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                  <text>Año XII No. 7 Julio de 1955

D. A. S. U.

BOLETIN MENSUAL
.DE LA UNIVERSIDAD
DE NUEVO LEON

BRE

EVED

Alfredo CARDONA PE~A

rial, pocos a la poesía, nadie a estos abigarrado, concentrado, ' soez, purulugares sombríos donde el lenguaje lento, siempre fuerte, siempre entre
manejado por el genio, resplandece Bosco y Goya, de las jácaras y romancomo las estalactitas en una caverna. ces". Dámaso afirma que ese inmenso
Dámaso Alonso, en su eminente traba- y revuelto mundo está hecho "de figujo sobre el polígrafo, nos da la noti- ras de titerero, donde nada se entiencia de que el señor Manuel Muñoz Cor- de si no se escudriña hasta el último
tés ha estudiado ya algunos aspectos pormenor".
Y prefiere investigar, en Quevedo,
estilisticos de- jácaras y romances en
la
tradición del verso italiano ...
una obra que saldrá pronto en Madrid,
En desórden, sin método, hemos
si es que no ha salido cuando escribimos estas lineas. Es precisamente Dá- apuntado algunas voces usadas en los
maso Alonso, tan pulcro, tan fino, el romances y jácaras, que prueban la
que ha huido de este ruedo popular, categoría de millonario del lenguaje
importantísimo en la poesía de Que- que es Quevedo.
Voces de germanía: guro (policía);
vedo. Al tratar sobre la poesía burlesPero hay un Quevedo no aristocrá- sobre los romances de don Francisco. ca y la creación literaria, advierte: godeñas (ricas, principales); iza (ratico ni minoritario, sino popular, co- Todos se van a la novela y al memo- "No nos vamos a meter en el mundo mera) ; fuñar (revolver pendencias) ;
bederre (verdugo): ''hizo el bederre
lectivo: el Quevedo de tierra y pueblo
bailar".. : .; calcorro (zapato); manque empedró su estilo con las voces de
fla (mujer de trato ilícito); cormar
la calle. El misticismo y la picaresca,
(sinónimo de cepo).
como dualismo central español, aquí
Voces arábigas: jarifa (vistoso, comencuentra su fenómeno mayor, su alpuesto,
"catrin", y más de nuestros
tar de los reyes. Para mi gusto, son los
días, "pachuco"); jiferadas (cuchiromances, las jácaras y los b!]iles en
lladas) ; badeas (personas flojas) : "así
donde resplandecen con mayor intenhagan sus oficios/este agosto las basidad estos valores populares de Quedeas" ... ~ alifafes (achaques pasajeros
vedo. En sus novelas satíricas, como
o leves, es voz que usan los estilos
la famosa "Vida del Buscón don Pacontemporáneos) ; alcominías, por alblos", hay, es cierto, gran acopio de
comanías (alcahueterías), 'mandó las
energías de expresión creadas por el
alcominías/que gustaba su apellido";
pueblo; lo mismo en "La hora de tojábega
(embarcación pesquera) , "en
dos", su obra cumbre, la cúpula de su
la
jábega
se ocupan/ bergantes menos
estilo. Mas lo curioso es que en los
rollizos".
poemillas callejeros también llega a la
Voces portuguesas: tronga (mancecumbre.
ba,
dama).
¿ Quién es este monstruo, que escriVoces
arcaicas: argén (dinero); tibiendo sobre San Pablo usa las plumas
nelo
(jarro
del que se llenan los vasos
de los ángeles, y reproduciendo el hacon vino. Usada por nuestros estilisbla común se convierte en un taquítas. También significa "comedor de
grafo de la grosería?
la servidumbre"); vendeja (venta púEn Quevedo están presentes el panblica y en común como en feria).
tano y la estrella, el cerdo y el querube, y ambos conceptos lo unifican, lo
universalizan.
* * *
Vayamos por el enredijo violento
Dice Quevedo, en el romance LXVI:
del Quevedo de las tabernas, entremos
en sus casas de citas, riñamos con sus
Por Da/ne me tuvo el sol,
alcahuetas. ¡Qué mundo de voces vipues se andaba tras mi jeta,
vas, tremendas! ¡Qué universo del lenretozándome de llamas,
guaje figurado! Las figuras de pensarequebrándome de hoguera.
miento - ironias, reticencias, paradojas, etc.- están empleadas con tal beLa figura tiene tal sello propio, que
lleza, que si tuviéramos retóricos pase le reconoce la paternidad a leguas.
ra escuela más avisados, desapareceEl hipérbole es el andamio que sostierían para siempre los ejemplos mal
ne su pluma, el trampolín desde donescogidos, y apareceria este mar de
de se lanza al imperio de la gracia. En
iluminaciones. Elijamos, al azar de los
los CXI romances coleccionados por
ojos, esta perífrasis de la jácara XI:
Astrana Mario no hay uno solo en donCuando el dios calentador,
de la travesura hiperbólica no diga lo
Bal'barroja de epiciclos,
suyo. Es famosa aquella alusión a la
en la contera del mundo
fría cárcel donde lo ha encerrado la
se está haciendo mortecino ...
envidia del Conde-Duque de Olivares,
cárcel que por fría compara con NoCon todo, no hay un estudio definiruega:
Don Francisco de Quevedo y Villegas
tivo, desde el punto de vista analítico,

L ttpríncipe de la poligrafía", como le llama Luis Astrana
Mctrín, su biógrafo emérito, es al parecer inacabable. La
frase de Gracián, tttodos te conozcan, ninguno te abarque", puede aplicársele con justicia. Búsquesele como teólogo, y los Jerónimos enmudecerán; como traductor, y los más
insignes lingüistas le verán señorear. Lo mismo como filósofo y
como poeta. En filosofía no fue don Francisco una mente técnica, ni llegó a construir-terminologías: echó la sonda al tiempo, y
comentó los actos de los hombres encumbrados. Como poeta
produjo asombros de concentración verbal, deliquios amorosos y
macabras sonrisas a la fugacidad de las cosas, con su poquito de
Montaigne, a quien él llamaba ''el señor de Montaña". No hay
disciplina escrita en donde no haya paseado su genio •.

E

�Zampuzado en un banasto
me tiene su majestad,
en un callejón Noruega
aprendiendo a gavilán ...
Vuelve don Francisco en sus romances, siempre en tono de furiosa exageración, a su "don Pablos", y sobre todo a "Las necedades y locuras de Orlando el enamorado", poema este último donde llega a extremas posibilidades de riqueza idiomática. Su novela
más conocida, la del "Buscón", está
presente en este fragmento del romance XV:
pnes ibm,, de pura hambre,
con telarañas las tripas

y con polvo los gaznates.
Los gigantes que aparecen en el "Orlando" son evocados en el mismo romance:
tu pelo; el bosque del Pardo,
donde es preciso que pasten
piojos como jabalíes
y liendres como elefantes.
Y en el romance XXV, hablando' de
Diógenes, dice que tenia:
en el color y en lo yerto
juntos erizo y castaña.

• • •
Idiomáticamente, pocos criticas han
ahondado en las XVI jácaras de Francisco dC Quevedo. Breve e intensa colección de versos, los más frescos y
desenfadados, quizá, de toda su obra
festiva. Porque si los sonetos y poemas burlescos aventajan a éstos en estructura, mérito interno y mordacidad, las jácaras son el testimonio más
elocuente del Quevedo ¡¡opular, de ese
Quevedo de barrio nocturno, taberna
y prostíbulo, tan maravi11oso como el
Quevedo ascético:
Allí estaba la Garulla,
la Gangosa y la Peral,
la Plaga y otras señorns
de hedionda honestidad.
(Jácara VII).
No nos escandalic«;mos, que ya lo
dijo el Ingenio, hablando de si: "dióme el Escorpión su lengua" . También
le dió su lengua el ruiseñor, y la ternura el pueblo, cuando dice:
Soy ovejila del agua
que me llaman con silbar.
(Júcara V).
Y también:
Dime, ¿qué serios tiene
tu enamorado?
Es como un oro lindo,
doble y cruzado.

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1 • J.,
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=-..:-...---1""'-----::::a--;.,

.

.

.'

Lo cual se parece a García Lorca.
Porque García Lorca fue a Quevedo y
trajo mucho material expresivo.¿ Quién
es don Francisco -hemos dicho- sino un millonario a quien todos pedimos algo de prestado? En los bailes y
loas se alegra el poeta, canta y palmotea como un gitano legítimo:
Los amores, madre
son como güeuos:
los pasados por agria
son los más tiernos.
El coro puede ser un destacamento
de soldados qu&lt;, enarbola "en las almenas del brindis las banderas de las
copas".
Fueran mis labios claveles
si en tiestos hubiera labios.
Esta imagen, tan quevedesca, nos
recuerda aquella de
Con el aire se batian
las espadas de los lirios
que aparece en la archiconoclda "Casada Infiel", de Federico. ¿No sería
bueno estudiar estas filtraciones del
satírico en el poeta de Granada?

cisne. Es el escritor que en su ira t~endc los ojos a los muros de la patria y
los ve desmoronados. Aqui, en estos
poemas burlescos de las jácaras, romances, loas y bailes encontramos, semiperdidas en la maleza de los textos, tres referencias a México que no
deben pasar inadvertidas. No es por
azar que ]as vemos disparadas al oro,
81 dinero de ultramar, a ese potosi con
visos de leyenda que es la Nueva España, paraíso de aventureros de toda
laya.
La prüñera referencia corresponde
al romance número XX, página 259 de
las obras completas (en verso) de la
erlición critica que preparó Luis Astrana Marín, (Editorial Aguilar, Madrid, 1943), y titulado "Lición de una
tia a una muchacha, y e11a muestra como ]a aprende". Dice la vieja a la joven, borbotando malicia:
Para mi son las bolsas
sones y liras,
gaita mejicana
de mi codicia.

