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Sus c r í b as e a

ABMAS Y LETRAS/Publicación t.rimest.ral.
de la Universidad de
Nuevo León
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REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

Rector
DR. RECTOR FERNANDEZ GONZALEZ
Secretario
DR. ROBERTO MOREIRA FLORES

Departamento de Extensión Universitaria

Coordinadora
DRA. AURORA MORENO

Jefe de la Sección Editorial
RECTOR JAVIER MORA SALAZAR

Torre de la Rectoría

Quinto Piso

Ciudad Universitaria
Monterrey, Nuevo León, México

�y

LETK!S

REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

No. 2

Año 11

Junio de 1968

Segunda Epoca

SUMARIO
María Guadalupe Martí.nez Berrones, "El Renacimiento
Espatñ.ol" . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

5

Gonzalo Ag;uirre Beltrán, "La Escuela Antropológica
Mexicana y su Aporte a la Teoría y l:a Práctica de
La Integración Regional" .. . . . . . . . . .... .. 23
Gerardo de León Torres, "Arquitectura Monumental del
Medioev&lt;&gt;'" . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ... 49
man Cario Von Naclrer, "El Mil,agro Griego" ...... 63
Sergio •M ario Estrada García, "E&lt;l Tra'bajo Social; Materia Prima de la Industria" . .
. . . . . . . . . . 73

�EL RENAOIMIENTO ESPAivOL

SUMARIO

1.-Introducción.
2-.El Neo-Platonismo: León Hebreo, Boscán, Cristóbal de
Fonseca.
3.-La Lírica. Influencias italianas: Garcilaso y Boscán.
4.-La Epica. Fernando de Herrera.
5.-La Mística. Santa Teresa de Jesús y S. Juan de la Cruz.
6.-Tránsito al Barroco. Lope de Vega, Quevedo, Luis de
Góngora y Argote, Calderón de la Barca.
7.-Don Miguel de Cervantes Saavedra: El Quijote.
8.-Conclusión.
5

�MARIA GUADALlJPE MARTINEZ BERRO~"'ES

EL RENACIMIENTO ESPMOL*
1.-INTRODUGGION

Queremos exponer a ustedes, en principio, las ideas primordiales y características que este movimíento cultural, el
Renacimiento implica.
Renacimiento no quiere solo decir dar vida nueva, rP.-novar, volver a lo nuevo; quiere decir una renovación en todos
los aspectos culturales de un determinado momento y estado
de vida.
Tanto la Reforma comenzada por Martín Lutero como la
Contrarreforma se proponían la resurrección de la vida religiosa, de la moral. Desde 1540 el desarrollo del Renacimiento
Español penetra, poco a poco, en las vías de la Contrarreforma, lo que algunos historiadores han llamado Segundo
Renacimiento.
En cuanto al Renacimiento Español propiamente dicho,
en relación con la evolución de las ideas, podemos aseverar
que hubo tres planos o grados: uno neo-platónico, otro ascético, derivado de diversas fuentes; y un tercero, mistico, como refinamiento de las ideas anteriores en el ámbito religioso.
"Esta trilogía de platonismo, ascética y mística, no les
lle_vó otra vez a la Edad Media, ni encadenó de nuevo el in• Conferencia pronunciada por la Dra. Maria Guadalupe Martinez
Berrones en el Teatro de la República de fa Unidad Cultural Universitaria, el -27 de julio de 1968, dentro del curso "Panorama de la
Cultura Universal", organizado por el D.E.U. de la U.N.L.

7

�dividuo al sacerdocio. Lo que hizo, puesto que despertaba en
cada cual la reflexión filosófica, no fue, al fin y al cabo, más
que poner en obra un verdadero renacimiento espiritual,
una renovación interior al individuo por medio de la educación de la voluntad, de la fuerza purificadora del amor y del
conocimiento del mundo y de sí mismo" (1) dice Ludwig
Pfandl
2.-EL NEO-PLATONISMO: LEON HEBREO, BOSCAN,
CRISTOBAL DE FONSEOA .

Sabemos que el renacimiento de las ideas platónicas
procede de Italia y especialmente de Florencia.
A mediados del S. XV hubo una gran emigración a
Italia, de eruditos griegos, causa ésta que dio origen a su
renovación ideológica. Sus manuscritos fueron discutidos y
divulgados en Italia, de donde posteriormente pasaron a España. Platón, tan poco conocido en la Edad Media, se convierte, de pronto, en el más conocido escritor de la época
renacentista, en España, a través de los escritos de León
Hebreo, Boscán y Cristóbal de Fonseca. El Neo-platonismo
italiano pasa a España después de unas vivas y estrechas
relaciones espirituales, literarias y editoriales de ambos países, como consecuencia de la institución de los Virreyes de
Nápoles y Sicilia - 1504- y del Ducado español de :Milán. - 1521-.
Y asi como en el terreno ideológico se difundieron las
ideas platónicas, asimismo en el filosófico y teológico predominó la Neo-Escolástica basada en la Surnma Theológica
de Santo Tomás de Aquino, cuya influencia se observa, por
ejemplo, en Fray Luis de León o los místicos carmelitas
españoles.
La teoría platónica que más se divulga en el campo
literario es la "teoría del amor" esbozada en los Diálogos
(1) .-p. 32.-Pfand L.-Hlstori&amp; de la Literatura Nacional Española en
la Edad de Oro. Ed. Gustavo Gilí, S. A.-Madrid, 1952.

8

de Platón y en especial en El Banquete. Como sabemos, la
temática de esta obra consiste en una polémica acerca del
amor y de ·las diferentes posiciones ante el mismo, de los
allí ·comparecientes. Posteriormente fue trasladado este- terna al campo social, enfocando las cualidades que una dama
y un caballero deben tener para ser amados; polémica que
se Heva a cabo en torno a la Duquesa Emilia, en el libro
n Cortegiano, de Baldassar Castiglione, traducido al español -1534-, por Boscán, poeta y prosista, quien con esta
obra logra la fama y publicidad.
Asimismo, Los Dialoghi d'amore del judío español León
Hebreo, fueron editados en su lengua original en 1535 . y,
posteriormente, traducidos al español, en los años 1558,
1582 y 1590.
Más tarde, Cristóbal de Fonseca da publicidad a las
ideas filosóficas y literarias platónicas a través de un tratado que denominó Tratado del amor. de Dios, obra que fue
conocida, según se supone, por Cervantes, pues en su prólogo al Quijote hace alusión a la misma.
Platón, en su "teoría del amor" alude que, a través
del conocimiento de la belleza física, concreta, y del amor
hacia la mujer, pbr ejemplo, ennobleciendo sus virtudes,
se puede llegar al conocimiento de la verdadera belleza que
es la Belleza de Dios, de la cual la belleza humana es solo
un reflejo.
"Para el hombre del siglo XVI, la teoría platónica del
amor significaba la solución de la severa oposición medieval
entre el amor divino, purificador y dispensador único de la
bienaventuranza y el vulgar amor carnal. El Eros platónico
elevaba a sus servidores desde las cosas perecederas hasta
las ideas eternas y juntaba con lazos éticos de armónica
unidad lo que antes constituía un agudo dualismo. La deci~ida adaptación al ideal cristiano es la característica espanola en este movimiento espiritual común a todos los pueblos románicos". (1).
(1).- p. 41.-Pfandl Ludwig.-Opus Cit.

9

�Dice Platón en el Symposion. "Este es el camino para
subir desde uno a dos y desde dos a todos los cuerpos hermosos, y desde éstos a la hermosa conducta de la vida, y
desde ella a las hermosas nociones de las cosas, y de ellas,
finalmente, al conocimiento de la hermosura misma".
Ahora bien, El Cortesano, traducido del italiano por
Boscán, sirvió de manual del modelo del "perfecto hombre
de corte". A la vez, sirve de fundamento y ennoblece el amor
platónico-cristiano, cuyo coronamiento es la cumbre de la
obra. El espíritu noble del italiano, guiado por Platón, dio
al pueblo español, como decíamos, en este libro, la clave a
seguir por el hombre ·que quiere perfeccionarse en la vida
social y en su conducta amorosa, ennobleciendo la pasión
terrena en una belleza idealizada que conduce a la belleza
inmortal. Es verdaderamente la obra de Castiglione una
concepción total de la vida, verdadera base humanistica y
filosófica. Como decíamos, Castiglione fue más leído que
el judío León Hebreo o Fonseca, en España, por ser su concepción de la vida más próxima al espíritu cristiano del' español del Medioevo.

tema del amor, que se capta a través de las ideas: Las ideas
son entes que atraen al hombre, al que hacen moverse; y
como el amor concreto es propio del hombre, éste tiende al
amor absoluto, a la contemplación de la belleza absoluta y
del bien absoluto, o sean las ideas "en sí".
-

Ahora bien, siguiendo la transformación ideológica de
"la teoría platónica del amor", en León Hebreo y en Cristóbal de Fonseca, tenemos esa transmutación a que se hace
alusión: las ideas religiosas cristiano-filosófico-tomistas, propias de la época.
3.-LA LIRICA. INFLUENCIAS ITALIANAS: GARCILASO Y BOSCAN.

Posteriormente, en España, dentro del marco renacentista encontramos además de Boscán, como prosista y traductor de El Cortesano, de Castiglione y poeta de gran interés
en su época, a Garcilaso -1503-1536- poeta lírico que alcanzó las más altas cumbres poéticas con sus Eglosas, que
tienen una fuerte influencia italiana.

León Hebreo, a su vez, en sus Diálogos del Amor, plantea filosóficamente la "teoría del amor" platónico llegando
a una unidad del amor de Dios y del mundo, como principio
filosófico universal. Dios, en un acto de amor puro creó al
hombre; de aquí que exista en todas las cosas creadas esa
armonía que es la admiración del hombre que se pone a dilucidar el porqué de las cosas, del Universo y del Hombre,
o sea, del hombre que filosofa.

Garcilaso es el introductor del "endecasílabo" -verso
de procedencia italiana- en la Literatura Española, y del
tema pastoril e idílico. Sus principales personajes en las Eglogas, Salido y Nemoroso, son pastores con una cultura y
una sensibilidad exquisitas; cuyos poemas amorosos son unos
de los más tiernos jamás oídos en el habla de los pastores,
que se quejan por no ser correspondidos por su amada. Veamos:

Por su parte, Cristóbal de Fonseca, en su Tratado del
Amor de Dios, enfoca más la "Teoría platónica del amor" a
esa elevación total del alma, del espíritu humano hacia ese
Ser que es Uno y que todo lo es: Dios.

SALICIO

Tenemos, pues, en estas tres obras, tres diversas posiciones, puntos de vista o enfoques en Platón, con su mente
pagana, en su libro El Banquete, donde muestra las diversas
actitudes ante la vida, de los asistentes al convivio, sobre el
10

" ¡Oh más dura que mármol a mis quejas
y al encendido fuego en que me quemo
m ás helada que nieve, Galatea!
Estoy muriendo, y aun la vida t emo;
témola con razón, pues tú me dejas;
que no ,hay sin ti el vivir para qué sea.
Vergiienza he que me vea
ninguno en tal estado,
11

�de ti desamparado,
y de mi mismo yo me corro agora". (1)
4.-LA
EPICA: FERNANDO DE HERRERA..
-

Luego, siguiendo la línea poética, dentro del Renacimiento Español, tenemos a Fernando de Herrera -15341597-, cuyos versos no son del tema amoroso cantado por
Garcilaso sino de loor a la Patria y a los héroes. Observamos cómo el espíritu romano sigue transmitiéndose en la
cultura renacentista europea y española: Aquel Horacio de
la cbra de Corneille, que lucha por su amor a ía patria y
por el de su amada, logra vencer su p~ión amorosa humana
por el deber patriótico. Es el héroe de los Horados contra
los Curiáceos, que canta las glorias guerreras y el recio nacionalismo romano. En España, estos ideales y sentimientos
humanos los captamos en Herrera,·pues mientras que, como
decíamos, Garcilaso canta a la Mujer, Herrera a la Patria.
Posteriormente, estos sentimientos del amor a la Mujer y a la Patria se funden con el de la Religión, lo que nos
viene a dar luego, en España, a los Místicos como Fray Luis
de León, Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz, entre
otros.
Así pues, el Renacimiento es un movimiento cultural que
se difundió en toda Europa y en el mundo occidental: las
ideas primordiales y fundamentales que resurgieron fueron
greco-romanas. O sea, la cultura renacentista italiana se
introdujo en el mundo europeo y en la cultura española, en
nuestro caso; luego el Renacimiento francés que históricamente es posterior al Español -S. XVII-; siglo en el que
se dan las grandes cumbres literarias francesas como CorneilJe, Racine, Moliere, los dramaturgos clásicos franceses
por excelencia.
Pero no vamos a introducirnos, en esta ocasión, en el
Renacimiento francés. Nuestro objeto es el Español.
(1).-Egloga Primer a . p. 26.-Garcilaso y Boscán.-0. C. Ed. Aguilar.- Madrid, 1954.

12

Como decíamos, esa fluctuación ideológica del tema
amoroso de las grandes corrientes pagana y cristiana, viene
a desembocar en la Mística, en España.
5;-LA MISTICA: SANTA TERESA DE JESUS Y S. JUAN
· DELA CRUZ.
•

Ahora bien, nos preguntamos: ¿Qué es el Misticismo?
El misticismo es un modo de vida, una actitud ante la
vida de ciertos hombres que vivieron en el Siglo de Oro Español, y que se repite aisladamente en nuestras épocas. Literariamente constituye un género propio de España, que
se originó en este pueblo como lo fue, asimismo, la Picaresca. La palabra "Misticismo" procede del griego µucmxó~-)
cerrar, guardar un secreto, palabra relacionada con "mysterium". De aquí, místico, escondido. Sabemos que hay y ha
habido una mística budista, israelita, islámica; mas la que
nos interesa, por ahora, es la cristiana, de la que vamos a
hablar: "Es algo serio e íntimo, un estado de alma que no es
regalado entre sueños, sino que, cuando es asequible, ha de
ser laboriosamente obtenido, fruto, no sólo de extraordinaria
piedad, de soberano dominio de todos los afectos, y de profundo conocimiento de la propia psiquis, sino también de
una disposición especial y de cierto estado religioso de elección" (1).
O sea la unión del alma con Dios en la vida terrenal
"participatip visionis beatificae".
En fin, el fin fundamental y último de esta actitud de
vida es la unificación con Dios en la plenitud de la fe y el
amor.
A.hora bien, hablar, en el Siglo XX de místicos es un
tanto raro, aunque hay casos aislados dentro del mundo poético, por ejemplo Charles Peguy, Ramón López Velarde, un
Carlos Pellicer o Eduardo Ordóñez, quienes tienden dentro
de su poética religiosa hacia el Misticismo.
(1).-p. 49.-Pfandl, Ludwig.-Opus Cit.

