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                  <text>BOLETIN MENSUAL DE lA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON
Registrado como articulo de 2a. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de Abril de 1944.

D.A.S.U.

I

No. 4

Año XIV

ll!AGfXENSE ustedes, a muchos
hombres encadenados y condenados a muerte, un grupo de los

cuales es degollado cada día, frente a
los restantes, haciendo palpable para
éstosJ la suerte que les espera".

Esta frase de Pascal, tomó, desde
hace unos años, una triste significación. La esperanza que el siglo XIX
pudo poner en el mejoramiento del
hombre, la bondad del individuo, y
el progreso, lento pero regular, de la
condición humana, vuelve ahora a po-

nerse en tela de juicio. Y de la misma manera está comprometida la noción misma de Hombre. Si tratamos
de buscar -ésta, a través de las obras
de la literatura francesa, es, sobre todo, porque los escritores de nuestros
tiempo se nos presentan como los
más lúcidos testigos de esta "crisis de
la conciencia humana".

Abril de 1957

EL HUMHNI M
LIJERHRI DEL
1 L XX

+

Por el Prof. Serge DARMON
Director de la A;ianza Francesa
de Monterrey.

El siglo XX está en una encrucijada: para la Historia, los hombres de
este siglo serán los que vivieron do-

UNI~..,.-

lorosamente su juventud en el mundo

Hombre regresaría amputado de su
parte mejor e incapaz de legar su ima-

gen a la Historia. Es para la dignidad
humana, y para la libertad del diálogo,
que el artista trabaja, sufre y crea". Y

añadiré aún que el papel de los grandes escritores es más importante que

el papel de testigo. Cuando tratan de
reunir para nosotros las diferentes manifestaciones del alma humana, cuan-

do intentan retratar al Hombre eterno,
aparecen corno los intermediarios en-

tre nosotros y la divinidad, cualquiera
sea el nombre que a ésta s, le dé.
Así que nuestro pí-opósito será ver

-aunque con demasiada brevedadhasta donde los escritores, y la literatura de hoy, pueden asumir tan im-

portante papel. ¿Si hoy, hay hombres
que, con desesperación, negándose a

una literatura negativa-sea la de
Proust, Kafka o T. E. Lawrence, buscan con toda paciencia al Hombre verdadero? Es decir: ¿aseguran, los autores ele la postguerra, a través de los
siglos y de la Mistoria, a quienes releven a los humanistas?

turbado de los años 40 - 50. Son los
jóvenes, los hombres de hoy. Al optimismo del siglo XIX y de la "Bella
Epoca" de 1900 -un optimismo que
era el de sus padres- siguió,, para
ellos, la angustia impuesta al hombre
por la visión de un universo que no
podemos calificar más que de absurdo.

* * *
Existen pocas palabras tan mal usadas como las de humanista y humanismo. Se encuentran en el titulo de muchas obras, calificados de ~aneras
muy diferentes, y también las hemos
empleado al principio de esta confe-

Ante nosotros aparece el abismo que
separa ahora la conciencia, y a la ciencia, la moral y la vida, la noción de

rencia. Ya era necesario utilizar estas
palabras, a lo menos para intentar precisar su sentido -o sus sentidos-.
Muchos autores, y no de los menos

Hombre y los hombres. Si a pesar de
este abismo probamos juntar verdades
tan diGtintas, es porque grandes voces

nos convidan a ello. Todas las que in-

importantes, hablan del humanismo

tentaron atraer la atención sobre las
catástrofes del mundo moderno. Pienso en Taine, por ejemplo, que acusaba
al individualismo; en Ernesto Renán
que acusaba a la caída del sentimiento aristocrático; en Berna nos, que acu-

como de una entidad muy imprecisa.
Pero el humanismo no es una mera
palabra, como el hombre no es un mito. Si quisiera explicar tan solo un as..

pecto de la doctrina del hombre, no
tendría sentido. El humanismo por

saba a la agonía del sentimiento religioso; en las grandes llamadas de Tomás Mann o de Unamuno. Pero en el

una parte, los hombres vivos por otra,

es cosa que no se puede concebir (y
sin embargo existe muchas veces) porque es una sola y misma ·cosa.

momento en que estas grandes voces
se elevaban, la crisis de todos nuestros valores no era tan aguda comó

Ahora, hay que saber a lo que los escritores pueden llevarnos en el cono-

puede parecerlo ahora. Seguro que estos hombres han dicho al mundo la
verdad, pero la verdad de un instante.
Y a pesar de ello, tuvieron razón. Pero hoy, el mal es más profundo. La
angustia del hombre del siglo XX ya

cimiento de esta realidad. No queremos discutir los valores tradicionales,
de un humanismo ya de base cristiano, ya de base racionalista, sino estudiar la existencia de la cosa en si
misma.

no es un mero juego intelectual - aunque sincero y profundamente conmovido-. Es la noción misma de Hombre la que se pierde. ¿Qué nos reser-

Si examinamos la literatura de entre las dos últimas guerras, podemos
ver que intentó establecer una escala

de los valores humanos, y que los

va el porvenir? ¿Volveremos a la barbarie de los tiempos prehistóricos?
Podemos pensarlo.
Nuestra

generación

desamparada,

embrutecida por lo absurdo de un
mundo que la depasa, solo puede vol-

André Malraux

verse hacia esos grandes ejemplos, sus
maestros espirituales. Ayer eran Clau-

André Malraux, Saint-Exupery. Dirán
ustedes ¿qué pueden los escritores y
los pensadores frente al caos en el

das las fuerzas de la esperanza en el
momento en que el que está a punto
de ahogarse, puede asirla. Así podía

del, Charles Péguy; hoy son Bernanos,

cual vivimos?

¡Y yo les respondo:

decir un crítico francés: "Las obras

¿qué puede una barca sola en la inmensidad del oceano ?- Nada- Pero

más famosas del mundo no impidirán
la guerra, no borrarán la huella de la

*

Conferencia dictada por su autor en la Facultad
de Filosofía, Ciencias y Letras de la Universidad de Nuevo León.

sin embargo, en ella se concentran to-_ miseria humana. Pero, sin el arte, e]

grandes escritores de este período, parecen haber escrito al principio de su
obra, sobre todo, dos afirmaciones: la
naturaleza humana es, lo humano, es

antes que todo, la manifestación del
espíritu. La primera, que parece una
evidencia, establece una distinción

profunda entre el hombre y los otros
animales. Y para los herederos de la
cultura latina (y cristiana, definir al
hombre como tal, no es traer a colación unos cuantos millares de expe-

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Verlaine y Rir~bawl eu Lolldres, dibujo de Félix Regamey

ricncias idividuales, y no tener más
que una vista fragmentaria de las cosas. Dominando a los individuos, dominando a las especies, hay un Hombre ideal, y el hombre concreto se
aproxima siempre más o menos a ese.
Notemos que esta idea nos prohibe
considerar un acto como humano sólo
porque lo realzó un hombre. En ese
caso, se excusarían, en nombre de un
humanismo falso, que Alberto Camus
calificaba de "prometeano", todos los
crímenes, todas las guerras, los campos de concentración, y los hornos
crematorios ...... Y cuando calificamos
estos horrores de inhumanos, reconocemos, tal vez inconcientemente, que,
más allá de todas las manifestaciones
humanas permanece este ideal que debemos aproximar. Entonces ¿qué caracterf'la a este Hombre ideal?
La trascendencia de lo humano es
la de un ser que participe del espíritu. No es un espíritu puro, ni una
creatura perfecta de la divinidad, pero reconoce, para valorar sus actos,
una jerarquía de valores, entre las cuales las más altas son las que el espídtu busca como sus propias manifestaciones. Y podemos decirlo, en la mezcla de bestia y de ángel que forma
el Hombre, el verdadero ( con' H mavúscula) es el que, al fin, prevalece.
Primacia del espíritu, del espíritu Y no
del cuerpo. Pues ¿ cuáles son las manifestaciones de éste? El egoísmo, la
voluntad de poder, los apetitos, la domiacíón. Por el contrario, el espíritu,
es el amor, la justicia, la verdad, la
belleza, etc., etc. Y por eso reservaremos el nombre de humanistas para los
autores del siglo XX quienes, apoyándose sobre una idiologia religiosa o
laica, pero de todos modos idealista Y
optimista ya que admite un ideal humano dan al hombre un sitio muy preciso ~n el conjunto del universo, e intentan demostrar que es tanto más humano cuanto más "espiritual". Si ellas
constatan, como nosotros, que la perfección no está en este mundo, a lo
menos admiten que el Santo, el Sabio,
el Héroe, el Artista, son entre los hombres, los qne dan la idea más completa
de la naturaleza humana. Espléndidamente nos lo dice Antaine de SaintExupery: "En el Dominico que reza,
hav una densa presencia. Este hombr; nunca es tan hombre como cuando lo haUamos prosternado e inmóvil.

