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111

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���■ 18LIOTECA CENTRA&amp;.

1¡~_ _ _ _:;:U:,_;.A.::::..:,N.=..=L:..----REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE Nl}EVO LEON

Rector
DR. RECTOR FERNANDEZ GONZALEZ

Secretario
DR. ROBERTO MOREIRA FLORES

Departamento de Extensión Universitaria
Jefe del Departamento
DRA. AURORA MORENO

Jefe de la Sección Editorial
HECTOR JAVIER MORA SALAZAR

Torre de la Rectoría

Quinto Piso

Ciudad Universitaria
Monterrey, Nuevo León, México

�V

l1

f

REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

No. 4

t

Afio 11

Diciembre de 1968

Segunda Epoca

SUMARIO

'

Gerardo de León Torres, "Reivindicación del Doctor E. Brondo Whitt."

5

Dietrich Hauk, "La personalidad de Aristide Briand
reflejada

en

la Historiografía."

35

Nicolás Martinez Cerda, "Estudios Jurídicos del
Maestro J.

Ramón

Palacios."

73

�GERARDO DE LEON TORRES

A la memoria de mi
inolvidable tío, el Doc-

tor José T. Torres.•

REIVINDICACION DEL DOCTOR E. BRONDO WHITT

..
•

Tienen estas tierras de Nuevo León algún encanto mágico, algún talismán, que las hace prenderse al corazón de sus hijos, no obstante si éstos, por imperativos del destino, se ven impelidos a alejarse, abandonándolas. Siempre perdura entonces el misterio del cariño,
del arraigo. Un vinculo impercedero. El arquetipo es
nuestro Alfonso R eyes: su convivencia regiomontana
fue muy escasa dentro del Marco de esa vida suya tan
amplia, tan fecunda, tan paladinica, en el ámbito cultural del orbe.
En el vastismo eampo literario que Reyes cultivó,
son frecuentes las alusiones a su lugar de origen, a su
propio nacimiento, a su infancia, al ambiente que acarició su carácter de niño. El licenciado Raúl Rangel
Frias, erudito y alfonsista, en una conferencia conmemorativa del natalicio del ilustre escritor regiomontano (Evocación de Alfonso Reyes, Ed. Universidad de
N. L., 1963), asi lo evoca:
"La vida de Alfonso Reyes es una figura que puede inscrbirse en el perímetro de su obra; ésta, a su vez,
tiene una extensión o giro tan completo, que da la curva máxima al cerrar su literatura con aquella página inolvidable del dia de su nacimiento en Monterrey . . ."
• JOSE T. TORRES, Coronel M. C., (1895-1960) alma paralela a la del Dr. E. Brondo
Whitt y su consangulneo. (N. del A . ) .

5

�A i hace un.a cita del Segundo Libro de Recuer~.
·
dos, "Albores",
del propio Reyes, Y termma
su a looución:
"El

regrino no lo ha hecho fortuna, pero deja
petodas
las tierras por donde pasó, y sus cantos;
ami gos en
b
"
Patria.
regres Ó a 1a
, ha cruzado el arco de la som ra ...
Con la cita acude a nuestra mente el doctor Encarnación Brondo Whitt · Como Don Alfonso,
.
. nació en Monterrey, donde hizo sus estudios pnma~1os Y
preparatorios, para después trasladarse a la ?apital- e
"nicis.r su carrera de Jurisprudencia. Allá -hacia el ano
~e !896-, fue condisdpulo y convivente de Rodolfo Reyes -el segundo de los hijos de don Bernardo- Y de Salomé Botello, sus coterráneos, quienes después fuero~
abogados y distinguidos hombres de letras o de la polftlca.
Solamente que P.rondo Whitt nunca terminó la carrera d e Derec ho · El mismo confiesa
. las razones en alguno de sus apuntes autobiogr_áf1cos: desde siempre
· tió su vocación hacia la medicma. Pero como• uno de
$In
sus hermanos mayores, Tiberio, estaba por ter~mar sus
.
médicos , el padre razonaba ante el Joven
est u d 10s
f" ·Enue
con
aquel
en
la
familia
tendrian
su
1c1encarnaCión, q
d"ó
te; que él dedicara sus esfuerzos a la abogacía. Y ce 1
ante los argumentos paternos.
El mismo año en que inició su vida de estudiante
capitalino, murió el nermano, ya pasante. R·egresa al terruño, ahora si, con la oportunidad de coronar sus anhelos: estudiar medicina.
En Monterrey los realiza, y recién titulado va a
Ch1"huahua en busca de nuevos horizontes. Allá enraíza,
.
en Ciudad Guerrero forma su hogar; se dedica con
inusitada devoción al ejercicio de la medicina; Y gesta
6

y da a luz la totalidad de su obra periodística, histórica Y literaria: La pasión de su vida; por la cual quedó
patente su acendrado amor por la patria chica y sus
preocupaciones por tantos aconteceres cotidianos, dejándolos grabados, en alto y bajo relieves, en las páginas de nuestra historia.

El Heraldo de Chihuahua, en su edición del 17 de
diciembre de 1956, en nota necrológica de primera página, da la noticia de su muerte. Entresacamos algunos de su párrafos:
"Ayer, a las siete de la mañana, muno un escritor de gran talla, chihuahuense por arraigo y por corazón, aun cuando era nativo de Monterrey ...
Colaborador por muchos años de "El Heraldo" y
autor de varios libros escritos con estilo único: humorista, serio, burlón, humano.
De este magnifico literato debe decirse en justicia que es el cantor del Papigochi y defensor decidido
de la tribu discriminada y errante: la tarahumara.
Hoy se ha ido para siempre el autor de "Patriarca~ del Papigochi". Descanse en paz .el amigo de los
indios, el médico de Guerrero, el astrónomo callado y
gramático de categoría. Descanse en paz el escritor y
colaborador de "El Heraldo", que supo poner en sus
crónicas el sabor de la vida y la jovialidad de la amistad bien entendida ... "
De su única hermana superviviente, hemos recogido estos conceptos lanzados al azar, que por ser tan sencillos, tan diáfanos, curan en toda medida la distorsión
que el cariño fraternal pudiera imponerles:
"Sus bondades para los necesitados lo elevaron.
7

�Curaba al que tenia dinero por lo que quisiera darle,
y a los pobres, los atendia lo mismo sin recibir un centavo, además de regalarles la medicina.

poco ~aterial que hemos tenido a mano, habremos de
bosqueJar al hombre, al historiador y quizá al literato.
He aquí los títulos conocidos:

Hacia grandes caminatas para atender y vacunar
a los tarahumaras, durmiendo en plena sierra, bajo los
árboles, mal comido, pasando a caballo rios crecidos.
Llegaba a casa con la ropa empapada, lodoso, pero feliz. Nunca lo vimos mohíno, renegando de su profesión,
que la siguió con verdadero apostolado ... "
Sus padres no fueron de raigambre netamente regiomontana, pero sí muy próxima. Don Encarnación Brondo, el progenitor, era originario de Saltillo, pero avecindado en Monterrey desde su juventud. La madre doña
Mercedes Whitt, aunque de ascendencia norteamericana,
fue nativa antigua de Pesqueria Grande.

Tex.

EL DIOS PAN, 1919, Whitt &amp; Co., San Antonio,

NUEVO LEON, 1935, Ed. Lúmen, México.
LA CASCADA DE BASASEACHI, 1935, Ed. El Heraldo, Chih.
CHIHUAHUENSI&lt;JS Y TAPATIOS 1939 Ed Lúmen,
México.
'
'
·
LA DIVISION DEL NORTE, 1940 Ed Lúmen, Mé-

El nacimiento del doctor Brondo fue registrado en
la actual Villa de Garcia por uno de sus tíos maternos.
Sin embargo, el acta es muy explicita: "Nació en Monterrey, N. L., calle Los Rayón No. 10, el 1 7 de octubre
de 1877".
Espíritu inquieto, alma sensible, debe haber coqueteado con las musas desde una edad temprana. El
profesor Israel Cavazos Garza, investigador incansable,
e incorregible, ha descubierto el nombre de Encarnación Brondo Whitt en el elenco de una obra teatral, escenificada en el Seminario de Monterrey el año de 1888.
su vocación literaria se asienta con el equilibrio
espiritual que deben haberle proporcionado, su instalación profesional definitiva en Ciudad Guerrero y su
matrimonio.

xico.
De ésta, dejó inédita otra edición corregida y titulada "Calendario Negro" o "M·e mor1·as' del Doctor Juan
Soldado''
REGIOMONTANA, Imp. Comercial Chihuahua.
LOS PATRIARCAS DEL PAPIGOCHI, 1952, Imp.
Comercial, Chih.
E inéditas:

MUSA NORTERA
1941).

(Relatos aut o b'iográficos, 1929

NUEVE A:&amp;os DE HISTORIA (1925 -1933)
Desafortunadamente, no nos fue dado conseguir su
bihliografia completa, para ahora ya tan escasa; pero del

8

DE OBREGON A. CALLES
9

�LA TARAHUMARA (Relatos, 1940 - 1943)
GENTE DE BRONCE y
LOS INDIGENISTAS.
Brondo, relator ameno, de pluma ágil y fácil, tuv_o
esa extraña habilidad del historiador que sabe iluminar, ya con pinceladas gruesas y trazo ;igo~oso, ya co~
exquisiteces de miniaturista, hechos históricos de diversas indoles, salpimentándolos con la. anécdota oportuna con sutil ironia cuando el casi asi lo merece, pero sÍempre descorriendo ante nuestros ojos del intelecto esa serie de vivencias, de relatos objetivos que lleva
i~plicita la crónica, que él supo manejar con habilidad suprema.
La aridez escueta del documento investigatorio,
cuando a él recurre, se torna en sus manos en relato
placentero y accesible. Porque como historiador vocacionado, recurría no poco a la investigación; pero la
suaviza -Y ahi aparece inevitablemente el cronista- en
el oasis reconfortantrJ de la anécdota chusca, la leyenda romántica o el episodio épico que vivifica.
Quizá ningún ejemplo tan evidente como LOS P ATRIARCAS DEL P APIGOCHI, su más sentido homenaje a la tierra que 10 adoptó, su Ciudad Guerrero, Chihuahua, cuyo valle riega el rio del que toma su nombre.
En el prólogo, comienza por hacer un breve estudio del significado de esta palabra tara.humara, "papigochi", con la que los indios de la tribu rarámuri denominaban un pájaro, un rio y un pueblo -ahora Guerrero.
Define a su vez la etimologia de la propia palabra
'·rarámuri", que significa, nos dice, "ligero de pies o
corredor veloz".

10

Luego rastrea por el laberinto de la historia hasta llegar a los tiempos de los primeros poblador~s españoles; desde Alvar Núñez Cabeza de Vaca -miembro
que fue de las huestes que vinieron con Pánfilo de
Narváez, cuando su aventura anticortesiana-, y la Guerra de Teporaca (jefe indio "talentoso y bravo"), la
que tuvo lugar, en la región, el 4 de julio de 1650.
Poco a poco va llegando a la investigación directa
logra establecer una documentadísima genealogía de
los guerrerenses. Nos ofrece unas explicaciones preliminares:
Y

"Un párroco, don Dionisia Murillo, establ~cido en
la 'Purisima de Papigochi, misión que contaba con algunos
trescientos indios, llenaba sus funciones religiosas, a
las que acudian las gentes de Basúchil, y tomaba nota
de los bautismos, casamientos y defunciones, porque el
r egistro civil no se vino haciendo sino muchos años después. Llevaba sus !ibros especiales; los más antiguos,
con forros de badana, y escritos a pluma de ave, libros
que al fin cayeron en mis manos, y aprendí a leerlos."
Asi va alterando sus relaciones genealógicas, como ya apuntamos, con otras de mayores atractivos para el lector común: las descripciones de los bailes matachinas papigochis; de las convulsiones libertarias durante la Guerra de Independencia; episodios de la Reforma; de las guerras y diversas luchas contra los apaches, sin faltar siquiera remembranzas de antiquísimos juegos infantiles de la región y los episodios anecdóticos en los 'que fueron protagonistas muchos de los
investigados.
Todos los apellidos de mayor arraigo en aquellos
lares tienen ahí su historia: los Amaya los Caraveo
Casavantes, Dozal, Estrada, Erives, Raz~ón, Zea, etc'.

11

�Frizaba la edad del doctor Brondo en los cuarenta, cuando el pais se conmocionaba con el cataclismo
de la Revolución Constitucionalista. El Estado de Chihuahua, lejos de permanecer al margen, fue, es de sobra conocido, el epifoco más importante de las primeras campañas y teatro de las primeras glorias del Centauro Villa. Lógicamente, el espiritu de nuestro hombre nunca pudo permanecer inmune a aquellas convulsiones. En su Libro LA DIVISION DEL NORTE, nos
describe llanamente su estado de ánimo, los primeros
dias del año de 1914:
"Ha llegado a mi la noticia de que se está constituyendo un cuerpo de médicos y enfermeros, con el
objeto de ir a la campaña de Torreón y atender a los
h eridos, iLa Cruz Roja! me dije entusiasmado: y la
idea de correr aquella aventura en compañia de la caritativa institución, se inició en mi alma. La idea fue
al principio, para mi, gigantesca y absurda; no cabia
en mi cerebro: yo ... de hábitos tan pacificos, tan caseros ...
Muchos dias se debatieron en mi cerebro Tartarín - Quijote y Tartartn - Sancho; y la perspectiva de
diversas glorias, entre otras la de escribir un libro vivido, acabó por decidirme, y volé a ver al jefe de aquel
cuerpo que yo soñaba de caridad y de heroismo".
Hubo una circunstancia especial durante aquella visita, que a todas luces influyó decisivamente en el ánimo del presunto médico de campaña: se encontró con
el doctor Andrés Villarreal, que era el Jefe, su coterráneo, de Monterrey, y el solo amor a la patria chica
redobló sus entusiasmos.
Los anhelos que bullían con efervescencia en el
fondo de su pecho, para seguir la aventura, quedan patentes -casi nos at1·everiamos a decir que inconscien-

12

temente-, d·e sde que describe su partida con las huestes revolucionarias:
"Por fin (marzo 16), entre los adioses de los espectadores, se movió el tren, lleno y coronado de soldados, En el propio instante saqué ~el bolsillo una car~
tera inmaculada y, con un lápiz que la noche anterior
me habla regalado una comadre, escribí consultando e l
reloj: 'A las cinco de la tarde sale la Brigada Sanitaria
de la División del Norte rumbo al sur, para donde han
salido ya casi todas la!! tropas constitucionalistas; y en
otra página, con letras bien visibles, mi nombre y dirección, por si me llevaba el diablo.' "
De aqui en adelante Ya no nos cabrá una duda.
Su misión será cumplida: Se dirige al campo ' de batalla a plena conciencia de la obligación de su ministerio, con el consuelo Que para el dolor fisico, su ciencia
Y su alma grande serían capaces de proporcionar a los
necesitados; pero con la luz brillante de su entendimiento lista a plasmar en un ideario escrito, sus opiniones, sus observaciones y sus razonamientos ante aquella página de historia patria que al escrutinio de
E'IUS ojos se desplegaba.
De repente deja sentado, a pesar de que parecia
que monologaba, que dialogaba para sí mismo exclusivamente, su credo y su psicologfa:
" "Eso de escribir suele hacerse, como el fumar y el
beber, un vicio; y, ya constituido, a propósito de cualquier cosa, ahf está usted con el lápiz en la mano. A
mi, eso me alivia, me serena ... ·
" " ( 6: 3 O P . M.) Salgo a ver la puesta del sol. Paz
en el mundo. ¡Quién lo creyera!
Al dolor humano, a pesar de que le hiere hasta el

13

�fondo de su noble alma, lo lenifica con la guasa oportuna:

Las evasiones se hacen ineludibles, siguiendo su
práctica. Y bruscamente titula un capitulo, entre la
diaria cronología, "Paréntesis erótico", o "Tipos y !Paisajes", o relata una fiesta de toros en campafia o un
viaje casi Pl!l.centero a San Pedro de las Colonia~ o aviva sus nostalgias, cuando la columna se acerca' a las
tierras de su Estado na.tal:

" "Luz Barrera -dice-, trae un balazo en el pómulo
izquierdo· le extraje una muela y un fragmento de
maxilar; 'apenas puede hablar y está dolorido, pero se
le adivina el consuelo de verse en nuestras manos ...
"" .. -Llega otro herido (qué casualidad, también
herido en la boca) ... y les reconvine, mitad en son de
queja, mitad de reproche: 'Serán ustedes muy vociferos
y por eso les han pegado alli'. Los heridos rien dolorosamente. Me acerco al recién llegado, y al ver que trae
la mandíbula rota y un solo agujero de bala, le pregunto: •¿y la bala?' Entonces algo le estorba dentro, hace una mueca, se metP. dos dedos a la boca, a pesar de
mis prohibiciones, y responde con la bala entre el indice y el pulgar: 'Aquí está'.
Tras el agobiante ajetreo de atender heridos, suelen agolpársele en si las emociones y las conmociones,
y filosofa:
""Al caer el sol me subi al techo del carro. Tiene la
metralla su encanto fatidico. Es hermosa y temible a
la par ... hay momentos en que, olvidado uno de la
guerra, cree asistir a una fiesta pirotécnica'. pero si alguna granada se acerca y esparce sus balmes, se oye
como ruido de lluvia estival y súbita, que, grandes Y ra1·as gotas golpeara el suelo.-

" "En mangas de camisa y tumbados en el suelo a

,

la sombra de los carros, Garza Cárdenas y yo, mirába-

mos el Oriente; s-eña.lándome él con el brazo extendido,
la raya neolonesa esfumada en la lejanía.
" " - Es una cordilJera -me dice-, que deriva de la Sierra Madre Oriental. Acá a la izquierda, la Sierra de
Galeana; hacia el extremo oriente, Sierra de Pelillos,
Sierra del Fraile ... Esta viene a la falda dos pueblos
bonitos: por el Norte, Mina; por el Sur, Villa de García, que hace algunos años llamábamos Pesquería Grande ... Aquellas palabras eran para mi una evocación."
(Y aparecen las ensofl.aciones):
" ,,"Soy mozo y estoy de vacaciones, y me paseo , "in
ruen t e , por el caserón de mi abuela viuda.
""Abro la puerta de la sala en penumbra.
' "Percibo olor de libros viejos, de aire confinado,
olor de duraznos que se exhala de un platón rebozante
de fruta.

