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                  <text>SUMARIO
Raúl Rangel Frías, Teorema de Nuevo
Le6n • Alfonso Rangel Guerra, El
hombre en Don Segundo Sombra •
Francisco Correa Villalobos, Sudáfrica
y la política de Apartheid • Miguel
Covarrubias, La prosa de López Velar•

de.
JUNIO de 1965

No.

2

Año 8

II Epoca

��BIBLIOTECA CENTRAL

U.A.N.L

ARMAS Y LETRAS
REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

Rector
LIC. EDUARDO A. ELIZONDO

Secretario
LIC. BERNARDINO OLIVEROS DE LA TORRE

Departamento de -la Extensión Universitaria

Coordinadora
DRA. AURORA MORENO

Jefe de la Sección Editorial
JOSE ANGEL RENDON

Torre de la Rectoría
Ciudad Universitaria
Monterrey, Nuevo León, México

Quinto Piso

�•

ARMAS Y LETRAS
Revista de la Universidad de Nuevo León

No.

2

Año 8

Junio de 1965

Segunda Epoca

SUMARIO

Raúl Rangel Frías, Teorema de Nuevo León ·--·----·-------

Alfonso Rangel Guerr.a, El hombre en Don Segundo
Sombra ___________ _ _ _ _____________________ _

5

33

Francisco Correa Villalobos, Sudáfrica y la p9litica de
Apartheid - -·- - -- - - - - - - - - - - 45

Miguel Covarrubias, 1A prosa de López V e/arde __ · ________ 70

�X V• 7 • I O.!J 4.
"7 2. A'1i&gt;8

TEOREMA DE NUEVO LEON

RAUL RANGEL FRIAS

..
Las Constantes· Económicás
De las consideraciones que tengo hech;is sobre la historia
del Nuevo· Reyno de León, antepasado de la entidad jurídica (Estado de Nuevo León), se desprende que intetvienen en
la relación componentes del campo demográfico, del económico y del político-cultural.
En· estos tres campos de investigación encontraremos las fuerzas que van modelando una entidad y unos hombres, que nos llamamos ahora nuevoleonesd ~ de donde de1
rivan fenómenos presentes como la ciudad de Monterrey a lo
cual responde esta teoría histórica.
Antecedentes

El fenómeno de la formación de la entidad jurídico-política de Nuevo León se efectu6 a fines del siglo XIX/ en el
terreno demográfico.
•

l

Sus antecedentes del siglo XVII y del sigl~ . XVI son
preámbulos, pero la configuración histórica sólida y positiva,
es la del siglo XIX. Se forma de una especie de acarreo histórico de otras provincias; de fenómenos demográficos secun&lt;iarios a la integración de México a través, de la Colonia y de
otros posterior y particularmente primarios en la población y
en la economía después de la Independencia de México.

5

�Fuimos una segunda etapa en el fenómeno de la conquista y población de la Nueva España; en élla participaron criollos y mestizos con los indígenas más que los peninsulares.
Un Reyno

Y de primer intento hubo un ensayo o tentativa frustrada de composición política de grandes dimensiones, cuyo interés y peculiaridad destaca como un anticipo del proyecto
ele hacer del Nuevo Reyno de León una super-entidad política dentro de la Nación mexicana.

jurídicos de la época virreinal; y realmente una aldea, que recuerda las primitivas comunidades agrícolas. Sólo más adelante le sucedió una población de tipo comercial, la del siglo
XIX; y a finales del siglo XIX se transformó en la ciudad industrial, para venir a parar ahora efectivamente en una urbe
metropolitana.
Al cabo de los siglos resulta un acierto su denominación
inicial, que es casi una adivinación, la calificación original de
Ciudad Metropolitana, que sólo merece 400 apos después de
constituída.

Fué en cierta manera concebida como tál puesto que
reunía las calidades que eran anejas a la superioridad de varias provincias vinculadas en la unidad de gobierno de un
Reyno. Si bien nunca le fue concedida la plenitud jurídicopolítica consiguiente a la ambiciosa idea.

Esta serie de circunstancias afortunadas son las que dan
a la realización del Nuevo Reyno de León un significado que
va más allá de la erudición, para insertarse en una meditación
sobre la historia mexicana que si bien encuentra sus antecedentes en la antigua, ha de ser interpretada por las actuales
y modernas aspiraciones de los hombres que la producen.

. Tal promoci~n fue expresada de cierto modo original y
diverso del anterior cuando se formaron las Provincias Internas.

El Campo económico

Posteriormente se dá el hecho de que hombres como Fray
Servando y otros políticos piensan en constituir recién llegada la Independencia de México, un super-Estado con Coahuila, Texas y Nuevo León; de manera que trató de configurarse
de modo distinto a como luego ha quedado; resultando a la
postre que desprendida Coahuila-Texas y también Tamaulip~s, _quedamos sólo el Nuevo León de hoy sin Reyno ni provmc1as.
Al final de cuentas, el Nuevo Reyno de León vino a parar en menos todavía: un Estado de configuración peculiar
con una capital enorme y un territorio retrasado con respecto
al desarrollo de aquélla. Macrocefalia idéntica a la que se
ha señalado para toda la República en relación con la Ciudad
de México.
Viscicitudes de una Ciudad.

De Monterrey debemos señalar que al princ1p10 es tan
sólo el símbolo de una Ciudad. Uno de los grandes símbolos

6

Llevado de las ideas anteriores surge mi interés por una
reflexión en torno al campo económico y las fuerzas que empujaron la formación del- Nuevo Reyno de León, como un
modo de participar en la vida y los hechos contemporáneos.
Los primeros pasos son conocidos de todos y vamos a pasar de prisa por ellos. El hecho de que Luis de Carvajal hubiera capitulado con el Rey de España y su intento teórico
dirigido a la formación de poblaciones obliga a preguntarnos: ¿es posible que viniera a fundar poblaciones, en un territorio que carecía de recursos elementales para fincar la vida de sus habitantes ?
Los minerales estaban por descubrirse trás de un mero
ensayo de exploración en Cerralvo y otros sitios; de manera
que Carvajal no podía traer la intención de fundar allí, amén
de que ignoraba los incipientes cuanto pobres fundamentos; y
de _hecho no parece tener jamás dicha intención, pues ni siquiera deja un documento, como luego Diego de Montemayor por fundación de ciudad o villa.

7

�Un ·sueño hecho pesadilla

De los intentos de Carvajal se obtiene la impresión de una
tentativa orientada -lo que confirmaron los hechos- a tomar
esclavos para venderlos; y aun cuando va hacia las minas, no
habiendo encontrado imaginadas y fabulosas riquezas, descubre sus intenciones y atrae a soldados y aventur~ro~ _con la promes~ dé. la saca de indios; y trás de éllo vuelve a ~alir de ahí
a otros sitios hasta dar finalmente en Almadén. Resumen y
conclusión de 'todo: no se le conoce definida empresa y propósito serio de exploración minera ; ni Carvajal tenía antecedentes de .minero..
,_., S~rá .terilerario juzgar a la· distancia de hoy y la falta de ,
docmnentos definitivos; pero se imp,one considerar a este grupo de hombres que avanzan desde el Golfq de México como
aventureros empeñados en realizar sin perjuicio del fortuito
hallazgo d·e minerales el comercio de esclavos a través de Pánuco, para surtir de mano de obra a la Nueva España y a las
Islas, tan necesitados de élla por la escasez causada en los grandes males acaecidos a la raza ,indígena, epidemias y natural ext~nuacióq de los hombres esclavizados en trabajos muy rudos.
El esfuerzo de Carvajal impresiona en nuestra historia
como el relato de un sueño, de no ser por las trágicas circunstancias finales de , sus familiares que la transforman en una
pesadilla real.

de los elementos básicos para el cultivo de los cereales y la
cría de los animales.
Los indígenas llevaban una gran ventaja a la población
española, porque estaban hechos al terreno y competían con
los animales, dado que se alimentaban de frutas y raíces.

En tal virtud -lo reconoce Alonso de León- el segundo
intento estaba amenazado con el fracaso. A los pobladores,
alejados de la metrópoli, sin elementos de sustento, sin labranzas y con la hostilidad de los indios, más la aridez y el rigor
del clima, les resultaba imposible la vida.
Así, el esfuerzo de sustentar el Reyno con minerales ricos,
no logra éxito en primera aproximación; y el segundo intento
de mezclar la exploración de las minas cqn los cultivos de la
tierra, deja a algunos individuos empeñados en el esfuerzo;
pero las condiciones son tan precarias que a la muerte de
Diego de Montemayor es como. si no hubiera venido.

La suerte de la entidad parece no estar resuelta, en una ni
en otra etapa del esfuerzo por afirmarse sobre el terreno. No
hay en este momento otra supremacía que la de la Naturaleza;
y los empeños de los pobladores españoles se ven francamente limitados por la pobreza de recursos de que dispone la
organización de una empresa, que no corresponde a la realidad física ni al complejo histórico-demográfico de las tribus indígenas.
Mineros

Soldados y Labradores

Viene luego Montemayor y parece entonces que ya no
endereza los pasos al logro de ganancias y lucro comercial
con la saca de indios. Hace un intento serio de poblamiento,
pórque se organiza como un verdadero conductor de familias,
en carretas, COil' herramientas, rejas, bueyes y todo lo que se
necesita para la labranza, el sustento y la vida ordinaria.

Proceden los exploradores de bandas mineras que avanzan desde Zacatecas, gracias a los descubrimientos de minerales desde los cuales proyectan puntas de flecha hacia el
norte y oriente. Tentativas de exploración minera y vagos
tanteos de población o colonización, que tocan al Nuevo
Reyno de León hacia 1580, fecha muy lejana de la época brillante de la conquista de México.

Sin embargo de sus empeños, la condición.de una colonia
tan poco numerosa de emigrantes, hizo sumamente precario
el intento de fincar hogares en un territorio donde se carecía

En estos sitios no hay cultura indígena ni posibilidad de
que mediante una batalla hacerse del enemigo; y éste mismo
sustente al vencedor, como lo hizo el español en la meseta
del Anáhuac.

8

9

�El poblador tiene aquí que intentar otra forma &lt;le vivir
que no sea a lomo de indio, porque las tribus sedentarias del
Anáhuac y del sur de México no existen. Hay que ensayar
una nueva modalidad de organización de las empresas de
población y de sus ciudades y el español del norte no tiene
más remedio que pensar en dos extremos: la minería o sustentarse de nuevo, como en la propia Península, sobre la
aldea agrícola y ganadera.

La guerra con el indígena es una fuerza histórica secundaria y el afán se orienta a la ocupación de la tierra. El principio de nuestra población colonial es una organización de
tipo económico, para ocupar civilmente la tierra y hacerse
de medios de trabajo, instrumentos y herramientas, hasta tomar y aprovechar industrialmente los recursos necesarios a
este efecto.
Repasando de nuevo los intentos de Carvajal, recordemos
que son completamente ilusorios y fundados en el engaño que
cometió con los demás o se hizo consigo mismo. Traía otras
intenciones, porque si Carvajal venía con la obligación de
fundar poblaciones, no tenía medios de hacerlo realmente; y
sustentarse por dos mil pesos anuales de sueldo, que le habían
prometido, no era aliciente para un hombre de su categoría
y empresa.
Diego de Montemayor dá la impresión de estar arrojado a un extremo límite de su propia vida en la edad y en
conflictos de otro orden; y que no tiene más salida que buscar un sitio que no sea Saltillo ( dice el cronista de León que
era "corto albergue a hombres de ánimos magnánimos").
Sin embargo y como no tenía suficientes elementos; a
su intento, próximo a la ruina, sucede una tercera fase de la
empresa, como es la población del Reyno subsidiada por
mineros ricos de Zacatecas.
La Corona no está dispuesta a gastar dinero en esta como
ninguna otra empresa tan poco prometedora, pero hay algunos pro-hombres mineros que han ganado plata y están deseosos de añadir blasones a sus escudos. Entre ellos la fami-

10

lía Zavala, la más indicada que lo fué para tomar a su cue_n ta
y sostener económicamente la empresa.
Sin el subsidio que por largos años otorgó el padre de
Don Martín de Zavala al Reyno de León, no hubieran subsistido las gentes que dejó Diego de Montemayor. Gracias
a los almacenes de harina, envíos de dinero, .de ropa, de herramientas y ganado, que se hacían desde Zacatecas, medianamente logró sustentarse una población muy reducida en
un terreno donde- no se habían obtenido todavía ni rendimientos agrícolas, ni animales suficientes, ni crías con las cuales
hacer frente al comercio de una población de rango y valor.
El subsidio minero que recibió Monterrey en esta etapa,
continuó en la Gobernación del segundo Zavala, que hubo
de emplear recursos que procedían de su patrimonio y luego de algunas empresas afortunadas en minas, lo que dio el
primer paso definido en torno a la organiz;:1ción económica
del Reyno.
Organización agrícola y pastoril

Este paso definido fue la introducción de dos elementos
básicos: las ovejas y el trigo. La semilla de trigo que se trajo de Guadalcazar, tan valiosa fue como importante para los
pobladores al igual que las ovejas mismas.
Con la introducción de las ovejas se dio el caso de pastorías que vinieron a triscar los campos de Nuevo León.
Los rebaños no ~ran de los pobladores, sino de encomenderos o hacendados, oficiales reales, funcionarios de Huichiapan, de Querétaro, y de otros sitios que mandaban sus ovejas con mayordomos, a los grandes potreros; y las enviaban
a pastar a Nuevo León de donde sacaban los rebaños a ciertos tiempos.
El hecho se nota en nombres de la geografía del territorio, donde quedan huellas de la ~ pastoril; en los
pasos de Galeana, por ejemplo, Puerto Pastores, que de seguro lo debe al tránsito de los ganados de la época colonial;
y por Saltillo, en Carneros, igualmente señalado por la ca-

11

�racterística de las -grandes manadas o rebaños de ovejas, enviadas desde los sitios principales de la Colonia a una tierra
virgen que les proporcionaba en aquellos tiempos pastos
muy abundantes sin gasto mayor.

propias del clima de Nuevo León acabaron por eliminar o
reducir a uno de los especímenes, las ovejas.

El otro elemento fue de progreso más incierto: el trigo.
Puso frente a frente adversarios luchando a lo largo de do~
siglos, que avanzan y retroceden hasta que al fín pactan un
compromiso e.Qtre ambos dando su fisonomía a la entidad:
es la lucha de los pastores y los agricultores.

La oveja podía proporcionar al poblador todo, la lana,
el cuero, el cebo, la carne, la leche; y la única posibilidad de
fincar una población de economía pastorial, población con rebaños.

Pugna y Compromiso

La semilla del trigo trªía la agricultura, pero las ovejas
aseguraban el dominio a los pastores. Entre labradores y
pastores se reparten la historia de dos siglos, siendo común
que los pastores hagan enemigos entre los labradores, en tierras sin cercas y vallados que no se acostumbran.
Desde el principio fue difícil que prosperasen sembraduras en grandes proporciones, porque la mayor parte y la
más rica economía procedía de pastorías; y apenas se cultivaba
lo indispensable para el sustento natural de la pobla.,
c1on.
Es indudable que la interacción de estos dos elementos
hace de ellos los agentes civilizadores y elementos económicos básicos del Nuevo Reyno de León, que darán la fisonomía que conserva parcialmente hasta la fecha en diversas
zonas.
El norte minero, con el correr del tiempo se tornará ganadero también; y el; sur y el oriente, donde al principio entraron los ganaderos preferentemente, se convertirá en agrícola sin eliminar los otros factores; pero la economía de dos
siglos va a girar sobre esos elementos introducidos originalmente: la oveja y el trigo.
Ahora bien, hay que pensar si muchas de las ovejas serían cabras, porque nos quedó muy poco de las primeras y
tenemos cabritos a pasto. Probablemente venían mezclados
los rebaños de uno y otro tipo; y el calor y las condiciones

12

Sustento y guerra

Los rebaños y las p~torías dieron nombres a ciertos lugares ("la pastora"). Había vaquerías en las Mitras, pastorías en el Cerro de la Silla y otros sitios alrededor de Monterrey. De las primeras industrias que se establecieron fueron
las llamadas "tenerías", donde se hacían los curtidos de pieles; también, las de fabricación de paños y lanas y otras por
igual orden.
La fuerza de los pastores fue la que sirvió de base para
la lucha con los indígenas; porque más que guerra, como lo
era desde el punto de vista dq que se usaban armas contra
éllos y que se les fue ejecutando en una serie de acciones militares; el verdadero exterminio lo hicieron ovejas, cabras y reses.
En la disputa entre los animales domesticados y los indígenas, acabaron aquellos por ganar el terreno, fondo y sustento de nopales, tunas, mezquites, granos de toda especie para alimento de hombres y ganados.
Era irremediable la contienda entre dos formas de vida,
una humana y otra animal sustentadas en la misma base
económica: la depradación del terreno o la extenuación de
los elementos naturales de aquellas praderas2 que en ese
tiempo disponían de mayores elementos que los hombres de
ahora podemos contemplar. Tierras desvastadas hoy por los
rebaños de los que se llegaron a contar hasta un millón de
cabezas; que no era riqueza ni capital de los nueyoleoneses,
sino simple préstamo, semovientes huéspedes de Nuevo León
los cuales era usual sacar y traer de nuevo en cada ocasión.
Los mayordomos eran empleados o criados de los gran-

13

�des encomenderos de la colonia, en la Nueva España; y el
tipo de gente que venía con las pastorías e.ran hombres de
servicio, trabajadores y no los dueños de los grandes rebaños.
También llegaron con los primeros pobladores algunos
personajes que trajeron ganado; pero de otro tipo de capital,
propio de los que vinieron a organizar su hacienda, gentes
que crearon lo que hoy llamaríamos haciendas y ranchos.
Ranchos.

Esta última palabra abre el más vigoroso contraste del
Norte frente a la hacienda de la Colonia, Los latifundios
se dieron en el sur de Nuevo León, hasta Linares; y de las
grandes mercedes de tierra que se hicieron a los pobladores
de Nuevo León, en el resto del territorio, particularmente al
Norte, fue la regla general que se originaran comunidades,
llenas de los descendientes de fundadores, hijos de aquellos
y agregados políticos, sirv_ientes y otros elementos de población en arribo posterior a los titulares, sin que prosperase el
mayorazgo propio de la Nueva y vieja España.
Nuevo León no conoció, salvo raras excepciones en el
Sur, la gran hacienda; tanto por las condiciones del terreno,
como por las características históricas en que se desarrollaron
aquí los acontecimientos.

es uno de los postulados que facilitó el
dustria en Monterrey frente a las viejas
donde se acostumbraban las fórmulas de
cola o de los gremios semimedievales y

desarrollo de la inciudades Coloniales,
la servidumbre agrílas artesanías.

Precisamente, la pobreza cultural del ambiente y la falta de arraigo de instituciones como l_a hacienda y los vu:i~u;
los feudales, que ligaban a los trabaJadores al suelo, ~acihto
la formación de tipos como el ranc~ero de las comu~1dades,
fenómeno común de nuestros pueblos de Nuevo Leon, base
para la creación de un ambiente de libertad, y el cual vio en
la industria la oportunidad que le habían negado las condiciones anteriores de la historia.

Repaso
Destaca este punto frente al primer esfuerzo de poblamiento del Reyno que no logra fincarse, porque no hay
grandes minas como en Zacatecas, que hacen posible la tundación rápida de centros poblados en el Norte de l.a Nueva
España; ni la riqueza de agricultores, como en el antiguo
dominio azteca, porque fuera del consumo personal, no -hay
población para comerciar, ni se pueden sembrar grandes extensiones de tierra por la pobreza de ésta y la escasez de mano de obra.

Refuerza a este elemento, que va a participar en la formación de la industria de Monterrey, la condición de no
existir esclavos de la tierra sino trabajadores libres.

Las pastorías constituyeron la base económica de la población del Reyno de León ; pues las ovejas proporcionaban
los elementos que hacían de sustento y de comercio con otros
sitios, los cueros, las pieles, las lanas, el cebo, la carne misma,
la leche, todo.
El ganado vino a ser lo que fue en los primeros tiempos de la humanidad, el verdadero Capital y la riqueza primordial de los pueblos. Ese ganado es la causa básica de la
belicosidad y la animadversión entre los indígenas y los españoles. Está en competencia de nutrición con el indígena
que se sustenta de los mismos elementos naturales que los
rebaños.

La existencia de una población con plena capacidad y
libertad para contratar y actuar en un mercado de trabajo,

Aunque. se recurría a muchos expedientes y algo se sacaba de los minerales, otro poco vendiendo indios cada vez

14

15

A cambio de ello se formaron los ranchos, comunidad
pequeña de hombres libres o simples pastores que tenían un
punto de reunión en los corrales, donde hacían el recuento
y reparto de frutos de los rebaños ("herraderos"); y de ese
ranchero, dueño a veces de pequeñas extensiones de terreno,
procede l.a fisonomía del fronterizo del siglo XIX que contrasta con la del señorito de las grandes vaquerías de Jalisco,
de Guanajuato y San Luis Potosí.

