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•

Y LETRAS
Revista de la Universidad de Nuevo León

N/2

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[

Armas y letras /:1ndicc__ _ _
•

r

13 de septiembre de 1968. La manifestación del silencio/ Carlos Monsiváis/ 2.
La ca1·rera de los precios/ Jesús Ramones Saldaña/12.
Remode"lación de la zona ha,bitacional ( sector sur) de la ciudad de M onterrey/ Alumnos de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de
Nuevo León/ 14.
Los últinws dias de agosto/ Horado Salazar Ortiz/ 19.
Octavio Paz: una malinterpretación de Tlatelolco/ Arturo Cantú/ 22.

Universidad.

de
Nuevo León
Rector/ doctor Oliverio Tijerina Torres
Secretario general/
licenciado Tomás González de Luna
Jefe del Departamento de Extensión
Universitaria/ licenciado Rolando Guzmán Flores
Coordinador de la Sección de Editorial/
arquitecto Alfonso Reyes Martinez.

.

.

Estructuras laminares/ Rodolfo Rodríguez García/ 29.
•

Poemas/ Alfonso Reyes Martínez/38.
Poemas/ Ernesto Rangel Domene/ 39.

La wtegoría de "la praxis" y el problema fundamental del conocimiento/ Tomás González de Luna/ 40.

Los libros/ Andrés Huerta/ 52.
Derrumbes en la avenida Cuauhtémoc de la ciudad de Monterrey/ fotografías de Alvaro Ríos Leos.

�bre la significación política concreta de los edificios públicos, lo cual sólo quiere decir se ha vuelto imprescindible el olvido, no el olvido total, ni
siquiera la falta de confianza en el recuerdo, simplemente el olvido selectivo, aquel donde la memo.ria utilizada como exaltación continua y sistemática de todos los acontecimientos, se vuelve atroz
sobreentendido, informe del resentimiento.
El compañero Nietzsche distribuye un volante: "Es imposible vivir sin olvidar".

13 de septiembre de 1968.
La manifestación del silencio
Carlos Monsiváis
vocado la inercia de su pesimismo, esa incapacidad de retirada ante la catástrofe que ha sido
garantía de los oligarcas y frustración de los
historiadores radicales de México.

El atiende a Tláloc1 dios de la lluvia, y desearía
escuchar un comentario:
-también el compañero prehispánico nos apoya

con su silencio.

"La manifestación será un fracaso", murmura pesaroso, al registrar, con percepción automatizada, a los activistas que reparten volantes, imparten listones, venden publicaciones mimeográficas, se saludan sin indiferencia y sin
complacencia. "Vamos a ser poquísimos. Es una
locura, una provocación".

Son las tres de la tarde del 13 de septiembre
y es viernes y la ciudad de México, al cabo de va-

rias semanas de agonia, aguarda, tensa, fragmentada en hipótesis, dominada por la inhibición que
declara intervenido cualquier teléfono, incierta,
crédula al extremo de saturar las gasolinerías
ante el rumor de una escasez, sin entender cabalmente como conciliar simpatía y desconfianza, civismo y miedo, apoyo y empleo. El organismo central del Movimiento Estudiantil, el Consejo Nacional de Huelga, ha decidido una gran
Manifestación del Silencio y la respuesta general
ha sido incredulidad y recelo. El atiende a Tláloc
y a los unos cuantos que, en espera, acumulan
pancartas y mantas, fijan sitios, comparten pronósticos de triunfo o represión. A él lo ha con-

El Museo de Antropología es un telón de
fondo ejemplar: su pretensión de una modernidad absoluta que albergue y clasüique herencias,
Je ha proporcionado a los manifestantes un paisaje
historiado, W1a escenografía primigenia donde los
orígenes de una nación se entreveran con la costosa arrogancia de quienes la gobiernan. Aunque,
aclaración importante, ninguno de los alli presentes persiste en la duda, incómoda y obsesiva, so-

2

Porque llega el tiempo en que el cúmulo de
la.s situaciones vividas, de tan extremo y de tan
recordado, deja de proyectarse ante nuestros ojos
como película o como desvarío y abdica de su reciedumbre episódica para mostrarse como nuestra
carne y nuestra sustancia, inflexión de la voz y
titubeo en el andar. Esa tarde de donde El sumerge ha cuajado en esa su cualidad libre, porque
acumula, sintetiza, esencializa otros momentos,
convertidos ya en médula de la conducta, porción
básica del entendimiento de la realidad, causa modificante incluso de nuestra manera de leer un libro o de h~cer el amor o de emborracharnos o de
mortificarnos ante el espejo o de quedarnos contemplando, ignorantes de la relectura, una nota
del periódico de ese dia:
"Nuevamenta están alimentando a Vallejo '[)01·
medio de una sonda. En una comunicación
enviada aye,· a esta redacción por la señora
Isaura Vallejo, hermana del líder
ferrocarrilero Demetrio Vallejo .•. 1'

va filmación de Tiempos Moderngs; cunde, tan
sólo, una personalización más allá de las convenciones del Registro Civil, más allá de esas precarias señas de identidad que son los nombres.
El empieza a saber quién es, porque empieza a
enterarse de hasta donde llega. El reacomodo del
país ha decretado la suspensión de la credulidad
ante el prestigio de un currículum vitae, la extinción del concepto "vida ejemplar".
El inicia un encogimiento de hombros. Alli
están. ¿Nada, nadie logrará evitarlos? Los demagogos se extasían releyendo su expediente de luchas, dan consejos, confeccionan listas de réprobos, se asoman al estanque para ver reflejado su
programa de acción. Al dictar su mensaje, al prestigiar en las ventajas que la repetición de su conducta supone, se alejan, ignoran a esta nueva experiencia que ya prescinde de la nostalgia de todo
lo que no se ha hecho en México a partir de 1810.
El insiste: los días pasados no nos abandonan: se filtran a través de la redacción de una carta, en el desciframiento de un rechazo. Permanecen en la premura con que se hojea el periódico
o se emite una opinión literaria: uno no se mueve en seguimiento de otros pasos, los pasos, por
ejemplo, del primero de agosto, en la marcha luctuosa que presidió el rector de la Universidad de
México, cuando todavía el instinto democrático
provenía del estupor de quien se advierte de golpe, habitando un país y no una oficina o un fin
de semana.
El escucha: son los pasos de la manifestación. del Instituto Politécnico Nacional, el dia cinco de agosto. Los politécnicos y un numeroso grupo de universitarios, parten de la Unidad Profesional de Zacatenco y concluyen su marcha, beligerante y radicalizada, en el Casco de Santo
Tomás. El escucha: son los pasos de la manifestación del 13 de agosto, esos pasos desatados a
las cinco de la tarde en la Plaza del Carrillón de
Santo Tomás, pasos a la conquista del Zócalo,
esa llanura vital de la República tan inaccesible,
tan resguardada por símbolos de todos los poderes y tan domeñada por poderes disfrazados de
símbolos. Pasos incrédulos, obstinados, absortos,
voluntariosos que fueron rescatanao, recreando
las calles, redescubriendo la Avenida Melchor
Ocampo, otorgándole otra fisonomía al Paseo de
la Reforma y a la Avenida Juárez y a la calle del
Cinco de Mayo. Los transeúntes se transformaron, súbitamente, en ciudadanos; el reconocimiento comunal del trazo de la ciudad le ganó la batalla a la grisura de las tardes tristes, en la ciudad predestinada a definirse como hotel. La Coalición de Profesores de Enseñanza Media y Superior Pro Libertades Democráticas encabezaba la

La falsa altanería, el ánimo fetichista, la reverencia del latinoamericano frente a la Historia
conducen a la noción de juego: ¿irá el viacrucis
de nuestro desarrollo, compañero Bolívar, de la
plaza pública a la recámara, del mítin al gesto, del
discurso al leve sobresalto? ¿Estará militando
nuestro subconciente, trastornarán los hechos la
técnica de observar una espalda, la simple y callada técnica personal de observar la espalda de un
cuerpo dormido en el amanecer? Por ahora no
hay respuesta; resta comprobar (al reconocer a
un amigo, al responder al pregón del magnavoz
que va señalándole números a los contingentes)
el valor de una impresión exacta: las experiencias
de los días, de las semanas anteriores, transgredieron la esfera de la evocación para disolverse en
la zona libre de los temperamentos. La Historia
se ha vuelto intransferible.
Carne y sangre de nuestro conocimiento: todo será posible menos llamarse de algún modo
preciso. Los nombres propios y los apellidos dejan
de tener sentido. No es el triunfo del anonimato
ni hay rebelión de las masas que obligue a la nue-

3

�ro por unas horas parece decidido a consentir el
delirio. Acompañando el consentido estrépito de
las campanas de la Catedral, se vuelcan las porras injuriosas. El error va más allá de que unos
cuantos pintarrajeen con insultos las paredes del
Palacio Nacional o de que alguien, pretendiendo
el diálogo público, la resolución de los seis puntos, le dé cita al Presidente de la República el día
primero de septiembre a las diez horas, decidiéndose mientras tanto instalar en el Zócalo una
Guardia Permanente de tres mil seiscientos estudiantes. El error llega al límite de oir el despropósito, de asentir a gritos, de vocear la aprobación sin que medien reflexiones elementales. El
error llega al límite de abdicar de una razón premiosamente ejercida. La manifestación deviene en
turba que aplaude y acepta las palabras sin siquiera escucharlas. Al final, se canta el Himno
Nacional y se incendian miles de antorchas de
papel. Otro conocimiento privado: nuestra irracionalidad se nutl,'e de asentimientos y doblegamientos ante el grito que se dice compromiso. Al
demagogo, lo propician los sentimientos de culpa o de ambición, lo fomenta la sordera de la entrega sin condiciones.

manifestación. Al frente, la enorme manta:
"LOS PROFESORES REPROBAMOS AL
GOBIERNO POR SU POLITICA DE TERROR"
Son los pasos del trece de agosto/ cinco kilómetros y medio abarcaba el desfile/
¡PRESOS POLITICOS LI-BER-TAD!
pasos que al ir descifrando el terreno, al ir recibiendo tímidos o ardorosos aplausos, se iban dejando ganar por la sensación de asedio y de cruzada/
¡LIBROS SI,
G R A N A D E R O S NO!

pasos que rodearon, vulneraron el Zócalo, la Plaza de la Constitución, y lo entendieron como espacio mensurable, dimensión humana, ya no la
tierra santa, ya no la propiedad exclusiva de efemérides y concentraciones en apoyo del gobierno,
sus visitantes ilustres y sus actitudes nómadas/
CHE- CHE- CHE GUEVARA,
CHE- CHE- CHE GUEVARA

dades blindadas y unos 10 motociclistas de la Dirección Genernl de Tránsito, que abrían la marcha".
"Al entrar los granaderos, los estudiantes
gritaron "orden, orden". Después, sin inmutarse,
se sentaron alrededor de la explanada y aplaudieron".
"Los tres mil estudiantes fueron replegados
por los soldados, policías y granaderos. Las unidades blindadas subieron a la explanada y destruyeron pancartas".
"Dos carros de bomberos, una bomba y doscientas patrullas de la policía con luz intermitente y las sirenas ululando rodearon toda la Plaza
Y se estacionaron en batería".
El suspende el recuerdo y contempla a un
grupo de muchachas que fabrican listones con la
materia prima de unas banderas rojas.
Los ataques de la prensa se han dirigido
contra el uso de símbolos no mexicanos. Vamos
a prescindir de las pancartas con el Che Guevara Y de las porras y de las banderas rojas. Vamos a llevar las figuras de Hidalgo, Morelos y
Zapata. Son nuestros héroes.

Y minutos después, a pesar de todo, el Zócalo se magnifica, crece, se amplia con la conducta de cientos de seres que lo viven y lo inquietan y lo descubren de un modo entrañable. Es la
Guardia Permanente. Circundados por una enorme cuerda, los preparatorianos juegan rondas infantiles, cantan "Doña Blanca" y "A pares y nones", se divierten y ostentan una inocencia ni
real ni fingida: verdadera allí, entonces, en ese
tiempo del trato diferente, de la nueva familiaridad con un lugar tan remoto como todo lo que
siempre ha estado a mano. Suenan guitarras roncas. En vivacs improvisados, que alían las enseñanzas de los boy-scouts con la imitación involuntaria de las películas de la Revolución Mexicana,
los grupos recuperan canciones, recobran atmósferas. Y si acaso yo muero en campaña. También,
además de "La cárcel de Cananea" y "La Valentina", se cantan canciones de protesta y las no
siempre felices parodias que ha producido el
Movimien~o. Otros grupos desfilan, hacen ejercicios. Faltan diez minutos para la una de la mañana. Crece un ruido, como proveniente de las
versiones fílmicas del drama migratorio de Adán
y Eva, y al desentrañarlo, uno deletrea la expulsión, la espada de fuego: "Están ustedes violando el articulo noveno constitucional. Dentro de
cinco minutos intervendrá la fuerza pública".

pasos que se desgastaron en la primera vivencia
emocionada, mítica y desmitificadora, del centro de un país.
Entraña raíz condición de melancolía: el 27
de agosto p~te del Museo de Antropolo?ía la
más nutrida la más combativa de las marofestaciones del Movimiento. Es la hora del triunfo:
los cálculos indican cuatrocientas mil personas Y
los más jubilosos señalan medio millón. Tarde intensa de pintores que portan un cuadro como alusión a una cultura libre y la Coalición de Padres
de Familia es el primer contingente y las consignas son "Orden" y "Rechazar a los Provocadores''. Los estudiantes de Medicina se concentran junto a la Columna de la Independencia, para evitar incidentes frente a la Embajada de los
Estados Unidos/PRENSA VENDIDA/ Por segunda vez al Zócalo adviene una honrosa fatiga que
'
.
se traduce
en chistes y comentarios heroicos
Y gozo repartido proporcionalmente. Sentados a lo
largo y ancho de la plaza, todos son concientes
de la hazaña: han desacralizado el Zócalo, lo han
poblado de nuevo, lo han habitado con cálida despreocupación.
Noche aciaga del Movimiento Estudiantil, noche de las provocaciones cumplidas, de la momentánea pérdida de la razón: el Movimiento,
esencialmente democrático, nunca se ha propuesto tomar el poder o hacer uso de la violencia, pe-

El asume el flash-back. La noche del 27 de
agosto la provocación llega a su término: los tanques exigen el desalojamiento, uncen, devoran la
noche. Las sirenas de las patrullas se elevan corno clamor o saciedad. El campamento es una
frágil estructura: el recorrido del ejército arrasa
tiendas de campaña y silJas y mantas y pancartas. La retirada utiliza la Avenida Mader:o, la
única vía libre. Las muchachas primero. La retirada es lenta, parsimoniosa, casi podría decirse:
"meditada". El valor personal se acendra, no por
defenderse de la exhibición de miedo ante los soldados, sino para corresponder al valor personal
de los demás. El valor de cada uno es homenaje
al valor de todos.
Al partir, los estudiantes se reivindican: la
salida es precisa, seca, arrogante: la salida adquiere las proporciones de la épica. La palabra
es terrible, pero demostrable. Los estudiantes que
arengan a los soldados, los estudiantes que entonan el Himno Nacional como una manera de evocar las dimensiones perdidas de México, los estudiantes que van haciendo mítines relámpago,
que van alertando a la ciudad, son un admirable proyecto épico, el vinculo de un pueblo con
la espectacularidad de la- Historia. La salida es
un canto largo, una invocación dolorosa y rítmica que los tanques vigilan: ¡ME-XI-CO LI-BER-

"Mientras tanto por las calles adyacentes al
Zócalo, venían soldados del 430. y 44o. Batallón
de Infantería y lo. de Paracaidistas, alrededor
de 200 patrullas de la policía preventiva, 12 uni-

4

5

�TAD, ME-XI-CO LI-BER-TAD! No es una
porra; es una imprecación. La pequeñez de la
Avenida Madero acentúa los sonidos. Entre los
edificios se va gestando un eco, que difunde y
apresa la frase que es, a un tiempo, petición Y
utopía, afrenta y promesa: ¡ME-XI-CO LI-BERTAD! ¡ME-XI-CO LI-BER-TAD!
En los prados del Museo de Antropologia, El
contempla el ademán febril de los organizadores,
los preparativos de los estudiantes de Medicina
que atenderán la salud de la marcha. Maniobran
las motocicletas cuyo impulso abrirá el desfile.
El relee un volante:
AL

Reiteramos que nuestro Movimiento es independiente de la celebración de los XIX Juegos
Olímpicos y de "fas fiestas cívicas conmemorativas de nuestra Independencia, y que no es en absoluto intención de este Consejo obstruir su desarrollo en lo más mínimo. Reafirmamos, además,
que toda negociación tendiente a resolver este
conflicto debe ser pública.
La marcha partirá a las 16 horas del día de
hoy, viernes 13, del Mu.seo Nacional de AntrO'J)ologúi e Historia, para culminar con un gran Mítin en la Plaza de la Constitución.
Ha llegado el día en que nuestro silencio sera
más elocuente que las palabras que ayer acallaron las bayonetas.

PUEBLO

La desconfianza va cediendo. El construye
el final de su sinopsis, el final de esa cronologia
que, en una forma u otra, todos elaboran y colman de anécdotas: "Ese día yo ... Me acuerdo
que estaba en casa de . . . Yo corría como loco y
me encontré a ... "

El Consejo Nacional de Huelga convoca a todos
. los obreros, campesioos, Maestros, estudiantes y pueblo en general, a la

GRAN MARCHA DEL SILENCIO.
en apoyo a los seis puntos de nuestro pliego petitorio:

-El 28 de agosto fue el desagravio a la bandera, ¿te acuerdas? En los periódicos se atacaba el Movimiento y se hablaba de blasfemia, de
desacato, por la bandera rojinegra que "usurpaba el lugar del lábaro patrio". Yo había ido a
arreglar un trámite al Departamento Central. Y
empecé a oir gritos y ese murmullo bárbaro de
multitud que no está muy conforme con serlo.
Bajé corriendo y me encuentro con un espectáculo impresionante. Un cuate hablaba y gritaba
¡Viva México! sin que nadie le respondiera y la
gente lo rodeaba y se estaban infiltrando muchos
grupos de estudiantes, que politizaban a como
diese lugar. En un momento dado, los grupos de
estudiantes rodearon el a3tabandera. Y luego o
entonces, es muy difícil o imposible la cronolo-

lo. úibertad de todos los presos políticos.
2o. Derogación del artículo 145 del Código J!enal Federal.

3o. Desaparición del cuerpo de granaderos.
4o. Destitución de los jefes policíacos Luis Gueto,
Raúl Mendiolea y A. Frfa.s.
5o. Indemnización a los familiares de todos los
muertos y her-idos desde el inicio del conflicto.

60. Deslindamiento de responsabilidades de los
funcionarios culpables de los hechos sangrientos.
en la que exigiremos la solución inmediata y definitiva por parte del Poder Ejecutivo a nuestras
demandas.

6

gia definitiva de los hechos, los burócratas que
habían salido de la Secretaría de Hacienda y de la
Secretaría de Educación Pública para que participaran en el acto, que empiezan a gritar: "¡NO
VAMOS. NOS LLEVAN! ¡NO VAMOS. NOS LLEVAN! y baJaban y repetían en coros estentóreos:
"SOMOS BORREGOS. SOMOS BORREGOS". Y
eso que se suponía que iban a apoyar el desagravio. Y los estudiantes hacían pequeños mítines y
hablaban con la gente e incluso rescataron la bandera rojinegra que estaban quemando, disque para
condenar la profanación de los símbolos. Se dejaron venir los granaderos con escudos y macanas. Los estudiantes organizaron de pronto un
pequeño desfile, con porras y el Himno Nacional
y con insultos y exhortaciones alternados para
los granaderos. Serían las dos de la tarde. Y por
los magnavoces se informó que la ceremonia del
desagravio había terminado y que desalojaran en
seguida. En ese instante, entraron los tanques y
las puertas de Palacio Nacional expulsaron a varias columnas de soldados a bayoneta calada. El
griterío era interminable, ¿te imaginas?, como
eso que llaman ruido blanco. La gente se movía
de un lado a otro, confusa, como en cine mudo,
llamando a sus familiares o a sus com·pañeros,
corriendo, tirando sus paquetes, atropellándose.
A los tanques les aventaban zapatos, cáscaras, libros. Se empezaron a escuchar tiros, disparos de
fusil y de ametralladora. Era el infierno.

ber hacer, lo haremos; hasta donde estemos
obligados a llegar llegaremos".
El pregunta la hora. Son las cinco y diez y
finalmente ellos han acudido, con reticencia, con
desconfianza, de modo inevitable. Y el deambular
de los grupos, Ja voluntad de someterse a una organización, describen algo especifico del Movimiento Estudiantil: las brigadas políticas, las brigadas de orientación, los cuerpos pequeños de cuatro o seis o siete estudiantes desplegados por el
Distrito Federal que diseminan una convicción, la
ideologia vital de quienes han creído en los muros de la ciudad, en los ojos de la ciudad, en el
oído de la ciudad, en la inasibe conciencia de la
ciudad.
(PUEBLO, NO NOS ABANDONES/
·
UNETE PUEBLO)
Han invadido los restoranes, las salidas de
las fábricas, los mercados, las casas, las tiendas,
las aceras, los camiones, las bardas, la inmovilidad ciudadana; hacen cadenas de manos para
convencer a los automovilistas, trabajan la noche entera sobre los mimeógrafos, pasan a máquina sus volantes, discuten con sus padres a la
hora de la comida, empiezan a leer a Fanon y a
Marcuse, pegan engomados, entablan conversaciones con los desconocidos, anhelan desmentir
los infundios. Pueden ser torpes, reiterativos, enfáticos, ingenuos. Tienen a su favor una virtud
básica: no dependen para su leaJtad de otro argumento ajeno a la fe primera: democratizar el pais.

-Lo que dicen que estuvo de poca fue el desagravio de la bandera que organizó en la Plaza
México un grupo de extrema derecha con el pretexto de la profanación de CatedraJ. Rentaron camiones que partían de la Basilica, avisaron en
las iglesias, organizaron sus huestes y no fue nadie. Todo el tiempo gritaban:

"Como la convicción no se compra ni se rinde,
n os llevará a la victoria" / "Luchamos
por los derechos del pueblo rnexioano" j"Libertad a la verdad. ¡Diál-OgoJ'&gt;/ "Tierra para
todos"/"Ude1· honesto igual a preso político".

