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                  <text>BOLETIN MENSUAL DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON
Registrado como articulo de 2a. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de Abril de 1944.

Año XIII

D.A.S.U.

No. 1

Enero de 1956

EVDCACION JJE MENENJJE ..y PELAYI!
Francisco

,lf.

ZEf/Hl_Cff.f 'lit'
·

'JC

,
€/1mna

l&gt;lfll,1.11$,&lt; '! /Jnlwrd1ari«
aquel gran Don ~larcelino, hombre nacional } cosmopolita, siempre de ayer
y siempre de hoy, vale decir, clásico.
A pesar· de que "nada envejece tanto como un libro de historia", seglln
sentenciaba el Maestro inmercesible

en el frontispicio de Los heterodoxos,
la magnitud y profundidad de su obra
sigue siendo, por lo que contiene y por
lo que sugiere, un hontanar manantio
de investigaciones futuras, aunque en
algunas cuestiones esporádicas su doctrina se haya resentidó de ampliaciones y rectificaciones ulteriormente.
De su ancho y fervoroso m~gisterio

oral y escrito nace indudablemente el
empeño por las investigaciones hist6ricoliterarias de que ahora ofrece tan

lucientes y constantes muestras la Cultura hispánica al través de las generaciones que día con día vienen traba-

jando en el pulimiento de esa espléndida cantera.
Diferentes factores originaron la su-

ma cultural de Menéndez y Pelayo y
determinaron las más importantes vlas
de su actividad: creadora. Primero, su
severa educación humanística, inicia-

da con apego desde sus días candeales.

Don ,1/arcelino .lle11é11de: y Pe/ayo

mas voy yo a despertarlo de su
sueño ..."

pos, pues que nada parecía extraño a

toral, Horacio en España. la BibliograJ; que le consagró todos sus días vehementes, y
otras, y que sólo llegó a imprimir hasta Cicerón (1912), aunque un mundo
de notas y papaletas pudieran comple-

fía hispa11olati11a, obra a

tarla, ya que se encuentran en su Bi-

blioteca custodiadas.
Estudió en la {;niversidad de Barcelona, de 18il a 1873, bajo el profesorado filosófico de Lloréns, propagador
de la escuela escocesa, pero su verdadero maestro fue Don Manuel Milá y

Fontanals, hombre de originales pensares, docto y diserto en Filología románica, ciencia iniciada por Federíco
Diez, sobre todo en las nuevas direc-

poesías latinas y castellanas de su juventud, y más aun, en la sensibilidad
critica y en la belleza insuperable de
su regalada prosa didáctica. Tercero,
el sentido patriótico y religioso a la
par que lo conducen con seguros pa-

y la redacción de la obra más importante de cuantas el Maestro escribió,
la Historia de las ideas estéticas en
España (1883-91), realización editorial

filosofía y la teología del pasado español.
AUá está, en Santander, para azoro

r gratitud de las generaciones presente y las venideras su vasta bibliote-

parcial de aquellos vastos proyectos

te de la Cultura española sepultada en
la indiferencia de las décadas, abarca
grandes sectores del conocimiento de
la ciencia ibérica de todos los tiem-

clásicas. De allí vienen sus poesías
latinas originales, ]as versiones de escritores romanos y griegos, La novela
entre los latinos, que fué su tesis doc-

ciones de la Estética alemana.
Sus relaciones con Milá -supone M.

donada en su muerte a la ciudad
En el panteón de las figuras maxunas de la Cultura espa- ca,
bicnamada que lo vió nacer, como un
ñola, pocos hombres han suscitado tan alto grado de veneración templo diamantino, hospitalario y rey tan dilatada fama en las generaciones como el pasmoso polí- velador, en el que la historia, la ciengrafo montañés que ahora memoramos en el primer centenario cia, el arte y la literatura ostentan su
altísimo señorío.
de su natalicio.
Las tres fuerzas generadoras de que
Nacido en Santander hace una centuria, su aparición en
hemos hablado, estimuladas por su
el cosmos intelectual de España fue un hecho salvador en los lus- enorme erudición, hicieron germinar
tros de acentuada decadencia en los estudios históricoliterarios los planes de sus obras admirables
en la Península y aún en el mundo verbal de habla y pensamien- desde su primera juventud. La mayoria de ellas son la realización total o
to hispánicos.
Su obra titánica r.parece casi solitaria, insólita y seLera, en este hombre
nacido de mujer y corto de dios ....
Las concepciones y realizaciones de
creador y exhumador de la masa iner-

En el Instituto santanderino abrevó
las excelencias de la lengua del Lacio
)" sintió el gusto por las humanidades

Segundo, el ínsito, inherente temperamento estético que se revela en las

sos a valorar y a exaltar la ciencia, la
"Lá:aro, nuestro amigo, duerme;

("hazar numerosas ofertas editoriales
para redactar una obra panorámica
&lt;¡ue abarcarse sintCticamcnte la historia literaria española y en general la
Ciencia h ispimica.

juveniles. Xo pocas quedaron inacabadas a su muerte, porque se le dila-

taba su contenido a medida que las redactaba; y esta conciencia de revisión
y elaboración constantes Je hizo re-

Artigas -determinaron la concepción

ambiciosísima, que muchos de sus capítulos trasvasan más que lo que in-

dica su titulo, pues constituye una visión de la Estética europea, desde Sócrates hasta Hípólilo Taine.
Otro maestro prodigó sus saberes
sobre Don )!arcelino; se trata de Lavcrde. De este seguro guia partió la
feliz idea de que el ínclito polígrafo
escribiera dos de sus obras más cono-

cidas: La Ciencia española e Historia
de los heterodoxos españoles. La primera demuestra las aportaciones peninsulares al conocimiento cientifico
universal, singularmente a la filosofía.

En torno a esta erudita masa pueden
asociarse muchos trabajos que des-

pués aparecieron con el titulo de Estudios de critica filosófica.
En la Historia de los heterodoxos
se aplicó el altísimo humanista a ha-

cer wr cómo en el fondo del pensamiento español late constantemente
una fuerte inclinación religiosa, aun en

(Pasa a la página 6)

,

�ll!RJILOGl!A IDIEIL llOIR.O

(

FRANZ BOUCHSPIES.

1

A José .l/aría Corle:o, llllíán Gállego
y Jorge Rangel.
·

NACIMIENTO

r'

•

violetas que 1Tli mano

Es este libro ht1milde panteón,

corló al alba para ti.

