<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="17417" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/17417?output=omeka-xml" accessDate="2026-06-27T05:04:13-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="15448">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/213/17417/Armas_y_Letras_Revista_de_la_Universidad_de_Nuevo_Leon_1967_Segunda_Epoca_Ano_10_No_3_Septiembre_2000330.pdf</src>
      <authentication>a4ab0bf4f81b02553ddd6f9510d93113</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="487972">
                  <text>y
REVISTA TRIMESTRAL

Facultad de Medicina de la U. N. L.

Monterrey, N. L., IHxlco

SUMARIO

• Maria Guadalupe Martinez Berrones, "Enrique G&lt;mzález .llcirtfrtez,
Poeta Modernista", 1871-1952. e Hugo B. Margáin, Confer6f&amp;C1CI pronunciada en la Umooraidad Tu/ta. • Dietrich Hauck B., "Bre1JeS Ob~ acerca de la Arteaatafa, del Comercio 11 del Meroatlo y de
8M8 repreae,atafttea en TetaOCh.titldtl".
e Genaro Salinas Quiroga, "Deacartes y la ll'ilosoffa .lloderM".
No. 3

Año 10

UNIVERSIDAD

Septiembre de 1967

DE NUEVO

Segunda Epoca

LEON

*

��1

8 1 8 L I O T E C A C IE N
U. A. N. L

T R A L ~ - .. _\
_

•

�....... .,....~
n

·-... :., -

~

..

~~

M

.,.,_ V!

-~---

...."

zn
'

--

'

!RM!S Y LETH!S
REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

Rector
ING. NICOLAS TREV:[lq'O NAVARRO
Secretario
ING. CESAR A. TIJERINA GONZALEZ

Departamento de Extensión Universitaria

•

Coordinadora
DRA. AURORA MORENO

Jefe de la Sección Editorial
HECTOR JAVIER MORA SALAZAR

Torre de la Rectoría
Ciudad Universitaria
Monterrey, Nuevo León, México.

Quinto Piso

�REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

No. 3 -

Año 10 -

Septiembre de 1967 -

Segunda Epoca

SUMARIO

María Guadalupe Martínez Berrones, "Enrique González Martínez, Poeta Modernista", 1871-1952
5
Rugo B. Margáin, Conferencia pronunciada en la Universidad Tufts

.

.

.

.

. 17

Dietrich Hauck B., "Breves Observaciones acerca de la
Artesanía, del Comercio y del Mercado y de sus representantes en Tenochtitlán"
. . . . . . 35

Genaro Salinas Quiroga, "Descartes y la Filosofía Moderna"

.

.

.

.

.

. 49

�MARIA GUADALUPE MARTINEZ HERRONES
Doctora en Letras y Catedrática de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Nuevo León

ENRIQUE GONZALEZ MARTINEZ,
POETA MODERNISTA.

1871-1952
1.-DATOS BIOGRAFIGOS: SU INFANO/A Y
JUVENTUD. AMBIENTE FAMILIAR.

Enrique González Martínez nació en Guadalajara, Jalisco, el 13 de abril de 1871. "Bajito, delgado, nervioso, de
complexión fina, de voz penetrante pero acariciadora, de
ojos negros como cuentas de azabache, así lo conocí" dice
Victoriano Salado Alvarez en un artículo publicado en el
homenaje al poeta con motivo del Octagésimo Aniversario,
en el maria Yucateco, Mérida, el 21 de abril de 1907. (1)
En el Capítulo I de "El Hombre del Búho", Enrique
anota que no era afecto a escribir un diario íntimo ni crónicas de impresiones de viafes, pero que, una noche, en
estado de vigilia pensó que debía escribir algo para tener
esa alegría de la evocación y de la introspección, haciendo
su Autobiografía: la que se le reveló como una cinta cinematográfica en unos segundos. En esta obra, su A utobiografía, se nos muestra además de poeta, como un verdadero prosista, ya que es el género literario más difícil porque
se requiere una sinceridad absoluta del escritor para darnos a conocer "su vida", ese proceso vital hacia la ~uerte, en donde, en última instancia, se resuelve la problemática existencial.
Nos dice, que fue bautizado en la parroquia cercana
1).-p. 3.- La obra de Enrique Gonzáre.z Martinez.- Estudios prologados por Antonio Castro Leal y reunidos por José Luis Martinez. Edición del Colegio Nacional.- Calle de Luis González Obregón.- Núm.- 23.- Méx., D. F. M. CM. LI.

5

�a su casa, por el Cura de apellido Caldera; que fueron sus
padrinos el Lic. Justo V. Tagle y su hermana Fernanda;
que recibió la confirmación, siendo su padrino D. Miguel
Meneses, director de Orquesta, fecundo compositor, quien
viajó por Italia y la India, donde murió. Esta muerte afectó anímicamente a Enrique: "Sobre aquel momento doloroso, cayó un velo pesado de silencio; nadie me dijo nada
y nada pregunté". -Anota- (1)

emoción. Había sido !huy bella en su juventud, de cutis sonrosado, encendido en las mejillas". . . "La madurez transformó su belleza juvenil en grave y solemne majestad". (1)

Supone el poeta que ese choque con la realidad le dejó su huella. Se encerró en un silencio que refleja en sus
poesías:

Ella fue discípulo de su esposo; se acostumbró, una
vez casada, a las lecturas en compañía, admiradora de
Santa Teresa y demás escritores del XVI y XVII• sabía el
francés, lo mismo que su esposo, aunque era un ~oco torpe para la conversación en lengua que no era la suya. Le
agradaba rodearse de personas inteligentes siempre que
fu~ran morales y d: buen trato social. Cultivaba el género
epistolar y la poesia. Tenía predilección por Bécquer, cuyos versos recordaba a menudo. Se educó en un Colegio de
Religiosas.

"No turbar el silencio de la vida,
esa es la ley. . . Y sosegadamente
llorar, si hay que llorar, como la fuente
escondida". (2)

En este medio familiar creció Enrique. Anota que desde muy niño comenzó a escribir, pues se daba cuenta de
que sus padres tenían un respeto y admiración por los escritores tanto españoles como extranjeros.

El mismo escritor nos retrata a su padre: "De estatura poco menos que mediana, ojos que parecían siempre
sonreír, de frente despejada, de ensortijados cabellos que
cuidaba escrupulosamente, de. rápido andar y movimientos ágiles; .. ." (3) siempre pulcro en el vestir, de familia
de la cla&lt;;e media, trabajó como comerciante y estudió la
carrera de Profesor Normalista. "Inteligente pero sin brilló". Aficionado a la lectura de los clásicos de los Siglos de
Oro: Cervantes, Quevedo, Góngora, y a la de los modernos: Pedro Antonio de Alarcón, Galdós, Pereda.
Su madre "Era alta, de color apiñonado, de nariz larga y recta cuyas alas se movían a cada gesto como si tuvieran vida propia y quisieran subrayar la palabra y la
1),-p. 14.- González Martinez, Enrique.- El Hombre del BÚho.- Cuadernos Americanos.- México; 1944.2) .-p. 101.- González Martinez, Enrique.- Los Senderos Ocultos.- Poesías Completas.- Asociación de Libreros y Editores Mexicanos.- México, 1944.
3).-p. 17.- González Martinez, E.- El Hombre del BÚbo.- Opus Cit.

. Nos explica el autor que desde que entró en el Seminario del Viejo Convento de· Santa Mónica su madre cultivó relaciones epistolares· con los Profes~res para darse
cuenta del aprovechamiento y conducta de s~ hijo.
Di~e Enriq~é que no tuvo más maestros que sus padres, pues considera que en el hogar es donde empieza la
educ~ción, aunque tuvo muchos catedráticos, quienes le
ensenaron buena parte de lo que sabía.
"
De los maestros que recuerda alude al Padre Rositas:
. era un verdadero desastre. Nunca llegó a conseguir un
mstante de silencio, un minuto de disciplina. Desde que
1~_lecc~ón comenzaba, todo era, entre los alumnos gritos,
nnas, Juegos y ·volteretas". (2)

1).-pp. 23-24.- González Martinez E.- El Hombre del Buho.- Opus Cit.
2).-p. 63.- González Martlnez E.- El Hombre del Buho.- Opus Cit.

7
6

�Luego, cuando Enrique salió del Seminario, no vaciló en seguir la carrera de Medicina; leyó todo lo que llegó
a sus manos: libros prohibidos en aquel entonces: Sistema
de la Naturaleza, del Barón de Holbach, Las Rtánas de Pal1nira, de Volney, Profesión de f e del Siglo XIX, de Eugenio
Pelletan, y otros. Más tarde decía que no los volvería a leer
por convicción propia. En cambio, su madre lo orientaba a
leer Las Confesiones de S. Agustín, a Santa Teresa de Jesús, a San Ignacio de Loyola, entre otros.
De otro de los profesores de la Facultad de Medicina, qu~ recuerda, anota: "Nuestro profesor de Clínica Interna era un médico del gran mundo, rico y bien emparentado que ejercía poco y atendía sólo a los enfermos de
la clase más alta de la ciudad, y todavía a éstos, a ruegos
y encargos". (1)
La niñez del poeta fue solitaria; en su casa se le impuso el aislamiento con el propósito de tener buenos amigos, elegidos; tenía una salud enfermiza, siempre estaba
en manos de los médicos. Fue hijo úníco hasta la edad de
13 años, época en que nació Josefina, su hermana, a quien
recibió la familia con mucha alegría y Enrique se fue acostumbrando a ella; la llegó a querer con un "amor paternal" por la diferencia de edades.
Nos dice el poeta que su espíritu fue más precoz que
la carne; pues a los diez años se enamoró de una niña mayor que él, quien no supo de ese amor platóníco; luego, a
los trece años, tuvo otro amor: otra chiquilla de su edad
que se encontraba en casa de uno de sus amigos, la que
tampoco supo del amor que se le profesaba.
Veamos la sensibilidad del poeta al recordar su níñez
en unos de sus versos:
" .. .Más recuerdo el perfume del aula del colegio
que el rostro de una niña que adoré a los diez año8''. (2)
1).- p. 75.- González Martinez, Enrique.- El Hombre del Bhuo.- Opus
Cit.
2) .-lbld, p. 92.

