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                  <text>Revista de la Universidad de Nuevo León

Alain Michel, Ciceró

y

umanismo Romano •
r ncisco de Asís • Otto

Duchacek , Los Campos

r Edgar Allan Poe •
gipto a Través de su
Literatura •

' lfonso Reyes".

JULlO/SEP'l'IEMBRE DE 1961

A.&amp;O 4/Segunda Epoca

��MYlEfRAS

Revista de la Universidad de Nuevo León

REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON
Año 4, No. 3

Julio-Septiembre de 1961

Segunda Epoca

Rector :
ARQ. JOAQUIN A. MORA

SUMA RIO
Secretario General :
LIC. ROGELIO VILLARREAL

Pág.
..Alain Michel, Cicerón y el Humanismo Romano__________

5

Director de la Revista:
LIC. JUAN ANTONIO AYALA

•Giancarlo von Nacher, San Francisco de Asís____________ 17
Otto Duchacek, Los Campos Lingüísticos________________ 34

:H. F. Peters, El Interés de Ernest Jünger por Edgar Allan
(Registro en Trámite)

Poe ----------------------- ---------------------- 53
PRECIO DE SUSCRIPCION:

Dirección:

UN AKO (cuatro número:s)

Washington y Colegio Civil

En México:

MONTERREY, N. L.

Veinte Pesos

Otros Países : Dos Dólares

l\'[

'Teresa E. Rohde, El Antiguo Egipto a Través de su Literatura

---------------------------- 63

é Xi C O.
:Medalla "Alfonso Reyes" __ __ __ ___ _________ _________ __ 75

�Afain Mt'chel / CICERON Y EL HUMANISMO ROMANO

\ I'

1 •

LA

personalidad de Cicerón, por su
mismo esplendor, ilumina ciertos aspectos importantes de la
grandeza romana. Pero, al mismo tiempo, también nos des- '
concierta con sus ambigüedades. A Cicerón se le considera,
y con razón, como a uno de los maestros del humanismo. La
obra teórica tan grande que dejó constituye una de las maravillosas fuentes para conocer la filosofía antigua. Pero se
trata de la filosofía griega. Y he aquí que, en su espíritu,
los Diálogos de Cicerón dan la impresión de que muy a menudo se apartan de la tradición romana. No se parece ni a
Catón el viejo ni a César. Da la impresión de que el maestro
del humanismo romano se evade, con demasiada frecuencia
del espíritu romano(l).
Por esto es oportuno reflexionar sobre la significación
de su doctrina. No nos vamos a referir a los detalles de su
contenido. El Cicerón filósofo no siempre es original. Se
inspira, con mucha frecuencia en las obras de sus maestros
griegos. Quizá sus intenciones, en muchas ocasiones, no eran
otras que dar a conocer a grandes rasgos el pensamiento de
los griegos. Pero, en el instante en que redactó sus tratados,
se dejó llevar por determinadas preferencias, obedeció a ciertas tendencias generales, que deben discutirse. Porque
se advierte que todo esto está relacionado con su vida y con
la situación en que se encontraba. Por medio de sus elecciones y preferencias filosóficas, Cicerón aporta ciertas respuestas a los problemas de Roma. Contribuyó en esta forma a
engrandecer el destino de la ciudad y, simultáneamente, a
transformar la filosofía griega, a la que marca con la influencia romana.
Hemos mencionado a César y a Catón el Viejo. Hasta
que Cicerón comenzó a escribir sus tratados teóricos, hacia el
año 55 a. de C., estos dos personajes encarnaban las dos ten--5-

�6

Alain Michel

Cicerón y el Humanismo Romano

dencias dominantes del pensamiento político de Roma: el estoicismo y el empirismo &lt;2&gt;.
El estoicismo respondía a las aspiraciones espirituales de
los mejores entre los nobles tradicionalistas. Satisfacía el
gusto por el rigor y la severidad que había expresado Catón
el Censor en el siglo II &lt;3&gt;• En el círculo de Escipión Emiliano
y de sus amigos, Lelio, Polibio, Terencio, se origina una ideología y una ética del arte de la amistad y la dignidad. Este
círculo estaba dominado por uno de los filósofos estoicos más
grandes: Panetio de Rodas. Se trató de un momento decisivo
del pensamiento romano. Los mejores hombres de Estado de
la ciudad se interrogaban sobre valor de sus instituciones.
Se dieron cuenta de su perfección en el momento en que pudieron triunfar sobre Cartago. Pero Escipión Emiliano, al
contemplar el incendio de la ciudad a la que había vencido,
estaba demasiado despierto para no imaginar que algo parecido podría suceder en un día, lejano o no, a su patria. Precisamente, el desorden político y social amenazaba a Italia.
Los Gracos representaban, en contra de los Senadores, la reivindicación de la clase media y del pueblo y se habían inspirado en ciertas enseñanzas de la filosofía griega. Pero corrían el peligro de llevar a la ciudad a la agitación y la discordia. Escipión y sus amigos buscaban en el estoicismo el
rigor, la constancia, la razón, que era lo que podría preservar
a la ciudad de los cambios y de la decadencia. En el año
129 fue asesinado el segundo Africano. Los Gracos corrieron
la misma suerte, a pesar de su cultura y de su genio. Las
guerras civiles habían impuesto como jefes a personas como
Mario y Sila que, apoyándose totalmente en las grandes fuerzas políticas, no tenían ningún freno en teorías morales. Querían reinar y supeditaban a este propósito su audacia o su
inteligencia. En la época de Cicerón, un hombre iba a lograr
aquello que ellos no habían podido alcanzar. Este era César.
Allí mismo donde Catón, Escipión, los Gracos habían expresado el antiguo ideal republicano, él iba a estructurar el
Imperio. El también tenía una ideología que procedía del
mundo helenístico, de la filosofía e, incluso, de su tradición
familiar. Este hijo de Venus, este descendiente de los dioses
sólo podía reinar sobre los hombres, que no eran completamente de su misma raza. Para ellos sería, como antes lo fue
Alejandro, un jefe enviado por el cielo para llevarlos a las
grandes conquistas. Y se podía celebrar en él, como antes
lo había hecho Aristóteles con su alumno, esa "magnanimidad"
que le ponía por encima de los peligros e incluso de las leyes &lt;4&gt;.

1 "

'1

Ta~~s eran, ~n. 1~ época de, ~icerón, las dos tendencias
c?n.t rarias que d1v1dian los espmtus de Roma. Se concibe
~ac1h~1e?-te ~ue Roma se encontraba ante una grave crisis
1de?l?g1ca si s~ comprueba que estaban unidas a las luchas
pohticas y sociales, que las instituciones parecían demasiado
débiles para _u?a ciudad que había llegado a ser tan poderosa,
que los amb1c10sos, los pobres y los jóvenes criticaban vehementemente y calificaban de hipócrita el ideal de virtud propuesto por la nobleza senatorial. Cicerón iba a intentar dar
algunas respuestas a los problemas planteados en esta forma.
Desde su juventud, en la época de Mario y de Sila había
recibido _una intensa educación filosófica en Roma y después
en Grecia. Además había publicado sus discursos y había
escalado los puestos políticos más elevados y peligrosos. Así
sufrió dos decepciones muy grandes. Después de su victoria
sobre Catilina, lo_s enemigos políticos que se había ganado en
esa lucha, le obligaron a marchar al destierro. Después en
el año 49 a. de C., César abolió l a República. Despué; de
estos dos reveses fue cuando Cicerón redactó su obra filo!-;Ófica. El semirretiro en que se encontraba le oblioó al ocio•
pero, sobre todo, tenía necesidad de reanimarse, d: hacer re~
nacer lA esperanza de _sus partid~rios y de .sí mismo. La simple
evocac10n de estas cucunstancias demuestra que intentaba
no copiar por distracción las obras griegas, sino encontrar e~
ellas una respue;sta a las inquietudes más urgentes y amargas.

"'

La estructura misma de su obra muestra su sentido oener~l. Está integrada por tres clases de diálogos. Unos s~ refieren a los preceptos del arte de la oratoria. Otros De re
public~, De, legibus, constituyen tratados de filosofía política_
La serie mas larga expone los problemas li 0 ados a la teoría
del conocimiento, a la moral y a la interve~ción de la divinidad en la vida lmmana. Claramente se ve que estas tres
clases de diálogos se complementan entre sí. Sus últinlas
obras prop~rcionan los principios generales de las primeras,
que ya teman en cuenta, en forma explícita estas exioencias
pero que están relacionadas más de cerca co~ la praxi:. Por
sus .~rgumentoo, los diálogos de Cicerón constituyen una reflex1on profunda sobre las leyes filosóficas de la acción en
la que estaba profundamente interesado.

L~ obra filosófica d~l .orador nos enseña, en primer lugar,
su actitud contra el empmsmo de César. Esto puede sorprender en un político que, con mucha frecuencia en sus cartas
elogia el oportunismo. Sin embargo, nuestr~ autor insiste

�8

Alain Michel

Cicerón y el Humanismo Romano

aún con más frecuencia en el hecho de que la acción debe
g11iarse por principios que impliquen una reflexión racional.
Para César, el gobierno debería ser confiado a personas selectas, a los héroes: Salustio saludaba en él al más grande
de los romanos. Cicerón pretendía ser más razonable. Sus
obras teóricas nos lo muestran tal como era en el campo de
la retórica, la política y la moral.
Cicerón quiso gobernar valiéndose de la razón. Por esto
redactó, a partir del año 55 a. de C., s~ gran tratado D~ oratore.
La elocuencia es el único poder que siempre ha florecido sobre
todos en los pueblos libres y, en particular, en las ciudades
pacíficas y tranquilas ... &lt;5&gt;. Por medio de la palabra, se
gobiernan los estados donde no existe la violencia. Ella,
por tanto, asegura el poder de la razón y del espíritu. Is?crates lo dijo cuando unía la grandeza de_ s~, arte al. elogio
del logos &lt;6&gt;. Aquí se puede hacer una obJecion: no siemp:e
la elocuencia está unida a la sabiduría. Se une a la astucia
o al simple don de la oratoria. Frecuentemente el buen orador es un buen comerciante. Pero Cicerón escribe sus tratados de retórica para protestar contra esta idea. Es cierto
que un orador hábil gana un~ causa o conv~nce a ~u auditori?
sin haber estudiado el expediente, por med10 de simples habilidades en el detalle. Pero se puede, con bastante habilidad,
intentar al mismo tiempo, tratar el problema a fondo. Así
la argu~entación es más sólida, seria y honesta. Aristóteles
y Platón decían que verdaderamente no se puede convencer
sin buscar la verdad en sí misma. Entonces la elocuencia
se confunde con esta búsqueda de la verdad. Esto implica,
a su vez, ciertos métodos de pensar, el rigor lógico, la ciencia
y el gusto por la reflexión general. Es por esto que Cicerón
desarrolla en el De oratore una teoría de extrema importancia:
según él, cada proceso, cada deliberación puede reducirse a
un debate de ideas generales, cosa que él llama una "tesis".
Si, por ejemplo, se juzga el asesinato de Gayo Graco, no se
limitará a discutir sobre sus virtudes y sobre su carácter, sino
que aprovechándose de su muerte se evocarán los problemas
del orden público.
Se dirá que esto es ir demasiado lejos. Sin duda alguna:
las digresiones de los discursos de Cicerón siempre son algo
exageradas. Pero el principio de su método es de gran fecundidad. Gracias a este principio se pueden desarrollar las
ideas generales y discutir sobre ellas. La elocuencia, tal
como la concibe Cicerón, por su misma técnica da principio
a la sabiduría. Al mismo tiempo propone los problemas originales a todos los teóricos. El público del filósofo está

. ..
r

9

constituido por sus discípulos, sus estudiantes reunidos en
la escuela y que no tienen ni las inquietudes ni la forma de
ser del auditorio de un orador. Este debe hablar de todo
y a todo el mundo. Está obligado a ser siempre claro y como
siempre le urge el tiempo, debe ir a lo esencial sin perderse
en los largos caminos de la dialéctica. Todo esto le obliga a
dominar los problemas, a dejar de lado los detalles; no solamente debe tratar los asuntos generales sino también tratarlos
en forma general. Así es como, del arte oratoria, se deriva
toda una teoría de la cultura general &lt;7&gt;, de la que aún somos
deudores. Cicerón, en este punto, es nuestro maestro. El
fue el primero que definió, el doble problema fundamental
de la educación: ésta debe formar técnicos que apliquen soluciones racionales a problemas concretos. Pero estas soluciones, para ser racionales, deben estar unidas a la reflexión
general y al ejercicio desinteresado del juicio. De Montaigne
a Rousseau y Alain, ninguno de los grandes educadores clásicos ha descuidado esta doble necesidad.
Este esfuerzo para fundamentar la acción en la razón
tiene aplicaciones especialmente importantes en el derecho y
en la moral.

,.

,...

En primer lugar, permite a Ciecrón abordar con excepcional vigor el problema de la interpretación de las leyes. El
orador, gracias a su cultura, e.stá muy bien armado para
distinguir la letra y el espíritu y para meditar sobre la intencionalidad de los textos. Saca de ella, igual que los filósofos, el sentido general y la aplicación particular. Busca la
deducción de principios absolutos y distingue en estos últimos
las grandes contradicciones que la historia del hombre ha impuesto con sus violencias. La ley, dice Cicerón, se confunde
con la prudencia divina&lt;8&gt;. Esto es afirmar que en última
instancia ella no debe su autoridad más que a su carácter
racional y sabio.
El esfuerzo del orador para desarrollar su cultura le lleva
también a los juicios originales sobre la acción.Esta determina
el carácter de su "compromiso" político. Se encuentra Cicerón
entre dos tendencias. Por una parte, junto con los discípulos
de Aristóteles, pone por encima de todo el conocimiento. Esto
es lo que da su plena grandeza al alma humana, revelándole el
sentido de los seres y dándole una especie de infalibilidad de
la que podrá hacer uso al entrar en acción &lt;9&gt;. Pero, por otra
parte, el estoicismo equipara el conocimiento y la praxis. El
sabio está tan seguro de sus actos como de sus pensamientos.
Es tan libre como lúcido. En él, la acción se confunde con
el saber. No hay, por tanto, ninguna razón para buscar el

�10

Cice1·ón y el Humanismo Romano

reposo. Además, hay un sentimiento muy fuerte en la comunidad humana, se siente, en cualquier forma, ante todos los
que están menos iluminados que él. Por eso tiene obligación
de atender a su salud todo lo que le sea posible &lt;10&gt;. Esta
segunda concepción de los deberes del hombre de Estado habría
seducido a Escipión Emiliano. También Cicerón se inspira
en ella, hasta el punto de que llega a afirmar que el principal
deber de los hombres es sacrificarse por sus semejantes. Pero,
al mismo tiempo, recuerda que la función más elevada del
alma es la contemplativa. En el último libro de su República &lt;11&gt;, llega a esta solución: el alma, para elevarse hasta Dios,
tiene necesidad de desasirse de sus propios intereses, de salir
del mundo. Tiene que apoyarse en el espíritu de sacrificio,
Por eso debe consagrarse al bien público.
Así es como se reconcilian la cultura y la acción, en una
hermosa síntesis del pensamiento antiguo. El conocimiento
es el deber supremo, el sacrificio es el primero de todos los
deberes. Cuanto más se quiere conocer tanto más se debe
sacrificar y la salud individual del alma está unida a la salud
colectiva de la ciudad.

Cuando César cruzó el Rubicón, Cicerón, indignado, le
reprochó que jamás había contemplado ni siquiera la sombra
de la belleza moral 0 2&gt;. Todo lo anterior nos ha demostrado
que lo que el orador buscaba era fundamentar su acción sobre
principios racionales y filosóficos. ¿Pero es esto decir que él
mismo sabía exactamente lo que es la Belleza moral? Si hubiera
tenido alguna certeza sobre este punto, se hubiera parecido
mucho a aquellos estoicos de los que hemos hablado, que integraban una 'élite' dentro de los Senadores y que, hasta Bruto
y Catón, defendieron agriamente aquellos valores con los
que estaban relacionados.
Cicerón sintió el respeto más grande por aquellos pensadores. Con frecuencia le habían ayudado contra Catilina
y contra César. Sin embargo, el orador no se puso por entero
de parte del estoicismo. Es que él no tenía certeza de ninguna
clase en aquel mundo. Desde el siglo II, los argumentos de
Carneades, filósofo escéptico, habían echado abajo la hermosa
seguridad del Pórtico. No, la verdad no llevaba en sí misma
su propia evidencia. Todo conocimiento era asunto de la experiencia. Esto significaba que en el pensamiento siempre
quedaba algo de tanteo y de hipótesis. Es cierto que muchas
comprobaciones y coincidencias podían establecer ciertas semejanzas para deducir posibilidades. Esta doctrina, que ya

Ala.in Michel

..

11

había estremecido a los pensadores del círculo de Escipión
Emiliano, podía seducir a Cicerón puesto que era inteligente
y además abogado. Sus razones de abogado están en sus tratados de elocuencia. Comprueba que se pueden defender todas las causas y engañar a todos los jueces. Sobre todo, deja
entender que nunca se está seguro de la inocencia de un cliente, aun cuando ée argumente en favor de él, aun cuando se le
llegue a creer; es necesario convencerse a sí mismo. Por esto
es por lo que un orador con frecuencia duda de la verdad, aun
cuando desee que exista &lt;13&gt;. Por su misma actividad va en
su búsqueda y se dispone a discutirla. Tal es el espíritu de
la investigación ciceroniana. Nuestro abogado es, al mismo
tiempo, amigo de los filósofos que detestan la mentira, e imitador de los sofistas que dudan de la verdad.
De aquí se derivan sin duda alguna sus discursos donde
la astucia entra en pugna con la profundidad. De aquí también la forma literaria que escoge para sus tratados teóricos :
el diálogo. Así se inspira en Platón, en Aristóteles y en otros
filósofos. Pero al adoptar la misma forma literaria que ellos,
dosificando sabiamente los matices de estilo, obedece a una de
las tendencias dominantes de su pensamiento: la amplitud de
espíritu. El que duda y busca tiene cierto gusto por la conversación. El escepticismo de Cicerón lo lleva al amor de los
cambios; le lleva a cierta cualidad que falta con frecuencia en
el diálogo filosófico de la antigüedad: la corte.sía &lt;14&gt;. Sócrates tenía que aguantar muchas ofensas de sus interlocutores. El mismo, a pesar de su exquisita benevolencia, muchas
veces se veía obligado a ridiculizarlos. Cicerón, por el contrario buscaba en todo la objetividad. Los defensores del
epicu;eísmo, al cual condena, son, en sus diálogos, tan estimables como sus adversarios. Los caracteres de los interlocutores
no se mezclan con su filosofía o 5&gt;. Sin duda Cicerón imita
quizá a los autores griegos. Pero lo hace a conciencia, pues
en su tratado De legibus U6&gt; nos indica cuál es su concepción
de la discusión filosófica. El jurista deja adivinar aquí su
estado de ánimo : quisiera hacer del diálogo una reunión conciliatoria. El divorcio de las sectas le afligió. Su concepción
de la cultura, fundada en la unidad de la Razón, le hace creer
en la unidad de la Sabiduría. Por tanto, piensa que los filósofos podrían entenderse si tuvieran menos amor propio y les
aconseja que tomen como árbitro a cualquier magistrado romano como él, que sea un poco escéptico y que te~ga cierta
práctica de los negocios en el arte de los compromisos.
Este método se puede criticar. Tiene el gran defecto de
transformar a los filósofos en abogados. Porque cada filósofo

�12

Alain Michel

Cicerón y el Humanismo Romano

riqueza verbal ... Incluso en la duda, no es imposible hallar
el Ideal. Los escépticos a quienes Cicerón imitaba eran
platónicos

se convertirá en defensor de su propia doctrina ante un juez
que muchas veces no tendrá la competencia necesaria. Esto
es lo que frecuentemente ocurre en loo Diálogos de Cicerón,
en los que las exhortaciones reemplazan al razonamiento. Pero
es preciso señalar dos cosas. Primero, las razones tienen que
ser presentadas como "seIIJSibles al corazón" para usar la expresión de Pascal. La elocuencia se encarga de esto. Su
papel es, tal como se explica en las Tusculanas, hacer que la
verdad sea lo más importante y que penetre en los espíritus.
La filosofía no es únicamente la docta explicación de algunas
lecciones; también debe modelar las almas para volverlas afables: es una dirección de conciencia. Para esto echa mano
de la fuerza persuasiva. Cicerón intentó crear un estilo, con
más o menos suerte. Recordemos, sin embargo, que su mejor
imitador fue San Agustín, convertido a la sabiduría al l eer
el Hortensio o 7&gt;.

La búsqueda del ideal no es suficiente. Es preciso partir
de una experiencia. Cicerón la describe, según el estoico
Panecio, maestro y amigo· de Escipión Emiliano : es la experiencia del decorum o conveniencia &lt;20&gt;. ~osotros naturalmente· tenemos el sentimiento de la armonía. Ciertos seres
se acoplan espontáneamente unos a otros, ciertos gestos se
adaptan con gracia y libertad a las circunstancias. Los buenos
actores saben descubrir lo que se acomoda a su papel. Ahora
bien, el papel de los hombres es amar la sabiduría. En definitiva, es suficiente actuar como hombre. Hay que asegurarse
de que en toda circunstancia se actúe de acuerdo con la sabiduría. Pero ¿ cómo asegurarse de ser un buen actor en este
asunto ? La respuesta se encuentra en un verso de Terencio
que Cicerón adopta antes que Séneca: Yo soy hombre y nada
humano mé es extraño &lt;21 &gt;.

En segundo lugar, se puede perdonar a Cicerón que reduzca un poco el aspecto de rigor, puesto que trata bien a sus
adversarios. El gusto que muestra un pensador en el diálogo
nos parece que es suficiente para perdonarle todos los defectos,
que serían condenables en un fanático &lt;18&gt;.

