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                  <text>Año XII No. 8 Agosto de 1955

D. A. S. U.

BOLETIN MENSUAL
DE LA UNIVERSIDAD
DE NUEVO LEON

EL FINO

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Genaro SALINAS QUIROGA

E

S bien conocido el aforismo científico de Leibniz: "Natum non facit sallus" (la naturaleza no da
saltos) que utilizó el ,gran naturalista
sueco Linneo en su célebre Clasificación de las plantas.
No sólo la naturaleza no dá saltos;
ni la Historia ni la Filosofía, ni la vi-

da misma van dejando vacíos que llenar. Así Séneca, Epicteto y Marco Aurelio, los últimos estoicos de la Roma
Imperial, son también los grandes precursores del Cristianismo, cuyos pasos
oyeron cerca. Se atribuye a Séneca
oculta correspondenc'ia con el apóstol
San Pablo. La verdad de las cosas, es
que su doctrina musical y dulce, per-

suasiva y amable -el senequismoes el heraldo de la sublime doctrina
de Jesús.
Erasmo de Rotterdam nacido a fines
de la ,Edad Media (1467) es un hombre moderno, porque pensó con tal
criterio. Consideró al ser humano como el eje del Universo, su fundamento primario y radical (antropocentrismo). Nació IJÓslumo, esto es, correspondiente a otra época distinta a su
adYenimiento. Stefan Zweig le llama
"el pl'imer europeo conciente, el primer combatidor amigo de la paz, el
más elocuente defensor del ideal humru1istico".
Varón cosmopolita, pensador egre-

gio que amó devotamente la poesía, la
filosofía, los libros, el arte, la cultura,
pero más que nada la tolerancia, en un
mundo agitado turbulentamente por
fuertes pasiones. Consideró que el pe~ado original es la intolerancia, esto
és no res1Jetar el pensamiento ajeno.
A propósito de ello, recuerdo que
nuestro sabio maestro de Lógica del
Colegio Civil del Estado, Sr. Ing. Fran•
cisco Beltrán, nos decía en Cátedra
que el signo distintivo de la civilización es la tolerancia. Erasmo enseñó
que Sócrates -el santo laico y padre
griego de la Etica- su doctrina no era
opuesta a la de Jesucristo. Y en su

Pasa a la Pcíg. 6

MENSAJE . IJE ERASMO

�Sergio VILLARREAL

,llás vale qne ignore mi pasión
¿Qué puedo espe1·ar con esta
Ridícula figura? Pero, ¿Qué importa
La fig~ra? ¿No habrá una mujer que
Se enamore de mi alma?

A única manera de conocer a nuestro poeta, de saber sus

L

aspiraciones, de aprehender esa peculiar filosofía suya
( influída incontrastablemente por su defecto físico), es si•
guiendo su evolución, su trayectoria, plasmada en los caracteres de los personajes, los más, inmortales, de sus obras. Sintetizado encuentro un importante ingrediente de su multifacética
personalidad, en el verso que pone en boca del "don Juan" de
Las Paredes Oyen, y que sirve aquí de introducción.

El lugar y fecha de nacimiento de
Juan Ruiz de Alarc6n no se saben con
certeza, ya que no ha sido posible localizar el acta de bautismo.
Su familia no estaba en una desahogada posición, pero si relacionada con
familias de encumbrada posición, como lo demuestran los testigos presentados rn la celebración del matrimonio de sus padres: el hijo y el medio
hermano del segundo Virrey de la Nueva España, y otras personalidades de
aquella época
Es viable admitir que su cuna hubiese sido México: si hemos de creer
lo que él mismo asegura; pero, sin embargo, es posible admitir como lugar
de su nacimiento El Real de Minas de
Taxco; sus padres se habían establecido en este mineral; y, aproximadamente, en los años 1580 y 1581, años
en que se sitúa su natalicio, sus padres
se encontraban ahí.
·
'
La familia emigra a ]a capital, poco
tiempo después lo vemos recibiendo
cursos de gramática y de cánones, o
sean éstudios preliminares de este bachillerato.
De la fecha de ingreso en la Universidad, no se tienen los documentos
respectivos. Los que se poseen sobre
su primer estancia, son los referentes
a la terminación de tres cursos de cánones, y otro a la aprobación de todos
los demás de este bachillerato ... era
el primer año del siglo XVII. Nuestro
poeta en germen tiene la oportunidad
de continuar sus estudios en España,
y teniendo Jo nec·esario para que le
otorguen el grado de bachiller, preficle sea conferido por la más acreditada
de las Universidades hispanas: la de
Salamanca. Posiblemente nunca hubiera partido para Espaiia, permaneciendo sustraído de las más altas manifestaciones del espíritu que emana.:
ban de los grandes ingenios españoles,
si no hubiera obtenido la beca otorgada por su tío en su testamento.
Ingresa a la Universidad de Salamanca en Octubre, y pocos días después, recibe su esperado grado. Inconforme y tenaz para recibir más grados, continúa en la misma, obteniendo, al final de dos años, el grado que
le faltaba para finalizar esa etapa e
iniciar la siguiente. Sigue los cursos
indispensables para obtener las borlas
de licenciado .. ,
.
Su producción literaria fué posterior a la llegada a España; sin ser preciSos, se han hecho estudios para fijar
los años, o la época de su vida, en que
escribió cada una de sus obras. Tres
etapas han distinguido en su producción, la primera abarca desde 1601 al
1612, y esta es la que, al momento, nos
intereSa.
La culpa busca la pena y el agravío
la venganza. No la incluyó Ruiz de
Alarcón en la colección de sus obras
completas. Castro Leal distingue, ade-

Pág. 2

más, "cuatro versos que ya dan una
idea de esa línea ceñida y elocuente,
tan expresivos en su perfecta economía":

Salió pues, señor, el pié,
si recatado, lascivo,
que tiene más atractivo
cuando se ve y no se ve.
Quien mal anda mal acaba. La comedia no persigue ningún propósito
moral, y dice nuestro imprescindible
Castro Leal: "estas primeras comedias
están más cerca de las grandes realizaciones de Alarcón que otras escritas
posteriormente." Tampoco fué apro~
bada por Juan Ruiz.
Estas dos obrat, fueron escritas cuando cursaba la carrera de licenciado
sin poder alcanzar ahí el grado pues
necesitaba hacer gastos fuera c\.,el alcance de sus bolsillos.
No hay oportunidades, para un bachiller, en esa "celebrada Atenas de
España", y se decide a probar fortuna
en donde no hubiese la competencia
Q
que ahí había, y a fines de 1604 o a
principios de 1605 deja de figurar en
las listas. En este año se nos desaparece, nuestros sabuesos le siguen la
pista encontrándóla al siguiente ~ño piadas en España, las retoca y, ~&lt;leen Sevilla. Ahí estaba su tío el padre má's, compone las siguientes :
Diego Ruiz de Montoya y, con su inEl desdichado en fingir, La mangaflnencia, le ayudó para que se intro- ni/la de Jfelil/a (1602-1608), La cueva
dnjera en círculos hermetizados para de Salamanca (1602-1608), El semela pobreza.
jan/e a sí mismo (1606-1609), La inRuiz de Alarcón toma parte en una das/ria y la suerte (1605-1608), y El
justa que se organiza en los alrededo- anticristo. En esta última los dos prires de Sevilla. El Príncipe de los In- meros actos, son de 1608 terminándola
genios actuaba como secretario. Com- en 1618.
piten, en la justa, doce temas; el de
Se le presenta Ja perspectiva de renuestro poeta se llama "Consolando a tornar a la metrópoJi, y aunque disuna dama que le sudaban las manos". frutaba más o menos de desahogada
Comentan, los qué asistieron, que Juan posición, ~e decide a emprender el
Ruiz actuó con "ingenio, vivacidad, y viaj~. Dias antes de su partida se prebuen humor."
senta en la Universidad para pelear.
Se decide regresar a la patria· a prin- una cátedra. Que se presentara a opodpios de 1607, sin sernos posible sa- sición, poco antes del viaje proyectaher que motivos lo determinaron. La do, solamente se comprende de una
flota en que iba a hacer la travesía, manei-a: el viaje dependía de un acontuvo que ser utilizada en perseguir a · tecimiento incierto, y, en vista de ésunos piratas. Alarcón permaneció con - to, quisiera asegurar, ante todo, la cáesta demora hasta el mes de Junio del !edra.
año siguiente.
Se despide definitivamente de l\féxiLJega a Veracruz dos meses después co en el mes de Junio de 1613; s'e prey se dirige con rumbo a la Universi- senta en Madrid, acogiéndose a la hosdad de 1léxico; les muestra sus certi- pitalidad que le brinda don Luis de
ficados de Salamanca y solicita exá- Ve]azco, que iba a ejercer el puesto de
menes para obtener las borlas de Ji- Presidente del Consejo de Indias. Don
cenciado. Le conceden su petición y Luis era añejo amigo de la familia
presenta, primero, examen de Derecho Alarcón. Unos autores afirman que
Civil, y después, Canónigo. Más tarde Juan Ruiz había estado a sus órdenes
solicita doctorarse en los dos dere- en la Nueva España.
chos, sin poder ver nunca coronadas
Excluyendo su actividad literaria,
con el éxito sus pretensiones.
no sabemos a que otras actividades se .
Ejerce, el cargo de ayudante de Co- dedicaba. El teatro no le podia prorregidor, en México, aunque sin tener porcionar dinero para vivir decorosael titulo correspondiente. Además de mente, aparte de que sus obras no soeste empleo, sigue ejerciendo la abo- brcsalian por la cantidad, y sí, por su
gacía, profesión en la que trabajó an- calidad. "Sus comedias eran producites de obtener su título.
das por un constante esfuerzo", "esSus dos primeras comedias, princi- cribe poco, pero gana más renombre