Debemos fijarnos bien cómo la gaita es aquí como sinónimo de caja donEl "oro de Indias" circulaba en la de la maestra del lucro, que es esa
imaginación del pueblo español del si- vieja del romance, quiere guardar su
glo XVII, que iba al desastre por el · codicia. La gaita, en efecto, tiene fordesgobierno de Felipe IV. Ya se sabe ma de caja, si bien más larga que anque don Francisco presiente el ocaso cha, y en ella, que tiene una significay lo canta como un ¡¡rofeta de la de- tiva fabricación (ideal) mexicana, decadencia. Su alondra carnavalesca posita el personaje, como en una alguarda en secreto un sombrío 1uto de cancía, sus esperanzas materiales.
MEXICO EN QUEVEDO

La segunda referencia se encuentra
en el romance LXXXIX, página 235
del mismo libro, titulado "Alega un
marido sufrido sus títulos en compe.
tencia de otro". Dice el casado, ha:
ciendo arrumacos porque encontró á.
su mujer con otro:
En aras te quiero dar
dos mozuelos mejicanos,
que te cubrirán de pesos
aunque se los hagas falsos.
Siempre la ironía, y siempre, interpretando la imagen que nuestro mundo proyectaba en ultramar, la alusión
mexicana de riqueza, ahora en forma
de mozuelos.
Pero la referencia m::is bella, por su
tono de canción, es la que aparece en
el "Baile" III, de la página 511, titulado "Los galeotes", una brevísima escenificación de tipos populares que cantan y bailan al són de pitos.
Dice uno del grupo:
Aires mejicanos
venid y llevadme
que los aires sin blanca
son malos aires.
Imaginamos que esta coplilla se ha
cantado y vivido muchas veces, desde
1592 a la fecha, en viajes que van a
parar a Veracruz. También hay referencias a Puerto H.ico, La Habana y
Buenos Aires, en el mismo "Baile":
Puerto Rico es buen puerto,
que los demás son playa:
para vanas y locas
el Morro de La Habana.
No navegues nunca
con los Levantes,
que Ponientes de casa
son Buenos Aires.
En resumen: el Quevedo de los romances; jácaras, bailes y Joas, no ha
sido hasta ahora motiYo de una seria
investigación lingüística. Esperamos
ese libro de Muñoz Cortés, que anuncia Dámaso Alonso, sobre este encendido capitulo del gr,m ¡¡olígrafo. No
basta el Quevedo del Himno a las estrellas, ni el celebérrimo prosista de
tántas obras perdurables. Es fundamental el estudio del hombre que bajando de su pedestal humanístico se
pierde por las calles y convive con el
pueblo, escuchando de sus labios las
palabras humildes y violentas para
acrecentar el _léxico y darnos, en pocas y rotundas pinceladas, uno de los
cuadros más vivos de la picaresca española.

0\/idio, Cultor de Belleza
Roberto BRAVO VILLARREAL

o hubo tema ni ocasión que escaparan al estro fácil y profuso de Publio Ovidio Nasón. Este barroco poeta sulmo•
nense tiene en su anecdotario el hecho aquel de haber
jurado solemnemente a su padre, tejiendo un perfecto
verso hexámetro: "iuro, iuro tibi, pater, non componere versus",
dejar en paz a las musas y proseguir la carrera forense, cara a su
progenitor. Este hervor poético, esa su imaginación de colorines
y sobre todo su erotismo casi maniático le empujaron a ocuparse
.de todos los géneros literarios y montes poéticos. Tuvo la osadía
hasta de autodenominarse "creador de la tragedia romana" por
una obra -Medea- que representa un conato estéril por crear
• el género trágico que no podía arraigar en el pueblo latino, carente de fe cplectiva y pleno ardor cívico.

N

Pero ÜYidio tiene, en su fisonomía
espiritual, un rasgo muy acentuado:
su erotismo. En el "Are amandi" tiene un verso que lo pinta de cuerpo
entero: "Me Venus artificcm tenero
praefecit Amori", "Venus me ha escogido como mentor del suave Amor".
'Las Heroidas", "Amores", "Remedios
del Amor", "El Arte de Amar" son títulos de sus libros que gritan su contenido. Todavía es un misterio literario el develar la identidad ele esa mujer de sus amores llamada Corina. Y
la maledicencia que habla por la boca
popular y que nunca dice las cosas a
medias -ni tampoco a enteras- vió
en Corina nada menos que- a Livia,
mujer del emperador o a Julia, hijastra de ésta, hija de Augusto, la cual
por escandalosa sufrió cruel ostracismo en la isla Pandataria. El hecho
mismo de haber repudiado a sus dos
primeras esposas nos indica que Ovidio era todo un maestro en el "arte de
amar" sin curarse mucho de sus "remedios". Todos sus libros, incluido el
de la Metamorfosis, huelen a autobiografía erótica, enervante y licenciosa.
Don Gregario Marañón, que supqne
que el tipo donjuanesco es un producto de sociedades decadentes, hace de
Ovidio el Don Juan de la _Roma precristiana, con todos sus equívocos, glorias y miserias. El "Are amandi" es
para el médico-escritor el primer manual, el más perfecto y el más cínico,
del amor donjuanesco.
Como apéndice del libro arriba c-itado, código de la galantería, escribió el
sulmonense otro libro del cual queda
sólo un fragmento muy poco conocido: ' 11\fedicamina faciei femin-ae" o
u Afeites para la cara femenina" o más
brevemente "Los Cosméticos". Como
buen conocedor, aunque mal catador
de las mujeres, sabía que · halagar el
rostro femenino es halagar, casi siempre, toda la persona. Ya sea que le haya estimulado a escribir estos versos
cosméticos la piel rugosa de la sexagenaria emperatriz Livia, o Ja faz fresca
y tersa de Cipasis, linda sierva que robó a su ama Corina los cariños del
poeta, o 1a cara de prematuras rugas
de Julia ]a licenciosa, Jo cierto es que
el poeta se metió a cultor de belleza
adelantándose a esta época en la que
dominan Max Factor, Ric11ard Hudnut
y otros "eiusdem furfuris" de cuyos
nombres no puedo - ni debo- acordarme.
El poemita está escrito en versos
hexámetros elegíacos, a saber, en dís•
ticos de hexámetro y pentámetro combinados. E] introito no puede ser más
solemne. Ovidio de inmediato se erige
en maestro del ornamento facial:
Discile, quae faciem commendet
cura, puellae,
Et quo sil vobis forma tuenda modo.
"Aprended, oh mujeres jóvenes,
cuales son los cuidados que embellecen la cara y de que manera vuestra
belleza debe ser conservada". Intro-

duce luego símiles muy plásticos que
nos llevan al conocimiento de que el
"cultus", el cuidado, el cultivo obliga
a la tierra estéril a producir los dones
de Cercs, a corregir los jugos amargos
en los frutos y da al árbol injertado
riquezas adoptivas. Tiene a continuación una frase concisa y marmórea
"Culta placent": las cosas producidas
por el cuidado y el arte nos agradan.
Guarda gran paralelismo esta frase con
aquella de Santo Tomás de Aquino definidora de lo estético: qua e visa, placent". "Quizá, añade el poeta, bajo el
reinado de Tacio, las antiguas Sabinas
prefirieron el cuidado de los campos
maternos al de la propia persona y la
matrona con asiduos dedos hilaba en

el alto asiento y encerraba en el aprisco a los corderos que su hija había
llevado a pacer". Ahora el sagaz Ovidio tiene el cuidado de recordar a las
jóvenes romanas que sus padres han
dado a luz hijas delicadas y que éstas
gustan cubrir sus bellos cuerpos con
áureas vestes, peinan variadamente el
cabello untuoso y mostrar la mano resplandeciente en gemas. Ovidio logró
ya .con la adulación interesar a las latinas en su poema. Si el poeta hubiera
podido utilizar la tipografía y la propaganda modernas, el éxito de sus versos cosméticos hubiera sido pasmoso.
Y para que no se piense que el afeminamiento masculino es privativo de
ciertas épocas, Ovidio lanza un par de
dísticos que surten el curioso efecto
de alentar a las mujeres recriminando
a los hombres:
"No debemos criticar ásperamente
este vuestro afán de agradar, porque

