<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="17425" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/17425?output=omeka-xml" accessDate="2026-06-10T19:25:48-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="15456">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/213/17425/Armas_y_Letras_Revista_de_la_Universidad_de_Nuevo_Leon_1969_Segunda_Epoca_Ano_12_No_3_Septiembre_2000337.pdf</src>
      <authentication>0271d21fb62406f6bcd092d3c65a8229</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="487980">
                  <text>No.3

�~

•

ARMAS

Y LETRAS

Año 12

��~7\

-,-..;.--.-a-L-1".'.""0~1'~E:-;:C:-:A~CC~SrNÑÍTrtftRIA~...
U. A.~ L.

ARMÁSY™
REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

Rector
DR. HECTOR FERNANDEZ GONZALEZ

Secretario
DR. ROBERTO MOREIRA FLORES

Departamento de Extensión Universitaria

Jefe del Departamento
DRA. AURORA MORENO

Jefe de la Sección Editorial
HECTOR JAVIER MORA SALAZAR

Torre de la Rectoría

Quinto Piso

Ciudad Universitaria
Monterrey, Nuevo León, México

�REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

No. 3

Año 12

Septiembre de 1969

Segunda Epoca

SUMARIO

JOSE P. SALDA&amp;A, El Presidente de la República, Lic.
Miguel Alemán Valdés, en Monterrey...... . .....

5

TRES CUENTOS PREMIADOS. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

19

ISRAEL CAV AZOS GARZA, La Fundación de Monterrey, al Norte del Ojo de Agua........... . .....

63

SECCION DE LIBROS, (Comentarios e Informaciones)

71

�JOSE P. SALl)A~ A
CRONISTA DE MONTERREY

EL PRESIDENTE DE LA REPUBLIOA,
LIC. MIGUEL ALEMAN V ALDES,
EN MONTERREY
(Tercera y última parte)

Agilidad en el Cumplimiento del Programa.

iortos los días y largos, muy largos los proyectos a
realizar, colocaban a visitantes y anfitriones en el
caso de acelerar la marcha para cumplir con los eventos, que
si tenían buen caudal de diversión no era menor el de trabajo.
El Cañón de Huajuco -nuestra huasteca- aromado
por los naranjos, limoneros y pomelos en flor, mostraba con
orgullo el verdor del campo, las alfombras milagrosas de
cerros y montañas, y de trecho en trecho, colgadas de árboles, se mecían alegres las banderas nacionales. Día de
fiesta ese 16 de julio, en que, una procesión de automóviles, motocicletas y autobuses, pasaban en rápida travesía
por la bien asfaltada calzada que se prolonga hasta la Capital de la República.
Al frente, en coche descubierto, iba el Lic. Alemán
acompañado por el Dr. Morones Prieto, el Gral. Matías Ramos y el Lic. Antonio Martínez Báez.
¿De dónde salía tanta gente? Cierto que la mañana
fresca, precursora de lluvia, invitaba al paseo y cierto tam5

�--------

bién que tratándose de un domingo, el desplazamiento es
fácil; pero ¿de dónde procedía tanta gente? Tanto ~ra_ el
interés por conocer al popular Presidente de la Republi~,
que de todas las rancherías cercanas a la carretera acud1an
las familias completas. Hermoso espectáculo acariciado por
aplausos y vivas de gentes sanas de espíritu, cuya intuición
rara vez se equivoca.
El itinerario: Villa de Santiago, Allende y Montemorelos para visitar durante las primeras horas de la mañana. Recibimientos entusiastas, campíranos, llenos de sinceridad: abrazos, caras alegres, música, gritos y canciones. Todo dentro de una camaradería que diríase no había quien
no conociera de tiempo atrás al Lic. Alemán. El, con natural modestia repartía apretones de mano, frases de aliento, caricias a los niños, estímulo a los estudiantes. Cuando
se le comunicaba algún mensaje de la comunidad escuchaba
con atención y uno de sus ayudantes tomaba debida nota.
En esta forma las cosas no se olvidan.
A las diez horas se sirvió un almuerzo en Montemorelos, después de visitar algunas empacadoras de naranj~.
Abundante carne asada, machacado, huevos revueltos y frijoles, sin faltar el café de olla.
Hacia Hualahuises y Linares siguió la caravana, satisfechos los excursionistas por cuanto habían visto y comido.
Se detuvieron lo indispensable en Hualahuises, en donde se habló de una presa, de árboles frutales Y de ganadería, todo ello necesario para evitar la emigración de los
trabajadores.
En Linares hubo más de que tratar: Presas de Cerro
Prieto y San Antonio, cultivo del naranjo en competencia
de calidad con Montemorelos y Terán, facilidades de transporte a México, abonos minerales, semillas seleccionadas de
maíz y frijol .. . Notas y más notas y esperanzas reverdecidas.
6

A l~s dos de la tarde la comida. Un banquete como para festeJo del parvo don Quijote y del goloso Sancho Panza. Vinos, licores, cerveza, carnes al gusto, legumbres, frutas, leche quemada "made in Linares", mariachis, discursos y alegría desbordante.

Cumplido el programa los transportes enfilaron hacia
Mont~rrey. Provechosa jornada en la que confirmó el Lic.
Aleman la popularidad de que gozaba
Envuelto el nuevo día en ráfagas de sol canicular, sin
pasar de los 38 soportables grados, se iniciaron las actividades.
A_ las i:i~eve horas en el Ayuntamiento de la ciudad se
efectuo ses1on extraordinaria en honor del Lic. Alemán
con asistencia de sus acompañantes, del C. Gobernador deÍ
E~tado, del Jefe de la 7a. Zona Militar, y de numeroso púbbco.

. El Lic. Sa_ntos Cantú Salinas, a nombre del Ayuntamiento expr_eso: "El Cabildo Regiomontano se reúne para
dar 1~ rendid~ muestras de admiración y respeto para usted senor Presidente, por su labor tan pródiga en resultados, Y de tanta afirmación en la etapa constructiva de la
Revolución Mexicana".
La. solemnidad del acto tuvo como marco histórico la
presencia de altos valores intelectuales, entre quienes se
destac~ba la fi_gura agradable del ilustre regiomontano, Lic.
Neme~io Garcia Naranjo, quien en artículo publicado días
despues, con ese su estilo burilado en acero, decía:
" "Pero h ay que subrayar una circunstancia, y ésta es
qu: en ?uestro Estado, las recepciones cálidas van mucho
mas alla de la cortesía. Nuestro orgullo regional aspira a
que, los que lleguen a nuestro solar como visitantes no salg~n de él, sin llevar impreso en el alma, el sello i~confundible de Nuevo León. A través de nuestra historia, hemos

7

�nacieron en Monterrey,
regiomontanizado a muchot que :bicionemos que el Lic.
y por lo mismo, es natura que .
ue lo acreditan como
Alemán no se lleve los per~~~n;: f¿rmulas de buena eduhijo de nuestro sue~o, en ca
obligan de aquí en adelante,
cación, sino como titulos que o
a ser uno de los nuestros.

t

0
1
"En cualquiera_ ?tr~ Es~:~º s~~0 :;e~~:~::d~~~:: q~:
pasa revista a l~s hiJOS 11:ten ~l terruño. Entre nosotros es
tuvieron la gloria de nac
·1 de nuevoleoneses que
.
ue se cuentan los mi es
diferente, porq
. y uestro pueblo, en vez de
no nacieron e~- Nu~vo
plano inferior, siente una
colocar a los hiJos a o~
e sin encontrarse amagran predilección hacia ~llo_s,_ porquie'as tradiciones, no varrados por nobles herencias m por~ J .
. ·t en el.
cilaron en vaciar el bronce que tr~ian en sus espiri us,
crisol hirviente de nuestro Estado .

~:::~n U::

.
b
resar que con la
Volviendo a 1~ ceremon: c~ : ; : una distinción de
emoción que se siente_ cuan ;án retuvo en sus manos, concontenido sincero, el Li_c. Aletes el pergamino que le entretemplando por ?rev~ m stf~ d,0 por los integrantes del
•
Li cantu Salmas, 1rma
•
go e1 c.
.
'bieron pensamientos alusivos
Ayuntamiento, en el que mscri
a aquel suceso.
ban los aplausos en los oídos de quienes asistieesona
. o cuando ya se encontraban en el reron al Ayuntamient , d 1 Estado situado en la esquina nocinto del H. Congreso e .
,
roeste del Palacio de Gobierno.

El Lic. Caballero expuso los motivos de aquella sesión
extraordinaria, en cumplimiento del acuerdo anterior, en el
que se disponía que habiendo sido declarado el Lic. Alemán
ciudadano nuevoleonés se le hiciera entrega de un pergam~no conteniendo el Decreto respectivo. Al cumplir con esta
disposición el Lic. Caballero, entre otros conceptos expresó:
"El pueblo de Nuevo León aprecia y aquilata la gigantesca obra constructiva que habéis realizado en tan poco
tiempo. Y por eso, al encontraros entre nosotros, veréis en
cada mirada, en cada actitud una muestra inequívoca de
agradecimiento y para vos creemos que será satisfactorio
sentir que vais logrando la más alta aspiración, el engrandecimiento de la Patria".
Después de hacer mérito del honor que significaba para los nuevoleoneses contarlo entre sus conciudadanos, y tener la seguridad de que respondería de su nueva calidad de
mexicano, terminó diciendo:
"Señor Presidente: este pergamino contiene la voluntad, hecha ley, del pueblo de Nuevo León. Lo deposito en
vuestras manos con positiva satisfacción".
De pie los presentes aplaudieron, y el Lic Alemán,
abrazando al Presidente del Congreso, dijo: que este abrazo
simbolice mi agradecimiento y lo reciban todos los hijos de
este laborioso Estado.

R

Sin dar tiempo a que la emoción calmara los nervios,
se desalojó el salón del Congreso del Estado para llenar la
mañana visitando la Universidad de Nuevo León, y algunas
obras en construcción.

.
1 o la Legislatura, con asistencia de su
Reunida en P en
d
oi·putados Lic. He. R ·1 Caballero Y e 1os
'
Presidente, Lic. au. - F
. dez Nemesio Silva, Carlos
lio Flores Gómez, Miguel ~~ro' Santos, Prof. BuenaGómez, J. Santos Ortega,_ G González se declaró abierta.
ventura Tijerina Y Antonio .
,
la sesión.

En la Universidad fue recibido el Lic. Alemán por un
grupo de catedráticos y de estudiantes encabezados por el
Rector, Lic. Raúl Rangel Frías. Se le informó de los avances que se habían logrado, de las construcciones realizadas,
que siendo numerosas y de gran costo, más grandes eran

8

9

�los proyectos por realizar, entre los cuales se mencionaron
los edificios de ciencias químicas, de biología, de ingeniería,
• y el estadio, ya en construcción.
Para el Lic. Alemán todo aquello llevaba a su espíritu
la renovación de sus ímpetus en la materia, cristalizados en
parte, con la edificación de la grandiosa Ciudad Universitaria
en la ciudad de México. Espontáneamente ofreció la ayuda
de la Federación para hacer posible esta nueva Ciudad Universitaria.

•

El Lic. Rangel Frías dírigiéndose al Presidente de la
República, le manifestó que por acuerdo del Consejo Directivo de la Institución, se le había otorgado el grado de Doctor Honoris Causa, entregándole el pergamino que lo acreditaba como tal.
Nuevo motivo de emoción, que remachaba la cadena de
afectos conquistados por el Lic. Alemán entre los nuevoleoneses.
A media carrera el sol indicaba que la mañana había
terminado. Para cumplír con lo programado se hizo un rápido recorrido por las obras en construcción. Las explicaciones en cada caso fueron dadas por el Dr. Morones Prieto
Cerca de las dos de la tarde terminó la jornada mañanera.
A comer, descansar un rato y de nueva cuenta a seguir el
itinerario.
La fatiga quedaba compensada con la satisfacción del
impacto recibido por la marcha acelerada de la ciudad. El
progreso solamente se concibe con el despliegue de un esfuerzo constante, y esto, para el Lic. Alemán y sus cercanos
colaboradores, existía en nuestro medio como fenómeno natural.
La comitiva, al marcar el reloj las 17 horas, emprendió la marcha hacia el Instituto Tecnológico, en cuyos terrenos se -habían levantado los edificios para la Exposición
Industrial.
10

Con los honores debidos fue recibido el Lic. Alemán
siendo atendido por los comisionados señores don Juan S.
Farías, don Genaro Cueva, don Rómulo Garza, don Jesús
Zambrano, don José Cantú Farías, don Jesús A. Velasco,
don Enrique Treviño García, Ing. Andrés Yarte, Ing. José
Rodríguez Quiroz, don Francisco Treviño Fernández, don
Armando J. García, don Ricardo Medrano, don Rodolfo
Hernández Ochoa, don Aurelio González Jr., don Angel de
Fuentes y don Ramón Pedroza Langarica.
. ?ivididos en grupos fueron atendidos con diligencia
hac1endoseles las explicaciones del caso, advirtiendo que se
trataba fundamentalmente de una exposición de muestras
~ ~e pocas industrias ya que no se contó con el tiempo su~
flc1ente para armar una exposición completa.
A pesar de todo la exposición ocupaba como cinco mil
metros cuadrados, con variedad de productos de acero
fierro, v~drio, cristal cortado, bombillos eléctric~s, motores'.
carrocenas, muebles, cerveza, cementos, pinturas, hilos,
productos alimenticios, etc., etc.
. .La im~resión de esta visita queda bien dibujada en el
s1gu1ente parrafo de la nota publicada al día siguiente por
uno de los diarios de la ciudad:
. "Después de llevar a cabo, anoche un minucioso recorrido por todos los locales de la Exposición Industrial instalad~ en terrenos del Instituto Tecnológico y de Estudios
Superiores, y minutos después de que una gran masa formada casi exclusivamente por poderosos industriales había1~ ~itoreado a su llegada y en los momentos en que simbohcamente declaraba abierta dicha exposición, el Primer
Man~atario de México, licenciado Alemán, mostrábase
emoc1?nado. Su semblante, a pesar de las fatigas naturales
de la intensa actividad y el constante ajetreo de la jira por
el no~e, ~uestra a las claras una satisfacción que a Jos
nortenos indudablemente enorgullece. Su sonrisa habitual
franca Y a flor de labio, es ahora más entusiasta y optimis11

�. d Al án ha recibido una de las
ta. Se diría que ~l lice1:c1a \1 e~r la capacidad productimás grande ssat1sfacc1ones
~ .
venia".
va de una ciudad a la que hacia cmco anos no
S Farías dar la bienvenida
Correspondió a don Juan ·
cortaba el cordón
. Al án en el momento en que
.
.
al Lle. em
.
. .
En breves frases mamfesto
tendido en el salan prmc1pa~. t . d la producción regio. ··
a una sm es1s e
que la expos1c1on er
l movimiento de recupemontana, t_ratand? d~ coop~r~~n: ~razada por el propio seración nacional, s1gu1endo_ ~
ha sabido sacudir la
ñor Presidente de _la Rep,~lHgwrca'.:~s por esta ruta, agregó,
inercia de los mexicanos. e
con fe en el porvenir.
.
• d don Eugenio Garza SaAcompañado el Lic. ~eman e
. .ón hizo una deda al terminar el recorrido en la exp~s1c1 deÍ Instituto cotelrida visita a l?s div~:sos d~~a::=: ~~ organizació~. Inmentando la satisfacc1on que
.
de mayor cateteresado por los detalles ?ue _le parecieron Admiró la bigoría se le dieron las expllcac1ones d~l- cas~~stadio
blioteca Y le causó muy grata impres1on e
.
En la noche se efectuó la recepción ofr~cida por el Cl~!
Lo amplios salones de la Terps1core, capaces.
de Leones.
~
.
onas se vieron llenos. Cuando
contener a mas de mll pers . '
h' el Himno Naciohizo su entrada el Lic. Alemanl se esc~~oºmmiento Después
t todos de pie en so emne
o•
•
nal, pues os, .
mentarios y caras risueñas.
aplausos, mus1ca alegre, co
.
íf b nquete cuando el café pone
. Terminado el magn ico ~ la ~hampaña imita el esla nota de color, aroma y sabo 'Y da del Presidente del
tampido de los cañones, 1~1 v~~l:i~biente. Ofreció el agaClub don Roberto Reyes si e~
tía al Lic. Miguel Alemán,
sajo como un~ muestra de tm~iración del pueblo mexicaque había sab1d~ ':~ptarse ª \ubstanciosa. correspondió el
no. Breve expos1c1on, claraf Y
ignificativas de un sincero
Lic. Alemán con amables rases s
agradecimiento.