�que se podía; básicamente. el sustento tuvo que ser fincado
en las pastorías.

Mesta y t1aqueros

..

En esa época se practicó aquí, lo mismo que en el Anáhuac, la vieja institución medieval de la Mesta. Y la Mesta
origina características posteriores ( nota curiosa es esta: el último modelo de una fábrica de automóviles es un mesteño,
animal que se criaba en el monte fuera del alcance doméstico;
y a este tipo de potro salvaje llaman los texanos "inustang").

De la Mesta y de las prácticas de los vaqueros en su trato y manejo de los rebaños, como lo han caracterizado correctamente Chevallier y otros, se originaron los jinetes mexicanos de la frontera, que luego copiaron los texanos en el
Cow Boy.
Es el mexicano de la frontera un tipo de chivarras y
sombrero arriscado montado en un caballo bajo, muy bueno para el trabajo de campo, "mustang". Sujeto de actos violentos y generosos, mucho más varonil que el hombre del
campo agrícola; más libre y con un espíritu de empresa y de
iniciativa, que interesa como fuente psicológica de formación
de la clase directora de industrias y formadora de negocios
nuevos a fines del siglo, la misma que en los albores dio los
elementos propios para las guerras mexicanas.

De ellos, los rancheros, comerciantes y soldados, procede la fuerza de Monterrey. Lo mismo produce el siglo XIX
a Vidaurri, señor d~ grandes extensiones y dueño de ti~rras,
amo del ganado a la) vez que caudillo de hombres; que Zuazua, norteño pobre, fronterizo arriesgado, soldado a caballo,
hombre de una pieza y pensamiento liberal; que otros muchos como ellos, rancheros, conductores, arrieros y comerciantes que van a chocar con la mentalidad jurista y teologal
de los hombres del centro y del sur de México.

Procede de una raza de origen cantábrico preferente; Y
se organiza en un país donde el elemento básico de la economía es el ganado; finalmente, la lucha con los indígenas
les dá el mismo sabor de las guerras de frontera medieval de
las marcas ibéricas.

Frontera y guerra
Otro concepto trasladado de las experiencias españolas
a tierra nuestra, queda constante desde que se· llamó Nueva
Extremadura para los castellanos fué la frontera de la pelea
que se hacían moros y cristianos en España.
Las mismas características en el hombre de frontera en
México, que aquel que vino a la conquista de_ ~éxico; y los
mismos rasgos fueron trasladados ~ la fo~ma~1~n del fronterizo; éomo que coinciden ambos tipos ps1cologicos en lo general de sus maneras de ser.
Todo ello conspira para dar las características que destacan en esta región mexicana, un tipo de vida y de hombres en que prospera la forma de que ahora dependemos,
economía industrial. Const:e, no se pasra directamente de
una a otra sustancia económica porque del ganado no se llega luego a la industria; pero a través del elemento ~umano
y de la formación de éste y de los fenómenos políticos que
se suceden, se establece la consecuencia y _liga de todo desarrollo de este problema.
Siglos XVII y XVIII se les van a los españoles del Reyno de León, en la lucha de ganaderos, pastores y de indígenas que retroceden paso a paso en la desigual pelea.

Trabajo y comercio

Este tipo psicológico deriva de los elementos de la vida
económica, del trabajo y la cultura rudimentaria consiguiente de nuestras poblaciones del Norte.

Los propios españoles se valen de los indígenas, sin embargo; y encontramos diversos modos de colaboración, desde
aquellos que llamaban laboríos o naborías, por ·una corrupción de lenguaje. Especie de trabajadores de temporada los
cuales convenían mucho a los primeros pobladores, porque

16

17

�nada más los ocupaban en el tiempo que los necesitaban; y
luego los soltaban a buscar su comida en el campo. Generalmente reg~esaban a la vasta región que llamaban el gran
Tunal, a pizcar y comer tunas en San Luis Potosí Matehual.a
y otros sitios, en la época de la gran cosecha.
'
Tenían esos indios laboríos o naboríos; y además otros
encomendados bajo el nombre de congregas; y otros más
que auxi~i.:1ban francamente a los españoles; finalmente, los
que participaron en la conquista y población del Reyno al
lado de los españoles: los tlaxcaltecas.
Toda la población y colonización del norte de México
de Coahuila a Nuevo León, fué poderosamente nutrida 1~
sangre indígena tlaxcalteca, que los españoles trajeron para
dar una organización a su incipiente vida económica y social.
Al indígena lo utilizan en las labores del campo y a
veces en ciertas tareas de las minas; y de esa forma podían
los propios españoles dedicarse al caballo y a las vaquerías,
al rodeo de cada año, para recoger las crías y proveer a los
comercios básicos. "Ciertos comerciantes propiamente llamados ganaderos, abastecían de efectos del país y extranjeros a
los criadores y los criadores en señalado tiempo hacían el
correspondiente pago con animales en pie".
Los ganaderos (por lo que ganaban, seguro) eran comerciantes que traían del interior artículos que no se producían en esta región y entregaban a cambio las crías. El tráfico mercantil lo hacían, pues estos llamados ganaderos, importando y transportando mercancías del centro de la República o de los puertos y para cambiarlas por cueros o por
crías de la región.
La vida económica de los primeros siglos configura la
población de Monterrey como una aldea agrícola, representada
en la dispersión de cabañas plantadas a lo largo de cañadas.
por donde fluyen arroyos y ojos de agua, que en la ciudacl
de ahora constituyen algunas de sus calles trazadas de poniente a oriente. Las pobres casas reales fueron en mucho tiempo
el único signo visible de que hubiera una República, así
llamado en esos tiempos el régimen municipal.

18

Monterrey fue una aldea agrícola el siglo XVII y muy
probablemente más de la mitad del siglo XVIII; y sólo a
partir de la segunda mitad del mismo, empiezan a aparecer
los síntomas de una vida superior. De la aldea agrícola no
se pasará a la ciudad comercial hasta el siglo XIX y sólo
llegaremos a la ciudad industrial con los fundamentos del
pasado, en el siglo XX.
El estado de atraso económico lo refleja una nota de Sotero Noriega que relata la situación de Nuevo León en el
año de 1850. El trabajo industrial en Nuevo León, dice, lo
. realizan las mujeres que tienen a su cargo las principales labores: tejen las telas a mano, sin telares algunos; hacen unos
magníficos sarapes que después se venden en las ferias de
Saltillo (los famosos Sarapes saltilleros); también rebozos y
frazadas. Otros aspectos, como el curtido de los cueros, fabricación de azúcar o piloncillo y velas o cohetes ya no se
encargan a San Luis Potosí como antes.
Industria para venta no la había. Israel Cavazos ha
mencionado en su libro sobre el Ayuntamiento de Monterrey,
que cierto año a mediados del siglo XVIII, un Gobernador
quiso poner precio a las mercancías y se opuso todo el Cabildo,
porque nunca nada ni nadie había vendido ni comprado.
No había que comprar ni qué vender; sencillamente la
gente que tenía necesidad de carne procedía a matar sus
cabras; y como eran labradores cultivaban su propio maíz;
cuánto tenían de velas, cebo, cuero u otros útiles los traían de
San Luis Potosí.
Ni siquiera elementos tan precarios de economía doméstica eran de fabricación propia de la población; de manera
que todavía a mediados del siglo XVIII representábamos un
conglomerado de pastorías en unidades de ranchos, comunidades y alguna que otra hacienda, asentados en un terreno
que habitaban labradores de la tierra y pastores, cuya producción bastaba en cantidad necesaria para su consumo; de algún
incipiente comercio y de la fabricación de utensilios en talleres
&lt;le tosca artesanía, con bienes o productos para propio uso,
sin otra vida económica que la celebración anual de las ferias.

19

�Monterrey, Linares y otros pueblos recibían periódicamente la visita de mercaderes trashumantes procedentes de
las Ciudades del interior del país, prácticos en el trueque de
mercaderías españolas o indígenas, a cambio de crías de animales, cargas de piloncillo, minerales o cueros (los llamados
"ganaderos").
Hinterland

Muy a princ1p10 del Reyno se organizaron expediciones
que se hicieron a Tampico, para adquirir productos como
aceite, vino, pescado seco, útiles de labranza, etc. Formaron
recuas, cuenta De León, habiendo hecho un conchabo con
los mayordomos de rebaños que se tenían en la Huasteca
para cambiar sus productos.
'
Esta expedición y posteriores intentos por traer de Tampico herramientas y rejas o arados, a cambio de lo que la tierra
producía, harina, piloncillo y metales, revela que el comercio
se intentó primeramente por los puertos, esquivando las rutas
del interior a Zacatecas, Sombrerete y otros reales que se encontraban a distancias enormes.
Antes que los 11-amados fleteros estos hombres, arrieros
de mulas y conductores de carretas hicieron los caminos de
Nuevo León, de Coahuila y Zacatecas; abriendo brechas a
una vida incipiente, precaria de las comunicaciones del tráfico y de las relaciones políticas.
'
Siglo XVII, siglo XVIII y años más, hacen firmes los
ele~entos d~ una economía pastoril, con pequeñas aplicaciones
de tipo agncola y productos del trabajo artesanal para satisfacer el bajo consumo de la población.
Tampico fue algún tiempo un punto del que hicimos las
veces de "b.0terland"; que luego se cambió, de éste puerto
a la zona romera de Zacatecas; y posteriormente a Matamoros.
Este "hinterland", que podíamos traducir por el término posterior de "provincias internas", proveía de elementos a los
reales mineros, con más vida que las restantes actividades en
el vastísimo territorio medio desierto de vida humana que
fue el Norte de México.

20

Estas regiones no conocen más intento serio encaminado
a transformar su economía, que los empeños de comerciar
con Tampico o por Soto la Marina, antes de la Independencia.
A Don Miguel Ramos Arizpe se le encomienda por las
gentes de Nuevo León, cuando es designado Diputado a las
Cortes Españolas, que represente ante la Corona la necesidad
de abrir los puertos de Matamoros, Soto la Marina o algún
otro. Según parece no se necesitó autorización, porque pronto se empezó a hacer el tránsito de mercaderías por Matamoro~ después de la Independencia.
La posición del puerto de Matamoros para Monterrey,
fue muy importante en el desarrollo posterior. Dos razones:
por mucho tiempo se radicó ahí un fuerte contingente de
tropas del ejército del Norte, alistado por las Guerras con
Texas; que provocó un intenso comercio con la plaza de
Monterrey. Posteriormente, porque a través del puerto se
realizó el contrabando de algodón, que provocó una época
inigualable de prosperidad, que dió impulso nuevo al desarrollo de toda la región.
Dn. José Sotero Noriega

A reserva de un estudio más cuidadoso sobre el siglo

XIX, vamos a servirnos de unas notas de Dn. José Sotero Noriega, zacatecano ilustre, que fué constituyente del 57 y ascendiente de una familia muy numerosa de Linares: su árbol geneológico enlaza a De León, Antonio Leal, Mier, Noriega, Benítez, Leal, Gómez y muchos otros; padre del Dr. Pedro Noriega que fue director del Colegio Civil.
Sotero Noriega es autor de uno de los estudios más interesantes del siglo XIX de Nuevo León, donde anticipa el proyecto de que se distribuya la tierra, como una de las reformas
necesarias para la transformación de la economía regional del
Sur de Nuevo León.
Noriega hace notar que Nuevo León se benefició d~ las
guerras de Independencia, con las cuales se provocó el primer
gran movimiento de emigración, principio o causa que
va a transformar su vida y su economía.

21

�La guerra de Independencia, desde el 1810 hasta el veintitantos, hace que mucha gente del interior del país, insegura
y sin aliciente de progreso, emigre de sus tierras para fincar
nuevos hogares y haciendas en estos territorios.

La emigración se deja sentir desde la época de la Independencia. El factor más fuerte vendrá con hechos posteriores a la Independencia, como la pérdida de T exas y las guerras civiles, pero a partir de la misma es ya serio el movimiento de emigración y el crecimiento de la población.
Acuden mexicanos de todos los sitios del país en busca
de tierras libres, donde no haya encomiendas, vínculos o mayorazgos, beneficios y servicios pre-establecidos; a estas poblaciones pacíficas y laboriosas que han olvidado rencores y
vindictas, para dedicarse a fórmulas sencillas y honestas del
vivir. Donde hay por último un mercado libre de trabajo,
con la posibilidad del progreso y un desarrollo amplio de
las faq1ltades de iniciativa y esfuerzo.
$otero Noriega señala el desarrollo creciente de Monterrey, incluso en algún momento habla de que la ciudad puede
ostentar 'Yª, en 1853, una calidad de tercer orden entre las
del país ; viene después de Puebla, Guadalajara, Veracruz y
Guanajuato.
Hogar de inmigrantes

C'..on la emigración, Nuevo León va creciendo ; y a medí~
que se producen nuevos cambios y los posteriores acontecimientos políticos, se acusa vigorosamente como una tierra y
un hogar de inmigrantes.
Del interior de la República afluyen en gran número y
ejercen una acción extraordinariamente eficaz sobre el creciente movimiento económico; luego vienen de otro tipo y
sitios muy lejanos y diversos como extranjeros de países europeos, cuya influencia similar debe sujetarse con el anterior
a un estudio cuidadoso de la inmigración del medio siglo, de
1850 a 1900.
Se han- levantado ya las barreras que cerraban la entrada

22

a la Nueva España con la: Independencia; y se ha provocado
en Europa ese alud de emigrantes hacia América, que llevó
millones a Argentina, 15 o 20 millones de seres del continente
europeo a los Estados Unidos; inmensidad de gente española
a Cuba; y que arrojó algunas porciones sobre ~stas partes de
nuestro territorio como más propicias.
Extranieros y familias mexicanas

Probablemente derivados de Nueva Orleans y de Matamoros, desde la época del comercio intenso de la guerra de
Secesión Americana; y después con la prosperidad de los
algodones y el desarrollo agrícola en torno a Matamoros, vinieron familias españolas y de otros países; que después encontraron sitio adecuado a su residencia en la ciudad de Monterrey.
·Tuvieron haciendas, casas y negocios en la Zona del Río
Bravo, Milmo y los Armendaiz, los Rivero, los Zambrano,
Maiz y otros que encontraremos más adelante como promotores de las primeras actividades industriales, la de hilados y
tejidos; de los molinos de azúcar, sombrererías, fundiciones y
bancos y atrayendo hasta ellos nuevos elementos extranjeros
a la ciudad de Monterrey.
Estos inmigrantes fueron notorios en la época de Vidaurri, que se asoció con Milmo, O'Hart etc.; y de ellos derivan
elementos humanos que se fundieron a las familias originales, hasta producir filiaciones netamente mexicanas.
Españoles que no vinieron por la Capital de la República
como criollos, sino que llegaron directamente de provincias
españolas; vascongados, santanderinos, asturianos. España
arrojó de nuevo mucha gente sobre América y de ella, arribaron a esta región algunos grupos. Ninguna traba había al
desarrollo económico por tratarse de una entidad más activa
y de tipo comercial, que imprime su carácter a los negocios
del Monterrey del siglo pasado.
Un libro de la historia económica de Nuevo León debe
contener la interpretación del fenómeno psicológico y social

23

�que procede de esta presión de elementos y rasgos afines de
fronterizos, emigrantes y empresarios comerciales.
Salvo la nota de energía psicológica de la población, base
y presupuesto de la industria, a mediados del XIX el trabajo

fabril se deriva de esta afluencia de elementos extranjeros.
La población de Nuevo León no había creado industria
importante; su vida, su comercio y actividades sociales no lo
exigían.

Transformaciones
Las fuerzas de transformación del cuadro original de tipo
pastoril y estructura rudimentaria de artes y trabajos agrícolas
y artesanos, vinieron de las emigraciones procedentes del
interior de México, de la guerra extranjera y de las luchas
intestinas; y posteriormente, de las inesQeradas bonanzas de
comercio en Matamoros, que atraparon elementos de las
grandes emigraciones europeas1 reflejándolas sobre Monterrey.
Pronto vamos a encontrarnos con hombres de diversas
nacionalidades: italianos, franceses, españoles, alemanes, que
actuarán en la historia de la ciudad, como levadura que contribuyó a levantar las primeras industrias.
Los caudillos
La otra condición procede del poblador, aquél tipo psicológico que se forjó en esta región: hombre de rebaños que
tuvo expresiones culminantes de caudillos políticos como Vidaurri o militares como Zuazua, Naranjo, Treviño, Escobedo
y otros, para producir el tipo de eml)resario industrial.

El caudillo político se improvisó militar y preparó el
carácter del empresario industrial; unos y otros dan la conformación de un tipo psicológico de fronterizo, hombre de la
extremadura, como la frase castellana dice; el cual va recogiendo factores y consecuencias, del terreno, de la imigración,
de la libertad, y del amor a la acción, que se traducen a la
forma económica y social de vivir.
De este cuadro donde se dan los fundamentos de lá or-

24

ganización de la industria reynera, vamos a ocuparnos más
adelante.
Conviene antes dedicar un momento más a la descripción
y análisis económico y social de los años de 1850 y de 1872, en
los estudios de José Sotero Noriega y del Pr. González.
l.As ideas de Sotero Noriega.
Discurre ( 1853) la noticia y relación que se publicó en
el Apéndice al Diccionario Universal de Historia y Geografía
páginas 34 y siguientes, tomo III de Orozco y Berra, bajo el
' " , en cap1'tulos que comprenden: ternto.
t1'tulo "Nuevo L eon
rio, población y su movimiento; división política; prosigue:
educación; para internarse posteriormente en los ramos de
agricultura, comercio, caminos, industria fabril, propiedad
ra~, historia, hasta concluir con un singular programa económico.
En materia demográfica hace el autor de dicho artículo,
Don José Sotero Noriega, un cálculo de los movimientos de
población, a partir de 1804. Con los datos estadísticos y referencias a la mano estima que el crecimiento demográfico se
efectuaba a razón del u al millar, salvo que "la abundante
emigración que continúa habiendo de otros Estados de la
República (las persecuciones e inseguridad que la guerra de
Independencia ocasionó...., produjeron una emigración muy
c~nsiderable a Nuet10 León); y alguna de extranjeros, espectalmente de españoles y norteamericanos, han hecho que la
población siga aumentando, no obstante la poca protección
que dan nuestras leyes o más bien dicho, a pesar de los obstáculos que ellas oponen a su crece". Concluye este apartado
de la siguiente manera: "puede, pues, calcularse prudentemente, (la emigración hizo subir a 2% el crecimiento natural)
que cada 25 años se duplica la población y cuando aun no haya para su aumento mayor protección que la que hasta ahora
ha habido, para fines del siguiente siglo Nuet10 León contendrá más habitantes que los que hoy se calculan a la República Mexicana".

25

�En materia de enseñanza es digno de anotarse la siguiente observación: "Héchase de ver por lo que precede lo insuficiente e incompleto de los establecimi~ntos de instrucción
pública del Estado: casi nada. de enseñanza de ciencias exactas, de ciencias naturales y especialmente de la que constituye la industria importante y la riqueza de Nuet10 Le6n, la
agricultura".
De las actividades agrícolas, trás de copiar la valiosa nota que consignaron los comisionados de límites a las órdenes
del Gral. Terán (Berlandier y Chowel) que al pasar por el
pueblo de Guadalupe cercano a Monterrey observaron lo siguiente: "La regularidad, aseo y orden de esta Villa, habitada por la clase agrícola, hace honor a los legisladores de
Nuevo León. En fín, luego que se entra en este Estado se
conocen en él la paz y cierta abundancia; los habitantes
más industriosos y más amigos de La agricultura, jamás se
han distinguido en las ret1oluciones que desde la Independencia han fomentado y repetido el aspirantismo y el espíritu
de partido".
Después de esta anotación que no requiere comentario,
menciona las causas de la prosperidad de este ramo en los
siguientes términos: "ella ha sido producida y favorecida
por tal cual época bonansible de los minerales de Zacatecas
y Catorce, puntos de expendio de los frutos de Nuevo León,
especialmente del producto de su caña, (piloncillo) ; por la
prolongada estación en el puerto de Matamoros y sus inmediaciones, de las numerosas fuerzas militares, conocidas con
el nombre de Ejército del Norte que hacían también un
buen consumo de los mismos frutos; y por la constante paz
en que con muy pequeñas interrupciones, se ha mantenido
el Estado, lo que ha ayudado mucho a que se desarrolle el
espíritu de empresa tan natural al hombre inclinado al trabajo".
Enumera los artículos nacionales y extranjeros que se introducen, a cambio de los productos agrícolas que rinden las
cosechas anuales, todo ello "en la cantidad estrictamente indispensable para las necesidades de la vida".

