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-·-

.

..

-- ~,~,..,

MARZO.

1841.

HISTORIA DE LA ORDEN DE LOS CABALLEROS DE MALTA.
EL origen y progreso de la antigua y en algun
tiempo célebre órden de los Caballeros Hospitalarios de San Juan, son hechos históricos de suyo
muy interesantes y de importancia tanto mayor
cuanto que por muchos siglos se halla íntimamente
enlazada la existencia de dicha órden con la historia general de la cristiandad. Los antiguos
anales de los caballeros Hospitalarios empiezan en
la oscuridad del siglo décimo, cuando los sarracenos eran dueños de Jerusalen y la Tierra Santa.
Continuan luego durante el romántico y caballeresco período de las cruzadas; prolónganse por el
de las guerras con los turcos, contra los cuales
fueron en algun tiempo considerados por los cristianos como un baluarte, y despues de cerca &lt;le ocho
siglos, terminan en nuestros dias en la debilidad, la
traicion y la insignificancia, durante las guerras
que ocasionó en Europa la revolucion francesa.
Pocas dino.stias de emperadores ó reyes han durado
tanto tiempo como 1a órden y dominio de estos
monjes belicosos que al principio fueron solo pordioseros y asistentes de los enfermos y peregrinos
mendicantes en Palestina.
Por los años de 1050 los católicos de los estados
comerciales de Italia obtuvieron permiso de los
mahometanos para erigir una iglesia en J erusalen
donde poder celebrar el sacrificio de la misa segun
el ritual latino. Anexos á esta iglesia se fundaron
luego dos hospitales, el uno denominado de San
Juan para peregrinos varones, y el otro de Santa
Maria para la recepcion de las hembras. Algunos
monjes benedictinos celebraban el servicio divino
en la iglesia, y legos piadosos que habían resuelto
terminar sus dias en Palestina, ó por lo menos
permanecer por largo tiempo en la Tierra Santa,
cuidaban de las casas de caridad. Al principio
eran estos principalmente italianos procedentes de
Amalfi, Venecia, Génova, y Pisa, cuyas ciudades
emprendedoras mantenian una comunicacion consTo11. VIII.

tante con el oriente: pero con el tiempo otras naciones enviaron tambien sus mercaderes y sus devetos á Palestina, de modo que se formó en las
costM de Asia una colonia europea mixta cuyos
miembros aunque diferían mucho en carácter, opiniones é intereses, se mantenían unidos por los
lazos de una misma religion y la necesidad de socorrerse mútuamente contra el enemigo comun.
Las limosnas de los pueblos de la Italia meridional
y los donativos liberales de sus conquistadores los
normandos, unidos al dinero que dejaban los mercaderes y peregrinos ricos, enriquecieron muy
pronto estos establecimientos de cuyos fondos eran
fieles depositarios los ciudadanos comerciantes de
Amalfi.
El hospital de San J nan de J erusalen fué en su
origen lo que indica su nombre, y nada mas.
Curábase en él á los enfermos, practicábase una
caridad económica y sin ostentacion, y tan justa y
bien entendido. que ya fuese turco ó europeo, infiel
ó católico, ninguno fué despedido de aquel benévolo
o.silo sin reciliir el auxilio que reclamaba su
situacion.
Pero este estado de cosas cambió gradualmente
cuando los nuevos conquistadores del país, los
turcos, despreciando la tolerancia de sus predecesores comenzaron á perseguir á los cristianos; y
estos no ya satisfechos con su carlicter de viajeros,
mercaderes ó peregrinos, del cual en realidad no
podían difrutar en paz, resolvieron hacerse ellos
mismos dueños del sepulcro de Jesucristo y de toda
la Palestina por la fuerza &lt;le las armas. Por los
años de 1100 los guerreros de la primera cruzada
habían ya arrojado á los infieles de la Tierra
Santa, y Godofredo de Bouillon fué proclamado
unánimemente primer rey cristiano de J erusalen.
El establecimiento creció entonces en importancia
habiendolo tomado bajo su proteccion la Iglesia
de Roma en 1113, Cinco años despues la asocia-

K

�co

DE HISTORIA, BELLAS LETRAS Y ARTES.

EL INSTRt.;CTOR, O REPERTOIIIO

ciou absoluta 1í la voluntad del consejo. Ninguno
cion voluntaria de Se,jiens ó Sirvientes del hospital
de ellos podia poseer fincas ó bienes de ninguna
de San Juan, fué constituida en una sociedad moespecie sino en comunidad con sus hermanos de la
nástica regular siendo su primer gefe ó abate el
órden. Asi romo los demas caballeros, tenian oblipiadoso Gerardo, pern no fué sino veinte años
gacion de defender el pueblo y la fé, y arriesclespues cuando á las ordenes del Abad Raimundo
gar voluntariamente sus vidas en pelea con los
de Puy se hicieron soldados estos monjes, maneinfieles.
Morir en el campo de hatalla era considejando con la misma mano la cruz y la lanza.
rado como el colmo de la honra y una garantía de
"Estas instituciones," dice un historiador italiano,
salvacion, y la fuga una ignominia indeleble para el
"fueron recihidas con tanto ardor, que en muy
cobarde que desde luego era despedido vergom:osapoco tiempo se formaron varias órdenes militares
mente de In órden. Perdinn asimismo el derecho de
las cuales poseian inmensas riquezas. La pripertenecer á ella los caballeros que peleaban en
mera fué la de San Juan de J erusalen ó caballeros
querella personal, ó bien enviaban ó admitían un
Hospitalarios, establecida originalmente parn recidesafio para un combate privado. El que pegaba
bir á los peregrinos que visitaban aquella ciudad.
á un compañero era condenado á ayunar ¡)or cuaLa segu11da fué la órden de los caballeros Templarenta dias, y todos los que habian tenido parte en
i'iO$, cuya ocupacion era velar ó. la seguridad persola contienda hnbian de comer en el suelo sin salnal de los peregrinos, peleando contra los infieles
villa ni manteles durante siete días t, y no tomar
que los molestaban; y la tercera la órden Teutóotro alimento que pan y agua los miercoles y
nica que se propuso desempeñar ambos deberes.
viernes. Entre otras reglas curiosas para su goA imitacion de estas fueron instituidas las ordenes
bierno interior se hallaban las siguientes. No era
de Calatrava y Santiago en España, y otras en
permitido á los caballeros de San Juan el acostarse
diferentes países•.
enteramente desnudos, ni hablar eu la cama ni en
Al tiempo de su ineorporacion fueron divididos
los Hospitalarios en tres clases, la nobleza, el clero
la mesa.
El primer traje &lt;le los caballeros fué una túnica
y los sirvientes. Para ser admitido en la primera
negra sencilla sujeta al rededor de la garganta por
clase eran necesarias severas y escrupulosas 1&gt;rueuna jareta, con un cuello vuelto que descansaba
bas de limpieza de sangre y nobleza no interrumsobre los hombros. Esta túnica que bajaba hasta
pida hasta la cuarta ó sesta generacion, con otros
los piés iba ata&lt;la por la cintura con una banda ó
muchos requisitos, altos hechos y cualificaciones
cinturon ajustado. l'ero el principal &lt;listintivo
prevenidas por los estatutos, lo cual no podía menos
era una cruz de lienzo blanco con ocho puntas, que
de grangear al agraciado un rango y dignidad
muy elevados. Estas cualificaciones variaban sin
llevaban cosida á la túnica sobre el pecho, y cuya
forma peculiar ha tomado el nombre de cruz de
embargo entre los caballeros pertenecientes á difel\Jalta. A fines del siglo XIII sufrió una ligera
rentes países. Los tudeseos y alemanes eran los
alteracion el traje de los caballeros: se dispuso
mas exigentes: seguianles los franceses, luego los
espaííoles y portugueses, y por último los italianos: , que en campaña usáran sobre In túnica un manto
encarnado con una cruz blanco. Ninguna órden
estos últimos imbuidos de un espíritu mercantil y
religiosa ha prestado tanta atencion como esta al
por consecuencia poco aristocrático, llegaron á admitir entre sus caballeros á los hijos de sus meradorno exterior: sus estatutos abundan en pormecaderes opulentos, lo cual hizo decir al abate Vertot
nores sobre este punto. "Es propio de un hombre
(que aunque escribía en el siglo diez y ocho no
religioso," dice una de sus antiguas leyes, "el ser
hnbia aun logrado desimpresionarse de las preocutan aseado en su cuerpo como limpio en su espíritu
paciones del décimotercio) que los italianos "acuy por consiguiente recomendamos á nuestros herñaban caballeros de baja ley."
manos que se vistan con decencia y elegancia, proNo sabemos precisamente en que época, pero
hibiendoles expresamente para lo futuro el uso de
con el tiempo los caballeros de la orden fueron
todo traje que no sea adecuado á su condicion, pardivididos en siete clases llamadas "lenguas." Eran
ticularmente ropas cortas, ámenos. que vayan de
estas en primer lugar el italiano, el aleman y el
camino, ó se hallen á bordo 6 de servicio,"
aragonés las cuales pasaban entonces por las tres
El primer deber de los caballeros de San Juan
grandes lenguas de Europa: á estas seguían los
era escoltar á los peregrinos para libertarlos de la
tres dialectos principales que se usaban en Francia,
violencia de los infieles durante sus visitas á los
á saber el provenzal, el aubernés y el francés
parajes santos de Palestina; pero con el tiempo
comun; y por último el inglés. El protestantilimo
llegó á extenderse considerablemente la esfera de
adoptado en Inglaterra durante el reinado de
su accion á medida que iban adquiriendo un carácEnrique VIII desbarató la rama inglesa de la
ter mas belicoso ; prestaron una cooperacion acórden, y á ella fueron sustituidas las dos lenguas de
Portugal y Castilla.
La constitucion primitiva de la órden era oligár•
t Este castigo pueril estaba muy en voga entre los cabajica, pero en el consejo el abad 6 gran mae8tre
lleros de la edad media, bien fuese en obediencia á un mantenia dos votos. Ademas de los votos de castidad y
dato superior ú en calidad de mortificacion voluntaria hasta
pobreza, cada miembro juraba obediencia y resignahaber cumplido tal 6 tal voto. Cervantes lo ridiculiza con
mucl,a gracia por boca de su ingenioso hidalgo cuando le
hace jurar "no comer pan á manteles" hasta haber desencantado á Dulcinea.

• Giannone.

l.\

Hva á las direrentes cruzadas de Europa, y en las
numerosas y sangrientas batallas con las cuales se
ganó y perdió alternativamente la Tierra Santa
hicieron prodigios de valor. Distinguiéronse tanto
los caballeros de San Juan en la toma de Ascalon
y Gaza en 1153 que el papa Anastasio IV les otorgó
por medio de una bula pontificia muchos é importantes privilegios confirmando ademas los antiguos.
" Respecto á que vosotros hermanos mios," dice la
bula, "haceis tan buen uso de vuestros bienes y
posesiones, empleándolos para el mantenimiento de
los pobres y el socorro de los peregrinos, prohibimos á todos los fieles, cualquiera que sea su dignidad, que os exijan el diezmo de vuestros frutos
y asiruismo que publiquen contra vosotros censura
eclesiástica de ninguna especie, ni sentencia de
su~pension ó excomunion." Esta bula aseguró los
estados de la órden y ocasionó su 1ápido aumento;
haciendo al mismo tiempo á los caballeros enteramente independientes de toda otra autori&lt;lad que
la del pontífice, el gran maestre y el Capítulo de
su órden. Entretanto c1er.ia esta en opulencia asi
como en importancia, En casi todos los paises de
Europa inmensas y pingües haciendas le fueron
legadas ó cedidas por sus poseedores, y con ellas
fundaron los caballeros nuevos establecimientos en
diferentes puntos creando comendadores y bailios
miembros de la órden que velasen á su administracion. Uno de los manantiales mas considerables
de riqueza para la órden eran los príncipes y
nobles de aquel tiempo, quienes al tomar el hábito
renunciaban en favor de ella la mayor parte de sus
estados, pues ningun miembro con arreglo á los
~statutos podía, como ya se ha dicho, poseer bienes
rndepenrlientes de la órden. En España, Francia
y Al~mania fueron frecuentes estas donaciones, pero
particularmente en Italia. En el reino de Nápoles y Sicilia algunos de los estados mas considen.bles perteneeian IÍ. los caballeros de San Juan
que los poseyeron por muchos siglos.
~o.e~ pues, de estraña_r que esta institucion cuyo
prmc1p10 fue tan humilde se desviase gradualmente de la disciplina severa que se habian impuesto sus miembros. Poseer inmensas riquezas
sin sujecion ni trabas respecto al modo de hacer
uso de ellas y no aprovecharse de las ventajas que
proporcionan es exigir demasia&lt;lo de la flaca naturaleza humana. Los hospitales se transformaron en
palacios, el lujo y el esplendor reinaban en el interior de hi órden, y los caballeros entre los cuales
se contaban ~arios príncipes de extirpe real, d~ja1on de ser simples hospitalarios para convertirse
en potentados ambiciosos y en árbitros de la cristiandad. La edad de oro de la órden en que
todavia conservaba su simplicidad pri~itiva no
duró mas de un siglo. El deseo de engrandecerse y e_xtender su dominio por medio de conquistas particulares se apoderó muy pronto de los
caballeros de San Juan, cuya órden tenia por base
fun~lamental un voto de pobreza y de asistencia
desmteresada á todos los cristianos que necesitasen
de sus armas ó su hospitalidad. Lo militar superó
e~ e_llo~ á 10 religioso, y el amor de la gloria y las
dist1 nciones mundanas, asi como el deseo de acumu-

.

'

07

lar riqueza•, extinguió su humildad y temperancia,
y llegaron al punto de negarse á defender los territorios ocupados en Palestina por los cristianfls á
no ser bajo la condicion de que despues de expeli~
dos los infieles seria cedida á la orden la mitad de
las tierras y los despojos que conquistase su valor.
Formalizáronse con frecuencia contratos de- t!sta
cla~e, y en cierta ocasion pagaron los cabll.lleros
muy caro su ajuste. Una ciudad de Fenicia lla•
macla Cesú~ea, situada al ¡iié del monte Lébauo,
y perteneciente al conde de 'l'horon fué sitiada
por los turcos, y los caballeros Hospitalarios habiendo cerrado su ajuste con el conde cargaron ua
número considerable de caballos y camellos con
armas, municiones y vituallas, y partiendo cle
J erusalen marcharon e11 gran número á la cabeza
de sus soldados ú hombres de armas sobre la plaza
sitiada. Desgraciadamente para ellos Noredin el
comandante musulman tuvo noticia de este movimiento por medio de sus espías, y poniendose en
acecho rodeó á los Hospitalarios en un estrecho
paso no lejos de Cesárea. Aunque acosados en
todas direcciones por fuerzas infinitamente superiores, los cristianos se defendieron her-0icamente
hasta que casi todos los caballeros presentes perecieron á manos de los infieles.
A la muerte de Balduino III, rey de Jerusalen,
que fué envenenado, ocurrió una disputa sobre la
sucesion y faltó poco para que los cristianos peleasen entre sí. Algunos de los principales señores
feudales que aspiraban á la corona mnntenian que
esta era estrictamente electiva, al paso que. Amaury
hermano del difunto monarca, la reclamaba por
derecho de sucesion, derecho que en realidad no
fué bien definido sino algunos siglos despues. No
llegó sin embargo á estallar la guerra civil debienclose este incalculable beneficio á los esfuerzos que
para conciliar los ánimos hizo Auger de Balben,
gran maestre de los Hospitalarios, quien hizo presente á los cristianos que sus disensiones intestinas
abririan las puertas de Jerusalen á los sarracenos ó
turcomanos, y que el trono que reusaban á. Amauri
seria ocupado por Neredin ó el califa de Egipto.
Amauri fué coronado y los nobles le. juraron obediencia en 1163. Pero los caballeros de San Juan
n_o escucharon siemp~e como entonces las sugestiones de la prudencia. Poco clespues hubieron
ellos mismos de comprometer la seguridad de
todos los cristianos residentes en la Tierra Santa
declarando la guerra á sus rivales los caballeros de
la cruz encarnada, ó Templarios. Esta órden en
su origen fué una rama y dependencia de la. de
San Juan, pero esta rama, segun dice un historiador a~tigu~, llegó á formar un árbol corpulento y
parecia eclipsar y sofocar el tronco que Je babia
dado origen. Aunque los Templarios no lleaaron
.
~
~
o
Jamas a po~eer tanta riqueza como los caballeros
de Sau Juan, los miraban estos con mucho recelo y
se oponían abiertamente á ellos siempre que pretcndian apropiarse nuevos estados y rentas. A
este motivo de discordia se unió cierta rivalidad
militar; y el espíritu de orgullo, vanidad y etiqueta que se manifestaba en disputas continuas
sohre rango y precedencia, contl'ibuyeron á aumcn-

�EL INSTRUCTOR, O ItEPERTORIO
tar el o&lt;lio que reinaba entre unos y:otroe, hasta
valientes, triste resto de un cuerpo numeroso, se re.
que por último loe caballeros rivales se encontra•
fugiaron en la isla Chipre donde reinaba un príncipe
bau rara vez sin pelear. Esta division fué una de cristiano, y aunque un corto número de Templarios
las causas principales del triunfo de los mahomerenovaran por nlgun tiempo la lucha, In Tierra
tanos y de las conquistas que por último efectuó Santa se perdió con la toma de San Juan de Acre
Sala&lt;lino en la Tierra Santa.
y la salida de los caballeros Hospitalarios. Poco
El papa Alejandro III á instancias del rey de
deepues de la llegada de estos á Chipre, el gran
J erusalen logró reconciliar los dos partidos enemimaestre circuló por Europa avisos convocando un
gos eu 1179; pero esta union fué muy efünera, y ó. capítulo general de la órden, y los caballeros
ella sucedieron luego nuevas discordias y hostiliauseutes obedeciendo apresuradamente el mandato
dad. En 1198 tuvo el rey de Jerusalen que solici- se embarcaron para el oriente. Pero la manía de
tar de nuevo la intercesion pontificia entre los las cruzadas habia pasado ya. Los hospitalarios
caballeros de San Juan y los Templarios, y por
no fueron auxiliados con tropas y dinero de Eusegunda vez se logró aquietarlos ; pero el odio que ropa, por consecuencia fué preciso abandonar como
una á otra se profesaban ambas órdenes llegó á tal impracticable todo proyecto de invadir la Palespunto que en 1250 despues de muchas sangrientas
tina, y despues de diez años pasados en inútiles esescaramuzas resolvieron medir sus fuerzas en una
fuerzos, la mayor conquista que lograron efectuar
batalla general. Este combate fué mas terril.Jle
fue la isla de Rodas de la cual despues de cuatro
que cuantos se habian verifica&lt;lo contra los mahoaños de una lucl1a encarnizada tomaron posesion
metanos. Los caballeros de San Juan que por
en 1310. Poco despues logró el gran maestre reúltimo salieron victoriosos no dieron cuartel, así es
ducir las islas inmediatas de Telos, Sima, Nisiro~,
que apenas escapó un solo Templario para llevar la
Cos, Calimna y Leros, y establecer la autoridad de
triste nueva á su órden. Pero no tardó mucho en
la órden en todo el célebre grupo de islas conociser reem11lazada la pérdida de los caballeros de la
das de los antiguos con el nombre E,púrades, de las
cruz encarnada por hermanos de la órden que llecuales la de Uodas podia ser considerada como la
garen de Europa, y la presencia &lt;le un enemigo
principal. Despues &lt;le estas conquistas que por decomun mas terrible y feroz que cuantos hasta encirlo asi le pusieron en posesion &lt;le un pequeño
tonces habían tenido que combatir, obligó á las dos
reino, volvió en triunfo á Rodas es peraudo diijfrutar
órdenes á su.qpen&lt;ler sus hostilidades y cooperar á
de paz y reposo, pero al formar esta idea no cont1&gt;
su mútua preservacion. En la guerra que se siguió
con el poder y la ambicion de los príncipes de 1n
aunque tu,·ieron que ceder en todas direcciones á
casa de Osman que habían arrancado una gran
fuerzas infinitamente superiore~, los caballeros de
parte del continente inmediato de Asia de manos
San Juan y los de la cruz encarnada pelearon con
de los griegos, y que á poco tiempo de su regreso
todo su antiguo valor. Sin embargo los victoriosos
cayeron sobre Rodas. El valor de los caballeros
mamelucos tomaron á Nazareth, Cesárea, Tiro,
Hospitalarios opuso sin embargo una barrera inJ afa, .Autioquia y otras ciudades, llevando el fuego
,·encible á las armas de los turcos que finalmente
de la destruccion hasta las puertas mismas de San
tuTieron que evacuar la isla.
Juan de Acre, fortaleza principal y baluarte &lt;le los
Libre ya de sus enemigos, el gran maestre que
cristianos en oriente. El arribo de un nuevo ejérposeía otros y mas elevados talentos que los puracito de cruzados de Europa conjuró por entonces
mente militares, dedicó su atencion á reanimar el
1a tempestad, asegurando á los cristianos un armiscomercio de Rodas, utilizar sus recursos y restituir
ticio de diez aiios; pero en el de 1287 estalló de
la isla y sus dependencias á su antiguo esplendor y
llue,·o la guerra en los pocos puntos que aun conestado floreciente. Sus ebfuerzos y acertadas distinuaban en poder de los europeos, y en 1291 logró
posiciones fueron coronados de buen éxito, y antes
el eultan de Egipto poner sitio á San Juan de Acre
de mucho tiempo el puerto de Rodas fué el emsu último refugio, que no sacumbió sin embargo
porio del comercio de Europa, y este nuevo estado
habta que las órdenes militares fueron casi exteraunque circun@crito en estrechos límites llegó á ser
minadas, y despues de haber mordido el polvo mutan poderoso por sus riquezits y comercio como
chos miles de mamelucos. En el momento crítico
formidable por el esfuerzo y valor de los caballeros
mientras los musulmanes corrían á las brechas, los
de quien dependia. La fama de estas conquistas
caballeros de San Juan guiados por su gran maesy sólidos establecimientos se extendió luego por
tre salieron secretamente de la ciudad, y dando
Europa, donde produjo resultados muy favoravuelta. al campo enemigo le atacaron furiosamente
bles para los miembros &lt;le la 6rden, y poco despor retaguardia. Pero el sultan no se dejó sorpues la mayor part" de las 1,osesiones de los Tem¡&gt;render: una. nube de mamelucos salió al encuenplarios que habían sido suprimidos en 1312 fueron
tro de estos valerosos caballeros que recibieron al
cedidas por el papa y los soberanos europeos á la
mismo tiempo la noticia funesta de haber perecido
órden de San Juan de Jcrusulen. Esta herencia
el gran maestre &lt;le los Templarios con casi todos
de los &lt;lespojos de sus antiguos rivales y mortales
sus caballeros, y que la ciudad de Acre se hallaba en
enemigos, aumentó su orgullo aun mas que su
poder de los infieles. Replegáronse entonces hncia
Ja costa, peleando siempre, y se arrojaron en un rii1ueza que procedía entonces de muchos manantiales diferentes.
bote que afortunada.mente allí babia. Ni era r,cceDespues del comercio con los estados cristianos
sario un grande bajel para contenerlos pues solo
amigos, la ocu1mcio11 mas lucratirn de los IIospitiiquedaron vivos siete caballero3. füte puñado de J
larios era el andar en cor~o operseguir los buc¡ues

