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1

MODAS PARA EL INVIERNO
&amp;
r
UIU SENTADA
eps deslndesazul· -~TRAJE

.
DESCR!PCION
DE TERTU

MODAS PARA EL INVIERNO.

DEL GRABADO

~n la cintura po ·1 e cuerpo descotadO La, Vestido de
londa. l\lan r ª cual se deja ent Y muy puntiagudo
nando en vue1!: á la Montespan co;ever _la camisola de
de encaJ·e y con6 vueltas
del mismo
.
ta, ªJustada
.
fi
mate
•
• te rm1-

ciopelo
•
•Yen el otro una •
rqudeiia de avestruz. E~1~tha lde terciopelo azul y una pluma
na
· .
ª sedcompone de redecilla
. muy
F e seda en 1m1tacion
de bl

6 caída v'a su
un lete de cinta corresnal dguarnecidos
dvuelta
¡
e brazo. Un 1 geta con una pres·u
pon iente. La
en puntas guar::c~ farfalár guarnece¡~ ~a;n la articulacion
u
está dispuesta de idas
de blonda. La cab
da ; está cortado
manga; pero en un n modo semejante á eza del farfalár

lGURA DE p rs,-TnAJE DEonp_.a.
ciopel
del al o color de perla, bastante b~Eo, Sombrero de tera un poco vuelto
. a ierto al frente ; el borde
plu
d . detrás de 1a copa. La
parte •e:icterior vá guarnec1d11.
Y_ tamb1en
~a¡e de un ave del
. e cinta de raso blanco Y el

:"""'; lu,d«ill, : "'"• m,,o,, ,.,.,]• ';;"'" de 1,

;:,",:¡•lo ~"' lu

e Dlonda erect
copa sumamente b . na e blonda de
con faldetas 6 : ~:dea el frente: los co ~J:; una guarnicíon
un lado una 110/;. as sueltas de lo mis~a os van adornados
Enero, 1841. igera de oro y un ra . o, Yentre ellas en
mito de hojas d e ter-

d e a ve. Capa de raso
msan colores semejantes á
de c_olor de violeta Y co negro forrada de gr6 de Napoles
en forma de pal:ti::~o:::;cha que_ por el frente
con b I a en la punta de la ca ah de terciopelo morado.
puct a Y cordones tambien
capa eor as en la garganta compl
s mas corta que el vestido. e an los accesorios. La

u~:1~:~~

¡timular el
uerte el
los robos
aquellos
;es y afo.icion vicá los traá los esera servil
Zingis no
&gt;cimientos
ceptuando
:le los tár10 su sobe'ue, preseradicionales
, sesenta y
is.
1s generales
a las hordas
los entre la
¡l emperodor

co::-:;.'• ;,..,ro,,

do ....,,;,. do

DESCRIPClON DEL GRABADO,
de un rauüto de rosas; cinta apropiada, y un grupo de
F1o u RA DF. P1E,-TnA1E PARA LA l\IESA, Vestido de
raso listado con cuatro jaretones anchos guarnecidos de
blonda. Corpiño bajo 'J ajustado el cual desciende por el
frente en forma de corazoo, por medio de un jareton doble
guarnecido del mismo modo que los de la falda. El corpiño
por delante termina en punta, Manga mediana: la parte
superior ajustada casi hasta el codo, y adornada de jaretones
guarnecidos. El sombrero es de terciopelo de un bello color
azul claro nuevamente introducido : forma abierta y redonda
con el borde ligeramente vuelto. El inte1ior vá guarnecido
por un lado de lazos de cinta correspondiente, y por el otro

plumas azules decoran la parte exterior.
F1o u1tA S EN1'ADA.-TnAJ &amp; nE :llA~AllA, Peinador de
casimir estampado, sobre un vestido de muselioa ; este último guarnecido de faríalares en la falda. El peinador es
de la hechura acostumbrada e~cepto las mangas que son
ajustadas y llevan sobrepuestas á ellas otras anchas á la
turca. El forro es de raso color de ro,a; en la cintura Y
cuello vá adornado el peinador de cordones y b ellotas cor·
respondientes. Papalina de blonda guarnecida de cintas de
1

color de rosa.

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las vicmabocciones
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ENERO.

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1841.

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•-•••MM••··----••M•-------:------•----..,,::::;::::::•M-~----~~fü~=====~
EL GRAN TAMERLAN -KHAN DE LOS TARTAROS.

LA conquista y monarquia del mundo fué el primer
objeto de la ambicion de Tamerlan, y el vivir en la
memoria y estimacion de las generaciones futuras
el segundo deseo de su noble espíritu. Do lo
primero estuvo muy cerca, pues la mayor parte
del mundo conocido entonces qnedó sometido á la
fuerza irresistible de sus armas, y la magnanimidad
de su carácter que en medio de la embriaguez de
• 10• ••••1nfos y la sucesion de escenas sangrientas
de que s, ~ompone la vida de un couquistador
le hizo no ohdar sus deberes como hombre, le
dan un tít
undo. Antes rle entrar en el
los hechos mas notables de
ebre caudillo, bosquejaremos
rúpidam
tlro histórico de la existencia
de bs tártar().,-mogoles desde su oríge1;1 basta el
til'mpo ellfue por medio de sus conquistas llegaron
á fo\'.íar un vasto y poderoso imperio.
Las elevadas y espaciosas llanuras situadas eDtre
la China, la Siberia y el mar Caspio, se hallaban
habitadas en el siglo doce por varias tribus pastorales semejantes en sus hábitos y procedencia.
Estas tribus, valerosas por naturaleza y guerreras
1,or costumbre, fueron reunidas, organizadas y
guiadas al combate por el formidable Zingis •.
Este caudillo (cuyo nombre era Temugin) procedía de una familia noble, pero mas que al nacimiento
debió á la extraordinaria sagacidad é intrepidez
de que se hallaba dotado, el derecho de gobernar
" Vúrios historiadores modernos escriben su nombre
Gen gis Khai1 en vez de Zingis I{han: pero nosotros, siguiendo al erndito historiador Gibboo, no vacilamos en
adoptar este último nombre cerno el verdadero, pues se
funda en el aserto de Abulghazi Khan descendiente de
Zingis que escribió su historia, y el cual es probable supiese
el verdadero nombre de tan ilustre antecesor- Zingis no era
su nombre sino la apelacion que se le dió, cuyo significado
es " El mas grande." Zin, en lenguaje mogol significa
grande, y gi, es el signo superlativo.

'fon. VIII.

á sus iguales.

En un estado social en que la ¡10-"
lítica es ruda y el valor universal, el ascendiente
de que goza un individuo se funda en su poder y
resolucion para castigar á sus enemigos y recompensar á los que le son adictos. No sin trabajo
logró Zingis reducir aquellas tribus á la obediencia,
pues para conseguirlo tuvo que sostener mas do
un combate con sus súbditos rebeldes, siendo unns
veces vencido y otras vencedor, hasta que por
último quedó firmemente establecido su dominio,
reconocida y acatada su autoridad. El acto cruel
con que selló su victoria es una mancha que oscurece la. brillante carrera de este guerrero. Hizo
colocar sobre hogueras setenta calderas de hierro
llenas de agua hirliiendo, y metió en ellas á igual
número de los principales rebeldes.
El código de feyes que Zingis dió á sus súbditos
tendia á mantener la paz doméstica y estimular el
deseo de conquista. Castigaban con la uerte el
adulterio, el homicidio, el perjurio y iios robos
capitales de un caballo ó un buey; y aquellos
hombres naturalmentes feroces eran dulces y afables en sus relaciones mútuas. La nacion victoriosa era considero.da como superior á los trabajos serviles, los cuales abandonaban ó. los esclavos y extrangeros, y toda ocupacion era servil
excepto la profesion de las armas. Zingis no
debia á los libros su instruccion y conocimientos
pues no sabia ui leer ni escribir, y exceptuo.ndo
la tribu de los Igures, la mayor parte de los tártaros y mogoles eran tan ignorantes como su soberano. La memoria de sus conquistas fué preservada por tradicion, y estas noticias tradicionales
no fueron recogidas y ordenadas sino sesenta y
ocho años despues de la muerte de Ziogis.
Las armas de este guerrero y las rle sus genera1es
redujeron sucesivamente á la obediencia las hordas
errantes de los vastos desiertos si tu a dos entre lo.
gran muralla de China y el Volga, y el emperodor

B

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�DE IIISTORIA, BELLAS LETRAS Y ARTES.
2

EL INSTRUCTO.ll, O REPERTOHIO

y 1,, pcrpctracion de las crueldatles mas inauditas
mogol llegó ¡'¡ sel' monarca y scíior tle muchos micon
los enemigos de su fé era considerada como una
llones de pastores y soldados que conociendo su
accion meritoria. Su gefe espiritual ó imán, refuerza reunida anclaban emprender la conquista
sidía eu los montes de l\'.Iesíade en Siria, por cuya
de las regiones mas templadas y opulentas del merazon era conocido en el oriente con el nombre de
diotlia.
"El viejo de la montaña." Desde allí despachaba
No entraremos en el pormenor de las rápidas
sus guerreros con misiones de rapiña y tlevastaconquistas de Zingis ni las vicisitudes de su carrera
cion, y creciendo considerablemente el número de
militar: los hechos que las componen son siempre
estos, se hicieron muy formidables y llegaron á
los mismos en todas las historias; batallas sanser el terror del Asia. Denominábanlos ltascltisgrientas, incendios de pueblos, ruina de cuanto
cltinos ó. causa del uso inmoderado que hacian de
existe digno de ser preservado, miseria y devasla
planta llamada beleíío ( en arabe ltasclii.sch.eli) la
tacion, he aqui las señales que indican la marcha
cual produce un grado ~ excitacion semejante
del conquistador en todas las edades. Nos limial furor. En occidente adquirieron la apelacion
taremos pues á decir que en un breve pero acth·o
de asesinos (corrnpcion de lwscltiscltinos) cuya voz
reinado de diez y siete años, conquistó Zingis Kban
introducida
despues en las lenguas europeas se
toda la Tartaria, la Persia, el Imlostan, Carizmea,
usa para denotar un homicida alevoso. Holagú
'fransojiana y una gran parte de la Arabia y del
extirpó la secta ele estos enemigos de la especie
imperio de China.
humana, y aunque existen aun restos de la raza
l\lurió en la flor de la edad y cubierto de gloria
original
en Siria, han perdido ya el carácter feroz
el año de 1227, y con el último aliento exhortó á
que los hacia tan ominosos.
sus hijos ó. que completaran la conquista de la
Igual suerte tuvo, aunque no merecida como la
China.
de
los ismaelitas, la pinastia de los Abasidas, úlAntes de la invasion tle Zingis se hallaba divitimos califas de Bagdad y descendientes directos
dida la China en dos imperios ó dinastías, una al
de Mahoma. Este magnífico imperio, cuna un dia
norte y otra al sur. El imperio septentrional ya
de las ciencias y de la civilizacion, fué arrasado
desmembrado por Zingis, fué finalmente reducido
por los mogoles, y el califa l\Iostasem cruelmente
siete años despues de su muerte. Perdida Pekín,
había fijado el emperador su residencia en Kaifong,_ asesinado por orden de su bárbaro caudillo. Extendieron los conquistadores sus rlepredaciones mas
vasta ciudad de muchas leguas de circunferencia,
allá del Tigris y del Eufrates, y si bien hallaron
y que segun los anales chinescos contenia roas de
una resistencia tan inesperada como eficó.z y valeun millon y cuatro cientas mil familias. Tambien
rosa en los mamelucos de Egípto, al regresar de
de aqui tuvo que huir acompañado solo de siete
esta desgraciada expedicion cayeron cual torrente
personas y refugiarse á una tercera capital, hasta
impetuoso sobre los reinos de Armenia y Anatolia,
que perseguiflo en su último retiro este monarca
que hubieron de someterse como los demas P 1Jugo
desgraciado, subió á una pila funeral y dió orden
de los vencedores.
de que le pegasen fuego asi que se hubiera él dado
Ni se libraron las pobres y bela~s regiones del
la mue1·te á puñaladas. Cuarenta y cinco años
norte de las armas de los mogoles. (Sheibani Kban
de victorias costó á los mogoles la conquista de la
llevó á las áridas reo-iones
de ~ Siberia
sobre
China, reservada al consumado valor y talentos
o
•
uince
mil
familias
cuyos
descend·
tes
remaron
en
q
militares de Cublai nieto de Zingis: los príncipes
. rnsa.
Tobolskoy
ruas
de
tres
siglos
hastaJJ:'.?nqmsta
de la dinastia de Song, antiguos soberanos del imNo era de esperar que habiendo suby'lfg.do todo
perio, perecieron sucesivamente defendiendo su
el
continente de .Asia, dejasen los tártaros'lw!xindependencia, hasta que su último campeon vientender
sus conquistas por la Europa. El valeroi..
dose completamente rodeado por las fuerzas supeBatú, otro nieto de Zingis, á la cabeza de un millon
riores ele los tártaros, se arrojó á la mar llevando
y quinientos mil combatientes se puso en movien brazos á su emperador todavia niño. "Mas
miento
el año de 1:235 con direccion ó. occidente,
glorioso es," exclamó, "morir príncipe, que vivir
y
fué
tal
la actividad y ardor de sus innumerables
esclavo." Cien mil chinos imitaron su ejemplo, y
escuadrones, que en menos de seis años recorrieron
el imperio entero desde Tonquin basta la gran
y subyugaron un espacio de noventa grados de
muralla quedó sometido al dominio de Cublai, así
longitud ó una cuarta parte de la circunferencia
como los reinos circunvecinos de Corea, Cocbindel globo. Atravesaron los grandes rios de Europa
cbiná, Pegú, Bengala y Tibet.
y Asia, el Volga y el Cama, el Don y el Borístenes,
Holagú Khan, hermano de Cublai, completó en
el
Vístula y el Danubio, ya ó. nado sobre sus caba12J8 la conquista de Persia. Fuera prolijo enumerar la multitud de sultanes, emires y atabeques á llos, ya á pié enjuto sobre el hielo, 6 en barcas de
cuero de que iba siempre provisto el ejército. En
quienes bolló en el polvo, pero la destruccion ele
su rápido progreso ocuparon los reinos de Astracan
los Asesinos ó ismaelitas de Persia, debt&gt; citarse
y Cazan, y las tropas que destacó Batú hacia el
como uno de los grandes servicios hechos á la
monte Có.ucaw exploraron hasta los puntos mas
humanidad.
recónditos de Georgia y Circasia. Las discordias
Constituian los ismaelitas una secta mahomeciviles de los grandes duques y príncipes de Rusia
tana que al fanatismo del corán reunia la doctrina
de transmigracion indiana y las visiones de sus entregaron su país en manos de los tártaros.
Extendieronse estos desde Livonia hasta el mar
pretenclidcs profetas. El robo y el homicidio eran
.la ocupacion ordinaria de estos hombrea feroces negro, y las ciudades de Moscow y Kiow, capitales

'

.

&lt;

del imperio, quedaron reducidas á cenizas. Desde
Rusia penetraron hasta el centro de la Polonia y
los confines de Alemania, y sucesivamente ocuparon hi Hungria extendiendo 111 oeste sus conquistas basta las orillas del mar Báltico.
Cuando los pueblos que fundan su engrandecimiento en las conquistas, han llegado al apogeo
de su gloria y empiezan á declinar, su decadencia
suele ser rápida. Asi sucedió con los tártaros.
Disensiones intestinas, desmembracion de territorios, ascendencia adquirida por las armas ele sus
rivale~, y otras causas, debilitaron el imperio colosal de los mogoles, y su decadencia á principios
del siglo XIV dió lugar al engrandecimiento del
imperio Otomano que ya por entonces empezaba ó.
ser considerable.
En otro artículo de este núiilero hallarán nuestros lectores un sucinto relato de los primeros
triunfos de Otbman fundador del imperio que
lleva su nombre. Las victorias y talentos de este
príncipe dieron muy pronto al pueblo que acaudillaba un ascendiente considerable en una época en
que desconocida la fuerza y conveniencia de la
union política de las naciones para contener las
miras ambiciosas de un guerrero afortunado, hallaba este menos obstáculos á su engrandecimiento,
habiendo de lucl1ar solo con enemigos aislados ;
¡)ero el héroe de los otomanos, el que hizo á este
JJueblo formidable tanto en Europa como en Asia,
fué el valeroso sultan Bayaceto, que subió al trono
en 1389.
El carácter de este príncipe, hijo y sucesor de
.Amurat I, 8e halla expresado en el sobrenombre
de Ilderim, el Rayo, con que le distinguian á
causa de la energia ardiente de su alma, y la
rapidez de su marcha dest.r uctiva. En los catorce
años que duró su reinado, se movió constantemente á la cabeza de sus ejércitos desde Bursa á
Andrinópolis, desde el Danubio al Eufrates; y
aunque trabajó con ardor en la propagacion del
islamismo, su ambicion le hizo invadir indistintamente los reinos tanto mahometanos como cristianos de Europa y Asia. Sus rápidas victorias en la
Hungría excitaron el temor de los príncipes cristianos que veian amenazados sus territorios, y el
año 1396 se formó una liga ó mas bien cruzada
contra él, compuesta de la flor de los caballeros
franceses y alemanes, á cuya cabeza se hallaban el
intrépido Juan, conde de Nevers, hijo del duque
de Borgoña, soberano de Flandes y tio de Carlos VI
de Francia, y otros cuatro príncipes primos suyos.
Guiaba las operaciones de esta juventud inexperta
el célebre Coucy uno de los mejores capitanes de
su siglo. Pero la funesta batalla de Nicópofü dió
á conocerá los guerreros cristianos la intrepidez y
talentos militares ele Bayaceto, si bien la crueldad
que este usó con los vencidos, mancilló la gloria
de su triunfo. Reservando al conde de N evers y
veinte y cuatro caballeros principales, de cuyo
rango y opulencia le informaron sus intérpretes
látinos, mandó traer el resto de los cautivos que
habian sobrevivido en el combate, y habiendo
reusado estos abrazar la fé de Mahoma, fueron
sucesivamente decapitados en su presencia.

.,...

Duciío Ilaynceto de vastos territorios en Asia y
Europa, el objeto inmediato ele su ambicion fué
apoderarse de Constantinopla, capital del ya debilitado imperio de Occidente, y único resto ele la
grandeza y esplendor romano, cuya ciudad, en
aquel tiempo la mas magnífica de Europa, queria
hacer asiento de su corte. La ineptitud del efeminado emperador Paleólogo, y los disturbios intestinos ocnsionados por la ambicion de su hijo
Andrónico, facilitaban al sultan el logro de sus
deseos. En 1305 puso cerco á Constantinopla
donde ya reinaba Manuel hijo segundo de Paleólogo, y aunque el rey de Francia envió socorros nl
emperador griego ¡rnra resistir al enemigo comun,
babria caído la ciudad en manos de Bayaceto, si
en el momento crítico no hubiera sido vencido este
guerrero valeroso por otro mas formidable aun.
El libertador entonces ele Constantinopla fué el
famoso Tamerlan.
Timur 6 Tamerlan no era ile la extirpe real si
bien pertenecia á la noble tríbu de Berlás. Animado de un espíritu belicoso tomó las armas á la
edad de doce años, y á los veinte y cinco le aclamaban ya como lihertatlor de su patria. Nació á
mediados del siglo x1v en una pequeña aldea inmediata ó. Samarcanda capital del reino transojiano, el cual fué constituido ó. la muerte de Zingis
en favor de Zagatai uno de sus cuatro hijos. La
raza de este se hallaba extinguida, y los emires ó
magnates que se disputaban el dominio, contribuyeron con sus disensiones á debilitar el pais y dar
lugar á que lo invadiesen los khanes de Cashg~r al
frente de un ejército de getas y culmucos. Timur
al principio de su carrera tuvo, como Zingis, sus
vicisitudes, y fué necesaria toda la energía de su
carácter para triunfar de los obstáculos que se
opusieron á su engrandecimiento. Por fin en
Abril de 1370 fué revestido de la autoridad suprema y proclamado emperador de Zagatai (nombre qne tomó Transojia de su primer monarca) .
Un reino fértil de doscientas leguas cuadradas de
superficie, hubiera debido satisfacer la ambicion
ele uno que nació vasallo; pero Tamerlan aspiraba
al dominio del mundo, y antes de su muerte la
corona de Zagntai era una de las veinte y siete
coronas que babia colocado sobre su cabeza. Sin
entrar en los pormenores de sus victorias en treinta
y siete campanas, ni describir las marchas que
hizo en varias direcciones al través del Asia, daremos una idea sucinta de sus conquistas en Persia,
Tartária é India, pasando luego á la narracion
roas interesante ele la lucha que sostu,o con sn
poderoso rival Bayaceto.
La jurisprudencia de los conquistadores halla
siempre para cada guerra un motivo de seguridad
ó venganza, de honor ó de celo, de conveniencia ó
de derecho. Apenas habia reunido Timur al patri.
monio de Zagatai las comarcas independientes &lt;le
Carizmea y Candahar, cuando volvió la vista hácia
los reinos lle Iran ó Persia. El vasto territorio
que se extiende desde el Oxus hasta el Tigris,
babia quedado sin soberano legítimo desde la
muerte de Abusaid el último de los descendientes
del grande Holagú. La paz y la justicia habían

u

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Íf

�DE HISTORIA, DELLAS LETRAS Y ARTES.

EL INSTRUCTOR, O REPERTORIO

4

..,.

