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1

UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
ENERO - JUNIO DE 1977

�ARMAS Y LETRAS/Enero• Junio/77

��■ l ■ LIOTECA

11__ _ _ _

CENTRAL

\

,.::U::,.•,::A.:,_;N~-: ..:L.=---~-•- -

~ylfflAS
Rector
DR. LUIS E. TODD

Secretarlo General
UC. JESUS LOZANO DIAZ

Departamento de Difusión

Jete
LIC. JORGE PEDRAZA SALINAS

Sub .Jefe
HECrOR GONZALEZ Y GONZALEZ

Núm ero oorrespondieinte de Enero a Junio de 1971

T&lt;&gt;da corrMpond~la debe dlrt&amp;1rae a "ABHA8 Y LETRAS"(Der,to. ele
Olfualdn/Unlvenlda4 Autoooma ele N'Ul!'VO Le6n/TOJTe de .. lleetorfa,
Noveno Í'1110/MOJ1tene1, Nuno Le6n. M6mlo.
.

�PUBLICACION TRIMFSI'RAL DE LA
UNIVERSIDAD Atrl'ONOMA DE NUEVO LEON

ENERO A JUNIO DE 1977

SUMARIO
Presentaci611 ....... . .. .. . ... .. . • ... • . • ..

5

Mi Vocacidft Fik&gt;86fica, Dr. Jur. Dr. Phll Agustln Ba-

save Fernánde-% del Valle . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

9

Trazos Poéticos de Alfouo Reyu, Juanlta IdaHa

Garza Cavazos . . . . • . • . . . . . . • • • . . . . • . . . . . • • • • • 21

Poesia, Jorge de la Montafia . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . 41
m&amp; el mal como n el biew'.,
Franz Bouchaplea . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . • 49

Dml Jwn, " Hay Héroea

Autógrafo. de la B ~ Nacfortal . . . . . . . . . . • . . .

- - - - .. __ _

-- -

-

-

69

�PRESENTACION

5

�Se empiezan a vivir loa albores del afto de 1977 y 101
gobiernos del mundo ven una mejor penpecUva en la vida
eco~~lca _de IUS pa11es. La fnflactón se defiende, pero va en
retirada.
En Muico, el nuevo 1oblerno combina nuevaa dlrectricea
con las de su antecesor pero secutmoa aumidol tambl6n en
algo que puede llamarse un "bache cultural".
Ea en este aemeatre donde ae nota el retorno a la

auerra fria

entre las potencias mundiales y la bomba de neutrón viene a

aer el peor atentado el derecho de vida en la humanidad.
Bajo este ambiente aurge "Arma, y Letras" en III ecllct6n
extraordinaria correspondiente a 101 meaea de Enero a Junio
de 1977.

Impulsar la cultura y las ideas de nuealrol mejores pensadorea Hi como de quienes ee inJclan en ese escabrNo como
Incomprendido camino, ea un reto que obtiene pronta
respuesta en la Universidad Autónoma de Nuevo León.

1

'

7

�Es el doctor Agu,t1n Basa ve Fernéndez del Valle, uno de loa
filósofoa contemporáneo, de mayor reconocimiento, quien
abre la edición con una confesión: "Mi Vocación Filosófica".
Se ha e1erito tanto del Doctor en Jurisprudencia y Doctor
en Fllosolfa que sólo noa permitimoa remitir al lector a su

interesante aúllail.

MI VOCACION FILOSOFIC~
u

rus

EL QE8~tt9 QE LA EJ69§9FIA

Dr. 1ur. Dr. Phll A1u1tbt Ba1ave Ferndndes del Valle

Loe ~ - Poiticoa de Alfomo

89•

ºel mnieano

unlvenal" aon realiza&amp;. maptralmente por Juanfta Gana
Cavaioe, reccmUndono1 que tambl• como poeta, don
Alfonso fUe ¡rude.
Dice la Joven autora Gana Cavazoa que "en III poesfa &lt; de
Reyes) noe mue1tra IU car6cter Jovial, alpicado siempre de
bumorlamo. En ella encontramos a u.n tiempo loa motivos
popularea y cultoe, clúicoe y modernoe, penoaaJel y
unlvenai., dram,ticoa y bumonaticoa. Estas y otru
razones dan a 1\11 obras un gran valor literario y bumanfltico,
paralelamente."

Jorp de la Montana ea un joven universitario eetudlante de
Trabajo Social. SU poeafa en •tilo comenador, camplrua y
mfatica, Impacta en Ju fibras senalblea de qwen la lee.
De aú larp collcci4a, publicada en aran parte por el diario
"Unlnnldad", 6qano lnformaUYo de la Ualnnldad
Autónoma de Nuevo Lecln, aelecelMI,... "lncruelfbdón".

Fra111 Bouc.,._ • un viejo colaborador de Armu y
Letru. ~ l que IUlta de Uepr a lu PN&gt;fundidadel de
loa c1'alcOI D01 trae IU euayo IObre Ne peraonaJt de Doa
J111n, bailado • numen,a, obru.
8-:~lK-OI lleva por muchoa terrenoe plaadoa por Don

Juan. Aclallate.

.

Hfftor Goaúlea y o..ú1t1

8

9

�MI YOCACION FILOSOACA
Por el Derecho de la FilOIOfia

Voces discipulares y amigas, que no puedo desoir, me piden
que apunte, con los trazoe indispensables, el camino de mi
vocación filosófica.
Entiendo por vocación el modo integral de existencia que se
proyecta hacia la plenitud. Trétase de un sistema radical y
singulartaimo de preferencias y desdenea que emerae del
fondo insobornable. Descubrimos la vocación por un imperativo de autenticidad.
¿Cuándo descubri mi vocación? No lo 16. No podria fijar
una fecha. Sólo recuerdo que ml nlftez H vló surcada por
graves problemas que me hicieron perder, en buena parte,
esa infantil lnconsclencla de p,jaro y felicidad de nor. Mi
profesora de relilión me dijo, muy pronto, que mta padrea
tendrtan que morir y que yo tamb16n me morlria. El
panorama me horripilaba. ¿Quf sentido tenia la vida?. ¿Qu•
sentido tenla la muerte! Acudi a mi madre para formularle
pregunta,. Me tranqulllzaba , en parte, pensar que la muerte,
ml propia muerte, se encontraba aún muy distante. Mientras
tanto sentia una sed enorme de vida. un •"n de realizar
grandes e inconcretas hnaftaa. Ese intenso amor por la vida,
en todas sus dimensiones, aunado a un apetito de fundamentación, de claridad sobre el universo, me han acom1

t

11

�pallado siempre.
Mi primer maestro - y acaso el mis decisivo- fue mi padre.
Humanista, esteta y hombre de bien. Su profesión de
arquitecto, de profesor y de escritos, apenas si puede dar una
pálida idea de su vocación: "un esptritu enamorado de la
belleza, en comtante desvelo de apresarla dondequiera-que
pudiera intuirla o producirla" (A. Gómez Robledo). El me
imbuyó, desde nifto, el IUlto y el lnteria por las cosas del
espiritu. De ab1 arrancari, pur ulterior expeciflcación, mi
tarea vocacional. Se ocupó en tomarme lecciones, corregir mi
estilo, abrirme nuevos borlzontea, despertarme nobles
emociones... A veces me abrumaban sus exigencias Pero
siempre terminaba por comprender que deseaba para mf un
destino singular. De él aprencU a tener un gran respeto por la
fiJosofta 6cipllna suprema entre laa que especulan bajo la
sola luz de la razón natural- y por la Jurisprudencia, que tan
indispensable y alto papel repreatnta en la vida de convivencia. Una y otra vez me imtaba a tomar conciencia de
una iluatre tradición familiar de letrados.
En el bachillerato -caraado de materias filosóficas y
humanlaticaa- se despertó -mero balbuceo-, una incipiente
vocación fU0161lca qu, no lOll'6 adn perfilane y aclarane
por falta de verdaderos maestros. Jlecuerdo que lela, con
particular fnddón, el texto de "Introducción a la FUoaoffa"
de Aloya ldller y el texto de "Teorfa del Conocimiento" de
Johannee a.... Cuando hubo que decidir carrera, ln¡reaé,
sin vacilaciones, a la Facultad de Derecho y Cienclu
Sociales. Si hubiese existido, en aquel entoncea, la Facultad
de Filosofla y Letras, seguramente me habrfa matriculado
también en ella. De los cunos se,uldoe en la Facultad de
Derecho y Ciencias Sociales, me interesaron, aobre todo,
aquellos que tenfan mayor base fllosóflca : Introducción al
Estudio,del Derecho~Teoria General del Eatado, SoclolOlia,
Derecho Penal, Fllosofla del Derecho. La obra de Lula
Recados Siches, "Vida Humana, Sociedad y Derecho", me
hizo comprender que en el estudio (\el Hombre, de lo social y
de lo Jurtdico radicaba mi mayor entual11mo teor6tJco.
Mi camino a la filoaoffa pasa por el derecho. El ser Jurfdico

12
--.. -

. .......

_ ___ _

m~estra ubicado en el fino y autil mundo del e■pfrltu.
Nunca encontraremos el ser del derecho e~tre loa determinismos ciegos de la materia, porque su entidad pertenece
al mundo cultural-espiritual-histórico bajo el modo de ser de
una forma de vida social. Llegar a la filoso~la ~r el derecho,
presenta sus ventajas. No tan sólo por la d1Spos1ción lógica Y
la precisión mental que forjan las categorfas jurtdicaa, sino
también -y acaso més- por el "esprit finesae" que supone el
ejercicio del derecho. Otras profesiones podrin ejercene con
puro "espfritu de geometrla", pero no la de jurista. El
espfritu de finura, del que noe habla Blaa Paacal, prende,
-¡qué duda cabe! -en la trama autil de laa coaaa 1ingularea que
nos trae la experiencia cotidiana. Visión enteramente
necesaria para la filosoffa, pues el cultivador de ~na ciencia
particular que sólo se babit6a a los principios umversa!es al
modo de loa mateméticos, no advertid los hilos finos Y
enredados de la realidad. Filosoffa y derecho, en provechoea
simbiosis vital, se insertan en mi concreta vocación. Jacques
Maritain apunta la conveniencia de paaar por la disciplina de
una ciencia antes de llegar al campo de la fUOIOfla, para fr
subiendo de lo imperfecto a lo més perfecto. "Nótese b~en -nos
dice- que es més provechoso par~ la formación del filósofo
poseer a la perfección una sola ciencia, que conocer varia~
superficialmente y a través de obras de aegunda mano
(''Introducción a la Fllosoffa", Pig. 100, Ed. Club de Lectorea. Buenoa Airea) . Permftaaeme recordar que lllpel Mon- •
taigne y Francisco Bacon fueron abogadOI. Deacartea fue
Licenciado en Jurisprudencia, Leibniz fue Doctor en Derecho
y entre nosotros -para no ir méa lejos- José Vasconcelos Y
Antonio Caso pasaron por la carrera Jurfdlca antes de ~egar
a la ruosofia. Cuando Ingresé a la Academia Mexicana
correspondiente de la E1paftola, el Dr. Antonio Gómez
Robledo en su Dlacuno de Bienvenida, aeftalaba mi caso
-muy ge~erosamente, por cierto- como "una corroboración
más de lo bueno que es el haber llegado a la fUoaofla deapuél
de haber cunado las disciplinas Jurfdicas , que dejan hibitos
indelebles de claridad, precisión y orden, Y aunque no vuelva
uno a acordarse de ellas, preservan siempre de perdene en
metafisiqueos nebulosos o de naufra_gar _en el piélago del
coníusionismo. Pero no sólo por la bienhechora
~rmeabilidad de su filoaoffa por el esplritu jurfdico, sino
1e nos