nuestro tiempo es testigo de que los
varones se preocupan también por la
apariencia. Vuestros maridos siguen
las modas femeninas y la esposa nada
tiene que añadir al aliño de su esposo.
Por lo demás, el arreglo personal nunca es un crimen".
Justificado negativamente el ornato, nuestro poeta pasa a hacerlo posi•
tivamente "porque las mujeres encuentran placer en agradarse a si mismas".
Aqui el erotismo malsano de Ovidio se
torna narcisista. Estos versos hablan
más de lo que a primera vista nos dicen. Voluptas, palabras que en Cicerón y en Virgilio preferentemente significa el apetito del placer honesto,
en Ovidio sufre siempre una distor-

sión reprobable. Esto queda confirmado con la alusión al cisne narcisista y
voluptuoso de Juno y a la de los antiguos fármacos como el hipómano, secreción de la vulva asinaria.
Los más desconcertantes versos de
Ovidio son los que vienen ahora. Creemos que había recibido más de una
admonición del Emperador por sus
versos licenciosos que le valieron más
tarde el exilio a los confines de la Ausonia. Por eso se percata que esos versos le pueden llevar demasiado lejos y
hay un viraje en el tono y en la matfr-4
ria de sus siguientes versos reaccionando de manera pasmosa:
Prima sit in uobis morum tutela,
puellae.,.
Certus amor morum est .. .
Suf{icit et longum probitas perdura/
in aeuum,
Fertque suos annos: hinc bene
pendet amor.
"Que ,•uestro primer cuidado, doncellas, sea el de vigilar vuestras costumbres .. . , el amor fundado sobre la
pureza de costumbres es duradero ... ,
la virtud se basta a si misma, se prolonga hasta el término de la vida, se
adapta a los años: la duración del
amor de aqui depende". Suenan casi
a ironía y a metal hendido estas palabras. ¿O debemos creer sinceras es..
tas frases, tan contrastadas con las anteriores y con las que le subsiguen en
las que suministra simples récipes de
boticario? "Don Juan, escribe Marañón, es fundamentalmente tramposo. ·
No repara nunca en los medios pafa
conquistar a las mujeres". Aquí el diablo se mete a predicador y más de una
de sus admiradoras coetáneas juzgaría
poco justa la fama dudosa del poeta.
Aparece ahora el cultor de belleza.
Ovidio consigna unas fórmulas de cosméticos que ahora de seguro se emplearían para curtir, no para exornar
pieles, si exceptuamos el uso de hue,,os, ahora sustituidos por los milagrosos embriones de pollo, más caros,
que obran prodigios en rostros septuagenarios. Y aqui va la primera receta,
aún no patentada, a disposición de
cualquier artífice facial:
2 libras de cebada de Libia y otras
dos de algarroba mezcladas con 10
huevos. Débese secar este menjurje a
un viento fuerte y después ser molido
por una asna en una piedra áspera.
Añád&amp;se después la sexta parte de una
libra de cuerno molido de un ciervo
de un año . Todo esto debe ser luego
perfectamente tamizado. Con 12 bulbos de narciso sin corteza triturados
en un mortero de mármol, 2 onzas de
goma de Toscana y 18 de miel, añadidas a lo anterior, se conseguirá un
cosmético que aplicado al rostro Hhará que fulja más brillante que un espejo".
Aqui tenemos otra más eficaz: 4 onzas de incienso con otras 4 de nitro,
un pedazo de goma y mirra grasosa.
Se muelen muy finamente, se mezclan
con miel e hinojo, rosa seca, sal de
amoniaco, incienso macho y crema de
cebada. "La cara, epiloga el poeta,
frotada con esta pomada, se revestir8
inmediatamente con brillantes colores",
Suprimimos la tercera, porque sospechamos que éstas entusiasmarán a
más de alguna doncella ansiosa de
realzar o descubrir supuestos encantos faciales. El poema tiene finalmente otrQ¡. dístico y bruscamente se corta
por la deficiencia de los versos perdidos. Lástima grande, porque la cosmética antigua, si muchas veces no era
muy eficaz, era curiosa y digna a veces de piadosa risa, corno en gran parte la de nuestro siglo presente. El fragmento del poema acaba en puntos
suspensivos y para no ser menos, ilnitamos a Ovidio, cultor de belleza y de
bellezas, en su involuntaria táctica de
dar cima a su poema ...

Pág. 3
Pág. 2

�TRHYECTORIH YPENSHMIENTO DE HNTONIO COSO
Agustín BASAVE FERNANDEZ DEL VALLE

I
EL MAESTRO ANTONIO CASO
n la historia del pensamiento filosófico mexicano, Caso es,
por antonomasia, el maestro. Menos original que V ascon•
celos y con menor vuelo especulativo, es, no obstante, me•
jor preceptor, más acabado conocedor y expositor de lo
que ha sido, hasta ahora la filosofía.

E

Su cabeza vigorosa, su bruma y alborotada melena, su mirada goetheana
-que tal vez él cultivara conscientemente por la reiterada contemplación
del busto de Goethc que tenía siempre
en su biblioteca- su saliente e imperioso mentón, su gesto, su ademán, sus
incisivos y taladrantes ojos contribu-

yeron a que su palabra precisa, elegante, adecuada, cautivara entusiásticamente al auditorio. Era orador.
¡Cierto! Pero un tipo de orador muy
diferente a aquellos grandilocuentes y

vacuos para fraseadores de frases trilladas~ y arbitrarias. La oratoria de
Caso era solo una bella envoltura de

concepciones rigurosas, acabadas, académicas. Su verbo espontáneo, sonoro y esplendente acl3ró vocaciones y
fomentó a investigadoi:es. Mas que su
obra escrita valió su magisterio filosófico, su lealtad a la nación mexicana y
a la estirpe hispanoamericana, su personal e irreductible estoicismo. En
una época difíeil en extremo, supo ser
siempre fiel -contra toda penuria y
contra toda tentación política- a su
vocación de filósofo y de preceptor.
El 19 de diciembr~ de 1883 nació
en la ciudad de México. Murió en esa
misma capital el día 6 de Marzo de
1946: la víspera de iniciar un curso
en el Colegio Nacional sobre "El problema de la filosofía de la historia".
Fué discípulo de Ezequiel A. Chávez y
de Justo Sierra. Se licenció en Derecho aunque nunca ejerció como Abogado. Su profesión, propfamente, fué
la de profesor de filosofia y de sociología. Junto con Pedro Hcnríquez Ureña, José Vasconcelos y Alfonso Reyes
- paríl nombrar solo a los más destacados- formó parte del Ateneo de la
Juventud. El Colegio Nacional -la
más alta institución acadCmica ele México- le tiene como uno de sus fundadores. Mereció que le confirieran
el título de "Doctor, honoris cansa",
las Universidades de Hío de Janeiro,
San Marcos, México y Guat.c mala. Fué
director de la Escuela Nacional Preparatoria, Rector de la Universidad
Nacional, Director -efectivo primero
y honorario después- de la Facultad
de Filosofía y Letras y fundador y
presidente del Centro de Estudios Filosóficos. Su servicio a México se extendió, también, al camp·o de la Diplomacia: embajador en el Perú, en la
Argentina, en el Uruguay y en el Brasil.
Eduardo García Maynes ha propuesto la clasificación de los escritos de
Antonio Caso que consignamos a continuación:
1.- OBHAS S!STEMATICAS. A) FI1.OSOFIA: La Filosofía de la Intuición (1914); Problemas Filosóficos
(1915); La Existencia como Ec,onomía
y como Caridad (1916).; La Existencia
como Economía, com0 Desinterés y
como Caridad (1919); El Concepto de
la Historia Universal (1923); Estética
(1925); El Concepto de la Historia
Universal y la Filosofía de los Valores
(1933); El Acto ldeatorio (1934). B).
SOCIO LOGIA: El Problema de México
y la Ideología Nacional (1924); Sociología Genética y Sistemática (1928).
2.-ESTUDIOS SOBHE HISTOHTA

