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                  <text>BOLETIN MENSUAL DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

IIIIIYU..IT,o.fjf

Registrado como artículo de 2a. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de Abril de 1944.

D.A.S.U.

Año XIII

Agosto de 1956

No. 8

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1(

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:~·-tJ.

'

Por Jean BESSALEL
Durante mucho tiempo, se ha pedido
a la poesía encantar y complacer. Sin

duda se le pide todavía: de la Pleyade
al Simbolismo, de las baladas medievales a los romances de Appollinaire

l

y de Careo, hasta ciertas canciones
modernas, pasando por los grandes sa-

cerdotes del templo como Hugo, Lamartine o Vigny, los príncipes delicados como Verlaine o desdeñosos como
Mallarmé, toda una serie de escuelas,
toda una línea de poetas, toda una
tradición poética, en una palabra, se
presentan para autorizar y justificar

tal posición. Puede ser que algunos
vayan a asombrarse -y a indignarse- al verme poner sobre el mismo
plan personalidades y obras de valores tan diversos. Que no se engañen:
Georges Brassens no es por cierto Víctor Hugo, Tristesse d'Olimpio es sin
duda superior a un lamento fácil de

Laforgue. Simplemente, la diferencia sotros siente en sí mismo sin poder
que existe entre ellos, entre ellas, es darle la forma reveladora.
de grado, no de naturaleza. Pues con Poesía de orden psicológico, diría yo,
estos poetas, cualquiera que sea, uno que sabe macernos con su música, tose siente a gusto. Los sentimientos que carnos y adularnos, invocando sentiellos ponen en juego son los más co- mientos que nos es fácil reconocer comunes y los más eternos. El amor, la mo nuestros, aunque nos lo prohibaalegría, la tristeza, la soledad, la an- mos:
gustia ante el tiempo que huye, ante
Hipócrita lector, mi semejante, mi
''
la muerte, se vuelven a encontrar con hermano ...
el mismo titulo en las más modestas acariciarnos con sus im:igenes, intriredondillas de un Charles d'Orleans, garnos con sus símbolos: poesía que,
los sonetos de Ronsard, la punzante en una palabra, se nos manifestara cobanalidad de Pon! Mirabeau, o los mo la fuente misteriosa de emociones
grandes desbordamientos líricos de un privilegiadas.
lots d'inanité sonare", la imagen que
Lamartine. Aquí se encuentran ellos,
Pero hoy, su naturaleza ya está acor- él nos presenta es la de un poeta y de
aquí les encontramos nosotros y nos de con el diapasón de nuestro tiempo, una poesía en vista de los cuales no
reencontramos en una misma relación como sus preocupaciones no respon- podemos sino sentirnos presos y comconfiada, acordada a ciertas reglas y den a los problemas que se plantean prometidos.
a cierto orden del mundo. Lo esen- y se imponen a nosotros.
Lo que queremos, esencialmente, es
cial, en efecto -al menos lo que nos
En una época profundamente tras- no sentirnos adulados, fortificados y
puede Parecer tal-, esta poesía no lo tornada, se ha derrumbado los prin- adormecidos en lo que tenemos más o
pone jamás a discusión. Esto es lo que cipios que se creían mejor estableci menos conciencia de ser y de conocer:
hace el encanto. Esto es lo que fija, dos, los valores que se complacían en es descubrir, al contrario, ciertas reatambién, los limites. En el sentido en imaginar como más seguros, buscamos lidades que ignoramos y que, entendique Péguy definía Jo metafísico: en la poesla algo más que un simple das por nosotros, no pueden dejarnos
"Aquello que remonta sin cesar el rio montaje artístico: una operación vital, tal como eramos antes.
de la conciencia", esta poesía no tiene comprometiendo al poeta totalmente y
Lo que pedimos paradójicamente a
nada de metafísico. Sus "revoluciones" conduciéndolo a consecuencias del la poesla, es lo que exigimos de la fison justamente agradables porque dan "hay que cambiar la vida" propio de losofía o de la ciencia: esta "verdad
la ilusión de una transformación com- Himbaud, a buscar su justificación y práctica" que un Lautremont le asigpleta y la certeza de que en el fondo su destino azín más allá de su arte, en naba ya como finalidad, es decir, que
se conserva siempre lo importante. una verdadera metamorfosis de la con- tiene que ser para nosotros, ante todo,
Hay quien gusta, hasta conmoverse, dición metafísica e histórica del hom- un medio de conocimiento y de posepor ejemplo, las dislocaciones rltmí- bre. Cualquiera que sea, en efecto, la sión. Nerval, arrastrándonos más allá
cas de Víctor Hugo porque, lejos de grandeza de un Mallarmé creador, en de las "puertas de marfil y de cuerno
comprometer Ja existencia de cierta el orgulloso silencio de su cuarto con
expresión poética reconocida, la ha- las cortinas cerradas, "d'abolis bibe(Pasa a la página 8)
cen auténtica en la medida en que,
desmontando su mecanismo, muestran
y demuestran sus maravilJosas posibilidades. Se dan el lujo de temblar ante
las audaces "rimiques" de un Verlaine,
las sutiles destilaciones verbales de un
Mallarmé: pero Verlaine, se sabe, no
franqueara la zanja que separa su universo del de Rimbaud (he aqui, justamente, dónde temblar no es ya un lujo) y Mallarmé, si trastorna un poco
el orden de las palabras, no tocará
jamás el del mundo.
4

Poesía, poesía de artistas -siendo el
artista, por definición, ese ser particularmente sensible que tiene por tarea expresar lo que cada uno de no-

onsina

&lt;.,,,,,, ,·crsitaria

�CllNCU!lENll A Af\JOS DIE

Poemas

Por Juan Carlos GHIANO.

En El Espectador de su natal Monterrey, el 28 de noviembre

Yo soy Señor, el albañil haciendote tu casa.

de 1905 publicó Alfonso Reyes sus tres primeros sonetos, La du-

¡Que miseria de manos que la labran!.••

da; hallazgo certificado por el fino y atento Félix Lizaso. Es el

Aquí la puerta - mas no antes se harán los escalones

acta de bautismo de Reyes escritor, que ha cumplido los cincuenta años de densa tarea, con más de un centenar de libros de poe-

que lleguen a tu casa.

sía, de ensayo y de crítica. Nacido en aquella ciudad de México
en 1889, este cincuentenario lo encuentra en la plenitud de su

Qué lucha Señor, con estas piedras

talento, ordenando sus obras completas, que publicará la más im-

tan negras y viscosas que resbalan

portante de las editoras de nuestra América.

y me pesan, me pesan porque llevan
el limo de los barros.
Un escritor que ha meditado tan
equilibradamente sobre la literatura y
sobre el quehacer literario. así como
sobre la misión del intelectual americano y los compromisos del hombre
en estos malos años caídos sobre nuestras vidas, complica el riesgo de las
posibles interpretaciones, que escamoteen o empequeñezcan los principios
en que se sitúan sus creaciones, según
las pautas que ha adelantado en pro•
gresión de enriquecimientos, sin soberbias ni jactancias, superando impuestas dificultades y resolviendo problemas propios y continentales.

No extiendas tu mano, no,
deja que me esfuerce
desde mis profundidades,
con la fuerza inmanente de la savia
desde el bosque ancestral en que deviene.
Ya está.
Una primera piedra
para pulirla el corazón me presta
la arena de su lecho.
Mas tu me das el agua
que mansamente brota
el agua dulce y transparente
donde te reflejas, Señor,
Un escalón, uno y otro más •••
Para entonces mi obra habrá concluído.

Por esta vez y por todas
y de nuevo comenzado;
necesidad de poseer
lo que nunca se ha logrado.
Ambito de la simiente
en el gajo que madura,
mi padre me ve crecer

Reyes parte de un alto concepto de
la misión americanista. En discurso
de 1942 -Posición de América- señalaba señeramente: "Hoy por hoy los
americanos tenemos el derecho, acaso
tenemos el deber, de ser algo profetas,
por lo mismo que, ante los desastres
del mundo y las agonias de la especie,
pretendemos aún perdurar. América,
como la heroina de William Morris,
prefiere vivir a morir". Profetismo
que coincide con la idea impulsiva de
la Utopia americana, que tanto defen.
dió el ardor inteligente de Pedro Henríquez Ureña; de ahí que el pensamiento de Reyes se sitúe en ]a misión
esencial de Occidente, dentro de sus
compromisos y riesgos, sobre el convencimiento de las peculiaridades distintivas de la América hispánica. Las
implicaciones de este humanista coinciden con la linea del pensamiento básico de América, superando la excluyente dedicación estética que nunca
fue satisfactoria entre los nuestros.
"La suerte de América - comentaba

para alcanzar su estatura.
Héme de pie en la montaña
por donde bajan los ríos
aquí, desnudo llegé
e hice los sales míos.
¿Porqué desgarran mis carnes
y a sufrir me han condenado?
Oh cielos indescriptibles
oh dolor de Tu costado.

de Juana M. de Espinazo

Reyes- ha permitido que, entre nosotros, aun el especialista se vea más imperiosamente llamado que su colega
europeo a no abandonar su profesión
general de hombre, a ser con mayor
frecuencia educador, legislador y poJi.
tico, a mantenerse en relación más
constante· con la media calle". Tanto
como escritor, Reyes ha sido un hombre al servicio de su México natal, de
América, de España, de Europa, de
Occidente, en ampliación de patrias
espirituales que no reduce ninguno de
los términos en la suma generosa de
su alma comprensiva. Porque ha sabi•
do ser hombre, se ha colmado su vocación de escritor, con persistencia
que adelanta su sentido de servicio espiritual. De ahi la diversidad de sus
temas, en la insaciable atención de este hombre tan abiertamente fecundo.