..
•

--

~-~---

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~---'

Batllla de Angora. - Carga de los elefantes de Tamerlan.

sido desterradas de aquel pais, asi es que el invasor tártaro pareció haber escuchado las quejas
de un pueblo oprimido. Opusiéronle alguna resistencia los príncipes persas confederados, y en una
ocasion estuvo muy cerca de perecer cerca de los
muros de Shiraz á manos del valeroso Mansur,
príncipe de Fars, que habiendo penetrado hasta
él, le descargó dos golpes de cimitarra sobre el
turbante; pero muy pronto pagó con la vida su
atrevimiento. Ormuz, Bagdad, Edesa y cuantos
t¡rritorios bañan el Tigris y el Eufrates recibieron
el yugo del vencedor.
El deseo de vengar los daños que causaron los
getas en Zagatai le indujo á invadir el Turquestan
ó Tartária oriental; y el de castigar la ingratitud
de un príncipe de Kipzac, llevó sus armas victoriosas á la Tartária occidental. Toctamish, príncipe
fugitivo, no solo había hallado proteccion y amparo en la corte de Timur, ~ino que con las armas
de este logró recobrar el imperio de que babia
sido despojado ; pero ingrato á los beneficios recibidos, y olvidando sin duda el poder de su bienhechor, le declaró la guerra denominándole vil
usurpador de los derechos de la casa de Zingie.
Entrose en Persia al frente de noventa mil caballos: la suerte le favorecio al principio, pues con
las innumerables fuerzas de Kipzak, Circasia y
Rusia, pasó el Sihon, quemó los palacios de Timur,
y le obligó en medio de los rigores del invierno á
pelear por Samarcanda y por la vida. Pero este
triunfo no fué de larga duracion, pues resuelto el
tártaro á vengar esta pasajera afrenta, invadió los
estados de su enemigo por el este y el oeste con
tan formidables fuerzas que su ejército ocupaba
seis legua~ desde el ala derecha á la izquierda.
~aliole Toctamish al encuentro, y despues de una

sangrienta batalla fué completamente derrotado.
Refugiose á la corte del duque de Lituania. No
tardó mucho en volver de nuevo á las riberas del
Volga, y despues de una prolongada lucha con un
rival doméstico, pereció por fin en los desiertos de
Siberia. La persecucion de su fugitivo enemigo
llevó á Timur á Rusia. Excusado es decir que no
la atravesó en valde, y que antes de muchos meses,
habiendo reducido este pais á la obediencia, regresó cargado de ricos despojos.
No le ofreció grandes obstáculos la conquista
del Indostan, á pesar del terror que causó á sus
tropas el ataque de los elefantes adiestrados al
combate que formaban parte del ejército de los
príncipes de la India, y cuyos colmillos iban
armados de agudos y envenenados puñales. Cada ·
uno de estos enormes cuadrúpedos llevaba encima
una torre ó fortín de madera, desde donde cierto
número de flecheros lanzaban sus dardos al enemigo, al paso que el animal mismo esparcía el
terror y la muerte en torno de sí. Tamerlan
adoptó de~pues este sistema en sus ejércitos como
se vé en el grabado que antecede.
A orillas del Ganges en la India se hallaba
'l'imur cuando tuvo noticia de los ambiciosos proyectos de Bayaceto. El vigor de su cuerpo y de
su espíritu no babia disminuido á pesar de su
edad de sesenta y tres aiios y de innumerables
fatigas. Despues de disfrutar de algunos meses
de tranquilidad en su palacio de Samarcanda,
proclamó una nueva expedicion de siete años en
los países occidentales de Asia. Sobre las montaíias de Georgia dió Tamerlan audiencia á los
primeros embajadores de Bayaceto, empezimdo
entonces la correspondencia hostil de quejas y
amenazas que fermentó por dos años antes de su

V

5

los bosques, las montañas y los rios por don de
explosion final. Entre dos vecinos celosos y altibabia de pasar, eran diligentemente explorados
vos nunca faltan motivos de disputa. Las conpor los escuadrones volantes que formab~n la vanquistas mogoles y otomanas se tocaban ya entonces
guardia y precedían sus estandar~s. F1r~e en ~u
en las cercanías de Erzerum y del Eufrates, ni se
designio de •pelear en el centro mismo del imperio
hallaban los límites dudosos de ellas determinados
otomano evitó con cuidado el campo de Bayapor el tiempo ni por tratado alguno, Cada uno
ceto, é inclinándose diestramente á la izquierda
de estos monarcas ambiciosos podía acusar á su
ocupó á Cesnrea, atravesó el desierto salado, y el
rival de violar su territorio, amenazar á sus vasario Halis, y embistió la ciudad rle Angora; mie~llos ó proteger á los rebeldes: por supuesto que
tras que el sultan inmovil é ignorante de sus movipor rebeldes entendian uno y otro los príncipes
mientos, comparaba la supuesto. lentitud de la
fugitivos cuyos reinos habían usurpado, y cuya
marcha de su enemigo, al torpe arrastre del caravida y libertad atacaban implacablemente. La
col: pero informado por fin de la verdad, voló al
semejanza de caracteres era aun mas peligroso. que
la oposicion de intereses, y en la carrera victoriosa socorro de Angora, y como ambos generales se
hallaban igualmente impacientes de venir á las
de estos rivales, Tamerlan se ensoberbecia al sosmanos, se trabó luego la memorable batalla que
11echar la existencia de un igual, y Bayaceto ignoha inmortalizado la gloria de 'l'amerlan y la verraba la de un superior. En sus relaciones diplogüenza de Bayaceto. Debió Timur esta señalada
máticas (si asi puede llamarse una sucesion de
cartas insultantes) crecía de dia en dia la acri- victoria á su genio militar y la disciplina de
treinta años. Rabia mejorado la táctica sin altemonia, hasta que últimamente rompió Ti mur las
rar el modo de pelear privativo de su nacion, cuya
hostilidades con la toma y destruccion de Sebaste
fuerza consistía aun en las armas arrojadizas y las
ciudad fuerte ~ituada en los confines de Anatolio..
Sin embargo como celoso musulman pareció res- rápidas evoluciones de una caballería numerosa.
petar por entonces la piadosa ocupacion de Baya- Los movimientos de un ejército entero eran tao
ordenados y se ejecutaban con la misma facilidad,
ceto que á la sazon sitiaba á Constantinopla, asi
que des¡,ues de esta leccion saludable, el conquis- exactitud y presteza que los de un solo escuadron.
tador mogol detuvo su carrna contra el príncipe La 1nimero. línea avanzaba á la carga, protegida
otomano, y dirigió su atencion á la invasion de la oportunamente por los escuadrones de la gran vanguardia. El ojo penetrante del general dominaba
Siria y el Egipto.
el campo, y á su voz de mando, el frente y la retaLa expedic'.on de Timur contra el Egipto aunguardia de las alas derecha é izquierda avanzaban
que fué mas afortunada que la de Ilolagú, no dejó
sucesivamente _J&gt;Or divisiones en línea ya directa
de ofrecer á los mogoles bastantes dificultades.
ya oblicua. l"'El enemigo sufria diez y ocho ó
Los valerosos y bien disciplinados mamelucos eran
veinte ataques, cada uno de los cuales podía tal
\nemigos formidables, y solo la ventaja inmensa
vez asegurar la victoria: si resultaban estos ser
del número y la política del veterano tártaro que
infructuosos ó desgraciados, la ocasion era digna
halló medios de seducir entre ellos á muchos gefes
del emperador mismo que mandaba entonces avany soldados, los cuales abandonaron á sus compazar á la division del centro mandada por él en
fieros en medio de la refriega, pudo asegurar la
persona y compuesta de tropas escogidas. Pero
victoria á Tamerlan. Pero cruel fué la venganza
en la batalla de Angora el centro fué protegido en
que en el saqueo de Alepo tomaron sus tropas de
los flancos y retaguardia por los mejores escuala resistenria que habían encontrado. Ni fueron
menores los horrores que cometieron en la toma
drones del ejército de reserva á las órdenes de los
hijos y nietos de Timur. El conquistador del
de Bagdad. Esta magnífica y antigua capital de
Indostan pre~entó ostentosamente una línea de
los califas fué enteramente arrasada, y sobre sus
elefantes, mas bien trofeos que instrumentos de la
ruinas se levantó una pirámide compuesta de noventa mil cabezas sangrientas! ...
victoria, y los torbellinos de grecisco ó fuego
griego que desde sus torreones lanzaban los tárDurante los dos años que empleó Timur en retaros sembraban el terror entre los otomanos.
correr á sangre y fuego la Siria y el Egipto, mosBayaceto mostró aquel día poseer en grado emitrándose en todas partes implacable con los que se
atrevían á resistirle, si bien clemente y generoso
nente las cualidades de soldado y de gefe; pero
con aquellos que rendían homenage á su poder,
su genio militar tuvo que ceder la palma á otro
mas elevado. Sus tropas l1icieron prodigios de
Bayaceto se ocupaba diligentemente en reunir sus
valor, pero tuvieron que sucumbir al fin oprimidos
fuerzas y prepararse para una lucha mas reñida
con su poderoso rival. Su ejército se componía
por el calor, la sed y el número superior de sus
de cmllrocientos mil hombres de caballería é inenemigos, y el desgraciado sultan (que en aquel
momento sufria agudos dolores de resultas de un
fanteria de un valor y fidelidad á toda prueba.
La excesiva ronfianza del sultan le indujo á salir
ataque de gota) cediendo á las súplicas de los
al encuentro á su enemigo, y como si hubiera
suyos, se alejó del campo de batalla en uno de sus
escogido aquel sitio para su venganza, fijó sus
mas veloces caballos; pero fué perseguido y hecho
estandartes á la inmediacion de las ruinas de
prisionero por el khan nominal de Zagatai. DesSebaste. 'fimur entretanto se acercaba al frente
pues de la captura de Bayaceto y la derrota com•
de su inmenso ejército. Su arrojo era moderado
pleta de su ejército, el reino de Anatolia se somepor las mas prudentes precauciones; el orden y la
tió al conquistador.
disciplina guiaban la celeridad de su marcha, y
Apenas infornraron á Timur de que el cautivo

�G

EL INSTHCCTOR, O IlEPERTOHIO

otomnno se hAllnbn (1 la entrada ele su tienda, salió
C'Ortcsrnente á recibirle, le hizo sentará su lado, y
le manifestó el aprecio que hacia de su mérito y
la parte que tomaba en su de.gracia. '' El decreto de la Providencia," dijo el emperador, " se
La cumplido por vuestra culpa. Hé aquí la telaraña que vos mismo habeis urdido, las espinas del
árbol que habeis plantado con vuestras propias
manos. Lejos de combatir, deseaba yo auxiliar
al campeon de los musulmanes: vos os burlásteis
de mis amenazas y despreciasteis mi amistad, obligándome á penetrar en vuestro reino al frente de
mi ejército invencible. Mirad el resultado. No
ignqro cual es la suerte que teníais reservada para
mi y para mis soldados si hubierais salido vencedor,
¡,ero yo desdeño un desquite mezquino. Vuestra
vida y honor están seguros, yiues creo deber expresar mi gratitud á Dios por medio de mi clemencia con los hombres."
Bayaceto y los príncipes otomanos fueron alojados en un pavellon magnífico, y tratados con la
mayor consideracion, pero el sultan no pudo sobrevivir á su humillacion, y pocos meses despues de
la batalla de Angora murió en Aksher á pesar de
los cuidado~ que de orden de Timur le prodigaron
los médicos mas célebres del siglo. El vencedor
derramó lágrimas sobre su sepulcro. Su cuerpo
fué trasladado á Buraa con pompa real, y depositado en el mausoleo de los príncipes otomanos, y
su hijo Muza despues de recibir un magnífico presente de oro, joyas preciosas, arruas y caballos,
obtuvo la investidura del reino de Anatolia.
'J'umerlan sobrevivió muy poco tiempo á su
ilustre rival. La gloria de su nombre parecía
haber llegado á su apogeo. Desde el Irtis y el
Volga hnstn el Golfo pérsico, y desde el Ganges á
Damasco y el Archipiélago, el Asia se hallaba en
manos de Timur. El Egípto y una gran parte de
Africa reconocían su autoridad, y vastos territorios
de la Europa oriental le prestaban sumisa obediencia. Pero su ambicion no conocía limites.
Los chinos, despues de muchos afios de patrióticos
esfuerzos, habían por fin conseguido arrojar del
imperio la dinastía de Zingis, y el orgulloso
Taruerlan resolvió vengar esta afrenta. A pesar
de su avanzada edad y sus achaques, se puso al
frente de una nueva expedicion, y partió con
clireccion á Pekín ; pero le alcanzó la muerte en el
camino. La fatiga y el mo excesivo de agua de
nieve aceleró el progreso de una fiebre maligna, y
el conquistador de Asia expiró el dia..-1 ° de Abril
de 1405, á los setenta afios de edad, y treinta y
cinco &lt;lespues de haber subido al trono de Zagatai.
Sus designios quedaron sin ejecucion. Su formidable ejército fué licenciado, la China se salvó, y
catorce años despues de su muerte, el mas poderoso de sus hijos envió una embajada con prollosiciones de amistad y comercio á la corte de
Pekín.
Tal fué la vida de este conquistador magnánimo
y generoso. Su fama se extendió hasta los confines mas remotos del mundo conocido: sus descendientes conservan aun el título imperial, y la
admiracion de sus vasallos que le venerauan ca; i

DE 11 !STOnIA, BELLAS LETUAS Y A11TES.

7

como á unll deidad, se halla justificada hasta por
los elogios ó confesiones de sus enemigos mas
encarnizndos,

PRESENTIMIENTOS.
DIGNAS son de vituperio y desprecio toda clase de
preocupaciones vulgares y meras sugestiones erróneas de la fantasía, y nadie se halla mas dispuesto
que nosotros ó. combatirlas en todas ocasiones, conYencidos de la maligna iníl.uencia que ejercen en
las operaciones de la vida; pero Lay una gran diferencia entre creer implicitamente lao invenciones
de los malévolos y los caprichos de los ignorantes,
y hacer el debido aprecio de aquellos sentimientos
solemnes y misteriosos que parecen ser las emanaciones de la centella invisible é inmortal que anima
nuestros cuerpos débiles y perecedoros.
Hombres extraordinarios, dotados de facultades
intelectuales nada comunes, y en quienes por consecuencia no pueden suponerse preocupaciones
nimias y vulgares, han reconocido y confesado la
existencia de estos presentimientos justificados
despues plenamente por la experiencia, El célebre almirante inglés N elson, valiente por constitucion hasta el extremo de la temeridad irreflexiba,
pronosticó su propia muerte en la batalla de Trafalgar. Durante varias semanas tuvo casi diariamente oportunidades de presentar el combate,
pero siempre experimentó cierta seg11rídad de que
la batalla no se daría hasta el 21 de Octubre.
Efectivamente en este dia se verificó la accion, '/t
Nelson pereció en ella como lo babia presagiado.
Enrique IV de Francia, muy semejante á Nelson
en carácter y temperamento, tuvo por largo tiempo
un presentimiento distinto de cuál babia de ser su
muerte, y aun del paraje en que debía efectuarse.
Varias veces indicó á sus cortesanos favoritos que
sin duda seria asesinado por algun fanático, añadiendo que no babia sitio mas apropósito que un
carruaje para la perpetracion de semejante atentado. Ya saben nuestros lectores cómo fué muerto
de una puñalada por un loco misántropo, precisamente al subir al coche.
¿ Qué habremos de inferir de estos hechos 1 Que
debemos alarmarnos y acosar á cuantos nos rodean á la menor sugestíon de nuestra imaginacion?
Ciertamente que no; pero con tales ejemplos de
correcto presentimiento como los que acabamos de
referir, y muchos otros que pudieran citarse si fuese
necesario, seria acaso no menos imprudente mirar
con indiferencia y acaso ridiculizar estas amonestaciones ó avisos que parecen indicar la proximidad
de uo suceso, cuando por medio de una prudente
prevision pudiera este evitarse ó calificarse. No
debemos permitir que estos presentimientos nos
desvien en lo mas mínimo de la senda que prescribe nuestro deber, pues esto fuera baja pusilanimidad, pero sí conviene adoptarlos hasta cierto
punto para inducirnos á redoblar la vigilancia y
medidas de precaucion con las cuales podemos tal
vez eludir un mol venidero,

EL DOTE DE MARIA.
UN dia, en el año de gracia 1515, volvia un pes'1-dor veneciano de su ocupacion ordinaria, y saltando á tierra delante del palacio de San Marcos,
atravesó su célebre plaza y se detuvo á la puerta de
una hostería sobre la cual se hallaba rudamente
delineado el leon emblemático de Venecia. La
estatura del jóven era elevada, su cuerpo simétrico
y robusto, y sus facciones regulares. Su rostro,
quemado por el sol, presentaba aquella expresion
de fuerza é inteligencia que frecuentemente se
observa en los habitantes del bello clima de Italia,
pero el lustre de sus ojos habia desaparecido, y
la ancha frente del gondolero daba indicios de
su padecer. Al entrar en la hostería percibió en
uno de los rincones mas oscuros de la sala, á
un extranjero que parecia sumido en profunda
meditacion, Tambien este se distinguía por aquellas facciones varoniles y expresivas que generalmente denotan la energía moral. Su traje era de
una extremada sencillez. Un justillo, con cnlzon
y medias de terciopelo negro cubrían sus formidos
miembros, y un bonete de seda atado debajo de la
barba segun la moda de aquellos tiempos, ocultaba
en parte su cabello espeso y rizado, dejando escapar
algunos mechones canosos que caian descuidadamente sobre el cuello.
" Giannetini," dijo el gondolero, dirigiendose á
un hombre tosco y corpulento que paseaba silenciosamente por la sala, "¿ persistís aun en vuestra
negativa?"
"Si"- respondió el veneciano.
" Sin eluda soy demnsiaclo pobre para ser vuestro

yerno,'' repuso el barquero. "Antes de atender :\
la felicidad de vuestra hija pensais en su fortuna. ¿ Seró. preciso, Giannetini, que para influir
en vuestra decision os recuerde la gratitud que me
debeis 7 ¿ Ha beis olvidado que os salvé In vida en
la batalla de Lepanto, cuando Venecia armó hasta
SliS mujeres para defender la república contra los
ataques de Barbaroja? Ignorais acaso que Maria
y yo nos hemos criado juntos; que juramos desde
la infancia vivir el uno para el otro, y que estos
juramentos fueron renovados cuando el tiempo dió
fuerza y constancia ú. nuestro cariño? ¿ Quereis
hacernos á ambos desgraciados l ¿Sois acaso el
Dux para tener ideas tan ambiciosas, ó un patricio
para ser tan ingrato l "
- "No¡ Barberigo, pero soy rico."
- "Y yo tamliien lo seré, Giannetini. Tengo
un Lrazo fuerte, un corazon atrevido, juventud y
confianza en Dios. La fortuna acaso nlgun din se
posará sobre mi góndola."
- "Castillos en el aire"-dijo el posadero.
- "¿ Quien sabe?" re,pondió el jóven, "Lorenzo de Médicis fué mercader; Fraucisco Esforzia
fué pastor, ¿ porque no he de llegar yo con el
tiempo á ser general?"
- " Porque la fortuna burla á un millon de
individuos por cada tres que favorece. Finalmente no quiero t ener por yerno á un hombre que
por toda fortuna posee solo un esquife."-" Y por
eso preferireis casar á vuestra hija con el infame
Santini cuyo cabello ha encanecido en el ejercicio
ele toda clase de maldades, y á quien ella aLorrece

�8

DE HISTORIA, BELLAS LETRAS Y ARTES.

EL INSTRUCTOR, O REPERTORIO

ele muerte: VICJO libertino y audáz, cuya decrepitud hace aun mas hediondos y detestables sus
vicios."
-"Verdades, pero dos mil ducados que ha ofrecido darme el dia de la boda no son de perder."
- " Miserable ! y por esa suma pretendeis vender
á Maria!" .. ,
El forastero que habia escuchado atentamente
la conversacion de los dos venecianos, se levautó y
dando una palmada en el hombro á Barberigo,
" Gondolero," le dijo, "Maria será tuy~."
- "Nunca," repuso vivamente el posadero,
- "¿Nunca, eh? Y si este jóven os presentase,
no dos mil ducados sino dos mil doblones como
regalo de boda, ¿ le rehusariais la mano de vuestra
hija?"
- "Oh! en ese caso Barberigo seria mi yerno
y &lt;lesdc luego firmaria yo gustoso el contrato;
pero considerad, Señor, que este pobre muchacho
no posee en el mundo otra cosa que lRs cuatro
tablas de su esquife, y á no ser que tuviese la fortuna de encontrar el anillo del Dux" ...
- "Sin depender de tan remota casualidad podrá muy en breve disponer de dicha suma."
- "Pero, ¿ de donde he de sacarla, Señor?"
exclamó el atónito gondolero.
- "No de mi bolsillo, mi buen amigo," respondió el desconocido, "pues en este momento soy
mas pobre que un lazzaroni. Hay tanta miseria
que remediar desde Florencia á Venecia que me he
quedado sin uu zequin. Pero nada temas; mi
pobreza es hermana de 11}, opulencia, y el arte que
profeso llena mi bolsillo tan fácilmente como lo
vacia In caridad." Dicho esto, el forastero abrió
una cartera que llevaba consigo, sacó de ella un
pergamino, y extendiéndolo sobre la mesa dibujó
en pocos minutos una mano con tan exquisita perfeccion, que el gondolero aunque ignorante en
materia de artes no pudo contener un grito de
sorpresa. "Toma," dijo el desconocido artista
dándole el dibujo, "llevo. este pergamino al Cardenal Pietro Bembo, á quien hallarás en el palacio
de San Marcos, y dile que un pintor que necesita
dinero desea venderlo por dos mil doblones."
- "¡ Dos mil doblones!" exclamó el posadero;
" este hombre es un necio; ó está lor.o ... no daria
yo un zequin por el tal pergamino."
Sin embargo el gondolero partió y antes de una
hora estaba de vuelta con la suma requerida, y
una carta en que el secretario del Papa Leon X
suplicaba al artista le honrase con una visita.
El din siguiente Maria y Barberigo recibieron
la bendicion nupcial en la iglesia de San Esteban.
El desconocido quiso ser testigo del principio de
su ventura asistiendo á la ceremonia, y cuando el
gondolero lleno de gratitud le rogó que le dijese su nombre, respondió aquel que le llamaban
MIGUEL ANGEL.
Veinte años despues de esta pequeña aventura,
Antonio Barberigo, por uno de aquellos cambios
enigmáticos cuya llave pertenece solo á la Providencia, era general de la república veneciana ;
pero en medio de la embriaguez de tan inesperada
elcvacion, nunca oh-idó á S!l ilustre bienhechor ;

y cuando Buenarota murió en Roma despues de lo.
vejez mas gloriosa y la carrera mas brillante que
ho. obtenido artista alguno, la mano del gondolero
fué la que trazó encima del epitafio latino compuesto de orden del sucesor de Paulo III para su
favorito, aquellos dos versos expresivos que el
tiempo ha respetado, y que se leen aun en el
monumento de aquel grande hombre.
El dibujo mencionado en esta historieta pasó á
Francia en la mochila de uno de los soldados de
Napoleon.
Miguel Angei durante su residencia en Venecia
&lt;lió el diseño para el puente que representa el grabado anterior del cual hemos dado ya otra vista
en el tomo II, pág. 185 de El Instructor,

REFORMA DEL EJERCITO TURCO.

