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ARMAS yLETRAS
Revista de la Universidad de Nuevo León

Leticia Algaba Martínez, Notas sobre la not1ela mexicana en los últimos quina años • Celia Elvira Robledo Esparza, Expresi6n de la realidad mexicana en
las obras de Mariano Azuela • Rosaura Barahona
Aguayo, Las ruinas circulares • Eduardo Guerra
Castellanos, Un análisis de tiempo y espacio en la
producá6n de !orge Luis Borges • Frédéric Mauro,
A propósito de la lntert1ención Francesa.
ANTOLOGIA POETICA
Alí Chumacero • Jaime García Terrés • José Gorostiza • Marco Antonio Montes de Oca • Octavio Paz
• Carlos Pellicer • Jaime Torres Bodet • Xavier Villaurrutia.

ENERO - JUNIO DE

Al'lO 5 - Segunda Epoca

157'5

1~2

Número

1-2

��BIBLIOT ECA CENTR~L

-------------

1

U.A.N.L

\

�11:

REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

ARMAS YtETRAS
Revista de la Universidad de Nuevo León
Año 5

Rector
JOSE ALVARADO

/l

No. r - 2

Enero - Junio de 1962

Segunda Epoca

...

•

SUMARIO
Secretario General
LIC. ALFONSO RANGEL GUERRA

Leticia Algaba Martínez, Notas sobre la novela mexicana
en los últimos quince años_·········-··-- ·- - - -

•

5

Celia Elvira Robledo Esparza, Expresión de la realidad
mexicana en las obras de Mariano Azuela ····-···-············· 25
Rosaura Barahona Aguayo, !.As ruinas circulares -·····-····· 46

- -

Eduardo Guerra Castellanos, Un análisis de tiempo y espacio en la producción de Jorge Luis Borges ····-···········-· 56
Frédéric Mauro, A propósito de la Intervención Francesa 63

Departamento de Extensión Universitaria

Coordinador
HUGO PADILLA
Torre de la Rectoría

•

Ciudad Universitaria

-

Quinto Piso

Antología poética ········-············•··•········-····························-···-· 75

�'&gt;&lt;V-1-7

NOTAS SOBRE LA NOVELA MEXICANA
EN LOS ULTIMOS QUINCE AÑOS

Leticia Algaba M artínez

La novela moderna o llamada también "nueva" novela.
con sus características tan especiales, que han revolucionado
las formas tradicionales, parece haber influído notablemente
en las Literaturas del mundo en este siglo XX.
Esta novela que cuenta entre sus iniciadores más notables
a literatos de tan grande talla como lo son Marcel Proust, James
Joyce, William Faulkner, Thomas Mann y otros; posee una
técnica tan admirable, como a menudo desconcertante.

En esta nueva técnica la función del narrador es casi nula;
carece de secuencia lógica y se rompe, a veces, el plano de lo
temporal. El autor de novelas modernas no hace descripciones
de cosas externas sino que se adentra en los personajes y lo
único que nos dá a conocer es su vida interna, esto es a lo que
se ha llamado corriente interiorizada.
Por otra parte, ya no es muy necesario el protagonista en
la novela moderna, todos los personajes son protagonistas y si
lo hay nos lo esconden trás los demás, de tal modo, que es
difícil percibirlo.
Tal vez, una de las armas más valiosas para el autor de
novela moderna sea la de expresión, la del lenguaje, ya que
de este factor depende en gran parte la comprensión de la
trama, de ese cuadro que a veces, más bien parece un rompecabezas que hay que juntar, en estos casos, la segunda leída de
la novela es inminente. La función del lector se activa a fuerza
de retener hechos separados, cosa que en novela de formas
tradicionales más bien es pasivo.
La novela de nuestro país también ha sido influída por la
nueva novela; aunque todavía no en un grado supremo, sí
5

C.37/

�notablemente. Nos referimos especialmente al ciclo de novela
mexicana en los últimos 15 años.
México, como país que se encamina a un destino mejor,
se enfrenta a problemas sociales graves, que su Revolución aún
no resuelve. El clima de la novela mexicana se ve afectado,
como es natural, por todos esos problemas; además notamos
un cierto sentido de frustración, tal vez, porque los ideales
revolucionarios no han sido del todo satisfactorios y porque
muchos de ellos todavía no se cumplen.
En estos 15 años de Novela Mexicana se han destacado
escritores, los cuales, unos ya tienen un perfil bien definido en
el ámbito de la literatura mexicana, y otros se perfilan como
una promesa para ella.
Al tratar este ciclo de la vida literaria de México, hablaremos de algunas novelas y separaremos por temas fundamentales que imperen en ellas; esta separación, claro, no es muy
estricta.
NOVELAS DE TEMA SOCIAL
En 1947, Agustín Yáñez con su novela Al filo del agua,
cuyo título significa al filo o a la orilla de la Revolución, parece
ser, que deslinda una etapa de la novela mexicana, entre la llamada novela de la Revolución y las nuevas tendencias.
Esta novela de tan grandes dimensiones, se desarrolla en
un pueblo que ni siquiera sabemos su nombre, un pueblo de
vida lenta, consumida, llena sólo de murmullos, de ecos; "Pueblo de mujeres enlutadas. Aquí, allá, en la noche, al trajín
del amanecer, en todo el santo río de la mañana, bajo la lumbre
del sol a lo alto ... " 1 de tradiciones hondamente cristianas,
pero que han sido llevadas al fanatismo, donde la campana de
la iglesia regula sus movimientos, donde las muertes y los velorios son los acontecimientos más relevantes, donde las festividades religiosas son las únicas, las mejores.

acallados se hacen morbosos. La amistad, el amor entre hombres y mujeres jóvenes, está si no vedado sí condenado a las
murmuraciones. Todos los habitantes del pueblo se dejan arrastrar por su destino sin hacer nada. Ya en este tiempo en que
transcurre la novela, se perfila una lucha en México, el malestar nacional llega a un límite imposible, sin embargo, a este
pueblo llegan rumores, que parecen escandalosos, inútiles, que
perturban un poco su vida diaria, pero que no tienen trascendencia: "Entre mujeres enlutadas pasa la vida. Llega la muerte. O el amor. El amor, que es la más extraña, la más extrema forma de morir; la más peligrosa y temida forma de
vivir el morir" 2•
Dos personajes son notables en la novela, María la sobrina
del Cura del pueblo y Gabriel, el adolescente que toca las
campanas de la Iglesia, ambos viven en la casa del Curato.
~stos dos personajes se salvan de sus destinos. María, que leía
hbros clandestinamente y cuyo novio le había informado de los
sucesos revolucionarios marcha a la lucha con él, así surge uno
d~ los escándalos más señalados de aquel pueblo: "¡Qué verguenza para todo el pueblo! ¡Irse de revolucionaria! -¡ Malvada! -¡ En perdida tenía que parar! Así los comentarios toda
la noche, todo el día, todos los días siguientes, implacables" 3 •
Gabriel, que habí~ impresionado grandemente, al tocar las
ca~panas de la Igle_s1~ a una señora que visitaba el pueblo,
recibe de ella propos1c1ones para que fuese a estudiar música a
Europa, vacila en aceptar, pero antes de hacerlo, es mandado
a un seminario, de donde escapa y va en busca de su destino.
" 'He huído de los Salesianos, negándome a que ella arreglara
las cosas, y hoy mismo me iré a Veracruz, para embarcarme
rumbo a España.. Es inútil hacerme cambiar' " 4• Repetimos,
estos dos persona1es representan la salvación de sus destinos
c_osa notab;e en e~e ~u~blo, con ellos la libertad y la persona~
hdad propias del md1V1duo se reafirman. Ellos son los únicos
que se liberan de prejuicios y buscan su propio destino.
En es~ _novela, Yáñez demuestra una capacidad creadora

Sus habitantes están llenos de prejuicios que traen en la
sangre, cuyos sentimientos de toda naturaleza, a fuerza de ser

Y una habilidad en el terreno de la novela admirables. Su

técnica todavía no está muy influenciada po/ la nueva corrien-

6
41¡

7

4(1.!'

�te, como en sus obras posteriores, pero ya notamos la corriente
interiorizada en sus personajes. Sin embargo la presencia del
autor en el relato de manera más directa, se hace notar.
En 1959 Yáñez escribe La creación, en la que nos presenta
el ambiente en que se mueven los artistas, músicos, pintores
y en especial es la lucha por su creación artística en el músico
Gabriel Martínez, personaje cuyos perfiles conocimos en la novela Al filo del agua. Gabriel regresa de Europa de estudiar
música y se encuentra con un México en vías de reconstruír
sus principios sociales por las ideas emanadas de la Revolución.
Después de viscicitudes, que las tiene, por no querer aceptar
ayuda de dos mujeres que se han disputado su preferencia,
una es María, su amiga, la que salió también de su pueblo para
ir a la Revolución y ahora está casada con el que fue su novio,
que es un político importante; la segunda mujer es Victoria,
la señora que lo manda a estudiar a Europa. El lucha por
labrarse su carrera artística solo y se dispone a hacerlo, "No,
nada le impediría la realización de sus proyectos. U na vida
nueva. El viejo estado de ánimo es pasajero ( ... ) La tercera
vida definitiva. En la primera ¡No más recuerdos! . .. " 5 Así,
vaga de un lugar a otro y compone sus principales obras, casi
todas con sentido hondamente nacional, que es lo que el país
necesitaba y triunfa de manera definitiva, "Tornaban vencedores los recuerdos culpables ahuyentando el espectro deslumbrante de la Belleza. Sí, sería feliz. La carrera de aplausos
no tendría fin . . . 'Mi dimensión es la grandeza' - puso por
epígrafe" 6 •

pio de estas regiones, la suya, es una lucha casi salvaje. Pero
su ambición es detenida un poco por el gobierno, que planea,
para dar vida a las regiones costeras, la marcha al mar: "El
pleito es con un fantasma que todos mientan y nadie conoce
bien a bien, se la sacan con él, con él se limpian: ora le dicen
'la institución', luego, que 'la marcha', o 'el plan', o 'el consejo' ... " 7 • Esta obra está llena de matices poéticos, el autor
explota hondamente la corriente interiorizada, los monólogos
de sus personajes son intensos: "(Ingeniero Pascual Medellín:
Conquistadores caciques forajidos R ueda de fieras En otro sitio
en otra ocasión se hubieran agarrado a balazos Quietecitos por
el interés por el puro interés de obtener ventajas cada uno a
costa de los demás ..." 8 • Con esto se nos hace más comprensible el hilo de sus pensamientos.
Agustín Yáñez, con estas novelas enriquece un ciclo de
novelas, cuyo propósito ha sido crear un retrato de México,
por eso ha explorado distintos temas, todos ellos de honda significación nacional; por lo cual, es uno de los novelistas mexicanos contemporáneos que ya tienen un perfil bien definido
en la novela mexicana más reciente.

Y en 1900, Yáñez enriquece su ciclo de novelas presentando en !.A tierra pródiga la vida de las regiones de las costas,
sus riquezas vírgenes sólo poseídas por unos cuantos caciques
ambiciosos que luchan entre sí; debido a su temperamento, pro-

Otro novelista, plenamente identificado en el ambiente
literario de este siglo lo es Mariano Azuela, a quien se ha llamado el primer novelista de la Revolución. Pero algunas
novelas, como lo son Esa sangre y !.A maldición, a las que vamos a referirnos, entran dentro del ciclo que estamos estudiando. Esa sangre, que apareció al público en 1956, presenta los
problemas de un hombre que habiéndose ido de México en la
época de la Revolución, regresa sin dinero y sin propiedades,
las que trata de recuperar, cosa que no logra por falta de recursos y aún más por su edad avanzada. En su afán de hacer
pericias que hacía cuando joven, cae en ridiculeces; finalmente
muere en un pleito, pero hasta el fin, nunca se convence que
los tiempos cambiaron y que los antiguos hacendados ya no
tienen mucha influencia en las gentes y en el gobierno. "Dice
Refugito que ya nuestros tiempos pasaron para siempre y yo
digo que no, porque mientras tengamos alma en el cuerpo .. ." 9
En La maldición, nos presenta Azuela a una madre y dos hijos,
que perdida su posición económica y social a la muerte de su

8

·9

De nuevo, Yáñez nos muestra su capacidad creadora y su
conocimiento de los distintos ambientes en que se mueven sus
personajes; notamos más deshilado el relato, es decir, su técnica
literaria está más afectada por las nuevas corrientes literarias.
En esta obra, el autor señala la importancia que tiene la libertad
para el artista y su creación.

�esposo, se van a México a probar fortuna. Su hijo Rodulfo se
ensaya en muchos trabajos hasta ser burócrata, por lo que mejora su posición económica pero donde se lía en asuntos sucios
y para en la cárcel. Su hermana, a la que Rodulfo, usa para
sus fines ambiciosos; después de caer de una posición falsa que
se había creado, termina estableciéndose en una pequeña tienda. La madre muere en su pueblo, al que había regresado y
siempre creyó en una absurda suposición: "Emilia salió aterrada. Vulgar y superticiosa se llevó en la mente la imagen de
un anciano descarnado, lívido, de ojos apagados y piel adherida
a los huesos. -¿ Lo oíste, Rodulfo? ¡Nos echó la maldición!
-Maldición de perro viejo no alcanza, madre" 10 •
En estas dos novelas notamos en su autor, su desprecio,
más bien su crítica a los que suben de nivel social a base de
injusticias de toda naturaleza. Lo que hace admirable las novelas de Azuela es su capacidad para expresar las diferentes
situaciones, su lenguaje adecuado siempre; tiende siempre a
expresar temas cuyo fondo es, en estos casos, problemas nacidos
después de la Revolución, pero siempre en torno a sus problemas sociales, lo que hace de Azuela un escritor auténticamente
mexicanista. Su técnica literaria está levemente afectada por
las formas de la nueva novela.

mortal hacia mañana" 11• Esta novela tiene multitud de personajes que se relacionan entre sí, pero el tema de fondo es el
drama del pobre, con el que se cometen toda clase de injusticias y el de la alta sociedad llena de nuevos ricos, entre los cuales se encuentran muchos que tomaron parte en la Revolución
y que se enriquecieron en ella, que saben que hay muchas injusticias pero que creen en ella: "Las revoluciones las hacen
hombres de carne y hueso, no santos, y todos, terminan por
crear una nueva casta privilegiada" 12 • Estas dos clases sociales
sufren un gran contraste, en el humilde priva una conformidad
desesperante y resignación ante todo; en el rico una ambición
desmedida. La única clase social balanceada es la clase media,
por lo que uno de los personajes de la novela dice: " ' ... México tiene ahora una clase media. La clase media es el elemento
activo de la sociedad. Aquí y en todas partes' . . . " 13•

En r958 aparece una novela que ha sido muy discutida en
los últimos años, se trata de La regi6n más transparente, cuyo
autor es Carlos Fuentes. Con ella, el autor pretende hacer un
retrato de la ciudad de México, las angustias, alegrías y la continua lucha entre sus habitantes, miembros de las diferentes
clases sociales, pero que directa o indirectamente tienen, en esta
novela, por coincidencia algo que ver entre sí. El México de
Carlos Fuentes es el México que a distancia de 4r años de la
Revolución Mexicana, aún busca su verdadero perfil; ya que
la Revolución aún no dá el fruto esperado, aún no se cumplen,
íntegramente sus postulados y los hombres que participaron en
dicho movimiento se olvidaron ya, -por sus ambiciones- de
cumplir la meta prometida. El nos dice: "En México no hay
tragedia: todo se vuelve afrenta. Afrenta, esta sangre que me
punza como filo de maguey. Afrenta mi parálisis desenfrenada que todas las auroras tiñe de coágulos. Y mi eterno salto

En general, la novela está dividida en tres grandes partes
que agrupan los distintos personajes. El narrador o más bien
el introductor a dichos asuntos, que se puede decir, está en
función del narrador es Ixca Cienfuegos, que entrevistándose
y conversando con casi todos los personajes, nos los descubre
en su vida íntima. La secuencia lógica del relato, -como hay
multitud de personajes- se interrumpe constantemente. La
acción sucede en r95r, pero alcanza multitud de tiempos de la
vida de México, inclusive escenas de la Revolución. El autor
usa con preferencia el período largo, la novela está llena de
monólogos interiores muy largos de los personajes, así conocemos más claramente su vida. Se nota en el autor, un tono
inquieto, nervioso. El lenguaje usado por el autor, está apegado completamente a las diferentes circunstancias con que
tropieza, se puede decir, que para la tarea que se propuso de
dar un retrato de la ciudad de México, con ésto lo logra plenamente. La última parte de la novela es admirable, Fuentes
sintetiza los problemas históricos de México, en todos los tiempos, hasta llegar a los de la ciudad de México. El título de la
novela resulta, pues, irónico, porque el paisaje está lleno de
nebulosidades, de problemas sociales que lo enturbian. "Aguila
sin alas. Serpiente sin estrellas. Aquí nos tocó. Qué le vamos a hacer. En la región más transparente del aire" 14

ro

II

•

�En 1959 aparece otra novela de Fuentes, ~~ bue~as conciencias, que contrasta fuertemente con La regton mas transparente. En esta segunda novela de Fuentes_, tra~a la ad~lescencia de Jaime Ceballos, con sus problemas propios de dicha
etapa de la vida, del joven que busca su perfil definitivo. El
personaje lucha entre su conciencia, que le han arrai~ado desde
pequeño a normas cristianas y que en la ad~lescencia, com~ es
propio, se desvía un poco de ellas. Influenciado po~ ~u. amigo
Juan Manuel, se dá cuenta que muchos_ ?e los preJmcios qu_e
le han inculcado son exagerados. Tambien se destaca la admiración que siente por los ideales, &lt;:lue un perseguido_ de la justicia que aloja en su casa a escondidas, le cuenta. Fmalmente,
lucha por su libertad personal y parece salvarse en su proyección hacia el futuro. "Supo entonces que sería un brillante
alumno de Derecho, que pronunciaría discursos oficiales, que
sería el joven mimado del Partido de la Revol'!~ión en el estado que se recibiría con honores, que las familias decentes lo
po~drían como ejemplo, que se cas~r~, con una muchacha
rica, que fundaría un hogar: que v1vma con la conciencia
tranquila" 15.
Como dijimos, esta novela es completamente opuesta a la
anterior de Fuentes el tono del autor es más apacible, más lento,
de aquel cuadro lleno de personajes y de asuntos, nos encontramos ahora con un asunto más definido. La secuencia lógica
existe, todo el asunto sucede en un sólo plano. Asimismo hay
menos ruptura con lo temporal, porque aunque el autor -que
en esta obra "sentimos" de manera más directa al narrar- dá
a conocer tiempos pasados en la vida de los personajes, esto no
es un cambio brusco sino pausado, lógico al ritmo del relato.
Por todo lo que hemos dicho de Carlos Fuentes, sabemo_s que
ya es un autor de dimensiones trazadas en la novela mexicana.
Otro novelista mexicano, perteneciente a la nueva corriente lo es sin duda, Juan Rulfo, que con su novela Pedro Páramo,
e;crita en 1955, se identifica plenamente en el ámbito de la
nueva novela. El tema de fondo de la novela es la realidad
de un pueblo, como quizá haya muchos en México, sin trascendencia, sin historia hacia afuera, donde sus habitantes en
realidad no sabemos si están vivos o muertos: "Hay pueblos
12