13

�Sin embargo, los famosos éxtasis de que nos habla Santa
Teresa de Jesús en su Vida, como un grado de ascención
mística, son vuelos del espíritu muy especiales que se captan,
solamente, acercándose a estos autores con un dominio pleno
de sí y una fe cristiana para poder comprenderlos. Difícilmente será comprendida una obra religiosa o una composición poética mística si no se tienen los conocimientos previos
y la disposición para ello.
De los místicos españoles que vamos a habiar a ustedes
ahora son Santa Teresa de Jesús, la llamada "Doctora Evan~
gélica" y San Juan de la Cruz, ambos carmelitas, poetas
cumbres de la Mística Española.
Santa Teresa de Jesús -1515-1582- nace en Avifa,
ciudad fría, con un cierto aire de misticismo. Aún existe el
Convento de la Encarnación donde profesó en la orden carmelitana. Fue hija de un matrimonio pQ.._blado de hijos. Muy
niña aún, perdió a su madre y nos cuenta cómo en el Colegio a donde la envió su padre a estudiar, le nació la idea
de irse de religiosa, estado al que llegó no sin dificultades,
ya que no disfrutaba de buena salud. Una vez de religiosa
se dedicó a la reforma de los Conventos, a la vida cristiana
y a la enseñanza de sus compañeras.
En algunos de sus libros expone la manera de ir ascendiendo gradualmente en la meditación, en la oración y
en el conocimiento de Dios, por ejemplo en Camino de Per-

i ección, Castillo

Interior o las Morada!!, Conceptos de a.mor

de Dios, entre otros. Además, sus libros sobre las reformas

de los conventos y su poesía, cuya obra famosa "Vivo sin
vivir en mí" es bien conocida y cuyos primeros versos que
coinciden con otros de San Juan de la Cruz, dieron lugar a
dudar de la prioridad de una u otra. Veamos:

•

"Fivo sin vivir en mí,
Y de tal manera espero,
Que muero porque no muero.
Vivo ya fuera de mí,

14

Después que muero de amor;
Porque vivo en el Señor,
Que me quiso para sí.
Cuando el corazón le dí
Puso en él este letrero:
Que muero porque no muero". (1)

San Juan de la Cruz -1542-1591-, también como Santa Teresa, nace en ·el mismo ambiente geográfico, en Fontiveros (Avila). Fue otro carmelita, que nos ha legado su famoso Cántico Espiritual, poesía lírica que nos muestra un
verdadero misticismo. Su captación del amor a Dios en un
paralelismo al amor humano es una verdadera prueba de
esa transmutación mística. Representa el Cántico Espiritual
la unión del alma con Dios asi como en el matrimonio, el
mayor simbolismo es la unión de los seres amados. El Esposo habla a la Esposa en términos tan elevados de una lírica amorosa tan espiritual que el alma se eleva. Veamos:
Esposo:
uEntrádose ha la Esposa
en el ameno huerto deseado
y a su sabor reposa,
el cuello reclinado
sobre los dulces brazos del Amado" ... (2)

Luego hay un momento de unión mística, de transformación, de evasión, de amor:
Esposa:
"En la interior bodega
de mi Amado bebí, y cuando salía
por toda aquesta vega,
ya cosa no sab~
y el ganado perdí que antes seguía.
Allí me dió su pecho;
allí me enseñó ciencia muy sabrosa,
(1).- p. 121.- l\'.lísticos Españoles.-Biblioteca Literaria del Estudiante.
Madrid, 1941.
(2).- p. 205.-ffisticos Españoles.-Opus Cit.

15

�y yo ,le di de hecho
a mí, sin dejar cosa;
allí le prometí de ser su Esposa". (1)

Ahora bien, no quiero tampoco cansar su atención sobre
estos temas místicos, aunque en el Renacimiento es una
lógica evolución: fue allí a donde llegó el alma española del
Siglo XVI y a donde llegan las almas religiosas, muchas
veces, como nos decía en una conferencia Ermilo Abreu
Gómez: solo resta, en ciertos momentos, elevar la mirada
a lo alto: Eso fue lo que hicieron los místicos que se dieron
en una España magnánima en toaos los aspectos: económico, social, político, literario, religioso.
Esto fue, pues, el Misticismo, .el momento cumbre del
alma religiosa española y del alma lírica religiosa.
6.-TRANSITO AL BARROCO: LOPE DE VEGA, QUEVEDO, GONGORA, CALDERON.

En cuanto a la Dramática, cuyos orígenes se remontan
al teatro griego, con la temática religiosa, (pues sabemos
que se originó por el culto al dios Baco) ; asimismo, en España se da el "Auto Sacramental", un tipo de obra dramática que viene a ser una culminación del espíritu religioso
que comienza desde el Medioevo.
Tenemos entre las pruebq5 de este tipo de obras, unos
fragmentos del "Auto de los Reyes Magos", hacia el Siglo
XII, obra cuyo tema es la adoración del Dios-Niño. Posteriormente, a través de Valdevielso, Lope de Vega y Calderón dan el mayor auge a este tipo de obra dramática. Lope
y Valdevielso con un tema un tanto religioso-pagano y Calderón que da vida y renombre al "Auto Sacramental" propiamente dicho, cuyos temas son los diversos dogmaSI de la
religión cristiana. Estas obras se representaban el día de
"Corpus Christi" en Espai?,a, con todo su esplendor. Como
sabemos, con Calderón se da la corriente barroca que es uno
(1) .-p.

206.-Místicos Españoles Id.

16

de los momentos claves del Renacimiento en España. Alli
se funden esas dos grandes modalidades literarias denominadas el Conceptismo y el Culteranismo cuyas finalidades
prmcipales son: el uno; velar por la idea, el otro por la forma. S.us representantes son Quevedo y Góngora.
Don Francisco de Quevedo y Villegas -1580-1645-,
representantes del Conceptismo, cuya vida fue una constante
alternativa de dichas y desdichas; "el escritor del contrapunto" como se le ha llamado, fue un verdadero poeta de grandes vuelos: a través de sus sátiras, sonetos, canciones, romances, letrillas y jácaras; y un prosista, estilista de los
mejores en sus Sueños, por ejemplo.
En él tenemos "al barroco de cuerpo entero" a veces
al satírico pesimista o irónico o al reflexivo pensador.
En sus Sueños, tenemos al irónico estilista y al filósofo,
como en el famoso sueño del Juicio Final. Veamos el pasaje
en el cual se lleva a cabo la Audiencia última, ante Dios:
"Dios estaba vestido de sí mismo, hermoso para los santos y enojado para los perdidos; el sol y las estrellas colgando de su boca, el viento tullido y mudo, el agua recostada
en sus orillas., suspensa la tierra, temerosa en sus hijos, de
los hombresº.
"Algunos amenazaban al que les enseñó con su mal
ejemplo peores costumbres. Todos en general pensativos:
los justos, en qué gracias darían a Dios, cómo rogarían
por sí, y los malos, en dar disculpas".
"Andaban los ángeles custodios mostrando en sus pasos y colores las cuentas que tenían que dar de sus encomendados, y los demonios repasando sus copias, tarjas y procesos. Al fin, todos los defensores estaban de la parte de
adentro, y los acusadores de la de afuera. Estaban los diez
mandamientos por guardas de una puerta tan angosta, que
los que estaban a puros ayunos flacos, aún tenían algo que

17

�I

llas, por ejemplo:

dejar en la estrechura''.(1)
En El Buscón, tenemos al pícaro que se ríe de la vida.
Bien, decíamos que Quevedo es uno de los grandes escritores del Siglo de Oro, así como Góngora - 1561-1627- el
escritor básico para la nueva poética de fines del XIX Y
principios del XX.
Góngora, en un principio admira la poesía de Fernando
de Herrera- ? -1597), apellidado por sus contemporáneos
con el sobrenombre de divino, influencia que captamos por
ejemplo en la Oda a la Armada Invencible, de 1588.

ª Levanta, España, 'tu famosa diestra
Desde el francés Pirenne al moro Athl,ante,
Y al ronco son de trompas belicosas
Haz, envuelta en durísimo diamante,
De tus valientes hijos feroz muestra
Debajo de tus señas victorio~as . . ."

Bien, ¿quién fue D. Luis de Góngora y Argote?
Don Luis de Góngora y Argote vino al mundo en Córdoba en 1561 y muere a los sesenta y seis años, victima de
una enfermedad en 1627.
De su vida juvenil se sabe que abandonó la Universidad
de Salamanca; sus estudios los perdió entre músicas, baile,
desafíos, juegos de cartas. En 1612 fue capellán de la Corte
de Felipe II, trabajo en el que duró como doce ,años más,
hasta su muerte.
Se ha atacado la obra de Góngora como la obra de un
loco, mas la ironía no es del todo posible. Como decíamos,
es uno de los poetas más estudiados desde que el Modernismo y los poetas franceses del Parnaso tienden más a la
forma que al contenido del verso.
De la obra poética de Góngora, son famosas sus letri•

ª Andeme yo caliente
aunque se ria la, gente";
las Soledades y la FábUla de Poli/emo y Gawtea; con sus
obscuridades y sus giros rebuscados.
Galatea es la más hermosa de las ninfas de Sicilia. El
pastor Acis obtiene su amor, pero Polifemo, el gigante de un
solo ojo, celoso, .le lanza un enorme peñasco que lo aplasta,
mas por las imploraciones que Galatea hace a los dioses,
éstos transforman .al angustiado Acis "en un arroyo cristalino". Esa es la fábula de Galatea. Sin embargo, el valor supremo del poema estriba en la forma, en esa belleza descriptiva. Y tanto en esta fábula como en las Soledades tenemos
a un poeta que se nos revela como un pintor loable. El paisaje, la belleza femenina y el sentimiento son los tres puntos
capitales de su obra, así como en el Renacimiento son la Mujer, la Naturaleza y el Amor.
' Vemos, pues, que a través de la poesía y de la literatura
en general, a partir del Renacimiento hasta el Barroco, tenemos temas y características capitales que forman el eje
de este monumento literario y de evolución cultural de una
sociedad: España:
Ahora bien, quisiera hacer hincapié dentro de esta exposición sobre el Renacimiento Español, en el "Auto Sacramental" de Calderón d_e la Barca; obra, como decíamos,
de la Dramaturgia española y uno de los géneros más específicamente españoles.
El "Auto Sacramental" es una obra teatral, escrita en
un acto, para ser representada, sobre el tema de la Eucaristía.

(1) .-17.- Quevedo.-Los Sueños.- Biblioteca Mundial Sopena . 2a. Ed.
1945.

En España eran representados los "Autos Sacramentales" el día de Corpus Christi, con una fastuosidad extrema.
Hubo "Autos" que se representaron en el Parque del "Buen

18

19

�Retiro" en Madrid, con ese lago y ese escenario al natural
que servían para aumentar ese colorido y esa fastuosidad
propia de la representación. Entre los autos calderonianos
hay de diversa índole: filosóficos o teológicos, por ejemplo:
La Cena de BaUasar, El Año Santo en Roma, Las Bodas
Entre el Alma y el Amor Divino, El Pleito Matrimonial (alma y cuerpo) , entre otros.
"No es un teatro de pasiones y conflictos de amor, ni
ninguna escena de la vida diaria, en la cual era el entretenimiento esencial y la profundidad de pensamiento lo ocasional y extraordinario; en oposición al espectáculo semanal, son una solemnidad anual, pomposamente celebrada,
son un drama religioso de ideas, de asunto preferentemente
histórico, esto es, orientado en el sentido de la fe". (1)
Continuando con la línea dramática en el Siglo de Oro
tenemos además de Calderón de la Barca, a Lope de Vega,
a Tirso de Molina y al mexicano Juan Ruíz de Alarcón.
Mas no es esta exposición sobre el Renacimiento más
que un pequeño esquema de lo que fue ese florecimiento
cultural que en literatura dio origen a esas grandes glorias
de la cultura universal. No quiero, sin embargo, dejar de
citar al genio máximo de la novela, a Cervantes Saavedra.
7.-D. MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA.
-1547-1616-.

D. Miguel de Cervantes Saavedra, hijo del médico Rodrigo Cervantes y de doña Leonor de Cortinas, en su obra
cumbre El Quijote de la Mancha se lanza por los campos de
España en pos de aventuras para imponer la justicia; dio
renombre a la España de su época y a la cultura española
de todos los tiempos.
Fue "El Manco de Lepanto" un genio de todos los genios. A través de su Quijote nos muestra el ideal caballe(1).-p. 471.- PfandI, Ludwig.- Opus Cit.

20

resco d~ un idealista y de un hombre cabal que lucha por
su patria y por su dama a quien le ofrece sus glorias obtenidas. Se arma caballero con las formalidades que establecían los "libros de caball'erías", a los que tiende su sátira;
se busca un caballo al cual llama "Rocinante"; asimismo,
un escudero, que sirve de contrapeso al "caballero andante",
eJ bueno de Sancho Panza, con ,su genio simple y su no menos amplio conocimiento de la vida, quien es convencido por
su amo Y del que aprende un tanto su idealismo: desea ser
~obernante de la Insula Barataria y llega a serlo y sabe
unponer la j~ticia cuando se llega el caso, por ejemplo,
cuando la mUJer de costumbres "no gratas" se quejó de
que le habían robado su honra, le puso como prueba de su
ve~acidad que guardase una bolsa de dineros y fue tal su
cmdado que no perdió uno solo. Entonces le dijo el Gobernador Sancho a su acusado: si esta mujer hubiese cuidado
su honra tal como cuidó "la bolsa de los dineros" no hubiera
venido a poner su queja. Y lo absuelve.
"El caballero de la Triste Figura", Don Quijote, por su
p~rte, al final de la obra, después de muchas correrlas y glorias que ofrece a su Dulcinea, regresa a su casa donde vive
en compañí~ del Ama y de la Sobrina, recobra la razón y
muere apaciblemente después de haber hecho su testamento, rodeado de sus amigos, el Cura, el Bachiller y el Barbero.
Con esta obra, Cervantes ha querido idealizar "al cab_aller~ verdadero", "al verdadero caballero español" que
s1mbohza en su obra. Representa, asimismo, la actitud ante
~a vida del español ante su dama y ante su patria. El QuiJote, Alonso Quijano muere y se enfrenta ante la muerte
con_ valentía y honradez, con fama y con honor. Así, parece
decirnos Cervantes, se debe morir. El mismo, Don Miguel
de Cervantes Saavedra muere con honra y es honra de la
España de su tiempo, de la Literatura Española y de la Literatura Universal.
Este curso "Panorama de la Cultura Universal" que
patrocina Extensión Universitaria de la Universidad de Nue-

21

�vo León, y al que he tenido el honor de ser invitada para
hacer esta exposición de un momento cumbre de la: cultura
como es el Renacimiento Español como hecho histórico y
social es una rama de las Humanidades que difícilmente
escapa al verdadero humanista. Es por ello que todos estos
escritos renacentistas tienen un valor tan intrínsecamente
humano y a la vez tan universal.
8.-CONCLUSION.

. Concluimos nuestra plática diciendo a ustedes que tanto
Garcilaso, como Boscán o Herrera, o Calderón o Cervantes
son dignos exponentes del hombre y de la cultura y a quienes nos los hayal'.\ leído, os sugiero su lectura, en todos los
aspectos de interés y de valor.
Monterrey, N. L., julio 27 de .1968.
.
.
Lic. y Dra. María Guadalupe Martínez B.

BIBLIOGRAFIA
1.-Cervantes, ·Miguel de.-El Quijote--Ed. Espasa-Calpe.
Buenos Aires-México. 12a. ed. 1950.
2.- Garcilaso y Boscán.-O. C.-Ed. Aguilar.-Madrid,
1954.

LA ESCUELA ANTROPOLOGICA MEXICANA Y SU
APORTE A LA TEORIA Y LA PRACTICA DE
LA INTEGRACION REGIONAL

Por GONZALO AGUIRRE BELTRAN
La gran difusión que tienen las obras antropológicas
escritas por europeos y norteamericanos y el prestigio merecido que gozan sus autores por la espectacular trascen-•
dencia de sus contribuciones a la Ciencia del Hombre nos
lleva con frecuencia a olvidar los trabajos producidos por
los estudiosos latinoamericanos. Estos últimos han sido parcos en la magnitud de sus aportaciones que, por lo común,
solo son estimadas por el reducido círculo de quienes cultivan la disciplina. El tema a discusión, la integración y la
acción regionales, fue objeto de brillante tratamiento por
Julian H. Steward que elaboró una teoría y una práctica
del estudio de áreas bien conocidas por todos. 1

6.-Valbuena Prat, Angel.- Historia de la Literatura Española. Tomo I y II.-Editorial Gustavo Gili, S. A. 6a. ed.,
1960.