prueba de las promesas (1618); Ganar , tiempo atrás.
propietario que interinamente había
amigos (1617-1618); El dueño de , las
Hallándose en excelente posición ejercido.
estrellas (1619-1620); La amistad cas- económica, deja de interesarse en ia
En el 34, andaban impresas sus obras
tigada (1619-1620); Los pechos privi- producción de más comedias y nos en las colecciones de otros autores, y
legiados (1619-1621); El tejedor de Se- proporciona un desplante muy origi- · se decide publicar su Segunda Parte.
oovia (1624) La crueldad por el honor nal al referirse al vulgo diciéndole:
En el 35, solicita al Consejo de In(1620-1622); Síempre ayuda la verdad "ahí están, las comedias, si no te gus- clias puesto en cualquiera de las Au(1621-1622); El examen de maridos tan es porque son buenas, y si te gus- diencias de Indias. El Consejo -no le
(1622-1623); No hay mal que por bien tan, me vengará de saber que son ma- otorga el puesto por ser indiano y por
no venga (16!3-1625).
las, el dinero que te han de costar".
sus corcovas. No insiste Juan Ruiz y
Divid·ió Alarcón su producción en
El Consejo de Indias toma en consi- desiste de salir de España.
dos partes, aunque algunas de sus deración a Alarcón y lo nombra RelaLiteratos de otras naciones le insisobras no las incluyó en ninguna. La tor Interino del Consejo en 1626.
ten a que "escriba muchas comedias,
primera parte fué publicada y dedicaEste fué el fin de su carrera Jiter'a- como las que ha escrito", sin lograr
da al mccen3.&amp; ya mencionado. En ella ria. pues después de este año solamen- convencerlo.
alude a una pretensión cortesana, que te- hace versos ocasionales.
Habiendo recorrido la totalidad de
se estaba tramitando desde mucho
En el 33 desempeña el puesto de su camino, solamente le faltaban unos

cuantos pasos. Empieza a redactar su
testamento, da legados a sus servidores, a unos de sus amigos les condona·
lo que le adeudan y deja como heredera universal a doña Lorenza de
Alarcón.
El 4 de Agosto de 1639 deja de existil' el prhtier poeta mexicano cuya fama traspasó el mundo hispánico de•
jando huellas y sucesores en todos los
confines.
Su estrofa se hizo realidad, con su
tránsito final, al dedicarle solamente
un glacial epitafio: "Murió don Juan
Ru.iz de Alarcón, poeta famoso así por
sus comedias como por --sus corcovas,
y Relator del Consejo de Indias".

con una comedia que otros autores
con una docena."
Se representaban, en ese tiempo,
(1613-1614) dos de sus comedias: La
cueva de Salamanca y El semejante a
si mismo. La cantidad que pagaban,
si pagaban, era insignificante.
Muere en 1617 don Luis de Velazco,
su protector seguramente; posiblemente muere junto con él la esperanza que
tenia Alarcón de introducirse al Consejo.
En 1618 sitúan su amistad con Tirso
de Malina y, poco tiempo después,
principian a "ensuciar paredes con
sus carteles". Si colaboró Tirso de
Molina en la producción alarconiana,
como colaboró Alarcón en la producción de Tirso, se ha contestado negativamente.
El conocimiento con la madre de su
hija lo tuvo aproximadamente e{ltre
1618 y 1620; hasta al final de su vida
la nombra por escrito, poniéndola como heredera universal de sus bienes.
La muerte de Felipe III favorece a
don Juan, ya que hay cambio de privados, y el entrante, don Ramiro Felipe de Guzmán, será, de aquí en adelante, su mecenas.
En los diez años siguientes a 1615 es
cuando nuestro poeta manifiesta, defi~
nitivamente, su originalidad, su ingenio, su sello pérSonal, es cuando se sale de los cánones tomados de Lope;
abarcan este período las siguientes
obras:
Los favores del mundo, escrita en
1616; Los empeños de un engaño (161516Hii; Las paredes oyen (1616); Mudarse por mejorarse (1617-1618); La
verdad sospechosa (1618-1620); La

Pág. 3

�l

Del Festival Internacional
de Teatro en París_, ~&lt;J•
P"J.1

" EL ARADO Y LAS ESTRELLAS"

'

El "Abbey Theater" de Dublín ha
abierto las jornadas del Segundo Festival Internacional de Arte Dramático
que se celebra en París.
Este Festival, natido de una idea pri,,ada, reunió el pasado año y reune el
actual campañías de muy diversos países. Irlanda, Bélgica, Finlandia, Italia,
Yugoeslavia, la China Popular, Polonia, los Estados Unidos de América
del Norte, las dos Alemanias -Este y
Oeste- Holanda, Austria, Grecia, Inglaterra, Suecia, Noruega, Portugal,
Canadá y Suiza, han aceptado la invitación de rctuar, en el ' 1 Sarah Bernhardt" o en el "Hebertot", los dos teatros contratados para ello. Hemos dejado para lo último España, anunciada con la compañia de María Guerrero de Madrid, que representará "La
Malquerida" de Benavente. Algunos
grupos de provincia francesa -Come. die de Provence, Comedie de l'Est,
etc.- han anunciado también su participación. Aparte de todo ello, en el
"Studio des Agriculteurs" se presenta
un ciclo de cine diariamente cambiado, en el que cada sesión Consta de
conferencias y comentarios de directores y actores, fragmentos de representación teatral y proyección de películas relacionadas con el tema; por
ejemplo: Presentación del film "Le
sang d'un Poete", por su autor Cocteau;
charla del crítico Claude Mauriac;
fragmentos de "La Machine lnfernale",
interpretados por Jean Mai;-ais; proyección del film de Cocteau "Les parents terribles". Naturalmente, la simultaneidad de muchos de estos espectácu]os impide ]a asistencia a todos
ellos, incluso a aquellos afortunados
cronistas que se ganan la vida con ]a
plµma; mi caso está muy lejos de ser
éste, por lo que -como un miembro
más del oscuro público parisién de
que formo parle- habré de consultar
mis disposibilídades de tiempo y de
portamonedas antes de decidirme a
ver una cosa u ob·a.
La comedia - o drarirn, como se
quiera ver- que ha elegido la compa' ñia del "Abbey" para romper el fuego,
es típicamente irlandesa. Su autor es
Sean O'Casey y su título, "The Plough
and the Stars" ("El Arado y las Estrellas"), sacado del de una popular canción que casi fué el himno de levantamiChto de Irlanda ,contra Gran Bretaña. Porque la acción nos transporta a
esos tempestuosos momentos que han
inspirado tantas obras literarias y cinematográficas en que Irlanda luchaba por su in.dependencia. No se podía
elegir nada menos británico .. . Y, sin
embargo, aparte del hecho de que la
obra está hablada en inglés - aunque
con marcado acento irlandés- , hay
otros detalles que, a los inexpertos
ojos continentales, le dan cierto ~specto común con la vida inglesa. Una
vida inglesa más viva, más descuidada, más apasionada, mas - valga la
expresión, aunque sea un disparate
geográfico- mediterránea. Entre una
comedia londinense y ésta que ahora
vemos, habrá la diferencia de Milán a
Nápoles. Esta compañía, viva, organizada, se mueve con un impetu no exento de flema. Su vestuario, sus admirables decorados, no desentonan de la
escuela inglesa. Es una obra larga, en

