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Ciudad Universitaria de Nuevo León

Facultad de Jngenler1a Civil

SUMARIO
Agustín Basave Fernández del Valle, La CosmoviBión Andaluza en la8
Cap/as del Bardo Anónimo.
Luis Astey V., Una Nota sobre la Divina Comedia.
Santiago Roe! Hijo, El Cura de Tamajón.
María Embeita, Net~ual.coyotl y Sor Juana Inés de la Cruz: en Torno
a un Tema Eterno. •
José María Palos, Consideraciones acerca del
Mal Moral.

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No. 2

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Año 9 \

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Segunda Epoca

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BIBLIOTECA CENTRAi.
U. A. N. L

1

�!RM!S Y LETRAS
REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

Rector
LIC. EDUARDO A. ELIZONDO
Secretario
LIC. BERNARDINO OLIVEROS DE LA TORRE

Departamento de la Extensión Universitaria

Coordinadora
DRA. AURORA MORENO

Jefe de la Sección Editorial
HECTOR JAVIER MORA SALAZAR

Torre de Ja Rectoría
Ciudad Universitaria
Monterrey, Nuevo León, México

Quinto Piso

�!ltM!S Y LETlt!S
REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

No. 2

Año 9

Segunda Epoca

SUMARIO

Agustín Basave 1',ernández del Valle, " La Cosmovisión Andaluza en "las CO'[Jlas del Bardo Anónimo"

5

Luis Astey V., "Una Nota sobre la Divina Comedia" 21
Santiago Roel Hijo, "El Cura de Tamajón"

.

.

.

26

María J . Embeita, "Netzahw:ilcoyotl y Sor Juana Inés
de la Cruz: en Torno a un Tema Eterno" .
42
José María Palos, " Consideraciones acerca del Mal
Moral" .

.

.

46

�· DR.· A.GVSTIH BASAVE l"EBN.ANDÉz DEL . VALLÉ,
Director de la Facultad ~e Filosofía y Letras y Prelrldente del Centro de Estudios Huma.nfsticos de la Uruversidad de Nuevo León.

LA COSMOVISION ANDALUZA EN LAS COPLAS
DEL BARDO ANONIMO

) I

Todos los pueblos tienen una cosmovisión mas o menos larvada o más o menos explícita. Y no entiendo por
pueblo un alma substante -mera fantasmagoría romántica- sino un conglomerado de hombres de carne y hueso
con un estilo común de vida. No se trata tan sólo de una
concepción racional del universo. Trátase de algo más:
creencias y convicciones sobre la existencia humana y sobre el mundo, tendencias y hábitos emocionales, sistema de
preferenciaS' y finalidades ante el enigma de la vida. . . Es
sobre la base de esta cosmovisión como decidimos acerca
del signific~do y sentido del mundo y sobre el ideal de
nuestra existencia concreta. La cosmovisión sirve, én consecuencia, para vivir y hasta para morir. Aunque no pertenece al orden intelectual, cuenta con elementos intelectuales y se p1·ocura justificarla racionalmente. Pero adviértase que la cosmovisión tiene más índole vital que intelectual. El hombre no es pura razón. De ahí que cada hombre construya su cosmovisión a base de emociones e instintos vinculados con la práctica.
Al andaluz no le basta saber cómo es el universo, ansía saber que sentido tiene. Y esto último es, cabalmente; lo más importante para su vida. En esta forma
su cosmovisión desemboca en Dios. Todo se organiza en
torno de ese supremo centro gravitatorio. La cosmovisión
5

�inherente y subyacente_-ª Jas coplas andaluzas posee un sistema de certidumbres. No se trata de una totalidad rígida, sino de una totalidad plástica, dinámica. Esperanzas
y anhelos, necesidades del sentimiento y de la vida encuentran acomodo en la cosmovisión andaluza. El deS'engaño,
la angustia y la esperanza contribuyen, primordialmente,
a formar su concepción del universo. En Andalucía, el
hombre-pueblo presiente que la conciencia intelectual o racional tiene su complemento o remate en la conciencia rudológica o conciencia valorativa. Le concede dignidad a la
esfera de los valores porque la concibe anclada en el fundamento originario del ser que es, a la vez, fundamento
del mundo y fundamento axiológico. Cuando un andaluz
se pregunta por el sentido del mundo se pregunta, en r ealidad de verdad, por el sentido de la existencia humana.
Naturalmente que no buscaremos, en las coplas y en los
refranes populares, la fundamentación crítica y la construcción positiva de la cosmovisión. La concepción de los
bardos anónimos descansa sobre vivencias más que sobre
saberes. La "intuitio" y no la "ratio'' constituye la verdadera fuente cognoscitiva de Jog autores andaluces de las
coplas. Es el espíritu íntegro del andaluz el que experimenta emotivamente el sentido esencial de todo ser y obrar.
Trátase de una experiencia valoral. Las coplas son un
temperamento popular que refleja una imagen del mundo.
Hay, en las últimas y decisivas cuestiones sobre el sentido
de la vida humana, un "consensus sapientium" que es, en
última instancia, un "consensus credentium" andaluz. Leyendo, en diversas coleccioneS', miles de coplas andaluzas,
he recordado aquellas profundas palabras de Goethe:

"Lo verdadero fue descubierto hace ya tiempo,
ha vinculado a los espíritus nobles,
toma la verdad antigua!"

mundo se permite llamarle ''mundillo", . porque lo ve lleno
rle indignidad:
f/

" Estamos en un mundi110
tan yeno de indirnida,
que no tenemos máB honra
que l,a que nos quieran dar''.
Por encima de lo mundano y apariencia!, está la verdad. Si no tuviese la convicción de que sus facultades cognoscit ivas le llevan a la verdad, S'eríale imposible obrar o
abstenerse de obrar. Sabe que lo que es, causa en su espíritu la verdad. Y euando la descubre amorosam~nte en
fi. silencio de la meditación, se le pega al alma Y le mfunde
vida interior. No inventamos la verdad; noS" acercamos a
ella y la recogemos con reverente humildad. Aunq~e nos empeñemos, algunas veces, en vivir .en el err~r, nac1m?~ para
la verdad y estamos llamados -todos, sm excepc1on- a
dar testimonio de ella :

" El hilo de l,a berdá,
por mucho que lo adergasen,
en l,a bía quebrará".
El desengaño es otra vía de acceso a la. v~rdad.
podemos aquietarnos con la limitación y la fm1tud:

No

" Er tiempo y er desengaño
son dos amigos leales
que dispiertan ar que duerme
y enseñan ar que no sabe".

Aunque tenga los pies muy bien puestos en el mundo, el
andaluz se proyecta supra-mundanamente. Parece que ya
viene de vuelta de todo, que ya nada le es extraño. Al

Estamos insatisfechos p o 1· q u e nuestro insoslayable
afán de plenitud no encuentra -en esta .vida:- bien alguno que le colme. Vivimos esencialmente insatisfechos, ~rque nuestra dimensión religada siente un enorme vac10:
vacío de Dios.

6

7

�"No hay más amigo que Dws,
y esto es claro y ebidente:
er más amigo es traidor
y er más berdadero miente".
Sólo Dios es fiel. El hombre es mentira y duplicidad.
Grande y mezquino a un mismo tiempo, el hombre, al existir para sí y para los otros se disfraza, miente. El hombre es el único animal hipócrita.

"¿Amigos? Y a no hay amigos;
er más amigo la pega;
no hay más amigo que Dios
y un duro en la f artriquera".
De ahí esa des·confianza que siente el andaluz para
la comunicación última y definitiva de su ser a otro ser
humano:

"Nunca le cuentes tus penas
ni aún al amigo mejor;
que nadie hase penas propias
de penas que ajenas son".
"Nadie descubra su pecho
por darle alibio a su pena;
que er que su pecho descubre,
por su boca se condena".
¿Qué hacer, entonces? Callar las penas al mundo y r eservarlas para Dios. Ante la indignidad del "mundiyo", el
andaluz reacciona altivamente:
'
·

"Cuéntale ar mundo tus dichas
y no le cuentes tus penas;
que mejor es que te enbidien
que no te compadescan''.
8

Hay un cierto tinte pesimista en la concepción andaluza del mu'n do:

"Río arriba, río a-criba,
nunca el agua correrá;
que en er- mundo 1-ío abajo,
río abajo toda ba".
No faltan razones para este pesimismo sobre lo mundano. Hombre y mujeres faltan a sus obligaciones. La
calumnia y la difamación destrozan reputaciones.

"En sacando a los hombres
y a las mujeres,
los demás, todos cumplen
con sus deberes".
"Más mata una mala lengua
que la mano der berdugo:
er berdugo mata a un ·hom.bre
Y una mal.a lengua, a muchos". '
P9r eso lo más .sE)nsato es autovigilarse, hablar poco
y saber callar.