que saben a desdicha. Se les conoce con sorber un poco de su
aire viejo y entumido, pobre y flaco como todo lo viejo. Este
es uno de esos pueblos ... " 10 El personaje principal, después
del pueblo de Comala, es Pedro Páramo, el cacique cuya inffoencia en Comala es muy grande, casi todas las cosas y todas
las personas se mueven por él. Se puede decir que la única
persona que se opone a su presencia es Susana San Juan, la
única mujer que amó verdaderamente y la cual nunca le correspondi_ó, este amor de Pe_dro Páramo, se puede decir, es lo
único de bueno que hay en su vida, el que representó su más
caro anhelo: "A centenares de metros, encima de todas las
nubes, mucho más allá de todo, estás escondida tú Susana. Escondida en la inmensidad de Dios, detrás de su Divina Providencia, donde yo no puedo alcanzarte ni verte y a donde no
llegan mis palabras" 17•
·
Rulfo es en ocasiones pesimista y también se nota en él
cierto sentido de frustración. La novela es en general, un
trozo de acontecimientos separados, que al final de la lectura
necesitamos juntar mentalmente para darles coherencia, esto es,
no hay secuencia lógica en el relato, ni mucho menos secuenci,i
temporal. Rulfo recurre a recursos muy audaces como lo son
los diálogos entre muertos.
En 1959, Sergio Galindo, se inicia en el terreno de la novela con La justicia de enero, en la que toma como tema central
los problemas y viscicitudes de los agentes de migración en su
persecución a extranjeros que infringen las leyes y que tienen
que ser deportados algunas veces y otras hasta condenados a
muerte. Pero entre el relato conocemos la vida íntima de los
agentes de migración, los que deben hacer justicia sin preguntarse si esta es buena o no; algunos se preguntan qué es y la
definen así: "Hay un viejo refrán que tal vez usaron nuestros
tatarabuelos: 'La justicia de Enero'. Dá a entender que no
hay jurado o juez o gobernante que sea igualmente justo al
iniciar que al terminar su período. Empiezan muy estrictos y
terminan magnánimos, o al contrario. Enero es el mes que
más cambia. Así es la justicia, quizá así deba ser, una especie
de d;uda o de zozobra. La justicia de Enero" 18•
La novela está dividida en dos partes, con sus subdivisiones

�enumeradas. Galindo usa mucho el período corto entre puntos seguidos.
En 1900, el mismo autor escribe otra novela, El bordo,
cuyo contenido social apenas se percibe, en alusiones no muy
precisas de la Revolución y sobre todo de la persecución religiosa, cuya educación escolar, influyó en uno de los personajes,
que recuerda cosas que su maestra de primaria les dijo: "Ustedes son los que florecerán en la era socialista. Reinará la verdad, la equidad: Hijos míos ( en gran súplica), no crean nunca
en sus padres" 19.
Los sentimientos de amor y de orgullo en una familia son
los que imperan en el tema de la novela. Galindo, cuyos libros,
como hemos visto, son muy recientes, resuelve los problemas
de sus novelas con armas literarias, más que con soluciones
basadas en situaciones sociales prevalecientes. Lo más significativo en su obra es el manejo del lenguaje, en El bordo, asume, en ocasiones, tonos poéticos muy bellos. Creemos que
Sergio Galindo es una de las promesas más constantes para la
literatura mexicana.
En el año de 1959 otro autor hace su debut en el campo
de la novela, él es Rafael Solana y la novela se llama El sol de
octubre, en ella encontramos nuevamente una novela cuya intención es dar a conocer la vida de la ciudad de México, sobre
todo de la clase social alta y más específicamente de la juventud
de dicha clase. Sin embargo no es una novela a lo Fuentes,
pues no toca directamente los problemas sociales desde el punto
de vista nacional y político. Esto es un relato de la vida de
diferentes personajes que se relacionan por amistad o por parentesco. Solana posée valores expresivos notables y habilidad
para tratar los diferentes problemas que atañen a sus personajes. Es notable encontrar un personaje, un joven que tiene
intenciones de ser escritor. Todas sus dudas y sus viscicitudes
internas para hacer su novela, se nos antoja que se refleja el
autor directamente en su personaje. Ese joven desea hacer una
novela, pero no cualquier novela, para hacerla se plantea todos
los problemas que suscita dicha creación; desde la técnica literaria que va a usar, en cuanto al asunto, quiere apartarse un
poco de esos que prevalecen en la novela mexicana, " ... La

escribiría; se complacería en ello; y sería una magnífica novela·
algo distinto, ¡por fin! de tantas novelas de la Revolución toda~
parecidas entre sí como las huerfanitas de un asilo, con ~1 mis, d e 1a obra como va
mo uniforme . . . " 2 º L eemos a traves
creando su novela, la termina, pero se suicida por un amor imposible y deja a su amada todo lo que ha escrito, la cual, piensa publicarla; él mismo se expresa así de su novela: "Siento
que esta es mi obra, mi única ·obra, no la mejor, no la más importante, sino la única de verdad . . . que si esta novela vale
algo, eso habré valido yo .. . " 21 •
En Rafael Solana se nota a un autor preocupado por el
acogimiento que el público brinde a su novela. En ella hay
una secuencia temporal que se cumple, no hay saltos a otras
épocas; en la secuencia del relato si encontramos saltos pero
nós parecen naturales, debido a la multitud de personajes.
Creemos que Rafael Solana cumple sus propósitos y resuelve
los problemas en su novela con armas literarias.
También en el año de 1959, Fernando Benítez escribe El
rey viejo, en donde mezcla la ficción con oasajes lústóricos, en
particular, relata los últimos días del Presidente Carranza.
!oda· la novela está relatada por uno de sus ayudantes, un
intelectual del que conocemos algunos pasajes de su vida. Conocemos en general la política de esa época en que México
atravesaba por momentos cruciales en su historia. A través
de la novela notamos la gran admiración del que relata p¿r
Carranza, a quien llama el rey viejo; específicamente narra
desde la huída de Carranza hasta su asesinato en Tlaxcalantongo. Su muerte es evocada así: "Continuaba el sueño del
Rey Viejo. Se negó a suicidarse y lo habían asesinado. Eso
era todo. Un pequeño drama nacional repetido muchas veces
pero había que vivirlo, sentir que las balas entraban en la carn:
del Presidente, oír su estertor y verlo en el ataúd que se deslizaba entre la niebla, fuera del espacio y del tiempo . .. " 22•
Aunque esta novela es de tema histórico, el autor combina
muy bien la ficción por lo que la hace merecedora de entrar
a la novela mexicana.

�NOVELAS DE TEMA INDIGENA
El tema indígena también se hace presente en este ciclo
de novela mexicana; en 1952 Ricardo Pozas escribe luan Pérez
¡olote, que es la biografía de un indio de la región de _Chamula,
estado de Chiapas. En realidad, el autor trata la vida de los
indígenas en todos sus aspectos y para comprenderla, enfoca
en particular en la vida del personaje central de la novela, la
cual está relatada por él mismo: "Me llamo Juan Pérez Jolote,
lo de Juan, porque mi madre me parió el día de la fiesta, de
San Juan, patrono del pueblo. Soy pérez Jolote, porque as1 se
nombraba a mi padre. Yo no sé cómo hicieron los antiguos,
2
nuestros 'tatas', para ponerle a la gente nombres de animales" \
A pesar de ser una biografía, tiene valor literario porque las
alusiones a las costumbres y acontecimientos tienen un cierto
matiz ficticio, es decir, hay partes que no están muy apegadas
a la realidad. El relato es vivo y está lleno de aciertos de
expresión.

25

dre" • Pero al mismo tiempo una enorme tristeza porque el
cacique se ríe y no le importa que el sea o no "ladino"; Limbano trata de matarlo y éste lo envía a trabajar a un lugar lejano,
donde trata de escapar y muere, lo que demuestra que tuvo el
mismo destino de su padre.
La obra está dividida en personajes, la secuencia del relato
se nos interrumpe constantemente, por lo que está influenciado
por la nueva corriente.

En 1954 aparece otra novela de tema indígena, se trata de
La cruz del sureste. de Alberto Bonifaz Nuño; el tema de fondo
es la vida en un pequeño pueblo, donde el cacique con sus
injusticias, trata de acumular más riquezas a costa del trabajo
mal remunerado de los indios, a los que engaña y explota; en
especial se trata del drama del indio Limbano, que trabaja con
el cacique, pero al que odia porque mató a su padre, pero se
propone librarse de las injusticias del cacique: "'Conmigo no
harán lo que con mi padre'. Limbano no sabía cuando había,
por primera vez, formulado esta resolución en términos precisos, pero empezó a tomar forma en su conciencia a partir
de una ocasión en que se sintió definitivamente perdido. Esto
si lo sabía" 2 -i. Limbano trata de introducirse en el mundo
vedado para el indígena, el de los "ladinos" y trata de granjearse la amistad del cacique; y cuando su madre le revela que
él no es indio, su alegría no tiene límites, pues el mundo con
el que había soñado es su mundo: "Limbano, enajenado, miraba el cielo negro y la negrura más espesa que se levan~aba
de la tierra. Un sólo pensamiento embriagador: '¡ Soy «ladino»!' Un sentimiento de arrebatadora gratitud hacia su ma-

Y en 1957, Rosario Castellanos, escribe Balún Canán, cuyo
tema es la vida del indígena también de la región de Chiapas,
su mismo nombre Balún Canán, se refiere a como se llamaba
antiguamente a lo que hoy es Comitán, Chiapas. Apreciamos
el drama del indio oprimido que el patrón quiere sumir en la
ignorancia y que se aterra cuando vé que el Gobierno quiere
redimirlos y darles facilidades y obligar que se les pague bien
por su trabajo. En la autora se nota un conocimiento profundo
de estos lugares y de las costumbres de dicha región indígena.
La novela está dividida en tres partes, la primera y la tercera
narrada en monólogo de una niña, hija de un hacendado y la
segunda parte por el hacendado mismo. Con los monólogos
de la niña surge un segundo aspecto en la novela, pues conoce~os_ desd~ el ni~el infantil, experiencia y hechos con la típica
curiosidad mfanttl, recurso con que la autora da un matiz
diferente: "Soy una niña y tengo siete años. Los cinco dedos
de la m~o derecha y dos de la izquierda. Y cuando me yergo
puedo
mirar de frente las rodillas de mi padre. Más arriba
2
. ' de la segunda parte, desde
no" ª. En cuanto a 1a narrac10n
la altura de un personaje mayor resulta un efecto muy distinto:
"Después del copioso desayuno, en esta hora fresca, nueve de
la maña:1a, cuando todos, cada uno en su puesto, comenzaban
a cumplir sus quehaceres con una precisión perfecta, César era
27
feliz" • El relato es en general, con orden cronológico, exc~pto en algunas reminiscencias de los personajes, respecto a su
vida pasada. Un hecho impresiona mucho a la niña que relata,
es la muerte de su hermano, con quien compartía todos sus
estados de ánimo. "Cuando llegué a la casa busqué un lápiz
y con mi letra inhábil, torpe, fui escribiendo el nombre de
Mario. Mario en los ladrillos del jardín. Mario en las pare-

16

17

�des del corredor, Mario en las páginas de mis cuadernos. Por28
que Mario está lejos. Y yo quisiera pedirle perdón" •
OTROS TEMAS EN LA NOVELA MEXICANA
Temas muy diversos aparte de los que hemos mencionado,
entran en la producción literaria mexicana. Casi todos ellos
son muy originales, como es el caso de Memorias de un espejo,
escrita en 1953 y cuyo autor es José Alvarado; esta novela es
un monólogo de un espejo que al reflejarse en otro se dá
cuenta de que: "Estoy viejo y abandonado.. Sólo asoman a
mi triste superficie los ojos apagados de un rostro marchito, en
cuyas pupilas hay una niebla de amargura y resentimiento y
unas cenizas de ambiciones rotas" 29• Sin embargo en otro
tiempo fue joven y empieza a narrarnos desde que tuvo conciencia de sí mismo. Esta novela en que una cosa inanimada
nos relata sus memorias se nota la ficción literaria en su grado
máximo, pero al desarrollar esta ficción, como es natural nos
encontramos con hechos de la vida real, pues la ficción siempre
pende de la realidad, pero en este caso es en grado mínimo.
El monólogo es muy ameno, nunca perdemos interés en su
lectura.
El mismo autor en 1955, escribe El personaje, donde nuevamente se trata un tema original, el de un hombre que se
encuentra solo en un pueblo abandonado cuando es arrojado
de un tren; se encuentra con que el pueblo carece de gentes
y se dedica a recorrerlo "sintiéndose" el hombre más rico, el
único poseedor de todas las cosas y de los lugares, asimismo va
recordando pasajes de su vida. Alvarado nos advierte que el
personaje de la novela es quizá un "personaje" sacado de una
novela: "Era Nicolás, mas bien, algo así como el personaje escapado de una novela, lo malo que no podría decirse de cual
novela ... " 80• Pero Nicolás no sabe que puede serlo, porque
si lo supiera, podía fingir y aparecer mejor, cosa que un personaje de una buena novela no debe hacer. " ... sólo que, o
ningún novelista había acertado a encontrarlo, o la novela de
que fue héroe se perdió inédita entre los papeles incinerados
de un escritor sin fortuna o ninguno de los lectores de la tierra

recordaba la novela por cuyas líneas transitó Nicolás" ª1. En
esta novela, el autor dibuja de manera fiel a su personaje y nos
lleva con él, a través de la novela para conocer todo lo que él
también trata de conocer.
José Alvarado sale de la generalidad en que otros autores
-que aunque no se les niegan elogios- escogen temas de contenidos muy conocidos en México. Es decir, que sus novelas
contienen mucha ficción literaria, que siempre es interesante
leer.
En 1954 aparece otra novela cuyo tema es original, se trata
de Primavera muda, cuyo autor es Tomás Segovia, que nos
refiere un día de la vida de un joven que acaba de ser estudiante; pero en este tiempo tan corto, conocemos los problemas que
se debaten en su mente, sobre todo su conocimiento de que el
ambiente que le rodea está lleno de mentira y de que él mismo,
con sus amigos ha llevado una vida falsa, llena de cosas vanas;
pero comprende, con la ayuda de una muchacha que conoce,
que siempre existirá la esperanza y decide cambiar su vida,
sobre todo hacerla que renazca, que tenga un sentido y un fin
mejor trazado. "Se preguntó si verdaderamente existiría un
mundo diferente, donde las personas pudieran verse sin reflejos
espectrales, y soportar esa visión. Les sorprendió que el recuerdo de su tesis proyectada le emocionara; era infantil que pudiera esperar algo verdadero de una acción tan circunstancial" 32•
En 1957 Sara García Iglesias, escribe Exilio en el que trata
un tema interesante, el de los extranjeros refugiados en México,
en particular de los refugiados españoles. Conocemos sus problemas de adaptación a la patria nueva; el choque de sus ideas
con las de los mexicanos, sus diferentes puntos de vista, y muchas veces, su antipatía a México, pero un personaje nos dice:
"-Todos vivimos en exilio- dijo la voz de Montagu, lentamente, como continuando un monólogo interior-. Desde
Heráclito, el sentimiento del reino perdido pesa sobre todos los
hombres provistos de imaginación sean o no desterrados. La
patria perdida, dejada atrás en la confusión del tiempo ... " 38 •
La autora saca de este tema central la trama, relacionando a
los personajes agrupados en familias.