13

�~irectamente y con rendimiento muy apreciable, ha contmuado Basave cultivando el derecho al par de la filosofía
e? entera c~nformidad con la tradición clásica y con ~
htSpanoamencana, segW1 la cual el filósofo no está en las
nubes, sino en la tierra, en la suya propia, ni deja de ser
ciudadano, antes por el contrario hace de la Repóblica uno de
los objetos preferentes de au especulación" ("La imagen del
hombre en Alfonso Reyes", Págs. 64-65, Universidad de
Nuevo León, 1964).
Antes de explicitar la decisiva influencia que en mi formación filosófica han representado los aftos de permanencia
,q ~•~d, qui~ referirme a mia maestros mexicanos. Ante ,
todo a José Vasconcelos. Conoci a Vaaconceios en mi época de
bachiller. Era un gran amigo de mi padre y muy pronto
empezó a interesarse en mi problema vocacional. No fue fácil
el trato co~ el Lic. Josl Vasconcelos. Sobre todo al principio
cuando le conocfa iJl1uficlentemente. Diaparaba audac~
afirmaciones, tajantemente, casi sin derecho a réplica . Poco
a poco me acostumbré a su tono pollmico, a sus monólogos de ,
solitario Y a su particular pedagogia. Le vi innumerables
veces en Monterrey, en México y en Madrid. Asistf a sus
conferencias Y cursillos. La correspondencia epistolar
también tendió sus hilos entre nosotros. Y la verdad es que
llegué a admirarle y a quererle entraftablemente. Reconozco
en él una paternidad espiritual m'8 genética que doctrinaria .
Me enseftó a pensar por cuenta propia, a encararme en carne
viva con la problemAtica filosófica.
Se dice que Vaaconcelos es el "maestro imposible", el
maestro que no ha podldo ser nuestro maestro porque no le
gust6 ser maestro. ¡Entend,monos! Vasconcelos no fue un
profesor de tipo académico porque le aburrla a muerte la
docencia profesional. Prefirió siempre ser filósofo en el
sentido platónico y por eao su magisterio se ejerció, sobre
todo, a traMa de su obra luminosa que aclara en ocasiones
-con sin igual luz- muchos pu·ntos obscuros. Maestro también
por la magnUica y valiente defensa de su raza ; por su
manera personal -fuertemente personal- de encararse con los
problemas fl1osóflcos; por las Inestimables sugerencias que
brinda Y por las violentas reacciones que suscita. Nunca
14 '

· olvidari que de Vasconcelos recibf el generoao eapaldaNIIG
para mi vocación filosófica. El fue quien me prologó, en 1950,
mi primer libro de rilosofia. En testimonio de viva gratitud
publiqué, ocho aftos después, una ext~nsa obra intitulada:
"José Vasconcelos" -el hombre y su s11tema-.
En diversas ocasiones asistf a cursillos y conferencias
impartidos por Samuel Ramos, Oswaldo Robles, Juan David
Garcia Bacca, Luis Recaséns Siches, José Gaos y Eduardo
Nicol. No puedo considerarme, sin embargo, como d11clpulo
de estos maestros. Con casi todos ellos me ha tocado participar en congresos internacionales de Filosofia y mantengo
relaciones cordiales de amistad y compafterismo. Les debo
importantes esUmulos y guardo un gran respeto por su
magisterio y por su obra escrita. Pero eso es todo.
Cuando crucé la frontera de Espafta, por Hendaya, llevaba
en mis manos las obra·s completas de Renato Descartes.En el
vagabundear de viajero solitario por diversos paises
europeos, habla asistido cuando sentia ganas, a cátedras de
distinguidos humanistas. Sabia que las cosas cambiarían
cuando llegara a Espai'la: Horarios, clases, problemas,
métodos ... En suma, iba a someterme a una disciplina
universitaria. En el fondo anhelaba esa nueva experiencia.
Presenta que el impacto de esa d.iacipllna iba
'a ser decisiva en mi vida. Fue preciso un continuo
dlAiogo con maeilroa y compafteros, para que mi vocación
filosófica se prefilase claramente. Asiatia dlriamente a la
Facultad de Derecho &lt;curaos del Doctorado) y a la• clue1
seleccionadas en ta Facultad de Filosofta y Letra, de la
Universidad Central de Madrid. Resulta
interesante
subrayar que en la misma Facultad de Derecho preíena laa
materias que pr esentaban una mayor textura íllosóflca :
Filosofla del Derecho, Derecho PoUtlco, PoUUca Social Y
Derecho del Trabajo, Curao Superior de Derecho Internacional... Loa seminarios • y los cursos de ambá1
Facultades me obligaron a manejar un riguroso instrumental
metodológico. Ante todo palpé ta necesidad de acudir a la•
fuentes y de manejar algunos idiomas Los maestros, que
hablan ganado sus cátedras por rigurosa oposición, no se
limitaban a tomar clases. sino que tmparttan conferencia• Y
15

�encauzaban Investigaciones. Para todos ellos guardo una
viva gratitud. No puedo ni quiero pasar por alto algunos
nombres: Alfonso García Valdecasas, José María Castiella,
Wenceslao González Oliveros, Juan Zaragiieta y Xavier
Zubiri. Me limitaré a apuntar la influencia de estos '&lt;los
últimos maestros -especfficamente filosófica- en mi formación. Quienes no conocen a don Juan Zaragiieta le admiran.
por su vasta información filosófica y por su · rigor
neoescolástico, pero se quejan de su esquematismo rígido y
de la sequedad en el discurso. Es preciso tratar al hombre
para constatar hasta qué punto están unidas, en su persona
filosofía y vida. No en balde su última y magna obra se
titula, precisamente ''Filosofía y Vida". De él adquirí
rumbos de escuela y hábitos de disciplina. No hay que confundir el tomismo amurallado de algunos otros profesores
mediocres con el necescolasticismo amplio y abierto del Dr.
Juan Zaragiieta Bengoechea. El caso de Xavier Zubiri está
más allá de la "socialización" de sus cursos y de sus escritos.
Habrfa que volver los ojos a Grecia para evocar su grandiosa
figura de filósofo vanguardista. Su magisterio ha enmendado
el rumbo de minorfas selectas que han marcado au Impronta
en círculos de creciente amplitud. Su interés vocacional por la
totalidad del universo le convierte en un "eapecialiata" de lo
universal en cuanto universalizable. Si 1e interesa por las
razones particulares -próximas-de cada sector de la realidad,
es porque anhelaba dar cuenta de los fundamentois, d&amp; las
últimas razones. Los conos privados de Zubiri -es~ fuera de
la Universidad desde 1948- no se limitan a expresiones
puramente dida\cticas; se trata de instrumentos de rigurosa
creación. De esa gigantesca labor zubtr1ana queda ahora -¡y
sólo Dios sabe cuándo se publicarán!. 20,000 folios inéditos. Se
dice que el maestro está consagrado, desde hace diez aftos, a
redactar, definitivamente, sus cunos, para ofrecérnoslos en
la letra impresa de los libros. No dudo, ni por un momento,
que la aparición de esta magna obra conatitufr1a un múimo
suceso en la historia de la fiJosoffa contemporánea. Pero
mucho me temo que la autocrftica, Ja hlpercr1tica que el autor
acostumbra ejercer sobre sus trabajos, retarde demasiado,
cuando no frustre, la publicación de los crusos. Loe que
dejamos Madrid, desde 1948, sólo podemos recurir a los
comentarios que salen de esa "especie de academia no ina-

1n:

16
._

____ __ -

. ._

titucionalizada" q!,le, al decir de Gómez A~boleya, cona,tituyen todos sus ávidos discfpulos. Cua~do v1v,f, en Madrid,
Xavier Zubiri sólo babia escrito un hbro: Naturaleza,
. toria,
· Di·os" • un libro que cuando se lee atentamente
H1s
a
-hablo por experiencia propia~ pued~ prov?Car un
"metanoia" . Está escrito en estilo nervioso, ~gil, limado,
conciso casi telegráfico. Es una prosa diamantma~fu~
de artificios, ejemplarmente rectlllnea: El eslabo
e~
lógico es impecable. El lenguaje llega, en la pluma de Zubiri,
a sus ultimidades expresivas. Su personalidad rectora noe
obliga, "ab initio", a entrar en el "ethos" filosófico. Se?timoe
el imperativo de restaurar la vida intelectual subordinando
jerárquicamente el saber de las ciencias _particular~s, más
allá de supositivación. Advertimos Ja luminosa inteligencia
que reviste la forma de las cosas. Y al vivir la ve~da~ damos a
luz la libertad. La teorfa de Zubiri sobre la religación o fun•
da mentalidad de la existencia -que no vo~ a exponer. ahoraes, a no dudarlo, una de las más preciadas Joyas de la fllos?ffa
de nuestro tiempo. Zubiri nos ofrece una nue~a noción ~ad~c~I
de la realidad con sus nuevas y distintas "rabones reahtatis ,
una metaffsica que abarca toda la trayectoria histórica del
hombre y sus múltiples conquistas y saberes. En 1963, el
correo me trajo un paquete que contenta el último libro de
Xa vier Zubiri, "Sobre la Esencia", con una cordial dedica torta
que mucho me honra. Este simple hecho, Po~ venir de quien
viene me produjo más alegria que el haber ingresado a tres
ilustr~s Academias. En Xavier Zubiri hem~ des~ubierto,
muchos de mis generación, una nueva luz filosófica Y un
nuevo estilo de filosofar. El nos ha lanzado, cob~ando conciencia de la realidad en la apasionante aventura mtelectual
del filosofar . El mag~o espectáculo del riguroso filoeofa~ en
cuanto tal, que es Zubiri, nos ha desvelado iJn m~o de ex~stir
v un tipo de quehacer vocacional. De ~f sé d~_1r que s1 no
imbiera ocurrido mi encuentro con Xav1er Zubm, tendrla un
esplritu completamente distinto del que tengo. Acaso .les haya
sucedido, eso mismo. a muchos otros . cultiv~d~res
hispanolocuentes de la íilosoíla . Y t~~ ese ámbito prodigioso
de la temática y problemática zub!flana, toda esa h!rencla
emocionada que no podemos ni queremos negar, nos lleva
-me lleva a m(. por lo menos- a hablar de nuestra deuda
con Zubiri.
17

�El 31 de julio de 1948 obtuve, en la Universidad Central de
Madrid, con la máxima calificación de sobresaliente, el grado
de "Doctor en Derecho". En la Facultad de Filosoffa y Letras
no tuve tiempo de adquirir la formación filosófica convencional. Me habfa casado y tenfa que volver a México para
fundar mi hogar. Pero Espafta me había dado ya una
disciplina y una formación filosófica básica. El resto era
cuestión de estudio y de meditación personal. El 2 de abril de
1963, una universidad mexicana -la Universidad de Yucatán"academizarfa ", "sit venia verbo", mi probada y definida
vocación filosófica, otorgándome el titulo de "Doctor en
Filosoffa, honoris causa". En la Universidad de Madrid, en Ja
Universidad Internacional Menéndez y Pelayo de Santander y
en la Universidad Hispanoamericana de Santa Marfa de Ja
Rábida habfa escuchado estimulantes cursos y conferencias,
en materia de Humanidades. Pero el pueblo espaftol me habfa
dado una viviente y más valiosa lección de dignidad humana,
de hidalgufa, de honor.... Prt&gt;nto aprendf a amar, entra na blemente, los valores del "homo hispanicus":
sobriedad, idealidad, personalismo. Me di cuenta que un
filósofo cabal no sólo concibe una filosoffa, sino que la encarna, la vive. Nunca más podrfa olvidarme de esa actitud
vital hispánica, de ese senequismo del que nos habla Angel
Ganivet en su "ldearium Espaftol": .. No te dejes vencer por
nada extrafto a tu espfrltu: piensa, en medio de loa accidentes
de la vida, que tienes dentro de ti una fuerza madre, al10
fuerte e indestructible, como un eje diamantino, alrededor del
cual giran los hechos mezquinos que forman la trama del
diario vivir: y sean cual fueren los sucesos que sobre ti
caigan, sean de los que llamamos prósperos, o de los que
llamamos adversos, o de los que parecen envilecernos con su
contacto, mantente de tal modo firme y erguido, que al menos
se pueda decir siempre de ti que eres un hombre",
, "ldearium Espaftol". Pág. 6, Librerfa General de Victoriano
Suárez &gt;.

circunstancia primoridal para filosofar ha sido Monterr~y.
Una circunstancia bien dificil, por cierto, para .una vocac!ó?,
filosófica . Pero no basta decir ''yo soy yo y mi c1rcunstanc1a
como lo dice Ortega. Habrfa que agregar: yo soy, debo s~r,
sef\or de mi circunstancia. Eso •Y no el naufragio en la ~Ircunstancia- es lo que específicamente humano, lo imperativamente ético.

ro

Cuando se Juzgue mi obra,·quiero que no se pierda de vista
mi circunstancia, mi hogar cristiano y tapatto, mi bella
ciudad natal, mi radicación definitiva en Monterrey. Porque
la obra escrita de un autor -y - la obra filosófica no es una
excepción- está entretejida con su trayectoria vital. Mi
lH

19

�TRAZOS POETICOS DE ALFONSO REYES
Juanita Idalia Garza Cavaio,

21

�Para expresar la definición penonal de un autor, •
necesario tranaportane antel hasta el fondo de sus obra,. Sin
embargo, la1 de Alfonso Reyea aon tan extenau que diffcilmente se podna llegar a una conclusión sobre su autor y
mucho menoa datacar de ellas un solo tema, sin sentir la
infiuencta de sus otras creaclonea.
La vida de don Alfonso fue prolifera como bumaniata,
literato, poeta, escritor teatral, etc., y ea un paradlama de lo
que un hombre puede y debe hacer por la cultura universal.

