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                  <text>M\ANO

A
Cuento de GERARDO CUELLAR

"Lapicera Sol de Saltillo". Punta
irregular sacada a navaja. El borrador
de hule duro entre los dientes. Olor a
papel impregnado de saliva, sudor y
pies sucios. Una escuela de pueblo
norteño. Salvador Díaz Mirón. Zuazua.
Aquella noche no pude dormir .l\Iama grande tendió en el suelo un cotense y sobre él puso una colcha dura,
amarilla y vieja que, a manera de cama, ocupamos doña Natalia y yo.
Apestaba la vieja a pañales de niño
tendidos al sol. Los sobacos también
le olían y resoplaba con la nariz y boca al respirar. Ruidos de gente dormida se escuchaban en el cuarto, que
era sala, recamara, comedor y cocina
a la vez. Abuelita dormía con Susana
en mi catre de fierro, regalo hecho a
mi padre por el general Lucio Blanco,
en Victoria, muchos años atrás cuando
se peleaba la Revolución. Mama no
ddrmía; acostada al lado de papá en
la gran cama donde todos nacimos, esperaba la llegada del nuevo Ma'rcos.
El otro había muerto.

diciendo en estos casos y que sólo dejará de decirse cuando la mujer deje
de parir. La agitación crecía y el
cuarto parecía dar vueltas en torno
mío. Doña Natalia despertó y poniéndose de pié se sumó al grupo de gente
que corría. Fenareta de profesión, esa
noche iba a ser de trabajo. Me quedé
solo en la improvisada cama, viendo
el ir y venir de los mayores que iban
de la mesa a la cama grande, de la
cama a la estufa y de la estufa a la
cama y a la mesa. No entendía este ir
y venir. Nadie se ocupaba de mí.
Observaba.
Marcos está por llegar, pensé; se
preparan a recibirlo. Esto mismo hicieron cuando yo llegué. Vivíamos· entonces en un tejabán, en Monterrey. El
baño está preparado; hace frío pero lo
van a bañar cuando llegue.
¡Caco! Dijo mamá.
Seis ojos voltearon a verme y dos se
adelantaron; eran los de papá.
Vete a casa de tu mamá grande, me
dijo. Llévate a tu hermana.
Susana está dormida, dijo abuelita.
Pued~ quedarse.
Las ranas cantaban en la cañada. No
se veía nada. Luchaba inutilmente por
hacer entrar el pie izquierdo en el zaExaminé la pieza parcialmente ilu- pato derecho. Hice el cambio y esperé
minada por la luz de una lámpara de para ver mejor. El agua subió tanto
petróleo, como buscando encontrar al- que casi llegaba a la. banqueta. Llovió
go desconocido. El cuarto se había para el potrero, dijo un día tío Beto
transformado. En un rincón, la estufa viendo el agua de la cañada. Yo tamhacía hervir agua; la petaca y el ro- bién lo dije en voz alta que luego me
pero permanecían en los sitios que asustó.
siempre ocuparon, mas no así los mueMaria Pola decían a mi tía la niobles de sentarse que ahora estaban dista y tenía luz en la cocina. Pasé la
amontonados junto a la pared. Sobre - puerta de su casa y una casa más. Llela mesa de comer había muchas cosas; gué a casa de abuelita y toqué; dije
entre ellas destacaba un sucio male- Ave María y tia María salió.
· tín de cuero traído por doña Natalia
Nunca antes había dicho Ave l\Iaría.
como único equipaje. Aquella tarde, Lo había oído decir.
cuando venia de comprar anzuelos, la
·¿Ya llegó Marquitos? Preguntó mi
vi bajar de la julia cargando su co- tía.
•
china maleta; es tan pequeña, me dije,
No, le contesté, me mandaron a dorque calzones ha de traer. Y no más.
mir aquí.
Algo dijo mamá que no pude enten¿Está bien tu mamá? Dijo ella.
der. Papá despertó inmediatamente y
Si, contesté. ¿Dónde voy a dormir?
abuelita ya estaba de pié. El ruido se
¿ Susana se quedó en tu casa? Volhizo mayor, pero ahora eran voces de vió a preguntar.
gente despierta y nerviosa que corría
Está dormida, le dije. Tengo mucho
apresuradamente. No decían nada y sueño.
lo decían todo. Decían lo necesario.
Acuéstate en la cama de mamá, me
Decían lo que por siglos se ha venido dijo.

• 1

mas

Quitándome los zapatos mojados me
introduje bajo las pesadas colchas de
la cama de mama grande. Vi cuando
mi tía se ponía una toalla sobre la cabeza para luego salir apresuradamente. Algo dijo tío Beto y luego todo quedó en silencio. El olor de la casa no
era él de la casa mía, pero pronto me
dormí. Estaba solo cuando desperté y
ya era de día. Las mujeres durmieron
con mama y tío Beto se fué a la labor
temprano, pensé. Dejé la cama y cerré la puerta después de salir. Antes
·me llené la tacuachera con un puño de
nueces muy grandes.
Maria Pola trabajaba en su maquina
de coser. Al verme pasar me llamó para preguntar si ya había visto a Marcos.
No, le contesté.
Llegó en la mañana, me dijo.
Voy a verlo, le dije.
Yo ya lo ví. Lo va a bautizar papá.
Yo lo voy a registrar en el° Juzgado,
le dije. Mamá quiere que yo vaya.
Ella se distrajo con su máquina y
yo crucé la calle para entrar a la casa.
Mamá estaba acostada con Marcos a
su lado. No lloraban. No decían nada.
Respiraban. Mamá grande estaba junto
a ellos y también, estaba papá; mi tía
María le servia café con leche a doña
Natalia. El maletín estaba sobre la mesa y le vieja comía pan.
¿Quieres ver a tu hermano? Dijo mamá.
Sí. ¿Cuándo voy a regi~rarlo?
A la tarde ~as al Juzgado y ves a
don Pedro. Te va a hacer preguntas,
dijo mamá.
Se va a llamar Marcos igual que el
que se murió. Mi papá es profesor y
tiene treintaicinco años; ltu tienes veintiocho y trabajas en casa. Ustedes son
los papás y Marcos nació en la mañana. Eso le voy a decir, dije, sin
quitarle la vista a Marcos que estaba
muy feo. Los pajaritos del nido que
tengo en la cañana están morados porque hace frío, pensé. No dije nada.
Marcos está morado también, pero no
tiene frío.
_
Los zapatos estaban mojados todavía. Mientras me bañaba, mamá grande preparaba la ropa que me iba a
poner para ir a ver al alcalde y registrar a Marcos. Los zapatos se seca-