¡SAN BALTAZAR CONTRA LOS TRAIDORES!
El ya ha oído muchas otras veces esas versiones o esas combinaciones de versiones distinta. Sin embargo, en cada ocasión experimenta el
mismo inevitable proceso que va de la comprobación de la impotencia a la indignación verbal, de
los ojos irritados al chiste de mala gana. Se vive
de nuevo en las calles, pero el precio es muy alto.
El deseo de una sociedad democrática atraviesa
el tamiz de las represiones, del sonido de las ambulancias como el nervio herido de la ciudad, de
los rumores que multiplican los muertos y las informaciones periodísticas que esparcen la difamación. Además, la respuesta del Cuarto Informe
Presidencial ha sido tajante:

En la alquimia de la tarde, las actitudes y
las palabras se vuelven todo menos lugar común.
La originalidad del acto es evidente: ¿ cómo inventar esas convicciones, esos ceños de responsabilidad, esa alegría de sostener una pancarta?
Las brigadas han innovado los estilos políticos, han inaugurado procedimientos radicales
en materia de comunicación. Con su conducta,
con su apasionada decisión proselitista, con la
mod~rnidad de sus acciones espontáneas, trascienden la confusión y las herencias. La herencia, por ejemplo, de una acústica antigua, residuo, aparición postrera de las voces de otros movimientos, remanente de las consignas fáciles, de
la devoción por el esquema: "LA VERDAD es
nuestra fuerza. Nuestras armas son la razón, la

"No quisiéramos vernos en el caso de tomar
medidas que no deseamos, pero que tomaremos si es necesario_; lo que sea nuestro de-

7

�justicia y el apoyo unánime del pueblo". Ese sonido viene del stalinismo
y de las decisiones impuestas de arriba hacia
abajo y de las mentiras piadosas ("el ap&lt;YYO
unánime del pueblo") y de las grandes abstracciones (verdad, razón, justicia) asumidas
como fórmulas topoderosas y de la amargura ante la incomprensión de ese pueblo por
quien uno todo lo sacrifica.
Ese sonido es un énfasis prescindible, un primer signo de urbanidad frente a las generaciones anteriores, como para compensarlas por esos
años con manifestaciones de veinte personas y mítines solitarios donde los mismos aplaudían a los
de siempre. Ese sonido retórico es parte de un
improbable museo de la memoria auditiva, al lado del ruido proveniente del primer nacionalismo de mariachis, al lado de la apagada complicidad de las buenas maneras y las grandes bibliotecas de la cultura castiza.

Y LAS VOCES DE LOS PROFE!'AS ESTAN
ESCRITAS EN LAS PAREDES DE LOS
CALLEJONES Y LAS CASAS DE HUESPEDES
El silencio es una estructura; el silencio articula el lenguaje de los manifestantes, de los preparatorianos arrancados del sueño de vivir en un
país que se inicia en una rockola y termina en
una discotheque; de los estudiantes del Politécnico conscientes ya de la falacia que les hacía ver
la lucha de clases como la suma de fiestas fabulosas donde era inconcebible su presencia. El siJencio organiza a quienes aceptan un ideal sin
perseguirlo más allá de lo esencial, sin perseguirlo hasta el ten-itorio de lo anecdótico y lo circunstancial, sin perseguirlo hasta su deterioro;
que aceptan un ideal sin perseguirlo hasta su institucionalización.
Y prosigue el desfile de contingentes: 76: Artes Plásticas, 77: Filosofía y Letras. La marcha
va resucitando el Paseo de la Reforma y él le envidia al locutor del carro de sonido esa resistencia física, ese don atesorado que podría funcionar en una de las enumeraciones de Rosa Luxemburgo, a propósito de las características del
militante, aunque no se halle muy alej~da de Barbra Streisand quien reseña en "One Minute
Waltz", con un solo golpe respiratorio, las propiedades del oxígeno. El locutor enlista:
Economía-Ciencias Políticas-Leyes-Ingeniería
Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y
Eléctrica-Escuela Superior de ArquitecturaFilosofía-Escuela Superior de Comercio y Ad-

8

mi1ústración-Vocacional Cuatro-Vocacional
Siete-Vocacional Cinco-Preparatorias-Colegio
de Méxíco-Prevocacionales-Universdiad Iberoamericana-Universidad de Valle de MéxicoEscuela Superior de Economía-VeterinariaOdontología-Comercio-Normal Superior-Normal de Maestros-eh a pingo-AntropologíaCiencias-Medicina-Quimica-A1·quitectura
y las representaciones de los Estados y unos cuantos obreros, emblemas de la posible existencia de
un proletariado mexicano se niegue al trueque de
su dictadura por un puñado de resignaciones, y
los campesinos de Topilejo
(donde los estudiantes intervinieron para
apoyar al pueblo en sus demandas contra una
linea camionera que se niega a pagar la
indemnización a las víctimas de un accidente
estúpido; donde los campesinos admitieron
y fraternizaron con los estudiantes, donde se
colgaron en las calles grandes retratos de
Mao y el Che Guevara).
Y al nacer la marcha, al brotar ese primer
sordo premonitorio rumor que uno identifica con
la inminencia de situaciones ya acontecidas, él
advierte un fenómeno reciente: en el aplauso
emocionado a esos campesinos de Topilejo, de rostros donde el cansancio hace las veces de la incredulidad, de expresión apagada y distante que
señala el abismo entre una esclavitud de siglos
y una esclavitud de nueve a cinco; en la exaltación que infunde su lento, parco, austero desfile,
él decide reconocer la gana que el pueblo tiene
de creer en el pueblo, el ávido indescriptible deseo de soñar que alguien, al fin, actuó con generosidad, procedió con amor y (como anhelando
una justificación póstuma a tanto nacionalismo
declamado que la realidad quebrantó) y, entonces, no hizo igual con ninguna otra nación. El
aplauso es tribuna, espejo, valla, ceremonia, voto
de confianza: México puede ser algo más que una
desigual unidad habitacional con vistas a los Estados Unidos, algo más que el bronce de las estatuas
invertido en Bonos del Ahorro Nacional, algo
más que un sistema de metáforas por correspondencia.
La manifestación rodea la estatua de la Diana Cazadora. En la avanzada, precediendo a las
motocicletas, un camión del Instituto Politécnico
Nacional Sobre el toldo, dirigentes estudiantiles.
De pie, como un estatua happening, como una reseña imparcial de la decisión del activista, un estudiante, haciendo con las dos manos la V de la Victoria. Más tarde, él se enterará de su nombre: Luis
Tomás Cervantes Cabeza de Vaca, líder de la Escuela de Agricultura de Chapingo. Ahora él se sorprende pensando en Rayuel,a y atisba una silueta:
es la Maga, desconcertada, creyendo entrar en cualquiera de las manifestaciones de mayo en Pa-

9

ris. Tal vez, musita mientras la ve desaparecer,
una de las funciones secretas de la literatura sea
facilitarnos las teorías sobre la identidad de nuestros compañeros ele marcha. A lo largo del territorio que el movimiento sojuzga se reparten
volantes:
"Pueblo Mexicano: Puedes ver que no somos
unos vándalos ni unos rebeldes sin causa,
como se nos ha tachado con extraordinaria
frecuencia. Puedes darte cuenta de nuestro
silencio, un silencio impresionante, un silencio
conmovedor, un silencio que expresa nuestro
sentimiento y a la vez nuestra indignación".
Quienes desfilan, preparan los adjetivos que
encomi_an su intento (impresionante, conmovedor,
e:J.'presivo). No es impudicia: de seguro ya están
hartos de verse calificados por los demás. Los preparatorianos y los de las vocacionales, los más jóvenes, han elegido e_l esparadrapo, la tela adhesiva sobre los labios para acentuar su silencio: un
clarísimo y violento afán simbólico los domina. El
silencio existe como una llamada de atención:
nuestra m a r c h a es un discurso. El silencio
existe como un castigo: denunciamos y liquidamos décadas de verbalismo inepto. El silencio existe como un autocastigo: confesamos las
insuficiencias de nuestra relación con el pueblo.
Simultáneamente se procede a la creación de un
vacío, donde desaparecen las autoridades morales
Y la educación en el respeto, donde se desvanecen
las soluciones al gusto de todos y la paciencia ante la adversidad.
El adapta a Susan Sontag: el silencio desempeña varias funciones: certifica la ausencia del o
la renuncia al pensar-a-la-mexicana (ese silogismo
de conclusión ineluctable: Todos los hombres son
mortales
Sócrates es hombre
Sólo el Poder tiene razón) ;
certifica la integración inicial de un proceso distinto del pensar; consigue tiempo, le concede una
tregua al pensar; ayuda al lenguaje para el logro
de su máxima seriedad y eficacia.

El Movimiento Estudiantil está relatando en
esta marcha su pasado inmediato: se decidió por
el idioma político o democrático de que disponía
a modo de herencia nacional, y se encontró con
un acervo de injurias y recelos, consignas y slogans. Decidió enriquecerlo a partir de la experiencia de la Revolución de Mayo y se vio enjuiciado por imitación extralógica y sujeción a
las ideas exóticas. Como en la imagen de Sartre,
al prescindir estas bocas de la mordaza, se encontraron desprovistas de sistemas lógicos o estrategias políticas; sólo les habían legado la adulación y el insulto, Gracias-Señor-Presidente y NoAceptamos-Héroes-Ajenos; el oprobio de la inarticulación y el cliché era su patrimonio natural.

�Eso fue el principio, aunque el principio haya sido ayer. La vigencia de una generación empieza a producirse a través del entendimiento de
su pobreza. El primer error del Movimiento, parecían afirmar las telas adhesivas que sellaban el
compromiso de la marcha, fue concebirse como
Generación Espontánea. No únicamente se es hijo de las propias acciones; se es también -vicios
de la genética- hijo de los propios padres y Plutarco Elías Calles había redactado, sin quererlo,
ninguna de las dos partes, más de un discurso en
más de una asamblea. En las asambleas, solía
practicarse el viejo juego latinoamericano de la
teatralización: no pocas veces se escenificaban,
casi voluntariamente, fragmentos selectos de las
situaciones históricas consagradas. De allí que la
imaginación que había dado origen a ese discurso implicito, trascendiese el rechazo a una represión continuada para relacionarse con el desafío
concreto no sólo a las estructuras viciosas o vencidas, no sólo a los métodos tradicionales de la
oposición, sino - y muy profundamente- a los
variados estilos de vida con que se había querido
entender o modificar a México, a través de operaciones convencionales de integración o marginalidad.

había la animada disposición de forjarse un lenguaje; en la adopción del silencio se delineaba la
voluntad de adquirir autonomía en el sonido, de
enterarse al fin de cuál podría ser el sonido de
una sola mano aplaudiendo, de captar el significado de 1as voces emitidas con decisión autónoma, de chingada a concientización, de pendejo a
mediatización. El silencio era desdén ante el atropello, el saqueo semántico: desdén ante el cinismo
que culminaba en el mandato:

El recordó un hallazgo muy difundido de
Marshall McLuhan: El medio es el mensaje. Y vislumbró su error inadmisible: muchas veces había calificado el Movimiento por lo que se decía
y había encontrado improvisación, vulgaridad,
dogmatismo, cerrazón, bravata. Mas esas eran
expresiones caducas, heces, vestigios de un mundo que, así se comportasen como repertorio de
ademanes o retórica imperante, no pasaban de
ser supervivencias formales, ropaje envejecido de
un contenido renovador. El mensaje del Movimiento era (así le parecía a él ahora de modo
inobjetable) sus medios fundamentales: las brigadas y su instinto de solidaridad, las manifestaciones y su empecinada, terca, obsesiva creencia
real en la Constitución, en las perspectivas democráticas, en el respeto hacia las leyes. Eso aunque algunos radicales argumentasen lo contrario:
el Movimiento no mentía y los seis puntos no hacían sino proyectar la fe masiva en un proceso
de justicia moral y legal. El mensaje del Movimiento eran sus grandes medios expresivos: la
férrea urgencia de compromiso público, el sentimiento de comunidad, la exigencia de diálogo. Lo
otro, el dialecto rudimentario de muchas proclamas, la carencia de matices de muchos discursos, la irracionalidad de muchas intervenciones,
no venían siendo sino la perspectiva del despegue,
las palabras iniciales de un cuerpo colectivo que
nunca antes había hecho uso de la palabra. El
mensaje de pronto se aclaró, se despojó de moralejas, resultó nítido: en la petición de diálogo,

La manifestación avanzaba y crecía, se multiplicaba con el abandono de los pequeños temores, con la. cesión de las timideces, con el desprendimiento de la duda, con la emoción del arriesgue forzoso, con el valor y la valentonada. Crecía
en razón de cinco a uno, de cuarenta a mil principiantes a los doscientos mil que colmarían el Zócalo. Las cifras se arrojaban al azar pero eran
tan reales como si fuesen resultado del más estricto conteo: una colectividad tenía derecho a
aplicarse el adjetivo numérico que juzgase conveniente. Y no había trampas ni estadísticas falseadas: los números aproximados se volvían verdades emotivas y eso era todo.

POR ORDEN DE LA REVOLUCION,
QlJE NINGUN MEXICANO
SE MUEVA DE SU LUGAR
El silencio se oponía al otro silencio, al aterrado ante el ejercicio de Jas pausas, al temeroso de la corporización de la palabra inconforme.
Y él recordó otra cita citable de Wittgenstein,
seguramente mal aplicada en esta ocasión: Pero
no todo lo que puede ser pensa.do puede ser dicho.

Y se le mostraron, como en un relámpago informativo o un anw1cio subliminal, las inconformidades y las rebeliones, el aburrimiento y la desesperanza, el asco y las impaciencias que no podían
ser dichas, que aguardaban la hora de su acaso
imposible proferición.

Y como el otro simbolo, el gesto que complementaba la ausencia de gritos, la señal que explicaba y hablaba en nombre del silencio, emergió propuesta, indicada, sugerida, pedida, la V de
Venceremos. Nunca antes se había utilizado masivamente: en los dias venideros le conferiría un
signo a la derrota, se opondría a los rifles y sería
la última imagen visible antes de la tragedia. El
13 de septiembre la V se esparció, se extendió
simplemente, abarcó todas las manos, las elevó,
les concedió el impulso de manifestar, de manifestarse a través de la esperanza. Y pese al enorme desprestigio de la esperanza, que desde las Hibueras y Acatita de Baján hasta Chinameca y la
declaración "Soy creyente" en labios del sucesor
de Cárdenas, no había dado una como quien dice,
no había mostTado mayor habilidad en materia de

10

ayudas existenciales; pese al conocimiento teórico
de cómo nos había. ido a partir de Acamapichtli,
la V refrendaba esa tarde variedades y matices
del optimismo, enriquecía la manifestación y el
catálogo de respuestas corporales frente a lo que
viniese: represión o solidaridad
Y no eran meras frases las acuñadas en esta
revisión de los hechos. Eran las impresiones
guardadas, difícilmente discernidas, incluso apenas atisbadas, que se vertían en el reconocimiento de que por fin, después de muchos años de vaguedad, vida a medias, raquitismo cultural, desilución profesional; de que por fin ese elemento
tan extrnño, tan desconocido, ese elemento mítico para las nuevas generaciones de mexicanos,
la Historia, desertaba de su condición ajena y
abstracta para convertirse en una manera concreta y personal de ordenar, vivir, padecer, amar
o abominar de la realidad. Puesto que la Historia
existía, la realidad se volvía modificable. Palabras sí, pero palabras que se erigían en el desarrollo impredecible del simple y banal "uno mismo"; palabras que se trasmitían hermosamente
(sin palabras) en una Avenida Cinco de Mayo poblada de manos con la V, en ~n Paseo de la Reforma poseído por un silencio significativo, poseído por el desprendimiento de una acepción raquítica y mohosa de la Historia, en beneficio d'e otra,
aún borrosa, todavía entre neblinas y sin embargo vital y justa, ya añadida orgánicamente a la visión del mundo de los manifestantes.

En los vastos, infinitos días de 1968 se intentaba la tarea primordial: esencializar el país, despojarlo de sus capas superfluas de pretensión y
autohalago y mímica revolucionaria. 1968 nos estaba entregando el primer contacto real (por lo
mistno, sórdido y deslumbrante) con el universo
político y social que había conocido su última figura dramática con el General Cárdenas, cubriéndose desde entonces con una bruma, con la vanidad del deber cumplido, con la opacidad de una
disculpa ante las fallas mínimas de la Unidad Nacional. 1968 no inventaba o engendraba a México: sólo lo descubría, lo hacía visible y comprensible. Y ante la reiteración y la longevidad de los
líderes sindicales, ante los jamás intelectuales metidos a siempre ministros, ante los representantes populares que ensalzaban la excelencia democrática de la represión, era legfü.mo reivindicar
-aunque la actitud sobrellevase una carga décimonónica de romanticismo- la necesidad de actitudes heroicas, la urgencia de una política existencial donde las ideas fuesen asumidas espectacularmente, por quienes ya no se identificaban
en Jo personal o en lo ideológico con la Revolución Mexicana, entre otras cosas para no incurrir
en la tentación de dirigir hacia ellos mismos la
espléndida gratitud de México.

Y la manifestación fue avasallando las irunediaciones y manejando una perspectiva insólita que
desdeñaba al porfirismo escenográfico del Paseo
de la Reforma. Las incorporaciones, las asimilaciones de la marcha no eran sorprendentes por
el número, sino por el temor controlado de que
provenian. En el aplauso, en las frases de aliento
y en los vítores de quienes la contemplaban, seguía sin darse el ánimo subversivo, aunque se
desplegase el anhelo de disidencia. Muy pocas
veces se había producido un desbordamiento tan
declarado de amor a la legaJidad y a los principios, al empeño de transformar lo circundante
porque existen artículos constitucionales y valores morales que así lo exigen. Ante la constancia en el ejercicio de fa V, el público respondía
con un apoyo, un aliento en última instancia político, pero generado, hecho posible por esa recreación, esa vivificación multitudinaria de un
instinto moral, el instinto de solidaridad, fenómeno siempre reciente, siempre sorpresivo.

La manifestación refrendaba el itinerario de
la nueva tradición: de Paseo de la Reforma a la
Avenida Juárez y de allí por Cinco de Mayo hasta verterse en el Zócalo reconquistado, otra vez
a la disposición de esa gran multitud. Con su mentalidad retórica, él hubiese designado toda la jornada con una expresión del tipo de "Paraíso Recobrado", mas para entonces nadie hubiese sometido las nociones de paraíso o infierno a las
pruebas de los espacios abiertos, sino el equivalente de los espacios cerrados.
El Zócalo estaba a la vista: ya no la Tierra
Prometida, ya no una representación de la sede
de los poderes, nada que no fuese, escuetamente,
el Zócalo. Se había perdido la facultad de concebirlo meta, porque el país se había convertido
en una sola meta o en un interminable punto de
partida. La gente llegaba al Zócalo y atendía a
los oradores:
"No nos afectan los ataques, las injurias ni
la represión. La historia nos pondrá en su
sitio a cada cual. Se nos acusa de intransigentes y lo cierto es que el gobierno ha escamoteado la verdad al pueblo. El intransigente es el gobierno que pretende discutir
los problemas del pueblo a espaldas del pueblo".
El prendió un periódico y lo sumó a las miles de llamas que ardían como otro simbolo evidente que ya nadie explicaba. Y todo era posible
en esa sensación de victoria popular y triunfo
moral. Y todo se podía resumir en una intuición,
una seglll'idad personal, un instante, una frase de
André Malraux: "¿y qué es la libertad del hombre sino la conciencia y la organización de sus
fatalidades?".

11

�gas natural, etcétera). En efecto, de 1960 a 1969
el renglón de servicios públicos (agua, luz, teléfono, etcétera) han variado marcándose los mayores cambios entre los años de 1961-1962 y de
1968-1969.
Si bien es cierto que durante este período considerado se ha modificado cuatro veces el salario
mínimo, éste no ha sido lo suficientemente fuerte
para contrarrestar el alza de ciertos bienes y servicios que forman el grupo de gasto en vivienda.
De la estructura del gasto familiar de la población más pobre de Monterrey (familias con
ingreso menor de 1,000 pesos), el gasto porcentual que realizan en vivienda, asciende a 35.3%,
o sea que sé gastan 282.40 pesos mensualmente
incluyendo los servicios en vivienda.

..;
--

e

••

.JI,.. - ..

-

La carrera de los precios
Jesús Ramones Saldaña
COMO ES bien sabido, de nada sirve que aumente el sueldo del trabajador, u otros ingresos,
si al mismo tiempo se enfrentan al problema del
aumento no controlado de ciertos bienes que consume la población. Tomando en consideración lo
anterior la medición del aumento en precios resulta alta~ente práctica en la determinación de la
insuficiencia del ingreso en determinadas clases
sociales.
En Monterrey, desde 1960 se viene observando la variación de los precios pagados por los consumidores, y se puede decir que en términos generales crecen a un nivel promedio de 3.7% anual
de 1960 a 1969. Significa esto, que nuestro poder
de compra se ve disminuido en cerca de un 4 %
anual· lo cual provoca una disminución en el ingreso 'real. Este aumento de los precios en el área
industrial de Monterrey afecta seriamente a un
30% de la población que recibe el salario mínimo
y cuyo poder de compra no se mejora a pesar de
los cambios que se originan por ley cada dos años.

De los grupos que componen el gasto de las
familias (alimentación, vestuario, vivienda y gastos varios), se desprende que el incremento en los
precios en el Area de Monterrey se debe en gran

parte a los gastos realizados en vivienda, puesto
que éste ha aumentado en 5.1 % anual. El aumento del grupo de vivienda por encima del promedio general (3.7 % anual), frente al hecho de que
las rentas de las casas-habitación que pagan alquileres por abajo de 450 pesos han estado congeladas desde 1960 nos hace pensar en lo poco
efectivo de la congelación o que la gente ignora
o no hace uso de este principio de justicia social.
Por otro lado, cabe esperar que la oferta de casashabitación no está aumentando tan rápidamente
como la demanda, lo cual se ensancha por el acelerado ritmo de crecimiento demográfico de la
ciudad durante el período de 1960-1969 (6 %
anual, aproximadamente).
Ahora bien, el incremento en los precios de
los bienes y servicios que forman el costo en vivienda manifiestan ligeros ascensos que tienen una
repercusión fuerte sobre las cantidades consumidas entre las gentes de más bajos ingresos, ya que
al elevarse los precios de artículos que for~an el
gasto en vivienda, las familias más pobres necesariamente dejarán de prescindir de los artículos
considerados como de primera necesidad (leche,
huevos, maíz, etcétera) para sostener el gasto fijo
que representa la vivienda (alquiler, luz, agua,

.12

Si el propósito actual es que la mayoría de las
viviendas habitadas por familias de ingresos bajos cuente con los servicios elementales e indispensables como: drenaje, agua, electricidad y gas, una
política de precios discriminados en los servicios
mejoraría el nivel de vida de esos grupos y eleva,..
ría su poder adquisitivo.
Al igual que los precios de algunos servicios
han cambiado, los precios en mobiliru.·io (cama,
radio, plancha) y los artículos de conservación y
limpieza (polvo detergente, escoba, etcétera).
Otro grupo de bienes cuyos precios se elevan
aunque en proporción un tanto menor que el de
vivienda, son los de alimentación, que crecen a un
ritmo promedio anual de 3.3% de 1960 a 1969. Esto representa un serio problema para determinados grupos de familia con ingresos bajos, donde los
mayores gastos se originan en el renglón de primera necesidad como lo es la alimentación. En efecto,
las familias con ingresos por abajo de 1,000 pesos
gastan el 44.4 por ciento en alimentación. Sin embargo, a pesar de la elevada proporción porcentual
que representa el gasto en alimentación, la dieta
continúa siendo raquítica, constituida principalmente por cereales y féculas como: maíz, frijol,
arroz y papas, y consumiendo en menor grado los
artículos ricos en proteínas como: leche, huevos,
carne, queso, etcétera.
El análisis de los artículos que componen la
alimentación muestran cambios en los precios de
las carnes. Por otra parte, el grupo de harinas,
granos y féculas se mueve más lentamente, aunque existen casos especiales que han duplicado su
valor (v. gr. el arroz y el garbanzo).
Conviene hacer notar que los artículos que están creciendo y que forman el grupo de la alimentación están considerados como necesarios para

que las familias no sufran de quebrantos en la salud. Por cierto, los cambios en los precios de los
artículos de la alimentación repercuten con gran
fuerza sobre la economía familiar.
De continuar la carrera de los precios, el poder adquisitivo de las familias descenderá, dando
lugar a que el mercado interno no se amplíe y ante lo reducido del mercado, existen pocas probabilidades de que aumente la inversión, sino todo
lo contrario, desalienta la ínversión. Cuando la inversión baja o se reduce, lo más probable es que
se origine una desocupación.