Aunque don Alfonso es" -gracias a su extensa labor- en un
pedestal, no ser, necesario que le bajemoa de abf para
comprender en ~l al hombre sincero, al amigo amable, al
gran erudito, al excelente embajador y a toc:101 esos personajes de la literatura que en •1 se encierran.
Su obra como literato es muy conocida y evaluada, pero
debemoa destacar que nunca deaiatió de la poeafa y por el
contrario, desde su m,a tierna edad se inclinó hacia este arte,
que desarrolló hasta su muerte.

23

�Un gr~n amigo suyo, don Antonio Alatorre, que fungfa como
secre~no en El Colegio de México cuando don Alfonso Reyes
era Director, comenta ~ue en cierta ocasión hizo éste un viaje
a Monterrey con el obJeto de recibir un Doctorado Honoris
Causa. Al l~egar a su ciudad natal, Reyes Je envió una larga
carta escrita e~ verso, con el fin de enterarse de los
problemas pendientes que hubiera en el Colegio.
Dice don Antonio: "Si algún dJa publico eate poema ~
acompaftarlo de un gran aparato de notas de pie de 'P'1ina,
para aclarar las alusiones que don AUonso , por cierto, no
hacia de muy buena leche".

Siempre Poseyó don Alfonso un liberalismo aglutinador, con
el q~e obtenía una extensa cultura abierta tanto a la tradición
clás1~a, como~ las manifestaciones modernistas que atrafan
a la Juventud intelectual del pafs.
Revivió a la poesía barroca, dando a la luz el libro
"Cuestiones Gongorinas" &lt;1927). En su poesfa noa muestra
su carácter jovial, salpicado siempre de humorismo. En elJa
enc~ntramos a un tiempo los motivos populares y cultos,
clás~cos y modernos. personales y univenales, dramáticos y
cómicos. Esta y otras razones dan a sus obras un gran valor
literario y humanlstico paralelamente.
Aunque se han hecho variados estudios sobre sus obras de
las ~ue se le han derivado ciertas tendencias, no hay' en
realidad una que verdaderamente lo defina, ya que ~I se intcres~ ba en muchos tópicos, frecuentemente de carácter
t•stáhco o filosófico. Tan destacada actuación ante estos
tem~~ se debla a su erudición y al extenso conocimiento que
dt•I 1d1oma poseía.
f:J Mexicano Universal -como se llama a don .AJfonso-, loaró
demostrar que hay fraternidad en todos los ,mbitos del
mundo ~ que nos hermanan la creatividad, laa Ideas, los
conoc1m1entos y. en gran parte. la comunicación.

Su posición-en pro del humanismo que debe existir entre
todas las razas es un gran ejemplo para el estudiantado actual que, imitándole, contribuir, a la paz y bienestar de la
comunidad mexicana en cualquier campo que se practique:
medicina, educación, alimentacióh, vivienda, etc.
Tratando de definir a Alfonso Reyes, don Antonio Alatorre
no lo describe como un "'sabio" en el sentido literal de la
palabra : "Fue un amateur: un hombre siempre ganoso de
saber; aficionado a la sabidurfa; no un shopól, sino un
philosophos, para decirlo en griego".
Un estudio ligero de sus obras teatrales "Ifiaenia Cruel" y
"Landrú", nos permite conocer una pequefta parte de la
personalidad y psicología de Reyes. Consigue manejar el
lenguaje de una manera sencilla y clara, dando a cada
palabra el significado preciso que necesita para definir cada
una de las ideas que expresa. Para dar la tesla psicol68lca de
estas obras se amerita un profundo y detallado análisis que
llevará a la verdadera intención que don Alfonso da a estas
publicaciones; como un incansable observador de la
naturaleza humana, encuentra confiictoa reales para revestir
con ellos a sus personajes ficticios, logrando darles una
dualidad de per1onalidade1.
Por una parte, encontramos a Ifi¡enia que padece de
disociación mental y que está en constante lucha con su
consciente y su subconsciente. En esta obra, Reyes impacta
por su suave y flexible manejo de las palabras al convertirlas
en poesía clásica y proyecta al mismo tiempo un toque personal y cultural. De esta manera, logra introducir al lector
dentro de la obra de tal forma que ya no lee, sino que vive y
siente los tormentos, los sufrimientos y las luchas de Ifigenia
con sus dos personalidades : la dulce buena hija y hermana Y
la cruel sacerdotisa, que al fin logrará triunfar, consiguiendo
la liberación de la esclavitud en que la tenlan los dioses.
"Landr~" también posee un personaje ambivalente, m,a
notable que en la obra anterior a causa de su condlcllffl tfmida
y apocada, que hace cambiar su comportamiento en la noche
al que observa durante el día . Al igual que lfigenla, tiene su

25

�consciente y su subcoDBCiente, pero a diferencia de ésta, no
hay lucha interna; en el dJa es llevado Por su consciente •
introvertido- y por las noches usa drogas que liberan a su
inconsciente ~onvirtiendo sus fantasfas en realidades- y se
deja guiar por éste con más frecuencia, provocándose un
problema a nivel patológico que le lleva a considerar el
asesinato como un placer corporal.
Estas dos obras son poseedoras de un profundo estudio
psicológico y como epilogo el triunfo completo conseguido Por aquellos personajes, pasando por alto los medios
que utilizó cada cual para alcanzar la liberación, porque para
obtener la libertad hay que luchar: "Se toma ora la pluma ora
la espada" afirma Garcilaso. Los dos buscaron y consiguieron su libertad, lo que no cualquiera puede afirmar
plenamente de sf mismo.
Nunca será mentira el afirmar que, como el general Bernardo Reyes nació para soldado, don Alfonso nació para
literato. Desde su niftez, dió verdaderas muestra, de talento y
capacidad para la poesfa, ya que desde loa once aftos empezó
a escribir, animado profusamente por su padre, el general
Reyes, quien fuera para el hijo poeta el "Cristo militar" y el
"mayor romántico mexicano", cuya muerte nunca dejó de
llorar.
La gran cantidad de libros de los más variados géneros que
legó a la humanidad son la mejor muestra de un genio que
pocas veces se ha visto en México. Su traducción -prosa
poética- es tan extensa que, salvo raras excepciones, es tarea
ardua estudiarla y analizarla fntegramente.

Sus armas siempre fueron las letras: fue uno de los fundadores más jóvenes del Ateneo de la Juventud en México.
"Yo comencé escribiendo versos, he seguido escribiendo
versos y me propongo continuar escribiéndolos hasta el fin;
sl'gún v.a la vida al paso del alma y sin volver loa ojos. Voy de
prisa. La noche me aguarda inquieta", escribió don Alfonso
en su libro "Huellas" demostrando aaf la urgencia que tenla
por cultivarse y escribir -siempre escribir-, no importando la
26

hora o el dia.

su conatante inve1tl¡ación literaria le hizo abarcar mucb01
géneros: como pensador, humanista, ensayista, literato,
erudito, psicólogo, historiador, critico, dlplométlco, pero
siempre y ante todo fue poeta, un poeta al que hombres éte la
talla de Luis G. Urblna y Amado Nervo han alabado y
reconocido su genio, no importando el estilo ya que, fuera
prosa o ensayo, todo .era poeaia pura. Tiene su poeafa una
descripción y narrativa que tranaporta a 101 hllaree por '1
explicados.
La cultura totalmente universal de Reyes lo convierte en un
poeta que canta a todas las bellezas del mundo, aunque tiene
cierta tendencia a las griegas. Las combinacionea J&gt;O'tlcaa
que utiliza aon manejadas acertadamente, de1de un breve
poema, basta los cantos bomérlcoe. Un buen ejemplo e1
"lfigenla Cruel".
Su completo conocimiento de la lengua espaftola le permitió
otorgar a la poeafa una forma totalmente subjetiva, d,ndole
brillo y forma humana e tnsun,nctole vida a las palabras; la
encaminó también hacia un nuevo u¡ulo, una nueva forma
de expresión, en la infinita bQaqueda de le»~ r~~
valorea de la naturaleza por medio de la ~bn ·

poesfa.
Se habla de cierta iníluencla sobre él de la poeala de
Góngora o de Mallarm~. pero la realidad es que todOI loe
poetas que estudió, influyeron en au obra ~tlca
Aunque se dedicó ·al servicio diplom,tlco, representando a
México en varios pafses de Europa y Am~rtca del Sur, la
literatura le siguió a donde iba. A Reyea le agrada deetacar
grandemente su amor hacia la naturaleza vegetal, a la
animal, a la humana. Su poeafa .. A un campealno" e1t6
realizada con pureza, sin artificios, cr,ada por un sentimiento
amoroso muy profundo, que habla dentro de Reye1.

�La esencia de la poesía era completamente conocida Por él
que se p~rmitió utilizarla en todas las formas de expresión deÍ
pensam1en!o Y del sentimiento que, aunados, dieron origen a
un _nuevo tapo de Poesía que aparece hermosa en todos los
estilos, ya sean contemPoráneos, antiguos ó modernos.
La naturaleza palpita en la poesía de Reyes, goza y es feliz
cuando el poeta ríe, y se apena y entristece si él llora. La
poesía alfonsina está saturada de los íntimos sentimientos
que vibran en el alma del poeta, vivencias que logra introducir hasta el alma del lector.
El vasto saber del lenguaje, las extenas culturas de los
pa(ses del mundo que estudió -especialmente Grecia-, y las
ex~riencias personales que tuvo don Alfonso , le permitieron
aphcar una nueva técnica a su poea(a sencilla y esPontánea.
Escribia el doctor Agust(n Basave: "Todaa las obras de
Alfonso Reyes dan la impr~sión de estar atadas indisolublemente a su alma".

De sus variados conocimientos, tuvo un margen especial el
estudio que hizo sobre los antiguos griegos a quienes det1icó
numerosas poesías. El minucioso análisis que hizo de los
poemas homéricos lo llevó a realizar un completo aprendizaje de ía llfada. Llega a ser tan erudito en esta materia,
que dice Eduardo Mufluzuri: "De pie, tocado con gorra vasca
y envuelto en su gabardina, asemeja ser un obilpo griego, de
esa su Grecia tan amada, de cuyo clasililmo religioso,
literario y pedagógico no hay en México otra autoridad que la
suya...
Importantes muestras de amistad tuvo con Amado Nervo,
cuyas obras editó y comentó. Muestra de ello ea una poeafa
enviada por Nervo a Reyes en respuesta a un ingenioso
romance que éste le babia enviado. Dice un fragmento:
Dios te guarde, Alfonso Reyes
a quien quitando el "es" 10l0,
puede sin mengua deelne:
¡Dios te guarde, Rey Alfonso!

Decfa Reyes que el hombre quiere innovar todo, desde si
mismo hasta el ambiente y aprovecha la poes(a como medio
para cambiar a la naturaleza del estado primitivo al
moderno, adornándolo de hermosos colores y bellas formas.

y Luis G. Urbina, al que distinguió con la publlcacl6n de

Aclara que el ser humano es un medio y no un r1n· y que este
medio -el hombre-, tiene la gran ventaja del ~er de la
elección, algo que ni siquera los ángeles tienen, demostrándolo plenamente en sus obras "Ifigenia Cruel" y "Landrú".

El soneto alfonsino destaca por una pureza y senc:illel del .
lenguaje, que no puede menos que llamar la atención. En
estos versos consigue dar un limpio consuelo y expresar su
hermandad a quien está inconsolable:

Una estrecha relación amistosa habfa también entre Reyes
"Recordación de Urbina".

A Enrique Gonz,lez Manfne1

Gracias al lenguaje el hombre se hizo, se configuró y se
co~stituyó, consiguiendo engrandecerse por sobre las demás
criaturas. A este respecto escribió don Alfonso: "Sólo a
través de la lengua tomamos posesión de nuestra parte del
mundo. En último análisis, el pueblo se vuelca y ae resume en
su lengua, donde hay la mención de todo su haber material y
la sus_tentación de todo su haber moral, en cosas, en ideas, en
c~oc1ones, en su respuesta ante la problemática de la
~x1stencla Y tu apreciación sobre todos los incidentes de la
Jornada humana. en su concepción de la vida y de la muerte" .
28

En esta soledad que ya comienza, .
la ruta desconozco toclavta:
todavfa me pierdo en tan lamenta
desolación y en la quietud tan frta.

Amanezco a cantar y i. aaspensa
canelón ae aboga como en a1°"48:
yo no tabla que el dolor dispensa
de llorar y cantar: no lo aabla.