8

A los dieciséis años tuve una novia: "Era una muchacha linda y coqueta, hija de una señora amiga de mi madre". (1)
El poeta nos confiesa que aunque él seguia la carrera de Medicina, cultivó amistades literarias con quienes pasaba momentos agradables de "bohemia sana". Mi capacidad de evasión a reinos interiores, estaba ya en vigorosa
plenitud. Horas de contemplación, meditaciones fecundas,
lecturas hasta la fatiga, unas estimulantes y otras estériles,
me acompañaban en mi soledad voluntaria". (2)
En 1893 recibió su título profesional de médico, a los
veintidós años de edad. Los sueños del poeta en ese entonces, eran: ser un buen profesional, catedrático de la Facultad de Medicina; llegar a ser Director de la misma, y, en
sus momentos libres cultivar la poesía.
Ya en esa época había publicado poemas en Revistas
de Guadalajara y en la Capital de la República, y con motivo de su examen profesional, comentaban también sus actividades literarias. Hizo traducciones del inglés: del Cuervo, de Edgar A. Poe, publicado en su primer libro: Preludios, y algunos poemas de Shakespeare.
Entonces, un grupo de paisanos que vivian en Culiacán, Sonora, amigos de su padre, le ofrecieron a ése un
puesto de Profesor en un nuevo Colegio, ofrecimiento que
aceptó, mas se le presentó el problema al poeta y joven médico de cambiar su vida, cuando parecía que se encaminaba hacia el ascenso de su profesión. Al fin se decidió acompañar a sus padres y hermana para no abandonarlos. Sin
embargo, consultó su decisión con algunos de sus profesores. Uno le dijo: "Enrique, su lugar está aquí, aquí su carrera y aquí también su porvenir". (3) En cambio, otro,
medio-filósofo le aconsejó: "Cuando lo desconocido llama
a nuestra puerta, hay que abrirla de par en par. Váyase
1).-p. 89.- González Martlnez E.- El Hombre del Bullo.- Opus Cit.
2) .- Ibld, p. 100.
3).- Ibld, p. 108.

9

�usted: al fin, todo es vivir". (1)
Así, una mañana de diciembre de 1895, Enrique en
compañía de su familia se dirigió a Culiacán, Sinaloa, en
cuyo Estado pasaría alrededor de quince años de su vida,
los más fructíferos de la misma. La gente abierta y hospi-·
talaria los recibió con gentileza, deseándoles prosperidad.
Mas como el poeta no pudo radicarse, se decidió ir a EZ
Fuerte, ciudad de millonarios, al Norte, pero en el camino, en Sinaloa, uno de sus amigos que fue a recibirlo lo
llevó a un paseo en su automóvil, por la ciudad, en donde,
al pasar por una calle, vio ~ una bella joven, de quien se
enamoró: "Al desembocar en la primera calle, apareció en
, la puerta de su casa una maravillosa mujer, una muchacha·
de apenas diecinueve años, a cuya vista todo mi ser se estremeció. Pregunté su nombre, y mi amigo me dio él cariñoso diminutivo con que era llamada en la población.
Comprendí que algo trascendental entraba en mi espíritu:
era ella, la esperada; era Luisa, "la que me dio la paz". (2)
Luego, aunque ya tenía compromiso para irse a El
Fuerte, su amigo lo convenció que se quedara en Mocorito,
pues no había médico en ese momento. Y Enrique así lo
hizo.
El mismo poeta, comenta que Xavier Villaurrutia había dicho que la única operación quirúrgica que había practicado él, había sido: "Córtale el cuello al cisne", mas la
carrera médica del poeta, como tal fue fructífera.
2.-ACTIVIDAD LITERARIA DEL POETA.- SU PRIMER
LIBRO: PRELUDIOS, 1903.- Mazatlán.

Enrique, una vez que se fue a vivir a Mocorito, ya no
era el médico "señorita" de Guadalajara, el muchacho bien,
de carrera fácil, era el médico rural en contacto con per-

sonas de otro medio social, "más ingenuas, más abiertas
,
.
'
mas susceptibles de ser amadas y ser comprendidas".
E_l poeta nos dice en su Autobiografía, que tres meses
despues de su llegada, conquistó el afecto y la confianza de
l?s provincianos, aunque también recibía de sus seres queridos cartas: de su madre y de Luisa. Esta "era más bien
pequeña Y fina; su belleza era de una dulzura infinita que
contagiaba y atraía más bien que deslumbraba". . . "Parecía una princesa joven antes de reinar". (1)
De la actividad literaria de Enrique González Martínez Sq{)emos que a los ocho años escribió un cuento que
su maestro Souza premió; a los trece, hizo un "conceptuoso" poema escolar.
En Mocorito, dirigió con Sixto Osuna la Revista Literaria "Arte", y hacia 1891 salió a la publicidad la noticia
de su muerte: "Apolo y Minerva están velando al borde de
la tumba recién abierta", escribía en un periódico de Guadalajara, Francisco Izaba!. Y en otro párrafo: "Enrique
por eso ha muerto en plena juventud; fue demasiado querido por los dioses".
El poeta al leer el artículo sobre su muerte se decidió
enviarle a su amigo una carta; en la cual decía: "Me desayuné el último jueves con la espeluzante noticia de mi fallecimiento. No me cabía duda: entre dos anchas y negras
cintas, mi nombre con todas sus letras, y el perfumado haz
de flores de tu cariñosa despedida. Gracias, Pancho amigo; pero... ¡No es tiempo todavía! ...Además, no he pensado en morirme". (2)
Otro de los artículos sobre su fallecimiento fue publicado por D. Celedonio Junco de la Vega en esta ciudad, en
Monterrey, otro, en Lucifer, diario de Tepic, por Rafael de
Alba, uno de los amigos de Enrique.

1).-~:"it 130-131.1).-p._ 108.- Go~lez Martinez, Enrique.- El Hombre del Buho.- Opus
Cit.
2).-p. 116.- González Martinez E.- El Hombre del Buho. Opus Cit.

10

González Martinez, E.- El Hombre del Buho.- Opus

2).-p. 153.- González Martinez E.- EI Hombre del Buho.- Opus Cit.

11

�Sin embargo, la noticia macabra, hizo pensar al poeta que era un momento oportuno para dar a la publicidad
su primer libro: Preludios, y así lo hizo. Mandó los originales a la Imprenta de Retes de Mazatlán, en agosto de
1902, a los treinta y un años de edad. Era una edad de dar
a la luz buenas primicias. Fue una edición de cincuenta
ejemplares, de los cuales la mitad fue repartida entre amigos con un cierto interés de que se ocuparan de él y de sus
versos, la otra, fue vendida. Este libro consagró al poeta.
Tuvo varios críticos. Entre ellos, Manuel G. Revilla lo catalogaba como "poeta de altos vuelos" y señalaba las influencias de Horacio y Núñez de Arce en sus poemas. En
esa época nació su tercer hijo. Después, en Mocorito, nació·
Jorge, el cuarto y último hijo. Mas no todo era felicidad.
En los días subsiguientes, recibió un telegrama de Sinaloa
con la noticia de que su madre estaba gravemente enferma
de una neumonía. Acudió a verla, conversó con ella sobre
temas familiares. Poco después, ella se confesó y comulgó
con devoción. Y le dijo . a su hijo: "Mira como se muere
cristianamente''.
En ese tiempo, unos amigos, entre ellos Casasuz, le
ofrecieron un puesto para que se trasladara a México en
donde triunfaría literariamente: de médico inspector de Escuelas, una cátedl:a de Literatura en la Preparatoria y un
sueldo de $600.00 (seiscientos pesos M. N.) que era buen
sueldo para entonces. Ambos, marido y mujer se pusieron
de acuerdo si debía aceptar y así lo acordaron. Luisa, mientras tanto, viviría en Sinaloa con sus padres, y el papá de
Enrique con su hermana que estaba casada y con su primer hijo. Pensaban que la ausencia sería de unos dos meses, mas no fue así, se prolongó más. En 1905, estaba el
poeta en México, capital.
En 1909 ingresó a la Academia Mexicana de la Lengua. "Yo, por mi parte, admirador de Darío no simpatizaba de una manera franca con las tendencias del modernismo, aunque me interesaba todo lo que en él había de liberación de forma y anti-academismo". (1) "Los poetas de
1).-p. 191.- GonzAlez Mart1nez, E.- El Hombre del Buho.- Opus Cit.

]2

aquella promoción lírica, yo entre ellos, sintieron el encanto de la obra de Darío". . . El enriquecimiento de las formas métricas, la resurrección de modas castizas olvidadas,
la libertad del ritmo tradicional y el estimulo de la gracia
q~e .rebosaba en los poemas del gran nicaragiiense. (1)
Enrique, en la capital, se encontraba en otro ambiente
más amplio y más abierto para sus actividades literarias,
más la tragedia lo perseguía: A los siete meses de haberse ido a la capital, murió su hijo más pequeño, Jorge, a los
16 meses de edad, motivo que hizo al poeta regresarse a
Mocorito. A los habitantes, amigos y pacientes, les causó
alegría su regreso, aunque el poeta se daba cuenta de la
gran diferencia de la capital y la provincia.
Lirismos es un libro de poemas, con la influencia parnasiana, con ese rebuscamiento de la forma, esa quietud
de lo marmóreo, esa impresión de frío, como en:

PALIDA
"Tu palidez marmórea y enfermiza
es el mágico filtro que enamora;
¡y esa •sensualidad que te devora,
y esa sed de pasión que te electriza". (2)

El mismo poeta confiesa que al leer sus poemas, poco
después, se dio cuenta que había necesidad de una renovación. Y así lo hizo en sus próximos libros. En México, fundó
la Revista Literaria Argos -1912-, más tarde, Pegaso
-1912-; fue editorialista de El Imparcial -1912-, Presidente del Ateneo de la Juventud -1912-, Profesor de
Literatura Francesa en la Escuela de Altos Estudios, de
Literatura Mexicana en la Escuela Nacional Preparatoria,
entre otras actividades.
1).-p. 192.- González Martlnez, E.- El Hombre del Bubo.- Opus Cit.
2) .-p. 11.- González Mart!nez, E.- Preludios.- Llrismos.- Ed. Porrua.Méxlco, 1946.

13

�3.-MADUREZ DEL POETA: LIRISMOS.- -1907-, SILENTER .-1909-, LOS SENDEROS OCULTOS
-1911-, LA MUERTE DEL CISNE -1915- y otros.

En Lirismos -1907-, Los Senderos Ocultos -1911Silenter -1909- entre otros, nos damos cuenta de la evolución ideológica que tuvo el poeta, perfilando, cada vez
más, su personalidad, desligándose de la forma primigenia
de sus versos, dando a éstos un toque de angustia, de in~
quietud por los problemas humanos, y rebelándose contra
la rigidez y la frialdad de la teoría del "arte por el arte",
aunque todavía observamos esa perfección sobria en El Estoque, y el uso del verso colorista, con sugerencia erótica:
"Tu las has visto, tu que tienes
boca roja y manos sabias
que simulan dos palomas
por 'lo tersas y lo bl,ancasn. (1)

El poeta, Enrique González Martínez, como decíamos,
poco a poco se va desligando del sensualismo propio de los
escritores de la Revista Moderna de México -Justo Sierra.,
Urbina, entre otros-, y se concentra en sí mismo, se rodea del silencio a que siempre había añorado y vaga por
los mundos interiores del ensueño.
En Nox, observamos esa subjetividad y orientación a
la naturaleza que va a desembocar en el panteísmo de Enrique, procedente de la influencia romántica francesa.
-Víctor Hugo escribió una poesía titulada: Océano Nox-.
Veamos:
"Y vosotras, en noches enlutadas,
que evocáis el misterio y el encanto
de la vida interior, cuando se abisma
el alma a dialogar _consigo misma
¡cuántas cosas lejanas y secretas
decís al corazón de los poetas!". (2)

En Voz Baja, captamos la musicalidad del verso, influencia de Verlaine y esa melancólica pasión y morbosidad
finamente erótica, buadelairiarn!t:
"Te sigo y te me escapas; te adoro y es .en vano.
Hermética me escondes la ll,ave del arcano
y dejas con sus ansias el corazón inquieto.
"Cuándo será 7,a hora que trémulo ambiciono
en que rendida amante, con lánguido abandono
me digas en voz baja tu divino secreto'!". (1)

El poeta, en su madurez, vuelve a la interioridad del
hombre; ataca ese formalismo frío de la "teoría del arte
por el arte", actitud paralela a la de Verlaine en su Art Poetique, en su famoso Soneto: Rómpele el cuello al cisne:
"Rómpele el cuello al cisne
de engañoso plumaje
que da su nota blanca al tazul de la fuente;
el pasea su gracia no más, pero no siente
el alma de las cosas ni la voz del paisaje". (2)

En este Soneto, el poeta cambia su actitud ante la vida; ya no se conforma con la belleza superficial, formal que
representa el cisne, sino que reflexiona en esa profundidad
de la mirada del buho, de su sabiduría y silencio nocturnos.
Sustituye la actitud estética del Modernismo, por la actitud
moral, ética y filosófica del hombre frente a su mundo en
ese simbolismo antitético: cisne-buho.
"Mira al sapiente buho cómo tiende las alas
desde el Olimpo, deja el regazo de Palas,
y posa en aquel árbol en vuelo taciturno". ( 3)

En otra de sus poesías, El Silencio del Ave, captamos
esa preparación del poeta hacia la muerte:
Silenter.Opus Cit.
2).- lbld, p. 135-.
3):-Ibfd, p. 135.1).- p. 135.-

1).--p. 77.- González Martinez, E.- Silenter.- Poesías Completas.2).- Ibid, p. 69.

