<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="17362" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/17362?output=omeka-xml" accessDate="2026-05-17T21:45:20-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="15393">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/213/17362/ARMAS_Y_LETRAS._1955._Vol_12._No._12_0002014755ocr.pdf</src>
      <authentication>4dbabd6e38ece1058638b20a32f66687</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="487917">
                  <text>VII No. 12 Dic. de 1955

D. A. S. U.

BOLETIN MENSUAL
DE LA UNIVERSIDAD
DE NUEVO LEON

••

H·□ -L IJ ERLI N Y LA
ESENCIA IJE LA POESIA+
I

Martín Heidegger.

Traducción de Juan David García Bacca
NOTA
1 ) El trabajo Holderlin y la Esencia de la Poesía ( Holderlin
und dos Wesen der Dichtung) fué leído por ves primera en
Ramo, 2 de Abril de 1936, por su autor; publicado en lo Revisto "Dos innere Reich" el mismo año 1936. En edición apar-

te apareció en 1937. En 1944 Heidegger reunió este trabajo
con otro: "Andenken on den Dichter'', bojo el título general
"Erlouterungen xur Holderlins Dichtung".
Según esto último edición he revisado lo traducción publicado en 1944 en México, y agotado hoce años.
2) Las citos de Holderlin están tomados por Heidegger
de lo edición de los obras del poeta comenxodo por Norbert
van Hellingroth.
El traductor: J. D. G. B.

Desde que somos Palabra-en-diálogo
Y podemos los unos oírnos a los
· otros". (IV, 343).

4. "Ponen los Poetas el fundamento de
lo permanente" (IV, 63).

Holderlin.
1. Hacer poesía: "Esta tarea, de entre

todas la más inocente". (III, 377).

2. "Para este fin se dió al Hombre el
más peligroso de los bienes: la Palabra; así dará testimonio de lo que
él es". (IV, 246).

3. "Ha experimentado el hombre muchas cosas;
A muchos celestiales ha dado ya _su
nombre;

* (Tomado de Revista Nacional de
Cultura, No. 109, Marzo-Abril de
1955. Caracas, Venezuela).

mos en entender lo que ha de con~
densarse en un concepto general, que
haya de valer por igual para toda poesía. Empero tal concepto general, válido por igual para todo lo especial,
es lo indiferente, aquella esencia que
nunca puede llegar a ser esencial.
Nosotros buscamos, por el contrario, lo esencial de aquella esencia que
nos fuere a la decisión de tomar en
serio la Poesía, y de afincarnos en sus
dominios. No se ha elegido a Holderlin porque en su obra se realice, como en una entre tantas, la esencia general de Poesía, sino única y exclusivamente porque la poesía de Holderlin mantiene constante la determinación poética de poetizar s.obre la
esencia de la Poesía. Holderlin es,
pues, para nosotros y en excepcional
sentido, el poeta de la Poesía. Y esto
es lo decisivo.
Mas hacer poesía sobre el poeta, ¿ no
será indicio de manía narcisista y confesión a la vez de falta de plenitud?
Poetizar sobre el Poeta, ¿no será irreflexiva exageración, decadencia, final?
Lo siguiente dará la respuesta. Empero el camino por el que llegaremos a
la respuesta, más que camino es atajo
y escapatoria. Que no podemos aquí,
como fuera sin duda debido, exponer
por sus pasos contados y medidos cada
una de las obras poéticas de Holderlin.
En su lugar meditaremos tan sólo sobre cinco sentencias-guia del poeta
acerca de la Poesía. El orden determinado en que se han dispuesto,
y su conexión interna, pondrán ante
nuestros ojos la esencia esencial de
la Poesía.

5. "Lleno está de méritos el Hombre;
mas no por ellos sino por la Poesía hace de esta tierra su morada".
(IV, 25).
¿Por qué, al proponernos mostrar la
esencia de la Poesía, hemos elegido la
obra de Holderlin? ¿Por qué no a Homero o a Sófocles, por qué no a Virgilio o Dante, por qué no a Shakespeare o a Gothe? Que en las obras de estos· poetas se realizan, en su realidad
de verdad, la esencia de la Poesía, y
aun con mayor riqueza que en la de
Holderlin, tan prematura, tan bruscamente interrumpida.
Pudiera ser. Sin embargo, entre todos ellos, Holderlin es el elegido. ¿Será, con todo, posible sacar de la obra
de un solo poeta la esencia universal
de la Poesía, dado que lo universal,
I
- lo omnivaledero-, no podemos alcanzarlo sino mediante consideracioEn una carta a su madre, de Enero
nes comparativas que requieren a su de 1779, llama Holderlin al hacer poevez tener delante el mayor número po- sía: "esta tarea, de entre todas la más
sible, y el más variado, de obras y gé- inocente" (III, 377).
neros poéticos? Desde este punto de
¿ Cómo y hasta qué punto es la más
vista la obra de Holderlin no pasa de inocente de las tareas? El hacer poeser una entre muchas otras, y en ma- sía comienza por aparecer con la disnera alguna puede servir ella sola de creta figura de juego. .Inventa sin tranorma para una determinación de la bas su mundo de imágenes, y en ese
esencia de la Poesía. Así que nuestro reino de lo imaginado e imaginario se
plan va descaminado desde sus co- queda absorta. Este juego, por ser tal,
mienzos. Y por cierto que así continua- evade la seriedad de las decisiones que
rá si por esencia de la Poesía persistí- de una u otra manera nos hacen cul-

Martín Heidegger.

pables. Hacer poesía es, pues, algo enteramente inofensivo. Y a la vez ineficaz, porque todo se va en decir y hablar; cosas que nada tienen de acción
que aprese sin intermediarios lo real
y lo transforme. Es la poesía algo así
como ensueño, mas no realidad; un
juego de palabras, sin la seriedad de
la acción.
'
Hacer poesía es algo inofensivo e
ineficaz.
¿Hay algo menos peligroso que la
simple palabra? Pero con tomar la
poesía por la "más inocente de las ta•
reas" poco hemos conseguido para
comprender su esencia. Y no obstan•
te, todo ello nos señala dónde hay que
buscarla. La poesía crea sus obras en
el dominio de la Palabra y con "material" de palabras. Y ¿qué es lo que
acerca de la Palabra dice Holderlin?
Oigamos su segunda sentencia.

11
En un esbozo fragmentario, aproximadamente c~l mismo tiempo, 1800,
que el pasaje citado de la carta dice
el poeta:
"En chozas mora el hombre, en vergonzantes vestidos se oculta, que cuanto el hombre es más hombre interior
tanto más solícito anda de guardar el
espíritu, cual la sacerdotisa la llama
divina. Y en esto consiste su inteligencia. Y por esto tiene albedrío y se
le ha dado a él, el semejante a los dioses, poder superior para ordenar y ejecutar, y por eso también se le dió al
Hombre el más peligroso de los bienes, la Palabra, para que creando y
destruyendo, haciendo perecer y de•
volviendo las cosas a la sempiterna viviente, a la Madre y Maestra, dé testimonio de lo que él es: de que de Ella
ha aprendido lo que Ella posee de más
divino : El Amor que al Todo conserva". (IV, 246).

�La Palabra, el éampo de "la. más inocente de las faenas" es "el más peligroso de los bienes"? ¿Cómo compaginar las dos cosas?. Pospongamos esta cuestión por un momento y propongámonos estas otras tres: 1. ¿De quién
es este bien de la Palabra? 2. ¿ Cómo
y hasta qué punto es el más peligroso
de los bienes? 3. En qué sentido es un
bien? Consideremos, ante todo, en qué
lugar se halla esta sentencia acerca
de la Palabra: en ei proyecto para una
poesía que habrá de decir quién es el
hombre, en contraposición con los demás seres de la naturaleza; y entre
ellos se nombra la rosa, los cisnes, el
ciervo en el bosque (IV, 300 y 385).
Y, una vez separados y contrapuestos
planta y animal, comienza el fragmento citado por semejante manera:
"En ·chozas mora el hombre .... "
Pues, "¿"quién es· el hombre? Un ser
que ha de dar testimonio de Jo que es.
Testimoniar significa, por una parte,
declarar; y por otra, mantenerse en
las declaraciones. El Hombre es el
que es, precisamente al dar y por dar
testimonio de su propia realidad de
verdad (Dasein). Y este testimonio no
resulta apéndice o glosa marginal del
ser del hombre, sino que constituye su
íntegra y propia realidad de Hombre.
Pero ¿qué es Jo que debe testimoniar
el hombre? Su pertenencia a la Tierra. Y consiste tal pertenencia en que
el Hombre es el heredero de todas las
cosas, y el aprendiz de todas. Mas las
cosas se mantienen en Combate; y lo
que en el combate las mantiene separadas, y a la vez, y a la una, unidas,
llama Holderlin 'internación". Y el
testimonio de que se pertenece a esta
internación se da y acaece por crear
un internado o mun(Jo, sea por hacerlo
surgir, bien por destruirlo o hundirlo
en ocaso. Tanto el testimonio que de
sí da el hombre, como la autenticidad
de su plenaria realización, acontecimientos históricos son que de la libertad de la decisión provienen. La decisión se apodera de la necesidad, y la
trueca en ligadura hacia una exigencia
suprema. El textificar el hombre su
pertenencia al ente en conjunto constituye el advenimiento mismo de la
histOria. Y para que la Historia resulte posible, se Je ha dado al hombre
la Palabra. Y así es la Palabra un
bien del Hombre.
Empero ¿ en qué sentido y hasta qué
punto es la paiábra "el más peligroso
de los bienes"? -La Palabra es el peligro de los ·peligros porque, ella precisamente, comienza por crear la posibilidad misma de peligro, Peligro es
amenaza que al Ser hacen los entes.
Ahora bien: en virtud de la Palabra
comienza el hombre por quedar expuesto y puesto en campo abierto: al
ente que Jo asedie en su realidad de
:verdad (Dasein), al no ente que Jo engañe y desilusione. Y es la Palabra la
que comienza por crear ese campo
abierto a amenazas coptra el ser, y a
yerros contra el ser, haciendo así posible la pérdida del Ser, esto es : el
Peligro. Empero la Palabra no es tan
sólo el peligro de los pelibros, sino
que aun alberga en sí misma y contra
si misma y por necesidad un creciente y perdurable peligro, La faena pro.pia de la Palabra, por ser tal, consiste
en há'éer patente, de obra, al ente en
cuanto tal, y guardarlo en su verdad.
En la Palabra puede ser dicho Jo más
puro y Jo más oculto, al igual que Jo
confuso y Jo vulgar. Más aún: para:
que. un dicho esencial llegue a ser
comprendido y pase a ser propiedad
común es menester que se haga común.
Según esto se dice en otro fragmento
de Holderlin :
"Os pusísteís a palabras con la dívínidad, mas habéis olvidado precisamente que las primicias no pertenecen
a los mortales, que son peculio de los
dioses . Tiene que haberse hecho más
común el fruto, haber llegado a ser co-

sa de todos los días, para que pueda
ser pertenenencia de los mortales"
(IV, 238).
Lo puro y lo común lleg~n a ser,
por igual, dicl¡os. Lo dicho en cuanto
no ofrece jamás garantia alguna de resultar o dicho esencial o añagaza. Por
el contrario: un dicho esencial ofrece
frecuentemente en su simplicidad las
apariencias de inesencial. Y otras ve-

de haya Palabra habrá Mundo, esto
es: un ámbito, con radio variable, de
decisiones y realizaciones, de actos y
responsabilidad, y aun d&lt;&gt; arbitrariedades, alborotos, caídas y extravíos.
Solamente donde haya mundo, habrá
historia. La palabra es un bien, en el
sentido de primogénito de los bienes:
lo cual significa que la Palabra responde por, que asegura que el hombre

