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NUEVO L~ON
74

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���e1eLtOTECA caMTllA'-

u. A. N. l..

~ylEfflAS
Rector

.,

DR. LUIS E. TODD

Secretario General
LIC. JESUS LOZANO DIAZ

Departamento de Difusión
Jefe
LIC. JORGE PEDRAZA .SALINAS

J efe de la Sección Editorial
RECTOR GONZALEZ Y GONZALEZ

N úmero correspondiente '01, Segun&lt;k&gt; Trimestre de 1974

Toda corresponden cia debe dirigirse a "ARMAS Y LETRAS" / Depto. de
Difusión /Univel'sidad Autónoma d e Nuevo León/Torre de la Reetoría,
Noveno Piso/Monterrey, Nuevo León , México.

�PUBLICACION TRIMESTRAL DE LA
UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON

ABRIL-JUNIO DE 1974

SUMARIO
Un ejemplo decoroso . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

5

Celina Leal Moreno, !AS Moradas de Santa Teresa
de Jesús. .. .. . .. . . . .. .. . ................. .. . .

7

Enrique Puente S., Cervantes y las Navelas Ejemplares 15
Alma Patricia Madraza, El Mejor Alcalde, El Rey . . . .

27

Carlos Hernández García, La Vida es Sueño de Pedro
Calderón de 7,a Barca . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

35

Irasema Otzuca Maldonado, Duque de Rioos, Vida
y Obra . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

45

Patricia I . Barranco Ortega, Juan Val.era . . . . . . . . . .

57

Felipa Guadalupe Leal Garza, Miguel de Urramuno y
Amor y Pedagogía .. . . . . . . . ..... . . . .........

79

Osear Rodríguez Arredondo, El Poeta Dámaso Alonso 91

�UN EJEMPLO DECOROSO

f

(BREVE DIALOGO CON EL LIC. MIGUEL COVARRUBIAS, PROFESOR DE LITERATURA ESP~OLA EN
LA FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS DE LA
UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON) .

-¿Qué valor les asigna usted, como profesor de Letras,
a los trabajos de los alumnos que publican ahora en esta
revista?
-Mi respuesta~ lo demás implícita- estuvo dada
en el mornento de la entrega de los ocho trabajos académicos de otros tantos alum,ws de los grados superiores. Croo
que la Facultad y un servidor nos responsabilizamos hasta
el punto en que nos oarresponde hacerlo.

-De acuerdo. Pero, más allá de lo esoolar, ¿qué aportaciones nos brindan estos trabajos?
- Las aportaciones o los hdllo.zgos están o son en reui,..
ción directa al desarrollo de la Facultad. Hablo del nivel
general de los trabajos, desde luego.
5

�-Podría decirnos: ¿qué efecto cree usted que cause
entre el resto del alumnado de la Facultad de Filosofía y
Letras, y aun entre el estudiantado de otras escuelas de la
UANL, este número de ARMAS Y LErRAS?

LAS MORADAS
DE SANTA TERESA DE JESUS

•

-Ellos podrían decirlo rnejor que yo. Sin ernbargo, quiero eupaner que el conocimi.enfJo de lo que otros estudiantes
logran, habrá de imponerles un estímulo benéfioo a to&lt;k&gt;s.

-Y la Universidad, ¿en qué medida se beneficia con
estas tareas?
-Grandemente. La Universidn.d, C&lt;YmO un. centro rico
y oonado de cultura, tiene que deml:&gt;strar a tirios y troyanoB ,&lt;JIU3 también en las lides huma:nlstica8 sus edtuX11ndos
puede11. ofrecer -.JJJ o f ~ wi decoro8o ejemplo d.e e.sf&lt;YrW.do qtJd,,ace,- intelectuill. La8 'letra8 g no la8 arrruJ8 tienen esta vez la palabra.

Celina Leal Moreno

INTRODUCCION

EN

•

•

los siglos XVI y XVII en España, la teología católica alcanza un momento de máximo esplendor con la Gran
Escuela Ascético-mística. A ello contribuye en lugar preferente la Orden Carmelitana.
En el tiempo de la Reforma, contra la que España luchaba levantando una nueva vida espiritual. La orden de
los Carmelitas contribuye purificando y haciendo más austeras las costumbres de sus conventos con dos grandes fundadores de Descalzos. De una parte, Santa Teresa de Jesús,
la Doctora mística, como se le ha llamado, que representa
la tendencia de una vida espiritual, popular y sensorial en
su religiosidad. De otro lado, San Juan de la Cruz que encarna la creación artístico-religioso-intelectual.

�VIDA Y OBRA DE
SANTA TERESA DE JESUS

TERESA de Cepeda y Ahumada, nació en Gotarrendura
de Avila en 1515 y muere en 1582. De familia noble, aunque humilde, siendo aún muy niña las lecturas de vida de
santos y libros de caballería le despertaron un gran entusiasmo. Ingresa al Convento de La Encarnación de Avila, funda un convento de Carmelitas descalzas, restableciendo la
autoridad que anteriormente tenía la Orden. Est,o le ocasionó grandes contrariedades, y en constantes luchas recorrió los caminos de España multiplicando los conventos,
que aún hoy en dia siguen su espíritu y su regla. Tenia la
Santa imaginación viva, inteligencia clara, y un habla graciosa que conquistaba a los que trataba.

Todas las poesías de Santa Teresa de Jesús están escritas en los versos cortos de la poesía tradicional, común a la
Edad Media¡; sólo una de las citadas, cuya atribución a la
Santa no es del todo segura "Dichoso el corazón enamorado" sigue la métrica italiana del Renacimiento. Escribe
Santa Teresa "Las Moradas" cuando tenía 62 años y se debatía en sus mayores luchas, sin que se vea en ello cansancio o amargura; antes al contrario, se advierte la sana alegría, lozanía y pureza de estilo que tiene toda su obra.
9

�Los temas de las poesías de Santa Teresa son todos
religiosos, de estilo popular, y en su mayoría fueron compuestos para solaz de sus monjas y para ser cantados en
las fiestas de Navidad o de los Santos, etc. No hay en el
mundo prosa ni verso que basten a igualar, ni aun de lejos
se acerquen a cualquiera de los capítulos de la Vida; autobiografía a ninguna semejante, en que con la más peregrina
modestia se narran las singulares merecidas que Dios le hizo y se habla y discurre de las más altas revelaciones místicas con una sencillez y un sublime descuido de frases que
deleitan y enamoran.
Santa Teresa de Jesús en sus escritos nos ha dejado
reflejada el habla popular del siglo XVI en Castilla, lleno
de gracejo espontáneo, con extrema naturalidad y sencillez.
Pero de esa sencillez de la Santa en sus escritos habría
mucho que hablar. Santa Teresa había leído mucho las traducciones de místicos medievales que la Reforma española
del Cardenal Cisneros había dado a la lengua vulgar. Pero
el Gran Inquisidor Valdés en 1559 pu):&gt;licó su Indice en el
que prohibía los libros de religión de lengua vulgar, animado de un riguroso sentido de Contrarreforma. Esta decisión privó a Santa Teresa de muchos libros "que le daba
recreación leerlos", pero el mismo Cristo la consuela diciéndole: "no tengas pena, que yo te daré libro vivo".
El maestro Menéndez Pida!, nos aclara algunos puntos
interesantes de "El estilo de Santa Teresa", y su manera
de escribir, en el siguiente comentario:
"La priora de., un convento --escribe la Santa- debe
'mirar en la manera del hablar que vaya con simplicidad y
llaneza y religión; que lleve más estilo de ermitaños y gente
retirada, que no ir tomando vocablos de novedades y melindres, creo los llaman, que se usan en el mundo ... ; préciense más de groseras que de curiosas en estos casos'. Groseras más que curiosas. Aquí tenemos igualmente la explicación de la prosodia popularizante que Santa Teresa adopta
en sus autógrados, desviándose de la grafía corriente en los
libros por ella leídos: han por aún; aunque, cuantimás,

cuanto más; muestro, nuestro; etc., etc.,1. ·: Se su:len tomar estas formas, Y yo mismo las he explicado asi, co~~
propias del habla hidalga de Avila, en la qu_e Teresa se cr10,
ro aunque varias lo son, las más, demasiado bastas, perienecen sin duda al habla rústica que la Santa adopta?ª
por preciarse de estilo grosero y ermitaño ... Involuntariamente la Santa con su renuncia a lo libresco, hace de su
estilo de ermitaños un estilo de arte muy personal.
Las Mara,da,s, obra mística de Santa Teres~ de Je~ús
terminada en 1577 en el Monasterio de San Jose ~~ Av~la,
fue publicada un año más tarde con el tít~lo
Castillo
Interior". Este castillo es el alma. en cuyo m~rior florece
el árbol de la vida espiritual (plantado en las mismas agu~s
vivas de la vida, que es Dios). Para alcanzar su prop~o
centro, el alma debe entrar en sí mis~~• pasando a traves
de sí y siguiendo un camino de perfecc1on que progresa. por
grados. Estos grados, que corresponden a las progresivas
renuncias a que el alma debe someterse para que su amor
hacia Dios sea infinitamente puro, son las siete ~oradas
castillo, en la última de las cuales encuentra.ª Dios, que mfunde valor al alma en camino, con sus gracias, y la renueva, transforma y prepara para las delicias de la "unión".

d:

?el

Puerta del castillo, es la oración acompañada de la
meditación. Con los ojos fijos en Cristo, de~ cual aprende
la verdadera humildad, el alma entra en la primera_ morada.
En la segunda conforma su voluntad con la de Dios Y, en
la tercera conquista para sí la rectitud del querer en armonía cod. el cuerpo. Las tres primeras moradas co~e~ponden a la vía purgativa. Empieza entonces el recog1m1ento
pasivo (oración de quietud) de la cu~a morada, _donde
llueven los favores de Dios (gustos de D10s) que encienden
en e1 a 1ma el fuego de la verdadera caridad y la llevan
d' · a
paladear su dulzura· ( agua de vida que produce gran isima
paz y quietud, y s~avidad de lo muy i~terior de _nosotros
mismos). Las gracias místicas de la uruon se consiguen en
la quinta morada, cuando el alma se esfuerza por renunciar totalmente a sí misma para ponerse en las manos de
Dios. La unión se hace siempre más intensa y, a menudo,

10
11

�estática, en la morada siguiente. Las tres siguientes pertenecen a la vía iluminativa. En la última morada, se convierte en santidad: unión que transforma y que sella definitivamente, entre los esplendores de la eterna sabiduría la
amistad entre el alma y las Personas Divinas, especialO-:ente Cristo.
En su tratado, Santa Teresa de Jesús, describe con
abandono lírico y efusivo las gracias misticas de que gozó
durante sus largos años de ascetismo y de actividad contemplativa. No teoriza con su propia experiencia fundada
especialmente en el amor y en las gracias que le da Dios y
que colman todo deseo, y nos da a comprender su sentido.
Con un estilo afectivo, que en las formas sintácticas del
lenguaje hablado se ciñen a una realidad íntimamente vivida, Santa Teresa de Jesús traduce su experiencia en imágenes ingenuas y populares que son la floración espontánea
de un alma enamorada de Dios y sostenida místicamente
(por vía extraordinaria) de su gracia.

ta solicitud del alma enamorada: "Es como unas fontecicas
que yo he visto manar que nunca cesa de hacer mov~iento el arena hacia arriba. Al natural me parece este eJemplo y oomparación de las almas . .. siempre está bullen?º el
amor y pensando qué hará; no cabe en sí como en la tierra
parece no cabe aquel agua ... el alma no sosiega ni cabe en
sí con el amor que tiene ... ¡Oh qué de veces me acuerdo
del agua viva que dijo el Señor a la Samaritana!" (Vida,
XXX). La imagen del manantial, aunque sin ornato ninguno, realza en sus pocas palabras la idea de inquietud y
ese hinche de simbolismo ... No queda inferior Santa Teresa a Lope de Vega, el gran maestro en hallar novedad y
sentido simbólico en los similes tomados de las menudas
ocurrencias de lo cotidiano".
La vida de Santa Teresa de Jesús escrita por ella misma, es el libro más hondo, más denso, más penetrante que
existe en ninguna Literatura.

De 1~ gran construcción de "Las Moradas", cima y
compei:id10 de toda la tradición mística cristiana, y por sus
excepcionales cualidades de análisis interno y de exposición
exacta y positiva, su obra representa el mejor inventario
Y estudio de todos los estados y matices de las almas en este gran camino y lucha de su unión con Dios. Toda la mística universal no ha mostrado un fenómeno de esta índole
que no esté estudiado, observado y encasillado en la gran
obra teresiana. En cierto modo la doctrina mística de Santa Teresa es algo semejante en el misticismo a lo que fue la
gran obra de organización y observación del mecanismo
del entendimiento humano realizado por Aristóteles en su
lógica. "Las Moradas" vienen a ser el órgano del misticismo cristiano.

En torno a la obra de Santa Teresa de Jesús hay un
hondo encanto de intimidad que nos descubre sus aficiones,
se vale para los estados místicos de imágenes señoriales delicadas, analiza el alma hasta en sus más secretos rinconcillos. Toda la obra de Santa Teresa viene a ser una autobiografía del reino interior, o de la anécdota de su vida fundadora. Aun en el intento de sistematización de "Las Moradas",
no le importa crear un edificio objetivo teológico, aunque
siga la técnica de los primeros mistioos del siglo XVI, que
había leído con afecto.

"Y aunque quiere evitar toda gala en el escribir, es una
singular escritora de imágenes . . . Aquella monja andariega, al apagar la sed en sus fatigosos viajes, había meditado
ante la varia manera de brotar los fontanares. El borbollear
del agua en los manantiales arenosos representa la inquie-

Santa Teresa nos presenta en "Las Moradas" un tratado completo sobre el alma y sus relaciones con Dios. La
obra tiene trozos de gran belleza. Es impresionante el equilibrio que en casi toda ella se mantiene entre el más alto
sentir religioso y la noción de las realidades de la vida, que

12

13

CONCLUSIONES

�se manifiesta en las constantes admoniciones a sus monjas,
a quienes se destina el libro, para que el éxtasis y la oración no les hagan olvidarse de los deberes de cada hora; y
en la desconfianza, en fin, ante la imaginación que, desviándonos de la realidad, puede oonducirnos por el camino de la
falsa vida espiritual. Se ve aquí, quizá más que en la Vida,
el sentido inmediato del mundo exterior, por el que Santa
Teresa, siendo el más espiritual de los místicos, es, al mismo tiempo el más humano.

CERVANTES Y LAS NOVELAS
EJEMPLARES

Por: Enrique Puente S.

I
BIBLIOGRAFIA

N.

Alborg,, J. L., Historia de 7.a Literatura Español.a, ed.,
Gredos, S. A., Madrid, 1966. Tomo I.

- - - - - - , Cuatro Mi,sticos EspañolJ3s, selección y prólogo de María Josefa Canellado, Colección Literaria
Servet, Mundo Renacentista, México, 1967.
González Porto-Bompiani, Diccionario Literario, ed., Montaner y Simón, S. A., Barcelona, Tomo VII.
Río, Angel del, Historia de Literatura Española, ed., Holt,
Rinehart and Winston, New York~ 1963. Tomo I.
Teresa de Jesús, Santa, Su vida, ed., Espasa Calpe,
Madrid, 1934. Tomo I-II.

s.

A.,

Teresa de Jesús, Santa, Las Moradas, 7a. ed., (Colección
Austral, 86), Espasa-Calpe, Madrid, 1971.
14

ADIE ignora el lugar preponderante que ocupa Cervantes en las letras españolas ni desconoce la gran cantidad
de libros que, acerca de sus obras, se han escrito en todo
el mundo. Esto puede tornar fácil el hablar o escribir, teniendo como tema "El Quijote", "Los Entremeses" o "Las
Novelas Ejemplares". Sin embargo, parece que no debe ser
tan sencillo, cuando el comentarista ha de encontrarse ante
un cúmulo de muy diferentes opiniones,; si se juzga fácil el
comentario por el hecho de que durante más de tres siglos,
se escribió más que suficiente acerca de Cervantes, el juicio es erróneo. Repetir lo que otros dijeron carece de verdadero objetivo y, por lo tanto, es necesario dirigir la mirada hacia algo nuevo.
En eso no hay facilidad. El autor ha sido tan estudiado, que apenas quedará rendija por donde atisbar algo nuevo o no visto. Y traer a colación algo nuevo, es lanzar su
cuarto a espadas en un campo de numerosos contendientes.
No digo que esto se deba temer, sino que lo señalo para
refutar una pretendida facilidad en comentar a Cervantes.

15

�Todo eso no atañe tanto a este corto trabajo, pues yo
apenas soy un estudiante de cuarto año de Letras y confieso paladinamente que de Cervantes, sólo he leíd~ "El Quijote" y tres de sus "Novelas Ejemplares"; éstas últimas
encomendadas para realizar este trabajo. Comentarios
acerca de sus obras, absolutamente nada, a excepción del
estudio preliminar que trae la edición de las "Novelas
Ejemplares" que me he procurado, y que es de "Editorial
Bruguera". Quiero entonces decir que, no habiendo leído
nada acerca de él y de sus novelas sólo lo dicho, todo lo que
digo enseguida es comentario mío, por pobre y poco que

trabajos de Persiles y Segismunda", una larga novela bizantina y sus famosas "Novelas Ejemplares", de las que
no digo más, porque de ellas me voy a ocupar en particular.

AUTOR Y EPOCA

La época de Cervantes es época de reyes, condes y
marqueses, en la que la voluntad del todopoderoso monarca, se impone sobre toda una nación y sus dominios de
ultramar. Cunde el servilismo y la intriga palaciega para
alcanzar las mejores prebendas. En el aspecto de las creencias, la Iglesia domina todo el panorama y su influencia
se extiende a las artes, a la literatura y a la política; ya
ha pasado la grave escisión protestante de 1516.

sea.