:MARINA HOLANDESA.
EL Observador de Bruselas dá los $iguientes pormenores relativos á la marina de Holanda. Lu
fuerza naval en activo servicio se compone de
9 fragatas, 3 de ellas empleadas como guarda
costas: 9 corbetas, de las cuales, una sirve de
escuela de marina: 12 bergantines uno de ellos
tambien usado como escuela: 25 balandras, 4 vapores de guerra, 2 transportes y un barco destinado
para la práctica, anexo á la institucion naval de
Medemblick. Los buques que no están de ser•
vicio son 8 navíos de línea, r.inco de ellos concluidos
y tres en el astillero, 12 fragatas, 5 concluidas y
7 en construccion: 9 corbetas, 4 concluidas, 2 en
construccion y tres empleadas como hospitales navales: 9 bergantines, 4 concluidos y cinco en ~
arsenal y 68 lanchas cañoneras. El total es pues
8 navios de línea, 21 fragatas, 15 corbetas, 21 bergantines y 95 barcos menores. La tripulacion en
activo servicio asciende á 5,000 hombres: el número de oficiales de marina es 472, el de soldados
en los tliferentes puertos 383. Los constructores
de barcos y demas personas empleadas en la construccion y equipo en Amsterdam, Willemword,
Roterdam, Helvoetsluys y Flushing, ascienden á
2098. El presupuesto de marina es de 5,250,000
florines de Holanda. Los holandeses no tienen un
solo navio de tres puentes, y sus mayores buques
de línea son de 84 cañones. La oficialidad de
marina se compone de tres vice-almirantes, 7
comandantes de escuadra, 23 cnpitanes, 40 tenientes
mayores, 82 tenientes, 172 alfereces, 79 guardias
marinas y 66 cirujanos.

SAL EN LA MANTECA.
Es costumbre invariable el echar en la manteca
"fresco." una pequeña cantidad de sal con el objeto de preservarla, siendo así que se mantendria
por mas tiempo fresca sin ella. Nadie ignora que
una cantidad suficiente de sal preserva la manteca
por muchos meses, constituyendo entonces lo que
se llama manteca "salada;" pero no todos saben
que la sal en pequeña cantidad acelera la putrefaccion tle toda materia animal.

111, "'il, •

. "' 1,

fleclutas turcos en instruccion, vcsti&lt;los :i la europea.

DooE siglos han transcurrido ya desde que Mahorna declarándose profeta de Dios estableció su
nombre y principios entre sus compatriotas de la
Arabia. Si es dado á los espíritus tomar conoci.
miento &lt;le lo que pasa en este mundo sublunar
¡ cuan tremendo deberá parecer á este hombre
extraordinario el resultado de sus atrevidas pretensiones! Los sarracenos procedentes &lt;le la Arabia,
fundando imperios y dinastias en los puntos mas
favorecidos de la tierra y extendiendo la religion
de su profeta sobre una porcion considerable de la
superficie del globo; la Europa no menos que el
Asia, amenazada por algun tiempo de una subversion total, y la cristiandad en peligro de ser
absorvida por el islamismo.
La Providencia que dirije la suerte de los hombres habia decretado sin embargo que la Europa
no sucumbiese al yugo sarraceno; pero larga y
terrible fué la lucho. entre los poderes rivales de la
cristiandad y el islamismo. Las Cruzadas fueron
uno de sus resultados, y siglos despues las guerras
de los caballeros de San Juan de J erusalem arrojados de la Siria á Rodas y de allí á Malta, y los
,,a]erosos esfuerzos de los polacos mandados por
Sobieski, que finalmente contuvieron el progreso
de las medias lunas, fueron todos acontecimientos
de un interés vital para la Europa, y parecian
deber afectar directamente el bienestar y fortuna
de todos sus habitantes.
Los primeros triunfos de los sarracenos en la
conquista de territorios y la propagacion del
islamismo, se explican facilmente. Un pueblo
TOAI. VIII.

fiero y belicoso, animado por el fanatismo de una
creencia nueva que prescribia la guerra como uno
de sus dogmas y les enseñaba á despreciar la
muerte, debia naturalmente recibir nuevo impulso
con cada triunfo; pero cunn&lt;lo el flujo de las victorias hubo llegado á su colmo, cuanrlo los n1ahometanos mismos empezaron á dividirse en faccionrs
y partidos que se destrozaban los unos á los otros;
cuando la extension de su imperio llegó á ser tan
considerable que le era ya imposible al sucesor de
Mahoma gobernarlo por si solo, (de lo cual resultó
su desmernbracion, creándose nuevos reinos é intereses nuevos) era natural suponer la decadencia y
ruina del islamismo y su extincion y decrepitud
mucho antes de nuestra época. Sin embargo cualquiera que sea la causa, parece este poseer una
resistencia extraordinaria. Las naciones bárbaras
subyugadas por los sarracenos 6 admitidas en Stl
servicio, no solo han abrazado la religion &lt;le Mahoma, sino que la han sostenido con mayor celo,
energía y poder que los descendientes de sus propagadores primitivos. Los turcos ofrecen un ejemplo notable de esta verdad. Descienden de una
horda de rudos escitas parte de los cuales, á las
ordenes de un gefe hábil y valeroso, se establecieron en Asia menor; y habiendo tomado á Constantinopla, fundaron el imperio turco cuyo poder
fué por largo tiempo tan temible y peligroso para
la Europa como los sarraéenos lo habian sido algunos siglos antes. El individuo que puede decirse fundó el imperio de Turquía, trajo consigo
unas cuatrorientas familias de ~u tribu que se esta-

O

�10

EL INSTllUCTOll, O llEPERTOHIO
DE HlSTOHIA, BELLAS LETRAS Y AHTES.
ó decreto por el cual m11Ddaba que un cuerpo de
doce mil hombres fuese disciplinado y vestido á la
francesa. Para distinguirá. estas tropas de JosJeni•
za ros les dieron el nombre de Bostanjees, y se construyeron para ellas grandes cuarteles á. una legua
de Constantinopla en direccion del mar Negro.
Estos cuarteles pueden contener hasta quince mil
hombres; mas como el sultan meditase aumentar
aun mas el número de sus nuevas tropas, hizo construir otro cuartel en Escútari en la costa asiática
del Bósforo, bastante capaz para contener treinta
mil hombres, y á. su inmediacion fueron establecidas
las manufacturas de seda y algodon.
No se contentó Selim con organizar nuevas tropas sino que reformó tambien parte de las antiguas.
Los cuerpos de bomberos sufrieron un cambio
total y fueron establecidos bajo un sistema algo
semejante al que se practica en Europa; fijáronse
RUS sueldos y se construyó cerca del arsenal un
cuartel para ellos al cual se añadió despues una
mezquita, un colegio, una fundicion, un almacen y
talleres. El cuerpo de mineros que se hallaba tambien muy descuidado, fué reorganizado al mismo
tiempo y unido al cuerpo de bomberos, cxijiendo
de sus individuos que estudiasen mineria, arquitecturn, fortificacion, &amp;c. en un colegio.
Despues de la reforma del ejército dirijió el
sultan su atencion á la de la armada que remodeló
enteramente, asemej,rndola cuanto era posible á la
marina de la Europll occidental. Hizo construir
el nuevo jerslumé ó arsenal, y el devanhané ó almirantazgo con el objeto exclusivo de fomentar
la marina. Para enumerar todos los cambios que
se efectuaron en este ramo solo, fuera preciso exceder con murho los límites de un artículo; baste
decir que bajo el nuevo sistema aparecieron como
por mágia fondeaderos, astilleros, bnques, botes,
&amp;c. &amp;c. y que el sultan se daba el parabien de sus
acertadas disposiciones.
Ordenado así su nuevo ejército y marina pensó
el sultan en introducir algunas reformas e-n lo~
J enIzaros ó nuevos soldados ( en realidad soldados
viejos aunque se distinguían aun con la apelacion
original de soldados nuevos) y mandó que se conformasen á ciertas disposiciones relativas á su traje
y disciplina, mas esta orden hubo de ofender á
aquel cuerpo poderoso y turbulento que á principios del siglo actual se dice ascendía á nada menos
que cuatro cientos mil hombres armados.
La. revolucion de los Jenízaros en 1807 ocasionó
la deposicion de Selim y elevacion de su primo
Mustafá al trono de Turquía. Pocos meses despues, otra revolucion costó la vida á Selim y Mustafá, y el célebre sultan Mahamud que acaba de
morir ascendió al trono en 1801:!. Este sultan
parece haber conocido como Selim los peligros que
amenazaban á su imperio y la absoluta necesidad
de medidas enérgicas para su regeneracion y existencia. La decadencia del poder y de la fuerza de
su reino era evidente, y tambien Jo era la causa
de esta decadencia ; otras naciones caminaban
rápidamente en la senda de la civilizacion, mientras
que la 'l'urquia continuaba en el estado de harbárie
de los siglos pasados. La educacion y las ciencias

blecicron á la inmediacion del mar negro; su hijo
Othman ( de quien deriva su nombre el imperio
otomano) extendió considerablemente el poder é
influencia que le dejó su padre; sus sucesores imitaron su ejemplo, y en 1453, Constantinopla, que
habia resistido varios sitios de los sarracenos y los
turcos, cayó por último en sus manos y vino á ser
el asiento del gobierno otomano.
Durante cerca de tres siglos fueron los turcos la
plaga y el terror de la Europa. Su inquieto fanatismo les conducía á extender sus conquistas por
todas partes con tanta energia y con mayor crueldad que los sarracenos, así es que á fines del
siglo XVII comprendía el imperio turco una porcion considerable de Europa, Africa y Asia. En
1683, despues de siete años de preparacion, pusieron los turcos en movimiento el ejército mas formidable de cuantos había visto la Europa por
largo tiempo. Arrasaron.la Hungría y marcharon
directamente sobre Viena. Se cree generalmente
que Luis XIV rey de Francia estaba en el secreto
de sus movimientos. El emperador de Austria
Leopoldo abandonó con su familia la capital, y
tanto la Alemania como la Italia se ,·ieron en el
mayor conflicto. El din 15 de Julio fué embestida
Viena por el gran visir A la cabeza de 300,000
hombres entre turcos y tártaros. En la mañana
del 11 de Setiembre, Juan Sobicski, gran mariscal
de Polonia, y Carlos, duque de Lorena, á la cabeza
de sus fuerzas combinadas que ascendian solo á
unos 40,000 hombres, llegaron á la cumbre del
Calemberg, y desde allí divisaron la capital austriaca y las innumerables y vistosas tiendas de los
otomanos que cubriau las llanuras adyacentes.
Al dia siguiente atacó Sobieski á los turcos, y los
l1izo replegarse sobre sus formidables trincheras,
contra las cuales dirijió en seguida un asalto
general. Arrolló cuanto se le puso por delante, y
obligó al visir despues de una obstinada resistencia
á huir precipitadamente, dejando en poder de los
cristianos su campamento, bagajes y artillería.
Los turcos perdieron entonces la Hungría. El
inmenso ejército derrotado cerca de Viena, tenia
por objeto el cumplimiento del voto del sultan que
habia jurado por el Corán convertir el altar de
San Pedro en Roma en pesebre para su caballo.
Desde entonces el poder mahometano empezó á
declinar gradualmente, estrechá.udose cada die.
mas las dimensiones del imperio.
Cuando el hábil sultan Selim subió al trono en
1789 desde luego conoció las causas de la debilidad del imperio otomano, y determinó en cuanto
estuviese de su parte remediar este defecto.
Para cualquiera que posea algunos conocimientos en la ciencia de las nacione~, es evidente que la
decadencia de la Turquía nace de su retroceso en
civilizacion al paso que las demas naciones han
ido progresivamente adelantando, y por esta razon
Selim comprendiendo su posicion procuró combatir las preocupaciones, y disipar la ignorancia
de sus vasallos. Pero esto no era tarea fácil. Su
primera reforma pr(ictica fué el establecimiento de
un cuerpo de tl'opas disciplinadas por el métotlo
europeo. Para este fin expidió en 1706 un firman

1l

aumentaban continuamente el poder y la influencia
de sus vecinos, y el comercio Ios hacia considerablemente mas opulentos que la 'l'urquia á pesar
de sus conquistas y despojos.
Bien conocia l\1ahamud las dificultades que tendría que vencer para efectuar cualquier reforma, y
la leccion que suministraban los acontecimientos
recientes hubiera intimidado á todo hombre menos
resuelto: pero el recuerdo de aquellas escenas sangrientus sirl'ió solo para hacerle mas cauto que
sus predecesores. Estableció de nuevo escuelas
militares y navales bnjo la direccion de personas
competentes traiclas de la cristinndad con este objeto; y en 1814 empezó la organizacion y disciplina del ejército por el método de la Europa
occidental. Expidieronse firmanes concediendo
privilegios á los cristianos, y se procuró estimulará
los francos á establecerse en Constantinopla.
Estos planes de reforma causaron bastante descontento en la generalidad de los musulmanes que
consideraban todo lo que se apartaba de las costumbres antiguas como una infraccion manifiesta
del Corán, y todas las ventajas concedidas á los
cristianos como un insulto hecho al profeta. La
Rusia cuidaba de influir cuanto estaba de su parte
para aumentar el descontento, y varias veces se
notaron en la capital síntomas de la proximidad
de una crisis violenta. Los Jenízaros viendo invadidos sus antiguos derechos y privilegios, volvieron
de nuevo á manifestarse turbulentos y exigentes.
Adoptáronse varias medidas para conseguir su reforma á fin de dar al sultan la debida autoridad
sobre sus movimientos, pero ellos supieron evadir ó
despreciar estas medidas, y fueron virtualmente
por una larga série de años los duefios del sultan
de la capital y de las vidas y haciendas de su~
habitantes. Sin embargo estos !Oldados tan rebeldes y desmandados en el servicio doméstico eran
l~s defensores valientes de su país, y a~nque
siempre dispuestos á insurreccionarse formaban la
mejor sulvaguardia para el imperio contra los
ataques &lt;le cualquier potencia extranjera, El sultan ¡ior esta razon quería mas bien reformarlos que
~e.truirlos, pero sus esfuerzos fueron vanos, y considerando que el país tenia otros medios de defensa
Y que nunca podria adelantar en su civilizacion
interior mientras que esta banda turbulenta tuviese en sus manos las riendas del imperio, l\fahamud, con la cooperacion de algunos de sus propios
gefes, proyectó su &lt;lestruccion total. El Muftí
pronunci~ un anatema religioso contra ellos, y el
14 de Jumo de 1826 habiéndolos reunido sin armas
en diferentes puntos bajo especiosos pretextos, fueron ~t1.1cados y pasados á cuchillo; y el &lt;lia 17 se
publico un firman aboliendo su orden para siemllTe. 'l'un bien concertado estaba el plan, que aun
en los puutos mas remotos del imperio escaparon
muy , p~cos. ~n Constantinopla dicen que no
~uedo 111 uno vivo, y el 11ombre de Jenízaro poco
tiempo hace tan frecuente y tan temible, suena hoy
muy rara vez en la boca del ruusulman ó del
cristiano.
Despues de la destrucciou de este cuerpo fur,nidable, fanático hasta el extremo de la fé rnufül-

11

mana, continuó el sultan sus planes de reforma aun
en medio del borrascoso perlo&lt;lo de la revolucion
de Grecia y de otro mas desgraciado aun cual fué
la última guerra contra la Rusia. Se permitió á
las mujeres que transitasen por las calles. Se concedió á. los súbditos cristianos una proteccion mas
sólida y elicáz, y se aseguró vida y hacienda á los
francos hasta donde alcanzó la posibilidad. La
reforma se extendió aun á mas; el turbante y el
vistoso traje talar turco fueron abandonados por el
sultan y los bajaes, sustituyendo en su lugar el
gorro encarnado 6 fez de l\Iarrnecos, los pantalones
y el leviton de la Europa occidental. Este cambio
aunque en si 1&gt;arecc trivinl, ha contribuido notablemente á derribar In barrero. de barbarismo que la
ley del profeta babia alzado en la mente de todo
verdadero creyente, siendo tan considerable el
cambio que se ha operlttlo en las maneras y costumbres del pueblo, que el forastero que visite hoy
á. Constantinopla no podrá figurarse que se encuentra en el país donde esperaba bullar tantas
peculiaridades de aspecto, índole y carácter, segun
las descripciones que ~ él se han publicado hasta
ahora.
Nuestro grabado representa unos reclutos turcos
vestidos á. la francesa recihiendo instruccion segun
el sístema europeo, y ciertamente que la tal exhibicion es mas propia para causar risa que para inspirar temor ó respecto. El grupo en el grabado
representa una escuadra de reclutas poco diestros,
y en estos novatos tan torpes, desgarbados v vacilantes, buscaríamos en vano al solemne y maj;stuoso
turco cuyo traje pintoresco le daba un aspecto tan
grandioso é imponente.
"La suerte del soldado turco,"" dice el marisctll
Marmont, "es muy aventajada: está mejor mant~~ido que ~i?gun otro en Europa, tiene á su dispos1c1on prov1SJones en abundancia y de excelente
calidad, y come carne una vez y sopa dos veces
cada día. Sus almacenes están llenos de vituallas
y los regimientos tienen reservas considerables.
La paga de cada soldado es veinte piastras (5 pesos)
cada mes, cuya paga recibe por entero en virtud
de una ley que prohibe detener parte alauua de
esta cantidad. En una palabra se ha hech; cuanto
era dable para asegurar el bienestar del soldado."
Sin embargo estas tropas están aun muy lejos de
igualar en táctica y en aspecto marcial á las que
se han propuesto por modelo. "Así q11e llegó
Acmet boj1í," continua el mariscal, "nos trasladamos ni campo en que hacian el ejercicio, y despues
de pasarlas en revista maniobraron delante de mi
No me ~cuerdo haber visto nunca cosa peor que¡~
tal mamobra: verdaderamente no puede considerárseles como tropas regulares sino meramente
como una masa de individuos marcados con el
sello de la humillacion, siendo evidente que se
hall_a~ acoba~dados por el sentimiento de su propia
debilidad. 'Iodos ellos manifiestan buena voluntad, pero parecen avergonzarse de su ocupacion, y
desde el soldado raso hasta el coronel, ninguno
conoce su obligacion. Ademas son de estatura
pequeña y de escuálida presencia: muchos de ellos
son demasiado j oYcnes para el ~crvicio, de modo

•

�EL INSTRUCTOR, O REPERTORIO
que nos inclinamos 1i preguntar qué se ha hecho
aquella raza noble de musulmanes tan altivos y
majestuosos, de presencia tan bella é imponente,
cuyas hazañas fueron la admiracion de los siglos
pasado~, pues hoy no se vé ni señal de ellos en las
tropas existentes."
El sultan actual no parece hallarse dotado de la
cuergia ni los talentos de su padre, y por consecuencia es de presumir que aun las pocas ventajas
que tan á duras penas consiguió este en la reforma
de su ejército y de otros ramos de la administracion pública, vol verán á quedar paralizadas al
menos por algun tiempo. Sin embargo apenas ha
transcurrido el tiempo suficiente para poder formar un juicio acertado respecto del eiatema político del nuevo sultan cuya atencion se halla ahora
absorvida en la lucha que sostiene contra su poderoso rival el virey de Egipto, cuestion de interés
vital para él, y acaso no menos para las demas
naciones de Europa que por haber tomado cartas
en juego ageno se hallo.o hoy amenazadas de una
guerra general.
E~peremos sin embargo que todo terminaní satisfüdoriamente, y que continuando el jóven sultan
la obra comenzada por sus predecesores colocará un
din á la Turquía á la par de las &lt;lemas potencias.

INUNDACION DE LA CIUDAD DE LEON
EN FRANCIA.
de una carta de Leon fecha 8 de Noviembre. -"Sin duda alguna ha llegado á noticia
ce vd. la terrible inundacion que hemos experimentado aquí lo. cual ha interrumpido completamente las comunicaciones por mas de una semana.
Aun en este momento el camino real de Pnris se
halla cubierto de ngun á una altura de mas de ocho
piés, y hemos permanecido mas de seis dias sin
recibir cartas de In capital. El Ródnno fué el
primero que empezó á crecer y salirse de madre, y
In inundacion fué muy pronto mas fatal que la de
1812 y aun que la anterior mas terrible todavía de
1717. La inmensa llanura de Bratteaux cubierta
de casas de campo y alquerías fné invadida en todas
direcciones por los impetuosos torrentes; mns de
treinta casas fueron derribadas, un crecido número
de personas perecieron en las nguns, y el muelle y
gran parte de la ciudad quedaron enteramente
inundadas. Pero todo esto era solo el preludio de
mayores calamidades. Cuando las eguas del Ródano habian llegado ya á su mayor crecimiento y
empezaban á declinar, las de la Saona comenzaron
á crecer con una rápidez asombrosa. Imposilile me
fuera describir los horrores que se siguieron. Las
aguas que subieron hasta los primeros pisos de las
casas situadas á orillas del rio, corrieron en torrentes por las calles, y penetrando por el centro
de la ciudad se juntaron con las del Ródano. Sin
entrar en el doloroso pormenor del gran número
de pcrt!onas que perecieron en la inundacio11 6
EXTRACTO

· fueron arruinadas por ella, bastará decir para dar
í1 vd. una idea de fa cuantía del daiio ocasionaclo,
que en Leon se llevaron las aguas cuatro puentes y
dos mas en las inmediaciones, y que todos los
&lt;lemas que han podido resistir el embate de la
avenida se hallan muy deteriorados. Ademas de
estos se calcula que han sido derribadas mas de
quinientas casas y juzgando por lo que he presenciado yo mismo creo positivamente que no es
exagerado este cálculo. Aldeas enteras en la11
inmediaciones han sido arrastradas por el torrente,
y de algunas villas pequeñas solo quedan un11s
pocas casas aisladas.
Hoy que es el octavo dia estamos aun lejos d~
ver la terminacion de nuestras desventuras. Las
aguas de la Snona no han bajado mas que dos pié~,
y In ciudad entera se halla en la mayor consteruacion temiendo que vuelvan aun á crecer.
Los anales de Leon recuerdan inundaciones muy
considerables que ocurrieron en 17ll, pero por .Ja
descripcion que de ellas hacen se colige que no
fueron tan terribles como la presente. La única
inundacion que puede comparnrsele tuvo efecto
en 1570.
Los frios intensos que tuvi.mos en Octubre último
cubrieron de nieve toda In cordillera de las montaiías de Jura y alta Saona. A aquellos frios se
siguieron calores repentinos y una lluvia continua
por mas de ocho dias. Tales son las causas de esta
calamitosa inundacion."
Contribuirá á dará nue,tros lectores una idea de
ella la anécdota siguiente del espitan del barco de
vapor el" Aguila," que á la sazon se bailaba anclado en Beaucaire sobre el Ródano. Viendo
que las llanuras se iban cubriendo de agua á muchos piés de profundidad, y que las alquerias y
c11sas de campo quedaban por grados sumerjidas
en elli1~, lleno de noble ardimiento levantó las
anclns y pasando por una brecha que de or&lt;len
suya nbri6 en los diques la tripulacion, fué navegando de una alquerin á otra, logrando por este
me&lt;lio recoger mas de 120 personas que se hubieran ahogado infaliblemente, y traerlas sanas y salvas á Beaucaire. La mayor parte de estos náufragos entraron en el barco desde las ventanas de
sus respectivas casas.
¡ Sin duela alguna no existe en los anales de la
navegacion un hecho tan extraordinario, y puede
asegurarse que el "Aguila" fué el primer vnpor
que navegó sobre campos de trigo, huertas y
jardines.