Pág. 4

cuatro actos que nos transportan sucesivamente al interior de una casa
de la clase media -un salón con sus
columnas, su tetera, sus fotografías en
las paredes, sus mil detalles de los que
no se ha eludido ni uno, pero elegidos
con tanta maestría que en este salón
i'ecargadísimo y pobretón no nos atrevcriamos a suprimir ni el detalle más
insignificante; un cafetín sobre cuyos
. cristales se dibujan las sombras de los
oradores patrióticos un día de manifestación; la calle pobre y monótona
donde la casa está situada -una calle
que se diría del Est End de Londrescon sus verjas, sus peristilos, sus sótanos, sus guardacantones; y la buhardilla donde se han refugiado los vecinos
en el peor momento de la lucha. Nunca ha ido el realismo más lejos que en .
esta presentación; todo es real, todo·

corpóreo, todo barato, todo, a pesar de
su profusión, rigurosamente seleccionado para producir la impresión deseada. Olvidamos estar en el teatro
por completo .'
, Los personajes se lamentan o se en~
tusiasman con versatilidad latina, llenos de vida. Hay momentos heróicos
seguidos de momentos grotescos -por
ejemplo, cuando en el tercer acto algunos personajes se van a saquear tiendas-, momentos de gravedad entreverados de h-reverencia - como la partida de naipes ante el féretro, en el acto
.final- , hay, en todo instante una mezcJa de vida y mnerte, de geñerosidad y
astucia, de despreocupación y profundidad que nos seduce y nos arrastra.
Este cuadro tan vivo, tan pintoresco,
tan poco pretencioso, es, sin embargo,
una epopeya. Y más que nada, teatro.
EDUARDO

y ses

FANTASMAS

Este año Italia está representada en
el Festival de Teatro de Parí.s por la
comedia napolitana de Eduardo de Filipo. Ignoro como las invitaciones de
este festival de reciente creación -el
primero fué celebrado el pasado añose envían y se aceptan. En cualquier

caso, no parece un exponente muy ha~
lagador de un pais donde el teatro tiene tan eminentes cultivadores en la
pluma y en escena esta compañía de
sainete y esta coiuedia, menos que mediocre, titulada "Qnesti Fantasmi. .. !"
que ha presentado al público parisién,
que no ha olvidado la actuación insuperable de aquella eminente compañía
de Gino Cervi que representó a Italia
en el primcr ·festival, ni las del Piccolo Teatro, de ~lilán o de los Gobbi que
cuentan entre los mayores triunfos de
las últimas temporadas.
Y no es que los actores de la compañia Echrnrdo de Filipo sean malos; los
hay excelentes, como su propio director, de una graCia personalísima y fina. Pero esta agrupación nos recuerda demasiado otras del mismo estilo
que existen en España, para las que la

comicidad rebuscada de un texto,- sus
situaciones falsas, sus equívocos sin
imaginación, sirven de lucimiento a
unas cualidades de verbosidad, de acaloramiento, de chuleria o de desparpajo. Estos fantasmas no son mejores
que la peor comedia de Muñoz Seca,
y la dirección e .interpretación de esta compafiia no ofrecen ninguna novedad, ninguna especialidad, son de
la vulgaridad más incolora; hablamos
del · ~onjunto. Por mucho talento y
muchas "tablas" que se tengan, es muy
peligroso ser autor, director y actor al
mismo tiempo. Hay muy pocos Shakespeares, 1lolieres o López de Rueda
por el mundo que sean capaces de asuhlir todos los papeles.
El argumento de uEstos fantasmas"
es el siguiente: un hermoso palacio del
XVIII lleva fama en Nápoles de estar
encantado; se habla de los fantasmas
de -dos a'nrnntes que fueron emparedados en la casa por un marido celoso ;
nadie quiere habitar en esta casa. El
.propietario la cede a un pobre hom·bre por cinco años para que _d estruya
la leyenda; pero este inquilino es el
más infeliz, el mas crédulo de los napolitanos. Cree en ]os fantasmas antes de verlos ; no es de extrañar, pues,

1~,

- en fin, sí es de extrallar, pero adoptemos por un momento la mentalidad
del autor- que cuando sorprende al
caballero casado que visita a su mujer,
]o tome por un fanta6ma; que los regalos que este caballero hace a la casa,
]e parezcan muestras de magnanimidad espectral; que no acierte a comprender la melancolia de su mujer, a
la que. indigna el aguante de su marido, aunque sea a favor suyo, que le recomiende que no se preocupe de lo
que puedan decir, que mientras ellos
vayan bien, nada importa lo demás;
que cuando se presenta la esposa ofendida con sus hijitos, diciendo que está
muerta desde que su marido la ha dejado, la tome por una muerta auténtica y a sus hijos por fantasmitas ... En
fin, para CJ.Ué seguir. A todo el mundo
ha indignado el comportamiento de
este marido acomodaticio, porque sÓlo
el autor puede imaginar un hombre
tan tonto, tan crédulo y tan absurdo
como éste, y nadie cree en una buena
fe inverosímil; el "fantasma" suprime
]os donativos, decide escaparse con la
amahte; para marcharse disimuladamente, nada hay mejor que asomarse
al balcón, donde lo Ye el marido y,
convencido de su esencia ultraterren'a,
]e pide que le saque d-e la ruina en que
se ve. El "fantasma" al ver ]a buena
fe del pobre marido, renuncia a la
mujer y además deja sobre la mesa todo el dinero que destinaba a la fuga.
Si a este tejido de inv~rosimilitudes,
de absurdos y de quid-pro-quos que se
alargan durante siglo~, añadimos un
portero locuaz hablando napolitano,
su hermana loca que habla a gritos, un
niño maniático que tiene un tic, un cocinero que no se sabe de donde sale,
unos mozos de cuerda, un canarfo viYO y una gallina muerta, tendremos
casi completo el sainete de Filipo. Para ser· justos~ hay que añadir también
un ojo de buey, por donde se asoman
los personajes antes de entrar como
Pedro por su casa en la del miedoso
protagonista, que jamás piensa en cerrar la puerta ni se ha percatado que
se puede entrar fácilmente desde la
casa vecina; y· dos balcones, que nos
ofrecen los únicos buenos momentos
de 1a comedia, al permitir imaginar la
presebcia de un vecino curioso que se
pasa el día en otro balcón imaginario
situado al nivel de los palcos. Las
reacciones de Eduardo de Filipo -excel~nle actor cómico, como hemos señalado- ante la presencia figurada de
este vecino son los únicos rasgos de
cSta comedia que merecen recordarse.
Qne Filipo sea autor de "Nápoles
millonario", que haya colaborado con
el propio ·Pirandello, son cosas que
nadie imaginaria viendo esta comedia
fantasmtgóríca con que Italia está tan
desfavorablemente representada en el
Festival de P~ris.