Año XII No. 10 Oct. de 1955

D. A. S. U.

BOLETIN MENSUAL
DE LA UNIVERSIDAD
DE NUEVO LÉON

�Hito en las cachas. Cuando la dejaba
en la cama yo 1a cogía y la veía. Los
herm~nos de el también tenían pistola, pero /a dejaban debajo de la almohada para dormir a mediodía. Cuan.
do despertaban y se levantaban siempre se la ponían en el cinto. El tío .
Pancho tenia una pistola muy grande
Y caminaba de lado. Del lado de la
pistola. Nunca se la quitaba y no era
mi tío. Era tío de mi papá.
En Zuazua era Filomena el único
que tenía pistola. Traía una má:;- bonita que la de papá, pero no era de
él; se la quito una vez a un señor que
gritaba mucho en la plaza y que traía
un sombrero muy grande. No era de
Zuazua. Santiago decía que Filomena
le quitó la pistola porque quería tener
una para matar borrachos en la noche.
El dueño de la pistola no volvió a
Zuazua y Fi!omeno la traia prestada
porque
don Pedro le dijo que era del
han en la estufa. Doña Natalia dijo
¿No? ¿Cree usted que nació así de
Juzgado.
algo de irse y papá me sacó para el grandote? Dijo abue1ita.
Con el sol brillaban las cachas de
patio.
Tio Beto se levantó de la mesa y me
Voy a coger el dinero de tu alcan- vió. Luego volteó a ver a mamá gran- la pistola que traía Filomena. Tenía
cía, me dijo. Después te lo devuelvo. de y se rió. Después salió. Iba a la unos adornos de plata y era más bonita que la de mi papá. Filomena es¿Es para doña Natalia? Le pregunté; labor.
taba
platicando con Jesús, el del teEs para que se regrese a Monterrey,
Mi papá era inspector y vigilaba que
léfono,
y lrnblaban de un muchacho
me dijo.
Jos profesores no golpearan a los nique tenia sífilis y que trabaja en el
Bueno, contesté.
1los. La maestra Cristina nunca me pePapá. entró de nuevo al cuarto y gaba porque mi papá era inspector. teatro. Sus papás lo habían corrido
luego salió; traía mis zapatos en una A Santiago sí Je pegaba y les pegaba porque no iba en las noches a dormir
mano y me dijo que los boleara en el también a Jos demás niños. Sus papás a su casa. Tío Crisanto · salia en el
patio. En la otra mano traía mi al- no eran inspectores y ellos eran muy teatro pero no tenía sífilis. Nadie tecancía. Una vez rompí una alcancía burros. Claríta decía Siempre Cape- nía _sífilis en Zuazua. Yo le pregunté
Y me pegó mi papá. No dije nada. De- ruquita. Su papá era carnicero y ella a nu papá qué era la sifilis y me dijo
trás del, aljibe la rompió y un veinte no traía calzones. Yo la vi en el re- que una enfermedad como la viruela.
vino rodando basta donde yo estaba. creo cuando la tumbó Miguel Barriga. En Zuazua nadie tenia viruela.
Qué quieres, me preguntó Filomcno.
No dije nada ..
Barriga es estómago, dijo mi papá. MiVer
a don Pedro, le contesté.
Pasó mi papá y en la bolsa del pan- guel Barriga no es :Miguel Estómago.
Esta
en su casa, me dijo. Para qué
talón se le notaba el bulto de dieces )'fe duele la barriga, dijo un niño que
y veintes de plata. Eran de mi alcan- hrego hizo caca en Ja jnlia de Monte- lo necesilas.
· Para que registre a l\farcos.
cía.
rrey. Bar'riJa tambien hace caca. Yo
El Juez Bortoni lo registra, me dijo.
Después te compro otea y te doy lo vi.
No, le dije, quiero ver a don Pedro
el dinero, me dijo.
La mamá de mi papá tenía en China porque mamá me dijo que lo• viera
Yo no dije nada.
un toro gateado muy bravo. Era gateaA mediodía llegó lio Beto para ver do porque parecía un gato gateado. a él.
Entonces espéralo, me dijo. Ya no
a Marcos. Saludó a mamá y luego se Tío Tomás me dijo en el rancho por
debe
lardar.
quedó viendo al niño un momento.
qué era gateado. Pero no era tío mio.
Me recargue en la pared porque la
¿Se va a llamar como papá? Pre- Datiiel Urencio tampoco era tío y una
banqueta estaba sÚcia y no quería
guntó.
,·ez ine dió una Janchita eléctrica que sentarme. Tría e] pantalón nuevo que
Si, "dijo mamá. Igual que el otro que compró en Laredo. Andaba borracho
María Pala me hizo de un pantalón
, se murió.
dijo papá.
'
,,iejo de papá. Filomeno se me quedó
Tengo hambre, dijo tío Beta viendo
Mi lápiz era gateado de muchos co- viendo Y me _dijo qu"e me sentara en
a mamá grande. Salieron los dos.
_
lores.
El borrador era. muy duro. Los la banca. Jesús el del teléfono se haEn el cuarto nos quedamos ]os de
lápices
gateados dur:in mucho y son bía ido y yo me sente.
casa y el abue]o de mamá, papá de
de
madera
como la de la lanchita que
Filomcno me preguntó que por qué
María Pola y padrino de Marcos. Con
me
dió
"lrencío
y qu e compró cuando
sns ojitos azules veía fijamente a su
andaba borracho en Laredo.
ahijado. Le hacia muecas con la cara
Clarita dijo Caperuquita y la maes- Y ademanes con sus manos. Yo tenia
tra le pegó en la cabeza. Su papá era
risa.
carnicero y no era inspector. ¡CapeCome en casa de tn abuelita, me dirncHa
! Dijo la profesora Marina. Clajo mamá. Y Je das este dinero.
rita no traía calzones y Barriga tamUn puño de veintes y dieces de
bién hacía caca. Hernán hizo caca en
plata me sonaban en la tacuachera
el bahco un día que Je dolió la barricuando salí. Eran para pagarle a don
ga. Olía muy feo y lo corrió la profePedro e] registro de :Marcos.
sora . Se fué llorando pero luego volMaría Pala le servía· de comer a tío
vió y lavó el banco con agua del aljiEsteban. Saludé y me contestaron. En
be del Juzgado.
la casa de mamá grande comía tío
No cojas muchas nuec;es, me dijo
Beto y abuelita senia. Tia Maria ya
abuelita.
Y no ]as repartas, agregó.
había comido.
No pierdas el dinero que te díó tu
Siéntate, me dijo mamá grande sirpapá, dijo mí tía.
viendome una sopa de fideos.
Este afio hubo muy pocas, dijo ma¿Viste a ~[arcos? Le pregunté a tío
má grande.
Beto.
Es para pagarle a don Pedro, dijo
Si, me dijo.
tía María.
Yo creo que está muy feo, le dije.
~fe llene una tacuachera de nue'ces
Levantó Ja vista pero no dijo nada.
Y soné el dinero que llevaba en una
Siguió comiendo.
bolsa delantera del pantalón. Cuando
Pasó un rato.
sali de la casa me encontre con ReviTodos los niños son feos de chito que iba a comprar hilo a casa ·de
quitos, dijo mi abuelita cambiándome
lio_ Celso. Le di tres nueces y él cael platq vacío por uno con carne piminó detrás de mi. Nunca caminaba
cada.
conmigo o delante de mí. No me pre¿Hasta cuándo va a aprender usted
guntó nada, pero yo le dije que iba
que no se debe hablar en ]a mesa {
al Juzgado. En ]a plaza nos separamos.
Dijo tío Beto. Es mala educación,
Filomeno estaba sentado en una banagregó ..
ca afuera del Juzgado. Todos Je deSi no le gusta lárguese, dijo mamá cíamos Filomeno porque era el poligrande. Esta casa es mía.
cía. Don Filomena era el carnicero
Tambien es mía, dijo mi tío. Y ade- que nos vendía la carne y el chorizo.
más es mala educación taníbién me- Una vez don Filomena le vendió carterse en la plática de otros. Caco y yo ne a Filomeno y platicaron de la labor.
estamos hablando de niños y usted no Yo los oí.
sabe nada de eso.
La pistola de papá tenia un caba-

