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A R M A S

Y

L E T R A S

Año 10

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BIBLIOTECA CENTRAL
U. A. N. L

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�!l\M!S Y LETl\!S
REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

Rector
ING. NICOLAS TREVIÑO NAVARRO
Secretario
DR. RECTOR MENCHACA SOLIS

Departamento de Extensión Universitaria

Coordinadora
DRA. AURORA MORENO

Jefe de la Sección Editorial
RECTOR JAVIER MORA SALAZAR

Torre de la Rectoría
Ciudad Universitaria
Monterrey, Nuevo León, México.

Quinto Piso

�REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

No. 1

Año 10

*

Marzo de 1967

*

Segunda Epoca

SUMAR I . O

Presentación

4

MARIA GUADALUPE MARTINEZ BERRONES, "Rubén Darío, Representante del Modernismo" .

5

SIMON SALAZAR MORA, "El L enguaje Literario
de Rubén Darw" .

22

ZANDRA MONTEMAYOR, "Perfil Humano y
Poético de Rubén Darw" .

48

ALICIA QUIROGA V., "Rubén Darío: su
Vida y su Obra" .

65

JORGE RANGEL GUERRA, Selección de
Versos Darianos

73

.

�En el presente año de mil novecientos sesenta y siete se celebra en el mundo literario: el
centenario del natalicio del insigne bardo centroamericano Rubén Darío (1867-1967 ). Por tal
motivo, nuestm 'revista se honra en presentar publicada en sus páginas: una recopüación de los
diversos actos o trabajos que, en formas de conferencias, ponencias, .comentarios y lecturas de
su vida y de su obra, han tenido :a bien realizar
los maestros de la Facultad de Filosofía y L etras
de la Universidad de Nuevo León: Doctora en
Letras, auadalupe Martínez Berrones; Señor
Pr ofesor, Simón Salazar Mora; Licenciada en Letras, Zandra Montemayor; y Doctor Jorge Rangel
Guerra; así como también la Profesora Alicia Quiroga del Departamento de Humanidades de las
Preparatorias de nuestra Universidad.
Damos, pues, las más cumplidas gracias a
nuestros distinguidos colaboradores que ·h icieron
posible, con su digno esfuerzo, este homenaje universitario al egregio poeta americano de la Hispanidad; el cual no obstante haber nacido, quizás con
songre de indio chorotega o nograndano en una aldehuela llamada Metapa -hoy por hoy Ciudad Darío, Nicaragua- hizo ,resurgir con su estilo propio,
-espontáneo y flúido, la calidad de página literaria en Hispanoamérica y aun en la rni.wia

RUBEN DARIO,
REPRESENTANTE DEL MODERNISMO
-1867-1916-

Ponencia de la Dra. en Letras:
MARIA GUADALUPE MARTINEZ BERRONES
de la Facultad de Filosofía y Letras de la U.N.L.

España.
LA

DIRECCION.

4

5

�RUBEN DARIO, REPRESENTANTE
DEL MODERNISMO.

(1867-1916)

RUBEN DARIO, REPRESENTANTE
DEL MODERNISMO

Félix Rubén García Sarmiento nació en Metapa, Nicaragua, el 18 de enero de 1867. Sus padres Manuel García
y Rosa Sarmiento se separaron cuando él era pequeño,
por lo que vivió con su abuelo Félix Ramírez, posiblemente
el "Don Dario", apellido que adoptó Rubén. Su niñez fue
triste e inquieta:

-1867-1916-

SUMARIO
1.-Niñez, adolescencia y juventud de Rubén Darío.
2.-Sus primeras obras. Su primer hijo.
3.-Su plenitud. El Modernismo. Su libro "Azul", Valpara€8o.

1888.
4.-Darío, Diplomático. Sus "Prosas Profanas", Buenos
Aires, 1896. Pari8, 1901.
5.-La Generación del 98 y •Rubén Darío.
de Vida y Esperanza". Madrid, 1905.

Sus "Cant08

6.-"El Canto Errante". Ultimas días del poeta.
7 .-Conclusión.

1.-NIJ.iíEZ, ADOLESCENCIA Y JUVENTUD
DE R. DARid.

"Yo supe de dolor desde mi infancia;
mi juventud . . . ¿fué juventud la míaf,
sus rosas aún me dejan su fragancia,
una fragancia de melancolía ..."

Darío, desde muy joven tuvo una fuerte inclinación
enamoradiza y una precocidad de la inteligencia. A los
quince años decidió casarse, llegó el amor:
"Era una adolescente de ojos verdes, de cabello castaño, de tez levemente acanelada, con esa suave palidez
que tienen las mujeres de Oriente y de los trópicos. Un
cuerpo flexible y delicadamente voluptuoso, que traia al
andar ilusiones de canéfora. Era alegre, risueña, llena
de frescura y deliciosamente parlera, y cantaba con una
voz encantadora. Me enamoré desde luego; fue "el rayo",
como dicen los franceses". (1)
A los trece años, fue empleado en la Biblioteca de
.1).- p.49.- La Vida de Rubén Dario, escrita por él mismo. Barcelona,
ed. MAUCCI, 1915.-(?).-p.187..- Valbuena Briones.- Historia
de la Lit. Hispanoamericana. Ed. Gili, S. A.- Barcelona, 1962.

6

7

�Managua, lo qu_e le permitió saciar sus a~si~s de cultura:
"Leí . . . todas las introducciones de la B1blloteca de Autores Españoles, de Rivadeneira -dice Darío-, Y las principales obras de casi todos los clásicos de nuestra lengua". (1)
2.-SUS PRIMERAS OBRAS.

SU PRIMER HIJO.

Rubén a los 12 años -1879-, publicó sus primer~s
versos en "El Termómetro", periódico de la ciudad de Rivas. En juhio de 1886 estaba en Chile donde vivió hasta
1889. Allí fue redactor de "La Epoca", correspons~l de
"El Diario" de Nicaragua y "El Imparcial", de su cmdad
natal; trab~jo que le permitió trabar ~mistad con personalidades y gente influyente. En esa _epoca llevaba una
existencia romántica. Leía a Bécquer Y a Campoamor.
De entonces data la décima dedicada a Campoamor que
se publicó en "La Epoca":
"Este del cabello cano
corno la ·piel de armiño,
juntó su candor de niño
con su experiencia de anciano;
cuando ·,se tiene en la mano
un libro de tal varón,
abeja es' cada expresión
que, volando del papel,
deja en los labios la miel
y pica en. -el corazón" · (2)

Según parece, Darío no
mer matrimonio, quizá una
turo del mismo. Mas vuelve
pañera de su vida! En 1890
Rafaela Contreras, en San

tuvo comprens1on en su pride las causas fue lo premaa intentar encontrar la comcontrae ma~imonio civil co~
Salvador, h1Ja de un prom1-

(1).- p.46.-La vida de Bubén Dario. -Opus Cit.

nente hombre de negocios. Y cuando la felicidad y la vida
le sonreía, · por dificultades políticas, a la muerte del Presidente Menéndez, tuvo que refugiarse en Guatemala, en
donde nació su primer hijo.
3.-SU PLENITUD. EL MODERNISMO.
SU LIBRO AZUL.- Valparaíso, 1888.
En 1888, en Valparaíso, Rubén publicó Azul, libro de
Cuentos y seis composiciones en verso, a los 21 años de
edad, obra que le dio gran publicidad y con la que se inicia 'un movimiento literario: El Modernismo. Se ha llamado "Modernismo al movimiento poético hispano-americano que introducido en España por Rubén Darío, se desarrolló cronológicamente con la prosa del 98". (1)
Azul, es nombre simbólico en -recuerdo quizá de Víctor Hugo, quien definió el arte como lo azul: "L'art c'est
l'Azur". Lo azul, quiere decir lo ideal, lo infinito, la luz
difusa, la amplitud vaga y sin límites. "Azul" es de un
marcado matiz cosmopolita. Según palabras de Edgar A.
Poe el objetivo del mismo era un afán de alcanzar la belleza. En él se agrupan temas y formas de la Literatura
francesa en un estilo elegante, esmerado, de adjetivación
brillante y finamente erótico. Debemos recordar la influencia y la asimilación que Daría htzo de los poetas y
novelistas franceses: Flaubert, los Concourt, Theóphile
Gautier, Daudet, Zolá, Leconte de Lisle, Charles Baudelaire, Paul Verlaine, entre otros.

En ios poemas de Azul encontramos un ímpetu juvenil, una emoción palpitante y vivida Sus temas no persiguen una finalidad moral ni filosófica sino la belleza formal. En ese aspecto, la influencia de Leconte de Lisle es
decisiva, con su teoría del "arte por el arte".

(2).-LA EPOCA.- 24 de Oct. 1886.- (p. 180.,._Valbuena Briones.Opus Cit.).

IU.- p.579.-GARCIA LOPEZ J.- Historia de la Literatura Española. - Editorial Vicens-Vives. Barcelona, 1965.

8

9

�Azul es una obra fundamental en la evolución renovadora de la prosa y la lírica en Hispanoamérica y España. La prosa es rica, dinámica, sensual, colorista y de
novísima lexicología. Darío tiene un rico mundo interior.
Se revela contra lo tradicional, retórico y académico, mas
vuelve a lo greco-romano con la introducción de temas
mitológícos: los centauros, ninfas, palomas, sátiros y bacantes; utiliza las joyas y pedrerías; lo fino y escogido del
ambiente principesco, galante y señorial; "aborrece a los
gramáticos, a los filólogos de pacotilla", mas siempre es
correcto y elegante al escribir. No queremos con esto decir que Azul sea el Modernismo, sino que es una puerta
abierta a todas las manifestaciones del espíritu, a la renovación temática y estilística.

D. Juan Valera, el gran estilista español, escribió
en el prólogo de Azul, el 22 de octubre de 1888, refíriéndose a la personalidad de Darío: "Y usted no imita a ninguno --Oice Valera-: ni es usted romántico, ni naturalista, ni neurótico, ni decadente, ni simbólico, ni parnasiano. Usted lo ha revuelto todo: lo ha puesto a cocer en
el alambique de su cerebro, y ha sacado de ello una rara
quinta esencia". (1)

Verlaine, en una estrofa de su "Art Poétique", encierra su técnica estética, de la que encontramos ciertas
semejanzas en Darío. Veamos:
"De la musique avant toute chose,
Et pour cela préfere l'lmpair
Plus vague et plus soluble dans l'air
Sans rien en lui qui pese ou qui pose''.
(de Art Poétique.) (1)

Y de Darío:
"Oh inmenso azul! Yo adoro
tu.s celajes risueños,
y esa niebla sutil de polvos de oro
donde van los perfumes y los sueños"

(de Anagke.- que significa
necesidad, destino, fatalidad.
Anagke es un cántico de
amor. De Azul). (2)

En Azul, Rubén utiliza ya, la técnica poética sensualista y finamente erótica, haciendo una conjunción de lo
externo y lo interno, a través de conceptos y términos
apropiados, con una ideología un tanto panteísta. Mas
"todo parece espontáneo y fácil y escrito al correr de
la pluma, sin mengua de la concisión, de la precisión y de
la extremada elegancia". (2) No cabe duda, que Darío tiene una marcada influencia de Verlaine, de Baudelaire,
de Edgar A. Poe, entre otros. Del primero podríamos señalar el gusto por la musicalidad del verso, de Baudelaire
esa finura erótica, de Edgar A. Poe, ese simbolismo en la
expresión lingiiística.

Como Verlaine, Darío introduce el verso flúido de
nueve y de once sílabas; el verso impar, que permanece
como en suspenso y de cuya cadencia surge la sugerencia
de la finura, la intimidad, la aproximación amorosa, lo
finamente erótico: la palabra evoca la idea y la frase
tiene una sinuosidad ligera, a pesar de la complexión sintáctica.

(1).-p. 33.- R. Darlo.- Azul.- Editorial Zig- Zag.- Santiago de
Chile, 1954. Prólogo de Juan Valera.

1).-Verlalne et Les poetes symbollstes. p. 36.- Classiques Larousse.
Paris, 1943.

:2).-p. 34.- Rubén Dario.-

Azu.L Opus Cit.

10

De Baudelaire, muerto el 31 de agosto de 1867, el
mismo año que nació Darío, encontramos en la poesía de
éste, esa influencia en la fuerza sensual, evocadora y erótica,
y esa técnica musical como en el poema; "Correspondences":

2).-p. 165.- Darlo, R.- Azul- Opus Cit.

11

�"La Nature est un temple ou de vivants piliers
Laissent parfoi.s sortir de confuses paroles;
L'home y passe a travers des f orets de symboles
Qui l'observent avec des regards familiers". (1)

En este Soneto de Baudelaire observamos la unidad
que sugiere 1~ apariencia de lo externo y la subjetividad
del creador.
Y de Edgar A. Poe tenemos el simbolismo, por ejemplo, en El Cuervo, de cuya temática, nos damos cuenta
que el cuervo representa el estado anímico del poeta por
la muerte de su amada, Leonora. El espectro llama a la
puerta y se posa en el busto de Minerva. Se sugiere que
viene del ·"más allá", a consolarle:
"La ventana abrí -Y con rítmico aleteo y garbo extraño
entró un cuervo majestuoso de la sacra edad de antaño".
"sobre el busto que de Palas la figura representa,
fué y posóse- ¡y nada más! (2)

Como decíamos, Darío, a pesar de todas las influencias recibidas a través de sus lecturas, logra su personalidad propia. Por ello, repetimos con Valera que es un cosmopolita, digno representante del Modernismo en Hispano-américa.
4.-DARIO, DIPLOMATIOO. SUS PROSAS
PROFANAS. B. Aíres, 1896.-París, 1901.

En 1892, el Gobierno de Nicaragua invitó a Darío
para que representara a su país en España, en las fiestas
del Centenario de Colón. Con este motivo, Rubén visita

España, donde tuvo muy buena acogida. Allí conoció a
D. Juan Valera, a Doña Emilia de Pardo Bazán, a José
Zorrilla y otras personalidades del 9~. Mas no todo en su
vida era alegría, pues de regreso a su patria muere su esposa, a quien sintió profundamente. A causa de este golpe
sentimental se dedicó, una vez más, a las bebidas alcohólicas.
Poco después, hace un v1aJe a N ew York, París, B.
Aires, en donde fija su residencia. En New York, trabó
amistad con Edgar A. Poe; en París, con Verlaine y en
Buenos Aires se encontró a sí mismo. Allí publicó sus
Prosas Profanas -1896--, una colección de poemas.
Daría confesó que había seguido a Berceo y a Mallarmé, en esta obra. Berceo llamaba "prosas" a las "secuencias", especie de himnos en verso para la Misa. Utilizó este
verso en Vida de Santo Domingo de Silos y Mallarmé había empleado el término "prosas" con esa significación.
Como sabemos, los poemas de Berceo son de tema religioso; Mallarmé llevó una vida meditativa y Darío, en el
ocaso de su existencia, quiso ser religioso. En los tres, existe una línea poética que los une: el ideal de Belleza. El
"alejandrino", usado por Berceo, era propicio para el ritmo
binario, ternario• o para la estrofa de "cuaderna via".
Rubén le dedicó en s1:15 Prosas Profanas, un bello soneto:
"A maestre Gonzalo de Berceo".
"Amo tu delicioso alejandrino
como el de Hugo, espiritu de España;
éste vale una copa de champaña,
como aquel vale "un vaso de bon vino".