Página 2

Cuando Pasteur contiene la respiración sobre su microscopio, hay una
densa presencia, porque nunca es tan
hombre como cuando investiga. Entonces progresa, se apresura. También
Cezanne, mudo e inmóvil frente a su
bosquejo resulta inestimable. Nunca es
t~n hombre como cuando se calla y se
juzga a si mismo. Entonces, su cuadro
le parece más extenso que el mar."
Después de estas definiciones un
tanto abstractas, veamos lo que encierran de realidades concretas; algunos
nombres algunos hechos. El humanismo del siglo XVI, que no era mas que
una nueva creación del mundo visto a
traves de los mitos griegos, latinos, Y,
sobre todo italianos, conoció a Erasmo, :Miguel Angel, Leonardo de ViÍtci,
pero también a l\Iontaigne, Rabelais,
Honsard. El humanismo francés del
siglo XX, cuenta también con grandes
nombres, y por no hablar mas que de
los mayores, citaré a André Gide, Paul
Valéry, Rornain Rolland; y, más próximos a nosotros: Georges Duhamel,
Jean Giraudoux, Georges Bernanos y
Saint-Exupery. Frente a las catástrofes que les rodean, estos hombres protestaron contra toda negación de la
dignidad humana. Fueron la voz de
su tierra, delegados de los hombres para gritar su angustia. Desgraciadamente, la influencia de los escritores por
grandes qué estos sean, desaparece
muy rápidamente, y el hombre tiene
más tendencia a buscar su propia imagen en las obras de los que siente más
cerca de él: las de los contemporáneos.
Hay que saber, pues cual imagen del
hombre nos da la literatura de hoy.

inmensa empresa de demolición que
algunas veces parece ser la literatura
moderna ¿nos brinda algún apoyo en
el caos en el cual nos agitamos? Este
es el problema: ser arrojados así, sin
posibilidad de negativa, en un universo absurdo, ciego, incoherente, tal vez
excusa a estos jóvenes autores. Sí, lo
creo. Pero, de todos modos, no es a ..
ellos a quienes podemos pedir una
ayuda moral. A pesar de que una literatura negativa y destructiva sea
siempre útil para echar abajo viajos
ídolos sin valor, y sacudir un poco
las conciencias dormidas (el mejor
ejemplo de esta acción tan sana está
en el Su:rrcalismo, después de la Primera Guerra) no es útil más q\ie cuando destruye a sabiendas, dejando que
la esperanza permanezca. Como escribía un critico francés rr..odcrno (P. H.
Simon): "Del mismo modo que la teología católica es una máquina para integrar las herejías, liberando en cada
una la parte de exacta intuición fundamental, el verdadero humanismo no
es ni una fórmula cerrada sobre una
experiencia limitada, ni un vago medio sin definiciones intelectuales y
morales, el humanismo es, para cada
época y cada cultura, la suma de las
experiencias y de las reflexiones que
dan al hombre aquello sin lo cual no
puede existir ni literatura, ni arte, ni
sociedad, ni civilización-una idea positiva de la dignidad de si esencia y
del sentido de su vida". La averiguación de esta idea parece haber escapado demasiadas veces a nuestros jóvenes autores-Que el autor expresa su
época francamente, sin complacencia,
estamos de acuerdo. Pero la visión del
mundo que nos da un libro no tiene
valor mas que cuando trae consigo,
una explicación aceptable del hombre.
La obra literaria se define menos en
función del caso particular que expresa, que tocante a una civilización y
una cultura de las cuales es la imagen.
Y podemos preguntarnos, junto con
numerosos críticos, si la literatura no
cleberia abandonar la sola representación de tal o cual ínfima parte ele la
humanidad, y crear de nuevo un mundo en el cual el hombre vol vería a
ocupar su verdadero sitio. Es decir,
pasar del plan ele la representación del
mundo al de la creación de otro. Parece que en este trabajo constructivo
pudieramos entrever cierta esperanza.
Es que la literatura no puede proporcionar un apoyo al hombre del siglo XX mas que si, dejando la crítica

sistemática, ella crea. La pintura crea,
la música crea ¿Por qué la literatura
resulta ria impotente para crear, to
mando de la pintura y de la música
sus bienes? La literatura puede hacernos concebir la esperanza de que
exista un mundo mejor aquí abajo.
Este mundo, cada artista lo alcanza
por medios personales. Dostoiewski
Yeia en el envilecimiento de sus heroes
l'l medio, para ellos, de alcanzar su
salvación. Marce! Proust buscaba este
mundo mejor sin salir de la tibieza
de los salones. "El Poder Y la Glorif'
nos pone en un universo teológico, y
plantea un caso de conciencia que el
mismo Graham Greene no quiere resolver. Esta elaboración literaria del
mundo, cuando está acompañada, por
una moral, alcanza la perfección del
humanismo. Así, con Jean Paulhan:
"Yo no se si es verdad que los hombres de · letras se contentaron antaño
con divertir a la gente honrada ... Los
más modestos esperan una religión,
una moral y la revelación, ¡ por fin!
del sentido de la vida". Pero hay que
definir esa moral.
Si el existencialismo alemán, visto
en francés por Jean-Paul Sartre, echó
abajo unas morales que no hacían sino
invilccer al hombre, hoy queremos al•
go positivo. Y entre nuestros contero•
poráneos, solo algunos grandes auto~
res, no ofrecen esta literatura de resurrección orientada por una moral humanista, la. cual tanta falta nos hace.
Pienso en Georgcs Bcrnanos, en André
:\Ialraux, y sobre todo, en· Antaine de
Saint-Exupery.
Querernos, como lo pedía ;\Ialraux,
encontrar el por qué del hombre, "por
qué es, crea, inventa". Pero, porque
hemos perdido la medida del hombre,
estamos dispuestos a ercer que no es
grande mas que en lo desmedido, y
que no puede ser plenamente él mis•
mo, mas que en un destino fuera de
Je común. Saint-Exupery, se contentuba con resumir el humanismo en es~
ta frase de uno de sus héroes ("el avia&lt;lor Guilllaumet): "Lo que hice, ninguna bestia lo hubiera hecho". He
aqui los hombres que pedimos a la Ji.
ter:itura. Nuestra civilización no puede reposar mas que "sobre el culto del
Hombre, rnús allá del Individuo".
Pero esto no es una moral Quien,
aterrado por la incoherencia del uniYerso, haya, siin embargo, guardado
cierta fé religiosa, puede buscar en ella
un apoyo. Georgcs Bernanos, a pesar
de sentir como trágica la situación te•
4

rrestre, pregona su fé y su esperanza
el triunfo posible de la sabiduría
y de la razón. ¿ Se debe, al contrario,
buscar el descanso del espíritu, y la
orientación de la literatura, en una ten•
dencia puramente racionalista? O bien
¿la desesperanza en nuestra vida nos
obligará corno a ciertos autores mo~
dernos, a no considerar verdadera mas
que una certidumbre, sobre la cual po~
damos apoyarnos- la de la existencia
individual, del yo concreto? Eso sería,
en contra de nuestro humanismo.
De todas maneras, cualquiera que
sea su idiología, la moral que expresa
la literatura -sobre todo la novelano será humanista mas que si en ella
prevalece el respeto al hombre. Y no
plantearemos el problema de saber
cual de estas ideologías, que se trate
del existencialismo de Jean Paul Sartre, de A. Malraux, o de Albert Camus,
o del cristianismo de Bernanos, tiene
mas valor. La literatura, como manifestación del arte, está mas allá de estas discusiones. Solo una cosa parece
tener valor, el tener conciencia del
absurdo del mundo, que parece ser
comll.n a las filosofías existenciales
cristianas o marxistas. Y, admitido
eso, una moral positiva puede desprenderse de nuestra literatura.
Un crítico francés habló del advenimiento de una "literatura de asunción". Pués bien, creemos en la existencia de tal .literatura; creemos que
las novelas son algo mas que una empresa de demolición, de envilecimiento del hombre. Creemos que el deber
del arte literario no es el de pintarnos
más bajas del sentimiento, ni de ence•
rrarse en la evocación sistemática de
anormales y pervertidos, que no realizan mas que actos "inhumanos". La
literatura de hoy, según el ejemplo de