Pág.2

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tenia bigotes mi tia. Jorja. Le dije que
no sabía.
Las mujeres no deben tener bigotes,
me dijo.
Tía Jorja sí tiene y también tiene
María lo loca.
¿ Y por qué no se los corta tu tía?
No sé, 1e contesté, pero si quieres
le pregunto.
No seas zonzo, me dijo, ¿No ves que
se enoja?
Yo no soy zonzo porque estoy en la
escuela, Je !Jije. Además tia Jorja nunca se enoja.
¿En ·qué aiio estás? Me preguntó Filomeno.
En segundo, le dije.
¿ Con la profesora Cristina?
Si. I.,e contesté.
Y qué les enseñan en segundo año,
preguntó.
Las tablas de multiplicar, contesté.
Tu primo Juanito está contigo, o
está en tercero, volvió a preguntar.
No es mi primo, es mi tío; y no
está en tercero, está en quinto año.
Yo nomás estudié hasta cuarto, dijo
Filomeno. No habí-a quinto ni sexto.
Mi papá quiere que yo sea licenciado. Cuando sea gr"ande me voy a ir a
.M onterrey porque allá está la escuela
de ]icenciados, le dije.
Yo conozco un licenciado que gana·
mucho dinero, me dijo. Es primo de
mi mujer.
l\U tío Arturo también es licenciado
y gana mucho dinero. l\Ii papá dice
que va a ser gobernador.
Los gobernadores ganan más dinero que un abogado, dijo Filomeno.
Ganan más qu t don Pedro.
Y dónde se estudia para gobernador, le pI"'egunté.
Eso no se estudia, me dijo. Nomás
los licenciados y los generales pueden
ser gobernadores porque están en el
Partido.
Cuál Partido, le pregunté.
El de Plutarco. El que siempre gana.
¿Y Plutarco es licenciado? Le elije
yo.
No, rcp·uso, pero es general. Yo4:ambién soy del Partido, como don Pedro,
pero nosotros no podemos ser gobernadores.
Mi papá es inspector, Je dije. El
tampoco puede ser gobernador.
Dicen que una vez hubo un gobernador que era profesor como tu papá,
me dijo, pero Jo mataron.
Mi papá tiene pistola, repuse, y mis
tíos también.
El profesor que mataron tamhien

tenia pistola, dijÜ Filomena. Se necesitan muchas pistolas para que no los
maten cuando sOn gobernadores.
Las sandias de la labor de don Pedro eran muy sabrosas; Santiago y NiColás se las robaban. Una vez comimos sandías en la ]abor de don Pedro, pero él nos Jas dió porque era
un día de campo; todos los niños de
la escuela comimos con et en la labor.
Otra vez fui con Santiago y Nicolás
r también comimos sandías ~y melones; eran muy sabrosas pero no nos
las &lt;lió él. Yo les daba a Nicolás y a
Santiago de las nueces de abuelita y
ellos me daban sandia de las que le
robaban a don Pedro. Cuando acabábamos de comer poníamos las cáscaras en un palo de la cerca y les tirábamos piedras; yo casi nunca les
pegaba.
Cn día don Pedro nos ,•ió . en su labor comiéndonos sus sandias y nos
persiguió por las otras labores gritando r tirándonos piedras. Nosotros corrimos mucho. No estábamos clavados en un palo de la cerca, pero don
Pedro nos tiraba pedradas. No nos
pegó.
Cada vez que yo veía a don Pedro
le tenía miedo. Yo no le robaba sus
sandías y melones, pero le tenía miedo. Don Pedro era el alcalde y tenia
un traje muy bonito. Antes se ponia
pantalones y camisas como ]as que ·tenía tío Beto, pero ahora traía un traje como el de papá. Ya no iba a la
labor porque siempre estaba en el Juz
gado platicando.
Ahí viene don Pedro, dijo Filomena.
Si, le contesté. Ya lo ví.
Buenas tardes, dijo don Pedro.
:Muy buenas, dijo Filomeno.
Yo no dije nada.
Encerré otra ,,ez a José, dijo Fi1omeno.
¿Otra vez? Preguntó don Pedro sin
esperar nada.
El alcalde se metió al Juzgado y yo
entré detrás de él. Se sentó en una
silla como mecedora que no era mecedora, detrás de su escritorio, y se
me quedó mirando. Creí que me iba
a regañar por lo de Jas sandías, pero
no dijo nada.
Vengo a registrar a mi hermano que
nació en la mañana, le dije.
¿Otro hermano?- 1\Ie dijo. ¿Pues
cuántos son ya?
Somos nomás dos, le dije. El otro
se murió y Susana es mujer.
Bueno, repuso, don Pedro. ¿No te
dió tu papá un papel para que me lo
dieras?
Sí, le dije. Taú1bién me dió este
dinero.
El alcalde cogió el dinero y-se puso
a escribir en un libro muy grande. A
veces volteaba y veía el papel que Je
mandó mi papá y que yo no había
leido.
Marcos nació en la mañana, le dije.
Jli papá es profesor y tiene treintaicinco años; mamá _tiene veintiocho y
trabaja en Ja casa.
Está bueno, me dijo don Pedro. LléYale a tu papá este papel y dile que
todo está arreglado.
¿ Y si me pregunta que quién lo arregló, qué Je digo?
Dile que lo arreglarnos entre los dos.
Bueno, le dije, todo está arreglado.

Cuando sali del Juzgado estaba jugando Filomeno con el muchacho del
teléfono al coyote y las cabras. Filomeno movía el coyote y el muchacho
cuidaba las cabras para que no se las
comiera Filomena. · Les dije adiós y
no me contestaron.
Baltasar venía por la casa de mi
aOuelita y yo dí vuelta en la esquina.
Siempre que me encontraba Baltasar
quería pelearsé conmigo; y siempre
nos peleábamos. El me pegaba y yo
también le pegaba. Pero él me pegaba
más. Siempre. Cuando pasé por la carnicería de don Filomeno, Victoria le
estaba vendiendo carne a Lolita la
dulcera. Victoria era hija de don FBomeno y era muy bonita. Mi mamá
decía.
Le entregué el papel a mi papá y él
se lo enseñó a mamá.
Todo está arreglado, dijo. Este muchacho nos va a resultar licenciado
como su tio Arturo.
~famá no dijo nada. Ella quería que
fuera como mi tío Arturo, pero no
quería que fuera abogado.
¡ Vieja apestosa! Dije.
Sentí un golpe en la cabeza y el borrador de hule duro de mi lápiz gateado se rompió. Tambien se rompió
la punta que le había sacado con la
navaja de tío Beto. Los dientes de
adelante se me destemplaron como
cuando comía muchos tamarindos. Mi
lápiz se fué rodando por el suelo pero
yo no lo recogí. La profesora Cristina
me quiso golpear otra vez, pero yo co,
rri para la Dirección. El director era
el profesor Facundo y era amigo de
mi papá. Ta1Tlbién era novio de Paulita la de tío Isaac.
Entré corriendo a 1a Dirección y el
profesor Facundo se asustó. Yo creo
que se estalfa quedando dormido en
el escritorio.
¿Qué te pasa? Me preguntó.
Me pegó la profesora, le dije.
Me dijo apestosa, exclamó la niaestra ·cristina entrando casi detrás de mi.
No es cierto, le dije al director.
Me dijiste vieja apestosa, me dijo la
profesora.
No es cierto, le contesté.
Un momento, dijo el director. Volteó a verme y apuntándome la nar-iz
con un dedo me dijo: tu papá dice
que tu no sabes decir mentiras. Ahora
dime la verdad.
Yo no. le dije vieja apestosa, repuse.
Esa es la verdad.
Yo lo oí decir vieja apestosa, \dijo
la profesora.
¿Dijiste vieja apestosa? Me preguntó el profesor Facundo.
Si. Pero no sé lo dije a ella.
Ahí éstá, dijo la profesora, ¿Entonces a quién Je dijiste?
A doña Natalia, repuse.
¿Quién es doña Natalia? Preguntó
el director.
Es una vieja que vino a la casa
cuando llegó l\farcos la otra noche. Le
olían ]os sobacos y resoplaba con la
nariz y boca al respirar. Es una vieja
apestosa que trae un maletín sucio y
que siempre llega a las casas antes que
los nilios chiquitos.
Bueno, dijo el director. Voy a hablttr con tu papa. Usted se puede ir,
le dijo a la profesora Cristina.
Cuando regresé al salón la profeso-