En una América erizada de agresivos nacionalismos dictatoriales, el internacionalismo espiritual de Reyes
aparece como consecuente reproche,
no siempre interpretado con la nitidez
que tan claro pensamiento exige. Se ha
pensado que su universalismo comporta un desarraigo de lo inmediato americano; tal injusto reproche olvida interpretaciones tan hondas de lo mexicano indio y español como ]a inolvidable Visión de Anáhuac y las páginas
sobre los escritores de su patria, desde
Sor Juana Inés de la Cruz a Enrique
González Martincz, como los muchos
textos en que se l1a preocupado por
caracterizar la inteligencia americana.
reconociendo los rasgos de una constancia ya secular, que responsabiliza
a los nuevos creadores con más imperio que ese comento de las circunstancias físicas en que se demoran cronistas sin tercera dimensión. Sobre este
sector de su obra, otros comentaristas
intentan una caracterización exclusivamente gentilicia de Reyes, olvidando sus esenciales estudios sobre Ho~
mero, sobre ]a critica ateniense y la
antigua retórica, los análisis de escritores castellanos, del genio de Goethe
y de la poesía de Mallarmé. Cualquiera de Jas dos interpretaciones desmembra una creación que se caracteriza
por la unidad tan nuestra de sus notas
dominantes: universalismo y regiona1ismo en acordada armonía. Densa
progresión de motivos y de obligacio,.
ncs que peculiariza una de ]as constancias de la cultura americana, a cuyo servicio se presenta inclusive el Reyes traductor, tan atento a textos de
diverso origen y contenido ejemplar.
El pensamiento americano -en particular la reflexión sobre las realidades de América- ha ido creciendo so-

•

cidcntal,
asegurando
el ingreso OC·
de
bre los estimulos
del así
pensamiento
nuestras peculiaridades al nivel de la
cultura, cuyas últimas justificaciones

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Página 2

Página 3

�verdad psicológica que cada autor comunica: Romero requiere una explicación distinta a la de Mallarmé, Góngora no se puede estudiar como Amado ~ervo, Lope de Vega expresa vivencias distintas a las que Goethe. En
estos distingos se perfila la crítica de
Reyes, 1legando al juicio -suprema
aspiración de su tarea- sin desdeñar
la impresión y la exégesis. Tal actitud
se sostiene e iguala por gracia expresiva, casi incomparable en la literatura amedcana contemporánea. Pocos
escritores de nuestra América han sido asistidos por la gracia -"fuerza ligera, libélula de color, querubín del
alma", sintetiza Reyes-; Sor Juana
Inés y Marti, algunos momentos de
Darío y el menos frecuente Rodó, como algunos pasajes de Lugones son,
con Reyes, los ejemplos más nítidos de
esta virtud, tanto de griegos como de
andaluces, para comprenderla dentro
de los términos en que Reyes la sitúa:
"No temen la ley: no necesitan violarla. Viven en sus interiores luminosos.
No temen la regla: encaraman un estilo sobre otro".

escapan a los desmembr~entos nacionales. La mayoría de edad de nuestra América se ha manifestado en esfuerzos de aprehensión de los valores
propios y de los valores universales;
ni Sarmiento, ni Bello, ni Martí, ni
Hostos, ni Sierra, ni Dario son excluyentemente escritores de un país americano; sus creaciones asumen la preocupación esencial por América, que se
incorpora así al diálogo con las otras
unidades culturales, en particular con
Europa. El pasado americano se interpretó con el mismo fervor con que se
analizaba el presente, sin olvidar que
América es un sector del mundo, y por
esto ninguna de las preocupaciones
universales fue ajena al pensamiento
de estos libertadores del alma continental, ni siquiera de aquellos más
comprometidos en la acción inmediata, como Sarníiento y Martí. En esta
línea debe comprenderse la obra de
Reyes, como la de su fraterno Pedro
Henriquez Ureña; la ciudadanía americana de ambos no implica una imposición egoísta frente a Europa; han
querido aclarar las modalidades propias para enseñarnos a ver mejor, a
nosotros y a los europeos, a la vez que
han hecho que aqui se comprenda mejor a Europa, integrando el concierto
de las responsabilidades esenciales,
donde cada continente personaliza su
voz sin engaños y sin concesiones. ·

Reyes se preocupa igualmente por
los hechos contemporáneos como por
la historia universal, exactamente permeable ante las nuevas formas literarias como ante la integra permanencia
de Homero y de Platón. De ahí la perenne juventud de sus publicaciones,
ilustrativas de la actitud crítica por él
definida: "La critica es este enfrentarse o confrontarse, este pedirse cuentas, este conversar con el otro, con el
que va conmigo''. Interpretación de
unos versos filosóficos de Antonio Machado, que aluden al diálogo implicito

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que se reconoce en toda la obra de
Reyes, inclusive la poética. Es como
si coincidieran el creador pleno de
gracia y el crítico colmado de exigencias, el que va creando y el que va
juzgando, el que acepta plenamente
sus urgencias y el que registra las
reacciones ante lo leído, para pasar de
la impresión al juicio, única forma de
situarse entre las creaciones responsables. Reyes nunca olvida la última justificación de- las obras ajenas, como
nunca desdeña el balance coincidente
de las propias, a pesar de la despistante diversidad de los asuntos y de
los posibles distingos temáticos y verbales.

Una reciente voluntad rescatadora y
clasificatoria impulsa a Reyes en las
reediciones de sus obras. Los distingos temáticos que impone confirman
la unidad de la creación cotidiana )
la depuración de ciertas actitudes y
de amplias selecciones expresivas. En
la poesía y la crítica, el ensayo y el
relato breve (las inolvidables- ficcio
nes de El plano oblicuo, 1920, y El
cazador, 1921, injustamente desdeñadas por curiosos antólogos), Reyes alcanza la limpia belleza que equipara
gracia e .inteligencia, sin desdeñar ninguna posibilidad significativa, expresiva y comunicativa de las palabras.
En muchos de sus textos se reconoce
la plena satisfacción del escritor, nn
felix asentimiento de las propias excelencias, tan afirmativo como el que se
adelanta en el aprecio de las ajenas
virtudes.

Su "veleidad en asuntos y estilos",
sobre todo poéticos -"de que no me
arrepiento", agrega Reyes- impide la
reducción del juicio sobre su obra. Sin
embargo, toda ella adelanta esa interminable lucha con el ángel ---Jacob ha
llal)lado a la poesia-, por diversas·
vlas, exaltadas en la depuración poemática, que ilustra el Arte poético ordenada en 1925: "Asustadiza gracia del
poema: / flor temerosa, recatada en
yema: / y se cierra, como la sensitiva,
si la llega a tocar la mano viva. /
-Mano mejor que la mano de Orfeo: / mano que la presumo y no la
creo, / para traer la Eurídice dormida / hasta la superficie de la vida,•
Aspiración desiderativa en el último
cuarteto del poema titulado justamente Jacob: "¡Oh sombra musculosa, oh
nube grave! / Derrótame una vez para que caiga, / o de una vez rómpe.
me el pecho y ábreme/ entre los dos
reflejos de su espada."

Reyes, ejemplo de noble cortesía y
de fino recato, ha eliminado de su
poesia y de su prosa el ánfasis oratorio que por lustros se hizo constancia
de la expresión americana. Hay en él
un pudor varonil, que no esquiva lo
rotundamente sentimental, un 'escaparse de las tensiones interjectivas, un liberarse de las voces sonoras, que indica otra coincidencia con las mejores
expresiones de América. Suma de equitativas disposiciones que es una de sus
atendibles ejemplaridades. En sus muchos volúmenes -ninguno innecesario
ni escrito sin que lo asistieran virtudes de hombre y de creador- pueden
elegirse los hitos de la unidad universal y al mismo tiempo americana del
pensamiento qu,e reclaman nuestras
desvaídas repúblicas literarias. En sus
libros persiste la dignidad del hombre
que arraiga en su tiempo, elevando ramas, flores y frutas a todos los vientos; seguro porque las raíces vienen de
muy lejos, en persistencia que abrevia
siglos y culturas.