en

los mejores escritores, debe retratar al
El valor: "Acabo de lograr una pehombre en su más alto grado de posi- queña proeza ... Peligros diversos y grabilidad, que ésta tienda hacia el Sabio, ves ... He oído silbar las balas por enel Santo o el Héroe.
cima de mi cabeza. Se, por fin, por
Si hemos escogido, para acabar, qué estoy en este ambiente mucho más
unos trozos del escritor francés Antoin tranquilo que los moros. Pero también
de Saint-Exupery, es justamente por- entiendo, por qué Platón pone el vaque toda su obra, a pesar de su bre- lor entre las últimas virtudes. No es
vedad, está orientada en un sentido un conjunto de sentimientos hermosos
francamente humanista. Siempre nos sino un poco de rabia, un poco de vaenseñó, naturalezas generosas, actos nidad, mucha obstinación, y un vulbellos, sencillos, la alegría de construir gar placer deportista.· Sobre todo la
un mudo, todo el poder creador de la exaltación de la fuerza física, que, sin
fé y de la esperanza. A pesar de un embargo, no tiene nada que ver con
sentimiento muy agudo de la fragili- ello... Nunca admiraré a un hombre
dad del hombre, de su persona y de que solo sea un valiente." (Carta)
sus creaciones, Saint-Exupery intenta
salvarle.
EL POETA DE LA FRATERNIDAD
Y el medio que él propone es de
HUMANA
humanista integral, casi demasiado ríEl amor: en su forma más alta, no
guroso- el hombre supera a la muerte creando obras e instituciones que es la contemplación mutua, el díálogo
le sobreviven. Los textos siguientes más o menos apasionado, entre dos
van a servirnos a la vez de ilusción y egoísmos, sino la orientación común
de conclusión. En efecto, nos dan del de dos voluntades hacia un mismo fin:
hombre una imagen que podemos mi- "Ligados a nuestros hermanos por un
rar sin verguenza.
fin común, el cual se halla fuera de
El poeta de la acción: "La acción nosotros mismos, podemos llegar a
puede salvar de la muerte si cons- comprender que querer no es contemtruye cosas que sobreviven a sus crea- plarnos recíprocamente, sino ver jundores. Por ejemplo, las piedras que t~s hacia una misma dirección.
los antiguos Incas erigieron sobre las
La responsabilidad. "Para ser, immontañas, obligando a sus pueblos a portante ante todo, ser responsable de
la mortal labor de llevarlas hasta ahi, alguien ... Cada uno es responsable de
y que sobreviven al polvo de quienes todos... Francia era responsable del
las llevaron, como testimonio de su ci- mundo... Fundiendo esta comunidad
vilización: "El conductor de los pue- de los hombres, nos hubieramos salblos antiguos, si no tuvo lástima del vado y hubieramos salvado al mundo.
padecimiento del hombre, la tuvo, in- Por primera vez entiendo uno de los
mensamente, de su muerte. No de su misterios de la Religión de dónde samuerte individual, sino de la de la lió la civilización que nos redimió:
especie que borraría el mar de arena. "Llevar los pecados de los hombres",
Y obligaba a su pueblo a erigir a lo y cada uno lleva los pecados de todos
menos, piedras que el desierto no los hombres" (Flight to Arras).
amortajaría". (Vuelo de Noche").
"Combatir¿ a cualquiera que pre-

"¡Respeto al hombre! ¡Respeto al
hombre! ... Ahi está la piedra de toque,
el orden por el orden, despoja al hombre de su poder esencial que es el de
transformar al mundo y a si mismo.
La vida crea el orden, pero el orden
no crea la vida" (Carta a nn rehén).
La última frase de "La Tierra de
los Hombres": "Solo es Espíritu, si so..
pla sobre el barro puede crear al hombre".
No podemos sino admirar la perfección humanista de un pensamiento
que, encontrando los verdaderos valores de la civilización, los ordena alrededor del espíritu. Y André Gide, lo
juzgaba así: "Las debilidades, las decadencias del hombre, las conocemos de
sobra, y la literatura actual ya está
demasiado diestra en denunciarlas;
pero ese sobrepasarse a sí misma que
logra la voluntad, he aqui lo q'ue necesitamos sobre todo que nos enseñen".
Asi que verdaderamente podemos
decir: hemos vuelto a encontrar la
verdadera noción de Hombre.

EL NHCIMIENTO
DE LH .M DERNH
Por Octa vío PAZ

L PRIMER libro de poemas que
publica Alfnso Reyes se llama
Pausa. Este titulo no sólo define su poesía; también la sitúa frente
a la de sus antecesores inmediatos.
Reyes no rompe con el modernismo;
simplemente se aparta y tras una pausa ---constituida precisamente por los
poemas que contiene el libro así llamado- le da la espalda para siempre.
Espíritu tan aéreo como sólido, tan
del aire como de la tierra, Reyes se
ha asomado a muchos manantiales, ha
sufrido diversas tentaciones y nunca
ha dicho "de esta agua no beberé".
El habla popular, los giros coloquiales,
los clásicos griegos y los simbolistas
franceses se alían en su voz, sin olvidar a los españoles del siglo de oro.
Viajero en varias lenguas por este y
otros mundos, escritor afín a Valery
Larbaud por la universalidad de su
curiosidad y de sus experiencias -a

E

* * *
Desde el principio de la Segunda
Guerra :Mundial, cierto número de autores franceses se orientaron hacia
una literatura pesimista que calificaremos de ºnon-humanista". En efecto,
su obra concluye con una acusación
contra el hombre o, cosa más grave
aún, con la negación de la naturaleza
humana como tal. Para ellos, ya no
hay naturaleza humana, sino solo individuos particulares puestos en situaciones particulares. El anormal, el
criminal, el obseso, parecen tener tanto valor como el Santo, el Sabio, o el
Héroe. Pero ¿se llegó alguna vez a lo
humano buscando lo anormal? Esta

tcnda avasallar en un individuo, o en
un grupo de individuos, la libertad
del hombre... Pues yo soy una civilización que escogió al hombre como
clave ... Hay que restaurar al Hombre.
El es la esencia de mi cultura. El es
la clave de mi comunidad. El es el
principio de mi victoria ... Es facil fundar el orden de una sociedad, en la
sumisión de cada uno a reglas fijas.
Es fácil formar un hombre ciego que
sufra, sin protestar, a un maestro o a
un Alearan. Pero para libertar al
hombre, es mas elevado el éxito obtenido haciendolo reinar sobre si mísmo".
PRIMACIA DEL ESPIRITU

Marce/ Proust
Lópe::. Tlelarde era un poeta con deslinO

veces verdaderas expediciones de conquista en tierras ayer incógnitasmezcla lo leído con lo vivido, lo real
con lo soñado, la danza con la marcha, la erudición con la más fresca
invención. En su obra prosa y verso,
crítica y ·creación, se penetran e influyen mutuamente. Por eso no es posible reducir su poesía a sus versos¡
uno de sus poemas es un vasto fresco
en prosa. Visión de An::\huac, recreación del paisaje y la vida precolombina en el Valle de México. Frente a
este texto debe señalarse Ifigenia
Cruel, que es algo así como una respuesta a la Visión y en donde el drama del espíritu y la tierra, el cielo y
el suelo, la sangre y la palabra, encarna en un lenguaje sutil y bárbaro a
un tiempo y que sorprende doblemente por su arcaísmo y su refinamiento.
Tampoco seria justo olvidar entre sus
trabajos poéticos varias traducciones,