"El hombre para ser hombre,
ha de tener tres partías:
ha,ser mucho 11 hablar poco
y no alabarse en su bía".
"Piensa bien antes que hables;
que palabra que se escapa
no haiJf jinete q,ue la arcanse".
"A
les
ws
los

todos
sobra
unos,
otros

en este mundo
por qué cayar:
por lo que han hecho;
por T,o ·que harán".
9

�La vida es mudanza, incertidumbre y riesgo. No cabe amurallarnos, cómodamente, en una posición al margen del tiempo. La vida burguesa, en cuanto pretende olvidar la incertidumbre y el riesgo inherente a la vida humana, es una vida inauténtica.

"Ninguno hable mar der día
hasta que la noche yegue:
yo he bisto mañanas tristes
tener las tardes alegres''.
"En la puerta de un molino
me puse a considerar
las_ buertas que ka dao er niundo
y las que tiene que dar''.
Como no hay mal que no acabe, ni bien que dure, lo
mejor es no enfadarse y tomar el tiempo como viene:

"Las cosiyas de este mundo
muchos las toman a pecho;
yo las tomo por delante
y a la espalda me las echo".
Aún así, siempre q u e d a lugar para la espera~za
-aventura en curso- que penetra a través del tiempo y
funda la vida:

•

"Nunca se ban der pecho
las es-peranzas;
que siempre hay rinconcitos
donde guardarlas".
Y queda lugar, también, para la compasión y para !a
ayuda, para la sensatez y para la humildad: ·

"Si quieres subir ar sielo,
tienes que subir bajando,
hasta yegar ar que sufre
y darle ar pobre la mano".

10

"Nadie diga en este mundo
''De esta agua ?Z,o beberé":
por muy turbia que la bea,
le puede apretar la sé".
N adíe es· nada sin los demás. Somos radicalmente insuficientes, menesterosos, desamparados. La humildad,
antes que una virtud, es un "status'' de nuestro ser. ¿A
qué viene, entonces, el orgullo?

"Nunca seas· orguyoso,
po1· más que tengas miyom
mira que los hombres rico
no son nada sin los pobres".
El pobre es el hombre que vive a la intemperie Y que
se topa con las realidades de bulto:

"Cuatro cosas tiene abiertas
er que no tiene dinero:
el hospital y la carse,
la iglesia y er sementerio".
Y al final de todo tropezamos con la muerte. La
muerte como a'menaza cierta y delimitante, como riesgo
ineliminable como término incierto, como conclusión única y definitiva del yo-programa, como desgarramiento inevitable, como medida de nuestro ser, como contiguradora
de la trayectoria vital. . . Y lo peor del cas'o es que no
hay una experiencia de la muerte y no cabe aprender una
técnica para morir.

"Arbierte
¡ que to en er mundo es mentira:
no hay más verdá que la muerte!"
"Er libro de la esperiensia
no le sirbe al hombre e ná
tiene ar finá la sentensia
y nadie yega ar finá".
11

�Pero el andaluz, esencia,_lmente mediterráneo, sabe _que
la vida es un problema de orden. Todo lo mide y lo calibra
Respeta las jerarquías, Ama profundamente a la vida y
le da un "sí" a pesar de todos los dolores y los sacrificios.

"El mejo1· amigo, Dios;
el mejor pariente, wn peso;
el mejor saber, bibir;
el mejor hablar, silencio".
El folklore -vasta y compleja ciencia del estilo popular- alcanza, en su objeto, a las más variadas disciplinas: Arte, religión, historia, ciencias, filosofía ... ,Las alcanza, claro está, en aquel grado en que el pueblo es capaz de
comprender la complicada trama de esas disciplinas. Dicho
de otro modo: el objeto material puede ser el mismo, pero
el objeto formal siempre es diverso.
Don Antonio Machado y Alvarez, insigne folklorista
español -padre de Manuel y de Antonio Machado-- advertía, con verdadera agudeza, un peligro que no suelen sortear los amantes del folklore: "en fuerza de recoger coplas
y de estimarlas todas, si bien cada una por distinto concepto, el folklorista se incapacita para distinguir las notas puramente estéticas de estas producciones, aconteciéndole algo parecido a lo que pasa a los devotos con sus santos, a
saber: que en fuerza de manosear a estos, transportarlos
de un lugar a otro y sacudirles el polvo, llegan a familiarizarse con ellos hasta el punto de perderles el respeto'• (Antonio Machado, prólogo a "Cantes Flamencos", pág. 14 Colección Austral). Las colecciones folklóricas no se elaboran
por motivos de belleza. Escoger unas coplas y desechar
otras constituye, para el folklorista, "una especie de profanación". Como no soy folklorista, ni nunca he pretendido
serlo, me he permitido y me permitiré seleccionar, de las
colecciones que tengo a la vista -Francisco Rodríguez Marín, Antonio Machado Alvarez, José Carlos de Luna- las
coplas mejor logradas, desde el punto de vista estético, y
las más expresivas del modo de ser -pensar y sentir- del
12

•
pueblo andaluz. Hasta ahora sólo he glosado coplas sentenciosas y morales. Pero el repertorio alcanza a casi todas las
manifestaciones de la vida humana: requiebros, desdenes,
penas·, reconciliaciones, celos, _ternezas, odios, despedidas,
ausencias, fiestas, declaraciones de amor... En las coplas
encontramos desde teoría y consejos amatorios hasta "nanas" o canciones de cuna.
El pueblo es sobrio y claro en su elocución poética. Espontáneamente expresa, con ingenio y gracia, las alegrías
que no le caben en el corazón y las tristezas que quiere alejar. Bien dice el egregio filólogo andaluz, Don Francisco
Rqdríguez Marín, cuando apuntó: "Así como todo el pensar
de un pueblo está condensado y c1·istalizado en sus refranes, todo su sentir se halla contenido en sus coplas. ¿ Queréis saber de qué es capaz un corazón? Estudiad su Cancionero, termómetro que marca fielmente los grados de su
calor afectivo. Ingenuo biógrafo de sí propio, que no tira
a engañar... (Francisco Rodríguez Marín, "El alma de
Andalucía", pág. 19, Madrid 1929). Ante el manantial in- ..
agotable de la poesía popular andaluza, nos place invocar
aquel delicado y antiguo refrán: "Tuyos son los olmos,
míos son los ojos".
En Andalucía hay verdadero culto por la mujer. En
materia de requiebros, el andaluz le sobra asunto y le falta tiempo. Vayan como muestra, estas siete coplas:

"Er día que tu nasiste,
! que triste estaría er sor,
en ver que otro sor salía
con mucho más resplandor".
"De rosas y clabeles
y de alhelíes
te se yena la boca
cuando te ríes''.
13

,

�.

"-¿ Con qué te labas la cara,

que tan colorada estás?
-Me labo con agua clara,
y Dios pone lo demás".
"Boquita de caramelo,
pecho de azúcar nebá,
piesesitos de armendrita,
cuánto bale la pechá ?"
"Le tengo embidia a la tierra
y también a los gusanos,
que se tienen de comer
ese cuerpo tan gitano".
"Reina de las reinitas,
flor de Andalusía,
quien no te ha bisto -mare de mis ojosno bió ná en la bía''.
··Cuando mi niña ba a misa,
la ilesia se resplandese;
hasta la yerba que pisa,
si está seca, reberdese".
Las declaraciones de amor registran todos los matices. Ora son vagas y oblicuas, ora pícaras e ingeniosas, ora
directas y apasionadas:

"Toma ayá mi corasón
con griyos, cadena y yabe;
ábrelo y métete dentro,
porque tu solito cabes.
El alma andaluza -elegante, señorial, graciosa, sensitiva- enciérra ternezas insospechadas.

"Si te enfado con quererte
y me es f 01·zoso er dejarte
enséñame a aborreserte;
que yo no sé más que amarte"
"Er quererte sin esperanza
es er más fino querer;
yo te quiero, y nada espero:
¡_m ira si te quiero bien!"
"Piedresita de tu caye
chiquiya quisiera ser,
para que tu me pisaras,
y yo besarte los pies".
La constancia en el propósito amoroso es un tema
que se expresa, una y otra vez, en las coplas andaluzas.

"Eso de clesirme a mí
que no tenga cariño
es desirle a San José
que se baya y deje ar Niño.

"Tengo un dolor no se donde,
nasido de no sé que;
sanaré yo no se cuando
si me cura no se quien"

"Al arto sielo subí
y hise escritura con Dios:
a no ser tuya, de nadie
a no ser tuya de Dios".

"Cuando te bide benir,
le dije a mi corazón:
¡Que bonita piedresita
para dar un tropesón'".

"Toíto er mundo a mí me dise
que te orbide y no te quiera;
y yo le digo a to er mundo:
¡ Cuando me coma la tierra!"

14

15

�Cuando todo calla y la noche embellece más los pueblos andaluces, el bardo anónimo improvisa una serenata
para la amada:

"No sé que copl,a, cantarte;
toititas las he orbidao
sólo teri:go en l,a, memoria
que eres un sielo estreyao".
Amante, como el que más, de su tierra, el andaluz se
siente, fuera de ella, como árbol con las raíces al aire. Y
al punzarle la ausencia percibe un "como dolor que sentimos en miembroS' que no tenemos''.

