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                  <text>PUBLICACION TRIMESTRAL

UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
ABRIL - JUNIO DE 1975

��Portada de: BONlES

�BIBLIOTECA
U. A. N. ~ -

Rector
DR. LUIS E . TODD

Secretario General
LIC. JESUS LOZANO DIAZ

..
Departamento de Difusión
Director
LIC. JORGE PEDRAZA SALINAS

Jefe de la Sección Editorial
HECT'OR GONZALEZ Y GONZALEZ

•
Número correspandiente de Abril a Junio de 19'15

Toda cor~pondencla debe dlrlctne a "ABMAS Y LETRAS" /Depto. de
Dllus16nfUniversldad Autónoma de Nuevo León/Torre de la Beetoria,
Noveno PhofMonterrey, Nuevo Le6n, Méxleo.

�PUBLICACION TRIMESTRAL DE LA
UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON

ABRIL - JUNIO DE 1975

SUMARIO

Pr e s e ntac i ón ........... . ..................

5

Origen de la Novela en Hispanoamérica, Miguel Covarrubias . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

9

Precursores del mundo moderno, Campio Carpio . . . . 17
Trinchera. El Nuevole&lt;més Errante (Padre Mier) ,
Dr. Leonardo Contreras López . . . . . . . . . . . . . . . . 29
Los insectos y las antiguas culturas mexicanas.
Un ensayo etnoenromológico, Raúl Mac Gregor

Loaeza ............ . ...... .. ...... . .. ... .. .. .

57

�PRESENTACJON

�El licenciado Miguel Covarrubias, prosista de los mejores que tiene la Universidad Autónoma de Nuevo León,
abre el camino de este nuevo número de Armas y Letras.
Sencillo pero· profundo es este artículo que nos habla del
origen de la novela en Hispanoamérica.
En este número cumplimos con los correspondientes al
primer semestre de 1975 y es Campio Carpio, de los primeros colaboradores que tuvo esta revista en sus inicios, quien
nos envió desde su hoy castigada Argentina dos interesantes artículos, de los cuales en esta ocasión publicamos su
punto de vista sobre los Precursores del Mundo Moderno.
Caqipio Carpio debe saber que estamos satisfechos de
que personajes como él encuentren en esta revista, el más
importante órgano cultural de la Universidad Autónoma
de Nuevo León, una de las instituciones de vanguardia en
México.
Nuestro respeto y agradecimiento a tan distinguido
colaborador que debe saber que aquí seguimos pensando
7

�..

que las letras son las mejores armas para defender la libertad de instituciones como las universidades.
También, en este número debuta un rnmántico escri tor.
admiradnr de Gonzalitos y del Padre Mier y es sobre ~te
último personaje que nos Escribe. Se tt·ata del doctor
Leonardo Contreras López, actuaJ director de la Preparatoria de Cerralvo, Nuevo León. "El Nuevoleonés Errante"
es un documento de importancia para qqienes gustan volver
la vista atrás, hacia la historia de los pueblos.
"Los insectos y las antiguas culturas mexicanas", es
como su nombre lo dice, un estudio etnoentomológico. Pl'ovi.ene de la Universidad Nacional Autónoma de México y
gustará a nuestros universitarios, amigos y suscriptores.
Aquí está "Armas y Letras", firme en su camino como
lo ha hecho durante más de ::n años.
HECTOR GONZALEZ Y GONZALEZ
Jefe de la Sección Editorial del Depto. de Difusión
de la Universidad Autónoma de Nuevo León

8

ORIGEN DE LA NOVELA EN HISPANOAMERICA
Miguel Covarrubias

�l. Para referirse al origen o a la génesis de la novela
en Hispanoamérica, será necesario partir del término epos
(narración), ya que el teatro indígena ( v . gr. El Varón de
Rabi11al, tragedia maya-quiché del siglo ¿XV1?) involucra
tanto lo dramático como lo narrativo, según el modo occirlental de considerar las funciones literarias.

2. Este epos contiene los ingredientes que tensionan
la futura novela -y antes la crónica al estilo de Berna!
Díaz del Castillo (¿1492-1581 ?)-, o sea, la objetividad derivada de la realidad, y su distorsión producida por el deseo
de explicar ventajosa y armoniosamente esa misma realidad.
3. Ejemplos de ficciones manieristas, tempranas o
adocenadas, la pastoril Los sirgue1·os de la Virgen sin origi1wl pecado (1620) de Francisco Bramón y La portentosa
vida de la Muerte (1792) . obra moral de Joaquín Bolaños,
intentan cubrir --o cubren- en la Nueva España el sitio
que ya la novela empieza a ocupar en la Metrópoli.
4. Carlos de Siglienza y Góngora (1645-1700) , mexicano, científico y humanista, escribe la ambigua obra titu11

�lada In/ort ,mios de Alonso Ramircz (1690). Su indefinición rndil'a en que se la incluye cm PI grupo de Ol&gt;ras llisfóf'Í('(/s, aunque por su trazo y traza aparéccse como una
novel;, dl' avcntums con rib:·tes propk&gt;s de la picaresca.

:&gt;. El 11. !Jdúsico español es una modalidad del Siglo de
las l.1wc •s, , s PI cambio c'e la imagen de Voltaire por el retrnto de• Luzf111. Sus valores: la objetividad, la razón, la ciencin, la n•glamentación. Seguir el modelo de k:is clásicos es la
su pruna vi1·t ud m·tíst ica. Snb: r, antes que crear, es la divisa.
6. La Poéfi('(, ( 1737 y 1789) de Ignacio de Luzán, que
parte de Muratori y de Boileau, 1) subordina la poesía a la
moral y a la polit iea, 2) le impone que nos enseñe "discreción,
elocuencia y elegancia", 3) la divide en dramática, épica y
lírica, 4) encuentra sic-mprt"' en la epor,eya acciones nobles
y grandiosas. héroes y reyes, ejcmpbs dignos de imitar.
7. Voltaire domina el siglo XVIII, Francia, Europa. Y
con él Montesquieu, Rousscau, Didc•:ot. Gigantes del pensamiento, iconoclastas, trazr1n las dos rutas rlel impetu
rEnovador de su tiemp::&gt; y de su genio: la de la hetel'odoxia
deísta y monárquica, y la del materialismo filosófico que
alienta a la clemocn-1da al c·iuctadano y a la República de
los hombres libres.
8. Con el hallazgo &lt;le las spis 11.n ·&lt;'las lm V t'S (lllt' tstuardo Núñez 1·cúne bajo el título de Ol&gt;n11, 1w1·rnfirns tll'.~conocidos, publicadas originalml'nt e en los E. E:. U.U. l'll
1828, Pablo de Olavide pasa a se1· el µrinwr 11oi;c lisf&lt;1 h isJX1noar11eriran o en el tic-111¡.o, y Frrnándcz &lt;le Líza1·di quedará, de ahora en adelante, como el Jll'i111( r 11o relisfa hispanoamericano por la problemática y t r t1ta111ú nto literario de
los t enias que man(:;ja. Olavide, podemos decirlo, .se de::;arraiyó. De allí que su obra nos parezca peninsular y no
americana. Obviamente, tod::&gt; lo contrario pasa con "El
Pensador Mexicano".

9. La novela para Olavide es un vehículo, un medio.
Su obra está al servicio de una causa o un compkjo de cau-

12

sas: la religión católica, la moral y la sociedad imperantes.
Moralizador por excelencia, pues, su arte se resiente de falta de malicia -literaria, sobre todo--. Acepta las normas
cit•I neoclasicismo y sólo las burla para ampliarlas en lo que
respecta a las unidades de tiempo y espacio (como sucede
en Sabina), así romo en la aparición central de algunos personajE.s plebeyos ( como en El incógnito) .
10. La preocupación de Olavide siempre es la misma.
Sus novelas cortas, veriladeras novelas ejemplares, son variaciones sobre el mismo t ema de siempre. Basta con que
leamos con atención la segunda parte de !•os títulos: 1) El
incógnito o el frlltO de /,a ambición, 2) Paulina o el amor
,Je :•;int: 1·e.~ado, 3) Marcclo o Tos peliyrus de /.(.l cortP, 4)
Sauina o /.os grandes sin disfraz, 5) Lucía o Ta aldeana
virtuosa, 6) Laura o el Sol de Sev illa. Sólo en el caso de

: ~ta última narración encontramos necesario tener que aclarar que E:'n ella "se ex~one la desgracia que acarrea la jactancia en los hombr€s que se precian de seductores y ( . .. )
de le:; excesos a que puec',r.•n llevar les celos infundados".
(Estuardo Núñez, "Estudio preliminar", en Obras narratii,as desconocidas de Pabb de Olavide, Biblioteca Nacional
dd Perú, Lima. l 971, p. XI).
11. Fernández de Lizardi, ambicioso culturalmente
hablando, idrnlista en lo político y lo social, edita su primer
periódico: El Pensador Me:ricano (]812-1814), el mejor de
lus siete que animó a lo largo de su vida, quizá por más
valiente. Escribe cuatro novelas: El Periquillo Sarniento
(1816), Noch es tristes (1818), La Quijotita y su prima
(1819) , D on Gatrín de la Fachenda (1819). De nuevo su
primera obra parece ser, al menos ese es el consenso generalizado, la más lograda.
12. Obra heredera de El Lazari llo de Tormes ( 1554) ,
del Guzmán de Alfarache (1599 1604) de Mateo Alemán y
de la Vida del Buscón Don Pablos (1626) de QuevEdo, este
Periquillo, ni qué decirlo, es una novela neo-picaresca, costumbrista, social. Uno de sus mejores aciertos radica ya no
en la verosimilitud sino rn la fidelidad al maro::&gt; nacional :
13

�sus pel'sonajcs (rotos o pelados), los lugares, el lenguaje, los
problemas acuciantes. Es notable el contraste de esta obra
respecto a la de Olavidc. Propugna este autor (X)r el "buen
gusto" y él mismo lo ejemplifica. Lizardi prefiere llamar al
pan, pan y al vino, vino.
13. Toda génesis st•rá mode~ta en logros cabales. Tal
ac:onkcc con el origen de In novela hispanoamcricar.a.

Campio Carpio - Casilla 2598
Buenos Ai1·es, junio de 1975
Distinguidos directores de
"ARMAS Y LETRAS"
Monterrey, N. L.
Acabo de recibir el ejemplar corl'cspondiente al 30
Aniversario de la revista "Armas y Letras", nuestra revista también, pues soy colaborador desde los primeros tiempos de su publicación. Es una alegría volver a verla tan
!•:n ana y libre como siempre, aun con 30 años más.
En el recuento de cuantos de una u otra manera prestaron su colaboración, observo algunos soldados caídos, pero
cuya cbra revitaliza la revista. Méx:co y el mundo entero
necesitan que su Universidad salte y defienda su patrimonio
desde la calle con t•odas las letras ¡:;or armas. Contándome
entre los que tenemos la suerte de proseguir siendo los
mismos, años más o menos no cuentan para este alumbramiento del mundo moderno, que con nuestra labor hemos
prnvocado y al que asistimos. Es así como quiero expresarles mi alegría por este ejemplar, que trae más de un año
de atraso, quedándole agradecido por la cortesía que me
dispensan con el envio.
Les incluyo dos colaboraciones, de fondo universal que
les ruego quieran darle cabida en los respectivos números y
quieran también aceptar la expresión cordial de:
CAMPIO CARPIO
N. de R. -Bien•enido a esta revi1la de pensamiento universal. Aqul publicamos
u.na de au1 colaboraciones.

14

�PRECURSORES DEL MUNDO MODERNO
Campio Carpio

----

(Para la Universidad Autónoma de Nuevo León)

�1.- ETERNIDAD DEL ESPIRITU

e

UMPLIERONSE en 1965 diecinueve siglos de la
muerte de Séneca, el escritor y filósofo de la decadencia
romana que había sido preceptor y ministro de Nerón. Naciera en lo que hoy conocemos geográficamente como la
Córdoba de España. S1¿s trabajos morales, la exposición de
sus principios espirituales de escuela, posteriormente Marco
Aurelio fue el más alto exponente, ejercieron gran influencia e n los ámbitos de la Edad Media y el Renacimiento. Aun
ya próximo el siglo XX:( la fuerza del senequismo continúa propagándose, apagando la sed del hombre, sin que se
agote el inte1·és por profundizar en su pensamiento.
Como filósofo en el amplio s€ntido del término, Séneca
fue tan poco creador como cualquier otro romano de su
tiempo, antes y después de él. Pero, con un virtuosismo casi
increíble, supo cubrir las ideas éon un barniz de asimilación,
comenta Norden. Ni especulativo, ni metafísico, rehuyendo
abstracciones y proyeccioo.es de orden político-social, tomó
de la filosofía su parte práctica y moral, exponiéndola con
razonamientos ejemplares, arrancados de la vida en que se
iba desenvolvi,e ndo aquel mundo de violencias y desastres
calamitosos. Casi nadie ant,Es y después de Séneca logró
1!)