19

f

�La corriente interiorizada en los personajes está presente.
Las escenas de la novela, sobre todo las de las discusiones de
puntos de vista entre exiliados y mexicanos demuestran el conocimiento profundo de la autora en estos problemas.
En 1958 aparece una novela que por su tema original ha
llamado mucho la atención, se trata de El solitario atlántico,
cuyo autor es Jorge López Páez, en la que trata el mundo
infantil centrándolo en el personaje principal.
El autor describe de manera admirable el mundo de un
niño que todos los días y en cada instante percibe algo nuevo
y pregunta el porqué de cosas que no conoce, sobre todo las
acciones de las personas mayores, nada escapa a su imaginación
infantil; todas las cosas que ve y oye, las pasa al mundo ideal,
al estrato de la fantasía: "No podía dormir; pensaba en el mar,
en cómo sería el mar. Veía aquella agua, que según mi Tía
Raquel jamás terminaba. ¿Verde, azul, azul verde, verde azul,
rojo azul, violeta azul?" 34• Descubre la desconfianza, la ilusión, la ternura. Todas sus actitudes, sus recelos, sus preguntas,
tienden a explicar su mundo interno y explicarse un poco, el
de los demás.
La naturaleza vista por el niño, flores, árboles, está expresada en un lenguaje adecuado, cosa que es difícil, ya que esas
experiencias infantiles, tal vez, sólo en esa edad se comprende
perfectamente. Toda la novela es un monólogo de Andrés, el
niño cuyas experiencias hemos citado. La novela termina con
este párrafo: "De repente, subí a mi barca. Miré a la popa;
no había nadie. A pesar del cielo azul todo el mar estaba encrespado y 'ciegamente me lancé como destino en el solitario
Atlántico'" 85•
En 1959 Luisa Josefina Hernández hace su aparición en el
ámbito de la novela con El lugar donde crece la hierba, en la
que nos hace sumergir en el mundo destrozado, vacío y perverso de una mujer que ha robado. Conocemos su interminable cadena de desgracias, en un sólo monólogo de la protagonista, un monólogo lleno de reflexiones, sumidas en una atmósfera que nos parece inaguantable, en el que ella misma
dice: "Ambulo para encontrar ese recóndito lugar de musgo
20

en que sin lugar a dudas ha crecido la hierba. Ese es el sitio
que yo busco para estar el minuto de calma, la tregua entre el
castigo y el castigo" 36 •
El mérito de la autora radica en su habilidad para mantenernos en constante interés en la lectura, uno de sus recursos
para lograrlo es el lenguaje y el estilo en la obra. A través de
las páginas de la novela asoman sentimientos de culpabilidad
en grado máximo y también de frustración y de desesperación:
"Soy el instrumento hecho por morbo y sin finalidad. Soy el
objeto perverso que no encuentra lugar en el mundo ... " 87
En el año de 196!, nuevamente Luisa Josefina Hernández
nos brinda otra novela, se trata de La plaza de Puerto Santo,
en ella nos relata la vida de un pueblo, cuyas gentes, desde su
fundación tomaron alto rango y se llenaron de prejuicios. Un
pueblo que no cambia mucho, precisamente esta novela trata
el escándalo suscitado por unos caballeros que se reunían en la
plaza del pueblo y de ahí se dirigían a espiar por las ventanas
a las mujeres.
Esto es debido al vacío de sus vidas, a la ociosidad. "Aquella plaza, a partir de las nueve de la noche, había dejado de
ser el lugar de las pláticas de algunos varones de Puerto Santo
para convertirse en sitio de fantasmas innombrables y femeninos, que como proyecciones surgían de la mente de cada uno
de ellos y ambulaban entre los jazmines y los tulipanes, todas
en traje de dormir y con el cabello suelto" 88•
La autora analiza y retrata a sus personajes de manera
veraz ; encontramos en sus narraciones, en sus diálogos, a veces
motivos poéticos. La acción sucede con lógica y continuidad ;
asimismo las anécdotas de los personajes están muy bien logrados, nos hacen mantener constante nuestro interés. Esta novela, como se ve, resulta un gran constraste con la anterior.
Finalmente en 1961, Emma Dolujanoff, joven escritora
escribe Adiós, Job, en la que explota un tema muy original. Su
personaje principal es un médico joven, especializado en Psicología, que es en cierta forma inadaptado al ambiente en que
tiene que desarrollar el campo de su profesión. Cuando es
21

�despedido de la oficina donde trabaja se encuentra sin saber
qué hacer, pues se nota en él, inseguridad e inestabilidad tanto
económica como quizá también psíquica.
La mayor parte de la novela está compuesta por monólogos
del personaje central, conocemos su lucha interna, inclusive él
mismo se autoanaliza. Todos sus problemas morales y psíquicos los ha resuelto atendiendo las enseñanzas del santo Job, del
que su padre le empezó a hablar desde que era un niño: "Mi
padre ha leído mucho y de todo, pero parece ser que el Libro
de Job le satisface. No sé que puede encontrar de especialmente atractivo en esa paciencia cobarde, infrahumana" 39 •
Como vemos al principio detestaba las enseñanzas de Job,
no les hallaba sentido, pero posteriormente Job le enseña que
para resolver los problemas tiene que imperar la paciencia.
Así, se reconcilia con él y cuando tiene problemas dialoga,
monologando con el santo. Parece ser que Job, siempre lo
salva de las situaciones difíciles. "Ven, Job, y pon tu verdad
junto a la mía, ponla aquí, cerca de esta mano que tengo sobre
su cabeza. Apúrate por favor, que una niña no es como estatua, y puede moverse y también irse ( .. . ) Mira, ella está
muy chiquita todavía, puede impacientarse fácilmente. Ni
siquiera tú, Job, puedes decir que hayas tenido esa misma paciencia desde siempre. Se sabe que tardaste mucho para tenerla. Pero de pequeño .. . ¡acuérdate, Job! No seas hipócrita
y dí: de pequeño, te movías, ¿verdad? ( . . . ) Como siempre,
huyes de mi alegría maldito. ( ... ) Ven y perdóname ( . . . )
Te juro que esta alegría si es verdad -ayúdame ... " 40• En
este caso su problema es la falta de comprensión hacia su hija,
debido a que casi no la conoce, pues al divorciarse, se la llevaron de su lado.
Cuando queda sin trabajo su Tía y su Primo le ofrecen
trabajo y éxito fácil, cosa que no quiere aceptar, pero después
de luchar con su "yo" interno, se decide ser un hombre importante. La autora recurre mucho al diálogo, recurso que nos
permite comprender situaciones difíciles como son, las que suceden cuando un personaje trata de encontrar su propia personalidad. Asimismo encontramos monólogos con lenguaje, a
22

menudo, poético. Emma Dolujanoff se perfila como un verdadero valor artístico en el campo de la novela.
Hemos expuesto aspectos en algunas novelas mexicanas escritas en los últimos 15 años, como hemos visto, casi todos los
escritores mencionados pertenecen a la llamada nueva novela.
Su fecundidad creadora enriquece la novela mexicana, que tal
vez, está en vías de encontrar un porvenir brillante dentro de
las literaturas mundiales.
•
N O T A S

•

1.-Agustín Yáñez, Al filo del agua, Editorial Porrúa, S. A., México,
1947, p. 9.
2.-lbid., p. 19.
3.-Ibid., p. 395.
4.-lbid., p. 385.
5.-Agustín Y~ñez, La creaci6n, (Col. Letras mexicanas, Núm. 51),
Fondo de Cultura Econ6mica, México, 1959, p. 11.
6.-Ibid., p. 309.
7.-Agustín Yáñez, La tierra pr6diga, (Col. Popular, Núm. 19), Fondo de Cultura Econ6mica, México, 1960, p. 309.
8.-Ibid., p. 14.
9.-Mariano Azuela, Esa sangre, (Col. Letras mexicanas, Núm. 24),
Fondo de Cultura Econ6mica, México, 1956, p. 171.
10.-Mariano Azuela, La maldici6n, (Obras completas, tomo II), Fondo de Cultura Econ6mica, México, 1958, p. 468.
11.-Carlos Fuentes, La regi6n más. transparente, (Col. Letras mexicanas, Núm. 38), Fondo de Cultura Econ6mica, México, 1958, p. 9.
12.-lbid., p. 110.
13.-lbid., p. 112.
14.-lbid., p. 11
15.-Carlos Fuentes, Las buenas conciencias, (Col. Letras mexicanas,
Núm. 53), Fondo de Cultura Econ6mica, México, 1959, p. 190.
16.-Juan Rulfo, Pedro Páramo, (Col. Letras mexicanas, Núm. 19),
Fondo de Cultura Econ6mica, México, 1961, p. 102.
17.-Ibid., p. 19.
18.-Sergio Galindo, La justicia de enero, (Col. Letras mexicanas, Núm.
45), Fondo de Cultura Econ6mica, México, 1959, p. 189.
19.-Sergio Galindo, El bordo, (Col.. Letras mexicanas, núm. 59),
Fondo de Cultura Económica, México, 1960, p. 79.
20.-Rafael Solana, El sol de octubre, (Col. Letras mexicanas, Núm.
48), Fondo de Cultura Económica, México, 1959, p. 87.

•

�21.-lbid., p. 556.
22.-Fernando Benítez, El rey viejo, (Col. Letras mexicanas, núm. 52),
Fondo de Cultura Económica, México, 1959, p. 155.
23.-Ricardo Pozas A., [uan Pérez /olote, (Col. Letras mexicanas, Núm.
6), Fondo de Cultura Económica, México, 1952, p. 15
24.-Alberto Bonifaz Nuño, La cruz del sureste, (Col. Letras mexicanas, Núm. 14), Fondo de Cultura Económica, México, 1954, p. 11.
25.-lbid., p. 146.
26.-Rosario Castellanos, Balún Canán, (Col. Letras mexicanas, Núm.
36), Fondo de Cultura Económica, México, 1957, p. 9.
27.-lbid., p. 76.
28.-Jbid., p. 292.
29.-José Alvarado, Memorias de un espejo, Chimalistac, México, 1953,
p. 9.
30.-José Alvarado, El personaje, (Col. Los presentes, Núm. 16). México, 1955, p. 9.
31.-lbid., p. 11.
32.-Tomás Segovia, Primavera muda, (Col. Los presentes), México,
1954, p. 37.
33.-Sara García Iglesias, Erilio, (Col. Letras mexicanas, Núm. 33),
Fondo de Cultura Económica, México, 1957, p. 206.
34.-Jorge L6pez Páez, El solitario Atlántico, (Col. Letras mexicanas,
Núm. 43), Fondo de Cultura Económica, México, 1958, p. 34
35.-Jbid., p. 110.
36.-Luisa Josefina Hernández, El lugar donde crece la hierba, (Col.
Ficción), Universidad Veracruzana, Jalapa, Veracruz, 1959, p. 42.
37.-lbid., p. 69.
38.-Luisa Josefina H ernández, La plaza de Puerto Santo, (Col. Letras
mexicanas, Núm. 65), Fondo de Cultura Económica, México, 1961,
p. 87.
39.-Emma Dolunajoff, Adi6s / ob, (Col. Letras mexicanas, Núm. 68),
Fondo de Cultura Económica, México, 1961, p. 94.
40.-1bid., p. 107.

EXPRESION DE LA REALIDAD MEXICANA
EN LAS OBRAS DE MARIANO AZUELA

Celia E/vira Robledo Esparza

En todos los pueblos la literatura, y en especial el género
novelístico, refleja los pensamientos y los sucesos que afectan
a los hombres de cada época. Ocurre esto en la Literatura
Mexicana, pues por medio de las obras literarias puede seguirse
la evolución de la sociedad mexicana desde puntos de vista más
humanos que la historia no registra.
Existe dentro de la producción literaria del país un ciclo
de Novelas de la Revolución, llamadas así porque en ellas los
autores tratan temas relacionados con esa época de luchas internas que da lugar a grandes cambios que afectan a todas las
clases sociales del país.
Las profundas transformaciones sociales, la anarquía reinante, los penosos esfuerzos de las gentes por sobrevivir y orientar su vida conforme a las nuevas circunstancias, ofrecen un
vasto campo de trabajo a la observación e imaginación de los
escritores, tanto, que se desarrolla un afán extraordinario por
tratar esos temas y se escriben muchísimas novelas con asuntos
de la Revolución. Sin embargo sólo unas pocas de ellas tienen
valor tanto social como literario y algunas han sido traducidas
a otros idiomas.
Es considerado como iniciador de este género de novelas,
muy propio de nuestro país, el Dr. Mariano Azuela. Es uno
de los autores que mejor saben expresar la realidad del pueblo
que hizo la Revolución, mostrándolo en su propio ambiente y
utilizando al escribir su mismo lenguaje y expresiones. La
mayor parte de las obras que escribió están dedicadas a temas
sobre el pueblo
humilde, por el que siempre sintió gran cariño
.,
y compas1on.
Radica su mérito no solamente en la fidelidad con que en

25

�sus novelas se refleja la vida de los mexicanos de toda una época sino también en sus cualidades como escritor. Al igual
q~e en todos los escritores, la técnica novelística del Dr; Azuela
va evolucionando desde los apuntes y cuentos de su epoca de
estudiante hasta las bien logradas novelas de su madurez artística. Sin embargo a través de todas sus obras conserva su lenguaje preciso y sobrio que en lugar de restar, le da más fuerza
a la expresión.
La primera de ellas es María Luisa, una novela corta en
la que narra la ~storia de ~a hermosa, muc~acha cuya madre
tiene una pension de estudiantes. Mana Luisa, enamorada de
uno de ellos abandona la tranquilidad de su vida al ceder ante
sus promesas e insistencias, para verse más tarde ~bandon~da
y sufriendo las más amargas penalid~des hasta ter1:1lllar su vida
en un hospital. Novela de forma simple y accesible, pues l~s
situaciones se van sucediendo de manera natural: presenta primero los caracteres de los personajes y luego va desarrollando
los acontecimientos en que éstos participan, dejando entrever
en cierto modo el desenlace final: "¿ Quién era María Luisa?
U na de tantas flores abiertas en el estercolero que se levantan
esbeltas, húmedas y perfumadas, que parecen lanzarse al cielo
y que en breve, muy en breve, se tuercen a los ardorosos rayos
del sol eterno de la vida, desprendiendo sus mustios pétalos y
derramando su semilla sobre el mismo estercolero que la vio
nacer" 1.
Desde aquí puede notarse la preferencia de Azuela por los
temas que se refieren a seres débiles o víctimas de la sociedad.
Sus experiencias como médico y sus cualidades como observador le dieron conocimiento de todas las miserias morales que
ocultan los hombres de todas las clases sociales.
Es de mayores alcances y está mejor lograda Los fracasados,
una novela que refleja la vida de la sociedad de una pequeña
ciudad de provincia. En ésta los personajes tienen ya. caracteres más definidos como los del cura Cabezudo y el Lic. Resendez, dos idealistas qu~ tratan de que los habitantes del pueblo comprendan sus ideales de superación y de justicia, pero
tropiezan con la realidad de un grupo de gentes que viven en
un medio de envidias, intrigas y ambiciones. Pero señala una

diferencia entre ambos personajes: el cura, a pesar de la incomprensión de que es objeto se siente llamado a luchar hasta
el fin por su ideal y lo hace sufriendo las consecuencias que
ello le acarrea. En cambio el Lic. Resendez, lleno de amargura
y desilusión ante la imposibilidad de cambiar las condiciones de
corrupción e injusticia que privan en el pueblo, se declara vencido y huye de todo para refugiarse en Consuelo, buscando la
tranquilidad en el hogar.
Describe también los miembros de una sociedad que son
capaces de todos los sacrificios por cumplir con los convencionalismos sociales. Y nunca se olvida de la naturaleza, pues le
gusta describir los paisajes y los rincones pintorescos de los
pueblos donde hace vivir sus personajes.
Habiendo nacido y pasado gran parte de su vida en la
provincia, dedica a los temas con ella relacionados casi la totalidad de sus obras, sobre todo a la vida de las gentes de la clase
humilde y de la clase media que fueron quienes más sufrieron
durante la Revolución encontrando en ellas material inagotable: los nuevos ricos que por causa de la anarquía que impera
se ven dueños de enormes fortunas, las familias de medianos
recursos que de la noche a la mañana quedan en la miseria,
etc., situaciones que con gran realismo va señalando en sus
novelas.
Con un tema de la clase media está escrita Sin amor, la
historia de Ana María la muchacha humilde, cuya madre llevada por la ambición del dinero logra casarla con el mejor
partido del pueblo dándole así una vida llena de comodidades
materiales, pero de un gran vacío espiritual que amarga toda
su existencia.
En ésta como en las anteriores puede advertirse un cierto
tono de amargura y desilusión que se encuentra en la mayoría
de sus novelas, tal vez porque siempre trata temas de la vida
real, la cual muestra con todas sus mezquinidades y su fealdad.
Sin embargo cuando trata temas sobre el campo, su ensiasmo se desborda y su predilección por la naturaleza se hace
manifiesta en la descripción tan expresiva del paisaje rural:

�"Aquella fresca mañana de Agosto, en ~l verde afelpado d~ los
milpales tremolaban millarada~ de espiga~ de pla;ª' movibl~s
cual bayonetas de apretada e incontable infantena; • . . Ba10
las estalactitas de esmeralda de los pirúes y sauces correteaba
dulcemente el arroyo de aguas límpi?~s y arenas de oro • • •
ensueños de cenzontles, ternuras de chirinas, solloz:os ?e torcaces burlas de huitlacoches; millares y millares de piqmtos ~ueltos' al sol naciente, pidiendo un beso de l~z al prorrumpir de
toda una pubertad fecunda ya" 2 • Del mismo modo que ~or
el paisaje siente preferencia por los temas referentes a la vida
de los ca~pesinos y en las obras que escribe sobre ellos llega
a la plenitud en la expresión.
En medio de esa naturaleza fielmente desc~ita, hace vivir
sus personajes de bien definidos caracteres: domm~dores ,como
Julián Andrade el amo de San Pedro de las Gall1?as, despota
y cobarde que tiene bajo su poder a todos los habitantes de la
hacienda• Marcela la hermosa ranchera, sabedora del poder
de su beÚeza que 'gusta de provocar conflictos en~e sus adoradores pero llevada al parecer por un fat~l destino a ceder
ante el amo dominador y fuerte; los campesinos que temerosos
del amo a ~uien aborrecen,. viven ~umillados ante él acumulando en su interior desprecio y odio.
Los diálogos con el lenguaje mismo de l~s campesinos, el
dramatismo que logra en las situaciones culminantes, el marco
tan real del paisaje mexicano hacen de Mala yerba una de sus
mejores obras. Logra en ella una descripción verdadera de los
hombres del campo tantas veces intentada por otros autores que
no han sabido entenderlos verdaderamente.
Puede considerarse como una continuación de Mala yerba
la novela Esa sangre, en la cual aparece Juli~ Andrade t:~nsformado y :viejo. Después de que la revolucion lo despo10 _de
sus tierras en lugar de intentar rehacer su fortuna, se dedica
a cometer' actos fuera de la ley que lo llevan al destierro del
que regresa muchos años despu~s con el deseo ~e vo~ver a ser
el amo, sin pensar que en tanto ti&lt;:mpo todas las situaciones han
cambiado completamente. Empieza a darse_ ~uenta
esto al
encontrar a la única sobreviviente de su familia: la nma Refu-

1.:

gito convertida en la humilde doña Cuca la pollera: "Se miraron: iguales de tendinosos sus cuellos, de sarmentosos sus
largos brazos.
"Y también encorvada la espalda. ¡Los años! . . . Y fue
como si hubiera llovido ceniza sobre su corazón ... " 3 •

~ero si físicamente había cambiado Julián, en el fondo era
el rmsmo orgulloso Andrade que se dedica a buscar la forma
de recuperar su antiguo poderío logrando con sus ridículos intentos convertirse en el hazmem;ír del pueblo. Y al igual que
su hermana, a pesar de intentarlo durante muchos años no
lo~a. dominar el orgullo de "esa sangre" que en los mom;ntos
mas mesperados les sube a la cabeza, ofusca sus pensamientos
y los conduce a actuar con la violencia característica de su
familia.
Estas novelas, a pesar de estar muy bien realizadas han
sido poco conocidas. Hay otras en cambio, como Los de abajo
que es muy conocida, aún en el extranjero por las traducciones
que de ella se han hecho a varios idiomas. Se debe esto al
tema de la novela, de tanto interés y que no había sido presentado antes en forma tan veraz y de tan impresionante realismo.
Demetrio Macías con el grupo de hombres que le seguían
representan a los que verdaderamente hicieron la revolución
los q~e supier~n de l~s penalidades y los sacrificios y que n~
obtuvieron al final mas que una muerte cruel en medio de las
balas de una guerrilla.
Es un fiel reflejo de la forma de pensar y de ser de los
campesinos mexicanos, que están siempre dispuestos a luchar
aunque e~ ?casiones no tengan un ideal fijo, llevados por impulsos atavicos, resultado de tantos años de ser oprimidos y
explotados. De esto se da cuenta Luis Cervantes el estudiante
de medicina que se une a la pequeña tropa de Demetrio Macías
para luchar por sus ideales revolucionarios. Encuentra un
puñado de hombres que teniendo cuentas pendientes con la
ju~ticia son buscados por la fuerza federal, huyen a las montanas y se lanzan a la "bola" sin más aspiración que la de matar
"mochos" y encontrar abundante comida y diversión en los
pueblos a los que llegan.