"Estoy lejos de mi tierra:
¡Qué dolor de tierra mía!
¿ Dónde está el arbo mejor
que en l,a, tierra aonde se cría?"
.,
Celos, quejas y desavenencias, tienen, en Andalucía,un fulgor meridional, un ·tinte moruno, una vivísima vehemencia.

"Por piyar a uno en tu puerta
ando, que bebo lo bientos;
como lo yegue a piyar,
tienes en tu puerta un muerto"

"Eres hombre que a todas
las apeteses:
contentate con una,·
que no son nueses"
"Cuando paso por tu puerta,
te reso un abemaría,
como ~i estubieras mue,:ta".

La pasión herida trata en vano, las más de las veces,
de eS'conderse tras el desdén:
A mí me se importa poco
que un 'J)ájaro en la al,a,mea
se pase de un arbo a otro''
"Una carta me escribistes
disiendo que te orbidara;
cuando la carta yegó,
ya de tí no me aoordaba".
Las penaS', cuando se cantan, se espantan. El pueblo andaluz plasma en una rica variedad de coplas, con
asombrosa plasticidad, toda suerte de penas. Las más son
amorosas y están expreS'adas hiperbólicamente.

"Ya no soy quien he sío,
ni quien yo solía ser:
soy un cuadro de tristesa
arrimao al,a, paré"

"Eres como la caña
cría en umbría;
que a todos los aires le hase
~u cortesía".

"A una piedra de mi caye
le canté yo mi dolor:
¡mira lo que le diría,
que l,a, piedra se partió!"

"Morenita, no más penas;
mira que no soy de bronse,
y una piedra se quebranta
a fuersa de tantos golpes".

"Penitas, si me queréis,
¡Para que me atormentáis?
Si yo meresco la muerte,
¿ qué haséis que no me la dais?

16

...

17

�"Quien canta, su mal espanta,
y aquer que yora, lo aumenta;
yo canto por dibertir
peniyas que me ato1·mentan".
El andaluz está siempre dispuesto a la fiesta. El
ocio -en su sentido clásico- tiene primacía sobre el negocio. La vida misma la convierte, el andaluz, en una
f iesta maravillosa.

"Porfía y conseguiras
del amor cuanto quisieres;
que no son duros pernal,es
los pechos de las mujeres".
"Ni paliyos de retama,
ni las flores del romero:
no hay bocado más amargo
que orbidar amor primero"

"Cuando sales a bailar
con ese garbo y salero,
una campana de oro
pareses de pie en er suelo"

"El a1nor de los hombres
es como er tiempo:
hoy, un calor que abrasa;
mañana, fresco"

"La niña que está bailando
me la comiera yo solo;
y ar bailaor que la baila,
que se lo coman los lobos".

"Los selos los comparo
con la pimienta:
.
que si es poca, da gusto;
si es mucha, quema"

"¡ Biba la nobia y er nobio,

y er cura que los casó
er padrino y la madrina,
los combidaos ... y yo!"
Las nanas -esas magníficas nanas andaluzas a quienes García Lorca les dedicó una conferencia- arrullan el
sueño de sus niños con delicadas canciones. Hasta el cantar de los pájaros les parece que puede molestar al crío:

"Pajarito que cantas
en la laguna,
no despiertes al niño
que está en la cuna".
En teoría y consejos amatorios, el pueblo es verdadero "conoceor''. Observa, desde hace siglos, y depura su·
saber en coplas:

18

"Lo mismo que la sombra
son las mujeres:
huyen der que las sigue
y, ar que huye quieren.
Y o las entiendo:
si me siguen, aguardo;
si huyen las dejo"
"El amor correspondido
alabanza no merese;
lo bueno es morir queriendo
a aquer que no lo agradese".
Con la copla nace la cosmovisión andaluza. Los poetas anónimas, antes que los prosistas, expresan, en sus coplas, el vivir de su pueblo. Y estas coplas -escritas por
accidente- aseguran la continuidad y permanencia de la
cosmovisión popular en Andalucía. Más que un fenómeno literario, son un f enómenó vital. Coplas y vida se

19

�L U I S A S T E Y V.
identifican. Las coplas constituyen una manifestación alegre y rica de lo cosmovisión en que están los andaluces.
Ellas nos entregan, diafanamente, el mundo de lo popular,
de lo intrahistórico, de lo infantil. Sorprendemos, en las
coplas, la luz de cada día, y el fulgor de cada luna y la
hondura universal de cada sentimiento.

ITE SM

UNA NOTA SOBRE LA DIVINA COMEDIA

Ahora estamos en condiciones de dibujar el estilo andaluz, definiendo con notas características específicas, sus
rasgos fundamentales.
Al comenzar una noche -acaso la del viernes al sábado santo, 8 a 9 de abril del año 1300-- un hombre emprende
un viaje. Se sabe situado en la mitad del camino de la vida htJmana: ha nacido en Florencia hacia fines de mayo
de 1265, y es~á convencido de que en "los perfectamente
naturados" (Convi'Vio IV 23, 9) el punto más levantado del
arco de la existencia se cumple a los treinta y cinco años.
Lieva consigo un enorme saber y la energía, en ocasiones
feroz, de una P.asión política. Pasión y saber, concluido el
viajé, transfigurados por este a veces, ofrecerán sus frutos:
el Convivio, la MonarqUf,a,- aparte de otros, muy distintos
y muy amargos. Pero, antes, los dos han fracasado, después de la s~lva oscura se han mostrado incapaces de
ahuyentar a las tr~ bestias y de hacer que el hombre ascienda, solo con ellos, a la colina en donde el sol ya resplandece. Lleva el hombre también, para su viaje, la experiencia
q~ un amor de alguna manera complicado en culpa y en
escisión interna: "Contra estos adversarios de la razón,
un día se levantó dentro de mi, casi a la hora de nona, una
visión potente; que me parecía ver a ]a gloriosa Beatriz
en aquella vestidura carmesí con la que por primera vez
apareció a mis ojos, y me parecía joven en edad igual a
aquella en que por primera vez la vi. Entonces comencé a
pensar en ella, y acordándome de ella según el orden de
los pasados tiempos, mí corazón comenzó dolorosamente a
arrepentirse del deseo por el que tan vilmente me había de.:.

20

21

�mo. Cada uno, también, según su estilo: simbolismo, geometría, razonamiento, alegoría. Pues, en este orden de cosas, el emprendido viaje es el lugar de una inmensa desembocadura: al igual que más tarde la música de Palestrina, o asimismo la música de Bach, su texto recoge siglos de tendencias y de maestrías. Y el estrato burgués,
la fuerza nueva y señal de los tiempos, lleva no sólo la
preocupación por la comunidad que apenas surge y la necesidad de lucha en la que ésta se afirma y se elabora, sino la exigencia de poblar de hombres concretos todo ese
mundo múltiple y bilateral, bajo el signo de una urgente justicia que, en un auténtico juicio universal, se anticipa al fin de los tiempos.

jado poseer durante algunos días en contra de la constancia
de la razón: y desechado este tal deseo malvado, nuevamente se volvieron todos mis pensamientos a su gentilísima
Beatriz. Y digo que, de ese momento en adelante, comencé
a pensar en ella de tal modo, con todo el corazón lleno de
vergüenza, que los suspiros lo manifestaban muchas veces;
pues que casi todos decían en su salir aquello que se discurría en el corazón, esto es, el nombre de aquella gentilisima y cómo se partió de con nosotros. Y muchas veces ocurría que algún pensamiento llevaba en si tanto dolor, que
me olvidaba de él y de dónde estaba yo". (Vida Nueva, XL).
La materia del viaje -su tiempo y su espacio, su arquitectura cósmica, su rico y hondo paisaje hmnano- lo
proporcionan la pasión y el saber. Porque el viaje es, al
:mismo tiempo, una visión y un dictamen. Y todos los horizontes de la cultura medieval, cada uno según su perspectiva, convienen en componer aquellos. El estrato eclesiástico, sujeto de las altas tradiciones intelectuales, trae una
estructura bilateral del todo: cuerpo y alma, microcosmos
y macrocosmos, mundo y trasmundo, con una gradación
provisionalmente tripartita de este último: infierno, purgatorio, paraíso. Pero arrastra también, desde el remoto punto
en que se desprendió de las tradiciones helenístico-romanas,
un sistema de disciplinas--renovadas algunas en el momento en que Aristóteles retorna al Occidente--que explican y sustentan la bilateralidad misma: un trivium Y un
quadrivimn, una psicología, una filosofía, una teología.
Así como un enorme y delicado gusto por la latinidad Y
sus prestigios: Virgilio, Ovidio, Estacio. El estrato popular generalmente producto de hibridación entre formas
'
.
disminuidas
del cristianismo primitivo y viejas creenCias
paganas que sobreviven en lo oculto, pero a veces también
clara influencia de la concepción islámica, trae las leyendas de los viajes al trasmundo. El estrato feudal, tal como
quedara transformado por obra de las nobles señoras de
la Francia del sur, de poema épico trocado en novela caballeresca y en canción de trovador, trae sus nociones del
servicio de amor y de la virtud educacional del amor mis-