LA LENGUA.
LA lengua no es un órgano indispensable del sentido del gusto como muchos suponen. Blumenbach conoció á un adulto, jóvcn muy instruido,
que babia nacido sin lengua y sin emburgo disti11gui11 con mucha facilidad y expresaba por escrito
el distinto sabor de las soluciones de sal, nzucar
y aloe, restregando con ellas el pal11dar.

DE HISTORIA, BELLAS LETRAS y ARTES.
---zasAJUO
cu.a.aTo ....,_.,,.

13

S:t:C'IT.LAB C:t::L:t:B:RADO Jl:N' JKUlJ':N'CIA

PARA CO.N111E~ORAR LA INVENCION DE LA 11\lPRENTA.
El dia 24 de Junio de 1840,

EatÍltua de Gutenberg, Inventor del arte de imprimir,

S1 al tributar á los bienhechores de la humanidad
el homenage de nuestra gratitud, h_ubies~ ~sta de
graduarse por la cuantía del beneficio ~e~1b1do ma~
bien que por el sentimiento filantrop1~0 mas. 6
menos deijinteresado del uienhechor, nadie hay sm
duda nlrruna entre cuantos han dedicado el fruto
de sus vt..
mas al bien de sus semejantes, que tenga
0

mayores derechos á nuestro reconocim!euto que
Juan Gutenberg el inventor de In imprenta.
Extendernos ahora en reflexiones aceren de las
infinitas é importantísimas ven.tajas ~ue ha pro.
do~u In liumanidad la mvenc1on
porc1ona
. •del arte
de imprimir, fuera ofender el discermm1c:1to &lt;le
nuestros lectores respecto á que son tau evidcntes

�14

.,

DE HISTORIA, BELLAS LETRAS Y ARTES.

EL INSTRUCTOR, O REPER'l'OllIO

que todos pueden apreciarlas debidamente. Ya
en otro número de este periódico• se ha hecho
una reseña histórica de esta invencion y de su
progreso hasta la época presente: nuestro objeto
se limita pues hoy principalmente á la descripcion
de los festejos celebrados el mes de Junio último
en Majuncia, patria de Gutenberg, en conmemoracion de tan fausto acontecimiento.
Era este demasiado importante para que no fuese
disputado el mérito de la invencion; pretendiendo
despojar á Gutenberg de los títulos que se ha
grangeado ó. la inmortalidad. En las innumerables y acaloradas controversias que sobre la propiedad de la invencion se han originado, han pretendido unos atribuir ó. otro individuo el honor de
ella, al paso que otros que carecen de datos bastante fidedignos para dis1mtárselo ó. quien el mundo
reconoce por inventor, procuran menoscabar su
mérito exagerando los auxilios que pudo haber
tenido en sus trabajos, ó pretendiendo probar que
el arte si bien no perfeccionado en su aplicacion
existia mucho antes de la época á que se refiere su
nacimiento. Entre los primeros, como el mas reciente, merece citarse el conde Leon Laborde autor
de varias obras sobre la imprenta, quien acaba de
publicar en Paris un folleto en el cual asegura que
Lorenzo Koster natural de Haarlem es el verdadero inventor de la imprenta, y ofrece producir
testimonios irrecusables en prueba de su aserto.
Es cierto que este holandés ya en 142.'3 babia hecho
uso de tipos de madera movibles para imprimir
algunos libros que se vendian en las ferias por
mercaderes ambulantes, y parece ser un hecho
establecido que una de estas rudas impresiones
suministró ó. Gutenberg la idea de una aplicacion
mas extensa del procedimiento. Pero el método
de Koster era tan poco conocido y tan imperfecto,
que nadie vaciló en considerar la invencion de los
tipos movibles como el derecho exclusivo del ingenioso Gutenberg. Veremos hasta que punto consigue el conde Leon Laborde destruir este derecho.
Entre los detractores de segundo orden, algunos
apoyándose en hechos· análogos al que antecede,
menosprecian el mérito del inventor, sosteniendo
que el arte de imprimir los grabados en madera
que florecía ya en 1425 debió haber sugerido el de
imprimir letras; mas esta es una deduccion muy
inexacta. Conocidas eran de los antiguos las letras y los tipos de los cuales hacian uso para
marcar su loza, sus ladrillos, sus jarrones y tambien
los esclavos fugitivos, y segun nos dicen Quintiliano y San Jerónimo, aun los niños en Roma
aprendian las letras con el auxilio de carácteres de
madera y marfil t. Sin embargo no tenian ni la
mas remota idea del arte de imprimir. D'Israeli
cree muy probable que el senado romano teroiese
los perjuicios que pudiera traer el uso de este arte
y que ademas nci querría privar á un número ta~
considerable de escribas de las ventajas de su ocupacion; pero estas suposiciones son poco satisfac-

• El Instructor, toro. i, pag. 278.
t Instit. Orat. i, cap. 2-Epist. ad Lretam, lvii, v. ,5.

torias, mayormente cuando el mismo autor confiesa
que no se halla ni la mas remota alusion relativa
al arte en los escritos de los autores romanos.
Menos concluyentes aun son las observaciones de
Frenzel t que asocia la invencion de la imprenta
con la del papel como su resultado natural. Aretino es de la misma opinion ; pero estos escritores
parecen olvidar que los antiguos si hubieran descubierto este arte pudieran haberlo promulgado
por medio de la tela, el papirus ó el pergamino?
No debieron ignorar que Plinio (Hist. Nat. xrn,
21. s. 2) describe minuciosamente la preparacion
de esta última sustancia que vino á ser de uso mas
general despues del edicto de uno de los monarcas
egipcios, quien á consecuencia de la escasez cada
dia mayor del papiru~, prohibió su exportacion 300
años antes de la era cristiana.
El año de 1440 segun el testimonio de un individuo llamado Yell impresor de Colonia que trabajó con Gutenberg, introdujo este por primera
vez la práctica de imprimir lJOr medio de tipos
movibles tanto metálicos como de madera,
Un siglo despues, en 1540, Hans Lufft impresor
de Wirtemberg habiendose convencido despues de
repetidas
y cuidadosas investiaaciones
de la exac.
.,
titud del aserto de Yell, instituyó en union de los
demas impresores y libreros un jubileo secular en
conmemoraciou de este acontecimiento. Escogieron el dia de San Juan no solo porque entonces
hay motivo para esperar un tiempo favorable, sino
tambien porque en dicha estacion del año abundan
las flores adicion tan importante en toda festividad.
En 1640 se celebró el segundo aniversario en
varias ciudades de Alemania á pesar de la ruina
que entonces la desolaba; y en Estrasburgo pronunciaron los sabios Schmid y Brecler oraciones
elocuentísimas sobre este asunto.
En 1740 los regocijos fueron generales 110 solo
en Alemania sino en varios puntos de Europa; y el
año pasado se han extendido aun mas, distinguiendoee particularmente las ciudades de Majuncia,
Francfort, Leipsig y Estrasburgo. Daremos á nuestros lectores una idea de las festividades celebradas
en Majuncia-adoptando el lenguaje de un testigo
ocular.
El estrépito de las campanas anunciaba la proximidad de la fieJ;ta: la poblacion entera de Majuncia acudia de todas partes llenando las calles
pr_incipales con direccion á la plaza de Gutenberg,
mientras que un grupo escogido de doncellas vestidas de blanco y rodeada$ las sienes de coronas de
rosas, adornaban con guirnaldas el piedestal de la
estálua colosal de bronce de su inmortal conciudadano. Era la víspera de San Juan 23 de Junio.
El dia siguiente babia sido señalado para la celebracion del cuarto aniversario.
Diputaciones de varias ciudades vecinas, delegados de la mayor parte de las capitales de Europa
y representantes de casi todas las corporaciones
científicas y literarias de la J.rtisma, así como uu

.

t Artfculo Hohchneickunst- Encycop. Ersc~ &amp; Gruher
IB~
,

concurso innumerable de curiosos, iban de hora en
hora llenando las fondas y posadas públicas y privadas. Numerosas cuadrillas de modeTnos minesangers, los antiguos y afamados trovadores de
Alemania, que algun tiempo eligieron ó. Majuncia
por campo de su emulacion poética, y la hicieron
célebre en los fastos del romanticismo con sus trovas de amor y guerra, acudían ahora procedentes
de veinte y seis ciudades y villas alemanas, para
unir sus voces á las de los majuncianos, y cantar las
alabanzas del mayor bienhechor de la humanidad.
Esperaban todos que la artilleria de la guarnicion hubiera unido su estruendo á las aclamaciones entusiasmadas de los habitantes y al eco
alegre y sonoro de las campanas para anunciar la
próxima festividad: pero el gobernador austriaco
no quiso sin duda que se degradase la artillería
imperial tributando este homenage á la memoria
del inventor de un arte que ha derrocado hasta los
cimientos el edificio de la tiranía. El soldado
orgulloso consideraba acaso que sus libros de orden
eran los únicos volúmenes necesarios para el bienestar del género humano. Los autómatas colocados bajo su mando, se hallaban todos encerrados
en sus cuarteles, y aun á los oficiales se les insinuó
que no seria bien mirada por sus gefes su pnrticipacion en las funciones que debían efectuarse el
siguiente dia; así es que al dal' las nueve no se
-veia por las calles ni un soldado, exceptuando el
solitario Kaiserlich, ó centinela prusiano paseando
delante de su cuartel. Algunos oficiales se veian
sin embargo mezclados en el concurso, la mayor
parte de ellos prusianos: el pueblo parecia mirarlos con desprecio, y ellos procuraban vengarse
señalando con una sonrisa desdeñosa 1:,. estátua á
cuyo derredor se agrupaba el pueblo entusiasmado,
El rostro benévolo de Gutenberg, parecia á su vez
pagar la sonrisa de aquellos necios, con otra de
sincera compasion, como si su espíritu inmortal,
desde la region celeste, hubiera leido la suerte
futura de los monarcas y de los hombres,
La noche no era propicia; apenas se veia una
e¡trella brillar en el firmamento : las negras y
densas nubes parecian simbólicas de la oscuridad
intelectual que prevalecia en el universo cuando
Gutenberg de Majuncia fué elejido por el Creador
para disipar la espesa niebla de la ignorancia y
la supersticion, y aunque la luz apareció muy gradualmente, fué sin embargo el segundo fiat de la
Divinidad, el segundo Fiat Lux.
En la plaza de Gutenberg y al rededor de su
efigie, ae habían erijido tablados en anfiteatro capaces de contener sobre 4,000 espectadores. A las
diez se hallaban ocupados todos los asientos.
Dejóse luego oir á gran distancia una música
armoniosa, fué esta gradualmente acercándose, y
un fuerte resplandor iluminó una de las principales avenidas de la plaza: una marcha solemne
se hizo entonces perceptible y apareció la cabeza
de una majestuosa procesion. Componiase esta
de la municipalidad á la que seguian los diferentes
gremios ó diputaciones de cada oficio, acompaiiudas ele 400 personas con hachas encendidas.
Un resplandor casi igual al de la luz del din

15

iluminó entonces la plaza. Los mus1cos y cantores en número de ochocientos, rodearon la estátua, y el himno nacional de "Heil din Moguntia"
fué cantado con estraordinario entusiasmo y con
una exactitud y afinacion perfecta, repitiendo el
pueblo entero los coros á toda voz y con la mayor
energia, pero sin embargo con escrupulosa correccion en su conjunto armónico. La alegria mas
pura estaba pintada en todos los rostros, y por
mus de una mejilla se vió correr una lágrima de
gratitud. Era esta escena ó. la par imponente,
y sublime.
¡ Mil ochocientos y cuarenta años han transcurrido desde que el Salvador apareció sobre la
tierra! Cuatrocientos años han pasado tambien
desde que el mayor beneficio que pudo conceder
el Supremo Hacedor al género humano fué conferido en aquel sitio mismo! En Majuncia se
imprimió por primera vez la palabra de Dios para
difundir cerca y lejos el conocimiento de su divina
voluntad. ¡ Cuántns y cuan solemnes ideas debieron agolparse en la mente de aquellos entre los
concurrentes que reflexionaron sobre la situacion
en que se hallaban colocados en aquel momento
crítiro é interesante! ¿ Qué era de aquellos que
cien años antes ocupaban aquel mismo sitio y escuchaban acentos de gratitud y placer semejantes ó.
los que entonces se hacían oir? Donde est.án? Y
¿donde estaremos nosotros el año de mil novecientos
cuarenta en que probablemente se celebrarán iguales regocijos por una generacion futura? Estas
reflexiones se enlazan con la idea solemne de la
eternidad, y la mente se ofusca solo con pemar
en su terrible significacion.
Al sonido de la música marcial continuó marchando la procesion rodeada de numerosas hachas
de viento que esparcian un brillante resplandor
en torno de sus banderas flotantes. Procedió en
seguida acompañada de un gentio inmenso á la
casa en que nació Gutenberg, y allí fueron apagadas las hachas y todo quedó en completa oscuridad.
El sileucio profundo que reinaba entre la multitud de espectadores, (un murmullo casi imperceptible era lo único que se oia) y la conducta
respetuosa y ordenada del pueblo, eran verdaderamente admirables. Aun los de la plebe mas
ínfima parecian hallarse poseidos de la solemnidad
ele la escena. Pero apenas di6 el reloj las doce,
cuando comenzó de nuevo el estrépito de las campanas, y una luz brillante iluminó toda la ciudad.
Vióse de repente un visto~ísimo globo de fuego
que reflejaba sobre los edificios rayos de una luz
azulada y vívida. Las sublimes palabras FIA'l'
LUX parecian brillar en los citlos. No hay palabras que puedan dar una idea del efecto que produjo este fulgor repentino, y solo puede asegurarse
que esta exhibicion pirotécnica fué mas efectiva
que pudieran haberlo sido los juegos de pólvora
mas brillantes.
El siguiente dia amaneció opaco, con un viento
frio y penetrante muy poco comun en esta estacion
del año. Las alegres campanas continuaban tocando, y los .barcos de vapor estacionado en el

�10

DE IJ[STOHIA, BELLAS LETRAS Y ARTES.

EJ, INSTRUCTOR O REPER1'ORIO

Rin dispararon varios cañonazos }lOr via de saludo.
Sin embargo el gefe Austriaco no consintió que
sus tropas celebrasen lo que él y su gobierno consideran sin duda como una maldicion mas bien que
un beneficio. A las siete y media se dejó oir una
música armoniosa que parecia descender de las
nubes, y el pueblo se encaminó apresuradamente
á In catedral. En la galeria que domina sus altas
torres se habian reunido doscientos músicos fa
mayor parte de ellos con instrumentos de viento,
y desde allí parecian elevarse al cielo los acentos
mas encantadores de Betoven y l\Iozart. El efeeto
era ru,ígico.
A las ocho los íorasteros que habían sido convidados, y las diputaciones de las ciudades y de
los diferentes gremios, acudieron á la casa del
corregidor donde se hallaba preparado un magnífico almuerzo. A las nueve, los miembros de
la municipalidad con sus huéspedes se incorporaron
á la procesion, y precedidos por el estandarte de
Ulm y las banderas ó pendones de los minesangers
se dirigieron á la catedral. Abría la marcha una
tropa de hermosas niñas vestidas de blanco y coronadas de rosas, con canastillos de flores y guirnaldas en las manos, y al fin venia una carroza
tirada por tres caballos ricamente enjaezados, llevando una prensa adornada de hojas de roble y
de laurel.
A fa entrada de la catedr:tl se hallaba estacionada
la banda de música del regimiento austriaco que
empezó á tocar así como se presentó la procesion,
pero este obsequio no se dirijia á la memoria de
Gutenberg, sino al obispo de Majuncia que lleno
de noble eelo ofreció aquel dia celebrar de pontificia].
La iglesia estaba atestada de gente hasta el último rincon. Celebrose la misa mayor con toda
la pompa que requeria ocasion tan solemne. Las
ceremonias de esta basílica difieren algun tanto de
las de otras iglesias en casos semejantes. Aunque
el obispo no disfruta ya de autoridad temporal, sin
embargo siendo aun reconocida por tradicion su
rango secular, le sirvió un criado con su librea
presentándole la palangana y jarro de oro con
que acostumbraba lavarse, y asimismo una finísima
toalla. Santificada esta por la ablucion, fué despues recibida de rodillas por un acólito, mientras
que otros funcionarios subalternos le quitaron y
volvieron á colocar la mitra hasta trece veces, con
humildes genuflexiones.
Duró la misa una hora y cuarto, durante cuyo
tiempo los clarines y timbales con su estrépito &lt;'asi
continuo ahogaban los sonidos melodiosos de un
excelente órgano. Concluida la ceremonia manifestó el obispo su iotencion de acompañar á la
procesion basta la estátua de Gutenberg. Retiróse
pues á la sacristía á deponer sus habitos pontificales, incorporándose luego á la comitiva, vestido
con un sencillo manto negro y sin mas insignias
que su cruz episcopal suspendida de una cadena
de oro macizo.
Habianse preparado asientos delante de la estátua para la municipalidad y los convidados. A
cada lado del pedestal babia una prensa de impri-

mir, una fundicion, y un banco para encuadernar.
Sobre un anfiteatro se hallaban reunidos 1,500
músicos, instrumentistas y vocalistas, los cuales
ejecutaron una preciosa cantata acompañada por
una magnífica orquesta: desgraciadamente un
fuerte chubasco interrumpió dos veces la cantata;
pero los músicos pasada la primera sorpresa, sin
hacer caso del aguacero continuaron con nueva
energia hasta que este se hizo tan recio que fué
preciso desistir. Entonces la banda militar que
habia acompañado al obispo, tocó una brillante
marcha. Durante esta ceremonia se imprimió la
cantata al pié de la estátua, y se fundió una medalla de plomo con las palabras Gutenberg 1840,
la cual fué distribuida entre los concurrentes.
La ceremonia terminó á las dos. El corregidor
con unas doscientas personas se reunieron á comer
en el Capino donde se hallaba preparado un excelente banquete: una banda numerosa de músicos
escogidos ejecutó varias piezas favoritas, y durante
la comida se improvisaron diferentes discursos análogos á las circunstancias y se brindó repetidas
veces á la memoria de Gutenberg con vinos exquisitos de varios países. La mas cordial alegria, fraternidad y buen humor reinó en este festin, sin que
ocurriese cosa alguna que turbase el general regocijo excepto un discurso absurdo que intentó pronunciar un orador beodo, pero sus inútiles y ridículos esfuerzos en lugar de producir gritos de fuera,
fuera, como acaso hubiera sucedido en ocasion
semejante en cualquiera otra parte, solo excitaron
la risa y el buen humor, y dos de los comisarios del
festin recibieron el encargo de procurar pacificarlo cuanto fuese posible.
Por la noche hubo un gran concierto en el mercado de granos al cual concurrieron sobre 4,000
personas. Ejecutáronse las sinfonías mas celebrad ns
de Betoven asi como la opera de "la fiesta de
Alejandro" de Handel arreglada por l\.Iozart por
una orquesta de 400 instrumentos y mus de 800
cantores. Este numeroso cuerpo de músicos foé
dirigido por un jóven de muy pocos años llamado
Mesmer, que colocado en una plataforma elevada
al frente de la orquesta, parecía verdnderamente
inspirado por el genio de aquellos sublimes compositores. Los coros fueron perfectamente ejecutados siendo el mérito tanto mayor cuanto que
los coristas que eran los mas de ellos aficionados procedentes de las ciudades y villas vecinas
conocían apenas la música de Handel cantándola, por decirlo así, á primera vista. Las notas
bajas, llenas y armoniosas contrastaban admirablemente con el bello tiple de mas de doscientas muchachas jóvenes. Verdad es que los solos fueron
en general bastante mediocres, pero no hay expresiones con que ensalzar suficientemente el conjunto
de los coros y la correccion y exactitud del instl'umental, á pesar de que solo una décima parte de los
músicos lo eran de profesion.
Hubo tambien iluminacion general, excepto en
las casas y edificios ocupados por !ns autoridades
militares, y los que no habian logrado admision al
concierto paseaban las calles y plazas entregándose
á una nlf'gria á veces excesiva. Numerosos grup'.ls

de vocalistas que habian saboreado con demasia
los agradables vinos del Rin, pernmbulaban de una
parte á otra, pero ni su ruidosa algazara ni sus desconcertados cantares turbaron por un solo instante
la tranquilidad pública, ni llicieron necesaria la
intervencion de la policia. Algunos oficiales asistieron al concierto sin duda porque no vieron en la
"Fiesta de Alejandro" cosa alguna que se opusiese
á sus ideas, pues que el banquete de este héroe no
podia tener conexion ni la mas remota con la invencion de Gutenberg.
Asi ac111Jó esta memorable festividad. El dia
siguiente fué dedicado á diversiones populares.

