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                  <text>Revista de la Universidad de Nuevo León

Víctor L. Urquidi, El Economista ante los problemas

L is Horacio Durán, Dos

del Desarrollo Econó ·c

r Ramírez, Cervantes y
e

rop, Sentido plástico de

la cerámica popular
Una poetisa hondur
Antonio Ayala, La

de las Humanidades.

Noticias • Libros.

ABRIL / JUNIO DE 1959

Al'lO 2 / Segunda Epoca.

��MYIErlv\S
RE,' IS'J'A DE LA l.'XIYERSID.\ D DE XCEYO LEOX
ReYista de la Uniwrsiclad de KueYo León

Rector :

Año 2, Xo. 2

Abril/Junio de 1959

Segunda E poca

AR Q. ,TO ..\QrJX .A. l\IORA

SUMA RI O
Secretario General :

LIC. ROQr'E GOXZ.\ LEZ SALAZAR

Víctor L. "Grquidi, El Economista. ante los problemas del
Desarrollo Económico - - ------------------------------- 5
Lui::; Horacio Durán, Dos Sonetos Fúnebres _______________ 21

Departamento de Extensión Universitaria:
LIC. ROGELJO YlLLARRE AL

Director de la Revista :
L l C..JU AX A~'l'OXIO AYALA

•

.Alejandro Ramírez, Cervantes y La Inquisición___________ 23
Paul Gendrop, Sentido plástico de la cerámica popular
mexicana - ----- --- -------- ----------------------- - ----- 35

J nanita Soriano, Una poetisa hondureña: Clementina. Suárez ---------------------------------------------------- 49
J uan Antonio A.yala, La Querella de las Humanidades____ 59

Noticias ____ ·------------------------------ ------------ ---- 75
Libros ----------------------------------------------------- 87

PRECro DE srsCRTPCIOX

rx

AÑO (cuatro númnos)
En )fPxir o: Veinte pesos
Otros paísPS : Do~ dólarrs

Dirección :
,Yashington y Colegio Ch·il
?llonterrey, X. L., :\léxico

�Victor L. Urqtttdi ! EL ECOl'-lOMISTA ANTE LOS
PROBLEMAS DEL DESARROLLO ECOJ.lO/11ICO *

M

E SIENTO conmovido al venir a esta nueva Facultad de Economía, tan brillantemente dirigida
por la señorita Consuelo Meyer, cuya capacidad conozco muy
bien. Me preocupa mucho que en los momentos actuales haya relativamente pocos economistas- no sólo en México, sino en muchos otros países necesitados de ellos-y que, de los economistas
que hay, muchos deriven por vicisitudes naturales de la vida hacia otras tareas, y vaya quedando en pocas manos el estudio
-no digo la solución- de los problemas económicos. Por eso
cuando veo surgir una nueva generación potencial de economistas como la que hoy se encuentra en este salón, me siento reconfortado, y por lo menos puedo esperar, o puedo desear, que de
este grupo la gran mayoría siga efectivamente su carrera y ponga sus esfuerzos y su ingenio al servicio de la solución de los
problemas de México y también, genéricamente, de los problemas de países como el nuestro que en este momento tienen ante
sí un porvenir difícil en el mundo en que vivimos.
Quiero agradecer muy especialmente al señor Rector de la
l'ni-ersidad, arquitecto Joaquín A. Mora, la distinción que me
ha hecho de invitarme a esta reunión con ustedes y a colaborar en las labores de la Facultad de Economía, lo cual haré
ton el mayor entusiasmo y agrado.
El tema que he querido plantearles -"El economista ante
los problemas del desarrollo económico"- lo ofrezco más que
*

Conferencia dada en la Facultad de Economia de la Universidad de Nuevo León, Monterrey, N. L., el día 4 de febrero de 1959.

�6

Víctor L. Urquidi

El Economista ante los P1·oblemas del Desarrollo Económico

nada en forma de una charla para dejarlos con algo en qué
pensar y posiblemente con muchos deseos de explorar aún más
la materia.
Si nos llama la atención el hecho de que la E conomía. como ciencia más o menos delimitada, sea un fenómeno relativamente reciente en la historia de la humanidad -menos de
200 años-, todavía más notable es que la teoría económica y
los métodos de análisis lleven siempre un rezago bastante considerable frente a la realidad. Sin ir más lejos, no se ha contado con una teoría del ciclo económico y una teoría general
de la determinación del ingreso y la ocupación sino hasta después, mucho después, ~e· que el mundo padeció la más grave y
profunda de todas las crisis de la época moderna -me refiero
a la gran crisis ecomómica de 1929 a 1933-, no obstante que
ya se había comprobado la existencia del fenómeno cíclico por
lo menos cuarenta o cincuenta años atrás. Otro ejemplo: la
teoría del comercio internacional se ha basado en una experiencia tan lejana y tan parcial, que es difícil decir cuándo ha
tenido aplicación real o ha servido realmente para normar la
política económica. Este es uno de los aspectos más lamentables de la ciencia económica. Y no contamos hoy día propiamente con una teoría del desarrollo económico, por más que
en épocas recientes se han hecho avances importantes y que
se está dedicando creciente atención al tema, sobre todo en
los países que más sienten el problema del desarrollo económico.
Parte de la explicación de lo inadecuado de las teorías
económicas se halla en el hecho de que el fenómeno económico
o, si se quiere, la expresión cuantitativa de los resultados materiales del esfuer~o humano, es la resultante de factores que
en gran parte no son capaces de medirse o valorarse en términos económicos, es decir, en términos de usos alternativos de
recursos escasos para lograr un fin determinado, que es la definición moderna -y ya clásica- de la Economía. Esos factores no capaces de medirse son factores humanos, en el sentido
más general del término; son factores sociales, también en el
sentido más general, y políticos. Son objetivos de la convivencia humana que se considera conveniente alcanzar y son medios de alcanzarlos cuya valoración es moral o ética. En consecuencia, las leyes que pudiera deducir la Economía sólo tienen
aplicación en determinadas condiciones, siempre cambiantes y
difíciles de pronosticar.
Otra parte de la explicación reside en el hecho de que hasta hace apenas unos cuarenta o cincuenta años. el economista pretendía para su ciencia una pureza que no tenía, ni tiene ;

. ..

7

pretendía desarrollar la c~en~i~ erouómic_a c~mo, ~i fuera semejante, digamos, a los prmc1p10s de la c~encia. f~s1_ca. ~} economista de entonces no reconocía su propio preJmc10 o sesgo
ideológico" -para utilizar una expresión del profesor Schumpeter-, 1 prejuicio que todos 11ev~mo~'-ª menos siue se_am~s_totalmente carentes de visión prec1ent1fica y de idea filoso~1ca.
Pretendían entonces los economistas abstr~erse de la realidad
v laborar en el vacío un cuerpo de doctrmas que, co11;~ era
de esperarse, por esa misma razón ~en~a. a t~ner P?ca utilidad.
Los ecónomistas, como decía al prmc1p10, iban siempre rezagados respecto a la realidad práctica. En el pasado, el_d,esprestigio de la economía ha sido, pues, n:u? grande y, admitamoslo,
todavía la economía carece de prestig10 ; p~ro en el pasado había al menos la excusa de que el e~onom1sta era u_n ser, un
profesional, si se quiere, poco neces1~~~0 por la soc~edad. Un
economista cubano Felipe Pazos, refmendose al periodo ant~rior a 1930 ha didho que "los postulados clásicos y neo-clásicos domin¡ban el pensamiento económico; y como esto~ postulados enseñaban la bondad del orden natural y los mconvenientes de interferirlo con regulaciones artificiales, la Economía Política era una ciencia sin tecnología, o más ~x~c~amente con una tecnología que se reducía a un solo prmc1p10,
extrei:iadamente sencillo y de carácter _negativo: "dej~r hacer". y sigue diciendo: "Al ser tan sencilla la tecuologia e_c,onómica todo el mundo podía aprenderla en una s~la lecc1on
v no s~ justificaba la existencia de técnicos profesionales en
~sta rama." 2
Al desaparecer el laissez. faire como filosofía éconómic~ Y
política -y no estoy muy seguro_ de que h~~ª- desaparec1d_o
totalmente-, el papel del economista se volv10 1~portante siquiera porque interesaba conocer las c?nsecuencias de l?s actos y de las medidas deliberad_as destmadas a lograr c~ertos
objetivos relacionados con el bienestar humano o el na~!onal.
Fueron éstos, por ejemplo, el in~;emento _de la -~cupac10n,. la
defensa de la moneda, la promoc10n de la mvers1on_ de cap~tales del exterior la protección industrial, la protección agricola, lá acción c~ntra los monoJ?olios (_es decir, con~ra las a~erraciones del sistema de la la1ssez-farre), la seguridad ~oc1al,
etc. Ademas de la necesidad de conocer las consecuencias de
1 Joseph A. Schumpeter, "Ciencia e ideología", El Trimestre Económico, Vol.
XVII, núm. 1, enero-marzo de 1950, pp. 1-22.
2

Felipe Pazos y Roque, Influencia de la Esuela de C!enclas ~conómlcas
en el desarrollo del país. Discurso de apertura del ano academlco 19551956. Universidad de Oriente, Santiago de Cuba.

•

�8

El Economista ante los Problemas del Desarrollo Económico

\'lctor L. l'rquidi

todos estos actos y medidas de gobierno, era preciso afinar los
medios para lograr esos objetivos y, entre ellos, especialmente
los medios económicos, o sea cómo utilizar los recursos -que
por definición se pretende que son escasos ante el total de las
necesidades posibles- de la mejor manera posible para lograr
esos objetivos. En fechas más recientes, y superado hasta cierto punto el desconocimiento del fenómeno cíclico y de los medios de actuar sobre él -es decir, el problema de la desocupación en masa que ha sido considerado hasta hace poco como
el problema más importante de política económica de todo el
mundo, se ha comenzado a prestar cierta atención al problema
del desarrollo económico como fenómeno susceptible de análisis, de medición y de previsión.
La teoría de la determinación del ingreso y la ocupación,
que se refiere al problema cíclico, es aplicable fundamentalmente a los problemas de los países altamente. desarrollados
del mundo capitalista. Pero nuestros países no son de los que
pertenecen al mundo de los altamente desarrollados, aun cuando sí al mundo capitalista. Entonces debe haber fenómenos en
nuestra evolución que son distintos a los que ocurren en el
resto del mundo, que pueden o no ser semejal).tes a los fenómenos de crecimiento de los países hoy desarrollados cuando
aquéllos se encontraban en una etapa muy temprana de desarrollo. Por supuesto que al interesarnos en el desarrollo económico no estamos diciendo que se haya descubierto repentinamente el hecho de que la producción de bienes y servicios aumenta año tras año. Esto es obvio; siempre ha habido crecimiento. Lo que significa, lo que le da realce, pues, a este interés predominante .de hoy en el desarrollo económico es que las
aspiraciones humanas que se traducen en mejor vida material
se están logrando de distinta manera, a distinto ritmo y con
diferentes complejidades en diversas partes del mundo, y que
el proceso del crecimiento encierra en la presente etapa tecnológica y política del mundo dificultades que requieren un
estudio especializado y de una explicación articulada. No pretendo que esta sea una tarea que corresponda exclusivamente
al economista. El especialista en otras ramas de la ciencia social tiene mucho que decir y tenemos mucho que aprender de
rl, pno el ec:onomista tiene una responsabilidad grande en el
E&gt;studio y en el análisis de E&gt;Stos problemas.
El desarrollo económic•o. el mejoramiento de los niveles
materiales de vida, es de hecho uno de los objetivos principales de todo programa de gobierno, y el economista debe desempeñar un papel importante colaborando en la consecuencia de
esos objetivos si es que como individuo tiene interés en los
problemas de carácter general de la sociedad en que vive.

9

¿ Cuál es la esencia del problema de de~arrollo económico
y hasta dónde puede el economista llegar a ser útil? Reduciendo a términos bastantes sencillos el problema del desarrollo
económico, podemos decir que consiste en el aprovechamiento
de los recursos naturales, técnicos y humanos, y en el aprovechamiento del tiempo, para lograr mediante la acumulación
de la capacidad productiva un ingreso material creciente para
la sociedad. En la prática esto significa que para que una co-.
munidad crezca tiene que destinar parte de sus esfuerzos y
recursos a construir bienes con los cuales se produzcan otros
bienes. Como los bienes son escasos y los recursos también, esto
significá, desde el punto de vista del conjunto, la necesidad
de una decisión ; no la deeisión de una persona, sino la de una
comunidad: cuánto tiempo y esfuerzo destinar a preparar capacidad productiva futura. Como esto se -logra en su mayor
parte por decisiones individuales de personas como consumidores y como productores y, en parte, por decisiones de gobierno, el llevar a cabo una política de crecimiento del capital
real encierra una enorme diversidad de medios. También supone que el interés móvil de cada persona debe compaginarse en alguna forma con los objetivos generales de la sociedad.
Esto no ocurre automáticamente como se suponía en la teoría
clásica; luego tiene que ocurrir a través de medidas o disposiciones de los gobiernos que tiendan a producir ese resultado,
y de allí viene el problema difícil para el economista.

.

.

A.hora bien, el problema del incremento del capital real
no es un problema abstracto. El economista no debe quedar
satisfecho con haber llegado a construir una teoría o un modelo teórico que tenga base en ciertas relaciones cuantitativas
encontradas en la realidad. Es un problema que tiene que ver
con la economía nacional y con el desarrollo económico mundial. Existe enorme desigualdad en los niveles materiales de
vida de algunos países y regiones del mundo respecto a otros.
Los países que tienen los más altos niveles de vida son, desde
el punto de vista de la población, una minoría. Hay un grupo
de países intermedios, pero la gran mayoría de la población
del mundo vive en condiciones materiales de vida extremadamente bajas, hasta donde se pueden medir con las técnicas estadísticas hoy disponibles. ¡, Guáles son las causas de estas desigualdades? Entrar a explicarlo sería iniciar un largo curso
compuesto de conferencias dadas por diversos especialistas.
Pero, en pocas palabras, hay razones geográficas y razones relativas a los recursos materiales con que cuenta a la formación
de las naciones, a la evolución de las instituciones, al desarrollo tecnológico ( que ha sido bastante desigual y que tiene que
ver con los demás factores) ; y hay otras derivadas de la obra

�10

El Economista ante los Problemas del Desarrollo Económico

\'ictor L. Crquidi

humana, o sea del grado de capitalización previa que hayan
tenido los países, pues unos países han logrado incrementar su
capital real más que otros, y, finalmente, ha habido guerras.
Las guerras han sido a posteriori grandes impulsoras del desarrollo económico porque para hacer guerras hay que retirar
recursos del consumo inmediato, hay que formar capital para
producir los pertrechos de guerra, y esto, además de que encierra incrementos verdaderos del capital, que después se pueden utilizar para otros fines, entraña también grandes adelantos tecnológicos; pero naturalmente las desventajas y los inconvenientes de las guerras son perfectamente obvias.
Ahora, t, cuáles son las consecuencias de' esta desigualdad
.en los niveles de vida de diferentes partes del mundo1 Una de
las consecuencias que se observa, que ha sido objeto de medición estadística, es que en los países de alto nivel de vida, conforme aumenta su ingreso real, su demanda de los· productos
primarios procedentes de los países de bajo nivel de vida se
el eva cada vez con menor intensidad. Es bien sabido, por una
de las llamadas leyes que han descubierto los economistas en
el pasado, que conforme aumenta el nivel de vida de una familia, su consumo de ciertos productos no crece proporcionalmente.
Los productos más necesarios tienen en el consumo un crecimiento inferior al mejoramiento general de la capacidad de
compra. Este mismo fenómeno ocurre con las comunidades altamente desarrolladas en su conjunto, en parte por las mismas razones, tratándose de productos alimenticios, y en parte
por razones tecnológfoas y por otros factores ajenos, tales como ' el deseo de autosuficiencia y el desarrollo de la técnica para substituir importaciones y no depender del abastecimiento de productos del exterior. Pero el resultadó es que los países de gran desarrollo, cuya influencia económica en el mundo
es la mayor hoy día, a medida que siguen mejorando en su
nivel de vida, no incrementan en la misma proporción su necesidad de los productos originarios de los países que están
en una etapa relativamente temprana de desarrollo. En cambio, los países de escaso desarrollo se encuentran en una situación en que, conforme mejora su nivel de vida promedio. su
demanda de productos industrializados crece generalmente en
mayor proporción. Esto se ha comprobado estadísticamente,
de modo que existe discrepancia en los efectos del crecimiento
-por un lado, el de los países altamente desarrollados y, por
otro, el de los escasamente desarrollados- que tiene tremendas consecuencias en el comercio internacional y en la capacidad de los países poco desarrollados para intervenir en el co-

1

,

I

•

11

mercio internacional en forma que les permita pagar con sus
propios recursos todo lo que tienen que comprar. Si los países
industrializados ejer cen una demanda inelástica de productos
primarios en función de su iugreso, y los países poco desarrollados una demanda elástica de productos industriales en func:ión de su ingreso, entonces el crecimiento de los países subdesarrollados conduce a uu desequilibrio creciente en las corrientes del comercio internacional. Siempre vamos a necesitar
más y más productos industriales, pero no siempre los países
industriales necesitarán en igual medida más y más productos
primarios.
La consecuencia para los países subdesarrollados de un
crecimiento muy lento de sus exportaciones y de una fuerte
necesidad de productos industriales en espacial de muchos
productos que exige el sistema de vida moderno, da lugar, en ·
primer término, a la necesidad de economizar los recursos monetarios externos: hay que economizar la moneda extranjera
de la que dispone un país para pagar lo que importa.
Esto va unido al hecho de que en los países poco desarrollados la población crece con mucha rapidez. Por ejemplo, en
:México la población crece un 3% al año; en algunos países
latinoamericanos crece aún más, y en América Latina en su
conjunto aumenta alrededor de 2 al 2½ por ciento anual. La
población seguirá creciendo rápidamente hasta donde puede
preverse porque la tasa de defunción está descen~iendo y, en
cambio, no se reduce la tasa de natalidad. El crecimiento
demográfico es un problema especialmente grave en todas
las zonas agrícolas de los países poco desarrollados donde,
o bien los re cursos son pobres, o bien la introducción de la técnica moderna a la agricultura requiere cada vez
menos mano de obra para producir la misma cantidad de productos. De modo que a la par que ocurre un crecimiento considerable de la población, particularmente de la rural, se va
creando un excedente potencial de población agrícola que tiende, por fenómenos sociológicos, a irse a las ciudades y para
el cual es necesario encontrar ocupación y proveerle de medios de vida. Corno la agricultura -excepto ciertos renglones
de agricultura de exportación- es un sector de actividad que
en general se ha quedado bastante atrasado desde el punto
de vista tecnológico, entonces cualquier ocupación fuera de la
agricultura significa en un momento dado una elevación de la
productividad media de la economía; es decir, si una persona
necesitada en una agricultura de poca productividad, encuentra ocupación en la industria, o en el comercio, o en el transporte, generalmente se puede decir que encuentra un tipo de
ocupación qne le eleva su ingreso y su productividad y que

�12

El Economista ante los Problemas del Desal'l'ollo Económico

\'íctor L. t:t·quidi

aumenta la productividad media de un país. Entonces, por
razón de esta transferencia dinámica de población de la agricultura hacia otras actividades es necesario que un país poco desarrollado tenga previstos, ya sea directamente por el
gobierno o indirectamente promoviendo la actividad de la
empresa privada, planes o proyectos de crecimiento que vaya absorbiendo toda esa población; de crecimiento industrial,
sobre todo. Pero hay otra razón que mencioné antes que hace
indispensable también este proceso de industrialización. Si es
cierto que los países poco desarrollados se enfrentan a un
crecimiento lento a largo plazo de sus exportaciones y, en
cambio, ejercen ellos una demanda muy intensa de todo lo que
importan, llega un momento en que, o bien tienen que recibir
préstamos venidos del exterior en cantidades no imaginables
todavía o tienen que llevar a cabo una política de exclusión
de diversos tipos de importaciones, una política no nada más
de restringir la entrada, sino de promover la producción nacional de artículos industriales que no convenga seguir importando; es decir, hay que hacer una selección de las importaciones.

el problema del desarrollo del país propio con lo que está
pasando en el resto del mundo. Xo se trata solamente de conocer los vínculos concretos que existen entre las exportaciones de un país y los usos que se den a esas exportaciones en
los demás países, digamos, la relación entre la minería del
c·obre en Chile v la industria eléctrica de Europa o de Estados Unido~; se "trata de tener a la vista el fenómeno de desarrollo en todas partes.
Hoy en día están surgiendo en Africa y en Asia nuevos
países independientes, que si bien bajo su status colonial han
tenido cierto desarrollo, por lo menos en ciertos sectores, empiezan a pasar al tipo de desarrollo económico y social y polítio en que nos encontramos los países latinoamericanos. Pudiera pensarse que son países lejanos, países pequeños que n&lt;'_
valga la pena preocuparse. Puedo asegurar que vale muchísimo la pena investigar lo que está pasando en esos países y
apreciar lo que significa el desarrollo de ellos en la economía
mundial y, como consecuencia, en el desarrollo del país propio. Por ejemplo, en el caso del café, que es un elemento tan
importante en la vida económica de la América Latina, es bien
sabido que Africa ha venido aumentando su producción y
que la seguirá aumentando y que éste es uno de los factores
que debilitan el mercado mundial del café y perjudiran a América Latina. Por otra parte, la solución que se pueda dar, por
ejemplo, en la India, al problema del desarrollo - en primer
lugar, al problema del hambre que siemp_re ha habido ahí, y
en segundo a la organización del crecimiento de ese país bajo los suscesivos planes que se han formulado- y sus conseruenr·ias políticl¼s en el resto de Asia, son de tremmda importancia para todo el panorama futuro que puede una nación
tener ante sí. Los ejemplos pueden multiplicarse y, además,
puede uno poner la mirada más cerca y, por ejemplo, pensar en los problemas de desarrollo, digamos, de Centro América.

Este proceso ha venido ocurriendo en muchos países. Se
ha empezado por reemplazar la importación de bienes de consumo y hasta se ha llegado en muchos casos a substituir importaciones de equipo y de maquinaria, así como de materias
primas. Por _supuesto que no se trata nada más de una substitución de unos artículos por otros; de lo que se trata es de
que el consumo nacional total de un producto determinado se
pueda satisfacer pr~dominantemente con producción nacional
y no con importaciones, para ir dejando la moneda extranjera disponible para utilizar en lo que no es posible producir
en el país por la tecnología que supone o por la insuficiencia
del mercado.
Para poder aconsejar adecuadamente acerca de la forma
de resolver estos problemas, es preciso profundizar aún más
en la explicación del fenómeno del desarrollo. Se necesita, en
primer lugar, tener siempre. una visión de conjunto de la economía nacional. Los adelantos estadísticos permiten ya tener
ciertas aproximaciones, en países como México, de esa situación de conjunto. Digo aproximaciones porque la estadística
es necesariamente defectuosa y porque todavía no estamos muy
seguros de ciertas interrelaciones, de ciertas relaciones funcionales entre unos fenómenos y otros; pero se ha avanzado
algo y además creo que se puede seguir avanzando considerablemente. En segundo lugar, es necesario tener siempre a
la vista una proyección hacia el exterior, es decir, relacionar

13

.