Pág. 4

DE LA FILOSOFIA: Filósofos y Doctrinas Morales (1915); La Filosofía
Francesa Contemporánea (1917); Historia y Antología del Pensamiento Filosófico (1926); La Filosofía de Husserl (1934); Meyerson y la Física
Moderna (1939); Positivismo, Neop·osítívismo y Fenomenología (1941); Filósofos y Moralistas Franceses (1943).
3.-ENSA YOS, CONFERENCIAS Y
DISCURSOS: Drama per Mtisíca
(1920); Ensayos Críticos y Polémicos
(1922); Doctrinas e Ideas (1924);
Discursos Heterogéneos. Discursos a
la Nación Mexicana. Nuevos Discursos
a la Nación Mexicana (1934); La Persona Humana y el Estado Totalitario
(1941); El Peligro del Hombre (1942);
México (1943).
El maestro Caso era, segun el testimonio de quienes le conocieron ínti-

sutil- captaba todos los problemas
que agitaban la conciencia universal.
Buenas horas de la noche las dedicaba
al "santo sacramento de la conversación". A la juventud le dedicó, como
Sócrates, toda su vida de maestro.
En un escrito publicado en 1922
(Colección "Cultura", Tomo XIV, No.
6) y titulado "Mi Convicción Filosófica", Antonio Caso afirmó su credo en
9 proposiciones. He aquí algunos de
esos luminosos p8.rrafos:
1.-En el mundo estamos para
OBRAH. La esencia de nuestra actividad la ignoramos y probablemente la
ignoraremos siempre; pero el sentido
de nuestro esfuerzo es inteligible.
2.-Las ciencias positivas y la historia son conocimientos perfectibles,
que cada vez harán mas inteligible
nuestro esfuerzo sobre el mundo y sobre nosotros mismos.
3.-En cambio casi no hay progreso
metafísico. Ninguna de las grandes
hipótesis cosmológicas de los griegos
anteriores a Sócrates ha sido vencida
ni excluida, por tanto, del grupo de las
ideas metafísicas contemporáneas ...
4.-La lógica, la ética, y la estética;
es decir la filosofía prilctica, canónica, como dijeron los estóicos, la regla
de la vida humana, la filosofía del va-

cuente consigo mismo; Jesús murió
por espontánea inspiración. No hacía
soligismos como el griego. Vivía. La
moral cristiana es vida, no hipótesis,
acto, no ley, conducta, no imperativo.
Yo quería que Jesús no hubiera existido nunca o que si hubiera existido
no se hubiera sacrificado; o que se
manifestara en su siglo como ángel,
genio o aparición sobrenatural. Pero
fué HOMBRE y entonces, si somos
hombres habrá que ser como él. No
hay remedio. Al prenderse de la Cruz
nos comprometió a todos. Si no nos
sacrificamos no nos salvam os. Esta es
la verdad.
7.-Por la educación resolvemos la
educación de un hombre pleno. Es decir constituimos un ente ideal que no
se ha efectuado plenamente en la historia ...
8.-En el fondo de todas las cosas
Algo hay, no sé si Omnipotente, pero
sí noble, leal y humano, que hace posible el heroísmo y el sacrificio para
cumplir un designio, quizás, que sólo
puedo vislumbrar si ante ese Ser me
humillo y comprendo que no lo puedo
comprender.
9.-Padre nuestro, que estás en los
cielos, Santificado sea tu nombre, hágase tu voluntad, así en la tierra como
en los cielos ...
¡Así termina l:1 cristiana Weltanschaung de Antonio Caso l
JI

MEXICO COMO AMOR Y COMO
PHEOCUPACIO:-- DE ANTONIO
CASO
''Sobre todo hay que amar, como

Ulises, las verdades del terruño,
y el humo que acaricia los techos del caserío ele lthaca".
ANTONIO CASO

mamente, de una mexicanisima corte~
sía - gentil y caballeresca-, de costumbres sencillas, de rectitud inflexible, de suave ironía no exenta de gracia. En sus charlas solía llegar hasta
el alegre mariposeo: "No me gustan
las masas ni las misas; prefiero las
mozas y Jas musas. La "m" es letra
peligrosa, porque es la letra· inicial de
la mujer, de la música Y de la metafísica, mis tres YiciosJJ. Como conversador era estupendo. Sabía escuchar
y "transmitir todas las insinuaciones
del mundo, murmullos, sonidos e
ideas" (Julio Jiménez y Rueda). Amanera de antena de oro -enhiesta y

Del amor a la patria, Antonie Caso
pasa al amor de la raza, y de éste al
amor a la humanidad. "Nos parece
muy plausible 'el entusiasmo que se
advierte por todas partes -expresa
Caso-, en América y en Espafia, hacia la consecución del ideal de la raza hispanoamericana. Nada más natural; nada más noble; pero debemos no
olvidar los mexicanos que la patria es
- primero que la raza, como la raza es
primero que la humanidad. Es decir,
la mejor manera de servir a la raza es
ser buen patriota; el mejor modo de
servir a la humanidad es trabajar por
la raza". Ante los extremos de limitar
el horizonte y cerrarlo a cuatro palmos de la nariz o l'nsancharlo sin medida hasta disolverlo, en incolora vaguedad, el maestro Caso escoge un
justo medio: "la imperiosa urgencia ,
de las cosas mús próximas, que Dios
nos puso u la numo para que las defendiéramos nosotros mismos, porque
de las mús lejanas no prl'tisa que cuidemos. El, en su miscrfrordia infinita, las tiene bajo su Omnipotencia".
Amando a su patria, el hombre
aprende también a rimar los otros paises que se Je asl'mejan. :\íús concretamente amando los mexicanos a Méxilor, como decimos los modernos, ha co, aprenden a nm;tr a España, a Coentrado de lleno en un progreso evi- IÜmbia, Perú, Chile, l1r11guay, Argendente ...
tina y todos los otros países hispano5.-La estética Ja fundó Kant; el mits americanos. "Al sentir la solidaridad
grande de los filósofos posteriores a de la raza - dice Caso- la unidad dC'
Ari¡itótelcs. A él se deben las defini- la cultura, las costumbres reproducen
ciones impecables: 'lo bello eS' un pla- la misma realidad social o equivalencer d esinteresado"; "una finalidad sin ! e".
fjn" ...
Desconfía el maestro mexicano -y
6.- La ética la fundó N. S. Jesucris- con razón- "ele quien es, haciendo
to. Mientras un hombre no se sacri- alarde de falso humanismo, &lt;leclaran
ficó por el ideal del sacrificio, la éti- renegar de su patria". Los afrancesaca fué una teoria, es decir, un metafi- dos, los ayanquísados y los descastasiqueo ingenioso, profundo, pero sim- dos de toda laya que intentan profesar
plemente teórico, dialéctico e irreal. un torpe y destetiido cosmopolitismo,
Sócrates murió para no ser inconse- - que no es Jo mismo que universalis-

mo- se olvidan que nacer en un país,
hablar una determinada lengua y estar
inmersos en una determinada tradición, no es lo mismo que nacer en incubadora. La cultura patria y la vocación de nuestra raza hispanoamericana nos imponen un determinado
quehacer. Disfrazarse de francés, de
yanqui o de italiano esti, muy bien para un baile de carnaval, pero en la vida real y cotidiana seria ridículo portar siempre un .disfraz. Los mexicanos, para ser verdaderamente huma- '
nos, tenemos que ser verdaderamente
ruexícanos. Tal es, por lo menos, nuestro pensamiento que, en lo sustancial,
es fiel -así lo creemos- al sentido de
mexicanidad que delineó Antonio Caso.
"México" (Apuntamientos de Cultura Patri;i), es el libro en que el maestro mexicano Antonio Caso cristalizó
su amor y su preocupación por su patria. La obra está dividida en tres partes: 1) El problema social y político.
2) la evolución de la cultura patria,
y; 3) geografía intelectual de México.
Políticamente, México es una democracia trágicamente imperfecta. "Fuimos una colonia española y nues't ros
· mayores hicieron, apresuradamente.
de nosotros, una república federal y
democrática.·... Hubiera sido mejor,
sin duda, un tránsito men0s brusco,
una historia nacional menos dram::ltica, de lenta evolución, de gestación
pausada, acompasada, uniformemente
acelerada, como dicen los matemáticos .. ." Evolución y no revolución es
lo que prefiere Caso siempre. Pero,
"México", en vez de seguir un proceso
dialéctico uniforme y graduado, ha
procedido acumulativamente". Entre
nosotros nunca ha existido la unidad
racial, el trato humano uniforme, requisito indispensable para una democracia plena. Y sin embargo, no es posible otra clase de gobierno: "los fusilamientos de Padilla y el Cerro de
las Campanas, probarán siempre que
en el suelo de México no arraigan imperios". ¿Qué derrotero nos conviene
seguir? ¿Qué orientación será posible
marcar? "Ni Sancho ni Quijote. Ni
grillete que impida andar, ni explosivo que desbarate; sino ánimo fuerte y
constante de lograr algo mejor, sabiendo, a pesar de eJlo, que ]a victoria
verdadera se alcanza si se pone plomo
a las alas". El lema de nuestra redención ambicionada, debe ser este:
"¡alas y plomo!"
Los más claros prestigios de l\Iéxico
desfilan ante la mirada amorosa de
Antonio Caso: empieza el maestro por
evocar las figuras sublimes y aladas
de San Felipe de Jesús y el bienaventurado Bartolomé Gutiérrez, - porque
los valores religiosos son los mús altos- sigue examinando a Don Juan
Benito Díaz de Gamarra - un filósofo
mexicano discípulo de Descartes- , a
Dqn .Francisco Javier Gamboa, legislador de un Continente, y termina, en
nuestros días, hnciendo las semblanzas - siempre generosas aunque . un
tanto pobres y descoloridas- de Ignacio Rarnírez, Gabino Barreda y Justo
Sierra. El problema de la escuela preparatoria y la importancia de la Facultad de Ciencias y de la Facultad ele
.F ilosofía y Letras dentro tle la Cnivcrsidad, son objeto de preocupación pa•
ra Caso. Aunque en la época juvenil
Antonio Caso tuvo una formación a
base de autores franceses de aquel
tiempo, en su madurez admiró más al
genio alemún: .iGoethe, Herder, Schiller dieron al traste con la fábula ofensiva para el genio alemún, y, en nuestros días, se sabe que Alemania 'es
maestra del mundo en letras, ciencias
y filosofía. Todavía más, la evolución
filosófica de Alemania, es acaso el único fruto intelectual de la civilización
cristiana que puede equipararse al desarrollo del pensamiento helénico, de
Pitágoras y Heráclito a Platón y Aristóteles. Se dice: Sócrates y Kant; son