14

González Martinez, E.- Poesías Completas.-

15

�"Era un ave sin nombre; de plumaje
sedoso y níveo como regio manto,
de cuello prócer, para noble canto,
y de alas firmes, para larra viaje". (1)
Enrique González Martínez, en 1920 ingresó al servicio diplomático y ocupó los puestos de Ministro en Chile, la
Argentina y España.
En 1931, regresó a México. Fue miembro fundador del
Seminario de Cultura Mexicana y del Colegio Nacional, habiendo sustentado diversas conferencias sobre distintos temas de Historia Literaria.

LIC. HUGO B. MARGAIN
EmbaJador Extraordinario y Plenipotenciario de México en Estados Unidos de Norteamérica.

CONFERENCIA PRONUNCIADA EN LA
UNIVERSIDAD TUFTS.
Con verdadero agrado he venido a la Universidad Tufts a exponer en forma muy breve algunos de los lineamientos de la Historia de México.

En 1944 recibió el Premio Avila Camacho. Murió en
México, el 19 de febrero de 1952.

I

Se le ha considerado como "el último gran poeta modernista mexicano" por la evolución ideológica a través de
su vida y su expresión poética. En él tenemos al "poeta-filósofo" preocupado por la problemática existencial. Su poesía está llena de mensajes. Es, Enrique, aunando nuestra
opinión a la de D. Jaime Torres Bodet: "uno de los ilustres
exponentes de la intelectualidad mexicana", que da la pauta a la renovación del pensamiento cosmopolita de nuestros
poetas y pensadores contemporáneos en México.

BIBLIOGRAFIA:
1.-Castro Leal, Antonio y Martinez, José Luis.- La obra de Enrique
Gonzá.lez Martínez.- Estudios.- Edición del Colegio Nacional. Calle de Luis González Obregón.- Núm. 23.- México, D. F. M. CM. LI.
2.-González Martinez Enrique.- Poesías Completas.- Asociación He Libreros y Editores Mexicanos.- México, 1944.
3.-González Martlnez, Enrique.- El Hombre del Buho.- Cuadernos
Americanos.- México, 1944.4.-González Martlnez, Enrique.- Preludios, Lirismos, Silenter, Los
Senderos Ocultos.- Editorial Porrúa, S. A.- México, 1946.

1) .-

p. 246.- El Libro de la Fuerza, de la Bondad y el Ensueño.- Gon~
zález Martlnez, E.- Poesías Completas.- Opus Cit.

16

Deseo hacer una breve referencia al asombroso mundo aborigen. El fuerte carácter del México actual, su vigorosa personalidad, su indiscutible originalidad artística, se
debe a su profunda raíz telúrica, a su asombroso pasado aborigen.
Las grandes culturas precolombinas que vieron su es~
plendor en nuestro suelo, son sin duda las más importantes del continente. Las zonas arqueológicas de México se
cuentan entre las más importantes y numerosas del mundo entero.
A los maya-quiché se les llama "los griegos de Amé-

rica"; solamente en el área de esta cultura, Sylvanius G.
Morley, autor del magnífico libro "The Ancient Maya" señaló alrededor de 120 distintas ciudades arqueológicas, 5
grandes metrópolis, 19 ciudades de primera importancia,
39 de mediano rango y 54 de categoría menor. Esto sin con- ..
tar todo lo que se desconoce en Honduras, Guatemala, Chiapas, Tabasco y Quintana Roo, pertenecientes a esta mis- ·
ma cultura.
La importancia arqueológica de México se sublima en
el gran Museo de Antropología e Historia de la Ciudad de

17

'

�México. Este museo puede considerarse una verdadera jode la cultura universal. En él se alberga entre otras cosas, la _gran piedra del Sol, testimonio del avance matemático y astronómico de los antiguos habitantes de México. Se
encuentra ahí la famosa Tumba de los Años, en donde se
enterraba al tiempo. El tiempo, decían los nahoas, es perecedero, el alma es inmortal. La finalidad de la vida era lo
trascendente y la muerte del tiempo, perecedero y mortal,
significaba un triunfo del espíritu.

ya

Angel María Garíbay y Miguel León Portilla han hecho notables traducciones de los textos filosóficos y poéticos de los nahoas. Sólo quiero recordar en esta ocasión la
forma en que se expresaban del maestro y de la cultura. Al
referirse al saber, decían: "Luz que guía y amonesta, antorcha permanente que no da humo".
Destacan de nuestro acervo arqueológico la dramática
escultura de la diosa Coatlicue y las monumentales cabezas olmecas. Una de las más importantes zonas arqueológicas es Teotihuacán; sus pírámides rivalizan con las de
Egipto. En Tula se admiran los famosos colosos de piedra.
Eh Monte Albán, la maravillosa orfebrería mixteco-zapotec_a . La Pirámide de los Nichos del Tajín recuerda nuestro
antecedente asiático y la Pirámide de Culculcán o el Castillo en Chichén-Itzá, es quizás la de más proporcionadas
dimensiones, para sólo mencionar unos cuantos ejemplos.
En el Castillo de Chichén-Itzá los arquitectos mayas
corrigieron la perspectiva de las escaleras que, sobre los
costados, permiten el ascenso al templo de la cúspide, haciendo más anchos los escalones en la parte alta, de tal suerte que el observador, frente a la pírámide, recibe la impresión de un perfecto paralelismo. Se sabe que los griegos corrigieron las dimensiones de sus hermosos templos para
dar la impresión óptica deseada. A ese grado de desarrollo
llegó la arquitectura maya-quiché.

18

En la pirámide de Xochicalco, se consigna el resultado de un congreso astronómico que tuvo lugar en los pri-..
meros siglos de la era cristiana al cual acudieron representantes de la mayoría de las grandes culturas de la época.
En él se hicieron las correcciones de la medida del tiempo,
para hacer constar en el calendario, el lapso exacto que utiliza nuestra tierra, al dar la vuelta en su órbita alrededor
del sol. El calendario aborigen, es bien sabido, consagra la
exactitud del tiempo y era superior al europeo. Fue hasta
1603 cuando se realizó la corrección gregoriana. Es de suponerse que los científicos europeos tuvieran conocimiento de la exactitud del calendario aborigen desde principios ·
del Siglo XVI. Esto nos permite confirmar que en astronomía había una notable superioridad de las culturas americanas pre-colombinas, sobre la cultura europea.

Quetzalcóatl, conocido entre los mayas como 0.1culcán es uno de los simbolos aborígenes de mayor contenido,
Representa la dualidad de la vida humana, las dos naturalezas de que participa el hombre. La parte material, perecedera y terrestre se representa por la serpiente, el símbolo etéreo de lo espiritual, se representa por las plumas.
En el Escudo Nacional se vuelve a considerar el destino humano en su concepción dual. En él se recoge, como
todos sabemos, la realización de un hecho, base de la fundación de Tenochtitlán. Ahí donde se encontraran los naboas en su afán migratorio, un águila devorahdo a una
serpiente, subida en un nopal; ahí debería terminar la búsqueda y fundar la capital estable, del que fue más adelan-te el Imperio Azteca. Algunas de las interpretaciones ven
en el escudo la imagen del destino humano. El nopal y sus espinas representan la dura vida terrenal; la serpiente, significa el mal y el espíritu del hombre está concebido en el
águila, quien después de sojuzgar al mal, a la postre elevará el vuelo, a la región infinita.
El historiador don Fernando de Alva Ixtlixóchitl recoge uno de los versos otomíes, en el cual se habla en térmi-

19

/

�"El 13 de agosto de 1521,
Heróicamente defendido por Guauhtémoc
Gayó Tlaltelolco en poder de Hernán Cortés.
"No fue triunfo ni derrota,
Fue el doloroso nacimiento del pueblo mestizo
Que es el México de Jwy".

nos calderonianos, de lo aparente y perecedero de los éxitos
terrenales: ( *)

"Los gustos de esta vida,
sus riquezas y mandos, son prestados;
son substancia fingida,
en apariencia sólo matizados".
Este poema fue traducido por Prescott en la siguiente
forma:

"The pleasures which our lives present,
each sceptres, and its wealth, are lent,
Are shadows fleeting by;
appearence colors all our bliss".
La idea transitoria de la vida se destaca muy claramente en otro de los poemas: (**)

¿Es acaso verdad que se vive en la tierra?
¡No para siempre en la tierra: tan sólo un breve instante!
Si es esmeralda, se rompe.
O si oro, se quiebra,
o si plumaje de quetzal, •se rasga,
¡No para siempre en la tierra: tan sólo un breve instante!
Con estos ejemplos tomados al azar, podemos observar el profundo sentido ideológico de una civilización que
llegó a grandes alturas del pensamiento. Muy en alto quedó entre las civilizaciones pre-cartesianas la "antorcha que
no da humo".
En la Plaza de las Tres Culturas se dio la última batalla entre las fuerzas conquistadoras de Cortés y las huestes comandadas por Cuauhtémoc. En ese lugar, conocido
con el nombre de Santiago Tlaltelolco, actualmente se lee
en una placa conmemorativa más o menos lo siguiente:
Angel Maria Garlbay.- Historia de la Literatura Nflhuatl 1953.p. 256,
(**) lbld, p. 245.
(*)

