<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="17366" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/17366?output=omeka-xml" accessDate="2026-05-17T19:19:48-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="15397">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/213/17366/ARMAS_Y_LETRAS._1956._Vol_13._No._4_0002014758ocr.pdf</src>
      <authentication>222d5427633c8fa137bd79fd44375a17</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="487921">
                  <text>BOLETIN MENSUAL DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

....,_

Registrado como artículo de 2a. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de Abril de 1944.

Año XIII

D.A.S.U.

No. 4

Abril de 1956

POEMA CON AIRE MIO
María Angélica Villa •
1 /' if
-.

._'

Venía desde el día, bosquejando caudales,
y entre sombras de piedra su brillo yo incrustaba.
Venía, simplemente,
con los esbeltos vinos
del aroma del tiempo
inefable.
Desde el árbol venía, hacia lúcidas varas,
y era cierto mi paso de estatuas perseguido.
Venía por las manos de algún río,
como un salmo entreabriendo
colores en su frío.
Venía desde el llanto, prometiéndome vidas,
y dándome dolores verdaderos.
Tras de mi alegrábase el sonído
cadencioso y juncal
en su curva de trigos.
Venía desde el fuerte silencio de las horas
renaciendo en la flecha que heríame precisa,
junto a fervores ténues
o inauditas bellezas.
{ !"

1

t

)C"

Venía ahuyentando
patéticos asombros,
y sólo conseguía, trasladarlos encima
del intenso secreto
en que me abría.
Venía desde el canto, sosteníendo señales.
Alrededor de un tallo
increíble colgaba llamaradas.
Agilmente venía,
sobre un credo sin dagas,
inventando en el tiempo
un prodigio de ramas.
Venía desde luces, comprendíéndolas,
y un exultante anillo contra el odio
su entera flor me daba.
El éxtasis más claro, más fecundo,
conmigo se enroscaba.
Venía, sobre todo, a perdonarme un sueño
de agua, o de humo,
viviendose en mís ojos,
v abiertamente muerto en la palabra.

Buenos Aires, 1955.

nnsina

.
:.~
.lll.,'f:TSw.u,111

�LA NEGRA ANGUSTIAS

EL TEATRO EN PARIS
Por Julián GALLEGO

NOVELA DE FRANCISCO ROJAS CONZALEZ
Por Armen OHANIAN

ANASTASIA GRECO ROMANOFF

*

TEMA
De cómo "ª creciendo la personalid11d del protagonista, la joven y bella
mnlata Angustias, ante el desarrollo
pujante del espontáneo levantamiento
de Jas masas campesinas, en 1910.

De cómo su rebeldía, frente a las
malvadas intenciones de los "muy ma-

chos", en persona, se _une. Y de cómo

1

al fracasar la revolución y quedar
aplastado el movimiento zapatista degenera, paralelamente, la coronela Angustias, todo por culpa de un necio
amor con cierto maestrito necio.

AMBIENTE
El ambiente es el de los campesinos
de Mesa de Aire y la cuenca minera
de Real de A1zimas, en vísperas de la

venganza colectiva de los descamisados y el levantamiento de las masas
hambientas bajo la bandera de Emiliano Zapata con su lema de "Tierra

-

--------

y Libertad".
Es el ambiente anárquico de los surianos de Guerrero y de Morelos, de
los indios costeños y de los negros de

la Costa Chica. A ellos se han unido
mestizos de la sierra; criollos; mulatos impulsivos; en fin, todo el mosaico
étnico que componía la erguida población rural de México.

..

PERSONAJES
La protagonista. Es la negra Angustias, apodo que babia merecido a can•
sa de las muchas desdichas de su
infancia aquella huérfana, habiendo
quedado sin padres y recogida por la
hechicera Crescencia. Cuando regresa
el padre, de la revolución, el mulato
Antón Farrera y toma a su hija ya llevaba la chica el nombre de Angustias
Farrera.
Es joven y de belleza más bien provocadora. Posee todos los instintos de
su fuer'te raza, que son violentos. Su
carácter es dominador. Y sus ademanes autoritarios. Frente a los hombres
se muestra altiva. El autor nos la presenta como una cariátide tanto por su
fuerza como por su salud. Pensar que
semejante mujerona se enamora per•
didamente de un "maestrito,, cualquiera, siendo precisamente la coronela de
toda la mulatada de aquellas comarcas
y que como tal ha tomado parte de la
Revolución.
Dos pretendientes le habían ofrecido casarse con ella: el cabrero Güitlacoche y el boyero rico, don Laureano.
Modesto, el jefe de la ' 1acordada"
en la Hacienda "El Rondeño", la tiene, a su vez, escogida para su supe.
rior, Don Efrén el Picado (de viruelas).
Es Don Efrén un gigantón con cara de
chivo viejo.
En defensa propia, un día, Angustias le asesta un navajazo a Don Efrén
usando para ello del arma de su padre. Las autoridades la buscan para
castigarla. Por casualidad se encuentra cierta vez a los revolucionarios, no
sé en qué venta. El nombre de su padre le sirve a ella de prestigio, pues

*

Por un error, en el pasado número del mes de
marzo ~ omitió el nombre de la autora del artículo "Angelina", de Rafael Delgado: Armen
Ohanian, que firma también el que ahora ofrecemos sobre Rojas Gondlez.

Página 2

aquel gozaba ya de fama por doquiera.
Fue el compadre "Concho" quien la
nombra en seguida Coronela de toda
la mulatada que a la sazón se babia
sublevado contra sus hambreadores.
En el patio de la venta, un jefe de
los peones rebeldes cuenta cómo los
revolucionarios entraron a Cuautla;
soltaron, de pronto, a los presos del Jugar y quemaron los archivos del Municipio, limpiando, de paso, cuanta
tienda buena quedaba.
En esos momentos entraban a la
venta, Modesto y el Picado, para arrestarla. Angustias, que ya lucia el grado
de Coronela, manda ajusticiar a éste,
según modo de ella, dándole órdenes
a su capitál) Güit/acoche que mutile
al gigante Efrén; y una vez inutilizado
así, como macho, se lo manda de regalo a la mujer del mismo, la celosa
Chona.
-''Por algo teníamos que haber empezado", grita furiosa la mulata.
En seguida ordena que los arrieros
de la tropa entren de lleno al saqueo
y que regalen todo lo que obtengan,
a la gente que los rodea.
El otro personaje, marcadamente
grotesco ademas, es el "maestrito,, Manuel de la Reguera. Con él aprende
Angustias a leer y escribir, pues el cobarde y mezquino "flacucho" habrá
de ser su primer amor y su esposo.
Los rebeldes se hallan ya frente a
Cuernavaca, que se ve amenazada por
los federales. De ahí a poco se retiran,
dejando a la mulata, en traje . de mujer
y toda perfumada, al lado de su maestrito. Don Concho se quedó como jefe
de los rebeldes.
Desde entonces se inicia la rápida
degeneración de la mulata enamorada.
Ya había aprendido, para eso, a beber
y emborracharse entre fiestas y juergas de los demás "jefes." Solía escuchar, con harto fastidio a· los oradores de plazuela que hablaban de

Prud'hon, de Kropotkin y de Juan Jacobo Rousseau. Nada podía causarnos
más pena que verla transformada en
una majadera cualquiera. Y en cambio
nos chocaba, en extremo, su amor y su
sumisión ante aquel necio del maestrito, que a propósito babia decidido hacer de su coronela un simple trampolin para su carrera con los federalistas en la Capital.
El día de la boda, ante todo el mundo, obliga a la desposada a que le
amarre las cintas de los zapatos. Con
suma ternura, la ex-coronela se arrodilla y cumple semejante humi11ación.
EL ESTILO
Es el lenguaje campechano de las
sierras, tan colorida, expresiva y recargada de imágenes y de una sensibilidad sumamente popular. Las frases cortas y enérgicas. Plenamente
realista, el estilo. La novela está construida, la mitad con narraciones enérgicas y la otra mitad con diálogos. El
lenguaje es vigoroso y en ocasiones
hasta brutal, entrecortado de breves
pero significativas ovaciones de Jugares y situaciones particulares, casi
siempre-inesperadas.
El personaje siguiente es el de la
Masa Revolucionaria, que se mueve a
lo largo de la novela. Derrotado Zapata, los rebeldes empiezan a desanimarse y se retiran precipitadamente de
Cuernavaca, asechados por las tropas
federales, que no tardan en entrar a la
plaza. Muchos, desilusionados, vuelven a sus lugares de trabajo, cuando
no a sus chozas y jacales abandonados.
LA