,

El conocimiento de los hechos no requiere llenarse la cabeza de estadísticas de todas clases, pero sí quiere decir que
el economista tiene que desarrollar hoy día una técnira ele investigación que supone, entre otras cosas, el conocimiento de
las fuentes de información, la apreciación de la bondad de los
datos que se le presentan en diversas fuentes y el d esarrollo
de cierta imaginación para descubrir faltantes de datos o para
sugerir nuevas elaboraciones de ellos.
Para profundizar en estos problemas de desarrollo el economista necesita también del auxilio de otras técnicas que no

�nctor L. l"rquidi

El Economista ante los Problemas del Desa1·rollo Económico

serían las alternativas a esa recomendación; es decir, cuando
nn economista recomienda una política a seguir, debe hacerlo
con conocimiento de cuáles serían las otras políticas posibles
pero que él no recomienda. En otras palabras, en los problemas del desarrollo están implícitos criterios no económicos de
los que no es posible, en mi opinión, abstraerse. Desde luego
que las dt&gt;cisiones finales de la política a seguir en materia de
desarrollo rara vez corresponden al economista como tal; puede éste coincidir en el cargo de responsabilidad pero la preparación técnica del economista no lo capacita necesariamente
para tomar las decisiones o darlas en forma definida.

es forzoso que él conozca a conciencia; me refiero, por ejemplo, al conocimiento de las técnicas matemáticas. El economista debe tener una prep:iración en parte matemática pero en
ciertos aspectos de investigación tendrá que hacer uso del matemático directamente, es decir, pedir la colaboración del matemático y del especialista en estadística matemática, pues no
se puede pretender que toda persona domine esas técnicas.
El economista necesita igualmente, en el análisis de los
problemas de desarrollo, del auxilio de los datos tecnológicos.
Un economista no puede convertirse en experto en siderurgia,
industria química, industria del cemento, fabricación de pan
y desarrollo agrícola; el economista tiene que echar mano de
sus conocimientos generales y recurrir al especialista industrial, agrícola o de transporte para conocer los datos de carácter técnico, inclusive las relaciones técnicas que existen en•
tre diversos procesos de producción.

¿ Con qué elementos cuenta el economista para ser útil en
ese sentido que he venido indicando? En primer lugar, hay ya
cierta evolución de la teoría necesaria para los problemas del
desarrollo económico. Pero es poco; los principales adelantos
han sido más bien de carácter muy general realizados por economistas de los países ya desarrollados que han estado pensando más que nada en una teoría del crecimiento, pero no necesariamente en una teoría del desarrollo de los países no desarrollados. Sin embargo, se va contando con cierto material.

Igualmente, el economista tiene necesidad de ayuda del
especialista en problemas sociales y sociológicos, que son una
rama muy importante de especia:lización, y, finalmente, el economista debiera conocer la realidad política y humana. No se
puede haeer economía del desarrollo en el vacío.
Ahora, i puede el consejo del economista abstraerse de valorizaciones no económicas, es decir, de valorizaciones de factores económicos, o debe el economista, como se dice en algunos libros de autores importantes, ser enteramente neutral y
solamente aconsejar diferentes soluciones, pero no pronunciarse sobre la que sería más conveniente? Planteo esta pregunta porque frecuentemente se supone, o se dice, que el economista tiene llll determinado prejuicio y muchas veces lo
t¡ue recomienda o lo que propone no es más que una racionalización de alguna idea preconcebida que ya tenga. Esto puede ser cierto en muchos casos. Pero creo yo que se puede afirmar que el ec&lt;:momista, en tanto hombre preocupado por la
realidad social de una nación y de la humanidad, no puede
evitar tener, llamémosle así, un prejuicio sobre cuáles deberán ser las mejores solucioiies para lograr el bienestar de la humanidad. Después de todo, el economista tiene aspiraciones
sociales como cualquier otra persona. Creo que el economista
no hace mal en hacer una valorización de los fines, en aconsejar quf es lo am conviene hacer, qué es lo que él considera que conviene hacer en un problema, adoptando una
actitud positiva y 110 neutral, siempre que su técnica como
eronomii-ta le permita reconocer perfectamente las consecut&gt;ncias de su recomendación y que esté listo a percibir cuáles
1

15

'

..

En segundo lugar, hay información, y mucha más de lo
que comúnmente se cree, porque el economista desarroUa su
imagina".'ión, la utiliza, encuentra información que puede llenarl~ muchos vacíos eu el panorama general de datos y de
análisis que tiene ante sí. Naturalmente que en los países desarrollados, donde se presta más atenci.ón a la estadística y
se gasta más dinero en ella, se cuenta con datos mucho mejores, y en los subdesarrollados, como México y los demás países latinoamericanos, la información todavía es escasa y deficiente. Hay una falta de estadísticas y sobre todo creo que
no se ha apreciado todavía suficientemente cuál es el uso que
se le puede dar a la estadística y cuáles son los usos más urgentes que se le puede dar a los datos; de allí que muchos informes estadísticos muy importante~ no se elaboren, no se presenten en forma útil o se presenten con metodología inadecuada y, f.'ll cambio, se elaboren muchas estadísticas ~e muy
escasa utilidad. En esta tarea, los organismos internacionales,
particularmente las Naciones l'uidas, y también el Instituto
lnteramericano de Estadística, han hecho realmente una labor muy yaliosa pero que es necesariamente lenta porque el
esfuerzo principal, como en todo esto, no es internacional,
sino que ha de ser nacioual y es cuestión de recursos. Ahora
bien el Que no existan los &lt;latos perfectos y exactos que uno
dese~ría, ·no quiere decir que no se puedan efectuar an~lisis ni
formular proyecciones; simplemente, hay que trabaJar con

�16

El Economista ante los Problemas del Desanollo Económico

aproximaciones procurando saber y pesar las limitaciones de
los datos y no tratando de deducir conclusiones demasiado
precisas cuando la base de los datos con que se cuenta sea imprecisa.

;

.

El economista cuenta también hoy día con algunas investigaciones sobre el desarrollo económico de ciertos países, y me
refiero particularmente a los casos latinoamericanos porque
la Comisión Económica para América Latina, en los diez años
que lleva de existencia, además de haber podido reunir información no existente antes y estimular la preparación de datos en todos los países, ha podido formar un cuerpo de economistas que se han especializado en problemas de desarrollo.
Se han hecho investigaciones valiosas en sí por la información que arrojan sobre los países y valiosas también por la
metodología que presentan para ser utilizada por otros países.
Se han hecho estudios concretamente sobre Chile; Brasil, Bolivia, Colombia, Perú y la Argentina; se ha hecho un estudio
bastante amplio sobre el desarrollo económico de México y
están haciéndose en este momento estudios sobre las proyecciones del desarrollo de El Salvador, Honduras y Panamá, y
posiblemente se haga alguno sobre Venezuela y algún otro
país.
En el caso de México, se dispone públicamente de dos estudios bastante amplios en su alcance, pero sujetos a las limitaciones de la información estadística que se pudo reunir y de
las elaboraciones que se hicieron. Uno de ellos es el que acabo
de citar, el realizado por la CEPAL, que abarcó el período de
1945 a 1955 e hizo proyecciones hasta el año 1965. El otro es
anterior, realizado por una Comisión Mixta del gobierno mexicano y el Bauco Internacional de 'Reconstrucción y Fomento, en que se estudió el desarrollo económico del país de 1939
a 1950 y se indicaron las tendencias de crecimiento de diferentes sectores y la interrelación de los mismos, pero sin intentar todavía una proyección futura porque no se dispo1úa
en ese momento ni de las técnicas de análisis ni de información
suficiente.
Para citar sólo un caso de estudios a fondo hechos en otras
partes del mundo están los trabajos realizados en la India en
relación con los planes quinquenales de desarrollo. Pero el
economista dispone también de una literatura creciente sobre
problemas de desarrollo ecouómico desde todos los ángulos, es
decir, problemas generales, problemas de sectores, problemas
relacionan.do los factores sociales con el desarrollo, la población con el desarrollo, los problemas de vivienda con el desarrollo; hay ya una bibliografía bastante extensa.

17

\Tíctor L. Urquidi

En realidad, hoy día casi ningún tema se t~~ta sin rel~c:ionarlo con el desarrollo económico; no es cuestion nada _mas
del título del artículo o del libro, o del título que, por eJemplo, he dado a mi charla de hoy; es que es un problema cada
día más presente en la mente de todo el _mundo y que provoca
cada día mayor interés. En cuanto a libros de texto, se advierte en ('ambio una gran falta de obras en que se hable de
problemas de desarrollo económico. La mayor parte de l~s
textos, por lo menos los escritos por au_tores de Estados Umdos y de Europa, no han llegado todav!a a ver cla:amente _la
forma de presentar al alumno una t eona u1;1a sene de prmcipios relacionados con el desarrollo econom1co.

º,

Pero no quisiera alargar esta charla demasiado, y prese:1taré casi en forma de lista, algunos de los campos de estudio
tod~vía muy poco explorados, tanto en términos gener~les co- ·
mo en el caso concreto de México, y que pueden ser obJeto de
investigación futura por economistas como u~~ede~~ cuando
avancen más en sus conocimientos y en su uhhzac10n de las
técnicas de análisis.
Uno de ellos es el campo de la política monetaria y fis.
cal. Antiguamente, la política monetaria no exi~tía. La moneda se regulaba automáticamente -hablo del siglo pasado-;
hoy en día la moneda es regulada por el Estado _en diferen_t:s
formas. Sin embargo, no se .ha encontrado todavia la relac1on
entre la regulación &lt;le la moneda y los problemas de desarrollo ec011ómico es decir, falta todavía pens.ar en ese problema
e integrar p~líticas monetarias con poljticas de de~~rrollo.
Igualmente, políticas fiscales y pres1;1puestales con poht1cas de
desarrollo; todo esto forma un conJunto.
Un campo de estudio poco investigad_o, t~nto_,en teor_ía como en la política, es el problema de la di~tribuc1on del 10:greso. Este es un problema que cobra cada d1a mayor actuah~ad
y sobre el cual se dan versiones muy discrepantes sobre s1 es
0 no es adecuada la distribución del ingreso, si está empeorando o está mejorando, sobre si los datos son buenos o malos no hav forma todavía de precisar el fenómeno y tampoco
cr;o yo, h·ablando en términos ya más gene~ale~, se_
podi~o
profundizar todavía en una teoría de la d1stnbuc10n del mgreso en función de los problemas de desarrollo.

!ta

..

Otro problema muy interesante sobre el cual conviene
pensar mucho es el del uso relativo del capital y la ma,no de
obra. i Conviene a los países subd~sarrollados que estan ~~­
casos de capital y tienen abundaucia de mano de obra, util:zar los mismos métodos de producción heredados o transm1-

�18

El Economista m1te los Problemas del Desarrollo Económico

fülos &lt;le los países industrializados en los que cada día aumenta la relación entre equipo y mano de obra? ¿No habría
otras técnicas que utilizaran menos capital y más mano de
obra y que produjeran los mismos resultados? Es un problema
de iuterés teórico y de investigación en el cual se está iniC'iando algo en el Instituto Económico de Holanda y, en parte,
en las Naciones Unidas.
'fambiéu se estudia la interrelación del desal'l'ollo de diferentes sectores de la economía. En el pasado, en el siglo
XIX, éste no era problema porque se suponía que todo ocurría automáticamente y todo salía muy bien. Hoy día, en esta
época de desarrollo deliberado, es decir, de esfuerzos conseientes de desarrollo, se producen frecuentes desajustes entre
el crecimiento de un sector y el de otro; en términos muy generales, digamos, entre el crecimiento industrial y el crecimiento agrícola. Hay países que se han estancado relativamente en el sector agrícola frente a un enorme crecimiento industrial; hay otros, como México, en donde el crecimiento agrícola y el industrial han sido bastante paralelos. Pero puede haber dificultades de ajuste entre sectores más restringidos, digamos, entre energía eléctrica y desarrollo agrícola, transporte y desarrollo industrial. Esos son problemas que presentan
nn amplísimo campo de investigación.

0
\

ícto1· L. l., rqnidi

19

de la estabilización de los precios internacionales de los productos básicos. Las fluctuaciones de los precios de los productos primarios hau sido muy grandes en el pasado. No es cuestión de factores simplemente accesorios o fortuitos, sino que
hoy existen desajustes fundamentales entre la producción
mundial de un producto y la demanda mundial del mismo, y
no se ha encontrado la forma de solucionar estos problemas
por su base. Se ha hablado solamente de los síntomas, -las
fluctuaciones del precio- para ver si se logran eliminar, pero
ni aún en eso se ha podido llegar a elaborar mecanismos y fórmulas que sean aceptables en la práctica política diaria de todos los países o de algunos de ellos.

Otro tipo de investigación, ya más general, que apenas
está en sus principios, es el de los procesos de integración
económica y social, es decir, de cómo lo social y lo económico
se apoyan mutuamente en el crecimiento. El profesor Myrdal,
economista sueco, ha escrito un libro muy importante sobre
esto y se supone que sigue trabajando en el desarrollo de sus
teorías a través de una investigación que está haciendo ahora
en la ludia.

.Antes de terminar quisiera no dejarles la impresión de que
el estudio del desarrollo económico, o de los problemas de desarrollo económico, excluye cualquier otra especialización dentro de la rama de la economía. Por supuesto que hay necesidad
de especialistas en problemas monetarios, fiscales, de economía agrícola, de economía de los transportes, etc., pero
en el pasado se exageraba mucho este tipo de especialización y que muchas veces el especialista en un sector o una rama
de la economía, o en un aspecto determinado como el monetario, podía poseer cierto grado de competencia pero no relacionar sus conocimientos con los fenómenos generales del crecimiento de una economía. A mi entender es imposible separar
estos dos problemas; es decir, no puede uno aislarse de los
problemas generales de crecimiento. Hay en efecto el peligro
de la especialización excesiva. Por otro lado, además de la
interrelación entre problemas especiales y problemas generales, creo yo que el economista no puede dejar de ampliar sus
conocimientos generales de toda clase de asuntos a su alcance que le den más elementos de juicio para su propio trabajo.

un tema en el que no se piensa bastante, por extraño que
parezca, es el de la cooperación internacional; en concreto, el
desarrollo de formas prácticas de cooperación internacional y
partic:ularmente de acuerdos regionales, de los cuales es hoy
importante hablar, pero sobre los cuales no se ha meditado
sufir:ientemente. El Mercado Común Europeo, los esfuerzos
de integración económica de Centroamérica, lo que se dice
sobre una posible integración mayor en la América Latina,
tienen todavía un carácter bastante empírico, que naturalment E' et&gt; E&gt;xplic-able en vi-,ta de las circunstancias, pero que uno
desearía que tuviera un fondo de teoría, digamos, de razonamiento teórico mayor del que tiene hasta ahora. Pero también
importante t•omo oroblema mundial y que afecta al desarrollo
N·onómico ele la mayor parte de los países subdesarrollados el

Por último quisiera mencionar el problema del campo de
acción del economista en el ejercicio de su profesión. Creo yo
que en México todavía no se aprovecha suficientemente al
economista: Es cierto que el economista desde hace varios
años, además de poder ejercer su profesión en la empresa privada, en la banca, etc., tiene ya un campo bastante considerable en diferentes dependencias del gobierno. pero debido a lo
que podríamos llamar la impaciencia por obtener resultados,
-y esto es explicable- se descuida la investigación, se menosprecia el valor fundamental que tiene realizar investigaciones económicas y se piensa que el economista debe ser un
funcionario con facultades administrativas y de ejecución. A
mí me parece muy bien que un funcio~ario tenga buena comprensión de los problemas económicos, pero eso no quiere de-

�20

El Economista ante los Problemas del Desarrollo Económico

cir que todo economista para tener éxito en el desempeño de
su carrera deba desembocar necesariamente en un puesto administrativo o de ejecución en el gobierno. Es importante que
al menos una parte de los economistas puedan dedi&lt;:arse plenamente a la investigación y no tengan preocupación por los
problemas diarios de administración o de gobierno. En esa
forma el gobierno y la empresa privada podrán tener en el
futuro elementos de juicio más completos, de que ahora carecen, y podrán evitar en muchos casos hacer improvisaciones
que son, desgraciadamente, inevitables, pero que no siempre
son la mejor forma de hacer las cosas.
Una palabra final, que no desearía se desestimara: el economista puede tender a pensar que porque él entiende un problema todo el mundo lo entiende igualmente; pero hay un
abismo enorme entre la comprensión que tiene el economista
de un problema y la comprensión que puede tener cualquier
otra persona, sea de gobierno o de empresa privada, del mismo problema. El economista, por desgracia, no siempre ha sabido explicarse ni ha sabido hacer que sus conocimientos se
expresen con claridad ante la persona que no es economista.
Si un médico nos hablara continuamente en términos técnicos
de ]a medicina no le entenderíamoc,. Si el economista se empeña en hablar ante el que no es economista usando una terminología técnica complicada y sin explicar con claridad lo que
pretende, es una ilusión pensar que ese economista pueda tener influencia alguna sobre el curso de los acontecimientos.
En suma, el economista ha de ser coherente y de expresar cou
claridad y sencillez su saber, pues la economía no es una cieLcia abstracta, sino una ciencia de los problemas humanos.

Luis Horacio Durán / DOS SONETOS FUNEBRES
"¿Era la muerte? - No sé,
si hoy no entró vendrá mañana . .. "
Emilio Prados

tv1UERTE EN LA PAZ
Límite y signo, oscuridad que vierte
la luz hacia otra luz que se eterniza,
se me perdió tu voz porque la brisa
te trajo el eco de otra voz más fuerte.

Oscura oscuridad la de la muerte
que me deja tan sólo la ceniza,_
te fuiste así nomás, como sin prisa
y sin poder siquiera detenerte.
Pero quedó tu sombra encadenada
entr_e mi propio nombre, voraz grieta
que se bebió tu nombre enamorada.
Te fuiste con el viento, ágil saeta,
pero al partir -del barro liberadase te olvidó en mis ojos tu silueta.
-

·2 1 -

�DE LA LLAMADA INUTIL
(A mi hermana, Josefina).
Ya te me fuiste, no estás a mi lado
en vano la mirada te vigila
cuando sólo !a muerte te perfila
y en su llamada oscura te has marchado.
Bien te busqué y en vano te he buscado
porque aunque estás ahí, quieta y tranquila
no es ya tu voz -centella en la pupilala que encuentra mi voz en su llamado
Ya te me fuiste así, tan :entamente
que no sé si es verdad que ya te has ido
o si estás en silencio solamente.
Ya no sé si es verdad que te he perdido
o si tu voz tan sólo es la que miente
y por verme llorar no ha respondido.

-22-

Alejandro Ramírez / CERVANTES Y LA
INQUJSJCION

B

AJO este mismo título publicó Rodrí~uez 1Iarín, en el tomo décimo de su postrer comento del
Quijote, el Apéndice XXXI, en que recoge cuantos datos concretos se conocen sobre Cervantes y el Tribunal del Santo Oficio.' En él cita los pasajes de El Ingenioso Hidalgo que se
mandaron suprimir por la censura, y que constan en el Indice del obispo :Mascareñas, Inquisidor General de Portugal,
impreso en Lisboa por los años de 1624. Nuestro propósito es
considerar aquí tan sólo el primero de estos pasajes porque, a
nuestro ver, es el que merece más atención. No pretendemos,
por supuesto, hacer de Cervantes una víctima del Santo Tribunal, pues jamás hubo cosa semejante, sino preguntarnos
por qué pudo borrarse el párrafo quijotesco, y exponer brevemente algunas de las razones por las cuales pensamos que
el censor inquisitorial fué severo en demasía. La cuestión no
es impertinente, pues todavía encontramos, en algunas edicio2
nes modernas, el texto cenantino mutilado en este lugar.
El autor del Quijote no parece haber tenido nunca la menor sospecha de que su libro pudiera ser expurgado. Si la tuvo, supo disimularla muy bien, aunque dan que pensar sus
continuas protestas de acendrado catolicismo. El bachiller
Sansón Carrasco, primer crítico de la novela en que tan importante papel va a representar, dice (II, 3) que, en la parte
ya publicada en 1605, "no se descubre, ni por semejas, una palabra deshonesta, ni un pensamiento menos que católico." Si
bien hay que tomar las palabras del estudiante socarrón con
su grano de sal, la frase no constituye menos una especie de
aprobación semejante a la empleada por la autoridad eclesiástiea cuando sanciona la publicación de un texto que, a su jui-

23 -

�24

Cervantes y la Inquisición

cío, ni contiene proposiciones heréticas, ni atenta contra la
moral. Antes de borrarse este párrafo del Quijote en el Indice
de Mascareñas, la Inquisición española ha venido confirmando el dictamen de Sansón Carrasco, pues no ha tachado aún ni
una tilde en el libro cervantino. Y lo mismo ha ocurrido, como es notorio, con la Inquisición portuguesa. Tienen que pasar
todavía bastantes años para que se supriman las líneas referentes a las obras de raridad (Il, 36) en el suplemento del Indice
expurgatorio del Cardenal Zapata, impreso en 1632. Las alabanzas que prodigan al Quijote de 1615 quienes tienen poder
para ello, refuerzan asimismo, en cierto modo, la opinión del
bachiller salmanticense. La aprobación del Licenciado Márquez Torres, a quien Próspero Mérimée califica de "modelo
de censores,m confirma las de sus colegas Cetina y Valdivieso, y manifiesta muy a las claras, no ya sólo la fama de Cervantes, de quien se hacen lenguas las naciones, sino la entereza de su fe y la suavidad de sus costumbres. El grave y justo censor dice, en efecto, que no halla en el Quijote "cosa indigna de un cristiano celo ni que disuene de la decencia debida a buen ejemplo ni virtudes morales."4
Nuestro pasaje es por tanto, que se sepa, el primero que
disgusta a su censor inquisitorial. Se encuentra en el capítulo
XIII de la segunda de las cuatro partes que forman la qne
Cervantes llamó después y seguimos llamando hoy primera
(I, 13). Copiamos a la letra, del susodicho Apéndice XXXI,
la referencia al trozo incriminado, junto con las breves líneas
de introducción que preceden:
"O liuro de Miguel de Cervantes intitulado El Ingenioso
Hidalgo Don Quixote de la Mancha, impresso em Lisboa
anno 605, ou de qualquer outra impressam, e contero
quatro partes, se emende da manera seguinte.
2 PARTE. cap. 13, fol. 73, pag. I, lego depois do meyo
risquese y las partes, ate el linaje exclus."5
Como lo indica el rorto preámbulo que acabamos de reproducir, el texto del Quijote que acota el Indice de :Mascareñas es el de la edición lisbonense de Pedro Crasbeeck. Esta
edición lleva, por cierto, en la portada, las siguientes palabras,
que vienen aquí muy a propósito: "Con licencia de la S. Inquisición."6 Daremos ahora, in extenso, el párrafo mandado
tachar:
"y las partes que a la vista humana encubrió la honestidad son tales, según yo pienso y entiendo, que sólo la
discreta consideración puede encarecerlas, y no compararlas."

