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                  <text>Revista de la Universidad de Nuevo León

En la muerte de Juan Ramón Ji111éncz • Luis Leal,
Los cue11tos de Mamt
Mercado, La ceniza

' Othón • Ario Garza
vi nto • Alfonso Reyes
o de Aguascalientes: San

onzález Almazán. Dos

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muerte! • Pedro Le ca o, Yuntas de amor • Juan
Antonio Ayala, La ti rr

comparativo de dos e,

e Antonio Machado)

Alfonso Rangel Guer·~,..,..,,"'lf!"l\vela de Carlos Fuentes

Noticias • Libros.

ABRIL / JUNIO DE 1958

A~O 1 / Segunda Epoca

��Revista de la Universidad de Nuevo León
Año 1, No. 2

Abrit / Junio de 19 58

Segunda Epoca

SUMARIO

En la muerte de Juan Ramón Jiméne:; . . . .

5

Luis Leal, Los cuentos de Manuel José Othón.

7

Ario Garza Mercado, La ceni:;a y el viento . .

21

Alfonso Reyes Aurrecoechea, Un gran pintor

ARMASrLETRAS
(Registro en trámite)

PRECIO DE SUSCRIPCION
UN Al\l'O (cuatro números)

Dirección

En México: Veinte pesos

Washington y Colegio Civil

Otros países: Dos dólares

Monterrey, K L., México

de Aguascalientes: Saturnino Herrán .

25

Salomón González Almazán, Dos poemas .

37

Daniel Mir, ¿Que hay más allá de la muerte? .

: 41

Pedro Lezcano, Yuntas de amor . . . . . .

55

Juan Antonio Ayala, La tierra de Alvargo11:;ále:; .

57

Alfonso Rangel Guerra, La novela de Carlos Fuentes.

76

Noticias.

81

Libros . .

86

�NECROLOGIA
JUAN RAMON JIMENEZ
(1881-1958)

• El día 29 de mayo de este año falleció en Puerto Rico el
poeta español. premio Nobel de Literatura 1956, Juan Ramón
Jiménez. Las letras hispanas sufren una pérdida irreparable ya
que J.R.J. marca uno de esos raros hitos poéticos que sólo se
producen de siglo en siglo. A través de toda una vida, el autor
de "Platero", símbolo de una actitud, vivió plenamente inmerso
en el quehacer poético, haciendo de la poesía alma de sus actos
y de toda su conducta. En Juan Ramón poesía y vida alcanzan una síntesis trascendente y humana en total plenitud. Su
misma soledad -esa soledad que le acompañó hasta los últimos
instantes- estuvo poblada de sus admirables hijos del espíritu.
Su personalidad pudiera parecer extraña a aquellos que no sabían que la poesía era algo tan natural en él como el respirar,
que era un vivir que lo mantenía enhiesto frente a todos los
dolorosos trances y a todos los momentos cordiales que le brindó el amor, la amistad, la admiración y aun la detracción.
Juan Ramón llegó a quemarse en el fuego que el mantuvo encendido toda la vida; Juan Ramón vivió en poesía y en ella
murió.
En su tumba- que simbólicamente debería estar vacía,
pues J.R.J. no ha muerto, estarán perpetuamente grabados estos versos que él un día dirigió a la Poesía " Arbol joven y
eterno":
" Por ti es fuerte tu cárcel; por ti amena
su soledad inerme. Inmensa aurora

�6

Juan Ramón Jiménu:

es tu sombra interior, fresca y sonora
en el yermo sin voz que te encadena.
Ave y viento, doble ala y armonía,
vendrán a tu prisión, sin otro anhelo
que el de la libertad y el de la hermosura . .. "

•

Luis Leal / Los cuentos
de Manuel José Othón

(Sonetos Espirituales, XXI) .
Entre la libertad y la hermosura vivió constantemente
Juan Ramón, en una lucha con el Angel de la poesía, que, al
mismo tiempo que ceñía alrededor de él, en singular combate,
una prisión de responsabilidades, le abría el ala de la hermosura, tantas veces entrevista, tantas veces conquistada.
ARMAS Y LETRAS se asocia al sentimiento de pesar
que hoy embarga a la poesía hispánica y a todo el orbe de la
Poesía. De esa Poesía que no tiene fronteras, que habla un
idioma universal. Esa eterna Poesía "Ave y viento, doble ala Y
armonía".

J. A. A.

D ICESE que Manuel José Othón
es el artista de una sola obra: los Poemas rústicos. Sin embargo,
no hay duda de que algunas de sus prosas reflejan las mismas
características que le dieran fama como poeta ; existe hasta cierto
punto, un desarrollo paralelo entre su poesía y su prosa. Si la
crítica recuerda a Othón como' el autor del " Idilio salvaje", no
debemos olvidar que sus cuentos tienen la misma fuente de inspiración y proyectan el mismo ambiente que hallamos en su
poesía. Por lo tanto, su estudio merece mayor atención de la
que se les ha dado. Aparte de los trabajos de don Jesús Zavala
y la monografía del Dr. Peñalosa, 1 la crítica apenas si se ha
dignado hablar de este aspecto de la obra del potosino. Tal vez
ello se deba, más que a la falta de interés, a la falta de textos
accesibles.
Bien sabido es que las prosas de Othón son poco conocidas, fuera de los dos o tres cuentos que las antologías han recogido. En general, sus obras en prosa, lo mismo que su teatro,
han tenido poca fortuna editorial. Desde el momento en que
las escribió, se encuentra con dificultades para publicarlas. Al
mismo tiempo, su bibliografía novelística es una de las más difíciles de reconstruir, debido en gran parte a que el autor menciona obras que pensaba escribir (y que tal vez nunca llegó a
hacerlo) , y a que con frecuencia daba diferentes títulos a la
misma obra. El problema se habría resuelto si hubiera podido
publicar el volumen de cuentos y novelas cortas que proyectaba;
- 7 -

�9
Luis Leal

8

Los cuentos de Manuel José Othón

desgraciadamente, murió sin ver realizado este trabajo que,, como otros del poeta, quedó sin terminar. Trataremos aquí, hasta
donde nos sea posible, ya que no tenemos los documentos a la
vista, de elucidar este problema de la bibliografía, lo mismo que
de exponer algunos juicios críticos sobre el valor estético de los
principales cuentos del poeta de la ' 'Noche rústica de \Valpurgis".
Las primicias de Othón en el género las encontramos en
el cuaderno manuscrito, Cantos de la montaña (subscrito en
Santa María del Río en diciembre de 1879), el cual contiene
un cuento trunco, que no se ha publicado y que tal vez sea el primero del autor. En el mismo cuaderno se menciona un libro en
proyecto, que debía titularse Tradiciones, cuentos en prosa, y
del cual se da el siguiente índice: "El Padre Alegría" , "La casa
honda", "La capilla de la Virgen", "La cuesta del Alcalde" ,
"El columpio del Diablo" , "La campana de los muertos",
"Juana Maltos", "Las mariposas" , "La orgía de fa muerte" y
"La quinta de San Lionel". Además, aparece el título de una
novela: ''Juan del Jarro" . 2 Ninguna de estas obras se conoce.
a no ser que se haya publicado bajo nombre distinto del que
aquí se le da. Entre los manuscritos que dejó el poeta se encuentran, sin embargo, algunos cuentos o fragmentos de cuentos. En
la lista public&lt;)da en El Heraldo de San Luis el 13 de diciembre
de 1949, se mencionan, bajo el documento número 12, las prosas "La Malinche", "El mayor monstruo los celos", "La gleba"
y un párrafo en prosa; en el documento número 83 algunos
"cuentos sin títulos" y en el número 86 algunos "fragmentos
de cuentos". ~ De todo esto, lo único que se conoce con certeza.
pues de ello hay noticias fidedignas, es la prosa "El Padre Alegría", manuscrito hoy en poder del Dr. Peñalosa, y sobre el
cual nos comunica que se trata de un " cuento incompleto, como
muchos otros que Othón dejó empezados o simplemente en un
4
título sine re" y que el fragmento tiene poco interés estético.
Sin embargo, esperamos que algún día se publique.
Si pasarnos de lo nebuloso a lo concreto, nos darnos cuenta
de que el más antiguo cuento de Othón, de los publicados, es
"El último trovador" , que data de 1890. Y aun aquí. la fecha
nos parece algo sospechosa, ya que el subtítulo, "A la muerte
de Zorrilla", puede indicar que fué compuesto en 1893, año del

" El último trovador" , que data de 1890. Y aun aquí. la fecha
tendríamos que considerar como sus primeros cuentos~ntre los
conocidos-los que escribió en 1891: "El exclaustrado", del 14
de marzo, y "Un nocturno de Chopin", del 21 de agosto. No
hay duda, sin embargo, de que los tres pertenecen a una misma
época, ya que todos ellos adolecen de los mismos defectos: el
sentimentalismo exagerado, la artificialidad de los temas y la
ausencia de rasgos veristas en las descripciones. De los tres, " El
último trovador" es el más artificioso. El autor, aquí. no sigue
los preceptos de su propia estética, ya que no es sincero en la
expresión de sus sentimientos. En vez de manifestarnos sus experiencias personales, se deja llevar por la influencia de Bécquer,
Quintana y Núñez de Arce, a quienes imita en la creación del
ambiente medioeval español. En los otros dos, sin embargo, el
fondo ya es mexicano y las tramas contienen elementos autobiográficos; la naturaleza es la de su Estado natal y los personajes son seres sacados de la vida real. Sin embargo. todavía
predominan los rasgos románticos: las ruinas del convento en
"El exclaustrado"; las inverosímiles desgracias acaecidas al cura
de la aldea, que cuenta la historia en el mismo relato ; el amor
imposible en " Un nocturno de Chopin"; la mezcla de lo poético
y lo cotidiano, como en el siguiente pasaje : "Por fin amaneció
el día tan ardientemente deseado. El otoño se anticipaba, anunciándose con una de esas mañanas pálidas y frías en que el cielo
deja caer sobre la tierra menuda llovizna que entristece los campos y opaca la atmósfera. Almorcé precipitadamente, monté a
caballo y me dirigí a la Granja" . ~
A fines de 1893, Othón fué nombrado juez de primera
instancia de Santa María del Río, población cerca de San Luis
y en donde el poeta ya había vivido años antes. Allí permaneció
hasta 18 9 7, consagrado a la lectura de los clásicos- Homero,
Virgilio, Dante-, a la contemplación de la naturaleza y al
estudio de las costumbres de los campesinos y los pastores de
la región. A este período de su vida pertenecen las llamadas
" novelas rústicas" , esto es, los dos cuentos "El pastor Corydón"
y " El montero Espinosa" , considerados como los mejores sa0lidos de su pluma. Ambos tratan de los problemas sociales y
condiciones de vida de los labriegos. Para el primero, publicado en El Afondo Ilustrado de la ciudad de México el 15 de sep-

�10

Los cuentos de Monuel José Othón

tiembre de 18 9 5, 0 toma el nombre de sus lecturas. U no de los
personajes, el sacristán don Sixto, cita con frecuencia la segunda
égloga de Virgilio, y además da al infortunado pastor, marido
de la mujer que codicia, el nombre de Corydón, pastor del poema virgiliano. Odilón, verdadero nombre del protagonista, debido a su pobreza, es abandonado por su mujer; sus hijos, excepto uno, mueren, y él mismo queda paralítico por haber comido
-acosado por el hambre--cierta frutilla silvestre. La mujer
vuelve a vivir con él, mas le engaña a ojos vistas. El pastor, al
verla en manos del sacristán don Sixto, hace un supremo esfuerzo y logra arrastrarse hasta la orilla de un precipicio, en
donde se ahorca. Corydón muere en el instante mismo en que
el repique de las campanas se oye a lo lejos, " alzándose al espacio como la oración de los pobres, los humildes y desgraciados, que piden al cielo ilumine las sombras de la miseria, de la
ignorancia y de la abyección a que están irremisiblemente condenados ... " Sin embargo, el poeta tiene fe en que las condiciones de vida de estos infelices cambiarán y serán mejores en el
futuro, ya que, a renglón seguido, repite: "¿ Irremisiblemente?" ...
Si en "El pastor de Corydón" la trama es algo difusa-la
infidelidad de Alejandra, la pobreza y parálisis de Odilón, la
inmoralidad de don Sixto--en "El montero Espinosa" el poeta
se ciñe a una sola nota: el ultraje cometido por el patrón y la
venganza del pastor. Aunque el tema carezca de originalidad,
el mérito del cuento consiste en la pintura de los personajes, sobre todo el del pastor Espinosa, tipo de ranchero mexicano de
alma de roble y de carácter recio y vengativo, persona que sabe
defender sus derechos, aunque a costo de la vida. En este relato,
Othón se adelanta a los cuentistas de la revolución. Tanto en
este cuento como en el anterior, el realismo es la nota predominante. En ellos Othón pone en práctica su credo estético, según
lo expresó en el proemio a sus Poemas rústicos: "El artista ha
· de ser sincero hasta la ingenuidad. No debemos expresar nada
que no hayamos visto; nada sentido o pensado a través de ajenos temperamentos, pues si tal hacemos ya no será nuestro espíritu quien hable y mentiremos a los demás, enganándonos a
nosotros mismos". A esta época realista también nos parece que
pertenece, aunque no nos es posible probarlo, pues no contamos

Luis Leol

11

con datos para ello, el cuadro costumbris~a " Una fiesta casera",
acerca del cual el autor nos dice: "Cumpliendo mi promesa, hago al lector esta fiel narración, asegurándole que nada he puesto
en ella de mi cosecha, pues todo pasó tal y como lo digo". A
pesar de ello, no podemos dejar de observar que la narración
sigue paso a paso el cuadro costumbrista "Un castellano viejo"
de Larra; en ambos se da principio con una invitación a comer
para celebrar un cumpleaños ; tanto en Larra como en Othón
aparece el niño malcriado, que hace de las suyas a la hora de la
comida; y en fin, hasta en la descripción de la comida, muy
española la una, muy mexicana la otra, hay semejanza. Circunstancia que no quita al mérito del cuadro de Othón, ya que
se trata de un relato en el que campean tanto el humorismo como la fina observación de las costumbres mexicanas del pueblo
chico.
De 1897 en adelante, Othón vivió en los Estados de Coahuila y Durango. En Ciudad Lerdo se dedicó, del año siguiente
hasta 1902, a seleccionar y corregir sus poesías, que coleccionó
en el libro Poemas rústicos, no publicados, por diversas razones,
hasta este último año. Mientras se imprimía el libro, escribió
algunos cuentos, y a mediados de 1902 se comprometió a enviar a Reyes Spíndola seis de ellos para El Mundo Ilustrado.
Sin embargo, solamente tres se publicaron, los llamados "Cuentos de espantos" ("Encuentro pavoroso", "Coro _de brujas", y
" El nahua["), dedicados a don José Lópei Portillo y Rojas.
Debido a que el segundo se extravió en el correo, no aparecieron
sino hasta un año más tarde. 7 Sobre el asunto, Othón escribió
una larga carta a su amigo Juan B. Delgado, fechada en Ciudad
Lerdo el 17 de agosto de 1902, y que a continuación citamos
debido a que en ella el poeta potosino expresa algunos juicios
críticos sobre sus cuentos: "Estoy de malas, pero muy de malas.
Le dije a usted que me comprometí con Spíndola, a enviarle
seis cuentos para El Mundo Ilustrado. Pues bien, le envié el primero, de que me acusó recibo. A los pocos días -le envié el segundo (fué el 20 de julio) y, últimamente, le envié el tercero
que completan una serie, como creo habérselo dicho a usted, pues
los tres restantes están asilados unos de otros.
" Ahora bien, acabo de recibir carta de Spíndola en que

�Luis Leal

12

Los cuentos de José Manuel Othón

me dice que sólo recibió el primero y el tercer cuentos y no el
segundo. Mejor quisiera que se hubieran perdido los otros y
no éste, pues como lo copié yo mismo y corregí antes sobre las
cuartillas del borrador casi todas quedaron inservibles y las destruí. Pero si el cuento no parece, tendré qeu escribirlo, y no el
mismo, sino otro, pues tocó la maldita casualidad de que yo,
que jamás me da por el humorismo, estaba en circunstancias
tales que naturalmente me brotó el cuento en un estilo fácil y
humorista. Tendría, para repetirlo, que ponerme en el mismo
estado de ánimo, lo cual es casi imposible. Así es que para completar la serie, si el perdido no parece, escribiré otro completamente distinto.... Dícenme en esta administración, que probablemente enti:ó en lista, por no llevar el número del apartado
ni el domicilio. ¡Ojalá -y así sea! Le ruego con el más grande
encarecimiento, se sirva hacer la más rigurosa y minuciosa investigación a fin de ver si es posible que parezca, porque crea
usted que no me interesa el trabajo perdido, sino la índole del
cuento, que aún a riesgo de pecar de inmodesto, puedo asegurar a usted me salió muy bueno, tal vez mejor que los otros
dos .... " 8
A pesar de que quería escribir un cuento distinto para
reemplazar el perdido, se decidió a rehacerlo y lo terminó a
principios de 1903, según vemos eñ otra carta al mismo Delgado, carta fechada el 12 de marzo de ese año: "Por fin pude
rehacer el malhadado cuento que se perdió. No puede usted
imaginarse el trabajo que me costó, pues cometí la imprevisión
de abandonar las cuartillas del borrador y se dispersaron: de
manera que sólo ateniéndome a mí memoria y a los brevísimos
apuntes que tengo en mi cartera, emprendí la obra de escribirlo
· de nuevo." 0 El mismo Delgado llevó el cuento a Spíndola, y
se publicó en El Mundo Ilustrado en mayo del mismo año. Al
mes siguiente, Othó~ escribía a su amigo:. "Los tres cuentos que
salieron en El Mundo están muy bien ilustrados y bastante correctos, por lo que toca a caja, aunque siempre se deslizaron
algunas erratas. Dígame si le gustan a usted y han gustado o
no al público y a !1uestros amados colegas los literatos y poetas
metropolitanos." 10
No sabemos si Delgado contestó las preguntas de Othón.

13

Sin embargo, no hay duda que los cuentos gustaron, ya que son
estos tres relatos los que más fama han dado al potosino como
cuentista. Aunque las Novelas rústicas, como ya hemos dicho,
nos parezcan superiores, no podemos negar que los Cuentos de
espantos son mejores que el primer grupo de cuentos románticos,
ya que los temas presentan más unidad-los tris tratan de las
supersticipnes entre la gente campesina de México--, la descripción de la naturaleza mexicana es excelente y la pintura de los
personajes más apegada a la psicología del mexicano de la región.
Aunque en los tres hay descripción de las costumbres de la gente
del campo, no son, como " Una fiesta casera", cuadros costumbristas, sino cuentos cabales bien redondeados. El primero, " Encuentro pavoroso"-el cuento más conocido de Othón-es el entretenido relato de una simple aventura; sin embargo, la manera
de contarla y la creación del ambiente de misterio nos hacen recordar las obras de Poe. El simple encuentro con un cadáver
que ha sido atado, en postura rígida. y enhiesta, sobre una cabalgadura da materia al cuentista para entretejer un relato que
infunde pavor en 'quien lo lea. En este cuento, como en su
mejor poesía, la descripción de la naturaleza es magistral. Algunos pasajes nos hacen recordar los cuadros de rocas de V el asco:
"Todo era luz y blancura en aquella noche de trópico. Los
peñascos aparecían semejantes a bloques de plata, y las frondas,
los matorrales y la maleza misma temblaban como nervios de
cristal umbrantes y sonoros".
El segundo cuento de la trilogía, que Othón consideraba
superior a los otros dos, tiene, en verdad, un argumento más
desarrollado y más bien redondeado, aunque a la vez, como todos los del autor, sencillo. En "Coro de brujas", así como en
otros de sus cuentos, el escritor mismo es uno de los protagonistas y toma parte en los acontecimientos relatados. Es él quien
salva la vida a don Carpio, solterón_ que ha desdeñado a la hija
de una bruja pa,ra casarse con otra mujer; la bruja, para vengarse de esta ofensa. atormenta a don Carpio noche a noche
con sus maleficios: el autor, poco creyente en el arte de la brujería, descubre la confabulación de la bruja y su hija, demostrando a don Carpio la realidad de las cosas. Más que la trama,
es de interés aquí la descripción de las costumbres y la pintura
de los personajes. Doña Pancha "era la adoración y el paño

�14

Luis Leal

Los cuentos de Monuel José Othón

de lágrimas de sus sirvientes y de todos los aldeanos y campesinos que moraban en cien luegas a la redonda" . Othón pinta,
con gran humorismo, los métodos usados por este personaje
para curar toda clase de enfermedades; para las dolencias de gravedad, nos dice el poeta, nada mejor que ''colocar un huevo de
gallina prieta ( el color negro era de ritual) debajo de la almohada del paciente para que le extrajera el mal; o bien se metía
la mismísima doña Pancha debajo de la cama y lanzaba unos
lamentos y gritos tan lastimeros, llamando por su nombre al
e~fermo, que éste, si estaba aún en sus cabales, creía que la propia muerte le solicitaba desde lo más profundo de la tierra y se
levantaba todo trémulo y despavorido" . ¿En qué persona se
inspiró el poeta para pintar a doña Pancha y a las otras brujas
que aparecen en este cuento? En él menciona a las brujas de
Brocken, montañas alemanas famosas en la historia y la leyenda
como el centro de reunión de estos seres maléficos. Mas también
sabemos que Othón hizo _una visita a una bruja de su pueblo,
tal vez por curiosidad, o para documentarse antes de escribir el
cuento. El poeta gustaba relatar a sus amigos los detalles de este
incidente. He aquí como lo cuenta don Rubén M. Campos.
La bruja, nos dice, condujo a Othón al interior de su humilde
cabaña, donde vivía solitaria. Allí le demostró las cosas más
extraordinarias: " esqueletos humanos... colas de zorrillo, dientes d~ jabalí. .. espolones de gallo ... muñecos pinchados con púas
de biznaga o con alfileres" y todo lo concerniente a la magia.
El poeta le pidió a la bruja que lo llevara al aquelarre adonde
ella iba todos los sábados por la noche. "Ella-dice Camposlo citó al toque de ánimas para el sábado próximo, y una vez
allí, después de exorcismos y de invocaci~nes de la bruja al espíritu de Lucifogo, le untó el cuerpo de aceite y grasas misterios~s ; lo c~njur~ a que hiciera todo lo que ella le fuera prescrib1en~o,_ sm, obJetar nada; le ordenó que saltara sobre una cripta
que el Jamas llegó a saber lo que contenía ; y una vez que hubo
hec~~ todos los preparativos para el viaje por el aire ... la vieja
le diJo presentándole un brebaje turbio en una taza:
"-Ahora bébase este remedio para irnos.
. "-¡ Eso sí qu~ no !-dijo Othón riendo de buena gana y
cogiendo su ropa ba30 el brazo para correr a bañarse al río pró-

f

..