DE HISTORIA, BELJ.,\S LETllAS Y ARTES.
mahometanos de todas clases que se empleaban en
la pirateria. Obligábanles sus votos á mantener
guerra perpétua contra los turcos, y por consecuencia limpiar los mares de piratas parecía formar parte de sus deberes religiosos, logrando la
Tentaja adicional de aumentar considerablemente
su ya inmensa riqueza con los despojos y el valor
de sus presas: pero este género de vida no podia
ser por mucho tiempo compatible con los votos y
disciplina de la órden, asi es que su carácter
moral perdió mucho de su pureza primitin, y
la "religiosa ciudad" de Rodas presentaba de continuo escenas poco adecuadas á justificar tan respetable titulo.
La gloria de los caballeros ya entonces llamados
de Rodas parecia haber llegado á su apogeo.
Durante un período de cerca de sesenta años desde
1344 á 1400 su influencia y ambicion apenas conocia límites, y las hazafías con que adquirieron la
una y justificaban la otra llenaron de admiracion á
la Europa. Los egipcios y los turcos de quienes
era el terror el pequeño estado de Rodas, intentaron
repetidas veces arrojar de él á los intrépidos Hospitalarios, pero fueron siempre rechazados vergonzosamente con especialdad en los &lt;los sitios memorables de 1444 y 1492. Pero este fué el último
triunfo de los caballeros durante su posesion de
Rodas. Los turcos se habian hecho ya muy formidables desde la conquista de Constantinopla, y en
sus súbditos griegoR que aborrecían de muerte á
los raballeros, hallaron muchos y buenos mariuos á
quienes encomendar la direccion de sus flotas.
Cuando el sultan Soliman IV, comunmente llamado
el Magnlfa:o, tomó las riendas del imperio otomano
á finea de 1520 era jó,·eu, fogoso y emprendedor, y
desde luego determinó efectuar á toda rosta la
conquista de Rodu. Año y medio tardó en preparar su inmenso armamento, y en Junio de ló2'.l se
presentó delante de Rodas con una escuadra formidable, aunque el número de sus tropas que los
cronistas de la órden hacen subir á 150,000 hombres es probablemente uagerado. La fuerza de los
cristianos se componia solo de 600 caballeros, 5,000
hombres de tropas regulares, y algunas compañías
de una. milicia formada en la isla entre los súbditos griegos y latinos, pero durante dos siglos &lt;le
residencia los caballeros &lt;le San Juan habían fortificado de tal modo su capital, que Rodas era á la
sazon una de las plazas mas fuertes del mundo.
Cuando los turcos despues de trece dias de incertidumbre é inaccion empezaron á hacer fuego soore
la ¡ilaza, los caballeros tomaron su ¡iosicion con
arreglo á sus naciones ósea las '' lenguas" en que se
hallaban divididos por su órden. Apoyando sobre
la torre de Francia formaban los caballeros franceses con las flores de lis ondeando en sus estandartes; seguianles los fuertes alemanes cuya columna llegaba hasta la puerta de S110 Jorge; alli
comenzaba la de los ingleses; á esta seguían los
caballeros españoles y los de Auberuill, y lue..,o los
italianos que aunque últimos en la formnci~u no
&lt;•run en valor inferiores á ninguno de los otros.
El anciano, pero actirn y hcróico gran maestre
1.'hle Adaw saliendo de su palacio se bituó cerca

G!)

de la iglesia de Santa Maria de la Victoria desde
cuyo punto podia acudir prontamente do quiera
que el asalto fuese mas vigoroso.
Las primeras operaciones de los sitiadores fueron
muy desgraciadas. Los caballeros destruyeron sus
obras, inutilizaron la artilleria de los turcos con el
bien dirigido fuego de la suya, y por medio de
salidas repen"tinas los mataban á millares arrojandolos en las zanjas que estaban excavando. Los
musulmanes se desanimaron: los bajaes que dirigian el sitio empezaron á ncilar, y á no haber
llegado el mismo Soliman en persona con refuerzos
considerables hubieran sin duda leyantado el sitio.
Aun entonces, y á pesar del prestigio que tenia con
sus soldados este jóven guerrero, el asedio procedió
muy lentamente, siendo extraordinaria la resistencia que en todos los puntos atacados ofrecían los
caballeros. El primer baluarte que cayó fué el de
los ingleses, pero por cuatro veces sucesi ras los
valientes guerreros que lo defendian obligaron á los
turcos ó. repasar la brecha, arrancando el estandarte
que habian plantado estos sobre las murallas.
Despues de cuatro meses de sitio algunos indiYiduos influyentes de la ciudad indicaron la necesidad de capitular, pero el anciano gran maestre
que parecia resuelto á perecer debajo de las ruinas
de la fortaleza no quiso dar oidos á estas sugestiones, y aunque abandonado de toda la cristiandad
y entregado á sus propios recursos harto limitados,
logró todavía defenderse dos meses mas y aun entonces cuando ya no le quedaba ni pólYora ni provisiones de bocn, obtu\·o unacapitulacion honrosa y
permiso para retirarse donde quisiese con los pocos
caballeros que sobrevivieron á tan sangrienta lucha.
Se asegura que los turcos perdieron entre muertos, heridos y enfermos mas de 100,000 hombres
durante los seis meses que duró el llitio de
' Rodas.
El corto número de caballeros hospitalarios que
escaparon con vida en e:;te mortífero asedio, con
unas -l,000 personas mas entre soldados y habitantes católicos de la ciudad, se embarcaron en los
navios pertenecientes á la órden el dia 1° de Enero
de 1523. Se les permitió llevarse sus archivos y
reliquias de santos, objetos de ningun valor en los
ojos &lt;le sus conquistadores. El gran maestre fué
el último que se embarcó, y viendo á todos sus fieles
súbditos salvos ó. bordo, dió la seiial y los buques
dejar!)n la isla de Rodas que tan noblemente hnbia
defendido y en la cual los caballeros Hospitalarios
reinaron durante cerca de dos siglos. Una horrorosa tempestad dispersó aquella melancólica escuadra, pero los navios uno por uno se refugia.ron á
diferentes puertos de la isla de Can&lt;lia. (la antigua
Creta) que entonces perteuecia á la república de
Venecia. Los venecianos actuados por senti1uicntos de envidia y egoismo habían permanecido
expectndores indiferentes de la toma de Rodas por
los turcos, á pesar de que esta isla po&lt;lia ser considerada y era realmente el baluarte &lt;le la cristiandad y la proteccion de las bellas ¡1osesioues rnnccianas de Candin, asi como de sus colonias en otros
puntos del Le vante; debiendo por con,iguicnte
haberla defendido por motivos políticos tanto colllo

l!l

�70

EL IXSTUUCTOil 1 O REPERTORIO

por el honor tlel cristianismo. Irritado con esta
contl ucta se apresuró el gran maestre á salir do
Cnn&lt;lia pronosticando cual seria la suerte de esta
isla á consecuencia del poder colo~al que iban adquiriendo los turcos, y la falta de union entre los
cristianos. Esta prediccion se verificó en el siglo
siguiente: Candia fué tomo da, como Rodas lo
habia sitlo antes.
Hacia fines de Abril las galeras de la ór&lt;len que
otra vez habinn sido &lt;li~persa&lt;las por la tempestad
se reunieron con una ó dos excepciones solamente
en el puerto de l\Iesina, y en le. isla amiga de Sicilia donde los caballeros bos¡,italarios tenian vastas posesiones, prepnró el gran maestre sus repreEentaciones al papa. y á los grnndes príncipes cristianos suplicándoles seíialasen otra isla en el Mediterráneo para la residencia futura de los caballeros
de Snn Juan ó bien r¡11e le nyu&lt;lasen á reconquistar
la &lt;le Rodas. La epidemia r¡uc por entonces se
manifestó en Mesina oblig6 ú. L'Isle A&lt;lam ó. salir

con su ya reducida escuadre. paro. lo. bahía. de
Nápole,, y despues de pasar alli algun tiempo, se
dirigió á Civita Yecchia en la costa romana óesde
donde se encaminó por tierra n Roma. El papa
señaló In ciudad de Yiterbo como residencia temporal de los caballeros de San Juan.
Sin embargo la rnergía del gran maestre no era
segundada ni por el pontífice ni por los príncipes,
que ó ~iraban el asunto con tibieza ó se hallaban
dematiindo ocupados con sus proyectos de engrandecimiento en Europa para pensar en una isla
situada cerca do las costas de Asia. Fué 1,ues
abandonada ln grande empresa de reconqubtar ú.
Rodas, y despues de siete años de incertidumbre,
desengaíios é intrigas, tuvieron los caballeros Hospitalarios que contentar,c con la ndjudicacion que
les hizo Carlos V de la isla de Malta. Aquí les
dejaremos por nhorn; tomando nosotros aliento·
para continuar su histori1l en el próximo número

VIST.\. J&gt;E LA ISLA DR MALTA,

:MICROSCOPIO SOLAR POHTATIL.
E:-. el tomo v de el Instructor, páginas 11.3 y Hü,
~e ha hecho una ex ¡,licacion extenso y circunstanciada de los ¡irincipios científicos en que se funda
la construccion del microscopio, describiendo al
mismo tiempo algunos de sus efectos mnra'l"illoso~.
"No hay acaso un placer mayor," dice el sabio
Dr. Arnott, "para una perrnna dotndn de la facultad de percibir y admirar las bcllczai 1lc la natura-

leza, que el explorar con el microscopio. ?llientr:n
que el telescopio elevo. Jo. mente ó. la contemplncion de un espacio inmensurable ocupado por millares de sole~, y demuestra ser la tierra que habitamos, comparo.da con el universo que la rodea,
mae pequeña aun que lo es uno. boja respecto al
poblado bosque de que forma parte, ó un grnno de
arena en comparacion de toda la que yace en la
ribera y fondo del vasto ooeano; el microscopio
excita nueva admiracion, manifestando sobre esta
hojn, 6 en una sola gota del agua en que ha perma-

DE IIISTORL\, TIELLAS LETRAS \' ARTES,

'il

instrumento representado en las híminas qnc
ncci&lt;lo en infusion, miles de seres viYientes, seres
signen.
no imperfectos por lo diminuto, siuo dotados de
El microi;copio solar e~ un in~trumento óptico
órganos y de una construccion tan romplexn y
que produce uno. imágen considerablemente ancuriosa como 1n del elefante. El que admira la
mer.tadn de cunlquier ohjeto diminuto nplicndo ú
singular construccion del panal de miel, puede
él. füte efecto e~ producido por el sencillo arreglo
dirigir la vista con la asistencia del microscopio
sobre la superficie cortarla de una rntn!l de sauce ú \ siguiente. Un objeto pequeíio de textura transparente ó semitransparente es adherido por medio de
otra madera cualquiera, y verá alli una estructura
un poco de goma disuelta en agua, á un pedazo de
semejante pero mas admirable aun: ó puede comparar la blonda natural del ala de una mosca con 1 cristal muy claro y delgado. Colócase este próximo
la mas perfecta que ¡rne&lt;lc producir la industria \ n una lente ó cristal de aumento ya sencillo, ó yn
doble, 6 compuesta que es lo mas general. Delante
del hombre; ó las bellas proporciones y la perfecdel objeto microscópico asi dispuesto y á distancia
cion de los miembros y las armas de un insecto tal
de unas tres ó cuatro pulgndas, se coloca otrn lentr
vez impercc&gt;ptible ÍL lo. simple vistn, con objetos
de mns diámetro y mayor distancia focal. El
semejantes de mayor tamnfio que le son ya cocentro de estn lente deberá coi11cidir, esto es, estar
nocidos."
precisamente en frente del centro de las otrns dos
El micros~opio cornun ó sencillo r¡uc por su pormas prquefiaq, Prcpnrnda como queda dicho cada
tabilidad es el 1¡ue se empica comunmcnte para
una de estas partes, si se coloca el aparato delante
uso prirndo, aunque utifüimo para obserrncioncs
del sol de modo que los rayoq de este paqnndo por
parciales, no proporciona sin embargo á la genela lente mayor cnignn directamente sobre las meralidad de espectadores tanto placer y deleite como
nores, se formnró. una imágen considernblementc
el llamado micro.•ropio solar. Las imágenes refleaumentada del objeto diminuto préviamente adjadas por este sobre un lienio 6 papel blflnco disherido al cristal, sobre cualquier superficie blnnca
puesto al intento son mayores y mas imponentes,
dispuesta para recibirla á una distancia que varia
y In sorpresa y admiracion que cau~nn crece tnmsegun la fnerza de aumento de las lente~. En el
bien proporcionalmeute. "Un buen microscopio
instrumento que vamos n describir estn distancia
solar," dice el mismo nutor, citado anteriormente,
"es unn do las adquisiciones mas interesantes que
es de unos 18 pulgadas.
la ciencia ha proporcionado al homhre para ayuLM lentes de que acabamos de hablar, algunos
objetos diminutos unidos á una per¡ueíia tira de
darle á investigar los secretos de la naturaleza.
cristal, y un disco de pnpel blanco de diez ó doce
Con las últimas m!'joras hechos en la construccion
de lentes puede aumentarse E:! taruaíio apnrente de
pulgadas de diámetro, constituyen pues todos los
los objetos basta doscientas ó trescientas mil Yece~,
elementos esc&gt;ncialcs del aparato.
y ser aun bastante luminosos para percibirse con
distincion. Una seleccion acertada de ohjetos examinados por medio del microscopio solar, sor•
prende en extremo al que los vé por primero. vez,
llenando su espíritu de altas concepciones respecto
ú In inmensidad de lo creado. Con el microscopio
ordinario solo un individuo puedo saciar á un
tiempo su curiosidad, pero con el solar un concurso
numeroso de personas pueden contemplar n la vez
los mismos objetos, aumentándose de este modo su
admiracion por el fentimiento de que otros pnr-1
ticipan al mismo tiempo en ella."
El obstáculo que se oponia á la introduccion del
microscopio solur en el círculo doméstico es el 1
volúmen del aparato necesario paro. producir el
La figura 1 representa est:ls partes componentes,
efecto deseado; mas esta dificultad queda ahora
y explica su uso y accion respectirn. A es la lente
obviada con lii introduccion de un microscopio 1 ó cristal de numen to doble ( esto es com¡¡iesto de
solnr de mesa ó portátil, que con el reflector y
dos lentes) y anexo n ella el objeto que se deseo.
demo.s partes componentes puede encerrarse en
observar pegado á la tiro. de ,·iclrio seíialada en a.
una cnjn de ¡ioro bulto y fácil de armar. Por
B es la lente mayor que arroja un punto de luz
medio de este instrumento puede un pequeño
concentrada sobre dicho objeto. C es el disco de
circulo de amigos ó una fümilia proporcionarse á
papel blanco que recibe la irmígen aumeutado. de
poca eo~ta muchas horas de un entretenimiento tan
él refractada por los cristales de aumento.
agradadable y deleitoso como útil é instructivo.
La figura 2 manifiesta la construccion de un
En obsequio de aquellos entre nuestros lectores
aparato sencillo que con poco dispendio produrc
que no huhiesen visto los artículos de El Instructor
todos los efectos sorprendentes y agradables dd
ú. _q11e nos referimos nl principio de este escrito,
microscopio solar. llcpresenta la lámina en persbaremo$ artuí una breve descripcion del microspectiva una caja Z Z: sobre ella estriba otra reccopio solar, aunque sin entrar en el cxámen de los
tangular A n C D E F que formn. el cuerpo &lt;M
principios científicos en que se funda, pasando en
instrumento, el cual Fe manifiesta yn pronto pnrn
seguida ú e.xplirar el moJo de hacer uso d!'l 1 hnrer uso de él. Las partes componentes, &lt;les1

h

o

&gt;
...

...
n

�72

EL INSTRUCTOR, O REPERTORIO

armado el instrumento, Tán todas metidas en la
coja z Z para la conveniencia de transportarlo de
una parte á otra.
:E

Modo de armar y ajustar el microscopio sokzr.
l. Levan tese la cubierta de la caja Z Z, y con ella
aquellas partes del aparato unidas á la misma.
Téngase presente que la tabla A B, fig. 2 ( unidll
por el centro y doblada para mayor comodidad)
debe formar la base del instrumento. La pieza
C D E constituye uno de los extremos, y F el
opuesto. Déjese esto á un lado por ahora.
2. Armense los dos pies X X que se hallan en el
fondo de la caja tal como representa la lámina.
3. Levántese el extriimo F y su opuesto C D E.
4. Las dos partes unidas A y B que como hemos
dicho constituyen la base del instrumento, deberán
ahora formar un solo tablero sujetando su union
con las piezas Y. Esto se efectua por medio de las
clavijas de madera S, las cuales se insertan en los
agujeros correspondientes, abiertos al intento en el
extremo superior de los piés X X y las piezas Y.
Hecho esto queda armada la caja y dispuesto á
recibir la parte óptica del aparato.

p

5. Tómese la pieza perforada (señalada N en la
figura 3) y fíjese en la parte exterior del extremo
B C D E haciendo pasar la cabeza del liston L
que tiene un boton ó clavija, tanto por ella como
por la pequeña abertura. cuadrangular de la caja
dando luego vuelta al boton: por este medio quedarán las piezas N y L fijadas al instrumento y
sujetas entre sí.
6. La pieza G que contiene la lente condensadora se colocará sobre el liston L de modo que el

cristal quede en frente del centro de la aberturn
en la caja.
7. El pequeño instrumento de ébano que contiene las lentes microscópicas, se atornilla entonces
á la parte interior de dicha abertura.
.
s. Tómese una de las tiras de vidrio que contienen objetos diminutos (manifest~da en P fig. 3) ~
colóquese en la canaleja de la pieza N como se ve
en la misma figura 3.
.
9. Dispuesto asi el instrumento de.berá ~nr~ele
la inclinacion necesaria, elevándolo o depr1miendolo sobre las élavijas S que forman sus dos puntos
de suspension hasta que la lente G M se (i~lle
directamente en frente del sol. (Véase la pos1C1on
del instrumento en la figura 2.) Colocada de est_a
suerte dicha lente, arrojará un círculo de luz hr1llante ó condensada sobre el objeto microscópico
pegado á la tira de cristal : deberá graduarse la
distancia de la lente y el objeto hasta que el círculo
luminoso $Obre este, tenga un diámetro de unos ¾
de pulgada. Tambien podrá couoce~e cual_ deba
ser esta distancia antes de colocar el obJeto microscópico en el instrumento, observando el disco ?e
luz que arrojan las lentes sobre el lado F de el.•
Cuando esta luz es mas brillante entonces está
propiamente ajustada la distancia.
10. Solo falta ya obtener una imágen clara Y
bien definida del objeto sobre el disco en F, lo cual
se conse.,.uirá dando vuelta suavemente á las lentes
microscópicas hacia la derecha ó la izquierda por
medio del tornillo que las sostiene.
.
ll. Los lados de la caja están c~b1ertos por
dentro de paño negro á 6n de proporc1~nar la .suficiente oscuridad para que se distinga bien la imágen del objeto•.

CULTIVO DE LAS FLORES.
ENTRE todas las diversiones de la espec~e humana
debiera obtener la preferencia el cult1vo de_ las
flores por ser la mas inocente Y aquella cuyo eJercicio ~o puede en manera alguna ser molesta á los
demás. Esta ocupncion no solo es conducente á
la salud y tranquilidad de espíritu, sino ~u~ probablemente ha dado origen á mas sent1m1en~os
benévolos y ocasionado la formacion de mas amistades que' ninguna otra. Los placeres del botanista son sencillos y puros: un nuevo color obtenido en sus flores constituye sn triunfo, el _cual
aunque frecuentemente es debido á la c~s~ahd~d
puede solo asegurarse con un cuida,lo y v1g1lancm
constante. El cultivo de las flores es un placer
accesible á todas las clases de la sociedad, y produce un goce y emulacion 6:0ntínua exento de envidia y rivalidad.

• El microscopio sohr de mesa á portátil se halla de venta
en casa de los Sres. Ackermann y Compa.ñia, y podrá obte
nrrse por medio del Jibre10 de quien recibe el lector este
periódico.

DE HISTORIA, BELLAS LETRAS Y ARTES,

73

ALBANO.

VENECIA.