•

Pero el sentido mismo del viaje, el dibujo de su itinerario y , más importante aún, la progresión de los movimientos espirituales que acontecen dentro del hombre
que lo realiza, únicamente lo dan el amor y la culpa. Sólo ellos lo otorgan. Unicamente una intuición integral de
ese doble camino, con el cruzarse complejo, casi topoló- ·
gico, de los planos en que discurre, causaría la vivencia
total de ese otorgamiento. Sin embargo, existe quizás un
paso capital, un cruce decisivo. Habla Beatriz: "Este fue
tal cuando era nuevo en años, que todo hábito diestro hubiera obrado en él efectos admirables. Pero tanto más
maligno y más selvático se hace el terreno con la mala
semilla y sin cultivo, cuanto más tiene de buen vigor terrestre. Por algún tiempo yo lo sostuve ' con mi rostro:
mostrándole ojos juveniles, lo llevaba conmigo, vuelto hacia buena parte. Tan pronto estuve en el umbral de mi seguna edad y cambié vida, .él se apartó de mí y se dio a
otros. Cuando de carne ascendí a espiritu, y belleza y virtud en mí crecieron, le fui menos querida y menos grata;
y encaminó los pasos por vías no verdaderas, siguiendo
falsas imáge11;es del bien, que ninguna promesa cumplen
por entero. No me valió impetrar inspiraciones con las
cuales, en sueño o de otro modo, lo volviese a llamar.
Tan poca cosa no le hizo mella. Y tan bajo cayó, que todos
los recursos para su salvación eran ya ineficaces, salvo
23

22

\

�mostrarle las almas condenadas. Por eso visité la antesala de los muertos y a aquél que hasta aquí lo ha conducido (Virgilio) fueron llevados mis ruegos y mis lágrimas. Alta orden de Dios se hubiese quebrantado si el Leteo se pasase, y fuese gustado tal manjar, sin nigún escote
de arrepentimiento que derrame lágrimas". Y después:
"Oh tú que te hallas más allá del sacro rio" -recomenzó,
dirigiéndome de punta el hablar suyo, que ya de filo me
había parecido agrio, y siguió sin reticencia- "di, di si
esto es verdadero: a acusación tan grave, tu confesión conviene que esté junta". Estaba mi vigor tan confundido,
que la voz se movió y extinguiose antes de que hubiese
salido de sus órganos. Poco aguardó. Ella dijo después:
"¿ Qué piensas? Respóndeme, que los recuerdos tristes ~n
ti aún no han sido destruidos por el agua". Confusión y
pavor mezclados juntos un "sí" tal arrojaron de mi boca,
que para oírlo fuera menester la vista. Como la ballesta
se rompe cuando se estiran con extrema tensión su arco
y su cuerda y, con menos vigor, la flecha parte y toca el
blanco, así estallé bajo la grave carga, manando fuera
llantos y suspiros, y la voz expiró en su travesía. Entonces ella a mi: "Por entre mis deseos que te llevaban al
amor del bien detrás del cual no hay a qué se aspire, ¿qué
fosos interpuestos, qué cadenas hallaste, que para pasar
delante debiste así despojarte de esperanza? Y ¿qué facilidades, qué ventajas ostentaron las frentes de los otros,
que debiste rondarlos de ese modo?" Tras el intento de
un suspiro amargo, obtuve apenas la voz que respondí,
que los labios formaron con esfuerzo. Llorando dije: "Las
cosas frente a mí, con su falso placer, atrajeron mis pasos
tan pronto vuestro rostro se escondió". Y ella: "Si callaras o si hubieras negado esto que confirmas, fuera tu culpa no menos conocida: tal juez es quien la sabe. Mas cuando estalla de la propia boca la acusación de los pecados,
en nuestro tribunal la rueda se vuelve contra el filo." .... De
tal manera entonces me punzaron las ortigas del arrepentimiento, que, de todas las otras cosas, las que más me
habían atraído con su amor más se me hicieron enemigas.
24

Me mordió el corazón tal reconocimiento que, vencido, caí.
Lo que de mí fue entonces, lo sabe aquella que me dio el
motivo". El viajero cae, pues, pero es entonces sumergido
en las aguas del Leteo y puesto luego enfrente de Beatriz:
"Haz que las miradas no se ahorren: te hemos puesto delante de aquellas esmeraldas, desde donde el amor te disparó sus flechas". (Purgatorio, XXX 115-45 - XXXI 1-44
y 115-17).
Y tal vez lo que llame, lo que obligue a cada hombre
a replantearse y reinterpretar en términos propios y vivos
el recorrido y las implicaciones del viaje que un hombre llamado Dante hizo en el año de 1300, no sea fundamentalmente lo que han proporcionado la pasión y el saber. No sean
ni su astronomía, ni su cosmografía, ni su filosofía, ni su
doctrina política -todas muy lejos de la perennidad. Ni
siquiera -aunque enormemente más atrayente y simbollzadora- la multitud de humanos destinos que se expanden
o se compendian -que palpitan- frente al viajero. Sino
probablemente la ofrecida ocasión -encendida en palabras
de poesía- de reintentar con la Divina Comedia, en una
mimesis primitiva pero irrenunciable, un rito de transición,
temeroso y arduo. De reemprender el difícil viaje de las propias tinieblas, iluminado o no por luces exteriores, que por
fin pueda redimir de culpa y, acaso, asomar hacia un Amor
-el que mueve el sol y las demás estrellas.

�SANTIAGO ROEL lllJO.

"EL CURA DE T AMAJON"

El 19 de febrero de 1856, después del triunfo de Ayu~a,

Vidaurri decretó de "motu-propio" la anexión de Coahuila
y Nuevo León.
EBta anexión provocó graves críticas en el ~nstitu-

yente de 1857, las cuales fueron disueltas por la ~pa~a
con que Vidaurri contaba entre los liberales que as1stran
al Congreso por los señalados servicios que había ~restado
hasta entonces en favor de la propia causa republicana.
Consecuencia de la anexión de sendos Estados, fue la
indebida disposición que Vidaurri hatja de los fondos codi tes a las aduanas fronterizas, especialmente los
rrespon en
,
oah
· ,dica y
que pertenecian a Piedras Negras, C
., que, Jun
éticamente eran, por derecho propio, del Gobierno Federal.
Ahora bien: con motivo de la guerra contra la inter. · un·perialis·ta francesa • los poderes
venc1on
. . legítimos de
, . la
Federación se veían precisados a movilizarse en hegira
permanente.
Con el motivo antes citado y -procedente de San Luis
Potosí- en enero de 1864, D. Benito Juárez instaló la sede
del gobierno en Saltillo, Coah.
Desde la vecina ciudad de Coah~a o~enó el C .. Presidente Juárez al cacique norteño V1daurri, que radicaba
en Monterey, N. L., que entregase a la Secretaria de Ha-

26

cienda, los mencionados recursos aduanales que D. Santiago
utilizaba en los Estados controlados por él mismo y para su
personal beneficio según lo señala Salado Alvarez. Vidaurri,
en correspondencia con el ilustre oaxaqueño, se negó terminantemente a hacerlo, con hábiles evasivas y pretextos.
Como dato complementario y curioso -del lo. de junio
de 1863 al 25 de diciembre del mismo año- la aduana de
Piedras Negras, Coah. produjo a Vidaurri, un millón setecientos mil y pico de pesos. (Lic. José Ma. Iglesias. "Revistas históricas sobre la intervención francesa", Pág. 250) .
El Benemérito decidió agotar la via conciliatoria y someter a Vidaurri a la razón, trasladándose a Monterrey,
N. L. antecedido por el Gral. Doblado al frente de un mil quinientos hombres. Esta visita, provocó entre el Presidente
y D. Santiago, una situación aún más tensa de la que ya
existía de antemano entre ellos provocada en gran parte por
la absurda ambición de Vidaurri.
El genial indio de Guelatao, haciendo gala de la infinita
paciencia que le caracterizaba - y después de sufrir múltiples evasivas y aun amenazas de Vidaurri- ordenó el retiro de las fuerzas de Doblado a Saltillo, Coah. y se enfrentó
solo con Vidaurri quien por fin -tres dias después de la
llegada de Juárez a Monterrey- decidió presentarle sus
respetos.
Dice la historia que Vidaurri y Juárez hablaron en el
Palacio de Gobierno (sito en Morelos y Escobedo) durante
diez minutos únicamente. Las condiciones que Vidaurri trató de imponer para hacer las paces fueron inaceptables y D.
Benito Juárez se vio obligado, descorazonado y resentido, a
retirarse a Saltillo, Coah. en donde el 16 de febrero de 1864
decretó la separación de los Estados de Coahuila y Nuevo
León y los declaró en estado de sitio.
Vidaurri conoció la drástica aunque justiciera medida
del Benemérito y decidido ya a defeccionar a la Causa Re-