20

1

Fue costumbre durante la Colonia mantener los nombres aborígenes y mezclarlos con los españoles. Así se llama Santiago Tlaltelolco a este lugar, por el Santo Patrono
del ejército español y del lugar indígena. Es frecuente encontrar en México los dos nombres juntos, el español y el
aborigen: San Andrés Totoltepec, San Miguel de N epantla,
San Juan Teotihuacán, unido lo español y lo aborigen como
símbolo de fusión de la sangre y la cultura. El gran historiador Fernando de Alva Ixtlixóchitl llevaba el nombre de
uno de los Grandes de España y del Rey de Texcoco. En
Santiago Tlaltelolco, apenas develada Tenochtitlán, se organizó uno de los primeros colegios para indios, que tuvieron como educadores a escritores de la talla de Fray Bernardino de Sahagún. En esa escuela, según lo recordó el
Secretario de Relaciones Carrillo Flores, en su discurso inaugural del nuevo edificio de la Secretaría de Relaciones Exteriores, recibieron instrucción, indígenas que dominaron
tres idiomas: el nahoa, el latín y el español, quienes fueron
maestros de español, de los hijos de los peninsulares, nacidos en la Nueva España. Así el aborigen educó en la lengua del Siglo de Oro, a los españoles nacidos en México.
Don Fernando Sarmiento, Conde de Moctezuma, fue
Virrey a principios del Siglo XVIII y era, aparte de pariende una de las más preclaras familias españolas, descendiente del Emperador Moctezuma. Pocos ejemplos en la época de los imperios pueden darse como éste, que demuestra
el rango concedido a los aborígenes en la Colonia fruto del
mestizaje. La única distinción que existe en México no está basada en la sangre, sino en la educación. Desg~aciadamente, debo reconocer, la población que aún no conoce los
beneficios de la cultura, predominan los de sangre abori-

t:

21

�...

gen. Pero una vez educados, nadie en México puede pensar en ninguna tesis discriminatoria. Y esto nos viene de
antiguo. Ya he mencionado algunos ejemplos en la Colonia y durante la República hemos tenido ejemplos como
la gloriosa figura de Juárez, indio zapoteca, que alca_!lZó
prestigio internacional.
De los innegables beneficios que recibimos durante
el virreinato español, podría hablar mucho tiempo. Apenas he dejado constancia de algunos de los campos en que
se significó la época colonial. Sin embargo, para explicar
etapas posteriores de nuestra historia, debo referirme a
dos de los más importantes defectos que se observan durante este período, los cuales se proyectan durante nuestra vida independiente. Exisiteron dos tipos de monopolios
que mucho nos dañaron, basados en errores de la época;
el monopolio político. y el monopolio económico.
El monopolio político se ejerció de la manera más exagerada durante los tres siglos de coloniaje. Ninguna participación en el gobierno virreinal tuvieron los pobladores
de la Nueva España, incluyendo no sólo a los aborígenes,
sino a los mestizos y aun a los criollos, españoles nacidos
de padres españoles en lo que ahora es México. Todos los
puestos públicos se designaron en España y en favor de
españoles, denominados peninsulares, es decir, de la propia España. Esto ocasionó muchos resentimientos y fue
uno de los motivos de la revolución de Independencia.
Pero aún lo más grave fue la carencia absoluta de
instituciones políticas democráticas. Ni se consultaba al
pueblo, ni del pueblo surgían los gobernantes. En forma
autoritaria se señalaron los alineamientos de la política de
la Colonia, sin consulta ni consentimiento de los gobernados. Esta situación obviamente dejó a México mal preparado para adoptar las instituciones democráticas prevalecientes a principios del Siglo XIX, cuando alcanzamos nuestra Independencia.

22

Se repite con frecuencia en nuestros manuales de historia al respecto, la famosa proclama del Marqués de Croix,
Virrey de la Nueva España, en los momentos de la expulsión de los jesuitas (1767), que causó protestas del pueblo
en toda clase de alborotos y trastornos políticos. El Virrey
amonestó al pueblo con la siguiente tesis del más acabado
tipo despótico: "De una vez, para lo venidero, es necesario que el pueblo sepa que ha nacido para callar y obedecer
y no para opinar en los altos asuntos gubernamentales".
Contra tan injusta tesis se reveló el pueblo en la revolución de Independencia, que nos dio la ansiada libertad política.
Por cuanto al monopolio econom1co, los economistas
peninsulares basaron la política del progreso de la metrópoli, en la falsa idea de acumular únicamente riquezas,
particularmente metales preciosos. El más rico en oro, según las ideas reinantes, era el país más próspero. Además,
el establecimiento de industrias en las colonias, se consideró un peligro para la producción de la propia España y, en
forma simplista y errónea, se prohibieron las actividades
industriales que pudieran transformar las materias primas
producidas en nuestros países.
En México, sin embargo, por la necesidad de extraer
metales preciosos del subsuelo, se organizó una importante industria minera y se estableció uno de los más destacados centros de estudio de minerologia. El Colegio de Minería de la Nueva España, dirigió desde el punto de vista
científico y técnico la explotación extractiva de minerales
y estableció los sistemas usados en las plantas de beneficio con gran éxito. La jerarquía científica que ocupó el Colegio de Minería de México queda demostrada al considerar
que don Andrés Manuel del Río, en el año de 1801, descubrió uno de los elementos que bautizó con el nombre de
"eritrono", posteriormente re-descubierto en Suecia y llamado "vanadio".
Por su parte don Fausto Elhuyar y de Zubice, fundador y primer Director del Colegio de Minas de la Nueva

23

�España, quien junto con su hermano Juan aisló por primera vez el "tungsteno" en 1783, descubrió otro de los elementos conocido con el nombre de "wolframio".
Don Bartolomé de Medina es el autor del famoso procedimiento de patio, qué utiliza el mercurio para la amalgama de la plata. Salvo la introducción de la industria minera en la Nueva España, la que fue indispensable para
proveer de ricos metales a la metrópoli, el resto de las posibles actividades industriales estuvieron prohibidas. Se
obligó a las Colonias a enviar sus materias primas a España en donde se transformaban y, parte de ellas, volvían como mercancía a los dominios. Además se prohibió la producción de artículos que, transformados en las distintas
Colonias, pudieran competir con los enviados por la metrópoli. Por ello, no fueron permitidos los cultivos de la vid,
la morera y el olivo, con el afán de proteger su industria
vinícola, aceitera y de las sedas, con el consiguiente daño
al adelanto de la Nueva España.
Durante la época del México Independiente fue necesario resolver dos ingentes problemas: la reorganización
política y el desarrollo económico del país. Más importante aún que esas dos gigantescas tareas, quedó pendiente
por resolver al alcanzarse la libertad, un problema social
.agudo: la tremenda diferencia de clases sociales, basada
en una de las más injustas distribuciones de la riqueza. Sería tarea de las generaciones posteriores, encontrar las bases apropiadas de un Estado democrático moderno; la integración económica del país y el desarrollo social en bene~
ficio del pueblo. Estas metas se alcanzan gracias a la revolución liberal de 1857, que establece el federalismo como
forma indiscutible de gobierno y la separación de la Iglesia y del Estado. Le toca a la Revolución de 1910 encargarse de establecer las bases firmes del desarrollo económico
e industrial del pais y la transformación social, en favor
del pueblo, que excluye de nuestro ~edio la ignorancia, la
pobreza y la insalubridad.
La historia contemporánea de México no puede des24

ligarse de tres movimientos revolucionarios: la Revolución
de Independencia (1810-1821); la Revolución Liberal (18571867) y la Revolución Económica-Social (1910 en adelante).
La Independencia nos da la libertad política con un
sentido igualitario y plantea las injustas bases de la estructura social. El movimiento liberal establece definitivamente la República Federal, como reacción en contra del centralismo colonial y realiza en el orden político la separación de la Iglesia y del Estado y la desamortización de los
bienes del clero.
La Revolución económico-social de 1910 se afana por
lograr la integración industrial del país, la explotación de
las riquezas naturales en favor de México, con el propósito de dar a todos los mexicanos un nivel de educación, de
bienestar social y de ingresos económicos digno de la persona humana, que liquide las viejas injusticias, ésta es la
meta más ambiciosa y necesaria del México contemporáneo.
Una de las reformas salientes en el orden económico
y social ha sido sin duda la política agraria de México. Hace más de 50 años se inició en mi país lo que ahora se denomina la reforma de la tierra. La Revolución de 1910
tuvo un acento predominantemente agrario. Los peones
acasillados, sin libertad y con el peso de las deudas acumuladas de generación en generación, debido a las tiendas de
raya, manejadas por el patrón como instrumento de esclavitud, fue la clase social que hizo la revolución y la que
sufrió la mayor pérdida de sangre, en los campos de batalla.
Por virtud de la Ley del 6 de enero de 1915, aún antes de promulgar la Constitución de 1917, se dieron los primeros lineamientos legales para destruir el latifundio feudal existente. El grito de las masas oprimidas lo revela con
claridad: "tierra y libertad". Era indispensable tener oportunidad de trabajar un pedazo de tierra, de propiedad cam-

25

�pesina, que les permitiera respirar aires de libertad. En
nuestros centros agrarios de la República, se pueden leer
lemas que representan aspiraciones populares: "explotar
la tierra y no al hombre". La aspiración económica primaria se expresa en otro lema revolucionario: "pan para todos".
Desde 1915, en plena lucha armada, se iniciaron los
repartos agrarios en favor del campesino triunfante, en
medio de una tormenta de protestas de dentro y de fuera
del país. En México los terratenientes unieron sus esfuerzos en contra de la política agraria de la Revolución. En
el exterior, con increíble unanimidad, nos condenaron los
países de todos los continentes. Dentro de un marco angustioso de lucha interna e internacional, México no sin tropiezos, inició la transformación económica y social más importante y profunda de su historia. Pesaban en contra de
la Revolución siglos de vasallaje, en que nuestro campesino se consideró una mera mercancía y en el ámbito internacional, fruto todavía de los egoísmos individuales del Siglo XIX, no se acertaba a comprender el sentido salvador
de la reforma de la tierra, ahora tan en boga.
Cada día se reconoce mayor mérito al agrarismo mexicano. Hace 5 años en Punta del Este se estableció como
base del desarrollo económico latinoamericano la reforma
de la tierra en bien del pueblo, como uno de los instrumentos de redistribución de la riqueza, ahí donde todo ha sido
concentración, en unas cuantas manos. Para entonces ya
México llevaba más de medio siglo de reparto de tierras.
El tema sigue siendo apasionante. En mayo de 1966
el Senador Robert Kennedy presentó ante el Senado un estudio sobre Latinoamérica denominado "The Alliance for
Progress: Symbol and Substance". En el capítulo tercero
de este trabajo, "Land Reform" al invitar a los pueblos latinoamericanos, a estudiar la conveniencia de una política
agraria en favor de la distribución de la tierra entre los
campesinos, el Senador Kennedy hizo una sola referencia
26

a México muy desafortun'ada y que no corresponde a la verdad. En efecto, en la página 9613 de la misma publicación
dice lo siguiente: " ...lt would be tragic if we were now to
repeat the history of land reform in Mexico, where much
land distributed in the 1920's was sold off to large holders
within 20 years".
Al presentar su trabajo el Senador Kennedy sufrió algunas interrupciones, en las cuales se hicieron diversos comentarios. En uno de ellos el Senador Proxmyre en apoyo
de la tesis errónea del Senador Kennedy dijo (tal como lo
recoge texutalmente el Congressional Record de la fecha
citada, página 9614: " .. .I believe it is most helpful that
the Senator referred to what happened in Mexico. There
was land re-distribution, but in a few years the land was
re-purchased by large estates". Fue todo lo que dijo de la
Reforma Agraria de mi país, lo cual es totalmente contrario a la verdad.
Basta con considerar las siguientes estadísticas oficiales, para darse cuenta del error cometido por los Senadores Kennedy y Proxmyre. De 1915-1920 el Presidente Venustiano Carranza distribuyó 132,000 hectáreas. Adolfo
de la Huerta, Presidente de mayo a noviembre de 1920 distribuyó 34,000. Alvaro Obregón, de 1920-1924, 971,000.
Plutarco Elías Calles, de 1924-1928, distribuyó 3.088,000.
Emilio Portes Gil, de 1928-1930, repartió 1.173,000. Pascual Ortiz Rubio, de 1930-1932, distribuyó 799,000. Lázaro
Cárdenas, de 1934-1940, repartió más de dos veces lo repartido hasta esa fecha y entregó a los campesinos 17.890,000
hectáreas. En la época de Manuel Avila Camacho (19401946) se repartieron 5.519,000 hectáreas. El Presidente Miguel Alemán Valdés (1946-1952) repartió 3.845,000 hectáreas. Adolfo Ruiz Cortines (1952-1958) repartió 3.119,000.
Adolfo López Mateos (1958-1964), 16.004,000. En total
hasta 1964, se habían repartido 54.123,000 hectáreas (fuente: Nacional Financiera, S.A. "La Economía en Cifras".
1965, págs. 49).
27

