<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="17435" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/17435?output=omeka-xml" accessDate="2026-07-01T11:52:39-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="15466">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/213/17435/Armas_y_Letras_Publicacion_trimestral_del_la_Universidad_Autonoma_de_Nuevo_Leon_1976_No_1_Enero-Junio_2000346.pdf</src>
      <authentication>eae6d3d4847cabb2ed2dbb795d85e333</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="487990">
                  <text>Número especial del Taller de Literatura " Caligrama"

���Irector
DR. LUIS E. TODD

Secretario General
LIC. JESUS LOZANO DIAZ

Departamento de Difusión

Director
LIC. JORGE PEDRAZA SALINAS

Jefe de la Sección Editorial
HECI'OR GONZALEZ Y GONZALEZ

Número correspondiente de Enero a Junio de 1976

Toda conespondencla debe dirigirse a "AR1'lAS Y LETRAS"/Depto. de
Difuslón/Unl"""141ad Aut6norna de Nuevo LeónjTorre de la Bedorfa,
Noveno Pleo/Jlonterrey, Nuevo León, Mé:doo.

'

�PUBLICACION TRIMFSI'RAL DE LA
UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON

ENERO - JUNIO DE 1976

SUMARIO

Presentación .. .. ..................... .
Mario Anteo H. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

El Tirso de NietzscM . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

1

3

SULive Alambique . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 15

Arturo Ortega . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

21

Un tal. José Salomé . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 23
\

Javier Trejo S. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

.29

Diálogo con Oparín, .......... .. .......... 31

El Lamento del Verdugo . . . . . . . . . . . . . . . . . . 35

Roberto Maldonado Espej() . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

R.esoroc-s Secretos .................. . ... . . 41
Desorden de Sl'iwl.es Luminosas . . . . . . . . . . 47

39

�Infarmación personal después de cual,quter
momePlto ................................ 51

Héctor M. Castillo A. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

A-ue Bin

v;ento . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

PRESENTACION
55

57

Maria G. Behnontie Vega ..................... .

65

.Ahogándoee ............................. 67
¡Ji'lotan, Vtolentos, . ...................... 69

Los trabajos literarios que forman este número especial de Armas y Letras, son hasta ahora, producto de
un proceso de formación literaria dada en el contexto
del grupo que integra el taller de literatura "Caligrama".

Be ronfutrUlen. las oancione8 ............... 72
Caritas CochamlJroBas .................... 74

Rogelio Flores de la Luz ..................... .

77

Prapiedad Gen.eral . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 79

Ainanda Colllllga ............................ .

81

Vientos ................................. 83
Xavler Roclriguetz Araiza ..................... .
Hacia

1111,

PalabraB

85

1rotro para la liberación . . . . . . . . 87

en el ES'p1.CW Humano ........... 101

Adolfo H. Torres Peña
úi Ideologia Burguesa en la novela "CeMnte''
de L&lt;Yrenoo de Ainda ............. . ....... 109

107

Este número, es producto de concepciones estéticas y
experimentos formales contradictorios entre sí; cada autor
plasma su particular manera de entender el acto de la
producción literaria y su consecuente visión de la realidad.
No existe un lineamiento estético )' literario común. El
grupo del taller "Cal,igrama" está integrado en la
heterogeneidad; no obstante, se revela desde ahora una
preocupación por buscar mlPt:as formas expresivas,
atendiendo a la experimentación con materiales literarios, y a Ú1 clarificación consciente de una base estética
materialista, que permita trazar los lineamientos literarios ~- crítiros q111'. en algún momento del proceso expnimental y cognoscitivo de las formas literarias, habrán
dP cristalizar en 1,oesia. novela, cuento, teatro y ensayo.

Xa \'ier Rodríguez Araiza

�Mario Anceo H.

�EL TIRSO DE NIETZSCHE

Tenía Nietzc;ohe veintiséis años cuando editó "FJ nacimlent.o de la tragedia", primer trabajo de mi joven llngliista
preocupado por desenrerrar a Grecia de las biblioh!cas e interpretarla desde el mismo meollo del fenómeno trágico. El
texto, int:ernpestivo como todos los posteriores del escritor, habría de permanacer un tiempo en el silencio, antes de provocar
una initada polémica en los círculos 1intelectua.les de Alemania.
Post.eriormente, después del famoso rompimient.o con Wag-

ner, cuya música babia defendido, el autor se queja de ciertas
ideas de su libro que relacionaban el sentimient.o dionisíaco
con et músico alemán. Asimismo, en su obra principal, "Así
hablaba Zaratustra", al criticar a los trasmundistes y a los
"detractores del cuerpo", contradice su análisis de la antigiiedad, si bien su objetivo iba dirigido a la patología del cristianismo. Aquí la contradicción, en &lt;;ierta manera y por un lado,
no es insuperable. La Biblia, fin del pensamiento griego, sofocó
la llíada y ,l a Odisea, definiendo romo preverso por naturaleza
al cuerpo humano; mientras un dionisíaco aniquila su potente
cuerpo para abonar la tierra, el lívido cristiano sueña con
abandonar su carroña, que alucina por doquier, y escapar de
la naturaJeLa. Y es qUe por más dioses que el espíritu griego
aumentase a su catálogo mitológico, la preocupación de este
pueblo era el hombre y la naturaleza.

�4
Por otro lado, el monoteísmo cristiano, simbolizado por la
figura típica del padre autoritario, del cual dependen sus timoratos hijos, produce el ahistorisismo escapista.
Si bien Dionisias, pilar temático del libro, es una importación •tardía de Egipto, Grecia lo adapta a su vida y lo declara
hijo de Zeus. ~te, disfrazado de un hombre común, fecunda
a Sernele, la cual, aconsejada por fiera, Je pide su identificación. Zeus se enoja y arroja un rayo que acaba con la curiosa.
Hermes extrae al niño y lo enquista en el muslo de su padre,
donde ternúna su gestación. De ahí el significado de su nombre: el que sale por dob1e puerta. A partir de su adolescencia,
al mando de un séquito de sátiros y ménades, empuñando un
tirso que evocaba al falo, se dedica a conquistar el mundo conocido, awnentando posterionnente a su grupo las eufóricas
bacant.es. Resulta sintomático que su primer viaje f.uera hacia
F.gipto, de donde babia sido extraído el mito. Inventor del vino,
mago y llder, de gran belleza bisexual, enloquecía a la gente
a su paso por los pueblos, despertando la euforia de la embriaguez. De los dioses mayores es la divinidad más humanizada;
su carácter lo define como un conquistador social, un rebelde
guerrero, cuyo ejército estaba a.nnado de tirsos. En "Las Bacant.es" de Euripides se percibe con niüde-z su cualidad de revolucionario. A su regreso de Asia, Pentoo, rey de Tebas, se
muestra renuente a la adopción de su culto, tachándolo de
bárbaro y corruptor y afirmando, sin declararlo, su temor al
cambio de valores. Tiresias, el ciego visionario, le aconseja lo
oontrario en vano. "Grande en Grecia va a ser el dios que hoy
11ega"1, declara, antes de partir a rendirle la bienvenida. La
ven.gama del dios es cruel, exclamando al final de la obra:
"¡Ojalá que en su tiempo fuerais discretos: no lo quisisteis ser!
¡Cómo os hubiera yo favorecido"!2.
Dionisias es tal vez el último dios que los griegos adoptaron de la cultura egipcia, según la infonnación qUe arroja
Herodcto. En Egipto esta divinidad es de las más primitivas,
llegando a Grecia en un periodo en que el pueblo heleno guardaba una especial simpatía hacia el hermoso y sereno Apolo.
Aqui arranca Nietzsche ...
Desatendiéndose parcialmente de la evolución de la lírica
coral, que define a los ditirambos dialogados de Baquilides como el paso sensible hacia la tragedia, el autor de "El crepúsculo

5
de los dioses" detecta la causa de ésta en la
conmoción provocada J)Ol' el choque de los sentimientos dionisiaco y apolineo. En este enfrentamiento productor de una honda crisis,
ambas divinidades ganan y pierden algo en su
interacción. El relumbrante Apolo, dios "del
bello sueño" que sumerge a las individualidades en la apariencia de las imágenes oníricas,
salva a Dionisias mediante el arte tragicómico,
de la náusea qu~ llega inexorable después del
éxtasis de la embriaguez. Aqui el hombre es
de'Vuelto al tiempo artificial del "super yo" de
los relojes, tratando en vano de readaptarse al
mecanismo social; la certeza de que la verdad
se encuentra en la matriz-ataúd de la naturaleza, o sea, en el otro kuk&gt;, lo obligará a acercarse al arte apolineo: a lo sublime, representación de la naturale'za, y a ló cómico, "descarga artística de la náusea de lo absurdo".
Asimismo, Apolo recupera y trasciende la esencia dionisíaca -la música- traduciéndola en
imagen mítica. Sin embargo, la auténtica recepción posterior de ésta, la capacidad para
asimilar el mito y perpetuarlo, sólo es posible
cuando se resiente la música -esencia carente de apariencias- y que logra percibir lo que
Paz llama ritmo histórico. La imagen simbólica, creada por la visión apolínea en referencia
a la verdad de Dionisio, se sofoca cuando la
atemporalidad del tiempo mítico se transforma
en transcurso lineal y el mito es archivado en
una academia dogmática, basándose exclusivamente para su definición en su situación dentro del momento social en que se cree se originó. Esta atemporalidad del tiem¡;o mítico que
perm.tte la percepción de la ubicuidad rítmica
del mito, a diferencia del discurso cornológico
producido artificialmente por la razón, actualiza
instantáneamente la imagen mítica, repercutiendo su significado en el presente, en el cual
se ambienta.

'

�7

6
Por el otro lado, Dionisios, dios de la embriaguez, de lo universal, conocedor de "El tenibJe instinto de existir y a la ve-z la incesante
muerte de todo lo que comienza a existir''3, logra, a causa de su intima empatia con la natw-alem, la madre Démeter, que aquellas imágenes
apolíneas, enclaustradas en el mundo onírico de
las individualidades, se transformen en símbolos
de la verdad, dejando su primitiva calidad de
apariencias privadas.
Lo trágico nace de la paradoja que encierra en el fondo las ~ pe.rejas de contrarios, tales como necesidad y libertad -sin duda la que más preocupaba a los griegos, a tal
grado que la Moira, el destino, es la única divinidad que no se atrevieron a corporeizarvida y muerte, instante y eternidad, emoción y
ramn, sintetizadas por la contradicción que sufre la misma ley que las rige: unidad y lucha
de oontrarios. El discípulo de Dionisios desea
templarse en el ritmo vital, desparramar su
individualidad en el universo; o sea, necesita
morir para nacer, sufrir para alegrarse. En su
rostro se .prende la sonrisa trágica, agriament.e
dulce, del sacrilego que debe clavar su tirso,
copular con su madre la naturaleza y trascender en el regreso. FJ hombre, eufórico en el viaje de Dionisios, retorna a la gran matriz de Démeter para reincorporarse en el impulso vital
del que nos habla Bergson, deviniendo sin la
"conciencia de si" y sin la individualidad. Mientras la posterior trasC€ndenc-ia de Platón, embrión de la filosofía cristiana, era sobrenatural,
Dionisios retcrna a la esencia de la naturaleza
bailando y aniquilando su cuerpo. Este desmembramiento íJSico que alimenta a la tieITa, es el
símbolo mítico de la desaparición de la individualidad y de la empatia con la universalidad.
En el éxtasis provocado por la música primitiva, el sistema nervioso se aletarga, el individuo es desintegrado, así como su cuerpo cerra-

do, y el ser, ubicuo, se empapa en todo.