Página 3

�ciencia de la. riqueza de nuestra he- la poesía de Lópcz Velarde. Al conrencia indígena y de la importancia tacto de estas lecturas, cambian su made sus artes plásticas. Tablada es un nera y su visión. Los críticos de su
temperamento menos hondo que Ló- tiempo lo encontraron retorcido, inpcz Vclarde y su estilo es más inven- comprensible y afectado. La verdad es
tado que creado, más premeditado que lo contrario: gracias a su búsqueda de
fatalmente , sufrido. Pero también es la imagen, a su casi pérfido empleo de
más nervioso y ágil; juega más, sabe adjetivos hasta ayer insólitos Y a su
son reir; vuela, y cae, con más frecuen- desdén por las formas ya hechas, s~
cia. En una palabra: es más arriesga- poesía deja de ser confidencia sentimental para convertirse en la expredo.
sión de un espíritu y de una zozobra.
A despecho de las diferencias que
El descubrimiento de la poesía de
los separaban, algo unía a estos dos
Lugones,
habría hecho. de ~ópez. Vepoetas: su amor por la imagen novelarde
un
retórico dishngu1do, si al
dosa, su creencia común en el valor
de la sorpresa. De allí que Tablada mismo tiempo no hubiese recordado
fuese uno de los primeros en descu- el idioma de su pueblo natal. Su origibrir a López Velarde y que, años más nalidad consiste en esa afortunada futarde, no tuviera dificultad en reco- sión del lenguaje opaco Y ardiente del
nocer su deuda con el poeta de Zaca- centro de México con los procedimientecas. Ramón López Velarde era pro- tos de Lugones. A la inversa de Laforvinciano, silencioso y reconcentrado. guc, que deSci~nde del "idioma poéti~lientras Tablada era un poeta visual, co" al coloquial y pbtiene de ese chocapaz de aprehender una realidad ins- que un extraño resplandor, López Vetantánea en tres versos, el otro era un larde construye con elementos coticliahombre lento y en diálogo consigo nos y en apariencia realista una frase
mismo. Su imaginación no le servía sinuosa y laberíntica que, en los mopara arder en fuegos de artificio, sino mentos más altos, desemboca en una
para ahondar en sí mismo y expresar imagen sorprendente. Ese lenguaje tan
con mayor fidelidad lo que tenia que personal e inimitable Je permite descudecir: "yo anhelo expulsar de mi cual- brir su propia intimidad y la de su
quier silaba que no nazca de la com- pais. Sin él, López Velarde hubiera
bustión de mis huesos". Lópcz Velar- sido un poeta sentimental; sólo con él,
un hábil retórico. Su drama, Y el drade era un poeta con destino.
ma ele su lenguaje, lo convierten en
Como a todo verdadero poeta, el un poeta genuino. Y aún más: es el
lenguaje Je preocupa: quiere hacerlo primer poeta realmente mexicano.
suyo. Pero quiere crearse un lenguaie Pues con López Velarde principia la
personal porque tiene algo personal poesía mexicana, que hasta entonces
que decir. Algo que decirnos y algo no babia encontrado su Jcguaje y se
que decirse a sí mismo y que hasta vertía en formas que sólo eran suyas
que no sea dicho no cesará de ator- porque también eran de todos los hommentarlo. Su conciencia de las pala- bres.
labras es muy aguda porque es muy
)lás allá del valor intrínseco de la
honda la conciencia de sí mismo y de
su propio conflicto. Y habría c¡ue poesía de López Vclarde, su lección,
agregar que si la conciencia de si lo y en menor grado, la de Tablada, conlleva a inventarse un lenguaje, también siste en que ambos poetas no •acuden
ese idioma lo inclina sobre si mismo a formas ya probadas y sancionadas
y Je descubre una parte de su ser que por una tradición universal, sino que
de otra manera hubiese permanecido se arriesgan a inventar otras, suyas e
intransferibles. En el caso de López
informulada e invisible.
Velarde, la invención de nuevas forDos hechos, en apariencia externos, mas se alia a la fidelidad al lenguaje
favorecen el descubrimiento que hará de su tiempo y de su pueblo, como
Es el primer poeta realmente mexicano
López Velarde de su país y de si mis- ocurre con todos los innovadores de
mo. El primero es la Revolución Me- verdad. Si parte de su poesa nos paxicana, que rompe con una orden so- rece ingenua o limitada, nada impide
de sus mejores "sentencias y donaires" cial y cultural que era uan mera su- que veamos en ella algo que aún sus
que son verdaderas re~re~cione_s, Y enperposición histórica, una camisa de sucesores no han realizado completatre las que es imprescmdible citar dos en poemas de tres a cuatro líneas, que fuerza que ahogaba y deformaba a la mente: la búsqueda, y el hallazgo, de
nombres que son dos polos: Homero si son ceo de la poesía andaluza tam- nación. Al destruir el orden feudal lo universal a través de lo genuino y
Y Mallarmé. Se dice que Alfonso Reyes bién recuerdan esta forma oriental.
-que se babia disfrazado con la mo- lo propio. La herencia de López VeApenas el haiku se convierte en Ju- da europea del positivismo progresis- larde es ardua: invención y lealtad a
es uno de los mejores prosistas de la
lengua; hay que ñadir que esa prosa gar común, Tablada lo abandona e ini- ta- la Revolución arranca las másca- su tiempo y su pueblo, esto es, una
no seria lo que es si no fuera la prosa cia sus poemos "ideográficos". Su ten- ras sucesivas que cubrían al rostro de universalidad que no nos tracione y
tativa -menos genial, sin duda- es México. La Revolución revela a López una fidelidad que no nos aisle ni ahode un poeta.
José Juan Tablada y Ramón López un eco de la de Apollinaire, que en Velarde una "patria castel1ana y mo- gue. Y si es cierto que no es posible
Velarde rompen abierta Y osten_sible- ese tiempo publicaba Calligrames. La risca, rayada de azteca". Y mientras regresar a la poesía de López Velarde,
mente con el modernismo. El primero tipografía poética lo seduce sólo un los otros poetas vuelven los ojos hacia también lo es que ese regreso es imera un tránsfuga de ese movimiento. instante. Sonriente y apresurado siem- el exterior, él se adentra en ella y por posible precisamente porque ella conspre, en unos poc_os años recorre mu- primera vez en nuestra historia, se tituye nuestro único punto de partida.
La poesía de su juventud ~s. uno d_e los
ejemplos típicos de Jos vicios brillan- chas tierras poéticas. Al final, regresa atreve a expresarla sin disfraces o sin
tes y vanos de esa escuela. Tablada, a su patria y publica una serie de poe- reducirla a una abstracción. El Méximas "mexicanos", que seria injusto co de López Velarde es un México vicurioso, apasionado, sin volver nunca
la cabeza hacia atrás, con alas ~n los ver como uan simple imitación de los vo, esto es, vivido dla a dia por el
zapatos, y que oía c~ecer la hierba, que un poco antes daba a conocer Ló- poeta.
pcz Vclardc, aunque ostenten sus hueolfatea antes que nadie la nueva b_es.. I
l
.
El otro hecho decisivo en a poesia
tia la bestia magnifica y feroz que iba llas y sigan su ejemplo. Menos pr~a 'devorar a tantos adormilados: la (undo que éste, menos personal, su vi- de López Velardc es su descubrimiento
imagen. Enamorado de la poesía japo- sión es más alegre y colorida. Su len- de la Capital. La marea revolucionanuaje, limpio casi enteramente de la ria, tanto como sus propias ambiciones
nesa, introduce en nuestra lengua el
;edrería
modernista, es elástico, iró- literarias, lo llcYan a 1a ciudad de :\fl•·haiku un poco antes de que en Frannico v danzante: )léxico de ballet Y xico cuando ya estaba formado su rscia cundiera la moda, según el mismo
de le;ia de cohete y alarido. En sus píritu, pero no su gusto ni su poesía.
nos cuenta. Su bestiario muestra una
poemas aparecen, vivos por primera Su sorpresa, desconcierto, alegria y
penetrante comprensión del mun.d~
animal y sus monos, loros y armadi- vez, los animales sagrados y cotidia- amargura, deben haber sido inmensos.
llos nos miran con ojos fijos Y chis- nos, los ídolos, las viejas religiones Y En la ciudad de ~léxico descubre a
peantes. Sol diminuto, el haiku de Ta- el arte antiguo. López Velarde ignoró las mujeres, a la soledad, a la duda y
blada casi nunca es una imagen suel- siempre ese mundo. Fascinado por la al demonio. Y al mismo tiempo que
ta desprendida de un poema vasto. si- lucha mortal entre la provincia y la sufre estas deslumbrantes revelaciones,
no una estrella lija y palpitante, in- capital, sus ojos se detienen en el M~- conoce la poesía de algunos poetas
móvil en apariencia, pues gira siem- xico criollo y mestizo, popular Y refl- sudamericanos que se atreven a rompre alrededor de sí mismo. El haiku ~ado, católico hasta cuando es jaco- per con el modernismo extremando
se enlaza muy naturalmente con la co- bino. La visión de Tablada es más ex- su~ conquistas: Julio Herrera y Reissig
pla popular, lo que explica su boga ex- terna· oculista y viajero, ve con otros y Leopoldo Lugones.
ojos ; su pais y hace suyos el exotistraordinaria; en América muchos lo
El Lunario Senti¡nental es impresadoptan y en España Juan Ramón Ji- mo de los dioses y de los colores. Es cindible para conocer las fuentes de
méncz y )lachado han escrito algunos uno de los primeros que tiene con-

L TITULO de esta conferencia •
hace necesaria una definición de
la Francia de hoy. Pero Francia
no pertenece solamente al présente: es
más que la suma de los vivientes, de
su pensamiento, de su actividad, de
su campo de acción. Vive su propio
tiempo que no se mide siempre por
los relojes del siglo.
El historiador MICHELET decía:
"Alemania fS un pueblo, Inglaterra es
un imperio y Francia es una persona." Lo que era verdad hace un siglo lo es todavía hoy y estas palabras
de MICHELET que dicen tanto y tan
poco tienen todavía fascinados a aquéllos que buscan el significado de Francia. Cuál es pues esta personalidad de
Francia? No se trata de una raza: de
hecho las migraciones y las invasiones
han creado, en el curso de los siglos,
una inmensa mezcla con la primitiva
población de los Francos y el viajero
que atraviesa Francia encuentra: aqui,
los rasgos de los Celtas, alli, los de los
Visigodos y de los Ostrogodos, más
allá, los rasgos de los descendientes de
los Fenicios. de los Griegos o de los
Romanos; en otras regiones hallará a
los descendientes de los Normandos
nórdicos, en otras, a la raza española
y su mezcla árabe.
No se trata pues de una raza ¿Se
tratará entonces de un alma colectiva? Si y no porque Francia no cree
en el alma colectiva o más bien cree
en el alma en tanto que resultado de
la historia tan profunda y clara de su
formación. Lo que se podrla decir es
que el alma que ella se ha formado
así, en 1.000 años, mezclada con razas
muy diversas ha creado un pueblo cuya individualidad tiene como única
base la conciencia de "civilización común". Se comprende pues que lUCHELET haya visto su pais como una persona.
Se puede definir una cosa abstracta
pero no una persona: es la gran ventaja de esta imagen, pues en Jo que
toca a su personalidad Francia se sustrae a las definiciones. Por claros y
definidos que parezcan sus rasgos a
distancia se nublan al quererlos ver
con detenimiento a la luz del sol. Una
persona es un retrato, y una monografía, y una obra, solo valen en el momento que ya no existe. Un rostro definitivamente determinado es una máscara de muerte y una monografia que
no se abre al porvenir, que no presenta ya ningún problema se llama necrología.
Lo que vamos a decir de Francia no
es pues una definidón, será únicamente una tentativa para determinar algunos de sus rasgos esenciales: rasgos
humanos - políticos - económicos e
intelectuales.
Empezando por una anCcdota, en los
"Carnets du 1\fajor Thompson" el escritor DANINOS define a un inglés.
Cuenta que un día, un célebre ciruiano inglés abrió un cerebro inglés y
vió primero un acorazado de Su ~Iajestad - después un paraguas, una corona real, una taza de té, un policemen, una botella de whisky y la Biblia. Cerró y convino que todo esto
formaba efectivamente un inglés.
:\[e pregunto lo que hubiera encontrado si hubiera abierto un cerebro
francés. Supongo que una docena de
ex,1,resiclcntcs del Consejo de lllinistro~ - un queso camcmbert - un uniforme de soldado - una bailarina un litro de vino - la legión de honor - un himno re\'olucionario y un
par de pantuflas. Puede ser que todo
esto forme también a un francés, pero
es insuficiente para representar la personalidad de Francia que, de todas las
nacion(ls es la que posee quizás ]a m:'1s
completa: es una contradicción vi11ie11le que decepciona al espíritu y en
la que se encuentran estrechamente