�publicana, impulsado por su torpeza y por su ambición,
llevó a cabo el ignominioso plebiscito en que trató de colocar a los nuevoleoneses en un dilema: querer la paz significaba estar con el Im-perio .Y querer la guerra significaba
.estar con la República. El sensible y patriota pueblo de mi
Estado natal, entendió la trampa que el paternalista caci.que trataba de colocarle y optó por la guerr·a , lo cual significaba defender a las Instituciones republicanas con el
patriotismo de que siempre ha hecho gala en las principales gestas heróicas de la Patria. Vidaurri -declarado traidor se puso en contacto con .Bazaine, huyó a Texas y regresando al país por otros rumbos, doblegó -en Guanajuato-- la cerviz ante Maximiliano.
Juárez de Saltillo, Coah. llegó a Monterrey, N . L. en
segunda ocasión el 3 de abril de 1864, precedido esta vez
por el general Negrete y las fuerzas a su mando.
Todos los patriotas significados de Nuevo León, estuvieron con Juárez y con la República.. Mariano Escobedo,

Jerónimo Treviño, Francisco Naranjo, Ignacio Martínez,
Ruperto Martínez y Lázaro Garza Ayala.
Por su parte, Garza Ayala después de la huída de
Vidaurri hacia Texas, fue nombrado prefecto político del
Distrito del Centro del Estado con residencia en Monterrey, N. L.
D. Benito estableció los poderes federales en esta ciudad y permaneció en Monterrey desde el 3 de abril de 1864
hasta el lunes 15 de agósto de 1864, es decir: vivió exactamente en ella cuatro meses y doce días, hasta que lastropas franco-mexicanas fueron tendiendo un cerco a la ciudad, obligando al Presidente a continuar su hégira rumbo
a Chihuahua y al Paso del Norte.
En ese ínterin, es decir: durante la estancia del·Presidente Juárez en mi tierra, se publicó en Monterrey, N. L. el
periódico dominguero denominado "EL CURA DE TAMA28

JON". Salia semanariamente y vio la luz el primer ejemplar el 15 de mayo de 1864 ( a un poco más de un mes de
la estancia Juarista en Monterrey) terminándose la última
publicación, el 14 de agosto de 1864, un día antes de lasalida de Juárez rumbo a Chihuahua.
Aparecía como editor responsable "El .Sacristán", Juan
Flores y se ponía al calce del periódico la mención de ser
elaborado en la Imprenta de Gobierno, a cargo de Viviano
Flores. Valía medio real y se publicaba en la "Casa del Diablo" (cuyo dueño era Francisco Villarreal) sita en la esquina de Allende y Juárez.
"El Cura de Tamajón" está ·escrito en verso: octasílabos con ritornello, romances, endecasílabos en trípticos,
sonetos, pentasílabos, heptasílabos, eneasílabos, décimas,
silvas, alejandrinos, etc.
Todo está escrito en forma de poemas, salvo un único
escrito polémico en prosa, contestando a D. Francisco Zarco
el uso de las palabras "desembarque" y "desembarco" que
se utilizaron en una de las poesías satíricas publicadas en el
propio "Cura de Tamajón", con motivo de la llegada del
Archiduque Maximiliano a Veracruz. La llegada del austriaco concordó con la estancia de Juárez en Monterrey,
N. L., provocando incluso aquí la elocuente carta que Juárez envió al "Emperador" en respuesta a una suya escrita
a bordo del "Novara".
Según los "Apuntes históricos de Nuevo León" escritos por mi padre, al dueño de la casa en donde se hacía
el periódico de marras lo apodaban "El Diablo", (Francisco Villarreal), de allí que en los catorce periódicos del
tiraje completo se indique que: "Las suscripciones (Sic)
8e reciben en la casa de Correos y en la "Casa del Diablo"
(Lo mismo relata Salado Alvarez).
Según el propio historiador, el autor total de la versificación para satirizar al Segundo Imperio, y a sus per-

29

�sonajes y colaboradores antipatriotas o ensalzar a los patriotas enemigos de la causa reaccionaria, fue D. Guillermo
Prieto, quien, junto con el reducido cerco de Ministros:
Iglesias, Lerdo de Tejada, etc. acompañaban a Juárez en
su segunda estancia en Monterrey.
Se le puso al periódico el nombre que ostentaba, inspirado -sin relación aparente alguna- en Matías Vinueda
cura ·español de Tamajón, provincia de Guadalajara, España, quien "valjente y revoltoso", luchó vs. los invasores napoleónicos. Después, el tal Cura, se convirtió ·en
Carlista y con ese motivo, se le condenó a prisión. El populacho, considerando benigna la sentencia que le había sido
impuesta, lo sacó de la cárcel y lo arrastró por las calles
muriendo en 1821. (id. mismo historiador citado) .
Es decir: no se encuentra una relación de causa a
efecto entre el tal Vinueda y el nombre que Prieto le puso
a su periódico dominguero publicado en Monterrey. Sólo
se me ocurre que el Cura original de Tamajón, valiente y
revoltoso, defendió a su Patria en contra de los franceses
en similitud con la invasión francesa que México sufría Y
que Vinueda combatió vs. las tropas de Napoleón el grande y el modesto Cura de Tamajón regiomontano vivía a su
vez combatiendo con la pluma, a las tropas de Napoleón
el pequeño que a la sazón invadían la Patria mexicana.
En toda la breve investigación que he verificado (inclusive Salado Alvarez), sólo encuentro referencias en las
cuales se atribuye a Guillermo Prieto ser el autor del periódico dominguero "El Cura de Tamajón" sin dar una
fundamentación histórica precisa:
/

a) .-En el Prólogo de Francisco Monterde a "Musa
Callejera" de Prieto, Ediciones de la Universidad Nacional Autónoma, libro 17, página XIIl;
·

c).-En un artículo de José P. Saldaña que publicará
el próximo número de "Humanitas";
·
d) .-En el Diccionario Porrúa (Historia, Biografía y
Geografía de México) id cita lo mismo que mi padre, a
saber: que se trataba de un periódico satírico para combatir al Imperio y a los imperialistas y que redactaba Guillermo Prieto en Monterrey;
e) .-En las "Narraciones Históricas Regiomontanas"
de D. Carlos Pérez Maldonado que a su vez reproduce lo
dicho por Don Victoriano Salado Alvarez; y
f) .-"De la Intervención al Imperio" del propio Salado Alvarez que en forma anecdótica señala -con un poco de mayor rigor y precisión (pero aún sin fundamentar
su dicho).- que era D. Guillermo Prieto el autor del periódico en cuestión.
Sendos escritores atribuyen a Guillermo Prieto la
elaboración total del periódico dominguero publicado en
Monterrey durante la segunda estancia de Juárez en esta
Ciudad en 1864, sin tratar de fundamentar la razón de su
dicho: O sea: en los autores citados, se atribuye a Prieto
la elaboración del "Cura de Tamajón", mas no se dice con
rigor porqué se considera que fue él el único autor
Examinemos lo que dice Rafael Garza Cantú en su
libro "Algunos Apuntes acerca de las letras y la cultura
de Nuevo León en la Centuria de 1810 a 1910, Capítulo
Vil, página 286".

CONTEMPORANEOS Y DISOIPULOS
DEL DR. GONZALEZ".
(1860 a 1870)

b).-En los Apuntes Históricos de Nuevo León del
Lic. Santiago Roel, página 177, Décima Primera Edición,
1963;

"A la caída de aquel hombre singular que fué ídolo.
de Nuevo León y toda esta frontera (Vidaurri) y que sembrando la división en nuestro Estado con su equívoca ac-

30

31

�titud ante el Gobierno Nacional, cuyos miembros distinguidos, Juárez, Lerdo de Tejada é Iglesias llamaban a las
puertas de esta ciudad, y que el singular hombre les cerraba, convirtiéndose así en el ángel malo de los dos Estados de Nuevo León y Coahuila que, unidos, fueron anteriormente liberales, tal como lo probaron en la revolución
de Ayutla y en la guerra de tres años; a la caida, decíamos,
de aquel hombre funesto, se formó en esta capital regida ya por el patriota Dávila y Prieto, y como asiento de
los Poderes Federales (1864), un foco de actividad poUtica e intelectual que des-pidió vivos respl.andores, tan intenso como breve y que volvió á encenderse con la presencia del patriota Escobedo en 66 y 67, según lo veremos. Los
esfuerzos del Dr. González habían logrado, en efecto, constituir una pléyade de jóvenes entusiastas y cultos, todos
ellos liberales, que marcaban nuevos derroteros y daban lustre y renombre a nuestras letras. Porque ya no eran sólo
los dos Tamez, los dos Garza Mela, Los Llano, que con Dávila y Prieto, Quiroz y Martinez, Domingo Martlnez, Ignacio Galindo, y otros que sostenían á cierta altura en el foro
y en las letras el nombre nuevoleonés en la República; ya
no eran sólo ellos, decimos, sino que otros llegaban, suscitados por González, a compartir con las últimas antorchas
del Seminario fama y gloria literarias. Juan de Dios Vlllalón, cuyas muestras de odas eróticas y anacreónticas hemos dado a conocer en el capítulo anterior, inició el movimiento, siguiéndolo Ignacio Martinez, Pedro J. Morales,
Margil Cortés y otros no menos notables, que contaban al
Maestro en las fiestas literarias del Colegio Civil, -que ya
hemos enunciado- el arte y la ciencia, en esas mismas
fiestas, y á Juárez, al Gobierno de la República, y á los
héroes de la Independencia y del 5 de Mayo, y poco después á Escobedo y á la República restablecida y triunfante ..."