ra ya no me quiso pegar. Luego sonó
la campana y todos nos fuimos a la
casa. En el camino me encontré a Santiago y me dijo que él y Nicolás iban
a robar huevos a mediodía. Me invitaron pero no quise ir.
En la noche, después de la cena, el
director y mi papá comenzaron a pla~
ticar. Hablaron mucho pero no les pude entender. A veces oia que decían
Cristina, luego apestosa, Natalia y otras
muchas cosas. Luego hablaron de la
educación, de Ja mala educación y
otras cosas que no entendí. Se reían
mucho cuando decían Cristina, pero yo
me fui a la plaza. No ]es entendía.
Papá decia que un profesor violaba
la correspondencia en Camarón. Yo
le pregunté que qué era correspondencia y me dijo que las cprtas. Mi
pap:i regañó al profesor porque vio~
Jaba las cartas. Los inspectores regañan a los que violan la correspondencia y a los que golpean a los niños en
la escue]a. Violar es romper, me dijo
también papá.
La maestra Cristina no vo]vió a la
escuela el lunes. La hija del carnicero, Victoria, fue a darnos clases y enseñó a Clarita cómo decir Caperucita.
Miguel Barriga seguía haciendo caca.
Hern:in no volvió ,a hacer caca en el
banco porque no le dolía la barriga.
La maestra Cristina se fu~ de Zuazua y
todos queríamos a Victoria. Era hija
del carnicero don Filomeno.
Un dia, cuando salíamos de la iglesia Nicolás y yo, oimos a unas seño~
cas que dijeron Cristina. El novio la
violó, dijo una de ellas, y se la llevó
para Monterrey. Los papás no ]a quieren recibir porque no se casaron.
Cuando las viejas voltearon y· nos
vieron, se fueron sin decir nada más.
Mi papá conoce al novio de la pro.
fesora Cristina, le dije a Nicolás. Es
profesor en Camarón y una vez lo regalló porque violaba las cartas.
¿ Qué es violaba? Me preguntó Nicolás. í
Violar es romper, dice mi papá,
JAh! Exclamó Nicolás.

t

.,

Pág. 3

�EL TEATRO EN LONDRES

(

Por J11liá11 GALLEGO

to de c•onjunto. Es, por lo demás (con
la soviética) ]a única compañía que
puede permitirse en la actualidad el
lujo de montar ballets de una exigencia y una complicación tan grandes
como "El Lago de los Cisnes" o "La
Bella Durmiente del Bosque", de los
que Jas otras compañías no ofrecen más
que fragmentos.
Precisamente, la especialidad

de

Segundo, que es el que se suele bailar
en otros programas. Solo el primer
ballet tiene una nueva coreografía, del
maestro inglés Frederick Ahston, Director asociado de la compañía, y no
tan afortunada como las viejas coreografías de Ivanov y Cecchetti, para el
segundo, y especialmente de Marius
Petipa para el tercero, ·ambas revisadas por Ninette de Valcis, que es la
gran Directora a quien se debe el ma-

EL COVENT GARDEN

A FACHADA y las dependencias
del Teatro Real de la Opera del
"Covcnt Garden" no son tan suntuosas como las de la Gran Opera, de
Paris; ni su sala es tan bella .como la
del Liceo de Barcelona. Tiene, sin
embargo, este teatro una ventaja que
a mi juicio de espectador modesto lo
coloca por encima de los dos aludidos:
que desde todas sus localidades, hasta las mas económicas, se ve el escenario por completo. Creo que, para
un teatro, el]o es condición mas importante que los mármoles y ]os bronces, y que todos los sufridos espectadores de quinto piso -y aun de cuarto- del ·Gran Teatro del Liceo, avezados a hacer colas en las bodegas ele
la casa y a comer tor(\llas sentados
en la escalera para pobres. que queda
después de su paso llena de migas de
pan y de. trozos de papel, todo para
conseguir uno de los escasos sitios de
la herradura que estan frente al escenario, serán de la mismo opinión. Y
no es que el Covent Garden sea feo;
más antiguo que los otros dos, es de
un estilo georgiano bastante elegante,
y su columnata cl3.s'ica no está desprovista de nobleza. Pero su colocación,
un poco escondida, no le favorece y
su cercanía del mercado del mismo
nombre, si le da un aspecto caract~ristico, no fa,,orece a la pompa de su
arquitectura.

L

La temporada de primavera nos
ofrece la ocasión de ver en esta sala
los famosos ballets del Sadler's Wells.
Es este un teatro aparte, de tamaño
· reducido, pero que ha formado esta
companía que es, acaso, la más perfecta del mundo en la hora actual; y
digo acaso, por la imposibilidad de
juzgar 'sobre el ballet ruso soviético,
desde que su actuación fué prohibida
en Paris la pasada temporada por el
Gobierno del momento. Si la compañía
del New York City, que dirige Balanchine1 es magnífica, no creo que alcance el per[ecti$imo empaste, el acabado sin tacha, que hace de todos y
cada uno de los numerosos bailarines
del Sadler's Wells una primera figura
que se eclipsa para dejar paso al efec-

Pág. 4

si el primero es un hermoso baliet
que da motivo a un apasionado "paso
a dos11 , el segundo no pasa de un di''ertimiento, bien presentado e interpretado, digno de un teatro de revista, en cuya creación es ]amentable ve_r
empleadas tantas facultades extraordinarias.
El público es siempre muy numeroso y aplaude con entusiasmo a sus estrellas favoritas. Son estas, en primer
lugar, ?ifargot Fonteyn, de técnica insuperable, que muchos consideran la
mejor bailarina actual, y tra~ elJa Nadia Nerina, Violeta Elvin, Rowena
Jacksori y Beryl Grey; este "Estado
:\layar" va seguido por estrellas tan
rutilantes como Beriosova o Farron,
que podrían muy bien ser consideradas de primera magnitud. El primer
bailarín absoluto es Michael Somes,
que goza, merecidamente, de la calurosa adhesión de su público, y lo siguen Field, Grant, Hart, Rassine y
S.haw. El propio Ahston ha bailado
alguna vez en papeles de carácter (en
Paris, por ejemplo, creó el Hada mala
de la Bella Durmiente, con un relieve
lleno de fantasía). Bailarina ele carácter de gran clase, Pamela May, considerada como "artista huésped", da
a las reinas de los ballets de Tschaikowsky toda la majestad debida y es
insuperable en esas explicaciones mimadas en que abundan las coreografías clásicas1 a base de movimientos
de manos y de cabeza, y que de no
estar perfectamente hechas resultan
tan ridiculas.