Cicerón, al final de su vida, aprendió a respetar lo humano en nombre de la armonía y de la belleza. Esto constituye, primero, una razón suplementaria para iniciar el diálogo
con sus semejantes. Que las armas se rindan ante la toga,
no es únicamente una fórmula contra César o Catilina, sino
la afirmación de que sólo el verdadero poder está en el logos
común a todas las almas

Por eso, Cicerón critica dentro del pensamiento de su
tiempo el espíritu dogmático que muchas veces conduce al
fanatismo y al empirismo que se atreve a desembocar en la
violencia ciega. Pero él mismo, al elogiar a la Razón, cae
en el error del escepticismo. Da la impresión de que no
encuentra la certeza en la enseñanza de los filósofos. ¿ Quiere
esto decir que se encuentra sin recursos para penetrar en
ellos? La respuesta la tenemos en sus tratadoo de retórica,
porque este gran artista, este maestro del clasicismo, por lo
menos conocía la Belleza.
Primero, conocía la Belleza ideal. Esto forma parte de
la experiencia de un artista creador. Cuando Fidias bosquejaba su Minerva tenía presente en su espíritu la imagen de
una Minerva perfecta, más bella que todas las estatuas materiales, que únicamente podían participar de su esplendor.
Cicerón, echando mano del vocabulario platónico, dice que
esto era la Idea de la estatua o 9 &gt;. Asimismo, el orador que
prepara su discurso, siempre intenta concebir lo que haría
en su lugar el orador ideal. En este mundo no dispone de
certeza alguna. Pero no tiene ningún impedimento para
imaginar esa perfección e intentar reconstruirla echando
mano de todo lo mejor de la experiencia: si se trata de un
orador, ésta será la razón, la cultura, la generosidad, la

18

...
..

1

;

Este humanismo conduce también al que· se inspira en
él a una alta concepción de la libertad de espíritu. La noción
de conveniencia le permite descubrir que existen ciertas relaciones entre los diferentes elementos de la cultura. Se completan armoniosamente cuando se l es sabe estudiar en el
momento oportuno. Los niños están dispuestos a la amistad;
ella les despierta el espíritu y ayuda sus estudios teóricos;
éstos, a su vez, convierten al adulto en un ser capaz de actuar
en la vida de la ciudad; pero esta acción se vuelve hacia la
contemplación cuando llega la madurez &lt;22&gt;. Es preciso respetar este proceso de maduración de los pensamientos. Platón
decía en el Fedro que la única enseñanza fecunda es la que
germina en el alma y se desarrolla por su fuerza propia &lt;23&gt;.
Cicerón, por medio de la sabiduría griega, y también, gracias
a su experiencia como orador y como conductor de hombres,
podía apreciar el valor de esta concepción: decía que la razón
es una semilla de verdad que se desarrolla en cada uno y
que lleva la naturaleza hacia el Ideal &lt;24&gt;.

�14

Cicerón y el Humanismo Romano

I'i

Estas son las respuestas que el orador dio a la Roma
del siglo I, inquieta y dividida. La ayudaron a conocerse y
a destacarse.
La ayudaron a conocerse porque le revelaron su vocación, en toda su extensión y en toda su fuerza. Roma no
era Macedonia. No tenía que dominar por medio de la fuerza.
Su grandeza estaba en el logos. Jamás lo ·podía olvidar. Su
herencia más bella es quizá el Derecho. Ahora bien, Cicerón,
al poner de acuerdo el escepticismo con el Ideal, había demostrado cómo se podía encontrar el espíritu de las leyes.
Con frecuencia, sirvió de modelo a Quintiliano, Plinio, Tácito,
que fueron, en el apogeo del Imperio, los servidores más grandes del pensamiento romano. Octavio, que permitió su muerte,
lo citó más tarde como un modelo de amor a la patria.
En Roma, Cicerón reveló también su propia diversidad.
Porque simultáneamente fue el maestro de Rabelais y de
Montaigne, de San Agustín y de Erasmo, de Corneille y de
Horacio, que le debe parte de su serenidad. El arpinate es
uno de esos espíritus que no se dejan asir porque concilian
dentro de sí la duda y el Ideal, la inquietud y el cuidado de
guardar un equilibrio, porque ven el doble aspecto de las cosas.
Pero al mismo tiempo, la obra teórica de Cicerón, con todas
sus imperfecciones y equivocaciones, nos da una lección fundamental: el humanismo no se confunde ni con el dogmatismo ni con la buena conciencia. Favorece al esfuerzo y a
la esperanza.- La ciudad humana no es la única; existe también la ciudad de los dioses y es allí donde se debe vivir&lt;25&gt;.
La madurez del pensamiento en nuestra alma nos lleva más
allá del mundo, por su orden, hacia la Belleza. ¿Cuál es el
papel del hombre , Oir su voz. Ir de la tierra a los dioses.
Cumplir la mediación entre estas dos ciudades.
Más allá del dogmatismo y de la violencia, Cicerón busca,
por medio del Pensamiento, unir a los hombres entre sí y con
los dioses.
(Traducción de J.A.A.)

13

Alain ::\lichel

O T A S

1.- No es posible detallar la bibliografía de estos problemas. Remitimos
a P. BOYANCE, Rapport sur les études cicéroniennes, presentado al
Congreso de la Asociación Guillaume Budé, Lyon, 1958: Actes du
Congrés, pp. 254-291; véase también: A. MICHEL y C. NICOLET,
Cicerón, Ed. du Seuil, coll. "Ecrivains de toujours", París, 1961.
2.- Existían, además otras corrientes tales como el epicureísmo, pero nada
más citamos las principales tendencias en Cicerón.
1 'f'

3.- Catón mismo no parece que se adhiriera a ninguna escuela filosófica.
Pero su ejemplo debla seducir a muchos estoicos.
4.- Cfr. u. KNOCHE, l\fagnltuclo animi, Phllologus, suppl. XXVII, 3, 1935.
Sobre Emiliano véase P. GRIMAL, Le Siécle eles Scipions.
5.- CICERON, De oratore, I , 8, 30.
6.- ISOCRATES, Nicoclés, 5-9.
7.- Véase especialmente, De oratore, III, 14, 54 sqq.
8.- Cfr. De legibus, I, 6, 19.
9.- Añadimos, es verdad, que entre las ciencias tiene la política un papel
destacado.
10. - Véase, por ejemplo, SENECA, De tranqulllitate animl, De otio.
11.-De re publica, VI, 26, 29 (Sueíi.o de Escipión).
12.- Ad Atticum, VII, u, i.
13.- Cfr. De oratore, II, 7, 29 sqq.
14.- Cfr. P. GRIMAL, Caractéres généraux clu clialogue romain. De Lucilus
á Clcéron, Information litteraire, VII, 1955, pp. 192-198; M. RUCH,
Le Proemium philosophique cllez Clcéron.
15.-Muchas veces ataca a la misma filosofía con vehemencia.
16.- De Iegibus, I, 20, 53.
17.-SAN AGUSTIN, Confesiones, III, 4, 7 sq.
18.- El mismo espíritu de conciliación animó sin duda la acción política
de Cicerón.
19.- Orator, 2, 7 sqq.
20.- De officlis, I, 27,94, sqq.
21.-TERENCIO, Heautontimouroumenos, I_, 25; CICERON, De officiis, I ,
9, 30; SENECA, Acl Lucilum, 75.
22.- Cfr. De flJ1ibus, V. Aíi.adimos que esta noción del orden inspiró a
San Agustín su obra de ordine.
23.- PLATON, Fedro, 276e.
24.- De finibus, V, 15, 43.

�16

Cicerón y el Humanismo Romano

25.- Esta es una de las grandes lecciones del Sueño lle Escipión (De re
pública, VI, Cfr. especialmnte 18, 19 sqq.).

Giancarfo von Nacher /

SAN FRANCISCO DE ASIS

NOTA DEL TRADUCTOR

Consideramos que puede ser útil para nuestros lectores una bibliografía breve, comprensiva y actual sobre Cicerón y su época. Desgraciadamente la bibliografía española original es paupérrima y superficial.
COWELL, F.R., Cicero and the Roman Republic, A Pelikan Book, A320,
London, 1956.
WIRSZUBSKI, CH., Libertas as a Political Idea at Rome, Cambridge University Press, 1950.

Entre el Topino y el agua que desciende
de la elegida loma por San Ubaldo,
fértil cuesta de alta montaña pende,

RICHARDS, G.C., Clcero, Chatto &amp; Windus, 1935.
PETERSON, J. Cicero, a biography, University of California Press, 1920.

Pero quien de ese lugar palabra mueve,
no diga Asís, pues diría bien poco,
sino Oriente, si nombrarlo quiere.

HOMO, L., Roman Political Institutlons (trad. de M. R. Doble), Kegan
Paul, 1929.
KASKELL, H.J., Thls was Cícero, Secker &amp; Warburg, 1942.
FRISCH, H., Cicero's Fight for the Republlc. Gyldenhal, Copenhaguen, 1946.

Mas para que yo no siga demasiado oscuro,

CLARKE, M.L., Rethorlc at Rome. Cohen and West, 1953.
GRANT, M., Roman Literature, A Pelikan Book, A427, London, 1958.

Francisco y ia Pobreza, los dos amantes,
en adelante reconoced en mis palabras.

MICHEL A.-NICOLET, C., Cicéron, E. du Seuil, 1961.

(Paraíso: canto XI, versos 43-45/ 52-54/73-75)

EN

las cercanías del monte Subasio,
que domina los fértiles valles de los ríos Chiascio y Topino, se
yergue la villa de Asís, en el corazón de la verde Umbría.

..
,

..

Las ruinas de la fortaleza de los duques de Espoleto se
destacan todavía sobre la catedral románica de San Rufino,
los palacios y casitas apiñonadas las unas a las otras, y las
callejuelas torcidas y escarpadas. Más lejana, fuera del poblado, la capilla de Sau Damián y, valle abajo, la de la Porciúncula, que tanto tuvieron que ver en la vida del Santo
Francisco.
En esta silente ciudad vivía el rico mercader de paños
Pedro Bernardone, descendiente tal vez de los Moriconi de
Lucca. Se había casado con doña Pica, de muy dudoso origeü
provenzal, la cual le dió un hijo en septiembre de 1182 de
nombre Juan; pero que el padre, al regreso de uno de sus
viajes a Francia, quiso cambiar por el de Francisco ( que entonces significaba: francés ).
-17-

�18

San Francisco de Asis

La leyenda se posesionó ?e tal su~eso y,.~ semejanza ~el
nacimiento de Cristo, apareciron aqm tambien coros de an1
geles, el pesebre y la humilde cabaña. &lt; &gt;
Pasaron los años y un día sonaron las campanas a rebato,
tocaron los clarines de ouerra y los jóvenes de Asís corrieron
a las armas, y con ello; Francisco, quien abandonó fi~stas Y
juergas y las compañías de amigos despreo?u?ados, ~s1 como
su oficio de comerciante que desempeñaba habil y activamente
Desde 1177 Federico Barbarroja había sofocado las libertades ciudadanas, instalando en la fortaleza a sus alen:ian~s.
Otra vez en 1197 se levantaron en armas las comunas italianas a la ~uerte d~ Enrique VI; y en Asís el j~fe de ,los imperiales Conrado de Lützen traicionó al Imperio pasandose al
partido del papa Inocencio' 111; esto no impidió a los bur~ueses
atacar y derrotar a los alemanes y echa:los fuera de 1~ ciudad,
junto con todos los nobles locales quienes se refugiaron en
Perusa.
Era, en efecto, el ejército de la ve_c~na y riva! P~rusa ~l que
en 1202, uniéndose a la nobleza exiliada, hab1a mvad1do el
territorio. de la Comuna.
Un día entero se peleó bravamente. contr~ el inv~sor, en
las orillas del río Tíber en Ponte San. G10_vanni, pero _mexor~ble llegó la derrota y empezó el. ~autiver20 de Fr~ncisco, prisionero de los perusinos. V olv10 un ano despues lleno de
espíritu guerrero, fantaseando heroicas hazañ,as caballeresc_as
que lo llevaron a unirse a unos nobles que partian para ~puha,
en el sur de Italia, donde los soldados _del Papa defendian ~os
,derechos al trono del aún niño Federico, 11, contra, los ~rrncipes alemanes. Pero Francisco no llego nunc~, mas alla, de
Espoleto, a 73 kms. de Asís. Di?s se le ap~:ec10, le hablo !
exhortó a que regresara. Francisco obedec_io y luego s~ dirio-ió hacia Roma. En la ciudad eterna dio todo el dm~ro
b
. a un roend1bO'Q
que
llevaba consigo a la _Igl~sia, regal'o su traJe
y él mismo se puso a ped1:,limosna en las gradas de San Pedro
y, por primera vez, sufr10 hambre.
Otra vez en Asís rezando en la capilla de San Damián,
entre los esbeltos ciJreses, oyó al icono b~zantino del al~ar
incitarlo a que restaurara la iglesia en peh~:º· En segm~a
se puso a la obra, corrió a su casa, escog10 las t~las mas
valiosas y montando a caballo se fue a la cercan~, cmda_d de
Foligno, vendió mercancía y caballo y luego ofrec10 el dm~r~
al cura de San Damián. El pobre sacerdote, temer?~º' aviso
a Pedro Bernardone, quien encolerizado contra su h1Jo lo fue

Giancarlo von Nacber

19

a buscar. Francisco, lleno de miedo, se escondió en una
cueva donde vivió más de un mes en constante plegaria y
casi sin comer.
Por fin decidió afrontar a su padre y apareció en las
calles de Asís; Bernardone, oyendo los escarnios y los in.sultos
que los muchachos le dirigían, lo tomó por loco a causa de
'3U piadoso estado, y, lleno de ira lo agarró y lo ;ncerró
en el sótano de su casa.
Doña Pica, aprovechando una ausencia del esposo, lo
lib~rtó. Bernardone a_ su regreso lo denunció al Obispo
Guido y en su presencia Francisco renunció a la herencia y
se despojó de sus ropas devolviéndolas al padre. Con un
tos_co manto, r~galo del Obispo, se dirigió entonces hacia Gubb10 para servir en un leprosario.
Ya había definitivamente escogido ser soldado de Cristo
ya su mística vocación se venía revelando paulatinament;
de.spués de haber sufrido una grave enfermedad. Las vís~ones se hicieron frecuentes, constantes pruebas santas. Pidió
limosna para vivir, besó y limpió las llagas de los leprosos
convirtió a feroces animales . . .
'
"Morando San Francisco en la ciudad de Gubbio del condado del mismo nombre, apareció un lobo grandísi~o feroz
terrible que no sólo &lt;levo.r aba los animales, sino también lo~
hombres, de suerte que todos los ciudadanos estaban amedrentados, porque muchas veces se acercaba a la ciudad. Y
todos iban armados, cuando salían, como si fueran a la
guerra; y aún así no podía defenderse quien se encontraba
solo con él, y llegó a tanto el miedo a este lobo que nadie
se atrevía a salir del pueblo.
'
San Francisco compadecido de aquellos hombres, determinó ir en busca de dicho lobo, contra el parecer de los ciudadanos, que enteramente le disuadían de ello ...
Cuando he aquí que muchos hombres que habían salido
para ver el suceso, vieron cómo venía el lobo con la boca
abierta hacia San Francisco. El Santo se le acercó, le hizo
la señal de la cruz y le llamó diciéndole: "Ven aquí, hermano
lobo; yo te mando de parte de Cristo que no me hagas daño
ni a mí ni a nadie".
¡ ~osa ad~irable ~ En el mismo instante en que San
Francisco hacia la senal de la cruz, el terrible lobo cerró la
boca y paró de comer; y oído el mandato, vino mansamente,

�-Oiancarlo vou Nacher
20

21

San Francisco de Asis-

"Id y predicad diciendo que el reino ele los cielos se
.acerca; sanad a los enfermos, resucitad a los muertos curad
.a. lo~ leprosos, lanzad a los demonios. No tengáis or~, plata
.n~ dmero alg~m? ~n vuestras b?lsas, ni alforja para el viaje,
.m calzado, m turnca, porque digno es el operario de su suste1:1to. En ~~alqui,er ciu~ad o aldea a que entréis, preguntad
:prnnero qmeu alh es digno de recibiros y permaneced en
su casa hasta la partida. Al entrar a la casa saludadla di•Ciendo : ¡ La paz sea en esta casa!"

como un cordero, y se echó por tierra a los pies de San.
Francisco. Entonces díjole el Santo:
"Hermano lobo, tú has causado muchos daños en esta.
tierra y has hecho grandísimos males, devastando y matando•
las criaturas de Dios sin su licencia; y no sólo has matado y
devorado a las bestias, sino que has tenido el atrevimiento
de matar y despedazar a los hombres, hechos a imagen de
Dios ; por lo cual mereces la horca, como ladrón y homicida
pésimo, y toda la gente se queja y murmura de ti, y toda
esta tierra te es enemiga; pero ahora, hermano lobo, yo
quiero hacer la paz entre tú y ellos, de modo que no les hagas.
más daño, y ellos te perdonen todas las ofensas pasadas y ni
los hombres ni los perros te persigan más."
Al oir esto el lobo, con el movimiento del cuerpo, cola
y orejas, y bajando la cabeza, mostraba aceptar y querer
cumplir lo que proponía San Francisco. Díjole entonces el
Santo:
"Hermano lobo, ya que tú quieres hacer y guardar esta.
paz, te prometo hacer que los hombres de esta ciudad te den
el sustento mientras vivas, para que nunca pases hambre;
pues bien sé que forzado por el hambre has hecho tantos
daños, pero, en cambio, quiero que tú prometas que jamás
has de hacer daño a ningún hombre ni animal, ¿me lo prometes 1'
El lobo bajando la cabeza, dió señal clara de que lo prometía. Y San Francisco le dijo:
"Hermano lobo, quiero que me hagas fe de esta promesa.
para que yo pueda fiarme de ti."

Y alargando San Francisco la mano para recibir el testimonio de la promesa, el lobo levantó una pata delantera y
la puso mansamente sobre. la mano del Santo, dándole la
señal de fe que pedía". (Florecillas : cap. XX).
Pero e.l Crucifijo bizantino se le aparecía continuamente
y lo obligó a regresar a Asís para terminar las r eparaciones
de San Damián y las de la Porciúncula, construída sobre una
pequeña porción de terreno que pertenecía a los benedic~inos
del convento del monte Subasio, entre los bosques de Santa
María de los Angeles.
Fué allí en esta última iglesia, donde el 24 de febrero
de 1208 oyó' leer, durante la misa, las palabras del libro de
San Mateo:

(

,

.
"¡ Gracias Jesús, que me enseñaste el camino ! ¡ Iré entre
la gente y seré Tu siervo y apóstol!" -O'ritó San Francisco
.arr?jando los zapatos y el hábito de er~itaño, regalo de u~
amigo de Gubbio. y se revistió con una ruda tela del color
de la tierra, que se apretó a la cintura con un cordón blanco
.símbolo del pecado que ciñe al hombre.
·

"Señor, haced de mí un instrumento de vuestra paz. Que
.allí donde haya odio ponga yo amor; que allí donde haya
ofensa, ponga yo perdón; que allí donde haya discordia ponga
.Yo arm,onía; que allí donde haya error, ponga yo ~erdad;
que alli donde haya duda, ponga yo la fe ; que allí donde
haya ~e~esperación, ponga yo la esperanza; que allí donde
.haya timeblas, ponga yo la luz; que allí donde haya tristeza.
ponga yo alegría. Oh Maestro, que nv me empeñe tanto en
-ser consolado, como en consolar; en ser comprendido como
-en comprender; en ser amado, como en amar· pues dando se
reci?e; olvidando ~e encuentra, perdonando s~ es perdonado,
·muriendo se resucita a la vida eterna."
El juglar de Dios había nacido, nacía el "Poverello' men-dicante, esposo de la Pobreza, de la Humildad, de la Obediencia; iniciaba el movimiento franciscano, empezaba la re-volución pacífica de amor y de caridad, de fe y de esperanza
que hizo estremecer el mundo medieval y contribuyó al despertar ele Italia.
"Reposado en el obrar, obsequioso por naturaleza, afable
-en la conversación, comedido en los avisos, fidelísimo en los
&lt;Compromisos, previsor en los consejos, constante en las obligaciones y en todo lleno de gracia. Sereno en la inteligencia,
dulce en el ánimo, sobrio en el espíritu, absorto en la contemplación, asiduo en las oraciones y siempre fervoroso. Cons·tante en el buen propósito, firme en la virtud, perseverante
en la gracia y en todas las ocasiones siempre el mismo. Prontí.simo en el perdonar, tardío en el airarse, de ingenio elevado
,de privilegiada memoria, sutil en la discusión, circunspect¿
,en la elección y en todo sencillísimo. Riguroso consigo mis-