�Luchar contra el más fuerte, contra el opresor, es el único
deseo que impulsa a esos hombres vigorosos y recios teniendo
como escenario de sus hazañas las áridas tierras del norte.
Venancio, Anastasia Montañés, el güero Margarita y el resto
de los compañeros de Macías desconocen los movimientos de
la política revolucionaria y al igual que otros muchos son utilizados por altos militares y personajes de la revolución para
sus fines personales y luego son abandonados a su suerte sin
obtener la mínima compensación por los sacrificios de ellos
y de los suyos.
Las mujeres aparecen también, acompañando siempre a
sus hombres: la Pintada, apasionada y violenta; Camila y la
mujer de Demetrio sumisas y obedientes.
Puso Azuela todo su empeño en dar a esta obra naturaEdad y fuerza lográndolo plenamente con su peculiar lenguaje:
carente de rebuscamientos que va dando el matiz adecuado a
las diferentes situaciones algunas de hondo dramatismo come
el momento en que la esposa de Demetrio, presintiendo el
final de éste le pide que abandone la lucha:
-¡Demetrio, por Dios! ... ¡Ya no te vayas! ... ¡El coraz6n me avisa que ahora te va a suceder algo! ...
Y se deja sacudir de nuevo por el llanto.

( ... )
La lluvia va cesando; una golondrina de plateado vientre y alas angulosas cruza oblicuamente los hilos de cristal, de repente iluminados por el sol vespertino.

·-¿Por qué pelean ya, Demetrio?
Demetrio, las cejas muy juntas, toma distraído una picdrecita y la arroja al fondo del cañón. Se mantiene pensativo viendo el desfiladero y dice:
-Mira esa piedra cómo ya no se para ... \

As~ Demetrio con el resto de sus compañeros seguidn

en la lucha sin poder deternerse ya hasta el final.
Insiste en el tema de los campesinos explotados en otras
de sus novelas. En Andrés Pérez, maderista trata con cierta
ironía el caso de un periodista que por circunstancias ajenas
a su voluntad se ve envuelto en el movimiento maderista y es
nombrado jefe de un grupo de revolucionarios que están llenos de entusiasmo por defender los ideales de justicia y reivindicación social para los campesinos. Creen éstos que el periodista comparte sus aspiraciones y él tan solo aprovecha la situación para provecho personal y los que sufren las consecuencias del fracaso de la revuelta son como siempre, los que luchan con verdadera fe por un ideal que nunca ven realizado:
"Vicente cayó desplomado con los ojos abiertos, asombrado sin
duda de ver a los que nacieron esclavos ... , esclavos todavía,
esclavos hasta morir . . . ¡eternamente esclavos !"5 • Y como
siempre, el dirigente a salvo y en mejores condiciones que antes.
Después del fracaso del movimiento maderista tiene gran
desarrollo el caciquismo en todo el país, y Azuela muestra
esta situación en Los caciques; Del Llano, S. en C. una novela que describe esa clase de hombres mezquinos y ambiciosos
que poco a poco y con gran cinismo van .adueñándose de todas la5 fortunas y acaban por controlar a su antojo las vidas
y las actividades de los habitantes del' pueblo que ha tenido
la desgracia de caer en su poder. Están personifaados aquí
por los hermanos Del Llano, acaudalados comerciantes que
son odiado5 y despreciados a causa de los abusos que cometen. Rodríguez, el personaje que se atreve a señalar todas
las injusticias paga con su vida tal osadía, pero es vengado
por un niño, miembro de una familia arruinada por los caciques, quien en la confusión que reina en el pueblo durante
un ataque n:volucionario incendia las propiedades de los
odiados explotadores.
Novela corta es Precursores, obra en la que relata las andanzas de tres de los más notables bandoleros del sur del país
como Ma,,,,d Lazada, el terrible Tigre de l::i •;erra de Alica

�en tierras de Nayarit quien con un gran número de indios
se dedica al pillaje primero y luego, en la época de las luchas
religiosas, logra reunir un ejército bastante grande y es solicitado por los dos partidos en pugna. Se une a los reaccionarios y participa en muchos combates, pero cuando ya sus
tropas han sido exterminadas, se ve abandonado por todos,
aún por los que usaron de su ejército para el triunfo de su
Gausa y es asesinado por ellos mismos. Y así se cumplen para
el indio las palabras que un día le dijera su anciano padre sobre el destino de su raza condenada a ser siempre explotada
y envilecida, que al librarse de un explotador es para caer
bajo el dominio de otro. Nuevamente el sentir de todos los
que como ellos, han sido humillados y explotados durante
siglos y que 1lenos de fatalismo parecen resignarse y aceptar
su destino.
Personifica en Lozada, junto con el Amito Andrés y Antonio Rojas a los bandoleros que lucharon sin traicionarse
nunca y que tuvieron un trágico final, haciendo notar irónicamente la diferencia entre éstos y los que amparados por
los puestos de gobierno explotan al pueblo y en lugar de la
horca obtienen riquezas y honores.
Todos los aspectos de la vida del país desfilan en las páginas de las obras de Azuela. En otras de sus novelas trata
el problema agrario, que también afectó grandemente a los
humildes y a los campesinos quienes son el tema favorito del
escritor.
De este tipo de novela es San Gabriel de V aldivias, co.J
munidad indígena. En ella vemos como Ciriaco Campos,
desde pequeño afectado por las actividades despóticas del jefe
de la comunidad, cuando es ya hombre se decide, junto con
un militar, a luchar contra las injusticias que se cometen y
lograr la equitativa repartición de las tierras. Con todo el
entusiasmo de su juventud se lanza a la lucha, que es dura y
amarga cuando pierde algunos miembros de su familia.
Triunfan por fin derrotando al tiránico superior, pero el resultado es el mismo de siempre: el alto militar queda como

32

t
r

nuevo Jefe y olvida las promesas de justicia que hiciera a los
que con él lucharon y quienes quedan en las mismas condiciones en que antes se encontraban, lo comprenden así y solamente pueden lamentarse con amargura: " ... el viejo don
Marto, doblegando el cuello sobre su pecho retraído y seco,
abrumado por esa tos que no lo abandona un momento, menea la cabeza con infinita desesperanza y rumorea :
-

"·Ah
¡
, que' tanteada,

c·maco..
· 1 . . " 6.

El mismo problema, pero visto desde un punto de vista
diferente es el que plantea en Avanzada. Adolfo es el joven
que llega del extranjero con grandes proyectos para el mejoramiento de sus tierras con el objeto de lograr mejores cosechas y aplicar en todo los avances de la moderna técnica
agrícola. La prosperidad lograda con muchos esfuerzos se
viene abajo al efectuarse la repartición de tierras y la familia
pierde su pequeño capital. En la segunda parte que se desarrolla en el sur de la República, en Veracruz, Adolfo, incorregible soñador, encuentra la felicidad en un modesto trabajo y sigue alimentando sueños de justicia social y en la
lucha por ellos encuentra la muerte.
En ésta como en las anteriores se encuentran la naturaleza y el paisaje como parte imprescindible y muy importante de sus obras. Con temas que se refieren al campo escribe
sus mejores novelas y siente por ellas particular predilección.
Es para este tipo de novelas para el que parece ser más adecuado su lenguaje y su estilo tan particulares. Pocos autores
pueden dar la impresión de veracidad y realismo que Azuela
logra en las descripciones y los diálogos. La mayoría de
quienes escriben sobre estos temas de la Revolución y los campesinos, falsearon en forma ridícula las actitudes y expresiones de éstos. Solamente unos pocos, entre ellos el Dr. Azuela que convivió con ellos y conoció su vida, pueden describirlos con naturalidad que es tan difícil de lograr. El mismo expresa su preferencia "por lo que palpita y se remueve
en torno nuestro: la vida. La vida sin deformaciones ni estilizaciones, la vida íntegra y total.

�( ... )
"Quizás tal sea la razón por la que el arte realista de hoy,
y de ayer, y de todos los tiempos me fascina y me arrebata. No
es materia de educación ni de disciplina, sino algo que arranca
de lo más íntimo de mi alma" 7 •
Sin embargo abandona con frecuencia esos temas para
dedicar su atención a los problemas de la burguesía tanto de
la capital como de la provincia, esa parte de la población que
fue la que más de cerca sintió las consecuencias de la anarquía y el desorden que provocó la revolución. Son varias las
novelas en las cuales trata estos temas, entre ellas Las tribu-laciones de una familia decente; el drama de la familia de
provincia que pierde todos sus bienes y llega a la capital donde encuentra condiciones adversas y poco a poco va quedando
en la miseria. Procopio es . el padre incomprendido por la
familia, Lulú frívola y despreocupada y Pascual, esposo de
otra de las hijas que aparece como el salvador de la familia
en los momentos difíciles; Agustinita la incomprensiva esposa, todos ellos luchando por adaptarse a unas costumbres
tan diferentes a las de su pueblo. Con ironía señala las actitudes de Agustinita quien se muestra simpatizadora de cualquier corriente política con tal de obtener ventajas y mejorar
su situación. En la segunda parte revela las verdaderas personalidades de los miembros de la familia y aparece Pascual
como en realidad es: el político oportunista que se vale de
todas las vilezas para enriquecerse y ascender en los puestos
p{1blicos, despojando a la familia de su esposa de los escasos
bienes que aún le quedaban. Berta, la esposa en un principio deslumbrada por las riquezas que ahora posee, se va ~ando cuenta poco a poco de la realidad de su situación y comprende que para que ella goce de tantas comodidades millares de personas han quedado en la indigencia y se impresiona
con la miseria que observa durante su viaje a la capital: "Caras terrosas y demacradas escondiendo su dolor como se es-conde una vergüenza; cabelleras revueltas, rostros airados,
miradas angustiosas, bocas maldicientes . . . la clase media
condenada a una doble tortura, en Íntimo contacto con la

34

,.

plebe vil y canalla, a quien nunca le fue ni mejor ni peor,
y que ahora, ensoberbecida, le escupía a la cara su insolente
baba" 8 ; descubre también la gran corrupción moral de su
esposo y sus amigos. Procopio y Lulú encuentran en el trabajo honrado una salvación de ese medio de bajas ambiciones
y de pobreza moral.
El mismo asunto sirve de tema para una de sus obras más
modernas, La maldici6n. En ésta, el tío Carlos augura a la familia que marcha a la capital las más tristes predicciones qt.Je
van cumpliéndose fatalmente: Rodulfo el ambicioso tan semejante a Pascual de Las tribulaciones de una familia decente,
que no vacila en utilizar a su propia hermana como medio
para conseguir puestos políticos. Ella va descendiendo moralmente poco a poco y al igual que su hermano termina su vida
trágicamente. La madre muere en la miseria.
Por medio de estas obras trata de dar una idea real de lo
que ocurre a todos los provincianos que llegan a la capital,
quienes obligados casi siempre a vivir en humildes condiciones, tropiezan con la hostilidad de las gentes y son víctimas
fáciles de estafas y engaños.
No queda un solo aspecto de la sociedad que escape a la
pluma de Azuela. En todas las gentes, de todas las situaciones sociales y políticas sabe encontrar rasgos interesantes y humanos. En Nueva burguesía aparecen los moradores de una
casa de vecindad, personas tan diferentes reunidas por 'la casualidad: Emmita la soltera a caza de marido, Zeta López el
ferrocarrilero rehacio a toda insinuación de aquella, el humilde zapatero dedicado solamente al bienestar de sus hijos, la
pretenciosa familia Amézquita, etc.

Sendas perdidas, Regina Landa, La marchanta, son novelas del mismo tipo que las anteriores. Regina Landa es la muchacha huérfana. que se ve obligada a trabajar en una oficina
de Gobierno. De elevados ideales se siente extraña entre las
intrigas de los demás empleados y el servilismo hacia los jefes;
huye de todo esto para realizar su vida sola, pero con mayor
tranquilidad espiritual.

35

�En la capital vive también la marchanta y Santiago llamado Juan Cocoliso el muchacho de padres desconocidos que
une sus esfuerzos a los de la marchanta y llegan a reunir un
pequeño capital, pero como acontece a muchos acostumbrados
a la pobreza y a la lucha, el día que poseen alguna riqueza se
dedican a usarla desordenadamente y terminan por perder t~
do de nuevo. Y la esposa de Juan Coc9liso, hija de la marchanta, seguirá luchando por la vida en su puesto de refrescos,
al igual que su madre y que todas las marchantas de su familia.
El tema de la política de provincia aparece en la novela
corta Domitilo quiere ser diputado: las maniobras de los políticos pueblerinos que apoyados en las "influencias" hacen y
deshacen a su antojo en el pueblo .
En El camarada Pantoja también trata un asunto de p~
lítica: Catarino Pantoja el humilde trabajador de inteligencia
no muy despierta, casualmente salva a un político de una situaci6n comprometida quedando así como protegido de éste.
Aprovecha esta circunstancia para salir de su humilde situaci6n, pero siempre guiado por la Chata su esposa. Luego que
llega a tener buenos puestos, lleno de fatuidad y orgullo se olvida de su humilde origen y falta de méritos y abandona a su
esposa y a sus antiguos amigos.
Insiste el escritor en estos temas porque reflejan situaci~
nes muy comunes durante la revoluci6n y la época siguiente.
La anarquía y las luchas favorecen el pillaje, los abusos y toda
clase de arbitrariedades.
Hemos visto que para expresar la realidad del país y de
sus gentes, tiene D. Mariano Azuela un estilo muy peculiar de
escribir: directo, sin rebuscamientos y siempre adecuado a los
asuntos que trata. Pero como todos los escritores, está al tanto de las innovaciones que se van introduciendo en la novela,
de las nuevas corrientes literarias, etc. Trata entonces de adaptar a sus obras las nuevas formas de escribir. Así lo hace en
La luciérnaga, novela no muy conocida pero que es de las mejores que él ha escrito, tanto por el tema como por la nueva

técnica novelística que en ella emplea muy acertadamente.
Trata en ella, con crudeza, un tema ya presentado en otras
novelas como Las tribulaciones de una familia decente, La
~al~ición y otra_s. Dionisio es el jefe de una familia de provmcia que, arrumada, se traslada a la ciudad de México en
busca de fortuna. Como todos los provincianos que a ella
llegan, cree Dionisia que con el escaso capital que tiene va a
obte~er en ~oco tie~po u~ b~ena posi~i6n para su familia, y
con J.rreflex1vo entusiasmo mvierte su dmero en negocios que
le proponen sus amigos allá establecidos y que tienen ya toda
1~ malicia p~opia de los capitalinos, viendo en él una presa fácil para ennquecerse, y empiezan las tribulaciones y las miserias para la familia. Cristina, la joven hija de Dionisio en
la pl~ni~ud de su ?elleza, pierde en poco tiempo su candidez
provmciana y empieza a gustar de las diversiones que tan fácilmente proporciona la ciudad y conforme aumentan las miserias de la familia se va hundiendo más y más hasta que ter~ina trágica~e~te su joven existencia. El hijo pequeño, debido a las pnvac1ones y a la falta de atenciones muere tuberculoso aumentando el infortunio de la familia. Y destaca la figur_a de Conchita, la ~adre que sufre en silencio todas las penalidades y la tragedia de sus seres queridos sin poder remediarlas.
Expresa este asunto con un estilo impresionista. Muestra
el. m~~do interi~r de los per~onajes, como los pensamientos de
D10~~sio, aterronza?o. despues del ~ccidente, en que pierde el
carruon que era su umca pertenencia, cuando entra a una iglesia: " ... Al vol ver la faz lívida hacia el coro, uno de los ángeles que lo sostienen en sus divinos lomos sac6 levemente la
c~beza Y leve~ente levant6 los hombros: los ojos sin Íuz le hicieron un gumo y la lengua de piedra una mueca.

( ... )
"¿Qué? ¿Los santos de mármol también? El de las llaves de or? se. ha re~ovido de su pedestal y los Evangelistas le
hacen senas rmpropias de un lugar sagrado. Cierra los ojos
con fuerza; uno de dalmática morada y oro viene recto. Un

�sudor pegajoso y helado moja su nuca rígida y sus sienes a reventar"9.
Emplea todos los recursos utilizados p~r los nuevo~ ~oveEstas: substituye a su manera dar.a y sencilla de escribir, el
lenguaje más confuso, las alteraciones en el tiempo, etc. Si
en sus anteriores novelas prefirió describir la conducta exterior, penetra ahora en el interior de cada perso~aje par.a descubrir sus más íntimos pensamientos, sus reacciones ante los
problemas de la vida y de los s~ntirnientos. En luga~ ~el diálogo hace predominar los monologos. En un.a sola pagma, en
un monólogo, pasa inesperadamente del presente al pasado y
viceversa, como puede observarse en é_ste en el que Dionisio
ebrio, recuerda una escena que sucedió entre él y su hermano
José María antes de marcharse del pueblo:
Cinco mil pesos en plata menos, y, en cambio, tres petaquillas reventando de infalsificable y el derecho de pavonearme el resto de mis días: "Yo fuí millonario; pero la
'6 . il a ... .• 1ª
. .. . , 1ª·
·, • · · "•
revolución me arruzn
-Conchita hija, otro parritas, favor. Y vente a bailar ...
¡Ah, a bailar no! ... Bueno, bueno, ya estarás araña brava ... Sí, lo que tu digas, mamasita. Y a sabes: yo soy la
carne, tú eres el cuchillo . .. ¡fa . .. , ja . . . , ja! . ..
Bueno, pues fosé María vino todavía a destilar el bálsamo
de sus consuelos:
-No pongas esa cara, Dionisia, que la aflicci6n es a veces pecado mortal. ¡Dios te lo dio, Dios te lo quitó!
¡Qué se haga su Santísima voluntad!
-Sí, hermano fosé María, que se haga la voluntad de
Dios en los bueyes de mi compadre. ¡Ay/1 º.

dio de monólogos descubre las mezquinid.ades del alma del
hermano de Dionisio quien tiene una pequeña fortuna, herencia de su padre, se niega a prestar ayuda a la familia de su
hermano, no se decide a entregarlo al cura del lugar para obras
benéficas, y luego arrepentido, se ve preso de terribles luchas
interiores.
La malhora es una novela corta cuya acción se desarrolla
en el ambiente de los arrabales. Altagracia la Malhora es
una muchacha que se encuentra sin ningún apoyo moral, perdida en la sórdida existencia de los barrios bajos. Desde que
presencia el asesinato de su padre, alimenta un odio cada vez
más grande hacia los responsables: Marcelo y su cómplice la
Pintada, quien intenta asesinar a la indefensa muchacha. Cuando Altagracia abandona el hospital donde fue atendida, el médico que la asistió la lleva a servir a su casa. Después de ·algún tiempo, vuelve a su antiguo barrio para vengarse de los
asesinos de su padre. En esta obra continúa utilizando la
técnica moderna: los monólogos, las alteraciones en el tiempo y sobre todo el lenguaje impresionista que va sugiriendo
las situaciones en lugar de describirlas, como en esta escena
que ocurre cuando Altagracia está en el hospital:
Ella también; sí, ella con sus dientes de porcelana y su risa de loba. ¡Ella! . .. Y no poder estrangularla siquiera ...