15

ximo a la casa y purificarse de las grasas lubricantes de que estaba embadurnado. Con lo cual se privó del placer de asistir al
aquelarre que su fantasía maravillosa hubiera creado bajo la
influencia del narcótico endiablado que preparó la vieja". 11
Otro personaje casi folklórico, el astrólogo rural, lo encontramos representado en este mismo cuento en la persona de
don Carpía. Su ciencia era tal que " daba ciento y raya a los
sabihondos que escriben libros cuajados de mentiras y disparates". Su método de observación era único: " Todos los años.
en el mes de enero, la noche de San Antonio Abad, instalábase
en la era a contemplar el cielo para ver por qué lado entr¡1ba el
año ; iba provisto de un cuaderno donde apuntadas tenía multitud de observaciones hechas y no interrumpidas por los más
lejanos de sus progenitores. Allí, con un farol y un lápiz, trazaba figuras y signos siguiendo la' revolución de las estrellas y
el cariz que presentaba la atmósfera ; y a eso de las cuatro de la
mañana, cuando ya las Siete Cabrillas se habían metido y a sus
alcances iban los Tres Reyes y las Tres Marías, don Carpio,
con pasmosa seguridad, pronósticaba la calidad del año, como
si lo estuviera viendo, qué clase de fruta se iba a dar y cuáles a
perder, las plagas y las enfermedades de los animales y las plantas, y, finalmente, si el año sería seco o lluvioso".
En el último cuento, "El nahua!"-, Othón hace uso de una
antiquísima creencia folklórica: la licantropí.a, esto es, la transformación del brujo en animal; en este caso, en coyote. Como
en "Encuentro pavoroso" , la descripción de la naturaleza forma
parte esencial del relato ; el paisaje aquí, como en su poesía, es
triste y melancolólico: " Y a he dicho otra vez que el campo es
triste, siempre triste, inmensamente triste, y hay la singularidad
de que la penetrante impresión de melancolía que produce es
tan augusta en la mediación del sol como en el peso de la noche.... Y si el paisaje que se desarrolla ante los ojos es dilatado,
monótono y salvaje, entonces el alma va a empaparse en la sagrada tristeza, como los picos más encumbrados de las monta_ñas se empapan en la suprema frialdad de las eternas nieves".
Sobre este fondo triste, se desarrolla la historia, a la cual el
poeta imparte un tono de misterio, tanto en la descripción de
los acontecimientos como de los personajes. El nahua! es un

/

�_16

Los cuentos de Manuel José Othón

"viejecillo desmedrado, sucio hasta la repugnancia... engendro
de asquerosidades, a quien apenas podía c"onsiderarse como un
ser humano. Las rodillas finas y puntiagudas, ceñidas por los
brazos en apretado nudo, como por dos cobrizas serpientes, escuálidas y viscosas. El descubierto cráneo, coronado por hirsuto greña! de mechas grises, descansaba sobre aquel infame nudo
que los codos y las choquezuelas formaban, y todo el conjunto
aparecía cubierto por inverosímil envoltura de andrajos nauseabundos. Los desnudós brazos y las piernas, tan canijos y descarnados como los de una momia, tenían el color grasoso Y oscuro del café tostado; y en tal apariencia y postura, el vejete
semejaba un fakir indio sumergido en la estúpida somnolencia
de su contemplación". Descripción que, aunque imparte el pavor, es a base de elementos reales. Este apego a la estética del
realismo, hasta cierto punto, destruye el valor del cuento; en su
prurito realista, Othón se ve obligado a explicar la naturaleza
de la transformación del nahua! en coyote, destruyendo así todo
el ambiente de misterio ,que había creado. Para nuestra sensibilidad, hubiera sido mejor que el autor dejara a la imaginación
del lector la explicación del fenómeno, así como lo hace Bécquer
en sus leyendas-especialmente en la titulada " Ojos verdes"-,
Roa Bárcena en su " Lanchitas", Alfonso Reyes en '·La mano del
Comandante Aranda" y Carlos Fuentes en ''Chac Mool", para
mencionar solamente a los más conocidos. A pesar de este desenlace poco feliz, el cuento de Othón es de gran belleza e interés.
Antes de que aparecieran estos tres cuentos, ya Othón tenía
proyectada otra serie. En carta a su amigo Delgado escrita desde
Ciudad Lerdo, el 4 de julio de 1902, leemos: "En El Mundo
Ilustrado saldrán próximamente tres cuentos míes de los que he
enviado ya dos 'y por el correo de hoy enviaré el tercero. Son
una serie. Luego mandaré otros, de los que ya he escrito uno y
me ocupo en otro actualmente, escribiendo un retazo en Noé
[Hacienda de N oé, en Durangoj, otro ·e n Mapimí, otro aquí. a
vuela pluma, pero creo que este que trabajo ahora está bueno,
pues es un estudio bien meditado y observado. Ya lo verá. Se
llama ·cuatro ánimas por un perro' " ( Epistolario. pág. 61)'.
Cuento que, como es bien sabido, no se conoce y tal vez nunca
fué terminado. Del otro, que según dice ya estaba escrito, ni el
título se conoce. A no ser que se trate de otro cuento mencio-

Luis Leal

17

nado por el autor tres meses más tarde, y también desconocido;
en su carta del 4 de octubre, dice: "Proponga a Bouret 1a impresión de un tomo de Cuentos y Novelas cortas. Será de trescientas o cuatrocientas páginas y contendrá lo siguiente: El exclaustrado.-Un nocturno de Chopin.-El montero Espinosa.
El pastor Corydón.-Encuentro pavoroso.-Coro de brujas.El nahual.-Tiempos idos, Primera y Segunda partes.-Cuatro
ánimas por un perro y dos novelitas más que escribiré luego,
pues son de las que le tengo que enviar a Spíndola". (Epistolario, págs. 69-70). Ambas partes de " Tiempos idos" son desconocidas, como también lo es el siguiente relato, que el autor
menciona con frecuencia en sus cartas. En la que escribió a su
amigo Delgado el 4 de diciembre de 1902, le dice: "Enviaré por
conducto de usted, inmediatamente, ese maldito cuento y, en
seguida, uno que se me ha ocµrrido y que saldrá muy bonito por
el asunto y por la intensidad de él, pues lo he vivido. Se llamará
Vida montaraz" (Epistolario, págs. 75-76). Este relato autobiográfic9, sin embargo, no estaba terminado para el 12 de febrero de 1903, fecha de otra de sus cartas a Delgado: "En cuanto a 'Vida montaraz', no lo acabo aún, pero creo poder terminarlo a fines del mes. Crea usted que está saliendo de lo muy
fino--fuera modestia-; es un trozo de autobiografía, y está
dedicado a usted" (Epistolario, págs. 77-78). Como muchas
de sus promesas, tampoco ésta se cumple. El 12 de marzo escribe
otra vez: "En cuanto a 'Vida montaraz' sigo trabajando en él.
aunque poco a poco, pues es largo--ocupará cincuenta o sesenta
páginas como las del presente-y, además, va en estilo .p ulido
y cuidado. Pero usted no se ha formado idea de lo que es. Le
dije que era un trozo de autobiografía y así es; mas no se trata
de una autobiografía completa. Bus~ando entre mis papeles, me
encontré algunas de mis carteras viejas de apuntes y notas, y
entre ellas estaban tos referentes a una temporada que pasé yo
en la Sierra de Corona, entre Celedón y Maquihuana, en el Estado de Tamaulipas, hace ya bastantes años. Viv.í allí c_ompletamente solo noventa y tres días, como una especie de Robinsón.
Las impresiones de entonces y la descripción de aquella vida es
lo que constituye el trabajo que estoy haciendo. Está en forma
de diario y adornado, naturalmente, con episodios imaginados
algunos y otros ciertos, para quitarle la monotonía que, de otra

�18

Los cuentos de Manuel José Ot11ón

manera, sería insoportable. Así es que háblele a Spíndola de
ese trabajo, pues de publicarse en El Mundo, sacará lo menos
tres o cuatro hojas," (Epistolario, págs. 79-83). A pesar de
todo esto, el cuento quedó sin terminar, o si se terminó, por
alguna razón u otra no quiso publicarlo. Todavía en 19 O5 el
manuscrito no se encontraba en su forma definitiva. El 8- de
marzo de ese año vuelve a mencionar el cuento a su amigo Delgado.: "Mi escribiente se ocupa de copiar V ida montaraz, y ya
le he dicho que es bastante larga. Así es que tardará un poco."
(Epistolario, pág. 102). Uno de los misterios en la vida del
poeta potosino es ¿por qué no llevó a publicar esta obra, después de trabajar tanto en ella y mencionarla con tanta frecuencia?
Hay evidencia, sin embargo, de que Vida montaraz cuando menos fué escrita. De otros relatos, solamente el título nos
ha llegado. Además de los ya mencionados, en el índice que
envía a Delgado en su carta del 12 de marzo de 1903, ya citada,
encontramos los siguientes: "Las tres novias del niño", "Horrenda noche", "La casa espectral", "Sin Dios ni Santa María",
"El ojo que vió Caín" y "La serrana". ¿Son simples títulos
de cuentos que pensaba escribir? Sobre el primero, el acucioso
crítico don Jesús Zaval a nos dice: "Pocas son las prosas que se
conocen de Othón. A pesar de haber hurgado durante años en
diarios y revistas, sólo hemos logrado reunir las que aquí se reproducen. 12 Contra lo que se cree, la viuda del poeta no conserva nada inédito. 13 Lo afirmamos con certeza. Esto no quiere decir que no quede algo rezagado en periódicos. Por ejemplo:
Las tres novias del niño, que estamos seguros de que se publicó
y, sin embargo, no nos ha sido posible localizarlo". 14 En fin,
nos quedamos con los nuev:e cuentos clasificados por Zavala como Cuentos y novelas cortas, ya que las Narraciones y artículos
son simples prosas descriptivas o críticas litetarias. Mas los nueve cuentos son de tan alto mérito que· bastan para considerar a
Othón como uno de los mejores cuentistas de su generación.
Como cuentista, el potosino es superior que como dramaturgo.
Su obra dramática, hoy casi olvidada, es inferior a sus éuentos,
en los cuales resaltan la descripción del paisaje, la nota autobiográfica, la descripción de las costumbres, el humorismo y, en
novelas rústicas, su interés en los problemas de las víctimas del

19

Luis Leal

latifundismo porfirista. En prosa ágil y amena sabe trazar cuadros trágicos del México rural de a fines del siglo pasado, cuadros que nos explican el por qué de la Revolución. En sus dos
novelines, Othón descubre el mundo que ha de dar aliento a la
novelística mexicana de nuestros días. Su voz, como ha observado su mejor crítico, don Jesús Zavala, es la voz del mexicano
que suspira por una patria feliz, próspera y grande.

Emory University
Georgia, EE. UU.

NOTAS
1 Joaquín Antonio Peñalosa, i\fanuel José Othón, novelista olvidado. San Luis
Potosí: Estilo, 1952. 14 págs.
2 Jesús Zavala, i\fanuel José Othón, el hombre y el poeta. México: Imprenta
Universitaria, 1952, págs. 33-34; información tomada de Joaquin Antonio
Peñalosa, "Para las Obras completas de Manuel José Othón".
3 Zavala, Ob. cit., págs. 284-87. Este catálogo de los manuscritos de Othón
fué redactado por el Lic. Rafael lllcontejano. El Dr. Peñalosa verifica lo
dicho por Zavala. En la página 8 de su obra (ver nota 1) nos dice que en
el catálogo aparecen los siguientes cuentos en manuscrito: "La 111alinche,
La Gleba (dos fragmentos), cuatro cuentos de espantos, uno de los cuales
es el "Coro de brujas", fragmentos de dos cuentos, un cuento más sin titulo. Añádase 'El Padre Alegría', inédito y aun eu mi poder".

4 Carta al autor de este artículo; subscrita en San Luis Potosi el 23 de diciembre de 1957.
5 "Un nocturno de Chopin", en Obras completas. Ed. preparada por Jesús
Zavala. l\léxico: Editorial Nueva España, 1945, pág. 476.
6 Cuatro años más tarde, Othón todavía se quejaba del editor Reyes Splndola: "Desde hace cuatro años, por expresa invitación de Rafael Reyes,
mandé una novela corta, El pastor de Corydón, y me proponía mandar
otras dos. Spindola me escribió diciéndome que girara por el precio de la
novela. Yo le contesté que no giraba, sino que le suplicaba enviarme lo
que él acostumbraba pagar por una obra de esta clase. Hasta la fecha
espero la contestación. (Carta a Juan B. Delgado,. mayo 29 de 1899, en
Manuel José Othón, Epistolario. Glosa, esquema y notas de Jesús Zavala.
:México: Universidad Nacional Aufónoma, 1946, pág. 23).
7 "Encuentro pavoroso" apareció el 26 de abril de 1903; "Coro de brujas·•·
el 3 y 10 de mayo, y "El nahua!" el 17 y 24 de mayo del mismo año.

r

8 En la Revista de Literatura Mexicana, I, núm. 2 (1940), págs. 276-277.
9 En el Epistolario citado, págs. 79-83.
10 En el mismo Epistolario, pág. 85.

�Los cuentos de Manuel José Othón

20

11 Rubén M. Campos, El folklore literario de México. )léxico: Talleres Gráficos de la Nación, 1929, pág. 52.
12 Debido a que las Obras completas de Othón editadas por Zavala ya es
libro raro, damos a continuación las prosas que contiene: Cuentos y nolas cortas: El e.,¡claustrado.-El nocturno de Chopin.-El último trovador.
El montero Espinosa.-EI pastor Corydón.-Encuentro pavoroso.-Coro de
brujas.-El nahual.-Una fiesta casera; Narraciones y ru·ticr1los: Sobre la
sierra.-El puente de Dios.-En la gruta de Canoas.-Días de otoño.-27 de
abril.-Recuerdos del general Martínez.-El padre Pagaza.-Telón de boca.
Este libro.-Hostia.-Rosalinda.-Soberbia humana.

Ario Garza Mercado /
ceniza y el viento

La

Antes de esta edición, la única que existía era la publicada por la
Secretaria de Educación Pública en 1928. El tomo 11, Prosas, contiene los
Cuentos de espantos, Novelas rústicas, Novelas cortas y Fragmentos tomados de un libro de apuntes.
13

Ya mencionamos el manuscrito "El Padre Alegría" , en poder del Dr. Peñalosa.

14 Obras completas, pág. !i.
14 Obras completas, pág. 11. Es de interés notar que, a pesar de su diligencia,
Zavala no descubrió un cuento de Othón últimamente publicado en Absidc
(XXII, núm. 2, abril-junio, 1958, pp. 143-147) titulado "La Noche Buena
del Labriego.-Boceto real", encontrado por don Francisco González Guerrero en el antiguo diario El Universal, del domingo 6 de enero de 1895.
Esta obrita-verdaderamente una estampa y no un cuento bien desarrollado-pertenece al grupo de relatos de contenido social, como "El Pastor
de Corydón" y "El montero Espinosa", pues en ella se queja Othón de las
injusticias sufridas por los peones en las haciendas porfiristas de a fines
de siglo.

Pones la soledad sobre los rostros
como pintas de gris el horizonte
cuando te encierras a toser neurosis
lleno de cigarrillos tu escritorio
y empolvados de humo tus cristales.
Abres las manos. Tu ademán sombrío
echa a volar los signos invernales:
Un río de ceniza inunda el campo
- bíblica plaga de voraz langosta
que borra la memoria de los trigos - ,
Mustias las frentes de los edificios
flotan en una equívoca neblina
como náufragos ciegos que son cruces
de carne horizontal sobre un mar muerto.
Pájaros color gris cantan el salmo
colmo de la apatía de las horas
vacuas y secas como crisantemas
sobre una tumba· ya casi olvidada.
Sólo estatuas de polvo hay en tus plazas
que devoran la luz de las mañanas
con carnicera saña de egoísta.
Sólo inválidos dioses, desterrados,
dejan caer tus nubes al desierto.
(La soledad pasea en gabardina
bajo la sombra de los altos álamos
- 21 -

'

�22

La ceniH y el viento

propicia a la lectura de los muertos.
Sobre la mesa de las cantinuchas
el trapo del mesero es una esponja
que se alimenta de cerveza y lágrimas.)
Cierras tus manos y tu mundo queda
circunscrito a tu piel. Es otro mundo
éste que insiste con sus primaveras.

).

Pero la vida es otra cosa a veces:
Una sonrisa que ha crecido virgen,
busto de adolescente, ojos de niña,
para entregarse inquieta entre tus labios
con un giro feliz de mariposa
que ha olvidado lo breve de sus días.
Una mirada en cuyos dos extremos
hay un ojo de amor - que te ennoblece
como espina dorsal o cordillera
de diamantes que yerguen tus espaldas
triangularse de fuerza bondadosa y una cárdena estrella que palpita,
rojos por la pasión, versos de sangre,
savia nueva en tus ramas de árbol viejo.
Un cívico desfile de azucenas
que irrumpe en el azul de la montaña
por proclamar unión para el rocío
y solidaridad con los castores.
La protesta del sol contra el invierno,
la paladina agitación del viento
- quijotesca locura de febrero la democracia de la primavera
la dictadura blanca del verano
y el totalitarismo de las fuentes
- ejemplo vertical de la alegría-.
(Bajo la inmunidad del impermeable
las parejas de novios hacen chistes
del agua que convierte en selvas húmedas
las espejeadas ondas del cabello.

Ario Gor:i:a Mercado

Y la lluvia de mayo persevera
más por hacer reír a los gorriones
que por sembrar la indisciplina rubia
en los naranjos puestos en hileras
de un verde militar con pretensiones
fecundamente rígidas y enérgicas.)
Abro las manos y construyo un mundo
donde no invento a Dios: lo reconozco
en su pacto de paz - el arco iris que yo planté esta vez sobre los riscos.
Todo entonces se abate como el águila
que ha interceptado el curso del relámpago:
Los celos que son cuervos que nos comen
los ojos y las vísceras del alma
como sanción de haber hurtado el fuego
a los pobres mortales que nos cercan,
la polémica diaria con el padre
en los albores de la adolescencia,
la envidia que es la hermana predilecta
de la impotencia pálida y estéril,
el odio que aligera los puñales
en la vendeta antigua e inconclusa,
la parábola turbia del insulto
y el ladrido elegante del sarcasmo
- mientras la luna permanece blanca
viéndonos convivir azul la noche
en claras avenidas de alameda.
Angustia y soledad: Todos son mitos
que deroga la ciencia de unas manos
abiertas como vasos a tus besos.
Todos son mitos que derrota el arte
de amar y de reír que resplandece
para quebrar los vidrios empolvados
por el humo neurótico del hombre
que se ha olvidado de incendiar las puertas

23

�Lo ceni:i:o y el viento

24

que separan el mundo de los soles
de ese mundo interior en que gobierna
sólo un pálido rey sus regimientos
de agonizantes flores de ceniza
y fracasados pájaros de piedra.
11 de febrero de 1958.

Alfonso Reyes Aurrecoechea / Un
gran pintor de Aguascalientes:
Saturnino Herrán
"Apenas desarrolló el sacrificio Indispensable par:\
ganarse el· pan de cada día. La vergüenza con que ejerció, su religiosa vergüenza, espl~nde sobre los fulleros
que tratan al arte como quicalla. Él lo practicó honrando la sangre y el fósforo de que está amasado, la
angustia que lo anima, las manos de la humildad que
Jo modela y la gracia punzante que lo corona, cual la
cruz nacida sobre la cabeza de las palomas de las lápidas Yenecianas."
Oración Fúnebre ( de Saturnino Herrán) .
Ramón LOPEZ VELARDE.
"El l\finutero".

EL

ARTE es una de las más ~itas
manifestaciones humanas. A través de él. el espíritu del hombre adquiere presencia, voz, imagen, profundidad, elevación y
movimiento. El artista aspira a dejar testimonio de sí mismo
escuchando sus voces interiores, atento a la diversidad de aspectos y a la multiforme realidad del mundo que le rodea. Por eso
cada artista que en el mundo ha sido, devuelve en respuesta estética la visión de la realidad que le circunda e imprime un sello
de significativa personalidad a todos los acontecimientos que ha
sometido a su conciencia íntima.
Existe un vínculo mediante el cual el artista se comunica
con el exterior del mundo en que vive. Este paso entre los sentidos y la realidad es como temblor fecundo que incita a la
expresión que es forma y contenido de la obra de arte. Y ésta
toma su esencia de las peculiaridades propia~ del ambiente en
que se origina y surge como paradigma de una conciencia social.
de una imagen arrancada a las vicisitudes de cada día. Por eso
la obra del artista es el feliz resultado de una conciencia colectiva, que adquiere expresión viva y exacta de los acontecimientos
que tienen que ver en el desarrollo de los pueblos.
- 25 -

•

�26

Un gran pintor de Aguascalientes

México constituye un pueblo del que se ha dicho que posee
intuición artística, vena enriquecida por el arte, que es manifestación de poderes espirituales. Surgido de dos corrientes etnológicas, la española y la indígena, ha sobrevivido sin embargo
una raza con los atributos indispensables para la creación artístiica que ha asimilado la herencia cultural forjada a la vera de
los más depurados espíritus. En este gran escenario de la nacionalidad, la pintura ha sido un arte no ajeno a las transformaciones del pueblo mexicano. Los ejemplos que nos quedan
de esta manifestación artística han sido creados entre los avatares inherentes a una nación que avanza hacia su destino, desde
los admirables frutos de nuestros antepasados indígenas que sobreviven en el ruinoso muro, hasta los más recientes de la escuela
mexicana que es una nota intensa en el arte universal de nuestros
días. Es esta revelación cultural la que ha dado fisonomía y
realidad actual al México tradicionalmente enriquecido por el
'paso de las generaciones.

