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                  <text>BOLETIN MENSUAL DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON
Registrado como articulo ,Je 2a. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de Abril de 1944.

D.A.S.U.

f

No. 9

Año XIV

Septiembre de 1957

1B IL O O M\ S1B U[ IR. Y ELOGIO DE
LA ( 1uDAD
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Mooiso, NATiiAN

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llitfl!llf¡;¿,f/U;iter

•

Aquí está el cenll'o del f..,ondre.-, pensante.

1

IRGINIA Woolf tiene veinte
años cuando el siglo se va, y
con él " la vieja dama de los
anteojos de concha" que lo marcó casi de cabo a rabo con su paso solemne. La Reina Victoria muere en 1901,
pero se puede decir que hasta 19 14
Inglaterra se mantiene sólidamente
victoriana. Es a partir de la primera
guerra mundial cuando aparece plena mente la evolución que mina las es-

V

tructuras y pone de nuevo en discusión los valores tradicionales de la
vieja Inglaterra.
Fuera de su contextura histórica, la
obra de Virginia Woolf pierde toda
articulación concreta . . Parece intem-

poral, descarnada, cuando es que lo
que lleva, más que nada, son los estigmas de la época. Son numerosos.

lismo, mientras que las middle-classes
viéndose acrecentadas por un número
enorme de funcionarios y de empleados, llegan poco a poco al poder. El
progreso del Labour Party, el del sindicalismo, cambia el aspecto del tahiero político. Frente a la enfermedad que se agrava, las huelgas que se
multiplican, los Trade Unions se agitan, trata:i de contener un paro creciente, una de las plagas de la Gran
Bretaña al principio del siglo.
En el exterior, Inglaterra cesa de
dominar la economía mundial. El
imperialismo contado por Kipling y
Joseph Chamberlain no ha dejado sino buenos rer ;erdos; la guerra de los
Boers está aun en todas las memorias
y la agitación irlandesa ha acabado
finalmente con una victoria de los
partidarios de la independencia. La
guerra ha producido duelos y deudas.
Toda la primera mitad del siglo será
ritmada, tras una aparente prosperidad, por una alternancia de depresiones y equilibrios financieros.
La crisis es menos clara en las cos•
tumbres. La imponente fortaleza victoriana que ha moldeado durante
lustros la vida social, familiar y religiosa, tiembla sobre sus cimientos. A
la. Reina Victoria sucede un soberano
refinado, abierto a las corrientes exteriores, Acontecimientos como el proceso de Osear Wilde, han enseñado a
ver de frente lo que el pudor rehusaba imaginar ; los libros de un hijo de
minero, D. H. Lawrence, de un irlandés, James J oyce, y primero los de
Samuel Butler, han despejado a la literatura británica de los tabús que la
ahogaban. Joyce ante el catolicismo
ortodoxo irlandés, Lawrence frente al
protestantismo evangélico inglés toman una posición de combate. Se ironiza, se polemiza, se cree en las teorías
de Darwin , se quiere ser moderno. La
Inglaterra de 1920 no tiene ya nada
del cuadro simbólico que pinta Girodoux en el Supplemént au voyage de
Cook: "Deus superbes marins veillant
sur la respectabilité des rénes d'un
coup/e de marguilliers."
En ese gran viento que sopla sobre
las islas, las mujeres hacen saber que
ellas también tienen voz en el coro.
Se está lejos de la discreción encantadora de una Jane Austen , y sin
embargo la revolución no se hizo en
un día . Mrs. Gaskell, las hermanas
Bronte y George Elliot, para ,no citar
más, no han cesado, a lo largo del

La aristocracia terrateniente se empo-

brece para provecho del gran capita-

(Pasa a la página 2)

Rkardo ARENALES

V

ENGO a reconocer una vez más, con
íntima complacencia, la gran virtud
de la palabra, que en tus labios adquiere un sentido profundo, y se toma eficaz y explica de tan hermosa y singular manera las leyes de este Universo......
Tú eres, amigo mío, un hombre superior.
A tu edad pocos j6venes realizan clara y
distintamente su propia representaci6n de
ls vida, el amor, el dolor y la muerte. Y
tú discurres con respecto a esas cosas difíciles de un modo tal, que oyéndote piensa
uno si has encontrado el mundo claro y
diáfano, y si has encontrado que la vida
vale la pena de vivirse a trueque de estar
en comunión sencilla con la Naturaleza.
Pero cómo has llegado a concebir la virtud de la sencillez? Me lo pregunté desde
anoche a raíz de nuestra plática y cuando
te oí derramar generosamente la energía de
tu espíritu y la elocuencia de tu discurso.
Entiendes que no es posible gozar de la
Naturaleza, en su sentido más inefable y
secreto, sino a distancia de la ciudad, en
medio de los trigales frutecidos, al amparo
de la selva imponente, junto a los ríos o al
pié de las montañas abruptas ...... Yo también pensaba de esa manera; mas el tiempo no ha transcurrido en vano sobre mi juventud, y hoy me parece que está mal eso
de hacer limitaciones y de señalar predios
cuando se trata del amor en abstracto. Mucho más en el caso de tí mismo, a quien
deleita el espectáculo múlti'ple y enorme de
la creación renovada.
La más admirable sabiduría está en encontrar una bondad en cada cosa, de manera que no haya vez en que no se regale
íntimamente el espíritu con nuevos descubrimientos. Los sabios y los poetas verdaderos no son sino los que han alcanzado

�tan extraordinaria perfección del amor. y
éstos se dan la mano con los místicos a
través de los tiempos. San Francisco de
Asís se echaba sobre el polvo, abiertos los
brazos casi desfallecidos bajo el silencio ondulante de las estrellas, y traducía la vasta emoción de su espíritu con aquellas palabras: ul Dios mío y todas las cosas! ¡ Dios
mío y todas las cosas!"
Toma de aquí el ejemplo, porque es necesario, para alcanzar esa virtud de tu ensueño, abrir el corazón y arrojarle con humildad sobre la hoguera encendida, de la
cual es una brasa todo cuanto cae bajo nuestro conocimiento y cuando hay más allá de
nosotros. Cada vez resuena la hora de crucificamos en el amor. Tú no lo harías en
vano, pues tienes la certeza de que todas
las formas creadas son templo de la divinidad ......
Pero mientras llega el día generoso, hay
en tí un egoísmo incalificable. Aun más,
creo que no eres ya suficientemente honrado. Verdad que amas la hermosura del Uni'verso, pero estás economizando el amor y
no te entregas todo entero en cada una de
las cosas. Y por eso hay en tu representación del bien y el mal una lamentable estrechez, y las parcelas de tu odio son exageradamente precisas.
Y por eso, también, clamas contra la vida civil y contra las cosas que la embellecen de continuo-- y que tienen razón de
ser, por lo menos tanto como tú y como yo.
El jardincillo recortado y ridículo según tu
creencia, de fushias que crecen sobre jarrones de porcelana, tiene una significación
tan vasta como la más imponente de las estrellas...... ¡Y tú no lo reconoces! Y yo me
explico tu ceguedad porque estoy cierto de
que algunas veces, como enseñaba Plotino,
la inteligencia concede su atención a los
objetos rodeados de luz, pero no ve claramente el principio que los alumbra.
Por eso te ví ayer sereno y frío cuando,
de pié sobre los farallones que demoran al
occidente, contemplábamos el paisaje de la
ciudad extendida ante ~uestros ojos. A mí
me conmovió hasta lo más íntimo: creo que
el alma tumultuosa y delirante que llena
las calles aborhinadas por tí, subió en ondas hasta mi ,;oraz6n. Y tú, mientras tanto, clamabas Contra la tirania Jel instinto
social que se concentra y forma esos grandes núcleos vitales denominados París, Ro
ma, Buenos Aires, Nueva York, o Stokolmo... Y cuando se encendieron simultáneamente los mil arco~ eléctricos y el horizonte pareció dilatarse a la manera de un gran
palacio que se abre, tú preferías, como una
cosa de mayor pureza y dignidad, el hogar
que débilmente clarea en un repliegue de
la montaña .....
4