( ... )
- ¡No, ya no!... ¡Piedad!. . . ¡Que no quiero ya! ...
Y esa, la de los dientes de loba que no le quita su risa de
berbiquí de enmedio del corazón.
-Que no quiero... ¡Que mejor me dejen morir! . . .

Interrumpe los recuerdos del pasado para hablar con Conchita su esposa que se encuentra a su lado, y en el tercer párrafo continúa su monólogo en tiempo anterior, que al mismo
tiempo está formado por un diálogo.

Un momento o una eternidad de tregua. Oscuridad y silencio de un cerebro apagado.

El subjetivismo domina en toda la obra. También por me-

Después se repite el mismo film : una, dos, diez, cien, mil
miles de veces.
•
39

�-¡Animo, ánimo ... ya vuelve en sí ... un traguiUJ
más ...
-¡Que no quiero!
Los muros mismos deberían retemblar a los gritos.
En realidad no hay más que unos labios que se remueven en vago e ininteligible murmullo.

( ... )

..

-¡Que no quiero vino, que no! ... Madre mía de_ la
Conchita, te juro que no he de probar una gota mientras ...

Y cae agotada otra vez.
Por lo demás, Altagracia la Malhora se ha salvado11 •

Que Azuela ha sido influenciado por algunos autores modernos, puede observarse en el monólogo del médico demente
que recoge a la Malhora, pues tiene gran semejanza con los
.
'
que utiliza James Joyce
en a1gunas d e sus nove1as12. Ademas,
él mismo admite ser admirador y asiduo lector de varios autores modernos entre ellos Ma_rcel Proust.
La novela corta El desquite y el cuento "Y ultimadamente ..." están también escritos con la nueva forma. ' Es muy
notable la diferencia entre esas obras y las primeras que escribió. Características de sus primeros trabajos son la naturalidad y el desarrollo simple de los acontecimientos. En cambio,
en las del período modernista se pierde ese orden a causa de
las variaciones en el tiempo, de las constantes interrupciones
de los monólogos. Hay confusiones y es necesario leer la mayor parte de la novela para empezar a comprender las situaciones apuntadas antes, en apariencia sin ningún orden, pero
que en realidad están cuidadosamente estudiadas para producir en el lector la impresión que el autor desea.
A pesar de que estas novelas tienen una favorable acogida
de la crítica, Azuela nó se muestra muy satisfecho de ellas. Le

parece artificial y falsa esa forma de escribir que no está de
acuerdo con su personalidad ni con su preferencia por todo lo
natural por las manifestaciones exteriores de la vida. Lo ex' en una de sus notas personales: "Tuve una sensapresa así
ción de vergiienza de haber incurrido en ese tema tan sobado
ahora de martirizar las palahras, para dárselas de inteligente,
ingenioso y agudo. Reconozco que decir las cosas con claridad es exponerse a que lo califiquen a uno cuando menos de
'decente, mas
'honrad'llS
tonto, pero es mas
o .
En uno de sus Ensayos se muestra como un admirador de
grandes autores como Zolá, Balzac y especialmente de Marce!
Proust, pues gusta tanto de la técnica de sus obras, como de los
temas y la forma de tratarlos. Y encuentra en estos tres autores tan diferentes entre sí un rasgo común: el de la audacia
para expresar siempre la verdad y señalar los aspectos negativos
de la sociedad. En la misma forma demostró Azuela su preferencia por lo verdadero y trató en toda su producción literaria las lacras de la sociedad mexicana de su época.
Después de haber incursionado en las nuevas formas y no
estando satisfecho con los resultados, vuelve en su última etapa de escritor a su primer estilo directo y natural, y con él escribe el resto de sus obras.
Pueden observarse entonces tres etapas muy bien definidas en su producción literaria: La primera comprende sus primeros artículos periodísticos, algunos cuentos y las novelas M aría Luisa, Los fracasados, Mala yerba, Los de abajo, Domitilo
quiere. ser diputado, Las tribulaciones de una familia decente
y Las mosc,u, en la que quiere dar a conocer las andanzas de
los burócratas que a causa de la inestabilidad de los gobiernos
que se van sucediendo en el país se ven obligados a seguir, en
compañía de sus familias a los jefes d~ la f~cc_ión polí~c~ que
en apariencia será la triunfadora, y s1 un mc1dente m1htar o
político cambia la situación y el partido contrario queda en el
poder, prontamente adoptan las nuevas condiciones para no
perder su puesto. No pueden ser fieles a ningún partido, pues
necesitan de su trabajo para vivir, y en esos días de completo

�Escribe también obras para el teatro, entre ellas: Los de
abajo, Del llano Hermanos, S. en C. y El buho en la noche,
en la que aclara algunas situaciones de la novela El desquite.
Cuando la primera es presentada en un concurso de Teatro,
gana el primer premio, pero no ocurre así con la adaptación
para ser representada que hace de Pedro Moreno, el insurgente.

desorden los mejores puestos son para los amigos y aduladores
de quienes están en el poder.
Son éstas las que forman propiamente el ciclo de Novelas de la Revolución, pues muestran los acontecimientos sucedidos durante la lucha. Están escritas con la forma natural
propia de Azuela.

Accede Azuela a que sea utilizado como base para el guión
de una película el tema de Mala yerba, y se decepciona porque
se falsean las escenas, los personajes y los caracteres de éstos.
Sin embargo, la filmación de Los de abajo resulta un éxito
completo. Entonces ya por iniciativa propia Azuela propone
un tema a los productores y éstos lo rechazan. Más tarde lo
publica con el nombre de Sendas perdidas y constituye un éxito literario. También es utilizado para el cine, aunque con
poco éxito el argumento de La mai·chanta.

Viene en seguida una segunda etapa de ensayo con las
nuevas técnicas de expresión con los cuentos "De cómo al fin
lloró Juan Pablo". " . . . Y ultimadamente ... " y las novelas El
desquite y La luciérnaga. Abandona este estilo poco natural
porque no le satisface completamente, y en la tercera y última
etapa, vuelve a escribir en la forma que le es propia.
Son de este último período El camarada Pantoja, Esa sangre, Regina Landa, Nueva burguesía, Sendas perdidas, La
marchanta, San Gabriel de Valdivias, comunidad indígena,
Avanzada, La maldición, que es la última de las novelas y La
mujer domada, con tema muy original, que se desarrolla en
la Capital y en la provincia; el retrato de los que creen que la
provincia no ofrece oportunidades para triunfar. Pinita la
protagonista es la estudiante humilde que se cree poseedora de
grandes dotes y extraordinaria inteligencia. Marcha a la Capital deseosa de alcanzar fama y dinero, pero que después de
varios años de infructuosa lucha en un medio que no es como
ella creía, vuelve derrotada a su provincia, abandona sus pretensiones de grandeza y termina por casarse con un modesto
comerciante.

Igual calidad literaria que en las novelas se encuentra en
sus cuentos, algunos de los cuales son pequeños relatos de escena que le impresionan y que más tarde desarrolla extensamente en sus novelas. Por ejemplo en las "impresiones de un
estudiante" esta la narración que le dió tema para escribir después María Luisa. Otros son nostálgicas descripciones de la
provincia como "Nochistongo", "Brochazos", "Paisajes de mi
barrio". Románticos como "La Florista"; irónicos como "Un
rebelde", "Era un hombre honrado", "Petro".

Inquieto siempre, ensaya una variación dentro de la no-

"El caso López Romero", "De cómo al fin lloró Juan Pablo" y "El jurado", son narraciones muy bien logradas sobre
su tema favorito: las injusticias que se cometen en nombre
de la revolución.

vela: la biografía novelada, y escribe Madero y Pedro Moreno,
el insttrgente con gran veracidad histórica, pues se trasladó a
muchos de los sitios donde ocurrieron los hechos que narra y
procuró informarse en las mejores fuentes. Pero además trató
de captar el verdadero carácter de los personajes. El padre
don Agustín Rivera es una obra diferente, pues se trata simplemente de una biografía sin las ampliaciones que tienen las
dos primeras.

Otro de los aspectos desconocidos de la obra de Azuela es
su calidad como ensayista y crítico literario. Dedica muchos
de sus Conferencias y Ensayos a comentar la novela mexicana
y en especial a algunos autores como Vicente Riva Palacio,
José López Portillo, Emilio Rabasa: entre los contemporáneos
a Guillermo Prieto, Amado Nervo, Manuel Gutiérrez Nájera
y otros. Tiene también extensos comentarios sobre grandes
escritores modernos como Emilio Zolá, Honorato de Balzac,

42

43

F,

�Marcel Proust y Benito Pérez Galdós.
Muy interesantes son los comentarios que hace sobre sus
propias novelas y sobre los personajes que le proporcionaron
material para crear tan diversos caracteres. Explica también
cómo redacta sus escritos.
Escribe algunas notas autobiográficas que aunque no tie- ·
nen ningún orden, dan idea sobre algunos aspectos de su personalidad. En ellas explica que fueron Fiaubert, Zolá, Balzac, Daudet y los Goncourt, los autores que leyó con más
gusto durante su juventud y que influyeron en él de forma
decisiva. También narra algunas escenas de su juventud en
el campo y de sus días de estudiante de medicina.
En los Apuntes y Notas hay algunos escritos que habían
permanecido inéditos antes de que se publicaran las Obras
Completas. En "Páginas íntimas" expresa lós sentimientos
que le causa la muerte de su esposa. Tiene también otros comentarios sobre don Pedro Moreno, personaje de la vida real
por quien sintió gran preferencia siempre, ya que como él era
originario de Lagos. Hay también algunos comentarios sobre
Iturbide y otros personajes de la historia de México.
Solamente conociendo la totalidad de la producción literaria del Dr. Azuela, puede apreciarse justamente la calidad
de ella y el mérito de su autor que logra plenamente dos finalidades: recoger en sus páginas la realidad de México durante
toda una época, y enriquecer, con su calidad como escritor, las
letras del país.
NOTAS
Todas las citas de libros de Mariano Azuela están contenidas en:
Mariano Azuela, Obras completas, T. I y T.11 (1958) T. III (1960),
Letras mexicanas, Fondo de cultura económica, México, D. F. En las
notas se suprime el nombre de este autor,
1.-María Luisa, T. II, p. 713.
2.-Mala yerba, T. I, pp. 137 y 138.
3.-Esa sangre, T. II, pp. 612 y 613.

44

4.-Los de abajo, T. I, p. 416.
5.-Andrés Pérez, maderista, T. II, p. 800.
6.-San Gabriel de Valdivias, comunidad indígena, T. l, p. 861.
7.-Conferencias y ensayos, T. III, p. 1056.
8.-Las tribulaciones de una familia decente, T. I, p. 492.
9.-La luciérnaga, T. I, p. 568.
10.-lbid., p. 570.
11.-La malhora, T. II, pp. 962 y 963.
12.-James Joyce, Retrato del artista adolescente, Santiago Rueda-editor,
Buenos Aires, 1956, pp. 256.y sig.
13.-Conferencias y Ensayos, T. III, p. ll 18.

�LAS RUINAS CIRCULARES

Rosaura Barahona Aguayo

NOTA BIOGRAFICA
Jorge Luis Borges nació en Buenos Aires el 24 de Agosto
de 1899. Ahí mismo pasó su infancia e hizo sus estudios primarios. En 1912 ya estaba en Suiza, donde hizo sus estudios
secundarios, hasta graduarse de Bachiller en el Colegio de Ginebra. Después viajó por Francia, Alemania y Mallorca. En
1919 figura ya en Madrid, como amigo de Rafael CansinosAssenés y junto al grupo literario que alentó la renovación poética del ultraísmo. Entre otros, fueron sus amigos Gerardo
Diego, Ramón Gómez de la Serna y Guillermo de Torre. Este grupo literario ultraísta difundía sus propósitos por medio
de varias revistas dispersas en distintas ciudades de España. En
una de estas revistas, Grecia, Borges publicó su primer poema,
titulado "Canción del Mar".
En 1921 vuelve a Buenos Aires y se convierte en el abanderado del ultraísmo en esa capital. Mantiene amistad con otro
grupo de escritores y poetas sudamericanos y junto con ellos
funda una revista mural, Prismas, "cartelón que ni las paredes
leyeron y que fue una disconformidad hermosa y chambona",
según palabras del propio Borges.

En el mismo 1921 la revista más prestigiosa de Buenos
Aires era Nosotros, a la que Borges se incorporó como colaborador ese mismo año, con un artículo teorizante y antológico
titulado "Ultraísmo". Pero Borges siguió con su grupo y no
se apartó de su plan de renovar la poesía argentina.

revista de importancia en Buenos Aires que no lo invitara a colaborar. La vida de Borges desde esos días va a ser la vida
de los movimientos literarios de Buenos Aires. Seguirlo en las
revistas es, en verdad, hacer su única y verdadera biografía.
Se explica que ante la negativa del Gran Premio Nacional
- el gran escándalo literario de 1942 - Sur se aprestara a organizarle el más ruidoso desagravio en las literaturas hispanoamericanas.
Aparte de todo este brillo de primera figura del Plata, la
vida cotidiana de Borges transcurre como la de cualquier otro
empleado de la Municipalidad de Buenos Aires, hasta que la
últíma dictadura lo convirtió en una de las víctimas más notorias, vejándolo con tareas ridículas hasta obligarlo a dejar su
puesto. Durante este período ( 1944-1955), Borges debe ganarse el sustento dando cursillos, conferencias, publicando, traduciendo, y asesorando editoriales. La Sociedad Argentina de
Escritores lo nombró vicepresidente en 1944 y presidente en
1950. Desde 1946 ha sido productor y argumentista de "Alfar"
empresa productora de películas. Desde 1948 es presidente del
Club de Cuentistas, y desde 1950, vice presidente segundo de la
Asociación de Amigos de la Literatura Inglesa de Buenos Aires.
En 1942 fue incorporado, con otros intelectuales distinguidos
de Buenos Aires, a la Academia Goetheana de San Pablo
(Brasil).
Con Adolfo Bioy Casares dirige una colección de clásicos
y otra de novelas policiales en la editorial EMECE de Buenos
Aires, puestos que conserva desde 1955 hasta la fecha.
En 1928 obtuvo el segundo premio de la Municipalidad de
Buenos Aires con su libro El idioma de los argentinos y, en
1957 se le otorgó el Premio Nacional por su cuento El Aleph,
correspondiente a la producción literaria en prosa en el período
1954-1956, la Sociedad Argentina de Escritores le concedió el
Gran Premio de Honor en 1945, El 28 de Diciembre de 1955
fue elegido miembro de la Academia Argentina de Letras.

Continuó colaborando con diferentes revistas en Argentina
y a la vez trabajando con su grupo literario. Tomando el año

de 1925 como base, puede decirse que desde entonces no hubo

ESTRUCTURA INTERNA DEL CUENTO
"LAS RUINAS CIRCULARES"

47

�"En la India milenaria, en el México cruel de la conquista,
e~ su Buenos Aires, Borges construye fantasías poéticas y alucmantes que renuevan la literatura de imaginación de nuestra
lengua, para expresar la condición del hombre perdido en el
universo caótico y angustiado por el fluir del tiempo. Se ha
destacado su capacidad de asombrarse ante el misterio de vivir
pero driríamos que lo fundamental es su capacidad de mara~
villarse ante las teorías de los hombres que intentan interpretar
un mundo y un destino definitivamente impenetrable. La invención de Dios, de la Trinidad, del cielo y del infierno, de
los arquetipos platónicos, del panteísmo y de tantas otras construcciones religiosas o filosóficas que sus creadores consideran
1a justa explicación de la realidad o que el creyente recibe co~o una revelación, entusiasman a Borges por su magia extrana. Por eso busca aquellas que le ofrecen mayores posibilidades estéticas y una sugestión sobrenatural, para crear sus propias fábulas en un orbe afantasmado donde se han borrado los
límites entre la vida y la ficción"1.
En ese ambiente crean seres que constantemente se mueven de uno a otro lado. Unos actúan dentro de lo concreto de
la realidad humana, y sólo después de mucho ir y venir, ai final, descubren su condición de seres irreales, de fantasmas.
Este es el caso del protagonista de "Las ruinas circulares"
que se consideraba un hombre real y descubrió, para su humillación, que no era sino el sueño de otro hombre. Pero Borges no se conforma con estructurar sus cuentos de tal forma
que sólo el protagonista dude de su realidad de Ser; además,
pre~e?~ª al lector esa misma situación, es decir, nos presenta la
pos1b1hdad de que seamos entes imaginarios sin nosotros sa-

berlo.