E

• Ccnferencia dictada por su autor en la Alianu
Franceu de MonterTey el 11 de Septiembre de
1956.

lFlflANCIIA
lDlE H O Y
por el Sr. André CHEVALIER
Secretario General de la Federación de
las Alianzas Francesas de ~léxico.

Es así como vhie Parí.'i en el cora=ón de Francia

asodadas las oposiciones m.is notables:
nni\'crsalismo y provincialismo, mo•
dernismo y arcaismo, racionalismo inclh·idual y dC'sprecio de toda racionali•
dad, ímpetu id-eólógico y materialismo
ele contador, tolrrancia sin limites y
polCmíca rencorosa, conciencia democrútica y estructura absoluUsta, religiositlacl e impiedad, orden y anarquía.
~ada tiene pues de asombroso que
cada observador haya crcido o crea
reconocer su propia Francia. Unos
mirando con desprecio los fuegos de

artificio intelectuales de los medios literarios de la capital, buscan y encuentran la otra Francia, la de la provincia arcaica, e.le costumbres severas.
ahorrativa y gazmoiia; otros descubren
bajo una aparente ligereza la seriedad,
la severidad ascética y la encuentran
u1 :,u lengua precisa, clara como el
&lt;-ristal, en la arquitectura despojada
de sus monumentos clásicos, en 1a disciplina monástica de sus escuelas y de
su trabajo intelectual , aquéllos, rechazan la imagen engafiac1ora de cierta

literatura de pcrv(lrsión, los centros de
placer para turistas extranjeros constituidos por las comedias ele boulevard
y los cabarets del "gai París" y descubren en Francia al país de la estructura familiar más fuerte y más firme die mundo.
Todo esto es verdad y el error consistiría en escoger uno de estos aspectos y excluir los demás para definir
a la "verdadera Francia''. Estas contradicciones no son más que Jas facetas de una individualidad. Este "todo"
que se llama Francia no es ni una mole heterogénea ni tampoco una construcción moderna de concreto y de
acero sino un viejo edificio construido con ambiciones de hombre, hecho
de piedra y de cal como una de esas
viejas iglesias de campo en las cuales
se unen armoniosamente los estilos de
varias escuelas.
El secreto más profundo de Francia
es que clcntro de este desorden aparente reina el orden más durable que
aparece en la estructura misma del
país, en sus caminos dispuestos en forma de estrella, alrededor de Paris, en
la amable tiranía de los convencionalismos, en el idioma, en las costumbres, en la conversación, en la cocina.
Hasta la disputa más vulgar, hasta el
insulto que tienen sus normas, sus titulos de nobleza.
El revolucionario y el reaccionario,
el aristócrata y el vagabundo, el bohemio, el cura y el ateo, sin hablar de
las numerosas variantes femeninas, son
tipos bien determinados indispensables y conformes a un modo de vida
cuya ley de base consiste tal vez en
el dicho: "se necesita de todo para
hacer un mundo".
En los libros de geograf'.a leemos
que "Gran Bretaña cuenta con -49 millones de habitantes" o que "la población de los Estados Unidos suma 160
millones de habitantes" pero la Francia debería decirse que "está dividida
en 43 millones de Franceses".
Es el único país dónde aparentemente si se suman 10 ciudadanos a
otros 1O no se hace una suma sino una
división entre 20.
Y con todo esto el orden reina y se
impone.
Los moralistas no han ideado ningún código de costumbres, pero hay
que admitir que si la libertad es el
derecho de cada uno de seguir su propio camino, es necesario que el órden
que se impone por sí mismo sea muy
fuerte, puesto que asegura esta libertad que no exige ni respeto ni disciplina, ni siquiera consideraciones. Si
se quiere darle un nombre la llamaremos Civilización: una civilización definida, una segunda naturaleza y tan
habitual, tan fácil que también puede
11am3rse1e rutina.
Paul VALERY en su prefacio de las
"Cartas persas" no se interesaba ni en
cJ órden ni en el desórden sino precisamente en ese estado ideal de equilibrio intermedio. Decia: "El órden pesa siempre al indh·iduo. El desórden
le hace desear la policía o la muerte.
Son dos circunstancias extremas que
molestan a la naturaleza humana. El
individuo busca un estado intermedio
muy agradable en el cual se sienta lo
m:.ís libre y lo más protegido posible".
El secreto de este órdcn invisible y
tan fuerte es 1a medida humana, que
es el privilegio, como la enseña la Doctrina francesa, de los pueblos de cultura latina y greco.latina. Francia ha
desarrollado una filosofía, una teología
de la "medida". La medida estética de
la obra personal viene a oponerse a la
producción en serie: cultura del gusto
contra la uniformidad que es sinónimo
ele fealdad y de baja calidad. La Ínedicla, es también el ideal del sistema
de educación que quiere formar hombres completos y no miembros útiles
o utilitarios de una sociedad especia-

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�!izada. La unidad suprema de esta filosofía no es ]a sociedad sino el hombl'e en su individualidad y la organización social no es más que un mal
necesario al que hay que sacrificar la
mús pequeña parte posible del alma,
del espíritu y aún del egoísmo de cada uno.
Pero esta "medida humana" llevada
al extremo podría tener sus abismos
y, desgraciado aquel, que, en una sociedad basada en la sola felicidad per-

sonal, se encuentre solo, agobiado por

* * *
a nadie salvo a algunos turistas sajo-

nes o teutotoncs". Para el que no quiere otra cosa, Francia es siempre el
país en donde uno puede dt::jarse vivir, y París desborda de refugiados de
aqaélJos paises en los que reina la disciplina, en donde las normas son in•
flexibles y los organismos sociales in•
corruptibles; existen en París el Alemilo que odia a Alemania, el Americano que detesta a América, el Suizo que
sr ahoga en su patria, el Inglés que
dice horrores de Inglaterra, el Ruso,
el Húngaro, el Checo y el Chino que
son todos ellos hombres que están al
margen de sociedades poderosas y
fuertemente organizadas. Pero muy
difícilmente se encontrará al Francés

mo de todos los administradores desde
arriba hasta abajo, desde el presidente hasta el secretario de alcaldia o el
capitán ele los bomberos, de la más pequefia ciudad de provincia.
Pero en Francia no sucede lo mis•
mo y si los Ministros cambian frecuentemente, todo el inmenso cuerpo
de la administración es inamovible y
asegura una continuidad perfecta. El
cuerpo de Franela es tan sano que puede vivir sin cabeza varios meses.
La constitución ele esta administración data prácticamente ele los primeros reyes Capetas quienes depositaron
más y más su autoridad en manos de
los funcionarios reales, La historia de
Franda podría escribirse como la de

nes y de golpes de Estado, pero desde
Felipe Augusto, una armada siempre
más numerosa de funcionarios, de legisladores, &lt;le contadores, ha cuidado
celosamente de los intereses del dominio sin dejar escapar jamás ninguna
ocasión favorable. Es la constancia de
una historia que aparentemente es toda inconstancia.
Cada régimen nuevo (y Francia en
dos siglos ha conocido n¡¡ís de diez)
llega al poder con un pragrama revolucionario de reformas que conciernen
a la Administración y a la Justicia,
pero ninguno se ha atrevido a cambiar
otra cosa que los nombres y las pers()..
nas. Toda la estructura ha subsistido.
Ante esta permanencia absoluta la corta vida de un gobierno parlamentario
pesa poco.
Desde hace varias décadas Francia
busca un sistema de gobierno sin encontrar la fórmula definitiva y el observador que no ve más que la faceta
política (el Consejo de Ministros, el
Parlamento y los Partidos) se pregun.
, ta angustiado cómo un país, en tales
condiciones puede pretender figurar
,,¡i, en el Mundo. Se olvida este observa'• dor que la Administración, que trabaja de una manera tan perfecta con su
fuerza rutinaria, no deja más campo
de actividad posible a la política que
el de la ideologia.
Se podria decir paradójicamente
que, en Francia, Politica y Estado están rigurosamente separados. Constitucionalmente la soberanía viene del
pueblo que manifiesta su voluntad escogiendo a sus representantes en la
Asamblea Nacional y en el Consejo de
la República. Esa voluntad se traduce
después en leyes, en resoluciones, en
órdenes del dia.