Nuestro autor no precisa de noticias para ser presentado, pues es el príncipe de las letras españolas. Nació en
Alcalá de Henares el año de 1547 y murió en Madrid el año
de 1616. En un tiempo, en que para la gente humilde no
había más camim&gt;s que la carrera eclesiástica o la militar
( un tercero era la esclavitud del trabajo para los ricos burgueses) , Cervantes escogió la militar y así, estuvo en la famosa batalla de Lepanto. En el ejercicio de esta carrera
sufrió prisión por cinco años y además, quedó manco de la
mano izquierda.
Sus dotes literarias le ayudaron a sobreponerse a su
defecto y así, escribió la obra que lo ha hecho famoso en
todo el mundo, "El ingenioso hidalgo Don Quijote de la
Mancha", maravillosa novela cuya prosa límpida y pura
a~ira. aún a las generaciones modernas; su argumento
sigue siendo fuente de inspiración para muchos escritores
Y_ fil?sofos de nuestro tiempo, y no dudamos que lo seguira siendo. Para teatro escribió sus famosos "Entremeses"
que hasta ahora siguen representándose y son un fiel exponente de las costumbres de su época; cuenta en su haber
también ocho comedias y algunas obras de teatro perdidas. No dejó de tomar la lira de poeta, pero su poesía queda muy por, debajo de la altura de su prosa. En el género
novelístico escribió "La Galatea", novela pastoril; "Los
16

Sus coetáneos literarios fueron también otros magníficos exponentes de las letras españolas,, entre ellos Lope
de Vega y Luis de Góngora; el primero llamado "Fénix de
los ingenios" por su vasta producción, teatral sobre todo;
el segundo, famoso por la revolución lingüística y literaria de que fue primer paladín, como creador del célebre
culteranismo.

Las costumbres de la época están dominadas por los
conceptos del amor y del honor. El amor en todas sus formas, pero principalmente la caballeresca: el varón que por
devoción a su dama se bate a muerte, si es preciso. El honor, cuyo concepto se juzga artificiosamente valiosísimo,
pues son escasos los que en realidad lo tienen; pero si los
injurian a ese respecto, retan a duelo al injuriante para
lavar la mácula, a pesar de la gravísima prohibición de la
"Santa Iglesia, nuestra Madre".
En forma breve, he dado una idea general del autor y
de su época, esto nos facilitará más la comprensión de sus
novelas, pues aunque éstas tocan temas de carácter universal en el espacio y en el tiempo, están también saturadas
de detalles y matices muy propios de la época.
17

�II
. .~s "Novelas Ejemplares" fueron escritas, según la
opiruon de la mayoría, en los años posteriores al 1600, que
al~os .~argan poco probablemente hasta 1612, año de su
pub1Icac10n. Son doce narraciones en que Cervantes hace
gala de un profundo conocimiento del corazón humano y
de las costumbr~ de su época antes anotadas. El orden'en
que fueron escritas se desconoce.
Creo conveniente atender al título, pues el autor tla a
sus_ novelas el calificativo
de "eJ·emp11ares" • ¿•E·;¡emp1ares de
_
~ue o para que? Debe suponerse, según el espíritu de la
epoca~ que el ejempl~ qu~ trata de dar Cervantes, eS el de
un~ vida honorable, 1Imp1a y aun cristiana. El mismo en el
prologo pondera este propósito:

"He:Tes_ dad-O el_ nombre de "ejemplares",
Y ~i bien lo miras., ,no hay ninguna de
quien no se pueda sacar algún ejemplo
prooechoso ... Mi intento ha sido p&lt;mer
en la plaza de nuestra ,república una mesa
de truoos., donde cada uno pueda llegar a
ent_:etenerse sin daño de barra; digo sin
dano del alma ni de"/í cuerpo ... Una cosa
me atreveré a decirte: que si 'JXY!' algún
rrwdo alcanzara que la lección de estas
nove~ -pudiera inducir p ,quien· las leyera
a algun mal deseo o pensamiento, antes
me cortara la mano con que 7xls escribí
que sacarlas en público". 1
Allí está expresado el propósito de Cervantes, pero creo
q~e con sus palabras se curaba en salud, pues el Santo Oficio Y el Index ~taban al acecho. No se ve en sus novelas
que ~aya cumplido su propósito y, ateniéndonos de nuevo
a la epoca, sus :1'10vel~ contienen ejemplos reprobables que,
con toda.,segur1dad, s1 "dañaron almas" e indujeron a algunos a mal deseo o pensamiento", para utilizar las mis1 Cervantes, Novelas Ejemplares, Prólogo

18

mas palabras del autor. Creo que sí lo hubieran tomado en
serio, lo hubieran obligado a cortarse la mano.
TEMAS GENERALES.-No hay que escardar mucho
para encontrar los temas preferidos de Cervantes en estas
novelitas. El principal es el amor, que aparece casi en todas ellas y en algunas, como tema de la narración. Cervantes lo maneja en todas sus facetas, con todas sus ilusiones
y desilusiones, con la eterna compañía de los celos y el adulterio, el doble compromiso de un soltero con dos doncellas
núbiles, etc. Otros temas muy de su gusto son las aventuras de índole realista, algunas y de fantástica, otras. Entre
éstas últimas se pueden citar "La Gitanilla", "El Licenciado Vidriera" y "La Fuerza de la Sangre". Entre las primeras "El Celoso Extremeño", "El Amante Liberal" y "Las
dos Doncellas".
FUENTES.-Es interesante hurgar en las fuentes que
tuvo Cervantes para sus novelas, pero yo no me refiero
únicamente a los temas manejados, sino también a la forma. Se cree que ha influido fuertemente en Cervantes "El
Decamerón" de Boccaccio, del que ya había traducciones en
su tiempo y la verdad es que novelas como "El celoso extremeño", "El amante liberal", "La señora Cornelia" y "Las
dos doncellas" tienen mucho de los cuentos del italiano. Algunos remontan sus fuentes hasta obras antiguas, sobre
todo de italianos y latinos. Esto último no es improbable.
Mi juicio es que hay que agregar una fuente más: la realidad de la vida misma, de la vida española de su época y
aun de su misma vida particular.
En lo que se refiere a la forma, es decir la narración
en forma de novela, entiendo que en ese tiempo apenas se
empezaba a utilizar. Los italianos habían precedido y los
españoles trataban de imitar. En España lo que existía con
más profusión era el cuento; si hemos de hablar de novelas,
citaremos las que se llamaron "de caballería", que tan duramente atacó Cervantes en "El Quijote". Las "Novelas
Ejemplares" son novelitas en comparación con las novelas
modernas. También se podría decir que son cuentos gran-

19

�des, si consideramos lo que era el cuento en ese tiempo.
Como que han quedado a la manera de un género intermedio, engrandecido por la pluma de Cervantes.

m
RINCONErE Y CORTADILLO.-Esta es una obra
maestra de Cervantes, considerada como exponente del
modo de vida, de la gente de la más baja estofa. En todas
las épocas hay de esto, pero las cualidades (?) de los delincuentes de aquel entonces, nos las da a conocer Cervantes
en vívidas descripciones y en ágiles diálogos.
Considerando el conjunto de la novela, tendremos que
admitir que la finalidad del autor no fue precisamente narrar las aventuras de los dos ladronzuelos, Rinconete y
Cortadillo. No se presenta un problema para dar una solución. En grandes partes de la novela los dos personajes son
olvidados y al fir1al, sencillamente se alejan de aquellas
gentes, que eran peores que ellos.
Esto nos hace reconocer lo que he dicho al principio:
el autor trata de exponer a nuestra vista, la miseria y la
degradación de hombres y mujeres confabulados en el delito organizado. Y en esto obtiene un éxito completo. Una
larga lista con que se identifica esa clase de gente, nota
peculiar del mundo de la delincuencia, nos es proporcionada por Cervantes y nos da ya una idea de qué ambiente se
nos quiere presentar: Ganchuelo, Chiquiznaque, Maniferro,
Silbatillo, Escalanta, Pipota, Repolido, Monipodio y algunos más.
Una situación muy significativa que trae Cervantes en
esta novela, es la de cómo esa gente parece no tener conciencia de lo que hace, pues practica su religión, mediocremente por cierto, y aun encomienda a Dios y a los santos
sus actividades. La práctica de una religión es buena, pero
llevada al fanatismo y puesta como mampara o sustentadora de nuestros delitos, es la peor aberración. Esta conducta que nos pinta admirablemente Cervantes, me recuer-

20

da la actitud de las modernas prostitutas: viven de la degradación y siempre encienden veladoras al santo de su devoción.
Fijándonos ahora en los personajes, Rinconete y Cortadillo quedan tales cuales Cervantes quiso dibujarlos: simples ladroncillos que por andar en el delito, cayeron en manos de individuos de la peor calaña. Y esto es tan verdadero,
que el final de la obra, es su huida de aquella gente.
Un personaj~ literariamente magistral es el jefe _de
toda aquella canalla, Monipodio. Cervantes nos lo presenta
inculto y analfabeta, pero al mismo tiempo audaz y buen
sicólogo. El sabe aplacar los ánimos cuando se exaltan,
alienta al delito reconociendo los méritos de sus compinches, es hábil para vencer resistencias tanto de sus compañeros como de los alguaciles.
El lenguaje que utiliza el autor, conservando su castellanidad, su pureza y su estilo peculiar, es al mismo tiempo
fiel imagen de los personajes creados. Sirvan de -ejemplo los
siguientes textos: " ... porque Zos dú:is 'fXJ,SadioS dieron tres
ansias a un cuatrero que había murciado dos roznos .. .2,
" . . ..porque no somos tan ignorantes que no se nos alcance
que lo qud(li,ice 7.a lengua @aYU/3 la gorja . .. ,, "¿Casada yo,
malioof - respondió la Cariharta-. ¡mira en qué t ecla

toca!" 4
No hablemos de figuras que no hay mucho lugar a
esto, pero sí repitamos que el estilo es netamente cervantino, con sus períodos largos pero siempre absolutamente
claros. El diálogo es manejado con agilidad y aun los parlamentos largos no fastidian, por la gracia del lenguaje
utilizado. Las descripciones de facciones y caracteres, apropiados al tema, si bien retardan el desarrollo de la acción,
avivan la personalidad de los descritos y nos hacen comprender mejor su modo de ser ante la vida.
2 ldem, Rinconete y Cortadillo, Pg. 206, Edil. Burguera, Barcelona; 1973.
3 Ibídem, Póg. 21:¾.
4 Ibídem, Póg . 224.

21

�IV

EL LICENCIADO VIDRIERA.-Nos encontramos ante una obra semejante a la anterior, no por la clase de
aventuras, ni por la calidad de los personajes, sino porque
también en ésta se acumulan gran cantidad de detalles para lograr el único intento del autor, que hemos de descubrir. He dicho aventuras, pero en realidad hay pocas, y he
dicho personajes, pero en realidad se podría afirmar que
hay sólo uno. La novela nos presenta el triste destino de un
estudiante de leyes, Tomás Rodaja, que se hace milifar para conocer mundo y probar suerte. Regresa a Salamanca,
lugar de sus estudios, donde una dama enamorada de él le
hace tomar un brebaje, que no da los resultados apetecidos,
pero sí le trastorna la razón.
Esta locura, que le hace creerse de vídrio, le lleva a un
vagabundeo por la ciudad, cuyas gentes le siguen primero,
por la novedad de su demencia y después, por los juicios tan
acertados con que contesta a todas las preguntas. El autor
se alarga demasiado al exponer innumerables juicios emitidos por el ahora Licenciado Vidriera, a tal grado que pudiera fastidiar; si esto no sucede es por la curiosidad del
lector, ya supuesta por Cervantes, de conocer tales juicios.
Pero aquí es precisamente donde podemos descubrir
el objetivo del autor, ¿por qué nos presenta a un demente,
dando respuestas tan acertadas y diciendo verdades con tan
buen tino? Si esas respuestas se limitaran a dos o tres hubiera parecido algo accidental de la narración, pero lo 'cierto es que son muchas y ellas forman el cuerpo de la obra.
La intención, a mi parecer, es patente; el autor ha querido
decir que los verdaderos dementes, somos quienes no nos
atrevemos a decir la verdad y a luchar por la verdad. Pero
el mundo juzga locos a quienes con decisión y valor, se ponen de parte de ella y la defienden. Así, por ejémplo, Cristo
que defendía la verdad y que llamó "zorra" a Herodes, fue
tratado de loco por éste. Aún en la actualidad, nosotros damos ese despectivo calificativo a quien se adentra en las luchas sociales y trata de salvar a los irredentos: ¡está loco!

22

decimos, porque gasta su tiempo y arriesga su seguridad,
mientras nosotros no levantamos un dedo ni perdemos un
cabello, lejos de una lucha que es nuestra lucha.
Me ha parecido que tal es el objetivo de Cervantes, aun
cuando los problemas sociales de su tiempo no fueran tan
acuciantes como los de ahora. Por lo menos quiso decir que
a cada quien se le dijera su verdad.
No se puede hablar mucho de personajes en esta obra,
porque el Licenciado Vidriera domina toda la acción. Es de
hacerse notar que cuando tornó a la cordura, siguió diciendo lo mismo que cuando estaba demente. Y si muchos le seguían en su anterior estado, muchos más le siguieron en el
nuevo, lo que constituye una nueva enseñanza: el valor, el
arrojo, la verdad, la autenticidad, siempre cuentan con el
apoyo de las gentes.
Del lenguaje no hay mucho qué decir, es el clásico de
Cervantes, limpio, puro, liso y llano como conviene a estas
narraciones. Sin figuras, sin metáforas, ni siquiera comparaciones, tan sólo sentencioso en las respuestas de Vidriera.
Todo esto redunda en ventaja de la novela, que no precisa
de más ni estaría en concordancia con el tema.
V

EL CELOSO EXTREME:fil"O.-Estamos ahora frente a
una novela de la otra clase, de las de tema de amor; una de
las que dijo Cervantes, más seguramente, hechas para sacar
"algún ejemplo provechoso". El tema del amor, muy propio de la época, fue también uno de los preferidos por el
gran escritor y ni "El Quijote" se escapó de esta preferencia, si recordamos al curioso impertinente y a la pastora
Marcela.
Creo que el mismo carácter de la época obliga a los
autores, a ser más alambicados para referir todos los enredos y situaciones. Vuelvo aqui a recordar la vigilancia del
Santo Oficio y el temor al Index. En esta novela se nos da

�el caso de una modificación de Cervantes, para evitar la
descripción de un adulterio consumado.5

ciona de tal modo que parece aquí olvidado el concepto del
honor de todas las épocas, pero particularmente el de la
suya.

El caso de "El celoso extremeño" es el eterno problema
del anciano casado oon una mujer joven. En la novela se
agregan dos detalles que agravan la situación. Ella, Leonora, es apenas una adolescente de trece o catorce años; el
anciano, Felipe dC' Carrizales, no sólo es anciano, sino que
siempre ha sido celoso; en esta situación, por lo tanto, sus
celos tendrían que provocar una situación verdaderamente
irritante.
-

El hombre se enferma de lo que ha visto, manda llamar a sus suegros y, consciente de su futura muerte, da testamento en que dobla la dote de Leonora; deja dinero para
sostenimiento de sus suegros y de sus criadas y, lo más
increíble, pide a su esposa que cuando él muera, se case con
Loaysa.

Pero esto es una novela y, aunque la realidad es a veces más fuerte que la fantasía, estimo que nuestro autor ha
tenido que exagerar en el presente caso. Carrizales se casa
con Leonora y casi virtualmente la empareda; sólo a misa
la saca y eso antes que amanezca. Aparte de él, un solo varón hay en la casa y es un criado negro, igualmente emparedado día y noche. Ni un solo animal macho fue permitido
en la casa. En cambio, criadas y esclavas con una dueña,
su "jefa", hubo al por mayor, peligro más serio, ciertamente.
Ya en esto hay exageración. Esto va a provocar que
también se exagere el camino, por donde llega Loaysa, el
tercero del triángulo, hasta Leonora. Son tantos los medios
que usa y las peripecias que sufre, que parecen inverosímiles tanto el hecho, como el personaje. En "La Celestina"
de Rojas, tenemos un hecho parecido, que resulta tan natural y verosímil que nadie lo critica.
Si todo esto ha resultado increíble, el final lo es más.
Loaysa logra finalmente su objetivo, pero no toca a Leonora, sólo duerme en su compañía. Felipe de Carrizales, el
injuriado, contempla el cuadro para su mala suerte y el celoso, que no soportaba ni una mirada hacia Leonora, reac5

J. A . F ., en la Presen tación de "El celoso extremeño" de la Edición d e la
"Novelas Ejemplares" ante cita da , d ice: " No parece v6lida la interpretación
tradicional de que Cervantes pretendió d ar ma yor honestida d a su rela to.
Américo Castro ha insistido en la convenie ncia d el cambio por razones relig iosas". (Pág. 365).

24

---._

Cervantes estuvo consciente de que sus lectores no
aceptarían esto con facilidad, las siguientes palabras que
pone en los labios de Carrizales lo dejan entender: "Mas
porque todo el mundo vea el valor de los quilates de la voluntad y fe con que te quise, en este último trance de mi
vida quiero mostrarlo de modo, que quede en el mundo como ejemplo, si no de bondad, al menos, de simplicidad jamás vista ni oída'' .6
Si la trama ha resultado inverosímil, por consecuencia los tres personajes del triángulo, resultan igual. Pero
curioso es que los personajes secundarios sean ahora los
mejor dibujados. Por ejemplo la dueña Marialonso, en ella
se esmeró Cervantes. Su proceder, cauteloso y taimado, es
dirigido certeramente hacia el objetivo. Finge hipócritamente hablando con sesudez, que su mayor preocupación es
el honor de las criadas y el propio, cuando no le interesa
ni el de su señora. ¡Con qué habilidad manipula la situación para quedarse a solas con el mancebo!
La criada negra Guiomar, como personaje bien delineado no se queda a la zaga. Lo mismo se puede decir de
Luis, el criado emparedado, aunque tiene algo de las exageraciones de Cervantes en el desarrollo de la trama.
Finalmente, hay que decir que el asunto se parece mucho a los cuentos de "El Decamerón" de Boccaccio; y que
el mismo Cervantes lo utilizó también en uno de sus "Entremeses" : "El viejo celoso".
6 Cervantes, Novelas Ejemplares, El celoso extremeño, Pg. 407, Edil. Bruguera ,
Barce lona, 1973.