meter una ,,ers10n original, un nuevo
enfoque, una audacia en cualquiera de
]os elementos que componen la acción
dramática; pero nada mas respetuoso
que esta versión americana de la 1\fedea" de Euripides. No puedo hablar
del estilo de Robinson J effers, pues mi
escasisimo inglés me lo veda; pero,
precisamente, el interés de este festival internacional es mostrar ]o que hay
de eficaz y permanente en una función
de teatro aparte de los valores literarios del texto. El teatro es un misterio, una creación que se repite cada 1
noche. Puede haber teatro sin escenario, sin decorados, hasta sin texto. Si
el instrumehto, la obra, está bien teñido, apreciaremos la calidad de. la mú•
sica aunque esté escrita en una gama
qnc desconocemos. Así, por ejemplo,
viendo hace pocos días ~'El verano en
Nohant" de Iwaszekiewics, representado en lengua polaca por la troupe de
]os Teatros de Cracovia, si era imposible entender una sola palabra - salYO el nombre de Chopin diversamente
declinado-'-, no lo era el darse cuenta
del escaso interés de la comedia y de
la gran calidad de los actores, en especial Sofía Yarowslevna, que encarnaba a George Sand.
Yicndo la "Medeá" de EurípidesJeffers tampoco dudamos de que Judith Andersor\ sea una buena actriz.
Pero nos sucede - por un fenómeno
de desilusión que se produce cuando
liemos esperado alguna cosa con demasiado interés y que Marcel Proust
estudia admirablemente, justamente en
relación con una gran actriz trágicaque ]a idea que nos habíamos hecho
de ella era desmesurada, en cualquier
caso superior a la realidad que vemos.
Cuando descubrimos los valores ele al.go o alguie~ que no conociamos - por
ejemplo, la actriz polaca citada- , nuestra alegria de Colones nos hace a veces supervalorar los méritos; cuando
llegamos a ver algo que admirábamos
por mera fe, corremos siempre el ries•
go de salir defraudados, si su perfección no es absoluta. Judith Anderson
tiene un modo especial de moverse J?Or
escena qlle es lo que mas emociona en
ella, un modo como indeciso, titubean- '
te, una manera de sentarse como una
criatura sin cuidarse - aparentemente-- de componer esa estatua ideal que
preocupa por ejemplo a una :Marie
Bel!. Tiene, sin embargo, algo estatuario, es decir, mucho mejor que esta•
tuario, pues vive y se mueve, que son
sus brazos desnudos de extraordinaria
belleza. Su voz es también muy bella
y su fisonomía aguda e interesante.
Pero a pesar de estas virtudes, . su ínterpretación no provoca el entusiasmo, deja frío, ausente; y creo que no
se trata de una opinión persorial, ya
que el día que pude verla los aplausos
fueron moderados.
La dirección escénica -de Gunthie
Me Clinlic- se resiente de la lama de
11

UNA MEDEA AMERICANA
Los Estados Unidos de América han
enviado, por lo pronto, al festival internacional de teatro de París, a su ac•
triz trágica más famosa, bien conocida
por todos los públicos por su acusada
interpretación del personaje de la Sra.
Danvers en la película "Rebeca" de
Hitchcook. La obra elegida fué la "Medea" de Robinson Jeffers. Este nombre, el de la actriz, todo parecia pro-

••

la actriz; toda ella está dirigida al lucimiento de la Anderson; decorado,
actores, texto, todo hace de "Mfdea"
una obra de diva. Si la diva no nos
enloquece, poco queda del resto. Entonces echamos de ver la medianía de
estos actores reunidos en torno a ]a
estrella de primera magnittid; enton'ces nos molesta ver a los hijos de Medea, inmóviles como dos marmolillos,
dejarse manejar como paquetes; entonces nos choca - aunque no debiera- el acento americano de las tres
damas curiosas que forman el coro;
entonces nos preguntamos si los griegos y sus imitadores - entre ]os que
mi conciencia de pasados pecados me
incluye- no han abusado del personaje de la nodriza de la protagonista,
vieja impertinente representante de la ·
tradición familiar, odiosa desde Euripides hasta José Maria de Segarra .. .
En fin, el hastío nos inclina a la acrimonia y no nos deja apreciar ]os méritos que sin duda hubiéramos hallado si la señora Anderson se llamara,
sencillamente, Smith.
Por lo demási "Medea" es una obra
ingrata, un mito antipático en el que
los griegos quisieron, probablemente,
representar la pasión bárbara, la falta
de equilibrio de los no-griegos como
la protagonista. Es una tragedia barroca, exagerada, oriental, una historia de hechicería y crimen combinada
con complejos de extranjería. Si Medca no nos es simpática es, sin duda,
porque no tiené que serlo, porque, en
el fondo, los griegos le daban la razón
a Jason cuando quiso separarse de un~
loca para contraer matrimonio con la
correcta princesa de Corinto.

LA PIEL DE NUESTROS DIENTES
Después de la falta de entusiasmo
despertada por la "Medea" de Euripides-Jeffers, interpretada por Judith
Anderson, los Estados Unidos -en esta misma organización del ANTA y del
Salut a la France, en que incluyen este
año todas sus manifestaciones artísticas, ele ·cualquier clase que sean, y que
en otras ocasiones hubieran venido sjn
saludar a nadie especialmente- nos
ofrecen ]a famosa obra de Thornton
\Vilder ºThc Skin of our Teeth", que,
aunque representada en América hace
mas de diez años, en Francia continúa
siendo estreno. ESta obra curiosa y diYertida fué rechazada durante dos años
por los empresarios de Broadway,
donde aun continúa produciendo ricas
ganancias; ni el renombre de su autor - de quien son bien conocidas en
España su admirable novela "El puente de San Luis Rey" y su obra de teatro, luego adaptada a1 cine, "Nuestra
Ciudad"- consiguió mayor c,réditQ,
ante lo poco convencional y seguro del
argumento. En LOndres fué mas tarde
interpretada por Vivían Leigh. C9n
"Th e Sk.in of our Teeth'' América se
ha apuntado un triunfo en esta brillante temporada de París, pues si ha
Qabido críticos demasiado ºa la page"
que han encontrado la obra deleznable, ]a interpretación de la compañia
en general, y de Helen Rayes y Mary

Martín en particular, desafiaba la critica mas rigurosa.
El titulo de esta obra -que traducido al español resulta ser "La piel de
nuestros dientes":- está, al parecer,
sacado de una frase de la Biblia. La
Humanidad ha sobrevivido a una infinidad de catástrofes por un Iris tan
delgado como la piel de nuestros dientes. Se trata, pues, de una especie de
historia cómica de la Humanidad. Pt •
ro la originalidad no reside en eso, sino en que esta Humanidad está representada por una familia americana de
]a clase media denuestro tiempo; viene a ser en Historia Profana lo que
para la Historia Sagrada representaba
aquella poética y deliciosa película
''llreen Pastures", en que los personajes biblicos, contados por un maestro
de escuela negro, se ennegrecian y tomaban el aspecto simpático y cotidiano de los vecinos del barrio. Pero lo
(!lle en "Verdes Pastos" era esperanza
poética, en uLa piel de nuestros dientes" es humor escéptico, aunque muy
efectivo.
Vemos en el primer acto a la criada
de la familia Antrobus, Lily Sabina
-interpretada por Mary Martín- hacer ]a limpieza distraidamente, mientras nos acaba de poner al tanto de
una situación que ya nos han hecho
conocer unas noticias cinematográficas proyectadas a telón bajo; se espera el fin del mundo, por la invasión de
los hielos. Lily, que nunca deja de ser
Mary Martin, se enfada y critica la
obra, cuando Helen HayCs - es decir,
la Sra. Antrobus- no entra en el momento debido. La Sra. Antrobus, está
siempre preocupada por menudencias
del hogar, a veces importantes, como
en ese caso tener el fogón encendido.
Estas dos mujeres discuten: Sabina se
presenta como inspiradora del hombre. La Sra. Antrobus como compañera paciente y práctica. El dinosaurio
y el mamnth llegan en este momento
muertos de frio, procurando cubrirse
con vidas ropas; se les permite calentarse, están encantados · de la música
en el armonium, simpatizan con los
chicos de la casa, Henry (antes Caín)
y Gladys ; la llegada del padre, que
acaba de inventar la rueda, con la gente que ha encontrado en el camino
~ :Moisés, Homero, ]as Musas- y que
su esposa admite a regalladientes ell la
casa, mientras Sabina está encantada,
termina con ]a estancia de los simpáticos animalitos antediluvianos que
son arrojados sin contemplaciones.
El acto segundo nos traslada a Allantic City, donde se celebra la asamblea
anual de la Confederación General de
los Mamiferos; el señor y la señ0ra
Antrobus, elegidos presidentes, dicen
sus discursos desde una tribuna sobre
1a que se lee "Welcome Mammals".
Pero mientras Mr. Antrobus recomienda divertirse, ~frs. Antrobus hace un
sin fin de recoménd~ciones prácticas
caseras, porc1ue lo que ihteresa es defender el hogar y la familia'. Por desgracia para esta dama, l\Jiss Lily Sabina,
elegida Miss Atlantic City seduce a Mr.
Antrobus con sus movimientos ondulantes y su traje de baño de escamasdoradas. Todo esto termina con el Diluvio Universa], que ya estaba siendo
anunciado desde principios del •acto
por una quiromántica y echadora de
carlas de Atlanlic City, a la que nadie
1,lacia caso.
El tercer acto nos presenta la guerra. Lily Sabina llega, vestida de cantinera último modelo, a las ruinas de
fa casa Antrobus, en cuyo sótano ·s e esconden ]a señora y G1adys, que ha tenido un hijo. Desgraciadamente, en
la compañia ha habido una epidemia,
y a falta de siete actores gríposos, la
modista, la doncella de la primera actriz y otros subordinados ensayan, con
muy poca gracia, la escena final. Tras
de ]o cual sigue la acción, que nos
muestra la enemistad entre Antrobus

