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�Contenido
f

FONDO UNIVERSITARI(

Presentación, 3

La cultura literaria en Nuevo León J Alfonso Rangel Guerra, 4
El acta de fundación de Monterrey J Israel Cavazos Garza, 11
Huellas J Raúl Rangel Frías, 15
Nocturno J Guillermo Meléndez, 16
Tú estas en todo J Ernesto Rangel Domene, 17
Dos poemas J Armando Joel Dávila, 18
Jugadas J H_oracio Solazar Ortiz, 19
El presagio de una diva J José Garza, 20

Ex votos
Un homenaje hecho con las uñas / Rosaura Barahona, 23
Pinceles y letras: José Luis Calzada / Arnulfo Vigil, 24
Luis Barragán/ Silvia Mijares, 24
Joaquín Sabina: Un ciprés
Rector: Dr. Reyes S. Tamez Guerra

en el cementerio / Margarita Cuéllar, 26

Secretario General: Dr. Luis Galán Wong

Álvaro Gómez Leal/ Héctor Alvarado, 26

Secretario de Extensión y Cultura: Lic. Humberto Solazar
Director de Publicaciones: Lic. Armando Joel Dávila

Fernando Villalvazo / Armando Alanís Pulido, 28
Genaro Salinas Quirogá, ejemplo universitario/ Celso Garza Guajardo, 28

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Don Alfredo Gracia Vicente (1910- 1996) / Humberto Solazar, 29

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El escritor/ Hugo Valdés, 31

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S

Desde la penumbra/ Alejandra Rangel, 35

11 111 1161

Directora: Mtra. Carmen Alardín
Redacción: Francisco Ruiz Solís, Óscar Efraín Herrera
Diseño: Francisco Barragán Codina, Silvia Oyervldes Marroquín
Tipografía y formación: Francisco Javier Galván C.
Consejo editoriat Arq. Mario Armendáriz Velázquez, Profr. Israel Cavazos Garza, Lic. Roberto Escamilla Molino, Profr. Celso Garza
Guajardo, Mtro. José María Infante, Lic. Jorge Pedraza Salinas, Lic. Alfonso Rangel Guerra, Lic. Ricardo Villarreal Arrambide.

Sociológi.ca
Las (e)lecciones de España/ José María Infante, 38

Pedagógica
Profesores universitarios y procesos de formación J María del Refugio Garrido, 40

Ilustración de portada y fotografías interiores: Francisco Barragán Codina.
Oficinas: Dirección de Publicaciones de lo UANL. Biblioteca Central Magno Universitario, Av. Alfonso Reyes núm. 4000 Nte. / Monterrey, Nuevo León,
C. P. 64440 /Teléfono: 329 40 90 Ex!. 6561 //ubílcoción bimestral/ Precio del ejemplar$ 15.00 / Registros en trámite/ Armas y Letras no responde por

Hi.stori.a matri.a
La ciudad y su archivo/ Meynardo Vázquez, 41

originales y colaboraciones no solicitados. Todos los artículos firmados son responsabilidad de su autor.

FONDO UN•~E~ f , 11 (

�Artes plásticas
El Taller de Artes Plásticas/ Armando López, 43

Cine, televisión y otros espejismos
Los primeros cien años/ Roberto Escamilla, 45

Armas y Letras,
un aula sin muros

Orquesta Sinfónica de Monterrey/ Alfonso Ayala Duarte, 49

La máquina de cantar
Encuentro Internacional de Escritores: Monterrey 96
·óscar Efraín Herrera, 52

Espacio virtual
El peligroso señuelo de la lectura no lineal (o cómo no quedarse pegado
a la telaraña mundial)/ Horacio Solazar, 53
La araña en la red/ Horacio Solazar, 56

Libros
A la caza de evidencias/ Libertad González, 57

En la pregunta va la respuesta/ Catalina Martínez, 58
No sé por qué todos mis poemas son uno solo / Miguel Covarrubias, 59

Contraportada/ Libertad González, 60
Colaboradores, 64

EL uc10R TIENE EN sus MANos la primera entrega de Armas y Letras, revista de la Universidad
Autónoma de Nuevo León, que en este año de 1996 nace G una nueva época, como
prueba de nuestros empeños por estar a la altura de las expectativas y necesidades
de la sociedad nuevoleonesa y mexicana en este umbral del nuevo siglo.
Su nombre no es mera recreación nostálgica, ni deseo de cobijarnos bajo la clara
sombra del humanismo de antaño. Es deseo de continuidad, sí, pues nuestra casa de
estudios es dueña de Una tradición cultural de más de seis décadas, pero es también
compromiso de búsqueda de un nuevo humanismo acorde a los tiempos presurosos
que nos toca vivir.
Armas y Letras será la revista de la Universidad Autónoma de Nuevo león, es decir, la revista de sus profesores y estudiantes, de sus empleados y egresados. Pero
también, en tanto la universidad es cifra de universalidad, dará cabida en sus páginas
a las ideas, creaciones, inquisiciones y sueños de la intelectualidad regional, mexicana y de todos los rumbos asequibles a su equipo. En sus páginas, por ahora de papel,
circularán libremente la filosofía y la poesía, la historia y la sociología, el psicoanálisis y
las nuevas tecnologías de la información, el cuento y la pedagogía, el teatro y la
música, la reseña de libros y revistas, el aforismo y la entrevista, la crónica y el reportaje,
la viñeta y la ontología, la hermenéutica y·la fotografía.
La apertura de la revista no se refiere solamente a temas y disciplinas. También en
lo editorial, Armas y Letras buscará siempre ser representativa y publicará, sin sectarismos ni exclusivismos de ningún tipo, la producción intelectual y creativa de todos los
grupos y todas las generaciones. Es decir que su vocación permanente será reflejar la
pluralidad ideológica, social, estética y cronológica de la comunidad en que se gesta,
y la de aquella, mucho más vasta y poliédrica, a la cual va dirigida.
Su creación obedece a la convicción profunda de que la cultura y las tareas de
extensión universitaria son tan importantes como las actividades de docencia e
investigación. Y por el reconocimiento de que la cultura y la crítica, el debate de las
ideas y la reflexión serán las herramientas principales del universitario del futuro, invitado
permanente al aula sin muros que será esta revista.

Reyes S. Tamez Guerra,
rector

3

�La cultura literaria
en Nuevo León
Alfonso Rangel Guerra

•

Tres son, al menos, las acepciones que puede tener
el concepto de "cultura literaria":
a) El conjunto de conocimientos, habilidades y
destrezas que posee un escritor para llevar a término
la creación de una obra literaria de cualquier
género; b) El conjunto de conocimientos, capacidad de valoración y análisis que posee un lector, o
un grupo de lectores, para acercarse a las obras
literarias, identificar sus autores y reconocer las
características, ubicación y pertenencia a un
determinado tiempo, corriente o estilo de dichos
autores y obras; c) El conjunto de obras, autores y
lectores que integran, en un tiempo y un lugar
determinados, la literatura y su crítica en una
comunidad, más los conocimientos, acervo cultural y capacidad de juicio para identificar y valorar
la literatura de todos los tiempos, lenguas y lugares,
y para distinguir e identificar las circunstancias
históricas, sociales y culturales que la han hecho
posible, la han impulsado o reprimido.
Como es fácil observar, una acepción no
excluye necesariamente a las otras, y de hecho la
última contiene a las dos anteriores. En el primer caso hemos situado a los propios literatos; en el
segundo a los lectores, incluyendo aquí a los críticos en cualquiera de los niveles en los que ejerzan
su función de análisis y juicio; en el último nos
situamos a nivel de una comunidad y consideramos
lo que ésta posee, incluidos autores y lectores, más
el conocimiento acumulado y colectivo de la
literatura, sea ésta la local, la nacional y la universal. En este sentido, nos ocuparemos aquí de la
cultura literaria de Nuevo León. Pero antes de entrar en materia, será necesario hacer algunas pre~isiones, así sean breves, sobre las dos primeras
acepciones del término "cultura literaria", pues todo lo correspondiente a la tercera intentaremos verlo en el proceso mismo de acercamiento al caso
de Nuevo León.

4

Al referirnos a los autores y escritores importa
precisar que los conocimientos y habilidades que
posean, es posible que se reduzcan al desarrollo de
su propio oficio, es decir, que un escritor para serlo
no necesariamente debe conocer con amplitud la
literatura de su tiempo, o de todos los tiempos, ni la
crítica y la historia literarias, aunque estos casos
extremos pueden presentarse aisladamente y quizá no sean muy representativos. En todo caso, este
tipo de escritores por lo general asumen una actitud de rechazo de todo lo que no es su propio trabajo en un momento determinado de su vida, después de haber tenido acceso al conocimiento e his-·
historia de la literatura. En cambio, el extremo
opuesto sí es más frecuente y tiende a generalizarse en la medida en que los escritores, o futuros escritores, pasan por las aulas de las facultades de
letras o de humanidades, o son por vocación natural lectores ávidos que adquieren el conocimiento
de la literatura en un ininterrumpido proceso de
lecturas. También puede ser que el escritor practique la función de la crítica en sus diferentes niveles
y aun en otros procesos de juicio que corresponden
propiamente al ámbito de la cultura y de la historia
del pensamiento. Cuando esto ocurre el escritor
cumple a un mismo tiempo la función creadora y la
función crítica, que también puede ser creadora .
En cuanto a los lectores, importa precisar su
condición de ser los destinatarios de las obras escritas por los autores y ostentan además la particularidad de ser quienes, en última instancia, otorgan a
la literatura su valor y presencia en una determinada sociedad. La ausencia de lectores implica el
vacío ante la creación literaria, pues ésta sólo es
posible en la medida en que tiene a quien dirigirse.
Cada lector posee su propio ámbito de conociconocimiento de la literatura y en cada uno podría
identificarse el perfil de su cultura literaria, y la suma de todos podría ser el de la cultura literaria de

�amplia información sobre la historia de nuestras letras. La primera es Algunos apuntes acerca de la
cultura y las letras de Nuevo León en la centuria de
1810 a 1910, de Rafael Garza Cantú, publicada en
ese último año y reeditada en 1995, y Siglo y medio
de cultura nuevoleonesa, de Héctor González,
aparecida en 1946 y reeditada el año de 1993. Si
bien estas dos obras llevan la intención de se r
estudios sobre la cultura general de Nuevo León,
ambas tienen la característica de identificar la
producción de la obra literaria como manifestación
primordial de la cultura en el Estado, y por ello
aportan una amplia información sobre la historia
literaria de Nuevo León. Otras obras, continuadoras
de las dos anteriores, o complementarias, y algunas
refiriéndose a otros aspectos y expresiones de la
cultura, al margen de las letras, ofrecen los datos
necesarios para integrar la historia de nuestra
literatura. Superado el problema de la información,
procede el de la valoración y alcance de esta
producción literaria nuevoleonesa. Puede afirmarse,
haciendo salvedad de figuras de reconocida presenci_
a nacional, como Fray Servando Teresa de Mier
y Alfonso Reyes, para citar solamente dos nombres
importantes, a so biendas de que hay otros que
sobresalen por méritos propios, que los autores y las
obras de la literatura de Nuevo León en general no
han logrado ir más allá de las fronteras locales. Esto,
en sí mismo, no implica necesariamente la ausencia de valor en esas obras, pero justo es decir que la
regla general conduce a afirmar que una obra 16cal tiene más representatividad y dimensión dentro del propio Estado.en la medida en que logra trascender nuestras fronteras y pasa a ocupar un lugar en la literatura nacional. Este fenómeno, presente
en muy pocas obras de nuestra literatura, ha empezado a modificarse a partir aproximadamente de
la última década, de modo que hoy puede afirmarse con certeza que algunas expresiones de la literatura nuevoleonesa empiezan a cobrar valor y reconocimiento a nivel nacional, particularmente en la
poesía, la novela y la crítica literaria. De estos tres
géneros, si como uno de ellos puede denominarse
a la crítica literaria, el de la novela es el que manifiesta ahora con mayor fuerza esta capacidad de
superación, produciéndose el doble fenómeno de
enriquecerse, a un mismo tiempo, la cantidad y calidad de la narrativa nuevoleonesa. Esta circunstancia merece un análisis más profundo, pues obedece
sin duda a causas de orden local, inherentes no sólo
a la educación literaria sino también a otros factores de carácter cultural que inciden sobre la crea-

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una sociedad. En esta inmensa posibilidad de
diversidades se sustenta finalmente el nivel de toda la sociedad para conocer y valorar la literatura.
Y como en el género de "lectores" se incluye por
igual al que sólo lee y en todo caso exterioriza entre sus amigos la impresión que le causó la lectura
de una determinada obra, hasta el que escribe y
publica una críti.ca formal y sistemática de la obra
leída, será necesario tomar en cuenta esta gran diversidad de niveles al momento de acercarnos a
las características propias del lector.
La cultura literaria referida a una sociedad, en
este caso Nuevo León, nos lleva en su análisis, por
necesidad, a distinguir los diferentes aspectos que
puedan integrarla, a fin de establecer en cada uno
de ellos la condición imperante.