(1)

1).-p. 22.- Baudelaire.- Les Fleurs du Mal.- Le livre de poche.Librairie Gallimard, 1961.

Mallanné es un poeta cerebral: de la sensación parte

(2).-•p. 21.- Poe, Edgar A.- Poemas. Colección: Los grandes poetas.- B. Aires 1953.

(1) .-p. 45.- Dario, R. Poesia.- Clásicos Ebro. Barcelona, 3a. ed.
1954.

12

13

�para encontrar el ideal. Abandona las rutinas y las reglas
tradicionales en la búsqueda de un mundo nuevo, lo auténtico real: crea un mundo de alucinaciones y de ensueño.
Su técnica es la exposición del drama de la creación poética. Lo "azul" simboliza, para él, el ideal que se impone
alcanzar:

"De l'éternel azur 7,a sereine ironie
accable, belle indolemment comme les fleurs,
Le poete impuissant qui maudit son génie
A travers un désert stérile de Douleurs". (1)
Y así como en Mallarmé, en Darío, la ensoñación literaria es el punto clave de la creación poética, que le
lleva a un mundo íntimo y rico de visiones. Veamos Sonatina:

río tenemos al cisne con una significación pluri-valente:
lo erótico, la belleza, la elocuencia.
En 1899 vuelve Rubén a España, estancia que le permitió saludar de nuevo a los antiguos amigos y estrechar
aún más esos lazos de amistad. En esta ocasión, es cronista de La Nación: recogía las impresiones del pueblo español con motivo de la Guerra con los EE.UU.
En 1900 hace un viaje a Italia. Visita al Papa León

xm.

En 1902 recorre España y en 1905 se encuentra en el
Norte de la Península, año en que publica CANTOS DE
VIDA Y ESPERANZA, Madrid, España.
5.-LA GENERACION DEL 98 Y RUBEN DARIO.
Sus Cantos de Vida y Esperanza. Madrid, 1905.

"La princesa está triste ... Qué tendrá 7,a princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
Que ha '. perdido 7,a risa, que ha perdido el color
La princesa está páli.da en su sill,a de oro;
está mudo el tec"lado de s·u clave sonoro,
y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor". (2)

La amistad de Darío con los noventayochistas fue
firme. Azorín en su obra Clásicos y Modernos, consideraba a Rubén dentro de la misma generación: "Hombres de
la generación de 1898 son Valle-Inclán, Unamuno, Benavente, Baroja, Bueno, Maetzu, Rubén Darío". (1)

Darío, en Prosas P.rofanas utiliza la teoría del "Arte
por el Arte",__ de Leconte de Lisle, el contenido ideológico
de Baudelaire, la estética musical de Verlaine, la técnica
de Mallarmé, el verso de Berceo y la influencia del Parnaso francés. Estamos frente a uno de los máximos exponentes líricos de las Letras Hispanoamericanas. Rubén enriquece su vocabulario con arcaísmos, cultismos, barbarismos, nombres mitológicos, términos que indican los colores -quizá con un fondo erótico-; introduce nuevos
verbos y adjetivos. En fin, su poesía es refinada y técnicamente modelada. Entre los simbolos más usados por Da-

Según Azorín había ciertas afinidades de pensamiento, sobre todo, esa rebelión contra lo que significase adhesión a la "generación anterior". Las dos actitudes, la de
los noventayochistas y la de Da¡;ío se asemejan en cuanto
a que tienden sus alas en busca de la universalidad; se
nutren de las fuentes francesas en la Literatura y en el
Arte; enfocan su mirada en lo histórico y propio, revalorando lo de más vitalidad en las razas y en los pueblos;
los noventayochistas con su actitud crítica y pesimista por
su España decadente, y, el otro, con su espíritu de inquietudes, anhelos, ensoñaciones y esperanzas, con una fir-

(1).-p. 54.- "L'Azur".-

(l)Azorin.---Obras Completas.- Aguilar, V.II.- Madrid, 1947.-págs.
· 910-911.

Verlaine et les poetes symbolistes. Opus Cit.

(2) .-p. 34.- Darlo, R.- Poesía.-

Clásicos Ebro.- Opus Cit.

14

15

�meza Y un amor a la España como madre espiritual de
Hispanoamérica y con una apertura a todo lo que fuese
francés, greco-romano, medieval, regional e hispano-americano.

Cantos de Vida y Esperanza es, quizá, la obra más
bien lograda del poeta. El mismo dice en el prólogo: "si
'Azul' ... simboliza el comienzo de mi primavera, y 'Prosas Profanas' mi primavera plena, 'Cantos de Vida y Esperanza' encierran las esencias y savias de mi otoño". (1)_
Y Alberto Ghiraldo: ... "e~a gran sinceridad palpitante que emerge de todas las páginas de este libro cumbre de la lírica española, es, precisamente, lo que le da
carácter humano". (2)

En la versificación, es una renovac1on de la técnica,
con el empleo de nuevos ritmos, de cesuras, de acentos,
del verso libre, del hexámetro, de la polimetría.
El poema que incia su libro es una declaración del
cambio de actitud:

"Yo soy aquel que ayer no más decía
el verso azul y la canción profana,
en ·cuya noche un ruiseñor habfa
que era alondra de luz por la mañana,,.
"En mi jardín se vio una estatua bella
se juzgó mármol y era carne viva;
una alma joven habitaba en ella,
sentimental, sensible, sensitiva,,_ (3)
En este poema encontrarnos los diferentes matices
(1).- p.11.-Darlo, Rubén.-Cantos de Vida y Esperanm.-Espasa Calpe Argentina 9a. ed., 1959.
(2) .-p.13.-Darlo, Rubén.-Cantos de Vida y Esperanza.--Opus Cit.

del yo del poeta: esa captación emotiva de la vida que
ofrece al lector; esa evocación de su niñez triste; ese
tercambio vital con la persona amada y esa influencia
meramente sensualista, de finura erótica.

in-

6.-EL éANTO ERRANTE.-Madrid, 1907.ULTIMOS DIAS DEL POETA.

En 1907, Darío se sentía cansado

y necesitaba reposo.

Se decidió ir a la isla de Mallorca, en donde compuso El Canto errante, volumen de versos de confesión y sinceridad.
El título supone la búsqueda de algo que nunca encontró:

·"Yo soy el amante de rensueños y formas
que viene de lejos y va al porvenir!,, (1)
En este libro, Rubén medita en la fugacidad de la vida, en la problemática existencial y busca la idealidad más
alta,- Es la época que quizo abrazar la vida r~liglosa.
.'
.
-• En 1909, es nombrado Ministro Plenipotenciario de
Nic~rágua en Madrid

, ·: En

1912, viv.e en Barcelona, donde publica su1• ait~o~
bio~:~fía.

· ·"De 1911 .a 1914 .son los años de una marcha ·lenta
1~ ~uerte. · El alcoholismo-se acentuaba. Sufrió "de~
lirium tremens".

~á~l~

·'

'

'

.1\

•

Casi al final de su vida, los millonarios uruguayos
Guido hicieron a Darío una propaganda comercializada,
Con ese fin, dio conferencias, pero en Buenos Aires se sintió
enfermo y regresó a París; luego, a Mallorca, de nuevo,
en busca de reposo.
En su Epistolario, París, 1920, pág. 51, en una carta

(3).-p.24.-Darlo, Rubén.-Cantos de Vida y Esperama.--Opus Cit.
(U.-p.88.-Dario, Rubén.-Poesfa.-Clásicos Ebro.-Opus Cit.

16

17

�BIBLIOGRAFIA:

dirigida al Dr. Julio Piquet declara su angustia y su soledad:
·
- ,·
"El estado moral o cerebral mío es tal, que me •veo
en una soledad abrumadora sobre el mundo. Todo el mundo tiene una patria, una familia, un pariente, algo que le
toque de cerca y que le consuele. Yo, nada". . .· • , , ·
·Poco · a poco, la ·situación económica de Dario fue
ap~miante, agraviada por la primera guerra mundial, En
Bar~elona dejó a su amante Francisca Sánchez, de Ja que
hab1a tenido un hijo, .y se embarcó para N ew York en
busca de fortuna. Allí estuvo enfermo. Luego se fue a Nicaragua, mas su situación · se agravó aún más. Murió
después de una operación delicada, el 7 de febrero de 1916.
7.-CONOLUSION.-

1.~Azorín.-Obras. completas.-Ed. Aguilar, V.II.- Madrid, 1947.

-

2.-Baudelaire.-Les Fleurs du mal.- Le livre de po. .ehe-Librairie Gallimard, 1961.
3.-Darío, Rubén.-Poesía: Prosas Profanas. Oanto errante. Prólogo de Antonio Papell.-Clásicos Ebro.-No.
70.-Zaragoza, 1954.
4.-Darío, Rubén.- Oantos de Vida y Esperanza.-PróIogo de Alberto Ghiraldo. Espasa Calpe, S. A., 9a.
ed. 1959.
5.-Darío, Rubén.-Azul.-Prólogo de Juan Valera.- Biblioteca Zig-Zag. S~iago de Chile, 1954.

Rubén Darlo tiene una gran importancia tanto en
Europa como en Hispanoamérica. Es el puente de contacto en el pensamiento literario-poético de fines del XIX
Y principios del XX, dando una renovación ideológico-formal a la lírica. Logró :verdaderos aciertos en la expresión
de la belleza sensorial a través de la musicalidad del verso, de la forma exquisita y fina, dei color y de la técnica
de las asociaciones, procedente del Simbolismo francés.
Es, una figura máxima d~ la ·poesía española y djgno
representante del Modernismo.

6.-Diez Echarri y J. M . Roca Franquesa.-Histor-u:r. General de la Uteratura Española e Hispanoamericana.
Editorial Aguilar, Madrid, 1960.
7.-García López J.-Historia de la L iteratura Española.-Editorial Vicens Vives.-Barcelona, 1965.
8.-González, Manuel Pedro.-Notas en torno al Modernismo.-Facultad de Filosofía y Letras. U.N.A.M. l a.
ed. ;1958.
9.-Lain Entralgo.-España como problema.-Ed. Aguilar, Madrid, 1957.
10.- Marinello, Juan.-Sobre el Modernismo.-Polémica
y Definición.-Facultad de F. y Letras. U.N.A.M. la.
ed. 1959.
11.-Poe, Edgar A.-Poemas.-Coiección Los grandes poetas.-B. Aires, 1953.

1.8

19

�12.-Valbuena Briones.-Literatura Hispanoamericana.Tomo IV.-Ed. G. Gilí, 1962.
13.-Van Tieghem.-Les grandes doctrines littéraires en
France.-Presses Universitaires de France. 6a. ed.
1963.

14.-Verlaine et les 'J)Oetes symbolistes. --Classiques Larou- ...
sse. París, 1943.

•

20

21

�SUMARIO

!..-Introducción.

II.-Referencia al aspecto Gr~atical.

EL LENGUAJE LITERARIO
DE

III.-Presentación y Glosa de " EL REY BURGUES",
Cuento Alegre.

RUBEN DARIO
IV.-Indice de algunas Elegancias Literarias.

1

V.-Referencia a la Teoría de la Expresión Poética de
Carlos Bousoño.
Conferencia del señor Profesor:
SIMON SALAZAR MORA,
Catedrático ·de Est ructu ra del I dioma Español y Teorla de
l a E ducación y Didáai1ca de la Liter atura, d e la Fa cultad
de Filosofía y Letras de la U.N.L.

VI.-Alusiones a los Cuentos "FEBEA" y "LAS SIETE
BASTARDAS DE APOLO".

VII.-Presentación y Glosa breve de las poesías " LA ROBA
NI"RA" y "UN POETA".

VIII.-Justa Reiteración.

22

23

�1-INTRODUCCION

lo ya claro y ya marcado de esas cualidades geniales. Pero esto último lo dice Valera después de asegurar que Darío no había estado en Francia, y de hacer entender que
la originalidad de su modernismo, no se parece o saca pie
delante a la manifestada por los poetas franceses: en realidad es semilla, planta y fruto de América.

Estimadas señoritas; ,
Distinguidos señores;
Mis queridos discípulos;
En este 18 de enero de 1967 hace un siglo nac10 en
Metapa, Nicaragua, un niño prodigio, pues desde muy temprano reveló tener alma de artista, y entusiasmos de revolucionario en el anchuroso campo de la expresión poética.
. . En ~sa alma fueron desarrollándose, con impulso generoso,' 1~ esencias de un lirismo, en forma que causaron
admiración y escándalo inaudito, la cantidad y la calidad
de sus frutos literarios, en América y Europa.
Poeta en prosa y verso, con los atributos de inteligencia estética, de imaginación o fantasía estética y sensibilidad estética. En él han podido verse realizadas las
célebr~s..palabras de Ros de Olano: "Pensar alto, sentir
hondo y hablar claro". Pero con una claridad de auténticos matices de aurora, sinceras elegancias de iris, y
ascendradas refulgencias de sol.

Le llamé revolucionario y no retiro el epíteto; es congruente. Porque según Esteban Moreu Lacruz: "Los genios cuando son verdaderamente originales no se someten a leyes estéticas, porque ellos son la ley, su mismo
poder creador se las enseña". Y yo agregaría que hacen incursiones conquistadoras, y van derrocando ídolos, y con
su ejemplo, encienden a su paso apostólico, lumbres nuevas y perdurables.
Por eso Rubén Darío dio extrafü~s formas a la expresión poética; con atrevimientos que sólo condenan los fanáticos del dogmatismo literario. Por eso fue aplaudido en
Europa, y han robustecido su evangelio en América, entre otros: Martí, Casal, Gavidia, Asunción Silva, Santos
Chocano, Gómez Carrillo, Gutiérrez Nájera, Díaz Mirón,
Nervo y González Martínez.

~ ··-' ·Nirtguno de los críticos autorizados pudiera desmentir este concepto, pues Juan Valera entre otros, lo confirma
en la famosa Carta Prólogo, consagrada a las prosas y
versos del Libro "AZUL". En ella se inclina a ver "mécitQ _.i~~l en la prosa y en los versos". Confiesa, sin e¡;crúpulos que, en "AZUL" Rubé11 Darío se revela "prosista
y poeta de talento". Lo absuelve de "un galicismo mental",
"con indulgencia y aplauso por lo perfecto", y confía en
la segura esperanza de que brote del sublime ru:tista literario, "algo más azul" que lo azul · de sú libro y que
"por encima de todo, muestre más claras y más marcadas la originalidad y la individualidad de Rubén Darlo".
Lo que significa existencia indudable de "lo azul" y de

Después de este preámbulo que significa saludo de
respeto y veneración a la relevante personalidad del poeta
nicaragüense, voy a referirme a sus obras con el gran temor que infunden la cultura de las personas que me escuchan, y lo que esperan de mí los siempre queridos discípulos. Sinceramente les diré que estoy .debutando (perdonen el galicismo) ; que sólo había leído y escuchado con
deleite; algunas poesías y prosas de Rubén Darío; y que
hasta ahora tuve que leer con alguna amplitud y con interés, algunos de sus libros; y esto en el corto tiempo que
me dejan los demás deberes profesionales. Mas el temor
que siento se mitiga con la feliz oportunidad de ofrecerles
un aderezo espiritual con muy poco mío, pero eso sí, con
el auxilio de valiosas opiniones y de juicios autorizados.