Hagamos, ante ' todo, resalt~r en e·s•
tos versos lo que nos encamiñe hacia
el punto de que veníamos hablando:
"Desde que sOmos di*logo ... " Nosotros
los hombres somos palabra- en-diálogo. El Ser del hombre se funda en
la Palabra; mas la Palabra viene al
ser como diálogo. Y este su modo de
venir al ser no es uno de tantos; sólo
en cuanto diálogo la Palabra es esencial al hombr.e. Por Jo demás, lo que
solemos entender por Palabra, a saber: un conjunto fijo de vocablos y
de reglas para unirlos, es tan sólo el
primer plano de la palabra. ¿Qué
significa entonces diálogo? - Eviden-dentemente hablar unos con otros
acerca de algo. La palabra hace en
tal caso de medio para encontrarnos.
Empero Holderlin dice: "Desde que
somos diálogo, y podemos los unos
oir de los otros". El poder oir no es,
primariamente, una secuela de hablar
entre si unos con otros, sino más bien
lo contrario: esto hace de presupuesto Para aquello. Sólo que, a su vez, el
poder oir está en si mismo erigido sobre la posibilidad de la Palabra, y
necesita de ella. Poder hablar y poder
oir son, ambos, equioriginarios.
Somos diálÜgo, y esto quiere decir:
podemos los unos oir de los otros. Somos diálogo, y esto viene a sigificar
además: somos siempre un diálogo. La
unidad del diálogo consiste, por otra
parte, en que en la Palabra esencial
se hace patente y Jo Uno y Jo Mismo
en que nos unificamos, sobre lo que
fundamos la unanimidad, lo que nos
hace propiamente uno mismo. El diálogo y su unidad soporta nuestra realidad de verdad (Dasein).
Empero Holderlin no dice simplemente que somos diálogo, sino "desde
que somos diálogo .... " No porque se
dé en el hombre la facultad de hablar
ni aun porque se la ejercite, sobrevendrá sin más ese acontecimiento histórico e~encial, que pasa a la Palabra:
hacerse diálogo. ¿Desde cuándo somos
diálogo? Si ha de haber diálogo, es
preciso .que la palabra esencial mantenga continuada referencia a lo uno
y a. lo mismo. Sin esta referencia resulta imposible hasta una contienda
verbal. Empero lo uno y lo mismo
sólo puede hacerse patente a la luz
de algo permanente y consistente. Consistencia y permanencia, por su parte,
únicamente aparecen cuando despuntan constancia y presencia, lo cual no
acontece sino en ese golpe de vista en
que el tiempo se extiende, abre y se
&lt;!a tiempo. Desde. el punto en que el
hombre se pone en presencia de algo
permanente, puede ya comenzar a expueda tener historia y ser histórico. ponerse a lo tornadizo, a lo venidero,
No es la Palabra uno de esos instru- a lo pasajero, que tan sólo es mudamentos que están siempre al alcance ble lo constante. Y resde ese mismo
de la mano; la Palabra es todo un y primer punto en que el "Tiempo
acontecimiento histórico: el qlle dis- desgarrador" se desgarró asimismo en
pone de la suprema posibilidad de que presente, pretérito y porvenir, se da
en firme la posibilidad de unificarse
el hombre sea el que es.
Y es preciso que hayamos apresa- sobre lo permanente. Somos un diá..
do esta esencia de la Palabra, para Jogo desde el tiémpo en que "El tiemaprehender el campo de acción de la po es.". Desde que surgió el Tiempo,
poesía, y con ello a la poesia misma y se lo detuvo, somos nosotros, desde
en su realidad de verdad. ¿ Cómo vie- ese momento, históricos. Y ambas co..
ne al ser la Palabra? Para dar con la sas: ser un diálogo y ser históricos,
respuesta a esta pregunta meditemos son igualmente alltiguas, pertenecías
. la una de la otra, ·una y la misma.
una tercera sentencia de HOlderlin.
Desde que somos diálogo, larga es
la experiencia del hombre, y ha dado
III
nombre a muchos de ·1os dioses. DesLa hallamos dentro de un esbozo, de que a la Palabra Je aconteció ese
grandioso y complicado, para un poe- fasto de ser diálogq vienen a vocablos
ma no concluido, que comienza: "Re- los dioses y aparece Mundo. Es cuesconciliador, en quien nadie creyó ...... " tión una vez más de advertir, con to(IV, 162 y 339 sg.) :
do, que la presencia de los dioses y
" Muchas cosas ha experimentado la aparición de Mundo no comienzan
el Hombre , por ser una secuela de ese acontecimiento histórico que es la Palabra, sia muchos celestíales ha dado ya
nombre, no que son con ella contemporáneos.

'

\

ces Jo que por acicalado da la impresión de esencial no pasa de ser ripio
y repetición de cosas redichas. Y así
tiene la Palabra que ponerse una de
esas apariencias que ella de si misma
crea, poniendo con ello en peligro lo
que le es más propio: el genuino- decir.
¿En qué sentido, pues, cosa tan superlativamente peligrosa puede ser un
"bien" para el Hombre? -La Palabra
es posesión suya. Dispone de ella para
departir y compartir experiencias,
decisiones y sentimientos. La palabra
sirve para entenderse. Y por ser instrumento eficaz para ello, la Palabra
es un "biell". Sólo que la esencia de
la Palabra no agota su virtud en eso
de ser medio para entenderse. Al definirla asi, no damos con su esencia,
indicamos nada más una secuela d~
su esencia. La Palabra no és tan sólo un instrumento que, entre muchos
otros y cual uno de ellos, posea el
Hombre; la Palabra proporciona al
Hombre la primera y capital garantía
de poder mantenerse firme ante el público de los entes. Unicamente don-

desde que somos palabra en
diálogo
y podemos los unos oir a los
otros". (V, 343).

Y lo son tánto que palabra-en-diálogo, que somos nosotros mismos, consiste justamente en dar nombre a los
dioses y en que el mundo se haga vocablo: palabra de nuestra boca.
Ahora bien: Los diofes pueden ha- cerse solamente vocablos o palabras
de nuestra boca si ellos mismos de
por si, nos dirigen la palabra y por
ella nos interpelan. Y el vocablo que
da nombre a los dioses es siempre respuesta a tales interpelaciones. Esta
respuesta proviene, en cada c~so, de
haber hecho de destino responsabilidad. Cuando los dioses ponen a nuestra realidad de verdad (Dasein) en
trance de palabra entramos de golpe
en ese imperio donde se decide si nos
daremos, dando nuestra palabra, a los
dioses, o si nos negaremos y renegaremos de ellos.
Y ahora podemos medir en todo su
alcance lo que significa: "desde que
somos diálogo ..... ". Desde que los dioses nos ponen en trance de hablar,
desde este tiempo hay tiempo para
hablar, y desae ese punto el fondo
mismo de nuestra realidad de verdad
es diálogo. Con todo Jo cual la afirmación de que la Palabra es fasto fundamental de nuestra realidad de verdad queda plenamente explicada y
fundamentada. Pero inmediatamente
surge la cuestión: ¿ cómo se inicia ese
diálogo que somos nosotros? ¿ Quién
hace eso de dar nombre a los dioses?
¿ Quién apresará en el tiempo viandante algo permanente, y Jo hará detenerse en un vocablo, en una palabra
de nuestro boca? Holderlin nos lo dice
con la segura sencillez de los poetas.
Oigamos lma cuarta sentencia:

sas no pueden calcularse ni deducirse
de Jo que simplemente esté ahí, a la
mano, Ser y Esencia habrán de ser libremente creados, puestos y regalados.
A esa acción de libérrimo regalo se
llama fundación .
Mientras se esté dando a los dioses
sus primigenios npmbres, y la esencia
de las cosas se esté haciendo palabra
de nuestra boca, - para que de este
modo comiencen las cosas a dar resplandor de sí-, hácese la realidad de
verdad del hombre, por tal fasto, con
recia urdimbre de relaciones, y establécese sobre fundamento. La palabra
de poeta es fundación, no tan sólo en
el sentido de donadón libérrima, sino
a la vez en el de firme fundamentación de nuestra realidad de verdad
sobre su fundamento.
Si llegaramos a comprender esta
esencia de la Poesia, --que es la Poesía fundación del Ser por la palabra
de nuestra boca-, podriamos presentir algo de la verdad de aquella otra
palabra que de la boca de Holderlin
salió después, mucho déspués, de arre:
balado por la locura, y acogido por
ella en las sombras de la noche mental.