�prestar palabras deslumbrantes a los conceptos del estoicismo, agrega Norden. Su palabra sonora sigue hablándose a
través de los siglos, saturada de religiosa piedad, de autocrítica y afán purificador en el que recién transcurridos
veinte tank&gt;s encontramos en el cris~ianismo.
El suyo es un estilo de moda en la primera épxa imperial, pe~feccionado a la manera de Platón. La historia que ·
inmortalizó la ete•rnidad con ese calificativo era consciente
de que los tiempos necesitaban valores nuevos, remozantes.
Y por ello fue Séneca el portaestandarte "de quienes condenaban el arcaísmo". La posteridad, más allá del amor y. del
odio contemporáneos, ha respetado, conservando la obra de
Este literato. Con sus disonancias contradicforias, hay en
Séneca hambre de juventud, de virtud y de justicia. Aunque
vacilante todo él es nervio y calor de verdades en pos de Jo
eterno.
Igual que a Cicerón, otro de los fenómenos intelectuales que conmovieron el escenario tembloroso de la voluptuosa y soberbia sociedad romana, una .enorme fatalidad lo
ha hundido, cercenando aquel genio q1.1c durante muchos
años mantuvo viva la llama del saber en el mundo.
Condenado por supuesta participación en una conjura,
por orden de Nerón, determinó suicidarse. Queda, sin embargo, para la humanidad oomo uno de los grandes valores
clásicos de la antigiiedad que supo rebelarse contra el destino, a la manera de las monumentales figuras, lo mismo
que Sócrates. La muerte de esto filósofo estoico -que para
el espíritu contemporáneo pareciera una renunciación al
combate- ha supuest&lt;&gt; una gran pérdida en edad temprana
para el suministro postrero de habla latina de conquistas
de la filosofía griega, de la que había surgido como un ejemplo personal, por su integridad y personalidad. desafiando
el perjurio de tantos cataclismos morales.

civilización romana. Grecia ya no aparecía oomo una entidad intelectual en el mundo de la violencia organizada, donde el poder incontrolable imponía su ley. No obstante, el
pensamiento valedero llevaba etiqueta extranjera, a cuya
merced e influencia pudo sobr€'Vivir como tal. El imperio
romano ha demorado cinco siglos en madurar para el progreso al decaer eJ vigor de las conquistas de sus césares.
Le tocó a Séneca cultivarse en aquella marejada del
totalitarismo bárbaro. Todo el antecedente histórico está
cubierto de luchas y de envidias que sirvieron de levadura
para e l desarrollo de sus ideas filosóficas, entre carros de
guerra y desplazamient::&gt; de ejércitos, influencias de poder
y puntas de espadas. Desamparado en aquel arsenal de luchas despiadadas que constituían el basamento de la República, las guerras abiertas contra los patricios, contra los
cartagineses, el acercamiento hacia los Balcanes y la destrucción de Corinto, iban a idealizar el universo espiritual
de una mentalidad tan rica como vigorosa en emociones sometidas a la disciplina del pensamiento. Bien que ese oceáno
de ambiciones provocara una de las más graves crisis politico-sociales conocidas hasta entonces en el orden gube1·nativo romano, como lo constituyó la introducción de mecanismos capitalistas en la agricultura y en el comercio,
superados siglos después, en la gigantanasia de los poderes,
que arriunó a los pequeños propietarios, al extremo de verse
obligados a abandonar el campo y a ,e ngnosar las legiones
del proletariado urbano, cinturón de acero de una economía política que iba a caracterizarse veinte siglos más tarde
en el déspotismo.

Séneca había aparecido en la esfera intelectual de la
vida romana por canales de la infl_u encia aristotélica, en
aquel período en que la filosofía griega se entregaba a la

Como espíritu individual, cultivado para grandes empresas que envolvían la atmósfera del mundo, Séneca no
podía mezclarse ni alternar con las turbas que aportaban
materia prima, como soldados para los conquistadores, como víctimas en las revueltas que el imperio provocaba como
neresidad superviviente para mantener el equilibrio estático
de fuei.MS y de miserables condenados para alimento del
circo. Aquella situación que saltaba a pedazos por un lado
y se iba soldando con nuevas anexiones territoriales y pro-

20

21

�..

dueto de la rapiña, por el otro, iban dibujando al barbarismo romano y contribuían a la formación de una conc'.encia
que los años posteriores afianzarian..
Los Gracos y las g~erras civil~s entre Mario y Sila,
César y Pompeyo, la or,osición de la aristocracia republicana, dirigida por Bruto y Catón de Utica, Octavio, Augusto, el principado, las corrientes expansivas a lo largo del
Danubio y del EufratES, el restablecimiento de principios
religiosos y morales que ,e staban En plena discusión, fueron
las fuentes en cuyas aguas Séneca bebió y formaron su estamento cultural e histórioo.- En lo social, sin duda que le
cupo singular posición e importancia tanto y más cuanto
ha tenido lugar bajo L.a dinastía de dos Claudios, con Augusto, Tiberio, Calígula y Claudio qL:,e, como un frente de
liberación, terminaron con el matricida Nerón.
2.-ALIENTO CIVILIZADOR

Sin embargo y no obstante estas convicciones tan sólidas, este seguidor de Zenón y Crisipo no duda "en aceptar
como discípulo al joven Nerón ni se sustrae más tarde a la
responsabilidad de un cargo que .1e convierte en el verdadero mentor del Imperio. Porque, si bi'€,n es cierto que las
normas que la rigen son de hecho un concierto de iniquidad,
la naturaleza no obliga necesariamente al hombre a que la
haga tal; y, aunque le haya impreso una inclinación a la
injusticia, que cristaliza en leyes e instituciones perversas,
siempre existe la posibilidad de enderezar la conducta humana y con ella la estructura misma de la sociedad", dice
Cappelletti.
Con mente de filósofo y oportunidad de político "se esfuerza en mejorar la condición de los esclavos. Reconoce la
fundamental iniquidad de una institución que convierte a
los siervos en -cosas, y que establece entre los hombres, cuyo origen es común, abismales diferencias. Y aunque no se
atreve a proponer la supresión ck, la -esclavit.ud, no sin motivo se ve atacado por ricos propietarios de almas q1.:e creen
disminuido su "ius utiendi et abutandi".

Una de las obras fundamentales de Sém:ca pera el desenvolvimiento de sus ideas fue tema acerca c!e la brevedad
de la vida. De la vida mate,r ial del cuerpo físico. Del texto
latino, hizo una versión cabal el profesor A. J. Cappelletti
r,ara la Universidad Nacional del Litoral oon destino a su
Instituto de Lenguas Clásicas. En edición bilingiic, le antepuso una introducción IJ1UY conceptuosa y, entre otros conceptos, dice Cappelletti que en ningún n~orr.ento "se mostró
Séneca muy optimista c::&gt;n 1iesr,ecto a la natt:raleza humana.
El hombre es up ser desdichado, sujeto a mil dolorosas contingencias, ¡:ero es, sobre todo, un p :rverso que encuentra
el c2.stigo en su pr;:;;iia perv~rsidad. Ce ahí que la sociedad
y las normas que la rig&lt;En aparezca ante los ojos d2l filósofo,
no sólo como fuente de desdicha, sino también- como product.o de maldad. He aquí a un romano qt.:,z se atreve a considerar al imperio como un "consorcio de malhechores",
malhechores que ante la misma causa y fenómeno históricos determinaron la autoeliminación de un Kinkeman y un
Zweig, entre tantos genios predestinados que en la época
atómica no hemos terminado de llorar.

Sin embargo, desde el asesinato de Británico, la benemérita tutoría de Séneca declina paulatinamente, consigna
Cappelletti. Nerón se va superando en la carrera del crimen

22

23

Bajo ·1a sabia tutela de Séneca, Nerón 1rnc1a una política basada en las más severas normas de honestidad, dice
Cappelletti. Se fortalece el Senado como garantía de respeto
al derecho- consuetudinario y moderador de la autocracia
imperial. Se pone un límite al lujo; les banquetes públicos
vuelven a ser parquedad primitiva; se arbitran medios para
impedir los fraudes testamentarios. La política económica
se orienta en un sentido francamente popular; se hacen distribuciones monetarias entre las clases más pobres, se defiende al pequeño contribuyente, se suprimen todos los impuestos indirectos. Un espíritu de clemencia y humanidad
alienta los actos del príncipe": en un combate gladiatorio en
el Campo de Marte -hecho inusitado-- impide que se derrame una sola gota de sangre.

�y el que. había prometido ser una encarnación del ideal estoico del "rex justus", no se detiene y ni en el matricidio
ni en el asesinato en masa, ni en la más desenfrenada crápula. La corte ofrece el espectáculo de todos los vicios del
poder; una refinada corrupción reina en la vida de los patricios y la plebe, tras el ejemplo de quienes la gobiernan,
se entrega a sus b~.jas pasiones.
Cuando t•odo ,el imperio se macera en ese caldo, es natural que un hombre de la talla de Séneca comience a pensar
en la inutilidad de todo esfuerzo pedagógico y político.
En el año 62, añade Cappelletti, el filósofo se dirige a
Paulina, importante funcionario im¡::erial, exhortándolo a
dejar para siempre los negocios del Estado y recogerse en
la íntima meditación de los grandes problemas de la vida,
de cuyas cavilaciones resultó el breviario que, menos romano y estoico, se aoerca al epicureísmo. No es rígido en sus
especulaciones ni se sujeta a ningún determinismo. Esas
páginas re.mevan el ideal de Virgilio y hasta el de Horado
en la dimensión de la libertad, cuyo reino es el de la vida
específicamente humana. "No interesa que a algunos animales la natural€'Za les conceda un tiempo mucho más intenso que al hombre. A ninguno de ellos les ha cont'€dido,
sin embargo, la maravillosa potestad de vivir un tiempo
absolutamente personal, de configurar, mensurar y crear
propia existencia", consigna Cappelletti.

I

Séneca no pretende deleitar él oído de los jueces ni
resucitar la admiración de los smadores. Tampoco convertir el breviario de la vida en un tratado de filosofía teorética
con severas exigencias lógicas. Es sencillamente la medida
de la sinceridad, la más inmediata y la menos literaria de
las obras del filósofo cordobés, aunque una_de las más frescas y rep11esentativas de un momento en la conciencia individual de aquel mundo antiguo, lleno de contrastes renunciamientos y contradicciones, que tan cerca está de ~osotros
por su misma estructura inclement,e, su bajo nivel creador,
de abanotamientos en masa y de soluciones precarias que
tr~stornan y dislocan masivamente los vastos alcances del
rorvenir humano.
Tan simple como tan compleja es la vida en la época de
Séneca como en la nuestra. Pero, para una mentalidad intelectualmente adiEstrada como la de este literato y filósofo,
resulta problemátio;J reéluirse en el limbo de los justos,
abandonando a su suerte los errores y desatinos de sus propios sistemas aplicables a los demás. Pese al pesimismo que
traspira su obra, evidentemente había €'l1 él un rebelde en
potencia ~ue se sobreponía al destino de la providencia. Si
ciertamente culpaba a sus semejantes de sus propias equivocaciones y les arrostraba sus iniquidades, en un afán de
lograr un mejoramiento en el comportamiento de su conducta, más O;Jnvincente a la razón, que las disquisiciones
teoréticas que tan bien presentaron lbs griegos, sin retórica, fue el deseo de aventurarse a la unión de sus contemporáneos con ánimos de abatir un descalabro pol'ítico-social
que salpicaba de sangre al mundo mmano de uno a otro
sector del imperio.

No podemos decir que la vida sea breve, dice Séneca;
debemos afirmar, empero qUe nosotros nos hacemos una
vida breve. Uenamos nuestros días de ocupaciones inútil~s,
de superfluos deseos, de ridículos ne:gccios, acota Cappelletti.
-Arrojamos nuestras horas al blando vacío de la banalidad.
Y este vacío precipita vertiginosamente nuestra existencia
hacia su fin, que es el vacío absoluto de la muerte. La condición de una larga vida es su plenitud. Para ello es necesario aislarse, dejar para siempre- la compañía de los hombres y renunciar a los hábitos del "animal político": Discutiendo con Sócrates, dudando con Caméades, descansando
con Epicuro, venciendo la propia condición humana con los
estoicos, se mantedrá el idrnl, la intimidad del alma.