y su hijo, enemigos de guerra. El hijo
detesta las lecturas, las ideas del padre; éste .reconoce que parte de la cul~
pa de esta enemistad le corresponde.
Una tregua sobreviene. · El viejo matrimonio se queda solo con su hija y níeto; i\lr. Antrobns se pone a leer los Ji.
bros que le han hecho pensar: Spinoza, Platón, Aristóteles y la Biblia. Cae
el telón sobre una sensación de vaciedad, de bríllantes, de humor extraordinario aunque un tanto hueco, desorientado; todo esto, como su Mundo,
se sostiene por "la pie] de nuestros
dientes".
"EL CIRCULO DE TIZA"
Con el "Círculo de Tiza del Cáucaso", de Su Director Bertolt Brecht, la
compañía del "Berliner Ensemble" ha
conseguido uno de 1os mayores triunfos del Festival de Teatro de París del
afio actual. Su actuación del año pasado había dejado un excelente recuerdo: aquella "Muttcr Courage", también
del propio Brechti interpretada por su
esposa magistralmente, fué muy. bien
comprendida y apreciada, ya que en ·
la temporada anterior el T.N.P. de
Jean Vilar había representado con
gran acierto y éxito la traducción francesa de la misma obra, de cuyo papel
principal Germaíne Montero había he- ·
cho una creación inolvidable. En esta
ocasión, este eminente hombre de tea•
tro que, como los antiguos creadores
escénicos, puede permitir-se el lujo de
ser a la vez autor y director -puede,
digo, pues hay algunos que lo hacen
sin poder- , ha querido ofrecer a París el estreno de una obra. Juzgada
diYersamente, aunque considerada por
Tirios y Troyanos como de una gran
dignidad, este "Círculo de Tiza" ha
reunido todos los sufragios en 1o que
respecta a puesta en escena, e interpretación que, en efecto, ofrecen caracteres originales y de enorme belleza.
Este "Circulo de Tiza" es una especie de doble apólogo, contado para
ejemp"lo de una discusión entre dos
granjas colectivas sobre cual de ellas
debe quedarse a cultivar la tierra que
ocupan, si la que lo había hecho anteriormente y hubo de dejarla cuando la
guerra, o ]a que mas tarde ha establecido un sistema de cultivo mas racional y productivo. Esta última sale gananciosa, y para ilustrar su derecho
representa la historia de un niño, hijo
del Gobernador de una ciudad antigua, que en un momento de revuelta es
abandonado por su madre y recogido
por una criada, a riesgo de su vida e
incluso comprometiendo su porvenir,
a\ verse obligada a casarse con un
hombre a quien no quiere y a dejar a
1

Pág. 5

�,

su novio, para proteger al pequeñuelo.
Una vez la sublevación pasada, y cuando ser madre del niño puede Í'epresentar una buena situación, la viuda del
Gobernador lo reclama por suyo, ante
la oposición de la criada que lo ha sacrificado todo. Ambas se presentan
ante un juez improvisado -cuya historia ha constituido la segunda parte
de la obra, con una serie de sentencias
pintorescas_:._ que hace trazar un circulo en el suelo, dentro del cual coloca
al nifio. Ambas madres lo cogen una
de cada brazo; la que lo haga salir por
su lado, será la madre. La cruel viuda
tira con todas sus fuerzas y por tres
veces hace salir al niño, sin que el
amor de la otra mujer pueda impedirlo, a pesar de ser la criapa muchísimo
rná's fuerte. El juez, entonces, atribuye
el niño a la criada, en una especie de
juicio de Salomón al revés, pues "cada
cosa pertenece a quien la hace mejor".
La realización escénica de ·esta obra
es· extraordinaria. Como elementos bá- ·
sicos hay un escenario giratorio, un
pequeño telón blanco, que tapa un seg. mentó del mismo, y sobre el cual están pintados dibujos a la manera china de paisajes adecuados al momento
de la acción. En esta parte no visible
del círculo giratorio, maquinistas diestros van preparando los elementos escénicos Que aparecén y desaparecen,
mientras la ~scena gira, con· pasmosa
rapidez. Así vemos ríos, cabañas, palacios, aparecer como por encanto, y,
sin embargo, mas corpóreos y reales
que cualquier otro decorado. A un
lado de la embocadura,, junto a los palcos, hay una pequeña plataforma, donde se sitúan los cantores que explican
la acción, cuando ésta es muda, subrayándola de cierto modo poético. Los
_telones, objetos y trajes son muy efectistas, .en el mejor sentido de la palabra, y los personajes ~stán movido·s
con un rigor extraordinario. Al parecer, son muchas las horas que esta
compañia pasa ensayando diariamente para lograr este infalible resultado.
Los persona_jes como la criada, ~u novio, el niño, el marido, etc., que tienen
una personalidad dependiente solo de
su humanidad, van con el rostro descubierto; pero aquellos, como el Gobernador, su mujer -que es la mujer
de Brecht-, el general rebelde, etc.,
cuya personalidad depende de su posición, llevan máscaras, unas máscaras
de gran belleza. La primera escena de
conjunto, con las fachadas -un poco
de antigua talla bizantina- de iglesia
y palacio, y 1a salida del cortejo, es de
tal impresión para quien de veras ama
el teatro que no la olvidará en su vida.
Los trajes y decorados son de Karl
Appen. B"rccht se ha revelado de nuevo como uno de los grandes hombres
del teatro actual.
·
UNA "HECUBA" VENIDA DE GRECIA
El Festival Internacional de Teatro
de París se ha clausurado con una representación de "Hécuba" de Eurípides, en versión original, por el Teatro
Nacional de Atenas. Ello ha constituido uno de los hitos de esta breve, pero intensa, temporada internacional,
de la que el triunfo mayor de crítica
-que ha proclamado que desde los ballets de Diagbilew París no había ·recibido impresión semejante, afirmación un tanto aventurada- y, de público -que parece decidido para el
próximo año a admitir líneas orientales en la moda femenina- ha sido obtenido por la Compañía de Opera de
Pekín, con un original repertorio que
participa de música, pantomima, danza, canto y ejercicio acrobático. Aparte de los proyectos de volver a celebrar la temporada próxima un nuevo
y tercer festival, parece que de esta
afluencia de compañías ha surgido la
idea de dedicar en París un teatro, de
manera permanente, a la actuación de
compañías extranjeras.

Pág. 6

Para representar Hffécuba", ha venido a París la que está considerada mayor trágica de Ja escena griega, Katina
Patxinou. Los lectores' que hayan visto la película de Rosalind Russell "El
luto sienta bien a Electra basada en
el conocido drama de Eugene O'Neill
que traslada al ambiente americano de
la guerra de Secesión la sombría tragedia de· los Atridas, recordaran sin
duda la actriz que interpretaba el papel de CJitemnestra moderna: era Katina Patxinou. Rccono~carnos que el
cine no le sentaba bien a Electra, a
pesar de la buena labor de la Russell y
la Patxinou, y esta pelicula, vuelta ~
ver en nuestros días -yo la he visto
hace unos meses- .se aguanta con dificultad, a pesar de seguir paso a paso _una obra original e interesante. En
la labor de Katina Patxinou se echaba
de ver la actriz de teatro, pero no cabía imaginar hasta que punto esta actriz de teatro es grande. Se · trata de
una mujer de edad madura, de facciones agudas y nerviosas, que mantiene
con una majestad nunca afectada y con
una intensidad jamás de mal gusto su
espeluznante papel. Su voz es aJgo ronca, velada, pero vibra cuando hace falta con un timbre de rabia o de dolor
que llegan hasta los huesos del espectador. Al final de su admirable actuación recibiQ una de las más entusiastas ovaciones· del festival.
11