El Poeta está expuesto a los rayos
Por fin que nuestra realidad de verdad sea, en su fondo, poética, no pue- de Dios. De esto nos habla aquel poede significar que sea propia y exclu- ma que es preciso reconocer como la
sivamente juego inofensivo. Mas ¿no más pura poesía de la esehcia de la
ha llamado Holderlin, ya en la prime- Poesía, y cuyo comienzo es:
ra sentencia, ·a lo poesia "esta tarea, ·
entre todas la más inocente?" ¿Cómo
"Como en días de fiesta, para ver
armonizarlo con la explicación que de
el campo
la esencia de la poesia acabamos de
sale el labrador bien temprano ..."
dar? Con esto volvemos a aquella
(V, 151 sg.).
cuestión que, por unos momentos, dejamos de lado. Y al contestarla ahora,
Y en la última estrofa se dice:
intentaremos a la vez presentar ante
los ojos del alma, y por modo de resu"Derecho es nuestro, de los poetas,
men, la esencia de la poesía Y del
de vosotros los poetas,
poeta.
Bajo las tormentas de Dios afinPrimer resultado fué: Que el campo
carnos, desnuda la cabeza;
de acción de la poesía es la Palabra.
para asi con nuestras manos , con
Por tanto la esencia de la Poesía ha
nuestras propias manos
1
de comprenderse mediante la esencia
robar al Padre su.s rayos ;
de la Palabra. En segundo Jugar: Quero.bárnoslo a El mismo;
dó en claro que Poesía es dar nomy envuelto en cantos,
bres, fundadores del Ser y de la esenentregarlo al Pueblo cual celeste
cia de las cosas, y no un decir cualregal&lt;/'.
quíera, sino precisamente aquel que
por primigenia ma-nera saque ~ luz
Y un año después, cuando HO,lderlin,
pública todo aquello de lo que destocado ya de la locura, vuelve a la capués, en el lenguaje diario, hablaremos
sa materna, escribe al mismo amigo,
nosotros con redichas y manoseadas
recordando su estancia en Francia:
palabras. De aquí que la Poesía no
"El poderoso entre los elementos, el
tome jamás la Palabra cual si fueraV
Fuego del Cielo, la tranquilidad de los
material que está ·ahí para que se lo
hombres, su vida enmedio de la NatuHállase esta quinta sentencia-guía en trabaje; es, por el contrario, la Poesía raleza, su limitación y fácil contenta· aquel grandioso y descomunal poema misffia la que, por si misma, hace ha- miento, me han sorprendido siempre;
cedera la palabra.
que comienza";
y, como se dice de los héroes, puedo
Poesía es palabra primogénita ,de un
yo decir muy bien que soy un herido
Pueblo. Invirtiendo, pues, la conseEn suaue azul florece
de Apolo" (V, 327). El exceso de clasobre metálico techo la torre de la cuencia la esencia de la Palabr~ ha
ridad
arrojó al poeta en las tinieblas.
Iglesia" (VI, 4). de ser comprendida mediante la,.esen¿Harán, pues, falta más testimonios
cia de la Poesía.
El fundamento de" nuestra realidad aún de la extremada peligrosidad de
Y aquí es donde dice Holderlin:
de verdad es el diálogo, por ser éste su "faena"? Este final, tan suyo, Y
tan propio de poeta, Jo dice todo. Pre"Lleno está de méritos el Hombre; el acontecimiento histórico por el que
sagios
de esto resuenan en aquella esma~ no por ellos, por la Poesía, viene al ser la Palabra. Mas la palatrofa
del
Empédocles de Holderlin:
IV
ha hecho de esta Tierra su mora- bra primogénita es la Poesía, por ser
"
...
ha
de
saber
partir a tiempo quien
fundación del Ser. Ahora bien: la Pada" (V. 32 sg).
haya
sido
boca
del
Espíritu" (III, 154).
Esta sentencia hace de final del poelabra es "el más peligroso de los bieY
no
obstante,
la
poesía
es "de entre
ma: "En memoria"; y dice asi: "Los
Las obras del HQmbre, las empresas nes''. Luego la Poesía eS la más pelitodas
la
máS
inocente
tarea".
Asi lo
poetas echan los fundamentos de lo
del hombre, conquistas son y méritos grosa de las obras, y a la vez l"la más escribe Holderlin en su carta, no sólo
permanente" (IV. 63). Con esta sende sus esfuerzos. "Y ·con todo", dice inocente de las faenas". Que, en efectencia se hará luz en la cuestión so- Holderlin en duro contraste, todo ello to, sólo si conseguimos pensar en uno para no herir a su madre, sino porque
bre la esencia de la Poesia. Poesía es no atañe a la esencia de ese su morar estas dos determinaciones llegaremos sabia que este inofensivo aspecto exfundación por vocablos y sobre voca- en la Tierra; todo ello no llega al fun- a apresar en concepto la íntegra esen- terior pertenece en propiedad a la
blos. Y ¿qué es lo fundado? -Lo per- damento de nuestra realidad de ver- cia de la Poesía. Pero ¿ es en realidad esencia de la poesia, como el valle al
manente. Pero ¿es que lo permanente dad. Que la realidad de verdad del de verdad la Poesía la más peligrosa monte. Por·que ¿ cómo habria manera
puede. ser fundado? ¿Qué no es Jo per- hombre es, en su fondo, poética. Por de las obras? En la carta dirigida a de poner por obra esta de entre todas
mánente lo desde siempre presente? poesía estamos ahora, con todo, en- un amigo suyo, inmediatamente antes la más peligrosa, y cómo preservarla,
-No. Lo permanente es, justamente, tendiendo ese nombrar: fundador de de su partida última para Francia, es- si el poeta no estuviese "expulsado"
lo que tiene que ser detenido contra Dioses y funda(jor también de la esen- cribe HOlderlin: "Oh amigo, más ra- (Empédocles, III, 191) de Jo común de
la arrebatada corriente, y hay que li- cia de las cosas. · "Morar poética~en- diante que nunca veo el Mundo ante cada día, y defendido contra lo común
berar de la confusión Jo simple, y hay te" significa, por oti-a parte, plantarse mi, y más grave · que nunca también. por lo aparentemente inofensivo de su
qiie enfrentar a Jo desmedido la me- en presencia de los dioses Y hacer de Pero me gusta como va; y me gusta, faena?.
La poesía es, por su aspecto, un juedida. Hay que sacar a pública paten- pararrayos a la esencial inminencia como cuando en verano:
.
go.
Y con todo no lo es. Reúne, cier•
cia precisamente aQ1.J.ello que sostiene de· las cosas. "PoCtica" es, en su fon"el viejo y sagrado Padre, con soy rige al ente en conjunto. Hay que do, nuestra realidad de verdad; Jo cual segada mano, agita y lanza desde las tamente, a los hombres, como el juego;
poner al descubierto el Ser, para que viene a decir: que esté fundada y fun- enrojecidas nubes rayos de bendición. mas los reúne de manera que precisa·
en él aparezcan los entes. Pues bien: damentada, no es mérito suyo; es un Porque entre todas las cosas que yo mente en él cada uno se olvide de sí
precisamente lo permanente es Jo hui- don.
alcanzo a ver en Dios, es esta señal la mismo. En la Poesia, por el contrario,
se recoge el Hombre al fundamento y
dizo.
No es la Poesía simple y adventi- para mi predilecta. · En otros tiempos
fondo de su realidad de verdad, y en
cio adorno de la realidad de verdad suspiré por una nueva verdad, por una
" Tan precipitadamente pasajero (Dasein), ni transitoria exaltación es- visión mejor de Jo que sobre nosotros él llega a aquietarse. Y no llega por
es todo lo celestial; sólo que no piritual, entusiasmo o entretenimiento. y en torno nuestro está. Ahora braceo cierto a ese aparente quietismo de la
pasa • en vano". (IV, 163 sg) . Y far Poesía es el fundamento y soporte para que no me pase al final Jo que inactividad y vaciedad mental, sino a
hacer ·que lo celestial permanezca de la historia, no µna simple manifes- al viejo Tántalo: que recibió de los aquella quietud sin limites en que la
"cosa es confiada a los que en tación cultural, menos aún "expre- Dioses más de lo que podía digerir". vivacidad es el estado de todas las relaciones y fuerzas. (Véase la carta a su
poesía trabajan, confiada a sus sión" del "alina· de una cultura".
(V, 321).
hermano, del 1-I-1799; III, 368 sg.).
cuidados, confiada a sus serviLa poesía es despertador de las apacios" (IV. 145).
riencias de irrealidad y de ensueño,
frente a esa realidad apres able y ruiEl poeta da nombre a los dioses, y
dosa en la que creemos estar cual en
lo da a todas las cosas, . y los nombra
casa propia. Y es, con todo, al revés:
en Jo que ellos son. Este nombrar no
que Jo que el poeta dice, y Jo que soconsiste en proveer a. algo, ya de anbre su palabra toma por ser, eso es lo
temano conocido, ni más ni menos que
real. Así lo reconoce Pantea, con su
con un nombre, sino en que, al decir
clarividencia de amiga (Empédocles,
el poeta en palabras el vocablo esen- .
III, 78) ;
cial, mediante tal nombramiento se
nombra, por vez primera, al ente para
" ... ser cada uno uno mismo:
Jo que es, y de este modo se lo recoeso es la vida; que nosotros, los
noce como ente.
otros,
Poesía es, pues , fundación del ser
somos
ensueños
de
Mismo".
por la palabra de la b.oca. Jamás se
saca, según esto, de lo pasajero lo perPor su ápariencia exterior parece,
manente, ni se puede e:Xh:aer sin más
pues, oscilar la esencia de la Poesía.
de Jo complicado Jo simple, ni de los
Está, con todo, bien firme; puesto que,
desmesurados la medida. Que jamás
en "realidad y de suyo, es la poesia,
se halla fondo en lo profundo. Que
por su esencia misma, fundación, esnunca jamás será el Ser un ente. Mas
to
es: fundamentación en firme. Cier·porque el Ser y la esrncia de las co-

Pág. 3

Pág. 2
•

�to que toda fundación es donación Ji.
bre; y Hiilderlin ha oído que se le de-

ímpetu, se adentra por el pensamiento

nas" (IV, 168) . Empero esta libertad

poético hasta el fundamento y el centro del ser? De Holder/in mismo valen
aquelllls palabras que en aquel poste'.

no es arbitrariedad sin riendas y deseo

rior poema: "En suave azul florece ... ",

con caprichos, sino suprema necesidad.

dijo de Edipo:

cía: "Poetas, sed libres cual golondri-

La poesía, en cuanto fundación del

Ser, se halla doblemente atada. Y no
perdiendo de vista esta su ley, la l!lás

íntima de las suyas, apresaremos por
~in e íntegramente su esencia.

Hacer ·poesía es de suyo hacer entrega de nombres a los di~ses. Mas por
otra parte el vocabulario poético no
llega a poseer su fuerza denominativa

si los Dioses mismos no nos ponen en
trance de palabra. ¿ Cómo ,hablan los
Dioses?.

"... por signos; que desde antiguo tal
es la palabra de los Dieses" (IV, 135).
El decir del Poeta es un sorprender
tstos signos, para significarlos, amplificándolos, a su Pueblo. Y este sorprender tales signos es recibirlos, y a
la vez darlos de nuevo, porque el poeta
columbra ya en uel primer signo" lo
Poslrimero; y audazmente pone en palabras lo visto, para predecir lo que
aún no se ha cumplido. Así:

" ... al encuentro de las tormentas .
vuela audaz, cual águila, el

Esj;iritu,
prediciendo el destino a sus dioses venideros!'.
(IV, 135).
La fundación del Ser está vinculada
a 1os signos de los Dioses. Y a la vez
el vocabulario poético es tan sólo la
explanación de la "voz del pu"eblo",

que este nombre da Holderlin a las
leyendas por las que un Pueblo está
haciendo memoria de su pertenencia
al ente en conjunto. Mas con frecuen-cia enmudece esta voz, y extenuada en
si misma calla; y, sobre todo, no puede

de por si sola babla.r con propiedad,
que para esto necesita de intérpretes
de su voz. Dos redacciones se nos han

conservado del poema que lleva por titulo "Voz del Pueblo". Ante todo las
estrofas finales son diferentes, aunque

complementarias. En 'la primera redacción el final dice así: "por, estó,
porque espiadosa , y por amor a los
Celestes, venero yo la voz del Pueblo,
voz quieta; mas, por los dioses y por
los hombres, que no se compla;a demasiado en la quietud sempiterna"
(IV, 141).
Júntese la segunda redacción: "y sin

duda, buenas son las leyendas; pues
son memorial del Altísimo; con todo
hace falta Uno que interprete las sagradas" (IV, 144).
Y así está la esencia de la Poesía
urdida con las interconvergentes e in-

terdivergentes leyes de los' signos de
los dioses y de la voz del pueblo. El
poeta mismo se tiene entre aquéllos,

los Dioses, y éste, el Pueblo. Y es un
proscrito, adscrito a este "ente": entre

los Dioses por un extremo, y los 'hombres por oÍro. Empero sólo y primariamente en este "ente" se decide
quién es el Hombre y dode afincará ,
su realidad d.e verdad. "Poéticamente

es como el hombre hace de esta tierra
su morada".
Sin interrupción con siempre mayor
seguridad, con sencillez siempre cre-

ciente, ha seleccionado Hiilderlin de la
plenitud invasora de imágenes, el vo-

cabulario poético propio de este dominio intermedio. Y esto es lo que nos

obliga a decir de él que es el poeta del
Poeta. ¿Insistiremos, pues, todavía en

pens~r que, por falta de plenitud, se
haya enredado Hiilderlin en una vacia
y exagerada contemplación narcisista
de sí mismo? ¿ O reconoceremos más
biell que este poeta, con descomunal

Pág. 4

"El rey Edipo
tal vez tenga un ojo de más"
(Vf, 26).
Hiilderlin pone en poesía la esencia
de la poesía, mas no cual si fuera un
concepto intemporalmente válido. Esta esencia de la poesía pertenece ~n
peculio a un determinado tiempo, no
cual si este tiempo preexistiese firme
en si, y tal esencia sólo hiciera aco-

modarse ella a las medidas de él, sino
que, al fundar Hiilderlin de nuevo la
esencia de la poesía, comienza por hacer un nuevo y deterillinado tiempo.