" "Cuando los h eridos escasean, yo tomo notas brev es, con intención de ampliarlas después -al fin y al cabo nunca lo hice-; o subo al techo de los carros; o voy
al tajo de los álamos frondosos; y allí, con mis oidos
acostumbrados al estruendo del vecino combate, me
forjo ilusiones de soledad y de silencio, y pienso en el
amor que, según Cristo, nos debemos en la tierra los
unos a los otros.

" " Entra luz, muebles que fueron elegantes y muelles: un diván en que me tumbo, largo a largo, y duermo la siesta con un periódico en la cara. Periódico que
me sirvió tanto de narcótico como de defensa contra

14

15

" "Me ahoga aquel aire y abro las ventanas coloniales
de gruesos barrotes de madera d e encina.

�los mosquitos enfurecidos. Al abrir los ojos, siento que
tengo los bordados de un cojln pintados en el rostro.

" "Llamé a Villa glorioso y funesto, porque tanto tuvo de héroe como de bandido. En mil novecientos catorce; que me di de alta en sus huestes, empecé a llevar el diario de mi , ida ...

""El platón de duraz.nos, como un pebetero, me convida a merendar .. • "
Asi también tie:.nbla su pluma, palpita co~ vigor
inusitado, cuando desaibe el encuentro con algun paisano entre las hueste.:1 revolucionarias:
" "Cerca d e la Puesta del sol, tropezamos Galindo Y
yo con el J e f e Provisional de la Artilleria. Un . . . Bazán, de Montemoreos, N. L . . . .
""Tuve un aparte con B azá n, Y entre tragos de vino
.
h
o
hablamos
de
las
circunstancias
d
y vocanadas e um ,
un
act ua1es. El Vl·no Y la conversación de Bazán, que
,. era
buen chico, me invitaba a las confidencias ...
.
" "Platicando
con e 1 Mayor ChaPa Canales evoco
. yo
ideas muy particular. Somos de la misma
un género de
ucho en edad; sin embargo, al
tierra Y no me supera m
sencia de un viejo guerrille. 1 paréceme estar en pre
j
mr
o, mi terruno,
- de un anci. ano de arrestos, de empu e,
ro de
de historia . • ·

Y poco antes de terminar su libre, recapitula:

,

Pero donde Brondo realiza una exaltación gloriosa de una época ha mucho tiempo ya ida, es en su libro NUEVO LEON, sus apuntes autobiográficos más
importantes. En él retrata, con fidelidad y con franqueza casi vasconceliana, los álgidos dias de su juventud
estudiantil, y abarca de 1896 a 1902.
Si la obra de aquel médico de provincia, trasplantado hasta el Estado de Chihuahua desde su Monterrey
natal, hubiera sido más escasa, o para nosotros desconocida, si un mero azar hubiera empujado, como empujado por el viento, ese libro NUEVO LEON hasta esta Sociedad Nuevoleonesa de Historia Geografía y Estadística,
feria inconcebible permanecer indiferentes ante el acendrado cariño del autor por los hechos y las cosas locales;
sería inútil tratar de cerrar los ojos ante aquellas escenas
1 icas de color, de luz, de vida latente; y tan nuestras, que
no seriamos capaces de dejar correr más el tiempo, permitiendo que la personalidad del Dr. E. Brondo Whitt
permanezca relegada y en olvido. No lo haríamos ni
como historiadores ni como nuevoleoneses. Lo menos
que podríamos hacer seria, hacer resaltar, con su valor
verdadero, la obra de nuestro ilustre coterráneo.

" "Pues señor' yo soy un h umi'lde médico de. provin.
cia, que en meJ·ores 1.Has' hace diez años (meJores
. • por
razón de la edad, puesto que entonces era casi Joven
h a soy casi viejo' me lancé a la revuelta Y me en:o:é
la División del Norte. Esta división f~e org~nizada por el glorioso Y funesto a la par, Francisco :7111a,
con motivo de la indignación general que el gob1ei:n,o
usurpador de Victoriano Huerta levantó en el espir1tu
de los mexicanos.

Citaremos a grandes rasgos, antes de aventurar algunos comentarios y realizar algunas transcripciones,
la tónica general de esta obra suya, NUEVO LEON; sus
puntos evocativos más notables: El Colegio Civil, la Escuela de Medicina, Un Examen Profesional, Los Compañeros, La Estudiantina, Una Fiesta de Caridad, El
Rio Santa Catarin.a, El Degolladero, El Convite, Los
Serenos, Los Barrios: San Luisito, Los Policias, Las Parrandas Estudiantiles, Las Excursiones al Cerro de la

16

17

º:n

�Mitra y a la Sierra Madre, El Ganado Menor en la Mitra,
Los Gallos (Las Serenatas), La Alameda, Los Paseos
Campestres, Los Parajes Cercanos y Las Reminiscencias
Domésticas.

~

A grandes trazos evoca el Colegio Civil de sus dias
algunas de las cara.cteristicas de sus maestros.

Luego, "la brega de los estudios profesionales", en
la Escuela de Medicina de Monterrey. Y al releer estas
líneas, no resistimos la tentación de transcribir, par1
identificarnos mejor con el cronista, sus remembranzas
de un examen profesional de aquellos años:
" "En el rumor de la sala se iba llenando el lugar
de honor, del barandal para allá, y cada lumbrera médica que tomaba asiento er1 el objeto de la observación
y de los chistes, casi siempre malsanos, de la turba estudiantil. Haciamos 1wco o ningún caso de l:ls bondades
y las aptitud'es de aquellos hombres, pero los defectos
eran despiadadamente agrand1dos.
""Junto a la Plaza de Cuauhtémoc, a la sombra de
árboles o de los edificios, se iban alineando los coches
de las estrellas d·e la Medicina. Nosotros conocíamos al
médico, al cochero, al coche y al caballo; Y decíamos
que en aquellas cuatro cosas se contaban un inanimado
y tres b'estias.
" "Don Juan de Dios Treviño usaba un buen coche Y
dos caballos; Anacleto Villarreal usaba un mal birlocho
y un jamelgo bayo, perezoso y ventrudo, que jamás se
a.trevió a lanzarse a un mediano trote. 'Caminaba 'clavo a clavo' y gastaba toda la mañana recorriendo el barrio, deteniéndose aqui y allá, como bestia de repartidor
de leche.

levita negra, de bombín, y entraban a la Escuela. Allí
estábamos nosotros para recibirlos con una crónica. 0 un
chiste de mal género. Al entrar al salón un personaje
~.lguno del grupo tomaba la palabra:
'
" '' - He ahí a don Juan de Dios Treviño, Director de
la Escuela Y astro de primera magnitud en obstetricia.
Calvo, barbudo y gordito como San Pedro.
"" - Este es Pedro Noriega; mira cómo le vuela 1a
levita al andar. Traduce a los autores alemanes y puede
darles clases de matemáticas a los ingenieros. Como
tien: el rostro cubierto de pelos, disimula la
sonrisa, que es mefistofélica y fugaz; del cuello para
~rriba es de una seriedad irreprochable, pero para abaJO es todo un bailador de rumba; sus andares lo declaran, Y h-elos aqui ... (y Quintanilla se levanta a remedarlo en pleno salón, con el pretexto de ir a beber
agua).
" " - Dicen que Anacleto es médico de la Sociedad ae
San Vicente de Paul, con igual.a de diez pesos al mes,
Y ese es todo el metálico con que cuenta. A juzgar por
los bríos del jaco, que tiene apendicitis crónica, Ana-·
cleto Y él consumen el maíz, tocando a uno el grano y
a otro el olote ... (y Quintanilla va a beber agua. De
aqui para allá lleva los andares desbaratados de Pedro
Noriega, Y de allá para· acá trae el semblante bonachón
de Anacleto, que producen sonrisas mal disimuladas, que
hacen volver el rostro a las lumbreras médicas).
"" - ¡David Peña!, especialista en niños Es un sabio
Pero en sentándose en la cátadra, paga por ~o hablar.
P~lcro, a pesar de sus dejos de lugareño. Estudió en México. Trae una sonrisa en los labios y un reflejo luminoso e,n la frente.

-E;

" "Saltaban del coche los hombres irreprochables, de
""Todavía no se sienta David Peña, cuando llena el

18

19

�"\ano de la puerta un individuo alto y demacrado, como
Don Quijote; la mirada brillante y vivisima; recto, melenudo y sonriente . . .

junto a José Luna Aya.la, junto a Heraclio, junto a Siller, se inclina un poco hacia nosotros, hace bocina con
las manos, Y dice: -¡Ese Can-Seco!, Mientras José Morales, el terrible 'Picos', suelt3. la risa y repite casi en voz
alta: - ¡Ese Can-Seco! Canseco guiña el ojo y ve con el
r a billo hacia la turba estudiantil. (Seco por su eti:1301ogía; es gordito. inteligente y mozo). Se dirige aJ
rngar de honor haciendo inclinaciones de cabeza a diestro Y siniestro. Los estudiantes, que lo aprecian, con-testan levemene su Raludo, con una sonrisa; y va por
entre ellos el as de los médicos jóvenes, el de la fama,
el de la fortuna . . .

"" - ¡Hola!, Rafael Garza Cantú; el hombre ?-e los
ostiones. Este llegó a pie o en coche prestado. Es literato; el obligado orador oficial para el dieciséis de septiembre. Una fiesta patria donde falta la prosa de Garza Cantú y el verso de Celedonio Junco de la Viega, no
sirve para nada. Garza Cantú tiene en la voz tonalidades huecas y sonoras, y en sus discursos electriza a las
masas. Del teatro pudiera salir el pueblo 'a matar gachupines', pero aborda la tribuna Celedonio Junco de
la Vega, y se restablece e1 espíritu de -confraternidad.
Garza C3.ntú fue profesor de Lógica del Colegio Civil, Y
lE' decíamos 'El Peripatético', tanto por su pasión haci3.
el estagirita como por su manía de enseñar dando paseos. Es un bohemio; un corazón de oro; por lo tanto
no tiene clientela y . . . en invierno se emboza con la
lira.

Las evocaciones de sus compañeros de estudios (y
francachelas), durante su corta estancia en México y su
~arga estadía estudiantil en Monterrey; las de personaJ~s representativos de la vida cotidiana de la pequeña
Ciudad de entonces; nos los pres·enta, casi siempre, modelados con extrañas tonalidades de ternura equilibrando _la plástica descriptiva con el mote burlón O la sátira mcorregible.

""Y se presenta C'n escena Eusebio Rodríguez. ¡He
aquí un hombre- bu·eno: ... Comadrón actual y de cuan. do las mujeres parían agarradas de un cable suspendido de las vigas ...

"" - ¡Edelmiro Rangel!: presente. De la Facultad de
México; delgado, nervioso, recién recibido. De cabello
largo y tan lacio que desciende, cuando -opera, hasta el
bisturí, y se le atravieea por entre el campo Y los anteojos. El cabello es lo primero que llega al apéndice, pero Rangel, con una hábil sacudida de la cabeza, lo envía haci.a la nuca, de dond·e empieza, poco a poco, a descender de nuevo.
" " - Otro Mexicano: Canseco.
" "(Juan Leal, que está en el grupo de los serios, allá

20

En México convíYe con Rodolfo Reyes, Salomé Botello, Edelmiro Rangel, su malogrado hermano Tiberio
Brondo, que no podían dejar de pasar lista de presente
en su NUEVO LEON. De la brega regiomontana Juan
Leal, H_ermenegildo Chapa, José Morales, Alfon~o Pérez, Jos_e Luna Ayala, Alberto Siller, Donaciano Zambra.no, Fellpe Guerra Castro, Eusebio Guajardo y ot
que en~retejió en su anecdotario con personajes ya
gen~arw~, como Melquiades Peña -el doctor Sofoques-,
el llcenc1ado Colorete, don Jacobito el Cobrador ...etc.

r~:~

•

. " "Mis compañeros y yo -escribía-, éramos grandes
.amigos : Y aún me parece descolorida la palabra. Conservo una fotografía de Hermenegildo Chapa, cuya de dica_toria está concebida en estos té rminos: 'Manco : la amistad une, el compañerismo hermana; ambos afectos

21

�v

te envían mi retrato'.
" "Chapa tenia razón. En cuanto me ausenté de mis
compaiieros noté que eran mis amigos y mis hermanos.
" "Me asalta ahora el deseo de describirlos, de hablar de nuestra vida, y lo haré en escenas, en pequeiios
relatos ingenuos y apacibles, ya que nuestra vid::i. se caracterizaba por su sencillez. Ninguno de nosotros fue protagonista de un drama terrible; a ninguno le pasó jamás algo que ameritase vivir en las páginas de una novela de aventuras ...
" "Juan Leal y yo éramos grandes amigos, éramos
inseparables; haga usted de cuenta una medalla; un
solo bloque metálico y dos caras muy diferentes. El era
serio, yo guasón. El era grueso, fuerte rojo y peludo como Esaú ...
Nombres que conocimos como de varones venerables, suenan a jarana y a mitote en las lineas con que
Brondo describe la Estudiantina de entonces:
""León G. Flores, el organizador, con el bajo; Felipe
''el cucho", la flauta; un estudiante de leyes tocaba el
violin y Cárdenas, otro de la misma Escuela, la mandolina. Posteriormente, Marin Trevifio, de Ciénega de Flores y futuro abogado también, sustituyó a León Flores
con el bajo; Juan Leal con la mandolina y el propio Encarnación -a quien apodaban "El Manco" por una semiparálisis del brazo 12.quierdo- estaba encargado de la
f:Uitarra.

""Fuimos en coche, de calle en calle, de ventana en
entana, Y tocábamos agrupados junto a la reja de hierro, en cuyos barrotes podíamos apoyar un pie L
no lo l
b
. os que
ogra an, se sentaban a la orilla de la banqueta
hic·... Incansables éramos · · · A mi , los l"b
i ros nunca me
la ~e:i~:r;:ll~s, ni en la mente ni en las manos, pero
_s .... Y me cargaba en la punta de los dedos, una epidermis de dos milimetros de espesor.
.., "Al terminar cada pieza, aguzábamos el oid
liamos P "bi
o, Y soerc1 r que, dentro, tras el inevitable biombo
habia cuchicheos Y leves risas femeninas.
,
""También nosotros cuchicheábamos tres minutos Y
:::.-eglábamos la afinación de los instrumentos, para v~la empezar. Unas tres o cuatro piezas en
Y adelante.
cada casa,
. ""Yo tenfa mi novia en Villa de Apodaca, a donde
varias veces fuimos :l. llevar el gallo; pero en Monterre
::~:n:~cóandass etran para la primera amiga con quien ;;
e ropezase.
,., "Aquella noche 110 hallaba yo a quien tocar· Y mien
t~as íbamos de aqui para allá, hacia "in mento'; la el'ec:
c1ón ~e la ventana. Las muchachas pasaban por mi imag~nac1ón como una revista: Maria Renteria· las St .
hmi h..
d
•
ring, iJas e italiano, cerralvenses. E lisa T" . .
l
tres Martin-ez -ni parientes ni del ' .
b IJ~rma; as
mismo arrio- (por
que en. cuestión de mujeres, me tropecé mucha; vece~
en la vida con Martinez Y con Pepas).

" "Los gallos, las serenatas de aquella época, tan alejadas de nuestro diario discurrir, al ser descritas por
Brondo, bastan y sobran para reconocer en nuestro autor su sabia y múltiple vena de historiador, de humorista y de poeta:

""Cuando trabé amistad con Pepa Martinez (Hija de
Maria, con un gran listón azul Y una medalla colgando
de l~s hombros)' creí ver que en aquella muchacha se
me Juntaban ambas obsesiones. Pero vivía en el barrio
de iLas Tenerías, tan lejos' que al haber me empeñado
en r allá., se nos hubiera agotado el tiempo de la licen-

22

23

�" " - Te juro que no.

cia.
" "Otra Martinez, por la Catedral ...
" "La tercera MªI·tinez• era futura cuñadita de Juan
.
·riamos
Vivia
en
la
calle
México,
!
llá
L 1 y como a
···
ea ,
casona con huerto Y torreón, que no sé si
frente a una
b 'El Mirador'
aún existirá. Al torreón aquél se le llama a
'
Y no me imagino el porqué de aquella mole, desusada
f.• inútil, en el interior de Monterrey.

" "Pepa Salazar, tan lin d a, ¿ dónde estaria?
""Cuando los compañeros me preguntaron, ¿dónde
mos?
mi corazÓn 1a t 1.ó fuertemente por la Martínez
t
oca
.,
f
t a ella todas las demás se desvade catedral; ren e
'
t
me
quedé sin responder Y, entre annecian, pero .. •
to, el coche se detuvo en una ventana ...
""Iba en el grupo un pasante de ingenieria, quien
-nos asegura el cronista-, poco los conocia, menos iba a
los nombres de las novias de aquellos muchaconocer
d
t
hom
h
Al tocar el turno a la serenata e nues r O
cb re,
ºª··unto
a
la
ventana
de
marras
se
desarrolló
un
diáJ
1
logo, que el doctor Brondo describe as :
.., " - Oye, ¿porqué no habias venido? ... bribón, hueles a cerveza.
""_Basta con probarla para trascender.
" " _ Si, pero trasciendes a grandes vasos .. . Dime,
¿ te desvelas con frecuencia? . ..