26

Puntualiza la celebración Je las ferias Je Monterrey, la
de Linares y otras en Galeana, Morelos y Cadereyta Jiménez.
Habla del mal estado de los caminos y de la imperiosa
necesidad de una carretera al sur, para evitar el enorme rodeo de 9() a 100 leguas que hacen los carruajes y obstruye
el comercio y la paz. Hace el señalamiento de las tres rutas posibles a través de la Sierra Madre, en los Cañones llamados El Pilón, el de Potosí y el de Santa Rosa; y deja para
el final su exigencia de la impostergable realización de una
de estas vías.
Las noticias sobre el industria fabril tienen una significada irrelevancia. Para comenzar dice así: "Industria Fabril.- Hállase aún en su cuna este importante ramo de riqueza pública. Reducido apenas a la fabricación de toscos
artefactos, conserva con alguna diferencia el mismo sér de
50 años atrás; pues si bien ahora ya no se mandan hacer a
Querétaro y San Luis Potosí, velas, jabón y varas para los
cohetes ... ; muchos artículos de grosera manufactura como
jorongos, gamuzas, etc., se traen aún de los Estados inmediatos, no obstante de que a ellos se lleva de Nuevo León lana
y cueros primeras materias para su elaboración, de suerte
que en este punto es una de Las secciones de la República
más atrasadas . .. ; por 2,500 individuos ocupados en las diversas artes u oficios indispensables en la sociedad y que
unos con otros ganan por lo menos 200 pesos al año, se viene en conocimiento de que los, artefactos elaborados anualmente en Nuevo León son valiosos de más de quinientos mil
pesos".
Se inicia la peletería y se cuenta ya con dos fábricas de
azúcar en Monterrey y una en Montemorelos; empieza a haber construcciones de edificios, en que se guardan las reglas
arquitectónicas ; de la academia de San Carlos vienen artistas nacionales o extranjeros que introducen diariamente el
buen gusto en la pintura; comiénzase a fabricar obras de
ebanistería y herrería y "tal cual maquinaria que se importa de los Estados Unidos (para aserrar, moler trigo, caña,
hacer ladrillos, etc.) demuestran que se experimenta ya la

27

�necesidad de que nuestra naciente industria comience a nivelarse con la del resto. del mundo civilizado, y dan lugar a
esperar que se va ya desarrollando el espíritu de empresa
propio de la época en que vivimos".
Se hace constar luego que la riqueza mineral permanece
virgen, reducida la industria minera a ensayos parciales e insignificantes.
Con relación al gran valor de la propiedad raíz observa
que de las fincas de toda la Nación, las cuales según estadística de Lerdo de Tejada importaban en aquella fecha la
suma de mil trescientos cincuenta y cinco milloqes de pesos,
la correspondiente a Nuevo León apenas alcanza cuatrocientos cinco millones de pesos, sea, tres al millar en relación
con la primera. A cambio de todo ello hace saber que el
Estado disfruta "la inapreciable ventaja de que la propiedad
rústica está muy bien sub-dividida".
Después de una sinóptica relación histórica que adolece
de inevitables inexactitudes por el estado de la investigación
documental de archivos y crónicas, concluye el autor con el
siguiente programa económico:
"Concluiremos este largo artículo con la indicación de
los medios a que nuestro juicio deben adoptarse, par.a elevar
a Nuevo León al más alto grado de prosperidad; estos son:
primero, La pacificación de la frontera que hoy sufre las devastaciones de los indios bárbaros; segundo, la mejora de la
salubridad de una parte de[ territorio; tercero, la apertura de
una carretera al través de la Sierra Madre; cuarto, la subdivisión de la propiedad territorial en la porción meridional
del Estado; quinto, el establecimiento de una o más escuelas
teórico-prácticas de agricultura; y sexto, la protección y fomento de este ramo, sobre el que hoy gravitan la mayor parte de las cargas públicas.- Permita la Providencia que la
presente generación vea realizadas .algunas de estas mejoras
de tan fácil ejecución para el supremo gobierno nacional, con
lo que pronto adquiriría Nuevo-León los grandes recursos y
numerosa población que tan útiles serían a la República par.a su defensa y seguridad.

28

Las estadísticas de un Sabio
El Dr. González (Don José Eleuterio) hizo publicar el
año de 1873, aproximadamente 20 años más tarde que la noticia anterior, una obra que tituló: "Algunos apuntes y datos estadísticos que pueden servir de base par.a formar una
estadística del Estado de Nuevo León.- recogidos, ordenados y publicados por. Monterrey, imprenta del Gobierno.
La memoria de Gonzalitos se inspira en la de su malogrado amigo el Sr. Noriega consignada por Orozco y Berra;
y como aquél mismo en Humboldt, en la estadística de Lerdo de Tejada y en informaciones y documentos recogidos
personalmente por el autor.
La posición geográfica, superficie y número de habitantes ; la división política, el movimiento de la población, la salubridad, el carácter de los nuevoleoneses, la organización
política; la ganadería y agricultura en diversas producciones;
el valor de las propiedades urbanas y rústicas; la industria y
el comercio; los caminos, las rentas y gastos del Estado, la
educación y el progreso de Nuevo León, constituyen los capítulos de esta meritoria obra, que nos permite contemplar
el progreso realizado y las perspectivas del Estado independiente de Nuevo León en los días que presagian la era o
régimen de Porfirio Díaz.
En el capítulo demográfico se insiste en que: "la guerra de los indios en el primer período destruyendo a unos y
ahuyentando a otros retard:¡.ba el progreso de la población;
y la guerra de independencia en el segundo período, ardiendo en lo interior del país estando esta provincia en paz, hizo venir a ella una inmigración abundante que en tan corto
tiempo duplicó el número de sus habitantes. En los tiempos
subsecuentes al progreso ha sido menos regular. En los 24
años transcurridos de 1827 a 1851, la poJ&gt;lación aumentó un
50% y un 33% en los últimos 22 que van de 1851 a 1873".
De la ganadería y agricultura se expresa en los siguientes términos: "No pudo verificarse con la misma facilidad
el paso de éste pueblo de ganadero a labrador, porque aquí
ni debía ni pudo intervenir el arcabuz sino el azadón. Así

29

�es que, aunque desde los primeros tiempos se procur6 introducir la agricultura, aclimatando en éstas tierras el maíz, el
frijol y la caña de azúcar, el cultivo de éstas plantas era tan
en pequáio que ni aún bastaba para cubrir las necesidades
de sus moradores y el pueblo nuevoleonh debe considerarse,
a lo menos, hasta mediados del pasado siglo, como esencialmente pastor".
También es interesante la siguiente noticia: "Los ganados mayores abundan prodigiosamente hasta el año de 1833,
en que por la destrucción de las compañías presidiales se
comenzaron a sufrir grandes invasiones de indios, que mataban a los vaqueros y se llevaban la caballada. Este mal
ha cesado pero la nueva población de Texas perjudica nuestra cría de ganados, porque ahí encuentran los numerosos
ladrones que pueblan las orillas del Bravo fácil paso y venta
segura de los animales robados ...".
Es muy probable que la venta de ganado o cueros de reses, que manifiesta una enorme disminuci6n en número de
los ganado1 por más de las tres cuartas partes, aunque duplicado el valor o precio del mismo, haya tenido su origen en
operaciones de venta para avituallamiento de tropas en la
guerra de secesión norteamericana; y de comercio próspero
por el avance general de la colonización yanqui de ese territorio después de la guerra con México.
Consigna del estudio del Sr. Noriega, la notable observación en que recomienda el cultivo del algodón, con los siguientes términos: "Si se hallara medio de evitar este mal
(las orugas que destruyen la planta) la siembra del algodón
en muy pocos años cambiaría la faz del Estado, especialmente si también fuese permitida la del tabaco o se introdujese
la del café.
Tiene su gracia y agudeza lo que dice el autor en materia de estadística agrícola, al siguiente tenor: "Por otra
parte, el esmero y decidido empeño que la mayor parte de
los ciudadanos tienen en ocultar al Gobierno la verdad en
materia de riqueza, para pagar menos de contribuciones, hace estas noticias sean inexactas ...".

30

Sobre la propiedad rústica destaca el siguiente dato: "La
propiedad de Nuevo León está muy dividida y cada día se
~ivide más: solamente había dos haciendas muy grandes, valiosas de más de doscientos mil pesos cada una, Potosí y Soledad, ambas en la parte del sur; y de éstas la de Potosí está
ya enteramente fraccionada y tiene muchos dueños y de la
de Soledad se han desmembrado muchas y grandes partes;
con ésto puede decirse que apenas hay haciendas que valgan
cien mil pesos y éstas son muy pocas".
Al llegar a la industria y el comercio, reitera las observaciones precedentes de $otero Noriega respecto a que las
mujeres tenían a su cargo hilar, teñir y tejer; que los hombres se ocupaban de la ganadería y muy pocos de la labranza; que las frazadas de telar, sombreros, zapatos, sillas de
montar, jabón, velas, cohetes y ladrillos, se encargaban a San
Luis Potosí, León y Querétaro; estado de cosas que duró como doscientos años, hasta llegar el siglo XIX en que comenzó a desarrollarse la agricultura, decayendo la ganadería e introduciéndose la industria. "Los ratos que las qcupaciones
dejan libre a la mujer y que antes los gastaban en hilar y tejer hoy los gastan en aprender la música, el canto, la danza
o a lo más abordar o tejer con el gancho".
"Hasta la industria fabril comienza a desarrollarse; hace algunos años que se estableció a inmediaciones de éste capital una fábrica de mantas que ha dado bellísimos resultados; y ahora está para estrenarse en la Villa de Santiago otra
de tejer imperiales, la primera de su clase que va a establecerse en el país, gracias a los esfuerzos y constancia de los
señores Rivero y Zambrano".
Consigna en lo que sigue la función que desempeñaban
los llamados ganaderos, de lo cual ya nos hemos ocupado en
anteriores comentarios.
Cuando el comercio extranjero empezó a hacerse por
Tampico y Soto la Marina, al producirse la independencia
mexicana, ocurrieron comerciantes del Nuevo Reyno a traer
efectos de España los que bajaron en Monterrey a una cuarta parte de su antiguo precio:- las indianas de a tres pesos

31

�se volvieron de seis reales. Este comercio lucrativo para los
mercaderes y beneficioso para los consumidores duró hasta
el año de 1846, en que la invasión norteamericana trajo una
invasión de efectos extranjeros la mayor parte americana y
desde entonces cambió el comercio por Matamoros a las orillas del Bravo dejando del todo el de Tampico. En los años
de 61 a 65 de éste siglo, durante la guerra intestina de los
Estados Unidos de Norteamérica, el bloqueo de los J)Uertos
de Brownsville, Nueva Orleans y otros hizo que los Estados
confederados buscaran por nuestra frontera la salida de sus
algodones. Esta época es la más brillante que ha tenido el
comercio de los estados fronterizos . ..".
Insiste el Dr. González en la construcción del camino
al sur por el Cañón de Santa Rosa ( es la carretera pavimentada entre Linares y Galeana de ahora) y al referirse a la
obra que fue suspendida por falta de fondos, informa que el
señor Gral. Mariano Escobedo . salió a la Ciudad de México
por órdenes a fín de continuar los trabajos; y concluye sus
observaciones en esta forma patética.

EL HOMBRE EN DON SEGUNDO SOMBRA

ALFONSO RANGEL GUERRA

¡Dios quiera que veamos concluida ésta grandiosa mejora de tanto interés para nuestro pobre Estado!
Para concluir y después de hacer referencia a las rentas
y gastos del Estado y de sus presupuestos por los años de
1871 y 1872, que dan una suma global de setenta y cinco mil
pesos, pasa revista al estado de la educación y concluye su obra
con un resumen de los progresos realizados por Nuevo León,
haciendo notar que el valor total de los ganados ha disminuido a más de la mitad aunque al mismo tiempo aumenta
la riqueza agrícola y se duplica el de las fincas, por lo que
afirma: "los que antes pastoreaban ovejas ahora cultivan los
campos y edifican casas, lo cual arguye un verdadero progreso, por que prueba que el pueblo pastor se va haciendo agricultor e industrial".
Termina el estudio del Dr. José Eleuterio González con
las siguientes palabras: "Es claro, pues, que se han hecho
grandes mejoras a bien poca costa. La providencia dé a
Nuevo León muchos años de paz para que llegue al grado
de progreso que puede, que necesita y que merece".

Hay, en la obra más importante de Ricardo Güiraldes,
un tema central que se hace presente en toda la novela; lo
encontramos junto a los aspectos generales del mundo de la
pampa, entre las acciones de los gauchos, sobre la línea de
los hechos narrados. Más que una novela "gauchesca", Don
Segundo Sombra es la historia de una relación humana en la
que vemos hacerse a un hombre. Más que una novela de la
pampa, es la del hombre en el marco geográfico pampeano.
Y aunque Don Segundo Sombra fue y sigue siendo una de las
mejores novelas sobre el mundo y la vida del gaucho, su grandeza la encontraremos en el tema central, que se desenvuelve
en ese mundo y vida gauchescos. El hombre y no la pampa;
el hombre y no en particular el gaucho, es lo que encontramos en esta novela de Ricardo Güiraldes. Con esto, sin embargo, no quiere ignorarse la intención que movió al autor
a escribir su novela: "desentrañar el aspecto poético, filosófico,
musical y pictórico de una raza inexpresada ...", como lo dijo
en carta a Valery Larbaud. Precisamente en el alcance de
estos propósitos se apoya ese otro sentido que los trasciende.
Novela del gaucho que va más allá de lo anecdótico y pintoresco, porque si también son parte de la obra, Güiraldes
se sirve de estos elementos para llevar sus páginas a un plano
superior. Esto explicaría el éxito que tuvo y tiene la novela,
y el interés que públicos extranjeros han puesto en una novela hispanoamericana que va más allá de lo puramente nacional, de lo descriptivo y "exterior", característica primordial

32

33

�de la narrativa de los países de Hispanoamérica hasta hace- algunos años 1 •

muchas páginas de la novela, don Segundo Sombra se hace

presente en los hechos de su joven protegido, se hace presente
más como "una idea que un ser", como veremos más adelante.

La parte final de Don Segundo Sombra es quizá la que
&lt;la sentido total a la obra, en tanto que la transformación
del gaucho en estanciero deja lugar a la otra transformación,
la que se hace a través de toda la novela, la del hombre en
la pampa, la del "guacho" que se hace gaucho. Desde este
punto de vista, la novela es una obra que v.a mucho más allá
de los hechos diversos que en ella se narran. Es, más que una
simple narración gauchesca, una novela sobre el hombre, o
más concretamente, sobre cómo se hace un hombre, pero
lográndose esto con la pura estructura narrativa, sin teorías o
parlamentos del autor o los personajes. Se ha visto también
que la novela plantea el problema de la decisión del hombre
en la realzación de su propio destino. :! En el fondo, Do11
Segundo Sombra es una novela en la que se nos narra cómo
se lleva a cabo, por el personaje, su asimilación a una forma
de vida, el camino que resuelve tomar después de su encuentro con don Segundo, para abandonar su vida inútil en el
pueblo. Este, como otros muchos aspectos que podrían considerarse, giran en torno ai tema central del hombre: la conquista de la vida dura de la pampa; la amplia libertad en
la inmensidad del territorio que es teatro de sus acciones;
la soledad y comunión con la naturaleza; el sufrimiento; la
entereza; el gozo en la conquista de una forma de vida; en
fin, todo lo que en el libro se convierte en historia personal
de Fabio Cáceres, aquello a lo que tiende y que- se present't
ya, en suma total, como figura acabada, en el gaucho que es
rlon SegundQ Sombra. La novela sigue así el camino que
le impone el personaje mismo que habla en primera persona,
todo como repercusión de conducta a conducta. Ausente en

No ha faltado quien se pregunte si la figura de don Segundo Sombra corresponde a la de Segundo Ramírez, el gaucho viejo que llegó a La Porteña cuando Güiraldes tenía apenas trece años, o si se trata de una creación literaria. Es muy
probable que el autor se haya apoyado en un personaje real
para· hacer el personaje de su ficción, pero lo que es patente
es que la intención de Ricardo Güir.aldes trasciende al hombre que pudo ser el modelo para su personaje. Este, en la
novela, importa como prototipo, como conducta, como conformador del propio narrador en su aventura humana. Lejos del carácter "real" que pudiera tener el personaje don Segundo Sombra, lo que se nos ofrece es una imagen que soporta el peso de una ficción que trata de atrapar, sobre los hechos, la vida del hombre que se hace a sí mismo en la
pampa. El primer encuentro con don Segundo Sombra deja
en el narrador una huella profunda, tanto que cambiará definitivamente el rumbo de su vida. El autqr, desde este momento deja el retrato completo del gaucho con sólo dos elementos, que lo recortan contra la luz débil del atardecer: "El
jinete, que me pareció enorme bajo su poncho claro ...". Lo
que importa recoger de esta primera aparición de don Segundo
Sombra, es la impresión que causa en el narrador su figura
imponente: "Inmóvil, miré alejarse, extrañamente agrandada
contra el horizonte luminoso, aquella silueta de e.aballo y jinete. Me pareció haber visto un fantasma, una sombra, algo
que pasa y es más una idea que un ser, algo que me atraía
con la fuerza de un remanso, cuya hondura sorbe la corriente
del río" 3 •

J.- Don Segundo Sombra ha sido traduciilo a 12 idiomas (Ver Bibliografía en
G. Previtali, Vida y obra de Ricardo Güiraldcs, cdjci6n revisada por Adelioa
dd Carril, traducción por Pablo Max Ynsfram, prefacio de Jorge Luis Bor•
ges, impr.:si6n del manu5Cfito fuera de comercio de William R. Grisson, St.
Petcrsburg, Florida, U. S. A., 1963, pp. 240-241.

Este primer encuentro con don Segundo Sombra al
anochecer, después de la pesca, nos ofrece la figura del gaucho con el sentido que adquirirá en el libro. Don Segundo
es más que la figura anecdótica y pintoresca: es el prototipo,

2.-Cfr. Sergio Fern~dez, "Asimilación y auu:nticidad en Don Segundo Sombra" en Cinco escritores hispanoamericanos, (Colección Facultad de Filoso•
fía y Letras, No 30) , Universidad Nacional Autónoma de México, México,
1958, pp. 16-17.

34

3.-Ricardo Güiraldes, Don Segundo Sombra, (Serie '"Nuestra América"), Imprenta Nacional de Cuba, Habana, 1961. (En adtlapte, las notas sobre las
citas de la novela indicarán el número de página precedido s6lo por el
nombre del autor).

35

�el hombre de la pampa, el gaucho. Algo semejante ocurre
en el segundo encuentro, en la estancia, cuando llega don Segundo en busca de trabajo: se aparece a los ojos del narrador
llevando consigo, como parte de su ser, la presencia de la
pampa como inmensidad y misterio, como ámbito en el que
cada cosa adquiere un sentido vital 4 • Al final de la novela
se nos presentan de nuevo todos estos aspectos, al momento
de alejarse don Segundo: "Aquello que se alejaba era más
una idea que un hombrn"5•

¿Cómo era don Segundo? Güiraldes nos entrega su retrato íntegro, no sólo en la descripción física de su rostro y
su cuerpo, sino también en sus acciones y actitudes ante la naturaleza y los hombres. Hugo Rodríguez -Alcalá, en su estudio sobre el sentido y alcance de las comparaciones en esta
novela de Güiraldes, 0 nos dice que el autor maneja elementos pampeanos en sus descripciones y comparaciones, para dar
una visi6n complementaria, es decir, por medio de la confrontación de dos elementos para captar la "substancia prima" del mundo del gaucho. Es lo que ocurre, por ejemplo,
con el retrato que nos da de don Segundo Sombra: "El pecho
era basto, las coyunturas huesudas como las de un potro, los
pies cortos con un empeine a la galleta, las manos gruesas y
cuerudas como cascarón de peludo. Su tez era aindiada, y
sus ojos ligeramente levantados hacia las sienes y pequeños .-.." 7 • El como de la comparación nos remite directamente al mundo de este hombre, es decir, a aquello que lo
hace ser más cabalmente: la pampa. Sus decisiones, sus actitudes, se incorporan armoniosamente al todo que es el in4.-En su estudio sobre la obra de Güiraldes, Ofelia Kovacci dice: " Don Segundo participa de la idea y del ser. Es un arquetipo en todos los aspectos
en que apar.-ce mostrado por los otros personajes; tiene vigencia h umana
en su propia participación en la acción. Pero su verdadera realidad, es
decir, la virrual realidad del arte, es su proyección en el hacerse de Fabio.
Ambos aspectos tienen su razón. Güiraldes habla a menudo del hombre
pampeano como síntesis y como suma de valores parciales realizados por
distintos hombres. Desde C1&lt;te punto de vista Don Segundo sintetiza una
concepción totalizadora de la vida." La pampa a través de RicaJ"do Güiraldcs, Instituto de Literatura Argentina "Ricardo Rojas", Facultad de Filosofía y Letras, Univer~i:lad de Bueno, Aires, Buenos Aires, 1961, p. 11 2.
5.--0üiraldcs, p. 242.
6.- Hugo Rodríguez-Alcalá, K.orn, Romero, Güiialdcs, Unamuno, Ortega .. . ,
Ediciones de Anclrea, México, 1958 pp. 129-1 39.
7.- G üiraldcs, pp. 19-20.

