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1

VIDA DE MARCOS ...

gran familia... Es tan fino que no culpa. es nuestra. Le motejaba de
asno cargado de oro y me decía que
11arece extranjero ... Va a expon~r
la. vida en el mundo seria pronto
en París... Ese si que no es un nuserable, de esos que todo lo cuentan insufrible, con estos nuevos ricos
tar • sordo y ciego a su monu·nto hi~
que lo invaden. Unos suavísimos
(Si gue d e la púgina 1)
tórko,
ele crisis total.
.
por céntimos ...
golpes me sacaron del arrebatado lu rfrla del Esc udt'ro (tantas veces ciSu moral constante - -entre lineas y
Esta malévola alusión a la me- soliliquio. Era el americano, que tada eomo &lt;.·j cmplo de picardía) nos
futra •le l·llas- - - consigue deskir el ar•
sura exacta de mis propinas cayó con voz aún más suave me dijo:
po1lria llcYar a convhir con un hom- uumenlo dl' la obra rn general, ya que
en el vacío. Yo estaba acostumbra-Perdón.
bre tle malas tendencias y que, de
do a saber que mi portera, tan
-¿Perdón?- pregunté, aún en- pronlo. haga moral consigo mismo y las disgfl'dom.·s qut harl' al respecto
resultan tan l' Onlinuadas como, mu.
amante de reglas y medidas, era en fadado.
110 en un doble ¡1lano como lo hace
el terreno de las gratificaciones
-Perdón, no babia comprendido (;uzmún, cosa perfectamente justifica- l'has ven•s, ü1 ecL·sarins. E s natural
,artidaria del barroco más ~esen- que era una carta de presentación. d ,l en su caso, según lo hemos yjslo. que. tomo buen español , odie al rico
1
y postuk al pobre romo modelo que
frenado. Si en dar era un David, un No sé las costumbres de Europa ...Pno no anticipemos opiniones.
dcbL• imitarse: Unu rlifel'ellcia hallo en
Ingres o un Poussin, en recibir era Yo renuncié a decirle que eran, más
Católico por excelencia, ddcnsor de
un Rubens, un Fregonard o un De- bien, las costumbres de l\ladame todos los principios rspafiolcs. Espi- lu muerte del rico II la del pobre: que
lacrolx. A pesar de todo, comenté Paulette, pero oyendo su trabajosi- UL·l dedica su obra al Canknal Arzo- ('[ rico a todos deja quejosos, y el pobre piadosos (púgina 88li). Por otra
con desdén que no comprendía có- simo francés renuncié a ello.
bispo de Toll'do, JJadre de los pobres
mo tan gran escultor no trabaj~e
-Soy yo quien debe pedirle per- u amparo de la r,irtucl. Por lo demás 11ark, drsde joven se lanza a la avenjamás. Para justificar esta aftr- dón - exclamé, hecho una malva. sit-ndo L•sta obra un relato autobiogrú- tura pm•s yo con t'l dt•.-,eo que tenía
maclón, hablé a Madame Paulett~ Después de haber repetido cuatro fíeo, 1lurcos de Ohrctón y Espinel no de oer mundo, desamparé lo.-. estudios
del raro silencio del taller de mi veces estas palabras, aumentando son otra cus,, qm• la cluali1lad litera- y nw uc oui a la compariia d e un amivecino.
cada una la. intensidad de la voz, 11io-humana de un solo individuo, adc- (iO ra¡1ilán (púgina 831); Y rn efecto
-Y ¿a eso le llaman critico de con ese afán español de hacerse m:is dL· que, eonot·edor profun&lt;lo de su rrt·o1Tr tantos caminos Y realiza en
arte?- me plantó con insultante comprender a. la. fuerza., el escul- propio idioma. Espinel lo mam•ja hú- tsa forma tantos sueii.os que una de
desgarro. -¿Cree usted que la es- tor me entendió y ,mediante varios hilml'nll' al escribir púginas sin fin, las veces t·omo Cenantcs - llega a 1
cultura de hoy es como la de nues- "perdones" más por una y otra par- con PI placer quC' ésto, sin lugar a du- sn prisionero de los turcos y llevado
tros tiempos, oficio _de b_estias, a te me invitó a ver sus obras en el elas. le ocasiona. por lo cual nos tro- t·aulivo a Argel. :\lurcos es de los hombn.·s que sahcn L·xperimcntar con la
base de golpes?-. Si algun escul- acto.
pcznmos con una obra de grandes protor lee estas líneas no se ofenderá
Conociendo bien el cuarto que porciones, ajena a todo sentido de desgracia ajt·na; sirve a varios umos
más que yo al verme gratificado por ocupaba, no me costó trabajo darla vieja portera con esta contem- me cuenta de que estaba. vacío. Al
poraneidad. Pero. ella, s!n prestar decir vacío me refiero a. obras de
atención a mis mtradas tracundas, arte, ya. que la cama. deshecha, la
se extendió en una disertaciói_i so- alfombra. raída, el armario viejo y
bre la escultura contemporanea, el papel a. rayas coloradas estaba
fruto de la lectura de su seman3:- lo mismo que en tiempos de Numario favorito. Me Jiabló de las cali- Pompilio, la. vista. de cuyo caballedades del carbón, del alambre, del te, que también había quedado allí,
papel de periódico, de la goma, del me sumió en una triste meditación.
nylon y de la miga de pan, porque, ... .l\le dirigía hacia él cuando el escomo ella decía con elocuente frase cultor, con aire de alarma, me co(de la misma fuente) la escultura gió del brazo suavemente y me conhabía dejado atrás a la Edad de dujo a través del cuarto describienPiedra y Ja edad de los Metales Y do curvas y haciendo rodeos, como
si tratara de evitar obstáculos inestaba en Ja Era Industrial.
_y para que se convenza, voy a existentes. Ni el asombro, ni la corescribirle unas lineas de presenta- tesía, ni la. fuerza que encerraba. la.
ción para su vecino y así podrá ver dulce presión de los dedos de mi
sus obras, aunque no sé si lle~ará vecino me permitieron hacer otra
a entenderlas ... Cada vez ~ue pien- cosa que seguirle en sus evolucioso que a usted le gusta ~iguel An- nes, que no fueron muchas, dado
lo exiguo del recinto.
gle me dan ganar de reir ...
Por fin me vi sentado junto a la.
Respondí, malhumorado, que !'º
mesa,
con un soberbio álbum de fotenia necesidad de tales cere~on~as
tografías
entre las manos.
para conocer a quien tenia m1 nus-Obras antiguas, ya. no interema fuente y mi mismo retrete. Pero Madame Paulette había ya sac3:- san- explicó trabajosamente el
do tintero, pluma, secante y un m1- americano, no en vano oriundo de
11isculo pedazo de papel en que es- un país joven y dinámico, pues
cribía, con maravillosa rapidez, un aquellas antigüedades estaban febiJlete que era como un rompeca- chadas dos años antes. Su único dibezas de esas frases prefabricadas namismo, por Jo demás, ya que se
que es forzoso emplear en la corres- babia tumbado sobre la. cama, despondencia francesa.
. pués de desperezarse concienzudaYa he dicho que los deseos de m1 mente, apoyando las piernas en la
portera eran órdenes para ~• por madera de los pies, porque no caJo que subí la escalera muy _disp~es-. bía. No se crea una descortesía por
to a llamar en casa de mi vecmo. su parte el ocupar el único mueble,
Pero no fue preciso, porque me Jo aparte de la siJla. que yo ocupaba,
tropecé en el rellano esperand? con · capaz de soportarlo. El cuarto espaciencia que se llenara su Jar~a. taba, por lo que babia de comprenLa fuerza de la costumbre me hizo der nada más al entrar, tan repleto
pasar de largo, con un "PARDON'' de presencias extrañas que la úni, . L'ncut•ntra trabajo sin difil'ultad des
distraído. Pero reflexioné Juego que ca posición posible, era seguramen- grantkza histúrira, l(Ul', Slll embar~o. liido a Mt buen t·omportarnicnto, dul·
tiene un cnormr contenido humano.
no tendría mejor ocasión de entre- te, la horizontal.
El autor. hombre de pt•nsamientos zura ele t·arúcter y honra!leZ cxtreJD8,
Las
primeras
fotografías
repregarle la carta de Madame Paul~tte.
sóliclos
nos postula romo tjc-mplo tk :\o t•s ck cxtraii.ar, por tanto, que
El con cierto asombro, la cogió Y sentaban guijarros. Pero una de
ellas, en que el autor aparecía jun- humani1la1I al tipo lil' inclivicluo pru ~ Pfandl , lo enruentrP '' más manso e
se' la echó al bolsiJlo.
to a su obra, me hizo' comprender dcnk y nohk de instintos c¡ul' dcbL· inoct•ntc" que sus camaradas los liUI'"
-Perdón -dije yo.
ma1u•s y Bu"&gt;rom•s, pero si l' O cambio
-¿Perdón?- respondió el ame- que se trataba de guijarros gigan- saht•r lo &lt;1t1t• quiL•re sin p ont•rst~ il Pl'll· qut· no se dl' l'llL'nta qut• justo p,or ello
sar
t•n
rosas
c¡m•
no
t•sl:'lll
al
akann•
tes, que sólo el hombre, con mucha
ricano.
'lar('os dista mucho dl' ser un pícaro,
-Perdón, pero esta carta es para paciencia, es capaz de formar. Ha- ele sus posibiliila&lt;ks. Pero al mismo E~. a(kmús, \'a\i entl' y patriota. t·upa•
bía piedras oscuras y claras, bri- tirmtlO, como Qut•Yl'tlo. Espinel sr er!•
leerla.
llantes
y opacas. Unas tendían a la µt• t•xpositor inarabahlc e incansahlt.· ch- bntirsc t·on aqm·I qut trnlt· de ofe.n·
-¿Perdón?
1kr su honor Y con él d dL• Espalia,
En cuanto con abundante adere- vertical, otras aparecían acostadas de 1111 pasado glorioso. Su iclca ile Fs- ..,¡n dt•jar por ~so dl' n•t·Ot10l'l'I' los d
zo de excu;as, hubo comprendido como su autor. Una composición paii.a no pm•ck str, por tanto. (la&lt;los ft'l'tos tk su Jllll'bio romo cua111!0 41i
que aquella carta e~a para ser leida, con dos de estas piedras -"LOVE", los tiempos tn que vin•, mús equiYo- qm· por la mi.-.ma ra:án que pensumo
el americano sonrió con buen hu- si no me engaño- representaba un cada : Cousidérest' nos dirc que r11 :, a s(•1iore.~ del mundo • .rnmos aborr
agotador esfuerzo de imaginación tan op11Ir11ta .l/onar&lt;¡uia como la de
mor y di.io:
España. de las migajas que se despe1·- citlos de todos (9i~l). El vil-jo Escud
-INDEED-. Pero como esto creadora.
Después de ver unos cincuenta diciun efe la mesa &lt;frl principe. sobru ro t·s nwgnifico ronore,lor de 1a P •
"naturalmente" me babia hecho
t·olo¡zia dl' todos aque1los que Jo
enrojecer de mi tontería y no era pedruzcos parecidos empecé a no- no .&lt;iolmnenle pura aumentar casas ua dcan, gran obsenaclor y .a~udo d
mala persona, agregó afable; O.K. tar que una enfermedad se babia comrn:adus ll yrundt•s, pero para le- ni])lor de costumbn·s y húbitos
Y como la jarra desbordaba, ce- declarado en ellos, a manera de ca- l'Cll1lurla.'i de 1111111 pro/11nclas miserias manos. Sin l'mhargo. su critica rs b
rró el grifo, la cogió -y se metió en ries dental. Aparecieron unos pun- a luyure.'i allfaimo.-; (página 9i0). Con
tos, que se convirtieron en aguje- rsk púrrafo nos damos rucnla rle que
su cuarto.
(Pasa u la ])Úgina 4)
Espinel estú -o se empt•cina en esYo entré en el mío, tan ofendido
(Pasa a la página 6)
con mi vecino como siempre que la.