" "El juramento fue oido de todos, y el ingeniero aquél comentó con el rezto del grupo: - ¡Ninguno de
ustedes fue tan afort11nado!-, pero alguien le replicó al momento:
"" - ¡Imbécil, es la madre del Manco.
" "Uno a uno, los muchachos se acercaron a la ventana, y tomando la mano de la señora, saludaban:
nuenas noch es, Merceditas.
Hace también una evocación muy sugerente, de
una Fiesta de Caridad, organizada por las Damas de
~an Vicente de Paul de Monterrey:
""Sacando del baúl el jaqué dominguero (que llamá.bamos levita), nos vestimos lo mejor que fue posible, y fuimos allá.
•' "Muchas mesas. chicas y grandes, adornadas con tibores que trajo la nao de la China, y surtidos con los
ramilletes de los pensiles regiomontanos.
" "Regias damas jóvenes, disfrazadas de meseras,
muchas de ellas de uLa incomparable belleza tropical,
iban y venian con bandejas cargadas de viandas y de
copas, y, con gracioso donaire, distribuian el champaña
de las copas esbeltas y el néctar de sus sonrisas seductoras.
" "Allí estaba la crema de la Plaza de Bolfvar y de
la Catedral; alli los apellidos Zambrano, Muguerza, Milmo, Rivero, Hernández ...

,., "_ No. ¡Palabra'
" " - ¿ Te estás creando el hábito de beber?

24

,., "Entre los hombres, tipos de rigurosa etiqueta: drogueros, banqueros, ferreteros, abarroteros, de naciona-

25

�lidades varias Y fortunas colosales . . . mexicano_s, espafioles, alemanes, con semblantes zalameros _hac1~ las
niñas, derrochaban su oro, pagando precios exorb1t~ntes por una copa que hubiera sido tocada en unos labios,
o por una gardenia ¡;rendida en la solapa del frac por
los propios dedos de una dama versallesca Y encantadora.
""Alma regiomontana, pulcra, cosmopolita, en un
ambiente de perfume, de luz, de calor que dificilmente
amortiguaban los abanicos eléctricos echados a volar.
" "Estaban los dependientes de Casa Dr?ssel, los de
Pedro Máiz, los de Valentin Rivero, Y los J_ayanes q:e
trajo de su tierra Don Frandsco Armenda1z . . . Est ban los representantes d-e Ciencia Y Arte. Canseco Y ?tros médicos jóvenes ocupaban una mesa. Celedo:10
Junco de la Vega estaba en otra, Y, rodeado_ de mue achas Y poetas, decia los madrigales de su ingenio ...
""Una pastora de Versalles se acercó con su canastillo de flores al grupo de los banqueros ...
" "Se oyó una voz conoc1ºd a.. 1a del licenciado Fran.
es, individuo multiforme del per10Moral
cisco de P ·
lanza
dismos de las aulas . Alto, elegante, rara mezco ri
de Patronio Y Paul de Kock; tenor, cabvera Y e tico de Arte.
d nuestro 'picos', tenia sus
" "Este Morales, hermano e
.
. 'L Nevad sus ensayos dramáticos.
a
obras. Conoci uno e
l Y su gracia donde se hada': pieza cómica, con s:e::da que hubo 'en Monterrey.
cla alusión a una gran
" "Estaban los alemanes de la Drogueria del León, Y
tre ellos un guapo mozo que, andando los dias, se
en
propinó intencionalmente una dosis mortal de cloroformo.

26

" "Y los estudiantes de medicina, que al ocupar nuestra mesa, cambiaron un saludo con los médicos jóvenes, con los chicos de la Prensa y con los derechistas ... (léase: los estudiantes de derecho)

El tributo que rinde a nuestro Rio Santa Catarina, al dedicarle algunos de los párrafos más hermosos de esta obra, es verdaderamente sublime:
"" ¿Oh mi rfo! pensando en él me he explicado el
amor por los ríos, la deificación de los ríos ...
"'Por el Santa Catarina corrió muchos años el agua,

:r era una bendición de Dios el resbalar de aquellas
linfas pobladas de sardinas. Un espeso matorral de jarillas embalsamaba las márgenes, y bosques de mezquites y huizaches unfan aquel matorral con los calleJones, cercado de chumberas, que conducian a la ciudad.
La civilización trajo el drenaje, éste sorbió al rfo, y
yo me quedé triste, vagando por el cauce desierto, lleno
de pedregales y de hoyancos.
" "El rio quedó como el esqueleto de un fantástico
reptil fósil; diré mejor: quedó aprisionado en las acequias y en las tuberías, dirigido por el hombre, amansado, sirviendo, como los elefantes, para las tareas domésticas y de labranza. Se dejaba dócilmente conducir
por el ronzal, movía la rueda del molino, llenaba el baño . . . er.a la bestia gobernada y sumisa.
""Al abrir una llave de la tubería, el titán salía al
sol, resoplando, como si quisiese escaparse todo por am
y lograr su anhelo: ir a la Meca, como todo buen peregrino; llegar al mar, confundirse con el padre mar. En
las plazas públicas brotaba rugiente por los surtidores, subía cuatro metros y caía al depósito; luego, se
escurría por entre los rosales del paseo. El rio, terapeu-

Z7

�ta y misericordioso, la hermana agua, bullia en el corazón de la ciudad.
Yo, que perdi mi río de entre los jarillales, que en
vano lo buscaba junto al barranco, tenia la obsesión
de verlo en todas partes. Un día, el monstruo despertó ... "

Y aunque Brondo ya estaba lejano cuando la inundación de 1909, nos ha.ce un sentido relato de ella, más
sentido, cuanto que entonces perdió, ahogada, a una
buena parte de su familia en Monterrey.
Sabemos de cierto, por crónicas y estadísticas, que
fue el ganado menor el filón más explotado, entre la
ganadería de nuestro Estado, durante la época de la
Colonia, y don Santiago Roel nos asegura (Apuntes Históricos de N. L. ) , que a fines del Siglo XVIII, contaba
el Nuevo Reyno de León con 1'110,000 cabezas en reses
de pelo y lana, y que valian aquéllas, dos pesos la pareja y uno treinta la de las segundas. Asi pues, imaginamos nuestros semidesérticos llanos, nuestras enchaparradas colinas, punteadas de cabras y de oveJas.
En NUEVO LEON, el doctor Brondo nos hace l.a descripción de acento más bucólico, la más exquisita, de
la vida intima en las majadas; y la oportunidad de conocerlas asi pudo presentársele en la mejor forma, porque su padre fue el principal introductor de este tipo de
ganado en Monterrey, por luengos años. Unas vacaciones completas, en sus mocedades, las pasó entre pastores y ganados, acompañado de su amigo Alfonso Pérez;
~ de su anecdotario tomamos el siguiente párrafo:
" "Aquella mañana, ya tarde, me marché por el monte,
me asolee de lo lindo, maté dos liebres y procuré ~star de vuelta, en las majadas, a las cuatro horas de la
tarde.
28

" "Ya estaba allí Santos Sandoval -quien nos llevaba
provisiones a nuestra casa- y se marcharía al día siguiente con algo más de doscientas cabezas de ganado para
las matanzas establecidas por mi señor padre. Cada ~ercer
~ía, desde tiempo inmemorial, hacia Santos aquel viaJe. De ordinario salia de Monterrey una hora antes de
la salida del sol; Y con él marchaban dos grandes cabros nubios, con sendos cencerros al cuello. Estos ca?ros hacían el papel de cabestros, sin los cuales s·e ría
imposible la conducción de las reses , de 1a maJa
· da a1
mat a d ero.
" "Sacando algo más de doscientos animales cada tercer día, los rebaños más numerosos quedaban aniquilados en poco tiempo; pero mi padre, incansable batallador, hacia un viaje tras otro, por los Estados de Nuevo
Le?n Y Tamaulipas, en busca de criaderos de ganado, a
qmenes compraba sus engordas. y millares y millares
de r~ses, de pelo, de lana, iban constantemente, como
~olo~ias de hormigas, por los caminos, hasta el Cerro de
ª Mitra, de donde pasaban a las fauces insaciables del
monstruo regiomontano.
La descripción de la casa paterna y la evocación
de su madre, a pesar de su ternura, van sincera y llaname_nte alternadas con las de sus ardores propios de
los anos mozos:
" "Mi madre era una señora muy fecunda; estuvo
embarazada diez o doce veces. De modo que mi padre,
que empezó a construir una casita de dos O tres pie,
zas, se vió pronto en la necesidad de ampliar su casa
Y el personal que la servia. Compró más terreno, const:uyó más habitaciones, hizo una bonita fachada a su
fmca, que se ll.a~aba el número dos de lá calle de los
Rayón, Y daba vista al sol naciente.
" "La fachada mostraba un pasillo entre dos salones

29

'

�y éstos, con sendos pares de ventanas de hierro, que se

" "El General Bernardo Reyes era persona de buen
gusto; Y durante su gobierno la Alameda se había
puesto primorosa.

apoyaban en grandes losas de un mármol negro y barato que hay junto a Monterrey.
""En el pasillo, que daba a un corredor de tres arcos
dóricos, habia macetones con hierbas elegantes ...

" "Del departamento de los venados pasaba yo al de
los cisnes; en un estanque lleno de agua bogaban, majestuosamente, emplumadas góndolas, negras y blancas, que eran la delicia de los paseantes. Se perseguían,
se acariciaban, y recorrían el estanque en vertiginosa
rapidez, dejando a su paso una estela ondulante que empezaba en el pecho inmaculado. 8e sumergían buscando las hierbas del fondo; y en aquella operación permanecían muchos segundos, con las colas empinadas sobre la superficie. Al volver al aire, adquirían la forma
de la falúa romántica, y cascadas de perlas descendían
por el plumaje impermeable a confundirse con las aguas del estanque ...

""Ah, perdón! ::3e me fue el alma por donde quiso, y

con ·ella se marchó la pluma. Yo no iba a describir la capaterna; iba a otra cosa, y vuelvo a empezar ...

S~t

""Mi madre tuvo numerosos hijos, y, para ver de au-

xiliar en sus quehaceres domésticos, necesitó siempre el concurso de tres o cuatro mujeres (parientes,
ahijadas, mercenarias), casi siempre jóvenes, que nunca faltaron en casa.
""Y aquí entro en escena yo, de unos dieciocho años
de edad, engrosándome la voz y apuntándome el mostacho ...

" "Cada paso del tren eléctrico, por la calle le la Penitenciaria, me ponía alerta; hasta que al fin , con el alborozo de mi corazón, algún tranvía paraba y descendía
Pepa ...

Las muchachas de su época, a medida que aparece la cita, van quedando integradas por su pluma, al
paisaje regiomontano y a sus aconteceres.

Tuvo una sensibilidad muy especial de poeta bucólico, amante inveterado de la naturaleza, y lo mismo nos describe el paisaje serrano de la Mitra o de la
Sierra Madre, que nos traslada in mente a las campiñas
semi - desérticas de Los Ramones, a ia vera del Río Pesq ueria, en excursiones cinegéticas con el doctor Benigno Davis, su maestro. O al ambiente dulzón y sereno
de la citada tierra &lt;le sus mayores, la Villa de García,
a donde fue a despedirse de la abuela, en vísperas de su
viaje definitivo a Chihuahua:

P.ara ayudar a estudiar a una Pepa, una estudiante normalista que preparaba cierto trabajo sobre Historia Natural, se daba cita con ella todas las tardes en
la Alameda. He qui los momentos y el ambiente:
" ...llegaba yo ansioso, pareciéndome que llegaba
tarde, aun cuando llegaba con media hora de anticipación. Tenía para aburrirme de lo lindo, a pesar de que
pasaba grandes ratos de contemplación en el lote de los
,enados: un bello departamento, destinado a aquellos
animales, en el centro del cual se erguía un ciervo de
bronce.

" "Una hora en ferrocarril, hacia el poniente de Monterrey, y cai en la aldea de mi niñez ...
" "Anduve de casa en casa saludando a los amigos; y

30

31

t

�se pasaron los días. Conchita Narro ¡ qué linda estab1!
Una vez, en un baile, estuve a punto de 'cantarle'; pero
consideré yo mismo, G_Ue 1 raíz de una ausencia quizá
larga, la muchacha no confiaría en mi, temí las 'calabazas' y me concreté a bailar con ella como bailan dos
amigos que se aprecian mucho. La llevé a la improvisada
cantina del b::üle, donde había varios barriles ( que decíamos octavos) de cerveza helada; y hombres y mujeres bebimos a la mutua salud.
""iOh la gente pueblerina, sencilla y simpática! Había entre los bailadores muchos que preferían comer
duraznos a beber cerveza; y muchos que hacian am-bas cosas. A diez legu1s de la Cervecería Cuauhtémoc,
y en el corazón de la tierra de la fruta, se podían adquirir los dos vicios.
" "Me gustaba, como in illo témpore, almorzar guacamole, untado, como la mantequilla, en una pieza de
pan partida en dos mitades. Este era un 'emparedado
de aguacate'. ¡ Y el comedor de la abuelita! con aroma
de fruta y de hortaliza; con arcón muy viejo, para la
comida fiambre, visitado por colonias de hormiguitas
que, en hilera interminable iban en viaje redondo
desde la despensa de la abuela hasta la despensa del
insecto.

ta definitivamente sus reales. Ahí forma su doliente
clientela ; forja nuevas amistades; aprende a amar la
tierr a de s u adopción; Y ahí conoció a qui'en sin un dejo,d~ malicia siquiera, llama en sus apun{es autobiograficos "La Beata", "La Devota" o "La Religiosa". Ella
fue, en definitiva, la depositaria de su corazón de muchacho aventurero ...
Al finalizar esos tan citados apuntes, que fechó en
la propia Guerrero en 1929, termina con estas sinceras
Y apasionadas palabras:
"La Religiosa y yo celebramos en estos días las
segundas bodas, en unión de IJ.Uestros hijos, en quienes hemos inculcado el amor (sin localismos ni patrioterías), de nuestros dos países: Nuevo León y Chihuahua." •

Monterrey, N. L., 30 de Agosto de 1968

En el Otoño de 1902 llegó a Chihuahua, en compañia de su condiscípulo, el doctor José Morales (a quien
ya no mencionará más como "El Picos"), y se aposentaron en una casa de asistencia,s, en la cual, siguiendo
su relato, vemos aparecer también personajes que en
alguna forma están ligados a nuestra tierra: habla de
un pintor italiano, Decanini y de un ingeniero neoleonés,
Manuel Garza M'eléndez, que tenia una fábrica de cerillas.
En Ciudad Guerrero, a orillas de Papigochi, asien-

32

* . Este trabajo fue leido al in•gresar Genardo de León Torres a la
Sociedad Nuevoloonesa de Historia, Geografía y Estadística. N. del Ed.
33

�Profr. Dr. DIETRICH HAUCK B. M. A.
Unlveraldad de. Nuevo León e l. T. E. 8. M.

LA PERSONALIDAD DE ARISTIDE BRIAND
REFLE.JADA EN LA HISTORIOGRAFIA.

Bibliografía cronológica:
A. ROSENBERG: "Aristide Briand. Frankreich und
Deutschland". Dresden 1928.
A. AUBERT: "Briand; sa vie politique, l'orateur,

son oeuvre". Paris 1928
A. KOLB:

"Versuch über Briand". Berlin 1929

.J. SISCO: "Aristide Briand. L'homme, l'orateur,
l'homme d'état". Paris 1930
V. MARGUERITTE: "Aristide Briand". Paris 1932
1933

P. ARMOR:" Aristide Briand Nazai Rien" París

R. HESSE: "Aristide Briand; o Primer Européen
Paris 1939
W. SCHURER: "Aristide Briand und die Trennung
von Kirche und Staat in Frankeich". Basel, Leipzig 1939
G. SUAREZ: "Briand. Sa vie - son oeuvre - avec
son journal et de nombreux documents inédits". Paris
1938 - 1952 (póstumo)
Tome I "Le Révolté circonspect (1862 -1904)"

35

�Tome II "Le Faiseur de calme (1904 -1914)"
Tome III "Le Pilote dans la tourmente

( 1914

1916)"

Tome IV "Le Pilote dans

la

tourmente

(1916

1918)"

Tome V "L' Artisan de la paix (1918 - 1923)"
Tome VI "L' Artisan de b

paix (1923 - 1932)"

E. STERN - RUBARTH: •·•Drei Maenner suchen Europa. Briand - Chamberlain Stresemann". München 1947
G. GROTHE: "Briand". Berlin 1948
K. D. ERDMAl\TN: "Der Europaplan Briand's im
Lichte der englischen Akten"; en: Geschichte in Wissenschaft und Unterricht. Offenburg 1950
F. H. LEONHARDT: "A. Briand und seine Deutschlandpolitik". Tesis de Doctorado. Heidelberg 1951
J. B. DUROSELLE: "Historie diplomatique de 1919
a nos jours". París 1953

W. HAGEMANN: "Die Europa - Idee bei Briand
und Coudenhove - Kalergi. Ein Vergleich"; en: Festschrift für L. Bergstraesser: "Aus Geschichte und Politik". Düsseldorf 19G4
A- THIMME: '"G. Stresemann, Legende u. Wirklichkeit"; en: HZ 181. München 1956
F. GEIGENMULLER: "Briand. Tragik des grossen
Europaeers". Bonn 19t:0

J. SPENZ: "Die diplomatische Vorgeschichte des
Beitritts Deutschlands zuro Voelkerbund 1924 - 1926.
Ein Beitrag zur Aussenpolitik der Weimare r Republik".
Goettingen 1966