Las muchas lecturas de Reyes y sus
meditaciones fervientes de algunos temas se reelaboran con afirmativa capacidad de discernimiento, poco frecuente en las letras americanas. Inclusive en los volúmenes más eruditos, el
pensamiento elude los apoyos justificativos de las certezas del metodo, logrando la esencial comunicación de las
ideas sin necesidad de exponer los andamiajes previos. En las dos series de
Capítulos de literatura española, 1939
y 1945; en Pasado inmediato 11 otros
ensayos, 1941, La critica en la edacl
ateniense, 1941, La antigua retórica,
1942, y La experiencia literaria, 1942,
hay capítulos ejemplares de esta capacidad de elaborada síntesis. Inclusive
en el rnáS ambicioso y denso de sus
tratados -El deslinde, 1944- se afirma esta personalización de las conclusiones teóricas, que en otros volúmenes se individualiza alrededor de ciertos personajes y paisajes, como en incomparables -de elegancia y de penetración- páginas de Simpatías y diferencias, 1921 a 1926, y de Las vísperas
de España, 1947.
La explicación de los textos más arduos y·la personalísima aclaración de
los temas más comentados recupera la

•

CARTA DE
LONDRES
Julián GALLEGO.

LONDRES Y MOZART
La vida artística de Mozart córresponde en España a los reinados de
Carlos III y Carlos IV, en especial al
primero. El reinado de Carlos ID va
de 1757 a 1788; la vida de Mozart, de
1756 a 1791. Lamentemos que Mozart
no haya tenido en nuestro país la
acogida que merecieron Boecherini,
Scarlatti o Rosini y que el rey Carlos
III no se haya interesado en oír a este prodigio de su siglo, que tantos éxitos coleccionó en las Cortes de Austria, Italia, Francia e Inglaterra. Anteriormente hemos escrito sobre las
venturas y dolores que a Mozart depararon sus viajes a París. Una interesantísima exposición que tenemos ocasión de ver mas tarde en el Museo Británico nos inspira el deseo de escribir
sobre Mozart y Londres.
Hay en esta exposición manuscritos,
documentos, ediciones del compositor
austriaco. Se exhiben los autógrafos
de la preciosa colección de Stephen
Zweig, entre ellos el de la famosa aria
"Non so piu cosa son cosa faccio"
cantada por Chernbino en las "Bodas
de . Figaro", varias cartas a su prima
Tecla, una de ellas con una caricatura
dibujada por Mozart, cuyo buen humor es bien conocido y la partida de
casamiento del artista con Constanza
Weber Viena 3 de agosto de 1782, en
la que la letra modesta de la novia
contrasta con la escritura decidida de
su hermana Aloysia, primitivo amor
de Wolfgang. En lugar de honor figura una de las tres acuarelas de Carmontelle representando a la familia
Mozart dando un concierto, Leopoldo,
el padre, con su violin, Wollgang sentado ante un clave inmenso, con sus
piernecitas colgando, y al fondo la
hermana preparada para cantar. · Hay
también varios grabados de la ép¡:,ca,
que nos muestran el aspecto de las ciudades que el compositor habitó y
otros, posteriores, de los excelentes
decorados que K.F. Schinkel pintó para "Flauta Mágica" a principios del siglo XIX.
En directa relación con Londres,
aparte de ediciones musicales -esas
deliciosas ediciones príncipe de las
obras mozartianas, donde las viñetas
adquieren ya un estilo neoclásico lleno de gracia, que nos explica el sentimiento del autor al escribir el "Idomeneo"- y del original de la Cantata
"God is our Refuge", dedicada al mismo Museo expositor con motivo de la
visita que los Mozart hicieron en 1765,
se exponen los anuncios y reseñas publicados en el periódico londinense
"The Public Advertiser" con motivo
del concierto de caridad celebrado en
Ranelagh House y que corrió a cargo
de los Mozart. En un anuncio publicado en dicho diario, dedicado a los
aficionados a la Ciencia ("To ali Lovers
of Sciences") y no al Arte, porque en
este siglo de las Luces ciencia y arte
tienden a confundirse, vemos a _que
juegos malabares se dedicaban los dos
niños para satisfacer a un público variado, el más notable, tocar el clave
con el teclado cubierto por un pañue-

lo, aparte de improvisar sobre cualquier tema y en cualquier tono, Qulzá
el anuncio se dirija a los científicos
puesto que Mozart era presentado como un fenómeno de la naturaleza.
Reinan en Inglaterra en el momento
del viaje de Mozart Jorge III y Sofía
Carlota, a qnien Mozart dedica unas
sonatas. Es el momento del amor a
los parques "a la inglesa", donde los
elementos aparecen ordenados imitando -y tratando de mejorar- la Naturaleza, el momento, en arquitectura,
del segundo estilo georgiano, de que
Londres posee ejemplares tan exquisitos. Llegan a Londres los Mozart en
abril de 1764. Ha pasado casi un siglo después del gran incendio de la
City y numerosas iglesias edificadas
por Wren ocupan los lugares en que
anteriormente. había edificios góticos.
Pero el estilo de Sir Cristopher está
pasado de moda hace ya tiempo. Los
arquitectos famosos en este momento
son James y Roberto Adams, que han
dado su nombre a un estilo de muebles bien conocido y que edifican en
Londres y sns alrededores mansiones
de lineas puras en donde los mármoles de las villas italianas se ven snhstituidos por el ladrillo, pero cuya decoración interior, de estucos elegantes según motivos cl3sicos, nada tiene
que envidiar a sus modelos mediterráneos. Mozart ha podido ver terminadas_o en vias de contrucción, algunas de esas elegantes y tranquilas plazas que son el orgullo de Londres y
que alian tan felizmente la sencillez
con la comodidad.
Esta visita dura mas de un año y
da lugar a numerosas actuaciones de
los dos hermanos prodigios. Su influencia sobre la formación musical
de Mozart será relevante. En efecto, en
este viaje conoce y admira al Bach de
Londres, Juan Christian, cuyo paso se
advierte en el futuro estilo mozartino.
Numerosas manifestaciones musicales han conmemorado en Londres el
bicentenario de Mozart en el famoso
festival de G)yndebourne pondrá en
escena, de junio a agosto, las seis óperas mayores del glorioso genio de
Salzburgo.
"LA OPERA DE PERRA GORDA"
Hace ya años que el hoy famoso escritor alemán Bertolt Brecht y el compositor Kurt Weill escribieron su "Drei
Groschen Oper"; hace ya años que el
director cinematográfico Pabst realizó
de dicha obra una adaptación cinematográfica que sigue siendo las delicias
de los Cine Clubs y que lleva por titulo francés "L'Opcra de Quat'Sous".
En la presente temporada, el Aldwych
Theatre de Londres ha tenido la idea
de montar en inglés este espectáculo
con el titulo de "Thc Threepenny Opera". Bien podemos, pues, traduciendo
a nuestra moneda -o a la moneda que
se empleaba en el momento en que la
acción sucede,- .el "umbral" del siglo XX, según el programa- hablar de
la opera de real, o mejor de perra
gorda.
A que se debe este titulo económi-

co? A que se trata de una ópera para
mendigos. "Puesto que esta ópera ha
sido concebida con un esplendor que
sólo un mendigo puede imaginar, y
puesto que es tan barata que incluso
un mendigo puede ofrecersela, es llamada La Opera de Tres Peniques" nos
aclara también el programa. ¿Pero, se
trata, en efecto de una ópera? Este
nombre ha sido acaso elegido en recuerdo de la legendaria "Beggar's Opera" de que el pincel de Hogarth ha
consen-ado el aspecto. Pues el espectáculo que ahora vemos podría calificarse, con más actitud, de comedia
musical, pues el texto es recitado, salvo en los números cantables.
Por lo demás, la orquesta se halla
en escena, en segundo término, en una
especie de kiosko cochambroso. Está
compuesta de ocho músicos: Un director pianista, un Armonium, un Trompeta de mucha importancia, uno que
se ocupa de la cuerda -Cello, Banjo y
Guitarra alternativamente-, otro que
asume el Saxofón, Fagot y Clarinete,
el sexto que toca el Trombón y el Contrabajo, el penúltimo que domina la

Flauta, Clarinete y Saxofón y por fin,
el que se ocupa de la Batería. La orquestación, partiendo de estos instrumentos, puede suponerse que tiene un
tono humorístico, de charanga, ligeramente desafinado, música un tanto monotona, pero de evidente calidad, de
la que el fragmento principal, divulgado por el film, es la Balada de Mack
the Knife, el patibulario protagonista:
Oh, the shark has pretty teeth, dear
and he shows them pearly white....
según la traducción de Marc Blitzstein.
El argumento es bien sencillo; nada
difícil de comprender, aunque no se
domine el inglés, ya que antes de cada episodio, el Cantante callejero levanta una hoja de sn cartel en la que
se explica lo que va a suceder, mientras se proyecta en el telón ún dibujo
humorístico que lo representa. Se trata de los amores del bandido Macheath
(Mack el Cuchillo) con la señorita
Peachum hija del Rey de los Mendigos de Londres. Bien se le puede