17

Músicas, bailes, justas sobre el agua, pruebas de
fuerza y habilidad en la natacion, la lucha y otros
ejercicios populares, proporcionaron ám1)lia ocupacion á la multitud que si bien consumió vino y
cerbeza en abundancia, no por eso turbó la tranquilidad y la alegria que reinaba en todas las clases
de la sociedad.
Mientras esto pasaba en Majuncia, otras ciudades
notables y varias poblaciones subalternas celebraban asimismo el aniversario secular, particularmente Strasburgo y Francfort, esforzandose todas
en tributar su homenage de gratitud á la memoria
del bienhechor de la especie humana.

HISTORIA NATUHAL.

EL ICNEUMON,

ESTE animal es generalmente del tamafío del gato,
montés, y en varios de sus hábitos y propensiones
se asemeja mucho á este cuadrúpedo cuya circunstancio, y la de abundar en el Egípto mas que en
otro país alguno, ha dado orígen á que erróneamente le denominen alguno~ naturalistas el gato
de Faraon. Cierto es que su extraordinaria habilidad para coger ratones y otros animalejos dañinos le_ hace ser tan útil ó acaso mas que el gato en
los pa1ses donde se c1·ia, }lOr cuya razon algunos
han procuflldo y conseguido domesticarlos con el
'l'OM.

VIII.

-----

-----

objeto de utilizar sus servicios. De aqui se ha
originado tambien el error bastante comun de creer
que en Egípto domestican á e~tos animales por
práctica general, siendo así que solo se verifica en
~asos individuales, pues si bien es cierto que el
icneumon caza con muy buen éxito los ratones las
lagartijas y otros animales que infestan las habitaciones del hombre, tambien lo es que persi&lt;&gt;ue de
muerte á las gallinas, palomas y demas av~s domésticas sin que sea posible desterrar de él enterarneute esto propensioii inata; de donde result:i que

D

�18

EL INSTRUCTOR, O REPERTORIO

es mayor el &lt;lníío que hncc que el beneficio que
reporta. El icneumon es, sin embargo, uno ele los
animales mns útiles que pudo linber creado la
Providencia siempre benéfico, tanto en Egí¡ito
como en los &lt;lemas puntos del antiguo continente
en que se crin el crocodilo. Este terrible y destructivo animal se hulla dotado de tal fecundidad,
que cada vez suele poner In hembra de tres á
euntro cientos huevos: ¡ qué llegarla á ser de la
especie humana si todos ellos fueran fecundados!
Afortunadamente el icneumon que abunda por lo
general donde se halla el crocodilo, posee un instinto extraordinario para descubrir el paraje en
que se hallan depositados los huevos debajo de la
nrenn, y en la ausencia del crocodilo los desentierra
y despacha infaliblemente; debiéndose {¡ esta sabia provbion de In naturaleza el que no se propague la razn de estos animales terribles. Tnmbien matan á los crocodilos muy jóvenes que no
tienen aun fuerza suficiente para entrar en el agua.
Pero como la fábula ó la exageracion casi siempre
acompaña á la ,·erdad, no han faltado escritores
modernos que escudúndose con el aserto de Estrabon, de Diodoro y aun de Plinio, han propagado
una f'Bpecie tan ridícula como improb11ble, y es que
cuando el crocodilo está dormido con la boca
nliierto, el icueumon se entra por ella y penetrando hasta las cntrniíns las roe, causando, por suJ&gt;uesto, la muerte del animal y luego se abre camino
para voher á salir: parece ocioso refutar especie
tan absurda.
El icneumon era uno de los animaleB sagrados á
r1ue los antiguos egipcios prestaban un culto supersticioso. A su muerte se le rendían honores fúnebres. Manteninolo con la mayor solicitud durante
su vida asignando ciertos fondos para este objeto
exclusivo. Senínnle, como á los gato~, sopas de
leche, í, pescado del Nilo cortado en menudos pedazos y estaba prohibido el runtnrlo bajo pretexto
alguno. Esta vcnerncion de los egipcios originaba en el sentirnieuto de gratitud que les hacia
considerar como un don del cielo todo aquello que
les era útil, conduciendolos á adorar estos objetos
como la representncion mas adecuada de la deidad
sobre la tierra.
Con uon fuerza igual á la del gato posee el
ic11eumon mas instinto, agilidad, una voracidad
mucho mayor y mas medios de satisfacerla, Persigue con el mismo ardor ratas, ratones, p(1jnros,
serpientes, lagartijas é insectos; ataca cuantos animales puede vencer y se mantiene indistintamente
de tocia clase de carnes. Su valor e$ igual á la
vehemencia de su apetito. No teme In fuerza del
perro, la malicia insidiosa del gato, las garras del
buitre ni el veneno de la vívora. Dícese que
cuando empieza á ~entir los efectos de la rabia de
este reptil recurre inmediatamente á una hierba
ó raiz á que los indios han dado su nombre asegurando ser un antídoto contra el veneno del áspid ó
la vfrorn. ¡ Cuán maravilloso es este instinto qnc
conduce á varios nnimnles á cscojer las 11lnntas medicinales mas apropósito para curar determinados
males! Nadie ignora r¡ue el lcon ncosaclo por la terl:'lllna roe la corteza del 1írbol de la 11ui11a; y pudic-

rnn citarse varios ejemplos de este instinto en
otros animales, siendo muy digno ele notar r¡uc .
aquel disminuye en proporeion al grado de domesticidad que adquieren estos. Parece sin embargo
que el icneumon prevee ó reconoce el peligro de
atacar á la vívora á causa de su mordedura venenosa, pues segun asegura Aristóteles rnra vez lo
verifica sin llamar notes á su socorro otros icneumones, tomando la precnueion adicional de cubrirse
el cuerpo con una capa de lodo espeso paro. lo cuo.l,
despues de haberse sumergido en el agua, se revuelca repetidas veces sobre el polvo.
Este cuadrúpedo habito. por lo comun las orillas
de los ríos, y durante las inundaciones se refugia á
terrenos mas elevados acercándose frecuentemente
á los parajes habitados en busca de alimento.
Camina en silencio y con cautela cambiando sus
movimiento~ segun las exigencias del caso. Algunas veces lleva In cabeza elevada, acorta el cuerpo,
y se levanta sobre el cuarto trasero: otras so
alarga y parece arrastrar 1&gt;or la tierra. Cuando
divisa su presa ~e abalanza á ella rápido como el
rayo y con inevitable certeza. Sus ojos son vivos
y llenos de fuego; su fisionomia expresiva, el
cuerpo úgil, la cola larga y ,el pelo récio y de
varios colores, lo cual le dá á ciertas luces una apariencia tornasolado. Tiene detrás como todos los
de su especie una glándula ó saquillo lleno de una
sustancia olorosa. Su nariz es muy puntiaguda
y In boca demasiado pequeña para sujetar pre~as
de gran tamniío, pero suple esta foltf\ con su vlllor
y acth-idnd. Semejante á la nutria puede ,·ivir en
el nguf\ y aun permanecer debajo de ella mas
tiempo que este animal.
Abumla mucho el icneurnon en toda la parte
meridional de Asia des,le In Arabia hasta Javo.
Criase tnmLien cu Africa 1iarticularmente en el sur
de Egipto y en el cabo de Buena Esperanza. No
medra en los climas septentrionales por serle imposible soportar un frío rigoroso, si bien es verdad
que toma cuantas precauciones puede sugerirle el
instinto para mantenerse nhrigndo. Se enrosca
formando una es¡,ecie de boln con la cabeza esconditla entre las piernas, y de este modo pasa el din
entero durmiendo. Es entonces perezoso y pesado y cuesta trabajo tlespertarlo, pero así que llega
la noche se desrp1itn de st1 apatía desplegando
una actividad extraordinaria. El icneumon crece
con rapidez pero Yive poco tiempo.

Al\IIS'l'AD Y PATRIOTISMO.

1

EL hombre que solo se nmn (1 sí mismo sin considerncion á In amistad ó al merecimiento, es digno
de una censura .,c,·era: y el que solo e, ~usceptible
de amistad, sin espíritu público ui amor ni procomunal carece i!c la parte mas esencial de la
virtud.

l&gt;J: HISTOnIA, BELLAS LETIUS Y 1\ílTP.S.
LICEO ARTISTICO \' LITEilARIO
ESPAÑOL.
A pesar de los infinitos obstáculos que oponinn tres
niíos hñ las circunstancias aciagas de la península
cspafiola al cultivo de las letras y las artes, las
cuales siempre florecen de preferencia á In sombra
del olivo que á la del laurel, logró una reunion de
jó,·enes, amantes de las glorias literarias y artísticas de su pnísr fundar un instituto q11e con el
nombre de Liceo Artístico y Literario español tiene
por objeto formar el gusto y fomentar el progreso
de las artes amenas de la vida, constituyendo, por
decirlo ns!, un núcleo ó punto de rcunion donde se
1msieran en contacto y roce inmediato las ideas é
inspiraciones de ,·arios individuos, resultando como
sucedo siempre de este comercio intelectual el ensanche de las ideas individuales, la deduccion de
nuevas consecuencias, y consiguientemente el aumento de ventajas positivas para In sociedad en
general. Grandes fueron las dificultades que ee
presentaron para impedir el logro de tan pntrióijco
objeto, pero la perseverancia de los fundadores y
la simpatla y cooperacion de un crecido número
de personas ilustradas han conseguido superarlas,
y el Liceo español que el din 22 de Mayo de 1837
fué instalado en el cuarto de e~tudio de su fundador Don José Fernandez de la Vega, sin mas garantiu ni otro apoyo que su entusiasmo, celo y
buenos deseos y los de seis amigos suyos que se
adunaron á él para esta empresa, es hoy uno de loe
institutos literarios de mas nota que posee la peninsula española, enumerando entre sus miembros
loe mejores ingenios de España y en general las
perllOoas mas distinguidas por sus talentos y erudiciou.
Cerca de un año contaba ya de existencia el
Liceo cuando con el mismo título empezó á publicarse en Madrid un periódico mensual cuyo objeto
era dar publicidad á las producciones literarias de
sus individuos. La erudita introduccion al primer
número escrita por el señor Don Patricio de la Escosura, jóven no menos distinguido en la carrera de
las armas que en la república de las letras, dará á
nuestros lectores una idea mas distinta del objeto
de dicho establecimiento que la que pudieramos
nosotros comunicarles, y a.simismo una breve pero
hábil re$eña de las vicisitudes de nue~trn literatura
desde el siglo xvn hasta la época actual•:
"En medio de una obstinada y desastrosa guerra
civil, que absorviendo á un tiempo toda la atencion
del gobierno, todas las simpatías de los particulares, concentra y dirige el espíritu nacional sobre
un solo objeto; la rapidez con que la literatura
española, saliendo de ln casi absoluta nulidad, en
que durante muchos años estuvo, camina á su
emnncipncion, es realmente un fenómeno digno de
las mas serias reflexiones.
Es de notar que el siglo xvu, para la literatura
esp11iíolu el siglo de oro, moral y políticamente se
• 1:S de hco1i1 que este periódico dejásc de im¡,rimirfe a
los 1•ocos ,ue,es ,!,: su ¡,ubli~acion.

,

l!J

nos prc,cnta con cnrnctéres no solo diversos, sino
hasta opuestos á los que ofrece la época actual.
En efecto, Felipe 111 y Felipe IV, herederos de In
inmensa monarquía fundada 1&gt;or In nmbicion de
Carlos V, y sostenida á duras penas por la sagoz
política de Felipe II, incapaces de soportar el peso
y cuidado de su dificil gobierno tuvieron ambos
c¡ue entregar las riendas del Estado á dos validos,
Lermo. y Olivares, Uno y otro favorito avarientos
de poder, temerosos de perderlo, y empicando para
couservarlo cuantos medios creyeron oportunos,
fuera su índole buena ó mala, es¡,lotaron actirnmente la ioclinncion de sus monarcas respecth·os
hácia los placeres. Precisamente entonces ese
ramo del saber humano, que hoy conocemos con el
nombre de amena literatura, se consideraba solo
como un medio de recreo para el entendimiento;
y hasta los mismos, r¡ue con mas gloria suya ~
lustre de su patria lo ejercitaban, se ,·ieron ¡irec1sados á adoptar tan triste opinion. Realmente en
aquella época no podia suceder otra cosa. Las
cuestiones políticas, que hoy dividen y agitan In sociedad eran materia desconocido para nosotros; el
pens11~iento socio! era uno, á saber el derecho divino
de los reyes, y In poesía, como desde luego so nd,·ierte, quedaba reducida al círculo de las pasiones
individuales, y á las máximas de moral y filosofía
que no estuviesen en contradiecion con los principios sancionados por el poder absoluto y omnlmodo á que todo en In sociedad se hallaba sometido.
Los verdaderos poetas que entonces, como ahora,
antes y despues han sido, son y serán filósofos, no
podinn menos de observar cuán imperfecta, cuán
viciosa era en su esencia la sociedad, en que el
destino les hizo nacer: pero sus creencias, las
ideas de su siglo y otro sinnúmero de causas que
seria estremadamente prolijo haber de enumerar
ahora, les hicieron caer en un error, que ha sido
despues fuente y origen de otros muclios. No
conocieron nuestros poetas filósofos del siglo :nn,
que los vicios de la sociedad en que viYian eran
consecuencia inmediata y forzosa de apoyarse aquella en principios falsos: mas veían los vicios; su
juicio recto los condenaba al propio tiempo que
sus corazones sensibles los deploraban; y 1&gt;recisados á buscarles una causa, creyeron haberla encontrado en la corrupcion de !ns costumbres. He
aquí, pues, esplicado, á mi entender, como la vida '
del campo y los pueblos nomádns fueron primero
para los poetas y despues paro. los filósofos, el tipo
y norma de la felicidad humana.
No es de mi propósito ni de este lugar el detenerme á examinar á fondo toda la trascendencia,
toda la importancia del hecho que acabo de enunciar : baste haberlo indicado para establecer la
inmensa diferencia entre el siglo xvu y el x1x
que va corriendo, en cuanto dice relncion con les
letras.
Mientras que el estado de profunda paz y prosperidad material, aunque esta era efimcra, en los
últimos reinados de la cn~n de Austria cu Es¡,niía,
conservaba á esta cierta supremacía en el órdcn
político, tnmbien las letrns fueron independirute•:

�20

EL INSTilUCTOR, O REPERTORIO

tuvimos una literatura espaiíola, sino perfecta,
original, lozana, ardiente como el sol que la fecundaba; pero á medida que la nacion, un tiempo
señora de la mitad del universo, veía rebelársele
sus vasallos, se alzaba la Francia á un grado de
esplendor y poder, que concluyó por humillar
completo.mente al mismo pueblo que ha.hin contemplo.do á Francisco I cautivo en Madrid. Luis XIV
nos &lt;lió por rey á uno de sus nietos: la nacionalidad españolo. terminó el dia en que Felipe V subió
al trouo: tribunales, administracion, ejército, usos,
diversiones, todo desde aquel dia fué francés. Los
toros solo se salvaron en medio de la ruina universal. Entonces, y solo entonces, pudo establecer
su dominio en nuestra literatura el clasicismo
francés. El genio nacional, oprimido por la severidad de las reglas importadas del extranjero y
encerrado por la supersticion en un círculo mezquino, prefirió callarse á. haber de hablar un lenguaje exótico, y renunciar á sus grandiosas inspiraciones. La literatura española dejó de existir.
¿ Qué vemos, en efecto, desde Carlos II basta
mediados del reinado de Carlos 111? Escritos indigestamente escolásticos, chocarrerías de mal
gusto, églogas amaneradas; la naturaleza jamás.
Carlos III, uno de nuestros monarcas mas ilustrados, quiso resucitar entre nosotros el antiguo
esplendor de las letras, y á sus esfuerzos se debe
indudablemente que á fines del siglo pasado floreciesen en España algunos hombres de buen talento
y profunda ilustrncion, cuyas obras merecerán
siempre el aprecio de la Europa civilizada. Empero ni el monarca, ni los literatos podían anticipar el órden de los sucesos. Era preciso que se
consumase la revolucion social para que las letras
volvieran á ser algo. El clasicismo babia caducado; pero entonces se respetaban aun las creencias caducas: algunos años despues de todo se
dudaba; porque tal es siempre la marcha del
espíritu humano, cuando ha tocado en un extremo,
la fuerza de reaccion ftl lleva al opuesto.
Extenuado el país, víctima de la guerra, presa
de las facciones en el primer tercio de este siglo,
ha sido en él insignificante la literatura. Mas hoy
con la aurora de la libertad política raya tambien
en el horizonte español la del renacimiento de las
letras. La guerra civil que sostenemos podrá, si
se quiere, tener su orígen en una cuestion de sucesion ; pero lo que en ella se debate es indudablemente una cuestion política, mejor dicho, la cuestion social en su esencia. Sí: el pueblo español
prodiga sus tesoros, derrama su sangre por el sostenimiento del trono de Isabel II ; pero ese trono
es la bandera, la garantía de las libertades del
pueblo. No hay un solo español que no tenga
profundamente grabada en su corazon la idea de
que, á ser posible el triunfo del príncipe rebelde,
la inteligencia se verla para siempre sofocada en
España; y por eso es la parte inteligente de la
nacion la que apoya, la que sostiene, la que acabará por coronar con el laurel de la victoria á In
inocente Isabel II.
Indispensable me ha sido entrar en estas con~ideraciones politicas, que pudieran parecer agenns

de un esrrito de esta naturaleza, para llegar á la
solucion del problema propuesto. Esa union íntima entre el pensamiento político de nuestra revolucion y el interés de la literatura, esplica el ardor
con que la juventud literaria se arroja á la arena
poética al mismo tiempo que lajuventud guerrera
escala los encumbrados montes de Navarro. para
precipitar desde ellos al abismo al representante
de la ignorancia.
Isabel II, personificacion de la libertad, fecunda
desde el trono el ingenio español, como el astro del
dia desde la bóveda celeste fecunda las plantas en
el seno de la tierra.
Mas así como necesitan estas del cultivo, sin
embargo de la influencia del sol, tambien para que
los trabajos de la literatura pudieran llenar su importante objeto, era preciso regularizar su accion,
sin poner trabas al ingenio: condiciones ambas indispensables, y difíciles de combinar, sin que recíprocamente se perjudiquen.
,
He dicho que era preciso regularizar la accion
de las letras para que estas alcancen el importante
objeto á que estan destinadas: por este objeto entiendo la civilizacion de la especie humana. Porque ya en nuestros dias no basfa para ser poeta
poseer en alto grado el don de combinar las palabras de manera que halaguen al oído: no, la armonía es el agente del poeta, y nada mas. La
utilidad general, entendida en su sentido recto y
lato, debe ser el norte de la poesía. ¿No fuera
absurdo, y basta impío, suponer que el don precioso de la palabra, que la imaginacion creadora
con que el divino autor de la naturaleza dotó al
hombre flsico, y enriqueció al hombre moral, Je
fueron dadas sin objeto alguno? Tamaña inconsecuencia no puede suponerse en el Supremo Hacedor. Cuando en todas partes vemos al hombre en
sociedad, cuando encontramos en el fondo de su
corazon un vehículo de afectos que solo con ella
pueden existir, preciso nos es proclamar que tambien para ella, solo para ella, precisamente para
ella ha sido creado: y de aqui inferir, que todas
sus facultades fisicas y morales deben emplearse
en el adelantamiento y perfeccion de la misma
sociedad.
Este pensamiento grande y sencillo, como todos
los que de la naturaleza se derivan inmediatamente, dominaba sin duda al hombre entusiasta,
que obedeciendo á los impulsos de su corazon, sin
contar con mas recursos que los propios, sacrificando intereses y placeres, consagrándose en una
palabra, todo entero al bien público, concibió la
idea de reunir bajo un mismo techo todas las artes
liberales, fundado para ello el Liceo artístico y
literario.
La reunion frecuente de lo~ artistas en todos
géneros ha de producir por necesidad entre ellos
un comercio de ideas, cuyo resultado es de esperar
que sea un pensamiento único y dominante, que
dando á todos sus esfuerzos la direccion conveniente contribuya á acelerar la obra de la civiliza.
oion del país. La juventud tiene en el Liceo una
arena en que probar sus fuerzas, si presume de
ellas lo bastante para 110 temer la lucha: cncou-

DE HISTORIA, BELLAS LETRAS Y ARTES.
trará cátedras en qne la instruccion y la experiencia robustezran su ingenio; y por último este
periódico ofrecerá á la Europa entera una muestra
de los esfuerzos de nuestra renaciente literatura.
El Liceo no pertenece á escuela ninguna. Difundir los conocimientos en artes y letras es su objeto:
la mas absoluta tolerancia, su máxima fundamental: ningun genero se proscribe en él; y si á alguno puede llegar á conceder prefe~encia sobre los
&lt;lemas, será al que yendo á buscar sus inspiraciones
exclusivamente en la naturaleza, y desdeñando hacerse esclavo ó imitador, aspire con justos títulos
al renombre de original español.
Los principios indicados son los que guiarán á
la junta directiva de la seccion de Literatura del
Liceo al escoger entre las numerosas y bellas composiciopes que tiene á su disposicion las que deban
formar parte de este periódico mensual, cuyo primer número presenta hoy al juicio del público.
Las secciones de Pintura, Escultura, Arquitectura y Música contribuirán por su parte á hacer
mas útil é interesante esta publicacion periódica
del establecimiento, de cuyo lustre y esplendor son
ngcn tes eficacísimos.
De las tres primeras puede decirse casi lo mismo
que de las letras, Florecieron en el siglo xvu á
par de la poesía castellana, y la riqueza que legaron á su país en aquella época memorable fué tal y
tanta, que ha bastado por sí sola á sostener su
gloria artística durante un periodo de mas de dos
siglos, en que las grandes obras de Morillo, Herrera, &amp;c. &amp;c. encontraron copiantes, y á veces imitadores, pero nunca émulos.
El orgullo fastuoso de Felipe II elevando en el
Escorial la que el mundo ha nombrado con razon
octava maravilla, reunió en el recinto de los gigantescos muros del convento, á un tiempo palacio y
panteon de los reyes, un tesoro inestimable de prodigios en las artes.
El Escorial es sin duda uno de los pocos monumentos 'lue la sociedad moderna puede oponer á
las grandiosas fundaciones de la república romana,
que de$pues de someter los pueblos con el hierro
los ligaba á sí con los vínculos de la civilizacion.
Los esfuerzos del arte en San Lorenzo no fueron
infructuosos: ellos bastaron á comunicar á las
generaciones inmediatas el gusto de lo bello, á los
artistas pensamientos grandes y una noble sed de
gloria. Asi aunque ya en los reinados de Felipe III
y de Felipe IV no era dado al pueblo español emprender obras de ton graude aliento como anteriormente, sin embargo, las bellas artes, y sobre
todas la pintura, llegaron entonces á su apogeo.
Empero brillaron para morir: hasta en ellas se introdujo la pedantería escolástica, y el mal gusto
dió su nombre con sobrada razon al siglo de Churriguera.
Uua juventud entusiasta por nuestros grandes
hombres, formada en su escuela y tal vez libre de
muchos de sus defectos, merced á las lecciones de la
experiencia y á los adelantos de la época, se reune
en el Liceo animada del noble afan de resucitar
la casi olvidada escuela española. Si sus esfuer•
zos, así como los de todas las demas secciones,

21

serán ó no coronados con la palma del triunfo, es
cosa imposible de preveer; pero al menos, sea
cualquiera el éxito de nueAtros trabajos, nuestra
conciencia quedará tranquilo, nuestro amor propio
completamente satisfecho, si se nos concede, la
sublimidad del 1&gt;ensamiento que nos anima, y del
celo ardiente que nos sirve de estímulo,
Solo me queda que hablar de la música, la cual
ha sido la mejor librada de las artes liberales durante la época de la decadencia, fenómeno que se
esplica fácilmente atendiendo á que rara vez las
combinaciones armónicas pueden alarmar la suspicacia de la tirania. Pero España, como las demas
naciones europeas, ha sido sucesivamente tributaria en materias de música, ya de la escuela profundameute metafisica de los alemanes, ya de la
brillante y tierna melodía italiana. Sin embargo,
la filarmonia olvidada en medio de las calnmidades de la guerra de la independencia, renació
entre nosotros cuando con toda la Europa pudimos
ad mirar el gigantesco y fecundo talehto de Rossini,
la romántica ternura de Bellini.
En la escuela de estos dos grandes hombres se
han formado en nuestro suelo varios jóvenes, cuyas
producciones acaso podrá empezar el público á
juzgar antes de mucho. Entretanto reunidos en
una seccion del Liceo han dado ya pruebas de sus
talentos y buen deseo ante una escogida y brillante
sociedad, contribuyendo tambien el bello sexo por
su parte á la gloria del arte musical.
Reasumiendo : Literatura, Pintura, Escultura,
Arquitectura y Música reunidas en el Liceo trabajan en la grande obra de la eivfüzacion social, y
esta publicacion es uno de los medios que han
creido mas apropósito para facilitarla.
El público tomará sin duda en consideracion tan
laudable deseo, y perdonará tal vez en gracia de él
los errores que pudieran cometerse involuntariamente,"
Hemos dado á nuestros suscritores una idea de
la fundacion del Liceo artístico y literario de Madrid, con la esperanza de estimular entre los lectores de el Instructor el deseo de imitar tan útil
ejemplo; y á. fin de facilitarles los medios de conseguirlo, insertamos á continuacion el reglamento ó
constituciones de aquel instituto, las cuales podrán
acaso servir de tipo para la formacion de otras
adaptadas á las circunstancias localed del país en
el cual se intente poner en ejecuciou este pensamiento.