IDEA

En un diálogo entre combatientes de
]a ex-coronela, el autor nos explica la
causa de la caída tan rápida de la mulata:

•

-"Es que aquí no hay más que dos
clases: la de la mujer y la del hombre. Que la "bola" es cosa de los hom•
bres y para los hombres, y no para
]as mujeres".
Y como la idea en sí es del todo
falsa, lógicamente resulta falsa la misera apoteosis de la mulata. Casada,
encinta y vestida de vulgo mujer, ta•
pa la barriga hinchada, con un rebozo.
Decide, en fin, acompañar así al flacucho marido hasta la Capital.
Un día ese mismo marido, Manuel,
la obliga a firmar su rendición ante
el Gobierno, cosa que apenas le vale
dizque el sostén para la precaria existencia que habría de llevar de ahi en
adelante.
AJ final de la novela la vemos, desgreñada, madre de un niño en pañales,
en una casa de vecindad de uno de
los barrios más pobres de la Capital.
En una azotebuela, la mulata lava los
pañales del hijo, y canta.
En verdad, nos parece un tanto inverosimil tan plácida apoteosis, para
la violenta, e inteligente, Angustias.
Pues esperabamos, ciertamente una poderosa reacción ante la necedad y la
vileza de] cobarde maestrito de marras.
Esta novela de Rojas González es
fuerte, dinámica y colorida; tiene mar•
cado sentido social; se interesa por los
problemas del campesinado y protesta
enérgicamente contra la clase explotadora. Por lo tanto, es de lleno una
obra de actualidad, en la cual el autor
rdleja la vida del País desde sus pos1c10nes de escritor pequeño-burgués
e individualista, amén de un tanto escéptico en el porvenir de la Revolución. Por otra parte, como buen peq~1eño burgués el . autor. de importancrn desmesurada a la sensualidad y a
la sexualidad, exceso que entre las clases trabajadoras nunca cobra esas dimensiones románticas de lujuria.

,

1

jer; ésta, naturalmente, reconoce a la · bellos, Jo que concuerda bastante con
princesa en cuanto esta canta estilo el peinado de la encantadora "discuse"
Saint Germain una canción triste; el del existencialismo.
otro se va hecho un mar de confusioEL PERRO DEL HORTELANO
nes ... Pero el público empieza a saber
a qué atenerse: la joven pescada en el
Con,.ser "El perro del hortelano" una
canal es la verdadera Anastasia. Hasta
de
las deliciosas comedias de Lope de
la abuela augusta de la Princesa acaba
Vega,
no es de las más representadas
por rendirse a esta evidencia.
Pero el tercer acto nos guarda una en su patria; su propia abundancia
sorpresa. Para .la presentación de perjudica a este Fénix, de quien el púAnastasia a los accionistas-patrióticos blico, como sabe que nunca llegará a
se ha elegido un teatro; ello podrá pa- conocer toda la obra, se acomoda a no
recer extrnño a quien no haya visto leer o ver sino una pequeñísima parla comedia. Quien la ha visto, ya no te, que pudiera contarse con los dedos
se extraña nada desde el acto primero. de una mano, y aun sobrarían. Con lo
En fin, si se extraña, al aparecer de cual, la fecundidad que dió éxito al
improviso un bien plantado obrero Monstruo de la Naturaleza en vida, se
que llama a la Princesa, en lugar de le resta en muerte. Agradezcamos, pues,
Anastasia, Francisca y la excita a vol- a Jean Louis Barrault el placer que nos
ver a su domicilio y a la vida marital ha dado el ver en los carteles este
que con el llevaba. Francisca - o ºChien du Jardinier" que como "Perro
Franziska - podrá no parecer muy del Hortelano" nunca habíamos visto
ruso; pero eso son fruslerías .. El caso anunciado en España. La adaptación
es que la joven, que está en su trono francesa se debe a la fina pluma de
de teatro suntuosamente vestida por Georges Neveux.
Porque ha salido la palabra "adapMaggy Reuff, decide marcharse con el
obrero, dejando a sus partidarios, a tación". Gusta el público de París de
su abuela y a su pretendiente princi- que le sirvan platos nuevos, exóticos,

"Anastasia", comedia dramática en
tres actos original de Marcelle Maurette
ha sido estrenada con éxito en Londres y en Nueva York antes que en
París. Sólo refrendados por estos
triunfos los empresarios _parisienses,
que desconfiaban -ya veremos las razones- del rendimiento de esta obra se
han decidido a presentarla en el Teatro
Antolne. El inexcusable Wakhevitch se
ha encargado de los decorados, el indispensable Georges Auric de la música. El actor J ean Je Poulian ha tomado a su cargo la dirección escénica;
con ello ha conseguido no poder dar
órdenes a un actor que es él mismo.
su labor como actor se resiente de ello.
Respecto a su labor directora, digamos
que está a tono con la obra y ya habremos dicho bastante. Esta compañia,
salvo las excepciones que luego anotaremos, es de lo más mediocre; pero
nunca acabaremos de saber si son malos actores o si son buenos actores que
aguantan lo que en el texto está escrito. Lucienne Bogaert y J ean Toulot
hacen lo que pueden por ser actores
al servicio de este texto; ambos resultan amanerados. Respecto a Anastasia,
hace exactamente lo que tiene que hacer: gritar, temblar, desmayarse varias veces, andar majestuosa. No se
puede pedir más.
Pero pasemos al argumento. "Anastasia" es la hija menor de Nicolás II
de Rusia. ¿Ha muerto en la Revolución,
con el resto de .su familia? ¿Se ha salvado? Hay poderosos intereses para
desear esto último: la herencia fabulosa que · su padre dejó en Londres Y
las cotizaciones que los zaristas exilados han ido satisfaciendo para mantener a una princesa que, en el momento de levantarse el telón, no pasa
de fantasma. Los malvados hombres
de negocios que han montado el tinglado de la cotización necesitan presentar rapidamente a Anastasia. Para
ello, contratan -digámoslo así, ya que
el contrato consiste en dar gritos, golpes, empujones, hacer caer a la pobre
por el suelo ( con esa facilidad para
caerse que tienen las actrices de melodrama) y amenazar a trio -a una muchacha de vida turbia que quería suicidarse, y que se parece a la princesa.
Respecto al parecido, hay una discusión que recuerda poderosamente otra
escena, esta vez protagonizada por
Greta Garbo, de la pelicula pirandelliana "Como tu me deseas"; uno dice qfle
6
los ojos son de un color, otro cree lo
contrario ... Pero pasemos; se trata de
dar a la infeliz una especie de lecciones de cosas para princesas, para que
luego no pueda cometer algún ertor; pesco con un palmo de narices. ¿Se traa esta labor se dedican los tres cóm- ta, entonces, de una auténtica Franplices, con tanto entusiasmo que ya cisca? Dificil es de creerlo, después
pueden ustedes reírse de los cursillos de que la joven -con la misma técintensivos para preparación de Oposi- nica de melodrama del acto primerociones. Pero la muchacha -¡ miste- hace como que esta enterada de los
rio! - parece más enterada que ellos detalles de la vida de su apuesto commismos de estos detalles principescos, pañero popular de tal manera que no
aunque aparente lo contrario: inejor nos queda duda de que no está entedicho, aparenta que lo sabe, aparen- rada de nada. Según explica Anastatando que no lo sabe, según la soco- sia - o Francisca - el obrero es el
un1co que la quiere tal como es, que
rrida técnica melodramática.
El acto segundo nos presenta a la no le pregunta nada, que no quiere
nueva Anastasla confrontada con una hacer resucitar una ilusión. Pero eso
serie de personajes que conocieron a son excusas de teatro que ha nadie
la Princesa desaparecida y que deben convencen. La única explicación para
decir si es ella o no. Lo hacen alter- este repentino cambio de actitud seria
nadamente, según la ley de probabili- el "flechazo", pero la Sra. Maurette
dades más infantil: el primero, dice parece no haberse dado cuenta.
Este melodrama con ribetes de zarque no es; la segunda, dice que es; el
tercero, es un falsario desenmascarado zuela ha sido la oca,vón que la famosa
por Anastasia; el cuarto y quinto, mez- cantante Jaliette Greco esperaba para
clados, son el gran Chambelan de la presentarse en el teatro. Digamos que
corle de los Zares y una humilde mu- ha sido una ocasión cogida por los ca-