24

25

�Es humilde y pobre, pero ferviente homenaje tributado al niño de Metapa y al gran lírico de Hispanoamérica, y del Vasto Mundo de las Letras Españolas.

Como todos los cuentos es cosecha de la fantasía; pero
hay qué ver aquí a una fantasía fecunda, robusta y brillante.

Invoco, pues, la indulgencia de ustedes, y prosigo en
el cumplimiento de este propósito para mí tan -grato como
justo y nobilísimo.

Conserva en su desarrollo la vieja técnica: Introducción, Presentación de Personajes Principales, Nudo, Desenlace y algo así como Epílogo; pronto se verá en qué radica lo novedoso, admirable y bello:

U-REFERENCIA AL ASPECTO GRAMATICAL

Trataré sobre Lenguaje Literario de alguna de sus
pr_oducdones para estimar, siquiera con una muestra, el
valor de sµ Expresión Poética.
Como antecedente hay que pensar que la corrección gramatical se impone en la sintaxis del lenguaje con las cualidades de propiedad, de claridad y de pureza en la medida que
han llevado el arte de hablar los antiguos y también los modernos hablistas y escritores, pues ya nos habla Martín Alonso en su libro "Evolución Sintáctica del Español",. de una Sintaxis Azoriniana y de Prosistas de Reciente Actualidad; y M.
Criado del Val, en su libro "Fisonomía del Idioma Español"
nos explica las novedosas construcciones nominales y verbales. Lo cierto es que ni en prosa ni en verso puede prescindirse de la estructura castiza de oraciones (en analogía, concordancia, régimen y modos de construcción), porque
son base indispensable de las edificaciones literarias. Y
en este aspecto Rubén Darío es de elegancia refinada,
según el decir de sus críti,::os. Pero no quiero entrar en
pormenores de esta índole para darle preferencia al lenguaje literario que es lo que más brilia y sobresale en el
aspecto poético.
III-PRESENTACION Y GLOSA DE "EL REY
BURGUES", CUENTO ALEGRE.

INTRODUCCION: (brevísima y sugestiva): "¡A,migo! El 'cielo está opaco, el aire frío, el día triste. Un cuento
alegre . . . así como para distraer las brumosas y grises
melancolías, helo aquí".
Con tres adjetivos como antecedentes causa los epítetos "brumosas" y "grises", de melancolías, prepara el
fondo del cuento alegre.
PRESENTACION: Y sin pérdida de tiempo describe
ambiente, personajes y circunstancias donde se destacan
el Rey y su corte:
"Había en una ciudad inmensa y brillante un rey muy
poderoso que tenía trajes caprichosos y ricos, esclavas desnudas, blancas y negras, caballos de largas crines, armas
flamantísimas, galgos rápidos y monteros con cuernos de
bronce, que llenaban el viento con sus fanfarrias. ¿Era un
rey poeta? No amigo mío: era el Rey Burgués.
Era muy aficionado a las artes el soberano, y favorecía con gran largue-za a sus músicos, a sus hacedores
de ditirambos, pintores, escultores, boticarios, barberos y
maestros de esgrima.

. "AZUL" comienza con un cuento alegre, "EL REY
HURGUES"; y .a esta prosa voy a referirme:

Cuando iba a la floresta, junto al corzo o jabalí herido y sangriento, hacía improvisar a sus profesores de
retórica, canciones alusivas; los criados llenaban las copas
de vino de oro que hierve, y las mujeres batían palmas

26

27

�con movimientos rítmicos y gallardos. Era un rey sol, en
su Babilonia llena de músicos, carcajadas y de ruido de
festín. Cuando se hastiaba de la ciudad buyente, iba de
caza atronando el bosque con sus tropeles, y hacía salir
de sus nidos a las aves asustadas, y el vocerio repercutía
en lo más recóndito de las cavernas. Los perros de patas
elásticas iban rompiendo la maleza en la carrera, y los
cazadores, inclinados sobre el pescuezo de los caballos,
hacían ondear los mantos purpúreos y llevaban las caras
encendidas y las cabelleras al viento.
El rey tenía un palacio soberbio donde había acumulado riquezas y objetos de arte maravillosos. Llegaba a
él por entre grupos d~ lilas y extensos estanques, siendo
saludado por los cisnes de cuellos blancos antes que por
los lacayos estirados. Buen gusto. Subía por una escalera
llena de columnas de alabastro y de esmeraldas, que
tenía a los dos lados leones de mármol, como los de los
tronos salomónicos. Refinamiento. A más de los cisnes,
tenía una vasta pajarera, como amante de la armonía,
del arrullo, del trino; y cerca de ella iba a ensanchar su
espíritu, leyendo novelas de M. Ohnet, o bellos libros sobre
cuestiones gramaticales, o críticas hermosillescas. Éso sí,
defensor acérrimo de la corrección académica en letras y
del modo lamido en artes; alma sublime, amante de la lija
y de la ortografía.

huevo, túnicas de· seda amarilla como tejidas con hilos de
araña, sembradas de garzas rojas y de verdes matas de
arroz; y tibores, porcelanas de muchos siglosi de aquellas
en que hay guerreros tártaros con una piel que les cubre
los riñones y que llevan arcos estirados y manojos de
flechas.

'
Por lo demás, había
el salón griego lleno de mármoles: diosas, musas, ninfas y sátiros; el salón de los tiempos galantes, con cuadros del gran Watteau y de Chardin:
dos, tres, cuatro, ¡cuántos salones!
Y Mecenas se paseaba por todos, con la cara inundada de cierta majestad, el vientre feliz y la corona en la
cabeza, como un rey de naipe".
¿Verdad que no faltan ni sobran pormenores? Tenemos delante al poderoso rey y a su corte, en suntuoso palacio, en escenario a donde llegará el personaje que origina el NUDO de esta narración, con hechos que van
preparando el desenlace.
NUDO: "Un día le llevaron una rara especie de hombre ante su trono, donde se hallaba rodeado de cortesa-nos, de retóricos y de maestros de equitación y de baile.
-¿Qué es esto? preguntó.

¡J aponerías ! ¡Chinerías ! Por lujo y nada más. Bien podia darse el placer de un salón digno del gusto de un Goncourt Y de los millones de un Creso; quimeras de bronce
con las fauces abiertas y las colas enroscadas, en grupos fantásticos y maravillosos; lacas de Kioto con incrustaciones de hojas y ramas de una flora monstruosa, y
animales de una faw1a desconocida; mariposas de raros
abanicos junto a las paredes; peces y gallos de colores;
~áscaras de gestos infernales y con ojos como si fuesen
vivos; partesanas de hojas antiquísimas y empuñaduras
con dragones devorando flores de loto; y en conchas de

28

•

-Señor, es un poeta.
El rey tenía cisnes en el estanque, canarios, gorriones, sinsontes en la pajarera; un poeta era algo nuevo y
extraño.
-Dejadle· aquí.
Y el poeta:
-Señor, no he comido..

29

�Y el rey:

pes de ala como las águilas ·o zarpazos _como los leones.
Señor entre un Apolo y un ganso, preferid al Apolo, aunque eÍ uno sea de tierra cocida y el otro. de marfil.

-Habla y comerás.
Comenzó:
-Señor, ha tiempo que yo canto el verbo del porvenir.
He tendido mis alas al huracán, he nacido en el tiempo de
la aurora; busco la raza escogida que debe esperar, con el
himno en la boca y la lira en la mano, la salida del gran
sol. He abandonado la inspiración de la ciudad malsana,
la alcoba llena de perfumes, la musa de carne que llena
el alma de pequeñez y el rostro de polvos de arroz. He
1·oto el .arpa adulona de las cuerdas débiles contra las
copas de Bohemia y las jarras donde espumea el vino que
embriaga sin dar fortaleza; he arrojado el manto que me
hacía aparecer histrión o mujer, y he vestido de modo sal,
vaje y espléndido; mi harapo es de púrpura. He ido a la
selva, donde he quedado vigoroso y ahito de leche fecunda
y licor· de nueva vida y en la ribera del mar áspero, sacudiendo la cabeza bajo la fuerte y negra tempestad, como
un ángel soberbio, o como un semidios olimpico, he ensat
yado el yambo dando ~ olvido el madrigal.
He acariciado la gran Naturaleza, y he buscado el calor ideal, y el verso que está en el astro, en el fondo del
cielo, y el que está en la perla, en lo profundo del océano.
¡He querido ser pujante! Porque viene el tiempo de las
grandes revoluciones con un Mesías todo luz, todo agita-~
ción y potencia, y es preciso recibir su espíritu con el poema que sea arco triunfal, de estrofas de acero, de estrofas
de oro, de estrofas de amor.
¡Señor! el arte no está en los fríos envoltorios de mármol, ni en los cuadros lamidos; ni en el excelente señor
Ohnet! ¡Señor! El arte no viste pantalones, ni habla burgués, ni pone los puntos en todas las íes. El es augusto,
tiene mantos de oro, o de llamas, o anda desnudo, y amasa
la greda con fiebre, y pinta con luz, y es opulento, y da gol-

30

¡Oh, la poesía!
·Y bien! Los ritmos se prostituyen, se cantan los lunare~ de las mujeres y se fabrican jarabes poéticos. Además' señor' el zapatero critica mis endecasílabos, Y.. el. señor
.
profesor de farmacia pone puntos y comas a mi ms_p1ración. Señor, ¡y vos los autorizáis todo esto! .. . El ideal,
el ideal ...
El rey interrumpió:
-Ya habéis oído. ¿Qué hacer?
Y un filósofo al uso:
-Si lo permitís, señor, puede ganarse la comida con una
caja de música, podemos colocarla en el jardín, cerca de
los cisnes, para cuando os paseéis.
-Sí -dijo el rey, y dirigiéndose al poeta-: Daréis
vueltas a un manubrio. Cerraréis la boca. Haréis sonar una
caja de música que toca valses, cuadrillas Y ga~o~as, como no prefiráis moriros de hambre. Pieza de mus1ca por
pedazo de pan. Nada de jerigonza, ni de ideales. Id.
y desde aquel día pudo verse, a la orilla del estanque
de los cisnes, al poeta, tiririrín, tiririrín . . . i avergonzado
a las miradas del gran sol! ¿Pasaba el rey por las cercanías? tiririrín . .. ¿Había que llenar el estómago? ¡Tiririrín! Todo entre las burlas de los pájaros libres que ll~aban a beber rocío en las lilas florecidas ; entre el zumb1_do
de las abejas que le picaban el rostro y ~ llenaban los OJOS
de lágrimas . . . ¡lágrimas amargas que rodaban por sus
'
mejillas y que caian
a l a t·1erra negra .'"

31

�Señores, ustedes y yo tenemos que exclamar: ¡qué
bien pinta la caricatura de "el filósofo al uso", ¡y qué hermosa y real imagen hace del divino harapiento y verdadero poeta, y ctel irresponsable y embrutecido rey que condena al sacrificio a la nueva verdad personificada! Y ¡qué
magistral descripción la de este nuevo crucificado ... !

dó muerto, pensando en que nacería el sol del día venidero,
y con él el ideal ... y en que el arte no vestiría pantalones,
sino manto de llamas o de oro ... Hasta que al día siguiente lo hallaron el rey y sus cortesanos, al pobre diablo
de poeta, como un gorrión que mata el hielo, con una sonrisa amarga en los labios, y todavía con la mano en el
manubrio".

Perdón por el. paréntesis. Lleguemos al final del drama, al desenlace que se realiza en una famosa "noche de
fiesta", que justifica el adjetivo "alegre" del cuento, pero
deja una protesta en cerebros y corazones, y lágrimas piadosas en nuestros ojos.

Y Rubén Darío como EPILOGO del hermoso cuento
(que muy poco tuvo de alegre) se despide con un saludo
que reclama el calor de amistad:

DESENLACE: "Y llegó el invierno, y el pobre sintió
frío en el cuerpo y en el alma. Y su cerebro estaba como
petrificado, y los grandes himnos estaban en el olvido
y el poeta de la montaña coronada de águilas no era sino'
un pobre diablo que daba vueltas al manubrio: ¡¡tiririrín!!

"-¡Oh, mi amigo! El cielo está opaco, el aire frío,
el día triste. Flotan brumosas y grises melancolías ...
Pero ¡cuánto calienta el alma una frase, un apretón
de manos a tiempo.
¡Hasta la vista!".

Y cuando cayó la nieve se olvidaron de él el rey y
sus vasallos, a los pájaros se les abrigó, y a él se le dejó
al aire glacial que le mordía las carnes y le azotaba el
rostro.

Señores, ¿verdad que Rubén Darío en esta prosa se
manifiesta verdadero poeta, hacedor o creador, como reza la etimología; con extraña y fecunda fantasía y elegantes formas de expresión?

Y una noche en que caía de lo alto la lluvia blanca
de plumillas cristalizadas, en el palacio había festín, y
la luz de las arañas reía alegre sobre los mármoles, sobre el oro y sobre las túnicas de los mandarines de las
viejas porcelanas. Y se aplaudían hasta la locura los
brindis del señor profesor de retórica cuajados de dáctilos, de anapestos y de pirriquios, mientras en las copas
cristalinas hervía el champaña con su burbujeo luminoso
y fugaz. ¡Noche de invierno, noche de fiesta! ¡Y el infeliz
cubierto de nieve, cerca del estanque, daba vueltas aÍ
manubrio para calentarse, tembloroso y aterido, insultado
por el cierzo, bajo la blancura implacable y helada en la
noche sombría, haciendo resonar entre los árboles sín
hojas, la música loca de las galopas y cuadrillas; y se que-

Este cuento no es mentira, ni es queja vana, ni desvarío inútil, despierta una fuerte simpatía, un vivo deseo
de "calentar almas", "de apretar las manos a tiempo",
es un verdadero e inolvidable ...apólogo, sabiamente elaborado por el divino principe de los líricos de América ... !

32

33

Miren ustedes cómo en ese poeta de su cuento retrata
al "difamado modernista" con sus más nobles atributos.
En ese rey y en esa corte está definida la orgullosa aristocracia literaria. En ese tal "filósofo al uso" se encuentran muchos críticos. Esa "noche de nieve y de fi~"
significa el indiferentismo literario que castiga a los poetas de esta nueva ley.