Constituciones del Liceo artlstico y literario espafwl.
CAPITULO PRIMERO,

Del objeto del Liceo.

Artículo l. El Liceo es una sociedad dedicada
exclusivamente á procurar el fomento y prosperidad de la literatura y de las bellas artes.
.A.rt. 2. El Liceo consta de seis secciones :
l. Literatura: 2. Pintura: 3. Escultura: 4. Arquitectura: 5. Música: 6, Adictos.
Art. 3. Todos los profesores nacionales ó extranjeros tienen derecho á pertenecer al Liceo, por

�EL INSTRUCTOR, O REPERTORIO
concurrencia personal ó representados por sus
de pinturas, y se publicariln los trnbojos de las ~ecobras, cuya propiedad comervnrán,
ciones.
Art. 4. AdmitirÍl el Liceo en ~u ~cuo con el
Art. (i. El Con•rrrador e,tá autorizado pnra
titulo de adictos internos á los que nspirando ti este
poner en práctica los medioij que juzgue con,ehonor, sin pertenecer á ninguna de las cinco prinitntes pnra dur al Liceo el mayor esplendor.
meras secciones ex¡iresadas en el art. 2º, contribu. yan á la prosperidad de la literatura y artes nacioTerminaremos esta noticia del Liceo con lns
nales ¡ y obtendrán el de adictos de mérito los que
siguientes palabras de su fundador.
sin ser profesores cooperen con sus talentos al
"Regidas ~us diforeutes secciones por juntas diesplendor de la seccion en que se inscriban.
rectivas y reglamentos, elegidai aquellas y aprobaArt. 5. Cada seccion tendrá una junta directiva,
dos estos por ellas mismas, ademas ele cuidllr de In
y será regida por un reglamento particular.
riqueza artística que debe amenizar sus sesiones de
Art. 6. Formará el Liceo una biblioteca de las
competencia semanal, dedicarán sus esfuerzos 11 In
obras publicadas ó &lt;1ue publicaren sus indh·iduos,
enseiíanza pública, de mo&lt;lo que propagándose la
un museo de pintura y e8&lt;.'ultura con una de cada
ilustracion renazcan para España los dias de venprofesor, y archh·ará otra de cada individuo de las
tura por tanto tiempo apetecidos. El Liceo, para
aecoiones de arquitectura y música.
lograrlo, establecerá etited ras en los distintos ramos
Art. 7. Establecerá el Liceo un ,alun p~blico
que abraza, regentadas por hombres de conocida
para depositar en él las obras que los profesores
ilustracion y amor á su patria¡ hnrá exposiciones
quieran enagenar.
de pintura, escultura y arquitectura¡ dará conArt. 8. El Liceo celebrará una sesion de compeciertos como leccion práctica de armonía, y en un
tencia semanal concurrida de todas las secciones.
periódico mensual o,;tentará la~ flores mas selectas
Art. O. Las secciones de pintura y escultura
del talento literario con entera independencia y
tendrán tambien semanalmente una sesion de estulibertad, amenizando esta publicacion con una
dio de modelo natural.
cr6nica literaria y artlstica nacional y extranjera,
Art. 10. Las cinco primeras secciones estableuna aureola literaria compuesta de bellos trozos de
eerán cierto número de cátedras para la enseñauza
litera~ura
~a conocidos y que sea agradable poseer,
pública.
y enr1quec1éndola ademas con disefios litográficos
Art. 11. Tendrá el Liceo un Album, en el cual
y grabados de pinturn, escultura y composiciones
los profesores consignarán con una obra y su firma
músicas alteruntivamente. Así el público sení.
un recuerdo á la posteridad. Los nombres de los
partícipe de Jo¡¡ bienes qne el Liceo 1iucda 11roadictos de mérito é internos constarán tambien en
ducir."
el Album.
CAPITULO SEGUNDO.
Del régimen del I.iceo.

Art. 1. El Liceo nombrará un director con el título de l'o111eroador.
Art. 2. El Conservador elegirá un Co11tadí,r los
Secretarios del Liceo, un Procuradur para :adn
seccion y un Corue,je del establecimiento.
Art. 3. Lns cinco secciones y los adictos internos contribuirán al sostenimiento del Liceo en esta

forma:
LITERATURA, Cada uno de sus indh-iduos dará

al Liceo mensualmente una eomposicion en verso 6
prosa.
PtNTURA, La seccion entregará cada mes una
obra litográfica en estado de estampacion.
EscuLTUR.l, Del mismo modo, y cada dos meses dará esta un diseño litográfico.
ARQUITECTURA. Alternando con este periodo
entregará la seecion un disefio litográfico de un~
obra ó proyecto en igual forma.
MUSICA, Esta seccion entregará mensualmente
una composicion original.
Las obras se pondrán en manos del Con9erva&lt;lor
ante, del dia 15 de cada mes.
Los adictos internos pagarán 100 rs. vn. de entrada, y contribuirán con 20 cada mes.
Art. 4. Las obras que se vendieren en el salon
público dejarán en favor del establecimiento el 10
}JOr 100 de su producto.

Art . .5. Se nbriríi cuando convenga exposidon

EXPOSICION A LOS RAYOS DEL SOL.
PocAs cosas parecen ser en general menos comprcndí&lt;lns ni mas claramente probadas que el hecho
de que la exposicion al sol sin ejerl!icio suficiente
pnrn producir sudor, causa siempre enfermedad; y
que la misma exposicion con bastante ejercicio no
la 11roduce. Un hombre que &amp;e duerma al Rol despertará sudando y muy indispuesto: acaso morirá; pero si el mismo hombre se ocupa durante un
espacio
igual &lt;le tiempo en cabar la tierra, sudará
.
d 1ez veces mas y continuará en buena salud. El
hecho es que tanto los rayos directos del sol como
el calor de la atmósfera producen abundancia de
bílís y que solo un ejercicio violento puede disolverla ó neutralizarla.

ARISTOCRACIA.
Los próceres de la sociedad suelen ridiculizar Ja
elevncion de 1&gt;ersonns de fo clase media á los primeros destinos de h república, sin reflexionar que
es mucho mas fücil hacer de un hombre de tnlcnto
un caballero, &lt;1ue transformar un mero cnl,allcro
en hombre de talento.

,

DE II l~TOllL\, BELLAS I.ETltAS Y AHTES.
EL DUDAIS)TO.

PALACIO

DEL

ORA!\' LAMA

EN

EL TU)ET.

Es el vMto continente ele Asia donde no ha penesiones de nntigiiedad muy remota, nntes bien adtrado aun de un modo sensible la benéfica influencia
miten en genernl In prioridad de los bracmnnes:
del cristianismo, existen vnrfas ~ectns iclólutras
las principales conRi&lt;lernciones ,¡ue parecen ~in
entre las cuales la mas extensa é importante es
embargo establecer su derecho de precedencia son¡
la conocida con el nombre de budnismo, ó culto'
Iº. La existencia de considerables restos arquide los prosélitos &lt;le Duda. El orígen de esta secta
tectónicos evidentemente pertenecientes á lo secta
es muy incierto y remoto: se duda de si el bude Buda diseminndos hoy por todo el paía que
dnismo originó en la In&lt;lia ó fué importado de
ocupan los sectarios de Drnmn. 2•. La ausencia
otros pnises; In antigüedad relativa de esta creencia
total del budai,mo en la India donde se sahe
y la de los bracmanes del lndostan, ha dado orígen
existió, lo cuol presupone que debió haber si&lt;lo
Íl prolongadas disputas, y prevalece mucha incerextinguido á un perio,lo muy remoto de nuestra
tidumbre rc~pecto á In época Íl que tlebc referir,e ' ern. 3•. La opinion generalmente n&lt;lmiti&lt;la de que
In fun&lt;lncion de una y otro. secta. Hespecto á lo
las tribus brncmnna~ im·ndieron la ludia por el
primero pretenden algunos autores que el budaismo l,J norte y nor-oeste, lo cual favorece In creencia ele
fué introducido en la India por los africanos, funque lo~ hnbit~ntes primitivos del país i'L &lt;JIIÍl'l.es
dúndo•e en algunos ra.•gos carncter!sticos de los
vencieron y expelieron de él ernn budistas. 4•. El
naturales de Africn, que distinguen vario~ de lns
carácter peculiar del budaismo que es en vorios
efigies ó rcpre,entaciones tradicionales de Iludo,
respecto~ mas ~encillo que f'l culto de lo~ hrartnles como cabello ensortijado, tez negra, &amp;c. ;
manes, acercándo~c así mas Íl In idea que tencwos
pero á esta opinion se opone el hecho de que
de la sociedad en su primer período. Sin embargo
estos caracteres no son siempre uniformes, ndetodns estns r:izones hnn Rido refutadas &lt;•ou otrns
mas de que las crónicas que se conservan en lenigualmente plau~ihles que ha,ta cierto punto pagunjc sa11.•crilo • expre~ivas de loR dotes persorecf'n probar que el hu&lt;laismo tuvo NU origen en el
nales de Duda coutrndiccn positirnmeute el oriculto bracman, y que In primera secta indiana de
gen africano que se le ha querido dar. No ha
que tenemos noticia es In de los pro~élitos de Veda
mucho c¡ue se publicaron en e.ta capital las tradespues Brama que en un principio adoraban ni
ducciones de dos de dichos libros sngrados ¡ uno
sol, el fuego y los elementos. Por úl\imo la prede ellos contiene treinta y dos laksha,uu ó "casencia do varios templos y monumentos budáicos
racteres" y el otro ochenta vyai¡jana., ó signos
diseminndos por los ¡mises donde pre,·alece el
peculiares de Buda¡ y en el primero le representan
bracmariismo, han nutoriLndo In crecncin yo. muy
de color dorado, y de nariz prominente ó nguileiía,
general de que el origen de ambos rultos fué
circunstancias ambos enteramente cxtraiias á un
coetáneo y que debió haber paz y buena iuteliintlhíduo de la raza negra.
gencia, al menos por algun tiempo, entre los que
Aun los prosélitos de Duda á pesar de lo mucho
profesaban uno y otro. De todos modos la difeque difieren en opinion respecto á la época en que
rencia que existe entre ambas creencias no es muy
, ivió el fundndor de su sectn, no tienen pretenconsiderable.
Segun las tradiciones nutorizadas &lt;le los budi~tas
en varios puntos de Asia, el fundador de la ~ecta
• Lengua sai;ra1.h Je los bracmanes y madre de varios
dialectos cxi, tcutcs huy en la India.
fué el hijo de Sudodnnn rey de Mago.da. Su nom-

�24

EL INSTRUCTOR, O REPERTORIO

bre pnrece haber sido Sarvartaridn, pero frecuentomente le distinguían por los epitetos honoríficos
de saquiasina y saquiamuni, el "leon," y el "devoto"
de la raza de Saquia. El título de Buda, 6 "Sáhio,"
no le fué otorgado hasta que hubo adquirido gran
renombre por su eminente santidad y su profunda
sabiduria. De su vida privada se sabe muy poco.
En conformidad á la costumbre establecido, el
niño, pocos dins despues de su nacimiento fué
presentado delante de la imágen de una deidad,
la cual dicen inclinó la cabeza al verlo, en vaticinio
de su grandeza futura. A los diez años de edad
fué colocado bajo la direccion de un instructor espiritual: muy pronto m:mifestó facultades mentoles de primer órden, distinguiendose asimismo
por la extraordinaria belleza de su persona. A los
,·einte años tomó por mujer á una noble doncella
de Ceilan de quien tuvo dos hijos. Empezó por
entonces á entregarse á serias meditaciones sobre
la depravacion y miseria del género humano, y
concibió el proyecto de retirarse de la sociedad y
hacerse ermitaño.
En vano intentó su padre
disuadirle de este designio. Buda burló la vigilancia de los guardias destinadas á celarle, y fijó
su residencia á orillas de un rio llamado Arnasara
en el reino de Udipa. Alli permaneció seis años
sin que nadie osase interrumpirle en sus meditaciones devotus. Al cabo de este tiempo se presentó en Benares con el carácter de preceptor
religioso. Dícese que algunos de los que le oyeron
al principio le tuvieron por loco, ¡,ero sus doctrinas
adquirieron muy luego gran renombre y se propagaron tan nípidamente que el mismo Buda las vió
antes de su muerte recibidas por toda la India.
Mu. rió
á los ochenta
aiíos. La diver"'encia
de
•
.
o
op1mones que existe respecto á la época en que
vivió Buda no tiene acaso paralelo en la historia.
Entre el tiempo en que fijan al"unos escritores del
Tibet la muerte del fundador d: su secta, hasta la
que sefialan los de la isla de Ceilan, hay una diferencia de nada menos que 1877 afios, colocándola
los primeros en el de 2420, y los segundos en el
de 543 antes de nuestra era. Sin embargo la mayor
parte de los recuerdos tanto escritos como tradicionales que existen hoy, concuerdan en el aserto
de que Buda vivió en el siglo onceno antes ele la
era vulgar, lo cual combinado con otras circunstancias y datos que fuera prolijo repetir o.hora,
hacen bastante probable el cómputo de los mongoles que refieren su nacimiento á los años 1022 ó
10-27 y su muerte á los de 942 ó 047 antes de N.S.
, ~os principales distintivos de los templos buda1cos son las dagobas y las imágenes del ídolo.
La dagoba es un edificio hemisférico y á veces
piramidal que contiene alguna reliquia de Buda:
este monumento se halla ó bien dentro del templo
principal ó á su inmediacion, y descansa sobre un
pedesW generalmente de fvrma cilíndrica, el cual
varia en su elevacion. Las imágenes de Buda
no son otra cosa que representacione9 de la figura
lmmano. en una postura contemplativa, algunas
veces de pié ó bien reclinadas, pero mas comunmente sentadas con las piernos cruzadas. El indice de lo. mano derecho. apoya á. ,·e&lt;'es ~ohrc

tino de los dedos de la izquierda, pero mas comunmente descansa este sobre la rodilla izquierda, quedando entonces la mano derecha abierta en disposicion de recibir las ofrendas que se hagan al ídolo.
El cabello está siempre rizado á semejanza de uno.
peluca, y las orejas extendidas y dobladas como si
las oprimiera el peso de algunos adornos suspendidos de ellas. .Al rededor de cada templo budáico
hay frecuentemente un número de celdas pequeñas,
sin duda para refugio de los peregrinos ó habita•
cion de los sacerdotes residentes de continuo cerca
del santuario.
El primer pals extraño que admitió las doctrinas
del budaismo fué la isla de Ceilan, pero mientras
se propagaban en ella extendicndose despues por
la península oriental, sufrian en la India uno. persecucion obstinada y terrible que últimamente vino
á erradicarlas euteramente del país donde habian
originado. Es muy dificil descubrir el motivo de
estas persecuciones, pero se infiere que la casta. de
los bracmanes no podria mirar sin celos é inquietud
el progreso de una secta que amenazaba derribar
su autoridad y privarles de todos los privilegios
que les concedia su constitucion : pero lo que e~
aun mas incomprensible es que los soberanos de la
India despues de tan larga tolerancia consintiesen
en prestar su auxilio á los bracmanes para oprimir
á los budistas, cuyos principios parecian mas bien
constituirlos en protectores de la autoridad real y
civil contra la preponderancia de una secta que
coda dia se iba haciendo mas poderosa.
Las guerras de los bracmanes del Indostan y ele
¡os budistas comenzaron en el siglo v y terminaron
en el VII de nuestra era : fué el budismo introducido en la China húcia el aiío 65 de la mismo, y
en Java á mediados del siglo quinto. En esta isla
sin embargo fué precedido por la secta de Brama.
El Tibet adoptó las doctrinas de Buda hacia el
año de N.S. 407.
La coleccion de libros sagrados de los budis.tas
es muy voluminosa, pero hasta ahora apenas conocemos mas que la nomenclatura de las obras que la
componen. El idioma. en que los sabios buda~
consignaron originalmente por escrito sus doctrinas fué el sanscrito, citado anteriormente. Entre estas obras las mas importantes son los nueve
Darmru 6 narraciones en que van mezcladas las
explicaciones de la doctrina budáica, con apuntes
históricos y biográficos relativos á la vida de Buda
y de sus sucesores mas distinguidos. Hay varias
otras que contienen oraciones ilustradas con copiosos comentarios, exposiciones de la doctrina en
general, &amp;.c.
Fuera preciso extendernos en este artículo mas
de lo que nos hemos propuesto, si hubiesemos de
eutrar en el pormenor de las doctrinas de estl\
secta. Su código de leyes ó preceptos religiosos
fundados en los principios reconocidos &lt;le moral
universal, se distinguen por su sencillez y canícter
patriarcal, pero sus concepciones del "primer principio y de la esencia de la divinidad," son ciertamente singulares ; pasaremos en silencio sus
curioso~ nrgumentoR, limitándonos á dar una i&lt;lea
de su co~mografia y &lt;'reencia re~pecto de lo futuro.

DE HISTORIA, BELLAS LETRAS Y ARTES.
Los budistas didden el universo entero en eulltro
divisiones principales.
La primera consiste de
trece bodisátu.a-buvanus ó mansiones creadas por el
Adi-Budaó primer Buda. Una de estos mansiones
es la residencia del dio~, y los demas estan destinados para los justos elegidos por él. La sE&gt;gunda
division que se llalla inmediatamente debajo de la
anterior, se compone de diez y ocho mansiones
creadas por Brama. Es de advertir que los budistas
no niegan la existencia y divinidad del dios de los
bracmanes, pero sostienen que tanto . este como
Vishnu y Siva (las tres deidades del Indostan)
son emanaciones ó criaturas de Buda. Mas abajo
se halla la tercera division que comprende seis
mansiones dependientes de Vishnu : por último la
cuarta se compone de tres, sujetas al dios Siva.
Los fieles servidores de Brama, Vishnu y Siva
procederán respectivamente á estas mansiones des.
pues de su muerte. De estas tres deidades creadas
por Buda la primera recibió el cargo de la creacion,
la segunda el de la prese,i:acion y la tercera el de
la destruccion. Debajo de estos buvanas empieza
otra série de ellas pertenecientes á Sudra Surga
(el sol) cl1andra (la luna) Agnu, Vaya, te. Sigue
des¡,ues la tierra con sus siete divipas ó continentes
separados por siete mares. Mas abajo de la tierra
se encuentra la region de las aguas sobre las cuales
flota esta como un bote, y debajo de la region de
las nguas se hallan las siete patalas ó regiones
infernales, seis de las cuales sirl'en de residencia á
los Daityas ó espíritus malignos, y la séptima,
subdividida en ocho compartimientos, es el infierno de los pecadores.
Las doctrinas de los budas respecto á la creacion
no son menos singulares. Segun ellas la nonentidad ó espacio vacío es el estado original de todo
lo que existe. Ln creacion del universo se supone
haber emanado de la primera region ó mansion de
Buda, de este modo. Levántase en ella un viento
que
soplando hácia abajo produce la seaunda
di.•
o
v1s1on cosmográfica ó mansion de los espíritus
superiores ; del mismo modo una sucesion de mansiones de espíritus inferiores se vá formando, hasta
que el viento llega al limbo inferior ó region del
espacio vacio, donde uno. fuerte condensacion del
aire viene á formar el germen del mundo material.
Todas e11tas regiones ó mansiones, á excepcion de
la primera, se hallan sujetas á uua disolucion y
reproduccion alternada. Los budas parecen haber
tomado de los bracmo.nes varias &lt;'Oncepeiones mitológicas y con ellas su doctrina respecto á las cuatro
yugas 6 períodos de tiempo en que se divide cada
calpa, ó duracion de la existencia del mundo desde
su principio hasta su disolucion. Distinguen estas
yugas por la duracion de la vida del hombre en
cada una de ellas. En la primera yuga·del presente calpa vivian los hombres 80,000 años: en la
segunda 10,000. En la tercera 1,000, y en la
cuarta yuga actual, que tambien se subdivide en
cuatro períodos, la duracion de la vida del hombre
disminuirá gradualmente desde cien afios hasta
siete, y hácia su conclusion la estatura humana
· quedará reducida á una pulgada.
Una de las diferencias esenciales entre los 1,uTou, VIII.