•

En efecto, la pintura mexicana desde sus épocas más remotas ha sido un sostE:nido producto de la sensibilidad y el alma
de todos aquellos que se preocupan por exteriorizar sus sentimientos y emociones. En la etapa prehispánica los indígenas nos
dejaron los acontecimientos más salientes de su historia, de sus
circunstancias, sus ritos y festividades religiosas. Y de esos frescos que aun se conservan se desprenden sus conocimientos pictóricos, su sentido de la línea y del color, su dominio de las formas
y también de los escorzos para esa época audaces. Esos conocimientos se inspiraron simplemente en la observación directa de
las formas naturales y su interpretación por medio de los sentidos, pero sin que existiese influencia alguna de sensibilidades
extrañas. Es ya en plena época colonial cuando los pintores
mexicanos reciben la influencia directa de la pintura europea,
ya mediante los artistas que llegan con los misioneros, ya a través de la Academia especialmente ·creada por la Colonia para
la formación de los artistas predestinados.
La temática de esta época se inspira casi invariablemente
en los motivos religiosos, tan estimados y frecuentes entre los
más grandes pintores europeos desde antes del Renacimiento.
Esta tendencia se extiende hasta la Nueva España y, consiguien-

Alfonso Reyes Aurrecoechea

27

cemente, hasta nuestros artistas de los tres siglos del período
colonial, que procuraron seguir los pasos de esta corriente pictórica academicista, a base de recetas de color y realismo en el
que se tenía cuidado de infundir un sentido poético, cuidando
el aprovechamiento de los conocimientos pictóricos, en los que
eran tan versados los pintores de nuestro desenvolvimiento artístico.
Pero a fines del siglo pasado los artistas mexicanos iniciaron una rebelión en con'tra de estas tendencias. Su preocupación
fundamental era la de encontrar u_n rumbo más a tono con el
desarrollo del país y más en consonancia con la esencia del pueblo mexicano, que formaba una raza de ricas vivencias y de
costumbrismo original y pintoresco. En lugar de seguir un arte
peligrosamente orientado hacia lo cursi y sensiblero, iniciaron
una corriente valorativa de lo mexicano, con las ventanas de
su espíritu vueltas hacia los temas, los tipos, la indumentaria y
las costumbres del habitante nacional. En este nuevo rumbo
que abría otra conciencia social y estética, las influencias europeas sólo representaron el aprovechamiento de aquellos efectos y
expresiones que fueron susceptibles de incorporarse o formar parte de esta nueva actitud del arte mexicano.
Uno de los artistas que pudo dar vigencia de arte moderno a esta corriente estética de perfiles nacionales fue Saturnino
Herrán. Su muerte prematura cortó deplorablemente uno de los
talentos más ricos y fecundos de la intensa vida artística de
México, porque habría llegado con mejores títulos y mayores
disposiciones de ánimo, a uno de los sitiales más altos de la
pintura contemporánea m.exicana; sería, acaso, el más destacado
de los pintores que han florecido en México desde los primeros
años de su historia.
Saturnino Herrán nació el día 9 de julio de 1887, en la
ciudad de Aguascalientes, en la antigua calle del Codo, que hoy
lleva su nombre. Fué hijo único del notable escritor e inventor
don José Herrera Herrán y Bolado y de la señora doña Josefa
Güinchard, personas que formaban parte de las mejores familias
de esa ciudad de tan arraigadas costumbres y de tan gentiles
tradiciones. Cuando Herrán tuvo edad de ir a la escuela, aprendió las primeras letras bajo la dirección del maestro don Ignacio

�28

Un gran pintor de Aguascalientes

Flores, en el Colegio de San Francisco Javier, del que era fundador y director el sacerdote don Francisco Javier Ruiz. En esa
misma institución recibió lecciones de dibujo del maestro don
José Inés Tovilla, quien descubrió en el niño una asombrosa
vocación por el dibujo y la pintura. Más tarde, Saturnino ingresó al Instituto de Aguascalientes, donde hizo su preparatoria
y donde el futuro pintor, según propia confesión, " había sido
mal estudiante, distraído y negao para las matemáticas".
Al quedar huérfano de padre, Saturnino y su madre parten
a la ciudad de México. El joven Herrán cuenta apenas 14 años
de edad. Entonces recibe la ayuda del eminente educador don
Ezequiel A. Chávez y, mediante una pensión modesta, ingresa
a la Academia de Bellas Artes hacia el año de 1904, a los 16
años de edad. Allí principia la carrera en la que habría de distinguirse tanto y al' fin del primer año de estudios ya participa
en la primera exposición escolar, entre sus compañeros de estudio -algunos ya de cierta nombradía-: Alberto y Antonio
Garduño, Diego Rivera, Francisco Romano Guillemín, Gerardo
Murillo (Dr. Atl), Francisco de la Torre, Angel Zárraga, Antonio Gómez, Benjamín Coria. Roberto Montenegro, Juan de
Dios Arellano y Carlos Zaldívar.
Durante su etapa de estudios en la Academia dio siempre
la nota de talento. En el año de 1906 recibió menciones honoríficas en las clases de Dibujo y de Historia del Arte. Un año
después, otra mención en la clase de Colorido y, al siguiente,
primeros premios en las clases de Colorido y Composición. Sus
maestros, en esa época, fueron don Antonio Fabrés, pintor catalán que había sido contratado por el Gobierno para dirigir la
Academia de Bellas Artes, don Leandro Izaguirre, realizador
de telas con temas inspirados en la historia de México, el profesor don Carlos Lazo y el doctor Vergara Lope.
En el año de 191 O, Herrán participó en la exposición de
pintura celebrada con motivo del centenario de la Independencia, en compañía de otros pintores mexicanos jóvenes, entre ellos
José Clemente Orozco, que era cinco años mayor que él. Por
este año y bajo la dirección del maestro potosino don Germán
Gedovius, terminó Herrán sus estudios de pintura. De todos
sus maestros aprendió el joven pintor las buenas disciplinas del

Alfonso Reyes Aurrecoechea

29

dibujo, en el que era tan diestro, la historia del arte, los secretos
de la composición y los adecuados recursos del colorido. Su
tríptico "La Leyenda de los Volcanes", realizado en 1911 y
que actualmente figura en la Pinacoteca del Ateneo Fuente, de
lit ciudad de Saltillo, Coah., es un testimonio de que sus preocupaciones estéticas se inspiraban ya en el deseo de crear una
escuela definida, como expresión viva y elocuente de nuestra
raza y, consiguientemente, de nuestras costumbres, tradiciones,
leyendas, mitos, creencias y posibilidades.
En 1913, Herrán tomó parte en una expos1c1on impor. tante y ganó una medalla de primer premio en Pintura, por sus
cuadros "El Gallero" y "El Jarabe" , ya dentro de esta tendencia renovadora y visionaria. Tuvo ocasión de réali~ar un viaje
a Europa, cuando el Maestro Justo Sierra le concedió una pensión para ello, gracias a las gestiones hechas por don Ezequiel
A. Chávez, pero . asuntos de familia se lo impidieron. Al cumplir 27 años de edad, en el año de 1914, contrajo matrimonio
con la señorita Rosario Arellano, con la que tuvo un hijo único.
el hoy ingeniero don José Francisco Herrán Arellano.
·
Ya en 1918, se trasladó a Saltillo con el fin de participar
en una exposición de sus obras, que fue la última, pues el artista
falleció el 9 de octubre de ese mismo año. Al cumplirse el primer mes de su muerte, en noviembre de 1918, la Universidad
Nacional Autónoma de México o_rganizó una exhibición total
de sus trabajos! en el Palacio de los Azulejos, de la ciudad de
México.
En la breve biografía del pintor, que aparece en el catálogo
de la exposición de las obras de Herrán, celebrada en la ciudad
de Monterrey por el Instituto Nacional.de Bellas Artes bajo los
auspicios de la Universidad de Nuevo León, en agosto de 1947,
puede leerse lo siguiente:
" Durante los cuatro años y medio que duró el matrimonio, roto por la muerte del artista, la esposa supo
adentrarse, mediante solícita y amoroso comprensión, en
el alma del artista ; nos cuenta que era muy amante de la
música, de la literatura, de la escultura, admiraba lo noble
y lo bello, con la misma fuerza que detestaba lo bajo y lo

�30

Un gran pintor de Aguascalientes

ruin; era cáustico, agudo e ingenioso ... Era dinámico, madrugador, trabajador incansable, inteligente, leal, conversador ameno... ' '
Cuando Herrán alcanzó el dominio absoluto de la pintura.
fuera ya de la Academia de Bellas Artes, se consagró al trabajo
con una grande e iluminada devoción. Una de las influencias
más evidentes en su pintura, la del pintor español Ignacio Zuloaga, a quien considera como un gran maestro, le persigue por
algún tiempo. Esta es particularmente notable en su cuadro
"Manola y Vieja". Otras influencias se advierten en sus obras
primeras -s~gún Toussaint-: la de Bringwying, en "Molino
de Vidrio", realizada en 1909, y la de Joaquín Sorolla, pero
Herrán se sobrepone, pues ha descubierto un rumbo y tiene el
aliento y la personalidad suficientes para imprimir un claro sello
de mexicanidad a sus trabajos más representativos.
Los conocimientos que sobre el arte pictórico asimiló de
sus maestros académicos y el gran amor que el pintor sentía por
su pueblo, por su intensa vida, por el esfuerzo y el trabajo de
sus hombres y las peculiaridades de su raza, fueron la base de
su poderoso arte. De su pincel brotó un lenguaje plástico nuevo
para la época y pronto surgirían una a una, las obras que iban
apareciendo ante los ojos de todos como heraldos de una nueva
era de la creación artística nacional. A medida que el artista
avanzaba en su obra se fortalecía su propósito de exaltar a
nuestros hombres y a nuestras cosas, sacar a la luz del día la
belleza que sus ojos contemplaban en el pueblo, en sus múltiples
aspectos de actividad y de arraigadas costumbres.
Después de dedicarse a pintar retratos de las familias de la
época, indias y criollas, hombres del pueblo, modelos arquitectónicos y leyendas simbólicas, realiza, en 1913, su primera obra
de aliento: "La Ofrenda" , de la que Justino Fernández, .el destacado crítico e historiador de nuestro arte, dice significativamente:
" ... grande en sus dimensiones y grandiosa por sus
formas, por el tema, por la profundidad, porque no es
pintoresquismo a secas, sino comprensión, amor y admiración estética por el pueblo y sus costumbres. La Ofrenda

Alfonso Reyes Aurrecoechea

31

se refiere a las flores de zempoalxóchitl para los muertos,
de que va cargada una trajinera, seguramente de Xochimilco; los grupos de indígenas, con sus trajes habítuales y su
tez morena armonizan a maravilla con las flores amarillas
que inundan la escena. La composición tiene un eje central y diagonales en la parte baja con las que se organizan
todas las figuras sentadas y la trajinera misma, pero otras
diagonales tendidas en la parte baja del cuadro polarizan
el interés del espectador en la mano que sostiene verticalmente un remo, de un indio de pie y cargado de zempoalxóchiles ; otro más, un viejo junto al anterior, ve a lo lejos,
el remo al hombro, como si en estos dos personajes el pintor hubiera querido significar el ayer y el hoy, mientras en
el primer término un niño, cargado por su madre, es el
mañana ; pero es el símbolo central: la mano del trabajador y el remo, lo que acentúa el carácter fuerte y viril de·
los poéticos cultivadores de las "chinampas" del lago."
La obra, como se ve, es un homenaje a las familias mexicanas humildes que se ganan el pan de cada día a cambio de las
gotas de sudor que el esfuerzo les hace brotar a sus frentes; es,
además, una muestra muy · clara del mexicanismo de Herrán,
que sabía trasladarlo de la sangre de sus venas· a la superficie
del cuadro, acudiendo a todos los recursos que le podía brindar
su fina sensibilidad.
'

En su obra " Tehuana", hecha en I 914, pinta a su mujer,
ataviada con el típico ropaje que le brinda marco de amplias y
dobladizas formas. El artista juega con su pincel, lo mueve con
singular deleite, los colores son obedientes geniecillos sometidos
al hechizo de su sensibilidad. Luego pinta "El gallero" y el
retrato de su compañero el pintor Alberto Carduño ; llegando
al pintoresquismo pinta "Comadre, cuando me muera .. . " , en
1915, y surge la ingeniosa y atrevida copla popular:
Comadre, cuando me muera
haga de mi barro un jarro;
si tiene sed, de mí beba,
si a los labios se le pega
son los besos de su charro.

�32

Un gran pintor de Aguascalientes

Su arte había alcanzado una perfección y un sentido poético sublimes. Por esta época ( 1914) comienza a realizar sus dibujos acuerelados, es decir, manchas de acuarela para terminar
con crayón y lápices de color. Son dibujos magistrales, precisos,
vigorosos, llenos de carácter y habilidad. De esta factura son
las obras "El Ultimo Canto", "Los Ciegos", " El Hombre del
Tazón", que figura en las galerías del Ateneo Fuente, de Saltillo, "H¡rlinda", "Retrato de don Artemio de Valle-Arizpe",
"Las Tres Edades", "Criolla", "Retrato del Licenciado Caloca"
y otros más, para culminar con una de sus últimas obras: "El
de San Luis", hecha en 1918, que es un indio viejo de las clases
más humildes, cubierto por un sarape y que sostiene un jarro
grande manchado por una gama de tonalidades rojizas. Esta
obra, por su expresión, por su colorido convencional tan a tono
con la idea que de él se desprende, por su composición originalísima y por su vigoroso dibujo, es un canto a la dignidad del
trabajador, a su tristeza resignada, a la sencillez {je su vida que
es, al fin, una vida superior, y es una realización artística suprema por su calidad en los distintos efectos.
En 1916 pinta Herrán su famoso cuadro .. El Rebozo".
La técnica, la habilidad, la intención, la sabiduría y el gusto artístico del pintor, encuentran su sitio en esta magna realización,
himno alegre y encendido a la mexicanidad. Todo está en él
sabiamente distribuído y de sus elementos nace un conjunto
lleno de vida, exuberante y magnífico. Don Manuel Toussaint,
en su obra sobre Saturnino Herrán aparecida en 1920, dice de
este cuadro:
"Es un desnudo de criolla que tiene por fondo el Sagrario, una de las reliquias coloniales más esplendorosas,
a cuyo alrededor la fantasía ha acumulado suntuosidades.
Hasta el celaje parece haber escogido sus ópalos más arrobadores. Si queréis imaginaros un trasunto del Paraíso, es
bajo la tibia sombra de estos ramajes de otoño donde fácilmente pueden anidar vuestros deseos. México aparece
en esa carne apiñonada, en esos retablos locos que desafían·
las leyes de la arquitectura, en ese sombrero que a pesar de
todo sigue siendo un símbolo y en esos frutos en que vive
la savia extraída de la tierra."

Alfonso Reyes Aurrecoechea

33

Pueden observarse los retratos pintados por Herrán.
En su factura no hay sólo deseo de ajustarse a los rasgos de
la fisonomía,. hay algo más lúcido y profundo, el alma
del retratado, su carácter. Ya las formas y los colores son familiares del pintor, carne de su carne, modo de ser de su materia.
Hay un hilillo secreto de sus ojos a su mano, una correlación
que lo lleva al acierto, que lo anima entregándole silenciosamente el rayo de la luz, la discreción de la sombra, la timidez
del reflejo. Es un maestro de la línea, un poeta del color, ·un
captador. de ideas y de tendencias.
El retrato del pintor Gonzalo Argüelles es una obra de vigorosa ~xpresión. "El " Boceto para un Retrato de Bolívar" es
un cuadro elaborado para un concurso oficial. Aparece el Libertador de pie, bajo una encina cuyas ramas oscurecidas realzan
el hermoso modelado del rostro. Al fondo la majestad de los
Andes. No obstante la magistral factura de esta obra de arte
fue injustamente subestimada por el jurado, según valiosas opiniones aparecidas en los diarios de la época.
Otras obras salientes del arte depurado de Saturnino Herrán
son "El Jarabe", pleno de movimiento y de color; ;,La Criolla
d! la Mantilla", un desnudo de mujer que luce una mantilla
calada y negra y que tiene como fondo la cúpula de la Catedral
de México; "La Criolla del Mango", sensual y armonioso;
"Tristeza", en el que una cabeza de joven muestra su estado de
ánimo; " La Viejecita", magnífico, y, por último "El Cofrade
de San Miguel", obra hecha en 1917, que en su tiempo fue.considerada como la obra maestra de Herrán. Efectivamente, el cuadro condensa la sabiduría del artista en sus pinceladas largas.
jugosas, precisas, diestramente coloreadas. El personaje aparece
con un crucifijo en las manos rugosas y fuertes que sugieren
convicción profunda, la cabeza del cofrade ligeramente reclinada sobre el Redentor muestra una beatitud serena y el colorido
de la obra llena el cuadro de una sincera expresión religiosa que
se comunica al espectador.
El gran dibujante que fue Herrán le permitió incursionar
en un género difícil: la caricatura. Su habilidad lo llevaba fácilmente al sintetismo en las facciones humanas y sµ ojo, acostumbrado a las figuras, captaba efectos que después trasladaba

�Un gran pintar de Aguascalientes

34

al papel. Así, realizó las caricaturas de don _Artemio d~ ValleArizpe y de Eduardo Macedo y Arbeu, arquitecto a quien apodaban "Mochicho".
Por el año de 1914, Saturnino Herrán principió a desarrollar un tema de gran interés a fin de realizarlo en los muros del
Palacio Nacional, hoy Palacio de Bellas Artes. Y a para 1916
había logrado definitivamente el alcance total del te~a, pe~o fue
hasta 1918, el año de su fallecimiento, cuando babia term'.nado
los numerosos estudios que realizó. El asunto fue denom~nado
Nuestros Dioses y constituyó sin duda su obra de mayor aliento.
El friso central fue el meollo de la gran c~ncepción: r~p~esentaba a los símbolos religiosos de las dos comentes etnolog1cas que
forman las raíces de nuestra rasa: Cris_to y Coatlicue. _En la ~xpresión plástica de esta alegoría central brilla el genio del incomparable artista: entre la enorme dure_za de piedra del ídolo
antiguo surge la figura doliente y angustiada del ~~zareno crucificado. Alrededor de esta idea central de tan ongmal ~on~epción y de realización tan sabia y elocuente, las figuras de md1genas y españoles se agrupan prosternados devotamente: por un
lado los indios desnudos llevan sus-ofrendas de flores y frutos,
alimentos y símbolos guerreros y religiosos ; por el otro, los
españoles, con gran recogimiento, llevan sus don~s y murmuran
preces. "Llevaban -dice don Manuel Toussamt- unos los
atavíos de plumas y el atavío, más hermoso de sus cuerp~s _desnudos; pero los otros, el esplendor de sus trajes y de sus hab1tos.
el esplendor de sus rostros bellidos, el esplendor de_sus arm~s . : .
Y , sin embargo, Herrán no hace nunca arqueolog1a ! Sus md10s
son obra de arte, no erudición ... "
Refiriéndose a esta obra de Herrán, dice Justino Fernández :
"Símbolos de nuestro ser mexicano son Coatlique Y
Cristo en la concepción de Herrán, porque el plural del
título denuncia su sentido histórico, su ·historicismo, su
pensamiento; se trata de U{l mestizaje radical y unificador.
Hablar de la expresión artística del pintor en este caso es
reiterar sus grandes, dotes de dibujante, su sabidurí~ para
la composición, la actualidad de sus formas en su tiempo.
Los estudios al. carbón para este friso son no sólo esplén-

Alfonso Reyes Aurrecoechea

35

didos, sino conmovedores; clasicista como era, la emoción
palpita en sus trazos estáticos y solemnes y aunque no baya
realizado su concepción en los muros del Palacio Nacional.
queda como un antecedente de todo lo que vino después."
Un antecedente, sí, un precursor, eso fue Herrán en el trans.curso de la Historia del Arte en México. Un enlace brillante
entre la pintura académica del siglo pasado y la escuela mexicana
actual. que ha elevado los temas mexicanos a un plano de universalidad. Murió en la flor de la edad, a los 31 años. edad en
la que muchos apenas principian a penetrar en los secretos del
arte. Murió significativamente, dijo Ramón López Velarde.
pero nos dejó una obra intensa, luminosa, transparente de sinceridad. "Falto de vanidad y sobrado de orgullo, en sus dos
talleres de sus dos casas de la calle de Mesones - dice López
Velarde-, pintó, cual sí decorase las paredes de un pozo, la
equivalencia de medio siglo de tarea. Su segunda casa de dicha
calle no presenció más que el epílogo de la vasta empresa."
Su vida fue corta, pero encendido su corazón como u·na
ascua ardiente, no perdió un solo minut9 en su tarea, una tarea
que realizaba como si presintiera las premuras de un destino que
le era adverso. " Murió significativamente" , pero desde el silencioso mundo de las formas que creó para gloria del país, alienta
su espíritu como testimonio perdurable de su genio, de su poder
creador, de su talento prodigiosamente dotado, en la forma de
una victoriosa resurrección.
No tenemos la costumbre de exaltar como conviene a los
artistas. Ellos pertenecen, antes que al ejército del poder, al
ejército del espíritu. Unamos nuestra disposición para rendirles
nuestra oblación. El espíritu es poderoso e inmortal. juega con
los siglos, se reconoce en todas las atmósferas, y silenciosamente
entona su canto definitivo recuperando su infuencia y su superioridad.
Saturnino Herrán fue un ilustre hijo de Aguascalientes
que amó profundamente a su patria, la exaltó con su potente
lenguaje plástico, la envolvió en su corazón, la sintió con su
gran alma de iluminado. Merece la gratitud perenne de un pue-

�Un gran pintor de Aguoscolientes

36

blo que se reconoció en los m9vimientos de su pince!, en la pasta de su color, en la sístole y la diástole de su corazon.

Salomón González AImazán / Dos poemas

BIBLIOGRAFIA
EXPOSICJO:!i! SATURNINO HERRAN. Catálogo de la Exposición presentad~ en
Monterrey bajo los auspicios de la Universidad de Nuevo León. Instituto
Nacional de Bellas Artes. México. 1947.
FERNANDEZ, Justillo. El Arte Moderno en Jféxico. Breve Historia.. Siglos -~X
XX Edición de la Antigua Libreria Robredo, de José Porrua e HtJOS.
iléxic·o. 1937. Arte Moderno y Contemporáneo. "México Y la Cultura".
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HAY NOCHES ...

1952.

NUESTRA CIUDAD. Editada por la Dirección de Acción Cívica del Departamento del Distrito Federal. Tomo II. Número 7. México, octubre de 1930.
OROZCO, José Clemente. A.utobiografía. Ediciones Occidente. )léxico. 1945.
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Universidad de Nuevo León. Año II. Número 10. Octubre de 194a.
TOUSS.UNT, Manuel. Saturnino Herrán y su Obra. Edicions México :Moderno.
México. 1920.

Hay noches de granos tendidos en paredes,
como flores que hablan con la muerte.
De donde desprenden los aromas los vestidos,
de allá donde las palomas hacen nidos,
vienen corriendo tiesos pájaros,
caídos en la espuma que ondea en el vientre del enfermo,
como llama que moja su centro inmarcesible,
dejando una huella de ceniza taciturna,
hablando de infiernos dulces
y de espadas que alientan la epidermis del mendigo.
De esa noche que quieb_ra sus quejidos en estrellas,
de esos ángeles que vienen desde adentro,
desde el centro de la musa, ·
de la parte más blanda de la espalda,
corno un círculo de sangre que se agolpa,
dejando puntos entrañables de tristeza,
hablando con las lumbres que bañan en la lumbre su
( cabello,
comprendiendo lo que es la noche dentro de la obscu( ridad misma,
existiendo un diálogo de hermosas castañuelas,
pan y cielo que llega a las puertas para bajar al piso
donde quedan los muslos tendidos,
hablando de lechos que avecinan carmas que muerden
Oos sentidos;
- 37 -

�38

de allá, de ese paraíso de rocas que se mueren,
de ola cansada de bañarse, de lirios negros, amarilla
(sangre,
cuerpos que mueren en el camino,
dejados atrás, tendidos, pálidos de as~mbro,
desfile que termina cuando la gota deJa de ser gota,
esquinas inmanentes de sollozos, sábanas blancas remo(jadas,
cabellos húmedos, pestañas de arco iris
atrás, donde se pierden las doncellas,
como ángeles moribundos de altura,
nubes que rompen su silencio para dialogar con el ave
·
( que las hiere,
hermosas criaturas que se pierden entre los algodones
( que regalan
las noches de la nieve, la nieve que se mancha con el
(latir de esp~jo.
Hay noches en que las rosas son enfermas de perfume,
de incienso en paredes aromáticas, de cielos que se bajan,
de negros vestidos que se pudren,
de vientos cansados que se sientan en una montaña
de vientos cansados que se sientan en una montaña de
(hambre,
en un desierto de gloria.
De ahí, de las lentejuelas que se vierten en las manos,
de los pies que resucitan, de ese g~mido terminado_ de
.
( nsa,
de el momento que cansa los latidos, hay una inclina( ción amorosa,
hay una sirena que canta entre los árboles,
dejando el agua por la tierra, arrastrando un gusano
·
(de maleta,
para llevarlo entre las sienes, como joya manchada,
por el ultimo suspiro, que termina en los despojos
donde se reco ien b~ flores,
que han cansado la raíz que sostiene sus aromas, re(galados.