Es su ejemplo un mensaje permanente de responsabilidad ciudadana, de hondo an-aigo moral de convicciones reservadas a tan pocos espíritus de cada época. Su actitud,
aparentemente contrastante con su doctrina, se complementa en lo monumental de una figura, cuya imagen domina
los siglos posteriores y se asocia, por contacto, con todas
las capas de la sociedad, destinada, en sus ángulos a preservar la vida para perp€'tuarla en acciones benéficas en
su anchura y dimensión de humanidad.
'

21

25

�.l.- Y DIJO EL MAESTRU:

¡Para cuántos resulta pesada la riqueza!, ¡Cuánta sangre humana derraman la elccuencia y el deseo de demostrar cada día &lt;'11 ingenio!, ¡Cuántos palidecen por los continuos placeres!, ¡A cuántos les priva de tocia libe rtad la
derramarta multitud de sus clientes!.
Vemos que has an-ibado al límite último de la vida
humana; ya pesan sobre ti cien o más años. Vamos, pues;
haz un monumento de tu existencia. Calcula cuánto de este
tiempo te arrebató el acreedor, cuánto la amiga, cuánto d
rey, cuánto el cliente, cuánto la disputa conyugal, cuánto el
castig,o de los esclavos, cuánto el co11és vagabundo de una
parte a otra dr, la ciudad; añade las enfermedades que
nosotros mismos · solemos provocarnos; añade también el
tiempo que quedó sin emplear: ve1·ás que tienes menos años
de los que curntas.
Oirás que muchos dicen: "A parti1· de los cincuenta
años me retiraré a la vida privada, a los sesenta me libraré
de los negocios". Pero, en rpalidad, ¿qué garantía tit•nes de
que has de vivir tanto?. ¿Quién ha de tclerar que rso marche según tú dispones?. ¿No te avergiirnzas de reservar
para ti los rrstos de la \·;da y destinar a los buenos p~nsamiPntos solament e aquel tiempo que no puedes empl~ar en
ninguna otra cosa?.
¡Qué tardío resulta comenzar a v1v1r precisamentt'
cuando es necesario acabar!, ¡Qué olvido tan estúpido de la
condición mortal de diferir les s?.i1os propósitos hasta los
cincuenta o sesrnta años y pretrndr1· dar comien210 n la vida
en ese punto al cual pocos han arribado! Nadie estima el
tiempo; lo usan con negligencia, c01::o sí se diera gratis.

Y ésta la pierden los hombres ocupados, pues no tienen
tiemp:&gt; libre para contemplar el pasado y aun cuando lo
tuvieran les resultaría desagradable el recuerdo de una cosa
de la cual deben arrepentirse.
Las almas de los hombres ocupados, como si estuvieran
bajo un yugo, no pueden darse vuelta y contemplarse a sí
mismas. Su vida va camino del abismo y así como de nada
servirá que viertas cuanto quieras si abajo no hay algo que
pueda recibirlo y guardarlo tampoco nada cuanto tiempo
se nos conceda si oo tenemos donde recogerlo y se cuela a
través de espíritus hendidos y aguje1-eados.
Fue debilidad propia de los griegos averiguar qué cantidad de remos tuvo Ulíses, si antes fue escrita la Ilíada y la
Odisea, si ambas pertenecían a un mismo autor y así sucesivamente otras cosas por el estilo que si las tienes calladas
en nada han de ayudar a tu &lt;xmciencia y si las manifiestas
no por eso parecerás más sabio, sino más fastidioso.
Un jefe de Estado, dotado rntre los antiguos jefes de
la más alta bondad, según dice la tradición, consideró que
una buena manera de destruir hombres oonstituíría una
clase de espectáculo digna de ser recordada. ¿Luchan?. Es
poco decir. ¿Se les desgarra?. Es poco decir: son triturados por la enorme mole de las bestias. Mejor hubiera sido
que tales hazañas pasaran al olvido, para que luego ningún
poderoso las aprendiera y mirara con envidia.

En tres edad€s se divide la vida: la que fue, la que es
y la que será. Entre éstas, la que vivimos es breve; la que
viviremos, dudcsa; la que hemos vivido, ::;:::gura: esta es
precisamente aquella sobre la cual perdió su jurisdicción
la fortur.a , la que no puede S€r sometida ni a rbitrio de nadie.

Dígase lo que se quiera, los que a diario intentan conseguir la mayor familiaridad posible con Zenón, con Pítágoras, con Demócríto y con los demás maestros de las buenas artes, con Aristóteles y con Teofastro. ninguno de éstoo
estará corto de tie~po; ninguno dejará partir a quien se le
haya acercado, sino más feliz y más amistoso,; ninguno consentirá que alguien se aleje con las manos vacías; todos los
mortales pueden hallarlos noche y día. De éstos ninguno
te obligará a morir, pero todos te enseñarán; ninguno malgastará tus años, sino que te añadirán los suyos; ninguna
conversación que con ellos tengas será peligrosa; ninguna

26

27

�atención, excesivamente cara. Tomarás de ellos lo que quieras; no serán ellos quienes te impidan sacar todo cuanto
desees.
¡Qu&lt;' f.clicidad, qué hermosa vejez está reservada al que
se ha a0:.&gt;gido a su protección! Tendrá con quien discutir las
cosas más pequeñas y las más grandes; a quienes consultar
todos los días sobre su propia vida; de quien escucha1· la
verdad sin injuria y la alabanza sin adulación, a quienes
tomar como modelos. Ellos te indicarán el camino a la eternidad y te elevarán en aquel lugar del cual nadie es arrojado.
El más arrogante de los reyes persas mientras a través
de un €'xtensísimo campo desplegaba su ejército, del cuaJ
no conocía el número de soldados, sino las dimensi9nes del
conjunto, derramaba lágrimas al ¡;ensar que en cien años
ninguno de tantos jóvenes había de sobrevivir. Pero el mismo que lloraba había de priecipitar para ellos el hado, había
de perder a unos en el mar, a otros en tierra; a unos en la
batalla, a otros en la huida Y, en breve tiemp:.&gt; había de aniquilar a aquellos por cuyo año centésimo se estaba preocupando.

28

EL NUEVOLEONES ERRANTE
\

---·------

(Padre Mier)

DR. LEONARDO CONTRERAS LOPEZ
(Director de la Escuela Preparatoria No. 11
Universidad Autónoma de Nuevo León
Cerralvo, N. L., México).

�DEDICATORIA

A todos mis hermanos en la Patria:
los mexicanos
A la memoria de mi padre
A mis hij~: Leonardo y Perla

�SUMARÍO

Proemio
El Hombre
E l Religioso

E l Patriota
Epí l ogo

Bibliografía

�PROEMIO

.1..~ HONDAR en la intrascendente y trivial existencia de
un ser humano cualquiera, para cumplimentar con el ejercicio de una tarea lab:&gt;ral que demande el oficio, o bien por
el prurito imperdonable de la indiscreción, conduce siempre,
y más temprano que tarde, a la tediosa práctica del círculo
vicioso con límite infinito, que torna indiferente e insensible
todo cuanto a la psiquis (X)dría excitar, exaltándose ante la
singularidad impr~ionante de los distintos ejemplares revisados, pero que sólo pueden representarse geográficamente con una línea recta, de principio a fin, sin anfractuosidades ni salientes.

Mas, penetrar en la insondable esfera del recuerdo para
escudriñar con avidez, cada una de las multifacéticas exposiciones que nos ofrece la gloriosa trayectoria de un
hombre, cuya vida logró apartarse de aquella línea recta
sin alteraciones perceptibles, y que en el plano esquemático
delJ calendario de la Humanidad, se presenta con variaciones
firmes y bien marcadas, tanto por encima como por debajo
del eje medio, indicador del orto y el ocaso de nuestros días,
es como ser llevados -en alas de un hada bienhechora que
nos transporta a un edén paradisíaco atraída por la ninfa
33

�.•

:º

del amor la belleza y la sabiduría; es como sentirse atraído
por la v¿rágine de un vórtice piadoso y dulce, _de~ que
habi'emos de escapar jamás, porque lo hemos asu~ulado _P radójícamente para nuestro E-::r, como amal~ama, m~csh uctible de propias vivencias; tal es el_ caso de mterna1se en el
conocimiento de los hcch::&gt;s que forJara FRAY SERVANDO
TERESA DE MIER NORIEGA Y GUERRA durante su
azaroso peregrinar por este valle de lágrimas, de cuyo paso
se conserva indeleble la huella.
Varón egregio, honra y prez de Nuevo León Y de la
Patria, que lejos de mantenerse e.;tancado en_ la nefasta
inercia dél dogmatism::&gt; egoísta y funfst,o de su tiempo ~ur,o
luchar con entereza y denuedo inusitados hasta conquistar
el complemento de la liberación física y política d_e ~us compatriotas sopC11'tando con estoicismo ejempl~r la m1~ua p~rsecución, la anticristiana crueldad y el abommable v1tupe110,
de quienes en abierta y franca oposición a todo pre~p_to
evangélico, con insolente escarnio hac!~nse venerar M_1mstros d€'1 Altísimo, cegados por la embriaguez de la cm rupción, la riqueza y el poder.
Paradigma de amor y de b::&gt;nor: a Dios, a la Patria, a
sus semejantes.
La vida cte este grnn patriota merece ser conocid~ ampliamente, tanto ¡:or las actuales como futuras ger.erac1ones,
y sirve de norma insustituible que se o;,on~a a la amen~za
co:1stante de idEologías extrañas, que constituyen la antl!esis de la idiosincrasia y nacionalidad mexicana. Mas solo
podrá apreciarse la .obra del ilustre Padre Mier, desp~jáncbse virilmente del prejuicio que engaña, Y el fanatismo
que obceca ensanchando plrnamente d criterio y dejando
libre acceso al pensamie nto fil~ófico más puro.
Tiempo atrás, el maestl'::&gt; Armando Arteaga Santoyo
nos lo decía: "Para juzgar su vida plena de un profundo humanismo, y su obra multiforme, luminosa, soberbia, excelsa
en su intención y su conjunto, ES necesario posee~ el ;uelo
y el ojo aquilinos. que aseguren la clara perspectiva. Por-

34

que no los tienen', no pueden juzgarlo ni los eunucos, ni
los monaguillos, ni los vendepatrias, quienes congénitamente
incapaces de evaluar sus dualidades mayúsculas y eminentes,
tratan de restarle gloria tildándolo de 'ladino y tunante'. "
EL HOMBRE
Tórnase oon visos de credulidad la inverosímil conseja
que enmarca el fausto adv,enimiento de Fray Servando, al
relatar que desde los primeros minutos del día, no obstante
encontrarse a mEdiados del otoño, el clima del Nuevo Reino
de León aumentaba su temperatura o::m una presión atmosférica sofocante, similar al fuelle que alimenta la combustión de una fragua, para decr~er en el instante mismo del
alumbramiento, como si la Naturaleza forjase un tem¡:le
de acero para el cuerpo y el alma de aquel santo varón,
inmune a la vileza, temor, cansancio y a la derrota, quien
vio J.:,. 1-.:z primera d lo. de octubr 2 e~ 1763 en la muy noble
y leal ciüdad de Monterrey, capital de la provincia nuevok\:&gt;nesa, siendo sus padr,es Don Joaquín Mier y Noriega y
Doña Antonia Guerra, ambos españoles con ascendientes de
linaje 1'€al.
Fue bautizado en el templo de San Francisco con el
nombre de "JOSE SERVANDO DE SANTA TERESA",
siendo su padrino Don Salvador Lozano, acaudalado comerciante amigo de la familia. Es curioso resaltar, que durante
el trayecto de la casa al templo, lo hiciera en br~::&gt;s de una
sirvienta indígena de su hogar, quien amorosamente lo arrullab:i, como parodiando al maternal regazo de su tierra
indiana, que aún clama con doli,2nte angustia, cobijar de
nuevo en su seno, sus qu,zridos restos.
Tuvo una infancia y juventud rebosantes de' salud, vivacidad y alegría soliendo ser líder de los muchachos de su
época tanto en el ,estudio como en los juegos, principalmente
el trompo, bale!'O y carreras de resistencia.
Sus primeras letras aprendiólas gracias a la dedicación
dulce y cariñosa de la más sublime de todas las maestras:
35

�la madre. Posteriormente cursó sucesivamente las escuelas
de instrucción pública primaria y el Instituto de Latinidad.
Acatando la voluntad de su padre, cumple su tercer
lustro de vida, ingresando en la ciudad de México al Convento de Santo Doming&lt;&gt;, donde pronto viste el hábito blanco de novicio.
Su fervor cultural contrastaba con el religioso, lo cual
detuvo un tanto su ordenamiento, pues• él aoeptaba enclaustrar su cuerpo más no su alma, en ese lugar donde, decía:
"Los votos son impracticables, las tentaciones ·muchas, y el
mal ejemplo acaba por arrastrar al mejor". A pesar de lo
anterior, fue incorruptible la totalidad de su vivir. Su capacidad intelectual, su dedicación, lo llevaron pronto a ser
fraile profeso a los veintisiete años 'de edad y poco después
alcanzaba el grado más alto que la instrucción eclesiástica
concede: Doctor en T,eología. Logró desenvolverse con singular destreza en el delicado aite de la predicación, aunando
a la fluidez y elegancia de su verbo la erudita educación y
la exquisitez de una vasta imaginación que dominaba, extasiando al auditorio. Su fama de orador, única ; presto
'traspuso las fronteras conventuales para llegar a las altai;
esferas del gobierno colonial.
Ello dio lugar a que el Ayuntamiento de la capital del
Virreinato lo eligiese para exponer un sermón laudatorio a
la memoria de Hernán Cortés en la ceremonia de traslado
de sus restos de un templo a otro, el 8 de noviembre de
1794. Su manera elegante de hablar no tenía comparac~ón,
por l&lt;&gt; que el éxito no s-e hizo esperar, recibiendo elogios
hasta del mismo Virrey Revillagigedo.

tras ser loado por propios y extraños, incluyendo al Virrey,
tornáronse en su oontra merced a la explosión de ira que
•en el ánimo del Arzobispo Primado Don Alonso Núñez de
Haro y Peralta, encarnizado enemigo de los criollos, produjo el éxito de uno de ellos, que calificó de vituperable y
sacrílega dicha perorata. por oponerse ofensivamente a la
dogmática y santa tradición de la aparición de la Virgen
Morena.
Tan malhadada ocasión tuvo como resultado que el Primado de la Nueva España, expidiera un terrible edicto condenando al Padre Mier, a sufrir destierr•o prisionero en la
Madre Patria, por diez años.
No obstante haberse retractado Fray Servando, por
indicaciones de sus compañeros y superiores del Convento,
la seña del anti-criollos no decreció jamás, refinándose aún,
con €1 despojo del título de Doctor en Teología y todos los
derechos canónicos adquiridos a ley por el desgraciado
fraile.

s~ í;:ició a~í una odisea interminable de pns10nes y
fugas, vejaciones y sufrimientos de toda índole, que lo mantuvieron alejado de su país, por espacio de veintidós años,
lapso tenebroso durante el cual sólo escasos y fugaces moment,:Js de calma exp.erimentó, viviendo errabundo por España, Francia, Italia, Portugal, Inglaterra y Estados Unidos.
Solamente la indestructible fortaleza de su alma realizó el
incre íble milagro de la supervivencia.
A los 54 años de edad, de regreso a la amada Patria,
Fray Servando conservaba su integridad normal de hombre cabal, 11&lt;&gt; habier.do claudicado jamás ante la insidia, el
dolor, la angustia, d hambrie y la lascivia; conservando inmaculado su amor a Dios y a México, celosamente custodiados por el esbelto físioo de 1.75 mts. de estatura. piel blanca,
pelo rubio salpicado de canas y ojos pardos.