-

1

Página 2

LA SITUACION ACTUAL DEL PUBLICO

EL
ARTE
ALEMAN EN
EL SIGLO XX

El arte alemón se encuentro hoy día en
uno difícil situación. Lo escasez de medios
materiales con que los pintores y escultores
se ven obligados o luchar es aún mayor que
en ~I resto de los países europeos. He conocido grandes artistas o quienes poco ho
f~lt~do poro morir de hombre en los años
s1.gu1entes o lo guerra y que1 durante el in•
v1erno, se veían obligados o trabajar en sus
cosas en ruinas y sin calefacción, acostados
e insuficientemente protegidos por el abrigo
Y. un par de guantes. Fanáticos, no se res,.gnobon o cesar en su actividad, aún sabiendo que el empobrecimiento de sus event~oles compradores ero ton grande que na.
dre podría adquirir los obras producidos; in•
cluso sería difícil encontrar un lugar para
colocarlos, yo que miles de personas, expuls~dos de sus hogares por los bombos, se hac1n0bon en los pocos edificios aún en pie.
Y, cuando al fin ciertos medios comerciales
reanudaron sus actividades, los artistas alemanes se vieron obligados O reconocer que
había surgido una nuevo clase de compradores que no comprendía en absoluto el arte ',"oderno. Pero o lo crisis externa se unía
lo interna. Durante Jo época de Hitler, es
decir, .ª partir de 1933. casi todas los moni•
futoc1ones genuinas del arte hobion sido
p~ohibidos. L~s revistos de arte -desaporec~eron_ o continuaron arrastrando uno vida
l~ngu1do._ ~os jóvenes del momento, no pu.
drendo VIVlr de sus propios recuerdos se
formaban artísticamente en contacto co~ un
arte de tercer orden, 0 todo lo más, con los
maestros de tiempos posados. Lo situación
se mantuvo hasta 1945, interrumpiendo así
en Alemania lo tradición de un arte actual
)' profundo. Yo tuve ocasión de observarlo
o partir de 1945 en mis cursos sobre Historio del Arte en la Universidad de Munich,
pues ol hablar sobre el arte del siglo XX
notaba que, cuando menos naturalistas ero~
les ~br~s ofrecidos a lo consideración de mi
oud1tor10, menas comprensión encontraban
e~ él. Ero necesario comenzar los explicaciones de lo misma manero que lo hubiere
hecho en 191 O.
Desde entonces sin embargo fa pintura Y
lo escultura modernos han renacido en Ale.
monio, observándose sobre todo un gran
desarrollo de los exposiciones. Sólo en el
gran público es posible aún darse cuento de
cómo el interregno producido por los doce
años hitlerianos, no sálo pervive, sino incJu.
so sigue actuando. Aunque el arte moderno
hoyo triunfado yo en Alemania en los expos!ciones, en las medios oficiales y en lo
ineJo_r porte de lo prensa, aún se tropiezo
que, desde 1911, había ofrecido al mundo
•n ciertos sectores con uno cloro oposición.
No debe sin embargo olvidarse el hecho de un arte abstracto, que por cierto había encontrado en Alemania un terreno bien preque hoy se ho entrado en contacto con cierparado, gracias o la obro de Hermonn
tos medios que antes no se interesaban en
absoluto por el arte moderno. Como nues- Obrist.
Se vieron igualmente expulsados Moholy.
~- nuevo prenso democrático invito a los
Nogy, Marce! Breuer, Herbert Boye,, Albers,
'",','tontes de los exposiciones o dar su opiVordemberge-Gildebort, Schwitters, Feinin■1on sobre los mismas, hoy actualmente muchos alemanes, o quienes en otros épocas ger, Mol:rohn, Beckmann, Kokoschko, Gran,
•unco se hubiese consultado y que hoy ho- Schorl, Jonkel, Adler... Schlemmer murió
hlan y escriben sobre materias artísticas. desesperado en Alemania. Todos ellos eran
¿No será ésto lo causo que hoce hablar de figuras importantes en los diferentes foce•
una "resonancia demasiado pesimista en el tos de lo evolución alemana.
público"?
Si o ellos se añaden escritores como
ExiS t e aún otro factor desfavorable el Thomos y Heinrich Monn, Werfel, Zweig,
hech0 de que algunos eminentes críticos' de Fronk y grandes compositores desde Schi:in•
arte se manifiesten como reaccionarios en berg o Hindemith, es difícil explicarse comateria de culturo. Lo interesante obro de mo la productividad alemana no desapareSedlmoyr. "Verlust der Mitte", (1948 ) ho- ció totalmente. No es mi misión explicar
ce ~ue muchas personas cultivados pierdan en esto introducción cuales hon sido los
su I nt eres
. por 1os creaciones más atrevidas fuentes del renacimiento, pero lo indudable
de nuestro época, al presentar como deca- es que lo trayectoria del arte alemán no se
interrumpió, como podría suponerse después
dente todo el arte europeo posterior al bonoco.
de golpes ton graves. Alemania no se ho
convertido en uno provincia orístico como
yo lo demostró el concurso orgoni:rodo por
GRANDES ARTISTAS PERDIDOS POR
los norteamericanos en 1949. Si se sabe
ALEMANIA
dende brotan las fuentes escondidos y se
está realmente en condiciones de apreciar. ~oda lo vanguardia de nuestro vida orlas en su justo valor, es posible hoy enviar
tithco fué e xpu Isa do por los nazis,
. respono través del mundo entero una exposición
lO~les de lo pérdida de nuestros mejores or- de arte moderno alemán que na tiene por•
~ectos: Gropius, Mies von der Rohe
qué temer la competencia de ningún otro
111endelsohn: Moy , H'lb
,
país.
Tau
• ers he1mer
1
Bruno'
tie cft, R0d1ng, etc, Fué condenado ol desno el mágico Poul Klee, que hobío desoCARACTERISTICAS DEL ARTE ALEMAN
ftollodo en Alemania su pintura profundo. .llfe irracional. Perdimos a Kondinsky,
(Ofrece el arte alemán contemporáneo