Por lo que respecta a los cambios de los precios del vestuario resulta interesante destacar que
crecen más lentamente, sin embargo, los gastos
que se realizan en zapatos, pantalón, camisa, camiseta, etcétera, es poco significativo en las clases de bajos ingresos ya que los grupos de familias
con ingresos menores de 1,200 pesos realizan gastos de vestuario cercano al 10% mensual. Por lo
mismo reducido del gasto en ropa, las variaciones
en los precios no afectan sustancialmente el nivel
de ingreso. Sobre todo porque surge una actitud
privativa por estos tipos de bienes o bien la renovación de las prendas de vestir se hacen menos
frecuentes.
Los precios en algunos otros bienes y servicios como: transporte, educación y recreo, médico
y medicinas y artículos para el aseo personal crecen a· un promedio anual de 3.4 %. Esto repercute
frecuentemente en la economía familiar de la clase media y baja porque no existe la alternativa
de sustitución. En efecto, los gastos en médico y
medicinas, educación y diversión y algunos artículos de aseo personal resultan poco favorecidos por
los grupos de ingteso medio y bajo, de aquí la tendencia de las personas de más bajos ingresos a
utilizar más frecuentemente los servicios médicos
y educativos de tipo oficial.
Si comparamos el índice de precios de la ciudad de México, con el de Monterrey a partir de
1960 a 1969, encontraremos que en éste último,
crece más rápido (3.6%) que en la ciudad de México (2 %). Aunque la diferencia en precios no es
muy significativa, el origen de esto quizá pueda
encontrarse en la política general de precios y
subsidios con que el sector público favorece al nivel de vida en la ciudad de México.
En resumen, si el propósito oficial es proteg~r la economía popular y frenar la carrera de los
precios, se requiere una mayor intervención de las
autoridades para que el precio que se fije sea
respetado, porque cualquier alteración, cualquier
violación, lesiona la economía de los más débiles
y necesitados.

13

�Remodelación de la zona
habitacional (sector sur) .
de la ciudad de Monterrey
(Memoria del proceso)

Osear A. Lazo Elizondo
Plan general.

Roberto Martínez Garza
Pedro N. Ordóñez Chapa
(coordinador)
Guillermo Ponce Rojas
Sergio A. Salazar Salinas
Heriberto Saldaña Herrera
José M. Salinas Villarreal
(jefe de Planos)
Higinio Valdez García
Aquiles Villarreal Vidal
Santiago Villarreal Villarreal

Como problema académico dentro del
curso de Urbanismo de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Nuevo León, se
presentó el de remodelación de un sector de la
ciudad.

. Po~ lo anterior se presentaron varias premisas, tales como: ¿qué es remodelación? y
¿qué se puede remodelar? Por medio de estos
estudios a Plan de Metrópolis se lograron percibir los problemas existentes dentro de la ciudad; esto fue gracias a la cooperación de instituciones estatales y municipales.

Estos estudios constaban de: planos de vivienda, vialidad. usos de la tierra, etcétera,
y por medio de ellos se obtuvieron los sectores dentro de Ja Metrópolis que necesitaban
remodelación. Se estudió uno por uno y jerárquicamente se eligió e.l sector sur de la ciudad,. q~e corresponde a la colonia "Independencia , (como la mayor sacrificada).

Alfonso Ortiz Córdoba

Se pensó en que esta solución de remodelación no quedara en un plan utópico y entonces se difinió si ésta seria a largo ~ a corto
plazo. Y bajo una buena consideración y viendo las posibilidades a realizarse po11 parte de
las autoridades, se eligió por unanimidad el
plan a corto plazo.

arquitecto Hédor de Jesús Cast~llanos Navarrete
( coordinador general)

El siguiente paso fue el de trazar un plan
general para el desarrollo del problema, el
cual estudiaría la mejor manera de resolver
las necesidades.

Raúl Leal Garza
(jefe de Maqueta)

El plan general es el siguiente:
A/ ANTECEDENTES TEORICOS.
B / ANALISIS DEL PROBLEMA.

14

C / UBICACION DEL PROBLEMA EN
CUANTO A TIEMPO Y ESPACIO.
D / ANALISIS DE LAS CONDICIONES
ACTUALES (PARTICULAR'.ES).

E/ EVALUACION DE LAS NECESIDADES.

F/ PLAN GENERAL ZONA HABITACIONAL.

'

G / REMODELACION DE ZONA HABI-

TACIONAL.

A/ ANTECEDENTES TEORICOS:
l / Conceptos generales:

Remodelación.
Diseño.

2 / Investigación.

Familia.
Patriarcal.

Habitación vivienda (do,m éstico).
Barrio.
Ciudad óptima.
Jacal.
Tugurio.
Tipos de vivienda (decadente).
Buena.
Residencial.
Vialidad..
Trabajo.
Importancia de la zona habitacional
Recreación.
Educación.
B / ANALISIS DEL PROBLEMA:

15

�1/ Tipos de vivienda y su localización.

3 / Tipos de construcción y diseño.

2 / Vialidad.
a/ Transporte público.
b / Transporte particular.
c/ Transporte de carga.
Educación (universitaria).
Recreación.

E/ EVALUACION DE LAS NECESIDADES:

1/ Usos de la tierra.
a/
b/
c/
d/

3 / Equipamiento ( esPectáculos).
Tercia1·io.
Industria.

2 / Vialidad.
3 / Densidad.

4 / Zonas de trabajo.
Comercio.

4 / Aspecto socio-económico.

5 / Evaluación ( de lo anterior).

5 / Tipos de construcción.

C/ UBICACION DEL PROBLEMA EN
CUANTO A TIEMPO Y ESPACIO:

F/ PLAN GENERAL (ZONA HABITACIONAL).

1/ Tendencia de crecimiento.

G / REMODELACION DE LA ZONA HABITACIONAL:

2 / Area de expansión.
3/ Localización fisica (limites).
D/ ANALISIS DE LAS
ACTUALES:

Area de vivienda.
Area de Comercio.
Areas verdes.
A.reas recreativas.

CONDICIONES

1/ Análisis geográficos.
Analitlco.
Anal1tico geográfico.
Analítico.
Cuantitativo.
Usos de la tierra.
Proposiciones.
Vialidad.

En el inciso A: ANTECEDENTES TEORICOS: se definieron conceptos generales tales
como remodelación y diseño. 8e investigaron
las áreas habitacionales a las cuales les corresponde: la. familia y los diversos escalones,
su equipamiento.

Vista rlel Santuario de Guadalupe y su

equipamiento.

Los tipos de vivienda, así como la i mportancia de la zona habitacion.al.
Inciso B: ANALISIS DEL PROBLEMA:
para este inciso se hicieron los siguientes planos:
Tipos de vivienda y su localización.

2 / Análisis cuantitativo.

Densidad de población.
'Pirámide de edades.
Aspecto socio-económico.

•

Transporte público .
Vialidad (transporte particular) .

Vista rlel centro gubetnamental.

Calle Querétaro con locales comerciales y apartamientos.

16

17

�Respecto a los estudi:lntes de secundaria

Transporte de carga.

y comercio, se obtuvo un promedio de 6.8 estudiantes por manzana. Dentro de los dos barrios, existen 449 estudiantes. En la Ciudad óptima hay 2, 258 estudiantes.

Equipamiento terciario.
Zonas de trabajo.

En las escuelas primarias existen 2,136
alumnos entre hombres y mujeres; se obtuvo
un promedio de 3 2.4 estudiantes por manzana,
dando en la Ciudad óptima un total de 17,928
estudiantes de primaria.

Se evaluó todo el trabajo anterior.
Inciso C: UBICACION DEL PROBLEMA
EN CUANTO A TIEMPO Y ESPACIO: se estudió un sector determinado dentro de la
colonia " Independencia", para obtener de
ello la tendencia de c1·ecimiento, el área de
expansión y los limites o localización fisica.

PERFIL SOCIOLOGICO: se hizo el estudio de las diferente actividades que desarrollan las personas que viven en los dos barrios;
son las siguientes:

Inciso D: ANALISIS DE LAS CONDICIONES ACTUALES: este sector abarca 72 man~anas, y sobre éstas se hizo el análisis de las
condiciones actuales, el cual consta de análisis geográficos, (se hicieron planos de usos
de la tierra y vialidad) y cuantitativos. por
medio de encuestas a cada vivienda de las 72
manzanas, obteniendo de estas encuestas la
densidad de población, pirámide de edades y
aspecto socio-económico. Por medio de los estudios se obtuvieron los limites de la Ciiudad

Hombres
Profesionistas
Comerciantes
Empleados
Estudiantes
Obreros
Eventuales
Ambulantes
Hogar

óptima.

Inciso E: EVALUACION DE LAS NECESIDADES: dentro de este inciso se obtuvieron
todos los datos de las encuestas para sacar
la pirámide de edades, la pirámide de estudiantes y el perfil sociológico, con los siguientes resultados:
PIRAMIDE DE EDADES: se sacaron promedios del número de personas que arrojaron
un total de 13,042 personas, (entre hombres, y
mujeres) distribuidos en los dos barrios. Dentro de las diferentes edades, (que marca el
plano número 10), se sacaron los promedios
siguientes:
Densidad promedio por manzana
personas.

=

197 .6

Densidad promedio en Ciudad óptiirna
65,603.2 personas.

=

Tomando en cuenta la densidad promedio
por familia que es de 5.6 personas que rige en
el área metropolitana, se obtuvo para la Ciudad óptima el promedio de 11,710 familias, y
de 2,329 familias en los dos b.arrios que corresponden a nuestro problema.
PIRAMIDE DE ESTUDIANTES: se obtuvo un promedio de 2,861 estudiantes de preparatoria dentro de los dos barrios escogidos,
sacando una densidad promedio de 2.8 estudiantes de preparatoria por manzana, o sea
183 estudiantes en los dos barrios, obteniéndose en la Ciudad óptima 930 estudiantes de
preparatoria.
Los 93 estudiantes universitarios que se
encuentran en los 2 barrios, nos dan un promedio de 1.4 estudiantes por manzana y 465
estudiantes de profesional en la Ciudad óptima,
repartiéndose éstos en los diferentes Centros
de Enseñanza Superior del área metropolitana.

84
320

987
1,543
1 ,041
299
198

o

Mujeres
52
32
520
1,318
190
17
5
2,652

No se tomó en cuenta en esta evaluación
a las personas jubiladas ni los niños menores
de 14 años que ni trabajan ni estudian.
Inciso F: PLAN GENERAL (ZONA HABITACIONAL): se presentaron como trabajo
individual, proyectos al Plan general de la
Ciudad óptima, en los cuales se indican la estructuración de barrios, el comercio existente
y tendencia de crecimiento del mismo, los centros de cada uno de los barrios y la vialidad
particular y urbana, los diferentes centros de
barrios y todos los equipamientos primarios,
secundarios y terciarios, enmarcándose en el
correspondiente plano, el centro de la Ciudad
óptima.

·

lnoiso G: REMODELACION DE LA ZONA HABITACIONAL: en este inciso se trabajó
tomando en cuenta el equipamiento actual y
propuesto y la estructuración de los barrios en
el Plan general dentro de la Ciudad óptima
l~egándose a la solución del proyecto definí~
t1vo en el cual se remodelan las siguientes partes:
El centro de la Ciudad óptima.
El Santuario de Guadalupe.
La Escuela Preparatoria.
El Centro comercial.
El Centro de barrio.
El centro polivalente, la Biblioteca el
Jardin de niños y los edificios administrativos
de barrio.
El Centro Gubernamental.
El Centro habitacional (apartamentos) .
La Ampliación de la calle "2 de abril".
El Arbolado de distintas arterias de tránsito.
Concluyendo todos los estudios anteriores, se continuó con la elaboración de la MAQUETA a escala 1:400.

18

Planos
1/ Tipos de vivienda a nivel exápolis.

5/

Estructuración de barrios.

7/ Usos de la tierra a nivel barrio.

8/

Plano de tipo de vivienda.

9/

Pérfil sociológico.

10/ Plano de pirámide de edades.
l 1/ Pirámide de estudiantes.
13/ Plan general.
18/ Lotificaci6n y levantamiento de manzanas.

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Si los fantasmas que desde el pasado me
persiguen fuesen menos evidentes, tal vez no
tendría ningún sentido escribir esta historia. Pero se da el caso de que su presencia me asedia
de tal modo que termino, literalmente, hablando
con los postes. Y de nada me sirve, para alejarlos, la teoría del tiempo cíclico o el recurso de
enarbolar este segundo inasible como la única
compulsión del espiritu. Los hechos, como se dice, son tozudos. Se trata de dos tiempos fluyendo a una sobre un solo apaleado espiritu: el pasado apabullando materialmente al huidizo presente, con la resultante de dejarme cada vez más
atolondrado. Pero aquí no se trata de una nueva
teoría del flujo existencial de los dos tiempos. Es·
to es un cuento, y los cuentos no se escriben para establecer teorías, sino para contar algo. Tampoco se trata de recuerdos del porvenir. Por lo
demás, yo del porvenir no recuerdo absolutamente nada.
Desde el balcón saliente de este departamento en que vivo se dibuja la siguiente perspectiva,
comenzando de la izquierda, como en las fotos de
los periódicos: el Condominio del Norte que, como todo mundo sabe, está en el cruzamiento de

las calles de Escobedo y Juan Ignacio Ramón. La
torre del canal 12 de televisión lo corona, con
sus luces rojas giratorias, que empiezan a hacerse visibles en el anochecer. La atención se distrae un segundo con el murmullo sensual de las
ramas de los olmos sacudidos por el viento. El
cardenal que vive en la jaula del balcón vecino
se agita inútilmente como siempre. El viento caliente del verano sigue sacudiendo los olmos. Más
a la derecha la torre, perforada en ojivas, de la
Iglesia del Roble; luego, la torre rojiza del Sagrado Corazón; después, la mole de cemento llamada Palacio Federal. Más a la derecha, las torres de las iglesias gemelas que están pol' el rumbo de antiguo Mesón Estrella. Un poco abajo, el
edificio gris, severo y melancólico del antiguo Colegio Civil del Estado, asiento actual de la Escuela Preparatoria. Siguiendo el orden enunciado, la
torre del canal 6 de televisión. Como quien dice,
el Monterrey de los setentas: católico, liberal, revolucionario, conservador, anarquizante y siempre calculador, con su clase obrera aburguesada y
su juventud universitaria belicosa y socializante;
las familias bien asentadas, de buenas costumbres, y las familias flotantes que viven en cualquier parte. Cerrando Ja perspectiva se ven, re-

19

�cortados con precisión sobr,e el fondo gris rojizo
del atardecer, e1 Cerro de Las Mitras y la Sierra
del Frayle. En esta ciudad, cuya apariencia ha
cambiado de manera notable en los últimos veinte
años, ha vivido Blanca sus apenas 22 años de vida, traspasados por la nostalgia y la-rutina. Esto
es lo que sus ojos han visto en las mañanas borrosas para siempre de la infancia, en los veranos quemantes de los dieciséis años. Este ha sido también,
el escenario de nuestro deambular juntos. Sobre
la algarabía de moles de cemento y luces que se
encienden, su imagen juega conmigo su eterno
juego a las escondidas.
Este es el escenario de Blanca. Transcurrían
los últimos días de agosto de 196. . . cuando la
conocí. Nos encontramos en la escalera. Eran las
once de la mañana, sin que esto me conste de manera indubitable, y por primera vez me enteré de
que su risa no lograba neutralizar el hermetismo
precoz de su rostro. Tenía ella unos dieciséis años.
Creo que hablamos algo. James Joyce. El Retrato del Artista Adolescente. Parece que hablamos
algo apoyados en la barandilla, aunque no recuerdo qué. Sin duda las cosas que siempre se hablan
en las escaleras entre personas que apenas se conocen. A Blanca la conocía de meses atrás. Mejor
dicho, la había visto varias veces en los corredores o en las aulas. Ignoro si ella había advertido
mi existencia. Más tarde, ocasionalmente, llegué
a cruzar monosílabos con ella, viajando en el mismo automóvil. O mirándome, con su mirada casi
infantil, al otro lado de la mesa del café. También
me miraba, con sus ojos eternamente quietos y
sombríos, desde una fotografía en azul. Su mirada estaba inundada de una serenidad aparente y
avasalladora. Los días lluviosos la llenaban de
aprensión. Leía entonces a Pierre Loti: La crónica
de Galilea. El recuerdo de estos fantasmas del siglo primero la reanimaba extrañamente. También
recuerdo a Blanca siempre que accidentalmente
veo un cuadro de Remedios Varo o de Leonora
Carrington. Y hasta con las imágenes ostensiblemente bellas de Vicent Van Gogh. Tenia, o tiene,
algo de esa otra realidad. Esto es lo único que
sobre ella podria afirmar con precisión. Lo demás
son sólo conjeturas. No la conozco aunque la traté durante cuatro años. Si así no fuera, dejaría
de ser el fantasma que es; tal vez dejaría de inquietarme. Pero esto también son suposiciones.
Como se ve, Blanca tenía un nombre casi vulgar.
Una ocasión se lo hice notar y se concretó a guardar silencio. Por Jo visto, no siempre los nombres
se avienen con las personas que los llevan. Salvo
en los casos de 1as sirvientas o las señoras de alta
sociedad.
Por lo demás, Blanca tenia mucho de vulgar,
lo cual no la hace descender en la devoción que le
tengo, porque sé que lo mismo pasa con todas las

mujeres. Sólo que en ella la vulgaridad no dejaba
de molestarme. Estábamos en un restaurante ·de
la calle de Tapia al oriente. Acaricié sus cabellos
dorados. Dorados como cuando tenia diecisiete
años. Cuando nos apartamos al salir, tomó un taxi.y se fue. No supe si volvería a verla. A últimas
fechas las citas podían estar separadas por cinco
días, cinco años o cinco milenios. Al quedar solo
me puse a imaginar el trayecto que cubriría hasta su casa. La misma carretera en diagonal hacia
el noreste de la ciudad, que muchas veces recorrimos juntos en las horas del mediodía. Era entonces más bella. Los días irrumpían en forma violenta sobre su vida, mancillando aquella piel de
durazno, quebrando la frescura de su rostro. O tal
vez no eran sólo los díM. Esto último no me gusta imaginarlo. Si no es mía, tampoco me place
imaginarla de otro. Me pareció una flor de fantasía en trance de cerrarse.
Una tarde, durante el verano, me llamó por
teléfono. Parece que el hilo alocado de nuestros
pensamientos llegó por fin a cruzarse. Verla otra
vez. Magnifico. El corazón me dio un vuelco. Olvidé en un instante Ja depresión que me produce
la lluvia flemática de aquí, que se parece tan poco
a la lluvia sonora y rotunda de las tierras del sur
del país. A ella también le molestaba esta lluvia,
aunque no había conocido ninguna otra. Durante
el encuentro estuvo afable, algo curiosa y me hablaba con una normalidad que noté cargada de
frialdad. En todo retorno hay algo de tristeza y
en el nuestro por lo visto había también falta de
calor. Después partimos en mi automóvil. Pensé
fugazmente en la posibilidad abierta de un cambio
en el rumbo, un cambio que podía parecer absolutamente normal o indiferente para todo el mundo, menos para nosotros. Ambos guardamos silencio.

poema número nueve, la tortuga condenada de
"Perro Mundo", un ramo de claveles al Hospital
Muguerza, tu acento, casi olvidado, en medio de la
tarde lluviosa; e1 teléfono amigo, que me trajo tu
voz una y otra vez. Todo al mismo tiempo. Otra
vez la indecisión. ¿ Y por qué no? Esto sólo lo pensé. De todos modos, tenemos una cita con la
muerte. O con la vida. Muchacha hermosa, todo
esto er~s tú.
Detrás de la malla de alambre, de aquel lado
del muro que separa las dos casas, florece un duraznero. De noche, la luna, menos misteriosa ~hora que antes, viste de plata el escandaloso magenta de esas flores. Levantas ]a vista y la patente
eternidad del Cerro de la Silla aparece fuera de
su marco habitual de tarjetas postales o membretes de comercio. Ahora es el cerro con minúscula,
el terrible cerro sin historia que "vivirá más allá
de nuestro olvido".

En estas líneas traté de cifrar tu imagen. No
lo he logrado. El fantasma nunca olvidado que
eres se yergue sobre el desvaído paisaje onirico
cada vez más desdibujado, eternamente hermético
y solitario.

Como el duraznero que florece, así eras entonces, antes de cumplir los dieciséis años. Eras

Monterrey, 17 de agosto de 1970

La Plaza de La Purísima se siente parpadear
bajo los últimos reflejos del sol de julio. Desde el
costado poniente nos miran, con sus ojos para
siempre fijos en el bronce, los doce hombres que
siguieron al Maestro por los polvorientes caminos
de Israel. Pero esta vivencia sólo renace por ti.
Por ti, que me ves con tu mirada tristísima y vulgar desde el otro lado de la mesa. Después, tus
ojos dejaron de brillar. Y eras casi otra con los
enormes anteojos oscuros. También tus palabras,
que se matizaron con un cinismo menos convencional. ¿Estás dispuesta a jugártela conmigo?
Otra vez esta pregunta un poco estúpida, que se
ha dicho es propia de esta gente, de nosotros. ¿Estarnos dispuestos a jugárnosla? Esta otra variante sólo se insinuó en tu cara, ensombrecida de
pronto. Tal vez un nuevo reto de la vida. El primero o el último. Tal vez la ruptura de un tipo
de vulgaridad y el despeñarse en otra menos explorada. Eso, eso depende de mi . . . Recuerdo el

20

tu propio escenario: la acera gris, la carretera
azul, las veleidosas nubes anónimas de cualquier
tarde, el árbol sin nombre junto al camino, los
cristales del café de Juárez y 5 de Mayo en los
mediodías de junio, la librería de Padre Mier, el
restaurante de Guerrero, la escalera roja de la
escuela, una crónica de Pierre Loti, leída en una
tarde lluviosa como ésta; la ternura humildisima
de William Saroyan. Es tu historia. Yo solamente
te he visto pasar. Yo que te he amado tanto y apenas te lo dije. Me volvia loco por encontrarte otra
vez. ¿Y para qué? Ahora puedo recordarte ascendiendo la escalera en una mañana de agosto, y el
corazón vuelve a darme un vuelco.

,

21

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~&lt;·::s
p:.:i~ ~--).