Página 5

�dar este título real, pues, aparte de su
almacén de ropavejero se dedica a vestir convenienteniente, a adiestrar y a
administrar a todos los mendigos profesionales. Al señor Pachum no le hace demasiada gracia la improvisada
boda de su hija -ceremonia que es
un prodigio de fantasía y extravagancia, pues e! "gang" de Mack trae, para
dar un ambiente de lujo, los objetos
mas extraordinarios - y consigue que
su yerno sea detenido, con gran desesperación de Tiger Brown, Comisario
de Policía, admirador y amigo del bandido, y condenado a muerte. El señor
Pcachum es poco menos que omnipotente: le basta organizar una manifestación de mendigos, precisamente en
el momento en que sale el cortejo de
una Coronación, para que el policía
Tiger Brown acceda a cuanto quiere.
Por fortuna la Regia Persona coronada concede el indulto en el último
momento y todo el mundo se reconcilia al final.
El lugar de la acción es el barrio
de Soho, en el centro de Londres, barrio que en tiempos parece que fue predilecto del hampa de la capital; en la
actuaJidad es, mas bien, reputado por
sus restaurantes exóticos y sus tiendas bien surtidas. La presentación,
con elementos aislados, es la que el
propio Bertolt Brecht suele emplear en
sus modernas realizaciones; un letrero suspendido sobre elementos de aspecto viejo y sorprendente, lindando
el surrealismo, indica el lugar de la
acción. El decorador es Caspar Neher.
El ambiente de bajo fondo, lleno de
sarcasmo y de acritud, a veces de desvergüenza, ha sido creado por el director Sam Wanamaker.
EL MAYOR TROILO Y LA SE¡l¡ORITA
CRESSIDA
Corresponde "Troilus and Cressida"
a la madurez de Sbakespeare. El hecho
de que su impresión sea de 1609 ha inducido a considerarla escrita hacia este año; así, en la edición Selfridge
que tengo a la vista se lee que esta
obra, con "El Rey Lear", "Macbeth",
"Julio César", "Antonio y Cleopatra",
"Coriolanou, "Cimbelino", "Cuento de
Invierno", "Otelo" y "La Tempestad",
forma el grupo considerado generalmente escrito entre 1605 y 1613 - el
autor muere en 1616 - . Según Astrana
llarin es más probable que fuera escrita en los comienzos de 1603, lo que
la co]oca entre "Hamlet" Y· "Otelo". En
cualquier caso, vemos que es contemporánea de las mayores creaciones del
talento de Shakespeare. A pesar de
ello, es poco popular y casi podríamos decir que. poco conocida. Acaso
su género híbrido, entre tragedia y comedia, Ja haya perjudicado en la estima del público, que siempre prefiere
saber a qué atenerse y si debe ir al
teatro a reir o llorar. El teatro londinense "Old Vic" ha elegido esta tragicomedia para su representación en la
temporada actual.
De la producción de esta versión
nueva se ha encargado Tyrone Guthrie,
en lugar de Michael Bentball, Director
del teatro y realizador de ]as otras dos
obras que se representan simultáneamente esta primavera, "Otelo" y "Enrique V". Se encontraba el productor
ante una obra mas cómica que seria,
una história troyana, tornada por el autor con la mayor libertad y el mínimo
ahogo arqueológico. El argumento, no
tomado de la Iliada, es el siguiente:
Troilo, príncipe troyano hijo de Príamo, esta enamorado de Cressida, compatriota suya, hija de Calcas, sacerdote
de Troya que se ha pasado al campo
de los griegos. Su amor se ve prole•
gido por los buenos oficios de Pándaro, tío de la muchacha, que los echa
a uno en brazos de la otra, venciendo
la timidez del mozo y la modestia de

Página 6

su sobrina. Pero un acontecimiento
imprevisto viene a cortar estos amores: los griegos sitiadores hacen prisionero a Antenor, troyano importante, y a instancias de Calcas proponen
canjearlo por Cressida. Naturalmente
los troyanos no ven inconveniente alguno en prescindir de una muchacha
que no les resta ningún servicio a
cambio del precioso Antenor. Los dos
amantes tienen que separarse, tras mil
protestas de fidelidad que Troilo obliga a hacer a su tímida amada; ésta
parte al cuidado de Diómedes, para
reunirse con su padre. Su llegada al
campamento griego constituye un éxito; todos los jefes, hasta Patroclo, intimo amigo del jactancioso Aquiles, le
piden un beso; todos, menos Ulises,
quien, con su habitual sagacidad ha
medido el corazón y la cabeza de la
linda emigrante y no ha bailado gran
cosa. El mismo se encargará, en una
tregua durante la que los troyanos
descienden al campamento griego, de
hacer ver a Troilo la infidelidad de
Cressida, enamorada ya de su galante
conductor Diómedes.
Con esta escéptica historia de amor
está mezclada, con gran habilidad, la
de las dificultades que para los griegos representa la ociosidad de Aquiles,
su guerrero mas prestigioso, que se
niega a combatir. Por consejos de Ulises simulan desdeñarlo y considerar al
estúpido Ayhx el campeón que ha de
librarlos de Héctor, el beroe troyano.
Picado Aquiles se decide a obrar y,
con el auxilio de sus Mirmidones, mata cobardamente al noble Héctor, lo
que causa la desesperación de Troilo
y todos los troyanos y da al final de
esta farsa un tono trágico. Bien es verdad que la última palabra la tiene Pándaro, olvidado y enfermo después de
haberse tomado tantos trabajos en su
tercería, que reclama para los alcahuetes la compasión de la sala.
El osado lenguaje de esta comedia,
los continuos chistes y juegos de palabras que la llenan, la campechanía
burlona con que el autor trata a los
herées griegos y troyanos, mal se acomodaban a una puesta en escena arqueológica y pomposa. En esta comedia resalta, tanto al menos como la vanidad del amor, la vanidad de la guerra. El realizador ha tenido la idea
de genio de ambientarla en la última
época que ha conocido una floración
de grandes uniformes, en que la guerra, con toda su crueldad, tenia visos
de opereta: el principio de nuestro siglo, Iiasta la Gran Guerra. Los troyanos llevan uniformes de cierto corte
inglés; los troyanos se acercan al es•
tilo prusiano. Todos rivalizan taconazos, plumeros, vanidad, inconsciencia.
Elena es una especie de "viuda alegre" - Wendy Hiller le da especial
relieve - que toca al piano la Marcha
)lilitar de Scbubert para que su estúpido y hermoso Paris no oiga los clarines guerreros; Cressida una encantadora amazona - Rosemary Harris que acompañada de su groom - bordado por Aubrey Morris - se divierte bastante viendo la guerra con prismáticos. El ingenuo Troilo es Jobo
Xeville; Héctor, Jack Gwillim; todos
los elogios serían pocos para tan excelentes actores. Aquiles, con su capote

de fantasía y su aire achulado es una
creación de Charles Gray. Un indeciso e infantil Patroclo -J eremy Brettlo sigue como su sombra. Pero habría
que nombrar a todos los actores, harto
trabajo para quien prepare los tipos
de este articulo. Que me permita,
cuando menos, subrayar el nombre de
Paul Rogers, uno de los mayores actores con que hoy cuenta Inglaterra, a
quien el pasado año habíamos visto
encarnando a Macbeth. Asume esta
vez el papel del entremetido Pándaro,
al que da el aire, elegante y ridículo,
de un dandy madurito y afectado, que
mira con ojos de carnero a medio degollar el desarrollo de este amor que
ha protegido. Ni una sombra de mal
gusto, de vulgaridad, en esta interpretación que no renuncia a ningún efecto cómico, y que precisamente adquiere todo su valor por la exactitud y,
casi diríamos, la ternura con que se
ha comprendido al infeliz correveidile. Con que gracia añeja y coquetona
canturrea las canciones que Shakespeare pone en el texto, con un aire
de "va1s boston" o de "one stop" ... :
"Love, lave, nothing but love, still
·
more!" ...
y con qué raro acierto sabe emocionar al público al final, cuando, sentado en su maleta cosmopoJita, con etiquetas ele todos los hoteles, entona su
ultima canción solicitando nuestra simpatía ...
Esta interpretación ejemplar, en la
que nadie intenta lucirse a costa de
los demás - el actor Ronald Allen,
por ejemplo, que representa a París,
se resigna de muy buen grado a permanecer casi constantemente de espaldas al público -solo es posible en un
teatro dirigido con la seriedad y el
amor que este. Un aplauso también para el compositor Frederick Marshall,
y para el decorador y figurinista Frederick Crooke, que de un modo tan
sencillo como exquisito han producido
]a atmósíera que este nuevo y audaz
montaje requería.