H. O. SIEBURG: '·'GRUNDZUEGE DER FRANZOESISCHEN GESCHICHTE." DARMSTADT 1966
M. BAUMONT: "Briand". Goettingen 1967
En estos momentos en que la idea paneuropea,
defendida por nosotros los jóvenes con tanto entusiasmo e idealismo, ha cedido ante el regateo comercial de
los diversos países, en que las alianzas politicas son presididas por el interés egoísta de los acuerdos económicos y en que la propia idea tiene que ser sostenida en
Bruselas con fiera tenacidad, permítase a un alemán,
que se siente absolutamente europeo, dar a conocer aqui
en México a un hombre que fue de los primeros en defender Ja idea europea: Aristide Briand.
Dije "dar a conocer" y me parece justo, ya que no
hay hasta ahora ningún libro en español acerca de este gran poUtico francés. Sería sencillo para mi concretarme a hacer una reseña de la obra de G. Suárez: Briand,
sa vie et son oeuvre•·, cuyo último volumen fue publicado en 1952. No es mi intención, sin embargo, aligerar mi carga. Me propongo, pues, utilizar toda la bibliografía publicada hasta. la fecha sobre Briand, asumiendo, frente a ella, desde luego, una actitud personal.
No me interesa tampoco encasillar a Briand en su
dimensión politica. Mi propósito, por el contrario, es
ilustrar, desde los más diversos puntos de vista, el carácter polifacético del hombre que fue Briand. Me doy
cuenta ciertamente de que no será una tarea fácil, ya
que, sobre todo en las épocas decisivas, no es posible
separar al hombre del politico. No obsta nte, mis con-

36
37

�sideraciones recaerán fundamentalmente sobre el juicio
que de la personalidad de Briand han formado los historiadores.
se sabe que Brio.nd (nacido en Nantes en 1862)
fue once veces primer ministro francés y hasta 1932, afto
de su muerte, ministro de Relaciones Exteriores de Francia. También se sabe que firmó como responsable la
división de Iglesia y Estado, llevada a cabo en Francia
antes de la primera guerra mundial; que contribuyó
en puestos decisivos a que los alemanes perdieran la
primera guerra; y l}Ue después, empero, fue uno de los
primeros que estuvieron dispuestos a tenderle la mano
al enemigo vencido en señal de reconciliación (piénsese en Locarno o Thoiry). Con esto se han señalado ya
las etapas sobresalientes de la actividad política de
Briand y podemos volver a nuestro tema.
Si contemplamos el material fotográfico existente
sobre Aristide Briand, no es necesario ser un gran tipólogo para reconocer en sus rasgos y su porte algo revelador. Los biógrafo::; franceses al insistir especialmente
en su origen bretón ponen de relieve su carácter de celta puro, e influidos por la "Poésie de la race celtique"
de Ernest Renan destacan los rasgos de este "habitante
de la península", ras6 os que se desvian fuertemente de
lo romano. No es, sin embargo, mi intención adelantar
desde ahora ciertas observaciones psicológicas y mi posición personal. Más tarde volveré a ello. He aqui, por
lo pronto, la estructura de mi articulo: Obligado por la
biografía de Suárez, no me queda más recurso que dividir las obras sobre Briand en los tres apartados siguientes:

3. Modernas investigaciones posteriores, las cuales
forzosamente por lo general, toman Y elaboran sólo épocas o eventos particulares de la vida politica Y privada de Briand.
_1. Comencemos con una interpretación de la introducción de Gustav Stresemann (el gran contrincante
del francés, del lado alemán) a la obra publicada por
Artur Rosenberg: "A. Briand. Frankreich und Deutschl~nd", ("A. Briand. Prancia y Alemania"), que menciono en primer lugar en la bibliografía. ¿ Qué se puede
lograr con las pocas lineas de una introducción en cuanto a lo esencial de la personalidad de Briand?

Stresemann escribe (hago la traducción del texto
alemán): ªBriand personifica la idea del acuerdo alemán - francés por la continuidad de sus esfuerzos muy
especialmente" 1). Esta es una oración bastante pobre
en cuanto a fuerza de exposición; frases parecidas lanzaban. Y lanzan todavía hoy los politicos. Importante
es qmzás la insistenria en la "continuidad de 1
_
f
" s·
.
.
os es
uerz~s . i se quisiera ir más lejos, se podría quizás
apreciar vagam-ente la silueta de un hombre que quisiera llevar hasta el fin la resolución de un problema
en el que ha puesto la vista.

l. Los precursores de Suárez, sólo utilizables en
forma limitada en cuanto a sµ valor de contenido.

Como se trata de una compilación de discursos se
alaba la elocuencia: "La elocuencia de Briand, hay ~ue
disfrutarlo co1:°o una experiencia puramente personal.
Entonces se siente, cómo el hombre que está hablando se deja arrastrar poco a poco por el tema del que habla; cómo surgen ante su mente los recuerdos cómo ve
ante ~i ciertos momentos de su vida, como si' hubieran
ocurrido unas pocas horas antes, Y cómo finalmente
su corazón vibra con lo que discute Y cómo arrebata

2. La obra del propio Suárez, que es única en su
totalidad, y

1) "Briand verkoerpert den G d k
Ausgleicbes durch die Kontinui:a ~n e~ des déui:3ch - franzoéslschén
derem Masse."
e se ner Bemuhungen in beson-

38

39

�a los demás" 2).
Esta cita ya permite formarse una idea mejor. El
propio Stresemann, buen orador él mismo, se siente entusiasmado por la fuerz.a persuasiva del vehemente francés, aunque en ocasiones fue su contrincante, pero también con frecuencia su compañero. (Precisamente en el
•
1
'
momento en que apareció el libro en Alero.ama,
parecia
estrecharse politicamente el acercamiento entre los dos
estados.) Así como, una y otra vez, amigos y enemigos,
describen la elocuencia de Briand, ya como un instrumento diabólico para la demagogia o como medio para
fines buenos, así también admite Stresemann, a qué
ºTado se dejó influir él mismo. Va aún más lejos, Y
~ue por el tono de lo escrito, se puede observar cierto
sentimiento de simpatía. A juzgar por el contenido debe haber comprendido exactamente la esencia "Briandi~ma", lo improvisado, lo impulsivo, la extraordinaria
memoria del orador y el entusiasmo personal por la materia que defendía, sólo con lo cual -se puede ganar Y
convencer al auditorio.
El talento oratorio de Briand forma parte de su
personalidad, pero sólo señala un aspecto de ~lla. Stresemann no da noticia de otros rasgos de Br1and en su
•uólogo
ya que probablemente no era esa su intención;
1
,
•
pero en el mismo librito se encuentra todavía otra mtroducción, la del editor A. Rosenberg, que puede aprovecharse bien para nuestros fines: "Briand nació con el
estigma del hombre político, una necesidad apasionada de dej.ar que el ambiente actuara sobre él y buscar influencia en él. La conciencia de clases, que une

a todos los humillados de todo tipo señaló la dirección
a este impulso politico. El sentimiento de su origen inferior que con frecuencia se le echaba en cara en forma
grosera ya en época temprana los que lo rodeaban, agregado a la melancolia bretona y a un sentimiento
ardiente del honor, despertaron en él un fuerte sentido de hermandad con todos los oprimidos y desposeídos de sus derechos. Aquí tiene su raíz lo revolucionario de Briand; son tales su genuidad y pureza
que éstas sólo pueden darse por la fuerza de la vinculación. Aquí tiene su raíz aquella sublevación contra
toda dictadura, contra el imperialismo, contra el chauvinismo nacional, contra toda clase de intolerancia, que
a través de la décadas fue la fuerza motriz elemental
de su proceder político, pero que también más tarde,
cuando se había perdido lo elemental y revolucionario
permaneció como la fuerza básica de su actividad po~
lítica" 3).
Lo que Rosenberg enfatiza especialmente, es el
"sentimiento de origen inferior". En los círculos diplomáticos franceses, especialmente antes de la primera
guerra mundial, pasaba Briand, hijo de un hostelero,
seguramente como un ''parvenu". ¿Fue esto lo que :il
principio hizo de él un ardiente socialista? ¿ Está aquí

2) "Die Briand'sche Beredsamkeit mu_ss man als ~in rein persoenliches Erlebnis geniessen. Dann empfmdet man, w1e der Mann,
der da spricht, allmaehlic-h fortgerissen wir? von de~ stoff, . über
den er spricht, wie die Erinnerungen vor 1hm aufste1~én, :v1e er
o-ewisse Momente seines Lebens vor sich sieht, als se1en s1e vor
~enigen Stunden geschechen. und wie schliesslich sein Herz mitschwingt bei dem, was er spricht, und wie er andre mitzureissen
versteht."

3) "Briand war geboren mit dem Stigma des politischen Menschen, einem leidenschaftlichen Bedürfnis, seme UmweJt auf sich wirken zu lassen und Einfluss auf sie zu suchen. Das Klassenb~wusstse~n; das die Zurüc~~ese~zten jeder Art zusammenschliesst, gab
d1zem pol!t1~ch~n D:ang _me RI~htung. Das Gefühl seiner niedrigen
:f{e1 kunft, die . 1hm m semer fruhen Zeit von seiner Ungebung oft
m roher__ -yv-e1~e vorge worfen wurde, bestaerkt von bretonischer
Schwermutigke1t und breu.nendem Ehrempfinden wecktén in ihm eín
starques Zusa°1:mengehoerigkeitsgefühl mit allen G'edrückten und
~ntrechteten.. H1er wurzelt das revolutionaere in Briand; es ist -von
Jener Echtheit und Lauterkeit, diénur der Zwang der Zugehoerigkeit
zu g~waehren verma~. Hier wurzelt jene Auflehnung gegen allen
;1.uton~a:ren Machtw1llen, gegen Imperialismus, gegén nationalet
Chauvm_ismus, gegen jede Art von Intoleranz, dié Jahrzehnte hin~urth die elementare Triebkraft seinés politischen Hlrndelns war, aber
.;~.ke!~ª~i:b."als das Elementare lund die Kraft seines politischen

40

41

�la raíz más profunda de la "huelga general"? Un P-0incaré, a causa de su origen, hubiera sido un mal luchador de tal idea. - A lo aquí citado, poco se puede agregar. Está minuciosamente examinado y formulado Y,
a pesar de la brevedad, profundamente investigado. Sólo hay que considerar una cosa: El Briand que aquí
se alaba, es el ganador del premio Nóbel de la paz,
el estadista francés más eficaz de aquellos años, y cualquier crítica hubiera estado fuera del lugar.
Al mismo tiempo ª'Pareció también la biografía de
Briand, escrita por Aubert, llena de admiración.; muestra lo que Briand, como francés, hizo por la paz interna
de su país antes de 1914 y lo que logro en el punto culminante de la guerra por la victoria de los aliados.
La obrita es apenas &lt;l i g n a de I e e r s e, más cuanto
apareció an.tes de que fuera conocido el plan europeo
de Briand. La personalidad y el carácter del "héroe"
están cortados por el patrón "Para grandes hombres".
De igual manera ocurre con el "Versuch über
Briand" ("Ensayo sobre Briand") de A. Kolb. Se
queda ciertamente en su ensayo. El estilo se asemeja
mucho a los libros para jovencitas publicados antes de
1900. La autora se entusiasma por su ídolo, pero principalmente se ocupa de si misma, de cuartos de hotel
parisinos, Pan - Europa y entremeses. De vez en cuando
se mezclan exclamaciones enfáticas sobre Briand, al
que considera un artista (?) y que es festejado en una
especie de visión del futuro como primer presidente
de una alianza d·e pueblos pacíficos.

pe de Richelieu Y Mazarin" 4). Predomina lo demoniaco. Casi causa pavor.
No es tan fácil juzgar la biografía de J. Siseo sobre Briand. Por cierto que también cae en el error
de la falta absoluta de critica, pero cuando menos la apoya con razones. Por todos lados se vislumbra el orgullo del francés por su gran compatriota. Las descripciones de la personalidad que da Siseo, son parciales pero muy interesantes:
"Aristide Briand est essentiellement un méditatif.
Certains adversaires ont cherché a propager contre lui
une réputation de négligence ou de paresse. Ríen n'est
plus faux ríen n'est plus in.juste. Dans la méditation il travaille d'un labeur utile et attentif.- On a dit aussi, avec
:::nalveillance, qu'il était sans volonté. Ce n'est pas vrai.
On en a eu la preuve lorsque gráce a sa fermeté et a
son tact, on a pumener a bien la réforme si délicate de
la Séparation.- On a eu la preuve de son énergie lorsque
Président du con.sil, en 1910, il a du tenir tete a une grese présentait, était clang·ereuse pour la tranquillité du
pays.- On a eu encore la preuve de la volanté tenace et
persistan.te de son esprit dans toutes les opérations et
co~versations diplomatiques auxquelles n a pris part, depms la guerre, et qui ont abouti aux résultats éclatants.~~e autre caractéristique de sa maniere d'etre, c'est son
evidente bont~. II s'en voudrait de causer chagrín, meme
a un adversa1re. II ne connait pas la haine, il ignore
toute rancune" ( pp. 13 9 - 14 o).
Este es un ejemplo típico de la imagen - Briand de
Siseo. El también ve solamente al hombre cubierto de

Cuando A. Kolb en solo un pasaje nos cuenta su
mayor experiencia, su entrevista con Briand, tal experiencia se reduce a lo puramente óptico: "La fisonomía está completamente dominada por los ojos"; "boca sombría", en resumen: "Máxima potencia del diplomático adiestrado y un experto del poder de la estir•

4) "Die Physiognomie wird ganz und ga,r von d
beherrsdt"; "!insterer Mund''. "Hoechste Potenz des geschult::
t~gen Diplomaten, eines Routiniers der Macht aus dem Dause' n • h
heu's und M-azarin's".
,.,1c e-

42

43

~U::i~

�gloria de fines de la década de los 20, cuando trae el
pasado .al presente. La última oración quizás no corresponda completamente a la verdad, pero eso queda por
demostrarse al hablar acerca de la obra de Suárez.
Tod!l.vía hay una oración digna de mencionarse Y
que podría haber cerrado el libro: "Briand est bien
1·un des hommes, qui ont le plus et le mieux serví á
la cause de la France, de la démocratie et de l'humanité" (p. 147).
En forma todavfa menos crítica procede _v. M~rgueritte, cuya obra es más bien una novela biográfica
que un tratado científico. Juzga .a Briand acusando una
antipatía personal contra Poincaré, ve en aquel prácticament1:, sólo el polo opuesto de Poincaré. Al hacerlo
asi. llega con un impulso patético hasta el ámbit~ del
mito. Le parece increíble, y no se adapta a su visión
del mundo general, el hecho de que los grandes espíritus
puedan surgir de las capas inferiores del pueblo. Asl
pues inventa un árbol genealógico noble: "Une légende chuchote qu'au eang des humbles parent~ - et j_e
ne verrais a cela ríen de désobligeant celui d'une vieille noblesse aurait été melé. "Con entusiasmo patrió.ico continúa: "Ce ne serait pas la premiere fois, cer
tes, qu'E&gt;n des veinea:1 francaises seve populaire et seve
c:c.ristocratique se cuntondraient" (p. 12). "La sangr1:,
es una savia muy especial" (Goethe), especialmente la
azul.
Pero Margueritte no p'.il.rece haber estado completamente convencido de su leyenda, pues al dar juicio total sobre el hombre - Briand, opina: "II est, dans
son affinement, resté peUple. Indulgente aux bonnes
volontés, sa cordialité pour qui l'aime, est parfaite, comme est souveraine sa méprisante indifférence pour qui le
hait. Distant, au fond, avec la plupart. Mais qui ne le
serait pg,s apres tant de traverses? 11 a, par le temps

44

•

qui court, cette singularité: sa pro bité, son intégrité
sont éclatantes" (p. 342).
También es muy alabado Briand por su antiguo colabondor Raymond Escholier en su obra "Souvenirs
parlés de Briand et Entretiens avec Briand" (París
1932), pero desafortunadamente no me fue posible
adquirir esa obra. G. Suárez, sin embg,rgo la consultó
continuamente para su libro, como lo asegura en repetidas ocasiones; así pues no creo haber perdido algo
esencial.
Para seguir un orden cronológico, es necesario mencionar aqui a P. Armor, que también ensayó una biografía parcial de Briand, es decir, sólo describe aquellas épocas que pasó el estadista en St. Nazaire. El
patriotismo local levanta aqui encrespadas olas, la mera introducción es digna de conservarse para h posteridad: "Nous avons eu pour but que de vous faire
connaitre ce que fút, a Saint - Nazaire, la vie de notre
illustre compatriote A. Briand! Cela: c'est de la Gra,nde
Historie! "En realidad podría uno detenerse aquí, el
contenido total es tan pobre como el principio. Aqui
nos informa un buen burgués lleno de orgullo, como de
un revolucionario malo se hizo un buen republicano
Y además un hombre muy importante, al grado que
podría utiliz~rse como letrero para gloria de la ciudad
de St. Nazaire. Todo el libro sería quizás recomendable para la impresión de un devocionario para ancianas.
Al acerc1rse la segunda guerra mundial, se destacó
lo inmutable en la valiosa obra de Briand; las mentes
perspicaces se dieron cuenta de la catástrofe que significaba el fracaso del concepto europeo y de la necesaria
renovación de este concepto; asi debía apreciarse desde un punto de vista totalmente distinto la personalidad
de Briand.

45

�Su obra de ,p az había estado expuesta a diversos ataques, todavía durante su existencia Y especialmente poco des.pués de su muerte. Historiadores como
Jacques Bainville, le reprochab3.n el haber sido engañado en cuanto a las garantías de seguridad y afirmaban que Francia había ganado frente a Alemania, en
1918, debido a la política refinada de Stresemann, quién
era considerado intelectualmente superior, pero un Mefistófeles prusiano pernicioso para Francia. Se afirmaba
Que el idealista Briand había sido atrapado por Stresemann, el zorro. Tales reproches fueron rechazados nada menos que por Sir Austen Chamberlain ("Englische
Politik, Erinnerungerr aus 50 Jahren". Essen 1938.
"Política Inglesa, Memorias de 50 años". Essen
1938): "Estas acusaciones se consideran sin fundamento por aquéllos, que como yo, trabajamos juntos a diario con ellos" (Stresemann y Briand) "durante los años más felices de su acuerdo. No son aplicables a ninguno de los dos. No hay aquí ni un canalla ni un engañ9.do, sino un gran alemán y un gran francés, que, en
medio de las ruinas de un pasado ensangrentado por
todos lados, esperaban erigir un nuevo templo de la
paz." Sigue diciendo: "Si le es permitido a un sincero
amigo de Francia, decirles a los franceses lo que Briand
hizo por Francia durante siete años, diría esto: Le dió
el dominio moral sobre Europa, así como el respeto y
la confianza de ambos hemisferios." (Citado por R.
Hesse, p. 227) (5).
5) "Diese Anschuldigungen erscheinen all denjenigen gegensstandslos. die, wie ich, w:aehrend der glücklichlichsten Jahre mit
ihnen zusammen gearbeiteti haben. Sie traffen auf kéinen von beiden
zu. Es gibt hiér weder eineu Schurken noch einen Betrogenen, sondern einen grossen Deutscheu und einen grossen Fra.nzosen, die, inmitten der Trümmer einer allénthalben blutbesudelten Vergangenheit, einen neuen Friedenstémpel zu errichten hofften.'' - "Wenn es
c•inem aufrichtigen Freuntle Frankreichs gestattet sein sollte, den
Franzosen zu sagen, was B?"iand für Frankreich sieben Jahre hindurch
getan hat, so ist es dies: Er hat ihm die moralische Vorherrschaft
über Europa verschafft, sowie die Achtung, das Vertraunen der beiden
Hemis_phaeren."