CuANDO la república de Venecia, aunque insignificante en extension territorial, ocupaba un lugar
importante enh'e las potencias europeas, su gobierno se di!ltinguia por una severidad inflexible
particularmente en delitos políticos, y el secreto y
prontitud con que eran castigados aun aquellos que
.. incurrian la sospecha de mezclarse en los negocios
del estado, han señalado de un modo notable la administracion judicial de aquella famosa república.
Las injusticias que frecuentemente ocasionaba este
modo de proceder no pueden menos de reclamar
la simpatía y compasion de los que hemos tenido
la suerte de nacer en u11 pais libre y mejor constituido, donde son respetados los derechos del hombre, donde las demasias del gobierno son libremente denunciadas como tales por la voz pública, y
donde el velo del misterio pone la injusticia á
cubierto del riesgo y la vergüenza de la exposicion.
La historia de Albano, noble jóven veneciano
que vivia á mediados del siglo xvr, ofrece un triste
ejemplo de la crueldad con que solía obrar el
gobierno de Venecia á impulsos de su recelo y
desconfianza. Dotado de una estricta integridad
y de talentos distinguidos, era muy estimado de
los patricios y CU$Í adorado por el pueblo; pero
á pesar de su rango, su reputacion sin mancilla,
los señalados servicios que babia prestado á la
república con las armas en la mano, y sus constantes esfuerzos para jrocurar la felicidad y bienestar de sus conciudadanos, Albano incurrió la
sospecha de concertar medidas contra el estado.
Su pundonor demasiado susceptible ó mas bien
romántico, no le permitió probar lo infundado de
esta sospecha, y en su consecuencia sufrió una
degradacion y un castigo mas intolerable aun que la
muerte misma.
Tou. VIII.

Uno de los espias observó que todas las noches
á eso de !ns doce, Albano embozado en una ancha
capa y con la mayor cautela entraba en la cas~ del
embajador francés. Las rígidas leyes de Venecia
no permitian á ningun noble veneciano el visitar á
un ministro extranjero á no ser con algun motivo
bien conocido y con la autorizacion del senado, tal
era su temor de que se intentase alguna innovacion
en el sistema de gobierno.
El modo misterioso con que Albano visitaba la
casa del susodicho embajador francés, no podía
pues menos de llamar la atencion de los vigilantes
espías del gobierno veneciano, los cuales dieron
luego parte de su conducta al ilustre magistrado
superintendente de la policía y que era el amigo
íntimo de Albano. Sorprendido Friuli, y con la
ansiedad de un amigo verdadero, reusó dar credito
al relato á pesar de ir este acompañado de los pormenores mas minuciosos, y á fin de cerciorarse de
la verdad del hecho, encargó á un agente de su
entera confianza que vigilase los pasos de Albano.
.Al cabo de algunos dias recibió la confirm~ion de
estas visitas nocturnas y del modo misterioso con
que eran ejecutadas. Agitado por las sensaciones
mas penosas respecto á la situacion de su amigo,
pero acordándose al mismo tiempo de sus deberes
hacia el estado, Friuli luchó por largo tiempo consigo mismo en un conflicto de sentimientos opuestos, y su corazon gemía en esta cruel y penosa alternativa.
No pudiendo sin embargo persuadirse de que el
compafiero predilecto de sus primeros aiíos, el
amigo de cuyo honor y patriotismo había tenido
siempre la idea mas elevada, el orgullo de Venecia.
y el ídolo del pueblo, pudiese alimentar en su pecho
un solo pensamiento contrario á los deberes de un

L

�7!

EJ. IXSTHU&lt;..:TOR, O RllPERTOHIO

buen patricio resolvió a utes de poue1· en práctica
las leyes que babia jurado mantener, ser él mismo
testigo ocular de las visitas nocturnas imputadas á
Albano.
Demasiado pronto se convenció de que el relato
que por dos veces habia escuchado era desgraciadamente cierto. Por varias noches consecutivas, á
la hora mas silenciosa, bajo el mas estudiado disfráz, observó á Albano acercarse á la casa del embajador francés, y á una señal dada, ser admitido
en ella con la mayor cautela y secreto.
El bienestar de la república, el carácter sagrado
de los deberes que le imponía la confianza depositada en él, y la prueba irrecusable que había obtenido por si mismo, obligaron á Friuli á no diferir
por mas fü,mpo el proceder que prescribía la ley
exigiendo del transgresor que explicase su conducta
misteriosa. Su exaltado y sincero patriotismo le
hizo ahogar los sentimientos que dictaba la amistad,
y aunque lo consiguió por entonces pagó despues
bien caro este sacrificio hecho en las aras de su
pátria. Con el dolor mas acendrado -vió á su
amigo querido expuesto á la cruel venganza de las
leyes mas severas, y se horrorizaba al considerar
euál seria el funesto resultado de este proceso.
Ahogando sin embargo todo sentimiento contrario
al interés de su patria, resolvió desempeñar fielmente los deberes de su ministerio, Despues de
pasar una noche agitada y melancólica, dió las
ordenes necesarias á la mañana siguiente para
poner en conocimiento del Supremo Consejo los
¡&gt;0rmenores de la acusacion, solicitando al mismo
tiempo se procediese á la formacion de la causa
contra Albano segun prescribian las leyes.
El consejo que se componia de los patricio,
mas nobles, sabios y venerables ele la república,
manifestó un sentimiento profundo al oir el nombre del acusado sobre cuya suerte iba á decidir.
Una pausa solemne ó silencio mas expresivo aun
que la elocuencia misma siguió á la lectura de la
acusacion.
Friuli pálido y desencajado rompió el terrible
silencio dirigiendose á. la augusta asamblea con voz
trémula y frecuentemente interrumpida por su
agitacion.
"Observo," dijo, "y no extraño vuestra sorpresa y dolor al oír que Albano es el acusado y que
yo soy quien le delata: ¡ojaló. me hubiera alcanzado la muerte antes de haber conocido este din
fatal! En vosotros, jueces venerables, veo los zelosos y firmes mantenedores de la sagrada constitucion de Venecia: los que animados del patriotismo mas puro no vacilarian un instante en defencler la república no solo contra los ataques de
sus enemigos declarados, sino contra los que por
medio de maquinaciones secretas é insidiosas intentasen empañar su esplendor. En sabiduría, en
,·irtud y en merecimiento me reconozco humildemente vuestro inFerior; pero en amor á. mi patria
en celo ard 1ente por su prosperidad, en rigor in-flexible contra sus enemigos, puedo decir con orgullo que á nadie cedo, y este dia" añadió, con los
ojos arrasados ele lágrimas, "probará que mis palabras son ~inceras y verdaderas."

.

'

"Dela11te de vosotros veis, senailorc~, uno que
algun tiempo fué el ornato de la república, el
ejemplo mas brillante de todo lo grande y nobhi, el
respetado compañero de vuestras deliberaciones,
acusado no solo de haber violado las leyes de Venecia sino con fuertes sospechas de concertar mediclas
hostiles á la seguridacl de la -república: y acusado
por quien? Por uno que hubiera sacrificado con
gusto su vida para preservar la de aquel tí. quien
acusa; por uno que si hubiera escuchado solo á los
impulsos de su amistad le hubiera dado asilo contra
la persecucion de la justicia y preservádole del
golpe de su espada: por uno que al vindicar las
leyes de su pais renunciaba á la paz y felicidad del
resto de su vida. ¡ O 1&gt;atria mia ! cuán costoso es
el sacrificio que hoy hago por tu bienestar y seguridad ! Te ofrezco como víctima el amigo querido
de mi corazoo, la parte mejor de mi mismo.
Nunca, sobre el altar de la amistad, ardió una
llama mas pura ni mas brillante que la que encierra mi pecho, pero á tu ,·oz patria mia, sofoco
su influencia y extingo cualquiera sentimiento que
pueda oponerse á tu seguridad."
Pidió entonces al Consejo disculpase el estado
de excitacion en que se hallaba, y procurando
calmar el tumulto de las emociones que le agitaban
pasó á manifestar los pormenores del hecho en que
se fundaba la acusacion.
Continuó luego su discurso Friuli manifestando
que por mucho tiempo babia reusado dar crédito
al informe de sus agentes; pero las repetidas visitas nocturnas de Albano eran demasiado ciertas:
observó que el mero hecho de frecuentar la casa
del embajador sin In autorizacion necesaria, era
contrario á la ley establecida; pero considerando
ademas lo desusado de la hora, el estudiado disfráz
y la excesiva precaucion usada para admitirle, no
era posible dejar de sospechar con sobrado fundnmento que estas visitas tenian por objeto alguna
maquinacion perjudicial al estado. Sin embnrgo á
pesar del peso de estas conjeturas, Friuli suplicó ni
tribunal que en consideracion á la buena fama de
que hasta aquel momento babia disfrutado su
amigo, y de los eminentes servicios prestados por
él á la república, le permitiesen hacer una explicacion franca de su conducta con la cual tal vez
lograría desvanecer las sospechas deshonrosas que
hasta entonces no podian menos de recaer sobre él,
y-concluyó exhortando á los jueces tuviesen presente que el templar la justicia con la piedad era la
accion mas grata y meritoria en los ojos del •rodo
Poderoso.
Causó profunda impresionen la asamblea el dis1
curso de Friuli cuya lucha entre el deber y la
amistad le grangeó la admiracion general. Despues de un corto intérvalo obtuvo Albano permiso
para responderá la acusacion que ª&lt;l!lbaba de proferirse contra él: con rostro sereno, 'Una voz firme
y sonora, y no menos dignidad que gracia y modestia, dirigió este la palabra al consejo~
Declaró que en aquel momento sentía mas por
su acusador á quien algun día le fué permitido
llamar su amigo c¡ue por si mismo; pues la situaciou Je Friuli debia ser infinitamente peor tiue la

DE HISTOHL\, BELLAS LETH.AS Y ARTE:::.

7 ,j

suya por desastrosa que fuese para él el resul- 1 el tono firme y resuelto con que fué proferida 110
dejaba esperanza alguna de convencer á Albano
tado de aquel día. Respecto al cargo que se le
á
que rompiera el silencio.
. .
hacia de haber visitado la casa del embajador
:M:andáronle
retirar,
y
despues
de
exammar
el
francés admitía sin titubear ser perfectamente
tribunal su conducta bajo todos aspectos hallaron
cierto, y si en esto había violado una ley existente
en ella mucho que vituperar y aun mas que sosp~aunque obsoleta, desde luego se reconocía merecedor del condigno castigo; pero observó que no se char. Su constancia en negarse á entrar en esphbabia probado contra él delito alguno en conexion cacioneg sobre ella confirmó la opinion general
respecto á su criminalidad. A pesar de la. simpatía.
con este hecho, mas allá de las sospechas á que
y el interés que al principio experimentaran ~n su
pudieran dar origen circunstancia&amp; aparentes.
favor
no titubearon ahora. en imputarle el cnmcn
Dura cosa era, añadió, el luchar contra sospechas,
de
conspirar
contra el estado. Ya el cons~jo se
los hechos pueden ser negados ó explicados, pero
babia separaclo de la práctica usual en semeJan:es
en cuanto á las sospechas ignoraba el modo de
casos, manifestando en consideracion á sus
combatirlas, como no fuese suplicando á la asamtudes y servicios una clemencia muy rara vez eJerblea de cuyos individuos babia sido por largo
cida
por el gobierno veneciano.
.
.
tiempo personalmente conocido, que recordasen su
Debajo de la famosa plaza de Venecia conoc1da
conducta durante toda su vida, y que examinasen
con el nombre de San Marcos hay unos calabozos
estricta y severamente si en algun período de ella
tan profundos que se hallan considerablemente
hallaban el menor motivo para justificar sospechas
debajo del nivel de la mar. Una vasta y lúgubre
de traicion por su parte. Recordó modestamente
galería subterránea construida de maciza mamposeus senicios á la república y los incesantes esfuertería sirve de vestíbulo á estos calabozos ó mas bien
zos que había hecho para promover su bienestar y
sepulturas
humanas. En el piso de esta galería.se
-realzar su gloria. Invocó al cielo como testigo de
ven de trecho en trecho agugeros ó aberturas cuque jamás ni aun en pensamiento había formado ó
culares cerradas con fuertes rejas, los cuales dan
eoncebido planes contrarios al gobierno, y era tal
la confianza, dijo, que le suministl'&amp;ba su inocencia entrada á unas marmorras ó silos profundos que
no reciben mas luz ni aire que el que con trabajo
que desde luego y con el mayor placer colocaba su
cnusn, su honor y su vida en manos de aquella se introduce por dichas aberturas. En estos silos
eran depositadas las infelices víctimas de la sosaugusta asamblea, seguro de que unánimemente
pecha del gobierno, bajándolas tí. ellos por medio de
decretarían quedase para siempre borrada la mancuerdas, paro. no volver á salir jamás. Así elitereha que habían echado en su buena fama las sosrados privados cruelmente de todos los medios
pechas mas iuju~tas.
.
de poner fin á tan horrible existencia, en oscuriDespues de una corta deliberacion con los demas
dad absoluta y casi palpable, separados para
miembros del consejo, declaró el presidente que el
tenor de la acusacion presentada era mas que su- siempre del mundo sin la mas remota esperanza de
volver jamás á ver á sus familias, sus amigos, los
ficiente no solo á convencer al tribunal de que
objetos mas gratas á sus afecciones, ni aun cosa
Albano babia violado una de las leyes fundamenalguna sobre la tierra, estos infelices sufrían tortales de la república, sino á hacer necesario que
mentos mil veces peores que la muerte mas terrible.
este expusiera el verdadero motivo de sus visitas
En uno de estos lúgubres calabozos fué condetl embajador francés y la razon que tuvo para el
nado
Albano á pasar el resto de sus días. La senmisterio y cautela que empleó en ellas. Albano,
tencia. una vez pronunciada era irrevocable y su
añadió, babia incurrido ya severas penas con solo
ejecucion inmediata, así que sin permitirle que se
la comision del hecho confesado por él; pero en
consideracion á sus méritos y servicios, el consejo despidiese de sus amigos ni aun de su familia que
se hallaba dispuesto á tratarle con indulgencia de un momento tí. otro esperaba su regreso; sin
preparacion de ninguna especie para tan funesto
siempre que el acusado se prestara á hacer la conporvenir fué conducido á estos subterráneos, y en
fesion que se exigia de él, pues de lo contrario no
la flor de su edad y el ejercicio de las faculpodia menos de suponer que sus visitas nocturnas
tades y dotes mas brillantes, fué sepultado en vida
y misteriosas tenian un objeto subversivo y cony para siempre privado de alternar c_on la especie
trario á los intereses de la república.
humana.
Albano dió gracias al consejo por su indulgencia,
A pesar del secreto y prontitud con que fué suspero al mismo tiempo declaró que no le era posible
tanciado este proceso, el pueblo de Venecia echó
sin ofender sus principios de pundonor y delicadeza explicar las circunstancias particulares de su luego de menos á su bienhechor y amigo. Acostumbrado á someterse humildemente á la voluntad
conducta. Con la vehemencia del nrdadero pade sus gobernantes, no se atrevian á clamar por su
triotismo y del modo mas solemne, negó la exisprotector ni aun murmurar contra aquellos á.
tencia de todo designio contra su patria, y concluyó
quienes suponia autores de su desaparicion; mas
asegurando á la asamblea que cualquiera que
no por ser silencioso su dolor era menos agudo y
fuese la suerte que le estaba preparada no babia
menos sincero, y la poblacion entera no cesaba de
poder en la tierra que le hiciese confesar el motivo
ú objeto de sus visitas,.pues sobre este punto babia lamentar la suerte de su favorito.
El acendrado patriotismo de Friuli y la conresnelto guardar el secreto mas profundo é inviccion íntima de haber desempeñado su deber no
violable. No es posible describir la sensacion y
el dolor r1ue causó en la. asamblea esta declaracion:
bastaron á sostener su espíritu contra los efectos

;ir·

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�76

EL INSTHUCTOJl, O REPERTORIO

que en su nngustindo corazon produjo In sentencia
de su amigo predilecto. Contemplaba con horror
la situacion á que Je babia reducido; el ro~tro pálido
y desencajado de Albano en que se veian pintadas
la desesperncion, y las señales de una disolucion
pró:ximn, recurrian continuamente á su imaginacion y destruian su reposo. Su constitucion aunque robusta no pudo resistir el conflicto de su
dolor y sus remordimientos. Su salud empezó á
resentirse, y empeorando de día en dia bajó al
sepulcro poco despues del encarcelamiento de
Albano, dando nsi una prueba de que su amistad
ern tan sincera y ardiente como el nmor que profesuba á su patria.
No llegó nunca á saberse por cuanto tiempo
arrastró Albano su mi581'able existencia en su oscuro subterráneo: observose en esta parte el mas
profundo silencio, y nadie se atrevia á preguntar
por la suerte del prisionero ni aun á pronunciar su
nombre.
Diez y ocho ó veinte años despues de la prision
de Albano, un sacerdote residente en la ciudad de
Paris fué llamado para auxiliar en sus últimos
momentos á una señora de alto rango, y suministrarla los dulces consuelos de la religion. Entre
otras cosas que la moribunda comunicó á su confesor le manifestó que unos veinte años antes habia
residido en Venecia en la casa del embajador
fránces con cuya esposa la unía desde la infancia
la amistad mas estrecha; que durante su permanencia en aquella ciudad babia hecho conocimiento
con un caballero veneciano cuyo título le era desconocido aunque sabia ser de nacimiento y rango
elevado; que el mérito personal de este jóYen, su
talento, amabilidad y conversacion agradable no
1rnclieron menos de hacer una profunda impresion
en su corazon, que el cariño había sido mútuo, y
aunque ella tuvo la debilidad de confiarle su honor
parecia sin embargo que la pasion de ambos se
aumentaba de dia en dia: que no siéndoles posible
unirse en matrimonio por oponerse á ello obstáculos insuperables, adoptaron el modo mas misterioso
y secreto de verse, siendo él introducido á deshoras
de la noche por una criada de confianza que le
abría la puerta á cierta sefíal. Pero repentinamente, sin liaberla informado de su designio, dejó
su amante de visitarla: este abandono, añadió,
unido á mil oonjeturaa y temores sugeridos por tan
e:xtrnño proceder afectaron visiblemente su salud,
por cuya razon sus amigos ignorando la causa de su
afliccion la aconsejaron que se restituyese á su pais '
natal donde con el tiempo recobró la salud pero
nunca la tranquilidad.
Adelaida, débil y exhausta con la excitacion de
este relato, babia apena,¡ recibido la absolucion que
imploraba cuando exhaló el último suspiro.
De este modo se supo que el desgraciado Albano
era inocente de todo delito contra su país, y que
sus visitas nocturnas que habían sido atribuidas á
proyectos subversivos contra el gobierno no teninn
otro objeto que el de ver á una amante querida.
Este jóven generoso quiso mas bien sufrir las miserias de un eucierro perpetuo en las entrañas de ltt
tierra, que comprometer la reputacion de In mujer

á quien adoraba. Al admirar su heróico punt!onor,
su amor ardiente, y su extraordinaria firmeza seanos permitido olvidar las indiscreciones de Albano,
ó si le vituperamos por un error cometido, vertamos
por lo menos sobre sus cenizas una lúgrima de
simpatía y compasion.

NAYF.GACION POR EL Y APOR EN EL
PACIFICO.
ACABA de recibirse en esta capital la noticia del
buen éxito con que ha sido coronado el primer
ensayo relativo al establecimiento de un servicio
de vapores en el Pacífico. Los dos hermosos barcos de vapor, Chile y Peru, construidos e:xprofeso
parn este objeto, arribaron á Valparaiso en la tarde
del 14 de Octuure último. La carta siguiente
dirigida por el capitan del Perú á los directores de
la compnfíia, y que ha sido insertada aquí en casi
todos los papeles públicos, explica las circunstancias de la travesía y arribo de ambos buques, y
sin duda interesará á nuestros lectores. Dice asiV11lparaiso, 17 de Octubre de 1840.-Salí de Rio
Janeiro en compañia de "El Chile" el dia 30 de
Ago~to y llegé al cabo de Possession en la mañana
del 14 de Setiembre. Continuamos nuestra ruta y
atravesando los estrechos de Magallanes tocamos
aquella misma tarde en Port Fomine• donde permanecimos cortando leña y haciendo provision de
agua hasta la mañana del 19.
Como el dia anterior era el aniversario de la
emancipacion de Chile planté una valiza de veinte
y cinco pies de altura sobre el promontorio de
Santa Ana, depositando debajo de ella un pergamino manuscrito con la descripcion de los dos •
buques, la &lt;luracion del viaje, consumo de combustible, &amp;c., y asimismo vnrias monedas inglesas del
presente año. Arboramos en seguida el pnbellon
Chileño, y le saludamos con tres vivas. Al anochecer lo recojimos y dando tnmbien tres vivas á
la Compañia de la Navegacion por el npor en el
Pacífico, volvimos á bordo, dejando la valiza como
señal conspicua rle la ensenada, y monumento

• El hábil navegante Sarmiento, por mandado del go•
biemo espauol formó el aüo de 1583 un estaLlecimiento ó
colonia en la orilla ;e;,tentrional del estrecho de ~Iagallancs
(descubierto por este en 1520). Esta colonia que recibiú el
nombre de San Felipe fué visitada cuatro aiios de~pues por
Cavendish, el cual hall(, CL los habitantes pereciendo de frío,
hambre, y enfermedad. Diole entonces el nombre de l'ort
Famine ó puerto de Hambre que ha conservado desde en•
tonce. cn·Jos mapas iogleses.-(N. del Redactor.)

DE HlSTORJA, BELLAS LETHAS Y AUTES.