12

Espectacular fue la coronación de la Reina de los Leones, Ma. del Carmen Zertuche, Carmen I., pues al Lic. Alemán correspondió colocarle la Corona, símbolo de su Reinado. Dianas, aplausos, vivas y porras, todo un maremágnum
de alegría.
Pasada la media noche se retiró el Lic. Alemán y la
mayoría de los personajes que lo acompañaban, pues para
el día siguiente les esperaba un trajín no menos pesado.
Para algunas personas el ajetreo había sido agotador
durante los días 15, 16 y 17, no así para el Lic. Alemán que
permanecía animoso, jovial y dispuesto a participar del programa del día 18 principiando a las 8 horas. Por supuesto
que la mayor parte de los funcionarios que lo acompañaban
se mostraban deseosos de actuar, echando mano de los recursos que les proporcionaban los años cuarentones, que a
decir de los fisiólogos, son los más pródigos en fuerza física
y mental.
Parecerá mucho cuatro horas para visitar industrias.
Sin embargo, si se trata de darse una idea más o menos
completa del funcionamiento de una planta importante ese
lapso resultaría corto. En el caso de la visita encabezada
por el Lic. Alemán fue él quien midió el tiempo. En donde
encontraba algo de su interés se detenía y preguntaba. Como cuando presenció la fabricación de botellas, dándosele
datos del monto de la producción, y especialmente del hecho
de que la maravillosa maquinaria automática se construía
aquí mismo en Monterrey. No menos asombrado quedó al
observar de cerca la producción delicada de Cristalería.
Largo sería seguir paso a paso el proceso de las visitas
a las industrias. En todas partes encontró el Lic. Alemán
motivos de admiración. El sorprendente desarrollo de la Cía.
Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey; la novedosa instalación de los hornos de Hojalata y Lámina, la variada y
magnífica producción de Fábricas Monterrey; las notables
instalaciones de Cementos Mexicanos; la moderna maqui-

13

�naria de la Cervecería Cuauhtémoc ... Varios días hubiera
requerido el Lic. Alemán par apreciar objetivamente lo que
se fabrica en nuestra ciudad.
Se agotó el tiempo con provecho. Los jardines de la
Cervecería muy concurridos y adornados con buen gusto
esperaban el arribo de la comitiva oficial para el banquete.
Al filo de las 14 horas los asientos alrededor de las mesas
estaban totalmente ocupados.
Música de salón, cancioneros y bailarinas llenaron el
programa artístico. Los meseros con diligencia se ocuparon
de servir vinos, licores y cerveza, en proporción adecuada a
los exquisitos manjares.
Las conversaciones a cada momento más animadas cesaron al anunciarse a la hora del ·café que hablaría el Lic.
Virgilio Garza Jr.
Sin preámbulos, guardando las formas de cortesía y de
respeto al señor Presidente de la República, el Lic. Virgilio
Garza con voz clara expuso la situación prevaléciente en el
Estado sobre problemas como escasez de agua, combustible,
fuerza motriz, comunicaciones, preparación de técnicos, que
se realiza en el Instituto Tecnológico ... Inició su discurso
dando la bienvenida al Lic. Alemán y a sus colaboradores,
acentuando nuestra calidad de mexicanos, que se distingue
por la proximidad geográfica con el poderoso país del norte. Al valorar la calidad humana de los habitante de esta región dijo:
"La historia de Monterrey es una historia de lucha, de
trescientos cincuenta años, contra un medio hostil, contra la
falta de recursos naturales, contra la indiferencia, la suspicacia, el escepticismo y la incomprensión de muchos. Lucha
contra obstáculos que han sido un desafío y un acicate y
que se han venido superando con la fe en Dios y en los destinos de México, la voluntad para iniciar y cumplir las obras
emprendidas y el trabajo que se nutre de ambas esen-

La brillantez de la expo · • •
substanciosa en el contenido sp1c:~n, ?orta en extensión y
,
voco un cerrado aplauso.

;ic.

Com l 'd 1 ·
Martínez ~~:z ~i:r;;~ ~!::u~:t:n~;:ie~dó al
Antonio
mismo el elogio de lo nu
.
. . ugar e hacer yo
los visitantes, que sean :tiaf~~=la~ot{.ºn el co~cepto-de
las que avalen esta relación:
s e ic. Martmez Baez
" "En ningún lugar del paí
. .
_
rápido recuento del desarrollo ds 1se ~rop1c1a mas hacer un
inquietudes de nuestro pueblo e pais Y de la~ v~hementes
rio de trabajo y de .
, que en este esplendido empootro lugar se cumpl:1!:~~: ~~eris Monterrey. En ningún
sarrollo y el progreso de Méxi~o grama trazado para el dede puede ad rt·
.
, que en Monterrey en donve irse el triunfo del esf
.
y empresarios, unidos por la laboriostdearzdoYdlea trabaJad~~es
cooperac1on.
"Mont errey se ha convertid
.
de la grandeza de M' .
o en s1mbolo vivo Y pleno
tada Es b
.
exi~o, que es obra sistemática y aquila.
ase mconmov1ble de bien
.
Y desde hace medio sialo
l G es Y emporio de trabajo
industrialización paraºej~~l ª 1 r;~ Rueda Maestra de la
un medio en u~ la ne .
o au a le de todo el país, en
ha sido la d~
ces1dad, esa gran maestra de la vida
a norma de trabajo y disciplina".
'

Más de setecientas per
. b
industriales, profesionales son~sd,. anqueros, comerciantes,
.
' per10 istas
escucha
1 .
brant e discurso del Lic. Mart'mez B'aez . y. . el aplau ron
o f e 1v1moroso, porque, a la elocuencia d
,
- s ue cagar el íntimo sentir del señor P
or:dor babia que agrevimientos de cabeza apr b b res1 en e, que con leves mo0 a a cuanto sucedía.
'

~1

Omito los nombres de los
•
larga la lista y esta eró .
asistentes porque es muy
ta. Suplo taÍ omisión d:~a::dextendería 11;ás
~8: cuenen el mundo de los negocio
Mo que lo mas sigmficativo
s en onterrey estaba presente.

?e

Siguiendo la ruta trazada, para las cuatro de la tarde fa

cias ... "

14

15

�caravana de funcionarios se encontraba en la Ciudad Militar.
Después de rendir al Primer Magis~rado los ho~ores de ordenanza, se procedió al abanderamiento de vanos cuerpos
de conscriptos.
El Lic. Alemán entregó la bandera a cada grupo, pronunciando palabras alusivas que con recogimiento y emoción escuchaban los jóvenes conscriptos. Después de algunas evoluciones marciales al toque de clarines y tambores
terminó la ceremonia.
Todavía dedicó el Lic. Alemán el resto de la tarde para audiencias.
Para cerrar el círculo de agasajos al Lic. Alemán Y
acompañantes se efectuó un banqu~t_e y baile e~ el Casino
Monterrey. La sociedad quiso participar y lo hizo_ con voluntad y gentileza. No usaré el término usual en fiestas. de
alta categoría diciendo que hubo "derroche" de luces, vi:110
y flores. Me quedo con la palabra "abund~ncia" par~ incluir lo de mayor significación: las atenciones, cordiales,
sinceras, que se prodigan cuando nacen espontáneamente.
La simpatía que inspiraba el Lic. Alemán ganó pronto
a damas y caballeros, de tal manera que parecía haberlo
tratado de tiempo atrás. Paso que facilitó derretir de inmediato el hielo, para establecer el diálogo de la amistad.
Fiesta de aquellas que logran el milagro de alejar a las
personas de sus problemas, muchas veces abrumad~res, Y
con ello queda dicho que privó un ambiente de alegria y de
sano esparcimiento. Dejo lugar a una pequeña nota aparecida en uno de los periódicos locales, que contiene apretada
síntesis de esta memorable fiesta.
" "Después de los diversos homenajes oficiales en honor
del Primer Mandatario de la Nación durante su estancia en
esta ciudad, la sociedad de Monterrey no podía dejar de
rendirle también una cariñosa demostración de afecto Y

16

anoche, en la suntuosa terraza del Casino, se le brindó brillante recepción, a la cual asistió el señor Presidente acompañado del Gobernador del Estado, doctor don Ignacio Manes Prieto, su esposa doña Francisca Caballero de Morones
Y señores Lic. Salvador González Jr., y Rogelio Elizondo. '
" "Ocuparon la mesa d e honor acompañando al distinguido visitante el Gobernador, su esposa señora Caballero de
Morones, el Secretario de Hacienda, Lic. Ramón Beteta, don
Jesús Llaguno Y, señora Virginia Farías de Llaguno, Secretar~o de Comunicaciones, Lic. Agustín García López, don
Gmllermo Zambrano y señora doña Consuelo Lozano de
Zambrano, Lic Fernando Casas Alemán, don Rodolfo J.
García Y señora Margarita Madero de García don Antonio
,
'
Diaz Lombardo, General don Matías Ramos Santos, don Aurelio González y señora María Bell Villarreal de González
Secretario de Economía Lic. Antonio Martínez Báez Lic'.
Virgilio Garza Jr., y señora doña Rosario González S¡da de'
Garza,_ Secretario de Educación, Lic. Manuel Gual V1dal, don
Eugemo Garza Sada y señora Consuelo Lagiiera de Garza
Sada, Secretario de Recursos Hidráulicos Ing. Adolfo Orive
de Alba, don Andrés Chapa y señora Otilia Salazar de Chapa, Secretario de Agricultura don Nazario Ortiz Garza don
Manuel Santos y señora Celina Ferrara de Santos ' Lic.
Francisco González de la Vega y Secretario de Com~nicaciones y Obras Públicas, ~ic. Agustín García López.

"Fue maestro de ceremonias el señor don Ernesto Hinojosa, quien preparó para la ocasión un estupendo programa artístico musical en que sobresalieron los números presentados por alumnas de la Academia de Danza Areu".
Así terminó una sucesión de acontecimientos, que al
a~ercar a~ pueblo de Nuevo León al Presidente de la Repúb!1ca, t~v1eron la virtud de acabar con prejuicios, borrar
~istan&lt;:,as Y establecer una comunicación que debe ser permanente. ·

17

�Epílogo.

Pasaron los años y el Lic. don Miguel Alemán Valdés
cumplió su!:&gt; promesas, más allá de lo esperado.
Se realizó la canalización del Río Santa Catarina, construyéndose cuatro puentes monumentales. Inauguró casi al
terminar su actuación presidencial el majestuoso Hospital de
Zona del Instituto Mexicano del Seguro Social. Se iniciaron
tres presas. Ayudó a la construcción de caminos vecinales.
Aumentó el número de aulas y de maestros en las escuelas
federales ... En resumen surgió del olvido la figura de un
Nuevo León dispuesto siempre a cooperar en_ todo lo que
signifique progreso de México.

18

.¼ea
~

~

¿Mz~

~#M~á

�MARIA DEL ROSARIO MACIAS GARCIA
Egresada de la Preparatoria No. 7 y estudiante &lt;le la
Fac. de Enfermería de la Universidad de Nue"o León

LA CHICHARILLA *
(Cuento)

~
w

!anca, esbelta, ojos azules, y con la ropa que dejaban las muchachas, y que luego la señora le obsequiaba, más que sirvienta, parecía una de las chicas de la
casa.
Con mucha frecuencia, se sentía halagada por la mirada insistente de uno de los señoritos, y un día sucedió lo
que tenia que suceder, con el consabido; ¡que no lo sepa Mamá!.
Así, &lt;&gt;.n la fecha maravillosa en que las mujercitas celebran el feliz advenimiento de su edad de oro, ella amaneció con la responsabilidad de una niña, como en los clásicos, carne de su carne y sangre de su sangre.

Se le dijo que en aquella casa honorable, ella era una
pena para la familia. Se le dieron unos pesos, y se le mostró
el amplio horizonte, a donde había que ir a librar la batalla
por la vida.
La mañana era espléndida. Las montañas tenían tintes
de primavera, y los cerros cercanos olian a yerba fresca. El
cielo lucía diáfano, como los sueños de una colegiala, y la
ciudad era un joyel de luz, como alcázar de mármol.
• NOTA DEL EDITOR: Obra que obtu vo el Prime r Premio e n el Con-

curso del Cuento, organizado por el Depar tam e nto de Extensión
Un iversitaria de la Un iver sida d de Nuevo L eón.

21

�El tráfico gañán se despertaba, impregnando de miasmas la calle limpia, como para cobrarse así sus servicios.

"Al valle del Regiomonte
ha bajado El Redentor•,
'
sus manos llenas de dones
Y su corazón, de amor.