al contrario que todos los demás teatros londinenses, en la orilla derecha
del Támesis, no lejos del Festival Hall
y a un paso de la Estación de Waterloo, en la misma margen en que, en
tiempos, trabajaba Shakespeare en su
teatro del Globo. No por menos céntrica -suponiendo que haya un centro en Londres- es menos ruidosa esta orilla, y el paso incesante de los
autobuses por Waterloo Road nos
arranca, a menudo, de la atmósfera
elizabetiana en que esta compañía nos
sumerge. Un público numeroso -entre el que nunca faltan escolares con
sus chaquetas o sus largas bufandas a
rayas- sigue con atención estos argumentos tan conocidos; pero no tengáis miedo: si os interesa de veras
ver Shakespeare en su propia salsa,
no hagáis caso de esas leyendas de
que en Londres no se encuentran nunca entradas para los teatros, inventadas, sin duda, por alguien gue tenia
muy pocas ganas de ir. Yo he ido a
última hora y siempre he podido entrar y por un precio, por cierto, bas_tante más módico que el que hubiera
gastado en .ver, en un cine de estreno,
la última megalomania en pantalla panorámica. Que haya entendido más o
menos del texto, es harina de otro costal; pero quien gusta profundamente
del teatro en general y de Shakespeare
en particular, está siempre presto para ver sus obra.s en versión original y
sin necesidad de letreros. Si algo se
pierde, mucho mas se gana.

Gracias en gran parte a esta compaii.ía, la afición al ballet en Londres
rebasa de unos limites .,,.minoritarios y
ha entrado a dominar por completo
en el gran público.

SHAKESPEARE EN EL "OLD VIC"

La sala del "Old Vic'' no es &lt;lema-

siado grande, y desde todas sus loca- cardo 11; la interpretadón de John
lidades se ve entero el escenario. Tie- Nevillc fué tan buena· tólllo la suya
ne éste una particularidad que suple, y completamente distinta. Este joven
con ventaja, una mayor extensión-; en actor compone un Rey tan despreocuprimer término, de frente al especta- pado, tan juvenil, tan· írreflexivo en
dor, hay una escalinata que baja ha- 1a primera parte que luego nos admicia el foso y que queda medio oculta ra mas aun -dándon.os1 sin embargo,
por lo que suele llamarse las candile- un profundo aire de verdad, pues los
jas; ello, con una puerta y una ven- héroes no suelen nacer héroes- en el
tana que hay a ambos-lados de la em- momento de su caída y de su grandebocadura, permite un movimiento de za moral. La escena ele la abdicación
personajes de una gran libertad y es, en este aspecto, un verdadero mofantasía. Esa escalera hacia la sala, delo de buen teatro.
es decir, hacia la parte vedada generalmente por las· convenciones, da a
El decorado de "As You like it" lo
esta escena una especie de cuarta di- forman gruesos troncos cuyas raíces
mensión, que permite apariciones y ofrecen variados asientos; el movidesapariciones del más puro ,•alor miento de esta pastoral deJictosa está
teatra1. Las luces están siempre ma- dirigido por el coreógrafo Robert
nejadas del modo más certero.
Helpmann. Los trajes· (bi1enos, pero
mejorables) son de Domenico Cnoli.
He tenido la suerte de ver en esta Las otras tragedias est4~ ·dirigidas por
sala tres obras de Shakespeare bien Michael Benthall. Maclietll es, por priconocidas: "As You like it", "Macbeth" mera vez -Y qué acertadamente- una
y "Richard 11". Estas dos últimas, por tragedia escocesa, con' stls plaids1 sus
haberse representado en Paris esta fa]das p1isadas, sUs iaifas, su aire
misma temporada por la Compañía agreste y sah,aje, en Jugar ae esa cardel T.N.P., permitían comparar }as in- navalada de baraja 'q·ue suele ser.
terpretaciones de ambos países. John Audrey Cruddas fue · la · .d ecoradora.
Neville y Virginia McKenna fueron la Pero el mas bello espectáCulo es "Ripareja protagonista de ]a primera y cardo II", con sil piata'forma gótica
tercera. El papel de Macbeth fué in- ideada por Leslie Huri-Y que ha reaterpretado por Paul Rogers, que había Jizado ]os trajes medievales más marasido el clown de "Como gusteis' 1; Ann villosos en el ambiente mas refinadaTodd,. bien conocida por el cine, fu"é mente inglés.
Lady Macbeth. Eric Portcr, actor ex-.
celente, trabajó en las tres obras, cuyo tono de melodrama cinematográEL "SADLER'S WELLS THEATRE"
fico me desagradó, todos los actores
me parecieron de gran categorja y
rle un acoplamiento peffecto. Virginia
Aparte de la gran Compañía de
::\foKenna es una joven actriz 1lena de
Ballet
que actúa en el Teatro Covent
belleza y ele talento; su Rosalinda fué
Garden,
el "Sadler's ,vens" tiene otra
la seducción personificada.
compañia m:ls pequeña, formada por
elementos jóvenes, cuyo director es el
El gran actor francés Jean Vilar me mismo que el de )a , Primera, Ninette
había defraudado en su "l\facbeth", de Valois, y que ' ba'i ]a en su propia
demasiado cerebral, poco sanguineo,.y casa, es decir en el teatro que ha daa la vez, demasiado dominado por do su nombre a ambas compañías;
unas fuerzas sobrenaturales eµ que no esta s.egunda se diferencia de ]a priparece creer; Paul Rogers fné un mera en Ja palabra Teatro, incluida
Jlacbcth montafies, apasionado, do- en su denominación: "Sadler 1s ,vells
minado en su mala intención por un Theatre Ba11et", exactamente. Su perdestino que -no comprende; sin los sonal es reducido, de í!Cuerdo con el
excesos de Orson ,velles, su perso- tamallo de su escenario, y su repertonaje, tiene toda la truculencia y to- rio se compone de una docena de
da la trágica humanidad que quiso ballets, casi todos modernos.
darle su autor. Vilar había sido también el excelente intérprete ele RiEl teatro en cuestión está situado

fuera de} distrito teatral de Londres,
al final de la Avenida Rosebery, no
Jejos de ]a estación de King1s Cross,
en un barrio tranquilo y modesto, que
nada tiene, en apariencia, ele danzante. Es un edificio moderno, de buenas condiciones acústicas y visuales, y
con unos precios muy moderados que
oscilan entre dos y doce chelines y
medio. En e] Se da, no solo ballet, sino también, y con mayor frecuencia,
opera: Don Juan y La flauta encantada, de Mozart, El Murciélago, de
Strauss, La Traviata, de Verdi, La
Boheme y Tosca, de Puccini y Katya
Kabanova, de Janacek, figuran en los
programas de esta temporada. Aparte
de ello, se celebran conciertos algunos domingos.
No deja de producir alguna impresión de provinciano en Corte el llegar
a este teatrito, que ha dado origen a
una compañía de Ballet famosa en todo el mundo y a toda una escuela coreográfica. Aunque parezca ridículo,
se llega a la taquilla con uná cierta
aprensión de que nuestro inglés chapurreado merezca las iras de una taquillera que debe hablar a diario con
Ninette de Valois; pero en los teatros
de Londres todo es amable, todo es
sencillo, nadje está de mal humor, nadie tiene prisa, nadie parece -como
lo parecen algunas taquilleras de Paris- estar atado a un banco de tortura ni ser Ja victima de desocuparlos
sin entrañas. · Gran parte de ese buen
humor universal que planea sobre los
lugares públicos de Londres se debe,
siq ningún género de duda, al bené-