36

dividuo. En los diversos momentos de la novela, don Segundo es siempre el mismo, obedece sólo los mandatos que provienen de su propia vida identificada a la pampa: cuando tiene el facón en la mano, o cuando doma un potro, o cuando
habla a su protegido, siempre es el hombre que responde a
los principios bajo los cuales se acogen las diversas formas
de la vida de la pampa, como una etica secreta y casi inconsciente que modelara sus movimientos. Hasta cuando lo
vemos como contador de cuentos obedece a esta misma línea;
las fantasías de don Segundo repercuten en el alma joven
del narrador, y logran incorporar, junto a las meditaciones
del hombre solo en la pampa, elementos que dan un nuevo sentido a las cosas y a su propia vida. "Mi fan,tasía -dice
Fabio Cáceres cuando recuerda esta otra "virtud" de su protector como contador de cuentos- empezó así a trabajar, animada por una fuerza nueva, y mi pensamiento mezcló una
alegría a las vastas meditaciones nacidas de la pampa"8 •
Hombre de pocas palabras, don Segundo se presenta ante
el narrador, y ante el lector, pleno de significación. Por ello
se convierte en el conductor del joven Fabio, porque se aparece a sus ojos como el modelo de la vida a que aspira. Su
admiración ante las reacciones del viejo gaucho, ante su lenguaje breve y conciso que traducía sus mismas formas mentales, ante su hombría nunca ostentosa sino por el contrario
reservada y auténtica, todo esto es lo que poco a poco irá produciendo su efecto transformador' en el guacho que se acerca
a los reseros para conocer y hacer suya la vida de la pampa,
y va incorporándose todas estas formas del ser del gaucho que
son propias de don Segundo. Su alejamiento de Fabio, cuando éste es ya un estanciero, obedece a los mismos principios
que gobernaron todos sus actos anteriores. Su necesidad de
libertad, satisfecha sólo ante la inmensidad de la pampa, ya
nos es conocida desde que Fabio revisa su propio pasado:
"Pero por sobre todo y contra todo, don Segundo quería su libertad. Era un espíritu anárquico y solitario, a quien la sociedad continuada de los hombres concluía por infligir un
invariable cansancio". Pero ello, agrega, amaba como acción
"el andar perpetuo, como conversaci6n, el soliloquio"9 •
8.-lbid., p. 7Q.
9.- Ibid., p. 79.

37

�Cinco años ha pasado Fabío Cáceres en la pampa; cinco años de formación al lado de su padrino. Al llegar a la
orilla de un río se detiene para dar agua al bayo y recuerda
su pasado, cuando abandonó el pueblo y la casa de sus tías.
Al recuerdo se une la imagen de don Segundo: "Pensó en
Don Segundo Sombra que en su paso por mi pueblo me
llevó tras él, como podía haber llevado un abrojo de los cercos prendido en el chiripá". Y más adelante: "Cinco años
habían pasado sin que nos separásemos ni un solo día, durante nuestra penosa vida de reseros. Cinco años de esos hacen de un chico un gaucho, cuando se ha tenido la suerte
de vivirlos al lado de un hombre como el que yo llamaba mi
padrino. El fue quien me guió pacientemente hacía todos
los conocimientos del hombre de pampa"1 º. Y siguen, en
larga enumeración, todos esos conocimientos que recibió por
conducto de don Segundo. A partir de este momento, el narrador se desenvuelve en la novela como un gaucho, com&lt;1
quien ya ha adquirido su forma de vida; pero sin embargo,
sigue recibiendo lecciones de su padrino. La última, en efecto la recibirá cuando se despida de él, porque sabe l!n ese
momento que "tristeza es cobardía". La primera ocasión en
que don Segundo aparece como protector y guía del joven, es
cuando se ofrece para ayudarle a domar el potrilla, al amanecer de la p~imera parada nocturna, en la salida que hacen jur1tos. por pnmera vez como reseros. Esto le produjo al joven,
al incorporarse a sus compañeros, la primera satisfacción de
la vida en la pampa. A los elogios y las palmadas sigue el
trabajo: "Pero yo llevaba dentro -dice- un tesoro de satisfacción. que saboreaba a grandes sorbos con el aire joven de la
mañana"11• Los preparativos de ese primer viaje: Güiraldes
los utiliza para dejar ver lo que importa al gaucho su introducción en la pampa. El silencio de los reseros, las observaciones del narrador, su visión de los cambios que se operan
en ellos como anuncio de lo que les espera. Dejaban de set
hombres de estancia para convertirse en hombres de la pamµa; se le presentaban "más grandes, más robustos, y en sus
ojos se adivinaban los caminos del mañana" porque "tenían
10.-Ibid., p. 77.
11.-lbid., pp. 70-72.

alma de reseros, que es tener alma de horizonte" 12• Esto
es precisamente lo que ha conquistado ya Fabio Cáceres, y
por eso su r~beldía inicial para dejar la vida del gaucho por
la &lt;lel estanciero, cuando se le informa sobre la herencia que
le dejó el que había sido su padre. Era la pérdida definitiva
de la pampa, la pérdida de la libertad que aprendió a gozar
en el ejemplo de don Segundo Sombra, la pérdida de una vida dura y difícil, pero en el fondo satisfactoria. Sus reflexiones, poco antes de abandonar la vida de gaucho, ante los hechos que acaba de observar, son el resumen exacto de las penalidades por las que atraviesa la vida del resero, lo duro
de su condición y las exigencias del oficio: "Por su bien el
resero tiene la vida demasiado cerca par.a poder perderse en
cavilaciones de índole acobardadora. La necesidad de luchar
contínuamente no le da tiempo para atardarse en derrotas· o
sigue, o afloja del todo, cuando ya ni un poco de poder' le
ql:eda para encarar la vida. Dejarse ablandar por una pasaJera amargura lo expone a tomar el gran trago de todo cimarrón que se acoquina: la muerte. Una medida grande de
fe le es necesaria, en cada momento, y tiene que sacarla de
adentro, cueste lo que cueste, porque la pampa es un callejón
sin salida para el flojo. Ley del fuerte es quedarse con h
suya o irse definitivamente" 18 . Esta valoración de la vida
pampeana, la hace el narrador precisamente en los finales de
su vida de gaucho, cuando ya ha sufrido en carne propia la
dureza y las dificultades, la necesidad de lucha y de sorne,
timiento a las exigencias del oficio, que es otra forma de: luchar, para vencer en sí mismo la debilidad v el desaliento.
Una de las satisfacciones del hombre de la pampa ( como en
el caso ele Fabio Cáceres cuando por primera vez doma un
potrilla) es precisamente esa conquista que hacen de la vida
dura y del oficio ante la naturaleza implacable. De aquí que
en el libro de Ricardo Güiraldes la pampa se nos presente a
cada momento como un personaje más, porque justamente en
la conquista de esa vida dura de la pampa residirá la trans•
formación del narrador de _guacho en gaucho, y en ella reside
ya el ser propio de don Segundo Sombra, modelo al cual
tiende el joven. No podría darse a la aventura humana de
12.-Ibid., p . 50.
13.- Ibid., p p. 215-216.

38

39

�Fabio Cáceres al lado de don Segundo Sombra, la dimensión
que le corresponde si no se le enfrenta la pampa como la naturaleza a vencer, el obstáculo sobre el que debe triunfar; la
pampa, que en don Segundo aparece ya como un elemento
de su propia personalidad.
Así la pampa se vuelve un elemento importante en la narración, porque es hacia donde tienden las acciones de los
personajes, o mejor dicho, en donde deben actuar para ser
ellos mismos. La gran extensión llana y sin arboledas, limitada por el azul del cielo en el horizonte, es el único escenario natural para el gaucho. La doma de esta pampa fiera
sólo se logra venciendo las debilidades propias. Por eso muchas páginas de esta novela de Güiraldes están dedicadas a la
pampa, desde la narración de la primera salida, hasta las escenas del cangreja! y las páginas finales del libro, donde la
lucha de los dos gauchos es también, en cierta forma. reflejo de la vida dura de la pampa. Presente a menudo en
sus bellezas naturales, la pampa surge de pronto como el territorio cruel; así el pasaje donde se habla del cangreja!; porque ni las escenas en las que se narran dificultades de la vida
de la pampa tienen este otro aspecto cruel, inhabitable, que
sin embargo es contrastado inmediatamente con el cielo como otro inmenso cangreja!: "Y miré para arriba. Otro cangreja!, pero de luces. Atrás de cada uno de estos agujeritos
debía haber un ángel. ¡Qué cantidad de estrellas! ¡Qué grandura ! Hasta la pampa resultaba chiquita. Y tuve ganas drreir"14.
El guacho de las primeras páginas, cuando apenas empieza a tener contacto con la pampa, mide pronto sus fuerzas
con esta naturaleza difícil, y toma inmedidat.amente la actitud
del que se guarda para mayores penalidade~. No es, como al
principio, la pura energía desmedida que se gasta inutilmente
en el gozo de la experiencia primera: ''Una vida poderosa vibraba en todo y me sentí nuevo, fresco, capaz de sobrellevar
todas las penurias que me impusiera la suerte. Entre tanto,
la vitalidad sobrante quedó agazapada en nuestros cuerpos,
pues de ella tendríamos necesidad para sobrellevar los pr6xi-

mos inconvenientes, y, sin desparramarnos en inútiles bullang_as, volviID:os a caer en nuestro ritmo contenido y voluntanoso: Cammar, caminar, carninar"15•
En una_ sola frase, muy breve, logra Güiraldes captar la
!~rma de vida y la dur~~ q~e la acompaña en la pampa:
1H,acete duro, muchacho! , dice don Segundo al joven cuando e~te se tumba en el suelo sobre sus "pilchas" fatigado por
una Jornada de tr_abajo, Y, dándole un rebencaz~ en la espalda. 9ueda recogido aqm, en estas palabras, todo el sentido
que nene en la novela la relación humana entre el hombre
que ya .~s gaucho y el joven que quiere llegar a serlo. Esas
manos gruesas y cuerudas, como cascarón de peludo", de don
Segundo, son I;s d_el gaucho viejo que se ha hecho en la pampa, Y. nada 1!3-as ligado a ellas, por todo lo que reflejan de
trabaJO y faugas, que las palabras dirigidas al joven por su
padrino, quizá la única lección en palabras que le da don
Segundo a Fabio Cáceres en su largo recorrido juntos por la
pampa.
. . Antes de llegar a la parte final de la novela, en el delmo que ~ufre, a consecuencia del accidente que tiene con el
toro, F~bio ,Cace,~es cree es~r en la estancia de Galván y
oye decir a este: Y a has corndo mundo y te has hecho hombre, ~ejor que hombre, gaucho. El que sabe los males de
esta ?erra ~r hab~rlos vivido, se ha templao para domarlos.
An_d~ noma~. Alh te espera tu estancia y, cuando me neces~t~s, est~r~ cerca tuyo. Acordate ..." 16. Esta visión en el
delino anticipa al lector un ~al q~e todavía no conoce, pero
sobre todo, no~ ofrece la confirmación del cambio que se ha
opera_do en el Joven a través del conocimiento que él mismo
adquiere de ese cambio, por9~e la visi?n en el delirio le deja
el alcance de su transformac1on a traves de las penalidades de
1~ pampa._ Se había convertido en otro, en alguien que habia conquistado algo grande e indefinido: su propia madurez
Y la superación de su vida inútil de antaño al convertirse en
hombre que trabaja y lucha con la pampa. Toda esta escena es premonitoria. Las mismas palabras escuchará cuan15.-Ibid., p. 75.
16.-Ibid., p. 156.

!4.-Ibid., p 126.

40

41

�do don Leandro Galván lo reciba para comunicarle que es
hijo de don Fabio Cáceres y que ahora es su tutor. Entonces es cuando llega a saber porqué en aquella imagen alucinante lo invadía la tristeza, no obstante que escuchaba las
palabras que confirmaban su condición de gaucho: era la pérdida que sufría de esa condición para convertirse en estanciero. Lo había percibido un poco antes cuando le dan la noticia y ve que don Segundo y Pedro Barrales ensillaban mientras él hacía lo mismo. Pero en ese momento se sabe ya
distinto de ellos: "¿Porqué ? De pronto, había encontrado, en
esa comparación, el fondo de mi tristeza: Y o había dejado de
ser gaucho. Esa idea dejó mi pensamiento inmóvil. Concretaba en palabras mi angustia y por esas palabras me sentía sujeto al centro de mi dolor" 17• El saberse rico no le producía ninguna felicidad, porque el cambio implicaba la pérdida de una forma de vida conquistada, que se confundía con
esa "indefinida voluntad de andar, que es como una sed de
camino y un ansia de posesión, cada día aumentada, de mundo"18. Se había incorporado, por sí mismo, a una vida en la
que los actos y la conducta hacían a veces inútiles las palabras,
pero en la que, sin embargo, se había vuelto uno con la naturaleza y con la pampa; era, al fin de cuentas, una peculiar concepción de la vida a la que se llegaba únicamente por los caminos de la propia individualidad. Y ahora tenía que dejarlo todo por una estancia que lo fijaba a la tierra y lo
alejaba de la inmensidad y los horizontes, que habían sido
su ámbito natural durante más de cinco años. Este cambio,
y su reacción ante él, dan a todas las acciones pasadas su perfil preciso y su sentido total, a partir de aquella lejana decisión
que el joven tuvo al atardecer, cuando se cruzó con aquel jinete que le pareció enorme, recortado por la luz del atardecer.
En ese momento decidió su destino y supo cumplirlo. Obtuvo, a la sombra de su padrino, lo que entrevió en aquel
instante de decisión, originado como tantos otros en la suerte
del hombre, "ley fatal" corno la llamará en una de las varias
reflexiones que hace sobre los rumbos que toma su vida. Y
parece que toda e~ta educación, este endurecimiento del homl i .- Ibid., p. 229.
18.-Ibid .. p. 228.

42

hre para vencer el dolor y la fatiga, esta transformación radical que se opera en un joven de pueblo por la acción directa
en la pampa bajo la dirección de su padrino, parece que todo
esto va orientado ~acia la escena final, cuando don Segundo
S~~bra se va y_ deJa al que fue su protegido, en su estancia.
Guualdes no pierde, en este momento culminante de su narración, la persp~ctiva q~e. como más auténtica les corresponde a sus personaJ~~; el unico hecho de no haber prolongado
esta escena con d10logos o develación de sentimientos nos da
oportunidad de ver al personaje en su última lección ~on don
Segundo Sombra. "Bajo el tacto de su mano ruda recibí un
mandato de sile1?'cio", dice el narrador simpleme~te, rubricando con la ~s~a brevedad la ,ausencia de palabras de
d?n Segundo. 'Tnsteza era cobardia -dice después-. Volvunos a desearnos, con una sonrisa, la mejor de las suertes.
El caballo de Don Segundo dio el anca al mío y realice· en
aquella dive~gencia de dirección, todo lo que iba a sep;rar
nuestros destmos". Así se despiden el joven y el viejo. Este
respondiendo a los IIamados que lo urgen a la vuelta a la
paro~,.ª la libe,rtad, tal y como lo vimos desde su aparición.
Aq~el, !ncorporandos_e a su vida nu:va, de la que se desprendera mas tarde este libro de rnemonas de su vida de gaucho
dando as_í Güiraldes a la propia ficción literaria las posibilida~
des de fmcatse en el lógico desenvolvimiento de los hechos
narrados y la posición del que los narra.
"Tristeza era ·cobardía". El primer dominio debe ser sobre sí mismo. Esto ca~pea en Don Segundo Sombra y los
h_ombres de la pamp~ mcorporados a esta novela son reflejo
f~el de los que convmeron con Ricardo Güiraldes en .la estancia de San Antonio de Areco. Los mismos que en silencio
lo acompañaron a su última morada, en el cementerio de este
lugar, tal y como nos cuenta Victoria Ocampo en sus notas
s~bre el, n~:&gt;velist,a _muerto: "Había visto representar ante mis
OJOS la ultuna pagma de la novela pampeana de Ricardo Güiraldes. Aquellos hombres, ya dispersos, le habían dicho adiós
co~o el P:queño Fabio Cáceres dijera adiós a Don Segundo,
su 1dolo: sm un gesto que delatara su dolor; concentrando su
voluntad en la ejecución de menudos detalles materiales; sin-

43

�tiendo amontonarse en ru soledad pensamientos que un hombre -estos hombres- no se confiesan jamás: el deseo de rezar, de llorar. Aquellos hombres se iban sin gestos ni ademanes, como habían venido. Nada más impresionante que su
silencio." 19 Como don Segundo Sombra, gaucho de pocas palabras pero elocuente, sobre su silencio, por su conducta y sus
propios hechos. En ellos aprendió de la pampa el joven Fabio; siguiéndolos, supo llegar a la voluntad que los originaba
y moldear la suya, guiado por el arquetipo, el que era "más
una idea que un ser".

SUDAFRICA Y LA POLITICA DE APARTHEID

FRANCISCO CORREA VILLALOBOS
Durante dos siglos el afrikaner * fortalece sus ideas raciales en la incomunicación, involuntaria o deseada, con el exterior. Quizás los gérmenes de esas ideas aparecen en el momento mismo en que el afrikaner se encuentra frente a unos
pueblos semisalvaj_es, pero sin duda alguna, los factores que
estimulan sq desarrollo son los choques con los nativos y el
uso, cada vc;z más intensivo, d~ mano de obra de esclavos y
siervos. Hasta principios del siglo XIX, el afrikaner basó
su riqueza en este sistema de trabajo sin interferencia importante de autoridades.
El primer contacto importante con el exterior es con los
ingleses, que llegan a Sudáfrica como resultado de las guerras
napoleónicas. La intromisión de nuevas ideas sociales y políticas y la presencia de un poder extraño son resentidos de
tal modo, que los afrikaners emprenden en 1834 una emigración masiva al interior. Las repúblicas del Transvaal y del
Estado Libre de Orange reprodujeron la estructura social que
había prevalecido en El Cabo; en ambas repúblicas se estableció constitucionalmente la diferencia racial en el Estado y
en la Iglesia. Pero la llegada de Alemania al reparto colonial y el descubrimiento de oro y diamantes, volvieron incompatibles los intereses imperialistas ingleses y la independencia
de esas repúblicas. El resultado fué la llamada Guerra An19.- Victoria Ocampo, Supremacía del alma y de la sangre, Sur, B. Aires, 1935,
p. 57.

44

•

Literalmente esta palabra significa 1africano, pero denota a los sudafricanos de
origen holandés.

45

�glo-Boer y la final anexión del Transvaal y del Estado Libre
de Orange al Imperio Británico.
Los ingleses, sin embargo, se encontraron en esas colonias
con una situación que no permitía aplicar una política que
levemente tendía a la integración racial. En 1904 el gobernad01 del Tansvaal escribía que
... en este país no es posible encontrar un hombre en cien que
esté de acuerdo en reconocer al hombre de color un status social semejante al del b/anco.1

Pero las consecuencias del establecimiento de la hegemonía británica fueron de más largo alcance. El inglés no
sólo representaba un poder político extraño sobre una comunidad europea tradicionalmente independiente, sino que además _poseía una mentalidad urbana e industrial que veía más
rendimientos económicos en la integración racial. El afrikaner, por su parte, agricultor y fuertemente atado a instituciones sociales que habían permanecido casi inalteradas durante dos siglos, responde a la hegemonía británica con movimientos culturales que, encabezados por intelectuales, encontraron respuesta inmediata en la clase rural blanca. Estos movimientos culturales permitieron aglutinar nacionalmente a 'una amplia masa que se convirtió en la base del movimiento político afrikaner.
El nacionalismo afrikaner encontró su inspiración y
fuerza en la clase rural, pero buscó englobar a la clase obrera afrikaner en tanto que era la más vulnerable a las ideas
sindicalistas, lo que podía conducir a la formación de intereses puramente laborales sin distinción de razas. En la etapa de formación de un proletariado blanco, sin embargo, el
nacionalismo afrikaner constituyó un aliado para combatir
al capitalista inglés y un apoyo para asegurar el monopolio
de los trabajos industriales frente a la competencia de la
mano de obra nativa, o para obtener , un salario que le permitiera al blanco una posición económica superior a la del
nativo mejor pagado.
1.-0tado por L. E. Ncamc. The History of Apanheid.
Barrie and Rockliff. London, 1962. p. 30.