46

De tales convicciones brotó también la breve biografía de Briand, que publicó R. Hesse. Esta no ofrece
mucha enseñanza histórica. Es más bien un llamado
patético en la víspera de la segunda guerra mundial
"a todos aquellos que se niegan a reconocer lo inevitable de la masacre guerrera." "A todos los hombres de
espíritu bueno" va "esta descripción de la vida de un
hombre, lleno de un deseo justo." Con tal convicción
muestra Hesse "como Briand se liberó rápidamente de
las ideas de una lucha de clases, de la lucha de los franceses entre si, así como de los conflictos nacionales,
para llegar a la idea de una unión europea y finalmente
planetaria; de eso se trataba aquí" 6).
Tod3,vía antes de la segunda guerra mundial W.
Schurer abordó parcialmente el problema de la política de Briand, precisamente su ley de separación, que
dividiría definitivamente en Francia la Iglesia del Estado. También Schurer no duda que esto haya sido un resultado de primer orden; ve, sin embargo al legislador
mismo con algo menos de idealismo. No es Briand, el
anciano apóstol de la paz, el que ha de ser descrito,
sino el polftico todavía joven que apenas había salido
de la fase radical - socialista. Pero ya entonces era
"el táctico parlamentario y mediador nato, que calculaba sus palabras de acuerdo con sus oyentes, que trataba incluso de comprender las ideas y emociones de los
que lo escuchaban durante su discurso, para atacar
el asunto de sus argumentos de acuerdo con ellas". Pero: "La convicción que tenia, pasaba a segundo término en el momento de la solución práctica de una cues. 6) • .. an all diejenigen, W{llche es ablehnen, die Una.usweichchhchkeit des kriegerischen Massenrnordes azuerkennen " "Allen
Menschen guten Geistes ... " gilt "diese Lebensbeschreib~ng eines
Mannes, der erfüllt war von dem rechten Wollf•n" "
w· B · d
sich
h b f
·
· • • 1e rian
. rase
e reit hat von den Ideen des Klassenkampfes des
~~~~ites de~i Franzosen untereinander sowie dér nationalen 'Konschli~ss~:h
zuud~m Gedanken einer europaeischen und
hier."
r se en
mon; das aufzuzeigen, darum ging es

;:;~!t~e:

47

�de Poincaré, que tenia como meta poder utilizar los
templos para festividades cívicas o nacionales (p. 77).

tión" (p. 70) 7) •
Esta última observación da en el clavo _Y hace
nte un aspecto de la táctica de Bnand. Y
saltar clarame
t de sus prácticas Y politicas,
no solamente un aspee o
.
cto de su carácter. Schurer ve, en
;~n:~::~~:nd:t r:::: proteico: "Bri~n~ si~tió
.
t d el impulso de llegar a d1stmgmrse.
Juven u
. a de la Huelga General, se conpublicación de la ide
d
;ó de la informa. t"ó en diputado· con la a opc n
v~r id la ley de división entre Iglesia Y Estado, logró u~
:~:ist:rio, Y con la .3jecución de esta ley llegó hasta Primer Ministro" (p. 127) ·

de;:: ~~

rcástico pero el autor se vuelve aún más
Esto es sa
'
d 1 h elga
. "
no se volvió a saber nada e a u
mordaz. Ya d s encontró en el Palais Bourbon, Y su
f!Ell1eral, cuan o e la relación entre Iglesia Y Estado
manera de arre!lª~o ajeno que era su carácter a las
es u~a prueba iá:ticas" (p. 127 ) 8). Schurer llega hascuestiones ecles
"ón de la problemática religiorle toda comprens1
ta nega . tifica con la argumentación de que el entonsa, Y ~o _Jus h
aprobado en su informe en 1905, coces m1n1stro aya
• ºó
.
dor
de
la
ley
de
división,
una
propos1c1
n
mo dictamma

P:

Tlamentarlsche Taktlker und Unterhaendder geborene
seinen Zuhoeren berechnet, der sogar
ler, der seine Worte nacen seiner Zuhoerer wa.ehrend seiner Rede
die O'edanken und Regu°cf
Gegenstand seiner Ausführungen entszu erfassen S\:Chte,
Uberzeuguxrg, die er hatte, t:at im Au:
prechend anzupacken.h
Loesu.....,. einer Frage in den Hmtergrund.
enblick der praktlsc en
-o
7) " • • .

~~•'Df:

g

t Briand seit den Tagen seiner Jugend.
8) "Zur G_~ltung ~ra::: ~edankens vom Generalstreik wurde er
nd
Mit der Verku _igu~;r Ubernahme der Berichterstattung für das
Abgeordneter, Illlt . ht er etnen :Ministerposten und mit der DurchTrennungs?esetz erre~c e wurde e1· soga1· Minlstérpraesident." "Vom
Cührung dieses Gese :ies
ichts mehr als er einmal 1m Palais
Generalstreik hoerte_ ma:nz: Art der Regelung des Verhaeltnisses
Bourbon war, udnsdt!; 1!t ein Beweis, wie fremd sein Inneres doch
von Kirche un
b t d"
eigentlich kirchllch - religioesen Fragen gegenü ers an .

48

Sin embargo, después de leer la obra de Schurer,
no se puede afirmar que el autor no haya dejado ninguna buena cualidad a Briand. Al contrario, se tiene
la impresión de que se preocupó por la mayor imparcialidad posible. Ve tanto las debilidades como los valores.
Briand era un politico práctico. El formar mayorías
y guiarlas era su gran capacidad. Anteponía la vida a
la teoría: "II n'y a d'absolu en rien, tout, hélas, est relatif". (Esto corresponde otra vez exactamente a lo mencionado anteriormente). "'Compensación y compromiso;
no lucha ni una clara previsión de la meta eran la manifestación de su ideología y de su concepción de la vida" (p. 129)9).
Con esto hemos escuchado otra opinión que contrasta con el coro precedente de absoluta benevolencia.
No me es ciertamente desagradable, ya que en el fondo
se encuentra la disposición a la imparcialidad. Tengo
la impresión de que Schurer no lo ha dicho solamente para: sostener otra opinión, a costa de lo que fuere.
2. Tras este acercamiento cronológico, con pausas desiguales, en lo que respecta a calidad, hemos de situarnos ahora frente a la cima indiscutible de la interpretación de la personalidad de Briand, frente a la biografía monumental que nos ofrece G. Suárez en seis volumenes. Es una obra ~igantesca y al mismo tiempo cuidadosamente pulida, meditada y fundamentada en todos
los aspectos. Todo el legado manuscrito, todos los discursos y eventos importantes y también una gran parte del
material fotográfico existente, se compilaron aquí, pround
vor
und
und

9) "Briand war ein Praktlker der Politlk. Mehrheiten bilden
sie leiten, das war selne grosse Faehigkeit. Das Leben kam ihm
der Theorie ... ". "Ausgleich und Kompromiss, nicht Kampf
kJare WiUensbildung waren Ausdruck selner LebensaufCassung
Denkart."

49

�vistos de amplios comentarios. Pero lo más satisfactorio reside, según mi opinión, en la posición personal que
el autor adopta frente a la figura de su "héroe". El
lector no sólo se familiariza con todas las frases politicas y personales de la vida de Briand, sino que adquiere un exacto conocimiento de la política interior Y
exterior de Francia en la época de la Tercera República.
He de limitarme de nuevo, en mi tema, a buscar
lo puramente personal, y así trataré de reproducir este aspecto separadamente, según los diferentes volúmenes.
a) Le Revolté circonspect (1862 - 1904)
Las influencias a las que uno está expuesto en 1~ juvent u d , son las m ás decisivas. Esto es una verdad tr1val,
pero me pre gunto si la ascendencia y el ~edio no son con
•
más decisivos para la formación
del hombre
.
f recuenC ia
.
.,
Tanto Briand como Stresemann, así como tamb1en Clemenceau venían de circulos de pequeños burgueses. ~l
que tales personas lleguen a ser genios, es una casualidad ínfima. Pero Briand tenia, en contraste con l~s
otros dos algo genial en si. Su personalidad estaba dividida y ~ada vez que su carrera cambiaba, surgía un
hombre nuevo. ¿De dónde le venia esta capacidad? No
parece que lo haya heredado de sus padres, quienes por
cierto tampoco eran de origen noble. Quizás uno de sus
maestros ejerció considerable influencia en él. Parece
aue de "Papa Genty" ª'Prendió a elaborar discursos, Y
~ no prestar atención a su apariencia personal. Los compañeros lo llamaban ya en la escuela "l'arrangeur", porque tenia predilección por solucionar disputas. Por lo menos así lo comenta Suárez. - A las mujeres las amó precozmente: "Déja tres tot il exerc,a une réelle séduction
surles femmes, mais pas a la meniere d'un chasseur,
d'un Don Juan. II était tendre, pensif, avec un fond
romanesq~e" (p. 27).

50

Entonces todavía se prestaba de buen grado a la
influencia de otros, eomo lo demuestra su compenetra. ción con Fernand Pelloutier, el reformador del mundo:
"Pelloutier avait toutes les patientes et obscures qualités qui manquaient a Briand .. Sa vie de chercheur,
d 'expérimenteur, était dévorée par l'impatience de régénérer l'humanité avant samort qu'il sentait tout proche" (p. 43). Este amigo parece también haber sido la
causa de la inclinación de Briand al socialismo y anticlericalismo.
Briand era ya abogado, cuando se enamoró seriamente de Jeanne Giraudeau, la esposa de un rico burgués. Suárez escribe acerca de ello: '''Sa curieuse vie
ne cesse d'etre traversée par l 'amour. Elle ne s~en
sépare jamais. Se qu'il y a en lui de généreux, d'un
peu mystérieux mais de supérieurement compréhensif
a !&gt;Partient a l'amour'' (P. 7 4 )_. Aún más interés se nota
en una observación adicional del autor: "La nature
l'associait a la femme par un mélange rare de dons et
de défauts." La capacidad intuitiva de Briand no h tenia por casualidad: ''Le secret de sa force en politique
fut de n'avoir été étranger a aucune faiblesse humai::ie"; Y "il concut la politique un peu comme l'amour."
Esto permite ya una visión bastante profunda.
Suárez también era franc~s, esto no hay que olvidarlo. Le dedica mucho espacio a los lances amorosos de Briand y les da también mucha importancia :
"La tendrese féminine, le parfum de la . séduction le
climat passionnel lui étaient indispensables comme ~ne
source de sensations qui entreten.aient sa sensibilité agrandissaient son horizon, reculaient ses limites ;sychologiques. Les plus beaux instants de sa vie publique
furent ceux ou il aima. Chacune de ses victoires correspond a l'éclosion d'un sentiment nouveau, a la naissanr;e d'émotions profondes" (p. 75).

51

�La aventura con Jeanne se desenvolvió en forma
sumamente penosa. Hubo escándalo, pero a Aristide no
le entró pánico. "Les adversaires de Briand avaient cru
tra.quer a Toutes - Aides (lugar donde habfa sido sorprendido en flagrante delito) un homme désorienté par
son aventure, affolé par le scandale. Il sortait de l'epreuve plus aguerri qu'il ne le fut jamais" (p. 106).
Ahora se vuelve realmente revolucionario, luchador de
la hue lga general: "On trouvera maintenant l'ardent
~wocat dans toutes les manifestations ouvrieres. Il a
décidément fait peau neuve. Il est définitivement conguis aux idées de F. Pelloutier" (p. 108).
Pronto alcanzo un lugar en la jerarquia de los reYolucionarios. Cuando amenazaba dividirse el partido
por el asunto Dreyfus, mostró por primera vez abiert~mente su empeño en el compromiso: "Briand voula1t
l'union. Ce phénomene psychologique se renouvellera
chez luí avec une forme croissante, a mesure qu'il étendra les limites de son champ d'action. 11 divise par tactique, quand il ne peut pas faire autrement. Mais le
but final c'est l'union. Il reste en tout plus sentimental qu'idéologue" (p. 296).
Como a muchos franceses, a Briand le gustaba pasar sus horas libres pescando. Suárez toma este aspecto para demostrar también su conocimiento del ser huPiano: •º'La stratégie du ,pecheur pour capturer la prole
im·isible, sous le flot lourd, fut peut - etre la source ou
n pulsa ses meilleurs lec,ons pour manier la substance
humaine" (p. 347). El entrar en mayores detalles nos
IIevaria muy lejos. El asunto de las huelgas, la constante amenaza de la. división del partido, las luchas
con la iglesia, etc., han de constituir solamente el ambiente en el cual actúa el hombre - Briand- Suárez se
repite naturalmente con frecuencia, especialmente al
elogiar la actividad de mediador de Briand, poniéndola
de relieve como uno de sus rasgos de carácter principa-

52

les. Pasemos al segundo volumen, en el cual trata Suárez
¿:cerca de la actividad de Briand en la poUtica interior
francesa hasta 1914, que finalmente culminó en la consolidación interna de Francia.
b) Le Faiseur d,~ calme (1904 -1914)
Los primeros capitulos tratan en gran parte de
los esfuerzos de Briand por el "Rapport sur la loi de
Séparation". Al contrario de Schurer, vierte Suárez un
elogio sin limites en lo que se refiere a la actividad de
Briand en este campo. "11 était devenu, avec l'expérience, comme une sorte d'encyclopédie vivante de la loi. Il
la modelait, au fil des jours, en r ectifiait les contours,
en dessinait la silhouette historique. A mesure que s'allongeait le chemin, c¡ue les détours se multipliaient, il
cueillait les idées qui se pressaient autour de lui, les
~~.ssouplissait a sa forme, les poussait dans le moule
de ses conceptions. Et les lois des autres devenaient
la sienne, par une sorte de phénomene d'osmose dont il
était seul a pouvoir user sans rien céder de lui - meme"
(p. 40).

La capacidad de adaptación y carácter proteico de
Briand están transcritos casi en forma poética. Es evidente que el autor s~ habfa prenda.do de su personaje
y aqui esta actitud se pone perfectamente de manifiesto.- Pero tal actitud puede transformarse también
en una manifestación de insuficiencia, si de propósito
pasa por alto defectos o los trata de disimular. Asi por
ejemplo, culpa a Suárez únicamente a Jaurés de que
Briand abandonara por motivos egoistas el partido
socialista en 1906, aduciendo que Jaurés no soportaba
a su lado a otros superiores a él. "Briand partait, le
coeur en paix. II av(l.it donne au socialisme plus qu'il
avait recu de lui. "De aqui en adelante el éxito siguió
una linea ascendente. El impulso por el poder exigía también de Briand, como de todo aquel que se ha rendido

53

�a él, un tributo de carácter. Suárez se expresa con
mayor delicadeza: "Chez luí; le sens des réalités avait
déja fait son oeuvre. Sa virtuosité s'exerc,ait dans les
méthodes plus que par les príncipes ... On a dit de luí
qu'il avait éte un corrupteur de doctrines, un dissolvant
eles parties. A la vérite, il les absorbait, les melait, en
les fac,onnant a son esprit" ('P. 91). Cuando llegó _ a
"Président du Conseii" en Julio de 1909, es decir cuando
había llegado prácticamente a la cumbre, demostró cualidades histriónicas, por las que Suárez se dejó engañar: "Devant la rapidité de cette asc~nsion, il éprouvait
le vertige de l'homme qui atteint subitement par un
escalier secret le sommet d'une tour de laquelle il se
voit plus haut qu'il ne l'eut jamais suppisé."
Hasta aquí lo dicho por Suárez es inobjetable; a
pesar de que Briand se había dirigido a esta meta por
medios posibles; el vértigo vino con el tiempo. Pero ahora no se justifica ia ingenuidad de Suárez: "Ce qui
est touchant, c'est son étonnement, sa timidité devant
le succes, la modesti.;i avec laquelle il accepte un grand
role" (p. 225).
No se me tome a mal el que pong~ a esto último
una gran interrogación..
Además no es esto lo único. Ni aun un biógrafo
d.e la categoría de Suárez logra proveer a un hombre de
una aureola y presentarlo como un inocente (o degradarlo), más aún cuando este hombre por su papel en la
vida, no podía ser un santo. Tomemos como ejemplo
la huelga general de los ferrocarrileros. La derrota
casi genial de esta rebelión logr.ada por Briand es disculpada por Suárez diciendo que en aquel entonces constituía un peligro para el . Estado. ¿No es precisamente
así como ocurre con toda empresa de esta naturaleza,
cuando adquiere proporciones gigantescas? ¿ Y quién
había defendido tan calurosamente la huelga general,
54

como medio para doblegar al gobierno? La cosmovisión
cambia generalmente con la posición social o según el
volumen del bolsillo. En eso no difiere Suárez: •··c•est
~Jors qu'apres .avoir enseigné au prolétariat la greve
générale,_ Briand enseigna aux gouvernementa, présents
et a vemr, la méthode la plus vigoureuse pour briser
la démagogie syndicaliste" (p. 277 - 278). Los tiempos
cambian; en lugar de buenos obreros, que en el primer
volumen luchan por sus derechos, tenemos en el segund~ v?lumen proletarios y demagogos; en lugar de capltahstas Y explotadores, ciudadanos contribuyentes. Esto se podría haber descrito en forma más objetiva.
Dos capítulos más adelante, bajo el titulo de:
"Briand, prophete da la sécurité nationale" (1903) se
tr~ta el tema del servicio militar obligatorio. Briand luc_ho ~ntonces por un servicio militar de tres años (ahí
ta.mb1én se preparaban para conservar la paz), ya que
P1 esentía la guerra mundial. Suárez hace resaltar el he-cho d_e que Briand, al actuar asi, ponía en juego su popularidad.
El volumen termina con el comienzo de la primera
guerra mundial Y una extensa descripción adicional del
'desorden mundial reinante en aquella época. Para estudiar problemas de esa naturaleza, basta con echar mano de los periódicos actuales.
c) Le Pilote dans la tourmente I (1914 - 1916)
Voy a suprimir ios teatros de guerra y los eventos
políticos restantes de esos dos años. Esta descripción
ocup.a casi todo el tercer volumen. Con un ahínco digno