1. La creación literaria
Está todavía por escribirse una historia de la literatura de Nuevo León.Sin embargo.contamos con dos
obras fundamentales en las que podemos obtener

6

ción novelesca. En todo caso, el paso de una literatura local a una literatura nacional merece algunas
consideraciones y un análisis cuidadoso de lo que
se implica en ese paso. Apuntemos por ahora solamente que no se trata, de ninguna manera, de
abandonar los asuntos o temas locales para poder
acceder al ámbito nacional, sino más bien de elevar la creación misma, problema relacionado obviamente con la forma y la estructura de la obra, y con
el lenguaje que la construye. Es pues un problema
de concepción y desarrollo de un proyecto literario,
ejecutado respondiendo a las exigencias impuestas por la misma creación. Puede esperarse que en
los próximos años se enriquecerá este proceso de
superación, de modo que las letras nuevoleonesas
adquieran un mayor reconocimiento en el ámbito
nacional, y en la medida en que se vaya cumpliendo este proceso, las mismas obras aportarán los
elementos de juicio para valorar su condición superior.

de habitantes y sólo dos instituciones de educación
superior. Medio siglo después, con una población en
el área conurbada que pasa de los tres y medio
millones de habitantes y con más de diez casas de
estudios superiores, no ha multiplicado el número de
sus librerías proporcionalmente a este crecimiento y
apenas cuenta quizá con el triple de aquellas de
los años cuarenta, o tal vez un poco más, pero sin
que eso garantice que a esta ciudad llegan los libros
representativos de las letras y la cultura hispanoamericana y universal, y muy escasamente libros
de España, Argentina y otros países productores de
libros, como Colombia, Venezuela y Chile (aunque
hubo un tiempo en que sí llegaba este tipo de libros, con un servicio de librería de primera calidad).
Si el nivel de lectura de una sociedad es indicador de su cultura literaria, debemos concluir que
ésta no alcanza en nuestra entidad los niveles requeridos para poder afirmar su existencia. Sin embargo, esto corresponde a la población en general,
pero no es el caso de los grupos universitarios de

2. Los lectores y la crítica literaria

También puede ser que el escritor
practique la función de la crítica en
sus diferentes niveles y aun en otros
procesos de juicio que corresponden
propiamente al ámbito de la cultura
y de la historia del pensamiento.

México es un país de poca lectura, y Nuevo León no
escapa a la condición nacional. La cultura literaria
de una comunidad depende en buena medida,
aunque no exclusivamente, de los lectores activos
con que cuenta. En ellos se sostiene la literatura
existente y el desenvolvimiento de la futura. La
ausencia de lectores significa ignorancia literaria,
desinterés por las letras y por la cultura, distanciamiento de la sociedad de una de las expresiones más auténticas de la condición humana, como
es la literatura. ¿Cuántos lectores activos tiene Nuevo
León? Es difícil saberlo, pero algunos indicadores
podrá n acercanos al problema. Las librerías de
Monterrey (no tiene caso referirse a las de los
municipios, inexistentes o muy limitadas), son pocas
y de éstas, un número muy menor ofrece ediciones
y libros que responden verdaderamente al rango y
nivel de la auténtica literatura o el estudio de las
humanidades. En los años cuarenta había tres librerías: la "General", del profesor Antonio Moreno;
la "Moderna", establecida por don Antonio L.
Rodríguez y la "Cosmos", de don Justo Elourduy y
don Alfredo Gracia, mencionándolas por orden de
aparición en el tiempo. Otras más, que ofrecían libros y servicios de papelería, más unas pocas de
carácter popular por el tipo y costo de las ediciones
en venta, completaban quizá la decena. Pero
entonces la ciudad tenía menos de medio millón

letras, ni de esa porción de la población, formada
mayormente por clase media y alta, que tradicionalmente ha integrado el sector culto o letrado
de la comunidad. Todos ellos, evidentemente, son
minoría y también son los clientes habitules de las
pocas librerías de la localidad. En suma, la cultura
literaria conformada por los lectores de una comunidad se reduce a las minorías ya mencionadas, con
la consiguiente limitación a nivel general de la
ciudad, y si el planteamiento se lleva a nivel estatal
la conclusión resultaría evidentemente más pobre.
Por lo que toca a la crítica literaria, es necesario hacer algunas consideraciones. Los escritores, los
autores literarios asumen, aún sin proponérselo, el
papel de ser representantes de la sociedad de la
que forman parte. Esta posición no implica otra función que no sea la de cumplir con su trabajo de creación. Se trata, en consecuencia, de una representatividad en la medida en que una obra literaria
expresa o manifiesta lo propio de una comunidad.
Es un fenómeno que no se limita a la literatura, pues

7

�en general los artistas de una sociedad hablan por
ésta. o, más bien, la sociedad habla a través de las
obras de sus artistas, en este caso poetas, novelistas, ensayistas o dramaturgos. En este proceso no se
implica ni el consentimiento de la sociedad ni mucho menos una actitud especial de parte del autor
hacia ella. Se trata, sencillamente, del cumplimiento ·de una circunstancia mediante la cual las obras
de arte y sus autores dan testimonio del nivel cultural de esa comunidad. Dicho de otra manera, los
autores y escritores muestran, al menos en lo tocante a su obra y su trabajo, el nivel de la cultura literaria de una sociedad. Lo mismo ocurre en el campo
de la crítica literaria, pues ésta es ejercida sólo por
unos pocos, ni siquiera la mayoría o una parte representativa de los lectores sino una franca minoría,
y hasta podría afirmarse sin temor a
equivocarnos que
la practica un número menor que el
de los creadores de
literatura, salvo que
éstos se apliquen
también a ejercer
la crítica. Muy pocos son los que escriben crítica literaria: los colaboradores regulares o
esporádicos de los
periódicos, los profesores e investigadores universitarios
en sus clases o en las revistas literarias, cuando las
hay, y algunos más. Esta minoría, como en el caso
de los autores· y escritores, es igualmente representativa de una sociedad al mostrar lo que ésta es
capaz de captar, conocer, valorar y enjuiciar de la
literatura, sea la propia, la nacional o la mundial. Es
decir, la c rítica literaria que ejerce una sociedad es
también muestra del perfil de su cultura literaria. Una
sociedad carente de crítica difícilmente puede
identificarse como poseedora de una alta cultura
literaria, pues la ausencia de esta expresión es testimonio de la ausencia de la cultura literaria.
Por otra parte, y como la cultura literaria es por
necesidad manifestación de la cultura general, la
falta de crítica literaria vendría a ser en buena
medida manifestación, hasta cierto punto, de la
carencia de esa cultura . Es obvio que al hablar aquí
de la crítica literaria nos estamos refiriendo a sus más

altos niveles, esto es, al juicio crítico, propiamente
dicho, así como a los métodos tradicionales de la
crítica literaria, particularmente los de la crítica histórica y la crítica psicológica, o aun de la estilística y
de la llamada ciencia de la literatura, donde se
suelen aplicar conjuntamente dichos métodos. En
consecuencia, estamos dejando fu era la crítica
literaria que se reduce a exponer la mera impresión
provocada por la obra, pues la alta crítica, como
afirma Alfonso Reyes, puede alcanzar los niveles
mismos de la creación y se convierte en una de las
formas del mantenimiento y transmisión de la cultura. Valorar una obra en su contexto histórico, identificar la circunstancia de su surgimiento en relación
con otras manifestaciones culturales y artísticas,
revelar su sentido en el complejo contexto cultural
de la época, hace
de esta crítica literaria una forma de
ver y mostrar la cultura en un momento
de su historia.
La crítica literaria, por otra parte,
debe enfocar su interés en la creación
de la propia comunidad, es decir, en la
obra de los autores
y escritores emergentes de esa sociedad. Cuando esto ocurre, se cumple
íntegramente el proceso de creación, recepción, conocimiento,
valoración y crítica de esa obra. De otra forma, los
autores y escritores se convierten en unos perfectos
des-conocidos en su propia localidad, lo que
s:gnifica necesariamente que la ignorancia de la
sociedad sobre lo que hacen sus creadores, divorcia
a estos de aquélla y a la inversa. Esto puede traer
como consecuencia que los autores y escritores
opten por abandonar la ciudad y buscar sitios más
sensibles a la creación literaria, concretamente en
nuestro país la ciudad de México. Pero esto, con ser
grave, no es lo único que puede ocurrir, pues el
efecto general que provoca la ignorancia y el
desinterés por la obra de sus mismos autores, a la
larga traerá como consecuencia que esto se
traduzca en un empobrecimiento de la capacidad
de creación local, bien porque los escritores se van,
o bien porque además los que permanecen no

8

tienen alicientes o estímulos para continuar su
trabajo en condiciones difíciles. Una sociedad que
no reconoce a sus artistas, sean de letras, pintura o
música, para citar sólo las artes más ampliamente
presentes en una sociedad, carece finalmente de
identidad y no posee la capacidad para enjuiciarse
a sí misma en el ámbito de la cultura.
En Nuevo León falta, desde nuestro punto de
vista, avanzar más en esta capacidad para enjuiciar y valorar la obra local. Ya hemos dicho en otra
ocasión que esta falta de capacidad podría explicar por qué en Nuevo León no se ha logrado dar el
paso para poder ingresar con mayor certeza al
ámbito de la _cultura. Este problema rebasa el de la
cultura literaria, pues se refiere al universo mayor de
la cultura, pero es evidente su estrecha relación con
los problemas que aquí vienen exponiéndose.

o Albert Camus. Lo mismo ocurrió en su momento
con el teatro del absurdo en los años sesenta y las
obr~s de lonesco o Becket. Sin embargo, no fue el
caso de otros autores, cumbres de la literatura
mundial, como Marce! Proust, James Joyce, Virginia
Woolf o Franz Kafka, cuya lectura quizá se retrasó
por varios años, pero esto pasó probablemente
porque las obras de esos autores llegaron tarde a
las librerías de la ciudad. No se implica en este
problema la capacidad de leer las obras extranjeras en su propia lengua, pues en nada se disminuye
el conocimiento de un autor, es decir de su obra, en
traducción al español. Hay quienes, con un purismo
excedido, desprecian que la literatura en otras
lenguas se lea en traducciones, pero olvidan que
toda la cultura occidental ha sido posible gracias al
trabajo de traducción que durante siglos ha acercado a los lectores la escritura de todas las lenguas
y épocas. Sin la traducción no hubiera sido posible
el Cristianismo, para mencionar sólo un caso extremo, pues siempre han sido contados los que en
Europa y América, a lo largo de veinte siglos, han tenido acceso a las lenguas originales de los Apóstoles,
que obviamente no fueron ni griego ni latín. Es también el caso de Aristóteles y la filosofía griega, que
debieron pasar por la lengua árabe para llegar a
Europa en la Edad Media, después de siglos en los
que se perdió contacto con las fuentes de la cultura
occidental. Por estos y muchos otros ejemplos presentes en la historia occidental, no debemos tener
reparo en aceptar la traducción como un medio
de acercamiento a la literatura de otras lenguas y
culturas.

3. El conocimiento de la literatura mundial
Un elemento más habíamos apuntado al principio
de estas notas, al integrar el sentido de la cultura
literaria aplicado a una comunidad, y es el que se
refiere al conocimiento, acervo cultural y capacidad de juicio para identificar y valorar la literatura
de todos los tiempos, lenguas y lugares, y su contexto histórico. Esto se relaciona con todo lo anteriormente expuesto y aún puede ser que haya lectores o estudiosos de literaturas de otras lenguas y
épocas diversas, y poco informados de lo que
sucede en la propia ciudad. En un repaso histórico,
así sea apresurado sobre las condiciones imperantes en Monterrey en relación a este tipo de cultura
literaria en los últimos decenios, encontraríamos
datos interesantes. Por ejemplo, que un movimiento como el existencialismo, en literatura y filosofía,
era del conocimiento de la ciudad, o más exactamente, de algunos sectores cultos de la ciudad,
grupos minoritarios obviamente, desde sus propios
años de surgimiento en Europa, o con muy pocos
años de desfasamiento frente a lo que ocurría en
aquellos países en la época de la postguerra, pues
ya a finales de los cuarenta y principios de los
cincuenta, Monterrey poseía una información y un
acercamiento a las obras representativas de ese
movimiento. En el caso de la filosofía existencialista,
podría recordarse un curso, entre los preparatorios
que llevaron en 1950 a la creación inmediata posterior de la Facultad de Filosofía y Letras. Y en el caso
de la literatura, podrían recordarse particularmente las obras de Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir

•••
¿Puede obtenerse una conclusión de todo lo anteriormente expuesto? En primer lugar, será necesario separar las consideraciones hechas, de modo
que pueda identificarse lo propio de cada uno de
los aspectos tratados . En segundo lugar, será
necesario recordar que en este tipo de problemas
debe tenerse presente la condición minoritaria de
los diversos sectores que participan en estos procesos culturales y aun los explican o identifican.Sin embargo, en la medida en que nos desplazamos de los
autores, escritores y críticos, para avanzar hacia el
contexto general de la sociedad e identificar aquí
la existencia de lectores, estudiosos y conocedores
de la literatura, el ámbito se amplifica y las minorías
en unos y otros casos son numéricamente diferentes.