46

Pall Mali Press with

Este fue el puente de intereses comunes que se tendió
entrd ambas clases en 1924 y que dio a los nacionalistas afrikaners su primera victoria.
La industrialización produjo un cambio radicial en la
sociedad nativa: el relativamente pequeño número de nativos desenraizados de la tribu por el trabajo en las haciendas,
aumenta considerablemente a medida que crece la demanda
de trabajo en las minas e industrias. El alejamiento de la
tribu y la vida urbana van creando un nuevo orden de intereses económicos-políticos capitalizados por un pequeño grupo de africanos educados, que presionan por la ampliación de
sus derechos políticos y sociales. No obstante que durante los
años treintas los nacionalistas afrikaners se esfu~rzan por evitar el crecimiento de la población nativa urbanizada, el mismo
desarrollo industrial favorece ese crecimiento, y los cambios
operados en el exterior la nutren con nuevas ideas políticas.
La etapa de debilitamiento colonialista que siguió a la Primera Guerr;¡ Mundial favorece el surgimiento de los primeros movimientos políticos africanos y el partido del Congreso Nacional Africano participa en los primeros intentos para cordinar la acción política. Al terminar la Segunda Guera Mundial surge un nuevo balance de poder, y en los años
que siguieron a ésta se fortalecen las tendencias izquierdistas en Europa favoreciendo la organización de sindicatos y
asociaciones políticas en las colonias inglesas y francesas en
Africa. En 1946, la Costa de Oro se convierte en la primera colonia africana con una mayoría nativa en el Consejo
Legislativo y en 1947 la India obtiene su independencia.
Las reverberaciones de la liberación, cargadas de una filosofía
que restituye la dignidad hu¡nana a los pueblos coloniales,
traspasan las fronteras de Sudáfrica y se conjugan con las
aspiraciones de una masa nativa urbanizada.
Pero la descolonización actúa también sobre la cornunidad blanca. Sudáfrica queda aislada y su comunidad blanca amenazada en el interior y desde el exterior. Si un siglo
antes los afrikaners podían emprender la marcha par.a escapar de influencias en su sistema de vida, ahora sólo podían

47

�Durante los años treinta una facci6n mayoritaria del
Partido ' Nacionalista ( afrikaner) se separ6 al unirse el Genera1 Hertzog a los intereses británicos. Esta facci6n se convirti6 en_ el Partido ~acionalista Puro, mientras Hertzog y
sus segmdores se fusionaban con el Partido Sudafricano de
Jan Smuts, para formar el Partido Unido.
'

términos generales nuestra política aspira a colocar a los grupos
y subgrupos étnicos más importantes en áreas propias, en las
que cada grupo será capaz de desa"ollarse en unidades autosuficientes. Apoyamos el principio general de la separaci6n territorial de los bantues y de los blancos. . . Los bantues en las
áreas urbanas deberán ser considerados como ciudadanos migratorios, sin derechos políticos o sociales iguales a los de los blancos. El proceso de detn'balizaci6n deberá ser detenido y los intereses y posibilidades de empleo de los trabajadores blancos serán protegidos.$

Al terminar la guerra los Nacionalistas Puros, con el Dr.
D. F. Malan a la cabeza, capitalizaron los temores de una comunidad blanca que veía cada vez más cerca el peligro de
un cambio en perjuicio de su posici6n. El 20 de abril de
1948, el Dr. Malan_decía en la campaña electoral.

Al llegar al poder en 1948, los Nacionalistas puros tenían
varios frentes que defender y algunos puntos estratégicos
que tomar: la oposición del Partido Unido, la oposici6n no-europea, el control de la economía, y el control y fortalecimiento de la maquinaria militar y policíaca.

¿Será cap~z_ ~a r~za europea de mantener su dominio, su pureza y su civtltzac16n, o desaparecerá para siempre entre la masa
negra de la poblaci6n sudafricana no-europea? ... Como resultado de infuencias exteriores cada vez presionan con más fuerza
l4! demandas para eliminar todas las barreras de, color y las medidas de segregaci6n. To~~ esto signifi~a nada menos que la
raza blanca perderá su posici6n de dominio y que Sudáfrica, tarde o temprano, tendrá que tomar un• lugar ent,·e las ·naciones
mediocres del mundo. s

El Partido Nacionalista s6lo tuvo una mayoría de 5 en
el Parlamento sóbre el contrincante más cercano, el Partido
Unido, en las elecciones de 1948. Poco a poco fue incrementando su ventaja con una renuncia y una defecci6n de miembros del Partido Unido; pero la ofensiva para asegurar el
control indefinido del Parlamento se inici6 en 1949. En ese
año el parlamento aprobó una ley por la cual Mrica Sudoccidental tendría una representaci6n de seis blancos; esto significaba incrementar el número de nacionalistas en el parlamento ya que la mayoría de la población blanca de ese territorio es afrikaners y nacionalista. La ofensiva continu6 en
1951 con la fusi6n del Partido Afrikaners en el Nacionalista; el Partido Afrikaner había sido formado en 1941 por seguidores de Hertzog cuando, después de formarse el Partido
Unido, Smuts se impuso como líder. La fusi6n del Partido
Mrikaners significó su muerte política; no existendo fronteras ideol6gicas definidas con el Nacionalista, su membrecía
fue perdiendo identidad e influencia; en las sucesivas elecciones el Partido Nacionalista sólo postuló candidatos nacionalistas. En 1958 se aprobó una ley que extendía el voto a los
blancos mayores de 18 años; los nuevos votantes eran en su
mayoría de ascendencia afrikaner.

replegarse en sí mismos y prepararse para resistir el cambio
social.

La soluci6n que. o~recía el Partido Nacionalista Puro para mantener el dorruruo de la raza blanca en Sudáfrica era
el apartheid. A mediados de la década de los cuarenta comenz6 a discutirse el concepto de apartheid en la Universi&lt;l:3d ~e Stell~nbosch; poco tiempo después el Partido Nacionalista designaba una Comisi6n del Apartheid con profes?res de esa universidad. Las investigaciones y recomendac10~es d~ esa comisi6n se adoptaron como programa político
del partido, y en 1947 dio a conocer su plataforma.
Es una _polí~ca que ~e impone la tarea de conservar y salvaguardar la tdenttd(ld racial de la poblaci6n blanca y de lo¡ pueblos
no-europeos como grupos raciales separados, con oportunidades
para c~da uno de desarrollarse como unidades nacionales autod~termznadas. Esta política busca fortalecer la conciencia nacional y el respeto mutuo entre las varias razas del pafs . . _ En

3.-Cir.ado por Colin and Margarct Lcgun, South Africa: crisis for thc Wcst, Frcdcrik A. Pracgcr. Ncw York, London, 1964. pp. 49-50.

2.-Ibid. pp. 73-74.

48

49

�Pasos más · serios fueron · dados · ál eliinihar o. restringir
los derechos políticos dé _la póblación_nó-europ"éa. E~ 1948
se aprueban Jeyes que retµan la _represc:¡ntación india del parlamento ,y que restringen el derecho de voto a los- Mestizos.
En. 1951 se -origina una verdadera crisis constitucional al introdl,lcirse un proyecto de· léy que retiraba a los mestizos de
la lista común de votantes, dándoles · a cambio el derecho a
elegir por separado un número limitado de parlamenarios;
en 1956 la Corte de Justicia dictaminó la validez del Acta y
en 1959 la ofensiva continuó al aprobarse el Acta de Promoción ·de Autodeterminación Bantú qüe, entre otras cosas,
abolía totalmente los derechos políticos de los africanos.
De este modo el Partido Nacionalista fue construyendo
su fortaleza en el parlamento. En las elecciones de 1953
había ganado 94 asientos contra 57 del Partido Unido. · Para 1958 su participación había aumentado a 103 contra 53 y
en 1961 sus parl;\mentarios eran 105, mientras que los del
Partido U nido sólo llegaban a 50.

Las rµ.edidas del gobierno nacionalista, sin embargo, no
han sido el único factor para conferirle ese control. Por una
parte, la mayoría de la población blanca dedicada a la agricultura es afrikaner; se ha estimado que el 82% de los agricultores_blancos son afrikaners que apoyan al Partido Nacionalista. El poder de las áreas rurales se reflejó en las elecciones generales de 1961 cuando el Partido Nacionalista,,
aunque sólo fue favorecido por el 42.2% de los votos totales emitidos, ganó 105 asientos en el parlameµto, la mayoría
de los cuales representaban distritos rurales. ·
Por otra ·parte, los temores de la comunidad blanca han
sido capitalizados hábilmente y el gobierno ofrece una solución, aceptable para los blancos, en el apartheid mientras
que el Partido Unido no ofrece una alternativa mejor. El
Partido Unido obtiene su fuerza del apoyo que le brindan
los grandes intereses financieros, industriales y mineros y
de la mayoría de los sudafricanos de habla inglesa, pero no
han logrado ganarse e_l apoyo de los_afrikaners. Su programa racial es una "federación de razas"; un parlamento cen-

50

tral tendría representantes de comunidades en lugar de unidades territoriales; ·cada grupo racial tendría · una participación definida en la administración. Para alcanzar ésto, se
restauraría el derecho ·de voto a los mestizos, se negociaría
con los asiáticos su participación política y se haría una diferencia entre africanos totalmente urbanizados y aquellos
que viven en las- reservas; los ·primeros tendrían derecho a
ser representados por parlamentarios blancos. -t
El -Partido Unido participa de los temores que surgen
de la posibilidad de un gobierno totalmente africano. "El
Partido Unido no permitirá que el control efectivo de la política del país pase a las manos de los no-europeos" dijo una
vez un parlamentario del Partido Unido.
En tanto que tiene que competir por los votos de los
afrikaners, el Partido Unido tiende a mostrarse igual o , má~
radical que el Partido Nacionalista, pero ésto no k .ha granjeado el apoyo · de los afrikaners y sí ha causado divisiones
internas que han desembocado en la formación qe nuevos,
pero pequeños, partidos como el Liberal .y el Progresista.
Para el Partido Nacionalista, los partidos Unido y ~rogresista son s~rios oponentes cuya fuerza arranca de sus conexiones con las finanzas v la .industria. La supremacía del
nacionalisxpo afrikaner sól9 podíá establecerse exitosamente
una vez controla&lt;:Ja · la economía._ Desde principios del siglo
los afrikaners fundaron dos compañías de seguros, SANTAM
y ~ANLAM y una gran empresa editorial, pero el. verdadero impulso se da .con la Conferencia Económica_ Nacional
convocada por la Br.oederhond en 1939. La expansió~ de los
negocios durante .el período de la guerra abrió las puertas de
la actividad comercial a los afrikaner~; para 1949 su participación en el comercio había aumentado de casi o a 25%. Pero la industria pesada permanecía aún en manos de sudafricanós de habla inglesa. La oportunidad vino con la toma
del poder en. 1948; desde_entonces, con las com:esiones y con4 .-Véasc

el aróculo del lldc1 del Partido Unido, Sir de Villiers G,:aaf "South
African Prospccf' en Forcing Affain, Vol. 39, No. 4, July 1961, pp. 670-683.

51

�tratos en sus manos y aliándose con el capital del estado el
capitalista afrikaner ha desarrollado una gran fuerza.
El Estado por su parte, además del control de la infraestructura, ha entrado de lleno en la industria pesada. Energía
eléctrica (ESCOM); manufactura de armas y munidones;
fierro y acero (ISCOR) ; maquinaria pesada (VECOR); insecticidas y fertilizantes; refinación de petróleo y productos
químicos son industrias de propiedad estatal. Algunas de estas empresas, como ESCOM e ISCOR, ya existían desde antes de 1948, pero su progreso más significativo ha sido posterior a ese año.
El gobierno se ha visto impelido por presiones externas a
acelerar el ritmo de crecimiento para hacer al país menos vulnerable a posibles sanciones económicas internacionales. El
tremendo impulso que ha recibido la economía en los últimos años ha permitido, además de sacar al país de la depresión de 1900, alcaozar en 1963 un crecimiento de 8%
sobre el año anterior. El ascenso de la economía sudafricana ha atraído a inversionistas extranjeros, principalmente ingleses y norteamericanos. De acuerdo con estimaciones de
las Naciones Unidas, Gran Bretaña tenía una inversión privada de 784 millones de dólares a fines de 1962, sin incluir
empresas petroleras, de seguros y bancarias; esa cifra representaba el 7°/4 del total de las inversiones británicas en el extranjero y colocaban a Sudáfrica en el cuarto lugar de las
inversiones extranjeras de Gran Bretaña. Los Estados U nidos tenían una inversión de 415 millones de dólares, lo que
representaba el 1% de las inversiones totales de los Estados
Unidos en el extranjero. Para los inversionistas británicos,
el porcentaje de utilidades en Sudáfrica subió de 9 al 13% en
5
los años de 1959 a 1962.
·
Pero si bien el crecimiento de la economía sudafricana
se basa en el gran poder de compra de la comunidad blanca, su mantenimiento parece inseguro. En 1963 los incre5.- Nacioncs Unidas. Asamblea General. "Inversiones Extranjeras en la República
de Sudáfrica". A/ AC.I 15/ L.SG/ Rcv.l 21 de septiembre de 1961. pp. 9, 12, 23.

52

mentos de los gastos de los consumidores pudieron ser satisfechos c.on importaciones, que se balanceron con ventas de
oro, y con aumentos en la producción local; esto último pudo lograrse sin a!}IDentar los costos gracias a la corriente
de capitales del exterior ya que había cierta capacidad productiva ociosa que arrojó la depresi6n de 1900.6 Pero habiendo ahora pleno empleo de mano de obra blanca calificada el problema que se presenta es el de una inflación por
deficiencias en la oferta de mano de obra. Esas deficiencias
en parte son creadas y en parte ya existentes. El nativo, en
general, tiene un bajo nivel de calificación técnica; pero el
gobierno con su política de evitar la afluencia de africanos a
los centros urbanos y de restringir el número actual por los
problemas políticos que ello origina, trata de forzar la inestabilidad de los trabajadores nativos evitando la formación
de un proletariado africano calificado. El gobierno ha buscado la solución estimulando la inmigración de técnicos europeos que en 1963 llegaron a treinta mil; pero como solución a largo plazo despierta dudas, pues el Mercado Común
Europeo es un fuerte competidor por la mano de obra calificada y que además no ofrece los riesgos de Sudáfrica.
Otra solución prevista por el gobierno es el desarrollo industrial en las llamadas zonas fronterizas de las reservas de
nativos. El gobierno proyecta invertir 57 millones de libras
esterlinas en los próximos cinco años para desarrollar la infraestructura en esas zonas. Sin embargo es de esperarse
que los inversionistas escojan instalarse en los centros urbanos por las economías externas que les ofrecen. Además la
solución a las deficiencias en la oferta de mano de obra serían a muy largo plazo. Por una parte, la población de las
reservas carece de cualquier preparación técnica, por la otra,
los nativos que trabajan actualmente en los centros industriales y que sean devueltos a las reservas no podrán sel' aprovechados como fuerza de trabajo conjunta, pues perteneciendo a diferentes tribus las reservas donde estarán serán distintas.
La política de apartheid va en contra de los requerimien6.-Thc Economist. March 7, 1961. pp. 905-906.

53

�tos del desarrollo industrial. , La posibilidad de una inflación;
o en el peor de los casos de ·un estancamiento económico,
pueden disuadir al gobierno nacionalista de llevar adelante
su política. ' Pero de suceder eso no podrán evitarse las consecuencias de la acción de un proletar.iado africano urbanizado, reseritido de la discriminación, ·contagiado del nacionalismo africano y alentado por todo un continente independiente que desde el exterior busca su liberación.
··
El apartheid ideal aspira a eliminar las fricciones raciales promoviendo el . desarrollo ' ·por separado de cada una
de las comunidades; pero su ejecuc.:i6n tiene ·que ser tan brutal ~ implica tal cantidad de injusticias que la reacción es
necesariamente . vigorosa. La . oposición
venido principalmente de los partidos no-europeos.

ha

El partido del Congreso Nacional· Africano; formado_en
ha procurado aglutinar· a ·los africanos urbanizados y
a. los jefes tribales en un cuerpo común de oposición; desde
1952 constitúye· el· mas numeroso e importante partido político no-europeo., Antes de ese añ'o el CNA había conducido
manifestaciones esporádicas para protestar contra el sis.tema
de pases, petición d~_. derechos políticos, etc., pero sus activid!ld.es d~no~aban l¡¡. carencia de una táctica def~ida de opo.sición. En realidad no _fue hasta que el_CNA coordinó sus
actividades ~on las organizaciones políticas . indias,_ que sus
actividades C0?3enzaron a tomar la forma de_partes integrante! de una táctica encaminada a __ demostrar su fuerza y a .mi,nar la ~onfianza de l_os blancos en su gob~erno, con el fin de
obtene¡ lJ!lª participación en la administración pública_. .
1912,

Las 'organizacionés indias, sobre todo -el partido del Con.greso Indio de Südáfrica y' d Congreso Indio de Natai~ tenía una política que les había impreso M. · Ghandi desde
principio dél ·siglo y que·· siguieron conservándo a través de
sus conexiones con el Partido del Congreso Nacional Indio.
En 194-6 estos partidos llevaron a cabo ·manifestaciones de
desobediencia pasiva contra algunas leyes que ~estringían el
derecho de propiedad de ·inmuebles a ·· los . indios, mientras
que el gobierno de la India_planteaba. el caso a las Naciones

54

Unidas; pero después de ese año sus actividaes decayeron,
La diferencia en la composición de clases de esos partidos
dieron origen a divisiones internas, pero además la falta de
resultados positivos de su campaña demostró que uno de los
principales factores que jugaron en contra fue la falta de
apoyo masivo. Esto determinó la colaboración con el CNA.
La comunidad india de Sudáfrica está en una situacíón
difícil. La mayoría de los indios están dedicados al co~ercio, suscitando agravios por igual entre blancos y africanos y
siendo muy vulnerables a las restricciones impuestas por el
gobierno. J:?e ahí que la posición del Partido indio mayoritario, el Congreso Indio de Sudáfrica, haya pasado de una
oposición directa y solitaria a una de colaboración con los
africanos. dejando en. manos de éstos la iniciativa y la difec.,
c1on.
La colaboración comenzó en junio de 1952 cuando ambas organizaciones, actuando bajo un Consejo Conjunto ~e
Planeación, lanzaron una éampaña de desobediencia pasiva.
Se entrenaron voluntarios para evitar el derramamiento de
sangre, pero una vez iniciado el movimiento el control escapó a los dirigentes y la violencia estalló en Port Elizabeth y
East London. El gobierno respondió con leyes que aumentaron el poder de las autoridades ejecutivas y las penas impuestas a los infractores; los líderes fueron procesados y la
campaña, ante nuevos signos de violencia se declaró abandonada.
El efecto de la campaña en la población europea fue de
apoyo al gobierno, pero para el CNA significó salir de ella
como el partido no-europeo mayoritario. Sin embargo, el
movimiento marcó el comienzo de un círculo vicioso de acciones y reacciones en el que el gobierno ha ido recrudeciendo los métodos de represión y en el que las protestas van
creciendo y los puntos de vista de la oposición se van radicalizando.
El nacionalismo africano en Sudáfrica se asemeja más al
movimiento negrÓ de los Estados Unidos que a las luchas
de liberacón del resto del continente africano. Desde la fun-

55

�daci6n del partido del Congreso Nacional Africano, su objetivo no había sido expulsar a los blancos sino tener para
los africanos un lugar dentro de la sociedad blanca; hasta la
década de los años cincuenta el patr6n de protesta y resistencia a las medidas discriminatorias del gobierno fue de noviolencia. Pero a medida que el gobierno fue obstaculizando los medios para expresar la oposici6n., los grupos de africanos j6venes comenzaron a presionar con nuevos métodos
de acci6n. Nelson Mandela, Oliver Tambo Yl Duma Nokwe
se convirtieron en los líderes del Congreso Nacional Africano. En 1g61 se lanz6 una campaña de no-cooperaci6n pero
al poco tiempo estos líderes fueron aprehendidos, juzgados y
condenados a prisi6n. El signo más importante del cambio
de táctica fue la formaci6n del grupo terrorista Umkonto
W e Sizwe que reconoce el liderato del Congreso · Nacional
Africano. En los últimos años se ha recurrido a la violencia en un intento por minar la confianza de los blancos en
su gobierno y lograr una participaci6n en un posible nuevo
gobierno. Su objetivo no es una revoluci6n que eliminaría
a los blancos del gobierno y la economía; los líderes africanos se dan perfecta cuenta que la economía y la administraci6n pública sudafricana dependen de la direcci6n, técnica y
recursos de los europeos. Pero. la decisi6n del CNA indica
que el cambio pacífico es prácticamente imposible.
En 1958 el movimiento africano se dividi6 con motivo
de la colaboraci6n con otros grupos de europeos, asiáticos y
mestizos. De ahí surgi6 el partido del Congreso Pan-Africanista proponiendo un programa de acción extrictamente
africano y que tiene características de racismo negro. La actividad del Congreso Pan-Africanista, como la del CNA, es
clandestina y las mismas dificultades para manifestar su oposici6n al gobierno han conducido a la creación de un ala terrorista, el Poqo, que a diferencia de otros grupos terroristas
sus ataques no son selectivos sino que van dirigidos contra la
comunidad blanca como tal.
La posibilidad de una revolución plantea el problema de
si ésta no tomará un contenido racial, como parece que ya
lo ha empezado a tomar. El CNA y los demás partidos

56

multirraciale_s cuentan con los elementos más preparados y
racionales de la oposición, disminuyendo así la posibilidad
de que un grupo como el Congreso Pan-Africanista tome el
liderato. Sin embargo, siempre queda la duda si desatada
la violencia esos partidos multirraciales podráµ controlar las
reacciones expontáneas de la población africana.
El gobierno se prepara para la lucha aumentando su producción de armas, 7 pero confía en romper y desviar las inquietudes nacionalistas de los africanos con su proyecto de desarrollar las reservas¡ o bantustans.
El proyecto consiste en crear ocho grandes centros que
comprenderán el 13% del área total de Sudáfrica. El Ministro de Administración y Desarrollo Bantu, Mr. M.D.C.
de W et Nel, ha declarado que
El principio que guía a la política de desarrollo por separado es
que los subdsarrollados pueblos bantues deben ser guiados po'I"
sus guardianes europeos ,hacia su desarrollo y autodeterminación,
dent,·o de sus propias .ireas y comunidades. A los bantues les
serán concedidos plenos derechos en sus respectivas reservas, una
vez que sean enseñados a cargar las responsabilidades que implican .los derechos de autodeterminación y aprendan a ejercitarlos. . . La escencia de la política de apartheid, en consecuencia,
está en z"mbuir a los bantues un espíritu de independencia y autosuficiencia de manera que puedan hacer las cosas por sí mismos.8

La · idea de Verwored para desarrollar los bantustans
arranca del Informe Tomlinson de 1956. Este estudio recomendaba la delimitación y desarrollo de las áreas nativas a
fin de que pudieran sostener a la creciente población nativa
y descongestionar de africanos a los centros urbanos. La comisión encargada de preparar el informe estableció que
De los in/armes que poseemos se dtsprende que las áreas bantues
debidamente desarrolladas, permitirían sostener a una población
igual a la actual de totfa la Unión Sudafricana y proporcionarle
los medios para alcanzar un nivel de vida razonable. El desa7.-En los últimos cuatro años esa producci6n ha aumentado 80%1 United Nations Sccurity Counál. S/ 5658. April 20, 1964, p. 15.
8.-Citado por James Duffy and Robcrt A. Manncrs. A&amp;ica Spcaks. D. Van Nostran Co., Princcton. Ncw Jersey, 1961. pp. 197-198.