Franz ROII

uno cierto unidad, o es por el contrario un
maremagnum, un mosaico de diversos tendencias? ¿En qué se diferencio el arte alemán contemporáneo del arte francés de la
':"ismo época? Siempre se cree que Jo
epoca en que se vive, por falta de perspectivo, es incoherente e internamente desgorrado, atribuyendo por el contrario al posado coherencia y unidad. Hoy en ello un
conocido error de perspectivo del observador
que he explicado en mi obro "Geschichte
des künstlerischen MiBerstehens" ( 1948 ) .
También lo Alemania contemporáneo pre•
sento una ves más lo habitual pluralidad
de. tendencias, pero probablemente, cuando
mas tarde sean contemplados 0 distancio,
serán solamente designados como "los di.
versos matices del siglo XX". Existe indudablemente un fondo común O todos ellos
todas quieren ofrecer, no yo lo imagen si~
no el símbolo del mundo, intentándose actualmente ciertos síntesis entre los diferen1es "I smos " • Los formas parecen también
desde 1945 oigo más libres, o, por así decir, oigo más barrocas. Al mismo tiempo
el arte alemán se ha hecho oigo más equilibrado, no siendo yo tan elemental como
en la época expresionista o incluso en la del
"81 aue Reiter
· " • Como al mismo tiempo el
arte francés se ha hecho cado ves má
otrev1'd o y más avanzado {y no pienso SO•s
lamente en lo evolución onticlásica de p¡.
cosso ) , lo oposición entre moderación fron•
ceso y vehemencia alemana se ha atenuado
considerablemente. Hemos de esperar aún
poro saber si nos encontramos aquí ante ese
proceso de uniformización que muchos filósofos de lo historio ju:igon inevitable, des-

de el momento que los diferentes países envían y exponen por todas portes sus obras
de arte, dando fin al aislamiento en que
hasta hoy se han encontrado los diversos
espacios culturales. Sin embargo este e .•
l'b .
.
qui
• no creciente de lo producción alemana
represento quizá un proceso de maduración
que en Francia, -y no sólo en el dominio
de la vida político- ha comenzado más
pronto. Pero incluso hoy los formas y los
colores del arte alemán no son ton flexibles
como los del francés, ni siquiera allí donde
se busco un efecto grotesto , Se troto quizá
de. diferencias permonenes como las que
existen en el sonido y en el ritmo de lo
dos "d·
'
I iomas. Precisamente por ello hemos
de alegrarnos del intercambio entre los dos
países. Si en el dominio de los artes plásticos es siempre París quien do el tono t b'"
1
• om
•en e pensamiento francés de los últimos
años ha absorbido ciertos elementos alemanes,
sólo se piense en lo ",;tuoc·,
• • aunque
•
,on
l1m1te ' del existencialismo.
Y si también en el dominio de las artes
plásticos la Alemania del siglo XX ha seguido frecuentemente los posos de Francia,
no puede dejar de reconocerse lo reeloboroción que siempre ha realizado de los elementos recibidos, adoptándolos O su peculio, temperamento. En una obro de arte
francesa hoy siempre más equilibrio, más
forma, más proporción, incluso cuando en
ello se han utilizado los colores extremos.
Y~ . desde los tiempos del romántico y del
g~hco puede apreciarse ~to diferencio . Si
bien es verdad que hoy yo no es ton pate~te, no puede menos de reconocerse que,
mientras en Francia un cuadro o uno escultura son oigo acabado, de una composición expresivo, en Alemania son oiga que
nunca se acabo, algo que siempre se está
reeloborondo por sí mismo.
En lo medido en que esto diferencio puedo e_ncontror uno explicación sociológico, es
preciso recordar que la unificación política
alemana, causo de lo centroli:roción, se hixo
esperar siglos, lográndose solamente en
1871 y que, o pesar de ello, continúan
existiendo los viejas tensiones sociales: entre _terratenientes feudales del Norte y campesinos, entre lo gran industrio en pleno
desarrollo y los obreros, entre los tendencias
capitalistas y socialistas de la política interno, entre lo democracia y el absolutismo
entre lo iglesia yel librepensamiento, entr~
el amar al trabajo ton desarrollado entre
los alemanes y su extraordinaria sentimentalidad musical.

LA CUESTION DE LA PRIORIDAD y
DEL INTERCAMBIO
Por lo que se refiere o los comienzos del
arte moderno, Francia ha dada indudablemente lo pauto. El impresionismo alemán
es posterior al francés y los nuevos formas
de un Césonne, un Gouguin o un Van Gogh
aparecieron ciertamente antes que sus réplicas alemanas No podemos sin embargo
olvidar o los pintores alemanes que bebieron directamente da los fuentes y que1 por
su largo estancia en París, pudieron ser llamados con justicio "Dómiers": toles, Purrn1ann, Levy, Ahlers-Hestermonn Moll R
Grossmonn, Etc.
'
'
•
El período de tiempo que separo los
"fouves " de los expresionistos se encuentro
considerablemente reducido en Alemania.
Los pintores del "Brücke" se agrupan yo
entre 1903 y 1904 y entre el cubismo fronces y el "Bloue Reiter", que viene o ser su
réplica en Alemania, existe muy poco diferencio de tiempo. También lo "Neue Künstlervereinigung" de Munich ( 1909) comenxó yo o discutir con el cubismo francés. Hoy
que reconocer que el cubismo no tuvo nunca verdadero éxito en Alemania, pues el
deseo alemán de libre expresión no permitió lo extensión de uno orgonisoción tan
sistemático de lo lineo quebrado; es carocteristica a este respecto el hecha de que
tan solo el cubismo "órfico" de Delounoy
von More y de Mocke fuese aceptado. Tendencias neoclásicas que habían hecho uno
fugas aparición en Deroin y de modo aún
mós pasajero en Picosso1 se convierten en

(Pasa a la página 4)

Página 3

•

�VIDA DE MARCOS. •• EL
(Sigue de la página 2)

dadosa, encauzada siempre a dar un
buen consejo, al hablar siempre de la
gran virtud que es la prudencia. No
se cansa de decir por ejemplo que De
suerte que por todos los caminos el
silencio es refugio y acogida de los
agravios con malicia (923): o tambien
que la locuacidad, fuera de ser enfa•
dosa y cansada, descubre fácilmente
la flaque;a del entendimiento, suena
como vaso vacio de sustancia y manifiesta la poca prudencia del sujeto
(924). Pero como no le es suficiente
agrega más adelante que Y dije que
parece la lengua cabeza de culebra,

porque tan dispuesta sella para picar
o morder, como para alabar o persuadir. Más, cuán dulce cosa es decir bien
(Ibídem). No otra cosa puede deeir
un hombre que suele estar con los ojos
altos y humildes al cielo, el rostro se•
J'e110 y grave, las manos sobre un muy
blanco lenzuelo ... pronunciando con

mucho silencio las palabras del ensal•
mo (866). La prudencia está aconse•
jada en todo, hasta en detalles que a
otros moralistas podrían parecer obvias, como cuando :Marcos nos dice
que Nadie siga a las mujeres a la igle•
sia, que hay harto espacio para verlas
fuera (933). Es fácil advertir la huella de Erasmo en esta forma de comportamiento, tan discreta como serena. Durante su cautiverio en Argel no
nos asombramos de que se porte, pues,
con cautela: yo fui $iempre con cuidado de no mirar a ventana -que son
celosísimos los de aquel reino-, ni
tomar pesadumbre con nadie, ni asir
de palabra de poca importancia, que
es donde se traban las enemistades y
odios (935). Amonesta también contra
los celos: Los celos tienen al diablo
en el cuerpo del que los tiene, y pare•
ce que los trae consigo, pues hacen
mal sino a q11ien los mantiene, y cuanto más se callan más crecen (938). P01·
todo esto, es claro que nos diga asimismo que el verdadero camino para
conservarse los hombres es transformarse en el humor de aquellos con
quien tratan, aun cuando a nosotros
nos parecería falta de personalidad.
Por lo consiguiente, fácil es pensar
que toda idea de pecado está fuera de
la mente de este aventurero, como
cuando advierte contra la lascivia: En
los viejos va creciendo siempre el desengaño y la ciencia, y disminuyéndose la fuerza, se levanta la contemplación; y en el mozo va creciendo la
confian=a y el desvanecimiento, fuer::,a y estimación propia, de modo que
tiene necesidad de ajeno consejo y
amigable sofrenada, que en nuestros
trnmpos se han visto en algunos sujetos1 dignos de estimación por su nacimiento, tan exorbitantes vicios y desdichas por la prudencia de maestros
mozos destemplados y lascivos, que da
horror remoi,erlos en la memoria; a
las cuales infelicidades no diera lugar
la doctrina de un maestro viejo, cansado de dar y recibir heridas ya sanas del trato y comunicación del mundo (888). La suya es una filosofia cristiana que postula un hombre de bien
cimentado en su honor, su patria Y su
religión (mezcla curiosa de erasmismo y catolicidad), pues digan otros lo
que quisieren , la Filosofia cristiana
nos da lugar y licencia para dar sentido q11e tenga olor de virtud (890).
Pero no sólo el pecado como aniquilación del alma anida como obsesión en la mente de Marcos de Obre•
gón; concomitantemente aparece en
él, frecuentemente, ]a idea del diablo,
origen y causa de todos los males. Des•
pués de que le ocurre un incidente
realmente impresionante -en el cual
el elemento macabro aparece en su
sentido natural y no deformado como