�Los datos son irrefutables. El princ1p10 de la revolución, la tierra arable mexicana estaba en manos de 830 familias. A las haciendas les correspondía el 97 % de la tierra
agrícola. Sólo el 2 % de la tierra lo constituían pequeñas
propiedades y únicamente el 1 % pertenecía a los pueblos.
El número de jornaleros y agricultores eran 3 millones y
medio de personas.
Con la Revolución desaparece la hacienda. De 1915 a
1960, se han entregado 45 millones de hectáreas con las
cuales se ha beneficiado a 2.200,000 jefes de familia en los
ejidos y existen más de un millón de pequeños propietarios; es decir, los antiguos jornaleros del latifundio son
ahora propietarios. No es legítimo asegurar que lo repartido en los años veintes, ha vuelto a formar latifundios y
que por lo tanto, no existe reforma agraria en México.
Permítaseme dar el siguiente dato: la tierra arable a
principios de la Revolución en México era apenas del 10%
del total del territorio mexicano. Esa superficie ha aumentado gracias a las presas, sistemas de riego y bombeo de
aguas subterráneas hasta el 19 o/o del territorio nacional.
Veamos algunos ejemplos de la producción del campo, que es la prueba total y la justificación clara de la política agraria de México:
De 1901 a 1910 se producían 2.300,000 toneladas anuales de maíz en promedio; de 1961 a 1965, subió a 6.750,000
toneladas. Frijol: el promedio de 1901 a 1910 fue de 165,000
toneladas anuales; de 1961 a 1965 el promedio subió a
700,000 toneladas anuales. Mientras que en los diez primeros años de este siglo producíamos 230,000 pacas de algodón, el promedio de 1961 a 1965 fue de 2.200,000. El trigo aumentó de 300,000 toneladas anuales, en los 10 primeros años de este siglo, a 1.555,000 de 1961 a 1965.
El azúcar, de 106,000 toneladas de promedio de 1901 a
1910, subió de 1961 a 1965 a 1.700,000 toneladas. Café:
28
I

producíamos antes de la Revolución unas 50,000 toneladas
en las fechas señaladas ahora producimos 130,000. Jitomate: antes de la Revolución: 8,600 toneladas, ahora 453,000
toneladas.
De 1961 a 1965, México fue el segundo exportador
mundial de algodón con 1.6 millones de pacas de promedio.
Esto se debe al esfuerzo combinado de ejidatarios y pequeños propietarios, gracias a las inversiones gubernamentales en el campo y triunfo indiscutible de la Revolución de
1910.

La Reforma Agraria no se consuma con el solo reparto de la tierra. Es indiscutible la educación del campesino
el uso de fertilizantes, insecticidas y de medios modern~
de explotación de la tierra que requiere nueva maquinaria
y, naturalmente de crédito.
En México se han venido usando con todo éxito fondos
del ~ID ~ del AID en favor de los ejidatarios y pequeños
propietarios en un experimento nuevo y, por primera vez
realizado en este Continente. Los datos recientes del Banco de México sobre el "Fondo de Garantía y de Fomento
para la Agricultura, Ganadería y Avicultura" son los siguientes: En operación de 1956 a 1966, se han hecho préstamos por la suma de 2.686,000.000 de pesos. Se han favorecido con estos préstamos a 21,376 ejidatarios y 56 575
- propietarios.
.
.
'
pequenos
De la suma prestada de 2,104 millones corresponden
a recursos nacionales, 450 millones a recursos del ALPRO
y 131 millones al BIRF. Este dinero se ha usado para obtener una mayor productividad, en construcción de obras
de riego, nivelación de tierras, formación de praderas, adquisición de maquinaria, adquisición de mejor ganado, etc.
Es conveniente destacar el hecho de que el programa
de la Alianza para el Progreso se destina a ejidatarios y
pequeños productores de modestos recursos. Con frecuen29

�cia se agrupan varios para recibir créditos distintos a obras
de uso común.
Los recursos del BIRF se destinan a préstamos a campesinos con mayor capacidad económica. Es muy.importante el asesoramiento técnico que se otorga a traves de estas
operaciones financieras.
A pesar de los tropiezos que la política agraria de M~xico haya podido tener, los datos de los resultados obtemdos son elocuentes, en favor de la transformación económica y social que se buscaba.
La política agraria continúa en el régimen de Díaz Ordaz con los siguientes datos: en 21 meses de gobierno 1,000
resoluciones presidenciales, 94,157 campesinos beneficiados,
4.022,110 hectáreas entregadas.
Vender la tierra como supone el Senador Kennedy es
un hecho contrario a la ley y, por lo tanto, es una venta
nula de pleno derecho. Quien haya comprado ejidos no tiene título de propiedad legítimo. Y es un hecho para todos
evidente, la división_de los latifundios.
Gracias a la política agraria de México se ha podido
realizar el progreso económico del país. La organización
política de los campesinos es en México muy vigor~~- Cu~ntan con Senadores y Diputados en la representac1on nacional. Una de las Secretarías de Estado se encarga de llevar
adelante la política agraria de la Revolución.
El Banco Mundial dice lo siguiente en una reciente
publicación "The world Bank Group in Mexico", enero de
1967:
"Mexico's farms produce 95 % of its food requierements and more that half the value of its exports, while
they absorbed only 52 % of the labor force in 1964 compared
with 58 % in 1950".
30

"These results must be viewed against the background
of a high population growth rate, a rising Ievel of per capita
food consumption, and the fact that only 16% (I tinhk is
• 19% ) of the country's land area is suitable for farming
and much of lacks adequate water, the key has been an
intensive investment program which doubled the irrigated
area betwern 1950 and 1962 and embraced a total of 10
million irrigated acres by 1966. In recent years, the government has also been giving emphasis to the rehabilitation
and expansion of existing irrigation systems".
La situación general de mi país la describe como sigue:
"In two decades, Mexico has more than tripled its output
of goods and services and raised the real per capita incomeof its people by three quarters, despite on of the world's
highest rates of population increase".
"With political and financia} stability and effectively
administered investment programs in the principal sectors
of the economy and in education, Mexico has maintained a
high and relatively steady rate of economic growth throughout most of the postwar period".
' Es lamentable que en el trabajo del Senador Kennedy
l~ única referencia a la Reforma Agraria Mexicana haya
sido tan desafortunada. Los datos aquí mencionados demuestran una situación distinta de la que él presentó y que fue
apoyada por el Senador Proxmire. Es de esperarse que a
la vista de los datos reales del Agrarismo Mexicano, se corrija el trabajo del Senador Kennedy y se tenga una idea
más clara de lo acontecido en México en esta materia.
En el otoño de 1968 se celebrarán en México los Juegos
Olímpicos Internacionales. Nuevamente todos los países del
mundo, sin distinción de razas, religión u organización política, competirán en un plan de estricta igualdad por obtener el triunfo en los tradicionales Juegos Olímpicos. Será la renovación del espíritu de fraternidad que anima a
todos los pueblos.

31

�Recordemos el entusiasmo de los atletas reunidos en
Japón y la buena voluntad despertada por el evento entre
los distintos pueblos. El hombre en esos momentos da prueba de estar dispuesto a convivir en forma ordenada Y pacífica. Frente a cada uno de los triunfos predominó un sentimiento de reconocimiento al esfuerzo desplegado y de mutuo respeto. En estos casos la humanidad vive un paréntesis de paz, se olvidan viejas reyertas y quedan relegadas las
disputas, los problemas, las fricciones y las luchas que ensombrecen el panorama mundial de nuestra era.
Los Juegos Olímpicos vuelven a ser un símbolo de unidad del género humano y de esperanza en una convivencia pacífica. Es cierto que nuestra generación, como ninguna otra anterior, debe aprender la mejor forma de ca-existencia, de convivir con los demás. El mundo se ha acercado por las comunicaciones y en él existen distintas culturas, distintos modos de existencia. Es indispensable, si queremos asegurar la supervivencia del género humano, saber
convivir. Los métodos modernos de destrucción, en caso
de un conflicto nuclear, acabarían con la actual civilización.
La base de esta co-existencia, firmemente se establece en
el inobjetable principio del respeto mutuo. Es necesario aceptar que somos diferentes en distintas partes del mundo y la
base del mutuo respeto, nos obliga a acatar el principio de
la autodeterminación. Cada quien tiene el derecho impostergable de resolver su propia vida, en un marco de respeto
mutuo.
Mi país, aprovechando esta histórica oportunidad tra-

tará no solamente de organizar los Juegos Olímpicos en su
contenido tradicional, sino también de aprovechar ese momento para exhibir de todos los países y de todas las culturas de Ja humanidad, las más señaladas obras de arte en todos los órdenes y las actuales artesanías de los distintos
pueblos. Con esto volvería el sentido olímpico a adquirir
su significación clásica: competencia atlética y manifestación de los logros del espíritu a través de la cultura.