Las muchachas salían de prisa rompiendo la banqueta
con los tacones, los automovilistas las saludaban reverentes,
y los choferes se saludaban con la elocuencia de su claxón,
en clave "Morse".

¡Cantad, pájaros y flores!
¡Cantad sombras! ¡Cantad luz'
Al Amor de los Amores.
·
Cantad al Niño Jesús.

Ella caminaba feliz, llevando en su brazo izquierdo a su
cachito de cielo; con la mano apretaba el puñito de dinero
que era su fortuna, y con la mano derecha cargaba el veliz
en que llevaba su ropa.

Canten todos los luceros
Y los peces en el mm·
las nubes del firmame~to
la montaña y el erial. '

Tenía todos los atributos de su edad, y no le fue difícil
colocarse en un restaurante de primera categoría; pero un
año después, la atención a su niña y la de su trabajo, resultaron incompatibles, por lo que tuvo que buscar colocación
en un establecimiento de menor importancia. De alli pasó
a otro todavía más modesto, y luego a uno, en el que había
que acompañar a los clientes a tomar cerveza y vino. Así
fue adquiriendo el hábito de la embriaguez.

En el cerro de Las Mitras
un ast1·0 se ve lucir,
'
para guiar a los tres Reyes
que de Oriente han de venir.
¡Duérmete, Dulce Tesoro!
¡Duérmete, Corazón Mio!
¡Duérmete Granito de Oro
que está haciendo mucho Írio!"

Por su inveterada costumbre de proferir frases como . ..
"¡Me lleva la chíchara! ¡Me importa una chíchara!" le
adjudicaron el mote de "La Chíchara", y, consecuentemente,
a la niña, el de LA CHICHARILLA.
Noche a noche, al salir de su trabajo, se iba a la cantina, donde bebía hasta el último centavo, mientras la niña
esperaba durmiendo, sobre el tapanco de una bolería.

fervo~~nla presencia de a~u:lla celebración; los cantos Y
ca había vi;~~ la gente Par_t~c1paba (cosa que la mujer nunlos brazos a s~ se. co?111ov10 pro:undamente, Y tomando en
los tra
h d chiqwlla, se echo a llorar copiosamente y
snoc a ores que la encontraban por la cal1e decía;:
"Hoy la borracha, bebió del llorón"

NAVIDAD
Aquella noche se celebraba la Navidad. Al salir "La Chíchara" de la cantina, encontró a su niña con la carita pegada al ventanal de una casa, en cuyo interior había un nacimiento, y los concurrentes cantaban:
22

ca

Cierlta n_oc~e, en la cantina, se encontró de manos a bocon e senorito Papá de la niña.

Inmediatamente la increpó con
defendió, diciéndole:
una filípica, Y el1a se

23

�- "No señor, no tengo".

"¡Sólo soy lo que tú me enseñaste!"
El señorito la amenazó con pelearle la posesión de la
niña, y mientras él salía como a buscar a la policía, ella salió por la puerta del fondo, y tomando a su hija de la mano,
se fue a subir en el primer camión que pasó.
Se bajó en las inmediaciones de las colonias Hidalgo y
Regina, y fue a parar en lo más obscuro de la curva del ferrocarril a Matamoros, junto a la barda sur del campo mi-

-"¿Tiene frío, señora"?.
- "Yo no, pero mi pequeñita .. . "
Muy despacito, como si no . .
.
rredor se despoJ·o· d
qms1era agitar el aire del de'
e su capote y b · ,
res. A continuación fue a b
, cu rio con el a las mujepalos, basura Y piedras. uscar, Y encontró en abundancia,
Ya empezaban a pasar los brac
nas de contratación Y al .
eros rumbo a las ofici.10.· .
'
primer grupo que se acerco·, 1es p1·

litar.
LOS SOLDADOS
Se acostó en el suelo húmedo, muerta de miedo y de
frío.
En la madrugada, cuatro soldados la descubrieron, y
uno de ellos, dijo con júbilo:
"¡Mire nomás, mi amigo, qué regalo acá pa' mi mel ... !"
Otros dos soldados reclamaron su participación e.1 el
hallazgo, mientras el último, circunspecto y meC.itabundo
dijo:
"¡Chántenla! No hay que Sé., tiene un chavo. Aguanten". Y los arengó, incitándolos a la moral y a la hombría
de bien, y uno de ellos dijo renegado:
"¡Pos voy con el badulaque ... , ya nos amargó el líquido! Bueno ... , pues. ¡Por el flanco más inmediato, hileras a
la ... !", y se fueron.
El último soldado se quedó en silencio, y luego se inclinó para preguntarle, casi en secreto:

a

"·O
, ra, esos acá ... ! echen una manita . .. ' no"?.
Enterados del proyecto del soldado
. ,
formaron una pared en redondo
' en un santlamen
barda del campo Y la tech
' a modo ~e cerca, contra la
vía, cartones Y hojalatas. aron con durmientes viejos de la
soldado elogió Ia ob ra, d.io las gracias Y les ofreció
muy El
formal:
"Ya saben ustedes qu
do de primera
en la terce: cuent an_ con su influyente soldagustan ingres~r. Yo soy el ~~~~panía de mi batallón, por si
para que ínfluya con mi S t
re que hablo con mi Sarge,
incorporen inmediatament: e, Y los pase con mi Capi, Y se
preciamos de serlo tenemo's qporque ~os hombres que nos
•
ue servir al país
1
mas en la mano' como di·gnos. h.1J0S
. de la patria".
, con as ar-

Los braceros, hombres de c
.
labras del soldado con los ri . amp~, confundieron las paprocaces, Y dijeron:
p10s patrioteros de los políticos
·"L
' ª madr ' ugada está fria· · · · ·, " Y lo deJaron
.
do solo.
hablan-

"¿ Señora, no tiene usted casa"?.
24

25

�El soldado coronó la obra, instalando la puerta, hecha
con una lámina de anuncio, desbarató cajas de cartón, para
fabricar la alfombra, y fue por las mujeres para invitarlas
a tomar posesión de la casa.
Entró "La Chichara" encorvada, luego el soldado y detrás "La Chicharilla", acostumbrada al arama.
Encendieron cerillos, ·y el soldado señaló dos piedras
cúbicas, dejadas a propósito, y una gran caja de cartón vacía.
"Aquí tiene usted dos butacas acojinadas, para cuando
reciba visitas, y esta es la consola, peinador y toda la cosa".
El salió, y ella lo siguió para invitarlo:
"Señor, se queda?".

-"¿Para qué lo engaño? ... , no sé rezar".
,, En ese momento hizo acto de presencia "La Chicharill~ , Y el soldado le tomó la mano diciendo:

ta

"¡UI!ima_damente! • • •, yo le regalo a esta chamaca espequ~na pica, par~ que mañana se agasaje con una cena
de_cabnto Y u~as raJ1tas de picante, Y cuando esté muy enchilad~, se ;,eVIente su soda fría, a salud de su Juan Polai
na, aca...
'
Todavía "La Chíchara" hizo ademán de acercársele int~ntando tocarlo, pero él se irguió cuán chaparro era. s¡ llevo la ~alma de ~a mano a la altura de la ceja, en s~ñal de
d~spedí~a, marCialmente, Y juntando con fuerza los tacones
d10 medía vuelta.
'
El viento que pasaba lo besó en la frente.

-"¡Ya ... !, delante de su chilpayata?, Voy?, voy ... , ya
ni que yo fuera un bato tan gacho".
"Andele ándele, no se escame". Insistió ella.
-"No señora, no me escamo. Yo conozco el rol de la
vida, y me rifo acá ... , yo sé donde, pero a las mamás yo
las respeto, y las venero; porque yo tengo una, santa y buena, como el pan".
"Ahora, si lo que usted necesita es ganar un poco de
jando. Yo le regalo a usted estos veinte baros''.

En lo alto, las estrellas en la vía láctea, cantaban su himno eterno a las grandezas, y el soldado se fue por los caminos de la noche, para no volver jamás.

CENA DE NEGROS
me d;odas_ las noches había feria de bárbaros en el empaltit d la v1a ª. Matamoros. Braceros venidos de todas las la. u es del prus, armaban rifirrafes por el dominio de las
a~eas,dpor ~n_a mala mirada, por una pieza de pan o por una
pieza e mus1ca en las sinfonolas.

-"No señor, su dinero, mucho menos". Dijo ella.
-"Agárrelos, yo me los gané al hueso, y no me lucen".
-"Pos ni a mí, porque no son de mi trabajo honrado".
-"Bueno, -propuso--, tómelos y rece para que Dios
me ayude y me proteja".

26

Mujeres sin escrúpulos, iban a buscar una amistad en
aqu:lla multitud, Y muchas veces tenían que disputarse a la
grena, su derecho.
. Allá ~e a dar la Chíchara. A podrir en el fango del vicio, la exigua calidad.
27

�Pero no fue a disputar a las demás mujeres la amistad
de nadie, sino a prodigarse con los viciosos de igual a igual,
trabajando en las cantinas y bebiéndose el producto de su
trabajo, e incitando a los estúpidos a pelear por cualesquiera cosas, e invitando a quienesquiera que fueran los triunfadores, a formar en el grupo de sus amigos predilectos.
Una niña de cuatro años, no constituye un obstáculo
para la vida licenciosa de una mujer. No obstante; los
actos más abyectos eran cosa tan común, en aquella asquerosa promiscuidad, que la mujer a veces lamentaba, que a
su independencia absoluta, aquella pequeñita candorosa, le
constituyera un lastre.
Sin embargo; -una noche en que uno de aquellos degenerados, pretendió cometer en la pequeña el más vil de
los atentados, "La Chíchara", maliciosa, despacio encendió
un cerillo, y en cuanto comprobó la intención insana, como
tigresa se lanzó sobre el infeliz-, de un mordisco le arrancó una oreja, y con las uñas le grabó en la cara el mapa
de la república.
De la carretera a Laredo, lo levantó la ambulancia, bañado en su propia sangre, y poco después vino la patrulla
por "La Chíchara" y socios.
El primero en declarar fue "El Carabina"; cuando le
preguntaron si él también era sátiro, contestó:

El cantine~o se deshizo en elogios, asegurándole que ya
estaban
.
ted arrancandose a verla 'al bote'., " Y s1. no preguntele
us . ;-le propuso--, aquí a 'Pirijas', a 'El Otate', 'Al Abotagado Y a todos los señores".
. l!tn· cliente espontáneo que la conocía por primera vez
le mv1 o Y ordenó al cantinero:
'
"Sírvale a la señorita una cervecita con explorador".
."El explorador, de tequila o de mezcal ?" Pregunto· el
cantinero.
·
"Sírv_alo de_ rascatripas, con sus gatos en reversa".
-Or deno la muJer-, Y le sirvieron zotol.
de ..~~~~~º: lo~, comentarios al heroico comportamiento
ic. ara ' Y cuando los elogios eran culminantes
ella sedicoloco ?e espalda a la barra, Y les largó un latinajo'
apren do u mdo, ¡sabe Dios en dónde!
'
( "Veritas calitate panoche") .
Un. borrachito consuetudinario, a quien nadie daba importanc1a, comentó.
"·Te
digo que a esta Chíchara, le arrastra pa'l inglés!".
i

"No señor, yo soy un honrado raterito que vivo de mi
mal trabajo, pero sin molestar a 'naiden'. Verdá ~ena".

SO:RADORA

Hechas las averiguaciones, el hecho se calificó como
defensa, y la inculpada salió en libertad.

Chicharilla"' entretanto era feliz en su li6ertad
abs "La
d A
ur_ a.
diario despertaba con un estridente .
qu_e siempre le pegaba junto a la cabecera de su
primer tren que salía de la ciudad rumbo a Matamoros'.

Llegó "La Chíchara", a la cantina, presuntuosa y alardeando que no había poder que la apresara, porque ella era
pura 'mujer macha'.
28

~~:!az~Í

La niña salía corriendo de su cuchitril p
gro monstruo de acero que llevaba un eno;m:r~a:~r

29

=~ n~~

�frente, como ojo de cíclope, para ver las distancias y tragárselas enteras.

Subía
a veces
a phacia las piedreras, y en la ladera se encontraba
epa.

Miraba con asombro el ígneo vientre que escupía fuego, y el pulmón que resoplaba sobre las cajas de émbolos,
para empujar las bielas de las ruedas motrices, mientras la
lengua de bronce seguía bramando, y temblaba la tierra al
paso del gigante, reptando bajo su sombrilla de humo, para después dejar ver sólo las dos lucecitas rojas del caboose,
perdiéndose en la lejanía.

Pepa era una viejecita q . tab
_.
y platicaba con ella.
ue Jun ª baramtas para leña,

Luego se acomodaba en uno de los arcos invertidos de
la barda del campo, para ver a sus anchas, cómo el viento
iba apagando a sopliditos las últimas estrellas de la noche,
dejando tan sólo encendida la lámpara del crepúsculo detrás
del perfil de la serranía, para encender la aurora. Contra
el cielo de iridio destacaban las bandadas de cuervos en su
fuga, hacia los maizales del ejido de Canadá.
Al final, en la hamaca de la montaña azul, despertaba
el bruñido sol, asomando la pupita como copela de oro saliendo del horno de La Fundidora, en el momento en que los
soldados, allá en el cuartel, prorrumpían con sonoros toques
de cornetas y tambores para saludar al dia.

La niña preguntaba con s
· ·d . . .
eran los hombres de la p· d u cunosi _ad m~emta, ¿quiénes
ie rera, Y que hac1an?.
Pepa -~e llenaba la cabecita de fantasías
con sus OJillos maliciosos, de reojo, Y le dec/a:Y la miraba
"Esos son artífices que labr
lf
. . .
Y esos de las trocas
l d . an e rontisp1c10 del cerro,
· t erio-;
·
que transforman , - e ec1a. con rrus
son magos
en pan, las piedras de la montaña".
Volvía a la ciudad con los i
hambre hasta el cuello dand ~ ~ escaldados, Y con el
trashumante siempre ~edie ton
den a suelta a su espíritu
'
n o e tramontar a las c dºJl
ras Y de alcanzar todos los H orizontes.
.
. a la or
i eInsensible
inedia.
Llegaba a la colonia Hidal d
.
veces su madre le daba al d go espues de mediodía. A
go e comer y a vece
.b
parar a la puerta de la fond d Ch '
s se 1 a a
donde comían los b
a e
encha, "La Guanajua".
raceros; Y Chencha, generosa, ordenaba;
"·M·
, ira p ancha, dale un taco a esa escuintla!".