9

�El problema radica entonces en poder saber, a
partir de la afirmación de que todos los involucrados en la conformación de una cultura literaria son
minoría en relación o la sociedad todo, si uno sociedad determinado, en este coso la de nuestro
ciudad, posee escritores, es decir poetas, novelistas,
cuentistas, ensayistas y dramaturgos, en cantidad y
calidad suficientes, si así puede decirse, para afirmar
que en el momento actual y en lo tocante a este
aspecto creador, ostenta un nivel significativo de
cultura literaria. Ante una pregunta como ésta
podríamos responder afirmativamente, pero
aclarando que esta situación es apenas un fenómeno de años muy recientes; esto significa que se
necesita madurar y adquirir una condición más sólida y consistente en los procesos de creación, lo que
podría lograrse o partir de una política cultural
desarrollada por todas las instancias involucradas en
dichos procesos, enfocada a impulsar y vigorizar la
vocación literaria. Pues puede ocurrir que en el futuro.si faltan estos estímulos,se empobrezca o disminuya lo que ahora parece ser una línea ascendente
y prometedora
En segundo lugar estaría el problema de los
lectores. A partir de la aceptación de que en este
punto es necesario ampliar las condiciones ahora
existentes, merecería destacarse que un proceso
continuo como la educación, comprendiéndose en
esto todos los niveles, puede ser capaz de impulsar
la disposición e inclinación o la lectura de una
comunidad Las deficiencias locales en este aspecto
son notorios y muestran uno situación proveniente
del propio desarrollo histonco de nuestro sociedad.

es mucho más largo el camino por andar. Por otra
parte, esta situación es la más vulnerable de una
comunidad en proceso de transformación, y la
superación pudiera alcanzarse con mayor facilidad
en la medida en que se vigoriza la creación literaria
misma. Todo esto implica además un contexto positivo en la disponibilidad de los elementos que en
una sociedad hacen posible impulsar la cultura
literaria. Nos referimos al trabajo editorial, la existencia de revistas literarias, los estudios de letras, cursos
y tantos otros esfuerzos que son igualmente manifestación del nivel cultural de una sociedad. A mayor
disponibilidad de estos recursos,más rápida y segura
puede ser a transformación esperada.
Y finalmente, la cultura literaria como conocimiento de la literatura mundial, y la posesión de un
acervo cultural que haga posible el conocimiento y
evaluación de la literatura en general, depende en
buena medida de los mismos lectores, de los servicios libreros de la ciudad y del mantenimiento y
expansión de los estudios de letras y de humanidades como parte de los procesos educativos de
una sociedad que quizá no ha terminado de aplicar
sus fuerzas a su propio crecimiento y a su desarrollo
económico y material. En suma, un proceso complejo en el que la misma sociedad debe encontrar
los medios para cumplir satisfactoriamente sus
propias necesidades, pues el crecimiento, entendido en un sentido más amplio que el de la mera
condición demográfica, de la producción y de la
economía, debe entenderlo la misma sociedad en
el más alto de la educación y la cultura. Cuando
una sociedad llega a identificar sus condiciones de

Una sociedad que no reconoce a sus artistas, sean de letras, pintura o música,
para citar sólo las artes más ampliamente presentes en una sociedad, carece finalmente de identidad y no posee la capacidad para enjuiciarse a sí
misma en el ámbito de la cultura.
Lo existencia de mas lectores en un lugar y momento
determinados hace posible afirmar que estamos
ante uno sociedad más culta, indudablemente,
porque la lectura es el sustento de la integración de
lo palabro escrita al conocimiento y desenvolvimiento de esa sociedad, ya que la palabra escrita,
y el libro, siguen siendo sustanciales en el mantenimiento, transmisión y desarrollo de la cultura.
En cuanto a la critica referido al ámbito de los
letras, nuestro culturo literario ostento necesidades
potentes de expansión y mejoramiento, particularmente enfocado o lo creación local.Aquí quizá

desarrollo en este sentido cultural y cobro conciencia de sus propios requerimientos en este
proceso, entonces puede decirse que entra con
poso propio en el desenvolvimiento de todas sus
partes y en el enriquecimiento de sus condiciones
de desarrollo, en los que puede ir implícita su
integración en los diversos órdenes de la cultura.

Abril de 1994-marzo de 1996.

10

El acta de fundación
de Monterrey
Israel Cavazos Garza

•
-~V.:-., ~\_•

11• n, ~~

T.ffl'IIONIO

~

para Imprimirla y ponerla así fuera de todo peligro
de extravío, Incendio o cualquiera otro detrimento
que podía causarle el tiempo ... (ed. 1861, p. 1).

DELAS CONóTANCIA6.RELATIY.A.S

La autoridad municipal "mandó luego sacar copia
fiel" y, el 23 de abril de ese año, la remitió a la
Secretaría de Gobierno para su impresión

A L,\ FHiO&lt;ClO:i

• l

DI LA GIVDAD DI MOIT!Ur,
CAPITAL DEL 'FSl'ADO

DE NUBV0-1IOJ I OOAHUILA.

a fin de que, conservándose varios ejemplares
impresos, se evite que, perdido una vez el único que
posee la ciudad, por cualquier incidente imprevisto
se carezca del justo título con que están amparados los derechos de esta municipalidad (/bid., p, 3).

l't'IUt4R Pót 1\1\1'0..tfCIO~ 011, IXV.C, IL OOUl'tL
11\« DU. l:&amp;1'.LDO ClCD.AU.UO J:UD.AOO YIDA.t:l.&amp;L

~

El acta no fue impresa. Lo impidieron entonces
·azarosas circunstancias· -las de la resolución de
Ayutla. Fue hasta el mes de mayo de 1861 cuando
. se participó al Ayuntamiento que le serían remitidos
"ejemplares suficientes". Efectivamente, la edición
apareció bajo el título de Testimonio/ de las
constancias relativas/ a la fundación/ de la Ciudad de Monterrey,/ Capital del Estado de NuevoLeón y Coahuila./ Publícase por disposición del Exmo.
Sr. Gobema-/ dor del Estado ciudadano Santiago
Vidaurri./ Monterrey./ Imprenta del Gobierno,/ a
cargo de Viviano Flores,/ 1861. 37 p., 21 cms.
Pero el instrumento publicado "único que posee
la ciudad", ¿era el original? De la misma edición se
desprende claramente que no. La copia testimoniada expedida por el Ayuntamiento el 21 de
abril de 1856 y firmada por su alcalde Manuel M. de
llano y por los doce regidores y los dos síndicos y
por Serapio Cirilos, oficial primero en ausencia del
titular de la Secretaría, fue tomada de

MONTEREY.
JUPRF.l&lt;"rA DEL OOBIF.R~O,
• CilOO 01 Vmuo Fi.oua.

Muy pocas son las ciudades mexicanas que fueron creadas con un acta de fundación. Monterrey
es una de éstas. Su fundador, Diego de Montemayor, hizo que el escribano Diego Díaz de Berlanga
redactara un documento en el cual constara el suceso. Su texto ha llegado hasta nuestros días y, más
allá de su contenido histórico, constituye una pieza
-la primera en nuestro medio- de notable valor
jurídico y literario.
Pero, deplorablemente, el documento original
no se conserva. De ello se lamentan los historiadores locales desde hace más de medio siglo. Ha sido
publicado en numerosas ocasiones, pero en ninguna
tomándolo del primitivo sino de testimonios o copias
posteriores. El gobierno de Nuevo León dispuso en
1856 que el Ayuntamiento sacara copia del acta

una copia compulsada por el Sr. Capitán D. Francisco Bruno Barrera, Alcalde más antiguo, y Gobernador político que fue de esta antigua Provincia del
Nuevo Reyno de León, el día 8 de enero de mil ochocientos diecinueve y con otra autorizada por el Sr. D.

11

�Juan José Martínez, Alcalde tercero y Juez de primera instancia.con fecha veintiséis de noviembre de mil
ochocientos veinticinco ... (p. 37).

Una y otra eran conservadas, como allí mismo se
expresa, en la Secretaría del Ayuntamiento
en un libro forrado de terciopelo encarnado, ·con
cinco chapetas de cada lado y dos broches todo
de plata (!bid).

Para cumplir con la orden del Gobierno, el Ayuntamiento la certificaba de las dos copias mencionadas, entonces relativamente recientes, y no de
la original de 1596, de donde -de haber existido- _
se hubiera tomado.
De la misma edición de 1861 se desprende que
la copia de 1825, el Alcalde Juan José Martínez la
había hecho sacar de la de 8 de enero de 1819 (p.
36) y que esta última de 1819 el Alcalde Barrera
tampoco la había copiado del original del siglo XVI,
sino de otra más o menos reciente en su tiempo,
autorizada por el Alcalde Bernardo Ussel y
Guimbarda (p. 34). Lamentablemente no se da en
ésta la fecha de su certificación (/bid) pero se puede situar en cualquiera de los años en que ocupó
este cargo.
Ussel y Guimbarda ¿la había certificado
tomándola del original del día de la fundación? No.
Sacó el testimonio "de otro antes dado por el escribano de Cabildo don José Fernández Fajardo",
fechado en Monterrey en 2 de abril de 1739. (p. 33).
En las primeras líneas de su certificación (ed. 1861, p .
5) Fernández Fajardo expresa:
en atención a tenerme mandado el Sr. D. José Antonio Fernández de Jáuregui Urrutia, Gobernador y
Capitán General de este dicho Reyno que busque
en el Archivo de mi cargo ...

Pero en ningún momento habla de haber encontrado el original de 1596. Claramente asienta que

Expediente l, del Ramo Civil, en un cuaderno de 31
fojas que contenía registros de minas, mercedes de
solares y "otros asuntos que no se pueden leer por
estar muy maltratados". Así dice la primera nota del
Inventario antiguo del Archivo. Cuando en la década de 1960 los expedientes dejaron de estar en
legajos para ser encuadernados en volumen, los
registros de minas y demás se desglosaron para
formar expedientes individuales, agregados al Vol. l.
El expediente del procurador pasó a las Actas de
Cabildo, por ser a donde correspondía. Su título
antiguo es: Dilixencias sobre la terminación de
términos de Monte Rey. De éstas hay el original, en 6
folios y una copia simple, trunca en 4 y, agregados
dos fragmentos de testimonios del acta de fundación; uno, del autorizado por Pedro Velada en
1625 (a que nos referiremos más adelante) en una
foja, y otro, sin fecha, también en una foja y que antes constituía el Exp. 4, del Legajo l.
Estas Dilixencias... están certificadas por Juan de
Ábrego, Secretario de Gobernación, Justicia y Guerra y, como en el caso de la de Ussel y Guimbarda,
fue también omitida la fecha (p. 33). Pero ésta se
puede situar entre el 15 de febrero de 1638, fecha
de la petición del procurador y el 7 de marzo del
mismo año en la que concluyó la fijación de los
límites (p. 19).
La edición 1861 del acta incluye el texto de la
petición que el 8 de marzo de 1627 hizo el capitán
Rodrigo de Aldana ante el teniente de gobernador,
licenciado Juan López, para que mandase darle un
tanto de la fundación de la ciudad (p . 24). El escribano Juan de Ábrego expresa que, con orden
del teniente de gobernador y con anuencia del
procurador Juan Fernández, "hice buscar y busqué ...
y saqué un traslado". Pero Ábrego tampoco halló
el texto de 1596. Encontró el acta de Cabildo de 4
de abril de 1625, en la cual se lee que los capitulares

Es muy importante señalar que Juan de Ábrego
al copiarla el 8 de noviembre de 1627 expresó:
"concuerda con el original" (p. 33) pero está claro que la tomó del original autorizado por Pedro
Velada de 4 de abril de 1625 y de quien en la edición
de 1861 no aparece el nombre porque al terminar
el texto de la fundación (p. 33) tras el nombre de
Diego de Montemayor aparece el de Juan López,
(teniente de gobernador en 1625) advirtiéndose que
al imprimirse fueron omitidas varias líneas con las
firmas restantes. Del testimonio de Pedro Velada
existe -ya lo dijimos- un fragmento. Es indudable
que él sí haya tenido a la vista el original de 1596,
del cual no se vuelve a hablar en documento alguno
a partir de la reunión de Cabildo de 1625.
Como puede verse, la edición de 1861 constituye la demostración más clara de la inexistencia
del texto original de la fundación. Después de esa
impresión, el acta ha sido publicada en múltiples
ocasiones, pero nunca tomándose del original sino
del valioso folleto del 61 .
Ya el historiador José Eleuterio González al
transcribirla en su obra: Colección de noticias y
documentos para la historia del Estado de Nuevo-

León..., Tip. de Antonio Mier, Monterrey, 1867, dice:
"He aquí la carta de fundación tal y como se halla
[no dice qué original] en los Archivos del Ayuntamiento y corre impresa en un cuaderno publicado
en 1861" (p. 8).
En su libro: Nuevo León. Apuntes históricos,
Monterrey, 1938, tomo primero, en el capítulo IX,
Santiago Roel, al citar el acta dice:
Un libro "forrado de terciopelo encarnado con cinco chapetas de cada lado y dos broches todos de
plata· , contenía copia del acta de fundación de
Monterrey y todavía en 1853 (sic por 56) estaba en la
Secretaría del Ayuntamiento de dicha ciudad. "Ya no
se encue-ntra ahí, ni se sabe cuándo desapareció".
(p. 26, nota l ).

En 1939, al año siguiente de la primera edición del
libro de Roel, el Lic. Gen aro Salinas Quiroga, secretario del Ayuntamiento de Monterrey, certificó que en
el Archivo Municipal "existe un testimonio de las
constancias relativas a la fundación ... (se refiere, no
hay duda, a la edición 1861 ). El 15 de julio de ese
año, el Registrador Público de la Propiedad, Lic.Fran-

dixeron que por cuanto el Gobernador Diego de
Montemayor hizo asiento y fundación de esta dicha
ciudad el cual está en un libro viejo y que con el
tiempo y maltratamiento está en muchas partes roto
y defectuoso y que si no es con mucha dificultad no
se puede leer, y que si se acabase de gastar y romper
resultaría grande daño a esta República .. . acordaron y mandaron que se traslade y saque un tanto ...
autorizado en manera que haga fe y se ponga en el
libro de Cabildo .. . (pp. 25-26).

en un libro antiguo del Cabildo ... que se halla cuasi
descuadernado, y muy maltratado, y en muchas
partes roto (p . 6)

halló una petición del capitán Bias de la Garza,
procurador general, de 15 de febrero de 1638, para
reconocer los límites de la ciudad y sobre ciertas
cuentas de propios. Este documento se conserva en
nuestros días en el Archivo Municipal de Monterrey.
Estuvo hasta hace algunos años en el Legajo l,

e inmediatamente después viene el texto del acta
de fundación certificado por el escribano Pedro
Velada.