la edad, la enfermedad o la desgracia.
Felizmente esto no existe en Francia
y, en este campo en particular, la seguridad social ha revestido una de sus
formas más desarrolladas.
Ese equilibrio entre la Sociedad y
el Individuo es posible porque la me-Jr.
die/a humana francesa redondea los
ángulos, quita a los principios sus in- i~
transigencias y permite conciliar lo inconciliable. Una vez más "se necesita
de todo para hacer un mundo", pero,
que no sea demasiado, un poco de revolucionarismo y un poco de reacción,
un toque de aristocracia y una brizna
de populacho, para que la vida y la
creación tengan todo su sentido, pero"
de todo con medida: razón moderada,
lógica moderada, pasión moderada.
La medida es el secreto del arte de
gobernar a los hombres; es la elegancia de esquivar las alternativas brutales; es la virtud de nunca sacar las
consecuencias extremas de las cosas y
de saber, aún en el exceso, hasta donde se puede ir más lejos. El nombre
del Revolucionario ROBESPIERRE y
su apodo "El Incorruptible" siembra
todavía el terror, pues lleva en sí todos los excesos de la inhumanidad, de
la ausencia ñe imaginación y el único
lado universalmente reprobado de la
Si se abre un libro de Derecho consRevolución Francesa fué: esta "tiranía
titucional, esa doctrina de la soberade la virtud" de la época del Terror
nía se expone a lo largo de la obra con
durante la cual este fanático ROBES,. una precisión, con un rigor matemáPIERRE había olvidado la medida huj ticos. Pero no se encontrará ni una
mana.
~ palabra sobre los funcionarios del MiEvidentemente los franceses están
nisterio que se quedan cuando el Mide acuerdo que hay que colocar muy
nistro sale; sobre el Consejo de Estaalto los principios puesto que forman
do, juez administrativo soberano que
parte integrante del ceremonial social,
interpreta a su modo la ley y permite
pero sólo del ceremonial. Y piensan
que se aplique o que se entierre sigique se haría bien en colocarlos tan allosamente. Es así como a principios
to que no se les pudiera encontrar ja,
de este siglo una nueva legislación somás en la vida diaria.
Es imposible clai-o hacer una enu~:t;~a e~f:Cer~~:
meración de todo lo que divide a los
firmada por los Ministros competentes
El pintor Henry .l!alisse
franceses pero se puede asegurar que
µromulgada en el Diario Oficial, sigue
cuando un Francés se despierta proJurmiendo en los archivos sin haber
nudista en Burdeos es casi seguro que
podido jamás llegar a la fase de su
otro francés despertará antinudista en que no quiera a su país. Podrá criti- su administración: anónima, prosaica, aplicación administrativa. No se haEstrasburgo. En cada francés duerme car sus costumbres, sus instituciones, continua y en el sentido profundo de bla tampoco del Estado Mayor de las
un "anti" que se despierta al ver a un su política, su economía, su adminis• la palabra, apolitica. En ella y no en finanzas que dispone de los presupuesuproii.
tración, pero una vez proclamados las ideas grandiosas de un conquista- tos voados por las Cámaras y que, en
Y es asi como vive París en el cora- sus desprecios terminará con la de- dor o de un gran hombre de estado calidad de regulador de las entradas
zón de Francia, en una completa li- claración apasionada, confesando que se encuentran la garantía de la dura- Y salidas de las cajas del Estado, tiene
bertad y en un desorden aparente con Francia es el país por excelencia en ción; trabaja ocultamente para el día de hecho la vida del Gobierno entre
sus barrios en donde reina la calma donde se puede vivir y respirar con siguiente y a la larga recupera siem- sus manos. No se menciona tampoco
provinciana y sus centros ruidosos de toda libertad.
pre lo perdido por la política del rey el poder jurisprudencia! de la Corte
la industria, del turismo y del placer,
Otro misterio para los extranjeros o de un gabinete. Así durante siglos, de Casación, soberana en su interprecon su núcleo L,&gt;nservador y sus afue- son las costumbres politicas de Fran- la politica real, obrando· irreflexiva- tación del Derecho civil. Sin embarras revolucionarias, con el ardor serio cia y hace poco tiempo Foster DULLES mente ha renunciado a las posibilida- go, llinguna de estas Instituciones viede sus estudios y los alborotos de los desencadenó la hilaridad del Congreso des de unificación para interesarse so- ne del pueblo. De hecho constituyen
estudiantes del barrio latino, con su Norteamericano comenzando un dis- lamente en un cortesano o en una fa- el m~canísmo de la Monarquía absoluburguesía, su bohemia, su gente humil- curso con estas palabras: "La política vorita.
ta, reforzado, completado por el Imde, su proletariado, bajo los ojos abier- francesa es un fenómeno verdaderaEs también la política Real la que perio. AJ desaparecer los reyes y el
tos de una policía que tolera el juego mene curioso".
con sus propias manos ha preparado, emperador estas Instituciones Jieredae interviene muy rara vez, Todo se
Es verdad que los continuos cambios ha dirigido las grandes catástrofes de ron su soberanía. Francia, tradicioarregla y la ciudad dirige su vida como de ministros de las Repúblicas sucesi- la guerra de los Cien años y del desor- nalmente a la vanguardia de las revosu circulación que parece ir hacia una vas de la época moderna han sumido den de Borgoña. Hay algunos perio- luciones es paradójicamente uno de los
catástrofe pero que sin embargo es al extranjero y a los amigos más que- dos, (a veces los más felíces de la his- países más conservadores y de los más
más rápida y más segura que en la de ridos de Francia en gran perplejidad: toria de Francia) durante los cuales tradicionalistas, gracias a esta poderocualquiera otra gran ciudad. Si se Cómo un país que cambia de perso- este país ha sido gobernado con una sa administración que se ha formado
pregunta uno como puede durar este nal gubernamental una o varias veces 1igereza inconcebible. Pero los cimien- en el curso de los siglos.
estado de cosas, no hay más que ob- por año puede seguir una politica ex- tos permanecían intactos, los daños
Se puede repetir una vez más que
servar el tráfico en la Plaza de la Ope- terior, una política económica y una causados se reparaban, y una vez pa- Francia no está gobernada, sino admira a una hora de congestionamiento: política social racionales? Cualquier sada la crisis la tradición se renovaba. nistrada y que es precisamente su inesdiríase que es imposible y sin embar- otro país se sumiría rápidamente en Esta asombrosa inn1lnerahilidad de tabilidad politica la que garantiza la
go se hace bien.
la anarquía. En los Estados Unidos Francia que ha parecido con frecuen- perennidad de su Administración. GraEn un ensayo sobre Francia el autor por ejemplo, semejantes cambios oca- cia milagrosa, se debe a que este país cias a esta repartición del trabajo las
suizo Herbert Lüthy escribía: "En sionarían una verdadera catástrofe ha sido inmunizado por su poderosa Camaras puer!en ser el campo de la
Francia se resuelve cada dia, a cada pues al pasar de un gobierno demó- administradón de mil cabezas contra ideología, de la abstracción de la demomento la cuadratura del circulo y crata a un gobierno republicano o vi- la política de sus propios Gobiernos. magogia más completa sin perjudicar
en esto no hay milagro: consiste en ce-versa se procede a un cambio com- Se han sucedido cuarenta reyes y un la vida administrativa de Francia. La
que la parte no resuelta no molesta pleto de los hombres politicos así co- número casi tan elevado ele reYolucio- República reina pero no gobierna.