Ese hogar campesino que yo hube cantado en tnis poemas de la primera juventud;
la música de los pájaros libres; la brega
del viento filtrándose por entre las ramas
apretadas; el vaho de los setos; el silencio
musical que hay en la siesta bajo los tamarindos; y la paz del crepúsculo en la heredad dilatada, donde no alumbra sino la candela que nuestras manos encendieron- todo eso tiene un perfume dulce y puro, todo
es ánfora de espiritual deleite y amoroso
contentamiento. A tí se te cierran los ojos
cuando hablas del campo...... La paz virgiliana es tu i'deal en la vida; y al paso que
vas, dulce pastor de la égloga nona, entiendo que no haces caso de mi pleito para
Jlevarlo adelante, porque has oído graznar
de noche la corneja de Meris .....
Y sabiamente citas al Maestro que además de haber sido virgiliano, supo también
abrir su corazón a la gran sabiduría de la
tierra:
El aire el huerto orea,
Y ofrece mil olores al sentido,
Los árboles menea
Con un manso ruido
Que del oro y del cetro pone olvido.....
Es casi deplorable que Fray Luis no hubiese llegado a espaciar su alma en la belleza de la ciudad; porque la ciudad es una
obra imponente• de creación, más llena de

(Pasa a la página 3)

Página 2

BLDDMSBURY
(Viene de la página 1)

siglo xix, de protestar a su manera
co~tra un anti-femenismo estrecho y
nd1culo. Ellos han sido relevados hasta 1914 por una pléyade de escritores
que sin descanso han militado en fa.
vor de la emancipación. Pero el cambio es definitivamente marcado por el
d~sencadenamiento de la guerra mundial. ~qui las mujeres han jugado un
papel importante, han soportado duran.te cuatro años la crisis política y
soml del país. Han adquirido en
1918 el derecho de voto y, vuelta la
paz, no abandonan sus conquistas.
Se habla en los clubes del problema
de las surp1us women que no pueden
cuando tant.os jóvenes han muert~
p~r la patria, esperar casamiento. Su
numero crece en las universidades en
las fábricas; se interesan en la ~ida
pública, leen con pasión los ochenta
Y cuatro capítulos de la Guía de la
mujer inteligente que Bernard Shaw
dedicó a aquellas que se interrogaban
sobre los problemas del socialismo.
Ellas continúan escribiendo novelas,
pero no se acantonan más en la pintura de la burguesía de provincia, en la
descripción de la vida agreste o de castos extravíos del corazón o del espíritu. Confesión, testimonio, documento humano abordando los temas íntimos de la vida sexual y psicológica,
he aquí la materia de la novela femenina de los veintes, firmadas por May
Sinclair, Rosamond Lehmann, Dorothy Richardson, Clemence Dane, Katherine Mansfield y Virginia Woolf.
Para oír el eco de este espíritu de
vanguardia, habría que, alrededor de
19 O5, remontar el curso del tiempo:
seguir primero las largas calles estrechas que bordean el British Museum,
atravesar las austeras plazas donde la
fantasía no tiene derechu sino a lo debidamente controlado por las fachadas rect.iíneas; empujar, finalmente,
una de las pesadas puertas del bosque de Fitzroy square. Aquí está el
centro del Londres pensante, liberal
y cultivado de entre dos guerras, al
cual. durante más de veinte años, el
grupo de Bloombsbury street da el
tono.
Se buscaría en vano una escuela,
una cal'Jilla o hasta un salón literario

Roger Fry

severo barrio de Bloombsbury.
El 11!-atrimonio de Vanessa Stephen
con Chve Bell, así como el de Virgi!'ia con Leonard Woolf en 1912, no
mterrumpen esas fiestas de amistad
donde el anti-conformismo era la regla. Una sana reacción contra un
mundo aburrido se escondía bajo ese
nuevo dandysmo, pero también una
verdadera necesidad de libertad intelectual. Los rasgos más característicos de la personalidad de Virginia
Woolf datan de la época en Ja que
to~ad~ al azar, oía a los hambre;
mas bnllan_tes, más inteligentes de Inglaterra agitar los más grandes problem~s del momento. Se descubrían
10,s pmtores ~ la escuela francesa, se
le1an los novelistas rusos, los psicólogos_ alemanes, se militaba en las clases
s?c 1_ales; en po_lít~ca érase anti-imper:ah~ta, en ~ehg10n mostrábanse esc~ptlcos, casi ateos. Pero al mismo
tiempo sabían divertirse. El sens of

fun, el gusto por las bromas, eran
más apreciados que los grados de nobleza. Una palabra ingeniosa, una
correcta inflexión de voz eran una
garantía de autenticidad. Había una
forma medio interesada, medio incrédula de exclamar: "Pero es verdaderamente demasiado extrordinario", que no pertenecía sino a los verdaderos ciudadanos de Bloombsbury.
Bailaban, jugaban mucho en el curso
de pequeñas recepciones íntimas, pero
sobre todo eran fanáticos del ballet
ruso. 1911. 1912, 1913 vieron sucederse en Drury Lane y Covent
Garden .las más célebres creaciones de
Diaghiliev, L'Oiseu de feu, Le Coq
d' or, Schéhérazade y L' apri!s-midi
d' un faune, con la gran Lopokova
que debía casarse con el economista Keynes. Un día, persuadieron a
uno de los oficiales de marina de
su Majestad que el Emperador de
Abisinia y su corte deseaban visitar
su navío. Correctamente maquillados y guardando un prudente silencio, Duncan Grant, Horace Cole,
Virgilia, Stephen y sus amigos fueron acogidos con gran pompa sobre
el Dreadnought. La mistificación no
fue revelada sino más tarde, con gran
emoción de las autoridades y de la
prensa que se mostraron escandalizados y el asunto hubiera tomado proporciones demasiado divertidas si se
hubiera s~bido a ~uien atribuir tal
irreverencia.

El origen de estos jóvenes daba a
sus diversiones tan inofensivas un
cierto aspecto de herejía. Por un justo revés de las cosas, estos iconoclastas descendían casi todos de eminentes victorianos, según eltitulo de la
famosa obra de Litton Strachter.
Roger Fry era de una familia de rnáqueros; Vanessa, Virginia y Adrián
Stephen (Thoby había muerto en
1909 de una fiebre tifoidea atrapada

* Se

notará la curiosa coincidencia que priva
a Virginia Woolf, como a Katherine Mansfield, de un hermano muy amado. La muer4
te accidental de Thoby Stephen y de Leslle
Beauchamp fueron para la una y para la
otra recuerdos mortales que las perslguie~
ron toda su vida.

(Pasa a la página 3)

1

ELOGIO DE
LA CIUDAD
(Viene de la página 2)

guarde en ella. Me parece que habrás comprendido mi resentimiento por tus palabras
de ayer, al mismo tiempo, el amor mío hacia la ciudad y hasta cierto punto, hacia
la ciudad en que vivo, asentada en los confines del Norte, en el límite de la "América
ingenua," y que bien puede ser la ciudad;
símbolo y, ante todo, la ciudad del poeta....
Es deplorable que el espacio y el tiempo
no me permitan escribir más en desagravio
y en loor de la vida. Pero acaso sea suficiente. Suple tú las ideas intermedias entre la emoción y la lógica. En mi nombre
agrega, al leer, el gran temblor de mis manos y la inquietud de mi espíritu. Y pien
sa, recorriendo los desiguales renglones, que
cada uno de ellos es vivo testimonio de mi
nobleza espiritual, y flor de mi energía, y
energía de mi juventud, y juventud de mi
alma. Y piensa que mientras toma la carta su camino por uno de los buzones que
la ciudad ha puesto a mi servicio con admirable solicitud, me quedaré suspirando
por el poeta del porvenir- Cristóbal Colón o heraldo que descubra y pregone la
nueva verdad de la vida... Y convirgiendo
mi espíritu hacia esa niebla desvanecida y
luminosa que vimos ayer desde los farallones del occidente, y que extiende ahora
ante mis ojos emocionados, rompo a decir,
con toda la fe de mi alma, los versos más
fragantes que en la memoria conservo, y
las pal¡bras más nutridas de sinceridad y
de música .....
¡ Qué desear para tí, gran tiudad, sino
que te descubras a tí misma, y te levantes
aun más que tus desnudas montañas, y te
hagas universal, y te hagas eterna! Tus
ojos pueden desgarrar la neblina del tiempo. Es hora. Fíjalos desde hoy en el gran
esplendor de 1a Patria Futura. Oye la voz
de tu poeta, si es que le tienes, porque el
poeta es la conciencia del Universo. Embriágate con el vino de tu. propia energía
y prosigue hacia el horizonte. Ya me parece que veo, en medio de mi noche, la aurora de eternidad que circunde tus sienes.
Oigo el ritmo de tu corazón. Y un poco
de tu propia virtud, difundida en mi sangre, me hace presentir las dianas del triunfo. Adelante!
Siempre adelante, fuerza viva, milagro
de claridad, atalaya del alma-latina, que re~
sistir puedes las más duras borrascas del
Norte. ¡Oh, mi ciudad.símbolo! Yo, que he
de pasar, me extasío en tí, que permanecerás. ¡Yo, extranjero en toda la amplitud
de la Tierra, que he v~nido a soñar en tí,
pasajeramente, y a sentir en tus calles el
hondo temblor de la vida!... ...
4