Página 4

en Quevedo-, hace el siguiente comentario: Del cuento sucedido no les
dije una palabra, lo uno por pensar
que p11diera haber sido ilusión del ene•
migo del género humano, lo otro, por•
que las cosas tan extraordinarias ha..
cen diferentes efectos el! los que las
oyen, y el más cierto es reirse y dar
matraca a quien las comenta (903). No
olvidemos que Espinel, hombre en mu.
cha forma medieval, vive sumergido
en la España ualucinada y alucinante" que tan bien nos describe Ortega
en sus Papeles sobre Velázquez y Go.
ya: apariciones, relatos fantásticos del
más allá; muertos que vuelven al mundo a penar alguna falta jamás confe.
sada en el momento del trance final.
En una ocasión, estando completa•
mente solo en el campo, oye el quejido de una mujer: ¡Ay de mí, más in•
fe/ice y sola que cuantas padecen cau•
tiverio y servidumbre en las mazmorras de crueles e inclementes moros/
¡Ay de mí, la más desventurada de las
que han visto despedazar sus hijos en
su presencia! ¡Ay, más sin remedio y
consuelo que las ' ya condenadas por
sentellcia de riguroso juez/ ¡Oh sitio
maldito, árbol descomulgado, testigo
de dos muertes, por quien yo diera
mil vidas, si las tuviera! Obregón en.
tonces, asustado por estar él mismo
debajo de aquel árbol, que además ha.
bía sentido pocos momentos antes correr en su cuerpo lo que cree que son
hormigas, dice: Yo, escandalizado, a/..
cé el rostro y vi -porque ya comenzaba a amanecer- a aquel cuyos gusanos andaban por mi rostro, cuando
yo pensaba que ermi hormigas; y confieso que con el hórrido espectáculo
de la desesperada mujer, y con el he.
diente espwztajo del. árbol, si no hu•
biera luz me cayera muerto, cortado y
sin fuerzas. Pág. 902).
Espinel recomienda constantemente
respeto a los superiores, ya que tiene
clara y precisa conciencia de los es•
tratos sociales y la diferencia que de•
be hacer entre sus clases: Dios crió
al mundo con estos grados de supe.
rioridad, que en el cielo hay unos ángeles superiores a otros, y en el mundo se van imitando estos mismos grados de personas, para que los inferiores obedezcamos a los superiores, y
ya que no seamos capaces de conocernos a nosotros propios, seamoslo de
conocer a quien puede, vale y tiene
ningún sentido de autonomía y mucho
menos de libertinaje, cómo el pícaro.
Valbuena Pral dice de Marcos de Obregón que es "un libro de viajes empotrado en picaresca"; yo mús bien diría que es un libro de viajes cimentado en una firme y sincera postulación del catolicismo como· única via
de redención del género humano.
La figura del escudero nos hace pensar en el Cipión del Coloquio de los
Pel'ros, en el cual ]a sabiduría se ha
refugiado; la diferencia, claro está, estriba en que mientras en Cervantes
Cipión es el simbolismo de la verdad,
Marcos es la humanización de ]a misma. Llendo aún más lejos, podría afirmarse que el pobre viejo escudero es
el bien a costa de todo, esforzímdosc
por conseguir una gran calidad dentro
de sus limitaciones. En Alemán hemos
considerado el plan ético, pero la vida de Guzmán es el ejemplo negativo,
la tendencia al mal que justifica esos
consejos morales de ]os cuales la obra
está llena. Aquí en cambio ¿dónde están esos dobles planos? Cuando más,
y esto ya con mucha paciencia, encontramos elementos picarescos diseminados acá y allá, muy de vez en
cuando, a lo largo de la narracióni pero jamás en el tipo humano.
La personalidad de Marcos de Obre•
(Pasa a la p:,gina 6)

AR TE....

(Sigue de la página 1)
los pinturas de Schrimpf y de Konoldt en
fines en sí.
El surrealismo no ha llegado a ser en
Alemania un movimiento coherente con reivindicaciones literarias y sociológicos. Esto
es en porte debido al hecho de que el pinto rolemán Mox Ernest, que había creado
fantasías plenamente surrealistas, se estableció yo en 1922 de modo definitivo en
París; a ésto puede unirse el que Hoerle
( Düsseldorf) muriese prematuramente y
que Schwitters (Honnover) tan solo en parte pueda ser ~ncuadrado dentro del movimiento surrealista, representando más bien
su pintura una cierta fusión de expresionismo y dadaísmo. El dadaísmo fué un fenÓ•
meno predominantemente alemán, siendo
sus más ilustres representantes el escritor
alsaciano Arp, Schwitters, Hulsenbeck y Hugo Boll y sus principales centros Zurich, Ca.
fonia y finalmente Berlín, donde tomó un
cierta moti!, político. Muchas características extrañas al arte francés, transmitidas a
través de los siglos desde el Bosco o Brue•
ghel, desde la época del gótico tardío, han
pasado más tarde del dadaísmo semiolemán
al surrealismo del París.
En lo que se refiere a la pintura abs ..
tracto, Alemania se encuentra a la van ..
guardia. Recordemos uno vu más las creaciones de Kandinsky en Munich hacia 1911,

si-tivo como negativo, Alemania poseía toda ..
vía en el siglo XX varios centros coexisten ..
tes, siendo los mós importantes Berlín, Mu ..
nich, Dresde, Stuttgart y Düsseldorf.

FASES ESENCIALES EN EL DESARROLLO
DEL ARTE ALEMAN CONTEMPORANEO
Resumamos los acontecimientos más sig ..
nificativos desde 1900 para el desarrollo
de los diferentes grupos, que otros autores
describirán de manera más detallada en los
estudios que siguen al nuestro. Al fin y al
cabo es imposible explicar a grandes rasgos
como surgen de un individuo determinado
las grandes obras de arte ( individuum est
ineffabile). Ya en 1892 el escándalo provocado en Berlín por la exposición de Munch,
había causado una profunda conmoción que,
si hizo abandonar el realismo alemán del 5¡ ..
glo XX, también hizo considerar como SU•
peroda la etapa impresionista. Surgieron entonces en Berlín y en Munich las "Secesio ..
nes" que rompieron totalmente con las tradiciones artificialmente mantenidos en Berlín por el Director de la Academia Anton
von Werner y por el Emperador Guillermo
11 y en Baviera por Lenbach, juzgaban, con ..
denable un realismo moderno y ciertos "pa ..
triotas" veían en el impresionismo una ten ..
dencia extranjera, cuando no hostil, a Alentonía. Los grupos "indeseables y destruc ..