Menos sabido es que sobre el mismo asunto los antropólogos mexicanos han venido trabajando, con inusitada
continuidad, cuando menos desde hace cincuenta años. La
colaboración de cada uno de ellos puso en la obra no es
grande, pero como fue acumulativa, hoy día constituye un
cuerpo de doctrina que comienza a ser reconocido por propios y extraños. En la configuración de ese cuerpo de doctrina la contribución del que esto escribe es la más reciente,
pero no la más importante; ser el último en un momento
dado del devenir histórico representa siempre una ventaja
por la posibilidad que existe de aprovechar los aciertos y
los fracasos de quienes le precedieron a uno en la persecución del mismo propósito.

22

23

3.-Místicos Españoles.-Biblioteca Literaria del Estudiante.

Madrid, 1934.
4.-Pfandl Ludwig.-Historia de la Literatura Nacional Española de la Edad de Oro. Editorial Gustavo Gili, S. A.
Madrid, 1952.
5.-Quevedo.- Los Sueños.- Biblioteca Mundial Sopena,
2a. ed. 1945.
'

�Antes de exponer, en brevísimo sumario, la teoría y la
práctica de la integración regional tal y como la enuncio
con detallada amplitud en el libro Regiones de Re[ugio,
aparecido este mismo año, bueno es hacer ostensible las
importantes aportaciones que ideólogos y estudiosos hicieron para que fuese posible construir ese edificio.2
Ricardo Flores Magón, teorizante anarquista y precursor el más connotado de la Revolución Mexicana, conformándose con la tendencia que normaba el nacionalismo de
principios de siglo, no sin cierta razón, ubicó la culpa de
todos los males que padecía la nación en los episodios de la
conquista y la colonización realizados por la expansión europea durante el siglo XVI e idealizó el pasado indio, para
fundar en él los postulados de un programa que abogaba
por un comunismo utópico, en el que los hombres no se ve-rían constreñidos por los imperativos del gobierno.3 Las comunidades indígenas libres, con su economía de subsistencia
basada en la reciprocidad y la redistribución, en la que no
existen clases sociales ni la apropiación privada de la tierra,
donde la vida· del grupo no se rige, aparentemente, por la
coerción sino por el consensus y la estructura del poder
parece diluirse hasta tornarse incorpórea, fue el modelo que
Flores Magón se propuso difundir en extensión y profundidad por todo el país. No llegó a cristalizar sus propósitos;
sin embargo de ello, la influencia de sus prédicas fue factor
importante en la invención del ejido mexicano que, como
es bien sabido, representa un compromiso entre lo nuevo
y lo viejo, esto es, la reinterpretación, en los viejos moldes
de las formas de tenencia indígena, de ideas nuevas sobre
la relación del hombre con la tierra. A partir de entonces,
la comunidad indígena -como concepto sociológico y como
punto de apoyo para la acción- tuvo una existencia real
y un ascendiente inconcuso en la dirección que tomaron los
estudios antropológicos.4.
Carlos Luis Mariátegui, el gran filósofo social peruano,
años más tarde, utilizando el marco analítico creado por
Marx, al analizar la situación del Ande volvió a tomar el
24

concepto de comunidad indígena como la base más idónea
en qué fundar su teoría de reforma de las estructuras feudales; estructuras que mantienen al indio y al cholo serranos en estado permanente de servidumbre. 5 No es, ciertamente, sorprendente que Mariátegui propusiera como instrumento fundamental de cambio social la reforma en el
sistema de tenencia de la tierra aprovechando, en la invención de una forma más justa de relación del hombre
con la tierra, las experiencias de la tradición india vaciadá ·
en moldes estructurales modernos. Muy. a pesar de que la·
comunidad indígena de Mariátegui, a semejanza de la que ,
entrevió Flores Magón, eran en gran parte míticas, aún•
hoy, dejan sentir su vigencia.6
La necesidad de conocer ,científicamente la comunidad
indígena, exaltada como un modelo ideal, fue temprana
preocupación en el México que emergía de la revolución;
Manuel Gamio, miembro distinguido de la escuela antropológica encabezada por Franz Boas, al contemplar críticamente el cambio impetuoso que vivía, derivó la antropo,
logía académica de su tiempo a los azares de la aplicación,
concibiendo políticamente la Ciencia del Hombre. Para Gamio: "la antropología, en su verdadero, amplio concepto,
debe ser el conocimiento básico para el desempeño del buen•
gobierno, ya que por medio de él se conoce a la población
que es la materia prima con que se gobierna y para quien·
se gobierna'\ El proyecto del Valle de Teotihuacán -hoy
clásico- concebido en 1916, permitió al antropólogo pionero poner a prueba su postulado en el estudio y desarrollo
de una población regional que habitaba en la sede arqueoló~
gica de una antigua civilización precolombina. Gamio id~
el método de la investigación y la acción integrales según
el cuál la pesquisa: y la práctica se encaminan a considerar
al individuo y al grupo como totalidades dinámicas bioló- •
gicas, psíquicas, sociales y culturales en su contexto histórico y geográfico.8 La acción, consecuentemente, . implica ·
la atención conjunta de los problemas de salud, educación,,
economía, organización social, estructura política, estética .
y •récreación del grupo étnico involucrado, impartida de tal ,

25

�manera que las acciones unilateralmente implementadas se
coordinen y apoyen mutuamente al favor de una orientación dirigida al desarrollo armónico del individuo y la comunidad. Gamio no profundizó su idea pionera ni estuvo
jamás dispuesto a revisarla para ponerla a tono con los
avances que venía experimentando la Ciencia del Hombre.
Sin alteración alguna trató de extender la investigación y
la acción integrales, con desigual fortuna, al tratamiento
de los grupos étnicos numerosos del país llamados -tal vez
por contraste y conforme a la terminología nacionalista
de la época- poblaciones regionales. No obstante lo anteriormente dicho, si algo tiene de original la antropología
social mexicana ello es la contribución de Gamio que fue,
sin lugar a dudas, el creador de la política indigenista revolucionaria y de la educativa comprendida en ella; proporcionó además contenido y justificación al vasto movimiento de renovación social del cual fue actor.

de la cultura moderna en los moldes de las sociedades 1 tradicionales. Hizo recaer sobre los hombros débiles del maestro rural la responsabilidad de alcanzar esas metas y para
ell~ ~e extrajo ?e la estrechez de las aulas y le lanzó a la
actividad del diario discurrir de la comunidad hasta convertirlo en un efeGtivo promotor de su desarrollo. Los esfuerzos de Sáenz Y su grupo de colaboradores se vieron co~onados por el éxito en todos los casos en que se hallaba
i~volucrada u:1ª población campesina atrasada, pero no india; la experiencia que tuvieron con las comunidades indias -:-:-heterogéneas en sus estilos de vida y recias en su
estabilidad cultural- no corrió con igual fortuna. Muchas
de ellas resistieron innovaciones y reinterpretaciones al confrontar los mecanismos dominicales --castellanización directa, internado indígena- que se pusieron en uso y que
les desarraigaba coercitivamente de sus formas y valores
ancestrales. Con todos sus defecots e inconsistencias la tesis de la incorporación y el concepto de antropología social
de Sáenz constituyeron una importante contribución a la
teoría de la integración y a la manera de obtenerla".

Moisés Sáenz, notable en el pensamiento y en la acción, se ocupó de profundizar el enfoque inicial de Gamio
en materia educativa. Partiendo de la base que le suministró la escuela activa de J ohn Dewey no sólo creó los mecanismos administrativos u orgánicos indispensables para
poner la idea en movimiento, además, formuló él mismo
un cuerpo sólido de principios, técnicas y valores que. constituyeron la carta magna de la escuela rural mexicana; institución a la que se le encomendó la tarea de incorporar
al campesino -tanto al indio cuanto al no indio- a la ~ociedad nacional. La incorporación significaba la asimilación
del indio en la civilización moderna sin su lengua y sin su
bagaje cultural que fueron considerados inoperantes, para
no decir inferiores. Sáenz llamó antropología social al compuesto interdisciplinario que resulta de la conjunción de la
etnología académica con la sociología rural práctica, matiz
que define el genio que caracteriza a la escuela antropológiea mexicana y que la diferencia de la británica que lleva
igual denominación. 10 A la disciplina compuesta le asignó
como contenido de propósito fundamentar la socialización
del adulto, la escolarización del niño y la reinterpretación

. , Miguel _Othó? de Mendizábal, antropólogo de extracc10n revolucionaria, encabezó la lucha por la intromisión del
enfoq~e social,en; medicina al constatar la penosa situación
del .P~ en el area de la salubridad rural, la carencia de conocimientos ~édicos científicos por parte de los campesinos, la ausencia de canales administrativos capaces de hacer
ll~ar a _esa P~~lación los beneficios de la salud y la asistencia Y_1~ mhabilidad de la medicina liberal para avocarse a la
solucion del pr?~lema. Othón de Mendizábal se fijó como
meta la formacion de un nuevo tipo de profesional de Esta~º• con orientación social, procedente del medio rural, destmado a ~t~blecerse en él y a implementar acciones dirigid~ a modificar la estructura económica y cultural que izn..
piden, al campesino indio y al no indio, hacer uso de la
~~dicina científica. 12 La creación de los servicios médicos
eJidales, Y de la secuela de medicina rural, sentaron las bases
para el ulterior desarrollo de los centros de bienestar social
rural que ejecutan programas de acción integral, a partir de

26

27

�bases sanitarias y asistenciales. Al igual que lo ocurrido en
educación, la teoría y práctica de esos programas demostró
su bondad entre la población campesina no india; la comunidad india, en los casos infrecuentes en que se vio afectada
por la acción, rechazó en grado mayor o menor el beneficio
de la innovación al persistir en las ideas y patrones de la
medicina folk que forman su patrimonio. Othón de Mendizábal creyó encontrar la solución al problema mediante la
creación de la parcela asistencial, a semejanza de la parcela escolar, como fórmula que permitiera financiar Ja. atención médica; pero más tarde pudo comprobarse que la_in~ovación de la medicina moderna en las comunidades mdias
no reside simplemente en solventar incapacidades económicas sino en causas más profundas. 13

fun~ionó el_ In~!ituto de · Antropología Social de la Smithsoman Instituc10n y tuvo una enorme y duradera influen ·
en l
1·d . c1a
. a co~o 1 ~~10n de la antropología social en México y ,
15
en ~u _or1entac10n ulterior. Los estudios de comunidad no
se _limitaron a conocer las formas reales de vida del pequeño
umve~~o co~s~ituido por un pueblo indio, su principal preocupac10n teo~1ca, tal y como quedó manifiesto en el análisis
~e las co1:1umda~es folk de Yucatán, llevadas acabo por Redf1eld Y Villa RoJas, fue al indagar las leyes del cambio cultural Y su manera de operación. 16 El propósito hizo notoria
la enorm~- influencia que una ciudad primada tiene en la
aculturacion de las comunidades indias al poner de relieve
la secuencia del continuum folk-urbano. Los estudios de comu~dad han sido devastadoramente criticados por los antropologos de la nueva generación; casi no hay uno de ellos
que no se precie de haber puesto en tela de juicio su validez
Y de encontrar fallas mayores o menores en la obra del cél~bre antropólogo norteamericano que los inició. No será
un_a _falta de r:speto a su rr:emoria si agregamos un grano
mas. ~os estudios de comunidad tienden a aislar a ésta de
l~ sociedad reiponal o nacional de la que forma parte, men?sc~bando asi la trascendencia de esas conexiones. Osear
Lewis, ~on la publicación de su re-estudio de Tepoztlán puso
punto _fn~~l! en 1951, la era de esos estudios. La inteligente
~:vest1gac10n que llevo a cabo le permitió enfocar los camfü~s. ?bserv~dos colocándolos en su contexto histórico, descnb10 ~c10na~e~te las instituciones vigentes y sus interrelac!ones y sltuo a la localidad bajo examen en el marco
de la región y de la nación.17

Estas fueron puestas en claro por los estudios de comunidad que Robert Redfield, con el aliento de Gamio, llevó
a cabo en México. Con su Tepoztlán, Redfield inauguró en
1930 una corriente de investigación que tuvo éxito inusitado
para el adecuado conocimiento de los pueblos indios; éstos
fueron objeto de pesquisa científica contemplándolos desde
ángulos que descubrían una gran variedad de intereses y
motivaciones.14 Los estudios de comunidad tuvieron una doble utilidad; por una parte, contribuyeron al desarrollo de
la Ciencia del Hombre al documentar esquemas sociológicos
preconcebidos; le dieron distinta profundidad a la perspectiva histórica; incrementaron el tiempo dedicado al trabajo
de campo y extendieron el área de la investigación a comunidades no indígenas. Por otra parte, actuaron como instrumento de formación profesional al reunir en la pesquisa,
y en la publicación de los resultados, a maestros y alumnos.
En la historia de la antropología mexicana los nombres de
Robert Redfield, Sol Tax, Ralph Beals, George Foster, Isabel Kelly, Donald Brand y Osear Lewis quedarán asoci~dos
a · 1os de Alfonso Villa Rojas, Fernando Cámara, Calixta
Guiteras, . Ricardo Pozas, Pedro Carrasco, Gabriel Ospina,
Angel Palerm, José Corona Núñez y. Alejandro_ Dagoberto
Marroquin. Lá fecunda cooperación en la ensenanza Y en
la-investigación se institucionalizó durante el tiernp_o en que

Muchos de los estudios de comunidad estuvieron destinados a proporcionar material de base a programas de desarroJio. En realidad, la implementación del Proyecto Tarasco
motivó la elección de las comunidades pesquisadas en Mic~oacán. Ese mismo proyecto contó con la asesoría lingiiística de Jules Henry, Norman McQuown y Mauricio Swadesh
quienes más tarde, el año de 1940, contribuyeron a dar forma a las resoluciones del Primer Congreso Indigenista Interamericano sobre educación indígena. La necesidad del

28

29

ª.