Es el tiempo de los Dioses idos, Y del
Dios por venir. Y es éste tiempo de
indigencia, porque se halla en una 'doble carencia y con un doble no: en el
no más ya de los Dioses idos, en el
aún no del Dios por venir.

La esencia de la poesia, tal cual la
funda Hiilderlin, es en grado sumo un
acontecimiento histórico, porque es
anticipación de un tiempo histórico;
y por ser esencia histórica es la única esencia esencial.

Tal ·tiempo es tiempo .de indigencia;
pero, por eso mismo, sobremanera rico
es su poeta, tan rico que, al repensar

lo pasado y mientras aguardaba lo venidero, pudieron darle frecuentes desmayos y en este aparente vacío. darse
tan sólo a dormir. Empero se niantu-

vo firme en la Nada de esta Noche.
Mientras el poeta se mantiene asi, consigo mismo, en suprema soledad, bien
atenido a su destino, es cuando crea,

como representante del Pueblo, la Verdad, y la crea en verdad para su Pueblo . .Tal es proclama de aquella séptima estrofa de la elegía 'Pan y Vino"

en la que se dice poéticamente lo que
aquí sólo con repensados pensamien-

tos _ha podido ser explicado:
" Tarde llegamos, amigos, y ¡tan
·
tarde!
Cierto que viven los Dioses; ·
Si, sobre nuestras cabezas, allá
arriba, en otro mundo en acción
eterna-:
Y, en apariencia, despreocupados

de si vivimos;
¡Tanto cuidado ponen los Celestes
en no herirnos!
Frágil vasija no pudiera de continuo contenerlos,
Que sólo de tiempo en tiempo so:
porta el homb.re el colmo divino.
Ensueños de ellos, no otro es la
vida.
Mas cuql sueño ligero viene Error
a socorrernos;
Fuerza nos da Necesidad, robustez
la Noche;
Hasta ·que héroes crecidos en cu~
na de bronce
Lleguen como en tiempos ya lejanos a tener corazones que puedan
por sus fuerzas ' igualar a los del
cielo.
Será su ven.ida entre truenos;
Mientras tanto', con frecuencia,
Mejor me parece dormir.
Y cual estoy ahora, así ag_uardar
sin compañero.
Entre tmzto, qué pudiera hacer o
,decir? ..:..No lo sé.
Ni sé qrie falta hagan poetas en
tiempos de miseria
A pesar de todo, los hay,
- me dirás.
Y son cual aquellos sacerdotes consagrados al dios del vino,
que 1· de tierra en tierra, en noche
sagrada erraban perdidos".

Indice de lo Publicado en Armas y
letras Durante el Año de 1955
ALVARADO, José: Alfonso Reyes, No.
2, Febrero.
El renacimiento de la Universidad ,
No. 5, Mayo.
BALLY, Charles: ¿Porque se aprende
latin?, No. 8, Agosto.
BASAVE FERNANDEZ DEL VALLE,
Agustín: Qué es la Poesía? No. 3,
Marzo.

México, 1953, por A. C. S. No. 1 Enero; Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas, No. 22, México,
1954, por M.M.G., No. 1, Enero; Juan
José de Arriola: Décimas de Santa
Rosalia, Col. Los Presentes, México,
1954, por H. A. G., No. 2, Febrero;
Ramón Xirau: T~es poetas de la soledad, Col. México y lo mexicano,
México, 1955, No. 2, Febrero; .Luis
Monguió: La poesía postmodemista
peruana, Col. Tierra Firme, México,
1955, por M. M. G., No. 2 Febrero;
Morgan y Stellar: Psicología Fisiológica. Madrid, 1954, No. 4, Abril;
Arthur March: Naturaleza y conocimiento, Madrid, 1954, No. 4, Abril;
Jaime Torres Bodet: Fronteras, Te.
zontle, México 1954, por M.M.G., No.
4, Abril; A. Cardona Peña: Poema
nuevo, Cuadernos Americanos, Méxiw
co, 1955, por Antonio Rodríguez, No.
6, Junio; A. Cardona Peña: Pablo
Neruda y otros ensayos, Ed. de Andrea, por Arturo Echevería Lora, 'No.
6, Junio; A. Cardona Peña: Semblanzas mexicanas, Ed. Libro-Mex.
México, 1955, por Alfonso Reyes A.,
No. 6, Junio; V oltaire: El siglo de
Luis XIV, F.C.E., México, 1954, por
A.P., No. 8, Agosto; Aristóteles: Etica Nicomaquea, Ed. de la UNAM, México, 1955, No. 8, Agosto; E. Valadez: La muerte tiene permiso, Col.

Trayectoria y pensamiento de Antonio Caso, No. 7, Julio.
La ruta filosófica de José Ortega y
Gasset, No. 11, Noviembre.
BOCCACCIO: El halcón. (Traducción
de Jorge Rangel), No. 1, .Enero.
BOUCHSPIES, Franz: El·Canto de los
Nibelrmgos, No. 1, Enero.
El Canto de los Nibelungos, (Concluye), No. 3, Marzo.
Thomas Mann, No. 6, Junio. "'
Cario Magno en el mito y en la historia, No. 7, Julio.
.El Fausto eterno, No. 10, Septiembre.
BRAVO VILLARROEL, Roberto: Oij;.
dio, cultor de belleza, No. 7, Julio.
BRUNET, Christian: Afectividgd y filosofía, No. 1, Enero.
Civilizaci,ó n y mito, No. 4, Abril.
Nihil humanum alienum, No. 5, Mayo.
CARDONA PEi-íA, Alfredo: Lectura de
Alfonso Reyes, No. 2, Febrero.
Nuevas notas sobre Quevedo, No. 7, .
Julio.
Letras mexicanas, México, 1955, No.
CANTU S., Arturo: Palabra muerta,
8, Agosto; Heinrich Freiherr von
No. 4, Abril.
Stakkelberg : Principios de Teoría
El poeta de. la muerte, No. 3, Marzo.
Económica, Madrid, 1954, No. 8,
Alrededor de otras ideas, No. 7, JuAgosto ; Pedro Muñoz Amalo, Int. a
lio.
la Admón. Pública, F.C.E., México,
CARMONA NENCLARES, ·Francisco;
1955, No. 9, Septiembre; Hegel: HisExilio y poesía, No. 1, Enero.
toria de la .Filosofía, F.C.E., México,
CAVAZOS GARZA, Israel : El Doctor
1955, por Elsa Cecilia Frost, No. ,9
José Bernardino Cantú, maestro del
Septiembre.
Seminario de Monterrey 1 No~ 3, MarOHAMIAN, Armen: Astr,~ia, de Luis G.
zo.
Inclán, No. 9, Septiembre.
CUELLAR, Gerardo: Mi hermano MarORTEGA Y GASSET, José: Misión de
cos, No. 10, Septiembre.
la Universidad (Fragmento), No. 11,
CHACON Y CALVO; José María: El
Noviembre.
Moratín Tenis Club, No. 9 SeptiemRANGEL
FRIAS, Raúl: Teoría de Monbre.
.
terrey,
No.
5, Mayo.
ESTEVA FABREGAT, Claudio: Rulfo
La idea histórica, No. 5, Mayo.
en )a novela mexicana, No. 9 SepPcilabras.,foales de un Rector, No. 5,
tiembre.
Mayo.
GALLEGO, Julián: La máquina de ver
RANGEL
GUERRA, Jorge: Traducción
exposiciones, No. 3, Marzo.
del cuento El halcón , de Boccaccio,
Del Festival Internacional de Teatro
No. 1, Enero. ·
·en París, No. 8, Agosto.
REDACCION,
La: lndiu de lo publiEl teatro .en Londres, No. 10, Sepcado en "Armas y Letras" en su XII
tiembre.
w1o ,de vida: 1955, No. 12, DiciemGARZA, Homero A.: La palabra inbre.
nomrable, No. 6, Junio.
Alfonso Reyes y su jubileo literario,
GINÉR DE LOS RIOS, Francisco: ProNo. 2, Febrero.
sa de Alfonso Reyes, No. 2, Febrero.
Propósito (En ocasión del número
GONZALEZ DURAN, Jorge: El mar,
de homenaje al Lic. D. Raúl Rangel
No. 1, Enero.
Frías), No. 5 Mayo.
HEIDEGGER, Martin: Holder/in y la
Dos exposicio,ies (Con gráficas), No.
esencia de la poesía, (Trad. de Juan
4, Abril.
David García Bacca), No. 12, DiciemV Cursos de Invierno (Con gráficas),
bre. En poesía habita el hombre.
No.
3, Marzo.
(Trad. de Rafael Gutiérrez Girardot),
Escuela de Verano, X Anualidad, No.
No. 12, Diciembre.
6, Junio.
IMAZ, Eugenio: El océano de la meJosé
Moreno Villa (Noticia en ocamoria, No. 2, Febrero.
sión
de
su Muerte), No. 6, Junio.
LAZO, Raimundo: La personalidad, la
creación y el mensaje
de
Alfonso
RENDON,
José Angel: Trayectoria uni.
Reyes, No. 9, Sepbembre.
Persilaria1 No. 5, Mayo.
l\lIR, Daniel: Alrededor del inculto REYES, Alfonso: De mi vida y mi obra,
Feijóo, No. 1, Enero.
No. 2, Febrero.
Stultorum infinitus est numerus , No.
Los regiomontClnos, No. 5, Mayo.
6, Junio.
Historia documental de mis libros
Aeternum vale, Maestro Ortega y
(!). - Cuestiones Estéticas, No. 4,
Gasset, No. 11 , Noviembre.
Abril.
MORALES GOMEZ, Manuel: Jenofanes , REYES AURRECOECHEA, Alfonso:
No. 1, Enero.
RaM Rangel ·Frías 1 No. 5, Mayo.
Nuestra encrudjada , No. 4, Abril.
Aproximaciones a lo histórico, No. SALINAS QUIROGA, Genaro: El fino
mensaje de Erasmo , No. 8, Agosto.
6, Jimio.
MORENO VILLA, José : Soledad, No. 6, VILLARREAL, Sergio: Juan Ruiz de
A/arcón , No. 8, Agosto.
Junio.
NOTAS BIBLIOGRAFICAS; S. G. Mor- ZERTUCHE, Francisco: ¿Cervantes,
ler: .. La civilización maya, F. C. E.,
pasajero a Indias? , No. 4, Abril.

.

En ·Poema Habita el Hombre

+

de Martín Heidegger
por Rafael Gutiérrez .Girardot
Las palabras están tomadas de un poema tardío propiamente
tradicional de Holderlin. Comienza así: "En azul amoroso florece con / el plomizo. tejado el campanario .... " Para que oigamos
justamente las palabras ".... en poema habita el hombre .... " debemos llevarlas pensadamente al poema. En ello pensamos las
palabras. Damos claridad a la reflexión que de allí emerge a la
vez. Pues de otro modo nos falta la libre disposición para responder a las palabras con nuestro asedio.