los dos Sócrates, los dos incomparables fundadores y rcnoYadorcs de la
historia del pensamiento". Nosotros
haríamos, tan solo, una equiparación
m:.'1s: la pléyade de teóJogos, filósofos,
juristas, literatos y misticos espa11oles
del siglo de oro.- Eso también merece
compararse a Grecia.
Convencido de que rl problema de
la Patria, como todas las cuestiones
que no se aciertan a resol ver, es solamente un sutil, un arcano problema de
amor, Antonio CasO' se entrega a la
amable tarea de trazar una Geografía
intelectual de MCxico. Así termina este libro de "México": vl'rd:.Hlcro y cordial llamado a la mt.'xicanidad.
llI
LA FILOSOFIA DE ANTONIO CASO
COMO EXPLICAClON DE LA
EXISTENCIA
·La intuición es, para Antonio Caso,
el método filosófico por excelencia.
Es el suyo, un t•x istencialismo de 1ft
intuición y de la acción qne quiere
servfr para completar los métodos intelectuaHstas y hacer posible la instauración de una metaíisica. La filosofía es, según el maestro mexicano,
visión integral &lt;le lo existente y valoración de esa realidad.
¿Qué. es el conocimiento? ¿Qué es
el mundo? ¿Cuúl es el sentido de la
vida? He aquí las tres grandes interrogantes que corresponden en el pensamiento de Caso - como lo apunta
Eduardo García ~fa~·nl'z- a los tres
grupos filosóficos de problemas: 1)
Problemas de la ciencia, 2) problemas
de la existencia; 3) problemas del nllor de la existencia.
La filosofía, c¡ue aspira a la \'Crdad
universal concn~ta, no puede satisfacerse con el método analíti co y sintético de los lógicos, impotente Jrnra integrnr las verdades cientifieas l'll esa
verdad universal. La intuición , en
cambio,-pcrmitc penetrar al fondo de
lo existente y trabar contacto con las
realidades concretas. Aquí puede verse 1a decisiva huella - intuicionista y
anti-intelcctualista- que dejó Henri
Bergson en Antonio Caso. Emilc _Boutroux influencia ni maestro mexicano
con su filosofía de la contingencia:
"las uniformidades de la naturaleza
son métodos hallados por el hombre
para adaptar las cosas a su inteligencia, pero que no nos revelan sino c¡ue
el carácter de necesidad, atribuido al
mundo, reside en la esencia de la ra-

la cultura, por la otra. Por lo demas,
·'su metafísica no añade gran cosa al
viejo debate del vitalismo contra el
maquinismo, y sólo multiplicó nuevas
entidades innecesariamente". (Véase
de Patrick Homanell, el libro "La Formación de la Mentalidad Mexicana",
págs. 81 a 108, El Colegio de México).
De los estudios sobre la historia de
la filosofía de Antonio r.aso, nos parecen particularmcnk débiles sus libros: "La filosofía de Husserl", y "Positivismo, neopositivismo y fenomenología". Tenemos la impresión de que
Caso, estimulado por la llegada de los
maestros y filósofos españoles refugiados, quiso mostrar que estaba al
día con las nuevas corrientes de la filosofía si11 haber entendido nunca a
Husserl ni a las nuevas tendenci~s del
pensamiento filosófico alemán. Lo que
Yerdaderamentc entendió fue a Bergson.
La obra maestra de Antonio Caso
- y tal vez la única que va a dejar
huella en el tiempo- es "La Existencia como Economía, como Desinterés
y como Caridad", (Ediciones de Secretaría de Educación Pública, México, 1943). Espiguemos algunas ideas
fundamentaJcs: "Ser es luchár, vivir
es vencer" CM. Le Dantec) ... La actividad egoísta o económica es tan ver~
dadera que explica aún aqueJlas actividades en apariencia inconexas con
ella ... La industria humana es la definición misma de la inteligencia ...
zón humana, siendo la existencia en el "surplus" de energía humana hace
- sí, infinitamente más compleja y va- del hombre un instrumento posible de
riarla, infinitamente mús fecunda y la acción desinteresada y del heroísmo ... Asi como el juego es el antececontingente ..."
dente biológico del arte, la contemplaEn axiología, Caso rechaza el subje- ción o intuición estética engendra esa
tivismo y el ontologismo. Los valores especie del sentimiento artístico que
se clan en la cultura y existen en la so- se llama sentimiento de lo sublime y
ciedad. HBuscar la esencia de un va- que parece ser el antecedente estético
lor fuera de la sociedad es buscar la mús próximo (no la causa) de la acesencia de la cultura fuera de la socic- tiviHad moral ... La vida lmmana PO·
clad, fuera de Ja historia; es en suma, dría llamarse: lo progresivo indeficontradecirse ("El Concepto de la His- cientc. De esta energía acumulada en
toria Universal y la Filosofía de los el curso de las edades, de esta fuerza
Valores", pág. 84). Este "objetivismo
excesiva, lujosa, brillantísima; de esta
social" de Caso es, en el fondo, prag- congestión insólita, han brotado frumatista. Vale lo que satisfaga o tienda tos imprevisibles, 1ozanisimos; y, ena satisfacer un anhelo social. La ver- tre ellos, dos que son los mas extraordad y la belleza es lo socialmente iltil. dinarios, y forman la distinción suPatrick Homanell ha señalado tres prema de la estirpe: el Arte y el Espíetapas en el desarrollo de la Filosofía ritu de Sacrificio . . La existencia code Caso: 1) anti-intelectualismo; 2) mo caridad es la inversión ele la tabla
pragmatismo; y 3) dualismo. El joven de valores de la existencia con míniCaso era un anti-intelectualista por mun ele provecho. La existencia no es
partida doble, pues era un intuicionis- sólo voluntad de vivir, no es instinto
ta en metafísica y un pragmatista en únicamente: es, también, espíritu de
ciencia. Su hombre es el "bomo fa- sacrificio, negación del egoísmo, bue•
ber" de Henri Bergson y de Willíam na voluntad ... La fe es la comprobaJames. En su confesión de fe titulada ción de que, al lado del mundo regido
''Mi Convicción Filosófica", Caso deja por la ley natural de la vida, esta el
entrever a las claras su pragmatismo: mundo regido por la ley sobrenatural
. .. la cosmología y 1a ontología, son del Amor ...
vanidades ele la razón humana, que no
José Gaos, que se muestra extraorexiste para entender la esencia ni la dinariamente generoso con Caso, a1asubstancia de nada, sino para servir bándolo hasta el exceso, posiblemente
a la acción: to. Por el conocimiento movido por el sentimiento de gratitud
científico, creando la industria, siem- hacia el hospitalario mexicano, no depre progresiva, a diferencia de la Ue- ja de advertir que "tampoco parece
tafisica, improgr esiva siempre. 2o. \1aberse planteado Caso el problema
Por el conocimiento ético, realizando dC la significación precisa de la ecoal Hombre como único sentido asequi- riomía, el desinterés y la caridad en
ble del mundo y la historia. 3o. Por el su relación mutua. El desinterés y la
conocimiento cstCtico, haciéndonos r-aridad son estratos superpuestos al
descansar del dolor de vivir con el rlc la economía, directamente en el
placer de mirar y oír por oír y mi- ho mbre y a través de él, en la naturarar". El dualismo cristiano de Anto- k·za entern; y estratos en parte divernio Caso está fincado en su idea cen- gentes a partir del de Ja economía, en
lral de qu e la "caritas cristiana es una \larte superpuesto el de la caridad al
victoria mística" sobre la ,·ida en sen- del d esinterés. (Pág. 110, "Filosofía
tido biológico. l~a ética auténtica será, \fcxi ca na de Nuestros Dias'\ Imprenen todo caso, antihiológica en su esen- ta CnivetsitariaJ )íéxico, 1954). La
cia. Caso -advierte Romanell- no cosmovisión cris6,iana ' de Caso es, coera un biólogo preparado y su saber mo síntesis, incompleta y hasta inco·
científico fué de segunda mano. Es de nexa en sus partes. Se proponen seis
pensarse que si Caso hubiera estado problemas y solamente se desarrollan
más al tanto de la biología reciente, tres. Con frecuencia confunde la étihabría sido un cristiano monista, co- ca con la religión. Pero abundan las
mo Vasconcelos, en vez de ser un cris• intuiciones certeras, las nobles defentiano dualista. Porque su metafisica sas para con un cristianismo amena•
es un doble dualismo: 1) entre la na- zado por un vitalismo ateo, las valioturaleza orgánica e inorgánica, por sas incitaciones para hacer de la vida
una parte, y 2) rntre 1a natura1cza y una ofrenda meta·vitaJ.