25

Alejandro Ranúrez

El lector recordará que son éstas las palabras con que
don Quijote termina la descripción de la belleza de Dulcinea,
hecha a instancias de uno de los que le acompañan al entierro
del pastor Grisóstomo. Copiaremos, asimismo, todo cuanto se
refiere a las prendas de la dama :
"sus cabellos son oro, su frente campos elíseos, sus cejas
arcos del cielo, sus ojos soles, sus mejillas rosas, sus labios corales, perlas sus dientes, alabastro su cuello, mármol su pecho, marfil sus manos, su blancura nieve, y las
partes ... "
El mismo Rodríguez M:arín no hace, en su edición, al llegar a este lugar del texto tachado, más que una observación
gramatical, pero Clemencín, en su Comentario (nota 42 a este
capítulo, trae una referencia a Tirante el Blanco (I, 17), donde se alude a la Reina de Inglaterra y se mencionan asimismo
las partí ascose. Cortejón, que acaso sepa más de lo que escribe,
nos dice que Cervantes "rindió homenaje al convencionalismo poético que imperaba en su época.m
Hay aquí ' en efecto, una descripción muy trillada de la
belleza femenina que procede de tiempos inmemoriales y de
la que se usa y abusa en el Renacimiento. En el primer acto
de la Celestina, Calisto sigue el mismo procedimiento cuando
entona las alabanzas de Melibea ante el escéptico Sempronio.
Poco antes de empezar su enumeración, como don Quijote y,
en general, todos los enamorados, por los cabellos de su dama,
el desgraciado amante dice a su criado que sólo le hablará de
lo que en M:elibea se muestra, y añade : "si de lo oculto yo
hablarte supiera, no nos fuera necesario altercar tan miserablemente estas razones." Y al terminar la descripción de las
prendas de Melibea, vuelve a mencionar "aquella proporción
que ver yo no pude." Otro ejemplo acaso no tan común y mucho más velado, entre los que podrían aducirse, nos ofrece
Luis Gálvez de Montalvo en su novela El pastor de Filida
(1582). Cuando, al cantar la belleza de la heroína, loa Arsiano los cabellos, Finea y Alfeo los ojos, Florela las mejillas,
·Sasio la nariz, Filena la boca, Pradelio la garganta y Celia el
pecho, dice, concluyendo, Campesino:

"Lo que falta por contar,
después de la blanca mano,
a quien el sentido humano
es imposible loar,

no quiero en ello hablar." 8

�Z6

Alejandro Ramirez

Cervantes y la Inquisición

Sabemos que Gálvez de Montalvo es amigo de Cen-antes
y que su obra se encuentra en la librería de don Quijote. En
el famoso escrutinio (I, 6), el Cura no tiene más que elogios
para este libro (por eso lo traemos a cuento), y aconseja que
se guarde "como joya preciosa," pues no hay en él bajeza que
escardar o limpiar. Aunque graduado en Sigüenza, el Licenciado Pedro Pérez es hombre de gusto literario, y no recuerda haberse ofendido por la mención (ya que no por la pintura) que de la belleza escondida de Fílida hace aquí Campiano. Afirmar, pues, meramente, como lo hace Cortejón, que
tenemos aquí una serie de tópicos, es esquivar la dificultad,
porque el concepto no se halla tampoco en todas las enumeraciones o descripciones de este tipo que fingen los poetas.9
No la encontramos, por ejemplo, en la que de la "muger donosa é fermosa é locana" nos dejó el Arcipreste de Hita. Y
como al Indice portugués de 1624 no le parece bien la frase
cervantina, pues la manda borrar en el texto del Quijote, es
menester, antes de declararse a favor o en contra del censor,
tratar de averiguar su posible origen literario.
Los comentaristas que hemos consultado no señalan aquí
fuf'nte alguna. Acaso sea debido a que la consideran demasiado obvia. Sin embargo, en cuanto se leen estas líneas del
Quijote, acuden a la imaginación los versos con que, en el
primer libro de las Metamorfosis (495-502), nos sugiere Ovidio
la hermosura df' Dafne que contempla extasiado Apolo: ,
"spectat inornatos colo pendere capillos
et 'quid, si comantur ?' ait. videt igne micantes
sideribus símiles oculos, videt oscula, quae non
est vidisse satis; laudat digitosque manusque
bracchiaque et nudos media plus parte lacertos;
si qua latent, meliora putat."'º
El mismo Apolo empieza su enumeración (pues no se trata, en rigor, de una descripción), como Calisto y don Quijote,
por los cabellos de la ninfa, y sigue fijándose en los ojos, en
los dedos, en las manos y en los brazos, para terminar pensando que la oculta ·belleza de Dafne es todavía más codiciable. Parece, pues, que hay aquí un tópico literario muy antiguo, y si tenemos en cuenta la popularidad de Ovidio en los
siglos medios y en el Renacimiento, no nos sorprenderá que
la frase que hace fruncir el ceño al censor portugués haya tenido tan buena fortuna." Señalar aquí a Cervantes es, o ignorar que infinitos escritores han copiado o parafraseado las
palabras del poeta latino, o manifestar inquina al autor del
Quijote.

·' ,

27

Ignoramos, claro es, el criterio que habría seguido el Indice de Mascareñas con la multitud de textos que de algún
modo reflejan el si qua latent ovidiano. Hay uno, sin embargo, que no debemos pasar por alto, porque tiene extraordinaria importancia. Se trata de un pasaje bíblico que reproduce
el concepto de Ovidio de una manera bastante parecida, y quP.
fué apuntado hace ya muchos años por un cervantista.'2 En
el libro de los Cantares de Salomón se menciona, en efecto, la
escondida hermosura de la Esposa con estas palabras (4 :3) :
absque eo quod intrinsecus latet. Todo este capítulo del libro
sagrado constituye asimismo una fuente muy trillada de la
poesía amatoria, si bien la belleza que en él se ensalza es la
morena, y no la rubia, como en el Renacimiento, al menos en
las letras profanas. Este pasaje de la Vulgata es también muy
eonocido por los sinsabores que hubo de costar a Fray Luis
de León. Sabida de todos la revuelta que originó su traducción
en romance del libro de los Cantares, cumple tan sólo recordar
que el catedrático de Salamanca se aparta, en este lugar del
texto hebreo, de la interpretación de San Jerónimo, y se niega
a trasladar el latín patrístico al castellano y a decir: demás de
lo que está. escondido, que es en resumidas cuentas, lo que ha
escrito Ovidio. En su traducción, el audaz agustino (y con él
las versiones protestantes) opta por decir: entre tus guedejas,
por parecerle que se ajusta más a la verdad hebráica, y en su
comentario, afirma con denuedo: "Como quiera que sea, lo
que he dicho es lo más cierto, y ayuda a declarar con mejor
gracia el bien parecer de los ojos de la esposa."' 3 Así pues, los
que usan de este modo de hablar en la descripción poética de
la belleza femenina reparando o no en que su frase puede proceder del poeta pagano o de la fuente bíblica (lo que no hace
al caso, dada la divulgación de la expresión), siguen, en último
término, la versión ortodoxa de la Vulgata. Por otra parte, el
servirse San Jerónimo de un estilo tan cercano al del texto
de Ovidio equivale, hasta cierto punto, a ennoblecer y moralizar las palabras de este último quitándole, concediendo que
lo tuvieran, su carácter lascivo. El mismo _Fray Luis de León
se da perfecta cuenta de ello, y no deja de advertirlo cuando
trata de este pasaje. 14 Y así, pensar que el párrafo cervantino
se tacha por temerario o por herético sería, en buena ley, pensar un disparate. Porque no es razonable creer que la Inquisición pretendiera enmendar la plana a San Jerónimo ni acusarle implícitamente de reproducir, casi literalmente, a un autor tan profano como el narigudo poeta. Condenar, por tanto,
aquí a Cervantes por razones dogmáticas es rechazar, con Fray
Luis de León, la interpretación tradicional del patrono de los
traductores. El autor del Quijote nos dice en su Galatea (lib.

�28

Cervantes y la Inquisición
Alejandro Ramírez

VI) que reYerencia, adora y sigue a Fray Luis de León, pero
pod~mos estar seguros de que en este pasaje no le siguió. Pero _si, para suponerlo todo, el censor pensó que estas líneas de
la mmortal novela sabían a herejía, su ignorancia fué sorprendente (aunq~:l cabe ~n nuestra humana naturaleza), y el párrafo del QmJote esta mal borrado. Lo está porque satisface
la ortodoxia más exigente, y porque, como se ha dicho, al
expresarse como lo hace aquí Cervantes, no se cita textualmente la Escritura, si!1º. que se recuerda una fuente pagana
que trasla1a San J erommo, con ~ev~s retoques, a su propia
Vulgata_., No es de creer, por consigmente, que fuese sospecha
de hereJia lo que motivó la reacción desfavorable del lector.
De~car_tada,_ pues, esta acusación del pasaje cervantino,
es preci~o i~~gm_ar otra rausa que nos explique el recelo del
censor mqmsitorial. Hubiera podido ser ésta el servirse de
un texto sagrado ( o de su paráfrasis) para aplicarlo a asunto
aparenteme_nte t_an. profano como la descripción de la belleza
de una muJer, si bien se trata, en el caso del Caballero de la
Mancha, de castos y platónieos amores. Una conciencia e11
ex~~so escrupulosa podrí~ tal vez ofenderse pensando que don
QmJote peca de temerario. Su descripción de Dulcinea vendría.ª ~er, si se salva el abismo que media entre lo pagano y
lo cristian~, la que se hace de la Sulamita en el libro sagrado,
en el que. esta_ representa, _según la interpretación tradicional,
a_ la Iglesia misma, protegida y amada de su celestial Esposo.
S_m emba,rgo, au_n concediendo que así fuera, no comprenderiamos como deJa~on de borrarse entonces otros pasajes de
la novela cervantma en que se abusa asimismo manifiesta~e~te . de la Escritura. Porque los hay, y tanto más sigmficativos cuanto_ que aparecen más inofensivos. Nos pre~nt_amos, por .eJemplo, cómo permitió la -autor.idad eclesiastica que quedara en pie el párrafo en que don Quijot~ proclam~ (I, 30) que J?ulcinea pelea en él, y vence en él,
vive y _respira en ella, y tiene vida y ser, atribuyéndole, como
los antigu?s amadores a sus damas, un poder que sólo de Dios
puede ".emr .. 1:ª Escritura dice, en efecto (Act. 17 :28) que: In
~pso emm v1v1mus, et movemur, et sumus. En la Celestina
( acto I_), exclama Calisto: "Melibeo so é á Melibea adoro é
en ~ehbea creo é á Melibea amo." Esta profesión de fe es
sacnl~ga, y como tal la considera su criado, pero no sería menos ?igna_ de censura la declaración de don Quijote, sobre todo ~i. se tiene e~1 ~uenta que éste se precia contínuamente de
c~tohco y de cristiano, lo que no pasa por las mientes de Cahsto.'5 Po1: otra parte, estas palabras del ingenioso hidalgo
acotan casi a la letra el texto apostólic.o, lo que no ocurre con
las que m_anda ta~har, la Inquisición portuguesa en el pasaje
que estudiamos. S1 asi no fuera, habría que pensar, o que el

29

censor leyó el Quijote de 1605 muy a la ligera, o que no fue
precisamente ésta la causa que le movió a suprimir el susodicho párrafo de la novela cervantina. Pero si lo fue, resulta
imposible imaginar el criterio a que pudo atenerse.
Cabe asimismo suponer (y será ésta la última posibilidad
que examinaremos) que el texto del Quijote se borró porque
. ofendía manifiestamente a ojos y oídos piadosos. Hablamos
de ofensa manifiesta porque, dado que lo fuera, habría que
desentrañar el motivo por el cual dejó de tacharlo la Inquisición española, y lo aprobaron las autoridades eclesiásticas
portuguesas que tuvieron a la vista las ediciones de Pedro
Crasbeeck y Jorge Rodríguez. No acertamos a comprender, en
efecto, que escandalizara la piedad en 1624 lo que no había
podido ofenderla unos años antes. Esta inconsecuencia en el
obrar, podría reforzar, si de ello hubiese necesidad, la prueba
de que el pasaje no se condenó por razones de índole dogmática. Porque, en semejantes circunstancias, es de suponer que
todo censor hubiera procedido del mismo modo en todo
tiempo y en todo lugar, aplicando el principio del quod
semper, quod ubique, quod ab omnibus que rige en cuestiones
de fe. Ahora bien : considerar el párrafo del Quijote desde el
punto de vista de las buenas costumbres o del de la piedad
es situarlo dt&gt; lleno en el terreno de la verdad relativa. Como
no se atenta en el párrafo a ningún imperativo inmutable de
la llamada conciencia universal (porque entonces tampoco
Cervantes lo hubiera escrito), someterlo al criterio de la ética es simplemente entregarlo a la apreciación del lector. Y
pues existen, según el viejo adagio confirmado por. la experiencia, tantas opiniones como opinantes, el factor individual
que entra en todo fallo humano puede convertir la censura,
y la convierte a menudo, por necesaria que se la juzgue a veces, en arma arbitraria y falaz. Equivale esto a decir, en fin
de cuentas, que el pasaje se borró porque el lector comisionado para este negocio obró con más piedad que razón, y le pareció que las palabras de don Quijote debían desaparecer de
un contexto ya harto profano. Y si otra cosa pensara, no se
suprimiera el pasaje, pues no lo habían · tachado anteriormente quienes tenían autoridad para ello.
Conviene, sin embargo, antes de acusar con precipitación
al censor de mojigato (pues concedemos que se trataba de una
persona pulcra y sincera), preguntarse si las líneas incriminadas atentan realmente contra las buenas costumbres. El
hecho de que los inquisidores españoles y portugueses que
aprueban las primeras ediciones del Quijote opten por dejar
aquí el texto íntegro debiera constituir, ya de por sí, una
respuesta suficiente. Con todo, como la posición que adopte

�30

Cel'vantes y la Inquisición

Alejandl'o Ramírez

un pasaje más que resobado por sus contemporáneos y pa~afraseado por San J erónimo, como si se tratase de un caso aislado para señalarlo con inmerecido estigma.
Podrá objetarse que el censor no las ha con el pasaje bíblico sino con el del Quijote y, en último término, con el de
Ovidio. Se dirá asimismo, que la paráfrasis cervantina, menos decorosa q~e la velada alusión de Gálvez de Montalvo,
resulta todavía más audaz que la del propio Calisto. Pero la
objeción no deja de ser una infeliz triquiñuela. Despojado de
su sentido místico, el verso de los Cantares no es, pese al !º·
deo de que se sirve San Jerónimo, ni más_ ;1-i menos suge_s_tivo
que las palabras de Ovidio o la declarac10n de don QmJote.
Si el párrafo cervantino debe borrarse, y se borra, no sólo en
1624 sino en ediciones modernas de la novela, no se comprende cómo El pastor de Fílida y la Celestina. (sobre todo esta
última pues se lee con más frecuencia) andan hoy día en las
manos' de todos sin que falte una tilde a pasajes que expresan o sugieren el concepto incriminado en el Quijote. Puestos
a tachar de este modo ( es decir, sin criterio alguno), habría
que cercenar en el libro cer_v~ntino b~stante más ~e lo ~ue
suprimió el censor. Y no satisfechos aun de ello, sena preciso
entrar a saco por el e~tenso campo del Renacimiento para llevar a cabo una ingente poda. Piénsese, por ejemplo, en todo
lo que habría que escardar en 1~ exquisi_ta Fábula de -~cteón~
de Luis Barahona de Soto a qmen mencionamos tambien aqm
porque se trata de un es~ritor conocido y admirado de Cervantes y ensalzado por el Cura en el donoso escrutinio de los
libros del hidalgo, pues lo llama "un? de los poetas !amosos
del mundo.'' Terminados los preparativos para el bano, zambúllense Diana y sus ninfas en la balsa sin reparar en la preseneia de Acteón. Y Barahona de Soto escribe entonces:

el lector tiene por fuerza que depender de su criterio personal, no estará de más acudir a quienes han fallado ya sobre
la materia, sobre todo si se trata de hombres cuya erudición
y doctrina se halla por encima de toda sospecha. A Gervantes le ocurre con su texto, salvando todas las distancias que
se quieran ( al autor del Quijote no se le molestó para nada),
lo contrario de lo que le sucedió a Fray Luis de León. Al
maestro salmanticense se le acusa, en este lugar, no de inmoral, sino de temerario. El agustino apela entonces en su defensa al poderoso arsenal que le suministran sus conocimientos patrísticos y escriturarios. Dice que, en este pasaje del
libro de los Cantares, la versión de San Jerónimo se aleja, en
su opinión, del sentido original, pero insiste en que el traductor hizo cuanto pudo para que su traslado no resultara mal
sonante. Al cargo que le hace de inexactitud, asunto que cae
fuerá de nuestro propósito, no añade, para robustecer su. posición, el reproche de que la traducción podía sorprender a
los espíritus timoratos. Y no lo hace, porque sabe de sobra
que el latín patrístico del intérprete es siempre, a la par que
grandioso, honesto y llano, aun en los pasos más difíciles de
la Escritura. Lejos, pues,. de servirse contra el autor de la
Vulgata del argumento que parece emplear contra Cervantes
el censor portugués. Fray Luis de León escribe unas líneas
que resplandecen por su honradez intelectu~l:
"no se atrevió [San J erónimol a trasladallo [el hebreo] en latín por su vocablo, por no ofender los oídos
usó de rodeo y dijo como vemos: Demás de lo que está
escondido; y siguió en ello a Símaco, que entendió lo
mismo, y se aprovechó también par¡¡. trasladallo del
mismo artificio de significar por muchas palabras encubiertas honestamente lo que he dicho.'' 1b
El catedrático de Salamanca afirma que, si San Jerónimo, y cuantos como él traducen, se equivocan en lo que a la
verdad hebráica se refiere, todos han usado en sus versiones de
rodeo y artificio para expresarse dignamente. Y de ello se infiere que si el latín del texto no ofende al piadoso que lo lee o
lo escucha leer, tampoco lo escandalizará el romance del mismo pasaje si permanece fiel al sentido que con este rodeo expresa la Vulgata. Atreverse, por tanto, como lo hace el censor portugués, con unas palabras que tan de cerca recuerdan
un lugar bíblico sancionado por los siglos, y no por razones
de carácter filológico ni dogmático, como en el caso de Fray
Luis de León, sino por precupaciones de índole moral, es
obrar con más malicia que ignorancia. ·censurar aquí a Cervantes equivale, como hemos dicho, a subrayar en su libro

31

.

.

"Quien las viera libremente,
Sin ropa al ojo importuna,
Ir cortando la corriente
Desde la balsa o laguna
Al principio de la fuente,
Donde, así como las caras,
Las más preciadas y raras
Partes que se pueden ver
No quisieron esconder
Las aguas, cual vidrio claras."17
Por audaz que pueda parecer el partido. q_ue el ~scrito.r
ha sabido sacar aquí del si qua latent de Ovid10, hubiera sido ridículo que el Cura condenase la fábula después de mostrarse tan benévolo con Tirante el Blanco salvándolo de la ho-

�32

Alejandro Ramírez

Cervantes y la Inquisición

6.- Francisco Vindel, l\lanual Gráfico-Descriptivo del Bibliófilo Hispano-Americano (1475-1850), II, Madrid, 1930, p. 191, No. 559. La edición de Lisboa, del mismo año, por Jorge Rodríguez, lleva asimismo
en la portada: "Impresso com llsenca do Santo Officio." Cf. ibid.,
p. 190, No. 558.

guera. Y si se quiere un ejemplo más moderno, recuérdese la
famosa leyenda de Bécquer titulada La e orza b 1 anea
que no deja, por cierto, de tener alguna remota semejanza con
la composición de Barahona de Soto. Transformadas en mujeres, las corzas que cree ver Garcés corretean por el bosque
y juegan en el agua sin percatarse de que el montero las está
observando. Bécquer nos dice entonces: "En el momento en
que Constanza salió del bosquecillo, sin velo alguno que ocultase a los ojos de su amante los escondidos tesoros de su hermosura, sus compañeras comenzaron nuevamente a cantar"'ª
Y, sin embargo, ¿ quién se atrevería a cercenar, por motivos
piadosos, el texto de esta leyenda tan conocida de todos? Nadie, por supuesto, ni se metió con él, que sepamos la censura de su tiempo.
'

7.- Cortejón en su ed. del Quijote, Madrid, 1905, p. 274.
8.- Citamos por Menéndez y Pelayo, Orígenes de la novela, NBAE, II,
Madrid, 1907, p. 437a.
9.- Véase sobre este tema Otis H. Green, "On Rojas' description of
Melibea,'' Hlspanic Review, XIV, 1946, pp. 254-256.
10.-The Loeb Classical Library, I, Londcn-New York, 1921, p. 36.
11.- Cf. Rudolph Schev111, Ovld and the Renascense in Spatn, University
of California Publlcations in Modern Ph!lology, Vol. IV, 1913.

12.- Miguel Cortacero y Velasco, Cervantes y el Evangelio o El simbolismo del Quijote, Madrid, 1915, p. 22.
13.- Obras de Fray Luis de León, BAE, XXXVII, 262b.

Por fortuna, y excepción hecha de algunos censores harto escrupulosos, la Inquisición no· se anduvo en estas materias con demasiados remilgos. Y no es esto, ya se entiende,
defenderla en principio, sino reconocer que las primeras ediciones del Quijote salieron incólumes de sus manos. Por eso
creemos que el Indice de Mascareñas pecó aquí de gazmoñería. El Bachiller Sansón Carrasco tenía razón. A Cervantes
no le faltarán nunca lectores (si se exceptúa el censor portugués) que se deleiten con las hazañas de don Quijote y las
desventuras de Sancho Panza. Tranquilícense, pues, los espíritus ingenuos y nobles cuando topen con este pasaje de la
novela. Y si no lo han leído todavía, busquen el libro cervantino ( que con poco trabajo lo encontrarán). y lean en él íntegra la descripción que de su Dulcinea hace el Caballero de
la Mancha, seguros de que nadie ha de tenérselo en cuenta
para reprochárselo.
·

14.- Ibill., p. 286b.
15- Sobre la tendencia a deificar a la mujer, véase lo que escribe Otls
H. Green, "Courtly Love in the Spanish Cancioneros," PMLA, LXIV,
1949, pp. 249-254.
16.- Obras, BAEN 285b.
17.-Francisco Rodríguez Marin, Luís Barallona lle Soto, Madrid, 1903,
pp. 647-648.
18.- Citamos por la ed. de las Obras completas de Bécquer, Madrid, Aguilar, 1950, p. 247.

Washington University
Saint Louis, Missouri

NOTAS
1.- Francisco Rodríguez Marin ; El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la
J\fancha, Nueva Edición Crítica, X, Madrid, 1949, pp. 57-62.

2.-Por ejemplo, en la del P. Rufo Mendizabal, Razón y Fe, Madrid,
1945, p. 135.
3.- Rodríguez Marín, ed. cit., VI, Madrid, 1948, p. 16.
4.- Rodríguez Marín, ed. cit., VI, Madrid, 1948, pp. 13-14,

5.- Rodríguez Marín, ed. cit., X , Madrid, 1949, p. 53.

33

I ,•

�Paul Gendrop / SENTIDO PLASTICO DE LA
CERAMICA POPULAR MEXICANA

EL

TEMA que nos ocupa ho; es el
de la ceram1ca popular mexicana, pero antes de abordarlo,
vamos a tratar de analizar la posición de un personaje simbólico, a quien llamaremos "aficionado al arte", en sus variadas reacciones ante el fenómeno artístico en general, para
después llegar al arte contemporáneo y al lugar que en él ocupa el arte popular.
Hace todavía algunas décadas, el aficionado al arte tenía
delante de sus ojos un panorama artístico bastante claro, aunque algo reducido. Gontaba además con la ayuda de un personaje imaginario, al que llamaremos "Mentor", y que podríamos considerar como un viejo señor respetable, nacido más
de veÜJte siglos atrás, allá por Grecia, y que aún le venía sirviendo de guía.