57

�rroJlo de industrias en las llamadas zonas fronterizas ayudaría a
emplear a una población bantu aún mayor . .. úz Comisión opina que los Protectorados Británico¡ deben ser incorporados a la
Unión tan pronto como sea posible.9

El proyecto final, contenido en el Acta de Promoción de
Audeterminación Bantu, provee la creación de ocho centros
principales, demarcados según los grupos tribales más importantes, a los que se les concederá autodeterminación. La
administración se basará en el sistema tribal con un parlamento compuesto por jefes tribales. Las autoridades bantues tendrán jurisdicción en los impuestos a los nativos, justicia, etc., pero el gobierno de la república se reserva el derecho a vetar cualquier decisión de las autoridades nativas.
Los africanos tendrán la ciudadanía de la reserva a que pertenezcan aunque no radiquen en ella.
El dividir al país con un criterio tribalista tiene el fin
inmediato de romper la unidad del movimiento político
africano, enfatizando las diferencias tribales; para ello el gobierno cuenta con la alianza de los jefes nativos que ven en
el nacionalismo africano una amenaza para su posición y en
el apartheid una oportunidad para conservarla.
El 11 de diciembre de 1()61 el jefe Kaiser Matanzima tomó posesión como Jefe-Ministro del primer bantustan con
gobierno propio: el Transkei. La constitución del Transkei, aprobada por el parlamento de Sudáfrica en 1$)63, establece la creación de una Asamblea Legislativa formada por
64 jefes tribales, designados, pagados y sujetos a destitución
por el gobierno de Sudáfrica, y 45 jefes electos; integrada la
Asamblea, elegiría a un Jefe-Ministro. Las elecciones de los
45 jefe.s legisladores arrojaron un resultado significativo, pues
38 de ellos eran partiarios de Víctor Poto y Sabata Dalindyebo, dos importantes jefes partidarios del multiracialismo y
opuestos por igual a Verwored y Matánzima. Desde luego,
la mayoría designada por el gobierno predominó y nombró
a Matanzima como Jefe-Ministro.
Matanzima se ha convertio en el líder de los jefes afri9.-Citido por L.E. Neame. Op. Cit4 p. 120:

58

canos que aceptan los bantustans como medio de sacudirse la
dominación blanca. Su política, llamada de nacionalismo
bantu, es un racismo negro complementario del racismo
blanco de Verwowred. Esto conduce a choques entre ambos líderes; durante las elecciones el ahora Jefe-Ministro reclamó más tierras para su bantustan y sugirió la formación
de una fuerza de defensa del T ranskei, contrariando las disposiciones de la constitución. Recientemente las diferencias
se agravaron al imponer Matanzima un plazo para que todos los blancos residentes en el Transkei lo abandonaran.
Verwored se opuso terminantemente y los blancos aún siguen
en sus propiedades.10 Pero estos desplantes de los africanos
en quienes el gobierno confía para llevar adelante su plan
hacen aumentar la inseguridad de los afrikaners,•especialmente de los agricultores que se encuentran cerca de las reservas,
y fortaleciendo el ala más radical del Partido Nacionalista.
Los resultados de la elección de 1963 reflejan más que
todo una fuerte oposición de los africanos a los candidatos
identificados con el gobierno. Algunos autores11 opinan que
una política más anti-Verwored por parte de Matanzima le
permitirán neutralizar la oposición de Poto y Dalindyebo, y
al mismo tiempo conquistar la simpatía de un mayor número de africanos. Sin embargo, la clave de la oposición no se
encuentra tanto en la política que siga Matanzima sino en
la base misma en que se funda su poder. Muchos trankeianos trabajan en haciendas de blancos o residen temporalmente en las áreas urbanas ; estos africanos desarrollan un
nuevo orden de intereses sociales y políticos que no se adaptan a un sistema de autoridad tribal.
Evitar el crecimiento de una masa nativa urbanizada es
otro de los objeti;os del apartheid. La Comisión Tomlinson
calculaba que de no desarrollarse las reservas la población
nativa de las zonas urbanas sería de diez millones para fines
del siglo, y de no aumentarse la capacidad de absorción de
las áreas rurales blancas esa población podría llegar a quin10.-Ncw York Tima. May. 21, 1964.
11.-Newcll M. Stultz. "Crcarive Self-Withdrawal in thc T ransk(i" en Africa Re·
port, Vol. 9 No. 4. Abril 1964. pp. 18-23.

59

�me millones. La solución al problema urbano implica medidas colaterales que tienden a convertir al proletariado africano en una fuerza de trabajo inestable y errante, sometido a
disposiciones de autoridades inferiores que pueden en cualquier momento deportar a un nativo a la reserva que le
corresponda, sin importar si ese africano ha vivido toda su
vida en una ciudad y alejado de su tribu. La aplicación de
esas medidas evita la formación de un proletariado nativo
calificado incidiendo perniciosamente en el desarrollo económico; el gobierno se ha abstenido de deportar a aquellos
obreros con un cierto nivel de calificación técnica, pero a
menudo las deportaciones afectan a las familias de esos obremos haciendo crecer la inseguridad y el descontento entre
la masa africana.
El proceso de detribalización, que es esencialmente un
movimiento del campo a la ciudad, ha sido paralelo a la expansión económica de Sudáfrica. No obstante, el gobierno
está comprometido a mantener un ritmo acelerado de crecimiento y al mismo tiempo, no sólo detener el crecimiento.de
una masa africana urbanizada, sino forzar un proceso de movilización de la ciudad al campo.
·
La única alternativa que ve la comunidad blanca para
mantener su supremacía es la del apartheid; cualquier otra
solución que implique la integración racial conducirá al dominio africano de la escena política, y a la desaparición de
todos los privilegios sociales y económicos que el blanco disfruta a costa del africano. La elite afrikaner es perfectamente consciente de los peligros que entraña la aplicación
brutal del apartheid y de los obstáculos que impone al desarrollo económico; sin embargo, su permanencia en el poder
depende en gran medida del apoyo y la lealtad de los sectores afrikaners que más privilegios perderían de seguirse una
política de integración racial,. a saber, las clases obreras y rural afrikaners. En la medida que la política del Partido Nacionalista, o de cualquier otro partido que ase~e la permanencia o fortalecimiento ~e esos privilegios tendrán d apoy0
de esos sectores.

60

Las implicaciones internacionales del apartheid.

El tempo del desarrollo de los bantustans ha sido marcado por el crecimiento del nacionalismo africano; en la
medida que estos gocen de un cierto grado de independencia y prosperidad las aspiraciones nacionalistas pueden ser
desviadas, según confían los más conven~idos partidarios del
apartheid. Pero uno de los obstáculos ·más importantes para ese desarrollo es la extensión dé las actuales reservas,
que comprenden sólo el 13% del territorio sudafricano. Por
esa razón la Comisión Tomlinson recomendaba la incorporación de los Protectorados Británicos de Bechuanalandia, Swazilandia y Basutolandia y destinarlos a reservas; de lograrse
esto el área nativa alcanzaría el 42% del territorio total de
Sudáfrica. Esto permitiría tener, no sólo un espacio mayor
donde acomodar a la población nativa, sino, de dar resultado
el experimento de autodeterminación, coritar con una zona
colchón entre Sudáfrica y el resto del continente.
El acuerdo que creó la Unión Sudafricana en 1906 des
jaba abierta la puerta para que esos territorios bajo protectorado inglés, set incorporarán a la Unión, después de consultar
a la población. Factores geográficos y económicos determinaron esa decisión, pero la llegada al poder de los nacionalistas afrikaners volvieron irrealizable ese proyecto.
Medio siglo de expectación dejaron su huella en los territorios. Económicamente quedaron· ligados a Sudáfrica y
hasta la fecha aún son considerados como parte de ella en. la
rama de aduanas, de la que cada territorio recibe una parte
proporcional.
H. Verwored ha declarado no desear la incorporación
sino que los territorios acepten a Sudáfrica como guía para
un desarrollo 1t1ás acelerado. Verw9red aprovecha los · deseos de independencia explotando los intereses de los jefes
y tratando de presentar unos bantustans con un nivel de ·vida superior, pero además tiene el recurso de las presiones económicas que puede ejercer sobre esos ·territorios, ya sea para
favorecer su desarrollo o estrangularlos económicamente, se-

61

�gún que los partidos políticos predominantes le favorezcan o

perjudiquen.
La ascendencia de Verwored es particularmente fuerte en el más rico de los territorios: Swazilandia. Ahí, los
jefes nativos y una comunidad blanca más o menos numerosa han unido sus esfuerzos para mantener a ese territorio a
salvo de la oleada nacionalista africana. El resultado de sus
gestiones ante el gobierno inglés fue un proyecto de constituci6n, en el que se establecía que la Asamblea Legislativa
constaría de un número determinado de miembros designados por el Consejo Nacional Swazi, organizaci6n de los jefes, y otro número igual elegido por la comunidad blanca.
El partido del Congreso de Liberaci6n Nacional Ngwame,
el principal partido nacionalista africano, se opuso decididamente al proyecto; Gran Bretaña respondi6 con un nuevo
proyecto que da igual representaci6n a jefes, blancos y nacionalistas africanos. La oposici6n continu6 y una huelga
en las minas de asbestos en junio de 1g63 dio oportunidad
para ligar las demandas obreras con la cuesti6n constitucional; la huelga fue reprimida con tropas inglesas y el proyecto fue aprobado por la Cámara de los Comunes en Gran Bretaña.

Verwored mantiene consejeros cerca de Sobuza, jefe
principal de los swazis y sus ofertas hechas en septiembre de
1g63 de una independencia y desarrollo econ6mico más rápidos bajo tutela sudafricana, permiten tomarlas como un
respaldo a los Jefes y a los blancos en sus presiones sobre Gran
Bretaña para que no cediera a las de los nacionalistas africanos.
Basutolandia se ha convertido en el principal problema
para las relaciones entre Sudáfrica y Gran Bretaña. Este territorio, totalmente enclavado dentro de la república se ha
convertido en el lugar de refugio para los perseguidos políticos de Verwored. La situaci6n lleg6 al clímax cuando K.
P. Leballo, líder del partido del Congreso Pan-africanista y
del Poqo, anunció en marw de 1g63 desde su refugio en Batusolandia, que había treinta mil hombres esperando sus 6r-

62

&lt;lenes para iniciar una ola de sabotaje. Sudáfrica se enfrentaba a una nueva oposici6n dirigida desde el exterior; el Primer Ministro sudafricano denunci6 a los Protectorados como bases de subversión y anunci6 la adopci6n de represalias.
El Comisionado británico ordenó un cateo en las oficinas de
Leballo y a las pocas horas la policía sudafricana hacía una
serie de aprehensiones en su territorio, demostrándose así la
coordinaci6n y cooperaci6n existentes entre ambas policías.
Sin embargo, Verwored sigui6 adelante con las represalias. Desde 19 de julio de 1g63 estas han consistido en puestos armados de control en los límites de Basutolandia y
alambradas a lo largo de las fronteras. La raz6n oficial de
esas medidas era controlar los movimientos de los refugiados políticos, pero el objetivo real es evitar el paso de nativos
a la república; el 40% de la población de Basutolandia depende de sus ingresos como trabajadores migratorios y una
acción como esa aumenta la carga presupuestal de Gran Bretaña. Las consecuencias de estas presiones aparecieron de
inmediato al restringirse los movimientos de los líderes antiapartheid en los Protectorados, y en ocasiones permitiendo su
secuestro por agentes de la policía sudafricana.12
Los jefes de Basutolandia se han unido para pedir la independencia, pero sus tendencias nacionalistas han disuadido a Gran Bretaña de dar pasos adelante en la concesión de
autoderminación. Los líderes de Basutolandia se dan perfecta cuenta de su dependencia y vulnerabilidad ante Sudáfrica; algunos de ellos, como Ntsu Mokhele del partido del
Congres() de Basutolandia, han manifestado su deseo de negociar de igual a igual con Sudáfrica en aquellas cuestiones
que sean de común interés, pero el ala más radical del partido ha expresado sus dudas y reservas sobre las declaraciones de Mokhele.
El vigoroso nacionalismo de Basutolandia pone a Gran
Bretaña en un verdadero dilema, pues cada vez son más
fuertes las demandas de independencia. Pero la posibilidad
12.-Thc Economist. Junc 8, 1963, p. 995: August 17, 1963, p. 576: Au¡?ust 31.
1963, p. 732.

63

�de que se conviertan en una base para organizar la. subversión dentro de Sudáfrica puede ser origen de conflictos en
los que Gran Bretaña se vería ~ecesariamente ei:vuelta. De
ahí que por el momento se. este ret~dando la mdependencia. Para Verwored cualquier conflicto con un Protectorado ya independiente significaría precipitar .la intervención
de las Naciones Unidas, por ello está echando mano de todos sus recursos para impedir que el gobierno se traspase a
los nacionalistas africanos.
Es de preveerse que las actividades de los refug~dos seguirán siendo sometidas a restriccione,s y que la mdependencia de los Protectorados no llegara hasta que la situación ·de Sudáfrica no se clarifique.
Sudáfrica no sólo está ligada a la liquidación del imperio colonial africano de Gran Bretaña. El retiro de la república del Commonwealth no perjudicó en nada los lazos
económicos que se habían tendido entre ella y Gran Bretaña. Después de los sucesos de Sharpev~e en_ ,1&lt;.f&gt;? se observó un marcado descenso en el ritmo de mversion mglesa, pero una vez restablecida la calma, la corriente se reanudó Y
en la actualidad las inversiones inglesas llegan casi a los mil
millones de libras esterlinas y el comercio con Sudáfrica
re13
presenta el 2.5%, del producto nacional bruto inglés.
Indudablemente que estas cifras influyen decisivamente en la política que Gran Bretaña sigue en Sudáfrica Y en
sus Protectorados. Una solución violenta en la que sus territorios se vieran envueltos, no sólo traería a Gran Bretaña
al teatro mismo del conflicto armado sino que se reflejaría en
la desorganización de una buena parte de su comercio exterior.
Tradicionalmente Gran Bretaña se ha opuesto a las sanciones de tipo económico contra Sudáfrica que implican un
boycot al comercio. Reci_ente°:1~nt.e se calculó, q~e una su~pensión total del comercio britamco con Sudáfrica causaria
13.-United Nations Sccurity Council. Op. Cit. pp. 13-26.

64

la desocupación de 150,000 obreros ingleses.1l Desde el famoso discurso que pronunció en 1900 el entonces Primer
Ministro MacMillan en el Cabo, hasta el cauteloso silencio
de Harold Wilson ha quedado en claro que Gran Bretaña no
apoyará ninguna acción de las Naciones Unidas en ese sentido.
Pero esta política se opone a la asumida por los estados
africanos independientes.
En la conferencia de Addis Abeba de mayo de 1963 se
definió la actitud de los estados africanos hacia la política
que las grandes potencias siguen en Sudáfrica. En la resolución final se decía: "Los aliados dé las potencias colonialistas deben escoger entre la amistad de los pueblos africanos
o el apoyo a países que oprimen pueblos africanos". Las
potencias occidentales se encuentran así, por primera vez, ante una acción conjunta de 35 estados africanos que las presionan a tomar medidas concretas contra el régimen de
Verwored, y a considerar los efectos que los actos que le
fortalezcan pudieran tener en la futura alineación del continente africano en la guerra fría.
La táctica de los estados africanos consiste en ir aislando
económica y diplomáticamente a Sudáfrica. El primer paso fue dado en junio de 1963 cuando en la 47a. reunión de la
Organización Internacional del Trabajo 1a s delegaciones
africanas consiguieron excluir a Sudáfrica de la organización; un mes después el ECOS OC confirmó la decisión del
Comité Ejecutivo de la OIT. El 16 de julio del mismo año,
ante evidencias de que la ofensiva se repetiría en la Comisión
Económica de las Naciones Unidas para el Africa, H. Verwored anunció que su país suspendía indefinidamente su
participación en la ECA.
El 19 de agosto de 1963 el Consejo de Seguridad abordó
el problema de Sudáfrica. Poco antes, el 18 de julio un Co-

mité Especial había estudiado la situación y recomendado la
adopción de sanciones económicas y diplomáticas, comen14.-United Nations Security Council, S/ AC.14/ L.2

65

August 17, 1964.