12

13

�cisco Rodríguez A., recibió esa copia certificada para su inscripción, la cual hizo bajo el Núm. 536, fol.
113, volumen 116, de la Sección de la Propiedad.
¿Por qué el secretario del Ayuntamiento hizo
asentar en el Registro Público el texto impreso de
1861 y no el original de 1596? Simplemente porque
la ciudad no tenía el texto de 1596 pero ni los testimonios de 1819 y 1825 del libro "forrado en terciopelo", que ya en 1938 lamenta el historiador Roel no
estar ahí ni saberse cuándo desapareció.
En 1946, en ocasión del 350 aniversario de la
ciudad, el publicista Ángel de Fuentes imprimió en
un pliego suelto y por una sola cara el acta de fundación. El texto, que no aparece en letra de molde
sino manuscrito, da la impresión de ser tomado del .
original de 1596, porque lo calzan las firmas de Montemayor y Díaz de Berlanga. Para la generalidad fue
en 1946 (y desafortunadamente para muchos sigue
siéndolo ahora) un facsímil de la del siglo XVI. Pero
no se trata más que de una concepción artística
absolutamente alejada de la realidad. El señor Fuentes no tuvo el cuidado de imitar la letra ni la ortografía
de aquel tiempo; ni siquiera, al menos, el de calcar
las firmas originales, de las cuales hay en el Archivo
suficientes ejemplos, dibujando otras que en nada
se asemejan a las de los personajes fundadores.
Un solo historiador asienta, erróneamente, haber
visto el acta de original, lo cual es absolutamente
imposible. En su obra Historia del Nuevo Reyno de
León, 2a. ed., Monterrey, 1979, Eugenio del Hoyo, en
la p. 174, nota l, asegura: "El original de este importante documento ... se conserva en el Archivo Municipal de Monterrey, Actas de Cabildo, Leg. l , Exp.
l , donde lo hemos consultado".
En la nota de este autor, confiable pero no
infalible, al fin humano, advertimos un grave error. O
la vio en las Actas de Cabildo, o en el Legajo l, Exp.
l (del Ramo Civil) porque son dos secciones distintas de Archivo. Ya explicamos que los expedientes
del Ramo Civil estuvieron en legajos y que ahora se
hallan en volúmenes empastados. No pudo verla en
las Actas de Cabildo porque cuando él investigó la
colección de Actas sólo empezaba en 1688. Ni pudo verla original en Legajo l, Exp. l porque en esta
clasificación se hallaban las Dilixencias... de límites
de la ciudad, de 1638, en las que existen los dos
fragmentos del acta, uno de 1625 y otro de 1638 a
los que ya hemos aludido y que no son del original
sino testimonios de esos años. Estos fueron los que
Eugenio del Hoyo vio (Y que yo mismo, como encargado del Archivo le mostré) y que a él, lamentablemente se le escapó calificar de original.

14

Huellas
Por otra parte en la bibliografía en su misma obra,
p. 531, y poniendo a" Montemayor, Diego de "como
autor, vuelve a citar el acta de fundación (ahora sin
decir que es original) y esta vez ya no en la misma
clasificación sino en otra distinta: "Leg l, Exp. 4" y registrando en el párrafo final de la página el "Acta
de la traza de la ciudad ..." con la clasificación de
"Leg. l , Exp. l" que dio antes para lo que él llama
original del acta y que no es otra cosa que el o los
fragmentos de las Dilixencias... de 1638. En el Exp. 4
citado por él, estuvo, ya lo dijimos, uno de los
fragmentos del acta incorporado después a las
Dílixencias... Eugenio del Hoyo sabía perfectamente de la inexistencia del original, muchas veces lo
comentamos, y sabía perfectamente también que
de haberlo encontrado hubiera hecho el hallazgo
de su vida.
De lo hasta aquí expuesto se concluye:
l. Que siendo constante que al ser fundada la
ciudad se cuidó de "dar noticia al virrey". Esto se
hizo "por cartas" y aunque no se expresa, es
presumible que se halla enviado también copia del
acta. El emisario fue interceptado y hubo de hacerse "nuevo despacho" (Alonso de León, Historia... ,ed.
1985, p. 61 ). Hay, por lo mismo, la posibilidad de que
alg1Jn día sea encontrada en el Archivo General de
la Nación o bien en el de Indias, de Sevilla, (en los
cuales nosotros la hemos buscado mucho) a donde también pudo haber sido remitida ésta u otra
copia, y
2. Que el texto del acta que certificó el Ayuntamiento de 1625 estaba "en muchas partes roto y
defectuoso" y que al no volverse a hablar de ese
original (aunque tampoco se dice que lo era) no
consta que se halla perdido y lo más probable es
que, dado su estado, se consumió.

Raúl Rangel Frías

No ha elegido mi corazón la palabra bien situada,
ha de llegar como una extraña
y desprenderá el lazo de sus cabellos
las huellas de sus pasos quedarán en uno
dorado, racimo del que penden los recuerdos;
otros seres hermosos, enamorados jóvenes
reconocerán el sitio,
la morada paterna,
juntarán, enlazarán manos y cuerpos,
volverán al mismo sitio a soñar
y a escalar los muros de la ciudad.

Ciudad de Nuestra Señora de Monterrey
Marzo de 1996

15

�Nocturno

Tú estás en todo

Guillermo Meléndez

Ernesto Rangel Domene

El cenicero, el borrador y una luciérnaga
me encarnan sus oficios
ahora que el viento del otoño no recoge hojarascas
y puedo sobrevolar confiado
sin levitaciones que debo pagar con abstinencia
sin el final mugroso -la cloacadonde acaban gran parte de mis aterrizajes.

Con antifaz y un laúd de yeso,
como arlequín que escapó de una baraja rota,
bailo sobre una alfombra de brasas.
Aunque escucho fados de añorar contagioso
la amnesia me domina y ya no sé
por quién lloré hace rato cuando Amalia Rodrigues
elogiaba las paredes de una casa portuguesa.

Esta noche formo una trinidad intermitente
ajena a mi control dogmático
-si la música calla pierdo brillo,
un trago de cerveza ilumina mi pecho
y así soy recipiente de los cuatro elementos
con aguas alteradas por espigas prodigiosas
y tierra de simulacro de excursión en las patas.

La ceniza que acumulan mis labios
no son residuos de tabaco,
son palabras que dije y me dijeron
en cruzamientos auspiciados por Eros,
son anécdotas que mi madre contaba
para hacerme pasar como niño prodigio
cuando bebía café con sus comadres.

Estoy en el estanque de las divagaciones
-la llovizna y mi aliento opacan la ventana
y c rean el marco ideal para filmar
a Greta Garbo con la uña escribiendo
el nombre de su amante mientras él
disfrazado de Cleopatra recorre Copacabana
del brazo de un exuberante mulato.

Antes de que acabe el hechizo
y el espíritu vuelva a husmear entre ollas sucias,
como loro de Lesbos con Agnes Balta canto
-T0 treno fevgi stis okte-y al concluir el disco,
agitando los élitros aplaudo y digo
-Bravo, señorita, su voz tiene la gracia
de una doncella adiestrada por Safo.

16

11

En cada gota del salobre llanto
va una canción de espumas y amargura,
pero también el sol y la ternura
de este ferviente amor con que te canto.

El árbol del amor deshoja y tala
y entrega al hacha su festín de sombras,
olvida el nombre con que infiel me nombras
y el suave aroma que su pecho exhala.

Gracias te doy por toda tu hermosura
por tantos años de quererte tanto,
por las horas de acíbar y dulzura
por tu alegría y luz que son mi manto.

Y la raíz arranca en primavera
para que no la bese el agua mansa
y nunca augure el césped la esperanza
cubre de YE:rma sal la cementera.

Si estás en todo y por ti vivo y muero
si todo en ti gané y lo perdí
si eres ayer y todo lo que espero,

Haz una pira y prendan mis despojos
en un atardecer de roja brisa
las llamas inclementes de tus ojos,

si todo lo que soy por ti lo fui
y a pesar de tu olvido yo te quiero
no quiero ahora nada ser sin ti.

y con la lluvia de tu alegre risa
apaga pronto los carbúnclos rojos
y que disperse el viento mi ceniza.

17

�Dos poemas
Armando Joel Dávila

Jugadas
Horacio Salazar Ortiz

11

Mira la confluencia eterna
del instante que ofrece
calidez pasiones desatadas

Tramo vivo y breve
recorre mi palabra.
Pido al bosque
con ojo de águila
el oro dulce
que baña los encinos.

Mañana que se desnuda
como talle de mujer danzando
Sólo el instante cuenta
refulge entre verdes y violetas:
es la pasión que salva
la boca que enamora.

Soy adivinación presagio
ensueño que salva
y se marea soñando
los esteros paisaje de niebla
que saturan el vigor.

Es cifra punto de partida
del sueño de otras vidas
que convergen con memoria atónita
en este múltiple latir encarcelado.

Deseo del tiempo
es la carne hermosa
que resplandece intacta
en el amanecer de un siglo
que incendia y hace florecer
la magia los ritos
que convierten la conciencia
en un aleph de inapelables ecos.

18

No me fÚe del todo mal al hacer mis jugadas.
Tuve lo uno y lo otro; la mañana y la tarde.
Pude a veces sentir angustia ante el destino de una mujer,
Y esto mismo constituyó mi mejor prueba de amor.
De las noches en vilo no tengo nada qué decir.
Las heridas sólo se sienten después de cierto tiempo.
Tal vez la tarde y la mañana sean la misma cosa.
No me afanaré tratando de hallarle la punta a la madeja.
El rocío y la piedra entonan la misma canción.
Un lecho de rosas podría ser el mayor de los tormentos.
Quiero llegar al final sin dejar de hacer mis jugadas.
¿Quieres jugarme tu apuesta en esta mañana de abril?

•
19

�El presagio de una diva
Conversación con la soprano Yvonne Garza

José Garza

Decir que Yvonne Garza
es una diva resulta,
efectivamente, una exageración. Las diosas son
tales en el tiempo. Y el
tiempo de esta soprano
regiomontana es el del
inicio: cuando los sueños
no permiten dormir pero
los pies deben permanecer sobre el suelo;
cuando los halagos son
peligrosos pero no tanto
cuando, como ella, son
aceptados con humildad y el compromiso de
llegar a convertirse en
una de esas figuras femeninas ausentes en la
ópera contemporánea:
una diva.
La voz de Yvonne
Garza está reflejado en
su rostro: limpio Y.brillante,
signos que le han valido
premios como el Palm
Beach de Florida y el
Nacional de Canto del
INBA.
Y eso que la vida
apenas empieza, aunque Yvonne Garza comenzó con los triunfos por
delante, no obstante que fue retrasado el inicio de
ésta, su carrera de ofrecer agudos formidables. Ya
lo comprenderán ...

•

adelante. Pero estoy empezando, porque la de
cantante es una carrera
que requiere madur ez
física, mental y musical."

¿En qué momento ocurrió ese primer contacto
con el canto operístico?
Desde chiquita me
ha gustado la música. Los
estudios los inicié a los
quince años de edad,
alrededor de 1983, en la
Escuela Superior de Música y Danza de Monterrey. Pero realmente ingresé a este mundo por
azares del destino: por
seguir a unas amigas que
estudiaban ahí clases de
danza clásica y de piano.
Y yo decía: "Yo también
quiero, al cabo que por
las tardes no hago nada". Entonces me inscribí
en las clases de canto,
pero en realidad no tenía
ni idea de lo que era el
canto operístico.
En la escuela estuve
más de cuatro años, tiempo suficiente para enamorarme de la música, aunque en la familia me
decían: "Piénsalo bien, cómo sabes si realmente
tienes el talento, mejor piensa en otra carrera". Y
nada, que Yvonne se va a estudiar Letras Españolas, quedando dentro de las artes y las humanidades. Estudié pues en la Facultad de Filosofía y Letras
de la UANL, pero nunca me he desarrollado en lo

"Pues sí, estoy comenzando mi carrera. Los reconocimientos y los premios creo que son parte del
trabajo duro y una especie de estímulo para salir

20

de mi carrera. De la Facultad salí directo a Estados
Unidos p ara estudiar música, apoyada por el
entonces rector, Gregorio Fa rías.

comento esto porque en una de las funciones de
Ópera Metropolitana en el Teatro José Calderón,
Salvatore Sabe/la, hombre conocedor del arte,
aplaudía tu trabajo pero decía que deberías emigrar
al extranjero para perfeccionarte y seguir los pasos
de un Rosendo Flores. ¿Esa sería tu oportunidad
esperada?
Cualquier cantante de ópera en el mundo tiene que moverse. En lo personal, estoy participando
en audiciones en México y Estados Unidos. Y estoy
buscando oportunidades como parte de un proceso
natural de c ualquier artista que mira por su crecimiento.
No esto_y pensando en una carrera exclusivamente local, no. Creo que si ya he tenido la fortuna de lograr cierto reconocimiento en el extranjero, pues es un signo de esa posibilidad de trabajar
fuera del país.

¿Entonces Yvonne Garza no nace con el don del
canto?
Pienso que algo de nacimiento debo tener. En
mi familia no hay artistas, sino científicos: mi mamá
es química, mi hermano es físico-matemático, mi otro
hermano estudió administración y mi papá es contador. Todos están en las ciencias, nadie enfocado
a las artes excepto mi abuela y sus hermanas, quienes tocab an el violín y el piano, y cantaban. Entonces por ah[ ha de venir la herencia.
¿Existen en Monterrey las condiciones para
desarrollar inquietudes por el arte lírico?
Depende. En estos momentos creo que hemos
estado haciendo una labor de reiniciar una cultura
operística en Monterrey, que existió antes, en los
cinc uenta y sesenta.
La ópera es un espectáculo bastante caro. Y
aun que diversos sectores regiomontanos tienen
posibilid ades de financiarlo, no hay mucho interés.
No sé por qué ocurre esto, quizá porque somos más
industriales que artistas.
El caso es que yo empecé mi desarrollo aquí,
pero al estudiar en el extranjero observé una diferencia enorme, tanto que encontré mayores oportunidades para desarrollar mi talento, técnicamente hablando. Y no porque no haya maestros en
Monterrey, sino porque el ambiente, en el extranjero, resulta más estimulante.
Además, en México todo está centralizado en
la capital del país, mientras que en Estados Unidos
las circunstancias son otras. En lo particular realicé
mi licenciatura en música en Atlanta y la maestría
en Carolina del Norte."