�\

SI ayer me bacfan las palabras fiesta,
y el ruido de la gente compañia,
hoy pregunto slit voz, y no hay respuesta.
Enrique, pon tu mano con la mfa.
Tli dijiste: ..callar, la ley es ista.
¡ cu,nt• razón tu corazón tenfa 1

Igualmente, la respuesta que Gonz'1ez Martínez dio a
Reyes es un soneto lleno de dolor y llanto, de sonidos sordos,
de agonfa y muerte; todo ello expresado en un finfsimo verso
que teje las palabras a pesar de su dolor, con expresividad y

sencillez.

Aurque todas las obras de Alfonso Reyes encantan, es su
PoeSfa lo que máa nos llama la atención. Puede anteponerae el
Reyes poeta a todos los demás, y más at\n, puede decirse de él
que es un poeta-ensayista, poeta-prosista, poeta-crlüco, etc.,
~rque en todas sus obras predomina la pc,esfa. Reyes
siempre fue poeta.
Como confirmación a Jo anterior, dice Francisco Giaer de
los Rfoa: "Su poesta -lo aprecien asJ o no quienes antepanen a
ella dete~lnada o determinadas regiones de su escritura
total-• al¡o a,f como el centro f la ~sencla 11ltima de su obra.
Ea mu, al Alfonso Reyes no fµera, antes que cualquier otra cosa, poeta Yprecisamente el poeta Alfonso Reyes-, su obra no
tendrfa la calidad que tiene ni ofrecerla al lector que se
adentra por ella ese equilibrio, ese tono medido, esa gracia
Precha y fina que la caracterizan".
La emoción subjetiva de Alfonso Reyes es inagotable; el

Poeta es siempre innovador y atento a las cosas nuevas ; su
erudición y claridad de peniamiento le traen de vuelta cuando
vamos. Su poesfa espon~nea y sincera tiene dos causas de
estatura lntelectual: la poesfa popular y la tradicional.
El sello particular que contienen sus versos, las ricas expresiones e implicaciones que poseen, muestran en forma
abierta la personalidad de don Alfonso.

30

Su estudio sobre otros poetas fue profundo, como el que hizo
a Juan Ruiz de Alarcón y del que con mucha animación
escribió: "Es el primer mexicano universal, el primero que
sale de las fronteras, el primero que rompe las aduanas ...
Aparte de la natural poesfa clásica que le caracteriza, hace
un directo estudio de la mexicana. Inicia con la poesfa indfgena y llega basta la de fines del siglo XVIII, publicadas en
su libro "Letras de la Nueva Espafta". Este es un mapJfico y
bien logrado ensayo, adem,a de ser diferente a loe que otroe
realizaron por el uso que hizo en el de su gracia y humorismo
tan usuales.
Su póesfa ba sido estudiada y analizada profusamente, pero
no se ha llegado a un acuerdo final al respecto, ya que se le
trata de identificar con la de otros poetas y es aW donde
comienza el error. La poesfa alfonsina tiene una personalidad
propia, particularmente &amp;ulada por su autor y no permite la
intromisión de otras ideas que no sean lu penonales. De esta
manera, consigue dar el efecto deseado: exponer su pensamiento, realizar sus suefioa y sacar desde lo más profundo
de su ser los sentimientos más varladoa que lo pueblan.
Su estilo logra que el lector le aprecie m,s, ya que lo dirige
directamente hacia cierto punto, sin tratar de llenarlo en
detalles. La manera tan certera que utiliza para comentar loe
diversos temas que aborda, hace apreciar en 61 una arraigada
tendencia a universalizar la poesfa.
Lo primero que Reyes escribió fue poesia, d,ndole la expresión idiomática de cada pueblo; utilizó en sus venoa gran
parte de sus ideas psicológicas. Su profunda observación de
los fenómenos naturales en la conducta individual dieron
forma a otro tipo de poesfa que, sin aallne de las reglaa
establecidas, viene a ser un nuevo modo de humanismo.

Desde la publicación del primer libro. expuso su madurez,
extraordinaria cultura y profundoe conocimlentoa, aunadoe a
un excepcional estilo sencillo que contrasta con su erudición;
31

�provocó una ferviente admiración en las personas que lo
conocieron en Europa y Sudamérica por su gran calidad
humanfstica, destacando en aquellas culturas el nombre de
México.
Sin fijar una pauta, llena a su poesfa con diversos temas
logrando fundir lo popular y lo culto, Jo clásico y lo moderno,
lo personal y lo universal, los variados sentimientos de su
alma sencilla y compleja, lo dramático y lo cómico, etc.
Demuestra su amor a los clásicos por el mlmero tan grande
de poesías que a ellos dedicó. ~~te ea un fra&amp;mento de "A.G."
Asf, hermosa y ·a ltiva en tu liertno1ara
brotas ¡Oh nueva Ven.u Afrodl&amp;a !
Blanca, divina, vlr1inal y para,
de las aguas d~l mar que en aú •e agita.

Su canto a la vida resulta variado y en ocasiones diffcil de
entender, debido a la unidad que hace de los sueftos con las
realidades, corno en es~ fragmento de "Cathemertnon'':
Toda la vida se r~uelve en canto,
¿qu~ del dolor ni del placer cantoree,
parad el curso del eterno rfo
con 111 canciones,

'
Igualmente, da un velo miaterioao y aobrenatural
lleno de
leyendas a la poesfa dedicada a su patria, como puede observarse en estos fragmentos de "Ciudad Remota":
Entre espada, de crlltal
que tajan t• lua radloaa
¡de dónde tanto misterio,
M~xko, ciudad remota?

Vuelo de 11n 6gulla un dfa
qut t-n

!IUII

garras deaabrocba,

32

sobre el pei6n de la f6bula
las semillas de tu historia.

•

Se solaza en dar un si Y un no a su poesía, una c?,ns~nte
contradicción, como lo demuestra este fragmento de Vaivén
de Santa Teresa'' .
-Voladora y quieta luna,
garza de sl misma presa,
entre arabescos de hojas
va y no va, rueda y no rueda.

.
también su poesla una alegria Y luminosidad que
T•~~:n a la risa Y en ocasiones la convierte en llanto, como
conv1
lo hace en su poes'1a "Angeles" Yque dedicó a Jean Cocteau;
En tiempo de mis abuelos

los ángeles con Joroba
soUan contar an cuento,
sablan labrar, nblan
cocinar para el convento.
Se han olvidado de todo
ahora, con tanto Invento.

Aborda una muy variada cantidad de temas, ~ro : v riablemente utiliza un equilibrio clásico y jove~. a a v .
E:te es un fragmento de "El Poema de los Vientos .
Cuando en la tarde Febo se aprodma
al borde del abismo dt los cielos,
yo os he o(do: campeonts de la rima,
en un verso, cantar vuestros anhelos.

.
ue le embargan. suben desde lo mas
Las pasiones q
. do hasta sus manos e impulsándole
profundo de su ser. corrien
"
ct· ,, .
a escribir. Este es un fragmento de La Trage ia .
Nos miramos a loa ojos como dos luminarias
·Vana "luz en la sombra de la fatalidad!
~a,; almas ;oh tormentaa ! nacieron . solltarlaa

~• nos tstamos viendo detde la

■oledad .

�. E~ ~u ~fa , Reyes concede una parte muy importante y
s1gmf!cahva al amor porque, sin él, no toma la pluma. Tenla
experiencias p_ropias sobre las necesidades del ser humano y
tal como las v1vfa, las expresaba. Asf, dice en un fragmento
de "Esta Necesidad":
Esta necesidad de sacrUido
que me hace vivir como mlUiendo
me sableva de modo q■e 80 e■&amp;le_.o
C4Smo me tJeae. Amor a •• ■en-Ido.

Su PoeSfa también comprende innumerables metáforas y
f~rmas retóricas e incluso su erotiamo va adornado con
picardía y buen humor.
Aband~na la_~ante actitud que toma una falaa sabidurta y
~e permite utilizar la suya auténtica, provocando asf una
inesperada invención idiomática CGD UD lenguaje popular:

realidad; de la mentira a la verdad, del ayer al malana o al
presente, como en este fragmento de "Evocaciones en el
Crepúsculo" :
Yo me voy por mi eamlno,
cllltlvaado mil evoeacloaet,
y solando realldadet,
y alentando entre vlllonea.

Su gusto por la poesfa breve es UD modo penonal que llama
la atención. Claro ejemplo de ello es la poeafa que eacribió con
respecto a la "Divina Comedia" que inmortalil6 a Dante y de
la cual hizo Reyes UD pequefto poema titulado "Símbolo":
"Soy Beatrh y te apardo; Uep prnt.-"
y Dante el lamortal. boaeo y 1Ueate
a travú
lllfleno, 1■ fuesto
camino e.aapreaden. Ma1 el vldeate
no een , ..... de terror luaae:
Que lo llna Vlrllllo •e
y la vos 41e llea~ .. llace ~•ter

•l

la•••••

¡T1a&amp;e •e lla 411cllo la lente
que me voy a UTepentfr!
Y yo, tan alfosecuen&amp;e
¡ me lo he dejado decir!

Su identificación con Garcilaio, Gón,ora, Lope y baita
Bécquer, es completa. Sin olvidar su calidad de mexicano ■e
une a estos poetas de la edad de oro, confundiéndose con eilos
en su espiritualidad, temperamento, tiempo y lugar para
obtener una unidad indivisible en la poesfa . A pesar de esta
comunión espiritual, lamenta no haber vivido 8118 épocas
como lo expresa en "Lamentación Bucólica". Dice asf u~
framento :

La sencilla prosa P"tica que nació de Alfonao Reyes ea una
verdadera lección de humanismo, dedicada a este mundo
moderno, casi insensibilizado por loe problemu que padece.
Nos ha dejado una inestimable herencia en sus obras al
despertar -por medio de ellu-, a UD mundo muerto, cui
olvidado y del que podemOI obtener muchas experieaclu.

1

Taimado Intento volver
a las Edades de Oro.
y si no lo llego a hacer
sólo es porque el medio Ignoro
que para ello he menester.

~taneja con maei.trfa la temporalidad de tal forma que noe
tanto de la realidad al suefto como del suefto a la

envla .

3-l

Insufló con sus palabras nueva vida a loa fildlofoa anti¡u01
y lea proporcionó calor y

aentimientoe proploe en

1111

llbl'OI,

utilizándolos como modelos de enseftanza moral. Con mucha
razón expresaba don Miguel de Unamuno: "La inteligencia
de Alfonso Reyes es una parte de 1u bondad".
Como pocos escrltoree, don Alfonao Reyes tuvo siempre la
conciencia de poseer en su mano un Instrumento de aran
valor y responsabilidad para el hombre. Siempre fue duefto de
una completa •&amp;Wdad mental, finura eat6tica y protundidad
espiritual, que le llevaron por loa aenderoa. mu tortuOIOI
pero también por loa m,s roménUcOI que a pocoa poetas
concede la poesla.
35

�Su gra n huma nismo le hizo amante de todas las
generaciones. por que en él habfa intemporalidad. Esto se
refleja constantemente en sus obras pero se destaca más en
las poéticas.
La personalidad que expresa en sus poemas viene a ser
muy explícita, ya que don Alfonso siempre tuvo una actitud
abierta a todos ; en cada verso se leen los más variados
sentimientos que vivfa e incluso y sin que se cometa algún
error, se puede seguir su vida espiritual por medio de la
poesfa .
La exuberante naturaleza que le caracterizaba era una
gula constante hacia los temas universales y en especial los
clásicos. Romántico poeta descriptivo, don Alfonso repara en
que la poesfa es siempre más libre que la ciencia o la
erudición porque su obra -siempre universal , no se ajusta a
determinada época , consiguiendo desarrollar tanto los
sentimientos actuales como los anteriores y asimismo, sus
recuerdos o vaticinios.
Tanto t'n su poesfa como en su prosa, Reyes toma como
base una estricta disciplina de método y orden. lo cual puede
decirse también de todas sus actividades. como fueron: los
cargos diplomáticos. trabajos administrativos, históricos,
etc.
Una distinción muy especial en la obra de Alfonso Reyes
&lt;'sta e n s u lécnica -siempre culta-. que le permite expresarse
l'on un absoluto dominio propio, además de dar a conocer al
m ismo tiempo. la gran intel igencia de que era poseedor;
. huen ej&lt;'mplo de ello son las poesías epicúreas.
Pn•l'isamente es su poesta épica una clara muestra de los
t''&lt; ll'llsos conocimientos hom~ricos que tenla . Su traducción
dt&gt; L a Jlfada en vers o variado. es una rara pero hermosa
nu•zda d e la fluidez del castellano y la pureza del espai"\ol ;
tarnhi&lt;'n da una d ara idea de s u s apiencia p&lt;&gt;t\tica y del
maranlloso manejo que hact' i:lt•I lenguaje. ade mas df' q ut•
11111u·d1a t.1m cnl&lt;' se capta el profundo conocím irnto que tiene
dt• I t.- nia &lt;¡ut• ri t':..urrolla . con t•stos, l'rsos lo~ra nnf1t'ar t•se
mundo dt&gt;sapart•cic1o pa ra las nueva:.. ~en&lt;'rut·wnc:..