El 2 de octubre de 1968 señaló para muchos una fecha limite en la manera de vivir y
intender las cosas. No es raro oír la pregun°
ta ¿fue antes o después de lo de Tlat elolco?
y no tanto para colocar un hito en el tiempo
como auxilio de la memoria, a la manera como podríamos preguntarnos por el antes o el
después en el tiempo de un hecho cualquiera a
partir de otro hecho cualquiera. El antes y el
después tienen aquí casi siempre, una connotación moral. Hay cosas "explicables" y h asta
"perdonables·• si sucedieron antes del 2 &lt;le
octubre, otras, las mismas, habiendo sucedido
después, no tienen razón alguna de ser, o inclusive por ese solo hecho cambian de signo
moral. Como si la esfera de nuestros valores,
nuestl'as referencias emotivas, y aun nuestra
lógica de lo social, hubiesen cambiado y estuviesen cambiando todavía. Es obvio que no
resulta lo mismo, desde el punto de vista moral, ingresar al ejército antes o después del
2 de octubre, o ser activista del partido oficial, o escalar por las jerarquías del poder
político o económico. De la misma manera, lo
que antes sólo era un pequeño desplante de
valor, una actitud libre, hasta una frase pronunciada en una conversación rutinaria, tienen u n peso distinto a partir de esa fecha.
¿Por qué, tal vez se pregunten, me atrevo yo ahora a traer a cuenta esa fecha y a insinuar, ya desde el titulo de la conferencia,
un rechazo al significado cultural de la personalidad de Octavio Paz?

Octavio Paz: una malinterpretación de Tiatelolco
Arturo Cantú

No, desde l uego, porque crea estar en
forma alguna a la altura de lo que la !echa
o el personaje significan. Me apresuro a decirlo no por h umildad sino porque un mal entendido de principio podría enturbiar la visión que quiero proponerles ahora. Precisamente dada la importancia de Octavio Paz, y
la importancia de otros escritores que hacen
causa común con él, determinan que el asunto se presente como uno de los más trascendentes del momento actual.
Octavio Paz es con mucho el a1•tista más
importante en la presente hora de la cultura
nacional. Entre los poetas vivos de México
solamente lo sobrepasa, a mi juicio, José Gorostiza, que hace varios decenios no publica.
Nadie en el ensayo, donde ejercita una prosa
fulgurante y extendida. Lider desde su juventud de publicaciones y movimientos intelectuales de primera linea del país, ha desempeñado
con generosidad el papel de promotor en un
medio cultural frecuentemente hostil y las
más de las veces apático. Su renuncia a la embajada en la India, a partir de los sucesos de
Tlatelolco, lo honra y lo hace insospechable de
oportunismo en una época especialmente difícil para los funcionarios públicos.
No es este Octavio Paz el que identificamos, a tl'avés de los dos puntos del título de
la conferencia, con "una malinterpretación"
de Tlatelolco, y sin embargo, a pesar nuestro,
no hay oti-o Octavio Paz.
En una de las páginas centrales de Pos-

data Octavio Paz nos dice:

Lo que ocurrió el 2 de octubre de 1968 fue,
simultáneamente, la negación de aquello
que hemos querido ser desde la Revolución y la afil•mación de aquello que so-

22

23

�tto que podríamos llegar a construir una historia universal mítica.
Aun haciendo un esfuerzo de im';l,ginación
no me es posible imaginar 8: ~os ca-pitanes de
la industria y de la banca ofiCiando ante otras
divinidades que no sean _h riqueza o el capital extranjero. De la misma manera no resulta fácil concebir a los que d~s~araron ?º
Tlatelolco como sacerdotes al servicio de la ievitalización cósmica. La sangre derramada e~
las escalinatas de Tlatelolco fue lavada cmdadosamente; al parecer la intención º? fue
que sirviera de alimento a un sol desfalleciente.
Si lo de Tlatelolco con todo, resultara se1;
un sacrificio ritual ordenado por el tlatoam
t:n turno ¿cómo explicar entonces,_ dentr_o de
ese mismo contexto, las tres mamfestaciones
de agosto y septiembre de} 68 que colmar~n el
Zócalo? ¿Cómo entenderiamos las r e u~iones
generalizadas y permanentes de estl!-dian_tes
en busca de una clarificcaión de la situación
nacional? ¿ Cómo explicariamos, miticament_e
taro bién, la coincidencia tempora~ del movimineto de México con los movimientos es~udiantiles de París, Berkeley, Rom~ o. Tokio,
lugares todos ellos donde seria difícil suponer también la vigencia de un pasado azteca?
En fin.

mos desde la Conquista y aún antes. Puede decirse más exactamente, de uno de
sus aspectos. Apenas si debo repetir que
el otro México no está afuera sino en nosotros: no podríamos extirparlo sin mutilarnos. Es un México que, si sabemos
nombrarlo y reconocerlo, un día acabaremos por transfigurar: cesará de ser ese
fantasma que se desliza en la realidad y
la convierte en pesadilla d'e sangre. Doble realidad del 2 de octubre de 1968:
ser un hecho histórico y ser una representación simbólica de nuestra historia subterránea o invisible. Y hago mal en hablar de representación Pues lo que se desplegó ante nuestros ojos fue un acto ritual: un sacrificio. Vivir la historia como
un rito es nuestra manera de asumirla;
si para los españoles la conquista fue una
hazaña, para los indios fue un rito, la representación humana de una catástrofe
cósmica. Entre estos dos extremos, la hazafia y el rito, han oscilado siempre la
sensibilidad y la imaginación de los mexicanos.
El 2 de octubre encierra para Paz una
doble realidad, la de ser, según sus propias palabras, un hecho histórico y un acto ritual, y
más especificamente un sacrificio. En otro lugar de Posdata, refiriéndose a los hechos de
Tlatelolco nos dice: "fue una repetición instintiva que asumió la forma de un ritual de
expiación". Debemos entender, según esto, y
según el discurso de Posdata, que el hecho histórico está representado por los estudiantes
muertos, por los que ordenaron su muerte, y
por las fuerzas, ideologías y actitudes politicas y económicas que se enfrentaron a lo largo del movimiento estudiantil y que culminaron en la matanza. Por otra parte, "el sacrifi-

cio ritual", según las palabras de Paz, "nos
revela que un pasado que creemos enterrado
está vivo e irrumpe entre nosotros" porque "lo
que no se ha dicho es que los me:xicanos, en
su inmensa mayoría, han hecho suyo el punto
tie vista azteca y asi han fortificado, sin saberlo, el mito que encierra la pirámide y su
piedra de sacrificios". Según la tesis de Paz,
una sería la realidad aparente, visible, del 2
de octubre: la del hecho histórico; otra la realidad verdadera invisible: la del sacrificio ritual. Las fuerzas económicas y polfticas, la actuación personal de los dirigentes estudiantiles y los detentadores del poder, no serían sino
instrumentos, marionetas, al servicio de una
representación más profunda y más verdaderamente real, la de los aztecas y sus dioses
que seguirían actuando a través de ellos y de
nosotros. Así, según sus palabras ''hay un
puente que va del tlatoani al virrey y del virrey al presidente", "el régimen se ve, trans•
figurado, en el mundo azteca".
La efusión de sangre lo remite directamente a los sacrificios humanos. Y cree encontrar, por ello mismo, una suerte dP estigma
cruento en el mestizaje mexicano, como si fuésemos, sin saberlo, un pueblo destinado a la
sangre en desbordamiento, aún temerosos, aunque inconcientemente, al igual que los aztecas, de que el mundo termine si no damos a
los dioses la imprescindible cuota de sangre.
No sé si en este punto sea preciso refutar
la peregrina tesis de Paz. Para au consistentes con ella tendríamos que explicar igualmente las matanzas en Vietnam acudiendo a las divinidades de los pieles rojas o a no sé qué dioses
vikingos, habría que pensar también que Mussolini no fue sino una reencarnación de Nerón,
o Hitler un instrurucno de Odin. Asi. no sólo
teudrfamos una historia mítka de México, si-

24

La tesis de Paz, con todo lo descab~llada
que resulta a poco que la analicelll:os racionalmente tiene sin embargo atractivos que es
precisó mencionar. ~l joven lect?r de Posdata
puede sentirse admirado y aliviado. por una
imaginación que coloca su responsabilidad tan
lejos como en Moctezuma y Cortés. En ocasiones, la belleza de su prosa puede hacer. aparecer como lógicas y coherentes relaciones
traídas de los cabellos. l.?udiera encontrarse
también algún consuelo en leer ~n. libro. en el
que se compara y hasta se identifica al presidente con un tlatoani azteca, y a su corte de
ministros con los sacerdotes encargados del_ sacrificio. Pero en definitiva la tesis de Paz tiende a oscurecer, a desvirtuar, la dolorosa luz a
que ya nos estábamos acostumbrando después
de Tlatelolco: la de un régimen politico,.social
y económico, que se ve obligado a recurrir a la
violencia pública e indiscriminada en defensa
del statu quo.
La idea de que Hutzilopo&lt;:htli, la Mal~nche Cortés y cuantas otras entidades se qme•
ra de la cÓnquista, están presentes aún entre
nosotros presidiendo secretamente nuestras
voluntact'es pudo resultar divertida en 1950,
cuando se publicó por primera vez en El laberinto de la soledad. En aquel mo~ento asustaba a la naciente burguesía menc.ana Y proveia a los disidentes con sugerencia~ heterodoxas para lanzar a la cara de los prifstas, los
miembros del Taller de la Gráfica Popular, Y
el Partido Popular Socialista por igual. Entonces las fuerzas de 1!1- burguesía_ eran menos
poderosas, estaban aun desorgam~a~as, la Revolución Mexicana era un acontecimiento relativamente cercano.
Después del 2 de octubre, los argumentos de Paz se vuelven contra lo que tratan de
preservar y defienden lo que intentan atacar.
Posdata a pesar de su autor, resulta ser
en el fondo 'una defe~s~ ~el régimen, porque
responsabiliza a las d1vm1dades a~tecas de _la
matanza de Tlatelolco y porque sitúa el p10-

blema principal de México fuera de la relación entre explotadores y explotados, en el ámbito de una supuesta lucha y un s~p_ues~o vencimiento con y sobre nuestros vestigios mdigenas.
Con todo la falla de Paz va mucho más
allá de una simple "malinterpretación" de los
hechos de Tlatelolco, en realidad esconde una
malinterpretació!l del mundo actual_ mucho
más grave para todos nosotros. _En Prt1;Iler lugar, porque ~s UJ?.a inte_rpretac1ón racial, ~acista de la histona mexicana, y por ello mismo · :rio da lugar a solución real alguna, ?omo
no fuera la desaparición misma del mestizo o
algo tan vago e insignificativo como la frase
final de Posdata: "tenemos que aprender a
ser aire, sueño en libertad". En s~g_undo, I?orque creyendo colocarse en una posición critica,
Paz difunde y trata de perpetuar el equivoco
cultural que Occidente, y más concretamente
Europa ha sostenido desde siempre, en favor
de la e~plotación del hombre por el hombre.
Quizás un breve recuento de las opiniones
de otro escritor, D. H. Lawrence, pueda ayudarnos a explicar más clara~e.nte los dos_ puntos anteriores. Lawrence vivió ~n _México
principios de los 20s. Su obra prmcipal s~b~ e
México es La serpiente emplumada. Escribió
también La Miijer que partió a ca~allo ~ Mañanas en México en los que se refiere duecta
o indirectamente al pais y a sus problemas.
Sus opiniones son interesantes en este punto
porque coinciden totalmente con las de. Octavio Paz, a tal grado que debemos considerar
que El laberinto de la soledad y Posdata no
son sino desarrollos de algunas fr~ses sueltas
de Lawrence, y porque S?S opm1on~s sobre
México gozan de una relativa popularidad entre ciertos círculos intelectuales.

.ª

La visión de Lawrence sobre México es
Upicamente la de un extranjero _blanco qu~
llega a un pais su_bde~arr_ollado. Nmguna pe1 sona, costumbre, rnstltución, mer~ce su aceptación o su simpatía, aun. entendiendo la palabra simpatia en su ~e~tld_o má_s general de
comprensión o identificación mtelectuales.
Apenas si algún producto del folklore artes.anal el colorido de alguna prenda de vestir,
lo ~ás superficial de México, _logran despertar en él un elogio. En La ~e_rpiente e~plumada se cree obligado a describir, con luJo de de•
talles, una corrida de toros en_ la que, ~esde
luego, la protagonista extranJera se ~.ient_e
"ofendida en su cultura y en su orgullo . Vive en México por la sencilla razón de que _no
entiende a los mexicanos .Y su obra no es smo
la expresión de ello. Fascmado por lo que considera ··•otredad" el mestizo, no puede abandonar un pais en' el que se siente básicamente
a disgusto, para usar sus propias palabras: "a
la manera d~ un gran hombre blanc~ en ,,harapos, cautivo en un mundo de hormigas .
Su juicio sobre el país se r~duce e~ .d~finitiva a esta cita suya: "las antiguas civilizaciones locales no han superado a Quetzalc~atl.
y éste es, simplemente, ~na suerte de serpiente emplumada que necesitaba de vez ~n cuando que llegara, hasta ella, el _sahumerio de un
poco de sangre". "Hombres mcapaces de dominar los elementos, sometidos a las fu~rzas
del sol, de la electricidad, de las. erupciones
volcánicas, sujetos a !enco~es ardientes y al
odio diabólico de la vida misma.

25

�No hay placer sensual que iguale a la voluptuosidad que se experimenta al clavar un
cuchillo y ver brotar la sangre de la herida".
"Es el supremo placer de un pueblo apegado
al pasado cuyo yugo colonial no pueden sacudir unos hombres que no conocen Redentor ni
Salvador".
Tal es la visión de Lawrence sobre México, y tal es la de Paz, que la retomará 25 años
después acaso con mayores galas literarias.
Uno podría preguntarse ahora por qué les
sorprende tanto, a Paz y a Lawrence, el espectáculo de un poco de sangre; sobre todo a
Lawrence, cuando los europeos y en especial
los ingleses, han derramado tanta a lo largo
de tantos siglos. Como si. detrás del inglés
Lawrence en 1925 no estuviese el Imperio Británico, con su increíble historia de dominación
y pillaje. ¿Por qué sólo en el caso de México
es indispensable recurrir a Quetzalcóatl o con
más conocimiento histórico, a Huitzilopochtli?
!Parecería que incluso en el caso del crimen las
razas subdesarrolladas fuésemos incapaces de
encontrar las buenas razones que a cada pa::;o
encuentran las razas desarrolladas.
La explicación, en el caso de Lawrence,
reside en el hecho de que en realidad no piensa que seamos razas subdesarrolladas, piensa
que somos razas inferiores. Las razas superiores, entre comillas, matan por poderosas razones, las inferiores por consumar ritos diabólicos. Octavio Paz, no se percata de que su hip_ótesis, al partir en lo fundamental de la mezcla de razas, acaba por cerrar nuestra historia
a cualquier otra explicación o destino que no
sea también racial. Por una parte afirma que
el mestizo está condenado irremediablemente
a llevar dentro de si la sangrienta mitad azteca, de tal modo que no pueda arrancarla de
si, sino mutilándose, y por la otra afirma que
nuestra t::1.rea histórica es precisamente transfigurar esa mitad que hasta ahora, después de
más de cuatro siglos, ha resultado intransfigurable.
Lawrence, en todo caso, es mucho más
congruente que Paz, si su visión de México
empieza siendo una tesis racial concluye de
igual forma racialmente. El punto está en
que los conceptos de raza y transfiguración tal
como Paz los emplea son conceptos incompatibles. Si suponemos que en los hombres existe
la capacidad de transfigurar su propia naturaleza, el concepto de raza pierde toda importancia explicativa. Pero si suponemos que en
lo humano lo determinante es la raza, estamos
cerrando el camino a toda posibilidad de transfiguración. Por ello Lawrence, más congruente,
acaba exclamando en La serpiente emplumada:
"¡Ah las razas oscuras! ... Las razas oscuras
pertenecen a un circulo desaparecido de la humanidad; se quedaron rezagadas en una sima
de la que no han podido salir. Nunca llegarán
a los niveles especiales del hombre blanco. Le
seguirán de lejos como servidores".
No hay metáfora, cuando desde su punto
de vista, Lawrence afirma que no tenemos ni
tendremos Redentor ni Salv:1dor. Racialmente estamos condenados a servir a los blancos.
Por ello Paz, al abrazar la visión de Lawrence, acaba por no encontrar salida alguna al
problema de México porque no quiere concluir, con_lógica obligada a partir de su propio
planteamiento, que el metizo es un callejón
sin salida.

26

Pero aún más, al adoptar el esquema cultural de Lawrence, Octavio Paz adopta también, sin sentirlo, su mundo cultural. A fuerza de asimilar la tradición cultural de occidente, (tradición equívoca que consiste en proponer por un lado los más altos valores espirituales, y en ejercer por el otro la más despiadada dominación sobre los condenados de
la tierra a lo largo de toda la historia: esclavos en Grecia y Roma, siervos durante la época feudal, obreros a partir de la revolución
industrial, pueblos subdesarrollados en el momento presente) a fuerza d·e asimilar esa equivoca tradición cultural, digo, Octavio Paz y la
mayoría de nosotros con él hemos acabado por
contemplarnos a nosotros mismos como si fuéioemos los dominadores, y por juzgarnos desde
el punto de vista de los dominadores. La adopción de las ideas de Lawrence Por Paz desgraciadamente no es la excepción en nuestro mundo cultural, sino la regla. Una regla a la que
hasta hace poco era imposible escapar porque
ni siquiera nos pe-reatábamos de ella. Al obligar al dominado a mirarse a si mismo con los
ojos del dominador, el Occidente aseguró la
hegemonía de su injusto sistema por milenios.
Desde el esclavo Epicteto, que no sólo defiende
sino aun exalta los valores del mundo romano
que lo esclaviza, hasta el subdesarrollado Paz,
podría establecerse un hilo de autoengaño y
traición a sí mismos de los dominados
En el prólogo a Posdata afirma que "los
latinoamericanos somos los comensales no invi•
tados que se han colado por la puerta trasera de
Occidente". Primero, como si los latinoamericanos no participáramos con todos los pueblos
subdesarrollados del mundo de la calidad de
no invitados. Segundo, como si junto con todos
esos pueblos no estuviésemos pagando el festín de Occidente.
Nuestro sentido critico está asombradamente desarrollado cuando se trata de subestimarnos a nosotros mismos, y tan embotado como el de Lawrence cuando juzgamos la cultura europea. Todavía contemplamos con admiración las universidades alemanas y norteamericanas, a pesar de que sabemos perfectamente que de ellas salieron los autores de los
c:1mpos de concentración y los dirigentes de la
guerra de Indochina. Y no sólo los hombres,
también los productos culturales que hicieron posible la enajenación colectiva del fascismo a la explosión de la bomba atómica.
Pero dejemos por el momento a Octavio
Paz y a Lawrence para concentrar nuestra
atención en el movimiento estudiantil de 68.
México, Berkeley, Paris, tienen un significado inmediato diferente en lo tocante a movimientos estudiantiles. En general, mientras
en París y en Berkeley los estudiantes lucharon por objetivos más bien abstractos, donde

las palabras enajenación· y autenticidad jugaron un papel principal, en México la lucha parecia dirigirse contra autoridades concretas y
situaciones injustas claramente determinadas.
Los primeros pasaron de la concepción abstracta a la acción concreta los segundos de la acción a la inteligencia de los fines. La situación
de Francia y E.E.U.U., como países desarrollados y la de México como pais subdesarrollado,
asi lo imponía. Ante los ojos d·e los gobernantes, el movimiento estudiantil aparecia como
algo injustificado, pero sobre todo como algo
anárquico y sin sentido, como una impugnación total, irracional y estúpida. En México, el
movimiento asumía forml'!,s de organización,
sistemas de desarrollo, estrategias, y tácticas,
que rebasaban con mucho el saber político y
la previsión de los gobernantes. Si en 1929 los
estudiantes que obtuvieron la autonomia de la
Universidad Nacional habian tenido un lider
público y notorio en Alejandro Gómez Arias
¿por qué ahora, en un movimiento que manejaba masas humanas 10 veces más numerosas, no había un Uder, o un grupo de lideres
al frente, sino un amplio, vago, heterogéneo,
Consejo Nacional de Huelga? Si a principios
del régimen de Adolfo López Mateas. los ferrocarrileros, con buenos argumentos, no lograron concentrar en el Zócalo contingentes
importantes ¿cómo era posible que los estudiantes, con la bandera de la destitución de
un jefe policiaco, lograsen llenar tres veces
el Zócalo y organizar manifestaciones de cientos de miles de personas? ¿ Qué pretendían los
estudiantes con sus brigadas de información
en mercados, en camiones urbanos, a las puertas de las fábricas? Si querían tomar el poder ¿porqué no se organizaban según los lineamientos clásicos en partido del proletariado, Y llamaban ab'iertamente o secretamente
a la revolución? ¿Por qué no se avenían al
diálogo privado, o a la componenda, y exigían
en cambio un diálogo público, en contra de
todas las tradiciones de la politica mexicana?
¿No resultaba demasiado tonto, demasiado inútil, UJ?- d~!roche tan. tabuloso de energía y
orgamzac1on, al serV1c10 de ninguna propuest:i. política importante? ¿Por qué resultaban
simpáticos al pueblo, si en su mayoría pertenecían a la clase media y a la. clase alta?
¿ Por qué no defendian sus propios interes·e s
de clase? ¿1Por qué se comportaban con tanto
d~senfado y con tanto desprecio frente al gobierno, cuando de él precisamente recibían
gratuitamente su educación? ¿Por qué parec[an tan alegres, tan seguros de sí mismos?
No pudieron contestar estas preguntas, y
no hallaron más camino que el de la represión brutal para detener algo que no comprendían, que rebasaba con mucho su capacidad de
comprensión.
Pero aun cuando hubieran comprendido

el movimiento estudiantil, seguramente ha-

27

�brian actuado en igual forma. No se equivocaban al considerar que la estabilidad económica y politica del régimen estaba en peligro,
se equivocaban sólo al juzgar la magnitud y
la naturaleza del ataque. El ataque era más
serio y más profundo de lo que creyeron, y
estaba dirigido contra la base misma de sustentación del sistema en su conjunto, no contra personas o procedimientos políticos concretos.
En definitiva, los movimientos estudiantiles de 68 incluyendo al de México, no fueron
tan impÓrtantes por haber combatido tal o
cual orden particular de injusticias, como por
haber puesto al descubierto la visión del dominador. Podrá decirse que desde siempre ha habido quien enuncie la doble faz de h cultura
ocidental, a la que ya nos hemos referido, la
de ser, por un lado, proclamadora de valores
eternos e inmarcesibles, y por el otro, sojuzgadora de pueblos y destructora de culturas
ajenas. Pero lo que no estaba claro es que las
tesis a favor del hombre y las tesis en contra
del hombre, no combatían entre si en un. terreno libre y neutral. Hasta hace muy poco
se consideraba que las tesis ideológicas antagónicas se debatían en un ámbito culturaJ
lmoarcial. donde finalmente acabaria por imponerse la verdad sobre el error y la justicia
sobre la injusticia. En realidad de verdad, el
ámbito cultural (la universidad, la plaza pública) nunca ha sido la arena para el combate, donde seguramente triunfaria el mejor, sino
el mercado, para la transacción y la componenda, donde todo antagonismo acababa resuelto en una postergación. Verdad, error,
bien mal, integridad, bajeza, pasaron a ser palabras demasiado rígidas y dogmáticas. Quizá,
acaso, tal vez, siempre y cuando, pasaran a ocupar sus lugares. Se llegó a pensar que la virtud fundamental del espíritu era establecer
matices, y que la cúspide de la estimativa moral estaba representada por la tolerancia. Matices que en un caso definen al crimen como
guerra santa y en otro como sacrificio diabólico; toleranéia para con los explotadores nacionales que nos obliga finalmente a tolerar
la explotación mundial. Todo un tejido de sobreentendidos disimulos, concatenaciones, diplomacias en donde los más perspicaces que-

dan atrapados y donde los más rapaces medran a su conveniencia.
No fue tal o cual régimen monolítico y falaz, como en el caso de México, lo que los movimientos estudiantiles pusieron en evidencia;
no destruyeron alguna filosofía trasnochada;
no politizaron a amplios sectores de la población. Pudieron haber hecho todo eso, y lo hicieron, pero por encima de todo señalaron con
claridad que el tapete sobre el que se estaba
apostando no servía más para el juego, que el
ámbito cultural mismo era el principal enemigo de la cultura, que la parte mayor de la
tradición de occidente era la tradición de la
mentira.
Desde este punto de vista cobran otro
sentido algunas de las características del movimiento estudiantil que frecuentemente se
señalan como errores y como absurdos. Es un
movimiento sin líderes en el sentido tradicional porque justamente está contra la tradición.
No enarbola propuestas politicas claves y concretas porque está en contr3. de la política. No
r,bedece a intereses clasistas porque los poderes contemporáneos han desfigurado y confundido las clases. No cree en los héroes de los
blancos porque las estatuas de esos héroes son
ahora los instrumentos de la dominación. Se
pre_senta orgulloso, desenfadado. alegre, porque avizora un camino diferente y un mundo
diferente.
La impugnación total de los movimientos
estudiantiles da justamente en el blanco porque no se refiere a tal o cual manifestación
de la ideologia burguesa, sino al aire mismo
en que se mueven las ideas y los personajes
de la burguesía.