.•

Podemos imaginar a este venerable Mentor como el primero en haber adoptado una actitud crítica ante las obras
de arte de su cultura, hasta llegar, a través de ese análisis, a
la elaboración de un criterio estético, o sea un criterio según
el .cual se podía determinar el que una obra de arte fuera o
no bella, y por qué. Siendo nuestro Mentor muy sabio, su criterio estético rigió por varios siglos, reapareciendo con nµevos bríos hacia el Renacimiento, pues después de desempolvarlo, no sólo se convino que era muy coherente, sino que se
decidió erigirlo en dogma.
_ Todavía, casi hasta nuestros días, este criterio estético
"clasicista" era netamente occidental, tanto por su origen como por las obras a que se refería. Entonces, para nuestro buen
"aficionado al arte", no había problemas, pues gracias a su
-35-

�86

Sentido Plástico de la Cerámica Popular l\lex.icana

Mentor, sabía lo que era artísticamente valioso. Se encontraba
ante unos valores estéticos claramente establecidos, y no se
le hubiera ocurrido calificar de "estéticas" obras que no correspondían a los cánones clásicos. Y si bien se permitía un
cierto "exotismo" al mostral' interés por otras culturas recientemente descubiertas, ese interés no dejaba de parecerle, en el fondo, una herejía, ya que no podía aplicar a la producción artística de esas culturas las normas que había sacado de su Mentor. Pero, acaso le estaba pidiendo a nuestro
respetable Mentor más de la cuenta, pues este último, cuando
había analizado el arte que lo rodeaba, no había podido preverlo todo ... En efecto, entre otras cosas, no había contado
con la tremenda curiosidad que, por un lado nos había de impulsa~ a descubrir expresiones artísticas de épocas y pueblos
muy diversos expresiones motivadas casi siempre por una
concepción d;l mundo muy diferente de la clásica, y por otro
lado, que nos iba a lanzar a la búsqueda de nuevas concepciones de arte.
El que se encontraba ya ·muy perplejo, era nuestro pobre "aficionado" ante un panorama artístico cada vez más
abigarrado, mientras surgía un nuevo criterio estético tendiendo a dar a las obras de cada cultura un lugar dentro de
una especie de inmensa sinfonía universal, o según diría .André Malraux un "museo imaginario" que reuniera todas las
producciones' artísticas de cada pueblo y cada época. ¿ Cómo
no descontrolarse en efecto, pensaba (y sigue pensando a menudo) nuestro perplejo aficionado, si ya cualquier obra encuentra cabida en nuestro museo imaginario, y si ese loable
afán de justificar toda creacíón artísti ca nos lleva hasta incluír en él aun dentro de una .cierta jerarquía de valores,
baratijas p'r oducidas por tribus ignoradas, o pinturas de niños, y hasta de loros 1... Y no sin cierta razón teme el pobre
qur nurstra "sinfonía universal del arte" se transforme a menudo en cacofonía! ...
Se encuentra pues ahora el aficionado frente al museo
universal cuyo espectáculo se desenvuelve ante sus ojos, y cuvos colores contrastados no dejan de atraerlo. Se acerca pri;nero con timidez, pero al fin lo vence la-curiosidad y penetra
en él, ávido a la vez que un tanto escandalizado, y ... sin desprenderse de su fiel Mentor, pues . . . no se sabe nunca ...
aún puede serle útil!. . . Se siente a menudo atra!do al descubrir obras artísticas de culturas antes desconocidas o menos-preciadas, y que le parezcan ahora de un interés innegable. Y empieza a familiarizarse con estas obras, nuevas para
él. A veces, siente que se entregaría por completo si no lo

Paul Ge11d1·op

37

detuvieran todaYía sus preJmc1os clasicistas, su visión occidental de las cosas y sus inhibiciones personales. Y trata de
recurrir a su Mentor, pero el Mentor, si bien le dá todavía
consejos sabios y coherentes, permanece mudo ante tantas y
tan diversas preguntas para las cuales no estaba preparado.
Y nuestro aficionado se siente desorientado, y trata de agarrarse de algo que lo guíe por los nuevos senderos que se
abren ante él. Si pudiera, seguiría a los críticos que disecan y
analizan el fenómeno artístico bajo los ángulos más diversos,
pero le resultan difíciles de seguir y complican las cosas más
de la cuenta.
Afortunadamente, el "snobismo" lo saca de apuros, y se
deja llevar ahora por é_l a un ritmo vertiginoso, sin oír ya los
sabios consejos de su Mentor. Picasso, por ejemplo, está de
moda, y aunque en el fondo no l e gusta, se muestr~ interesado por él, sin por eso dejar de reconocer que no entie~de muy
bien por qué la nariz de la señora es verde y la boca fuera de
lugar. Pero en fin, no hay que tratar de entender. pues por
algo hablan tanto de ese señor! ...
Después de Picasso, le han mostrado máscaras australianas estampas japonesas, miniaturas persas, hindúes y medieval~s. bronces nórdicos, tallados africanos, bordados huicholes, e'tc. El problema para él ahora está en escoger entre tantas obras que se le presentan.
Se trata aquí de- un aspecto muy personal, y por tanto
discutible, en que intervienen factores muy diversos, tales
como la formación del sujeto, la cual implica casi necesariamente deformaciones· la capacidad para discernir el valor estético de una obra d~ arte, el llamado "buen gusto" ( o "mal
gusto" según el caso), hasta factores tan contradictorios como el "patriotismo" y el malinchismo, sin olvidar por supue~to el "snobismc" y sus modas! ... Y muy a menudo, el aficionado antepone las posibilidades decorativas de una obra
de arte a sus cualidades estéticas, a las posibilidades de goce
estético puro que le brinda esa obra. He visto a muchas personas escoger un cuadro estrictamente en función del color
o del tamaño de tal pared de su casa ...
Otro factor que interviene en la elección de las obras de
arte es su accesibilidad y facilidad de adquisición. Ese aspecto
extremo, material, no deja de tener su peso, ya que no sólo las
obras de arte del pasado resultan difícilmente accesibles al
aficionado, sino también la mayoría de las manifc:staciones de

�38

Sentido Plástico de la Cerámica Popular Mexicana

arte contemporáneas. Ese fenómeno se debe principalmente al
lugar que ocupa el artista en la actualidad, lugar hasta cierto
punto privilegiado de que pocas veces había gozado.
En efecto, dos de las características del arte moderno son
sin duda su individualismo y la conciencia. que tiene el artista
de su propia voluntad de arte, conciencia que pocos, fenómenos
culturales han poseído, sin que por eso debamos menospreciar
sus obras. Debido en parte a esa falta de conciencia artística,
muchos artistas p ermanecieron en el anonimato, y fueron considerados por los demás y por ellos mismos como simples artesanos. Jacques Maritain dice al respecto: "Hubo tiempos en
que el arte obraba en una bienaventurada inocencia, persuadido que no era sino un oficio destinado a la utilidad o a la
distracción de los hombres, y se consideraba hecho para pintar uvas que engañasen a los pájaros, contar las hazañas militares, florear las reuniones, solazar el tedio del corazón. instruir y moralizar al pueblo. Vivía entonces en una condición
servil, l o cual no quiere decir que estuviera subyugado. No renegaba de su naturaleza; se ignoraba. Gracias a un admirable
malentendido, su nobleza nativa- y su libertad, no proclamadas
en las ideas y en las palabras, en lo que se dice, eran respetadas
por el silencio de lo que se hace: protegidas por sus obligaciones mismas y por su propia humildad. La poesía venía a
unírsele a escondidas ; ¡ jamás fué más feliz, ni más fértil!. .. "*
En efecto, permanecerán en el anonimato los artistas que
hicieron las esculturas aztecas o egipcias, los relieves de Moissac o de Piedras Negras, los mur ales de Bonampak o el Adolescente Huasteco. Ese hecho sin embargo no nos impide colocar esas obras entre las obras· maestras del arte universal.
Asimismo, la estatua de Moisés no dejaría de ser una obra
maestra si ignoráramos que la hizo Miguel Angel.
Ha habido épocas en que el arte era de tipo "polifónico",
o sea creado por muchos y para todos; otras en que estaba
destinado a una casta privilegiada. Ejemplo característico de
lo primero es el arte medieval; y de lo segundo, el arte moderno.
Difícilmente podría decirse que en la Edad Media, el arte
estaba reservado a una élite, si bien la clase privilegiada estaba en condiciones de promover y adquirir la expresión más
refinada de ese arte. Las catedrales góticas representan el
fruto del trabajo artesanal sublimado, anónimo, paciente,

* Jacques Marltan, Frontléres de la Poesle, pág. 36 y

Paul Gendrop

realizado a través de muchas ·generaciones y que sin embargo
presenta un vigor indescriptible y una gran unidad, pues encarna un mismo espíritu. ¡ Sería difícil hablar de "arte popular gótico", pues de ese modo casi todo el arte gótico se volvería "popular" !
En nuestra época, por el contrario, como decíamos, existe
por parte del artista una gran conciencia de su voluntad artística y un marcado individualismo; el arte que él crea ante todo para sí mismo está reservado a una minoría que lo
entiende o finge entenderlo y no queda al alcance de los demás, espiritual o económicamente. Este hecho es tan n otorio
que incluso las artes que pretendían estar al alcance de las
masas no logran este propósito: ¡ prueba de ello son :ilgunos
murales de Diego Rivera que requieren letreros y guías para
ser entendidos! Y el arte dirigido ruso, que preconizaba cándidamente "una deslumbradora revolución d&lt;&gt; los procedimientos artísticos" ha fracasado rotundamente en ese aspecto.
Por otra parte, la industria tiende cada día más a hacer
desaparecer la producción artesanal, divulgando productos generalmente más baratos, pero estandarizados y muchas veces
carentes de todo valor estético, lo cual no quiere decir que el
objeto industrial, al ser producido en gran escala, no pueda
tener cualidades estéticas, al contrario. Lo que sucede es que
en su mayoría, las industrias no toman en cuenta la obligación
que tienen de lanzar al mercado productos no sólo económicos
y funcionales, sino también bellos, ya que han de contribuir
en cierta proporción a dar al hombre una vida más amable.
Felizmente queda el arte popular que es "el arte de los
pobres cuando existe un arte para los ricos",* y que pone al
alcance de todos el producto artesanal que ha de llenar sus
necesidades materiales o espirituales. proporcionándoles el
alimento estético que inconscientemente reclaman. ConYiene
subrayar sin embargo, el que ese goce estético rara vez puede
pretender equipararse con el que experimentamos frente a
una obra maestra, y como dice Malraux: "para que encontr emos en ello algo más que un placer un tanto vago, sólo
le falta la parte de inmortalidad que es inseparable del genio!" ... **

Y por curioso que pueda parecer en nuestra época de industrialización, el arte popular no sólo sobrevive, sino que
ba cobrado en muchas partes un incremento bastante impor-

* André

37.

39

Malraux, Les Volx du Sllence, pág. 499

** André Malraux, Les Volx du Sllehce, pág. 506

�40

Senticlo Plástico de la Cerámica Popular Mexicana

tante, incremento que no es sino la reacción del hombre "de
cultura universal'', mecanizado, ante los productos locales,
ingenuos, pero de auténtico valor tradicional, emocional y
estético. Es indudablemente un escape frente a la estandarización de nuestra cultura actual.

41

Paul Gendrop

++

Esas finas ollitas con vidriado verde, (Fig. 1).

Y en México, ese arte popular es aún muy vigoroso, cargado de tradiciones y reminiscencias muy diversas. Tiene sus
raíces en el arte prehispánico y colonial, con influencias tanto asiáticas como europeas; influencias que siempre ha sabido
transformar a través del tiempo y de la sensibilidad de sus
artesanos, con ese dinamismo característico del fenómeno artístico o artesanal.
El artista, artesano la mayoría de las veces, carece de la
conciencia del arte. Sin embargo, como lo hace notar Manuel
Toussaint, consideramos estética su obra y hacemos de su
creación una obra de arte entre nuestras manos.* Además conviene tomar en cuenta que escogemos entre la producción artesanal lo que para nosotros tiene valor estético, pues el arte
popular puede ser, como toda creación artística, la expresión
del "buen gusto" tanto como del "mal gusto" del pueblo! Y
claro está que al referirnos al arte popular mexicano, no estamos hablando de los "mexican curios" que producen artesanos pervertidos por la demanda del turismo! ...
No hay que perder de vista pues este factor de selección
subjetivo, emocional; esa "proyección sentimental" -como
diría Worringer- esa comunión, ese diálogo que existe entre
el objeto y el sujeto. Y ese mensaje, por humilde que sea, es
siempre más cálido, más amable que el que nos pueda traer
un producto industrial.

++

++

Tomemos por ejemplo la loza de .A.catlán, Puebla: nada
más sencillo, más ingénuo, más desprovisto de pretensiones que esas tazas de ~ 20 o ese tazón de ~ 25 o ese torito
de a tostón!. Sin embargo, nos hablan en forma mucho
más amable que una fría taza industrial, o que uno de
esos juguetes modernos "Made in J a pan"! ...
Y asimismo, tenemos, escogiendo al azar, los simpáticos
cochinitos de alcancía, que no pasan de moda.

+ + Y la alegre loza vidriada de Tonalá, J al.

++
*

FIGURA l

++

Esa loza de Tlaquepaque.
o la de .A.tzompa, Oax.
Esta cerámica, principalmente de uso doméstico, puede
ser también ritual,

++

como los candeleros de Matamoros Izúcar, Puebla;

++

los incesarios y candeleros del Día de Muertos en Puebla;
o simplemente recreativa u ornamental,

+ + como los personajes de Ocotlán, Oax.;
+ + los animalitos músicos·de .A.tzompa, Oax.
+ + el "circo" de .A.catlán, Pue.
+ + o los animalitos de Tolimán, Gro.

En cuanto a las influencias prehispánicas de que hablábamos se hacen sentir en forma directa o indirecta, a veces
en el material, la técnica, el color o la textura,

Esos botellones de Metepec que nos traen reminiscencias
del azulejo colonial.

Manuel Toussaint, El Arte Colonial en )léxico, pág. 390.

++

como en las vasijas de Oaxaca, tanto antiguas como me,.

�42

Sentido Plástico de la Cerámica Popular Mexicana

mente elaborado en su decoración, otras veces reducido
a la expresión más depurada de la forma y del material,
siempre surge ante nosotros espontáneo e ingenuo, con un
sentido justo en el equilibrio de sus tonos, ya sean suaves,

dernas, con el mismo tratamiento del barro, la misma
textura;

++

o las huastecas, en que perduran los mismos colores y
la misma textura. (fig. 2).

43

Paul Gendrop

I

•

'

.

++

como en los cántaros de Tolimán, Gro.;

++

o violentamente contrastados, como en este caballito
de Metepec ; (Fig. 3)

r

FIGURA 2

Ásistimos también al resurgimiento de ciertas formas
prehispánicas,

++

tal como en los apaxtles, parecidos a tantas vasijas de
doble curvatura de la cultura arcaico-olmeca ·

++

Lo~ incensarios de Ocotlán, Oaxaca, con sus personajes
umdos en una ronda ritual, evocan escenas de ceremonias tarascas.
·

++

¡ Y acaso esas alegres matronas del Itsmo de Tehuantepec, que soportan un cántaro, no son sino el resurgimiento del concepto de soporte independiente característico de los Zapotecas? .. .
El arte popular mexicano presenta una gran riqueza
de formas, materiales y colorido. A veces extremada-

'

FIGURA 3

(

.

++

o las calaveras, también de Metepec, representantes de
ese humorismo macabro tan netamente mexicano, heredado en línea recta de su tradición prehispánica.

Este sentido instintivo y muy peculiar del color es sin
duda uno de los rasgos más característicos del arte popular mexicano.
Otro aspecto notable, prueba de su desbordante vitalidad,
es la increíble diversidad de materiales y técnicas de
que se vale en sus expresiones plásticas. Y entre tantos

�44

materiales, sólo hemos querido hablar ahora sobre la
cerámica por considerarla el representante más sobresaliente y característico del arte popular mexicano. Sin
embargo, una simple enumeración de los demás materiales basta para darnos una idea de su tremenda variedad.
-

(

,

Madera y demás productos vegetales:
frutas y huesos de frutas;
flores, hojas y fibras; resinas,
palma, paja, zacate, mimbre, tule, bambú;
algodón, vainilla, azúcar, galletas y dulces,
papel cartón.

-

O productos de origen animal:
insectos,
cera,
cáscara de huevo,
cuerno,
lana,
plumas,
cuero y pieles,
concha, carey, coral.

-

Metales dive'rsos:
oro, plata, cobre, hierro, plomo, hojalata, etc.

-

Tecali, ónix, y otros materiales pétreos.

-

Vidrio y vidriado.

-

Lacas, barnices, esmaltes y pinturas de todas clases.

-

Cola, pegamentos, clavos, resortes, hilos, alambres, cohetes
etc.
El artesano saca provecho de cuanto material encuentra
a la mano, dándole a menudo un sentido nuevo, inesperado. En for~a instintiva, lo siente, -lo comprende, y alcanza en ciertas de sus creaciones uno de sus valores
estéticos más puros : la exaltación del material, característica heredada también del arte prehispánico.
Si se consideran estéticamente obras como:

++

Un jarrón de Ocotlán, Tlaxcala;

45

Paul Gendrop

Sentido Plástico de la Cerámica Popular Mexicana

++

ese caballito o ese conejito de Atzompa, Oax; (Fig. 4 y 5)

++

un cántaro de Huáncito;

++

un apaxtle,

++

o un cántaro de barro negro de Coyotepec, Oax. (Fig. 6)
resalta en todas ellas, aparte de sus formas puras, llenas,
sensuales, un sentido del material difícil de superar.

Y aparte de su valor propio, puesto en relieve desde hace
pocos años en México por algunos críticos y _arti~tas 1, el arte
popular mexicano ha sido a su vez fuent~ de m~p1rac1on p~ra
muchos de esos artistas, tales como D1e~o Rivera. En"1so,
Best Maugart, Dr. Atl, Miguel Covarrubias, Leopoldo Méndez, Chávez Morado, Alfredo Zalee, etc... , factor que lo realza aún más a nuestros ojos.

..

,

.
FIGURA 4

�46

41

Paul Gendrop

Sentido Plástico de la Cerámica Popular Mexicana

FIGURA 6
FIGURA 5

Guardadas las debidas proporciones, muy bien puede gozar
estéticamente de estas obras humildes, que están a su alcance mientras que la expresión más refinada del arte es siempr'e rara y tal vez si no fuera rara, no parecería tan bella! ...

Pero, ¿donde está ahora nuestro aficionado T ¡, Se acuerdan Uds T••• Lo hemos dejado en medio del museo universal.
Después de un recorrido que emprendió primero por curiosidad, luego por snobismo y finalmente por gusto se da cuenta
.
'
que ese recorrido ha contribuído a ampliar notablemente su
visión estética, haciendo perder tal vez a ciertas culturas
.
'
s1 no el lugar predominante que ocupaban, al menos la exclusiva de que gozaban en su consideración.
Y despu_és de todo, no era su Mentor el que estaba equivocado, sino él, que había interpretado con demasiada rigidez
sus normas estéticas. Y estas últimas, con una visión más amplia, podían aplicarse a los fenómenos artísticos más diversos, dentro de una cierta jerarquía de valores, claro está, pues
si bien podía ahora colocar. al Adolescente Huasteco al nivel
de grandes obras de arte, no se le· ocurriría comparar una
sencilla vasija de barro con la Venus de Milo.

Y si surge alguien para criticar sus gustos, todavía le
queda el recurso de confesarle modestamente, como lo hizo en
una ocasión García Lorca a un amigo: "Te voy a decir un secreto, pero por favor, no lo repitas: ¡ a mí me encanta la mala
, .
I"
mus1ca
....

.

.

�Ji,anita Soriano / UNA POETISA HONDUREÑA:
CLEMENTINA SUAREZ

NADA

,

.,

más acertado al tratar de la
poesía hondureña que pensar en Clementina Suárez. Con ella,
puede decirse, nació la poesía femenina en Honduras, y con
ella, no sería tampoco aventurado afirmar que termina, por
lo menos en lo que va del tiempo. Se sabe, desde luego, que
en la línea trazada de Clementina a Clementina, se mueven
muchos nombres femerunos de alguna importancia y se encuentran voces que se atreven a traspasar, sin lograrlo, el límite marcado por ella. Mujeres con sensibilidad lírica aparecen a menudo, especialmente en una tierra en donde la naturaleza proporciona suficiente pretexto para el canto. Tomando en cuenta estos factores brindados por un ambiente
que ha deprimido tanto a hombres como a mujeres en la lírica hondureña, es digno de particular interés el caso de Clementina Suárez, que, aunque no ignora totalmente la vastedad del paisaje que la rodea, sin intentar escaparse · de su
influencia, aparece dentro de sus motivos como tema secundario o de fondo, y da primacía al paisaje interior, en el cual,
lo externo, apenas roza con algunos colores, su intimidad. Su
poesía, como expresión de su alma, es amorosa, y desemboca,
no en lo paisajista y descriptivo como generalmente sucede
en América, sino en lo filosófico, y, en otros de sus poemas,
en lo social.
Hablar de Clementina Suárez equivale a referirse a un
torrente o a cualquier otra de las fuerzas incontrolables de
la naturaleza. Comenzó asustando a su medio ambiente pueblerino con sus primeros poemas que, más que expresión de
su alma venían siendo la confesión de su cuerpo y sus sentidos, el maravillado descubrimiento de su ser físico, de sus
-

49-

�50

Una Poetisa Hondureña: Clementina Suárez

demandas, su sed, su plenitud en el amor, su felicidad en la
entrega sin cálculo ni reserva. Esta desnudez de sus emociones y sensaciones atrajo sobre su valiente cabeza una tempestad de incomprensión provocada por los prejuicios de quienes se escandalizaron ante el nombre de las cosas y no ante
las cosas mismas, que, como es humano suponer han sido vividas por quienes no las aceptan en literatura, ;sparando que
ésta sea más o menos artificial, enunciando temas falsos tontamente considerados bellos, en fin, anémica, y no coU:o un
reflejo de la verdad o realidad.
Algunos de estos primeros poemas, tachados de audaces
o de algo peor, especialmente por haber sido escritos por una
mujer, contienen esa ingenua ternura del amor y el despertar
de la vida, apreciando, sensual pero juvenilmente la revelación del amor físico, siendo, sin duda, tan fuert; la pureza
de su ·e spíritu y tan alta la calidad romántica de su alma que
no encontró en la experiencia nada que no fuera dign'o de
expresar en emocionado canto, llena de gratitud ante el sentido de la vida. Todo en ella se vuelve dulce, tierno, amoroso.
Y sin embargo ... , fueron tan ciertas y tan sencillas sus palab!as de miel clara, que la acusaron de impudor. Para apreciar la dulzura de su canto a través de la crudeza de sus desnudas palabras, es necesario conocer la bondad, bondad de la
vida en todo, en el magnífico regalo concedido a los humanos
al igual que a los demás seres vivientes, en la atracción de lo~
cuerpos, el amor espiritual y la creación del hombre y la mujer. Identificándonos con la vida y con el plan de su Creador
al imaginar el unive·rso, podemos apreciar con mente pura y
corazón limpio, la belleza de · 1a pareja humana en el amor,
y la grandeza del amante a-1 encontrar amable todo cuanto
se relaciona con su amado, su cuerpo y la descripción del mismo, el sudor, la saliva ... , lo que no puede repeler a quien conoce el amor y es romántico al grado de idealizar aspectos del
ser humano considerados menos idealizables por aquellos a
quienes fué negada la capacidad para una gran pasión. Y estos han sido temas cantados con extraordinaria ternura y
sensualidad por Clementina Suárez, por lo que fué criticada
aún por aquellos que debieron comprenderla, intelectuales y
artistas, que nada sabían de amor total y deslumbrado. Es
natural que en la poesía de sus primeros tiempos, con el empuje de la juventud que no concibe la exposición de su verdad más que como un reto lanzado al rostro de la incomprensión, empleara frases y palabras facilmente sustituibles por
otras menos abiertas, que no se prestaran a ser ridiculizadas o consideradas vulgares precisamente por mentes vulga-