(descubierto simultáneamente por Picasso).
Surgió el expresionismo alemán de un Molde
y de 1903 a 1904 las artistas de la Alemania arientql constituyeron el "Brüclce",
En 1908 se hace sentir lo influ'encia del ca ..
lorisma de Mottise, o quien se consagro en
Berlín una importante exposición.
En 1910 se dió a conocer el cubismo
francés con una exposición colectiva celebrada en Munich (en 1912 cubistas franceses de primer orden enviaron sus telas a
la exposición del Sonderbund en Colonia).
A partir de 1909 aparece el futurismo italiano. Cuando en el mismo año se fundó
en Munich la "Neue Künstlervereinigung",
ya los artistas alemanes habian sacado las
consecuencias de la nueva concepción de
las formas tendiente a lo abstracción. ( En
191 O Picosso, Derain, Braque y Rouoult expusieron en lo sede de este grupo). El mismo grupo explicó en 1912 su posición con
el libro "Das neue Bild". De él nació en
1911-1912 el "Blaue Reiter" en el que
Franx More desarrolló el profundo universo
de sus mitos animales, Paul Klee algunos
de sus juegos oníricos y Kandinsky la pintura absoluta. Este último había escrito ya en
1910 su obra "Dos Geistige in der Kunst"
en el que sacaba todas las consecuencias

de sus abstracciones; el libro que no fué
publicado hasta dos años más tarde, sostenía el valor moral y sensible del color y de
lo línea aparte de toda representación objetiva. En 1912 Herbert Walden creó en
Berlín la "Sturm", que organi%Ó en 1913
el "Primer Salón Alemón de Otoño". En
1914 pudieron ya contemplarse en él obras
fundamentales de Chagall con fantásticos
contrastes simultóneos.
Uno violenta agitación dominaba el arte
alemán. Las revistas ostentaban titulos sig•
nificativos: "Sturm" (Tormento), "Aktion"
(Acción), "Aufbruch" (Irrupción), "Feuer"
(fuego), "Jüngster Tog" (El juicio final).
Se había llegado al máximo en lo osadía de
los nuevos medios plásticos empleados, nuevas reducciones especiales, llomeant:es acordes de colores, objetos fantásticos, audaces
efectos simultáneos ... También las historia•
dores alemanes del arte se incorporan a las
nuevas corrientes. Al descubrir al Greco, a
Marées y a Cézanne, Meier-Grafe había
creado uno nueva escala de valores (en su
"Entwicklungsgeschichte der Kunst"). Tras
él vinieron Housenstein, Burger y sobre todo
Worringer ("Abstraktion und Einfühlung",
1919), que demuestra como las posibilidades de abstracción aparecen ya en el arte

antiguo, si bien no habían sido suficientemente comprendidas. Karl Einstein trabajaba ya en su "Kunst des XX. Jahrhunderts" (aparecido en 1926) y la "Kunst•
blatt" (Westheim), el "Querschnitt" (Wetterkopp y Flechtheim), el "Cicerone" (Biermann), "Die Neue Stadt" (Gantnerl, editaban y propagaban las nuevas formas.
La primera guerra mundial trajo consigo
todo lo serie de pérdidas ya citado, More
y Mocke cayeron, nos fueron arrebatados
Kandinsky y Chogall que quería establecerse por algún tiempo en Alemania. Sin embargo inclusa durante lo guerra no dejaron de actuar importantes movimientos. En
1919 apareció en Zurich el ya mencionado
dadaísmo representado por Arp, Max Ernst,
Schwitters, Duchamps y Picabia, existiendo
al mismo tiempo otros grupos en Colonia e
incluso en Berlín. Pero en Berlín de todo
se hace en seguida política y así también
el grupo de noviembre de 1918 tuvo allí
un carácter claramente revolucionario. Como reacción contra el dadaísmo, fué funda•
do en 1917 por Doesburg el "Stijl", desa ...
rrollo del constructivismo, grupo racionalista opuesto a la grotesco olegría juguetona
0

Hubo una reocción que, surgida de uno
desilusión artística y social, invocaba lo
vuelta al objeto y que he descrito en 1925
en una obra "Nachexpressionismus (Magis•
cher Reolismus)". Era un fenómeno típi ..
comente alemán, que volvía excesivamente
a la meticulosidad de los viejos procedimientos, aunque al mismo tiempo no dejo.
se de poner en juego ciertos características
modernas (aceptación irónica de la máquina, precisión técnica, crítica aguda de lo
sociedad al menos en el ola izquierda representada por Grou y Dix). Se luchaba
aquí contra el exceso de sentimiento del expresionismo alemán entonces en pleno decadencia.
Entre tanto había surgido en Düsseldorf
el grupo surrealista alemán que en 1924
efectuaría su presentación en París con su
primer manifiesto: Max Ernst con su universo interior de fantasmagorías, donde la
tendencia hacia la objetividad que había
vuelto a hacer oír su voz, se disolvía en el
sueño y en lo "suprarreol". De gran impar ..
tancia fué lo influencia de Freud. Y a Kokoschko, si bien de otra manera, había
tratado de interpretar el mundo de lo in•

•

la palabra ....
EL VERBO DE LOS POETAS

( ' LIGE tus palabras siempre_ equivocándote un poc~, _aconsej a•
1

~ ha un día, en versos gentiles y burlones, aquel d1vmo bues•

per de hospitales, de tabernas y de burdeles que se llamó Pa•
blo Verlaine. Pero esta equivocación ha de ser tan sutil como lo
fue el poeta al decir su consejo. Cabalmente el encanto estriba en el
misterio con que se produce. Adonde no llegan las palabras con
sus significados, van las ondas con sus músicas. El verso, por ser
verso, es ya emotivo sin requerir juicio ni razonamiento. Al goce

¡

de su esencia ideológica suma el goce de su esencia musical, numen
de una categoría más alta. Y este poder del verso, en la rima se
o los sectores más constructivos de la pin ..
tura abstracto encarnados por ejemplo después de la primera guerra mundial en
Moholy y en Vordemberbe. Estos primeros
gérmenes no lograron una verdadera extensión ni pudieron manifestarse libremente
hosto 1945, fenómeno que se explico por
el interregno que representa el gobierno de
Hitler.
Si en este número evocamos con gratitud
nuestras relaciones con Francia, no podemos sin embargo olvidar que cuando un
país se encuentra en pleno período de fecundidad artística, lanzo siempre sus antenas en las más diversas direcciones. Así yo
poco antes de 1900 Alemania recibió un
fuerte estímulo a trovés de lo obro del noruego Munch, que ofrecía uno mezclo de
"Jugendstil" y simbolismo. También es importante la influencia del suizo Hodler, sugiriendo la idea de una nueva monumentolidad en un sentido totalmente distinto al
de otro suizo, Meyer-Amden, que tonto habría de significar en la obro de Schlemmer.
Los italianos Corra y Chirico ejercen uno
acción decisiva o través de su "pintura metophísica" sobre ciertos pintores alemanes
como Daninghausen y E. Ende, Nunca
existió en Alemania un centro artístico
comparable a París, donde todas los tendencios pudiesen encontrarse y sufrir influencias recíprocos. Tanto en sentido po-

tores" reciben arbitrariamente de sus ad ..
versorias nuevos orientaciones artísticas.
Más tarde se produce en todos los casos el
fenómeno inverso y ello es lo causa de que
hoy se crea ver inmediatamente en todo
impresionista tardío un reaccionaria político.
Liebermann, Corinth y Sfevogt {nacidos
respectivamente en 1858, 1868 y 1878)
se habían impuesto al fín después de la es•
pera de costumbre, como había sucedido
también con los poetas recientemente surgidos, Holx y Schlaf o can el revolucionario
dramaturgo Gerhard Houptmann. Pero ya
en 1897 había aparecido el "Pan" de van
de Velde con ideos sobre la forma y la
composición que, orientadas ya claramente
hacia el siglo XX dieron origen en 1907
a lo Deutsche Werkbund", Y en 1906
Hugo van Tschudi, Director del Museo de
Berlín, hobía dado a conocer la "exposición del siglo XX" con criterios de valor
completamente nuevos; Tschudi compró entonces poro su Museo, el más importante
de Alemania ,telas de maestros como Cé2:anne, Gouguin y Von Gogh que habían
preparado el gron cambio de formas del si11

glo XX.

Ya antes de 1905 el grupo reunido aire•
dedor de Kirchner en Dresde descubrió la
fuerso elemental del grabado sobre modera
de la Edad Media así como el arte negro

aquilata y concreta: La rima es un sortilegio emocional del que los
antiguos sólo tuvieron un vago conocimiento.