32

En la señorial Pirámide de Teotihuacán llegará el Fuego Olímpico enviado desde Atenas. En el asombroso "Valle
de los Dioses', cercano a la Ciudad de México, los expectadores de los Juegos Olímpicos de todos los rumbos del
planeta, contemplarán la llegada de la antorcha y, en la
cumbre de la Pirámide del Sol, arderá durante los Juegos,
el ancestral Fuego Olímpico.
En la época aborigen, no lejos de la Pirámide del Sol,
en el Cerro de la Estrella, se celebraba la más importante
ceremonia religiosa de la antigiiedad: la renovación del Fuego Sagrado. Cada 52 años, -un siglo entre los Aztecas-,
el fuego de los hogares se apagaba. Se congregaban el pueblo en torno del Cerro de la Estrella y, a media noche, cuando los sacerdotes veían que el paso de las Siete Cabrillas en
el cielo no interrumpía su curso, consideraban que estaba
asegurada la vida cuando menos por un siglo más --otros
52 años-. En una de estas fechas, según la idea aborigen,
al fin del siglo, cuando el paso de las Siete Cabrillas se detuviera, significaría el fin del mundo. De ahí la necesidad
de reflexión y la penitencia previas a la renovación del Fuego Sagrado. El fuego es símbolo de vida y en el Valle de México, en plena noche, en el Cerro de la Estrella, los sacerdotes cada siglo renovaron el fuego. Con yesca y pedernal
ardía la llama mensajera de la vida en la cerrada obscuridad, en medio del más absoluto silencio. El fuego renovado se multiplicaba en miles de antorchas. Cada quien volvía al hogar con un hachón encendido. La belleza de la ceremonia y su significado profundo lo hacen uno de los más
.importantes acontecimientos del mundo pre-colombino.
En nuestra época, el año entrante nuevamente en el
Valle de México, en las Pirámides de Teotihuacán, las majestuosas pirámides del continente, precisamente en la del
Sol, llegará el símbolo de la cultura griega, el Fuego de Atenas, a donde se organizaron como aspiración de paz, los
Juegos Olímpicos.
Hacemos votos porque la renovación del Fuego Olím-

33

�pico, en la Pirámide del Sol, tenga el mejor significado; la
supervivencia pacífica del género humano.

PROF. DR. DIETRICH HAUCK B., M. A.
l. T. E. S.M.

BREVES OBSERVACIONES ACERCA DE LA
ARTESANIA, DEL COMERCIO Y DEL
MERCADO Y DE SUS REPRESENTANTES
EN TENOCHTITLAN
El 20 de abril de este año hablé ante el Club de Sembradores de Amistad de Monterrey, sobre algunos de los
aspectos de la vida económica de los aztecas, principalmente
sobre su artesanía, su comercio y su mercado. Como creo
me fue posible encontrar en esta ocasión algunos nuevos
aspectos que se refieren ante todo a la estructura social
y racial de la población de Tenochtitlán. Me permito ampliar la problemática planteada en aquella ocasión a un
público interesado en ella. Sería recomendable si con esto
la discusión acerca de la vida económica de los aztecas,
la cual hasta ahora ha sido poco considerada, fuera estimulada. Sigue la pequeña plática en su texto integro:
Primero quisiera expresarles mi agradecimiento por la
amable invitación que me han hecho para dirigirles la palabra. Me dio mucho gusto que el Dr. Basave me hiciera
esta invitación, ya que como recién llegado a un país, lo
primero que hay que hacer es presentarse. Y considero que
esta es la mejor oportunidad de hacerlo ante la presente
concurrencia, en la que figuran los elementos principales
de la ciudad de Monterrey.
En seguida unas cuantas palabras para justificar la
selección de mi tema y la advertencia de que no trataré
de competir con el gran indigenista mexicano, Dr. Miguel
León Portilla, quien, según he sabido ya habló en una ocasión ante u!'ltedes soh1e un asnecto parchl de la Mexicanística. Les parecerá quizás extraño que como no-mexicano
me haya propuesto hablarles a ustedes, que son mexicanos

34

35

�y se hayan en su propio país, acerca de un fragmento de
la historia de México. Pero por otro lado no es tan extraño ya que mis estudios, desde 1956 hasta la fecha, han
sido dedicados a la investigación del pasado de México y
más aún los dos últimos años de mi estancia en París los
pasé estudiando, con maestros conocidos, los secretos del
idioma náhuatl, las costumbres de la vida diaria, la vida
cultural, la filosofía etc. de los aztecas. Pero como mi especialidad es la historia de la economía, me interesó ante
todo la vida social y económica, los usos en el comercio,
la artesanía, la historia de los pueblos etc. de los antiguos
habitantes de su patria. Les interesará además, ya que probablemente gran parte de ustedes son también economistas
y porque precisamente en este campo se han hecho muy pocas investigaciones bien fundamentadas hasta hoy. Por cierto que investigadores como el ya mencionado Miguel LeónPortilla, Alfonso Caso, Martinez del Río, Manuel Moreno
y los extranjeros Jacques Soustelle, Friedrich Katz, Disselhoff, Krickeberg y otros se han ocupado al margen con
fenómenos socio-económicos de los aztecas. Pero en general faltan todavía investigaciones detalladas y al final una
intrepretación total de los resultados. Se le ha dado preferencia a la historia de las guerras, la arquitectura, la filosofía, la literatura, la astronomía, la religión de los aztecas etc., es decir a materias que caen dentro de la llamada
"tradición humanística". La historia de la economía y de
las estructuras sociales ha sido hasta ahora injustamente,
una hijastra de la investigación, porque ¿cómo se ha de explicar la historia sin conocer exactamente las condiciones
económicas y los datos sociológicos de un pueblo?
Ustedes seguramente saben que debemos la mayor parte de lo que sabemos acerca de los aztecas a las relaciones
de los cronistas españoles del siglo XVI. La arqueología se
mostró en México más como una ciencia auxiliar de la historia para afirmar o poner en duda lo que los cronistas relataban. Sahagún, Mendieta, Torquemada, Bernal Díaz, y no
por último, Cortés describían con bastante exactitud lo que
veían, aunque no podían explicarse muchas cosas. Y aquí

36

nos encontramos ya con un punto delicado en nuestras consideraci~n~s: Cuando no podían explicarse algo, ya que
las condic10nes a las que estaban acostumbradas se apartaban demasiado de las nuevas que encontraban por todos lados, ~ntonc_es estos españoles tomaban simplemente circunstancias a~alogas de su propio ambiente europeo-occidental
Y les _aplicaban al ambiente mexicano. Y de aquí se debe
deducir. el punto.d~ partida de nuestra consideración: ¿Qué
es lo c~erto, obJet1vamente, en las relaciones, porque se
contradicen con tanta frecuencia y hasta que punto coinciden l~? comp~aciones que constantemente se hacen con
~p~na. Pre&lt;:ISamente en el campo de la historia socio-econom1ca, los investigadores han aceptado con demasiada
buena fe lo que los cronistas narran confusamente.
. Tome~os un ejemplo: En la capital azteca, Tenochtitlan, la Ciudad de México hoy en dia, había además de
la c~sta guerrera y los sacerdotes que formaban la aristo~racia, naturalmente también una fuerte clase de pequenos artesanos; a una verdadera industria en toda forma
no se había llegado entonces. De la adoración de los dioses Y de _las guerras no ha podido sobrevivir un pueblo por
mucho tiempo. A estos artesanos, mosaiqueros plumarios
orfebres, fabricantes de papel, canteros etc., ¡e les desig:
naba con e~ término general de "tolteca". Los españoles
que no pod1an comprender las circunstancias, veían en la
casta de los artesanos naturalmente una parte integrante
de todo el pueblo, como estaban acostumbrados en su país
Pero fijándonos bien, encontramos que eso no era el caso:
p~esto que ya el término "tolteca" debía llamarles la aten:
cion. Investigando históricamente el asunto, se nota que
los aztecas en su migración de Norte a Sur conquistaron
Y de~truyeron la ciudad de Tula. Pero parece que llevaron
consigo com~ escl_avo_s a una parte del pueblo tolteca; y
como ellos m se inclinaban ni estaban en condiciones de
practicar una artesanía avanzada -puesto que eran tribus
completamente primitivas y no más- permanecieron los
t?ltecas cautivos con ellos como artesanos. A esta gente debieron los aztecas la cultura que adquirieron poco a poco,
37

�aun cuando siguieron considerando como única ocupación
apta para ellos el arte de la guerra. Así surgió en el estado
azteca posterior que encontraron los españoles lo que el
observador considera como un réplica de la antigua Esparta: En el nivel superior una casta guerrera que estaba formada exclusivamente por miembros de una tribu Y que se
adueñó del poder a la fuerza. Debajo una clase de artesanos y comerciantes medio libres que anteriormente pertenecieron a otra tribu pero que hay que considerar como portadores de cultura --en Esparta se les llamaba Periecosy todavía en un nivel inferior la gran masa de los "macehualtin" u obreros-campesinos casi desposeídos de derechos,
que eran también reclutados entre los miembros de pueblos
vencidos. Estos eran en Esparta los Ilotas. Padría hacerse
también la comparación con el sistema de castas en la India.
Quizás con el tiempo se hubiera llegado a un proceso
de fusión -de ello existían ya indicios- pero la cultura
fue "decapitada" (para valerme de una imagen drástica)
por la conquista. Así pues no tenemos como en el caso de
los antiguos egipcios un desarrollo que pueda seguirse desde los principios a través el florecimiento y su decadencia
hasta el final, sino sólo una parte.
Tomemos como segundo ejemplo después de los artesanos a los comerciantes: Por cierto que Sahagún escribe
que a principios del siglo XV surgió en México la clase de
los comerciantes, pero este es un error porque como se
puede demostrar arqueológicamente, ya en tiempos de los
olmecas hace miles de años había gran actividad comercial
en la mesa central.

quezas y para no despertar la codicia de la casta guerrera
que hubiera significado la muerte y la expropiación para
ellos, se quitaban sus ropas buenas antes de entrar a la
ciudad. Se vestían con harapos y regresaban furtivamente .
en la noche con sus cargadores ..a la ciudad, para lo cual
utilizaban veredas ocultas para regresar a sus hogares. Sus
hijos a su vez se veían obligados a ser comerciantes, es
decir tenían que permanecer en su casta, al igual que los
campesinos y artesanos. En raras ocasiones existía la posibilidad de ascender por medio de acciones guerreras especiales. Ya que los comerciantes viajaban mucho, aun a
pueblos enemigos de los aztecas, tenían que demostrar naturalmente mucho valor. Por un lado estaban obligados oficialmente a efectuar espionaje en otras regiones todavía
no dominadas por el estado azteca; a su regreso tenían que
rendir informes exactos. Por otro lado querían negociar con
estos pueblos. ¡Una situación bastante complicada! Bajo los
antepasados del último monarca azteca lVIoctezuoma Segundo se encontraban en una situación relativamente agradable, porque a cambio de valiosos presentes y por extmordinarios resultados como espías de guerra y guerreros obtenían a veces como agradecimiento el título de nobleza, es
decir podían formar parte de la casta superior y abandonar la profesión. Pero bajo el reinado de Moctezuoma II
se cerró el paso de una clase a otra; los llamados "presentes", que debían hacerse a los nobles, eran cada vez más
altos y los impuestos más pesados. Las arbitrariedades y
los castigos eran frecuentes.