A menudo echaba a andar por el campo de aviación
militar para cortar mirtos en los matorrales del llano, y extasiarse con los cantos maravillosos de los mirlos y los sinsontes, o embelesar sus sentidos con los colores de los tréboles, las margaritas silvestres, las peonías o las flores del
gengibre.

"¡Posetivamente
·
los '·a1
'
' pref enmos
que se traguen las crestas
J aos' que venderlas pa' los cochinos!".

Andando llegaba hasta el arroyo de Topo Chico, y pasaba la corriente a pie enjuto, sobre los puentes de piedras.

de h:~~sr~~~~1:t~nulplat~ de escamocha, que llevaba desgarro.
ic as e carne, hasta bachichas de ci-

En la otra margen, se llenaba las manos de flores de
laurel o de anacahuita, y las ponía en la corriente del agua,
con un pensamiento raro en cada flor.

Luego se iba a dormir al ·a d'
tos de las chicharras.
J r m, arrullada por los can-

30

Algwen
. alababa su desprendimiento Y 11
.
, e a presurrua:

31

�Al
as noches se aventuraba por las calles obscur8:s
de la c : a Y allá, en el fondo, encontraba un gr~po de ruñas jugando 'a la ronda, y la invitaban para cantar.
Por ahí viene "La Chíchara",
déjenla pasar,
que nadie se interponga
se puede disgustar.
Que sabe hablar inglés,
que no lo sabe hablar,
que todos los braceros
le pueden enseñar.
Tengan listas las manos
cuando la vean venir
para que esté conte~ta
comiencen a aplaudir.

y luego aplaudían al compás del coro, que seguía:
(Ol ray con guasumara,
okey, okey, okey),
si sigue practicando,
muy pronto va a aprender.

Acabada la ronda, todas las niñas entraban en sus casas; las puertas de las casas se iban cerrando, Y la calle quedaba más obscura, Y empezaba a llover.
Ella se refugiaba en el quicio de una puerta, Y_ la tor. b Al estallar los rayos, cerraba los OJOS muy
:p:::::;,e;aenª·el fragor de la detonación, se le abrían los
ojos por toda la cara.
Cuando se calmaba la tempestad, el cielo se despejab:
h - n Entonces ella se desconcertaba, porqu
y las nubes wa .
osas del cielo o eran cosas
no sabía, si lasd~trdeolslapos
n:via en la mitad de la calle,
de los charcos eJa
'

~r:

32

y se sentaba en cuclillas a meditar; mitad embelesada con
el violín mágico de algún grillo solista, y mitad medrosa con
las voces roncas de las ranas y de los sapos, que llamaban
al miedo.
Echaba a andar con los piecezuelos entumecidos con el
frío de la noche, por la calle poblada de duendes, a sólo cinco cuadras de la calle Altamirano, y a cinco siglos de la civilización actual, y como único indicio de progreso, los postes, como fantasmas negros, y en lo alto, los cables de la
energía, donde el viento silvaba como brujas que maldicen.
Llegaba al empalme; se sentaba a dormir en su rincón
favorito, hasta que pasaba su madre, que le llevaba la cena,
consistente, casi siempre, en una torta de pan, y una soda
medio vacía, y ordenaba a uno de sus acompañantes:
"¡Mira tú, gorro de paraguas, tráite aquea guerca ... ,
es milla!"

EMMA
Muy temprano empezaban a circular los camiones por
la calle Altamirano. Todos fabricados de hojalatas, trozos de vidrio, palos y cochambre, paraban en las esquinas, jadeantes y temblorosos, como potros en la doma. Los
choferes echaban una última mirada, a la espalda de las
damas que bajaban de los armatostes, entre de aprobación
y de despecho.
Emma era maestra de segundo año, de una escuela de
la colonia. Y era, eso que son los maestros universalmente:
"Un modelo de virtudes cívicas y sociales".

¡Limpia en el vestir, limpia en el alma!
33

�Bajó del camión, y cruzó la calle rumbo a la acera de
enfrente, donde un grupo de rap~elos maltrataban a una
chiquilla, que se defendía con punados de lodo.
Por mala, o por buena suerte, la chiquilla erró el tiro,
Y estrelló la plasta de lodo en el peto de la alba blusa de
Emma.
Ell
limitó a limpiar de la mejor manera posible
las ma:c~!s, a tiempo que los pilletes huían a la desbandada, y la mocozuela se echaba . a llorar.__ La prof~~o~a
limpiando sus dedos, preguntó casi con carmo, a la nma.
. ?"
"¿ Qué te pasa, querub m. .

-"Pos esos mulas me dícen méndíga".
•

•

, ?"

-"¿En donde esta tu mama • ·
-"En el jale".
-" ¿En dónde trabaja?".
-"En la cantina".
-"¿Por qué no te vas con ella?".
-"Porque está peda y me corre".
-"Válgame Dios!. --exclamó la maestra-, ¿_cómo te
llamas?, y una señora que a la sazón pasaba por all1, contestó a la pregunta hecha a la niña:
"Es "La Chicharilla", hija de "La Chíchara", una vieja borracha que trabaja lavando los pisos Y los excusaos
de las cantinas".
"Muy bien, -dijo Emma-, ¿ya desayunaste?" .

"Bueno, ven conmigo", y esa mañana llegó a la escuela, llevando de la mano a una niña sucia y andrajosa, que
parecía tener la mitad de su edad real, y la condujo al reparto del I.P.I. y los agraciados que esperaban, gritaron:
"¡Qué se forme! ... ¡a la cola! ... ¡qué se forme ... !".
Después del desayuno la llevó a su aula, y la sentó junto a las demás niñas, y las niñas se quejaron:
"¡Señorita, esta niña tiene muchos piojos!".
Y la maestra la sentó en su silla personal, diciéndole:
"Allí te estás, ¡no te vayas a salir, porque los muchachos te pegan!".
A la hora del recreo, la maestra iba a seguir preguntando, pero ella fue quien recibió un abrumador alud de preguntas, y tuvo que dedicarse a impartirle cátedra de primer
año, pero lo hacía con entusiasmo, con un gusto exquisito,
porque la chiquilla absorbía la enseñanza con avidez, con
clarividencia, asimilando, bebiéndose las palabras de la
maestra.
Al dia siguiente, Emma bajó del camión con un paquete de ropa bajo el brazo, y se puso a buscar a la chiquilla
por toda la calle, pero nadie le dio razón· solamente en el
sitio de automóviles, un chofer le dijo:
'
"Sí, ahí se va por el callejón de la curva, y pregunta
por la cochinera del pecado, pero es difícil que la encuentre allí, porque tiene pat'e perro".
Ya era la hora y se fue al trabajo, en la puerta de la
escuela la niña la sorprendíó, diciéndole:
"Señorita, ya me dieron desayuno".
"¡Magnifico!", díjo la maestra, y mirando que llevaba

"No".
34

35

�una perrita flaca, negra y llena de pulgas, se dio a la tarea
de convencerla de dejar en libertad al animal.
La niña, pesarosa, daba tiernos besitos de despedida al
animalito, y ésta correspondía al cariño, lamiéndole los moquitos.
Luego mostró a la maestra un puño de papeles blancos
de envoltura, (regalo del carnicero), diciéndole:
"Señorita, hice la tarea".
La maestra examinó los papeles, y preguntó:
"¡Dime niña!, ¿quién te ayudo?".
-"Fue Fabián, el del estanquillo, pero yo puedo hacerlo", y tomando los papeles y un pedacito de lápiz, se tiró
en el suelo, planteó su problemita y lo resolvió.
"¡Perfecto!, --dijo la maestra-, ¡oye, te gusta bañarte?".
-"No sé, --dijo con franqueza la niña-, nunca me baño".
Pidió agua tibia a la mujer del conserje, la bañó, la vistió con ropitas limpias, tobilleras nuevas y unos zapatitos
bastante buenos aún, y peinó sus cabellos desgreñados en
dos insipientes y rubias trencitas, atadas con listones rojos
que hacían resaltar más su pálida tez, y parecer más azules
sus enormes ojos.
Ya en la clase, se gañó el cariño de las demás mnas,
cuando una de ellas llamada Jacinta, volcó el tintero accidentalmente, y las demás se burlaban de su torpeza, mientras con los dedos le untaban tinta en las manos y los brazos.
Chicharilla, compasiva, fue con un cotense mojado a
limpiar las manchas a la niña, mientras decía con disgusto:

36

"¡Tanta tonta te unta tinta!"
La. frase corno
· · de boca en boca, Y fue coreada por todas,. m1e~tras la maestra la tomaba de pie para escribir en
el p1zarron:
Tanto lwnto vfrtió Chinta.
'
que dijo giiera en queb1~anto:
¡Tanta tonta te unta tinta!
al, verse entintada tanto

Al final de cursos, todos los maestros felicitaron a la
maestra, Y el señor director, díjo:
"S~~orita ~rofesora: Ha hecho usted una obra de muy
alto mento social ~-patri~ti_co, que a todos nos honra. Vam?s a ~~ a esta mna calificaciones de segundo año
asignac10n de sobresaliente.
' con
Llamaron a "La Chíchara". Llegó escoltada por "El p¡·
saflores"
·
·
je".
• "El Casquirranguis",
"El Cacamandú" y "El Cui-. Ellos se.quedaron en la puerta según órdenes, Y ella entro sola, valiente y fachendosa, oliendo a alcohol con una
mano en la cadera, Y la otra ocupada con el cigar;o.
El señor director se hizo cargo de la situación, Y dijo:
"Buenos días señora; ¿es usted la mamá de esta niña?".
-"Pos sí, pos luego?".
"¿Sabe Ud. que tiene una niña muy inteligente?".
- "Pos es que es m'ija, sabe usted?".
"Vamos a darle las mejores calificaciones a ella".
- "Pos qué espera?".
37

�El señor director cortó por lo sano, Y preguntó:

la cenaduría, un año con la Matildona, y dos aquí, en el refuego ... , pos va a cumplir seis años?".

· - ?"
"¿ Cómo se llama la mna
•

"¡Perfectamente! ¿Cómo se llama Ud. señora?".

-"La Chicharilla".

-"La Chíchara".

,,
"Sí, pero su verdadero nomb re •
-"No sé, nunca se me ha alcanzado la puntada de ponerle nombre".

"Sí, pero digamos ... , su verdadero nombre?".
-"¡Ah ... ! Dijo casi con gratitud, pos apenas me
acuerdo, pero me llamo ... , Magdalena Garza".

.
. ·1?"
"¿ Tiene registro
c1v1
. .

"¿ Y tú, cómo quieres llamarte pequeña?", dijo dirigiéndose a la niña.

-"No".
-" ¿Está bautizada?".

-"Pues yo, Emma, como mi señorita", dijo humildemente.

-"No".
En obsequio a la labor de la maestra, el señor director
tomó la recta Y dijo:

Y la dulce maestra no pudo evitar que se asomaran dos
lagrimitas, a sus divinos ojos verdes.

"Bien elevaremos un oficio al Coñgres~ del Estado,
para impo~er nombre a la niña. ¿Está usted de acuerdo, señora?".

FABIAN
El industrioso sol de la ciudad estaba empeñado en fun-

-"¡Pos éntras cañón!" Dijo la mujer.
·- ?"
"¿ Cómo se llama el papá de la mna.
.

-"Eso a mí me importa una chíchara".

dir el pavimento. El viento canicular se hacía su cómplice, y

las personas iban por la calle como agobiadas por tanta luz.
El tren, fumador empedernido, llenaba el empalme con
bocanadas del humo de su pipa negra, y hacía más densa
la atmósfera.

"¿Es usted casada con el papá de la niña?".
-"Eso a usté le importa una chíchara".
"¿ Qué edad tiene la niña?"•
-"Espérese tantito: dijo haciendo rápidamente su
cuenta, un año en el restaurante, un año en el otro, uno en
38

Todo eso chocaba en el ánimo de Fabián, que era gente del altiplano. El era un aspirante a bracero, que no se
descorazonó con el fracaso de su propósito. Instaló un estanquillo frente al empalme, y aili les vendía a sus compañeros, lonches, refrescos, cigarros etc. Y a quienes se lo solicitaban, les vendía pisto y motivosa; a veces, allí mismo se

39

�la tronaban) y aprovechaban la presencia de los cuates) para
echar una manita de albures y póker.

Más burlas y más risas Ento
_
cleta, conteniendo la risa dijo:
nces, el dueno de la bici-

Para que vieran que él era una buena reata) le pasaba
al costo, a "Chicharilla", dulces, chocolates y cigarros, para que los taloneara) y sacara la feria.

"¡Mira, no te enredes'
da en ella te la
1
.
'
rega o.

Ella tenía diez años de edad. Tenía un certificado de
sexto año, y el recuerdo de ese viaje con que la Secretaría
del ramo, premia a los mejores alumnos, al final de la primaria.
Todo lo hubiera dado por el privilegio de volver a su
escuelita, a la que amaba como se ama al viejo caserón de
los mayores, por lo feliz que había sido en ella.

-

s·I 11egas h asta los rieles
.
monta-

"·D
¿
e veras?, ¿no se raja?".

"·No
· .. . ! Pero hasta allá montada en ella"
i
me raJo

Con decisión. Dispuesta a . .
.
en la parrilla.
.
. Jugarsela, aseguro su caJita
pulso, Y bambo~!a~dº:ºc:; la Jamba de la_ ~uerta, tomó imsiguió por la media ~ll q~e no cae, baJo de la banqueta,
caer al otro lado de los ;ie~~s.ando ... ' peladeando, Y fue a

Empero, ella iba a luchar para volver allí.
Llegó "Chicharilla" a la peluquería de don Chano, a
ofrecer su mercancía, en el momento en que llegaba a rasurarse, un acalorizado cliente, en una bicicleta balona
que dejó a la puerta del establecimiento. Se sentó en el sillón y pidió que el abanico trabajara directo a él.
Al momento la chamaca se olvidó del negocio, para pedir un favor al dueño del vehículo:

"Señor, me deja dar una vueltecita?, eh ... sí?", y sin
esperar respuesta, montó en la bicicleta.
Al primer pedalazo, ¡Pácatelas .. . ! cayó al suelo.

Risas y burlas de todos los presentes, pero ella, sin inmutarse, se levantó y volvió a preguntar, a tiempo que seguía montando:
"Nomás una vuelta, señor . .. , sí?", y antes de que le
respondieran, ya estaba otra vez en el suelo, con otro golpe
igual.