He aqul el reaUsmo paradójico en el que
pensaba .Aristóteles al exponer su teorfa estética sobre la imitación de la naturaleza. El
griego ooncebla a ésta de manera espontánea; 1a tierra, inmersa en el ciclo de las estaci~
y la resonancia telúrica, evocaba_la melodía Y
SU8 oóntrasteS -NOOl'demOS al sequito de Ba•
co que a su paso mugfa como toro, animal que
en Creta, debido a los periódiOOJ t.erremotos,
sobresalla en el mito-. La Tierra era un-organismo en cuyo proceso, él, el hombre, estaba 'abocado; Anteo se separó ele su madre la Tierra
y murió. Imltar la natw'aleza era recrear el
impulso de la Moira, traducir el sentimiento del
ritmo primario con su si.metria a veces contrastada con las sorpresas del destino; justificar la existencia coroo fenómeno estético antes
que nada. A tono con este último, Píndaro afirma en su olímpica primera: "Por lo menos, el
hombre debe prestar a los dioses la certidwn·
bre de la belleza .•. " 4•
Nietzsche señala a Eurlpides y Sócrate3
como responsables de la decadencia de la tragedia, al cuestionar intelectualmente al pueblo.
El dramaturgo imita al f"llósofo y lleva a la
gente ele los pórticos al escenario, en detrimen·
to de la zaga heroica, que anteriormente había
sido la fuente del teatro. El filósofo alemán
exagera al afirmar que tal decisión se debió a
la desesperación que le provocó la incomprensión de la tragedia anterior. Por el contrario,
la sensibilidad y conocimientns de Euripides le
permitieron contemporanizar en cierta manera
el legado mitico, en una época en que el pensamiento de Sócrates comen7.aba a sublevar las
mentes. Sin abandonar nunca la cosmogonía,
inmiscuye en sus tragedias leyendas populares
que el pueblo reconoce de inmediato, pero que,
por originales dentro del teatro, tarda en acep-

�8
tar. El "pecado" de Eurípides, que le ha acarreado el juicio que
lo define como asesino del mito -y por ende, de Dionioslos-Y destructor del "milagro griego", fue el haberse desarrollado
desde el interior de su momento histórico, lo cual lo llevó inevitablemente a criticar 1a mitologia, que estaba por convertirse
en un ~st.ema ético, estático y morir. Consciente de que él diálogo teatral era el vehiculo óptimo para la dialéctica, lo utilizó,
preocupado no tanto por la agobiante decisión de Prometeo o
Antigona, sino por probJemas más mundanos y .burgueses que,
sin caer en ningún momento en la anécdota o la total privaci&lt;iad, trascendieron por medio del símbolo al plano univenal
Nietzsche parece no recordar que Aristóteles, primer e Importante trorioo de la tragedia ática, definió a Euripides como
el poeta más trágico de la triada, y que es et único de quien
le conserva una obra dedicada en su totalidad a Dionisios. Volvamos a "Las Bacantes", su última obra, donde el escritor regresa -eomo presintiendo al igual que Shakespeare con "La
Tempestad" su último texto- al viejo mito de Dionisios y su
eufórica comitiva, esforzándose por ca1ar en el mismo orig811
de la divinidad, de la cual se derivó la tra~a. A no ser por
su fonna evolucionada, pareciera como si la obra, último texto de los trágicos áticos que nos ha llegado y, en nuestra opinión, la más singular, fuera más vieja. Su t.ema mismo es "El
nacimiento de la tragedia", que Nietzsche analiza llegando a
la conclusión de que Eurípides mató la tragedia ~ desterrar
de ella a Dionisios.
Junto a Euripides está Sócrates como principal responsa-

ble~ la decadencia:~ emparentar la sabiduría. con lo bello y,

~ Nietzsche, or1gmar el pensamiento cientifico. La característica principal del análisis que el autor de "Así hablaba
Zaratustra" hace de Grecia y que continuamente hace mella

en_ el, por lo demás, lúcido e importante estudio, válido hoy
mas que nunca, es el total menosprecio que hac.e de la historia
social. El proceso científioo que culmina en los experimentos
y la creación de sólidas teorias que se realizaron en el Liceo
de Alejandría,_ ya se desarrollaba antes de Sócrates, en el siglo
VI a. c., en M1le~. Se podría seguir rastreando los orígenes y
llegar, muchos siglos antes, a los estudios de Anatomía Humana Y Astronomía de Egipto y Babilonia. Sin embargo el pensador alemán pone íntegro el fardo de la culpa sobre Íos hombros del vagabundo ateniense, señalándolo ·como eJ hombre

que separó a la htunanldad de la naturale'M.; con el cuestionamiento intelectual, el creador de la "mayéutica" desquicia la
armonía de la música, "fuerza creadora de mitos". En lugar
de arremeter contra el conocimiento aplicado e interesado, que
Platón sofocó elevando a primer pla.r.&gt; las matemáticas puras,
y el cual, en todo caso, debioo a su inmediatez utilitaria, enajena el impulso vital, Nietzsche se cifró a maldecir al desinteresado Sócrates, llegando a tacharlo de reprimido: Cuandio está
por morir envenenado se lamenta éste de no haber a1endido
a la Musa que Jo incitaba en vida a desarrollar la música, ·perpetuar a Dionisios.
En este punto, el defensor del superhombre parece no
comprender la tragedia que encierra el inevitable, fom&gt;SO
proceso científico. Y en lugar de apoyar a éstle, para que se
realice y se disipe cuanto anres de manera "trágica", como
Bergson prevé, dejando aflorar el legado mítico en un plano
oolectioo, no ya en el nivel del inconsciente individual o de
conciencia exclusiva de los artistas, a los cuales se han replegado los símbolos primarios de manera sensible a partir del
"naturalismo", Niewche parece preferir el subdesarrollo, en:
golfándose únicamente en la historia sin pasado, presente ru
futuro, que es la eternidad del núto. Fromm acierta cuando
afirma que el camino de regreso a casa, a la naturale'l8., a aquel
paisaje simbólico que Adán y Eva perdieron al hacer u.so de
la razón, no está atrás, en una irracionalidad negadora, sino
precisamente en la desembocadura de una auténtica realización
racional, donde el hombre vuelve a ser iD:&gt;centB y a estar desnudo. No está lejos esta teoría de la de Nietzsche, referente
a las tres etapas por las que debe procesarse el espíritu, que
más tarde expuso en su obra principal: espíritu camello, león
y niño.

Por fin el autor deja a Sócrates, al cual, en el fondo, guarda cierta simpatía, no así a Euripides, su reflejo ,en el arte,

y se aboca en una teora sobre historia cíclica, terror de 1~
marxistas, que en forma semejante habría de ·desarrollar el
recientemente desaparecido historiador Arnold Toynbee. En
ella afirma que lo único hacia donde tiende la ciencia es la
misma demostración de su ineficacia; o sea, que se avecina
una era trágica. Resulta que nuestros antipodas, nuestra con-

�ll

10
traparte en la historia cfrcuJar, es Grecia. Y si en aquella cultura Ja tragedia nace del significativo choque entre el sentimiento dionisiaco -lo universal- y el apollneo -lo ind1vfo1
dual-, ahora, en nuestros dias enredados, empieza a entre-verse su renacimiento ante el inminente enfrentamiento de la
ciencia y su mismo producto. Problemas filosóficoa que arroja
la categoria del tiempo, elevado recientemente a ooordenada
fisica, o la mecánica quántica en la investigación at.ómica. La
crisis de la Medicina que empieza a dudar de si su fin • la
longevidad, ante problemas como la eutanasia, que piden la
adopción de valores nietzscheanos. El derecho interplanetario,
ridlculo atoyadero que depara el absurdo de la propiedad, etc.,
es la prueba fehaciente. Se presiente una era como la que entrevió un guardia del último emperador romano, en una obra
de teatro, ante la apertura medfoeval: muy tenebrosa.
A la par que en la actualidad el hombre se dedica a la
ingeniería, buscando la comodidad absurda que critica Bradbury, existe una sintomática compulsión por establecerse una
conciencia histórica y analizarse las diferentes culturas que
han existido. La patria mítica se nos ha vuelto una utopfa, a la
cual tiende sin advertirlo incluso el materialista empedernido.
Y es que se necesita volver a romper la jaula del silencio de
nuestro ser, para ensamblar a éste en la colectividad; el conocimiento nunca ha logrado soldar las individualidades, interrelacionándolas en la empatía. Aunque un Schiller luchó en
contra, las palabras se han enfriado y vaciado en el diccionario. La interjección, nacida del reflejo emotivo que poseia la
onomatopeya primitiv~ ap:mas si comunica algo. Los labios
de un poeta han dich-o. "La palabra fue un ella, calor: un labio
5
humano." Nadie nos entiende, nadie se aoerca hasta ''acá'',
todas las piE:&lt;les humanas, como muros, continúan ~::parándose
en la "torre de papel". Todos exp)ican todo en base a su profesión y la terminología de ésta; la misma especialidad se especializa, lanzando los innumerables "sabios ignorantes" que
sólo conocen una se:cción del prcct:so total, el cual resulta indispensable para la interpretación de la síntesis. Ni el rápido
avance de los m€dios de comunicación ha logrado evitar el R.~
quebrajamiento de la naturaleza hwnana, antes al contrario,
ha sido cómplice de la abstracción social que reduce al hombre
a un número perdido en la mar de archivos de la aritmética
burocrática. Ahora se necesita una credencial para asir nues-

tro ser Y disipar la angustia de volvemos invisibJes ante los demás.
:
Fromm ha dado en la llaga al detectar la
causa del "Mal del Siglo", la soledad del hombre ante una naturaleza extraña, en la carencia de un sentimiento oolectlvo i~lenable, el
cual disminuya la actitud indivldual~sta ~rovocada por el excesivo uso dé la intehgenc1a. El
hombre se ha separado de la naturaleza para
pemar en su situación de extranjero. A las palabras de Nieb.,che: " • • · mientras no. rengamos una respuesta a la pregunta: ¿que es lo
dionisíaco., los griegos continúan siendo comp1etamen~• desconocidos e inimaglnables"5,
agregamos: Comprender a Dlonisios es calar la
esencia del probJema de la soledad a ~ . Es
comunicar entre sí a los hombres del wuverso
de Kafka.

La tradición conservadora, enajenada por
la iglesia y el culto al trabajo, concibe a Dionisios como un deshauciado, un vicioso empedernioo, del cual hay que compadecemos y tomar ejemplo. La verdad es que la sauld ~ estas calaveras empolvadas, basada en un cumulo
de viejas represiones que han llegado a ~
ralizarse a tal extremo que sus consecuencias
son justificadas teóricamente por la sociedad,
es todo lo contrario. La Ilusión de la salud en
la fuerza de la voluntad con la cual dif~re~ci~i-nos de los animales promiscuos, en la dlsc1phna
y el d€coro, etc., nace de lo antinatural vuelto
~tumbre social. La "confesión" de estos moribundos cuando sus fisicos se pudren, es la
contemplación del enorme absurdo que fue su
historia. Enseguida: el infarto cardíaco. Pa1:
ce como si en el umbral de la muerte la 1iealldad se aclarase, el sentido de la existt.1•cia se
revelara. Todo fue un eroor para Ql':Pn se N &gt;n•
dujo en la profundidad aparente y ~ue ah~~•
en el límite, resiente c;()n nitidez la irrevers1b1-

�13

12
lidad del tiempo. Y resulta que aquellas personas a las que tacharon de mórbidas, aquella
juventud dionisíaca eufórica en el desinterés
de la música, que negaron avergonzados como
su progenie, tenia la razón en su embriaguez:
la tierra late y el hombre baila entre cunas fú.
nebres y ataúdes infantiJes. "Mas, cuan&lt;b Jo
toca la magia dionisiaca, ¡cómo cambia de
pronto ef!le desierto, que acabamos de describir
tan sombriamente, de nuestra fatigada cul-

tura?"7.
A diferencia de los miles de estudios académicos sobre la Grecia antigua, que vienen
suoediéndose sin interrupción y que Se desencuadernan en los rincones, Nietzsche actualiza
de manera intima y esencial la antigiiedad helena a tal grado que parecemos una horda de
bárbaros, vecinos de la democracia ateniense
dirigida por Pericles o Solón. Nos pide comprendamos nuestro presente curvo y estemos
prevenidos ante la explosión del absurdo llevado a su extremo intolerable.
Parece que por fin ha llegado el momento
histórico, después de tantos siglos, capaz de
calar las . entrañas del espíritu griego, que en
un solo siglo -V a. c.-y en un espacio reducido, desarrolló innumerabres genios. Roma y
de modo especial el neoclacisimo francés, erraron al emular del paradigma exclusivamente
los cánones y preceptos -que los griegos hablan p~u~i~ de manera espontánea-, adoptando artif1c1al y académicam.€tlte la mitología,
sin advertir que la misma sistematización en
vfa de transfonnarse en lo más ajeno ~ la HéJade, en dogma, era quien sofocaba el natural
transcurso del mito. Hoy más que nunca cuando la juventud está par desprenderse d~ viejo
lastre represivo que trataba de enfilarla al yermo de nuestra cultura, para asir el tirso e irse

detrás de la música dionisia.ca que por fin aflora de la subrerránea ubicuidad del mito, se necesita la. euforia para inculcar
a la adolescencia la auténtica Grecia.

Zaratustra había creido que todos lo comprenderían y resultó lo contrario. Decepcionado, afinna que sus palabras no
son para los oídos a los que se había dirigido y se resigna a
vagar con la espeiranza de toparse con un "cómplice'', con alguno de ~ que Hesse dice llevan la señal de Caín en la frente.
Y es que para llegar a Niewche no basta el pensaminto, por
más que el filósofo se preocupara por la investigación lingiiista
y en una más exacta traducción de ideas en palabras. El lenguaje es una creación social imperfecta que se produce cuando
la sensibilidad para comulgar ¡por medio de la música natural
se pierde. En algunas de sus obras el mismo lingiiísta afirma
que cuando se empieza por nombrar las cosas o fenómenos, se
empieza por ensuciarlos y denigrarlos.
Y si bien Freud vio en él a uno de los más grandes psicólogo; -la persona que ha llegado más a conocerse a sí mismaY otros un gran filósofo o lingiiista, la ~ d es que Nietzsche
es anb! todo un poeta, para llegar al cual se necesita pasión,
intuición y hasta hwnorismo. A los oidos de quienes posean
estas cualidale; habla el poeta a1emán, y su ven, en su primera
obra, dice: " .. . Todo lo que nosotros llamamos ahora cultura,
formación, civilización tendrá que comparecer alguna vez ante
el infalible juez Dionisias".

=:=:o===

1 Eurlpides, La clieeinune tragecliaa, (Col. Sepan cuantos .. . , 24) México, Ed:
Porrúa, l 973, p . 480.
,
2 lbid. p . •~3 Nietzsche, Friedrich, !l nacimiento de la tragedia, (El libro de bolaillo, 456). Madrid, Alianza Editorial, 193, p. 239.

4 Plndaro, Olliapica. Pitica. tcemeaa ... • (C'ol. Sepan cuantos . .. , 248) . Mbico, Ed:
Porr&lt;ia, 1 973, p . S.
5 Aleixandre, Vicente, Poemas Jl.moroaoa, (Biblioteca clósica y contemporánea, 283) .
Argentina, Ed. Losada, 1 970, p. 67. 1
6 Nietzsche, Friederich, El IICldmieato de la trcgedla Op. cit., p. 29.