�IV-INDICE DE ALGUNAS
ELEGANCIAS LITERARIAS.

Justo es que entre muchas expresiones congruentes,
bellas Y novedosas puntualicemos ·y grabemos con deleite
algunas elegancias literarias, cortadas de ese jardín. Constituyen un lenguaje sui géneris: "vino de oro que hierve",
"las patas elásticas de los perros"; el saludo de los cisnes
de cuellos blancos en contrasté con el "lacayos estirados";
la . síntética singularidad del sustantivo adjetivado "refinamiento"; "los raros abanicos de mariposa"; "la cara
inundada de cierta majestad"; "el vientre feliz", "la corona", en símil irónico de "un rey de naipe"; "la rara especie de hombre"; el despectivo "¿qué es esto?"; la intencional ocurrencia de colocar a un poeta como animal raro
entre cisnes, canarios, gorriones y sinsontes; y luego el
autorretrato del pobre harapiento: "cantar el verbo del porvenir", "tender sus alas al huracán", "nacer en el tiempo
de la aurora", "buscar la raza escogida que ha de esperar el nacimiento del gran sol", "ensayar el yambo y olvidar el madrigal"; "en la ribera del mar áspero", "sacudiendo la cabeza bajo la fuerte y negra tempestad",
"como ángel soberbio", "semidios del Olimpo", "buscar
el color ideal en el verso que está en el astro", "en el fondo del cielo", "en la perla", "en lo profundo del océano",
"como profeta del Mesías todo luz, y reclamador del poema que sea arco triunfal de estrofas de acero", "de estrofas de oro", "de estrofas de amor"; y luego en el apóstrofe: "El arte no está en los fríos envoltorios de mármol", "ni en los cuadros lamidos", "ni en el excelente novelista Ohnet"; y subiendo el tono: "Señor el arte no viste
pantalones, ni habla burgués, ni pone los puntos en todas las íes. El es augusto, tiene manto de oro o de Üamas,
o anda desnudo, y amasa la greda con fiebre y pínta con
luz, •Y es opulento, y da ·golpes de ala como las águilas, o
zarpazos como los leones". "Señor, entre un Apolo y un
ganso, preferid al Apolo, aunque el uno s~a de tierra ·cocida y el otro de marfil"; y defiende la poesía "contra

34

los -ritmos que se prostituyen", contra las críticas necias
del "zapatero y el profesor de farmacia"; y ¡que bien retratados! "el filósofo al uso", "el torpe rey en su sentencia al poeta"; y que primor de dinámico píncel al describir
el aburrido ejercicio del simbólico cilindro de música antigua, con "testigos de sol y de anim~es", "para llenar ef
estómago", "las burlas de pájaros libres", "el zumbido
de abejas picadoras"; y al llegar el ínvierno: "frío en el
cuerpo y frío en el alma", "el pobre diablo", "con el cerebro petrificado", "el poeta de la montaña coronada do
águilas daba vuelta al manubrio", "tiririrín", "al caer la
nieve"; el contraste: "abrigo para los pájaros", y "a él
se le dejó al aire glacial que le mordia las carnes y le
azotaba el rostro", "por olvido intencional del re~ y sus
vasallos"; "y la lluvia blanca de plumillas cristalizadas",
"la luz de las arañas que reía alegre sobre los mármoles,
sobre el oro y sobre las túnicas de los mandarínes de las
viejas porcelanas"; "el infeliz 'insultado por el cierzo"
"bajo la blancura implacable y helada de la noche som~
bría", Y "haciendo resonar entre los árboles sin hojas la
música loca de las galopas y cuadrillas", "se quedó m~erto pensando en que nacería el sol del día venidero y con
él el ideal"; y "que el arte no vestiría pantalones, sino.
manto de llamas o de oro"; y "que al día siguiente hallaron muerto al pobre diablo, como un gorrión que mata
el hielo, con una sonrisa amarga en los labios, todavía
con la mano en el manubrio".
¡Cuanta riqueza literaria!' Y tuve que supnrrur muchas expresiones por exigencias del tiempo y temor de
cansar a ustedes; y también por estar seguro de su cultura literaria, omití el tecnicismo pormenorizado de las
figuras.
Como explicación causal de estos primores, nuestro
poeta D . .Alfonso Junco díjo por ahí: "Porque la brasa
que le quemaba el pecho era cosa auténtica, genuina, vital; y porque antes de emprender sesgos insólitos había

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•

�demostrado su capacidad y dominio en las normas clásicas y tradicionales".
V-REFERENCIA A LA TEORIA DE LA EXPRESION
POETICA DE CARLOS BOUSO'fvO.

•

sensorial y afectivo. Pero lo que se comunica no es un
contenido anímico real, sino su CONTEMPLACION". "Los
contenidos reales sólo se sienten; pero la poesía no comunica lo que se siente, sino la conternpkición de lo que
se siente". (Teoria de la Expresión Poética, Carlos Bousoño).

Tengo que confesar a ustedes una triste realidad: que
en este punto de la Expresión Poética estuve autoprivado
de conocimientos teóricos modernos, pues de Carlos Bousoño comencé a leer una obra que trata dicho tema; pero
víctima de prejuicios, al llegar a la página 41, guardé, como
descreído, el libro.

Y así los epítetos y todas las figuras o elegancias
literarias son signos y continentes que producen en nosotros la CONTEMPLACION DE LA BELLEZA QUE SE
SIENTE, "de la emoción agradable, pura, desinteresada,
que impresiona nuestras facultades", y a la cual se refiere
Esteban Moreu Lacruz en su intento de definir la belleza.

Ahora, ante los frutos literarios de un prócer como
Rubén Darío tuve que pedirle protección y consejo; y
para reforzar mis explicaciones reproduciré algo que viene siendo FONDO de mi estudio: "Verdaderamente hay
diferencia clara y precisa entre la propiedad de la expresión gramatical, y la propiedad de la expresión poética".
Rubén Darío supo convertir la lengua en un instrumento
poético, haciéndole sufrir una TRANSFORMACION, o sea
una "serie sucesiva de cambios", procedimiento que dicho
autor llama "sustituciones"; y afirma y prueba el mismo
Bousoño, "que sin ellas no hay poesía, pues en ésta el lenguaje directo es ausencia de poesía"; "y en toda descarga
emotiva debe interve~ siempre un sustituyente (o elemento poético reemplazador), y un sustituido ( o elemento de lenguaje reemplazado), un modificante o reactivo
que provoque la sustitución, un modificado o término
sobre el que actúe el modificante". "Sustituyente es aquel
sintagma expreso en el lenguaje poético que por sufrir la
acción de un modificante aprisiona una significación individualizada". "El sustituyente encierra por lo tanto, la intuición misma del poeta, y es la única expresión prácticamente exacta de la realidad psicológica imaginada".

Yo invito de manera especial a los jóvenes a que lean,
mediten y confronten la doctrina de este libro (el de
Bousoño) con las formas que usa Rubén Darlo en sus creaciones literarias.
VI-ALUSIONES A LOS CUENTOS "FEBEA" Y
"LAS SIETE BASTARDAS DE APOLO".

Por otra parte: "La poesía siempre es comunicación
de un contenido psíquico, síntesis única de lo conceptual,

Las dimensiones de este humilde trabajo mío no permiten que yo me extienda más; pero no quiero abando-nar la prosa, sin decir a ustedes que en libros de Cuentos
de Rubén Darío, quedé prendado de FEBEA con la descripción que hace de la FIERA, del "siniestro semidios
de la Roma decadente"; de "Leticia, nívea y joven virgen
de una familia cristiana"; y de como en antítesis con Petronio, el árbitro de las elegancias y demás cortesanos, la
bestia, quizá confiada en sus defensas poderosas, se niega
a realizar la condena de Leticia, y exclama desafiante:
"¡Oh emperador admirable y potente! Tu voluntad es
la de un inmortal; tu aspecto se asemeja al de Júpiter,
tu frente está ceñida con el laurel glorioso; pero permite que hoy te haga saber dos cosas: que nunca mis zarpas se moverán contra una mujer que como ésta, derrama
resplandores como una estrella, y que tus versos dáctilos
y pirriquios, te han resultado detestables".

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37

�Aconsejo leer completa esta narración en la cual
se ve cómo una fiera de verdad, respeta los resplandores
de una estrella cristiana, y critica a Nerón, otra fiera humana también de verdad. ¡Qué bien explotadas literariamente las circunstancias que caracterizan la similitud de
los hechos con una trama de inesperado desenlace! No es
cuadro en éxtasis; cada cosa, y todo junto, tiene colores y
se mueve y brilla en forma que parece film perfectísima,
de esas que conmueven y dejan profundo y perdurable
recuerdo.
Y no puedo olvidar LAS SIEI'E BASTARDAS DE
APOLO, portento de originalidad. Si Dios, según la Biblia,
hizo del barro un hombre con alma, Rubén, de los nombres de sonidos distintos y escuetos, supo crear siete musas flamantes .. .
Resulta admirable la personificación de cada una de
las notas musicales; y no menos estimables, la encantadora presentación que hace de las bastardas, y las palabras que pone en sus labios. El cuento es corto, vale la
pena copiarlo:
1.-Siete figuras aparecieron cerca de mi. Todas vestidas de bellas sedas; sus gestos eran ritmos, y sus aspectos armoniosos encantaban. Al hablar, sus lenguajes
eran música; y si hubiesen sido nueve, habría creído seguramente que eran las musas del sagrado Olimpo. Había en ellas luz y melodía, y atraían como un imán supremo. Yo me adelanté hacia el grupo mágico, y dije:
-Por vuestra belleza, por vuestro atractivo, ¿sejréis acaso los siete pecados capitales, o quizá los siete
colores del iris, o las siete virtudes, o las siete estrellas
que forman la constelación de la Osa?
-¡Nó! -me contestó la primera figura -no somos
virtudes, ni estrellas, ni colores, ni pecados. Somos siete
hijas bastardas del rey Apolo; siete princesas nacidas en
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el aire, del seno misterioso de nuestra madre la Lira.
Y adelantándose la primera, me dijo:
-Yo soy Do. Para ascender al trono de mi madre,
la sublime reina, hay siete escalones de oro purísimo. Ya
estoy en el primero.
Otra me dijo:
-Mi nombre es Re. Yo estoy en el segundo escalón
del trono. Mi estatura es mayor que la de mi hermana •
Do. Pero la irradiación de nuestros cabellos es la misma.

Otra me dijo:
-Mi nombre es Mi. Tengo un par de alas de paloma,
y revuelo sobre mis compañeras, desgranando un raudal
de trinos de oro.
Otra me dijo:
-Mi nombre es Fa. Me deslizo entre las cuerdas de
las arpas, bajo los arcos de las violetas, y hago vibrar los
sonoros pechos de los bajos.
Otra me dijo:
-Mi nombre es Sol. Tengo nombre de astro y resplandezco ciertamente entre el coro de mis hermanas.
Para abrir el secreto del trono, en la puerta de plata y en
la puerta de oro, hay dos llaves misteriosas. Mi hermana
Fa tiene la una, yo tengo la otra.

Otra me dijo:
-Mi nombre es La, penúltima del poema de Mallar- mé. Soy despertadora de los dormidos o titubeantes instrumentos, y la divina y aterciopelada Filomena descansa
entre mis senos.
39

�La última estaba silenciosa, y yo le dije:
-¡Oh! tú, que estás colocada en el más alto de los
escalones de tu madre la Lira: eres buena, eres bella, eres
fascinadora; deberás tener entonces un nombre suave
como una promesa, fino como un trono, claro como un
cristal.
Y ella contestó sonriente:
-Sí.

Vll-PRESENTACION Y GLOSA BREVE DE LAS
POESIAS "LA ROSA NINA" Y "UN POETA".
Señores, prudente y piadoso, en esta ocasión qu~ ya
va resultando castigadora, con intenciones de terminar,
diré a ustedes dos referencias. La primera es para contarles que hace algunos años buscando tema central para
una Dramatización Navideña, oportuna vino a mis manos "LA ROSA NmA", hermosa poesía de Rubén Darío,
dedicada a Mademoiselle Margarita M. Guido. Arreglé
dicho poema con Reyes Magos, Thclavos, Pastores, Rosa
Niña Portal de Belén y Niño Jesús, José, María y los
ángeÍes; todos con trajes de carácter. Yo mismo elegí el
personal entre los niños y las niñas más inteligentes Y
agraciados. No faltaron ni las decoraciones del camino ~el
pueblo de Belén y la gruta, ni los camellos y las bestias
del establo, se entiende que pintados y resacados para lo
que se llama "composición del lugar"; todo hecho en familia, con la cooperación inteligente de mis queridos compañeros maestros de grupo, y de sus respectivos alumnos.

He aquí la poesía:
Cristal, oro y rosa. Alba
Balen "los tres reyes de adorar
flor de infancia llena de una luz
que humaniza y dora la !mula y
40

en Palestina.
al, Rey,

divina
el 'buey.

Baltazar medita, mirando a la estrella
que guía en la altura. Gaspar sueña en
w visión sagrada. M ekkor ve en aquella
visión la llegada de un mágico bien.
Las cabalgaduras sacuden los cuel"los
cubiertos de sedas y metales. Frío
matinal refresca 'belfos de camellos
húmedos de gracia, de azul y rocío.
Las meditaciones de la barba sabia
van acornpasándolos plumajes flavos,
los ágiles trotes de potros de Arabia
y las risas blancas de negros esclavos.
¿De dónde 1.Jinieron a la Epifanf.a'!
¡_De Persia'! ¿De Egipto'! ¿De la India'! Es en vano
cavil,ar. Vinieron de la luz, del día,
del amor. Inútil pensar, Tertuliano.

El fin anunciaban de un gran cautiverio
y el advenimiento de un raro tesoro.
Traían un símbolo de triple misterio,
portando el incienso, la mirra y el oro.
En las cercanf.as de Belén se para
el cortejo. ¿A causa? A causa de que
1¿na duke niña de 'belleza rara
surge ante los magos, toda ensueño y f e.
"¡Oh 1Reyes -les dice- yo soy una niña
que oyó a los vecinos pastores cantar,
y desde la próxima florida campiña
miró vuestro regio cortejo pasar.
Yo sé que ka nacido Jesús Nazareno,
que el mundo es-tá lleno de gozo por él,
y que es 1tan rosado, tan lindo y tan "bueno,
que hace al sol más sol, y a la miel más miel.
Aún no llega el día ... ¿Dónde está el establo1

41

�su cuerpo hecho pétalos y su alma hecha olor".
Prestadme la estrella para ir a Bel.én.
No tengáis cuidado que la apague el diablo,
con mis ojos puros la cuidaré bien".
Pero cuando estuvo junto a aquel infante,
en cuyas pupüas miró a Dios arder,
se qtwdó pasmada, pálido eZ semblante,
porque no tenía nada que ofrecer.
La
las dos
sonreía
la ·,niña

madre miraba su niño-lucero;
bestias buenas daban su, calor;
el santo viejo carpintero,
estaba temblando de amor.