Estructuras laminares
Rodolfo Rodríguez García
(El texto aqu1 presentado, es parte do un estudio integral que

sobre el tem&lt;i realiza el autor).

El 2 de octubre, por doloroso que sea
decirlo, fue el catalizador de todas estas realidades. Señala un antes y un después, porque
a partir de él comprendimos, pero sobre todo,
porque a partir de él se abre, para todos una
tarea de clarificación vital: abandonar todo
lo que deba ser abandonado, como si ahora
empezáramos una larga marcha, y encontrar
todo lo que viene a nuestro encuentro.

CAPITULO I
INTRODUCCION

EL HOMBRE a lo largo de su historia, ha luchado tratando de vencer las fuerzas de la naturaleza, sin haberlo conseguido plenamente
hasta la actualidad.
Uno de los problemas fundamentales, ha
sido obtener una protección contra la acción
de los agentes meteorológicos, o sea tender
una barrera que aísle al hombre del exterior.
Esta necesidad no sólo es física sino también
involucra factores psicológicos y de costumbres y tradiciones.
Este problema se ha solucionado en diferentes formas, según las caracteristicas y
criterios dominantes de cada época.
En el presente siglo, el concreto ha sido
uno de los materiales con más posibilidades
técnicas y arquitectónicas. Su uso tradicional,
en la construcción de edificaciones a base de
trabes y columnas, son con placas planas, no
ha resuelto todos los casos modernos, en que
se imponen los grandes claros libres y la ligereza en h estructura.
Una solución que se ha tomado profusamente en las dos últimas décadas, la constituye el empleo de estructuras autosoportantes,
conocidas como cascarones, que presentan,

28

además de la resistencia adecuada para cubrir
grandes espacios con un espesor limitado, factores estéticos y económicos en la construcción.
En este tipo de estructuras se aprovechan
más plenamente las cualidades del concreto
que en las soluciones convencionales; además,
han hecho posible la creación de nuevas formas en la construcción.
La utilización de los cascarones ha sido,
principalmente, en cubiertas para la protección de interiores; así como también se han
aplicado en tanques de almacenamiento, silos,
puentes, cortinas de presas y hasta en cimentaciones, como zapatas.
La. falta de profusión en la creación de
nuevas formas constructivas que cabria esperar, se debe principalmente a las dificultades matemáticas que en su cálculo presentan
estas estructuras.
Para poder analizar y evaluar un fenómeno físico es necesario construir un modelo
matemático. Esto es necesario para su estudio y comprensión. Las relaciones entre las
diferentes magnitudes que aparecen como características de dicho fenómeno, se establecen
empleando funciones matemáticas. Es así que
las matemáticas se utilizan como la herramienta básica en la exposición de la teorí:-1.
Eln ocasiones una imagen mental del fenóme-

29

�no sustituye a la abstracción del modelo matemático, corriendo el riesgo de no represenbr rigurosamente el estado real.
En esta forma se puede observar. que si
bien la técnica avanza generando progreso al
género humano está condicionada a l desarrollo de la teoria; de la cual es aplicación.
1/DEFINICIONES E HIPOTESIS
Se conoce con el nombre de cascarón un
cuerpo limitado por dos su_perficies curvada;s,
con un espesor muy pequeno en comparacio?con las otras dos dimensiones. A las superficies que limitan el cascarón se les llama tra.sdós e intradós.

Se consideran delgados, aquéllos en que
la relación del radio de curvatura al espe~or
es menor o igual a 20. Cuando esta relación
es mayor de 20, se obtienen los cascarones
gruesos.
Una de las lineas de análisis de los ?ascarones es el estudio de partículas, con~1derando que el material de que están coruititufdos es continuo, homogéneo e isotr_ópico. Una
particula es la imagen correspondiente a un
punto, que posee m3:sa y est~ su)eta a fuerzas
de acción y de reacción. Cont1~mdad es la_ propiedad que asegura la presencia ~e m:i,teria en
la v~cindad de cada punto en el rnterior de un
cuerpo. Homogeneidad es la co~nciden&lt;:ia absoluta de propiedades del ma~enal en diferentes partes del cuerpo. Se considera que un cas:carón de concreto reforzado es ho~Olféneo s1
el refuerzo es uniformemente distribuido. Isotropia es h propiedad que presentan ~lgunos
materiales de poseer las mismas propiedades
en todas direcciones para cada punto.
El tensor esfuerzo es el conjunto de los
seis valores de los esfuerzos que aparecen en
un punto.
Las principales hipótesis establecidas para el cálculo dei los casca~ones de concret? reforzado son: la continuidad. homogeneidad,
elasticidad e isotropia, la ley de Hooke, la carencia de puntos singulares, las funciones
continuas y uniformes de las coordenadas de
cada punto. Además, se acepta que las dE:formaciones son funciones lineales de las primeras derivadas de los recorridos, que los planos
normales a la superficie media antes de la deformación permanecen perpendiculares ~espués de actuar las cargas, y que no se ~~nsidercn los esfuerzos normales a la superf1c1e media.
2/CLASIFICACION DE LAS SUPERFICIES
Existen dos maneras de clasificar los cascarones según su forma: atendiendo a la variación de la curvatura para cada ~unto, Y de
acuerdo con su secuela de generación.
Para el primer caso se consideran tres
grupos: superficies sinclástie~s: des~rrollal;&gt;les
y anticlásticas. Las superficies smcláshcas
(del griego: sin/con y klaspos / cortar) son
aquellas en que para cualquier punt~ da?-º•
el signo de la curvatura en cualquier dirección
es el mismo ( positivo o negativo). Se les l!ama también superficies de curvatura gausia-

na positiva. Son superficies desarrollables
aquellas en que para cualquier punto da?-,O,
la curvatura vale cero en una sola di recc10n
y en todas las demás conserva el mismo signo.
En estos casos la curvatura gausiana vale cero. Si para cuaÍquier punto dado el signo de la
curvatura varía, para distintas direcciones, se
trata de una superficie anticlástica. También
se les reconoce por el signo negativo de la curvatura gausiana.
A las superficies sinclásticas y anticlásticas se les llama no desarrollables y poseen
más rigidez que las del segundo tipo, debido
a que al tratar de desdoblarlas para extenderlas sobre un plano, se distorsiona.rian, teniendo que hacer cortes. Como ejemplos de los
tres tipos mencionados, se pueden citar: para
el primer caso las cúpulas; en el segundo tipo, los cascarones cilindricos o. ~e cañón; Y
para el último grupo, las superf1C1es con apariencia de una silla de montar, en que la curvatura cambia de.signo y de valor en las diferentes direcciones. En este último caso al ocurrir los cambios de signo, la curvatura vale
cero en dos direcciones. Existen superficies para las cuales en tres ocasiones llega a cero
la curvatura (silla de montar en burro) , llegando hasta formar bastantes ondas.

Según su generación, se clasific~ a las superficies de los cascarone_s en: rotacionales, de
traslación y regladas. Las superficies rotacionales son generadas por el giro de una curva plana alrededor de un eje, casi siempre vertical. Se utilizan meridianos y paralelos, con
el mismo significado usual terrestre. El nombre de la cúpula obtenida se deriva de la curva meridional em1&gt;leada, siendo 13. más usual
el círculo. Algunos casos especiale~ . de estas
superficies aparecen cuando se utiliza como
meridiano básico una recta, generando un
cono. Si la curva que se gira es cerrada, se
genera la superficie denominada toro. Se ha!)utilizado partes de toros con una curva básica circular.
Las superficies de traslación se obtienen deslizando una curva plana sobre otra
curva plana, usualmente en ángulo recto .. ~os
cascarones cilindricos presentan superfic~es
de traslación en las que una curva se deshza
sobre una recta. Otros ejemplos conocidos de
este tipo son los paraboloides hiperbólico. Y
eliptico. Las superficies conoidales se obtienen mediante el desplazamiento de una recta (generatriz) sobre dos curvas verticales
(directrices):
Las superficies regladas se generan moviendo un segmento de linea recta, sobre extremos fijos. Cuando las curvas extremas están en planos verticales, se ?~tienen las Sl.!perficies conoidales. En los c1lmdros y conoides el reglado es simple. en tanto que en el
paraboloide de una hoja, es doble el reglado.
Otra clasificación que aunque no muy
precisa, se utiliza como descripción ap~oximada consiste en considerar las superficies con
cu~vatura en una sola dirección y con doble
curvatura.
Se pueden utilizar superficies compuestas,
formadas por algunos de los diferentes tipos
descritos. También es posible emplear, desde
luego formas de suPerficies que no correspondan á ecuaciones matemáticas conocidas. te-

30

niendo entonces que efectuar cálculos aproximados, o bien, em11lear modelos.

do a cero en el eje n€utro; con lo cual se obtiene una eficiencia del 50 % o menos.
Analizando ahora los cables apoyados en
sus dos extremos, estos pueden soportar, además de .;;;u propio peso, cargas adicionales, desarrollando ei;fuerzos de ten_sión idénticos en
cada punto de una sección transversal.

3/COMPORTAMIENTO ESTRUCTURAL
El problema fundamental que se tiene al
cubrir grandes claros es el crecimiento del peso propio, sin que la estructura colabore en
soportarse a si misma. Los cascarones solucionan este Jnconvcniente de las estructuras convencionales, bajando considerablemente el peso propio, por su reducido espesor y por su
característica de autosoporte.
Se obtienen reducidos espesores al adquirir la resistencia por la forma curvada y no
por -la cantidad de material utilizado. En esta forma se reducen los esfuerzos de flexión
que con el solo peso propio, disminuyen considerablemente las zon~s desaprovechadas del
concreto, consittuyendo así edificaciones con
alto indice de eficiencia estructural.
La naturaleza ha brindado ejemplos en
que claramente se observa que es la forma la
que proporciona la resistencia, como en los
huevos en que su envolvente al estar plana
carece de rigidez; también en la nuez, y en
algunas partes del cuerpo humano se api·ecia
el mismo fenómeno. Se podrá comprobar lo
anterior utilizando una hoja de papel delgada
la que apoyada en sus extremos no resistirá
ni su propio peso; en cambio la misma hoja
al plegarla podrá conservar su forma aún al
agregar carga adicional. Se ha mencionado el
concreto, como el material utilizado en la construcción de cascarones, por su cualidad de
adoptar la forma que le es impuesta por la
cimbra, después dol fraguado, siempre y cuando se haya aplicado proporcionando los espesores deseados.
Totlas Jas partes sensiblementé planas en
los ca.scarones, constituyen zonas débiles, por
lo antes expuesto, remediando esta situación
mediante nervaduras adicionales, o bien, modificando la forma original, introduciendo
nuevas ondas, aumentando así, la rigidez a la
flexión. Una cúpula con meridiano de forma
parabólica puede presentar mayor curvátura
en la cúspide que par3, la forma esférica; y
ésta a su ver.: mayor, que para una cúpula elíptica, quien posee una gran zona casi plana.

La forma adoptada por el cable es la conocida como catenaria. Nunca podrá tomar la
posición horizontal debido a que el peso propio es una fuerza vertical hacia abajo y no
podrá ser equilibrada con fuerzas horizontales.
De lo anterior se podrá observar que la
eficiencia local ( dentro de una sección) es del
100 % , en ta.nto que la total es menor, debido
a que el esfuerzo varia de una sección a otra.
En una catenaria invertida, los esfuerzos
pasan a ser de compresión. disminuyendo su
valor por el pandeo.
Lo esencial sobre el comportamiento del
cable o de la catenaria invertida es que su resistencia no depende, relativamente, de su espesor ni de su altura, sino de su forma.
En las losas comunes, sujetas a cargas
normales, se tiene una eficiencia local del
25%.
En un cascarón, para aumentar la eficiencia, se r equiere que el material de que esté
constituido, resista por igual esfuerzos de
tensión y de compresión. Esto se consigue con
el concreto reforzado._
La secuencia estructural se puede resumir asi:
A) Vigas y losas planas .horizontales. Esfuerzos de flexión.
B)

Losas pleg?,das. Esfuerzos axiales (de

membrana) y de flexión.

C) Cascal'ones cilíndricos, Esfue rzos de

membrana y de flexión.

D) Cascarones de doble curvatura. Esfuerzos de membrana.

Para la demostración de la eficiencia de
los cascarones, es útil analizar progresivamente el comportamiento estructural, desde las
barras prismáticas hasta las típicas cúpulas.

El contraste entre el comportamiento de
las losas y los cables, da una idea de la eficiencia de los cascarones. En estos se tratan
de eliminar las desventajas constructivas de
las membranas puras.

En una viga, cuyos esfuerzos básicos
son los de- flexión, desarrolla sus valores máximos en las fibras superior e inferior llegan-

La mecánica clásica estudia las características de los miembros estructurales mediante dos sistemas diferentes: como un conjunto

31

�de particulai;, y con continuidad según los tres
ejes. Para un cuerpo rigido se desarrollan
fuerzas interiores que lo conservan indeformable. Su equilibrio se establece por medio de
las tres ecuaciones de fuerzas y tres de momentos.
En el análisis de los cascarones se distinguen dos aspectos fundamentales: los esfuerzos producidos en el estado de membrana
y los generados por la flexión, general.mente
en los bo-rdes. Las cargas que se consideran
para la determinación de estos esfuerzos son:
el peso propio, la acción del viento y la nieve,
y la carga viva. Sin embargo, existen otros factores que pueden ser los crlticos en el diseño,
como los cambios de temperatura y la retracciór;. del fraguado . La situación ideal es que
los cascarones trabajen en el estado membrana!, lo cual se consigue: utilizando un espesor
mlnimo; curvando la superficie según la forma proyectada; y finalmente proporcionando
un adecuado apoyo en que no exista un comportamiento o reacciones transversales. Los
cascarones transmiten las cargas a la cimentación por medio de esfuerzos paralelos a la
superficie, principalmente; si acaso se introducen condiciones que provoquen esfuerzos perpendiculares, aparecen las llamadas perturbaciones de borde, que son los esfuerzos de
flexión. Esto último, impone la necesidad de
un mayor espesor, lo cual no es recomendable,
aunque disminuye los efectos del pandeo.
En las construcciQnes mixtas de cascarones, estos transmiten las cargas a marcos que
se encargan de pasarlas a la cimentación. Este tipo de apoyo, normalmente trabaja a esfuerzos directos. En la creación de superficies
compuestas, se estudiará la eficiencia con que
cada curva pueda transmitir las cargas.
Las grietas que aparecen en todo tipo de
P.structuras de concreto, han sido disminuidas
mediante el ferrocemento, -invención de Nervi-, colocando varias capas de alambrón en
una pieza de concreto rico y fino.
A continuación se muestra un análisis general sobre las formas clásicas que se han utilizado con mayor profusión.

CASCARONES DE REVOLUOION

En el estado membrana! (sin flexión). se
desarrollan esfuerzos de compresión sobre todos los meridianos, siendo del mismo valor para cada paralelo. En los paralelos superiores
aparecen esfuerzos de compresión y en los inferiores de tensión. La posición del paralelo
de transición, o sea, el neutro, es a 57º para
la carga proveniente del peso propio y a 45º
para la carga de nieve. Normalmente se presentan los esfuerzos de flexión en la zona próxima a los bordes, dando lugar a la llamada
perturbación de borde.
Esta situación se presenta principalmente
por dos causas, que son la restricción que el
apoyo le impone al cascarón y que la dirección de la reacción no coincida con la tangente
a la superficie. Además de estas dos causas,
los cambios térmicos también producen perturbaciones de borde, igualmente si el apoyo
es continuo o está concentrado.
La zona que rodea la base de las cúpulas

en donde aparecen los esfuerzos de flexión,
tiene un ancho que es proporcional a la ra[z
cuadrada de la razón:
Estos esfuerzos se absorben aumentando el espesor del cascarón, lo cual permite alojar al
2.cero en dos capas, con su adecuado recubrimiento y además, disminuir los efectos del
p:u1deo. Este último efecto se resuelve también por medio de la colocación de nervaduras.
CASCARONES OILINDRICOS

Se pueden considerar como grandes vigas, en el sentido longitudinal, lo cual se acerca más a la realidad en los cilindros largos,
con apoyos en marcos extremos. Su acción de
arco, en el otro sentido, predomina en los cilindros cortos, sobre todo si son apoyados en
vigas logitudinales. En este último caso, ca!:'i
desaparece el estado membrana! puro, debido
al crecimiento relativo de la zona en donde
ap:uecen las perturbaciones de borde.
CASCARONES DE TRASLACION

En los paraboloide-hiperbólico se present11. un estado de esfuerzos especial de corte únicamente, debido a que en las parábolas hacia
arriba se producen tensiones y esfuerzos de
compresión en las que se abren hacia abajo.
Estos esfuerzos son directamente proporcionales a la carga e inversamente al espesor y
a la elevación del cascarón.
Se apoyan en dos formas diferentes: mediante vigas radiales y de borde. Estas vigas
reciben del cascarón los esfuerzos de corte acumulados como tensiones o compresiones, y además resisten su peso propio. Cuando se utilizan
vigas radiales, se logra una liberación de esfuerzos en el perímetro del cascarón, reduciendo el espesor al minimo.
La amplitud de la zona de flexión, en el
paraboloide hiperbólico es comparable a la
que aparece en los cilindricos. Cuando se utilizan con bastante elevación, se alejan del
comportamiento tipico del estado membrana!
tendiendo más a ser placas planas verticales.
4/CONSIDERACIONES ARQUITECTONICAS
Para la elaboración de un proyecto, se
requiere del conocimiento de las funciones humanas a desarrollar, lo cual da lugar a la
creación del programa arquitectónico. Este deberá ser resuelto por la solución más funcional.
En la formación del programa deberán
de estar involucrados factores de orden psicológico en g1:meral, lo que se traducirá en
que los seres que habiten la obra motivo de
estudio, se sientan en un ambiente agradable, tanto por sus costumbres y tradiciones,
como por su nivel intelectual, lográndose esto por medio de formas, acabados, juegos de
luces, sombras, colores. En locales cerrados
para conciertos o reuniones de otro tipo, habrá que considerar el tiempo de reverberación, para proporcionar las mejores condiciones acústicas.

32

La armon[a de estos factores producirá
satisfacción en quienes utilicen dicha obra,
obteniendo el fin primordial de todo proyecto.
Las necesidades deberán ser jerarquizadas, obteniendo condiciones básicas y secundarias. De las mencionadas condiciones se podrán ir obteniendo áreas, volúmenes, cargas.
Pero dentro de este proceso, no deberá olvidar~e la estructura, recordando que el fin
del proyecto en ejecución es su construcción
de la manera más simple y económica.
Tampoco hay que entrar con ideas prefabricadas ni asirse a una determinada solución, sino estar dispuesto siempre a una autocritica imparcial. Por dificil que ésta sea.
Para un programa dado pueden existir varios
partidos posibles.
Para el tema en estudio, no deberá pensarse primero en una forma de cascarón y
luego en ordenar el interior. Otro factor de
auma importancia enl la estructura, es la
conjugación armónica de la propiedad resistente con la artística. La naturaleza nos brinda innumer::i.bles ejemplos de esta aseveración: en el cuerpo humano, en árboles, en formaciones rocosas, etcétera.
El factor económico se analizará en su
forma más completa. No únicamente por disminución de cantidades de material, sino tomando en cuenta la mano de obra, equipo
'y conservación, o bien, si se trata de obras
en serie, en que la cimbra se puede utilizar
varias veces.
Sobre la durabilidad existen dos teorías;
una que recomienda como tiempo de vida útil
de la obra, el de una generación y la otra corriente que propugna. por que la edificación
realizada perdure el mayor tiempo posible.
Los seguidores de la primera teoría, dan como ejemplo la inutilidad de las ruinas de los
romanos y los griegos, aun constituyendo lug::i.res de atracción turistica. Sin embargo esta duración en la vida de algunas de estas
obrai:;, se justifica por el significado religioso
que tenían dichos lugares para los antiguos
griegos. Trataron de unir, tal vez sin pensarlo, la inmortalidad religiosa con la material.
En la actualidad, también se exigen a los
constructores de iglesias ciertos requisitos,
que ya han cumplido los cascarones de concreto reforzado. Estas estructuras han resuelto el antiqulsimo problema de cubrir grandes claros con un minimo de material y sin
apoyos inte1·medios, lo que representa un factor decisivo en las edificaciones para reuniones masivas, para espectáculos, mercados,
exhibiciones, y naves industriales.
Algunos tanques de almacenamiento de
líquidos se han construido con la forma apro-

ximada de una gota libre de agua. fPara cortinas en presas, se ba utilizado la forma "diente de sierra", más conocida en los edificios
industriales para cargas verticales. Cuando
apsrec~n los cascarones en construcciones
mixtas, normalmente requieren tensores, formados por una o más varillas gruesas, que
cuando van descubiertas proporcionan un ambiente antiestético.
De las tres fases fundamentales en la
realización de toda obra constructiva: la concepción estructural, el cálculo para el dimensionamiento y la ejecución, no deberá subestimarse la primera, ni caer siempre en modelos convencionales. Es dificil , desde luego,
tener la certeza de haber seleccionado la estructura más conveniente desde todos puntos
de vista.
Intel'vienen en la concepción estructural
original, algunos factores muy personales,
que van desde la imaginación y la intuición
hasta la alta técnica y el buen criterio. El
cálculo debe servir para revisar las dimensiones supuestas, que únicamente con experiencia se logrará hacer coincidir. Entendiendo
por experiencia, aquí, el haber realizado una
serie de diseños anteriores. y por lo tanto, estar familiarizado con las teorias aplicadas.
En el diseño se sabrán valorizar en su forma
más precisa todas las cargas que actúan sobre las estructuras, para ser coni,istentes con
los métodos de cálculo empleados.
A pesar del gran número de formas posibles, en la construcción se observa mucha
repetición de pocas superficies diferentes.
Esto se debe, Reguramente, a lo complejo de
los sistemas gener:'tles de cálculo, y la falta
de métodos simplificados que permitan al diseñador ofrecer al constructor formas con seguridad y confianza.
Cuando se requiere iluminación natural
es conveniente uitliz3.r un paraboloide hiperbólico o un conoide, los que además presentan la ventaja constructiva de su cimbra que
puede ser formada por elementos rectos. Los
conoides pueden ser utilizados en voladizo,
con su extremo curvado en el empotramiento.
Un área cuadrada puede ser cubierta por un
paraboloide hiperbólico, o bien por dos cilindricos con ejes ortogonales.
Se mencionarán algunos valores numéricos de cascarones diseñados para empezar a
familiarizarse con sus características.
En una cúpula semiesférica de 30 metros de diámetro para cargas normales, el espesor es de 8 centímetros. La relación claro/
espesor es de 400. Para un huevo esta razón
vale 30, pudiendo obtener en algunos cascarones valores hasla do 10,000. En el caso con-

33

�siderado, si la velocidad del viento es de 160
km/h., el esfuerzo de corte es de lkg/cm2•
Su c1rga crítica de pandeo es de 700kg/m2•
con un factor de seguridad de 2.5 muy por encima ele las usuales.