Al hojem· sus páginas, en éllas
.4.tín sentiréis latir mi corazón."

Por la noche, frescas rosas
q1ze al cubrir las tenebrosas
sombras el tendido llano,
pensando en tu amor cogí.

("I/\'TERMEZZO LlRICO".
HEIXRICH HEI.VE)

¿Sabes tú lo que en lu oído
con eco amante y rendido,
con lenguaje misterioso
dicen las flores de miel?

Entre los grandes poetas románticos alemanes, es preciso
contar al poeta judío de Düsseldorff, al cantor del Rhin y sus leyendas y al más tierno cantor al amor erótico desde Anacreonte.
Que me ames duranl.e el día
Es indudablemente entre los poetas alemanes, después de
y que en la noche sombría
Goethe y de Schiller, el más conocido universalmente y al que
coa cora:ón cariñoso
Alemania debe en parte, la difusión de su Literatura y de la Esseas a mi amor fiel. "
cuela Romántica.
·
Richard Wagner, Theodor Fontane y Friedrich Nietzsche,
~ació en Düsseldorfr a orillas del
alemanes no judios lo preferían a muchos de sus contempor:Í• Rhin
en 1797 y murió ('11 París donde
neos, pues la poesía de Reine cautiva y entusiasma y encierra el vivió desde 1830, el 1i de Febrero ele
espíritu alemán heroico y revolucionario de su época.
1856.

Y tus ojos abiertos ya al espacio,
que ven la candidez de cada hierba
anoran,
como no, la libertad salvaje'
que aún vedada te está por el cariño
meditativo y dulce de la madre.

VIDA

Entonces no existian las diferencias
raciales, cuyas leyes establecían más
tarde Gobineau, Stewart Chamberlain
y otros. El judaísmo entonces en Alemania es considerado una religión y
nó una raza. Reine es educado por
frailes católicos y ya mayor, se convierte al protestantismo luterano; finalmente en un filósofo escéptico.
El mismo satiriza a los judíos tanto

Y como estaba el prado tan lleno de amapolas
te has sentido de pronto manantial de deseos.
Antiquísimo tauro, lleno de espuma viva,
todos los campos son para tí en este mundo
un proyecto infinito de luchas y victorias.
Que la vida está toda congelada un momento
en este perdurar tenso y erguido monumento hierático:
Cuando todo el paisaje y aún todo el universo
sólo a tí se te ofrecen carentes de misterio.
0

¿Quien no se ha conmo\'ido leyendo a Heine alguna vez?
Es muy conocido uno de sus más
bellos poemas a los que el compositor
mexicano, Miguel Lerdo de Tejada le
puso mllsica y llamó a la Canción,
"Las violetas". Dice así:

uPor la maíiana le envio
aún cubiel'(as de I'OCÍO

Hijo de un comerciante judío, ltipadre que se interesara por
sus negocios, sin lograrlo; estudió en
Goethinga donde siguió la carrera de
Leyes, que nunca ejerció y se dedicó
abiertamente a su inclinación, la poesia.
Su prima Amclia, hija de su tio Salomón Heine, despertó en él un amor
wertheriallo, atormentado, desespera-

;:-o su

do, que fué el Ieit-motiv de sus poemas.
;\'unca se realizaron sus esperanzas,
pues Amelia fué casada con un rico
comerciante de Hamburgo. Heinrich,
ciego de dolor, vengóce de una mane•
ra genial pues le dedicó su obra y casi
su vida entera. No hay en él, una mu•
jer que despierte una pasión más ava•
salladora que Amelia Reíne. En sus
,·ersos gime:
''Te he amado y te amo tanto,

que si el mundo sucumbiera
de entre sus ruinas surgiera
la llama de éste amor, eterno y santo."
Sus lágrimas y su dolor, tema de su
obra creadora, ha influido en poetas
de otras nacionalidades y marcadamente se le nota a trav~s del español
Gustarn Adolfo Bécquer y del francés
Anatole France.
En éste último, ha influído enorme ..
mente su notable cspiritu irónico que
nó en vano le ganó el apodo de "rui•
señor alemán animado en la peluca
de Yoltaire". A sus más tiernos acen•
los va unida la sátira elegante, la bur•
(Pasa a la página 6)

como a los católicos y a los protestantes y se cuenta entre los poetas alemanes y no entre los judíos.
Es tan luterano y tan filósofo corno
el más nacionalista de todos los alemanes. Combatiendo contra la tradicionalista escuela romántica que representa el espíritu medioeval germánico, es el más · fiel representante de
su poesía. Hay versos donde se muestra más patriota que muchos alemanes arios. Nos dice.

MUERTE
Angel negro, enigma ensangrentado sobre la arena esteril de la
plaza.
Angel martirizado, medio ciego de ira y de nobleza;
investido. de un impulso sin fin,
terco y agrario, como el vigor del viento de la sierra.

"Yo nací en Alemania y soy poeta
y es mi nombre de lodos conocido
cuando citan los nombres más gloriocilan también el mío."
(sos

Toro ibérico ardiente, extraño totem, fatalidad erguida,
que en redonda agonía sin salida consumarás tu ciclo
bajo el cerco del sol,
donde tu solo eres sombra sin luz y neoro espasmo
hecho del asombrado bronce de la mu~rte.

J

"De mis ansias, tormentos y querellas

1

Naciste ayer, _sobre tus largas patas inocentes,
con tu testuz mgenua
donde solo dos tímidos botones preludian ya
una lejana capacidad de muerte;
pero que hoy nada más ansia de vida son
en su terca insistencia por topar
la ubre caliente.

l 1

LA P0ESIA DE HEINE

Hay un alarde de vanidad en esa
poesía de Heine pero él sabe que en
Alemania lo aman y es leído.
Admiraba a Napoleón, pero heraldo
de la Libertad y enemigo de la tiranía,
aplaude el movimiento patriótico.

Que así caido ahora, tus astas aún apuntan poéticas derrotas·
Y mientras una de ellas empitona la tierra en un abrazo rud~

índice de ilusión la otra señala
'
al pasto azul del cielo, donde muy pronto floreceran las estrellas.

"Lo mismo que en el circo el bravo
toro,
erguimos nuestro cuerpo con furor,
y los cantos de Koerner entonando
del francés sacudimos la opresión."

IGNACIO RUBIO JUST.
Madrid, Diciembre de 1955.