Allí había oro en cajas reales,
perfumes en frascos de hechura oriental,
inciensos en copas de f inos metales,
y quesos, y flores, y miel de panal.

Se puso rosada, rosada, rosada ...
ante la mirada del niño Jes'Ú3.
(Felizmente que era su madrina un hada,
de Anatole France o el doctor Mardrús).
¡Qué dar a ese niño, qué dar sino ella!
dar a ese tierno divino Beñor1
Le hubiera ofrecido la mágica estrella,
la de Baltazar, Gaspar y Melchor •. .

aQué

Mas a los influjos del hada amorosa,
que supo el secreto de aquel corazón,
se fué convirtiendo poco a poco en rosa,
en rosa más bella que las de Barón.
La metamorfosis fue santa aquel día
(la sombra lejana de Ovidio aplaudía),
pues la dulce niña ofreció al Señor,
que le agradecía y le sonreía,
en la melodfa de ia ·E pifanía,

42

Y deveras cantaron en esa dramatización pastores y
ángeles letra y música de lejanos días de mi nmez, con
arreglos hechos por . el maestro D. Armando Villarreal·,
y en la ceremonia de obsequios, conforme al texto literario se destacó el milagro de la rosa inventado por Rubén
Darlo.
Los diálogos tuvieron ideas del poeta; algunas de
ellas con sus mismos . versos.
Según decires del público, resultó un éxito el bello
poema de Rubén Darío.

Ahora, para salir del laberinto en el cual me metieron los señores Doctores y Licenciados de Filosofía y
Letras, y en que por gusto me metí yo mismo, y a -Ja
vez para descanso de ustedes, pasaré a la segunda y última referencia poética.
Quiero compensarme la amargura y la tristeza que
me dejaron aquel antipático Rey Burgués y el sacrificado
poeta del cuento; y t~bién deseo recuperar mi buen humor, recordando en esta ocasión el POEMA que mi excelso, inolvidable y egregio maestro D. Joel Rocha, nos hizo
leer y explicár hace cincuenta años, ·cuándo yo estudíaba
Primer Año en la Escuela Normal, hoy Ing. Miguel F.
Martinez. Se intitula "A UN POETA".
En dícha poesía, Rubén Darío aconseja y reclama la actitud rebelde, pero dígna de ~ poeta modernista, condenando a quien se degrada como idólatra y esclavo del erotismo, como juguete del romanticismo. He aquí la fervorosa crítica, sabor de arenga, que· trae en admirables
endecasílabos, con expresiones donde abundan las imágenes, luz fulmínea y prodígio de fuerza, en extraño ritmo de combate, en sonora rima de clarines ...

43

�Nada más triste que im titán que llora,
hombre montaña encadenado a un lirio,
que gime fuerte, que pujante implora;
víctima propia en su fatal martirio.
Hércules loca que a los pies de Onfalia
la clava deja y el luchar rehusa,
héroe que calza femenil sandalia,
vate que olvida a la vibrante musa.
¡Quién desquijara los 1·obustos leones,
hilando esclavo con la débü rueca;
sin 1.abor, sin empuje, sin acciones;
puños de hie1·ro ,y áspera muñeca!
No es tal poeta para hollar alfombras
por donde t1·iunfan femeniles danzas;
que vibre rayos para herir las sombras,
que escriba versos que parezcan lanzas.

Deje Sansón de Dalila el regazo:
Dalila engaña y corta los cabellos.
No pierda el fuerte el rayo de su brazo
por ser esclavo de unos ojos bellos

VIII-JUSTA REITERACION.

Señores, he terminado. Permitan ustedes una Justa
Reiteración: En este CENTENARIO GLORIOSO, para el
Excelso Nicaragiiense, la ofrenda cordial de simpatía, de.
cariño, y ge aplauso de quienes verdaderamente ~ozamos con las geniales creaciones de su Lira.
y para ustedes, mis buenos y resignados amigos, pido
en esta hora que perdonen, generosos, el humilde aderezo.
de este Ensayo.
¡MUCHAS GRACIAS!

Relampagueando la soberbia estro/a
.su surco deje de efff)lendente lumbre,
y en pantano de escándalo y de mofa
que no le vea el águila en fiU cumbre.
Bmvo soldado con su casco de oro
lance el dardo que quema y que desgarra,
que embiste rudo como embiste el toro,
que clave firme, como león, la garra.

I

Cante valiente y al cantar trabaje;
que ofrezca robles ,si se juzga monte;
que su idea, en el mal rompa y desgaje
como en la selva virgen el bisonte.

Que lo que :diga la inspirada boca
suene en el pueblo con palabra extraña;
ruido de oleaje al azotar la roca,
voz dP- caverna y soplo de montaña.

44

45

�BIBLIOGRAFIA
MAX ENRIQUEZ UREivA: Breve Historia del Moder-

nismo. - Fondo de Cultura Económica. - México Buenos Aires.
RUBBN DARIO: Poesías. - Biblioteca Americana. -

Se. rie .de Literatura Moderna. - Vida y Ficción. - Mé.· · xico ..:..... Buenos Aires.

RUBEN DARIO: . Azul. - Décimatercera edición. -

ción Austral. - Éspasa Calpe, S. A. ·

Cólec-

··

·

-RÚ~E_N·' jjARld:· Cuentos. -

Segunda ediéíón - Colección
Austral, Espasa Caipe, S. A. · ,
··

P. ESTEBAN MOREU LACRUZ, S. J.: Librería e Impren-

ta Casals. Caspe 108 - Ap. 776 - Barcelona. '·
CARLOS BOUSOivO: Teoría de la Expresión Poética (Ha-

cia una explicación del fenómeno lírico) . - Biblioteca Románica Hispánica. - Editorial Gredos, Madrid.
MARTIN ALONSO: Evolución Sintáctica del Español.

Editorial Aguilar. -Madrid, 1962.

46

�\

PERFIL HUMANO Y POETICO DE RUBEN DARIO

Existen diversas opiniones respecto al problema de relacionar la vida del escritor con su obra creativa. Sin embargo, afirmamos juntamente con Pedro Salinas que "no
hay hechura del hombre que no provenga de su vida. Por
eso no existe arte que no sea humano porque ¿cómo puede ser que el artista deshumanice el arte, si ha de hacerlo desde su condición inescapable de humano"-? (1).

.

.

PERFIL HUMANO Y POETICO
DE
RUBEN DARIO

Conferencia de la Lic. en Letras ZANDRA MONTEMAYOR, de la Facultad de Filosofía y Letras
de la U. N. L.

(

48

Imposible sería desligar si no a todos, si a muchos de
los poetas, su obra de su vida; y ya que es de interés
para la crítica literaria penetrar en el fondo mismo de las
obras creativas, es conveniente por tanto un conocimiento profundo de la psique del poeta. Por supuesto que existirán algunas creaciones que no necesariamente estén identificadas con el escritor. Pero en el caso de Rubén Darlo,
'\?ida y obra se confunden, se enlazan, y sería imprecisa
~a interpretación de sus creaciones poéticas estudiándolas por sí solas. Vida y obra de Darío son paralelas: su
vida misma, su personalidad, sensibilidad y ambiente que
le rodearon desde pequeño lo acondicionaron para despertar en él ese ingenio creativo.
Esta conferencia intitulada Perfil, humano y poético
en Rubén Darío tiene como objetivo hacer señalar algunos
de sus rasgos psicológicos de acuerdo con su biografía,
ejemplificando y ampliando luego esos rasgos con algunas de sus composiciones. Tenemos el propósito de dar a
conocer a ustedes una serie de aspectos particulares del
poeta, es decir: su yo interno, sus ansias, sentimientos e
inhibiciones, así como ciertas reminiscencias románticas.
Varios críticos opinan que el Darlo de los Cantos de Vida
y Esperanza al igual que el de sus obras póstumas no es
el verdadero Darlo, sino el de Azul, Prosas Profanas y
y todas las poesías netamente modernistas. Ciertamente
la fama que adquirió Hispanoamérica y mejor dicho Nicaragua se debe principalmente a Darío como jefe del modernismo. No obstante, muchos críticos han tomado este
49

�movimiento como superfluo, sin un contenido serio sino
como poemas puramente ornamentales. Pero en el caso
del autor que nos ocupa y sobre todo en la época de su
plena madurez, sus trabajos poéticos contienen un fondo
saturado de ideas y preocupaciones tanto personales ·como sociales. De ninguna manera vamos tampoco a de-j~r
a un lado esa fase significativa de Darío. Al final de :esta
exposición nos detendremos en este movimiento dentro
del poeta.

era vieja, de tipo colonial y a Darío le parecía tenebrosa
por las noches y como le contaran cuentos de misterio
y aparecidos, surgió en ·él un gran miedo a la obscuridad.
Por,.otro lado, el erotismo que será ·una de las · características principales en su poética principia· a desenvolverse
en él desde muy pequeño. Nos confiesa que su primera
maestra quien le enseñó el alfabeto, lo castigó una oca;.sión por encontrarlo en compañía de una niña precoz "iniciando indoctos e imposibles Dafnis y Cloe" (3).

Un 18 de Enero como hoy, hace exactamente cien
a~os, -vio por vez primera la luz del mundo, en Metapa,
Nicaragua, el literato que revolucionaría toda una época.
Por desgracia Rubén Darío, o mejor dicho Félix Rubén
García Sarmiento (su verdadero nombre) nunca vivió . en
el hogar de sus verdaderos padres, ya que éstos se separaron un mes antes de su nacimiento. El recuerdo de su
padre se perdió aunque lo veia a menudo cuando pequeño.
Pero aquél se hacia pasar por un tio, y fue hasta muchos
años después que supo la verdad. A su madre sólo la tecordaba como "una mujer delgada, de vivos y brillantes
ojos negros, blanca piel, tupidos cabellos obscuros, inuy
alerta, risueña y hermosa" (2). No obstante, el papel
de los padres de Darío lo desempeñaron una tía abuela
materna: Doña Bernarda Sarmiento de Ramirez y su
esposo el Coronel Félix Ramirez.

Más tarde viene a vivir una prima a la casa de la
tia y fue ella quien despertó los primeros instintos sensuales en el "poeta-niño". Iniciado en la adolescencia siente
como nunca antes una erótica llama que enciende sus· sentidos y su imaginación al conocer a una chica norteam~
ricana que trabajaba en un circo y a ·la cual no pudo
seguir por no saber desempeñar ningún trabajo. Pero
unido a este despertar en la vida de los sentidos, por
influencia de la tía, surge en Darío una inquietud religiosa. El muchacho de "grandes ojeras" y en quien brotaba el amor triunfante dedicaba todos los sábados a confesarse.

· Demasiado temprano comienza Darío a dar muestras
de su ingenio. A los tres años de edad ya sabia leer y
desde su niñez se suele llamar: "poeta-niño". Le hacían
encargos poéticos para entierros, u otras ceremonias a
los cuales él aceptaba gustoso.

Sus primeras lecturas dejaron una huella imborrable
en su memoria y fueron fuente para sus primeros versos.
Entre los libros que llegaron a sus manos en sus años
juveniles están las obras de Moratin, El Quijote, Las Mil
y una Noclies, La Biblia, Los Oficios de Cicerón, La Corina de Madame Stael, un tomo de comedias clásicas españolas y una novela de terror.

Pero empecemos a delinear la personalidad de Rubén Darío, así como su temperamento conforme al ambi_e nte que le rodeaba. Su temor a la muerte que persistió
a través de su vida comienza precisamente desde su infancia con la muerte de su tío abuelo: la casa donde vivian

Podríamos señalar dos facetas de Rubén Darío: una
romántica y otra modernista. En este momento haremos
mención en primer lugar del Darío romántico en su vida
real: A los 14 años conoció a una muchacha: Rosario Murillo quien años después constituyó un gran pesar en la
vida del poeta. Se amaron ardientemente de jóvenes, y
gracias a unos amigos del joven que lo embarcaron a
El Salvador, aquél no llegó a cometer la locura de ca-

50

51

�sarse a esa edad.

orientales y el regreso al pasado greco-latino .

Tal parece que el lírico nicaragiiense nac10 con un
alto poder de simpatía ya que siempre era bien recibido
Y admirado dqndequiera que iba En el colegio de El Salvador se hizo pasar por hipnotizador y pretendía dormir a
sus compañeros, éstos lo tenían como consultor de corazones y acudían a él para que les escribiera cartas de amor.
Ya para esta edad comenzó en este inteligente joven la
inclinación al alcohol auspiciado quizás por el dinero que
le daba el Presidente Zaldivar.

Ya en Nicaragua un impulso irreflexivo lo hace infeliz por el resto de su existencia. Esta irreflexión lo obliga a contraer un segundo matrimonio con Rosario Murillo (aquella adolescente que despertó el amor triunfante de su pubertad). Este matrimonio que terminó en
el divorcio impidió que Darío formara un verdadero hogar
por más de 20 años.

Al regresar a Nicaragua consigue empleo en la Secretaria Presidencial. Mientras tanto su temperamento y
carácter iban delineándose cada vez mejor: triste, medibundo, ardiente, ensoñador y lleno de deseos. En las noches tibias se iba al muelle a soñar en la mujer, y en
esas solitarias horas brotaban prosas y versos y la erótica hoguera iba en aumento. (4).
Sus viajes por América Latina se vuelven cada vez
más constantes: Chile, El Salvador, Guatemala Costa
Rica. En El Salvador comienza a frecuentar la ~asa de
una joven: Rafaela Contreras que había conocido desde
niño Y que llegaría a ser en 1890 su primera esposa. Sin
embargo la muerte llega demasiado pronto a la vida de
Rafaela dejándole un hijo: Rubén Darío Contreras. Este
fatal golpe acrecienta en el literato el alcoholismo cayendo
en cama muy enfermo, pero pronto se repone con la visita que le hace su madre.

Su faceta como bohemio "aristócrata" aumenta debido quizás a los interminables viajes que hace por todo
el mundo. Conoce Nueva York, vive un tiempo en París,
Buenos Aires. En esta última ciudad no sólo fue muy bien
recibido como representante de su país sino también admirado como jefe del movimiento modernista. Ahi colaboró en diversos diarios, en particular en el diario "La Nación.

En 1898 visita una vez más España, pero la península había dado un cambio brusco, ya no ejercía más la
generación que había conocido Darío en el 92, ahora estaba un grupo de jóvenes con nuevos ímpetus, nuevos ideales. Este grupo lo proclama jefe, en especial los hermanos
Machado, Valle Inclán y Juan Ramón Jiménez. (Aquí publica Cantos de Vida y Esperanza: 1905) Conoce a Francisca Sánchez quien le da un hijo: Rubén Darlo Sánchez
(1908). Antes de regresar a la América, Darío visita gran
parte de Europa: Italia, Inglaterra, Bélgica, Alemania,
Austria, Hungría y París.