�22

Giancarlo von Nacher

San Francisco de Asis

mo, compasivo con los demás y siempre discreto. Sumamente
expresivo, rostro alegre, aspecto benigno, diligente e incapaz
de arrogancia. De mediana estatura, más bien pequeño que
alto; cabeza redonda y bien proporcionada, cara un tanto
alargada en óvalo, frente llana y pequeña; ojo.s ni grandes
ni pequeños, negros y de sencilla mirada; cabellos de color
obscuro, cejas rectas, nariz bien perfilada, enjuta y recta;
orejas levantadas, pero pequeñas; sien aplanada, lengua insinuante, fogosa y aguda; voz vehemente, dulce, clara y sonora; dientes apretados, iguales y blancos; labios pequeños
y delgados; barba negra, algo rala ; cuello delgado, espalda
recta, brazos cortos, manos delicadas, dedos largos, uñas finas,
piernas delgadas, pie reducido, piel suave y enjuto de carnes;
vestido áspero, cuello brevísimo, trabajo continuo." (Celano:
Vida primera, cap. XXIX par. 83).
Así lo vió Tomás de Celano, que a los quince años de
edad siguió al Santo; con igual amor, celo y exaltación lo
habrán visto los primeros discípulos y los demás que aumentaron su rebaño. Bernardo de Quintavalle fue el primero en
acompañar al Santo, luego otros doce apóstoles, entre los
cuales, según la leyenda, no faltó un Judas: Juan de la Cappella que habiendo apostatado, se ahorcó.
Fueron campesinos, obreros, soldados, curas y todos pertenecían o se convertían en "menores" ; así se le llamaba a
la gente del pueblo en Asís, como Pedro Cattani, Fray Silvestre, Egidio, Elías, León, Rufino, Gil, 1\fasseo, Valerin de
Narni, Rinieri, Bernardo, Felipe Lungo de Ancona, etc.
"Tened buen ánimo, carísimos, y alegráos en el Señor,
y no os entristezcáis al reparar en vuestro pequeño número.
No os desanime tampoco mi simplicidad y la vuestra, porque
según acaba de revelarme con toda certeza el Señor, Dios nos
hará crecer en gran multitud y nos llevará hasta los confines de la tierra . .. Ví una gran multitud de hombres que
venían hacia nosotros, deseosos de abrazar nuestro género
de vida y nuestro Instituto, y me parece oir todavía el leve
murmullo de los que iban y venían por los preceptos de la
obediencia santa. Ví que todos los caminos que conducen a
nosotros estaban repletos de gente de todas las naciones.
Llegan los franceses, se apresuran los españoles, corren los
alemanes y los ingleses y adelántase gran multitud de otros
de diversas lenguas." ( Celano: Cap. XI).
Todavía no serán tan numerosos los franciscanos, pero
sí ya se necesitaba una regla escrita para unir y disciplinar
a los hermanos. Esta, hoy perdida, brotó del Evangelio, en

23

las soledades de Rivotorto, localidad cerca de Asís. Francisco
est~~a listo para i~~e a Roma, ~~ora, quería recibir la apro;
bac10n,_ la protecc10n de! Pont1fice. Inocencio III, después
de vanos titubeos, aprobo la Orden de los Frailes Menores o
Mendicantes (no sin haber aportado varias modificaciones a
la misma), después de haber intuído, por fin, la importancia
de tal acto, en una época de luchas político-reli 0 'iosas que revolvían conciencias e imperios.
º
(

,

Podía ya encomendar a sus frailes : .
. "Id, carí~imos, de do.s en dos, a todas las partes de la
tierr~; anunciad a los hombres la paz y la penitencia para
perd?n de los p~cados; se_d pacientes en la tribulación y
confiad que el Senor cumplirá su promesa y su palabra. Preg~ntados, responded con ~umildad y calumniados, dad grac1~s, pues por estos medios se obtiene gran recompensa".
( Celano: Vida de San Francisco, Cap. XII) .
Y de valle en valle, de colina en colina, la palabra del
Santo se extendió en toda Umbría, arriba hasta Toscana,
abajo, siguiendo el Tíber, hasta el Lacio, y, al oriente, sorteando los Apeninos, llegó y penetró en las Marcas C2&gt;.
En San Rufino, Clara Offreducci tomó el hábito de manos del Santo: nacía la Orden de las Clarisas; mientras cientos de hombres dejaban sus casas, sus familias, sus propiedades para seguirlo, imitarlo, para convertirse en apóstoles de
Dios. El verbo franciscano hacía resurgir a Cristo triunfante, en medio de la corrupción del clero y de los laicos así
rejuvenecido y renovado renacía y se fortalecía el Cristianismo. c3&gt;
Bien sabemos cómo las cruzadas fueron un fracaso desde
el punto de vista militar y cómo· resultaron excelente negocio
en lo comercial: este espíritu de conquista, de r_apiña, había
sofocado al religioso. En 1212 cuatro cruzadas se habían
subseguido e inútilmente el Papa excomulgaba a los cristianos de Tierra Santa y lanzaba anatemas contra los que habían quedado en la patria, después de haberlos en vano llamado
al cumplimiento de la sagrada misión de la liberación del
Santo Sepulcro. En esta atmósfera candente germinó uno
de los .más piadosos casos de fanatismo que la historia registra: haciendo eco de las predicaciones de unos monjes exaltados que estimulaban a las "almas puras" de los niños a
partir para Palestina, sin armas ni medios, dado que afirmaban que el mar se abriría a su paso y ·los musulmanes se rendirían frente a ellos, por milagro divino, treinta mil niños

�24

Giaucarlo vou Nacher

San Francisco de Asís

franceses salieron de Borgoña dirigiéndose hacia Marsella.
Otros veinte mil partían de Alemania, cruzaban los Alpes y
bajaban a Italia. Una tropa de frailes acompañaba a los
niños; miles de aventureros, ladrones, prostitutas los siguieron con el fin de saquear las campiñas. Donde pasaba esta
piadosa marcha, la gente huía; los niños caían abandonados,
morían de hambre, de frío, eran devorados por los perros.
Los fra11eeses lograron llegar al mar, las aguas no se abrieron,
pero cayeron en manos de unos "buenos hombres" que les
pagaron el viaje. Dos barcos se hundieron con su carga humana cerca de la Cerdeña y cinco llegaron a su destino. Al
desembarcar los niño.s se encontraron encadenados y vendidos todos como esclavos.

Como afirman las "Florecillas" en la V erna el Santo
pensó en fundar otra orden franciscana, una orden de hermanos laicos entre los que lo seguían: los terciarios.
Dejando las verdes y aéreas montañas, el Santo se dirigió
hacia Roma donde en Noviembre de 1215 se abrió el cuarto
Concilio de Letrán.

.

;

"Al separarse los dos patriarcas, rogó Domingo al bienaventurado Francisco que se dignase darle el cordón con
que se ceñía . .. por último, el uno estrechó la mano del otro,
recomendándose mutuamente con las más tiernas expresiones.
Y Domingo dijo a Francisco: "Quisiera, hermano mío Francisco, que de tu orden y de la mía resultase '\lna sola y que
unos y otros viviésemos en la Iglesia perfectamente unidos."
Y luego añadió dirigiéndose a los que allí se encontraban:
"Os aseguro, en verdad, que todos lo.s religiosos deberían
imitar a este varón santo. ¡ Tanta es la perfección de su
santidad !"

San Francisco sintió despertar en su corazón el viejo espíritu adormecido de las hazañas caballerescas y quiso él
también partir con un compañero uara Palestina, pensaba
hacer renacer en los cruzados la fe en la religión. Se embarcó en Ancona, mas lo sorprendió una violenta tempestad,
su barco fue lanzado contra la costa de Dalmacia. Regresó
lo más pronto que pudo a Ancona y de allí a Asís. No más
afortunada resultó su segunda tentativa, dos años después, en
1214; queriendo llegar a Marruecos, se fue a España, enfermó
y fué obligado a volver.
Antes de salir para España había conocido en Toscana
al Conde Orlando de Chiusi, el cual le había · donado un lugar
solitario entre las montañas de Casentino, la V erna ( o Alvernia). Y allí, en su "beata solitudo, sola beatitudo", pronunció el hermoso sermón de los pájaros
"Pájaros, hermanos míos, vosotros debéis mucho a Dios,
vuestro hacedor, y siempre y en todo lugar lo debéis alabar,
porque El os ha dado libertad de volar dondequiera, os ha
dado doble y triple vestido; porque os permitió sobrevivir en
el Arca de Noé, por el aire donde voláis; además vosotros no
trabajáis y Dios os alimenta igualmente y os da ríos y fuentes para beber sus aguas, os da montañas y valles para vuestro r efugio, y los altos árboles para vuestros nidos; y a pesar
de que vosotros no sabéis coser, Dios os viste a vosotros y a
vuestros hijos : Dios os ama mucho, dado que os da muchos
beneficios; por eso cuidaos, hermano.s míos, del pecado de
la ingratitud, y pensad siempre en alabar a Dios". Oyendo
estas palabras los pájaros todos empezaron a abrir los picos,
tendían los cuellos, abrían las alas y con reverencia doblaban las cabecitas hasta el suelo y con actos y cantos demostraron que las palabras del padre santo les daban mucha
.alegría." (Florecillas, Cap. XVI) .

¿ Se encontró en esta ocasión con Santo Domingo de
Guzmán 1 Parece que sí; escuchemos el relato del anónimo
escritor de "El Espejo de la Perfección":

Santo Domingo, en efecto, había oído a Francisco decir
al Cardenal Hugolino de Ostia: "Señor, mis frailes se llaman
"menores" para que nunca aspiren a ser "mayores". Su misma
vocación les obliga a estar siempre en el grado inferior y a
seguir las huellas y la humildad de Cristo a fin de que de este
modo sean más exaltados por la congregación de los santo'&gt;.
Por tanto, si queréis que produzcan gran fruto en la Iglesia
de Dios, dignaos tenerlos y conservarlos en el estado de vocación, y, si por ventura alguno de ellos fuese elevado al
grado más alto, reducidlo al momento a su primitivo estado.
Jamás permitáis que sean eleyados a las prelacías". (Espejo
de la Perfección, cap. XLII [) .

.' ..

....

La orden franciscana aumentaba, parece que ya eran
seis mil en 1217 ; sabemos que de 1216 a 1219 penetraron en
Portugal, España, Francia, Alemania, Hungría, P olonia, N" oruega e Inglaterra, donde fundaron conventos y conquistaron
afiliados no sin haber encontrado, por lo menos al principio,
hostilidad, incomprensión, insultos y hasta torturas. Fue
entonces cuando se perfiló una vuelta decisiva en la orden,
San Francisco y su ideal no pudieron ser más condivididos
y seguidos por todos. Habían entrado en las órdenes tantos
hombres y mujeres que muchos no conocían siquiera al Santo,
otros bastante cultos creíanse superiores al ingenuo e igno-

�San Francisco de Asís

rante Francisco, otros juzgaban demasiado rigurosa la regla
franciscana: sobre todo la pobreza absoluta, los ayunos, las
penitencias, no gustaban a los nuevos allegados ni a varios
de los antiguos.
La iglesia había siempre inte.µ.tado humanizar la regla,
permitirles tener propiedades para que pudieran sustentarse,
pero siempre se había estrellado frente a la terquedad del
Santo.
Ancona vió embarcarse a Francisco nuevamente hacia
Palestina. ¿Fue aún el ardor caballeresco, el deseo de dar
su vida por la fe, o fueron las discordias con la orden que
lo empujaron a partir ? Sabemos sólo que esta vez, logró
tocar la Tierra Santa: Damieta, San Juan de Acre, Belén,
Jerusalén, recibieron al Santo y sus compañeros, desde 1219
hasta 1221. Y son años de desaliento, de dolor frente a los
estragos, las rapiñas cometidas por los cruzados, frente a la
imposibilidad de convertir al cristianismo a su amigo Malekel-Kamel y a los suyos. Como si no bastara, otras dos terribles noticias sacudieron al Santo: En Marruecos cinco franciscanos, siguiendo el ejemplo de los primeros mártires cristianos, habían "logrado" perder la cabeza después de horribles torturas, llegando así al holocausto. Además un hermano, que había escapado de escondidas, llegó de Italia anunciando que la mayoría de los franciscanos aprovechando la
ausencia del Santo había modificado la regla y dirigía la
orden con puño de fierro.
Francisco regresó, para enfrentarse a una situación mucho peor de la que había dejado ; empezó a comprender que
ya no había gran cosa que hacer. Prefirió seguir su modo
de vida, solo o con los que querían seguirlo. Renunció a la
dirección de la orden, que pasó a Fray Cattaneo, y a su muerte
a Fray Elías, bajo la protección del Cardenal Hugolino.
El Santo de los Santos se aisló para dictar una nueva
regla; que siguió conservando las obligaciones y lo,s deberes
que no gustaban a los nuevos acólitos. Francisco no podía
cambiar o aprobar que aportaran cambios al ideal sublime
de toda su existencia. Luchó contra la delegación franciscana que le declaraba abiertamente que no habría aceptado
una regla igual a la anterior, e inflexible la entregó a Fray
Elías, quien se encargó ... de perderla. Francisco volvió a
escribir otra. Esta vez fue el Cardenal Hugolino y luego
el Papa Honorio III quienes la modificaron y aprobaron por
fin los doce capítulos el 29 de noviembre de 1223. Dos años
antes había sido constituída la orden tercera.

Giancarlo von Nacher

27

Amargado, enfermo y abandonado se retiró con Fray
León, a la soledad de Verna, encerrado en su ingenuo
sueño de hacer vivir a miles de hombres una vida que Dios
sólo había reservado para él, y que nadie jamás pudo seguir
ni soportar.
Allá continuó, a pesar de tantas desilusiones, su maravillosa y utópica obra de amor fraternal, de pobreza, de humildad, de alabanza al Señor :
"Altísimo, Omnipotente, buen Señor,
tuyas son las alabanzas, la gloria y el honor y toda
(bendición.
A Tí, sólo, Altísimo, se dirigen,
y ningún hombre es digno de nombrarte.
En 1223 hizo por vez primera la evocación del Nacimiento; en 1224, allá arriba sobre la montaña de la Vernia,
recibió del Señor los estigmas y poco después compuso la
magnífica laude: "El Canto del Hermano Sol", o de las
criaturas.
Allá siguió amando y dirigiendo sermones a los pájaros,
les habló a los gorriones, a las tórtolas, a los gusanos; para
con ellos su palabra foé más atrevida que la misma· de Cristo:
todos los animales son hermanos nuestros, cada cosa de la
naturaleza, la naturaleza toda nos es hermana.
"Alabado seas, mi Señor, con todas tus criaturas,
especialmente el señor hermano sol,
el cual da el día, y nos alumbras por él;
y él es hermoso y radiante, con gran esplendor;
de Ti, Altísimo, trae significación.
Alabado sea, mi Señor, por la hermana luna y las estrellas;
que en el cielo las has formado claras y preciosas y bellas,
Alabado seas, mi Señor, por el hermano viento,
y por el aire y la nube y el sereno y por todos los tiempos,
por el cual a tus criaturas das sustento.
Alabado seas, mi Señor, por la hermana agua,
la cual es muy útil y humilde, y preciosa y casta.
Alabado seas, mi Señor, por el hermano fuego,
con el cual iluminas la noche,
y es bello y alegre y robusto y fuerte.
Alabado seas, mi Señor, por la hermana madre tierra,
la cual nos sustenta y gobierna, y produce distintos frutos,
con coloreadas flores y hierba.

�San Fra11cisco de Asís

Alabado seas, mi Señor, por aquellos que perdonan por
(Tu amor,
·y soportan enfermedades y tribulaciones.

Bienaventurados aquellos que cumplan Tu Santísima
(Voluntad,
porque la muerte justa, no les hará daño.
Alabad y bendecid a mi Señor
y agradecedlo y servidlo con gran humildad."

iBenaventurados aquellos que soportarán en paz
porque por Ti, Altísimo, serán coronados!
Los bosques y los animales de la Verna fueron testigos
del más glorioso y gozoso día del Santo:
" ... vió bajar del cielo un serafín que tenía seis alas
tan resplandecientes, el cual se acercó al punto donde estaba
el sierv? de Dios, con vuelo rápido, representaba entre las
alas la imagen de hombre crucificado, ... Era grande su admiración ante una visión semejante, pues no ignoraba que los
sufrimientos de la pasión eran incompatibles con la inmortalidad de los espíritus celestiales. De aquí vino a conocer,
p_or revelación divina que esta visión le había sido provideneialmente presentada para que, como amante de Cristo comprendiera que debía transformarte totalmente en El no' tanto
por el martirio corporal, cuanto por los amorosos' incendios
de su espíritu. Al desaparecer aquella visión dejó en el corazón de Francisco un ardor admirable e imprimió en su
euerpo una efigie no menos maravillosa, pues al momento comenzaron a aparecer en sus manos y en sus pies las señales
d e los clavos, iguales en todo a las que poco antes había visto
en la imagen del serafín crucificado. Y así era en verdad
. veianse
,.
porque sus manos y sus pies
atravesados 'en el centro'
por gruesos clavos, cuyas cabezas aparecían en la parte interior de las manos y superior de los pies. La cabeza era
redonda y negra, y las puntas largas y afiladas y con evidentes señales de haber sido retorcidas, y así los clavos sobresalían del resto de la carne. De igual modo, en el lado
derecho del cuerpo del Santo aparecía, como formada por
una lanza, una cicatriz roja, de la que a veces brotaba tanta
sangre, que llegaba a humedecer la túnica y los paños menor es." (San Buenaventura, "Leyenda de San Francisco", Cap.
XIII, pr. 3)
Regresó pronto a Asís, donde compuso el cántico del
Ilermano Sol, y allí e.speró la muerte. Cuando la sintió acercarse, se hizo transportar a la Porciúncula y la recibió cantando: era el tres de octubre de 1226:
"Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra muerte
(corporal,
de la cual ningún hombre viviente puede escapar.
Ay de los que mueren en pecado mortal;

20

Giancarlo von Nacher

..

El cuerpo fue llevado a San Jorge, cerca de las aulas
donde de niño había hecho sus escasos estudios; después de
su canonización, en 1228, se transportó a la Basílica de San
Francisco, donde más tarde pintaron Cimabue, Giotto, los
hermanos Lorenzetti, Andrés de Bartolo, Simón Martini y
otros.
De dos en dos los hermanos menores, como las golondrinas que volaron en guirnaldas a la muerte del Santo, se
desparramaron en cruz al "occidente, oriente, septentrión y
mediodía", pasaron los Alpes, cruzaron los mares, y el mundo despertó de un prolongado letargo, volvió a tomar forma
y vida; la naturr.leza se vistió de gala, reapareció en todos
sus más fulgurantes colores, en toda su belleza, sensible al
amor y al canto del juglar de Dios, "Santo Francesco", se
abrió en una euforia de luz y de alegría que entró en las
venas, en los espíritus, en los corazones de los hombres. Las
multitudes fueron arrastradas por el recuerdo del Artista
quien antes que Giotto &lt;lió vida y alma a las cosas, del Poeta
quien antes que Dante habló la lengua vulgar, del Santo que
intentó reformar a la Iglesia sin pensar en destruirla, quien
supo crear un movimiento laico-religioso al margen de los
odios y de las luchas de partido. La religión, por lo menos al
comienzo, salió transformada y renovada. &lt;4&gt;
N

O T A S

l . - "Hoc

oratorium fuit bovis et asín! stabulum, in quo na tus est Franciscus mundi speculum". (Inscripción en la capilla del Santo en Asís).

2.- "La provincia de la Marca de Ancona (donde nacieron "Las Floreci-

llas" y se conservó más que en ningún otro lado el franciscanismo),
fué antiguamente, como el cielo de estrellas, adornada de santos Y
ejemplares frailes, los cuales, como luces del cielo han alumbrado y
adornado la orden de San Francisco y el mundo con ejemplos y con
doctrina. Entre otros, fueron primero Fray Lúcido Antico, el cual
fué luciente en santidad y ardiente por caridad divina, su gloriosa lengua inspirada por el Espiritu Santo, hacía maravillosos frutos en sus
predicaciones. Otro fué Fray Bentivogllo de San Severino y Pedro de
Mont icello y luego Servodeo de Urbino ... " (Las Florec1llas : Cap.
XLII) y Conrado de Offida, Beato Francisco de Fabriano, el confesor
del Santo, Fray Raniero de Fabriano, etc.
3.- "En cuanto a las sectas religiosas, demuestran que esta renovación

es indispensable el ejemplo de nuestra religión, que se hubiera extinguido completamente si San Francisco y Santo Domingo

�30

San Francisco de Asis
no la hubiesen hecho retroceder hacia sus principios. Estos santos,
con la pobreza y con el ejemplo de la vida de Cristo, la resucitaron
en la mente de los hombres, donde había muerto. (Maqulavelo: Discursos sobre la primera década de Tito Llvlo, libro III - cap. I).

Otto Duchacek í

4.-Sln el apoyo del Santo, siempre más se recrudecieron las divergencias
entre los frailes, sobre todo laicos, que consideraban traición el abandonar los ideales de la santa pobreza y los que luchaban para mitigar las reglas de la orden. Los primeros se llamaron espirituales, y
más tarde "fratlcelll" (frailecillos); los segundos, conventuales. Entre
los espirituales se contaron hombres como San Antonio de Padua,
Papa Nicolás IV, Papa Celestino V, Jacopon de Todl, Angel Clareno,
etc.; entre los conventuales a Fray Elias, quien logró enriquecerse, mandó construir _la lujosa Iglesia de San Francisco en Asís, y persiguió
a los espirituales hasta que el Papa le quitó el mando de la Orden.
Entonces, E!fas se refugió en la corte de Federico II en Sicilia, ali!
lo alcanzó la excomunión que le fué quitada sólo al borde de la
muerte.

'

.

LOS CAMPOS LINGUISTICOS'

EL

léxico de cualquier lengua no consiste en la mera suma de las palabras de dicha lengua, sino
que es un sistema en el que cada palabra ocupa su lugar, de
acuerdo con sus acepciones y relaciones con otras palabras.
Y es en virtud de esas relaciones que los significados de las
palabras se precisan o modifican. Como la mayor parte de
las palabras son 'polisémicas', sus .sentidos precisos y exactos
no aparecen nada más que en el contexto establecido por la
unidad y el sentido de la frase en que se utilizan; por
ejemplo, la palabra operación tiene muchos sentidos virtuales, pero no tiene más que un sentido (contextual) en la
frase : prosiguen las operaciones en la montaña. Sin embargo,
es necesario conocer la situación para saber lo que significa
la frase : era una operación difícil, porque la palabra operación y, consiguientemente toda la frase, pueden tener distintos sentidos según sea la situación en que se la pronuncie
o según la persona que la enuncie (médico, militar, banquero, obrero, agricultor, etc.). Otro ejemplo : el sentido de
joli es 'bonito', opuesto a laid 'feo', pero no lo es en comparación con beau, splendide, vénuste, magnifique, etc.