Sobre láminas planas, fueron muchos los
investigadores que les dedicaron atención en
sus estudios. Entre ellos Lagrange, Germain,
Navier, Cauchy, Kirchhoff, Poisson, Gehring,
Clebsch

Como se ha podido observar, la selección de la forma de estructura más adecuada,
se realiza en forma intuitiva, o bien siguiendo
lineamientos muy generales y por ende. vagos. El arquitecto J. Margarit, profesor de la
Escuela de Arquitectura de Barcelona, piensa que la forma óptim:t se puede obtener una
vez planteadas todas las necesidad~s. Para
esto, .;e requieren formas matemá~1cas que
pueden resultar sumamente compleJas y por
lo tanto imprácticas; sin embargo no debemos desechar este criterio, ya que tal vez en
el futuro, revolucione el concepto y uso que
de la forma se ha adoptado. Esta posibilidad
la asienta el autor mencionado ··•La técnica
de construcción de espacios topológicos y métricos en un conjunto cualquiera, y la técnica
de construcción de relaciones de tipo aritmético muy general entre categorias de conjuntos pueden ·evidentemente aportar una metodoi'ogía al problema del tratamiento de las necesidades y su estructuración" 19.

En 1828, G. La.rué y E. Clapeyron, presentaron una tentativa ana1ítica para el diseño de cascarones. Su teoría fue basada en
un sistema de esfuerzos directos, por lo que
fue aplicable solamente a estructuras laminares cilíndricas, apoyadas en todos sus lados. Tres años después, estos investigadores
establecieron las ecuaciones de equilibrio para la condición de membrana; pero los primeros que hicieron uso práctico de ellas, fueron Bauersfel y Dischinger. Este último es
el autor de la teoría de la afinidad, la cual
establece que para dos cascarones cilíndricos
de diferentes directrices y para cierta relación de sus cargas, existe una relación entre
sus esfuerzos. Por la teoria de la afinidad,
únicamente el peso propio puede ser considerado, y el espesor de uno de los cascarones
varia de acuerdo con ciertas fórmulas. Además, las reglas de esta teoria no consideran
los esfuerzos de flexión. Puesto que las perturbaciones de borde en h mayoría de los
cascarones cilindricos no deben ser despreciadas; y los esfuerzos de membrana son relativamente fácil encontrarlos, la teoria &lt;le
la afinidad no tiene importancia en los cascarones cilíndricos.

5/DATOS HISTORICOS
Con la intención de poder apreciar el valor de los métodos actuales de cálculo y tener
una mayor conciencia de la forma en que se
ha venido efectuando el desarrollo científico,
se presentan algunas relaciones históricas
de las teorías y obras realizadas. En la época
neolítica, cuatro siglos a. C., en Irlanda se
construían bóvedas en forma de colmena, aún
antes de la formación de las ciudades. El sistema de construcción, similar al utlizado en
México antes de la conquista, consiste en ir
colocando piedras con salientes Para formar
el espacio interior, hasta rematar arriba en
una sola piedra que cierra la bóveda.
La tumba de Agamenón en 1,325 a. C.,
tenia una cúpula con un diámetro de 15 metros y 13 metros de altura con 34 carreras
de mampostería. En la época medieval se usaron bóveda.s en la construcción de iglesias Y
conventos con caracteristicas muy diferentes
de las actuales cúpulas. Como ejemplo típico,
se tiene la referencia de la cúpula de la iglesia de San Pedro1 construida en el siglo XVI,
la que tiene en algunas secciones, espesores
de tres metros, en cambio en la actualidad
se ha cubierto la misma superficie con un espesor de 6 centímetros y una elevación de 8
metros contra 28 metros de la construcción romana.
Respecto a los análisis teóricos, puede
considerarse su inicio con Galileo, quien en
1638 estudia por vez primera la mecánica.
Las ba~es de la elasticidad son formuladas por Robert Hooks en 1678 y por Mariotte ~n 1686 relacionando esfuerzos y deformaciones.
Se realizaron investigaciones sobre el
comportamiento elástico de las láminas, en
1776, por Euler en De Sono Campanorum y
por J. Bernouilli en 1789; aunque sólo se obtuvieron resultados en el campo de las vibraciones.

Aron, en 1874, fue el primero en encontrar una expresión para la energía potencial y para las ecuaciones del equilibrio y de
la deformación de una lámina, referida a un
sistema de coordenadas curvilíneas de Gauss
de su superficie media. Se basó para ello en
las investigaciones sobre placas de Kirchhoff,
Gehring y Clebsch, reemplazando las curvaturas que adquiere el plano medio de las placas al deformarse por el incremento elástico
de las curvaturas de la superficie media de la
lámina.

Las ecuaciones generg,les de equilibrio
fueron presentadas por primera ocasión en
'1821 por Navier coonsiderando los cuerpos
rígidos compuestos de un número infinito de
particulas y suponiendo las características de
homogeneidad e isotropía.
Cauchy en 1822, presentó un grupo de
ecuaciones en que envolvia los seis esfuerzos
unitarios, elementos del tensor esfuerzo y los
tres componentes del corrimiento. La sÓlución
de este sistema es complicada en algunos casos.
Love, también consideró los casos en que
las deformaciones son grandes comparadas
con el espesor del cascarón. En 1890, Basset
y Lamb investigando el problema desde otros
puntos de vista, confirmaron la teoría de Love.
Las investigaciones sobre el tema, posteriores a Love, son numerosísimas: Voss
Finsterwalder, Reissner, LagaJly, Lobel,
Flügge, Geckeler, Dischinger, etcétera. Pero
estos autores se dedican a la resolución de las
propias ecuaciones de Love para casos particulares de forma, cargas o condiciones d.e sustentación, o bien estudian métodos aproximados
de resolución general, como ocurre en la ex~
tensa bibliografía sobre membranas.
En los primeros tipos de cubiertas cilindricas de concreto reforzado, el cascarón fue
diseñado como una losa ordinaria, apoyada
en cada uno de los arcos o entre polines.
Fue en Francia en 1910, cuando por primera vez se consideró la acción estructural
de los cascarones en tres dimensiones. Al
principio, únicamente cascarones cortos con
arcos fueron usados; teniendo por sección
transversal, la funicular y para resistir los
empujes extremos, fue considerada como una
cuarta parte de la cubierta, a partir de las
vigas de borde.

Lord Rayleigh, en 1882, basó su teoria
en la hipótesis de que los elementos de la superficie media no experimentan dilataciones
( como en h primera teoria de Kirchhoff para placas), basándose en consideraciones físicas sobre la vibración de las láminas. Pero
esta, hipótesis no permite, en general, el cumplimiento de las condiciones de borde.

RUsch realizó un cálculo práctico de las
perturbaciones de borda, expresando los momentos flexionantes por unas series del ángulo central. Esta teoria no fue rigurosa, porque las series incluyen únicamente los té1·minos que son necesarios para las condiciones de borde, sin satisfacer la ecuación diferencial del cascarón.

Mathieu, en 1883, investigó las Iám1nas
de revolución según el método de lPoisson para las placas y estudió sus vibraciones, despreciando la resistencia a la flexión.

Finsterwalder, en 1932, basándose en
las ecuaciones de Love. encontró una ecuación diferencial en función del momento flexionante en la dirección de la directriz despreciando los demás momentos.
'

En 1885 Boussinesq desarrolló un método en que se propone una solución de acuerdo a los datos. En este mismo año aparece el
principio de Saint-Venant. Fue Love, en 1888,
quien resolvió el problema general de las láminas edificando la teoria hoy en vigor.
En 1892, A. E. H. Love publicó un sistema de cortes diferenciales para el análisis de
las fuerzas y momentos, en su libro:

Más tarde, Eggwertz mostró que u y v
pueden ser expresadas rigurosamente en términos de w sin iteración. Jenkins usó matrices para obtener una forma simplificada de
la solución analitica, pero eso no facilitó mucho los cálculos. En los EE.UU. se empezaron a construir cascarones aproximadamente
desde el año de 1933.
H . Schorer publicó un método simplificado, basado en el trabajo de Finsterwalder
"LINE LOAD ACTION ON THIN CYLINDRICAL SHELLS" contenido en: TRANSACTIONS,
A.S.C.E., V:ol. 101 (1936), pp. 767-810.
Las tablas elaboradas por Schorer para
el cálculo de esfuerzos, no tienen mucho valor, por las demasiadas simplificaciones realizadas.
El procedimiento, que no cae dentro de
Jas deficiencias de un método práctico ni tampoco en las complejisimas ecuacionés de un
métod~ sumamente teórico, lo constituye el
descubierto por Aas-Jakobsen. Este investigador introdujo dos parámetros y los factores, facilitando considerablemente los cálculos; así como también, elaboró tablas de los
coeficientes característicos para cascarones
de los tipos largo y corto.
En los primeros cálculos de cascarones no
circulares, la sección transversal fue formada,
aproximadamente, por tres arcos de círculo.
Este método es muy laborioso puesto que cada arco nos da 8 constantes arbitrarias o sean
en tptal 24 incógnitas, las . cuales sor{. determinadas por las 8 condiciones de borde y 16
por las transiciones.
·
Sin embargo, Aas-Jakobsen atacó el problema en forma directa, desarrollando las
fórmulas de Schorer. Esto corresponde a una
integración asintótica, en la cual únicamente
los dos primeros términos de las series son
incluidos.
Finsterwalder sugirió la posibilidad de
calcular cascarones cilindricos largos, basándose en la hipótesis de una distribución lineal
de esfuerzos.
. El _primer investigador que publicó una
exp1Icac1ón detallada del método de la viga,
fue Vallette.
El primer intento a usa.r una distribución de los esfuerzos directos, diferente del

Fue el primer análisis teórico aplicable
al diseño de los cascarones, en donde se tomaban en cuenta los desplazamientos.
En esa época Flüge encontró las relaciones exactas de esfuerzos y deformaciones
y obtuvo tres ecuaciones diferenciales simultáneas en u, v y w.

"A treatise on the mathematical theory
of elasticity".

Dischinger desarrolló un método para el
uso de las ecuaciones de Flügge, pero resulta
extremadamente complicado.

En Jena, Alemania se aplicó por primera
vez la te01ia de Love, en el cascarón realizado por Karl Zeiss, en 1924, en el Zeisswerke.

De extrema importancia fue el método
analítico desarrollado por Aas-Jakobsen,
quien expresó todas las deformaciones en tér-

34

minos de w, solamente po1' medio de iteración en las ecuaciones exactas de Flügge.

35

�que nos señala la teoría de la elasticidad, fue
realizado por Gilman en 1938, quien aplicó
el método de la viga a secciones de concreto
reforzado, cuando el módulo de elasticidad difiere para el concreto en compresión, el refuerzo y el concreto en tensión.
Johansen calculó un cascarón de sección
no simétrica, con una distribución lineal de
los esfuerzos de compresión en el concreto
con respecto a cierto eje neutro. Los esfuerzos de tensión fueron tomados únicamente
por el refuerzo, el cual fue concentrado en
dos áreas en los extremos, con el mismo esfuerzo para las dos. Esto puede ser justificado, aproximadamente, con el concepto ordinario de un ejf' neutro, puesto que h distancia de un área de acero al eje fue cinco veces
la otra.
También Jchansen, propuso suponer un
esfuerzo axial constante en el concreto a compresión.
Otra de las importantes contribuciones
de Johansen al estudio de las estructuras laminares es su aplicación a cascarones cilíndricos largos, del método para resolver vigas
hiperestáticas.
El desarrollo modArno de cascaron-es,
tuvo su principio en Alemania, siendo los ingenieros alemanes los que han proporcionado
las más importantes contribuciones al crecimiento de la teoría de cascarones. Por esta
razón, se ha incluido en el presente capítulo
una breve mención ¡,obre sus realizaciones
contemporáneas.
Su primera realización fue en 1925, cuando la Compañia de Dyckerhoff y Widmann,
construyeron en forma experimental, un cascarón de seis metros de longitud, teniendo
por directriz una semielipse con eje mayvr
de cuatro metros.
La primera aplicación práctica de cascarones clllindricos fue en una exposición en
Düsseldorf en 1926, también de directriz eliptica. En los primeros cascarones que se construyeron se usaron secciones elípticas, debido
a que eran calculados por la teoria de la membrana; aunque fueran de gran longitud; siendo los momentos flexionantes determinados
aproximadamente, por medio de modelos estructurales.
Más tarde, fueron empleadas secciones
circulares. aplicando el método analítico de
Finsterwalder. La primera construcción de este tipo fue un mercado en Frankfort, donde
fueron usadas, también por primera vez, vigas de borde, estando esta realización precedida por una prueba simple de carga, en un
mod13lo a escala 1: 3.
En 11s estructuras posteriores, el peralte de las vigas de borde fue gradualmente
aumentado en relación a la flecha del cascarón.
En Alemania, los cascarones del tipo corto, no fueron aplicados hasta que el método
analitico fue desarrollado ampliamente.
El primer estudio teórico sobre el paraboloide hiperbólico (P.H.) fue publicado
en Francia, en el 2.ño de 1935 por Aimond y

Laffaile. Los cascarones de revolución se em_pezaron a difundir a Partir de 1940.
6/OBRAS REALIZADAS
El mercado de Algeciras construido por
E. Torroja, con un diámetro de 47.62 metros
y un espesor de 9 centimetros. Cascarón de revolución.

de 55 metros de claro. En Bucarest en 1966 se
construyó un salón de exhibiciones de muebles y productos de madera, con siete cascarones paraboloide hiperbólico equiláteros de
16.25 por 15.25 metros cada uno y con un espesor de siete centímetros. En nuestro país,

además de los ya citados, se pueden señalar
la Iglesia de la Medalla Milagrosa la Capilla
di'! San Vicente en la ciudad de México. En
Monterrey, el Gimnasio del Instituto Tecnológico y el Santuario de Nuestra Señora de
Fátima.

La cúpula de Jena de 40.00 metros de diámetro y espesor de 6 centímetros.
El Olympic Hall, construido en 1936 en
la ciudad de Berlin, también de revolución.
El frontón Recoletos, construido por E.
Torroja, con un claro de 55 metros y un espesor de 8 ceutimetros, a base de cascarones cilindricos. El mercado de Budapest, construido•
por Dischinger con espesor igual a 6 centímetros. El aeródromo de Limestone (Maine) con
directriz catenaria y cuyas dimensiones son:
claro libre 103.70 metros, longitud 91.50 metrcs; el espesor ,•aria de 12.5 a 15,5 centimetros. La estructura está compuesta por arcos
separados 7.62 metros y juntas de contracción
cada 15.00 metros en el sentido longitudinal.
La Escuela Edsel Ford en Dearborn, Michigan.
El hangar de la A. A. en Chicago, Ill. La sala
deportiva de Hershey, Penns. Esta arena, construida en 1936 cubre un área de 71 por 105
metros. La Acadmeia de Equitación de Springfield. La Sala del Club de Patinadores de Filadelfia, con dimensiones de 32 por 71 metros.
Los siete casos anteriores han sido realizados
con cascarones cilindricos.
Los pabellones de rayos cósmicos en el
área de la Ciudad Universitaria, en la ciudad
de México~ La cubierta de la planta textil parisma, construida en 1953, formada por rectángulos de 10 por 11.10 metros y cuatro centímetros de espesor. El cascarón tipo •''paraguas" en unos laboratorios de la ciudad de
México. Una plataforma de carga en Tlalnepantla, México. Las zapatas construidas en
1953, a base del tipo "paraguas", con un espesor de 15 centímetros. Todas estas realizaciones han sido logradas por el arquitecto Candela, utilizando la forma P.H. En Milán el jngeniero G. Baroni ha popularizado dicho tino
de superficie.
·

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37

'

'

MARGARIT, J. y BUXADEJ, C., Introducción ·a una teoría del conocimiento de la arquitectura y del diseño, Editorial Blume
España, 1969.

Se citarán otro tipo de obras realizadas,
con sus características. En la exposición de
Suiza, el pabellón del cemento en 1938 con
cascarones cilíndricos cort.os, con un espesor
.de seis centímetros y directriz parabólica. El
/Pequeño Palacio de los Deportes en Roma, es
un casquete esférico con 1,620 elementos prefabricados de ferrocemento, con un diámetro
de 57.60 metros. El Hall de exhibición en la
feria de Belgrado. El Gimnasio Estatal en el
estado de Jalisco, México, con un diámetro de
39 metros, formado por un paraboloide eliptico. El Gimnasio estatal de Montana tiene
una cúpula esférica de madera, con Ún diámetro de 90 metros. El Palacio de los deportes
en Roma con 100 metros de diámetro y el de
Genova con 160 metros. Además el Auditorio
Kresge en Massachussetts, con un espesor de
nueve centímetros y claros de 41 y 48 metros.
Un estadio en Montevideo, Uruguay, con un
diámetro de 94 metros y un espesor de 10 centímetros. El hangar en el aeropuerto civil de
Karachi. Un mercado en Colonia, Alemania

36

11

'

MARTINEZ, ALEJANDRO, La teoria de los
cascarones, Monografía del Centro de Es-

tudios avanzados de ingeniería civil y arquitectura, 19 64.

�Poen1as
Alfonso Reyes Martínez

N onibre

de la imagen

Ahí estás inmóvil
como una fuerza
inútilmente contenida
noches de amor
pasaron por tus ojos
que me miran
que no miran
fijo cadáver del sueño
que ya no dice nada
lejana en ti
que ya no eres
ni transcurres
inmutable al repaso del recuerdo
sólo señal hacia un lugar incierto
donde los ángeles heridos
se ahogan en su luz
sin embargo
así persistes
como un silencio vacío
que lo llenara todo
y el solo nombre del amor
te restituye

Ernesto Rangel Don1ene

Nifui que sueña

Para Jorge Luis Borges, poeta.

Dulce la niña mira
desde su atmósfera de lluvia
apenas un leve ruido
tras la ventana que da al cielo
nada la turba
flor inmóvil
se sueña
en las secretas terrazas del amor

Destrucción de la imagen
Somnolencia del mundo
inventada amante
ahogado grito de la sombra
nada te evoca
mas por amor existes
como una herencia de la tierra
que tan solo aparece y se despeña
entre la luz
pareces navegar cuando miras
desde tu frágil atmósfera
la lluvia que cae
sobre la soledad de la tarde
pero en silencio creces a tu destrucción
a tu sueño final
al tiempo imponderable
que te invade

Secuencia
aLuci
Sentir la presencia
y después de la presencia la voz
asir la presencia y la voz
y desatar el sueño
como quien desata amarras
desde algún puerto de sombra
y se va callado
unánime navegando
en la luz más intensa del día

38

o igual que yo sepultas el deseo!

Retorno

El viento
pasa las páginas del libro
un libro que leemos todos
un espejo
en donde están
la rosa, la mujer y la fuente,
un libro interminable
donde quizá la única constancia
sean las manos enlazadas
de la vida y de la muerte.

iY cuánto, cuánto más te revelara
-único puente, realidad del sueñosi tan sólo tuviera una palabra!

Hombre y mujer

Somos islas
nos tocamos apenas
por la palabra y por el beso;
pero ese mismo viento
no perdonará la huella
de este inútil poema

Mientras haya un río que cante
mientras existas tú
el viento traerá
limos de azahar para tu frente
Y el agua inflamada su verso cristalino.
Ante tu cintura, débil junco moreno
las palmeras sentirán el dolor de las espigas
que se doblan derrotadas.
Mientras exista tu blancor, tu tez como la espuma,
tu aroma de jazmín cantando entre la noche
tendrá el hombre un huerto para el sueño.

Otros, sí,
otros tendrán
que escribirlo de nuevo
sobre el mismo libro
con el mismo llanto y carne
amor y muerte
bajo el mismo viento
y con el mismo tembloroso
misterio ...

Mientras existas tú
amar es conquistar la cumbre desolada
es vencer a la muerte con sonrisas
inventar el paraíso
sentir como se abre en el pecho
la flor del instante,
dilatar el pulso de las cosas
hacer infinita la mañana
y sentir un ángel en la boca.

Soneto
¡Oh, cuánto me incliné sobre tu cuerpo
como se inclina un árbol sobre el agua
con el reverencial, grave silencio
de un inefable fuego que te canta,
tu cabellera ondeando sobre el viento
como una antorcha sobre nieve clara,
mi corazón oculto, mudo, preso,
con frío y sed de tu hermosura intacta!

Mientras tú permanezcas
todo por su amor y su confianza:
sol que se comparte
beso, agua clarísima
transparencia en el cuerpo y en el alma;
todo por su aliento
siempre
porque los huesos y la sangre
y hasta el último nervio viven de amor.

¡Y cuánto por mis ojos te revelo
sin saber si me escucha tu mirada

39

�en páginas posteriores.

de fin, de teleología. Expresa que los fines, en
primer término, sólo existen en el hombre
como productos de su conciencia, y que eso
mismo sucede con el carácter de los fines de
la actividad teórica y de la actividad práctica
y agrega que no encuentra en la actividad teórica los rasgos privativos de la praxis.

El elemento que hemos anotado como característico de la práctica "actividad productora de fines -fines que prefiguran idealmente el resultado real que se quiere obtener- y
de conocimientos'' --conocimientos que se aparecen en forma de conceptos, hipótesis, teorías o leyes mediante los cuales el hombre conoce la realidad-, es precisamente el que nos
permite hablar de la praxis como una categoría filosófica.

Al comentar Sánchez Vázquez la noción de
práctica-teórica sustentada por Louis Althusser en su estudio "Teoría, práctica-teórica.
inforrnación teórica, Ideología y lucha weoló-

gica", 6 señala que "borra el carácter esencial de la praxis que Marx pretendió destacar,
que es el de transformación efectiva real de
un objeto real". 7

Al señalar Jo anterior queremos hacer
mención de nuestra negativa a reducir la práctica a una mera categoría que cumpliera la
función de correlato del conocimiento y de
concepto fundamental de la epistemología.