�uso de la lengua vernácula en la instrucción escolar, el a9iestramiento y utilización de maestros nativos en la enseñanza, la formación de profesionales de la educación con preparación antropológica y el reconocimiento de la importancia de las lenguas nativas como un aspecto importante de
la personalidad india fueron ideas que, propaladas por ellos,
vinieron a fructificar mucho más tarde. Mauricio Swadesh,
recientemente fallecido, fue maestro genial; dedicó la mayor parte de su vida a la enseñanza y a la investigación en
México y dejó, como prolongación de su obra, á un selecto
grupo de discípulos. 18 McQuown, con base en la Universidad
de Chicago, ha tenido influencia menos directa en el campo
de la aplicación pero continúa contribuyendo a mantener el
interés por la lingiiística en el ámbito latinoamericano. En
el terreno de la aplicación, sin embargo, el trabajo que ha
producido tal vez un mayor impacto es el que realiza Guillermo Townsend y el copioso grupo de sus asociados en el
Instituto Lingiiístico de Verano. En cincuenta años de asidua labor, Townsend y el Instituto han logrado acumular
una suma sorprendente de análisis del idiomas indios y han
preparado cartillas y material de lectura en lenguas nativas
que, hoy día, hacen posible la alfabetización de los distintos
grupos étnicos sin el impedimento de la variabilidad idiomática. El carácter confesional del Instituto, por supuesto, introduce a menudo elementos de resistencia en el trabajo
directo con la comunidad y dificulta la colaboración abierta
Hasta aquí hemos reseñado las aportaciones, en las ramas diversas de la Ciencia del Hombre, que contribuyeron
a configurar el genio que caracteriza a la escuela mexicana
de antropología social y al hacerlo no hemos podido menos
que barajar una impresionante cifra de antropólogos norteamericanos que, de una u otra manera, influyeron, a_ veces considerablemente, en esa configuración. Influencia menor la tuvieron los antropólogos europeos en cuanto concierne a la antropología social, no así en otras ramas de 1~
disciplina donde la contribución de alguno de ellos -.-l{irchhoff, por ejemplo ha sido fundamental. Hubo, sin ~bargo, un antropólogo europeo que sí dejó honda huella. y

una fecunda asociación con su contraparte nacional· nos
referimos a Bronislaw Malinowski quien estudió el rdercado de Oaxaca teniendo como colaborador a Julio de la
Fuente. Es indudable que la antropología mexicana ha sabido digerir sin intoxicarse las valiosas aportaciones del exterior Y que, a pesar del enorme prestigio de los contribuyentes foráneos y la gran importancia de sus contribuciones
ha tenido, ·además, el tino de preservar su índole propia y
la orientación que le exige su lealtad al movimiento social
que Je dio vida. Ningún caso más demostrativo que el representado por el binomio británico-mexicano.
Malinowski llegó a México atraído por las transformaciones en cadena que la revolución venía- produciendo en
la estructura social del país; su interés teórico y práctico
-en la década de 1930- se centraba en el cambio social
Y en fa aplicación de los postulados de la Ciencia del Hom/ bre a los problemas de la administración colonia1.20 Malinowski y los más selectos de sus discípulos estudiaban en
el contexto africano anterior a la descolonización, los c~bios que en la organización tribal producía el ejercicio del
do~!11~º externo. ~ actuar en tal contexto los antropólogos
bntamcos necesariamente servían a los intereses imperiales·
el cambio social y la antropología aplicada -como bie~
dijo uno de ellos- no eran sino las dos caras de una misma
moneda.21 México, en cambio, vivía una coyuntura diametralmente opuesta; un movimiento de renovación social, internamente generado, estaba cambiando las viejas estructuras mantenidas por una élite apoyada desde el exterior.
La contraparte mexicana del investigador europeo procedía
de una corriente radical, de tendencia francamente antiimperialista y su interés en la adquisición del conocimiento
Y en su aplicación le conducía a reivindicar los derechos de
la población sujeta a servidumbre. No obstante la oposición,
la colaboración fue trascendente.
Uno de los postulados de la teoría funcionalista de
Malinowski afirma que la cultura es un todo organizado,
cuyas partes se ajustan de manera regular a las rnodifica-

30
31

�ciones que se producen en cualquiera de las otras part~s.
Conforme a tal axioma el estudio del mercado en la ciudad
primada no quedó limitado al análisis de la institución económica, estrechamente concebida, sino que se indagarpn
sus interrelaciones con los restantes aspectos de la cultura
y sus conexiones en el ámbito de la región a la que la institución servía. De la Fuente tuvo el encargo de perseg\,l\I'
esas conexiones entre los pueblos zapotecos, muces Y caste-:
llanos esparcidos por el valle y las sierras que constituiai:i
el hinterland de la ciudad y, al hacerlo, puso en claro ,_e l
carácter regiopal de la integración de esos pueblos, -dicho_
con las palabrás de los investigadores, tal y como las expresaron en su informe de 1941, "la unidad de un centro Y
su -región -circundante" - así como la función que el mercado desempeñaba como mecanísmo de integracjón.22 Y~
por éste camino De la Fuente, en estudios posteriores, ~&lt;:&gt;mprobó explícitamente algo que parece implícito en los ~s-:
tudios de comunidad' a saber: que la unidad étnica, soci~l,
..
religiosa y política entre los indígenas es el grupo mumc1pal en tanto que entre los ladinos la unidad está constituida_
por el grupo regional. Al contemplar el carácter de las rel:3--,
ciones interétnicas en grupos que trascendían las fronteras
estrechas de la comunidad, constató que la interacción e~~~e
indios y no indios originaba tendencias manifiestas a la umdad que nevaban a unos y a otros a considerarse miem~ros
de un solo grupo regional y a calificarse con una mis~a
designación étnica; de donde infirió que la integración,.??·
tes de ser nacional habría de ser regional.23

en diversas disciplinas, tomaron a su cargo el reconocimiento preliminar de la región elegida, la. ciudad de Tantoyuca y los pueblos huastecas circundantes. Se pensaba aprovechar la existencia en el lugar de un internado indigena,
una procuraduría de pueblos, una misión cultural y un número no definido de escuelas rurales esparcidas en el campo para que, reforzadas y modificadas en su contenido, en
su función y en su forma de operar sus metas fuesen coordinadas por un profesional adiestrado en ciencias sociales.
Cuando el proyecto daba sus primeros pasos quienes lo sostenían fueron relevados de su responsabilidad como funcionarios de Asuntos Indigenas.

· En 1947 Julio de la Fuente y el que esto escribe estuvieron asociados, como subdirector y director respectivamente, en Asuntos Indigenas. Solicitamos el consejo de-~os
colegas anti:opólogos para modüicar el empirismo de bi:l,jo
nivel que normaba el trabajo con las comunidades in~as
y · luego de realizar una precisa evaluación de medios y .fi-:nalidades, con base en la experiencia adquirida por De la
Fuente, encargamos a éste de concebil1 y dirigir lo que habría de ser el primer proyecto de integración regionaj. f~-·
trado. Calixta Guiteras, y dos o tres· investigadores ~ás.

Alfonso Caso, de reputación bien merecida por su notable contribución a la arqueología mesoamericana, alcanzó
en plena madurez una posición política eminente que le
llevó a convertirse en el más importante promotor de los estudios antropológicos en Mexico. A fines de 1948 se introdujo con pie firme en el campo aplicado al fundar el Instituto Nacional Indigenista que desde entonces dirige. Inicialmente las metas del INI fueron bien modestas; se proponía proporcionar a las agencias gubernamentales que tenían por función la educación, la salud, la economía, la
redistribución agraria y demás tareas especializadas, la base antropológica indispensable para que pudieran desempeñar sin obstáculos su quehacer especifico entre las comunidades indias. La administración pública por esos años había emprendido proyectos de desarrollo en las grandes cuencas fluviales que afectaban la existencia misma de las poblaciones indias ahí establecidas; las Comisiones que implementaban los programas seguían en su organización el modelo de la TVA norteamericana e ignoraban cómo tratar
a los indios que habrían de ser relocalizados. Para cumplir
con sus fines el INI emprendió un programa de investigación de las cuencas del Tepalcatepec, la Mixteca, la Tarahumara y el Papaloapan, que cristalizó más tarde en la
publicación de una serie de volúmenes como Memorias del
lnstituto.24 Pronto pudo advertirse que las cuencas constituían áreas de pesquisa demasiado grandes en extensión y

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33

�en complejidad para las fuerzas de un investigador y su
reducida copia de colaboradores; por otra parte, en las
cuencas la población no india componía la mayoría de habitantes y, sus problemas, los de mayor envergadura. Los
investigadores se vieron obligados a consentir un compromiso que les llevó a tratar unos aspectos con amplitud y ·
profundidad y, otros, de manera superficial. De cualquier
manera, se había dado, sin plena conciencia, un paso trascendente; los imperativos de la investigación impidieron la
utilización del método de estudio de la comunidad lo que
condujo a ensayar técnicas que combinaban las usualmente
usadas por sociólogos y antropólogos. La investigación en
la cuenca del Tepalcatepec que me tocó dirigir se avocó el
análisis de problemas geográficos, históricos, demográficos,
educacionales, económicos y de salud; pero algunos de ellos
hubimos de limitarlos a la meseta Tarasca. La investigación
tuvo una falla más; la amplitud y complejidad del área nos
hizo perder de vista el mecanismo de su funcionamiento
interno.

logqs: la población urbana. El traslape en los campos de inte~és de ambas disciplinas, y en los metodos y técnicas, exphca., por, qué en México la antropología social es' como lo
quena Saenz, una combinación amistosa de etnología y sociología rural.

Durante la década que inicia el año de 1940, Lucio
Mendieta y Núñez, colaborador de Gamio en Teotihuacán
y el más fiel de sus continuadores, desde el Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM se empeñó en el estudio de grupos étnicos, como los tarascos y los zapotecas,
lingiiística pero no sociológicamente definidos, siguiendo en
la investigación el enfoque interdisciplinario ideado por el
antropólogo pionero. La escuela sociológica mexicana representada por Mendieta y Núñez y sus seguidores poco ha
contribuido al conocimiento y a la interpretación de la problemática india; introdujo en la pesquisa el criterio biotipológico de Jacinto Viola, el uso profuso de la estadística y
los tests del psicodiagnóstico, pero los estudios publicados
se resienten por el escaso rigor científico de algunas de sus
colaboraciones.25 Curiosamente, hasta muy reciente data,
los sociólogos y antropólogos mexicanos compartían el mismo campo de interés: la población india; la tendencia actual
está llevando a éstos últimos a entrometerse en un campo
que tradicionalmente se consideraba reservado a los socio-

Bronislaw Malinowski, ducho en achaques de investigación,. aconsej_aba a sus alumnos alternar el trabajo de
ca~po con periodos de meditación o digestión de los materiales y aseguraba que rendía más fruto la tarea de dos
años_de duración; c0n larga pausa intermedia, que la faená
contmuada durante igual tiempo. Investigar, meditar investigar, meditar, tal era el ritmo de labor preconizad~ por
e! genial antr0pólogo británico.26 En México las contingen:.
c1as de . la política administrativa le itnponen a uno, insospechadamente, ·él' ritmo aludido. La sucesión democrática
exige el cambio constante de los hombres que tienen la responsabilidad de tomar decisiones y éstas, en ocasiones son
en el sentidd de impulsar la acción y, en otras, de dete~erse
a pensar en lo hecho. En 1951 el péndulo indicaba actividad Y el INI, saltando las vallas que a sí mismo se había
impuesto, se aventó a ejecutar su primer programa de desarrollo de la comunidad en Chiapas, siguiendo en escala
reducida el modelo orgánico de las Comisiones. El consejo·
del INI ·me encargó la tarea de la fundación y estructuI'ación de lo que habría de ser el Centro Coordinador Indigenista de la Región Tzeltal Tzotzil ;. durante un año permanecí inmerso en las tareas técnicas y administrativas
absorbentes que requiere la iniciación de toda obra y una
vez consolidada fui substituido en la dirección por Julio
de la Fuente que continuó y mejoró el proyecto. La nueva
posición que me fue asignada, como inmediato colaborador
del director del INI, me proporcionó la pausa necesaria para la .meditación; de ella surgió una pequeña obra, bellamente ilustrada por Alb'erto Beltrán, que, en su parte tercera, describe el área de trabajo del Centro, sus caracter.ísticas y los modos de operación del proyecto, pero sobre
todo, descubre por vez primera los mecanismos de integración de una región intercultural. de refugio.27

34

35

�Mucho de lo hasta aquí dicho ha sido referido e? primera persona y, en ocasiones reiteradas, lleg~os a af1~ar
que éste o aquél antropólogo mexicano babia descu~1erto
por primera vez ésta o aquella relación en l~ ~wsa o
en la acción produciendo, con ello, una contr1bucion trascendente a la Ciencia del Hombre. Hay indudablemente una
buena dosis de narcisismo y presunción intelectual en todo
argumento que relata el nacimiento y desarr?Uo de ~~
obra que, por ser propia, se tiene .en alta
El Juicioso lector habrá de poner en su Justo medio los excesos
del que escribe, de la misma manera que lo hace en el ~biente familiar al escuchar los elogios que un padre dice
de su hijo. De cuando en cuando, sin embargo, ~~ , bueno
dejar a un lado la modestia par~ situar en ~a yos1cion que
les corresponde a las contribuciones ~rategicas que, .no
obstante su importancia, fácilmente se pierden en la vocmglería que levanta la novedad puesta de moda;_ ~ro, además, se debe estar siempre pronto. a la aut~ca. Angel
Palerm, cuyo interés en las conexiones que existen en~
los sistemas de agrícolas de regadío y el origen Y evolu~on
de las civilizaciones lo condujeron de la mano a estudiar
los programas de reforma agraria actualmente e~ marcha
es del mundo, asevera y con razon, que la
en diversas part
• · lis
d
escuela antropológica mexicana peca de provn~c1a mo, e
· de perspectiva comparativa y que
la anausenc1a
. siendo
.
tropología social, eminentemente, una .soc10!ogia comparativa nunca llegará a merecer la designación. que se ha
dad~ si no adquiere esa perspectiva.28 El coloqwo Y_ la franca discusión en encuentros interamericanos, c~mo este, nos
brindan la oportunidad de exponer, ante estudiosos que detentan experiencias similares o distintas a las nuestras, la
•
· · regi·onal tal y como
teoría y la práctica de la mtegracion
la concebimos en el contexto mesoamericano. Sus ~eceres
· sin
· duda' asir una
y acotaciones críticas nos penru·tiran,
visión más ecuménica en Illlestro enfoque.

~ª·

•
Es tiempo ya de ofrecer el resumen prometido. Comen-

cemos definiendo lo que entendemos por integra~ión,. a saber: el proceso de cambio que emerge de la conJunc1ón de

36

grupos que participan de estructuras sociales distintas y
que se caracteriza por el desarrollo continuado de un confJicto de fuerzas entre sistemas de relaciones de sentido
opuesto que tienden a organizarse en un plano de igualdad
y se manifiestan objetivamente en su existencia a niveles
variados de asociación. En el proceso de integración actúan
dos fuerzas antagónicas; la que tiende a la concentración
del agregado social opuesto, es decir, la que se propone la
mcol'pOración de los individuos que componen el grupo
subo:rdinado dentro de la estructura social del grupo dominante; y la otra que, opuestamente, tiende a la dispersión
de los gl'Upos en conflicto para mantenerlos independientes.
De la interacción de estas fuerzas y de la mayor o menor
dominancia de una u otra emerge un proceso de conversión
que se manifiesta a niveles distintos de asociación.29 Integración regional es el proceso de cambio que se actualiza
dentro de los límites de un espacio físico y moral denominado región. Esta, contrariamente a lo que parece a primera vista, no es fácil de definir y mucho se ha discutido
aJ respecto.30 Para los :fmes de la integración es bastante
cmt entender por región un área dominada por una comunidad de interés y actividad que tiende a funcionar como
tma unidad. Veamos en seguida cómo operan estos conceptos en la coyuntura de los paises mestizoamericanos.

Estos, al liberarse de la situación colonial, no constituyeron en el momento de su emergencia naciones social y
cu1turlamente homogéneas -comunidades de interés y actividad- porque se hallaban escindidos en grupos de pob~n opuestos. En la mayoría de los paises la contradicción se reducía a un conflicto enµ-e el grupo indio mayoritario y el grupo no indio, comúnmente llamado ladino; en
otra;, el JJegrO arrancado del Africa introducía un factor
más de complejidad. Sociológicamente consideradas las naciones así ce&gt;mpuestas eran sociedades dUaJes o plurales cuya integración se veía estorbada por el juego de fuerzas
oJ)UeStas, entre las cuales, los procesos de invención y aculturación tendían a Ja concentración, mientras los de endocnltura:ción y dominical conducían a la dispersión.