de Vidaurri, ya convertido en traidor á la Patria y á la
República, Pedro D. de la Garza y Garza, Garza Melo
(don Simón) que le abandonó con justicia, y otros más,
que continuaron siendo republicanos y patriotas, comprenderemos como se. encendió ese foco, cuya duración
fue tan breve, por desgracia".
"Después de los homenajes al Maestro en su natal
que ya hemos hablado- canta la nueva pléyade al
heroe del 5 de Mayo, alumno de aquella pequeña Universidad del Seminario Conciliar de Monterrey, á.. quien llamaban compaµero y amigo los hombres de letras que
más se distinguieron entre nosotros, y á quien acompañaban algunos de ellos, como el Lic. y General Lá7.aro
~ Ayala, -,-que tanto se distinguió desp~ y que
le tributaban un culto en esta ciudad . . .
_
~

"Se comprende, pues, el entusiasmo de aquel 5 de
~yo de 64, en presencia del gran republicano, Benito
Juarez,_ de Lerdo de Tejada y de Iglesias, en que pronunciaron brillantes discursos los Licenciados Pedro D. de
la Garza y Garza, J. Ma. Martlnez Ancira, y Simón
de la Garza Melo; y en que, junto á los acentos de los renombrados poetas de fama naional, Juan de Dios Arias y
Julián Montiel, levantaron sus cantos los discipulos del
Dr. González y alUJ;llJlos del Colegio Ovil, que tanto debian á los esfuerzos del sabio. Así, junto á la estrofa del
historiógrafo poeta J. de Dios Arias, que decla:

Hay un edicto, ob8equio soberano,
Que castiga con la m11Brle 6 la picota
A todo aquel, qve, digno ~ n o ,
No doble la ceroiz ante un tirano
Y latir Bienta un corazón patriota ..."

"Ahora bien: como con el excelso Juárez, y el distinguido Gabinete de los Lerdo y los Iglesias, venían Guillermo
Prieto, Juan de Dios Arias, Montiel, Santacilla, Siliceo y
otros, y con ellos se adunaban en ideas políticas los enemigos

Aparece aquí en la anterior transcripción que el C.
Presidente Juárez se hacía acompañar además de un reducido Gabinete (los Lerdo y los Iglesias) por Prieto
Juan de Dios Arias (poeta), Montiel, Santacilla (yem~

32

33

�de -Juárez), Siliceo (pianista) y otros más que no viene
a cúento mencionar y que, con motivo de la llegada de
esta pléyade de políticos e intelectuales y el asiento de
los Poderes Federales en esta ciudaa se reactivó en ella
cierta actividad no sólo de lndole política; sino ñmdamentalmente de tipo intelectual y especialmente literaria por
lo demás tan en ~ga en esa época.
,

r

.J

· El C. Presidente Juárez én Monterrey pasó la con-:.
memoraéión de la epopeya de Loreto y Guadalupe"' 2 af\os
despúés de acontecida, o sea: el 5 de mayo dé' 1864 y en
presencia del gran republicano: se pronunciaron &lt;iiscursos brillantes. y se- hicieron poemás alusivos a la Patria
por aJgÚno · dé los éscritores qUe acompañaban a Juárei,
muestrtl- d~ fo éuaJ ha quedaao transcrita antes (cita de
Garza Cantú) .
· ·
J

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"'" ''Es · muy. posibfe que ia promóción inteleétuaf ~itada,
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qlle ~fio~a Mjo los auspicios de "Gonzálitos'", fuese
J1ioVÍ~a por la' presencia del maestro Guillermo Prieto y
pbsib1e lÓ también 'qúe, alrededor del ilustte poeta, se
nléra~ lÓS ~tores regiomontanos y le ayudaran a elaborar el eomentado periódico dominguero: Dedtizco-'lo' anterior 'por
razones que eii seguida ·expongo:

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4.-Y de lo que Salado Alvarez díce en la obra "La
Intervención y El Imperio", página 177 en que relata como Guillermo Prieto se juntaba con 'los muchachos de la
población y con un pianista Siliceo, "alegrador de corrillos y excelente para quitar murrias" a quien le compuso alguna vez la siguiente décima alusiva:

"Don Agustín Silíceo,
Qw no conoce la curia
Cuando á la patria se injuria
Y que es diestro en el tecleo,
Se acoge á mi solideo
Y ofrece á la pobuwión
Por una onza, dar lección
de música ( ó más 'barato) ...

Da informes en su curato
"El Cura de Tamajón .. ."

.... .... ..
..

-,t

1 ...:..:....Por la evidehte ·desigualdad ·con qué los pÓem&amp;s
eséntbs, lo ·cual implica que'l,¡lo escribían distintas
plumas y no -sóló- ia de Cuifiermd Prieto que es" ínconfundible;

están

,r.

hecho la tenía- era lógico que imütase también a los literatos provincianos que no versificaban mal para que
juntos formasen el periódico satirico de marras;

'

2.-Pórque es obvio que ún maestro como Prieto se
reuniera en tertulias literi.rias con la gene~ción del Dr.
González y juntos comentaron los) sucesos politico-literarios del día, q,.feldespués traducian en '9'etsos que se publicaban en el "Cura de T8:ffiajón" ;,
J

Ahora bien: se refieren a la estancia de Juárez en
Monterrey varios historiadores (además de los ya aludidos) entre los cuales cito brevemente a los siguientes:
ZAMACOIS, páginas 73, 74, 442, 443, 459, 460, 461,
464, 465 y 467.
En ninguna parte se cita alli al Cura de Tamajón.
A. RIVERA: "La Reforma y el Segundo Imperio",
páginas 134, 135, 145, 152 (id).

3.-Porque semana a semana salia a luz el "Cura de
Tamajón" sin fallar una sola, vez, y aun suponiendo que
Prieto tuviera gran facilidád versificadora --como de

DAVID ALBERTO COSSIO: Historia de Nuevo León,
edíción constreñida, páginas 212, 213 en adelante. (id).

34

35

�"Vida y Obra de Guillermo Prieto" del historiador
MALCOLM D. Me LEAN (libro casi exhaustivo respecto
al ilustre mexicano), se omite totalmente la mención del
"Cura de Tamajón" y su relación con Prieto (páginas
144 y relativas).

"Un periódico nuevo, escrito en verso, por un literato de punta, tenía que provocar comentarios en Monte-

HECTOR GONZALEZ. Siglo y medio de cultura Nuevoleonesa párrafos 50, 52 y 310. (id).

"Desde el programa, editorial, artículo de fondo ó á
nuestros lectores, el público se rió viendo la mar de chiste
en aquel engendro recién aparecido".

SALADO ALVAREZ: "La Intervención Y el Imperio" Este cronista· sí menciona al Cura de Tamajón atribuyéndoselo totalmente a Prieto.
Efectivamente, en el Capítulo VIII, página 171 en
adelante ya se refiere concretamente al "Cura de Tamajón": y dice que dicho periódico es el suceso~ de _"La
Chinaca" y "El Monarca", editado por .el propio Prieto.
La parte conducente de Salado Alvarez dice así:
"¿ y qué cura era éste, me diréis, que aparece de modo tan inopinado y que se ocupaba en poner versos para
anunciar á los pianistas? (a Siliceo antes citado).
El Cura de Tamajón fue nada menos que el sucesor
de "La Chinaca" y "El Monarca", y el órgano que tuvo
Prieto para decir injurias á todo bicho muerto ó vivo que
estuviera contaminado de traición".
El Cura de Tamajón" es la sarta más grande de insultos, justicias, murmuraciones, picardía, falsos testimonios verdades sabidas y tonterías reconocidas que haya
salido ~n épocas de lucha. Allí no se respetaba ni á las
arcaicas dama,s de honor, ni á las chiquillas graciosas que
arrojaban retratos de Juárez á las turbas, ni á los generales que se adherían al Imperio regurgitando todavía la pitanza republicana, ni a los obispos que creían volver al
goce de sus casitas, ni á los empleados serviles, ni á la
honra de las familias: Allí todo el mundo tenía su sambenito; si no le cabía cómodamente se le introducía á 7,a
fuerza, y á vivir''.