espíritu que un valle y una montaña, y donde resplandece la armonía de la vida y se
está cumpliendo en cada minuto, a través
de los siglos, un nuevo milagro de las fuerzas desconocidas y eternas. Pero no hay que
culpar a nuestros antecesores, -por otra
parte bastante retirados- y menos al dulce poeta de la Noche Serena. El ha pasado
con sus números latinos y hebreos, con su
cautiverio y su pavorosa visi6n de la Reforma. En cuanto a nosotros, nos corresponde forjar los nuevos valores. Los hombres de hoy, con más amplia y provechosa
libertad del espíritu, con más valedero caudal de experiencia y más poder de creación, estamos obligados a comprender mejor la vida, que es inexhausta, clara, virginal y adorable; a penetrar en el coraz6n
de la Tierra, todavía sin descubrir, y a
extender algunas millas la amplitud de los
horizontes mentales. Y esto, aunque pese
a tu ceguera rural, podemos realizarlo santamente, por virtud del amor, en comunión
mística de una sacramental pureza con todQ lo que ha sido creado ..... ¡ Que bello ensanchamiento de aquel gran imperio del espíritu, U&gt;ado por Carlyle; qué vasta obra de
libertad edificada como un castillo de almenas que no han de rendirse a la dureza
del tiempo!
No me atrevo a decir que comprendo mejor que tú la armonía general e inmortal
de la vida; sólo afirmo que está mi corazón abierto al aire y a la luz y a los aromas y al poder de la música, vengan de
donde vinieren. Y si voy al campo me embriagaré con su alma rústica y odorante; y
en las praderas dilatadas, en la cumbre de
nieve, sobre los grumos que el sol matinal
hace resplander, dondequiera s6 hallar la
sal de la vida; y aquí mismo, en esta colmena rumorosa que tú abominas puritanamente, me embriago y deleito con una fuerte sensación que tú no has experimentado.
Déjate al fin en paz, y que el Señor te

en las ~amistosas reuniones que se te-

nían cada semana en casa de Vanessa,
Virginia, Adrián y Thoby, los hijos de Sir Leslie Stephen. " Cerca de
las diez, escribe un asist-ente, las gentes aparecían y continuaban llegando
hasta media noche. Era raro que el ,
último invitado se fuera antes de las
dos o tres de la mañana. Whisky , pequeños panes, cacao, tal era el régimen. Pero sobre todo se hablaba : la
conversación era aquí toda la fiesta.
Sin embargo, muchas gentes tomaban
la costumbre de venir y aquel/os que
lo hacían no se olvidaban de estas veladas."
Adrian y Thoby Stephen, verdaderos émulos de Cambridge, habían
atr_aído a su c~sa a sus amigos de la
M1dmght Soc,ety, cofradía universitaria donde los miembros llevaban
orgullosamente el nombre de Apostoles. De generaciones vecinas, se encontraban aquí los escritores E. M.
Forster, J. Lowler Dickinson, T. S.
Elliot; los pintores Roger Fry, Duncan Grant ; los historiadores y economistas Litton Strachey, J. Mayard
Keynes, Leonard W oolf; los críticos
Clive Bell, Desmond Me Carty. En
los albores de la primera guerra
Cambridge se había traslado entr;
New Oxford y High Holborn, en el

. s

1f ,. '
.

l' irgnia Woolf.

-..:-

BLDDMSBURY
(Viene de la página 2)

en Grecia)* eran los hijos de Sir
Leslie, a su vez hijo de Sir James
Stephen, descendiente de una de las
familias más respetables del reino.
Ese "Febo Apolo transformado en
benedictino" , viejo fe/low de Trinity
College, había entrado en la orden

·corta pipa de barro, la historia de sus
travesuras alpinas.
El viejo gentilhombre tuvo enteramente en sus manos la educación de
Virginia, a la que una frágil salud
impedía seguir un ciclo normal de estudios. Tomando su bastón y su
sombrero, él llamaba a su hija y a

Virginia ll' oo/f .!íe dirigió hacia la literatura.

para salir quince años más tarde perfectamente agnóstico. Un primer casamiento con una hija de Thackeray
le había dado un hijo; del segundo
tuvo cuatro niños, de los cuales el penúltimo, Virginia, debió su nombre a
una bisabuela francesa. Editor de un
enorme diccionario biográfico y de varias revistas de las cuales el Comhil/
Magazine que había dirigido Thackeray antes que él. autor del famoso
Ensayo sobre el libre pensamiento y
sobre la Historia del pensamiento inglés en el siglo xviii, y además de esto, gran andariego y uno de los primeros miembros del Club Alpin, Sir
Leslie Stephen es una de las figuras
más originales del racionalismo cultivado que reinó en Inglaterra al fin
del siglo xix:
" Una mujer está siempre orgullosa de su padre", escribe en algún lugar Virginia Woolf. ¡Pero a qué precio! Aunque habla poco de ello, hay
lugar para creer que entre la Egoísta
bajo los rasgos de Vernon Whitford,
las relaciones no fueron siempre fáciles. A los cuarenta y seis años, ella
anota todavía en su Diario: "El tendría hoy 96 años ; sí, 96; y él hubiera podido alcanzar esta edad como
tantos otros ; felizmente no ocurre tal
cosa. Su vida habría puesto fin, enteramente, a la mía. ¡ Qué hubiera
pasado ? Imposible escribir, nada de
libros... ¡Inconcebible!" Pero, cuatro años más tarde, ella le consagra
un artículo donde palpita la admiración que mostraban esos niños por
ese anciano padre, solitario y taciturno, que sabía fabricar en papel extraños animales y relataba, fumando su

su perro y partía en largos recorridos
sobre Londres. En la casa la biblioteca estaba siempre ~abierta; es aquí
donde ella leyó a Platón y Esquilo,
Spinoza y Hume, devorando todo lo
que encontraba al azar en los anaqueles. Demasiado estricto sobre el capítulo de las buenas maneras, Sir Leslie
vigilaba de cerca la educación de sus
hijas, pero él les dejaba, como a sus
hijos, una entera libertad de escoger.
Vanessa se dirigió hacia la pintura.
Virginia hacia la literatura.
"Si reprendía severamente a una de
sus hijas por haber fumado un cigarrillo -segÚQ. él, fumar no era para
el otro sexo una graciosa costumbre-, ella no tenía más que preguntarle si podía pintar. Él le aseguraba
entonces que tanto tiempo como ella
tomara a pecho su trabajo, recibiría
de él todas las ayudas posibles. Él no
tenía ningún gusto particular por la
pintura; pero cumplió su palabra.
Una libertad semejante ¡no valía miles de cigarrillos?
" Se conducía igual con el problema, quizá más difícil aún , de la literatura. Todavía hoy existen, probablemente, padres a los que les repugnaría dejar a una hija de quince
años entrar libremente a una inmensa biblioteca que no había sido expurgada en modo alguno. Mi padre
no veía en ello ningún inconveniente. Había ciertos hechos a los cuales
muy brevemente, muy tímidamente,
hacía alusión. "Leed lo que querais",
decía, y todos sus libros, según él
mediocres y sin valor, pero en reali(Pasa a la página 4)