La Compañía del "Old Vic", con la
del "Memorial Theatre" de StratfordUpon-Avon, qne esta temporada cuenta con los nombres de Vivien Leigh y
Laurence Olivier a la cabeza de una
lista prestigiosa), están consideradas
en Inglaterra como los más autorizados intérpretes de Sbakespeare. El
"Old Vic", a pesar de s\J. nombre, es
una sala nueva, con todas las ventajas que ello representa; está situada,

I

Sadler's Wclls son los grandes ballets
en tres y cuatro actos que llenan
por si solos un largo programa. En
esta temporada presenta "Silvia" y
"Coppelia", con música de Delihes y
'Le lac des Cygnes", con música de
Tscbaikowsky, el ballet predilecto de
tantos aficionados del mundo entero,
que se ven reducidos a ver el Acto

ravilloso resultado de esta 'troupe".
Pero no faltan en otros programas de
Covenl Garden ba1lets más cortos, bien
conocidos, como "Les Sylphides" o
"El Sombrero de Tres Picos", o de
nueva creación, como "Rinaldo y Arrnida" o "~fadame Chrysantbeme",
ambos coreografiados por Ahston, con
muy diversa fortuna a mi juicio, pues

/

==

•

Pág. 5

�\

fico té, que produce en el estómago
una deliciosa excitación, una du1ce
alegria a la que los londinenses son
tan sensibles c¡ue no se cansan de repetirla a cada momento del día. Sin
embargo, por una rara excepción, en
la cafetería c1ue hay en los subterráneos del Sadler's \Vells no se sirve
más que café, la infusión que hace discutir. Pero la taquillera Y el portero
deben tener su tetera particular.

Los programas danzados del teatro
están compuestos generalmente por
tres y aun cuatro ba1lets. La hora de
empezar -todavía mas temprana qpe
en Govent Garden - es la de las siete de la tarde; en función de noche,
se entiende. Se sale cerca de las diez,
hora muy discreta para coger el metro
meterse en la cama, si se tiene
1a intención de hacer algo temprano
al día siguiente. Una vez que uno se
habitúa a estos horarios, que a ojos
españoles resultan pintorescos. y aun
molestos, se echan de ver sus ventajas, para la salud y para el trabajo.
Solo una raza tan resistente como la
nuestra es capaz de aguantar durmiendo seis y siete horas, como se
ven obligados a dormir unicamente
muchos españoles. El derecho a un
sueño de ocho hora$ debiera ser una
reivindicación social. Y lo curioso es
que nuestro país lleva fama de ser el
lugar del reposo, de la siesta. Los turistas espa,loles se asombran mucho
de ver que en Paris, a partir de las
diez de la noche, casi todo lo que se
ve por la calle -que no es muchoson turistas como ellos; en Londres
pasa por el estilo.
·...

ble- se pasean por los siglos pasados
con una seguridad maravillosa. El decorador de teatro, acaso por la in.:'
fluencia de una excelente y antigua
escuela de ilustradores de libros, se
inspira fielmente en la obra que trata
de plasmar, no se lanza a estilizaciones gratuitas ,que a los dos años resultan grotescas, y produce ambientes
tan perfectos como los de las peliculas "Enrique V", "Lady Hamilton",
"Oliver Twist" o la primitiva y magistral "Luz de Gas", cuya "remake"
americana era tan lamentable, en gran
parte por el descuido de la abientación.
Estas divagaciones vienen a cuento
de tres obras diferentes, representadas en Londres en esta temporada,
aunque alguna sea ya un tanto añeja.
Sea la primera - por edad y .por la
muerte de su decorador, Rex ,vtlistler,
muerto en la _última guerra- el ballet
"The Rake's Progress", con musica de
Gavi Gordon _y anterior a la ópera
del misl1lo nom~~e de Igor Stravinsky.
Se trata de un~ serie de escenas sobre ]a famosa colc~ción de cuadros de
,vrniam Hogarth conservados en el
Soane Museum de J:ondres, y que nos
presentan
la de$fl~tros"a carrera de 'un
,

grafa, "Job", es bailado todavía con
gran éxito en el Covent Garden. Su
tema son las visiones sobre el libro de
Job, ·del genial artista -tan criticado
como mal conocido fuera de Inglate. rra- Wílliam Blake; sobre estas imágenes, _de una grandeza y una fuerza
poética casi sobrehumanas, y sobre
una música excelente de Vaughan
,Yilliams, Ninette de Valois creó una
sucesión de movimientos de majestuoso misterio, de extraña grandeza, siguiendo las amplias curvas, los ritnios,
las ·· repeticiones, de los dibujos de
Blake. Pero nada hubiera sido su intención sin la colaboración de John
Piper, que produce con sus trajes y
decorados uno de los mas hermosos
espectáculos de nuestro tiempo. Las
imágenes bíl~licas de Blake, esos patriarcas de barbas y cabelleras torrenciales, esas doncellas pensativas, esos
ángeles sabios, esos demonios mayestáticos, se mueven en un universo casi deme.ncial de extrañas noches, de
soles .sangrientos, de vegetaciones ultraterrenas. Y, conlo en el caso de
Hogarth, no se trata de una copia, de
una imitación servil, sino de una recreación; decorados de "Job" son bien
típicos de Piper, artista contemporáneo, pero no por ello son menos fie-

1·

La pequeñez de este escenario ha
producido unas· coreografías y unos
decorados especiales, reducidos en extensión, pero muy cuidados en calidad. Esta compafiía realiza una especie de "ballet de cámara", del tipo que
siempre ha gustado a Roland Petit para sus creaciones. El humor y la fantasía suplen la limitación de los recursos escénicos. Un programa del
"SadJcr's ,vells Theatre BaUet" se
aborda con confianza, no nos impone
por su enormidad, por sus lujos, por
su despliegue de fuerzas; acaso por
eso mismo, se sigue con un gusto especial y se recuerda con amor.

TRES DECORADORES: WHISTLER,
PIPER, HURRY

El teatro, como Íodo arte de tradición, goza de un nivel artístico elevado, en Londres. Las presentaciones de
las obras teatrales son, de general, muy
estimables, especialmente si se trata
de obras de época, para las que los
artistas ingleses tienen una sensibilidad, un rigor, una formación y un
exacto sentido de las modas y de los
tiempos ayudado, sin duda, por la
posibilidad de estudio de colecciones
de artes suntuadas tan completas como las del Victoria &amp; Albert Museum
dificilmente superables. Si los decoradores de teatro ingleses -1.ropiezan
con peligros para decorar la época
presente -su sentido dé· ]a moda femenina es, por ejemplo, muy discutí-

ALAS CASAS EDITORIALES YA
LOS SEÑORES DISTRIBUIDORES
YLIBREROS DEL CONTINENTE
La Universidad de Nuevo León. ha
mantenido desde su fundación un vas~
to plan editorial que desarrolla al través de publicaciones cuya circulación
comprende a todas las Instituciones
oficiales, universitarias, académicas,
ateneistas, centros cu1turales, Sociedades de diversa indole y personas, en
América y Europa.