Victoria tan contundente indujo al ánimo de autoridades ecle:,iásticas y civiles a confiarle la predicación de mayor importancia en su can-era religiosa, en honor de la
Virgen de Guadalupe que pronunció el 12 de diciembre de
aquel año en la Colegiata del Tepeyac, en el cual paradójicamente, tras elevarse a la cima de la fama convirtióse al
mismo tiempo en el ocaso de su sagrado Ministerio. Ya que

El retorno lo efectuó con la mente preñada de razonamientos y deducciones sobre el estudio, percepciones y vi-

36

37

�vencías captadas en su prolongada estancia en Europa, observando de cerca los regímenes políticos de los diferentes
países, incluso Estados Unidos de Norteamérica, para evaluar lo más conveniente a México, que para entonces se encontraba en plena lucha por la Independencia, la cual siempre vislumbró Mier con los ojos de su alma patriótica y a
la cual estuvo ligado como promotor desde la lejanía con
sus escritos y fErvorosas arengas a todas las personas que
simpatizaban con la noble causa.

leyendo con emocionada incredulidad el Acta de Independencia, dispuso presto el retorno haciéndolo confiado e ignorante que San Juan de Ulúa en Veracruz, permanecía
como último reducto español, siendo aprehendido al desemba~car, por el comandante hispano JoSé Dávila y alojado
en la más tenebrosa de las mazmorras subterráneas, maloliente, húmeda, donde no se sabía el fin del día y principio
de la noche.
Al saberlo, el ();)ngreso Constituyente mexicano, reclamó enérgicamente su libertad, obteniéndola sin mayor
esfuerzo.

En esa forma consiguió, amén de la ayuda moral y financiera de la Argentina, la de innumerables personalidades
partidarias de la libertad humana, entre ellos el valiente
revolucionario español y hoy héroe de nuestro país, Don
Francisco Javier Mina que inflamado entusiastamente, \'ino
a México luchando y murienclo al lado de los Insurgentes.

El 15 de julio de 1822 tomó posesión de su curul como
Diputado elo::to por la provincia de Nuevo León, 1o cual
constituyó un acontecimiento de extraordinario sensacionalismo, pues auroleado por su legendaria popularidad, logró
.::barrot~r el recinto congresional ya que todo el mundo
deseaba con~rb y escucharlo, consiguiendo fácilmente dejar satisfecho y entusiesn:ado al auditorio con su verbo vibrante y convincente al expresar su discurso autobiográfico.

En la Patria. el ilusti~ nuevoleonés apai1e de avivar el
espíritu de lucha con sus fervorines orales y Escritos, también supo empuñar las armas cuando se requería, P(?r lo que
nuestro benemérito Gonzalitos escribió al resr.ecto: "Ma1wjaba tan bien la espada como la pluma".
Aunque la simiente sfmbrac'ia germinó con multiplicidad infinita, el infcrtunado signo rlL' su parte fisicn. no lo
abandonó por mucho tiempo cayendo en manos de los Realistas e iniciándos~ su segundo calvari~ en Soto la Marina
en 1817. Se le envió a la Ciudad de México, a lomo de un
macl:o pardo, encadenado de pies y manos.

No obstante su oposición. después del cuartelazo de
Pío Marchá, cedió con tristeza a la mayoría, encabe-zada
por el Diputado Valentin Gómez Farías, que proclamaron ·a
Iturbidc, Emperador de México.
Esto r:o lo amilanó, y como heraldo del S€!1timiento popular, sigL!ió sistemáticamente atacando desde la tribuna
cameral, y donde y en cuanta parte podía, al "Varón de
Dios", como llamaban por adularlo a Iturbíde. Asimismo
d;mostaba contra la nobleza imperial creada por aquél, y
~ la que Mier señalaba despectivamente: "Nacida del mineral y del pulque".

Tres años permaneció en la cárcel de la Inquisición y
ante el temor de su rescate por los Insurgentes, se ordenó
su traslado a España el lo. de julio de 1820. Mas al hace1·
escala €'11 La Habana su buque costodio, logró evadirs2 yendo de nuevo a los Estados Unidos donde permaneció hasta
1822, combinando arduos trabajos para sobrevivir con el
detenido estudio del sistema republicano de esa nación, pensando siempre en el futuro de un México libre.
Un poco tarde recibió la feliz nueva de la entrada del
Ejército Trigarante a la Capital rr.exicana, y leyendo y re38

r,

Sus ideas se propagaban y eran aceptadas fervorosamente por todos los lugares, forjándose un clima de tensión
y violencia antiimperialista, que obligó a Iturbide a disolver
el Congreso, mandando a Mier y 17 Diputados más, a prisión
en octubre d€l mismo año.

39

�I

Nuevamente Fray S(•rvando ocupó la prisión ~el Convento de los Dominicos, fugándose para ser de~unc1ad~ por
unas beatas (¿piadosas?), por lo que se le llevo a la _carcd
de Corte, al calabozo llamado "El Olvido", po~que ~ok&gt; salían muertos los huéspedes de tan hediondo cubil. Mas tarde
transferido a la antigua Inquisición, donde fue liberad~ ~?r
los Republicanos al rebela rse una part e de la guarmc1on
de la plaza.
Como Iturbide creyó apaciguar el descontento general.
reinstalando al Congr€so, Mier volvió a ocupar su puesto
legislativo. Sin embargo, tal medida impe rial no tuvo_ d
éxito esperado, ya que los Diputados, con mayorrs bnos,
avivados por el fra ile nuevoleonés, c•~)mbatieron denodadamente el sistema gubernamental que culminó con la abdicación de Iturbide el 19 de marzo de 1823.
La situación nacional fue afrontada por un triunvirato
formado por los general€S Pedro CelLstino Negrete, Nicolás Bravo y Guadalupe Victoria, convocando a un nuevo
Congreso Constituyente en noviembre del mismo año, el
cual dividió en dos partidos internos: uno pugnaba por la
república centralista, encabezado por e! Padre Mier; el ?tro,
dirigido por el Dr. Miguel Ramos Al'lz¡::c, que detcncha el
Federalismo.
Triunfante el Federalismo, ~e µrc,mu lgó €1 4. de octubre
de 1824 la Constitución de los Estados Unidos Mexican&lt;&gt;s.
Ello r,-crmitió la elección de Guadalupe Victoria como primer Presidente de la República.
Fray Servando, enfermo y cansarto, un tanto alejado
de las lides políticas aún tuvo arn·stos para rebatir una
Enciclica del Papa León XII que trataba de reavivar el
af€ct.o hacia Fernando VII.
Recibiendo albergue en Palacio Nacional por el Primer
Mandatario y una pensión del Congreso de tres mil pes_os
anuales, por sus excelentes servicios prestados a la Patria,
recibia cotidianamente la visita del Presidente, quien inva-

40

riablemente le preguntaba: "¿Cómo van esos males, señor
Don Servando?"; a lo que el aludido sin inmutarse, respondía : "Cómo han de ir . . . oomo los de la República, de maJ
en peor".
El 3 de diciembre de 1827 al atardecer falleció, no sin
antes recibir la Extremaunción, quince días antes, de manos
del Ministro de Justicia y Negocios Eclesiásticos, su alternante en la Cámara, Don Miguel Ramos Arizpe.
Su full€·r al presidido por el Vioepresidente Don Nicolás
Bravo, congregó a tocio el pueblo de la Capital. Siendo sepultado con imponmtes honras tanto oficiales como religiosas, atrás del Altar Mayor, en la Capilla de los Sepulcros,
del Convento de Santo Domingo, donde había profesado su
Minist€rio. Añc3 después. al triunfo de la Refonna, las
vandálicas turbas enfebrecidas de un liberalismo mal entendido y anti-clerical, profanaron las tumbas del Convento,
entre ellas la de Mier, cuyos cuerpos momificados estuvieron expuestos en un lugar público, y los cuales compró un
comerciante argentino para llevarlos a un museo de su
pais, donde ~t.:izá se encll€ntren.

EL RELIGIOSO
Indudable es que el ambiente de austeridad en el cual
se desarrolló la niñez y juventud de José Servando de Santa
Teresa mantenido y avivado r;or la voluntad paterna para
que éste abrazara eJ sagrado ministerio de la Religión Católica, le fraguaron de manera por demás consistente y sólida, la voluntad finne de integridad, sacrificio, amor al
prójimo y valor a toda prueba, condiciones "sine que non"
para el ejercicio efectivo y sublime de tan augusta profesión, aunque alguna vez diría que tan sólo por complacer
a sus padres se iniciaba en tan delicada y difícil ~ a ,
Jo cierto es que fueron explosiones inconscientes propias
de la juventud en la edad de las indecisiones y la volubilidad,
porque si es cierto que afirmaba: "que estaba dispuesto a
enclaustrar su cuerpo mas no su alma", la extraordinaria

41

�trayectoria realizada durante su existencia, confirmaron
todo lo contrario, y para honra de él y de su Patria, desde
el principio de sus estudios basta su muerte, jamás abjuró
del Catolicismo ni desobsdeció los preceptos Cristianos,
manteniendo incorruptible su integridad moral, aun en los
momentos aciagos de pesar y dolor físico, causados por las
enfermedades, la inanición, el insomnio, las heridas, las ratas, los piojos, las pulgas, las chinches; o bien las tentaciones carnales en el Convento de las Huelgas; en el Convento de la Pasión, cuando se le permitió vivir con un fraile
americano que tenia "dares y tomares con damas en las
sosegadas horas nocturnas, eso sí, muy "santos" dares y
tomares"; durante su estancia en Bayona con los judíos,
que hasta le ofrecieron a Raquel por esposa; más tarde en
París, cuando en compañía de Lucas Alamán, asistía a las
rec€pciones suntuosas de Madame REx:amier y Madame
Stael; en fin, en el resto del mundo que andu\l\'.).
Solamente la estulticia de los curas superiores "odiacriollos" y los monaguillos "vendepatiias" buscaron, y buscan restarle méritos a tan egregio nuevoleonés y ante imposibilidad tal, descargaron la ponzoña de su vileza por
medio de la infamia, la calumnia y la ira.
Durante medio siglo, comenzando a los quince años de
edad, conservó su dignidad sacerdotal iniciada al tomar los
hábitos de novicio en el Convento de Santo Domingo en la
ciudad dC' México en 1775, y a pesar de lo que se comentó
líneas arriba, sus esporádicas manifestaciones de inconformidad con ese destino, su brillante inteligencia, excelente
memoria, pero &amp;::&gt;bre todo su infatigable empeño en estudiar
constantemente, Je permitieron trazar un meteórico recorrido en los diferentes grados de su carrera, Ue~ando al
pináculo en un lapso excepcional para la generalidad, que
según los entendidos católicos virreinales, no €ra del todo
halagiieño superar fácilmente a sus predooesores hispanos,
es decir en su mayoría.
A los dieciséis años hombre, tras valerse de suave
fuerza el Padre Maestro Le5n, convenciólo ordenarse, pro-