Juanita Soriano

51

res, pudo, digo, emplear otras palabras sin cambiar el sentido de su expresión, pero su apasionada rebeldía y vitalidad
no se lo ·p ermitían; ahora, habiendo alcanzado una madurez
serena, su mensaje, aunque fiel a su ideal revolucionario, ha
entrado también en un cauce de comprensión y serenidad.
Contaba mi madre, que conoció a Clementina en los días
blancos de su niñez, que era ésta una niña extremadamente
silenciosa, y tan quieta que se habría podido sentar, sin peligro, al borde de un abismo; allí se la encontraría en igual posición, después de una hora. Se quedaba pensativa, mirando
a lo lejos, y si alguien se acercaba con esa curiosidad de los
mayores que presienten el misterio de un niño, y le preguntaba: ¿ qué te pasa, Clementina, que estás tan callada?, ella sonreía enigmáticamente, como despreciando las explicaciones.
Seguramente entonces comenzaba a formarse su universo, analizaba el aspecto del mundo en el que le tocaba vivir, se daba
la medida de cuanto la rodeaba, y comenzaba su alma a delinear las primeras preguntas, para las cuales, incesantemente
buscaría la respuesta a través de toda su existencia.
Fué sin duda debido a ese quietismo interior y exterior
que tuvo capacidad para compenetrarse de profundos aspectos de la vida, sus ojos se volvían internamente claros al contemplar con tanta fijeza el universo, y así descubrió el tremendo y doloroso problema social que agobia a su pueblo, observó
a la gente campesina, a los humildes quemándose los pies descalzos en el scil de los caminos, a los trabajadores obreros, y,
en incomprensiple contraste, difícil de compaginar dentro de
su pequeña cabeza de l egisladora social que aspira a la justicia, la fácil existencia de unas cuantas familias, el monopolio
del dinero en poder de unos pocos, la dura conciencia del comerciante y la inmensa masa de los desamparados. Esto penetró muy hondo en su sensibilidad y se quedó para siempre en
ella, como un dolor inevitable. Digno de estudio también este
aspecto de su inquietud porque Clementina proviene de una
de las principales familias burguesas de su localidad.
En cuanto a sus últimos poemas parecen significar cierto peligro, algo que nos habla de sus luchas sin mencionarlas,
pero que se sienten corr~r a través de sus palabras, en forma
más bien subterránea. Refiriéndose a la ceguera del mundo actual, parece amenazar con veladas profecías. También encierran
la promesa de un mundo mejor para el futuro. Sin duda su orgullo y su entereza de mujer se oponen a referirse a sus desgarraduras psíquicas, al contrario de lo que sucede en la mayor parte de la poesía femenina hispano americana. Se oye,
o mejor dicho, se presiente el paso de esas horas turbulentas,

�52

Uua Poetisa Hondureña: Clemeutiua Suárez

de dolor, pero no se ven las manchas, sólo se es conciente de
una espléndida serenidad, de una dignidad en la aceptación
de un destino. un tanto adverso, de un señorío para conllevar
cualquier fracaso y hacer respetar sus actitudes. Un día esta
mujer poeta llegó por su propia voluntad a los linderos de
la muerte como protesta final de quien sabe qué profundas
decepciones de su alma. Rescatada a tiempo por un grupo de
amigos y artistas sobrevivió a la prueba con su espíritu indomable y, aparentemente, parece no recordar este drama de
su vida.
Para alcanzar una visión de sus ideales poéticos, tanto
en el aspecto personal como en aquel otro en que, olvidada de
sí misma, habla por y para la humanidad, oigámosla en algunas de sus estrofas :
Despacio,
que está madurándose
la criatura de espuma
que se queja en mi entraña
Estas pocas líneas traslucen su ternura maternal, en el
poema IV de su último libro, "Creciendo con la hierba". Su
emoción personal se vuelve cósmica al expresar el sentimiento purísimo del amor que se ofrece limpio de dudas y pesares:
Para venir y para buscarte,
ya había dejado
todos los abrojos.
Existe, para mí, algo encantador en este libro, y es la
dedicatoria:
"Así, de compañera a compañero".
Esta sencilla frase indica mucho respecto a su posición
poética y humana, su valeroso compañerismo, igualitario, que
la induce a caminar y luchar, hombro a hombro con su compañero. Actitud nueva en la mujer que ya no se conforma en
recibir protección, sino que también puede dar y ayudar al
amigo, al compañero. Si es esta una nueva política literaria
dentro del sentir femenino, más conciente de su responsabilidad de lo que fueron las mujeres amantes en el pasado, tal
iniciativa irrumpe en la tierra de Honduras con Clementina
Suárez. A través de su vida como mujer y de su obra literaria
como poeta, se observa esta actitud valerosa y revolu~ionaria
de los moldes burgueses.
La clave en la poesía de Clemen.tina Suárez es esa ausencia de lo que en la actualidad se ha dado en llamar evasión

¡;3

Juanita Soriano

lírica, típica, según quienes nos hablan de ella, de aquellos
poetas, escritores o artistas, que no ven a su alrededor los
problemas vitales y de interés general que confronta el ser
humano, y, en cambio, evaden esta cruda realidad, por temor
o indiferencia, y prefieren sobrenadar levemente por la superficie del planeta, ajenos a sus tremendas luchas y necesidades, para interesarse por temas menos peligrosos y de menor responsabilidad para su arte. Que ignoran, que nada
quieren saber, del conflicto actual. Clementina, se definió.
Quiero decir, esto fué lo que despertó su interés, se definió
por el ser humano en general, por su tragedia y su lucha, haciéndose portavoz de sus más altas aspiraciones; aunque, todo
poeta, fatalmente, se define, cualesquiera que sean los caminos de su poesía; ella, al aceptar el suyo, enfrenta lo que, de
por sí, trae consigo todo compromiso.
El amor a la libertad y su anhelo de dar a los hombres
una tierra libre y feliz, es otra de las llamas en que se quema
su sangre.
"Oyendo está la queja
de los hombres
y sus urgentes ansias
de ser libres".
("Creciendo con la hierba",
Clementina Suárez).
"Empezaremos
a ser felices,
a quererlo ser-.
Asumiendo el deber
de que solo
por un camino humano
se puede ser feliz.
Sin lo estéril
de la desigual
solitaria. felicidad."
Naturalmente, la felicidad debe ser compartida para que
lo sea, pues la f elicidad solitaria no existe, y de existir, tendría que ser estéril como ella asegura.
"Hoy sabe que los hombres
si sufren y trabajan
estrujados y agónicos,
es por tener su vida
y por amarla,"

�Una Poetisa Hondureña: Clementina Suárez

55

.Juanita Soriano

Y en esta otra parte de su poema, inquieta por la ceguera espiritual, de la que ella ya está libre, exclama:

en ella, lo más es intelectual. Y sin embargo, cuando trasluce
o entreabre la puerta a su sentir íntimo, la belleza de su expresión es comovedora :

Tienes que despertar.
Levantar tu esqueleto
del sueño.

"Pudo ser.
pero estaba la espina . .. "

Dejarte desnudo,
voluntario,
distinto.
No puedes esperar
a que te coman
los ojos
las hormigas.
Como dormir
en los vacíos lechos,
cuando hay una queja
y un abierto costado
que reclama la sangre.
Naciendo estoy,
visiblemente,
y trepándome van critauras
ángeles y semillas".

Este pequeño, sencillo comentario a su vida, a sus posibilidades, que se convierte por su misma sencillez y aplastante
realidad en símbolo de toda vida y toda posibilidad humana,
toca directamente al corazón por enunciar una verdad patética, conocida de todos, pues no hay quien, de un modo u otro,
no haya perdido su oportunidad, no haya desgarrado la alegría_ de sus pies confiados, y de sus manos, en la espina ...
"Pudo ser.
Pero estaba la espina,
eterna enemiga de la rosa.
Y sola, sin orillas,
la perdida corola de mi sueño".
Esta pequeña cosa que nog cuenta, aparente pequeña cosa, es demasiado triste, demasiado vivida por todos, para no
arrastrarnos dentro de su suave nostalgia, donde se adivina la
transparencia de unas lágrimas ya olvidadas, ·de algo ... , de
todo cuanto pudo ser ... , de todo lo que no fué.
:'Óbediente la rosa a su destino,
tuvo que ir mostrando
el candor de su rostro".

Los pormenores de esta leve poesía, al parecer pequeña,
al parecer livia11a por encontrarse carente de ciertos recursos literarios como la sonoridad musical, son sin embargo evidentes y característicos de una gran finura de sentimientos;
especialmente, tiende a expresar ideas, pues en cada línea se
encuentra un pensamiento definido, positivo, absoluto. Son
breves líneas cortas, pero cargadas, literalmente agobiadas, de
fruto. Ha despreciado la rima y conserva él ritmo interno, calidad más difcil de alcanzar porque se va por dentro, sin vestidura externa que lo denuncie, y que sólo puede lograr un
oído esencialmente poético, socorrido por un torrente de sangre poblada de poesía. Células de poesía.

Esta es otra frase feliz: "Obediente la rosa a su destino",
esencialmente poética y de indiscutible simplicidad en la
enunciación de una ley fácilmente observada por todos;·aunque difícilmente comprendida. Todos obedecemos a nuestro
destino, y en la rosa, símbolo de poesía, es donde mejor representado encontramos la fuerza de este dramático determinismo. Pero no es esto lo que importa ni el sentido de sus frases,
sino la manera de decirlo, l;i, forma poética en sí.

A pesar de no ser especialmente sensible como para convertirse en medio a través del cual se conozcan sus sentimientos y emociones, porque no puede decirse de ella que su idiosincrasia en poesía se concrete a ser lo que podría .llamarse
una sentidora, tampoco puede escaparse de la expresión espontánea, reveladora de sus estados de ánimo, mensajera de
sus experiencias personales, de sus observaciones vividas, de
sus resultados finales o conclusión inevitable, conocimiento o
sabiduría recogida a través del existir. Pero esto es lo menos

Siendo la producción consecuencia de la vida de su autor,
todo cuanto el artista viva se refleja en su arte, directa o
indirectamente, ,el vivir, la conducta. del autor, lanza su sombra o su luz sobre la obra, en la cual, inconscientemente, se va
inscribiendo quien la crea. Por eso no se puede separar al creador de lo creado, ni se puede comprender la obra sin referirse
al carácter y destino del autor. Y en pocas personas como en
Clementina Suárez ese símbolo de la rosa que ella. expresa
está tan marcado, tan sujeto a la fuerza de un destino inexo-

�Una Poetisa Hondureña: Clementina Suárez

rable para cumplir con el llamado y las exigencias que representa el aceptar la cruz de la poesía, y, como en su caso, el
perseguir la ruta de su inconformismo para con un mundo
ya hecho, mal hecho, sobre bases de injusticia, y al que, aunque parezca inútil, se ambiciona mejorar. Esta inconformidad
la arrastró, obediente a su destino, a continuar su ruta, siempre adelante, como que si una voz le ordenara seguir, no detenerse, no arraigarse, no anclar sus raíces en la tierra sino
caminar, caminar siempre, nómada, gitana; aprendiendo a
renunciar a sus afectos personales, a sus nexos, a todo lo suyo,
sin duda para ser empleada por algún propósito vital que la
condena a su soledad para que de ella surja su donación en
la que abarca a todos, en la que se desprende de sí misma y
de su yo, para observar e interpretar el canto de todos:
"Atada va la sangre
a raíces que no entiende".
Todo en ella dice algo, no hay una palabra que esté sin
sentido o puesta al acaso para rellenar un hueco; todo en
ella es utilizable, es asimilado por la mente, la fijeza de su
observación le permite escoger la palabra adecuada, que, en
ocasiones, es un reto a la inteligencia. Y aunque ella misma
no entienda sus raíces, como no entendemos ninguno de nosotros, las nuestras.
•
"Ya que sólo en la sangre despierta
estará el germen creador defendido".
Su poesía habla de "ligaduras humanas", y confiesa:
"Mi pecho llumina
una verdad tremenda".
Dice:
"No le niegues al amor tu cara.
Sólo así tu flor tendrá polen
y flotará libre,
goteando muchedumbres
tu cara creciendo con la hierba.
Distintos son los rumbos de la carne
y sólo el viento salvará
a tu pie, que en la ceniza
quedó extraviado ...
¡ Criatura de mi amor!
Sólo cuando el fuego
te lleve hasta mi grito,

57

Juanita Soriano

recuperarás intacta
la espiga que dentro
de tu piel madura.
Fuera necesario morirme y no quererte.
Golpearme la espalda
y atar mi lengua
para no decirte
que están en ti llorando los brotes
y detenidos los arroyos,
porque le niegas al surco
lo que es del surco.
Sólo este poema basta para demostrar que Clementina
Suárez es poeta auténtico, por sus temas, por su forma,
por su hondo y trascendental sentido de la vida, por
sus experiencias básicas, sin límites, descritas con la serena
sangre de sus frases; por su afán de "rescatar el ademán perdido", por todos estos nuevos y singulares modos poéticos,
con la característica personal de su autora. Ahora que lo que
escribe cualquier escritor recuerda mucho a lo que ha escrito
o escribe otro escritor ya sean hombres o mujeres poetas,
la singularidad de esta poesía se destaca por su voz libre
de influencias conocidas, totalmente diferenciada de otras voces.
Practicamente no hay poetisas en Honuras. Puede decirse que Clementina es La Poetisa; las demás se ensayan pero
no han encontrado su voz ni se han hecho sentir ni han-trascendido sus nombres. Como dije al principio parecen demasiado románticas no han superado la etapa del sentimentalismo
y están literalmente obsesionadas con los pinares. Muchos poetas hondureños también.
Clementina, que ha sido despiadada para consigo misma,
tiene también frases despiadadas, suyas propias:
La urgencia.de mi paso
es un puro símbolo
-nada es míouna flecha me curva
dentro de tu amor.

¡,No sientes deshojarse
pétalos dentro de mis sienes T
¡, No sientes que mis manos
te adelantan la rosa,
el aroma y el tacto T

�Una Poetisa Hondureña: Clement.ina Suárez

Y que mi sueño
es una arteria abierta
que calcina el gusano.
Y que precisas otro nombre
para encontrarte
con la sonrisa
de tu primer niñez.

Juan Antonio Aya/a /

LA QUERELLA DE

LAS HUMANIDADES

Tiene aciertos, frases poéticas auténticas. Ocasionalmente
no llega a sostener la unidad, o mejor dicho, el clima o altitud
poética inicial, pero este quiebre que parece dejar algo trunco
en el poema al emprender su lectura continua, es también parte de la vida y personalidad de la autora y le confiere un
sello propio, símbolo de su existencia. A veces es sólo un verso feliz en el poema, pero ese verso, esa sola breve línea suelta, es portadora de fulgurantes revelaciones, idea y poesía.
Sus palabras contienen una clave. Mínima clave en apariencia, dejanao adivinar la fortaleza que encubre apenas.

"Así, pues, el pecado fundamental de la erudición
clásica en nuestros días es que ha cultivado la investigación más que la interpretación, que se ha intere~ado más en el acopio que en la diseminación de los
conocimientos, que ha negado o desdeñado la importancia de su tarea en el mundo contemporáneo, y que
ha estimulado ese mismo público menosprecio de que
ahora se queja. El erudito tiene paro con la sociedad
una responsabilidad que es mucho más grande que
la de-/ trabajador y que la del hombre de negocios.
Su primera obligación es conocer la verdad, y la
segunda hacer que la verdad sea conocida".
(Gilbert Highet, Lo Tradición Clásica, T. 11, c. XXI,

Esta es Clementina Suárez y su poesía que como la hierba, humilde hierba de los caminos, crece libremente y crecerá
con el tiempo.
·

Un siglo de erudición).

Monterrey, N. L., junio de 1959.

e

' ,

ONSTDERO de gran impodancia
para el momento cultural por que atraviesa el mundo la encuesta quP hace unos años promovió la UNESCO entre las
personas de más relevante inteligencia dentro del campo de
la educación y la literatura, sobre la importancia de las humanidades clásicas en la educación del mundo de hoy. La
crisis dr nuestro tirmpo . necesita de soluciones rápidas y
decisivas; el mundo ha girado violentamente en los últimos
cuarenta años; nunca, como ahora, ha habido mayor distancia
afectiva e intelectual entre dos generaciones como la nuestra
y la que nos precedió. Han cambiado los conceptos, han cambiado los ideales, ha muerto, definitivamente, un plan de vida
que dirigió al mundo de occidente durante siglos; ha llegad(I
un momento decisivo en que se hace preciso preguntarnos sin
eYasivas: ~ Qué somos? ¡ Qué pretendemos? i Qué ideales aplicamos a nuestros problemas o cómo reaccionamos ante las
-

59-

�60

La Que1•ella de las Humanidades

urgencias de la vida moderna?" Muchas veces, en los momentos sombríos de la historia, cuando toda idea de belleza,
justicia o verdad naufraga, hemos dudado si la verdad está
con nosotros o si estamos viviendo de falsos patrones. y normas inoperantes, que la inercia nos impide desplazar. Y la
conclusión a que se llega, aunque dolorosa, es la siguiente:
hemos fracasado, no llenamos suficientemente el objeto de
nuestras vidas, hemos desertado del campo de la realidad,
para vivir inactivos repitiendo conceptos que ya se gastaron
y que no han sido renovados. Tan evidente es esto que el
historiador Arnold Toynbee advirtió en una conferencia pública en Madrás que "las religiones del mundo podrían ser
suplantadas por nuevas creencias si no se adaptan para llenar
el vacío espiritual que confronta la humanidad". "La humanidad -afirma- no puede vivir sin la religión, peró no puede
ya aceptar religiones que no son convincentes...". Y lo que
se dice de las religiones actuales, con toda su secuela de convencionalismos y de fórmulas, de dogmas adulterados y llenos
de pragmatismo, pueden, con mucha mayor razón, aplicarse a
la filosofía, educación, moral y hasta la misma estructura del
conglomerado social y de nuestro sistema de valores. De todos estos aspectos de la vida actual considero que uno de los
más urgentes, precisos y descuidados es el de la educación, no
como muchos creen, el de la enseñanza. Sólo los espíritus
vanos, fatuos y pedantes -o los impregnados de ese simplón
pragmatismo de los "executive men" de vestido gris- pueden
soslayar su importancia; precisamente esta falta de seriedad
y este pecado de ligereza, que puede traernos aterradores
problemas y consecuencias trágÍCas, es un resultado de la
desorientación que priva hoy en la educación. Una educación,
a mi modo de ver, es la justa apreciación y el empleo adecuado de los ideales en vida; cuando éstos están en quiebra o
no existen, hay que buscar la causa en los defectos de la educación bajo la cual se han conformado los hombres de determinada generación. En fin de cuentas, todo problema de
educación confronta un problema de libertad. Nunca como
hoy se ha hablado en el mundo de la educación; se celebran
congresos, se lanzan nuevas teorías, se ensayan nuevos métodos, se publican revistas especializadas, pero, nunca, también,
la imagen y la mentalidad del hombre han sido más pobres
tanto en el campo de las artes como en los de la filosofía;
pasó ya el tiempo en el que se estructuraban nuevos y grandes
sistemas, en que se componían grandes sinfonías, en que se
pintaban hermosos cuadros ... Es preciso hacer una revisión
sincera dr los valores con que operamos dentro del campo

Juan Anto1úo AyaJa

61

educacional y de la forma en que estos val?re_s se aplica°: a
la vida. Es preciso hacer un balance para ehmmar, s1 prec1s,o
fuere toda una serie de esquemas, conceptos heredados y metodos' en la educación que han demostrado ser casi inefectivos.

·' .

DOS CONCEPCIONES FRENTE A FRENTE
EN EL CAMPO DE LA EDUCACION
Hace varios años el presidente de los Estados Unidos de
Norteamérica. Mr. Harry Truman encomendó a un grupo de
profesores universitarios la tarea de hacer ~n estudi? ac~rca
de la educación norteamericana en los Colegios y Umvers1dades. El resultado de esta consulta es el mismo que se planteó
la UNESCO. En el mundo de hoy, y precisamente en el terreno de la educación se enfrentan dos grandes corrientes: la
de la especialización 'y la de la formación int~gral del J?r?fesional. Es evidente que ya no podemos asirnos al v1eJo
concepto de la educación integral, e~cic!opédica, que he~·edamos del siglo XIX. Los adelantos tecmcos, el parcelamrnnto
especializado de cada una de las profesiones, los diarios a:vances de las ciencias no pueden dar al hombre la opottumdad
de dispersar su ti¡mpo en procurarse una formación integral
que abarque todos los campos de la cultura; aun den~ro de i:,u
misma profesión tendrá que contentarse con domrnar una
rama que estará, asimismo, en constante evolución y ~n p~oceso de revisión. Hoy más que nunca el mundo necesita tecnicos. Los Estados Unidos, con su alto nivel técnico e industrial no producen en la actualidad la suficiente cantidad de
inge~ieros y demás profesionales de la industria necesarios
para llenar todas las demandas de su creciente progreso; la
Unión Soviética atenta a ganar esta carrera que se ha de
desenvolver dur~nte todos estos años en el campo de la técnica,
está formando verdaderas legiones de especialistas y de científicos. La especialización no puede, en consecuencia, distraer
su tiempo ni sarrificar los individuos más capaces, en aras de
una educación humanista e integral, por lo que aparentemente
tiene ésta de poco produ.ctiva y de pragmática. No hace
mucho el escritor venezolano Mariano Picón Salas hizo una
serie de declaraciones a este respecto que merecen ser tran&lt;1critas. "No me atrevo a . decir que las Artes, la Historia, la
Poesía constituyan infalible panacea para las neurosis de
nuestro tiempo. Pero cuando le damos a la Educación un
fin que. supere lo utilitario y lo pragmático, cuando queremos
formar hombres y no sólo mercaderes, parecen ofrecernos las
Humanidades una olvidada Pedagogía de la Felicidad. De
tanto forzar al hombre para que sea una máquina productora,
nos olvidamos del tranquilo y continuo goce que dan- para

�62

La Querella de las HÚmanidades

Juan Antonio Ayala

Creo yo, y ya lo han señalado otros autores, que la democratización a que ha llegado la enseñanza en la actualidad
pudiera ser muy bien una de las causas de esta liquidación de
las Humanidades clásicas como instrumento pedagógico efectivo. Desaparecieron las "élites" intelectuales que requerían
la atención exclusiva de pedagogos y educadores y al participar el pueblo ,-:llana y sencillamente el pueblo- en este gran
festín de la educación -mejor dicho de la instrucción-, hubo
necesidad de darle una instrucción básica, elementalísima,
destinada a una mayoría; esta mayoría que iba a in:vadir los
campos de la industria y del comercio, por una parte no necesitaba, a juicio de sus educadores y de ella misma, de la
previa preparación clásica y humanística; ya desde los comienzos se hacía necesario parcelar sus conocimientos e iniciarla en las bases de su especialización.

quie~ _aprendió a gustarlos-los libros y las obras de arte.
O prlSlo':1eros de la con~i':1gencia de lo material que se traduce
en sal~no, horas de oficma, requerimiento de nutrición, casa
Y vestid~, ~os asomamos a otro mundo que supera la fatalidad
de lo· cotidiano a través de los filósofos, los poetas, los artistas".
. Sin embargo, no podemos dejar de lado la tremenda reabd3:d q_ue_ no~, agobia. Esta pugna entre especialización, es
decir, bmitac10n del entendimiento y de las facultades naturales de cada individuo, y cultura universal es tan aguda que
amenaza con la destrucción de un mundo 'que ya pasó, pero
que no n,o~ promete nada para el futuro. Del especialista y
de sus mi~n_mos pr?~l~mas -digo. mínimos aunque se trate de
pone~ ,satl'htes artificiales en órbita- no podemos esperar la
soluc~on_ d~, nuestros problemas. Es más, de la creciente
especiabzac10n d~ cada día sólo puede provenir el aniquilamient_o de los mas altos valores del espíritu; a no ser que ·
consCI~ntemente optemos por los postulados de una filosofía
materialista y utilitaria, en cuyo caso habremos preferido "un
m_u1!do de cuerpos ocupados y almas vacías", como asegura
Picon Salas.
H~y quienes creen que la bancarrota de nuestra cultura
Y los si_stemas de educación que hasta el presente hemos aplicado sol? puede ser superada con fórmulas nuevas, con el
t?tal olvido d_el p~sado._ ~i~rto es que en los procesos evolutI_vos de la Historia el mdividuo en sí no cuenta• cierto también que t?da una civilización, una tradición, un~ cultura no
se gesta m se desenvuelve en un día, en un año ni en un
centenar de años; cierto que teniirán que pasar ge~eraciones
muchas generaciones, hasta lograr plasmar un sistema de cul~
tura, un ~idal de educación como el que hemos tenido hasta
hace poco; sin embargo, nunca podrá llegarse a la definición
de un "humanismo" si antes no se define y ·se considera al
"hombre" en particular como núcleo de ese humanismo. Y
precisamente es en este punto donde se ha planteado la crisis.
La especialización, con todas sus urgencias desconoce el valor"humano" del hombre, aunque esto, dicho' así, parezca una
redundanria; la especialización necesita autómatas que cumplan cabalmente con la tarea que les ha sido asignada dentro
de la colmena; hombres vacíos de mente y espíritu, que sólo
pueden apreciar la realidad con el criterio estrecho, aburrido
Y árido del especialista. Decía Unamuno, comentando el
adagio popular "Teme al lector de un solo libro, sí, ¡ por lo bruto que será !. .. "

63

..