25

�BIBLIOGRAFIA

EL MEJOR ALCALDE, EL REY
Por: Alma Patricia Madrazo

Bleiberg, Germán y Marias, Julián, DiccionariO de Literatura Española, Tercera Edición, Ediciones Castilla,
S. A., Madrid, 1964.
Cervantes, Miguel de, NCYOOUlS Ejemplares, Edición especial
de Editorial Bruguera. S. A., 1973.

26

�SUMARIO

I

Introdiwci{m/ I

Introducción

II Situación de la obra

m

E

L teatro español del siglo XVII al que perteneció

Lope de Vega parece que quiere centrarse en tres concep·

Síntesis de la obra

IV Comentarios sobre la obra

tos, o más bien podríamos decir sistemas de mitos que representaban el sentir del pueblo español: honor, monarquía
y fe católica.
Fuera de estos tres conceptos el autor podía inventar
cuanto le fuera posible con entera libertad, pero dentro de
ellos no podía hacer variaciones posibles. En primer lugar,
no se lo permitía la estrechez uniforme del pensamiento
español y por otra parte el público lo rechazaba inmediatamente.

V Indice
VI Bibliografía

Es por esta razón que este tipo de teatro no puede
aportar nada, o casi nada, ya que no es posible admitir un
drama que no permite al hombre libertad de pensamiento
fuera de normas establecidas.

28

29

�Situacián de la obra/11

La obra se desarrolla en León en un pueblo de Galicia
y sus cercanías.

La obra de Lope de Vega, El mejor aJ,calde, el 'Rey,
está tomada de un relato histórico de la época de Alfonso
VIl; Lope nos dice al final de la obra que este hecho aparece en la Crónica General, de Alfonso X, según el texto de
Ocampo.
Alfonso VIl fue rey de Castilla y de León, hijo de
Doña Urraca y del conde Raimundo de Borgoña, asumió el
título de "Emperador de las Españas" y conquistó Jaén y
Almería.
Ya desde el poema del Cid, podemos ver en el relato el
tipo de luchas que existían entre feudales y monarcas y
esto se acentuó más durante el reinado de Alfonso X. Además nos damos cuenta de cómo era importante para el pueblo español de la época de Alfonso VI y posteriormente
Alfonso vn, su rey, él constituía después de Dios el poder
máximo y sus órdenes. debían ser obedecidas y cumplidas
sin réplica si se era buen vasallo, lo que implicaba ser un
buen español.
Aquél que no reconocía en su Rey la autoridad máxima terrena debía ser castigado con la pena máxima que en
aquel entonces era la muerte o el destierro.
El reinado de Alfonso VIl está considerado dentro de
la historia española como sobresaliente, gracias a la sabia
y justa forma con que gobernó y guió a su pueblo este
monarca.
Síntesis de la obra/111

Personajes:
Sancho
Don Tello
Celio
Julio
Nuño

Elvira
Feliciana
Juana
Leonor
El rey León
30

El conde Don Pedro
Enrique
Brito
Pelayo
Fileno

Empie-za donde Sancho enamorado de Elvira, le pide
la mano con el consentimiento de ésta a su padre Don Nuño, él accede con la condición de que se lo haga saber a su
patrón el señor feudal Don Tel10, puesto que era lo correcto, según costumbres de la época y con la seguridad de que
le haria obsequios. A Sancho lo único que le interesa es
casarse e inmediatamente va a ver a Don Tello que le promete ganado y apadrinar su boda junto con su hermana
Feliciana. La boda va a celebrarse el mismo día, llega el
cura y todo está dispuesto, pero Don Tello se enamora de
la novia al conocerla y suspende todo. Por la noche la rapta y se la lleva con él. Sancho desesperado decide ir a ver
al Rey para que le devuelvan a Elvira. Pelay,o lo acompaña
en el viaje. El Rey manda a Tello una carta donde le pide
que regrese a la novia de Sancho, Don Tello no obedece el
mandato y vuelve Sancho con el Rey a comunicárselo. Entonces el Rey decide ir personalmente disfrazado a resolver
el problema. Llega ante Don Tel10, se encuentra con la deshonra de Elvira, lo hace que la repare casándolo y después
le manda que le corten la cabeza por desobedecerlo a él, su
Rey.

Comentarios sobre la obra/ IV
En esta comedia de tipo histórico de inspiración nacional y sentido popular, Lope se vale del relato histórico
únicamente como referencia, pues el verdadero tema en la
Crónica General es la narración de un despojo de una herencia, que es cambiado a gusto del autor para presentarnos un tema de mayor interés al público y con más sentido
artístico, por el de un rapto y violación de una doncella.
En esta comedia participa también gente del pueblo
como en Fuente Ovejuna aunque de distinta fotma, pues
aquí el pueblo y el Rey censuran el feudalismo y en Fuente
Ovejuna es únicamente el pueblo el que participa contra el
poder feudal tratando de ser censurado por el real.

31

�En El mejor aloaMe, el Rey, son los representantes de
la clase social más baja, el vasallaje, los que juzgan (interc€diendo ante el Rey), al poderoso señor feudal que como
es sabido, si podemos observar las costumbres de la época,
éste se sentía dueño de haciendas y todo cuanto en ellas hubiese, incluso de los trabajadores que le servían y vafiéndose de su poder y dinero cometían toda clase de desmanes y
atropellos en ~u contra y en la de sus doncellas.
En la obra de Lope podemos ver una de tantas reacciones del pueblo contra estos atropellos y al mismo tiempo
nos damos cuenta del alto sentido del honor que el español
de entonces tenía a pesar de no poseer una condición económica a la misma altura del señor feudal. Sí se ponía este
vasallo a la altura del feudal si de cuestiones de honor se
trataba.
Otro tratamiento de la obra aparte del de cuestiones
de honor, es el de la lealtad y obediencia debida al Rey.
Esta sin ser el tema principal de la obra es a lo que
más importancia se le da dentro de ella. Pues quien no obedecía a su Rey no merecía más que el destierro o la muerte
y es así como podemos ver aquí en la solución que da el Rey
a la afrenta hecha por Don Tello la importancia de esto,
pues a la pérdida del honor de Elvira la soluciona casándola
con Don Tello pero a la desobediencia de éste a su, mandato
lo soluciona cortándole la cabeza.

"Da Telw, a Elvira la mano
'{Jara que pagues la ofensa
con ser su esposo; y después
que te corten la cabeza".

Podemos ver también el grado exagerado en que abundan los prejuicios en esta época española (y persistían aun
cuando fue escrita) debido a la educación estrecha y a la
vanídad y orgullo que siempre han caracterizado al español.

32

Don Nuño, padre de Elvira, cuya figura nos representa
al sometido que teme y se humilla ante el tirano, prefiere
y desea ver muerta a su hija antes que deshonrada. Por
otra parte, Don Tello, deseoso de obtener a Elvira, no puede
hacerlo, siendo que muy bien podría haberlo realizado sin
el rapto de ésta, pero a causa de sus prejuicios por su linaje se considera muy por encima de una vasalla y aun maldiciendo en ocasiones estas diferencias, pues hasta llega a
desear casarse con ella, obedece más a su vanidad que lo lleva a cometer el delito que le causa la muerte.
Por otra parte, la justicia y equidad del Rey es indiscutible en la obra y el reconocimiento que éste hace de cada uno de los personajes dándoles a cada quien lo que merecen, lo podemos observar desde el momento en que
Sancho va al palacio, la forma en que es recibido, la manera cómo el Rey lo escucha al contarle su problema y cómo
éste encuentra la mejor solución para resolver el caso de su
vasallo autonombrándose el mejor alcalde.
Sancho.-"Enviad, que es justa ley,
para que haga justicia,
algún alcalde a Galicia".
El Rey.-"El mejor alcalde, ez Re]/'.
Todo lo contrario al personaje del Rey que demuestra
con sus actos nobleza y preocupación para con su pueblo,
vemos en Don Tello, al tirano, al prototipo del feudal déspota.
Sancho en cambio, es el personaje necesario e indicado para poder solucionar una injusticia en el caso que se
presente. Sancho es el vasallo cuyas acciones admiran a
quienes conviven (aun al mismo Rey) con él, a causa de nobleza de sentimientos, valentía y arrojo (sin serle necesario linaje para esto) .
Elvira es la doncella española que a pesar de su condición en desventaja con el señor feudal trata de conservar
su honor a toda costa y por dignidad suplica para que sea
reparado el daño cometido con ella.

33

�Pelayo es el personaje que da más ligereza a la comedia, gracias a ese juego del autor entre la acción y el ingenio, no puede faltar. En los momentos de más seriedad interviene el gracioso con sus bromas, todo esto debido a la
técnica barroca, usada por Lope en sus obras, del contraste
y la expresión, llevados a su grado más extremo.
La comedia se divide en tres partes. De ella se dice que
es una de las mejores obras de Lope de Vega. Se imprimió
por primera vez en La veinte y wna parte verdadera de
las comedias de Lope. Se publicó en 1635 después de la
muerte del escritor que había dejado preparado el tomo para imprimirse. Según Morley se escribió entre 1620-1623 o
sea en plena madurez del autor.
Las obras de teatro de Lope no siguen las unidades de
tiempo y lugar y es por esto que son muy cortas, no dejando de ser completas, El mejor alcaMe, el Rey, es una obra
que consta solamente de tres actos.

Bibliografía/VI

De Vega, Lope, El mejor alo&lt;ilde, el Rey, 8 ed. Porrúa, S.
A., Ool. "Sepan Cuantos"; México, 1973.

34

LA VIDA ES SUEÑO DE
PEDRO CALDERON DE LA BARCA
Carlos H ernández García

�1.-S í n t e s i s

I Síntesis

1.- Personajes:

Basilio, rey de Polonia.

m

Segismundo, príncipe.
Astolfo, duque de Moscovia.
Clotaldo, viejo.
Olarín, gracioso.
EstreTla, infanta.

Las tres unidades

IV Estructura de la obra

Rosaura, dama.
V Aspectos de algunos personajes

2.- Síntesis:

Segismundo se encuentra encerrado y encadenado en
una torre, separado de todo lo que le rodea como un peligroso criminal, se lamenta y se queja de su prisión; no sabe por qué está prisionero. No sabe quién es, no sabe su
origen, no sabe qué delito cometió para merecer ese castigo. Se siente humillado a causa de su carencia de libertad
al compararse con los demás y se llega a preguntar si no
será su delito el haber nacido y su culpa el vivir.
36

37

�Por medio del rey, Basilio, nos damos cuenta del porqué de la prisión de Segismundo. Segismundo es el príncipe heredero del trono, fue privado de su libertad cuando
nació y parece, por este hecho, que no es culpable de ningún delito.
El rey Basilio cuenta que su esposa, antes de dar a luz
a Segismundo, tuvo un sueño:

... qire rompf,a
sus entrañas atrevido,
un monstruo de hombre,
y entre su sangre teñido,
le dtiba muerte •..1

Su sueño se cumplió: Segismundo, al nacer, provocó la
muerte de su madre. Por su afición a la astrología, Basilio,
supo el destino de su hijo. El Rey, "acudiendo a sus estudios", supo que Segismundo sería un príncipe tirano, que
esto dividiría el reino, y Segismundo llegaría hasta destronar a Basilio; Basilio, creyendo evitar los males anunciados, decide encerrar al hijo.
La creencia de Basilio, en el destino y la libertad, lo
lleva a una duda: ¿Dio demasiada fe a sus estudios astrológicos? Esta duda provoca un conflicto en su conciencia:
como Rey amante de su pueblo, no puede darle un príncipe
tirano; evitando la tiranía, encerrando a su hijo, se convierte en tirano de su propio hijo (Segismundo); piensa que
tal vez la conducta de Segismundo puede vencer su destino.
Basilio somete a Segismundo a una prueba, se trataba
de que si triunfaba habría vencido a su destíno; si fracasaba, sería vencido por su destino y volvería a su encierro.
Segismundo, narcotizado, es conducido al palacio, cuando
despierta se comporta de una forma negativa, o sea como
había sido previsto.
1 Pedro Ca ld erón d e la Barca, ·LCI vidCl •• sueño. (Madrid: Espasa-Calpe, S . A.,
1955), p. 25.

38

Segismundo vencido por el destino, es conducido a su
prisión. Basilio en lugar de desviar el destino ya previsto
(educando a Segismundo, con la educación que como príncipe requiere y salvar su destino trágico) lo ayuda a cumplirse. Al despertar Segismundo, en su prisión, no sabe si
ha soñado o vivido las escenas del palacio.
Segismundo al no poder precisar si lo que vive es real
o soñado, decide actuar como si la vida fuera sueño; esto lo
convierte en un hombre prudente y sabio, que actúa de
acuerdo a la razón, elige obrar bien. Cuando el pueblo, que
se había levantado en armas, lo libera (proclamándolo
príncipe legitimo); actúa como un ser sereno, racional, libre¡; perdona a su padre.
Con su liberación, Segismundo, rompe la fatalidad de
su destino, vence al destino y vence al Segismundo que se
dejaba llevar por los instintos.

Il.-"La vida es sueño" y el barroco
Calderón se halla dentro de las características de la
literatura y arte barroco. En el barroco de Calderón se encuentra un poderoso dinamismo, un retorcimiento concep•
tual; una movilidad en la misma acción y en los personajes, •
una violencia; un contraste, entre los personajes, entre las
acciones opuestas y las actitudes de éstas; una derivación
hacia la ternura, al sentimiento, a la nostalgia; éstas son
tendencias del estilo barroco.

1.-Dinamismo: El dinamismo esencial del drama, se
halla en su misma acción, en su protagonista, en su reacción ante la vida, en su violenta contención.
En esta obra desde el principio, aparecen los motivos
del caballo de Rosaura:

Hipogrifo violento
qire oorriste parejas oon el viento,
¿dónde, -rayo sin llama,
pájaro sin matiz, pez sin escama,
y bruto sin instinto
39

�natural, al confuso laberinto
destas desnudas peñas
2
te desbocas, arrastras y despeñas1

Que corre como el viento, se despeña y arrastra; esto
ofrece nueV10s motivos de movimiento, de violencia, de retorsión.
2.-Equilibrio inestable: El cambio constante de la
indumentaria de Rosaura; Clarín es criado de Rosaura Y
después de Segismundo. La solución violenta del drama en
los casamientos finales: Segismundo enamorado de Rosaura debería casarse con ella, y Estrella oon Astolfo; pero el
concepto del honor es el pretexto para que se dé un cambio
y no se vea un cambio forzado; Segismundo dará la mano
a Estrella y Astolfo se casará con Rosaura.
3.-Contraste: La acción comienza al atardecer; la

oscuridad nace del fondo de la torre de Segismundo. El
hombre que habita la prisión en sombra está acompañad_o
de una lumbre. También son contrastes: la torre, la prisión, las cadenas; el palacio, las galas y honores de Segismundo, el sueño y la realidad.

4.-Ternura: El recuerdo, en la prisión, del amor de
Rosaura:
... sólo a wna mujer amaba
que fue verdad creo yo,
en que t&lt;&gt;&lt;W se acabó,
y esto solo no se aooba.

Toque de sentimentalismo: la escena entre Rosaura Y
Segismundo:
. . . tú, sólo tú, has suspendido
la pasión a mis enojos,
la suspensi6n a mis ojos,3
la admiración a mi aí.do.

5.-Lo hiperbólico, la ley de subordinación: Lo hiperbólico, lo desmesurado, se ve claramente:
• . . soy un lwmbre de las fieras
y una fiera de los hombres,~
Sólo '[&gt;Orque más has oúw,
entre mis membrudcs brazos
te tengo de hacer pedazos.s

La ley de subordinación del drama consiste en componerse a base de un eje, un personaje central, en torno al
cual _aparecen sometidos, y más o menos por bajo en importancia teatral, los demás personajes.
Rosaura Y Clarín desde el principio están enlazados a
la ~uerte ~e Segismundo. La intriga de Rosaura y Astolfo
es!a supeditada a la acción principal y carece de interés. La
mas aguda y penetrante acción de la comedia está en el momento que Segismundo en la prisión sigue soñando con
aquella realidad del palacio, que después creerá que es sueño, sin que en ningún momento advierta dónde acaba un
mundo y empieza otro. En este detalle está la más fina intuición del hondo problema del sueño y de la vigilia.
¿Otra vez queréis que vea
entre sombras y bosquejos
la majestad y la pom'[Ja
desvanecida del viento16

111.- Las tres unidades

En "La vida es sueño" no rigen las tres unidades· se
ro~~en las tres unidades aristotélicas de lugar tiemp~ y
acc1on:
'
l.-La unidad de lugar: Las escenas ocurren junto a
la torre de Segismundo, en un salón del palacio real y en
el campo.
4 !bid. p. 10.
S Ibid. p. 9.
6 Ibid. p . 79.

2 Ibid. p . 3.
3 Ibid. p. 10.

40

41

�2.-La unidad de acción: Las peripecias de Segismundo se van entrelazando con las de Rosaura ( aunque
sean de menor importancia).
3.-La unidad de tiem:po: Se sobrepasa la arbitraria

división o limitación de "día solar"; y los hechos se desarrollan en varios días.
IV.-Estructura de la obra

Calderón sigue la estructuración del teatro del Siglo
de Oro; la estructura externa de la obra: división en tres
actos y en varias escenas. Se ve también una estratificación
de los personajes, una división de éstos en: nobles y criados o vasallos.
Aunque en esta estratificación se ve que se le d,r más
significación al gracioso (se le dignüica, al permitírsele que
a su señor o amo le dé consejos).
Esta obra de Calderón, como las demás del Siglo de
Oro, no escapa a presentar en escena: a la sociedad madrileña (aunque no está ambientada en Madrid), ociosa, que
casi siempre es presentada por el teatro de esa época. 'Aquí
no se ve, exagerada, la temática o motivación de las demás
obras de la época: intrigas amorosas, amor, celos, concepto
del honor.
Esta obra también está al margen de los grandes problemas de finales del siglo XVI y la primera del XVII: la
decadencia económica, la despoblación, las pestes, las condiciones de la clase trabajadora, la holgazanería y la miseria.
Sin duda la motivación más real para el desarrollo de
la obra es: el libre albedrío y el dominio de la razón sobre
los instin4)s.
42

V.-Aspectos de a][¡unos personajes

Segismundo es el personaje principal, el personaje eje,
en torno a él aparecen sometidos todos los demás personajes.