40

Se levantó; limpió la sangr d
gió sus chicles Y sus cigarro
e fe su descalabrada, recos, Y se ue a curar su herid
rumb o al estanquillo de Fab'1an.
.
a, con
Fabián acababa de ganar con 1 b
.
a sus visitantes. pero algu· .
fa araJa, todo su dinero
h bº d
,
n mcon orme lo delató Y ·1
a ia a vertido que era vigil d
, e ya
farmacia a algo así
a o por un agente, que fue a la
'
· · · , como a telefonear.
En eso llegó Emma, con su trofeo.
" ·Hol "Ch'
que n~ sab~a qu~c:~~~• tahora eres ciclista?". Dijo Fabián,
ornar.
-"Sí, -dijo con convicción-' es mia,
· me la acabo de
ganar".
"Te doy el estanquillo por e11a . . . ' ¡Juega!" Propuso.
-

"·Y
1
no t e rajas!".

"No' h ombre, que me vas a hacer rajar tú a mí" • D"
IJO

41

�mientras casi le arrebataba la bicicleta, y la llevaba hacia
el lado de atrás del estanquillo.
Acomodó en el portabultos su cobija, su ropa, una botella probablemente con licor, y una cajita con algo secreto.
Todavía dio instrucciones a Emma:

Ya casi de tarde, venía la mu.
de las sobras de la bota d
Jer con un cacharro lleno
na e la cantin
b
ca, a la que encontró en
. a, en usca de su chit
ñeta:
su eS anquillo, Y le largó una rega"Pos donde te metes "Ch.
.
buscando con la tragazó ,
ichanlla" infeliz?, te ando
te escondes . . . .ándal n, pero cuando viene a verte Dios
1
e, ven a tragar ... ".
'

"Al rayo rebanas más fruta, y la pones en el hielo, y al
ratón que pasen los refrescos, Uenas el envase, y en fin . .. ,
ya sábanas como se surte el changarro . .. , y ahí nos vimos". Dijo, y montando en la bicicleta, se perdió entre la
multitud de braceros que se arremolinaba en los patios del
empalme, dejando en el ánimo de la muchacha, la sensación
de que se iba, para ella, el más bello significado de la palabra, AMISTAD.

"No tenemos tiempo madre· .
nas y las sandías, Y atiende a 1 ' ~ra: re~ana ahí esas pibuscar un brasero Y un
os senores mientras yo voy a
cos".
comal, porque vamos a vender ta-

Poco después apareció la maestra. Llevaba, como siempre un paquete de ropa y un pedazo de pastel en una servilleta de papel a la ahijadita.

Así empezó "La Chíchara" u
.
redentor, bajo la égida d
na__nueva vida de trabajo
pataz.
e aquella hiJa, enérgica como ca-

"Chicharilla" mu oc
dijo como al desg~ire: Y upada en atender a sus clientes,

Al verla, "Chicharilla" gritó con entusiasmo:
"¡Madrinita, acá estoy, ahora tengo estanquillo!".

Una mañana Emma 1
riJJa".
'
a maestra, hablaba con "Chicha-

Llegó la maestra, y "Chicharilla" contó la historia de
su adquisición.

"Ya te inscribí en secundari
cuenta mía".
a, Y tus gastos son por

"Pues mira, --dijo la maestra-, se me acaba de ocurrir un plan, para que tu mamá se consagre totalmente al
trabajo, bajo tu amparo; pero tienes que poner todo ese
amor que le profesas, toda esa devoción con que la defiendes, toda tu voluntad y toda tu nobleza. ¡Quieres Corazón!".

- "Ya no, Madrinita
·N t
nerosidad de usted Y
.•• , oso ras somos obra de la ge
' yo voy a estud·
como usted; culta Y bondad
iar, porque necesito ser
trada y bella.
osa, noble Y desprendida, ilus-

"Sí madrina, -asintió la muchacha- obedeceré ciegamente y me sujetaré a sus órdenes".
La maestra expuso entonces un proyecto de resultado
positivo, encaminado a redimir a "La Chíchara".

.¿

Tenemos un buen negocio u
.
como usted me lo indicó) .
e empezo con tacos (tal
empezó a cocinar la gent~ Sigw con menudo, Juego mamá
na nos cambiamo~ a una c~agustar de su comida, Y mañaservir a muchos abonados
que tomamos en renta, para
~lena cal1e, Y deseo que ~~u~aª!ora estamos atendiendo en
narme al banco, a guardar al ~ d~sted favor de acompagun mero".

42
43

�"¡Qué contenta estoy, mi mujercita de negocios! y todos te pagan?".
-"Todos Madrinita. Pero para los que no pueden pagar, mamacita tiene siempre una gran olla de frijoles, otra
de café, y un canasto de tortillas".
"¡Maravilloso . .. ! ¿Y dime hija, los moscones?".
-"Esos ... ?, se asustan con el trabajo, les enseño la
escoba, y ... ¡pies, para cuando ... ! Los mariguanas son
más armados, pero voy con Lucas, compro un cigarro de a
veinte pesos, los mando a fumar en los rieles, y telefoneo a
la patrulla".
"Pues mira hija ... , yo temía por ti, rezaba por ti, pero, ahora voy a rezar y a temer más ... , por mí".
Y hubo prosperidad. El estanquillo se convirtió en una
tienda. La fonda, en una cenaduría de lujo. Todo instalado
en casa propia, y en una colonia aristocrática.

"Chicharilla" fue a la secundaria, y luego a la profesio-

Al templo de la virtud, que florece ESA CASTA MAGNIFICA, de los mentores nuestros.
En la colonia, "La Chíchara" era conocida por LA SE~ORA MAGDA. Se le admiraba por su genio mercantil, la
dirección de su negocio, y en la noche, cuando abrían la cenaduría, y servían los platillos que aprendió a preparar, en
el restaurante de lujo todos elogiaban su ricura.

UN DIA EXCEPCIONAL
i Este era un día grande!

Emma ' "La Ch·ich ar1·11a"' cumplía quince años.
La mañana esplendente la saludaba.
Sentada en la orilla de la fuent d 1 I .
lonia, arreglaba u
·11
e, e a p ac1ta de su co-el . ··t . . n ram1 ete, con las rosas que don Pablito
v1eJ1 o Jardinero--, había cortado para ella.
,
Los rosales tenían justa de perfumería.
El chachasqueo de la fuente
0
!~J~;l~! : . caudal excedente, q:~::au:i :

:

lad~~f::::~

Los altos cedros eran una gama de ar .
:~s Y ruiseñores, y todo el jardín era un n~:f~: !:d~;~:
La M
del m~s:::Jra agda la contemplaoa orgullosa desde detrás
..
or, Y a veces dudada de que aquel ángel fuera
h1Ja suya.
La muchacha acabó de arreglar 1
contenta, que cruzó el pasto verde p:rar=•uY ebstaba tan
frente rugo
'
n eso en la
sa como cuero de barbecho del vieJ'illo 1
se fue cantando.
'
oco, que
Todas las ventanas abiertas de las casas vecinas d .
ban escapar una misma mú . 1
' eJaba felicidad Y el l
s1ca, a calle adyacente respirar
,
so era como un badajo en la campana del
irmamento, para tocar a gloria en su corazón.
A las doce del dia, era la misa.

Admiraban lo refinado de la educación que había impartido a su niña, producto inequívoco de las horas de desvelo, que habían dejado huella indeleble en su rostro.

44

En Espera?ª a sus maestros, a sus amigos Y a su madrina
eso llego un mensajero oficial, con un oficio. Leyó y s~
45

�quedó meditando; -"aún tengo•tiempo"-, dijo, y entró en
la tienda.
"¡Madre, mi regalo más grato! mi nombramiento de
maestra, madrinita se casa, y yo tomo su lugar".
"¡Tonta! -dijo Magda-, ¿para qué quieres ser maestra?, esto es productivo, es próspero, ¡es tuyo!
Yo apenas soy la gañana que se deja conducir inuda,
porque veo que eres inteligente, ¡eres tan dulce!, ¡tan amable!, tan suave, que me llenas de orgullo, ¡aquí está tu porvenir!".
"¡No madre! el dinero no lo es todo. Lo he aprendido
de ti. Las personas necesitamos una ilusión, una esperancita,
un ideal para luchar por él y hasta para morir por él.

Muchas veces, cuando hací 1 .
..
ciencia, sólo encontraba e ll a a ~1:1'ospecc1on de su conSiempre consideraba que ~ et a _at~c1on Y remordimientos.
aquella criatura ni a bes ~ e~1a erecho a llamar híja a
estaba ella, bíndada Y su:Uc:n~/ verla de frente, pero allí
"¡Anda madre·, bendicerne Y deséame suerte".
Y Magda se dio cuenta de
..
que tenía que aprender su pa ¡~e era, toda, híJa suya. De
llorar.
pe e madre, empezando por
De una silla, tomó el bolso 1
•
cha, y entregándoselos le di ·o ; a som~rllla de la muchado de aquella lejana m~drug!da: uy quedito, como el solda"CHICHARILLA: ¡Por el am d
.
para cerrar la puerta! por u
or e Dios, vete al diablo,
felicidad, a grito abierto". q e me voy a echar a llorar de

Algo que nos inspire, nos eleve, nos dignifique, que penetre nuestras almas y nos lave.
Sin ese algo que mueve al corazón,, tú y yo seríamos
aún ... , parias de dolor y vicio, esa basura en la que los seres infames escupen sus conceptos más ruínes, pero ya ves,
me encontró una alma pura, me pulió y me dio forma, y mi
esperanza de verte digna y respetada, ha colmado mi ilusión.

CHA'ITA

(Seudónimo)

¡Voy a mi colonia, madre! estoy segura de encontrar a
mi "Chicharilla, a muchas chicharillas, para enseñarles dig-

nidad, a tener fe, a vivir con alegría.
A enseñarles que tenemos un espíritu para elevarlo, un
corazón para educarlo, una alma para salvarla.
¡Anda madre, bendíceme y bésame!".
Magda la oía en silencio. No sabía que hacer, no sabía
rezar, no sabía bendecir.
46

47

�BEATRIZ MOLINA MARTIN DEL CAMPO
Estu.diante del 8o. Seme stre de Química Indll8trlal
de la Facultad de Ciencias Químicas d e la U. N. L

LA HISTORIA DE UNA MONEDA DE UN PESO•

~l

¿ ué por qué escribo mi vida? Durante los últimos cinco meses he recorrido aproximadamente tres cuartas
partes del mundo, y he tenido toda clase de experiencias,
por lo que no pude resistir la tentación de comentar la agitada vida que he llevado en tan corto tiempo.

J

Después de mi emisión en 1950, fui transportado hasta
un banco grandísimo donde tuve oportunidad de conocer a
otros primos y primas, también algunas amigas extranjeras,
y por supuesto, enemigas: las pesetas. Mi estancia en ese
gran banco fue corta, pues al día siguiente conocí a mi primer dueño, un hombre de 65 años, por quien nunca sentí
gran estimación ya que por su avaricia quedé cautiva en
una celda durante cinco años. Ahí conocí a grandes personalidades. Había chicas de oro, alguna que otra anciana, y
primos más grandes que yo. La mayoría se quejaba del cautiverio en que estaban. Mis abuelas, que tenían entre 100 y
150 años de edad, y por quienes yo sentía gran respeto, no
se quejaban y preferían la paz y tranquilidad a las cuales ya
se habían acostumbrado. Mis demás compañeros, en plena
juventud y con ansia de recorrer el mundo, no deseaban
otra cosa que salir de esa cárcel.
• Obra a la cua l se concedió el SEGUNDO PRE~llO del CONCURSO DEL CUENTO INTRAUNIVERSITARIO del presen te año.

�Cierto día, antes de mi cumpleaños (15 de octubre),
murió el viejo avaro. Tuvimos un ligero mom_ento de nostalgia ya que día a día, don Florencia~ ~ue as1 se llamaba,
solía contemplarnos; después nos acariciaba, y a las abuelas Y a las chicas de oro, hasta las besaba.
Al mes de su muerte, después que se hubo repartid~ la
herencia pasé a manos de un hombre maduro, de 35 anos:
sobrino del dífunto don Florencio. Con él fue donde _empezo
mi gran vida. Recuerdo la noche en que me desped1 de todos mis compañeros; sentía un nudo en el borde que no me
permitía emitar sonido al rodar.
Esa misma noche, cambié de dueño en u~ club noctur~
no adonde me llevó el sobrino de don Florenc10, QE:D. ~ 1
todo era alegría. Después de diez copas que hubo 1?gerido
mi dueño yo me sentía moverme de un lado hacia otro
cuando éÍ caminaba. Cuando mi mareo estaba llegando al
máximo, me entregó a un 'barman' que a su vez m~ puso e~
una cajita que emitía música cada vez que la abr1an. Ah1
había grandes señorones de $ 100 y de $ 500.. Por lo general
nunca se mezclan con nosotros, siempre estan e~ un lugar
aparte. En la caja con música tan solo permane~1. una ~ora,
pues me díeron a un señor grueso que abandono mmedíatamente el club nocturno. Al poco rato llegamos a su ca~a,
•una gran casa! Tenía grandes jardines y estaba muy bien
~mueblada. En su recámara ya dormía su esposa. Yo permanecí sobre el buró junto con otros parientes y herm~nos.
Muy t emprano, cuando el sol apenas despuntaba, la senora,
quien vestía muy raro y traía unos :311:etactos en ~a cabeza,
se acercó hacia nosotros y nos tomo sm ~ue se diera cuent a su esposo guíen estaba haciendo un ru!do tremendo con
la boca. Después nos colocó en su bolsa? Junto co~ ~n montón de chucherías que traía dentro (pemes, cosmet1cos,
tas de gallina para la buena suerte, etc.) De lo que ocurno
después apenas si me dí cuenta puesto q~e estaba en la bolsa, pero parece que tuvieron un gran d~s~st~; no por el
cambio de lugar a que nos sometió la senora, smo por la llegada tarde del señor grueso.