Desde 1312 se agravó la situación, tanto que los espirituales se
mezclaron con una secta hereje: los flagelantes de Juan Borelll de
Parma, colocándose en abierto conflicto con la Iglesia. De ciudad en
ciudad iban predicando, sublevando a la gente sedienta de paz y de
fanatismo; de sus plegarias cantadas nace la "balada" dirigida a
Dios: la Laude.
Como cayeron bajo la excomunión papal, los franciscanos de las
Marcas, más fieles a la regla, fueron los primeros en sufrir las consecuencias. Luego la Inquisición se ocupó de ellos en Italia (varios
fueron quemados en Fabriano), en Provenza, España, Grecia. En
1466 los últimos espirituales desaparecían.
BIBLIOGRAFIA

Velázquez "San Francisco de Asís" México 1940.
Bargellini "San Francisco de Asís" Buenos Aires 1946.
Quaglia "L'originautá della regola francescana" Sassoferrato 1943.
Englebert "Vida de San Francisco de Asís".

Dion ys ios de Tra cia (170-90 a.O.) comprobó
ya en su Techne grammatike que hay relaciones contextuales,
sintácticas y semánticas entre las palabras. Llamó la atención, no solamente sobre los sinónimos, sino también sobre
las parejas de palabras, tales como :

De Sanctls "Storia della Letteratura Italiana" Bar! 1944.

Merejokwsky "Saint Francols d'Asslse" París 1941.
Chesterton "San Francisco de Asís" México 1956.
"San Francesco d'Assisl-I Fioretti e le conslderazloni delle Stlmmate"
Milán 1949.

ni.ix 'noche'- eméra 'día'; zánatos 'muerte'- Zoé 'vida'; patér
'padre'- niós 'hijo'; fílos 'agradable', 'amable', 'amante'oP:¡¡_ÍOs 'verdadero', 'favorable', 'sabio'&lt;1&gt;

Gebhart "La Italia Mística" Buenos Aires.
Fray Juan R. de Legíslma y fray Lino Gómez Canedo "S. Francisco de
Asís" Madrid 1961.
incluye: opúsculos del Santo
escritos líricos
Florecillas
Celano: Vida de S. Francisco
S. Buenaventura: Leyenda de S. Francisco
Espejo de perfección
Leyenda de los tres compañeros.

Durante siglos, los gramáticos no. se ocuparon, desde el
punto de vista teórico, de este problema, pero, como ya se
ha probado, durante la Edad Media se le dió extraordinaria
-31-

\

�32

Los Campos Lingüísticos

importancia, por la moda en que se pusieron los 'nomenclatores', es decir, diccionarios en los que las palabras no estaban ordenadas alfabéticamente, sino de acuerdo con sus conexiones semánticas.
Sin embaroo
fue en el siglo XIX cuando comenzaron
O
a aparecer los ;rimeros ensayos cientí~icos ]?ara_, descu?r~:
un sistema en el léxico. Esta clase de mvestigac10n rec1b10
un gran impulso por los resultados &lt;;Ie las nuevas cienci~s
lingüísticas (la semántica y, algo mas tarde,_ la geografia
lingüística) y se inspiró en el método de Ferdmand de Saussure ( estudio sincrónico de la lengua) . Su alumno y sucesor Charles Bally, se ocupó de estos mismos problemas en
su e~celente Traité de Stylistique francaise.
Han intentado sistematizar el léxico sobre una base
científica: W . Humbolt, Fer. Becker, C. .A.bel, G. von Gabelentz y, sobre todo, P. M. Roget (Thesaurus of English Words
and Phrases, London, 1852), F. Dornseiff (Der deutsc~e
Wortschatz nach Sachgruppen, Berlin 1934), Casares (Diccionario ideológico, Madrid, 1942), R. H~~hg co_n W. "?n
W artburg (Begriffssystem als Grundlag~ fur Lexiko_graph1e.
Versuch eines Ordnungsschemas, Berlm, .Akademieverlag,
1952) . Para más detalles cfr. K. Baldinger (Die Gestaltung des
wis'3enschaftlichen Worterbuchs. Romanistiches J ahrbuch
1952, 65-94).

r

Sin duda alouna se tr ata de importantes tr abajos, pero
está comprobad; qu~ los trabaj os lexicológi~os, semánticos
y onomasiológicos aún no son tan numerosos 111 han ayanzado
tanto como para llegar a una solución definitiva de este
problema extremadamente difícil. . Sin e~bargo, los ,e.~1Sayos
mencionados y otros que no he citado, tienen el me1 lto
llamar la atención hacia ' diferentes problemas Y, adema-;,
proponen diferentes f~rinas d_e proced_er en la inve~tiga~ióa_;
sus adelantos, ventaJas e mconvementes so11 di~cut1bl~s.
.Antes de poder abord~r el problem3: propuesto, s~ra preciso
multiplicar y profundizar los estudios sobre la mt~rdependencia de las palabras y, especialmente, sobre los diferente'&gt;
campos lingüísticos.

?e

Intentaré presentar un br eve esquema histórico de la
génesis y del desarrollo de los estudios que se han hecho
sobre los campos lingüísticos
F. de S a u s sur e fue el primero que se consagr~ al
estudio de estos problemas en forma verdaderamente cientüica (cfr. Cours de linguistique générale, Par ís, Payot 1922

Otto Duchacek

33

ó 1949, 170-175) .&lt;2&gt; Estableció que toda palabra puede servir
de punto de partida a tantas series asociativas como r elaciones
existan; dice: "así en enseignement, enseigner, enseignons,
etc. (enseñanza, enseñar, enseñemos) hay un elemento común
a todos los términos, el radical ; pero la palabra enseignement
(enseñanza) se puede hallar implicada en una serie basada en
otro elemento común, el sufijo ( cfr. enseignement, armement,
changement, etc., enseñanza, templanza, esperanza, tardanza,
etc.) ; la asociación puede basarse también en la mera analogía
de los significados ( enseñanza, instrucción, aprendizaje, educación, etc.), o, por el contrario, en la simple comunidad de
las imágenes acústicas (por ejemplo, enseignement y justement, o bien enseñanza y lanza) (loe. cit. p. 173-174). La
primera serie asociativa se basa eri la etimología, por tanto,
en la semejanza de la forma y del sentido, al mismo tiempo;
la segunda, en la unidad del sufijo; la tercera, en la afinidad
del sentido; la cuarta, en la semejanza de la imagen acústica.
F. de SaUBsure afirma, además que "los términos de una
familia asociativa no se presentan ni en un número definido
ni en un orden determinado" (cfr. le. p. 174) y que "un
término dado es como el centro de una costelación, el punto
donde conver gen otros términos coordinados cuya suma es
indefinida" (le. p. 174) y lo demuestra por medio de la figur a
siguiente:
ENSEÑANZA
V

enseñar
enseñemos
etc.

V

aprendizaje
educación
etc.

V

templanza
esperanza
etc.

V

lanza
balanza
etc.

Cr eo que se trata, en este caso, únicamente de tres clases
de asociaciones: la primera está basada en la afinidad doble
de la forma y del sentido (palabras emparentadas etimológicamente) ; la segunda, únicamente en la del sentido ; la tercera en la semejanza parcial de la forma ( en el caso citado,
la identidad del sufijo o de la terminación de la palabraidentidad de la forma, no del origen).
Ch ar l e s B a 11 y ha continuado y elaborado la idea
de su maestro F. de Saussure (cfr. principalment e 'La arbitrariedad del signo', FM 1940, p. 195 y ss. ). Según él, el
campo asociativo de una palabra está formado por las palabras cuyo valor se determina especialmente al asociarse en
la memoria: "noción totalmente relativa, puesto que todo, en
la lengua, está, al menos indirectamente, asociado al todo ...

�34

Los Campos Lingü.í sticos

El campo asociativo es un halo que circunda al. signo y cuyas
franjas exteriores se confunden con su ambiente".
Bally observa que "el campo asociativo presenta difewucias de un individuo a otro, pues cada uno modifica, en
:alguna forma, la lengua común ... ; la diversidad de profusiones crea una diversidad paralela en la elección de las
asociaciones del primer plano: la palabra arbre (árbol) no la
·conciben en la misma forma un botánico, un leñador, un
-carpintero, un pintor". Por tanto, "cada comunidad lingüíst ica, en su totalidad, agrega a los signos de la lengua ciertos
-valores que tienen este triple carácter : existen en estado
latente en todos los sujetos, no corresponden exactamente .a
los datos de la realidad ( es decir, a la significación) y final:me.11.te, y como consecuencia, difieren en alguna forma de un
idioma a otro para designar nociones objetivas idénticas".
Para demostrarlo pone un ejemplo: 'la palabra Boeuf
('buey') hace pensar : lo. en v~ch~ 'va.ca'; 'taureau, 'to~o'.,
veau 'ternero' corne 'cuerno', runner rumiar, beugler mugir,
etc.• o en l~bour 'labor', charrue 'arado', joug 'yugo', etc.
en ~ia~de 'alimento' abattoir 'matadero', boucherie 'carnicería etc. y 3o. puede' desempeñar, y desempeña, ideas de fuerza,' de resistencia, de trabajo paciente, pe~o tambié~ de l~ntitud, de pesadez, de pasividad". En la ~mmera. sene ~ociativa se han citado palabras que enuncian noc10nes ligadas
excl~sivamente a la de boeuf ('buey'). En la segunda, se han
clasificado las palabras que expresan el punto de vista del
hombre cómo éste considera los trabajos que hace el buey
y el pr~vecho que saca despué~ de matarlo (y también todo
lo que está ligado con la idea de m_at~rlo). Verdaderamente
se trata de dos series claramente d1stmtas. Las palabras de
la tercera serie expresan las cualidade.s del buey o bien las
que el hombre le atribuye.
Bally menciona después cómo , se refleja todo esto e1;1 el
lenguaje figurado: lo. un vent a decorner les boeufs, 1:11111ner
une idée ; 2o. mettre la charrue devant les boeufs, la piece de
boeuf ('la chose essentielle') ; 3o. fort comme un boeuf, c'est
un boeuf pour le travail, un gros boeuf. Bally comprueba
que las asociaciones no son idénticas en todas las lengt~as.
.Añadiré que este es el caso, sobre todo, en la tercera sene.
La idea del campo asociativo, lanzada por Saussure, bien
meditada y perfeccionada por Bally, es muy fecunda. Sin
embargo, es preciso confesar que la concepcio' n de B~lly no
,es suficiente por sí misma para captar todas 1as re1aciones y
conexiones entre palabras más o menos próximas por su

{)tto Dnchacek

35

sentido. Intentaré identificar, completar y clasificar estas
,conexiones. Me parece más exacto e instructivo repartirlas
en dos grupos principales: l o. relaciones que resultan de la
.situación o del contexto de una frase. 2o. relaciones que
.resultan de la conexión de sentido o de la forma, o bien, de
la conexión del sentido y de la forma simultáneamente.
En cuanto a la relación contextual, se puede observar que,
en una frase, el sujeto puede formar una unidad estructural
con su epíteto, con el verbo y, por medio del verbo, con el
atributo; el verbo puede formar una unidad estructural con
-el sujeto, con el complemento, con el atributo o con el complemento circunstancial, etc.
Otra clase de conexión contextual es de la que se ocupa
B e 11 i n - M i 11 e r o n en La réforme de la connaissance
(París, Arrault et Cie. 1942), donde estudia la influencia de
1as asociaciones que se crean en virtud de correlaciones lingüísticas privilegiadas, de uniones frecuentes de ciertas palabras ( en los textos revolucionarios, por ejemplo, Ley o
·patria) con otras palabras (tales como Bien Común, Pueblo,
·unión, Felicidad, Virtud, Lib.ertad, Sacrificio) ; se acaba por
identificar las palabras empleadas en idénticas situaciones y
.asocaciadas ordinariamente a las mismas palabras.
Las relaciones que se establecen por la conexión del
.sentido y de la forma son múltiples y se las puede ordenar
-como sigue
lo. Las palabras emparentadas etimológicamente están
generalmente unidas por afinidades de la for ma y del sentido,
a la vez. Evidentemente, puede ocurrir que se deje de sentir
.su conexión ya sea que, como resultado de la evolución semántica, las palabras acaben por tener acepciones completamente diferentes o que ya no se perciba su parentesco etimológico como resultado de una evolución fonética muy rápida.
2o. En lo que concierne a la forma, se pueden agrupar
las palabras :
a ) según una clasificación gramatical, es decir, según las
categorías de las palabras, las terminaciones, los modelos de
las conjugaciones, etc. por ejemplo los verbos del tipo finir,
·1os sustentativos en - erie, etc.
b) en forma puramente mecánica, por ejemplo, según la
identidad de la sílaba final de ciertas palabras; por ejemplo
- ment en los adverbios (lentement, prudemment . .. ) y en
los sustantivos ( enchantement, changement . .. ) ; los paróni-

�Los Campos Lingüísticos

36

mos presentan una semejanza de grado superior (tache-tache,
mourir-nourir bnm-brin) •1 en cuanto a los homónimos se
puede observ~r incluso la identidad de la forma, sea fónica
únicamente (homófonos: cent-sang-sans, verre,ver-vers), sea,
simultáneamente, fónica y gráfica (homógrafos: le page-la
page, el adjetivo tendre y el infinitivo tendre.
3o. Según la relación de sentidos son conexos :
a) los sinónimos, palabras de sentido semejante o incluso
idéntico, p. e. : vénuste, beau, joli, splendide, etc.
b) los antónimos, palabras de sentidos opuestos: amour-

haine, long-court, lentement-vite, etc.
Considerada la extensión semántica, ciertas palabras
pueden ser:
a) subordinadas a otras, por ejemplo carpe a poisson,

peuplier a arbre, violette a fleur.
b) coordinadas entre sí, por ejemplo carpe, broche~, saumon, anguille, hareng, et~. · (todas ellas es!!n sub~rd~nadas
en el mismo grado a po1sson cuya extension semantica es
mucho más amplia).
Existe una conexión evidente no sólo entre la especie Y
el individuo (poisson-carpe, blé-froment) sino también entre
el colectivo y el individuo (armée-soldat, foret-arbre), entre
el todo y la parte (maison-toit), entre el productor Y el
producto (b?ulanger-pain), .e~tre la materia f el prod~cto
(crayon-dessm), entre e~ recipiente y el contemdo (bouteillevin), etc. Estas conexiones son tan estrechas que ~uchas
veces se desir,na el producto por el nombre de la materia con
que está he~ho (marble 'estatua de mármol'), por el del
instrumento ( crayon 'dibujo con crayón'), _con. el del productor (stradivarius 'violín hecho por Stradivarrns') o con el
del lugar donde se ha producido la cosa u objeto, roquefort
('queso fabricado originariamente en Roquefort'), etc.
El número y la heterogeneidad de las relaciones semánticas se ven aumentados porque los sentidos de las palabras
no son constantes
En mi opinión, sería mucho más razonable definir el
sentido de la palabra como la realización t?tal de tod?s _sus
elementos semánticos, es decir, de la do_mmante semantica,
de los elementos nocionales complementarios y de los valores
extranocionales (afectivos, expresivos, estéticoi,, morales).
Suele ocurrir que éstos no son los mismos en el sujeto ha-

Otto Dnchacek

37

blante y en el interlocutor. En uno y en otro, pueden, por
otra parte, ser muy diferentes según su edad, catácter, etc.
y, sobre todo, según las circunstancias.
A título de ejemplo tomemos la palabra institutor. El
dominante semántico es indiscutible ('persona encargada de
instruir a los niños'), pero sus elementos complementarios
difieren mucho en los distintos individuos. Se pueden comprobar ciertas diferencias en lo que se refiere a los elementos
nocionales y diferencias mucho más considerables en cuanto
a los elementos afectivos. Ni los unos ni los otros son los
mismos en el instructor y en los alumnos ; en lo que se refiere
a éstos, son, sobre todo, los valores extranocionales los que
más se diferencian según su edad, inteligencia, cualidades y
defectos. Dependen igualmente del carácter del instructor,
de su severidad, de su tacto pedagógico y de otros mil factores.
La opinión de muchos alumnos cambia después de haber
abandonado la escuela, sobre todo años después, cuando han
adquirido cierta experiencia de la vida. Sin embargo, las
opiniones de los padres de los alumnos son diferentes. Dependen de su carácter personal, del de sus hijos, del de los
maestros encargados de la instrucción, etc. Las resonancias
afectivas de la palabra institutor pueden, por lo tanto, ser,
según los individuos y las circunstancias, muy vivas o casi
nulas.
Creo haber demostrado que el sentido de la palabra, aun
cuando el dominante semántico permanezca estable, quizá
como consecuencia de su complejidad, es variable en sumo
grado según las circunstancias, el medio ambiente, la edad y
el carácter del sujeto hablante o del interlocutor y aún quizá
de la persona designada.
El cambio semántico es, evidentemente, mucho más grande si es el dominante el que cambia. Esto sucede no solamente en la lengua poética (metáforas, metonimias, etc. que,
por otra parte, pueden lexicalizarse) sino también en el lenguaje ordinario y, sobre todo, en las lenguas especiales.
H . S p e r b e r (Einführung in die Bedeutungslehre, p.
45-49) ha demostrado que la esfera del interés individual y,
sobre todo, la de un grupo posee una fuerza expansiva (por
las expresiones especiales, los miembros de cierto grupo designan las cosas, los fenómenos y las acciones que pertenecen
a la esfera de la lengua común y que nada tienen que ver
con su profesión, como por ejemplo los soldados) y, al mismo
tiempo, una fuerza atractiva, es decir, que se pueden emplear
expresiones que pertenecen a la lengua común para designar,

�38

Otto Duchacek

Los Campos Lingüisticos

por ejemplo, las máquinas y los instrumentos de los que se
sfrven únicamente para el ejercicio de su ·profesión.
El estudio del conjunto de relaciones de una palabra en
toda su complejidad y en toda su hetereogeneidad puede, sin
duda alguna, dar resultados muy fecundos, pero no sirve para
establecer el .sistema del léxico. Y es por eso por lo que se
ha intentado limitar el estudio a las relaciones susceptibles
de ofrecer cierto interés. Para lograr encontrar la estructura
del léxico, se han comenzado a estudiar los campos semánticos.
A . S t o h r ha sido el primero que ha utilizado esta expresión en su Lehrbuch der Logik in psychogisierender Darstellung (Leipzig. Wien, 1910, passim) .
G . I p s en introduce esta expresión por vez primera
en los estudios lingüísticos en su artículo 'Der alte Orient
und die Indogermanen' en Stand und Aufgaben der Sprachmissenschaft. Frestschrift für Streitberg (Heidelberg. 1924).
En la página 225 afirma: 'Además, la~ palabras ~ropias nunca
se encuentran solas en una lengua smo que estan ordenadas
en grupos significativos; esto no quiere decir 'grupo etimológico' y menos aún palabras 'encadenada~' al~ed~~or .de
raíces quiméricas, sino aquéllas cuyo. conte~nd? . sig~ificativo
objetivo está ligado a otros contemdos sigmf~catr\'os. ~ o
se entiende esta unión como una cadena en un hilo de asociación sino en tal forma que todo el grupo comprende un campo
de significados que forman un esquema entre sí; como en un
mosaico, se unen las palabras con las palabra~, que son _de
forma diferente, pero de tal manera que las Junturas ~omciden entre sí y todas las palabras juntas forman una umdad
de significado de grado superior y no una vaga abstracción".
Por tanto Ipsen intenta ordenar las palabras no de
acuerdo con ~u afinidad etimológica ni con su conexión
asociativa, sino segím su contenido semántico, de manera que
una se encuentra colocada inmediatamente después de la otra
como las diferentes piezas de un mosaico. El conjunto de
palabras dispuestas de esta manera, según Ipsen, forma una
unidad de orden superior. En su artículo Der neue Sprachbegriff (Zeitschrift für Deutschkunde 46, 1932, p. 14) repite
la misma idea pero en forma más meditada: El campo semántico es uda unidad mental de un orden superior en el
que las palabras están colocadas u~as al lado de }as_ ot~as,
precisamente de acuerdo con sus contornos semanticos . , Y
cubren así completamnte y sin lagunas, la esfera en cuest10n
que ellos ~eproducen en cierta forma, lo interpretan por sí
mismos y constituyen así el concepto concreto.

'

-·

39

W • _P ~ r z ~ g ~n su libro Aischylos (Leipzig, Wiegand,
9
19-_6,
p. v5-::&gt;6), rnspirado en la concepción de Ipsen trata de
aplicarla al sistema de la lengua y de esclarece~ con la
ayuda de J?s campo_s ~emánticos, la organización d;l mundo
Y del e~pirit_?- ~e di:,tmtas épocas. La influencia fastidiosa
d_e la filosofia idealista alemana se siente en su obra q
sm emb~rgo~, contiene algunas ideas fecundas. Entre 'ot~:~
cosas, dice: Las palabras remiten a las cosas que designan
Pei:o a pesar de, esta relación de las palabras al mundo ex~
tenor, que las aisla, hay, al mismo tiempo, conexiones recípr?cas ent~e las palabras. De la misma manera que los
obJetos designados están juntos en un todo ( el mundo ) 1
palabras forman también una unidad- el sistema d' fs
lengua. To~~ lengua tiene su sistema semántico partic~la:
cuya_ repartición ~s característica de ella. En el interior d¡
un ~ist~ma, las diferentes palabras se juntan en los campos
se~antico~ que son, ~ su vez, miembros de campos semánticos
mas ª1:1;Pho~. Lo_s dif~rentes campos no tienen ni la misma
e~tens101: m Ia misma import_ancia en el sistema de la lengua.
Ciertos campos forman los pilares del sistema y alrededor de
:llos. se agrupan los demás. Sus conexioues mutuas y sus
1elac1011es en el e~tado real de las cosas constituyen el espíritu
de la le~g?-~- ~,1empre que nace una nueva época creadora
en u~a civih~aci_on, la posición mutua y los contenidos de los
camb10s semanti:~s fundamentales y r ectores se establecen
de nue,vo. El e.sp;,ntu de la nueva época se puede comprender
a trayes ..~e _ellos . Todo lo que sigue es más bien misticismo
que lmgmstica. No creo que sea útil detenerse en esto.
En, un ~rtículo posterior 'Wesenhafte Bedeutungsbeziehungen (Be1trage z_ur deutschen Sprache und Literatur. 58,
(1934], 70-97) se refiere a_ los materiales concretos, lo que le
lleva a abandonar las noc10nes problemáticas del espíritu de
la lengu~, del espíritu de la época, etc. Estudia esta vez
las rela~ione~ reciprocas de las palabras en los contextos y
en las situaciones dada~ .. En su opinión, el campo semántico
elemental_ se compone umcamente de dos palabras, por ejemplo aller-Jambe, aboyer-chien, fleurir-plant, abattre-arbre.
Sin embargo, se puede ampliar el campo semántico ele•
mental añadien_do otras palabras que, en una frase, podrían
llegar a ser ~uJetos o complementos de los verbos de que se
trate, por eJemplo: abattre-chene, hetre • aller-chval ane
chameau; lo que está conectado con la ac~ión de escribir e~
el h~mb~e, la mano, el escritorio, la escritura. Además, dice
Porzig, mcluso las palabras emparentadas etimológicamente
pueden formar campos semánticos, porque "no se puede

�40

Otto Duchacek

Los Campos Lingüísticos

martillar más que con un martillo, sólo un juez puede juzgar".
Añade también que los dos miembros de un grupo semántico
pueden unirse, por ejemplo en latín, en lugar de equo vehi
se puede decir equitare.