Rosaura viene de Moscovia para vengar un agravio;
es hija de amores no sacramentales. Viste de hombre, pero
oo por esto aparece como exagerada, puesto que el disfraz
varonil era ya usado y agradaba mucho al público. Miente
sobre su sexo, calla el motivo de su viaje, esconde tras un
sentimiento de venganza, el amor que siente por Astolfo.
Clarin es el gracioso, pero tiene una oposición de lo
serio y lo festivo; esta oposición busca el equílibrio, la armonia. La breve trayeétoria de Clarín está saturada de
mutaciones.
Primero es criado de Rosaura, después de Segismundo; cómico al principio, cuando se ve amenazado de muerte
se convierte en un personaje sereno, luctuoso, aleccionador.
Basilio, el rey, también cambia: primero aparece como majestad, después de rodilla5¡; engañado, desengañado,
no tiene mucha importancia; no se le da más relieve que el
que le oorresponde como un personaje secundario.
Clotaldo, no se puede confesar padre de Rosaura ni a
ella ni a Basilio, hasta que se resuelve la intriga de la comedia.
Cuando al fin, triunfa el albedrío, las pasiones vuelven
a su cauce: Segismundo no se venga. Estrella renuncia a
Astolfo, Segismundo renuncia a Rosaura, los sobrinos del
Rey ya no pretenden la corona. Los personajes van cambiando hasta que encuentran o alcanzan una forma permanente: la fiebre encadenada dominada por los instintos culmina en hombre libre; el rey equivocado se torna en padre
venturoso; la virilidad vengativa de Rosaura se transforma en amor; el criado bufón se convierte en filósofo estoico.

43

�Este equilibrio inestable que rige la trasmutación de
los personajes y el cambio espectacular de las circunstancias es característico del barroco. Los hombres, los elementos, el mundo, aparecen excesivos, desorbitados. Esta movilidad de los personajes, este anhelo de cambio, este cambio de los personajes es característico del barroco.

BIBLIOGRAFIA

Calderón de la Barca, Pedro. "La vida es sueño". EspasaCalpe, S. A., Madrid, 1955.
Menéndez Pelayo, Marcelino. Calderón y su teatro. Emecé Editores, S. A., Buenos Aires, 1946.
Sáinz de Robles, F. C. Los movimientos literarios. Ed.
Aguilar, Madrid, 1957.
Valbuena Prat, Angel. Historia de la literatura española.
T. TI. Ed. Gustavo Gili, S. A., Barcelona, 1950.
Varela Jacome, Benito. Juan Ruiz de Alarcón, Obras Escogidas, Ed. Bruguera, Barcelona, 1969.
44

DUQUE DE RIVAS, VIDA Y OBRA
Por lrasema Otzuca Maldonado

�SUMARIO

I

-

Introducción

lI Duque de Rivas. Vi

E

STE trabajo académico ha*tenido como objetivo, el
presentar en una forma ·más detallada algunos aspectos sobre la vida y la obra del Duque de Rivas.

Resulta interesante observar la forma en que combina
sus- actividades políticas y cómo a través de toda su vida,
hay una gran lucha entre las dos, tratando de predominar
una sobre la otra.
A través del desarrollo del trabajo trato de exponer, en
forma cronológica, hechos importantes de su vida, también
comentar ios de las que se consideran sus dos obras más importantes: Los Romances históricos y su obra de teatro,
Don Alvaro o La fuerza del sino.
Es importantísimo el lugar que ocupa el Duque de Rivas dentP::i de la Literatura española, ya que marca el fin del
neoclasicismo y el principio del nuevo movimiento litera-

47

�rio, o sea el romanticismo, y junto con él una serie de innovaciones.
En su elaboración he contado con fuentes secundarias,
basadas en una investigación literaria.

11.-DUQUE DE RIVAS. VIDA Y OBRA

Su verdadero nombre es Don Angel de Saavedra y Ramirez de Baquedano. Nació en Córdoba el 10 de marzo de
1791. Pertenece a una familia de nobles, sus padres fueron
don Juan Martín de Saavedra y Ramírez, marqués de Rivas de Saavedra (el ducado se le otorgó pocos años después)
y doña Dominga Ramírez de Baquedano y Quiñones, marquesa de Audía y de Villasinda. Tenía un hermano mayor
llamado Juan Remigi,o, en el que recayeron todos los títulos
y honores. A manera de compensación, le pusieron a Angel
a los seis meses de edad la Cruz de Caballero de ·1a Orden
de Malta. Su infancia debió de transcurrir entre casera y
campera, según lo atestiguan muchos de sus textos. Desde
muy niño debió de haber aprendido equitación, como lo podemos observar a través de sus versos:
En una yegua tordilla
que atrás deja el pensamiento

entre en Córdoba, gaUardo,
Atarte, el noble guerrero.

Tal vez por su aplicación a este arte recibió a los siete
años, el despacho de Capitán de Caballería, agregado al regimiento del Infante. A Ios ocho años tomó el hábito de
Santiago y fue autorizado para ostentar las veneras de esta
Orden y de la de San Juan.

Saavedra tuvo por maestros a los emigrados franceses To-

tins y Bordes; además de un sacerdote que le enseñó latín;
todos ellos seguidores del antiguo régimen literario y que
lo conducirían a la lectura de Horado, Virgilio, Racine,
Corneille y La Fontaine. Tiene además otro maestro: un
antiguo may,ordomo de la casa que también se ejercita en
la rima, pero de un modo espo11,táneo y festivo, a él debe
Saavedra ese sabor popular de algunas de sus composiciones.
Ingresó más tarde en el Real Seminario de Nobles de
Madrid, donde los maestros siguieron la misma escuela humanística y tradicionalista. Allí empezó a adiestrarse en el
ejercici,o poético, tanto en traducciones de clásicos latinos
como en composiciones originales; en esta época Herrera
le servía de modelo.
A los dieciséis años con el grado de Alférez de la Guardia de Corps, termina sus estudios en el Seminario. Es testigo de la abdicación de Carlos IV y figuró más tarde en la
escolta del nuev,o soberano (Fernando VII). No se hallaba
en Madrid al acaecer los sucesos del 2 de mayo de 1808. Al
amanecer de tan memorable día, salió para Guadalajara
con un escuadrón que enviaba allí la Junta de Gobierno. Al
dia siguiente el escuadrón se disuelve y Rivas se une a su
hermano mayor.
Enterados del alzamiento de Zaragoza, deciden unirse
a Palafox; participa en las batallas de Tudela, Uclés, Talavera y Ocaña, donde fue mal herido; llega a Córdoba casi
moribund,o y cuando se restablece de sus heridas marcha a
Cádiz. Allí conoce a Martinez de la Rosa, a Quintana, a
Nicaso Gallego y dirige el periódico del Estado Mayor Militar que se publica semanalmente.

Heredó de su padre su afición por las letras. Existe
además una circunstancia que favorece su formación educativa. Su infancia coincidió con la Revolución francesa,
motivo por el cual, muchos emigraron a otros países entre
ellos abates y profesores especializados en la enseñanza.

Estimulado por sus nuevos amigos escribió el poema
titulado El '[)(1,80 honroso y más tarde en 1813 se decide a
publicar un tomo de poesías. En 1814 publica su drama
Ataúlfo, inmediatamente prohibido por la censura. A esta
obra siguen: Aliatar, El duque de Aquitania y MalekAdhel; en estas obras apenas percibimos el futuro román-

48

49

�ticismo, que tenuemente se podía admirar a través del riguroso clasicismo. En 1822 es elegido diputado por Córdoba,
de lo que se vale para representar su tragedia Lanuza, obra
abiertamente liberal, en la que permanece su antiguo tono
liberal aunque ya amenazado por un fondo de romanticismo.

Se incorpora nuevamente a la vida política y marcha a
Nápoles como ministro plenipotenciario. En la plenitud de
su fama transcurren sus años en Italia¡; escribe algunas de
sus leyendas románticas al estilo de Zorrilla, pero con menor soltura, como La azucena milagrosa y el estudio histórico Sublevación de Nápoles capitaneada por Masaniello.

Secundó los planes de Alcalá Galiano y Javier Istúriz
y con ellos votó la suspensión del Rey. Triunfa Fernando
VII en el absolutismo y el duque de Rivas es condenado a
muerte por lo que tiene que huir a Inglaterra. En Inglaterra contrae matrimonio con doña María de la Encarnación
de Cueto. Realiza una serie de viajes que lo ponen en contacto con el renacimient::&gt; inglés (Byron, Scott), en esta
época produce: El sueño de un proscrito, Florinda, La
maledicencia, El faro de Malta. También escribe las tragedias: Arias Gonzal,o y Tanto vales, cuanto tienes. En este mismo período empieza El nwro expósito. Cuando la situación ya es más calmada marcha a Francia donde escribe
Don Alvaro o la fuerza del sino. Muere Fernando VII y
la Reina decreta una amnistía con la que Rivas puede volver a España. Ingresa a la Real Academia de la Lengua.
En 1835 muere su hermano mayor y automáticamente toma posesión de t,odos los títulos de su casa.

Vuelve a Madrid ert 1850 a causa de patrióticas desavene~cias con el Rey de Nápoles. En 1863 ocupó la presidencia del Consejo y dos años más tarde muere en Madrid
el ~2 de j;1Ui•o, rodeado de gran prestigio y de la admiración
Y s1mpatia que despertaba su personalidad.

El estreno de Don Alvaro sólo es semejante con el éxito que obtuvo en Francia, Víctor Hugo con Hernani. Con
Don Alvaro triunfa el teatro romántico.
El pronunciamiento de 1840 que expulsa a María Cristina lo induce a retirarse de la política y dedicarse en Sevilla a sus actividades literarias. En este retiro produce:
Solaces de un priswnero, El crisol de la Zealta4, El desengaño de un sueño, El parador de Bailén y Las nwriscas de
Andújar. En 1841 publica sus Romances históricos, de ambiente medieval como: Don Alvaro de Luná, Una antigua11a en Sevilla. Además las situadas en la época de los
Austrias: Un castellano leal, Una noche en Madrid, Re-

. Don Ang:l de Saavedra representa la España de los dos
prime~os tercios del _siglo XIX. El camino literario que va
a segmr es el del nacionalismo romántico o el romanticismo
nacionalis~. _Es un gran cultivador del género épico desde
su etapa clas1ca, en el momento preciso de su transición al
r??1anticismo dejó dos formas características de su evoluc10n: La leyenda y el romance.
. Los Romances históricos tienen un lugar importantísimo_ dentr~ de la obra del duque de Rivas y dentro de la
poes1a espanola del siglo XIX. La primera edición completa
de ellas es de 1841, sin embargo, siete años antes en 1834
ya los primeros junto con Florinda habían sido incluidos e~
los apéndices de El moro expósito. Escritos en la época de
plena ~adu;.ez de Rivas. De ellos ha dicho Enrique Gili en
su articulo El Pensamiento" que: "Argumentos hábilmen~ conducidos, caracteres marcados, vivas y ricas descrip- ·
c10nes, afectos verdaderos y vehementes, rasgos atrevidos
Y gra~des, entonación poética, locución castiza y exquisitos
conocimientos históricos, adornan y enriquecen esos romances".

. -~º

cuerdos de un gran hombre, El mayor desengaoo y El
Conde de Villamediana.

se debe tomar estrictamente la denominación de
h1storicos que les dio Saavedra, ya que aun cuando es cierto que se basan en hechos históricos o en tradiciones que
se _amparan en la Historia, el poeta va muchas veces más
alla de ella, de la tradición y aun de la leyenda dándoles una

50

51

�interpretación novelesca. Reanudan y renuevan un ~énero
entre lírico y dramático que va a alcanzar en poco bem~o
un alto puesto dentro de la literatura. Los Ramances histórioos son el precedente inmediato de las Leyer14a.s, de
Zorrilla.
El mismo Saavedra en el prólogo de la primera edición
de sus romances, explica el origen de estos y escribe: "La
misma popularidad de que gozó el romance desde su origen
por 1os asuntos que le fueron peculiares; la facilidad que
adquirió su composición con la introducción del asonante;
la vulgaridad que le dio el diálogo cómico, y la soltura Y
ensanches que debió, como dejamos dicho, al gigantesco ingenio de Quevedo, lo fuel'On entregando al brazo secular de
los meros versificadores y de los copleros vergonzantes. Y
convertido, al fin, en su patrimonio exclusivo, murió a sus
manos, ya hinchado y ridículamente culto, ya lánguido, trivial y chabacano. Desacreditándose hasta tal punto que fue
últimamente mirado como el verso escrito sólo para el vulgo, y como el que podía permitírsele al vulgo en sus groseras composiciones, y los hombres literatos comenzaron a
asquearlo y a desdeñarlo".
El duque de Rivas viene a restaurar a este género su
antiguo valor, su genuino valor popular, no populachero ni
plebeyo.

composiciones. En El conde de Villamediana relata el episodio que costó la vida a Don Juan de Tasis; Bailén que es
una narración de la famosa jornada en la que empieza a
decaer el poder de Napoleón; la victoria de Pavía; todos estos temas son profundamente españoles, trasmitidos de generación en generación y ya incorporados en la literatura
nacional.
Entre todos hay uno que no se refiere a un hecho histórico determinado ni a una tradición genuinamente popular, se trata de El cuento de un veterano, no se conocen
sus fuentes, es un cuento terrorífico, quizá lo oyó como lo
dice el mismo romance, a un veterano de la guerra de Italia.
Algunos de ellos pueden considerarse como pequeñas
obras maestras, con una acción interesante, caracteres perfectamente dibujados y con un movimiento casi escénico.
Por ejemplo en Recuer&lt;k&gt;s de un gran hombre con sus escenas de la Rábida, sus animadísimas descripciones y el encuentro de Cristóbal Colón con doña Beatriz Enríquez y en
el cual podemos observar cómo Rivas renueva el octosílabo
asonantado sin quitarle nada de su espontaneidad popular:
que no han qi,erido ayuilarle
ni su patria ni Venecia,
que 'la corte de Lisboa
se bur'la de sus promesas;
que los sahws no le entienden,
que los ricos le desprecian,
que ws nobles no le escuchan,
qoo el 'VUlgo le vilipendia .•.

Hay dos romances que no tienen de histórico más que
el fondo, el ambient:e o sea las circunstancias de tiempo Y
espacio que se identifican fácilmente con las circunstancias
personales del poeta y son: La 'IJUl3lta deseada que según
Rivas Cherif se escribió en Malta y según Boussagol, Rivas
compuso este romance en Tours, en 1833, inspirándose en
las cartas de su mujer, en las que le describía los profundos cambios de 'España. El otro romance es El sombrero Y
que de acuerdo con este mismo crítico francés, es otra variación del mismo tema del destierro, con recuerdos de la
fuga de Saavedra en 1823, cuando fue condenado a muerte.
Pero ninguno de estos hace alusión a hechos verdaderamente históricos o legeñdarios, como se observa en las demás

Pero lo que más atrae y fascina en estos cuadros es el
color. Son verdaderos cuadros, no ya poéticos sino casi pictóricos. Se observa un gusto por lo decorativo y descriptivo, por las sensaciones casi pictóricas en las que se reconoce
su afición por este arte. Por ejemplo la descripción que
hace del castillo de Montiel en una noche de marzo:

52

53

de un

marzo invernal y crudo,

en que con negras tinieb'las,
se viste el orbe de luto,

�También es notable la descripción que hizo inspirándose en el retrato que Tiziano hizo de Carlos V y que podemos ver en Un cast;ellano 1eal. Presenta además Rivas
una gran facilidad en la relación poética de actos m~ltitudinarios: fiestas populares o cortesanas, torneos, Justas,
batallas. Por ejemplo la descripción de la corrida de toros
en El cande de Villa:mediana.

La obra de Mérimée comienza en España. El protagonista, Don Juan, es sorprendido por el padre de Teresa, su
amada, en la cámara de ésta. Don Juan mata al viejo caballero y huye a Flandes, donde hace la guerra. Vuelto a
España, asiste a sus propios funerales, se arrepiente y se
recluye en un convento. Hasta allí lo persigue un hermano
de Teresa, que lo abofetea y obliga a batirse. Don Juan mata a su rival.

Pero en realidad su obra cumbre, su obra representativa es la escrita para el teatro, llamada Don Alvaro o La
fuerza del sino; Don Alvaro es una obra clara, específica
y absolutamente romántica, es el ejemplo más hondo del
teatro romántico español que rompe los moldes comunes
del teatro clásico y alcanza un desarrollo tan vasto como
el que tiene el drama en manos de Shakespeare o de Schiller.

Pero si en lo anecdótico se asemejan, en lo esencial difieren y se separan. El héroe de Mérimée es un libertino sin
conciencia que luego se convierte; el de Rivas, un noble
caballero, víctima de la fatalidad; Rivas hace hincapié en
la fuerza del sino, mientras que Mérimée muestra la eficacia del arrepentimiento.

Se ha dicho que Don Alvaro viene a ser en España, lo
que Hernani en Francia; se estrenó en Madrid, el domingo
22 de mamo de 1835 en el teatro del Príncipe, éste no llegó
a convertirse en un campo de batalla como sucedió en el
estreno de Hernani. Pero sí hubo división de opiniones, comentarios apasionados en pro y en contra del drama. La
fecha de su estreno señala el punto de partida de la era romántica, en la cual los años se cuentan antes de D&lt;Yn Alvaro y después de Don Alvaro.