P~=

Ese mismo día conocí lo que se llama un 'salón de belleza'. ¡Qué de mujeres feas y como hablaban! Aunque debo
admitir que después salían irreconocibles. A mi dueña le
quitaron los feos artefactos de la cabeza y le empezaron a
alborotar tanto el pelo que parecía que la hubieran asustado. Y no nada más ella se encontraba así, otras cuantas damas lucían también la melena alborotada. Lo bueno es que
eso no duró mucho tiempo y al poco rato su aspecto cambiaba, dejándolas ver distinguidas, . .. y a alguna que otra,
bella. Antes de salir la señora, me dejó con la alborotadora
de cabello, quien a su vez me guardó en la bolsa de su vestido. Ya después de que el sol se había ocultado, llegué a
una casita, que era todo lo contrario de mi antiguo hogar.
Esta casa era humilde pero limpia, y en ella me sentía yo
muy a gusto. La joven me entregó a su anciana madre. No
hubiera querido salir nunca de ahí, pero al día siguiente
muy temprano cuando ví que la ancianita me tomaba con
ella, me imaginé que muy pronto tendría un nuevo dueño.
Caminó por largo trecho y después entramos a una casa
muy grande y muy amplia, que nada más tenía un solo cuarto, pero que tenía muchas estatuas y retratos. También había velas apagadas y encendidas, y al final del cuarto se encontraba un señor que vestía diferente a los demás, pues
llevaba falda. Este señor de la falda hablaba mucho y muy
fuerte. Por lo que oí, era un gran hombre, pues no hablaba
de sí mismo como lo hace la mayoría de la gente; este hombre hablaba de las debilidades del género humano, de la hipocresía y de la vanidad del mismo. Tal parece que los conociera a todos. Habló del desatino de culpar a la 'mala
suerte' por la falta de prosperidad, y dijo algo bello que si
tantos hombres meditaran sobre eso, vida nueva tendrían:
"El hombre es el culpable de todos sus fracasos". Si tanta
gente al fallar en algo, dijera: "Mi error consistió en esto y
en esto" en vez de decir, "Fulanito tuvo la culpa porque ... " podrían t ener una vida llena de confianza y de
éxitos. Después que terminó de hablar pasó otro muchachito con falda y una canastita. Mi dueña metió la mano a la
bolsa de su vestido y me depositó en la canasta. Se veían
cosas raras aquí, más después supe que el nombre del cuar51

50

�to grande era Iglesia, y que el señor con falda Y ~l niño no
las usaban siempre. Justamente dos horas despues de haber estado ahí, me llevaron al banco.
Aunque ya había estado en un banco, me sentía incómodo pues no conocía a nadie y además, era la primera vez
que entraba a aquel banco. Una vez más, mi estancia fue
corta, y al poco rato me entregaron a una señora cuyos dedos y brazos despedían mucha luz. Al principio creí que se
llamaban focos, pero después aprendí que su nombre correcto es 'joyas'. Con esta señora, llamada doña Luz, fue c~n
quien logré ilustrarme un poco más. La señora saldría al dia
siguiente en un viaje alrededor del mundo, y .parece que a
mis otras compañeras y a mí pensaba obsequiarnos, durante el recorrido de su viaje. Cuanta tristeza sentí al saber
que tal vez nunca más regresaría a mi México Olímpico.

sobre terciopelo junto con otras extranjeras. Después de
varios días de vida tranquila y apacible, una noche me encontraba gozando de un profundo sueño cuando oí un ruido chillante y seco y al despertarme vi que un sujeto cortaba el vidrio de mi vitrina. En unos cuantos minutos y con
agilidad prodigiosa se apoderó de mis compañeras de vitrina y de otras monedas que se encontraban en otras vitrinas
adyacentes. Después salió rápido por una ventana, caminó
a grandes zancadas y cuando se hubo alejado de ahí echó a
correr. Unas horas más tarde nos lucía ante varios señores
que nos seleccionaban y daban precio. Algunas otras compañeras y yo fuimos compradas por un capitán de un barco mercante. Con él empecé un largo viaje a través del mar.

Conocí muchos países, y en cada uno tuve oportunidad
de admirar su belleza. Inglaterra, Holanda, Suiza, Egipto,
Africa, Francia, España y Japón, y finalmente donde sería
mi hogar, Italia. A doña Luz no parece haberle dolido mucho el hecho de nuestra separación. A mí sí, porque ella era
mi pasaje de regreso a Méxíco. Mi nuevo dueño me miró a
través de una lupa muy potente .. . (¡qué nervios!), Y yo
que no me encontraba presentable; pero parece que eso no
le importó mucho pues él mismo me dio un baño con un líquido que olía a rayos, me pulió y me puso en una vitrina

Cierta noche, cuando atracamos en un puerto, el capitán se reunió con otros hombres en la bodega del barco.
Nos exhibieron, y después de hablar llegaron a una fuerte
discusión que terminó en riña. Durante la pelea tumbaron
la mesa donde nos encontrábamos y yo rodé hasta caer en
una caja de madera descubierta donde se encontraba una
cabeza de motor. El capitán vencedor, recogió las monedas
una a una del suelo, pero afortunadamente, yo permanecí
en el mismo lugar puesto que no fui vista. No sabía cual sería mi destino y eso me tenía en la incertidumbre. Tan solo
me quedaba esperar y esperé. No fue largo el tiempo que
aguardé y el día en que me desembarcaron tan solo deseaba
llegar sana y salva a tierra, pues podía caer al agua y permanecer por siempre en el fondo del mar. Al fin, me depositaron sobre el suelo firme, .. . y cual no sería mi sorpresa
al saber que me encontraba nuevamente en México. Aún no
volvía en mí del asombro cuando me recogió una mano
gruesa y sucia de un cargador. Ahí quedó el poco brillo que
aún conservaba. Me colocó en su bolsa, y entregado a mis
pensamientos, a mi alegría de estar nuevamente con los
mios, permanecí ahí esperando al destino. Luego de terminar con sus labores, tomó el camino a casa. Lo que me gusta de mi ser, es la felicidad con que puedo cambiar de ambiente social, y sobre ~odo, siempre soy aceptado por todos,
pobres, ricos, feos, jóvenes y viejos. Creo que soy al único

52

53

Había oído hablar de personas que cambiaban de nacionalidad tan solo por bienestar personal económico, Y
cuando oía hablar de ellas sentía tristeza por esos seres
inestables que huían derrotados hacia otras tierras donde
no eran bien aceptados, y de las que nunca podrían hablar
con orgullo porque no eran su país. Lo más triste del caso
es que si no eran aceptados allá muc_ho menos ~o ~ran aquí:
Pero olvídémoslo, que me estoy poniendo nostalg1ca. Me di
valor y tan solo pensé que no era por propia voluntad por
la que residiría fuera de México, sino por una fuerza superior a mí, y aparte, estaría representando a todo mi país.

�que el ser humano acepta sin distinguirme de raza, color o
credo, pues para ellos, tratándose de nosotros, no nos imponen diferencia alguna. Este mi nuevo hogar, era una choza humilde, donde además de estar ensombrecido por la miseria, también lo ensombrecía la tristeza. La esposa de mi
amo estaba enferma. Se veía pálida y ojerosa. El doctor había estado ahí poco antes de llegar nosotros, y había dejado
una receta para ser surtida. Cuando oí esto, supuse que no
permanecería mucho en ese lugar, y la sola idea de saber
que sería gastado en medicinas que posiblemente salvarían
una vida, me iluminó de dicha, y con más ansia que nunca
desee pasar a las manos del boticario. Era sábado por la noche, y el boticario había cerrado más temprano de lo acostumbrado. Poco después el cargador me dejaba en la mano
del boticario, una mano suave, sin callos ni grietas, pero para mí sin importancia, pues esto no influye en mí, lo que
influye es el uso que se me da.
Me guardaron nuevamente en una caja musical, y ahí
pasé la noche. Al día siguiente muy de mañana, la música
de mi cautiverio me despertó y de nuevo las manos del boticario volvieron a posarse en mí. ¡Qué domingo más hermoso! Se sentía el aire fresco correr y los tenues rayos del
sol acentuaban aún más la primavera. El boticario me llevó consigo y me entregó a una mano pequeña y fina, llena de
suavidad y ternura, que al recibirme me apretó con tanta fuerza que apenas si podía respirar. Era la mano de un
niño. El padre le preguntó que haría conmigo, y el niño por
toda respuesta nos condujo hasta una figura tosca redonda
y de color negro. Era la figura de un 'cochinito'. Pasé a través de la ranura, y todavía alcancé a oir su finita voz: "es
mi alcancía para comprar un regalo a mi mamita". Y feliz
sabiendo que mi uso será la felicidad de dos seres, me encuentro aquí relatando esta historia y preparándome para
mis nuevas aventuras.

ROBERTO GUZMAN QUINTEROS
fumn? de la Escuela de Graduados en
drniniQstraclón, de la Facultad de Cienel88 ulmlcas de la U. N. L.

EL TESORO DE LOS HUAXTECOS

f

:.:t":t~

!:a~}º~:n

bía ~uedado sola en s:~¿1:~:~~~/~eo~:~;zaf~adre hapentinamente el único famili
ecer redaba de ella su n que le quedaba Y quien cuicalidad de hu. ~via, que frIZaba los 22 años, estaba en
de ho ar
e~p perm~ente con sus padrinos a falta
. . g propio, ya perdido . . . La querían bien
h1Jas de ellos le hacían la vida dif" ·1
' pero las
despertaban la
"di
1c1 ; su belleza Y virtud
env1 a Y los celos, sobre todo or
.
a la soltería como una def 1"m"tiva mstituc1on.
. . . . P que ve1an

ar:

Las circunstancias obligaron Pedr0
.
Arqueología a aband
ª
, el estudiante de
1
teres famili~es
onar a Es~uela para atender menesY, por tanto, mas humanos c
d
.
estaba a un escaso año d f al.
' uan o solo
disciplina; era el candidat: :::ási~:r su preparación en esa
gaba una Fundación extran·er rme a la ?eca que atoren Egipto Grecia e Itali
J a, para seguir los estudios
profesor~ y condiscípuli~

MAU
(Seudónimo)