77

estable que sirviese para conmemorar el triunfo M. E. S. Scott para que se aviste con vd. y le
del vapor en aquella parte del mundo.
suplique se mantenga fuera de In rnda hastn que
El dia siguiente al amanecer procedimos en vea colocada una señal en el faro de la Punta, en
compañia á atravesar el resto de los estrechos cuyo momento saldrá á recibirle y felicitarle una
cuyas aguas parecían un espejo, sin descubril'l!e en doble línea de botes empavesados, entre los cuales
In atmósfera una sola nube, hasta llegar al cabo podrá vd. entrar. Nos remitimos á l\Ir. Scott para
del Pilar donde asi que entramos en el Pacífico se los demas pormenores. De vd. seg. ser. Naylor,
levantó una fuerte marea soplando poco despues Boardman y C•.-Mr. G. Peacock, comandante
un recio viento nor-noroeste. Aquella noche se del barco de vapor "el Peru."
separó el Chile: el viento no duró mas que unas
Despues de esperar la señal por nlgun tiempo
veinte horas, durante las cuales probó el Perú ser durante el cual enarbolé el pubellon Chilefío, que
un excelente buque de mar, sin sufrir deterioro, saludé con veinte y un cañonazos, ejecutando
aunque por algun tiempo temí q11e la marejada se ademas varias evoluciones con ambos buques, Yino
llevase parte de la obra muerta.
á bordo el coronel W ood y procedimos hácia el
Despues de tres ó cuatro récios embates de un mut:lle, siguiendonos el Chile á corta distancia.
fuerte viento norte durante uno de los cuales me Pasamos entre el na vio almirante inglés el "Presipuse á cubierto en la isla de Santa Maria en la dente," y el Chileño el "Chile" manejados por sus
bahía de Arauco, llegamos á Talcnhuano el 29, repectivas tripulaciones. Aquel nos saludó con
pero el Chile no pareció hasta una semana despues, tres vivas y este último, asi como los demás buques
lo cual me causó la mayor ansiedad. Este barco de guerra menores, con una salva real á la qne
l1obiendo tomado distinto rumbo, experimentó un siguió la de los baterias y de todos los buques
temporal aun mas severo que el nuestro, pero afor- mercantes que tenían cañones á bordo. Dimos
tunadamente no sufrió daño alguno, y á los pocos despues la vuelta á la cabeza del muelle, y pasa&lt;lías tuve la satisfaccion de ver á ambos buques mos por una doble línea de botes adornados de
tan gallardos y en condieion ttm perfecta como pabellones y gallardetes y con bandas de música,
cuando salieron del rio Támesis. Despues de pin- los cuales se hallaban situat!os cerca del embartar las máquinas y darle, tiempo para que se enju- cadero de Almendral. Desde alli culebreamos por
gasen mandé encender los hornos con carbon del entre los diferentes buques mercantes todos empapaís á fin de probarlo. La pequeña cantidad vesados, y en derredor de la popa de los buques de
que procuramos fué extraída del pié de un pre- guerra: volvimos á snlir por otra abertura y anclacipicio. Es inferior al carbon de Onle~, pero no mos hácia la extremidad del muelle. La costo,
tu,·imos dificultad alguna en mantener el vapor todas las casas y eminencias situadas de un exó. su fuerza ordinaria mientras duró el combustible. tremo al otro de Almendral, se hallaban cubiertas
Se me informó de que podía procurarse buen car- de expectadores que no cesaron un instante de
bon en un sitio llamado Colcura sobre la costa á saludarnos con alegres aclamaciones ondeando conunas doce leguas al sur de Conrepcion, y me habia tínuameute sus pañuelos. En una palabra esta
propuesto visitarlo en compañia del geólogo po- recepcion ha excedido con mucho nun nuestras
laco l\tr. Lololscky que se halla ni servicio del mayores esperanzas, y únicamente siento que el
gobierno de Chile, pero á cansa de un pequeño digno proyectista de esta empresa, ~fr. Wheelaccidente que me lo impidió, envié al doctor Wel- wright, no se hnllnse presente para ser testigo do
uourue quien en compañia de l\lr. Lololscky y tan lisonjero entusiasmo. Las oficinas públicas y
Mr. Cunninghitm, vice-consul inglés, procedió /i las tiendas se hallaban cerradas, y el trabajo susColcura, Lnraquete y Arauco, con el objeto de pendido por aquel dia.
examinar los lechos de carbon de piedra existen tes
S. E. el gobernador, el almirante Ross y otros
en dichos punto~, y me cabe la mayor satisfaccion funcionarios públicos con sus familias, vendrón á
en poder mani(estar que sus observaciones han visitarnos el domingo próximo. Pienso echar el
tenido por resultado la seguridad de existir en ellos ,·apor y darles un paseo al rededor ele la bnhia.
carbon adecuado eu todos respectos para la na\'e- Las múquinas se hallan en muy buen estado y los
gacion por el vapor.
barcos solo requieren un calafateo parcial con lo
Salimos de Tnlcahunno, en la tnrt!e del miercoles . cual estarán prontos para inmediato servicio."
1-t, y en veinte y cinco horas (durante !ns caales !
recorrimos una distancia de 246 millas,) avi~tamos
Las grandes é innumerables ventajas que debeni.
el 1rncrto de Valparaiso. Salió á recibirnos en un ¡ proporcionar el establecimiento de un servicio de
bote )Ir. Scott diputado por el gobernador para
npores entre el Atlántico y el Pacifico, tanto 11I
poner en nuestras manos la carta hidrográfica del
continente americano como á las pote11cia~ europuerto y bahía, y asimismo un programa de nuespeas con las cuales comercia nquel, ,on obvia~ y paltros movimientos con una carta de los Sres. Kaylor, 1
¡,nbles; pero aunque estas Yentujns son evidenteBoardmnn y C•. de la cual es copia lo siguiente:mente generales y mútuas, In mera inspeccion ele
Valparaiso, Octubre do 1840.
un mapa de sud-America y particularmente de su
~Iuy Sr. nuestro.-Tenemos el honor de infor- costa occidental, probará sin embargo que In utilimar ti. vd. que S. E. el gobernador de Valparaiso
dad debe ser pruporcionnlmente mayor para este
de~c1111do c¡ue la entrada en este puerto de los
continente. Los paquetes de vapor 1iertenecientes
u1111ues de su mando sea tan celebrada como fuese
ni gobierno inglés que hncen el servicio de las
¡M;iblt•, ha comisionado al Jlortador du esta
i11dias occitlentales, en concxion con los del mur

�78

EL lNSTH UCTOR, O REPERTORIO

Pacífico, rclluciriín el viaje de comunicacion entre
la Inglaterra ( asi como lns demos potencias de fa.
Europa occidental,) y lus costas del Perú y Chile
que antes duraba cuatro meses, á un período de
treinta ó cuarenta dias. Esta comunícacion acelerada y fácil, propenden\ naturalmente ó fomentar
las relaciones y producir un comercio mas extenso
con la costa occidental de la América del sur.
La incertidumbre y fluctuaciones actualmente
ane:i.:as ó todas las operaciones mercantiles de la
Europa con aquellos mercados distantes, serán en
gran parte obl iados por la facilidad de transmitir
avisos con frecuencia y regularidad, al paso que el
producto de los cargamentos se hallará disponible
y pronto para nuerns usos tres ó cuatro meses
antes de la época en que lo es en la actualidad.
El tráfico local reportará asimismo grandes
Yentajns de una comunicacion acelerada entre los
diferentes puertos situados sobre el Pacífico. La
irregularidad que al presente reina en ellas es
causa de hallarse frecuentemente detenidos los
buques por un tiempo indefinido en los puertos de
la costa, y por la misma razon no pueden efectuarse los cambios de plaza á plaza y de mercado
á mercado que son el alma y esencia de comercio.
Por medio del vapor se establecerá un intercambio regular de avisos cada quince días, y muchos viajes que ahora ocupan 23 ó 2J dias podrán
ejecutarse en cuarenta ó cincuenta horas.
La trave~ía del istmo de Pannma no ofrece ya
dificultad alguno. El vinje desde el Pacifico al
Atlántico ~e efectua con facilidad en diez y ocho
hora~, mientras que la vuelta ocupa dos dias ¡ pero
por medio del camino de hierro desde Panonia
hasta la confluencia &lt;le los rios Chagres y Trinidad,
J1asta cuyo punto narngnn sin dificultad npores
de cuatrocientas á quinientas toneladas, el ,iaje á
través del istmo podrá verificarse en ocho 6 diez
horas.
El viaje á las indias orientales bien sea desde
Europa ó desde los puertos americanos del Pacífico, dejará ya de ser uoa empresa árdua y tediosa,
y In rápidez y seguridad de las comunicaciones por
medio del vapor los haré. mas frecuentes é importantes. Para el comercio europeo In travesía del
istmo de Panama es en este cnso de suma importancia.
Hespecto á los medios de llevar adelante este
utilbimo proyecto, las observaciones hechas hasta
ahora prueban que no deberán presentarse obstáculos en esta parte. En primer lugar hay en
Chile cnrbon de piedra en abundancia, el cual
1mede obtenerse é. poco coste: podria tnmbien ser
trnido de Ioglaterra á un precio moderado ¡ y por
último la naturaleza del activo tráfico que es de
esperar se establezca entre la costa septentrional
de América y Australia, proporcionará los medios
de asegurar un surtido abundante de carbon de
aquella colonia en caso de necesidad.
Ln facilidad &lt;le reparar las embarcaciones es tnmbien notable. Guayaquil es un exceleute arsenal,
y particularmente adecuado ¡&gt;ara In reparncion de
barcos de vapor; y nlgunos de los puertos de
Chile ofrecen iguales veutajas.

DE lllSTORL\, DEJ,LAS LETRAS Y ARTES.

Despues de haber indicado ligeramente parte de
los beneficios que deberá producir el establecimiento de un servicio de vapores en el Pacífico,
concluiremos observando que acaso en ningun otro
punto del globo se presenta un campo mas ,asto
pnra la agencia del vapor. Los vientos meridionales, las calmas, y las corrientes de este oceano
hacen su navegacion por medio de barcos de ,ela
tediosa y sumamente incierta, al paso que In naturaleza del pais desde Yalparaiso é. Guayaquil que
presenta uun sucesion de montaiins y profundos
precipicios intersectados por desiertos areno,os,
ofrece todos los obstáculos imnginnbles á los viajes
por tierro1 y sin embargo existe una poblaciou de
cuatro millones de habitantes prontos á participar
en mayor ó menor grado de las ventajas que trae
consigo un sistema de comunicaciones regulares y
expeditas. La naturaleza misma parece pues indicar la importancia y utilidad de la navegacion por
el vapor en una e:i.:tensa línea de costas cuyos obstáculos físicos oponen una barrera casi insuperable
á toda otra clase de comunicaciones.

Y que eomos unas
'!'odas las mugerc·s.
Dirá que me hnt&gt;lgo
J)e que no pnrere
En mha el Domingo,
Ni en mercndo el J ue\'es:
Que mi amor sencillo
Tiene mil doblece~,
Y que somos unas
Todas lns mugeres.
Dirúme: trai&lt;lorn,
Que con alfileres
Prendes de tu coña
J.o que mi alma prende ...
Cuando esto me dig:\
Diréle que miente,
Que no somos una~
Todas las rnugeres
Diré que me ngra1la
~u pellico el \'erde,
;\f uy mns que el brocado
Que ,·isten Marquese~.
Que su amor primero
Primero fué siempre,
Que no somos unas
Todas las mugerrs.
Diréle que el tiempo
Que el mundo revuelve
Ln. Yerdad que digo
Verá si &lt;1uisiere:
Amor &lt;le mis ojos,
Burlada me dejes,
Si yo me mudase
Como otras mugeres.

11.

LETHII.LA~.
l.

Ln niiia morcn1t
Que yendo á In fuentePerdió sus zarcillos
Gran pen1t merece.
Diéramc mi amado
Antes que se fuese '
Zarcillos dorados
Hoy hace tres meses,.
Dos cRndados eran
Para que no oyese
Palabras de amores,
Que otros me dijesen:
Perdílos l1tvan&lt;lo,
¿ Qué dirá mi ausente
Sino que son unas
Todas las mugeres ?
Dirá que no quise
Caudados qne cierren~
Sino fnlsns llaves,
)f u&lt;lanzn. y dcsclenes:
Dirá c¡ne me hnbln11
Cuantos , nn y , ieuca,.

Blanca y bella niiia
De los ojos bellos,
Huye los peligros
Del hijo de Venu~.
Los oi&lt;los tapa
A sus mensageros,
Como el aspid libio
Al sabio hechicero.
' " soy 1·1.,
No &lt;ligas:
I re,
Resistille puedo;
Que muchas cautivas
Lo mismo dijeron.
Eres delicada,
Y él fuerte en extremo,
No eshín cié! seguros
Los muros del cielo.
1\Iira como siguen
Su triunfo soberbio
Salomones sabios,
Do.vides guerreros.
Y el que solo mato.
Los mil filisteos,
Un rapaz desnudo
Le corta el cabello.
Ante el carro suyo
En mil formRs puesto,
Va el supremo Jove
Aherrojado y preso.

Danle lo.s corouns
V nsallnge y sueldo,

\' sus leyes siguen
Los que !ns hicieron.
Ciérrale la ,·ista,
Que ella e, el comienzo
Por donde ú las nlmns
Camina su fuego.
Que amor, como üli,-cs
A los Polifemos
La luz de los ojos
Les ciega primero.
Son los gustos suyos,
Cu1tndo los contemplo,
Engaííosas nguns,
Dorado ,·eneno.
1\1 íra11se sus daiios
Los ojos abiertos,
Sus tlirhns y glorias
Pnsm1 entre sucííos.
Vívorn en el ,·icntre
Son sus pcnsnmientM,
l\lntan á In. madre
Que los tu\'o dentro.
Traen sus bienes nlns,
Pártense ligeros,
Y sus males plomo
Pnrn estar de asiento.
l\lil placeres suyos,
Dijo un sabio de ellos,
A montar no llegan
Un solo tormento.
¿ Pue3 qué si {1 tu alma
l\Iartirizan celos?
Librete amor, niiia,
De tan duro infierno.
Coge el labr11dor
Del arado suelo
El fruto del grano,
Que escondió en su seno.
Si recibe trigo,
Trigo dá á su tiempo;
Y 5i flor, dá flores
El campo risueño.
Mnl bay1t semilla
Que dá el fruto avieso,
Y rnnl haya fruto
Della tan ageno.
Acá se111brnrás
Amor rnrdndero,
Cogerás oh-i clo
De un ingrato pecho.
A la niña hermosa
Del rul,io cabello
Una escarmentada
La dá este consejo.
Ella de ser libre
La hizo juramento,
Y nmor que la escucha
Se queda riendo.

III.
Hiñó con J uanilla
Su hermana Miguela,

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N
N

�60

EL INS1'1lUCTOíl, O REPEUTORIO
Palabras la dice,
Que mucho la duelan.
Ayer en mantillas,
Andabns pcqueíía,
Hoy andas galana
Ma, que otras doncellas:
Tu voz son suspiros,
Tuq cantos endechas,
Al alba madruga~,
Al gallo te acuestas:
Cuando estás labrando
No sé en que te piensas,
Que al dechado miras,
Y los puntos yerras.
Dícenme que haces
A morosas seiías;
Si madre lo sabe,
Habrá cosas nuevas.
Clavad vent11na~,
Cerrará las puertos :
Para. que bailemos
No dará licencia.
l\Iandará que tia
Nos lleve á la Iglesia,
Por,1ue no nos hallen
Las amigas nuestras.
Cuando fuera salga,
Dirále á la fluriin,
Que con IIUC'stros ojos
Tenga mud1a cuenta.
Que mire quien pasa,
Si miró á la rrja ;
Y á quien de nosotras
Volvió la cabeza.
Por tus libertades
Seré yo sujeta:
Pagaremos justos
Lo que malos pecan.
¡ Ay Miguela hermana,
Qué mal que sospechas!
Mis males pre~umrs,
l\Ias no los acirrtus.
A Pedro el de Juana,
Que se fué á In sierra,
Aficion le tu ve,
Y escuché sus quejas.
l\Tns vi,to que es vario
Despues de su nu,encia,
De su fe fingida
Ya no se me acuerda.
Fingida la llamo,
Porque quien se au~cnta
Sin fuerza y sin gusto,
No ea bien que le quieran.
Ruégale tú á Dios,
• ,
Que Pedro no vuelrn,
"" • •
Responde burlando
Su hermana Miguela ¡
Que el amor comprado
Con tan ricas prendas,
No saldrá del alma
Sin salir con ella.
Creciendo tus aiíos
Crecerán tus penas,

Y si no lo sal)es
Escucha esta letra:
Si eres niña y lias amor,
¿ Qué te liarás cuando mayor 1
Si al niño Dios te ofreciste
Desde niña, con la edad
Le darás mas facultad
De la que le prometiste:
Si pequeña te atreviste
En tenerle por Seííor,
¿ Que te liarás cuando mayor?
Como estás hecha á querer
Desde que sabes amar,
En faltando á quien amar,
Te verás aborrecer:
Segun esto, podrás ver
Si e1'rs ni,ia y Itas amor,
¿ Qué te liarás cuando 111ayor?

DE llJSTORL\, DELLAS LE'l'HAS Y. ARTES.

81

TARACEA Y MOSAICO.

LOPE DE VEOA.

Esta letrilla nos recuerda otra escrita por Don
Angel ele Saavedro. duque de Ribas, que parece
imitacion de la anterior: dice asiHermana J uanilla
Si acaso te encuentro
Sentad a á la reja
Oyendo requiebros,
Se lo digo ú. madre ;
Vrrás con que ceño
Te llama bribona,
l\Iocosa, arrapiezo;
Yeuará que rnyas
Con b)oll(] as y flrcos,
A mi8a el domingo,
La tarde á paseo :
Que tengas cuidado
J uanilla te advierto,
Pues yo he de contarlo
Sin faltar un pelo;
Que no me parece
Justo ni bien hecho,
Cuando aun apenas
l\Ie llevas dos dedos,
Que me dejes sola
Mientras me divierto
Con mis muñequillas
Vaguillas y peso~,
Por estarte hablando
Con esos mozuelos.
¡ Mal hoya aquel dil\
Que por pasatiempo
La ropa de ml\dre
Probamos al cuerpo!
Porque )'l\ te viene
Su saya, te has puesto
Tan tonta y fachenda
Que dá rábia el verlo.

Por muy desgraciados que nos creamos debicramos tener presente que hay un Ser que está siempre velando sobre nosotros: el mundo es gobernado
por la voluntad divina y no por un hado ciego y
cnsual.

11

t

LA palabra embutido, familiar á todos los que tienen el menor conocimiento del ramo de ebanistería, suministra una idea general del significado de
las voces taracea y mo,áico.. La primera puede ser
considerada como el nombre genérico de una clase
de obra de le. cual constituye el mosáico una de
las di visione&amp;.. Empezaremos pues á. hablar de
aquella..
Llámase taracea la reunion de un gran número
de P.iezas de madera de diferentes colol't's, que se
aplican en láminas delgadas sobre una base comun
á todas ellas, ó tomada. en sentido mas general, es
une. combinacion de pequeños trozos de madera,
cristal, piedras preciosas, esmalte, &amp;c., colocadas
de modo que juntas formen una pintura. Actualmente empleamos la voz en su signi6cndo anterior
ó concreto, tal como lo indica la palalira embutido.
Los romanos y otras naciones antiguas parecen
l1aber practicado hasta cierto punto el arte de la
taracea; pero en Italia durante los siglos quince y
diez y seis, fué donde adquirió el mayor grado de
perfeccion que ha presentado aun. Hasta entonces
las taraceas eran solo combinaciones de maderas
blancas y negras; pero Juan de Verona tiiíó las
que empleaba, y por medio de este artificio pudo
repre~cntar al natural varios objetos. Sus sucesores disfrutaron la ventaja de poder em1,lear algunas de las bellas maderas de diferentes colores que
produce la América, y perfeccionaron tambien la
invcncion de teñir la madera, adoptllndo un modo
de quemarla ó tostarla sin consumirlo, con lo cual
lograban representar las sombras.
Durante el reinado de luis XIV llevaron los
franceses el arte de taracear IÍ un alto grado de
perfeccion en todo género de muebles. Boule, un
ebanista de aquel tiempo, inventó el modo de embutir ébano con pequeños filamentos de cobre, por
cuyo medio producía una jnfinita variedad de diliujos. El capricho y mudanzas de la moda han
hecho obsoletas !ns producciones de Boule, pero
los inteligentes las buscan aun y aprecian debidamente. Los taraceistas solían teñir de varios
eolores las ¡,lanchns ú láminas delgadas de madera,
'foM. VIII.

logrando asi producir una gran variedad de efectos. Un ebanista aleman llamado David Roetgen
ha reanimado últimamente el arte de la taracerie,
presentando algunas muestras de exquisita belleza.
La práctica del embutido no es en realidad otr~
cosa que una especie muy delicada de cliapeado.
La base es de roble ó pino perfectamente curado ó.
fin de que no se alabée. Las maderas que han de
usarse para el embutido se asierran en láminas.
muy delgadas, tiiíéndo!ae ó preparándolas luego
con arreglo á la obra que haya de ejecutarse.
Sobre estas láminas se traza entonces el dibujo, el
cual es despues recortado con una ~ierra mny fina,
siguiendo escrupulosamente los contornos. Esta
parte de la obra es muy delicada. Por el método
ordinario las planchas de madera !e sujetan verti.:.
calmante con tornillos, cortando luego á mano con
,
una sierra horizontal; pero hay una máquina muy
ingeniosa, inventada por un ingeniero nleman residente en Londres (l\lr. Holtzapfel) en la cual dichas
láminas descansan de plano sobre una mesa,. y el.
dibujo es recortado con mucha rapidez .y_ precision
por medio de una sierra delicada que mueve el
mecanismo en posicion verti&lt;-al. Des)llles de re.
cortadas las piezas, sea cualquiera el modo por el
cual. se efectua, se las fija con buena cola y en su
posicion respectiva sobre el tablero que sirve de
fondo ó base, prensándolas luego hasta que están
perfectamente secas. Resta solo pulimentare! embutido segun el uso que haya de hacerse de él.
Mosáico. Pero la especie de embutido mas hermoso é importante, es el que se distingue con el
nombre de Mosáico, donde las sustancias embutidas en vez de ser madera, se componen de crista~
mármol, esmalte, pasta, ágata, cornerina, lapislázuli y otros materiales preciosos. Describiremos
primero algunos célebres trozos de mosáico existentes, pasando luego á explicar el modo de producirlos.
De que en tiempos remotos existieron obras de
mosáico masó menos perfectas, no nos dejan dudo:
los sagrados escritos. En el libro de Ester vemo1&gt;
11ue Asuero tenia en su palacio "un pavimento de

M

�8J

EL l NS'fllUC'l'OH, O HEPEHTORIO

mármol encarnado, azul y negro," pero en épocns
mas recientes existen nun muestras de este arte.
En 1790 fué descuuierto cerco. de Sevilla ú nl,.unos
pies de profnudidad debajo de tierra, un °paYimento mosáico de mucho mérito: tiene cuarenta
pies de largo y treinta de ancho; en el centro hay
una representacion de los juegos del circo, y eu los
extremos, compartimientos circulares ó medallones
que contienen figuras de las musas, &amp;c. En la
carrera, uno de los carros ha volcado, el que lo
guinua yace en el suelo ni parecer herido, y sostellido por dos hombres: se ven tambien caballos en
confusion, y ginetes desmontados. Un gran número de espectadores ocupo.u las gradas. En los
n1edallones se hallan representadas las musas con
sus respectivos atributos, los centauroo, niños con
túnicas de diferentes colores, y animales de todas
clases. Los espacios entre uno y otro compartimiento representan tnmbien varin9 aves, frutas y
flores, observándose en todo mucha diversidad de
color.
Otro mosáico semejante nl interior ha sido dcst•ubierto cerca de Leon en Francia. Se com1&gt;one
de pequeños cubos de mármol con pastas de diferentes colores esparcidas entre ellos: este paYimento tiene diez y seis p ies de largo sobre diez de
ancho. Ilúllanse tambien representados en él todos los detalles de los juegos del circo, de los cuales
se deduce que nada menos de ocho carros partian
á un tiempo: algunos de estos estan roto~, y caidos
caballos y conductores. Los caballos son blancos,
tordos y bayos, y presentan un aspecto elegante y
nui mado. Rodean el chco numerosos espectadores
generalmente vestidos de azul.
En el bautisterio de la iglesia de San Juan en
Jlavenn, está representado en mosáico el bo.ufomo
de N. S. Jesucristo, cuya obl'a se supone ejecutado.
en el siglo Y. En un compurtimieuto circular, al
centro se vé á J esus en pié metido en el rio, y á
San J unn con una larga y mal formada cruz en una
mano, y una concha en la otra con la cual 'Vierte
agua sobre la cabeza del Redentor. Contiene
tambien una figura humano. alzándose del agua:
delrnjo de esta figura se halla escrito. la palabra
Jordan lo cual indico. ser una persooificacion del
rio sagrado. Al rededor de este compartimiento
htty una série de figuras de cuerpo entero que representan á los doce o.postolt's, y el todo se hallo.
rodeado de una orla compuesta de púlpitos, altares,
y otros objetos del culto divino.
Los artistas modernos de Italia se han hecho
célebres por la produccion de copias en mosúico t.le
las pinturas mas celebradas de los grandes maestl'Os. Cuando N apoleon poseía la Italia, mandó
sacar uno. copia en mosáico del famoso cuadro de
La Cena de Leonardo dc1 Vinci •. El artista
.
G1~como
Rnffaelli, auxiliado por ocho ó diez ope-'
r~nos que trabajaban bajo su direccion, tardó ocho
auos en completar esta obra, que costó 37,500 pesos
y se halla ahora en poder del emperador de
Au;trin.