39

Solomón Gon:i:ále:i: Almo:i:án

Dos poemos

DECIR
Que me aseguren las piedras si no conocen las flores,
que vengan los pasos a quebrar las huellas
que dejaron olvidadas en el camino de noche.

•

Que no mientan las nubes y sus algodones,
diciendo que marchan como duendes sin ojos,
que digan las palabras cuando terminan las palabras...
Olvidar las estrellas como si un trineo volara,
dejar a un pez cantando sobre las rocas,
matar de un golpe la hormiga para que no llore,
Hay que mentir cuando las flores no tienen aroma.
Que me digan las puertas cuanta sangre ventilan sus
(maderas,
que hablen de noches asustadas, más asustadas que el
(niño,
que olviden tu rostro cansado de gestos, como gusano
·
( arrastrado,
como viento que vuelve y vuelve hasta quedar dormido,
Hay qu_e decir que los montes tienen grillos callados.
Por todas las cosas que se pierden contigÓ,
por las rosas que no tienen sangre, .
por esos mares sin hojas, olas muertas,
cielos tendidos en desiertos que hieren,
dejando a la mujer que habla alzando una bandera, 1
así como olvidar que hay. perros que ladran
queriendo traspasar en cuchillos tus manos de anillos ;
hay que decir que no tienes cara en las aguas dormidas.
Que-no me rían las huellas cuando estás fatigada,
que digan de tus plantas dejadas, hablar de larvas que
(caminan

�/

40

Dos poemCls

contando pasos que dibujan rostros heridos,
paz intranquila, como mundos que vuelan hasta aden( tro,
golondrinas q_ue ríen en las pestañas.
Que no me hablen las espadas que tienen plumas blan( cas.
Hay que decir que la paloma tiene rotas las alas y ~stá
(herrda.
Deja que llegue la mariposa al infierno,
deja que lágrimas vuelen con ~os peces de a~entro,.
deja parar los pasos de la bestia con una hoJa de cielo.
Hay que decir que eres una doncella. que baila,
que baila en las noches como bur~uJa de ar~ma,
.
con una superficie de carnes perdidas que siguen bai(lando.

Daniel Mir / ¿Qué hay
más allá de la muert~?

•

EN

EL horizonte del alma se levantan problemas permanentes, que forman como la cima del
pensamiento. ¿Adónde vamos? ¿Por qué y para qué estamos
colocados sobre la tierra? ¿Se realiza, de manera completa y total, nuestra existencia en la presente economía? ¿Cuál es el objetivo de la vida? ¿Cuál es su fin legítimo? La vida es breve ;
no es preciso estar alejado del punto de partida para vislumbrar
la otra orilla como blanquea en el horizonte. ¿Más allá de ese
espacio que unos pocos pasos bastan para franquearlo, ¿qué debemos esperar o qué debemos temer? Paréceme que la cuestión
merece la pena de ser considerada. En realidad, nadie la olvida,
pero el vivir nos distrae, y nos abstenemos de mirar de frente
un problema que no podemos borrar o destruir. Por supuesto
que en estas páginas no voy a decir sino lugares comunes; ni
trato de disimularlo, ni en realidad lo lamentq. Dicen que los
proverbios forman la sabiduría de las naciones, y más de una
vez he pensado que los lugares comunes son la sabiduría de la
humanidad. Además, ¿quién no se ha dicho infinídad de veces
y ha dicho a otros lo que yo vengo a repetir? El mundo está
lleno de personas que se lamentan de su existencia, que incluso
la maldicen; peto nos sucede respecto a nuestra existencia lo que
' el misánÚopo de Moliere con su amante: no se cansaba de destacar sus defectos, de lamentarse de sus traiciones, pero nunca
consiguió desprender su corazón de ella. El deslizarse de todas
las cosas, el contenido--nada de la realidad presente, es una
fuente que ha alimentado siempre una filosofía seria. En su
- 41 -

�42

¿Qué hay más allá de la muerte?

sermón sobre la muerte, Bossuet exclamaba: " Todo nos llama a
la muerte ; la naturaleza, como si sintiese envidia del bien que
nos hace, nos recuerda, a menudo, que ya no puede dejarnos por
más tiempo la poca materia que nos presta, que no debe permanecer demasiado tiempo en las mismas manos, y que debe, por
lo tanto, volver eternamente en el comercio de las formas para
adquirir otras formas. Y o no soy nada ; un pequeño intervalo
no es capaz de distinguirme de la nada. Me siento arrastrado
tan rápidamente, que me parece que todo me huye y que todo se
me escapa" . Ni una sola de las facultades de nuestro ser ha dejado
de preguntarse muchas veces: ¿El destino del hombre se completa en la tierra ? Hace miles de años, Aristóteles trazaba al
comienzo de uno de sus tratados más célebres, sobre la Metafísica, las siguientes palabras : " Todo hombre tiene un deseo natural de saber". Considero que ese deseo de conocimiento que
forma parte tan patente de la constitución de nuestro ser, no se
queda satisfecho con la medida de nuestra existencia actual. El
afán de horadar las tinieblas que encubren o envuelven el principio y el fin de nuestra existencia, no es una necesidad ficticia
nacida de la acción del pensamiento, y que, una vez en movimiento, sobrepasa su objeto real y se lanza en el vacío. Nosotros
estamos hechos para conocer, queremos la claridad total, y por
todas partes chocamos contra misterios, y en todas encontramos
ese espejo oscuro del que Pablo de Tarso hablaba hace casi veinte siglos ; la desproporción entre el impulso de nuestro pensamiento y los pobres resultados que puede alcanzar. ¿Qué debemos concluir ante choque tan manifiesto ? ¿Acaso como Plinio
el Viejo, vamos a decir que " la naturaleza del hombre es una
mentira, puesto que une la más grande pobreza al más grande orgullo ? ¿O como el escéptico eclasiastés vamos a conformarnos con el " vanitas vanitatis omnia van itas"? ¿Estamos
condenados, como el trovador de la fábula, a partir en busca
de la felicidad, y la felicidad estará siempre donde nosotros no
estemos ? Queremos coronarnos de rosas, queremos cantar y reir,
recoger con mano ligera las flores de la vida, pero la tristeza de
nuestro oscuro destino surge del fondo del corazón y nos roba
la paz. ¿No existe algo, algún lugar, algún, estado, donde la
vida que no conozca la muerte nos espere, y donde la alegría
de vivir nos consuele de nuestras tristes decepciones ? La hu-

Daniel Mir

43

manidad protesta ante el misterio, porque colocada entre la cuna
y la tumba, impulsa su mirada más allá de este estrecho espacio,
porque siente que el aire le falta y que se ahoga en esta prisión.
¿Cuál es la historia que han escrito los hombres respecto a una
doctrina de la vida futura? Vamos a dibujar, tan solo a dibujar, esa historia, pues la falta de espacio solo va a permitirnos
una vista a vuelo de pájaro.
Hubo una vez (vamos a admitir que hubo esa vez) unos
hombres que, asombrados, contemplaban un hecho inaudito e
inexplicable. Aquello que contemplaban era incomprensible, pero
allí estaba tendido aquel ser que momentos antes se movía, pensaba, hablaba ... Aquella inmovilidad les aterraba. El muerto,
¡era el·primer muerto!, tenía los ojos vidriosos abiertos. fijos . . .
fijos en el cielo, como demandando una explicación de aquel
misterio. Los vivos presentían que aquello no podía ser el final.
¿Era para éso que nacían ? Un gesto natural de rebeldía germinó
en su crazón. ¿Por qué? Más, simple no podía ser: ¡el hombre
no quería morir ! Pero, el hecho es real, aquel ser permanece
inmóvil y nada le devuelve la movilidad. Entonces, el pensamiento, buscando una explicación al misterio, se pregunta: ¿ac~so hay algo en la c.riatura humana que no muere ? ¿Acaso hay
algo más en el cuerpo humano que materia ? Y llegan a un sorprendente descubrimiento : el alma. Mas no acaban aquí los
problemas, un nuevo enigm_a se presenta ante el turbado espíritu de los vivos : ¿cómo preservar el alma en la descomposición
del cuerpo? Y aquellos pensadores ingenuos encontraron la soluci.ó n, y de ella nació el arte de embalsamar. El pueblo egipcio
se entrega a la tarea de querer roberle los muertos a la muerte.
Embalsama, construye inmensas pirámides con caminos interiores para que las almas puedan emprender el viaje por los hipogeos
cuando el dios las llame hacia . . . ¿hacia dónde? No lo saben;
el más allá está ... más allá ; les basta con que el alma no muera.
Y encontramos detalles conmovedores en antiguos papiros, de
un poeta que al morir suplica sea colocado su cuerpo en un
acantilado, en una cueva, pero pide que le horaden la roca y le
construyan una í!specie de ventana para poder seguir oyendo el
murmullo de las olas, para seguir solazándose con la salida del
Sol, para escuchar el trino de los pájaros . . . Los hombres no

�44

¿Qué hoy más ollá de la muerte?

quieren morir sin saber a dónde van, y organizan un gigantesco
esfuerzo.para no vivir el dolor de morir.
Abramos los poemas, eternamente jóvenes, del anciano Homero; veamos lo que sucede más allá de la tumba. El héroe,
Ulises, quiere platicar con aquellos que ya dejaron de ser acá, pero
que siguen siendo más allá. Obedeciendo a los poderes de una
invocación misteriosa, unas pálidas sombras aparecen Y hablan.
Nuestro héroe reconoce a su madre. quien le informa cómo la
Parca la ha sometido al largo sueño de la muerte. Quiere abrazarla, pero le es imposible, y se lamenta; la madre le dice: "i Oh,
mi querido hijo, el más infortunado de todos los mortales! ¡Ay,!
ésta es la suerte de los humanos cuando ya no son ; carne y
músculos desaparecen cuando la vida abandona los miembros ;
pero el alma que se escapa de esta ley, revolotea como un sueño.
¡Apresúrate a volver a la luz!". Sería facil multiplicar las citas,
pero en los pensamientos de los antiguos griegos, hay un futuro
para las almas, más este futuro no es más que un prolongamiento triste y nebuloso de la vida actual. Y una nota dominante se
destaca: lo que interesa a los muertos, es lo que pasa bajo el Sol;
la vida de la tierra es bella, la luz es dulce, y en el reino de los
difuntos solo reinan las sombras y la oscuridad. Los mismos
sentimientos serán expresados por la Ifigenia de Eurípides, cuando suplica a su padre que no la entregue al cuchillo del sacrificio: " No me obligues a morir antes de tiempo, porque es agradable ver la luz; no me fuerces a visitar la región subterránea
de los muertos. ¡ Vivir miserablemente vale más que morir con
gloria !". Esta visión confusa del mundo futuro, adquiere 1.rnevos colores bajo el prisma brillante de la imaginación griega; el
lugar de los muertos se anima y aclara, y se puebla de héroes
devenidos dioses. ¿Resultado ? Que el más ali~ se anima al trasladarle la vida presente con todas sus pasiones, alegrías y vicios.
Cierto que la razón rechaza a los dioses, y el filósofo Xenofanes
exclama: "si los leones y los bueyes supiesen esculpir, sus dioses
tendrían cuerpos de bueyes y de leones". La conciencia protesta
contra los vicios del Olimpo, y un Diálogo de Platón nos ha
conservado el recuerdo de esta noble protesta. En el Fedón, Sócrates defiende la tesis de que hay en el hombre un principio
divino dentro de una envoltura pasajera, y afirma que el sabio

Daniel Mir

45

debe desprenderse de los bienes fugitivos de la tierra, ya que
filosofar es aprender a morir. Después de haber hablado a sus
discípulos de la esperanza de la inmortalidad y del valor de la
virtud, agrega: " la cosa vale la pena de que uno se arriesgue a
creerla, es un riesgo bello, es una esperanza con la que debe en cantarse uno a sí mismo". Mucho después, Cicerón, en el " Sueño de Escipión" , cuando éste aparece a su nieto, transportado
en un sueño a las regiones estrelladas, le dice: " Debes saber,
para que te decidas por la virtud, que hay en el cielo un lugar
destinado al hombre justo. Lo que en la tierra se llama vida.
es la muerte. No se existe más que en lo morada eterna de las
almas. Incluso en el Fedón se establece la incorruptibilidad del
principio intelectual. que el alma no es de la misma naturaleza
que el cuerpo, que ella no debe temer nada de la muerte, la inmaterialidad del alma queda demostrada . . pero ésta es una
mediocre conquista de la filosofía, porque nada de todo esto
garantiza la inmortalidad personal, que de esto se trata, no lo
olvidemos, ni descorre el misterio de ¿Qué hay más allá de la
muerte? La filosofía griega se detiene en una especie de disposición de espíritu en la que se mezclan la duda y la esperanza.
Como consecuencia de la cremación de los muertos, surge la
creencia de que el alma desaparecía en el humo de la hoguera,
y por consiguiente se inicia el concepto de la inmaterialidad de
los espíritus. Observaron que en la muerte, la pérdida de la
energía vital coincidía con la exhalación del último suspiro. siendo considerada la respiración como el fundamento de la vida,
como lo demuestra la doble significación de ánima, aliento. Entonces se origina la concepción de la existencia de un lugar subterráneo, residencia de las almas, al cual no pueden llegar los
hombres ni con ruegos ni sacrificios. Este lugar está separado del
mundo, bajo del cual se halla, por ríos y lagos infranqueables,
como la laguna Estigia (la diosa) , el Aqueronte (¿río del dolor? ), el Cocitos ( río de las quejas) , el Piriflegethon ( arroyo
de fuego) y el Leteo (río del olvido) . En cuanto los cadáveres
quedan cubiertos con tierra, el barquero Carente pasa a la otra
orilla a las almas, o sea al Hades. Allí viven los muertos, según
Homero, una apariencia de vida triste y estéril. en la cual continuaban sin variación sus ocupaciones terrenas, aunque de manera inconsciente y despojados de toda energía. De este reino de

�46

¿Qué hay más allá de la muerte?

los muertos nadie podía volver. El deseo natural de creer en una
vida mejor después de la muerte, llevó a Homero a imaginar.
posteriormente, el Elíseo, "campiña de la llegada o del reposo". ¿Dónde se halla? En el lejano Occidente, en el Océano,
al fin de la Tierra, pero no en el mundo subterráneo. En el
siglo V a. J.C. se desarrolla una especie de idea niveladora de
un juicio de los muertos, y según haya sido su vida terrena·,
van al Elíseo o al lóbrego lugar de castigo llamado Tártaro,
que se encuentra en lo más profundo del Averno.
Para ser consecuentes: desviemos nuestra mirada hacia otros
horizontes. Aparte de Grecia, y antes que ella, un Oriente más
lejano y vasto especulaba sobre el mismo tema. En los inmensos territorios de la India, China y el Tíbet, los templos aparecen, en todas partes, y legiones de hombres triturados bajo el
peso del más allá recorren las tierras en todos sentidos. El
brahmanismo es una de las religiones más antiguas del mundo ;
vamos pues a interrogarla para saber qué piensa del más allá.
He aquí la respuesta: "Los buenos, tan pronto como son desnudados de su cuerpo mortal, son conducidos por caminos deliciosos, sombreados por árboles perfumados regados por arroyuelos
cubiertos de lotos. En ese alegre viaje lluvias de flores caen sobre ellos, mientras en el aire resuenan los himnos de los bienaventurados. Los malvados, al contrario, son conducidos por
senderos estrechos y tenebrosos, de arenas ardientes, devorados
por la sed, cubiertos de sangre, horrorizados ante terribles aparmones, lleno el aire de lúgubres quejidos" . He aquí. pues, el
infierno y el paraíso; un mundo futuro en que se cumple la
justicia. Pero, · la sabiduría de los brahamanes se modificó y
otra concepción metafísica pe~etra en sus ideas: El universo es
el teatro de un movimiento perpétuo en virtud del cual las almas
se encuentran en condiciones diversas. Las mismas almas habitan sucesivamente cuerpos de hombres, de animales o de vegetales, y así van siendo elevados a una categoría superior, o a
una inferior, según los méritos que hayan hecho. Pero esta evolución tiene un término, y al final del mismo, todas las almas
se absorben en el principio del mundo que permanece entonces
solo en la inmensidad llena de su majestad solitaria. Después,
vuelve a comenzar una nueva evolución: las existencias indivi-

Daniel Mir

47

duales reaparecen por un tiempo, hasta que son reabsorbidas de
nuevo en el gran Todo. Esta doctrina la encontramos después
en Egipto, y en Grecia con el nombre de metempsicosis. ¿Cuál
es el mundo del más allá que nos ofrece esta concepción ? Esta:
el movimiento que constituye la vida, el paso de las almas de
una forma a qtra, es un mal, por lo tanto, los tormentos que
esperan, son un mal; la felicidad por venir es un mal menor,
pero todavía un mal, porque la vida, la vida en sí misma, la
vida individual, no es buena. La ambición máxima, pues, 9e
una criatura inteligente, debe ser salir del círculo de las transformaciones, llegar a la absorción definitiva en el gran Todo, o
sea que hay que perder el sentimiento, la personalidad. la conciencia, la vida que es mía, para ser librado por siempre del flujo
de la existencia. El paraíso, el más allá, es la cesación del movimiento, de la conciencia, de la personalidad.
En el seno de este culto, se formó una secta particular,
llamada a grandes éxitos en cuanto a proselitismo, que se conoce como Budismo. Su fundador fué Cakyamouni, que tomó el
¡¡ombre de Buda, es decir, " el sabio" . La vida de este hombre,
hijo de un rey, es sumamente interesante; no podemos detenernos en ella, pero sí es oportuno hacer constar que su culto posee
más seguidores que ningún otro en el mundo. Para Buda la
vida es triste, es un mal; la raíz de todos los males es el deseo,
porque el deseo de la felicidad es engañado. La liberación, por
lo tanto, consiste en renunciar a todo deseo. La finalidad suprema es llegar a un estado designado en la lengua sagrada de
los budistas con el nombre de Nirvana. Este término, según
unos, significa la nada absoluta, según otros, el aniquilamiento
de nuestro ser. Púesto que el deseo es la manifestación fundamental de la vida, en tanto que vivamos buscaremos una felicidad cuya búsqueda es la ilusión, y en otras existencias nos
esperan nuevas decepciones. En consecuencia, no puede haber
paz más que en el aniquilamiento ; para huir del mal, hay que
dejar de ser, hay que entrar en el Nirvana. O sea que la nueva
esperanza que Cakyall).ouni aporta a los h9mbres es la posibilidad de escapar a la ley de la transmigración entrando en el Niryana, o sea en el aniquilamiento integral del ser. Claro que nos
preguntamos: ¿si la vida es un mal. por qué no recomienda el

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¿Qué hoy más allá de lo muerte?

suicidio¿ Porque se correríá el peligro de renacer, y solo la observancia de una conducta sabía puede preservar de la desgracia de
volver a nacer. Con ligeras modificaciones, Confucío siguió la
obra de Búda, y no vamos a deternos en ella. De manera que
el pensamiento filosófico que se descubre en el fondo de las religiones orientales, es que la vida es un mal, y hay que salir de
ella lo más pronto posible. Claro que los pueblos de Asía tienen
algunas religiones ricas en alegorías, en leyendas, en las que predomina la idea de la vida, pero el significado esconido de sus
símbolos, el sentido profundo de sus libros sagrados, la filosofía de su religión, en fin, reflejan la idea de que la vida personal es un fenómeno pasajero y malo. Probablemente no deba
confundirse todo esto con un panteísmo, que no concediendo
valor duradero a la conciencia, suprime la misma base del orden
espiritual. pero el panteísmo es el carácter dominante de las religiones Asiáticas.
Las preguntas, pues que nos hemos planteado desde el comienzo siguen sin réspuesta. Ni Egipto, ni Grecia, ni el Oriente,
ni Asia nos dan una explicación convincente. Ni el Hades, ni
Plutón, ni Caronte, ni la mitología. . . Ha llegado el momento, pues, de que nos enfrentemos con una nueva visión del más
allá: El Cristianismo. La predicación de Cristo sobre una existencia futura más allá de la tumba, no pretende ser una verdad nueva, gran parte de quienes le escuchaban tenían ya tal
creencia; sino que :Él nos habla de una verdad que venía a librar de oscuridades para colocarla a plena luz. Usando figuras
a veces pavorosas, anunciaba los males reservados a quienes por
los bienes terrenales perdieran su alma. Lo único valioso para
el ser humano es su alma, destinada a una comunión íntima
con Dios para gozar en el más allá de una felicidad sin fin.
Al hablar de la vida eterna, designaba un estado de felicidad estable, permanente. A diferencia .del dios brahamánico
y Budista, el Dios de Jesucristo posee una vida independiente
del mundo creado por un acto libre de su voluntad, y que cuenta
su gloria sin limitar su poder. En consecuencia, El puede hacernos entrar en un reposo eterno, sin absorbernos en El. porque
El no es solamente el principio de la vida, sino el amo de la
vida. El puede y quiere, decía Jesús, porque Dios es amor, y

Daniel Mir

49

este amor es el secreto de la creación. La vida eterna es el Reíno
de Dios, por lo tanto la vida eterna no es sólo la vida por venir,
porque la eternidad abraza el presente y el pasado lo mismo que
el futuro. Quien vive en Dios está ya en la eternidad; para aq_uel
que vive o ha entrado en el plan divino, el reino celeste comienza aquí. ¿Como se entra en el plan de Dios? Teológicamente,
al transgredir el hombre las leyes o la voluntad divinas, cayó
en el pecado, que significaba la ruptura de las relaciones amistosas entre el hombre y Dios. Para restablecer esas relacion\s
rotas por el pecado del hombre, Dios, en un acto de infinita
bondad, envía a su propio Hijo. a la segunda persona de la Trinidad, para que por medio de su sacrificio en la cruz redima a
los hombres que en él crean. Esto es la religión: religar las relaciones entre Dios y los hombres. Esta es, en síntesis, la doctrina
cristiana, que no es menester ampliar por conocida. Después, los
teólogos añadirán que el Sumo Ordenador ha creado las cosas
de tal manera que se corresponden, y ésta no es una de las perfecciones del mundo, sino el mundo mismo. La palabra "mundo" significa orden, pues si el mundo no fuese orden sería caos.
El caos dejó de ser caos cuando fué mundo en el que cada cosa
encontró su lugar, su relación con otras cosas, o sea ley de causa
y efecto, ley que priva de igual manera en la esfera de la existencia humana. Las facultades del cuerpo se corresponden con
las del espíritu; las de la razón con las de la imaginación; las
de la imaginación con las del sentimiento; las de la inteligencia
con las ,de la voluntad. Un hecho aislado, que no fuese ni la
causa ni el efecto, ni el fin ni dependiera de otro hecho, no podría concebirse, porque sería sin-razón. Como semejante rotura
no podemos concebirla en la creación, esta rotura existiría si
n~da hubiera para corresponder al alma. Además, siempre según
dicha argumentación, todo lo que es exterior, visible, material,
no es más que símbolo; pues no hay verdadera acción más que
en los actos del espíritu. El mismo fenómeno se aplica a nuestras producciones. No son ellas las que nos hacen ser lo que
somos ; tan sólo lo expresan. Y para que no confundamos el
símbolo con la realidad, el tiempo se encarga de ir destruyendo
todos estos símbolos. La materia sufre las leyes de la materia
y el cuerpo, que no· es nosotros sino sólo nuestra forma, el instrumento de nuestro obrar externo, cambia, perece, recordando