Para socavar nuestra existencia en un existir concreto, Borges da un sentido propio a conceptos fundamentales y así tenemos que el universo se convierte en un caos sin sentido o tal
vez, ~on un sentido que no somos capaces de entender; l; pe,·s~n~ltd~d queda anulada para liberarnos de la realidad y de las
hm1tac1ones del mundo; y el tiempo, con todo su angustioso

fluir, es como la esencia de nuestra vida.
Todo esto -que veremos con más detalle- forma parte
de la estructura interna de los cuentos de Borges. En nuestro
caso trataremos de presentar diferentes aspectos de su obra tomando como ejemplo "Las ruinas Circulares".
Borges ha sido criticado por su llamado excesivo intelectualismo, aparte de que como autor escribe sus relatos casi matemáticamente. Es verdad que existe cierta rigidez en cuanto
a su vocabulario porque muchas veces se sale de lo común; sin
embargo, junto a esa rigidez existe una presentación apasionada e imaginativa de alg{m problema que hace pensar en
cuestiones metafísicas y olvidarse de la forma en que el asunto
fue introducido.
Los horizontes borrosos y las metas inalcanzables contribuyen a crear una atmósfera de inquietud y hasta cierto punto de
ensoñación que envuelve sus cuentos.
La estructura misma de sus relatos puede aludir a la multiplicidad ( incluyendo un relato dentro de otro) de los reflejos y de la "bifurcación", complicada algunas veces con la repetición cíclica. Hay repeticiones en algunos de sus cuentos
que llenan sus relatos.
En Borges muchas veces una idea se refleja en la estru~
tura literaria de sus cuentos y aparecen estas ideas en forma de
símbolos. La importancia de los símbolos es tan grande, que
todo el relato queda subordinado a su existencia. Muchas veces los símbolos son meras insinuaciones que si no se captan,
harán que el lector sienta que falta algo para entender. Como
ejemplo podemos tomar los laberintos que tan seguido menciona Borges. Para algunos el laberinto no es más que un obstáculo físico que el protagonista tiene que vencer. Muchos lo
tomarán como un elemento del que se vale el autor para poner
un poco de suspenso o de emoción en 1a obra. Sin embargo,
los laberintos que describe, por más físicos y concretos que estos sean ( casas, ciudades, selva, ruinas, etc.) aluden a concepciones filosóficas, matemáticas, literarias o temporales.

49

•

'

�Las metáforas preferidas de Borges acentúan lo simbólico
con cuestiones religiosas y mágicas. Tomemos el mismo "laberinto" como metáfora. "Laberinto" usado junto a distintas
palabras, nos habla ya, de lo complicado de los caminos humanos; intrincado, tortuoso, sinuoso, urdir, tejer, inextricable, etc.

tes tratan de descifrar y que él mismo también interpreta
Existe pues, para manifestarlo, todo un ámbito de la conjetura que se expone con su carácter de problematismo y con una
especie de pudor por imponer a los demás las propias imaginaciones"ª.

Otro aspecto sobresaliente de sus cuentos es la constante
manifestación de dudas, vacilaciones y correcciones. El relato
puede mencionar un olvido total o parcial de los hechos, datos
que el autor no los quiere dar, aspectos que el narrador no recuerda o no quiere recordar. Algunas veces las dudas no se
reflejan en las mentes de los personajes ( ya sea que estén o que
no estén relatando su historia) sino en el escritor quien a veces
es el narrador.

En cuanto a la forma de usar el vocabulario, Borges gusta de intercalar paréntesis y adverbios para dar un tono especial a su prosa. Con los adverbios pone una leve nota de inseguridad en lo que afirma. Son la expresión de alguien que
rehuye a dar opiniones propias. Cuando usa los paréntesis o
las comas, casi siempre es para dar a la oración principal el
comentario de la subjetividad de toda afirmación humana. En
sus relatos, a Borges no le importa que se hable en primera o
en tercera persona, lo que le interesa es demostrar que todo lo
que se dice es la versión de un individuo; y por lo tanto, no
es infalible.

Con todos estos detalles y algunos otros que trataremos
más adelante, podemos apreciar con claridad como la mismísima estructura interna de sus relatos sirve para entregarnos
-por lo menos para ayudarnos a ver y a entender- un Borges canvencido de que nada tiene sentido en el destino del
hombre. Esta incredulidad lo hace crear una literatura mezclada con filosofía, en donde la discusión metafísica o los problemas artísticos forman el argumento del cuento.
"Su arte de escritor vitaliza lo que a priori aparecería abstracto, y es capaz de dramatizar y de dar los vaivenes de la
aventura a pensamientos que carecen de sustancia narrativa"2 •
ESTUDIO DEL LENGUAJE EN BORGES
"La prosa de Borge~ es dubitativa, llena de aclaraciones, de
adverb~os de dudas, de subjuntivos que muestran desde una ignorancia total hasta una seguridad que siempre advierte lo que
la seguridad humana tiene de falaz. Así queda tras las palabras un mundo en el que nada es certero y donde nada ofrece
una base en la cual apoyarse. Sobre todo, queda el autor conve~~ido de la na~r_aleza incierta del universo y de lo problemat1co del conoclffilento humano. Ya mencionamos que Borges presenta un orbe con una posible clave secreta que las gen50

Los paréntesis, al cortar el ritmo del relato para dar paso
a un comentario, llaman la atención del lector y parece que lo
que se hace es subrayar ese comentario. El autor expresa con
ellos la dificultad de interpretar una realidad que se escapa y
el deseo de demostrar con humildad y con todo rigor, lo precario de nuestro conocer.
En "Las ruinas circulares" encontramos el uso continuo de
palabras que comienzan con "in". Sin ser un cuento muy
largo, el número de palabras es extenso, relativamente. Estamos seguros de que Borges usó estas palabras con toda conciencia ya que muchas de ellas podían haber sido substituídas
por vocablos o expresiones más comunes. A continuación
mencionaremos algunas : infinitas, infrecuentes, incendio, invencible, incesante, inmediata, inconsolable, integridad, inhabitado, interpolaría, inteligencia&gt; individuos, intolerables,
inservible, incoherente, inferior, inevitable, invento, íntegro,
incorporaba, inhábil, íntimamente, inextricable, infundió, incomparable, interesan, instante, inundaron.
Hay que hacer notar que la mayoría de las palabras son
adjetivos. Casi siempre están usadas dos o tres en el mismo

�párrafo y a veces en la misma oración.
Vocablos sudamericanos casi no encontramos en este
cuento ya que más que ambiente americano tiene ambiente
clásico. Podrían ser argentinismos: repechar y cortaderas,
aunque son palabras que sí se usan en otros lugares.
Entre los cultismos podemos mencionar: dilapidar, preexistir, cosmogonías gnósticas, demiurgos, númenes y concéntrico.
En todos los casos, Borges usa los diferentes vocablos tratando de dar precisión.
IMPORTANCIA DEL ELEMENTO
FANTASTICO EN EL CUENTO
El protagonista de nuestro cuento, tal vez acosado por un
mundo demasiado real, pero que al mismo tiempo carece de
sentido, busca liberarse de su obsesión creando otro mundo de
fantasías tan coherente, que nos hace dudar, de la misma realidad en que nos apoyábamos.
En "Las ruinas circulares" los sueños, buscados, de nuestro personaje central son la parte fundamental del argumento
ya que es en sueños en donde forma ese nuevo ser soñado, ese
hijo de su propio esfuerzo mental y de su fantasía. Crea ese
otro yo irreal, forzándose a soñar noche tras noche, y aún día
tras día, hasta lograr una imagen real del Ser. La vida le fue
concedida por el dios Fuego, que habló detenidamente con
el soñador. Así, comprendió que todos los demás seres humanos considerarían al soñado como otro de ellos. Nadie,
ni el mismo ser soñado, sabría que era irreal. El secreto quedaría entre el soñador y el dios Fuego.
Los sueños, en este caso, cumplen su papel de borrar los
límites de la realidad y de crear una atmósfera de angustia.

La forma en ciertos casos nos lleva a una serie de metáforas que acentúan la sensación de irrealidad: sombra, sueño,
reflejo, copia, simulacro, imagen, etc.

Borges está e~peñado en liberarnos de la realidad y de
las limitaciones de este mundo, y disuelve la conciencia de la
personalidad para lograrlo.
La sensación de lo irreal se puede encontrar en las cosas
más simples: un color, un objeto, en la percepción del "vertiginoso" silencio, etc. Con estos detalles y algunos más, Jorge
Luis Borges nos hace huir, salir precipitadamente del mundo
en que estamos, porque muchas de las cosas que menciona simplemente no pertenecen a él; nos hace buscarlas en el más allá
de nuestra imaginación... de nuestra propia irrealidad.
"Las ruinas circulares" se desenvuelve en un ámbito de vaguedad y de poesía -la lejanía de las regiones persas, la soledad, la selva, el río, el dios fuego con sus intrincadas ·y suntuosas transformaciones. Es el dramático proceso de crear un ser
por medio del sueño, de soportar fracasos y de dedicarse minuciosamente a su creación. Es también, la importancia del hombre y la ayuda divina ( en este caso, el dios Fuego). Pero al final,
vierte sobre el soñador la tragedia que él mismo había querido
evitar a su hijo -el saberse soñado.
Las últimas líneas del cuento dicen así:
Caminó (el soñador) contra los girones del fuego. Estos no mordieron su carné, éstos lo acariciaron y lo inundaron sin calor y sin combustión. Con
alivio, con humillación, con terror, comprendió que
él también era una apariencia, que otro estaba soñándolo. 4

LAS CONCEPCIONES ESPACIALES
Y TEMPORALES EN BORGES

En la obra de Borges se nos presenta una característica
constante: la unión de la inmensidad espacial y temporal en
ricas implicaciones. Esta puede manifestarse enlazando en un
mismo plano tiempo y espacio.
Tal vez la más importante de las preocupaciones de Borges sea la convicción de que el mundo es un caos imposible
53

�de reducir a ninguna ley humana. Pero dentro de ese caos,
para él son importantísimos dos conceptos: los espaciales y los
temporales.
"Borges considera -como ya vimos- que el hombre cree
en la existencia porque tiene conciencia de su yo, porque palpa la realidad del mundo que lo rodea y porque siente la angustiosa noción del tiempo que es como la propia sustancia de la
vida. El tiempo está entrelazado a sus obras desde las primeras
manifestaciones poéticas en la visión de Buenos Aires de casas
bajas, de calles que se prolongan y se disuelven en la llanura
(alusión a la infinitud espacial y temporal trabadas), iluminados por ocasos que con sus reflejos están sugiriendo constantemente lo transitorio y huidizo, al correr irrestañable de las
horas." 5
El tiempo todo lo cambia y lo trasfigura, nada queda de
lo que vieron, gozaron y sufrieron los seres de otras épocas de
las que no fuimos espectadores. Leyendo su obra nos da la
impresión de que Borges considera que cualquier constitución
del pasado está condenada al fracaso. En nuestro cuento, enfatiza que si se volvieran a construir los templos redondos en
donde se rindiera culto al dios Fuego, todos acabarían incendiados una vez más.
Tal vez el aspecto más importante del Tiempo en Borges,
es que lo destaca como un proceso mental.
En cuanto al tiempo de sus versos, usa en el mismo relato,
presente, pasado y futuro. Dadas las tres divisiones del tiempo
es posible realizar un número fijo de combinaciones y cualquiera resulta válida: existen los tres, o solo dos, o sólo uno o a veces ninguno ( cuando Borges detiene el tiempo.) La idea del
pasado ilusorio o la suposición de que todo es pasado tienen
mayor fuerza inventiva en su obra y resultan igualmente eficaces en la desintegración, porque si lo que recordamos haber
vivido es sólo una creación de la mente, nada nos asegura que
no lo sea también lo que vivimos ahora.

la identidad de dos momentos de la llamada serie temporal.
Lo cotidiano y reiterado es para él garantía de eternidad, porque si ahora vivimos un instante idéntico a otro pasado, queda
anulado al fluir de las horas." 0
Borges ha dicho: "El tiempo es un problema para nosotros, un tembloroso y exigente problema, acaso el más vital de
la metafísica: la eternidad .u n juego o una fatigada esperanza"
"Borges es radicalmente escéptico pero cree en la belleza
de todas las teorías, las colecciona y al estirarlas hasta sus últimas consecuencias las reduce al absurdo. Los dogmáticos que creen gue sus personales ideas metafísicas o sus mitos son
universalmente verdaderos- suelen sentirse molestos ante la
agilidad con que Borges salta de hipótesis en hipótesis. La
agnóstica visión de Borges se expresa en una dialéctica de buen
humor. Encierra en un laberinto lingüístico al lector y juega
con él hasta derrotarlo. En su fruición estética se persiguen,
sin embargo, sobretonos de angustia que dimana de saberse
7
único, solitario, delirante, perdido y perplejo en un Ser ciego.
N

O T

A S

1.-Ana María Barrenechea, La expresi6n de la irrealidad en la obra
de f. Borges, El Colegio de México, México, 1957.
2.-0p. Cit., p. 143.
3.-0p. Cit., p. 136.
4.-Jorge Luis Borges, Ficciones, (Obras completas). Editorial Emecé, Buenos Aires, 1956.
5.-Ana María Barrenechea, Op. Cit., p. 96.
6.-0p. Cit., p. 116.
7.-E. Anderson lmbert, Hi~toria de la literatura hispanoamericana,
Fondo de Cultura Econ6mica, (Colecci6n Breviarios), México,
1961.

"Borges ha expresado en diversas circunstancias y bajo diversos símbolos una negación del tiempo que fundamenta en
54

55

�UN ANALISIS DE TIEMPO Y ESPACIO EN LA
PRODUCCION DE JORGE LUIS BORGES

Eduardo Guerra Castellanos

INTRODUCCION
El movimiento superrealista se desprende del Ultraísmo.
Se puede decir que es una evolución de las. artes plásticas. 'Ya
que en cierta forma se despren~e de~ Cubismo. ~1 evolucionar -dentro de las corrientes hteranas- se convierte en una
astracción de los objetos exteriores, o al menos, del orden que
la costumbre del espíritu confiere a la percepción _de eso~ ~bjetos, y en yuxtaposición, sin buscar entre ellos rel~c1?nes lo~icas,
recuerdos, sensaciones, citas e ideas de muy dist~nto on_gen.
Se puede decir que se ~lcan~a una realid~d s~penor gracias a
esa liberación -por asi decirlo- de los mstmtos.
A esta corriente precisamente pertenece Jorge Luis Borges.
Sabemos que junto con Gerardo Diego J Guillermo de T~~ri
1
lanzaron el manifiesto ultraista
en Espana. Sabemos tambien
que ese ultraísmo evolucionó hasta el superrealismo. Y sobre
todo sabemos que es Jorge Luis Borges el principal -por no
dec~ único- representante de este movimiento en América.
Este superrealismo atenuado de Borges se ve perfectamente en su producción literaria.

decirlo- vida y ~ovimiento temporal propio.
LA ESTRUCTURA INTERNA DE
"EL MILAGRO SECRETO"
En casi todos los cuentos del libro titulado Ficciones nos
encontramos una misma característica de hombre. El Hombre -con mayúscula, si se quiere- terreno, corporizado con
sentido propio. Con vida propia. No prestada. No donada. Vive su propio vivir.
En "El milagro secreto" nos encontramos a ese Hombre
personificado por Jaromir Hladík "autor de la inconclusa tragedia Los enemigos, de una 'Vindicación de la eternidad' y de
un examen de las indirectas fuentes judías de Jakob Boheme ... " 1 . Un hombre que vive su propio existir, sueña lo que
debe soñar. Un hombre común. -Así lo parece en un principio.

Este hombre se encuentra en Praga. Es el 14 de marzo
de 1939. Plena guerra.
La realidad histórica parece ser de lo más real. Los datos
son exactos -en el buen decir,- las fechas son ciertas. Los
acontecimientos podrían haber sucedido. Pero ...
, El ~ía. 15 entraron las t:opas del tercer Reich. El día 19
estas recibieron una denuncia, y al atardecer Jaromir Hladík
fue arrestado.
·

Notaremos perfectamente ese manejo majestuoso de los
elementos de la lengua que pronto se convierten en seres de
propio existir en Borges. Se hacen unidades aisladas, con significación propia, única.

Era Judío. Este hombre en los primeros momentos sintió
-todos los hombres sienten- terror. Pensaba que el acto de
morir era lo terrible. Sin embargo, en cierta forma se atormentaba pensando -inventando- las distintas maneras de cÓmo P;xlía morir. "Antes del día prefijado por Julius Rothe,
~uno cent~nares de muerte~, en patios cuyas formas y cuyos
angulas fatigaban la geometna, ametrallado por soldados variables, en nú_mero cambiante, que a veces lo ultimaban desde lejos; otras, desde muy cerca." 2

En la producción de Borges las palabras tienen -por así

Poco a poco el tormento -autotormento- surtió un efec-

De est_a producción literaria hemos tomado nosotros dos
o tres cuentos que nos servirán de apoyo en nuestro trabajo.

57

�to. Las reflecciones lo hicieron llegar a otras conclusiones.
"Con lógic;i perversa infirió que pr:ver un det~ll~ circ~st~ncial es impedir que éste suceda. Fiel a esta debil magia, mventaba para que no sucedieran, rasgos atroces; naturalmen. " s Llete, acabó' por temer que esos rasgos fu eran prof'eucos.
gó a anhelar la descarga ...
Pero un día antes de su ya prometida muerte, su pensamiento se· transformó. Olvidó sus abyecciones y se puso a razonar sobre su obra. Su drama Los enemigos.
Borges, aquí empieza el segundo relato -por llamarle
así-. Nos presenta a Hladík tal cual era. Nos hace ver que
el ejercicio de la litera~ura era, lo qll:e ~onstituía la _vida de éste.
En cierta forma Hladík quena redimirse -nos dice Borgesde su anterior vida por medio de su drama. Que estaba inconcluso.
Borges entra en una digresión del tema para narra:nos
en pocas palabras la trama de esta obra. ¡Rasgo superrealista!
Había Hladík terminado el primer acto. Su obra era en
verso. Pensó en ese momento -cerca de su muerte- que
pronto iba a morir y que su obra no estaba terminada. Así
pues, habló con Dios en la osc~idad. "Si de al~n modo existo, si no soy una de tus repetic10nes y erratas, existo como autor del drama Los enemigos. Para llevar a término ese drama, que puede justificarme y justificarte, requiero un año más.4
Otórgame esos días, Tú de quien son los siglos y el tiempo."

braciones "un laberinto de galerías, escaleras y pabellones."
Pero la realidad fue menos rica. "Bajaron al traspatio por una
escalera de fierro." 6
En el momento de irlo a fusilar, dice Borges, "el universo
físico se detuvo." 7 Todo se había paralizado. Los soldados,
las cosas, el cigarrillo tirado, todo. Absolutamente todo. Sólo una cosa. Podía pensar . . . Su obra pues, por milagro de
ese dios desconocido, podía completarse.
La trama interior del cuento, por lo que acabamos de ver
está muy bien urdida. Los momentos psicológicos del personaje están perfectos. Las evoluciones son sorprendentes. Y
la ficción ...