7 !bid.. p. 164.
8 lbid.. p. 159.

�SUAVE ALAMBIQUE

"El o:rle de la fiesta
aguarda su resurrección".

OCI'AVIO PAZ

�17
Cerré los ojos e imaginé al circunspecto búho, que, al
cruzar la casa por los aires en persecución de la luna que se
hundía al otro lado del rio, negaba con la cal:)e,za ante nuestra
caja de explosivos, enredada en el bosque, empecinada en morir en la apoteosis del fogonazo: La fiesta giraba, cautiva en
su torbellino, encuerdada hacia el éter.
Toda de seda, toda panorama, te enroscabas, víbora oriental de
dulce, al torso de tu esposo, con el vaso en alto
y el cerebro empapado en alcohol. El estruendo de risas, tambores atrapados en discos y pasos, levantó tu sonrisa y balbuceaste al~ en un acceso eufórioo y te devanaste del carrete
de tu compañero exhausto, tañendo el arpa de tu guedeja triste. Y bailaste y bailaste y bailas~, alrededor de la vía láctea,
ingrávida, empuñando el tirso de bacante. Y yo bebía y bebía
y bebía, inmerso en el engranage del grupo, que recoma la
tangente de tus hombros satinados, dejando intacta la danza
de tus pies de felpa y tu halo.

veneno

Luego se disipó todo y se abrieron las compuertas de mis
poros y te inW1dé en mis raudales y me sorprendí en el silencio
y la oscuridad, sentad9 en el sucio, seduciendo tu ritmo con
mis palmas, apoyando tu cuerpo tambaleante que aún blandía
vino, mientras todos dormían desperdigados por la casa. E;n
mi cerebro embotado resonó el sello de la muerte -declinaba
el péndulo del paroxismo, dejando capa por capa, la hojaldre
oxidada en nuestras pieles agrietadas.-.
Entonces caíste herida de muerte jW1to al ventanal, con
los ojo.s atascados en la náusea, y la noche, sinuosa entre los
árboles, a tu espalda. Silencio, pegajoso, embarrando el aire ...
Todo.s habían caído en sus norias, dejando en la superficie
el coro de las respiraciones. A cuatro pies me acerqué a ti,
difusa en tu mortaja, arrollando vasos y ceniceros escandalosos;
tu frente, adosada al cristal de la penumbra, giraba enloquecida' en mi horizonte. Cuando llegué, con retazo.s de palabras
alcanzaste a murmurar que querías vomitar, y quemando mi
último cartucho te arrastré al patio. JW1to al molino, oprimiendo tu vientre, te extirpé el tumor, que reaccionó en el
polvo. El martillo en mi cráneo comenzaba a descerrajar mis
pensamientos a golpes compulsivos. Pagábamos el auténtico
precio del vino, deshilachados, hastiados, presagiando la ardua

�\

/

Roberto Maldonado Espejo

�41

RESORTES
SECRETOS

Fue sacando muñequito tras muñequito, uno de adentro
del otro, hasta que el décimo se atorara entre sus ·uñas; poniéndolo en la mesa, con cierta dificultad, junto a los demás. Tenía las manos temblorosas ... los brazos y las piernas ..• parecía que unos grandes hilos colgados de su miedo jugaran a
temblada toda. Pensó un poco en la destreza del artesano
que babia convertido aquel trozo de madera en nueve partos
sin vida . . . pero ya no pudo mantener la mente quieta y
echó a reír histérica. Las carcajadas le apretaron el estómago y no pudo parar de reír y llorar, aunque el último disco
estuviera repitiendo un sonido ronco, de estorbo, a intervalos
regulares de tiempo. "La aguja le está haciendo cosquillas",
pensó mientras se tocaba el vientre ... y observó que su redondez era un chicle pegajoso que empezaba a írse1e abajo ...
"pobrecita", se dijo dándose masaje en el ombligo ...

�43

42

Se paró con dificultad y a tropezones se posó junto a la
ventana. Túnidamente fue separando las oortinas, no queriendo despertarlas del dulce letargo invernal en el que parecían
dormidas, mecidas, sólo de vez en cuando, por el vientecillo
que se formaba cuando se abria la puerta del bafto.
I

dicho su madre cuando tuvo aquella
edad en que asusta el primer sangrado.
Se le atravesó en los ojos su memoria de
trece años: era Navidad, también, por
aquel entonces. Cuando estaban todos
reunidos en la sala ella no despegó los
ojos de la nieve artificial del arbolito;
"Estás em.permndo a ser mujer", había
dicho su madre; el miedo de la sangre
babia sido un total y puro desperdicio.
Su padre sacó el. reloj del bolsillo derecho y llamó la atención: "Ya mero •.. ",
chic . . . chic . . . a la media noche exacta le e n ~ n una caja grande. La
abrió y babia otra dentro .. . y otra ...
y otra: como si fueran una continuación
las cajas siemp~ decrecientes, iba habiendo otras más , pequeiías, hasta que
llegó a la última; entonces empezaron
aquellos brincos de palomas asustadas
dentro de su pecho, las lágrimas empañaron sus ojos y no pudo ver el número
impreso en el billete. "Santa Claus no
existe . . . no existe". Decidió ser más
cuidadosa con la mueñca del año anterior.

Allá en la calle, abajo, había foquitos de colores colgados

de los postes, pero ella no podia ver las luces ni et bullicio en
las esquinas.

C-erró las oortinas y puso una pila

de discos en "automático". Con un talloncito leve, de sus índices, consoló sus

Effilba ahí, sola con su dolor de estómago paseándose por
el recuerdo de otras tardes; cuando su compañera de vivienda
estaba en la universidad. Una piedra de si.Lencio le expandía
el pecho y la dejaba sin alienro .. . el corazón Je daba de brincos hasta taparle la garganta en un suspiro ahogado. Oyó el
reloj de la mesita: chic .. . chic .. .
Había creído QUe esa Navidad sería diferente: "Casi como
cuando era niña ... ", había pensado tratando de apresar un
poco del futuro cercano. Chic ... chic, decía el reloj de la mesita y se entregó al recuerdo para despistar el cóloo en aquel
zigzagueo suave ... ''Estás empermndo a ser mujer'', Je había

ojos que luchaban por cerrarse .. . A un

golpecito en el bajo vientre le siguió
una cosquilla sabrosa, como si 1e fuera
colgando un hilito baboso hasta la vagina, dejándola quieta un momento,
mientras corría por sus piernas una podredumbre de asco que la acompañará,
siempre, cada mes. Effil ve-i: no fue inmediatamente al bafk&gt;: quedó sentada
repasando momentos anteriores . . . El
sonido de violines eléctricos le penetró
en los intestinos como un par de agu-

�44
jas delgadas; las piernas estaban resba-

losas entre una sustancia gelatinosa que,
a eiJa, Je parecia maligna. Trató de es-

cuchar el bajo pero, este, no era más
que tma serle de golpecitos en su pe-

cho, como siempre. Al acomodarse de
nuevo en el sillón resbaló un poco y no
quiso moverse más, parecfa que el plástico del asiento estuviera embarrado de
mantequilla tibia. Revisó de nuevo, en
mente, la receta: "Un vaso y dos pastillas cada media hora hasta terminarse
el litro". Extendió la mano hasta el buró y tomó una toalla que apretó contra
su pelvis sanguino)enta.
Untó la remembranza como si con
la distancia hubiera diferencia, la fue
paseando muy lejos, hasta el pueblo,
urdiendo que "allá no lo hubiera conocido". Pero al cerrar sus ojos; otros se
le abrieron en la memoria, aquellos que
la miraran, alguna vez;, con cierta melancolía. Y así fue de tarde en tarde,
tembló en su evocación, a propósito de
aquellos ojos; estremecia su carne ~
piel joven: cuando su compañera de
apartamento no estaba; ermtedio de su
vergiienza de pueblerina, no aceptaba
dejarse ver desnuda y lo esperaba, a que
saliera del baño, metida entre las sábanas. El la besaba, dulcemente, primero la cara, luego, poco a poco, los brazos se le iban convirtiendo en crines
largas de caballo mítico; suaves, cálidos . . . la envolvian entera como una
sola caricia, para aplastarla entre la cama y la carne vienoo mechones de cabellos rozándole los ojos . . . Chic ... ,
chic ... , decía el reloj de la mesita .. .
"Ya mero ... ", le paretja que él lo dijera cada vez, porque ella apretaba los

45
ojos insistiéndose: "Estás empezando a ser muje!"' . . . Sus
cordones sangrant.es la hicieron regresar: hacía tiempo que él
no habla vuelto, desde que ella lo enteró: esa ocasiótl no se
cumplió el ciclo; frutn y tronco de huida, lazo de embarazo.
Al haber decidido no ir a su casa esa Navidad, aunque le
insistieran, se habla hecho cómplice de aquel silencio de espera.
Avisó que tenia mucho trabajo en la universidad y con eso
imaginó a su padre diciendo: "Hay que estudiar mucho, es lo
importante". Para ella era mucho muy distinto: esperaba otra
persona. Creta que esa Navidad sería diferente: "Casi como
cuando era niña .•. ", se había pensado tratando de definir un
pooo de futuro cercano. Llegó al apartamento, ese día, con la
complicidad de la mañana. Dejó dos bolsas en el suelo, abrió
la puerta, metió las bolsas, cerró la puerta y las cortinas. Armó el arbolito, que esta vez era plateado y colocó esferitas
aqui y allá. O&gt;n mano firme extendió la nieve artificial hasta
los muros. Armó, con toda paciencia, un adorno de cuatro
noches buenas y dos velas retorcidas y lo fue a colocar en el
buró, junto a la cama . . . y ahí estaba eso . . . Le temblaron
las manos, dejó el adorno navideño sobre la cama y tomó primero el muñeco: era como un huevo del tamaño de su puño.
Estaba hecho de madera. También había un pequete más
grande ... •lo abrió como si desgarrara la angustia de todas
aquellas tardes solitarias. Había un frasco lleno de un liquido
verdinegro, una caja de pastillas y un papel escrito: "Un vaso
y dos pastillas hasta terminarse el litro". Chic ... , chic ... el
reloj de la mesita. Hasta entonces se dio cuenta de aquel cierto
abandono, de aquel secreto chantaje que mantenía con la distancia: no babia querido darse cuenta que estaba embarazada
y sola. Ahí estaba el duro tapón de miedo ... "Santa Claus no
existe ... ". Chic . .. , chic . . . Tomó el primer vaso de té envolvi•endo con la lengua encogida un amargor de diablos, reprimiendo el vómito tomó las dos pastillas . . . Y así transcurrió la tarde: cuidando el chic . .. , chic . . . del reloj . . . ahora
ya era igual, al fin y al cabo, su indiferencia por la vida, cimentada en miedos heredad~. se había desfigurado en una indiferencia de la muerte de qu.ien fuera ... era igual. Tomó el
muñeco para no aburrirse en la espera de los cólicos y descubrió una fisura, en el muñeco, apenas perceptib1e en la parte
media, como un ecuador en un huevo grande: lo abrió y había
otro muñequito semejante ahi dentro del primero, encajado

�47

46
exactamente. Volvió a abrir y habla otro .. . , Y otro .. . , así
se repetía el proceso nueve veces; otro ... , y otro .. . El último se 1e atoró entre las uñas y lloró como cuando tenia trece
afios, lloró como si con eso ceITara las cajitas que guardaba
dentro de su cabe-La.
Sus carcajadas se hablan vuelto lamentos dolorosos y lentos, enmedlo de cólicos y efervescencias de sangre. ''Estás empemndo a ser mujer", dictó su vengam.a estúpida. Chic ... ,
chic ... , seguia sonando el reloj de la mesita. Luego, queriendo escupirlo todo, dijo muchas vrees: "Ya mero .. . ", sin poder interrumpir ningún proceso, aunque el último disco estuviera repitiendo un sonido ronco, de estorbo, a intervalos regulares de tiempo.

DESORDEN DE SEÑALES
·

LUMINOSAS

Y 8e1' el ocaao 'apla.udidb de la noc1re
cuando 'la tarde ha tenido mioo.o.
pa8(J:r enmedio del, ha8tío, pájaro sideral
sintiendo el brillo de la oalma sin wek&gt;.'
Ser txxk&gt; y ser oobo en un mapa viejo.
Entonre8 te invento 1XJ1' el dolor de la8 nueces:
Trato de indagar aobre la cásoora de tu aliento
lo que 1Uly atrás del biombo de tus ojos •••
Y me de8cubro muerto y 'llano:
Lisura de caliza,
herida de nogal,
ceniza que abona el tr(!bajo de tu arado.

Trabajo en mi desván abierto p&lt;Jr la8 rwches.
Te invento para Ueru:zr un cajón vacío
Y la necesidad de tener 1m nudo hacia el pasado ·

algo que me permita pensar que no seré sólo ,
un eclipse reoogado en equirwccio.
Trabajo en mi desván roto y desordenadn
.•. muy daordetwoo.
Aprisionamos la palabra de continuo tarturando tiempos rotos:
Minutero at&lt;YralJo.
Hurgamos melindrosamente entre ventana y. equipaje, volando

(en verde

�49

48
. .. kM árboles e8táfi caminando estrelu:18 y 'lo8 cometaa
paaan de tus m.mws a ia8 mtC.18
eomo miedo8 inconclU808.

F1'08e8 rotM en barrancos e8'p(lC1lik!8

romo ramas cóamicas rascanoo '1a8 galaxias.