Nosotros, por nuestra parte, si bien no
admitimos un planteamiento del problema de
la práctica en el sentido de una oposición metafísica a la teoría, estimamos que una distinción metodológica sí es posible. Y, en la argumentación del Dr. Sánchez Vázquez no encontramos la desvinculación entre teoría y práctica sino una desvinculación, a primera vista,
sólo de carácter metodológico. Lo que lleva a
expresar que por más estrechas que sean tales
relaciones no es posible tal consideración de la
actividad teórica como una "praxis".

Por otra parte está nuestro rechazo a la
actitud filosófica que convierte a la práctica
en una simple categoría de la teoría dialéctica
de la sociedad.

La categoría de la "praxis''
y el problema fundamental
del conocimiento
Tomás González de Luna
resultado. En otras palabras, las transformaciones que lleva a cabo la actividad teórica son
sólo transformaciones ideales. La actividad teórica no se materializa en cuanto actividad espiritual pura. Concluyendo diremos que la praxis es tanto una actividad material en cuanto
lleva a cabo transformaciones materiales como una actividad productora de fines y de conocimientos. 2

EL CONTENIDO DE LA PRAXIS
Entendemos por actividad "el acto o conjunto de actos en virtud de los cuales un sujeto activo modifica una materia prima dada" 1 y por actividad práctica, aquella actividad que como las demás se propone fines
cuyo cumplimiento exige una actividad cognoscitiva. En esta actividad es preciso diferenciar los siguientes elementos: el carácter real,
objetivo de la materia prima sobre la cual se
actúa, los medios, o instrumentos con que se
ejerce la acción y el resultado o producto, esto
es, delimitar el contenido de la praxis.

LA PRACTICA
COMO CATEGORIA EPISTEMOLOGICA
Nuestra consideración parte de una práctica que sirve de noción epistemológica dentro
del pensamiento marxista. O sea de una estimación de la práctica como fundamento, fin y
criterio de verdad. Conceptos que explicaremos

Citando a Sánchez Vázquez diremos que
lo que nos veda caracterizar la actividad teórica como praxis son precisamente sus ragos
distintivos, o sea: la producción de fines como

40

El talentoso filósofo checo Karel Kosík
señala que la problemática de la praxis en la
filosofía materialista no se puede fundar en la
distinción de dos esferas de la actividad humana, sino que se plantea como respuesta filosófica a las preguntas siguientes: ¿quién es el
hombre? ¿qué es la realidad humano-social? y
¿ cómo se crea esta realidad?, o bien, en otros
términos: "la práctica es, en su esencia y generalidad, la revelación del secreto del hombre como ser onto-creador, como ser que crea
la realidad, (humano-social), y comprende y
explica por ello la realidad (humana y no humana), la realidad en su totalidad. La praxis
del hombre no es una actividad práctica opuesta a la teoría, sino que es la determinación de
la existencia humana como transformación de
la realidad". 3

El maestro Kosík nos hace ver que tal
consideración pasa de tener ese carácter, y hace olvidar a Sánchez Vázquez que la reproducción espiritual de la realidad no puede ser concebida de otra manera que como uno de los
diversos modos de relación humano-práctica
con la realidad.

TEORIA Y PRACTICA

La teoría guarda una estrecha relación
con la práctica y por más que se crea que la
práctica y la teoría son actividades muy diversas y hasta opuestas nos encontramos con que
sucede lo contrario. Así, Marx, expresa que
tal guerra seria perdida por la razón. 8

Kosik considera que la identificación de la
praxis con la manipulación conduce a considerar la teoría pura como única vía de acceso del
hombre al conocimiento del mundo en la totalidad. Señala que la filosofía materialista ...
"sostiene que el hombre, sobre la base de la
práctica y en la práctica como proceso ontocreador, crea, también, la capacidad de penetrar . . . el ser en general"; 4 que "sólo conocemos el mundo, las cosas y los procesos en
cuanto los creamos, o sea, en cuanto que nosotros los reproducimos espiritualmente". 5

Nuestra consideración, -de la relación
teoría-práctica- si bien parte. de tener una
conciencia clara de lo sumamente importante
que es el estudio de tal relación, estimamos que
no se trata de una visión acrítica como menciona acertadamente Karel Kosík, sino que es
la forma de hacer referencia a la relación teoría-práctica. Esto es, como el postulado más
alto, pero con una referencia donde se ha
"desvanecido la pregunta filosófica originaria
a cuya luz se hizo e_l descubrimiento, y lo úni-

Sánchez Vázquez apoya su tesis acerca de
la praxis haciendo una distinción entre actividad teórica y práctica en función de la noción

41

�•

co que queda es la importancia del principio". 9
La labor que realizó la filosofía: fue descubrir el principio. La conciencia ordinaria se
lo ha apropiado y lo ha convertido en algo tan
obvio como estéril, privando a esta relación
de su verdadera naturaleza.
Así, la "conciencia ordinaria" se ve a sí
misma en oposición a la teoría, ya que la intromisión que realiza la teoría en el proceso
práctico le aparece perturbadora.
Hemos de agregar que esta absolutización
de uno de los elementos de la relación no
constituye una tarea que 5ólo realiza el sentido
común. También lo vemos concebido por corrientes del pensamiento. Un ejemplo nos lo
brinda el pragmatismo que reduce lo práctico
a lo utilitario. O sea que invierte la naturaleza
de la relación pues afirma que "el conocimiento es verdadero porque es útil". Tal concepción
se desprende de la noción que el pragmatismo
tiene de la práctica, "acción subjetiva del individuo destinado a satisfacer sus intereses".
Posición que dista mucho de la concepción
de la práctica como una acción material objetiva que responde a intereses sociales y autores de la realidad humano-social, 10 reduciendo la práctica a una categoría epistemológica que demuestra la falsedad de la división
metafísica de teoría y práctica.
Concluyendo, señalaremos que el problema de las relaciones entre la teoría y la práctica debe plantearse en el ámbito de la autonomía de cada uno de los elementos de la relación como de la reciprocidad de ésta. Siendo
aquéllos no sólo productores de una realidad
material sino creadores de la existencia y del
desarrollo incesante de la realidad humana.
CARACTER FETICHISfA
DE LA RELACION
El carácter de la realción explicada revela,
por otra parte, un fetichismo que obstaculiza
la solución de los problemas teóricos. Solución
que es una tarea práctica y a la que la práctica sirve de mediadora, pues la verdadera
práctica es condición de toda teoría real y positiva. u
Este fetichismo se manifiesta en la hostilidad entre los sentidos y el espíritu. Así Kosil&lt; señ_a la que la división de la actividad humana en trabajo y no trabajo es una distin-

42

ción que parte de una forma histórica de trabajo. Forma por lo demás acrítica sobre la
cual se petrifica la división surgida del trabajo, en trabajo material y trabajo intelectual. 12 E s t a hostilidad perdurará mientras
el sentido natural del hombre no sea todavía
el producto del trabajo propio del hombre.
Kosík agrega: "La actividad humana objetiva que transforma la naturaleza e inscribe
en ella significados, es un proceso único ...
La división de este proceso único en dos esferas aparentemente independientes entre sí no
deriva de la naturaleza de la cosa, sino que es
un producto histórico transitorio ... " 13
LA PRACTICA.

EL CARACTER HISTORICO
Y SOCIAL DEL CONOCIMIENTO

El problema del conocimiento no es solamente un problema especulativo sino una
tarea real de la vida. Y que por ser tal la filosofía no podia resolver. Su solución no es sólo una tarea teórica sino un problema real. 14
He aquí que además de mostrar el carácter de la relación como material, es preciso
señalar que tal relación es una relación histórica, pues, así como la hostilidad de los sentidos y del espíritu se inicia con un simple desdoblarse en las primeras épocas de la división
social del trabajo, tal estado no se cambiará sino hasta que el propio trabajo del hombre no
sea una oposición de actividades manuales y espirituales. La filoosfia no puede resolver los
problemas teóricos que la vida misma no ha
planteado. El mundo sensible que rodea al
hombre no es una cosa eterna, sino un producto histórico, resultado de la actividad de una
larga serie de generaciones. Tal mundo humano tiene una vida social y esa vida es esencialmente práctica.

neral. Conciencia que se manifiesta como un
producto social y como desarrollo está determinado por la evolución y la producción de las
relaciones materiales de los hombres, y que, como tal, tendrá esa naturaleza mientras haya
hombres.
Y así como el hombre establece las relaciones sociales, también crea los principios, las
ideas y las categorías conforme a estas relaciones sociales. Ideas y categorías que son productos históricos y transitorios. 16
LA PRACTICA EN LA SENSORIEDAD
DEL CONOCIMIENTO
Las ciencias reciben su objeto como su material de las manos de la industria y del comercio por las actividades que despliegan los
hombres en el mundo real. Estas actividades,
el continuo trabajar y crear, son el fundamento
del mundo sensible. La falta de trabajo no sólo
alteraría el mundo humano sino a la propia facultad cognoscitiva. La naturaleza antecesora
de la historia humana no es la naturaleza en
que vivimos pues ésta última es en buena parte hija del trabajo humano. 11 Expresión semejante la encontramos en la cita que de Wallon hace Guy Besse. 1s

El saber de esta conciencia deteminada
por las relaciones sociales correspondientes es
el reconocimiento de la realidad objetiva del
mundo material y de las leyes de la naturaleza
exterior. Y si bien esas leyes son perfectamente cognoscibles por el hombre, su naturaleza
final no puede ser conocida hasta lo último,
pues "el desarrollo de nuestros conocimientos
... demuestra ... que la ignorancia deja el sitio al saber cuando el objeto obra sobre nuestros órganos de los sentidos y el conocimiento
se convierte en ignorancia cuando queda descartada la posibilidad de dicha acción". 19
Esto es, el saber no corre paralelamente
a la realidad sino que la sigue. Hemos de aclarar con Althusser que si bien, el saber nos
ofrece el conocimiento de lo real, "creer que ...
a Marx le bastó ver acertadamente, leer acertadamente, es decir, reflejar acertadamente en
su teoría abstracta la esencia de las cosas" eso
nos llevaría a un empirismo. 20 Por lo que
es preciso tener claridad en tal interpretación.

Marx criticando a Proudhon, dice que Jo
que éste no ha sabido ver es que las relaciones
sociales son producidas por los hombres en la
misma forma que se producen el lienzo, el lino,
etc. 15 Son producciones que se pueden hacer
porque existen los materiales e instrumentos
-la materia prima, la máquina, el fin-. En
el establecimiento de determinadas relaciones
sociales, existen la vida matelial y cultural correspondiente que hace posible tal surgimiento.

EL PROBLEMA CENTRAL
DEL CONOCIMIENTO

Enlazadas con su vida material, con la actividad y con las relaciones materiales de los
hombres, desde sus comienzos, se hallan las representaciones, las ideas y la conciencia, en ge-

Ahora bien, gnoseológicamente para la filosofía marxista, el problema central lo cons-

43

�que no encontraban campo de aplicación en
otro tiempo, pero que lo hallan en actitudes
prácticas específicas. 29

"práctico-crítica". Actuación en la cual se da
el fundamento de la verdad del conocimiento,
en donde la práctica reviste las características
no de una práctica teórica sino de uno de los
aspectos de la práctica; la práctica que, además de darse como una interacción entre el
objeto y el sujeto, es una labor creadora de hipótesis, tesis, etc.
tituye el problema de la relación entre el pensar y el ser. 21 Entendiendo por .pensar, todo ese mundo de conocimientos, que constituyen una explicación del mundo material, esto
es, un reflejo del mundo material, y por ser,
todo aquello que constituye la vida material,
ya sean elementos naturales ---orgánicos o
inorgánicos-- o sociales. Pensar y ser que por
lo tanto, aunque distintos, constituyen, al mismo tiempo, conjuntamente, una unidad, esto es,
son expre.siones de una misma unidad: la materia.

un lugar de manifestarse, etc., y que es preciso explicar, pues del acierto en su caracterización depende nuestro progreso en las particularidades del conocimiento humano, fundamentado por la práctica, por el experimento
y por la industria, es decir, tanto en creación
como proceso, corno su reproducción y su
puesta a nuestro servicio.

La materia no entendida como Mach, como una determinada conexión regular de los
elementos, sino. como la caracteriza Lenin,
"una categoría filosófica que sirve para designar la realidad objetiva, dada al hombre en
sus sensaciones, copiada, fotografiada, reflejada, por nuestras sensaciones y que existe independientemente de ellas". 22

La verdad tiene como fundamento la práctica, esto es: el dominio que se manifiesta en
el imperio de la naturaleza, en el conocimiento
de sus fuerzas internas, en la explicación de
los factores que caracterizan su naturaleza;
dominio que es palpable en la práctica de la
humanidad, en el resultado del reflejo objetivo
y veraz en la cabeza del hombre, de los fenómenos y de los procesos de la naturaleza. Naturaleza de los fenómenos que el mismo Feuerbach reconoce y que se deduce de la consideración de las leyes objetivas de la naturaleza;
leyes que están íntimamente ligadas al reconocimiento de la realidad objetiva del mundo
exterior, de los objetos, de los cuerpos, de las
cosas reflejados por nuestra conciencia.

LA PRACTICA
COMO FUNDAMENTO DE VERDAD

El universo es materia en movimiento,
movimiento sujeto a leyes y nuestro conocimiento es el producto supremo de la naturaleza.
Ahora bien, el origen del conocimiento
se puede encontrar -expresa Engels, en el
Anti Dühring-, "sólo siguiendo la senda dialéctica, no perdiendo jamás de vista . . . la génesis y la caducidad de cuanto vive, de los cambios de avance y retroceso ... así como de la
imagen por él proyectada en las cabezas de
los hombres". 23

Pero si bien existe este reconocimiento por
parte de Feuerbach, Marx señala que todo el
materialismo anterior incluyendo al del mismo Feuerbach no conciben el objeto, la realidad como una actividad sensorial humana,
como práctica. 25

El conocimiento es el resultado de un proceso, de un desarrollo contradictorio que se da
en la realidad. Hegel es quien mejor demostró
que el desarrollo del conocimiento es dialéctico, es decir, q1,_e el conocimiento no es total Y
repentino, sino que progresa por contradicciones superpuestas, de la apariencia a la esencia,
de la sensación al concepto. 24

Lo que Marx expresa es que el materialismo metafísico no pasaba de la contemplación
de los objetos, los que quedaban ahí, como elementos externos. Mientras el idealismo, si bien
reconocía el aspecto activo del conocer, éste
era de carácter subjetivo; esto es, la actividad
es desarrollada sólo en el campo conceptual.
Lo anterior originaba que la actividad
humana no se concibiera como actividad objetiva, y sólo se entendiera la práctica como
un hacer sensible y no como una actuación

Por lo que hay que observar esa realidad
y explicarnos su contextura, y de conformidad

con esa contextura, su imagen. Imagen que
tiene ciertos rasgos, esto es, una naturaleza,

44

LA PRACTICA
COMO CRITERIO DE VERDAD

Reconocido el carácter objetivo de la actividad, Marx, en sus tesis sobre Feuerbach
-Tesis II-, señala que "el problema de si al
pensamiento humano se le pueda atribuir una
verdad objetiva, no es un problema teórico, sino un problema práctico. Es en la práctica
donde el hombre tiene que demostrar la verdad, es decir, la realidad y el período, la terrenalidad de su pensamiento". 30

El trabajo -dice Besse-, en la medida
en que tomó como objeto el medio a transformar, es un conjunto de operaciones que ofrecen un doble carácter: el análisis y la síntesis;
operaciones mentales que tienen como base objetiva la práctica de la humanidad. Es decir,
la formación de relaciones abstractas y generales que permiten vincular entre sí las percepciones, organizarlas en una experiencia que
ya no es episódica y localizada sino universal
y constante. Un modelo que se transmitirá, se
generalizará, creando el trabajo de acuerdo
con sus propias reglas, no habiendo modelos
preexistentes. 26

La naturaleza de la verdad, su existencia y
su posibilidad de servir como soporte de la
obra del hombre sólo se demuestra en su aplicación. Es este él caso con el que nos encontramos al hablar del cúmulo de conocimientos
que forman las ciencias y de las que es preciso
discernir su "realidad y poderío". Es decir, si
podemos demostrar la exactitud de nuestro
modo de concebir un proceso natural, reproduciéndolo nosotros mismos. Ejemplo: las substancias químicas producidas en el mundo vegetal y animal siguieron siendo inasequibles hasta que la química orgánica comenzó a producirlas unas tras otras, o bien, desde que el hombre mostró el papel que juega en la explicación de los fenómenos sociales el factor de la
lucha de clases como motor de la historia, después de la disolución de la comunidad primi-

Este carácter de la práctica como fundamento de la verdad se ve manifiesto incluso
en las ciencias matemáticas que son las más
abstractas.
Besse, citando el estudio Estructura, racionaUdad y significación, del lógico Moulond,

escribe: "La recta se convierte en un ente matemático cuando se adquiere conocimiento de
las relaciones que implica: está determinada
por un par de puntos ( ... ) y esta identidad
topológica de la recta se aumenta con un valor métrico, el de la distancia mínima ( ... ) .
Existe, así, un momento en que el modelo sensible es reemplazado por un exacto vinculo de
nociones. Entonces comienza ... lo que los
matemáticos llaman "la axiomatización". Z7

tiva.

La terrenalidad de la verdad queda de
manifiesto al comprobar que la "Verdad" de
la verdad surge del hacer cotidiano de los
hombres. Así, la ciencia no es obra de un espiritu en sí ajeno al universo; es la obra de una
humanidad viviente que descubre su tierra natal.

LA PRACTICA COMO FIN DE LA VERDAD
Nuestra consideración de la práctica como un fin de la verdad parte, según las palabras del maestro Sánchez Vázquez, de las relaciones existentes entre la teoría y la práctica en un plano nuevo: como relación entre
una teoría ya elaborada y una práctica que no
existe aún. 28 No se trata de una concepción
simplista, como si tal teoría se basara de un
modo directo e inmediato en la práctica, sino
de un proceso complejo en el que unas veces
se transita de la teoría a la práctica, y otras,
de ésta a la teoría. Se trata de una práctica
que aún no existe. Ejemplo de ello nos lo
muestran las teorías o conceptos matemáticos,

Una separación entre el pensamiento y la
acción representa el agnosticismo, cuyo concepto fundamental es el de lo "incognoscible",
postulado que conviene dilucidar. Afirma que
el espíritu cognoscente es exterior a la realidad, de tal manera que cuando cree alcanzar
una realidad que existe fuera de él resulta
víctima de una ilusión, pues no sale de sí mismo. El error de esta tesis está en considerar
al cognoscente como un sujeto "puro" del conocimiento, pero ese sujeto puro no existe,
pues el hombre es un ser concreto, un ser social comprometido en un proceso histórico sin

45

�que sufre la ciencia en la industria, que es separada del trabajo como potencia independiente de la producción y aherrojada al servicio del capital. El capital se sirve de la verdad científica para perpetuar su existencia.
Así, por ejemplo, una noción cientüica como
la medición del alcance de la inteligencia, envuelve aspectos científicos e ideológicos, como
se comprueba por el siguiente texto de Marx,
citando a A. Smith:. "A. Smith fue más perspicaz de lo que piensa el señor Proudhon. Vio
muy bien que en realidad la diferencia de talentos naturales entre los individuos es mucho menor de lo que creemos. Estas disposiciones tan diferentes; que parecen distinguir a las
personas de diversas profesiones, cuando llegan a la edad madura; no son tanto la causa
como el efecto de la división del trabajo". 36
Por lo tanto la diferencia de talentos no es natural, sino causada por la división del trabajo.

el cual no sería nada, no es, por cierto, exterior al mundo. Simplemente, suprimase el universo físico, suprimase las condiciones objetivas de la vida y del pensamiento, y ya no existirá la humanidad pensante, ya no habrá humanidad. 31
En particular, examinando estas afirmaciones, ya no desde el ángulo gnoseológico,
sino desde el aspecto de las nociones psíquicas que conllevan, podemos afirmar con el Dr.
Merani, que "convertida la praxis en gnosis,
traducido el pensamiento en palabras, la reversibilidad de lo cuantitativo -orgánico- en
cualitativo -pensamiento-, y la acción inversa, quedaron afirmados de una vez para
siempre como actividad dialéctica del obrar
humano". 32
Lo mismo afirma Marx, al criticar la noción de Feuerbach, que si "bien tenia el méri.
to de no aceptar el pensamiento abstracto, no
concebía la sensoriedad como una actividad
práctica, como una actividad sensorial humana". 33

La acepción ideológica estima que las desigualdades tienen un origen social. Al considerar como factor determinante "la división
del trabajo".
Si bien esto implica una serie de consideraciones ideológicas, ellas no surgen del hecho
de reconocerla un "origen social", pues este
reconocimiento sería ante todo de carácter
científico, sino por la circunstancia de reconocer una determinada clase de sociedad, un
modo de producción específico, un cierto desarrollo histórico, etc.

LA DIALECTICA DEL CONOCIMIENTO
Hasta aqui hemos esbozado el problema
del conocimiento como un litigio práctico. Es
preciso señalar ahora, que tal conocimiento se
da envolviendo dos caracteres: uno, el específicamente científico y otro, de carácter ideológico.
El carácter científico, en cuanto se considera -al conocimiento- expresión o producto de las cosas materiales. La naturaleza
ideológica del conocimiento queda de manifiesto en el hecho de ser éste un producto de la
clase dominante, pues la clase que impera materialmente, impera espiritualmente, los conceptos que dominan lo hacen no por su fuerza intrínseca, ni por la mayor o menor "cantidad" de verdad que encierren, sino porque
la clase dominante los sustenta. 34

LA PRACTICA Y LAS CIENCIAS
En cuanto a la ciencia se puede asegurar
que empieza allí donde la especulación termina, no en otro lugar que en la vida real.
Así la ciencia, al cooperar en la producción de más capital, recibe, a su vez, la ayuda de éste para progresar. Progreso que se
manifiesta al hacer que día a día se puedan
ir sometiendo las fuerzas naturales al dominio del hombre. 37

Dominación ideológica que se revela en
múltiples aspectos, uno de los cuales es la división del trabajo en espiritual y material.
Marx citando la obra de Ferguson, Ensayo sobre la historia de la sociedad civil, señala:
" ... En un período en el que todas las funciones están separadas, el arte mismo de pensar puede formar un oficio aparte". 35

ciencia tiene un eminente carácter social, pues
aun cuando rara vez se desarrolla en común,
para su desenvolvimiento y para su aprovechamiento se actúa socialmente, pues no se
puede prescindir ni para lo primero ni para lo
segundo del carácter gregario del hombre.

Esta consideración ideológica del conocimiento se puede observar en las consecuencias

Si bien dice Lenin -en respuesta a Ernst
March- "se reconoce ~a objetividad, un de-

A lo anterior hemos de agregar que la

46

...
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terminismo en las "ciencias de la naturaleza".
"¿No hay un oscurantismo, cuando el determinismo es limitado al terreno de la "investigación", y en el terreno de la moral y de la
actividad social y en todos los terrenos, exceptuando el de la "investigación", se deja el problema a una apreciación subjetiva?". 38

ción externa a la concepción de la noción filosófica. Aquí se habla de la práctica en cuanto
fundamento de la ciencia.
LA PRACTICA Y LA ECONOMIA
Sólo concibiendo el trabajo como la esencia de la propiedad privada, se puede penetrar
en el movimiento de la Economía política.