CIO

pero guisados siempre al modo nacional. El traductor, se permite colaborar
con el autor, corregirle la plana, hacer hablar a ese zafio que se expresa
en una lengua bárbara o extremosa en
la corrección cartesiana del francés.
Vemos, entonces, aparecer obras ex. trañas, monstruos de dos cabezas, como la refundición que se dió no hace
mucho, de dos de las mas célebres comedias del propio Lope. Ya no se qué
dirían los críticos franceses si un español o un chino se permitieran hacer
una sola obra con la "Fedra!' y la "Ester" de Racine, o "mejorar" el "Cid"
de Corneille quitandole por un lado
lo que se le aumenta por el otro. Para
el espectador español, por ejemplo, el
estilo de Racine, ha de resultar monótona, perdidas en la aduana de la traducción esas sutiles cualidades cuya
exportación está prohibida por la poesía; añadámosle, entonces, tres o cuatro sonetos bien con~eptuosos y has-

tante coloreados, hagamos hablar a los
personajes en romance de ocho silabas
en vez de en alejandrino de catorce,
saquemos a un "gracioso", obligado
en el teatro cl3.sico español, en lugar
de ese confidente de que gusta Racine.
La obra resultanté podrá estar muy
bien -aunque es dudoso- pero no
tendrá nada que ver con su original;
y si el espectador cree, después de
verla, que conoce a Racine, estará muy
equivocado. Bien es verdad que esa hipótesis es improbable, ya que - y acaso es peor aun - en nuestro pais a
nadie se le ocurre representar Racine.
La versión francesa de "El Perro del
Hortelano" es, como decimos, deliciosa; no en vano han pasado por la escena francesa, después de Lope, Mari•
vaux y Graudoux antes del Sr. Neveux.
Cuando Marivaux escribe sus :'Falsas
confidencias" sin duda conoce a Lope
y su "Perro;,; la comedia de Marivaux
es de una finura y una matización exqutsitas, una obra maestra de uno de
los mas grandes autores dramaticos
franceses, acaso el mejor en acuidad
del diálogo; nuestro Moratin -tan injustamente postergado en nuestro país
con todos sus contemporáneos, a cuyo
maravilloso estilo ya es hora de que
se haga una total justicia - debió, a su
vez, conocer a Marivaux. Este "Chien
du Jardinier" ladra, pues, en francés
con mucha mayor suavidad que en
castellano, con infinita delicadeza, con
una gracia admirable, pero con menos
fuerza. De esa poesía de Lope de Vega
que parece un huerto de flores y de
aves, de aromas espesos y colores brillantes, recargada, excesiva, rica como
un banquete de Pascqas, ha quedado
una delicada trabazón de episodios, un
carácter de mujer irónicamente diseñado. Adios rosas coloradas, adios claveles, a dios prados, adios fuentes, adios
regatos pequeños -constantes de nues•
tra poesía sensual, desde Lope hasta
Rosalía-; nada de pálidas manzanas
esmaltadas de carmesf, nada de albas
que entran por un prado, ni aires fríos,
ni cristales de agua, ni ríos indecisos.
Nada, pues, de lo que constituye el en•
canto mayor de nuestro Lope que, cada
vez que escribe, se encuentra la boca
llena de gustos y la nariz de arenas.
Dicho esto, repetimos que "Le chien
du Jardinier" es una delicia y que las
aña,diduras que el Sr. Neveux se ha
permitido son tolerables, la primera
- aumento del amor en Diana cuando cae la noche- por dar motivo a
escenas graciosas (aunque encontre•
mos que está bien en contra de la optimista tesis de Robert Kemp, que ha
escrito que la protagonista deja de ser
una sensual enamorada al ser traducida para convertirse en un dechado de
amor - poco más o menos -) y la
segunda - Diana paga a un espadachín para que mate a Teodoro, visto
que no puede amarlo abiertamenteporque, en la truculencia cómica del
final pasa desapercibida.
Esta obra que esta vestida con infinito gusto por Jean Denis Malcles ha
sido puesta en escena con esa gracia
infalible que Jean Louis Barrault encuentra en sus momentos mejores; todo está medido, todo está pensado,' na•
da queda al azar y sin ebargo el conjunto conserva una frescura, una naturalidad asombrosa. El mismo, como
actor, resulta un excelente Teodoro;
Simone Valere da a su desdeñada Marcela un encanto lleno de picardía; pero la heroína de la velada, como en
la comedia, es Diana, encarnada por
Madeleine Renaud con un humor, una
coquetería disimulada, y una ternura

Página 3

�que rayan el milagro. Alabemos, pues,
sin reticencias, esta realización, por
que no puedan decir de noostros, los
españoles, que somos, pues ni representamos ni dejamos representar el
Perro del Hortelano.
"LA ORESTIADA" DE ESQUILO
El incansable Jean Louis Barrault,
uno de los hombres de teatro más interesantes de nuestro tiempo, ha presentado al público de Paris esta temporada la trilogía "La Orestiada" de
Esquilo de Eleusis. No hace falta ni
señalar las dificultades que esta realización llevaba consigo, tanto en lo
que concierne al montaje escénico en
sí, como a la reacción de un público
no especializado ante un texto tan antiguo. La habilidad de Barrault y el
carácter de media tinta exacta de la
lengua francesa, si han podido quitar
grandeza a un texto griego que no conozco, lo han vuelto, sin duda, mucho
más asequible a su público. Para los
no franceses, estas traducciones resultan siempre un poco extrañas; para
nosotros no es tan natural que Orestes
hable en francés como que hable en
español. Un texto traducido , al francés toma para nosotros caracteres muv
franceses; no hay duda que Shakespe¡.
re traducido al español debe sonar de
un modo harto curioso para oídos
franceses. Pero en el caso de Esquilo,
la traducción francesa tropieza con el
inconveniente insoluble de trasladar
a una lengua de gran pobreza de acentuación un texto escrito precisamente
en razón a una acentuación posible
sólo en lenguas como el latín, el griego, el castellano, de gran variedad rítmica.
La trilogía de Esquilo comprende,
como es sabido, "Agamenón", "Las
Coeforas" y "Las Euménides". Ello
produce un espectáculo de longitud no
habitual -sus buenas tres horas con
muy escaso entreacto que exige un esfuerzo notable, np solo del espectador,
sino, en especial, de los intérpretes.
Pero el interés se mantiene vivo a lo
largo de las tres obras y solo decae
cuando, al final, Esquilo nos presenta
moraleja filoateniense, como era de
esperar. Yo no sé si se ha realizado
algún estudio sobre Esquilo como· autor politico; ahora que tanto se habla
de escritores "engagés" creo que sería de interés señalar cómo ya antes
de nuestra era un autor hacía decla-

mar en nn teatro de madera discursos
de asamblea constituyente; ello no le
ha impedido sobrevivir y llegar a nuestros dias fresco como una rosa. Confesemos, sin embargo, que, sea por el
escaso realce y majestad que esta última escena tiene en su presentación
francesa - con su Atenea de figurín
de modista convenciendo y casi sobornando a las Furias de la venganza para que dejen tranquilo a Orestes y a
todo el mundo, a cambio de recibir en
cada casa un culto fervoreso - sea
porque, en efecto es mas mediocre teatralmente y el patrioterismo de Esqui- ·
lo resulta mas palpable, lo que preferimos, lo que nos sigue conmoviendo
es el oscuro y terrible drama familiar
de los Atridas, que adquiere en manos
del viejo autor griego un calor y una
transparencia insuperables.
Dos palabras para refrescar el recuerdo de este argumento singular: en
"Agamenón" asistimos al regreso del
generalísimo de los griegos, vencedor
de Troya; Clitemnestra, su esposa, lo
acoge con falsa alegría, pero en cuanto entra en el palacio lo asesina con
la complicidad de su amante Egisto.
En "Las Coéferas" o suplicantes, ve-