• \'rnie Ll lu~tructor, toui. i, pag. ".:!J-1.

DE HISTORIA, BELLAS LETRAS
El arte de trabajar en mosáico difiere algo con
distintos materiales segun estos sean piedras infundibles ó fusible esmalte. A no ser en los pavimentos, se hace mucho mas uso de este último que de
lo. piedra, tanto por la ma vor delicadeza de la obra
ejecutada con él, cuant"o porque admite mejor
el color, y es tambien mas económico. Las piedras 1Jreciosns empleadas en el mosáico, se trabajan y reducen (~ su propia forma por los medios de
que usualmente se valen los lapidarios, empotrándolas luego en cimiento ó argamasa muy fuerte
hecha á propósito. Lo. descripcion siguiente del
modo de preparar una grande pintum mosáicn, tal
como se practica en el din, dará uua idea bastante
correcta del procedimiento en general.
En primer lugar es preciso preparar una baso
sólida para la pintura, formúndola de alguna piedra duradera tal como mármol, ó piperina (piedra
volcánica) bien sea de uno. sola pieza ó de varias
unidas. En este ú.ltimo caso se hace uso de nrios
trozos paralelógramos que juntos componen In
superficie requerida: estas piezas, de un grueso
consideraule, forman un fuerte tablero; este es
excavo.do en su superficie basta la profundidad t.le
tres pulgadas y medio., dejando un filete al rededor,
el cual, concluida lo. obra, queda al nivel con esta.
Intersectan la superficie exca'Vada unas muescas ó
canalejas transversales de ¡migada y media de
profundidad, y algo mas anehas en su base que en
la JJOrte superior, á fin de poder retener el cimiento
ó argamasa de que están llenas; estas muesca~,
~artiendo de los costttdos en dire&lt;,cion oblicua, se
Juntan formando un ángulo en el centro: el objeto
de e~ta operacion es outcner un enlace entre la
superficie de la piedra excavada y la argamasa
que sirve de Jecho á las piezas embutidas. Ajústanse entonces los trozos paralelógramos de que se
compone aquella, por medio de chapas de hierro
que los abrazan por detrás. Si se hace uso de una
sola pieza de mármol, se efectuo. la excavacion del
mismo modo, dejando igualmente un borde al
rededor.
Este, pu~s, puede ser comiderado como el esqueleto del futuro mosáico y tiene ¡&gt;ara con él fa
misma relacion que el uastidor en que vá clavado
el lienzo tiene respecto IÍ la pintura. Llénasc entonces de argamasa la parte excavo.da, y sobre
esto. argamasa que podemos denominar el lienzo
preparado de la pintura mosúica, van empotrados
los pedacitos de piedra de que se compone esta, y
de los cuales hablaremos despues.
Para preparar este cimiento usaban los anti«uos
o
una parte de cal apagado. y tres partes de polvos
de mármol : mezclándolos con agua y clara de
huevo hacían una masa que batian hasta reducirla
á la c?n~istencia requerida; pero esta pasta, segun
la op1mon de los modernos, se seca demasiado
pronto, de modo que se solidifico. antes de que el
obrero tengo. tiempo de insertar lus piezus. Fué
pues reemplazada por una mezcla de una parte de
cal muerta y tres de polvos de piedra traYertina
mezclados con nceite de linaza, y bien batidos Ju-'
rante algunos dins con una llana ó trulla de aluaíiil. Esta masa ¡,rese11t:.1 al priucil'io unn super-

Y ARTES.

83

las en la argamasa: para ejecutar esto se vale de
ficie plana, pero despues crece y se hincha. Todos
unas tenacillas apropósito, usando luego un mazo
los dias se le añade un poco de aceite para impedir
pequeño de madero. para fijar firmemente las Tarique se seque y endurezco.. En el ,·erano tardo.
llns en la argamasa, hasta que quedan todas á un
menos en formarse In !\rgamasn que en el invierno,
mismo nivel. Si el efecto producido no le agrada,
variando el tiempo requerido de veinte á treinta
vuelve á sacar las varillas y procetle á un nuevo
días segun la estacion, hasta que por último quedo.
arreglo
de ellas. El cimiento ó pasta permanece
como una pomada blando..
suficientemente blando para poder trahnjnr sobre
El modo de 1&gt;reparar los esmaltes ó pedazos de
él durante dos ó tres semana~, y el operario tiene
que se compone el mosáico .s el siguiente. Lo,
cuidado de no extender de una vez mas argamasa
ingredientes que forman el esmalte, y que consisten
que la que puede cubrir de 111osáico en el tiempo
en vidrio combinado con materia colorante metádado. Concluida ya una parte de la pintura, se
lica, son expuestos durante ocho dias á la accion
tiende otro lecho de argamasa, continuando el
de un horno de vidrio, cada color en una vasija
mim10 procedimiento hasta completar la obro..
sep11.rado.. El esmalte fundido entonces se extrae
Algunas Yeces suelen quedar pequeños intersticon una cuchara de hierro, derramándolo sobre
cios etttre las nrillas de esmalte cuando sus bordes
una lápidll pulimentada de mármol, tendida hori110 se unen bien unos á otros. Llénanse estos espazontalmente: sobre el esmalte se coloco. otra lápida
igual á la de abajo, de modo que aquel al enfriarse
cios con mármol ó esmalte reducido á polvo y trabado con cera, el cual se introduce en ellos pasando
formo. una série de discos nplano.dos de ceren de un
tercio de pulgada ele espesor. Para dividir estos
sobre él un hierro caliente. Despoos de dos meses
discos en trozos mas pequeños, se van colocando
de concluido el mosáieo, cuando yo. la argamasa
sucesivamente sobre una yunque de acero cortante
ha tenido tiempo &lt;le secarse, se procede á allanar
la superficie y puli111entnrla, restregánt.lola con un
que tiene el filo hacia arriba, y al golpe de un
martillo tnmbien agudo, se quiebra el esmalte,
molon de piedra y esmeril. Esta parte de lo. obra
es muy tediosa y cansada.
dividiendolo por este medio en tiras cuadradas ó
prismas, los cuales se cortan despues en pedazos
Existe un retrato en mosáico del papa Pablo V,
de una pulgada poco mas ó menos. Para las pin- • en el cual el rostro solo se compone de mas de un
turas pequeñas se o.molda el esmalte durante su
millon y medio de fragmentos cuyo tamaño no exestado de fusion en varillas largas cuadrangulares,
cede al de un grano de mijo. Las piezas de mosáico
dividiendolas despues sobre la yunque ó por medio
difieren desde este tamaño hasta el de dos pulgadas
de una lima. Algunas veces se cortan estas tiras
en cuadro segun lo requiere la obra. En lo. fábrica
con una sierra sin dientes, ó mas bien un cuchillo
de Roma á que hemos o.ludido se practica la pinusado con esmeril, pulimentando luego las piezas
tura en mosáico en una escala muy considerable.
en una rueda de lapidario.
Los diferentes materiales están arreglados por su
El esmalte dorado para el mosáico, se hace apliórden, como hemos dicho ya, en numerosas oficicando el pan de oro sobre la superficie caliente de
nas, y de alli los toman los artistas á medido. que
un pedazo de esmalte de color pardo o.si que sale
los van necesitando. Ademas de este establecidel horno. Vuelve despues todo al fuego por un
miento hay muchos artistas en Roma ocupados en
corto tiempo, y cuando sale de él se hallo. ya el oro
obras mas pequeñas cuyas dimensiones no pasan
firmemente adherido á la superficie. En el esde dos ó tres pulgadas, tales como aves, insectos y
malte doro.do que usaban en Roma los trabajo.can:istillos de flores de ejecucion muy delicada.
dores en mosáico, se observo. una ligera capa de
Para las pinturas en mosáico de tamaño modeoro transparente sobre el cristal. Los colores de
rado, en lugar de una base de piedra se lince uso
estos esmaltes asi preparados, son prodigiosamente
de cobre endurecido, con algunas proyecciones en
numerosos. Hay uno. fábrica de pinturas mosáisu superficie á fin de que lo. argamasa adhiera
eas perteneciente al papa situada en un extenso
con mas firmeza.
edificio al sur de la basílica de San Pedro. En
La gran ventaja del mosáico es su extraordinaria
esta fábrica estan arreglados los esmaltes, en formo.
duracion, pues los colores son indestructiules y el
de varillas de una pulgada de largo, con arreglo á
transcurso del tiempo no hace impresion alguna en
sus tintas ó colores que son en número diez y siete
él: sus desventajas son cierta dureza. de efecto y Jo
mil. Ocupan una série de salas, donde están ordetedioso del procedimiento.
nados con sus correspondientes letreros en cajones
y escaparates : de alli los sacan los artistas del
mismo modo que un impresor escoge sus tipos en
lo. caja. En general las varillas son como hemos
dicho quo.drangulares, pero algunas de ellas preDE LAS FIGURAS DE RACIOCINIO.
sentan sin embargo otras formas.
Preparados yo. todos los materiales, procede el
LLUCANSE asi aquellas formas particulares que se
artista con su labor : empiezo. por echar en la parte
dan ni pensamiento cuando el ánimo, libre de
excavada una porcion conveniente de argamasa,
pasiones, quiere demostrar una verdad y exponerla
del requerido espesor, y reducida á una superficie
con toda la claridad y energía posibles. Tales son
muy tersa: en seguida, teniendo delante la pintura
el símil, la antítesis, la interrogacion en muchos
t¡ue ha de copiar, vá escogiendo una por una varicasos, la polisindeton, la nsindeton, la suspension,
llas de esmalte del color apropiado, y empotrándola gradacion y al¡:runas otras de su clase, de r¡ne

o

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�8-!

EL INSTRUCTOR, O REPERTORIO

generalmente se usa para dar vigor y elegancia al
razonamiento. Explicada la naturaleza y uso de
estas figuras, no será difícil conocer la de las otras
que pertenecen á la misma especie.
El símil ó la comparacion puede tener qos objetos : el uno ilustrar el pensamiento¡ otro embellecer él estilo. En el primer caso es figura de raciocinio: en el segundo de fantasía¡ y pertenece á la
segunda clase de las figuras.
Un célebre publicista ha dicho que la comparaclan no es razon; y es imposilil.e negar este axioma.
Por consiguiente el símil no se emplea en demostrar, sino en dar luz y esplendidez ál pensamiento,
haciendo que intervenga en él la imaginacion. El
filósofo que comparó el avaro á un cerdo, -animal
inmundo, é incómodo durante -su vida, pero que
con su muerte regocija á todos, nada pretendió
demostrar¡ pero dió muy bien á entender la
bajeza, estupidez y resultados mas comunes de
aquel vicio. ¿ De qué manera? Llamando la fantasía en auxilio de la razon, y presentando bajo
un símil, cuya exactitud es imposible desconocer,
toda la fealdad de pasion tan soez. El mismo
efecto produce la hermosa comparacion de Ripja.
¡ Qué callada que pasa las montañas
El aura respinndo mansamente !
¡ Qué garrula y sonante por las cañas J

·La 111011ta11a es el varon verdaderamente 'bueno;
la caft.a, el hipócrita; y el aura, la virtud,
Para que en' las óbras de raciocinio sea admitida
y valedera la comparacion, es necesario pues que
contribuya á ilustrar el pemamiento, y á darle él
aspecto bajo el cuo.l quiere presentarle el escritor;
c1ue no se alargue demasiado ni se extienda á otras
circunstancias mas que las que quieren expresarse
(precepto á que se falta en poesía, porque en ella
la comparacion es figura de adorno y no de raciocinio): que no se repitan demasiado, ni se hagan
sin necesidad las comJ&gt;araciones, porque cuando se
raciocina no se trata de mostrar ingenio, sino de
esclarecer el asunto: que no se tomen los símiles
de objeto8 mas elevados ó mas bajos que el que se
compara, ni muy semejantes y obvios, ni muy
separados, y por tanto difíciles de entender, con
respecto al asunto, ni en fin de objetos obscenos ó
nauseabundos que ofendan la decencia ó el estómago. Los límites de la comparacion, mirada
como ·figura de raciocinio, son precisamente los
que indique la necesidad. No es lícito pasar mas
adelante.
Mucho mas hay que decir del símil considerado
como figura de imaginacion; pero lo reservamos
para cuando se trate de esta clase.
La comparacion se funda en la semejanza de dos
objetos: la antítesis en su oposicion. Pero esta
sola no basta pnra formar antítesis: se necesita
ademas que las frases en que se expresan las dos
ideas contrapuestas, se pongan juntas, y sean
iguales ó casi iguales en tamaúo. Puede haber
contraste sin antítesis, como en la sublime expresion de Séneca: Res est sacra miser. El infeliz es
una cosa sagrada. La oposicion entre el hombre
in feliz y abatido por el infortunio, y la reverencia

y Yencraciou que exige para él nuestro filósofo, P~
evidente; mas no hay contraposicion intentada y
marcada, no hay antítesis. La habría si dijésemos : todos desp,.cci.an al infeliz; pe1'D todos debieran

i-everenciarle.
Este ejemplo basta para probar que puede existir el contraste de las ideas sin haber figura;
observacion importante: porque la antítesis es
por si misma una forma excesivamente brillante, y
las mas veces afectada, del discurso, y por tanto
incompatible con la pasion; cuando los afectos,
señaladamente los tiernos y melancólicos, nunca se
expresan mejor que por los contrastes.
Chateaubriand, en su Genio del Cristianismo ha
caracterizado por ellos el estilo de Virgilio, el mas
sensible, el mas tierno, y al mismo tiempo el mas
profundo de los poetas de la antigiiedad. Parece
que este digno 'émúlo de Romero, conociendo la
nada de todas las cosas humanas, se dedicó á explicar por negaciones, esto es, por lo que no son,
los objetos de los sentimientos que IIescribe, y de
aqui nace aquel colorido inexplicable de profunda
melancolía que toman bajo su pince1 las _pasiones
tiernas.
En efecto, obsérvese que casi todas·las frases de
grande efecto en este poeta son negatfras. 'fttl es
aquel verso de l)ido, próxima á morir:
Dulces eruviic, dum fatu Demque si,1ebant,

Y que tan bella y tiernamente tradujo nuestrg
Garcilaso
O dulces prendas ••
¡ Dulces y alegres cuando Dios quería !

Evandro, viendo muerto á su hijo Palante, exclama:

Nrm ha-e, ó PtLlla, dederac promissa parenti
No prometiste así, Palante mio.

La madre de Eurialo, viendo la cabeza tlestroucada del hijo, &lt;!ice:
, •...• , , Tu11c illa seuecla:

DE IIISTOfüA, BELLAS LETRAS Y ARTES.

bien la reciben de sus semejantes; y nunca parecen ' las armas eontra el dictador, no tenia pudor, despues e.le 1·estituic.lo á su gracia, t!e acusará r¡uicn
mas contrarias dos ideas que cuando se encierran
nunca fué tan eneruigo suyo como él : Quid enim,
en dos frases contrapuestas y de casi igual extenTubero, dist?-ictus ille tttus in acie pharsalica gladius
sion; porque juzgamos mPjor de la oposicion entre
ayebat? cujus latus i.Ue muero petebat? qui seusus
ellas cuando en todo aparecen iguales, menos en
erat annorwn tuorum? quce tua mens? oculi? 111a11m?
aquello en C!ue se oponen.
Loa ejemplos de la antítesis son muy frecuentes
ardo1· animi? quid cupiebas? quid optabas? " P oren los buenos escritores. La mas célebre es sin
que: ¿ qué solicitaba tu acero desnudo en la badisputa la de Juliano. Diciéndole á este emperatalla de Farsalia? ¿ á qué pecho dirigías su punta?
dor uno de sus aduladores: si bastase nega1· el cr(á qué fin manejabas las armas? ¿ cuál era tu inmen, nadie seria culpado; respondió: si bastase
tencion? ¿ qué buscaban tus ojos, tus manos, tn
acusar, nadie se1'ia inocente.
animo enardecido? ¿ qué querías; qué deseabas?"
Esta figura tiene el a1-tificio muy á las claras; y
A veces la interrogacion es figura vehementísima
por tanto no conviene prodigarla. Su regla esentle pasion, como la de Diclo, figurándose el peligro
cial es que la oposicion en que se funda ocurra
de acometer á Eneas en medio de los troyanos:
naturalmente, y no sea buscada con afectacion,
Quem meti: mo1·ituta?
como la del epigrama de Ausonio:
Si el morir era cierto i qué temía 1
lnfelix Dido, nulli be,1e nupta marito:
líoc pereunte f11gis, hoc f11gu11te peris.
Dido infeliz en maridos,
Pues ninguno te conviene:
Al morir el uno, huyes;
Al huir el otro, mueres.

La interrogacion no es figura, sino modo comun
de hablar, cuando se pregunta lo que se ignora:
pero lo es de raciocinio, y muy enérgica, cuando
se pregunta lo que se sabe, mucho mas si la pregunta se hace al que es de contraria opinion. Adquiere el argumento mayor fuerza, por dos razones:
la una, porque parece que se pone en manos del
adversario la decision del asunto: la otra, porque
supone en el que habla una profunda conviccion
de la verdad ó de la justicia de su causa.
Cuando Priamo pregunta á Sinon
Quo molem ha71c immanis e¡11i stdtuete? quis auctor?
Quid ve petunt? quic rtligio? aut quic maclti11a belli?
¡Para qué levantaron esa mole
Del inmenso caballo1 iQuién la hizo,
O con qué fin 1 i Es m~quina de guern,
O religioso voto?

i Este descanso á mi vejez guardabas?

pregunta sencillamente lo que ignora, á quien cree
capaz de responderle: pero cuando Lucrecia responde á Calatino que le preguntaba por su salud:

Pero qué nos cansamos en hacinar ejemplos?
¿No va1e por todos la célebre expresion et campos
ubi Troya fuit'? Los campos donde Troya fué.
El artificio, si así puede llamarse, del poeta de
~Iantua para describir las pasiones consiste casi
siempre en manifestar el contraste entre lo que es
y lo que fué ó lo que debiera ser, ó en fin lo que se
esperaba ó se deseaba que fuese.
El contraste pues de las ideas, cuando no se las
contrapone simétricamente, es propio del lenguaje
apasionado; p ero apenas aparece esta simetría;
apenas se presenta la antítesis, dejamos de creer
en la pasion; porque ninguno que esté fuertemente conmovido se entretiene en simetrizar frases,
ni en contraponer palabras 6. palabras. Ni aun los
vuelos de la imaginacion admiten ese estudio.
El raciocinio sí, porque los pensamientos reciben
á veces mucha luz tle sus eontrarios, así como tam-

"¿ Qué salud puede haber en una muger que ha
perdido la honestidad?" esta última pregunta es
una Yerdadera figura de elocucion, y la usa para
afirmar con mas ahinco lo que su esposo sabia tan
bien como ella.
La interrogarion es una figura comun en las
disputas, priucipalmente si son un poco acaloradas
como las del foro y de la tribuna. Para que esté
bien introducida son necesarias dos condiciones:
la primera es que no se repita demasiado, porque
no parezca. amanerado el estilo, observacion que
debe tenerse presente en todos los giros y formas
de la sentencia: la segunda y mas principal es que
cuando se cometa la interrogacion, sea con la
ccrtidumbre de dejar á su adversario sin respuesta.
Tal fué la magnífica interrogacion de Ciceron, defendiendo á Quinto Ligario delante de César,
contra el acusador Tllberon, que habiendo llevaflo

Sera mea: requies?

85

lllinime : quid enim salvi es mulie1·i omissa pudicitia?