�50

¿Qué hay más allá de la muerte?

con su muerte que ocupa en nuestra existencia un rango de subordinado y una importancia relativa. En cambio, hay en la
conciencia del hombre algo que le constriñe a unir de manera
indisoluble la idea del ser con la inmortalidad. Escrituralmente
se dice: "El hombre camina entre la apariencia", y en este sentido netamente religioso del término, nada hay más real que lo
eterno. . . . Pero, ¿contesta nuestras preguntas, nuestros angustiosos interrogantes? "La vida eterna es la reconciliación con Dios", nos afirma el Cristianismo, pero ¿descorre el
misterio? "Dios ha creado las cosas para que fuesen", dijo Santo Tomás de Aquino. Estas palabras, que por mucho tiempo
me mantuvieron perplejo, creo haberlas entendido, pues parafrasean el pensamiento bíblico: "Dios no es Dios de muertos,
sino de los vivos" ; o sea: · Dios ha creado las cosas para que
fuesen sin arrepentirse, y no nos ha sacado de la nada para
hundirnos de nuevo en ella. Pero, como la vida eterna es una
vida santa, nada impuro puede entrar en ella, y entonces lo
santificado pertenece a la vida que no debe morir. ¿Y que es lo
que debe ser santificado en nosotros? Y Pablo de Tarso responde: todo, y desarrolla su pensamiento diciéndonos que espíritu, alma y cuerpo. ¿Todo? Todo, por que el Cristianismo
nos dice que la Resurrección es en cuerpo. "Si los muertos no
resucitan, comamos y bebamos que mañana moriremos", exclama El apóstol Pablo, y todavía algo más grave: "Si en esta vida
solamente esperaµ¡.os en Cristo, los más miserables somos de todos los hombres". ¿Y qué clase de cuerpo tendrán o tiene los
resucitados? "U no celestial", nos contesta. ¿Y qué es un cuerpo celestial?, insistimos, pero esta insistencia carece de respuesta,
no la hay. Y, claro está, tropezamos con un nuevo misterio:
el final del Cristianismo· es la resurrección, la resurrección final
de los cuerpos, y no en sentido metafórico, y entonces la complicación aumenta, porque la inquietud no especulativa, sino
vital, pregunta: ¿y dónde están las almas de los que ya se fueron y esperan la resurrección final? Tertuliano escribía: "Vivir
uno mismo, pero en un cuerpo glorificado, una vida nueva y
gloriosa, tal es la promesa del Evangelio. Las almas que se han
encontrado en este mundo y que aprendieron a conocerse y a
amarse mutuamente, se conocerán y amarán más cuando se encuentren al lado de Dios". Eso indica claramente que persistirá

Daniel Mir

51

nuestra personalidad, pero ¿dónde? Hagamos a un lado el problema espacio y tiempo, que es mucho hacer, y el misterio persiste. Algunos teólogos, para ·evitar esta dificultad, nos hablan
no de lugar destinado a las almas a los cuerpos resucitados, sino •
de un estado. Preguntamos qué cosa es un estado, ya que con
él se elimina el problema tiempo-espacio, pero es una pregunta
que tampoco tiene respuesta. ¡Entrégate a los sueños más bellos
-nos dirán los místicos- y eso son los reinos eternos y celestiales! Lo lamentable es que el alma inquisitiva no se alimenta
de sueños y mucho menos éstos le resuelven el misterio. "El
mundo celeste escapa a nuestra imaginación actual" nos recomiendan otros, y nos remiten a la fe, alegando que nuestra mente finita no puede captar lo infinito, que Dios nos ha revelado
lo que nos es suficiente saber. ¿Nos bastaría lo revelado, si consiguiéramos en tenderlo?
"En el curso eterno de las cosas -dice T enn yson-, el
espíritu sigue . . . pasando de estado en estado y sus formas actuales no son más que . . . la crisálida de estos estados". O sea
que aquí encontramos, como ya en Oriente, transformación, no
destrucción, pero no tampoco respuestas sólidas o consoladoras.
Desde el primer muerto hasta nuestros días, existe en el fondo
del corazón del hombre un sentido del más allá, del infinito,
de lo eterno, bien sea por un recuerdo o por una necesidad de
un paraíso perdido. "Nuestro espíritu -exclama Goethc- es
una esencia absolutamente indestructible, y continuará actuando, de eternidad en eternidad". ¿Cómo?
Todo lo que hemos dicho parece entrañar una cierta morbosidad en el tema, pero según Pascal, la morbosidad está en
una actitud indiferente del tema. He aquí sus palabras: "La
inmortalidad del alma, nos importa de tal manera, nos atañe
tan profundamente, que sólo habiendo perdido todo sentimiento es admisible, todo sentimiento humano y vital". Hasta un
esteta como Guyau se pregunta: . "Uno puede marchar alegremente al sacrificio de la muerte, pero el aniquilamiento, el dejar
de ser de aquellos que se ama, es inaceptable para el hombre, ser
pensante y amante por esencia. ¿Cómo decir a una madre que
no hay nada definitivamente vivo en el niño que tiene sobre
sus rodillas?". Porque el problema, creo que lo hemos com-

�53

Daniel Mir

52

¿Qué hay más allá de la muerte?

prendido así a través de nuestro estudio, no es tanto la inmortalidad como la manera de ser de la inmortalidad.
¿Han visto ustedes un cuadro de Scheffer, con un texto
que dice: "San Agustín y su madre Santa Mónica ? Quienes lo
hayan visto habrán observado la peculiaridad de dos miradas
dirigidas hacia el mismo cielo. El pintor contó dónde se había
inspirado para pintar su cuadro ; he aquí las palabras de San
Agustín que dieron lugar a la pintura: "Al acercarse el día en
que mi madre debía salir de esta vida, nos encontramos los dos
solos apoyados sobre una ventana que daba a un jardín. Conversábamos con inefable dulzura, y en el olvido del pasado,
devorando el horizonte del futuro, pensábamos cómo sería la
vida eterna que el ojo no ha visto, que el oído no ha podido
escuchar, y donde no alcanza el corazón del hombre. Y llevados por un impulso de amor hacia aquel que és, nos paseamos
por los peldaños de los cuerpos hasta los espacios celestes donde
las estrellas se mueven. Y subiendo todavía más alto en nuestros
pensamientos en la admiración de la obra de Dios, nuestras almas
alcanzaron la sabiduría increada, que es lo que ella ha sido, lo
que será siempre, o mejor dicho, en la que no se encuentra ni
haber sido y deber ser, sino el Ser Unido, porque es eterno;
porque haber sido y deber ser excluyen la eternidad. Y así
hablando, en nuestros impulsos hacia esa vida, la tocamos un
instante en un salto del corazón . . . porque la vida eterna es
semejante a ese fugitivo éxtasis que todavía nos hace suspirar" . . Una experiencia personal . . Agotemos un poco más
el tema escatológico cristiano, y trasladémonos al drama de la
cruz. A la imploración del llamado "buen ladrón", Cristo le
contesta con esas palabras: "Hoy estarás conmigo en el Paraíso".
He revisado el texto griego, y las palabras son correctas: Paraíso
y hoy. ¿Exégesis de este texto ? La teología está concorde en
que cuando nosotros despertaremos de la muerte, no podremos
pensar de ella sino como datando del mismo día. Tal vez habremos dormido (uso esta palabra en vez de morir) mucho
tiempo; tal vez nuestra tumba habrá visto muchas flores y después la hierba anónima del olvido; la tierra habrá continuado
su curso indiferente
Pero, un día, un día fijado por Dios,
el ángel de la resurección vendrá a llamar a las puertas de las
1

tumbas. ¿Cuánto tiempo habremos dormido? No importa . ..
La palabra ayer es una palabra sin sentido en el mundo en el
cual penetraremos. En el cielo no existe más que el hoy, todo
es hoy, sin mañana ni ayer. Como definición teológica, es bellísima ...
Con toda intención he dejado para el final, enfrentarnos,
por unos momentos, con una de las almas más atormentadas
por la pregunta base de nuestro estudio: D. Miguel de Unamun0. Porque ante la incapacidad de la razón para aprehender,
aunque no sea más que lo dicho, se nos propone la fe. "¿Qué
cosa es la fe ?" , se pregunta U namuno. Y dá la respuesta tradicional del Catecismo: "Creer lo que no vimos". Y rectifica:
" ¿Creer lo que no vimos ? ¡Creer lo que no vimos no, sino crear
lo que no vemos! Crearlo, y vivirlo, y consumirlo, y volverlo
a crear y consumirlo de nuevo ... en incesante tormento vital".
Y en su rosario de sonetos, exclamará apasionado:
hay que ganar la vida que no fina,
con razón, si11 razón o contra ella.
"¿ No será -se pregunta en otra parte- la absoluta y perfecta
felicidad eterna una eterna esperanza que de realizarse moriría?
¿No será, digo, que todas las almas crezcan sin cesar sin llegar
nunca al infinito, a Dios, a quien de contínuo se acercan? ¿Cómo resignarme a hacer el sacrificio de este pobre yo, por el cual
y sólo por el cual conozco de finalidad y de conciencia universal ~ ¿Debemos aceptar el cristianismo como " una salida desesperada" al estilo de Kierkegaard ?" Y sus preguntas, base de toda su filosofía, no son otras que éstas: "¿ De dónde vengo yo
y viene el mundo en que vivo y del cual vivo? ¿A dónde voy
y a dónde va cuanto mo rodea? ¿Qué significa todo esto?".
Los existencialistas ateos, cuando proclaman la soledad del hombre sobre la tierra, se sumergen en un drama, mientras U namuno, en su agonía por la inmortalidad, se revuelve contra la nada.
Para los existencialistas humanistas la muerte es finitud absoluta y esencial; no hay acabamiento ni totalidad de la vida; el
hombre no puede llegar jamás a ser el dueño de su existencia
porqur la muerte no le viene de fuera, accidentalmente ; la muer-

�54

¿Que hoy más ollá de la muerte?

te le viene de dentro, de su suprema posibilidad. El hombre esun ser- para- la- muerte. Unamuno se rebela, precisamente
porque observa con horror el hecho crudo de morir, porque no
lo acepta. En su experiencia poética de la muerte, escribirá:
... ¿Y si de este mi sueño
no despertara ... ?
Esta congoja mía sólo
durmiendo pasa:
¡duerme!
¡Oh, en el fondo del sueño
sientó a la nada! ...
Duerme, que de esos sueños
el sueño sana.
¡duerme!
Tiemblo ante el sueño lúgubre
que nunca acaba ...
Duerme y no te acongojes
que hay un mañana ...
¡duerme!
Duerme, mi alma, duerme,
rayará el alba,
duerme, mi alma, duerme:
¡duerme!
Ya se durmió en la cuna
de la esperanza ...
se me durmió la triste ...
¿habrá un mañana ? . . . .
¿Duerme?
¿Aurora de otro mundo es nuestro ocaso?
Sueña, alma mía, sueña en tu sendero oscuro:
Morir, dormir . .. dormir ... ¡soñar acaso! ...

Pedro Lezcano / •
Yuntas de amor

Juntad de dos en dos vuestras espaldas.
Las espaldas, hermanos:
alto lugar donde germina el ala.
Sabemos del amor que a dos a yunta;
a tres, acaso el odio o la venganza.
(Un hombre da el puñal, otro lo empuña,
la voz presta un tercero, un cuarto mata.
El criminal no existe,
pero la herida sangra) .

~

Por eso yo os digo:
juntad de dos en dos vuestras espaldas.
Las espaldas, hermanos:
ese lugar que cansa,
donde la cruz, donde la edad se apoyan,
donde el abrazo acaba.
Acantilado humano y horizonte
donde se ha puesto el corazón. Muralla.
Sitio para morir de los que huyen
y de los que desprecian la amenaza.
Llanura puesta en pie en escalofrío,
por la que se levanta
la_ vertebral columna para el Sansón del tiempo.
Ciego lugar donde el cobarde ataca.
- 55 -

�Yuntas de amor

56

Ese lugar, hermano con hermano,
espalda con espalda,
os hará fuertes, dobles.
Yuntas de amor sobre la paz que labran.

Juan Antonio Ayala / L~
tierra de Alvargonzález
Estudio comparativo de dos textos
Antonio Machado

de

NOTA PREVIA.-Listo ya este articulo
para su impresión, 110s llega la triste
noticia del fallecimiento del poeta Juan
Ranió11 Jiménez (Puerto Rico, 29 de
mnyo de 1958). El roma11ce de Antonio
ilfacluido, "La tierra de Alvar!Jonzález"
está dedicndo, precisamente, a JuQll
Ramón. Dolorosa oportunidad esta que
110s obli!Ja a dedicar estas breves notas
-ape11as apuntes para un trabajo más
amplio- a uno de nuestros más yrandes poetas de habla hispánica. Asi nos
sumamos al sentimiento colectivo de
pesar por la pérdida de J.R.J.

RECIENTEMENTE, la Editorial
Losada, S. A., de Buenos Aires, ha publicado en su colección
"Contemporánea" un nuevo volumen de las obras del escritor
español Antonio Machado ( 1) . "Los Complementarios", título
que Antonio Machado había destinadq para unos Cuadernos literarios en proyecto (2), recoge el material disperso que ya se
había publicado en diferentes revistas literarias y periódicos y,
también, abundantes escritos inéditos. El compilador de este volumen, Guillermo de Torre, en el prólogo pone de relieve la
importancia extraordinaria de las nueve cartas que A.M. dirigió,
entre los años 1913 (?) y 1929,aDonMigueldeUnamuno
(3) ; material vialiosísimo para poder conocer más íntimamente
al poeta de Castilla, principalmente desde el punto de 'vista religioso y de la política española. Sin embargo, considero importantísima la publicación, incluida en este volumen, de un
texto en prosa del romance "La tierra de Alvargonzález", anterior en su redacción y publicación a la versión en verso incluida
en "Campos de Castilla" (1907-1917) (4). Creo que es un
- 57 -

�58

La tierra de Alvargon:i:ále:i:

caso excepcional en la historia literaria encontrar dos versiones,
una en prosa y otra en verso, de un mismo tema, realizadas ambas por la misma mano; es una excelente base para un estudio
comparativo para llegar a la interpretación de una factura poética que, como la de A.M., tiene perfiles tan personales e intransferibles, hasta el punto de no haber dejado tras de sí imitadores,
discípulos ni escuela, pero sí numerosos admiradores.

•••
Dentro de la producción total de A. M ., " La tierra de
Alvargonzález" representa el único caso de desvío de su línea
lírica, intimista y subjetiva ; cabría, suponer, de antemano, que
el procedimiento de elaboración estilística, en este caso, tuvo
determinantes esenciales completamente distintos del resto de su
obra. Aquí pararían las conjeturas, si no hubiera llegado hasta
nosotros la versión en prosa de " La tierra de Alvagonzález" y
si, además, no fuera ésta la primera y esencial base para la elaboración de la redacción métrica.
Sin embargo, si se considera "La tierra de Alvargonzález",
no separada del resto · de la obra de A.M., sino integrada dentro de toda ella, como el resultado de su filiación generacional,
podrá entenderse e i?terpretarse dentro de las claves de su poesía,
las cuales, hasta el presente, no han sido desentrañadas con más
exactitud y justeza que la de Segundo ·Serrano Poncela en su
obra " Antonio Machado , su tiempo y su obra" ( 5) . Las dos
claves fundamentales de la lírica de nuestro poeta, son a su juicio, "una poética temporal" y " un devenir existencial". Sobre
este sistema de dos coordenadas se desarrolla una de las poéticas
más personales y, al mismo tiempo, más altas de toda la literatura española . Sólo en función de esa poética temporal y de la
vía existencial puede entenderse a A .M. Quien lea atentamente
" La tierra Alvargonzález" podrá ver que no se aparta en lo más
mínimo de estas directrices y que el aspecto generación está latente en cada una de sus partes, armoniosamente articuladas.
No vamos a detenernos en ampliar este aspecto de " La tierra
de Alvargonzález" ya que no cae dentro de los límites de nuestro estudio. Como complemento de las ideas que hemos expuesto permítasenos transcribir el siguiente párrafo de S. Serra -

59

Juan Antonio Ayala

no Poncela: "Un esfuerzo de mayor envergadura donde trata
de conjugar en síntesis armoniosa la preocupación crítica por
lo español, la creación poética pura y las formas tradicionales
de expresión es el largo romance La Tierra de Aluar González
(sic en el original) . Machado nos cuenta en verso octosílabo
asonantado la historia de una rancia familia labriega. Discrepando también del punto de vista general considero que se dan
en esta obra una serie de elementos no poéticos y sí expresivos
de una "circunstancia" generacional. Ahí están, junto al amor
por los clásicos primitivos y el Romancero, la larga narración
popular tradicional de conseja y sucedido, el tono moralista y
gnómico de buena parte de la vieja poesía, elementos novelescos
y dramáticos interpolados entre fragmentos líricos (6) . Está
todo, menos Machado, en tan bello " pastiche'' que recuerda un
sector de la pintura de Zuloaga y algo de los romances de ciegos; exquisitamente manufacturado en efecto, pero no lejos del
. espíritu que, desde una perspectiva más irónica, va a dar en
Baroja y su Horroroso crimen de Peñaranda del Campo y en
Valle-Inclán alguno de sus esperpentos" ( 7) . Aunque no podemos suscribir la totalidad de las afirmaciones. trascritas, sin
embargo, hemos aducido este testimonio, para insistir en el aspecto generacional de esta , composición machadiana y que es
como una prolongación de esas "Dos Españas" de las que nos
hablan constantemente los exegetas del 98.

•••
No pretendemos, en estos breves apuntes, agotar todo el
tema a que se presta la comparación de las dos versiones de " La
tierra de Aluargonzález" .. Señalaremos solamente las más importantes zonas de contacto entre ambas.

1-

Desarrollo del tema en las dos uersiones:

La versión en prosa ·es más reducida y más esquemática
respecto a la versión en verso, principalmente a partir de la
muerte de Alvargonzález, donde sólo se van señalando los momentos principales de la acción posterior. Hay que tener en
cuenta que · A.M. heredó de su padre una tendencia especial a

�La tierra de Alvargon:i:ále:i:

· 60

Juan Antonio Ayala

la recolección folklórica, para apreciar en su pleno sentido la
introducción con que comienza su versión en prosa. Cuenta
A.M. un viaje que en cierta ocasión hizo por la alta Castilla
para visitar la fuente del Duero; durante el, trayecto conoce a
un campesino quien es el narrador de la leyenda que, por aquellas tierras, corre en torno a Alvargonzález. Es preci$amente en
esta breve' introducción donde aparecen ciertos rasgos líricos que
van a ser aprovechados para la versión en verso. "Tomamos
-dice- la ancha carretera de Burgos, dejando a nuestra izquierda el camino de Osma, bordeado de chopos que el otoño
comenzaba a dorar. Soria quedaba a nuestra espalda entre grises colinas y cerros pelados. Soria mística y guerrera, guardaba
antaño la puerta de Castilla, como una barbacana hacia los reinos moros que cruzó el Cid en su destierro (8). El Duero, en
torno a Soria, forma una curva de ballesta. Nosotros llevábamos la dirección del venablo" (9). "Alvargonzález -me respondió-- fue un rico labrador; mas nadie lleva ese nombre por
estos contornos. La aldea donde vivió se llama como él se llamaba: Alvargonzález, y tierras de Alvargonzález a los páramos
que la rodean. Tomando esa vereda llegaríamos allá antes que
a Vinuesa por este camino. Los lobos, en invierno, cuando el
hambre les echa de los bosques, cruzan esa aldea y se les oye
aullar al pasar por las majadas que fueron de Alvargonzález,
hoy vacías y arruinadas" . Casi todos estos motivos sugeridos
en esta breve introducción se hallan desarrollados ampliamente
en la versión en verso. El tema del paisaje castellano, los lobos
como símbolo, juegan un papel importante en la última parte
del romance ; "Dos lobos se asomaron a verles, huyeron espantados", dice ya al acabar la versión en prosa; y en forma ro-

61

tierras de Alvargonzález no tiene lugar en la versión en verso;
en ésta la entrada es directa, como lo es la forma romance adoptada por el poeta; romance es este que podríamos clasificar dentro de la categoría de romances culto-populares, o más bien, de
ciego; el mismo Machado nos los dice en su versión en prosa:
" Siendo niño, oí contar a un pastor la historia de
Alvargonzález, y sé que anda inscrita en papeles y
que los ciegos la cantan por tierras de Berlanga" (12)
Dejando de lado este preámbulo -sobre el cual volveremos más tarde para señalar ciertas referencias importantesnos interesa señalar ahora, en forma esquemática, el desarrollo
de ambas versiones:

Versión en verso: en el texto están señaladas las partes de
que consta este romance-leyenda:
I La tierra de Alvargonzález
II El sueño
III Aquella tarde . . .
IV Otros días
V Castigo
VI El viajero
VII El indiano
VIII La casa

manceada:
"Páramo que cruza el lobo
aullando a la luna clara
de bosque a bosque . . . ·. " ( 1O) .
"Un lobo surgió, sus ojos
lucían como dos ascuas". ( 11).
Esta breve narración que sitúa la leyenda de la casa y

IX La tierra
X Los asesinos.