�Pierre van den Berghe caracteriza a estas sociedades
por la .ex}:libició;n de dos ·r:asgos fundamentales: la segmen~
iación en grupos corporados que participan de culturas di-,
ferentes y la estructura social .compartimentalizada ep
agregádos de instituciones análogas, paralelas y no-complementarias pero distinguibles. Acompañan a tales rasgos un.a
relativa ausencia de consensus en cuanto a valores; heterQgeñeidad cultural; conflicto entre los grupos corporados;.
autonomía entre partes del sistema, social; coerción e -iAtredependericia económica como bases de integración s~i~d~mi_n~cia política por parte ge un grupo sobre otro y .prh
macia a·e las relaciones segmentales, . utilitaria~, no afectiv~y· funcionalmente específicas.31 Esta .situació1;1 se ha veni~o
modificand¿,-eri grado mayor o menor, en el curso de .µ,i.
siglo ·y medio de independencia del dominio colqnial perOlJ~
oposición dialéctica no se ha resuelto del todo. Aque.l~o~
pais,~ . que han experimentado movimíe.nt~s profundos _de.
renovación social y de modernización económica, al. fav~r.
de reformas en el sistema de tenencia de la tierra y en .~l
régimen del trabajo asalariado, lograron reducir el carác:t~r
dual o plural de su estructura a grupos de población y área;;
~specíficas de su espacio territorial que constituyep regio~es
de refQgio en una coyuntura superada al r¡.ivel nacional.
Las regiones de refugio se identifican por rasgos que
les son propios y que pueden •s er descritos desde una variedad de marcos de referencia. Ecológicamente configuran
un territorio hostil, de ambiente uniforme, redefinido pot. el
establecimiento humano, por la domesticación de las plantas y los animales y por la introducción de nuevas especies;
ocupado por una comunidad biótica, que tiene por nicho
dominante una ciudad ladina que ejerce el control de la tierra, la energía y los movimientos de las poblaciones indias
subordinadas, al nivel que le permiten los conocimíentos
y las destrezas de su tecnología atrasada. En las regiones
de refugio viven, en relación comensal, los ladinos dominantes y los indígenas subordinados; los primeros radicados, en
la ciudad primada chef lieu de la región, como· una élite -~
ñorial, los. segundos corporados en comunidades S.sitélites

q8

del' establecímiento ladino; ambos en poblantlento dual segregados ~nos de otros, en vecindad pero separados por' una
ba:trera ~utua de prejuicios y preconceptos de raza.
. . !~dios Y ladinos difieren en la combinación de su carga
genetlca y en los caracteres de sus fenotipos; inicialmente
fotmaron parte de troncos raciales muy apartados entre
sí Y, en ~an medida, conservan las diferencias de .origen.
Al contrario de lo que ocurre al nivel nacional --donde los
proc:s?s de mestizaje y aculturación están conjugando tipos f1s1c~s Y formas de -~onducta distintos- en las regione~
de refugio la segregac1on racial y la social perduran. En
~sa~ regiones el metizaje biológico y el cultural son muy
lumtados y hay remanentes ostensible de las diferencias
hereditarias que el tiempo no ha podido borrar a causa de
la inercia del surtimiento genético. Los indios no constituyen una población homogénea sino comunidades aisladas
que difieren en la frecuencia de los genes individuales. El
aislamiento lo producen los obstáculos circundantes, pero,
dentro de los límites de la región, la separación entre comunidades la determina la ocupación de habitats diversos
en el mismo marco geográfico. La lealtad al grupo propio,
las restricciones matrimoniales, los tabús de contacto, las
variaciones dialectales o de lengua y la pertenencia tribal,
son barreras que añade el hombre y que son tan poderosas
como las que levanta la naturaleza. Bajo las condiciones
que prevalecen en las regiones de refugio, el flujo genético
es lento entre las unidades étnicas y también lo es entre las
poblaciones india y ladina, en cuya coyuntura operan con
mayor rigor las barras que segregan y aíslan. No obstante
ello, el complejo demográfico y la conducta de él derivada
es sensiblemente la misma en ambas poblaciones, puesto que
ambas participan de los rasgos propios del subdesarrollo.
Existe, no obstante, una importante diferencia en esa
conducta; el ladino se integra a la sociedad moderna sin
pagar un subido precio por el pase de lo regional a lo nacional, a diferencia del indio que sí lo cubre. Para él la distancia· geográfica que hace de la puna brava y la. selva tro-

39

�pical, de las altas montañas y Jas planicies costaneras, ha.'bitats tan diferentes, implica un coste elevado en adapta-.
ción biológica. La distancia racial que le aparta: de 1~ gru..
pos de población de las regiones en desarrollo. y l! ~s~ncia social que segrega a los miembros de una ~or1a etni~
de la sociedad nacional reclaman un alto precio de _r~ndo. La distancia económica que existe entre el capitalismo
industrial y la economia de subsistencia es incomparablemente más grande que la simple diferencia entre 1~ pobreza
y la prosperidad. La distancia política_ que determ~ la relación de super-subordinación establecida en las regiones_~
refugio, supera con creces a la que manifi~ una relacion
democrática. La distancia ideológica, en fin, que hay ep.tre la interpretación mágico-religiosa del m~do Y _la cosmovisión científica de la civilización industrial, exige d~l
indio un crecido coste que no tienen que solventar los ladinos establecidos en la ciudad primada.
En las regiones de refugio, los grupos indígenas y tribales, aunque en gran parte autocontenidos, no son del todo
independientes: comparten el habitat con grul?°8 de población ladina que participan de variaciones regionales de 1a
cultura nacional y representan al grupo mayoritario o dominante del país. Indios y ladinos viven en simbiosis soci~económica sin que por esto pierdan unos y otros su propia
identidad. 'Las relaciones que establecen ubican a cada uno
de los grupos en esferas distintas ~e_ la ~ctivi~d económica, del ordenamiento social y del privilegio político, las ~ales no pueden ser trasp~ sin ~usar ~~es alteraciones que conducen a la violencia y a¡ la represion. La segregación económica, social y política asi ~ta~da, _en~endra
una estructura dual -quizá la caracteristica mas im~rtante de las regiones de refugio-- en 1a cual los la~os
desempeñan un rol superordinado que sujeta a las pobla~10nes indigenas dependientes a una irremisible explotación.

c

~

La estructura dual yuxtapone organizaciones eco~distintamente orientadas: la indigena, dirigida a satisfanecesidades de subsistencia y la ladina, encaminada. a

40

fortalecer el· incentivo de lucro y la acumuláción de bienes
de capital. Pero el contacto incesante y de primera mano
entre economías opuestamente concebidas, impone el obligado intercambio y conjugación de rasgos antagónicos y
y altera a tal punto las organizaciones originales, que la
economía · indígena no es ya · una economía primitiva de
sQbsistencia, ni la· economia ladina una economía cal)italista en desarrollo.
La economía está integrada por clases especiales de
relaciones sociales; las relaciones de producción e intercambio. Comprende la combinación de servicios humanos
entre sí y de estos con bienes materiales. La organización
económica es un tipo de acción social y, en consecuencia,
parte de la organización social considerada en su más amplia dimensión. La economía ladina está compuesta por una
tecnología maquinista, un medio de intercambio monetario,
un sistema de crédito e instituciones bancarias, empresas
privadas y una estructura individualista a la manera occidental. Es una unidad, coherente en sí, en la que pueden
abstraerse los fenómenos económicos de su contexto social
sin grave mengua del contenido. En contraposición, las instituciones económicas y las sociales en la comunidad indigena están tan íntimamente conectadas que es imposible
describir y analizar la economia o la estructura social sin
enlazarlas mutuamente.
La economía ladina comprende todas las características dominantes de una economía subdesarrollada, restringida y obsoleta. La economía indigena, por el contrario, no
es una economía de dinero, es una economia de subsistencia. Con ello se quiere decir que las unidades económicas
que la componen son autosuficientes en alto grado ya que,
básicamente, producen sólo aquello que requieren para su
propia subsistencia y no hay entre una y otra unidad, relaciones cuantiosas de intercambio. La economia indigena no
es, propiamente, una economia subdesarrollada, es una economía distinta a la moderna que puede ser (1) una economía de subsistencia capaz de sustentar una esfera de pres-

41

�tigio rica n .(2) una economía apemlS suficiente para m&amp;n'."
tener
una. vida del nivel mínimo de subsmteneia:
· · ·
·,

i~

·. · En l~ ·r~giones de refugio ~ctura soeial, siguiendo 'a la económica, tiene un carácter, dual de rasgos distln--:
tiv~s. El
)adino, como un resultado• .del ,desarroHo
histórico, ha· permanecido en posición superordinada, ·res--:
pecto ~ los grupos étnicos indios, a la manera de una · éliteregional, en relaciones que estructuran un sistema de casta,s. pero, en cl,lªnto a,su &amp;.rti~ción ,con.;la. sociedad nacional sus relacion~ configaqm un sistema• de.clases; -CÓl1'
aristocracia y artesanado, que ha -sido reemplazado ya -en
las grru:ides urbes y en. las ciudades .industrializadas por uiiá.
relación capitalista moderna en la que, además de 1as· dos
clases tradicionales, hay un estrato intermedio -llamado comúnmente clase media. La emergencia de' un estrato medio
todavía no se da en las. ciudades metrópolis de las ·regiones'
de refugio; pero en ellas ocurre .un fenómeno estructural
que no se. puede pasar- por alto, a saber; la existencia de
una poblact◊n marginal --conocida en los países su'dameri~
cruios como chola y en los mesoamericanos corno revestidi;i- que a vece~. es una población originada en el mestizaje
biológico y otras en el cultural, pero que, en uno u -otto'
no tiene una posición establecida en la estructura social de las regiones -de. refugio.

grupo

caso

La existencia de una población, marginal, como la descrita, se deb.e a la persistencia en .esas-regiones de las relaciones de casta que caracterizaron Iai situación colonial. En
efecto, en-esa.s. regiones la población.ladina, dividida en cla-·
ses. actúa, en sus relaciones con la población india, corno
casta dominante. No importa que el ladino se encuentre
ubicado en la posición más baja de la escala social de su
grupo, el simple hecho de pertenecer a la casta dominante
lo. &amp;i~a, 'por-adscripción, en.una posición superior al ~o;
aWl cuando éste sea un líder o dirigente .de su -comumdad,
La existencia de una casta ,q ue usurpa el privilegio Y el i»"'
der y que so~ete a otras castas a una posición·subórdinads
engendra contradicciones que tienden· a modificar· el. orde•·
42

nlUlliento ~al; los indi01, que en el sistema de ·casta ocupan la. poliieión subordinada, aceptan la situación a que es,iometidoa como ineritable; pero no por ello se conforman P8",9ivamente con ella. Como grupo, la comunidad en no
l)Oe8S ocasiopes levanta movimientos nativistas que expul~ a la1 ladinos del tenitorio -indio en tanto la sangrienta
represión ~benmmental solidarizándose con los ladinos, no
la someta nuevamente a la subordinación.

tan

Las regiones de refugio abarcan, por lo general, un
número mayor o menor de unidades municipales y, en ocasiones, ~ a de ellas llegan a coincidir con la jurisdicción
de ún estado o departamento. No es ésta, sin embargo, la
norma; con más frecuencia comprende la extensión superficial de un cantón, una provincia o cualquier otra división
tenitorial -media. Las regiones de refugio no forman, por
lo común, unidades administrativas y si sus metrópolis se
desenvuelven como centros de acción que toman y ejecutan decisiones que afectan a los municipios de la región,
ello se debe a la posición de esas metrópolis como chef lieux
religi~, sociales, económicos y culturales y no a una posición administrativa preponderante. El municipio metropolitano, formalmente, no tiene jurisdicción sobre los municipios rurales que constituyen su hinter"land; no obstante
los patrones de conducta tradicionalmente estatuidos validan la ingerencia citadina en las entidades políticas, supuestamente autónomas, que están comprendidas en su esfera
de influencia y configuran una estructura de poder que presenta características particulares. Esto se debe a que los
países mestizo-americanos, en verdad, no son estados nacionales constituidos sino naciones en proceso de formación
que, en sus regiones de refugio, gobiernan sobre poblaciones heterogéneas que interactúan como dualidades dialécticas.

En esas regiones, aunque la población está sujeta a un
sistema único de nexos políticos, sólo una parte de ella tiene
conciencia plena &lt;;le lo que significa la nación como entidad
~al comprensiva, y pot¡ tanto, es la que participa con in43

�terés en l¡:t actividad política qe ámbito naéional y la .que
siente formar pa~e de, una .patria cuyas fronteras exceden
los líi:nites .estrecqos ' de la cqmunidad parroquial. En las
regiones de r ~ o ese,segmepto de la población total está
rep:t;'esentado ,por ~l grupo que a sí mismo da -la designación
de ladino. Aunque localmente se ,encuentra· en, franca posi$!ión
., de .minoría, al enlaz~ sentimental y: estructuralmente con la población may.oritaria o• dominante del p~
se sitúa con el rango de grupo superior en la ecuación region~l.
,.,
.

.

¡

En Ja posición subordinada de población ,dependiente se·
encuentran lqs grupos étnicos indios organizados como sociedades parroquiales. Sus miembros .no tienen un concepto
claro de lo que es la nación ni participan activa y concientemente en la maquinaria política, nacional. El universó
social,de estos grurx&gt;s étnicos se encuentra reducido a la parroquia; tienen formas de gobierno privativo, débilmente
articuladas con los patr~nes ,nacionales y, -debido a que poseen lenguas distiptas. a la oficial ,y &lt;mlturas distintas a la
na&lt;;ional, la comunicación ~ntre el universo parroquial del
indio y el uñiverso nacional del ladino es difícil y se conduce a base _d e relaciones de super-subordinación que coloi;an a los indios en posición anómala.
En las sociedades mestizoameric{I.Jlas, los ladinos constituyen un sector de la población conscientemente situado
aparte de la mayoría ciudadana; como una élite regional.
Sustenta una visión del .mundo que desafía· los supuestos e
interpretaciones científicas; construye su propio marco
m~ntal y des&lt;;ie él contempla a su antojo y satisfacción el
li~itado campo de su universo. Su visióp del ·mundo carece de autepticida(j, está en contra de los supuestos demo-·
cráticos y las interpretaciones ortodoxas de la parte consciente de la nación; pero no por ello deja de conformar un
punto de apoyo para_la acción. Si un sector d~ la población
na.cional ,-el_constituido por lo$ ladinos-· proclama que. la
exp_Iotación de. los indios es natural o deseable nos hallamos, en presencia de gente ,que sust~ta creencias científi-

camente insostenibles.
En resumen, las características de diversa índole hasta
aquí reseñadas, que configuran la situación de las regiones
de refugio y de sus habitantes, son resultado ineluctable del
ejercicio del proceso dominical que, a veces, acude a la coerción física como mecanismo de sustentación, pero, las más
ile ellas., hace uso de otros arbitrios, ;mucho más sagaces,
que evitan las reacciones violentas y los movimientos mesiánicos. Uno .de esos mecanismos, tal vez el más perspicaz,
descansa en la elaboración sostenida y reforzada de una
ideología que da por sentadá la· superioridad innata del ladino sobre el indio y es generalmente aceptada por ambos.
Los patrones culturales del indio, sus manifestaciones artísticas, la diferente concepción del mundo, del tiempo y del
progreso, en fin, todo lo considerado o catalogado como
i~dio, se tiene por despreciable. El clima mental así fStablecido hace inevitable la segregación étnica, obstaculiza
la movilidad social, embaraza la evolución de la cultura y
mantiene en permanente estado de subdesarrollo a las regiones de refugio. 32
En México, la práctica de la integración regional es
una derivación directa de la teoría que sustentan la escuela
antropológica mexicana y sus voceros. La interfertilización
entre teoría y práctica es su rasgo más característico y el
que le ha permitido contribuir fecundamente al movimiento
de renovación social del país.

Instituto Indigenista Interamericano

!:15

�,,,

N

O

T

A

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11.-Gonzalo Aguirre Beltrán. "Introducción'' a De la Fuente, opus cit.
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12.-M!guel Othón de Mendi:..ábal. Obras completas. México, 6 vol.
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20.-Bronislaw Malinowski. Methods of Study of Culture Contaet in
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23.-Gonzalo Aguirre Beltrán. "Introducción" a Julio :le la
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Fuente..

1

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Los zapot.eeas. Monografía hist.órica, etnográfica y econqmica.
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26.-Phyllis Kaberry. "Malinowski's Contribution to Field-work Methods and the Writing of Ethnography" in Man and Culture. An
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30.-Carl O . Sauer. Land and Life. University of California Press, Berkeley (1963): 363.

46

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31.-Pierre van den Berghe. Raee and racism. A comparative perspee' .. tive. John Wiley, New York (1967): 132.
32.-Gonzalo Aguirre Beltrán. "El desarrollo de la comunidad en las
regiones de refugio". Reforma Educativa., 10 (1964): 37-62.