Mencionamos a Rosendo Flores, un brillante bajo que
no ha sido profeta en su tierra, como lo ha hecho
Yvonne Garza, ¿no lo crees así?
Pues en parte sí. He tenido mucha actividad aquí
y siento que me han reconocido. Ahora, una voz de
soprano quizá sea más accesible que una voz de
bajo, pero Rosendo Flores tiene una calidad internacional de voz. Yo también tengo mis miras, igual
que él, pero bueno, soy lenta pero segura.
Salvatore Sabe/la me comentaba que los cantantes de la localidad registran falta de perfeccionamiento en la dicción, en el conocimiento de
idiomas y en la falta de relación con otras artes para lograr una interpretación más completa.
Estudiando en el extranjero, uno tiene un sistema
de trabajo muy diferente y mucho más exigente.
Creo que no es necesario el conocimiento total de
una determinada lengua para cantar, pero sí debemos dominar la fonética y la dicción. Creo que sí
nos falta un poco más de exigencia, pero quienes
estamos en Ópera Metropolitana tenemos estudios
de idiomas y casi siempre buscamos ayuda extra
con asesores. Creo que estamos creciendo, aunque
claro, sería excelente que tuviéramos el dinero para
ofrecer un taller de verano, por ejemplo, en el que
ofreciéramos clases de canto, cuyo costo nos permitiera recabar el dinero para formar una pequeña
academia entre nosotros, en la que invitemos a maestros para que nos impartan clases a nosotros, los
cantantes profesionales...

La compañía Ópera Metropolitana ¿qué representa
en este intento por reiniciar una tradición?
Muchísimo. El grupo de cantantes es netamente
regiomontano: somos de aquí y hacemos las cosas
con bajo presupuesto. Erick Steinmann, quien promueve mucho al grupo, con una gran iniciativa y
muchas ganas, siempre busca posibilidades para
hacer los proyectos hasta sin dinero. Pienso que al
ser todos nosotros muy jóvenes tenemos la
oportunidad, y las posibilidades, a nuestro favor.
Pero ¿cómo aprovechar esa oportunidad esperada? Por ejemplo, cómo visualizar tu futuro. Y

Yvonne, ¿por qué una voz como la tuya no la ofreces,

21

�mejor, a las masas?
Para mí cantar es la vida . Y el día que deje de
cantar como quiera seguiré en el arte. En el canto
popular, obviamente, hay más facilidades. Yo me
dediqué cuatro años, mientras estaba en la Facultad
de Filosofía, a cantar con un grupo local, que trabajaba en peñas y bodas. iY el dinero era muy fácil!
Pero la satisfacción de cantar ópera no es la misma
que al cantar música popular.

terpretar ópera, cuando tienes un dominio técnico
tienes una libertad artística. Ya lo decía uno de mis
maestros: "llegar a dominar la técnica es lo que va
a liberar tu alma para expresarte sin ningún
impedimento".
Pavarotti, Domingo, Carreras: ¿y las mujeres? ¿Existe
una ausencia de figuras femeninas en la ópera
contemporánea?
En estos momentos vivimos una etapa de tenores, sí. Pero hubo grandes épocas, como con La
Malibrán (María Felicia García) y otras célebres divas. Pero ahorita también existen mujeres reconocidas, en la ópera actual, como Teres Tratas o Kiri T.
Kanawa .
Creo que los tenores están de moda porque han
tenido maneras de proyección más a nivel popular.
Plácido Domingo, por ejemplo, interpreta también
canciones mexicanas, argentinas, además cuenta
con una personalidad encantadora que le permite tener una imagen fuera de lo que es la ópera.

¿Cuál es la diferencia? Disfrutar la música es cuestión de sensibilidad, sensaciones, emociones, no de
élites...
Cuando uno llega a conocer algo bien,lo ama.
Si no lo conoces, tu impresión será poco profunda.
Yo siento que no hay que tenerle miedo a la ópera
porque conociéndola un poquito no hay manera
de que no te guste. Pero en realidad' es que no tenemos una cultura musical que nos permita comprender el arte operístico.
Dime qué tan cierto es que los gorditos tenemos más
posibilidades de desarrollar una voz operística, ¿se
trata de un cliché?
Científicamente hablando no tiene absolutamente nada que ver la gordura con el canto. Pero
el que tengas una buena salud, sí. Y es que el canto
operístico exige mucho mental y físicamente. Porque
el ritmo de trabajo es muy intenso. Creo que por eso
la gente se pregunta: ¿por qué tantos cantantes son
así de gordos? Bueno, primero porque somos
amantes de lo bueno, y de los placeres, obviamente.
Antes se pensaba que un cuerpo voluminoso era
signo de que se tenía buena voz. Pero no es así.
Ahora, anatómicamente hablando, la voz y su sonido están supeditados a la dimensión de la tráquea,
y a las formas del rostro, pero nada implica que una
persona delgada no pueda cantar: sólo los débiles
no pueden cantar. El canto implica un buen control
de la respiración y mucha energía: ¡Pero bueno fuera que bajáramos de peso cantando!

La conversación con Yvonne Garza concluye.
Las preguntas se agotaron, pero la falta de talento
para continuar con el diálogo se resuelve con la
invitación a la soprano a posar para la cámara.
Sólo queda también la invitación a uno de sus
recitales para confirmar, o rechazar, el presagio de
una diva, de esas que también se fueron, con Lucillo Sabe/la, a nivel regional.

¿Cómo cuidas tu voz?
No soy tan enfermiza. Pero antes de cada función trato de no tomar cafeína porque me acelero
de más, tampoco fumar ni comer mucha grasa
porque eso te produce flema, y tomar mucha agua
para lubricar la garganta. Lo cierto es que para estar
en escena tienes que estar muy bien físicamente,
porque todo malestar afecta la voz.
El canto operístico requiere técnica, es imprescindible. Sin técnica no hay manera de in-

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con mucha. mayor precisión, el mérito enorme de
un grupo talentoso que se entregó a la aventura y a
la tarea de filmar y terminar (quiero subrayar esto
último) un testimonio que sirviera de memoria para
los que vinieran después.
Hubo mucha gente involucrada en el proceso:
Alvarito, cuyas fotografías han documentado no sólo
gran parte de la vida universitaria sino regiomontana; Poncho Reyes Martínez, que no c ejó en
ningún momento -ni aun cuando se quedaron sin
un centavo y las cosas se pusieron todas en contra- para que se cumpliera el objetivo: César lsassi,
quien consiguió grabadoras de carrete-en aquella
época eran unos aparatos enormes y no muy comunes-, cintas e incluso un lugar en dónde g rabar (en
el que no pudieron permanecer mucho tiempo); el
Gallo Leyva (q .e .p.d .), quien escr ibió un texto
desgarrador en unos cuantos días; Julián, que lo leyó
y releyó cuantas veces fue necesario porque el
proyector magnético sobre el que se grababa, no
daba para mucho, aun con la ayuda generosa y
desinteresada de Pedro y del Sr. Gil. La sala de grabación tenía acústica de recámara que daba a la
calle, a una cuadra de Zaragoza porque eso era; el
micrófono antiguo e imperfecto deformaba la voz
y, .. no oca baría nunca, si lo cuento todo .
El equipo humano que compensaba con entusiasmo lo limitado de los recursos, podía trabajar
sólo a las horm en que todos coincidían, que eran
pocas y casi siempre de madrugada. O los domingos. Muchas cosas se improvisaron. Se buscaban
imágenes dramáticas pero sólo había una cámara
y una lamparita con la que no se podía ni siquiera
soñar en iluminar un área profesionalmente. Quienes vimos filmar el documental, a menudo preguntábamos a su director para qué quería tal o cual
imagen. Él respondía que no sabía a bien pero que
la quería. Cuando vimos el film terminado, entendimos quizás-junto con él- que el arte siempre

Un homenaje
hecho con las uñas
Rosaura Barahona
Homenaje a Durón siempre ha tenido un significado especial para mí. El primer día en que Roberto
Escamilla (con quien me casé hace 28 años) me invito a salir, pasó por mí y me explicó que acababa
de morir Manuel Durón, aquel pintor que me había
presentado unas semanas antes, frente al cine Rex.
Quería saludar a su familia y estar en el velorio y en
el entierro . Lo acompañé y conocí a la familia de
Manuel, su casa, su barrio y a algunos de los seres
que de una u otra forma deambulan aún en los cuadros que nos dejó y cuya fuerza no podemos eludir,
Ese día y los subsiguientes conocí a muchos
amigos de Roberto que después serían también
míos. Varios de ellos participaron en la elaboración
de un documental que, consideraron, sería un
debido homenaje al talento y a la bondad de un
hombre muerto injusta y prematuramente.
En ese entonces yo no sabía nada de cine.Aun
así, cuando se logró el permiso y un presupuesto del
Sindicato de Trabajadores de la UNL (entonces no
era autónoma) para usar una cámara de 16 mm de
rollos de 100 pies, comprar material y cubrir los gastos
básicos, intuí que aquello sería un documental mucho más casero que profesional. No me equivoqué.
Años después, cuando me tocó participar en la
filmación de documentales profesionales, entendí

23

�Vemos sus caminos cotidianos, sus rincones familiares,
algunos rostros amigos, la tonalidad lumínica que
muchos pasamos de largo pero que Durón supo
capturar en sus cuadros un poco con la esperanza
de entender mejor el mundo y un mucho para que
los ciegos lo pudiéramos ver.
Por cuestiones no muy difíciles de adivinar, el
presupuesto para la post-producción del documental, se suspendió. No hubo manera de obtener un
centavo más para rentar una moviola (esencial para editar una película de 16 mm), menos para comprar el pegamento profesional necesario para unir
los cortes del montaje, ni para tirar la copia final.
Pensar en correcciones de laboratorio eran sueños
de opio.
El espacio no da para contar todos los esfuerzos
y las aventuras de quienes decidieron acabar la película a como diera lugar. Se consiguieron discos prestados para musicalizarla, se instalaron en un salón
de Artes Plásticas sin pedir permiso y ahí terminaron
con las uñas (literalmente) Homenaje a Durón.
En esa querida casona pasé varios domingos
viendo cómo Roberto contaba a contra luz y a ojo
de buen cubero, los fotogramas para más o menos
calcular dónde debía cortar. Quien sepa un poquito sobre edición sabe lo que esto significa. Los cortes
los realizó con una hoja Gillette,con la que respaba
el último fotograma de una parte y el primera de la
que montaría. Después los pegaba también manualmente. Una vez terminado este proceso, se sacó una
copia en un laboratorio local, se le añadió sonido
magnético sobre el que se grabó, con todos los problemas ya mencionados, y así se exhibió por primera vez en el Taller de Artes Plásticas, en 1966. Años
después se envió la copia a Estados Unidos, de donde regresó ya con sonido óptico y con los títulos iniciales.
El documental está firmado por "Roberto Orson",
nc,rnbre que extraña a muchos. Ése era el seudónimo
de Roberto Escamilla como crítico de cine y colaborador de Apolodionis, "Orson" fue su apodo durante años (aún lo es para algunos de sus amigos)
en base a dos cosas: su interés constante por el cine, y sus entonces, 102 kilos de peso aunados a un
puro inseparable.
Yo no puedo juzgar el documental. Hay muchas
cosas personales involucradas en él como para tener una visión objetiva del mismo. No sólo veo sus
imágenes; evoco muchas otras a partir de las que
aparecen en la pantalla. Siento, sin embargo, que
nos acerca a Durón y a su obra y que, además, ha
resistido con mucha dignidad el paso del tiempo.

tendrá mucho de irracional.
En esa época Roberto fumaba mucho.Tras desbaratar un rostro de arcilla frente a la cámara, se lavó las manos y descubrió que se había cortado levemente. Alguien le echó alcohol en las manos; en
ese momento se le ocurrió encender un cigarro que
traía en la boca. Golpeó el cerillo contra la cajita
pero -por fortuna- el cerillo no encendió. Alvarito
le gritó que no lo intentara de nuevo; le hizo ver ql:Je
si el cerillo no hubiera fallado, las manos le estarían
ardiendo. "Y tú filmándolas", le dijo Roberto, "porque
si hubieras dejado pasar esa oportunidad, te mato".
El documental recorre de algún modo los sitios
clave en los que se movía Durón y rescata las imágenes y los tonos de su mundo. Vemos la calle Zaragoza, esa calle cuya desaparición (un atentado
para toda una generación) dio lugar a una enorme plaza que a nosotros no nos dice muc~o aunque,
sin duda alguna, se los dirá a otras generaciones.

Manuel Durón. en el Toller de Artes Plásticos

24

reclama estabilidad en los dos mundos a los que
pertenece. Y al momento de fraguar su síntesis, sus
opuestos no se extienden: se entienden. En Calzada
se logra el milagro de la sincronía en perpetuo movimiento. No es fácil. No es difícil. Es.
Son claras sus fuentes, por un lado: Gabriel García Márquez,Juan Rulfo,Elena Garro,Jaime Sabines,
Efraín Huerta; por otro: Fermín Revueltas, Doré, El
Greco, Rufino Tamayo. Ambos lados coinciden e inciden en un epicentro: el interés manifiesto por las
tesituras nacionales o, mejor, nacionalistas. José Luis
Calzada es un pintor que tiene los ojos puestos en
nuestro territorio pero de una manera nueva: no le
interesan la~ b lznagas ni los condoches, sí las cantinas como templos del alucine, hoteles de paso que
mitigan las concupiscencias,sandías, vendedores de
camotes, canastas de pan de muerto, bicicletas balonas, bolsos de piel, y una larga lista de mandado.
En la obra de José Luis Calzada hay una gran dosis
de magia muy real.
En un contexto de internacionalismo propietario, de mercado mundial, de transacciones multilaterales, que obligan a las sociedades a cambiar
de faz,la obra de Calzada huele a casa propia . No
podría ser de otra manera en alguien que -como
Calzada- cruza airadamente los mapas de las
concordias sin persiana, de los graznidos con moño, del amor sin pasta dental.