Página 3

�'\f.\~\~1:,

BLDDMSBURY
(\'icnc de la página 3)

por una delicada aprec1ac1on de la
, ·r.
obra de arte. Lo que lo caracterizaba
/
·
dad numerosos y variados, estaban a era: " un gusto por la verdad y la be,
nuestra disposición sin que no hubie- lleza, la tolerancia y la honestidad
\. ,
ra más que pedirlos. Leer lo que a intelectual, el horror del fastidio, el
'~
uno le gusta porque le gusta, no pre• sentido del humor y de las buenas
_
\ ~ tender nunca admirar lo que no se maneras, la curiosidad, un asco por la
\ , \
admiraría de ningún modo, tal era vulgaridad, por la brutalidad y la
· ·
,
, su sola lección en cuanto al arte de pompa: la evasión de la superstición
\ \ \ !~~:íf · leer. Escribir con el ~ás pequeño nú - como de la gazmoñería, la aceptación
~ \ 1¡:..i,g,:u mero de palabras, decir tan claramen - sin temor de las buenas cosas de la
te como sea posible lo que había que vida, el deseo de expresarse completa,/i;!.~;:,r•
decir, tal era su sola Ieccióh en cuan- mente, la preocupación de una educa...
,.,.. ,;i,
•· to al arte de escribir. Todo el resto ción liberal, el menosprecio del utilidependía de uno mismo. Era menester tarismo y del filisteísmo, en una pa~ ~
que un niño fuera particularmente pue- labra el amor de la dulzura y de la
f:-;l;i. ~ ril para no sentir que estaba ahí la.en- ( sweetness and light).
\
señanza de un hombre de gran ciencia
Esta profesión de fe irénica bajo
y de gran experiencia, aunque él hu - la pluma de Clive Bell no parecería
biera siempre detestado imponer sus hoy muy revolucionaria; lo era para
ideas o hacer ostentación de sus co- la inteligencia inglesa de 1920, fornocimientos. Como le hacía ver su mada en el crisol de la moralidad vicsastre, cuando veía a mi padre pasar toriana. Los ataques de fuera no falfrente a la tienda de Bond Street: taban . Venían no solamente de los es"He aquí un gentleman que lleva un píritus conservadores, sino de advertraje bien cortado sin darse cuenta sarios menos legítimos como D. H.
siquiera."
La wrence, que sostenía, con respecto
Conservando el viejo ideal de ver• a esta juventud dorada, una intoledad y de libre palabra cultivado en _rancia casi religiosa : "Escara bajo~
Cambridge, los "bloomsberries" se decía él, que pican como escorpiones".
mantenían tradicionalistas e indivi- Se acusaba a estos jóvenes de buena
dualistas. Reconciliando la libertad y familia, inteligentes, acomodados y
las buenas maneras, el arte y la mo- pagados de sí mismos, de ser snobs,
ral, liquidaban el conflicto que había bohemios, estetas. No eran, como didividido a todo el siglo xix. El evan- jo tan bien Keynes, sino inmoralistas.
gelista del grupo era el filósofo G. E, Pero a los ojos de los que no formaMoore, del que los Principia Ethica ban parte de él, el círculo de los
aparecieron el mismo año que los Bloomsbury, como el que se constituPrincipia Mathematica de Bertrand yó casi al mismo tiempo alrededor de
Russell. Se leía el pasaje que fue con- la familia Sitwell, hizo siempre figusiderado como la carta de Bloomsbu- ra de corrillo celoso, volviendo a la
ry:
sociedad de admiración mutua y pro"Las cosas más importantes, y de fundamente separado del resto del
lejos, que conocieramos o pudieramos mundo.
conocer son ciertos estados de concienEl_grupo se dispersó al principio de
cia que pueden ser descritos llanamenla pnmera guerra, después se reconste como el placer de las relaciones hu- tituyó y se ensanchó. Sin embargo
manas y la satisfacción de los objetos esto no era ya la inocencia y la alede belleza ( ... ) Es no es sino por dos gría de los buenos años. Se comenzacosas ( ... ) que cada uno puede jus- ba a sentir lo precario de lo que
tificarse en el ejercicio de todo deber Robert Graves ha llamado the long
público o privado ( ... ) Ellas son la
(DE LONGFELLOW)
week-end. Escritores, artistas, se veían
razón de ser de la virtud: son ellas
de
pronto frustrados, sacrificados,
las que constituyen el fin último, raatropellados por el ritmo acelerado de
zonable de actividades humanas y el
la historia . Virginia Woolf trata de
Y sube la marea •.. y baja la marea ...
solo criterio de progreso social."
analizar "ese sentimiento de impotenMoore aliaba a un idealismo de
El crepúsculo muere; grazna el ave marina.
cia, de no morder sobre nada ... es la
forma
más o menos místico el métoPor las arenas húmedas anhelante camina
do escolástico de Russell, abría el es- vida misma la que es para nosotros,
viajero que apresura su paso hacia la aldea.
píritu a la verdad, a la virtud. Roger nuestra generación, tan trágica. No
Fry lo abría al arte. Primero agrega- hay un solo trozo de diario que no
do al Metropolitan Museum de New tenga un grito de agonía de uno de
York, después comprador por cuenta los nuestros" . Esta generación que
Y sube la marea ...
de las galerías y museos ingleses, Ro- apenas tomó el tiempo de respirar enY baja la marea ..•
ger Fry fue uno de los primeros en tre dos guerras, Gertrude Stein la baintroducir en Inglaterra la pintura bia bautizado la generación perdida.
francesa post-impresionista. Con los T . S. Elliot, Aldous Huxley, D. H.
treinta años de retardo que caracteri- Lawrence, con Joyce y Virginia
Murallas y tejados cubre sombra serena.
zan
la influencia de las artes plásticas Woolf, los escritores más significatiPero el mar, el mar llama desde la playa oscura.
sobre las artes de la literatura, se in- cos de los twent,es, se hicieron eco de
Las diminutas olas, con manos de ternura,
teresaron prodigiosamente, gracias a ese mundo de aprensión y de esterili•
borran las huellas leves sobre la blanda arena.
él, en los problemas de la estética dad . The Waste Land apareció en
planteados por el arte moderno. El 1922, el año de la publicación del
reunía, por lo demás, a un excelente U/isses de Joyce y de Jacob's Room
conocimiento de la pintura, el sentido de Virginia Woolf. Todos llamaban
Y sube la marea .. .
moral del arte, no habiendo el artista , a la religión, a la belleza, a la cultuY baja la marea .. .
según él, de inquietarse por crear el ra, para arrojar el fantasma de una
objeto agradable, sino de asir detrás vida fugitiva y transitoria. Los unos
de las apariencias una realidad espiri- l~nzaban un reto al tiempo, en un
tual alimentada de experiencia y que tiempo más que ninguno otro ameCon la aurora a la cuadra llega el palafrenero
él llama la visión . Fue Fry , quien nazado ; los otros se atrincheraban en
y relinchan piafantes los corceles alertas.
despertó en Virginia W oolf este arte una fortaleza interior o buscaban olHa retomado el dia, mas ya nunca el viajero
que ella sentía tan cerca del suyo. vidar la fragilidad del yo para asumir
hollará nuevamente las arenas desiertas.
Juntos tuvieron inagotables conver- una nueva virilidad.
A pesar de las apariencias, Virginia
saciones sobre el papel del artista la
unidad de las artes, la naturaleza' de Woolf rehusa retirarse al desierto. cola emoción estética y, cuando murió, mo tantos otros, para beneficiar su
Y sube la marea .. .
fue a él a quien consagró, a petición ob~a. con un _aire más puro pero más
Y baja la marea .. .
de sus amigos. su penúltimo libro. ranf,cado. Sm pronunciar la sagrada
palabra de compromiso, que hizo forRoger Fry . a biograph y.
Así, en la ética de Bloomsbury, el tuna en el mismo momento en Franhombre fue considerado civilizado cia, ella muestra en un ensayo que
Versión de César ABDALLAH PORTALA
cuando su sentido del valor s, afinó data de 1940 la situación paradódija
del artista en la ciudad En el siglo