�zando con un embargo efectivo de armas, muruc1ones y
petróleo. El Comité Especial compuesto de once naciones,
la mayoría africanas y asiáticas, pedía al Consejo de Seguridad tomar en consideración que Sudáfrica había "violado
sistemáticamente los principios de la Carta, actuando contrariamente a las decisiones de la Asamblea General" y en
consecuencia creaba "un serio peligro para la paz y seguridad internacionales", colocándose en una situación "que es
incompatible con la calidad de miembro de las Naciones
Unidas".
Los países africanos en el Consejo de Seguridad, Ghana
y Marruecos, recogieron las sugerencias del Comité y presentaron un proyecto de resolución en el que se consideraba a
Sudáfrica como "un serio peligro para la paz y seguridad internacionales" y se pedía a todos los estados miembros "establecer un boycot para todos ,los productos sudafricanos y abstenerse de exportar a Sudáfrica materiales estratégicos de valor militar directo".
Tradicionalmente, Washington ha condenado verbalmente al régimen de apartheid, pero ahora se enfrentaba a
una presión que hacía aumentar el dilema de su política en
Africa pues Estados Unidos ve en Sudáfrica a un aliado seguro en la "guerra fría".
En estas circunstancias, los Estados Unidos escogieron
una solución que permitía calmar la opinión africana pero
que no involucraba un cambio substancial que · pudiera enajenar a Sudáfrica de la ótbita occidental.
Adlai Stevenson, en el discurso pronunciado el 2 de
agosto de 19"&gt;3 en el Consejo de Seguridad, anunció la decisión de su gobierno de poner fin a las ventas de armas y
equipo militar al terminar ese, año. Pero Stevenson hizo dos
excepciones: una de ellas era el cumplimiento de contratos
para proveer a Sudáfrica de material bélico para la defensa
de ataques provenientes del exterior; ésto le deja a Estados
Unidos un amplio margen para definir cuales armas son
para repeler una agresión del exterior y cuales las que pueden usarse para imponer el apartheid; los Estados U nidos,

66

además, se reservaron el derecho de proveer a Sudáfrica con
armas de cualquier tigo en los casos en que el manteci.miento de la paz y seguridad internacionales así lo requirieran.
Tlu: Council should be aware that in announcing this policy, the
United States as a nation with many responsabilities in many
parts of the world naturally reserves the right in the future to interpret this policy in the light og requirements for assuring the
maintenance of internationat peace and security. lf the interests
of the world community requires the provision of equipment for
use in the common defense effort, we would naturally feel able
to do so without violating the spirit and the intent of the resolve.15

La declaración refleja la supeditación de una oposición
real a sus intereses en la "guerra fría".
Esas mismas considraciones hacen que los Estados U nidos se opongan a sanciones drásticas que derrocarían al gobierno de Sudáfrica, alegando que serían impracticables.
Desde luego serán impracticables mientras los Estados Unidos y Gran Bretaña no participen en la ejecución de esas sanciones. Así, en tanto que el proyecto de resolución declaraba
a la situación en Sudáfrica como "un serio peligro para la
paz y seguridad internacionales", allanando el camino para
la adopción de sanciones bajo el capítulo VII de la Carta, la
delegación de los Estados Unidos logró que en la resolución
final se considerara a la situac\ón sudafricana sólo como "una
seria perturbación de la paz y seguridad internacionales".
Con una votación de 9 a favor, o en contra y 2 abstenciones (Reino Unido y Francia), el Consejo de Seguridad
aprobó la resolución el 7 de agosto. En ella se condenaba al
régimen de apartheid, pedí~ al gobierno de Sudáfrica la liberación de los presos por el motivo de haberse opuesto al
apartheid y pedía la cesación inmediata de las ventas o envíos de armas y municiones de todos tipos y vehículos militares a Sudáfrica. El 4 de diciembre de 1963, el Consejo de
Seguridad aprobó otra resolución que en el substancial repetía las recomendaciones de la anterior.
15.-D&lt;partmrnt of Stat&lt; Bull&lt;tln. Vol. XLIX, Xo. 1261. August 26, 1963. p . 335:

67

�A las peticiones de embargo de armas Gran Bretaña
respondió diciendo que
... it has fo1' sorne time been the policy of Her Maiesty's Government to distinguish between arms likely to be used for internal repression and arms required by the Government of the
Republic of South Africa for external defense and in particular
in order to be able to play th_eir part i1J the joint defense of the
Cepe routes. As was made clear in the debate in the Security
Council the position of Her Majesty's Government is that no
arms should be expo1'ted to South Africa which would enable
the policy of apartheid to be enforced. 16

Aclarada su posición y reafirmada su voluntad de continuar las ventas de "artículos generales con una naturaleza de
doble uso", Gran Bretaña votó a favor de la resolución del 4
the policy of apa1·theid to be enforced. IG

Pero los países africanos han seguido buscando la adopción de sanoiones económicas radicales. Los Ministros Africanos de Relaciones Exteriores reunidos en Lagos, Nigeria,
en febrero de 15)64, llegaron a la conclusión de que
en tanto que el gobierno de Sudáfrica ha despreciado todos los
esfuerzos pacíficos para asegurar el abandono de la política de
apartheid, las únicas medidas para resolver pacíficamente la explosiva situación de ese país son sanciones de cualquier tipo.17

de armas pueden ser tomadas como complicidad con el régimen de Verwored y contribuir a desprestigiar aún más a
occidente en el continente africano. La posición del Partido Comunista de Sudáfrica dentro de la lucha es envidiable.
No sólo tiene una larga tradición de oposición, sino que su
influencia se extiende al partido del Congreso Nacional Africano. El Partido Comunista de Sudáfrica se ha opuesto por
igual al aparthied y al racismo negro, y cuenta entre sus
miembros a africanos, indios y blancos. La Unión Soviética
tiene una oportunidad más de entrar al continente africano.
Difícilmente la Unión Soviética va a descuidar las actividades del PC en uno de los últimos reductos del colonialismo.
En la medida que el PC de Sudáfrica permanezca bajo control soviético y continue con su plataforma multiracial, la
Unión Soviética tendrá un medio más de contrarrestar la influencia de China en Africa.
El tipo de yiolencia que puede estallar en Sudáfrica difícilmente dejará ajeno al continente africano y la crisis internacional que surja de ahí tendrá un contenido como no lo ha
tenido ninguna otra. Por primera vez, el mundo se enfrenta
a la posibilidad de una lucha racial internacional.

Del 17 al 21 de abril de 15)64 se reunió en Londres una
Conferencia Internacional sobre Sanciones Económicas. Ahí
se pusieron de manifiesto los serios impedimentos de Gran
Bretaña para apoyar un boycot. Los efectos políticos de la
desocupación que causaría suspender el comercio con sudáfrica constituirían una verdadera crísis interna. Durante su
campaña el líder laborista H. Wilson declaró que un gobierno laborista suspendería las ventas de armas de cualquier tipo a Sudáfrica, pero en noviembre de 15)64, una vez alcanzada la victoria laborista, Gran Bretaña vendió varios aviones bombarderos a Sudáfrica.
La oposición a las sanciones y la venta de ciertos tipos
16.-Unitcd Nations Security Council. S/ 5438, October. 11, 1963. p.. 29.
17-United· Nations Security Council S/ 5658, April 20, 1964, p. 12.

68

69

�LA PROSA DE LOPEZ VELARDE

MIGUEL COVARRUBIAS

Preliminar

la prosa de López Velarde nos dará la clave de muchas de las
desazones planteadas por los poemas de López Velarde. Es
decir, la prosa cumpliría así una función secundaria, de mero
báculo y explicativa de las dificultades de su hermana mayor
la poesía. O cuando mucho aclarará los otros enigmas personales que tanto interesan al curioso. Apoyo para lo expresado
lo tenemos en lo que dice José Luis Martínez sobre El Minutero:
.. .pero en no pocos de esos breves ensayos aprendemos sobre la
intimidad espinºtual y el pensamiento de López Velarde más de
lo que pudiéramos extraer del resto de sus obras. A.sí por eiemplo,
en Novedad de la Patria, que tan penetrante y f btil doctrina nos
ofrece .. . +

O en lo que apunta Phillips:
Vamos en estas páginas a pretender reconocer las excelencias cuando menos capitales de la prosa de Ramón López
Velarde.
Hay que indicar para empezar que en cierta forma son
inexplicables las lagunas que llenan esta porción de la labor
literaria del poeta jerezano, ya que por ejemplo El minutero 1 no ha sido objeto de un tratamiento crítico riguroso, si
excepcionamos el capítulo que le dedica el investigador norteamericano Allen W. Phillips. 2 Este no deja de reconocer que quien más se ha ocupado anteriormente de esta obra
ha sido el poeta Xavier Villaurrutia en un ensayo fechado en
1952. 3

Pero antes de dar cualquier calificación a El minutero,
añadiremos que haremos también el intento por situar a López Velarde como cronista político.
La prosa como algo secundario
Según parece, la tendencia general ha sido considerar que
J. Ram6n L6pcz Vclardc, Poesías completas y El minutero, cdici6n y p r6logo
de Antonio Castro Leal, tercera cdici6n, Editorial Porrúa, S.A., (Colccci6n
de Escritores Mexicanos), México, 1963, pp. 287-367.
2. Allcn W. Phillips, llamón. Lópcz Vdardc, el poda y el prosista, Instituto
Nacional d e Bellas Artes, México, 1962, pp. 292-3 l 6.
3. Xavier Villaurrutia, "P.r6logo a El minutero de Ram6n L6pez Velardc",
Rueca ( m'1 m. 20, invierno de 1951-1 952), pp. 5-9.

70

Parece curioso que la critica apenas haya parado mientes en
su prosa, aunque es verdad que algunos de los que han estudiado
su lírica acuden a sus obras en prosa para aclarar los no pocos
enigmas que sus versos presentan al análisis crítico. s

Nosotros pensamos que no hay motivo para proceder en
tal forma porque el prosista jerezano y sus productos merecen
un trato más digno y un poco menos -si se nos permite el
término- degradante.

Cualidades y calidades de la prosa
Lo que escribió López Velarde en prosa, en su mayor parte estaba destinado al periódico y a tener, por lo menos en
principio, vida corta. Pero no sucedió tal ni sucede ni sucederá
en virtud de la gran calidad con que están realizadas las piezas.
Y esto es así porque nuestro autor trabajaba sus escritos en su
carácter de artista y no de escritor de ocasionales.
Veamos lo que comenta José Luis Martínez sobre el más
conocido de los libros de prosas del escritor zacatecano:
Puede afirmarse, sin embargo, que si no existiese de Lóper
Ve/arde más que El minutero, esa obra bastaría para que mereciese un lugar destacado entre nuestros escritores. Si sus pági,wzs
4. José Luis Martíoez, Literatura mexic,ma siglo XX (l &lt;ll 0-1 949) , Antigua Librería Robrcoo, México, 1949, p. 175.
5. Allcn W. Phillips, op. cit., p. 54.

71

�fueron escritas para el pei-i6dico, nada queda en ellas de pasaiero
y, por el contrario, mucho será lo que permanezca. Hay en
ellas un cordial equilibrio de emoci6n y pensamiento; de humor
y penetraci6n que ennoblece casi todos sus temas. 6

Veamos pues, circunscribiéndonos a El minutero, que la
prosa de este libro no es ligera ni fácil ni mucho menos elemental, sino todo lo contrario: es densa, difícil y complicada.
López Velarde siempre es original en su estilo, que no deja
de acoplar a cierto retorcimiento de las ideas y a cierta oleada
de barroquismo:
Villaurrutia advierte la singularidad de este denso volumen
de El minutero. Observa que el autor no hizo ninguna concesi6n
al público lector, y alude a la "compleiidad formal" y a la "espiritual hondura'' de sus páginas. No s6lo toma en cuenta que
estas prosas revelan la misma oscilación que hay en Zozobra
entre lo erótico y lo religioso, sino que también insiste en la
imperiosa necesidad de leer y releer esos fragmentos de extremada
densidad. 7

Mas toda esta complejidad y hondura y retorcimiento y
barroquismo tienen que desembocar en lo oscuro o bien en
lo enigmático:
... Cada uno de esos pequeños capítulos es ima quintaesencia
de pensamiento, a la par que la batalladora y victoriosa tarea de
un artífice de la palabra. .. ¡Ni qué decir de las originalidades
de estilo! Si a menudo L6pez Velarde confiaba en lo enigmático,
siempre se mantuvo en el armónico y arcano acorde de una originalidad no rebuscada, no perseguida, no implorada, sino nacida
de él mismo. A nadie imit6. Nadie podrá imitarle. .. 8

Enumerábamos anteriormente algunas peculiaridades del
estilo de la prosa del autor jerezano: hablamos de complejidad
y densidad. Acerquémonos ahora a estas palabras que nos
enmarcan la intensidad en el sentimiento y en la expresión
de López Velarde:
Concentrado y complejo, el estilo de L6pez Ve/arde triunfa
en lo que podría llamarse la intensidad fija: ese momento en que
6. José Luis Martínez, op. cit., pp. 174-175

7. Alkn W. Pbillips, op. cit., pp. 295-296.
6. José Luis Martínez, op. cit., pp. 174-175.

72

la sangre se agolpa, el pensamiento se suspende o el ánimo se
ª"oba. 9

Semejanza de temas en El minutero y los poemas

No hay que desconocer que la misma mano y sobre todo
el mismo temperamento poético escribían las prosas y los versos; por lo tanto tienen que darse muchas concordancias entre
los unos y las otras, a la par que el mismo desarrollo ascendente, las mismas o sinónimas evoluciones:
En cuanto al estilo y los temas, hay una concordancia notable
entre verso y prosa. Insistamos en esto: una y otro se funden
en unidad armoniosa; imágenes y temas se repiten constantemente; y L6pez V elarde trnbaia sus prosas con las mismas intenciones
e insistencias que caracterizan sus meiores versos. 10

Para continuar con el tema es necesario referirnos a la
composición de El minutero: se incluyen en él "comentarios
líricos, retratos literarios, críticas, recuerdos de provincia, fragmentos autobiográficos, variaciones sobre temas del momento
o simples divagaciones". 11 Fueron recopilados en este tomo
los artículos que habían sido destinados originalmente a los
periódicos y revistas ( de la capital: Revista de Revistas, Vida
Moderna, El Universal Ilustrado, Pegaso, México Moderno, El
Maestro) del país por Enrique Fernández Ledezma y Jesús
el hermano del poeta, en 1923.
Veamos también como un acercamiento de la prosa a la
poesía por lo que tiene aquélla de lírica y de alargamiento hacia
lo que se conoce como poema en prosa o prosa poética. Pero
recordemos para no obrar precipitadamente que la poesía no
es propiamente un género o un molde sino un grado altísimo
de excelsitud artística. Ahora leamos lo que nos dice Phillips:
Los momentos más fe/ices de su prosa se circunscriben dentro
del género que se viene llamando "poema en prosa", género
fluctuante . . . Sin embargo, .. . los poemas en prosa de L6pez
Velarde no se asemejan en nada a las miniaturas preciosistas, a
esas prosas artificiosas, desnudas de verdaderas intuiciones líri9. Octavio Paz, "El camino de la pasi6n", Revista mcxiana de literatura. México, núms. 11-12, noviembre-diciembre, 1963, pp. 7-51.
10. Allen W. Phillips, op. cit., pp.. 54-55.
11. Antonio Castro Leal, "Prólogo" a Pocsíall completas ... , p., XX.

73

�cas. .. Esas prosas, indudablemente, 1·eflejaban sobre todo la influencia de Daría. .. lA prosa le servía siempre, como el verso,
de molde para la expresión de auténticas emociones y situaciones
espirituales. 12

Por lo que hace a la evolución símultánea que sufre el
arte de la prosa y el arte poético de López Velarde, podemos
hacer la siguiente división no poco arbitraria, de acuerdo con
Phillips: de 1909 a 1915 busca el autor en la prosa un estilo
que lo defina ; escribe entonces sencilla, suave, líricamente. De
1916 a 1921 podemos considerarlo un autor-maduro artísticamente. De esta manera emparentamos esos primeros años
con el desarrollo de su poesía en La sangre d,evota; mientras
que con los segundos nos remitimos a la mayor sutileza de
Zozobra.
Más que lo novedoso, lo moderno

. Visto que en cuanto tomamos en nuestras manos el lenguaje y el tratamiento de los temas en la prosa y en el verso de
López Velarde no podemos hacer distin~iones de real importancia, miremos sin mayor cuidado hacia la modernidad de
este autor como poeta o, lo que es casi lo mismo, insistimos,
como prosista.
Pero para lo anterior tendremos que deshacer la serie de
rótulos que le han colgado a su producción. Decir que López
Velarde es "el poeta del erotismo y de la muerte" o que es
"el poeta de la provincia y poeta del amor sentimental" de
acu~rdo con Oc~avio Paz es pretender abarcar mucho au~que
al final no se diga nada. Porque la obra lópezvelardeana no
puede sujetarse a la simpleza de los casilleros. Además todas esas clasificaciones se resumen en algo así como en ve~eros
y no en grandes afluencias que totalizaran su contenido poético.
.. . ( puede decirse que Eliot principia donde termina López Ve/arde), pero revela hasta qué punto es superficial encerrar a
nuestro poeta en el r:zarco de la provincia. Su obra participa de
las c~rn_entes de la epoca. .. No, López Ve/arde no es un poeta
prov~nc~ano, aunque el terruño natal sea uno de sus temas: los
provmcianos son la mayoría de sus críticos. Poemas como

El M~digo, Todo, Hormigas, Tierra Mojada. . . , El Candil,
La Última Odalisca, La Lágrima y otros cuantos más -en, verso
y_ en prosa- lo hacen un poeta moderno, lo que no podría decirse, en 1916 o 1917, de casi ninguno de sus contemporáneos en
lengua española. 1 s

Conviene detenerse en aquello de la provincia. Pensamos
que no es que López Velarde reciba pasivamente los elementos
que le dicta su medio ambiente, su rincón amado. Por el
contra~io, el po~ta. proce_diendo activamente aprehende lo que
la realidad provmciana tiene de inexplotado, de no dicho:
Su nacionalismo brota de su estética - y no a la inversa. Es
pa~te de su amor a esa realidad que todos los días vemos con
mtr~da ~esatenta y que espera unos ojos que la salven. Su
nac1onal1smo es su descubrimiento, mientras que el de sus imitadores es una complaciente repetición de lo ya dicho . .. 1 ~

Mas este descubrimiento llega indudablemente a su clímax
y entonces ya no es posible seguir siendo el único en ese te-

rreno. Es aquí entonces donde entra la creación inimitable
de su lenguaje: "fusión rara de la conversación y de la imagen
insólita", 15 combinación sui generis que nos da la clave de
su permanencia como autor moderno.
Las influencias directas

En "El señor Rector" 16 habla López Velarde con ternura
y reconociendo su temprana influencia, del canónigo don Domingo de la Trinidad Romero, "feo y miope" rector del Seminario Conciliar y Tridentino de Zacatecas.
A este hombre de segura bondad y profundo estudio
.. ~us enemigos lo _acusaban de perezoso, de inficionado de paganismo, de hacer ci:as_falsas en el púlpito, de tibio en la piedad,
de no rezar el breviario. . . Mas todo aquel disturbio contra el
señor Rector no mermó en un ápice mi sim patía ni mi respeto. 11
13. Octavio Paz, art. cit., p. 14.
14. lbid, pp. 19-20.
J5. Ibid, p. 16.
16. Ramón López Velar&lt;le, El don de febrero y otras prosas, prólogo y recopila·
c1ón de Elena Molina Ortega, Imprenta Universitaria (Serie Letras No. 8),
México, 1952, pp. 207-209.
17. lbid, p . 209.

12. Allen W. Phillips, op. cit., pp. 297-298.

74 ,,

75

�De seguro la figura de aquel hombre sabio y poeta provocaba en el jovencito que era entonces López Velarde ( 1900)
una admiración grande que le preparaba para su futura tarea.
Es absolutamente conocida la relación artística y personal
entre López Velarde y el laguense Francisco González León.
Si se deduce que el primero le debe al segundo por lo menos
el derecho de prioridad como explorador poético de la provincia, deberá reconocerse también que López Velarde obró siempre con ánimo justiciero al referirse a González León. Mues18
tras de ello lo son los textos "Megalomanías. Maquetas"
19
y "Francisco González León".
Este último publicado al
frente de Campanas de la tarde.
Hay en ese prólogo múltiples aciertos referentes no sólo
al poeta de Lagos sino a la tarea poética en general y mexicana
en particular:
·
lA aristocracia de González Le6n se aplica a cosas nuestras,
a cosas patrias. Él ha puesto su alcurnia al servicio de lo mejicano, acaso sin deliberaci6n especial. De cualquier modo, su
tarea se suma al esfuerzo del arte criollo, tema en que yo he
insistido, en diversas prosas. Quienes alimenten prejuicio, verán,
en más de una página de este libro, c6mo lo típico puede tratarse
por un estro linajudo. lA inopia no está en los asuntos, sino
en la mente de muchos que lo han abo,-dado en el verso, en la
novela, en el teatro. to
·

De los máximos poetas de la época, Enrique González
Martínez y Rafael López, tomó el poeta influencias sobrias
aunque inevitables. Más cercano al último, "elegante artífice
de la crónica" al decir de Phillips, no dejó sin embargo de
asentir ante la majestad, la sabiduría y la profundidad del
autor de Babel:

'

18.
19.
20.
21.

El montaraz poeta ha divulgado entre nosotros el sentido de
la antigüedad riente y saludable y del propio mundo mitol6gico.
Yo, entre muchos, le debo enseñanzas. Cuando comenzaron a
pasar ante mí los personajes clásicos, era yo estudiantillo de latín,
aturdido y quimerista, en un seminario del Norte. 11
Ibid,
lbid,
lbid,
lbid,

pp. 313-314.
pp. 318-320.
p. 319.
p. 345.