Ramón del VALLE-INCLAN.
de los dodoístas. Es un movimiento bastan•
te relacionado con el "purismo" de Osen ..
font y de Jeanneret, que a su vez no se
halla muy distante del "formismo" desa ..
rrollado en Alemania por Moholy.
En 1919 Gropius fundó la "Bauhaus" de
Weimar, que rompió con todos las procedimientos plásticos tradicionales para obtene,
oigo nuevo o portir de los diversos elementos, con un matiz- algo rebuscado y purista
en Weimar y luego más rico y más conseguido en Dessau. Desde ese centro se esparcen por toda Alemania ideos constructivo,
sobre lo composición, sostenidos por las en•
señanzas de sus maestros y por las obra,
editadas por lo Bauhous bajo la dirección
de Gropius y Moholy. Todos las formas de
composición debían ser renovados y purificadas conforme o uno arquitectura constructiva. Nunca ha vuelto a verse reunidos
durante tantos años en un establecimiento
de enseñansa tantos maestros de categoría
internacional como Gropius, Klee, Kandinsky, Schlemmer, Moholy, Feininger, etc.

consciente en los obras de su época vie~
nesa. Y de otra forma también completamente distinta, los poemas alemanes de
Arp (Pyromidenrock) abrieron una nueva
vía de expresión al mundo interior, al menos para aquellos que sabíon adoptarse ,á.
pidamente o ella.
Este rico movimiento de los formas de
expresión y de las interpretaciones al mundo sufrió en 1933 los ataques de los nazis.
Las mejores obras de arte fueron confiscadas como "decadentes" y lo Bauhaus cerrada desde el primer momento. Los artes plásticos atravesaron un período de exteriori•
dad vacía: la arquitectura se orientó hacia
un estilo clásico falsamente colosal, lo escultura hacia la suntuosidad ecléctica y la
pintura se limitó a la mera imitación de lo
naturaleza. El componer a el exponer obros
de. otra natul'alesa era exponerse a la muerte. En estas condiciones es casi un verdadero milagro que después de 1945 hayan podido aparecer de nueva en Alemania verdaderas obras de arte.

Página 5

�mentos de París -me respondió tan arrimada a la cola, que un arcon esa necesidad que sienten los te tan puro corría el riesgo de no
artistas de alabar lo que todos ser visto por nadie.
creen feo y denigrar lo que se suele
-¡Oh,, no! -repuso plácidamenconsiderar hermoso. -Mucho me- te el autor.- Ya me han dedicado
zos de elocuencia. Al parecer, su jor que Miguel Angel.
tres artículos ...
arte se hallaba en tal proceso de
No me admiré al oír esta concorY, como esperaba, tuw buen éxiespiritualización -del griego neu- dancia con la opinión de Madame to y basta el Estado le hizo un enmaticidad, sería más exacto-- que Paulette. Y pregunté cómo armocargo monumental.
ya no podía emplear signos tan gro- nizar la exposición de que ella me
También Madame Paulette tuvo
seros como un clavo o un alambre. había hablado, con obras no trans- su estatua de vacío en su portería,
Le bastaba con crear espacios de portables.
entre el aparador, la puerta de la
proporciones plásticas, valiéndose
Me contestó que estaba haciendo alcoba y la tabla de la mesa. Una
de objetos no artísticos. Desplazan- nuevas obras en la misma galería escultura casi neocubista, toda de
do un poco el palanganero y ha- donde había de exponer.
rectas, que parecía iniciar una nueciendo un nudo en el cordón de la
-Lástima que nadie las podrá va serie después de las obras antelámpara había creado una escultu- adquirir-dije.
riores, de curvas de palanganero o
ra de vacío que titulaba "Angel". La
Esas no, porque está ligadas indi- de domo.
pata de la mesa y la hoja de la ven- solublemente a la galería, pues no
-¡No te sientes ahí! -gritaba a
tana, abierta al exterior, formaban se podr•an manejar sin trasladar el su marido-- que estropeas nuestro
una composición abstracta, tanto edificio entero. Pero de esa exposi- Vacío Plástico---. Esta era la denomás interesante cuanto que el vo- ción le saidrían muchos encargos a minación empleada por el crítico
lumen de vacío estaba seccionado domicilio.
del semanario favorito de Madame
por el cristal; esta obra se titula-·
Yo traté de quitarle, con cuidado, Paulette. Y ella, contemplando en
ba "creación número 3". Me hizo tales ·ilusiones, por evitarle un de- éxtasis ese meritísimo vacío de su
ver -o sentir- las creaciones 1 y sengaño demasiado fuerte: la gen- portería, suspiraba filosófica:
2 y otra porción de estatuas de NA- te es tan · incomprensiva, la critica
-¡Ah, el arte ... !
DA, que ocupaban todo el cuarto y
se interpenetraban a veces, aumentando la complicación.
-Lástima que haya poco espacio. Por eso me he tenido que bajar a la calle para hacer una gran
escultura.
Y como le dijese que quería conocerla, nos marchamos juntos. Creo
que le satisfizo ver que al salir no
rocé ni una de sus composiciones,
a pesar de ir sin guía.
Su escultura se encontraba en la
Avenida de Breteuil y era la mayor
de que tengo noticias. Sus puntos
de determinación eran la cúpula de
los Inválidos, los chaflanes de dos
casas y la punta de la cabeza de la
estatua de Pasteur.
Para ponerme al nivel, manifesté
mi asombro de que hubiera elegido
este monumento horrible, en el que
el sabio bacteriólogo, desde lo alto
de su butaca, mira con indiferencia
cóma la Parca se lleva a una joven
sin que las vacas traigan su remedio.
-Es uno de los mejores monu-

Neumoescultura
(Sigue de la págiua 2)
ros, éstos en huecos ... Cincuenta fotografías más tarde, los guijarros
se habían transformado en anillos.
-Epoca de optimismo--- comentó
el artista. Y como le costaba tanto hablar, me indicó con la mano
que leyera una crítica que hablaba
de esta fase de su obra. Aunque en
inglés, era más fácil de entender
que el francés de mi nuevo conocido; fácil, literalmente hablando,
porque sus conceptos abstrusos ni
Hegel los hubiera comprendido. Saqué la consecuencia o que aquel joven de aspecto indolente que se estaba fumando un cigarrillo tumbaclo en la cama era un artista genial, nacido en Athenas (Connecticut) veintitrés años antes, discípulo de no sé cuantos colegios de arte, becado no sé las veces, y consagrado en la exposición de Pittsburg
de que trataba el cronista, quien
aseguraba que de un arte materialista, pesimista, egocentrista o
inhibido había pasado a un arte
abierto, generoso, alegre y espiritual.
-Esas obras ya no interesanrepitió el escultor varias veces,
hasta que me percaté de su idea.
Es absurdo excavar la piedra como
un topo.
En efecto, la serie siguiente mostraba superficies curvas y huecas,
ya no esculpidas sino, sencillamente, arrolladas, plegadas. Eran chapas de metal, cartón, papel, cada
vez más tenues, que delimitaban espacios vacíos.
-Momento difícil ---i'Xplicó mi
vecino. Demasiado grandes. Imposible trabajar en pequeño.
Una de las fotografías lo mostraba al lado de una superficie sinuosa de celuloide, del tamaño de un
piano de cola.
De las planchas pasamos a las
varillas y de éstas a los alambres.
-Sólo me interesa el vacío. La
masa no es espíritu.
Los alambres, que al princ1p10
formaban jaulas donde quedaba
encerrado un pedazo de vacío de
fácil identificación, iban escaseando, se separaban, se abrían.
-El arte es sólo alusión -dijo el
artista. Estas sentencias le salían
con más facilidad, acaso por haberlas ya repetido muchas veces al enseñar su muestrario.
Sobre una tabla se veían hincados dos alambres tiesos; en la otra
esquina, una tachuela marcaba los
límites del espacio ideado por el escultor.
-Eso es todavía pesado, grosero.
No me interesa ya- pronunciaba
con calma.
Otra fotografía presentaba un
pedazo de alambre colgando de un
hilo, como un anzuelo; otro alambre clavado en el suelo.
-Era una escultura muy grande.
l,a figura de abajo es de mi estatura.
En la imagen siguiente, la figura
había desaparecido y sólo quedaba
el anzuelo.
-Más interesante -comentó.Hace vivír el espacio alrededor.
Las páginas siguientes estaban
vacías.
-Mi escultura de ahora es difícil de fotografiar -dijo el americano incorporándose a medias en
su cama. Y levantando el brazo, su
dedo iba señalándome el rincón
junto a la puerta, la curva del palanganero, el cordel de la bombilla.
-¿Comprende?
Yo no entendía muy bien y m1
torpeza le obligó a terribles esfuer-

Página 6

VIDA DE MARCOS...
(Sigue de la página 4)
gón en el sentido de la picardía no la
hemos captado porque simplemente
no existe. El es un buen hombre en
el más amplio y profundo sentido de

la expresión. De sentimientos nobles,

amante de la virtud y enemigo del vicio; imposibilitado, por naturaleza
propia, a hacer conscientemente el
mal: es el antipícaro, cabe decir, psicología opuesta en todo a un Esteba-

nillo González, por ejemplo.
)ilarcos es también valiente en el
momento de defender su honor, su patrfa, su religión: siempre íntegro y
sincero. Pero entonces ¿dónde está el
pícaro Marcos de la tradición litera-

presentadas por los ambientes picarescos. Es lo mismo que dijimos con
el mundo que envuelve a los perros
Cipion y Berganza.
Si comparamos a nuestro personaje
con el miedoso, sucio, desagradable
Estéban; con el escatológico don Pablos; el mentiroso bac}liller Trapaza,
ejemplos vh1 os de la picaresca española, de inmediato imaginamos a un
Marcos gordo, bondadoso; aventurero,
es verdad, pero sin ser por ello picaro.
Opuesto a esos vagabundos, espejo de
lacaíios, quinta esencia de embusteros
y maestros de embelecadores, :Marcos