54

a arqueólogo la suerte estaba

decisión de truncar sus ~d-ª en que nada detendría su
des con sus buenos
. . ios en pro de metas más acor-

~~~o ut;::ºtJ~:e

~~=:se

de sus

• Cuento al que se concedió el TERCE
Concurso literario, entr e cuarenta y dR PRE~O, en el mencionado
os participantes universitarios.

55

�Comprendió que un sacrificio sin alegria dism¡_nuye _su
valor, y que probablemente podría amargarl~ _la existe~:ia,
así que al encamínarse hacia la vida presagio se abrinan
nuevas puertas ante él.
Buscaría trabajo, llevando la idea de que el que encontrara sería ajeno a sus estudios tan peculiares, atendería a su madre, y, si bien le iba podría pronto ofrecerle algo más que su amor a Rosenda, su novia.
Volvió a su pueblo, llamado "el corazón de la Huaxt eca" por algún apasionado de la región, que de seguro ~ivió perfumado por los confundidos aromas de naranJo,
azucena, café y jazmines.
Tancanhuitz lo recibió con benevolencia y simpatía.
Sus habitantes esperaban mucho de él y estaban dispuestos a llamarle "el hijo más distinguido del pueblo" cuando
regresara de su ya seguro viaje por los países cunas de la
civilización occidental. Pero aunque su definitivo y prematuro retorno decepcionó a muchos, cuando se supo el motivo, tuvieron para él estima y comprensión.

Los primeros días los pasó recorriendo la región, reconociendo los lugares en donde su niñez encontró expansión y solaz, donde sus correrías por las cuevas y cañadas
le hacian nacer el afán por la aventura.

El reposado agustino le refirió que en una ocasión
años-atrá~, había encontrado dentro de una vasija medí~
II_ena de tierra reseca, algunas pepitas de oro que aparecieron ante sus sorprendidos ojos al ir limpiando el interior. Esa pieza se la había llevado un indio serrano que no
hablaba el castellano, al enterarse que al "padrecito" le
gus~aba ~uard~r esos ejechtalab bülal,. El indio dijo que
h_~bia mas, alla, al pie de "La Silleta", formidable elevacion sobre la propia serranía, pero que sólo había podido
llevar esa, junto con su cargamento de gualelab. El sacerdote le había regalado, agradecido, una medalla con su cadena de plata que luego se puso, orgulloso, al cuello.
El Padre Vaca había enviado los pequeños trozos de
oro a sus superiores jerárquicos, para que dispusieran lo
que debía hacerse. El indígena .jamás había vuelto por el
pueblo, ignorándose su suerte; muchos huaxtecos serranos
desaparecían como habían venido al mundo: sin que nadie
se diera cuenta.
. _Pedro hacía conjeturas: -¿ Y si había muchas de esas
vasiJas llenas de oro, allá en la montaña?, -¿ y si fuese el
tesoro. de_los huaxtecos de que hablaba la tradición?. Ya
en Huichihuarán algo había oído de boca de los yatzel sobre un i~~~nso entierro de pedazos de metal, apreciado
por los civ1hzados zacni.

Un día llegó hasta Xilitla, acompañado de Espiridión,
su amígo de la infancia. El padre de éste les prestó de
buena gana los caballos para que se les hiciera más fácil
el acceso a aquella población, en donde las montañas y valles parecen que en un momento dado van a devorar con
sus fauces verdes a la tranquila y pintoresca aldea.

El religioso se cuidó de no mostrar interés en el supuesto tesoro. Lo cierto es que si había guardado el secreto de su hallazgo, fue con el fin de no despertar la codicia
de ~os lugareños Y además, para cubrir con su silencio las
posibles habladurías de la gente sobre el destino final del
oro encontrado. Pero al malogrado arqueólogo le confió el
s~ret~; él era hombr_e más de ciencia que de ambiciones
~ezqumas.

Cuando visitó al Padre Francisco Vaca en su antiguo
San Agustín, examinó con interés la colección de piezas
antiguas de cerámica que el religioso fue enriqueciendo al
paso de los años.

· Cuando cr~z~ba el arroyo "Las Conchas", ya de regreso, Pedro miro por un instante la retadora elevación de
la montaña, llamada "La Silleta".

56

57

�La idea del tesoro le asaltaba cada vez que veía -Y
sufría-, las necesidades de su casa y los veladamente impacientes ojos de Rosenda. Se había conformado a ser el
ayudante del papá de Espiridión, a quien le llevaba la contabilidad -a su manera- y todo tipo de asuntos dignos
que no podía atender el hacendado ni su hijo. Algunas veces sin embargo, tenia que conducir camiones cargados
co~ naranja hasta Cd. de Valles y Tampico: ¡quién lo dijera! el que iba a ser notable investigador de las zonas maya:quichés, detrás de un volante ... y reprochó la deficiente
organización político-social de su país que tan poco hace
por los estudiantes con problemas económicos.
Rosenda se cuidaba con prudencia de no revelar su situación en casa de sus padrinos, para evitar mayores problemas y "apresuramientos", pero le resultaba difícil evitar ambas cosas. Mientras iba a dar sus clases en la Escuela Primaria o presidía los eventos de su Club, se le veía
optimista y despreocupada, igualmente cuando le encomendaban la confección de vestidos finos; pero al tener que
compartir la mesa y la habitación, sufría en silencio los
desaires e indirectas de las candidatas a ocuparse de los
santos, de las zicatch.

Un día el Correo le llevó un voluminoso sobre, procedente de la capital del país y membretado por el Instituto Nacional Indigenista. Le comisionaban para que hiciera una
investigación sobre la situación de los huaxtecos de la re·gión. Debía preparar los antecedentes para el posterior arribo de un grupo de científicos experimentados que enviaría
el gobierno para coadyuvar conjuntamente en una campaña de integración nacional.
Estaba estupefacto. No sabía si saltar de alegría porque lo relacionaban oficialmente con su mundo, o cerrar el
entrecejo al reducirlo tan sólo a "preparador de terreno",
con una corta suma de dínero a su disposición.
Aceptó. Pensaba que podría reivindicarse ante sí mismo haciendo una investigación seria y acuciosa, como pocas veces la había hecho durante sus estudíos, pensaba que
colaboraría en cierta forma a elevar el nivel de vida de los
grupos étnicos atrasados, con la posibilídad de ser nombrado jefe de alguna institución indigenista que eventualmente
se estableciera en la región. Pero había otra razón .. . el tesoro de los huaxteoos.

Para la madre de Pedro, no había joven más hermoso
y leal que su hijo, a quien sabía grande y sab~o, aunque ?~
comprendiera cuál era exactamente su ciencia. El sacrificio del muchacho había constituido el mejor testimonio de
amor filial, y por ello lo adoraba.

Excursionó primero en las riberas del Río Moctezuma.
Era necesario que todos entendieran que sus incursiones
eran de tipo científico, ordenadas por el Estado. Así, cuando se preparaba para la ascensión a "La Silleta", nadíe sospechaba que la finalidad última era la búsqueda de las toscas vasijas del oro. Su expedición era una feliz dualidad
una combinación armoniosa de intereses.
'

La idea de la aventura iba aumentando día con día. El,
soñador incorregible, se sentía atraído por una fuerza irresistible por lo desconocido ; cuántas veces soñó en el desierto de Libia, tras una quimérica ciudad perdida; cuántas veces vio su fotografía en la portada del "Time" glorificándolo como el descubridor de una tumba egipcia Y, cómo le obsesionó la idea en que sería él quien descifrara los enigmáticos glifos mayas, ante la admiración de sus colegas.

, Llegó a Xilitla acompañado de Espiridión y un mozo
d~ la hacienda; allí complementó su equipo de excursión:
a~mentos, med~cinas, cartuchos, etc.; don Policarpo Hernandez le presto algunos enseres y agregó al grupo a dos de
sus hombres, conocedores de la región montañosa y de los
dialectos. ~camparon en las afueras del pueblo, cerca de
unas pequenas cascadas. Allí Pedro sintió la vibracion de la
noche serrana, el riachuelo murmurante, canto de los grillos

58

59

�y la atmósfera cargada de olores incitantes ... a lo lejos se
oía un quejumbroso violin acompañado de dolidos falsetes:
sutil e inexplicable influencia del cantar de los árabes del
Mediterráneo.
Amanecía cuando el grupo se internó por la ascendente selva, que a cada paso se cerraba más, huraña a la insolencia de los hombres.
Cuando llegaban a los caseríos, las gentes salían a ver
a los ozelou, anunciados por ladridos de famélicos perros y
el griterío de los niños. Allí se detenían. Pedro interrogaba
a los principales del lugar, tomaba notas, imprimía fotografías y observaba con detenimiento las obras manuales y artesanales de los lugareños. Luego se despedían y continuaban la cada vez más penosa ascención; fuera de Espiridión,
los acompañantes se miraban unos a los otros, sorprendidos
de la curiosidad y atención de Pedro por los serranos, lo
cual en cierta forma les halagaba: sus coterráneos nunca
eran objeto de tantos comedimientos por los "instruidos".
Después fue necesaria la intervención de los intérpretes. A mayor altura, las condiciones de los huaxtecos se hacían menos civilizadas, menos hospitalarias.
Al tercer día de marcha, se encontraban a media jornada de "La Silleta", e indudablemente allí ya no había vestigios de civilización. Habíanse topado con autóctonos completamente desnudos y en estado salvaje, que no respondían
a ninguno- de los dialectos con que los llamaban, y en cambio, huían lanzando guturales exclamaciones. Nació la inquietud, pero la compañía de las armas se encargaba de
aminorarlas.
La noche de ese dia pernoctaron al pie del objetivo final, iluminados por una fogata que producía figuras fantasmagóricas. Pedro y Espiridión se preguntaban cuántos ojos
estarían vigilándolos desde la oscuridad, asombrados por todo lo que veían y con quién sabe qué intenciones.

60

_To?o posi?le acercamiento a los salvajes de la sierra
ha~1~ sido ya mútil, habiéndose insinuado el regreso ante lo
esteril
estancia, pero Pedro sanjó los deseos al anteponer habilmente el supuesto deber al bienestar general. _

d: !ª

Por la ~añana empezaron a explorar los alrededores
de la elevac1~n mo_n~a~osa; en una cueva oyeron como lamentos, Y alll se dmgieron . . . Su irrupción causó tal sor~resa a tres indios que se encontraban dentro, que dos saheron despavoridos lanzando aullidos de horror, pero dejando ab?-Ddonado a uno de ellos que se encontraba sobre un
monton de yerb~s, temblando e impotente para levantarse.
Estaba mal herido. Cuando hubieron de curarlo casi a la
f~e:r:za, desinfectándole una fea cortadura, el cer;ado entendirmento del t~c maltrecho comprendió que trataban de
ayudarlo. Le dieron de comer y beber y al fin aceptó las demostraciones amistosas de los extraños.
. _ Pedro le enseñó varias vasijas cuando fracasaron los
mterpre!es,_ Y usando el idioma universal de la mimica, le
pre~to donde había más como esas que le mostraba• el
salvaJe comprendió, Y más agradecido que temeroso sefialó
ayudado por los compañeros de Pedro, el lugar donde habí~
algunas enterradas.
Empe~on la excavación. Mientras Pedro, con sorprendente frenes1 paleaba la tierra. El indígena desapareció . . .
Atardecía cuando sacaron cuidadosamente todos los cacharros; Pedro ordenó, nervioso, que todos se fueran a descansar, ~ue lo dejaran solo para examinar esos objetos llenos d_~ tierra humuosa. Loco de alegría, sudoroso por la
e~oci?n contenida, fue sacanao los pedazos de metal amarillo, rnco~r~ptible y _dúctil . . . a esas alturas del entusiasmo, se olvido_de la nusteriosa presencia de un esqueleto encontrado casi a flor de tierra, que seguramente perteneció
a un serrano cristianizado, por la pequeña medalla encontrada.

61

�La sorprendente animosidad que Pedro ponía a su trabajo, alarmó a los hombres del grupo, quien~s _desde su alejamiento lo veían ya avanzada la noche, ensm~ismad? sobre
el montón de pach de barro cosido. El cansancio lo hizo tenderse sobre el montón de tierra húmeda cuando sus compañeros ya hacía tiempo dormían, una vez que se aseguró
no quedase una sola pieza de oro sin recoger y dentro. de las
herméticas mochilas de lona que pesaban bastantes kilogramos. Y mientras se iba quedando dormido, soñaba que sus
privaciones quedaban atrás, soñaba que con la fortuna que
le proporcionaría el oro, podría viajar por el mundo Y ver
todo lo que ambicionaba; su madre no sería problema, la dejaría a cargo de alguna persona a quien le remuneraría bien
por ello. Dueño de una posición económica sóli~a,_ podría aspirar a la mano de alguna joven de su catego~ia mtelectual,
que comprendiera cabalmente su valor y no srmplemente lo
admirara sin entenderle ... pero, ¿soñaba realmente o veía
su futuro inminente? .. .
Cuando la luz del nuevo día ahuyentó las sombras de la
cerrada naturaleza, cuatro hombres acongojados bajaban
de las faldas de la "Silleta" trayendo en una improvisada camilla el cuerpo inerte de un hombre joven.
Pedro, mientras dormía, había sido asesinado por

:ºs

pojcac de la montaña, en el silencio de la noche; le habian

aplastado la cabeza con una roca, llevándose las mochilas
de lona.
Nunca se supo que Pedro había intentado apoderarse
del sagrado tesoro de los huaxtecos.
Filoprovinciano
(Seudónimo)

62

ISRAEL CAVAZOS GARZA

LA FUNDACION DE MONTERREY,
AL NORTE DEL OJO DE AGUA

(ji1 20 de septiembre de 1958, la. administración municipal de Monterrey inauguró un obelisco dedicado a la fundación de la ciudad, erigido en lo que fuera Ojos de
Agua de Santa Lucía, en la confluencia de las calles de
Cuauhtémoc y Juan Ignacio Ramón.
Cinco años más tarde, el 21 de julio de 1963, el ayuntamiento local festejó la conclusión de un bello parque-monumento a la ciudad y a sus fundadores, en lo que fuera
Ojo de Agua de Monterrey, en el cruzamiento de las calles
de Zaragoza y Allende.
Y esta dualidad de homenajes no es rara en nuestra
ciudad. Tenemos el antecedente de la existencia de más
de dos estatuas del presidente Juárez, y dos del benemérito Dr. José Eleuterio González. Los grandes hombres y los
grandes sucesos dignos son de éstas y aun de más demostraciones de recuerdo.
Lo que sí es de observar, en el caso de la fundación
es, indudablemente, la diferencia de lugares. El hecho h~
dado motivo, antes, desde luego, de la erección de tales monumentos, a interesantse controversias y polémicas de carácter histórico.
"63

�El, Ojo de Monterrey y los de Santa Lucía

Polémica de 1950

En 1950 se originó, al través de la prensa local, un
apasionante debate en torno a la determinación. d~l- sitio
exacto de la fundación de la ciudad. El pueblo s1gwo con
marcado interés la controversia, surgida con motivo de la
tesis del arquitecto Joaquín A. Mora en el sentido de que
la ciudad tuvo originalmente su asiento al norte del Ojo
de Agua de Monterrey, y no en el de los de Santa Lucía,
como tradicionalmente se había venido afirmando.
Ambas partes esgrimieron argumentos eruditos y sólidos basados en importantes fuentes bibliográficas Y do'
.
cumentales. El fidelísimo cronista Alonso de León, escritor de la primera mitad del Siglo XVII, afirma categóricamente que Carvajal " ... pobló, en la parte norte del ojo
de Monterrey, la villa de San Luís". &lt;1&gt; y más adelante, al
referirse a la fundación de Monterrey y al regreso de :Montemayor y los suyos, dice que "trajeron la mira al ojo de
agua en que hoy está la ciudad"; y que, el 20 de septiembre de 1596, "fundó en su ribera, banda del norte, una ciudad que intituló Nuestra Señora de Monterrey". &lt;2&gt;
Otra fuente importantísima, el Acta de Fundación, expresa: " . .. hago fundación de Ciudad Metropolitana, junto a un monte grande y ojos de agua que llaman de Santa
¡,ucía"; y, al ser señalado el sitio, en documentos de la
misma fecha, se establece que: "para el asiento y congregación de los vecinos y pobladores, trazaba y trazó el puesto de la ciudad ... que es junto al monte de nogales, morales, perales y aguacates, de donde salen los ojos de agua que
llaman de Santa Lucía, y la ciudad y asiento señala de la una
banda y de la otra del rio y ojos de agua ... "
1).-ALONSO DE LEON y otros. Historia de Nuevo León ... Centro
d e Estudios Humanistlcos, Monterrey, 1961, J&gt;. 44.

Con base en esta afirmación y en la expres1on: "de
donde salen los ojos de agua", las partes oponentes sostuvieron la fundación en los ojos del poniente, hacia los barrios del Roble y del 5 de Mayo. No admitieron asimismo
que este y aquellos ojos hubiesen llevado comúnmente, en
tiempo alguno, el nombre genérico de Santa Lucía.
El autor de la tesis nueva expuso dos citas, comprobando que el ojo de Monterrey sí formó parte de los de
Santa Lucía, y realizó, además, un erudito estudio de localización de la ciudad primitiva, de acuerdo con las mercedes de tierra concedidas por el fundador a la Virgen y a
los propios de la ciudad. &lt;3&gt;
Hasta aquí la controversia. Los debates se suspendieron Y el pueblo continuó con la duda de suceso tan interesante.

Alberto del Canto

.
Pero la historia_está constantemente renovándose, y
Justamente en ese nusmo año de 1950 tuvo lugar el hallazgo de un dato importantísimo para la historia regiomontana.
El erudito investigador profesor Wigberto Jiménez
Moreno, encontró, en el Archivo Municipal de Parral, Chihuahua, el expediente de un pleito jurisdiccional entre el
Nue~o Reino de León y el de la Nueva Vizcaya, ventilado