Franz BOUCHSPIES
amor, la fortuna, la _gloria, si no de encontrar un solo instante que le haga
dichoso y que seducido por este momento feliz, intente retenerlo.
"Si una sola vez- dice Fausto a l\lefistófelcs al celebrar el pacto infernal- llego a decir al momento que pasa: "Detente, eres tan bello!" ¡ah! entonces consentiré en que se abra bajo
mis plantas la tierra, entonces podrá
doblar por mi la campana de los ·m uertos ....... "
En vano se cansa el Espíritu ~laligno de tcntárlo con ei amor, los placeres, el poder, la omnisapiencia y la
gloria. Faustq, insaciable siempre lleva sus aspiraciones a Jo mils alto. A lo
inalcanzable.
Finalmente Fausto se encuentra ·solo, ciego y Heno de amargos presentimientos tras de correr por el mundo
inutilmente. De pronto se siente asaltado por súbito regocijo al suponer
que su memoria será venerada en los
siglos venideros y sin poderse contener poseído de este pensamiento que
amenaza escapar, exclama ebrio de dicha: "¡Detente! ¡oh, tú, que eres tan
bello! ¡permanece!" Muere y Mefistófeles está dispuesto a llevarse su alma
cuando los espíritus celestiales, escuchando los ruegos de la bienaventurada Margarita, su úniCo y verdadero
amor cuya deshonra y muerte él había
causado, arrancan al demonio su víctima y fausto alcanza la salvación
Eterna.

Entre el cuerpo de ediciones que
aquí se imprimen figur'a nuestro men•
suarío "ARMAS Y LETRAS", que recientemente ha establecido una sección -LIBROS-, en la que figuran
comentadas las obras últimamente aparecidas en las prensas americanas.
Dada la extensa órbita de circulación del Boletín arriba mencionado, y
en interés de ofrecer al lector americano una juiciosa información del fon•
do y continente de la obra, cotejada
a la luz de un criterio ecuánime y a
tono con la moderna interpretación
del pensamiento científico, literario o
artístico, "ARMAS Y LETRAS" $e complace en invitar a ustedes a coadyuvar
con este propósito de orden cultural
que anima a la Universidad de Nuevo
León, solicitándoles el envio de cada
una de las ediciones nacidas en sus
prestigiosas prensas, las cuales serán
objeto de ·nuestros comentarios, en la
medida que vayan llegando a nuestras
manos.
Los envios deben hacerse a:
"ARMAS Y LETRAS",
Universidad de Nuevo León,
Plaza del Colegio Civil,

Pues como dice en el poema de
Goethe:
"Bien merece este premio aquel que
ha sabido luchar sin descanso
animado por los más nobles deséos ..... "

Fausto significa el desencanto de la
inteligencia, la eterna inquietud humana en busca de una explicación
plausible del objeto de su existencia.
Goethe al final de su vida, él que
ha recorrido todos los caminos como
Fausto, en el Arte, en la Ciencia, en el
Amor, en el Placer, en la Gloria, él mil
veces amado, otras veces duramente
-combatido, otras admirado y aplaudido exclama en un acento convincente:
"Das Ewig-Weibliche (El Eterno-Femenino
sieht 11ns hinan." nos conduce a lo
alto)
Y añade:
"Todo aquello que perece;
aq11i tan solo es un símbolo,
aqui la perfección alcanza;
y lo que era indescriptible,
aqu( tiene forma auténtica ..."

Es decir, el amor es el motor del
Universo y lo que nos redime, la vida
no ~s más que un sueño, es pasajera
es ficticia. El amor es el redentor del
género humano y alrededor de él gira
todo lo demás. Todo lo que en el mun-

Monterrey, Nuevo León,
México.

masy

fTR
Organo Mensual de la Universidad
de Nuevo León
libertino, desde que hereda hastá que
muere loco. El decorado se hallaba,
pues, al acometer su empresa con una
facilidad, la tjue las propias pinturas de Hogarth le ofrecían, y un inconveniente mucho mayor, que era
~onservar el tono y el ambiente de
dichas pinturas sin organizar en ningún momento esos "cuadros vivos" que
son siempre el mayor peligro de las
evocaciones de artistas del pasado, en
los que una especie de casual coincidencia con la posición de los personajes de un cuadro popularizado poi; los
calendarios da a los actores el aire
convencjonal r absurdo que mas hubiera aborrecido el pintor evocado.
\Vhistler ha conservado la línea y el
tono de ciertos trajes, hacil!ndol9s evolucionar en unos decorados oscuros,
sencillos, corno fondos discretos de
pintura. Ello ayuda a crear el perfecto ambie¡ite "hogarthiano" que la
admirable coreagrafía de Ninette ele
Valois propone constantemente, con la
admirable sencillez del "Sadlcr's ,vells
Theatre".

les al espíritu singular ele William
Blake.

Recordemos en tercer lugar el
"Richard II" de Shakespeare, admirado en el Teatro del Old Vic, al qne hemos aludido en otra ocasión. Aqui. nos
interesa señalar la adecuadísima presentación que Leslie Hurry ha ideado.
En el centro del escenario hay una
plataforma exagonal, sostenida sobre
seis ojivas; a ambos lados, retrocediendo ligerrimenle, vemos dos plataformas algo más _bajas, tras ellas otras
dos, todas ellas sostenidas por columnas y arcos apuntados. Forman, en
conjunto, una especie de escalera a la
que dan acceso otros peldaños lateraralcs, coronada por la plataforma. Ello
da a los actores y al director de escena Jibertad r una fantasía extraordinarias en los movimientos, ya se c0loquen sobre o bajo la terraza. Unos
fondos desvaidos y unas luces estudiadas completan ]os variados efectos.
Sobre este escenario vemos agitarse
personajes vestidÜs con toda la elegancia y fantasía de finales del siglo XIV,
· Otro ballet de la misma gran coreó- en un exquisito remolino de colores.

Registrado como artículo de 2a. Clase en la
Admón. de Correos de Monterrey, N. L., el

20 d, Ab,il d, 1944.
INDICADOR:
Colaboradores
Raúl Rangel Frías
Fidencio de la Fuente
Francisco M. Zertuche
Genaro Salinas Quiroga
Arturo Cantú S.
Homero A. Garza
Alfonso Rangel Guerra
Guillermo Cerda G.
Jorge Rangel Guerra
Manuel Morales _,,,,

Director
Lic. Fidencio de la Fuente

Oficinas
\V ashington y Colegio Civil
Monterrey, Nuevo León

MEXlCO

'

" Las hllellas de mis días terrenos,
no pueden en. siglos desapw·ecer ...."
(FAUSTO" J. lV. GOETHE)

N Yano el hombre estudioso pasa
sus noches abismado -en los vo1llmencs donde la Humanidad ha
Yolcado su sabiduría. En vano escudriña en el firmamento el curso de los
astros en búsqueda angustiosa de la
respuesta al enigma de la existencia.
Con cuanta ansiedad quisiera gritar
¡Eureka!
Y en el correr de las centurias nuevos mundos se abren ante él, que ]e
muestran nuevas maravillas, pero él
mismo notará 1a lentitud de su progreso, se impacientará y blasfemará
contra Dios pretendiendo substituirlo
y borrarlo de la mente humana.
Este nuevo Belerophonte intentará
remontarse hasta el Emíreo para igua1arse a los dioses. Será terrible su caída, y como Fausto dirá:
"¡Ay del insensato que levanta des~
lumbrada sus ojos al cielo, que se figura enc·o ntrar más allll de las nubes,
criaturas como él!" Cuando hablamos
de Fausto, ¿ acaso evocamos la figura
popular del viejo doctor contemporáneo de Lutero, Melanchton y Hans
Sachs, o mencionamos •e] Fausto nuestro, el mundialmente conocido, el
"FAUSTO" de Geothe?
Verdaderamente ya no podemos evocar la figura del mágico germano sin
que se nos presente con la imagen de
Goethe.
El mismo .porta, con su vida agitada
nos parece otro Fausto llevado de aquí
para ailá por el demonio y dejando a