Pero por lo que tiene de erasmista,
justamente es éso lo que hace no ser
pícaro al Escudero. Sin exagerar las
cosas, diremos, empero, que tal posición no es sino un ligero viento erasmista que en Espinel se deja sentir.

de Obregón les daria a todos ellos, de

es, por lo demás, un incansable admirador ele la naturaleza, un fino descriptor del paisaje; su personalidad es
sensual y exquisita. Por eso la Vida
de Marcos de Obregón , escrita por un
esteta, músico y poeta, no es pues, ni
con mucho, }o que los historiadores
de la literatura han querido leer en
sns púginas, trastocando su sentido
real. Es, más que una noYela, un conjunto de cuadros de costumbres en los
cuales el personaje central, eco vago
rle Don Quijote, desface elltllertos en
medio de una humanidad que no lo
comprende, que queda sorda a su llamado, al igual que quedó indiferente

si se ha considerado como obra picaresca este relato, haya sido porque no
es el principal personaje, Marcos, sino su medio social lo verdaderamente
picaresco. No obstante, aún esto es
falso, como hemos anticipado. Es cier-

serle posible, infinitos ejemplos de caridad, señalándoles con indice de fuego el castigo eterno.
Resumiendo podemos concluir que
el tono medio que respira }a obra responde al movimiento de las huellas
erasmistas que dejaron 1 sobre todo, los
hermanos ele Yalclés, el ideal de vida,
la preocupación religiosa. Claro que
todo a la espafio1a, que nunca deja de
unclar en sus grandes temas naciona-

to que el mundo presenta al Escude-

les (recordemos que Yaldés logra po-

ria? En toda la obra de Espinel no
asoma la cara ni por un instante. Es

probable que se objete el hecho de que

ro circunstancias desfavorables, como
por Jo demás, las tienen todos los seres humanos, sin que por ello tales
accidentes ( o las personas que los provocan) sean forzosa y necesariamente
picaros. Las situaciones en la vida tienen muchos patrones para modelarse
y las que rodean a Marcos, a pesar de
su negativismo, son bien ajenas a las

ner al erasmismo como base del Impe-

rio). El eje de la novela es el consejo
clel buen comportamiento (ética erasmista. Sin embargo, como dijimos, el
texto es, a pesar ele todo, españolísimo
en muchas de sus manifestaciones, como los cuadros macabros, anticipaciones de Goya, completa y tota]mente
barrocos.

En el aspecto de pre-burguesía, el autor tiene grandes contactos con la modernidad.
La Vida de :\Iarcos termina con una
serie &lt;le relatos fantásticos, inspirados
en parte en los viajes de Odiseo por
1a isla de los Cíclopes, y otros muchos
que nos alejan del verismo nunca an-

tes perdido por el novelista. Espinel

al del Caballero de la Triste Figura.
Ambos - midiendo las distancias- tuvieron a la postre que quebrar sus
adargas y sus armaduras, con las cuales pensaron combatir la ignorancia y

hacer el bien.

•

...

1

1
J

1

LIBROS

ria en la que se procurará exponer
críticamente el sentido de la filosofía
c-n su relación con ]a historia y la cllllura considerándola como tesis y doctrina, para esbozar el panorama histórico en toda su rica policromía.

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\'ARIOS: Diálloia. ,lmiario de Filosofía 1957. Publicación del Centro de
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mantenido desde su funt.lación un vasto plan editOrial que desarrolla al través de µuhlicacioncs cuya circulación
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dan a conocer los trabajos que realizanlos miembros del Centro de Estudios Filosóficos de la Universidad de
~léxico, sobre temas libremente elegidos y que, en su conjunto, integran
el plan de trabajos del Centro. Así, en
este nuevo volumen, aparecen investigacion(•s originales de filósofos mexicanos; pero como el Anuario se propone no sólo estimular 1a investigación rigurosa de los problemas filosóficos de nuestro país, sino también
fot'talcccr los lazos culturales con otros
pueblos, se publican asimismo estudios
monográficos de autores americanos y
europeos. En esta forma se inicia un
diftlogo que sera proYechoso para ambas partes.
He aquí el sumario: Sección primera. ·r. Investigadores: Antonio Gómez
Robledo, La sabiduría en .4ristóteles;
Luis Recaséns Siéhes, Algunas aclaraciones sobre el Contrato social de
Roussecm; Leopoldo Zea, La historia
en la conciencia americana; Eduardo
García ~[áynez, Clasificación de los
conceptos jm·idicos (segunda parte);
Elide Gortari, La categoría P.e espacio
en la fisica atómica; :\'Iiguel Bueno,
Consideraciones sobre la antropología
empÍI'ica; Adolfo García Díaz, Las bases de la cosmoloaia de Anaxágoras.
II. Seminarios: .José Gaos. Seminario
sobre la Lógica de Hegel. Sección segunda. Estudio.s mont&gt;gráficos: Nicola
Abbagnano, Sobre el método de la filosofía; Jea! Wahl, ¿Es posible una renovación ele la melafisica?; Alfred von
Verrlross, Los ('Omien=os de la teoría
europea del Derecho y del Estado en
llesiodo; Juan Llambias de Azevcdo,
Platón. La Teoría del Estado justo;
1Iichelc Federico Sciacca, Temas del
pensamiento filosófico de Antonio Rosmini; Juan David García Bacca, Sobre
el conocimiento {isico; Héctor Neri
Castañeda, Pn sistema general de ló~
alca normatfoa; Hisicri Frondizi, El
historicismo y el problema de la verdad. Sección tercera: Xoticias. Comentarios, Reseñas bibliográficas.

por scllalar lo útil que resulta que esa
responsabil-idad sea compartida entre
quienes interYiencn en la administración, de acuerdo con la amplitud de
sus tareas. aconsejando a la vez la ayuda constante de los especialistas en
las cli\'crsas materias.

\Y. A. JüHR y H. W. SlNGER: El papel del economtsla como asesor oficial. 1G2 pp. Fondo de Cultura Económica. ~léxico, 1957.

}[éxico, 1957,
En este segundo tomo de la Introduc_ción a la admini.n·ación pública,
)fnnoz Amalo estudia los aspectos fun~
damentalcs de las relaciones humanas
Y la administración de personal en los
servicios que imparte el Estado y en
las negociaciones modernas. Toda administración, ya sea pública o privada, es en cierta manera administraC'ión clr personal, pues en última instancia las cuestiones administrativas
han de reducirse a sus elementos humanos. Por ello, el autor ha puesto especial interés en considerar esas formas de relación entre jefes y subordinados r entre empleados y público.
La calidad de los servicios públicos
depende a menudo de los métodos implantados en su or&amp;'lnización interna,
donde es de gran importancia la selecciim, educación y armonización de
la totalidad de los funcionarios. Contra la anticuada idea de aquellos que
invocan la necesidad de que el direc1i ,·o superior y sus m:.ls próximos ayudantes sean los responsables únicos
,fe los problemas que plantea la administración. :\fmloz Amato se interesa

}forris R. Cohen, profesor del College
de 1a ciudad de Nueva York, nació en
)Iinsk, Rusia, el año 1880. Desde niño
ha vivido en los Estados Unidos, donde se doctoró en filosofía (Harvard,
1906) y ha impartido rlh·ersos cursos
en los principales centros docentes
del país.

El profesor Jéihr llega en el transeurso del libro a la siguiente conclusión: que la función razonable y adecuada ele un consejero económico es
la de colaborar acth·amente en la forma &lt;Ir juicios más generales: por qué
debe darse prioridad a un objrtivo
respecto a otro; si los recursos disponibles son mús adecuados para lograr
un objetivo mejor que otros; si pucc.lc
preverse que dos objetivos de política
t:ntren en conflicto entre sí. Par.a este
tipo e.Le. estudios el economista puede
hacer una aportación valiosa, gracias
a su sentirlo de orden esencial de magnitudes y ele Jas probable$ repercusiones de una cosa sobre otra, asi como
de Ja inriucncia r1e las tendencias
mu1Hlíales sobre la~cconomia nacional.
La Yaliosa aportación del economista en la formnlación de la politica procede de hecho de que, por su propia
formación, c&gt;S sensible a las interrelaciones de cosas diferentes. El economista no debe ,,erse obligado a deducir sus juicios de valor en función de
los partidos políticos y grupos de presión entre los cuales vive, ni siquiera
de la pt'rsona o grupo a cuyo servicio
estú trabajando, sino que debe. tener
libertad para defender sus propios objetivos compnrando sus consecuencias
con los valores de aquellos para quie11es está trabajando.
El doctor Singer amplía y complementa el trabajo del profesor JOhr mc.dianle la formulación de sus observaciones y experiencias como economista que trabaja en los departamentos de
investigaC"iún lle las organizaciones.