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El mismo político americano que
Janzó esta frase: "La política de Francia es un fenómeno verdaderamente
curioso" continuaba su informe diciendo: "pero la administración francesa nos deja admirados y los resultados obtenidos en el campo económico
asombran a nuestros técnicos y trastornan todas las previsiones que habían formulado con anterioridad."
Es un hecho que la pi;ospcridad económica de Francia admira a los más
optimistas. Este pais tuvo primero que
reedificar sus ruinas al terminar la última guerra, soportando al mismo
tiempo el peso de un nuevo conflicto
en Indochina que costaba 30 míllones
' de pesos por día al Tesoro.
Sn restablecimiento económico lrn
sido sin embargo prodigiosamente rápido y la progresión no cesa de acrecentarse:
Si la producción industrial francesa de 1938 se designa con el índice
100, la. de 1955 se ha elevado al indice 170 y alcanza ahora 180.
Las minas de carbón proporcionaron el año pasado 55 millones de tooe·ladas.
I.a industria de la construcción eléctrica ha pasado del índice 100 en 1949
al indice 181 en 1955.
La producción de acero ha pasado
de G millones de toneladas en 1938 a
13 mílloncs en 1955.
La industria automotriz ha construido 725,000 vehículos en 1955, o sea casi el doble ele la existencia total de
México.
El índice de la producción de elecciclad se ha elel'ado de en 1938 a 204
en marzo de 1956.
En cuanto a la procfücción gricola
Francia ocupa el primer lugar en Europa Occidental con 22 % de la producción total.
Estos cnantos datos de estadística
estún Uestinados únicamente a precisar las ideas y no quisiera aburridos
con una enumeración tediosa.
La técnica francesa ha vuelto a imponerse gracias sobre todo a la excelencia de sus ingenieros y basta para
ilustrarla citar algunas realizaciones
de las mús sensacionales.
En el campo de los transportes los
Ferrocarriles franceses que tienen una
longitud de 40.000 kms. de los cuales
mús de 5,000 estún electrificados establecieron _este año varios records sensacionales.
Dos locomotoras de serie pulverizaron la marca mundial de velocidad
con 331 kms. por hora. En otro plano
sr hizo correr un tren sin conductor
por teleclirección a 120 kms. por hora.
En 1955 el 97% do los trenes tanto de
pasajeros como de carga llegaron con
menos de dos minutos de retraso. En
la unión de las grandes ciudades de
Francia con París se alcanzan promedios ele velocidad que parecían impo•
sibles hace algunos afios. Paris-Lyon
512 kms. á 123 kms. lle promedio, Paris-1\iza a 100 kms. de promedio, Paris-Burueos 581 kms. á 117 kms. por
hora.

aparecen desnudos sin vcrguenza bajo
Jas luces del escenario.
Esta atmósfera de invernadero del
París cultural establece una especie de
comunidad del espíritu que no se encuentra en ninguna otra parte Y que
producirá "la obra de arte total" mejor de lo que P.udiera hacerle la creación aislada de genio. Algunas veces
media docena, una docena quizás ele
grandes hombres de la literatura, de
la música, del teatro, de la danza, de
la pintura, de la escenificación, se unirán en una constelación única en la
forma y en el tiempo y "la obra t~tal" aparecerá no como una gran maquina wagneriana sino como una miJactrosa pompa de jabón brillante, impc°evisiblc, ligera. Tal procligali¡lad tan
pura y tan definida, sólo es po~ble en
esta ciudad, ante este público, en esta
atmósfera.
El pueblo más individualista de la
tierra posee también la literatura más
social, pero esta vez no hay aqui ninguna contradicción: el punto común
que tienen es este interés exclusivo
para el hombre, quién, juzgándose él
mismo "soberano", se vuelve a encontrar único objeto digno de su litera-.
tura.
Son esos hombres de letras sabios y
pensadores quienes se alarman ante la
amenaza que representa para los países de cultura grecolatina la monstruosa organización técnica de otras
civilizaciones en las cuales la "desmedida" se vuelve regla.
Y Francia, fiel a su tradición histórica se ha puesto a la cabeza de la cruzada emprendida para defender su "filosofía de la medida humana". Cruzada a la cual los países latinos y México en particular toman una parte activa. Se trata de la defensa del hombre en su individualismo ante la organización social sin la cual parece que
rn la época presente no puede ex¡stir
"El orden pesa siempre al indil1iduo."
grandeza nacional. Francia se ha resuelto a encontrar una solución para
conservar tanto su modo dr vida como
Francia cuenta también con la red emp1~esas francesas construyen puen- su grandeza a fin de guardar el equide carreteras más densa del mundo tes, carreteras, instalan puertos, cen- librio entre elementos que parecen incon 642, krns., seguida en Europa pcr tros metalúrgicos. La corriente acaba conciliables. Sus esfuerzos para manInglaterra que cuenta únicamente con de orientarse hacia :.\léxico en donde tener esa armonía son el reflejo de to280,000 kms. A esas redes de ferro- se realiza en Monclova una fábrica de da la historia contemporánea de Francarril y de carreteras se tendría que abonos químicos con una inversión de cia. Hasta la fecha ha tenido éxito y
añadir la red &lt;le los canales fluviales mi1s de 12 millones de dólares; en Man- creo pues que podemos. confiar en ella.
que hacen de Francia un gran cue~po zanillo se ha formado un rupo siderúrOjalá que el bloque de los países lacuyos partes estún perfectamente b~en oico con un costo aproximado de 23 tinos sea lo suficientemente unido y
cuyas partes están perfectamente bien ~1illoncs de dólares para producir una fuerte para hacer triunfar ·este ideal.
ligadas entre si hasta en los luga~e_s cantidad anual de 150,000 toneladas de Francia está haciendo un esfuerzo timonta1iosos &lt;le los Alpes o de los P1r1• acero, 20.000 toneladas de !erroman- tánico para compenetrarse mejor con
o"'aneso .y 75.000 toneladas de lámina;
neos.
sus hermanas de sangre y de cultura.
Los nuevos aviones franceses y so- entre México y Guadalajara los antiLos millares de estudiantes que desbre todo la serie de la "~lystCre" si- f;UOS postes telefónicos se van a re- de el fin de la última guerra se han
guen a ]a cabeza de la aeronáutica emplazar por nn sistema francés de dedicado a estudios profundos del
mundial y ]os pedidos hechos a las va- transmisión por via hetziana de las idioma español, los centros de altos esrias casas constructoras se elevaban a ('Ornunicaciones telefónicas con capa- tudios hispanoamericanos de Paris y
cidad para 120 léncas simultáneas; en de Burdeos hacen que esa compenetra~
1.500 aparatos en junio pasado.
En el campo &lt;le la ¡nvestigación nu- fin ~Iontcrrey contará pronto con uno ción sea cada día más estrecha. Es de
clear Francia desde luego noha pro· de ]os primeros teléricos de América desear que México también siga deselucido ninguna bomba A o JI pero los Latina construido por una casa fran- pertando en su juventud mayor interés
científicos franceses están a la van- cesa. Gnirá la Ciudad de los Niños aún hacia la lengua y 1a cultura franguardia en el campo de lai nYcstiga- con la cumbre de la famosa Silla.
cesa, como parte de la educación de
Todas esas realizaciones reflejan "hombres completos" y no de miemción.
En los úJtimos años las empresas también una fiel imagen ele la Fran- bros útiles o utilitarios de una socieindustriales francesas entraron en la cin de hoy, uno de los innuerables as- dad exageradamente especializada.
competencia internacional Sobre los pectos de su actividad tan diversa.
mercados extranjeros y su técnica se
impone sobre todo cuando se trata de
** *
enconrar mla solución original o la re·
El cuadro no sería completo si no
solución &lt;le un caso difícil.
se
hablaha de este Olimpio parisiense
Para dar solamente algunos ejemplos
podríamos citar entre las realizacio- en .el que todos los dioses y los semines actualrs en el extranjero la cons- dioses de Ja literatura y del arte se
trucción en Estados Unidos de un reunen. En la jerarquía de los valores
puente de hormigón prctensado que ocupan el lugar más alto que nadie
será el más largo del mundo con 38 les disputa.
El escritor es más hombre público
kms.; rn Canadá la construcción de
un puerto de mar en los Grandes La- que el político. La prensa se ingenia
os cana&lt;lienses que recibirún así direc- para conocer su opinión sobre todas
tamente los navíos de altamar; en Bra- las cuestiones que interesan al país.
sol: el gran túnel suharino que debe Casi todos son criticas, colaboradores
enlazar a Río de Janeiro con su cer- de diarios o ele revistas. Se publican
cano suburbio portuario de Niteroy sus cartas íntimas durante su vida o
asi como la fábrica siderúrgica de Ita- cuando mucho sobre su tumba aún
bira; en Finlandia, Argentina, Hong- fresca. Nada de lo que les atañe es
Kong, ChiJe, Noruega, Venezuela, las privado y, como Ios dioses de Grecia,

Página 7

�Admirada, codiciada por magnates
y políticos de un país imaginario de
Hispanoamérica, la heroína decide
consagrar su Yida a la lucha por la
libertad de su pueblo. Al llegar a esta
etapa de la historia, Robles presenta
la realidad social, económica y política de ese país -mezcla, tal vez, de la
tes geomonfológicos más efectivos, pue- Argentina peronista y de la Venezuela
de destruir i-ecursos importantes Y po- de hoy en día-; como antítesis de los
tencialmente renovables que le sirven comerciantes e industriales voraces y
de los políticos nefastos, el autor nos
ele medio de vida y goce.
describe a los estudiantes, último reLa segunda experiencia destaca el ducto de la dignidad y la soberanía
hecho de que los recursos irrenovables nacionales. Ada se a1ia con ellos. Conde los cuales depende el hombre mo- tribuye económica y humanamente a
derno, especialmente los combustibles su causa, que es la del pueblo. Derro•
y los metales, se agotan a un ritmo lados, mueren en el campo de batalla
que aumenta rápidamente en cofras o en las cárceles. Ella, desilusionada,
absolutas y a veces en forma relativa, opta por el suicidio.
es decir, en relación con el incremenNovela valiente, bien escrita y armato de los yacimientos probados a trada
que vale, al mismo tiempo, como
vés de una exploración más completa
obra de arte y como documento huy mediante nuevos descubrimientos.
mano.
Ninguna de estas experiencias es
nueva. La historia nos muestra ejemplos en los que el suelo, la fauna y la
flora, especialmente en los climas áridos o semiáridos, fueron destruidos
pOr el hombre, que, por lo tanto, puso
en peligro su propia existencia. En la
misma forma, el agotamiento de los re•
cursos irrenovables ha conducido, a
Yeces, a cambios de gran alcance en
el desarrollo económico y político de
países o de ciertas regiones dentro de
un país.