En total desacuerdo con su concepción del campo semántico, afirina que todas las acepciones de una palabra se
corresponden. Lo que él llama campo semántico sería mejor
llamarlo 'campo sintáctico'.
Consecuentemente, se acerca a la concepción de G .
.Ipsen en su Das Wunder der Sprache (Bern, Francke 1950).
En la página 71-74 dice que toda palabra forma parte de
cierto encadenamiento de ideas y que el reconocimiento de
estas conexiones permite clasificar todo el léxico en campos
semánticos, independientemente de su etimología. Distingue
dos grupos de campos semánticos : "aufteilend", que contiene
conceptos abstractos y cuyos límites son muy vagos, y "eingreifend" cuyos límites son muy precisos aun cuando no se
trate de campos elementales. A.l mismo campo que la expresión de una acción pertenecen las expresiones que designan al que las ejecuta, los objetos de los que se sirve y los
efectos del trabajo, por ejemplo: cuire, boulanger, pate, pétrin, poele, pain, gateau.
Es necesario esperar a J o s t T r i e r para tener el
estudio sistemático y bien pensado de un campo lingüístico.
Reemplaza el término "Bedeutungsfeld" ( campo semántico)
por "sprachliches Feld" ( campo lingüístico) y emplea, además, los términos "W ortfeld" ( campo de una palabra),
"Zeichenfeld" ( campo de un signo), "Wortzeichenfeld"
( campo de una palabra-signo) y "Begriffsfeld" ( campo conceptual o nocional).
En su libro t itulado Der deutsche Wortschatz im Bezirke des Verstandes. Die Geschichte eines sprachlichen Feldes
(Heidelberg, Winter 1931), examina las palabras que pertenecen al dominio del entendimiento. Para esto, analiza muchos textos del antiguo alto alemán y del alto alemán medio,
agrupados según la época de su origen y según el género
literario al qne pertenecen. Cita frases que encierran las
palabras estudiadas, da sus significados y acaba analizándolas.
Comprueba que las palabras más importantes y las que
se emplean con más frecuencia en el dominio del entendimiento
son kunst, list, wisheit, wizzen, sin, witze y sus derivados;
que hay, entre estas palabras, diferencias de sentido (tanto
en su contenido nocional como en su valor afectivo ) ; que sus
conexiones mutuas y su frecuencia varían no solamente según

'

.

41

la época del origen de los textos, sino también según el género
literario y según la individualidad de sus autores. Trier
tiene la convicción de que las palabras que pertenecen a un
campo lingüístico dependen la una de la otra y que su significado está precisado por palabras semánticamente vecinas
(sinónimos, antónimos, etc.), así como por la estructura del
campo de que se trata. Demuestra a continuaeión que la
estructura y los límites de los campos lingüísticos cambian.
Una modificación semántica de una sola palabra puede desequilibrar todo un grupo de palabras contiguas hasta el
momento en que, por una serie de otras modificaciones, se
establece un nuevo equilibrio en el campo lingüístico. De
acuerdo con Porzig, Trier cree que el estudio de los campos
lingüí.sticos facilita la comprensión del "espíritu" de las
lenguas y de los pueblos.
Trier continuó su escrupulosa investigación de todo el
conjunto de problemas de los campos lingüísticos en los
artículos "Die Worte des Wissens" (Mitteilungen des Universitatsbundes Marburg 1931, p. 33-40), "Die Idee der Klugheit in ihrer sprachlichen Entfaltung" (Zeitschrüt für Deutschkunde 46, 1932, p. 625-635), "Sprachliche Felder" (Zeitschrüt für deutsche Bildung 8, 1932, 417-427), "Deutsche Bedeutungsforschung (Germanische Philologie, Festschrüt für
Behagel, Heidelberg 1934, p. 73-200, cf. sobre todo p. 175 y
189-196) y "Das sprachliche Feld" (Neue Jahrbücher für
Wissenschaft und Jubendbildung 10, 1934, 428-449).
En este último artículo, Trier afirma que el léxico no se
divide en palabras, sino en grandes entidades que se fraccionan a su vez en entidades más pequeñas y así sucesivamente. A.sí por ejemplo la palabra gescheit es uno de los
miembros de un todo al cual pertenecen también weise, klug,
schlau, gerissen, gelehrt, erfahren y gebildet; el todo formado
por estas palabras forma parte de un todo más amplio al que
también pertenecen las expresiones de las cualidades éticas,
estéticas y .sociológicas, etc. ( cf. p. 430). En oposición a
sus predecesores, que proclaman que las palabras se unen en
entidades semánticas más altas (campos), Trier toma como
punto de partida el léxico como entidad de la que, por una
escisión progre.siYa, se puede llegar primero a campos lingüísticos más o menos amplios que a su vez, también, se dividen.
Se llega así hasta unidades léxicas que él concibe como
partículas de campos lingüísticos, formados por palabras
semánticamente emparentadas.

�42

Los Campos Lingüísticos

. ?ri~r está pe!suadido de que la estructura de los campos
lmgmsticos, lo mismo que los cambios de esta estructura la
evolución semántica de los distintos miembros de un ca~po
y l os cambios de sus relaciones mutuas, están influenciados
por h echos históricos y maneras de ver que dependen frecuentemente de estos mismos hechos.
Para demostrarlo, compara la estructura del campo lingüístico del saber (sabiduría, ciencias, artes, modo de vivir,
etc.) en el período cortesano del siglo XII con la estructura
del mismo campo hacia 1300 con lo que se anticipa a la tesis
Der intellektuelle Wortschatz Meister Eckehardts (M:ünster
1934) cuyo autor es H. Se h ne i d e r.
Hacia 1200, la estructura del campo lingi.Üstico de que
se trata se presenta en la conexión mutua de tres palabras
principales: wisheit, kunst, list &lt;3&gt;. Kunst implica el conocimiento y la maestría de las costumbres caballerescas, la disciplina perfecta del espíritu así como la del cuerpo, la manera
de pensar y de obrar de un caballero y, circunstancialmente,
el arte de un poeta cortesano. Künste es una expresión que
designa a cier tas partes de las "septem artes" que eran propias de la corte: la poesía, la música, la pintura, y, en cierta
medida, l a arquitectura y aun el conocimiento de las lenguas.
Por el contrario, la habilidad en el combate de los que no
eran nobles, toda la producción de la artesanía e incluso
ciertas ciencias, como la astronomía y la medicina, se designan superficialmente por medio de la palabra list que
señala también a la magia y a la educación y que, consecuentemente, puede comportar un matiz peyorativo. Kunst designa, por tanto, un grado superior, list un grado inferior
del dominio del saber, de la sabiduría, de la ciencia, del arte,
de la cultura. Es el punto de vista ético y estético de la
sociedad feudal de la corte el que da el criterio de la superioridad o inferioridad de una ciencia, arte, etc.
En la obra de Eckehardt, las palabras fundamentales
para designar conceptos intelectuales son wisheit, kunst y
wizzen. Pero las r elaciones entre kunst y wizzen son muy
distintas de las que existían entre kunst y list un siglo antes.
Por tanto, no se trata de una suplantación de list por wizzen.
Incluso las relaciones entre wisheit, por una parte y wizzen
por otra, no son las mismas que se han podido comprobar
entre wisheit y kunst o list. Wisheit ya no designa las ciencias
ni las artes particulares, ni aun en su totalidad ( que se expresa por medio de wizzen y kunst). Como compensación,
llega paulatinamente a convertirse en la designación de la

Otto Duchacek

43

sabiduría personal ( en Eckehardt, en una concep~ión_ místi~a
y religiosa). El campo de las artes y de las ciencias deJa
de ser contemplado desde el punto de vista de la nobleza
feudal ( es decir, los conocimientos y las habilidades propias
de la corte, y se comienza a distinguir la ciencia de las artes.
Como los cambios se efectúan en la época en que la.
burguesía comienza a apoderarse de posiciones importantes
dentro del E stado, está claro que el punto de vista feudal
se borra por influencia de las realidades históricas, políticas
y sociales que han hecho cambiar la forma de pensar. Esto
se refleja en las nuevas acepciones de las palabras que se
influencian recíprocamente (unidad dialéctica ) . Los cambios
semánticos nos permiten, por tanto, seguir la · evolución de
las for mas de ver. Es muy instructivo y muy interesante
comparar el mismo campo lingüístico en las diferentes etapas
de una misma lengua.
L. W e is~ e r be r (Vom Weltbild der deutschen
Sprache, Düsseldorf, Schwann 1950) adopta, en principio, la
concepción de Trier, pero mo?_ificán~ola. S~g_ún él, lo_s caD;pos lin~üísticos cuya formacion esta condic10nada snnultaneamente por factores lingüísticos y extralingüísticos (64),
representan verdaderas unidades de la lengua ( 65) . Las
palabras pueden constituir simple~ _series (la gama de las
notas las series de cifras), superficies (los nombres de los
color;s) y capas o "unidades de creencia" (Wachstumganzheit - cf. Le. p. 69) .
G . M: a t O r é {La méthode en lexicologie. Domaine
francais, P aris, Didier, 1953) se inspira, también, en la º?ra
de Trier, pero su concepción es, sin embargo, bastante diferente, puesto que l a filosofía idealista vossleriana le es completamente extraña. Es uno de los ~·e?resentantes de ~~ concepción sociológica. Según él, el lexico es la exp~es1,o~ de
la sociedad (Le. 62) y e'l reflejo de los hechos sociologicos.
Pretende descubrir un principio que permita "determinar
las r elaciones entre la palabra y el concepto en la conciencia,
por una parte, y en la sociedad, por otra", l o que . "p~d!ía
resolver el problema de la naturaleza del hecho lex1colog1co
y, consecuentemente, el de la naturaleza del hecho soceial"
(l.c. p. 92) .
Según él, es necesario buscar "en cada época, el o los
factores dominantes, en función de los cuales los hech?s
sociales y lexicológicos se coordinan" (93). Por eso, se aleJa
del punto de vista puramente lingüístico, aunque su concep-

�44

Otto Duchacek

Los Campos Lingüísticos

El campo morfo-semántico de una palabra comprende,
según él, todas las palabras que pueden relacionarse, sea por
su forma, sea por su sentido (a la palabra chat, se pueden
referir 2,000 palabras). A continuación, excluye todas las
palabras que están en contradicción con "los criterios históricos" o "que se resisten a ser integradas en algunas de las
leyes que estructuran el campo". .Así, se restringe el campo
de la palabra chat a 300 palabras (cf. l.c. p. 286) . Guiraud
define el campo lexicológico como el conjunto de conexiones
que motivan el término de que se trata; sin embargo, .es necesario advertir que la estructura del campo no se puede
comparar con el sistema fonológico.

r.ión d_ifiere, de la de 1~ escuela idea~is~a !11emana : seguu él,
. I~_,1e~1cologia no e~ mas que una d1Sc1plrna puramente ling~tica, pero al mismo tiempo sociológica, psicológica e histor1ca (51), i _no, ~fmo a_f,irma en la página a11terior, puramente soc1ol?g~ca_: Tam~ie? _podremos ?~finir la lexi~ología
como una d1sc1phna soc10log1ca que utiliza el material lingüístico, que son las palabras".
Matoré opina que la palabra no puede disociarse del
grup? al que pertenece y que las palabras de cada grupo
coE'8tituyen una estructura jerarquizada que puede variar.
.Anade que el vocabulario forma un todo como la época que
representa (62). Esta afirmación, que sería tan difícil de
ne~ar 1;07:110 de demostrar, es el punto de partida de la teoría
lex1colog1ca de Matoré. Deduce que conviene estudiar el
léxico limitándose a los períodos que representan la vida de
una generación (alrededor de 33 años). Esta periodización
es muy problemática y discutible.
Matoré pretende que cada uno de los períodos está
car~cterizado p-0r ciertas palabras-testigo, es decir, por neologismos, cuyo nacimiento en dicho período y en la comunidad
lingüística de que se trata, está determinado por una nueva
situ~ción social, económica, etc. (cf. l.c. p. 65-67) Las palabrastestigo son muy numerosas y por eso es preciso elegir las
palabras-claves que caractericen al período estudiado (6770) . Par'.11~ época que com,ienza a partir de 1827, la palabraclave prmc1pal es el hurgues y las palabras-clave secundarias
son el proletario y el artista.
Las palabras-clave constituyen el centro del campo nocional que caracteriza a la sociedad contemporánea. Los
campos nocionales concebidos de esta forma son, por supuesto,
muy amplios y heterogéneos ; encierran palabras entre las
que casi no se podría encontrar conexión alguna. Matoré lo
admite: " ... un campo lexicológico puede comportar palabras que, a primera vista, parece que no tienen nada de
común" (65).
Es preciso, finalmente, señalar la más reciente concepción
de los campos lingüísticos, llamados morfo-semánticos. Se
trata de la concepción de P. G u ir a u d ("Les champs
morpho-semantiques", BSL 1956, I , 265-288). Se trata de la
conexión (sobre todo etimológica) de las palabras que se
parecen por su forma y por el sentido, de la atracción paronímica, de la colusión homonímica y de la influencia de la
sinonimia. El autor reconoce que, teóricamente su concepción aún no es perfecta.
'

45

,

.

Todos los lingüistas que se han ocupado de las relaciones
entre las palabras y los diferentes tipos de campos lingüísticos, están de acuerdo en que la palabra debe tomarse como
elemento de un grupo semántico. Sin embargo, se pueden
señalar diferencias, má.s o menos grandes, en sus concepciones
de los campos, de su extensión y estructura. Difieren mucho
sus opiniones acerca de la importancia de las distintas conexiones semánticas, sobre su papel en la estructura del campo
lingüístico, sobre la forma en que se realiza la estructuración
de los campos; para unos, los campos elementales son primarios y los campos complejos se forman por medio de la composición; para otros la estructuración se opera en sentido
inverso, es decir, los campos elementales provienen de la
descomposición de los campos complejos.
No se puede valorar seriamente la concepción de J olles
quien afirma que el campo se compone únicamente de dos
palabras. Se puede encontrar en Porzig una idea similar,
pero éste admite el alargamiento o prolongación de cierto
"campo elemental". Según mi opinión, en tales casos, sólo
se puede hablar de relaciones semánticas ( o sintácticas ). Prefiero hablar de conexiones y relaciones semánticas conceptuales
y no de campos lingüísticos al estudiar todos los cruces lingüísticos (Bellin-Mileron) o la fuerza expansiva y atractiva
de las "esferas de interés" (Sperber).
En lo que se refiere a los verdaderos campos lingüísticos,
pueden ser de muchas clases:
El campo asociativo de Saussure, en la concepción más
profunda de Bally, destacó las relaciones entre las palabras
(ya dejamos demostrado que el mismo Bally no las entendió
por completo). Como estas !"elaciones son muy numerosas
y complejas, la exploración del campo asociativo acabaría
por llegar lógicamente a ser una continuación demasiado

�Los Campos Lingüísticos

heterogénea de los estudios etimológicos, semánticos, morfosemánticos (formación de palabras) y otros, más o menos
independientes.
Según mi opinión, la mejor concepc10n es la de Ipsen,
modificada por Trier, que en su artículo "Die Idee der Klugheit in ihrer sprachlichen Entfaltung" (Zeitschrift für
Deutschkunde· 1932) define el campo lingüístico como el conjunto de todas las palabras que pertenecen a la misma esfera
de pensamiento. Pero no podemos aceptar su afirmación de
que se podría clasificar orgánicamente todo su léxico, sin
lagunas ni elementos sobrantes, en un sistema de campos
lingüísticos, gradualmente divisibles en campos siempre más
pequeños. Es imposible determinar con precisión los límites
entre los diferentes campos lingüísticos, lo mismo que las
diferencias entre los distintos conceptos y las distintas palabras por medio de las que se expresan estos conceptos. Los
límites de los campos y de los significados de las palabras
en el interior de los campos son muchas veces indefinidos,
eambian en el curso de la evolución histórica de la lengua
y se diferencian, incluso en determinada época, según la instrucción, la profesión, la edad, etc. Estoy de acuerdo con
W . v . W a r t b u r g ["Betrachtungen über die Gliederung
des Wortschatzes und die Gestaltung des Worterbuchs",
ZRPh 57 (1937), p. 304] en cuanto cree que las fronteras de
ciertos grupos son muy precisas y permanecen más o menos
constantes (partes del cuerpo, grados de parentesco, fenómenos atmosféricos), mientras que otras cambian, más o menos, a través de los siglos (vestidos, estructura de la sociedad,
régimen, administración, vehículos, etc., en una palabra todo
.aquello que se deriva de las acciones humanas).

Otto Duchacek

4'7

Campos lingüísticos:
morfológicos
a) de ideas
sintagmáticos
(sintácticos)-----:asociativos
conceptuales
b) de palabras
semáticos
En consecuencia, distingo dos tipos principales de campos lingüísticos : los de las palabras y los de las ideas.
En los campos del primer tipo, todas las palabras están
unidas a una sola palabra que forma el núcleo del campo.
Según el carácter de sus relaciones, se les puede distribuir en:
1o. campos morfológicos cuyos miembros se agrupan alrededor de una palabra central según las semejanzas de la
forma (homógrafos, homófonos, parónimos, palabras que
tienen el mismo radical o el mismo prefijo o el mismo sufijo
o la misma terminación, etc.) ;
2o. campos sintagmáticos en los que las palabras están
unidas por las relaciones que se pueden establecer entre ellas
dentro de una frase;
3o. campos asociativos, cada uno de los cuales encierra
todas las palabras que pueden entrar en relación con la que
constituye el núcleo, y esto por vía de asociación, es decir,
bajo la influencia de la conexión de la forma o del sentido
de las palabras de que se trate o bien de la forma y del
sentido simultáneamente. Al estudiarlos, es preciso ocuparse no sólo de las conexiones que son propias de los miembros de los campos morfológicos y sintácticos, sino también
de las que unen a los miembros de las dos categorías de los
campos de ideas.

Al estudiar los campos lingüísticos de las clases más di·versas, nos hemos encontrado con una gran cantidad de
problemas muy complejos, sutiles y delicados. Para resol-verlos es preciso, en primer lugar, tener una idea completamente clara de las diferentes categorías de campos lingüísticos que es preciso tener en cuenta para solucionar estos
problemas.

Los campos lingüísticos de palabras pueden dividirse, a
su vez, en :

Propongo, a continuación, una nueva solución y, simultáneamente, una terminología que creo es adecuada. Según
·m i opinión los campos lingüísticos se deben dividir así:

2o. campos semánticos, más complejos, de más amplia
extensión y que reúnen, clasificando, las palabras emparentadas desde el punto de Yista de su sentido.

lo. campos conceptuales cuya unidad está formada por
el concepto común a los contenidos semánticos de todas las
palabras que los constituyen.