EL FINO MENSAJE
DE ERASMO

,

Recordemos el ai·gumento de esta
tragedia singular. La guerra de Troya
ha terminado; :rero )os vencedores se
ven detenidos en la Tracia por esos
caprichosos vientos cuya obstinación
en no soplar mopvó ya en el viaje de
ida el sacrificio de lfigenia, en Aulis;
el espectro qe Aquiles exige, como
condición de que sople el viento, el
sacrificio de Polixena, princesa troyana, y Ulises se, encarga de pedirla a
su madre, Hécuba. Tras unas ern.otivas escenas de resistencia, de dolor,
de desesperacióp, Hécuba queda sola
Y ordena a sus sirvientas que Vayan a
lavar el cuerpo de su difunta hija. Pero las siervas yuelven con un .tuerpo
velado Y, al descubrirlo, ve Hécuba
con horror que no es Polixena, que
yace muerta . aún junto a la playa, si•
no su hijo Polidoro, que ha sido asesi nado por el Rey de Tracia, deseoso
de ·robarle. La angustia de Hécuba
ante esta doble muerte no conoce limites y sus quejidos de animal herido
todavía resuenan en mi memoria. Hécuba se venga cruelmente, dando
muerte a su vez a los dos hijos del asesino, que, en_ uP. rapto de locura pro•
fética, anuncia el desastroso fin de la
Reina de Troya.
El decorado de la compañia ateniense es sencillo, y reproduce en cierto
modo la esceµa griega: Una casita en
el centro, var!os planos unidos por
rampas y escalones, que permiten las
evoluciones d~l coro. Este, compues•
to de mujeres a su vez excelentes actrices, canta o recita, al unísono o alternadamente, moviéndose con una
majestuosá uniformidad al son de una
música muy ev~cadora. Confieso que
es la primera vez que veo en mi vida
un coro armonioso y emotivo a la vez,
un coro que no sorprende, ni molesta,
ni hace reir, sino que coopera a la acción y subraya el dolor que Katina
Patxinou mu~stra en cada momento.
Es tan curioso como digno de alabanza que un país, como Grecia, tan ale:.
jado de sus precedentes clásicos, hasta en el idioma, los honre al interpre1arlos tan acertada como respetuosamente. Que en' tiempo de Euripides
las tragedias sé representasen como
ahora la vemoS o de otra manera, es
cuestión mas de arqueólogos que de
aficionados al teatro. La manera que
Katina Patxinou y sus excelentes compañeros tienen· de interpretar ºHécuba" es tan satiSfactoria para nuestro
tiempo que riOs parCce que no pudo
existir otra en tiempos pasados.

Aristóteles. ETICA NICOMAQUEA.Versión española y notas de Antonio Gómez Robledo. Biblioteca Scriptorum Graecorum et Romanorum
Mexicana. Universidad Nacional Autónoma de México. México, 1954.
En la Biblioteca de Escritores Griegos. y Romanos que edita la Universidad Nacional acaba de aparecer una
de las tres Eticas de Aristóteles: la Voltaire. EL SIGLO. DE LUIS XIV.Trad. de Nélida Orfila Reynal. FonEtica Nicomaquea o a Nicómaco, cudo de Cultura Económica. México,
yo texto es muy irregular porque fué
1954.
escrito en forma de apuntes para ulteDeseoso de alejar a Voltaire de las
riores conferencias orales ante los discípulos. De alií que materias funda- actividades literarias, que ya 1e ha·
mentales apafezcan tratadas a la lige- bian valido un destierro a La Haya, y
ra (porque el maestro las había estu- en su afán de impedirle que siguiera
diado a fondo y· no necesitaba de re- llevando en París una vida que le pacordatorios), en tanto otras secunda- recía peligrosa, su padre logró que el
rias están prolijamente desarrolladas. Sr. de Caumartin, amable protector del
Esto explica por qué Aristóteles no muchacho, lo llevara consigo a sus pohabía dedicado tales escritos a la pu- · sesiones de Saint-Ange, próximas a
Fontaineblau. Tal medida hubiera
hlicidad.
servido a los designios paternos, de no
hallarse en Voltaire tan arraigada la
vocación por las letras, y de no haber
sido su protector "una crónica viviente del reinado de Luis XIV, bajo el cual
habia ocupado altos puestos públicos
y conocido a todos los personajes de
BIBLIOTHECA SCRIPTORUM GRAECORUM
la situación."
ET ROMANORUM MEXICANA
En sus diarias conversaciones con
OBRAS COMPLETAS DE ARISTOTELES
su joven amigoi el de Caumartin exa1. taba las figuras y los hechos de aqueIlos personajes retratados en su pinacoteca, y sus vivos relatos hallaban
eco en la abierta sensibilidad de su
atento huésped. Fué aquella estancia
en el castillo de Saint Ange la que inspiró a Voltaire dos de las grande.s
obras que habría de escribir tiempo
adelante: la H_enriade y Le siec/e de
Louis XIV.
Los amores de Voltaire con Gabriela
"Emilia de Breteuil, marquesa de Chatelet, amiga íntima y protectora, lo llevaron en unó de sus destierros, a ser
escondido por ella en su castillo de
Cirey, en la frontera con Lorena. Al1i
permaneció durante 15 años (de 1734
a 1749) y alli trabó contacto con la filosofia y la física de Newton.
Peto esa prolonga.da estancia en Ci•
rey no es sólo digna de estudio porque señala la iniciación de Voltaire en
las ciencias naturales y las matemáticas, sino porque fué en esos años cuanEl texto griego que figura en esta do comenzó a poner en práctica su
edición (en las páginas pares) es re- viejo propósito de escribir una o~ra

ALAS CASAS EDITORIALES YA
LOS SEÑORES DISTRIBUIDORES
YLIBREROS DEL CONTINENTE

Viene de la 1a. Pág.
osadía espiritual le dedicó una oración: ¡Santi Sócrates! ¡Ora pro nobis!
Predicó que no hay superioridad de
ra_zasJ ni de. naciones. Los hombres
sólo progresan (pl'o, hacia adelante y
{Jressmn, marcha) mediante la educación, los libros y la moral. Ningún
hombre vale más que otro, si rto ha
hecho más que él en el ámbito intelectual y ético. Este hombre renacentista
sirvió S:On lealtad a lo:S sentimientos
más puros y hasta hoy se le aprecia
debidamente. Su serenidad, su mesura, su temperancia, su madurez, su
"isostenia" (igualdad de ánimo como
decían los griegos) deben ser ~ia del
mundo moderno, agitado también por
odios violentos en lo nacional y ]o
universal.
En las enconadas luchas de partido
Y religiosas de su tiempo fué un pen~
sador independiente, ecuánime, neutral, comprensivo, que luchó por un
Crislianisrno, en que se identificaran
plenariamehte la santidad intima y la
externa y no se detuviera en esta última. Los espíritus conciliadores,
eclécticos, reciben por lo pr0nto los
proyectiles de ambos contendientes y
así fué Erasmo objeto de amenazas,
persecucione~, querellas y disputas.
Pero cuando se extingue la llama del
odio, las pasiones circunstanciales se
agotan, entonces triunfan plenamente
los hombres mediadores que tuvieron
de su parte la justicia. Tal es el caso
de este admirable humanista holandés,
que estuvo POI' encima de su época,
por lo que su pensamiento trasciende
con mucho el período de su existencia
física.

La )Jniversidad de Nuevo León ha
mantenido desde su fundación un vasto plan editorial que desarrolla al través de publicaciones cuya circulación
comprende a todas las Instituciones
oficia1es1 universitarias, académicas)
ateneistas, centros culturales, sociedades de diversa índole y personas, en
Amel'ica y Europa.
Entre el cuerpo de ediciones que
aquí se imprimen figura nuestro mensuario ·'ARMAS Y LETRAS", que recientemente ·ha establecido una sección -LIBROS-, en la que figuran
comentadas las obras últimamente aparecidas en las prensas americanas.
Dada la extensa órbita de circulación del Boletín arriba mencionado, y
en interés de ofrecer al 1ector americano una juiciosa información del fondo y continente de la obra, cotejada
a la luz de un criterio ecuánime y a
tono con la moderna interpretación
del pensamient6 científico, literario o
artfatico, "ARMAS Y LETRAS" se complace en invitar a ustedes a coadyuvar
con este propósito de orden cultural
que anima a la Uníversidad de Nuevo
León, solicitándoles el envío de cada
una de las ediciones nacidas en sus
prestigiosas prensas, las cuales serán
objeto de nuestros comentarios, en la
medida que vayan llegando a nuestras
manos. ·

NICOMAQUEA

Los envíos deben hacerse a:
"ARMAS Y LETRAS",
Universidad de Nuevo León,

*

Plaza del Colegio Civil,
Monterrey, Nuevo León,
11éxico.