Todos los elementos extraftoa a nuestra cultura actual caen
bajo la pluma de Alfonso Reyes quien, con su sencillez y
erudición ya naturales en B, consigue darnoa la correcta
interpretación de esos fondos esenciales de lo humano,
motivo que da vida a los clásicos.
Otro poeta que tradujo en verso la Ilfada, aunque no
completa, fue Leopoldo Lugones y a peear de que III verso
pasó del endecasílabo al alejandrino -porque ~l mismo decfa :
"Nuestro alejandrino es el exámetro romanceado"-, dando
asl un toque personal a su poesla, la convierte a un tiempo en
homérica y lugoniana, no asf la de don Alfonso.
La universalidad de que siempre dio muestras don Alfonso,
era una pequefta parte de su extensa cultura. Sabia de la
necesidad que tenla México de escuchar y de que se
escuchara su voz en el mundo; es por esto que dijo en varias
ocasiones que "la única manera de ser provechosamente
nacional consiste en ser generosamente universal, pues
nunca la parte se entendió sin el todo". Esto hace real que la
poesfa alfonsina sea tan universal como la pintura de Diego
Rivera.
Siempre la palabra escrita es el reflejo de la palabra
hablada, pero en poeafa no siempre puede expresarse con
· pa\abra1 el sentimiento que se desea comunicar; esto •
precisamente el punto principal que hace diferente la poesla
de Alfonso Reyes a las demás, porque consigue encontrar las
palabras exactas para definir los sentimientos que quiere
expresar, lo poéticamente creado por sus sensaciones.
El encanto de su poesfa no está contenido en una métrica
popular, ni en consonancias _profundas qu~ relacionen al .poeta
con sus conocimientos propios y sus sentimientos peculiares.
Pasando esto por alto, la verdadera fascinación se encuentra
en sus evocaciones poéticas que tienen a un tiempo un dejo de
realidad y rantasta , de sueftos y verdades, de ideas y
palabras, de un extraordinario humorismo lleno de alegria
viva y musical, aunque no se puede afirmar que su ver1iflc1¡ción es fécil, porque esta dem01trado al minucioeo
examen que hace a cada una de sus palabras. Por esta razón

37

�se expresaba de Reyes el inmortal poeta español Federico
García Lorca: "Lo que más me impresiona de su poesía es el
señorfo sobre las palabras, el proceder como un señor o amo
de las palabras".
Puede afirmarse que es el amo de la Poesía porque en la
totalidad de sus obras los sentimientos expresados son de
poeta, tanto en sus ensayos, criticas, narraciones, cuestiones
filosóficas, históricas, etc. Las poesías alfonsinas se deslizan
suavemente por un tono clásico y a 1n vez romántico, pero no
permiten que el sentimiento provoque imperfecciones o
errores en su versificación.
La principal preocupación de Alfonso Reyes son el fondo y
la forma de la poesía, factores importantes para su integración. Aunque de forma clúica, esta poesfa es auténticamente mexicana y la prueba de fuego está en su
patriotismo incansable, a pesar de que vivió fuera del país
por prolongado tiemPo, profundizó aún m'8 su nacionalidad,
de lo cual dio innumerables demostraciones. Como dijera
Gabriel Méndez Plancarte de la poesía alfonsina: "Limpia y
decorosa, auténticamente helénica y genuinamente
mexicana".
En el oficio de escritor, no hay senderos que él no haya
recorrido, utilizando su amenidad, vastos recursos
humorísticos y extenso~ conocimientos, ayudado
sobremanera por la extensibilidad del idioma.
En cada inflexión de su !frica se perciben invariablemente
la vo1. del siglo de oro y la de la época moderna; elegancia y
agudeza, donaire e ironía, ternura y pasión. Aunque su poesfa
~ontiene rnuc~as ~strofas que recuerdan a Góngora, no
tienen la comphcac1ón que éste acostumbraba dar a su verso,
pero hay una marcada concentración en cada uno de ellos;
,·on esto y todo, cada poesfa alfonsina es como una muestra
d&lt;'I radiante y bello sol que nace en cada maf\ana.

Aunque lt&gt; tocó vivir entre tormentos y tormentas, Alfonso
Ht•ycs tuvo siempre el ideal de la serenidad. Da su poe1fa un
continuo eompás ) asl como hace prosa poética, también

escribe poeaia en prosa, como ejemplo de ello eai. "El
Descastado". Ast.mismo, hace una rara unión de locura y
prudencia en "El Peregrino".
Utilizaba con frecuencia la retórica en 1U1 poesfa1 y se
guiaba Por una lógica tradicional que no permitfa la influencia de ninguno de los filósofos de moda en la época;
Reyes fue un poeta clásico de formación, pero el gusto que
tenia por Grecia era, mú que de ella misma, por au idea de
que era la estructura del universo. Segón Max Aub "la poeafa
es nudo secreto que ata las palabras, si no misteriosamente,
por lo menos de tal manera que los demás dif1cilmente
alcancen el Por qué".
Reyes se permitfa leer lo culto y lo dificil en Ruiz de ~
y en Góngor:i, no para infiltrarlo concretamente en su

obra

poética, sino para crear independientemente una poesla pura,
y se proveyó a un tiempo de la literatura mexicana y la
barroca. Resulta verdaderamente incomprensible saw
cómo fue que Alfonso Reyes, coa todos 11.11 conocimieatoa,
logró expresarse eón una claridad y sencillez extraordinarias
dentro de la cultura mundial.
E~ sus poesf&amp;1 helénicas coloca audacia y junto a ellas una

suavidad y gracia atenleDNI su estilo ea una macla de
tersura y elegancia que hacen evocar una profunda madurez
de reflexión y estudio; hace conjugar lo humano y lo divino
sabiendo que "la literatura no conoce limites, tanto en aua
temas como en 1u expresión".
Hizo algunos retntOI pÑtico:; de sf mismo, como eJ de
"Conflicto", "Madre" , "El Peregrino", y a)¡unoa ver1a1 de
"Jornada en Sonetos". Sabia Reyes que el cadcter de una
obra de arte no e3lriba en el tema que dewarrolla el autor, sino
en la sensibilidad con que lo hace. Aaf. Max Aub lo definió:
"Alfon!o Reyes, poeta de todas las horas, al que qulú sólo le
faltaron las voces de la ignorancia".
Se contenta en Alfonso Reyes un humanlamo mialonal, en
un lñtento por reaolver la problem6tica del hombre y la crlala
ae ~ cultura, la tem,uca del humania!Do en el renacimiento,
39

�en el que se daba preferencia al sentir y obrar antes que al
saber. Rechaza la preocupación por el hombre tratando de
darle una internacionalidad y sobre todo, apreciaba
profundamente la fe y el amor a la patria; daba gran estfmulo
a sus compatriotas
para que buscaran un mejor
conocimiento de América, porque sabe que sólo habrá
responsabilidad donde haya un pleno conocimiento.
La armoniosa bifrontalidad culta y popular, a un tiempo
que su americanismo, son el más noble sentimiento carac•
terfstico de él. Un continuo movimiento dialéctico destaca en
sus softadoras poesfas y en ellas se hacen hallazgos sentimentales desconcertantes.
En el prólogo de sus "Memorias" dice: "El arte de la ex·preslón no me apai;ció como un oficio retórico, independiente
de la conducta, sino como un medio para realizar plenamente
el sentido humano".
La fina ísutileza del idioma destaca inmediatamente, lo
mismo que la inteligente perspicacia de que hace uso. Entrelaza con maestrfa lo objetivo con lo subjetivo, lo real y lo
imaginario. Cada poema se unifica por una multiplicidad de
tiempo, lugar, temperamento. modo, logrando asf una labor
pletórica de encuentros extraordinarios, lnlcidencias
amorosas, etc.
Conociendo lo más profundo de los secretos de la retórica,
usa en ocasiones los versos mutilados o evita el uso de la
sinalefa en todo un poema. El mismo Reyes conoce que "las
influencias de que la ciencia y la historia recibe la literatura
significa un ensanche, no una Jimitaclón de su tem,uca ... '"
Como un pequefto resumen de todo esto, es dable decir que
la poesta alfonsina logró la conquista de la libertad.

PQES1&amp;
Jorge de la montaña

�INCRUCIRXION
Probablemente
tendrfan que venir
uno, .cinco,
seis o m4s;
mU, dos mil:
no sé cu,ntos
cerdos m,s
se necesltarfan
para matar
mi poesfa.
Tendrfan
que venir
ejércitos
de ladronn y asnlnOI
con bombaa,
hachas,
garrotes
y tablones:
y con todo y eso
jam,a lo lo1rarfan.

Quisieron
crucificar tus manos,
tu cara y tu poderfo,
en el viejo balll
de los desvalidos,
pero t4:
Hermosa,.....,
Ola, amada mta,
43

�te escabullute
por los montea
y por los frfos :
brincaste cercas
y paredes
tan -'lo por jantar.
tu, manos a las mfas.
Te metiste
urgentemente
por las grieta, d6e0es
de mi lnsplractn.
Luchaste valientemente

contra la debilidad
de mi h11:
deja1te atr61
claveles y marfUes
y empalaado
tu lateU,eacla
aobrela■ma■a

venlste a Uberarme
de mi etclavltad;
recoaoclste
la virtud del dempe
ea1bala•. .•
y esc■rrlfÑe&amp;e
Por entre el
campameato m6gtco
del pabla
de mi pluma sordomuda
dejaste ll■tr
versos a craaaet.
Sallate libre
de los tropluos
y mordldae
de 101 mll aeclee
que te qulaleron deteaer.

mil veces neclot
y estlipldos adem,,.

cu,ndo pueden detener
el vuelo flrreo
de la poetfa .•.!
SJ todo lo que poc1,1a ver
y bHta lo que no pod41a ex,Ucar
con la, truncas palabrae
de loa mil leapajft de Nbel:
es poesfa:
111 flores y
los ,rbole1:
Jot llomlelda■ y
'los CID6algOI:
IOI polltlcOI y
la basara;
los arrleroe,
los leladores,
los estafadores, y
los eltlbadores:
el activista y
el ap,tlco:
el cobarde y
el revolwcleaarlo.
todas las Marfa1,
los FrancllcN,
los Gon1"ea, y
IOI Monterde;
todas 111 caacad11
loduale■

y

loa rfos.

Necios,
necios,
mil vece■ neclot.
Nunca se puede detener
el tiempo ni la bla&amp;orla:
ni tampoco el principio

Ned..,
Declol,

44

45

�tendré fin,
ni el fin se reabal6 Jam,s
en un principio.
Y el arte es ~sto:
Aire
y agua.
Vida
e Inspiración.
Dolor
y triufo.

Deseo,
pasión
y amor:

Aaf como lo laace

la cl¡arra,

preiando siempre
a la aoclae
con 111 canto
y ID lealtad.
Y pariendo

coao Jacl4na1a.
Haciendo
de la oscuridad
una eterna

Es vivir.
Y por sobre todas
las cosas
es refiexlón,
es crftlca, ea:
Libertad.

Oh, poea(a .
Mujer Libre,
valiente
y 1ln prejuicios.

l111.

Aaf la peeaia
taar, de las laces

de la nclae
■■

telar comnkarlo

y . . 1a••~ ..........
■n

eterno aol.

Para matar
la poesta

no bastan
bembas al garro&amp;el,
aancoe al exploaloaea:
hambres al mlaerla1:
sacerdotes, ■l damas

Tui Hgacea dntlcoe
lr(an tejiendo
e,telas
en la lierra,
en el cielo
y en la mar.

de la carita•.
Tendrlaa que matar
mil mundos.
Tenddaa qae evaporar
la existencia
de las pledr11
y de la1 aves.

Llorando
con el pueblo.
Rrlndando
sus alegr(ai.
Y tejltndo,
tejiendo,
tejiendo siempre:

46

sa libertad.

Tendrlan qae demoler
la eaperaau de lol llombret,

47

�en los hombres mfamos.
Tendrfan que acabar
con los terrones,
con los Ideales,
con los mercados, y
las peluquerfas.