DOS OTELOS PARA UNA
DESDEMONA
La representación, en esta temporada, ele la famosa tragedia "Othello, the
Moor of Venice" por la compañía del
Old Vic, ofrece una novedad de interés: el papel de protagonista es representado alternativamente, según 1as
funciones, por dos actores diferentes,
Richard Burton y John Neville. Esta
especie de amistosa competencia solo
es posible en un teatro en que el amor
desinteresado a la proíesión y a las
obras que se representan venza esa
vanidades lamentables de que la bella
pelícu1a de Bardem "Cómicos" nos daba tan fiel imagen.
El día en que asistimos a esta representación, Burton se ha encargado de
encarnar al celoso moro. Pero el excelente actor que es John Neville no
está ausente de la escena; asume el
papel de Yago y le da tal relieve que,
una vez más, dudamos de quien es el
personaje principal en esta tragedia
singular, si el engaii.ado Otelo o superverso tentador.

Hacer un papel de malo integral, como Yago, es tarea de dificultad enorme. Comenzamos por dudar de tanta
maldad, por no poder comprender aunque Shakespeare lo explique bien
claramente como se puede ser tan diabólico. Elector, si se limita a expresar
de modo elocuente esta perversidad,
nos resultara falso; si la amp1ifica,
con gastos ampulosos y miradas rastreras, nos parecer:i ridículo. John
Nevillc tiene el mérito de crear un
Yago casi simpática, atrozmente simpático, aborrecible en su aspecto sencillo y servicial más que si se nos presentara llevando las más negras libreas del Infierno. Y cuando lo vemos, con su aire despierto y modesto
de subalterno, con su traje sencillo,
con su rostro abierto - abertura que
nos deja ver lo que él quiere - y sonriente, nos damos cuenta de que ya no
podremos imaginar a este personaje
de modo distinto. Nos damos cuenta
de que es la manera exacta como de..
be ser este personaje que, en su momento mas criminal (Acto III, ese. III)
merece ser llamado por Otelo, "honest
creature", "fellow's of exceeding honcsty", amigo de honradez excesiva; a
quien Cassio, otra de sus víctimas, llama también "honest lago" (Act. II,
Ese. 111), en el mismo instante en que
fragua su ruina.
Richard Burton da al papel de Otelo
toda su inocencia, su credulidad, su
nobleza, su arrebatada obcecación.
Otelo es un celoso que no quiere serlo.
Nunca lo hubiera sido, de no intervenir su pérfido lugarteniente. Y cuando éste le derrama en el oído el veneno de su calumnia, el desventurado
moro exclama: Piensas que he de
aguantar una vida de celos, siguiendo
a la luna en sus cambios con sospe.
chas renovadas? (Ese III, Act. III).
Por su horror a los celos se lanza al
crimen, como esos soldados que su terror lanza hacia el enemigo. El atlético aspecto de este joven actor cuadra
a maravilla con su papel de soldado y
con la facilidad con que consuma su
venganza.
Desdémona es Rosemary Harris. Es
una buena actriz que no tiene la menor dificultad en llenar un papel de
lucimiento y casi tan fácil como el de
la Doña Inés del Tenorio, golosina de
nuestras actrices. Ha de salvar, no
obstante, un inconveniente del texto:
Desdémona habla después de ahogada
por su marido. Dice nada menos que
tres frases. Salvar esta inverosimilitud,
palpable a ojos modernos, exige no poco tacto por parte de la actriz que las
recita. Citemos también con elogio los
nombres de Wendy Hiller, que da verosimilitud al, un tanto desconcertante, personaje de Emilia, esposa de Yago, que se presta al escamoteo del
pañuelo de su señora con una buena fe rayana en ceguera; de Richard
Wordsworth, estúpido Roderigo; de
Anthony White, imprudente Cassío.
Habría que copiar todo el reparto. El
director ha sido Michael Benthall.
Dividida en tres jornadas, esta tragedia se desarrolla de noche en su primera parle. El efecto nocturno, muy
bien logrado, gracias a las luces y a
la embocadura con ventanas y puertas fijas del teatro, así como a la escalinata que desciende al foso, cara al
público, da un valor especial a las escenas de Ja alarma en casa de Desdé•
mona, de] Consejo de Venecia, de la
llegada a Chipre, de la borrachera de
Cassio. Las escenas siguientes diurnas,
dejan paso a la noche del terrible fi.
nal.
Los trajes y decorados son de Loudon
SainthilJ. Los primeros, acertados; los
segundos, discutibles. Esa especie de
tienda de campaña de cuerdas y jirones podrá tener un aire mediterráneo,
pero no responde demasiado a un Castillo, como el texto exige.