· Anteriormente había viajado ya a España donde conoció a José Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Marcelino Menéndez Pelayo, Juan Valera. A este último, se le debe en gran
parte la fama de Darío por la crítica justiciera al primer
libro del poeta: Azia (1888) libro que da consistencia por
vez primera al movimiento modernista y en donde el genio nicaragiiense se presenta como amante y soñador de la
Francia decadente del siglo XVIlI, lo exótico de los países

La ciudad de México perdió la oportunidad de acogerle.
Fue enviado como representante de Nicaragua a las fiestas del Centenario, pero estando ya en Veracruz, se dio
cuenta por un diario que su país había cambiado de gobierno y decidió regresar porque sabía que no iba a ser
recibido oficialmente.

52

53

Los dos últimos años de su vida los pasa en giras de

�propaganda por ·1a paz mundial. Pero su salud se ·quebr anta, sufre frecuentes ataques de "delirium tremens".
En Nueva York contrae pulmonía y a causa· de esa enfermedad vuelve a Centroamérica. Debilitado, el 10 de .enero
de 1916 muere en Nicaragua precisamente bajo los cuidados de Rosario Murillo.
Penetremos ahora en el análisis literario y psicológico del autor: Descubramos sus inquietudes, deseos, angustias, temores . . . Gracias a su sinceridad podemos conocer todo. lo anterior, porque a pesar de que muchos
de sus versos son de difícil interpretación, él nos legó un
breve estudio de sus obras: Historia de mis Libros, como
asimismo, algunos prólogos explicativos a las segundas ediciones de cada una de sus principales publicaciones.
Su yo interno, o mejor dicho ·su álma en la juventud
de su vida, está muy bien esbozada en la propia descripción que él nos dejó en Cantos de Vida y Esperanza.
"Potro sin freno se lanzó mi instinto,
mi juventud montó potro sin freno;
iba embriagada y con puñal al cinto
Si no cayó fue porque Dios es bueno.
En mi jardín se vió una estatua bella,
Se juzgó mármol y era carne viva;
una alma joven habitaba en ella,
sentimental, sensible, sensitiva.
Y tímida ante el mundo, de manera
que, encerrada en .s ilencio, no salía
sino cuando en la dulce primavera
era la hora de la melodía •.."

Entre algunas de las características esenciales en la
obra de Rubén Darío encontramos un deseo vehemente de
juventud eterna, la cual perdurará hasta su madurez cuando reclama:

54

"Juventud, divino tesoro,
Ya te vas para no volver ..."

(Canción de Otoño en Primavera)
su producción inicial está plasmada de liberalismo i_nyectado por las condiciones mism8:8 de la si~ación en HISpanoamérica. Mezclado con esta 1de~ de ":bertad se confunde un cierto paganismo (del que anos mas tarde el propio poeta se retracta). Canta así en Suprema Lex:

"Sí, Dios lo quiere a·veces,
Y envía el cataclismo:

Hace brotar del fondo -siniestro del abismo
las lívidas borrascas, la negra tempestad;
para que surja en medio de la ardua. noche trágica,
como divina enseña, corno corona mágica
tu nimbo constelado de luz, oh Libertad".

Indudablemente 'que uno de los rasgos sobresalientes
de las composiciones poéticas del escritor es el ero~o:.
Muy conocidas son ya las constantes del I&gt;CX:ta: sensualismo y alcoholismo. Detengámonos en el primero: Tanto
eri su vida real como en sus poemas, la mujer es centro
de sus evocaciones. Hay en él un apetito carnal que causará una gran ebullición en su sangre. Generalmente p~esenta a la mujer un poco al mundo pagano, carnal Y disfruta.ble a los sentidos. Innumerables son los versos dedicados a este tema. Entre los más comunes veamos estos
fragmentos:
"Gozad de la carne, ese bien
que noy nos hechiza
y después se tornará .en ·
polvo y ceniza".

(Poemas de Otoño y otros poemas)
,,

"La mejor musa es la de carne y h ueso .

55

�(Invernal)

(Balada en honor de las musas
de carne y hueso)

Pero Darío, repetimos, nunca estuvo ·enamorado de
una sola mujer. Su lírica está dedicada al sexo femenino
en general debido muy posiblemente a su dramática vida;
y dado que sufrió tantos desfortunios amorosos se entrega
al alcohol y al goce carnal. A diferencia de los cantos románticos de poetas anteriores, los poemas rubendarianos
no son esencialmente espirituales. Tal vez esta actitud
que asume el autor responda a la carencia afectiva, ya fuera maternal, filial o matrimonial.

"Amo "los pálidos mstros
Y las brunas cabelleras,
"los ojos lánguidos y húmedos
propicios a la tristeza,
y las eflJ)Oldas de nieve,
en !donde obscuras y gruesas,
caen sedosas
las grandes trenzas,
y en donde el amor platónico
huye, bajo la cabeza,
mientras temblando se mira
la carne_rrosada ·y fresca".

(Abrojos)
Existen también alusiones a la "mujer-niña" y a la
~'mujer-princesa" (Recordarán la "Sonatina" donde canta a la "princesa triste").
A pesar de sus múltiples aventuras amorosas, nunca
llegó la verdadera mujer de sus S!,leños. Como dijimos anteriormente, su primera esposa que tal parece fue la que
más llegó a su corazón murió joven; la segunda, Rosario
-Murillo, constituyó la tragedia y el error de su vida, y
Francisca Sánchez fue sólo un consuelo para Darío en
sus amargos años. La mujer ideal para el insigne escritor
bohemio es la que describe a continuación:
"Hermosa, carne ideal, grandes pupilas,
al,go de mármol, blanca luz de estrella,
nerviosa, ~tiva,
.• .bellos gestos de diosa,
tersos brazos de ninfa,
ZU8trosa cabellera ...
y ojeras 1que denuncian ansias profundas y pasio( nes vivas".

56

Sin embargo, un tono romántico recorre los versos
del lírico y nos .recuerda las rimas becquerianas en cuanto
que se encuentran en ellos cierta melancolía, tristeza, pesimismo, muerte, desilusión, amor a la vida, al amor mismo, al arte y al Poeta.
Examinemos cada uno de estos atributos de la personalidad y obra de Rubén Darío. A pesar del intenso
colorido que se encuentra en su poesía; siempre tiende hacia los colores pálidos. En su juventud cuando publica el
libro Azul se observa notablemente la preferencia por este
tono. Poco después en Prosas Profanas se inclina a lo gris.
Escribe entonces: "Sinfonía en gris mayor". Hemos mencionado las preferencias por los colores porque ello nos encamina a la continua queja de Darío por su melancolía y
siendo un buen conocedor de esta nostalgia impregnada
en su ser, se define a si mismo con cierto dejo de pesimismo y tristeza:

"Y así voy, ciego y loco, por este camino amargo,

a veces me

parece que el camino es muy largo,

y a veces que es muy corto ...
Y en este titubeo de aliento y agonía
cargo lleno de penas "lo que apenas s&lt;Yporto
,No oyes caer las gotas de mi melancolía1"

(Melancolía)
57

�Un complejo de sentimientos e inhibiciones se entre.
cruzan en la psique del poeta: pesimismo, amargura, nostalgias del pasado, pesares y algo de lo cual Darío señala
con cierta insistencia: timidez. Tuvo una etapa de desengaños, y desilusiones que dejaron mella en su alma:
"Quise amar a un ángel sagrado
y quise amar a Lucifer,
y por los dos fuí traicionado
ninguno en mi aJ,ma pudo ver
lo que hay de puro o condenado
¡Ya tengo miedo de querer!"

( Canción de Otoño a la Entrada
del Invierno)
Apuntamos en un principio que Darío tuvo siempre
un profundo temor a la muerte. El fin de toda la vida,
el más allá fue una tremenda inquietud para su alma.
El propio escritor nos confiesa en su autobiografía su angustia por el término de nuestra existencia. Algunos poemas contienen una honda preocupación por lo ignorado
y por el cese del latir humano. He aquí lo que dice acerca
del tema en uno de sus poemas:
"Hay, no obstante, que ser fuerte
pasar todo precipicio
y ser vencedor del vicio
'de la locura y la Muerte''.

(No Obstante)
Por otra parte, Rubén Darío era un enamorado del
amor, del arte, y de la poesía. Estos tres grandes amores
son punto clave para el entendimiento de su lírica. Su
ansia por poseer el amor, lo lanza al canto del amor a la
rosa, al mar, al bosque, a la ciencia, a la tierra, al cielo, ·
a Dios ... "Amar, amar, amar siempre, amar la inmensidad que es de amor encendida".

58

Vayamos ahora a otro. aspecto más interesante y escasamente estudiado de este sublime autor: En la madurez
de su vida siente una gran preocupación existencial. Consciente de su pesimismo, tendió siempre a incitar en él ese
optimismo, necesario para una mejor estancia de su ser
en ,el mundo. Con esa dualidad paradójica muy particular
del poeta: pesimismo-optimismo; pesar-placer; vida-muerte, esperanza-desilusión, buscó una unidad que logró imprimir a la totalidad de su trabajo altamente creativo.
El temor. a la muerte que antes mencionamos se acen. túa en sus últimas composiciones. Darío se siente como un
"águila en el desierto" (como apuntaba el poeta nicaragii~nse Sr. José Ma. Lugo en una charla sobre Rubén
Darío) En esa desolación se proyecta hacia Dios más bien
como refugio,. una base o pilar a qué asirse. Buscaba ansiosamente la fe y trataba de alcanzarla para llenar esa
angustiosa soledad que lo poseía, oigámoslo:
"Mi fe de niño, ¡,do está,
Me hace falta, la deseo,
batió las alas, y creo
que ,ya nunca volverá ..."

(Epístolas y Poemas)
. En la época que le tocó vivir: fines del siglo XIX y
principios del siglo XX, la ciencia comenzaba a sufrir algunos cambios trascendentales. La primera guerra mundial había estallado dos años antes de que él dejara de
existir. Es probable, que estas circunstancias unidas a
la vida misma que había llevado, lo encaminaran a esta
preocupación de ser en sus últimos años. El vacío existencial, la Nada, era tema ya en Darío, aunque muy parcamente, pero prueba de ello lo tenemos en los siguientes
versos:
"En medio del camino de la vida ...
dijo Dante. 'Bu verso se convierte

59

�En medio del camino de 7,a muerte.
Y no hay nada que aborrecer a 7,a ignorada
emperatriz y reina de 7,a Nada.
Poi· ella nuestra tel,a está tejida,
y ella en 7,a copa de los sueños
vierte un contrario nepente: ¡ell,a no ol!vidal"
(Thanatos)

"Ser, y no saber nada, y ser sin ruml&gt;o cierto,
y el temor de haher sido y futuro terror ...
y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vi.da y por 7,a sombra y
por lo que no conocemos y apenas sospechamos . .."
(Lo

Fatal)

En estas línE;!as expresa las inquietudes d~ su propia
alma. Sin embargo, desea ardientemente entrar en el espíritu de toda la humanidad. Derivando de este enfoque
importante que presenta la poesía rubendariana, podemos
citar el problema social: motivo éste de preocupación
para Darío. Su visita se vuelve a los problemas de Hispanoamérica y España. Siente asimismo un recelo a Estados Unidos que queda plasmado a manera de profecía
en la Od.a a Roosevelt. So protexto quizás de la guerra que
sufría el mundo, el clama para sí y los demás Lá Paz y
La Esperanza. Deseos que brotan dé su alma que presentía el final de sús días. ¡Descanso!, pedía el eco interior,
descanso para esa lucha de "ángel y sátiro" (5).

temporáneos a él como Salvador Díaz Mirón, José Martí,
y otros americanos; y dio consistencia al movimiento mo-

dernista con la mezcla de diferentes corrientes e ideales.
Entre ellos: el parnasianismo (preocupación por la forma,
el ornamento) el simbolismo (interés por el fondo) y el
romanticismo (preocupación por el individuo). Unió todo
lo anterior agregando matices greco-latinos y del siglo
XV. Pero ante todo intenta lograr una autenticidad y Óri-:
ginalidad en su obra, lo que constituye una gran mortificación dentro de su ideario estético, y llega a exclamar:
"Mi literatura es mía en mí" (aunque no lo dice como proclamándose sectario sino como poseedor único de sus letras); y repite con Wagner: "Lo primero, no imitar a nadie, y, sobre todo, a mí".
Un carrusel de. bellas 1magenes representativas del
modernismo recorren los versos de Darío: cisnes, princesas, reyes, palacios, visiones orientales, dioses paganos
de la mitología, flores exóticas: iluminado todo esto con
brillantes luces de tonos azules, blancos y dorados. Sin
duda alguna, Darío combinó maravillosamente: pintura,
ciencia, poesía y música. Vino también a salvar la lengua
castellana que había perdido por esa época calidad y moría sin remedio. Renovó ritmo y rima considerando a la
palabra como algo que tiene alma y vida.

Trasladémonos por último al Rubén Darlo modernista, faceta primordial y por demás conocida: Fue influenciado esencialmente por los llamados "decadentistas"
franceses: Baudelaire, Verlaine, Mallarmé, así como también: Víctor Hugo, Moréas, Flaubert, Catulle Mendés,
Zolá, Daudet, Rossetti, los clásicos españoles, latinos y
Shakespeare. Rubén Darío logró fundir los diversos movimientos que venían imperando entre los escritores con-

Como nos tomaría muchas horas hablar de todos los
aspectos del autor que nos ocupa, y ya -que esto no es
posible, concluyamos esta conferencia con una síntesis
de lo que hemos estado analizando: La siguiente definición resume a Darío poeta-hombre: Rubén Darío fue un
católico deista, hermético, dado a la duda, ansioso de un
imposible ascetismo; pesitnista (sabiendo que el camino
está en el optimismo). Sabio en la geografía poética del
mundo, filólogo, filósofo, asomado al misterio, conocedor
de la literatura española, descubridor del siglo XV, gongorista, verleniano, intérprete de la pintura y de la música, historia, ciencia, política, "Hijo de América y nieto
de España". Poeta que vive en la soledad de la creación.

60

61

�Buscó la verdad, la perfección. Los polos de su esfera
oscilan· entre las tinieblas y el esperado día. Le atrae
y··le teme a la eternidad. Se descubre como conciencia a ,
través de su sinceridad (6). Asiduo lector del siglo XVIII
francés, soñaba y fantaseaba trasladando sus amores al
París encantado que se forjó. Pero en ocasiones descendía a la reajidad y se preocupaba por problemas comunes
y cotidianos, compartía su amor con Francisca . Sánchez
y se inquietaba asimismo por los problemas de la huma;
nielad .entera.
•.' La intención ·al presentar este retrato tanto humaoo como poético d~ -Rubén Darío es rendir un tribµto de
admiración en este conmemorativo centenario al ilustre
poeta nicaragiiense.

BIBLIOGRAFIA
Diez-Echarri y Roca Franquesa. Historia de la Llt.eratura Espaiiola
e Hispanoamericana, Ed. Aguilar, Madrid, 1960.
Darlo, Rubén. Obras Completas: Poesías, Ed. Anaconda, Buenos
Aires, 1948.
Ledesma, Roberto. Genio y Figura de Rubén Darlo, Ed. Universitaria
de Buenos Aires, Argentina, 1964.
Salinas, Pedro. La Poesia de Rubén Darío, Ed. Losada, Buenos Aires,
1948.
Marasso, Arturo. Rubén Darío, y su creac{ón poética, Col. Biblioteca
Nueva, Buenos Aires, s,-f.