Ahora, ¿cómo surgió en la mente del poeta la idea inicial de la obra? Fue durante su estancia en Francia, donde
en conversaciones que sostiene con Alcalá Galiano sobre
romanticismo y en especial romanticismo teatral, éste último le sugiere a Rivas que escriba un drama que vaya de
acuerdo con el nuevo movimiento literario. Entre los dos
proponen temas para la elaboración de la obra, hasta que
por asociación de ideas Rivas recuerda "la historia del indiano; un indiano de sangre noble, de sangre de príncipe,
sobre el que pesaba una terrible maldición".

La llegada de duque de Rivas a Francia coincide con
el movimiento en el ambiente literario y artístico que provocó el estreno de la obra de Víctor Hugo, todo esto influyó
en el ánimo de Rivas y contribuyó a motivarlo para la elaboración de su obra dramática.
Existen grandes analogías entre la obra de Rivas Y
Les ames du purgatoire de Próspero Mérimée. Se dice que
esta última sirvió de "punto de arranque" a Rivas para escribir su obra. Sólo que Rivas terminó su drama en 1833 Y
la novela de Mérimée apareció en la Revue des Deux Mon&lt;res en agosto de 1834. Por lo que es evidente la prioridad de
la obra española.
54

Con Don Alvaro el duque de Rivas hace a un lado en
forma definitiva "el viejo trípode de las unidades". La única regla vigente es la libre, soberana inspiración, fuera de
todos los preceptos. La tragedia clásica sólo admitía en la
escena personajes de alta estirpe. El drama romántico daba
en ella libre entrada a cualquiera, por humilde y aun plebeya que fuese. No sólo acababa con esta discriminación
sino que se complacía en admitir a todos los rechazados por
el drama clásico.
Los cuadros populares de Don Alvaro, con sus mesoneros, sus gitanas, sus estudiantes, sus arrieros y demás
gente, demuestran las nuevas formas escénicas.
55

�A pesar de todo esto, Rivas hace una última concesión:
respeta los cinco actos establecidos por Horacio.

JUAN VALERA
Por Patricia l. Barranco Ortega

También en la versificación de la obra rompe con los
moldes y vuelve a la tradición española utilizando el octosílabo que se adapta tanto al género trágico como al cómico, sin embargo, cuando es necesario utiliza versos de mayor extensión.
El segundo título del drama, La fuerza del sirw, indica claramente la intención del autor; el verdadero protagonista de Don Alvaro no es Don Alvaro, es el sino, la fatalidad, esa fuerza misteriosa que domina al hombre y que
tanto puede llevarlo a la cumbre como al abismo. Pero este
concepto es anticristiano, ya que Dios le dio al hombre libre albedrío para luchar contra el mal. De acuerdo con esto
Don Alvaro, de haber querido, habría podiqo vencer las
tentaciones. Sin embargo, se presenta ante nosotros como
un personaje noble, valeroso, pero débil en su condición
humana, quizá por esto nos identificamos con él. Don Alvaro termina por suicidarse, siendo ésta una de las principales características del romanticismo.

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�SUMARIO

I

1.-INTRODUCCION

Introducción

EL

II El Romanticismo

m

presente trabajo trata de presentar una panorámica
general acerca de Juan Valera y su obra.

Juan Valera

IV La Novela, en la Epoca Romántica
V Cronología de algunas de las novelas
más conocidas de Juan Valera
VI "Pepita Jiménez"

-

He creído necesario incluir antes el tema del Romanticismo, para ubicar al autor en su época y con la corriente
literaria más próxima a él; no se puede decir la corriente
literaria a la que pertenece, porque una de las principales
características de este escritor es su eclecticismo, su negativa a incluirse en ningún movimiento, su rechazo a las escuelas. Es un autor que podemos llamar de espíritu universal, pues se interesa por todas las manifestaciones del arte
Y trata de perfeccionar su obra tomando los mejores elementos de cada tendencia.

He dividido la exposición sobre Valera en cuatro partes: en la primera, titulada Juan Valera, incluyo datos biográficos, notas sóbre su producción literaria, crítica y filosófica; estilo y principios estéticos; la segunda es sobre la
59

�situación de la novela en el período romántico, pues es importante para precisar la importancia de la narración novelística de Valera; después se encuentra una relación cronológica de sus principales novelas y por último un comentario sobre "Pepita Jiménez", la creación cumbre de este
escritor que es clásico porque su genio, su prosa fina y
magnüica ha traspasado la barrera del tiempo y aún en
nuestros dias, sus relatos son amenos y agradables para la
lectura y dignos de estudio.

11.-EL ROMANTICISMO

dual desde los últimos decenios del siglo XVIII y primeros
del XIX, en lo que se considera el Prerromanticismo; pero
triunfa, de una manera clara, hasta el segundo tercio del
siglo XIX (1835).
La primera etapa romántica es de carácter conservador, tradicionalmente cristiano. Contra el centralismo político y cultural del Clasicismo francés se alza el sentimiento nacionalista, con espíritu medieval y caballeresco, luego
evoluciona hasta convertirse en bandera de oposición al régimen absolutista de Fernando VII.
Las características literarias de este movimiento son:

El Romanticismo es un vasto movimiento surgido por
causas político-sociales que origina una gran transformación en todos los órdenes de la vida y es muy fructífero en
la historia de las letras.
Ideológicamente se inicia a finales del siglo XVIII y en
lo literario impera durante la primera mitad del siglo XIX;
su origen se localiza en tres factores distintos:
1.-El individualismo de tipo racionalista que principia con Descartes y que informa la filosofía dieciochoesca.
2.-La libertad preconizada por la Enciclopedia.
3.-El sentimentalismo y defensa de la pasión que t~ene en Rousseau su máximo exponente.
El Romanticismo ocasiona un cambio ideológico en la
totalidad de las manifestaciones culturales.
El siglo XVIII, en lo que tiene de representativo, termina para Francia con la Revolución de 1789. En España,
por el contrario, se prolonga hasta la muerte de Fernando
VII en 1833. Antes de esta fecha los escritores españoles
continúan la tradición del siglo anterior. El Romanticismo
empieza a producirse en España de un modo lento y gra-

60

a) El predominio del yo romántico, del idealismo y la
melancolía. En oposición al Clasicismo que debe mantenerse fiel a normas objetivas, el Romanticismo es profundamente subjetivo. La fantasía romántica idealiza la realidad.
b) El espiritualismo acentuado cuando contribuye a
marcar el despego de las cosas materiales. En la moda: siluetas alargadas, palidez en el rostro. El artista vive apasionadamente y se exalta a los héroes que sacrifican su vida
en aras de un sentimiento (Werther).
c)-El culto al sentimiento. El amor arrebatado o nostálgico es el objeto capital de los poetas.
d) La valoración del paisaje. El Romanticismo se
identifica con el paisaje grandioso y melancólico: lo nocturno, los bosques sombríos y misteriosos, el mar infinito, los
parajes accidentados y agrestes. Las ruinas como símbolo
melancólico del paso del tiempo; los sepulcros como ejemplo de lo que se ha ido para siempre.
e) La atracción por lo medieval y exótico, buscando
los escenarios adecuados a su fantasía, fuera de la realidad
que los rodeaba. La Edad Media religiosa y caballeresca y
el Oriente misterioso y fantástico se pusieron de moda.
61

�El sentimiento nacional, contrario al Neoclasicismo de gusto generalmente europeo, despierta interés por lo
popular-folklore-típico y pintores()() de cada país y la exaltación por los movimientos de liberación nacional.
f)

Todo lo anterior se refiere al fondo.
En cuanto a la forma:
a) La libertad. El Neoclasicismo con su rigor preceptista ocasionó un arte sin personalidad. El Romanticismo proclama en primer lugar la libertad del artista para
crear su obra como la sienta, afirmando que el arte no es
instrumento de educación, sino vehículo de los sentimientos de su creador.
En la política el poder absoluto de los reyes es substituido por lo que se llama voluntad nacional o liberalismo.
"Libertad en la literatura, como en las artes, como en
la industria, como en el comercio, como en la conciencia.
He aquí la divisa de la época", afirma Larra.
b) La expresión. Para el Romanticismo las obras no
son bellas o feas según se ajusten o no a los modelos clásicos. Siguiendo las doctrinas de Lessing, la literatura debe
ser sobre todo expresiva. El gusto por los contrastes, el uso
mezclado de verso y prosa; en teatro la supresión de las tres
unidades, la mezcla de lo cómico y lo trágico, polimetría un
poco anárquica; las exclamaciones violentas o patéticas, las
evocaciones pintorescas o brillantes, la sátira despiadada y
el elogio vehemente se utilizan para llevar al lector la emoción que experimenta el artista, para impresionarlo, más
que convencerlo.
c) El lenguaje. El Romanticismo utiliza un vocabulario enérgico y pintoresco; crea frases típicas inconfundibles (casi siempre de sustantivo y adjetivo, colocando el adjetivo antes del sustantivo para dar mayor fuerza a la expresión) como lúgubre viento, súbito temor, lóbrega nube,
vana ilusión, vago fantasma, sombría noche, melancólica

62

luna, etc. En prosa el Romanticismo es casi siempre partidario del período largo y oratorio.
El ambiente que existe en torno al escritor es favorable para que su influencia social sea más importante, pues
cada vez es mayor el número de lectores; esto permite al
escritor una gran independencia liberándolo de la protección oficial y del mecenazgo de la aristocracia. El Romanticismo se aproxima a las masas populares en lo político y
en lo estético. Había grupos literarios en vez de "salones
literarios" aristocráticos o profesionales. El Romanticismo
actúa a través de los Ateneos, tertulias y la prensa. Por medio de los periódicos y las revistas los escritores alcanzan
popularidad. En política apoyan las actitudes liberales, gratas al público. El uso de temas sentimentales, accesibles a
todos, contribuyó a su difusión.
La situación política en España durante el siglo XIX
fue de violentas luchas entre absolutis,t as y liberales, moderados y progresistas y esto ocasionó que muchos escritores
emigraran a Francia o a Inglaterra cuando el grupo antagónico ocupaba el poder, así hubo escritores que conocieron
y se afiliaron a las nuevas tendencias literarias y sistemas
políticos, siendo elementos de constante renovación.
En España el Romanticismo se dividió en dos direcciones opuestas.
El Romanticismo arcaizante y conservador, basado en
las novelas de Walter Scott y en las exaltaciones cristianas
de Chateaubriand. Este le rendía culto a la Edad Media y
respetaba a la sociedad tradicional y el Romanticismo renovador y revolucionario, consecuencia del enciclopedismo
francés que mina los fundamentos de la sociedad -religión,
patria, jerarquía-, y de la filosofía de Rousseau que pretende que la libertad humana es sagrada y sólo conduce al
bien. Creían en el concepto de Víctor Rugo sobre el Romanticismo: "El Romanticismo no es otra cosa que el liberalismo en literatura".
Los escritores de espíritu liberal se adhieren al Romanticismo renovador y revolucionario que proclama la liber-

-

63

�tad política y pre:tende europeizar a España, considerando
que las ideas tradicionales son las causantes de la decadencia nacional; quiere transformar al país y vota la constitución de 1812, terminada la contienda y liberada la península sobreviene su completa separación de los partidarios
del tradicionalismo (durante la reo~nquista se habían unido transitoriamente) (Larra, Espronceda, Castelar) a ellos
se debe el advenimiento de la República en 1931. Los tradicionalistas postulan el otro Romanticismo que defiende la
civilización cristiana y busca modelos e inspiración en la
tradición española (Donoso Cortés, Jaime Balmes, Meléndez y Pelayo) en ellos se origina el espíritu tradicionalista
de la actualidad; al sobrevenir la escisión violenta el tradicionalismo da alientos y desata las fuerzas más reaccionarias con el rey Fernando VII a la cabeza; el liberalismo intenta continuar el proceso revolucionario y transformar el
país. En la gestación del movimiento romántico hay un estrecho vínculo eñtre lo histórico, lo político y lo literario; y
sus fundamentos serán el tradicionalismo y el liberalismo.
Por todas sus implicaciones el Romanticismo no debe
interpretarse únicamente como movimiento literario, sino
como una concepción íntegra de la vida. Algunos lo definen
como el despertar de la conciencia religiosa frente al ateísmo y utilitarismo del siglo XVIlI; otros como el resurgir de
la conciencia patriótica frente a la opresión extranjera y
algunos más, sus enemigos, oomo la tuberculosis de la literatura o el arsénico de la vida
No se puede limitar la extensión del Romanticismo
cronológicamente, pues las corrientes literarias se entrecruzan y alcanzan unas a otras. Antes de 1835, considerada como fecha inicial de este movimiento, existe una etapa de
preparación, de polémicas e intentos con mayor o menor
fortuna. El Romanticismo en sí, se dice que es un movimiento efímero, pues pronto evoluciona a un gusto por la
observación de lo cotidiano, de la realidad circundante. El
Realismo, tendencia iniciada hacia 1850, logra eliminarlo.
Alrededor de ese año don Juan Valera lo da por liquidado
al afirmar: "El Romanticismo no ha de considerarse hoy
64

día como secta militante, sino como cosa pasada y perteneciente a la Historia. El Romanticismo ha sido una revolución y sólo los efectos de ella podían ser estables. Entre nosotros vino a libertar a los poetas del yugo ridículo de los
preceptistas franceses y a separarlos de la imitación superficial y malentendida de los clásicos y lo consiguió. Las demás ideas y principios del Romanticismo fueron exageraciones revolucionarias que pasaron con la revolución y de
las cuales aun durante la revolución misma se salvaron los
hombres de buen gusto".

111.-JUAN VALERA
Juan Valera nace en Cabra, provincia de Córdoba el 18
de octubre de 1824. Sus padres fueron el general de Marina
don José Valera y Viaña y doña Dolores Alcalá Galiano y
Pareja, marquesa de la Paniega.
Valera recibió una educación esmeradísima, primero en
su casa y después en el Instituto de Málaga y en el Sacro
Monte de Granada. Obtuvo el título de licenciado en Derecho y se trasladó a Madrid. Llevó una vida muy activa,
perteneciendo a la mejor sociedad; relacionándose con los
principales personajes de su época: políticos, escritores,
aristócratas.
Valera escribe poesías y cuentos, traduce en verso a
algunos poetas ingleses y va adquiriendo una enorme cultura. Después se inicia en la carrera diplomática, respaldado por su tío el Duque de Riva5t; viaja por Italia, Portugal,
Rusia, Bélgica, Estados Unidos.

En sus cartas se observan erudición y conocimientos filosóficos completísimos. Sus epístolas son verdaderas tésis
de preceptiva literaria y conocimiento profundísimo de la
Historia.
Valera lee incansablemente, está al tanto del movimiento intelectual de toda Europa y juzga y critica los li-

65

-

�bros actuales o inactuales que le interesan y sirven de lectura; opina sobre política y todo lo que capta su atención.
En 1858 publica su primer libro: un volumen de poesías; en 1861 la Real Academia Española lo integra a ella y
lo premia por artículos y trabajos que había publicado en
varias revistas.
Fue Subsecretario de Estado y Director de Instrucción
Publica, Diputado y Senador vitalicio.
Muere el 18 de abril de 1905, cuando estaba preparando el discurso con que iba a solemnizar la Academia Española el tercer centenario- de la publicación del Quijote. Valera siempre vivió en sociedad y hasta sus últimos días se
rodeó de poetas y escritores.
La producción de Valera es muy extensa y variada:
poesías, cuentos, novelas, teatro, crítica literaria, estudios
críticos sobre filosofía y religión; cartas, ensayos y estudios
críticos sobre historia y política, discursos académicos, etc.
Muchas poesías de Valera son románticas si no por el
fondo, sí por la forma, por ejemplo: "En la tumba de Laureta" o "La Fábula de Euforión". Si no es recordado como
poeta es porque su obra principal está integrada por sus
novelas y sus ensayos críticos, pero su poesía es de excelente calidad, no menor que la de muchos otros escritores
famosos como poetas.
En sus estudios filosóficos demuestra un conocimiento
perfecto de los temas que trata, un excelente juicio para sus
análisis y relaciones y para formarse conceptos seguros y
sólidos.
En sus estudios de crítica literaria se refleja su buen
gusto y erudición asombrosa, no los escribió Valera tratando de formar un cuerpo de doctrina, (en una obra completa, dividida en libros y los libros en capítWos), sus ensayos
los escribe como artículos de periódico y de revista, siendo
66

por esta forma amenos y sencillos para la lectura. Su crítica correcta, aguda e inteligente se revela en sus discursos:
"Sobre el Quijote" o "Sobre el Fausto de Goethe".

En sus cuentos, diálogos y fantasías se recogen diversos géneros de producciones entre los que sobresalen la narración infantil, musical y estilizada de "El pájaro verde",
la malicia e ironía del "Diálogo de Asclepigenia" y más bajo el intento dramático de "La venganza de Atahualpa".
"Garuda" o "La cigüeña blanca" es un cuento que junto con "El pájaro verde" revela ingenio e ironía a la vez.
Como traductor utiliza una prosa ágil y cuidada, animando el relato con una vivificación. En prosa también se
recuerda "Dafnis y Cloe".
En sus relatos se observa sensibilidad despierta del autor, fina insistencia en los temas eróticos, atracción por la
mezcla de malicia e ingenuidad.
Sus cartas revelan las mismas características de sus
otros escritos y además ciertas percepciones críticas, como
la intuición de la posibilidad poética de Rubén Darío con
motivo de su libro "Azul" (Cartas Americanas).
En resumen se puede afirmar que Valera acierta en
todo lo que escribe y ,es natural por su refinamiento y el
cuidado extremo que ponía en todo lo que emprendió.
Sin embargo Valera alcanza la magnitud extraordinaria que lo convierte en clásico, en la novela, género que intenta estando ya en su plena madurez como escritor (a los
47 años publica su primera novela que a la vez es su obra
maestra: "Pepita Jiménez").
La novela según Valera es la narración; debe huir de
las fantasías románticas, pero no puede limitarse a ser un
s~mple relato de costumbres. Ha de apoyarse en la realidad,
pero procurando dotarla de interés, evitando lo feo y desagradable.
67

�La base de la narración es -para Valera- el análisis
de los sentimientos de los personajes; por lo que se le considera como el creador de la novela psicológica.

eclecticismo e individualidad. Valera no queda adscrito a
ningún movimiento (Romanticismo, Realismo, Naturalismo, Modernismo), aprovecha lo mejor de cada uno.