Y en su poesía "Nostalgia" dedicada a su madre dice:

"Será eterna Alemania,
es fuerte y sano su robusto cuerpo;
con sus fuertes encinas, con sus tilos,
siempre podré encontrar su amado
suelo."

I

[
Página 2

Hay acentos en él de profeta y de
guerrero y presiente ya que pasará a
la inmortalidad. En sus Cuadros de
Viaje, escribe:
"No sé en verdad, si merezco que se
deposite algún dia un laurel sobre mi
tumba. La poesía, sea cual fuere el
amor que le tuve,. no ha sido para mí
más ·que un medio consagrado a un
santo fin. No atribuí gran valor a la
gloria de mis poemas, y poco me importa que sean alabados o censurados.
Pero lo que se ha de colocar sobre mi
tumba es una espada, porque he sido
un soldado nleroso en la lucha por la
libertad de todos."

Página 3

�SOlBJRJE lElL AlR.lílfSlíA

Por Jorge RANGEL GUERRA

El aprendizaje de las artes plásticas
es una tarea muy ardua y muy ingrata.
Contantemente se plantean problemas,
los más de ellos irresolubles, y tanto
el maestro como el disci pulo sufren
en ello de manera semejante. El estudiante que se acerca a una Escuela de
este tipo porque siente bullir en sí un
fuego que no· puede apagar, un anhelo
que Jo consume, un algo imprecisable,
llega generalmente con la idea de
aprender el sistema de que se valen
los artistas consagrados para realizar
sus obras de arte. Estas obras de arte
despiertan a los jóvenes, dueños de
un terreno propicio en donde puede
fructificar la semilla de la enseñanza,
un afán de emulación, de igualar al
que ya se consagró, de disfrutar de
los placeres que -sin duda- proporciona la gloria y que las trompetas de
la fama han exagerado en la mayoría
de los casos. El joven no sabe aún lo
que es su vocación ni si está destinado a ella. Siente un vago deseo de
plasmar plásticamente algo impreciso,
d_e. dejar correr el lápiz por la superflcie del papel, de colorear un espacio
que pide tal matiz, de crear en cualquier materia dúctil una forma que se
escapa por sí sola de los dedos.
Aún no se tiene conciencia de lo
que se desea y el Arte se encuentra
en estado de gracia, inmaculado porque no ·se Je ha dado realización.
El joven se acerca a algún maestro;
al que en su opinión Je puede dar algo
ele aquel bagaje preciado; al que Jo
puede iniciar en los misterios del Arte.
El primer desengaño viene cuando
el tal maestro no solamente no puede
darle el cánon, la pauta, ]a receta con
qué hacer arte -por ser de todo punto imposible- sino que se limita a
enseñarle un oficio como cu~lquier
otro - en el mejor de los casos- pintándole un panorama nada halagüeño
(cosa bien sabida por todo el mundo)
para su futuro como artista.
Para el que lleva dentro de si un
fuego verdadero, la crudeza de la realidad será un acicate más, será un so-•
plo vivificador a su hoguera; será un
obstáculo más que salvar mediante un
salto más limpio.
El que va a iniciarse sólo por un
mezquino afán de exhibición o por
encontrar poco difícil -desde su punto de vista superficial- aquel oficio,
dejará en el camino los bríos y volEl que tuvo valor para soportar las
verá grupas más que volando trans- pruebas se encariñará con un ídolo y
formándose en otro resentido que se- tratará de copiarlo paso a paso; lo
guirá las rutas de sus predecesores.
imitará hasta en su vida privada.
Cuando se tiene un maestro digno de
seguir, lo más fácil es ir tras de sus
pasos tratando de realizar todo lo que
aquel creó. Entonces viene una etapa
en la vida y obra del joven artista en
la cual se reconoce continuamente, si
no la mano del maestro, si una influencia tan persiste.nte que, tanto para el
público como para el autor resulta un
tanto fallida. Pero no nos dejemos engallar; todos los artistas consagrados
tienen influencias más o menos marcadas ya de uno, ya de otro. El artista novel no va a ser una excepción.
Su obra se verá marcada desde el
principio por estas sombras, las cuales no pueden ni deben considerarse
trascendentes. La influencia de un artista en la obra de otro más joven ha
dejado de ser ya un aprobio. Son hasta cierto punto necesarias estas influencias porque contribuyen a la formación del artista.
La tragedia viene cuando el novato
pierde 1a fé en su maestro, agotados
ya los veneros de la fuente en que se

.[l.

Página 4

\
nutria; cuando se siente un vacío a
través de las palabras magisteriales·
cuando, a los ojos del alumno, el maes~
tro ha comenzado a descender los escalones del pedestal en que estaba colocado. Entonces parece como si todas las enseñanzas hubieran sido inUtiles. Se percibe un vacío en derredor
El artista se encuentra solo en medi~
de un mundo que no comprende ni
lo comprende. Ahora es cuando empieza el verdadero calvario del artista.
Por ese desconocimiento que tiene de
si mismo; por esa ignorancia involuntaria en dialéctica artísaica; por esa
inseguridad en su propio valer que le
nace del dcsequilib~io entre Jo que
aprendió y lo que vislumbra, el artist~ joven siente más que nadie su propia soledad y padece horriblemente
bajo el peso de la duda: el artista se
siente genio. Nada hay tan eficaz para
crear en la mente de un hipersensible
la sensación de la genialidad como el
desconocer los valores que éste cree
inmanentes y trascendentes en su obra.
La suerte está echada. A partir de este
momento el creador de arte no es ya
más el aprendiz ingenuo que queria
conocer un sistema para hacer arte.