E

su paso la huella mágica de su vida.
Y en ,,erdad que su obra, la obra de
toda su vida, es parte de su alma creadora y de su vida misma. Le vemos
retratado con todas sus inquietudes y
todos sus anhelos, todas las épocas de
su vida gloriosa y al final un poco de
desencanto y de soledad cuanclp su
Fausto murmura: "Me lie limitado a
cruzar el mundo, a satisfacer en lo posible todos mis deseos y a prescindir
de todos los que no podían contentarme, sin ir nunca en pos de lo que
no me era dado alcanzar. Desée, obtuve y volvi a desear. De este modo he
pasado como un hombre fuerte, a través de 1a tempestad de mi vida; ....... "
Será siempre este FAUSTO-Goethe
con el que nosotros nos ipentifiquemos y no con el de Klinger, ni el de
Marlowe pi el de Lenau. Estará siempre presente en hosotros mismos, en
nuestro propio yo.
Fausto simboliza el eterno peregrinar en pos de los más altos ideales de
la Humanidad y Mefistófeles la acción.
El impulso avasallador qne derriba todas las barreras y pone al alcance del
hombre el éxito en todas sus empresas. Es la tentación misma de alcanzar lo imposible. Es el espíritu demoníaco que se agita en nuestro interior
y convierte al artista en creador, al
hombre de genio en semi-dios.
Fausto ha hecho un pacto con Mefistófeles pero con la condición no solo de obtenerlo todo, la juventud, el

Pág. 7

Pág. 6
I

�do pasa no es más que un preludio,
lo que nos espera en un mundo mejor.
Este concepto ha abierto las puertas a una nueva época en la historia.
El Romanticismo. El Romanticismo
que como un reguero de pólvora se ha
extendido por el mundo entero. Goethe,
el que cincuenta años antes había iniciado el movimiento literario "Sturm
und Drang" (Tormenta e Impetu) con
su novela "Leidendes junge Werthers"
(Las cuitas del joven Werther), al que
se han sumado todas las cabezas notables de la época y preludio ya del
romanticismo, puso a Alemania a la
cabeza de las naciones en el Pensamiento Universal, nuevamente da impulso a este esfuerzo transformador
con la primera y la última de sus
obras, obra cumbre que ha escrito a
través de su vida y en la que revela
distintas épocas de su vida misma.
Fausto en la que hay partes tan delicadas, llenás de ternura y de poesía,
hay momentos que nos recuerdan la
construcción de las antiguas catedrales góticas y otras, los antiguos poemas Homéridas o la risa de Voltaire.
Gretchen o Margarita, es la evocación tierna del primer amor con su
dulzura y su candor sentada a la rueca y entonando su triste canto, bien
la "Canción del Rey de Thule" en la
que aspira a un amor duradero, un
amor más allá de la muerte.
Es en la segunda parte del poema en
la que Fausto transformado en nuevo
París, arrebata a la espartana Helena
a sus captores y se celebran sus bodas.
Esto encarna, la voluntad y la pasión
germánicas integradas y armonizadas
en las antiguas formas meridionales.
Helena muere dejando a Fausto s.olo
su velo y su atavío. Forma y Fantasía.
La segunda parte de Fausto está cantada por el mismo aeda que cantara
a Ifigenia en Táuride;, es realmente un
poeta griego, un rapsoda, que nos· narra nuevamente el rapto de la hija de
Leda y de Júpiter. Pero el paganismo
Olímpico de Goethe no es la renunciación al cristianismo ni a las formas
góticas de las que él mismo ha sido
el heraldo. Es el culto a Homero y a
las musas. Al pensamiento universal
de Roma y de Grecia que lo han cam-

Pág. 8

biado a él, un poéta nacional en pensadt&gt;r eterno.
L~ imión misma de Fausto y Helena
simbolizan que en él el romanticismo
y 'ei clasicismo eran complemento uno
delfotro.
El Fausto de Marlowe escrito en el
siglo 'y en la patria de Shakespeare es
propio de la época del Humanismo renacentista de Erasmo y de Bacon de
Verulam, de Montaigne, Giordano Bruno 'y Ulrich von Hutten quien exclamaba: "¡Da gusto vivir! Los espíritus
despiertan!" En efecto, las batallas libradas por la Reforma alcanzaban el
triunfo. Aún se recuerda la Ciencia
de Alberto Magno y de Paracelso y el
Abate de Trittheim y Cornelio Agrippa
siguen sus huellas. l\farlowe y Calderón ele la Barca con su drama El Mágico prodigioso no cabe duda que han
inspirado a Goethe su poema dramático. Max Klinger, amigo del poeta, ha
escrito antes que él, la vida del Doctor
Johannes Faustus (Goethe lo ha llamado Heinrich Faust). Después de él
Grabbe trato de buscar una seQ1ejanza
entre Fausto y Don Juan y Nikolaus
Lenau le imitó. Karl Simrock ha escrito un Fausto para marionetas y el
Manfredo de B·yron, el Pee1· Gynt de
lbsen, La Piel de Onagro de Balzac y
su Elixfr de le~ larga vida en la que
tanto él como A. Dumas en La Caída
de llll Angel, mezclan nuevamente, la
leyenda de Fausto y Don Juan.
Pero ni F¡msto es Don Juan, ni Don
Juan es Fausto. Thomas Mann en nuestros tiempos, le ha devuelto el carácter germánico. a Fausto, espíritu solitario y creador: . agitado por su demonio interior en. busca siempre de los
más altos valores y atormentado hasta
la muerte.
En su "Dr. Faustus", el escritor Hombre Superior, en medio de su
Thomas Mann l~a sintetizado los tiem- aislamiento es empujado hacia la desesperación y la muerte.
pos borrascosos que corren.
'Allí, en ese libro apocalípticÓ, Mann
Vivimos una era de angustia dolo- nos dice como el Artista Creador tierosa.
ne que aislarse y renunciar al amor, .
La Cultura y la barbarie se confun- a la esencia de la vida, como el poseeden como la luz y la penumbra, el dor del fatídico anillo de los NibelunBien y el mal, Dios y el diablo.
gos en el poema sinfónico de Wagner.
Le es impuesta esta renunciación
Una ffa demon~ca enlaquelaC~
vilización se precipita en los abismos para alcanzar la coronación de su
espantosos del Caos y en la &lt;que el obra.

El genio, atormentado en su soledad,
grita y apostrofa a sus verdugos y les
arroja al rostro su infamia, pero ellos
son sordos a sus palabras angustiosas.
Don Juan es la sensualidad desenfrenada, es el placer insaciable, la satisfacción de los sentidos. Don Juan
aferrado a lo terrenal sucumbe en las
garras de los espíritus siniestros cuyo
negro poder ha desafiado audazmente
mientras Fausto alcanza finalmente la
salvación eterna.

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        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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              <text>Armas y Letras, Boletín mensual de la Universidad de Nuevo León, 1955, Año 12, No 10, Octubre </text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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