2,3

distas y los bracmanes es el carácter que atribuyen
á sus profetas ó santos, y particularmente al fundador de su secta. Sakinsina, segun la creencia
uniforme de todos sus prosélitos, no fué unii encarnacion de la divinida&lt;l, sino simplemente un
mortal que por su santidad y devocion llegó á
adquirir grande eminencia, y que despues de su
muerte procedió á reunirse definitivamente con
Adi-Buda. Habíanle precedido seis individuos
iguales á él en santidad, pero nada se sabe de los
hechos atribuidos á estos seres mitológicos. Otro
santo de la misma clase deberá aparecer 500 años
despues de la muerte de Sakiasina. A la aparicion de este último se siguió uno. sucesion de
Bodistituas ó mortales perfectamente virtuows ,
cuyas almas, aunque no se hallaban sujetas á la
necesi&lt;lo.d de la existencia terrestre, descendieron
voluntariamente á la tierra á fin de contribuir y
promover el bienestar del género humnuo. E~tos
bodistituas han tomado gradualmente el carácter y
aspecto del idéntico Sikiasina á quien por e,te
medio se supone todavia vivo en las personas de
los lamas del Tibet, pues es punto admitido entre
ellos que la renovacion de la vida del fundador
ó su personificacion en varios individuos simultáneamente no envuelve contradiccion. Sin embargo el principal representante, ó aquel en quien
se supone la identidad absoluta de Sikiasinn, es el
gran Lama cuyo palacio representa nuestro grabado anterior.
Este dogma de identidad contínua en la persona
de los lamas sucesivos, se lialla ilustrada en una
carta que dirigió al gobernador general de las
posesiones inglesas en la India, el lama de TesuLambo en la cual solicitaba la adjudico.cion de un
pequeño territorio cerca de Calcuta, dundo por
motivo de su peticion que aunque en los diferentes
períodos de su renovacion ó revivificacion habia
escogido varias regiones como puntos de su nacimiento, sin embargo Bengala era el único país en
que habia nacido dos veces, por cuya razon le
tenia mas cariño que á ningun otro.
Los budistas niegan enteramente la autoridad
de los Vedas y condenan los dogmas religiosos y
los sacrific:os y ceremonias prescritas en ellos y
observados por los naturales del Indostan. No
tienen como estos distinciones de cartas hereditarias. Sus sacerdotes son elegidos entre todas los
clases de la sociedad. Tienen que guardar el celibato, pero pueden sin embargo renunciar su ca•
racter sacerdotal, en cuyo caso se les permite
contraer matrimonio. Hay en Ceilán, tres clases
de sacerdotes: los del orden superior ( que parecen
ser los únicos sacerdotes legítimamente budistas
de la isla) son en general personas de alto rango
y saber, y son mantenidos en los principales templos que se hallan la mayor parte dotados de
pingües haciendas adjudicadas para el soste.n de
los ministros del culto por los soberanos del pais.
Los sacerdotes budas llevan todos la cabeza descubierta y rasurada, pero para guarecerse del sol
usan una sombrilla hecha de hojas de palmira.
llevándola con ciertas distinciones de que solo disfrutan los príncipes. En Ceilán gastan una túnica
E

�26
EL INSTRUCTOR, O REPERTORIO
ama_rilla ecLada sobre los hombros y recogida en
la cmtura con una banda de lana. Entre otras
ceremonias que se practican en el imperio birmán
para la consagracion de un sacerdote buda se exi.,.e
11.! candidato que tenga presentes los cua~ro pri~cipales mandamientos por los cuales está obligado
á observ~r estricta castidad, no matar, no robar, y
no practicar brujerias ó envilecer el carácter sacerdotal con la codicia. Se le exiire la promesa
.
•d e proporcionarse
el sustento por" medio de la
~e~di?acion perarubulante; de usar cierto traje
d1stmtivo ; de habitar en casas de una cons·truccion peculiar, y de procurar utilizar cosas
?ue otros. desechan _ó descuidan por inútiles,
o descubrir las propiedades medicinales de las
~}antas no empleadas hasta entonces. No está
mterdicho á los sacerdotes budas el uso de la
carne como alimento, pero sí el matar los animales por su propia mano. En todos los paises
,.londe prevalece el budaismo existen conventos
para individuos de ambos sexos. Sus procesiones
y otras ceremonias del rito van acompafiadas de
gr_an_ pompa y esplendor. Los primeros misioneros
cristianos q~e visitaron el Tibet se maravillaron
de hal~ar alh, en el centro del Asia, monasterios,
proc~~10n~, ~esta8, una corte pontifical, y varias
otras mst1tuciones eclesiásticas muy semejantes á
las de la. iglesia católica. Debe tenerse presente
para explicar en parte esta circunstancia singular
q~e cuando _el_budaismo fué introducido en el
T1bet, l?s. cristianos nectorianos habian fundado
establec1m1entos eclesiásticos en la Tartaria; que
los mensageros franceses é italianos que visitaron
~a co_rte de los Kanes llevaron consigo adornos de
iglesia y altares, y celebraron las ceremonias de su
culto en ~resen_cia _de los príncipes tártaros; y que
un arzobispo italiano enviado por Clemente V
estableció su sede en Karacorum y . .,
· le ·
, erig10 una
ag sia en. que se celebraba la misa con todas 1as
ceremomas usuales en Europa No ás
·
•
~ pues improbable que los la~as cuya corte empezó entonces á ostentar luJo y magnificencia exterior,
ado~tasen algunas formas del rito católico tal como
lo vieron
. .
d
.celebrado por aqueUos forasteros, or1g1nan
as1 la aemejanza que existe en algunos de
los_ 1:1-tos y ceremonias de una idolatría y una
rehgion tan esencialmente distintas.

DE JIISTOnIA, BELLAS LETlUS \' ARTES.
LA Al\IISTAD.
"Uu ángulo me basta entre mis lares,

Un libro y un amigo."
IIIoJA.

FENÓMENO SINGULAR DE VEGET.ACION.
EL grabado anexo representa un roble de bastante
tamafio que existe en un jardin inmediato• á esta
capital. Una porcion considerable de su copa y
la parte superior del tronco fueron derribados por
un huracan en Diciembre de 1798. Una de las
ramas, fracturada sin duda en estacion poco fa,·orable para curar, se pudrió, é inficionando tambien el corazon del tronco quedó este enteramente
hueco, Con el tiempo otra rama sana se entró
por el hueco, y penetrando en la tierra, echó
raices en vez de vástagos ó nuevas ramas como era
natural esperar se hubiese verificado, produciendo
un nuevo tronco en el centro del primitivo segun
representa la lámina. Es probable que algun dia.
el antiguo tronco llegue á perecer, y el que se
formó despues, de un modo tan extraordinario é
inusitado, venga á constituir un árbol nuevo.

?

CONDIMENTO.

ESCASEZ DE PESCADO EN LA MAR.
AUNQUE el hecho parece paradóiico es .
b
.
J' smemargo muy cierto que pocas personas comen
.
menos
pescad o fresco
que los marineros, y la razon es
.
que lo obtienen rara vez. Exceptuando el pescado
volante y el delfin y alguno que otro mas, no se
enc~entra pescado en alta mar á gran distancia de
la tierra. Abunda principalmente á lo largo de
las costas, en los estrechos y babias, y pocas veces
~e le coge e~ agua que tenga mas de cuarenta brazas
&lt;le profundidad.

LAs sustancias alimenticias en manos de un hábil
cocinero mudan casi enteramente de naturaleza
f?rma, consistencia, olor, gusto, color, composi~
cion, &amp;c. Se hallan todas ellas tan modificadas
que es !mposible aun para las personas de gust~
mas delicado, el reconocer la sustancia original de
algunos manjares. El objeto y utilidad del arte
culinario es el hacer los alimentos gratos al paladar
Y de facil digestion; pero rara vez se [{mita á esto
so~o; entre las personas que ostentan un gran refir.am1ento de costumbres, su objeto es frecuentemente
excitar el paladar, estimular un apetito lánauido
ó lisonjear la vanidad: entonces lejos de con:titui;
un arte útil, viene á ser una verdadera calamidad
.
que ocasiona
muchas enfermedades y no pocas
veces ha causado muerte prematura•

'

...

El himno santo de amistad rebosa
De mi inspirado seno:
Tú, celestial virtud, mi númen eres.
Resuena audaz, ó lira ; un nuevo modo
Y desusado emprende: el fuego ardiente1
Que al pítico cantor dispensa Febo,.
Y el sabio desvarío1
Que derrama en los vates Hipocrene,
Son hielo y niebla junto al fuego mio.
Brote la voz del corazon : resuene
En tiernos corazonesr
Asilos tuyos1 ó amistad. - Respondan,
Cual flébil eco en la repuesta gruta.
Aqui tienes tus aras, aqui tienes,
Deidad oculta, víctimas y templ-0.
A.qui la espada impía
No alcanza, ni la astucia del inicuó,
Ni el furor de la armada tiranía.
Lejos, profanos, id. Allá os aguardan
Con la ambicion sañuda
La maldad y el cruel remordimiento.
Pues lo quereis, sed infelices. Niegue
A vuestro helado pecho sus ardores
El sol de la amistad; y en pos corriendo
De pérfida esperanza,
Al fiero númen erigid del mando
El altar de la envidia y la venganza.
O al cenagoso piélago lanzados
De sórdidos placeres,
A Venus sin amor, sin dulce risa
A Baco invocareis¡ ó ya de Pluto
El don aciago anhelareis sedientos~
Todo lo gozareis, menos la dicha ;
La dicha, hermosa herencia,
Que á un tierno corazon el cielo guardar
Hasta entre el polvo vil de la indigencia.
Para el amigo pecho reservaste, ,
Benéfica natura,
Tu inexhausta belleza. ¿ Qué es el canto
De las pintadas aves, si mi Eutimio
Conmigo no lo oirá? ¿ qué es la verdura
Del fresco valle, el nácar de la a-urora,
Ni el Austro enamorado,
Que halaga el blando seno de las flores,
Si á gozarlos sin tí soy condenado?
Brilló hermosa la tierra, brilló el cielo
Al feliz hombre, cuando
Transmitir pudo su emocion suave
En otro corazon. La pura fuente,
Que por floridas márgenes resbala,
La blanda luz de la argentada luna,
Los astros, que salieron
Bajo su imperio á embellecer la esfera,.
.Emblemas del amor entonces fueron.
Y la muger divina, cual descuella
La rosa naco.rada
Entre las hijas del abril florido,
:Las tiernas gracias y el pudor mostrandor
De la beldad se &lt;:oronó por reina.

Arde el hombre á. su vista, y de su seno
Viva llama desprende:
Llama fugaz, que muere dando vida,
Y que de nuevo la amistad enciende.
¿ Quién cc,nsuela, infelice moribundo,
Tus últimos instantes?
El caro o.migo, en cuyo seno espiras.
l Quién el pecho ulcerado, que lamenta
La ingratitud y la perfidia, vuelve
Al amor de los hombres? el amigo,.
Que le guardó constante
Su corazon: y ni el sañudo bierror
Ni del tirano el cetro fulminante,
Aterró su lealtad: sube animosoAl fiero cadahalso,
Y con su muerte ilustre lo ennoblece:
Rompe muros, escuadras atropella,
Arrostro. el golfo y su indomal&gt;le furia,
Audaz se entrega á la sangrienta saña
Del bárbaro enemigo,
Denodado acomete al mismo Averno1
Por dar la vida á su adorado amigo.
¡ Cuán grata de mi rápida existencia
Duplica los placeres
El alma amante, que en mi bien se goza!
¡ Cuál consuela mis lágrimas el llanto,
Con que responde á mi afliccion ! ¡ Cuál arde
En mi pecho, ó virtud, tu santo fuego,
Cuando tu mano miro,
Eutimio amado, al infelice abierta,
Y su pena halagar con tu suspiro!
No es tan dulce al cansado caminante,
Si la ercinia montaña
Venció ó el hielo de la cumbre alpina,
Complacido vagar por los pensiles
Del sosegado Pó, como á tu Anfriso,
Del crímen fatigado y de los hombres,
H!lllar en tu alma pura
El no violado é inocente asilo,.
Dó anidan la virtud y la ternura.
Fulmina, ó J ove: agote el infortunio
Contra mí sus rigores :
Persígame el poder: grave mis dias
Horrenda pl'oscripcion : niégueme esquivo.
Sus dones el amor: derrame el cielo
Sobre mi sus incendios devorantes:
No verás á las quejas
Mi labio abrinie, ni al dolor mi pecho,
Si un dulce amigo en tu piedad me dejas.
Hijos de la amistad, almas queridas,
Abrid los tiernos brazos
Y el blando seno al amoroso vate.
Vosotros sois mi bien y mi tesoro:
¿ Qué es sin vosotros el vivir? si un dia
Perderos debe el desgraciado Anfriso,.
Entonces, parca impía,
Su existencia, ya inútil y enojosa,
Lanza al abismo de la. tumba fria.

A. L.

El que no sabe disimular no podrá jamas gobernar,

�EL IJ\'.STIIVCTOR, o llEPEH'romo
DE lllSTORIA, BELLAS LETHAS Y ARTES.

i:;oBRIEDAD Y 'l'E.J1PEHANCIA.

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--7

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El l'aJre l\Ia tl,ew r r ,
·
.
' e •1,1oso irlan&lt;lcs, administr,,ndo el i·oto de tem
.
pcranc1a.

sA~I~o es á todo el que hnya adquirid 1
noc1m1ento de los hábito , &lt;l l
o a gun conacion in
. s, m o e y cnrúcter de la
. t
gle_sn, que existe en ella el vicio ele l
m empernncia en mayor grado que
.
a
país de Europa 8 .
f
. en mngun otro
•
1 no uera aJeno d
11ropósito el detenernos ahora ú eva . e ]nuestro
mmar as cnu
sns que pueden haber contribuido á la nd . . . de este háb't
qms1c1on
i ~, acaso no nos fuera dificil ha)
razon_es para disculpar hasta cierto punto ú l !ar
clustnosos ingleses de un error nacional tan I os intable, y que mancilla el lustre de las virtude:m,e~~'ls á lns cua!es deben el rango que ocupan
, s demas naciones. La crudeza del el'
hnjo excesiro durante la semana y la ima, e~ tra1'
•
, .
,
ausencia de
e 1vers1011es publicas en los dias d
t
.
· ·, t
.
e nsue o, umdas
n c1er as pc~uharidades características de los habitantes, pucheran citarse entre otras cnus
ori,,.
11
ns como
oPII ' e mnl; pero dejando á un lado el rmpeiio
A

e~::;

..,

de disculpar la existencia del
á l
. .
v1c10, pasaremos
f a lllls1on mas grata aun de m am'fiest ar l os es
uerzos que se han hecho y M hacen para d terrnrlo, y el éxito que hasta ahora ha coronn~sestos esfuerzos.
o
De los tres cuerpos políticos ue c
reino unido de la Gran Bretaña : sabe:mr:;enl el
terrn, la Irlanda y la Escocia: la Irla~dn eng ~d~~n algun~ la que se halla mas encenagada :ns~~
v1c10 de la mtemperancia. decir que esta
d J
•
'
es una
e as consecuencias de la escasez o' i·n fi . d
J d
·
e cacia e
a e ucac1on popular, es solo repetir Jo que todos
rec~noceu ya c~mo un axioma de la existencia
social., ?onvenr1dos de esto mismo varios hombres
filantrop!cos, pr?curaron difundir y generalizar en
a~uel remo un sistema de educacion pr1'm . fi
c1e t
· el
aria e n e, y sm. uda alguna ha deb1'do servir
. de
recompensa a sus Leuévolos esfuerzo•-, el observar

las ventajas que han producido ya en la genern- fué solicitada la concurrencia y apoyo del virtuoso
cion naciente !ns excelentes "escuelas nacionales" sacerdote. Entró este con calor y celo extraordifundadas pocos años ha. No hay duda de que este nario en In empresa, y muy luego vino á ser cabeza
es el medio mas seguro de efectuar eventualmente y gefe de la asociacion. La tarea que se babia.
impuesto era dificil, pues acaso no había en Iruna revolucion social, pero era acaso demasiado
landa
mismo un rincon donde los hábitos de inlento para contener el e:i.:traordinario incremento
ú que babia llegado el vicio de la intemperancia temperancia. se hallasen tnn profundamente arraien Irlanda, y parecia que solo un milagro podia gados como lo estaban en Cork. Pero la influenC'in
rescatar ú los irlandeses del estado de degradacion del P. :Mathew era muy considerable, y su carácen que se hallaban sumergidos. Este milagro lo ter sacerdotal le daba aun mayor fuerza. El
1
lrn efectuado en parte la filantropia, auxiliada por número de individuos que prestaron el juramento
el agente mas poderoso, el mas grato y mas con- de abstinencia ( cada uno de los cuales recibió una
medalla qne lleva en señal de su compromiso) fué
genial al corazon del hombre: la religion.
El R. P. 'l'eobaldo l\lathew, fraile franciscano al principio muy limitado, algunos meses despues
irlandés, y predicador célebre, hace ya mas de dos de la fundacion de la sociedad (10 de Á bril de
años que ha dedicado toda su energia, ( energia 1838) apenas excedia de quinientos; J&gt;ero pronto
nada comun) al noble empeño de extirpar el vicio empezaron á circular las nuevas de eUa, y se
fatal que se opone al progreso y bienestar de sus manifestó un entusiasmo universal que se hizo
compatriotas. Nació el año de 1780, y muy jóven sentir por todo el país, y de los puntos mas reo.un, expresó su determinacion de abrazar la vida motos de Irlanda acudian á Cork millares &lt;le indimonúijtica. Ya en la niñez manifestaba un carne- viduos á prestar el voto de abstinencia en manos
ter pensador y contemplativo, y gustaba del retiro del P. Mathew á quien ya por entonces miraban
y In soledad; pero sin embargo esta tendencia de con cierto grado de supersticiosa veneracion.
su eH¡&gt;íritu no iba ncompafiada de a.~pereza de Antes de concluir aquel año, 70,000 personas por lo
genio ni de mal humor, por el contrario, era y es menos habian sido registro.das en "el libro de la
uno de los hombres mas alegres y animados que sociedad," y en el din pasan ya de un millon
existen; se hnlla siempre pronto ú regocijarse con los que se han alistado bajo el estandarte de
los venturosos, pero al mismo tiempo, simpatizando la temperancia. Aunque este resultado es muy
con lait desgracias de sus Eemejantes, no se Je ..-é satisfactorio, pues no puede menos de producir
menos dispuesto i llorar con los que llornn, 6 derra- infinitas ventajas este freno que decididamente ha
mar el bál~amo de consuelo en el corazon afligido. recibido el hábito nacional, aun &lt;lado caso que no
'l'al es la descripcion que de él hace una persona opere una cura completa, hay sin emLargo dos
que le conoce bien, y á cuyo testimonio puede circunstancias relativas ú él que ofrecen graves
inconvenientts. La primera es que aunque se hnn
darse entero crédito.
A la edad de veinte aíios entró en el colegio de establecido por toda la Irlanda socicd1ldes subalKilkenny, y despues del curso usuul de estudios, ternas, el pueblo sin embargo está persuadido de
recibió las sagradas ordenes y tomó el húbito de que solo es eficaz, y por consiguiente obligatorio,
San Francisco. Habiendo fijado su residencia en el voto prestado en manos del P. l\1athew en perla ciudad de Cork, adquirió muy luego considera- sona: tribútanle pues un homenaje supersticioso,
ble reputacion como predicador, pero su mérito en considerando su bendicion como dotada de una
,esta capacidad, aunque eminente, es acaso la menor virtud peculiar. Tememos que no se ha procurado
ele las calificaciones que le han grangeado el amor suficientemente desimpresionar al pueblo de este
y gratitud de sus conciudadanos. A pesar &lt;le que error, pues que se admite á peregrinos procedentes
nunca ha tomado á su cargo la direccion espiritual de partes remotas sin amonestarles sobre la inutilide una congregacion ó feligresía determinada, con dad de tan largo viuje, y aun en muchos casos se
todo, en su doble caracter de sacerdote y de reli- les pagan los gastos incurridos en él. Ademas de
gioso ha sido infatigable en el desempeíio de sus esto el P . .Mathew, cediendo á las instancias que se
deberes, y no ~olo esto, sino que á pesar de ser sus Je han hecho, ha consentido en visitar ú Dublin y
medios muy limitados, no ha habido en Cork un otros puntos con el objeto de proporcionar á loa
establecimiento de beneficencia, cualquiera que que no podian trasladarse personalmente á Cork,
fuese su objeto, áque no contribuyese el l'. Mathew, la oportunidad de prestar el voto en sus manos.
y es tal la influencia y respecto general que le ha Aun hay mas: es tan grande la eficacia que se atrigrangeado tan admirable conducta, que su auxilio buye á sus oraciones, que los mas ignorantes y
es ansiosamente solicitado para promover toda supersticiosos le consideran dotado de la facultad
empresn. benéfica, y este auxilio no es nunca
de curar á los enfermos. Preciso es admitir en
rr.usado ni ineficáz.
honor suyo que ha negado repetidas veces en
Tal fué por muchos años la vida del P. Mathew, público la existencia en él de semejante facultad,
&lt;¡ue sin ambicionar fama ni riquezas era feliz en sin embargo cuando le han presentado los enferel dc~cmpeño y exercicio de los gratos deberes de mos, corno frecuentemente ba sucedido, no se ha
un cristiano, cuando en el año de 1838 fué inducido negado á pronunciar sobre ellos aquellas oraciones
á tomar parte en una empresa que ha hecho ya su ! que los suplicantes consideran como omnipotentes.
nombre célebre en el mundo. Establecióse por Permitir que la reforma ']_lle ha comenzado, rernton ces en Cork una "Sociedad de Abstinencia 1 forma que debiera ser precursora de una regenu'f
.,,
ut1l de bebidas espirituosas," y, por wpue5to, \ racion moral, descanse por un instante en la