mos a Orestes, hijo de Agamenón, que
vuelve del destierro que su madre le
impuso para vengar este crimen; animado por su hermana Electra y por
las suplicantes y desoladas mujeres
del coro, perpetra su doble crimen
justiciero. La tercera obra nos lo muestra perseguido por "Las Euménides"
o diosas de la venganza, que solo lo
dejan cuando Apolo y Atenea lo protegen, instaurando asi un nuevo sistema de justicia, un nuevo ciclo en que
la venganza y la crueldad son sustituidas por la benevolencia y la piedad.
De esta trilogía, lo que mas nos sacude es la figura de Clitemnestra, a
la que Marie Bell da nna majestad y
nna negra pasión extraordinarias. Solo
por esta interpretación ejemplar de la
mas grande actriz trágica francesa valdría la pena de hacer la cola de una
hora que el conseguir entradas - con
muchos dias de antelación - exige.
Esquilo ha insuflado un sentimiento
tan humano a esta figura detestable,
haciéndola aparecer como madre herida que venga la muerte de su hija
más querida, lfigenia, sacrificada por
Agamenón en aras de su empresa guerrera, que en ocasiones nos arrastra y

hasta nos es simpática. Hay también
otra figura de extraordinario poder
teatral, y es Casandra, princesa troyana hecha prisionera por Agamenón y
a la que un fatal poder de adivinación que nadie cree hace predecir el
crimen que va a cometerse, haciéndonoslo ver con sus palabras con más
claridad y emoción que si sucediera
en escena, hallazgo genial de un autor
con un gran ·sentido de las "tablas".
Marguerite J amois imprime a este personaje un preocupado y trágico perfil.
En cambio, Barrault no está tan afortunado en su encarnación de "Orestes"
como interpretando el Alceste de Moliere o el Cbrbaccio de Ben Jonson;
su mimíca es molesta y los coturnos
dan a su andar nna rigidez desagradable de pájaro cortesano. Tampoco
Dessailly, en su doble interpretación
de Pilades-Apolo sale de una esfera
un tanto mediocre y blanda, abrumado
por unos trajes muy poco afortunados.
Los coros, de hombres, en la primera
parte, de mujeres en las otras dos, re•
citan, cantan y evolucionan con acierto, pero sin lograr vencer las dificultades qiie estos ejercicios encuentran
en nuestra comprensión, a pesar de
sus bellos trajes y sus magnificas máscaras de cuerdas. J ean Louis Barrault
ha querido que todos los actores lleven máscara. Esta decisión será más
o menos explicable en un teatro pequeño como el Marigny, más o menos
peligrosa, pero es a mis ojos el mayor
acierto esta realización, lo que le da
nna unidad y un acabado, un acento
especial que la aparta de otras presentaciones, que nos señala que, a pesar
de todo, el texto es muy antiguo. Las
máscaras - y en especial si son tan
bellas como estas, obra de colaboración de Petrus Bride, Felix Labisse y
Marie Helenesté - tienen un extremado poder de sugestión, el poder de
dibujar un personaje a grandes rasgos.
Los trajes, de la Sra. Dasté, son, en
general, acertados; especialmente bello, el de Clitemuesa. Los decorados,
hechos en madera de "balsa", especie
de corcho muy ligero con el que se fa.
bricó la balsa del famoso Kon-Tiki,
han sido proyectados por Felix Labisse: son sencillos, manejables y de
hermosa calidad. La música, de Pierre
Bouley, me ha resultado desagradable.
La traducció_n del texto ha sido hecha,
con gran respeto al parecer aunque, al
final, con falta de grandeza, por Andre
Obey.

!LOS lH[OlHlENSllAUllFlEN
(LA SAGA DE LOS GUELFOS YLOS GIBELINOS)

Por Franz BOUCHSPIES
" .... Dissemi: Qui con piú di mille
giaccio
Qua entro a lo secando Federico ...."
("Mas de mil", dijo' "están aqui pe-

Los orígenes de los Hohenstaufen son obscuros al presentarse
nando l·on Federico .....")
por primera vez en escena; la familia habitaba una modesta casa
Dw,te ALlGHIERI 'EL INFIERNO"
Canto X
señorial cerca de la aldea de W aeschenbeuren, en Suabia, de la
cual tomaron su nombre los propietarios de la casa, llamados
Beuren o Bueren. Se dice que la nobleza de la casa se remonta
a la época de los Merovingios y Carolingios, pero también se gran riva1idad entre Leopoldo y Ri- que Barbarroja había retornado a Alecree que la pretendida antigüedad de la casa se debe más a poetas cardo y éste quedará mucho tiempo mania por obra de los efrits o genios
aduladores y cortesanos.
cautivo del primero y penará en el cas.. de aquella tierra encantada, que perPero Federico de Bueren, su antepasado, abandonó a mediados del siglo
XI el Waescherschloessle, cerca de
Waesche'lbueren con su esposa Hildegard y ' se '"marchó a Hohenstau(en,
montaña imponente que se eleva entre
los valles de Fils y Rems. Sus descendientes tomaron su nombre de aquel
hermoso lugar. Su hijo se casó con
Inés, hija del Emperador IV de Alemania quie,i le cedió el Ducado de Suabia por su amistad y heroísmo. Cuando éste murió a su vez, en 1105, a su
hijo mayor le heredó dicho ducado
mientras que al menor, Conrado, obtuvo de su tío, el Emperador Enrique V,
el Ducado de Franconia; con ésto tenían más derecho que ningún otro
príncipe a la corona del Imperio, pero
]os nobles envidiosos acaudillados por
su enemigo acérrimo, el Arzobispo
Adalbert de Maguncia, que no podía
perdonar a sus adversarios (siendo fanático si '3rvo de Roma) el ser nietos
del penitente de Canossa (Enrique IV),
eligieron rey de Alemania al sajón
Lothar de Suepplingenburg.
Sin embargo, a la muerte de este soberano, el Duque Conrado de Franconia, fué elegido Rey de Alemania eu
la Dieta de Koblenz, el año de 1138,
siendo el primero de los Hohenstaufen
que ocupara el trono, como Conrado

-.~\~~-JW~t7:~~ =

ir/
•· ..

·.'

.•.

•

III.

Pero el Duque Welf de Sajonia y su
sobrino Enrique de Baviera se negaron a reconocer al nuevo monarca y
Conrado, para obligarlos a someterse,
les asedió en \Veinberg y por primera
vez en la historia resonaron los gritos
de batalla "¡Hi Welf!" "¡Hi Waibling!"
(¡Aquí, Güelfo! ¡Aqui Gibelino!). Waiblingen era una ciudad de Suabia sede
de los Hohenstaufen y sus partidarios
tomaron este riombre como simbolo del
Emperador.
La contienda se redajo al principio
a una mera cuestión dinástica, pero en
los Hohenstaufen ha resucitado la vieja ambición de todos los soberanos
alemanes que les precedieron: ser ]a
cabeza del Sacro Imperio RomanoGei-mánico.
Los Papas han tenido una amarga
experiencia de sus antecesores y están
dispuestos a impedir la resurección
del Imperio cueste lo que cueste.
Con la subida de Federico I al trono
alemán se encarniza esta lucha, las antiguas diferencias entre el Papado y
el Imperio resurgen y Federico (llamado Barbarroja por el color rojizo
de su barba) tiene que enfrentarse a
los descendientes de los viejos enemigos de su casa. Sostiene una lar.ga lucha con el Duque de Sajonia, Enrique
el "León" que acaudillaba a los traido~
res y rebeldes güelfos que se han diseminado por toda Alemania e Italia,
pero viéndose vencido, Enrique huye
a Inglaterra y se refugia bajo el poder
de Ricardo Plantagenet, Rey de Albión,
llamado "Ricardo Corazón de León".

Se cree que la pretendida antigüedad de la casa se debe más
a poetas aduladores y_ cortesanos ...