Pág. 5

�los hijos de Carlomagno, entre los que
el poderoso Imperio fué dividido.
Carlos recibió lo que es hoy la Francia, Hluodwig (Luis) tomó para si la
Germania y Lotbar recibió Borgoña,
Lorena, Italia y la Corona Imperial.
Engelbert, uno de los sabios de la
Corte carlovingia nos muestra en sus
escritos la magnificencia de la misma.
Nos dice que Carlomagno de acuerdo con la costumbre de la época, tuvo
cuatro esposas legitimas: Bertrad, la
longobarda; la suaba Hildegard, la
franca Fastrad y la alemana Liutgard.
Entre sus amantes cítanse a Adeltrud,
Regina y Adelind. Tuvo catorce hijos
e hijas legítimos y naturales, de cuya
e~ucación cuidaba instruyéndolos (según Einbard, su biógrafo) en las ciencias, adiestrando a los varones al llegar a su mayoría de edad en el manejo de ]as armas y en los ejercicios bélicos y a las mujeres en las labores femeninas. Sus hijas fueron Bertha,
Hruotrud la rubia y la legendaria
Emma amante de su preceptor Eginhard.
Carlomagno vivió con frecuencia en
lngelheim, en Aquisgrán y Neumagen;
bajo su Imperio floreció la literatura
como el "Krist" del monje benedictino Ottfried von Wcissenburg y el "Heliand" de un autor anónimo. AsimisD)o
las artes y las ciencias y de su propia
mano tenemos su famoso libro: "Capitulares".
Carlomagno y su épqca heróica inspiraron posteriormente una literatura
rica y floreciente que había de influir
en todos los pueblos donde se extendió su dominio y se convirtió en una
figura universal en ]a Historia y en
la Poesía.
En Francia tenemos "El espejo historial" de Vincent ele Beauvais, "La
Chanson de Roland" del monje anglonormando Thurlod de Fécamp, en Italia y en España circu1aron novelas de
Caballerías, que hablaban de las hazañas Carolingias y de su ejército de
héroes, fruto de los cantos de los trovadores provensales que exagerando
sus conquistas y sus hechos le deformaron basta convertirle en un personaje fabuloso.
Así aparece Carlomagno rodeado de
sus doce Pares (Caballeros, nobles)
que lo hacen iIJ.VCncib]e: su sobrino
Rolando, Roldim u Orlando, hijo de
Bertha su hermana; Olivero, Conde de
Genés, hijo del Duque de Regnicr y
amigo inseparable y fiel de Rolando;
Guadabois de Frisia, Huon de Bordeaux, Guy de Borgoña, Rugiera, Garin
de Lorrain, Richard de Normandía,
Oger de Danois, hijo de Godefroid, rey
de Dinamarca y mantenido en rehenes
por Carlomagno, Baudouin, sobrino
de Oger, Renaus de Montauban el terrible rebelde y el traidor Gauelón,
Gane! o Gama! de Mayence. El legendario Arzobispo Thurpin de Reims no
se separa del lado de Carlomagno y le
sirve de consejero y leal amigo.
Fierllbrás o Fierbois, rey de A1ejandria, hijo del Almirante Balim, Príncipe mahometano, se convirtió sinceramente al cristianismo, después de
la enconada lucha con el valiente Olivero y fué uno de los más aguerridos
caballeros de Carlomagno o Charlemagne como es llamado en Francia
donde casi 1e han convertido en un
monarca francés del Siglo XIII. Su hijo Carlos es injustamente tratado y ridiculizado con ]os nombres de Charlott y Charolais.
Sus contínuas luchas contra los pueblos bárbaros y paganos del norte, son
convertidas en la épica francesa en
combates contra los sarracenos, sin
duda a consecuencia del espiritu de
las Cruzadas que reinaba en la época
en que estos poemas fueron compuestos.
Así que el m:.is grande monumento
francés a la memoria de Carlomagno
es la famosa Chanson de Roland en que

arlomagno en el Mito yen la His!ºI!!
"Existe el don innato de mandar y gobernar.
Carlomagno lo poseia como rara vez lo haya

poseído nadie".-(Leopold von Ranke).

s notable la figura del Gran Emperador de los Francos en
la Historia de la Humanidad, que reunía en sí los grandes
\
ideales que han movido al mundo hasta nuestros días,
guerrero valeroso, sabio monarca, amante de la Cultura,
fervoroso cristiano y amigo de la paz y de la unión y concordia
de los pueblos, tuvo que recurrir no obstante a la espada para so•
meter a los pueblos bárbaros que amenazaban su Imperio. Este
Imperio cuyas fronteras él ensanchó y fortaleció, había sin em•
bargo de desmoronarse a su muerte a consecuencia del egoísmo
y la discordia que reinan en el corazón de los hombres.

E

amigo, que había de escribir una crónica de sus hechos. Fundó iglesias,
monasterios y escuelas donde se cultiYaba la lengua tudesca y latina.
Fortaleció el comrrcio y contribuyó
enormemente a la difusión del Cristianismo.
Finalmente, él que había logrado
ejercer su protectorado sobre las tierras de Cataluña y Aragón e intentando arrebatar Tortosa a los moros, queriendo tener una cabeza de puente en
el Ebro, fracasó y )os propios navarros cristianos derrotaron al Emperador y sus huestes en Roncesvalles, te-

Gottrik (Godofrcclo) . Húngaros y eslavos se vieron también pronto sometidos por los ejércitos invencibles de
Carlomagno.
En la Navidad de 800 encontrándose en H.oma oyendo misa en compañía
de los suyos en San Pedro y estando
ante el altar arrodillado en actitud de
plegaria, el Papa se acercó a él y Je
puso en la cabeza una corona de oro.
Tnmcdiatamente el pueblo allí reunido, gritó: "¡ Vida y Victoria a Carlos
Augusto, coronado por Dios, Gran Emperador de los Romanos!"
Luego el Papa se arrodilló ante él y

Las continuas disputas de sus herederos y las frecuentes incursiones de
los pueblos paganos habían de destruir
una de las n:1ás grandes obras anhela-

\

das por los europeos, hasta nuestros
días: la unificación de Europa. El logró lo que ni Napoleón ni Alejandro ui
otros caudillos pudieron hacer.
Sintiéndose impulsado por la Voluntad Divina, fué un gran constructor, pacificador de los pueblos conquistados, entre los que extendió el
cristianismo y el amor a las artes y a
las ciencias.
Los historiadores y los poetas le
han rodeado de un nimbo de grandeza y poderío, de heroísmo e inmortalidad y han divinizado sus proezas.
En el siglo V, los Francos, guerreros
germanos, extendieron sus dominios
hacia el Oeste y cruzando el Rhin, invadieron las Galias y le dieron el nombre de Frankreich o Imperio de los
Francos. Su rey Clodovech o Chlodwig (Clodoveo) o Clovis, nombre que
mas tarde había de convertirse en
llluodwig, Ludwig o Louis) convirtiéndose al cristianismo, contribuyó ~
la derrota de Atila rey de los Hunos y
a solidificar el decadente Imperio Romano que no obstante había de derrumbarse ante el empuje de los nórdicos. De su hijo Merovech (Meroveo)
había de salir aquella dinastía llamada
merovingia que había de durar hasta
los tiempos de Carlomagno.
Carlos Ma~tel, abuelo de Carlomagno, venció a los invasores sarracenos
que habí¡n cruzado los Pirineos,. lanzándose sobre el decadente Imperio
Franco desde sus dominios en España, en la famosa batalla de Poitiers y
nombróse a sí mismo, rey de los Francos. Su hijo Pipino "el breve" y su
sucesor en el trono, dejó al morir, al
que había de llamar el mundo Carlos
el Grande, la Aquitania, Neµstria, Austrasia y Frisia y aún parte de Baviera,
mientras a su hijo Carlornán le dejó
los Pirineos orientales, incluyendo
parte de la Germanía, toda la Borgoña
y Suiza.
Carlos (Cario magno) que al subir
al trono tenía 28 años, demostró ser
un monarca más enérgico y justo que
su hermano mayor Carlom3n quien
desde el principio se negó a prestarle
toda clase de ayuda y le demostró antipatía. Se supone que Carlos nació
en Aquisgrán (Aachen en alemán y
Aix la Chapelle en francés) el año 742
de nuestra Era y llevó la corona de su
padre el año de 768. porpulento y bien
dotado, con mano de hierro sofocó
cuantas insurrecciones y levantamientos surgieron en el principio de su
reinado.
Luego marchó contra Didier, rey de
los Lombardos, cuyos dominios se extendían por toda Italia dividid.os por
los Estados del Papa, con un poderoso
ejército formado por él mismo. El rey
de los Lombardos trató de entablar un

to

o
......... -.Fronru&gt;a t/amitde,
Fl'OJI.CU.1/
[su I ZAI lo.r noml,re,nú los Esla.-