Me de8cubro abierto:

·

La fragilidad de la mañana
cuando deja&amp; en mi surco

Est,aré en el &lt;X)Tnipuato que has hec1w de T.o8 vientos
8a1ado8 que merodean 'lo8 rinoones
en el e8paCio mezc1mkJ de tu pec1w cónrooo,
buscandc tu regaoo para fundir el ombligo
y sembrarle fntegro en mis ojos.
Descubro tu roJitro:

Mtedo y muerte.

Tu angustia es compañera de 1a piedra.

una aemilla de encuentro.
Achatadura de tierra, construcción entre dos po'lo8
para e,nglobar un rontenido donde ae pasea
una aurom borool;
·
Espmgando 'lo obscuro
cuando se acaba
el medio-afto.
Carta8 de 11avegante 80litario:
Lo sé, sábelo que 'lo sé;
Sé que me rompo en cristale8 y '1a8 aristas
hieren tu carteza de árbol.
Tu ba'lam se ha welto sok&gt; cuandc ve el camino de 1.a luna,
pompa de ;abón BObre un lamento.

,v6nde

está el lazo que anuda todos 'los retazoat
.•. Me miran sin tocarme, enmedio de mis harapos y mis
(mugre8:
Cargando mi costal hecho
oon hebras de saliva y sangre.
Lo han dicho todo8 "los oompos
y los o o n ~ ebrios de luz.
Y yo estcy mudo como la piedra que rueda
en el espacio escondido. Abaklnzmuro poloo oontra viento.
. .. ¿Dónde está el albatros,
Sigo la ruta de l.os pájaros.

¡Dónde has dejado a robertot
Te preguntarán algún dio.
Y tú guardarás de la alquimia la piedra
para ser red que una oaooJJma y rrresa finalmente.
Hechicera atrapada en el caldero,
ol'Vid.an,(w,
de tu magia
la mar.

¡En q1d pien8a8 tút

,En q1d pien8a81
Trato de adivinarlo par 'lo8 crecientes BUCedidos en corriente
y vue1,o de cometas ondulantes:
Elipsoide-8 sin eje8 que
no ooen a t:ele8CXYJ}t08.
tA dónde va el aguat
(Me k&gt; enseñó un nuevo poeta)
Los ríos juegan al, volumlfm y al volumen juegan
los aros arbitales con el aire.
El agua se l1eoo nuestros hueoos y nuestros desafío-,;¡;
Nooesito palparte en mi historieta
pol,pandc una portuberancia de pa8ado.
Un asir irreversible del viento
que 'haga de mi Mbeza

""palomar
para menaaje8

secretos.

,cómo

entender lo que 861.o se
entiende en el misterio.,o ·1enguaje
de los húmedos sóta1110St

Me monto en el gnomo deZ vino q143 veo dob'/e
y me lleoo aZ aparejo de tu encanto.
..1
Me trepo BUa'l&gt;e par el ecuador, relf[)eúmoo pdlos
para las auroraa.
Llevar mi barca mojada por 1.a herida
de tus cañadas y tus plieg11R,8 de hierba.
Be aZi8an las aristas rootas
y 'los vidríoo de mi rampedas
80n itWfen8ivas

travesuras

�51

50
en tus pwyas
¡A dónde fue a parar robertot
Y tú pensarás en UL alq_uimta del alooh&lt;il,
tu caldero,
y tus posiciones mágicas.
y montarás

w escoba del
todo

cigarro parque yo seré

ceniza,

todo cáscara,
todo pieidra.

INFORMACION
PERSONAL DESPUES
DE CUALQUIER
MOMENTO

Porque:

¡A d6nde -in el, agwt
Sigo hurgando en mi desván roro y de,sor&lt;ÍR,fn,(JN) • • •

"Los árbol&amp; son meros extravíos
al paso d.e la tarde''
... Alondras en verano vagabundas de nido.
Trémulos, arcaicos, los encinos como cadenitas
de sombra y mito de arco en las horquetas. Leña
de indios •.. Más allá, después de una línea densa,
a lo lejos, el mar . . . la mar: fantaseo de olas y
tatuaje5 ~ por los pechos de las ondas,
transfiguraciones óseas de almejas y cangrejos,
las manchas son inexistencia fantasmagóricas tras
los moluscos ...
Hay una pequeña ola que se queda a1 retirarse la resaca . . . pequeña ola en tus caderas para
ahogarme. Y es en ese ahogo de carne húmeda y
salina desde donde escribo ahora dejando caer palabras por la pegazón de los acantilados lejanos.
Así los días, no más no menos que meras longitudes de arcos en los elipses, completos, donde se
tejen las historias y las tumbas sudorosas de las
madrugadas ingenuas. Desde las islas llegaron las
olas a punto muerto, mansitas, acariciadoras como atardecer marino.

�53

52
Alguna Ve'l las manos irán derritiendo so1es por la miel
de las colmenas y desbarataremos la arena raspando las espaldas. Esto, anterior, te lo predije una veL. Nos apretujamos al
rn.ist.erio, soldando los estambres y pistilos más allá del abismo y cumbre; diletando olvido de amapola en el ritual sin
traMferencias adornadas oon jacintos ... , simplemente magia
rodando en círculos excéntricos, ruta de delfines inmigrantes.
Magiagamiagene desluglande oonjusemen orgasmitico.

mí lengua en tus oídos y en tu ombligo. Infierno, gloria ... con
los ojos amasé tu pan de músculos. Gloria-infierno.

Tú hiciste lo mismo ... o lo mismo casi:
Tomaste todos mis excesos y los usaste como mochila inversa donde cargar, para un siempre total, tu victoria-derrota.
Fuiste la más de lo excesivo; con tus senos volviste a la carga
de futuros momentos y fueron tus redondas rodillas tu derro-

ta victoria.

¿Pero el ritual?. Me lo he platicado en los blues aceitosos
llenos del gnomo del vino. Me he empalagado de ignorancia . ..
misterio, misterio ... ¿quién puede saberlo? ... ¿quién puede
explicarlo?

Es p0r eso que te hablaba de cireulos excéntricos y esfera:
mínima superficie con todo este relleno.

No hay conclusión. Será cuestión del calor o del retorno
al núcleo común que lo explicara todo. Que lo diluyera en el
momento exacto del exacto encuentro. Aleteo inmóvil de pelícanos.

Caminamos por riberas sinuosas y quebradizas como el
aletear de los pichones. Sabes rozar poros ... ¿Sabes del musgo? Siempre f.ue ascenso tu presencia sobre el mapa: norte de
los vientos y los hielos . . . y yo sur, siempre el deseado sur
más despoblado. Lugar de albatros.

Creo que es por tu envoltura de semilla inacabable, guardadora de cosechas, por lo que te ato a la piedra de molino, de
viento, de agua, de fuego ... harina de placer. Te decía: te ato
a la piedra; pero no precisamente por el cuello, sino por tus
dientes bañados en la salobre saliva de volcanes nuevos. (Tu
nariz sólo es audacia y eso no puede atarse a nada) . • . Más
que tus pliegues es tu boca mordisqueando mis adioses con el
sutil don de saberlo todo traducido a bocanadas de hwno . ..
el mar está lejos.
Mis manos son tus profundidades de coral rasposo.
Te dije de transfiguraciones óseas, de almejas, de cangrejos; pero me duele el reproche de haberme equivocado: la sal
no es tu elemento. ¿Será más bien la esfera?
'lü me decías:
Eres pez pájaro en la mano: resbaloso, inasible, saltón como grasnido de gaviota.
Yo no te dije nada:
Te tomé tenue de la mano y te fui llevando levemente entre mis muslos dejándome morder el cuello y los labios. Metí

Los álamos reían soltando la espuma de semillas. 1ü hablaste: parecen grajeas ... (te lo advertí: vuelves a la redondez
apresando limites) ... dijiste: parecen grajeas que maduran
de cabellos al aire, danzas macabras por las brujas voladoras.
Caminamos mucho, a ca~a instante y a cada sigilo vibrante.
Desde an1a del margen hasta más allá de cualquier barda a
través del cuenco ... ¿CU€'11co?. Cuenco. Entonces recuento la
antesesión y lo cotidiaoo: la burla de los pájaros y el salitre
de jaibas encalladas. Pies y camino de cuerpo a cuerpo. FBto
es por aquello del ritual sin transferencias. Abismo y cumbre.
Te imagino, ahora, la proyección inversa de un prisma en alucinaciones pintorescas. Pero no hay caídas de lunas ni cambio
de estaciones para plegarias de cama ni lastimosas caídas de
la brisa. Creo con esto redondear lo de atarte los dientes oon
la lengua ••. ¿o los mios? es la misma piedra.

Te quiero así como

se oyen las palabras:

Magialíbertagomía misteriosexible ivaginativalingulus bibraclitórica en cualquier momento.
No importan campánulas ni obeliscos, descomposición de

�54
pétalos: simplemente sin cambio de señales. (Aunque muy en
secreto: no te lo he dicho exacto porque me da pena).
Descubro en ti resaca de cangrejos, espuma de moluscos,
caracolas viejas . . . y sobre todo tus veleros muriéndose de
sed ...
Oye: tu fragilidad será la piedra ...

Héccor M. Castillo A.

�57

AVE SIN VIENTO

Las rosas se convirtieron en arbustos y los árboles en
pinos por aquel camino de piedra y siglos. En un coche, ascendiendo por la cuneta sin fin, vamos seis apretados cuerpos
de miradas perdidas y mentes confusas; entre maletas, cobijas
y comEStibles. Varios días en una playa, lugar incierto; era
ccmo ir a la nada o a Wl8. ilusión anticipada.
Oliendo a limpio hicimos un descanso a mitad de la montaña. La vista se perdía en la lejanía de los cettos llenos de
verdor; en un cielo azul, las nubes competian por llegar pri-

mero, eI suave aroma se ijdheria a los pulmones. Despacio. Tan
suave como el viento que movía mis cabellos. Conversando de

�58

59

cosas sin importancia con la montaña, recogí una piña y jugando con ella regresé al coche; al entrar a él lo primero que
vi fue su rostro medio cubierto por su cabellera despeinada,
senti ganas de perdenne, de correr cuesta abajo y convertirme
en wi pino más. No estar ahí.
Noventa dias desde aquella noche cuando tuve fe en el
amor y en esos momentos mi lugar a su lado me parecía absurdo. Ella y yo, tratando de convertimos en nosotros sin lograrlo. Me roolestaba su silencio y su cuerpo rlgido, duro como
pasa seca; sus cabellos lacios de lana bruta que acariciaba extrañado; sentía como si no fuera ella y mis manos no existieran.

Daniel conducía en silencio, absorto en las curvas interminables de la montaña infinita, mientras Teresa y Minerva
dormían. Alonso contemplaba el paisaje con la mirada anclada
allá, muy lejos, con sus ojos tan llenos de vacío verdor, la nariz
enonne llenaba los pulmones de oxígeno casi hasta reventar y
en sus labios había una sonrisa boba, plena de goro. Amelía
parecía dormir, su piel color cirios viejos de iglsia olvidada,
la respiración imperceptibLe y sus labios sin expresión parecían W1 llanto de siglos que llenaban mi mente de nada.
Atrapado en mi mutismo buscaba en la inutilidad verbos
nuevos, desesperado sacaba la cabeza por la ventanilla, mis
ojos escudrifiaban la lejanía tratando encontrar algo, wi resquicio de mi. Mi eterna búsqueda.
Llegamos de noche bajo una tormenta inolvidable, la cabafia apenas Se distinguía entre tanta o~uridad, los reámpagos la iluminaban por segundos -por lo poco que se alcanzaba a ver parecía estar en buenas condiciones. Era un solo cuarto con varias mesas y sillas metálicas. Nos recibió un anciano
de edad indescifrable cuyas cuencas de los ojos nunca me atrevía ver.
--Sólo se pueden quedar poco tiempo; antes que el mar
llegue a dos pasos de la puerta deben irse. No abran a nadie
que llegue de noche y si ven algo no hablen; aquí a veces es

mejor no ver -decía el viejo mientras se ponia su gastado sombrero, disponiéndose a salir sin e;cucharnos.

Ilwnlnados por

W1

quinqué ahwnado comimos fiambres

P?1'8 d!SPo~~ a oormir. Las puertas se cerraron y sentí su

piel fría, aun húmeda por la lluvia; acaricié sus senos desnudos que no temblaron a pesar del mal tiempo; mujer extrafia.
Me molestó una risita contenida en el momento en que nuestros ruidos de amor llenaron la habitación. En pocos m.inuros
todo eran suspiros y jadeos. Una mano femenina. que había teni?o por la de Amelía me acariciaba insist.entement.e. Sus geIrudos estaban vacíos de silencio. La noche cerrada escondía
sombras que se debatían -en la estrechez de la cabaña. Si alguien llamó a la puerta no escuchamos; el viejo tenía razón, en
estos lugares a veces era mejor la mudez y la ceguera.

Amaneció temprano, el ruido de los trastos me movió a la
~cción; Amelia aún dorm.ia dejando ver su espalda desnuda. Sah de la cabaña y fruncí el entrecejo a la luz de sol. Alonso, arriba ~ un pino, admi~ba algo en el horizonte. Teresa y Minerva
cuchicheaban entre s1, alguna me sonrió maliciosa. Daniel en
lo alto de una peña, agitaba los brazos llamándome; corrí.' En
su rostro distinguia un ligero desconcierto.