NOTAS
Salinas, Pedro. La Poesia de Bubén Dario, Ed. Losada. Bueno•
· ·Aires, 1948, p. 9.

1)

2) . Darío Rubén. Obras Completas: Poesfu, Ed. Anaconda. Buenos
Aires, 1958, (Autobiografla) p . 10.
3) lbid. p. 12.
'4)

Ibid. p. 22.

5) Salinas, Pedro. Op. Cit. p. 185.
6) Cfr. Marasso, Arturo. Rubén Darío y su creación poética, Col. Biblioteca Nueva, Buenos Aires, s- f, pp. 34 y 35.

62

,

63

•

�o

ALICIA QUIROGA V.,
Prod:esol'a de Literatura y del
Depto. de Humanidades de las
Preparatorias de la U.N.L.

RUBEN DARIO: SU VIDA Y SU OBRA

El poeta nicaragüense Rubén Darío cuyo verdadero
nombre fue Félix Rubén García Sarmiento, encabeza un
movimiento literario de favorable reacción que marca un
cambio notable en la literatura española del siglo XX, o
precisando aún más, en la literatura hispanoamericana;
pues ese cambio se registra en varias naciones conquistadas por la altiva España y que siglos despt!és independientes de su Gobierno, no pueden prescindir del hermoso idioma ni de las aristocráticas costumbres arraigadas por la
imposición día a día a través de centurias.
El literato hispanoamericano no puede dejar de engalanar sus estrofas con las gemas de la lengua castellana. Trata de crear algo literario independiente, y así, el
hablar de una literatura propiamente mexicana, genuinamente peruana, originalmente nicaragiiense resulta cosa imposible pues no puede desligarse del bello idioma,
indispensable arma para exteriorizar en verso o en prosa
su sentir, su concepto de la belleza, su desborde espiritual
expresado en su obra, surgiendo así en realidad las literaturas hispanoamericanas propiamente dichas.
Nace Rubén Daría en Metapa, aldea de la República
de Nicaragua el 18 de enero de 1867. Se educa en Managua
y ocupado más tarde en la Biblioteca Nacional, da rienda
64

65

�suelta a su gran pasión innata, la de la lectura. ¿En dónde
mejor que en ese templo del libro podría consagrarse a su
ocupación predilecta? Empieza poco después a escribir en
periódicos locales y se hace notorio por su poesía. Pronto
cunde por la América española su prestigio de literato y
poeta, y varios periódicos hispanoamericanos de renombre solicitan sus colaboraciones.

seres mitológicos, pero con una sutileza Y una el~ancia
superior a como fueron descritos por ~tas latinos o
griegos. Una mujer que pasa ante los OJOS del poeta es
algo tan maravillosamente d~scri~o e? uno de _s~ . cuentos parisienses que vamos 1magmanamente Sigwendolo
en su fantástica descripción la que nos revela el concepto
de la belleza que él tenía. Una mujer hermosa pero de
carne y hueso es convertida en personaje mitológico gracias a la maravillosa descripción de Darlo.

Tuvo la feliz oportunidad de conocer España, y representó a su país en unas fiestas del IV Centenario del
Descubrimiento de América. Más tarde, aparte viajar por
varios países americanos visita otros de Europa, principalmente París soñado e imaginariameJ1te conocido con
anterioridad en sus hermosos cuentos. El galicismo mental marca un sello en el autor nicaragiiense.

Leer un adulto en pleno siglo XX un cuento de hadas,
parecería ridiculo, pero si ese cuento es rubeniano, entonces es saborear verdadera literatura, empaparse el espiritu en la excelencia literaria modernista hispanoamericana.

En su prosa y en su poesía encontramos el sello inconfundible del estilo que marca esa nueva tendencia llamada Modernismo, ese nuevo movimiento entusiasta que
en libertino vuelo, se lanza, busca y alcanza a la Belleza.

•

No se puede negar la infuencia de Zorrilla, Campoamor y Bécquer en las primeras obras de Darlo, pero su
genio innovador se revela en ese magnifico libro de cuentos y poesías llamado "Azul", obra que en su gran variedad de figuras y la diversa situación de escenarios,
sugieren a un hombre avezado en Geografía e Historia,
ya que entonces no conocía los lugares de Europa que
describe, cosa notoria que indica la precocidad de su talento. Demuestra en sí profundos conocimientos de los
clásicos antiguos, de los literatos que integran la escuela
francesa post-romántica y de toda la tradición literaria de
España.
En sus versos se manifiesta una libertad absoluta en
el metro; la armonía de la palabra representa la musicalidad de la idea; consigue esto a maravilla; introduce neologismos, y en busca de la belleza lanza su imaginación a
la literatura grecolatina y trae una vez más a escena

No· se puede pedir mayor descripción de una fina porcelana que la que logra Darío en su cuento "La Muerte
de la Emperatriz de la China". El título subyuga e invita
a leerlo; a cada instante parece que vamos a encontrar
el motivo del título; la descripción del taller del escultor
está muy bien lograda y . no hay cereb1:° human~ cu!o
dueño leyendo esta narración no la conciba. La mmue10sidad al describir la cara, con ojos nariz y boca, el cuello,
el pelo etc., de la figurita de porcelana lejos de cansar
deleita y el bien detallado gabinete minúsculo que el artista formó para la misma es fantástico; los éxtasis de
contemplación son maravillosamente relatados. Son verdaderos retratos literarios los que logra Darlo en cada
uno de sus relatos: personajes, figuras, pasiones, sueños,
tienen una realidad que asombran a quien los lee por primera vez y aún repitiendo su lectura.
No cabe duda que Darío logra una innovación lite.
raría, rompe definitivamente con el anterior siglo de la
literatura española. Es un enamorado de la belleza en
todos sus aspectos humanos, de la mujer bella, de la escultura bella, del bello plumaje, del bello paisaje etc.
A su prosa y a su poesía además de su grandeza su so-

67
66

�noridad y su riqueza, añade el arte de conquistar el espíritu, de subyugar al lector.
La obra de Darío es muy extensa. Sus libros, unos
en prosa y otros en verso podemos agruparlos más que
por su producción cronológica por su reacción poética
ante sus viajes y contacto con literatos europeos.
Sus primeros libros titulados "Primeras Notas",
"Epístolas y Poemas", "Abrojos", "Rosas Andinas", "Rimas y Contrarimas" y "Rimas" (que fueron publicados
hasta 1898), marcan esa primera etapa o fase literaria
de su autor y no lo distinguen aún como prócer de la literatura y sin embargo, ya se notan atisbos de moderni~Íno.
En cambio, su segundo aporte literario representado
por "Azul" "Prosas Profanas" y otros poemas marcan
una etapa exquisitamente rubenianas; en "Azul" se destacan del año lírico el poema "Primaveral" y del mismo,
esa frase admirable con que alude a Diana y para no
llamarla Cazadora como tantos y tantos poetas, .la describe con su desnudez divina y en su actitud cinegética:
¿Puede pedirse mayor elegancia a la vez que claridad
y musicalidad? El poema "Estival" sugiere que tal vez el
poeta albergara en su pecho una venganza pero con su
fino y sutil talento la coloca en el sueño imaginario de
una fiera.
En su obra "Cantos de Vida y Esperanza" se encuentran aparte otros poemas que muestran la exaltación
del hispanoamericano frente al mundo sajón: una composición intitulada "A Roosevelt" que pone de manifiesto
la culminación de la herencia hispánica; es decir para
Darío, como para la mayor parte de los hispanoamericanos es motivo de orgullo ser descendiente de españoles.

En todas estas obras como en las que le siguen, el
impulso a la libertad métrica y el exquisito sentido musi.:
cal del lenguaje consagran al autor, quien fue acogido
de la llamada generación del 98 en España, como un mén_.
sajero de todas las innovaciones literarias, reconocido
como la suprema figura de la escuela modernista.
Entre los libros posteriores a 1898 figura: "España
Contemporánea", "Peregrinaciones", "La Caravana Pasa'~,"Tierras Solares", que distraen su espíritu contemplativ~
y su sentido de admiración hacia el paisaje y lugares que,
describe manifestando cómo afectan sus sentimientos. ·
Continúa su regreso de París escribiendo: "Cantos de
Vida y Esperanza", "Los Cisnes" y otros poemas, "&lt;;)da
a Mitre" y "Canto a la Argentina". Entre sus libros de.
crónicas figuran: "El Viaje a Nicaragua", "Opiniones
crónicas figuran: "El Viaje a Nicaragua", "Opiniones Parisinas", "Todo al Vuelo", que lo consagran como cronista_
y periodista avezado en Geografía e Historia como ya se.
hizo mención anteriormente.
Ya en esa melancolía y serenidad que marcan la proxi~
midad de su decadencia orgánica, pero no de su decadencia
literaria escribe "El Canto Errante" y "Poema del Otoño''
y otros poemas.
Las revoluciones que se suscitaron en su país cortaron
su interesante carrera diplomática pues fue Cónsul de
Nicaragua en Madrid y Ministro Plenipotenciario en México. Durante la gran Guerra se acogió a Nueva York
donde predicó la paz entre las naciones y escribió sus últimas obras "La Vida de Rubén Darío" y "El Oro de Mallorca" que también es una novela autobiográfica.

El León, simbolo de la bravura de España, ha dejado
sus cachorros también bravos en tierras indígenas, y
se subleva ante-el sajón con una bravura que enorgullece
a su padre..

Como buen patriota, que ve destrozarse inútilmente
la vida de sus coterráneos, que comprende que en vano
pelean hermanos contra hermanos y que la sangre de-

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69

�rramada únicamente empeora las situaciones políticas, y
sintiendo su alma invadida por la nostalgia, cuando vio
que le llegaba su última hora regresó al solar patrio a
morir el año 1916.
Podemos decir que su musa fue pródiga y le brindó
la osadía y le exaltó la pasión por la belleza. · Sus obras
sobresalen por su originalidad, su refinamiento y por su
intensidad, aparte la sinceridad de no dejar de reconocer
Ja influencia que en el tuvieron los poetas franceses y españoles,, pero lejos de ser un imitador vulgar es un innovador en toda la extensión del vocablo.
Darío es el narrador ameno por excelencia, y la amenidad, hermana gemela de la gracia nos hace sostener un
J,ibro entre las manos por horas y horas aunque estas se
rindan al peso del mismo y por la posición sostenida por
un. lapso prolongado. ¿Quién no se deleita con esa vivacidad de las imágenes como sucede en "Las Siete Bastardas
&lt;le Apolo"? Darlo presenta llenas de vida a las notas musicales y la gracia con que la última nota responde con
su nombre afirmando la pregunta del poeta, es de una
sutileza admirable.

En cambio si interpretamos como estado de ánimo
esa candorosa y genial imaginación que el poeta logra
en sus estrofas a Mia-garita Debayle ... qué serenidad y
quietud reinaría en el corazón de Darío.
Lejos de juzgarle como humano alabemos lo sublime
de su obra que afortunadamente ha llegado a nosotros
en su integridad y que nos prodiga un verdadero remanso
espiritual al leerla.
Fecunda en cantidad literaria, fecunda en su herencia
literaria, tal fue la vida de Darío. Sembró la prosa y Ja
poesía en el corazón de los hispanomericanos y en el corazón de su hijo y en el de su nieto. Rubén Darío hijo
publicó en 1948 una colección de ensayos biográficos en
prosa titulqda ·"Cerebros y Corazones" y Rubén Darío
nieto cultivó la poesía y publicó en 1945 "Brumas y Luces" y "Salutación a la Primavera" en 1946, contribuyendo como sus ilustres antecesores a la lírica hispanoamericana.
Consagrado está por las letras hispanoamericanas:
¿Rubén Darío, pediría o exigiría más a la posteridad? ...

En algunos poemas el autor desborda su estado de
ánimo, se adivina su pesar ante las consecuencias de su
libertina y placentera vida en su "Gesta del Coso" dramati8 personae, en el final del diálogo sostenido entre un
b~ey de servicio y un toro de lidia, cuando este último
éxclama ante la proximidad de su muerte:
Atroz sentencia;
Ayer el Aire, El Sol, Hoy el Verdugo ..•
¿Qué tpeor que este martirio
y el buey contesta: ¡La impotencia!
¿Y más negro que la muerte,
¡El yugo!
más claro ni la luz del dfa.

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71

�Selección de versos darianos leídos
por el Sr. Dr. JORGE RANGEL
GUERRA, el 18 de enero de 1967,
dentro de los festejos conmemorativos en la Facultad de Filosofía y
Letras de la U. N. L.

DIVAGACION

¿Vienes1 Me llega aquí, '[)UeS que suspiras,
un soplo de las mágicas fragancias
que hicieron los delirios de las liras
en las Grecias, las Romas y las Francias.
¡Suspira así! Revuelen las abejas,
al olor de las olímpica ambrosía,
en los perfumes que en• el aire dejas;
y el dios de piedra se despierte y ría.
Y el dios de piedra se despierte y cante
la glori.a de los tirsos florecientes
en el gesto ritual de la bacante
de rojos labios y nevados dientes;
en el gesto ritual que en las hermosas
iNinfalias guía a la divina hoguera,
hoguera que 'hace "IJ,amear las rosas
en las manchadas pieles de pantera.
Y pues amas ·r eír, ríe, y la brisa
lleve el son de ;zos líricos cristales
de tu reír, y haga temblar la risa
la bar1:&gt;a de los Términos joviales.

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73

�Mira hacia el lado del boscaje, mira
blanquear el muslo de marfil de Diana,
·Y después de la V irgen, la H etaira
diosa, blanca, rosa y rubia hermana.

Monsieur Prudhomme y Homais no saben nada.
Hay Chipres, Patos, Tempes y Amatuntes,
donde el amor de mi madrina, un hada,
tus frescos labios a los míos juntes.)
1

Pasa en busca de Adonis; sus aromas
deleitan
a las rosas y los nardos·,
,
mguela una pareja de palomas,
Y hay tras ella u.na fuga de leopardos.
¿Te gusta amar en griego'! Yo las fiestas
galantes busco, en donde recuerde,
al ~ve son de rítmicas orquestas,
la tserra de la lttZ y el mirto verde.
( Los abates refieren aventuras
a las rubias marquesas. Soñolientos
ft'lósof os defienden las ternuras
del amor, con sutiles argumentos,
mientras que surge de la verde grama,
en la mano el acento de Corinto,
una ninfa a quien puso un epigrama
Beaumarchais, sobre el mármol de su plinto.
Amo más que la Grecia de los griegos
la Grecia de la Francia, porque en Francia,
al eco de las 'Risas y los Juegos,
su más dulce licor Venus escancia.
Demuestran más encantos y perfidias,
coronadas de flores y desnudas,
las diosas de Clodión que las de Fidias;
unas cantan francés, otras son mudas.
Verlaine es más que Sócrates; y Arsenio
Houssaye supera al viejo Anacreonte.
En París reinan el amor y el Genio.
Ha perdido su imperio el dios bifront e.