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lLA M\AlRJEA

Página 4

xix, escribe ella, los esc_ricores son todavía aristócratas. Sólidamente establecidos sobre los prejuicios de_s_u clase, sobre la riqueza de su fam1ha, no
son alcanzados por los trast';r1;os q~e
conmueven al mundo y continuan viviendo y escribiendo como si nada
hubiera pasado. Per'; desde 19~5.
cuando se instala aqm la revoluc1o_n,
• allá el comunismo, más allá el fac1smo: la torre de marfil en ja c~al el!os
se habían encaramado se mclma singularmente a derecha e izquierd~. ~i
ahora no pueden ya mantenerse indiferentes a la política,_ viven en e\ mas
incómodo de los dilemas: sabiendo
que sus privil~gios _re_sposan sobre
tiranía y la inJust1c1a, son .todayia
incapaces de repudiarlos. Meior aun,
se aprovechan de una sociedad que
atacan y se rehusan a marchar e_n las
filas de aquellos con las que quieren,
en sus escritos, reconciliarse. Pero han
comenzado a abrir los ojos, se han
visto amenazados en su existencia Y
muy cerca de escoger,. de grado o por
fuerza. Que ellos tuvieran pues el_ valor de abandonar " la confratern1d~d
de la torre inclinada"; i que se pusieran a preparar el arte de una edad
verdaderamente democrática! Sin duda no se puede prever lo que será, p~ro de que la evolución se hace hacia
una mejor compr~ns_ió_n de la condi;
ción humana, Virgm1a Woolf. esta
convencida. Se trate de prevenir la
guerra, de luchar contra el ,co~formismo de promover una meJona en
la suer"te de la mujer, su inclinación
la empuja siempre hacia adelante.
Desde la introducción de las faldas Y
los cabellos cortos, símbolo de la
emancipación femenina , hasta el decreto de I 919 que admite a la mujer
en profesiones hasta entonces reservadas al hombre, las costumbres en un
cuarto de siglo han transformado
profundamente la situación polític~ Y
social de la muJer en Gran Bretana.
Así. Virginia Woolf n'; ~~ce más q~e
inscribirse en una trad1c1on ya antigua.
Desde el manifiesto de Florence
Nightingale. es elaborada_ una conciencia individual y colectiva que ha
contribuido largamente a suavizar ~¡
régimen de tutela . Pero, en las pnmeras novelas, la heroína de Virg(nia
Woolf es todavía fiel espejo del siglo
xix Educada en la tradicional casa de
fa~ilia ha crecido entre el jardín, el
piano
la mesa de té. " Amables
doctores y viejos y gentiles profesores han enseñado los rudimentos de
algunas diez ramas esenciales del saber. pero ellos no la hubiesen obligado , a un trabajo serio sin que no
le hubiesen dicho que sus manos estaban sucias." Racha! nutría una pasión secreta por la música, Katherine
Hillbery por las matemáticas, la una
y la otra son libres pero incapaces de
establecer un contacto con la realidad

!ª

y

•

exterior. Su vida se pasa todavía
entre altas murallas, hasta que, . pasando bajo la autoridad conyugal,
dan a su vez el espectáculo feliz de
una familia decente.
Virginia Woolf no tiene palabras
suficientemente duras para esta esclavitud doméstica. Hace matar " the
ange/ of the house", esta hada de hogar, abnegada, tímida y casta que
ahogaba en su seno _como un p_ecad_o
inconfesable la hornble tentac1on literaria. Hay que aprender a no temer
" el extremo convencionalismo del otro
sexo" y, para conquistar su libertad
intelectual, saber desatarse de las con•
tingencias materiales. No total~ente.
sin embargo: un cuarto _P~op10 ( a
rrom of one's own) y qmmen~as !1•
bras de renta por año. so_n _hoy rnd1spensables, afirma Virginia _ Woolf,
para la que se dediq'!e a la literatu~••
como para la que quiere c_ot?,ocer, viajar amar, reflexionar, v101r, en fin ,
lib~rada de la aprobación soberbia de
un padre, de un hermano o de u~
prometido. Solamente entonces l;'odra
ella hablar de lo que le p_lazca, sin tener necesidad de revestir el disfraz
masculino y "engancha~ al respaldo
de su cama una campanilla para poder despertarse pronto Y, aprei:?er ~¡
griego". Entonce~ podra ella esmbir como una muier, pero como ~na
mujer que ha olvidado que es muJer,
tanto que sus páginas desbord~n. ese
carácter sexual que no se mamf1esta
sino cuando el sexo ya no tiene· conciencia de sí mismo."
El ardor que pone Virginia W?olf
en defender la causa de las muieres
hace sonreír hoy día . El tiempo de
la conquista pasó, y mucho ant~s de
Virginia Woolf. Que se le considere
como una reacción personal en _un
medio casi exclusivamente masculino
en el que ella ha sido educada, o como
un sacrificio a los lugares comunes de
la época, su contribución al femini~mo nos sorprende com'; una superv,1vencia de la era victoriana , un deJo
de cuenta que de libro en libro ella
arrastra como toilette del año pasado.
A nuestros ojos, una sola página de
Mrs . Dal/oway hace más por su gloria, y la de las muj~res, que
elocuencia de Three Guineas. Y sm embargo su feminismo militante no es
una excrecencia insólita. Sus paradojas y el mecanismo complicado de sus
compensaciones se revel_an_a plena luz,
reuniendo las contrad1cc10nes de un
mundo donde reina la beatiful noncense. He aquí una conjunci?n q_ue
aclara una obra totalmente mscnta
entre los actos de un drama que trasciende, obra libre y amenazada , " como una mariposilla danzante por encima de un fuego de alegría, como
ella consumida en menos de un ins-

IJON JUAN
Por FRANZ BOUCHSPIES

"Hay héroes en el mal
como en el bien."
(La Rochefoucauld)

· -•

•

.

!•

tante ."

(Traducción de A. R .)
Del libro Virginia Woolf pour _elle mfme.~
por Monlque Nathau. Ed. du Senil Parts 1956

·~•
.

, .,.,

.

-·

··"
/-

.:...
I BUSCAIS en la Li teratura un
persona je más universal que Don
Juan, de seguro no lo descubriréis. No hay una figura más atrayen te
a los ojos de los poetas de todos los
tiempos, clásicos, román ticos y contem poráneos que ese réprobo audaz, surgiendo d~ las sombras de la leyenda, hu¡endo y ocultándose siempre, escalando
los muros claustrales para gozar a una
bella religiosa y sorprendiendo_a las vírgenes incautas en su lecho senorial.
La trágica figu ra de Don Juan recuerda mucho la de Satán. Descubrimos en
él mucho de grandeza, audacia y astuci~ del tentador inferna l y esa rebeldía
Byroniana hacia las leyes humanas y D1 v1nas. El pueblo, los poetas, los pensadores y los músicos, se apoderaron de
ese sem1-d1os, semi-demonio, por cuyas
venas corre sangre de lobo y .de serp1mte, le divinizaron y le concedieron un sitio entre los inmortales.
Les deslumbraba porque simbolizaba
para éllos, la fuerza_ avasal ladora de la
naturaleza incontenible, destructora de
las barrer;s que la moral impone, i~norante acaso de los límites que existen
entre el bien y el mal.
En el "Lobo Estepario" de Hermann
Hesse, Harry Haller se refugia en la soledad para acallar el imperioso llamado
e é ,a car~c luc~.i para s'le~ciar su rebe1día y sin embargo, pugna por romper
todas las cadenas que lo sujetan.
Dor Juan se ha l1'Jertado Es el grito
·, Em·ir aguez y de la ;en&lt;· al1ct:!.

S

Es el lobo merodeador y voraz que no
trata de retener su demoníaco apetito.
Es pues, Don Juan, el héroe para el que
no existen murallas infranqueables ni
doncellas altivas, y esa devoción secreta
que nos mueve hacia él, es sin duda a!guna, que existe al~o de ese ser d1on1síaco en nosotros mismos.
Con más razón que Ham let, Don Juan
podría exclamar triunfantr "¡Fragilidad,
tienes nombre de mu1er !
Es el grito de la carne victoriosa que
en interminable orgía, vuela de los brazos de una de sus víctimas a los de
otra.
Rabioso afán del delite pasajero, de
la satisfacción de los sentidos que apenas da calor a las mujeres a quienes
pierde
Se burla de lo más sagrado, nada le
detiene. Ni el crimen, ni el horror a la
muerte ni a los castigos Eternos.
El es la Bestia que llevamos dentro,
áv1d~ de carnales deleites, que ruge en
nue1tro interior, sus mal reprimidos de-

seo:

.