�60

61

Tras las rocas se ve.fa lo que babia sido una playa; el mar
no exfstfa, las aguas se hablan retirado quedando peque6as
charcas repletas de pulpos, caracoles, eri7.os; peces e~ormes
perecian con respiración olvidada y ojos opacos, calcinados
por el sol; no muy cerca un tiburón se convulsionaba de dolor.
Las sardinas lloraban, las aguas malas pululaban por doquier,
la pus salina quemaba la piel, erizándose mis poros.

En sUencio bajamos de las rocas. A medida que nuestros
pies se hundian en la, arena las charcas crecían, el dolor se
hacla más hondo. Alguien apestaba ahí y no estaba muy seguro que fuel'an ellos.
SUgeri caminar por entre las charcas en busca del mar,
Da.nkt me siguió indeciso; los oidas eran 80l'dos a los gritos de
dolor, los ojos no veían llagas y mi boca negaba. el sabor a
muerte. Sólo mi piel se ensomb:recia.

El sol se movió y k&gt;s pies protestaron. Regresamos cansados, hastiados de tanto hedor, de una caminata sin ohar1a, empática. Al llegar ya era entrada la tarde y Alonso contiooaba
arriba dei pino. Comentamos lo. que habíamos descubierto Y
decidimos hacer tma exploración en grupo. Amella prettrió
quedarse a descanSar, Je gustaba permanecer horas recostada
con los ojos cerrados.

Cuando dormía parecía morir. Regresamos noche: el fosforo nos hacía alucinar que los peces iluminados, por la luna
se paraban sobre sus aletas buscando en procesión el retorno
al

mar.

Durante la cena el ·duelo fue inminente, cada uno pensaba
y se11tía algo diferente, incomunicable. Dentro de la cabaña
se colocaron las aldabas en su sitio y las mismas sombras corrieron a tropezo~ susurros y gemidos llenaban e ambiente,
risas entrecortadas se escuchaban en penumbra. Amella per-

manecía inerme bajo mi cuerpo, de su boca corría un pequeño
hilo de espuma que apestaba, sus ojos opacos me velan fijamente, su piel helada no respondía a mi calor y tenía las manos abiertas en cruz, gran crucifixión. Calvario orgásmico. Me
estaba acostumbrando a su pasividad, a su mirada opaca, a su
rigidez. Su silencio eterno. Al copular pensaba en tantas cosas,
me venían a la mente ímágenes perdidas de nosotros, de otras
noches. Ahora sus labios apretados aceptaban los mios pasivamente. Alguien acarició mi espalda, sentí el aliento jadeante de
pasión en la nuca. Acepté; olvidé a Amella y sentí a plenitud Al
fin mis músculos se re1ajaron y _caí extenuado sobre mis espaldas. Miré a mi alrededor: no ímportaba quien fuera estaba con
Amella; otra pareja se agitaba en un rincón y una sombra
cruzaba despacio la habitación. Tenté el cuerpo aún vibrante
de mi compañera y conté de nuevo a las personas que habia
en la cabaña. Alguien cerró mis párpados, el sopor balanceaba
mi cabeza pesadamente; empe-zaba a olvidanne de mis piernas.
Desperté temprano en un rincón de la cabaña con un desagradable sabor a fierro, Amelia había amanecido a unos metros de distancia, desde ahí me pareció una extraña, una perfecta desconocida; apoyé mis brazos en las piernas y la observé atentamente: el rostro vuelto a un lado, la piel amarilla;
pálida, los ojos abiertos sin brillo ni mirar nada. Varias moscas volaban a su derredor, en ocasiones una se atrevía a entrar
por su boca abierta que manaba un hilo casi imperreptibJe de
algo blanco. Su cuerpo bajo las sábanas simulaba una posición
ridícula, un brazo por acá, una pierna por allá; imaginaba un
titere fulminado en escena.
Como el ruido de una hoja al caer, alguien díjo que hedía
dentro de la cabaña. Yo no escuché, la muerte se encontraba
a unos pasos y ese era su anuncio. Una VO'Z muy dulee me susurró al oido:
.

-Es necesario que te despidas-. Asentí; me dirigí hacia
Amella y la cargué sobre mi espalda.
Caminamos despacio hacia las rocas, era difícil el andar
y el aire se volvía más pesado, parecía que el sol ensombrecía
el mal olor. Tenía una sed terrible. Tras de mi venia Alonso y
Daniel con palas al hombro, este último asintiendo apático

�62
cuando Alonso señalaba algo o recogía maravillado un caracol.
Teresa ·y Minerva dejaban que la vista se posara aquí o allá;
nada en especial. Guardaban silencio, arrastrando los pies al
caminar.
Cruzamos charcas putrefactas, vigilando los pasos; en todas partes estaba la muerte. Se pudría el ambiente. El heoor
me irritaba los ojos y gruesas lágrimas rodaban por las mejillas. Sed; maldita sed, el salitre que evaporaba, el sol se colaba
por mis poros, una picazón tremenda arremetía por oleajes,
la resequedad llegaba hasta mis adentros, mi garganta seca
luchaba por humedecerse y mi l€'11gua enorme apenas cabía en
su cavidad, raspando al moverse. Por todas partes se veía agua
putrefacta, cenegosa, hirviendo de muerte.
Llegamos a un claro, recosté a Amelía en la arena y la vi
sin verla. Me desesperaba tanta soledad, tanto llanto resignado.
A lo lejos, como un canto de sirenas, se oían las paladas huecas
de Daniel y Alonso que cavaban sin prisa.
Era una fosa no muy profunda, sin cruz, ni nombre, ni
palabras de último adiós. Con el pie la empujé despacio, rodó
torpemente, sus ojos abiertos no pestañaron al caerles arena y
su mirada fija en el vacío veía directo al sol; me despedí de sus
mams tiesas tan faltas de --cariño. Le arrojé una estrella de
mar moribunda que se adhirió a su rostro como si se aferrara
a su última esperanza de vida. La arena cubría lentamente su
cuerpo. El silencio era ensordecedor.
HECrOR M. CASTILLO A.

�María G. Belmonce Vega

�AHOGANDOSE
Protestas que se aJ,,ogan

/

( desgarradas
'f)&lt;Yl'W8oolle8
AhogándDse en pa1abro8
de si1.encios

sin pauibras
Ahogándose en caminoo
sembradx&gt;8 en mil gritos
Impotentes

Ahogándose en kJ sangre
de los viento.,
de los cuerpos
Angustiados
Inconscientes

�¿FLOTAN VIOLENTOS?
Flotan vi.olent08
úos cabellos de la niña
que pide un silencio
De los ojos
que piden un "llanto
Flotan violentos
Los s-uspfros
Los gemúros
De los huesos
Los met:ales sin camino
Flotan vwlenws
Pedazos de fuego
Se anidan
Se esconden
En cuerpos
¿Flotan violen ... 1

�Agonizan 'las pared&amp;
De madero ron 'ladrillo

R,ep"legaiJas en cristmes

Grifan '[JO,Ted&amp;

Que se rompen

untadas 'P!»' 'las rolles
Mmuoo a las a?tgWjtias

Con 'la lfflvta
Con 'la 8angre

Revistiendo

811.8

Réquiem

figuras

Bon ciento., de muert,os

Can 'la nieb"la de 'la ausencia

En.tre el humo se "levantan figuras

Y 1.o8 h ~ de la muerte

La8 armas

Desgarraruro un silencio

Y cuerpos kntoo se arrostran

Libertad bajo escaleras

GusaMB

Escondida

Miradns impZoran la muert:e

Bajo puertas

Mujer

Bajo cumpo8

que a los muerto8 alrra:aa

Rincones qtu3 cubren del fuego
Tan

cerca

Tan lejos
V estigios de ciudad

Ciudad asesint.UJ.a
Cubierta de uñas huesos y de carnes
Llnra y se enjuaga

,

La sangre

�72
(]angrer/iJlf/lÍi)

Las O()tlCiemcia8 de "los 1wmbres
Habitantes q'U/3 enloquecen en. banquetes

Miem"llro8

qtJ'3 tiemblan

Doluro8os
E'n.tmpolvo
Entre

fuego

Ent&lt;Ynando l o e ~
Q~ a0 escurren P&lt;Yf los oampos

Se ocmfu.nden,
Can gemidJJs ~ prooomn

Lc.8pi8ada8
Esq:l.(iilet.c8 sin 008tülas
Can las boros atascadas
Mis ~ se lamentan
De roñar esfmJ figuras

Be ob8cureoon y se pintan.

SE CONFUNDEN
LAS CANCIONES

Can sudnres

Bailotoondo re8ignada8

Sobre muertos
Se desgarran mis canciones
En los muertos
En ki tierra

Sollozando .-las miradas

Que no miran
Que sí acusan
Mutilando

�CARITAS
COCHAMBROSAS
Caritas oocha:mbro8a8
de hamure 'JI tierra

Temgos de 1'6PICQ1'e8
awrtado8 pqr "las penas
Tomando mi ma,zo

Pregumas

mocente

¡POR QUE LOS MATANt

Inundando de tristeaa
Ú/,8

oalle8

Ú/,8

ciudades

Ú/,8

oonci&lt;meias

Caritas cochmnbro«uJ

Noticias ambtdante8 de
Par la lucha

Periódicos impresos

I¾:n-d. viento
Periódicos humooos

que nacen iJe la gente
Y mueren. pqr la tierra

800e808

�Rogelio Flores de la Luz

�79

PROPIEDAD
GENERAL
1
Huérfano de e8'[JtJcio
Habite la segum.da oondtción
( del equilibrio
Acróbata del h.am'bre
En el hilo del horir«mte

2
Mírame oompaiíera
Abandono el féretro del sueño
(para stempre
Cami,w T.o8 terrenos bcildio8
Con Za pregunta en 1as manos
Sanriéndose como un incendio

3
La historia avanza sin prisa
Hay un hednr a tumbas f1·escas
Patrullando las ool1es
En 1a boca del tiempo
Flota un sabar am11rgo

4
Súbitamente h,CYy mañana

El oohete del silencio estmla
En mil pedn208
Los ojos se descorchan
Y caen edificio8 de impc,rtancia

(ca7J1tal

�Amando Colunga

�83

VIENTOS

"El funeral de la fiesta ha oomenzado;
despojos osamentas y alimentos sangrantes en la estancia".
La noche 1uJ. palpitado e-n un momento
Se 1w, rrwst:ratro detmuda y fugaz
Ante un recoikJ de esquelet08 dmizarlte8
y 8eTl8'UCU
Aguarda el enc'IJl?mtro de7, silencie agonizame
Calci1wdo p&lt;Yr la de8o&lt;:rrga oficial de un militar
Mientras 1.as ca1J&amp; -oomitan multitudes
Una poJ,abra oocfa se incorpora IY reoorre
El_cementerio alucinante de la pwza convertida e-n ?Zredón
La rnad:rugada enardecida en &lt;X1h1Í,08 de d/:&gt;lo1'
La sinfonia etérea de un recuerdo

El rito saqrvuk&gt; en la pre8idencia comienza
Mientras las calles

Vomitan
Multitudes

UM voz estalla entre el l:ndlicio
El alJorto inconfesable de un hombre suelto
Planeando los oú:ros emotivos de un rebelde
De una rwche
Con las armas e-n la mano
Entre el silencio noctámbulo dJ3 un despertar de canto de fusiles
lrrumpiendn en una huelga
En una marclul
En u,n motín.

�Xavier Rodríguez Araiza

�HACIA UN TEATRO
PARA LA LIBERACION
(Bertolt Brecht y la te.orla del d18taneiamienro)

_,

El problema más importante oon el que se enfrenta el teatro contemporáneo, -Y con él todas
las formas de expresión artística- nace de la búsqueda de la fundamentación teórica que sitúa al teatro -dada su cualidad de arte para un público presente y en vivo- en el meollo del debate estético
orientado a la clarificación del arte en tanto que es
un fenómeno humano y social, y las cualidades que
lo constituyen como objetio, es decir, como creación
artística susceptible al enjuiciamiento critico desde
su estructura formal y de contenido.
El teatro como expresión artística se constituye
de una serie de elementios pertenecientes al lenguaje
de las demás artes que configuran su estructura, pe-

ro es indiscutible que la base de dicha estructura
parte del texto teatral o literatura dramática y de
la esoenificación de dicho texto, en donde intervienen factores técnicos: la dirección, la actuación, la
escenografía, la iluminación, etc.
No se discutirá aquí la importancia o la nula
importancia -oomo algunos teóricos afirman- del
texto dramático, pero sí creemos que en la dramaturgia de Bertolt Brecht, juntamente con la técnica
de escenificación y actuación, y la forma que en el
acto de la creación literaria configura, obedece a