En efecto, no es agena la interrogacion de la
lógica de las pasiones: y en estos casos obra por
simpatía, cuando es bien introducida. Todas las
almas responden á placer del que las pregunta
apasionado.
La Polisíndeton ó la Asindeton, esto es, la ncumulacion ó supresion de las conjunciones, son figuras de que se hace frecuente uso. Pero es menester
discernir los casos en que com·iene una y otrn.
Cuando queremos explicar la rápidez con que
pasan los objetos ó ae aglomeran los sucesos, la
pluma del escritor arrebatada por las ideas deja
olvidadas las particulas, que por su naturaleza son
menos esenciales en el lenguaje, como se verifica
en la expresion de César al dar cuenta al Senado
de la guerra del Ponto: Veni, vidi, vici. "Llegué,
ví, vencí."
O la estanza de Fr. Luis de Leon incitando ni
Rey Rodrigo á la defensa de su nacion.
Acude, acorre, vuela,
Traspasa la alta sierra, ocupa el llano,
No perdones la espuela,
No des paz á la mano,
Menea fulminando el hierro insano.

Pero cuando acomoda al escritor llamar la atcncion sobre cada uno de los objetos que presenta,
multiplica para separarlos las conjunciones, ó bien
alguna otra parte de la oracion que produzca el
mismo efecto por medio de la figura llamada Re¡,eticion. Ciceron dice al sedicioso Catilina que la
patria le aborrece y le terue, y añade: Hujus tu

neque auctoritatem vereberc, nequejudicium sequcre,
neque vim pei·timesces ? "¿ Tú ni respetarás su
autoridad, ni seguirás su dictámen, ni te mer,ts su
poder?"
La gradacion coD1;iste en dar cada vez mayor
vigor al pensamiento, y aun acomoda que las frases
vayan tambien aumentando y se hagan cada yez
mas llenas y sonoras, para auxiliar con la armon í,\
el aumento que toma la sentencia.
Virgilio dice:
Arma velit, ¡,oscat q11e simul, rnpint q11ej1ne11/11s.
Q uiera las armas y las pida al punlo
Y la fogosa juventud las ton.e,

�SG

EL INSTlluCTOR, O IlEPEHTORIO

Lti Su~pension consiste en recorrer !ns diferentes
respuestas que pueden dar,e á una cuestion, demostrnnclo brevemente la insuficiencia de todos,
excepto de la que da al fin el mismo e~critor, La
Pr,,tericion, en suponer que se omiten muchas
ideas, cuando realmente se insiste en ellas, aunque
,·igoroea y concisamente. La Correccion, en enmendar artificiosamente lo que se ha dicho para
buscar una palabrn mns propin, ó una idea mas
luminosa. La Concesion, en suponer verdaderos
, algunas proposiciones del ad l'ersnrio para confundirle mejor. Pero estas figuras y otrns muchns
estan sometidas á las reglns generales que ya hemos
expuesto; íi saber, 1•. que no senn estudiadas:
2•. que no se repitn unn sola con dem~iada predileccion: 3•. que nnzcnn de la mismR materia natural y oportunnmente.
Estas r&lt;'glas pudieran reducirse ú una sola: sol~ltese la encrgl&lt;t del pc1m1111ie11to y de la frase, aT1tcs
que la t/;oga11cia. E.ta Yemlrá dcspues.
Podemos contar entre los figuras del raciocinio
lns mismas formas que los ló~icos le hnn asignado,
á saber: el en:imema, el sorítes, el dilenma, y tal
vez el silogismo. Pero son estas maneras de decir
tan artificiosa~, sciinlndamente Jn. último, y tienen
tan clnro el artificio, '1 ue solo en mnterins muy
ogenns de )05 adornos oratorios, podrinn sufrir,e.
Exceptuamo~ sin emLorgo el dilenma; del cunl
tenemM hermosbimoij rjemplos en Virgilio y en
otros poeta~ y onidores. El entimema y el soríte~,
que no es mns que el entimema repetido, constituyen la forma esencinl y lógica de todo raciocinio.
Por tanto no pueden incluirse en los escritos donde
se exija cierto grndo de elcgnncio, sin disfrazurlos
mucho y como envolverlos en In misma serie de In~
frnse~.
Toda_s las figuras que ha,ta aquí hemos nombrado
nlternn poco ó mucho el pensamiento: pues aun
la misma supresion 6 multiplicucion de lns conjunciones indica la mayor velocidad ó detencion con
q 11e se expresan las ideas, y ya esto contribuye á
pintarlas de dinrso modo en el nlmn del que
escucha ó lee.
.A. L.

LAS BELLEZAS DE LA NATURALEZA.
AQUELLA sensible J&gt;ercepcion de la belleza que
distinguimos con el nombre ,le gusto cuando es
¡Hopiomentc cultivada, es mns general y uniforme
con respecto á aquellos objetos menos sujetos ií las
alteraciones que producen los accidentes fortuitos,
el capricho ó In moda. Todos contemplan con
igual placer la esmaltada pradera, la floresta umbrosa, el pintoresco pnis~jc, el inmenso occano, y el
estrellado firmamento, pero las emociones de diferentes espectadores aunque semejantes en su clase
difieren mucho en su intensidad, puPs pnrn gozar
de todo el deleite que proporeionnn las escenas
encontndoras de la naturnlezn, es preciso que el
espíritu no se halle corrompido ¡,or In a,·nricio, ln
sensualidad 6 In nmhicion. Si se hallase dotado
de nctirn sensibilidad, elevncion de sentimic11tcs,

entu~iasmo y afeccion, lns escenns de In nnturalez:&gt;.
contribuirán eficazmente á inspirarle aquella serenidad que aumenta su belleza y c¡ue es tan necesaria para gozar dignamente de ello.s. Por una
simpatia. secreta el alma parece acoger la harmonia
que contempla, y la organizacion interior se asemeja
y amolda á la exterior. En este estado de dulce
compostura somos susceptibles de recibir impresiones virtuosas de cnsi todos los ol,jetos que nos
rodean. l\liramos al paciente buey con genero~a
complacencia, á la inocente oveja con compasion, y
al cabrito jugueton con emociones de ternura y
nmor. Nos regocijamos con el caballo 1&gt;or su lihertad y exencion del trabajo ni verle recorrer el matizado pasturaje. El gorgeo de los pájaros nos encanta; el zumbido de los insectos nos agrada, y los
activos mo,·imientos de los peces nos causan placer
porque todas estos son expre,iones de felicidad, y
habiendo experimentado un intcres comun en los
goces de seres inferiores, no podremos ya ser indiferentes á sus padecimientos y mucho menos ocnsionorlos. Pero el gusto por las !Jellezns 1mturules
ejerce oficios mas grnntliosos que los que acabamos
de enumerar, Su cultivo no solo refina y humaniza sino que ennoblece y elern los sentimientos,
produciendo admiracion y amor hacia aquel Ser
divino autor de todo lo !Jello, sublime y bueno en
la creacion. Actuado por estn inspirncion dh ina
y benéfica, el homLre vé un templo en coda florc,ta
y auimodo de un dernto entusin,mo une su rnz ni
coro univcr,al, ó alaba !ns obras del Altísimo en un
silencio mas expre,ivo llllll,

DE HISTOH!A, DELLAS LETHAS Y AHTE~.

bi

DE LA BELLEZA Y LA VERDAD EK LA PIXTUIU.

RELOJ CBICVO.

U:. relojero de Viena llamado l\Iotins llatrenhofcr
ha resuelto el problema propuesto por el profesor
Gruithnusen de !\Iunich, que era; "comtruir un
reloj que indique al mismo tiempo la hora que es
en diferentes ciudades, y cuya máquina no experimente embarazo alguno en su operacion, cualquiera
que seo el número de relojes que ponga en movimiento pnra los diversos parajes ya de Europa ó
de otros puntos del globo, y cuyo minutero y orario puedan ser dirigidos á placer hácia otros sitios."
El reloj construido por Ratrenhofer onda muy
bien, y su muestra, cuyo diámetro es de catorce
pulgadas, tiene en el centro la de Yiena y 1í su
rededor setenta y dos muestras mas de otras tan tus
ciudades, señalada coda una con su nombre. fo.
dica la diferencia del tiempo medio entre Yíena y
cada uno de estos setenta y dos puntos, y la máquina es puesta en movimiento por un peso de
cuatro libras solamente. Todos los demns relojes
son movidos por el mecanismo del de Yieno, de
modo que si el reloj está parado, con solo arreglar
el de Viena cada uno de los demas indica desde
luego su hora corre8pondiente. A pe,nr de ser esta
pieza de mccaubmo tan ingeniosa en su construccion, el profe,or Gruithausen ha procurado prohor
que no corresponde exactamente con lo r¡uc él
propu$O.

Los grandes é inmortales pintores que dedicaron
su arte al sen·icio de In religion, atendían mucho
mas á la belleza que á la verdad en sus obras. Su
principal objeto al piutar asuntos sagrados, era
excitar ó por lo menos estimular un sentimiento
religioso, y hablar al corazdn por medio de la vista.
Aspi raLan á crear la idea del dolor suLlime ó del
amor divino en la persona &lt;le Jesus; el afecto mnternol
de
• en su forma mas sacrosanta en la firrura
e
1a nr.~en;
la penitencia rel'erencial en la de la
mngdalcna; ó el triunfo de la fortaleza cristiana
en los p11decimientos y tentaciones de los mártires
Y de loa santos. Por esta razon tocia su energia,
todo su poder pictórico se dedicaba á la e:rpresio11
,1 1
'
o o 1ue puede titularse la belleza de sus 1 intura:.

Los accesorios de tiempo, lugar y trnje, ó rerJa&lt;l
pictórica eran genernlmeute descuidados. Escenas que debieran haber sido representudns en una
tierra úrida y sedienta y bnjo un sol abrosndor, lo
eran en medio del risueiio aspecto de una campiíia.
italiana: los eantos varones de untaíio eran trnnsformados en santos rnrones de l1ogaño, y beduinos
feroces armados 1,nsb los ojo~, croo com·ertidos en
pastores potriarcules con sus dultainns y rnyudos,
emblemas de felicidad. El que e,;criLe C'Ste artículo se hn dt•tenido con frecuencia i't oclrnirar un
bellisirno cuadro &lt;¡ue existe en In Hcal Aca,fomia
de San Femando de :\Indri&lt;l, pero al ¡ &amp;,o r¡ue
contemplahn eou deleite ln exqui~ita mnc.tria de
su ejecucion, la ri•1ueza y verdad de &amp;11 colorido, y

�88

EL lN::lTHUC'J'OR, O HEPEUTOUIO

In corr&lt;ccion tlel tlibujo, no pudio. menos de sorprenderle el estupendo anacronismo cometido por
el nrti:.ta. El cuadro rcprew1ta á Dido abandonada por Eneas, y (¿ lo creerán nuestros lectores?)
los nflijidos cartagineses que lnmeuto.n lo. muerte
de su reina, suceso que en la bella ficcion de Yirgilio tuvo lugar mus de mil y cien años antes de la
era cristiana) ostentan vistosos gabanes, vuelos de
encaje y calzones de hevillas; y las hijos de Chipre
1p1e acompañaron á Ditlo, y fueron las fundadoras
de la célebre colonia de Cnrtngo, expre,nn su sentimiento en todu la coqucteria de tontillo y zapato
de to.con encarnado. No contentos con esto los
gl'andes maestros se han tomado licencias aun
mayores, y nbrogñndose el poder mágico de los encantadore~ fabulosos de Arabia, han transportado
iglesius y templos enteros situados en ltulia, á los
llanos de la Palestina: han hecho con 1·crsar á los
11apns con los apóstoles, y confundido con un toque
de pincel las longitudeil y latitudes, brincando con
la mayor facilidad é indiferencia sobre intén-alos
de siglos y milenarios.
Sin emb'lrgo al contemplar algunas de sus obras
mara\'illosas, pintadas con un conocimiento tun
profundo de belleza pictórica, olvidamos e1tteramente que los accesorio~ us\lnles de las e~ccnns
representada~ son todas l'iolaciones de la ,·erdad:
mas ¿ qué razones podrán alegarse que se opongan
á la comhiuucion de ambos méritos? ¿ Es acaijo
imposible instruir JKrma11e11temente á la irnaginncion ni mismo tiem110 que se la excita moment1foeamente? Sin duda que nó; y el gusto por las bellas
artes no l'eni generalmeute difundido hasta que se
considere como indispensable e&amp;ta combinacion.
No es esencial emplear todo el talento que ¡,osee el
artista en la produccion de una bella mentira
cuando una verdad igualmente bella puede ser su
res1Nt11do. Hacemos estas obserrnciones como introduccion para ¡,reseutar (1 nuestros lectores el
grabado r¡ue antecede, copia de un cuadro pintado
¡,or el célebre artista frnncés JIora ce Veroet. Pero '
empezaremos antes por relatar el episodio histórico
que forma su asunto.

que á la sazon se hnlluba ya en etlutl arnnzuda, y
que había. depositado en uquel hijo todas !ns afecciones de su corazon, imaginó un medio para distraer su melnncolin, y fué buscarle una esposa.
Era entonces costumbre en aquel país, y lo es aun
hoy, el negociar los padres por sus hijos el importante asunto del matrimonio; por consecuencia la
conducta del ¡,adre nada tenia de extraordinario.
Vivía este á la sazon lejos de su ¡,nis natal,
separado de su familia y relaciones; y deseando
por razones importantes que su hijo no formase
alianza con la especie de gentes de que se l1allnbn.
rodeado, resolvió ¡&gt;robar si entre sus propios deudos
podio. hnllar una esposa digna de su heredero.
Llamó á su mayordomo, criado fiel que manejaba
todos los negocios de su amo, y en quien este tenia
la mas ilimitada confianza. Le comunicó su designio, y exigiendole juramento solemne de executar puntunlwente su importante mbion, le mandó,
partir.
Eliuar era el nombre de este mayordomo: hallábnse ligado á los intereses de su UlllO con toda In.
ansiedad y desinteres de un corazon afectuoso y
una conoiencill sin muncilla. Aceptó pues el delicado encargo: ¡,reparó su viaje, y partió con un
séquito numeroso, considerables tesores y con la
pompa y formalidad de un embajador, ansioso de
proporcionar á los demas una idea adecuada de la
importancia de aquel á quien representaba. Despues de muchos dias de camino llegó á corta distancia del punto á donde se dirigía. Paróse entonces á considerar lo que deberia de hacer.
En aquel tiempo, (y aun hoy en el mi.roo pai~).
el oficio de sacar agua pertenecía á las doncella3 ó
jó1·cnes de cada familia, y las hijas de los individuos mas opulentos desempeñaban c,ta tarea a,;i
como las de los pobres. No lo consideraban aquellas como una degrndacion. El pozo era el gran.
punto de reunion donde, á la fresca de la tarde, se
juntaban á disfrutar de un rato de sociedad y conver;ncion. Alli acudian ntn\·iadas con sus mejores
adornos y dijes, cuya o~teutncion (,;ca dicho con
respeto) ha formado en todos los tiempos uno de
los princi1iales goces del bello sexo, y alli en aleEL 1101\IBRE EN BUSOA DE UNA ESPOSA.
gres risas é inocentes chanza~, desahogaban la.
(uyonda orimta/ antigua.)
exuberanciCL de su espíritu.
Hace ya siglos vhia un varon venerable cuyos
Elinzar que babia hecho alto cerca de un poze&gt;
descendie11tes son muy numerosos aun en la época
con sus criados y camellos, á fin de disfrutar In deactuul. Este hombre era rico segun lCL moda de su
liciosa frescura de una bella tnrde de verano, sabia
tiempo y pnis, es decir, que poseía un gran número
muy bien que las jó.-enes de aquellos contorno:&gt;
de criados ó escfavos domésticos, muchos ganados
no tnrdnrian mucho en venir ataviadas en sus trajesy acopio de preciosos metales, todo en fin cuanto
favoritos á cumplir con su obligacion diaria, miti¡Jodiu de~car el hombre segun sus ideas de goce y
gándola con su diver:;ion acostumbrada. El honconicniencia en CLquella edad. Era ademas virrado, sencillo y piadoso criado~ alzó los ojos al cielo
tuoso, re\·ercnciaba humilde á un Dios Todo Podey rogó á Dios le deparo5e buena suerte en su emroso, y era benévolo y justo con sus dependientes
presCL dispensando merced á su amo. Situ(mdosey vecino~, así que cuantos le conocian hablaban de
luego junto al pozo dijo entre sí; '• Obsen-nré cuiél con estimncion y respeto.
dadosamente á estas jóvenes; &lt;liré á una de ellas,
La esposo. querida y favorita de este hombre
'baja el cáutnro, te ruego, para que pueda yomuriú, &lt;lfj1indole un hijo único que ya había alcnnbeber,' y si ella me re~ponde; 'bebe, tu, y tambicn
zado la edad ,iril cuanc.lo falleció su madre. Este
j daré á tus camellos tic beber;' sen esta, ó Señor,
}1ijo que era de un carácter pacífico, afable y cariIn que hns elejido para esposa del hijo de mi amo!"
íioso, sintió virnmcnte In pérdidn de s11 madre, y
Apenas había formado esta re~olución y pronuncunscn-ó con vcncraciou su memoria. El 1indre
,11 ciado estn plegária, cuando se acercó ni 11ozo unCl

89

DE HISTORIA, DELLAS LETRAS Y ARTES.

...

jóven muy l1ermo~a. Como esta se retirase despues de haber llenado su cántaro,. Eliazar,.. que
babia estado mirándola, se adelanto y In. d1Jo " Dáme, te ruego, un poco de agua de tu cántaro
pues tengo sed." La. amable y modesta doncella
inclinó inmediatamente el cántaro que llernbn
sobre el hombro, y apoyándolo en el brazo derecho
diú al ,·injero de beber. Así que acabó, le dijo
ella con toda la actividad y gracia natural característica de una mujer bondadosa, "Sacaré tambien agua para tus camellos," é inmediatamente
procedió ÍL cumplir su oferta, proporcionando á
aquellos fatigados y sedientos animales un abundante y grato refrigerio.
Elinznr la miraba atento, lleno de admirncion y
placer al ver á tan hermosa criatura ocupada de
esta obra de benevolencia. Cuando hubo concluido la tarea que se había impuesto, Elianr
se acercó á ella, considerando si seria ú no e,ta
jóven In elegida espo~a del hijo de su amo. Presentóla un par de brnceletes de oro y un adorno para
la frente, y la preguntó. "¿ De quien eres hija?
Ilny cabida en la casa de tu padre para alojarse un
,·iajero ?" La ingéoua doncella le dijo quien era, y
al oír su reiipuesta brilló un rayo de placer en el
rostro del honrado mayordomo. La hermosajóven
era nieta del hermano de su amo, y su familia era
entre todas la que mas deseaba \'er. Impelido por
su gratitud &lt;lió gracias á Dios en voz alta, por sí y
-á nombre de su señor, y cuando la muchacha oyó
nombrar li su lejano y rico pariente corrió á su
casa á llevar las nue\'as. Su hermano que era muy
codicioso, al ver los dijes de que se hallaba adornada, dl!fde luego sospechó que babia algo en las
tales nuevas, y suponiendo que sus buenos modules
no podian en manera alguna perjudicarle, salió
inmediatamente en b1tsca del mayordomo, lo tri0o
á su casa con toda su comitiva y sus camello~, y Je
prodigó todas aquellas atenciones que caracterizan
la ho~pitalidad en el oriente.
Pero Eliaznr no quiso tomar refrigerio alguno
l1nsta haber manifestado el objeto de su visita.
Explicó entonces cuan grande y opulento era su
amo: dijo cómo este hnbia resuelto cnsCLr á su hijo
con una hija de la familia misma bajo cuyo techo
se hallaba él en aquel momento: relató entonces
lo que babia ocurrido cerca del pozo, y de r¡ué modo
aquella jóven babia llenado las condiciones de la
lotería providencial que él mismo babia echado:
"Ahora bien," afiadi6, dirigiendose al padre y
kcrmano de lajóven, "ya que Dios parece haberme
guiado por el camino derecho para obtener á la
nieta del hermano de mi amo por esposa de su hijo,
¿ quereis vosotros dar vuestro consentimiento?"
A.sintieron ambos inmediatamente, y Eliazar &lt;lió
de nuevo gracias al cielo por haber terminado su
mision tan pronto y felizmente. La noche pasó en
regocijos, y Eliazar dispuso liberalmente de las
ricas joyas que babia tro.ic1o consigo, y que aun hoy
son en aquellos paises el precio usual de una
novia,

algunos dios, viendo que ella consintin. en S&lt;'guir
sin demora al impaciente mayordomo, no_ ~e atrevieron á insistir, y colmándola de bend1c1on~s Y
presentes la permitieron que partiese á cumplir el
destino q~e tan visiblemente le habia deparado la
Providencia.
De este modo vino á ser Rebeca, mujer de Isaac
el hijo de Abraham, y aun despues de haber pasado
cerca de cuatro mil años, son todavía numerosos
sus descendientes sobre In tierra.
Recomendamos á nuestros lectores que examinen
nuestro grabado y juzguen por sí hasta qué punto
ilustra con fidelidad la interesante y verdadero.
hi~toria que acabamos de narrar. Rebeca se. halla
representada en el momento ele ~Izar el. ~antaro
sobre su brazo, mientras que sus OJOS se dmgen al
suelo. La figura de Eliazar indica perfectamente
la accion de beber y aun parece que puede ver6e
.
el atrua humedecer' su boca sedienta. El nrhstn
ha ido á la Arabia á buscar el traje para sus figuras,
y los accesorios de la escena, y en parte
hecho
bien. Las maneras y los hábitos han vanado_poco
en aquella parte de oriente durante muchos siglos,
y cuando leemos en los ~agrados escritos los he~l10s
,te Al&gt;raham Isaac y J ncob, con sus g11nCL,Jos, tiendas y numer~sos criados, podemos ndqui_rir alg'.m.n.
idea de su modo de vivir, refiriendonos a los h11b1tos de un emir ó príncipe beduino. Nuestro gr~bado merece pues ser considerado como una aproximncion á la verdad pictórica.

!•ª

DE LA TIERRA Y DE LA VEGETACJON.