Versión en prosa: La narración está hecha en forma continuada, sin que en ella se marquen claramente las divisiones
sobre las cuales está estructurada la versión romanceada; con
leves transiciones, apenas insinuadas, pasa AM de una parte
a otra, siguiendo, en las primeras partes, un plan de desarrollo
detallista, que se vuelve más esquemático en las etapas finales de

�Lo tierra de Alvorgonsóles

62

la narración; es precisamente en éstas donde ha sido ampliada
la redacción métrica y en la que ha logrado mayores alturas el
estilo de nuestro poeta. En lo que se refiere a esta segunda parte
hay una variante notable respecto al-fin de Miguel, el hermano
menor de los hijos de Alvargonzález; en la versión en prosa,
éste muere asesinado por sus hermanos:
"Los mayores volvieron a sentir en sus venas la sangre de Caín, y el recuerdo del crimen les azuzaba al
cnmen.
Decidieron matar a su hermano, y así lo hicieron.
Ahogáronle en la presa del molino, y una mañana
apareció flotando sobre el agua." ( 13)
Sin embargo, nada se dice del asesinato de Miguel en el
romance incluido en "Campos de Castilla"; la última referencia que aparece a propósito de su persona es la siguiente:
''En la tierra en que ha nacido
supo afincar el indiano;
por muJer una doncella
rica y hermosa ha tomado.
La hacienda de Alvargonzález
ya es suya, que sus hermanos
todo le vendieron: casa,
huerto, colmenar y campo." ( 14) .
Esta variante, que no está ni siquiera insinuada en el plan
primitivo, de la redacción en prosa, introduce en el romance
un elemento dramático compensador de la sei:ie de acontecimientos trágicos que se han pr?ducido a lo largo de toda la historia
de la familia y tierras del viejo Alvargonzález. Se rompe, con
ella, la repetición de un hecho --el asesinato--- que ya está
poéticamente realizado con la muerte del padre: inclusive responde más al carácter nómico y moral, clásico en el romance
español.

Las noches

Juan Antonio Ayolo

63

Otra de las variantes notables en la versión romanceada,
respecto a la versión en prosa, es la diversificación en distintas
noches de los acontecimientos relativos al retorno del hermano,
las apariciones del fantasma de Alvargonzález, el viaje de los
hermanos y la noche de su suicidio. La segunda versión es más
completa, más rica en elementos novelescos e imaginativos.

Versión en prosa:
1a. noche: Es la noche en que retorna Miguel, que años
antes había partido para las Indias:
"Una noche de invierno, ambos hermanos y sus mujeres rodeaban el hogar, donde ardía un fuego mezquino
que se iba extinguiendo poco a poco. No tenían leña,
ni podían buscarla a aquellas horas. Un viento helado penetraba por las rendijas del postigo, y se le
oía bramar en la chimenea. Fuera, caía la nieve en
torbellinos. Todos miraban silenciosos las ascuas mortecinas, cuando llamaron a la puerta.
-¿Quién será a estas horas?- dijo el mayor-.
Abre tú.
\
Todos permanecieron inmóviles sin atreverse a abrir.
Sonó otro golpe en la puerta y una voz que decía:
-Abrid, hermanos.
- ¡ Es Miguel~ Abrámosle". ( 15)
Esta es la misma noche en que el fantasma de Alvargonzález llega hasta la puerta de la casa de sus hijos a dejar un haz
de leña para el fuego invernal que se está extinguiendo. (16)

Za. noche: La noche en que los hermanos retornan borrachos a la aldea y ven el fantasma del padre, otra vez, trabajando en las tierras de su hermano Miguel:
"Una noche volvían borrachos a su aldea, porque
habíán pasado el día bebiendo y festejando en una

�Juan Antonio ¼ola

65

La tierra de Alvargonsáles

64

feria cercana. Llevaba el mayor el ceño fruncido y
un pensamiento feroz bajo la frente.

-¿ C6mo te explicas tú la suerte de Miguel?- dijo
a su hermano.
"La tierra le colma de riquezas, y a nosotros nos niega un pedazo de pan".
-Brujería y artes de Satanás- contestó el segundo.
Pasaban cerca de la huerta, y se les ocurrió asomarse
a la tapia. La huerta estaba cuajada de frutos. Bajo
los árboles, y entre los rosales, divisaron un hombre
encorvado. hacia la tierra.
-. -Mírale- dijo el mayor-. Hasta de noche trabaja.
-¡Eh! Miguel- le gritaron.
Pero el hombre aquel no volvía la cara. Seguía trabajando en la tierra, cortando ramas o arrancando
hierbas ... Aquel hombre tenía el rostro del viejo labrador. ¡De la laguna sin fondo había salido Alvargonzález para labrar el huerto de Miguel!" (17).

3a. noche: Suicidio, en la laguna Negra, de los dos hijos
asesinos de Alvargonzález:
"Cuando caía la tarde, cruzaban por entre las hayas
y los pinos.
Dos lobos se asomaron a verles, huyeron espantados.
¡Padre!, gritaron, y cuando en los huecos de las rocas
el eco repetía: ¡padre! ¡padre! ¡padre!, ya se los había tragado el agua de la laguna sin fondo'.'. (18) .

mera de la versión en prosa. Yo las separo, ya que considero
un elemento del romance popular el introducir cierta clase de
reflexiones dramáticas que acentúan el carácter popular y narrativo de este género.
"Es una noche de invierno.
Cae la nieve en remolinos.
Los Alvar.gonzález velan
un fuego casi extinguido.
El pensamiento amarrado
tienen a un recuerdo mismo,
y en fas ascuas mortecinas
del hogar los ojos fijos.
No tienen leña ni ·sueño.
Larga es la noche y el frío
arrecia. Un candil humea
en el muro ennegrecido.
El aire agita la llama,
que pone un fulgor rojizo
sobre las dos pensativas
testas de los asesinos.
El mayor de Alvargonzález,
rompe el silencio, exclamando:
-Hermano, ¡qué mal hicimos!
El viento la puerta bate,
hace temblar el postigo,
y suena en la chimenea
con hueco y largo bramido.
Después el silencio vuelve,
y a intervalos el pabilo
del candil chisporrotea
en el aire aterecido.
El segundón dijo:-¡ Hermano,
demos lo viejo al olvido!" (19).

Versión en verso:
Ja. noche: Noche de reflexiones en el hogar de los hijos
asesinos de Alvargonzález. Por no estar muy clara la ilación
o la transición del episodio siguiente, puede muy bien confundirse con la noche en que llega el hijo de Alvargonzález, pri-

Za. noche:· La llegada de Miguel y primera aparición del
fantasma de Alvargonzález:
"Es una noche de invierno.

�Lo tierra de Alvorgon:i:óle:i:

66

Azota el viento las ramas
de los álamos. La nieve
ha puesto la tierra blanca.
Bajo la nevada, un hombre
por el camino cabalga:
va cubierto hasta los ojos,
embozado en negra capa."

" ...... Un hombre,
milagrosamente, ha abierto
la gruesa puerta cerrada
por doble barra de hierro.
El hombre que ha entrado tiene
el rostro del padre muerto.
Un halo de luz dorada
orla sus blancos cabellos." (20)

3a. noche: La noche en que uno de los hermanos --eran
los dos en la versión en prosa- ve al padre trabajando en la
huerta de Miguel:
" Anoche cuando volvía
a casa -Juan a su hermano
dijo-- a la luz de la luna
era la huerta un milagro.
Lejos, entre los rosales
divisé un hombre inclinado
hacia la tierra; brillaba
una hoz de plata en su mano.
Después irguióse y, volviendo
el rostro, dió algunos pasos
por el huerto, sin mirarme,
y a poco lo vi encorvado
otra vez sobre la tierra.
Tenía el cabello blanco.
La luna llena brillaba,
y era la huerta un milagro" (21 )

Juan Antonio Ayolo

67

4a. noche: Suicidio de los dos asesinos:
"Cuando la tarde caía,
entre las vetustas hayas
y los pinos centenarios,
un rojo sol se filtraba.

Era la noche, una noche
húmeda, oscura y cerrada." (22)
En resumen: Machado ha desdoblado la noche inicial de
la versión en prosa, en dos noches en la nueva redacción en
verso, lo cual supone una elaboración poética mayor y una intencionalidad que se articula con todo el desenvolvimiento del
o de los motivos poéticos del romance.

El paisaje castellano en ambas versiones.
"Hay en Machado, como en todos los componentes de la
generación del 98, una preocupación por el paisaje, no sólo de
índole estética sino también historicista. Quiero decir con esto
que Machado y sus coetáneos generacionales descubren en el paisaje una posibilidad de comunicación directa con el ser de España. Doy por supuesto, al hablar de paisaje, que se entiende
por tal la totalidad envolvente del hombre: el mundo de la naturaleza y la presencia inanimada pero afectiva de la historia,
en forma de arquitectura o vestigio arqueológico. . . Así los
chopos del camino soriano, el naranjo andaluz o la ermita de
la Virgen en Baeza son paisajes para Machado" (23 ) . El paisaje castellano juega un papel importantísimo en "La tierra de
Alvargonzález", tanto en la primera versión como en la segunda : es más, ha y momentos en que Antonio Machado sacrifica
el sentido narrativo del romance para intercalar personales afecciones hacia el paisaje ; el paisaje concebido con un sentido generacional operante, tal como lo ha señalado Serrano Poncela
en el párrafo transcrito más arriba. A este respecto todavía podemos añadir un testimonio más de Pedro Laín Entralgo:
" ¿Qué elementos pueden distinguirse en la visión ma~hadiana

�68

La tierra de Alvargansóles
Juan Antonio Ayala

del campo de Castilla? Está, por una parte, larealidad misma
de la ti~rra. El color y la figu'ra del campo contemplado incitan los ojos y el alma del poeta y promueven las pinceladas de
sensorialidad impresionista que acá y allá decoran la superficie
visible del verso: "grises" alcores, álamos "dorados", "plomizos" peñascales, montes de "violeta". Todas estas notas elementales se ordenan dentro del mundo interior del artista en
metáforas. y adjetivaciones puramente líricas, edificadas, en último extremo, sobre el mundo de los recuerdos comunes a todos
los hombres capaces del sacramento poético: "agria melancolía"
de las ciudades viejas y decrépitas, "turbante de nieve y de tormenta" sobre las sierras, "olifante del sol", inevitable "temblor
del alma" ante los hayedos y pinares ... Al lado de la elemental sensación de la tierra, directa o metafóricamente expresada,
hállase la emoción que esa tierra tiene para la personal intimidad del poeta" (24).
·

69

esta trascendencia del paisaje castellano y cómo opera en ambas
versiones.
En la introducción narrativa de la versión en prosa aparece una referencia metafórica a Soria, que va a ser en lo sucesivo reelaborada por AM en diferentes partes de su obra poética ; referencia que, de acuerdo con su trascendentalismo, es
una proyección histórica interpretativa del poeta de Castilla.
"Seria quedaba a nuestra espalda entre grises colinas
y cerros pelados. Soria mística y guerrera, guardaba
antaño la puerta de Castilla, como una barba cana
hacia los reinos moros que cruzó el Cid en su destierro. El Duero, en torno a Soria, forma una curva
de ballesta. Nosotros llevábamos la dirección del venablo" (26).

En AM, como en todos los integrantes del grupo del 98,
el paisaje castellano tiene un sentido trascendente, de proyección, de interpretación, de patrón y medida que responde a un
estado anímico o a un deseo ·de reconstruir, sobre ese esquema,
· una nueva historia de España o interpretar los hechos del pasado. Guillermo Díaz-Plaja ha asignado, certeramente, este trascendentalismo a la generación 9 8, mientras que para él. el paisaje en los modernistas es algo inmanente. "a) La tristeza del
Noventa y Ocho es trascendente. Es una tristeza motivada por
razones perfectamente distintas y superiores a la realidad objetiva. La tristeza del Noventa y Ocho se llama pesimismo. ln'dica una actitud reflexiva y desesperanzada acerca de un porvenir. Se es pesimista acerca de algo. Este algo es la Patria. En
general, la visión del paisaje de Castilla, de las viejas y pequeñas ciudades castellanas, incluye un sentimiento de tristeza que,
trascendido a lo colectivo, integra un pesimismo. Son todos
los del Noventa y Ocho los que aman a España "porque no les
gusta", y en la tarea de soñar una España mejor- a mucha distancia de la España que describen, se pone su nobilísima tarea.
Pero esta distancia entre la realidad y el sueño es, justamente,
la dimensión de su pesimismo" ( 2 5) .

Compárese este texto con los siguientes:
"Yo divisaba, lejos un mqnte alto y agudo,
y una redonda loma cual recamado escudo,

y cárdenos alcores sobre la parda tierra
-harapos esparcidos de un viejo arnés de guerra-,
las serrezuelas calvas por donde tuerce el Duero
para formar la corva ballesta de un arquero
en torno a Soria.- Soria es una barbacana,
hacia Aragón, que tiene la torre castellana" (2 7)
"Allá, en las tierras altas,
por donde traza el Duero
su curva de balleta
en torno a Soria, entre plomizos cerros
y manchas de raídos encinares,
mi corazón está vagando, en sueños . . . " ( 28)
"¡ Colinas plateadas,
grises alcores, cárdenas roquedas
por donde traba el Duero

Veamos cómo se ajusta "La tierra de Alvargonzález" a

•

�La tierra de Alvargon:i:óle:i:

70

su curva de ballesta
en torno a Soria .... " (29)

''He vuelto a ver los álamos dorados,
álamos del camino en la ribera
del Duero, entre San Polo y San Saturio,
tras las murallas viejas
de Soria- barcana
hacía Aragón, en castellana tierra-." (3 O)
Faltan más testimonios en la versión en prosa que nos pongan en contacto con un sentido interpretativo del paisaje trascendental de Castilla; sin embargo, la versión romanceada es
rica en estos detalles, que además, se encuentran dispersos en
· otras partes de su obra, reelaborados o sencillamente incluídos
sin que presenten variantes notables.

..

"La hermosa tierra de España
adusta, fina y guerrera
Castilla, de largos ríos,
tiene un puñado de sierras
entre Soria y Burgos como
reductos de fortaleza,
como yelmos crestonados,
y U rbión es una cimera" ( 3 1 )

Forma poética que ha sido casi incorporada, en los siguientes versos:

Juan Antonio Ayala

71

Otros elementos poéticos asimilados.
Alvargonzález, en su sueño, ve uri hacha y en ella un presentimiento de su muerte. Su largo sueño -más amplio en la
versión prosificada que en la romanceada- está dominado por
este sentimiento. La primera versión presenta las sig_uientes
alusiones:
"En la pared ahumada, colgaba el hacha reluciente,
con que el viejo hacía leña de las ramas de roble"
(34).
" En la pared colgaba de una escarpia el hacha bruñida y reluciente" (35).
'Y es otra vez el hogar, el hogar apagado y desierto,
y en el muro colgaba el hacha reluciente". (36).
"A la luz del candil brilla el hecha en el muro, y esta
vez parece que gotea sangre" (3 7).
"Los hermanos, pálidos como la muerte, se alejan
por los rincones del sueño. En la diestra del mayor
brilla el hacha de hierro" ( 3 8) .
"Un hachazo en el cuello y cuatro puñaladas en el
pecho pusieron fin al sueño de Alvargonzález. El
hacha que tenían de sus abuelos y que tanta leña
cortó para el hogar, tajó el robusto cuello: ... " (39).
En la versión en verso, aparecen las siguientes referencias,
calcadas en las anteriores o con pequeñas variantes:

"¡ Hermosa tierra de España!" ( 3 2)

"Los dos mayores se alejan
por los rincones del sueño.
Entre los dos fugitivos
reluce un hacha de hierro". ( 40).

"i Castilla varonil, adusta tierra,
Castilla del desdén contra la suerte,
Castilla del dolor y de la guerra,
tierra inmortal, Castilla de la muerte." (3 3)

"Tiene el padre entre las cejas
un ceño que le aborrasca
el rostro, un tachón sombrío
como la huella de un hacha". ( 41).

�72

La tierra de Alvargon%ále%

NOTAS

"Tiene cuatro puñaladas
entre el costado y el pecho,
por ·d onde la. sangre brota,
más un hachazo en el cuello" (42).

1.- Antonio ~fachado, Los Complementario$ (~ ota preliminar de Guillermo
de Torre), Editorial Losada, S. A. (Colección "Contemporánea), Buenos
Aires, ·1957, 248 páginas.

"El hombre que ha entrado tiene
el rostro del padre muerto.
Un halo de luz dorada
orla sus blancos cabellos.
Lleva un haz de leña al hombro
y empuña un hacha de hierro". ( 4 3) .
El tema general del asesinato del padre, con
halla elaborado, con variantes. en otro lugar de la
tonio Machado. En el fondo, es el mismo tema
ha sido aprovechado desglosándolo del romance o
ha sido incorporado a éste. Es el siguiente:

73

Juan Antonio Ayola

un hacha, se
obra de Anpoético, que
a la inversa,

"En sueño~ vio a sus padres -labradores
de mediano caudal- iluminados
del hogar por los rojos resplandores,
los campesinos rostros atezados.
Quiso heredar. ¡ Oh, guindos y nogales
del huerto familiar, verde y sombrío,
y doradas espigas candeales
que colmarán los trojes del estío !
Y se acordó del hacha que pendía
en el muro, luciente y afilada,
el hacha fuerte que la leña hacía
de la rama de roble cercenada" ( 44).
Dejamos para una segunda parte de este trabajo el estudio
de las coincidencias verbales y de la reelaboración de las formas
poéticas en su transición de la versión en prosa a la romanceada.

2.-"Hemos elegido como titulo general del presente conjunto el de Los Complemental'ios no por estimar que la parte así rotulada sea la más significativa, sino por(¡ue ése es precisamente el ntismo título del libro que
Antonio Machado atribuye a su " poeta apócrifo ...\l,cl ~lartin, conteniendo primitivas redacciones y variac.iooes-dcshcchadas, rehechas u olvidadas- mas con la primera intención de formar efectivamente un volumen
Ese texto se hallaba contenido en tres cuadernos; del primero se han
dado a conocer algunas páginas (insertas originalmente coa Cuadernos
Hispanoamericcwos, Madrid, números 11, 12, 20, 22 y 21, años 1949 y 1950)
y cu Clavileiío (número 33, 1955); los dos restantes parecen haberse extraviado definitivamente, con una valija que guardaba los manuscritos
de Antonio )lachado, al pasar éste la frontera, durante los trágicos días
de la salida de España, antes de llegar a Collioure, el pueblecito francés
clonde el poeta murió poros días clcspués, el 22 de febrero de 1939".
(Guillermo de Torre, Nota Preliminar ele L os Complementa1·ios"; pp. 7 y
8).

3.-Estns cartas fueron publicadas originariamente en Revista Hispánica
Modema, Nueva York, números 2 y 3-•I, abril y julio-octubre de 19j6.
Proceden del archivo de Don Miguel ele UuamunQ y fueron dadas a conocer por lllanuel García Blanco.
4.- En el volumen Los Complementa1·ios, publicado por Losada, S. A., se
afirma que In versión en prosa de "La tierra ele Al1mrgo11zález" fue pucada originariamente en la revista ,\l1111clfrtl, de París núm. 9 enero de 1912.
Segundo Serrano Poncela da la siguiente nota bibliográfica, en su obra
"Antonio Machado, su tiempo y su obra" "La tierra de Alvargonzále:.
l\lunlll., 1910 (Reproducido en Espi, agosto de 19~9. Cueuto-Jeyenda, que
contiene el tema de su romance del mismo titulo, compuesto años después. No está incluido en Obras Completas)". ¿Cuál de· las dos fechas
- 1910 ó 1912- es la verdadcra1 La versión en verso de "La tierra de
A.lvar·gonzález," apareció por vez p rimera en la edición de " Campos de
Castilla", ~ladricl, Renacimiento, 1912 y comprende la obra poética desde
1907 hasta ese año. Posteriormente se amplió hasta 1917, tal como se
deduce de la edición de Poesías Completas, Madrid, Residencia de Estucliautes, 1917. ~os inclinamos a creer que la fecha exacta de la publicación de la redacción en prosa es la de 1910. Sobre su redacción no tenemos datos concretos para aventurar una coujctura.
·
;;.- Segundo Serrano Ponccla, " Antonio Machado, su tiempo y su obra", Editorial Losada, S. A., Buenos Aires, 1954, 226 páginas.
6.-El autor se refiere exclusivamente a la versión en verso; los fragmentos
líricos, a los cuales hace alusión, apcuas si aparecen en la primitiva
versión en prosa como motivos poéticos que serim desarrollados más
tarde. Sin embargo, ya ea la versión en prosa se encuentran insinuados
ciertos temas liricos, que son estudiados más adelante.
7.-Scgundo Serrano Ponccla, op. cit., pp. 174-175.
8.-Indudablcmcntc, Machado se refiere al siguiente pasaje del Poema de
mio Cid:

�La tierra de Alvargonzálex

74

"Otro día mañana- piensa ele envalgar.
Ixiendos va de tierra -el Campeador leal,
de siniestro San Estevan,- un buena cibdad,
passó por Alcobiella- que de Castiella fin es ya;
la cal~ada de Quinea-ívala ll'aspassar.
sobre Navas de Palos- le Duero va pnssar,
a la Figueruela-mío Cid ivn posar".
Cito del texto del Poema preparado por Ramón Menéndez Pidal, según
aparece en la edición hecha por Alfonso Reyes [Anónimo, Poema del
Cid, decimaoctava edición, Colección Austral, Espasa-Calpe-,Argentina,
S. A., Buenos Aires, vol 5, 1956].

9.- Los Complementarios {"La tierra de Alvargonzález"J p. 87 y 89.
10.- Campos de Castilla, CXIV (La tierm de Alvargonzálcz) {Al poeta ,Tuan
Ramón Jiménez]. A..\l. Poesía Completas, Espasa-Calpe, S. A., sexta edición, Madrid, 19-16.

75

Juan Antonio Ayala

29.-Campos de Castilla, CXIII {Campos de Soria, VUJ, A:11., Poesías Comple. tas, ed. cit.
30.-Ibidem, VIII.

31.-Campos de Castilla, CX/l' (La tierra de A.lval'gonzález) [Otros ellas, III,
A'.\l., Poesías Completas, ed. cit.
32.-Soledades, IX (Orillas del Duero), A:\!., Poesías Completas, ed. cit.
34.-Los Complementarios, ed. cit. (II, Fabulaciones,) p. 92.
35.-lbidem, p. 93.
36.-lbidem, p. 93.
37.-lbidem, p. 83.
38.-lbidem, 11· 94.
39.-lbidem, p. 94.

11.-Id.

12.-Los Complementarios, ed. cit., II, [Fabulacionesh 11 89.

40.-Campos de Castilla, CXIV (La tierra de Alvargonzález) [El sueño, IV!,
AM. Poesías Completas, ed. cit.

1~.- Los Complementarios, cd. cit. II, !Fabulaciones!, p 100.

-11.-lbidem, !Aquella tarde ... , II).

H.-C&lt;Lmpos de Castilla, CXIV (La Tierra de Alvargonzúlez {La tierra, I\'j AM.,
Poesías Completas, cd. cit.
15.- Los Complementarios, ed. cit. II, JFabulacionesl, p 97.
16.-Los Complementarios, ed. cit. II, [Fabulaciones!, p. 98- Campos de Castilla, CXIV (La tierra de Alvargonzúlcz) !El viajero, VI, A:M., Poesfos Completas, ed. cit.
·

42.-Ibidem, !Aquella tarde ... IIIJ.
43.-/bldem, IEI viajero, VJ.
44.-Campos •de Castilla, CVIII (Un criminal), Al\f., Poesfos Completas, ed. cit.