Como se ha dicho no se puede confiar mucho en los
cronistas. El hecho de que los comerciantes o pochtecas
habían sido absorbidos por el estado como cuerpos extraños, lo demuestra el temor que tenían a los aristócratas
~ztecas cuando regresaban de sus expediciones comerciales,
que los llevaban hasta Guatemala. Para no exhibir sus ri-

Aquí también se pueden hacer algunas comparaciones,
por ejemplo con respecto a la situación de los judíos en la
Europa de la Edad Media: Una minoría activa y de alta
cultura, pero diferente en cuanto a raza y religión se dedica al comercio y a las operaciones bancarias (más o menos forzada a ello, ya que la mayoría de las otras actividades les estaban vedadas). Como ustedes saben, a los cristianos les estaba prohibido hasta el siglo XV prestar dinero
con intereses. Pero como una economía compleja no puede existir sin créditos, toman a su cargo los judíos esta ac-

38

39

/

�tividad, por cierto bastante lucrativa. Se enriquecen, pero
no pueden demostrarlo. Las posibilidades de dedicarse a
otras empresas son escasas, y al final son perseguidos y
aniquilados, bajo pretextos sin base. Como ya mostré en
otra ocasión, no es cierto que se les haya aniquilado o perseguido por razones religiosas o de raza, fue solamente
el pretexto para levantar al pueblo en su contra. Porque
como podría explicarse por un lado que también se haya
asesinado a los banqueros italianos, cuando se habían enriquecido y que eran cristianos; y que por otro lado los españoles que después de la Reconquista practicaron una gran
intolerancia: persiguieron a judíos y moriscos; pero permitieron que los gitanos, que todavía en el siglo XX no están
completamente cristianizados, permanecieron en el país.
Esta se explica porque no pesaban mucho en la balanza de
la economía.
Volvamos a los aztecas. Me pareció necesario penetrar
en la profunda división social que dividía el estado azteca,
porque había que señalarla alguna vez. Pero el asunto todavía no está completamente aclarado porque hasta ahora,
con el objeto de simplificar, había designado a los pochtecas como miembros de una tribu extranjera sin definir exactamente (como lo hice anteriormente con los artesanos) de
donde venían. Estudiemos brevemente unos cuantos hechos
históricos: La tribu azteca se había establecido, después de
penetrar en la Mesa Central, en varias islas inhabitadas en
medio de la gran laguna que estaba antes, donde hoy se extiende la capital. Restos de este lago son los canales de Xochimilco. Pero una de las islas al Norte ya estaba poblada
cuando llegaron; ahí se encontraba el floreciente e importante centro de comercio Tlatelolco. En realidad, la Mesa
Central estaba cubierta por un número considerable de ciudades, de pequeñas repúblicas, que continuamente se hacían
la guerra como las ciudades estados italianos del Renacimiento. Debido a su extraordinaria disposición guerrera, les fue
posible a los aztecas apoderarse rápidamente de cada una
de esta&lt;; ciudades. Casi una de las primeras en caer fue la
vecina Tlatelolco; y con ello los aztecas se hicieron dueños
40

de un centro económico de primera categoría. En el mismo Tlatelolco, el barrio en el que vivían la mayor parte de
los comerciantes se llamaba "pochtlán". De allí el término
"pochteca". La clase de los comerciantes de los aztecas, es
decir la casta que más tarde manejó todo el comercio en el
imperio azteca, era originaria de Tlatelolco. Esta ciudad siguió siendo el mercado principal, aunque pasó a formar
parte de Tenochtitlán.
Para terminar esta corta plática quisiera darle la palabra a uno de los conquistadores españoles, al capitán
Bernal Díaz del Castillo, que en su "Historia Verdadera de
la Conquista de la Nueva España" se expresa con admiración acerca de la actividad dinámica de Tlatelolco. Su descripción, siendo la de un testigo ocular, es vivida como lo
podrán apreciar en seguida. Y junto con él se admirarán
de la gran variedad de las mercancías que se ofrecían, la
magnífica disciplina en el mercado y la grandeza del poder
económico de este pueblo:
"Iban muchos caciques que Montezuma envió para que
nos acompañasen; y desde que llegamos a la gran plaza,
que se dice el Tateluco, como no habíamos visto tal cosa,
quedamos admirados de la multitud de gente y mercaderías que en ella había y del gran concierto y regimiento que
en todo tenían. Y los principales que iban con nosotros nos
lo iban mostrando; cada género de mercaderías estaban
por sí, y tenían situados y señalados sus asientos. Comencemos por los mercaderes de oro y plata y piedras ricas y
plumas y mantas y cosas labradas, y otras mercaderías de
indios esclavos y esclavas; digo que traían tantos de ellos
a vender a aquella gran plaza como traen los portugueses
los negros de Guinea, y traíanlos atados en unas varas largas con colleras a los pescuezos, por que no se les huyesen,
y otros dejaban sueltos. Luego estaban otros mercaderes:
que vendían ropa más basta y algodón y cosas de hilo torcido, y cacahuateros que vendían cacao, y de esta manera
estaban cuantos géneros de mercaderías hay en toda
la Nueva España, puesto por su concierto de la manera

41

�que hay en mi tierra, que es Medina del Campo, donde se
hacen las heridas, que en cada calle están sus mercaderías
por sí; así estaban en esta gran plaza, y los que vendían
mantas de henequén y sogas y cotaras, que son los zapatos
que calzan y hacen del mismo árbol, y raíces muy dulces
cocidas, y otras rebusterías, que sacan del mismo árbol, todo estaba en una parte de la plaza en su lugar señalado; y
cueros de tigres, de leones y de nutrias, y de adives y de
venados y de otras alimañas, tejones y gatos monteses, algunos de ellos adobados, y otros sin adobar, estaban en otra
parte, y otros géneros de cosas y mercaderías.

amarillos Y cosas de este arte vendían por sí; y vendían mucha grana debajo de los portales que estaban en aquella
gran plaza. Había muchos herbolarios y mercaderías de
~tra manera; y tenían allí sus casas, a donde juzgaban, tres
Jueces Y otros como alguaciles ejecutores que miraban las
merc~derías. Olvidado se me había la sal y los que hacían
navaJas de pedernal, y de como las sacaban de la misma
piedra. Pues pescaderas y otros que vendían unos panecillos que hacen de una como lama que cogen de aquella gran
laguna, que se cuaja y hacen panes de ello que tienen un
sabor a manera de queso y vendían hachas de latón y cobre Y estaño, y jícaras, y unos jarros muy pintados, de madera hechos.

Pasemos adelante y digamos de los que vendían frijoles y chía y otras legumbres y yerbas a otra parte. Vemos
a los que vendían gallinas, gallos de papada, conejos, liebres, venados y anadones, perillos y otras cosas de este arte, a su parte de la plaza. Digamos de las fruteras, de las
que vendían cosas cocidas, mazamorreras y malcocinado,
también, a su parte. Pues todo género de loza, hecha de mil
maneras, desde tinajas grandes y jarrillos chicos, que estaban por sí aparte; y también los que vendían miel y melcochas y otras golosinas que hacían como nuégados. Pues
los que vendían madera, tablas, cunas, vigas, tajos y bancos, todo por sí. Vamos a los que vendían leña ocote, y otras
cosas de esta manera. Que quieren más que diga que, hablando con acato, también vendían muchas canoas llenas de yenda de hombres, que tenían en los esteros cerca de la plaza,
y esto era para hacer sal o para curtir cueros, que sin ella
dicen que no se hacía buena. Bien tengo entendido que algunos señores se reirán de esto; pues digo que es así; y más
digo que tenían por costumbres que en todos los caminos
tenían hechos de cañas o pajas o yerba, por que nos los viesen los que pasasen por ellos; allí se metían si tenían ganas
de purgar los vientres, por que no se les perdiese aquella
suciedad. Para qué gasto y tantas palabras de la que vendían en aquella gran plaza, porque es para no acabar tan
presto de contar por menudo todas las cosas, sino que papel, que en esta tierra llaman amal, y unos cañutos de olores con liquidámbar, llenos de tabaco, y otros ungiientos

ANDREE, Richard: "Die altmexikanischen Mosaiken"· en:
IAE 1, 1888.
'

42

43

_ Ya que:ría haber acabado de decir todas las cosas que
alh se vendían, porque eran tantas de diversas calidades.
que para que lo acabáramos de ver e inquirir, que como
la gran plaza estaba llena de tanta gente y toda cercada de
porte.les, en dos días no se viera todo". (Bernal Díaz del
Castillo: "Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva
España" I, pp. 328/329. México 1935).
Con esta descripción de un testigo ocular y de la que
solamente he presentado una parte, quisiera cerrar mi peq~eña conferencia. Espero que haya podido ofrecerles precisamente con la relación del conquistador español una idea
del florecimiento económico que se dio en el México antiguo.
Cronológicamente unas citas bibliográficas de la literatura secundaria en referencia al tema artesanía comercio, mercado y estructura social de los aztecas : '
BRASSEUR DE BOURBOURG, C. E.: "Histoire du Commerce et de I'Industrie chez les Nations Azteques"; en
Nouvelles Annales des Voyages. París 1858.

�GRAEBNER, F.: "Handel bei den Naturvólkern"; en: Andrées Geographie des Welthandels I. Frankfurt 1910.

CLEMENT, A.: "Contribution a l'étude de la métallurgie
pré-colombienne"; en: SA-J XXVII. 1935.

SAVILLE, M. H.: "The Goldsmith's Art in Ancient Mexico"; en: MHI-INM. 1920.

CLEMENT, A.: "L'emploi des minerais ferreux dans I'
Amérique précolombienne"; en: CAms XXVI. Sevilla
1935.

RIVET, Paul: "Contribution a l'étude de la métal~u~gie_mexicaine"; en: Journal de la Société des Americamstes
XIII. París 1921.
SAVILLE, M. H.: "Turquois Mosaic Art in Ancient Mexico"; en: MAI-C VI. 1922.
LOTHROP, s. K.: "American Feather-Decorated Mats"; en:
AA XXV. 1923.
CALLEGARI, G. V.: "Scultura, lapidaria, oroficeria, nel
Messico precolombiano"; en: Dedalo III. Milano 1923.
CALLEGARI, G. V.: "Mitria e. manipolo a m~sª!,~º d~ pe:
nne nel Museo degli Argentina a Palazzo P1tt , en. De
dalo V. Milano 1925.
SAVILLE, M. H.: "The Wood-Carvers Art in Ancient Mexico"; en: MAI-C IX. 1925.
WINTZER, Herbert: "Das Recht AlO:Uexikos"; en: Zeitschrift fiir vergleichende Rechtswissenschaften. Stuttgart 1929/30.
MORRIS, B. T.: "The Feather Art in Old Mexico"; en: House Beautiful LXIX. 1931.
MORENO, Manuel: "La organización política y social de
los Aztecas". México 1931.

SALVADOR, Toscano: "Derecho y organización social de
los Aztecas". México 1937.
GARCIA GRANADOS, R.: "Mexican Feather Mosaics" en:
Mexican Art and Life V. 1939.
BARLOW, R. H.: "Las provincias septentrionales del imperio de los mexicanos"; en: SMA-NM SEU. 1943.
APENES, O.: "The Primitive Salt Production of Lake Texcoco"; en: Ethnos l. 1944.
AGUILAR P., C. H.: "La orfebrería en el México Precortesiano"; en: Ac-Anth. II. 1946.
GARCIA GRANADOS, R.: "El arte plumario"; en: México Prehispánico". México 1946.
MENDIZABAL, M. O. de: "El arte indio del mosaico de pluma"; en: Obras Completas III. México 1946.
MENDIZABAL, M. O. de: "La evolución de la industria
textil"; en: Obras Completas III. México 1946.
COOK, F. and SIMPSON, L. B.: "The Population of Central Mexico in the Sixteenth Century". Berkeley, Los
Angeles 1948.