�48

Los Campos Lingüísticos

La exploración de los campos morfológicos no nos parece
de gran importancia.
El fin de la exploración de los campos sintagmáticos
será encontrar las relaciones contextuales virtuales de una
palabra estudiada junto con otras palabras. Por · ejemplo,
al examinar un sustantivo, se averiguará qué verbos pueden
depender de él, si es sujeto de una proposición (ses yeux brillaient) y, por el contrario, de qué verbos podrá ser complemento directo (il a regardé ses yeux) o complemento circunstancial (Elle marche les yeux baissées); qué sus1!0.ntivos o qué
adjetivos podrían operar como atributos suyos (Ses yeux sont
beaux) o de qué sustantivo podrá ser atributo; qué adjetivos
podrían ser epítetos (Il avait les yeux bleus) o si podría
desempeñar la función de atributo del nombre (Trois paires
d'yeux le guettaient), etc.
La exploración de los campos sintagmáticos contribuirá
al perfeccionamiento de los diccionarios fraseológicos, estilísticos y analógicos y quizá, permitirá ver, desde otro punto
de vista, ciertos problemas sintácticos, estilísticos y semánticos.
La exploración de los campos asociativos puede ayudar
mucho, no sólo a la lingüística, sino también a la psicología
y, consecuentemente, a la psiquiatría.
Los campos conceptuales comprenden dentro de sus límites a todas las palabras que implican cierto concepto
(arbre, montagne; beauté, courage), aunque dicho concepto
sea el dominante semántico o únicamente uno de los elementos
nocionales complementarios. Por eso los llamo campos conceptuales. Su estudio nos permitirá conocer las conexiones
y las relaciones recíprocas de las palabras que están dentro
de ellos, comprobar qué palabras, al formar grupos separados, están más íntimamente ligadas, establecer las relaciones
entre estos grupos, identificar la penetración de las palabras
en el interior de los grupos dados o los límites del campo,
así como el paso de palabras de un campo a otros, hacer que
se vea la cantidad y la variedad de conexiones que existen
entre las .palabras, descubrir el papel de la polisemia en la
estructuración del léxico, etc. Nadie duda que el estudio
de los campos conceptuales nos llevará a profundizar mucho
en nuestros conocimientos de la estructura del léxico en
todos sus aspectos.
Los campos semánticos se diferencian de los campos conceptuales en un grado más pequeño de homogeneidad, en

Otto Duchacek

49

una complejidad mayor y en una may?r extensión, que ~ne
a las palabras a que se refieren, por eJemplo, a los trabaJos
aorícolas o a la administración o a la edad del hombre o a los
o;ados de parentesco, etc. Es evidente que ciertos campos
:emánticos (elementales: escultura, pintura, músic~, etc.) .se
pueden concebir en cuanto partes de campos mas amplios
(complejos: artes).
El estudio de los campos semánticos, lo mismo que el de
los campos conceptuales, es de gran importancia para la
lexicología y para la lexicografía ( concepción más profunda
y más científica de los dicci_onarios ideo~ógic~s~. ~~ también
muy importante este estud10 para la 1dentifi?ac1on de la
estructura del léxico de nuestra época, lo mismo que de
cualquier otra época literaria. Al estudiar una época ya
pasada de la lengua, será preciso ecsoger cuidadosamente,
para explorar los campos que reflejen la situación P?lítica,
las condiciones económicas, las relaciones de producción, el
nivel cultural, etc. y que proporcionan testimonios mu:v importantes para la historia, sobre todo económica y cultural.
La exploración de los campos semánticos está muy maleada porque éstos incluyen muchos . miles de palabras que
hay que identificar y todas la.s co~ex10nes m~tuas que deben
precisarse ( una sola palabra esta en relac10n con muchas
otras palabras, sobre todo como consecuencia de la polisemia
de las palabras y de la riqueza de elementos nocionales Y. de
los valores extranocionales que constituyen el conteu~do
semántico de muchas palabras) y, por otra parte, cambian
durante la evolución de la lengua y se diferencian según
los dialectos y según las zonas de la lengua (literaria, familiar,
popular, vulgar, argot, etc.).
No hay que olvidar el hecho, muy descuidado hasta
ahora, de que, generalmente, las fronter~s !1º son muy ptrecisas ni entre los diferentes campos semanticos y concep uales ni entre las acepciones de las palabras de un solo ca_mpo ;
esto ocurre incluso en una misma época y en un determrnado
género literario y también entre las pe:sona~ d~ ~na colectividad determinada e incluso en un mismo md1v1duo. _Las
palabras, lo mismo que los campos semánticamente ncrnos
están en competencia, rivalizan, unas toman los lugar~s de
otras, mientras hay concptos, o al menos matices de ciertos
conceptos, que quedan sin ser traducidos o expresados. Suele
ocurrir que no se encuentra en la lengua materna, que se
conoce íntimamente, el equivalente perfecto de una pa~abra
extranjera, aunque su concepto lo percibamos con claridad.

�50

Los Campos Lingüísticos

Otto Dnchacek

En cuanto a la estructura interior de los campos lingüísticos es muy importante estudiar las reparticiones conceptuales, semánticas, estilísticas y las que se refieren a las
categorías, los modos y la formación de las palabras. Esto
puede llevarse a cabo muchas veces, aunque sea con gran
esfuerzo, dentro de un campo conceptual, pero es casi imposible realizarlo en el estudio de un campo semántico, que es
muy amplio y heterogéneo.

bién su dependencia de factores extralingüísticos, ya se trate
de la evolución material, intelectual, socio-psicológica o estética o ya se trate de cambios económicos, políticos, sociales
o ideológicos. El que tales conclusiones sean posibles o no,
depende del campo que se haya elegido.
Finalmente se pueden
semejantes de dos o más
tivos, bien realizados, nos
sobre la psicología de los
vida intelectual, material,

Sin embargo, la exploración de los campos semánticos
es, sin duda alguna, importantísima. Permitirá comprender,
sobre todo la formación, la evolución y la estructuración
por lo menos, la historia y el estado actual de la lengua y,
del léxico, así como su estructura actual o la de una época
determinada.

.Asimismo, es muy instructiYa explorar muchas etapas
históricas de un mismo campo, compararlas entre sí y con
el estado actual en que se encuentre la lengua. Pueden ser
muy importantes estas comparaciones porque permiten no
sólo conocer la evolución de una parte del léxico, sino taro-

comparar los campos conceptuales
lenguas. Tales estudios comparapodrán dar conocimientos valiosos
pueblos de que se trate, sobre su
etc.

(Traducción de Juan .Antonio .Ayala).
N O T A S
1.- Cfr. A. Jolles, 'Antlke Bedeutungsfelder' (Beitrage zur Geschlchte der
deutschen Sprache und Literatur, 58, 1934. 97-109).

.Asimismo, sería más útil ocuparse primero de los campos
conceptuales, que son más simples y que no son aptos para
evitar los problemas lingüísticos, filosóficos o sociológicos.
Es bien sabido que no es necesario- al estudiar los camposolvidar la sociología, la historia, la psicología ni la lógica,
pero si se quiere estudiar los campos desde el punto de vista
de la lingüística, es preciso enfocar los problmas lingüísticos
que deben estar siempre en el primer plano de la investigación.
La exploración del campo conceptual puede ser puramente sincrónica. Puede tener por objeto el conocimiento
de la estructura de cierto campo en un estado dado de la
lengua (actual o pasado). 'En este caso, es muy importante
observar cómo las palabras semánticas emparentadas se influyen las unas a las otras, ya sea restringiendo su sentido,
lo que puede llevar a una precisión mayor de la lengua, ya
sea produciendo competencias, lo que se soluciona cuando
algunas de las palabras desaparecen del hecho de la lengua.
También es preciso estudiar las consecuencias de las especializaciones de las palabras, los cambios de sus acepciones,
su desaparición,· así como la influencia por la aparición de
un nuevo miembro dentro del campo mismo, por composición
o por derivación de una palabra que ha procedido de otro
cambio por un cambio de .sentido o por una palabra tomada
de una lengua extranjera.

51

2.- Hay traducción española de Amado Alonso; Curso ele lingüística.
general, 3a. ed. 1959. Editorial Losada, S. A., Bunos Aires (N.delT.).
3.-En el mismo articulo ("Sprachliche Felder" Zeitschrlft für deutsche
Blldung 8, 1932, 427), Trler Insiste sobre la importancia de la comparación en el estudio de los campos lingüísticos y demuestra que
wlse es la palabra que constituía en el siglo XII el centro de dicho
campo. Esta palabra se empleaba no solamente en el sentido Intelectual, sino también en los dominios religiosos, éticos, sociales y
estéticos. Expresaba la madurez, la perfección intelectual lo mismo que
la ética de un gentilhombre sabio, elocuente, piadoso, experimentado,
culto y educado (wise está semánticamente próximo al griego sophós).

. ..

�H F. Peters / EL INTERES DE ERNEST JUNGER POR
EDGAR ALLAN POE

1

'

,

*

•

.

.

L.A.s

frecuentes referencias a E . .A..
.Poe en los trabajos de Ernst Jünger, particularmente en
.aquellos escritos durante y después de la segunda guerra
·mundial, suscitan dos preguntas: primera, ¿ qué es lo que
.atrae la atención de Jünger y de Poe? y, segunda, el interés
-de Jünger por Poe, ha influído en sus propios escritos Y Este
artículo está dedicado a la primera pregunta. Respecto a
Ja segunda, permítaseme decir, simplemente, que no pienso
-que sea posible señalar ninguna influencia directa de Poe en
.Jünger. La relación entre los dos autores es más de afinidad
que de dependencia, de una afinidad enraizada en su interés
-común por uno de los principales temas literarios -el tema
-del terror.
El terror, como tema literario, es tan viejo como la lite--ratura misma. Los griegos lo consideraron como un elemento
--esencial de la tragedia. En la literatura alemana, los poetas
-románticos, particularmente E. T. .A.. Hoffmann, fueron maes·tros en eso -tanto que cuando el tema comenzó a aparecer
en los escritos de Poe, éste fue acusado de plagiar a los ale·manes. Poe mismo se defendió de ese cargo, aduciendo que:
"si bien en muchos de mis trabajos el terror ha sido la tesis,
·sostengo que el terror no es privativo de Alemania, sino del
.alma"1.
Seguramente no es accidental que el terror del alma, del
-que habla Poe, encuentre eco entre los escritores contempo•.-Conservamos las citas en alemán en la trad. española de este trabajo, tal como aparecen en el texto inglés. Sin embargo, como un
servicio al lector, nos ocupamos en vertlrlas al español, y aparecen
a pie de página (N.T.).
:1.-The Complete Works of Edgar Allan Poe, ed. J. Harrlson (New York,
1902), I, 150-151.

-53-

�54

El Interés de Ernst Jünger por Edgar Allan Poe

H. F. Peters

La moraleja del cuento de Poe es que sucumbir al pánico es fatal frente al rostro de la muerte. El terror es una
prueba del carácter. Si se sucumbe a él, se está perdido.
Esta es una lección que Jünger aprendió en dos guerras
mundiales. El cree que eso tiene un especial significado en
nuestra época. ¿No estamos todos al borde de un Maelstrom
que puede destruirnos si perdemos el coraje ? Eso es lo que
me dice en una carta fechada en enero 9 de 1957 : "Der
Malstrom erschien und erscheint mir noch als eine besonders
gelungene Diagnose und Prognose unserer Zeit. Ihre Tendenz ist auf die knappste Formel gebracht"4 .

ráneos. Las complejidades constantemente crecientes de
nuestra civilización tecnificada, la amenaza de destrucción
total que pende sobre nosotros en la figura de nubes fungiformes, dan pábulo a terrores hondamente asentados. Podemos
alejar tales temores y rehusarnos a hablar de ellos; no obstante, están presentes. Porque, como dice Jünger: ... was
uns im lnnersten beschhaeftigt, entzieht sich der Mitteilung,
ja fast der eigenen Wahrnehmung. Da gibt es Themen, die
sich geheimnisvoll durch die Jahre hindurch fortspinnen, wie
etwa. das der Auswegslosigkeit, die unsere Zeit erfüllt. Sie
erinnert a.n das grossartige Bild der Lebenswoge der asiatischen Malerei, auch an den Malstrom von E. A. Poe.2
Esta anotación en el diario de guerra de Jünger, Strahlungen, (Irradiaciones), está fechada en París, el 18 de noviembre de 1941. La referencia al "Descenso al Maelstrom"
de Poe, es instructiva. Para entender su significación el lector
debe recordar los sucesos ocurridos en el invierno de 1941.
Fueron los meses en los cuales los ejércitos de Hitler sufrieron
los primeros serios reveses en Rusia. Bajo eJ.. impacto de un
invierno excepcionalmente severo, se replegaron frente a
Moscú. Para Jünger, autor de la novela anti-nazi clandestina
Auf den Marmorklippen, (En los escollos Marmóreos), eso
significó que el final estaba a la vista, que la revolución del
nihilismo se aproximaba a su término. "Wir haben in diesen
W ochen den Nullpunkt passiert", anotó en su diario. "Dennoch
ist es merkwürdig, dass mich im tiefsten Grunde Zuversicht
belebt"3 •
El narrador, en el cuento de Poe, pasa también por el
"punto cero" y se salva. El salvarse de las fauces de la muerte
es un aspecto del tema del terror. La imagen de Jünger de
las olas de vida que transportan al hombre más allá de la
destrucción, es ejemplificada por la manera en la que el héroe
de Poe es transportado a través del Maelstrom y regresado a
la vida. Su hermano se ahoga porque pierde la fe en el
poder sustentante de las olas. Paralizado por el terror se
abandona al torbellino y es sorbido hacia el abismo.
2.- Ernst Jünger, Strablungen (Tübingen, 1949), pp. 65s. " ... lo que
nos ocupa en lo más interno se sustrae a la comunicación, si casi
a la propia percepción. Ah! hay temas que se traman misteriosamente a través de los años, como el de la pérdida de salida que
llena nuestro tiempo. Ese tema nos recuerda el grandioso cuadro
de la ola de vida de la pintura asiática, pero también el Maelstrom
de E. A. Poe".

3.- Ibid., p. 66. "En estas semanas hemos pasado el punto cero. Sin
embargo, es notable que, en el más profundo fondo, me haya animado la confianza".

55

•

•

Una anotación en un diario anterior, Garten und Strassen
(Jardines y calles), de agosto 19 de 1939, da una clave de
la naturaleza del diagnóstico de Poe, tal como Jünger lo·
interpreta: "Die beste Schilderung des voll automatisierten
Zustandes enthalt die Erzahlung 'Hinab in den Maeltrom'
von E. A. Poe"5• El destino del hombre dentro de un mundo
de enormes y terribles fuerzas mecánicas, que parecen estar
más allá del control humano, es uno de los intereses principales de Jünger. Piensa que Poe anticipó tal situación, y
por tanto, lo cree merecedor del epíteto de "der erste Autor
des zwanzigsten Jahrhunderts"6, que los Goncourts le habían
adjudicado. La imagen del Maelstrom de Poe es para Jünger
el símbolo de nuestra época.
El da iina interpretación simbólica similar a la del cuento
de Poe, "el foso y el péndulo".
·
Die Wassergrube gibt uns das Bild des Kessels, der immer dichteren Umkreisung, der Raum wird enger und drangt
auf die Ra.tten zu. Das Pendel ist das Sinnbild der toten,
messba.ren Zeit. Es ist die scharfe Sichel des Chronos, die
an ihm schwingt und den Gefesselten bedroht, doeh ihn zugleich befreit, wenn er sich ihrer zu bedienen weiss7.

,

.

4.- "El Maelstrom me pareció y todavía me parece como un diagnóstico
y pronóstico especialmente acertado de nuestro tiempo. Su tendencia
se ha reducido a la fórmula más concisa".
5.- Ernst Jünger, Garten und Strassen (Berlin, 1942), p. 48. "El cuento
de E. A. Poe, 'Descenso al Maelstrom', contiene el mejor retrato de
la situación plenamente automatizada".
6.- Ibid., p. 48. "el primer autor del siglo veinte".
7.- Ernst Jünger, Der Waldgang (El paseo por el bosque) (Frank.furt,
1950), p. 43. "El foso de agua nos proporciona la imagen d~l caldero, de lo envolvente que oprime cada vez más; el espacio se estrecha y oprime a las ratas. El péndulo es el símbolo del tiempo
muerto y mesura.ble. Es la afilada guadafia de Cronos que oscila
en él y amenaza al encadenado, y, no obstante, lo libera a la vez,
si sabe servirse de ella".

�56

El Inte1·és de Em st Jünger por E&lt;lgar Allan Poe

"Kessel" (caldero) se refiere aquí a las grandes batallas
de envolvimiento, las Kesselschlachten (Batallas del caldero)
de la guerra en Rusia, el ejemplo clásico de las cuale.s es la
de Stalingrado. Jünger, autor de In Stahlgewittern (En la
tormenta de acero), continúa pensando con imágenes militares. Pero hay esta diferencia : mientras que Jünger en sus
primeros libros glorificó la guer ra, en sus últimos libros su
interés es por el individuo aislado y amenazado de destruceión total por fuerzas técnicas impersonales.
Die immer künstlicheren Staedte, die automatischen
:Bezüge, die Kriege und Bürgerkriege, die Maschinenhollen,
die grauen Despotien, Gefaengnisse und raffinierten Nachtellungen das alles sind Dinge, die Namen bekommen haben
und die den Menschen Tag und Nacht beschaeftigen8 .

H. F. Peters

•

sind wir verpflichtet, mit der Katastrophe zu r echnen und
mit ihr schlafen zu gehen, damit sie uns nicht zur Nacht
überrascht"12. Como Holderlin ("wo aber die Gefahr ist,
waechst das Rettende auch") 13 Jünger cree que el más grande
de los peligros es la más grande de las oportunidades de salvación. "Bei grossen Gefahren wird das Rettende tief er
gesucht werden, und zwar bei den Müttern, und in dieser
Berührung wir d Urkraft befreit. 1hr koennen die reinen Zeitmaechte nicht standhalten"14.

• •

..

Estos temas también ocuparon a Poe. El anticipó muchos
de los horr ores mecánicos que han llegado a ser realidad en
nuestro tiempo. Pero la importancia real de las visiones de
pesadilla de Poe es que él las analizó y descubrió la extraña
ambivalencia del alma, la que puede ser fascinada por aquello
que la aterroriza. En "El duende de lo perverso" pone al
desnudo la condición que en el hombre lo hace buscar los
peligros que amenazan con destruirlo. "No hay pasión tan
demoníacamente impaciente como la de aquel que estremeciéndose al bor de de un precipicio piensa en una c,áda" 9 .

12.- lbl(l., p. 68. "En nuestra situación estamos obligados a contar con
la catástrofe. y a ir con e!la a dormir para que no nos sorprenda
de noche".

8.- I bi(l., p. 43. "Las ciudades crecientemente artificiales, las compras
automatizadas, las guerras y las guerras civiles, lo infernal de las
máquinas, los déspotas grises, cárceles y persecuciones astutastodas estas son cosas que han ganado nombre y que ocupan a los
hombres día y noche".

13.- Hoelderlln, Saemtliche Werke (Obras completas) (Stuttgart, 1951),
n ,, 165. "donde hay peligro. empero, crece también lo salvador" .

9.- Tlle Best Tales of E. A. Poe, ed. Mod. Llbr., p. 111.

11.- Der Waltlgang, p. 67. "¿Se debe, aunque sólo sea espiritualmente,
buscar las aguas más remotas, las cataratas, el remolino del Maelstrom, los grandes abismos?"

La diferencia entre Jünger y Poe estriba en su actitud
hacia "das Rettende", ("Lo salvador"), que puede, quizá, ser
interpretado como la providencia. En los cuentos de Poe la
salvación es comunmente el resultado de un acto racional
por parte del amenazado. El dejarse azotar por el agua fue
el acto racional que salvó al narrador del "Descenso al Maelstrom". J ünger también cree en el poder .salvador de la acción
con coraj e, pero el coraje solo no es suficiente. Es necesario
algo más, el soporte de una fuerza trascendental, una fuerza
de salvación totalmente irracional. Mientras que Poe es fundamentalmente un racionalista que conoce el anhelo ir racional
del alma, Jünger ha tendido cada vez más al misticismo. El
racionalismo, piensa, conduce al mecanismo y el mecanismo
conduce a la tortura.
Zahllose leben heute, welche die Zentren des nihilistischen
Vorganges, die Tiefpunkte des Malstromes passiert haben.
Sie wissen, dass dort die Mechanik sich immer drohender
enthüllt; der Mensch befindet sich im Inneren einer grossen
Maschine, die zu seiner Vernichtung ersonnen ist. Sie mussten auch erfahren, dass jeder Rationalismus zum Mechanismus, und jeder Mechanismus zur Folter führt, als seiner
logischen Konsequenz. Das hat man im 19. J ahrhunderet
noch nicht gesehen15.

Los psicólogos modernos han llamado a esta fascinación aunada a terror, el deseo de muerte del alma. Este es un tema
que frecuentemente aparece en Jünger. "Der Schwindel vor
dem kosmischen Abgnmd ist ein nihilistischer Aspekt" 1º,
escribe con respecto al ensayo de Poe, "Eureka", y pregunta :
"soll man, und sei es auch nur geitstig, die au.ssersten Gewaesser aufsuchen, die Karatakte, den Malstromwirbel, die
grossen Abgründe ?" 11 Contesta que sí. "In unserer Lage

10.-Ernst Jünger, Ueber die Linie (Sobre la línea) (Frankfurt, 1950) ,
p. 23. "El vértigo que se siente frente al abismo cósmico, es un
aspecto nihilista".

57

••

14.- Der Walgang, p. 55. "En los grandes peligros será buscado lo salvador más profundamente, y, ciertamente. en las madres; y en este
contacto es iiberada la fuerza originaria. A esta fuerza originaria
no pueden resistir las fuerzas puras del tiempo".
15.- Ibicl., pp. 121s. "Viven ahora un. sinnúmero de aquellos que han pasado el centro del suceso nihilista, que han pasado los puntos pro•
fundos del Maelstrom. Ellos saben que ahí la mecánica se revela
cada vez más amenazante; el hombre se encuentra en el Interior

�H. F. Peters

El Interés de Emst Jünger por Edgar Allan Poe

ó8

Tampoco, debemos añadir, vió Jünger esto en sus primeros escritos. Esta diferencia de actitud hacia la salvación,
en Jünger y Poe, tiene importancia para el diferente énfasis
en su tratamiento del terror. Para Poe es la fascinación
aunada al terror lo que hace volver frecuentemente al mismo
tema. El énfasis de Jünger recae sobre el salvarse del terror.
Mientras que en los cuentos de Poe frecuentemente prevalece
el terror no aliviado, que produce un efecto melodramático,
Jünger comunica a sus lectores una sensación de conquista
de las fuerzas de la oscuridad por el hombre. En una anotación algo mistificada, en Strahlungen, fechada en París el
15 de enero de 1942, Jünger marca esta distinción entre él
mismo y Poe. Cita una carta recibida de un amigo respecto
a su "schwarze Fürstin": "Ich meine, dass Ihre Fürstin etwas
vom 'Untergang des Hauses Usher' beeinflusst ist. Doch wird
hier der W eg zur Heilung gezeigt. Das ist gut. Poe zeigte
nur den Untergang"16.

. ..

.'

16.- Strahlungen,

p. 82. "Creo que su princesa ha sido influenciada por
'El fracaso de la casa Usher'. Sin embargo, se sefiala aqui el camino de la curación. Esto es bueno. Poe sólo sefialó el fracaso".

Los elementos científicos y mágicos también se entremezclan en los trabajos de Poe. Pero, Poe ve en la magia
principalmente una fuerza destructora, un oscuro poder demoníaco que, a la vez, aterroriza y fascina el alma. Para
Jünger, las fuerzas mágicas son aquellas que sostienen al
hombre, transportándolo más allá de la destrucción. La distinción medieval entre magia blanca y magia negra puede,
quizá, ser aplicada a Poe y a Jünger. El interés de este
último es por el ascenso del hombre desde el reino de los
demonios. En junio de 1943, escribió a su mujer, que vivía
en el terror de los bombardeos aéreos : "Was Dich betrifft,
so fühle ich mit Gewissheit, dass Du unbeschadet dem grossen l\falstrom entrinnen wirst; verliere das Vertrauen zu
Deiner eigentlichen Bestimmung nicht" 17. Poe no tuvo tal
fe para contrabalancear el terror de su alma.
Jünger está interesado por el mundo de Poe, porque le
proporciona vislumbres de la ''oscura matemática" del destino.