42

metiéndole cambios fundamentales en las Constituciones de
la Orden, ya que Mier comentaba con disgusto y desengaño
respecto a Santo Domingo, su Convento: "Los votos son
impracticabks, las tentaciol1€s muchas, y el mal ejemplo
acaba por arrastrar al mejor". ¿Estaría equivocado?.
De todas maneras se ordenó, tranquilizándose un poco
al tomar más en serio su futuro, y ni tardo ni perezoso se
entregó ron singular entusiasmo a la instrucción en el Colegio de Porta Coelli, recibiendo pronto órdenes menoreSi;
luego regente de estudios, convirtiéndose a la edad de veintisiete años fraile profeso.
Con aprovechamient::&gt; asoendente siguió como lector en
Filosofía, convirtiéndose por último en Doctor de Teología, ·
grado éste que muchos no conquistan en su vida.
Su vasto conocimiento y su facilidad oratoria hubieron
de proyectarlo en corto tiem¡::o como el mejor predicador
de la capital del Virreinato, por lo que se le asignaban los
sermones más solemnes de las ocasiones más importantes a
las que asistían tanto los dignatorios eclesiásticos, como el
Ayuntamiento y ,el pP:&gt;pio Virrey Revillagigedo, quien no
t ~nía (mpacho en externar su satisfacción en cuanta oportumctad se ¡::t'esemaba, todo lo contrario del Arzobispo Primado, quien a duras penas disimulaba el mayúsculo aborrecimie:-ito que gratuitamente profesaba a todos los criollos.
¡Qué cristiana beatitud de este santo Apóstol del Señor! Méritos tan l'elevantes no podían pasar inadvertidos, y el
Ayuntamiento por unanimidad lo escogió para decir el lau1at::&gt;rio panegírico ante la reinhumación de los restos de
Hernán 0::&gt;rtés en el Templo de Jesús Nazareno llevados de
1a Iglesia de San Francisco. El apoteótico éxito de Mier no
se hizo esperar.
Sin embargo, Núñez de Haro, el Arzobispo, en vano
buscaba la fórmula de minimizar al fraile nuevoleonés, y
como no hay plazo que no se cumpla, pd'cos días habían
de sucederse a la última predicación exitosa de Mier, para
presentarse la solución al ~hement.e deseo del Primado, que

�lo haría gozarse con creces, marcando el principio del fin,
según él, del maldito criollo que lo superaba.
Efe&lt;;!tivamente, el inescrutable destino fijaría el 12 de
diciembre de 1794, y el recinto de la Colegiata del Tepeyac,
como punto clave para desprender la roca que iniciaría un
gigantesco despeñadero del tamaño y la forma del Cerro
de la Silla, que a manera de sarcófago, habría de sepultar
por larguísimo tiempo la figura gloriosa del erudito teólogo.
Nombrado para honrar desde el púlpito, la fecha referida, a la Virgen de Guadalupe, nuestro coterráneo inspirado por la imparcialidad y t&lt;l ferviente deseo de jerarquizar
lo divino aun destrozando' el dogmatismo obcecante producto
de lo humano, se dio a la ímproba tarea de escudriñar hasta
en los lugares más insólitos, la respuesta a las propias intuiciones relacionadas con la tradicional interpretación de la
aparición de la Virgen Morena. Su insistente investigación
lo llevó, por indicaciones del Dominico de apellido Mateos,
al licenciado Don Ignacio Borunda, ilustre nahuatlato, quien
lo convenció apoyado por numerosos manuscritos, mapas,
códices, y su tratado Clave General de Jeroglíficos de América, a admitir que "la Virgen no se apareció en la tosca
tilma de Juan Diego, sino en la fina capa de Quetzalcóatl,
que fue Santo Tomás, el cual vino mucho antes que Colón
a predicar el Evangelio Cristiano". siendo así como lo expuso en su conmovedora alocución.

para exaltar como ya dije, la Patria y la imagen, y suprimí
algunas circunstancias, tampoco admitidas por la Congregación de Ritos, no esencial a la tradición ... para salvar
la tradición de dificultades insuperables".
Todo mundo se le entregó entusiasmado y deliran~
junto con el Virrey y sus compañeros dominicos. No escandafü;ándose nadie, considerando más adecuada la nueva
versión.
Pero he aquí, que Núñez de Raro había encontrado la
clave maravmosa que saciaría su nefasta ambición de liquidar a un criollo destacado, y por encima del dictamen del
Cabildo de la Cclegiata favorahle al Padre Mier, su Ilustrísima pirnteando el Concilio de Trento y las Constituciones
d&lt;? Santo Domingo, y las Bulas Pontificias, coludido con el
Superior de la Orden Dominica, Doming,o de Gandarrias,
otro enemigo mortal de los criollos, por medio de un terrible edicto, le instruyeron proceso condenándolo a destierro
en España por diez años, acusándolo de sacrílego.
Se le envió bien custodiado al Convento de las Caldas
en Santander a bordo del buqúe que por coincidencia irónica se llamaba "La Nueva Empresa", llegando a Cádiz el
segundo semestre de 1975.
De allí en adelante, Francisco Antonio León, miembro
del Consejo de Indias y títere del Arzobispo Núñez, sería
la tenebrosa sombra que lo colmaría de desdichas por el
lar30 espacio de veinte años.

Mas no era una deliberada negación en sí, de la conservadora historia del acontecimiento, que por demás tenía
muchos puntos obscuros difíciles de explicar y de probar,
sino una modificación más gloriosa, lógica y sublirr.e del
mismo, que en consecuencia debía de oonducir a la exaltación mayor de la imagen, el Santuario y b Patria. Como
lo afirma en sus Memorias: "Juro in verbo sacerdotis, que
desde el principio del sermón hice esta protesta; advierto
que no niego las apariciones de María Santísima a Juan
Diego y Juan Be rnardino; anres que negarlas, me parece
reprensible ... antes he de probarlas de manera plausible".
Más adelant,c: "Es verdad quE:1 añadí ena u otra especie

Reaprehendido se le lleva al Convento de Burgos. Allí
se entera que el cronista real, Juan Bautista de Mufüyz redactó un Tratado que casualmente coincidía con la tesis
aparicionista de la Guadalupana sustentada por Fray Servando, y entusiasmado, solicita por medio de las monjas de

44

45

De esa prisión infestada de ratas que le comieron buena parí€ de su hábito y a las cuales mataba día y noche
con un palo, se fugó hábilmente.

�las Huelgas que lo atiendan piadosamente, que el Consejo
de Indias de Madrid, revise su caso. Ingeniosamente hace
una defensa sensacional y desbarata los cargos, mas mientras dclilx•ra el Jurado es llevado al Convento de la Pasión,
donde s1• le permitió vivir con un fraile americano quie'll
solía agasajarse con mujeres, y aunque Antonio León quería complicarlo en scm!'jante infamia, pudo comprobar lo
contrnrir&gt;.
El Tribunal ahsolvió al nuevoleonés errante, declarando
nulo lo que: "sin razón llevó a cabo su Ilustrísima". (El
Arzobispo Núñez que para entonces ya había fallecido).
Mas ele nuevo, la presencia de León se interpuso, acusándolo de conspirar para la Independencia de América, lo
que valió para confiarlo debidamente en Salamanca; luego
a Burgos; después a Las Caldas donde se fuga espectacularmente descolgándose varios rret:ros de altura con una
cuerda, dejando en la pared gironf s de ropa. de carne y de
sangre de su cuerpo.
Se refugia en Bayona, Francia, donde mientras conseguía un oficio remunerativo, penetró en una sinagoga donde
predicaba un rabino sobr,e la Pascua de los Azimos y el
Cordero. En c :ortuno momento el doctor Mier toma la palabra, 1&gt;ebatiendo plenamente la tesis del hebreo, con tan
convincente claridad que los judíos lo acogi,eron como su
Consejero apodándolo: "Jajá" (el sabio), y viviendo con
ellos hasta que le ofrecieron la mano de la dama Raquel en
desposorios, lo que rehusó y propició d alejamiento de ellos.
Pasa a Burdeos (1801) donde asociado con Simón Ro-dríguez (maestro de Bolívar), cuyo seudónimo era Samuel
Robinson, imparte clases de Español para vivir, traduciendo
Mier la Atala de Chateaubriand para servirse como texto,
haciéndolo tan bien . que el primer ejemplar lo compró el
mismo autor original sin embargo el mérito se adjudicó a
nombre de Robinson por ser quien pagó la impresión.

drid, donde escribe una sátira del México Colonial, oonsiguiendo con ello, que León logre confinarlo a Sevilla, soportando grilletes, cadenas, y muchedumbre de piojos, chinches, y hasta pulgas que laCETan su físíoo.
Trece meses después, escapa por Cádiz a Portugal, permaneciendo allí tres años. Convierte al Catolicismo a dos
rabinos y sus familias siendo premiado en Lisboa por el

~~-

.

Al ,ocurrir la invasión napoleónica de España, se alista
o:&gt;mo capellán militar de los Voluntarios de Valencia, y
siendo prisionero por los franceses se fuga, yéndose a Londres en 1811.
Desde este momento hasta su regreso a México en 1817
su actividad r eligiosa está latmte prácticamente, conservando sólo su integridad moral.
En la Patria de nuevo, sirve como Capellán castrense
a un grupo Insurgente formado por él.
.Tras nuevas prisiones y exilio a Estados Unidos regresa al triunfo de la Independencia, en 1822.
Posteriormente recibe el Viático, al cual invitó a todos
sus amigos, personalmente, el 17 de noviembre de 1827 falleciendo en su alojamiento de Palacio Nacional, síend¿ sepultado después, o:m todos los hono!'es correspondientes a
su alto rango eclesiástico.
EL PATRIOTA

Va a Roma en 1802 obteniendo del Papa Pío VII la
secularización pirpett!a con la cual vuelve confiado a Ma-

El cariño al terruño donde se nace; donde se crece;
donde se tiene uso de razón; a la familia, a los seres con los
que se convive, y en los · cuales se atan los primeros cabos
de los lazos de fraternidad humanos compartirndo las penas
y las alegrías por igual, en mutua vinculación del presente
con el pasado, forja paulatinamente con solidez indestructible: el amor a la Patria.

46

47

�El Patriotismo: sentimiento insuperable a todos los
placeres y desdichas; pobreza y fortuna; razón y sinrazón,
que acompaña inalterable a todos los individuos, de todas
las naciones; hasta el fin de sus días; inmutable a través de
los tiempos y las latitudes.
·
No obstante que Mier contaba con ascendencia noble
del lado paterno, con los Duques de Granada y Altamira y
por la madre, con los primeros pobladores de la pr,ovincia
nuevoleonesa; siendo joven aún y animado por los firmes
conocimient,os adquiridos en la instrucción literaria, escribió largo, pretendiendo demostrar que su estirpe le llegaba
del gran Emperador Moctezuma, cuya nobleza le venia por
la sangre mexicana, prueba inequívoca, de su amor a la
Patria.
Esta intuitiva vivencia la lleva consigo al exponer su
sermón en la Colegiata, confirmándolo categóricamente en
sus Memorias al decir: "que alternaba la versión del suceso
para conducir a una mayor glorificación de la Patria".
Ese amor a México fue la lámpara votiva que lo iluminó en las prisiones y el destierro; que lo alentó a fugarse,;
a no morir.
A escribir; a mantenerse incorrupto, a no perder la fe
en la Independencia de su país.

Mier. Pero el ángel negro de su infortunio no lo abandonaba del todo, y un buen día, al no tener dinero para pagar
la impt·esión de sus patrióticas e innumerables ediciones. fue
reducido una vez más a prisión, donde en premio a la verdad, no pudo fugarse, hasta que llegó una misión argentina
QU&lt;' propagaba la emancipación de América. la cual compróle toda su pl'oducción literaria y pagó además todas sus
deudas, librándolo, to;&gt;n tan mala suerte, que al embarcar
su obra para el Nuevo Continente, la nave zozobró perdiéndose todo.
En agradecimiento al noble gesto de sus bienhechores,
dedicó su "Hisk:iria de la Revolución de Méjico" al invicto
pu:,blo Argentino en su Asamblea Soberana de Buenos Aires". Cuéntase que la lectura de muchos escritos suyos,
hicieron cambiar a Iturbide, de Realista a Insurgente.
El espíritu indomable de Mie1·, no se vio jamás quebrantado por todas los anteriores y "pequeños fracasos"
mencionados lineas arl'iba, pues siguió infatigable ganando
correligionarios y seguidores, al grado de convencer al pundonoroso militar Don Francisco Javier Mina que lo acompañase a México. Así lo hicieron ambos, y muchos más, emba1·cándose y lleganda a Baltimore, en los Estados Unidos
de No1teamérica, en junio de 1816.
Los obstáculos son casi insalvables al esfuerzo ímprobo,
mas la tenacidad y el ingenio logran superarlos: quién sabe
cómo, pffo por arte de magia "oon su labia que ablandaba
a hcmbres duros, como a la cera" (Valle Arizpe), logró
conseguir de un se ñor Don Daniel Smith, un préstamo
personal.

Tras el desdichado período de dieciséis años. de 1795 a
1811, una vez en Londres, inicia, SU PROPIA LÚCHA POR
LA LIBERTAD MEXICANA Y DE AMERICA LATINA,
hadendo tanto verbal como escrita, publicando numerosos
folletos, entre ellos: "Dos Cartas de un americano al español sobre asuntos americanos" e "Historia de la Revolución
de Nueva España", ambas con el seudónimo de José Guerra.
Todo esto con resultados halagador.e s para su causa, consiguiendo multiplicar infinitamente los adeptos y simpatizadores entre los latinos, europeos e hispanos contrarios a
Fernando VII, como don José María Blanco que editaba un
periódico "El Español" donde escribía también el Doctor

Efectivamente, como resultado de singular encantamiento, puede co11Siderarse el hecho descrito, ya que el
éxito obtenido de tal operación crediticia, antójase de carácter insólito por lo crecido de la suma que aun en nuestra
época conceptúase como respetable.