Barbarroja sostiene un largo combate
con los güelfos de Italia y finalmente
se ve obl!gado a hacer las paces con
el Papa y para consolidar sus posiciones en este país, casa a su hijo Enrique con ]a princesa normanda Constanza hija del Rey Rogerio de Sicilia
para unir el reino de Nápoles y Sicilia
con su casa.
Para reconciliarse con la Iglesia, Federico cede a los caprichos del Pontífice, entrega sin escrúpulo al cismático Arnaldo de Brescia a la hoguera
para aplacar la cólera .Papal y librarse
de su anatema.
Luego parle encabezando la tercera
Cruzada a rescatar el Santo Sepulcro
seguido del Rey de Francia, del Duque
Leopoldo de Austria y de Ricardo Corazón de León (Más tarde habrá una

tillo de Duernstein a orillas del Danubio) y se embarcan a Tierra Santa el
año de 1183.
El 10 de Junio de 1190 al atravesar
con sus caballeros las caudalosas aguas
del Cidno, una flecha sarracen·a se clava en el pecho del Emperador, que
derribado de su corcel es arrastrado
por la corriente y muere ahogado.
Los sarracenos cargan desde la ori•
11a sobre la caballería cristiana y la
destrozan.
La leyenda cuenta que al desaparecer Barbarroja bajo las aguas, y con
él sus caballeros elegidos, apareció ante los aterrados guerreros germanos
que permanecian en la orilla opuesta
y qlle se habían quedado sin caudillo,
un monje espectral con hábito negro,
quien conjurando su espanto, aseguró

Página 4

manecería oculto mucho tiempo en la
Montaña de Kyffhaeuser y que saldría
de allí cuando Alemania estuviera en
un gran peligro.
El Kyffbaeuser es una montaña que
está en Thuringia cerca de Nordhansen. El pueblo crédulo y sencillo, ama
las bellas consejas y conduce la Inmortalidad a sus grandes caudillos
confiando en su vuelta después de siglos.
Asi añadieron, que nu pastor habla
bajado a una profunda sima en esta
montaña buscando una cabra perdida,
por medio de una cuerda. Al tocar tierra firme, se le apareció un extraño
ser parecido a un gnomo quien le in-trodujo en nn magnifico palacio subterráneo donde vió en todo su esplendor la corte de Barbarroja. Mil caballeros de bronceada armadura sostenhm durmiendo a sus corceles por la
brida, como prestos al combate.
El Emperador sentado en un trono
de oro; pero apoyando su regia cabeza en una mesa de piedra ricamente
labrada, sueña con el momento que ha
de reconquistar su 'trono.
Su barba rojiza se extiende por el
'lsuelo ·como mullida alfombra y sobre
ella lucen millares de tesoros esparcidos en desorden.
A veces el Emperodor extiende en
sueños su brazo como para tomar su
espada y su broquel que cuelgan a su
lado.
Cuando el pastorcillo se arrodilló
ante él, Barbarroja despertó y le colmó de regalos profetizándole que volvería a Alemania cuando los cuervos
dejaran de volar sobre la montaña.
Dicen que entonces Barbarroja colgará su escudo de un roble seco v en
el acto reverdecerá y comenzará Para
Alemania una época mejor. Luego, librará la última batalla para reconquistar el Imperio y su espada la llevará
un campesino luciendo librea, simbolizando ésto que solo los humildes esperaron y creyeron en su retorno.
El emperador Enrique VI, su hijo,
era muy joven al empuñar las riendas
del Imperio. Era de un carácter muy
dulce, hasta poético. Es en esta época
donde comienza a florecer la poesía en
la Europa bárbara de la Edad Media.
Los trovadores provenzales enriquecen
la cultur~ de los países qne visitan.
Aún en la agreste Alemania tenemos
ya entonces un Walther von der Vogelweide un Hartmann von Aue y un
Dietmar von Eist. ¿Quién sabe si la
poesía oriental con su avasalladora iBfluencia, pasando a través de Sicilia
no ha despertado en el rudo europeo
el anhelo de cantar, de cantar a los
hechos heroicos de sus reyes, de cantar a la amada?
Y este soberano, en medío de una
época· borrascosa, libra una lucha por
un trono y una corona, una lucha sangrienta y terrible; este joven emperador canta ...... y canta enamorado a su
adorada:

Página 5
•

�Es mi canto saludo para la bienamada
A quien no puedo ni quiero dejar.
Por desgracia yo mismo con boca
enamorad::¡
No la voy hace tiempo a saludar;
Pero todo el que, ante élla, lea esta
mi canció'l
Ante élla a quien anhelo con doliente,
ilusior.
Hombre o mujer, salúdela con mi
salutacióc .
Cuando puedo encontrarme junto a la
amada mía
Llevo a través de reinos mi poder;
Mas cuando me separo de ella, no hay
alegria
Para mí, ni grandeza ni placer.
Solo me queda entonces dolorida
ansiedad;
lejos de ella me agobia toda calamidad;
La .ausencia de e1la es tumba de mi
feiicidad.

Y comete delito quien en mi

re

no
abona;

Que si ansío feliz longevidad
Sin que me preocupe quedarme sin
córoná,
Tan solo es por mi amante asidmclad ...
Sin ella en mi existencia, ¿qué dicha
quedará?
Ni varón ni hembra, nadie consuelo
me dará ...
Desterrado y maldito mi consuelo
será .....
Enrique VI, no obstante ser un verdadero poeta, era también un gran
guerrero y el estadista que Alemania
necesitaba entonces. Supo hacer frente a sus enemigos los Güelfos y era el
soberano capaz de establecer una dinastía fuerte y consolidar el poder hereditario en lugar de la monarquía
electiva, pero la muerte le sorprendió

glés Ricardo, pero los príncipes alemanes lo habían aceptado con disgusto
y el Papa se vió obligado a aceptar a
Felipe finalment~ como Jc[e del Imperio.
Felipe de Suabia se vió envuelto nuevamente en la enconada lucha entre
güelfos y gibelinos y con enérgica mano decidió poner fin a estas disputas,
pero un enemigo personal suyo, el
Conde Palatino de Bavaria, Olio de
,vittelsbach, lo asesinó en Bamberg el
año de 1208.
La historia de los Hohenstaufen está mezclada a extrallas consejas que
perpetúan su memoria y la muerte de
éste desdichado Príncipe va unida a
Ja más horrible leyenda de una macabra venganza.
Olla de Willelshach fué proscrito del
Imperio y por lo tanto, exiliado. Perseguido por su conciencia impura ini-

Al día siguiente, Ja cabeza continuaba flotando todavia, con los dientes
apretados y la mirada fija en los espectadores, rehusando hundirse o dejarse llevar por la corriente. Entonces,
el Monje Negro de Ebrach cogió la
cruz milagrosa que las águilas habían
llevado desde el Monte Calvario, y sosteniéndola firme con ambas manos, se
dirigió a la cabeza del muerto desde
la orilla del ria en las siguientes palabras grabadas ahora _alli en una piedra: "Dus. milabundus. Dom. infcrnis.
presto1 diabolorum ... "
En oyendo ésto, la cabeza giró sobre sí misma, agitó sus cabellos ensangrentados en presencia del monje y
se sumergió instant3.neamente, mientras los espectadores caían de rodillas.
Esa noche aparecieron llamas azules
donde la cabeza fué vista por última
vez. El Monje aseguró la cruz en la

1
'

t
Desde que a ella dedico mi pasión
docilmente;
Desde que, sin dudar, mi corazón
Y mi cuerpo se llenan con ella.
totalmente,
1Cuanto lamento la separación
¿ Y Amor (¿de cómo?, entonces me da
premio cordial?
Siento, cuando medito en ésto, gozo tal
Que por mi amor perdiera mi corona
real.

a la edad de treinta y dos años en
Messina el año de 1197.
Apoderóse del trono entonces su
hermano el Duque Felipe de Suabia
para arrebatárselo a los Güelfos que
habían elegido Emperador a Otto de
Brunswick, hijo de Enrique "El León"
y emparentado con Ricardo Plantagenet y su hermano Juan, reyes de Inglaterra. A éste, lo apoyaba el Papa
Inocencio III y el impulso monarca in-