ll!IBIR.OS

ALAS CASAS EDITORIALES YA
LOS SEÑORES DISTRIBUIDORES
YLIBREROS DEL CONTINENTI

R. G. ESCARPIT: Historia de la literatura francesa. (3~ ed., México, Fondo de Cultura Económica. Col Breviarios.

debidos a la pluma de casi otros tantos escritores (pues algunos figuran
La Universidad de Nuevo León ha
con dos o más notas), se reúnen bamantenido desde su fundación un vas•
Entre tanto, nos sentimos felices de to plan editorial que desarrolla al trajo el título Páginas sobre Alfonso Reyes (1911-1945).
saber que, en el otro extremo del mun- vés de publicaciones cuya circulación
¿Debe concebirse la materia que esLa extensa y variada producción de, do latinoamericano, sigue sumando ti•
tudia la literatura como un repertorio poeta, del ensayista, del crítico, del tulos a su rica bibliografía un escritor comprende a todas las Instituciones
ofici3!es, universitarias, académicas,
arqeuológico por describir y analizar
autor de c~m~ntarios suscitados por de estilo a la vez diáfano y de sabia ateneistas, centros culturales, sociedao como una sucesión de personalidalas .º~ras mas importantes. La riqueza maestría: un hombre de letras a carta des de diversa indole y personas en
des Y de obras que pueden emocionar esp1r1tual, la vasta erudición -nunca cabal, tan capaz de emocionarse ante América y Europa.
'
º. aun disgustar? Entre ambas tenden- árida ni abrumadora-, la sabiduría una página de hermosa tipografía, cocias, Robert G. Escarpit ha logrado en- ?ien arraigada, pese a la amplitud del 1~0 de pali~ecer ante una errata, y, en
E?tre. el cuerpo de ediciones que
contrar,_ en este breviario, una justa
aqm_
se 1mpr1rnen figura nuestro mením,
un
esp1ritu
comprensivo
y
cordial
ar~• que abarca esa compleja red d&lt;!
proporción.
s~ano
·'ARMAS Y LETRAS", que reexquisitamente
cortés
y
tolerante
d;
raices Y raicitas tendidas hacia todos
'
c~~ntementc ha estable_cido una sec. Bajo el trazo lleno de soltura y ori- los horizontes del conocimiento, nos hombre universal.
cwn -LIBROS-, en la que figuran
?mahdad con que Escarpit va dibu- dan una visión calidoscópica, rica en
Pablo Carlos ETCHART.
comentadas las obras últimamente apa¡ando el rostro de la literatura france- formas y en colores, de Ja obra de Af.
sa, hay una armonía arquitectónica y fonso Reyes, y como el desfile de imárecidas en las prensas americanas.
Buenos Aires, 1956.
una ~l~r.a precisión en su sintesis y en genes llega hasta nosotros a través de
. ~•da la extensa órbita de circulasus JUJCIOs, que convierten l~ lectura la variedad de lentillas proporcionada
c101;1 del, Boletín arriba mencionado, y
d~. una obra. didáctica en una incita- por tantas y tan diversas mentalidacwn persuasiva. La concisión misma d_es, la sensación calidoscópica de lo PAGINAS SOBRE ALFONSO REYES en mteres de ofrecer al lector americano una juiciosa información de] fon ..
que imponía un panorama de esta na.. siempre distinto y siempre atrayente
!1911-1945). Universidad de Nuevo do Y continente de la obra, cotejada
turaleza no se ha resuelto a una enu.. s~ acentúa, al renovarse en cada pá.
León, Monterrey.
a la luz de un criterio ecuánime y a
meración inexpresiva, sino omitiendo gma.
tono con Ja moderna interpretación
con firme sentido critico algunos rasNo creemos en la crítica como co~
Son casi seiscientas grandes páginas
gos Y personalidades secundarios para lección de fórmulas o tests para eva- que recogen ciento dieciseis juicios d~ del. p~nsa~iento científico, literario o
artistico, ARMAS y LETRAS" se comconservar, en cambio, cuanto es esen- luar las obras; preferimos la crítica ~odas p~rt~s, ingleses, franceses, espa.
place en invitar a ustedes a coadyuvar
cial para el conocimiento de las letras impresionista, que no aspira a más que noles, Jtahanos, cubanos, mejicanos,
francesas. La nueva edición que ahora h_acernos conocer la impresión produ- venezo_Ianos, ecuatorianos, brasileños, con es!e propósito de orden cultural
hemos editado ha sido puesta al co- c1da en el crítico por la obra comen- arge?tmos, chilenos, peruanos, etc., qu~ amm~ .ª la Universidad de Nuevo
Leon, sohc1tándoles el envio de cada
rriente por el autor, al incluir los he- ta?~· Dirán algunos que tal tipo de publicados en distintas fechas sobre
chos literarios franceses de los últimos cr1hca es susceptible de yerro. Admi- d1stmtas obras del poeta, critico, filó- una ?e. las ediciones nacidas en sus
pr~stigiosas prensas, las cuales serán
años.
·
tido; pero ¿acaso no se equivoca tam- log~, ensayista, pensador, en fin, del obJe!o de nuestros comentarios, en la
bién la "critica científica"?. Baste re- vario Y grande hombre de letras el medida que vayan llegando a nuestras
cordar lo que escribió Brunetiere so- "perfecto humanista" como le han 'na- manos.
bre la poesía de Charles Baudelaire. ma~o. Y que parece una de las mejores
Los envíos deben hacerse a:
Y la crítica impresionista tiene la ven- defm1c10nes de Alfonso Reyes.
taja de ofrecernos simultáneamente
"ARMAS Y LETRAS",
una dobl~ _imagen: la del criticado y
la del critico, lo que siempre resulta
Universidad de Nuevo León
'
más sabroso para quienes sentimos cuPlaza del Colegio Civil,
riosidad por el espectáculo del alma
Monterrey, Nuevo León
humana.
México.
'
La_ critica que preferimos es la que
nos 1nc_ita a leer una obra, o, por e]
contrarJO, nos disuade de perder con
ella un tiempo que siempre nos resulta
escaso, ante el infinito, vertiginoso
caudal_ de lectura que se ofrece a nuestra avidez.
Pues bien, Páginas sobre Alfonso
Es un homenaje -uno de los homeReyes llevará a muchos, sin duda, a najes- que ha recibido en el cincuen.
trabar conocimiento con la obra del tcnario de su carrera y que asumió en
~n~e~tro mexicano, 0 a ampliar el ya su patria proporciones de fiesta nam1crndo con uno o más libros. Esto
Organo Mensual de la U níversídad
PAGINAS SOBRE ALFONSO REYES no significa que perdamos de vista cional.
Con justa razón.
Edición de Homenaje, UNIVERSI- que la_ obra de Reyes no es para la
de Nuevo León
Alfonso Reyes, nacido en Méjico,
DAD DE NUEVO LEON, Monterrey mayorza. No; como epígrafe de esa
madurado
en
Francia
y
en
Madrid
México, 1955.
' obra, podría ponerse el de Juan RaRcgi,trado como artículo de 2a. Clue a la
aporta a la cultura del Nuevo Mund~
m?n J_imé~ez, el altísimo poeta: "A la una nota de refinamiento .que inútilEn noviembre último, cumplió sus mmorrn, siempre". Pero esta minoría
Admón. de Correos de Monterrey, N. L. el
bodas de oro con las letras el gran es- es mucho más numerosa de lo que SU· mente se buscaría en otros, tan com.
20 de Ab,il de 1944.
critor mexicano Alfonso Reyes. Con ponemos, y, sobre todo, crece ince- pleta, profunda y universal. Es la gratal motivo, la Universidad de Nuevo santemente. 1Lástima que el libro lati- cia en 1a sabiduría, la precisión y eJ
INDICADOR,
León, de su nativa ciudad de Monte- noamericano esté condenado a una cir- ensueño, el colorido criollo intenso
rrey, ha dispuesto la publicación de culación tan restringida, casi hogareña enriquecido con veinte matices ínter~
Colaboradore,
"algunos de los juicios provocados por en cada uno de la veintena de países nacionales, todo dentro de la sencillez
la
modestia
y
la
ausencia
de
ese
énfa~
su obra a lo largo de este medio siglo". hermanos! Pero también esto se irá
Raúl Rangel F ríat
Un grupo volumen, de no menos dn superando, al elevarse el nivel culttt• sis que suele atribuirse al americano
Fidencio de la Fuente
600 páginas, constituye el primer tomo ral de ~stos países, y un día, ojalá no Y_ estalla en el trópico; una serie de
VIrtudes
donde
lo
antiguo
a
Jo
moderde esta justiciera edición de homena- muy leJano, en cada uno de ellos nos
Francisco M. Zertuche
je al maestro mexicano, orgullo, no só- enteraremos de las novedades biblio- no se junta y que honran no sólo a su
Genaro Salina, Quiro¡a
país.
lo de su país, sino de las letras ame- gráficas de todos los otros, y podremos
Nos
Place,
entre
los
117,
contar
17
Arturo Cantú S.
ricanas y españolas en general.
conseguir fácilmente las que nos in. trabajos chilenos, y hallar los nombrec¡
Más de un centenar de artículos, teresen.
Homero A, Garza
de Gabriela Mistral, Eduardo Barrios
Latcham, Meza Fuentes, Marcelle Au'.
Alfonso Rangel Guerra
cl_air, etc., junto a Jos de Azorín, Euge.
Guillermo Cerda G.
1
010 d Ors, Gonzalo Zaldumbide, Valéry
Jor¡e Rangel Guerra
Larbaud, Marce!, Brion, Diez-Canedo
Marquina, Waldo Frank, Andersod
Manuel Morales
fo1bert, Eduardo Mallea, Castro Leal,
L1zaso, Chacón y Calvo, Vittier y tanDirector
tos otros que llevan por turno su
ofrenda.
Lic. Fidencio de la Fuente
. Es una cantera de donde puede saOficinas
hr la estatua o libro fundamental para
el m~numento a Alfonso Reyes, que
W uhin¡ton y Cole¡io Ciru
todavia hace falta.

rmasy

fTiA

Monterrey, Nuevo Leóa

Alone. Santiago de Chile, 1956.

MEXICO

Página 7

�Lo que un Estudiante • • • •

lista, dijo Nietzsche, es "no tolerar Jo
real". El poeta de hoy no sufre por
ser menos que "el artista prisionero"

de Baudelaire, que ahogaba la realidad entre sus cuatro muros. Simplemente, ha comprendido que era vano
e inútil crear sin cesar un arte ·de ne..

gación y de refugio.
Si se piensa, por otra parte, que el

problema del hombre no se plantea ya,
en nuestros días, en términos psícc,...

lógicos e individuales, sino colectivos
y metafísicos, se comprenderá sin tra-

bajo que sea de interés vital para nosotros encontrar en la poesía un len-

guaje verdaderamente objetivo, comunicable "para todos", tal como soñaba

Lautremont.
Rimbaud, es verdad, se ufanaba ya
de inventar "un verbo poético accesi-

ble, algún día, para todos los sentidos,,. Y los surrealistas pretendían
descubrirlo en la escritura autom8.tica.

Su ambición no podía estar sino destinada al fracaso. "No todo el mun...

él no tiene en forma alguna lo que
Gaetan Picon llama "la gravedad del
testigo de las catástrofes" que sólo hu•
hiera podido hacér de su poesla ese
testimonio y esa revelación que esperamos sobre nuestro mundo.

No es, tampoco -y esto parecerá
probablemente más paradójico-- nn
Eluard, cuya poesia, en el estado más
avanzado de su evolución, es toda de
una claridad y de una confiada certeza, símbolo sin duda de la más bella
aventura poética, de la más bella aventura humana, ni más ni menos, que
haya sido jamás realizada, pero que

parece pertenecer más al futuro tal como se sueña que al presente tal como
se impone.

Son poetas extraños y tan düerentes como un Francis Ponge, un René
Char, un Prever! o un Michaux.
Recuperan, cada uno a su manera,

según su propio genio la herencia de
Rimbaud, permanecen ante todo como
exploradores y guias. Simplemente, es
nuestro mundo el que ellos se ocupan
de descubrir, y de revelarnoslo. No
un mund&lt;l' privilegiado -quiero decir
aqui que supone una experiencia pri-

do puede hacerse vidente o sumerguirse en el inconsciente: No es sl..
no en el dominio de la real, donde
convergen las preocupaciones y las
miradas de todos, donde el poeta po- vilegiada para ser alcanzado, como en
drá reencontrar esos "lugares comu- los surrealistas- sino lo que cada uno

nes,,, esos "terrenos de interpretación"

como los definió Gaetan Picon. Son
la condición necesaria para el establecimiento de ese verbo que encontraría
en cada uno de nosotros mil ecos, mil
resonancias... Algunas miradas sobre

la orientación poética actual nos informarán poderosamente. Los poetas
que, de entonces a esta parte, se pue-

vo en discusión.
Y no es una de las paradojas menores de nuestro tiempo, el que, según

ERICH ROTHACKER: Problemas de
antropología cultural. Fondo de la
Cultura Económica. 1léxico, 1957.
Para Erich Rothacker, uno de los
más distinguidos filósofos de la cultura de nuestra época, la antropología

filosófica se ha encontrado hasta ahora en el estado en que se encontraría
una supuesta biología general que se
hubiera limitado a investigar la vicia
vegetal sin reparar, en absoluto, en la
vicia animal y sin elaborar tampoco
sus resultados. De igual manera, las
numerosas ciencias culturales - sociología, etnología, etnografía, psicoloofa
historia y filosofia de la historia- ha;
sido incapaces de producir una "ciencia del hombre" que las sintetice. En
consecuencia, la tarea 1rnís apremiante

lo real mismo", el ver a los poetas presentarsenos por vez primera en la for ..

ma más desprendida, la menos poltica, en una palabra, poner en segundo

que él pretende lo contrario, perjudi-

lugar a la poesía y en el primero a
lo real.
(Traducción)

ERICH ROTHACKER

PROBLEMAS DE
ANTROPOLOGIA
CULTURAL

mo la obra de Balzac, de Proust, de
Yalt'ry o de Cézanne, por el mismo tipo de atención y de admiración, por
la misma exigencia, por la misma voluntad de apresar el sentido del mundo o la historia en su estado naciente,
Se confunde desde este punto de vista
con el csfuC'rzo del pensamiento moclt•rno."