Fué un magnífico teólogo, doctor
entre doctores, maestro entre maestros,
que conoció a la perfección el grie:go,
el hebreo y el latin, y a través de estos
idi0mas conoció los más preciados dp•
curnenlos de la cultura antigua y me•
dioeval. Pero Jo más notable, lo que
más nos conmueve es su espíritu de .
concordia y &lt;le paz, el fino mensaje
que dirigió a los Reyes, Emperadores,
Obispos y Magistrados, es decir a los
hombres más poderosos de su siglo,
para terminar para siempre con la
guerra. La buena voluntad de los gobernantes, de los círculos dirigentes
- pensó- con la ayuda de Cristo tiene
que traer necesariamente un futuro de
ti·anquilidad, de libertad y de abundancia.

Ojalá que su trascendental mensaje,
de indiscutible actualidad y reflejo de
su alma sensitiva y delicada, no se olvide jamás. Si la humanidad ha de vivir 1a existencia al1.:gre y feliz'\ a que
tiene derecho, tiene que ser sobre la
base de la tolerancia y el respeto mutuos de hombres y pueblos, que so·ñara el sabio de Rotterdam.

ÉLSIGEO
DE LUIS XIV

Organo Mensual de la Universidad
de Nuevo León
Registrado como artículo de 2a. Clase en la
Admón. de Correos de Monterrey, N. L., el

20 de Abril de 1944.

INDICADOR,

•

Colaboradores
Raúl Rangel Frías
Fidencio de la Fu ente
Francisco M. Zertuche
Cenare Salinas Quiroga
Arturo CanlÚ S.
Homero A, Garza

Alfonso

Rangel Guerra

Guillermo Cerda G.
Jorge Rangel Guerra
Manuel Morales

Director

Lic. Fidencio de la Fuente
Óficinas
Washington y Colegio Civil
. Monterrey, Nuevo León

MEXICO

producción fotostática del de la Loeb
Classical Librar y. Se le escogió porque es el más reciente y ha sido fijado por Rackham teniendo en cuenta
los anteriores de Bekler, Süsemihl,
Apelt y Bywater, y reproduce las principales variantes entre todos ellos. Sin
embargo, dado el carácter de esta colección uní versitaria, no se han suscitado, en notas, dudas sobre el· texto
Voltaire
original, las cuales serían casi siempre, de carácter filológico y no filosófico.
El Prof. Gómez Robledo se situó en
un "plano realista" al lle'var a cabo su
erudita labor, "haciendo lo que los
mexicanos podemos hacer en lo general y lo que de nosotros demanda el
universitario mexicano, a quien debe
servir esta colección bilingüe. Lo que
el necesita es tenel a su izquierda un
texto original que merezca confianza,
y a su derecha una traducción fiel que
le ayude a la comprensión del prime•
ro. Teniendo además presente la penuria general de nuestros estudiantes
y nuestras bib1iotecas, he preferido
r¡ue mi traducción sea lo mas ajustada
al texto en todo lo posible ... Por todo
ello, determiné apegarme a la literalidad, pero dando, al mismo tiempo, en
obvio de otros requerimientos, la am- sobre la época ele Luis XIV, que dedicó, años después, a la marquesa.
plia Introducción que sigue."
La antigua amistad de Voltaire con
En esta extensa Introducción -unas
100 páginas- el Prof. Gómez Robledo Federico el Grande, desde que este
no solamente expone. detenidamente ilustrado monarca era príncipe herela doctrina ética de Aristóteles, sino dero de la corona de Prusia, llevó al
que analiza muy en detalle todos los escritor a Potsdam en Julio de 1730,
aspectos de la N icomaquea y los some- · como invitado del rey y caballero de
la Orden del Mérito, con 20 mil libras
te a una critica objetiva y clara.

'

ágil, inclinado a señalar las cosas por
sus nombres. N:o es ajena a esto su
amplia experiencia de periodista, que
en buena parte le ha servido para dar
variedad a 1a elección de los temas,
tomados lo mismo de un hecho calle-

de sueldo. Sin otro trabajo que consagrarse a Federico una hora diaria
para corregir obras en francés, Voltaire pudo terminar, sin apresuramientos, su SiCcle de Louis XIV, que se publicó en Berlín, en 1751.
Federico mostró tal interés por esta
obra extraordinaria que aún hallándose en su campamento de Silesia y mucho antes de que el libro estuviera terminado, escribía a Voltaire: "Me ocupo actualmente en leer o, mejor dicho,
'en devorar vuestro Siglo de Luis el
Grande. Si realmenté. me estimáis, no
dejéis de enviarme la continuación de
la obra, a medida que vayáis escribiéndola, pues es mi único consuelo,
mi deleite, mi solaz" (1742). Del culto rey es, también, este juicio: "Jamás
he visto estilo tan hérmoso como el de
vuestra Historia de Luis XIV. Leo 2
ó 3 veces cada capítulo, }o cual me en•
canta. No hay una sola línea que no
tenga interés; todo se halla saturado
de magnific'as reflexio.nes;· no hay en
la obra nada infantil, y reina, además,
en ella, la más colnpleta imparcialidad."
Voltaire afirma, en los éomienzos de
su SiCcle, que sólo hay en la Historia
4 grandes épocas, entendiendo por tales aquellas en las cuales florecen las
artes y las ciencias: la de Pericles, la
de Augusto, la de los Médicis y la de
Luis XIV, y asegura que ésta es la más
grande de todas. Luis XIV era, para
Voltairc, un rey ideal, si bien tenía defectos, uno de ellos su excesiva afición
por las guerras; otro la limitación religiosa de su espíritu.
David F. Strauss, gran biógrafo de
,Voltaire (V. BIOGRAFIA), dice que, al
escribir esta obra, su autor "dispuso
de los medios necesarios y tuvo, además, paciencia para hermanar, mucho
máS que en cualquiera otra de sus
obras históricas, los méritos de la fprma, propios de todos sus escritos, con
un método extraordinariamente concienzudo."
Tampoco Sch1osser escatimó elogios: roEs la única de las obras de histofia de Voltaire en }a que encontramos hechos y observaciones de carácter auténticamente histórico, a los cuales podemos conceder entero crédito
como tales."
El siglo de Luis XIV ha llegado hasta nuestra época como una de las obras
más importantes de Voltaire. Tal libro
merecía la traducción y la edición qué
acaba ele tener en México : un.a traducción esmeradisima, cuidadosa, escrita
en un castellano impecable, y una edición perfecta, minuciosamente revi&amp;ada, impresa con elegantes caracteres
sobre excelente papel, con abmidantes
ilustraciones fuera de texto y muy
bien empastada.
A. P.

LA MUERTE TIENE PERIIIISO, Edmundo Valadés. Col. "Letras Mexicanas". Fondo de Cultura Económica. llléxico, 1955.
Con este libro, Ednmndo Valadés se
inida en 1a literatura. Sin embargo,
su nombre no es del todo desconocido en las letr'as nacionales, pues ha
publicado cuentos en algunas revistas
especializadas. Nacido en el noroeste
del pais, en Guaymas, Son., desde muy
joven vive en la ciudad de México, dedicado ahora a tareas p~riodísticas.
De manera sobresaliente, en ~as páginas que forman La Muerte Tiene Permiso es perceptible un estilo directo,

La muerte
tiene permiso

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lIDMP'NDQ V,~1.AD!l$

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'FON'OO- QE- CULTUg:,\ f,C:ONÓM.IC~

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C;:::;::::;::::::;;::;::::;::::::::::::::;::;:!:::::::::;:;::::;:::!J '

jero que de un acontecimiento de nuestras luchas agrarias y, a veces, aplicados al m'onólogo y a la evocación con
intenciones liricas.
Lo anteriormente afirmado se enriquece con referencias constantes a recuerdos y anécdotas de la infancia.
Valadés sabe, no sin cierta ironía, recordar aqliello cjue ha sido y es en las
familias de nuestras clases sociales el
obstáculo para lograr un mejor desarrollo de la personalidad del niño. El
mundo de las prohibiciones,-de la llamada buena educación, de los prejuicios ante cuestiones guardadas metó•
dicamente en secreto, contribuye a formar una conducta afecta a inhibirse
en las relaciones con los semejantes.
El autor aprovecha admirablemente
estas observaciones y en dos o tres
piezas las vuelca con auténtico sabor
liter~rio.