Otros creyeron, o se acogieron por comparación, al concepto un poco ambiguo de las "humanidades modernas", como
si se pudiera hacer tabla rasa, a nuestro antojo, de toda una
herencia cultural y filosófica en la que precisamente esas
"humanidades modernas" tienen su raíz y origen. Y es que
las humanidades han sufrido una mengua en su mismo concepto y en la amplitud de sus miras por culpa de aquellos
mismos q1;1e estaban en capacid'ad de salvaguardar sus auténticos valores. Desde el siglo XIX, por influencia de las universidades alemanas, principalmente, se restringió el concepto
de humanidades "clásicas" a las producciones de la literatura, el arte y la filosofía greco-romana, a la tradición medievál que conservó y desarrolló esta cultura y al Renacimiento. En filosofía, por desgracia, sbmos aún discípulos de
Sócrates, Platón y Aristóteles; nuestro entendimiento está
cerrado a los conceptos fundamentales y serios de las filosofías asiáticas. Creo yo, y cada día lo estimo más necesario,
que es necesario ampliar este viejo concepto de las Humanidades clásicas para que puedan subsistir como medio de educación en el mundo de hoy y adquieran éstas un pleno sentido
de universalidad; tenemos una deuda cultural con los pueblos
del Oriente, con la India, China y Japón, en especial. Esas
culturas, conocidas apenas por un reducido grupo de especialistas y escasamente divulgadas, enciei;ran un contenido humano que debe ser incorporado a nuestro sistema de vida y
de educación que llamamos "humanístico". Las relaciones
internacionales de hoy han hecho caer las viejas fronteras
culturales que existían entre los pueblos, entre los hombres
de ciencia, entre los educadores. Si junto a los sabios occidentales se sientan, en los congresos científicos, los hombres

�64

L3 Querella de las Humanidades

más destac~dos del Oriente, ¿ por qué no hemos de incorporar
a mwstra literatura, pedag~gía y ~ilosofía los conceptos que
conforman la mente y el estilo de vida de esos mismos sahios?
~s preciso, pues, ?uscar la forma de incorporar a un nuevo
&amp;iste~1,a de edneacjón humanista estos sistemas parciales que
tambien han dado logros efectivos en la historia cultural de
la humanidad. Si nosotros, a pesar de los &lt;Yrandes errores
Y de los enormes cataclismos, hemos logrado s~brevivir v salvaguardar lo esencial de nosotros mismos, esas otras ruÍturas
han dado el mismo resultado. La India looró subsistir como
entida?, ~?cial, polít~ca y cultural a pesar dei coloniaje; Japón
sobrevivi? a los peligros mortales de un aislamiento de siglos,
&lt;'?11;º Ohm~ ~e muestra actualmente celosa guardiana de sus
ncJas tradiciones.
De todo lo expuesto se ve claramente que la decadencia
real de las Humanidades clásicas en la educación del mundo
d_e ~oy. ~e debe ~r~nripalmen~e y en primer lugar a la espeC1al_i;ac1on ~an rigida que exige el avance técnico, especializac10n º:as1on~da PO: las condiciones y los postulados de la
tecnologia, la rndustna, la carrera armamentista, la aparición
nue':~s enfermedades, etc. En segundo lugar, la falsa
mt_:grac101;1 _del conc_epto de las "humanidades", con su empen~ en v1v1r ex~lus1vamente en el pasado, sin procurar conv_erhr _su contei~1do en realidades operantes• se dió demasiada importancia a la investigación, a la fijación de los
textos, a los problemas gramaticales, y se descuidó extraer
de las grandes obras clásicas una filosofía de la vida una
norma de conducta, una auténtica "paideia" de nuestro 'tiempo. Por es~a razón . y con causa justificada el hombre de
hoy . ~a derivado por el fácil camino de la literatura de
?casion, por la cultura superficial y barata de las revistas
ilust~adas. V_oh_'emos de nu;,vo a la cita de Picón Salas para
amphar este ultimo punto: Ya hay -dice- una infantil y
menest~rosa cultura de 'muñequitos' y 'tiras cómicas' donde
las caricaturas de Sancho y Don Quijote intentan sustituir la
prosa de Ce~vantes. Otras revistas de gran circulación en los
Estados ~mdos quieren "deshidratar" la Literatura tratarla
con la misma manipulación con que se reduce el pe'.50 de las
le~u~bres Y las, frutas, y condensan a Dickens y a Carlyle,
q_m tandoles metaforas y epítetos que se consideran innecesar~o~, para ofrecerlos en el más chato e inocente estilo de oficrmsta. Ver !~pidamentee; hacer no Ínlporta qué co5a, movers~ de un sitio a otro, más que reflexionar, parece el ideal
de vida de muchos contemporáneos. Los centenares o millares
de horas de, vu~lo :",ustituyen hoy las que antes podían destinarse a la med1tacion y a la lectura ... El humanista se está

?e

65

Juan Antonio Ayala

convirtiendo en un hombre maniático, de traje raído, seguido
de sus milenarios espectros y repitiendo hexámetros, en una
sociedad que busca emociones más aceleradas" .. . Hasta en
una revista para amas de casa encuentro este menosprecio,
esta animosidad contra el humanismo: "Los profesores de
tennis, base-hall, canasta uruguaya, joropos, etc., reemplazan
a pintores, filósofos, poetas, científicos, en las cortes modernas y en los palacios de los Cresos contemporáneos. Antes,
los "intelectuales" eran el supremo lujo de príncipes y millonarios . . . Lo que demuestra una vez más que en este
siglo de técnicas aplicables inmediatamente y en gran escala,
los intelectuales vamos a terminar en las ferias de pueblo,
exhibiéndonos como monstruos. Tal vez de esta manera logremos no morirnos de hambre honorable y decorativamente. Es
este el progreso 1".

LA DECADENCIA DE LOS CLASICOS: FRACASO
DE LOS METODOS . .
A partir del sig1o XIX se inicia, dentro del campo de la
educación, la decadencia de los clásicos como sistema pedagógico. El espíritu positivista del siglo contamina la filosofía, las artes, las letras y la educación. Todo podía y debía
ser sometido a la revisión por los postulados de los últimos
descubrimientos científicos. En los estudios clásicos, en particular, se creía que el estudio de las lenguas griega y latina
consistía en una ciencia pura. Pero como dice Gilbert Highet
esto era una aberración, pues: "Es evidente que en la investigación clásica, como en toda otra especie de estudio, tienen
que emplearse las virtudes científicas de precisión, organización, objetividad y claridad. Es evidente que los métodos
de la ciencia aplicada pueden emplear se útilmente en muchas
zonas de la literatura y de la historia grecorromanas. Pero
la materia del estudio clásico no la constituyen totalmente, ni
siquiera principalmente, muchos objetivos comparables con
el material de la geología. Gran parte de ella - y la mejor
parte- es arte; y el arte hay que estudiarlo con gusto e
imaginación lo mismo que con cámaras y compases de precisión. Gran parte de ella es historia, y la investigación histórica supone juicio moral, mientras que la redacción de la
historia exige selección estética. No obstante, los eruditos
clásicos del siglo XIX, capitaneados por los alemanes (que
se señalan más por su industria que por su buen gusto), re-

�66

La Querella de las Humanidades

solvieron que su deber era ser científicos. Semejante resolución contribuyó a arruinar la enseñanza de estas matrias".
I

Todos los que hemos pasado por el duro aprendizaje de
los clásicos tenemos en nuestra memoria recuerdos y experiencias imborrables que ojalá ahora que estamos ya en calidad de maestros, no hagamos repetir a nuestros alumnos.
Muchos de nosotros sufrimos la decepción al llegar a las aulas de los que llamaban grandes maestros e investigadores;
en vez de iluminarnos en el camino de la investigación de los
clásicos, de darnos una valoración exacta de sus ideales y de
enseñarnos la forma de acomodar sus experiencias a nuestros
problemas, nos cerraron las ventanas y t,e aprovecharon de
la oscuridad para hacernos deambular por los inútiles laberintos de la sintaxis, los diccionarios, las concordancias, los
textos dudosos y las lagunas. Gracias a nuestro esfuerzo
personal, se nos califícó, muchas veces, de rebeldes e indisciplinados, pero recibimos nuestra recompensa al encontrar por
nosotros mismos aquello que no pudieron o no quisieron' darnos nuestros maestros. Recuerdo muy bien mis dos encuentros con Virgilio. Nuestra clase de poética latina era impartida
por dos profesores; los seis primeros libros de la Eneida
estaban a cargo de uno de los guardianes y custodios de la
vieja didáctica de Berlín, Munich y Heidelberg; durante seis
largos meses aprendimos muchas de las modalidades lingüísticas de Virgilio, manejamos un extenso vocabulario latino,
hicimos un fructífero acopio de sinónimos, medimos muchos
hexámetros, memorizamos largas tiradas de "pensum". De la
esencia virgilana, de las ideas de la Roma imperial, del sentimiento épico-humano del poema estaba prohibido hablar. El
resto de la Eneida estaba dirigido por un profesor que, cierto
es, no era un latinista consumado, menos un investigador de
los de sentencias definitivas; a su alto sentido de interpretación juntaba las cualidades de un gran poeta, sabía llevar la
discusión abierta, por encima de los titubeos gramaticales de
muchos, hacia aquellos temas virgilianos trascendentes, eternos, humanos, en una palabra. Otro de mis recuerdos es el
de aquel profesor que se pasó la vida buscando en las obras
completas de Cicerón -en ese pétreo volumen editado por
Didot- un nuevo tema de la tercera declinación latina;
pretendía ¡ el pobre ! figurar en alguna de esas gramáticas
-escolares como el genial descubridor de una nueva modalidad
hngüística. De mi primer año de griego saq_ué la conclusión

Juan Antonio Ayala

67

que el verbo "lúo" era muy importante y que las formas contractas de la segunda declinación eran la clave para entender
la epopeya homérica.
La historia de la didáctica clásica está llena de casos semejantes. Son demasiado aleccionadores los ejemplos para pasarlos por alto. De nuevo recurrimos a G. Highet quien
presenta muestras más q~e suficientes ~e e~te dese~oque, de
estas aberraciones palmarias, de esta des1lus1onante irresponsabilidad de los que tuvieron durante siglos en sus manos el
destino y el futuro de generaciones enteras, quienes buscaron
en las ciencias aplicadas salida a sus impulsos creadores.
Sir William Osler, médico brillante y destacado científico,
cuenta así el fracaso de sus estudios clásicos en una escuela
canadiense de 1866 :
"De niño tuve la experiencia común de hace cincuenta
años: maestros cuyo único objeto era dar de comer a sus
clases con cucharadas, no de autores clásicos, si!1o de sintaxis
y prosodia ... con el resultado de que aborreciamos a Jen~fonte con sus diez mil, veíamos a Homero como una ~bom1nación y a Tito Livio y Cicerón como cargas de sustantivos Y
tareas... Mi experiencia fue la de muchos miles; y sin embargo recuerdo que estábamos sedientos de buena literatura ...
¡ Qué tragedia subir al Parnaso en medio de tanta niebla!".
Y el Dr. Osler, este hombre "sediento de buena literatura",
_que llegó a desempeñar el alto cargo ~e Regi~s , Prof~sor de
medicina en Oxford, durante toda su vida admiro la literatura clásica y a los grandes humanistas del Renacimiento inglés
y recomendaba a sus alumnos, futuros médicos, el estudio
constante de los autores griegos y latinos y, más tarde, llegó
a afirmar que "las ciencias naturales -la medicina inclusiveeran sólo la mitad del material de educación, y que la gran
1iteratura era la part~ más importante".
Un gran educador norteamericano, Nicholas Murray
Butler, rector de Columbia University, cuenta cómo fue educado:
"La enseñanza de los clásicos en aquellos días era casi
por completo de este tipo "seco como el polvo" que ha estado
en un tris de matar los estudios clásicos en los Estados Unidos. El profesor Drisler, que ocupaba entonces la cátedra de

�68

La Querella de las Humanidades

J ay ( de griego), era hombre de notable elevación de carácter
y espíritu, así como un perfecto y consumado erudito. Era, sin
embargo, tan dado a insistir en los más menudos detalles de la
gramática, que nuestros ojos estaban todo el tiempo clavados
en el suelo y apenas si teníamos alguna vez una vislumbre de la
belleza del significado más hondo de las grandes obras cuyo
estudio nos ocupaba. Por ejemplo, recuerdo que durante el
primer semestre del año sofomoro ( es decir, el segundo año),
teníamos que leer con el Doctor Drisler la Medea de Eurípides,
y que cuando el semestre llegó a su fin apenas habíamos acabado de ver doscientos cuarenta y seis versos. En otras palabras, nunca llegamos a ver de qué trata la Medea, ni pudimos ver el significado del argumento ni la calidad de su arte
literario . . . En latín, el profesor Charles Short era un pedante si los ha habido . . . Fuera Horacio, fueran Juvenal o
Tácito el tema de sus clases, siempre estaba fijándose en los
asuntos menos importantes que el estudio de esos autores sugería . . . ".

·

Y perdóneseme traer todavía un testimonio más de esta
cadena de aberraciones, que, por sí solas, han contribuído a
la decadencia y al abandono justificado de los estudios clásicos.
'l'rasladémonos ahora a la Universidad de Yale en 1883-1884.
Habla William Lyon Phelps:
"La mayor parte de nuestras clases eran aburridas, y la
enseñanza puramente mecánica; una maldición pesaba sobre
los profesores, el añublo invadía el arte de la enseñanza. Muchos profesores eran simplemente oyentes de recitaciones preparadas; jamás mostraban ningún interés vivo, ni por los
estudios ni por los estqdiantes. Recuerdo que tuvimos a Homero tres horas a la semana durante todo el año. El catedrático nunca cambió la monótona rutina, nunca hizo una observación, sino que sencillamente llamaba a uno por uno a
traducir o escandir los versos, decía: "Es suficiente" y ponía
una señal; de modo que en la última clase, en junio, después
de todo un año de esta intolerable faena, quedé muy sorprendido al oírle decir, esta vez, también sin ninguna emoción:
"Los poemas de Homero son los más grandes que han brot~do
del espíritu del hombre; la clase está terminada", y salimos a
la luz del sol".
Creo yo que ante tales testimonios, ante tales atentados
contra la respetabilidad de los clásicos, ante tamaña irresponsabilidad por parte de los educadores, no tenemos por qué
extrañarnos del fracaso y del abandono del estudio de los
clásicos en la educación del mundo de hoy. Querer vivir de
espaldas a la realidad y mantenerse en el aislamiento más

Juan .-\.ntonio Ayala

69

feroz, es suicida para una sociedad que necesita soluciones
impostergables a la multitud de problemas que han surgido
en un mundo mecanizado, pragmático y realista. Razón tienen
los que desertaron de los estudios humanísticos para alcanzar
en el campo de la ciencia aplicada un bienestar material y
una satisfacción íntima que no se les ofrecía en los campos de
la gramática, la sintaxis y demás aberraciones de los eruditos.
Todavía estamos a tiempo para solucionar este problema, para encontrarnos a nosotros mismos y forjar un mundo mejor con un nuevo sistema de educación en el que las Humanidades clásicas vuelvan de nuevo a ser entidades operantes,
dinámica. l\Iás arriba he dicho que considero pedante el
pretender descartar todo un psado para sustituírlo por conceptos nebulosos, indefinidos, y que, además entrañan un peligro para la integridad del hombre, base eterna de cualquier
"humanismo". Hay que saber conciliar técnica y espíritu:
técnica que nos ofrece el mundo de hoy, a manos llenas
y espíritu generoso de concordia que nos ofrecen las viejas
literaturas y filosofías.

EN BUSCA DE UNA SOLUOION
Hemos llegado, sin lugar a dudas, a un punto en nuestra
evolución personal y, principalmente, en nuestra evolución
humana universal, que se hace necesario plantear el problema
de la educación en términos que no admitan vacilación. ¿Hasta dónde es posible poner en vigencia el estudio de los clásicos en un actual sistema de educación? ¡,Hasta dónde se
conforman los clásicos con la mentalidad y las necesidades
del mundo moderno? ¿ Qué proporción debe guardar el estudio
de las Humanidades clásicas con el de las técnicas mecanistas
que r eclama el adelanto material de la industria 1 No podemos,
honestamente, contestar a estas preguntas sin antes hacernos
cargo de la situación por que atraviesan los métodos pedagógicos en vigencia. Con un sentido práctico muy acorde con
la filosofía materialista -si es que puede llamarse filosofía
al resultado del más burdo fraude intelectual- la didáctica
no sólo ha orientado ·a la jtlventud hacia las profesiones que
suponen un futuro de aplicación inmediata, altamente remunerada, que, además, absorbe al hombre por entero. La consecuencia inmediata, amén de otras que mencionaremos inmediatamente, es que el hombre de hoy, el profesional, el técnico, no puede o no debe interesarse en otros asuntos que no
se relacionen con su especialidad. Tal como está organizado el
trabajo y la producción, es el medio al cual hemos recurrido para conservar un ideal de vida que no nos satisface,

�70

La Querella de lás Humanidades

que nos deja desilusionados, vacíos y yertos. Sin embargo
hemos caído en un profundo error: no ha sido el adelanto téc~
nico el que ha causado esta brecha profunda en la educación
del hombre; lógicamente las comodidades que actualmente se
nos brindan, la mayor facilidad de los medios de información,
el alto valor adquisitivo de la moneda, deberían ser un aliciente para la vida intelectual. No, no es la mecanización del
mundo la que por sí ha matado el cultivo del hombre y todos
sus valores interiores. Es la filosofía -si tal puede llamarsedel dominio, del aniquilamiento, la que quiere y proclama y
fomenta una educación puramente especializada que obre como un narcótico, como una especie de droga del olvido de la
reflexión y de la vaciedad; los hombres que tienen un' entendimiento libre, los hombres que piensan en la más recóndita
soledad, son un peligro y una amenaza para los totalitarismos
del cuerpo y de la mente que amenazan al mundo actual. No
es preciso ya, a estas alturas, aherrojarlos con cadenas ni imponerles sanciones atentatorias contra la libertad física ·. mucho más práctico que cercarlos por hambre que elimin~rlos
es privarles de una cultura humana que ponga por encim~
de todo el libre cultivo del espíritu. Es preciso usar la droaa
esterilizante y somnolienta de la incultura humana se ha~e
necesario que el hombre actual busque sucedáneos e~ la divagación ex~erna, e1;1,la televisión, en el cine, en las revistas que
dan una ilustrac10n fragmentada y en pequeñas dosis. Hemos adelantado mucho en este camino, no necesitamos usar
ya los viejos procedimientos represivos para que el hombre no
sea precisamente "hombre". Permítaseme citar un párrafo del
escritor inglés Aldous Huxley en que protesta con acento trágico sobre este destino que amenaza los fundamentos más
íntimos de la personalidad humana. "En el curso de los últimos cuarenta años, las técnicas para explotar el anhelo del
hombre en la más peligrosa de las formas de autotrascendencia descendente han alcanzado un grado de perfeccionamiento
nunca logrado antes. En primer lugar hay más gente en una
milla cuadrada que antes y los medios de transportar vastas
multitudes desde distancias considerables y de concentrarlas
en un único edificio o plaza son' 1:Ilucho más eficientes que en
el pasado. Por lo demás, se han inventado nuevos recursos
para excitar a las masas que antes ni siquiera se hubieran
soñado. Hoy tenemos la radiotelefonía, que ha extendido enormemente el alcance de los broncos alaridos del demagogo.
Tenemos también la cámara fotográfica ( de la que una v.ez
se dijo ingenuamente que no podía mentir) y sus descendientes, el cinematógrafo y la televisión. Estos tres medios hicie-