48

49

Dicho préstamo fue de ciento veinte mil pesos, con el
cual armó una expedición guerrera, oan abundancia de

�armas, parque, vituallas y hasta uniformes, así como
hombres de diferentes nacionalidades entre los que se
encontraban oficiales franceses, alemanes y americanos,
partiendo para su país, con tan mala suerte que el barco
naufragó, regresando a New Orleans y Galveston.
P.xo tiempo después se rehacen y parten a Soto la
Marina, donde desembarcan el 15 de abril de 1817. Traía
Mier consigo, una imprenta, su ' arma favorita, con la cual
de inmediato empezó a lanzar fogosas proclamas dirigidas
en particular a su numerosa parentela de Nuevo León:
Guerras, Garzas y Treviños, haciendo hincapié en ellas principalmente, que la guerra de Independencia en nada st&gt;
oponía a la religión Católica.
Separándose Mina que se dirigió rumbo al sur del país,
Mier levantó un fuerte en Soto la Marina donde sostuvo
algunos combates con éxito y en los cuales el dominico
salía al frente de su contingente, con la cara al cielo y vestido de Obispo, arrastrando fríamente los peligros y las
balas, curand::i a los heridos, confesando a los moribundos,
alrntando heroicamente a los soldados, y también usando
El fusil y la espada cuando era necesario. Entre las proclamas escritas en el campo de batalla,
es dign&lt;1 c:le mención una carta dirigida a Fray Pascual de
Santa María, en la que dice entre otras cosas: "Acepté el
partido de la Independencia, porque la emancipación ya no
tiene remedio ... veinte millones de hombres que quieren
~Er libres, lo serán a pesar de todo. Obstinarse contra la
emancipación es querer forzar a la Naturaleza".
"El orden natural de las cosas es que toda colonia se
emancipe, llegando a bastarse a sí misma; aun los hijos
l!egando a la virilidad quedan emancip~dos de la sagrada
dependencia de sus padres naturales".
Sin embargo, presentóse de nuevo el geniecillo de su
infortunio; los Realistas pusieron sitio al fuerte, logrando
dominar a los defensores, quienes cayeron prisioneros junto
con su jefe, Fray Servando.

50

El Obispo de Linares, Don José León Lobo, h_a ciendo
honor a sus apelativos, levantó una sumarísima acusación
contra el fraile nuevoleonés: "Por andar vestido de Obispo
de color morado; por hacerse llamar Obispo de BaJtimore
(aunque había sido propuesto, no fue preconizado en Roma,
él así se firmaba); por decir misa1; confesar moribundos;
luchar por la Independencia; ... y decir que el Rey era hechura de mortales y no de Dios; pero lo más terrible, decir
que Fernando VII, era un tirano".
¡ ¡ i Qué Sacrilegio ! ! !

Se le envió a México para juzgársele con los demás
prisi,or.-ero~. mas como Mier era el más "peligroso de todos",
~e le fijó con grilktes y cadenas a lomo de una bestia, recibiendo las inclemencias del tiempo, azotes y befas inutilizado para defenderse, lo cual sucedía preferentemente en
los lugares del trayecto de maycr población, como ejemplo
para escarmiento de los mexicanos con ansias libertarias.

•

Trayecto aciago durante. el que murieron muchos de
sus compañeros y que él soportó estoicamente como Cuauhtémoc, sin exhalar una queja, a pEsar de haber sufrido la
fractura y luxación del brazo derecho, al ser derribado por
"su transporte".

Nada impidió que llegara a los calabozos de la "Santa
Inquisición", en la "casa de la esquina chata" en la capital.
Afortunadamente ese "piadoso" Tribunal había menguado
su sadismo, quizá por la cercana victoria de los Insurgentes, por lo que Mier no tuvo intención de huir, ya que le
pErmitían escribir sin censura, iniciando la redacción de sus
Memorias, con una elocuente caricatura de esa tenebrosa
institución":
¿Qué oosa es la Inquisición1:
-un Cristo, dos candeleros;
y tres grandes majaderos-,
¡Esta es su definición!.

51

�Tres años permaneció allí, enviándolo luego a la cárcel
de Coite, donde decidieron transferirlo a España nuevamente, para juzgar su causa, saliendo r l 18 de julio de 1820
para recorrer la vía Veffruz-La Habana -Cádiz.
En estas circunstancias, r,ensó que yn era mucho (')
placer que les había permitido a sus emmigos y compañeros
de oficio, a la vez, resolviendo dcmost rarlcs que aún persistía en su alma el amor avasallador por su Patria y que
nada impediría r egresar a ella. P-01· algo se convertiría en
el inmortal Padre Mier.
La escHla t n Cuba, SL' prolongó sólo el ti empo indispensablL', pero por la celel'iclad cte su ingenio, pudo realiza r una
estupenda fuga a los Estados Unidcs.
Desde Filadelfia, e n '·Memoria P-:&gt;lít ico Instructiva a
los Jefes Indepe ndientes de Aná ht:ac, llnmada por los españoles: la Nueva España" (1821 ), decía: ''El gobierno debe
instalarse provisionalmente para asE~urar nuestra religión
sagrada, y establecer la Indcpenctcncía ctel Im¡::erio Mexicano que se llama1·á Junta Guhernativ¡:i de la América Sept entrional, propu€sta por el C::ironel Don Agustín de Iturbic1e,
al excelentísimo Virrey d e hi Nueva Espaiia, Conde del Venadito. Que se reconoce el t 1·0110 a Fernando VII o a cualquier des~endic nt € de esa easa r eina nte según lo diete el
Congreso".
Sin embargo, ItmbidE. rnmpió ese l;izo con la Metrópoli
declarando la Indepe ndencia.
A principios d.: 1822, regr esa Micr a México y aJ llegar
a Veracruz, la guarnición del Castillc de San Juan de Ulúa
lo aprehende, y lo encierra en una mazmorra subterránea.

co se deriva de dos vocablos hebreos que quieren decir:
"donde está" o "donde es adorado Crist•o", según el verso
II del Salmo II hebreo.
Escribe también "Carta de despedida a los Mexicanos
desde el Castillo de San Juan de Ulúa".
El Primer Congreso Constituyente r eclama enérgicamente su persona romo Diputado electo por Nuevo León,
y es liberado, tomando posesión de su alto encargo {:l l;,í de
julio de 1822. Su amor por la Patria, al prójimo, y a la
masa oprimida, lo tornan incansable en sus ataques al Emperador Iturbíde y su nobleza, por lo que es encar celado
por éste último en la cárcel de la Antigua Inquisición; luego
e n la Corte; para salir rescatado por sus correligionarios y
volver al Congreso, que el Emperador r einsta ló, como medida de consolación para el pueblo. Con todo y esto, Fray
Serva.ndo no claudica hasta conseguir la abdicación de
Iturbide.
A la caída del Imperio, el triunvir a to que gobierna al
país nombra un nuevo Congreso Constituyente, el cual se
divide en dos partidos, encabezados ambos, p0r Mier y f~amos Arizpe. Se sucitan acalorac~(&gt;s y largos debates, plenos
de sabiduría y de fervor nacional; con argl'ment: s tomad0s
de Rousseau ; Montesquíeu; de la República Francesa ; de los
Estados Unidos de Norteamérica.

Mier pugnaba por el Centralismo; mientras que Ramos
Arizpe luchaba por el Federalismo.
Al final, triunfa el grupo Federalista, protestando la
Constitución el 4 de octubre de 1824, la cual establecía: "El
sistema de gobierno será republicano, repre:sentativo, popular y federal".
En esa ocasión Fray Servando dijo su célebre discurso
que se llamó "Profesía del Doctor Mier sobre la Federación
Mexicana".

En ese lugar ten2brm:&lt;:&gt; se escucha sólo el rasgar de la
pluma del fraile, y el chisporroteo de una vela de sebo, al
escribir sus conclusion€s sobre la aparición de la Virgen de
Guadalupe, reafirmando su tesis de Santo Tomás (Quetzalcóatl). Asimismo, escribe que el origen de la palabra Méxi-

y pronostica que su implantación traería la guerra y el des-

52

53

En ese discurso impugna el sistema federativo absoluto

�mE:mbramiento del territorio nacional, sosteniendo la necesidad de un gobierno Republicano Central, o Federación,
pero una Federación razonable y moderada; una Federación
conveniente a nuestra poca ilustración y a las circunstancias
de una guerra inminente que debía hallarnos muy unidos".
"Yo siempre he opinado por un medio entre la Federación laxa de los Estados Unidos de Norteamérica, cuyos
defectos han patentizado muchos ,e scritores ... pues el pueblo Está dividido entre Federalistas y Demócratas; un medio digno, entre ,la Federación laxa de los Estados Unidos
y la concentración peligrosa en Colombia y el Perú; un medio, en que dejando a las provincias las facultades muy precisas para proveer a las nEcesidades de su interior y promover su prosperidad, no se destruya la unidad ahora más
que nunca, para hacernos respetables y temibles a la Santa
Alianza; ni se enerve la acción del gobierno que ahora más
que nunca debe ser enérgica para hacer obrar simultánea
y prontamente todas las fuerzas y recursos de la Nación".
"Este es mi voto y mi testamento político".

EPILOGO
Hemos concluido lo que con todo respeto y veneración,
la conciencia nos ha permitido considernr como lo más importante de la vida de un gran hombre, un gran religioso, un
gran patriota, un gran nuevolEonés, en sumá ... un mexicano inmortal, cuyo espíritu vive, y seguirá viviendo en el
colcquio cotidiano de sus compatriotas.

mo deber. A la Sociedad Mexicana de Historia, Geografía
y Estadística; y en especial a la Sociedad Nuevioleonesa del
mismo ramo, a la cual atáñele el Derecho, (cuyo actual
Presidente es el pundonoroso, diligente y gran mexicano,
el C. Boney Collins Espinosa, a quien saludamos cordialmente), para establecer una vigilancia efectiva e impedir que
los homenajes al patricio se pierdan con la estéril vacuidad
del verbo intrascendente, y convertirlos en positiva objetividad, en un aspecto principal:
Erigiéndole en Monterrey un monumento majestuoso
en un lugar preeminente de la ciudad, digno y a la v,ez acorde, con su gigantesca estatura moral, que substituya al insignificante y desapercibido del presente, situado en las
Avenidas Padre Mier y Cuauhtémoc.
Ojalá que los desvelos, el sacrificio de las horas de diversión, placer y tranquilidad empleados al redactar el presente, sirvan como la ofrenda más sublime de nuestras humildes almas y sencillos corazones henchidos de gratitud,
y lleguen hasta la misteriosa esfera del recuerdo donde moran los inmortales, para honrar a uno de kls más ilustres
forjador~s de esta bendita PATRIA que se llama ¡MEXICO!
¡ ¡ ¡ Honor a su nombre ! ! ! ¡ ¡ ¡Honor a su existencia ! ! ! ¡ ¡ ¡ Gloria a su recuerdo ! ! !
BIBLIOGRAFIA

Invoquemos a la gracia dEl gobierno de la Republica:
y con particular empeño al gobierno del Estado de Nuevo
León, al cual en primera instancia correspóndele un legíti-

1.-Alamán Lucas. (Historia de Méxiob).
2 -Arteaga Santoyo Armando. (Armas y Letras. Universidad de Nuevo León).
3.-Cárabes, Torres, Flores. (Historia Activa de México).
4.-Barrón Mórán G. (Historia de México).
5.-Cossío David Alberto. (Historia de Nuevo León).
6.-Gonzál,ez José Eleuterio Dr. (Obras. Tomo V).
7.-Castro Leal Antonio. (Memorias de Mier).
8.-"México a través de los siglos".
9.-Roel Santiago. (Historia de Nuevo León).
10.-Valle Arizpe Artemio. (Fray Servando).

54

55

Cuya esencia psioosomática, al igual que el águila de
nuestro Escudo Nacional se posó inmutable sobre las agudas y lacerantes espinas del nopal, para dEstrozar con su
pico y con sus garras la serpiente de la insidia y del odio.