36

rrey, tierra pacífica en que, aparte del Boletín vidaurresco y de algún otro papasal sin importancia, la prensa era
punto menos que desconocida".

CORO.

CORO.

"Ha resucitado un muerto
Que al echarle en el cajón
Con el salchichón
Con el s_alchichón
Oyó cantar á unas chicas
El Cura de Tamajón:
Con el salchichón
.Qon el salchichón,
Diga usted que sí
Diga usted que nó.
Diga usted que sí
Como digo yo:
Con el salchichón
Con el salchichón ..."

Puede deducirse, pues, e históricamente probarse
que fue Prieto el autor de muchos poemas del Cura:
a) .- por su peculiar estilo; b) .- por el tiempo en que
el periódico se publicó; c) . - por concordar su estancia
en estos lares; d) . - y porque lugar al que llegaba f1mdaba "Fidel" periódicos de índole satírica. Aunque insisto por las razones expuestas que seguramente colaboraban
con él los intelectuales que le acompañaban, y en el caso
del de Tamajón nuestros modestos valores provincianos
que eran discípulos de Gonzalitos.
Respecto a los antecedentes similares de fundamentación de periódicos satíricos y a mayor abundamiento
37

�,,.

probatorio, se encuentra:

cimiento de causa de la poesía. Sus diversas obras están
saturadas de:

a.---"Don Simplicio", "periódico burlesco, crítico y
filosófico", en que Prieto colaboró en casi todos los números. Duró de 1845 a 1847;

a) .-Romances;
b) .-Letrillas -con ritornello-;

b) .-"Las Cosquillas", "periódico retogón, impolítico
y de malas costumbres" de 1852-1861;

c).-Sarcasmo e ironía;

c) .-"El Tío Cualandas", periódico satírico hecho en
Veracruz en 1859;

d).-Seriedad en otro tipo de poemas que él llama
de "Las horas serias del Cura";

d) .-"La Orquesta", "periódico OimllSClO (Sic) de
buen hwnor y con estampas" 1861-77;

e) .-Diversidad de versificación en la más amplia gama poética -endecasílabos, sonetos, silvas, alejandrinos, ete.- que demostraban una gran maestría en el lenguaje y conocimiento del lenguaje:
característica indiscutible de Prieto.

e) .-"La Chinaca", de 1861 a 1877;
f).-"El Monarca", "periódico soberano y de origen
divino", hecho en San Luis Potosi del 26 de julio a 6 de
diciembre de 1863;
etc.
Con su gran inventiva y en extraña coincidencia con
el "Cura de Tamajón" creó Prieto personajes como "El
Cura. de Jalatlaco", "Juan Copete", "Concha _Borla" y
otros (Prólogo a "Musa Callejera" · -Monterde, página
XIII).

f) .-Utilización prmanente de expresiones folklóricas

y populares;
En el Cura de Tamajón por ejemplo se reproducen,
aplicadas al Segundo Imperio, las palabras de la popular
canción folklórica_ conocida como "Los énanos" y Prieto
la convirtió así:
"¡Ay que bonitos
8on

•

los enanos, •

cuando los ,baila

Aquí, en el "Cura de Jalatlaco", encontramos a otro
Cura, mexicano esta vez, personificado y plasmado por la
satírica plwna del propio Prieto.

•Maximiliano!"

Ahora bien: es atribuible además a Prieto la hechura
poética del "Cura de Tamajón" (ayudado seguramente
por las promociones literarias a que me he referido), ya
que en otras obras simil~res utilizaba analógicamente los mismos estilos poéticos- con gran amplitud y cono-

viendo a la Austriaca

El Cura de Tamajón se inicia con una tipica letrilla
que ya hemos transcrito antes citando a Salado Alvarez.

38

39

"Sale una vieja

como lamprea
por la azotea".

�En el "Cura de Tamajón" se ironiza -al "Emperador"-; al llamado "Segundo Imperio"; se halaga con
galanura muy mexicana a la emperatriz como mujer,
-aunque intercalando versos irónicos; se pondera a las
distinguidas damas que no quisieron ser criadas de Carlota; se usan palabras francesas o afrancesadas; en algunos versos utiliza como ritornello la frase del "yankee
doodle"; se habla del calor de Monterrey; se refiere, peyorativa y burlonamente a algunos personajes de la política nuevoleonesa (v. g. Benítez y Pinillos); se critica al
clero político; se p one avisos en verso~ y en geperal se
ironiza, se burla, se construye, se destruye y se sola7..a
grandemente no sólo dando cauce a su vena lírica; sino
haciendo de paso un gran servicio a la República en su
pertínaz lucha contra el ínvasor francés y sus abyectos
colaboradores.
Todavía faltarían muchos aspectos del Cura de Tamajón por analizar:
a) .-el aspecto estilístico de sus poemas y los del
poeta Guillermo Prieto que apenas toco someramente;
b).-los periódicos de la época (es decir: ínvestigación en hemerotecas) que se refirieron indudablemente
al propio Cura, fuera para alabarlo o para denostarlo
-según el partido y el caso- v. g. "la Opínión" (periódico citado por Salado_,Alvarez) que se edítaba por un tal
Garibay en Monterrey, N. L., en la época, y que polemizó contra del " Cura de Tamajón" (págs. 181 y 182) porque Prieto había escrito un verso en que se hacía alusión
a ciertos malos olores que habían afectado el olfato de
Prieto y este para vengarse dijo en su última cuarteta:

Garibay le contestó y Prieto a su vez respondió con
humildad:
" Pues huele México mal
Y kJ disculpa es aquí,
Que huekl México así,
Pequé como un animal
Cuando a México imitares,
Endílguense tus deseos
A sus calles y paseos,
Per o no á sus muladares".

c) .-Al despedirse de Monterrey el Cur a coloca una
cuarteta que dice así :
"Esperanzas de la patria
Patr-iotas, llorad, llorad
Que ... el entusiasta "Mescurro"
De nuestr as filas se vá .. ."

Ahora bien: parece que el tal "Mescurro era un sobre-nombre que Prieto le había adjudicado a Canuto Delgado que ide~tifica el propio cronista Salado Alvarez. Este
dato sirve también para identificar a Prieto como autor
del "Cura de Tamajón".

"Si no rnanooré con flato
Un cólico a kJ prisión
Para vengar el olfato
Del Cura de Tarnajón".

40

41

�MARIA

EMBEITA

Profesora de Literatura F.spafl.ola de la Universidad de Northwestem, Evanston. Dllnols.

NETZAHUALCOYOTL Y SOR JUANA INES DE LA
CRUZ: EN TORNO A UN TEMA ETERNO

El rey poeta de Texcoco que vivió hacia 1467 se lamentó en tono elegíaco de la vanidad humana y la fragilidad de los bienes temporales.
Quien vio ki casa y corte del anciano Tezozomoc y lo florido y ,poderoso que estaba su tiránico imperio, y ahora lo ve tan marchito y seco,
sin duda creería que siempre se mantendría en
su ser y esplendor, ,siendo burki y engaño lo que
el mundo ofrece, pues todo se ha de acabar y
consumir.

Tremendas lecciones las que nos da la muerte y el
tiempo; son las suyas dolorosas enseñanzas que nos muestran futilidad de los esfuerzos humanos. Añade el reypoeta:
¿Quién, pues, habrá por duro que sea, que
notando esto no ,se deshaga en lágrimas, puesto
que la abundancia de las ricas' y variadas recreaciones viene a ser como ·ramilletes de flores, que
pasan de mano en ,rnano, y al fin, ¡todas se marchitan y deshojan en ki presente vida,

Es el mismo espíritu que informa la Baja Edad Media en Europa y que se expresa en el angustioso tema del
"Ubi Sunt". Jorge Manrique capta magistralmente, este
que llamaríamos sentimiento trágico de la vida. Nos dice
que nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar
que es el morir. Nada da una impresión más profunda
de la inanidad humana que esa marcha irremediable y
fatal al gran océano sin orillas de la muerte. Vivir es perder la vida a cada instante, sentirse marchar al gran abismo sin fondo de la eternidad. X es ahí donde se van a
acabar y consumir reinados, y reinos, príncipes y poderíos
terrestres.
¿Qué se hizo el ,rey Don Juan,

Los Infantes de Aragón

La prosperidad que gozó el imperio del poderoso
monarca, deja lamentable memoria, nos dice el rey poeta.
Nos muestra la caducidad de las glorias terrenales. El
poder y el orgullo de Tezozomoc se irguió como poderoso
árbol henchido de codicia y ambición: señoreó sobre débiles y humildes. Gozó de prados y flores que le brindó
la primavera. Pero el huracán inaplazable de la muerte
lo arrancó de cuajo, lo venció y arrojó hecho pedazos al
suelo. Lo mismo sucedió al antiguo rey Cozaztli, de. cuya
casa y linaje no queda memoria.