ARQUITECTURA MONUMENTAL DEL MEDIOEVO•

GERARDO DE LEON TORRES

Causas y efectos, influencias y manifestaciones, son
los factores decisivos en la producción cultural que caracteriza una época determinada de la Historia. Consecuentemente, para identificar la Arquitectura del Medioevo, tema de esta plática, haremos un recorrido, tan
rápido como sea posible, a manera de preámbulo, considerando, en una ojeada, los acontecimientos previos que
dieron lugar a este estado temporal de la sociedad, de la
política y de la economía, a esa etapa de la Historia que
conocemos como Edad Media.
Cronológicamente corresponde a los siglos transcurridos desde la caída definitiva del Imperio Romano,
desde la escisión que dio lugar al establecimiento de los
Imperios de Oriente y de Occidente, hasta el Renacimiento. Y justamente fueron los renacentistas, los italianos de la época del quatrocentos, los autores del calificativo de Edad Media, por considerarla como etapa
intermedia o transitoria, entre el pasado clásico representado por la cultura greco-romana y la revivificación
del clasicismo, ese renacer en el gusto, especialmente en
el arte, de las formas por las que se expresara un esplendoroso pasado.

* Conferencia disertada el viernes 14 de

junio de 1968 on c,l Teatro de
de la República, dentro del Curso Panorama de la Cultura Universal, organizado por el Departamento de Extensión Universitaria de
la UNL.

48

49

�Los romanos imperiales, herederos directos de !a
cultur:i, helénica, por el summum de circunstancias especiales que lo caracterizan como estado conquistador e
imperialista, a medida que iban adjudicándose los territorios vecinos, o lejanos, fueron logrando la hegemonía
del orbe, hasta constituir el imperio más vasto conocido entonces. Pero, en forma paralela e inversa, a medida que los ejércitos, la masa anónima, conquistaban
para su Patria victorias y gloria, en una línea que parecía ascender irrefrenable, las minorias poderosas Y dirigentes caian en la anarquía moral que habria de echar
a rodar glorias y grandezas. Ellos también, aunque sin
miras telescópicas, sino con el puñal o en la cruz, eliminaban sin miramientos al César en turno, o al Senador
que pudiera estorbarles, o al mártir cristiano que divulgaba las excelencias de la pureza moral del género
humano.
En esas lamentables condiciones transcurren los
primeros siglos de nuestra Era. Los adeptos a las nuevas creencias, eran perseguidos con saña y con crueldad
inauditas. Hasta que, ya en plena efervescencia interna, el Emperador Constantino, por ordenanza promulgada en Milán el año 313, proclamó la libertad del Culto
Cristiano.
Como en el terreno político, también era ya muy
evidente la grieta cultural y moral que fatalmente estaba dividiendo al vasto Imperio. Constantino rompió
la corriente tradicional de designar al sucesor del cetro entre los que ellos consideraban más dignos, e inauguró la sucesión hereditaria, nombrando para reemplazarlo a sus hijos Constancio y Constante, como Emperado;es de Oriente y Occidente respectivamente.
Abandonó Roma como capital del Imperio, y se
instaló en Milán, que ya había sido declarada capital
d esde tiempos de Dioclesiano, buscando con ello un
acercamiento a las fronteras del norte, amenazadas por

50

los bárbaros, pueblos de origen germánico que habitaban los bosques y llanuras vecinas, agrupados todavía
en formas tribales, sumidos en la incultura y la pobreza, que codiciaban la prosperidad de las provincias romanas.
Nicomedia, en el Asia Menor, era designada capital del Imperio Oriental. Por entonces, el Oriente significaba la primacía indiscutible. Totalmente helenizado, contaba además con grandes centros industriales
-Alejandría, Antioquía, Efeso y Bizancio-, y se concentraba el comercio con la India y China, constituyendo la parte más rica del Imperio. Desde el punto de vista intelectual, también dominaba el Oriente. Las Escuelas de Derecho de Beirut, Alejandria y Cesárea de Palestina, ejercían en las ciencias jurídicas una influencia tanto más destacada cuanto que la Escuela de Roma había perdido su antigua importancia.
Finalmente, fue también en Oriente donde nació el
Cristianismo, y en los países orientales -concretamente, Egipto, Siria, Asia Menor y Grecia-, donde triunfó
atrayéndose más adeptos de los antiguos misterios paganos. Fue en lengua griega que se escribieron, a m ediados de la primera centuria, los Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas, -éste último, médico helenizado de Antioquia-, y hacia el año 100, se publicó el
Evangelio según San Juan, en el mismo idioma que los
anteriores.
Todas estas manifestaciones de desequilibrio en las
diversas áreas del Imperio Romano, estaban condenándolo irremisiblemente al desquebrajamiento. Una serie
de luchas intestinas se fue desarrollando al advenimiento de Constantino y cuando la proclamación de la
libertad del culto religioso. El mismo emperador al reprimir estas luchas, el año 324 de nuestra Era, triunfa,
y con él, el Cristianismo, al grado de que el mismo César se convirtió a su culto, constituyéndose así en el
protector de la Iglesia.

51

�r

Elsta, a poco de ser erigida en Servicio de Estado.,
se afianza como poder autónomo. El Concilio Ecuménico de Nicea, celebrado un año después de la proclamación y presidido por el propio Constantino, se atribuyó
oficialmente la jurisdicción suprema en materia doctrinal y se organizó un verdadero poder ejecutivo propio,
confiriendo la primacía a los obispos de Roma, Alejandria y Antioquía.
El Cristianismo como religión, sobrepujó fácilmente al paganismo, porque éste. fracci-0nado en cultos ~
misterios independientes, no constituía una fuerza única, organizada. Aquél si.
La Iglesia se convirtió, pues, en una administración estatal. En cada urbe tenia .su sede un obispo Y en
cada provincia un metropolitano. Y, mientras que ios
o-obernadores civiles eran nombrados por el emperador,
~os obispos y metropolitanos eran elegidos por los fieles de la Iglesia.
El Imperio adoptó entonces, como institución normal, los sínodos provinciales de los obispos, Y éstos se
transformaron así en verdaderos representantes de las
ciudades.
El Emperador, para contrarrestar este efecto, y
con el propósito de mantener a la Iglesia sometida bajo su mano, instituyó, por encima de los sínodos provinciales, concilios ecuménicos que deberían reunir, bajo
su propia presidencia, a todos los obispos d.e l Imperio.
Pero los miembros de este poder nuevo no eran nombrados por el emperador, sino por la población entera.
por la comunidad de fieles, sin distinción de clases.

te, que si la Iglesia ya estaba en posición de poder subsistir sin el Imperio, éste ya no podría ser concebid0
fuera de la Iglesia.
Esta institución de carácter divino, se realiza en
tres aspectos que, aparentemente contradictorios solidificaron su primacía: Democrática, en cuanto q~e sus
dignatarios eran elegidos por el pueblo. Aristocrática,
en la forma que asumía al conferirle a los elegidos el
derecho de legislar y administrar. Y Monárquica, en
virtud de la jerarquía que atribuía preeminencia al
Obispo de Roma, quien esquivaba, por otra parte, gracias
al celibato, la norma de la herencia.
Al obligar esta visión retrospectiva desde nuestro
tema, a ésta serie de acontecimientos históricos nos
guia la importante necesidad de tomar conciencia, ~ tra~és de esta rápida revista de antecedentes de vital importancia sobre las influencias decisivas de la producción cultural en la época del Medioevo, y en ella, naturalmente, la Arquitectura.
La legendaria capital de los romanos quedó finalmente abandonada por los emperadores de Occident9.
Estos, como dejamos ya dicho, a menudo vivfan en Milán, al norte; pero, desde el Siglo V, buscando un acercamiento al Imperio Oriental, se establecieron en Rávena. Esta circunstancia permitió a la Ciudad Eterna
quedar bajo el poder exclusivo de los Papas. Y con ello,
una nueva capitalidad apareció: la de la Iglesia. Roma
se convierte así en sede del Primer Obispo de la Cristiandad y se desliga cada vez más del Emperador.

El absolutismo, al apoyarse en la Iglesia
esta
forma, se dio a si mismo una sanción. Fue en v.ano que
el emperador se erigiese en su dueño y señor, porque
ésta, a la postre, se le impuso, demostrándole fácilmen-

Ahora, al dejar convenientemente consolidado el
poder eclesiástico, detengámonos un momento a considerar otros acontecimientos, los que más influenciaron
en la ruina politica, social y económica del Imperio occidental. Las guerras civiles de los primeros tiempos
del imperio de Constantino, y las que se desataron des-

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en

�pués de su muerte, fueron sumiéndolo en grave crisis
que, agravada con temibles epidemias y disminución de
la natalidad por las mismas contiendas, condujeron a
la población hacia una psicosis de paz, y el voluntariado del ejército se extinguió.
Desdichadamente, esto sucedía en el momento preciso en que un grave peligro se asomaba, como negra
nube, en el confin norteño. Los pueblos bárbaros, los
germanos, también de raza indoeuropea, ocupaban, ya lo vimos, las regiones afines a las fronteras ~el
Imperio, o sea, los territorios que ocupan hoy Alemama,
Dinamarca, Austria y parte de Hungría, y se preparaban a invadir, en forma pacifica, pero no menos perniciosa que si hubiese sido violenta, codiciosos de la prosperidad de las provincias romanas. Estas invasiones provocaron directamente la dislocación y el desmembramiento final del Imperio, Y, al destruir su unidad, prepararon la Europa moderna.
Como el número de las tropas, acantonadas a lo
largo de las fronteras, menguaba, por las razones que
comentábamos hace un momento, el gobierno decidió la
incorporación de los bárbaros en el ejército, para defensa de los mismos bárbaros, y se introdujo entonces
también, como medio normal de reclutamiento, la obligación de que los grandes propietarios levantasen tropas entre sus terrazgueros, es decir, entre los inquilinos de sus tierras labrantías. Y el ejército propiamente romano, llegó a estar constituido por la hez social,
entre otras razones, porque los propietarios enviaban a
él los peores elementos.

dia acaecer; y a estos bárbaros ya no les coi:;taba ningún trabajo trasponer fronteras, puesto que quienes las
custodiaban eran sus mismas gentes convertidos en soldados.
Francos y alamanes atravezaban el Rhin y las
huestes godás el Danubio, y se dice que, en la primavera del afio 376, cuando menos cuarenta mil visigodos
atravezaron de golpe el río. Los descendientes de Constantino -Juliano, Valentiniano y Valente-, hicieron
verdaderos esfuerzos militb.res por salvar el Imperio,
sin resultado práctico alguno.
Ese mismo afio de 376, comienzan además las más
temibles de las invasiones, las que procedían de los confines asiáticos. Hordas de guerreros de raza amarilla,
familiares de los mongoles y turcos, sangrientos y feroces, empiezan a amenazar las fronteras orientales del
Imperio, y obligan a su vez la emigración de los pueblos
germánicos al occidente europeo. Los hunos cruzan e l
Volga arrollando a su paso ostrogodos y visigodos, quienes desde hacia un siglo habitaban las costas del Mar
Negro. Estos, atraídos entonces por las ricas provincias
mediterráneas, se lanzaron hacia el sur. Sin embargo, a
pesar de que no eran muy numerosos -aproximadamente 100,000-, el ejército romano no pudo cerrarles el
paso.
El Emperador Teodosio se vio obligado a autorizarles su instalación en los Balcanes, a cambio de que se
comprometieran a formar parte del ejército romano,
con la categoría de "aliados" o "federados", y cooperar
a la resistencia de las invasiones orientales. En suma,
el Imperio por todos lados se barbarizaba.

Estas invasiones fueron, lo repetimos, ínvasiones
pacificas de pueblos enteros. Hombres, mujeres y nifíos
que abandonaban la patria sin deseo de volver, iban en
busca de otra nueva. Pero, para vivir durante el viaje,
aquella masa enorme de individuos lo devastaba todo, Y
su paso por una comarca era la peor catástrofe que po-

Ahora, agrupados en unidades especiales al amparo de las leyes nacionales romanas, formaron estos islotes bárbaros, verdaderos pueblos que, conservando su
nacionalidad y sus propios jefes, quedaron unidos al
Imperio por los pactos concertados entre sus reyes.

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�Posteriormente, estas tropas, acantonadas en campamentos fortificados a lo largo de las fronteras, había
que instalarlas, a veces, en provincia1, bastante alejadas, y el Estado, para garantizar su sostenimiento, obligó a los grandes propietarios a que les entregaran las
terceras partes de sus fincas, lo que permitió a francos,
alamanes, alanos y godos entre otros, no sólo a convertirse en propietarios, sino que parte, se fueron infiltrando en los grados más elevados del ejército.
Este ejército fue, así, desnacionalizado, y consecuentemente perdió su cohesión. Se convirtió en factor
aún más peligroso para el Imperio que los propios bárbaros del exterior.
Pero, hemos de considerar que la seguridad d-el
Imperio no descansaba únicamente en la defensa de sus
fronteras, sino que dependía, y esto sobre todo, de dos
condiciones internas: la estabilidad del poder y el equilibrio económico. Analicémoslas someramente.
La sociedad se fue inmovilizando en grupos cerra-'
dos, con grave daño para la libertad individual. Y estas
corporaciones, formadas entonces por los propietaTios,
agrupaban en si artesanos, obreros y soldados y fueron
declaradas obligatorias y hereditarias. Sus miembros se
hallaban tan estrechamente ligados a ellas, que la Ley
les prohibía enajenar sus inmuebles y esclavos a otras
personas que no fueran sus co1egas. En el campo, la célula fue la heredad· o aldea.
A los propietarios se les declaró entonces, obligatoriamente responsables de la percepción de impuestos,
y para asegurar el rendimiento fijo de éstos, fueron
obligados también a permanecer hereditariamente en
su puesto. A estos funcionarios reales se les den.o minaba, condes y duques. PeTo, a medida que se sentían capaces de interponerse entre el Estado y el pueblo, ~e
escapaban cuanto les era posible de la autoridad del
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rey, y transformaron los condados y ducados, que gp~
bernaban por mandato del monarca, en auténticos pequeños reinos, en los cuales a su vez ellos eran los soberanos., Asi se fueron constituyendo grandes poderes
bajo los señores, y los territorios cuyas administraciones se les habían confiado, se llamarían en lo futuro,
señoríos, que podían ~ncluir desde una provincia entera
hasta un simple grupo de pueblos.
Esta situación constituye pues, el embrión del feudaliS"mo, y éste a su vez, la preponderancia sobre la
política y la sociedad de la Edad Media.
La situación del Imperio Oriental, entretanto, era
muy distinta. La riqueza de las ciudades industriales y
comerciales, y los recursos fiscales que les proporcionaban, daban al gobierno una sólida base; por lo que va
superando dia a dia a las provincias occidentales; se en-cuentra en equilibrio y conoce un período de verdadero
florecimiento.
Bizancio, ahora convertido en Constantinopla -o
Constantinópolis-, es el centro indiscutido del Mediterráneo. Es su Universid.ad se ensefia en griego y la
Capital es llevada a un franco helenismo, conocido en
la Historia como Cultura Bizantina.
Su gobierno, al ver amenazada tan seriamente la
seguridad de Occidente, sobre todo cuando Atila, Rey de
los Hunos, franqueaba el Danubio sin encontrar fuerza
suficiente que pudiera impedírselo, prepara su flota a
defender la hegemonfa sobre el Mediterráneo, llave
del comerclo entre ambas directrices del mundo romano,
y por ende, de su economía; pero son totalmente derrotados por los vándalos de Ganserico. El acontecimiento
asestó el golpe de muerte a la Europa Occidental. Son
los albores dé la Edad Media.
En medio de estas catástrofes, en pleno periodo de

57

�invasiones, fue la Iglesia de Roma la que se encargó de
sostener la lucha por la unificación. El Papa León el
Grande salió al encuentro de Atila frente a Roma, y frenó su entusiasmo, viéndose éste obligado a abandonar
Italia definitivamente.

cuentran todos los grados entre la barbarie y la semibarbarie. Su único vinculo es la Iglesia. Al cobijar a todos, el Cristianismo formó no una unidad política ni económica, sino la unidad cristiana, base del tema que tenemos por desarrollar.