�-

LOS INSECTOS Y LAS
ANTIGUAS CULTURAS MEXICANAS.
UN ENSAYO ETNOENTOMOLOCICO

--

--

-

Raúl Mac Gregor-loaeza

,

�L

A ¡nformación que originan los estudios etnozoológicos puede ser de tal manera valiosa como para abrir nuevos
caminos y directrices en el campo de la investigación científica. El hecho de r ecopilar todos aquellos datos que ya
fueron plasmados en numerosísimas publicaciones, la práctica de 11egistrar los comentarios, pláticas, leyendas, rumores, e:x¡:eriencias de la gente de edad en los más apartados
rincones de México, nos pm:de ilustrar del múltiple uso que
~e le puede dar a los animales, y en base a ese uso, para no
perder su apl':&gt;vechamiento, tratar de investigar cuáles pueden ser los principios activos de todos y cada uno de los
casos reunidos y analizar la posibilidad de su uso en la vida
moderna. Ya de antemano podríam:&gt;s señalar que muchos
de ellos caerían dentr0 dEl dominio de la medicina, otros
para su aprovechamiento en la industria, alguno más dentro
del campo de la agricultura o bien sobre métodos de conservación de nuestros r€cw·sos naturales. Mucho aprenderíamos de todo ese mundo maravilloso que a veces cae dentro del terreno de lo mágico, de k&gt; inexplicable, pero ·a la
ve:: presente y de esperanza.
59

�· ¿Cuántos e innumerables casos conocemos sobre este
t,ema? Algunos muy frecuentEs, otros aislados, y la mayoría de ellos no registrados. De aquí €1 pnpE.l d:.- !3 etnozoología. No sólo debemos registrar cuentos y leyendas, sino
utilizar otros Elementos, tal,es como pintura, ce-r á mica, nombres de pobladcs, etc., puesto que e n un momento dado se
pueden correlacionar y obtener gran significado al realizar
su int,erpretación.
1

Muc hos de ellos tir nen- un prin&lt;.:1p10 r eligioso, casi el
hablar de milagrns, y es ahí donde el rigor dentífíco realiza
una batalla entre lo mítico y !,o real; ES ahí donde ch ocan ·ta
f.e y los hechos, que en muchísimo:, cnsos p,w sí solos hablan;
es ahí donde la labor ciel biólogo, d€1 antropók&gt;go. del médico, del sociólogo, por sólo menciona1· algunas disc ipiinas,
debzn participar €.n la búsqm:da Ge eses valores antes que
la vida moderna, tan a~&lt;Elr:Tada y a veces sin n:.mbo fijo.
absorba toda esa riquísima fuente de do&lt;'umentación.
Dentro de la ex¡:;cl'icncia QUE durante var :cs años nos
ha pumitido reunir una buena dosis de i;1:'crmación, pod,:,mos señalar qt:e no i:tlo hemos incursicm:~lc.; en situaciones
recientrs, sino que nuestro í rabajo sp ha adentrado en as1~ccto3 históricos, que fundarr: Entan mucha:,; de nuestrns
invesügacio1~€.S.
Les datos que hasta é l momento hE.mos re 5 is:rado
no hablan muy bien de la Etnozoología, si la comparamos
con la etnob::itánica. Quizás alguna probable Explicación €S
la facilidad del cultivo de una planta, comparándo:a con d
de un animal; por otra ¡::arte, la mayor atención dada a la
etnozoología se r,efü:rE. .:: los animaks domésticos y en -el
mundo pre-cclo:·.·.l.,ino sólo existían ur:•:&gt;S cuantcs animJles
domésticos. 1
Con gran frecuencia se publican nuevas interpretaciones
referrntes a anima!es en la mitología y en la religién. Algunos aspectos muy interesantes y tratados o:m poca frecuen1 MaJdonodo Ko€:.r&lt;•ell, M 1940. Estudios
E■tudio■ An:ropológicos 4 (3) · 195-202

60

etn obiológico~

R.?viata Mex·cana &lt;l•

cía son los casos de los animales supernaturales, como ocurre en el campo del totemismo, tonalismo y nagualismo.
Aun cuando algunos autores aceptan un primer período
de totemismo, casi no existe en la actualidad, y tan sólo se
refiere a conservar algunos nombres animales como nombres d€' familia, o bien, pensarse en casos del tonalismo. El
tonalismo deriva, por supuesto, de la relación entre el día
del nacimiento y la entidad calendárica para ese día. Cuando
ocurre que sea un animal, este animal es el espíritu guardián. Algunos autores piensan que el tonalismo esta íntimamente r elacionado con el nagualismo, el cual se define IX)r
habilidad de tomar la lorma de un animal.2
Los cúentos de animales son raros en Mesoamérica, y
los que existen tienen una gran influencia del Viejo Mundo.
Otr,os aspectos pueden citarse, como lo son a las danzas
animal,es, agiieros de animales y lugares con nombres de
animales.
La etnoentomología es el objeto de la observación y
utilización de los insectos por el hombre: es la ciencia que
establee.e las interrelaciones funcionales -entre las sociedades
humanas y el mundo de los insectos. Las investigaciones
han permitido analizar estas interrelaciones, conociéndose
la .ecología, ~a protección de plantas, la lucha biológica, aun
aquella en que el insecto es enemigo, auxiliar y rival del
hombr,e. Todos estos elementos son partes integrantes de la
etnoentomología. Pero para nosotros el problema es de
aprender, y sobre todo fijar, antes de su desaparición de la
memoria de los hombres, las relaciones tradicionales todavía existentes.3
Numerosos y muy variados trabajos y artículos se han
escrito sobre los antiguos pobladores mexicanos, describiendo su habilidad como artífioes, su gran sentido de la observación de los fenómenos meteorológicos y astronómicos, su
2 Brand. D. D. 1964. The status of ethnozoologic studies in Mesoamerica.
Aéta1 y Memoria XXXV (3) CongrHo Internacional de Americanlatcu: 121-140.
3 Gabnin . C . 1973. L'Ethnoentomologic. O.P.I.E., Cahiero de Liaiaon, No: 7: 15-17.

61

�notable conocimiento de las plantas y de su utilización en
muy diversas formas así como de los elementos con que
contaban, realizaban operaciones, curaban heridas, sacaban
muelas y dientes picados e inclusive realizaban trepanaciones. Dentro de la fauna que rodeaba el medio en que Se establecieron las diversas culturas antiguas mesoamericanas,
no cabe duda de que los insectos fueron siempre tomados
en cuenta, y como ya lo hemos indicado, el objeto de este
trabajo es el de tratar de reunir e-1 mayor número de datos
en que los insectos, de una o de otra manera, fueron utilizados, represt:ntados o conocidos por los antiguos pobladores
de México.
En la mayoría d&lt;:' los casos se ha logrado averiguar la
especie que fue molivo de tal representación o utilización,
ya sea por la abundancia de esa especie o por la utilidad que
se le daba, y conocer si en la actualidad todavía esas especies existen y cuál es su situación. Para un mejor cubtfimiento del tema, se han considerado los aspectos siguientes: a) Representación de insectos en esculturas, murales,
códices y cerámica, incluyendo sellos,; b) Leyendas sobre
insectos; e) Lugares o localidades con nomb1-.es de insectos;
d) Insectos de uso "industrial"; e) Insectos comestibles.
a) Rl'pre:-;entadón de i11srctos en e-'iCllltura,-,, códices JI rerámica, incluyendo seUos

XOCHIQUETZAL o Papllio da unus (Lepldoptera: Paplllonldaf'). Santa
Cnu Acalpb:can, D. F.

62

Es en este capítdo donde los insectos fueron representados con mayor profusión. Aun cuando pueden encontrarse
representaciones realistas, la gran mayoría son formas oonvencionales, y muchísimas de ellas difíciles de interpretar.
Es sin duda alguna la figura de la mariposa la que se
muestra más repetidamente, pues juega un papel importantísimo en la mitología de los mexicanos. En este caso es
intEl'esante reconocer el paralelismo que hay entre el pensamiento indígena y el de la civilización occidental, al reconocer en la mariposa a la imagen del alma, como fue reconocida pcr el "psique" freudiano.
Bast e citar a Laurette Séjourné que dice: "La flor, el
pájaro y la mariposa son, al decir de los cronistas, imágenes
del alma. Además, signo de la llama o del fuego, la mariposa
nos habla de esa luz que emerge victoriosa del cuerpo sometido a lenta transformación de la materia en energía espiritual". Es por ello que su representación abarca aspectos
muy distintos.4
Es sobre todo la especie Papilio dmmus o XOCHIQUETZAL la más utilizada, oomo lo mu€-stra la bella escultura en bajo relieve del poblado de Santa Cruz Acapizcan,
D. F., cerca de Xochimilco, o el bellísimo vaso teotihuacano
donde está estilizada, pero en que indudablemente se identifica esa especie. En el extraordinario mural teotihuacano
conocido como el TLALOCAN o PARAISO TEOTIHUACANO. esta mariposa está rept:•tida varias veces, y en este caso
también significa el alma de los muertos pero de aquellos
que sucumbieron en el agua o en el fuego _(rayo); otra :~·
presentación existe en braseros de barro pintado que ut1hzaban para quemar el copal en los entierros, y donde XOCHIQUETZAL repre~entaba el alma del difunto; este mismo significado se columbra en un dibujo del Códiee Florentino basado en los comentarios de Fray _Bernardino de
Sahagún hacia 1569.
4 S6¡ourn6, L. 1957. Peaaamiento r reli9i6n •n el M•xico Anti9vo. Breviario 128
fondo Cuhu,a Econ6mlca. México

63

�Indudablemente esta especie también sirvió de modelo
para la fabricación de sellos. Enciso comenta los dos usos
diferentes a que estaban destinados: €Stampar· con color o
imprimir en relieve. Se estampaban sobre la piel, como
adorno, como distintivo o para identificación; sobre la tela
de los trajes, papel, etc., como ornamento según los ritos y
oostumbres. Se imprimían en relieve para aplicar ornato~
en la cerámica o directamente en su alfarería para embe-llecerla; también se imprimían en algunos alimentos y en
objetos de cierta plasticidad. 5
Otra mariposa de alto significado religioso en la antigua ciudad chichimeca ·de Cuauhtitlán lo era ITZAPAPALOTL o CUATRO ESPEJOS, que corresponde a la e.pecie
Rothschildia orfaaba, denominada también "mariposa de cuchillos de pedernal" y significaba para ellos el demonio.
Rep1-.esentada como un ser fantasmal, era el espíritu de las
mujeres muertas en parto y que bajaban del cielo nocturno.
Otro ins-E:c to de importancia lo fue el chapulín o langosta. Una de las representaciones más realistas es una
escultura azteca en carneolita, de unos 40 cms. de largo que
existe en el Museo Nacional de Antropología y que sin duda
oorrespondía a un ortóptero acridoideo. Es interesante observar que algunos antropólogos critican severamente el
hecho de representar a los chapulines con sólo dos pares
de patas (cosa que también en las figuras de los códices se
repite); sin embargo, quizás había que estar de acuerdo con
Martín del Campoi6 en que estas representaciones tenían un
sentido religioso o místico, es decir, para ellos tenía cierto
significado el sólo dibujar o esculpir determinados elementos de, en este caso, los insectos. Ello todavía cae en el
terreno de la discusión y la especulación.
El códice Florentino7 es una magnífica fuente de información pictórica de la existencia de determinados insectos; la correspondencia de las figuras con el texto de la obra
5 Enciso, J. 1947. S.lloa d•I Mbko A,,.ti9uo. México.
6 Marttn del Campo. R. Comunicación personal.
7 C6dice . floreñtino 1565-1569. Edición comp leta en facolmile colorida C¡ue ae
con serva en la l!iblioteca Laurenzio Medicea de Florencia, Ita lia. México, 1926
V . 5, ed. por Francisco del Paso y Troncoao.

65

�de Sahagún, 8 permite reoonooer a escarabajos peloteros,
hormigas asociadas a víboras ( tzicanantli), abejas, mosquitos picadores (moyotl), culebras acompañadas por moscas,
etc., tanto por los oombres nahuas que menciona, como por
las actitudes y situaciones particulares observadas y descritas por él.
Un caso notabilísimo lo presenta una libélula o caballito del diablo que está divinamente delineado en el Tlalocan
o Paraíso Teotihuacano, en el barrio de TepantitJa, en la
zona arqueológica de Teotihuacan -y en verdad no hay
nada más exacto que haya sido pintado--, justamente en
€'I mural que representa una serie de hechos relacionados
con el agua,; no creemos necesario recordar lo frecuente quees encontrar estas libélulas volando cerra de los estanques.
arroyos y lagunas.
b)

Leyendas oobre ins&lt;&gt;rt0-'1

1,lh&lt;;lula &lt;Odonnta). Tlalfwan o
Tf"11:mtltla) .