�89

88
una particular y científica manera de ver la realidad.
Bertolt Brecht como autior y director teatral, reflexiona
críticamente el proceso dialéctico de la historia y las contradicciones sociales e individuales que se dan en su contexto,
para llevar al teatro como una forma estética de conocimiento,
hacia un teatro para la liberación.
Bertolt Brecht, desde su primera obra teatral asume una
actitud crítica ante la forma de expresión en boga que teorizan
y crean sus compañeros de posguerra; los expresionistas, que
ven en el teatro un rehícul,o para cuestionar los valores del
mundo burgués que recientemente les ha dejado la experiencia
de la guerra, pero haciendo abstracción del hombre como individuo, predicando su "bondad" intrínseca. Para Brecht la
mitificación del hombre llevado hasta el aislamiento individualista, conlleva la idea de la soledad donde el homb~ es presa
de sus propios instintos irracionales. El hombre individualizado hasta la mitificación, se detecta en la primera obra de
teatro escrita por Brecht; "Baal", en donde el personaje principal entregado a sus instintos naturales llega hasta la aútodestrucción. Hay en esta obra reminiscencias del expresionismo llevadas al paroxismo, no en forma evasiva y mitificada a
la manera de los expresionistas, sino tratando de resaltar la
utopía de esa visión del mundo alienada. "Baal" tiene incluso
rasgos del rito Dionisíaco, sólo que lo retoma después de un
proceso milenario de transformación de la realidad socioeconómica e histórica y del desarrollo clarificador de la conciencia.
Brecht en su creación teatral sigue un proceso dialéctico.
A la puesta en evidencia de los fundamentos de los expresionistas que buscan la utopía paradisíaca humana, a través de su
primera obra, seguirá la desmitificación del individualismo
abstracto, planteando en su segunda obra, "Tambores en la
noche", la individualidad no aislada sino inmersa en un contexto 9:&gt;Cial que la condiciona; los valores burgueses son puestos a la luz de la conciencia, son desacralizados.
El problema fundamental en el teatro de Bertolt Brecht,
está planteado en el momento en que él toma conciencia de la
realidad histórica, del proceso dialéctiop que desde las formas
más simples de la economía ha desembocado en el más exasperante y alienador de los modos de producción y de las for-

mas de control ideológico que lo p.re9ervan;
el capitalismo; es en esa toma de conciencia
en donde Brecht desemboca, llevándolo neoesarlamente al conocimiento de la teoría
que explica el mundo desde una perspectiva
científica, es decir, a la oonoepción del mun•
do que ve al hombre, no en abstracto, con
valores en abstracto, como individuo aislado,
como lo concebían los expresionistas, sino al
hombre en relación con otros hombres mu»
dores de la historia; individuos en relación
dialéctica con la sociedad, hombres concretos, víctimas de la guerra causada por una
sociedad concreta, planeada concretamente
en términos de explotación; aqtú es donde
Brecht capta la realidad históri~y el significado social de la lucha de clases. La teoria
que explica esa nueva manera de ver al hombre enmarcado en la historia y no fuera de
ella, se la da el marxismo.
Después de un período francamente experimental -Brecht si.empre eJqJel'Ü.mfflt.
con ID!Vas formas que se adecuaran al fiUe'VO
contenido humano que quería expresar- en
donde da un vuelco al polo opuesto de la individualidad abstracta plantea.da en el teatro, ya bien adentrado en el estudio del marxismo, Brecht escribe obras de abierto dogmatismo, en donde se detectan claramente las
ideas comunistas llevadas como consignas al
teatro. En este período dogmático, Brecht no
logra situar al individuo de manera dialéctica
con sus contr.adicciones dadas en la realidad
histórico-social, sino que hace abstracción
del hombre como ser social fragmentándolo

I .

�90
en clases, en lucha. lo que obviamente tipificará en su tea~
por un lado la ldeologla burgUeSa y por otro lado la ldeologia
revowcionarla. Ejemplo de este periodo son sus obras: Un hombre es un homllre, Apogeo y oofda de la ciudad d6 Jlah,.agon,y
y su obra oorta, Luz en nmeblas.

En el periodo dldActlco Brecht plan~ en sus obras las
t.esis que explican la explotación de que son objeto los obreros
por el sistema económico capitalista, pnsentando de manera
ejempllflcada y escolástica, la causa de la rebelión de los obreros en las fábricas, luchando por una nueva estructura eéonómlca en donde la propiedad privada deberi. ~ pasando a manos del proletariado y del F.stado, y como consecuencia, la eliminación de la eetratificación social en clases. En "1A
Madre", obra de teatro adaptada de la novela del eecrltor rusO
Máximo Gorki, Brecht plantea el proceso de conclentlmclón
en el personaje principal; la madre del joven revolucionario, al
enfrentarse a la realidad brutal a la que son sometidos por el
capitalista duefio de la fibrica, y el Estado, su aliado en el poder a través de la fuerza policíaca.
La Madre, Pelagueia Vlasova que en una parte de la obra,
"recibe su primera leoción de economía", "se oonvierte al comunismo" gracias al inmejorable método dldActloo que los jóvenes revolucionarlos emplean con ella, lnclUBO, el que Brecht

MUTI[R
COURA6I
UNO IHRE

�93
nos muestra a través de su obra y en el que se enseña lamanera en que deben aprender a leer los obreros analfabetos revolucionarios.

"Santa JWJ,M de 'lo8 Mata~ros", otra obra del período
didáctico, plantea el mismo problema económico, sólo que ahora utilizando como marco la gran depresión capitalista de los
años treinta. Aqui Brecht utiliza las estadísticas. Juana, creyente en los preceptos de los miembros de los sonibreros negros de paja, quiere redimir de su desgracia a los desocupados, partiendo de su ideología cristiana; pero la verdad es que
la realidad económica está ahí, con cientos de miles de desocupados, desamparados y hambrientos a causa del capitalismo.
Brecht comprende a fondo la dialéctica de la his1nria; su
capacidad crítica Je impide estancarse en actitudes esquemáticas y abstractas, reflexionando constantemente en su teoría
y praxis artística, y clarificando su compromiso de llevar mediante el teatro, la verdad de los fenómenos que se dan en la
realidad, a un esp€Ctador que habrá de convertirse a su veI.
en crítico y transformador del orden social opresor y alienante.
Brecht, desde el instante en que toma conciencia de la
realidad vista en sus contradicciones, asume, como artista vet·dadero, la responsabilidad de encontrar nuevas formas de ~xpresión teatral que le pennitan expresar su contenido. De esa
manera, Brecht comienza haciendo revisión del teatro, estudiando los mejores momentos de su historia, retomando las
formas y técnicas que le permitan llevar al público lo que él
considera una nueva concepción del teatro; el teatro de la era
científica, el teatro donde el pensamiento, la conciencia, habrán
de tomar el papel deterrninant€ en la clarificación de las contradicciones que se dan en la realidad, aportando al hombre
los conocimientos necesarios para su transformación.
1

La teoría del distanciamiento (Verfremdungseffekt) es el
hallazgo más importante en la nueva dramaturgia inaugurada
por Brecht. Aquí, se plantea por vez primera la supresión de
la teoría aristotélica que apela ·a la "emoción", a la "catarsis"
a través del "terror y temblor", en donde el individuo, espectador teatral, se "sensibiliza" mas no se "ooncientiza" de los
sucesos teatrales vistos a través de la fábula y del actor. El

�95
94

es elemento teatral para la comprensión de la realidad humana
vista desde una perspectiva científica y crltica; sólo el hombre
en relación con los demás hombres que viven una vida real.
concreta, en una socledad con una determinada ideologia, que
creen en el amor, en la mujer, en la moral, de una IIl8lle!l'8. que
les ha sido condicionada por la cultura, puede ser elementO
de 11eatrallzaclón.

En el efecto de distanciación teatral, inta'vienen elementos fundamentales; la actuación ya no es a la manera stanislavsJciana, en donde el actor se pierde, se "ideuifica" con el
penooaje; con e1 método Stanislavskl, tm mismo actor puede
ser, en J."el)ft9entaciones teatrales diferent.es los personajes de
HaroW, Tartufo o Ubu Rey.

teatro aristot.élico es unidimensional, conduce la trama en forma progresiva, sumergiendo al espectador en la gama de emociones "dramáticas", llevándolo "inconscientemente" a tomar
partido de lo que sucede en el escenario de manera intuitiva,
irracional.
Brecht, con la teoria de su teatro dialéctico y con la t.écnica del efecto distanciador, destruye la empatia aristotélica
y da las bases para el desarrollo de la capacidad critica, objetivadora en el espectador. En el teatro dialéctico las escenas
no se suceden la una a la otra llegando a un clímax dramático,
sino QUe tienen autonomía propia y dan al espectador una visión de las cosas que suceden en la realidad, dejando su capacidad de comprensión abierta a la dilucidación y a la critica.
El individuo en el teatro de Brecht no tiene un valor aislado, no es un hombre en abstracto sino que se Je ve en situación concreta frente ~ otros hombres; el hombre aislado no

Brecht emplea su técnica del extrañamientn buscando que
el actor siempre sea consciente del personaje represent.ado, lo
repregentará a dist.anda, pero para lograr tal técnica, el actor
ya no será el "inspirado", el "intuitivo" que capta la "psicología" del personaje, sino que habrá de conooer la realidad
profundamente desde una perspectiva dialéctica, cambiante y
no tot.alimdora y estática. El actor tiEne que ser un cooooedor
de la realidad social y hwnana a través de la t.eorfa que explica esa realidad de manera real, es decir, debe conocer la
historia, la economia., la filosofía, la sociologfa Y, por supuesto,
la historia de las fonnas artisticas para entmder la manera
en que el hombre ha actuado en los distintos momentos dei su
devenir y cuál ha sido la respuesta ideológica, cientfflca y artistica que ha dado a ese munento.

Por otra parte, el extrañamientn de los objetos y de la
realidad puestas en el escenario, producen un efecto sorprendente y de asombro ante lo habitual y lo cotidiano, permitiendo un enjuiciamk.1lto critico; el espectador no se deja llevar
por la hipnosis y la magia del lenguaje comunicaoor del drama de las "situaciones humanas" que apelan al irracionalismo, saturando al espectador de droga emotiva produciéndole
una tensión inmediata, que después de la representación se
disipa, sin dejar el menor rasgo de cuestionamiento intelectual
de b que sucedió en el escenario, y si aquello que fue una pieza
"de teatro" tiene algo que ver con su realidad cotidiana.

�97

96
Brecht crea los elementos teatrales que por su cualidad
estética, fonnal y de contenido, son móvilies artísticos para la
llberaclón, ya que su teatro cumple una función critica y comprometida ante los fenómenos sociales que se dan en la realidad. Su teatro es un teatro abierto a la interpretación dialécttca de la núsma realidad, busca encontrar las contradicciones que Se dan entre el individuo y la colectividad social,
eludiendo las formas esquematizantes e idealizadas, producto
de una visión bW'gUe68 de1 mundo, donde ee mitifica al individuo y se resaltan sus motivacio11.€1S "interiores" y "psicológicas", como lo hace Thsen. Brecht elude también las formas
dogmáticas y panf]etarlas que bajo el imperativo de un teatro
político o teatro de "vanguardia revolucionaria" para las masas, no hacen más que dogmatizar y crear un teatro de baja
calidad artística como sin duda lo ha sido en su período de Ja
consigna comunista y del didactismo.
Es indudable que su plena realización como escritor y
director teatral, en donde encuentra una verdadera calidad

estética, se encuentra en las obras escritas en su madurez:
"Galileo Galilei", "El alma buena de &amp; Chuo:n", "Madre coraje" y "El círculo de Tiza Caucasian,o''_; estas obras representan la concreti1.ación del teatro dialéctico y de su teoria
del distanciamiento, en donde las contradicciones que el individuo en situación histórica asume, pasando por alto la simplificación, por un lado, del individuo con valores abstractos
y estáticos y, por otro lado, la moral de una acción condicionada por los lineamientos políticos de un partido, haciendo
abstracción de las situaciones ooncretas con que se enfrenta
el hombre como individuo, concibiéndolo solamente como masa social.
El teatro brechtiano, riepresenta en arte el esfu€'rzo más
!~ciclo
p ~ creativo mismo lo dem~ra- por "t.eonzar y practicar' de manera consciente el teatro, escribiendo literatura dramática y creando para la representación de
sus propias obras la compañía teatral Berliner Ensemble.

-;:ru

El teatro nace en la mente del dramaturgo ahí se gesta
el lenguaje, las ideas, los personajes, la esoe~ía y la fá.
bula, como llamarla Aristóteles al tema y' que Brecht retoma
El teatro vive, se realiza en cada representación dada en

ei

espacio escénico cada vez que un público acude a la sala para
encontrar algún elemento de la realidad presentado de manera artistlca y divertida.

El teatro dialéctico apunta hacia la liberación. El movimiento histórico debe ser analizado y criticado partiendo de
las bases cientlficas que expliquen la situación del hombre en
la historia, y de los yugos que Je atan en su realidad, impidiéndole la libre creación en la traRifonnación de la naturaleza y
de la estructura. social para la satisfacción de sus necesidades
biológicas e intelectuales.
Brecht ha dejado los cimientos de tma nueva estética del
teatro, ha clarificado la nebulosa interpretación ·y práctica
teatral, que a través del drama aristotélico se tema de la realidad humana y del movimiento social. Breoht ha puesto entre
paréntesis mediante la crítica, la cualidad que oonstltuye al
hon:ibre en su vida "espiritual", al exigir la conciencia y la
c?tica del dramaturgo como creador, y la reflexión y la crítica del espectador como oonsumidor diE!l1 t.eatro y transformador de la realidad concientimda a través de los elementos
estéticos proporcionados por el mismo ooatro.
Se hace necesario poner entre paréntesis los postulados
teóricos del mismo Bertolt Brecht, porque hoy más que nunca
se exige la clarificación y la Clitica de las rendencias del teatro contemporáneo, cuestionando toda. aceptación dogmática,
que oo hace más que distocsionar -incluso al mismo Brechtla literatura dramática y las técnicas de escenificación con fines politicos de visión corta, de estrecha compnnslón dialéctica, consolidando la ideología opresora -sea de 17.qulerda o
de derecha- y coartando el proceso hacia un teatro para la
liberación.