El cuento por sí sólo constituye unidad. El relato no saca
de la realidad ficticia que estamos viviendo. Las palabras de
Borges están bien condicionadas al espíritu del lector. El escape de la realidad sensórea está palpable. Se entra a un nuevo
mundo. El de la mente. ¿Un mundo ideal o ficticio?
Podemos verlo muy bien. · El final del cuento nos da -en
cierta forma- la explicación necesaria. ¿El año transcurrido
por Hladík fue el año que transcurrió verdaderamente en el
tiempo? -Posiblemente no. Posiblemente sí. ¿El tiempo fue
de su imaginación?. -Es seguro, pero ...
EL LENGUAJE EN BORGES

El día esperado había llegado. El día de su muerte. Dos
soldados entraron en la celda y le ordenaron que los siguiera.
Borges nos narra que Hladík se había imaginado en sus elucu-

El lenguaje de Borges, decíamos anteriormente, tiene vida
propia y precisamente la toma de ese uso casi exclusivo -diría
yer- del adjetivo. Los sustantivos, los nombres en Borges tienen su adjetivo que les cae perfectamente. Las cosas se nos
presentan más reales.
En "El milagro secreto" nos dice Borges: "soñó con un
largo ajedrez." 8 Se nos indica la largura del ajedrez, nos da
idea de tiempo, de longevidad, de edad. Es un ajedrez viejo
el que soñaba Hladik. Luego nos dice, en ese mismo párrafo:
"el soñador corría por las arenas de un desierto lluvioso." 9 Lo
que llueve posiblemente no sea agua, sino angustia. Es un de-

58

59

Esa noche durmió Hladík.
Entra una nueva digresión. Borges nos narra un sueño
de Hladík. Sueño de simbolismo puro. El Hombre a la búsqueda de Dios. ¡Y no lo encuentra! En ese sueño que soñó
Hladík "una voz oblicua le dijo: El tiempo de tu labor ha
sido otorgado." 5 Hladík despertó.

�sierto, no hay que olvidarlo. Casi al f~al se nos dice: "Inició un grito enloquecido." 10 La angustia de encontr~rse frente a frente con la muerte no era para menos. El gnto, claro
está, no es el enloquecido. Es Hladík. Es el grit~ de una
angustia incontrolable ante la muerte. El enloquecido es el
que la sufre. El que la lleva.
Los cultismos en el lenguaje de Borges son frecuentes. A
cada momento los encontramos. Y es claro. Ya desde los
tiempos de la poesía gauchesca se había establecido el precedente de que el poeta -escritor- era culto. Era un hombre de
la ciudad cantando las glorias de la Pampa.
Borges no se queda atrás. Basta ver una lista pequeña tomada de dos o tres cuentos.
Omnipotencia, oprobio, ,s~bolo, . c;epúscul~, . :ámara d,e
bronce, Pirro, Euforbo, Heraclides, Pita~oras, vic1S1tudes analogas, atroz, impostu_ra, imperfecto, ~?nJetur~s blasfemas, carácter plebeyo, agraciados, mterpolacion, rectangulos, elementos no pecuniarios, simetría, carmesí;letrina sagrada, acue?~cto,
apoteosis, mutilación, he~ágono, líneas_ caóticas, s,up~rsticios~,
bibliotecarios, dictamen, malterables, dialectal, anal1S1s combinatorio, etc.
Y estos son pocos. Hay cantidades. Cada paso en sus
cuentos constituye un sendero de cultismos.
En algunas ocasiones gusta de ut~lizar alguno~ argentin~smos: como trenzador, mate, cimarron, compadrito, estanc!a,
planchadora, catre, larga payada de contrapunto, pulpena,
chambergo, palenque, una caña (bebida), facón (daga), etc.
Estas últimas, usadas en poca proporción, nos dan la idea
que el autor quiere darnos. No es _abuso ?e regionalismos, es
únicamente la sección, el corte propio de cierto lu ar. Bor,ges
tiene mucho cuidado al usarlos. Como vemos so71o para esto
y nada más. Porque ya hemos visto que sus personajes viv~n
por sí solos. El habla de cada región es un símbolo de pmtoresquismo.

60

LAS CONCEPCIONES TEMPORALES
Y EL ELEMENTO FANTASTICO
El cuento que acabamos de considerar nos da una idea
del manejo del tiempo en Borges. Para él, el tiempo no es el
que transcurre aquí, sino el que es en cada uno de nosotros.
El tiempo es una de las circunstancias de nuestro vivir. Por
eso Hladík vive su tiempo de justificación. Las acciones -circunstancias que lo rodean- se suspenden. El universo físico
de Hladík se paraliza. El tiempo que transcurre es el de él
y no el de otro. Es su propio tiempo.
Hladík murió en efecto a la hora en que debía morir para
los demás. Pero esos instantes, esas décimas de segundo de
nuestro tiempo, antes de su muerte, se convirtieron en días, en
meses, en años. Su mente trabajó lo que podría haber trabajado en un año. Su obra concluyó. ¿Pero pasó ese verdadero año? No. Nunca pasó más de un segundo.
El tiempo en Borges, además, se convierte en escape hacia
una irrealidad, hacia el ideal, hacia lo fantástico . . . Es pues
una puerta, una salida de nuestro propio yo hacia esa realidad
irreal que nos quiere comunicar Borges.
El tiempo sigue transcurriendo. Pero, por ser salida y por
ser circunstancia de nuestro yo, se convierte en un ser dentro
de nuestro ser. En un yo que hace juego con nuestro yo. El
tiempo se convierte pues, en algo de nosotros mismos. Ya no
es el tiempo para los demás, sino para mí mismo.
El elemento fantástico tiene pues esa salida: el tiempo.
Y así se convierte en parte de nuestra imaginación.
Si el fin -o uno de los fines- de la literatura es divertir,
sacar de nuestro mundo a nuestra imaginación, el elemento
fantástico lo logra. Y lo logra a través del Tiempo en Borges.
LAS CONCEPCIONES ESPACIALES
En Borges podemos notar una influencia muy marcada de
la tradición Argentina. La pampa, la llanura, el llano, son te-

61

�mas muy tratados por las literaturas iberoamericanas. Pero sucede -como en todas las cosas- que cada país, cada región
tiene su forma de ver Las cosas.
La pampa, la gran extensión de las tierras argentinas se
convierte en la obsesión -por decirlo así- nacional. Desde
la aparición del Romanticismo, la pampa se empezaba a cantar. No lo digamos con la aparición de la poesía gauchesca!
Borges, tomando pie en esta tradición, toma a La pampa
en algunos de sus cuentos, no en todos, y la hace vibrar.
"La pampa ya no es esa extensión, puede ser el patio de
una casa en Buenos Aires o en Río de la Plata. La11pampa es
el argentino mismo. No es la extensión espacial." •

__A

PROPOSITO DE LA INTERVENCION FRANCESA_

Frédéric MAURO
Este corto artículo no es un verdadero artículo de historia porque no
ha sido ucrit?. p&lt;&gt;t uo espe~ialista ~e histor!a diplomática y política. Es solamente _la rev1s1on de trabaJos. eruditos realizados en el Siglo XX sobre una
de:sgtaciada aventura de Francta. Esta relaci6n ha sido escrita por un francés
gue . en nueve meses de estancia en J.l&amp;.ico aprendió a amar al pais, a vi•it
al ntmo de su coraz6n. En el momento en que se celebran los acontecimient~s de !862, se deja con_stancia de que esta lamentable historia no es mis que
un medio para que mexicanos y franceses se conozcan mejor y se amen más.
_Q1;1e estas páginas pue~n. aportar su pequeña contribaci6n a un mejor e~
noc1m1ento, y al eng:randec1m1ento de ese amor.
F. M.

¿Por qué de ésto? Es sencillo. La pampa se va terminando cada vez más. Los cercos se multiplican. Ya no
es la gran extensión. Ahora son las pequeñas extensiones.
Luego vienen las ciudades que van robando -por así decirlo-el terreno a la pampa. Ya no son ni siquiera pequeñas extensiones, ahora son plazas y patios. La pampa pues ya .no es la
extensión, es el alma argentina.
Esa limitación que da la pampa en otros cuentos de Borges no se encuentra. Los otros cuentos son sin espacio. Porque las ciudades pueden ser reales o ficticias. Ya no importa
el espacio, sino el desarrollo de un tiempo.
N O T

A S

] .-Jorge Luis Borges, Ficciones, Emecé, Buenos Aires, p. 159. (El
Milagro Secreto).
2.-0p. Cit., p. 160-161.
3.-0p. Cit., p. 161.
4.-0p. Cit., p. 164.
5.-0p. Cit., p. 164.
6.-0p. Cit., p. 165.
7.-0p. Cit., p. 165.
8.-0p. Cit., p. 159.
9.-0p. Cit., p. 159
10.-0p. Cit., p. 167.

62

Retrospectivamente, la intervención francesa en México
pa_rece tan_absurda que uno puede preguntarse cómo pudo germmar su idea en los cerebros que gobernaban Francia hacia
~860. 1 , Nap_ole~i:1 III era un soñador, presto a adoptar las
ideas mas quimencas y a tratar de hacerlas triunfar. Pero sus
ministro~ eran hombres_ prudentes. Aquellos de entre los que
se sucedieron en Affaires Etrangeres, Walewski Thouvenal
ha~ían vuelto a _las tradiciones más puras de la "'carrera", n~
se mteresaban smo en Europa y se burlaban de los intereses
econó~ico_s defendidos por una clase que despreciaban, la de
los capitalistas y la de los comerciantes. ¿ Cómo este soñador
y estos prudentes se dejaron arrastrar en la aventura mexicana, cómo vieron ellos esta aventura?, tales son los problemas
que sería necesario aclarar aquí, dejando a los mexicanos el
trabajo de estudiar las repercusiones funestas en su historia
nacional.
Napoleón III estaba interesado en América Central desde
h~cía mucho tiempo. Cuando era todavía prisionero en la
Cmdadela de Fiam, el Gobierno de Nicaragua le ofreció llevar
a cabo la construcción de un canal interoceánico, llamado "Canal ~apoleói:1", sobre el territorio de esta pequeña República.
Habia reflexionado en el asunto; luego, inmediatamente des-

�pués de s_u evasión, publicó en Lon?res ~ foll~to destinado a
preparar la constitución de una sociedad ÍJ?~nciera. E:n 184~,
convertido en el Príncipe-Presidente, autoriz~, a la Revista Británica la publicación en París de una traducci~~ de este folleto,
y ocho años más tarde, cuando Belly establecio el proye~to de
un canal de Nicaragua, se le hace saber que su empresa mter~sa vivamente al Emperador. Este piensa '!u~ el canal permitirá la superación de los Est_ados _de _la America ~entral, Y como imaginó y realizó la umdad italiana y la umdad al~mana,
quizá pensó federar los pequeños Esta,dos que se . extienden
entre Colombia y México. Todo est~ s?lo para decir que Naoleón III no tiene los ojos puestos umcame?te sobre Europa
~ que México no está lejos de sus preocupaciones.
Son los mexicanos mismos los que van, antes que nadie, a
incitar a Napoleón p~ra que se ?cupe de ~é:nco. Gutiérre~
era Ministro de Relaciones Exteriores en M,ex1co ~u~;ido, fatigado por la anarquía que reinaba en su ~a1s, escrib10 ~~ 1840
al Presidente Bustamante una carta ab1ert~, prop~n~e?d?le
reemplazar la república por una mon_ar':l':11a. La ~mc1auv,a
causó escándalo. Gutiérrez tuvo que d1m1tir, y poco despues
se fue a Europa, esperando encontrar aquí un pretendiente para el trono. .Por lo demás en ninguna parte logró que se le
tomara en serio. Mientras tanto, el General Santa Anna _que
había vuelto a tomar en 1853 la Presidencia de México, se puso
a preparar el regreso de la realeza. Confió a Gutiérrez el encargo de encontrar en Europa el Soberano idea_l; Gutiérrez
se dirigió a la Corte de Madrid, donde permanec1~ y tuvo po~
colaborador al que no debió tarda;. _mucho en echpsa~l~; Jose
Manuel Hidalgo y Esnaurrizar. Sm embargo, la mmon_ de
los dos diplomáticos fracasó por muchas razones y en particular por el abandono del poder por Santa Anna.
Era la época de la guerra de Cri~ea. Los dos hom~res,
desde entonces sin poder, esperaban sm embargo hacer triunfar sus ideas después de que había vue~to la P.ª~· Para e~t~nces surgió un competidor: Murphy, antiguo Mm1stro de Mexic?
en Londres había en efecto desde el 31 de marzo de 1856, dirigido una ietra suplicante ; Napoleón III. Proponía arrancar

a su patria de la anarquía que la ponía a merced de los Estados Unidos, estableciendo una monarquía sostenida bajo la garantía colectiva de Francia, Inglaterra y España.
Algunos meses más tarde surge otra intervención, mucho
más curiosa. El Ministro de Francia en México, Visconde de
Gabriac, señala una recrudescencia de las ideas monárquicas.
Aun los miembros del" Gobierno Mexicano, como el Ministro
de Relaciones, Luis de la Rosa, por ejemplo, no veían otra solución que la llegada de un soberano europeo. Un verdadero
complot se organiza casi con el consentimiento de los Ministros de Francia e Inglaterra. Se manda a Europa un francés,
el marqués de Radepont, quien enviado a América Central por
la Monarquía de Julio y después movilizado por la Segunda
República, había permanecido en México, donde administraba
una propiedad agrícola.
Radepont llegó a París en octubre de 1856. Fue recibido
por Walewski y le entregó un memorandum precisando que la
monarquía sería constitucional y el soberano designado por d
Emperador de los franceses. Francia e Inglaterra debían prestar su "apoyo moral." Radepont se decía también encargado
de solicitar al Duque de Aumale llevara la nueva corona. Walewski, desconfiando sin duda, no respondió y probablemente
no advirtió a Napoleón III. Pero Hidalgo, que había sido
compañero de juventud de la Emperatriz Eugenia, logró acercarse al Emperador. Este, según su costumbre, escuchó sin responder. Por otra parte, estaba demasiado ocupado en los asuntos de Italia para ocuparse de México.
·
Sin embargo tres proyectos de intervención en México verían la luz entre 1858 y 186o. El 4 de agosto de 1858, Walewski recibió un despacho del Visconde de Gabriac comunicándole una confidencia del Presidente Zuloaga. Este, queriendo establecer el orden en su país, contaba con aplicar el
producto de un nuevo empréstito en la organización de un
cuerpo de tropa, compuesto por franceses y mandado por un
General que designaría Napoleón III. Walewski contestó que
no. Pero antes que su despacho llegara a México, recibió el
7 de septiembre una carta confidencial de Gabriac. Este le

�informaba que "Zuloaga, un buen día, le había llevado bruscamente a una habitación solitaria de su residencia y ahí, lejos
de cualquier oído indiscreto, había comenzado por pintar un
cuadro muy sombrío de la situación de México, y de su situación personal. Si las cosas continuaban por el mismo camino,
él se mantendría -decía- un año más, quizá dieciocho meses, después sus adversarios radicales triunfarían. Sólo por un
tiempo Juárez y sus amigos lograrían consolidarse en el poder.
Los conservadores se lo quitarían pronto, sin que por otra parte pudieran .mantenerlo y México se mantendría así 'en un
círculo de anarquía' hasta el día en que los Estados Unidos
enfilaran su proa. Esta catástrofe, Zuloaga declaraba querer
evitarla rompiendo el 'círculo' maldito por el medio al cual
había antes hecho alusión y del cual precisaba ahora los diversos aspectos. Un préstamo sobre los bienes del clero proporcionaría de inmediato el dinero que permitiría mantener cinco
o seis empresas d~ guerra y un cuerpo de diez mil franceses;
por último, como era indispensable una autoridad fuerte y ningún mexicano había probado ser capaz de ejercerla, vendría
un general francés, que pondría a 'todo el mundo en ·paz': 'yo
el primero', había agregado Zuloaga." 2
Walewski no quería saber nada. Almonte, representante
de México en París y convertido a las ideas de Zuloaga, pidió
por su causa ante la Corte. Hidalgo también, de nuevo, pero
el Emperador no prometió nada. Además Zuloaga fue despojado del poder. Miramón, su sucesor, abandonó sus proyectos. Sin embargo en España había madurado un gran proyecto en el cerebro de Calderón Collantes, Ministro de Asuntos Extranjeros. Se necesitaba proteger a la América Española de la influencia de los Estados Unidos, creando una vasta
coalición, ayudada por España. Esta veía con malos ojos a
Francia, que daba un paso conminatorio en México para proteger los intereses franceses cada vez más compromteidos por
el atolladero político. Finalmente, en febrero de 1859 el Gobierno de Madrid se acogió a la idea de una intervenci6n conjunta Francia-Inglaterra-España en México para proteger a
éste de los Estados Unidos. España debía jugar el primer papel en la intervención.

66

España logró hacer que Francia compartiera su desconfianza ante los Estados Unidos cuando se supo que estos habían roto con el Gobierno de México, que rehusaba someterse
a sus exigencias y había reconocido oficialmente a su rival, el
gobierno establecido en Veracruz presidido por Juárez. Inmediatamente después, su representante había firmado con éste
un tratado que les concedía el monopolio de los transportes
por el Itsmo de Tehuantepec, autorizaba el paso libre de tropas
federales y les acordaba ciertos derechos de policía: un conjunto de cláusulas tales que, si eran ratificadas y si Juárez triunfaba sobre el Presidente de México, los Estados Unidos se convertirían prácticamente en los amos de México.
Pero esta desconfianza francesa no se tradujo en los actos.
Francia estaba muy ocupada por el embrollo italiano. El Emperador no se sentía en condiciones de intervenir también en
México y apenas sabía cómo hacerlo. Fue entonces cuando
Inglaterra formuló las proposiciones de intervención (febrero
de 1860). Lord Russell estimaba que Francia e Inglaterra debían presentarse conjuntamente como mediadores e intimar
a los gobiernos de Miramón y de Juárez a una tregua. "Esto
permitiría elecciones generales y la reunión de una asamblea
constituyente que estableciera un gobierno único con el que
las potencias pudieran concluir, en condiciones normales, nuevos acuerdos con posibilidad de ser ejecutados" 8 • Napoleón III
se dejó seducir. Estaba decidido a intervenir e Inglaterra le
proponía un plan preciso que él mismo no tenía. Aceptó. Y
habiendo España reclamado su parte, la intervención tripartita
se decidió.
Esta debía ser una mediación pacífica. Por otra parte, los
dos gobiernos mexicanos eran puestos en un mismo plano. La
Emperatriz Eugenia debió disgustarse, pues consideraba a Juárez como el enemigo de los católicos mexicanos que ella sostenía. Francia envió a su antiguo Ministro en Texas, Saligny.
Como el enviado inglés estaba enfermo, Saligny partió solo.
Pero cuando llegó se había hundido el régimen de Miramón y
Juárez entraba en México. Toda la diplomacia debía comenzar de nuevo.