Ahora se desata en su interior una tormenta que no cesará más que con ]a
muerte.
El problema se acentúa al corroborar que su obra no convence ni al público, ni al crítico, ni a si mismo. Nahtralmente, en tanto en· cuanto se tra•
ta de un artista verdadero pues el débil seguirá docilmente las lecciones del
maestro y nunca Hegará a nada serio,
en cambio, el combatiente, el que sufre, el descontento, seguirá devorado
por aquella insatisfacción que le producen las pa]abras del mentor y en su
afán de romper ese estado se lanzará
a crear nuevas armonías, a la conquista de nuevos mundos, dando tal vez en
los extremos más diversos, contrarios
a Jo que hasta ahí entendía por belleza. El artista falso -aunque esto sea
una paradoja -pues si es falso no es
artista- en cambio, sabedor de este
sendero espinoso por el que debe.pasar todo artista, por esta evolución
inevitable, se colocará desde el principio en la situación extrema fingiendo crear obras desconcertantes y contrarias a Jo establecido para asi lograr
el objetivo del artista verdadero sin
recorrer aquel calvario amargo. Podrá
engañar al público, el cual, al negarle
,•alor, lo hará sentirse en el nUmero
de Jos elegidos, es decir, de los rechazados, de aqueIIos que sufrieron durante toda su vida la incomprensión
de sus semejantes y que posteriormente, después de muertos, se vieron coronados de gloria;· podrá engañarse a si
mismo al vivir en desacuerdo con su
circunstancia al olYidar que el aislarse voluntariamente de su ambiente no
es necesariamente signo de calidad ni
el camino único y verdadero que con.
duce al éxito; pero no podrá engañar
al conocedor, al experto, al que tiene
un gusto_ educado en esas disciplinas,
al Que tiene formado nn criterio que
no se deslumbra facilmente.
Entonces se ve el triste espectáculo
que forman esas legiones de artistas
"incomprendidos" que se pasan toda
su vida tratando de sufrir mucho, a
corno de lugar, para de este modo escalar los peldaños que conducen a la
1?mortalidad, sin considerar que al art~sta no le es da~o escoger; que el arllSfa sufre con paciencia su destino y
carga la cruz que le ha tocado en suert~ llevar; que a pesar suyo, el artista
siempre será un barómetro de su época.

ID OS lPOIEM\AS
!DE ENIR.IIQU!Ell A OCIHIOA
EL AVISPERO
a
Juana, M. de Espinoza
Cualquier cosa es mejor
a este avispero en llamas que me aguija,
porque aquí donde estoy me duele todo:
La tierra, el aire, el tiempo,
y este volcanizado sueño a ciegas sucumbiendo.

Anoche sollozaba por un vaso de luz,
toda la noche ardí de sed y amanecí vacía.
Otra noche fué el sobresalto dulce de la sangre;
enardecida fuí de la jaula al látigo,
del látigo al silbido
agresivo y caliente de las venas,
amenecí amargada.
Otra vez me adentré un amor como montaña,
gacela estremecida

vagué temblando húmeda de lágrimas;

mansamente en silencio, ahita de ternura
bebí luz de cristal entre los sueños,
se me quebró en la entraña, me cortaba

HIMNO A DIOS

y me quedé en tinieblas ...

Guía tu viejo gentío de pastores

¡Cuántas cosas he dicho!,
palabras que se arrancan por no llorar de rabia.

con la vela de la abundancia

Ya no puedo dormir sobre la misma almohada

para que el oro dulce de la espiga

aunque los ojos sueñan.
Me repudio al decirlo, pero cualquier cosa es mejor

prenda olor en las mesas.

a este avispero en llamas eri que vivo.

Sube la mies divina de grano a pan,
precipita luz a las sienes
en la caldeada orilla del pensamiento;
no dejes tu marejada de hombres despeñarse
al filo de la sangre.

k====::::=.=:t~

~~
-

Oye el frenesí de mis palabras, Dios mío,

. 'e-...:.·

--- -

;.._.

"= )

sabe que son la llama más recia del corazón
eriguiéndose a tu nombre
porque tu viva voz quiebre el amargo abismo
de distancias
con que vivimos muerte antes de muerte.

•

Página 5

�EVOCACION ....
(Viene de la página 1)

,

• Ias conciencias que se han separado
de las enseñanzas de la Iglesia.
Historió, igualmente, la evolución
de la poesía lírica en los largos prólogos ele su Antología de poetas liricos
castellanos (1890-1908) con una visión
tan atinada como minuciosa, y los trece volúmenes publicados sólo abarcan
hasta la Edad Moderna; y completó la
Htica artistica con la popular con el
Tratado de los romances viejos, que
componen los volúmenes once Y rloce
de dicha Antología.
Realizó igual ímproba labor con la
poesía de nuestro Continente en la parte históricocritica de su Antología de
poetas hispcmoamericanos. Disertó amplia y sapientementc sobre Frey Lopc
Félix de Vega Carpio (1890-1902), sobre cuya encumbrada figura editó los
trece ¡;rimeros volúmenes. Trazó también las notabilísimas páginas de Los
Orígenes de la novela, incluyendo allí
el texto de famosas piezas noYelísticas
medievales.
De 1878 a 1898-dos dúcadas- ocupó su ejemplar y flúida cátedra en la
Universidad de Madrid, siendo designado después Director de la Biblioteca
~acional.
Murió Menéndez y Pelayo en plena
actividad, a los cincuenta y seis años,
cuando -como decía él mismo- "le
faltaba mucho por leer", después de
haber alzado sobre sus hombres todo
el conocimiento de la Ciencia española y sus irradiaciones.
Su pródigo magisterio se ha ido multiplicando a través de generaciones y
más generaciones que siguen sus ,lumi-

LA POESIA

nosos pasos 1 alumbrados por un credo
sin- par.
Esparia actual ha emprendido la edición nacional de las obras del l\faestro. Buena tarea, válida para todos los
tiempos, para quienes se ocupan de
dignificar el conodmiento histórico
·espaiiol en la lengua de Berceo y el
juglar mozárabe del Poema del :\Ho
Cid .
)ligucl Artigas en La vida y la obra
de .llenénde: y Pe/ayo, Zaragoza, 1939,
~· Pedro Laín Entralgo, actual Rector
de la Cniversiclad Central de )Iadrid,
en illenénde: y Pelayo . Historia de sus
problemas intelectuales, nos ofrecen el
prrfil y Ja enlralla del :\Iaestro, a quien
hoy y para siempre debemos honrar
con nuestra fiel imitación.
Queda mucho por decir de este prócrr _del pensamiento - ciudadano del
mundo- , de sus libros, no todos ellos
nombrados en esta Ei10cación, de su
Yida entregada al bien común, en el
pan de su sapiencia, eYangelio de los
estudiosos.
Bonilla r San )lartin en Su Marcelino )Ienéndez y Pelayo, ~fadrid, 1914,
asienta que "A estos tres fines, de cril;ca del presente, de reconstr11cció1z
del pasado r de regenuación para el
porvenir, responde, a mi parecer, toda
la ingente obra del Maestro, incluso la
literaria", y Don Pedro Sáinz Rodríguez "De las ideas puestas en circulación por Menéndez y Pelayo sobre
nuestros .autores vive hoy la critica
erudita hispánica" ...... verdades de las
que han vivido las generaciones inmediatas a la vida del gran humanista y
de aquellas que en polvo se vayan convirtiendo ....