PRINCIPIOS DE TEORIA ECONOMICA, por Heinrich Freiherr von Stakkelberg (t), profesor de la Universidad de Bonn. 2a. edición española.
Traducción de la primera edición
alemana, corregida y ampliada. 376
Págs. Precio, 125 pesetas. Instituto
de Estudios Políticos. Madrid, 1954.
En la conocida revista sueca EkonomisJ 'fdskrift (Estocolmo), refiriéndose a esta misma obra; dice Karl-Gustav Landgren:
"Toda 1a exposición posee claridad
lógica y está perfectamente dispuesta.
El aparato matemático sólo se emplea
en puntos estratégícos, y seguramente
no habrá de desanimar a nadie. Este
libro confirma lo que ya se sabia por
las anteriores obras del autor, es decir, que se tra4ta de UQ teórico de primera linea, incluso con arreglo a la
medida internacional."
La primera edición alemana se ha
ampliado de un modo tan considerable, al verterse a nuestro idioma, que
esta edición española, ofrecida por el
Instituto de Estudios Políticos, es, en
buena parte, una obra nueva y autó•
noma.
Las mayores ampliaciones corresponden a la parte 11 ("Teoría de la
producción") y a la parte IV ("La formación del precio"), A consecuencia
de las modificaciones llevadas a cabo,
ha resultado ordenada con mayor claridad, integrándose en una teoría completa, dentro de las hipótesis que rigen para' toda la obra, la exposición
sobre el capital y el interés.

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�¿POR OUE SE APRENIJE LATIN?
Charles BALLY

DA.RA terminar, indicaré brevemen1,- te cómo el estudio de una lengua
extranjer.a, iniciado a su tiempo,
ayuda al alumno a conocer mejor su
lengua materna. ·y ya que una larga
tradición designa al latín como particulal'mente apropiado . a este uso, permítaseme desarrollar a este propósito
ideas que no he hecho· más que esbozar hace un momento.

que traducir es operar sobre lo dado,
es descifrar soluciones y no resolver
problemas. Se puede fácilmente comprender que, junto a los ejercicios de
traducción, deberá hacer un conjunto
de prácticas, por lo demás muy sencillas, casi infantiles, destinadas a forzar la comprensión, una aplicación discreta del método directo e intuitivo.
Serian, por ejemplo, preguntas en latin sobre cosas determinadas, a las
cuales tendría que responder el alumno aunque no fuese más que con una
palabra, pero una palabra con que probara haber comprendido, y comprendido personalmente: definiciones en
latín cuyos definidos se buscaran; textos con lagunas que las palabras vecinas permitieran llenar; pasajes con
evidentes absurdos, pero que sólo se
pueden descubrir conociendo el contexto; hasta enigmas cuya clave habría que hallar, y así sucesivamente.
¿ Quién nos dará un manual de este
género? Cuando se piensa que en la
Perse School de Cambridge toda la enseñanza de las lenguas clásicas y todos los libros de escuela se inspiran
en estos procedimientos, se maravilla
uno de que tal iniciativa haya encontrndo tan poco eco en otras partes.

¿Por qué es útil el estudio del latín?
¿Será por ser el eco de la historia de
una gran nación? Cualquier lengua
moderna nos instruiría mejor sobre la
armonía, por otro lado indiscutible,
que puede existir entre un pueblo y su
idioma. ¿O será porque, como se repite sin cesar, el latín es el portavoz del
pensamiento griego? Pero ya sabemos
qué deformación ha sufrido el genio
helénico al pasar por los cerebros romanos. Es más, gracias a los autores
latinos hemos tenido durante tanto
tiempo una imagen falsa de Grecia, y,
hoy mismo, la idea que las gentes se
hacen de aquella cultura no es todavía
más que una caricatura. Todo el mal
proviene de que Roma conoció a una
Grecia que se sobrevivía a si misma.
La literatura latina nos ha familiarizado con una mitología griega sin religión; de la filosofía, los romanos no
conocieron realmente más que las escuelas posteriores a Platón y Aristóteles, Y no sacaron de ellas más que una
.moral utilitaria y simplista; los romanos estudiaron una elocuencia toda
ella viciada ya de retórica. ¿Qué sabemos nosotros por ellos de la tragedia?

Más vale no pensar en Séneca-. Imitaron la Comedia Nueva, reflejo trivial
de una vida disminuida, y desconocieron a Aristófanes. Perb, sobre todo,
fueron presa de los alejandrinos, de
los docti poetae, que nos han enseñado a separar el arte de la vida, que hicieron de la lengua escrita una lengua
de mandarines, y que redujeron los
grandes frescos de la Grecia heróica
a viñetas de tarjeta postal ( ¡Polifemo
y Galatea !) . El latín es el responsable
de que el alejandrinismo se haya extendido como una epidemia por las literaturas de Occidente; y en francés
su predominio es tan fuerte que casi
todos los poetas que han querido mirar de frente a Grecia la han visto (¡incluso Chenier ! ) a través de Teócrito y
de la Antología Palatina.
¿De donde viene, pues, el que el trato con las letras clásicas libera el espí-

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Todo. esto está muy bien, sólo que ...
no es el latín el único que presenta esa
gran ventaja de ser "otro": el griego
nos la ofrece multiplicada. El griego
está aislado en medio de las lenguas
indoeuropeas, no tiene contacto con el
francés (o con el español) más que
ritu, dándole ese algo de flexible y
suelto que se llama "esprit de finesse"
(delicadeza) y que podría definirse
como el sentido de las contingencias?
No hay en ello nada de misterioso: el
latín, por razones muy sencillas, nos
obliga a pensar "de otra manera". El
latín está construido sobre diferente
plano que nuestras lenguas modernas:
gracias a las flexiones, las palabras
conservan su individualidad en el seno de la frase; la construcción libre
hace de la frase misma un organismo
original; como además, y sobre todo,
el vocabulario recorta los conceptos
sobre patrones diferentes de los nuestros, es necesario analizar a fondo y
reconstruir los pensamientos más sencillos, sin que se pueda nunca utilizar
esas correspondencias mecánicas de
lengua a lengua que quitan a los idiomas actuales una parte de su valor
educativo. Y esto no es todo: apenas.
sabemos nada del latin hablado (algo
gracias a Planto, Terencio, ¡pero qué
poco!), el cual sin duda debió permanecer bastante homogéneo entre las
diversidades del latín literario. Todo
nuestro esfuerzo se aplica a las obras;
pero cada autor tiene su individualidad; no hay dos que se puedan explicar completamente el uno por el otro:
al pasar de Cicerón a Tácito hay que
cambiar de gramática y de léxico; Virgilio y Horacio, contemporáneos, escriben dos lenguas diferentes. Por todas estas razones el latín es un instrumento maravilloso para adquirir flexibilidad; familiariza al espíritu con lo
imprevisto, le da el sentimiento de lo
accidental, de lo contingente, mientras
que la formación científica le pone
delante el trato. -necesario tambiénde la ley. ¿No se ha dicho que las matemáticas y una lengua antigua basta•
rían para prep.~rar armoniosamente el
espíritu?

Esta accjón se ejerce casi automáticamente por la naturaleza misma del
objeto y a pesar de los métodos más
detestables. Esos métodos conviene
adaptarlos a las necesidades de cada
pueblo y de cada generación. Pero yo
no creo que la erudición renueve los
estudios clásicos. Haría falta por el
contrario simplificar la gramática y
guardarse de introducir en la escuela
la filología, la lingüística, la estilística.
Si nuestros procedimientos deben modificarse, eso sería, en mi opinión, para proporcionar una comprensión más
activa de las cosas leídas. La lectura
de los autores queda como cosa central, por supuesto; pero no olvidemos

por las palabras técnicas; el pensamiento que expresa es original hasta
la médula, en lugar de ser un reflejo
perpetuo. Si es la visión de lo diferente la que abre i;l espíritu y ensancha el
horizonte, el griego es el ideal, el latín un sucedáneo. Y aquí es donde está el lado trágico de la crisis de las
humanidades: se quiere echar algo por
la borda para salvar el resto, "entregar" una de las lenguas clásicas, y se
conviene tácitamente en sacrificar
aquella que más nos consolaría de la
pérdida de la otra. La cuestión es angustiosa, y no puedo vanagloriarme de
haberla resuelto en pocas líneas. Mi
objeto ha sido mostrar -lo cual se
hace casi nunca- cómo se debe plantear.
Tomado de El lenguaje y la vida.
Ed. Lozqda, S. A.1 B. Aires, Trad.
de Amado Alonso/ .

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