En su producción novelística se pueden observar tres
aspectos:

Su novela es la que refleja mejor la vida de su región
nativa, por la verdad con la que retrata los tipos, el fondo
de las costumbres; la psicología de sus personajes se presenta sin sentimentalismo exagerado, sin convertirse en melodramático.

1.-Su concept,o de novela, adverso al Realismo y a los
propósitos sociales o ideológicos del arte, con más convencimiento al naturalismo en nombre de una actitud estética.
Decía que la función del arte es la creación de belleza
y entretenimiento para el lector. Sus opiniones sobre este
terr1a se encuentran en sus ensayos críticos "De la naturaleza y el carácter de la novela" y "El nuevo arte de escribir
novelas".
2.-Importancia del tema amoroso y de la mujer en sus
novelas. Es el que más se acerca al erotismo francés entre
los escritores de su tiempo; sensualidad siempre envuelta en
casos de conciencia o prejuicios sociales que respondían a la
realidad española.
3.-Su modo particular de tratar el tema religioso,
piedra de toque de la novelística de la época. A Valera no
le interesa su signüicación social, política, ni la moral en
términos abstractos; sólo le importa la psicología y la moral dependiendo de ella en cuanto atañe al individuo en casos de oonciencia.
En todas las novelas lo que importa son los sentimientos individuales, el hombre y la conducta ante situaciones
determinadas. Su actitud estética e ideológica se relaciona
con los moralistas franceses, pero crea una serie de tipos
menores reales y vivos retratando vivamente el ambiente
andaluz.

Valera con un espíritu español y universal, conservador en arte, tolerante, irónico, racionalista y un poco escéptico, desdeña las escuelas y reglas, es clásico y moderno a
la vez.
En su ensayo sobre "La libertad en el arte" recoge lo
más personal de su teoría estética, cuyos principios son:
a) El arte es imitación; pero imitación sui generis de
lo verosímil más que de lo real; coincide con Aristóteles y
Santo Tomás. Poesía es sinónimo de creación artística en
general.
b) El arte no tiene una finalidad fuera de sí mismo.
Sólo tiene la misión de producir belleza. Puede oomportar
otra finalidad ética o docente, pero no le es esencial, sus
atributos son: "la manifestación sensible de la belleza y el
puro y sano deleite que al percibirla se goza".
c) El arte se manifiesta por la forma, ésta lo define
y califica.
d) En arte hay ciertos principios inmutables, válidos
para todos los tiempos y para todas las latitudes. Las modas o estilos no deben afectar sino a lo más accidental, el
arte es uno y el mismo en esencia.

En su obra hay divergencias con el estilo de su época;
Valera es un escritor inmune al espíritu romántico, personal; se le podría considerar una anomalía literaria por su

e) Desecha 1a historicidad, pero admite el progreso o
adaptación a los distintos pueblos o épocas.

68

69

�El artista debe conocer los productos extranjeros
y ver si puede sacar algún provecho, para perfeccionar su
obra.
f)

España se equivocó al ver sólo a Francia, habiendo
tantos otros dignos de estudio e imitación. Valera aconseja
(y se adelanta dando el ejemplo) el estudio de las literaturas: inglesa, italiana, polaca, alemana, rusa, etc.

Se le acusa, algunas veces, de excesivo atildamiento,
pero por su situación frente al estilo grosero, sin delicadeza
del naturalismo, este posible defecto es en realidad una virtud. Su estilo es cuidado, escogido, moderno y arcaico a la
vez, nunca arcaizante, sencillo pero clásico y elegante.
También se le reprocha una intromisión en sus escritos, pero todos los grandes escritores dejan parte de su ideologia y su experiencia individual en los personajes de sus
obras. Valera es escéptico, pero con un escepticismo amable, expone su opinión sin tratar de imponerse y ésta es
fruto de una larga experiencia.
Su técnica es sencilla: busca un escenario para la acción, que suele ser la región andaluza, en la ciudad o en el
campo (casi nunca utiliza un ambiente cortesano) ; después
sitúa allí a sus personajes, tomados de la vida real, pero
muy idealizados (la novela como recreación del mundo y
seres circundantes) y concede capital importancia al análisis psicológico; en esto último está muy por encima de la
producción de la época. Valera busca el alma de sus personajes, atento a sus más ligeras reacciones y convencido de
que el hombre es suficientemente libre para reaccionar en
un sentido u otro, para inclinarse al bien o al mal. Técnica
opuesta al naturalismo en el que la conducta es determinada fatalmente por el medio y las circunstancias.
"Valera escribió la mejor prosa del siglo XIX y la que
mejor se ha salvado para nuestro gusto": Julián Marías.
70

IV.-LA NOVELA EN LA EPOCA ROMANTICA
Durante el período romántico y el primer período ecléctico la novela -que no existía al principio, pero sí luego,
aunque casi carecía en absoluto de valor- fue desarrollándose muy lentamente. Hasta 1870 no dio comienzo aquella
época de inmensa fecundidad que terminó sólo después de
60 años. La transformación experimentada por la novela
hacia 1874 casi pareció milagrosa, de 1861 a 1870 únicamente hubo tres novelas extensas y unas cuantas novelas
cortas.

Los españoles de aquel tiempo estaban hartos de levantamientos políticos, de guerras civiles, de agitación social y de agotamiento económico. Se encontraban en una
disposición de ánimo adecuada para salir de sí mismos y
adentrarse en un paraíso terrenal creado por cualquier artista competente; esta consideración explica en gran parte
el éxito instantáneo que en 1874 logró Juan Valera con su
novela "Pepita Jiménez". Valera publicó sus mejores novelas, menos una, en el decenio de 1871 a 1880, años en que el
Romanticismo alcanzó probablemente sus más altas cumbres en la novela.

El realismo en Valera se observa en las descripciones
de los rasgos físicos de sus personajes o de los lugares en
los que se desarrolla la acción. Por ejemplo la descripción
de Luis de Vargas en "Pepita Jiménez" y de un escenario
campestre de la misma novela:
"Poco hemos dicho, hasta ahora de la figura de Don
Luis. Sépase pues, que era un buen mow en toda la extensión de la palabra: alto, ligero, bien formado, cabello negro,
ojos negros también y llenos de fuego y de dulzura. La color, trigueña; la dentadura, blanca; los labios, finos, aunque relevados, lo cual le daba un aspect,o desdeñoso y algo
atrevido y varonil en tóao el ademán, a pesar del recogimiento y de la mansedumbre clericales. Había, por último,
en el porte y continente de Don Luis aquel indescriptible
sello de distinción y de hidalguía que parece, aunque no lo
71

�sea siempre, privativa calidad y exclusivo privilegio de las
familias aristocráticas" .1
"L;:&gt; que ahora comprendo y estimo mejor es el campo
de por aquí. Las huertas, sobre todo, son deliciosas. ¡Qué
sendas tan lindas hay entre ellas! A un lado, y tal vez a
ambos, corre el agua cristalina con grato murmullo. Las
orillas de las acequias están cubiertas de hierbas olorosas y
de flores de mil clases. En un instante puede uno coger un
gran ramo de violetas. Dan sombra a estas sendas pomposos y gigantescos nogales, higueras y otros árboles, y forman los vallados la zarzamora, el rosal, el granado y la madreselva".2
Como se puede apreciar, Valera gusta de las descripciones minuciosas.
Sus novelas, su anterior poesía y gran parte de su crítica literaria presentan caracteres románticos· en el fondo
el carácter se impone por completo a la acció~.
V.-ORONOLOGIA DE ALGUNAS DE LAS NOVELAS
MAS CONOCIDAS DE JUAN V ALERA
"Pepita: Jiménez''. 1874.
"Las ilusiones del doctor Faustino". 1875.
"El comendador Mendoza". 1877.
"Pasarse de listo". 1878.
"Doña Luz". 1879.
"Juanita la Larga.,'. 1896.
"Genio y figura ... " 1896.
"Morsa.mor". 1899.
"Mariquita y Antonio". 1861.
Vl.-"PEPITA JIMENEZ"
"Pepita Jiménez" se publica en 1874, pero es una novela que mira hacia el futuro. Aparece en ella la preocu1 Juan Vale ra, Obrera comple tas, (Madrid: Ed. Aguilar, 1957) "Pepita Jiménez",
p . 168.
2 !bid., p . 118.

72

pación sobre motivos religiosos y de conciencia, pero lo más
importante son sus detallados análisis psicológicos que se
nos presentan a lo largo de toda la obra:
"Por otra parte, ¿cómo penetrar en lo íntimo del corazón, en el secreto escondido de la mente juvenil de una doncella, criada tal vez con recogimiento exquisito e ignorante
de todo, y saber qué idea podía ella formarse del matrimonio? Tal vez entendió que casarse con aquel viejo era consagrar su vida a cuidarle, a ser su enfermera, a dulcificar
los últimos años de su vida, a no dejarle en soledad y abandono, cercado sólo de achaques y asistido por manos mercenarias, y a iluminar y dorar, por último sus postrimerías
con el rayo esplendente y suave de su hermosura y de su
juventud, como ángel que toma forma humana. Si algo de
esto o todo esto pensó la muchacha, y su inocencia no penetró en otros misterios, salva queda la bondad de lo que
hizo" .3
El tema de la novela es la derivación del amor místico
de Luis de Vargas, el seminarista, al amor humano, a lapasión por Pepita Jiméne-z, en él se descubre el triunfo de Eros
sobre la ascética.
La novela está estructurada en tres partes principales: la primera consta de una introducción pequeña, con la
cual el autor nos coloca en el umbral de la trama explicando también la presentación del relato,; y de una serie de
cartas a través de las cuales se observa la evolución del conflicto planteado. Esta parte se titula: "Cartas de mi sobrino" y concluye al llegar al punto culminante de la narración, a la aceptación y descubrimiento total, por parte del
seminarista, de su amor por Pepita Jiménez. La segunda
parte, llamada Paralipómenos, está escrita en forma de
narración objetiva, mezclada con algunos diálogos y nos
conduce al desenlace del hecho relatado: el abandono de las
ideas místicas por parte de Luis y su matrimonio con Pepita. La última parte es un epHogo corto, que redondea la narración en sus detalles.
3 !bid., p. 120.

73

�En "Pepita Jiménez" domina un tono de amable costumbrismo de la vida cotidiana, pero no desprendido del
halo ideal; como en la escena siguiente:
"El lugar estaba animadísimo. Las mozas solteras venían a la fuente del ejido a lavarse la cara, para que fuese
fiel el novio a la que lo tenía y para que a la que no lo tenía
le saltase novio. Mujeres y chiquillos, por acá y por allá,
volvían de coger verbena, ramos de romero u otras plantas, para hacer sahumerios mágicos. Las guitarras sonaban
por varias partes. Los coloquios de amor y las parejas dichosas y apasionadas se oían y se veían a cada momento".4
Es una novela ágil, amena y elegantemente elaborada.
Desarrolla un tema sencillo, como el mismo Valera señala
al principio de la obra:
"Todo ello está escrito de una misma letra, que se puede inferir fuese la del señor deán. Y c&lt;Ymo el canjunto farma rilgo a modo de ,icrvela, si bien con poco o rningún enredo,

yo imaginé en un principio que tal vez el señor deán quizo
ejercitar su ingenio componiéndola en algunos ratos de
ocio ... " 5
En el ambiente de una aldea andaluza, paisaje predilecto de Valera en la mayoría de sus ficciones, se desarrolla el motivo de la novela.
La evolución del personaje sucede de manera gradual,
previos antecedentes d~ su personalidad y aquí se observa
la agudeza psicológica del autor. Valera opone a los propósitos ascéticos de Luis de Vargas lá naturaleza, el amor
humano.
El cambio espiritual lo desarrolla Valera, a tono con
la naturaleza, la fusión entre misticismo y erotismo transcurre entre los meses de abril y junio. La acción sustituye
gradualmente a la actitud de estudio, de contemplación y
de duda.

En las dudas que presenta Luis para decidirse a abandonar sus propósitos religiosos por el amor de Pepita, se
aprecia un complejo de rivalidad con el padre que también
ama a Pepita y pretende casarse con ella:
"Y si lo hubiera, si yo agradace a Pepita de otro modo
que como amigo; si la mujer a quien mi padre pretende se
prendase de mí, ¿no sería espantosa mi situación?"6
El cambio interior de Luis se marca con distintos recursos como su siguiente monólogo:
"Aunque me paso todo el día en el campo a caballo, en
el casino y en la tertulia, robo algunos horas al sueño, ya
voluntariamente, ya porque me desvelo, y medito en mi
posición y hago examen de conciencia. La imagen de Pepita está siempre presente en mi alma. "¿Será esto amor?",
me pregunto".7
El carácter de los demás personajes se nos presenta
también de manera clara: Pepita Jiménez, inteligente, despierta; el padre de Luis, bondadoso y comprensivo; el deán
representa la experiencia, la suspicacia; Antoñona la fiel
nana cariñosa, de carácter firme y decidido, con un lenguaje mucho más llano y directo que los demás personajes; el
anciano vicario, cura de pueblo, que pide consejo al "sabio"
y joven "santo" seminarista.
En esta obra demuestra Valera su conocimiento de los
prín~ipios de la mística y la ascética en varias partes como
la siguiente:
"Cuando recordaba que a veces había creído recibir
favores y regalos sobrenaturales, y había oído susurros místicos, y había estado en conversación interior, y casi había
empezado a caminar por la vía unitiva, llegando a la oración de quietud, penetrando en el abismo del alma y subiendo al ápice de la mente, don Luis se sonreía y sospechaba
que no había estado por completo en su juicio".ª
6 !bid., p. 146.

4 lbid .. p. 170.
5 !bid., p. 117.

7 lbid., p. 143.
8 !bid., p . 181.

74

75

�Al leer la novela encontramos varias escenas de amor
claramente románticas:
"Prefiero morirme. Merezco la muerte; la deseo. Tal
vez al morir, desatando o rompiendo mi alma estas infames cadenas que la detienen, se haga hábil para ese amor
con que usted desea que nos amemos. Máteme usted antes
para que nos amemos así; máteme usted antes y, ya libre
mi espíritu, le seguirá por todas las regiones y peregrinará
invisible al lado de usted, velando su sueño, contemplándolo con arrobo, penetrando sus pensamientos más ocultos,
viendo en realidad su alma, sin el intermedio de los sentidos".9

una advertencia o ejemplificación; pero Juan Valera como
dijimos anteriormente, defiende el principio estético del
arte por el arte y no trata de hacer ninguna de sus obras
con otros fines.
"Pepita Jiménez" es, en la actualidad, una novela
agradable, entretenida y ágil, realizada en magnífica prosa
y un testimonio del genio que fue Juan Valera en su mejor
momento.

Valera es un gran conocedor del alma femenina, como
1o demuestra en esta novela con el personaje de Pepita Jiménez, y también en otras muchas de sus obras como en
"Doña Luz", "Juanita la Larga", Genio y figura ..."
Además de las cualidades mencionadas anteriormente,
hay que agregar al mérito de Valera el humor y delicadeza
para desarrollar la trama; en forma progresiva y con un
lenguaje refinado y elegante, pero adecuado a los personajes y a las circunstancias.
Valera llegó al acierto en la novela por el camino de
las cartas, su género predilecto y en el cual estaba perfectamente formado; en ellas y en las disquisiciones místicas
y descriptivas, encuentra el medio favorable para su desarrollo, como novelista. "Pepita Jiménez" es la obra maestra de Valera, siendo su primera novela completa en el tiempo; es la novela perfecta, dentro de sus límites, tiene el tono exacto y que expresamente escoge Valera con una gran
habilidad narrativa.
Cuando surgió "Pepita Jiménez", en España dominaba la novela de tesis y muchos críticos se dedicaron a tratar
de encontrarla en la obra de Valera, estableciéndola como
un estudio irónico del falso misticismo, tomándolo como

BIBLIOGRAFIA
Díaz Plaja, Guillermo y Monterde, Francisco. Historia de
la literatura española e historia de la literatura mexicana. México. Porrúa, 1960.

Diez Echarry, Emiliano y Roca Franquesa, José María.
Hiswria ide la literatura ~pañola ff hispanoamericana.
Madrid: Aguilar, 1960.
Río, Angel del. Historia de la litemtura española U. S. A.:
Ed. Holt, Rinehart and Winston, 1963. II.
Valbuena Prat, Angel. Historia de "la literatura española.
Barcelona: Ed. Gustavo Gilí, 1960. 6a. ed. III.
Valera, Juan. Obras compl,etas. Madrid: Aguilar, 1958. 4a.
ed. I.

9 lbid., p. 178.

76

77

�MIGUEL DE UNAMUNO Y AMOR
Y PEDAGOGIA
Por Felipa Guadalupe Leal Garza

�SUMARIO

I

l.-INTRODUCCION

Introducción

II Biografía

m

E

N 1898 España ha perdido sus colonias y el desarrollo
español se torna en pesimismo, la crítica a los valores nacionales se vuelve negativa Estos son los signos más visibles de ese año en donde a las expresiones de queja y de
tristeza surge un movimiento que da la alarma, está formado por un grupo de hombres de letras cuya preocupación
más honda es Thpaña. Es la llamada Generación del 98 que
torna la vista a los clásicos españoles con el objetivo de
seguir la antigua tradición; viajan por todo el país dándose
cuenta de su miseria, descubriendo a la vez la belleza de las
aldeas olvidadas; se desentienden de la política conformista
de la Restauración; cultivan el lenguaje confiriéndole fuerza y viveza al idioma; el más destacado del grupo es don
Miguel de Unamuno, cuya biografía presento en las páginas siguientes, así como un estudio de su obra "Anwr y
PedJJ,gogfn", para dar cumplimiento a la tarea de Literatura
Española.