Grabado de José Luis Calzado

Pinceles y letras:
José Luis Calzada
Arnulfo Vigil

Luis Barragán

Como pintor, José Luis Calzada vive en un mundo literario y no porque sea miembro del club de la biblioteca de Babel, sino porque sus cuadros están
permeados de versos, epígrafes, cuentos, pasajes de
novelas, evidentes en cada trazo, en sus líneas y en
las figuras que acrisola al compás de las iridlscenclas argentadas.
Letras y pintura: equivalencias de una vocación
sin colesterol. Ambos flancos no enhebran frescos
instantáneos sino popelinas, es decir: trincheras de
un espejismo. Fraternidad. Escoriaciones benignas en
el manto violeta de una pasión enlatada. Colores y
letras. Los primeros construyen un arcoiris que no necesariamente responde a las condiciones del poliureta no; las segundas, aseguran parcelas atiborradas de árboles verbales. Sí, cuadros y poemas:
correspondencia íntima de una estética pública.
José Luis Calzada no sólo es el pintor de las
cantinas y las habitaciones en penumbras que han
oteado o, más bien, sellado -marcas y hervorespresencias invisibles, también es un un anfibio que

Silvia Mijares
Los ediñcios que no hablan ni cantan
no merecen sino desdén.
Poul Voléry

Barro,madera,muros interminables,espejos de agua,
rendijas en las paredes, contrastes al claroscuro,
espacios abiertos, formas, colores singulares: rememoran bugambilias, cala bazas, mangos, naranjas,
uvas, tierra y cielo. Todo esto refleja raigambre, admiración por la naturaleza que cristaliza en sorpresas
arquitectónicas.
En sus obras se reúnen sus propias necesidades
estéticas, así como una visión de la vivienda popular de líneas sencillas, bardas, fuentes y vegetación,
que le imprimen fuerza y originalidad conducién-

25

�dolo a la búsqueda de la identidad mexicana a
través de formas y espacios donde se amalgaman
la cultura prehispánica y la española, la tradición y
la modernidad.
La devoción por lo sagrado, por el misterio y lo
religioso de nuestro pueblo cáptanlo severos muros,
escalinatas huidizas y sigilosas, nichos, vigas en los
altos techos. Espacios que se convierten en caja de
resonancia: sonidos producidos por susurros de las
fuentes de agua, y por la marimba de madera de
sus cielos. Así también los efectos diferentes de la luz
que se dibuja en los solitarios muros mientras transcurre el día. Estos indelebles signos son parte del rico
lenguaje espacial y plástico del gran artista mexicano.

año dos mil."
La frivolidad tiene un lugar en el corazón y las
letras de Sabina. Las baladas son el género más
favorecido, aunque también le hace al corrido y de
vez en cuando se desplaza al ritmo de un rock
meloso. "No habrá revolución/ se acabó la guerra
fría/ se suicidó la ideología."
Sabina o el malabar de los sitios comunes. No
hay magia que valga: parece triste, pero no: lo ha
detenido el aroma de la calle, la madrugada de
algún bar, algún cuarto de hotel. Es un "malabarista errante/ de las plazuelas", un señor de los vagones
y los trenes, de las trovas menores y las adicciones.
"Ya no te tengo miedo, nena/ pero no puedo seguirte en tu viaje/ ¿con qué ley condenarte/ si somos
juez y parte/ todos de tus andanzas?"
El azar, siempre el azar en el tiempo de sus canciones río. Porque Sabina no se anda con estrofitas,
apenas si el estribillo le es necesario. Es más: "Sólo
cumplo años/ los años bisiestos/ que acaban en
dos." Sabina o el amor corrosivo, el que consuela
chicas tristes, gusta del whisky con soda y el sexo sin
boda. Juglar, coyote urbano, rapsoda posmoderno
de la rima intelectual: "Por el bulevar de los sueños
rotos/ pasan de largo los terremotos/ y hay un tequila por cada duda./ Cuando Agustín se sienta al
piano/ Diego Rivera, lápiz en mano,/ dibuja a Frida
Kahlo desnuda."
La voz de rayo de luna llena de Joaquín Sabina
llena los resquicios del ruido.

Joaquín Sabina:
un ciprés en el cementerio
Margarita Cuéllar

Algunas palabras afines a este cantor, desde el
bulevar de los sueños rotos y un siglo que fenece:
marginal, triste es el mundo, libertad, solidaridad,
construcción de nuevas ilusiones, pacifista, callejero, trovador, caos, poesía de laboratorio, bares, taxis, cabaret.
"Y si quieres también/ puedo ser tu trapecio y tu
red/ tu adiós y tu ven/ tu manta y tu frío/ tu resaca,
tu lunes, tu hastío/ O tal vez ese viento/ que te
arranca del aburrimiento/ y te deja abrazada a una
duda/ en mitad de la calle y desnuda".
Su voz no es precisamente estética, aunque
tiene un timbre tequilero y nocturnal. Igual Agustín
Lora, Alex Lora, Arturo Meza, Fernando Delgadillo,
Cuco Sánchez no tinen una voz privilegiada que
digamos.
Parece extraído de la piedra de la amargura,
pero no, es un desaliñado cuarentón. Un letrista tal
vez más vital que Víctor Manuel y Joan Manuel Serrat, que Silvia Rodríguez y Pablo Milanés. Un poco
ronco como Alfredo Zitarrosa. Pacifista y trasnochado, avanza vela encendida en mano junto a los
miles que han tomado la calle por lo de la Guerra
del Golfo Pérsico. ¿Latinoamericanista? ¿Tejedor de
ilusiones? Sus canciones hablan del olor a colonia
barata, del miedo a los aeropuertos y de las noticias de los diarios. "Que creció el agujero de ozono/
que el hombre de hoy/ es hermano del mono/ del

Álvaro Gómez Leal
Héctor Alvarado
Si hay una tarea más difícil que ganarse la vida, tal
vez 3ea ésta prepararse para la muerte. Estar ahí, vivo y con los ojos puestos en el otro lado inconocible.
Algunos recurren a una larga resignación: para
morir he nacido. Otros le sacan la vuelta a la conciencia de la muerte: hacen como que no la ven, le
escurren el bulto-compermisito, compermisito que
llevo prisa- hasta que de plano ya se van al más
allá. Y están los que se sientan frente a la muerte y le
hablan de tú a tú. Este último es el caso del doctor
Álvaro Gómez Leal.
Afecto al tequila, al dominó, al cigarrillo y la
literatura, el doctor Gómez Leal es hasta ahora un
desconocido, pero su talento como narrador - más
específicamente como cuentista- merece más

26

páginas antológicas y reseñísticas que las dedicadas
a muchos de los narradores más publicitados,
alaharaquientos y soberbios de Nuevo León.
Aquejado de un enfisema pulmonar progresivo,
que a la postre lo mataría, Gómez Leal se retiró de
su trabajo como practicante y tuvo más tiempo para escribir El arte de morir. Los catorce cuentos del
doctor Álvaro Gómez Leal (El Colegio Nacional,
introd. y notas de Ruy Pérez Tamayo, México, 1989,
137 pp.).
En sus propias palabras el doctor explica: "Este
libro contiene 14 cuentos. Decidí que fuera ese
número, porque algunos autores dicen que en la
literatura fantásica simboliza el infinito. Si uno es
capaz de escribir 14 cuentos, es capaz de escribir
un número infinito de ellos (y si es así, ¿para qué
escribir más?). Para hacer la labor más interesante,
me impuse tres condiciones: a) que fueran lo más
cortos posibles; b) que en todos ellos apareciera un
médic o; c) que todos ellos incluyeran la muerte de
una persona. Las razones de esta conducta son: a)
la pereza, b) antes fui médico; c) he visto morir a
muc ha gente."
El mapa que se traza el escritor, la ruta que ha
de seguir, se cumple cabalmente. La galería de
personajes que aparecen en las páginas de los
c uentos son Lord Byron, el médico indígena Xepitac,
su similar griego Epicleo, nuestro bienquerido Gonzalitos y algunas tías y amigos como Canaria, Avelina, Lucinda y don Ismael.
Claridad, precisión, economía, malicia, tensión:
he aquí los elementos que hacen al cuento "clásico",
y todos ellos confluyen en los cuentos de este libro
tan sabroso como inconseguible en Monterrey,
Teniendo en su cabecera autores como Borges,
Cortázar, Vargas Llosa, García Márquez y Bioy
Casares, el doctor Gómez Leal se hace de un
manejo excelente de la lengua y una chispa para
la ironía y el juego que lo convierten, a pesar de su
obra tan breve, en un escritor muy importante para
la historia de la literatura de nuestro estado, y alguno de sus cuentos bien podría estar en cualquier
antología del cuento mexicano.
Para terminar, una pequeña muestra de su
actitud ante la vida y el lenguaje:
"Mi querido Ruy: Esta carta obedece a tres
circunstancias que aparentemente no están ligadas
entre sí: a) es día de asueto; b) hace mucho frío y
llueve; c) un rinovirus afecta mis vías respiratorias.
Quizá alguien podría argüir que el frío y los rinovirus
posiblemente estén ligados. Se equivoca, porque los
rinovirus, como es bien sabido, se contraen por con-

tacto con los rinocerontes, y éstos son propios de
países tropicales". (Carta a Ruy Pérez Tamayo, 5-281 ),

AGL nació en Tampico en 1926 y murió en
Monterrey en 1987. Vivió en esta ciudad
desde el año de 1956, cuando llegó a
trabajar como profesor de la Facultad de
Medicina de la Universidad de Nuevo León,
hasta 1985, cuando se jubiló menos por
voluntad propia que forzado por su afección
pulmonar progresiva. El doctor GL había
estado escribiendo sus cuentos con lentitud,
pero la cercanía de la muerte lo llevó a
concluir su proyecto.

27

�Fernando Villalvazo
Armando Alanís Pulido
Mi primer encuentro con Villalvazo fue el desafortunado y fallido intento de formar una banda de
rock. Tras el lamentable suceso (que creo que no
fue muy importante para ninguno de los dos), nos
dimos cuenta de que teníamos algunas afinidades:
Baudelaire, las películas del Santo, el buen rock
hecho en Barcelona.
Pero eso pasaría a segundo término; era el encuentro de dos soledades que basan su discurso
crítico fundamentalmente en el cinismo y el antirromántico. Decidimos entonces gritarle a la sociedad regiomontana a nuestra manera: performances en lecturas, Land art, y lo último, que decidimos titular Diálogos de la bard9: poemas y
dibujos en bardas de la ciudad. Todo esto alternado con el trabajo individual de cada uno (aunque
en mi caso Villalvazo ha ilustrado mis primeros tres
libros de poemas). Sirva esto como introducción para
hablar sobre el pintor.
En él la soledad se muestra no como una circunstancia especial sino como valor en lo contingente, imagen de lo cotidiano y lo adverso: el hombre desolado, el color de las lamentaciones.
Pero Fernando Villalvazo (Monterrey, 1973) se ha
olvidado de que el arte es una revelación, un fondo,
no sólo la individualidad. El arte es más: síndrome de
las sociedades, punta universal del movimiento. Así,
sus pinturas carecen de este elemento histórico-social que nos aterriza, "nos hace descender a la
conciencia". Arte aislado: sectarismo suicida.
No obstante hay algo en su pintura. Quizá, un
hueco, el último que nos redime pues el hombre tiene un sueño recurrente: hay una mejor esperanza,
dejo mis cargas, mis culpas, abandonadas en
costales en el desierto. En Villalvazo el acontecimiento trágico es individual, íntima experiencia,
incompartida; sus lienzos son grandes espacios de
aridez, esa aridez que pide y exige soledad,· no hay
nadie solo estoy" -escribe Cuitláhuac Quiroga.
Villalvazo es ante todo una promesa en la joven
pintura regiomontana, una voz que tiene algo qué
mostrar, un ejemplo de oficio, determinación disciplinada y rigor plástico, y que al mismo tiempo se
divierte: calosfríos y cinismo, burla entre uno y uno
mismo, entre el espejo y uno.¿ Y este ángel qué significado tiene?, alguien le preguntaría al mirar uno
de sus cuadros. "No es un ángel. soy yo con alas ..."
Ése es Villalvazo.

Genaro Salinas Quiroga,
ejemplo universitario

Don Alfredo Gracia Vicente

Celso Garza Guajardo

Humberto Solazar

Está con nosotros. Nunca ha estado alejado de la
universidad y acude de inmediato a todo llamado
que se le hace. Nació en esta ciudad de Monterey
un 11 de julio de 1911, Está por cumplir los 85 años
de edad y es el decano de la Universidad Autónoma
de Nuevo León.
Se formó en el Colegio Civil de 1923 a 1928. Estudió para abogado en la Universidad Nacional y
desde 1934 empezó a desempeñarse como maestro de la Escuela de Leyes y del Colegio Civil de la
Universidad de Nuevo León.
Su labor fue ininterrumpida en la docencia universitaria. Autor de textos educativos, ensayista e
investigador de nuestra cultura e historia regional.
Biógrafo y cultivador del recuerdo a sus maestros y
amigos. Ejemplo del amor hacia la universidad, de
la buen conducta en la sociedad y en la función
pública.
Se inició con la primera generación que vio surgir
a la Universidad de Nuevo León en 1933. Entregándose completamente a dicho empeño.
Forjador desde entonces de generaciones
universitarias... las ha visto llegar y las ha visto partir...
y él continuando en sus cátedras. Siendo además
director, rector, diputado local, gobernador interino,
juez y magistrado a través de las décadas.
Amanecer diario en la cátedra y escrito tras escrito en periódicos, revistas y libros. Sorteador de todas las crisis, su memoria contiene una expriencia
válida, donde la sencillez en el trato y la altura de
miras, conducen a la sabiduría.
Su paso por la Universidad Autónoma de Nuevo
León es una herencia viva de altos ideales forjados
en la cátedra, expresados en discursos y en textos.
El ejemplo sigue vivo y está con nosotros.
Repasar la vida del maestro Genaro Salinas
Quiroga es repasar la trayectoria de la universidad
y cómo ésta ha sabido salir adelante aun de los tropiezos y malquerencias.
Una de las buenas rutas para ese recorrido
universitario es la vida de don Genaro Salinas Quiroga. Su ser y su quehacer por la universidad.
85 años es un buen comienzo para el inicio de
una cátedra de ética en el Colegio Civil.