OON JUAN

ª Hay Héroes en el u
Franz Boucbapies

Tendrfan que hacer
otros mil mundOI
Y con todo y eso:
hacerlo
jamés lo podrfan.
Por eso
reventando
trancas y bandera.,
candados y cordeles,
que quisieron tener
a mi boca gigantesca
y popular
entre las muletas
t&gt;ndebles
de silencio y senectud;
A ustedes,
muertos y soñadores ;
pasajeros de la explotación ;
a ustedes
os digo sinceramente
que sois

unos
mil vect's
y estúpidos ademb .

necio■•

necio■ ,

necios

CIIIO

en el bien 11

CLa Rochefoucauld &gt;

�Si busdis en la Literatura, un personaje m'8 univenal que
Don Juan, de seguro no lo descubriréis. No hay una figura
más atrayentes a los ojos de los poetas de todos loe tiempos,
clásicos. románticos y contemporáneos, que ese réprobo
audaz. surgiendo de las sombras de la leyenda y ocultándose
siempre. escalando los muros claustrales para gozar a una
bella religiosa y sorprendiendo a las vírgenes incautas en su
lecho señoria-1.
La trágica figura de Don Juan recuerda mucho a la de
Sat'11. Descubrtmoe en él, mucho de la &amp;nadeu, audacia ,
astucia del tentador infernal y esa rebeldta byroniana hacia
las leyes Humau• y Dlvlnu.
El pueblo. los poetas, los pensadot'ea y los mdslcoa, ae
apoderaron de ese semi-dios, seml-demoato por cuyu venas
C'orre sangre de lobo y de serpiente, lo dlvtnluron y Jé con•
ct•di&lt;•rnn un sitio entre los tnmortalH.
1.t--s deslumbraba porque simbolizaba para elloa•. Ja f\lerz9
avasalladora de la Naturaleza, incontenible, destructora de
las barreras que la moral impone. i¡noraote acaso de los
lf m ht&gt;s que e,dst~n entre t"I Bten y el Mal.

51

·

�• En "El Lobo Estepario" de Hermann Hesse, Harry Haller
se refugia en la soledad para acallar el imperioso llamado de
la carne.

Lucha por silenciar su rebledJa y sin emhsrgo, pugna por
romper todas las cadenas que lo sujetan.
Don Juan se ha liberado. Es el grito de la sensualidad y de
la embriaguez carnal. Es el lobo merodeador y voraz que no
trata de retener su demonfaco apetito.
Es pues Don Juan, el héroe para el que no existen murallas
infranqueablel lll doaceU.1 altivas y ea devoción aecreta que
nos mueve hacia~•. es sin dÜda al1una. que existe algo de ese
ser dionisiaco en nosotros mismos.
Con m,s razón que "Hamlet". Don Juan podría exclamar
triunfante:
.. ¡Fragilidad. tienes nombre de mujer! ".
En el grito de la carne victoriosa que en interminable orgia.
vuela de los brazos de una de sus victimas a los de otra.

R.bloeo af'8 del deleüe puajero, de la Ntisfacctón de loa
sentidOI que apenu da calor a las mujeres a quienes pierde.
Se burla de lomaaa¡rado, nada le detiene. NI el crimen, ni
el horror a los castigos Eternos o a la Muerte .
El es la Bestia que llevamos dentro. 6vida de carnales
deleites. que ruge en nuestro interior sus mal reprimidos
deseos.
Don Juan es un solitario. Es el lobo merodeador que a veces
toma la piel de oveja de la hipocrei;la para asegurar el golpe.
St&gt; sirnte superior a los drmás hombres porque ha roto todos
los vtm:ulos con la sociedad y con Dios a la que están sujetos
los d,m,s
Su victoria sobre el

SE'XO

opue~lo conflrmale esa

superioridad, es pues un ególatra. Otro Narciso ,·11) o solo
placer es saberse adorado y temido al mismo tiempo.
Mientras otros persiguen nobles ideales o esperan alcanzar la
Felicidad, él diría como Wilde:
"¡Nada de Felicidad! ¡Nada de Felicidad! ... ¡El Placer!. ..
¡Es preciso desear lo más tr,gico!.
Don Juan, sujeto a mil interpretaciones y comentarios, será
siempre un motivo Eterno, no moriré como han asegurado
algunos pobres escritorzuelos.
Fray Gabriel Téllez (Tirso de Molina&gt; de la Orden de la
Merced que lo creó, tenfa una a¡uda visión palcoldlica no sólo
cie su época sino de la Humanidad.
Pero sin embargo fue olvidado casi durante dos siglos y
llegó a convertirse en personaje de guiftol, no obstante haber
sido utlllzado por Moliere, por Goldoni y por Sbadwell en 1111
dramas , para resucitar más tarde triunfalmente bajo el genio
muaical de Mozart. Byron, Puacbkin, Dumas, Zorrilla, Baluc,
Bernard Shaw. Richard Stfauss y otros, imprimieron su sello
y su personalidad en él, posteriormente
El poeta prusiano Ernst Hoffmann, fue el primero que
analizó la figura de Don Juan convirtiéndolo en un esplrltu
insaciable, en po11iempre de un lrleal quim«ico, deaengaftado
no obstante de la rea lidad, y ast nos lo presenta :
"Don Juan se encontró al fin destruido por los placerH de la
,·lda real: y despreciando sobre lodo a los hombrH, debió
irritarse contra aquellos rantaamu de la voluptuotidad que
por tanto tiempo babia coa1lderado como el ble■ 1upremo y
qut lo habian engalado tan amargamente. Cada mujer que
violentaba, ya no era para un placer de I011tntldo1, sino un
insulto audaz a la aaturaleu humana y a su cr~ador••.

,1

Otros poetas alemanes lo eompararon con Fausto erró53

�neantente. Nikolau, Len~u y Christian Dietrieb Grabbe lo
ponen a la altura del sabio tudesco. En nuestros dJas Hans
Falla~a (Rudolf Ditzen) nos lo presenta en su novel~ "Der
Unge~1ebte Mano" (el hombre que no fue amado) como el
l!bert:~o fracasado Erich Mutzbach, pero Thomas Mann en su
hbro Las Con_fesiones de un Impostor", hace de Félix Krull
un Don Juan trmnfante, un pillo redomado que guarda mucha
~.emejanza con el "Gil _Bias de Santillana" de Lesage, el
Guzmán de Alfaracbe" de Mateo Alemán o ·e1""Jteinécte
Fuchs" &lt;El zorro Reinecke) de Goethe.
De todas ma~eras, a partir de Mozart, los alemanes ya no
podrán concebir a Don Juan sino en el drama musical como
podemos ver en la obra de Strauss. Aun, el escritor berlinés
Walter Benjamfn, nos dice del legendario seductor:

"En Don Juan. ese hijo predilecto del amor, se ha encarnado
f'Se _secreto que le· permite compaginar, de manera
fulr~una_nte, en todas sus aventuras, la decisión y su
asp1rac1ón mb dulce. Recobrar la esperanza en el éxtasis y
hact-r preceder la decisión a la solicitación. Esta forma
definitiva del placer, sólo puede expresarse por medio de la
músi&lt;"a. Don Juan necesita la mlislca como Incentivo del
am~r". Verdaderamente, podrfamos asegurar sin temor ·a
equivocarnos que el "Tannhauser" de Wagner, no es sino un
Don Juan germano que tiene mucho parentezco con el espaftol
hasta en el apellido. Pero Tannhauser es el libertino
arr(&gt;pentido y Don Juan no se arrepiente jamás.
E_nl~e los que _han to~ado el motivo de Don Juan de aquf
~a ra sus creac iones literarias. debemos de mencionar al
ins igne bardo hispano-germánico, Don Juan Eugenio Hart;,enhusch que descolló en las letras ibéricas al lado de
Bt&gt;l'quer. de Espronceda. d&lt;.' Zorrilla y de Nunez de Arce. El
dr:.i ma d~ Harlzenbusch. se llama. "Vida por Honra " y el
~•:otagoms ta c~ntral de la obra. es el famoso poeta, libertino y
1
, _1_ ma-pe1~denc1as, Don Juan de Tassis o de Tarsis, Conde de
1
\ 11.imediana, que osó poner sus ojos hasta en la Reina de
F,spaila , Y se atrevió a difamar su honra lndl1cutible. El Dr.
1 ( ; rcg91io Ma ranon ha ve~gado a sus victimas porque en su
iihro s ohr.., Don Juan. ha enlodado con verdadera sai'\a la
f1¡:ura histórica del Conde de Villamedíana prest&gt;ntándolo

como un in.feliz de lo más despreciable 'cuya virilidad estaba
en duda.
Algunos creen que este caballero, fue el auténtico modelo
en el que los escritores del siglo XVII se inspiraron para crear
la figura de Don Juan. Otros suponen que lo fue el libertino
conde Don Miguel de Mafiara, que también era sevillano.
Este, llevó una vida disoluta y repentinamente se volvió
piadoso y se entregó a la oración y a la penitencia. Murió
como un santo, venerado y admirado por todos.
Tenemos también al más audaz y temerario de todos los
conquistadores Donjuanezcos. Giacomo Casanova, Caballero
de Seingalt, aventurero veneciano de sorprendente destreza
en el arte del amor y de las relaciones humanas, pues se hizo
recibir y admirar por reyes y Emperadores y adorar por
millares de juveniles corazones femeninos. Vivió en la corte
de Federico 11 de Prusia y de Luis XV de Francia y ·tal va,
sirvió a ambol como espta y confidente. Sin embarp m~
corno un miserable y servil lacayo de un Prfncipe caprichoso,
a una edad muy avanzada en la que su única distracción fue la
de escribir sus voluminosas "Memorias" que jam4s se han
publicado Íntegras.
·
Don Ramón de Carnpoamor, poeta espaftol autor de
"Doloras y Humoradas" muy renombrado a finea del siglo
XIX, tomó el ''Don Juan" de Byron pintándolo viejo y
decadente e inicuo en un poema, en el que a lmltaclc)a del.
drama de Dumas "Li caida de un énaelº, una de 1ua anU,UU
amantes, ocupa su lugar en el infierno para asegurarle la
salvación eterna. Don Juan acepta cínicamente el sacrificio.
Hasta en la pintura ha infiuldo el penonaje de Don Juan.
Es notable el cuadro "La canción de la Champafta o el actor
De Andrade en el papel de Don Juan" del pintor alemán Max
Slevogt. En esta famosa pintura, Don Juan aparece con la
mano en alto en actitud desafiante.
Y esa es verdaderamente la disposición de Don Juan hacia

55

�las leyes Divinas y Humanas. Simboliza el desafío de la
audacia hacia el mundo que le rodea.
Nada resiste al vigoroso empuje del demoniaco burlador
todo cede a su paso.
_
'
. Desgraciadamente, en la realidad vemos parodiada la
figura del seductor de una manera tan pobre y tan
repugnante que no podemos menos que volver el rostro
asqueados.
Hemos idealizado a dicho personaje y nos suponemos un
tipo elegante, un hombre de mundo al que los demás hombres
admiran y las mujeres adoran como el Don Juan de Byron o el
Jobn Tanner de Bernard Shaw en su drama "Man and
Superman". En lugar de esto, nos encontramos con seres
malolientes que viven aólo para el. coito como los gatos en sus
correrfas nocturnas por loa tejados.
Don Juanetes de barrio que viven como bestias sin importarles alguna otra cou que hacer de las mujeres un instrumento de placer.
~I mito se ha hecho realidad, o si se quiere, es la realidad
misma la que ha formado el mito. No es ya el John Tanner de
Shaw. polemista y revolucionario, apóstol del impulso vital y
del _a mor Ubr~ Y ~nemigo del matrimonio y de loa escnipaloe .
sociales. preJuic10s y convencionalismos.
. Ya no es el dandy Dorian Gray, pervertido, creación del
irlandés Osear Wilde sino un obrero suelo y andrajoso que
apen_a s gana para comer y todo beneficio que obtiene, Jo
deis1.J1lfa~rs ~n akohol, en las drogas heróicas y en los centros

dt• proshtue16n.