1lltralso wotlhua.-ano

&lt;Tt'Otlhunc-an

g · Códice Chlmalpopoca. 1945 Leyenda d• loa ool... UNAM lraducci6n P. f~hc,ano Vázquez Publicado por el lnstltulo de Historia, la. Serie, No 1

Tlallamanqui, Huictlalluiqui, Quetzalcoatl y Titlacahuan.
Luego fue Quetzalcoatl al infierno (MICTLAN =- entre los
muertos) se llegó a Mictlantecutli y a Mictlancihuatl y dijo:
'He venido por los huesos preciosos que tu guardas.' Y dijo
aquel: '¿Qué harás tú, Quetzalcoatl?' Otra vez dijo éste:
'Tratan los dioses de hacer de eUos quien habite sobre la
Tierra.' De nuevo dijo Mictlantecutli: Sea en buena hora,
toma mi c:iracol y tócale cuatro veces alrededor de mi asient:&gt; de piedras preciosas.' Pero su caracol no tiene agujeros.
Quetzalcoatl llamó a los gusanos, que le hicieron agujel'Os,
e inmediatamente entraron ahí abejas grandes que lo tocaron. y lo oyó Mictlantecutli y dijo: 'Está bien, tómaloS. Juntos de un lado estaban k&gt;s huesos de varón y también juntos
los huesos de mujer. Así que Quetzalcoatl los tomó, hizo
con ellos un lío; que se los trajo.'' Más adelante, el mismo
Códice Chimalpcrpoca dice: "Otra vez los diose; dijeron:
'¿Qué comerán, oh dioses? Ya todos buscan el alimento.'
Quetzalcoatl encontró a la hormiga roja que venia a recoger
maíz desgranado y le dijo: 'Dime dónde fuiste a cogerlo.'
Muchas veces le pregunta, pero no quiere decirlo. Luego le
dice que allá (señalando el lugar) y lo acompañó. Quetzalooatl mismo se volvió hormiga negra, la acompañó y entra-

66

67

De los diversos grupos que existieron en el área mesoamericana, solamente de dos culturas obtuvimos datos en
los cuales los insectos tienen un papel importante en el desarrollo de leyendas particularmente interesantes, ya que al
darles un papel destacado los relaciona con los dioses y en
situaciones de enorme significado. Estas leyendas relatan
hechos, tanto en la cultura azteca como en la cultura maya,
que muestran el conocimiento que los antiguos pobladores de
Mesoamérica tenían del comportamiento de los insectos.
Entre las leyendas más sobresalientes en que intervienen insectos, ya sea como dioses o cómplices de los dioses
en la mitología mexicana, se tiene en la cultura azteca la
llamada leyenda del 5o. Sol. El Códic&lt;' Chimalpopoca 9 la
reproduce ron gran originalidad:. . . "En aquella época se
consultaron los dioses, y dijeron: ¿Quién habitará (la Tierra)? ¿Quién la habitará, oh dioses? Se ocuparon del negocio Cithahuicue, Cithallatónac, Apantecutli, Tepanquizqui,
8 Sahagún. rray Be rna rd,no de. 1569 Hiatoria C•n•ral de lao Cooao de la Nuna
Espala. Libros II y 111, Ed Porrúa. M6xico. 1956

�ron y acarrearon ambos; esto es, Quetzalcoatl aCOJnpañó
a Ja hormiga colorada hasta el depósito, arr egló el maíz y
en seguida se lo llevó a los dioses. Estos k&gt; masticaron y lo
pusieron e'l1 nuestras bocas para robustecernos ... "
Dentro de la civilización maya son numerosisimos los
casos en que los insectos intervienen en los asuntos de las
deidades, lo mismo eran hormigas que mosquitos, piojos,
abejas o abejorros. De las diversas escenas descl'itas, el
Popol V11h dstaca una escena deliciosa rn la cual un piojo
actúa como mensajero.
"Llegaron a casa de la abuela unos mensajeros pidiéndole que llamara a sus ni etos, pues dentro de 7 días los señores querían jugar con ellos a la pelota. La abuela entró
sola y afligida a la casa, sin saber cómo avisar a sus nietos.
En seguida le cayó un piojo en la falda. w cogió y se lo
puso rn la palma de la mano, y el piojo se meneó y echó a
andar.
- Hijo mío, ¿Te gustaría que te mandara a que fueses
a llamar a mis nietos? le dijo al piojo. Les dirás: Han llegado
mensajeros ante vuestra abuela, que vengan dentro de 7
días para jugar a la pelota con los señores,

Al punto se fue el piojo ·contoneándose .. . " 1º
c) Lugares o localidades oon nomb1-e de in~ectos

En la búsqueda de poblados cuyo nombre tiene un significado considei-ando sus raíces indígenas, hemos enoontrado alrededor de unos 90 nombres y no tenemos la menor
duda que la utilización de nomb1·es de insectos para designar a los poblados tuvo su origen en la presencia y abundancia de insectos. A veces los filólogos discr.epan un poco
sobre el origen o significado de las dos o más raíces que
forman un nombre, lo que hace caer con facilidad en el
error. Creo aquí que la intervención de los zoólogos ayuda10 Popo) Vuh. Lcu cmti!J'ln l•Y•ndaa d•I Q11icb6 . Traduccif-n A
fondo do Cullura Ccon6mlca. Méxic o

69

Recanos

1947.

�ría a definir algunos de estos significados, a~ consta~r la
posible existencia de un ins: cto, la abundancia del :"'usmo,
y quizá, el uso que se le daba en la región. Unos eJemplos
son los siguientes:

JUMILTEPEC • Significa en nahuatl: en el cerro de los
jumiles. Confirma €Sta interpretación el hecho de qtte
de ese pueblo se llevan los "jumiles" o chinches comestibles a k&gt;s mercados circunvecinos.

AZCAPOTZALCO • Voz nahuatl que significa: en el terreno de las hormigas, esto es, en los hormigueros. Pueblo y Delegac ión del Distrito Federal en México. En la
ant igLH'clad era la capital del reino Tecpaneca.

MOYOCALCO • Voz nahuatl que debe traducirse como
"pabellón para defenderse de los mosquitos", o bien "en
donde hay o hacen pabellones contra las moscas y
m ::::quitos".
NOCHI~"TLAN • Término nahuatl que señala el lugar
donde abunda la grana o cochinilla del nopal. Colorante ··
muy solicitado en época de les aztecas y todavía en uso
en la actualidad.
P APALOAPAN • Esta voz nahuati designa una k&gt;calidad'
conocida como "rio de las mariposas". en el Estado de
Veracruz.
·
TURICATO • Voz tarasca qu€· se utiliza para designar a
las garrapatas en el Estado de Michoacán, siendo el
nombre de la cabecera del Municipio de ese nombre.

MEO(; U11.1i-- 0 i:-usano hhut&lt;·o ,1,,1 nuli:-m•~·. A!'t- nt1·0,'neme hespe1·iari~
( l,p¡1i,lh¡Jt&lt;-ra: M••~athy·ml&lt;l,11•}.

CHAPULTEPEC • Voz nahuatl que significa: en el cerro
de la langosta o chapulín ( "Chapolin" es una voz
nahuatl que significa grillo o langosta; ahora de u~o
muy c0rrientf. entre los mexicanos). El Padre Sah:1g_un
( 0µ11:-. cit.) hablando de los ríos y las fuentes de M~x1co
hacia ] 569, decia: "A la fuente con que se prove1a la
ciudad de agua, la llaman Chapoltepec. que quie1'e clecir: m onte como cigarra o langosta, porque ella nace
al pie de un mont;'Cillo que p~rece langos~a:" Actual
parque de Chapultepec en la c1u~ad de Mex1c? y numerosos poblados en diversas entidades de•! pa1s.

d) /mwctofi de i,so "industrial"

Ahora señalaremos el caso de lo que se podria llamar
"-insect,os industriales". Aquí podríamos mencionar a los gusanos productores de seda, como lo e:s Eucheira socialis
(Lepidóptera); a las abejas productoras de miel, etc., sin
embargo, citaremos tan sólo dos casos: un insecto productor d€' una grasa utilizable para fines muy distintos, llamado AJE, y otro insecto productor de un cobrante, la cochinilla o grana del nopal.
En el primer caso, diremos que el AJE o AXE, cuyo
nombre _científico es Llaveia axin De la Llave (Hom. Margarodidae), fue y sigue siendo utilizado como ungiiento, como cosmético y o:&gt;mo laca.

JICOTLAN • Voz nahuatl que quiere decir: lugar de
"jicotes" o abejorros. Es nombre común de varios poblados de Oaxaca y Puebla.

Sahagún (opus cit.) al hablar de las mujerc-s públicas,
dice "es tan curiosa que parece una rosa después de bien

70

71

�compuesta y para aderezarse muy bien, primero se mira
en el espejo, báñase, lávase muy bien y refréscase para mM
agrada!'; suele también untár un ungiiento amarillo de la
ti u r a que llaman AXIN, para tener bUEm rostro y luciente,
y a las veces se pone colores o afeites en el rostro, por ser
perdida y mundana ... "
Landa, e n su R€lación de las Cosas de Yucatán, 11 menc.:iona al AJE, diciendo " . .. Hay un gusanito del cual se
hace un ung iiento muy bueno, amarillo, para hincha:rones
y llagas, con nomás batido y amasarlo; sirve ~ óleo pru•a,
pintar y hacer fuerte la pinturn. Esta 'grasa' mezclada con
neeit.e de linaza o chía se utiliza e n el laqueado de bateas y
jí&lt;'aras, como lo s:&gt;n las famosas jícaras michoacanas."
Suele encontrársele para su venta en los mercadx;:s o
e n las farmacias de San Luis Potosí, Oaxaca, Michoacámi y
Chiapas.
El insecto conocido como "cochinilla o grana del n0paJ,.,.
fue un artic:ulo de amplia explotación durante la época. dela Colonia. pues c ientos de miles de arrobas fueron enviadas
a España. Pero antes d e e llo, era un a rtículo muy apr;eciado
por los antiguos m€'Xicanos y se inc luía eomo uno- ~ los
tributos que los pueblos sojuzgados del SE de Méxi&lt;ro entt"egaban a los azt ecas.
Este colorante se utilizó muchísimo para ilumtJfla r los
eódices y pal'a teñir sus t elas, principalmente. En La adualídad se utiliza en coloración de pro~uctos farmaeéutt.e0s y
Pn 1-e¡x:&gt;steria.
e) /11.'wrt q:,

,·&lt;m,rstiblcs

Un capítulo más dentro de la et nozoología es el d(, la
zoofagia, es decir, el alimentarse de a nimales. Claro que
gran parie de la dieta en humanos, como seres omnívoros
que son, es a base de animales, pero de animales domésticos
tales como vacas, cerdos, borregos, gallinas, peces, algunas
veces caballos. ranas, caracoles, iguanas, pero raramente
sffpicntes, ratas, ardillas e insectos.
11

l.undo , Ftoy
1.11-.ico 1%'1

J\11 •00

dt.•

l bh4 ReladN CM i..

73

c..._

4. Y'6C•tft.. t:.;f

J'o1nM

�• Chapulines: ins::ctos pertenecientes principalmente al
género Sphenarium (Orthoptera: Acrididac ). Oaxaca.
• Ahuautle: huev,ocillos y adultos de chinches de agua
(Hemiptera: Corixidae). Lago de Texcoco.
• Jumiles o xumiles: chinches fitófagas (Hemiptera: Pentat,:&gt;midae}. Cuautla y Cuernavaca, Morelos y Taxco,
Guerrero.

ITZPAPALOTL o
mariposa de
cuchillos de pedernal
o cuatro espejos,
Rothschiltlia orizaba
(Lepidoptera:
Saturniidae). Códice
Tellerian&lt;rReinensis.

Ultimamente, y cada vez con mayor preocupación, día
con día los distintos medios de difusión en distintos países
señalan el gran problema de alimentos a una p::&gt;blación humana cada vez más n~1merosa; Este hecho nos h:i.oe pensar
en la posibilidad de utilizar a ks insectos como alimento.
Esta preocupación la ha sabid) valorar la Dra. Jufü,ta Ramos Elorduy de Conconi del Instituto d.e Biología de l:&gt;.
U. N.A. M. y es uno d€· los programas de investigación que
tiene programados.
·
Dentro del conocimiento inicial, básico, que -t:s necesario obtener, se rncuentran aquellos casos de insectos que
actualmente se comen o que en épocas pasadas 1:Js peeblos
mesoamericanos comieron.

• Meocuilin o gusanos blancos de maguey: orugas de la
maripo~:i. Acentrocneme hcsperiaris (Lepidoptera: Megathymidae). México, Hidalgo y Jalisco.
• Chilocuil o gusan:&gt;S colorados de maguey: orugas de la
mariposa Hypopta agavis (Lepidoptera: Hypoptidae).
Oaxé!ca e Hidalgo.
• Poxi: larvas acuáticas de la m:&gt;Sca Gymnopa tibia lis
Díptern: Ephydridae). Lago de Texcoco.
• N :cuazcatl u horrr.iga de miel: hormigas de la especie
llyrmecocyst es rnelligér (Hymenoptera: Formicidae).
Val1:c de Santiago, Guanajuato.
• Chicatanas o nucú: hormigas pertenecientes al género
Atta (Hymenoptera: Formicidae). Oaxaca, Chiapr..s.

El estudio de la 011tcmofagia ocuparía numerosísimas
cuartillas como para integrar un tratado, donde no solamente se citaran las especies comestibk:s, sino su distribución
geográfica, abundancia en lé:s distintas regiones y en las
diversas épocas del año, la manera como se · preparan los
insectos para consumirlos (vivos, fritos, asados, molidos,
revueltos con huevo, en E1nsalada, salados, en forma de tamal, en tacos, con guacamole u otra salsa, etc.), así como
sus propiedad€S alimenticias (contenido en proteínas, grasas, carbohidratos, vitaminas, etc.) Por el momento nos
ttmitaremOSt;a citar 105 casos más fr«:uentes-que hemos registrado para México:

de la numerosísima documentación que se ha podido reunir,
la cual será el elemento princi¡:al para un tratado de entomología indígena mexicana que el autor tiene en procese
de elaboración.

74

75

• Escamoles : hormigas de la especie Liometopum apiculatus (Hymenoptffa: Formicidae) . Mezquital, Hidalgo.

La información aquí presentada es tan sólo una parte

��"ARMAS Y LETRAS", Revista Trimestral de la Universidad Aut6noma de
Nuevo Le6n se terminó de imprimir
el 31 de agosto de 1975, en los Talleres de la Impren ta Universitaria del
Depto. de Difusión de la U. A. N. L.
Se editaron 1,500 ejemplares

�DEPARTAMENTO DE DIFU810N

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Antiguas Culturas Mexicanas.</name>
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      <name>Novela en Hispanoamérica</name>
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