Aqui, Lenin está abogando por la naturaleza objetiva de las "ciencias del espíritu",
noción que sustenta por el carácter material,
objetivo de la naturaleza, por la índole práctica del conocimiento.

La Economía política considera al trabajo como el alma de la producción a tal grado,
señala Marx, que la contradicción no se da como pensaba Proudhon, entre el trabajo y la
propiedad, sino en el trabajo enajenado en contradicción consigo mismo. Para Marx, la economía política se limita a formular las leyes
del trabajo enajenado. 40

Aceptando esta afirmación leninista, sobre
el carácter objetivo de la moral y de la actividad social, hemos de asentar de acuerdo con
la afirmación marxista -Tesis m- "que la
modificación de las circunstancias y de la actividad humana sólo puede concebirse y entenderse racionalmente como práctica revolucionaria". 39

En este último aserto, Marx es sumamente claro, aquí nos muestra con una gran profundidad, no tan sólo la naturaleza de la economía, en cuanto ciencia, sino la vida real económica de la sociedad humana.

Esta noción de "entenderse racionalmente
como práctica revolucionaria" conlleva la consideración de la práctica, en actividad transformadora, como una acción del hombre, que
disuelve un mundo y crea otro.

Así Marx señala: "Hemos partido de las
premisas de la Economía política, hemos aceptado su lenguaje y sus leyes". 41

Partiendo de la Tesis VIII, que "la vida es
esencialmente práctica", todos los misterios
que descarrían la teoría ... , encuentran su
solución en la práctica humana, "y en la comprensión de esta práctica", este aserto de Marx
añade a la visión de la práctica como acción
transformadora, la aceptación de la práctica
como fundamento teórico del carácter de las
ciencias, y, en particular, de la ciencia social.
Ya no se está hablando de la práctica como
una actividad que surge, como una consecuencia de una posición filosófica determinada, o
sea, que sus verdades deban defenderse en la
práctica; sino de afirmaciones que deban defenderse como verdades indiscutibles de una
doctrina filosófica. Esto sería, una considera-

"La Economía política esconde la enajenación contenida en la misma esencia del
trabajo por el hecho de que no considera
la relación directa entre el obrero (el trabajo) y la producción". 42

"Hemos partido de un hecho de la Economía política, de la enajenación del obrero y de su producción. Hemos formulado
el concepto de este hecho como el trabajo enajenado". 43
"Nosotros vemos ... que la Economía política se limita a formular las leyes del
trabajo enajenado". ~

47

�•

NOTAS

Por lo anterior, vemos que la Economia
politica no conoce al hombre ocioso, al trabajador fuera de la relación de trabajo, las necesidades para la Economía política se reducen a su sostenimiento mientras trabaja.

Establece Cornu, que Marx, a diferencia
de los economistas burgueses, considera la categoría de: cambio, valor, precio, etc., como
efecto del proceso de cosificación engendrado
por el régimen capitalista, y hace la crítica
desde ese mirador. Pero que no desarrolla lo
que haría más tarde la teoría del valor de Ricardo, y ello se debe a que pensaba, como Engels, que en el sistema capitalista el valor está
determinado por la competencia y se expresa
en el precio corriente. 45

Estos hechos se dan independientemente
de que los economistas burgueses no sepan separar la forma de los fenómenos y la realidad
que esta forma envuelve.
Así, por ejemplo, la confusión que muestran en la consideración de la relación existente entre categorías de capital constante y
variable y las de capital fijo y circulante, como
la no distinción de la parte de capital invertida en salarios de la invertida en materias primas, son confusiones que impiden comprender
el movimiento real de la producción capitalista 48 y son muestra de lo afirmado antes.

Godelier dice, que la misma base teórica,
o sea la explicación y crítica de la sociedad
burguesa, a partir de la teoría de la enajenación, que le permite la crítica de la ideología y
de la sociedad burguesa, a la vez le prohibe
modificar la ciencia económica y desarrollar
una concepción científica de la economía capitalista. 46

Así, dice Kosík: "Lo que la crítica burguesa y reformista considera como la parte especulativa, mesiánica o hegelianizante de El
Capital, es sólo la expresión exterior del hecho
de que Marx, bajo el mundo de los objetos,
bajo el movimiento ae ios precios, de las mercancías y de las diversas formas del capital cuyas leyes él expresa en fómulas exactas, descubre el mundo objetivo de las relaciones sociales, es decir, la dialéctica sujeto-objeto. La
Economia es el mundo objetivo de los hombres
y de sus productos sociales, y no el mundo objetivado del movimiento social de las cosas". 49

Ahora bien, si tienen razón Cornu y Godelier, al destacar la noción marxista, de la economía política, en los Manuscritos, es conveniente señalar que esta noción fue modificada
más tarde en El Capital, al introducir la noción
de praxis en su concepción del mundo, al expresar que el hombre se enajena al transformar su producto en mercancía, al hacer "de
su producción su deshumanización y su desustanciación.
O sea, para Marx, "toda la vida material

de los pueblos es un proceso de la contradicción del trabajo enajenado consigo mismo". Y
es precisamente el desarrollo de esta enajenación con sus características la que da una naturaleza, una realidad a la vida material y espiritual de los pueblos.

Después de esta explicación del carácter
del conocimiento, comentando la naturaleza de
la sociedad, encontramos que las últimas causas de todos los cambios políticos, dice Engels,
y las revoluciones políticas deben buscarse en
la Economía y no en la Filosofía. 50 En otras
palabras, los nuevos hechos obligaron a revisar la historia, y, entonces, se demostró que la
superesturctura es expresión de unas condicione.e;; económicas dadas.

Marx nos dice que el trabajo, actividad
del hombre, al degenerarse, hace degenerar
toda la vida del hombre. En otras palabras, si
no se hubiera enajenado, (el trabajo), no existiría la propiedad privada, no habría esta clase
de industria, este régimen social, no existiría
esta noción de la ciencia, de la actividad misma, esta noción de las matemáticas, del arte,
de la religión, en suma, este mundo, claro
ejemplo de la fetichización. O bien, expresándolo con el maestro Kosík "sólo la demostración de que las categorías económicas son
formas históricas de la objetivación del hombre, y que, como productos de la praxis histórica, pueden ser superadas únicamente por la
actividad práctica, indica los límites de la filosofía, y el punto en que se inicia la actividad
revolucionaria". 47

Ahora bien, nuestra estimación de las condiciones económicas como fundamentantes de
la vida de la sociedad, 51 no nos debe llevar
a concluir que nuestro estudio es indagar la
relación entre el trabajo y la creación de la
realidad humano-social, desde un ángulo económico; sino que esta relación, la requerimos
desde un ángulo filosófico, y en ella no descubrimos nada económico. Pues desde un ángulo
económico, el trabajo sólo se revela como creador de la forma específica, histórica, y social
de la riqueza.

48

1.-Martín Alonso, Enciclopedia del idioma, Diccionario histórico y moderno de la Lengua Española, 2 tomos, t. l., Ed. Aguilar, Madrid, 1958,
p. 96.

14.- C. Marx, l\,1anuscritos económico-filosóficos de
1844, ed. cit. p. 87.

2.-·A. Sánchez Vázquez, Filosofía de la praxis, ed.
cit., p. 166.

16.-Idem., p. 105.

3.-Karel
sobre
trad.
S. A.,

15.-G. Marx, Miseria de la filosofia, cd. cit., p. 104.

17.-C. Marx, El Capital I., ed. cit., p. 229.

Kosík, Dialéctica de lo concreto, estudio
los p1.10blemas del hombre y el mundo,
A. Sánchez Vázquez. Editorial Grijalbo,
México, D. F., 1S67, p. 240.

18.-"Pero C'omo lo muestra la psicología contemporánea ..., las sensaciones no son copias pasivas de la realidad ... Cuanto más se desarrolla la actividad del hombre, más se desarrolla y enriquece su misma sensibilidad. Por
lo tanto, la experiencia sensible se forma por
una experiencia práctica, tanto en el plan individual como en el de la especie . . . De un
modo más general, no es posible considerar el
si;,tema nervioso del ser humano, con sus órganos sensoriales, con independencia de la acción de la naturaleza sobre nuestra éspecie ...
Toda umi. civilización se refleja en nuestra sensibilidad; vemos, escuchamos, ¡,alpamoS', etc.,
como seres humanos y nuestra vida intelectual
se incorpora de alguna manera a nuestra vida
sensible ...", Guy Besse, Práctica social y teoria marxista del conocimiento, ed. cit., pp. 31-32.

4.-K. Kosik, op. cit., pp. 244 y 245.
5.-Idem., p. 245.

,

6.-Asi también en su obra Lite le Capital, cuando
expresa "Marx nos da con qué plantear el problema que nos ocupa: el de la apropiaclón
cognoscitiva del objeto real por el objeto del conocimiento, que es un caso particular de la apropiación del mundo real por diferentes prácticas, la
teoría. la estética, La religiosa, la ética, la técnica,
etc. Louis Althusser, J. Ranciere y otros, Leer
el Capital, Tomo I, Ed. Habana, Cuba., 1967,
pp. 73 y 74.
Este criterio de Althusser, se deriva del concepto que tiene de la práctica, pues considera
en sentido estricto una práctica, aquella que
pone en juego sólo las fuerzas del pensamiento, fuera de toda relación directa con la prácfica concreta. Esto es, la práctica teórica, que
contiene en sí misma los protocolos de validación, los criterios de cientificidad, sin ninguna necesidad de la verüicación de prácticas extericres, para declarar "verdadero" los
conocimientos producidos. Ibid., p. 65.

19.-V. l. Lenin, Materialismo y empiriocriticismo,
ed. cit., p. 205.

Así, pues mientras la actividad prácLica supone una acción efectiva sobre el mundo,. , . la
actividad teórica sólo transforma nuestra conciencia de los l1echos ... , pero no las cosas
mismas. En este sentido, cabe hablar de una
oposición entre lo teórico y lo práctico. A. Sánchez Vázquez, op. cit., p. 173.

22. -V. I. Lenin, Materialismo y empiriocriticismo,
ed. cit., p. 152.

20.-Louis Althusser. Breviario de ciencia e ideologia marxistas, en Siglo XX, Agosto-Septiembre,
1966, p. 43.
21.-F. Engels, Ludwing Feuellbach y el fin de la
filosofia clásica alemana en C. Uarx y F. Engels, Obras Escogidas, 2 tomos, ed. esp., t. n,
Moscú, 1S52, p. 343.

23.-F. Engels, Anti-Dürlng, Introducción, ed. cit.,
p. 34.
24.- Guy Besse, Práctica social y teoría marxista
del conocimiento, p. 28.

7.-A. Sánchez Vázquez, op. cit., p. 168.

25.-C. Marx, Tesis I sobre Feuerbach, en C. Marx
y F. Engels, Obras Escogidas, 2 tomos, ed. esp.,
t. II, Moscú. p. 376.

8.-Cfr: "No vaya a creerse, con todo, que al distanciarse de esta suerte la inteligencia de la
realidad práctica, llegue a emanciparse en absoluto de ella. Que no es así, lo prueba el
hecho que toda guerra que emprenda la inteligencia contra la realidad práctica -en son
de mejorarla- tiene por antecedente otra guerra en el seno mismo de aquella". C. Marx, El
Capital I, p. 215.

26.-A. Sánchez Vázquez, Filosofía de la praxis, cd.
cit., p. 191.
27.-ldem., p. 192.

28.- C. Marx, Tesis sobre Feuerbach III, ed. cit., p.
376.
29.- Guy Besse, Práctica social y teoria marxista
del conocimiento, ed. cit., p. 54.

9.-K. Kosík, Dialéctica de lo concreto, ed. cit., pp.
235-236.
10.-Cfr: "La tesis principal del pragmatismo es la
que todo lo que tiene éxito es verdadero. Así,
para uno de los maestros del pragmatismo,
William James, la verdad de la religión es demostrada por el hecho de que procura al creyente una sa.tisfacción sobjetiva indistu.tible.
Por lo tanto, el criterio de verdad es la utilidad, y la utilidad misma es entendida como
relativa a tal o cual necesidad subjetiva. El
pragmatismo no dice: "Si la práctica verifica
una idea, es porque ésta es verdadera". Dice
al contrario: "Una idea es verdadera porque
triunfa". Gny Besse, Práctica social y teorfa
marxista del conocimiento, trad. María M. Chirleo, Editorial Proteo, B. Aires, 1966, p. 66.

30.-Idem., pp. 36-37.

11.-C. Marx., Manuscritos económico•f.ilosófic:os de
1844, ed. cit., p. 87.

38.-V. I. Lenin, Materialismo y empiriocritic:ismo,
ed. cit., p. 206.

12.--Karel Kosík, Dialéctica de lo concreto, ed. cit.,
p. 226.

39.-C. Marx, Tesis sobre Feuerbac:h III, ed. cit.,. p.
377.

13.- Idem., p. 227.

40.-Idem., (VIII),

31.-Idcm., p. 40.
32.-Alberto L. Merani, Psicologia Genética, ed. cit.,
p. 191.
33.-- C. Marx, Tesis sobre Feuerbach 11, p. 377.
34.- C. Marx, op. cit., pp. 231 y 232.
35.--C. Marx, Miseria de la filosofia, ecl. cit., p. 124.

36.-Ibidem.
37.-F. Engels, Esbozo de crítica de la economia política, ed. cit., p. 18.

49

p:

377.

�41.- C. Marx, Manuscritos del 4.4, p. 62.
42.- lbid., p. 65.
43.- Ibid., p. 69.
44.-Lbid., p . 70.
45.- Augusto Comu, op. cit., pp. 582-583.
46.- Maurice Godelier, op. cit., p . 118.
47.-C. Marx. Manuscritos económico-filosóficos de
1844, ed. cit., p. 70.
48 - K. Koslk . Dialéctica de lo concreto, ed . cit., p.
207.
49.- K. Kosik, El Capital 11, ed. cit., p . 194.
50.- K. Kosik, op. cit., p. 209.
31 Cfr.- "Los nuevos hechos revelados por la re alidad
objetiva obligaron a rE:visar toda l a h ist oria
anterior. y entonces se demostró que la historia había sido sis.mpre una h istoria de h echos
de clases, ... o lo que es lo mismo, que las condicion es económicas de cada é poca . . . era, por
t anto, el cirrúcnto real sobre el q ue se e rg uia
luego, e n última inst ancia, todo el edificio d e

las instituciones jurídicas y pollticas. de la
ideología religiosa. Llosófica, etc.". Engels, Anti-D¡¡hring, Introducción, p . 34.

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52.-"Según la concepción materia lista de la h istoria, el elemen to determinante de la hlstoria
es e n última instancia la producción y la reproducción en la Yida real. Ni Marx ni yo hemús afirmado nunca más que esto; por consiguiente, si alguien lo tergiversa transforman dolo en la afirmación de que el elem ento económico es el único determ inante lo t ransformará en frase $in sentido, a bstracta y absurda.
Marx y yo tu1emos en parte la culpa de que
los jóvenes escritores le atribuyen a veces a l
aspecto económico mayor importancia que la
debida. T uvimos que subrayar este principio
f undamental f rente a n uestros a dversarios,
quienes le negaban, y no siempre tuvimos t iempo, Jugar r.i oportunidad de hacer justicia a
los demas elementos p articipantes e n la intera cción. Carta de Engels a J. Bolch. Londres, 21
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Althusser, Louis.: "Breviario de Ciencias e Ideología
Marxistas". Siglo Veinte, Agosto-septiembre, no.
69, México, D. F. 1967.

Bessc Buy.: Práctica Social y Teoria Marxista del Con::icimiento, trad . Maria M. Chirico, Editorial P rote o, B. Aires, 1966.

50

51

�Libros de la Universidad Nacional Autónoma de México en existencia en la
Librería Universitaria de Zaragoza.·
Colección "Problemas científicos y filosóficos"
León, Brillouin, La información y la incertidumbre en la ciencia, la. ed., México,
1969. $ 55.00.

-

..

Ellison, M. A., El Sol y su in/luenda, la. ed., México, 1957. $ 35.00.

r • .. .

Berna!, John D., La ciencia en nuestro tiempo, la. ed., México, 1960. $ 60.00.
Berna!, John D., La libertad de la necesidad, la, ed., México, 1958. $ 60.00.
Schatzman. Evry, Origen y evolución del universo, la. ed., México, 1960. $ 40.00.

Los libros

Colección Filosófica contemporánea

Sobre Ernesto Rangel Domene
y su "Canción junto al abismo"

Collingwood, R. G., Ensayo sobre el método fiwsó/ico, la. ed., Centro de Estudios
Filosóficos, México, 1965. $ 45.00.
Vleeschawer, Herman, J. de, La evo/,ución del pensamiento kantiano, Centro de
Estudios Filosóficos, la. ed., México, 1962. $ 60.00.
Moore, George Edward, Principia Ethica, Centro de Estudios Filosóficos, la. ed.,
México, 1959. $ 40.00.
Von Aster, Ernst, La /iwsofúi del presente, Centro de Estudios Filosóficos, México,
1964. $ 50.00.

Ernesto Raugel Domene, Canción junto al abisrno, Fon•
do de cultura económica, col. "Tezontle", México, 1970.

Muralt, A:ndre D., La idea de la /enomenowgía, Centro de Estudios Filosóficos,
la. ed., México, 1963. $ 65.00.

Colección de arte
Valdés, Carlos, José Luis Cuevas, la. ed., México, 1966. $ 60.00.
Ernesto Rangel Domene, (Mont~rrey, 1936), es un
poeta, que estudia, que está casado y que tiene una gran
familia que ama: cuando habla de ella se le ilumina el
rostro como a los niños. Nació "de gitanos", dice él.
Yo diría que nació en un medio propio para las cosas
del espíritu y del arte: sensible, humano, casi se puede
decii- que se derrama en ternura. El y Jorge Cantú eran
hace más de trece años algo así como los Rimhaud del
ambiente de la revista Katarsis, con una proyección
bastante nueva, que da la inquietud formativa, con un
interés por encontrar los cauces a sus gustos y aficiones.
Esos cauces a veces son difíciles cuando hay que tomar
en serio una vocación, contradictoria a veces, con los
legados de la educación tradicional: la lucha por el
"título" 1a "posición de la familia'', la meta trazada en
un ambiente donde el nombre a veces (no siempre), es
lo más importante. Nos quedamos con el poeta de Canción junto al abisnw, que en una noche nos emociona
con su visión del mundo y de las cosas, con su soledad
y su desprecio a un mundo opaco y lleno de "figuras
de paja". Nos quedamos con el poeta que nos enuncia
el mundo del amor, haciéndonos sentir una extraña me•
tamorfosis de la mujer: "paloma del amor o/pantera

del odio", imágenes que se contradicen en un seutido
brutal y que sin embargo se emparentan y guardan cada una su sitio.
El poeta no todo el tiempo es lúcido yi equilibrado
como las gentes del buen pensar lo quisieran. Vive
estados de ánimo incomprendidos algunas veces; los
más triste¡, son grandes barreras que producen inco•
municación con él y con su mundo. Mas no es afición
ser poeta, es un destino y una intima tragedia que
se lleva dentro y a la que solamente el poeta tiene derecho, como el derecho a respirar, como el derecho de
tener un lugar desde dónde hurgar las estrellas o es•
tar aquí y más allá, inaugurando ciudades, inventando,
tomando en cuenta la vida y los motivos más impor•
tan tes que hacm crecer las ideas hasta llevadas a la
palabra.
A~regaremos que Ernesto ha estado varias veces
en el extranjero y que fue becario del Centro Mexicano
de Escritores; que ha ¡i:rabado un disco LP con sus
canciones, que 1·ecuerdan mucho la tierra del Mayab;
y que su Canción junto al abismo nos ha dejado una
profunda idea de amor hacia la eterna Eva. / AHB.

52

Cardoza y Aragón, Luis, Posada, la. ed., México, 1963. $ 50.00.
Neuvillate, Alfonso de, Goitia, la. ed., México, 1964. $ 50.00.

•

Nelken, Margarita, Carlos Orozco R.pmero, la. ed., México, 1959. $ 25.00.
Tamayo, Rufino, Tamayo, la. ed., México, 1959. $ 50.00.

Textos universitarios
Villarreal Domínguez, Enrique, Teorúi y práctica PH, México, 1967. $15.00.
Hilgar, Ernest R., El psicoanálisis como ciencia, 2a. ed., México, 1969. $ 45.00.
Rodara, Joseph, Científicos contra políticos, la. ed., México, 1969. $ 25.00.
Flores Olea, Víctor, Marxismo y diemocracia soci.alista, la. ed., México, 1968. $ 36.00.
Simmonds, Kenneth, La restauración de la sociedad internacional, la. ed., México,
1969. $ 20.00.
Seara Vázquez, Modesto Paz, Con/lú:to en la sociedad internacional, la. ed., México, 1969. $ 56.00.

�-Librerías universitarias
"El deslinde''jbajos de la torre de la rectoría, ciudad universitaria.

Librería universitaria de Zaragoza/ calle de Zaragoza frente al Correo.
Librería universitaria "Aula Magna"/ Aula Magna, frente a la plaza
"Colegio Civil".

Ofrecen/ libros de texto, obras de consulta, ciencias, literatura (poesía, ensayo, novela, cuento), artes; con precios especiales para los universitarios.
Distribuidores exclusivos de las publicaciones de 1.a Universidad Nacional
Autónoma de México.

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UNIVERSIDAD
Publicación quincenal de 1.a Universidad de Nuevo León

Datos sobre la universidad. Información general. Encuestas, opiniones y
entrevistas sobre los problemas de la univer~idad actual. Sección de letras,
cine, teatro, arte. Reseña de libros y revistas. Reportajes. Ensayos.
Publicado por la Sección de Editorial del Departamento de Extensión Universitaria.
DIRECTORjDAVID MARTELL MENDEZ
Torre de la Rectoría / quinto piso / Ciudad Universitaria/ Monterrey,
N.L.jMéxico.

Armas y letras
Revista de la Universidad de Nuevo León. Ter~era
época. Número 2. (Septiem~re, o_ctu?re Y noVIembre de 1970). Editorial uruvers1tar1a. Torre de
rectoría, 5o. piso. Ciudad universitaria. Monter:cy,
Nuevo León, México. Suscripción por un ano/
$ 24.00; en el extranjero/ $ 3.00 Dlls.

Director/ Alfonso Reyes Martínez.
Colaboran en este número: Alumnos de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Nuevo
León Arturo Cantú, Tomás González de Luna,
Andrés Huerta Bernal, Carlos Monsiváis, Jesús
Ramones Saldaña, Ernesto Rangel Domene, Alfonso Reyes Martínez, Alvaro Ríos Leo~, Rodolfo
Rodríguez García, Horacio Salazar Ortiz.
Impresa en 7,os talleres de la I mprenta Universitaria de la Universidad de Nuevo León.

$ 6.00

�Revista de la Universidad de Nuevo León

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            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751803&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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              <text>Narrativa</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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