Página-6
•

c10 una peregrinac10n a Roma. Llegó
a Kehleim sobre el Danubio, donde
buscó albergue en nna celda del monasterio de Ebrach. Sn aspecto furtivo
despertó la sos¡lecha de no vecino y
cundió la alarma. Llgóse al lugar el
Mariscal del Imperio, Enrique de Kalden1 quien babia jurado vengar personalmente la muerte de su amado señor. Reconoció al regicida, le rebanó
la cabeza y la arrojó al Danubio.

orilla del río y la dejó por espacio de
siete días hasta que las llamas se ex•
tinguieron.
Por espacio de nueye años fué expuesto el cadáver decapitado del regicida en el brezal barrido por el viento y lavado por la lluvia para escarmiento. La roca donde fué _expuesto,
es llamada la roca del crimen. En las
noches de niebla y de tormenta, se divisa el espectro del Conde Palatino ca-

t

balgar en medio del Danubio.
Inocencia III quiso terminar con la
dinastía de los Hohenstaufen y tomó
bajo su protección a la normanda
Constanza de Sicilia y a su hijo Federico, a la sazón muy niño aún, y los
príncipes alemanes decidieron acabar
con sus disputas y elegir Emperador
a Olio de Brunswick.
El güelfo se comprometió en matrimonio con Bcatríz hija de Felipe y niña de once años entonces, con el propósito de mitigar los resentimientos de
los gibelinos.
Inocencio, gran estadista, pidió a
Otto y obtnvo de él, una elección libre
de sedes episcopales en Alemania a lo
que ningún Hohenstaufen había accedido porque deseaban tener bajo su
dominio a los obispos y además exigió
que Sicilia fuese feudo de la Iglesia y
se cedieran al Papa la marca de Ancona y el Ducado de .Spoleto. Como
resultado de estas ganancias territoriales, las tierras pontificias dividían
Italia en dos partes por la zona más
ancha de la bota italiana. En 1209 el
Papa Inocenció III coronó al güelfo,
como Olio IV soberano del Sacro Imperio Romano Germánico.
Pero pronto los señores de Apuglia
encabezados por Dietpold de Schweinspeunt, conde de cerra, indujeron
al nuevo Emperador a violar sus compromisos con el Papa. Dietpold había
sido tutor de Federico después de la
muerte de Markwart de Anweiler, y
conociendo la inteligencia del joven
príncipe sabía que mientras éste viviera y se viera libre, lucharía para
derribar a su enemigo Otto de Brunswick y lo lograría y con él haría caer
a todos los traidores que habían apoyado al extranjero.
Olio de Brunswick era lo suficiente
tonto para dejarse lisonjear y convencer Y volvió a apoderarse de todas las
posesiones que cediera al Papa, hizo a
Dietpold Duque de Spoleto y marchó
a tomar por asalto Sicilia donde el
Papa tenía confinado a su peligroso
pupilo el joven y último de los Hohenstaufen. Aquel rey de quince años, sólo mandaba en su castillo de Palermo
pues los árabes de Sicilia y los nobles
sicilianos estaban sublevados contra él
Y en Caste1Jmare tenía una galera siempre lista para llevarle a la costa africana en caso necesario.
Pero Olio IV no había contado con
Ja astucia de Inocencia III quien envió una carta a los obispos alemanes
que empezaba: "Nos arrepentimos de
haber creado a este hombre .... " e informaba que Olio se habia ganado su
excomunión. Los prelados hablaron
con los príncipes que no apreciaban
mucho al emperador y con ésto comenzaron los primeros levantamientos
contra el inglés usurpador.
Luego el Papa escribió a Felipe II
de Francia asegnrándole que Olio tenía un tratado con el rey de Inglaterra "Juan Sin Tierra" gran enemigo
de Felipe Augusto para llevar la gnerra a Francia. El Capelo apoyó entonces a las fuerzas del Papa y de Federico de Hohenstaufen su protegido.
Así en el otoño de 1210 cuando Olio
invadió el patrimonio toscano, fué excomulgado y abandonado por sus partidarios pero al Emperador no pareció
importarle. Marchó a Italia en 1211 y
con sus ejércitos en Calabria estaba
dispuesto a invadir Sicilia y a apoderarse de Federico, pero los príncipes
alemanes apoyados por el Rey de
Francia se reunieron en Nuremberg,
depusieron a Otto y nombraron Emperador a Federico. Al desdichado Duque de Brunswick no le quedó otra
alternativa que huir, abandonado a la
vez por güelfos y gibelinos.
Federico era hijo del Emperador
Enrique VI y de Constanza hija del
Rey Rogerio de Sicilia y por consiguiente nieto del terrible Barbarroja.
(Pasa a la Pál. 8)

téticos, y ]os descubrimientos de la
biología en el campo de la función clorofílica y de la fitozoología marina
pueden aportar para aliviar la amenazante escasez de alimentos. Asimismo,
como muchos de los problemas de proFAIRFIELD OSBORN: Los límites de ducción trascienden lo puramente técla tierra. Fondo de Cultura Econó- nico y económico, el autor cuida de
mica. - México, 1956.
destacar, a lo largo de todo el libro,
El avance efectuado desde el siglo la r e1ativa importancia de los factores
X1X hasta nuestros días en casi todos sociológico y político.:
los campos de la ciencia y Ja técnica
Presta unidad a la' obra la atención
no ha sido proporcional en todos sus del autor de hacer que cada uno de
aspectos. Desde luego, la industria ha . los estudios parciales concurra a desadelantado mucho más que la agricul• tacar la urgente necesidad de detertura ; la técnica de producir riqueza minar consciente y racionalmente el
ha avanzarlo con mayor rapidez que YOlumen y la calidad del género hula ciencia de la mejor y más justa dis- mano. Esta urgencia se origina en que
tribución de la misma; la medicina y hoy, como en ]a Antigüedad, el hamla higiene han determinado un creci- bre, que es fruto del crecimiento examiento tan brusco y acelerado de Ja gerado de Ja población - en relación
con al capacidad de sustentación de
la tierra- , amenaza la existencia de
la civilización.

lLIIIBlflOS

LC)S

.,··:

1-JAI ITE.S DE
L1\ T ERRA
P. OsbDtn

11
población, que en numerosos países el
problema de cómo alimentar a esa
creciente humanidad ha hecho crisis.
Como en esas naciones vive la mayoria de los habitantes del planeta, la
presión cada vez mayor que una población en aumento ejerce sobre una
cantidad ele alimentos que no se acrecienta con la misma celeridad, es hoy
día, el problema sociológico, económico y político universal por excelencia.
La tierra de cuyos Jímitcs se ocupa
el libro de Fairfield Osborn es, ante
todo, el suelo productivo. Gran parle
de la obra se dedica a examinar las
posibilidades agrícolas y ganaderas de
las regiones que producen o pueden
producir alimentos. El resultado del
análisis es un tanto desalentador. Vemos que la mayoría de las grandes potencias agricolas tradicionales han alcanzado casi el límite de sus posibilidades 0 1 lo que es más grave todavia,
observamos que algu·n as de ellas, como ]a Argentina y Australia, acuciadas
por el deseo de autosuficiencia o seducidas por el brillo de los grandes
países industriales, han propendido de
un tiempo a esta parte a abandonar su
papel de creadoras de riqueza agrícola
y ganadera en beneficio de una industrialización mal orientada. Por otra
parte, los grandes espacios de tierras
tropicales que actualmente apenas se
aprovechan, principalmente los de
Africa y América, no ofrecen, cuando
se estiman científicamente, un alivio
considerable a las presiones de población p-1ás agudas, a saber, las de Europa y Asia.
Pero no es el suelo la única fuente
de riqueza examinada. Secciones del
libro se dedican a ponderar lo que el
mar, desde las técnicas modernas de
captura, preparación y transformación, ofrece para la subsistencia del
hombre. Considera también lo que la
química moderna de los productos sin-

RALPH LINTON: Estudio del hombre.
3a. Ed. - Fondo de Cultura Económica. - México, 1956.
Este estudio del doctor Ralph Linton
constituye una de esas raras exposiciones en que confluyen una formación académica, una vastísima experiencia y una intención didáctica. Por
ello, el resultado es una obra clásica
que ha sido a1abada por todos, aun
por aquellos que, a diferencia del autor, creen que la antropología debe
desarrollarse partiendo de .una ley general o de un supuesto que englobe
todos los fenómenos culturales y sus
relaciones.
El libro, del cual se edita ya una
tercera edición, se inicia con el examen de los conceptos fundamentales de la antropología; raza, cultura
y sociedad; y de alli aborda el de sus
relaciones y entrecruzamientos; cómo
funciona la mentalidad humana, cuáles son los elementos característicos
de la sociedad, cuáles los más simples
componentes de la cultura, qué formas
asume el matrimonio, la familia y los
sistemas sociales, etc.