Juan Antonio Ayala

71

ron absurdamente fácil la propagación de tendenciosas fantasías y finalmente tenemos la mayor de nuestras invenciones
sociales, la educación libre y obligatoria. Todo el que sabe
leer queda en consecuencia a merced ge los propagandistas
del gobierno o del comercio, que se valen de las máquinas de
linotipia y de la prensa. Reúnase a una multitud de hombres
y mujeres previamente preparados por la diaria lectura de un
periódico, hágasela oir la música amplificada de orquestas en
medio de un escenario de brillantes luces y sométasela a la
oratoria de un demagogo, que es (los demagogos siempre lo
son) simultáneamente el explotar y la víctima de la intoxicación de las masas, e inmedia,tamente se la tendrá reducida
a un estado de casi inconsciente subhumanidad. Nunca antes
unos pocos estuvieron en posición de convertir a tantos en
payasos, locos o criminales". Hasta aquí Aldous Huxley, quien
ha señalado con certero acento la crisis por la que están pasando los valores e ideales en la educación del mundo, de las
masas y del individuo en particular. El hombre que piensa,
repito una vez más, es un elemento peligroso y hoy todo tiende
a eliminar la acción personal, el pensamiento libre. Dice Karl
Vossler, en su "Filosofía del lenguaje" que todo cambio lingüístico o de significación y uso en las palabras obedece primariamente a cambios en el horizonte sociológico de los grupos. A;ctualmente hemds perdido ese s~ntido primario
significativo del "yo" para transformarlo en ."nosotros", y
este "nosotros" no tiene ese significado cohesivo, cordial y
coherente que tuvo en labios de nuestros antecesores. El "nosotros pensamos" de hoy, el "nosotros escribimos", el "nosotros hacemos" es el reflejo de la imagen del rebaño· paciente,
aletargado por las emanaciones de la masa sin personalidad.
Sí, la educación actual, fría, deshumanizada, es mucho más
consciente de lo que creemos, va más allá del mero interés
por el progreso de la técnica y los avances científicos, y es
que el afán de dominio no podría ejercerse sobre hombres que
saben valorar en su verdadero sentido el destino de la vida y
las consecuencias de una entrega sin reservas a los valores del
espíritu. Como afirma -Picón-Salas: "Si el hombre en comunidad necesita una máquina, el hombre en soledad acaso prefiere un poema".
No podemos, en el breve espacio de una conferencia como
la presente, entrar en detalles acerca de .un plan general de
estudios en el que se buscaría una conciliación entre técnica
y cultivo humanista. Además, en pedagogía más que en otra
rama del saber humano, las generalizaciones son peligrosas,
dado por sentado que hay que tener en cuenta índole nacional,

�72

La Querella de las Humanidades

zonas culturales, psicología de los pueblos y una serie de pequeños detalles que alterarían el plan inicial de trabajo. Sin
embargo, creo yo que la sinceridad y la captación ecuánime
del problema, tal como lo hemos expuesto puede llevarnos a
esbozar dos o tres términos generales que deberán tenerse en
cuenta si es que se intenta una reforma o renovación o cambio de ruta en -este sentido.
Es cierto que la enseñanza de las lenguas clásicas no puede absorber el tiempo necesario para llegar a dominarlas en
toda su extensión; hay, hoy día, una tendencia sana, principalmente en los EE.UU., a pasar por alto el difícil aprend1zaje del griego y latín, para dedicar el poco tiempo que los
estudiantes tienen al estudio de las obras clásicas en traducciones hechas por expertos y, las más de las veces, por escritores de renombre. Dije antes que una de las causas . que
contribuyeron a la decadencia de los estudios humanísticos fue
esa especie de devaneo por los campos de la morfología y la
sintaxis; lo que interesa es que el hombre entre en contacto
con la producción de los grandes escritores clásicos, sea en
su idioma o en el propio de los estudiantes. Es cierto que un
grupo de privilegiados, y de inadaptados, para ser sincero,
seguirán estudiando griego y latín. Bien, serán esas minorías
selectas que siempre han conservado la esencia de la antigüedad en toda su pureza; pero no podemos exigir lo mismo de
todos los demás. Lo que interesa es que el futuro médico, el
ingeniero, el abogado haya pasado por una etapa de contacto
con los grandes espíritus que enseñan lo que es "humanidad".
Estos médicos, ingenieros, .abogados del futuro tendrán'. un
sentido trascendente del hombre y por lo menos, por lo menos,
se habrá conseguido que diferencien al hombre de las materias primas. No nos hagamos ilusiones ; el recorrido detallado
por las literaturas clásicas será un imposible, un sueño irrealizable. Los escritores, como Arnold B. 'foynbee, creen que una
enseñanza adecuada para el futuro consistirá en resumir, en
grandes murales, si así puede llamárselos, el estudio de las
culturas y extraer de ellas el legado humano que nos entregaron. A esto pueden responder ·esos magníficos manuales
"Los Legados" que están siendo publicados por la Universidad
de Oxford ... .
Quiero concluir esta breve exposición con las palabras del
humanista argentino Centurión:
"Si fue lamentable que con tanto empeño se orientara la
educación hacia un enciclopedismo mal comprendido, puesto
que su fin rio era el cúmulo de datos de las ciencias para

Juan Antonio Ayala

73

quedarse con ellos, sino que el datum se ordena~a al quaesi~um,
es alentador ver que por todas partes cristahz,a . en reah?ad
la idea de establecer un período de enseñanz~ bas1ca_ 9-ue tienda a la formación del homb:e más que a su,Ilustrac10n Y a~n
se procura asegurar ese periodo fundamentandolo ~n los clasicos. Es volver por los clásicos insistir en esta idea de la
formación de la juventud y lo hago con las de un yedagogo
que expresó su repulsión por la desoladora doctrma de la
enciclopedia y quería que su discípulo "tuvier~ un espíritu
expansivo, inteligente, apto para todo; que supiera hallar el
para qué de todo cuanto haga y el ~or ~ué _de todo _cuanto
crea. Mi objeto, añade, no es darle ciencia, smo e~senarle a
que la adquiera cuando la necesite, hacer que la estime en su
justo valor y que ame .la verdad sobre todas las cosa~. ~esultará un ser activo y pensador que posea pocos conoe1m1entos,
pero aquellos que tenga sean verdaderamente suyos y n~da
sepa a medias. Quien se encuentre en esta etapa a los 15 anos,
no ha perdido los anteriores y se ha preparado para el futuro
porque la ignorancia nunca hizo el mal Y. sólo el. err~r es
funesto • no nos extraviamos por no saber smo por 1magmarnos qu¡ sabemos". No es tiempo perdido el ?~dicado a la
formación de las facultades que han de adqumr y valorar
nuestros conocimientos.

Universidad &lt;le Nuevo León
Centro de Estudios Humanísticos
Monterrey, N. L.

�NOTICIAS

• La Facultad de Economía de la Universidad de Nuevo León está en condiciones de formar profesionales llamado!':
a ser factores fundamentales de la Patria del futuro, pues el
campo de esta carrera relativamente nueva ofrece perspectivas insospechadas para el País y para los mismos educandos.
• Lo anterior fue expresado ayer por la Señorita Consuelo Meyer, Directora del Plantel, destacada Economista que
es partidaria del régimen de libre empresa.
• La señorita Meyer es una inteligente profesional en
ciencias económicas, quien renunció a cátedras y puestos en
importantes Universidades extranjeras por fundar y dirigir
aquí la Facultad de Economía. ·
FUNDACION
• La Facultad de Economía es uno de los centros docentes de más reciente creación dentro del conjunto de Facultades y Escuelas de la Universidad de Nuevo León. Fue
fundada el 6 de septiembre de 1957 por acuerdo ·del H. Consejo Universitario, a iniciativa del C. Gobernador Constitucional del Estado, habiendo asistido a la declaratoria de
inauguración destacadas personalidades de los círculos académicos de Monterrey y de la ciudad de México.
• Las bases sobre las cuales se inició el funcionamiento
d.e la Facultad seguían fielmente los lineamientos e~tablecidos
por la Escuela Nacional de Economía de la Universidad
Nacional Autónoma ·de México, que también han prevalecido
en la creación del resto de las Escuelas de Economía existentes en el país.
NUEVAS BASES
• Como la experiencia obtenida durante cerca de treinta
años en dicha Escuela, así como los progresos hechos en años
recientes por la ciencia económica, especialmente en relación
-75-

�76

Noticias

con el estudio de las economías subdesarrolladas, señalaban
la conveniencia de modificar tales bases de funcionamiento,
con fecha 9 de mayo de 1958, el entonces Rector de la Universidad de Núevo León, Ing. Roberto Treviño González,
aprobó un plan de reorganización del funcionamiento de la
Facultad de Economía, presentado por la suscrita y formulado
con vistas a lograr un marcado mejoramiento de la enseñanza
universitaria del ramo en nuestro país.
• La Facultad cuenta actualmente con 45 alumnos
-todos ellos inscritos en el primer año-i divididos en dos
grupos: 15 estudiantes en la Escuela Piloto y 30 en la Escuela
Nocturna.
ESCUELA PILOTO

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Noticias

de 6 a 9 p.m., ha continuado funcionando la Escuela ~?~turna, pero ahora conforme a un plan. dot~do de la flexibilidad
necesaria para que cada alumno se mscnba so~m_ente en _aquellas materias que pueda cursar con ~u.en exito, se?un. el
tiempo y el esfuerzo que esté en condiciones de dedicar al
estudio.
• Los alumnos que ingresaron este año a la Fa~ultad
fueron seleccionados entre un buen número de candidatos
por sus aptitudes para los estudios super_iores y su record. ~e
calificaciones en ciclos educativos anteriores. _Esta sele,cc~on
se ha considerado necesaria par~ ~levar el mvel_ ,academ2co
de la enseñanza y reducir el co-eficiente de ~eser?10n en anos
superiores, que tan costoso resulta a las umversidades.
MAESTROS COMPETENTES

• La Escuela Piloto, que funciona como escuela diurna,
fue creada con el afán de superar las dificultades que presenta en nuestro medio universitario la existencia de un cuerpo
estudiantil formado en gran parte por alumnos que sólo se
dedican marginalmente al estudio y tienen una ocupación ajena a las actividades académicas. Este problema se presenta en
forma particularmente aguda en las Escuelas de Economía a
diferencia de las de Medicina, por ejemplo, con lo que tácitamente se admite que los estudios respectivos son de tal
manera simples o superficiales, que basta dedicarles tres o
cuatro horas diarias para alcanzar la competencia profesional
necesaria. En contraste con esta situación, los alumnos inscritos en la Escuela Piloto tienen el compromiso de dedicar una
jornada completa de traoajo (42 horas semanales) a sus estudios, con exclusión de cualquier otra ocupación, sea o no sea
remunerada. A fin de facilitar la completa consagración al
estudio del mayor número posible de alumnos en esta Escuela, se ha establecido un sistema de becas financiado por empresas industriales y por otras instituciones regiomontanas.
Actualmente prestan su cooperación para el sostenimiento
de seis becas la Fundaeión Rotaria de Monterrey, A. C., Anderson, Clayton and Company, S .. A., Cementos Mexicanos, S.
A., Fábrica de Ladrillos Industriales y Refractarios HarbisonWalker Flir, S. A., y Mueblerías SyR, S. A.

• Por lo que toca a los profesores, la política de la
Facultad consiste en contratar maestros de tiempo con_ipleto
y de probada competencia, por lo menos ~ara impai:tir las
cátedras más importantes del Plan de Estudios, re?u~nendo a
maestros extranjeros cuand0 la esr,asez de especialistas nacionales cree esta necesidad. Actualmente, _est~n a cargo de
los cursos del primer año los profesores s1?mentes :. Economía, Srita. Consuelo Meyer L'Epée (Univers,1d_ad Nacional ~e
México y Universidad de Londres); Mate1;11aticas, Ii:g. Y. Licenciado en Matemáticas Eladio Sáenz Qmroga (Umversidad
de Nuevo León) ; Civilización Oontemporáne_a! Dr. Arthur ~Smith (Universidad de Chicag~); 9ontabihdad, ,Sr. Lms
Martínez Contreras, C.P. T. (Umversidad_ de N. Leon), ~ Inglés, Sr. Christian Smith (Colegio Amencano )_., Como dn·~ctores de esto~ C'urso~. &lt;'ncargados de la ela?oracion de los _vrogramas y la supervisión de la enseña~za, figuran, ~11: el m!smo
orden las SiO'uientes personas: Sr. Victor L. Urqmdi cu:mve:sidad 'de Lo~dres), Ing. Roberto Treviño Gonzále_z (U_mversidad de Nuevo León) , Dr. Richard M. Morse (Umve:sida~ de
Columbia), Sr. Ramón Cárdenas D., C. P .. T. (U~iversidad
Nacional de México) y Dres. Arthur F. Smith Y Richard M.
Morse. Al frente de este grupo de maestros se encue~tran el
Lic. Daniel Cosio Villegas, como Direc.tor Honoran?, Y la
Srita. Consuelo l\Ieyer, en calidad de Directora Interma.

HACER BIEN LAS COSAS

REFUERZO

• Con el objeto fundamental de no lesionar los intereses
de los alumnos que ya se encontraban inscritos en la Facultad
para el curso de 1957. 58, que se estableció con un horario

• La Facultad está haciendo gestiones tendientes a lograr que para el próximo año acad~mico el cuerp~ de pro~e◄
sores se vea reforzado con la presencia del Dr. Calvm P. Blair,

�actual Subdirector de la Escuela de Administración de Negocios de la Universidad de Texas, del Lic. Manuel Rodríguez
Cisneros, distinguido economista regiomontano, de un experto
de la Unesco en Matemáticas aplicadas a la Economía y de
un especialista en Geografía Económica. Además, a partir
de enero de 1960, se contará con la colaboración del Ing. Rafael Serna Treviño y del Lic. Romeo Madrigal, profesores de
Matemáticas de la Universidad de Nuevo León que en estos
momentos están siguiendo cursos especiales de Estadística
Económica y Financiera, con sede en Santiago de Chile, con
el fin de encargarse posteriormente del curso de Estadística
Económica. Con las becas concedidas a estos dos maestros
para hacer estudios de especialización en el extranjero se ha
iniciado una labor sistemática de preparación de profesores
nacionales para formar el cuerpo docente que quedará adscrito a la Facultad de una manera permanente.

'

cialista en su manejo, en el curso d~ Civilización Contemporánea, que desde vari~s pur1:tos de vista representa Ana v~liosa contribución al meJoramiento de nuestra educac1on umversitaria.

'

BIBLIOTECA

' '

• Se está haciendo un esfuerzo para dotar a la Facultad
de una Biblioteca capaz de dar un servicio .adec~ado a profesores y estudiantes y, con el tiempo, a los mvestigadores de
nuestros problemas económicos. Al efecto, no solam~nte se
está adquiriendo un acervo de obras fundam_en~ales, smo que
también se está preparando personal especializado . p~ra S':1
manejo. Conforme a este plan, el Direct?r. de la Biblioteca,
Lic. Ario Garza Mercado, se encuentra asi~tiendo actualmen~e
a un curso intensivo de inglés en el English Lang~age Inst1tute de la Universidad de Michigan, que lo capacitará para
seg~ir posteriormente cursos de Biblioteconomía para postgraduados en la Universida? de Texas, y se esper~ _que el Sr.
Miguel Montemayor Gonzalez, a~tualmente . a:ixi~~r de la
Biblioteca, siga más tarde esta misma especializac1on.

NUEVO PLAN
• Por lo que se refiere a la materia de la enseñanza, se
ha adoptado uu nuevo Plan de Estudios de cinco años de duración, que es probablemente el más adaptado al estudio de
las economías subdesarrolladas en vigor en una universidad
latinoamericana, y en el que el número de materias se reduce
a las verdaderamente fundamentales para la educación y formación profesional de nuestros economistas. De este modo se
espera lograr, no sólo una orientación más realista de la enseñanza, sino también una mayor concentración del esfuerzo de
los estudiantes en los tópicos de mayor importancia, de tal
manera que su preparación sea más adecuada. y máR sólida.
Como complemento obligado de las cátedras, el Plan de Estudios postula la necesidad de realizar trabajos prácticos,
principalmente en la forma de investigaciones directas que
pongan a los estudiantes en contacto con la realidad económica del país.
• Se ha procurado el mejoramiento de los métodos de
enseñanza, innovándolos en la m:edida necesaria. Así, se está
introduciendo gradualmente el empleo del método de debate,
el más idóneo para desarrollar en el alumno aptitudes para
el análisis crítico de los problemas económicos del país; en
cambio, se concederá progresivamente menor importancia al
método basado en largas series de conferencias, que sólo requieren del alumno la actitud pasiva del oyente. El método
de debate se está empleando ya, bajo la dirección de un espe-

70

Noticias

Noticias

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• Existen fundadas razones para creer que con la combinación de estos elementos, a saber: alumnos dedicados por
entero al estudio profesores de tiempo completo, plan de
estudios adecuad~, métodos de enseñanza eficaces y recursos
bibliográficos suficientes, los favorables _resultados
la reorganización de la Facultad de !1conom1a _elll:p~zaran. a ser
tangibles dentro de muy po~os a~os y constitmran ,motivo de
legítimo orgullo para la Umv~rs1dad de Nu~vo Leon Y beneficio no pequeño para el pa1s, que cont~ra con un mayor
número de economistas debidamente capacitados.

?e

.

.

.'

�LIBROS

David García Bacca, Elementos de Filosofía (Biblioteca de
Cultura Universitaria), Caracas, 1959.
Pocos hombres habrá en nuestros tiempos, tau universales en su cultivo anímico como Juan David García Bacca.
Una sed faústica le ha llevado a beber en todas las fuentes
de la ciencia. Renacentista por su vivo interés en la naturaleza y en el arte, es medieval por su hondísima preocupación
religiosa de transubstanciación, sin dejar de ser -en su temática y en ·su problemática- un hombre contemporáneo.
La completud de su preparación nos recuerda a la de Xavier
Zubiri. Ambos manejan, con admirable destreza, filosofía
y teología, ciencias y filología. Pero mientros Zubiri· -gran
pájaro mudo- apenas sí se ha resuelto a soltar un libro
---4decisivo, por cierto-, García Bacca ha publicado más de
una decena de libros dignos siempre de nota.
En España instaura la lógica matemática y la lógica de
las ciencias, con sus obras: "Introducción a la Lógica" e
"Introducción a la L6gica Moderna". Despierta el interés
por la axiomática, con puntos de vista originales, interpretando la lógica simbólica como un producto diversificado de
la forma apofánica clásica. El concepto de transfinitud -ente
matemático en el que las partes pueden tener tantos miembros como el todo- le sirve como instrumento para el filosofar que no es,., al fin de cuentas, sino un proceso de transfinitación. Pasar el límite de lo infinito en todos los planos,
transfinitar las cosas para divinizarlas, en cierto modo, es el
fundamento de toda finitud posible y el "leit motiv" de la
filosofía de García Bacca. La teoría de la relatividad es
expuesta, en síntesis brillante y feliz, por el maestro español
en su libro "Filosofía de las Ciencias". Su preparación filosófica -abierta y profunda- le sirve lo mismo para aplicar
el pensamiento de Heidegger a la lógica simbólica, que para
pensar ciertos conceptos y operaciones a.e la lógica moderna
a la luz de la gran tradición escolástica.
-81-

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Libros

Las traducciones y comentarios de García Bacca sobre
los presocráticos, sobre el poema de Parménides, en particular, sobre las Eneadas de Plotino, sobre los Diálogos de Platón y sobre la Poética de Aristóteles han sido -y siguen
siendo- instrumentos indispensables para la cátedra en nuestras facultades. Conoce, con la misma profundidad, tanto el
pensamiento de la antigüedad clásica, como la filosofía contemporánea en todas sus vertientes. Su erudición -nunca
indigesta- es verdaderamente pasmosa. Ahora trabaja, con
verdadera intensidad y entusiasmo, en su "Metafísica", que
al decir de quienes la conocen en parte, es una obra monumental. Presentimos que ese libro será su obra maestra. Sin
&lt;;ontar sus innumerables artículos, reseñas bibliográficas, traducciones y ponencias, Juan David García Bacca presenta una
envidiable producción: "La estructura lógico-genética de las
ciencias físicas", ( Tesis doctoral, Barcelona, (1935) ; , "Introducción a la lógica matemática" (Barcelona, 1934); "Essais
modernes pour le fondement des mathématiques" (Barcelona, 1934) ; "Filosofía de las ciencias: Teoría de la relatividad", (México, 1940); "Introducción a la lógica moderna",
(Barcelona, 1936) ; "Invitación a filosofar" (2 volúmenes:
"La forma del conocer filosófico", México 1940; y, "El conocimiento científico", México, 1942) . "Nueve grandes filósofos contemporáneos", ( Caras, 1947). Filosofía en metáforas
y parábolas, (México, 1945); "Introducción al filosofar" (Tucumán, 1939); "Tipos históricos del filosofar físico" (Tucuman, 1941). "Antología del pensamiento filosóficoo venezolano", ( Caracaas, 1945), "Elementos de Filosofía" ( Caracas,
1959) .
,
Hace unos cuantos días recibí un ejemplar del libro
"Elementos de filosofía" (Biblioteca de cultura universitaria,
Caracas 1959), con una amable dedicatoria de su autor, que
mucho me honra. Por venir de quien viene y por ser el libro
que es -y Dios me entiende y creo que muchos lectores también- lo guardo, desde ahora, dentro de mi biblioteca, como
una de las joyas de más sencilla belleza. El libro, escrito en
limpio castellano, puede ser leído por toda persona que aspire
"a ser culta en filosofía, sin imponerle la obligación de ser
estudiante o profesor de filosofía". Y la verdad es que para
alcanzar una concepción del mundo coherente y armónica,
que reduzca todos los especialismos a sus justas proporciones, se requiere la filosofía. Y se requier e, también para
que el espíritu adquiera su temple y su cohesión interna.
Sobre el analfabetismo filosófico nunca se ha edificado ninguna cultura superior. Un libro como el del Dr. García Bacca,

Libros

que ofrece los elementos indispensables de cultura filosófica
en exposición ajusta~a, sencilla, simple, exacta, no pued~
menos. de llenar una maplazable necesidad en nuestros pueb~os ~ispanolocuentes. Si "la cortesía del filósofo es la clar~dad , com? l? ha dicho Ortega con su acostumbrada elegancia, el_ breviario de Juan David García Bacca es un verdadero bbro de cortesía -entiéndase bien-, no de cortesanía.
Como la filosofía no es simplemente conocimiento sino
adem_ás amor: el autor del libro comentado estudia primero
lo~ diversos tipos. de amor hacia la sabiduría: 1). La filosofía
grieg~, _como amor a la contemplación; 2). La filosofía romana_ c~asica, como amor a la acción; 3) . La filosofía medieval
c:istia~a, como a~or_ a la sabiduría personal divina; 4). La
f~losof~a del Renacumento, como amor hacia sí mismo; 5). La
filosofia moderna, como amor a sí mismo, en cuanto ordenador del mundo de las apariencias; 6). La. filosofía contemporánea, como amor a sí mismo y amor a las cosas. Tras del
estudio_ hist~rico, el ~utor nos muestra la estructura interna
de la ~ilosofia, expomendo, en apretados y felices resúmenes
-sencillos, pero nada triviales, por cierto- la lógica ( clásic~
Y moderna o matemática), la ética y la moral la estética la
metafísica y la teología. El lector no iniciado' va penetra~do
gradualmente, con paso siempre seguro, en los problemas
más graves de la filosofía. Se advierte la enorme voluntad
de condensación y de claridad que el autor del breviario ha
tenido que realizar para exponer, por ejemplo, las operaciones básicas de la lógica matemática : unión copulativa, unión
alternati_v~, .unión por implicación y unión por equivalencia,
Y para miciar al profano en el cálculo proposicional. Pero
la síntesis mejor lograda es, quizá, la que García Bacca dedic~ al objeto propio de la metafísica, a sus vicisitudes históricas Y a la distinción nítida de los conceptos siguientes :
pre_o~tolog~a, ontolog~a, óntica, ontología fundamental y metafisica. 81 en otros libros del profesor García Bacca, el estilo
es bronco, chorreante de humanidad, con un irremediable
"pathos" hispánico y con una fresca y viril valentía navarra
e_n e~te b:eviario el español fluye manso, huµiilde, recatado'.
hmp10, eficaz. . . Vaya este comentario a manera de heraldo
que anuncia jubilosamentee una buena nueva: Juan David
García Ba~ca, filósofo "ex veritate" y amigo "ex corde" nos
regala con una exquisita cortesía filosófica hecha libro'.