Amor y Pedagogía

IV Comentarios
V Conclusiones

80

81

�11.-BIOGRAFIA
Don Miguel de Unamuno, nació en Bilbao, el 29 de
septiembre de 1864. Eran tiempos de crisis, a los nueve
años, tres años después de haber perdido a su padre, en
1873 presencia el sitio a su ciudad natal por los carlistas.
En 1874 una explosión producida en los tejabanes de su
casa, el olor a pólvora, las voces airadas, los odios feroces
los grabaría siempre en su memoria y los describiría más
tarde en su novela Paz en la Guerra.
Sus estudios primarios, las primeras impresiones de su
niñez, fueron descritas en sus ·R ecuerdos de niñez y de la
mocedad. En 1875, terminada la primera enseñanza, ingresa al Instituto Vizcaíno de Bilbao; poco se sabe de estos
años transcurridos en el silencio de desordenadas lecturas
de autores diversos; .lee a Balmes, Donoso Cortés y escribe
sus primeras poesías.
En 1880 se traslada a Madrid donde cursa hasta 1884
los estudios universitarios y se sumerge en una ola de du•
das religiosas. Madrid no le agradó, su cosmopolitismo de
entonces se oponía a lo que Unamuno -hombre de campo-sustentaba: la universalidad. Poca parte toma en las actividades universitarias, su afán insaciable de lecturas lo enfrenta a las obras y figuras dominantes : escriben novelas,
Pereda, Valera, Palacios Valdés; la poesía se centra en
España en Núñez de Arce y Campoamor1; en Francia, Ver•
laine; en Inglaterra, Tennyson y Browning; en Norteamé•
rica, Longfellow y Walt Withman; en Italia, Carducci. En
cuanto al pensamiento están Spencer, Renan y Taine, Kier•
kegaard del cual se encuentra influjo directo en Unamuno,
Eduardo Von Hartman explorador de lo inconsciente y sobre
todo Nietzche. Este es el mundo de Unamuno el primer
español que va conociendo desde dentro el pensamiento eu•
ropeo
Al doctorarse en Filosofía y Letras vuelve a Bilbao.
Durant e su permanencia en la ciudad natal, de 1884 a 1891,

82

contrae ·matrimonio. Ahí entre lecciones particulares, diálogos en la Sociedad Bilbaína colabora anónimamente con
un diario .socialista.
Gana por oposición en 1891 la cátedra del Griego en
la Universidad de Salamanca, ciudad en la que vivió la
mayor parte de su vida y que le proporciionó la tranquilidad espiritual y económica que necesitaba para realizar su
labor literaria En el mismo año, durante las oposiciones en
Madrid, conoció a Angel Gavinet en el que descubre inquietudes iguales a las suyas; la preocupación de un pensamiento español fuera de toda europeización y tradicionalización, ambos consideraban que la filosofía propia de
una nación era más importante que la imitación inferior
de filosofías extrañas.
Salamanca le abrió las puertas del conocimiento de sí
mismo. Ahí comenzó una época de experiencias profundas
Y decisivas. Hay un período culminante, el que media de
1895 -la feeha de aparición en torno al Casticismo- y
1905 la de la publicación de La vida de Doo Quijote y
Sancho, 1897, podría ser la fecha. Antes de ella busca la
afirmación de su personalidad contra la carencia de ella,
libra la batalla entre el tradicionalismo y el casticismo contra lo convencional, concibe la necesidad de abrirse a los
de afuera para surgir del atasco en que se hallan, la tradición local debe ser rechazada en favor de la universaJidad. Después de 1897 se concentra en un esfuerzo de adentramiento de la búsqueda de la personalidad íntima que
deja huella en sus Tres Ensayos de 1900; la universalidad
que pide no es un cosmopolitismo exánime, sino una tradición eterna, concentrarse ya significaba para él acumular
vivencias con el fin de irradiar. A la luz de ese proceso
de madurez pasa de la objetividad realista a la subjetividad crítica.
Durante esos años interviene en la política sin formar
ningún partido ya que es un heterodoxo, quizá únicamente por su gusto por la polémica o por su lealtad al ideal
que soñaba: ser un incitador en toda Europa. Debido a la in83

�dependencia de su carácter es destituido de su cargo de
Rector, que venía ejerciendo desde 1901 en la Universidad,
en 1914, un año después de la publicación de su novela más
conocida: Del sentimiento Trágico de la Vida.
La prosecución de sus viajes, de sus clases y sus campañas políticas contra la monarquia y al derrocamiento de
ésta contra la dictadura de Primo de Rivera, lo llevan al
destierro a Fuerteventura en 1924. De ahí sale el 25 de junio a Francia en donde continúa su oposición incesante.
Se establece en París colaborando con la prensa europea
y americana en su afán combativo contra la dictadura española. Pero sólo con su traslado a Hendaya a la vista física de su patria, es donde puede continuar con su labor
poética y literaria más allá de manifiestos y violencias. En
La Agonía del Cristianismo (1925) y en Cómo se hace una
Novela (1927) da claras muestras de su desesperación,
Hendaya es su resurrección que se manifiesta en San Manuel Bueno, Mártir (1933) y El hermano Juan o el mundo
es teatro (1934).
A la caída de la dictadura regresa a Salamanca el 11
de febrero de 1930. En 1934 se le declara Rector Perpetuo
de la Universidad de Salamanca y en 1935 se le proclama
Ciudadano de Honor de la República (proclamada en 1931),
marcando el fin de una época en Unamuno, la de los discursos incitadores y turbulentos como diputado en las Cortes Constituyentes Al despedirse de su cátedra el discurso
que pronuncia está lleno de templam.a, sabe que se avecina
una nueva lucha en la que al contrario de su Paz en la
Guerra, no existe en el corazón de sus contendientes ninguna paz.

Abel Sánchez (1917), La Tia, Tu"/a (1921), Nad,a meoos
que todo un hombre (1925). Las novelas o nivolas como él

las llamaba son sus producciones más acertadas, fruto de
su conocimiento y observación de las personas, sus personajes no son totalmente transparentes, él mismo sabía que
la persona humana siempre envuelve un impenetrable arcano. El teatro de Unamuno es bastante parecido a su novela ya que éstas son esencialmente dramas y no es muy
amplio ocupando un puesto secundario dentro de su obra,
Fedre (1924) y El Otro (1932) pertenecen a su teatro. Los
ensayos fueron su obra más extensa, forman siete volúmenes, son principalmente personales con propósitos de belleza, pero objetivamente concretos. Su poesía manifiesta su
pretensión personal, los versos revelan su ideal de eternidad.

III.-AMOR Y PEDAGOGIA

Argumento
Don Avito Carrascal, seguidor de la Pedagogía Sociológica, fiel a sus ideas, considera su deber contribuir a la
fama de esta ciencia realizando la creación de un genio
siendo él mismo, el padre, para lo cual necesita del matrimonio. Porque hay dos claS€'S de matrimonio: el inductivo
y el deductivo; el primero es el que el hombre realiza como
único remedio de poseer a la mujer que se le mete por los
ojos y el corazón; el segundo es el que contrae cuando el
hombre sintiendo un vacío busca una mujer para llenarlo;
el matrimonio del futuro genio debe ser deductivo.

Unamuno murió en 1936 entre comunicados de guerra,
hasta el día último del año no habló más de la cuenta, pero
nunca menos de lo que él deseaba. Es el pensador que más
ha influido en la juventud actual española. En él luchan la
ciencia y la duda, la razón y la fe, muy vasco es a la vez
muy castellano y español, de amplísima cultura, además de
las obras mencionadas escribió: novelas oomo Niebla (1914),

Aunque creyente de la Pedagogía Sociológica no deja
en olvido las leyes de la herencia y después de meditar largamente piensa en los caracteres antropológicos, fisiológicos, psíquicos y sociológicos que la futura madre del genio
debe tener. Analizando estos caracteres encuentra que encarnan en Leoncia Carbajal, rubia muchacha de amplias
caderas, seno turgente, buen apetito, instrucción variada,
pensamiento libre de nieblas místicas y regular dote. Durante seis noches consecutivas, Don Avito, escribe eso que

84

85

�llaman declaración de amor y que andando el tiempo, piensa, constituirá la Carta Magna de la Pedagogía. Escribe
pues, un cuidadoso estudio de las necesidades orgánicas de
la psicología del amor sexual, de la ley de Malthus, d~ la
tendencia a la monogamia y el problema de la prole.
Después de aprendida de memoria se dirige a la casa
de Leoncia donde conoce a Marina del Valle, muchacha
morena; a Don Avito le da un vuelco el corazón todas sus
deducciones se resquebrajan y después de una 'y mil luchas entre la ciencia teórica y el instinto amoroso Don
Avito (La Forma), termina casándose con la inducti~a Marina (La Materia). En su segunda batalla para transigir
oon el mundo, se casa por la iglesia después que la Sociología se lo ha aconsejado.
Un~ noche. Marina le anuncia la llegada da un hijo.
Don Avito prosigue a poner en práctica sus teorías para la
c:eación del genio. Durante el embarazo de la madre, la
dieta oon aquellos alimentos de que un genio deba nutrirse:
por ~ontener demasiados fósforos; alubias, alubias y máS
alubias que indigestan a Marina; la lleva a la Opera para
que los sonidos armonicen a las células embrionarias cuando Marinª- se fastidia utiliza discos.
'
Al nacimiento del hijo, se presenta el problema del nombre, escoge Apolodoro, porque sin creer en la superstición
pagana ese nombre servirá, según él, para que sus iniciales
sean las mismas en los cubiertos. Le da este nombre después
de lu~ar de n'?evo con su "demonio" que le dice que ha
transigido:. de~n_a poner de nombre alguna letra, algo que
n_o t~~ga sigmf!cado, para que él fuera el que le diera el
significado. Avito_ no oye y transigíendo pasa el tiempo,
perd?na a su_ ~u:ier, le enseña al niño oraciones, le canta
canciones religiosas que harán de él un fetichista no importa, piens.a, con tal ~~ que no se le hable de brujas; y la
tal vez eqwvoca eleccion, con las ideas de Don Fulgencio
Entram~osmares, hombre lleno de filosofía, incomprendido
en su sigl.? q~e escri~e para la posteridad un libro que
aso~brara e ilustrara a las generaciones futuras, que ha
elegido para maestro de su hijo.

86

El niño crece llamado Apolodoro por el padre, Luis, su
nombre de bautizo, del cual el padre no sabe nada, por la
madre, que a escondidas del padre le demuestra su cariño,
y "Apolo", "Polodoro", "Boliche" para los amigos de la infancia a quienes el niño quiere pegar pero Don Avito lo
impide porque die€ es anticientífico.
Tiene también el niño una hermana, Rosa, de cuya educación el padre encarga enteramente a la madre, quien
vierte en ella libremente su cariño maternal; vistas de lejos
por Apolodoro quien siente tristeza por este cariño que ·
no se le entrega.
Al crecer Apolodoro conoce a un poeta que le invita a
colocar el amor por encima de todo, idea que irrita a Don
Avito, pues considera que el Amor y la Pedagogía no se llevan. El amor toma forma en la hija de un maestro pintor
de Apolodoro, Don Epifanio. La hija, Clarita, acepta a
Apolodoro, pero éste encuentra un rival en otro enamorado
de la chica, Federico, quien se hace novio de ella. Apolodoro no sabe qué hacer, el poeta le convida a retar1o a muerte, lo reta débilmente y Federico no le hace caso. En una
entrevista que tiene con Don Fulgencio, éste le convida a
tener hijos para inmortalizarse. Este le hace caso y se
aprovecha de una criada, Petra. Después sintiéndose culpable e inútil, se suicida.
Solos, Don Avito y Marina, terminan rezando juntos,
pues ésta ha hecho que el esposo ore. Rosa había muerto
antes que Apolodoro de una enfermedad, que en el momento fatal, Don Avito hace de ella una explicación científica.
Finaliza la novela en que Don Avito se entera de que
va a ser abuel,o,, deseando que su nieto sea un genio, pero
practicando verdaderamente la Pedagogía, sin ayudas de
Don Fulgencio y a escondidas de su mujer, le recomienda
a Petra que coma alubias, muchas alubias . .. Unamuno le
pregunta a Don Fulgencio qué impresión le ha causado la
muerte de Apolodoro, pero este no quiere hablar de eso y
le presenta a Don Miguel dos manuscritos "El Calamar" y
un Tratado de cocología.
87

�IV.-COMENTARIOS

La novela publicada en 1902 satiriza el optimismo del
positivismo europeo de fines del siglo XIX y es un testimo- nio valeroso para proteger al hombre de la ciencia.
En esta obra no existen las descripciones, todo va directo al relato, así apenas se deja entrever donde sucede la
historia, un pueblo, cerca de ahí, una ciudad.
Los personajes no están del todo desnudados, son "casos" individuales, pero no del todo personalizados.
Así los principales.

Don Avito Carrascal, tiene una conducta acartonada y
negativa; todo lo quiere hacer, según la ciencia de una manera extrema y sin tener en cuenta las circunstancias.
Apolodoro: es el resultado de lai educación estrecha:
indeciso, corto de alcances e influenciable. Se mata por la
presión que ejerce la sociedad en él y a la que no sabe ni le
enseñaron a hacer frente.
Doña Marina. Débil e influenciable no interviene en la
educación del hijo por temor a Don Avito.
Don Fulgencio, es más razonable, presenta algunas veces la problemática de Unamuno:

En el lenguaje se utilizan diálogos, monólogos o soliloquios. Se escribe principalment.e, en tercera persona del
indicativo. Existen expresiones interrogativas, admirativas
y expresiones en latín. Hay alusiones a Homero y a diversas filosofías, poemas y canciones de cuna.
En el tema en que el padre trata de imponer la educación al hijo, luchan constantemente el sentimiento y la razón, terminando por triunfar la ciencia.
Hay mucha influencia de Calderón en la obra al considerar al mundo como escenario y a los hombres sus actores:

"Esto es una tragicomedia, amigo Avito.
Representamos cada uno nuestro papel;
nos tiran de Zos hilos cuando creemos
obrar, no siendio este obrar má.s que
un accionar; recitamos el papel aprendido a l l á , en las tinieblas de la
inconsciencia; en nuestra tenebrosa rpreexistencia; el Apuntador nos gufa; el gran
tramoyista maquina todo ... 2
Y en fin presenta muchas de las ideas de Unamuno en
su ansia de inmortalidad.

"meditando en la eternidad dfa y rwche
en la inasequible eternidad ... " " ... ¡Ser
dioses!, ¡ser dioses!, ¡ser inmmtaks!.
¡La muerte!" 3

" ... scmamos en dejar un nambre en que
de nosotros se hable, en vivir en las
memori,as ajenns .. . "

" ... Y o tengo voluntad y no resignación
de morir, porque quiero vivir; no, no me
resigno a morir, no me resigno ...
¡ Y moriré! ".1
l Unamuno, Miguel d e, Amor y Pedagogla (Madrid, Espasa-Calpe Colee. Aus•
tral, 1964) pp. 109.

88

V.-CONCLUSIONES
1.-Al considerar a don Miguel de Unamuno como
miembro de la Generación del 98, es necesario aclarar que
fue y no lo fue.
2 !bid, pp. 51.
3 !bid, pp. 110.

�Lo fue por la fecha de su nacimiento y por la unión
mental a sus más prominentes escritores.
No l,o fue por el tiempo de su actuación y porque a los
temas que la caracterizaron, adoptó actitudes que unas veces concordaron y otras discreparon de las asumidas por
su generación.
2.-La personalidad de Unamuno es única. Su negativa a dejarse encasillar dentro de un partido político o de
una con'iente literaria lo convirtieron en una personalidad
contradictoria.

3.-Amor y Pedagogía es una tragicomedia.
Lo trágico está en la frustración de Apolodoro, su imposibilidad de vivir en sociedad, hecho que termina destruyendo su vida.
Lo cómico en la forma como es educado el "genio".

VI.-BIBLIOGRAFIA

•

•

Ferrater Mora, José, Unamuoo: Bosquejo de una Filosofía, Buenos Aires, Ed. Sudamericana, 1957.
Marías, Julián, Miguel de Unamuno, Madrid, Ed. EspasaCalpe, S. A., Col. Austral, 1960.
Unamuno, Miguel, Amor y Pedagogía Madrid, Ed. EspasaCalpe, Col. Austral, 1964.
Unamuno, Miguel de, Obras se7Ectas Madrid, Ed. Pléyade,
1946.
Diccionario Enciclopédico, Tomo X U.T.E.H.A. Méxi-

co, 1913.
90

EL POETA DAMASO ALONSO
Por Osear Rodríguez Arredondo

�SUMARIO
INTRODUOOION

I

Introducción

II Noticia breve de Dámaso Alonso

m La obra poética de Dámaso Alonso
IV Comentarios de algunos poemas de "Hijos de la ira"
V "Insomnio"
VI "Monstruos''
VII "Vida del hombre"
VIII Libros consultados

92

E

L presente trabajo es simple y modesto. Su cuerpo
comparte las mismas características: damos primero una
serie sucinta de datos biográficos del autor; enseguida situamos su obra, es decir, hablamos de las diferencias que
separan a "Poemas puros" de la restante producción poética de Dámaso Alonso -especialmente, de Hijos de la
ira"-, no sin mencionar las causas externas que condicionaron tal estilo disparejo; por último pasamos a comentar
tres poemas de "Hijos de la ira", procurando evitar caer
-lo que no siempre se logra- en una apreciación impresionista y, por ende, arbitraria. Nos ha parecido conveniente transcribir los poemas a medida que los hemos ido
comentando, ya por versículos, ya por estrofas o grupos de
versos, oon el fin de no perder el contacto con la obra literaria misma. Por último, si prescindimos aquí de una conclusión es porque consideramos que de la humilde interpretación que hacemos de tres poemas no pueden extraerse
consideraciones válidas para toda la obra "Hijos de la ira",
mucho menos para toda la obra poética de Dámaso Alonso.