1957.
Como se dcsprende de su título, este
Jibro :1borda la disciplina filosófica
m:is culti ,·ada probablemente hoy en
,lía, In antropología filosC&gt;fica. El autor ha preferido, sin embargo, darle
el título ele "antroposofia", a fin ele
FONOO DE CUll\JRA ECONOMICA
distinguirla con mayor precisión ele la
tro dt•I marco de 1a antrología gene- :mfropología física, pero sin que dicho
ral, pues ésta difícilmente podrú en- término tenga otro sentido que cl etifrentarse con éxito a un problema mológico, limpio de connotación teosófica.
-¿qué es el hombre- , cuya solución
El punto ele partida de Basavc es la
requirrc investigaciones que ,·an mutradición
aristotélico-tomista, sin mecho mús allú de sus límites.
~o~precíar_ por ello 1a corriente agusMAVHICE ~IEHI.EAU-PO/\TY: Feno• trnrnna, rn tampoco las direcciones
menologia de la percepción. Fondo mas importantes dentro de la antropode Cultura Económica. )léxico, 195i. logía filosófica contempor:ínca, de las
)faurice Mcrleau-Ponty inicia su en- que demuestra tener un cabal conocisayo sobre la percepción interrogándose sobre el mismo de la fenomenología, procurando con ello hacer ver al
lector que ésta, lejos de ser un mito
o una moda, es una manera o estilo
c1ue existe como movüuiento antes de
llegar a la plena conciencia filosófica.

que más nos importa conocer y po-

seer, en definitiva: la realidad del
mundo que nos rodea.
HRealité rugueuse a étreindre", pre-

dijo ya Rimbaud, pero él mismo no
había entrevisto su importancia, al tér•
mino de su estación en el infierno, y
como en el instante preciso en que

iba a callarse definitivamente. Por
otra parte, hay que decir lo que es:
en 1873, lo real no se había impuesto
en la forma en la cual lo ha hecho
después. El poeta podrla adoptar, por
lo que a él toca, una cierta actitud de
independencia, preferir ser el explorador de universos desconocidos que
el revelador de un mundo común a
todos.
En 1925 se dan todavía el lujo, si
no de descuidarlo sistemáticamente

De ahi que la lectura ele Husserl o

y partida hacia otro dominio, un dominio sobrerreaI, maravilloso y tangiamo.

Pero, en 1946, Antonin Artaud pondrá las cosas en su justa medida al
escribir: "La realidad es terriblemente superior a toda fábula, a toda historia, a toda divinidad, a toda sobrerrealidad.u

Se comprende la significación de este "terriblemente". Lo propio del ar-

- dice )lcrleau-Pontr- , no por ello
cs azar o impostura. Es laboriosa co-

VALLE: Filosofía del hombre. Fon-

dida en que el poeta pone en el primer plan de sus preocupaciones lo

ble del cual el poeta sigue siendo el

tafísica que puede servirles de funda-

do (le Cultura Económica. )léxico,

nuestra entera adhesión sino en la me-

tra generación y el surrealismo, mucho antes que nosotros, había sabido
reconocer la autenticidad de sus experiencias.

FENOMENOLOGIA
DE LA PERCEPCION

AGl'STI/\ jlASA \'E FEHXAXDEZ DEL

más exigentes. En un tiempo marcado
por el peso de los acontecimientos más
trágicos, la poesía no puede recoger

-"excluirlo por viJ,,_ al menos de
tomarlo como simple pnnto de apoyo

legómeno de toda fenomenología existentiva; pues aunque abundan los análisis fenomenológicos sobre el hombre,
échase ele menos una antroposofia me-

sus anteriores conceptos del hombre
enfocando metódicamente al ser hu.
mano como agente de cultura, y de es.
10NOO D! CULTUJ.A ECONOMICA
ta suerte no sólo ampliar sus resulta.
dos, sino revisar sus fundamentos mis.
mos. Partiendo pues de la considera- meditación infinita y, en la medida en
ción de que toda vida humana se de- &lt;il}C permanrcc fiel a su intención, no
senvuelve dentro ele un conjunto cul- sabrá nunca a dónde va. El inacabatural; que todo 110mbre coopera con miento de Ja fenomenología y su casu aportación, modesta o sobresalien- rúcter incoactivo no son el signo de
te, a la formación de esta cultura, in- un fracaso como bien pudiera pensarfluyendo así en su destino y que, fj_ se, sino aJgo inevitable en untipo de
nalmcnte, la cultura determina todas filosofía que se propone revelar el mislas acitvidades del hombre, Rothackcr lerio del mundo y dr 1a razón. "Si la
nos demuestra Ja necesidad indudable fenomenología ha sido un movimiento
de una antropología de la cultura den- antes de ser una doctrina o un sistema

hacer íntimamente suya la aventura
de Rimbaud. Somos, parece, mucho

en efecto, es exclusivamente propio de
nuestra época. Ni Nerval, ni BaudeIaire, ni Rimbaud pertenecen a nues-

fisica del hombre concebida como pro-

M. MEl.t.!AU.fONTY

de al antropología es la de completar

la expresión de Eluard: "La poesla es

ciertas reglas tradicionales que, aun-

dad; en seguida y sobre todo, porque

Página 8

¿Poemas, decíamos? Puede dudarse.
Arrojando hasta sus limites extremos
su preocupacipn, su objetividad, de coque esos poetas llegan a poner de nue-

can para una verdadera comunicabili-

Los surrealistas podrían, sin doblez,

su absurdo más criminal.

íntima de nuestra época, los que, en
todo caso, nos responden mejor: no es

de permanecer demasiado adherido a

ha realizado.

que está atrapado, desde la banalidad
más gentil y más insignificante hasta

municación, de observación y de revelación, es la idea misma de poesia la

lidad social o nacional, no le impi-

Hoy, si estos últimos conservan papara nosotros todo su valor, no se sabría afirmar que sería lo mismo si
ellos se presentaran,· ahora, en la forma en que cada uno, en su época, se

Michaux, es nuestro universo entero

de considerar como los más representativos, como formando la parte más
un Aragón: primeramente, porque su
preocupación de esperar un lengua.
je objetivo inscribiendo confidencias
personales en el contexto de una rea-

(Sigue de la página 1)
que nos separan del mundo invisible",
nos hace descubrir una "Vita Nuova"
que termina para él una fria mañana
de enero, en la "blanca negrura" de
la noche. Baudelaire, al margen del
estela y del artista que Rimbaud le reprochará haber sido, se sume "en el
fondo de lo desconocido para encontrar Jo nuevo "y nos revela el sentido
de las correspondencias. Rimbaud
"escribe silencios, noches, percibe lo
inexpresable, fija vértigos" y en el
colmo de la videncia, nos profetiza
un "tiempo de asesinos" que es el
nuestro. Y los surrealistas han descubierto a nuestros ojos asombrados una
multitud de imágenes "explosivas fijas" que quitan al símbolo lo más
atractivo y significativo de esta búsqueda en lo inconsciente que ha sido
su razón de ser.
Podria concluirse aquí. Pero seria
desconocer profundamente el aspecto,
si no el más original, al menos el más
representativo de la actitud moderna
en materia poética.
Nada de lo que se acaba de decir,

de nosotros puede conocer y recono-

cer. De los poemas de Prever! a los de

LIBROS

Mal/armé

Heidegger no produzca en muchos la
impresión de nna filosofia nueva, sino
más bien el reconocimiento de algo
espcrado.
Por otra parte, el preguntar ¿qué es
la fenomenología? es, de acuerdo con
Husserl, una consecuencia necesaria
del método mismo, pues Ja fenomenología, como revelación del mundo, se
funda en sí misma y es menester, pOr
lo tanto, que se dirija a sí misma la
interrogación que dirige a todos los
conocimientos. Se desdoblará así in-

definidamente y será un diálogo o una

FILOSOFÍA DEL
HOMBRE

JiONllO DI CUl.n.M ~

miento. Trátase, por tanto, de un interesante ensayo de sincretismo orgá .
nico entre la filosofía clásica y la moderna en torno al problema del hom.
bre. '\\Ji propósito fundamental - dice
el autor- ha sido el ofrecer las bases
y las lineas directrices de una meta-

ALAS CASAS EDITORIALES YA
LOS SEÑORES DISTRIBUIDORES
YLIBREROS DEL CONTINENH.
La Universidad de Nuevo León ha
mantenido desde su fundación un vasto plan editorial que desarrolla al través de publicaciones cuya circulación
comprende a todas las Instituciones

mento."
Es, pues, un libro cuya lectura recomendamos a todos aquellos que se interesen por el problema fundamental

oficia_les, universitarias, académicas,
atene1stas, centros culturales, sociedades. d_e diversa indole y personas, en

del hombre.