�99

98
La reacción estética que plantea la intuición y la emoción
irracional como los únicos lineamientos lfüeralizantes del hombre en su oontexto social o del hombre -ese abstracto desconocido que pregonan los epígonos de la propiedad privada y los
desahuciados de tendencias místico-religiosas disfrazados de

profetas-, ha distorsionado el teatro dé Brecht emp1eando
conceptos apriorísticos, sin tomarse el trabajo de constatar
sus escritos con la misma realidad, pensando ingenuamente
que la realidad histórica, concreta, es una abstracción ~
por lo demás absurda e irracional- y el individuo abstracto,
fuera de la historia, wia concreción.

Para estos estetas o artistas, la :realidad la plantea el SU•
rrealista-místioo. Antonin Artaud en su teatro de la crueldad o teatro rotal -eomo todo místico, apela a la totalidad,
al absoluto, a la inmovilidad mágica, a la irracionalidad- y
no Brecht, que presenta en su teatro dialéctico, la :movilidad,
la contradicción siempre relativa a la circunstancia históricosooial. Dejemos quie Breclht, haga la crítica a esta estética
teatral: " ... yo les aconsejo sin embargo ser .p articularmente
desconfiados frente a los que de alguna manera querrían desterrar la razón del seno del trabajo artístico. Por lo común la
denuncian corno cosa "fría", "inhwnana", "enem.iga de la vida"
y como irreooooiliable opositora del sentimiento que es del solo
dominio del artista. Todo lo extraen de la "intuición" y defienden con arrogancia sus "impresiones" y "visiones" en
contra de todas las objeciones de la razón, la cual adquiere en
boca de ellos algo de trivial y adocenado".
"Pero la oposición entre razón y sentimiento sólo existe
en sus irracionales carezas y sólo como consecuencia de su
vida sentimental sumamente dudosa. Mezclan los bellos y poderosos sentimientos que reflejan los literatos de las grandes
épocas, con los suyos propios, sentimientos imitadoo emporcados, espasmódicos, que ciertamente están obligados a espantarse ante la luz de la razón. Y razón denominan ellos a algo
que no es verdadera razón, ya que lo oponen a los grandes
sentimientos. Ambos razón y sentimiento, cuando la era del
capitalismo se precipitaba a su fin, degeneraron y cayeron en
una perniciosa e improductiva contradicción. La nueva clase
ascendente, por el contrario, y aquellos que luchan juntamente
con ella, se entienden con la razón y el sentimiento en su gran.

de y fecunda oposición. A nosotros nos impulsan los sentimientos hacia la más extrema tensión de la razón, y la razón purifica nuestros sentimientos". (Bertolt Brecht, La politica en
el teatro. F.d. Alfa Argentina).
·
Brecht cree en el lenguaje, en la oomunicación de la realidad a través de la desmitificación del lenguaje mismo, lleván•
dolo a la toma de conciencia, a la critica, al movimiento, a la
ciencia.
Artaud cree en el silencio, en el grito, en la incomunicación del lenguaje, cree en el inconsciente, en la aceptación pasiva, en lo perdido, en el pasado y en la magia.
Lo cierto es que tanto Brecht como Artaud, plantean

cuestiones teatrales de importancia vital para la configuración
de una nueva estética teatral que parta de la realidad concientizada en su contexto social e histórico y de esa irrealidad real,
subjetiva, proyectada en una visión que el hombre se hace -de
las cosas, moviénoolo a actuar emocionalmente nutriéndose de
la ideología imperante en la época, de la parte sensible que a
menudo entra en franca contradicción con la conciencia social.
La puesta entre parén~is al planteamiento de Brecht en

su teatro dialéctico seria ésta: si Brecht, dramaturgo y marxista fue consecuente con su práctica, es decir, que no existió
dicotomia entre su conciencia y su emoción, entre ser hombre
y ser escritor, creemos que en el hombre con la conciencia
marxista dialéctica, liberalizante, y la emoción reaccionaria
y esclavizante si la hay; dicho de otra ~ra; en qué momento la conciencia de la historia "se vuelve, -contra sí misma" "y
se olvida", y aparece la emoción que hace esa "conciencia"
reaccionaria, al ser impulsada por una emoción que la conciencia marxista no puoo liberar de la emoción reaccionaria,
esclavizante, de la ideología burguesa.
La "conciencia" antididáctica totalizante y absoluta, determina directamente su emoción, o mejor, ahí no hay conciencia de la realidad y si hay emoción defonnante de la realidad, como diría Engels "mala conciencia" o ideología de la
clase en el poder; y esa clase utili7.a de manera defonnante y
tenebrosa a los "pensadores" que aportan alguna "idea" a su

�100

PALABRAS EN EL
ESPACIO HUMANO
I
las pallbra8 muerden el meMaje hipnótioo
88 rebelan

vuelan 80bre la noche

cw

la abstracci6n.

8"mbolo hecho pe,dtJ.zo3 poco a rpoco
acrec'9nta la ooz de bt objetos .
tm 09lflJgo8a ool1Mndoae a la fiada
a 1a ~ 8ffl rora
a Jos rootros d8 Jos hi;os
afén bestial de orden y de poder. F.l fll'dlrno utiliza )a ·~
ftllca 1rradonal de Nlett.M,ile y degenera a Hegel tomúloole
prestadas citas dif"iciles y obscuras como lo hacen los proverlut.M de cuaJquler ft!ligión o tendencia, pretendiendo explicar
cm cuatro o dnco fnua, el complejo conoc1mlento de Ju
contradicciones que se dan en la realidad. Los Ideólogos son
capaoes de mostrar como modelo de lo que debe ser el artista
al poeta Ezra Pound, por el solo hecho de aer simpatizante
del rfgimen fascista. F.ato de la ideología y de las trues hechas d1fundldas como "slogans" es válido también para los
reglmenes totalltari01 deJ soclallamo.
·

No olJ8tante "Ja puesta entre paréntesis". Bertolt Bndlt
ha dejado su t.eorta y su llwatura •traJ. con la que
podem01 iniciar una nueva búsqueda que explique eatétlcamente y deede el atro 1Dl camino sólido hacta la liberación.
JlOI

del hijo

del ff/8{/0
'!I de la piedra
objetc8 innombrados pm- la ooz emblanqu«ida

�102
II
la paJnbm se esounde del espejo

navega mar adentro
halila y nombra nada
UJ8 o10JJ han mojado W8
y el tiempo quieto ronda «i ga1a:ria

espacws

m
palauro abridora de brechas entre ceros infinitos
-¡n]nbra'lll1l'n1m:rdor
del fuego
del viento

de la pie,d:ra
y de la bestia
sonido y objeto acuchillando la cabeza

�104

105
V
múltiples 1wmbre8 alumbran el e,8p(1Cio
y 'la línea vtaji del cero 1,&amp;t,a la N

y aprenden a dmnar 'la piedm
y
cada mirada los vorobl08 rondan

a

el rere1no

,,

IV

""\

'

la tela del orden animal se ha roto
y a1wra no hay secreto
ha salido 1a voz apenns simulada

y·

'

q ~-

'\.
J'/
,· '
~
i_) '/_.:- '/~? ,¡;.

t

./

&lt;-:. '
!;;--·
·'

.. ..

.., _
"('!•

l::..

?-·

y hn.y un ritmo rondando por el viento
el hombre tiene imagen de su 1'08tro
y es wa hombre
la tierra no es instinto ni mi8terio
cordón umbilical eternamente asido
a la madre relatioo por el cambio de piel
a cxrda tiempo

. r·

,::\,

e

~.:,-

:?\, .
•

e
r

'-

(

�106

Adolfo H. Torres Peña
VI
la pa1,abra vuela cxmtellmt,e
quema la noche t.otal y agazapada
hooe figura y taladra
el canto del pájaro hechicero

�109.

LA IDEOLOGIA
BURGUESA EN
LA NOVELA
"CESANTE"
DE L. DE A.

El argumento de cualquier narración deberá ser sólo un
pretexto del autor para delinear. origien y consecuencia, de
factores psíquicos o sociales a través de la trama. Podrá un
escritor dest.acar uno u otro factor. mas el social condiciona
al psíquico. El tena de las obras ha sido enfocado. por sietnpre, al sentimentalismo. hacia la descripción de angustias o
felicidades del hombre en sociedad. El deseo, el sentlmiEoto
a las cosas o a Jas personas ha variado poco a lo largo de la
historia. aun cuando las con!liciones ambientales y sociales
han evolucionado, el hombre continúa hablando de amor y
propiedad privada.

El Sr. de Anda se propuso delinear el "Problema, drama
y consecuencias individuales y sociales del desempleo" en su
novela "Cesanre''; intentar elaborar la trama señaJaooo ias causas de este problema social, significa tomar ya conciencia de
los factores que lo producen y, por ende. encaminarlo a una
solución. MáS esta última idea que provocó en mí el Sr. de An•
da, se viene abajo cuando en la contraportada leo: ¿"Qué huellas deja el desempleo en el alma y la mente de quien lo sufre?".

�110
Es obvio que esta pregunta sólo puede ser f onnulada por un
individuo que juzga importantes el alma y la mente, ya que
proyectó describir: cómo son afectadas éstas por el desempleo. Observemos las definiciones que la Real Academia Española da de estos conceptos: "Alma: (De lat. anima) f. Substancia E!6p1ritual e inmortal, capaz de entender, querer y sentir, que informa al cuerpo humano y con él constituye la esencia del hombre", "Mente: (De lat. mens, mentís) f. Potencia
intelectual del alma", entonces: la mente es la potencia de la
substancia espiritual llamada alma ... y ¿el desemploo? Los
cristianos juzgan al trabajo como un castigo divino, por ende,
el desempleo será para ellos la gloria. Pero en realidad todas
estas boberías metafísicas las dejamos a un lado a la luz del
conocimiento científico; es de todos conocido que el desempleo
es producto de las relaciones de producción existentes, sostenidas por una ideología propalada en la educación y todo medio de comunicación.

SINOPSIS

El Sr. YtulTiaga, burócrata puntual y honrado, es cesado
"injustamente" (diría el Sr. de Anda) a los 27 años, 7 meses
y 7 días de haber trabajado en una oficina gubernamental.
Enfrenta la realidad (sic) y se cuestiona: " ... he pasado del
campo de los que respiran, de los empleados, de quienes tienen
algo seguro, a la pesadilla de los cesantes, con muchas, muchas necesidadé;, sin ahorros, ni perspectivas. Pero, son veintisiete años • • . por qué yo, y no Loperti, que siempre falta
( ..• ) No me importan descuenoos injustos, colaboraciones
forzadas; todo lo olvido y estaría dispuesto a sufrir más con
tal de estar de nuevo en esa nómina . . . maldita nómina"; la
situación del Sr. Yturriaga se ve agravada con otro factor:
oo recibirá ninguna compensación. Era lógico que pidiera se
implantara la justicia legal, pero toma otra decisión: pedir
justicia al Sr. Ministro. Decide escribirle y contarle que el
director que ha ordenado su cese es un injusto y que altera
las estadic;ticas, ocultando así la realidad nacional, sólo que . . .
occu~rda que el director fue colocado por el Sr. Ministro y el
lenguaje de su carta se torna servil. Y así, buscando la justicia,
el Sr. Yturriaga es aITojado a patadas del despacho del Sr Ministro y exclama: "No debo perder mi escala de valores hoy".
A continuación, empieza a criticar el servilismo que impera

111
en las oficinas gubernamentales, viene a su memoria Cárdel1es, el ejecutor de las "nefastas'' órdenes del dl.recú&gt;r;
Cá.rde!las que no es "ni eficiente ni puntual ni probo", "jamás lo fue y alli está devengando un sueldo que le roba, sf,
le roba., le qui.ta de la boca • • • a mis hijos y a los hijos de
otros que quieren y no pueden trabajar, que se confonnan
con la mitad, Cárdenas no tuvo empacho y hoy, por su cu)pa,
son incontabJes los que están como yo, sin trabajo; son muchoa los analistas que parten de falsas premisas, de esta.disticas falseadas, para sacar por desgracia, espurias y nocivas
conclusiones, e&lt;m10 Cárdenas, traidor a la Patria. si lo tuvkn
aqul, frente a mi, lo golpee.ria sin misericordia".
Las necesidades económicas del hogar, le obligan a buscar empleo y, 1Hl buen dia, mientras deambula por la calle,
"la monotonía" de sus "sesiones de remembran7.a y deseos de
venganza" se rompen: Primero, al toparse con unos saltimbanquis piensa: "Angustia ganarse asila vida, pero más no tener
dónde ganársela y, sobre todo, carecer de la humildad y el
valor para tomar el pico abrir una zanja, comer fuego y aeo&amp;tarse en lecho de vidrio y clavos"; continuando su camino, se
topa con wi ex-alumno canceroso que pronto morirá, pero que,
afortunadamente, ya tiene list.a su contabilidad (sic); el muchacho hace recordar al Sr. Yturriaga "la ambición desmedida" que skmpre mostró en clases y qúe ahora, ei que disfrutará la herencia será el padre; el último suceso que rompe
la monotonia en el Sr. Ytuniaga, es el atropellamiento de una
pequefia; estos tres incidentes 1e llevan a concluir: "Si todo
vuelve como antes, si t.engo trabajo y emoo.unento seguro, no
volveré jamás a despreciar lo que pasa a mi alrededor, y sentiré como en carne propia lo que otros sufren ••• Sí ... lo haré,
lo juro por Dios".
·

Días después. flaquea su razón y se dice: "Valgo más
muerto que viw. El seguro aún está vigente ( • .. ') valgo más
muerto que vivo. No soy cobarde, me reafirmo, y al mismo
tiempo oomienzo a preguntanne si la cobardía se encuentra
realmente en hacerlo o no hacerlo?", desiste en su propósito,
mas tres capítulos adelante, el Sr. Yturriaga se sorprende al
encontrarse con "los pies pegados a un abismo". Reconoce en
él Wl quiebre psicótico y continúa g&lt;YAlldo del abismo, mientras los "recuerdos envueltos en romántica sepia" vienen a su

�113

112

arrepentido de haber recurrido al alcohol, llega a suponer una
solución (metafísica) para el desempleo. Escucha wi discurso
político en la radio, "recuerdos terribles, vooes de desesperación, asociaciones ingratas" vienen a su memoria y se pregunta: "¿dónde están los hombres valientes? ¿dónde los hombres realistas?, ¿dónde los qUe acaben con la falsedad de la
demagogia?". El discurso continúa en la radio y el Sr. Yturriaga dice:

Basta, no soporto más --Pre&amp;iono mis ll18Jl08 contra .los
oídos-, taladras mi cerebro . . . fatuo, malvado .••

i ¡¡ OLICK ! / /
Y con EStas últimas palabras, el Sr. de Anda finaliza su
novela (ale).