�El triunfo de Juárez pasó desapercibido en Francia. Pero
los diplomáticos franceses y los componentes mexicanos de la
monarquía reaccionaron. Su reacción debió influir en la actitud del Emperador.
Entre los diplomáticos estaba primeramente Saligny que
en México, frente a una situación que no había previsto el Ministerio, hacia un poco lo que quería, protestando contra las
brutalidades antirreligiosas del nuevo régimen y al mismo tiempo arreglando un conflicto entre este mismo régimen y España. Su misión especial consistía en exigir el pago de los créditos que los franceses tenían en México. Obtuvo su reconocimiento íntegro en principio, moderando en la práctica las reclamaciones de los acreedores. En Mayo de 1861 un acuerdo
p..rreció arreglar el famoso asunto de los bonos Jecker. Pero
Juárez no era el amo en todo el país. La anarquía reinaba
en muchas partes. Saligny previno al gobierno francés que
bastaría un día para intervenir y proteger la vida y los bienes
de sus súbditos.
La conducta de Saligny en el asunto de los bonos Jecker
debía ser aprobada por el Ministerio de Asuntos Extranjeros.
Pero éste criticó sus intervenciones incoherentes en la política
religiosa y en la política española de México. Su preocupación consistía en proteger los intereses franceses, nada más.
El Ministerio no pensaba entonces en intervenir verdaderamente en la política mexicana.
Pero los mexicanos de París se agitaban. Pronto formularon un "comité" y Gutiérrez logró convencer al Emperador
y a la Emperatriz de que, puesto que ninguna casa real podía
proporcionar un pretendiente a la herencia de Moctezuma,
correspondía esto a la casa de Austria. Todos se pusieron de
acuerdo ante el nombre de Maximiliano; y Eugenia habló con
el príncipe de Metternich en una recepción de Walewski. En
esto ella sobrepasó el pensamiento de Napoleón III, quien no
pretendía haber expresado sino una simple opinión. Sin embargo él recibió en Vichy al general español Prim quien, quizá de acuerdo con su gobierno, le proponía una intervencion

conjunta en México. Por otra parte los créditos franceses no
eran respetados por México donde el orden no reinaba. Así,
cuál no fue el asombro de La Fuente, el sucesor de Almonte
nombrado por Juárez, cuando presentando cartas de crédito
con algún retardo a causa de las dificultades protocolarias y
esperando un recibimiento muy frío de parte del Emperador,
fue recibido de la manera más amable del mundo, como si ninguna dificultad existiera entre los dos países. Las noticias de
México eran sin embargo alarmantes. Saligny, como su colega inglés Wyke, pensaba que los medios pacíficos no serían
suficientes para obtener una satisfacción. Y casi en el momento en que se admitía a La Fuente presentar sus cartas de crédito, el Quai d'Orsay recibía un despacho en el que el Ministro
de Francia preconizaba, como su colega británico, la ocupación
inmediata de Tampico y de Veracruz. Pero el Quai d'Orsay
no se apresuraba a trasmitir estos informes al Ministro de la
Marina, aunque éste señalaba al comandante de la estación naval de las Antillas Francesas que las relaciones con México "se
mejoraban". 5 Si autorizaba al almirante a prestar eventualmente ayuda al Ministro de Francia, le prescribía hacerlo solamente "en los justos límites". Así el Ministro y el Emperador
practicaban la misma política pero por razones diferentes: el
primero porque consideraba los asuntos extra europeos como
insignificantes y las convulsiones de América Latina como fenómenos naturales; el segundo, porque estaba demasiado ocupado por los problemas italianos y polacos.
Los monarquistas mexicanos no habrían pues podido modificar la pasividad francesa si un incidente no hubiera venido
a cambiar el curso de los acontecimientos. El 29 de agosto de
1861, el Quai d'Orsay registró un despacho del 27 de julio en el
que Saligny informaba sobre la Ley del 17 de julio, por la cual
Juárez hacía suspender por el Congreso la ejecución de las
"convenciones extranjeras." Pero como su colega inglés protestó y no obtuvo sino promesas ilusorias, los dos rompiéron
relaciones diplomáticas con México. España había ya roto desde hacía algún tiempo. Era necesario pues que el Gobierno
francés aprobara o rechazara esta ruptura. Helo aquí puesto

l

�contra la pared. El Emperador no podía ya escaparse.
Los acontecimientos no se precipitaron ya que la expedición francesa data de junio de 1862. Francia se alió con Inglaterra para obtener por la fuerza el pago de la deuda mexicana: se pensaba en la ocupación de Veracruz y Tampico y pagarse con los ingresos aduanales de los dos puertos. Con España el acuerdo fue más lejos: se trataba de reestablecer el orden y de imponer la monarquía con un príncipe europeo. P;!ro si Inglaterra no quería ir tan lejos, España pretendía imponer su pretendiente, mientras que Francia tenía a Maximiliano. Este aceptó por fin la misión que se le quería confiar.
Inglaterra, temiendo una alianza París-Madrid, quizo mediar
como tercero. Es entonces cuando los tres países envían fuerzas armadas. Las instrucciones dadas al Almirante francés
Surien, admitían la necesidad de ocupar México si los puertos
de la costa eran evacuados por J uárez, no proporcionando
su
0
ocupación "un medio de acción directo e inmediato."
Muchos acontecimientos debían todavía señalar la política de las
tres p,otencias antes que las tropas francesas entraran en México. En particular, Francia se vería abandonada por Inglaterra
y España y obligada a hacer del problema mexicano su asunto
propio. Pero las decisiones irremediables estaban ya tomadas
y los actos irreversibles realizados.

¿Realizados por quién? Nada parece menos claro que las
razones del Emperador.

¿Ra:zones religiosas? No parece que la indignación de
los católicos ante la política de Juárez, indignación defendida
y sostenida ante Napoleón III por la Emperatriz, haya tenido
una influencia determinante sobre su espíritu, a pesar de su
deseo de calmar a los católicos después de los acontecimientos
de Italia.

¿Intereses franceses en México? Sin duda los "bonos Jecker", el famoso crédito suizo, jugaron un papel, pero es imposible apreciar en qué medida.
¿Razones económicas? Estas parecen preponderantes: Mé-

70

xico parece llamado a desarrollarse: el canal interoceánico y la
explotación de los recursos minerales lo ayudarán en esto. El
algodón mexicano reemplazará al algodón americano agotado por la guerra de Secesión. Por esto las presiones francesas
son necesarias. Y exigen la estabilidad política. En el fondo
es una idea saintsimoniana.

¿Pero ha sido determinante esta idea ? Las decisiones fi1:~les vuelv~n al Empe~dor. Parece que éste vió en la expedic1on a México un medio de realizar uno de sus sueños, generosos como la unidad italiana o el desarrollo de la industria francesa. Pero él no conocía México. No veía sus problemas. Y
además se dejó conducir dulcemente en su decisión por la influencia de los que lo rodeaban. Intereses religiosos o económicos, todo esto era esencial para ellos. Se sirvieron del Emperador para realizar sus ambiciones. El Emperador se sirvió
de ellos para realizar sus sueños. Pero los hombres de Estado
tienen el deber de ser lúcidos.
Y el equívoco fue trágico.

Traducci6n de A. R. G.
N O T

A S

1.-Para este estudio hemos utilizado, fundamentalmente. el libro de
Christian SCHEFFER. La Grande PenJée de Napoleón 111, Les
origines de fe:rpedition drt Me:rique (1858-1862). París, 1939,
275 pp.
2.-0p. cit. pp. 38-39.
3.-0p. cit. p. 54.
4.-Asunto muy conocido para que aquí insistamos en él.
5.- 0p. cit. p. 102.
6.-0p. cit. p. 153.

�Edgar Quinet no hubiera sonreído al leer los renglones anteriores; se habría indignado. Y Georges Clemenceau, el vencedor de 1918, habría dado un puñetazo significativo sobre la mesa. La mayor parte de los historirzdores franceses y hasta los residentes, galos en el México
de 1862, sabían y saben que lo que ellos llaman la Expedición de México y nosotros, con mayor propiedad, la Intervención Francesa, tuvo como origen la sucia complicidad entre el agiotista !ecquer y el Duque de Morny, medio
lie1'mano adulterino de Napoleón el Pequeño y nieto natural de Talleyrand: un feo negocio amenizado con la ambición de Eugenia de Montijo y su afán de entt·ometerse
donde no la llamaban sino su delirio de intolerancia y la
esperanza de pagar un precio bélico por la salvación de
su alma. Dijo Edgar Quinet hace cien años en el parla- .
mento francés: "Decíase al principio que era necesario invadir a México porque nos llamaba; ahora es necesario
invadirlo para castigarlo por no habernos llamado" ...
"Háblase de un crédito de rres millones convertido fraudulentamente en tm crédito de s&gt;etenta y cinco".. . "La
Expedición a México es el preludio _de un golpe de Estado contt·a las libertades del género humano". Y hay infinidad de testimonios de la época, precisamente f,·anceses;
pero Eugenia de Montijo, la española de la Contrareforma, se había sentado de niña en las rodillas de Sthendal
y . ..

Por ot1·a parte en las líneas del
entre otros, dos graves errores: 1: No
mismos a incitar a Napoleón; fueron
vocados. 2: !uárez era el gobernante
no el rival de Miramón ... Helas.

profesor Mauro hay,
fueron los mexicanos
sólo dos o tres equilegítimo de México,

La Redacción.

..

ANTOLOGIA POETICA
LOS POETAS MEXICANOS Y LA PALABRA
Alí Chumacero • Jaime García Terrés • José
Gorostiza • Marco Antonio Montes de Oca •
Octavio Paz • Carlos Pelicer • Jaime Torres
Bodet • Xavier Villaurrutia.

�ALI CHUMACERO

PERSISTEN implacables
fílabas, frases: s6lo palabras
al asombro del mar dichas en tiempo aciago,
cuando los aires eran arena,
o en hoteles vacíos de sucios corredores,
mientras se oítm gallos lejanos
y en aliento calmaba la arcilla su delirio.
Del húmedo mirar
nada recuerdo, porque el amante
en orfandad consume despojos de sí mismo,
cubre de polvo ávidas áreas
de hermosas dilaciones, y corrompida furia
arde celosa junto al leopardo
del alma que en desdén amores desafía.

JAIME GARCIA TERRES

UNA PALABRA MAS
Esa palabra
yo la diría con los ojos cerrados.
Hundido en las últimas sombras.
Quieto
como una ola maravillosamente
suspendida.

75

�JOSE GOROSTIZA

Los muros del paisaje
se cubrirían de hiedra. El aire
tendría espejos dentados
y amorosos.
Todo callaría después de escucharla.
Y ante el silencio grave de las cosas
yo sentiría que mil ojos
me estarían hiriendo
y que muchos millones de cuerpos
y cuerpos y cuerpos
me estarían tocando.

•

MUERTE SIN FIN
(Fragmentos)

-

La diría como digo
el nombre de mi casa.
Con la misma tristeza
peculiar. Con la misma
exacta mansedumbre.
Y el eco, en otros mundos,
dispersaría sus silabas
en una cauda infinita de menudas estrellas.

La diría. Pero temo
perderla. Esa palabra es
mi única fortuna. Mi solo sustento.
Nada me quedaría una vez que mis labios
hubiesen liberado sus voces de plata.
Nada
qu·e no fuera una ausencia de terribles contornos,
y la tenue fatiga del olvido que aguarda,
y un rastro de canciones
deshechas por el tiempo.

¿También -mejor que un lecho- para el agua
no es un vaso el minuto incandescente
de su maduración?
Es el tiempo de Dios que aflora un día,
que cae, nada más, madura, ocurre,
para tornar mañana por sorpresa
en un estéril repetirse inédito,
como el de esas eléctricas palabras
-nunca aprehendidas,
siempre nuestrasque eluden el amor de la memoria,
pero que a cada instante nos sonríen
desde sus claros huecos
en nuestras propias frases despobladas.

( ... )
PORQUE el tambor rotundo
y las ricas bengalas que los címbalos
tremolan en la altura de los cantos,
se aniegan, ay, en un sabor de tierra amarga,
cuando el hombre descubre en sus silencios
que su hermoso lenguaje se le agosta,
se le quema -confuso- en la garganta,
exhausto de sentido;
ay, su aéreo lenguaje de colores,
que así se jacta del matiz estricto
en el humo aterrado de sus sienas
o en el sol de sus tibios bermellones;
él, que discurre en la ansiedad del labio

�como ima lenta rosa enamorada;
él, que cincela sus celos de paloma
y modula sus látigos feroces;
que salta en sus caídas
con un ruidoso síncope de espumas;
que prolonga el insomnio de su brasa
en las mustias cenizas del oído;
que oscuramente repta
e hinca enfurecido la palabra
de hiel, la tuerta frase de ponzoña;
él, que labra el amor del sacrificio
en columnas de ritmos espirales,
sí, todo él, lenguaje audaz del hombre,
se le ahoga -confuso- en la garganta
y de su gracia original no queda
sino el horror de tm pozo desecado
que sostiene su mueca de agonía.

MARCO ANTONIO MONTES DE OCA

MI VOZ
CANTO hasta donde me alcanza la voz,
sigo cantando hasta que mi largo perjurio
acierta a ser otra vez un juramento.
La tempestad ha partido
y el aire azuloso de las cuevas se acomoda para dormir
junto a mi voz de antaño, la sonámbula
que encerraba cajas de mt1sica en los pulidos osarios
y resonaba en las plazas desiertas con un disparo
inteligible y doloroso.
¡Ah mi voz, mi voz de todos los días,
de un modo u otro siempre recordándome

su crianza bulliciosa en la redoma solar,
su comercio infinito con las gaviotas más blancas
y esa alegria suya, recién ganada,
tendida como un puente entre la aniquilación y la gloria!
Ella gira en el remolino de barro de los alfareros
y estalla en la soledad como el ardiente mercurio
en su torre de vidrio.
Tal un río entrando a saco en las vedadas galerías,
tal un río y una fluida navaja a/, cortar harapientas
(telarañas,
rabiosamente entronizadas en las habitaciones y los pechos.

OCTAVIO PAZ

PALABRA, voz exacta
y sin embargo equívoca;
oscura y luminosa;
herida y fuente: espejo;
espejo y resplandor;
resplandor y puñal,
vivo pufial amado,
ya no puñal, sí mano suave: fruto.
Uama que me provoca;
cruel pupila quieta
en la cima del vértigo;
invisible luz fría
cavando en mis abismos,
llen'ánaome de nada, de palabras,
cristales fugitivos
qtte a stt prisa someten mi destino.

79

�Palabra ya sin mí, pero de mí,
como el hueso postrero,
an6nimo y esbelto, de mi cuerpo;
sabrosa sal, diamante congelado
de mi lágrima oscura.
Palabra, una palabra, abandonada,
riente y pura, libre,
como la nube, el agua,
como el aire y la luz,
como el oio vagando por la tierra,
como yo, si me olvido.

y el canto estará abierto en medio de la selva.
Trágicas madrugadas y espesas lejanías.
¡Tristes almas gloriosas!
¡Pintando, borraría!
Todo, con una sola palabra luminosa.

JAIME TORRES BODET

POESIA

MIENTRAS callas, escucho
lo que ¡amás tu voz podrá decirme,
porque entre tu palabra y tu silencio
hay la misma distancia
que entre la idea que se forma un ciego
de la luz y la luz, la nunca oída.

Palabra, tma palabra,
la última y primera,
la que callamos siempre,
la que siempre decimos,
sacramento y ceniza.
Palabra, tu palabra, la indecible,
hermosura furiosa,
espada azul, eléctrica,
que me toca en el pecho y me aniquila.

CARLOS PELLICER

¡SABER UNA PALABRA!
¡SABER una palabra!
Una palabra sola, y elevaré la Luna
tras las ruinas fantásticas de esta náufraga duda.
De cada ciudad fúnebre haré una dulce aldea.
Los montes se abrirán nuevas gargantas

8o

Hablas sin velos, manifiestas todo
lo que de ti conoce el pensamiento,
pero callas con todo lo que eres
y con lo que ya fuiste y con la aurora
de lo que, sin saberlo, vas a ser.
Más aún . . . Cuando callas
un pueblo calla en tí, calla una raza;
ptJ.eS en tu voz se expresan los instantes,
pero -en lo que no dices- está hablando
una patria sin tiempo ni fronteras.
Ahora que padezco, deja que oiga
lo que, a través de tí, me promete aún la vida.
Toda la eternidad está presente
en esta hora muda
¡porque si tus palabras son a veces poemas,
tu silencio, sin más, es poesía!

81

�XAVIER VILLAURRUTIA

NOCfURNO MUERTO
CUANDO los hombres alzan los hombros y pasan
o cuando dejan caer sus nombres
hasta que la sombra se asombra
cuando un polvo más fino aún que el humo
se adhiere a los cristales de la voz
y a la piel de los rostros y las cosas
cuando los ojos cierran sus ventanas
al rayo del sol pródigo y prefieren
la ceguera al perdón y el silencio al sollozo
cuando la vida o lo que así llamamos inútilmente
y que no llega sino con un nombre innombrable
se desnuda para saltar al lecho
y ahogarse en el alcohol o quemarse en la nieve
cuando la tlÍ cuando la vid cuando la vida
quiere entregarse cobardemente y a oscuras
sin decirnos siquiera el precio de su nombre
cuando en la soledad de un cielo mtJerto
brillan unas estrellas olvidadas
y es tan grande el silencio del silencio
que de pronto quisiéramos que hablara
o cuando de una boca que no existe
sale un grito inaudito
que nos echa a la cara su luz viva
y se apaga y nos deja una ciega sordera
o cuando todo ha muerto
tan dura y lentamente que da miedo
alzar la voz y preguntar "quién vive"
dudo si responder
a la muda pregunta con un grito
por temor de saber que ya no existo
porque acaso la voz tampoco t1tve

sino como un recuerdo en la garganta
y no es la noche sino la ceguera
lo que llena de sombra nuestros ojos
y porque acaso el grito es la presencia
de una palabra antigua
opaca y muda que de pronto grita
porque vida silencio piel y boca
y soledad recuerdo cielo y humo
nada son sino sombras de palabras
que nos salen al paso de la noche.

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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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              <text>Armas y Letras, Revista de la Universidad de Nuevo León, 1962, Segunda Época, Año 5, No 1-2, Enero-Junio</text>
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              <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Rosaura Barahona Aguayo</name>
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