Don Juan su¡eto a Mil nterpretac10nes y come~tarios, será siempre un motivo Eterno. Cada uno de los que le han
tratado han dejado en él algo de sí
Fray Gabriel Téllez !Tirso de Molina;
e'&lt;- ,, Orden de la Merced tenía una
agt. a visión psicológica de su época al
ere¿:: a Don Juan y tal vez tenía el moGtl0 a la vista. Su contemporáneo el
Cor 'e c'0 Vi.lamediana Don Juan de
T ir· ' o ,.. Ta'.SIS, rélebre por su carác-

Página 5

�•

J

ter de poeta libertino y galanteador. El
escritor germano-hispano Juan de Harztenbusch lo ha tomado por héroe de uno
de sus dramas a este incansable conquistador de mujeres. Otro libertino audaz
fué el famoso Giacomo Casanova de
Seingalt.
Goldoni, Dumas, Puschkin, Byron, Mozart, Hoffmann, Stefan Zweig, Ricardo,
Strauss, Zorrilla, Bernard Shaw, Moliere,
Grabbe, Lenau y otros han tratado el
motivo de Don Juan a su manera salván~olo del olvido.
El héroe de Hans Fallada en su libro
"Der ungeliebte Mann" ("El Hombre
que no fué amado". 1, Erich Mutzbach
es un Don Juan fracasado que haría palidecer de vergüenza a Don Juan. Es
una_ pobre parodia del héroe sevillano.
La obscura deidad que protege a los
bribones y aventureros desalmados, le
negaba siempre su auxilio y el pobre
Erich Mutzbach desesperado, termina
suicidándose.
En cambio el héroe de Thomas Mann
de "Memorias del aventurero Félix
Krull", es también un seductor y un libertino que triunfa en sus empresas, solo que el final del libro fué interrumpido por la inesperada muerte de su autor.
Edmoná Rostand ha querido poner
fin a la gloria de Oon Juan, ridiculizándolo en su drama satírico "La última
noche de Don Juan", en la que comparándolo con T ristán y con Romeo, nuestro héroe sale mal parado, y parece mezquino y miserable. "¡Ahl Solo los que
aman son dioses, porque, los demás blasfeman 1" exclama Rostand lanzando su
anatema sobre el "Burlador" porque
nunca ha sentido la angustia y la inquietud del amor como "Werther"
Don Juan no será nunca un enamorado como lo pinta Zorrilla ni tampoco
será una variante del "Fausto" Goethiano con el cúal algunos lo tratan de confundir. El héroe sevillano es un libertino, jugador, pendenciero y fanfarrón. Un
trotamundos sembrando el escándalo a
su paso en fin, mientras que Fausto es
un sabio alemán hastiado de la Ciencia,

de los placeres terrenos y de su limitado mundo, que busca la felicidad y en
vano se afana tratando de encontrar al
fin ese instante dichoso al que pueda
decir: " .... Detente pues, eres tan bello!"
Don .Juan diría como Wilde: "¡Nada
de felicidad 1 ¡Nada de felicidad 1 ¡El
Placer 1 ¡Es preciso desear lo más trágico!
Más que a Fausto, está más próximo
a otro héroe tudesco brotado de las tinieblas de la Edad Media y que realmente es un libertino como él. Tannhauser.
En Tannhauser como en Fausto, se
adivina al rudo Hombre del Norte, salido de las brumas del Septentrión, el bárbaro surgido de la noche cimeriana que
ama la luz purificadora y bienhechora
del Mediodía.
Fausto ama a Helena mientras que
Tannhauser adora a Venus, ambos símbolos de la belleza femenina
Pero si Don Juan es como Satanás,
el espíritu de la rebelión y de la sensualidad como aquellas divinidades caldaicas
del sexo y de la seducción carnal, los
Hengé, Tannhauser es el canto al remordimiento y a la contricción.
fannhauser ha pasado su vida entre.gado a los placeres y según el poema
medioeval, vivía en los brazos de Venus,
en el Venusberg (el "Monte de Venus")
en Thuringia, siente de pronto que su
vida pecadora está condenada para la
Eternidad y marcha a Roma en peregrinación en busca del perdón de la Iglesia y de la sociedad. Urbano 11 era la cabeza pontificia según la leyenda y al escuchar su confesión sincera, se escandaliza y lanza su anatema contrariando
los designios del penitente. El Papa le
dice que solo le dará la absolución si su
báculo pontificio llegara a florecer.
Tannhauser hace su plegaria a la
Virgen María quejándose de la injusticia humana que lo empuja a la desesperación y ocultando su vergüenza,
Tannhauser se vuelve a su vida anterior
sin esperanza de redención.
Pero el Cielo le ha escuchado y comprende la sinceridad de su acción y el

la palabra ....
EL ARTE DE VIVIR

LIBROS

En pos nos vamos
de este clarín
para la dicha,

SARA GARCIA IGLESIAS: Exilio. (No.
33.) 344 pp. Col. Letras "lexicanas
del Fondo de Cultura Económica.
~léxico, 1957.

para morir;

Bravos asaltos
bello vivir.
'
¡Mozas y pueblos
se han de rendir 1"..

báculo pontificio florece al tercer día
de su partida de Roma. Aterrado por los
obscuros designios de la Voluntad Divina, el Papa que ha tentado a Dios, envía mensajeros a todas partes del mundo en busca del pecador arrepentido al
que él le negó su absolución. Sabe que
tendrá que dar cuenta ante el Señor, de
la salvación de esta alma descarriada.
He aquí una protesta ante la infalibidad del Papa y de su lema "Lo que en
la tierra desatáreis, en el Cielo será desatado." Jesús, más misericordioso que
su Vicario extenderá su perdón sobre éste. Los teólogos aseguran que el Papa
ha obrado como arrebatado por la ira y
no como Vicario de Cristo.
Tannhauser en su desesperación podría gritar como el Don Juan de Zorrilla:

Es, por cierto, innegable que los que ejerc~n con. más éxito
"Llamé al Cielo y no me oyó;
el arte de vivir -gentes muchas veces desconocida, dicho sea de
y pues sus puertas me cierra
paso-- se ingenian de algún modo para sincronizar los sesenta o
de mis pasos en la tierra
setenta tiempos distintos que laten simultáneamente en cada org~responda el Cielo, no yo."
nismo normal, de suerte que al dar las once todos resuenan al umsono, y el presente no es una brusca interrupción ni se hunde en
Algunos filólogos renombrados, busel pasado. De ellos es lícito decir que vive_n exactam~n~e los sesen- cando las fuentes del nombre de Don
ta y ocho o setenta y dos años q~e les adJud1ca su lapida. De los Juan han creído que se derivaba del góTan (raíz, corteza) ya que origidemás conocemos algunos que estan muertos aunque cammen entre tico
nalmente era éste un apellido gallegonosotros; otros que no han nacido todavía aunque ejerzan los ac- portugués que se escribía Tanoi ro, de
tos de la vida; otros que tienen cientos de años y que se creen de allí que conservara gran semejanza con
treinta y seis. La verdadera duración de una yida, por 11;ás c?sas el ~ombre alemán de Tannhauser (que
que diga el Diccionario Biográhc? Nacwnal, siempre es d1scupbl;· significa; "el que habita entre abetos"
y se pronuncia Tanjóiser 1. Hasta BerPorque es difícil esta cuenta del tie_mpo nada la _d~sordena ,mas fa. nard Shaw ha señalado esa semejanza
cilmente que el contacto de cualquier arte, y qmza la poes1a . ..
del apellido español de Don Juan y el
germánico nombre de Tannhauser en su
"Man and Superman" (Hombre y SuperVirginia WOOLF
hombre) al llamar a su versión de Don
(Traducción de Jorge Luis Borges)
Juan mocernizada, John Tanner.
Algunos eruditos patrioteros sin embargo niegan el origen gallego-portugués del nombre de Don Juan que no
sería Don Joao Tanoi ro puesto que una
famosa familia sevillana antigua y bizarra, llevaba el nombre de Tenorio.
Teófilo Braga, historiador portugués,
supone del nombre céltico del dios galo
Thunaer, llamado por los Romanos Júpiter Taranis, (de donde procede sin du-

Página 6

"Burgos con altos
muros y almenas,
mozas altivas
de aire burlón,
conquistaría.
Audaz empresa
buen galardón.

