ser una obligación.
Quizá nuestro común ser mexicanos
de este siglo haga que en él nos encontremos más plenos y mejor dichos de
lo que podríamos haber pensado.
Cadenas de un destino, eslabones
que nos prolongamos en el siguiente
sin que éste lo sepa; eterno buscar lo
in~xpresable, tal es el sentir del poeta
en esta su obra. Estalla deslumbrante
y eterno en los tres últimos sonetos
que clausuran el desfile de poesía con
que nos llena todo el libro.
"La fe que puse en el fervor humano
y en la eficacia del esfuerzo puro

acaso t,í la expreses lento hermano
que labras, con mi ausencia, tu futuroº.
La belle~a intraductible del segundo
cuarteto del soneto primero de los titulados "Al hermano posible", solo podrá ser captada al leerlo; para decirla,
haría falta escribir otro poema.
Y es que de "Fronteras" no podemos
decir otra cosa sino que es Poesía plasmada en poemas.

Tl'/1.IJlnµ
\0$c4

"Junto a mi alma canta un río
desde que naci".
Nunca se había dicho tanto tan claramente y el} tan pocas palabras, y todo ello dentro de ese tono íntimo y
sencillo del poeta. Ese tono que tiene
siempre un poco resignación y 'confidencia. ¡Y esperanza! tranquila esperanza que conforta.

"Piedra en que empieta el mundo
de la verdad ganada sobre el tiempo."
M.M.G.

masy

TR

Organo Mensual de la Universidad
de Nuevo León
Registrado como artículo de 2a. Clase en la
Admón. de Correos de Monterrey, N. L,. el

20 de Ab,a de 1944.

INDICADOR:
Colaboradores
Raúl Rangel Frías
Fidencio de la Fuente
Francisco

M.

Zertuche

Cenaro Salinas Quiroga
Artu;o Cantú S.
Homero A. Garza
.Alfonso Rangel Guerra
Guillermo Cerda G.
Jorge Rangel Guerra
Manuel Moraln
Director
Lic. Fidencio de la Fuente
Oficina,
W ashinglon y Colegio Civil
Monterrey, Nuevo León

MEXICO

Pág. 7

Pág. 6
J

�..,..

A INDIAS?
Francisco :\I. ZERTUCHE

L pobre hidalgo había sendereado todos los caminos del Reino
en procura de pitanza, y su estrella venía opacándose desde sus años
de puericie, allá en los lejanos días angustiados de Alcalá y Valladolid, en
que su padre, el oscuro cirujano ministrante Don Rodrigo de Cervantes,
arrastraba penosamente la vida de sus
hijos y Dña. Catalina, y con ellos, la
cauda de su pobreza y sus acibares,
pues en la ciudad vallisoletana que vió
Cervantes a los cinco años de vida, su
padre era puesto a buen recaudo por
no haber podido satisfacer la suma de
44,472 maravedises que había tomado
prestados de un usurero.
Hacia 1587, contando Cervantes cuarenta años de edad y un siglo de sinsabores, se hacían febriles preparativos
para equipar y tripular la Armada Invencible; y el quijotesco autor del Quijote conseguía por el intermedio &lt;le
Diego Valdivia, Alcalde de la Real Audiencia en Sevilla -personaje mencionado en el Licenciado Vidrfera-,
un puesto para acopiar granos y aceite
en Ecija, Castro del Río, Espejo y la
Rambla, siendo a los inicios del año
siguiente nombrado comisario bajo las
órdenes de Don Antonio de Guevara.
En esta misión recaudatoria alcanzaba también al creador de las Novelas
Ejemplares el venablo que traspasaría
por entero su existencia en los días ortales de 1616.
Resultaba de autos que los manejos
de Cervantes en Ecija le habían acarreado desazones, pues había tomado
posesión, de manera incauta, de pan,
· trigo y cebada pertenecientes al Deán
y Cabildo de Sevilla, por cuya ligereza, un tanto atentatoria a los ojos eclesiásticos, Je habían excomulgado con
las debidas formalidades.
Días después de la derrota de la Invencible Armada, Miguel vivía en Sevilla hospedado graciosamente en la
posada del cómico ambulante ya retirado Tomás Gutiérrez a quien Je debía
innúmeros y señalados servicios, ocupándose todavía de sus menesteres oficiosos para mengua de su persona, pues
en 1589. nuevos y desagradables sucesos le dejaban más sumido en el descrédito.
Se acercaba por entonces la época en
que debía dejar s_u destino de comisario, por el que cobraba, mal que bién,
doce reales 'diarios, retribución amenazada por una inminente rebaja. a
cambio de su celoso trabajo, por el que
J1abía que responder al Estado cumplidamente.

.