de admiración, se reunieron y evaluaron telegramas informes de guerra, llamadas del ejército, etc. Así surgió
una obra histórica de la primera guerra mundial, que
a pesar de estar escrita desde el punto de vista francés
trata de hacerlo con la mayor objetividad.
'
55

�P.ara la presentación de mi tema, interesa más otra
vez, lo personal, que aquí casi sale perdiendo. Es cierto
que Suárez menciona de vez en cuando el ardor con que
Briand defendía sus ideas y planes - así por ejemplo
la expedición a Salóuica y en general el frente de ataque oriental, que en último término deberían llevar al
éxito - alaba plenamente la firmeza de su "héroe" en situaciones complicadas, etc., pero en general se encuentra bien poco en este volumen.
Interesa destacar la confrontación entre Briand Y
Lloyd George.
Los dos estadistas simpatizaban desde un principio
y se cuenta que el iuglés dijo en una ocasión: "Briand

est l'qomme le plus intelligent du ministere" (p. 94).
Lo que realmente resultó exacto,
d) Le Pilote dans la tourmente 11 (191G - 1918)
Los informes sobre la guerra continúan. El gobierno de Briand estaba expuesto a los reveses en los eventos y en. las simpatías oscilantes del pueblo. Después de
mucho ir y venir es derrocado en marzo de 1917. Suárez
está verdaderamente desconsolado. Precisamente cuando la victoria era casi segura - exclama - tenia que ser
derrocado Briand.
Clemenceau pudo entonces achacarse el triunfo completo: "Ce n'est pas diminuer l'immense part de Clemenceau dans la victorie que de restituer a Briand celle qui lui revient. La farouche volonté de l'un fit mer;eille, mais a quoi eut - elle serví sans les intelligentes
et p:üientes réalisations de l'autre? ... Briand n'était
na~ l'homme desolutions désespérés. 11 n'eut plie a l'e~·idence. Clemenceau voulait. Briand raisonnait . . . Le
régime parlamentaire peu a peu avait limé sa volonté
mais ne l'avait pas usée. Telle qu'elle etait elle n'avait
pas ce dynamisme agressif, voyant, spectaculaire que la

56

conduit de la guerre exige a certaines heurtes et qui
ét:1.it chez Clemenceau si magnifiquement complet et
efficace. Enfin la volonté de Briand subissait parfois les
contrecoups d'une santé fragile et de la lassitude d'un
pouvoir qui ne l'avait pas épargné. Mais quel mérite
pour lui de 9-emeurer sur la breche, domptant son épuisement et sa fatigue" (p. 207 - 8). Como dos polos opuestos se encuentran una y otra vez estos dos hombr0s, Y Suárez no se cansa de hacer resaltar este hecho en
forma conveniente. El modo de actuar de Clemenceau
mirándolo bien, era muy cerrado; se resistía tozuda~
ment~, a aceptar la realidad y con esta actitud logró
tambien resultados limitados. Pero cu:1.ndo habia logrado algo sabía también hacer resaltar sus méritos
excesivamente. Briantl por el contrario "fut l'homme
des moments obscurs, de l'action ingr:1.te. Cela suffit
pour mesurer la grandeur de son role dans l'histoire d
la guerre" (p. 208). Bajo el gobierno de Ribot ocurrí~
el asunto Lancken, que se hizo famoso. Casi le costó
l~ cabeza a Briand, aunque en realidad no tuvo intencwnes de t~aicionar al Estado. Suárez está convencido de_ que SI entonces se hubiera escuchado el consejo
:.: Bnand, se hubiera podido evitar todo un año de guea Y con ello la muerte o miseria d·e millones de s
r~s h~manos: "Une chance de paix victorieuse et sens:;
s offr1t en 1917, et il ne se trouva qu'un homm
os~r h tenter: Briand, un autre pour la rend e. pour
SSible· R'b
t L
re impo. 1 0 · a postérité jugera" (p 320) p
l'd
·
. ero en
rea I ad todo el asunte, está todavía hoy tan enredado
Y ta? .º?scuro, que le es dificil a la "posteridad" emitir
un JUICIO hasta cierto punto justo.
.
Hasta el final de la guerra se mantuvo Briand aleJado de la política, pero "il ne perdait surtout pas de
,ue les grandes entreprises auxquelles il avait attaché
son nom" (P. 323).
e) L'Artisan de la paix I (1918 - 1923)

57

�De aquí en adelante es cuando deberia demostrarse realmente, de qué idealismo era todavía capaz el politico, seguramente ya desilusionado; a qué grado llegaba su instinto de la justa medida y cuánto se preocupaba por encontrar una salida del dilema que había
dej3.do esa lucha sin sentido. Según mi opinión es aqui
donde comienza a delinearse la grandeza de Briand:
"Le gout de la mesure qui était si vif chez Briand ne
le fut jamais autant qu'au moment ou notre victoire
débouchait sur l'inconnu" (p. 1). Suena muy bonito,
pero en cuanto a lo que sigue tengo la impresión de que
Suárez se adelanta un poco a los hechos: "Avec son
instictive répulsion pour l'exces, Briand observait le
délire ou se jetaient les peuples pour s'étourdir ou
pour échapper ::i, l'emprise des réalites ... Son patriotisme prenait ombrage des haines qui stimulaient
l'allégresse des vainqueurs. Cherchait - il deja la formule de l'équilibre futur ou se laiss::i,it - iI guider par
la fatalité qui régnait sur les hauteurs ?" (pp.' Z-3) .En 1918 todavía no se perfilaba en la mente de Briand
el concepto europeo, ya que como francés era un n acionalista tan entusiasta como los demás, en la misma
medida aliviado y orgulloso por la victoria y decidido 3. mantener derribado al enemigo oriental.

rrió más tarde, tras la desilusión, cuando también los
pueblos de las naciones vencedoras anhelaban una estabilización de la paz. En esto se apoyó Briand y esta situación era el terreno en e l que podía actuar: "Il sentait que l'Europe ne sortirait pas de l'orniere tant que
la haine entre vainqueurs et v::i,incus trouverait un aliment dans l'application brutale du traité de Versailles" (p. 134). Sus presentimientos no eran los de un
Nietzsche, sino más bien los del hompre común de la
calle. De esta fuente. tomaba constantemente nuevos estímulos, aquí iba tras la opinión pública. Raras veces
las ideas con las cuales triunfaba, eran producto original d e la propia deliberación. Casi nunca insistía con
testarudez en algún asunto determinado; si la oposición
era grande, cedía, sin perder de vista su meta: "Ch-ez
lui, le caprice du je11 servait l'objectif; il était un rooyen d'assiéger le partenaire. de le r::i.mener par les chernins détournés a l'idée initiale" (p. 210). En el fondo
era un jugador que mezclaba sus cartas con inmensa
astucia; no era un jugador que no s::i,be los triunfos
que tiene en la mano y que deja todo al azar, pero tampoco un ajedrecista calculador, que no dejg, nada a la
suerte del momento, sino que solo confía en el intelecto.

Suárez siempre habla insistido en el hecho de que
Briand aprovechaba con especial sagacidad las tendencias espirituales, que éste sabia lo que 13. gente quería
oír: "11 savait etre !'expresión d'un moment, d'une
foule d'un assemblage de forces mal définies. En lui,
les c~urants se définissaient, prenaiet une forme et i1
en devenait leur vivaute synthese" (p. 108). Ya encontramos en repetidas ocasiones frases parecidas; por lo
tanto podemos estar seguros, que en la época del delirio
por la victoria, apenas habría alguien que se ocupara
de forjar planes para el futuro contra la voluntad momentánea de l pueblo, planes que servirían para ::i,yudar
a l enemigo vencido a levantarse nuevamente. Eso ocu-

Fue una corta época de suerte para Europa el
que este hombre se declarara partidiario de la idea de
la paz mundial Y que en su carácter se manifestara
cada vez más el afán de compromiso. Fue por cierto
el resultado de un::i, larga experiencia, pues "chaque
!ois qu'il avait usé du recours a la force, il s'était persuadé deventage de la fraguilité de son succes. L'e~pér
rience venait de luí démontrer qu'il est plus de périls
dans l'intransigeance que de risques d::i.ns la négociation" (p. 230). (Recuérdese la ocupación del Ruhr.) Asi
surgió el anciano apóstol de la paz, digno de toda veneración, no como un "Deus ex machina" a priori,
como querfan hacerlo aparecer algunos precursor es de

58

59

�Suárez.
f) L'Artisan de la paix II (1923 - 1932)
Este último volumen contrasta algo desfavorablemente con los demás. Se presenta un Briand que da la
impresión de una máscara en su "papel olímpico", la lucha desesperada por la paz ya no parece auténtica. (No
es sorprendente, pues Suárez terminó esta obra cuando
ya retumbaba en I.Paris la marcha de las tropas hitleristas, echando por tierra la obra de toda la vida de
Briand.) El escribir sin fe es un asunto desalentador Y
uno se asombra de no encontrar más sarcasmo. Sólo
una vez, en la descripción del prushno Stresemann hay
destellos de ironia.
De acuerdo con el contenido, se puede dividir el
sexto volumen en dos partes : l. La concepción teórica
de los planes de paz de Briand; 2. El intento de ponerlos en práctica. Los hechos son conocidos y ya fue planteada la interrogante fundamental de si Briand fue en
primer término nacionalista o europeo. La definición
del concepto "Briantl - Paz" suena a rutina: "Chez luí,
la paix formait un tout. 11 l'avait voulue dans tous les
domaines. Apres avoir imposé la paix religieuse et la
paix sociale, il allait tenter de la réaliser entre les
peuples. 11 avait exclu la haine de ses rapports avec les
hommes, les confessions, les parties, comme il souhaitait l'exclure des relations entre les nations" {p. 216).
Ya al principio se encuentra una frase hecha parecida:
".t~ aucun moment il n'avait été a un tel point dominé
par la grandeur de sa tache et le décir d'avoir un jour
la faculté de l'accomplir" (p. 2). Es por cierto dificil
llenar muchas Páginas sin caer en la verbosidad.

tanto consideremos de nuevo brevemente la obra d.'e
Suárez en su totalidad. Es una historia nacional francesa, a partir aproximadamente de 1890, una historia
de la sociedad de una época y de los grandes sucesos
políticos que ocurrieron bajo el gobierno de Aristide
Briand. Al mismo tiempo consideró el autor necesario,
no sep~rar nunca la interpretación del gran politico, que
es la figura central, del ambiente respectivo en el que
0pera, de la fijación exacta de la fecha en que actúa
del minuto en el que decide, del evento en que confron~
ta. Los análisis de carácter que consideré como mi tarea especial observar, son los de un conocedor experimentado del ser humano, que conscientemente describe
una Y otra vez a su héroe como francés, muy especificamente como bretón, con todos los defectos y virtudes de su "raza". Desde este punto de vista se han de
entender también sus actos.
Antes de la terminación de la obra se había desatado la segunda guerra mundial. Briand había muerto, su biógrafo vio destrozado todo lo grande que había construido su "príncipe de la paz". Pero todavía en
la última página enciende una débil chispa de esperanza: "11 était entré dans l'histoire. C'est elle qui le jugera, mais plus tard, quand la sanglante tourmente sera passe·e et que son grand Idéal sera devenu aux hommes Plus précieux qu'il ne le fut jamais" (p. 378).
En los corazones de los hombres d·e claro entendimiento se. ha ponderado y se sigue ponderando una frase
semeJ_ante. Suárez no fue el último que la formuló, pero qmzás el penúltimo. También la esperanza puede llegar al absurdo.

Como ya se señaló, este volumen ofrece pocos aspectos nuevos, a no 1:1er que se disfrute de la bien lograda descripción de la conversación de Thoiry. Por lo

3. Esto suena a una especie de final, pero mis observaciones continúan. Hablaba precisamente de la esperanza: No es extraño que este sentimiento se apoderara
con nuevo entusiasmo de una figura como Briand después del final de la guerra. El Primero que ele~ó la

60

61.

�voz a este respecto, fue un judío desterrado por el delirio racista alemán, quién sin poderse llevar por el
sentimi'ento del odio, abogaba por una reanud.ación de
la ideología de Briand. Me refiero aquí a Stern - Rubarth
cuyas Memorias "Drei Maenner suchen Europa'' (Tres
hombres buscan .a Europa) ya habian por cierto aparecido publicadas en Londres en 1938 en inglés, pero
fueron publicadas en alemán en 1947, corregidas y reelaboradas. El v.alor del libro no está tanto en el aspecto
histórico - 'Práctico, porque el autor quizás se coloca demasiado en el centro de la obra; el valor está en la voluntad que lo ha inspirado para aportar algo a la reorganización (o mejor: nueva construcción) de Europa. Esto se pone en evidencia sobre todo en el prólogo.
En el centro de eus observaciones se encuentra el
triunvirato Briand Stresemann - Chamberlain, a quienes
conocía personalmente el autor como amigo y acompañante del Ministro de Relaciones Exteriores alemán.
De ahi que sus exposiciones acerca de la personalidad de estos hombres teng.an un interés especial. A nosotros de nuevo sólo nos interesa el estadista francés.
Stern - Rubarth ve en Briand al primer político de los
aliados que "estaba dispuesto a modificar sus opiniones
sobre los intolerables tratados de paz", pero también el
primero "que babia tratado en Cannes, en 1922, de llegar a un acuerdo verdadero con Alemania" ( p. 18 6) 1 O).
"Aristide Briand poseía todas las cualidades tradicionales del politico francés: La vitalidad y la insistencia del ademán romano, la elocuencia ferviente que se
adorna con dirección clásica, el gusto Por la palabra
a tal grado, que el lenguaje se vuelve fin en si, un apasionamiento por el cual asciende el orador como el
10) " ... der bereit war, seine Ansichfen über die untragbaren
Frieclensverttraege zu a:endern . .. der es versucht hatte, 1922 in Cannes zu einer wirklichen Verstaendigull'g mit Deutschland zu kommen."

62

mago por la cuerda imaginaria que ha lanzado hacia
arriba . • . Cuando levantaba ambos brazos con los pufi.os cerrados, o cuando los extendía como para abrazar a
sus oyentes, cuando daba con el puño sobre la mesa,
cuando lanzaba hacia. adelante su figura extrafi.amente
doblada como para lanzarse sobre sus embelezados oyentes; cuando sacudía sus rizados cabellos grises para
dar énfasis a una negación, tocaba como un instrumento, el alma de lai multitud que quería arrastrar consigo.
Era un gran orador, pero sólo un orador en el sentido
del artista que se entusiasma por su arte, distinto a
Stresemann, para quien la oratoria bien dominada, sólo era el medio para el fin.- Tras este orador, en cierto
modo como su doble, pero en realidad separado, estaba
al mismo tiempo ·e l estadista indiferente, frío y calculador, que conscientemente encendía la chispa en su pecho, hasta que ardía en llamas por encima y más allá
de él, lo arrastraba con.sigo, aunque fuera sólo por unos
instantes,más .allá del mundo de la razón a un mundo
de las emociones puras" (pp. 188 -189)11).
11) "Aristide Briand besass alle traditionellen Eigenschaften eines franzoesischen Politikers: Die Lebhaftigkeit und Eindr1nglichkeit der romanischen Geste, die glühende Beredsamkeit, die sich
in klassische Diktion kleidet, die Freude am Wort in einem solshen
Ausmasse, dass Rede zum Selbstzweck wird, ein Pathos, an dem
der Redn~r emporklimmt wie der Zauberer an einem imaginaeren sen
das er h1mmelwaerts geworfen hat. . .. Wenn er seine belden Arme
~porwarf, mit geballten Faeusten, oder sie ausbreitete, wie um
seme Zuhoerer zu umarmen. wenn er mit der Faust auf den Tisch
schlug, wenn er seine gazne seltsam gebeugte Gestalt vorstiess ais
so!lte e_r sich ~elbst auf die atemlosen Zuhoerer werfen; wen~ er
sem 'Wlrres, eisengraues Gelocke schüttelte, um einé Verneinung
zu_ u~terstr~ichen, dann sp1elte er auf der Seele der Menge, die er
mlt s1ch re1ssen wollte, wie auf einem Instrument. Er war ein sehr
grosser R~ner;.. aber_ er war ein Redner nur im Sinne des Künstlers, der s10h fur sem Spiel begeistert, anders als Stresemann für
:~n die Rede, wohlbeherrscht, nur das Mittel zum Zweck war H'inter
iesem Redner, ihn gewissermassen verdoppelnd und doch ~on ihm
~bgespalten, stand gleichzeitig der kühlberechnende Staatsmann cler
u:;u~~t de~ Fu~ken in seiner Brust ausblies, bis er aus ihm h~rvor
nur f~re~ n hmaus flammte, ihn mit sich fortriss. sei es auch
reinen Oe~!~!.!!cke, fort von der Welt der Vernunft in die Welt der

63

�De esta manera veria un oyente en la sala, el anciano Briand de la década de los años 20 en la tribuna
de los oradores. Y así reconoció un pensador el desdoblamiento de retórica y politico. De la breve comparación con la técnica oratoria de Stresemann se puede sacar más: En el impulso del entusiasmo, en una disposición de ánimo del momento, prometía Briand en ocasiones más de lo que podia cumplir (véase Thoiry). Predsamente esta permanecía voluntaria en el ámbito de
los sentimientos se h echaban muchos en cara. Lo llatnaban caprichoso. Se le daba el sobrenombre de "comodín" - la carta que puede ponerse en lugar de cualquier otra, según convenga, y que siempre hace baza.
Stern - Rubarth le dio a este defecto su nombre y lo explica también por medio del espíritu de Briand. Pero manteniendo la meta a la vista, la paz en el mundo,
que se persiguió tan tenazmente, entonces tal vez el
fin justifica los medios.
Pero dejémosle de nuevo la palabra al autor:
"Briahd, al fin de su carrera tenía ya una sola ambición : la coronación del entendimiento alemán - francés
por medio de una paz duradera.- Su auditorio con frecuencia constataba, al despertar de la hipnosis de uno
de sus discursos, que en realidad había dicho poco, que
sólo habia presentado una variación del eterno tema. Le
venia del corazón y era una convicción legitima. Quizás
eran solamente las palabras de un hombre que estaba
envejeciendo, que se había vuelto cínico y despreciador
de los hombres en una escuela dura, - palabras de un
solterón eterno, agotado por los placeres de la vida, y
las de un político al que habían agotado las guerras de
casi un medio siglo- Como en un último y desesperado
esfuerzo ofrecia la mano a través de los límites de su
propio país, para pasar a la historia como el hombre
que había guiado los pasos de la humanidad por un nue64

vo camino" (p. 19 6) 12).
Esta última oración conmueve profundamente, habla de por sí. ¿Qué más se puede agregar?
En 1948 publicó Gerda Grothe en Berlin una interpretación de Briand. Apenas difiere delo que había sido
13 scrito antes por Suárez. La falta de crítica total se
e~plica por la época, pero esto no puede consider~rse
discu.lpa. De 1~ obra no se pueden sacar ni nuevos puntos
de vista políticos, ni tampoco penetra más allá de la
f:uperficie del exterior humano. No vale la pena leerla.
Esta afirmación no se aplica de ninguna manera
a las investigaciones que llevó a cabo K. D. Erdmann
~ base del expediente del plan europeo de Briand. (Utihzó los "Documents on British Foreign Policy 1919
l.9ii9"; 11 series, vol. I- London 1946.) Estas investigac10n,e s dan naturalmente poca idea en lo que se refiere
a lo personal, por lo que comentarlas cae fuera de mi
plan. Pero no considero completamente inútil aclararlas brevemente. Erdmann sostiene la opinión de que
después de la catástrofe del Ruhr, se perfiló una evolución que amen.azaba con transformar a Europa de suje-~
to en objeto de la politica mundial- Briand reconoció
eso Y fue el primer estadista europeo que se atrevió a
intentar "hacer justicia con nuevos medios a la nueva
12_) "Bri_and hatte am Ende seiner Laufbahn nur noch einen
Ehrgemz: Die Kroenung der deutsch - franzoesischen Verstaend ·
durch das Werk da_uernden Friedens.- Seine Zuhoererschaft s~~~~!
oft fest, nachdem s1e aus der Hypnose einer seiner Rede
h
wa d
· d T
.
n erwac t
ass. er m e_r atnur wemg gesagt hatte, dass er nur eine Va11a on semes ew1gen Themas gespielt hatte. Das ka
"h
Herzen, und er meinte es echt. Vielleicht waren es nurruei~f:h Vd~~
Wo1:te eines alternden Mannes, der in einer harten Schule
Zymker und Veraechter der Menschen geworden war i
~um
J_unggesellen, entnervt von den Freuden des Lebens
n~s ewig~n
tlkers, den die Schlachten nahezu eines Jahrhu~d:~ts emes Pohha:tten. Wie in einer letzten verz,w eifelten Anstren
e;schoepft
seme Hand über die Grenzen s in
.
gung s reckt er
dass er in die Geschichte , einge:e :~s e~~:n~an~an~es :inau;, a_uf
cler Menschheit in eine neune Bahn gelenkt hatte.''er en chr1tt

.r

-¡

65

�situación. Su solución era una idea, que -para utili~ar
sus palabras sólo habla ocupado la fantasia de los filósofos y poetas, pero que ahora se habia vuelto una necesidad práctica. Decia asi: Federación europea" (p. 1)
13). El plan habia fallado, principalmente porque Alemania e Inglaterra se opusieron a él (Ostgrenze - Commonwealth). "Naufragio en los escollos de un nacionalismo de mente estrecha" 14).
Para nuestro tema se puede deducir de tal disertación lo siguiente: Todavia en su ancianidad debe _h~ber poseido Briand -a quién se acostumbraba de~cn~1r
como un cinico y conocedor de los hombres, des1lus10nando _ tanto idealismo irrealista, que pudo abo_gar fervorosamente por una idea como era la del relaJ~do Estado europeo. Como no queria simplemente res~gna~se
frente a los hechos, se engafiaba a sí mismo. S1 tuviéramos más hombres como él, que como él se l~nzasen
contra la muralla de la estupidez humana ¿quizás todavla se abrirla una brecha? La razón lo negará, pero el sentir lo afirmará. Una respuesta a la pregunta
de cómo podian asociarse el realismo Y la ut?pia, el
idealismo y el positivismo en el carácter de Bn~~~• la
d F H Leonhardt en su tesis doctoral de 1951. Des:és ·de· Verdun se juró no volver a utilizar la guerra
p
.
l"
como
medio de la politica nac1ona
.
Quería organizar la paz, como si creyese que e~ el
vocabolo Organización estuviera contenida la in:1pos~bilidad de un fracaso. Llama la atención su ~red~lecc1ón
por determinadas palabras como paz, orgamzae16n, arbitraje. No eran meras frases para él. Aqui se muestra
13} " . . . der neuen Sltuation mlt neuen Mitte~n gerecht zu
werden. Seine Loesung war elne Idee, die - um seme Worte zu
gebrauchen - blsher nur die Phantasle der Philosophen un~ Dichter
beschaeftigt hatte, aber nun zu einer praktischen Not:endlgkelt ge-worden war. Sie lautete: Europaeische Foederatlon.
14) "Schiffbruch an der Klippe eines engstlrnigen Nationalismus."

66

al lado de una ideologia realista un rasgo utópico."
"Sus objetivos eran idealistas y positivistas los medios
que lo debian llevar a ellos ... Aunque era un hombre
de carácter reconcentrado, no era débil. Asi sólo admitia
su objetivo y a aquél que no queria contribuir a su logro, lo consideraba su enemigo. Pero a este enemigo
no lo quería destruir, sino convencer, persuadir para utilizarlo para sus ideas. Era una naturaleza de luchador, pero sabia lograr por medio del espiritu, lo que sólo
podian alcanzar otros con la fuerza bruta" 15).
Esto no es nada nuevo para nosotros, aunque personalmente no creo en la "naturaleza de luchador" de
Briand. En general la imagen - Briand de Leonhardt se
mantiene dentro de los límites de lo tradicional. Investiga particularmente la politica del estadista francés
frente a Alemania y al hacerlo asi no llega a conclusiones dignas de mencionarse. Al nacionalista Bria.nd Jo coloca bajo una luz especialmente intensa, Ya que deseó para Francia aquella paz que le habla asegurado
su supermacía en Europa.
Mi maestro Duroselle, el importante historiador
francés para la época más reciente, ve toda la problemática con más soberanía: "Briand s'est définitivement
fixé dans l'attitude conciliante qui avait été la sienne
a partir de l'été 1921 et qui correspondait le mieux a
15) "Na.ch Verdum schwor er sich, nie mehr den Krieg als
Mittel nationaler Politlk zu henutzen. Elr wolte den Frieden organisieren, als ober glaubtc, in dem Wort OrganisaUon liege schon
die Unmoeglichkeit eines Misserfolges begründet. Stiine Vorliebe !ür
bestlmmte Worte wie Frieden, Organisation, Schiedsgerichtsbarkelt
ist auffallend. Es waren für ihn keine Phrasen. Hier zeigt sich neben
der reallstischen Den,kart ein utopisieronder Zug." "Idealistisch
waren selne Zeile und pos!tivlstich die Mittel, die ihn dom.hin führen sollten ... Obwohl er ein Mensch der Innerlichkeit war, war
er doch nlcht w'eicb. So anerkannte er nur sein Ziel un,1 jeden der
nicht diesem dlenen wollte, betrachtete er als o·e gn~r. Diesen Feind
wollte er aber nicht vernichten, sonders überreden, übe rzeugen um
ihn seinen Ideen dienstbar zu machen. Er war einc Kaempfern'atur,
vE:rsta~d es aber, mit Ckist das zu erreichen, wozu andere nur
m1t roher Gewalt gelangen konnten."

67

�son tempérament. 11 avait toujours, depuis son fameux
rapport de 1905 sur le projet de loi de Séparation, essayé d'apaiser les querelles. Transposé sur le plan des
relations internationales~ cela signifiait une volonté
marquée de rapprochement entre la France et l'Allemagne. De plus, Briand, avec une incontestable sincérl.té, mais peut - -etre aussi un certain manque de réalisme, se laissait emporter vers l'idéal d ' une paix universelle et définitive, fondee sur la bonne volonté tes
goubernements et sur le systeme de la conciliation et
de l'arbitrage" (p. 98). El lenguaje sobrio del erudito
preparado impresiona agradablemente. Con cuidado critica la carencia de realismo, con firmeza alaba la sinceridad indiscutible y la buen:1 fe. Por lo demás, para
definir en breves trazos el carácter de Briand, lo deja
hablar a él con frecuencia. Tomemos un ejemplo significativo de la conversación en Thoiry: •·•Quand, pour la
premiere fois, je me suis occupé de la suppression du
controle militaire, notre ministere de la guerre m'a
remis des kilos de documents relatifs aux manquements
allemands- Je les ai jetés dans un coin, j'ai demandé
qu'on m'indiquat les questions importantes restant a
rágler, et j'ai refuse de m'occuper de ces vétilles." (Con
esto lisonjeaba naturalmente al mismo tieID.Jpo a su éontrincante alemán.) No es extraño que Briand haya mostrado preferencia por la diplomacia de conferencia, su
repugnancia por los expedientes era proverbial y ninguno de los biógrafos omite la descripción mayor o menos de este fenómeno.

Lo último es obvio y convincente. La seguridad de
Francia había sido siempre el mayor empeño de Briand.
Pero sobre esta preocupación estaba después de todo lo
n~evo, el intento de una realización de Europa. También A. Thimme lo ignora, según mi opinión, en su
?bra so~re Stresemann, que en otros aspectos es muy
ms~ru~tiva: "Briand deseaba una Europa sólo bajo mantenimiento del Status quo de Versalles, Stresemann la
deseaba. bajo supresión e infracción de este Status quo.
Una actitud significa la conservación de la hegemonía
francesa en el continente, la. otra con una completa igualdad de derechos políticos, la conquista de la sup:e.macía alemana en el continente" (p. 336) 16). Sigmf1caría remitir a Briand como pensador politico cuando menos al siglo 19, si se admitieran estas fr¡ses. y
el que no fuera partidario del Tratado de Versalles lo
demost ró y.a en marzo 2 de 1921, en un discurso :nte
la cámara, en donde dio su veredicto aniquilador seria preferible no exagerar.
·
Hace unos cuantos años trató E . Geigenmüller de
agregar una especie de continuación a la obra de Suárez porque en el prólogo opina que el volumen final
pi~rde mucho en cuanto a calidad, comparado con los
primeros cinco, de manera que toda la obra queda como un fragmento. Así pues Geigenmüller comienza al
final del tomo V, cuando el político tenia 57 años.
Los primeros capítulos contienen un resumen de
la politica de Briand desde el comienzo de la primera
guerra mundial hasta la renovada presidencia de 1921.También esta obra es un fragmento, puesto que la personalidad no se hace resaltar con precisión. También

En W. Hagemaun, que emprende una comparación
entre la concepción ·e uropea de Briand y la de Couden:tiove - Kalergi encontramos sUJposiciones muy parecidas
a las que señalamos antes en Leonhardt. También Hagemann juzga censurable el plan europeo presentado
en mayo de 1930 a los Estados Europeos, y cree que_se
ha querido lograr una ventaja politica para Francia por
medio de los deseos d•J unificación económica de Briand.

16:) "Briand wollte Europa nur unter Aufrechterhaltung des
Status ~uo von Versailles, Stresemann wollte es unter Beseiti un
un~ Dui chbr~chung dieses Status quo. Das eine bedeutet die Erha~ung
-de1 franzoes1sche.n Vormacht auf dem Festlande dn
g
·Voelliger politischer Gleichberechtigung, die oewinn~!g a~:eredé b:~
schen Vormacht auf dem F estland."
r
u

68

69

�Geigenmüller se limita a locuciones estereotipadas,
al tratar de representar la habilidad politica. No encontré una sola oración que pudiera estimarse como innovación. Tenemos un ejemplo: "Briand tenia su propia
táctica, para tratar a las personas a las cuales sobrepasaba en inteligencia.Se dirigia a ellas discutiendo sus
inhibiciones, prejuicios y pasiones, de manera que se
sentian comprendidos y creian que les hablaba uno de
su indole. En seguida vertia gota a gota restricciones
y objeciones en su conversación, hasta hacerse sen- ,
tirse inseguras y finalmente se dejaban convencer"
(pp. 29-30) 17). La misma oración se encuentra con
unas seis diferentes variantes en Suárez. Algunas de
ellas, las he citado.

s comprende muy bien que Geigenmüller se inspire e: Suárez para la descripción del c1rácter de Briand;
pu~sto que su libro deberia ser en primer teuoino una
interpretación de los eventos politicos de 1921 liasta
1932. Sin embargo, también aquí se encuentran pocas
cosas nuevas: "La polilica europea de Briand, generalmente mal interpretada como idealismo (?), resultó
especialmente de la preocupación por la seguridad de
Francia frente a Alemania" 18) .- Esto Y3. lo vimos en
Leonhardt Hagemann y Thimme. La diferencia está
solamente' en el punto de vista desde el cual ve Geigenmüller las cosas. Casi se podría creer que es un chauvinista, por el énfasis que da a los componentes nacionalistas de los esfuerzos de Briand. Sobre Stresemann

se encuentran juicios bastantes severos. ¿Se dir1a que
realmente aporta algo nuevo?
Apenas lo creo. De todo el material que existe sobre Briand que últimamente ha sido enriquecido con dos
obras excelentes (del historiador de Saarbrücken
Heinz - Otto Sieburg y del especialista parisino Maurice
Baumont), y cuya parte historiográfica he presentado
al lector, se puede deducir en mi parecer, que su idea
europea era honesta. Su disposición, su carrera y la
obra de sus últimos años apenas admiten otra conclusión
Ciertamente que al principio era nacionalista, pero
¿quién no lo era en esa época? Al •final, su preocupación
fue en primer término la paz mundial, lo que no va con
un chauvinista de miras estrechas. En este aspecto estaba muy adelantado en su época (y todavia hoy en
día predicaría a oidos sordos).
Digo lo anterior con algo de amargura, porque la
formación no sólo de grandes bloques económicos sino
también de bloques unitarios politicos, se ha convertido
en una necesidad de primera categoría para la conservación de la paz. El lector mexicano ciertamente comprenderá mi interés por un acercamiento entre Alemania
y Francia ya que mi tierra queda a sólo 11 kilómetros
de la frontera francesa. De todos modos creo que a
un hombre como Briand, tomando el partido que se
quiera, no se le puede negar esto: Un profundo respeto.

17) "Briand hatte seine eigene Taktik, um mit Menschen fertlg
zu werden denen er im Denken voraus war. Er sprach sie in ihren
Befangenh~iten, Vorurteilen, Leidenschaften an, so dass sie sich
verstanden fiihlten und glaubten, einer von ihrer Art spraeche zu
ilmen. Dann traeufelte er Einschraenkungen uud Einwaende in seine
Recle ein, so dass sie unsicher wurden und sich zum Schluss wandeln
liessen."
18) "Briands Europa - Politik, gewoehnlich als Idealismus missdeutet ( ?) hat sich besonders aus der Sorge um die Sicherheit Frankreichs gegenüber Deutschland ergeben."

La última palabra quisiera dejársela al gran historiador alemán Friedrich Sieburg (recientemente fallecido y tío del antes mencionado Heinz - Otto Sieburg)
quién en julio de 1932 y en ocasión de la muerte de
Briand escribió lo siguiente en "Foreign Affaries":
"Ended is a life which was always inspired with the
noblest aspirations for a better for humanity, a life the

70

71

�best years of which had been dedicated to the cause of
shaping a better E urope. "

"ESTUDIOS JURIDIOOS"
DEL MAESTRO
J. RAMON PALACIOS

"Los libros ilustres no
se han escrito con fines utópicos, sino en vista de construcciones técnicas que aspiran a cobrar vigencia en
la realidad".
Jiménez de Azúa.
POR NICOLAS MARTINEZ CERDA
La Universidad de Nuevo León, a través de su
Departamento de Extensión Universitaria, realiza una
labor de altísimo mérito, al reimprimir, una vez seleccionados, diversos artículos del procesalista J. Ramón
Palacios.
El genio alemán Goethe sentenció: "Que sobre los
grandes hombres, sólo deberian hablar los que fuerau
tan grandes como ellos". Sobre la personalidad del maestro Palacios, en los estudios que hoy resefíamos, se
adjuntan comentarios de puristas de alta nombradfa que
han hurgado en diversas ral!las del derecho haciendo
revolucionar la Ciencia Jurídica, entre ellos figuran:
Don Niceto Alcalá - Zamora, Mariano Ruiz Funes,- José
Angel Ceniceros, Antonio Martfnez Báez y Mariano
Jiménez Huerta. Lo auotado nos hace asumir seria re~ponsabilida y describir en forma ortodoxa, hasta dondp nos permita nuestro modesto intelecto, los "Estudios
Juridieos" del maestro Palacios.
El móvil que nos ha impulsado a resefíar los estu-

72

73

�dios del ilustre profesor Palacios (nosotros no conocemos el ditirambo), es en reconocimiento a la investigación juridica teñida de un valor excepcional al señalarnuevos y fecundos horizontes, de quien se ha "ganado
arduamente un lugar en el Olimpo". El reconocimiento
y probidad intelectual están sepultados en nues~ro m~ndo jurídico, el silencio envidioso_ y la ausencia del diálogo demuestra -el subd·esarrollo intelectual en que
nos debatimos.
Estos "Estudios Jurídicos" escritos para jur'st'.is,
para estudiosos y no para estudiantes, •·•para inic~ad~s Y