11.-Los Complementarios, ed. cit. II, [Fabulaciones!, pp. 199 y 100.
18.-Los Complementw·ios, ed. cit. II, [Fabulaciones], pp. 100 y 101.
19.-Campos de Castilla, CXIV (La tierra de Alvargonzálcz) {Castigo, IIIJ. A.M.
Poesías Complel&lt;Ls, ecl. cit.
20.-Campos de Castilla, CXIV (La tfrrra de Alval'gonzálcz) IEI viajero, I y V],
A.M. Poesías Comple(as, ed. cit.
21.-Campos de Castilla, CXIV (La tierra de Alvargonzález) !Los asesinos, IIJ,
JUf., Poesías Completas, ed. cit.
22.-Campos de Castilla, CXIV (La tierra de A.lvargouz{1lez) !Los asesinos, IV
y VI, AM., Poesías Completas , ed. cit.
23.-Segundo Serrano Ponccla, op. cit., pp. 175 y 176.
24.-Peclro Lain Entralgo, Lct gener&lt;1ci611 del No11e11ta y ocho (Colección Austral, 784) , Espasa-Calpe Argentina, S. A., Bucrios Aires-)léxico, 194i.p. 24.
25.-Guillermo Díaz-Plaja, .lloderni.•mo frente a Xove11ta y Ocho !Una introducción a la Literatura espaliola del siglo X."XJ, Espasa-Calpe, S. A., Madrid, 1951, p. 226.

27.-Campos de Castilla, XCVIII IA orillas del Duero], Mf., Poesías Completas,
ed. cit.

28.-Campos de Castilla, CX."XI, AM., Poesías Completas, ed. cit.

•

�Alfonso Rongel Guerro

Alfonso Rangel Guerra/ La
novela de Carlos Fuentes

PRECEDIDA por una intensa propaganda, señalada como la mejor novela mexicana de los últimos años, comentada en numerosas revistas y periódicos literarios, La región más transparente, primera novela de Carlos
Fuentes, se distribuyó en las librerías entre el escándalo de unos,
el ataque de otros y el halago desmedido de muchos más. El resultado inmediato fue que la edición casi se agotó pocos días después de su aparición. No obstante, esto último no es en nuestro
medio un signo que permita afirmar la calidad de la obra, pero
hay que observar que tal situación es algo insólito en la historia
de las letras mexicanas que nacen, crecen y mueren ante la indiferencia general. al grado de que ediciones limitadas a quinientos
ejemplares, publicadas hace siete o diez años, todavía se consiguen con facilidad.

,

.

Sin duda que la novela de Carlos Fuentes debe ser considerada como una obra importante, porque se aleja de la tradicional forma de novela que se escribe en México. Alimentada
con técnicas extranjeras, lo tual · no es criticable por ningún ·concepto, maneja problemas, personas, ambientes y situaciones mexicanos. Para muchos lectores guiados por la propaganda y por el escándalo, éste será uno más de los libros que
abandonan después de iniciada la lectura porque su técnica lo
coloca entre las producciones literarias para públicos reducidos.
Probablemente esto sea un poco exagerado, pero es indudable
que el libro es dificil para el lector común.
- 76 -

77

En 460 páginas Carlos Fuentes maneja a voluntad el espacio y el tiempo de su novela, o mejor, los espacios y los tiempos, que son muchos. De esta manera, la lectura nos lleva a
cuadros y zonas ·que pertenecen al pasado o al presente, a este
o aquel lugar. Y sobre esta superficie cuadriculada que se lanza hacia todas las direcciones, el bajorrelieve del mundo exterior
y los mundos interiores de los· personajes. Puede decirse que
la forma es utilizada por Carlos Fuentes para reforzar el fondo; así la descripción del ambiente en casa de Bobó y la de
de las escenas de la época porfiriana. Todo esto hace pesada
la lectura del libro, en el que además no se establece con claridad el uso de las redondas y de las cursivas, estas últimas
utilizadas por lo general para estados de conciencia pero también
para narrar épocas pretéritas. En suma, la técnica de esta novela, aunque no es nueva en la literatura del siglo XX, sí es
novedosa en nuestras letras. Quizá si se hubiera manejado con
dósis más pequeñas se hubiera logrado un ~ejor resultado, pues
es una puerta abierta a todos los caminos y ciertas páginas -resultan verdaderamente pesadas, como la última parte de la obra,
llamada precisamente ''La región más transparente del aire", en
la que hay un intento de síntensis, una pincelada que quiere
abarcar el sentido de la historia mexicana a través de visiones,
referencias, nombres y dichos o mexicanismos, todo como río
de la conciencia.
Si se pregunta por la trama de la novela se puede contestar
que tiene muchas y ninguna. En verdad, no hay un hilo conductor que amarre en un determinado momento las mil caras
de la obra. Se quiere suplir esto creando una espesa red formada
por las vidas de los personajes, pero nos parece que no se logra
el propósito. Veamos: Gladys García, mujer de la calle, tm·o
un amante de nombre Beto. Éste, ruletero, es amigo de Gabriel,
bracero que regresa al país; con ellos se encontrarán después el
poeta Zamacona y Federico Robles. Rodrigo Pola tuvo en la
infancia un compañero de nombre Régules, mismo que apare~e
después como próspero abogado y causante directo de la condición última del banquero Robles. El ruletero que lleva a unos
jóvenes a la casa ·de Bobó es vecino de T eódula Moctezuma,
madre (?) de lxca Cienfuegos. Así puede irse rastreando la

�78

Lo novelo de Carlos Fuentes

relación que guardan todos estos personajes, que se juntan, se
alejan y vuelven a regresar al mismo punto. La intención del
autor fue presentar los últimos cincuenta años de vida mexicana, la del revolucionario y la del porfirista, la del estudiante y
la de la madre de clase media, la del nuevo rico y la de los banqueros, la de las prostitutas y la gente del pueblo, todo en un
gran crisol que nos diera la amalgama secreta del presente. Para
lograr esto 460 páginas no bastan, y cuatro veces 460 nos darían todavía una visión fraccionada de este medio siglo. Es por
esto que la novela tiene trozos tan espesos, porque la densidad
es mucha. Y como algo inexplicable, siendo tan reducido el
espacio hay páginas que sobran, páginas que no aportan nada
a la novela y que sí le afectan porque la dispersan. El contenido de La región más transparente era material para varias novelas, cuando menos para más de una. En la entrevista que le
hizo Elena Poniatowska, Fuentes afirmó que tiene en preparación dos novelas más. Es probable que el material de La región
más transparente, proyectado para dos o tres novelas, hubiera
tomado mucho tiempo, y así su autor nos la entregó en forma
total. Con esto los primeramente afectados fueron los mismos
personajes, fraccionados en un caleidoscopio que los mantiene
escondidos más del tiempo debido, mientras salen al frente otros
que no tienen ni pueden tener la misma importancia. Rodrigo
Pola (¿debemos colocarlo en la generación de Contemporáneos?)
queda sacrificado en el momento crucial en que sufre su transformación ; Federico Robles, después del desastre, desaparece de
nuestra vista: la familia Ovando pudo haber ocupado todo un
volumen ( con estos personajes alcanza Fuentes verdaderos aciertos, pero sacrificando muchas veces elementos esenciales) ; Norma Larragoiti se encuentra en iguales circunstancias. Y entre
los personajes, es necesario mencionar a Ixca Cienfuegos, figura
extraña y quizá simbólica pero sin lugar a dudas falsa completamente, como son falsas todas las situaciones que surgen por
su presencia. Al parecer, Cienfuegos cumple en la novela la
función de pretexto para dar a conocer las vidas de los personajes, quienes sin que nadie se los pida, cuentan su pasado a
Ixca Cienfuegos, que a su vez visita a cada uno a su debido
tiempo. Dice Rodrigo Pola: " M e instó (Cienfuegos) a que le
contara cosas de mi niñez" (pág. 23 7), pero lo cierto es que

Alfonso Rangel Guerra

79

Cienfuegos nunca se lo pidió, y sin que nadie sepa porqué, todos
se abren ante Cienfuegos sin que éste lo pida. De esta manera
es como nos enteramos de las historias de varios personajes, pero
quedan muy a la vista los cordones del escenario.
Es necesario mencionar que en cuanto al fondo de la novela, Fuentes se excede en el uso de colores fuertes, empezando
por el título mismo, cuyo sentido en el texto original de donde
se tomó es otro completamente distinto. A tal grado exagera
el autor que hace decir a Cienfuegos: " Aquí nos tocó. Qué le
vamos a hacer. En la región más transparente del aire" . Tal
parece que no puede concebirse un destino peor que el de vivir en la capital de México, que en estas páginas se vuelve
una rara conjunción de Sodoma y Gomorra. Es triste ver el
destino que el pesimismo de Carlos Fuentes ofrece a algunos de
sus personajes, concretamente a Rodrigo Pola que consigue un
triunfo sucio y deplorable. Página tras página, vemos que todas las gentes que pueblan esta novela, es decir las gentes que
pueblan la ciudad de México, están ayunas de algún signo positivo que permita entrever esperanzas. Negro sobre negro, el
paisaje no ofrece ninguna perspectiva.
Entrando en los detalles, vemos qu'e el autor utiliza giros
que no se justifican en un escritor. Palabras como poodle, penthouse, bri.quet, kissmequick, shimmy, coup-de-solei, y muchas
más, se pasean por el texto de la novela con gran naturalidad.
Injustificable también que escriba: "En la gayola, masticaban
muéganos" (Pág. 192), o " .. . y vuelven a agarrar la A venida
Revolución" (Pág. 214) , y todavía esto : " ... Cuando el estruendo de un camión materialista logró penetrar más allá"
(Pág. 419 ) . Cualquier palabra está justificada en boca de los
personajes, pero no en la pluma del autor. A propósito del lenguaje de los personajes recordarnos de nuevo la entrevista de
Elena Poniatowska y leemos que dice Fuentes : " La literatura
mexicana tiene el campeonato del eufemismo". Muy correcto.
Pero esto n o justifica que a cada momento se utilicen las palabras y maldiciones que sólo afloran en ciertas ocasiones. No lo
decimos porque se ataca la decencia o la moralidad. N o . Lo
mencionamos por que el impacto que podían dar a un determi-

�80

La novela de Carlos Fuentes

nado párrafo o diálogo del texto, se pierde cuando la palabra se
vuelve lugar común en la lengua y se liman sus asperezas.

Noticias
En resumen, la región más transparente, de Carlos Fuentes,
es una novela de contrastes, de grandes contrastes. Frente a páginas magníficas, otras malas, de mal gusto o de segundo orden.
Frente a personajes incompletos pero que podían haber sido importantes, otros de segundo plano ocupando primeros lugares.
Y además de contrastes, muchos excesos. Exceso en el lenguaje,
exceso en el número de personajes, exceso en la intención. Sin
embargo, es una novela que ocupará un lugar importante en la
historia de las letras mexicanas porque anuncia el principio de
un cambio que, en definitiva, será bastante saludable.

• El sábado siete de junio se declaró inaugurada la Librería
Universitaria, ubicada en el edificio de la Facultad de Filosofía
y Letras de la Universidad de Nuevo León. Asistieron a este
acto el Sr. Lic. Raúl Rangel Frías, Gobernador del Estado, el
Rector de la Universidad de Nuevo León y numerosos maestros
y alumnos de la misma· Universidad. Estuvo también presente
eu éste acto el Sr. Carlos Bosch García, Ge.rente de la Librería
Universitaria de la U.N.A.M. y eficaz colaborador en la creación del expendio de Monterrey.
La librería inicia sus actividades con el catálogo completo
de la Imprenta Universitaria de la U.N.A.M. en el que se encuentran muy valiosas colecciones: " Biblioteca del Estudiante
Universitario", "Cultura Mexicana" , Cuadernos de la Facultad
de Filosofía y Letras", " Bibliotheca Scriptorum Graecorum et
Romanorum Mexicana", etc. Ademá&amp;, se piensa tener en existencia -libros de otras casas editoras mexicanas y extranjeras como Fondo de Cultura Económica, Uteha, etc. En esta forma,
se ·ponen al alcance de maestros y alumnos de la Universidad
de Nuevo León numerosos textos y libros de consulta de difícil
adquisición, cumpliéndose así un servicio que ya hacía falta en
nuestro medio.
• La Escuela de Arte Dramático de la Universidad de Nuevo
León presentó en le Aula Magna, acondicionada ahora con clima artificial y un nuevo escenario, la pieza de Arthur Miller
La prueba de fuego o. Las brujas de Zalem. Bajo la dirección
- 81 -

�82

Noticios

de Lola Bravo, los alumnos de esta Escuela ofrecieron una representación que demuestra que el teatro experimental ha logrado en Monterrey un desarrollo insospechado. La obra difícil
de presentar y con más de quince actores en escena, permite afirmar que estos jóvenes pueden cumplir los propósitos que animaron la creación de la Escuela de Arte Dramático. Por otra
pt1rte es digna de elógio la actividad desarrollada en esta escenificación por Lola Bravo, ya que bajo su acertada dirección se
movió a los actores y se logró imprimir a la pieza un ritmo que
mantiene la atención del público durante los cuatro actos. Entre
los que sobresalen, debe mencionarse aquí a Rogelio Quiroga
como John Proctor, a Héctor Martínez como el Reverendo John
Hake, a Minerva Mena Peña como Abigail Williams y a Laura
Clotilde como Elisabeth Proctor. Anselmo González Zambrano
logra superar sus anteriores actuaciones.
El próximo estreno estará a cargo del Grupo Teatro Estudiantil Universitario que dirige Julián Guajardo, con la obra
La Cena de los Tres Reyes, de Víctor Ruiz Triarte.
• El día 26 de mayo de este año, tuvo lugar en el Oratorio
del Palacio del Obispado, Museo Regional de Nuevo León, el
noveno evento de " Poesía en. el Mundo" , programa que viene
desarrollando con alentador éxito la Asociación de Estudiantes
de Arquitectura del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey. Dicho acto estuvo a cargo de la Universidad de Nuevo León, representada por el Lic. Juan Antonio
Ayala, profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de la misma.
" Quinto Horario Flacco" fue el tema de este 9o. evento
de "Poesía en el Mundo". Fueron presentados en su idioma
original los siguientes poemas del poeta latino:

Noticios

83

• El Consejo Universitario reunido el día 16 del mes de mayo,
aprobó la creación del Centro de Estudios Humanísticos, organismo que estará orientado preferentemente hacia las labores de
investigación dentro de las ciencias humanísticas. El Centro de
Estudios Humanísticos de la Universidad de Nuevo León estará
patrocinado por el Gobierno del Estado, el Patronato Universitario y la misma Universidad de Nuevo León.
El proyecto para la creación de dicho Centro fue realizado
por los licenciados Agustín Basave y Fernández del Valle, Alfonso Rangel . Guerra y Juan Antonio Ayala, catedráticos de la
Facultad de Filosofía y Letras. El Centro de Estudios Humanísticos comenzará sus trabajos a través de las siguientes secciones: Filosofía, Historia y Letras.
• La asociación de Estudiantes Nicaragüenses de Monterrey
presentó el día 28 de mayo una exposición de interesantes documentos originales de Rubén Darío en el local de la Biblioteca
Cervantina del Instituto Tecnológico. En dicha exposición se
exhibieron, entre otros ejemplares, un volumen de la primera
edición de "Azul", cuatro cartas de Rubén, dos de ellas pertenecientes al archivo del polígrafo mexicano Alfonso Méndez
Plancarte y otros documentos de gran interés del poeta nicaragüense.
Al acto de inauguración asistió el Sr. Embajador de la República de Nicaragua ante el Gobierno de México y el Rector
de la Universidad Iberoamericana Dr. Manuel Pérez Alonso.
El P . Angel Martínez Baigorri pronunció una conferencia sobre " La personalidad poética de Rubén Darío y .el mundo actual", siendo presentado a la concurrencia por el Prof. Pedro
Reyes Velásquez.

1.-A Mecenas, Libro L Oda l.
2.-A Aristio Fusco: Libro L Oda. 22.
3.-A la fuente de Bandusia, Libro 111. Oda 12.
4.-A Torcuato, Libro IV, Oda 7.
5.- Dichoso aquel, Libro de Epodos, 2.
6.- Sátira, Libro L 9.

• El pasado mes de abril, la Academia Mexicana de la Lengua
designó a José Luis Martínez y a Celestino Gorostiza académicos de número. Ambos son bastante conocidos por sus actividades en la literatura y el teatro mexicanos. José Luis Martínez tiene en su haber la investigación de las letras mexicanas
en el siglo XIX, trabajos que han enriquecido la escasa bibliografía existente. Celestino Gorostiza ha servido al teatro me-

�84

Noticias

xicano tanto con obras propias. (El color de nuestra piel, etc.)
como a través del Departamento de Teatro del Instituto Nacional
de Bellas Artes. Los nuevos académicos ocuparán los lugares
que dejaron Antonio Mediz Belio y Alejandro Quijano.
• Doce pintores regiomontanos exhibieron su obra en las Galerías Excélsior de la ciudad de México. Este acontecimiento
es importante porque rompe la barrera que siempre ha existido
entre la providencia y la capital. Siempre es la ciudad de México
la que lleva a las ciudades de provincia un poco de lo que tiene
a manos llenas, pero casi nunca recibe aquella las muestras de
lo que éstas realizan. Por esto una exhibición de pintores regiomontanos en las Galerías Excélsior nos parece importante;
sin embargo, el crítico de un popular suplemento Hterario capitalino no lo vio así porque sólo dedicó a esta exposición unas
pocas líneas en las que englobó toda la producción presentada.
Así el suceso pasó desapercibido y llegó al conocimiento de muy
pocos.
• Leemos en el número 124 de La Table R onde de París: "Se
comienza, lenfamente, laboriosamente, a admitir en Francia que
la poesía americana de lengua española es una de las inás originales -se podría decir: una de las más originales- de nuestro
tiempo. Tiene al menos el prestigio de ser la expresión de un
pensamiento y de una sensibilidad que se oponen al racionalismo y a los valores habituales de cálculo y de equilibrio. Es
generosa en su petulancia, salvaje en su apetito, excesiva pero
singularmente calurosa en el movimiento turbulento de sus colores, de sus gritos, de sus trances. Para colmo, tiene la herejía
atávica de una civilización que no nos debe nada y que -es
tiempo de admitirlo con toda justicia- se ·coloca a un nivel
absolutamente igµal al de Egipto o al de Grecia. Su cosmogonía_. que no es muy diferente entre los Aztecas o los Mayas, se
f
expresa por 1magenes que a primera vista se pueden comparar
al surrealismo. Evidentemente es hacer un gran honor al surrealismo el acercarlo a la poesía de Octavio Paz, que es el poeta
hispanoamericano más importante de su generación, a la vez por
la amplitud de sus metaforas y por la novedad de una inspiración inquieta por conciliar los juegos de los elementos ancestra•

I

•

•

Noticias

85

les con una conciencia en la que el siglo tiene su parte inequívoca.
Las buenas traducciones de Jean-Clarence Lambert en A guila
o Sol (Ediciones de Pierre Seghers') permitirán al lector francés
tomar conocimiento de una trepidación y de una riqueza brillante que no cesan de sumergirnos en una suite ininterrumpida
de explosiones arrobadoras." Se incluye después un trozo en
francés de la poesía de Octavio Paz.
• El Departamento de Extensión Universitaria de la Universidad de Nuevo León estudia la posibilidad de crear un CineClub Universitario, en el que se exhibirían películas de indiscutible calidad y que por lo general no pertenecen ·a la distribución comercial. Para el efecto, se han comunicado con el Departamento encargado de estos asuntos en la Universidad Nacional Autónoma de México. De realizarse este proyecto en la
primera temporada del Cine-Club se exhibiría El acorazado
Potemkin de Einsenstein, una de las joyas de la cinematografía
mundial.

..

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Libros

Libros

FRANCISCO ANTONIO DE FUENTES Y GUZMAN,

Preceptos Historiales (Publicaciones del Instituto de Antropología e Historia de Guatemala) Editorial del Ministerio de Educación Pública, C. A. - 1957, 150 páginas; 20' 5 x 15 c/ ms.

El Instituto de Antropología e Historia de Guatemala está
realizando un interesante trabajo editorial con el objeto de dar
a conocer ampliamente las labores de investigaciones a su cargo.
Entre sus más recientes publicaciones está la obra del capitán
Francisco An_tonio de Fuentes y Guzmán, Preceptos Historiales,
autor también de la famosa "Recordación Florida, discurso his-

torial, natural, material y político del Reyno de Guatemala" ,
enciclopedia guatemalteca que desgraciadamente quedó inconcusa y de otras interesantes obras relacionadas con la vida de la
Colonia en el siglo XVIII. Para la publicación de los Preceptos
Historiales, el Instituto de Antropología e Historia de Guatemala se ha servido del manuscrito que se encuentra actualmente
en la Biblioteca Palafoxiana de Puebla de los Angeles, México,
· cata. "Casilla 38, libro 18, piso 3o"; estuvo ~ncargado de la
paleografía del. mismo el Dr. Enrique Berlín, investigador del
Instituto y de su edición y estudio preliminar el Sr. Ernesto
Chinchilla Aguilar. Don Carlos Samayoa Chinchilla, Director
de la misma Institución, escribió las palabras prologales bajo el
título de " Recordando a Fuentes y Guzmán".
"Este nuevo y sorpresivo volumen -afirma Samayoa
Chinchilla-· que nos lega don Francisco Antonio de Fuentes
y Guzmán amerita un profundo y minucioso estudio que
- 86 -

8in duda harán más tarde los historiógrafos en consideración
a su indiscutible valor histórico, ideológico y literario". Fuentes
y Guzmán está considerado como uno de los más destacados
preceptistas históricos dentro de las letras hispánicas. Apegado
como todos sus antecesores a las ideas y metodología del Renacimiento, sin embargo su obra no· es una mera compilación de
materiales ajenos, sino que, como afirma Chinchilla Aguilar:
" Los Precceptos han de considerarse como obra elaborada e integrada cuidadosamente por Fuentes y Guzmán. El recibió materiales preciosos de la venerable antigüedad y de sus contemporáneos, y supo presentarlos en una estructura orgánica. Formó
un cuerpo de doctrinas historiográficas con arreglo a su personal
concepción, en cuyo auxilio llegaron las ideas de otros autores,
que le sirvieron para dar autoridad a sus opiniones propias. En
la época, no se concebía otra forma de doctrina, que aquélla que
tuviese la garantía de los grandes maestros antiguos".
Los Preceptos Historiales presentan una teoría general acerca de la historia y sus métodos directos de elaboración, a través
de seis tratados que abarcan las siguientes materias: Partes definibles de la historia -Partes potenciales de la HistoriaPartes integrantes de la historia- Del estilo de la historia y
diversos pormenores acerca de casos particulare~ o modalidades
en su técnica.

ROGER V AILLAND: La Loi Goncourt 19 5 7. Gallimard, París, 19 5 7.