Posteriormente, Gregario Magno, a principios del
Siglo VI, aparece como genuino depositario del poder, y
se impuso, como jefe directo de todos los obispos de la
cristiandad, introduciendo en la Iglesia una autoridad
tal, que le daba el aspecto de una monarquia, logrando
asi una estricta unidad doctrinal que pudo ir extendiendo su poder sobre la sociedad.

En esa época no existía en el Occidente más que un
solo estado verdadero: la Monarquía franca. Su primer
rey, Carlomagno, fue consagrado por el Papa como Jefe
del Sacro Imperio Romano, señalando asi el principio
de una nueva Era, que nacia con el siglo IX.

Fue la etapa de las fundaciones de los grandes monasterios. Los monjes, se dedicaron desde entonces a
evangelizar bárbaros paganos, y la introducción del
monacato se extendió hasta la lejana Inglaterra. El
Cristianismo asi, vino a representar la continuidad del
Imperio, ahora como una forma occidental de la civilización greco-oriental. Esta obra cultural que asumió
la Iglesia, el Estado jamás pudo haberla acometido,
porque mientras la Europa se fraccionaba en Estados
nacionales, formados de ciudadanos bárbaros, la cultura que la Iglesia fue difundiendo era absolutamente
internacional.
Razón única y poderosa para que, desde el Siglo
V, y durante toda la Edad Media cuando menos, la vid::t intelectual el Occidente se refugiara en la Iglesia.
Pero es necesario que consideremos ahora, otros de
los factores decisivos en la formación política y cultural de los Estados europeos. Las conquistas del Islam,
en el Siglo VII, a lo largo del Mediterráneo. El Cristianismo quedó relegado al macizo continental. Europa es,
a la sazón, un verdadero caos, formado por antiguas poblaciones romanas, cuya civilización tenia origenes milenarios, y por pueblos nuevos, entre los cuales se en-

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Desde la cal.da del Imperio Romano, hacia ya trescientos años, se hablan construido escasos edificios. Y
fue preocupación del nuevo emperador, congregar artistas y obreros en su corte, atr.aidos desde el lejano
mundo bizantino; y antes de su muerte, ocurrida el año
814, habia restaurado ya en gran medida, las artes Y la
civilización de Occidente. Durante los dos siglos siguientes tuvo la cultura un lento desarrollo, imbuidos acaso
de la superstición popular de que el mundo se acabaria
al completar su primer milenio la Era Cristiana.
Pero después, sobrevino un renacimiento constructivo, ya con peculiaridades locales, que van imprimiendo, sobre todo en la arquitectura, el sello individual de
los diversos paises en desarrollo: los Estados modernos.
Asi nace el Arte, y con él, su expresión más genuina: La Arquitectura románica. El término mismo trata de indicar que sus fases, y sobre todo en la Arquitectura reflejan en alguna forma el pasado romano, desde
Carl~magno hasta finales del Siglo XII, cuando se introdujo el arco apuntado. O sea, cuando comienza a
sentar sus reales el estilo que posteriormente hemos conocido, dentro de la Arquitectura, como Ojival o Gótico
Extinguido el dominio de Roma, aún revivió su
genio en la arquitectura de las nuevas naciones, a las
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�que dio cierta paridad, hasta que cada pais desenvolvió
su propio estilo. Hubo comarcas que experimentaron especialmente la influencia bizantina, que a la vez había
sido, en cierta forma, heredera romana con sahor peculiar al propagarse en Oriente. El románico primitivo
extrae fragmentos de piedras labradas, capiteles y frisos, de las majestuosas ruinas, que unidos a mop.olitos
de pórfido y mármol, los coloca sobre viejos cimientos,
para erigir edificios que le sean útiles. Así, por graduales hallazgos y compren.sión del uso de estos abandonados restos, adaptándolos a sus nuevas necesidades, surgió el nuevo estilo.
El último y verdadero estilo románico comprende,
en su florecimiento, los siglos X al XIII, y fue notable
por su tentativa de inciar un nuevo procedimiento CJ:&gt;nstructivo, consistiendo éste en aplicar las leyes del equilibrio a la construcción, en vivo contraste con la realidad inerte de los romanos. Y este nuevo sistema, asociado con el uso de materiales novedosos, como los sillares pequeños con gruesas capas de mortero, los condujeron, ya en el Siglo XIII, después de muchos experimentos y tentativas, al desarrollo del sistema ojival o
gótico, en el que la elasticidad y el equilibrio se combinaron para construir sus maravillosas catedrales.
Aunque el carácter general de 19. arquitectura románica es sobrio y digno, su aire pintoresco nace de los
grupos de torres -;y de los resl\ltes de cruceros o a,l:,sides.
Italia, Francia, Inglaterra y Alemania, diversificaron
las tendencias de .acuerdo con las condiciones locales,
pero en todas. ellas reina el sello común del empleo de
las bóvedas, basados en las prácticas romanas.
La Arquitectura Ojival del Siglo XIII, por su parte, surge distinguiéndose especialmente por la introducción y uso general del arco apuntado. Este elemento,
como los contrafuertes y pináculos, imprime al estilo la
tendencia ascensional, tenida como símbolo de la_s aspi-

raciones religiosas de la época. Los arquitectos románicos habían instituido ya, dijimos, la inerte estabilidad
de los romanos por la elasticidad y el equilibrio en las
estructuras. Los arquitectos ojivales, sutilizaron esas leyes estáticas, empleando piedras pequeñas, en hiladas
delgadas y con gruesas capas de mortero, para lograr la
elasticidad máxima competible con la estabilidad. Los
constructores góticos, apurando sus experiencias, utilizaron la piedra hasta una insospechada capacidad, y en
sus épocas posteriores se revelaron en milagros de
construcción y maravillas de mano de obra, erigiendo
torres sobre las altas techumbres de naves y cruceros
que remataban en finas agujas bordadas con terracerías, como de encaje, o bien, suspendiéndolas en bóvedas ponderables, caladas como estrellas, y ornamentadas para simular sutiles talarañas con múltiples y delicados adornos colgantes.
Entonces, las diferencias principales entre los edificios románicos y góticos, son, primordialmente, estructurales. La estabilidad de la catedral gótica depende de
la acertada coordinación de empujes y contrarrestos.
Las presiones reunidas de las bóvedas de las naves y las
cubiertas, tienden hacia abajo por su peso, pero obligando un empuje oblicuo por la forma raqueada de la bóveda; recibidas estas presiones por delgados pilares de
apoyo vertical y equilibradas por medio de robustos
contrafuertes. Para que no estorbaran, estos contrafuertes se construyeron al exterior, y para trasmitirles aquel
empuje, entre el propio contrafuerte y la bóveda, formaban arcos que vuelan sobre los colaterales, llamados
arbotantes.
Mientras que en el edificio románico, el conjunto
constructivo fórmase de un muro macizo que rodea al
edificio y que soporta muchas veces una bóveda oentinua; en una construcción gótica, el conjunto consta de
muros parciales o soportes y contrafuertes normales al
edificio, que al quedar emplazados en los puntos donde

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\

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�-se concentran las presiones de las bóvedas de cruceria,
el muro se convierte en inútil entre los pilares, y es sustituido por enormes ventanales, que por otra parte, prestan la iluminación necesaria en los vastos edificios del
norte de Europa, donde la mayor parte del año, permanecen sus cielos encapotados y grises; en contraste con
las regiones mediterráneas, donde expresa sus máximos desarrollos el románico, huérfano de esos accesos
de luz tan exagerados y además innecesarios, debido a
las grandes temporadas luminosas y brillantes.
Concluiremos esta conferencia diciendo que
estos diversos estilos, que en la época medieval estáu
mejor expresados en las catedrales, imponentes monumentos de la Arquitectura de todos los tiempos, y que
vienen a significar las obras humanas que desempeñan
el más preeminente lugar de la vida nacional europea.
Generaciones diversas se sucedian y ocupaban en sus
construcciones. Eran además los anales y archivos de
aquellos tiempos, en que pocas gentes sabían leer, y por
ello, medio potente de educación popular. Estas catedrales podrían reemplazar a nuestras instituciones modernas, como escuelas, bibliotecas, museos, pinacotecas
y salas de conciertos. Esculturas y vidrieras pintadas
reproducían los episodios biblicos, desde la Creación hasta la Redención de la humanidad. Representaciones admirablemente expresivas para la multitud, para la que
la palabra escrita era, generalmente, ininteligible.
Así, podemos considerar a la Arquitectura Monumental del Medioevo, como una crónica magna de la
historia secular en la que, reyes, magnates, señores y
pueblo, desempeñaban el papel propio de la época.

EL MILAGRO GRIEGO •

GIANOARLO VON NAOHER

Contrariamente a mucho de lo que se ha fantaseado y escrito -en particular durante el siglo XIX- el
"Milagro Griego" no fue una creación surgida de la nada.
Aqui tenemos otra leyenda romántica que se va
desvaneciendo ...
Grecia floreció en una atmósfera preñada de factores culturales anteriores y contemporáneos, como los
egipcios, los sumerios, los babilonio-asirios, los fenicios,
los hititas, los lidios, los frigios. Y, aún más, asimilando y vinculándose a las rafees de civilizaciones inmediatamente ,anteriores, como la minoica y la micénica.
Deuda sin duda muy grande. Deuda que abarcó un
campo amplisimo, desde la mitología a la religión, desde las artes a las técnicas.
No es casualidad, pues, que los primeros pasos se

dieron en las colonias griegas de Asia Menor, por influencias de las culturas de Egipto y Mesopotamia, donde tomaron forma los mitos, los dioses, la especulación
filosófica, los cantos épicos y líricos ...
* Conferencia impartida el jueves 30 de mayo de 1968, en •~l Taetro de
l a República de la Unidad Cultural de la U.N.L., dentro del curso
P a norama de la Cultura Universal, auspiciado por el D.E.U.

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�Los poemas homéricos, por ejemplo, por su posición intermedia entre la bajada de los bárbaros dóricos
y las guerras persas, influyeron de manera determinante en este milagro.
No tenemos que olvidar que la "Iliada" y la •''Odisea" tuvieron la misma función forjadora de tradiciones, de fuente de con9cimiento, de formación religiosa,
que la de los textos sagrados para otros pueblos.
Aristóteles veia en el legendario Homero el primer filósofo, por que nadie había antes revelado -eomo él lo había hecho- los misterios de la psicología
humana, de las relaciones entre hombre y hombre y dioses. Nadie había tan meticulosamente construido la primera forma de sabiduría griega, base y punto de partida de toda la cultura posterior.
Y de Hesiodo, con sus ideales de perfección y &lt;le grandeza moral, heredaron, en cierto sentido, esta pluralidad de civilizaciones y de manifestaciones culturales
que, gr.a.cías a ellos, fueron seguidas, asimiladas, maravillosamente reelaboradas y transformadas por el genio helénico posterior.
Hay que reconocer este hecho en toda su importanCia.

Creación de creaciones anteriores, en efecto, pero
estupenda, perdurable, sin ejemplos que la opaquen, en
toda la historia de la humanidad, desde las primeras sociedades agrícolas a los albores de la sociedad industrial.
Y luego, cuando ya llegó el tramontano, Alejandro Magno recogió la herencia, la difundió a través del Oriente,
hasta las orillas del Ganges.

Los Padres de la Iglesia continuaron la tarea, tomando largamente de esta in.agotable fuente de sabiduría.
Mientras tanto, el imperio bizantino la pasó a Rusia y a los árabes conquistadores. Y a través de los sabios, árabes y judíos, desde Espafia, volvió a filtrarse en
las corrientes filosóficas medioevales. Las ciudades italianas la redescubrieron, dando vida al humanismo renacentista, uno de los capítulos más bellos de nuestra
cultura occidental.
Resurgió en Alemania, en el siglo XVIII, con Winckelmann, con Leasing, con Goethe, con Schiller, en el
cándido y marmóreo neoclasicismo.

......
. . .. . .
¿En qué consiste, en definitiva, este milagro?
Mondolfo lo define así:
"Libertad y claridad de espíritu, armónica unidad
de contenido y de forma, de elemento sensible e intelectual, de naturaleza y espíritu, plástica serenidad y
sentimiento de la medida y de la proporción, sano y puro objetivismo".
En otras palabras fue y es el símbolo de esta mentalidad, de este modo de vida, de este sentido teorético
y práctico que llamamos occidental y que nos diferencia del Oriente.
¿Representó un equilibrio, una euritmia de concepciones, como, aunque idealizado por Tucídides, apareció
en las palabras de Pericles en su oración para los caídos
por la patria?

Los romanos dominadores, conquistados a su vez
espiritualmente, completaron el ciclo difundiéndola y
consolidándola en todo su imperio universal.

" ... Gozamos de una constitución que no imita Zas
legislaciones de ningún otro estado; por el contrario,
más bien somos un modelo en el que los otros se inspiran ...

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�Según las leyes, cada cual ,disfruta de los mismos
derechos de los demás en toda circunstanoia; en las oficios públicos, sin embargo, se coloca a cada cual en el
lugar que le corresponde, no según la clase social de
que procedo, sino según sus aptitudes ...
Mientras así, con la conciencia libre, procedemos
de hombre a hombre, en la vida pública nos oponemos,
generalmente por consideración moral, a los atentados
contra la autoridad constituida y contra las leyes, en
especial contra aquéllas que sirven para amparar al débil y que, aun no siendo letra escrita, implica,fl, un baldón para el infr.a ctor.
Alternamos en el trabajo toda clase de recreaciones, concursos y solemnidades que se repiten anualmente en un orden fijado por la ley; sin hablar de las bellas instituciones de nuestra vida, cuyo goce cotidiano
aleja las tribulaoiones.
También en la manera de ver y llevar la guerra
nos diferenciamos de nuestros enemigos, porque nosotros, por ejemplo, consideramos nuestra ciudad como un
bien común y nunca se da el caso de que, expulsando
a un extranjero, privemos a nadie de algo digno de saber o de contemplarse ...
Confesar la pobreza no es ignominia, pero no salirse de ella merced al trabajo es más que ignonwnia.
No creemos que el discurso sea un peligro para la
acción el peligro está en no sacar enseñanza del discurso.
También en la virtud de la longanimidad pensamps
diferente de los otros pueblos. Pues no es reciMendo beneficios, sino h.ac.iéndolos es como nos granjeamos amistades.
Resumiendo, digo que nuestra ciudad constituye e-n
conjunto una gran escuela para Grecia ... ·''

Y es el mismo sentido que definió y alabó también
Goethe.
¿O fue la exaltación, la lucha, el contraste que llegó a la inhumanidad, a la barbarie, interpretado por
Nietzsche, y más cerca del alma nórdica, · del alma romántica?
Seguramente se trató de los ·dos aspectos en continua competencia, en continua ebullición, en sus múltiples facetas, en sus infinitos contrasentidos ...
Llegando al extremo de la idealización, a veces,
preferimos identificar la historia de Grecia con la de
Atenas, e inclusive con los pocos años de su auge con
Pericles.
0

Con demasiada frecuencia olvidamos que es espíritu griego, tan auténtico, el que· circuló en la multiplicidad y variedad de los estados, dentro y fuera de la península, desde la cosmopolita Corinto a la férrea organización militar, al conservatorismo · comunitario de
Esparta.
·
Y también el que se desmenuzó en· cientos dé ejemplos diversos, . gracias .a su colonización por el Mediterráneo, desde' el Mar Ne~ró a las costas de Africa, desde la Magna Grecia hasta España, Franci~ y el centro •
de Europa.
Esta fuerza espiritual que penetró y inodificó to~o
a su paso Y que', paµlatinamente, fue captada y ~siJ:p.ilada, divulgada y enriquecida por sus herederos.
'

.

Así en la política lo vemos eri las contrastantes r°ormas de gobierno: monarquía, ar,i stocracia, tiranía y, con
el Código de Solón, en •ei año 594,' la democracia moderada y la igualdad civil.
.
' '
.