LIBROS
Los nombl'es de las Estrellas, por E. J.
"'EBB. Breviarios del F. C. E. )léxico, 1957.
En ('Sta obra, al par que se demuestra con ejemplar erudición que los
nombres de las estrellas deben haber
tenido su origen, en los más de los
casos, en la imagen poética o en la
fantasía infantil de los primeros hom. •'1lres que contemplaron el cielo estrellado, se nos enseña a amar el incomparable espectáculo del iluminado firmamento nocturno. Quiere el autor,
ante todo, hacer que el hombre vuelva a desear la noche, porque es en ella
cuando despliegan los astros, majestuosamente solitarios u ordenados en
graciosas constelaciones, su inefable
belleza, y rescatar para él, como fuente de perennes emociones estéticas, la
apariencia del firmamento, contemplado con el ojo desnudo y el espiritu libre de cegadoras preocupaciones científicas. La cuidada información que
nos da, no persigue otro fin que el de
ayudar a lanzar esa mirada admirativa
que le propone al lector.

ALAS CASAS EDITORIALES YA
·LOS SEÑORES DISTRIBUIDORES
YLIBREROS DEL CONTINENTE

Wantrup en el transcui'so de las páginas ofrece los que, a su juicio, son
los más adecuados r~medios contra estos males.

La Universidad de Nuevo León ha
mantenido desde su fundación un vas•
to plan editorial que desarrolla al través de publicaciones cuya circulación
comprende a todas las Instituciones
oficiales, uniwersitarias, académicas,
ateneistas, centros culturales, sociedades de diversa índole y personas, en
América y Europa.
Entre el cuerpo de ediciones que
aquí se imprimen figura nuestro mensuario ·'ARMAS Y LETRAS", que recientemente ha establecido una sección -LIBROS-, en la que figuran
comentadas las obras últimamente aparecidas
, en las prensas americanas.
Dada la extensa órbita de circulación del Boletín arriba mencionado, y
en interés de ofrecer a] lector americano una juiciosa información del fondo y continente de la obra, cotejada
a la luz de un criterio ecuánime y a
tono con la moderna interpretación
del pensamiento científico, literario o
artístico, "ARMAS Y LETRAS" se complace en invitar a ustedes a coadyuvar
con este propósito de orden cultural
que anima a la Universidad de Nuevo
León, solicitándoles el envío de cada
una de las ediciones nacidas en sus
prestigiosas prensas, ]as cuales serán
objeto de nuestros comentarios, en la
medida que vayan llegando a nuestras
manos.
Los envíos deben hacerse a:

MAURICE DQBB: Salarios. 2a. ed.
México, Fondo de Cultura Económica. 195j,

"ARMAS Y LETRAS",
Universidad de Nuevo León,
Plaza del Colegio Civil,
Monterrey, Nuevo León,
México.

Maurice Dobb, destacado economista y profesor de la Universidad de
Cambridge (autor también de una In-

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~ J"';,~, ~~~!~~~¡~:~ ~~ e;_~~;;:ªa~:~~:~1aª :~

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Wehb: LOS NOMBRES
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Ji.' V l; ¡,. A (O, li, _ , , , ,--,

)tf~E~~~;Ji:§f.&lt;•0'. ,·,~+
En buena parte, también, es un bien

fundado alegato que tiene como propósito desvanacer un error de aprecia•
ción histórica; a saber, el de que el
zodiaco no fue invención de los griegos, sino de un pueblo -el egipcio para unos, el babilónico para otrosque Jo descubrió antes que ellos y se
lo transmitió. Esta importante conclusión está garantizada por la autoridad
de Edmund J. Webb, figura descollan•
te en los medios académicos ingleses
por sus conocimientos humanísticos y
de la astronomía antigua.
S. "/. CIRIACY-WANTRUP: Conservación de los recursos, Economfa y

política. México, Fondo de Cultura
Económica. 1957.

La cultura moderna occidental ofrece dos experiencias que han despertado un interés vivo y general por la
conservación. Ambas pueden considerarse como problemas de ecologia humana, puesto que surgen de la reacción mutua, .en el tiempo, entre la forma de cultura y el ambiente fisico.
La primera experiencia nos enseña
que el hombre, como uno de los agen-

Página 8

este libro una comprensión perfectamente clara de los aspectos tanto teór·,cos como prac
' 1·1cos d e est e unpor.
1
~c~n
para exponer al estudiante de economía las caracteristícas ·distintivas de
las diversas teorias de los salarios y
las modalidades en materia de siste-·
mas de salarios, pago de salarios, con•
tratación sindical colectiva, fijación de
salarios mínimos, etc.
Esta obra no constituye un tratado
extenso sobre salarios, pero sí una introducción bastante amplia a esta especialidad de la Teoria de los Precios.
Es decir, servírá al estudiante que no
encuentre en su libro general de texto
una explicación suficientemente detallada de la formación de los solarios,
preparándole a la vez para la lectura
de tratados de mayor envergadura y
leguaje técnico.

~~~~c'.!~~:: i~~fl~:ts

i::~:

rmasy
C. KLUCKHOHN: Antropología. 3a. ed.
corregida. 378 páginas. México, Fondo de Cultura Económica.
Ralph Linton, uno de los grandes
de la antropología americana, dijo de
este ensayo que, "con mucho, es el
mejor libro de antropología, no estrictamente técnico, aparecido hasta la
fecha". Efectivamente, se trata de un
libro que el lector no versado en esta
materia podrá leer con gran provecho,
obteniendo la respuesta satisfactoria a
la pregunta "¿Qué es la antropología?"

En términos totalmente al alcance
del no iniciado, DO!; cueta la historia
de esta ciencia, sus comienzos como
rebusca curiosa del aficionado a cosas
raras, pasando por la etapa del estuSalarios, de Maurice Dobb, llena un dio comparado de los pueblos primihueco apreciable en la literatura eco- tivos, hasta llegar al de los complejos
nómica de que se dispone en lengua pueblos modernos. Describe, sin en•
castellana.
trar en detalles demasiado técnicos,
los métodos empleados por los antroFERNANDO ROBLES: La estrella que pólogos y los varios tipos de conocí•
no quiso vivir. México, Colección miento que ellos consideran necesa~
rios. Explica en términos sencillos y
Tezontle. 1957.
a veces con anécdotas amenas las raEsta novela cuenta la historia de mas de la antropología: la etnográficaAda, joven pueblerina que trasciende etnológica, la arqueológica, la física,
su insignificancia para convertirse en la lingüística y la cultural, llegando al
famosa actriz del cinematógrafo. Ro- moderno concepto de la antropología
bles sigue paso a paso el desenvolvi- aplicada.
miento de su persona y personalidad:
El éxito de este pequeño gran libro
sus primeros años en 1a casona rústica del padre, su arribo a la gran ciu- explica la tercera edición en que se
dad, los contactos que en ella estable- han hecho correcciones en consonance, su ingreso y rápido triunfo en el cia con los años pasados desde su pricine.
mera aparición en 1949.

uarR

Ürgano Mensual de la Universidad
de Nuevo León
Registrado como artículo de 2a. Clase en la
Admón. de Correos de Monterrey, N. L.. el

20 de ALnl de 1944.

INDICADOR,
Colaboradores

Hugo Padilla
Fidencio de la Fuente
Cenara Salinas Quirogn
Arturo Canlú S.
Homero A. Garza
Alfonso Rangel Guerra
Cuillenno Cerda G.
Jorge Rangel Guerra
Manuel Morales
Dibujos de Jorge Rangcl Guerra

Director
Lic. Fidcncio de la Fuen!e

Oficinas
Washinglon y Colegio Civil
Monterrey, Nuevo León

MEXICO

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              <text>Armas y Letras, Boletín mensual de la Universidad de Nuevo León, 1957, Año 14, No 4, Abril </text>
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