•

la fina conque hiere a quienes le atacan.
El ingenio de este moderno Aristófanes alegra el espíritu de sus lectores.
N'os dice en "Nordeney":
"Los indios no son tan tontos como
creen nuestros misioneros. Veneran a
los animales a causa del alma humana
que presumen habita en éllos. y si fundan lazaretos para monos inválidos, a1
modo de nuestras academias, es posible realmente que en cada mono resida
el alma de un gran sabio; lo que es
seguro es que entre nosotros, en el
cuerpo de muchos grandes sabios, mora el alma de un mono.''
De las mujeres que le han colmado
de amargura el alma, decía hablando
del legendario Caballero de Lusignán
y de su amada )Ielusina la náyade:
"¡Dichoso Raymundo cuya amante
rue solo serpiente a medias!"
Ataca al Conde August von PlatenIlallermí.inde. poeta alcmún adversario
suyo, y bur]onamentc Jo llama Don
Platen Collibrados de Hallermünde pa- ·
radiando el nombre de Don Ranudo
de CoHibrados, hidalgo hambriento,
personaje risible de una comedia de
la época.
Estaba el Conde en la UniYersidad
de Erlangen, ''donde-nos dice burlonamente Hcine-le daban alguna ocupación."
Y a1lade: " .... el Conde, cada día más
entusiasmado con su futura magnificencia, ·abandonó toda labor y decidió
vivir de la pluma, de algunos providenciales obsequios y otros méritos
varios. El condado del Conde se halla
en la Luna, y como las comunicaciones entre este astro y la Baviera, son
dificiles, no podrán llegar acá las extraordinarias rentas del señorío hasta
dentro de veinte mil años según los
cc\lculos de Gruithuiscus, cuandq la
Luna se acerque a la Tierra.''
El ingenio picante de Hciine no perdona a los antiguos frailes que durante
la ocupación Xapoleónica de Düsseldorff, se encargaron de su educación.
"Un tiempo hubo que besaba fervoroso la mano de todo capuchino que
encontraba en la calle. Era un niño y
mi padre me dejaba tranquilo, sabiendo que mis labios no se iban a conformar siempre con la carne de capu~
chino. Y en efecto; me hice mayor, y
comencé· a besar mujeres hermosas."
Fué sin embargo un J1,mante desdichado aunque muchas mujeres hayan
cruzado por su vida, agitada. Su amor
juvenil, su amor primero volvía con
frecuencia a su memoria y despertaba
la inspiración más tierna:

Era una lloche de Mayo;
sentado bajo los tilos
eterno amor nos jurábamos/'
"

¡!

•ce

Y las noches claras y tachonadas de
mil ojos de luz suspira:

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/·11:l{.I .

(• '';l~_,

"Oh lindas y claras estrellas de oro
honrad a mi amada en país lejano
decidle que yo con.mi alma la adoro,
que por ella sufro y que estoy muy
pálido."

Acusa cierta inclinación al romanticisco de Lord Byron:
"Otra ve.: los mares cruzo
sobre nueva embarcación;
nuevos amigos contemplo
girar a mi alredeflor;
de extraños mares me arrulla

Página 6

••••

(\'icnr de la página 3)

"Ha vuelto mi antiguo sueño.

,.

era para él, el faro, el guia espiritual
de Alemania y el mils grande de los
pensadorc-s modernos.
Declarado apóstol de la Libertad, se
acercó a su compatriota Karl ~Iarx (o
)lardochai), hijo de nn Rabino Israelita, quien le decepcionó con sus falsas
teorías revolucionarias y la filosofía de
las masas.
Colaboró en cambio con el periodista judío-alemán, Ludwig B0rne (Loeb
Baruch) que también como él, por sus
ideas liberales se había refugiado en
Francia. A él se unen también otros
a1cmanes no judíos, ele ideas reformadoras como Karl Gutzhow y Heinrich
Laube; quienes formaron la "Joven
Alemania" a la que había de pertenecer más tarde, Richard Wagner.
Habiendo contraído matrimonio con
una mujer humilde y súbitamente atacado por una enfermedad incurable,
mucre lfeine lc-jos de su Patria, víctima fle atroces sufri_mientos y dolorosos padecimientos.
Amó mucho el ~lediodía, la Italia,
la Francia, la Grecia, pero aún así se
consideró como muchos otros poetas
románticos, el intérprete de las tradiciones populares de su patria, las
que trató en prosa y en verso. Antes
que \Yagner, mencionó a Tannhfiuser,
Lohrengrin, los NibeJungos 1 etc. Pero
la lerenda más conocida que le ganó
la gl~ria universal y le hizo famoso,
fué la Canción de Loreley, de la cual
presentamos su versión en nuestra lengua:
Yo mismo la causa ignoro
de esta sombría tristeza;
hay un cuento muy antiguo
cuyo recuerdo me apena.

- r~',tl
1 ~

'Í'

t

Ííeinrich Heine

la melancólica vo:..
iQue lejos está mi paiJ"ia.'
¡Que triste mi corazón!"

Recuerda con éllo, las despedidas
del poeta inglés dd cual aparentaba
mofarse como de la mayoría de los británicos. Su estirada pedantería así como la rigicléz prusiana, provocaban en
el bardo hebreo-germano la risa volteriana y les liacia objeto de su sarcasmo.
Y pro\'Ocando la cólera de )letternich y de la Santa Alianza exclama:
"-¡ Soy todo alegria, todo entusiasmo, soy la espada, soy la llama!"
Pero la carcajada del Aristófanes
germano es ahogada por un rictus de
dolor al recuerdo de su amor frustrado y surge nuevamente el poeta lleno
de amargura:

Sopla [I'esco el viento leve
la noche sombI"ia llega;
el Rhin corI"e silencioso
y los picos de la sierra
devuelven del sol poniente
las claridades postreras.
En la alta cumbre sentada

Está una hermosa doncella;
fulguI"an sobre Sil ctier·po,
doradas y ricas telas.
Y peina sus rizos de oro
Con sus manos de azucena.

"La muerte es la noche fria,
y la vida es el dia abrumadol'.
Atardece y tengo snefi.o;
del día ardiente me l'indió el calor .. .''