ESTUDIO

H02v!BRE

ALAS CASAS EDITORIALES YA
LOS SEÑORES DISTRIBUIDORES
YLIBREROS DEL CONTINENTE
La Universidad de Nuevo León ha
mantenido desde su fundación un vasto plan editorial que desarrolla al través de publicaciones cuya circulación
comprende a todas las Instituciones
oficiales, universitarias, académicas,
ateneistas, centros culturales, socieda•
des de di versa índole y personas, en
América y Europa.
Entre el cuerpo de ediciones que
aquí se imprimen figura nuestro men•
suario ·'ARMAS Y LETRAS", que recientemente ha establecido una sec•
ción -LIBROS- , en la que fignran
comentadas las obras últimamente aparecidas en las prensas americanas.
Dada la extensa órbita de circulación del Bo1etin arriba mencionado, y
en interés de ofrecer al lector americano una juiciosa información del fondo y continente de la obra, cotejada
a la luz de un criterio ecuánime y a
tono con Ja moderna interpretación
del pensamiento científico, literario o
artistico, "ARMAS Y LETRAS" se complace en invitar a ustedes a coadyuvar
con este propósito de orden cultural
que anima a la Universidad de Nuevo
León, solicitándoles el envío de cada
una de las ediciones nacidas en sus
prestigiosas prensas, las cuales serán
objeto de nuestros comentarios, en la
medida que vayan llegando a nuestras
manos.
Los envios deben hacerse a:
"ARMAS Y LETRAS",
Universidad de Nuevo León,
Plaza del Colegio Civil,
Monterrey, Nuevo León,
México.

rmasy

I...L!:::=:l~TRA
Organo Mensual de la Universidad
de Nuevo León
Registrado como artículo de 2a. Claae en la
Admón. de Correos de Monterrey, N. L, el
20 de Ab,il de 1944.

INDICADOR,

A cada momento se encontrarán
ejemplos que hacen patente cómo la
"naturaleza humanau obra en formas
paralelas, por diferentes que puedan
ser las razas, por distintos que sean
los adelantos culturales de que dispongan y por diversos que puedan sel' sus
medios geográficos respectivos. Y es
que la preocupación central del autor,
por encima de tendencia, de escuelas
y de premisas particulares sobre lo
que deba ser el contenido de la ciencia antropológica, se dirige fundamentalmente al hombre mismo, dondequiera que se encuentre y cualquiera
que sea su medio cultural.

Colaboradores
Raúl Rangel Frías
Fidencio de la Fuente
Francisco M. Zerluche
Genaro Salinas Quiroga
Arturo Cantú S.
Homero A. Garza
Alfonso Rangel Guerra
Guillermo Cerda G.
Jorge Rangel Guerra
Manuel Morales

Director
Lic. Fidencio de la Fuente

Oficinas
Washington y Colegio Civil
Monlerrey, Nuevo León

MEXICO

Página 7

�LOS HOHENSTAUFEN
(Sigue de la Pág. 7)
Había heredado el reino de Sicilia
en 1198 cuando apenas contaba cuatro años. Había nacido en Apuglia y
había sido educado en esta corte semioriental semi-normanda, así que concibió una visión musulmana del cristianismo y una visión cristiana del
islamismo y l1egó a la conclusión de
que todas las religiones eran impostu!'~- Fué un filósofo escéptico muchos
· siglos antes de Voltaire y hasta se le
·. atribuyó un libro "De tribus impostoribus" en que trataba de demostrar
que Moises, Jesús y Mahoma habían

sido unos charlatanes.
Pronto se vió en conflicto con su
tutor Inocencia quien exigió que suprimiera a los herejes con mano de

rebeldía a Roma y su inclinación acentuada a todo Jo oriental.
Roma era para todos los alemanes
la gran enemiga desde los tiempos del
César y no toleraban que ésta les impusiera nuevamente sus cadenas.
Inocencio III murió decepcionado
de su pupilo el año de 1216, pero Honorio II fué más afortunado en la contienda con el joven Emperador y Gregorio IX su sucesor en 1227, le excomulgó y publicó un edicto señalando
su mala conducta, sus vicios y herejías. Federico respondió al Papa de
una manera diabólica haciendo un llamado a todos los príncipes de Europa
a sublevarse contra él. Sin embargo,
en un intento de reconciliación con la
cabeza de la Iglesia, marchó a ]a sexta
Cruzada en 1228 que no obstante resuJ-

El viejo Imperio Romano Cermánico.

hierro, exigió que renunciara a su reino en Sicilia y al sur de Italia y eximirse de toda clase de tributos al clero alemán. Federico II accedió sin intención de cumplir lo cometido al ver
que el Papa babia obligado al Rey de
Francia a hacer ]a guerra a sus propios súbditos en sus campañas contra
los herejes waldenses. Quería que el
Hohenstaufen hiciera lo mismo en Alemania. Pero Federico que era más hereje que aquellos desdichados pietistas no hizo ningún caso y aún fué remiso en tomar las armas para marchar
a la Cruzada a Jerusalén y aún habiendo ya asegurado la corona del
Imperio, se negó a abandonar sus posesiones en Sicilia, su patria natal.
Federico se dice que era más italiano
que alemán y prefería aquel lugar donde babia crecido y le gustaba como
lugar de residencia más que la nórdica y revoltosa Alemania. Sin embargo
mostraba su espíritu germánico por su

Página 8

tó una farsa porque Federico hizo un
tratado con el Sultán de Egipto quien
le cedió la Soberanía de Jerusalen. Como ningún clérigo quiso coronarle Rey
de Jerusalén, este astuto soberano tomó la corona del altar y se coronó a
sí mismo. (Más tarde Napoleón hará
lo mismo en Aix la Chapelle). Después
nuevos conflictos con el Papado pusieron fin a su vida que sin embargo
no había sido infecunda.
En su corte se reunían filósofos judíos, árabes y cristianos e hizo cuanto
pudo en introducir la influencia oríental en la cultura italiana.
Entre los sabíos de su corte se contaba Miguel Scotto quien tradujo a
Aristóteles y a Averroes de Córdoba e
introdujo en el estudiantado cristiano
los números arábigos y el Algebra. En
1224, fundó la Universidad de Nápoles y enriqueció la escuela de medicina de la Universidad de Salerno.