93

�1.-NOTIGIA BREVE DE DAMASO ALONSO

Dámaso Alonso nació en Madrid en 1898. Es licenciado en Derecho y doctor en Letras. Ha dado cursos de Literatura y Lengua Española en Berlín, Cambridge, Oxford,
Leipzig y varias universidades de los Estados Unidos. Colaborador de la "Revista de Filología española". Catedrático de Literatura en la Universidad de Valencia y actualmente de Filología románica en la de Madrid. Obtuvo en
1927 el Premio Nacional de Literatura; en 1943 el Premio
F~tenrath de la Academia Española, y dos años después
fue elegido académico de la misma. Dámaso Alonso ha simultaneado su obra poética con sus trabajos filológicos y de
historia literaria. Le de6emos importantísimos estudios sobre Góngora, San Juan de la Cruz, Medrano y otros diversos poetas. Son también varios los libros de versos que tiene en su haber: "Poemas puros. Poemillas de la ciudad"
(1921), "Oscura noticia" (1944), •"Hijos de la ira" (1944) ,
"Hombre y Dios" (1955). Los dos últimos revelan una madura asimilación de las corrientes europeas y de la poesía
clásica española.

Il.-LA OBRA POETIGA DE DAMASO ALONSO

mensión que se dan entre la fecha de publicación de "Poemas puros" y la de "Oscura noticia" e "Hijos de la ira": la
Guerra civil española (1936-1939) y la Segunda guerra
mundial !1939-1945), conflictos amargos, cuya cauda de
desgracias y miserias no deja indiferente a Dámaso Alonso.
Si, como dijimos hace un momento, las tintas sombrías
también están presentes en "Poemas puros", aunque de
manera desdibujada, es en "Hijos de la ira" donde se desbordan. El poeta requiere entonces de cauces mayores, por
lo que de un verso contenido, de doce sílabas cuando mucho, pasa a un verso o versículo que a veces se aproxima
a la prosa. Esto responde, repetimos, a la situación conflictiva que vive el mundo. España se·duele por partida doble:
su guerra civil ha servido de prólogo a la Segunda guerra
mundial.
Ante este estado de cosas, se le presenta al literato
español en general una disyuntiva en cuanto a la actitud
que ha de asumir: la evasión o la rebeldía. Dámaso Alonso
opta por lo último. Y es en "Hijos de la ira" donde su rebeldía se desata. Y aunque en su poesía no alude directamente a los dos oonflictos mencionados, requerimos de éstos como contexto imprescindible cuando se desea hacer un
comentario de algunos o todos los poemas de "Hijos de la
ira". En los comentarios que enseguida vienen no hemos
olvidado esto último.

No hablaremos aquí en términos generales de la poesía de Dámaso Alonso, labor que nos parece demasiado fácil e infructífera. Sin embargo, nos interesa señalar que
entre "Poemas puros. Poemillas de la ciudad" y la restante
obra poética de Dámaso Alonso, y muy especialmente "fijos de la ira", hay una notable diferencia que se manifiesta
en el tono, que de suave y tímido pasa a enérgíoo y colérico; en los sentimientos dominantes: cabe decir aquí que
aunque de "Poemas puros" no están ausentes ni la angustia
ni la inquietud, es en "Hijos de la ira" donde estos elementos adquieren proporciones gígantescas, y en la métrica,
del verso cuasi-corto pasa Alonso al versículo, al verso desbordado, producto de la angustia de su espíritu. Este cambio de estilo obedece a dos hechos bélicos de diferente di-

Como bien loo advierte Elsie Alvarado de Ricord en su
libro "La obra poética de Dámaso Alonso", este último no
es deliberadamente un poeta social, comprometido, sino que
su obra reacciona co1éricamente ante un momento histórico. De ahí que Dámaso Alonso no se esfuerce en emplear
en su poesía un lenguaje sencillo, claro, que llegue a las
masas --es decir, el lenguaje preferido por los poetas comprometidos-, sino que utilice un lenguaje "poético", elaborado, susceptible de ser disfrutado sólo por personas con
cultura literaria, burguesas en su inmensa mayoría. Más
escuetamente: la obra poética de Dámaso Alonso no puede
"llegarle" al pueblo, ni tal ha sido la intención del poeta.
P asemos ya a comentar algunos poemas de "Hijos de la ira'.'

94

95

�1/I.-OOMENTARIOS DE ALGUNOS POEMAS DE
"HIJOS DE LA IRA"

!.-"Insomnio".

se 45 años. Sin embargo, el poeta aún no acaba de pudrirse porque este pudrirse es la vida misma y el poeta aún no
ha fallecido.
y paso largas horas &lt;YYendo gemir {iJ, huracán,

El primer poema de "Hijos de la ira" se denomina
"Insomnio". De él, como nos lo sugiere el titulo, está ausente la tranquilidad. El poema se abre con un versículo
que, salvo por uno de sus elementos, es frecuente escuchar.
Madrid es una ciudad
de más de un millón de cadáveres
(según las última.s estadísticas).

La palabra "habitantes" está sustituida en este contexto por el término "cadáveres", pero no se pierde, pues
la adivinamos tras este último (y a esta adivinación nos
fuerza el contexto). "Cadáveres", entonces, posee aquí una
doble significación: la suya propia (en el sentioo de "muertos") y la que le añade el contexto (en el sentido de "habitantes de Madrid"). "Madrid es una ciudad de más de un
millón de cadáveres . . . " Todos los habitantes de Madrid
son cadáveres, y los habitantes de Madrid son más de un
millón. Más de un millón de muertos pueblan Madrid.
A veces en la noche yo me revuelvo
y me incorporo en este nicho
en que hace 45 años que me pudro,

" ... yo me revuelvo y me incorporo ... ". Estas palabras evidencian la inquietud del poeta, que no puede dormir Y se revuelve e incorpora en el lecho, al que llama
"nicho". Según el diccionario, este último término significa "Cualquier concavidad para colocar una cosa, especialmente un cadáver". El poeta, indirectamente, se denomina a si mismo cadáver; y por si quedase alguna duda de
esto, nos dice que en el nicho suyo " .. . hace 45 años que
me pudro". Bien sabemos que el pudr!rse es una característica de los cadáveres. Pero el cadáver no tarda en pudrir96

o ladrar 'los tperros, o fluir blandame,nte
la luz de la luna.

"y paso largas horas .. . " El poeta se desvela, y las
noches le parecen largas. Este versículo, que nos describe
las noches en vela del poeta, está directamente conectado
con el siguiente:
Y pa.so largas horas gimiendo como el huracán,
ladrando como un perro enfurecido, fluyendo
como la leche de la ubre caliente ae una gran

vaca amarilla.
Aparecen aquí el dolor ("gimiendo"), la ira ("ladrando como un perro enfurecido'') y, aunque parezca poradójico la vida ("fluyendo", "ubre ca:U.ente''). El poeta sufre,
pero no se resigna a su dolor y ladra, es decir, se enfurece.
Tanto el dolor como la ira del poeta son prolongados, largos. El dolor es la vida misma.
Y ,paso larga.s horas '[Yre!}untándo1,e a Dios,
preguntándole por qué se pudre lentamente
mi alma,

La inquietud del poeta es, por supuesto, también prolongada. El poeta interroga a Dios porque no encuentra él
mismo el porqué de su pudrirse lento. Este pudrirse lento
es la muerte en vida. Esta muerte no es física, sino del alma, la que se pudre es el alma del poeta.
Pero la suerte del poeta no es excepcional, sino que la
comparten todos los madrileños; el poeta, entonces, ensancha los limites de su interrogación.
qué se pudren más de un millón
de cadáveres en esta ciudad de Madrid,

'/XYf

97

�Pero no sólo los madrileños se pudren, sino que a todo
el mundo le pasa lo mismo. El poeta da una magnitud universal a su interrogante.
qué mil millones de cadáveres se 1fU(l,ren
lentamente en el mundo.
Dime, ¿qué huerto quieres ah&lt;:mar con n,uestra
podredumbre'!
'[XYr

La dialéctica le enseña al poeta que todos los períodos
de la humanidad son indispensables, ya que configuran su
natural desarrollo. Por ello pregunta a Dios que si este período amargo que viven tanto él como todos los habitantes
del mundo es una etapa necesaria que debe darse para que
florezca un período más amable, representado aquí por la
palabra "huerto".
¿Temes que se
del día,

te

De nuevo el poeta no se explica la amarga realidad que
le circunda ("estos espantos que me rodean") y se dirige a
Dios para pedirle que le diga su significado. La petición del
poeta, cual oración matinal, es diaria, cotidiana. El no obtener respuesta atormenta al poeta; por eso pide a Dios
que no le atormente más y que conteste a lo que él pregunta.
Cercado esto,y de monstruos
que mudamente me pregunt:an,
igual, igual que Yo Tes int;errogo a ell-Os.
Que tal vez te pregwntan,

Las interrogaciones se multiplican y las respuestas no
aparecen.

sequen los grandes rosales

las tristes azucenas letales

de tus noches'!

El poeta pregunta a Dios que si teme que sin ese abono mundial la vida se acabe. Esa vida de alegrías ("gran. des rosales del día") y tristezas ("tristes azucenas letales
de tus noches"). Las tristezas, por lo demás, son letales.
Vemos aquí que para el poeta, la vida, la vida posterior
a la Guerra civil española (vida madrileña y española en
general) y la vida conmocionada por la Segunda guerra
mundial (Vida europea y mundial en general), carece de
sentido. Y el poeta interroga, entonces, a Dios por el sentido de esa vida amarga.
2.-"Monstruos".
Acudiremos de nuevo a ese bélico y amargo contexto
para comentar el poema "Monstruos".
Todos 1-0s días rezo esta oración al levantarme:
Oh Dios,
n,o me atormentes más.
Dime qué significan
estos es'J)(l,ntos que me rodean.

98

Lo mismo que _y o en vano perturbo
el silencio de tu invariable noche
con mi desgarradora interrogación.

El poeta pregunta a Dios en vano por qué no obtiene
de El respuesta. Dios aparece aquí oscuro y silencioso. La
oscuridad quei posee la realidad circundante, como veremos
enseguida, la comparte Dios. La interrogación del poeta es
desgarradora, es trágica.
Bajo la '[)énumbra de las estrellas
y bajo la terrible tiniebla de la luz solar,
me aoecha;n, ojos enemigos,
formas grotesoas me vigilan,
colnres hirientes 7,azos me están tendiendo:
¡sow monstruos,
est&lt;YY cercado de monstruos!

El día y la noche son igualmente oscuros,; de ambos
están ausentes la esperanza y la razón, al igual que de Dios.
La realidad circundante es una enemiga que acecha, es grotesca y vigilante y le tiende trampas al poeta. El poeta exclama que está cercado de monstruos. La realidad circundante es monstruosa.

99

�No me devoran.
Devoran mi reposo µrilwlado,
me hacen ser una angustia
que se oosarrolla a sí misma,
me hacen hombre,
monstruo entre monstruos.
La realidad circundante no acaba con la vida del poeta,
sino que le devora a éste su reposo deseado. El poeta anhela reposar, pero la realidad se lo impide. La realidad circundante lo angustia, lo hace hombre. Hombre-monstruo en
el sentido que veremos enseguida.
No, ninguno tan horrible
c&lt;YmO este Dámaso frenétioo,
c&lt;YmO est,e amarillo ciempiés que hacia ti clama
con todos sus tentáculos enloquecidos,
como esta '"bestia inmediata
transfundida en una angustia fluyente,
no, ninguno tan monstruoso
&lt;XYmO esta alimaña que brama hacia ti,
como esta desgarrada incógnita
que ahora te increpa con gemidos articulados,
que ahora te 'dice:
"Oh Dios,
n,o me atormentes más,
dime 'qué significan
estos monstruos que me fl'odean
y este espanto íntimo que hacia ti
gime en la noche''.
El poeta se califica de frenético. Su clamor encaminado
a Dios es múltiple y loco. El poeta es una angustia fluyente.
El poeta brama hacia Dios, le dirige un grito de ira. Y el
poeta no sólo pregunta, sino que él mismo es una desgarrada incógnita. Y a este hombre angustiado por la existencia (no una existencia abstracta, sino histórica: la posterior .a la Guerra civil española y contemporánea de la
Segunda guerra mundial) el poeta lo califica de hombre, de
monstruo.

100

Es decir, para el poeta el hombre angustiado es un ser
monstruoso. Y por último el poeta increpa a Dios con un
dolor que se hace palabra. Repárese en el verbo."increpar".
El poeta, rebelde, no se dirige a Dios con timidez y mansedumbre, .sino que le grita. El poeta, pues, no sólO' cuestiona para sí el sentido de la vida, sino que trata de hacer
llegar esta inquietud existencial a Dios mismo, no.mediante
oraciones tranquilas y respetuosas, sino a través de palabras inquietantes y coléricas. Pero .Dios, en la poesía de
Dámaso Alonso, y más concretamente, en "Hijos de la
ira", permanece impasible ante el dolor de los .hombres.

3.-"Vida del hombre".
En este poema el poeta.no va a hablar -o cantar- de
la vida de un hombre, sino de la vida del hombre. Lo que
diga --o cante- atañerá, .pues, al género humano. Es decir, si en "Insomnio" y "Monstruos" el poeta es, a través
de la expresión de su dolor propio, ,el portavoz de la sensibilidad colectiva, en "Vida del hombre" el poeta nos habla
intencionadamente de una manera general, , mas no abstracta, de la suerte del género humano, situado, claro está,
históricamente.
Oh niño mw, niño mío

¡c6mo se abrían tus ojos
contra la gran rosa del mu'Ylik&gt;!
El poeta se dirige al hombre niño. Quizá el adjetivo
posesivo "mío" reiterado sirva para sugerir y subrayar
que el niño tiene compañía, contrariamente a lo que .le ocurre al hombre maduro, que se queda solo, como veremos
después. El "cómo" .nos sugiere que el niño abría mucho los
ojos, es decir, miraba asombrado.
La rosa del mundo simboliza, a nuestro juicio, la felicidad. .El niño abre mucho sus ojos -mira asombrado"contra la gran rosa del mundo". La preposición "contra"
nos indica que el niño, asombrado, está frente a la rosa del
mundo, .frente a la felicidad, que gracias a esta cercanía se

101

�ve grande, ( de ahí el adjetivo "gran" que antecede a
"rosa").

Sí,
tú eras ya una voluntad.
Y alargabas la manecita
pm· un cristal transparente
que no ofrecfa resistencia:
el aire,
ese dulce cristal
transfundido '[)01' el sol.

El niño ya posee voluntad, ya puede tomar decisiones
y quiere coger la rosa, la felicidad (esto último se dice en
la siguiente estrofa). El niño alarga su manecita por el aire, que no ofrece resistencia. Es decir, al niño no se le presentan obstáculos cuando quiere coger la felicidad. El aire
simboliza,
a nuestro parecer, el medio ambiente, la realidad
.
circundante, que I es luminosa --el_aire es cristal transparente que transfunde el sol- y dulce, el aire es un dulce
cristal.

Querías coger la rosa.
Tú no sabfas
que ese cristal encendido
no es cristal, que es un agua verde,
agux:t saZol:lre de lágrimas,
mar alta y h&lt;Ynda.
Pero el niño, inocente, que quería coger la felicidad,
no sabía que la realidad circundante no es luminosa, no es
un cristal, sino que es un mar, cuyas aguas son saladas
porque son lágrimas. Mar alta y honda; de grandes dimensiones. A fin de cuentas, el niño no coge la felicidad, pese
a que la tenía frente a sí.
Y muy pronto,
ya alargabas tras la mano
de niño, tu lwmbro ligero,
tus alas de adolescente.

102

Al igual que el niño, el adolescente, casi niño, trata de
coger la felicidad. Al niño no se le presentaban, según vimos, obstáculos en su empresa; el adolescente es soñador
(" ... hombro ligero, tus alas de adolescente").
¡Y allá se fue el oorazón
viril!

En pos de la felicidad va el adolescente, al que se califica de valiente mediante el adjetivo "viril".
Y ah&lt;Yra,
ay, oo mires,
no mires porque verás
que estás so"lo,
entre el viento y la: marea.
(Pero, ¡la rosa, la rosa!).

El hombre maduro se ha quedado solo en medio del
ambiente hostil. Y, pese a esta soledad entre el viento y la
marea, la felicidad no es olvidada.
Y una tarde
(¡olas inmensas del mar,
olas que ruedan los vientos!)
se te han de cerrar los ojos
contra la rosa lejana,
¡fas mismos ojos de niño!

El hombre ya es viejo -esto nos lo sugiere el término "tarde"-; está a punto de morir; el medio ambiente es
bastante hostil. La muerte llega, pero el hombre no ha
apartado los ojos de la felicidad, que ahora se halla lejana.
Es decir, el hombre no ha dejado de aspirar a la felicidad,
sólo que ésta se ha ido alejando cada vez más con el transcurso de la vida. Y aún a la hora de la muerte el hombre,
con el mismo asombro infantil, no aparta sus ojos de la
inalcanzable felicidad.
103

�LIBROS CONSULTADOS

Alonso, Dámaso. Hijos de k1 ira. (Colección "Austral",
595). Buenos Aires: Espasa-Calpe, 1946.
Alvarado de Ricord, Elsie. La obra poética de Dárnaso
Alonso. Prólogo de Ricardo J. Alfaro. Madrid: Editorial Grados, S. A., 1968.
Montes de Oca, Francisco. Ocho siglos de poesia en lengua e-8pañok1. ( Colección "Sepan cuantos ... ", 8) . 3a.
Edición. México: Editorial Porrúa, S. A ., c 1967.

��DEPARTAM:WNTO DE DIFUSION

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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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              <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Ejemplo decoroso</name>
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      <name>Poeta Damaso</name>
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