Enemigo declarado de todo lo que
le parecía falso, atacó la polit;ca y la
literatura decadente de Europa y exaltó la gloria Napoleónica qe entonces
era condenable.
Marchó a Berlin donde conoció a
Schlegel, a Hegel, Gans, ~fadame Stael
y a Varnhagen von Ense quien tanto
él como su mujer Rabel Levin, fueron
grandes amigos suyos. Visita a Goethe
en Vleimar quien le recibe p~triarcalmente. Marcha a Londres, visita Italia y finalmente se establece en París
definitivamente donde hace amistad
_con Theófilo Gauthier, Giacomo Meyerbeer, Franz Lizst, etc.
Ya en Alemania era célebre su "Buch
dcr Lieder" (Libro de las Canciones)
del que es célebre su "Intermezzo Lírico", puplicadoS en su juvetud.
Sus Reisebilder (Cuadros de Viaje) contienen un gran encanto. También publica sus dramas "Almanzor"
y "\Yilliam Ratcliff", "El tambor Legrand y otras historias" de evocación
~apoleónica, "El Libro de Lázaro" y
"Melodías Hebraicas" en las que evoca la figura patriarcal de Yehouda
Hálevy y 'De la Alemania" y "De Francia", en los que sintetiza el pensamiento filosófico y literario de ambos países.
Se declaró contrario a la monarquía
y abrazó la república democrática
francesa.
A la muerte de su ido1o, el Zeus
Olímpico, el último homérida, el gran
Goethe, suspira tristemente: " .... los
dioses se van, los reyes se quedan .... "
y era como un lamento republicano
dédicado al monárquico Goethe que

Con rico peine de oro,
peina su áurea cabellera,
mientras que de sus labios rojos
alegre canción se eleva.
Canción de extrarlo prestigio
y melodías siniestras.

En su barca el mal'inero
siente inconsolable pena;
no ue los golfos traidores,
no ve las traidoras peñas;
solo ve la hermosa virgen
sentada sobre lq. sierra.

f

IL I IBlílOS
CA!fflJl.00 Dt J.,lmlA_ffllA'·
IIEXICAlf.\

VARLl

OBRAS C())IPLETAS de Alfonso Reyes. Tomo T. Col. Letras )iexicanas.
Fondo de Cultura Económica, México, 1955.
)!uchos fueron los homenajes· que
se ofrecieron a Alfonso Reyes el pasado aifo con motivo de su jubileo literario. De todos los países latinoamericanos surgió el deseo de hacer
patente su reconocimiento a una Jabor
tan f~cunda como la de este escritor,
~, en nuestro país, las universidades
e institutos de cultura se sumaron a
este homeflaje continental. Ya para finalizar el año, el 24 de diciembre, las
prensas del Fondo de Cultura Económica sacaron a luz el primer tomo
de las Obras completas de este mexicano universal, cerrando así su afio·
jubilar ron una publicación que es
coronamiento de toda una actitud. La
edición ele este primer tomo, planeada
al principiar 1955, puede decirse que
inicia lo homenajes a Alfonso Reyes,
y los cierra decorosamente al fin del
ailo con su aparición Ol)Ortuna.
Se publican aquí Cuestiones estéti(Jlll' aparecil'ra por primera vez
rl alio ne 1911 con el sello editorial
de la Librería Ollendorff, de París; los
Capit1tlos de Literatura Mexicana: sus
conferencias del Ateneo sobre Manuel
José Othón y el paisaje en la poesía
mexicana del siglo XIX, y otras cosas
más, que lrnsta ahora se publican en
conjunto; la tercera parte del volumen, titulada Varia, incluye las primeras prosas de Reyes, publicadas originalmente en las revistas de la época:
Revista Moderna, El A.ntirreeleccionisla, Revista de Revi,tas. En suma, este
primer tomo contiene la producción
de la primera Cpoca de Alfonso Reyes.
Xo todo, como se dice en el apéndice
bibliográfico, ya por no concedérsele
importancia a algunas páginas, ya por
haber sido aprovechadas en libros de
estas Obra.-, completas, como la rí'eoria
de la sanción, tesis recepcional con la
c¡ue obtuvo el titulo,' y en la que, según él mismo cuenta, examina el Derecho por la otra punta. "no ya a partir de las definiciones, sino, pragmáticamente, en rl remate de las sanciones".

cas,

Yo creo que, al fin, las ondas
marino y marca ligera
engulléndose llevaron
a sus sombrias cavernas,
y que fueron el motivo
de Lo1·eley las canciones,
melodiosas y siniestras."
Hay amargura en el acento de Heine.
Loreley es el amor imposible y el náufrago, es el amante desdichado que se
precipita en los abismos de la desesperación seducido por la belleza del
ser amado. BeHeza perversa que le
causa la muerte.
Lo cierto es que en Düsseldorff, fué
le,·antado un monumento a la memoria del poeta y sobre la efigie de Heine,
en lo alto se mira la estatua de Loreley
tal como la describió el bardo.
Los turistas de todo el mundo que
En la Xoticia que antecede al PróYiajan por Alemania van a visitar la logo de Cuestiones estéticas nos inforRoca de Loreley en el Rhin a la que ma el autor sobre el criterio que se ha
ha embellecido la balada del poeta.
seguido para ]a reedición de este libro.
Solo me resta añadir que ningún Ya rn abril del pasado año de 1955 esotro poeta de su raza, fué considerado cribía Reyes, en una segunda versión
más digno de pertenecer al glorioso del Capitulo I de su Historia documenpasado de su patria, y que nunca se tal de mis Libros, yublicado en este
podrá hablar del Parnaso Alemán sin mismo boletín mensual de la Universimencionar a Heinrich Heine.
dad de Nuevo León: Armas y Letras,

sobre los problemas que presentaría
una segunda edición de su libro inicial, que lo tentaba a "simplificar
aquel estilo a Yeces rebuscado, arcaizante, superabundante y oratorio .. .1' Y
dice mas adelante: "A Yer cómo me
l~s arreglo algún día para lanzar una
segunda edición, cerrando los ojos y
sólo tocando lo indispensable".
1