da la palabra Thunder que en inglés
significa trueno y con el que encontramos gran semejanza con el dios germánico Donnar que se le representaba de
igual manera.) divinidad que tenía por
emblema una piedra y un martillo.
A propósito de Júpiter Taranis, acaso
la leyenda sevillana de Don Juan Tenorio llevada por primera vez al teatro por
Tirso de Malina (Fray Gabriel Téllez
de la Orden de la Merced) tenga como
fuentes el mito de algún dios fecundizador semejante a Príapo o al mismo
Júpiter-Zeus porque este Olímpico pa·
d re de los dioses y de los hombres es
el más lujurioso y libertino dios que
existió en la eternidad de los tiempos
heleno-mitológicos.
Júpiter es el Don Juan de la Antigüedad Clásica. Bajo la forma de un blan•
co cisne, sedujo a Leda la mujer del Rey
de Esparta, bajo la de un toro salva1e
raptó a Europa, y a Semelé, la deslumbró y la fulminó cuando ésta intentó
averiguar la verdadera identidad de su
amante cual otra Psique.
Así Don Juan vá de los brazos de Doña Ana a los de.Doña Elvira, luego a
los de Doña Leonor, a los de Doña Bea•
triz y a los de Doña Inés.
·
Don Juan nos dice en el drama de
Moliere:
" ... el amor que siento por una hermosa no invita a mi alma a cometer inju~ticia a las demás. Conservo los ojos
para ver el mérito de tocas, y rindo a
cada una, los homenajes y tributos a
que nos obliga la naturaleza."
Don Juan es un solitario. Es el lobo
meroceador que a veces toma la piel
de oveja de la hipocresía para asegurar el golpe. Se siente superior a los
demás hombres porque ha roto todos los
vinculas con la sociedad y con Dios a
la que están sujetos los demás.
Su victoria sobre el sexo opuesto con•
fírmale esa superioridad. Es pués un
ególatra. Otro Narciso cuyo solo placer
es saberse adorado y temido al mismo·
tiempo. Aquella canción de los solda·
dos en la primera parte del "Fausto" de
Goethe, sería tal vez el Himno de Don
Juan:

Ernst Theocor Wilhelm Hoffmann el
gran cuentista del romanticismo alemán
el prime.ro que escribió un juicio sobr~
el Burlador, lo veía como un ser insarnble y blasfema contra Dios y la Naturaleza, ~ondenado a perpetua busqueda. Y as1 sin encontrar su ideal entre
aquella5 que ·se le entregan, con rabia
Y con ocio, destruye la felicidad a su
paso ultrajando y violando como un demonio maldito que ha de vagar eternamente.
Stefan Zweig nos lo presenta como
un sádico_ feroz para el que es un placer la in¡uria inferida a la mujer. Encuentra el goce, en arrancarles la máscara de_pudibunda virt4d y arrojarlas a
la ver9,uenza y a la desesperación.
En El retrato de Dorian Gray", con
el que Osear Wdde ha contribuido al
,ciclo_ de Don Juan, e_l retrato funesto,
fiel imagen del l1bert1no, señala a este
acusadoramente, la corrupción asquerosa de su alma. En él, ha querido representar ,Wdde tal vez a la conciencia humana, terrible e implacable juez. Ha
querido emular sin duda, a la estatua
animag,a del Comendador de Ullóa, que
en el Bu_rlador de Sevilla" de Tirso de
M?l1na, viene a castigar los numerosos
cnmenes de Don Juan.
¿Quien no palidece al asomarse a las
profundidades mas remotas de su alma?
¿Acaso ese mismo terror no se apodera_ del, Juan de Marana de Próspero
Merimmee, cuando tropieza a media noshe con su propio féretro conducido por
Las almas del Purgatorio" que viene a
anunciarle su próxima condenación?
En el poeta de Lord Byron, el inconstante Don Juan se enamora de la Dulce
Haydée lo cuál sin embargo le acarréa
desgracia y causa la muerte de su amada, pero. ha sido sin duda éllo lo que
ha _redwri1do al Don Juan romántico del
1n!1erno al que lo habían condenado los
clas_1cos. (Mozart, Moliere, Tirso, Puschk1n, Goldon, etc. 1 En ese poema inconcluso, de todas las mu¡eres que amaron a don Juan solo ganó su corazón la
griega hermosa Maydée.
En ese poema, Lord Byron como su
compatriota Bernard Shaw más tarde
demostró que no era Don 'Juan el que
buscaba a las mujeres sino el verdadero
seductor es el que atrae a las mujeres
y lo buscan.
El inqlés Bernard Shaw en su "Hombre y Super-hombre"' nos muestra a1
simpáti_co John Tanner, ese revolucionano social que ha roto con todos los pre¡u1c10~ y tradiciones y se encuentra al
fin, v1ct1ma de su~ propias teorías. Es un
Don J.uan intelectual este John Tanner
En "La caída de un ángel", Alejandr¿
Dumas (padre) a pesar de su fecundidad narrativa, se ha incorporado a este
ciclo romántico, plagiando algo al Don
Juan de Marana de Merimmée y al Don
Juan Belvidero de "El Elixír de la laroa
vida" de Balzac, ha agregado algo de
Tirso y de Goethe y ha elaborado su
Misterio como él lo llama
Nos muestra el antiguo dualismo humano. Allí esos elementos contrarios se
llaman el Angel Bueno y el Angel Malo.
Ambos, entablan !remanda lucha por
la poses1on de un alma descarriada en
la que aparentemente el Angel Malo lleva la de ganar. Pero el Angel luminoso

cienden las pasiones, prolifera el amor

y el odio.
El autor -cuyas obras le han valido
premios importantes- traza con se-

guridad la esricta secuela de los heEntre las mujeres que hoy escriben
en México, Sara García Iglesias es una

de las que, con mayores aptitudes, ha
decidido su vocación por el cultivo
del género novelístico. Su primera novela, El jagüey de las ruinas, obtuvo

un premio en un concurso convocado

chos, y con su innata facilidad para
contar historias, mantiene constante el

interés del lector.
Casi el Paraiso es, por una parte, un
Util documento sociológico; por la
otra, es una excelente obra de arte, la
mejor novela que se publicó en 1956.

por un. diario de 1a capital del país,
y la crítica ha señalado en su pluma

no sólo facilidad expresiva sino cualidades que la apa1ian, en cierta forma, de la común manera de tratar temas similares. En Exilio, Sara García

yo sobre las virtudes intelectuales.
242 pp. F. C. E. México, 1957.

rés: la convivencia en México de los
españoles desterrados por el fascismo
peninsular y, por lo tanto, los conflictos de adaptación y de comprensión que el conocimiento del país suscita en ellos. Personajes de una pieza,

El Dr. Antonio Gómez Robledo, licenciado en derecho y doctor filosofía, ha
repartido su vida entre el estudio de la
filosofía y el estudio y práctica del derecho internacional. Fue delegado de
México al Comité Jurídico h1terame-

formados en un medio diferente del

ricano de Río de Janeiro y consejero

que aquí encuentran, el amor a su nueva patria nace tras el vencimiento de
ciertas concepciones ajenas a la rea-

jurídico de la Embajada de México en
Washington hasta alcanzar el grado
de n:!nistro plenipotenciario. En la actualidad es investigador de carrera en

poner paulatinamente ese choque mediante una rica diversidad de escenas
en que aparecen, en viva discusión,

la Universidad Nacional Autónoma de
México, en la que además ha profesa-

las posibles posiciones adopladas por
los exiliados.

nal, historia diplomática y filosofía de
la religión. Es individuo de número
de la Academia Mexicana de la -Lengua correspondiente de la Española.

Sin embargo, no se trata de una novela simplemente "política" cuyo va-

lor dependa de fas opiniones vertidas
por quienes en ella actúan, sino de
una obra concebida con arte y resuel-

ta con destreza. Sara García Iglesias
ha sabido en estas páginas recrear la
imagen de. la vida campesina y urbana, frente a los españoles que, a consecuencias de una guerra civil, han venido a formar parte de iiuestra so-

ciedad.
LUIS SPOTA: Casi el Paraíso. (No.
29.) 2a. ed, 456 pp. Col. Letras )lexicanas. F. C. E. ~léxico, 1957.