(Traducción)
Estamos pues ante un doble tomar
a pecho: por un lado, pensar aquello
que se llama la existencia del hombre
desde la (e)sencia del habitará por el
otro, pensar la (e)sencia del poematizar en cuanto hacer habitar como un
edificar, quizá como el edificar por

to dispuesto ·para el uso. El co-res-

llegamos a la (e)sencia del habitar.

ponder en el que el hombre escucha
propiamente la re-clamación del ha-

bla, es aquel decir que habla en el elemento del poem&gt;1tizar. En la medida
en que es más poematizante un poeta,
es su decir tanto más libre, es decir,

tanto más abierto y tanto más dispues,
to para lo insospechado, tanto füás pu-

patibles el habitar y lo poemático?
Nuestro habitar se vé acosado por la
necesidad de la vivienda. Y aunque

ramente se entrega con su dicho al
siempre más esforzado escuchar, tan-

to más lejos está su dicho de lo simple dicharachero, sobre lo que sólo se

fuese de otra manera nuestro habitar

de hoy se vé perseguido por el trabajo, agitado por la caza tras la ventaja
y el éxito, embrujado por el ruido de
la diversión y del recreo. · Pero allí
donde en el habitar de hoy queda aún
espacio para la poemático y para el

trata con respecto a su corrección e
incorrección.
"... en poema habita el hombre ... "

dice el poeta. Escuchamos las palabras con más claridad si las llevamos

tiempo ahorrado a fuerza de privaciones, se consuma, si es que hasta allí
llega, una ocupación con las bellas letras , sean escritas o pronunciadas. La
poesía es negada entonces como un

de nuevo al poema del que proceden.
Oigamos primero los dos versos de

donde hemos tomado las palabras. Dicen:

juguetón languidecer y como una ve-

Pleno de merito, mas en poema, habita.
el hombl'e sobre esta tierra.

leidad en 1o irreal o rechazada como
fuga' hacia lo idíl!co o se encasilla a

la poesía dentro de la literatura. Su
validez se valora de acuerdo con la
medida de la respectiva validez. Por
su parte lo acthal está hecho y dirigi-

El tono fudamental de los versos cae
sobre la palabra ''en poema". Esta tie-

ne relieve 'hacja dos lados: hacia el
que le precede y hacia el que le sigue.
Le preceden las palabrás "Pleno de

do por la opinión pública civili~adora.
Uno de sus funcionarios, es decir, motivador y motivaµo a la vez, es el mercado literario. La poesía nv pu~de entonces figurar como otra cosa qu~ como literatura. Allí en donde la poesía
se considera cultural y científicamente

mérito, mas .... " Esto suena casi como
si la palabra "en poema" trajera consigo una limitación al meritorio habi-

tar del hombre. Es sin embargo lo

se hace objeto ele la historia literaria.

de la vida. El modo del poeta consiste en pasar por alto lo real. En vez de
realizar, sueñan. Lo que ellos hacen
es solamente imaginar. Imaginaciones
se hacen fácilmente. Hacer se dice en

griego poiesis. Que el habitar.del hombre ha de ser poesía y poemático?
Esto sólo puede aceptarlo quien se pone al margen de lo real y no quiere
ver en qué estado se encuentra la vida

histórico-social del hombre; lo qu_e los
sociólogos llaman lo colectivo.

Sin embargo, antes 'de que tan a
grosso modo tengamos por incompati-

bles el poematizar y el habitar, es bueno atender sobriamente a la palabra
del poeta. Esta habla del habitar del
hombre. No describe estado · alguno del
habitar de hoy. Ante todo no afirma

soportan el uno al otro. Más aún. Tal
vez hasta lleva el uno al otro, de tal
mqdo que éste, el habitar, descansa

Poematizar es en cuanto hacer babi•
tar un edificar.
Per·o de dónde tenemos nosotros r0s

en aquél, en lo .poemático. Cuando no-

hombres una noticia sobre la (e)sen-

sotros sospechamos tal cosa, entonces

cia del habitar y del poematizar ? De

hemos de tomar a pecho pensar desde
su (e)sencia al habitar y a lo poemá-

dónde tiene él hombre la pretensión
de llegar a la (e)sencia de una cosa?

tico. Si nos nos cerramos a este tomar

El hombre puede tomar tal pretensión

a pecho, podemos entonces pensar des- sólo allí donde la recibe. Y él la recide el habitar lo que en general se !la- · be de la re-clamación del habla. Por
ma la existencia del hombre. 'Con ello cierto que sólo cuando él y en tanto
abandonamos desde luego la concep- que él atiende a la propia (e)sencia
ción habitual del habitar. Según ella del habla. Entonces hace alto un deel habitar es sólo un modo de com- senfrenado y a la vez ágil parloteo,
portamiento del hombre junto a mu-

to que erige ·aquello que no puede surgir y consistir, y esto lo hace median-

te el hacer. Edificado y edificio no son
solamente en este sentido las edificaciones sino toda obra de mano y por

medio de la ejecución del hombre.

car no llenan la (e)sencia d,el habita~.
Por el contrario: ellos le impiden al
habitar su (e)sencia, puesto que estos
y por causa propia son solicitados y

mira el rasgo fundamental del en-ser
del hombre. Lo poemático lo mira él

en inespeq1das facciones. El habla se
vuelve medio de expresión, y como

edificar edificaciones. Este persigue

útiles de trabajo es una consecuencia

cazados. En ton ces los méritos justamente por su abundancia inducirían al

habitar a los limites del mencionado

la profusión de la necesidad del haexpresión puede el habla hundirse en . bitar. El edificar en el sentido del cuimedio impreso. Está bien el que tam- dado edificante de lo que nace y del
bién en tal utilización del habla baya erigir edificios y obras y del construir

vienda. 'y tampoco dice que lo poe-

Jo poemático sea un adorno o una aña-

un cuidado del habl~r. Pero esto sólo

didura del habitar. Lo poemático del

no nos ayuda' en el comercio de la

liabitar no quiere decir fampoco que

verdadera relación de dominio entre

lo poemático aparezca de algún modo
en todo habitar. Las palabras " ... en
poema habita el hombre ... " dicen más

el habla y el hombre. Pues quien propíamente habla es el habla. El hombre habla, mas sólo entonces babia, en

bien: el poematizar hace que el babi•
lar sea primariamente un habitar. Poematiz,ar es propfamente el hacer ha•
bitar. Pero mediante qué llegamos a

cuanto correspon_de al habla, en cuanto oye su rc-clamación. Entre todas
la s re-clamaciones que nosotros los
hombres, desde nosotros mismos, de-

una habitación? Mediante el edificar.

hemos traer al hablar, es el habla la

de Revista Nacional de
Cultura, No. 110, Mayo -Junio de
1955, Caracas, Venezuela) .

ca en el sentido de aedificare, por cuan-

blado, por la faz &lt;je la tierra. El hombre se comporta como si fuera el dominador y el configurador del habla,
cuando lo cierto es que es el babia
quien sigue siendo la dominadora del
J10mbre. Cuando esta relación de dominio cambia su faz, cae el hombre

mático se agota en el juego irreal de
la imaginación poética. Quien quiere,
pues 1 entre los reflexivos, atreverse a
exp)icar irreflexivamente y desde una

* (Tomado

y cuidar (colere, cultura) son un modo del edificar. Pero el hombre no
edifica solamente aquello que de por
si entraña y regala un nacer. El edifi-

chos otros modos. Nosotros trabajamos en la ciudad pero habitamos fuera de ella. Estamos de viaje y habitamos ora aqui ora allá. El habitar así
entendido es sólo la tenencia de un
alojamfonto.
Cuando Hiilderlin habla de habitar

que habitar significa e] tener una vi-

mático son incompatibles? Tal vez se

contrario. La limitación de ser mencionada en el giro "Pleno de mérito",
al que débiéramos agregar al pensarlo
un "ciertamente". El hombre se hace
a méritos de muy varia manera, por
cierto en su habitar. Pues el hombre
cultiva las nacientes cosas de la tierra
y cuida lo que para él nace. Cultivar

un escribir y un pronunciar de 19 ha- · Pero los méritos de este variado edifi-

desde la relación con este habitar
(e)sencialmente entendido.
Esto no significa evidentemente que

frágil altura que el habitar y lo poe-

da al azar, nos dé el habla ya la (e)

la poesía según el mentado respecto,

en poema no es difícil de imaginar.
Pero cómo debe habitar en poema "el
hombre", es decir, todo hombre y
conStantelllente? No son acaso incom-

cierto, según se oye no estuvo al ritmo

cosa. Esto no quiere decir que en todo significado de palabra aprovecha-

excelencia. Buscando la (e)sencia de

Que los poetas habitan con· frecuencia

la literatura, cómo ha de fundarse el
habitar humano en lo poemático? Las
palabras el hombre habita en poema
proceden sólo de un poeta que, por

da señales primeramente y de nuevo

últimamente sobre la (e)sencia de una

sencia transparente de una cosa, di•
recta y definitivamente como un obje-

".... en poema habita el hombre ...."

La poesía occidental corre bajo el título general de "literatura europea".
Pero y si la poesía tiene de antemano su forma única de existencia en

más alta y la primera. El habla nos

(e)sencial del habi.lar, pero de ningún
modo su fundamento ni mucha .meno&amp;
su fundamentación. Estos deben acon-

tecer en otro edificar. El edificar habitualmente ejercido y con frec1,Iencia
exclusivamente ejercido y por ello el
único conocido, lleva consigo por cier-

to la abundancia de méritos al habitar. Mas el hombre es capaz del habitar sólo cuando ha edificado y edifica

Pág. 5

�en otras formas y cuando permanece
con la intención de edificar.
"Pleno de méritos (ciertamente), mas
en poema, habita el hombre .... " En el
texto siguen las palabras "sobre esta
tierra". Se querría considerar esta frase como superflua; pues habitar quiere decir ya: estancia del hombre en
la tierra, en "esta" tierra, al que todo
mortal se ha confiado y a que está librado.
Sólo que cuando Hiilderlin ·se atreve
a decir que el habitar de los mortales
lo es en poema, se despierta entonces,
apenas dicho, la apariencia de que el
habitar "en poema" arranca a los hombres de esta tierra. Pues el "en poema" pertenece, en tanto en cuanto se
tenga como poemático, al reino de la
fantasía. El habitar en poema vuela
fantásticamente sobre lo tea!. Con este
temor tropieza el poeta, por eso dice
que el habitar en poema ha de ser un
habitar "sobre esta tierra". Holderlin
libra así al "en poema" no sólo de un
malentendimíento sino que . mediante
la a(\adidura de las palabras "sobre
esta tierra" apunta precisamente a la_
(e)sencia del poematizar. El poematizar no vuela sobre la tierra ni la sobrepasa para abandonarla y moverse
sobre ella .. Sólo el poematizar trae al
hombre sobre la tierra, lo lleva a ella,
lo trae asi al habitar.
Pleno de mérito, mas en poema, habita
el hombre sobre esta tierra.