•

}IIGCEL BCE:'iO: Las gtandes dfrecciones de la filosofía. Síntesis J)l'OJJedémfra. 324 p .. Fondo de Cultura

Económica. :\léxico, 1057.

PEDH0 11Ui'í0Z A}IAT0: lnll·oduccióu

a la administrnción pública (II) 248
pp. Fondo de Cultura Económica.

do de Cultura Económica. 1[éxico,
1957.

)[iguel ílncno, invcstigadqr del Centro de Estudios Fi1osóficos de la Unin•rsidad Xacional Autónoma de )léxico y profesor ele la Facultad ele Filosofía y Letras ele esa misma casa de
estudios, c•ra conocido hasta ahora, sobre todo, por sns numerosos artículos
y traducciones, entre las que merec.t.•n
destacarse el célebre discurso de Natorp, Kant u la Escuela de .lfarburgo y
La t1ida de Hanl de Karl YorHinder.
Su gran interés por la filosofía lo ha
lleYado a t•ntregarnos, a escasos dos
nwses de la publicaciún de sus Reflexiones en lorno a la filosofía de la cull11ra, este nuevo Yolumen en el que
presenta conClsamcntc las principales
corrientes filosóficas: realista, idealista, cultural, Yital y metódica.
En los apretados capítulos ele Las
{fraudes dfrecciones &lt;fe la filos'ofia,
)ligue! Bueno va exponiendo el nacimiento ele cada una de estas direcciones, a partir de una determinada actitud, sus ramificaciones y graneles representantes, hasta llegar a su situación en nuestros días.
Se trata, pues, de un estudio omnicomprensivo que habrú de srr de enorme utilidad para todos aquellos que se
inkresen c-n el estudio de la filosofía.
Es la síntesis de una obra introducto-

En la presente lnll'oducción a la lógica, cuya reimpresión presentamos
ahora, :M orris R. Cohen ofrece -mediante ensayos en que aborda sus mús
señalados problemas- un amplio paoorama de In actual situación de esa
ciencia. Xo se trata de un manual más
o menos didáctico cuyo rigor resida
en señalar las reglas inmutables con
que tradicionalmente se enseñan los
procedimientos lógicos, sino que su
empresa se amplía a exponer, con sen-

cilla palabra, el sentido y la importancia que esta ciencia ha adquirido
en el concierto de ]a vida cultural.
Ya en sus ensayos anteriores había
implícita una perspectiva de la lógica
que puede parecer algo chocante a los
lectores educados en la Jógica tradicional de los manuales anticuados.
Lejos de concebirla como una meditación abstracta, Cohen insiste en afirmar que la lógica constituye el núcleo
mismo de la filosofía, justamente porque su objeto es el aspecto formal 'de
todo 1? que existe". De esta manera,
se arriesga, con inteligencia y firme
conocimiento de las cuestiones tratadas, a investigar su estricta relación
con los campos en que imperan las
ciencias naturales, ]a historia, la ética
Y la filosofía en general. Es decir, es~
tablece sus vínculos con el resto del
universo, no sin antes aclarar cuáles
son los supuestos filosóficos en que
se sustenta y ]as aplicaciones de donde deriva su importancia.
Para ello, el autor aprovecha los tra..
hajos de quienes han ido a1~o más allá
de la lógica aristotélica, a fin de comprobar que se trata de un instrumento vivo que, a más de fijar métodos,
irrumpe en el campo de las probabilidades y aun de las incertidumbres de
que la ciencia moderna ha hecho su
objeto. Así, pues, piensa Cohen, la lógica no pretende limitar los descubrimientos de la ciencia, sino que es un
instrumento necesario para llevar adelante las cada vez más dilatadas exploraciones en el munc.lo de ]a materia, lo cual la hace un "elemento imJ1rescindible de la civilización liberal
y de la libertad de pensamiento".

Entre el cuerpo de ediciones que
aquí se imprimen figura nuestro mensuario ''AH;IIAS Y LETRAS", que rec1enternente ha establecido una sec-

ción -LIBROS-, en la que figuran
comentadas las obras últimamente aparecidas en las prensas americanas.
Dada la extensa órbita de circulació~ del Boletin arriba mencionado, y
en rnterés de ofrecer al lector americano una juiciosa información del fon-

do

Y

continente de la obra, cotejada

a la luz de un criterio ecuánime y a
tono con la moderna inteÍ'pretación
del pensamiento científico, literario o
ar!istico, "ARMAS Y LETRAS" se complace en invitar a ustedes a coadyuvar

con este pr0pósito de orden cultural
que anima a la Universidad de Nuevo
León, solicitándoles el envio de cada
una de las ediciones nacidas en sus
prestigiosas prensas, las cuales serán
objeto de nuestros comentarios en la
medida que vayan 11egando a n~estras
manos.
Los envíos deben hacerse a:

"ARMAS Y LETRAS",
Universidad de Nuevo León,
Plaza del Colegio Civil,
Monterrey, Nuevo León,
México.

Ürgano Mensual de la Universidad
de Nuevo León
Registrado como artículo de 2a. Clase en la
Admón. de Correos de Monterrey,

N. L.• el

20 de A1nl de 1944.

INDICADOR,
Colaboradores

Hugo Padilla

Ll

Fidencio de

la Fuente

Genaro Salinas Quiroga
Arturo Cantú
Homero

S.

A. Garza

AIÍonso Rangel Guerra
Guillenno Cerda

G.

Jorge Rangd Guerra
Manuel Morales
Dibujos de Jorge Rangel Guern.

/

'

=

Director

Lic. Fidencio de la Fuente

... Oficinu
\Vashington y Colegio Civil
Monterrey. Nuevo León

MEXICO

Página 7

�CINCO
SONETOS
EN

,

~.~

,-- ~:::.;e~

TORNO A

UN TEMA
EROTICO
•I .
Va la ciudad flotando a la deriva
con perezosas brumas y deshielo;
la luz, sobre la cúpula del cielo,
más parece pintada que no viva.
El alma, en redes lánguidas cautiva,
ensaya un agresivo desconsuelo
que traduce los ecos en desvelo
o el color verdinegro de la oliva.
Gravita el día en el fugaz momento
que una tediosa eternidad apura
abstraído de forma y movimiento,
y en la inerte fruición de la amargura
su torturado sér el pensamiento
sobre el hosco paisaje desfigura.

• II •
Proyecto de mi amor es el paisaje
con su misma sutil improcedencia,
maceración de brumas y de ausencia
y vertientes de áspero abordaje.
Multiplica en erótico miraje
la ciudad mi dolor y tu presencia,
y afluye la obsesión a la conciencia
en fatigado, turbador oleaje.
Cuando aun la piedra exánime te nombra
en vano retrocede mi suspiro
desandando el camino de tu sombra;
en vano te defiendo mi retiro:
roto estás en el polvo que lo alfombra
y en el aire de plomo que respiro.

. III.
Miente mi corazón cuando te ama
hecho intérprete fiel de mi sentido
como el eco en abismo percibido
que el viento, no la voz, forma y derrama.
Este imperioso afán que te reclama
no en el centro del alma fué nutrido:
me ha turbado sin mi, como el sonido,
es ajeno a mi ser, como la llama.
Página 8

Cuando la sangre al corazón satura
de sólo tu sabor -término medio
en loco silogismo de amargurainaccesible al implacable asedio,
como trozo de plomo en agua oscura
húndese el alma en silencioso tedio.
¡

- IV Mi cumbre solitaria y opulenta
declinó hacia tu valle tenebroso,
que oro de espiga ni frescor de pozo
ni pajarera gárrula sustenta.

J

En tu luz gravitante y macilenta,
quebrado el equilibrio del reposo,
vago sobre tu espíritu medroso
como un jirón de bruma cenicienta.
Libre soy de tomar a mis alcores
do Eros impúber la zampoña toca
ceñido de corderos y pastores;
mas a exilio perpetuo me provoca
la chispa de tus ojos turbadores,
la roja encrespadura de tu boca.

. V.
Del ser que alienta y del color que brilla
me separa tu cálida presencia,
clausurando el sentido en la vehemencia
de una noche sin fondo y sin orilla.
En ella mi tortuosa pesadilla
te confiere su trágica opulencia,
y tómase inmortal como una esencia
siendo que eres trivial como una arcilla.
Te he engendrado en mi lumbre y mi universo,
en tu forma plural he proyectado
la queja vaga y el afán disperso.
•
Dudando está mi espíritu sitiado
si eres mi sangre disculpada en verso
o mi dolor en carne figurado.

Concha URQUIZA.

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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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