42

¿Qué se hicieron?
¿Qué fue de -tanto galán
Que fue de tanta invención
Como trajeron?
'Las justas y los torneos,
Paramentos, bordaduras
Y cimeras,
¿Fueron sino devaneos?
¿Qué fueron sino ,verduras
de ULS eras?l

43

�En el breve lapso renacentista se trata de conquistar
tiempo y espacio. El hombre cree captar el tiempo y el espacio. Se construyen astrolabios, map~undis, planisferios, relojes. Se cree capturar la infinitud. Porqué un planisferio, un mapamundi, un reloj no son inmensidades
reducidas y poseerlos no es una manera de prender la infinitud? Es en esta época cuando Leonardo de Vinci bosqueja un aeroplano y Galileo descubre el telescopio. Es
en esta época también cuando el hombre rechaza el concepto de la vida como camino, como peregrinaje y paso
hacia la eternidad. Se habla de la alegría del vivir, no
de la angustia del vivir.
Pero la herida del tiempo no tarda en abrirse en el espíritu del hombre barroco. Los grandes escritores se inspiran
en el libro bíblico, el Eclesiastes. Surge el doloroso sentir.
Se "siente" angustiosamente la inminencia de la muerte, el
paso implacable y destructor del tiempo, la inutilidad de los
esfuerzos humanos, la vanidad de las glorias terrestres.
Segismundo en La vida es sueño reconoce la naturaleza
ilusoria e insaciable de los deseos humanos: "ojos hidrópicos, mis ojos deben ser!"2 exclama. Es decir, nuestros ojos
no se cansan de ver ni nuestro corazón de desear, nos revela
el Eclesiastes, y todo es vanidad de vanidades. Es vanidad el
apego a las cosas mundanales, y bienes transitorios. Pero
el espíritu barroco va aún más lejos. Es "necia diligencia
errada", y "engaño al sentido" intentar detener el tiempo
y la vida.
. Sor Juana de la Cruz expresa magistralmente tal concepto en el soneto a su retrato:
éste, en quien la lisonja ka pretendido
excusar de los años los horrores
y venciendo del tiempo los rigores
triunfar de la vejez y del olvido,

44

es un vano artificio del cuidado,
es una flor al viento delicada,
es un resguardo inútil para el hado:
es una necia diligencia errada,
es un afán caduco, y, bien mirado,
es cadáver, es polv o, es sombra, es nada.3

Para Sor Juana Inés de la Cruz la rosa es el símbolo
de la vida:
( Rosa divina) . . . Amago de la humana arquitectura,
p.1emplo de la vana gentileza,
en cuyo-ser unió natuarleza
la cuna alegre y triste sepu,ltur a. 4

La rosa nos muestra con su muerte la fragilidad de la
existencia humana: lo engañoso de su espléndida belleza.
Porque como dijo Netzahualcoyotl todo es. "engaño" Y
"burla" ante el tiempo y la muerte: pensamiento profundamente cristiano, a la vez tan antiguo Y tan moderno.

NOTAS
1.

Jor ge Manrlque, Obl'IIII · completas (Madrid, 1924), pig. 145

2. Pedro Calderón de la Barca, La vida es suefio. ed. de H .M. Sklmer
(Chicago, 1902), pág. 89.

3. Sor Juana Inés de la Cruz, Obras completa&amp; (Méxco, 1912), pig. 201.
4.

Ibid., pág. 78.

45

�JOSE MARIA PALOS

CONBIDERACIONEB ACERCA DEL MAL MORAL

ro que me acaezca mal moral. Por tanto, veré como evitar que yo me haga mal moral a mí mismo, para poder
conducirme bien ante Dios, ante el prójimo, entre las
cosas.
LA LIBERTAD Y EL MAL MORAL

Ahora bien: si por mi libertad me dirijo al mal moral ¿ no hicieron mal al darme libertad? podría decir alguien.
Podemos decir que el mal moral se da cuando algo
que debe ser no es, o cuando no acontece algo que debe
acontecer; ese no ser o no acontecer dependen de la
voluntad humana, en cuanto la libertad impide un deber
ser o un acontecer.

Si se plantea así el problema y se le busca una solución fuera del hombre, los argumentos proliferarán a más
y mejor; pero la solución se esconderá más cuanto mayor sea el empeño en encontrarla a base de argumentos
dirigidos "contra otro".

Considerando así el mal moral, viene a tener sus raíces ~ne~ hombre Y no en Dios; pues los humanos tenemos
co~Ciencia de que antes de obrar en el terreno de la moralidad, nos damos cuenta de que debemos hacer algo
~ro que podemos no hacerlo, y si lo haceti\os, hacemos
bien moral y si lo omitimos caemos en el mal moral y
cuando la conciencia nos advierte que obramos mal ~or~ente, ~dmitimos esa maldad porque advertimos que ·
pudimos evitarla y debimos evitarla.

La respuesta de si es bueno o no tener libertad, está
allí mismo donde está la libertad, en el hombre que plantea esa pregunta. En efecto. ¿ qué me dice a mí mismo
mi conciencia en relación a si es bueno o no que yo tenga libertad?
.

. Y .esa c?nciencia de que moralmente podemos obrar
bien o impedirnos obrar bien, indica que la raíz de nuestro
mal moral está en nosotros mismos, en el uso que libre~ente demos a nuestra libertad, y no en Dios, 0 en el ambiente o en cualquier "otro".
~or otra parte, considerarme a mí mismo como causa
de mi mal moral, me ubica adecuadamente para corregirme, po~que al admitir que soy la causa de mi mal moral,
lo admit~ porque tengo conciencia de que lo malo que
me acaeci? en lo ~oral me acaeció porque yo quise. Si
yo no hubiera quendo, no me habría acaecido, y no quie-

46

Es fácil que si yo me refiero a "la" libertad, me
desvíe un tanto de la noción de ella, en su dimensión moral. Pero si la considero en cuanto "mi" libertad tendré
muy en cuehta un fundamento: la vivencia de la libertad en mí.

LIBERTAD EN EL OBRAR MORAL

El decir que admito que hice mal porque aquel mal
lo hice libremente, puede plantear la cuestión de que si
no estaré determinado desde fuera, por algo o por alguien,
a obrar o a no obrar, al grado de que realmente no haya
en mí libertad y por lo tanto no sea yo responsable de lo
que hice mal.
En torno a esta cuestión, hay que ver si encuadra
en mí el que yo sea realmente libre.
47

�Podré ver lapsos de mi vida en que creo o afirmo que
no soy responsable por no sentirme libre; o se podrán
observar lapsos de la historia o sectores del pensamiento
humano en que se afirma que no hay libertad. Pero al
sedimentarse y decantarse el todo de mi vida y el todo
de la historia y del pensamiento humano, se ve que la
libertad es necesaria para que el hombre sea eso que
es como individuo o como sociedad.
EL PODER DEL HOMBRE SOBRE
EL MAL MORAL
Es cierto que con el mal moral no permitimos que
seamos lo que debemos ser en cuanto humanos, y es cierto que con el mal moral no permitimos que nos acontezca
lo que debe acontecernos. Pero también es cierto que tenemos la virtud de resurgir, de levantarnos a nosotro,c,
mismos.

No somos libres de estar sanos o enfermos, ni de que nos
vengan tales o cuales calamidades, o todas esas vicisitudes que no dependen d~ nosotros.
Pero de lo que sí somos enteramente libres, es de dar
un sentido a cualquier vicisitud o adversidad que haga
presa de nosotros. Por ejemplo, sabemos que podemos ser
magnánimos y dignificar una desgracia, o renegar y desesperar ante ella.
La conducta que sigamos ante las calamidades será
buena o mala moralmente, según el sentido que demos a
aquéllas.

Dios nos pertrechó con la gracia de rehacernos, si
Jibremente queremos aprovechar la posibilidad gratuita
de volver a la senda de lo que debemos ir siendo.
Si la
-porque
mediante
y bondad
I

caida en el mal es dolorosa para el ser humano

no lo deja ser, serse, ir siendo- el re-surgir
el arrepentimiento es un portento de belleza
porque vuelve uno a ser, a serse, a ir siendo.

Este portento de volver a
Pródigo volver a ser hijo; es
Hijo Pródigo volver a sentirse
haya fiesta en el Reino de los
gelio.

ser es el que hace al Hijo
el que hace al Padre del
Padre; es el que hace que
Cielos, como dice el Evan,

EL MAL FISICO Y LO MORAL

Hay una compleja serie de hechos, que llamamos
males físicos, que nos pueden acontecer, y que no dependen de nosotros en cuanto son ajenos a nuestra voluntad.
48

49

�CERVECEIUA CtU\UDl'i'EMOC, S.A.

(j)

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          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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          <name>Rights Holder</name>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Agustín Basave Fernández del Valle</name>
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      <name>José María Palos</name>
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      <name>María J Embeita</name>
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      <name>Santiago Roel Hijo</name>
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