Sabemos ahora hasta qué punto y
cómo habita el hombre en poema? No
sabemos aún. Todavía podemos ~aer
en el peligro de hundirnos en el pensar las palabras poemáticas de Hiilderlin desde lo extraño a ellas. Pues Hiilderlin nombra ciertamente el habitar
del hombre y su mérito pero no establece una dependencia entre el habitar y el construir como se hizo más
arriba. El no habla del construir ni
en el sentido del cultivar, del cuidar
y del erigir ni tampoco de tal manera
que presente al poematizar como un
modo propio del construir. Según esto
Hiilderlin no dice del habitar en poe-.
ma lo mismo que dice nuestro pensar.
Aquí se debe ciertamente atender a
lo (e)sencial. Es necesario hacer una
corta aclaración. El poematizar y el
pensar se encuentran entonces y sólo
en lo mismo mientras se mantienen decididamente en la variedád de su (e)
sencia. Lo Mismo no se confunde con
lo .igual, tampoco con la vacía unificidad de lo idéntico. Lo igual se mueve siempre en lo indiferente, para que
todo allí concuerde- igualmente. Lo
Mismo es, por el contrario, el copertenecer. de lo vario desde la conjunción por la diferencia. Lo Mismo sólo
puede ser dicho cuando se piensa la
diferencia. En la resolución de la diferencia se ilumina la (e)sencia conjuntamente de lo Mismo. Lo Mismo rechaza todo fervor de igualar lo diferente con lo igual." Lo Mismo conjunta
lo diferente en una originaria concordancia. Lo igual, por el contrario,
di-vierte en la insulsa unidad del simple uno uniforme. Hiilderlin dice en un
epigrama que lleva por titulo "Las
raíces del mal":

comedido al habitar del hombre. Al
medio comedido, mediante el cual el
trecho entre el cielo y la tierra está
mil'arla y decir: asi
quiero ser yo también? Si. Mientras abierto, lo llamamos la dimensión. No
la amigabilidad surge de que el cielo y la tierra estén
dure aún en el cor·azón, La Pureza, vueltos el uno al otro. La vuelta desno se mide cansa más bien de la dimensión. Esta
desgraciadamente el hombre con la no es tampoco una extensión del esdivinidad. Es Dios desconocido? pacio, habitualmente concebido; pues
todo lo espacial, por su parte, en cuanes El como el cielo revelado? Esto
to colocación, requiere la dimensión,
bien que lo creo. Es la medida del
Hombre. es decir, precisa de aquello en donde
ha de ser colocado.
Pleno de mérito, mas en poema
habita
La (e)sencia de la dimensión es el
comedimiento iluminado y así mesuel hombre sobre esta tierra. Pero
más pura rable del trecho: del ascenso al cielo
y del descenso a la tierra. Dejamos si•
110 es la sombra de la noche con las
estrellas no nombre la (e}sencia de la dimensión. Según las palabras de Hiilderlin
si así puedo decir, •más pura que
el hombre, que promete una imagen el hombre mide la dimensión en tande la divinidad. to en ctrnnto se mide con lo celeste.
Hay medida alguna sobre la tierra.? El hombre no emprende ocasionalmen·
No hay te tal medir, sino que · el hombre es
. hombre primeramente en tal medir.
ninguna.
Por ello puede el hombre obslaculiPensamos poco desde estos versos y zar, abreviar o desfigurar esta medien verdad con el único propósito de ción, mas no escaparse de ella. En
oír con más claridad lo que Hiilderlin cuanto hombre se ha medido el homquiere decir cuando él nomj¡ra el ha- bre en algo y con algo celeste. Tambitar del hombre como un habitar "en bién Lucifer procede del cielo. Po'r eso
dice Hiilderlin en los siguientes verpoema"..
•
Los primeros de los versos leídos sos: (28 a 29) "El hombre se mide ...
(24 a 26) nos dan una señal. Están en con la divinidad". Ella es la "medi•
forma de una pregunta fifmerrl:ente da'' con la cual el hombre mide su
afirmada. Esta transcribe lo que dicen habitar de tal manera, es capaz de ser
los versos ya aclarados "Pleno de mé- en acuerdo con la esencia. El habitar
rito, mas en poema, habita el ho?Ibre del hombre descansa en la metría consobre esta tierra .... " Holderlin pregun- templadora de la: dimensión, a la que
pertenece tanto el cielo como, la tierra.
't a:
Esta metria no mide solamente la
Cuando es de inmenso esfuerzo la tierra, gué, y no es por eso simple
vida, debe un hombre geo-metría. Pero tarripoco mide el cielo, ouranós, en sí. La metria no es
mirarla y decir: asi
ninguna ciencia. El medir mide el
quiero ser yo también? Si.
trecho que enlaza a tino con otro, a
Sólo en el circulo del simple · esfuer- ambos, el cielo y la tierra. F;sta mezo se esfuerza el hombre por el "mé- tría tiene su metron y por eso su pro·
rito". Lo crea en la profusión. Pero pia métrica.
La metría de la (e)sencia humana
en este circulo le está permitido al
hombre mirar hacia lo celeste; mirar, . sobre la dimensión acordada a ella
también, en él desde él y a través de él. lleva al habitar a su plano. El medir
El mirar atraviesa en ascenso al cielo la dimensión es el elemento en el cual
y permanece, empero, abajo sobre la tiene su garantia el habitar humano,
tierra. El mirar mide el trecho entre desde el cual garantiza verdad. El meel cielo y la tierra. Este trecho está dir es el en poema del habitar. Poema-

Ser en acorde es divino y bueno;
de dónde pues el celo
entre los hombres de que sólo haya
de ser el uno y lo uno?

Cuando repensamos lo que Hiiiderlin
poematiza sobre el habitar del hombre
en poema, .sospechamos un camino por
el cual nos acercamos e internamos
medianfe lo diferentemente pensado lo
Mismo que el poeta poematiza.
Pero qué dice Hiilderlin del habitar
en poema del hombre? Buscamos respuesta a la pregunta si oímos los versos (24 a' 28) del mencionado poema.
Pues desde su conjunto se ha hablado
de los versos que se han discutido enteriormente. Hiilderlin dice:

Pág. 6

Cuando es de inmenso esfuerzo la
vida, debe un hombre

tizar es un medir. Pero adónde apun•
ta el medir? No debemos poner el poematizar bajo una idea cualquiera del
medir y la medida, si es que aquel ha
de ser pensado como medir.
El poematizar es muy ciertamente
un medir de excelencia. Más aún. Tal
vez haya que pronunciarse la frase:
poetizar es medir, poniendo ·el acento
der al acto fundamental del medir.
Lo que todo medir es en el fundamento de su (e)sencia se descubre en el
poématizar. Por eso es preciso atender el acto fundamental del medir.
Consiste sobre todo en que allí se toma la medida con la cual todo ha de
ser · medido. En el poema tizar se descubre el tomar medida. El poematizar
es· tomar medida entendido en el más
estricto sentido de la palabra; tomar
medida mediante el cual el hombre recibe la medida para la amplitud de su
(e)sencia. El hbmbre (e)sencia en
cuanto mortaJ. Así es, porque él pue•
de mórir. Poder morir es: ser capaz
de 1a muerte como muerte. Sólo el
hombre muere - y por cierto constantemente mientras repose sobre esta
tierra, mientras habite. Pero su habitar descansa en lo poemáiico. La (e}sencia de lo poemático la mira HOlderlin en la toma de medida por la
cual se consuma la metría de la (e)sencia hombre.
Mas cómo hemos de demostrar que
Hiilderlin _piensa la (e)sencia de lo
poemático como un tomar medida?
Aquí no es preciso probar nada. Todo
probar es una empresa a posteriori
montada sobre presupuestos. Según como estos estén puestos puede demostrarse todo. Pero sólo a poco podemos
atender. Así ha de sernos suficiente
atender a la propia palabra del poeta.
En los siguientes versos pregunta Hiilderlin antes que todo y en primer lugar en rigor por la medida. Esta es
la divinidad, con la que el hombre se
mide. El preguntar se inicia en el ver•
so 29 con las palabras; "Es Dios desconocido?" No, desde luego. Pues si
lo fuera, cómo podría ser El en cuanto
desconocido una medida respectiva?
Pero .:...y esto ha de ser oído y mantenido- Dios es por cuanto que El
es, el desconocido para Holderlin, y
en cuanto este es Desconocido es justamente la medida para el poeta. Por
eso lo conmueve a él la excitante pregunta:' cómo puede coq.vertirse en medida lo que según su (c)sencia es desconocido? Pues todo aquello con lo
que el hombre se mide debe comunicarse, debe aparecer. Mas cuando aparece es ya entonces conocido. Dios es
empero desconocido, y sin embargo es
la medida. No sólo esO, sino además
el Dios que permanece desconocido en
cua,nto se muestra como El que es, debe aparecer e.orno el permanente desconocido. La revelación de Dios, no
es El mismo, es misteriosa. Por eso hace el poeta la siguiente pergunta: "Es
El como ' el cielo revelado? Esto bien
que lo creo;'.
Ahora preguntamos nosotros, por
qué se inclina hacia allí la sospecha
del poeta? Las pal¡¡hras que le siguen
resportden. Brevemente dicen: "Es la
medida del hombre" ... Cuál es la medida para el medir humano? Dios?
No! El cielo? No! La revelación del
cielo? No! La medida consiste en la
manera como el Dios que permanece
desconocido es revelado en cuanto tal
y como tal por el cielo. El aparecer•
de Dios mediante el cielo consiste en
un develar, que d,eja ver todo aquello
que se encubre, pero no deja ver porque intenta arrancar lo encubierto de
su encubrimiento, sino sólo porque el
desvelar guarda lo encubierto en su
encubrimiento, sino 'sólo porqué el
desvelar guarda lo encubierto en su
encubrirse. Así, mediante la revelación del cielo, aparece el desconocido
Dios como el Desconocido. Este aparecer es la medida en la que el hombre se mide.