Im Malstrom Edgar Allan Poes besitzen wir eine der
grossen Visionen, die unsere Katastrophe vorausschauten,
und von allen die bildhafteste. Wir sind nun in jenen Teil
des Wirbels abgesunken, in dem die Verhaltnisse in ihrer
dunklen Mathematik, zugleich einfacher und faszinierender,
sichtbar werden1s.

En una carta dirigida a mí, de enero 9 de 1957, Jünger
explica que esta anotación se refiere al cuento "Der Hippopotamus", publicado en Das abenteuerliche Herz (El corazón
a.venturero) (2a. ed., 1938). La heroína de este capriccio,
como él lo llama, es la desventurada princesa Brunswick,
que fué reina de Inglaterra en tiempos de Napoleón. Ella
era víctima de fuertes depresiones mentales, y el cuento versa
sobre un método de tratamiento. Como en "El fracaso de
la casa Usher", de Poe, el narrador en el cuento de Jünger
encara una situación extraña y amenazadora. Se encuentra
en presencia y a merced de una persona que patentemente
se está volviendo loca. Pero, mientras que en el cuento de
Poe finalmente la locura lo abruma todo, y el espectador
huye aterrorizado de una escena de horror que ha sido incapaz
de aliviar Jünger presenta una cura. Esta combina elementos científicos mágicos. Científicas son las prescripciones
de drogas para dormir; mágicos, los encantamientos que la
princesa tiene por costumbre cuando siente que se aproxima
su enfermedad. Esta combinación de elementos científicos
y mágicos es un rasgo distintivo de la prosa de Jünger. Ha
dado pábulo a la expresión "realismo mágico".
de una gran máquina que ha sido inventada para su aniquilación.
Deberian también experimentar que todo racionalismo conduce al
mecanismo, y que todo mecanismo conduce a la tortura, como su
consecuencia lógica. Esto no se había visto todavia en el siglo
XIX''.

59

,

.

Ambos, Poe -Y Jünger, saben que hay fuerzas poderosas
e irracionales que impelen al hombre a buscar su propia destrucción. Este conocimiento aterrorizó a Poe, y él comunica
a su lector un sentimiento de condena: "y mi alma, de esa
sombra que allí tiembla pertinaz/ no ha de alzarse, ¡ nunca
más!". Jünger ve surgir un reto sobre ello, no meramente
debido a una acción resuelta, sino por la fe en la gracia salvadora de Dios. Al final de Auf den Marmorklippen, cuando
después de una noche de terror las fuerzas de la oscuridad
parecen establecidas firmemente, se escucha el sonido de un
órgano, y las palabras :
Weil denn kein Mensch uns helfen ka.nn
Rufen wir Gott um Hilfe an19.
17.- lbid., p. 349. "Siento con certeza lo que a ti te atañe, que tú escaparás ilesa a pesar del gran Maelstrom; no pierdas la. confianza en
tu propio destino".
18.- lbfd. "En el Maelstrom de Edgar Allan Poe poseemos una de las
visiones que previeron nuestra catástrofe, y, ella es, de todas, la
más plástica. Ahora estamos sumergidos en aquella. parte del remolino en la que son visibles las relaciones en su oscura matemática, a la vez más simples y más fascinantes".
19.- "Porque no nos puede ayudar ningún hombre,/llama.mos a Dios
para que ayude".

�60

En conclusión, debería ser señalado que la posición religiosa de Jünger, tal como se refleja en los escritos citados
en este ensayo, ha puesto en aprieto a muchos lectores de
sus primeros trabajos. Ellos no se convencen de que el
antiguo campeón de la "movilización total", el heraldo del
soldado en el frente, el autor de Der Arbeiter (El trabajador)
haya sufrido una conversión genuina. Ellos sienten que sus
especulaciones metafísicas son forzadas, que sus sueños son
visiones y su creencia en la magia es, a lo mejor, un sustituto
de la religión. Jünger mismo ha notado que una época de
terror da pie, inevitablemente, al surgimiento de "Ersatzreligionen von unabsehbarer Zahl"2º.
Yo sugeriría que esos críticos ponderaran la importancia
de la imagen del Maelstrom, la cual ocupa un lugar tan importante en los últimos libros de Jünger. En su doble aspecto
de la muerte y el renacimiento, simboliza la condición humana
tal como los grandes maestros de la religión la han enseñado.
Como muchos escritores de su generación, en .Alemania y en
otras partes -T. S. Eliot, por ejemplo-, Jünger descendió
al l\faeltrom, abrazó el nihilismo o, como lo dijo, fué por un
tiempo compañero de viaje de los "mauritanos". Pero no se
quedó ahí.
Tatsaechlich war, als ich diese Fabel ("Der Hippopotamus") vor einem Besuch bei Kubin konzipierte, die Sehnsucht nach dem Aufstieg aus den dunklen Damonenreichen
des Malstroms in mir besonders stark. Man muss derartiges
auch als Prognostikon betrachten, denn die erfundenen Figuren eroeffnen den Schicksalsreigen, sie tanzen ihm bald
lachelnd, bald schauerlich voran, und Dichtung ist unsichtbare, noch ungelebte Historie21 .
20.- Ueber die Llnie, p. 24. "Religiones compensatorias en inmenso número".
21.- Strahlw1gen, p. 82. "De hecho, cuando yo había concebido esta

fábula ('El hipopótamo'), con anterioridad a una visita de Kubin,
el anhelo por ascender de los oscuros reinos demoníacos del Maelstrom era especialmente fuerte en mí. Se debe también considerar
aquello como pronóstico; pues las figuras imaginadas inauguran el
corro del destino, bailan delante de él, tan pronto sonriendo, tan
pronto atemorizantes, y la poesía es invisible, es todavía historia
no vivida".

61

H. F. Peters

El Interés de Ernst Jünger por Edgar Allan Poe

En medio del terror de un mundo caótico, Jünger encontró "Das Rettende". Esto, me parece, es el meollo del
asunto.
Reed College
(Tomado de la Rev. "Comparative Literature")
Trad. de Hugo Padilla.
• . 1

..

�Teresa E. Rohde / EL
SU LITERATURA

ANTIGUO EGIPTO A TRAVES DE

*

• •

.

•

'

l

CUANDO el hombre perece, su cuerpo
se convierte en polvo, pero sus escritos hacen que reviva en
los labios del recitador y en los oídos atentos" ... nos dice
un viejo texto, y es que lo que nos revela la literatura de
una sociedad en un tiempo es la sensibilidad de la época en
que se produjo.
Yo no creo que la historia antigua sea un simple objeto
de erudición separada de nuestra realidad actual. La historia es como un espejo intangible en el que vemos reflejadas
nuestras propias angustias modernas, y en este espejo se nos
muestra cómo es que aquellos nuestros antepasados solucionaron o llevaron al fracaso las mismas crisis que ahora encontramos agudizadas en nuestro presente. .Al tratar de
Egipto, voy a tratar de nosotros mismos porque bajo nuestra
piel está dormido Espartaco y la mano que estrechamos ha
tal vez formado parte en otro tiempo ya y en otro lugar, del
corazón de un antiguo filósofo, y así vemos que las reformas
agrarias de los Gracos son todavía válidas para la Italia de
nuestros días y que el gran problema de desempleo que se
plantea en los países imperialistas actuales, era un problema
vivísimo durante Diocleciano. La historia, naturalmente, no
se repite, pero veremos cómo los egipcios de hace cuarenta
siglos, batallaban ya contra los conflictos que más nos preocupan en la actualidad .

1•

El egipcio compartía con el babilonio su afán de comunicación, de memoria y de perpetuación. Escribía porque
deseaba que otras gentes supieran de él y de sus actos. Era
tal vez, un poco la tendencia que incita a los niños a grabar

*

Conferencia leída en el Paraninfo de la Facultad de Filosofía y Letras de
la Universidad Veracruzana.

-63-

�64

Teresa E. Rohcle

El Antiguo Egipto a Través ele su Literatura

65

su nombre en los árboles. Afortunadamente los egipcios escribieron mucho. Sabemos que ya en el año 2000 A. C.
existían bibliotecas, (rollM de papiros que eran guardados
en jarras selladas que luego se acomodaban en estantes, y
que estos libros eran ya muy preciados). La Historiografía
en Egipto es vieja. Cronistas oficiales acompañaban a los
faraones a las conquistas y sus escritos eran celosamente
guardados. Y a un escritor del año 2150 A. C. se quejaba
de que todo ya había sido dicho y de que sus palabras sonaban viejas.

de poemas líricos llenos de sensualidad y sentimiento· que
preludian el Cantar de los Cantares. Ese amor romántico
que Nietzche pensaba era invento de los trovadores medievales, lo encontramos ya durante el tercer milenio A. C. Veamos algunos ejemplos:

Gran parte de esta estupenda literatura se ha perdido,
pero los fragmentos que hasta nosotros han llegado, procedentes de los basureros de Heliópolis, el barrio nuevo del
Cairo, nos hablan de la existencia de esta vigorosa expres10n artística de un pueblo desaparecido. Se han hallado
fragmentos de papiros con fábulas de animales ilustrando
defectos y pasiones humanas, fábulas premonitoras ya de
Esopo y de La Fontaine.

¡ Oh, quien fuera la negra que la acompaña, para ver el
color de todos sus miembros!"

"Cuando la beso en los labios abiertos,
estoy gozoso, aunque no tenga cerveza.
Le digo a mi criado: Adorna la cama y
perfúmala con óleo de Chipre.

¡ Oh, quien fuera el lavadero, para lavar los ungüentos
perfumados de sus vestidos!"

¡ Oh, quien fuera la sortija de tu dedo!"

Pero también la muchacha sabía expresar su amor:
"El amado ha despertado a mi corazón con su voz y ha
hecho que caiga yo enferma. Me miró al pasar y me
regocijé a solas.

Conocemos así las primeras historias de espantos, los
primeros relatos de milagros: nos asomamos a ver &lt;;Ólno un
egipcio separaba las aguas con el galante objetivo de r ecobrar
una alhaja de malaquita para una muchacha ... y todo esto,
mil años antes de que Moisés abriera las aguas del mar Rojo.

Me ha capturado en su abrazo y sus labios son mejores
que el oro.
Su pelo está hecho de zafiros y sus dedos son como capullos de loto".

Tenemos en Egipto también los primeros relatos que
Frazer ha llamado "del alma externada". Por ejemplo, se
nos cuenta la famosa historia de la mujer de Putifar y se nos
dice que cuando el hermano casado cree que su hermano
menor, Anpu, ha violado a su mujer, lo persigue y Anpu
solo logra escapar guardando su corazón en la flor de una
acacia. El hermano mayor llega y viendo que Anpu yace
dormido al pie del árbol, se da cuenta de que es invulnerable
mientras su alma está fuera de su cuerpo, y tras de mucho
buscar, encuentra el corazón del joven en la flor, la corta
y en ese momento Anpu muer e.
La literatura egipcia nos ofrece entre otras cosas, la primera novela autobiográfica: La historia de Sinuhé, uu egipcio que habiéndose visto envuelto inocentemente en el asesinato del faraón, tiene que huir al Asia, en donde se hace
rico y tras de narrarnos sus aventuras, muchos años después
regresa a morir a su patria.
Desde la época del Reino Medio, nos encontramos con
gran profusión de escritos profanos. La pereza de un escriba
que no quiso borrar bien un papiro, nos ha dejado una serie

.A.sí, mientras que un escriba egipcio copiaba las palabras de esta joven enamorada, Agamenón reunía sus huestes
para el saqueo de Troya. Tres siglos habían de transcurrir
antes de que se empezaran a escribir las historias bíblicas y
más habían de pasar para que Homero cantara el amor de
París y Helena. Por el tiempo de la guerra de Troya, la
literatura egipcia era ya arcaica.

•

Como he dicho, todo nos habla de un fabuloso cuerpo de
literatura perdido, destruido o todavía no descubierto. Tal
vez, en estos momentos, la pala de algún arqueólogo está
descubriendo en alguna tumba olvidada los papiros que nos
revelarán un Shakespeare o un Homero egipcio.
Cerca de la escuela sacerdotal en Tebas, se descubrieron
grandes cantidades de ostraka, de pedacería, inscritos con
las lecciones de antiguas generaciones de estudiantes que
repetían los antiguos preceptos de sabiduría y los consejos
tradicionales. El muchacho era obligado a repetir una y

�66

El Antiguo Egipto a Través de su Literatura

Teresa E. Rohde

otra vez frases como éstas: "Te pongo en la escuela con los
muchachos de los nobles para instruirte, a fin de que puedas
ocupar un cargo que adelante tu carrera." "Coge tu tema
del día, no seas perezoso y lee con aplicación. Cuando hagas
cuentas de cabeza, que no se te oiga ni una palabra". "¡ Oh
estudiante, no seas holgazán, si no te castigarán duramente!
No pongas en las diversiones tu corazón, pues de lo contrario
caminas a tu ruina. Por la noche te enseñan y por el día
te educan, pero tú no escuchas ninguna explicación y haces
lo que se te viene al pensamiento: Verdaderamente, el oído
de los jóvenes está a su espalda y sólo oyen cuando se les
pega!".
Pero también encontramos otros fragmentos que nos ha-

61

gentes según nos dicen los textos, v1vian en "un carnaval
&lt;le -de;trucción". Sabemos que durante casi cuatrocientos
.años no existió un gobierno centralizado y que la,s luchas
de clases no eran nada novedoso para los antiguos habitantes
-del Valle del Nilo. (A) En un documento se nos cuenta por
ejemplo, que toda la tierra está revuelta y que los hombres hacen flechas de cobre para pedir el pan con sangre.
Y nos dicen: "Te muestro al hermano como a un enemigo,
.al hombre convirtiéndose en parricida. No se tolera la libertad de palabra y mientras tanto la tierra se encuentra
.agotada y los gobernantes se multiplican. Poco es el grano
:y grande es la medida del cobrador de impuestos."

No tengas amigos, ni intimes con nadie innecesariamente.
Guarda tu corazón para ti solo, porque el hombre en la desgracia no tiene amigos."

Tenemos el relato de una revolución durante el Reino
Medio. Ipuwer, el egipcio que aparentemente escribió la
:relación, pertenecía sin duda a una clase conservadora. Se
-trataba de un antiguo "siquitrillado", (como se les llama en
&lt;Juba) pues se lamenta profundamente de que la repartición
tradicional de la riqueza ha variado y afirma amargamente
,que el que antes poseía bienes, no tiene ahora ni un techo
-donde cobijarse, y que aquel que antes mendigaba las heces
de la copa, poseía ahora botas de vino. Continúa diciendo
,que aquel que portaba ricos ropajes, no vestía ahora sino
.andrajos, pero que el "que no tejía para sí mismo, tenía
.ahora delicados linos, que quien no sabía pulsar la lira,
-poseía ahora un arpa, y aquella que antes sólo contemplaba
-su rostro reflejado en el agua, tenía ahora un espejo, mientras que las damas nobles padecían hambre y los hijos de
los príncipes eran azotados contra las paredes". Y el papiro
,continúa diciendo: "Los nobles están de duelo; los plebeyos
-se regocijan; cada ciudad dice: ¡Vamos!, suprimamos a los
poderosos de entre nosotros. El país se encuentra en re_volución como el torno del alfarero. Los ladrones se convierten en propietarios y los ricos son robados. El hombre que
,ra a cultivar el campo lleva un escudo. Hay gentes que se
instalan en los matorrales hasta que llega el labrador que
r egresa por la noche, para tomarle su carga, golpeado a
bastonazos es muerto ignominiosamente. Grandes y pequeños
dicen: "Quisiera morir". Los niños pequeños dicen: "Mi
padre no debiera haberme hecho vivir jamás". Se huye de
]as ciudades. Lo que construyen los hombres son tiendas.
Las puertas, los muros, las columnas, son incendiadas. Sin
embargo, el palacio del rey subsiste todavía y permanece
:sóildo. Pero, ¿ de qué sirve un tesoro que ya no tiene ingresos?"

Sí. La literatura egipcia también nos habla de tiempos
duros, de crisis económicas y sociales, de épocas en que las

-ción popular 23 siglo~ antes de Cristo.

blan de las enseñanzas que debe seguir todo buen político:
Si eres líder -nos dicen-, procura estar lleno de excelencias

• •

y que tu conducta sea irreprochable. La rectitud es buena
y necesaria en tu puesto. La maldad y el engaño jamás han
traído una nave al" puerto de la felicidad."
Y como contestación a este pequeño sermón político, encontramos la declaración de un gobernante que nos dice:
"Dí pan al hambriento y vestí al desnudo. Nunca
robé la propiedad de otro hombre. Nadie tiene queja
contra mí y jamás he mentido".
¡ Guántos de nuestros políticos actuales quisieran poder
decir lo mismo!
·
El egipcio desea aprender, porque el Saber confiere poder. Miles de años antes de Maquiavelo, los egipcios nos
hablan ya de este saber pragmático:
"Pon atención a lo que te digo para que puedas un día
ser rey de toda la tierra" . . . se nos dice, y a continuación
nos hablan de las durezas que trae aparejadas el poder. El
cetro de oro generalmente trae consigo una lúgubre corona
de soledad y desconfianza:
· "Endurécete en contra de tus subordinados porque la
gente escucha sólo a aquel que los aterroriza. Pero guárdate
mucho de acercarte a tu pueblo solo.

. ..

H e aquí pues, el relato de un movimiento de reivindica-

�68

El Antiguo Egipto a Través de su Literatura

Teresa E. Rohde

De estas duras épocas nos llega también una añoranza
por -µna tierra mística en donde por fin haya paz y tranquilidad, aunque crea el poeta que esto sólo se encontrará en
el reino del más allá. He aquí a mi juicio, una de las más
bellas poesías que ha escrito la humanidad.
"Hoy está ante mí la muerte como un enfermo que
ha sanado, como un enfermo que sale de la enfermedad.

..

Hoy está ante mí la muerte, como perfume de mirra,
como romero que descansa poniendo el barco a la vela.
Hoy está ante mí la muerte, como perfume de flor
de loto,
como el que descansa en la orilla fresca.

del gineceo trató de imponer a su hijo en el trono, pasando
sobre el cadáver del viejo gobernante, pero la conjura fué
descubierta y Ramsés ordenó se les enjuiciara en secreto. Han
llegado hasta nosotros los legajos de este juicio y encontramos que en él estuvieron complicados un mago que hacía
figuras de cera para debilitar al faraón, uno de los tesoreros,
tres escribas reales, un comandante del ejército y varias mujeres del gineceo.
La conjuración abortada, había de arrojar un fruto de
38 muertos en total. La mayoría se mataron por propia mano,
como había dispuesto el faraón:
"Haz que mueran por su propia mano", había dicho,
"sin que yo me entere".

Hoy está ante mí la muerte como un sendero pisado,
como el regreso a casa después de la guerra,
como un cielo despejado,
como uno a quien enseñan lo que no sabe.

Pero sabemos por los legajos que al terminar el juicio
se tuvo que entablar otro más en contra de dos miembros
venales del jurado mismo, ya que salió a la luz durante los
interrogatorios, el hecho de que estos 2 jueces h!bían recibido
a dos de las mujeres acusadas y que las habian llevado a
embriagarse a su casa. Las mujeres naturalmente habían
accedido con tal de variar el veredicto de los jueces a su
favor, pero al ser descubiertas, el faraón ordenó que les fueran cortadas la nariz y las orejas a los cuatro culpables.
Uno de ellos no soportó la desgracia y se suicidó en la presencia misma del jurado.

Hoy está ante mí la muerte como el que desea volver
a casa, tras largos años de prisión."
Pero se nos habla también de la primera gran guerra
nacionalista de liberación. Los Hyksos, reyes asiáticos, habían gobernado a Egipto durante muc~os año~, desde su capital de .A.varis en el Delta, pero por frn surgieron en el sur
los primeros síntomas de rebelión. La historia se nos cuenta
chuscamente así: Sekenunre, príncipe de Tebas, tenía una
alberca llena de sus hipopótamos consentidos, pero un día
recibió un atento recado del señor de los hicsos, quien desde
el Delta se quejaba de que los bramidos de los animales sagrados le impedían conciliar el sueño.

Durante el reinado de Ramsés III también acaeció algo
de mucha mayor importancia, pues a mi modo de ver, el
papiro que nos relata lo siguiente, es el documento histórico
que nos habla de la primera huelga en el mundo. Esta primer~
relación de las luchas de unos obreros puede datarse por ah1
del año 1170, pero unas décadas después, bajo Ramsés IX,
volvemos a encontrarnos con otra situación similar. Escuchemos cómo .se llevó a cabo este primer movimiento obrero mil
años antes de Espartaco y tres mil años antes de Río Blanco.

Sekenunre sin duda apreciaba sobremanera a sus bestias, porque este incidente diplomático_ marcó el ~cio de la
que había de ser una gran guerra de mdependenc1a. En vez
de matar a sus hipopótamos, el príncipe tebano decidió mejor
ir a matar hicsos. Sekenunre murió en batalla, pero logró
su objetivo.
Es asombroso ver cuán variados son los fragmentos que
poseemos: Cartas, documentos legales, tratados internacionales, fórmulas mágicas, himnos, dramas antifonales, recetas
médicas e incluso relatos de conspiraciones políticas.
Sabemos, por ejemplo, que durante el reinado de Ramsés
III, tuvo lugar una importante conjura contra el viejo rey,
una conspiración en el harem. Sucedió que una de las reinas

69

..