J. A. A.

(La Ley) Premio

La Academia Goncourt otorgó una vez más su Premio anual
a una obra del tipo que pudieramos llamar acostumbrado: obra
bien hecha, para un público poco exigente y, esta vez, novela
de un italianismo barato pero no sin encanto. " La ley" es un
juego que se practica, se dice, cerca de Nápoles y en todas las
tabernas de la Italia del Sur. El ganador designado por los dados, habiendose encontrado un ayudante, impone su ley a los
otros jugadores hasta que se acabe el frasco de vino pagado por
los perdedores. " Los dos ganadores tienen derecho a decir o no

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decir, a interrogar, y a contestar en vez del acusado, a injuriar,
a insinuar, a maldecir, a calumn"iar ... ; los perdedores que sufren la ley, tienen el deber de sufrir en silencio e ínmobilidad.
Tal es la regla fundamental del juego de "La Ley" . Juego
cruel, que puede ser salvaje, y que simboliza otro tan feroz,
otra ley que los habitantes de un pequeño puerto italiano se
imponen mutuamente según los deseos apasionados que anima
en ellos la vida del amor. Pero de un amor fuerte y bastante
sazonado, por encima del cual brilla el solleone, el sol-león, que
pone fuego a toda esta banal historia de adulterio, de virginidad, de robo y de costumbres feudales. Todos los episodios se
encadenan bien para que olvidemos que, al fin y al cabo, y a
pesar de la pintura de detalles pintorescos, se trata sobretodo
de las desverguenzas de una doncella . . . y de todas las maniobras para que no lo quede. Al movimiento rápido y agradable
de los episodios, Roger Vailland añade su marca personal: un
erotismo fino e intelectual que viene del Siglo XVIII, y dones
de _pintor que hacen de los títeres de esta comedía unos personaJes muy colorados, y atractivos: Mariette, la doncella Giusep~ina, otra doncella, más perversa, Donna Lucrezia, esposa
del Juez, Matteo Brigante, maestro oculto de la ciudad, y sobretodo Don Cesare, hombre rico, potente y feudal. En cuanto al
arte formal del autor, es honesto, pero algunas veces no a la
altura de la truculencia de las aventuras. Otras veces al contrario, _neto_ y ,cl~ro, vivo y ligero, no hablaremos de sus negligencias smtact1cas. En resumen, un libro atractivo, interesante
por sus cualidades de vida y los colores vivos de sus episodios.

89

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ciones, la reciente publicación del poema "La Joven Parca" por
Octave Nadal es el evento literario de los últimos meses Y una
obra indispensable a todos los amantes del poeta. La lujosa
edición del Club del Mejor Libro, además de un estudio ·crítico
de los documentos, nos presenta en fac-simile el manuscrito autógrafo del poema, el texto de la edición de 19 4 2, los sucesivos
estados y numerosos borradores hasta ahora no publicados. Entramos así en la génesis de la obra en la cual e~ poeta estaba
más interesado, acumulando proyectos y estados imperfectos.
Esta penetración en la intimidad de la creación es una de las
· más altas lecciones poéticas. El gran valor de la introducción
de Octave Nada! está en un deseo constante de despojar al poeta
del formalismo polvoriento de ciertos estudios escolares, y de
dar al poema pretendido oscuro de "La Joven Parca" su verdadera y límpida significación: " Se ha a_dmitído, y muchas. veces
puesto a la luz en (a Joven Parca, el objeto constante de la reflexión en Valery: la conciencia en la conciencia. El carácter dramático del poema detuvo mucho menos la atención" . El texto
perfecto del comentario nos permite seguir paso a paso la significación profunda del poema. Es uno de los raros comentarios
que no quitan nada a la poesía, y que, al contrario, la sostienen
magníficamente. ¡Pueda esta pertinente edición crítica suprimir
la idea errónea de un Valéry oscuro y reservado a un círculo
reducido de especialistas o de profesores! Entre los grandes poetas del siglo XX, es una de las luces más briHantes y más her-

' '

1

mosas.

S. D.

S. D.
M. MARVLI DAVIDIADIS LIBRI XIV [e codice taurinensi in lucem protulit] Miroslauus Marchouich (Emeritae,
Typis V niuersitatís, MCMLVII).

PAUL VALÉRY: La Jeune Parque· (La Joven Parca). Presentado y comentado por Octave Nadal, profesor de la
Sorbona. Club du Meilleur Livre, París, 19 5 8.
Desde unos años la obra del gran poeta francés es una de
l~s que sucitan más ediciones, más comentarios, y la publicación
de un gran númreo de textos. inéditos. Entre las distintas edi-

.

.

La Direccíón de Cultura de la Universidad de los Andes,
Mérida (Venezuela) ha incluido én la serie de sus publicaciones (No. 62) la edición del poema latino " La Davidíada" , del
humanista del renacimiento Marco Marulo, cuyo manuscrito
inédito, hasta hace poco, posee la Biblioteca Nacional de Turín.

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Libros

MACHADO, ANTONIO, Los Complementarios (y otras
prosas póstumas) (Editorial Losada, S. A. Buenos Aires, 19 5 7,
Colección Contemporánea), 248 pp.

La edición ha estado a cargo del Dr. Miroslav Marchovich,
destacado investigador yugoeslavo en el campo de la tradición
clásica griega y latina y de las lenguas indias, actualmente profesor de latín y griego en la Universidad de los Andes. El prof.
Marcovich presenta un trabajo impecable y definitivo al dar a
conocer este manuscrito inédito, ya que ha tenido la oportunidad de trabajar sobre el mismo original escrito de mano de
Marulo; en el prólogo se dan las explicaciones pertinentes tanto
al autor como al contenido del poema; al final del libro se
incluyen las concordancias entre el Antiguo Testamento y la
Davidíada y un Index rethoricus ; finalmente esta edición está
acompañada de un apéndice: Vita Marchi Maruli Spalatensis,
per Franciscum Na-talem conciuem suum composita, documento
que nos da a conocer la personalidad de Marulo, escrito por un
contemporáneo suyo. Acompañan a esta edición veinte reproducciones facsimilares del manuscrito de Turín.
Marco Marulo ( 1450-1524) fue un humanista del renacimiento, croata de origen, que era conocido principalmente por
sus tratados De institutione bene uiuendi p_er exempla Sanctorum, Euangelistarium y el poema religioso-ético Judith. Hay
muy pocas referencias a su obra, por lo menos en la bibliografía española que ·se refiere a la obra de los latinistas del renacimiento; en una obra de Ja importancia tan grande como la de
" La Tradición Clásica" de Highet, no se hace ninguna referencia directa a él ; solamente se le cita al ha blat del poeta Ronsard
[" El vocabulario de Ronsard es límpido y gracioso ( con una
desafortunada afición a los diminutivos, que había aprendido
en Marulo"), op. cit. vol. L p.370, traducción española de Antonio Alatorre. Fondo de Cultura Económica, México, 19 54].
Con esta edición de la Davidiada, hecha en un país de habla
hispánica por vez primera, se da un aporte de alta significación
a los estudios clásicos.
Queremos destacar en esta breve nota la admirable presentación tipográfica, así como todo el aparato crítico y las guías
de referencias y fuentes; todo ello ha de contribuir a que este
volumen sea un magnífico instrumento de trabajo en manos
de los estudiosos.

J. A. A.

91

l.

Un nuevo volumen viene añadirse a las Obras Completas
de Antonio Machado, publicadas por la Editorial Losada, S. A.
de Buenos Aires, con el cual, en cierto modo, se completa la
edición de toda la producción del poeta de Campos de Castilla.
La recolección de todo el material disperso que integra el volumen que comenta~os ha estado a cargo del distinguido escritor
español Guillermo de Torre, lo mismo que la nota preliminar
explicativa. El mismo G. de T. se anticipó a la aparición de
Los Complementarios, con una nota que apareció en el suplemento dominical del diario Novedades, México en la Cultura
(No. 461, segunda época, 12 de enero de 19 5 8 ) . El contenido
de este volumen es el siguiente: L Los Complementarios (Apuntes-Notas sobre 1a poesía -Divagaciones y apuntes sobre la
cultura- Cancionero apócrifo, doce poetas que pudieron existir) ; IL Fabulaciones (Fragmento de pesadilla -Gentes de mi
tierra- La tierra de Alvargonzález); III. Un discurso (Discurso de ingreso en la Academia de la Lengua) ; IV, Artículos,
Conferencias y Cartas (Los trabajos y los días- Sobre literatura rusa - Sobre una lírica comunista que pudiera venir de
Rusia- El condenado por desconfiado -¿Cómo veo la nueva
juventud española?- Pedro de Zúñiga, poeta apócrifo-- Unamuno, político) ; V, Cartas a Unamuno (nueve cartas de A.M.
a M. de U. ) y VI. Desde el mirador de la guerra (Notas inactuales, a la manera de Juan de Mairena -Mairena póstumo-Desde el mirador de la guerra --Saavedra Fajardo y la guerra
total- Para el Congreso de la Páz - Atalaya- Viejas profecías de Juan de Mairena- Desde el mirador.de la guerra -Miscelánea apócrifa- Desde el mirador de la guerra y España renaciente).
Consideramos que la parte más importante del volumen
que comentamos son las nueve cartas de A. M. a Miguel de Unamuno. Estas cartas habían sido publicadas con anterioridad por
Manuel García Blanco en Revista Hispánica Moderna, Nueva
Y0rk, números 2 y 3-4, abril y julio-octubre de 1956, y nos

�•

92

Libros

dan un aspecto nuevo de A. M., hombre religioso, pensador y preocupado por una España ideal que él, junto con
Miguel de Unamuno, querían hacer desde el retiro de Baeza
y Salamanca. Son una prolongación extraliteraria y sincera del
hombre que, como Unamuno, no podía, a causa del medio ambiente, expresar con entera libertad lo que pensaba de una España mediocre y obtusa que había declarado la guerra a la inteligencia y a la sinceridad. Transcribimos el siguiente párrafo
de Guillermo de Torre, acerca de esta correspondencia: "En este
sentido las nueve misivas de Antonio Machado a Miguel de
Unamuno que reproducimos en este tomo, asumen una importancia reveladora y valen por muchas páginas autobiográficas.
A ellas deberá acudir quien pretenda reconstruir e interpretar
verazmente la atmósfera que rodeó al primero, cuando superando los análisis exteriores y formales, se quiera situarle en su
medio y en su circunstancia histórica ... Unamuno, Machado ...
¡Qué extraordinaria, qué apasionante confrontación de dos grandes espíritus! ¿Era tan grande su identidad, tan estrecha su
sintonía espiritual o acaso Antonio Machado se unamuniza un
poco al dialogar con don Miguel? ... Sin necesidad de apelar al
trujamán de ningún poeta apócrifo,_ A. M. se desnuda aquí con
absoluta sinceridad ante su maestro y corresponsal. Según se
advertirá en varios pasajes, las "gotas de sangre jacobina" --de
que hablaba el poeta en su autoretrato-- conviértense ahora en
torrentes''.

Una imagen nueva, con destellos desconocidos, de un A.M.
inédito, nos ofrece este volumen de la Colección Contemporánea
de Losada; documento vivo que, no dudamos, a de ampliar el
conocimiento de uno de los más grandes poetas de lengua castellana de los últimos tiempos.

J. A. A.

JUAN RUIZ DE ALARCON: Obras Completas, I (Los

favores del mundo, La industria y la suerte, Las paredes oyen,
El semejante a sí mismo, La cueva de Salamanca, Mudarse por

Libros

93

mejorarse, Todo es ventura, El desdichado en fingir y Los empeños de un engaño) 1022 pp. Fondo de Cultura Económica,
Biblioteca Americana, México, 19 5 7.
Concluida la publicación de las Obras Completas de Sor Juana Inés de la Cruz, el Fondo de Cultura Económica ha emprendido la de las Obras Completas de Juan Ruiz de Alarcón, edición de urgente necesidad para los estudiosos ya que hasta el
presente era muy difícil trab.ijar sobre textos críticos de las obras
del gran dramaturgo mexicano. El Fondo de C. E. consciente
de la importancia de esta publicación, encomendó el trabajo de
revisión de textos, comentarios y anotación de pasajes dudosos
al eminente polígrafo e investigador Dr. Agustín Millares Cario, profundo conocedor de la literatura española del Siglo de
Oro y de todas las fuentes bibliográficas que concurren en los
autores de dicha época.
Este primer tomo de las Obras Completas de Ruiz de Alareón contiene exclusivament~ comedias. Está prologado por Alfonso Reyes, prologuista obligado de esta edición definitiva, ya
que sus estudios alarconianos han constituido, junto con los de
Pedro Enríquez Ureña, Julio Jiménez Rueda-y Ermilo Abreu
Gómez, el más grande aporte de la crítica moderna para el enriquecimiento de las letras mexicanas. Casi todos estos estudios
de A. R. aparecen reunidos en el vol. VI de sus obras Completas. En el prólogo, A. R. traza una breve imagen de Ruiz de
Alarcón y valora su importancia dentro de las letras hispanoamericanas. Por su parte Millares Cario, hace una introducción
general a la vida y obra del mexicano, fijando especial importancia en las cuestiones bibliográficas. Al frente de cada comedia aparece una noticia de M.C., con referencias a ediciones originales y a las principales variantes. Las notas van agrupadas
al final y son un verdadero compendio de finura en la crítica,
de perspicacia en el crítico para seguir las influencias, referencias
a autores clásicos y demás fuentes literarias y poéticas.
Resulta ocioso destacar la importancia que, en las tareas de
investigación y crítica, ha de tener esta edición definitiva de R.
de A.; una de las dificultades con que tropieza frecuentemente
el investigador en la falta de textos auténticos y también el difícil

�,.

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Libros

acceso a los archivos y bibliotecas especializadas ; el trabajo sobre
textos adulterados, sin un sentido original, alejan al crítico del
pensamiento del autor a quien estudia. Ruiz de Alarcón a pesar
de ser uno de los autores clásicos más editados en toda clase de
ediciones y colecciones, era de los autores cuyos textos presentaban grandes divergencias con las ediciones príncipes originales.
El Fondo de Cultura Económica, al realizar ·esta empresa, pone
ante las manos del investigador un instrumento de trabajo de
alto valor científico.
J. A. A.

BORGES, JORGE LUIS, El Aleph (Volumen VII de.
las Obras Completas de) Emecé Editores, S. A ., Buenos Aires,
1957.
Bajo el título hebraico de este volumen, Jorge Luis Borges, incansable en la creación de luminosas ficciones, vuelve al
tema de la fantasía y la construcción de grandes metáforas estéticas. La filosofía esotérica que, a través de toda su obra literaria, desenvuelve con gallardía el constantemente insatisfecho
de sí mismo, el Borges de Ficciones, Historia de la Eternidad,
Historia Universal de la Infamia, Discusión y Evaristo Carriego,
toma en las páginas del volumen que hoy nos ocupa un giro diverso y al mismo tiempo idéntico que en los anteriores. La
temática, mundo íntimo o prec;,cupación del creador, persiste con
una insistencia sorprendente y reiterativa en los cuentos que integran El Aleph : el problema del tiempo, de la eternidad, de la
comprensión universal de las cosas a través de símbolos irreconciliables con la ficción de la realidad. El Aleph fue publicado
en 1949, y la edición presente lleva una postdata de 1952, en
la cual J . L. B. explica las ampliaciones, añadiduras y algunas
de las fuentes principales de las narraciones que lo componen.
Destacan, por su interés y por la fuerza de la exposición, las
siguientes: El inmortal, traducción ficticia de un manuscrito, en
el cual se relata la búsqueda de una ciudad donde moran los
inmortales y el reencuentro consigo mismo en las figuraciones

Libros

95

del pasado; Los teólogos, es el odio entre los teólogos Aureliano
y Juan de Panonia, los cuales ante Dios son la misma persona ;
La casa de Asterión, rememoración de la leyenda del minotauro
cuyo secreto sólo se nos revela al final del relato; Deutsches
Requiero, simbolismo aterrador de la conciencia nacista, justificación, ante la muerte inmisericorde, de los crímenes cometidos
con la disculpa de una filosofía racial, la filosofía del superhombre ; La Busca de Auerroes, nos retrotrae a la época en que
los eruditos sabios estaban descubriendo la filosofía de las escuelas griegas ; A verroes anda tras el concepto de tragedia y comedia, géneros desconocidos en el mundo árabe; El Zahir, es
un trozo autobiográfico del Borges porteño, es una anécdota
tejida alrededor de una misteriosa moneda marcada que llega
a manos de Borges después de asistir a un velatorio y que llega
a transtornar toda su vida.
El último cuento de este tomo de las Obras Completas de
J. L. B. y que da nombre al mismo, es El Aleph; El Aleph,
primera letra del alfabeto hebraico, tiene, en la literatura bíblica, un sentido misterioso, simbólico; Borges, en su vuelo creador, da al Aleph un poder transformador de la realidad e interpretativo de la vida ; a través de el Aleph, materializado en
una piedra del rincón de una escalera, se puede contemplar el
mundo, el pasado, el presente, el futuro ; las cosas posibles y los
absurdos; los entes y los semientes del trasfondo de . la existencia. Al final del relato, se pregunta Borges: "Existe ese Aleph
en lo íntimo de una piedra? ¿Lo he visto cuando vi todas las
cosas y lo he olvidado ? Nuestra mente es porosa para el olvido ;
yo mismo estoy falseando y perdiendo, bajo la trágica erosión
de los años, los rasgos de Beatriz".

J . A. A.

EDMUND WILSON: Literatura y Sociedad. " Sur" . Buenos Aires, 1957.

Editorial

Conocido entre los lectores de habla española por su libro
sobre los rollos del Mar Muerto (Breviarios del Fondo de Cultura Económica), Edmund W1lson es presentado por la Edito-

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Libros

rial Sur con su colección de ensayos titulada en inglés The
Triple Thinkers. Diez trabajos en total sobre otros tantos autores o problemas relacionados -con la cultura literaria.

Bernard Shaw, Ben Jhonson, el marxismo y la literatura,
son los ensayos que completan el libro, así como el titulado
"Recordando a Mr. Rolfe" . Se refiere a su profesor de griego
en The Hill School, y revive además la época de su escuela preparatoria. Además de los recuerdos y las anécdotas, encontramos aquí un interesante trabajo sobre el estudio de los idiomas
clásicos y su importancia en la formación del hombr~ de letras.

Entre los primeros, titulado "¿ Sucumbe la técnica del verso?", encontramos valiosas conclusiones sobre el viejo problema
de la prosa y el verso, enfocado desde un ángulo interesante y
siempre olvidado por los críticos: la importancia que tuvieron
como expresión, en diversos períodos, estas dos formas, respondiendo a una determinada necesidad que probablemente desapareció en épocas posteriores. Whitman, Flaubert, Sandburg,
Proust, Joyce, Lawrence, son autores cuyas obras vemos aquí
mencionadas para corroborar cíerto proceso o cierta evolución
que ha sufrido la producción literaria. "Para apreciar a Virginia
Woolf -dice- ¿no debemos tener en cuenta que trata de hacer
lo mismo que han hecho otros escritores en. verso, antes que
buscar su semejanza con Jane Austen o con George.Elliot?"

A. R. G.

CARMELO BONET: La técnica literaria y sus problemas.
Compendios Nova de Iniciación Cultural. Editorial Nova. Buenos Aires, 19 5 7.

"¿ Es posible enseñar el arte de escribir? " Con esta pregunta inicia su libro Carmelo Bonet, autor de Apuntaciones sóbre el arte de juzgar y Escuelas literarias. Es notorio que una
respuesta afirmativa restaría seriedad a este estudio, que sólo
pretende transmitir los secretos del oficio, la técnica, le métier.
Aclarado este problema que muchos libros de naturaleza semejante no deslindan y que por lo tanto son vistos con desconfianza , la lectura de estas páginas es interesante y útil. Interesante por los puntos de vista del autor sobre d~terminadas si,
tuaciones caracteristicas del trabajo literario, y útil porque efectivamente se estudian aquí los diversos aspectos del oficio.

Las ideas políticas de Flaubert es otro de los temas que
trata en este libro. Visto como glorificador del arte literario,
como escritor preocupado solamente del oficio, Flaubert es presentado aquí como un literato interesado por los problemas sociales, manejando para el efecto su correspondencia y alguna de
sus obras, sobre todo Bouvard et Pécouchet, obra inconclusa
pero que sin embargo ocupó gran parte de su vida.
En este libro encontramos un largo estudio de un escritor
norteamericano casi desconocido, o quizá totalmente desconocido del lector hispanoamericano: John Jay Chapman. Justamente el problema que trata de desentrañar Wilson es el por
qué un autor que en su época fue figura conspicua y ahora comentado y estudiado, permaneció durante mucho tiempo ignorado por los lectores, aun sus contemporáneos. Periodista, escritor, crítico, Chapman demuestra, por los trozos que incluye
Wilson en su ensayo, una agudeza, un juicio poco comunes que
las más de las veces le produjeron problemas. Activo en la vida
política, toma una viva participación en los sucesos de fines de
siglo, y vive la segunda parte de su larga vida alejado en cierta
forma de los intereses que en su juventud lo impulsaron hacia
esas actividades.

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l

La invención, el plan y la elocución son los tres momentos
por los que debe pasar todo trabajo de tipo literario. Sobre
estas tres bases desarrolla Bonet un buen número de páginas,
utilizando para el efecto ejemplos que robustecen o sitúan en su
lugar cada afirmación. En realidad, cuando se ha pasado por estas
tres etapas se ha llegado al fin del trabajo, y sobra mencionar
aquí que las fórmulas o procedimientos que desarrolla Carmelo
Bonet no sirven para cubrir o completar las deficiencias personales. La pregunta que hace al principio puede contestarse afirmativamente, pero con muchas reservas. Es decir, no debe buscarse aquí la fórmula para convertirse en escritor porque esta
condición se posee o no se posee. Sólo aquellos que tienen vo-

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Libros

cación o naturaleza de escritor pueden sacar algún provecho de
la experiencia.
El clasicismo, la claridad y el hermetismo, así como otros
muchos problemas afines al oficio literario, son tratados como
complemento después de exponer el camino que se debe seguir.
En las últimas páginas del libro se hace referencia a los
neologismos y localismos y su aplicación en el texto escrito.
Esta parte final tiene interés sobre todo para lectores argentinos,
ya que la mayoría de las palabras aquí citadas son las que se
hablan en el país donde se hizo la edición. Los porteñismos
son muchos y llegan a nosotros a través del cine o de los libros :
··biyuca" significa dinero ; " pituco", afeminado; "chamuyo" ,
charla ~ ·'pibe" , niño y muchas más que sería largo enumerar.
¿Es admisible el empleo literario de vulgarismos jergales? Bonet
pregunta y se contesta él mismo: "Lo es y no lo es: depende
de la naturaleza del trabajo. En un discurso académico, en una
comedia de salón, en una página idealista, resultarían -aunque
todo es convención- intolerables."
A. R. G.

�EN EL PROXIMO NUMERO:
Richard H. Rovere:
. El caso de Ezra Pound
Jorge Artel:
El Choco, nueva versión de
"El Dorado"
Un cuento de H. R. Lenormand:
Fidelidad
Seymour Menton:
Influencias extranjeras en
· las obras de F. Gamboa
Serge Darmon:
La novela
.Y otros trabajos de:
Hugo Padilla, Israel Cavazos, Salomón -González Almazán, etc.

Noticias

* L·i b ros

1

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