Es una medida extraña, que confun- la del número un cuantum. Nosotros
... Pero más pura
de, así parece, al habitual concebir de podemos calcular con- números, pero
no es la sombra de la noche con
los mortales, incómoda para la· omni- no con la (e)sencia del número.
las estrellas,
comprensión equitativa del mentar
si asi puedo decir, más pura que
Cuando Hiilderlin mira el poematidiario., que se afirma como la justa
el hombre, que promete una
medida para todo pensar y reflexio- zar como un medir y consuma este
imagen de la divinidad.
medir mismo con la toma de medida
nar.
Es una medida extraña para el con- entonces debemos, para pensar el poe~
La sombra de la noche - la noche
cebir corriente y en especial para el matizar, pensar primeramente la me- misma es Ja sombra, aquella oscuridad
concebir meramente científico. En dida que se toma en el poematizar. que no puede convertirse en simple
ningún caso un bastón y una vara ma- Debemos atender a la manera de este eclipse porque en cuanto sombra está
nuables; pero en verdad más sencilla tomar, que no consiste en un asir o entregada a la luz y arrojada siempre
de tener en las manos que estos, si en un agarrar, sino en un dejar-venir a la luz. La medida que toma el poenuestras manos no apresan sino que lo co-medido. Cuál es la medida del matizar se destina como lo extraño, en
se dejan llevar por gestos que ca-res- po~matizar? La divinidad; así pues, donde lo invisible cuida su (e)sencia,
ponden a la medida que aquí está por Dios? Quizás es esta una muy ctifícil en lo confiado de los rostros del cielo .
tomar en un tomar, que no se apropia . pregunta para los hombres y demasia- Por eso la medida tiene la forma (e)
la medida sino que la toma en un com- do apresurada. Preguntemos primera- sencial del cielo. l\fas el cielo no es vapleto aprehender que permanece siem- mente Jo que ha de decirse de Dios. na luz. El brillo de su altw:a es en si
Preguntemos primero solamente: qué
pre con un oír.
la oscuridad de su amplitud que todo
Pero por qué debe sernos comuni- es Dios?.
lo oculta. El azul del azui amoroso
cada esta medida, para nosotros los de
Por suerte y para ayuda nuestra se del cielo es el color de la profundihoy tan extraña, mediante la toma de han conservado aún unos versos de dad. El brillo del cielo es aurora y
medida del poetizar y por qué esta Holderlin que, en el tiempo y en con- caída del crepúsculo que oculta todo
medida ha de sernos adjudicada? Por- tenido, se mueven en el circulo del lo anunciable. Este cielo es la medida.
que sólo esta medida mide la · (e)sen- poema "En azul amoroso florece ... " Por eso debe preguntar el poeta :
cia del hombre. Pues el hombre babi- Comienzan (Stuttg. Ausgabc, 2, 1, p.
. ta en tono que el transmide "sobre es- 210):
Hay una medida sobl'e la tierra?
ta tierra" y "bajo el cielo". Este "sobre" y este bajo" se pertenecen. Su
Y debe responder: "No hay ninguQué es Dios? desconocido, mas
ca-pertenencia es la transmetria que el
de sus propiedades está profuso el na". Por qué? Porque aquello que
hombre atraviesa en todo tiempo en
rostro no.m bramos cuando decimos "sobre la
tanto en cuanto el es un terreno. En
tierra" sólo tiene consistencia por
del cielo. El rayo entonces,
un trozo dice Holderlin "Stuttg. Ausla ira son de un Dios. Y mientras cuanto que el hombre habita la tierra
gahe 2, 1 pág. 334):
,
a uno más y en el habitar deja o hace que la tierra sea tierra en cuanto tierra.
invisible es, se destina en lo
"Siempre, amado! van
Pero el habitar acontece sólo cuanextraño ....
el cielo y la tierra sujetos".
do el poetizar resulta y (e)sencia (verLo que a Dios es extraño, el rostro bo; N. del trad.), y por cierto en el
Porque el hombre es en cuanto su- del cielo, es al hombre lo confiado. Y modo cuya (e)sencia presumimos, es
fre la dimensión, debe ser medida res- qué es esto? Todo lo que en el cielo decir, como toma de medida para todo
pectivamente su (e)sencia. Para ello Y con ello bajo el cielo y así sobre la medir. Esta toma es propiamente el
requiere él una medida que acierte de tierra brilla y florece, suena y huele, medir, no un simple medir con mediuna vez en toda la dimensión. Mirar sube y viene, pero también va y cae, das elaboradas para el trazado de plaesta medida, medirla en cuanto medi- se queja y calla, se marchita y oscu- nos. El poematizar no es por eso un
da Y tomarla ·como medida es para el rece. A esto confiado al hombre y ex- edificar en el sentido de un erigir o
poeta: poematizar. El poematizar es traiio a Dios se destina el desconoci- de un organizar edificaciones. Pero el
esta toma de medida y ciertamente do, para permanecer allí refugiado co- pÓematizar es, en cuanto medir propio
para el habitar del hombre. Inmedia- mo el desconocido. Pero el poeta, en de la dimensión del habitar, el edifitamente tras las palabras "Es la medí• la palabra que canta, llama a toda cla- car inicial. El poematizar admite el
da del hombre" siguen en el poema ridad de los rostros del cielo y todo habitar del hombre en su esencia. El
los versos: "Pleno de mérito, mas en sonido de sus órbitas y aires y trae en poematizar es el originario dejar, hapoema, habita el hombre sobre esta esta palabra lo llamado a la luz y al bitar.
tierra''.
La frase: el hombre habita en tanto
sonido. Sólo el poeta no describe, si
Sabemos ahora qué es lo "en poema" es poeta, el nuevo parecer del cielo en cuanto edifica, ha cobrado ahora su
para Hiilderlin? Si y no. Si en cuan- y de la tierra. El poeta llama en el propio sentido. El hombre no habita
to que hemos recibido una indicación rostro del cielo a aquello que justa- sólo porque organiza su estancia en
del respecto en el que el poematizar m~nte en el desvelarse deja aparecer la tierra bajo el cielo; organiza en
debe pensarse, es decir como un me- el ocultarse y ciertamente en cuanto cuanto que como edificador cuida Jo
dir por excelencia. No, en cuanto el tal como lo que se oculta. El poeta que. nace y erige a fa vez edificaciopoematizar como el medir (apreciar; Barna en los confiados apareceres a lo nes. El hombre es capaz de tal edifinota del traductor) de aquella extraña extraño como aquello en donde lo in- car sólo cuando edifica en el sentido
medid~ se vuelve cada vez más miste- visible se destina a permanecer como de la poemalizante toma de medida. El
r~oso. Así debe por cierto permanecer, aquello que "es: desconocido.
edificar poematizante acontece en tans1 por otro lado estamos dispuestos a
El poeta poematiza sólo cuando to- to en cuanto son poetas los que toman
mantenernos sobre y en el terreno ma 1a medida, en cuanto dice del ros- la medida para la arquitectura, para
(e)sencial de la poesía.
tro de los apareceres del cielo de tal la estructura del habitar.
Por consiguiente extraña ciertamen- manera que él se somete a sus apareEl 12 de marzo de 1804 escribe Hiiite, cuando Hiilderlin piensa el poema- ceres como a lo extraño en donde el derlin desde Nürtingen a su amigo Leo
tizar como un medir. Y eso con ra- desconocido Dios se · "destina". El de Seckendorf: "La fábula, el rostro
zón mientras nos representemos el me- nonibre corriente para rostro e imagen poemático de la historia ·y de la ar-'
dir sólo en el sentido habitual « noso- de algo es "imagen". La (e)scncia de quitectura del cielo me ocupa ahora
tros. Alli se medirá con ayuda de lo la imagen es: dejar o hacer ver algo. de preferencia, especialmente lo naconocido, es decir con medidas y con Por el contrario, los trasuntos y las co- cional en lo que se diferencia de lo
cifras, un desconocido, y por ello se pias de imágenes son formas bastardas griego .... "
hará conocer y así será éncerrado en de la imagen propiamente tal, que en
" ... en poema habita el hombre ...."
una numeración calculable y en un cuanto ro~tro deja o hacer ver lo in- •
orden. Este medir puede variar según visible, al que, así, imaglna en algo exel modo de los aparatos reservados traño para éJ. Porcjue el poetizar toma El poematizar edifica la (e)sencia del
para ello. Pero quién garantiza que aquella misteriosa me.d ida, o sea, a la hahitai;. Poematizar y habitar no se
esta manera habitual de medir apunta vista del cielo, por eso habla este poe- exclu_Yen. Pe. .. :::J.tizar y habitar se per.
a la (e)sencia del medir, sólo porque tizar en "imágenes". Por eso las imá- teneien, exigiéndose reciprocamente.
"En poema habita el hombre". Haes la manera habitual? Cuando oímos genes poemáticas son imaginaciones
hitamos
nosotl'os en poema? Muy poalgo sobre la medida pensamos inme- (subrayado del traductor. Ver notas a
diatamente en el número .Y nos repre- la traducción al final) en un sentido siblemente habitamos impoemática-·
sentamos el :i;iúmero ' y la medida co- señalado: no meras fantasías e ilusio- mente. Pero será por eso, si es que
mo algo cuantitativo. Pero la (e)sen- nes sino imaginaciones como visibles asi se está, la palabra del poeta tacia de la medida no ~s como tampoco inclusiones de lo extraño en el rostro chada de mentira, y no verdadera? No.
La verdad de su palabra es constatada
de lo confiado. El decir poematizante de manera inquietante. Pues impoemáde las imágenes junta en unidad la lico sólo puede ser un habitar cuando
claridad y el sonido de los apar·eceres en su (e}sencia el habitar lo es en poecon la oscuri~ad y el silencio de lo ex- ma. Para qu~ un hombre sea ciego es
traño. Dios se extraña por ese rostro. preciso que según su (e)sencia sea un
En el extrañamiento anuncia El su vidente. Un trozo de madera no pueconstante proximidad. Por eso puede de enceguecer nunca~ Pero cuando el
HOlderlin proseguir, tras los versos hombre Se vuelve ciego, queda enton"Plen~ de · mérito, mas en poema, ha- ces siempre la pr~gimta de si la cebita el hombre sobre esta tierra" con g~1~ra viene de un :defecto o pérdida o
los siguientes:
s1 esta cte·scansa más bien en abundan41

cía o en exceso. HOlderlin dice en el
mismo poema en que medita sobre la
medida de todo medir: "El rey Edipo
tiene un ojo de más" (Verso 75 a 76).
Así podría suceder que nuestro habitar impoemático, su incapacidad de tomar la medida, viniera de un raro exceso de un medir y un calcular niveladores.
Que nosotros habitamos impoemáticamente y hasta qué punto es así lo
comprobamos cuando sabemos lo en
poema del habitar. Si nos toca y cuándo un cambio del impoemático habitar, hemos de esperarlo sólo cuando
mantengamos el en poema en nuestra
atención. Cómo puede tomar parte
nuestro hacer y dejar, y hasta dónde
puede tener participación en este cam..
bio podemos verificarlo sólo nosotros
mismos cuando tomamos en serio lo en
poema del habitar.
El poematizar es la capacidad fundamental del l!abitar humano. Pero el
hombre capacita el poematizar sólo en
la medida en que su (e)sencia es apropiada a éste, lo cual gusta y capacita
al hombre y por eso requiere su (e)
sencia. Según la medida de este apropiamiento es el poematizar propio o
impropio.
Por eso no se apropia y resulta el
poematizar propio en .todo tiempo.
Cuándo y cuándo dura el poemalizar
propio? Hiilderlin lo ·d ice en los versos ya leidos (versos 26 a 29). Su aclaración la hemos dejado para el final a
propósito. Los versos dicen:
...... Mientras la amigabilidad

dure aún en el corazón, la Pureza,
110 se mide
desgraciadamente el hombre
con la divinidad.

"La amigabilidad -qué es esto? u;.a
palabra inofensiva, pero llamada por
Hiilderlin con la palabra la Pureza, escrita en mayúscula, la "amigabilidad"
Hiilderlin para la palabra griega charis. De la charis dice Sófocles en Aias
(V, 522):

charis gar estin ce tiktous' aei.
"Pues favor es llamar siempre el
favor"
"Mientras la amigihilidad dure aún
en el corazón, la Pureza .... ~' Holderlin
dice en un giro muy usado por él: "en
el corazón", no: sobre el corazón; "en
el corazón", es decir, llegado a la habitante (e}sencia del hombre, llegado
como exigencia de la medida al cora..
zón, de tal manera que éste se vuelve
a la medida.
Cuánto dura esta llegada del favor
tanto· como favorez'ca la suerte al hom~
bre de medirse con la divinidad. Resulta Y se apropia este medir, entonces
poematiza el hombre desde la (e}sencia de lo en poema. Resulta y se aproprn lo en poema, entonces habita humanamente el hombre sobre esta tierra, entonces es la vida del hombre,
como dice Hiilderlin en su último poema, una "vida habitando"
EL ROSTRO
Cuando en la lejanía va el hombre
la vida habitando
donde en la lejanía brillan los
tiempos de la viña,
también es allí del verano el

campo vacio,
el bosque aparece con su oscura
imagen.

Pág. 7

�•
Que la naturaleza extiende la
imagen de los tiempos
que ella se posa, que ella pronto
desliza,
es desde plenitud, la altura del
cielo abrillanta
entonces al hombre, como corona
el florecer de los árboles.