Opuestos que aparecen en todas las culturas· ·de

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�nuestro mundo, pero que en Grecia chocan o se equilibran con más fuerza, con más imperiosidad, llegando a
su mayor refinamiento y perfección.
Contraste que se reveló minuciosamente visualizado en el arte; tal vez testimonio más patente de este encuentro: en la arquitectura clásica del siglo V, el jónico y el dórico se fundieron. Movimiento, elegancia, feminilidad del primero; austeridad, realismo, energía y
potencia del segundo.
En la escultura, nacida de la belleza del cuerpo
humano, de sus movimientos en la danza, en el atletismo, dentro de una atmósfera mitológica y religiosa, se
pasó de la simetría, de la estaticidad, de las influencias
orientalizantes del estilo arcaico, a la soltura, al equilibrio, al ritmo de las formas clásicas de Fidias, de Mirón, de Escopas, y se llegó al realismo barroco, violento, retorcido, explosivo, patético de Praxiteles y de Lisi~
po.
Por un lado el "doriforo" de Policleto, en su ondulación plástica rítmica, en su serenidad armónica, por
el otro lado el "Laocoonte", con su fuerza desbordante,
con sus acentuaciones de sinuosidad y de vigor dinámico.
Contraste y falta de unidad que aparecieron evidentes en cada manifestación literaria.
La literatura que tanta importancia tuvo en formar, en el griego, la conciencia de pertenecer a un solo pueblo, que dio la pauta a la filosofía y a la ciencia,
y que, al mismo tiempo, se abrió en formas contrastant es que reflejaron la división politica y lingüística: la
epopeya, la lírica, el drama, la comedia ...
El teatro, nacido de los coros dionisiacos introducidos en Corinto por Arinó de Metimma, en la época de
Periandro, llegó a su apogeo en Atenas con Esquilo,
quien dio vida, realmente, a la tragedia.

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Tragedia de los sentimientos humanos, de sus ambiciones, de su lucha violenta, de su rebeldía y sumisión a la implacable ley del destino.
La religión arrancó del culto de la madre tierra,
de los muertos, como en muchos otros pueblos, hasta llegar a la forma antropomórfica, donde trascendentalismo e inmanentismo se equilibraron.
Pero, al lado de esta religión oficial, existían otras
populares, mucho más vivas, y también una corriente
mística mucho más profunda.
Griego es el desbordante y primitivo culto a Dionisia; igualmente griego es el de las religiones de los
misterios, en el cual se delineó el dualismo alma-cuerpo.
El magnifico esfuerzo de los filósofos, buscando libremente la verdad, dio a la humanidad el principio de
la investigación, de la especulación, de la genial intuición: el principio de la aventura compleja y apasionante del pensamiento humano.
O, como afirma Jaspers:

"La filosofía recorrió el camino que va del mito al
logos, creó los conceptos fundamentales de Occidente,
lag categorfas y las posiciones fundamentales posibles
de 1a esfera del pensar la totalidad del ser, del mundo,
de1 hombl'e".
Apareció una nueva visión del mundo: nació la lógica, el método que hizo posible la filosofía y la ciencia,
desp:tazando a la mitologia, a las teogonlas, al empirismo primitivo.
El estudio de la naturaleza, del objeto, del mundo
exterior, en au constante búsqueda del arjé, fue eI fin

69

�principal de las escuelas jónica,' pitagórica, eleática y
.atomista.
Los sofistas, en su vuelta al subjetivismo y al individualismo, reafirmaron la importancia del hombre,
su espíritu critico, su libertad en la revisión de los valores éticos y sociales.
Aristóteles creó el pensamiento realista, trató de
conciliar el dualismo alma-cuerpo abierto por Platón;
abrió el camino a siglos de investigación científica, de
especulación filosófica; trazó la recta sobre la cual h
civilización occidental debía de caminar y caminó a lo
largo de fatigosas marchas.
"Los griegos, que dieron a la humanidad sus más
fantásticos mitos, se han convertido a su vez en seres
casi míticos".
A parte del firme lugar que ocupan en el desarrollo
de la civilización europea, tienen otro fuera de la 1historia, en el olimpico aislamientq cargado d_e n:;listerio y
de esplendor, más allá del destino común de los pueblos.
Si sus realizaciones están registradas en el calendario
de los años, tienen una segunda existencia que ~l tiempo no toca ni mancilla; si vivieron en su propio mundo
mediterráneo, éste ha sido ' tan gÍorificado po·r las alas
d·e la fantasía y el deseo. de emularlo, que ¡&gt;arec.e no
ocupar lugar en nuestro vulgar planeta. Casi todo lo
griego ha sido tan transfigurado por siglos· de rendido
culto, que es dificil contemplar a los griegos con ojos
despejadps o conocerlos tal y como fueron ,en la realidad. - . afirma Bowra, y agrega- El proceso comenzó
cuando los romanos, concientes de sus rústico·s orígenes,
tomaron bajo su padronazgo a los griegos como una raza de artistas y filósofos y no llegaron a percibir que el
arte y la filosofía no puedei¡ comprenderse -plenamente
prescind.iendo de las condiciones que las crearon.

70

Si las épocas de la oscuridad y del medievo prestaron escasa atención al milagro que había obsesionado a
Roma, el descubrimiento de Roma en el Renacimiento
significó también el descubrimiento de la visión romana de Grecia.
Detrás del poderío y del boato de Roma los hombres percibieron, no muy clara y concientemente es
cierto, en un principio, pero siempre con veneración e
inquisitivo asombro, una fuerza conductora demonía,:a, un ideal luminoso, una pericia de ejecución, que no
era algo romano, aunque daba cuenta de todo lo más
importante de Roma".
Así el cielo de Grecia se cumplió, su fluido discurrió, pasó, 'filtró hasta nuestros días.
Y como una amonestación al siglo XX, al siglo de
la enajenación, de los desequilibrios, de los odios, de los
prejuicios, de la cibernética y de las guerras atómicas,
suenan las palabras de Protágoras:
··'El hombre es la medida de todas las cosas", y la
frase de Sófocles:
"Muchas son las maravillas del mundo, pero ninguna como el hombre".

71

�EL TRABAJO SOCIAL;
MATERIA PRIMA DE LA INDUSTRIA. *

DR. SERGIO MARIO ESTRADA GARCIA
Director de la Escuela de Tfflbajo Social de In U.N.L.

"Las empresas que mayor éxito ten4rán en el fut11,ro, serán aquellas que aprendan a hora,dar los
pozos que htagan bro~r el inmenso qaudal humano de capacidad, de energía, de interés y de lealtad que yacen sin desarrollar, ni utilizar, bajo los
estratos de su organización. H. H. Carey" .
El titulo de mi 'plática plantea una hipótesis que ante el juicio crítico de tan singular grupo de empresarias intenta demostrar, aun a sabiendas que tal vez no
lo 'l ogre, pot- lo que sucesivamente hablaré a ustedes de :
1.- ¿ Qué es el Trabajo Social?
·2 .-· ¿Qué caracteristicas tiene?
3.-¿Qué aplicación tiene en el campo industrial?
4.-Y por los considerandos previos, ¿se puede
llamar materia prima?
Trabajo Social es una profesión nueva, y como to'da. profesión encierra una filosofía que · le es propia, un
lnt:ento de decir y hacer algo por la comunidad, es una
manera de comunicarse con el resto del mundo al través- de un enfoque singular.

* Conferencia

pronunciada, ante la Reunión de los miembros de la
USE M, el 28 d e m ayo de 1968, por el Dr. Sergio Mario E;stra da, Director d e la Escuela de Trabajo Social de la U.N.L.

73

�Existen varias definiciones formuladas en distintos
lugares, por distintas personas y en cada época. Las
mencionaremos a continuación, dejando al final la que
más nos satisface, . · ,

·n;,

El
i!f~etlo 'M. Saávedra ' 10 'define cbm'o el propósito de procurar la felicidad humana, liberándonos
de angustias, miserias, enfermedades e ignorancia, para aproximarnos a la justicia social.
•

'I

~)

..

""..

\

\.

"

•

Esta definición, la consideramos buena, pero poco
práctica.
La Proft'á. Sela B. Sierra la define como la disciplina o ciéncia Jiormati~a que se ocúpa de 'establecer los
principios, normas y procedimientos para ayudar a los
indi\riduds, 'grupos ·'y comunidades en' la· solución de sus
p'roblemás o ·dificultades.
· El Padre Swithum Bowers la señala como la disciplina profesional· que aplica clinieamente el conocimiento ·de · Iaa -interrelaeiones humanas por -medio de
una habilidad perfeccionada en materia· de relaciones
con las personas, individuales o en grupos, con el ·fin de
lograr una más satisfactoria adaptación social.
Ambas definiciones son útiles, pero no nos satisfacen del todo.
·
' ' ' · ·'
' . La Comisión de' expertos de las Naciones Unidas nos
dice que es: ..
' ' ' .'
Una actividad organizada, cuyo objeto es contribuir
a¡ .un,a adaptación 19-utua entre el indiviquo y su , medio
~pcial, este obj_eti,vo s~ logra , ~edi¡mte el ez:nµle&lt;?, q.~
técnicas .y m~~odos d.estinados a CJ,Ue los indivi~uos, grupos y¡ comunidades
puedan
satisfacer sus necesidades y
1
•
resolver sus problemas de adaptación a un tipQ de sociedad que se halla en proceso de evolución, asi' ~•orno
por medio de una acción conjunta para mejorar las condiciones econóínicas y sociales.
t

.

1

74

•

&gt;

!

En el primer Congreso Panamericano de Trabajo
Social, realizado en Puerto Rico en 1957, pre.pusieron
una definición que a nuestro juicio encierra la mayor riqueza y profundidad, porque señala siete aspectos que
son fundamentales en el Trabajo Social. La definición
dice:
"Es la profesión basada en el reconocimiento de la
existencia de la dignidad humana y su capacidad de superación, que mediante los procedimientos propios ayuda a los individuos, grupos o comunidades a valerse por
si mismos y lograr su desarrollo integral, especialmente en la situación en que necesitan ayuda ajena para poder atender sus necesidades y desarrollar sus potencialidades".
a) .-El primer punto establece la afirmación de la
primacía de los valores humanos, y su punto de partida
y meta, es el reconocimiento y la existencia de la dignidad humana. Tiene por tanto un sentido esencialmente humanista.
b) .-El segundo punto consiste en la absoluta
condición de que todo ser humano tiene capacidad de superación y que en muchas ocasiones son las circunstancias las que no le permiten demostrarlo.
c) .-El tercer punto se refiere a su carácter de
técnica soci.al, que utiliza reglas y modos operativos de
acción sobre la sociedad.
d) .-Tiene métodos de acción que le S3on propios;
el servicio de casos de grupos y el desarrollo de la comunidad.
e) .-Las caracteristicas especiales de la modalidad de ayuda, que busca despertar las capacidades latentes para lograr el desarrollo autopropulsivo.
f) .-En sexto lugar el carácter integral con que

75

�abordan los problemas del hombre, que visualizan los
aspectos materiales y económicos, sus valores espirituales y culturales.

2.-La función de agentes de cambio, a través de
la filosofía, métodos y técnicas propios del Servicio Social.

g) .-Y por último, los grupos o estratos a quien va
dirigida la ayuda, son siempre aquellos que más la necesitan.

3.-La formulación de la política y la planificación
de programas de bienestar social a diferentes niveles.

Conviene enfatizar también que cada profesión alcanza su vigencia a través del hombre que 13. ejercita,
condicionada por su vocación y su sentido de identidad
con ella.
En cuanto a sus características podemos decir que
deben ser constantemente dinámicas como la vida misma, y como dice Natalio Kisnerman al opinar sobre la
formación profesional: "Para que se produzca un verdadero aprendizaje es imprescindible una aproximación del docente y del alumno a las cosas, ideas Y valorizaciones. Hay que perder el miedo a lo nuevo para que
lo pierda el alumno: hay que abrir posibilidades de
creatividad, de experiencia. Hay que romper el criterio
académico de autoridad, conformismo y repetición. Una
escueh que no ofrezca experiencias auténticas para el
ejercicio continuado del Trabajo Social, no puede esperar que sus alumnos alcancen una positiva capacitación.
La formación de Trabajadores Sociales debe abandonar los enfoques parciales que escindan la realidad. Debe utilizar el ahora y el aquí, dentro de las necesidades
nacionales y regionales, debe prever para el mañana"
Entre los objetivos generales de la enseñanza hemos anotado el capacitar a los alumnos para:

Además de que es necesario desarrollar una actitud
científica para analizar y comprender la realidad social, adquirir los principios de una ética profesional basada en los valores prevalentes de su cultura, adquirir
los conocimientos básicos de su profesión y las hab1lidades y destrezas para lograr un dominio de relaciones
humanas, para trabajar en equipos inter-disciplinarios
y contribuir al desarrollo y enriquecimiento de la profesión.
El Dr. Germinal Rodriguez, brillante maestro argentino, relata el principio de la historia de la humanización industrial al señalar los precoces intentos de Roberto Owen, quien además de actuar empeñoi:iamente en
introducir en el medio industrial el concepto del valor
humano dijo:
"Si es sabido que nuestras máquinas inanimadas
pueden producir tan espléndidos beneficios, 1 qué no podría esperarse si nosotros dedicáramos igual atención a
nuestras máquinas vitales, las cuales son mucho más
maravillosamente contribuidas"? "De una propia experiencia yo aventuro a asegurar que el tiempo y el dinero asi aplicado, si es hecho con un directo y exacto conocimiento del sujeto, puede redituar no cinco, sino diez
o quince por ciento del capital asi empleado, pero no sólo quince, sino muchos casos, un cien porciento".

1.-El análisis y comprensión de los procesos sociales y culturales, desde el punto de vista de la interrelación hombre-sociedad, para el enfoque del proceso de
cambio con una completa visión del hombre.

El Trabajo Social está vinculado íntimamente a.l
programa de servicios que operan en las tres áreas de
la vida del obrero:

76

77

�En el trabajo; fuera del trabajo, pero dentro de la
compañía, y fuera de la compañia, pero dentro de la comunidad.
De be , comprender facilidades para .promoción de la
salud, la seguridad, recursos de comodidad ( casilleros,
ropa adecuada, etc.) educación y adiestramiento, empleo constructivo del tiempo de &lt;;lescanso, asesoría en la
participación de utilidades, utilización adecuada del seguro social y la vinculación intima en las actividades de
la comunidad, en su desarrollo como ciudadano.

%. •ESTAllRIIIINTO

i

•FIWICIAIIIOOI DE IIP8RlimE
•OIDtNES DE PAGO ACUA1.81U PAm l a , "'
?: ....""··
.k
-~
-. ':/4
ifW' •PUMOCIOII YASESOatÁ PW IIIVOSIIINES .-Is lt CMffll..

A vuelo de pájaro hemos dicho unos cuantos de los
muchos aspectos que u~tedes conocen y que f~vorecen
la productividad del obrero cuando se le mantiene y
promulga a una auténtica condición humana.

UCIDIIM. Y EXTIAIIJEII

•CIUIES YCARTA DE CIEIITO PW YllDI
&amp; ,.mso11A S8UE MOCAll8S llltl11AC1811Al.1S

Expuesto lo anterior, ¿creen ustedes que el Trabajo Social pueda ser incluido como materia prima, en el
nuevo concepto de la industria, generosa y ampliamente integrada a la estructura económica de µpestro país?

DR. SERGIO MARIO ESTRADA GARCIA.

DE C.EJJTGS lffll!llTAIIIS IIEfll"l'ACIIII~ ,.

~*•IIAIU llf'tJEDITOS-■EIITAIIOfJE OPIIIT.

FORMAS DE INVERSION
•EN BONOS FIWICIUOS ACEPTACIONES, CON IENDIIIENTO DEL 9%
ANUAL, IIENOS IMPUESTO 8.73% NETO, EN PAGOS TlllffSTIAUS.

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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