-

"En el otoño la inundación bajó, pero los obreros de la
necrópolis estaban flacos y hambrientos. No habían recibido
la paga en grano de ese mes. Hacia mediados de noviembre
llevaban ya do.s meses de atrasos en sus salarios y las privaciones los empujaron a una protesta organizada.
".A.ño 29, segundo mes de la segunda estación, día 10.
Este día el bando cruzó las cinco paredes de la necrópolis
gritando: ¡ Tenemos hambre! . . . y se sentaron dando la
espalda al templo de Tutmosis III, en el límite de los campos
cultivados. Los tres interventores y sus ayudantes fueron

�70

Teresa E . Rohde

El Antiguo Egipto a Través de su Literatura

El caso acontecido durante el reinado de Ramsés IX es
más completo pues nos dice el desenlace:

a instarles que volviesen al recinto de la necrópolis y nos

dicen que "hicieron grandes promesas .. . ¡ Podéis venir, porque tenemos la promesa del Faraón!" Sin embargo, no era
bastante una promesa en nombre del rey, pues los huelguistas pasaron el día acampados detrás del templo y no volvieron
a sus habitaciones de la necrópolis hasta que se hizo noche.
Volvieron a salir el segundo día y en el tercero se atrevieron a invadir el Rameseum, recinto sagrado que rodeaba
el templo funerario de Ramsés II. Posteriormente huyeron
los contadores, los porteros y los policías. Un jefe de éstos
prometió enviar por el Alcalde de Tebas, que discretamente,
no se había dejado ver. La turbamulta estaba resuelta, pero
en orden, y la invasión del recinto sagrado parece que fue
más eficaz que la pacífica actitud anterior. Los funcionarios
dieron oídos a su protesta: "Hemos llegado .a este lugar por
causa del hambre y de la sed, por la falta de ropa, de pescado,
de hortalizas. Escribídselo al Faraón y al Visir, nuestro superior. ¡ Haced de modo que podamos vivir! El tesoro real
se abrió y se les entregaron las raciones del mes anterior. Los
trabajadores se ablandaron un tanto con la paga, pero la dura
experiencia les había decidido a no contentarse con una satisfacción parcial: pidieron también la paga del mes corri:ente.

Los obreros habían presentado humildemente sus quejas: "Estamos débiles y hambrientos, porque no hemos recibido los salarios que el Faraón dio para nosotros!" Y el Visir,
el Gran Sacerdote y el Tesorero, dijeron: "Los hombres de
la necrópolis tienen razón." Si alguien podía haber r emediado
la situación eran aquellos altos funcionarios, pero prefirieron pagar a los trabajadores con indignación justiciera más
que con sacos de cebada y de trigo.

"

.

Dos semanas más tarde, aJ ~o recibir la paga el día primero del nuevo mes, volvieron a salir. Sus demandas envolvían ahora la amenaza velada contra los interventores, de
que estaban engañando al faraón: "¡No nos iremos! Decid a
vuestros superiores cuando · estén con sus acompañantes, qu~
ciertamente no hemos cruzado el río solamente a causa del
hambre, sino que tenemos que hacer una acusación importante, porque ciertamente se están cometiendo crímenes en este
lugar del Faraón".
No conocemos el resultado de la acusac10n, pero el desorden continuó. Dos meses después, el Visir estaba en Tebas
por asuntos oficiales, pero tuvo buen cuidado de no pasar el
río y presentarse a los huelguistas. En vez de esto, envió a
un oficial de policía con suaves promesas para los interven_tores de la necrópolis: "Cuando haga falta algo, no dejaré
de traéroslo. .Ahora bien, acerca de lo que decís ''¡No te lleves
nuestras raciones! ¡cómo! Yo soy el Visir, que da y no
quita ... Si ocurriese que no hubiera nada en el granero
mismo, os daré lo que pueda encontrar. No obstant e esta
promesa, sabemos que once días después, el bando volvió
a cruzar las murallas gritando: "¡ Tenem_os hambre !"

71

•

t

Entonces los obreros que estaban ociosos cruzaron el
,
' Sacerdote.
no
para volver a pedir, esta vez solamente al Gran
Este alegó que sería técnicamente incorrecto por su parte
suministrar provisiones para aliviarles el hambre, ya que lo
correcto era que las raciones les fuesen entregadas por sus
superiores inmediatos. Pero los obreros pasaron la noche en
las oficinas del Gran Sacerdote, para reanudar su petición
en la mañana siguiente. Entonces los altos funcionarios
convocaron a un gobernador diputado del r eal granero y le
ordenaron: "Buscad el grano del Visir y dad de él provisiones a los hombres de la necrópolis." Sabemos que después
de esto, los trabajadores, agradecidos, regalaron a los funcionarios 2 buey_es y un cofre con inscripciones . . . ¡ en pago
.de haber cumplido su deber burocrático !
.Así pues, vemos reflejados nuestros mismos problemas
contemporáneos en las voces lejanas y olvidadas de estos
primeros pueblos del mundo. Y me pregunto yo: 6Las lágrimas y la sangre derramada, las canciones antiguas no nos
han de enseñar nada ? .Aunque la historia no se repita, ¿no
podremos ser capaces de aprender algo de estos paralelismos
históricos, de estas experiencias pasadas de que inconsciente
pero inevitablemente participamos por el solo hecho de vivir?
¡, No nos dicen .nada los relatos azarosos de estas huelgas, de
esta corrupción gubernamental ? ¿Los consejos de estos antiguos políticos, los relatos deshilachados de la estultez burocrática Y ¿Nada seremos capaces de aprender de estas revoluciones olvidadas, de estas perdidas palabras de una sociedad
que como la nuestra, tenía problemas inflacionarios, de desempleo, de luchas de clases? Este es nuestro propio pasado y
no podemos negarnos a recibir tan amarga herencia. (B)
¿Podremos hacer buen uso de estas antiguas experiencias 1
Nosotros tenemos la palabra.

�MEDALLA
"ALFONSO REYES"

�PALABRAS DEL SR. ARQ. JOAQUIN A. MORAt.'
Sr. Licenciado Raúl Rangel Frías:

t

•

.,

Embargado de la más profunda emoción, cumplo
esta noche el mandato del Honorable Consejo Universitario, máximo órgano representativo de nuestra Universidad, haciendo entrega, de conformidad con el acuerdo
expresado en la fracción del Acta a que se acaba de
dar lectura, de un Testimonio de otorgamiento de la Medalla "Alfonso Reyes", correspondiente al año próximo,
a la cual usted se ha hecho acreedor en virtud de sus
reconocidos méritos académicos como maestro y Rector
magnífico que fue de nuestra Máxima Casa de Estudios
y por su altamente significativo esfuerzo, fuera de ella, en
pro del desenvolvimiento espiritual y material de la Universidad de Nuevo León y que le será impuesta, en Acto
Solemne, el día 27 de .abril de 1962, en este mismo
Claustro Universitario.
Señor Licenciado, la Universidad de Nuevo León, al
otorgarle la Presea que simboliza al ilustre regiomontano
Alfonso Reyes, de quien usted dijo en una ocasión que
" ... representa en Méxic·o una de aquellas almas selectas
que pertenece a toda la humanidad, porque ilumina los
afanes .históricos con los más puros bienes del espíritu,
como son la perfección del lenguaje, la precisión de las
ideas, el culto de la belleza ... ", quiere honrar én su
persona, al maestro y al ex-Rector, quien con el más claro
concepto de la comunidad universitaria, con la más profunda fe en nuestra Máxima Casa de Estudios, con los

.'

• Pronunciadas por el Rector de la Universidad de Nueyo León en
la Sesión Solemne del H. Consejo Universitario, el día 28 de Septiembre de 1961, con motivo de la imposición de la Medalla "Alfonso Reyes" al Sr. Lic. Raúl Rangel Frias, Gobernador Constitucional del Estado.
-75-

�76

l\Iedalla "Alfonso Reyes"

hechos, con las palabras y con el ejemplo, supo dar a
nuestras juventudes estudiosas la más alta lección de
lealtad y de pureza de pensamiento, conduciéndolas con
~mor Y con acierto en la lucha por los más elevados
ideales del hombre: por el bien, por la justicia, por la
libertad, por la verdad.
Quiere también rendir justo homenaje al gobernante
que, siéndolo, colocó en el primer término de sus preocupaciones administrativas, el bienestar y el desenvolvimiento material de nuestra Casa de Estudios; menos como
una obligación de su gobierno, más por respeto al maestro
que es merecedor del mejor ambiente material para impartir su sabiduría y prodigar sus conocimientos; menos
por consideraciones personales, más por amor a la juventud mexicana, que tiene todo el derecho del mundo a
desarrollarse, tanto en las disciplinas del espíritu como
e~ las físicas, dentro de los medios materiales más propicios de engendrar la dignidad, el honor y el amor propio
del estudiante universitario.
Señor ex-Rector, cuando reqrese a la vida privada,
la presea que la Universidad le ha otorgado tendrá
para usted el más alto siqnificativo, porque alumnos,
maestros y este Honorable Consejo, al conferirle el más
alto símbolo de su reconcimiento vieron, más allá del
gobernante probo y ejemplar, al universitario, al ex-Rector, al maestro en quien, en lo más profundo de su corazón campea eternamente, inexorablemente, el noble lema
de nuestra Universidad: ALENTANDO LA LLAMA DE
LA VERDAD.
Entrego a usted señor Licenciado, a nombre de la
Universidad de Nuevo León, este Testimonio que representa el mejor homenaje a sus altos méritos como universitario y como hombre, y a su desinteresada precupación
en pro de la Educación Superior nuevoleonesa. Recíbala
con los más fervientes votos de nuestra Máxima Casa de
E:tudios P?rq~e s_iqa siendo usted el mejor guía y el
e¡emplo mas limpio y claro para la juventud estudiosa
que anhela hoy, servir mañana, mejor a la patria.

DISCURSO FINAL

Honorable Claustro de nuestra Universidad,:,
e •

' '

No es la primera vez que me encuentro inserto en
el mundo de nuestra Casa Mayor; pero todo parece nuevo
una vez más; una vez más parece que acaba de amanecer
en las aulas del Colegio Civil y que aquellos viejos árboles de su plaza están apenas retoñando.
Es la primavera que acude a mi memoria y son de
nuevo los años adolescentes los que vienen a mi encuentro.
"Todo es diverso y lo mismo en el gran río del devenir;
decía Heráclito: "jamás podrá el hombre bañarse dos veces en las mismas aguas". Ha corrido el tiempo y otra
vez estoy aquí, quizás ahora para no irme jamás. En
una noche cuyo firmamento estrellado fué testigo de mi
palabra hice la afirmación de que jamás me podría despedir de la Universidad; que ella me acompañaría, que
seguiría conmigo y que algún día habría de reclamar de
nuevo el derecho a pasar por sus muros, bajo sus arcos
y bóvedas antiguas. Y de nuevo, con la misma emoción
del estudiante que ingresó al Colegio Civil, vengo tras
duro bregar nuevamente a vosotros, mis jóvenes amigos,
mis viejos maestros, mis compañeros.
¿Quiénes son mis maestros, sino los jóvenes? ¿Quiénes son mis discípulos, sino los que ya no viven? ¿Quiénes
son mis compañeros sino los que trabajan a diario por
engrandecer los muros, por hacer más altas, más profundas las bóvedas de esta Casa?
• Discurso pronunciado por el Licenciado Raúl Rangel Frias,
Gobernador Constitucional del Estado, en la sesión solemne del
Consejo de la Universidad de Nuevo León, con motivo de la imposición que le hizo esta Institución de la Medalla "Alfonso Reyes",
el veintiocho de Septiembre de mil novecientos sesenta y uno.
-77-

�•

78

Medalla "Alfonso Reyes"

:\Iedalla "Alfonso Reyes"

Vengo aquí y me sorprende una atmósfera tan diáfana y tan pura como la de mis años de adolescente: me
encuentro como si me hubiera soñado a mí mismo, más
antiguo, no más grande; más crecido en edad, no más
sabio; más trabajado en la emoción, no más generoso. Y
entonces pienso que mi verdadero maestro fué aquel joven
estudiante que fuí yo mismo; aquél que cargado de ensueños, titubeante y con ideas que apenas balbuceaba,
acudió a tomar lección y a aprender la lengua de la vida
en la escala de la emoción; a entender el mundo, su contorno y su tiempo.
Han pasado los años y quizá no han transcurrido en
vano; lo viejo nuevo está y lo nuevo se parece a lo eterno;
estamos aquí; recibo de manos del Rector de esta Universidad una presea que me trae el recuerdo del hombre
más bondadoso, más sabio, más luminoso de pensamiento
y de lengua que haya conocido jamás, Alfonso Reyes,
santo patrón laico de las humanidades de mi tierra, a la
cual brindó desde lo más puro de su corazón y de su ·recuerdo, versos, oraciones del pensamiento, qué sé yo, unas
palabras transparentes y cálidas, para su ciudad de fierro,
apretada en muros de cemento, coronada de montañas.
Aquel que fué chorro de inteligencia cordial, de simpatía universal por todo lo que vibra con ese aliento de
hombre puesto a trascender los límites de la zoología,
alzar su pensamiento con una bandera de esperanza sobre
la entrega y la traición de los hombre·s, lengua de pasión
humana contra la desesperación y el tedio; que fué todo
claridad, diafanidad y pureza como su propia atmósfera
del Anáhuac, como el aire más transparente de su propia
visión: Maestro, amigo y 'Rector, ·hombre Alfonso Reyes;
al que hoy recojo en esta presea de la Universidad con el
.derecho a llevarlo sobre mi propio pecho.
De su vida y de su lección aprendí que la palabra
,es un vaso sagrado de la inteliqencia, que el ideal es un
pan que debemos engrandecer todos los días los universitarios, que la justicia no es forcejeo sino problema de
Ja inteligencia, de la cordialidad y de la capacidad para

79

comunicarse los hombres entre sí; de ese hombre recogí
la mayor esencia, pureza y verdad de mi propia Universidad y hoy la llevo sobre mí.
,.1

Quiero recibirlo con honor para poder compartir con
él un resto del camino que todavía me queda por andar;
quisiera que quedase dentro de mí mismo como su propio
espíritu, alentador de un programa de la inteligencia, de
la alegría y de la esperanza, que se anuncia en todas
partes para México y para todos los pueblos.
Lo quiero llevar en· el corazón, como representación
y como imagen, sea dicho en las palabras del Rector de
esta Universidad, con el lema de la misma: "Alentando
siempre la llama de la verdad".
No podría yo juzgar si merezco el homenaje que me
brinda mi propia Casa. Absolvédme por haberme atrevido
a aceptar este tributo; pero pienso ante todo en las obligaciones que otorgan las cosas nobles y honradas como
ésta: son prendas para obligar an+es que premios para
saldar deudas y yo no tengo con la Universidad ninguna
deuda, ningún saldo.
Con esta insignia se me ha entregado una espiga de
trigo para hacer un pan, una herramienta para trabajar,
un libro para enseñar. Tengo una vez más el honor y el
peso de una responsabilidad, la de llevar la más alta
condecoración que puede otorgar esta Casa a uno de
sus hijos, que ya antes otorgó a un hombre ejemplar, a
un hombre diqno, a un patriota. Tras de todo ello, ¡_qué
puedo hacer? Rehusar el honor significaría negar la
obligación que tengo uha vez más de servir y de pagar.
Mi vieja sanqre, que me llevó por todas las aulas
del Colegio, que me siguió por mi Casa Mayor de México, que me trajo de nuevo a servir al pueblo de Nuevo
León; mi sangre, la voz y mi espíritu que hoy acuden de
nuevo a este recinto, me exigen obediencia, cumpimiento
y conformidad. Acepto pues, señor Rector, Honorable
Claustro, con rendida humildad, con la pura y simple
humildad de un hijo del Colegio Civil, esta distinción,

�l\Iedalla "Alfonso Reyes"

80

como un camino, como un deber, como un instrumento
de trabajo, de verdad y de vida. Y al recogerla, pienso
de nuevo en la suerte que espera en estos días a la libertad
y a la inteliqencia, a la alegría y a la esperanza de los
hombres.
La calidad del ser universitario nos impone una clarividencia que debemos exigirnos a nosotros mismos en
las horas de angustia. Ningún universitario de hoy puede
menos que contemplar con angustia el ámbito de la cultura y las crecientes sombras que amenazan al hombre.
La inteligencia que ha sido el esfuerzo y el fruto de
una historia milenaria, que ha edificado la cultura para
seguir llevando en pos de sí al ser humano en un trabaio
de perfección, de claridad, de comprensión y de comunicación universal, está a punto de ser víctima de sus
propios engendros, de sus criaturas, de los resultados más
preciosos de la Ciencia y de la Técnica. En esta hora
cargada de amenazas, en un mundo cada vez má_s solidariamente ligado entre sí en las partículas materiales y
cada vez más dividido en las fuerzas espirituales, la voz
de la inteligencia representa nuestra esperanza y la verdad del hombre.
Entre tanto, la suerte de las Universidades está en
el más profundo de los abismos. Todos los que tenemos una
obligación y una responsabilidad que cumplir, debemos
concentrar nuestro espíritu en esta hora y multiplicar el
esfuerzo de nuestra palabra, de nuestra emoción, para
hacer que el hombre no se traicione a sí mismo, para
evitar que la cultura se derrumbe sobre sus propios pasos,
para que el fruto que brota del árbol de la vida no caiga
sobre las raíces y devore su propio ser.
Hoy por hoy tenemos los universitarios, la obligación imprescindible de comprender nuestra misión. No
se agota en el conocimiento y en la transmisión cultural;
no se vuelve nuestra última obligación la enseñanza dentro del aula sino que en torno de la propia vida, del libro,
del laboratorio y del Instituto, hay un punto en el cual
la palabra, la emoción, el esfuerzo, deben rendir la mayor

...

l\ledalla "Alfonso Reyes''

81

aportación jamás pedida al ser humano: la de salvarse a
sí mismo como criatura superior y la de evitar su propia
destrucción cargado de los frutos más preciosos de la
Ciencia y de la Técnica. Y ésto que constituye lo que
podría denominar la obligación moral de las Universidades contemporáneas, es a la vez la raíz de una actitud
política y el principio de un nuevo esfuerzo para reagrupar
a los hombres de todos los ámbitos del mundo, en torno
a la verdad, en torno a la emoción y a la alegría.
Los universitarios no hemos concluído nuestra jornada. Cuando hemos rendido el quehacer de cada día,
en el aula, en el despacho público, en el laboratorio o
en la sala médica, apenas empieza para nosotros la verdad de otro amanecer. Cuando cae la tarde-la sabiduría, decía Hegel, es como el ave del crepúsculo-Grecia
IQ representaba con el buho; como esas aves del crepúsculo que emprenden el vuelo a la hora en que el sol
' se acuesta.
De igual manera, la inteligencia del mundo de hoy,
representada más que nunca en su esencia más pura por
la palabra y por la Universidad, debe estar alerta ante
estas sombras para distinguir, para aclarar, para precisar.
Y no basta entender, no importa tan sólo enseñar, es necesario guiar. En estas horas de zozobra, de angustia y de
amenazas, se reclama generosidad, alegría profunda y
amor, un amor, como en el que cifraba el platónico la
inteligencia '''nuevo amor trae nuevo conocimiento" dice
el epígrafe de la Academia Platónica. De igual modo,
necesitamos nosotros renovar la emoción maravillada que
consiste en amar a la vida, lo mismo la del árbol, la del
pájaro que la de la montaña o la de otro ser humano;
porque esto es lo' que va cegando por temor del futuro
la vida de hoy, las fuentes de la generosidad, de nuestra
comunicación con el prójimo, la capacidad para entendernos y la vocación del hombre a su destino universal.
Alguna vez hemos pensado en la línea en la cual
está situada la inteligencia de hoy. No es ya el plano
original del primitivo, ni el giro circular de los astros del

�82

Medalla 11Aifonso Reyes1♦

l\Iedalla "Alfonso Reyesu

renacimiento. Es hoy la estrella más alta desde cuya
órbita se puede percibir toda la escena del mundo, sus
continentes y sus· mares, sus bosques y ciudades; desde
esa visión, como la de un ave, apreciar las limitaciones
en que estamos encerrados, nuestras querellas frívolas
y estériles.
En el mundo de nuestros días las Universidades son
los representantes de esa ciencia que hoy desemboca en
la maravillosa capacidad del hombre de circular por el
espac!o cósmico ¡No lo vayamos a negar con ruindades
del corazón, con insens_ateces y mutilaciones! Tengamos
dentro de nosotros m·ismos la capacidad, el amor, la generosidad bastante para hacer que la inteliqencia sea tan
ancha, tan honda, tan alta, como el vuelo de la luz y la
sutil envoltura del universo.

•

Es a nosotros los universitarios a los que nos toca
hacer lo necesario para conducir y no sólo pa·ra entender,
ni · sólo enseñar. En la comedia del Dante es el poeta
filósofo de la antigüedad, Virgilio, el que hace trasponer
al poeta de un sitio a otro, descender sin extravío los escalones de las sórdidas estancias del infierno. Hagamos
nuestra fuerza con todas las capacidades y los elementos
de la Ciencia y de la Técnica de hoy, pero volvamos
siempre ~obre nuestros pasos-todo es' tan antiguo y tan
moderno-volvamos a decir a la inteligencia y a la poesía
como Dante: "tú guía, tú conduce, poeta y maestro".
Nuestra Universidad me hace volver al ámbito de su
claustro. Aquí nada ha pasado, el antiguo Rect~r, el
incipiente Maestro, el estudiante alucinado, es el mismo
de hoy. Nada ha pasado; la vida nos espera: lo hecho, hecho está y ahora vamos a cont_inuar el camino una vez más.
La estrella de la tarde es la misma del amanecer: La vida
está a las puertas en miles de corazones jóvenes; vayamos

•
.t

83

hacia ellos, volvamos al aula, reqresemos de nuevo al
espíritu de esta Casa y devotamente recojamos en esta
hora solemne, afectuosa, que me hunde y me deja exhausto, recojamos una vez más la palabra emocionada, grabada en su escudo y viva en el rostro de Alfonso Reyes.
Una vez más, prosigamos, "alentando la llama de la
verdad".

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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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              <text>Armas y Letras, Revista de la Universidad de Nuevo León, 1961, Segunda Época, Año 4, No 3, Julio-Septiembre </text>
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              <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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