~o es necesario hablar sobre la im•
portancia que tiene este primer libro
de Alfonso Reyes para conocer su Ira.
yectoria literaria. En sus páginas encontramos los primeros pasos ele una
marcha hasta ahora ininterrumpida,
en Ja cual se mantienen vivas sus mismas aficiones y sus mismos puntos de
vista. Sus estudios sobre Greda, que
tropezaron originalmente con las Electras, iban a desembocar años más tarde en la Junta de sombras y la Critica
en la edad ateniense. .lo, mismo podría decirse del resto del libro, en el
que se &lt;lió cabida, cuando su autor
contaba escasos ,·cinte años, a Goethe
y Jlallarmé -vivos aún en Alfonso Reyes y en sus libros- , a Góngora y la
literatura castellana.
Las conferencias del Ateneo de la
Juventud aqui inclt1ídas, una sobre los
· poemas rúsUcos de Jfanuel José Othón
y la otra sobre el paisaje en la poesía
mexicana del siglo XIX, son dos estudios que ofrecen al lector un doble interés. Por una parte, corresponden a
la escasa bibliografia que existe sobre
nuestras letras. y por lo tanto se vuelven de obligada consulta. Pero además, nos sirven para valorar la actitud de un escritor, y drl grupo a que
perteneció, que por aqueJlas fechas del
Centenario Tea1izaban una critica literaria con los ojos puestos s_obre lo
nuestro. No es una mera coincidencia
que mientras Alfornso Reyes trataba
sobre Othón, Antonio Caso lo hiciera
sobre la filosofía moral de don Eugenio M. de Hostos, Henriquez Ureña sobre Rodó, Carlos González Peña sobre
El pensador mexicano y su tiempo,
Escofet sobre Sor Juana y Vasconcelos
sobre Gabirro Barreda. Todos los integrantes del Ateneo de la Juventud,
sin excepción, encaminaban sus estudios y orientaban sus esfuerzos sobre
problemas mexicanos y americanos.
En estas páginas, pues, junto al valor
que tienen por ser estlldios serios y
autorizados, hay que imponer también
e1 que proviene de la condición histórica en que se produjeron, únicas manifestaciones de ese género en un 1910
que culminaría con el nacimiento de
la Revolución )fexicana.
En la tercera parte de este tomo, titulada Val'ia, se incluyen los ensayos
y artículos a que ya se hizo mención,
en la que aparece la Alocución en el
aniversario de lll sociedad de alumnos
de la Escuela Xa.cional Preparatoria,
pronuciada por Alfonso Reyes en el
año de 1907, "página remotísima" que
se recoge aquí por ser el arranque de
su prosa. El artículo Julio Rucias subjetivo, que apareció inicialmente en
Revista Moderna (1908) y hasta ahora
vuelto a publicar, es una de las escasas páginas que se han escrito sobre
el arte de este singular artista, casi
desconocido ahora.

Con la aparición de este primer tomo de las Obras c.ompletas de Alfonso
Reyes, a los cincuenta años de haber
iniciarlo su actividad literaria pública,
se cumplen las palabras de Francisco
García Calderón, que aparecen en el
Pt'ólogo a Cuetiones estéticas: "Este es
un prólogo espontáneo. El anuncio de
una hermosa epifanía .. .''

A. R. G,

ALAS CASAS EDITORIALES YA
LOS SEÑORES DISTRIBUIDORES
YLIBREROS DEL CONTINENTE
La Cniversidad de Nuevo León ha
mantenido desde su fundación un vasto plan editorial que desarrolla al tra\'éS de publicaciones cuya circulación
comprende a todas las Instituciones
oficiales, universitarias, académicas,
ateneistas, centros culturales, sociedades &lt;le diversa índole y personas, en
América y Europa.
Entre el cuerpo de ediciones que
aqui se imprimen figura nuestro mensuario ·'ARMAS Y LETRAS", que recientemente ha establecido una sección -LIBROS~, en la que figuran
comentadas las obras últimamente aparecidas en las prensas americanas.
Dada la extensa órbita de circulación del Boletín arriba mencionado, y
en interés de ofrecer al lector americano una juiciosa información del fondo y continente ·de la obra, cotejada
a la 1uz de un criterio ecuánime y a
tono con la moderna interpretación
del pensamiento científico, literario o
artístico, "ARMAS Y LETRAS" se com1,lace en invitar a ustedes a coadyuvar
con este propósito de orden cultural
(¡uc anima a la Universidad de Nuevo
León, solicitándoles el envío de cada
una de las ediciones nacidas en sus
prestigiosas prensas, las cuales serán
obfeto de nuestros comentarios, en la
medida que· ,,ayan llegando a nuestras
manos.
Los envíos deben hacerse a:
"ARMAS Y LETRAS",
Universidad de Nuevo León,
Plaza del Colegio Civil,
)lonterrey, Nuevo León,
:\léxico.

rmasy

l...l-=::JJETRA
Organo Mensual de la U níversidad
de Nuevo León
Registrado como artículo de 2a. Clase en la
Admón. de Correos de Monterrey, N. L, el

20 de Abril de 1944.

INDICADOR:
Colaboradores
Raúl Rangel ~ rías

Fidencio de la Fuente
Francisco M,. Zertuche

Genaro Salinas Quiroga
Arturo Cantú S.
Homero A. Garza

Alfonso Rangel Guerra
Guillermo Cerda G.
Jorge Rangel Guerra
Manuel

Morales

Director

Lic. Fidencio de la Fuente
Oficinas
Washington y Colegio Civil
Monterrey, Nuevo León

MEXICO

Página 7

�PRESENCIA DE

BENJAMIN
FRANKLIN
Genaro Salinas Quiroga

Benjamín Franklin ( 1706-1790) físico, hombre de letras,
diplomático y estadista norteamericano, cumple el 19 de enero
de este año, ciento cincuenta años de su glorioso nacimiento.
Es oportuno por lo tanto hacer ahora algunas reflexiones fundamentales sobre su obra a la que tanto debe no sólo su país y
el Nuevo Continente, sino también el mundb civilizado. En corroboración de ello, muchos años mas tarde y con motivo de su
muerte, en la tribuna enlutada del Parlamento Francés, habría
de decir el elocuente Mirabeau que "arrancó el cetro a los déspotas y el rayo a los cielos".
La fecha de su origen se remonta
al 17 de Enero de 1706 en Boston, entonces capital de la Colonia de Massachusetts. Su padre Josias Franklin,

por viudez se casó dos veces y de su
segunda espos~ Abiah Folgier tuvd a
Benjamín. Fue el último de los hijos
varones de J osías y el decimoquinto
en la familia. Su progenitor habla emigrado de Inglaterra bajo el reinado de
Carlos II en 1682, con su primera mujer y tres hijos. Se estableció en Bos-

ton ejerciendo al principio su antiguo
ofic io de tintorero - de tejidos de seda
y luego el de fabricante de velas.