Agustín Basave Fernández del Valle.

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Libros

Libros

Juan Rulfo, Pedro Páramo (Fondo de Cultura Económica, Colección "Letras Mexicanas", 2a edición), México, 1959.

l

El espíritu de la tierra deja oír sus voces ancestrales en
la novela "Pedro Páramo" de Jua~ Rulf?, (Fond~ ~: Cul~ura
Económica, Colección "Letras Me_xi?anas , 2a. edicion, 19;J9).
Obra que deja un rastro de pesimismo y amargura, es verdad pero obra ardiente y viva, aunque su argumento se
des~rrolle en una aldea desaparecida,' Comala, cuyos ~uros
guardan persistentemente los rumores. y las preocupacion~s
de sus antiguos lugareños. Sabe a cemza y a sangre de Mexico. El sentimiento de nuestro suelo y los afanes aldeanos
de un puñado de misérrimas criaturas que se agrupan . en
torno a la voluntad de un cacique: Pedro Páramo, han sido
transfundados por Juan Rulfo en una "poiesis" de la desolación.
Lenguaje austero, preciso, ajustado, tel~rico. . . Argumento de la tierra mexicana con todo su colo,~ido _Y. con t_od~
su alta temperatura. . . Personajes que son remmiscencias
de la sangre, "vivencias" de antepasados remotos, qu~ no
destruye el tiempo, y que retumban en nuestra alma, ar_rancándole gritos silenciosos. Se mata y se muere con la misma
familiaridad -biológica, instintiva- c?l'I:, que se_ suda Y se
duerme. Crueldad y fatalismo, superstic10n 1 piedad, mansedumbre y ambición, indiferencia y remordn:~nento ... Todo
ello visto por un escritor de casta, leal a la tierra, saturado
de esencias mexicanas.
Comala es una tierra desolada, agria. No . se dai~ las
uvas. Sólo crecen arrayanes y naranjos; naranJ0S ~grios Y
arrayanes agrios. A sus habitantes se les ha olvidado ,el
sabor de las cosas dulces. Las tierras, tal vez buenas, estan
en las manos de un solo hombre: Pedro Páramo. Después
de que mataron a Don Lucas Páramo, con . una bala que le
tocó de r ebote, Pedro Páramo arrasó pareJo! acabando_ con
los asistentes a la boda en la cual su padre 1ba a fungir de
padrino. Nunca quiso a uingu~~ mujer como a esa Susana,
que había conocido desde la nmez y que se la_ entregar_o1?como botín - tras de asesinar al padre- sufrida_ ,Y. qm~a
loca. Cuando murió Susana, Pedro Páramo le perd10 mteres
a todo . desalojó sus tierras y mandó quemar lo~ ensere_s. Se
pasó eÍ resto de sus años aplast~do en un eqmpal, m1rando
el camino por donde se la hahian llevado al camposanto;
Había esperado treinta años a que regresara Susana. Espero
a tenerlo todo. No solamente algo, sino todo lo que se puede

,

'

1

..

85

conseguir de modo que no les quedara ningún deseo, sólo
el suyo, el deseo de ella.
Pero Susana Sanjuan, metida
siempre en su cuarto, durmiendo, y cuando no, como si durmiera, pensaba en el mar. Al mar volvería siempre. -"Me
gusta bañarme en el mar'.- le dije". Pero él no lo comprende. "Y al otro día estaba otra vez en el mar, purificándome. Entregándome a sus olas". A Justina, su antigua
pilmama y confidente, le decía: ¿y qué crees que es la vida,
sino un pecado 1 Sólo creía en el infierno. Tenía la boca
llena de tierra. Sentía ganas de descansar. Al padre Rentería, que estaba a su lado, le entraron dudas. Tal vez él
no tenía nada de qué perdonarla. Quizá ella no tenía nada
de qué arrepentirse.
Mientras tanto habían aparecido los hombres encarabinados y terciados de carrilleras. Eran revolucionarios que
se habían levantado en armas porque otros lo habían hecho
también. "Y pos eso es todo". ¿Pero por qué lo han hecho ?,
preguntó P edro Páramo. "A.guárdenos tantito a que nos
lleguen instrucciones y entonces le averiguaremos la causa.
Por lo prónto ya estamos aquí". Atento al sentido de la
circunstancia, P _edro Páramo, oportunista siempre, pregunta:
"¿ Cuánto necesitan para hacer su revolución ? Tal vez yo
pueda ayudarlos". Y los ayuda, sobre todo con promesas,
y con un mínimo de bienes materiales para lograr un máximo de seguridad. En realidad, lo de afuera -el mundo con
todas sus revoluciones- le interesaba bien poco. Se había
olvidado del sueño y del tiempo. Estaba viejo y apenas sí
dormitaba. Lo único que le quedaba por hacer era pensar.
"Hace mucho tiempo que te fuiste, Susana. La luz era igual
entonces que ahora, no tan bermeja; pero era la misma pobre
luz sin lumbre, envuelta en el paño blanco de la neblina que
hay ahora. Era el mismo momento. Yo aquí, junto a la
puerta mirando el amanecer y mirando cuando te ibas, siguiendo el camino del cielo, por donde el cielo comenzaba
a abrirse en luces, alejándote, cada vez más desteñida entre
las sombras de la tierra". Subsumido en su mundo interior,
susurraba palabras que no tenían destinatario- en el contorno:
"Fue la última vez que te ví. Pasaste rozando con tu cuerpo
las ramas del paraíso que está en la vereda y te llevaste con
tu aire sus últimas hojas. Luego desapareciste. Te dije:
¡ Regresa, Susana!" Sentado en su equipal, como espectro,
evocaba a la suave Susana, restregada de luna su boca
bullonada, humeder.ida, irisada de estrellas; su cuerpo transparentándose en el agua de la noche. Se le perdían los ojos
mirándole. Lo demás, la tierra que tenía enfrente, era rui-

�Libros

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nas y vacío. Sus ojos apenas se movían; saltaban de un
recuerdo a otro, desdibujando el presente. El calor caldeaba su cuerpo. Presentía su muerte. Se apoyó en los ~razos
de Damiana Cisneros, que le llamaba para comer, e hizo el
intPnto de caminar. "Después de unos cuantos pasos cayó.
suplicando po~ dentro; pero sin decir una sola palabra. Dio
un golpe seco contra la tierra y se fue desmoronando como
si fuera un montón de piedras". .A.sí termina la novela con
su procPsión de fantasmas -Pedro Pár~mo, .A.bun?io, Juan
Preciado el padre Rentería, Susana SanJuan, Eduv1ges Dyada etc._:_ que adquieren mayor plenitud de vida que muchos
fa~tasmas que pasan a nuestro lado diariamente Y_ que vegetan en nuestra ciudad. Realismo y fantasía, realidades crudas de la vida diaria y evocaciones poéticas con sabor cósmico se entretejen en la ,,igorosa novela de Juan Rulfo. La
mue1'.te está siempre a un paso, cobijando la vida, cubriéndola
finalmente con su sombra y su silencio.
Agustín Basave Fernández del Valle.

Agustín Basave Fernáudez del Valle, Filosofía del hombre, México, Fondo de Cultura Económica, 1957, 320 páginas.
Con un prólogo de Michele Federico Sciacca.
El subtítulo de esta obra, Fundamentos de antroposofía

metafísica, intriga al lectoi: que, por cierto, no será defraudado. Se trata, en efecto, de un ensayo muy personal, en el
que el Sr. Basave, profesor mexicano de filosofía y de derecho
en la Universidad de Nuevo León (en Monterrey, la gran
ciudad del norte de México), nos expone brillantemente su
"integralismo metafísico antroposófico". Partiendo de la doc-trina aristotélica y tomista, pero también de la de San Agustín y de la "filosofía de los valores", el presidente de la "Sociedad de Filosofía de Monterrey", elabora una síntesiR antropológica muy original, empapada. a su vez de ontologismo
teológico y de axiología. "Mi propósito fundamental- escribe en su Introducción (p. 16)- ha sido el de ofrecer las
bases y las líneas directrices de up.a metafísica d~l ho~bre,

concebida como prolegómeno de toda f enomenologia existentiva. Abundan los análisis fenomenológicos-agudos y penetrantes- sobre el hombre, pero échase de menos una antroposofía metafísica que pueda servirles de fundamento y de guía.
No basta señalar el puesto del hombre en el universo; me-

Libros

87

nester ·es precisar su relación con la realidad última metafísica y buscar el sentido a su existencia". En el primer capítulo
expone, así, "El método en la filosofía del hombre", e insiste
en el estudio del hombre como un todo unitario que exige la
ayuda de la razón pura y también el contacto existencial de
la simpatía (Cfr. p. 31). Después, en el capítulo 2, se definen
las relaciones entre "Esencia y existencia" y en el capítulo 3,
la estructura de "la persona", concebida como "un ser camino", polarizada por la trascendencia y la esperanza. Los capítulos 4, 5 y 6 estudian, respectivamente, "El lugar del
hombre en el Universo", "Nuestra vida ( cuya clave es el
"humanismo . teocéntrico") y "El tiempo y nuestro tiempo"
( con la crisis mental de nuestra época) . .A. continuación siguen los dos capítulos más representativos de la obra, "Libertad y valor" y "La plenitud subsistencia}", donde el hombre
está presente como un "ser teotrópico", caracterizado, como
dice Zubiri, por su religación con Dios. El capítulo 9 está
consagrado a "La sociedad", dimensión indispensable del
hombre. Sigue un denso capítulo sobre "La Historia", donde
se confrontan, sucesivamente, las visiones de la Historia, del
hebraísmo, de los griegos, del cristianismo, del Renacimiento,
de Toynbee, para acabar con la enunciación de la doble ley
de las épocas de angustia y de esperanza. El tono se eleva
todavía más con el capítulo 11, "Meditatio Mortis", en el que
Lansberg, Ortega y .A.bbagnano se evocan, y sobre todo en el
capítulo 12 y último sobre la "Dimensión religiosa del hombre", cuyas páginas más bellas proponen una "óntica del amor"
centrada sobre el teísmo tradicional, pero enriquecida ·con los
aportes de la fenomenología. Citamos, para acabar, esta fórmula que resume la inspiración del Dr. Basave: "Nuestro
integralismo metafísico existencial explica los vaivenes de la
vida por la tensión entre el desamparo ontológico, que somos
por esencia, y la plenitud existentiva, que somos por la c,racia" (p. 125).
º

ALAIN GUY
Agustín Basave Fernández del Valle, Existencialistas y
existencialismo, Buenos Aires, Ed. .A.tlántida, Col. Oro, No.
159, 1958, 178 págs.
En su "Prólogo", el autor (profesor de Filosofía en la
Universidad de Nuevo León, en Monterrey y escritor filosófico de renombre) resume así sus propósitos: ".A.l estudiar a
los existencialistas, espero poner de manifiesto su íntima y

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Libros

profunda humanidad, pero también su demoledor trabajo en
eontra de la razón que, al fin y al cabo, es el fundamento del
hombre y la necesidad base de toda auténtica filosofía" (p. 7).
Es decir, que la obra -y esto nos causa alegría- no renuncia a la crítica. Después de una primera parte en que se
expone el "existencialismo" en su temática y en sus implicaciones (pp. 11-39), la segunda par~e examina ~ "los -~xistencialistas" a través de siete personalidades de onentac10n muy
distinta: Kierkegaard, Berdiaev, Heidegger, Jaspers, Gabriel
Marcel Nicolás Abbagnano ( el filósofo de Turín) y Sartre
(pp. 39-127). A continuación, la tercera parte está dedicada
al "Existencialismo religioso en lengua española", representado por Unamuno y Antonio Caso, el pensador mexicano
(pp. 127-159). Finalmente, en la cuarta parte, el Sr. Basave
emprende una interesante "Valorización del existencialismo",
y lo juzga según el criterio de u~ espiritualista ~atólic_o e~amorado de un racionalismo esencial (pp. 159-17:J). Fmahza
este volumen con un índice de nombres propios, del que
destacamos, por nuestra parte esta justa observación: "Por
razones que no es pertinente aducir aquí los filósofos de los
pueblos hispánicos han sido injustamente postergados por los
autores extranjeros o no han sido valorados como debieran .. .
Pero es hora ya de que nuestra voz se deje oír en otros pueblos y se le preste mayor atenci~n en los nuestros" (p. 6).

ALAIN GUY
Agustín Basave F'ernández del Valle, Filosofía del Quijote,
l\Iéxico, Espasa-Calpe, Col, Aústral, 1959, 280 páginas.
El autor ele este Íibro ha escrito ya numerosas y sustanciosas obras, tales como Miguel de Unamuno y Ortega y
Gasset Breve Historia de la Filosofía griega, Te01ía del
Estad~ La Filosofía de José Vasconcelos, Existencialistas y
'
existencialismo,
Filosofía del hombre, etc. Su obra más reciente Filosofía del Quijote, nos parece, sin embargo que
revela' lo mejor de su talento filosófieo y literario. Sin temor
de sus numerosos e ilustres predecesores, el joven profesor
de la Universidad de Xuevo León indaga en el contenido
filosófico de la inmortal noYela, a la sola luz de la filosofía
de los valores. Al contrario de David Rubio, que, sin razón
postula en El Quijote una investigación del cosmos y de los
objetos en sí mismos, Basave se interesa esencialmente en la
"antropología axiológica", la cual demuestra Cervantes en su
héroe, campeón del espíritu hispánico, cuyos requisitos serían;

Libros

1 1

89

"la palpitación de la individualidad concreta, la religiosidad
y la enérgica afirmación de los propios valores trádicionales,
el eticismo, el prestigio insobornable y avasallador de las
esencias populares, el sentido de jerarquía, la hermandad, el
idealismo fervoroso y el ansia de honra y de inmortalidad".
Este minucioso trabajo de investigación ( que evita deliberadamente el subjetivismo del comentario inolvidable de Unamuno), no está exento, de vez, en cuando, de un acento
apasionado; alimentado por una gran cultura ( que va de Américo Castro a Dostoievsky y Rimbaud), está igualmente lleno
de puntos de vista extremadamente auténticos en favor de
un cristianismo militante que escucha la llamada del héroe
y del santo ... Los quince capítulos de este bello libro analizan
extensamente el talante de Don Quijote ("portador del valor
de la caballería") y su consonancia con la mentalidad española, apasionada por la justicia y el ideal; se notará, en medio de esta amplia meditación cervantina, el importante capítulo 10 titulado "La filosofía de los valores y el Quijote"
(pp. 49-62) que da el tono al conjunto del libro ... Sería
necesario señalar también el interés de las páginas sobre la
muerte del buen hidalgo de la Mancha, sobre la realidad
aparente y la sub-realidad en el mundo quijotesco sobre la
fe sincera de Don Quijote, sobre la Vocación de S~ncho, sobre el problema de Dulcinea, en fiu, sobre el derecho y la
política en el Quijote. En resumen, una obra excelente, de
cuya próxima traducción francesa nos podremos felicitar.

ALAIN GUY

El Asedio y otros cuentos del joven puertorriqueño Emilio Diaz Valcárcel (1930) revela tanto una maestría de la
técnica del cuento moderno como una penetración en el mundo
interior de los seres frustrados y agobiados de mediados del
siglo veinte que co-existen con la sociedad conformista del
organization man.
·
El volumen consta de ocho cuentos, cinco de los cuales
están casi totalmente desarraigados de Puerto Rico. En éstos
sobresale el tema de la frustración sexual. Con una sensibilidad fina y sutil, Díaz Valcárcel presenta en "El asedio" los
pensamientos y sentimientos de una lesbiana que se siente
asediada por la felicidad de las personas normales. "La última sombra" cuenta el suicidio de una esposa que no quiso
cumplir con sus deberes matrimoniales. Al volver a la casa
de su madre, sufre desesperadamente por no haber sabido ser

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Libros

mujer. En "El sapo en el espejo," la aberración sexual se
basa más en· un fenómeno físico. El protagonista no puede
reconciliarse con la impotencia que le sobreviene como resultado de haber pcrtlido fas d&lt;,i&gt; piernas en la Guerra Coreana.
Los otros dos cuentos de tendencia universalista indican
otras causas de la infelicidad. En "Este no es mi nombre,"
un hijo ilegítimo reniega de la hipocresía de su madre beata
y caritativa mientras que en "La calle termian aquí," el protagonista se queja amargamente de su suerte. Atrop~llado
por el automóvil de un señor rico, protesta contra ~a soc1e_dad
porque per1ió su pleito y protesta contra su muJer. encmta
porque el vientre abultado no lleva una esperanza smo otro
peso insoportable.
Los cinco cuentos ya citados reflejan las nuevas tendencias de la prosa narrativa de toda Latinoamérica. A partir
del fin de la Segunda Guerra Mundial, los ~utores abando~an
los temas telúricos v cultivan con preferencia los temas psicológicos o filosófico~. Los autores puertorriqueños que pertenecen a la llamada generación de 1940 se encuentran en una
situación confusa. Cuentistas como René Marqués, Pedro Juan
Soto Emilio Dí:az Valcárcel y aún el muy criollista Abelardo
Díaz' Alfaro conocen la literatura contemporánea y se sienten
obli()'ados a estar al día con las corrientes más nuevas. Sin
emb~rgo, no pueden rechazar s~ responsabil~da~ en la formación de una conciencia nuertorr1queña, conc1enc1a que ha crecido intensamente a partir de 1940, después de que ya se había
escrito la mayoría de las obras criollas de los otros países de
Latin oaméri ea.
Dos cuentos d&lt;'l nuevo volumen de Díaz Valcárcel examinan el mismo mundo trágico, pero dentro de un a1'!lbiente más
puertorriqueño. "Las pálidas noches" prese~ta a un hom?!e
degenerado que vive explotando a una muJer y a su h1JO.
Traficante en drogas, obliga a la mujer a buscarle nuevos
clientes mediante la prostitución. El "chamaco" tiene que
rendirle. el dinero que recoge mendigando. A pesar del fondo
realista, lo que predomina en el cuento es la rea~ción )?sicológica de los tres protagonistas frente a esta situac10n. El
hombre se enorgullece de sus dos "maquinitas de hacel clavos"
(p. 75). La mujer no aguanta su función asq~~~osa y aca~ba
por sublevarse. El "chamaco" acepta su condlc101?-, a reganadientes pero anhela llegar a ser hombre para tamb1en ganarse
la vida disfrutando de una mujer. "La mente en blanco"
contiene la protesta social más acerba del libro. Salvador,
un hombre bueno, es "crucificado" por el destino, por la so-

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ciedad y por un falso amigo. Su niña de un año y medio de
edad sufre de la tosferina y su mujer tiene tres meses de
estar encinta. Por mucho que él busque, no puede encontrar
trabajo. Una noche, el falso amigo asalta a un marino norteamericano y huye. Salvador, borracho y aturdido, trata de
ayudar al marino pero llegan los policías, lo derriban de un •
macanazo y se lo llevan en el yip.
"La muerte obligatoria," a pesar de su- título, es el único
cuento del volumen que no tiene un tono amargo y trágico.
Con marcado sabor borinqueño, se presenta el velorio de una
vieja que todavía no ha muerto. Su hijo, que hizo el viaje
desde Nueva York para asistir al velorio, se encarga de todos
los detalles y hasta mete a su madre en el ataúd. Así cumple
él con su deber y ya no tendrá que volver para el verdadero
velorio.
Aunque ''La muerte obligatoria" se distingue de los otros
cuentos por su costumbrismo y su humorismo, comparte con
ellos la técnica experimental inspirada por Joyce, Dos Passos
y Faulkner y cultivada también por los compatriotas del autor :
René Marqués y Pedro Juan Soto. En todos los cuentos, la
acción se observa desde los pensamientos de los personajes.
Por eso, siempre se presentan dos realidades la exterior y la
interior. "La calle termina aquí" y "Este no es mi nombre"
son puros monólogos. En los otros cuentos, el autor interviene
muy poco como narrador. "La última sombra" se distingue
estilísticamente por la yuxtaposición de palabras y frases
sueltas: la libre asociación. "Las pálidas noches" tiene una
estructura más complicada. El cuento se desarrolla a travrs
de tres puntos de vista y el nombre femenino (Mercedes) del
traficante en drogas desconcierta igual que el nombre masculino ( Quentin) de la protagonista de The Sound and the Fury
de William Faulkner.
La insistencia en el método experimental a veces da la
impresión de un ejercicio estilístico. La compenetración del
autor en los sentimientos ajenos se debilita un poco por la
artificialidad del estilo -en casi todos los cuentos.
.
Emilio Díaz Valcárcel, con sus cuentos sobre la Guerra
Coreana, se consagró como cuentista netamente puertorriqueño. Con el asedio y otros cuentos, atestigua sus conocimientos de la técnica moderna sin perder por completo su sinceridad. Ya demostrada su maestría técnica, le queda al joven
cuentista comprobar que no está dispuesto a sacrificar su
comprensión de los problemas humanos por un virtuosismo
estéril.
SEYMOUR MENTON

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Libros

Carlos Wyld Ospina, Los lares apagados, Editorial Universitaria, Guatemala, 1959.
Hac~ unos cuantos años que la Editorial Universitaria de
la "Universidad de San Carlos de Guatemala se dedica a la
valiosa empresa de publicar en lindas ediciones obras nacionales desconocidas o agotadas. El volumen número 23, Los
lares apagados, es una colección póstuma de cuentos de Carlos
Wyld Ospina (1891-1956). En la prosa narrativa, Wyld es
conocido por El solar de los Gonzagas, La tierra de las nahuyacas y La gringa. El nuevo tomo de siete cuentos no afecta
su reputación en absoluto. En Guatemala, Wyld fue uno de
los primeros autores que hilvanó argumentos novelescos alrededor de temas netamente criollos. Los lares apagados contiene una buena variedad a ese respecto: el indio cobanero
que quiere mejorar su posición social entrando en el mundo
de los ladinos, los cerdos antropófagos de un pueblito cerca
de Salamá y un matón de Quezaltenango. Otros cuentos
atestiguan la herencia naturalista y modernista del autor: la
regeneración de una prostituta mexicana, las desavenencias
matrimoniales de uua pareja quezalteca y las angustias voluptuosas de una monja antigüeña.
"Uno de los defectos principales de las obras de Wyld es
la desequilibrada construcción artística. Los tres cuentos
brews, "La nena Pérez," "El matón de Cojalá" y "La posesa,"
se distinguen por su gran unidad, pero los otros desconciertan
por sus cambios de rumbo inesperados o por su armazón artificial. Los mejores dos cuentos del tomo son "La apuesta" y
"La nena Pérez'' a causa de la identificación del autor con el
protagonista, que produce una sinceridad que no se halla en
los cuentos criollos. Aunque el autor salpica "Los lares apagados" de vocablos y frases enteras en kecchí, su estilo culto
con un sinfín de enclíticos no concuerda con la temática criolla.
Ko obstante, las obras de Carlos Wyld Ospina merecen mayor
difusión por su papel innovador en el movimiento criollista en
Guatemala que después había de producir las obras maestras
de Flavio Herrera, Miguel Angel Asturias y Mario Monteforte Toledo.

SEYMOUR MENTON

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