28

[191 O - 1996]

Como para recordarnos que estamos hechos del
material de los sueños, que sólo vinimos a soñar a
esta tierra, el inicio de la primavera nos trajo una tristeza absoluta,que cayó como plomada en el meritito centro del alma: la muerte de don Alfredo Gracia
Vicente.
Ochenta y cinco años tenía la moneda que,
como dijo el poeta,sólo él había de gastar. De ellos,
casi cincuenta pasó don Alfredo en este Monterrey
de las montañas que, además de su tiempo inclemente algo ha de tener porque supo atrapar el
corazón de este españolito (como lo llamaba Alfonso Reyes).
Librero amante de los libros, promotor cultural,
crítico literario y de artes plásticas, maestro universitario, charlista entretenido y prolijo, ángel de la
guarda del poeta salmantino que vivió y murió entre nosotros, eterno consejero literario de escritores
incipientes, eso y más fue este señor entrañable que
encarnó entre nosotros los valores más altos de
España.
No fue don Alfredo un intelectual, en el sentido
estricto de la palabra, es decir, alguien instalado en
la reflexión teorético o el concepto general que se
eleva por encima de lo real. Como su paisano Unamuno, más que intelectual fue un sentimental. Su

acercamiento a la literatura y otras artes era el de
un enamorado que circunnavega su objeto, lo baña
de miradas y anhelos y finalmente se instala
discretamente a un lado para escuchar el latido del
objeto amado y poner el propio al compás. No entraba en las obras ni en los libros con orden de cateo,
ni se interesaba en emitir juicios finales o condenatorios.
Imposibilitado para hablar de los defectos ajenos, ejemplo de cortesía y benedicencia, buscaba
siempre lo positivo de las obras y acontecimientos;
una de sus frases favoritas era la del clásico: "No hay
libro, por malo que sea, que no tenga algo bueno."
Mucho le debe a la visión y seguimiento de don
Alfredo la generación de pintores que se formaron
en el Taller de Artes Plásticas de la Universidad. En su
palabra iluminadora y generosa encontraron casi
todos ellos la interpretación cordial y al mismo tiempo precisa, el reconocimiento de talentos y virtudes
prácticamente en su misma gestación. Lo mismo
puede decirse de la generación de escritores que
se dio a conocer en los años sesenta en la revista
Apolodionis, que encontraron siempre en él un apoyo para todas sus empresas juveniles.
Pero no sólo ellos. Muchos que vinieron y vinimos
después acudimos al señor Gracia, sabedores de su
paciencia y vocación pedagógica. ¿Quién que escribe en Monterrey no guarda entre sus libros uno
con prólogo de don Alfredo?
Y más allá del gremio artístico, lo que fue sin
. duda más importante, su palabra y su emoción por
la cultura y el arte dejó sentir su influjo entre cientos,
quizá miles de jóvenes universitarios, que acudieron
a su cátedra matutina, en la ecuela donde hasta
hace muy poco fue maestro y bibliotecario, donde
fue siempre bien recibido como la cultura er persona, no en la forma acumulativa, ahorrativa, de la
erudición, sino en la fórmula más clásica, de la
cultura como civilización, como concordia, como
conversación e intercambio de impresiones y
opiniones.
Por su labor en beneficio de la sociedad regiomontana don Alfredo vivirá por muchos años más
en el recuerdo de esta ciudad, en la que este franciscano de la cultura fatigó medio siglo de su existencia enseñándonos que la vida no es sólo trajinar
o acumulación de bienes, enseñándonos a escuchar las enseñanzas de Mairena, de García Lorca,
de Góngora y Quevedo, y lo que es más importante
aún, enseñándonos a valorar con justicia la obra de
nuestros propios pintores y poetas.

29

�El escritor*
Hugo Valdés

•
Mariana lo buscó en el café para enterarlo de una
noticia que es·pabiló al ambiente intelectual. Entre
los estudiantes de letras y los aspirantes a literatos
no se habló ese dío de otra cosa . Se había descubierto una bodega, clausurada durante dos décadas, en cuyas estanterías había miles de libros que
en su momento nunca llegaron a distribuirse. Publicada en el periódico, una fotografía de la bodega
en semipenumbras, rasgada por la luz solar, daba la
más desconsoladora imagen del talento burlado, del
tiempo de un escritor tirado al albañal.
Si aquel hallazgo hubiera sucedido por lo menos
un lustro después de la fecha en que fue editado el
último libro de la colección Autores noveles, el escándalo les habría revuelto el estómago a los responsables. Pero habían pasado ya veinte años.A él
incluso le produjo menos cólera que nostalgia. De
joven pensaba que una vez instalado en la vejez, el
ardor y la pasión irían ganando fuerza hasta tener
una vida autónoma, ajena por completo a él; pero
por lo visto se equivocaba. Jamás creyó que extrañaría a quienes antaño detestó tanto. Tal vez el
tiempo había ablandado su corazón y capitulado
su odio hacia los rivales que las circunstancias le
depararon.
Quien entonces confiaba un original a los editores responsa bles de la colección Autores noveles
lo hacía sin cálculo y con mucha esperanza. Lamayor parte de sus colegas perdió así una obra. Algunos pudieron rehacerse luego de caer en la cuenta
de que su libro no era reseñado en las revistas importantes, y al ver que corría un destino incierto al
ser donado a decenas de bibliotecas desiertas.
Rolando Guerra y Garza.hasta hace varios años
un autor desconocido que no necesitó del reconocimiento para poder vivir, y gracias a cuya esplé ndida y única novela se le tenía como al
Lampedusa del Norte, había publicado en Autores
noveles un libro de cuentos que jamás antes men-

c ionó a los periodistas. Al otro día un funcionario
oportunista del Consejo de Cultura declaró a los
medios que a juzgar por los logotipos oficiales que
aparecían en la contraportada y páginas interiores el libro pertenecía sin discusión al Estado, y que
debería cotizarse muy bien puesto que cada
volumen era una pieza digna del más riguroso
bibliófilo. Ante el problema de decidir a dónde iría
a parar el dinero de las ventas sin despertar la suspicacia de la legión intelectual, de por sí ya bastante
molesta con un episodio tan insultante para el
trabajo credor, se propuso integrar un comité con
personas acreditadas en tales menesteres.
El esc ritor fue invitado. Dijo que sólo podría
pertenecer a él si el comité lo presidía el propio
Rolando Guerra y Garza. El Consejo de Cultura consideró con calma aquella condicionante, y acordó
por unanimidad que el destino del libro debía ser
también decidido por el hombre que lo escribió. El
célebre autor fue localizado tres días después en
una comunidad huachichil de la región sur merced
a las pesquisas de uno de sus discípulos más adelantados. Ajeno a las noticias, se manifestó asombrado por el descubrimiento de la bodega. Le re:::ultaba muy difícil imaginar cómo una cantidad así
de libros le fue escamoteada a los lectores. Según
sus palabras, era como emparedar fetos en un
convento para sobornar la conciencia. Se alegraba
de que viesen ahora la luz, aunque tenía reservas
por el suyo; lo hubiese querido olvidar allí para
siempre.sin rencor.como a un muerto más en la fosa.
A poco de llegar Rolando llamó al escritor a
casa de Mariana. Además de su notoria liberalidad
verbal, tenía un vigilante sentido del humor incapaz
de plegarse aun ante aquellas situaciones que
exig ían un mínimo de tacto. La relación entre su
amigo y Mariana no sería entonces la excepción.
-¿Cómo estás, hijo de tu pinc he madre? Ya
supe que traes a la Mariana de tu amasia.

31

�-¿De dónde la conoces tú?
-Pos fue mi alumna, güey, y un compañero de
ella me lo contó toditito. ¡Qué ratón tan dulce y tierno para un gato tan longevo y mañoso como túl
El escritor lo atajó entrando directando en materia. A Rolando no se le escapó su tono evasivo y,
por una vaga prudencia, prefirió dejar las chungas
para cuando se vieran personalmente. Después de
intercambiar una serie de inútiles generalidades, le
dijo:

muchos contertulios redundaban en apreciaciones
estéticas a propósito del espíritu vanguardista de los
muros aéreos que convocaba en torno de sí aquel
pobre marco. Había altavoces por todos lados, y si
el interior no le resultaba a alguno tan fresco cuando
era ya bien entrado el verano, estaban para su solaz
las mesas del patio.
Escogieron una mesa de la jurisdicción de Luisito,
uno de los mejores meseros que había conocido. Su
colosal corpulencia; cercana a los ciento veinte kilos, no llegaba a entorpecer su ágil andadura. Tenía
la voz ronca y cantaba a voz en cuello en sus trayectos del bar a las mesas si la pieza era una de sus
favoritas; por bromear, el escritor solía rogarle que
no cantara cuando hubiese nuevos parroquianos en
la peña.

-Oye, cabrón, ¿por qué no vamos a cenar?
Llévate a tu amasia, digo, a Mariana, y así platicamos largo y tendido.
El escritor sugirió una peña musical del rumbo
poniente. Le dio la dirección y se despidió de Rolando pidiéndole que fuese puntual.
Como tantas casas en el centro, la peña era de
paredes de sillar y techos altos descansados sobre
una robusta viguería. Las divisiones originales del ala
. oeste fueron tiradas para formar una sola gran pieza
desde cuyo extremo podía apreciarse la breve
tarima donde se presentaban los cantantes. Resto
de la antigua construcción, el marco de una puerta
fue dejado en pie justo en el centro; ya borrachos,

Lo saludó con un apretón de mano, como era
costumbre desde que empezaron a tratarse, y le
presentó a su acompañante. Luisito le comentó que
todos allí lo extrañaban, y aplaudía que fuera una
muchacha tan guapa la responsable de haberlo
bajado del cerro ése donde vivía como un animal
solitario para tenerlo otra vez entre sus amigos.
Mariana se encantó con él. Les tomó lci orden y

32

regresó casi de inmediato llevando en su bandeja
un par de bebidas. Preguntó si querían ya cenar, y al
escuchar que lo harían más tarde, junto con el invitado que esperaban, se retiró a sus labores.
Lo vieron pasar al cabo de un rato con una gruesa de velas en la mano. La dejó sobre una de las
mesas adosadas al muro poniente para tomar un
cirio y encenderlo; luego lo alzó con pulso firme. De
pronto la luz amorilló el sillar en un suave y prolongado fogonazo, y una vez que encajó el cirio en
el candelero la pared pareció hundirse como si fuese un lienzo. Fija, consumiéndose en su apacible siseo, a ojos vistas la vela sólo generaba un resplandor
congelado, incapaz de iluminar por completo
aquella concavidad ilusoria a juzgar por los grandes granos de sombra que, en torno a la luz, tejían
una aureola de orlas dentadas.
Mientras escuchaban a uno de los cantantes
vieron llegar a Rolando. Al reconocerlos los saludó
con un tímido ademán rápido. Caminó desmañadamente hasta ellos tropezándose ·con las mesas;
daba siempre la impresión de haber despertado
apenas y entrado al mundo sin espabilarse un poco.
El escritor se incorporó y ambos se dieron un abrazo.
Al desprenderse de él Rolando pasó a Mariana; con
la diestra la tomó suavemente del brazo izquierdo,
la aproximó a su rostro y le detonó un beso en la
mejilla.
Luisito se acercó de nuevo. Ordenaron de cenar
y más bebidas. Rolando elogió el evidente buen
comer del mesero.
-Pero cómo has de sufrir a la hora de evacuar.
-Ni se crea que mucho, señor.
Mariana lanzó una carcajada y se dispuso a
observar a Rolando y las consecuentes reacciones
que provocaba en su pareja. Aquél advirtió su
actividad y, para entrar en calor, cargó contra ella:
-¿Por qué te pones así el dedo en la sien, eh?
Hasta parece que estás señalando a una mensa.
No se carcajeó esta vez, pero sonrió con gozo y
retiró su mano para despositarla cerca del vaso.
- Ya sin bromas, maestro. Usted no es ...
-¡Vives con un viejo lángaro como éste y sabrá
Dios además cuántas cosas haces con él, y no eres
capaz todavía de hablarme de tú!
-Está bien. Los veo como discípula y lectora de
los dos, y los hallo tan distintos. Él - volteó a ver al
escritor con neutralidad.sin ningún énfasis afectivopor ejemplo, es bien formal y lleva una vida metódica, y - titubeó para estrenarse en el tuteo-... tú,
pues, la verdad es que no eres como los escritores
que salen en los libros. Hablas muy natural, sin dar un

discurso cada vez que abres la boca.
-¡Ah, cabrón! Sinceramente no sabía que yo
fuera así.
Rolando intentó definirse en los términos que ya
tantas veces había empleado durante sus entrevistas. El que fuera por varias décadas un modesto empleado en una casa de bienes raíces se
percibía sin misterio, como un tipo llano, y el más
sorprendido por la popularidad que había ganado
su novela. Si bien abrevó desde sus mocedades en
la narrativa barroca latinoamericana tanto como
en el sureño William Faulkner -ese buen gringo
barroco-, al escribir no se había propuesto imitar a
sus modelos ni,según decían sus críticos,germinar el
desierto con una literatura sensual que evocaba la
profusión de una selva lo mismo que la de un altar
dieciochesco. En realidad, escribió así Los hijos de la
biznaga sin pensarlo mucho, sin plantearse tales o
cuales efectos a partir de la estructura y por completo ajeno a la intención de hacerle guiños a los
lectores avezados.
-En bien pocas palabras -dijo Rolando antes
de empinar la botella de Bohemia-, salió como es
porque yo traía entonces muchas chingaderas
adentro.
El libro de relatos era otro contar. Todo ese barullo de ver qué debía hacerse con él lo rebasaba. Lo
último que se le antojaba en la vida era pararse
frente a un público y escuchar el elogio de varios
lambiscones sobre las virtudes estilísticas de un libro
que prácticamente nunca existió. Ahora que las
·circunstancias lo habían hecho gustar de la fama,
esperaba por supuesto que lo sobrevivieran las
palabras de las que se había valido para escribir Los
hijos de la biznaga, pero no ésas que malgastó en el
mentado librito. Le parecía artificial y estéril, prescindible, un trabajo propio para un escritor que supiera más acerca de las palabras que de los hechos,
al contrario de su vocación más próxima a los hechos
que a las palabras. Había además uno o dos muertos
por cuento, en razón de que al redactarlos se engolosinó escabechándose a cuanto personaje le resultara menos grato, sin entonces considerar que
matar un personaje era igual de complejo que matar
a un hombre.
-Pero, Rolando -intervino, solemne, el escritor-,
tú debes saber que la grandeza del artista no radica
en lo que haya expresado. El creador engrandece
a ojos de los demás por la tragedia de no poder
expresar el edén que su sensibilidad le ha permitido
vislumbrar.
- ¡Ah, qué pelado tan bueno para hilvanar ma-