Brnjamin, por pobreza de sus padres, sólo asistió a la Escuela primaria oficial un año y luego durante poco tirmpo tuvo un preceptor particular de aritmética y de gramática. En
su testamento dice: "Nací en Boston ,
y a su escuela gratuita debo mi primera instrucción literaria" . Fue toda

so y a lo~ c¡uince años o sea en 1 i21
publicú el segundo J}eri6dico que se
cclitó en los Estados Crridos "The New .
England Courrant" ("El Correo de

sofo y moralista, escribió ''El Libro
riel Hombre de Bien" que por ser un

Nueva Inglaterra") del cual fué im-

de ~larra Aurclio, el que mas que Emperador de Roma, fue Monarca de si
mismo.

presor, editorialista, director v lo repartió personalmente a los s~scriptores. Fue Franklin el primero que se
ocupó en su diario de comentar asuntos trascenrlentalcs para su país y para
su época.

Recordando su querido oficio de
impresor escribió que en su vida había tenido "erratas", pero que se había
esmerado en corregirlas. Radicado en

En 1 i32 y bajo el seudónimo de Ricardo Saundcrs y que todos conocie-

Filadelfía, fundó por suscripción la Biblioteca Pública de dicho lugar, que

ron después bajo el título del "buen

con su nombre todavía se conserva,

hombre Ricardo" publicó su célebre
Almanaque CfUC' Jle,·ó a cabo una completa re\'olución en la materia. Lo
editó durantC' Ycinte años consecuti,·.os r con~tituyó un admirable resumen de moral sencilla, de saber práctico, de higiénc, de previsión del tiem-

luchó ardientemente porque hubiera
Colegios para los pobres, Hospitales, se

po, de consejos para el cultivo de la

tro idiomas, aparte del propio, y en

tierra, para la cría de animales, para
la pequeña industria y la conservación de la Salud de sus semejantes.
Lo cual quiere decir que no sólo fue
Franklin Jibcrtaclor de su patria. sino
tambiCn y mucho antes maestro de sus
connacionales.

ellos leyó las obras clasicas originales:
francés, italiano, español y· latln.

He aquí algunos de sus proverbios,
que aparecen en sus Almanaques, cuya ,·cnta anual sobre pasó a diez mil
ejemplares, cifra entonrL"s extraordinaria: "~o desperdicicis el tiempo,
porque &lt;"i :.1 tela ele que esta hecha
l:.1 vida". 41 (:amina tan despacio la pereza que muy pronto la alcanza la pobreza".
Formó en su imprenta c-xc&lt;'lentcs ti-

empedraran las calles; porque se contara con medios eficaces de apagar
los incendios y porque se dotara a la

población con una adecuada policía
nocturna. Aprendió por si sólo cua-

Su obra como inventor es formidablemente meritoria y fecunda: ideó la
instalación de chimeneas adaptadas a

las estufas comunes; produjo la primera batería eléctrica de fuerza considerable, pero su gloria mas grande en el
campo de la física fue haber creado

e) pararrayos al comprobar la identidad entre el rayo y el flúido eléctrico.

Con tal motivo, recibió muchos mcreci&lt;los honores en su vida: la Unh•ersidad Escocesa de Edimburgo y la In-

¡

glesa ele Oxford le otorgaron el grado
de doctor. La Academia de Ciencias
de París lo catalogó al lado de Newton
y Leibniz.

.J

1

JHli.rraros que hicieron prbspera esta in-

dustria en las antiguas trect' colonias
nortl'americanas, las que contribuyehumanidad. Niño aún, trabajó en el ron a t•le\"ar su nivel cultural. Leyenmodesto taller de producción de velas &lt;lo las \'idas de Sócrates y de Jesucrisde su padre, luego en una imprenta. ~ to, aconsejó que debíamos ele imitarles
Adelantó notablemente; leyó cuanto li- c•n su humildad. Con los años y sienbro pudo en horas tomadas al desean- rlo ya rl'ronocirlo como un gran filó-

s u educación en Colegio de quien fué
uno de los mas grandes sabios de la

bre\"iario de moral práctica, humana
y scncil.la, nos recuerda los soliloquios

En el úmbito político fué Adminis-

tra1lor Gí'ncral de Correos de la colonia de Pennsylvania y Diputado a la

Asamblea Pro\·incial. Las bases para
la Unión de las trece colonias fué
obra personal suya. Las colonias de
~laryland, Massachusetls .Y Georgia, lo
nombraron su Hepresentante en Londres, donde Jlevó a cabo una magnifica labor. Fué también de los liberta-

rlores d&lt;' su patria y firmante de su
Constitución, figurando gloriosamente
su nombre al lado de George Washington, John Adams y Thomas Jefferson.
}lurió el 17 de abril de 1790 a las
11 de la noche. En su testamento dejó
un legado a la Escuela Gratuita don-

de habia recibido las primeras lecciones; otro para hacer navegable el ria
Schuykill; otro para los aprendices
jóvenes de imprenta de Boston y Filadelfia y otro para el Hospital de esta
ciudad. Dicho documento lo concluyó

así: ºDoy mi lindo bastón de manzano sHvestre, con su puño de oro pri
morosamente trabajado en forma de
gorro republicano, a mi amigo, al amigo de] linaje humano, al general Wáshington.11
4

A su muerte, el Congreso de los Estados Unidos ordenó que todos los habitantes de la nación, llevaran luto por
dos meses. La Asamblea Nacional de
'Francia guardó h;to tres días por el

gran sabio norteamericano.
Con una dulce ironía Socrática y teniendo plena confianza en Dios, en
1728, el compuso su propio epitafio,
arreglado ingeniosamente con palabras

de su antiguo ,o ficio de impresor que
nunca olvidó: "EL CUERDO DE BENJA)IJ:,¡ FRANKLIN, IMPRESOR, PARECIDO A LA CUBIERTA DE UN
YIEJO LIBRO, PRIVADO DE SU CONTE:-.IDO Y DESPOJADO DE SU TITULO Y DE SU DORADO, DESCANSA
AQUI, PASTO PARA LOS GUSANOS,
PERO NO SE PERDERA LA OBRA,
PUES (SEGUN EL 1IIS1IO CREIA)
REAPARECERA EN UNA NUEVA Y
}!AS ELEGANTE EDICION, REVISADA Y CORREGIDA POR EL AUTOR".

Página 8

---

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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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              <text>Armas y Letras, Boletín mensual de la Universidad de Nuevo León, 1956, Año 13, No 1, Enero </text>
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              <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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