Los prosistas afines

No es realmente López Velarde un prosista de lo precioso
sino un escritor vital que retuerce las ideas a la vez que las
reviste magníficamente. Para él la prosa no es un ejercicio
ni un complemento de su poesía. Sus escritos de El minutero,
por ejemplo, nos hablan de él y de lo que le pertenece a él
porque ha trabajado con el sudor de su imaginación para ganarse un mundo rico que le duele mientras lo hace suyo. De
allí que esté más cercano -por afín- a Martí ( y a Lugones)
que al gigantesco Darío.
Estamos en absoluto acuerdo con Octavio Paz cuando
establece las correspondencias -y las diferencias- entre Baudelaire-prosista y López Velarde-prosista.
Correspondencias:
Los dos son "poetas católicos", no en el sentido militante
o dogmático sino en el de su angustiosa relaci6n, alternativamente
de rebeldía y dependencia, con la fe tradicional; su erotismo está
teñido de una crueldad que se revuelve contra ellos mismos: al
Je suis la plaie et le couteau responde el mexicano con el ser en
un solo acto el flechador y la víctima; ambos aman los espectáculos del lujo fúnebre: la cortesana, encarnaci6n del tiempo y la
muerte, las bailarinas, los payasos, la malabarista, el circo, la domadord, los seres al margen, imágenes de fasto y miseria. Hay
en los dos la misma contfnua oscilación entre la 1·ealidad sórdida
y la vida ideal ("edén provinciano" o "éhambre spirituelle"); la
idolatría por el cuerpo y el horror del cuerpo; la sistemática y
voluntaria confusi6n entre el lenguaje religioso y el er6tico, no
a la manera natural de los místicos sino con una suerte de exasperación blasfema. .. En una palabra, hay el mismo amor por el
sacrilegio. 22

Diferencias:
... destacaba las diferencias entre ambos: el "abismo", para. emplear la expresión de Xavier (Villaurrutia) , que atrae a Baudelaire es el de la conciencia autosuficiente y, simultáneamente,
desvalida -de ahí la identificación del mal con fo libertad humana y de éstos con la nada; López Velarde, en cambio, siente
la fascinaci6n de la carne que es, siempre, fascinaci6n ante la
muerte: al ver "el surco que deja en la arena su sexo'', el mundo
se le vuelve "un enamorado mausoleo". 23
22. Octavio Paz, art. cit., p. 10.
23. lbidcm.

76

77

�Enfrentándonos frontalmente con Le splun de Paris y con
El minutero damos con la misma preocupación formal, el
mismo pulimiento, el mismo brillo, el mismo resultado feliz.
Mas colocándonos al reverso admitirerp.os que el primero remata en un rictus ajado, amargo, angustioso; mientras que el
segundo se nos vuelve reconcentrado, dolido, secretamente gozoso, absorto en la magnificencia del dualismo interno y oculto.
Fuensanta

Por supuesto que la inspiradora primera del poeta jerezano
anda por no pocos de los escritos en prosa. Como por los
ojos del recuerdo vuelve siempre, y a la menor oportunidad,
el poeta llega a su contemplación por intermedio de una vendedora de pájaros. En este bellísimo poema en prosa está
el López Velarde de la primera época: amorosamente sencillo
y lírico:
Se ha ido la vendedora que con la viveza de .sus miradas y
la ga"ulería de .su plática iuguetona, pretende ocultar quién sabe
qué amargos de.sconsuelos. De hoy más su recuerdo será evocaci6n de otra mu;er. .. de ti, grave paisana mía, provinciana
au.sente, lánguida flor de ;azmín . .. Y el recuerdo de la vendedora
peregrinante e.s una evocación tuya, porque si ella vende el páiaro viviente de la realidad, tú vende.s -¡y cuán cara!- el ave
retórica de la ilusión. ••

Veamos ahora cómo desde un sitio distante el poeta eleva
a su amada y la hace copartícipe de su intimidad:
En este mismo instante adicionas el afán cariñoso con que
voy castigando mi e.stilo para pulir estos renglones en honor
tuyo. Infalible en tu sensibilidad, comprendes cuándo una mirada corresponde a la vibración interna y cuándo es falsa. No
alcanzaste la erudición, mas ¿qué importa, si eres zahorí para
penetrar en el corazón de los que te aman? u

El poeta señala en estas líneas a Fuensanta como infalible
en su sensibilidad comprensiva de la vibración interna del mismo poeta. (Para la que no es indispensable la erudición.)
Esto quiere decir que sin entrar en el campo de la personalidad de su amada, ésta, por obra y gracia del artista, se
24. Ramón Lópcz Vclarde, ibid, p. 44.
25 Ibid, pp. 117-11 8.

78

convierte en "zahorí", en aguda intérprete de la sensibilidad
de los que están en contacto con ella; especialmente, claro, del
amante zacatecano.
Si Fuensanta es a la vez cercanía y lejanía como lo propone
Octavio Paz, ya que tomarla como ser de hueso y sobre todo
de carne para fundirse en la realización tangible del amor
excluía esa lejanía que le propinó -en ecléctica solución- la
transfiguración del modelo, concluiremos en que
. . .su actitud condena a su amada a una suerte de limbo perpetuo, errante entre el antes y el después. !6

Mas ¿qué es en definitiva Fuensanta para el poeta? El
mismo, en una carta dirigida a su amigo Eduardo J. Correa
dice lo siguiente, refiriéndose a ella como algo existente, como
a un ser que fue real y cercano y no producto ideal solamente:
Fuensanta, amigo mío, es un cadáver en mi ánima. Dios me
saque del abatimiento en que estoy al ver, ya rota, la clave de
mi vida. 17

Fuensanta, presente o ausente de este mundo es para el
jerezano,. para decirlo en una palabra, reiterativa. Vuelve una
y millares de veces más. Es prácticamente inacabable.
Siempre la mujer
Nada puedo entender ni sentir sino a través de la muier:
por ella he creído en Dios, y sólo por ella he conocido el puñal
de hielo del ateísmo. 18

En un escrito sobre la escuela donde hizo el poeta sus
primeros estudios, nos habla de las niñas que fueron sus compañeras. En estos recuerdos no hay cita alguna, determinada,
de otros niñós. Esto se debe a que el autor de El son del
coraz6n frecuentó una escuela para niñas, a la que iban también los niños "de calidad". Esta situación de su infancia por
supuesto que la admite y pondera:
26. Ramón López Velarde, Poesías, cartas, documentos e iconografía, prólogo y
recopilación de Elena Molina Ortega. Imprenta Universitaria (Serie Letras
No. 9), México, 1952, p. 70
27. Octavio Paz, art. cit., p. 25.
28. Ramón López Velarde, Poesías completas ..• , p. XVI1I.

79

�En tal costumbre hay, quizá, un gentil acierto de la sociedad
provinciana. . . Una maestra y unas condiscípulas equivalen, en
cambio, a un suave y lucido factor de educaci6n. 29

Para López Velarde, y esto está abundantemente demostrado, la mujer no sólo fue una preocupación literaria. La
manejó como ser esencial, capital, insustituible. La buscó en
todas partes, por ella y más allá de ella: hasta trascenderla en
el amor motor de la existencia. Así, en "Mundos habitados" so
se imagina a todos los hombres posibilitados para emprender
v1a1es por todo el espacio sideral, para el encuentro de múltiples Novísimas que harán posible esta exclamación:
. . .¡amigo y padre Plat6n, acompáñame en esta metempsicosis
en que el amor resucita cada momento que vive! 81

Se evidencia en este escrito el ansia del poeta por renovar
el amor cotidianamente hasta el grado de volverlo nuevo para
cada momento. Propugna por la ausencia de la rutina en el
amor -y por supuesto en la vida.
Es quizá de notarse cómo López V elarde mira a través
de la pantalla a la mujer ("El cine y sus mujeres"), 32 descubriendo -o queriendo descubrir- detrás de la idealización
a la hembra y ansiando su materialización con expresión inconfundible:
A nhelaríamos que se co1·po1-izase en el mito profundo de la
pantalla y batiríamos palmas como si sus tobillos, cuantiosos y
sumarios, franqueasen el ut6pico recuadro, camino del espectador. ss

Casi puede decirse que consiente al cine por la mujer;
que por admirar el rostro o el gesto de una actriz hermosa de
la época soporta un incipiente western o una ingenua y monótona persecución. 34
29. Ram6n Lópcz Vclardc, El-- don de febrero ... , p. 220.
30. lbid, pp. 34-36.
31. lbid, p. 36.
32. lbid, pp. 287-290.
33. lbid, p. 289.
34. L6pcz Vc)ardc ~ ocu!!§ del espectáculo en otro arúculo más: "En el cinc"
(ibid, pp 162-164). En este el poeta nos da una fidclfsima rccreaci6n no
sólo del ambiente de una precursora sala\ d e diversión cinematográfica, sino
del ( lo que después de todo es más importante) melancólico carácter pri•
vantc en una bucña porción de los espectadores de la época. Concrctamcn•
te: "Y la señorita de la primera falda, al concluir la tarde y encenderse los fo.
quillos, tiene en los ojos dos lágrimas y una expresión de susto .. . " (lbid,
p. 164).

80

La tarea artística
• • .amemos y pensemos con el refinamiento desdeñoso de un león
que fuese poeta . . . ss

En el texto de la conferencia dictada en la Universidad
Popular el domingo 26 de marzo de 1916, encontramos algunos
de los conceptos más importantes del poeta acerca del fen6meno poético - y de su verdad.
En primer término se refiere a la necesidad de derrotar
a la palabra que h~ dejado de ser sumisa al hombre. "La palabra se ha convertido de esclava en ama cruel". La tarea del
artista se ha vuelto complementaria y no vital. Tiene que
rebela_rse el hombr~ y el poeta para domeñar la expresión, para
sacudme el vasallaJe que lo convierte en instrumento. Tiene
que retornarse a la sinceridad, al tono coloquial, al trato afectuoso del conversador.
Hay que apoyarse en el fondo del mar lírico de la emoción
positiva para converrii: el dolor en dicha, para colocar un poco
de dulce sobre los labios morados del acusado por el Destino.
Hay que alejarse por igual del arte acomplejado y del arte
descoyuntad~ para bal~ncear e_l ímpetu personal y soportar
ambas atracciones negativas. Tiene el artista que ser al mismo
tiempo respetuoso e irrespetuoso. Tiene que cobijarse bajo el
ala del pasado y adelantarse a estrechar contra su corazón y
su cerebro a los fantasmas de futuro rostro.
Casi al final de "La derrota de la palabra" el poeta dirige
.
1 36
•
,
un d1scurso a su a ma que importa como demostración del
manejo del dualismo que lo angustia pero que al mismo tiempo lo conforta. Es este discurso un homenaje a lo imperecedero, a lo que pertenece por los siglos de los siglos al principio
de la creación humana.
Por otra parte, López Velarde gasta alguna tinta en defensa de la poesía a propósito de la ingenua crítica que hablara
en ese tiempo de "la falta de vigor de nuestros poetas líricos".
35. lbid, p. l 72.
36. Aqu í Elena Moli~a &lt;;)rtega señala este pasaje como dcscripci6n de "como
es_ su, amor, amor urámco que le corroe d alma" : la recopiladora curiosamente
v1st10 al alma de Lópcz Velarde con ajeno ropaje de mujer.

81

�Para él había pasado ya la época del grito, la rabia, el
desplante, el asunto cívico. "Sólo la mujer no envejece".
Además, "el lenguaje literario de hoy no se casa con la popularidad".
Las verdades de a tonelada del poeta jerezano pudieran
quedar mermadas en algunos cientos si las considerásemos a
la luz de este día. Sobre todo y casi exclusivamente en lo
que respecta a lo del grito, el desplante, etc. Todos los asuntos
y temas no han sido obstáculo nunca para los auténticos poetas,
cuando éstos escuchan el clamor de su interior.
LA mudable sustancia humana

Dentro de todo lo que nos es afín y cambiante, los sentimientos ocupan un lugar de privilegio. Amores vienen y amores van, mas no cobijados por la indiférencia. Porque el
estoicismo que pudiera servirnos de regla de conducta se mira
violado de pronto, como nos lo descubre el poeta en "Nuestra
casa." 87 Siempre hay al final un cálculo erróneo que nos
cuesta por lo menos el asomo de una lágrima a los ojos. . .
Esto, aunque menos dolorosamente, López Velarde en "La
última moda" 38 lo encuentra: el cambio más o menos radical
en el ser que amó. Plasmado ese cambio, representado ese
cambio en la eficaz persuasión de "la tirana descocada que
llaman la última moda".
En realidad toda ilusión queda minada y sólo hay desencanto al intercambiar "las frases de rigor en los diálogos sin
sustancia". La amada ha cambiado y el amante no se ciñe a
la evolución. Prefiere la contemplación del pasado y chapotea
en las aguas del recuerdo.
Significado de la provincia

En López Velarde la provincia es el marco ineludible en
el que se mueven aprisionadas todas -o casi todas- sus imágenes. P~ra ella, para la provincia, tiene el amoroso manejo
de su realidad y su contorno fantasmal en su presencia y en

su _recuerdo; . La provincia tie~e, o puede tener, por eso, refleios dramaticos hasta convertll'se en un ser pretendidamente
dictatorial, o pasearse estremecida por la ironía y la burla
condescendiente. Siempre condescendiente.
En "Toros", Ramón López Velarde habla de las corridas
improvisadas que en la Pascua ponían un toque de alegría y
al_boroto en s~ pueblo. Como sucede con otros temas, o méjor
dicho espectaculos, el poeta utiliza para su relato todo lo que
rodea al drama taurino y no al acto mismo:
_ De _la_ plaza, a las tres de la tarde, emanaba júbilo y salud e
zmpulswzsmo. _ Pronunci~ba'!'os palabras irrespetuosas a la llega~ª de cualquier persona7e impopular: un señorito acicalado, un
7uez venal, un padre celoso de las hijas y verdugo de los novios.
Con el azul espeso del firmamento, y con el olor de la tierra
mojada, cobraban audacia los pretendientes tímidos, y se sentaban
a dos metros de la dueña de sus pensamientos. Mientras soltaban
el primer toro, los músicos de la banda, los pobres músicos que
se derretfan bajo el sol, machacaban "las mejores piezas de su
repertorio", al decir de los programas. 39

El humorismo y la ironía

Hay evidente humor e ironía en algunas prosas del poeta
jerezano. Por ejemplo en "Los viejos verdes", 40 donde la
cordialidad le impide zaherir a esos seres que son una institución en las sociedades humanas de todas las latitudes.
Tuvo muchas oportunidades -¡claro!- de esgrimir malévolamente su ingenio y de lucirse a costa de las deformidades
físicas (narices ganchudas, pies de aplanadora, etc.) o de los
tropiezos de toda índole de los mortales.
Formas de su prosa artística

Siguiendo a Phillips, la prosa artística de López Velarde
reviste las siguientes formas:
Cuento. Sólo se tiene noticia de dos: "El obsequio de
Ponce" (publicado en 1954) y "Luna de miel" (publicado en
1961).

Crónicas de provincia. En éstas, sobre todo, aparece el
39. Ibid, pp. 22::t-225.
40. lbid, pp. 226-22~

37. Ram6n Lópcz Vclardc, ibid, p. 28.
38. Ibid, p. 60.

82

83

�mismo mundo poético de La sangre devota y la inevitable
preserwia de Fuensanta.

lo dice la línea final de su artículo mencionado: "lo juzgo
honrado como siempre".

Prosas de interés autobiográfico. Especie de subcategorfa
de la anterior.

En carta dirigida a Eduardo J. Correa, López Velarde ha-

Retratos literarios o artísticos. Que reb.asan la crítica literaria para convertirse en documentos íntimos.
Divagaciones y comentarios poéticos. Que están a medio
camino del ensayo y el cuento o el poema en prosa.
Ensayos sobre temas varios. Mañeja las ideas con instrumentos para la poesía.
López V e/arde en la política

El poeta de Jerez tuvo una primera y única y desafortunada intervención directa en la política nacional: fue candidato
a diputado suplente ( el propietario: doctor Francisco Hinojosa ; los derrotó el inquieto licenciado Aquiles Elorduy). Tras
esa golondrina que no causó verano político, dedicóse el poeta
a apoyar en sus escritos 4 1 la causa m.aderista y al asesinarse
al jefe de la causa propugnó por el constitucionalismo y combatió al usurpador Huerta y su cáfila.
En el artículo titulado "Matkro", 4 ~ López Velarde nos
demuestra que si no er.a un comentarist~ político de gran hondura, sí por lo menos era lúcido y valiente_. Lo demuestra invocando "lo que en romance se llama andar~e por las ramas".
La invocación tenía por blanco la transacción- que estaba manejando don Francisco ~ Madero referente nada menos que a
la no-reelección del presidente de la República.
Que el jerezano era honesto cronista y buen hombre nos
41. " ... no vuelve a intervenir personalmente en tales achaques de política,
aunque sí lo hace por medio de sus escritos, que., a partir del primero ele
junio ele 19 12, aparecen casi diariamente en " La Nación.., diario católico
bajo la dirección del licenciado Eduardo J. Correa : antes, au nque esporád icamente, había publicado en "El Regional'º de Guadalajara, Jalisco ( 190919 11 ) algunos artícnlos sobre política, en uno de los cuales, pese a la sim patía que sentía por eh señor Madero, critica su actuación... Elena Molina
Ortega, "Prólogo" a Prosa política, prólogo y recopilació n de Elena Molina
Ortega. Imprenta Universitaria (Serie Letras No. 10), México, 1953. pp. 6-i
42. Ramón Lópcz Vclarde, Prosa política . •. , pp. 15-16.

84

'

bla de la posición adoptada por algunos altos dignatarios del
clero mexicano en términos poco elogiosos; esto por l.as desafortunadísimas declaraciones que hicieron los prelados acerca del movimiento revolucionario de Madero ( "se están matando hermanos con hermanos; luego la revuelta es un crimen"). El poeta desde luego comprendía el carácter benéficamente renovador de l.a sacudida en el México cansadamente
porfirista.
También m.aneja López Velarde el estilo cortado, de párrafos brevísimos que aprisionan el tono burlón castigador de
las instituciones y - sobre todo- los hombres caducos.
Todo eso y una gran dosis de clarividencia no le faltan a
" Artículo sin nombre". 4 :: Como en aquello de "pero como
l.a revolución no fue revolución, corregiremos a Bias Urrea,
ellos volverán". Se refiere a los diputados de la última legislatura del porfirismo.
En ocasiones el escritor político que era López Velarde
manejaba en tal forma el sarcasmo y se auxiliaba con el ingenio, que terminaba produciendo airosísimos ataques como el
propinado al explosivo Francisco Bulnes. Transcribiremos la
parte final de "Bulnes y su cerdo" :

•t

Una cosa es que el señor Bulnes, en sus editoriales, dispare
las piezas de mayor calibre de sus baterías, hasta donde se lo
permita el decoro de la gruesa literatura a que tan aficionado se
muestra, y otra cosa es que, entre metrallazo y metrallazo, nos
suelte un marrano por)os aires.
Porque haciendo un alto en la dispersión en que, al caer en
nuestras fortificaciones, nos pone el animalito, tenemos que gritar
al señor Bulnes:
¡Favor de no cargar los cañones con puercos!
Por lo demás, esté seguro el señor director de "La Prensa" de
43. lbid, pp. 26 -27.
bre".)
44. lbid, pp. 42-43.

( A lo lar¡:o dd libro aparece.o varios " Artículo sin nom-

85

�que ha conquistado un nuevo título a la admiración y a la gratitud de la posteridad.
Se lo profetizamos con buena fe.
Porque tenemos la seguridad de que así como en nuestra
época de decadencia se habla del gallo de Pitágoras, en los siglos
45
radiantes del porvenir se hablará del cerdo de Bulnes.

En escritos como "La acusación elevada contra el señor
presidente De la Barra", 46 se palpa la honda inteligencia del
escritor y la saliente ironía y agudeza que campea en los artículos en que ponía eso que es más que el mero entretenimiento o el deseo de alfiretear a los que le ofrecían el cuerpo
de sus torpezas o ineptitudes.
Parece ser que López V elarde gozaba de alguna manera
en cazar gazapos gramaticales en los info)."mes políticos y poniendo en ridículo a más de un gobernador. Hay variados
ejemplos de esto a lo largo de la colección de sus escritos políticos.
Se ha manejado en más de alguna ocasión el término "reaccionario" para aplicárselo al poeta jerezano. Por supuesto
circunscrito a la esfera política. Pero veamos lo que concretamente le dice el poeta a su amigo Correa, desde San Luis
Potosí, el 19 de noviembre de 1913:
Ni sé en dónde para1·emos si no viene un tratado de paz.
Indudablemente que lo más práctico sería que el curso de la revolución no se detuviese, como en 1910. Así se tendrla la posióilidad de despoiar a la burguesía de toda su fuerza política y de
su preponderancia social, y quizá hasta de efectuar científicamente
una poda de reaccionarios, en especial de los contumaces. 47

Tales frases suenan desusadas pot la persistencia con que
se nos ha dicho que López Velarde miraba ~on su maderismo
a cuestas inclusive- el proceso revolucionario en México. De
apoyarnos en la cita ant~rior, terminaríamos llamando "jacobino" al autor de Zozobra.
45. El ingeniero Bulnes había provocado este artículo al decir "que por la de·
mocracia no se debe derramar ni la sangre de un cerdo" (Ibid, p. 42) .
46. Ram6 n L6pc:z Velardc, ibid, pp. 19-21.
47. lbid, p. 322.

86

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              <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Sudáfrica y Apartheid</name>
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