SE bn dado IÍ la tierra que cubre la superficie de
nuestro globo el nombre de suelo vegetal, y en &lt;'lln.
se supuso algun tiempo que residía el germen de
la \'egetacion ó el poder de desarrollnrln. En su
seno germinan las semillas, florecen las plantas, y
crecen los árboles; asi es que en todos tiempos la
imaginacion del hombre le conduce á creer que
este suelo constituye el principal alimento del
reino vegetal. Sin embargo por medio de observaciones científicas ha llegado el caso de poder
asegurar que esta suposicion no es exacta. El
suelo vegetal se compone &lt;le una variedad de ingredientes totalmente distintos en su especie, y
cada uno de los cuales tiene propiedacres diversos
y aun opuestas t\ los &lt;lemas. De esta dil·crsidad
nace el que algunos terrenos sean fértiles y otros
estériles. Uno de los principales objetos de la.
agricultura es corregir los defectos naturales de un
mnl terreno y hacerle productivo por medio de
mezclas estrañas. Aun la tierra feraz y buena no
está exenta de necesitar el socorro del arte, pues
puede estar cansada y exhausta por las exigencias
excesivas del fobrador.
A pesar de los diferentes aspectos que presenta.
el terreno, se compone solo de cuatro tierras simples
El dia siguiente solicitó Eliazar que le permiy primitivas; arcilla, .irena, cal y magnesia. ne
tiesen voh-er cerca de su nmo, y aunque los padres / la acertada coml&gt;inacion de ellas depende In forde la futura esposa quisiernn haberla detenido
tilidad de un suelo. La arcilla ,í alúmina, tomo
To». VIII.

N

�EL LXSTUUCTOR, O IlEPEilTOillO
su&lt;?le llamarse, se distin..,ue fácilmente • es una
en proporcion con la cantidad 11ue de elln, ronsustancia dura y com¡,actn"que retiene In humedad
tiene. La tierra que queda despues de verific:ada
Y retarda eficazmente la putrefaccion. A no hala disolucion es muy ligera y ele un color negruzco.
llarse mezclada con otras mas sueltas y quebradiHe aqui la razon porque la tierra de un jardin
zas es perniciosisima al desarrollo de la Yegetacion.
cultivado con esmero toma un color oscuro tanto
La arena, llnmacla tambien silica ó sílex, ~e dismas fuerte cuanto mayor es la abundancia de esta
tingue por propiedades totalmente distintas. Tiene
materia. Yense tambien en cuasi todos los terre~oca 6 ninguna colision entre sus partes; no renos nrias composiciones químicas, sales minerales
tiene la humedad y favorece considerablemente la
y óxidos metálicos, algunos de los cuales son venl~~trefaccion permitiendo á los gases que se volatajosos, otros indiferentes y pocos perjudiciales á la
t1hcen. La arena por co1Jsecuencia corrige á la
vegetacion, y que ó exi~tian ya en la estrata de
alúmina: estas dos tierras pueden colocarse en el
que se ha formado la superficie, ó han sido condunúmero de los elementos opuestos, cuya combicidos á ella por manantiales subterráneos ó causas
nacion realza sus virtudes comunes, rectificando
facticias. Los mas comunes de estos cuerpos son
sus defectos. La cal, comunmcnte llamada tierra
sulfate de magnesia (sal comun), combinaciones de
calcárea, rara vez se encuentra en estado de pupotasa, soda, sal y magne~ia son los ácidos y óxireza sino combinada con los ácidos especialmente
dos de hierro, formado este último por el orin que
t&gt;l carbónico con el cual tiene tal afinidad c¡uc le
produce la exposicion del metal al nire libre. Este
atrae de la atmósfera. El quemar la piet.!ra de cal
óxido es el que dá á las tierras el color rojo y
tiene por objeto expeler dicho gus por medio del
pardo asi como las tintas intermedias.
calor y reducir su base :í un polvo cáustico en
Habiendo ya dado á conocer las sustancias de
cuyo estado tiene una tendencia marcada á abque se compone el terreno, trataremos ahora de los
~orvcr primero la humedad y en seguida el mismo
elementos de la vegctacion que se desenvuelven
ácido cnrb6nico de que ha sido despojada. La cal
por medio de él. La vegetacion ó rrecimiento de
modifica las propiedades de la arcilla y arena, y
las 1ilantas es producida por la accion· de ciertos
puede considerarse como un término medio entre
gnscs elementales sobre sus raices, vástagos y hoambas. En el estado de causticidad 1iromue,·e
jas, pudiendo decirse que la tierra es el ogente por
considerablemente la putrefaccion descomponiendo
medio del cual se hace la aplicacion. Los elemenlas sustancias animales ó vegetales á cuya circunstos que constituyen la mayor parte de los cuerpos
tancia ~e debe su eficacia como abono. Sirve tamorgánicos vegetales son oxígeno, hidrógeno y carbien para fijar el ácido carbónico que se forma de
1,on, á los que se agrega en algunos productos oigo
la putrefaccion de dichas sustancias; ó el que
de azoe. El clorino, azufre, fósforo, cal, mogne,do,
fluctua ~obre la superficie de la tierra á fin de que
~ílico, aluminn, pota~a y soda con pequefias poren union con el agua contribuya al alimento de las
ciones de hierro y manganeso e11tran tambien yn
plantas. Es, pues, la cal un ingrediente inesti~ea en su estado sirn ¡,le ó en sus mas complicadas
mable para el labrador, asi es que donde se atiende
combinaciones en la tibra y textura de las plantas
á la agricultura con calor y ncfo-idad se le busca
ó en los agentes que operan 10bre ella~. f.atos
aunque á precios elevados. La última tierra que
quince elementos combinándose entre si por medio
se ha hallado en el suelo vegetal y en menor prode la atraccion química, forman en una inmensa
porcion que las otras tres es magnesia, la sustancia
,·ariedad de sustancias el armonioso y bello concuyas propiedades son próximamente análogas á las
junto de cuerpos organizados que con sns rnices,
de la cal, pero cuyo valor es dudoso al paso que se
tallos, hojas y flores constituyen la verde y matila reconoce como perjudicial cuando se halla en
zada alfombra que la primavera extiende bajo
abundancia.
nuestros pies, y que el verano realza y decora con
Analizados varic,s suelos vegetales se ha vi,to
los colores mas vivos y animados. Antes de que
que todos se resuelven en una ó mas de estas
su combinncion haya dado origen á los cuerpos
tierras primitivas, dependiendo su feracidad ó immas complicados de plantas, matas y árboles ha
produccion de la proporcion de la mezcla. La
producido los elementos de la naturaleza formando
marga no es en manera alguna un cuerpo distinto el aire, agua, ácidos, alkalis y diversas sales.
sino una combinacion de arcilla, arena y materia
Estos elementos son de nuevo sujetos á la influencalcárea. Llámanse gredosas algunas tierras por cia de la vegetacion, y despues de entrar con la
la cantidad de arcilla que contienen, y otras suel- sávia en el sistema se asemejan á los 6rgnnos y
tas y ligeras por la pre¡,onderancia de la arena.
toman el cnrácter de la vida. El agua y el aire
En realidad estos dos ingredientes primitivos pue- que son ambos importantísimos para favorecer el
den combinarse con tal variedad que bastan á crecimiento de las plantas son ellos mismos cuerpo,
constituir la diversa textura que se observa en los
compuestos. El agua se compone de hidrógeno y
terrenos de todos los paises y situaciones.
o:i:ígeno, y el aire de oxígeno, azoe y ácido carbó.Ademas de estas cuatro tierras primitivas que
nico : notamos esto al paso para manifestar cuán
constituyen el suelo vegetal, contiene este en la
complicada es la mezcla de los cuerpos elementales
parte superior los restos pútridos de sustancias
que producen la Yegetacion.
orgánicas que han crecido ó muerto sobre ella, 6
La clase de JJUtricion mas sencilla ( dice el
han sido conducidos alli durante el procedimiento
Dr. Roget en su excelente tratado sobre la fisiodel cultivo. Su descomposicion es la causa inmelogía vegetnl y animo!) es la que nos presenta el
diata de la fertilidad, y la riqueza del terreno e~tá
reino ,·egetal en qnc el agua puede con,iderar,e

.

'

DE {IISTORIA, DELLAS LETRAS Y ARTES.
como el vehículo general del nli111e1Jto ó nutricion
recibida. Antes de los descuhrirnientos de la c¡uímica moderna, se creia generalmente que !ns plantas podían subsistir con agua sola, y Boylc y Van
Hclmont se esforzaron en establecer por medio de
e:icperirnentos la verdad de esta opiuion. El segundo de estos fisiologistas plantó un sauce en
eierta cantidad de tierra cuyo peso babia reconocido de antemano con esmero, y durante cinco
aiíos lo mnntuvo humedecido con solo agua llovediza que él consideraba perfectamente pura. Al
cabo de e~te tiempo halló que la tierra apenas
babia perdido de su peso, siendo así que el sauce
era ya un árbol de buen tamaño con un peso adicional de 150 libras, de donde dedujo que el agua
babia sido su único alimento: pero no se sabio. entonces que el agua llovediza contiene siempre aire
atmosférico y con bastante frecuencia otras sustancias, y que no puede por consecuencia ser considerada como perfectamente pura; ni aparece se
tomasen precauciones para asegurarse de que el
agua empleada no contenia materias estrañas en
eolucion como pudo verificarse. Ademas en otro
experimento hecho por Duhumel se observó que
un castaño y una encina expuestos al aire libre y
regados con agua destilada, el primero por tres
aiios y el segundo por nueve se conservaron vivos,
es verdad, pero muy apocados en su crecimiento,
de donde podia colegirse que sacaban poca ó ninguna nutricion de dicha agua. Pruebas de igual
naturaleza se hicieron por Bonnet con el mismo
resultado. Cuando las plantas se hallan encerradas en pequeñas va~ijas y regularmente provistas
de agua pero evitando que puedan absorver el
ácido carbónico, su desarrollo es muy limitado y
en proporcion solo á la cantidad de materia nutritin que encerraban en sí mismas al comenzar el
experimento y que combinada con el agua pudo
proporcionar un alimento temporal.
Pero el agua de que provee la naturaleza á los
órganos vegetales no es nunca perfectamente pura,
pues ademas de contener aire en el cual siempre
ee halla combinada una porcion de ácido carbónico, recoge al filtrarse por la tierra varias partículas térreas y salinas en 1mion con las que se
derivan de restos putrefactos tanto animales como
vegetales. La mayor parte de estas sustancias son
solubles en el agua y otras reducidas á 11olvo finísimo quedan 1uspendidas en el fluido y arrastradas
con él hasta combinarse con el sistema ,·egetal.
Parece sin embargo que el carbono puro ro es
admitido jamás, pues el químico Davy habiendo
mezclado carbon cuidadosamente pulverizado en
el agua que contenia la raiz de una planta de
yerba-buena, no pudo observar que hubiese sido
absorvida la me110r porcion de dicha sustancia;
pero en la forma de ácido carbónico es admitida
con abundancia por medio del agua que la absorve
inmediatamente, introduciéndose a~imismo en los
fluidos de la planta una porcion de carbono emanado de la. descomposicion de materias animales y
vegetales que el agua llern siempre consigo. La
fertilidad pe&lt;'uliar á cada terreno depende 1irinci11nlmente de la cautidad de estos restoa orgánicos ,

l

91

que contiene en estado de poder ser absorvidos por
Jus plantas y contribuirá su nutricion.
Los animales y V&lt;'getales se componen esencialmente de los mismos principios elementales los
cuales entran en su sistema por medio del alimento,
agua y aire que de continuo consumen, y que favorecen su crecimiento y aumentan su volumen.
Mientras conservau el principio de vida, se sostienen en accion estas propiedades elementales; pero
tan luego como dejan de existir comienza un nuevo
1iroce&lt;lirniento. Despucs do la muerte viene la
putrefaccion ó disolucion de las propiedades elementales &lt;le que se componía la planta del animal,
las cuales escapan en jugos, productos aeriforme~,
ó rcsiJuos indisolubles. Estns partes componentes
puestas en libertad no permanecen mucho tierupo
sin accion, sino que se precipitan en nuevas combinaciones. El oxígeno que escapa de la flor moribunda se mezcla con el aire, y tal vez un minuto
despues entra en el pulmon del hombre que la
contempla haciendo reflexiones sobre la corta. durncion de su efimera hermosura y lozanía. De
este modo sirven las su~ta.ncias putrefactas animales y vegetales ¡1ara abonar las tierras, pues
di~olrién&lt;lose y separándose sus principios elementales pasan con arreglo á fa admiral,le y misteriosa ec•nomia de la naturaleza á alimentar y
sostener los diferentes órdenes de ,eres organizados actualmente dotados de existencia.
No es posil,le contemplar el procedimiento de la
putrefaccion y la extraordinaria influencia que
tiene en el reino ,·egetnl, sin admirar la profunda
sabiduria del Omnipotente que In ha destinado ú
hacer desaparecer de nuestra vista los restos de
cuerpos animales y vegetales tran,;formándolos en
sustancias nuerns y nutritirns. La hermosura de
la naturaleza ee bulliera rnarchitodo ya y nuestros
sentidos serian continuamente molestados sin el
expediente de la ¡mtrefaccion que destruye los
restos de los cuerpos organizados que dejaron de
existir, com·irtiéndolos en gases puros y provechosos. Del mismo modo se utiliza la materia excrementicia de los animales. En la forma de
aho,w es depositada en la tierra que absorbe todos
sus emanaciones nociva,, y en lugar de producir
en nosotros sensaciones repugnantes viene á ser el
rcstaunttivo mas poderoso de nuestras campifias
exhaustas. Alli se descompone por el poder disolvente del calor y del ogun, ó proporciona abundante nutricion á las plantas y mieses que germinan sobre ella. De este modo la tierra sostiene á
las plantas, estas á los animales y ambas al hombre
hasta que vuelve el suelo á absonerlo todo para
proseguir como antes su eterno procedimiento.
El suelo como queda dicho no es sin embargo
otra cosa que un agente, pero agente extraordinariamente útil: forma la cama en que las raíces
se internan y extienden tanto para hallar alimento
cuanto con el fin de sostener la planta en po~icion
bastante firme para que no la derribe la agitacion
del viento. La tierra es tambien el laboratorio en el
cual se efectua la putrefaccion. Algunas de las tierras primitivas son mns á pro1iósito que otras para
rt•,ol ver los cuer11os animales y vegetales en sus

o

&gt;
N
N

�!!2

EL l~STHUCTOR, O REPERTORIO

priuci¡,ios elementales. En la arcilla Jo. putrcsosten de la vida vegetal. La tierra no solo ab•
faccion es muy lenta. En arena ó cascajo es mas
sorve las emanaciones de los cuerpos corruptos
rápida, y en cal ó magnesia mucho mas. Sin emdepositados en ella, sino que atrae estas mismas
bargo todas ellas poseen esta cualidad en cierto
emanaciones cuando dejadas en libertad se combigrat.lo. No solo posee la tierra la propiedad de
nan y flotan en la atmó,-fera. La tierra recieutedescomponer las sustancias animales y vegetales,
mente movida llama hácia si todos los vapores
sino lo que es aun mas esencial retiene las partícupútridos que pueden hallarse diseminados ·en la
las putrefactas que emanan de ellas. Si los gases
, atmósfera, y cuanto mas se agite el terreno mas
en que se diouelven los cuerpos escapasen en el
poderosa es la absorcion. De aqui nace la circunsmomento de desunirse, serian enteramente inútiles
tancia de ser la atmósfera tan pura y saludable en
á la rngetacion, pero absorviéndolos y distribuyénel campo y tan robustos los 11ue se dedican ú guiar
dolos con arreglo á lus afinidades químicas, la
el arado ó cavar la tierra,
vemos dotada de admirables cualidades para el

EL OHGA!'íO.

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Üt'ALQUIERA clase de música, exceptuando la ,·oz
humnna, es débil é inefectiva si se compara con el
magnífico y arrogante tono del órgano. No hay
instrumento mos apropósito para inspirar sentimientos reverenciales ó expresor la devocion religiosa, y cu,rndo resuenan sus poderosos notas,
como hemos oido al que re1iresenta el grabado, en
11nn nsamLlea de siete ú ocho mil personas, todas
en ¡,ié, descubiertas, y uniendo su voz á los bellos
acentos del órgauo, el efecto es nrdaderaruente
grandioso. El órgauo es un instrumento muv antiguo, pero no ha llegado nunca á arerigua;be el
tiumpo ni lugar de su imencion, ui el nombre del

inventor, aunque parece probable que era ya conocido por los antidiluvianos. No cabe ya duda de
que lo usaron los griegos tomándolo de estos los
latinos. San Jerónimo habla de uno que podia
oirse á media legua de distancia, y dice que existía
otro en J erusolen que se oia desde el monte de
Oliva!.
El órgano fué introducido en Francia por Carlomagno, pero lo perfeccionó un sacerdote italiano
que aprendió el arte en Constantinopla durante el
reinado de Luis I en 81.3. El primer recuerdo que
exi~te de un órgano en lnti historias septentrionalt•~, e~ del afio 75i cuaudo el emperador Con$-

DE lllSTOIUA, BELLAS LETHA~ Y ARTE:;.
tantino por sobrenombre Cipró_nimo envió al rey
de Francia Pipino entre otros ricos presentes, una
11 miíquina musical" que los escritores franceses
dicen se componía de "cañones y largos tubos de
estaiío" y cuyos tonos imitaban algunas ,·eces el
11 rugido del trueno," y otras los "trinos de la
flauta." Bellarmine asegura que ya en el año 660
se hacia uso de órganos en las iglesias, pero otros
autores mantienen que no fueron introducidos
hasla despues del tiempo de San Tomás de Aquino
hácia el afio de 1250. Como quiera que sea su uso
es ya unh'ersal, y el órgano puede ser considerado
como una adquisicion muy importante para el
mundo filarmónico.
El órgano de Haarlem en Holanda pa~a generalmente por ser el mejor y de mos tamaño que se
conoce ¡iero esta opinion es uua de aquellos que
'
. de un
suele admitir
el púLlico bajo la gorant1a
aserto autorizado, y que una vez establecidos pason
sin mas examen de unos en otros y llegan aunque
erróneas á generalizarse. El doctor Durney en su
" Estado actual de la música en Alemania, los
Paises bajos y las Provincias unidas," puLlicodo en
lii:3 hace la sicruiente descri¡&gt;cion de bU visita al
' de Haurlem.
"
órgano
" U na de las cosus que mus
deseaba yo ,·er durante mi viaje, era el fumoso
órgano de la iglesia mayor de esta ciudad, y por
cierto que no logré satisfacer grafü mi curiosidad,
pues para oirle hay que empezar por pngar unos
tres pesos al organiota y mas de medio peso al que
mueve los fuelles. Cuaudo se espera mucho parece generalmente la realidad aun menor de lo que
nrdaderamente es: fuese ó no debido á esta circunstancia, puedo decir que en oquella ocasion no
experimenté al oir el órgano una satisfaccion tan
completa como me la babia figurado. En primer
lugar el individuo que lo toca no es tan grande organista como imagina, y ademas aunque el número
de registros asciende á sesenta, la variedad que
ofrecen no es igual ó. lo que podia esperarse. En
cuanto á la t•o.r humana tan celebrada, en nada se
parece á la que se propone imitar aunque en si es
muy buen registro; pero las gentes se dejan fúcilmente engañar por el nombre de las cosas. Apenas oye decir el espectador ordinario que el organista está tocando sobre un registro parecido á la
voz humana desde luego lo califica de excelente y
uo se cura de investigar si el nombre es ó no apropiado ó si In iruitacion es exacta. Por lo que á mi
toca debo confesar que cuantos registros de órgano
distinguidos con la honorífica apelacion de vox
humm1a he oido me han porecido asemejarse
mas que á otra cosa á Ju cascada voz de una ,·ieja
de noventa años en los tiples, y al gruiiido de un
cerdo á tru·és de un peine en los bajos. El órgano
de Haarlem fué construido por Müller en 1738
tiene ~esenta registros ml!chos de los cuales 110 se
encuentran en niugun otro instrumento de su clase.
Tiene dos tremolantes, dos muelles de comunicacion, cinco separaciones ó ,·álvulos pnra excluir el
aire de una hilera completa de teclas en las páusas,
y doce ¡,ares de fuelles. " No puede negarse,"
coucluye el Dr. Durney, "que es un noble instruJUeuto, aunque yo creo que el de la Iglc~ia Nueva

03

de Jlamburgo es mayor, y el del Old-Kerk &lt;le
Amsterdam tien!I mejor to110."
Pero todos estas inmensas máquinas se hallon
sobrecargadas de registros inútiles ó que solo
sirven parn aumentar el ruido y hocer ma~ dura la
pulsacion. En la catedral de Sevilla hoy un órgano que tiene cien registros los cuales ocupan
51300 tubos. Este es el órgano de mayor número
d e registros que existe en Europo. El órgauo
de Goerlitz en la alta Lusacia tiene ochenta y
dos reaistros en 3,:2í0 tubos. El de San Miguel
en n:mburgo 67 registros (no O! como dice
Burney) y O caíioues de diez y seis pies y 3 de
treinta y dos pies de elerncion. Dícese que los
monjes quedaron tan satisfechos con este bello
instrumento, que dieron al constructor (Gabeloar
de Ulen) 6,600 florines, un florin por cada tubo,
ademas del precio ajustado.
El órgano vi1•jo de lo catedral de York era el
mayor de Inglaterra. Tenia 52 registro,, 3,26!
tubos, y tres hileras de teclas. El órgano de mas
tamaiío en Romo, es el de la igle~ia de San Juan
Laterano: tiene treinta y seis registros. La catedral de Ulcn poiee uno con cuarenta y cinco registros y 3,H2 tubos. El de la catedral de Dultirnore
en los E,tados Unido~, tiene :30 registros con 2,:213
tubos, siendo fa altura del mnyor 3:.! pies.
Generalmente se dá mucha importancia cu la
descripcion de un órgano ul número de sus registros; pero en realidad el de los tubos indica mul'l10
mejor el poder de dicho iustrumento. !lluchos
órgnnos con un número imponente de regi,;tros,
tienen realmente menos cuerpo de voz c¡ue otros
de pretensiones ma~ humildes. Para completar
este relato comparafü·o, añadiremos que los órganos de Sevilla, Goerlitz, :Merscuerg, Hamburgo,
Weingasten y Tours, son mayores que el de Hoarlem, y que los nuevos instrumentos de York y
Birmingham superan á todos ellos. Se disputa
aun cuál de los dos es el mayor, ñ pesar de que
esta cuestion pudiera muy bien rewh-erse definitivamente: pero por lo menos se sobe ya que los
tubos del de Birmingham son algo mayores que los
del de York, teniendo ademas la \'entaja de hallarse colocado en un local espacioso donde el
sonido no es obstruido por columnas, pilares ú
otros obstáculos, lo cual aun cuando fuese el instrumento muy inferior, lo haria competir con buen
éxito en belleza de efecto y lleno de voz con el
órgano de cotedral mas poderoso. La anchura del
órgano de Birmingbam es de treinta y cinco pies;
su profundidad ó cuerpo, quince; y su altura cuarenta y cinco. El receptáculo solo para los tubos
dcstinodos á producir elforte ó lleno de voz, es del
tamaño de un órgano ordinario de iglesia. Posee
este órgano un registró llamado trombon, ó imitacion del instrumento de este norubre, el cual declaran unánimes todos los inteligentes ser el mejor
que se conoce. El poderoso YOlumen de sonido
que procede de este registro vá acompaiiado de una
duliura que corrige la impresion des11gradable que
suele producir el ruido estrepitoso. Es casi imposible pnra los que no lo han oido, el formar uua
idea a¡,roxiuiada del mognilis:o efocto r¡ue pro•

..