NOGUERA, Eduardo: "Cerámica de México". México 1932.

KRICKEBERG, W.: "Altamerikanische Goldschmiedekunst"; en: Achat XI. Hamburg 1948.

ARAGON, J. O.: "Expansión territorial del imperio mexicano". México 1932.

COOK, F.: "Soil Erosion and Popula~ion in Central Mexico". Los Angeles 1949.

44

45

�VAILLANT, G. C.: "The Aztecs of Mexico". Harmondsworth 1950.
ARMILLAS, Pedro: "Tecnología, formaciones socio-económicas y religión en Mesoamérica"; en: Civilisations of
Ancient America. Chicago 1951.

OUTWATER, J. and OGDEN, J.: "Pre-Columbian WoodCutting Techniques"; en: Am A XXII. 1957.
NOGUERA, Eduardo: "Tallas prehispánicas en madera".
México 1958.
SAMOYA CH., C.: "Orfebres y lapidarios precolombianos" ;
en AHG XI. Guatemala 1958.

CASO, Alfonso: "El pueblo del Sol". México 1953.
DISSELHOFF, H. D .: "Geschichte der altamerikanischen
Kulturen". Miinchen 1953.
LEHMANN, Hem·i: "Les civilisations précolombiennes". Paris 1953.
WEYMULLER, Francois: "Historie du Mexique". Paris 1953.
SOUSTELLE, Jacques: "La vie quotidienne des Azteques".
Paris 1955.
VINDEL, Francisco: "En papel de fabricación azteca fue
impreso el primer libro en América". Madrid 1956.
EASBY, J. and DUDLEY, T.: "Orfebrería y orfebres precolombinos"; en: Anales del Instituto de Arte Americano
e Investigaciones Estéticas de la Universidad de Buenos
Aires IX. 1956.
CASO, Alfonso: "Los barrios anitguos de Tenochtitlán Y
Tlatelolco". México 1956.
KATZ, Friedrich: "Die sozialokonomischen Verhaltnisse bei
den Azteken im 15. und 16. Jahrhundert"; en: Ethnographisch archaologische Forschungen m, 2. Berlin
1956.
KRICKEBERG, W.: "Altamerikanische Kulturen". Berlin
1956.
VIVES, V. J .: "Historia social y económica de España Y
América I" . Barcelona 1957.
46

NOWOTNY, K. : "Die historischen Nachrichten iiber die
mexikanischen Feder- und Mosaikarbeiten in Wien";
en: Proceedings of the 32nd International Congress of
Americanists. Kopenhagen 1958.
HAGEN, V. van: "Die Welt der Azteken". Hamburg, Wien
1959.
WEITLANER DE JOHNSON, I.: "Hilado y Tejido"; en:
EMA I. 1959.
VIAL CORREA, G.: "Decadencia y ruina de los Aztecas";
en: Historia I. Santiago de Chile 1961.
HAUCK, Dietrich: "Die Stadte des mexikanischen Hochplateaus und ihre Wirtschaft"; 2 tomos. Universitat Saarbriicken, Historisches Institut 1961/ 62.
DURAND-FOREST, J. de: "De la monnaie chez les Aztéques"; en: Cahiers de l'Institut de Science Economique
Appliquée V. 4. Paris 1962.
LEON-PORTILLA, M.: "La institución cultural del comercio prehispánico"; en: Estudios de cultura náhuatl m.
México 1962.
LEON-PORTILLA, M.: "Imagen del México Antiguo". Buenos Aires 1963.
SACHSE, Ursula: "Zum Problem der zweiten gesellschaftlichen Arbeitsteilung bei den Azteken"; en: Wissenschaftl.
Zeitschr. der Humboldt-Universitat XII, 7-8. Berlin
1963.

47

�ZANTWIJK, R. von: "Principios organizadores de los Mexicas"; en: Estudios de Cultura Náhuatl IV. 1963.

LIC. GENARO SALINAS QUIROGA
Profesor de "Filosofía del Derecho" en la Facultad de illerecho y Ciencias Sociales de la U. N. L.

BARRERA FERNANDEZ, J.: "El arte textil entre los
Náhuas"; en: Estudios de Cultura Náhuatl V. 1965.

DESCARTES Y LA FILOSOFIA MODERNA
GONZALEZ CASANOVA, P.: "L'évolution du systéme des
classes au Mexique"; en: Cahiers Internationaux de
Sociologie XXXIX. París 1965.
WESTHEIM, Paul: "Die Kunst Alt-Mexikos". Koln 1966.

Renato Descartes es indiscutiblemente, uno de los genios del pensamiento más grandes que ha producido el universo; maestro entre maestros, matemático y geómetra de
primerísimo orden, fue príncipe del pensamiento que no
admite Rey. Para encontrar un filósofo de sus quilates
-enseñaba Antonio Caso en sus cátedras inolvidableshabría que acudir a Sócrates y a Kant, el fundador de la
Etica y el creador de la Epistemología.
Fue gloria epónima de Francia y del siglo XVII, el
que es conocido con el nombre de siglo de Descartes. Su
padre fue consejero del Parlamento francés: él lo sería
de Ja humanidad, porque su voz resonaría para siempre
en un escenario universal. Nacido en la Haya, en marzo de
1596, descendiente de familia ilustre de la Turena, pudiendo
haber ocupado puestos de categoría en la Iglesia o en el
Estado, prefirió ser un insigne reformador y encauzador
de la filosofía. Viajó mucho y conoció personalmente a los
más significados matemáticos, físicos y sabios de su tiempo,
cuyas enseñanzas aprovechara maravillosamente en el ámbito filosófico.
Descartes, padre de la filosofía moderna, es inventor
de la Geometría Analítica. Inició en la historia del pensamiento, una etapa de intelectualismo, de racionalismo,
desplazando la fe de Iá Edad Media. Otra vez el hombre se
consideró centro del universo (Antropocentrismo) abandonado el teocentrismo medioeval que en Santo Tomás de

48

•

49

�Aquino "el doctor angélico" adquiriera su más lúcida expresión. En esta aventura gloriosa del pensamiento le acompañó un filósofo egregio: Guillermo Leibniz, precursor de
los grandes filósofos alemanes que en torrente desbordante,
vendrían después. Con el genio francés que rememoramos,
dio principio el Renacimiento, época histórica bajo cuyos
auspicios se da comienzo a la Edad contemporánea.
He aquí los títulos de sus libros, auténticos monume~tos del humano saber: "Cosmología", "Principios de la Filosofía", "Discurso del Método", "Tratado de las Pasiones",
y "Meditaciones Metafísicas", los que realizaron una audaz
revolución en el mundo espiritual, de las más grandes que
registra la historia. Los romanos tuvieron una dignidad que
llamaron "Genius" (Dios de la fecundidad). Descartes no
escribió mucho y los libros que publicara lo hizo más bien
animado por la fama que bien pronto le sonrió. Su fecundidad o su genio no radica pues en la abundancia de sus
libros, sino en las inquietudes, sugerencias o incitaciones
que sembrara, en el mensaje que encierran, mostrando a los
hombres un nuevo rumbo en torno de sus problemas fundamentales.
En su "Discurso del Método", su obra más célebre,
escrita en la más limpia y hermosa prosa francesa (que es
de las primeras donde se abandona el latin y se adopta el
idioma patrio) explkó que la mejor manera de llegar a
la certeza era principiar dudando de todo. En su ardiente
deseo de reconstruir racionalmente la ciencia y la moral,
fundadas bajo la fe en la Edad Media, aceptó unas cuantas
reglas claras, evidentes por sí mismas, que le evitasen caer
en el escepticismo o en el juicio temerario, cuyos extremos
condenó rotundamente con la grandeza de su genio inmortal.

ridad de la tradición o de la fe son nulas.. Para Descartes
no puede conocerse en principio ninguna verdad que no sea
inmediatamente evidente. La evidencia debe tener como notas características la claridad y la distinción. A ese tipo de
verdades le llamó naturalezas simples (naturae simplicís)
y su conocimiento se efectúa por una intuición directa e
inmediata del espíritu; su verdad reside en su evidencia
absoluta, aprehensible instantáneamente.
Descartes es antes que nada el filósofo del "método".
Siguiendo a las matemáticas que nunca borró de su mente,
tuvo la firme convicción de que plantear un problema correctamente equivale en gran parte a su solución. Dio cuatro famosas reglas que deben ser los rasgos esenciales de
todo método lógico: lo.-"No admitir como verdadera cosa
alguna que no sepa con evidencia que lo es". Esto evita la
precipitación, la ligereza y los prejuicios. 2o.-"Dividir cada
dificultad en cuantas partes sea posible y en cuanto requiera su mejor solución". Esto simplifica los problemas y
reduce los errores que se cometen frecuentemente al tratar
de resolver cuestiones complejas. 3o.-"Conducir ordenadamente los pensamientos". Esto significa resolver primero
los problemas más fáciles, para dejar al final y cuando ya
se tiene el entrenamiento necesario, los más difíciles. 4o."Hacer en todo unos recuentos tan integrales y unas revisiones tan generales que se llegue a estar seguro de no
omitir nada". Esto es una especie de comprobación que se
usa en matemáticas, para corroborar la exactitud de la solución de un problema y que Descartes traslada admirablemente al campo del conocimiento en general.

La principal inspiración del método cartesiano es la
matemática, donde nada se acepta sin demostración, a no
ser las verdades evidentes por sí mismas, libres de contradicción (apodícticas) o sean los axiomas y donde la auto-

50

51

����</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="213">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3142">
                <text>Armas y Letras</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="479186">
                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="484678">
            <text>Armas y Letras</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="484680">
            <text>1967</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="99">
        <name>Época</name>
        <description>Época del la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="484681">
            <text>Segunda </text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="53">
        <name>Año</name>
        <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="484682">
            <text>10</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="484683">
            <text>3</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="484684">
            <text>Septiembre</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="484685">
            <text>1</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="100">
        <name>Periodicidad</name>
        <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="484686">
            <text>Trimestral</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="484702">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751803&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="484679">
              <text>Armas y Letras, Revista de la Universidad de Nuevo León, 1967, Segunda Época, Año 10, No 3, Septiembre</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="484687">
              <text>Departamento de Acción Social Universitaria</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="484688">
              <text>Literatura mexicana</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="484689">
              <text>Historia crítica</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="484690">
              <text>Arte mexicano</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="484691">
              <text>Narrativa</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="484692">
              <text>Ensayos</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="484693">
              <text>Poesía</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="484694">
              <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="484695">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="484696">
              <text>01/09/1967</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="484697">
              <text>Revista</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="484698">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="484699">
              <text>2000330</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="484700">
              <text>Fondo Alfonso Reyes</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="484701">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="86">
          <name>Spatial Coverage</name>
          <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="484703">
              <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="484704">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="484705">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="35016">
      <name>Dietrich Hauck B</name>
    </tag>
    <tag tagId="6209">
      <name>Enrique González Martínez</name>
    </tag>
    <tag tagId="27745">
      <name>Genaro Salinas Quiroga</name>
    </tag>
    <tag tagId="35015">
      <name>Hugo B Margáin</name>
    </tag>
    <tag tagId="35009">
      <name>María Guadalupe Martínez Berrones</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