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,K'¡],Órru,b7Jf
100

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arreglo con el rey de los Francos por terminó la ceremonia ungiéndolo con
medio del Papa Esteban III el cual no el óleo sagrado.
Así se convirtió Carlos el Grande o
estaba muy contento con las incursioCarlomagno
en el Supremo Señor de
nes lombardas en su territorio. El Papa pidió auxilio a Carlomagno, quien Europa cuyo benévolo y cristiano gocombatió y derrotó al r ey Didier po- bierno y la gloria ds sus hazañas se
niendo fin al dominio lombardo y con- extendió hasta Bizancio y en el Orienvirtiéndose la Italia en parte del domi- te Musulmán puesto qu e el mismo Canio Franco. Anexó a su reino los do- lifa Haroún Al Rashid le en vió numeminios de su hermano Carlomán quien rosos presentes.
Sus huestes temibles y conquistadoal morir no dejó herederos, y tras sus
ras
extendieron su r eino hasta el Mar
campañas en Italia, luchó contra los
frisones paganos convirtiéndolos al del Norte y poniendo a toda la Eurocristianismo, así mismo contra los sa- pa a sus pies a la que él gobernó sabia
jones que le atacaban con su Duque y justamente. Se rodeó de sabios coWittekind o Widukind y que adoraban mo Alwin el Sajón, un monje muy cula Irminsul y a los daneses con su rey to venido de Inglaterra y Einhard, su

miendo que Carlomagno al pisar su territorio arrasara sus aldeas.
Carlomagno tuvo que volverse a
Francia y a Alemania y poner en paz
los pueblos som etidos y murió al fin
después de una cacería presa de violenta fiebre el 28 de Enero de 814.
A su muerte, el sueño de la unidad
política d el cristianismo occidental se
desvaneció. El ideal de lá . unión y
fraternidad de los pueblos que había
concebido y realizado Carlomagno se
desmoronó completamente.
El tratado de Estrasburgo fué el
prólogo de otro más importante que se
efectuó en Verdún el año de 843 entre

se agiganta la figura de Rolando (que
probablemente nun ca existió r ealmente así como sus compañeros de armas
los doce Pares) en la batalla de Roncesvalles (cuya derrota no fué de capital jmportancia para el ejército de
Carlomagno como se hace creer en el
poema) donde el traidor Ganelón los
ha vendido a los mahometanos.
Durante el Rcnacimjento aún fueron
escritos varios poemas sobre Carlomag
no en Italia, el más famoso de los cuales fue sin duda, "Orlando Furioso"
que relata la locura de Rolando. enamorado de Angélica, una princesa pagana que siembra con su coquetería
la discordia en la Corte de Charlemagne y finalmente se entrega a un pajecillo árabe llamado ~lcdoro. Rolando
lleno de dolor se entrega a la desesperación y cae en la locura.
Recobra milagrosamente la razón y
junto con su rh,al Renaus de :Montaubún o Rinaldo romo lo llama el autor
del poema, Lodovico Ariosto, van alibertar a Charlemagne sitiado en París
por los musulmanes. Las prodigiosas
hazañas de los doce Pares de Francia
son narradas con la maestría y la poética riqueza propia de un italiano del
Renacimiento, y el poema termina finalmente con la victoria de las armas
cristianas.
Hay cierto anacronismo en los relatos sobre un tal Gario de Lorrain y
Richrcl de Normandía porc}l_Je ni los

Je era posible montar ningún caballo
y de allí se le dió el nombre de el Caminante. Hasta es de suponer que la
figura grandiosa de aquel gigante indómito cautivara a los poetas franceses y fuera el motivo de la creación
de aquel héroe fabuloso, Rolland o
Rolando, para lo cual hasta el propio
nombre del guerrero nórdico Rollón,
se prestaba. Fué precisamente un descendiente de Hrolf el noruego, Guillermo el Conquistador, quien partienrlo
de Normandía llevó a cabo la conquista de Inglaterra siglos más tarde ven•
cicndo al rey sajón Harold en la batalla de Hastings.
En los compaiieros del Carlomagno
mítico, difícilmente encontramos verdaderas fuentes históricas. El hecho
de que el Emperador se vea rodeado
de doce héroes uno de los cuales le
traiciona, ya encontramos en ello su
origen eu las páginas del Evangelio o
bien en el poema germánico anónimo
"Hcliand" (El Redentor), en el que Je.
sús es presentado como un principe
nórdico y sus apóstoles, los guerreros
Qllf Je acompañan en la conquista del
mdndo y en su lucha contra su enemigo feroz el Demonio. Este poema fué
compuesto en la época de Carlomagno
y los demás, son posteriores.
En un romance español, Oger de
Danois, es llamado Urge! Duque ele
Padua, Príncipe de Dinamarca y su
sobrino Baudouin es llamado Baldovi-

los lombardos y la guerra contra los
sajones y daneses. En las crónicas latinas llaman al guerrero Autcharius,
unas veces Ogier, otras por Otgerus
Dacus (Oger el Dacio, el rumano). La
confusión en la literatura ]atina entre
Dacia o Rumanía con Dinamarca se
ha confirmado frecuentemente. Por
error de escritura se pued e haber cambiado el Dacus en Dimus y de allí al
francés Dancis.
Aun hay quien le ha escrito como
"l'Ardcnois" (el Ardcnés) y es celebrado como un ht\roe belga.
Cuando en el siglo XVI la leyenda
francesa fué traducida al danés, los
daneses creyeron ver en él a un héroe
nacional de tiempos inmemoriales y
le llamaron Holger Danske. Hasta le
atribuyeron una leyenda semejante a
la de Barbarroja en el monte de Kyffhaeuscr y Artúa en la isla de Avalún,
y asi Holger Danske espera bajo las
ból'edus del castillo de Kronborg, en
Dinamarca, la hora en que se ha de
convertir en el Hbrrtador de su pueblo. Todas esas leyendas Mesiúnicas
no cube duda de que se derivan del
libro de San Juan, el Apocalipsis. En
España encontramos la leyenda de
Boabdil cerca de Granada y lo de Juan
de Alzate en los Pirineos análogos a
la tradición danesa.
Hasta los cronistas daneses tomaron
en serio a Ogier de Danois. El año de
1578 entró en los Anales Islandeses

Roldán vence al gigante moro Ferragut

nombres de Lorrain (Lorena) , ni el
de Normandía, existieron en el tiempo de Carlomagno asignados a ninglm lugar de la tierra. El nombre de
Lorrain o Lorcna, viene del nombre
de Lothringen que se le dió al dominio
de Lothar hijo de Carlomagno y Normandia fué llamada así dos siglos después por Hrolf el Caminante, pirata
noruego que -conquistó aquel territorio
y el rey ele Francia le concedió el titulo de Duque de Normandia (la tierra de los hombres del norte) a petición suya con la condición de no alzar armas contra él.
· Hrolf, llamado por los franceses Rollón o Rollo era tan corpulento que no

nos. Otros le llaman Ujier el Danés.
Apenas es posible decir si realmente
existió este personaje y si realmente
era danés e hijo del rey Godofredo.
Buscamos en vano en las crónicas
francesas. A1lí se habla de un guerrero franco llamado Autcharius el cual
desempeña un triste papel en las luchas sostenidas en el norte de Italia
contra el rey lombardo Desiderio. Autcharius, quien en 771 escoltaba a la
viuda de Carlom8n, hermano de Carlomagno, hacia su padre Desiderio, se
entregó con ella, a las tropas imperiales el año 773 en Verona. El poeta que
compuso el "Chevalier Ogier" debe de
haber confundido las luchas contra

como Oddgeir Dansk.i y le hicieron hijo del histórico rey Gautrek o Giittrik
(Godofredo) de Dinamarca.
Hasta la juventud del verdadero Carlomagno ha sido falseada y confundida con la de otro "Imperator" del siglo Xlf, Alfonso VI de Castilla que si
no gobernó como íal, fué invitado por
los Güelfos de Alemania a ocupar el
trono del Sacro Romano Imperio con
el fin de acabar con la dinastía Hohenstaufen que tanta guerra había dado al Papado.
En las novelas de Caballería, Pipino
y su esposa Bertha son envenenados
por dos hijos bastardos del rey franco, Heudri y Hainfroi y Curios el hijo

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'