;;
"
n

is

�!)J

EJ. DISTHUC'fOR, O REPERTORIO

&lt;luce este registro unido 1í lns ,·oces de un coro
numeroso. Se ha calculndo que la madera sola
empicada en la construccioo de e,te órgnno, pesaria de veinte y cinco ÍL treinta tonelada~, y que
añadiendo el peso del metal y demRS materiales,
ascendería el total á unas cuarenta toneladas por lo
menos.
Posaremos ahora á describir la construccion interior del órgano, pero eonsideroodo que á excepciou de la máquiM de vapor y el cronómetro, hay
acaso poca~ piezas de mecanismo tan intrincada en
su construccion, y que consistnn de mayor número
de partes que un órgano grande, se deja desde
luego conocer que nuestra descripcion puede solo
abrazar datos generales sin entrar en pormenores
ni minuciosidades que necesariamente seriou ininteligibles. Con decir que una descripcion comJ&gt;leto. del órgnoo ha ocupado un tomo voluminoso
con 137 láminas de á folio (L'art du Facteur
d'Orgues) podrá concebir~e una idea de la extension de este asunto. Grabados de mtiquinas muy
complicadas suelen confundir al lector no facultativo, por consecuencin sin valernos de ellas procederemos á hablar del arreglo gcncrnl ,!el instrumento, los tubos, el modo de conducir á ellos el
,·iento, los registros, las teclas y pedale~, y clforte.
Arregl.o ge11eral,-El órgano presenta exteriormente una grande caja cuadrada cuyo frente ocupan ,·arios tubos (generalmente dorados por via de
adorno) de diferentes dimensiones y arreglados
Hrtiralmente en una forma simétrica, A In parte
inferior del frente de esta caj:\ vemos una, dos y
aun tres hileras de teclas iguales á las de un pianoforte, y los cuales ~e usan del mismo modo que !ns
de este instrumento. Debajo tic las teclas hay
unas palancas Humadas pedales que mueve el organista con los pies, y encima ó ú los lntlos del
teclatlo, hay una porcion de asas ó tiradores ú que
se dú el nombre de registro,, y de los cuales se
hace frecuente uso ¡,ara producir determinados
efectos.
Estos son los principales objetos que se ofrecen
á la vista exteriormente; pero el mecanismo interior es muy complicado. La mayor parte del
cuerpo del instrumento está ocupado por hileras
de tubos ó caiíones colocadas sucesivamente una
detrás de otra. El número de estos tubos, ya hemos dicho es muy considerable. Debajo de ellos
hay un juego ó combinacion de alambres que ponen
á estos tubos en conexion con !ns teclas sobre las
cuales toca el organista, y hay tambien otros contluctos ó cañerias destinadas á conducir el viento
necesario á los tubos desde unos fuelles colocados
en Jn ¡,arte baja del instrumento.
De los tubos.-Si una parte del órgano puede
calificarse de mas importante q ne las otras donde
todas rnn indispeosal.,IC!, esta distincion pertenece
á los tubos. El pnso del viento por ellos es lo que
¡irotluce los sonidos armoniosos que emite el órgano, y las demas partes del mecanismo sirven
solo para regular el modo, el tiempo, y la cautidud
en que debe el aire ser admitido en ellos. La produccion del sonido en el tubo, analizada escru1mlosamente, es asunto de mucha dificultatl l'ientífica,
'

..

DE IIISTORIA, BELLAS LETRAS y ARTES.

ntencion1 ele

y hn ocupado la
varios matemñticos
eminentes: pero para nuestro objeto bastarí1 referirnos á algunos instrumentos músicos familinre~.
Si tomamos una flnutn é introducimos en ella por
la embocadura un soplo comprimido, la vibracion
de la columna de aire contenida en In flauta producirá un sonido musical. Si la flauta es corta, el
sonido ó tono 1,roducido será mas ngudo que si
fuese larga. Ahora, los agujeros de la flauta no
son otra cosa que otros tantos artificios por medio
de los cuules el tocador acorta mas ó menos In extension efectiva de ella. Cuando requiere In nota
mns baja cubre todos los agujeros, pero si quiere
producir una mas alta deja algunos de ellos destapados, lo cual cquirnle en aquel momento á emplear una flauta mas corta. Lo mismo puetle decirse de casi todos los instrumentos de viento.
Los agujeros y llave, no son sino medios para acortar su parte sonora ú fin de producir notas mas 6
menos altos. Hemos hablado solo hastn ahora de
la diferencia de !ns notas respecto lÍ su grado de
elevacion; pero nada hemos dicho de su timbre ó
calidad, es decir In diveriidad que existe entre el
sonido de diferentes instrumentos tales como la
flauta, el clarinete, la corneta, el fagot, &amp;c. Esta
diferencia no conshte en lo largo del instrumento,
sino en la forma tle su orificio, y en el modo con
que se introduce por M el viento. Por ejemplo, el
tubo del clarinete no es como el de la flauta abierto
y liso 1,or tlentro; tiene una caiiita ó lámina ,·ibrunte cerca de la embocadura de motlo que cuando
el tocador sopla en ella, empieia ú vibrar esta
J{uninn modificando asi consideral.ilemente el tono•
que deberia producir la extcnsion de la columna.
de aire que encierra el instrumento. En realidad
la caña es el principal origen del tono. En la.
trompeta y el ol.ioe mulla tambien de carácter la.
voz, tanto por la peculiaridad de su forma cuanto
por el modo que adopta el tocador para introducir
el aire~ esto es intlcpendiente del grado mayor ó
menor de efovacion de la nota. Lo mismo sucede
con el fagot, el trombon, y otros instrumentos de
vie11to.

(Se co11linuará.)

DOTE .MAGNIFICO.
EL presidente de los Estados UniJos ha en, iauo
últimamente varios regalos al sultan de Muscat.
U no de ellos es un bote de recreo construido en,
Nueva York. Tiene treinta piés de largo y cuatro•
de ancho; es de madera de cedro blanco y forrado
de cobre. La porte exterior está esmaltada de
blanco y perfectamente pulimentada. Las cabezas
de los barraganetes y las chnmuceras están cubiertos de gruesas chapas de plata, y el timon con su
caña, los puntales que sostienen el toldo, y la
media luna que hay al remate de cada punto!, están
ricamente plateados. El piso del bote vá cubierto
de alfombra de Bruselas, y el toldo es de lienzo
fino forrado de seda; los asientos y costados e,tán
provistos de mullidos almohadones cubiertos de
seda adamascada, y el cordaje es todo de ,edn •

¿Cuales el mejor amigo?
I

MOSAICO.

AQn:t qnc nuHca abandona hasta t¡ue es aba111lo11ado.

Sed imaginaria.
Sugestiones doml~ticas.
CntsTAL.-Asi como el agua caliente echada en un
vaso ú otro recipiente tle cristal frio lo quiebra con
frecuencia, del mismo modo si estuviese fria el
agua y caliente el cristal producirá el contacto
de ambos iguales resultados. Debe pues tenerse
cuidado de equilil.,rar la temperatura de uno y
otro, calentautlo ó enfriando gradualmente el cristal con algunas gotas del líquido.
DEL Hxnnoa.-El herbor violento es un desperdicio de combustible, y atlemas tiene la doble tlesventaja de echará perder el condimento. Cuando
un puchero llega á herbir, muy poco calor basta
para mantenerlo hirbientlo. El herbor lento hace
la carne tierna, y el violento la endurece. Sin
embargo los Yejetales son una excepcion de esta
regla.
LAS PARRILLAS y LA SAUTF.N, deben culcntarse
bien antes dt! colocar sobre elh1s la carne. Esta
nd,·ertcncia aunque parece trhial es muy importante al éxito del condimento.
No hay cociuera que ignore que antes de echar
en la sarten la carne es preciso que In manteen,
grasa ó aceite en que se haya de fr(•ir esté hirbiendo, pero no todas saben que debe esperar:;c á
que cese la ebullicion y quede aquel inmóvil; tle
lo contrario no snle bien la fritura.
Ln miga de pun usada en los fritos los hace mas
gustosos si se prepara secándolo delante de la
lumbre (no tostado) machncándolo luego en un
mortero, y pasandolo por un tamiz.
PxscAoo.-Se conoce cuando es fresco por !ns
señales siguientes. Agallas encarnadas, ojos prominentes y brillantes; y las espinns, cola y cuerpo

tiesos.

"'

Del suc,ío.
Et sueño generalmente profundo de los reos ó
criminales próximos 6. sufrir el castigo de sus delitos, se atribuye con frecuencia 1í dureza del corazon ó desprecio de la vicio, 1iero este es un error
que procetle de ignorancia respecto á In naturaleza
del sueño: el hecho es que á toda excitncion del
cerebro y médula e$pinal en union de los nenios
sensitivos, se sigue unn dcpresion ó fatiga proporcional, que será mayor ó menor segun el grado de
resistencia de estas partes. Fatigado por una excitacion mental excesiva es frecuentemente despertado el criminal 11nra caminar al catlalso, y el
soldado renditlo por la excitncion mental y corpórea, duerme al estruendo de los cañonazos.

Elno sé qué.
CAntos V solia decir que debia el no ser un majadero, solo 6. una pequeíiísima variedad en el arreglo
de Ju, fibras¡ cierto no sé c¡ué, impenetrable á la~
iin-utigacioncs de la mas exnctn anatomía.

Et desarrollo de cierta scnsacion mórbida, es frecuentemente equh·ocado con la set! á la cual ~e
parece bastante en sus efectos. El origen de diclia
sensncion es el húbito ,·icioso de beber muy amenudo ,; el tleseo de probar cierta clase de lí,¡uhlos
·
tales '.
como vino, aguardiente
y otros. N
, nda protluce mns sed que el apagarlo, ni hay hábito que
se forme con mas facilidad que el de beber.

Somnambulismo.
LA circunstancia de tener siempre pre::ente la
accion del sueño mientras este dura, es causa de
que los somnámbulos no experimen~en accide~tc
al,.,uno en las arriesgadas perambulac1ones que eJecu~an cuando dormidos. Los objetos y parajes
que los rodean se hallan tan cor~ectaruente presentes á su imnginncion, que ascienden con perfecta seguritlad á los tejados tic las casas, ~ atrnYiesen torrentes y precipir.ios, lo cual, despiertos,
no se atreverian á hacer, porque durante el sueño no
existe In pasion del temor. Lns situaciones peligrosas de los somnombulistas han sido frecuentemente
objeto de la sorpresa y aJmiracion de multitud
de espectadores, que han llegado en general á penetrarse de In importa11cia de abandonar o! durmiente ú si mismo en posiciones dontle la diferc11ri1l
de media pulgada en In colocacion del pie pu,licra
lanzarle á la eternitlad.
Lur demasiado.

No basta leer mucho sino leer bien; el exceso en
la lectura sin el auxilio de la retentiva y la contemplacion, sobrecarga la mente sin enriquecerla.
"Si hubiera yo leido tantos libros como tu," &lt;lijo
uno á un c&amp;lebre leedur, "seria sin duda tan ig110rante como tu lo eres."

Imitaciori c:racta.
Los chinos son muy tordios para inventar, pero c-a
cambio hay pocos que les igualen en la exactitu1l
de sus copias. Sirrn de ejemplo la anécdota siguieute. Un caballero inglés deseando tener un
servicio de porcelana chinesca de un dibujo particular, envió ó. In China un plato para muestra, y
dió órden de que lo copiasen exactamente en cada
unn de !ns piezas del servicio. Quiso la mala
suerte que en este plato deicubriese el fobricn11te
cl1inesco una rajadura. La consecuencia fné que
la vajilla entera que le enviaron al caballero que la
habia mandado fabricar, tenia una rajadura en
cada pieza copiada con todo esmero del original.

. Santificar las fiestas.
"HxsutTAN grandes ventajas de la variedad tic
condiciones en la sociedad," decia un predicn,lur,
"y una de ellas e~, que entre !ns dos grandes dh isiones de pobres y ricos son puntualmente olm:&gt;rrndos los dins de guardar prevenidos por la igle, in;

..

"►

�9G

EL 1.KS'rRUCTOR.

pues que los primeros celebran los dins de fiesta y
los segundos guardan los de ayuno."

Simplicidad singular.
Dos aldeanos que no habian visto nunca una comedio. ni tenio.n idea de semejante cosa, fueron
una noche al teatro y se colocaron cómodamente
en la galeria. Gustóles sobremanera el aparato,
la reunion, el alumbrado y decoracion del anfiteatro, y escucharon con particular placer la música de introduccion. Por último se alzó el telon,
y dos ó tres actores salieron á la escena á empezar
la comedia, visto lo cual uno de los aldeanos dijo
al otro, "J uar1ico, bueno será que nos vayamos;
acaso esos señores están tratando de asuntos particulares suyos, y DO fuera buena crianza que los
estubieramos escuchanclo."

.lías astuto aun.
UN asalteador de caminos detuvo un dia á un abogado que viajaba en su carruage, y presentando la
boca de un trabuco á la portezuela le pidió la bolsa
con el cumplimiento usual. El abogado le entregó
inmediatamente unos trescientos pesos que llevaba,
pero al mismo tiempo le aconsejó amistosamente
que por su propia seguridad diera al robo el carácter de un cambio, vendiéndole el trabuco por la
suma que acababa de quitarle. "De muy buena
gana," contestó el ladron, é inmediatamente puso
en manos del abogado su trabuco. Este entonces
mudando de tono apuntó con él al salteador y Je
intimó que si no le devolvia el dinero haría fuego
sobre él. "Hacedlo si podeis," repuso este, "pero
permitidme antes que os advierta que el trabuco
no está cargado." Dicho esto se alejó pausadamente con su presa.

Apuro galante.
EN una mañana de Abril, que mas que de primavera parecia de invierno por lo fria, lluviosa y
desagradable, se hallaba en compañia de una dama
cierto galan que hacia cuanto estaba de su parte
para insinuarse en su gracia. Entre otras expresiones lisonjeras la dijo : "Pareceis lwy tan bella
como la primavera;" pero observando que la dama
volvía los ojos hacia la ventana sobre la cual azotaba entonces réciamente la lluvia, añadió prontamente, "Qjalá que la pi·imavera fuera ltoy tan bella

como vos."
Laconismo.
MODELO de cartas lacónicas es la siguiente de una
esposa á su cara mitad: "'l'e escribo porque no
tengo nada que hacer, y concluyo porque nada
tengo que decir."

E/juez irritado.
"S1LF.Ncro ! silencio!" gritaba con enojo un magistrado en un tribunal de prol'incia dirigiendose

al público. " ¿ Es posible que no ha de l1aber de
silencio y órden en la sala de justicia? ¿ Cómo
hemos de atender asi á nuestro ministerio? Esta
mañana hemos fallado en definitiva una docena de
causas sin haber oido una sola palabra de ninguna
de ellns."

Una razon.
UN labrador viendo qué su criado empleaba mucho
tiempo en su almuerzo Je dijo, "Francisco, ¿ acabarás hoy de almorzar?" "Seiíor," repuso el
criado, "un queso de este tamaño no es tan fácil
de despachar como vd. cree."

Elvúyero.
CUENTA Dayle de un grande viajero que al motejarle sus amigos por su humor perambulante respondió, "Dejaré de viajar tan pronto como encuentre un pais donde el poder, y las distinciones ,
se hallen en manos de personas honradas, y donde .
los empleos y honores sean concedidos al mérito
verdadero." Pregunta: ¿ si este hombre Yil'iese
ahora, en que pais fijaria su residencia?

J..A UJFR 1.:q ,\

J¡f

ABRIL.

1841.

Costumbre.

HISTORIA DE LA ORDEN DE LOS CABALLEHOS DE MALTA.

CuANDO Cosmo de J\fédicis se hallaba en sus últimos instantes un amigo suyo le preguntó ¿ por qué
cerraba los ojos? "Para que se vayan acostumbrando," repuso el moribundo.

( Oonclusion.)

Causa de la presuncion.
EL origen de la afectacion ó vanidad es la suposicion de que poseemos alguna cosa que los dernas
no tienen. Nadie se envanece de tener dos piernas y dos brazos, porque este es precisamente el
número que de ambos miembros posee tocio el
mundo.

Bello lwmenaje.
EN la antigua Grecia los amantes hacian grabar
el nombre de su amada en las suelas de sus sandalias á fin de poder dejar donde quiera que fuesen la
impresion de este nombre querido sobre la tierra.

Verdadera jilosofia.

LA anécdota siguiente dará ni lector una idea de
la opulencia de los individuos llamados Aldermen
que componen el cuerpo municipal de la ciudad de
Londres. Una magnífica casa de campo perteneciente á uno de ellos llamado Beckford la cual
contenía una coleccion preciosa de pinturas, muebles y alhajas de mucho valor, fué consumida por
un incendio. Cuando le dieron la noticia observó
tranquilamente "Así como asi, tengo en una ga\'eta
de mi escritorio 250,000 pesos fuertes, de los cuales
no sé e¡ ue harer; vol veré pues ñ edificar la ca~a.
Todo ello no disminuirá mas que en unas mil libras
la herencia de cada uno de mis treinta hijos."

L OS D HES:
Lt-:

N? 88.

('.At! t. S wo:JD, POr l J\

1

,or n r,

f l l·IT

s 1nu::r.

•

LA isla de Malta cuando tomaron posesion de ella
los caballeros Hospitalarios en Octubre de ló20,
no se hallaba por cierto en el estado floreciente eu
que la han dejado en nuestros dias. No había en
ella mas que un solo pueblo, llamado entonces
Cittá Notábile, hoy Cittá Vecchia, y este no era
sino UD lugar miseraule, parcialmente rodeado de
murallas desmoronadas. La única fortaleza que
poseia la isla, llamada San Angelo, estaba casi
arruinada, consistiendo toda su artilleria en un
cañon pequeño, dos falcones y algunos morteros
de hierro. La poblacion entera ascendía á unos
12,000 habitantes, y estos eran pobres é infelices á
causa de la esterilidad del suelo y las repetidas
incursiones de los piratas berberiscos que frecuentemente se llevaban á los habitantes y los reducían á 111 escla\'itud. Escaseaban el agua y la
leña, y los habitautes mas pobres usaban por combustible ortigas ó basura de vaca secada al sol.
Sin embargo, en cambio de estas desventajas,
poseía dos excelentes puertos capaces de abrigar
una escuadra considerable, y numerosas calas ó
ensenadas á propósito para contener las galeras de
menos porte y las lanchas de la Orden, que podían
de este modo estar prontas á salir de varios puntos
á un mismo tiempo. La pequeña isla de Goza que
separa de Malta un estrecho paso, era mucho
mas fértil, pues las rocas, excepto donde se hallaban divididas por la mar, estaban casi enteramente
cubiertas de un buen suelo vegetal. Su poblacion
consistia de 5,000 habitantes diseminados en varias
aldeas y lugares. No tenia mas fortificaciones ni
defensa que un débil castillo construido en la cima
de un monte, al cual se refugiaban los naturales al
acercarse los corsarios de Argel ó Tunez.
E_ra. pues este un cambio muy desventajoso por
la fortil Y bella Rodas y el resto de las Espórades
'l'uiu. VIII,
'

pero el dinero y la energla convirtieron pronto á
Malta en un retiro inexpugnable. Empezaron á
elevarse palacios y espléndidas ciudades que prosperaron con rapidez, siendo muy favorable la
situacion geográfica de la isla para los corsos y
expediciones de los caballeros contra los turcos y
moros berberiscos. El primer cuidado de L'Isle
Adam fué fortificar el castillo de San A ngelo, y
construir una iglesia y un hospital. Las galeras de
la Orden continuaban siendo tan afortunadas como
lo habían sido en Rodas. Sorprendieron la ciudad
de Modon en la 1\forea, y sacaron de ella un inmenso botin del cual formaban parte ochocientas
jóvenes Turcas. No escrupulizaban los caballeros
en imitar el perverso ejemplo de los turcos, reduciendo al cautiverio los prisioneros musulmanes
que no compraban su libertad á costa de cuantiosas
sumas de dinero ó géneros de gran valor, y el
tratamiento que les dahan era tan uuro é inhumano
como el que sufrian los cristinnos ámanos de los
argelinos. Este proceder no era ciertamente disculpable, ni el mas apropósito para poner fin á
práctica tan cruel, pero estaba conforme con el
espíritu y filosofia de la época. Poco despues del
saqueo de Modon, unidos los caballeros á la flota
imperial mandaba por el célebre Andrés Dorio,
tomaron por asalto á Coron, y mientras la grande
escuadra turca se hallaba ausente cruzando por el
Archipiélago, tuvieron la osndia de proponer con
Doria el penetrar por los Dardanelos y saquear á
Constantinopla que á la sazon estaba débilmente
defendida, y á no ser porque los Venecianos reusaron unirse á ellos, hay poca razon para dudar
que su empresa hubiera sido coronada de buen
éxito.
Sin embargo no hacia mucho tiempo que habian
fija&lt;lo los H ospitalarios su residencia en Maltn1

o

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