�30

EL INS'l'RUC'l'OR, O R&amp;PERTOHIO

supuesta santidad de un iudi viduo, particularmente
mente y por orden de un facultativo, y asimismo
de él mismo, es une. flaqueza indigna de hombre
combatir
por cuantos medios esten á su alcance
tnn eminente como el P. Mathew. Sin duda n1'1a
práctica
de la intem1&gt;erancia." Una breve oraguna él conoce esto mismo, pero considerando que
cion y la bendicion del sacerdote terminan la
J&gt;ara desarraigar un mal tan envejecido y preceremonia, despues de la cual se acercan los cirponderante como lo es en Irlanda la intempecunstantes
á una mesa donde hay un escribiente
rancia, no bastarian las meras amonestaciones
que
apunta
sus nombres en el re~istro, y entrega á
filantrópicas de un individuo aislado, sin el auxilio
cada
individuo
una medalla y un ejemplar de las
de otro agente mas poderoso, no se apresura á
reglas de la sociedad, por lo cual pagan los que
destruir el sentimiento popular que Je sumiuistra
pueden una pequeña surua (sobre cinco reales vn.).
los medios de llevará cabo su importante objeto.
AJ principio no se exigía cantidad alguna, ocasioPero ¿ es acaso justo el desterrar un mal para
nando un dispendio muy considerable al P. l\Iathew
hacer lugar á otro mayor? ¿ Prifar á un ojo de la
quien, dicen, distribuyó mas de 60,000 medallas,
vista para dársela al otro poniendo tal vez á entrambos en peligro ?
ademas de alquilar un local espacioso como punto
de reunion, y costear el viaje de muchos infelices
Como la malignidad y la envidia se hallan
que acudían de puntos distnntes: pero el aumento
siempre prontas á detractar aun las acciones mas
de la sociedad, los crecidos gastos que ya ocasiobenévolas, ha sido acusado el P. l\lathew (aunen panaba el establecimiento original, y el sosten de
rajes elevados) de solicitar con siniestros designios
sociedades
de distrito en las cuales vuelven los
el poder y popularidad de que indudablemente
miembros á inscribirse de nuevo á su regreso
goza, y de procurar constituirse en una especie de
despues de visitar al P. Mathew, hacen ya absodictador espiritual para llenar miras políticas.
lutamente
necesaria alguna contribucion por parte
No vacilamos un instante en negar tan gratuita
de
los
suscritores,
y esto en vez de ser un obstáculo
acusacion, en primer lugar porque está en oposial progreso de la empresa, obra como un estímulo
cion directa con el tenor y antecedentes de la vida
sobre un pueblo dotado como lo estan los irlanentera del P. Mathew, y en segundo porque nos
deses
de aquel orgullo bien entendido que hace al
fuera muy sensible el tener que negar la exishombre
11mar su independencia.
tencia de sentimientos puramente filantrópicos y
Las ventajas que han producido estas sociedades
desinteresados. .Ademas es bien cierto que cuando
de temperancia son ya muy considerables. Las
comenzó aquel su tarea, no podia preveer ni aun
tabernas ó casas públicas llamadas por su magnifiimaginar,un éxito tau extraordinario como el que
ha logrado, y Hi le hubieran guiado considera- cencia "palacios de ginebra•" de las cuales existen
en Londres solo mas de seis mil, empiezan á sentir
ciones mundanas é interesadas, indudablemente
los efectos de la moderacion introducida: sus prohubiera desistido de su empresa, considerando que
ductos han disminuido mas de un 60 por ciento y
toda su familia ha sufrido de sus resultas. Tres de
muchas están ya á punto de cerrarse. Cuando esto
sus hermanos son propietarios de una de las cerbese verifique habrá dado el pueblo inglés el paso
cerias mas considerables de Irlanda ; su hennana
mas importante hacia su regeueracion moral, y sus
está casada con otro opulento cerbezero, y una
garantías
de felicidad y bienestar se aumentan\11
hermana de este es mujer del otro hermano del
P. :Mathew. Asi pues el éxito completo de los proporcionalmente.
esfuerzos de este hombre filantrópico, ocasionará
la ruina de las personas maa queridas para él.
Una conducta tan desinteresada es superior á toda
110specha.

,

~

-

Verdad es que se ha hecho uso del nombre del
P. i'llathew para propagar en el pueblo bajo doctrinas políticas perniciosas; pero toda persona imparcial reconoce lo injusto que fuera acusar á aquel
de un abuso qae no ha autorizado ni sancionado.
:P:C:Ln AY.VMBKAMZ. .TO
)fas aunque supusieramos en él tan bajo proceder,
DE
LA
REINA DE INGLATERRA.
el benefici.&gt; conseguido en el hecho de transformar
á los irlandeses en un pueblo sóbrio y pensador,
Et dia 21 de Noviembre &lt;lió á luz la jóven reina
en vez de una turbamulta desenfrenada y viciosa,
de Inglaterra una robusta niiia, cuyo aconteciserti la mejor salvaguardia contra cualquier tentamiento ha sido celebrado por los ingleses con muestiva que tenga por objeto el constituirlos en ciegos
tras nada equívocas de regocijo. A falta de heinstrumentos de un partido ó faccion política.
redero varon deberá recaer en la recien venida el
La ceremonia que se observa para recibir el
cetro inglés, pero si hemos de juzgar de la aptitud
,·oto es sencilla é interesante. En Cork se celebra
de la reina para los deberes de la maternidad por
generalmente en una habitacion de la casa del su rápido restablecimiento, es de suponer que la
P . .Mathew. En ella se reune un corto número de escaséz de herederos no inquietará ti los leales
súbditos de la Gran Bretaña.
personas cada vez, las cuales arrodillándose en
semicírculo delante de él, repiten las palabras del
voto; "de abstenerse de todo licor embriagante
excepto en los casos en que sea usado medicinal• El licor espirituoso llamado ginebra es uuo de 101 p1incipal,s artículos de consumo en estas casas.

DE JIISTORlA, BELLAS LETRAS y ARTES.

.

31

.
, 1os caldos
ammales
las sustancias form{1ceas,
. r adaptado
.
la clase de ah mento meJO
propomonan .
.
d I iño La costumbre
á los órganos d1gest1vos 't:r ~a n~cesidad de mas-

?

I

M O SAICO.
Estudio noctur110.
~ ·1·t
traordinario que ,ac1
t a á algunas
EL d esve1O ex
hes ocudias enteros con sus noc
pe~sonas :!rro:s::tudios, suele produci~ la equivopad os a de que este ejercicio continuo no es
ca ~ i _el 881 d La reflexion intensa ó abstracnoc1vo a a
u ·
d 'nfluencia en la
cion mental ejerce una mar:t: i:s~mnio 6 desvelo

!:a~;:~rp~~;::::::~~;;1!v~:;:sru::r:~:c~o~:O~\~
cuyo
mentoestomng
concentrado, pero el del niño no puede aun
resistir esta nutricion.

.e;

circ~1laciol~~: l;es:::~io~ :xcesiva del cerebr?,.la
es el :~s:o recil,e alivio acarrea lue~o el dedl1~1¡0.
cua
I
s el aVJso que a a
Extraordinario desve o es pue d se este estudio
naturaleza de que debe su!!peD er
excesivo.

Ventajas de la sensibiluladfl~ca.
,

. mera vista que nuestra condicion
dable de lo que es si no nos
seria mucho mas agra
'b'\'d d flsica que
dotados de la sens1 J i a
hallásemos
h e las enfermedades tan penosas;
algunas ve~es a~
ue nuestro padecer seria
pero al mismo t~~:~~n~iderablemente el peligro
menor; aumenta
. .
'b'l'dad de nuesd
La exqumta sens1 11
que uos ro ea.¡
e nos avi~a de mil veligros que
tro cuerpo es a qu
't
nos amenazan, los cuales procuramos ev1 ar.

p AllECE a pri

Polvos dentrijicos.
.., b'
reparado es un excelente
Et carbon de len_a, i;~:dor del aliento á causa de
dentrífico Y corrige e
Los polvos de
. d d de absorver gases.
su prop1e a
te se venden en cajas, no
c~rbon que com::~:nfavor mas que la apariencia
tienen º!ra.m:os:i aca•o esta es realmente una recoy el pe~ u , Debe .el carbon reducirse á polvo
mendac1on.
d
tal
t
osible en un mortero e me
lo mas l~roten oypcolocarlo al instante en una bomuy ca 1en ,
d t'
y aun
'ndola sin perdida e iempo
Cuando se usan estos poi:ºª debe exponersel os al aire el menor tiempo posible.

::;::n::r:.

U,o de ropas húmedas.

Cuarentenas.
LA cuarentena en l ugar de ser un preventivo
"b
•
contra las enfermedades contagiodsas c_otan!r~t!:n~
Al so que no pue e ev1
fomentarla~.
pa
. d temente las cautagio atmosférico, aumenta ev1_ en
sas predisponentes á su recepc1on.

Ltmtfticos.·

No hay prueba alguna que justifique la supuestai~:
fluencia ele la luna en los locos,_ á pesar de :a c~~e_n~;n
eneral y del nombre de lunáticos que s~ es n. 1
g bargo facultativos eminentes han d1cl10 que os
em
de los locos observan periodos lunares
accesos
. • t' cos La luna es
acompañados de ataques. epi 1ep i •
1 tribua•imismo inocente de mil cosas que se e a
en La causa de los paroxismos que suelen ~xy -'mentar los locos durante la luna llena, ha sido
p~rtlicada del modo siguiente por un célebre faculex~
" Lo loco• " dice, " tienen generalmente
tnhvo.
s
·'
.
l
r que ladra
el sueño muy ligero~ y as1 cáom~ e
:é siempre
á la luna y otros ammales quienes
.
. to; en el periodo de luna llena, les perturbnn
;:~~:~bras fugitivas de las nubes rcflejadaDs sob~:
. tos qu e los rodean.
e¡ ·estos
la tierra Y los Ob~e
modo el lunático convierte las sombras ~: º/Je_ .
de terror, y alarmado 1&gt;or ellos se mam es a ID•
quieto y alborotad o."

pe:

Hidrofobia..
.
.
rabioso
Es un error imagmar
que el p' erro
.
d evita•11el
bebe
smo
que
na
a en
arrua pues no so1o la
d e a
"'m~ de costumbre sin presentar ninguno . e 1~s
:~ntomas de horror bácia ella que caracter1zn a
hidrofobia en el hombre.

S1 la ropa que cubre el cuerpo está mojada:/ª~\

La copia y el original.

ue contiene se evapora por me to e
medad q
tanta rapidez que produce
calo~ del_ cue;~:t;o~: peligroso usar ropa húmeda
resfriado · po
.
. • to Pero andando
d
está •m mov1mien •
cuan o se
· hay proporcion de mudarla se
con ella has~ que pues el calor que se disipa con
evita este ~e igro,, mpliamente recompensado por
la evaporac1on es ~ . .
el que produce el eJerc1c10.

ta ladino y mordáz había escrito unos
UN poe
hacia la pintura de una esposa fea y
versos en que
t · · oá
.
de mal gemo. Un señoron que le pro egia vm
. d
visitarle, y oyendoselos lee~, le pidi? ~~a copia e~
" . Para qué quere1s la eoprn, repuso
e11os.
i
.
¡ · · 11"
im rudente poeta, "cuando posee1s e or1gma
era la verdad, pero esta chanza, como puede
suponerse, no fué muy ventajosa al poeta.

.Alimento animal para ws niño,.

.

or en el manejo de los mlíos el
Es un grande ::prano á suministrarles alimento
en~pe~ar ;~~ar á un nifio carne sólida antes de
;;:: dientes con que mascarla, ma_nifiesta una
desatenciou total á las indicaciones ev1d~ntes d~ la
naturaleza que reusa el proveerlos de d1e~t~s
cuados á. este uso hasta la edad en que e 1s1sl el
requiere alimento so·1·1c1o. Hasta entonces a ec ic,

t :;

Asr

Una equivocacion.
Los irlandeses en Inglaterra, así como los asturiaos en España se han hecho célebres por_ sus senn
' general men t e con un1clnste. natucilleces
sazonadas
l'
l Dos marineros, uno irlandés y e otro t~~ es,
ra
al ·ir á entrar en acc1•on convinieron enÁauxil1aroe
d
mútuamente en caso de eer heridos.
• poc,o e
haber comenzado el combate recibió el mgles un

�EL INSTRUCTOR.

32

&lt;lose á él le preguntó quien era, de donde venia y
cuanto ganaba. El muchacho que no eonocia ol
rey, rc~pondió con sencillez que su nombre era
Esteban, que venia de Berri, y que ganaba tanto
como el rey. "¿ Cuanto gano. el rey ?" preguntó
Luis con alguna sorpresa. "Lo que basta paro
cubrir sus gasto,," respÓndió el muchacho "y lo
.
' al
mismo
gsno yo.'' Esta respuesta agradó tanto
monarca que tomó á Esteban bajo su proteccion y
le nombró su oyuda de cámara.

balazo que le quebrantó una pierna. Su compaííero, en virtud del convenio, le tomó en hombros
pnra llevarle á la sala de heridos, pero antes de
bajar ti ella, una bala de caiíon se llevó la cabeza
de su desventurado camarada. El irlandés que
con el ruido y la confusion no babia percibido
esta nueva desgracia, continuaba caminando hácia
el hospital. Un oficial que lo vió cargado con un
cuerpo sin cabeza, le preguntó adonde iba¡ "ti
buscar al cirujano," respondió. "Majadero! ¿ para
qm", si el hombre ha perdido su cabeza?" Al oir
esto, el irlandés arrojó al suelo el cadáver y mirándolo atentamente. "Por YiJa mia," exclamó, "él
me dijo que era la pierna."

MOVIMIENTO POI.ITICO.

Los meses de Noviembre y Diciembre últimos han
sido fértiles en acontecimientos importantes. Ln
paz de Europa que estuvo á pique de ser turbado.
U s aprendiz de poeta presentó un dia á Quevedo
por el espíritu petulante de la Francia en la cuesdos sonetos que babia escrito suplicánJole le dijese
tion turc?-egipcia, parece ya quedar asegurodn
cual de los dos le parecia mejor. Leyó Quevedo
co1_1 el trmnfo del partido moderado y la cofüiuno de ellos y dijo sin detenerse: "el otro es el
g_u•~nte
mudanza del ministerio francés, cuyos prinmejor."-"¿ Como podeis juzgar sin haberlo visto?"
c1 pios pacíficos ha ratificado la Cámara por una
preguntó sencillamente el poeta novel¡ "Porque
decidida mayoria.
·
tan malo como este no puede ser.''
E~tre!anto el ejército turco auxiliado por la
marma mglesa ha continuado su vigoroso ataque
El aecreto.
contra Mehemet Ali, habiendo obtenido últimaAL hacer el duque de York los preparativos necemen_te señaladas ventajas; una de las 1&gt;rincipales
sarios para una expedicion uno de sus oficiales Je
ha sido la toma de la casi inexpugnable fortaleza
preguntó cual!'s ernu ~us planes; "¿ Sabeis guarde San Juan de Acre. Esta plaza, que resisti6
dllr un secrt:to ?" le preguntó el duque: "Si sé
once ataques de Napoleon, fué ocupada por los
serenísimo señor," respondió el oficial ; "Yo tam:
aliados despues de tres horas de un horroroso bombien," repuso el duque.
bardeo. La explosion de uno de los almacenes de
p61vora causada por un casco de bomba ocasionó
La ,wma apuuta.
1~ muerte d~ centenares de individuos. Esta pérUN jugador de profesion, ya en las ogonias de la
d11Ja y ,·anos otros reveses que en la lucha ha
muerte,_ oyó_ &lt;~ecir ol facultativo que le asistia, que
sufrido el ambicioso bajá de Euipto le han induno pod1a vivir doce horas mas, y que sin duda
'
c1_º d?por u·1timo á asentir á las oproposiciones
que Je
moriría á las ocho de la mañana siguiente. Reuhlé1eron las potencias reunidas. Las principales
niendo las pocas fuerzas que le quedaban, llamó al
son la renuncia de Siria por el bajá, y la entrega de
médico y en voz casi ininteligible, pero con el ver1~ escuadra turca de que se babia apoderado, recidadero espíritu del jugador consumado le diio •
biendo en cambio la investidura del Egipto por el
"1e apues t o a' vu.
·' dº1ez doblones, doctor, á que"no'
sultan como soberania hereditaria para si y sus
me muero basta las nueve.''
sucesores. Esta sumision de Mehemet Ali es una
nueva garantía de que no será turbada la pnz de
La disculpa sutil.
Europa faltando el pretexto ostensible.
UN hacendado, paseandose por sus tierras, enLa guerra de los ingleses con la China presenta
contró á uno de sus jornaleros dormido deb11jo de
tambien resultados favorables para las armas briun árbol. "¿ Como es esto," exclam6, "¿ te echas
tánicas. Los últimos despachos recibidos en Loná dormir cuando debieras estar trabajando? Tu~res anuncian la captura de Tinghae capitel de Ja
nante, no mereces que el sol luzca sobre ti." ...
isla de Chusan, sin que por su parte experimen"Estoy iutimamente persuadido de lo mismo1 1 tasen los ingleses pérdida alguna. Se ha esta- " repuso h, umi"Ide mente el campesino, "y por .1, blecido un bloqueo riguroso en la embocadura de
senor,
eso me acuesto u la sombra.''.
• todos los principales ríos. Esta medida acertada
1 y algunas muestras mas de la superioridad y fuerza
Re3Puesta oportuna.
de la marina inglesa, es de esperar acallen en
Luis XII hallándose en su palacio de Plassey
breve _las fanfarronadas de los hijos del imperio
cerca Je Tours bojó uua noche á la cocino. donde
Cele~tJal, resta~leciendo el equilibrio y buena arhall6 un muchacho dando vueltas al asador. Habia
moma que debiera existir en beneficio de ambas
en su rostro algo que agradó ol rey, quien acercánpotencias.

Lo, do&amp; &amp;011eto.•.

1 -

.
l

LO~DllES:
EN LA

u11·ar:-TA

DE CARLOS

1rnoo, rorr1:,,'s

C'Ol:RT, HI I:T

s1acr-r.

N~ 86.

1841.

FEBRERO.
HISTORIA DE FRANCIA. -CATALINA DE l\lEDICIS.

AuNQt'E el trono de Francia no ha sido nunca exclusivamente ocupado por una mujer, el gobierno
de aquel pais ha participado sin embargo con
tanta frecuencia y tan completamente como el de
cualquier otro reino de Europa del sistema que los
escritores sobre la constitucion de los estados distinguen con el nombre de Girwcrácia. Reinas,
reinas-madres y favoritas han hecho muchas veces
ilusória la ley sálica, y sin llevar positivamente
sobre sus cabezas el emblema de la soberanía absoluta, han ejercido, algunas veces abiertamente, todas sus prerogativas. En el período de &lt;lue vamos
á hablar, el año de 1572, el verdadero soberano de
Francia era la célebre Catalina de Médicis, viuda
de Enrique II y madre del monarca reinante
Carlos IX. El corazon humano no alimentó jamás
una aml,icion tan excesiva como la que dominaba
á esta mujer extraordinaria. Sin respeto alguno
por la religion ni la humanidad, y despreciando
igualmente la ley de Dios y la opinion de los
hombres, procedia directamente á la ejecucion de
sus planes con toda la energia y audácia que
requería la naturaleza de ellos, sin sufrir en su
marcha obstáculo de ninguna especie.
Carlos IX heredó en gran parte la habilidad de
su madre, pero esta mujer perversa con el fin de
asegurar mas firmemente su propio dominio, cuidó
de rodear á su hijo desde el momento de su advenimiento al trono (lo cual se verific6 cuando
solo tenia diez años de edad por muerte de su
hermano mayor Francisco II) con toda clase de
seducciones las mas apropósito para debilitar su
ánimo y pervertir los dotes de la naturaleza.
Hallábase á la sazon la Francia, asi como una
gran parte de la Europa, dividido. en dos grandes
partidos que si bien en un principio debieron su
origen á la diferencia de opiniones en materias
religiosas, tomaron muy luego un carácter político
luchan&lt;lo cada cual en la contiendo. no solo por su

creencia ó principios religiosos sino por el derecho
de gobernar y la supremacia politica. Los lrngonotes ó protestantes diferían de los católicos en
política y en religion, y hallándose organizados y
mandados por algunos de los hombres mas eminentes de Francia, presentaban una apariencia formidable. Estalló la guerra civil entre ambos partidos y dcspues de una lucha de muchos años
en la cual los hugonotes fueron secreta y poderosamente auxiliados por Isabel reina de Inglaterra, se firmó en 1570 la poz de St. Germain-enLaye concediendo á estos el libre ejercicio de su
culto: pero el odio que produjo entre ambos partidos el ardor de la lucha no acabó con ella, y Catalina que consideraba la ascendencia que iban adquiriendo algunas personas notables del bando
proteatante en el manejo de los negocios del estado
como un obstáculo á sus miras ambicioso.s, se aprovechó de esta enemistad para perpetrar un atentado execrable, tanto mas criminal cuanto que para
satisfacer una pasion mundo.na y reprensible se
invocó el nombre de la religion, el sentimiento mas
dulce, mas noble y mas afectuoso del corazon
humano.
A la cabeza de la Francia católica se hallaban
despues del rey y su madre el duque de Guisa y
su hermano el cardenal de Lorenn, relacionados
con la familia real por el casamiento de su sobrina
Maria, reina de Escocia, con el anterior monarca.
Francisco II. Los gefes de mayor r ango entre los
hugonotes eran los dos príncipes r eales, Enrique
rey de Navarra y el príncipe de Condé; pero el
alma de este partido, el que principalmente Jo
dirigía con sus consejos é influencio. ¡iopulnr, era el
hábil y bizarro Coligni, ó segun el título con quo
generalmente le distinguian en su tiempo, el almirante de Chatillon. La inmensa mayoria de fa
poblacion era catófüa, pero con todo los protestantes formaban to.mbien un cuerpo considerable y

F

Tox. VIII.

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