�legítimo tiene que huir a Toledo y pe- no. Christoph Wieland ha tomado el
dir auxilio a Galafrc, rey moro contra tema de Epica Medioeval francesa y
sus envidiosos hermanos. Toma el ha compuesto un bello poema con este
nombre de Maynetc (Karl Meynet en motivo. Luego Karl María von Weber
alemán, corrupción tal vez del Carolus ha echo de este poema una Opera tiMagnus latino y Charlemagnc francés) tulada "Oberón".
El motivo del Caballero rebelde lo
y conquista para Galafrc la ciudad
l\lonfrin con lo que se gana el favor encontramos con frecuencia en las ledel rey. Galiana, la hija del rey Gala- yendas Carolingias. Una de ellas, la
fre, se enamora de él y su padre solo de Reynaldo de Montalbán, Rinaldo,
consiente al amor de Maynete y Galia- Renaud o Renaus de Montaubán es
na si le trae la cabeza de Bramante una de las más interesantes.
Aymon de Dordonne tenía cuatro
quien ha ofendido gravemente al mohijos: Reynaldo, Ricardo, Alardo y
narca.
Carlos vuelve vencedor llevando en Guichardo, y cuando tenían la edad
la punta de su espada "joyosa" el tro- suficiente, los llevó a Aix la Chapelle
feo pedido. Pero Marsilio, hermano de
Galiana, persuade a su padre de que
Maynete es traidor y éste tiene que
huir y embarcarse para Roma.
La estancia de Carlomagno en Toledo es seguramente falsa y hasta se
cree distinguir en ella analogía asombrosa de la real estancia en dicha ciudad del monarca español y cristiano.
Alfonso VI soberano también del Sacro Imperio Romano y rey de Castilla
fué huésped del rey Alimaymón de Toledo. (Causa probable de la confusión
de los poetas europeos). Amó igualmente a una princesa mora, Zaida, hija de
Almatamid de Sevilla con la que contrajo matrimonio, y aún se vió obligado
a escapar de Toledo igualmente por
intrigas de los envidiosos en la misma
forma que se narra la huida de Maynete.
En la leyenda de Guy de Borgoña,
también éste se enamora de una princesa infiel, Floripes, hermana de Fierabrás e hija del Almirante Balán que
tiene sitiados a sus compañeros en una
torre. Por élla realiza las más asombrosas hazañas hasta que al fin Floripes se hace cristiana y Guy de Borgoña se casa con élla.
La leyenda de Huón de Bordeaux es ·
algo semejante. Oberón, rey de los Genios, transporta al Oriente a Huón de
Bordeaux por arte de magia ya que
éste huye de Carlomagno con quien ha
disputado. Después de varias hazañas
1;.
en la corte de un Sultán Muslime, rap'
ta a la princesa turca y vuelve con
. ' '.Jl\tPlfliWl,l~l'
ella a Francia. Oberón le ha regalado
1' '
un cuerno mágico por medio del cual
todos los ejércitos del mundo le obedecen y de este modo, Huón de Bordeaux recupera el favor de CarlomagBusto de

..
,

_

___

.-r-.

y los presentó a Carlomagno. El em- familia. La muerte de su tío Beuves
perador los armó caballeros y les hizo de Aigremont, inicuamente sentenciamuchos regalos, obsequiando a Rey- do por éste, instigado por traidores.
Semejante recuerdo encie1~de la ira
naldo el caballo mágico "Bayardo".
Jugando un dia Reynaldo con Bertho- del monarca que responde brutalmen-lais al ajedréz, éste, que era sobrino te a Reynaldo tam~ién con un puñetadel emperador, al ver que Heynaldo zo. Reynaldo vuelve a la· sala donde
ganaba la partida, arremetió contra el se encuentra Bertholais y lo mata con
hijo de Aymón ciego de ira y le dió el tablero de ajedréz. Los cuatro hijos
de puñetazos. Reynaldo se presentó de Aymón huyen de la corte y se reante Carlomagno y le pidió que le hi- fugian primero en las Ardenas, luego
ciera justicia a lo que el emperador no en el castillo de Montauban haciendo
vida de bandoleros, y auxiliados por
accedió por amor a su sobrino.
Entonces Reynaldo recuerda al em- las artes mágicas de su primo hermaperador otra ofensa más grande y más no el hechicero Maugis de Aigremont
antigua hecha por Carlomagno a su logran finalmente obtener el indulto
de Carlomagno. Reynaldo se encuentra con su madre Aja que le reconoce
por la cicatriz que tenía en la frente
desde niño. Se les hace una gran recepción a los cuatro hijos de Aymón
en la casa paterna, mientras Carlomagno intenta por todos los medios de recuperar su caballo "Bayardo", pero
fracasa por la audacia de Reynaldo y
la habilidad de Maugis de Aígremont.
Finalmente, Reynaldo marcha en
peregrinación a Tierra Santa y cuando vuelve, muere oscuramente trabajando como obrero en la construcción
de la Catedral de Colonia, víctima de
los celos y la envidia de sus compañeros.
El Carlomagno de la novela y de la
poesía, es tal vez más conocido que el
real y verdadero Carlomagno de la
Historia, pero nos regocija saber que
es más grande y más glorioso que aquel
que admiramos en nuestras lecturas
juveniles. Los poetas medioevales o
trovadores quienes prefirieron hacer
descender a los franceses de un príncipe troyano primo de Enéas a quien
llamaron Franco, que de los caudillos
germanos, inmortalizaron la memoria
del viejo emperador a su manera y le
rodearon de una época de ensueño y
magia, de torneos y lides heróicas, de
monstruos y hechiceros, de caballeros
andantes y hechos imposibles para
glorificarla. Más sin todo esto, Carlomagno, sabio monarca, conquistador
audaz, es una de las más grandes figuras de la Historia, detrás rle su espada venía la Civilización y el Cristianismo. El trató de levantar nuevamente el Imperio Romano y logró lo
que los grandes humanistas y los políticos aún sueñan: Unificar a Europa.
Carlomagno

ALREDEDOR DE OTRAS IDEAS
Arturo CANTU SANCHEZ

-!ENEMOS consciente o impensadamente la tendencia a escoger o
a formarnos una ética que oriente nuestros pasos. Presas fáciles del
extravío natural a que conduce el escepticismo axiológico, en un mundo
en el que por fuerza estamos constreñidos a obrar y del que no podemos
escapar porque no podemos evadirnos
de nuestro incorruptible y cambiante
yo, nos debatimos al parecer en nuestra propia atmósfera, esta atmósfera
en la que el tener que decidir (o aún
mejor el decidir en si forzada y obligatoriamente que nos integra) condensa a cada momento un renovado
hastío tan prístino y letal como el de
siempre.
La búsqueda de una Etica se nos
impone así como necesaria, no porque
creamos que la hemos de hallar conforme a nuestra íntima naturaleza, o
valiosa en sí, en el fondo sabemos que
es sólo la enciclopedia de soluciones
al problema diario lo que buscamos,
sino por procurarnos una cierta satisfacción al contemplarnos una vida y
un ideal viatl acrisolados y fíeles a lo
uno.

T

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/

Y es natural, esa atmósfera del yo
que nos limita y nos instila tiempo a
tiempo, nos desarraiga también de nosotros mismos para buscar el que quisiéramos ser; ese cerco al parecer infranqueable (tal vez de hecho) no es
sino un viscoso y evanescente liquido
que de ninguna manera aceptamos,
porque también en esa atmósfera que
somos late escondido un germen de
absoluto, como si nuestra médula aspiración, y meta fuera constituirnos
unitariamente en la contradicción de
ser libres y absolutos.

-IIy de nada estamos tan contentos y
ensoberbecidos como de nuestra libertad. Porque en ella nos sentimos propios, diferentes, únicos, porque por
ella somos otra cosa distinta de este
mundo que nos circunda, y entre mas
la abracemos y exprimamos "ontológicamente" mas somos uno y únicos,
felizmente nosotros y nuestros. Pero
he aquí que somos también e indefinidamente la cuerda tensa que se ha
quedado atónita presintiendo la altura de la flecha; un salto al infinito,
una aspiración recta, definitiva y an-

gustíosa. ¿Cómo olvidarnos de ello?
Sonreír ante la privación, apoltronarse en la finitud de nuestra atmósfera,
es mas que un desafío a nuestro valer,
es negarse. ¿Qué valdría nuestra pobre libertad si no eligiera el infinito?
Porque ser libre significa estar en
carenciá de algo que se quiere, mas
aún, en cierto modo estar determinado a querer algo de que se carece. Aunque tradicionalmente se dice mas o menos que ser libre significa escoger en un
acto tan puro e indeterminado que nazca sólo para decidir. Pero, ¿ qué tan puro, qué tan limpio' deberá ser ese acto?
Ante todo tenemos que elegir nosotros,
~legir significa . preferir, y preferir
¿110 implica enturbiar ese acto con
nuestro concrerto estar aquí con :una
personalidad definida? Pero aún mas,
lo que nos embriaga y enamora en
nuestra libertad es precisamente su
concretud intransferible, porque ¿qµé
significado tendría elegir ajenos absolutamente a todo? habiendo puesto el
mundo y nosotros mismos en la negación insidiosa de un paréntesis. Si
,ilgún significado tiene nuestra libertad es que es profunda y definitivamente nuestra, en la opción libre pe-

ro personal, nos comprometemos y
arrojamos nosotros, arriesgamos nuestro ser definitivamente y para siempre integrándonos en ella. ¿Qué sentido tiene hablar de una libertad absoluta, ajena hasta a nosotros mismos,
totalmente libre?
Pudiera pensarse que se trata de
una mezquina libertad, pero no es así,
es la única posible a nuestro ser finito, eso sí. Sigue mi libertad siendo tal
esencialmente por encima de todas
mis inclinaciones pers,onales sin domeñarlas tiránicamente y sin negarlas
parcialistamente. Esta y no otra es la libertad que queremos y buscamos afanosamente, nunca la del ser absoluto,
la del ser infinito que en última instancia sería la indeterminación pura,
el azar mas caótico. Somos libres porque somos seres particulares e intransferibles, finitos, porque estamos dislocados como una pieza falsa, porque
nos falta algo, esa infinitud que conquistada nos arrebataría nuestra libertad y nuestro ser. Y sin embargo y a
pesar de todo henos aquí tendidos,
proyectados en la búsqueda, una búsqueda estúpida en sí misma e impotente en hallazgos.

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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Antonio Caso</name>
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