..

Notas: El texto de esta conferencia
apareció por primera vez en la revista
Akzente, Heft 1, 1954 (Editada por W.
Hollerer, y H. Bender, Carl Hanser ·
Verlag, München 27) y luego en el reciente libro de Heidegger Vortraegt
und Aufsaetze (Günther Neske Verlag,
Pfullinger, 1954). Fué pronunciada en
la casa de salud Bühlerhohe, el 6 de
octubre de 1951. En la citada revista
de poesía ocupa las páginas 57 a 71;
en el libro las páginas 187 a 204.
Una traducción, sobre todo si se
trata de Heidegger, es siempre una interpretación personal, no sólo de los
conceptos sino del idioma mismo al
que el texto alemán ha de ser vertido,
y aún del concepto que se tenga del
lenguaje del texto y de su lenguaje:
si se considera como un texto "técnico", es decir, con un "vocabulario"
propio, si se trata de un texto muerto,
es decir, con un vocabulario y una
construcción apartadas del contorno
viviente en que está escrito, y en fin,
si se trata de otra cosa . distinta que
no tiene que ver con lo uno y con lo
otro; Si se trata, pµes, de un texto sin
vocabulario técnico, escrito en lengua
viviente y con una fuerza de vida tal
que, ciertamente por eso, da al lenguaje diario un sentido más allá de lo
cotidiano, sin perder el asiento sobre
esta tierra que lo alimenta. Vocabulario y sintaxis propias tiene Heidegger
sin duda, como las tiene todo gran escritor, y él es uno de los grandes escritores alemanes del presente. La dificultad de la versión radica entonces
en la versión del pensamiento en su
formulación, en la versión pues de esta unidad. Pero justamente ahí en esta
versión al español de una prosa como
la de Heidegger es en donde la dificultad sube de punto. Porque la grandeza de la prosa heideggeriana no es
~implemente una grandeza estética. El
tiene en vilo el pensamiento del lector,
y lo tiene así mediante su prosa, su
sintaxis y su composición. No seria
pues una versión estética, como podría intentarse en Ernst Jünger o en
Gottfried Benn, los maestros de la prosa literaria alemana, sino una versión
que sin retorcer las dos lenguas mantenga al lector castellano con el aliento en vilo, gracias a los pensamientos
Y a la composición de la prosa. La inmensa perfección de la prosa alemana hay que sacrificarla, pero puede
intentarse en este sacrificio el mantenimiento de una rara belleza, el trasunto de la belleza del texto original.
Hay que acudir por otra parte a neologismos, en ciertos casos .En otros,
que el lector verá cuando lea las explicaciones a las traducciones, sólo es necesario pesar la palabra corriente desde el contexto de la conferencia. Así,
por ejemplo, con la palabra comedido,
traducción de zugemessen, que propiamente quiere decir destinado, propio
para, adjudicado etc. Pero zugemessen
tiene en el texto sus parientes Messen
y Mass que dan el tono, así que, traduciendo Messen y Mass por medir y medida, el comedido mantiene en nuestra lengua madre su doble sentido de
dedicado, dispuesto, y el sentido que
le da su parentesco con medir y medida. Estos dos sentidos tiene sin duda la palabra en el texto alemán. Etc.
en poema: dichterisch, que habría que
traducir propiamente por poéticamente, pero conduce a pensar justamente lo que Heidegger no quiere
decir en el texto. Poéticamente se entiende en el lenguaje corriente, idí-

Pág. 8

,,

.

,

r--

...-~

- ',.... - . .

..

'

.
~---:.---

,,,..,,

. ,-:;:;::;:::;-----

licamente, irresponsablemente. En
poema, nos parece que evita esta
confusión, y que corresponde con la
idea del texto original y del pensamiento de Heidegger. En donde era
inevitable, se ha traducido dichterisch por poemáticamente, pero en
algunos lugares en que era preciso
especificar más se ha dejado en vez
de lo poemático, por ejemplo, lo en
poema.
soportar: vertragen, en el doble sentido de soportar, es decir, sufrir,
aguantar tal o cual cosa, y de soportar en el sentido de llevar, sostener.
De acudir a una expresión muy española se· podria decir: se llevan
bien. Pero el soportar da esta noble
idea que aparece en el texto alemán.
Más arriba dice Heidegger si no será incompatibles el habitar y el poematizar, y responde, pues: Tal vez
se soportan el uno al otro (usa aquí
el vertragen). Más aún. Tal vez hasta lleva el uno al otro (aquí usa tragen) ..."
sospechar
tomar a pecho: Para sospechar tiene el
texto alemán el verbo vermuten, y
para nuestro tomar a pecho, el zumuten. En ambos aparece la raíz o
partícula, como quiera llamársele,
Mut, ánimo, coraje. Sospechar no
significa propiamente aquí tener entre ojos, también es corazonada, y
por eso se toma a pecho, con ánimo, el pensar tal o cual cosa de la
que tenemos ua corazonada que es
asi o de tal manera.
en-ser: es la traducción que proponemos en este texto para el tan discutido Dasein. Zubiri ha dado una traducción en su curso Filosofía primera, Madrid, 1952-1953: estar en
ser. Como en la lengua alemana no
existe la diferencia entre estar y ser,
nosotros proponemos, para permanecer fieles a su espíritu, traducir
Dasein por en-ser. Quizá se aclare
esta traducción si citamos la frase
de Heidegger tan citada: 'La (e)sencia del en-ser yace en su existencia.

./-'"'

,,,¿. "'.

/

•·

../'

' - -~c::l

_,,.r·

-~
/:,&lt;'

,X

~

.

.

Existencia es, como nos lo dice en
S.ein und Zeil, p. 12. "El ser mismo con el cual el en-ser puede comportarse de tal o cual manera y con
el cual se comporta siempre de alguna mane_ra... " Sobre (e)sencia, ver
más adelante.
l'e-clamación: Zuspruch, que es propiamente en alemán diario asistencia. Aquí se emparenta sin duda
alguna con sprechenzu (ihm o ihr
etc.), pero no pierde el sentido de
asistencia que tiene en el lenguaje
cotidiano.
facciones: l\Iachenschaften, de machen,
hacer. De facer, hemos derivado facción con su sentido peyorativo, pues
no encontramos en nuestra lengua
un equivalente más o menos aproximado al vocablo alemán.
expresión
medio impreso: La primera palabra es
Ausdruck, la segunda Druckmittel.
La sílaba druck establece el parentesco en el alemán. De simple expresión, desciende el habla a medio impreso. Druck es, también, presión.
co-responde: entsprechen, corresponder, pero también hay que tener en
cuenta el sprechen que hay en este
verbo. Se podría decir: El hombre
habla sólo cuando corresponde y
responde al habla, en cuanto oye su
reclamación. En esta parte del texto, las palabras hablar, habla, co-responder y reclamación tiene la raíz
común Sprechen. Hablar, Sprechen,
en este texto, se refiere al acto del
hablar.
dicción: Aussage, declarqción, palabras. Dicharachero, hemos puesto
en el texto para conservar el parentesco con las palabras decir etc.,
que Heidegger viene usando en su
conferencia en este trozo de ella.
(e)senciu: Wesen. No se entiende aquí
esencia en contraposición a existencia. Wesen viene del verbo ser, del
· participio pasado: Gewesen, sido.

Haciendo una inadmisible, sin duda
inadmisible para los filólogos y puristas, derivación etimológica ( I! !??)
del latín al castellano, proponemos
sencia, como equivalente a este participio pasado alemán, de sum.
comedido:
medir:
medición:
metría: para el primero es zugemessen,
que como ya se dijo más arriba, quiere decir propiamente dedicado, dispuesto. Pero comedido, en este texto
es dedicado, dispuesto y a la medida
del habitar del hombre. Medir, es
messen. Medición, Vermessung, también cálculo. Medida es l\1ass. Metria, es también una Vermessung,
mas en este caso la dejamos asi,
para que se note su parentesco con
métrica y geometría. Con messen
hay en alemán ermessen, apreciar.
Nuestra lengua tiene sin embargo en
la palabra medir todos los sentidos
que cobra el messen en alemán con
la agregación de una partícula como
er- y ver en ermessen y vermessen.
Para conservar el parentesco, pues,
hemos preferido dejar medir, sin
entrar en sutilezas, retorciones y
destrozos que no tienen objeto, pues
el texto es lo suficientemente claro.
El criterio general de traducción que
ha aplicado José Gaos para su El ser
y el tiempo no lo aplicamos aquí,
porque nos parece impropio para
traducir una lengua viva. La palabra Verhi.iltnis, por ejemplo, en el f
a de Ser y tiempo, puede significar
relación, pero en el acb puede querer decir comportamiento. Buscar,
pues, para una palabra un equivalente castellano que cuadre en todos los libros, párrafos y frases de
Heidegger es quimérico! 1111) 1 No es
otra cosa que matar la lengua alemana!!!
destinar: schicken (en los versos
que comienzan: Qué es Dios?....)
Schicken es enviar, pero de ahi también se deriva schicklich, conveniente, Schicksal, sino o destino. Y
en Heidegger esto apunta a la historia, precisamente con Geschick--y
Geschichte.
imaginar: einbilden. No es simplemente imaginar como creación de la
fantasía, según nos aclara el propio
Heidegger, sino situar en imágenes.
Se dice para enmarcar einrahmen,
por ejemplo El ein es inclusión.

!

imaginación: Ein-Bildung, escrito así
para indicar lo que se dice en el
párrafo anterior a esta explicación.
Estuvimos tentados a crear un nuevo vocablo, imagenfacción, pero
creemos que subrayando la parte
imagen y dejando el ción al aire como resto del facer convertido en
facción, puede darse cuenta el lector
del significado que tiene el vocablo
en el texto. Por otra parte, qué otra
cosa es nuestra lengua madre imaginación, como no sea hacer o reducir a imágenes? Pero aquí gana
la palabra su "fuerza elemental".

l

�</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="213">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3142">
                <text>Armas y Letras</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="479186">
                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="483147">
            <text>Armas y Letras</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="483149">
            <text>1955</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="53">
        <name>Año</name>
        <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="483150">
            <text>7</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="483151">
            <text>12</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="483152">
            <text>Diciembre</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="483153">
            <text>1</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="100">
        <name>Periodicidad</name>
        <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="483154">
            <text>Mensual</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="483170">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751803&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="483148">
              <text>Armas y Letras, Boletín mensual de la Universidad de Nuevo León, 1955, Año 7, No 12, Diciembre </text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="483155">
              <text>Departamento de Acción Social Universitaria</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="483156">
              <text>Literatura mexicana</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="483157">
              <text>Historia crítica</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="483158">
              <text>Arte mexicano</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="483159">
              <text>Narrativa</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="483160">
              <text>Ensayos</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="483161">
              <text>Poesía</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="483162">
              <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="483163">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Departamento de Acción Social Universitaria</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="483164">
              <text>01/12/1955</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="483165">
              <text>Revista</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="483166">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="483167">
              <text>2014757</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="483168">
              <text>Fondo Universitario</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="483169">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="86">
          <name>Spatial Coverage</name>
          <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="483171">
              <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="483172">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="483173">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="27513">
      <name>Friedrich Hölderlin</name>
    </tag>
    <tag tagId="27514">
      <name>Martin Heidegger</name>
    </tag>
    <tag tagId="3071">
      <name>Poesía</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