,

tías para cuatro jugosos cargos de la
administración colonial en el Nuevo
Mundo: la contaduría del Reino de
Granada, la gobernación de la provincia de Soconusco en Guatemala, la
contaduría de las galeras de Cartagena de Indias y el corregimiento de la
Paz en la actual república de Bolivia,

go Gasea de Salazar, el Licenciado Medina de Zarauz, el Licenciado Don
Luis de Mercado, el Doctor Don Pedro
Gutiérrez Flórez, el Licenciado Don
Pedro Díaz de Tudanca, el Licenciado
Benito Rodríguez Baltodano, el Licenciado Don Agustín Alvarez de Toledo,
y como Relator, el Doctor Núñez Mor-

de 1905, consagrado a celebrar la aparición de la Primera Parte del Ingenioso Hidalgo, en su tricentenario, Y
dice así:

Señor:

Miguel de cerbantes sahauedra dice
que ha seruido a V. 1\f. muchos ruí.os en
las jomadas de mar y tierra que se
han o{recido de veinte y dos años a
esta parle particulwwente en la Batalla ;vaual donde le dieron muchas heridas de las qizelas perdio vna mano
de un arcabucaco - y al año siguiente
fu.é a Nauarino y despu~s. á la d,e Tu-_
nez y á la goleta, y vmzendo a esta
corle con cw·tas del señor Don Juan Y
del Duque de Ceca para que V. M. le
hiciese merced; fue cautiuo en la ga•
lez-a del sol él y vn hermano suyo que
también ha seruido á V. M. en las mismas jornadas y fueron lleizados á ar\f.f\:~-. -:);: ·•
gel donde gastaron el patrimonio ?ue
tenían en rescatarse y toda la hazzenda de sus padres y los dotes de dos
hennwzas doncellas que tenía, las quales qizedw·on pobres por rescatar ú sus
hez-manos, y despizes de liuertados fueron á servir a V. 111. en el reyno de
Portugal y á las terceras con el marques de Santa Cruz, y agora al presente estan siruiendo y simen á V. 11:f. el
vno dellos en flandes de alfere= Y el
migue/ de cerbanles fue el que tra:ro
las cartas y auisos del alcayde de M'ostagan y fue á oran por orden de V. M.
y después asistido siruiendo en sezzilla
en negocios de la w·mada por orden de
Antonio de guebara, como consta por
las in{ormaciones que tiene, y en todo
este tiempo no se la ha hecho merced
:·,·'."~ ~ ~ ~
ninguna. Pide y suplica humildemenr :&gt;
te ~ quanlo puede á V. 1\1. sea seruido
de hacerle mez-ced de vu oficio en las
¡¡ndias de los tres o quatro que al presente eslan vacos, que es el vno la contaduría del rwebo Reyno de granada,
ó la gouernacion de la probincia de
soconusco en guatimala, ó contador de
las galeras de cartagena, ó corregidor
de la ciudad de la Paz, que con qualquiez-a de estos officios que V. M. le
haga merced la resciuira por que es
, hombre auil y sufficiente y benemerito pw·a que V. M. le haga merced, por
El documellio
que sus deseos es á continuar siempre
en el servicio de V. 1\f. y acauar su vida como lo han hecho sus antepadaen cualesquiera de las cuatro Cervan- quecho, corresponsal de Cervantes.
dos, que en ello resciuira muy gran
tes pensó con miras optimistas.
Agradece el Profesor Jaime Fitz- bien y merced.

~:

j ,.,.

,t··p~_~'(!!;.5L ·

El donoso fs"critor se remitió entonces al Consejo de Indias, en solicitud
de ctffllesqnie1:a de estos destinos redentores, y la petición se recibió el 21
de mayo de 1590.

Se desvanecían por este año 1590 las
perspectivas de seguir medrando al
Vida propicia a tantas asechanzas,
precario amparo de los empleos y ga- la negativa de los señores consejeros
jes del Heino, cada vez más cicateros no se hizo esperar mucho, pues el Doc•
y escasos; y como un paliativo o una tor Núñez :\forquecho no exaudió Jo
esperanza vivida y tangible, las tierras solicitado, según consta en documende América recién conquistada, abrían to datado en la Vílla del Oso y del :\fael cofre ubérrimo de nuevas y proÍni- droño a 6 de junio del mismo año.
sorias visiones de vida, según lo con·A la sazón, formaban tan determitaban los ricos indianos que volvían- a
.
nante
corporación, dueña de los nuela Península en empaque de opulentos
vos
desti.nos
del Imperio español, Don
señores.
Fernando de la Vega y de Fonseca, coPor esos días se presentaron vacan: mo Presidente; los consejeros Don Die-

maurice Kelly, notable cervantista inglés, al Consejo de Indias, esta decisión a la solicitud del maltrecho comisario, sin cuya circunstancia Cervantes, acaso, no hubiese escrito su fábula ejemplar, libro para sabios y legos.

Para ilustrar este breve tema, hemos
de valernos de las indagaciones del
acucioso investigador Don Pedro Torres Lanzas, que en sus incansables
búsquedas dió con la petición hecha
por Cervantes a los señores del Consejo de Indias, que publicamos literalmente en esta entrega de Armas y Letras. Apareció en el número extraordinario de la Revista de Archivos, Bi-

Pág. 8
/

bliotecas y Museos, de :Madrid, mayo

✓

Al respaldo del documento está escrito: "Miguel de Cerbantes Sahauedra. A 21 de Mayo 1590. Al Presidente
del consejo/ de Indias."
El peticionario recibía la siguiente
respuesta: "busque por aca en que se
le baga merced, en madrid a 6 de junio de 1590. El doctor núñez morquecho."
América colonial no albergó al manco sano, regocijo de las musas. Era
preciso mayor acopio de amargura,
bendita levadura del Quijote, de las
Novelas Ejemplares, de los Trabajos

ele Persiles y Segismunda . ..

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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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              <text>Armas y Letras, Boletín mensual de la Universidad de Nuevo León, 1955, Año 12, No 4, Abril </text>
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              <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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