74

Son.ea de bandolín. El rojo vino
conduce un paje rojo. ¿Amas los sones
del bandolín, y un amor florentino'!
Serás la reina en los decamerones.
(Un coro d.e poetas y pintores
cuenta historias picantes. Con maligna
sonrisa alegre aprueban los señore8.
Clelia enrojece, una dueña se signa.)

,o un amor alemán'! -que no han sentido
jamás los alemanes- : la celeste
Gretchen; claro de luna; el aria; el nido
del ruiseñor; y en una roca agreste,
la luz de nieve que del cielo Uega
y baña • una ?termosura que suspira
la queja vaga que a la noche entrega
Loreley en la lengua de la lira.

Y 80bre el agua az-ul el caballero
Lohengrín; y su cisne, cual si fuese
un cincelado témpano viajero,
con su C11ello enarcado en forma de S.
Y del divino Enrique Heine un canto,
a la orilla del Rhin; y del divino
Wolfang la larga cabellera, el manto;
y de la uva teutona el blanco vino.
O amor lleno de sol, amor de España,
iamor lleno de púrpuras y oros;
amor que da el clavel, la flor extraña
regailn. con la sangre de lo8 toros;

75

•

�•

flor

de gitanas, flor que amo-r recel.a,
amor de sangre y luz, pasiones locas;
flor que trasciende a clavo y a canel,a,,
roja cual 7,as heridas y 7,as bocas.

En tanto mueven tigres y panteras
sus hierros, y en los fuertes elefantes
sueñan co-n ideales bayaderas
los rajahs, constel.ados de brillantes.

¿Los ambres exóticos acaso ...'!
Como rosa /de Oriente me f asci~:
me deleitan 7,a seda, el oro, el raso.
Gautier adoraba a las princesas ch°inas.

O negra, negra como l.a que canta
e?} su Jerusalén el rey hermoso;
negra que haga rbrotar bajo su planta
la rosa y la cicuta del reposo ...

¡Oh bello amor de mil genuflexiones:
torres de kaolín, pies imposibles,
taza8 de té, tortugas y dragones,
y verdes arrozales apacibles!

Amor, en fin, que todo diga y cante,
amor que encante y deje sorprendida
a la serpiente de ojos de diamante
que está enroscada al árbol de 7,a vida.

Amame en chino, en el sonoro chino
de Li-Tai-Pe. Yo igual.aré a los sabios
poetas que interpretan el dest-ino;
madrigalizaré junto a tus labios .

.Amame así, fatal cosmopolita,
universal, inmensa, única, sola
y todas; misteriosa y erudita:
ámame mar y nube, espuma y ola.

Diré que eres más betla que 7,a luna;
que el tesoro del cielo e.&lt;1 menos rico
que el tesoro que vel.a la imf)artuna
caricia de marfil de tu abanico.

Sé mi reina de Baba, mi tesoro;
descansa en mis palacios solitarios.
Duerme. Yo encenderé los incensarios.
~ junto a mi unicornio cuerno de oro,
tendrán rosas y miel tus dromedarios.

Amame japonesa, japonesa
antigua, que no sepa de naciones
occidentales; tal una princesa
éon 7,as pupüas /llenas de visiones,
que aún ignorase en la sagrada Kioto,
en su labrado camarín de plata
ornado al par de crisantemo y loto,
la civilización del Y amagata.
O co-n amor hindú que alza sus ll.amas
en la visión suprema de los mitos,
y hacen temblar en misteriosas bramas
la iniciación de los sagrados ritos.

76

Tigre Hotel,
diciembre 1894~,
\

SONATINA
La princesa está triste ..., ¿qué tendrá la princesa,
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
La princesa está pálida en su silla de o-ro,
está mudo el teclado de su clave sonoro;
y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor.

77

�El jardín puebla el triunfo de los pavos reales.
Parlanchina la dueña dice cosas banales,
y vestido de rojo piruetea el bufón.
La princesa no ríe, la princesa no siente;
la princesa persigue por el cielo de Oriente
la libélula vaga de una vaga ilusión.
¡,Piensa acaso en el príncipe de Golconda o de China,
o en el que ha detenido su carroza argentina
para
,o en
o en
o en

ver de sus ojos la dulzura de luz,
el rey de las islas de las rosas fragantes,
el que es soberano de los claros diamantes,
el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz,

i¡Ay! la pobre princesa de la boca de rosa
quiere ser golondrina, quiere ser mariposa,
tener alas ligeras, bajo el cielo volar;
1r al sol 'JXYT' la escala luminosa de un rayo,
Baludar a los 'lirios con los versos de mayo,
o perderse en el viento sobre el trueno del mar.
Ya no quiere ~l palacio, ni la rueca de plata,
ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata;
-ni los cisnes unánimes en el lago de azur.
Y están tristes las '{lores por la flor de la corte;
los jazmines de Oriente, los nelumbos del Norte,
de Occidente las dalias y las rosas del Sur.
¡Pobrecita princesa de los ojos azul,es!
Está 'J)'resa en sus oros, ¡está 'J)'resa en sus tules,
en la jaula de mármol del palacio real;
el palacio sober"bio que vigilan los guardas,
que custodian cien negros con sus cien alabardas,
un "lebrel que no duerme y un !dragón colosal.
¡Oh, quién fuera hipsipila que dejó la crisálida!
(La princesa está triste. La princesa está 'J)álida).
¡Oh visión adorada de oro, rosa y marfü!

¡Quién volara a la tierra donde ,un príncipe existe
(la princesa está pá],ida, la princesa está triste),
más brillante que el alba, más hermosa que abril!

-Calla, calla, princesa -dice el hada madrina-;
en caballo con alas hacia acá se encamina,
en el cinto la espada y en la mano el azor,
el feliz cabal"lero que te adora sin verte,
y que l"lega de "lejos, vencedor de la Muerte,
a encenderte los labios con su beso de amor.

EL REINO INTERIOR

A Eugenio de Castro.
. .. with Psychis, my so'lil!

Poe.

Una selva suntuosa
en iel azul celeste su rudo perfü calca.
Un camino. La tierra es color de rosa,
cual la que pinta fra Doménico Oavalca
en sus Vidas de santos. Se ven extrañas flores
de la flora gloriosa de los cuentos azu"les,
y entre las ramas encantadas, papemores
cuyo canto exta.~ra lde amor a los bulbules.
(Papemor: ave rara; Bulbules: ruiseñores).
Mi alma frágil se asoma a la ventana oscura
de la torre terrible en que ha treinta años sueña.
La gentil Primavera, primavera le augura.
La vida le sonríe rosada y halagiieña.
Y ella exclama: -¡Oh fragante díal ¡Oh sublime día!
Se diria que el mundo está en flor; se diría
que el corazón sagrado de la tierra se mueve
con un ritmo de dicha; luz brota, gracia llueve.

78
79

,

�¡Yo soy 7,a prisionera que sonríe y que canta!"
'Y 7,as manos liliales agita,. como infanta
•real en los balcones del palacio paterno.

¿Qué son se -escucha, son lejano, vago y tierno,.
Por el lado derecho del camino adel,anta
el paso leve una adorable teorúl
virginal. Siete bl,ancas doncellas, semejantes
a siete bl,ancas rosas de gracia y de armonía
que el alba constel,ara de 'f)erUlS y di.amantes.
¡Al,abastros •Celestes habitados por astros:
Dios se refleja en esos dulces al,abastros!
Sus vestes son tejidos del lino de 7,a Luna.
Van descalzas. :Se mira que posan el pie breve
,sobre el rosado suelo, como una flor de nieve.
.Y los cuellos ~e inclinan, imperiales, en una
manera que l~ excelso pregona de su origen.
Como al compás de un rverso su suave paso rigen.
Tal el divino Sandro dejara en sus figuras
esos graciosos gestos en esas l-íneas puras.
Como a un vel,ado son de liras y l,aúdes,
divinamente blancas y castas ipasan esas
siete bell,as princesas. Y esas bell,as princesas
Bon las siete Virtudes.

,

Al lado rizquierdo del camino y paralel,a-m.ente, siete mancebos --0ro, seda, escarlata,
armas ricas .de Oriente-, hermosos, parecidos
a los satanes verleni.anos de Ebcatana,
vienen también. Sus l,abios sensuales y encendidos,
de efebos criminales, son cual rosas sangrientas;
sus puñales, de piedras preciosas revestidos
-ojos de víboras de luces fascinantes-,
al cinto penden; arden 7,as púrpuras violentas
en los jubones; ciñen 7,as cabezas triunfantes
oro y rosas; sus ojos, ya lánguidos, ya ardientes,
son dos carbunclos mágicos de fulgor mbilino,
y en sus manos de ambiguos príncipes decadentes

80

relucen como gemas 7,as uñas de oro fino.
Bell,amente infernales,
llenan el aire de hechiceros beneficios
esos siete mancebos. Y son los siete Vicios,
los siete poderosos pecados capitales.
Y los siete mancebos a 7,as siete doncell,as
7,anzan·vivas miradas de amor. Las Tentaciones,
de sus liras melifluas arrancan vagos sones.
Las princesas prosiguen, adorables visiones
en su b7,ancura de palomas y de estrell,as.
Unos y otras se pierden por 7,a vía de rosa,
y el alma ,mía queda pensativa a su paso.
-"¡Oh! ¿Qué hay en ti, alma mía?
¡Oh! ¿Qué hay en ti, mi pobre infanta misteriosa?
¿Acaso piensas en 7,a bl,anca teoría?
¿Acaso
los brill,antes mancebos te atraen, mariposa?"
Ella no me responde.
Pensativa se aleja de 7,a oscura ventana
--pensativa y risueña,
de 7,a Bell,a-durmiente-del-bosque tierna hermana--,
,y se adormece en donde
hace treinta años sueña.
Y en sueño dice: "¡Oh dulces delicias de los cielos!
¡Oh tierra sonrosada que acarició mis ojos!
-¡Princesas, envolvedme con vuestros bl,ancos velos!
-¡Príncipes, estrechadme con vuestros brazos rojos!"-

CANCION DE OTO:f~ü EN PRIMAVERA
A Martínez Sierra.
Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!

81

�Oua.ndo quiero llorar, no lloro • ••
Y a veces lloro sin querer ...
Plural ha sido la celeste
historia de mi corazón.
Era una dulce niña, en este
mundo de duelo y aflicción.
Miraba como el alba pura;
sonreía como una flor.
Era su cabellera oscura
hecha de noche y de dolor.

Y.o

Juventud, divino tesar.o,
ite fuiste para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro •••
!I a veces lloro sin querer ..•
Otra juzgó que era mi boca
el estuche de su pasión;
y que me roería, loca,
con sus dientes el corazón,
poniendo en un ,amor de exceso

la mira de su voluntad,
mientras eran abrazo y beso
síntesis de la eternidad;

era tímido como un niño.
Ella, naturalmente, fue,
'f)(lra mi amor hecho de armiño,
Herodías y Salomé . • .

y de nuestra carne ligéra
imaginar siempre un Edén,
sin pensar que la Primavera
y la carne acaban también . . •

Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas 'f)(lra no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro ..•
y a veces lloro sin querer . •.

Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro .••
y a veces lloro sin querer ...

Y más consoladora y más
halagadora y expresiva,
la otra fue más sensitiva
cual no pensé encontrar jamás.

¡Y las demás! En tantos clim.as,
en tantas tierras siempre son,
si no pretextos de mis rimas
fantasmas de mi corazón.

Pues a su continua ternura
una pasión violenta unía.
En un peplo de gasa pura
una bacante se envolvía ...
En brazos tomó mi ensueño
y lo arrulló como a un bebé ..•
y le mató, triste y pequeño,
falto de luz, ,f alto de fe •..

En vano busqué a la princesa
que estaba triste de esperar.
La vida es dura. Amarga y pesa.
¡Ya no hay princesa que cantar!
Mas a pesar del tiempo terco,
mi sed de amor no tiene fin;
con el cabello gris, no me acerco
a los rosales del jardín ...

83
82

�Juventud, divino tesaro-,
¡ya te vas -para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro •••
y a veces lloro sin querer ••.
¡Mas es mía el Alba de oro!

o

A ROOSEVELT
¡Es con voz de la Biblia o verso de Walt Whitman
que habría de l"legar hasta ti, cazador!
Primitivo y moderno, sencillo y complicado,
con un algo de W áshington y cuatro de N emrod.
Eres los Estados Unidos;
eres el futuro invasor
de la América ingenua, que tiene sangre indígena,
que aún reza a Jesucristo y aún habla en es-pañol.
Eres soberbio y fuerte ejemplar de tu raza;
eres culto, eres hábil; te opones a Tolstoi.
Y domando caballos o asesinando tigres
eres un Alejandro Nal&gt;ucodonosor.
(Eres un profesor de Energía,
como dicen los locos de hoy).
Crees que la vida es incendio;
que el progreso es erupción;
que en donde pones la bala
el porvenir pones.

Si clamáis, se oye como el rugir del león.
Ya Hugo a Grant le dijo: "Las estrellas son vuestras".
( Apenas brilla, alzándose, el argentino sol,
y la estrel"la chilena se levanta ... ) Sois ricos.
Juntáis al culto de Hércules el culto de Mammón;
y alumbrando el camino de la fácil conquista,
la Libertad levanta su antorcha en Nueva York.
Mas la América nuestra, que tenw poetas
desde los viejos tiempos de N etzahualcóyotl;
que ha guardado las huellas de los ,pies del gran Baco;
que el 1alfabeto pánico en un tiempo aprendió;
que consultó los astros; que conoció la Atlántida,
cuyo nombre nos l"lega resonando en Platón;
que desde los remotos momentos de su vida
vive de luz, de fuego, de perfume, de amor.
La América del grande Moctezuma, del Inca;
la América fragante de Cristóbal Colón;
la América católica; la América eS'[)añola;
la América, en que dijo el noble Guatemoc:
"Yo no estoy en un lecho de rosas". Esa América,
que tiembla de huracanes y que vive de amor.
Hombres de ojos sajones y alma bárbara. Vive,
y sueña, y ama, y vibra. Y es la hija del Sol.
Tened cuidado. ¡Vive la América es-pañola!
Hay mil cachorros sueltos del león eS'[)añol.
Se necesitaría, Roosevelt, ser, por Dios mismo,
el riflero terrible y el fuerte cazador
para poder tenernos en vuestras férreas garras.
Y pues contáis con todo, falta una cosa: ¡Dios!

No.
Los Estados Unidos son potentes y grandes.
Cuando ellos se estremecen hay un hondo temblor,
que '[)a8a por las vértebras enormes de los Andes.

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              <text>Armas y Letras, Revista de la Universidad de Nuevo León, 1967, Segunda Época, Año 10, No 1, Marzo</text>
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