Todo su pensamiento, sua_conversar iones, su proceder
c~tñn t&gt;ncauzados hacia la sexualidad desenfrenada .
l'&lt;:ro. ¡,por qué vamos a escandHlizarnos de ello? Todo esto
no viene más que a confirrnar·que
hay nada má1 poderoso

no

sobre la tierra que el impulso sexual y que no hay barrera
posible para detenerlo.
Don Juan, es después de Don Quijote, la máxima creación
literaria del Pensamiento espaftol, y ha alcanzado una
universalidad se~ejante a _ la del ilustre manchego
dispu~ndole 1u sitio )'111 categorfa como representante del
espíritu bisp4nico, -en las Letras dei mundo entero. ¿Por qué
ocultarlo? Don Juan es un revolucionario que arranca su
máscara a la bipocresfa mientras Don Quijote sostiene
ideales de los que todos han hecho mofa y sostienen solo por
apariencia.
Don Juan ha transitado por el mundo como el auda1
seductor de doncellas y matronas e invencible espadachfn,
terror de maridos y_ de amantes. Moli6f!._ Lord Byron,
Mozart, Dumas, P-u,cbklii y 1.orrtna, han utwzado la pntal
creación de Tirso de Molina &lt;Fray Gabriel Téllez), en sus
obras y le han dado su propia interpretación. Ahora
nuevamente ha sido refundido por un autor espaftol, Gonzalo
Torrente Balleater, en su notable novela "Don Juan", quien
intenta darnos una nueva visión del personaje Inmortal. En
ella, Don Juan no es el eterno burlador ni el buscador de la
mujer 1-1 como -AOI lo han JNtMDtado otrOI deltac:acltl
escrlt. . .. ?fo tam~ ef inlatllfeeho ,vtdo de NDIUlles
aventura, para mlti¡ar· sus carnales apetitos. Don Juan e&amp;
acicateado continuamente por un diab6llco compaftero hacia
el Mal, no obatante el empelane en acerc:1ne a la virtud .

ea

Don Juan, Intenta borrar su funelta leyenda, pero nta, •
m4s fuerte que él y se afirma má1 antes que extln,uirse. Don
Juan ea un hijo de las circun1tanclas, de la época y· del medio
que lo rodea y Uene que seguir su inevitable destino. marchando finalmente hacia au eterna condenación.
Don Juan es una fl1ura en las Letras Espaftolas. Bullestt'r
ha Intentado en vano redimir su figura, pero la leyenclu de
Don Juan es Indestructible. Don Juan es &lt;'l«'rno y trn H:dtó

57

J

�como el Judío Errante, por todas las épocas. Así se disfrace
de dandy británico como Bernard Shaw y se esc~nda tras el
nombre de John Tanner, o aparezca como el viajero incansable en Lord Byron o el impfo cfnico en Moliére Don
Juan será siempre Don Juan.
'
En el libro del ilustre novelista español. Torrente Ballester
Don. Jua~ aspira inclusive al amor puro, pero es empujado ~
la VIolac1ón y a la depravación. Del amor, Balleater nos da
una bellfsima interpretación con un poema en prosa con
escenario en el Parafso, digno de Milton.
La esencia se aparta de Don Juan clásico, del Don Juan que
ha sido considerado como el espfritu de rebelión ante las

normas establecidas. El rebelde que rompe las cadenas de la
hipocresfa, la imposición y los intereses creados. Don Juan es
el hombre superior que se enfrenta al mundo desafi6ndolo
con su audacia y su altivez . De todas maneras, es elogiable la
labor de Torrente Ballester, que lia querido alzarse hasta la
altura de Tirso y competir además en el pugilato de las Letras
con el insigne Don Miguel de Unamuno el reivindicador de
Don Quijote...
Me disgusta sin embargo que trate de alterarse la fiaura y
personalidad que tantos autores ya han fijado, para que
ahora, Ballester con su novela y Guillermo Figuereido con su
comedla traten de cambiarlo y darle otra interpretación.
Nos parece que Don Juan ha cafdo en la mediocridad. Aaf
como Don Quijote es el adalid de la Caballerfa Andante y del
Idealismo Universal, Don Juan es el Espfritu Dionisiaco del
impulso sexual. Por eso mismo, rompe las cadenas y las
barreras que la hipocres(a de una aoceidad corrompida pone
a su paso. Es como laa fuenaa de la Naturaleza, Incontenible.
Para Don Juan no hay elevadas murallas ni Doncellas
altivas. El. logra conquistarlas.
Dietrlch Grabbe, reunta en su drama "Don Juan y Fau.to",
las personalidades antagónic11 de ambol 1lmbol011,
pretendiendo superar a 1u1 compatriota• Mozart y Goethe en
un esfueno ln1enuto. Grabbe no poaela el Genio de au. an•

·,

58

tecesores. El autor que más ~ ha acercado al Don Juan
concebido por Tirso, ha sido Alejandro Dumas (padre) en su
formidable drama: "Don Juan de Maranna o la cafda de un
\ngel", en el cual, el úgel guardün del libertino seductor,
toma la forma femenina para salvarle y a cambio de su
salvación cede al Infierno, mil aftos de su Eternidad. Se ha
acusado a Dumas de plagiario por imitar a Schiller, a Balz.ac,
a Merimeé, pero al fecundo creador de "Los tres
mosqueteros" y de ºEl conde de Montecriatoº, no ea poeible
llamarlo asf, por hacer Üso de inocentes préstamos:

El - Don Juan de Duma,, • " admirablemente1
trazado. Es el vil seductor sin conciencia y sin escrúpulo y
aún despojado de sus elementos f anUaticos, el drama no
pierde nada.
Otro autor francél que inmortalizó el tema de Don Juan, flM
Guy de Maupasaant con su novela "Bel-Ami.. (El buen mozo).
Su protagonista es un Don Juan moderno. Bernard Shaw en
"Hombre y Super-Hombre" de tendencias Nietucbeanas,
hace de John Tanner &lt;Don Juan Tenorio), un nem6üco Don
Juan británico, un liberal de ideas avanzadas que se opone a
lo caduco y arcaico, ~ro tratando de eludir el matrimonio, se
ve preú • 1111 ndel:t.aa cloetrinu de Man y de Nlétucbe
npuatái • eata ••• hacen cJel Dali luü cJe Shaw, 1111
personaje aoberanamente aburrido.

Moiart con su ópera "Don GlovaMl", y Byron con 1u
poema "Don Juan", son loa verdadero. impulsores de l1
penonalldad del famoeo seductor, loa reeucitadores del mito
fijado por Tirso. Ea de lamentarse que el poema del lngl•
Byron, caiga durante su desarrollo, en el fastidio y el
aburrimiento, al bien el hermoso Idilio de Don Juan con la
bella grle1a Haydef, salva la obra.
Vfctor Sald-Armesto, en su Interesante libro "La leyenda de
Don Juan", busca las fuentes del mito y se remonta h11ta loe
tiempos del pa1ani1mo. Uno de ellos ea el mllmo Zeu1, quien
como ha dicho ya Prdlpero Mertmfe, ea el Don Juan de la
anu11tedad. Sald•Armeato pretende que el nombre de Tenorio
viene de los Tanolr01 portu1ueaea o de los primitivos dloaea
celto-aerm•nicos Thunaer-Thor-Donnert y yo me atrevo •
!'&gt;9

�suge_rir que también puede tener su origen en el poema
mt&gt;rl1e\'al alemán de Tannhauser cTanjóiser).

novio que aparece a la amante infiel yll nOi' lo presenta una
balada de Greaory Lewls en au novela famoaa "El Monje"

Lo~ &lt;'lrmento~ fantásticos del entierro a media noche y el
convidado de piedra que son incluidos en la leyenda son
aportados a ésta, ~ diversos mitos europeos como ver~mos
más adelante, Sa1d-Armesto nos dice que la invitación
~uerto como lo estipula "El burlador de Sevilla y el ~:~
v1dado de piedra" se encuentra ya en prlmltlvu leymdu
espa~olas como la del mozo que convida
cenar a una
calavera ~ue encue~tr• a su paso en el cementerio. El convite
1acrfie10 y auda1 ea cutipdo conlac:oncJenácWñ etérñi ---un frail&lt;' le salva.
- - -·
pera,

Lord Byron. en su lt•yenda po~tica "Osear de Alba", ullliza
una consl'ja similar Dos ht&gt;rmanos. Oacar y Alin, aman a la
misma mujer. Alán a~csina d traidón y en secreto al cor
pulento héroe britano y se casa con la prometida de éste.
Durantl' el banquete de bodé\s, aparece el espectro de Osear y
acusa póblkamt&gt;nte a su matádor Balzac nos presenta t•n su
cuento "El elixir de la larga vida". un Don Juan parricida e
implo . que roba a su padre agonizante. el secreto de la vidé\
eterna. su Don Juan Belvldero ha influido enormemente en
Dumas .

En el misterio medioeval y monacal de "Von Leontius" se
encuentra este episodio mencionado por el mismo a~tor
e~paftol. En el ''Macbeth" de Sbatespeare, Banquo es convidado al banquete con el que Macbeth celebra su coronación
&lt;'omo Rey de E~ia.

Esthrr Van Loo. en su libro " El vt•rdadcro Don Juan" (Don
Miguel dl- Maf\ara l, hace notoria la iníluencia que han tenido
la vida y las visiones aterradoras de Don Miguel, en los poetas
y novelistas que han tratado la leyenda d(' non Juan . El
francés Próspero Meri mée, fue uno de los primeros estritores
que mezcló la historia de Don :\ligue! y la leyenda de Don
Juan en su cuento "Las almas dd Purgatorio", en la cual Don
Juan asiste a sus propias exequias, motivo fundameñtal de .
su conversión y su Salvación. Dumas y Zorrilla lo han imitado
en sus respectivos dramas. Zorrilla ba utilizado el motivo del
héroe que asiste a su propio funeral en su leyenda poética,
''El capitán Montoya" . En su obra de teatro mil veces
aplaudida, "Don Juan Tenorio", nos pinta en la llltima y .
macabra escena, el diálogo entre la estatua del Comendador
y el infatigable libertino :

a

~in embar~o. Ba~~uo es asesinado por ord&lt;'n del Rey
nusmo. al salir de entrevistarse con fl. No obstante. esa
noche. el espectro ensangrentado de Banquo se pruenta en la
~·abe&lt;'t'ra de la mesa y preside la fúnebre cena augurando a
Macbcth, su calda y su muerte.
Thl•odor Fontante el noveltsta alem6n ami10 de Bismarct
narra una leyenda an6loga en su libro "Ef(I Briest" Do '
Pt&gt;dro el Cruel, Rey de Eaplfta. celebra una neata ~1.J
nO&lt;'ht' en honor del Marqu• deCalatrava. amante de la reina.
nurantt" t&gt;l mismo dfa, el Rey, arrebatado de celol, babia
hl'1·ho t•jrcutar al Marqués ~cretamente. Esa noche, en
lll\'lho de la alegria gent&gt;ral, aparece el fiel peno danés del
:\1arquk. llevando por los cabellos. la cabeza 1an1rienta de
, 11 a n111 y 0&lt;·11pa el sitial que le &lt;'Orretpondta al noblt'
ejecutado. mirandoacuaadoramente al Rey. cunde el ptnlco
entre los cirnautantea, que buyea aterrortaadol. Tambiá
Jleine. ha&lt;'t' asistir a su h~rOt" despu,s de muerto, a 111 bodu
de su amante y bailar con ~lla, que lt" habta invitado. en ,u
lúi,?ubN" romanct' "Don Ramiro". El motlYo del eapectro del
ti()

ESTATUA:.- Aprovéchale con tiento, (tocan a muerto)
porque el plazo va a expirar ...
y las campanas doblando
por tf están, y estén cavando.
la fosa en que te han de echar ...
(se oye a lo lejos el Oficio de Difuntos).
DON JUAN : - ¿Conque por mi doblan ?
ESTATUA:- Sf
DO~ JUAN: .- ¿ Y esos cantos Funerales~.

LA ESTATUA :.- Los Salmos l'l'nilenciaJe~
l il

�que están rezando por U.
&lt;se ve pasar por la izquierda, luz de hachones y rezan
dentro).
DON JUAN: - ¿Y aquel entierro que pasa?
ESTATUA:- Es el tuyo ...
DON JUAN:- ¡Muerto yo!
ESTATUA:.-Elcapitú te mató
a la puerta_de tu casa .
Este lúgubre diálogo me recuerda las palabras
preliminares que Heminway pone al principio de su novela
"¡,Por quién doblan las campanas?'':
" ... no preguntes por quién doblan,
están doblando por U... "
Existe una curiosa anécdota en la vida del compositor
alemán Johann Wolfgang Amadeus Mozart. autor de ''Don
· Giovanni", tan casual e increfble, que podria atribuirse a su
propio héroe.
Mozarl. que perten&lt;&gt;cía a la francmasonerla. creta en todas
las supersticiones difundidas en su época como los augurios y
presagios. Agobiado por la penuria en que vivfa, a pesar de su
gloria y su reconocido mérito. se encontraba enfermo y
agotado a consecuencia de su trabajo excesivo, y se vió
oblii;lado a marchar a -Praga con la misión de componer una
ó¡il•ra qu~ Sl' &lt;'~trenara durante la coronación del Emperador
de Austria y Alemania. Leopoldo 11 .
Al subir al &lt;'arrua,it' qut&gt; lo hab1a de conducir a su destino,
un desconocido de traje gris oscuro y de aire sombrlo le pidló
1•n.ratc.•cidaml'nt&lt;' una Misa ele Réqu.if'm para determinada
lt•l·ha Le adelantó una suma de dinero suplicándole qu• la
t.-rminara l·uanto ant&lt;'s.
i\lu, art st• t·~tn·111t•r11\ llon¡ut• &lt;-rc.·1a 1•n las tt'orlas de
Swt&gt;denborg sob¡e loe tsplritua que asediaban a los mortales
parn anurwiurh•:-. su próximo fin

li:l

Pensó que aquel acontecimiento le auguraba su propia
muerte y ya nunca más le abandonó esta idea. Creyó que era
una revelación de ultratumba y que la Misa aquella seria
cantada en sus propios funerales.
Se apresuró a terminar la Misa encargada pero su propia
enfermedad le impidió seguir trabajando y mu.rió finalmente
el 5 de diciembre de 1791. Su discfpulo Siissmayer tuvo que
terminarla para la fecha indicada, quien averiguó, que el
misterioso desconocida nada tenla de ultraterreno. Era un tal
Leitgeb, ayuda de cámara del Conde Walsegg quien deseaba
conmemorar el fallecimiento de su esposa muy querida con la
Misa aquella.
Osear Wilde ha utilizado también el motivo de Don Juan,
pero lo ha llamdo en su novela, Dorian Grey. En ella, también
lo sobrenatural acosa al depravado aristócrata . Dorian ha
pedido al arcano que sea ·su propio retrato el que enveiezca y
sufra todas las lacras y cambios que tenga su existencia. Su
petición ha sido escuchada en lo Desconocido, y mientras él
permanece perpetuamente joven, el cuadro se convierte en
una personificación del horror. Un reflejo de aquella alma
perversa. Cuando Dorian Grey , creyendo que el retrato influye sobre él, trata de destruirlo y se destruye a si mismo. No
podemos matar nuestro propio yo, sin quitarnos la vida.