Aunque en Alemania reinó bajo su
imperio la desunión y el desorden, no
obstante hubo estados que alcanzaron
un gran adelanto cultural. Hermann
de \Yettingen Landgrave de Thuringia
protegió a los l\iinnensinger o Cantores épicos que se reunían a celebrar sus certámenes en el Castillo de
\Vartburg cerca de Eisenach, a impulso del mismo Federico. Así surgieron
un Godofrcdo de Estrasburgo cantor
del romance de Tristan e !solda, de
un ·wolfram von Eschcnbach quien
cantó a Parsifal y Kurenberger quien
entonó el Canto de los Nibelungos.
A la muerte de Federico II en 1250
corrió la voz &lt;.le que era el Anticristo
y que retornaría con un gran ejército
a unificar Alemania y a derrotar al
Papa.
Hasta la leyenda de su abuelo Barbarroja le fue atribuida a él.
La leyenda cuenta que Federico 11
&lt;'ayó prisionero del Sultán de Turquía
y éste le ofreció Ja libertad a condición de que le consiguiera cuatro piedras preciosas que aseguraban a su poseedor, la invisibilidad, la agilidad y
la inmortalidad .
Estas piedras están en poder de
unos Efrits o genios con las que éstos
se entretienen en jugar. Federico 11
consigue engañar a los demonios poseedores de las joyas y apoderarse de
la primera con la que se burla de éllos
y los pone en fuga con su espada sarracena Al Rosub, (Tajo profundo).
Teniendo en su poder las cuatro joyas, Federico retorna a Alemania donde circula la noticia de su muerte.
Desde entonces, Federico vive invisible en infinidad de lugares y anda
errante por su Imperio.
Se dice que en Kaiserlautern donde
l.iabía vivido mucho tiempo, se respetaba el lecho donde había reposado en
vida y su regia alcoba era objeto de
religiosos cuidados; pues bien, a pesar de c¡ue su Jecho estaba arreglado
todas las noches, lo encontraban en
desorden al día siguiente como si alguien lo hubiera ocupado. Este admirable emperador fué Hamado HStupor
mundi", pues adelantándose a su época supo despertar el asombro de su
siglo por su audacia y su fiereza.
A su muerte exclamó el Papa: "Que
los cielos se regocijen, que la tierra
disfrute porque el nombre, la simiente y el linaje del rey de Babilonia han
sido borrados."
Federico engendró trece hijos legítimos o naturales. De sus cinco hijas
naturales solo conocemos el nombre
de una: Selvaggia, que se casó con el
brutal Ezzelino da Romano.
Conocemos el nombre de cinco de
sus hijos. Enrique, hijo de Isabel de
Inglaterra, muerto a los quince años.
Enrique, hijo de la princesa de Aragón que traicionó al Imperio y se suicidó. Cantaba en su prisión polvorienta todas las mañanas pero sollozaba
todas las noches. Se arrojó al mar desde los muros de su presidio. El tercer
hijo, Conrado, rey de Roma, murió de
peste a los veinticinco años aunque algunos sugieren que fué envenepado.
Este Conrado llamado el IV y obligado
por la anarquía y la traición decía:
"El Imperio se agosta como una flor
y pronto será tragado por el olvido y
por la muerte". Murió finalmente en
1254 dejando un hijo Conradino o
Conrado el joven que babia de ser el
último de los Hohenstaufen. El cuarto fué Manfredo, el hijo de Blanca Lancia cantado por todos los poetas alemanes especialmente por R.icardo Wagner. El Rey Manfredo, el hijo
genial y predilecto de Federico II, fué
vencido en Benevento en 1266 por el
usurpador de su reino, Carlos de Anjou que había sido llamado y armado
por el Papa, perqiendo no solo la batalla sino también la vida.
Manfredo también había preferido
la música y las canciones al Imperio.

Todos los Hohenstaufen cantaron. Su
cadáver fué hallado entre los cuerpos
mutilados de sus perseguidores. Fué
reconocido por su larga cabellera y su
piel blanca como la nieve. 'Bianco e
bello" lo describe Dante, en su Purgatorio mostrando sonriente su herida y
quejándose de la venganza del Papa,
que lo había odiado hasta en su tumba
bajo el puente de Benevento.
Manfredo dejó dos hijos tan bellos
como él que murieron en los calabozos de Carlos de Anjou, déspués de
permanecer encadenados treinta años.
El quinto hijo de Federico fué Enzio, muerto en la prisión a manos de
los boloneses encarnizados enemigos
de su padre.
Federico había ofrecido por su rescate Huna cadena de plata que circundaría la ciudad de Bolonia", y les advirtió de las mudanzas del destino, pero los bolonescs no libertaron al hijo
del Emperador.
"Lo guardaremos y lo seguiremos
guardando" -contestaron- "pues a
menudo un cachorro de perro, ha
mantenido a raya a un jabalí".
Enzio vivió dos años más que su sobrino el joven Conradino. Bello y lleno
de gracia, encontró una mujer que lo
amase. La hija de Niccoló Ruffo, el
Conde gibelino, compartió su jergón.
Una noche de carnaval cuando sus
guardianes ~e divertían por las calles,
ella se le entregó. Tres días después
murió él, y ella se ausentó de ]a ciudad. Dió a luz a su hijo en Bérgamo.
El Papa Clemente IV supo lo del hijo de Enzio y dijo compasivamente a
quienes mal Je aconsejaban: "En el
nombre de la Gracia y la Caridad cristianas no Jo recordemos".
::Margarita, hija legítima de Federico
y desposada con el disoluto y perverso :Margrave A]berto de Meissen, falleció en 1270 en el refugio que le habían ofrecido los fieles ciudadanos de
Frankfurt, después de librarse de las
acechanzas de su ma]vado esposo.
El nieto de Federico II, hijo de Conrado IV, llamado Conradino por los
italianos, poeta como su abuelo y su
bisabuela, cantó a su patria, la Suabia,
la graciosa canción de amor: "Gozo
de las flores rojas que ~layo ha traído .... " Pasó los Alpes con un reducido ejército acompañado de su amigo
leal el Duque Federico de Austria, de
la casa de Babenberg, para recobrar
su patrimonio y arrojar al usurpador.
Venció al principio pero la vil traición
de un Frangipani, cuya casa habían
colmado los Hobenstaufen de beneficios, lo entregó en las garras de su enemigo Carlos de Anjou, quien el 29 de
Octubre de 1268, mandó decapitarle
en la plaza de Nápoles. "¡Oh madre,
cuanto dolor te causo!' 1 exclamó el infeliz antes de recibir el golpe mortal.
Ese es el último canto, el sangriento
epilogo de una dinastía. Desde el fondo de los siglos la brillante personalidad del Emperador Federico II con
sus vicios y sus virtudes habrá. respondido ciertamente al epíteto de 11 Stupor
l\Iundi". Con él comienza la lucha encarnizada por sostener un Imperio y
el esfuerzo titánico para mantenerlo en
pie. Sin embargo no pudo evitar la
caída de su casa y la trágica muerte
de los suyos porque el Destino es el
más fuerte y terrible de los combatientes y quien logra vencerlo debe ser
un semi-dios.
Con los Hohenstaufen termina la fa.
mosa "guerra de las investiduras", y
los conflictos entre el Imperio y el Papado parecen tener feliz término, pero
resurgen en tiempos de Carlos V y más
tarde en la época de Napoleón Bonaparte. Federico II fué un gran soberano, pero también el mayor cínico
de la Historia. Los Hobenstaufen desaparecieron de la tierra y solo viven
en el recuerdo de los pueblos que gobernaron y como testimonio de su gloria, aún ¡meda en pie el Kyffhaeus~r .....

�</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="213">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3142">
                <text>Armas y Letras</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="479186">
                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="483255">
            <text>Armas y Letras</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="483257">
            <text>1956</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="53">
        <name>Año</name>
        <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="483258">
            <text>13</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="483259">
            <text>4</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="483260">
            <text>Abril</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="483261">
            <text>1</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="100">
        <name>Periodicidad</name>
        <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="483262">
            <text>Mensual</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="483278">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751803&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="483256">
              <text>Armas y Letras, Boletín mensual de la Universidad de Nuevo León, 1956, Año 13, No 4, Abril </text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="483263">
              <text>Departamento de Acción Social Universitaria</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="483264">
              <text>Literatura mexicana</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="483265">
              <text>Historia crítica</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="483266">
              <text>Arte mexicano</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="483267">
              <text>Narrativa</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="483268">
              <text>Ensayos</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="483269">
              <text>Poesía</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="483270">
              <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="483271">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Departamento de Acción Social Universitaria</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="483272">
              <text>01/04/1956</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="483273">
              <text>Revista</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="483274">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="483275">
              <text>2014761</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="483276">
              <text>Fondo Universitario</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="483277">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="86">
          <name>Spatial Coverage</name>
          <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="483279">
              <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="483280">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="483281">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="27402">
      <name>Editoriales</name>
    </tag>
    <tag tagId="27518">
      <name>Francisco Rojas González</name>
    </tag>
    <tag tagId="27519">
      <name>Hohenstaufen</name>
    </tag>
    <tag tagId="7001">
      <name>Libros</name>
    </tag>
    <tag tagId="369">
      <name>París</name>
    </tag>
    <tag tagId="10029">
      <name>Poema</name>
    </tag>
    <tag tagId="98">
      <name>Teatro</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