en tiempos del gobernador Martín de Zavala.
Entre los documentos del caso, hay alguno que da
cuenta de la entrada del Cap. Alberto del Canto a estas
3).-JOAQUIN A. MORA, "Origen y cuna de la ciudad de Monterrey",
en: Universidad, órgano de la Universidad de Nuevo L eón· Monterrey, 1950, Nos. 8-9, p. 189.
'

2).-lbld., p. 60.

64

65

�tierras de Nuevo León, anterior a la de ~arv~jal y de la
Cueva, Y da cuenta también de la fundac1on, Junto.a estos
mismos ojos, del pueblo de Santa Lucía, en 1577' an~ en el
cual el mismo Alberto del Canto había fundado la Villa de
Santiago del Saltillo. &lt;4&gt;

Monterrey, oerralvo
Otro descubrimiento notable ha sido hecho, acerca del
origen de Monterrey.
Tradicionalmente se ha venido afirmando que Cerralvo, población de las más antiguas, fue capital del Nuevo
Reino de León.

tían simultáneamente; y que el gobernador Zavala, por
cumplir con su encargo, no hizo de pronto otra cosa que
cambiar el nombre a Monterrey, imponiéndole el de Cerralvo. Este nombre y el de categoría de villa los tuvo hasta el 31 de agosto del año siguiente, 1627, en que le fue restituido el de Monterrey, merced a la oposición de los vecinos antiguos; y en que Zavala, por disposiciones del virrey,
empezó las gestiones para fundar la actual villa de Cerralvo, cuyo ayuntamiento estableció hasta 1638.
Este notable descubrimiento se debe al distinguido investigador profesor Eugenio del Hoyo, y ha sido publicado
en el Núm. 3 del anuario Humanitas, del Centro de Estudios
Humanísticos de la Universidad de Nuevo León, correspondiente a 1962.

Las tradiciones dejan de serlo al ser confirmadas históricamente; y ésta se hallaba en este caso. Document?s
oficiales de los primeros años del gobierno de don Martm
de zavala están fechados "en la Villa de Cerralvo, cabecera
del Nuevo Reino de León". Pero ni los propios documentos han logrado sostener esta tradición, originada por el
hecho siguiente:

Pero, independientemente del nuevo nombre añadido
a la lista de los que había tenido Monterrey, nos da luces
este hallazgo sobre el sitio de la fundación original de nuestra ciudad.

El gobernador Zavala trajo el compromiso de f_~dar
aguí dos villas de españoles. Existe el acta de fundac1on de
san Gregario de Cerralvo, de 4 de septi~m?re de 1626, a
raíz de su llegada; pero, leída con deterum1ento, se cae en
la cuenta de que no se trata de la villa de españoles del
compromiso, sino de un pueblo de naturales, ~sto es,_ un
pueblo de indios. Existen, por otra parte, los c1t~~?s documentos oficiales de esas mismas fechas, pero ref1:~endose a
esa otra villa cabecera del reino, y llamada tamb1en no pocas veces: "villa de Cerralvo, Ojos de Santa Lucía".

El mismo 4 de septiembre de 1626, al par que establecía el pueblo de naturales de Cerralvo, ordenó Zavala pr ~ticar una "vista de ojos"y hacer un reconocimiento "del
estado en que se halló la villa de Cerralvo". Este importante documento, que existe original en el Archivo Municipal de Monterrey, &lt;5&gt; y que han publicado integro el Dr.
Gonzalitos en sus Lecciones Orales ...; Cosía en su Histxr
ria de Nuevo León, y Del Hoyo en el estudio citado, se refiere, por supuesto, no al pueblo de naturales, sino a Monterrey, llamada temporal y arbitrariamente Cerralvo.

Ha sido perfectamente aclarado que ambos lugar~s,
con el mismo nombre del virrey marqués de Cerralvo, exis-

Describe este precioso expediente cada una de las casas y de los nombres de sus moradores. Empieza por el

4) .- WIGBERTO JIMENEZ MORENO, Estudios de Historia Colonial,
INAH, México, 1958, p. 101.

5) .-MS. Vista de ojos ... , Archivo Municipal de Monterrey, Ramo Civil, Vol. 2, (1624-1629), Exp. 2, 4 fojas.

66

67

Descripción de Monterrey

�convento de San Francisco, en el extremo sur de la hoy
calle de Zaragoza, y, avanzando hacia el norte, acaba por
citar la casa de Domingo de Morales, "de la otra parte del
río (de Santa Lucía)". También al norte del río se halla la
casa de Diego González, y, a lindes de ésta, la de Pedro Velada, el viejo conquistador compañero de Carvajal. Al norte del río se hallan asimismo "unas piezas muy viejas, en
que vive Juan Pérez de los Ríos" ; y, formando parte de dicha casa, el jacal de Leonor, india, viuda de Bartolomé de
Charles. Consigna además, y también del otro lado del río,
la casa de Francisco Martínez, y, enfrente de ésta, otra
nueva "con una sala y un aposento cubierto, en que viene
'
.
.
a pararse el capitán José de Treviño, cuando viene a misa ... " (Vivía en el Topo) .
De esta interesantísima descripción se deduce que, al
llegar Zavala en 1626, aún existía parte de la ciudad antigua; y que, no encontrándose la primera de las casas del
norte del río más que "a un tiro de arcabuz" (cien metros,
aproximadamente) de la de Bartolomé García, situada al
sur del río, no podría ser que estuviesen estas casas en los
ojos de Santa Lucía del poniente, sino al norte del ojo de
agua grande, a la altura de las calles de 15 y 5 de Mayo,
en la zona del Palacio de Gobierno. &lt;6&gt;

tud de merced, presentada por Fray Sebastián de Torres,
misionero del pueblo, señala qeu es el agua "que sale del
ojo de agua que en otros tiempos se intituló de Santa Lucía
y hoy comúnmente de Monterrey". &lt;7&gt;
Este manantial, cuya agua "es de la mejor y más
abundante de las Indias", como con cierto dejo de provincilismo lo apunta Alonso de León (p. 60), formó el río del
mismo nombre y que iba a desembocar al Santa Catarina.
Y fue este río el que destruyó la naciente ciudad en 1611
obligando su traslado a la actual plaza de Zaragoza, al añ~
siguiente. Si Monterrey hubiese sido fundada en los ojos
del poniente, no hubiese sufrido tal estrago, por que fue la
cañada formada por éstos hasta unirse con el ojo grande
la que lo provocó.

Monterrey al norte del Ojo Grande

Fundados, pues, en el erudito estudio del arquitecto
Mora, en el hallazgo del documento del Parral, por el maestro Jiménez Moreno; en la identificación de Monterrey con
la villa de Cerralvo, de don Eugenio del Hoyo, y en las razones que hemos expuesto, podemos afirmar que Monterrey
fue fundada al norte del ojo de agua; o sea al norte del lugar donde ha sido erigido el nuevo parque-monumento.

El Ojo y Río de Santa l.Jucú:r,

En apoyo a las citas con que Mora comprueba que el
ojo de agua de Monterrey formó parte y se llamó también
de Santa Lucía, conviene decir que, al ser fundado el pueblo de Guadalupe, al oriente de Monterrey, el 4 de enero
de 1716, su fundador, el Lic. Francisco de Barbadillo Vitoria, hizo merced a los naturales del pueblo, del ojo de agua
de la ciudad, en título de 24 de marzo de 1720. En la solici-

El ojo de agua, lamentablemente desaparecido con la
realización del nuevo monumento a los fundadores ; el ojo
d~- agua, cuyas corriente fertilizaron, generosas, los tamb1en lamentablemente desaparecidos cañaverales y nogalares de
. Guadalupe; el ojo de agua, a cuyas inmediaicones, a
partir de la calle de 1 Puente Nuevo, hoy de Zuazua,
se formó, a fines del XVIII, la primera alameda citadina y
las señoras pasearon en góndolas; el ojo de agua amen~za
.maslubre
'
que movió a Gonzalitos a proponer la obra del

6).- GONZALEZ, L ecciones Orales de Historia de Nuevo León, I m p.
d el Gobierno, Monterrey, 1881, p. 45 ; DAVID ALBERTO COSIO,
Historia de Nuevo León, Imp. J. Cantú Leal, Mont err ey, 1925, tomo I, p. 204; EUGENIO DEL HOYO, en Humanitas, N o 3, p . 368.

7) . -MS. Merced de agua . .. Archivo de la Comunidad de Accionistas
de agu a de la Villa de Guad alupe.

68

69

�canalón, acueducto tradicionalisimo; el ojo de agua, ~-e estampas pueblerinas de lavanderas_ y muchacho~ b~1stas,
captados por los fotógrafos Rendon y Sando~al, ~1 OJO de
agua asiento de la casa aristocrática de banos, maugurada p~r don Porfirio durante s~ visita del_ 98, Y centro de
justas deportivas hasta los treintas; el OJO de a~a, transformado en bello parque público, fue, pues el asiento Y cuna de la Ciudad Metropolitana de Ntra. Sra. de Monterrey.

SECCION DE LIBROS

(Comentarios e Informaciones)

AMERICA LATINA EN ALEMANIA

!
"-

nnumerables son los libros que se han publicado en
las últimas semanas en Alemania sobre México, inspirados por las Olimpiadas. No quiero mencionar las obras
que solo detallan estos juegos, porque no proporcionan en
la mayor parte ninguna imagen de México. Sin embargo
hay algunas obras de gran valor. En recuerdo del investigador alemán Wolfgang Cordan que perteneció al cuerpo de
la Universidad de Mérida y que ha muerto en las se1vas de
Peten, buscando descifrar la historia de los Mayas, ha publicado la Ed, Diederichs, Düsseldorf, el gran tomo:
"México pais de cien caras", donde, subrayado por excelentes fotos, Cordan trata de penetrar en el corazón
de este pais, que se ha desarrollado desde los tiempos precolombianos sobre la época colonial y las revoluciones sociales de nuestro siglo, a esta nación de hoy que ha encontrado una síntesis entre el paganismo de antaño y el cristianismo de la época española y el socialismo de hoy.

\
70

El fenómeno México trata también la Ed. Atlantis, Zürich, en su tomo "México", donde el fotógrafo Roiter nos
conduce de los viejos templos mayas y aztecas hasta las
modernas fábricas que demuestran la evolución del moderno México, muy expresivamente. El gran poeta mexica-

71

�no Pellicer nos introduce con muy hermosas frases en m~s
de tres mil años de arte mexicano, mientras que Max M1ttler deja vivir al México moderno con cortas, pero contundentes palabras.
"País a la izquierda del Colibrí", llama Leuenburger su
fascinante descripción de una larga estancia en México,
publicado por la Ed. Steingrüben, Stuttgart..!~forma de
lugares muy aislados que ha encontrado en viaJ~s con su
coche y muchas veces a pie, participando en la vida de estas aldeas indianas. El estilo vivo deja leer al lector esta
obra desde la primera hasta la última página en una noche.
Un excelente olfato para asuntos de actualidad tiene
siempre la Ed, Rowohlt en Hamburgo. Publica una
"Lateinamerika - un segundo Vietnam", es una colecc10n
de manifestaciones de personas izquierdistas sobre cuestiones de América del Sur. Escuchamos opiniones de Guevara John Garassi, Regis Debray, Douglas Bravo, etc. En totaÍ es un cuadro del futuro de América Latina, visto con
ojos de comunizantes complementando así ~tros l~br_os que
consideran la situación desde un punto de vista cristiano o
democrático. En el año no ha faltado tampoco conferencias
sobre México. Buena acogida encontraron las charlas de Caltofen Segura sobre "México entre ayer y el futuro", sobre
las que se refirieron muchos diarios alemanes.

º~:ª

La Ed. May, München, ha publicado muchas gi.úas que
dan siempre precisas informaciones. Esto ocurre también
en el nuevo libro "Karibien y América Central", donde el
interesado encuentra de verdad todas las informaciones necesarias para darse una idea de la región. Ningún viajero
debe olvidar y estudiar esta obra. Guías más cortas son los
tomos que ha editado sobre "Colombia", "Perú" y "Venezuela" que dan buenos informes en breves palabras.
De nuevo pude saludar en Düsseldorf a Germán Becerra, este pintor colombiano que vive desde hace años
fuera de su tierra vagabundeando entre Düsseldorf y Fran72

cia. Sin embargo, contemplando sus nuevos trabajos en la
"Galería Moda y Arte, de Düsseldorf", observamos que no
puede negar su origen indio. Las grandes esculturas de madera igual como sus dibujos, que presentan ahora campesinas francesas, denuncian el arte sudamericano por su pesadez.
Algunas veces pensamos en el artista alemán Barlach
que hizo también estos cuerpos vigorosos y cerrados en sí
mismos. Son seres humanos, que se aíslan de su ambiente,
en el cual no confían. Es una humildad en la que se oculta una fuerza que espera el momento de liberarse de las
múltiples humillaciones sufridas en los siglos pasados, como hallamos también en obras de Diego Rivera y Siqueiros. Quien se abandona en los trabajos de Becerra, vive el
destino de América Latina.
R. Caltofen S.

INSTITUTO FRANGES DE AMERICA LATINA

El Instituto Francés de América Latina, deseoso de
establecer contacto entre los investigadores, profesores latino-americanos y franceses, publica un "Repertorio del
Personal docente de las Facultades de Letras y Ciencias
Humanas en Francia"; también envía a todas las personas
interesadas la lista periódica, por especialidades, de las publicaciones franceses referentes a las disciplinas de las Letras y Cencias Humanas.
Estaríamos sumamente agradecidos a todos los que no
estuvieran todavía al tanto de estas publicaciones y desearan recibirlas comunicarse con:
JEAN ROSE
Director del Servicio de
Investigación y Documentación
I F A L
Nazas 43
México 5, D. F.

73

�SERVICIOS INTERNACIONALES
•ESTABUCIIIINTO D( caooos DGCIIIOTAIIIS 1( IIPGITAcal
•MANEJO DE CREOITOS DOCIIMUTA118S DE WOITAC1811
•FIWICWIIENTO llf IIPORTACIOIIES
•OID[N(S DE PASO A CUALQUO PAIITE lll aDII
•1'181110C1811 Y ASES811A PAIIA IIYOSa$ CIIUITAS 1( CANTAi.
NACIONAL T EmAIIJ(RO
•Cll(lll[S yCAITA DE caooo , ... muo

• ASESOIIA SOUE IIEICAOOS INTEIIIACllmAUS

FORMAS DE INVERSION
•EN BONOS FINANCIEROS ACEPTACIONES, CON REIIOIMIENTO BEL 1%
ANIIAL, MENOS IMPUESTO 1.73% IIETD, EN PACOS TIIIESTIAUS.
CERTIFICADOS FINANCIEROS ACEPTACIONES CON LOS SIIIUTE$
TOS: EN PAGOS IEIISUW:S.

�.. #..

'

('.
'
,.J

=::~

-~L __-.

����</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="213">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3142">
                <text>Armas y Letras</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="479186">
                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="484902">
            <text>Armas y Letras</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="484904">
            <text>1969</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="99">
        <name>Época</name>
        <description>Época del la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="484905">
            <text>Segunda </text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="53">
        <name>Año</name>
        <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="484906">
            <text>12</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="484907">
            <text>3</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="484908">
            <text>Septiembre</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="484909">
            <text>1</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="100">
        <name>Periodicidad</name>
        <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="484910">
            <text>Trimestral</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="484926">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751803&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="484903">
              <text>Armas y Letras, Revista de la Universidad de Nuevo León, 1969, Segunda Época, Año 12, No 3, Septiembre</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="484911">
              <text>Departamento de Acción Social Universitaria</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="484912">
              <text>Literatura mexicana</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="484913">
              <text>Historia crítica</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="484914">
              <text>Arte mexicano</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="484915">
              <text>Narrativa</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="484916">
              <text>Ensayos</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="484917">
              <text>Poesía</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="484918">
              <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="484919">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="484920">
              <text>01/09/1969</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="484921">
              <text>Revista</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="484922">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="484923">
              <text>2000337</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="484924">
              <text>Fondo Alfonso Reyes</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="484925">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="86">
          <name>Spatial Coverage</name>
          <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="484927">
              <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="484928">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="484929">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="35036">
      <name>Cuentos Premiados</name>
    </tag>
    <tag tagId="24650">
      <name>Fundación de Monterrey</name>
    </tag>
    <tag tagId="25496">
      <name>Israel Cavazos Garza</name>
    </tag>
    <tag tagId="35032">
      <name>José P Saldaña</name>
    </tag>
    <tag tagId="25642">
      <name>Sección de libros</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