La Universidad de Nuevo León ha
mantenido desde su fundación un vas•

to plan editorial que desarrolla al tra\'és de publicaciones cuya circulación
comprende a todas las Instituciones
oficia_les, universitarias, académicas,
atene1stas, centros culturales, sociedades de diversa índole y personas, en
América y Europa.
E~tre. el ~uerpo de ediciones que
aqm se 1mprunen figura nuestro mensuario ·'ARMAS Y LETRAS", que rectenternente ha establecido una sec-

ción -LIBROS-, en la que figuran
ANTONIO GóMEZ ROBLEDO: Ensa-

Iglesias desarrolla un asunto de inte-

lidad. La aut_ora se preocupa por ex-

ALAS CASAS EDITORIALES YA
LOS SEÑORES DISTRIBUIDORES
YLIBREROS DEL CONTINENTE

do las cátedras de derecho internacio-

Entre sus obras se cuentan: Los convenios de Bucareli ante el derecho internacional, Cristianismo y filosofia de
la experiencia agustiniana1 Epopeya
del monroismo, Política de Vitoria,
La filosofía en el Brasil, así como la
traducción directa de la Ética Nicomaquea de Aristóteles.
Fue este útlimo trabajo él que dio
origen_ al que ahora publicamos, pues

COI~entadas las obras últimamente aparecidas en las prensas americanas.

Dada la extensa órbita de circula•
ció~ del _Boletín arriba mencionado, y
en rntercs de ofrecer al lector ameri•
cano una juiciosa información del fon•
do Y continente de la obra, cotejada
a la luz de un criterio ecuánime y a
tono con la moderna interpretación
del pensamiento científico literario o
artístico, "AR~IAS Y LETRAS" se complace en invitar a ustedes a coad'yuvar

con este propósito de orden cultural
que anima a la Universidad de Nuevo

León, solicitándoles el envio de cada
una de las ediciones nacidas en sus
prestigiosas prensas, las cuales serán
objeto de nuestros comentarios en la
medida que vayan Hegando a n~estras
manos.
Los envíos deben hacerse a.

"ARMAS Y LETRAS",
Universidad de Nuevo León.
Plaza del Colegio Civil,
~onterrey, Nuevo León,
México.

produ¡o en el autor el deseo de comentar alguna de sus partes, de ahondar un poco en los problemas que
plantearán por siempre estas páe1inas
0

inagotables. La elección no era fácil
A finales de 1956 apareció la primera edición de esta novela. La crítica
y los lectores coincidieron en esta ocasión: ambos pregdnaron con inusitada
generosidad los méritos crecidos de
Casi el Pamiso. Lanzamos ahofa la segunda edición.

Spota cuenta en esta obra la vida de
lln pícaro del siglo~xx, {;go Conti. Al-

ternando el pasado con e] presente, la

por tratarse de una de las
comentadas y estudiadas en
del pensamiento humano.
quedaba ese singular libro

obra:$ más
la historia
Con todo,
VI, consa-

grado a las llamadas virtudes intelectuales, Y a él dedicó su esfuerzo, a la
manera de los antiguos comentaristas
escolásticos, para los cuales el texto
era a menudo un pretexto para poder
libremente, "mover sus cuestiones".

vida del príncipe Conti en Europa y

Si ha procedido asi, ha sido porque

en México va trazando. ]a vida de una
clase social mexicana, la aristocracia.
Conti, además de ser un personaje
suelto, con vida propia, Ie sirve a Luis
Spota de chispa: a su contacto se en-

no Je interesa tanto apurar lo que
Aristóteles dijo, sino más que todo, lo

que puede dar de si, y ha dado de hecho en la historia de la filosofía, el
peas.miento de este filósofo.

Ürgano Mensual de la Universidad
de Nuevo León
Rr,gii;lrado como artículo de 2a. Clase en la

AJru6n. de Correos de Monterrey, N. L., el

20 d, Ahnl d, 1944.

INDICADOR,
Cola~radorf"s
Hugo Padilla

Fidencio de la Fuente
Ge.naro Salinas Quiroga

Arturo Cantú · S.

toma la forma de una mujer mortal pa- puede comparárse con tocos los héroes
ra conducir a Don Juan al camino recto. de la Literatura que han escalado el ParMás cuando está a punto de fracasar, naso y han adquirido fa gloria y la Íncede a su contrario dos mil años de su mortal1dad. Su autor Tirso de Malina
eternidad por la salvación del libertino, nunca creyó haberse' convertido en u~
y tnunfa.
verdadero creador al formarle. No hay
Este rasgo de noble renunciación, su- pensador ni poeta que no haya buscado
blime, conmueve y salva el drama de Du- la ispiración en su figura. Hasta el commas en el que tropezamos a cada ins- positor alemán Richard Strauss le ha detante con retazos de otros autores.
dicado su músca y el novelista francés
Dios, ese Dios que se inmoló una vez Cuy de Maupasaant ha escrito su "Bel
también por la Humanidad culpable, Ami
perdona al fin, al ángel su caída por
Don Juan, sujeto a mil interpretacioamor y al réprobo sus crímenes.
nes y comentarios así le llamen los porLa redención por amor, la ha imitado tugueses Don Joao Belvidero los italiaZorrilla de Dumas y de Goethe y de él, nos Don Giovanni o los aler{¡anes Hans
Campoamor y Eduardo Marquina en su Liederlich (Juan el disoluto) será un
"Monja Teodora".
motivo eterno como lo es Dio;1 como lo
Don Juan tan español y tan Universal es el Hombre.
11

•

Homero

A. Garza

Alfonso Rangel Guerra

Guillermo Cerda G.
Jor¡ze Rangel Guerra
Manuel Morales
n·bujos de Jori;re Ranitel Guerri.
Director

Lic. Fidencio de la Fuenle

ÜÍicinBI

W..h;n¡ton y

Colerio Q,.¡f

Monterrey, Nuevo Le.o

MEXICO

Página 7

'

�IJONIJE OlJEIJO TU HUELLA
Te tengo aquí, guardada en las aguas más tiernas de mis sentidos,
donde apenas siente.n las aves los latidos de unas alas en vuelo,
aquí donde los puños de tierra quedan quietos
,J grito de tu planta, en donde las montañas quedan en silencio
y donde el sol camina sin la huella que lo deja en el recuerdo
que se guarda , al grito que sostienen las venas como musa encadenada,
el pensamiento sin llamas que cubre los cerebros
y guarda las caricias de mariposa inquieta
y rama ruborada.
Te recuerdo en el mismo sitio donde quedamos
alzando las manos desesperadas,
con tus ríos blancos y tus piedras traídas del infierno
y tus cabellos que volavan con angeles que rizaban tus miradas
y quebraban las flechas encendidas.
Te miro en el tiempo de la paz eterna,
Je los lagos heridos por el rayo,
de las parvadas de animales descansando
y en los valles donde cantan tus palabras.
Te tengo aquí como golondrina dormida en el silencioso
urnor que le neuaron, en el pico herido por hermanos,
en las paredes llenas de ecos y sonidos
quieta a la caricia del salvaje, llena de hermosura,
como una doncella sin traje, como una hormiga que . se muere.
Te guardo aquí en la existencia de mi sangre,
en los pasillos que tiehen pasos de ilusión
de una fiesta acabada; aqt1í te guardo en la alcoba llena
Je cariño y abrazo, en la mañana que te creó.en la terminación de la vuelta de la esfera,
porque ahí quedan las ideas del golpe de mi sangre
•
F,echa ya pedazos por tu gris mirada,
hecha carne enferma por tu huella, hecha de otra huella.
Conservaré tu cuerpo lleno de color rojo en mis manos,
tus sonidos leves que levantan la boca del paisaje,
tus dedos y uñas jugando en los aires,
tus pisadas frescas en los olores de las hierbas,
y tu cuerpo muerto en las piedras,
allá doncle el beso se quebró una mañana,
cuando murió la espiga de la frente
que nos vió unidos con el hilo de los mundos, juntos,
en la desesperación de una mirada turbia,
y asidos en la danza que soñamos.
Te tengo como una estatua sin ojos,
como el jardín que murió por el pico desuarrado,
te conservo en un globo de aire encendido, presente,
firme a la gravedad de mis sentidos,
y te llevo como cauce rojo, lleno de sangre mía,
aquí e.n el cuarto de mi vista
y en la alcoba dormida de la espalda.

Monterrey, N. L., a 3 de Sept. de 195i.
Salomón

l

Página 8

GONZALEZ ALMAZAN.

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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