El tema de Don Juan, pues, ha sido sujeto a todas las Interpretaciones, y siaue awi vi¡ente. Hasta ha sido parodidado
por el novelista y humorista espaftol Enrique Jardiel Poncela
en su libro "¿Pero hubo alguna vez, once mil virsenes?",
desacreditado por Guillermo Flguereido en su mediocre
comedia y mal interpretado por Torrente Ballesler en su
novela . Estos dos autores han dado demasiada importanda a
Lcporello. personaje muy secundario en el mito. TorrenteBallester ha pretendido convertirlo en otro Meftstófeles,
t-rróncaml'nte. Azorfn ha rrcn&lt;io un "Don Juan·• monacal y
los hermanos Machado un "Juan de Maflara" contrito y
c1rrepentido. Eduardo Marquina ha tomado también el terna
rlt• llon Juan en ''La monja 'J'.eodora " . La siniestra Teodor11,
esplrltu de venpn11, destruye al Nductor quien por la dulce
Malvlna. obtienl' su salvación. Esproneeda compu110 su

I

�''Estudiante de Salamanca'', cuyo Uon Félix de Montemar es
otro Don Juan. Finalmente el &amp;ulzo Max Frisch eacribi6 su
comedia "Don Juan o el Amor a la geometrla", durante la
cual, las mujeres no dejan a Don Juan, dedicarse a su ver-

dadera pasión.
Rem ln1acencia1 del acto de pre11nciar 111 pro_plo entierro, la1
encontram01 no hace mucho en wa cúénto de Cbejov, llamado
"Noche de pavor" , en la que el prota¡onista que también se
llama Juan Ctvan&gt;, después de aailtir a una sesión eapiriliata
en que le ban anunciado la proximidad de tu muerte, se encuenta en jnedto de su babltaci6n con un 1ta6d. El eapanto no
es para menos, pero el desenlace es cómico.

cómica y sacrílega. Su compafiero le reprocha su ,actitud pero
él no le dá importancia. En el lugar consabido, se presenta a
la hora de la cita un desconocido. Este resulta ser el conde,
quien esa tarde se ha quitado la vida abogándose en el canal.
El argentino Enrique Larreta nos ha dado su propia versión
de Don Juan, en su novela: "La Gloria de Don Ramiro".
He encontrado además un dato histórico en la vida de Don
Miguel de Mañara uno de los más renombrados Don Juanes
sevillanos de la Historia, mencionado por Esther \'e Loo. El
Incesto.

En dos cuentos de Dickens de tema navldefto, el héroe tiene
la visión de su propia muerte. En "El fabricante de ataúdes" 1

Don Miguel tentado por el demonio, a sabiendas de au acción, intentó seducir a una media hermana que iporaba su
cercano parentezco, ·pero al deeeubrirlo, lo nc-Nl6
horrorizada.
·

protagonista ha bebido demasiado en una fiesta de sus
vecinos . Cuando todos se burlan de él jura que a los únicos que
va a invitar en su fiesta de cumpleaftos es a los muertos que
han sido sus clientes por muchos ai\01. Los muertos, asisten a
la fiesta y en el máximo momento de terror, el fabricante de
ataúdes despierta en su lecho.

Nadie ianora tampoco, que Lord Bynn, el dolljullaeaco
poeta británico, y el atormentado fildao(o prusiano Friedricll
Nietzsche. mantuvieron relaciones sexuales con IUI propias
bf-rma1'8S.
~o son .pocos I• •rilares que han ir.tade el i,r.oblema del
incesto, ya para glcll'ificarlo, ya para coadeurlo.

Pulckin ha renovado el tema del convite del muerto. El

Enrique Heine, en uno de aus libros de leyendas, menciona
un cuento popular cuyas fuentes se remontan a una Par,oola
de Cristo, la del hombre rico que ha convidado a sus aml&amp;os a
un banquete y todos se niegan asistir con un pretexto pueril.
En el Evangello, el duefto de la casa encolerizado hace que su
criado convide a la cena a todos loa mendigos y pordioseros
de los caminos, pero en Reine, invita a todos loa demonios del
Infierno, los _cuales asisten al consabido banquete.
Leslie P. Hartley ha renovado esta leyenda en
au cuento "Tres o cüatro a ·cenar''. "En él, dol turistas
·británicos son invitados a cenar en Venecia i&gt;9r un misterioso
conde ttáliano al que desconocen. Cuando- vla)an por los
canales de Ve,iecia con destino al elegante restaurant donde
se van a reunir, ven flotando sobre las aguas del Adriático a
un cadáver. Desde la góngola, uno de los ingleses que ha
bebido demasiado convida a la cena al muerto de una manera
64

Richard W11ner hace al Mroe del "Anillo del Nibelwaao",
Siegfried, (ruto del amor lnc•tuoao de Siegmund y Sielltnde,
dos hermanos gemelos. Y Thom11 Mann el excelso novelista
alemán, tan wagneriano en muchas de sus manifestaciones
Jilerari11. imita al compositor germano en 1u1 novela• "El
elegido'' y ''Sangre de los Welaas". Tambi~n e~ la novela de
Giinlher Birkeníeld "Un cuarto en Berlin" el tema es el amor
.de Paul Schwaner par ■u fMrmaalta Lolehen.
En "La novia de Meulana", de Scblller, el motivo • el incestuoso amor de Don Manuel y Don César por 1u hermana
Beatriz que loa arrastra a la muerte.
E1te drama influyo mucho en el Don Juan de Dumas.
Hasta t&gt;l Vizconde de r.hatteaubriand. en S\1 novt&gt;la "Renr.
nos hahla del platónico amor del h6roe por su propia hermana
quien se refu,ia en un monasterio, mientras que ~l. eml11ra a
65

�América . En la novela "Confidencia Africana" de Roger
'.\lartin Du Gard el amor incestuoso de dos hermanos es el
motivo del libro.
En "Lucrezia Borgia ·• de Víctor Hugo, descubre que uno de
su~ amantes. es su mismo hijo. educado en secreto y lejos de
ella .
En el espíritu del hombre yacen, como ha dicho Freud, _e n
l':,lado latente, el santo. el criminal , el homosexual, el m l'estuoso. etc. Todos lo vicios y todas las virtudes de que es
capaz el complejo ser humano.
t ·na educación torcida o una infancia desdichada pueden
dl'snar el destino de un gran talento y conducirlo al fracaso y
al hundimiento moral.
S111 embargo. no puedo darle la razón al Dr. Marañon.
cuando en su libro sobre "Don Juan". asegura que el carácter
&lt;11• rlirho prrsonaje acusa homosexualidad y debilidad de
l·,1 ral'tc r por su inc:onstantia erótica que le impedla dedicarse
a una sola mujer y formar una familia corno cualquier hijo de
, l'l'ino.
Su n'lll'lion anti-burguesa. h• molesta a . dicho 111t' dit·o
p,1q11i;11ra -literato
.
l ' n•o c¡ut• Don .Juan pose1a una pujanza avasalladora digna
de mejor empresa.
.
.
.

Tampoco creo c·on lloffmann que Don Juan s1mbohza al
Hombre t-n constante busqueda de la mujer idt&gt;al.
· Donjuan.ilmo e1 un alarde de virilidad, la •~ualldad
mi!i:ma. la satisfacción de la carne y la atracción des&lt;'nfrenada por los amort'S 1h&lt;'it~ y lo prohibido.
Don Juan 1tmboliu el de1enfreno 11xual, 1in meta al¡una,
sin oposición ni ~istencia posible que ha minado la moral de
la:- grandes !I0ciedades de los puchlos cultos y los ha
arrastrado a la de&lt;-adencia.
HIHI.IO&lt;., HAFlA

· 1. :\ 1.r.)
l 'olt•c&lt;·1011

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At:STIUI., t-:d1torial ESPASA-C'ALPE, Barcelona.

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l 'oh•ntón At ·sTHAI., t-..:ditorial t:Sl'ASA-CALPE.
' ·1-:1.11'\ \
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HAR-

"EL ESTUDIANTE DE SALAMANCA Y OTROS
POEMAS" ESPRONCEDA
Colección AUSTRAL, Editorial ESPASA-CALPE, Barcelona
"CUENTOS" " LAS ALMAS DEL
PURGATORIO", PROSPERO MERIMEE
Colección AUSTRAL, Editorial ESPASA-CALPE, Barcelona
''CUENTOS" "DON !UAN", Ernesto T~oro Guillermo A.
Hoffmann
Colección AUSTRAL, Editorial ESPASA-CALPE, Barcelona
''DON JUAN" GONZALO TORRENTE BALLESTER
EDICIONES "DESTINO", Barcelona
"EL VERDADERO DON JUAN'' &lt;Don Miguel de Maftara"
ESTHER VAN LOO
Editorial AZTECA, S.A., México, D.F.
''DON JUAN EN EL DRAMA", Obras de Tirso de Molina ,
Goldoni, Dumas, PuschJdn, Zorrilla y Rostand, con Ud
estudio preliminar de Don Jacinto Grau. Editorial FUTURO,
Buenos Aires.
"DON JUAN Y FAUSTO"
CHRISTIAN DIETRICH
GRABBE
Tt-atro de !\iempre. Teatro de LA JOVEN ALEMANIA .
EDITORIAL AGUILAR, Madrid.
"HOMBRE Y SUPERHOMBRE" BERNARD SHAW

Editorial Sudamericana,
Buenos Airea.
,
"DON Jl'AN" LORD BYRON
OBRAS ESCOGIDAS con un Prólogo de Hipólito Taine
Librerfa y Editorial "EL ATE NEO", Colección, CLASICOS
INOLVIDABLES,, Bueaoe Aires.
"AMOR PLATONICO" WALTER BENJAMIN
Rt'v1sla "Hl 1MBOLD'T"', Editorial "ULTRAMAR". Hamburgo 36, Alemania

�''EL BUEN MOZO (Bel Ami)" GUYDE MAUPASSANT
Editorial Sopena Argentina , S.R .L., ESMERALDA 116.
Buenos Aires.
··EL RETRATO DE DORIAN GREY" OSCAR WILDE
Liberería Hachette, S.A. "CLASICOS i~ODERNos•·, Buenos
Aires.
··EL ELIXIR DE LA LARGA VIDA " (5 CUENTOS
fILOSOFICOSl. Honorato de Balzac
Liberería HACHETTE. S.A "CLASICOS Y MODERNOS".
Buenos Aires.
··LA MO!\JA TEODORA .. lCANTIGA SERRANA J. Eduardo
Marquina.
Bihlioteca Hispania . San Lorenzo. JO. Madrid .

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Critico del .tete fran.:~s
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E11,;,,, Ct,r,,ir,

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llisto,rr J,: l'o1rl: /'i,rf J&gt;t/ ;,¡i,,. l 1909 )
Pn.l G11u,.;,, ( 15&gt; I;)
Ciu11~t ( 1913)
Ce&gt;ttslru.·lrur, (1'114)
LA rot111 ( ljl9)
N•po/io,r ( 19Z 1)
T~ 11rl of rn1t¡,/t11li. s t 19 } ; ¡
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C.,rol ( 19 H)
Ombrrs 1ol1J(s p 9 H)

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      <name>Biblioteca Nacional</name>
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      <name>Dedicatorias a Alfonso Reyes</name>
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