OOMJ#NTARIOS
A través de la trama, el Sr. de Anda nos informa la causa real del despido del Sr. Yturriaga: se ha ordenado una disminución en Wl 20% del personal burocrático, y ya que el
Sr. Yturrlaga se opuso a las órdenes "corruptas y nefastas"
del director, era lógiro que a él lo despidieran, aWlque fue!'a
puntual, honrado y prooo. El Sr. de Anda nas muestra a un
hombre que basó toda su exisrencia en las relaciones económicas y nunca las comprendió.
imaginación: " ... si no fuera por ellos -dice el Sr. Yturriaga- me volverla loco . . . o por las esquelas que afirman la
fugacidad de la vida"; y sumergido en añoranzas infiere: "mucho le debo a la vida. He sido yo el que ha desviado y furjado
su destino: mentira que seamos piezas de ajedrez; no puedo
culpar a nadie, aun cuando ello quita un ápice de reclamo por
no haber actuado cuando debía hacerlo y haberlo hecho cuando debía abstenerme. Por ello busco un santuario en el pasado,
en las esquelas, en los árboles deshojados que impregnan estéticamente mi corazón ( ... ) lleno de esperanzas del mañana".
Y entre esperanzas, la situación económica se agrava, así
que el hombre de 57 años, sin solución, desesperado y sucio,

Poco a poco, el autor va cortando todas las posibilidades
de solución en el Sr. Ytuniaga. (La pregunta al Sr. de Anda
es ¿por qué si anteriormente había desempeñado el cargo de
maestro el Sr. Yturriaga, no d€SalTOlló esta idea en la trama?)
La situación eoonómica en su hogar es desesperante, la esposa
decide trabajar y la "virilidad" del Sr. Yturriaga le hace exclamar: "¡que caiga del cielo un trabajo antes de que esto suceda". Constantemente, el Sr. de Anda coloca frases de este
tipo en el personaje central; por ejemplo, cuando el Sr. Yturriaga desiste del suicidio dice: "Pero, sabio milagro de Dios,
que compensa sueños frustrados con otras metas, con otros
ideales, con inesperadas satisfacciones, algunas veces mayores
que los perseguidos". Aquí podria pensarse que un razona'..

�-114
miento así, cabe en un cristiano; que esta es la intención del
autor: reflejar la mentalidad cristiana. Sólo que, si la postura
del autor es crítica, destruirá en un momento dado de la trama las creencias del Sr. Yturriaga, para colocarlo frente a la
sociedad., de consumo en la cual habita, entregando, de este
modo, la realidad social en la cual vivimos. Pero jamás hace
esto el Sr. de Anda, al contrario, fomenta las ideas metafísicas en el lector, o al menos es el objetivo inicial que percibo.
Casi al finalizar el libro, el personaje sale de primera persona
y omnisciente-mente se dirige al lector y lo involucra en la trama: "Si yo fuera tu ---escribe el Sr. de Anda- querido amigo
( o desconocido enemigo), no haría lo que probablemente haces
todos los días: atacar a otros con la intriga, la calumnia, la
mentira, para que pierdan su empleo; si yo fuera tu, lucharia
para conservar lo que tienes, para que el mundo florezca, para
que haya en qué trabajar'; regún el Sr. de Anda, la falta de
empleos no se debe a la mala planeación de los recursos, ni al
aumento en la población, ni al acaparamiento &lt;re la plusvalía:
oo, nada de eso ... el desempleo (según el Sr. de Anda) se debe
a la "mala fe" del individuo. Si el Sr. de Anda supone que la
solución está en acabar con las intrigas, calumnias y mentiras, debería quemar su libro.
Para el cristiano, la ciencia es útil en la medida que satisfaoe sus cotidianas necesidades; más cuando la ciencia entrega Ei conocimiento, los fundamentos naturales y sociales
que demuestran la falsedad de las religiones, el aci€ntífic3,
tranquilamente, decide alimentar los sueños que su deseo origina, olvidándose de la ciencia. El comportamiento cristiano
Está regido por el sentimentalismo; cuando dice tomar conciencia de la realidad social, cuando otorga una solución a los
problemas reales que afronta el individuo y la sociedad, la
entrega preñada de concE•~tos mEtafísicos. Marcuse señala que
la repetición frecuente de un concepto, llega a tomarse como
verdad, aun cuando la falsedad de dicho concepto sea demostrado por la ciencia. Por otro lado, la investigación didáctica,
ha llegado a la conclusión de que es conveniente remarcar, en
loo libros de texto, la id€a central, con el fin de que el alumno
preste mayor atención a esas palabras remarcadas ya sea en
nzgritas, cursivas, etc ... Observemos algunos trozos de la no\"ela (sic) del Sr. de Anda: "Todas las mañanas veo este rostro
y tengo la sensación de envejecer, pero nunca me había im-

115
portado como hoy, al reparar en la hiriente relación entre
t'&lt;iad y posibilidad de encontrar ,emple:&gt;''. De acuerdo, esta situación se da en nuestra sociedad, pero ¿por qué remarcar
encontrar er.ipleo? Asi encontramos diversas frases que tuvieran razón de ser, si el Sr. de Anda buscara obtener un ritmo
e3pecial, una innovación literaria . . . esta posibilidad es falsa,
y lo demostraremos transcribiendo un trozo de su narrativa:
"Escucha amigo, esto qU€.' hoy tienes y qu€ consideras te sobra, tu trabajo ~·xtraiy1endo ladrilles de un horno ardiente o
atendiendo ,el mostracbr de un hotel de tercera, es gloria que
envidio, que tú no debes perder. Ahorra, que no todos los años
seran de vacas gordas . . . Y ¡ cuidado !, desconfía de quienes
com~ a mi llevan a creer que todo será eterno, que siempre
~abra ,pan y ~arne sobre tu mesa, que tendrás dinero y ropa
sm r e~~dar . En rz-sumen: narrativa confusa que destruye
la posibilidad de encontrar innovación literaria en donde no
hay r.edacción clara.

.

Buscar r€.flejar la mentalidad de un hombre que basa su
j~icio en Dio~, es ·i::er:nisible¡; paro fumentar este tipo de creencias Y, ademas, apcyandcs2 en conccimkntos didácticos es un
insulto a la ciencia, tm acto v~rgonzoso de un hombre q~ posee
la información científica y trastoca. Ocultar la información
encubrir la realidad no es de hombres doctos.
'
¿Qué se propon.e el Sr. de Anda al evitar narrar otro tipo
de f3:ctores, bastante cotidianos, igualmente causados por las
relacion-ES cbrero-patronale-s?. Menciona una huelga y lo hace
,::,n los siguienta; términos: "Y son sólo dos secretarias las que
han causado el lío", más adelante le llama: "problema laboral"; ¿por qué no utiliza la palabra huelga? Por otro lado, ¿qué
acaso entre las largas filas de desempk~ados no pJClría encontrarse Sr. Yturriag~ a un obrero que hubiese sido despedido
por agitador o comumsta?; con estos dos personajes el Sr. de
Anda hubiera confrcntado las doo ideas que mantienen lucha
~•: rpetua en esta s·.:x:idad. "No deseo que alguien -el Sr. Yturriaga E-e dirige al lt::ctor- por pérfido que sea, 11€Cesite empleo y ~o consiga ( ... ~ Adiverto, eso sí, a aquellos que saben
lo que tienen, qUe lo cwden con prudencia; empleo, demostrar
~u~ somos c~paces; dar a los hijos alimentos, esperanza y fehcidad" ¿Que acaso con esta última cita no fomenta el servilismo el Sr. de Anda?.

:1

�116
¡Ah!, hay otro punto inten!sante: el Sr. de Anda t.ambién
incursiona en la filosofía, veamos como llega a ella. Cierta noche que el joven Ytuniaga Jeia tranquilamente, los vecinos
celebran una ruidosa fiesta. Decide hablar a la policía y mandar a los vecinos a la, cároel. Al otro dia, él cae en la misma
ce1da y Se pregunta: "¿Por qué esta coincidencia? La respuesta material la encontré después, la filosófica la sentí en ese
momento ( ... ) Dios castigó mi soberbia ( ... ) me bastaron
décimas de segundo l)8:l'8. interpretar en tx&gt;da su fehaciente intensidad la razón, Bémesele castigo, sanción divina, efecto metafisico, el 'la vas. a pagar' cumplido ( •.. ) Y no puedo con
toda la fuerza de la int.ell~, con todas las·armas de la lógica, encontrar explicación a la luz simple de la materia y la
ciencia material ... ". Para el Sr. de Anda, la razón filosófica
se siente; no sé de dónde habrá sacado esa idea, a no ser de la
teología.

En conclusión, este libro se reimprimió tres meses después
a su primera publicación, y según informes de una librería
k&gt;cal, el libro se vende "bien": cien por mes; esto indica que
el terna interesa.
La publicación de semejantes ideas es nociva y es inaudita
la apatía que se muestra por combatir este tipo de publicaciones. Lamentablemente, el cambio social no se dará sin la colaboración de obrem., campesinos y estudiantes Y, millares de
ellos esperan la justicia de Dios en un Reioo que jamás llegará
a ser. El mundo está invadido de propaganda religiosa, es necesario contraatacar este tipo de ideas, crear grandes centros
de información científica. Hacerle ver al hombre que busca
solamente satisfacer sus deseos olvidándose del resto de la
población; darle a conocer que ni él, ni sus descendientes lograrán satisfacer sus neoesidades en esta sociedad; y que, con .
el advenimiento de otro tipo de gobierno, no se solucionará
ningún problema social, mientras el hombre sea individualista.

��ARMAS Y LETRAS, Revista Trimestral
ele la Universidad Autónoma de Nuevo
León, s-e imprimió en el Departamento de
Difusión, Sección Editorial; se empastó en
la Imprenta Universitaria de la U.A.N.L.
Tiraje 1,500 Ejemplares.-

�Los trr:bajos literarios que forman este número especi.al de Armas y Letras, son hasta ahora, producto de
un proceso de formación literaria dada en el contexto
del grupo que integra el taller de literatura "Caligrama".
Este número, es producto de concepciones estéticas y
experimentos formales contradictorios entre sí; cada a_utor
plasma su particular manera de entender el acto de la
producción literari.a y su consecuente visión de lá realidad.
No existe un lineamiento estético y literarió común. El
grupo del taller "Caligrama" está integrado én la
heterogeneidad; no obstante, se revela desde ahora una
preocupación por buscar nuevas formas expresivas,
atendiendo a' la experimentación con m&lt;;1teri.ales literarios, y a la clarificación consciente de una base estética
materialista, que permita trazar los lineamientos literarios y críticos que, en algún momento del proceso experimental y cognoscitivo de las formas literari.as, habrán
de cristalizar en poesía, novela, cuento, teatro y ensayo.

DEPARTAMENTO DE DIFUSION

�</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="213">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3142">
                <text>Armas y Letras</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="479186">
                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="485162">
            <text>Armas y Letras</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="485164">
            <text>1976</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="485165">
            <text>Enero-Junio</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="485166">
            <text>1</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="100">
        <name>Periodicidad</name>
        <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="485167">
            <text>Trimestral</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="485183">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751803&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="485163">
              <text>Armas y Letras, Publicación trimestral del la Universidad Autónoma de Nuevo León, 1976,  Enero-Junio, </text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="485168">
              <text>Departamento de Acción Social Universitaria</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="485169">
              <text>Literatura mexicana</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="485170">
              <text>Historia crítica</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="485171">
              <text>Arte mexicano</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="485172">
              <text>Narrativa</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="485173">
              <text>Ensayos</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="485174">
              <text>Poesía</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="485175">
              <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="485176">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="485177">
              <text>01/01/1976</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="485178">
              <text>Revista</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="485179">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="485180">
              <text>2000346</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="485181">
              <text>Fondo Alfonso Reyes</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="485182">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="86">
          <name>Spatial Coverage</name>
          <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="485184">
              <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="485185">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="485186">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="35059">
      <name>Arturo Ortega</name>
    </tag>
    <tag tagId="7016">
      <name>Ensayos</name>
    </tag>
    <tag tagId="35060">
      <name>Javier Trejo S</name>
    </tag>
    <tag tagId="35058">
      <name>Mario Anteo H</name>
    </tag>
    <tag tagId="35061">
      <name>Roberto Maldonado Espejo</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