Amenca y Europa.

JEAX WAHL: Introduc ción a la filosofía. (Xo. 34) 2~ ed. Fondo de Cultura Econó.rnica. 1léxico, 1957.
El estudio sobre Kierkegaarcl y el
ele los filósofos pluralistas de Inglatena y los Estados Unidos han consa-

E~tre. el cuerpo de ediciones que
aqm se Jmprimen figura nuestro mensuario "ARMAS y LETRAS", que re-

grado a Jcan "rahl, profesor de la Sahorna, como espíritu agilísimo v sapiente, universalmente sintonizad~ co'
mo pocos, con ('! pensamiento filosófico en su vh-a actualidad.
Estas mismas ,•irtudes operan concentradamentc en esta Introducción a
la filosofia , c¡ue no es una miis. Como
él mismo apunta , "una cosa así como
un manual de filosofía revolucionario
parece algo inconcebible'\ pero no por
eso &lt;'S menos necesario, pues "nos hallamos en vísperas de una revolución
del pensamiento análoga a la que tuvo
lugar cuando el l10mbre, volviendo Ja
e.~palda al mundo antiguo y a su indiferencia por el infinito, el tiempo y
la malcria, cch() a andar el mundo moderno con su corn;ciencia del infinito
riel tiempo y de la materia cognoscible:
Ahora nos vemos obligados a dar una
forma nueva, menos conceptual a estas ideas".
f:ste es el cmpe,io que Jean ,Yahl 11a
realíza·do con. su· maestría habitual.
Basta repasar el Jndiee para darse
cuenta en seguida por algunos cpígrarcs - revisión 11eccsaria &lt;le los con.
ceptos metafísicos, lo mediato v lo inmecliaio, 1a libertad, cosas, ser~s vivos
Y personas, r&lt;'Jaciones, ideas negafi.
vas_:_ en Qúé mNJhla este breviario
ele filosofía es cosa diferente de las
inlrodu(·cionrs c¡uc conocemos.

FF:LJPE COSSIO DEL POMAR: Critica
de arte. De TJnudelaina a .lfalraux.
Fondo dc Cultura Econ6mica, lféxiro, 1057.
Cos,;io del Pomar da ahora a }a eslampa cstc volumen en el que analiza
lo que la crítica de arte de Daudelaire
a ::\lalraux ha aportado para la comJ~rf'nsión de las len&lt;lrncias de Ja plásl1ca contcmporúnea. Es decir, que tanto. J~ara rl profesional como para C'I
af!c1ona.do toda csta serie ele juicios y
af1rmac1ones que corren por las p{iginas de esta Critica de arte son ense11.anzas mu~· diestramente engarzadas.
\ con tal fm de convencimiento ofrecido al lector para su saber de las art~s ultramoclernas es por lo que el critico desde su punto de vista persona]
ha ido a~rn.Jizando pareceres, y sop~.
sando opmrnnes de autoridades en la
materia. Diríase una necesaria y selecta antología de 1a crítica de arte de
nuestro tiempo absolutamente precisa
para el que quiera encausar su visión
Y su entf'ndimiento obser"ador ante la
producci()n plástica que en esas fechas
conmm_•ve al público espectador y a
los observadores m:'1s sagaces.
No -es,. pues, de poca monta 1a realización de Cossío del Pomar ante los
intrincados problemas c¡ue fluyen de
las artes actuales. El deseoso de aclaraciones cncontrarú en este razonado
trabajo la interpretación más fidedigna de Jo que Hevaron a cabo los maestros que en arte revolucionaron y subvirtieron con sus teorías y producciones la historia de las artes plásticas.

c~~nternente ha establecido una sec•

cwn -LIBROS-, en la que figuran
con:,entadas las obras últimamente aparecidas en las prensas americanas.

. Dada la extensa órbita de circulac10~ del, Boletín arriba mencionado, y
en mteres de ofrecer al lector americano una juiciosa información del fon ..

do Y continente de la obra, cotejada
a la luz de un criterio ecuánime y a

tono con la moderna interpretación
del. p~nsamiento científico, literario o

arllsllco, "ARMAS y LETRAS" e
pi
. .
s comace en JnvJtar a ustedes a coadyuvar

con es!e propósito de orden cultural
qu~ amma a la Universidad de Nuevo
Leon, solicitándoles el envio de cada

?~

una
las ediciones nacidas en sus
pr~shg10sas prensas, las cuales serán
obJe!o de nuestros comentarios, en la

medida que vayan llegando ·a nuestras
manos.

Los envíos deben hacerse a:
"ARMAS Y LETRAS"

'

Universidad de Nuevo León
Pla1.a del Colegio Civil
Monterrey, Nuevo Leó~
México.

'

'

rmasy

~rRA
Ürgapo Mensual de la Universidad
de Nuevo León
H&lt;'gislrado rnmo nrlírulo de. 2a. Clnsc en la

Acfruón. d&lt;' Correos de Monterrey, N. L., el

20 de Ah,,I do 191 t.
INDlCADOR,
Colaboradores
Hugo Padilla

fid&lt;'ncio de l.¡ Fuenle
C&lt;'naro Salinas Quiroga
Arturo Canlú S.

Homero A. Garza
Alfonso Rangd Guerra

Guillenno C&lt;'rda C.
Jorge Ranjl'cl Cucrm

;\ lanuef ~ fOl'alcs
Dibujos de Jorge Rangcl Guerra

'

Oirrrlor

Oficinas
\Vasliinglon y Colegio Civil
i'lonterrey, Nuevo León

MEXICO

Página 11

�Oda a una Urna Griega
JOHN KEATS
(Dedicada a don Alfonso Reyes,
gloria de las letras hispanas)

Tú, casta prometida del augusto reposo;

la canción inefable que no tiene sonido.

tú, hija del silencio y el tiempo perezoso,

Mancebo, jamás calla tu canto quejumbroso,

historiador eglógico que con tan fino encanto

ni los árboles pierden su ramaje copioso.

narras rústica fábula más grata que mi canto:

Bravo amante, aunque nunca tu beso se ha posado

¿Qué silvestres leyendas evocan tus figuras

en su boca cercana, no te aflija tu estado:

de dioses o mortales, o seres intermedios,

ella escapar no puede ¡sublime venturanza!

en Tempe o de la Arcadia por los íntimos predios.•. ?

y eterna es su hermosura, y eterna tu esperanza.

¿Cuáles hombres o dioses? Tiemblan las novias puras ...
¿Por qué la caza loca y el escape violento?
¡Tamboriles y flautas! ¡Qué agreste arrobamiento!

¡Oh, felices las ramas de fronda permanente
que Primavera cubre con su pródigo manto;
y el flautista incansable que tañe dulcemente

¡Cuán suave la dulzura de música armoniosa •.•• !
pero es más exquisita si viene silenciosa:
brindad, flautas sutiles, al alma, no al oído,

la cánción, siempre nueva, que nos conmueve tanto!
¡Cándido amor divino! ¡amor de la alegría!
siempre cálido y lleno de atrayente ambrosía,
perennemente joven y siempre palpitante ...
No la pasión humana que respira jadeante,
y deja el alma triste, de placeres hastiada,
la frente enardecida, y la lengua abrasada.

¿Quiénes son los que vienen a ser purificados?
¿A qué altar verde llevas, sacerdote severo,

la ternera que muge su temor lastimero
hacia el cielo, los flancos de guirnaldas ornados?
¿Qué pueblecito humilde, cerca del mar o el río,
o en la cumbre del monte, ha quedado vacío
en la clara mañana de este día piadoso ... ?
Hay, aldea apacible, un silencio angustioso
en tus calles desiertas y ni un alma apenada
que regrese y te diga por qué estás desolada.

¡Atica maravilla! con raza fabulosa
.de marmóreos varones y vírgenes, labrada;
con ramajes de bosques y maleza trillada ...
¡Suspende el per¡.samiento tu magia silenciosa!
¡Oh, eternidad! ¡Oh, idilio bucólico de hielo!
Cuando mermen los años la humanidad presente,
tú, fiel amiga en medio del futuro desvelo,
continuarás al hombre diciendo eternamente:
-"La Belleza es la sola Verdad"-: única ciencia
que él sabe y necesita saber en su existencia.

•

. -Ycrsión de César .\hdallah Portala-

Página 12

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              <text>Armas y Letras, Boletín mensual de la Universidad de Nuevo León, 1956, Año 13, No 8, Agosto </text>
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