no par.a quienes han de iniciarse", han de contribmr a
corrobórar la doctrina mexicana caída en "un desce~so
prolongado y alarmante" por causas del estrecho nacionalismo.

za, La Exacta Inexactitud, Ley e Interpretación, Caducidad y Sobreseimento, etc.
La doctrina mexicana en la concepción de la estructuración de la Justicia. Federal se escinde principalmente
en dos corrient1;s. El maestro Palacios, analiza la genealogía del binomio: Juicio de Amparo y Suprema Corte,
pc~tulando su d·e puración una vez que ha destruido la
pantalia de hipc,cresias y mitos envejecidos que son fruto de un obsesionante paroxismo.

En los citados P.studios se conjugan investigación
profunda, enseñanza práctica de la ciencia jurídi~a, haciendo surgir continuamente inagotables sugestiones.

Don J. Ramon Palacios es el Primer Jurista
Mexicano que después de realizar un estudio histórico - jurídico sobre el Juicio d·e Amparo e indagar
sobre el medio de ".!ontrol constitucional en la legislal!ión Y doctrina extranjer.a, decanta la lógica conclusi1Jn
de la vigencia del Amparo - Soberanía que es la garantía genuinamente constitucional que tiene por objeto
hacer efectiva la autonomía de los Estados.

En los "Estudios Jurídicos" localizamos coheren,. y homogeneidad ·e n el pensamiento Y valentia ci-enma
• d
tífica del autor. Algunos artículos son actuahza os, conservando su estructura original, quizá porque considera
al igual que el maestro español don Niceto Alcalá - Za::nora que: "La creación literari.a ... es el fruto d·e un momento ideológico determinado, y porque señala un hito
en la ruta del a1:1,tor" (El Allanamiento en el Proceso
Penal, P. 12).

El funcionamiento de esta institución haría efectivo
nuestro régimen federal, su ausencia es la causa del
estancamiento de los Estados, de ahí que la critica no
sólo se dirige a la H. Suprema Corte por la centralizaci{m y saqueo de la autonomía de los Estados como lo
martillara Rabasa, qujen la calificara de corrµpta por
:,u estructura casacionista que ocasiona el interminable
rezago; sacrificando la dignidad de sus funciones en
aras del acrecentamiento de su poder.

Dentro de la selección de estos escritos publicados
en diversas revistas jurídicas señalamos algun~s_: El
Mito de Amparo, Nuevas Desorientaciones del Ju1c10 d·e
Amparo, La Paz en el Der~cho, El Proyecto de Reformas
a las Reformas de la Ley del Amparo, La Defe~s~ Jurídica del Federalismo, Reformas al Poder Jud1c1al Federal, La Ley· de Imprenta de Don Venustiano Carran-

La crítica, subraya el maestro Palacios, se dirige
también a los Gobernadores por la actitud negativa y
contemplativa ante la fauna exhuberante de la Legislación Federal que destruye la autonomía de las Entidades Federativas. "Los Estados -nos dice Rabasa son soberanos (autónomos) para dictar Leyes, en materia de
Derecho Común, pero no lo son para aplicarlas".

74

75

�El Amparo - Soberanía continúa soterrado, por el hipertrofiado y ditirambr, del Amparo - Garantía (en símil
con el medio de contri&gt;l citado).- Y al igual que Carnelutti, en materia procesal, el maestro Palacios, no obstante demostrar la falta de profundidad de sus opositores, y mostrar el encadenamiento de la ciencia, ha "cavado en la roca perdida de vista por la inteligencia humana", en materia de Amparo sigue sostenieno la
vigencia del genuinamente juicio constitucional.
El maestro Palacios ha subrayado: "La historia ju1·idica del Amparo contra las leyes es brillantísima .. ",
ha postulado la "Viviiicación de la rama más elevada
del Juicio de Amparo·• que es el Amparo - Soberanía, que
al señalar toda una serie de normas nos demuestra la
vida legislativa de la citada institución.
La concentración de la legalidad en la H. Corte
Suprema, da lugar desde el siglo pasado a las más brillantes, apasionadas y científicas polémicas registradas
en nuestro Derecho Público.
Sobre la intromisión del Derecho Civil a la jurisdicción de la Corte, el ilustre Vallarta expresaba: •·•pretender que el Amparo surta los efectos de un recurso común, como la apelación, es desconocer la naturaleza de
ambos, es confunir los principios, es hacer monstruosa
mezcla de derecho constitucional y civil".
El Magistrado - Presi~ente (jurista de alta solvencia
intelectual y moral que dio prestigio al Supremo Tribunal, .a semejanza del Juez Marshall a quien calificara
Rabasa de "gran mantenedor del Poder Judicial Americano") afirma que pretender extender la exacta aplicación de la Ley .a la materia civil era sentar un principio subversivo. El contenido del articulo 14, según él
se refería a la materia penal. La interpretación del articulo 14 constitucional en sus diversos ángulos que hi•

76

ciera el ilustre Juez, uos dice el maestro Palacios, la hacia "muy abajo de sus altas cualidades de jurista".
J. Ramón Palacios, acota: "bajo el signo de 57, el
Amparo - Casación entró primero por la puerta sentimental de aplicación exacta de la sentencia de las leyes penales, en cuanto al tiempo y a la sanción; ·a poco apareció disfrazado y después mostrándose cara al sol,
contra las sentencias d·e finitivas del orden civil, y al fin
contra todas las resoluciones judiciales" (El mito de
Amparo) .-El maestro en forma terminante dice: "Un día,
sin dudarlo, triunfará la aplastante mayoría de Juristas
especializados que en México quieren suprimir en todos los órdenes procesales, los ritos del amparo - casación".
La estructura casacionista de la H. Suprema Corte de Justicia y del juicio de Amparo concedida concientemente por el primer jefe del movimiento revolucionario, es la causa de uue la justicia sea tardia e insegura~ Lo ganado en materia sustantiva por los constituyentes de espíritu democrático (Medina y Jara) se per~
día en las porquerías del proceso abortivo y desde el
seno del Congreso Constituyente la Revolución nacía
castrada por la "absorción d·e toda la administración de
justicia".
El control de constitucionalidad y legalidad sigue
adueñado de la H. Corte Suprema, la doctrina de Vallarta, Rabasa y Palacios, de conservar los conflictos
de constitucionalidad exclusivamente para el Alto Tribunal (Corte Constitucional) sigue ignorada.
La finalidad de la Corte Constitucional que nos
propone el jurista Palacios, es la de tutelar íntegramente la Ley Suprema, ya. sea que la impugnación dependa
de la actividad unilateral del individuo o de la acción
constitucional interpuesta por la Federación o los Es77

�tados, tal como lo prescriben las galvanizadas fracciones u y III del articulo 103 constitucional. (Conoce de
las violaciones puramente constitucionales).

pues las actuales reformas se realizan dentro del marco
estrecho del mismo sistema inscrito.

espeE s t Corte Constitucional seria un tribunal
O "d n
cializado como el de Austria, It.alia, Alemania cc1 ~ tal, que esencialmente frenaria la creciente expansión
del Poder Ejecutivo.

La Justicia Federal requiere una reforma radical
en sus aspectos: Orgánico, material y adjetivo. Hay que
desligarnos del sentimiento nacionalista y destruir las
actuales bases movedizas para crear firmes principios
y honrar a nuestros geniales constructores del Juicio de
Amparo.

Certeramente el jurista Palacios afirma: :•cuando
el conflicto no es de constituc~onalidad, los tr1b~nales
de la federación nada tienen que hacer a t~aves del
Juicio de Amparo. Inmiscuirse en estos negoCios es saar con tesón y sin ideales federalistas la soberania
que
. t
s
(autonomia) de las Entidades. Es más: t~l sis ema o e
casación desnaturalizada o apelación mutllante, que pervierte la limpieza del proceso, retarda la justicia Y crea
el desaliento en los fueros de los Estados" (El Proyecto
de Reformas a las R eformas de la Ley de Amparo)•

En su articulo "La Teoría Pura y el Derecho Penal", destruye la concepción idealista d·e l jurista Hans
Kelsen, quien considera al Derecho como un conjunto
de "normas puras", e l padre del Derecho Puro considera que debe eliminarse de la ciencia del Derecho todos los elementos que le son extraños" (Teoría Pura del
Derecho, .IP. 15).

ª

·

El motivo de las actuales reformas a la Justicia :P.e(en esencia se vuelve a reformar las reformas de
d era1
S
" Los
1951 que parian las pequeñas Cortes ~premas ,
Colegiados), es la llaga crónica de antano: El rezago
que sin duda es la mayor enfermedad que padece la
justicia.
L Pr.axis que no requiere prueba, muestra que la
ª de los Tribunales Colegiados, ".a1 .,t ermmar
·
·ón
creac1
h
se
1958 reportó un ingreso de 20,820 negoCios , oy
·vislumbra· un fracaso funesto; y una "proliferación de
corrupción" nos dice el Lic. Cisneros Ramos.
El remedio se nos antoja peor a la enfermedad.
La patologia de nuestra justicia se prolifera, Y la terapéutica juridica de nuestra ciencia oficia~ h~ ~racasaclo al no localizar la sintomatologia de la Justicia federal. El diagnóstico oficial semeja un callejón sin salida,

78

La concepción formalista de Kelsen se reduce a
un negativismo sofistico de todo elemento social y económico, tendencia abstraccionista que todo aquél que analice las condiciones sociales de vida no podrá justificar. De ahi, que el maestro califique a la concepción
pura del Derecho de anti - histórica y antisocial por
pretend-er "crear una ciencia del Derecho despojada
de toda preocupación ideológica". Adelante afirma· "A
decir verdad, Kelsen revive sin super.arla, aquella vieja polémica entre el acto de voluntad y el acto intelectivo prescindiendo en la interpretación judicial", "en
una palabra, las ideas de Kelsen exhuman una polémica
caduca (voluntad de la ley - voluntad del legislador) y
da una solución pobre lógicamente y aún más pobre
jurídicamente al prestar adhesión indistintamente a una
de las varias conclusiones en las que pueda desembocar
el acto jurisdiccional; siendo que no tiene más fin que
el de recrear el derecho positivo".
En los "Estudios Juridicos" encontramos diversos
79

�temas desarrollados de manera prolija, verbigracia, los
relativos al contrabando, al cheque sin fondos Y al delito preterintencional, abordándolos como siempre en
tQno científico resolviendo múltiples enigmas de diversas figuras delictuosas, criticando ejecutorias Y jurisprudencia, reflejando objetividad en sus juicios, lo anotado es sello inconfundible del autor.
"Los trabajos de Palacios... hacen meditar Y son
fuente de sugestiones... agitan el pensamiento, rompen
la monotonia y , si me permiten la expresión logran dinamizar la inercia" (Mariano Ruiz Funes. Criminalia,
Año XVII, 1951).
La vida intelectual del jurista J. Ramón Palacios
ha honrado al Poder Judicial Federal. Al respecto don
Mariano Jiménez Huerta, acota: "Es J._ Ramón Palacios uno de los juristas de mayor pureza y menor concesión al oportunismo ... pero lo que más conmueve en
J. Ramón Palacios, es, en esta hora en que la náusea
convenenciera todo lo invade y la abyección todo lo justifica su estoica valentía para d·ecir lo que siente en
rendido tributo .a su innata condición d e insobornable
juzgador".
e Ha enriquecido la Jurisprudencia. Sobre el particular escuchemos la docta palabra del maestro Celestino
Porte Petit, quien acota: "Aquí nos encontramos ante
el grave problema de la integración de la L ey Y que se rá
d esarrollada en esta misma H . Suprema Corte d e Justicia de la Nación, por el distinguido jurista Ramón Palacios" Importancia de la Dogmática Jurídica !P enal,

riano Ruiz Funes, Alcalá - Zamora en España· y demás
juristas cuyos nombres omitimos por no veni/ "los puntos de la pluma".
Las consideraciones doctrinarias del jurista Palacios, tienen un sedimento inconfundible: providad int electual, exentos de superficialidad, impregnados de
carácter científico, valentía en la opinión y de gran
proyección universal, que aquel pensamiento estrecho
( que se dirige · al derecho positivo) no le hace perder
lozanía a las concepciones del maestro que no obedecen a limites geográficos, es decir, la siguiente sentencia se apolilla al no ejecutai:;se en las proyecciones pern:anentes: "bastan tres palabras r ectificadoras del leg-isl~d?r. Y bibliotecas enteras se convertirán en papeles mutiles".
Las obras del maestro J. Ramón Palacios elaboraa_as serenamente han sido comentadas por diversos juristas, entre ellos, el penalista español Eugenio Cuello
Calón, quien consider-a que en la obra "La Cosa Juzgada", . este instituto es a bordado con la "máxima compet encia en su doble aspecto civil y penal".
El citado jurisconsulto Cuello Calón, reseña también la monografía "La Tentativa" de J. Ramón Palacios.

El maestro Palacios ha dignificado la doctrina a seme janza de Carnelutti, Chiovenda, Calamandrei, en Italia; Goldschmidt en Alemania; Alsina y Soler en Argentina; Couture en Montevideo; Jiménez de Asúa, Ma-

"La Tentativa", ee un libro en que su autor hace
r eferencia a los antecedentes históricos del instituto, a
su naturaleza jurídica, haciendo referencia a " un nutrido grupo de penalistas", para después analizar nuestra legislación. Dinámica que señala Cuello Calón para
finalmente concluir: "constituye, en nuestro entender
una interesante aportación al estudio de tan sugestiv~
t ema, por lo que no tenemos inconveniente en hacer
nuestr~s las palabras de González Bustamante (es el
prolog1sta) , cuando dice: "Ojalá que esta obra, produc-

80

81

P. 43).

�to de la dedicación y amor al estudio del profesor sefior Palacios, quien, a la par que agudo jurista, es funcionario d·e relevantes cualidades en la judicatura Federal, sea nuncio de una producción cada vez más num·e rosa y cada dia más brillante por parte de valores
nuevos y, de los ya consagrados y asi podremos hablar
de labor grandemente cultural y pprofundamente universitaria", (Anuario de Derecho Penal y Ciencias Penales, Enero -Abril 1de 1957, Madrid).
En los "Estudios Jurídicos" , del ameritado jurisconsulto !Palacios, desentraña la naturaleza juridica de
diversas instituciones, demostrando siempre selecta erudición jurídica y aguda penetración que le sirve de base para dirigir durísimos ataques a sus más conspicuos
opositores, lo que ha hecho que Jiménez Huerta lo denomine "Quijotesco intelectual".
Piero Calamandrei, uno de los grandes procesalistas italianos y orgulJoso discípulo del maestro Chiovenda considera a "La experiencia como fundamento indispensable de toda construcción teórica, Y las teorías
como instrumento para mejorar la práctica" (Los Estudios d·el Derecho Procesal, P. 27). Chiovenda había
subrayado: "El puro teórico en el procesamiento carece de sentidos, pero el puro práctico es una desgracia"
(Saggi 1 P. 228).
Nosotros consideramos que los "Estudios Jurídicos"
del maestro Palacios, servirán para los titulares de la
judicatura, para abogados y para el magistrado univer¡;itario, aunque no podemos silenciar que hoy la cátedra
que se encuentra altamente prostituida, aquella honesta enseñanza en que la cátedra era entrañablemente
sentida es ya un recuerdo. Cuando la cátedra consagraba su dignidad "la esperanza -nos dice Calamandrei- de
poder subir a ella algún dia aparecía tan temeraria, que
casi no tenia el valor de confesarlo asi mismo" ( Op.
82

Cit., P. 89). En Ca1amandrei resonaban las sinceras y
perennes palabras üe su maestro dilecto Chiovenda
quien después de haber dado una brillante lección con~
fesó: "Es la primera vez, en treinta y seis años, que he
dado un::i. lección sin haberme preparado". Sin embargo
existimos jóvenes que capta_m os los valores de la ense~
ñanza Y respetamos el altísimo oficio de catedrático.
Precisa subrayar nuestr::i. admiración al maestro J.
Ramón Palacios por las criticas breves y contundentes
que caracterizan su estilo y nuestra gratitud por sus enseñanzas, las mismas que comunica a sus discípulos,
en forma que suprime grandes distancias al llamarnos
compañeros.
Sobre las tesis doctrinarias del Jurista J. Ramón
Palacios ( "perseverante investigador del Amparo") referentes a la estructuración de la justicia federal, afirma e l maestro español Don Niceto Alc::i.lá - _Z amora: "Cuyo triunfo &amp;ólo argumentaciones politicas y no consideraciones jurídicas podrán cerrarle el paso". El citado
autor finalmente acota: "Palacios, que no tiene pelos en
la lengua ni... en la pluma... siempre escribe animado
Por el noble deseo de que la justicia en México y como
remate de ella el Amparo, rinda más y mejores frutos".

Monterrey, N. L., Noviembre de 1968.
Nicolás Martínez Oerda

83

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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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              <text>Armas y Letras, Revista de la Universidad de Nuevo León, 1968, Segunda Época, Año 11, No 4, Diciembre</text>
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              <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Nicolás Martínez Cerda</name>
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