33

�madas!
El escritor trató incluso de convencerlo de presentar el libro allí mismo, informalmente, sin esa
parafernalia oficial de sentarse muy tiesos y serios
tras una larga mesa cubierta con un mantel verde a
la espera de su turno una vez que el maestro de
ceremonias, algún pretencioso patán protagónico,
terminara de granjearse a las autoridades desgranando enfáticamente sus nombres.
Después de cenar Rolando los enteró de que
volvería por la mañana con sus huachichiles. Les
despejó el azoro explicándoles que sólo había

venido a la ciudad para nombrar al escritor como
su representante. Se desentendía en lo futuro de la
suerte que corriera aquel libro, aunque prefería la
ausencia de cualquier oropel a la hora de presentarlo. Descontando el porcentaje con el que se
quedaban los libreros, el resto íntegro de la venta
debía constituir un fondo para aumentar las becas
del Centro de Escritores. Luego ya no volvió a mencionar más el asunto.

Desde la penumbra
Alejandra Rangel

•

* Fragmento de una novela en preparación

No puedo escucharte. El Buick está tendido sobre el
camino con los cristales rotos y las puertas destrozadas. No alcanzo a ver tu cuerpo, distingo
pedazos de tu blusa entre los matorrales. Ahora es
posible recorrer de una sola mirada todo el valle, Es
extraño, puedo doblar las imágenes e invertirlas, ver
a mi alrededor sin moverme, sospecho que llegará
a ser intolerable. Hay voces junto a nosotros y algunos
carros se han detenido a la orilla de la carretera.
Nos han puesto una sábana blanca, tan blanca que
sirve de luz entre los árboles.

'l

El cielo limpísimo y una noche oscura acompañaban aquel valle. Te besé y fue el vacío. Escuchaba voces y había olvidado lo que significaba
medir el tiempo, Igual estaba a un lado de los restos del automóvil como junto a la ambulancia, o
alrededor de tu cuerpo. Podía ir y venir por el campo,
seguir los pasos de los curiosos apostados a poca
distancia de las sábanas blancas. "Vamos, despierta, ya has dormido mucho. La noche está hermosa
y tenemos que seguir el viaje."
Toda esta gente rodeándote mientras esperas
recostada, inmóvil. No me gusta verte con esa palidez en el rostro. Quiero escuchar tu voz para a pagar
la del tumulto. Me acerco a tu boca, la recorro, como
solíamos hacerlo juntos. A través de los árboles unas
líneas oblicuas apenas dejan traspasar la luz de la
luna que parece llegar de lejos, y tú tan silenciosa, y
yo una sombra que te mira como queriéndose
escapar de sí misma. Me asusta tu mirada fija. Te dejo
un segundo, veo un río caudaloso, encuentro tu cuerpo flotando en la superficie. Parecías la repetición
de aquella tarde cuando adormilada por la
anestesia, se adentraban las pinzas del metal entre
tus piernas, hasta extraer un líquido acuoso que se
desparramaba entre muslos y piernas. "Casi llegamos. Disfrutarás de los días de campo, un chapuzón te quitará el sueño y volverás a ser la misma.
Podrás acompañarme más allá de esas montañas."
Una ambulancia nos sobrepasa cegándonos.
Las luces rojas y azules se reflejan en los cerros. Desde la oscuridad te abrazo, tú preguntas.
-¿Qué pasa?
-Nada, duérmete.
Mientras, alguien vigila y recoge un cuerpo entre los arbustos, hay gritos, confusión . Algo sucede
allá enfrente. Asombrado contemplo el Buic k verde
hecho pedazos. Las frases se van y regresan sin tocar
esa transparencia que rodea nuestro viaje. M~ dejo
llevar por las palabras, y las sombras pronuncian un

La noche aparecía en cada rincón de la carretera.
Un golpeteo de cristales nos obliga a abrir las
ventanas del Buick verde ya descontinuado. No te
quejabas del frío a pesar de tu ropa ligera.hablabas
de un viaje sin término del cual no se pudiera
regresar. Seguir la ruta que teníamos delante y que
frente a nosotros se iba extendiendo. La prisa y mi
pie presionando el acelerador atento a tus palabras,
queriendo traspasar el camino, tocar aquello que ni
tú ni yo alcanzábamos a vislumbrar.
A ratos dormías y yo recordaba la playa sobre
la misma línea, igual de lejana, sólo que las ondulaciones de la arena la tornaban cálida. Deben
ser las tres de la mañana. Al verte allí dormida,
tranquila, pareces otra y no aquella mujer de ojos
vacíos y noches ausentes. Me miro acercándome
en un abrazo prolongado bañados por el sudor frío
de tu cuerpo.
El viaje continúa , reconozco la ruta de la que
hablamos tantas veces entre sorbos de café y ese
atlas que apenas podías cargar con tus manos
pequeñas. Ni de recién casados habíamos logrado
acercarnos al mar, acariciar sus crestas . Era una
promesa, ¿recuerdas?

34

35

�carretera, yo continúo quieto. Quisiera que estuvieses despierta y no me atrevo a interrumpir tu sueño.
Vuelvo sobre los restos del carro. Quiero tomar
mi cuerpo pero en la oscuridad es casi imposible
reconocerlo. Las manos no obedecen órdenes ni
movimientos. Mi conciencia se despliega y alcanza a estar en todas partes. Los enfermeros tratan de
levantarte, tu mano escapa.Veo colgar tu brazo. Me
acerco. Lo reconozco por el anillo de. matrimonio
que llevas en el dedo.

sentido oculto.
Los sonidos están allí, expandiéndose y formando un eco entre las montañas. Se repiten a intervalos, más que ecos son las notas de las palomas
aleteando en aquella plaza donde nos conocimos.
Tú caminabas de prisa y una sola mirada bastó para
entendernos. Te alcancé, caminamos juntos un rato
hasta que cansados nos sentamos en una de las
bancas. Me fasciné con tus ojos redondos, la proximidad de los labios gruesos. En mi cabeza de
ingeniero no cabían tus ideas, pero poco a poco
me dejé arrastrar por las conversaciones en la librería
donde el olor a café y las maravillas en los libros
obligaban a las discusiones acaloradas y a las visitas
de amigos. Me gustaba verte con los anteojos a
mitad del rostro y el libro sobre la mesa.
He regresado a casa varias vec,es. Nadie responde. La recámara sigue con la cama en desorden como la madrugada en que salimos en el
Buick verde. Entro al guardarropa y no puedo
cambiar mi camisa ni usar el traje, todo es tan
estático, excepto yo.

El olor a tierra mojada y hierba fresca circunda el
ambiente. Miro el cielo pero no hay respuestas.
Ella comienza a despertar.
-¿Dónde estamos?
-Acabamos de pasar Valle Seco.
-¿Cuánto falta para llegar al mar?
-Mira, ves esos cerros -y con la mano en alto
señala el camino-. Pasándolos, empezaremos a
verlo.
Sin decir más, se inclina sobre el asiento y vuelve a dormirse. Ella solía analizarlo todo, quizá su
trab&lt;;ijo en la librería más importante del centro y su
contacto con profesores y estudiantes le ayudaba.
Pero los insomnios nocturnos comenzaban a dejar
huella, había perdido el humor, los deseos de

Dentro del automóvil hay calma. Sigues dormida. Tu
cuerpo descansa sobre el mío, delgado, muy ligero.
Las luces vibran alumbrando cada trozo de la

Librería Universitaria
Ciudad Universitaria / teléfono: 376 70 85 / Zaragoza 116, sur / teléfono: 342 16 36

Libros de texto D Ciencias D Letras y humanidades
D Política y sociedad D Diccionarios D Enciclopedias
Libros de arte D Papelería D Novedades
36

explicarte el color del mar, lo caliente de la arena.
No respondes. ¿Te acuerdas cuando me acompañabas a mis clases de física y discutíamos sobre
la gran explosión y el principio de la vida? Luego
nos casamos, había que buscar trabajo, entonces,
me olvidé de la Universidad. Te juro que jamás me
habría avergonzado. Ahora sí esperaremos un hijo.
Acabarán tus pesadillas, los gritos de la noche; en el
mar las cosas serán diferentes.
Ella en esa semivigilia procura no escucharlo. No
era la primera vez que se detenía en las mismas
imágenes. La camilla dentro de aquel cuarto de
paredes enjutas y apagadas donde alguien misteriosamente traspasaba el interior de su vientre. Un
metal duro e inflexible penetraba hasta obtener ese
líquido acuoso y las voces, miles de voces que
llamaban a las sombras. Una, otra vez se extendía y
taladraban con su ruido. Era un coro de gritos y
murmullos que acogían la voz persistente sin palabras ni gestos. Después los sudores escurriendo como
ácido sobre la piel descarnada. Luego, "la brisa del
mar lo arreglará todo".

comunicarse. Habían decidido ir a la playa, tomarse
unas vacaciones.
Anoche lo soñé de nuevo. Cuántas veces me
dijiste lo mismo para acallar las viejas voces, las
prohibiciones familiares, esa limitación absurda de
las relaciones entre nosotros. Había mañanas que
prefería no levantarse de la cama, el cuarto permanecía oscuro y los restos del desayuno quedaban sobre la mesa. Le resultaba imposible desprenderse de las imágenes recién soñadas.
El viaje continúa, todo se ensancha como si fueran líneas cruzadas en el cielo. La ciudad debe estar muy próxima. Desde la penumbra todo se
aproxima,se acerca. El tiempo ha dejado de contar
para nosotros.
El ruido del viento nos lleva frente al mar. Trato
de evitar lo helado de tus huesos. No ha quedado
nadie en la orilla de la carretera. Un silencio oscuro
recorre las montañas. Grito tu nombre y el valle lo
regresa . Me veo junto a ti. Procuro tomarte de las
manos, convencerte que muy pronto volveremos a
estar en medio del parque. Llegaremos a la casa.
Nos besaremos una y otra vez hasta agotarnos.
Regresarás a la librería, a tus libros.
Sigo esperándote pero no despiertas, trato de

37

�vo conocer el comportamiento electoral desde una
perspectiva científica, ya fuese para proporcionar
una visión completa del comportamiento político
de los ciudadanos en las democracias, ya para
proporcionar a los dirigentes de los partidos políticos
una comprensión más profunda de .sus virtudes y
debilidades, de quiénes y por qué respaldaban sus
propuestas o de cuáles eran los sectores de población reacios a sus programas. Esto último tendrá un
efecto, a mi manera de ver, desvastador sobre las
posibilidades de la democracia electoral como modo de elegir a los gobernantes más capaces, ya
que se tratará en lo sucesivo de presentarse de forma
de ganar votos.sin importar mucho de dónde vienen.
El resultado de esto se traduce en varios procesos
de envilecimiento de los mecanismos electorales:
tomar o asumir compromisos con grupos de diferente
composición ideológica que luego pretenderán
imponer sus condiciones y atarán al futuro gobierno;
la demagogia sin ostracismo, o sea la posibilidad de
prometer -a sabiendas o no- cualquier cosa de
difícil cumplimiento con el objetivo de obtener el
apoyo de las masas sin sufrir las consecuencias o
sanciones por ello; la manipulación de 'imagen' por
los medios masivos, cónfesión explícita, por otra parte,
de la admisión de factores no racionales en la
decisión del voto.
Como suele ocurrir cuando se han celebrado
elecciones en los últimos tiempos, empresas y organizaciones de todo tipo dan a conocer los resultados de sus sondeos, esa "ciencia" sin sabio, como
fuera tan maravillosamente definida por Pierre
Bourdieu. Y como también suele ocurrir -y España
no podía ser la excepción-, los sondeos se aproximan de manera más o menos exitosa a los resultados finales, lo que da como saldo una andanada
de críticas a los "sociólogos" que no fueron capaces de atinar. Más allá de las consideraciones que
siguen, me parece que hay un juego algo perverso

Las [e]lecciones de España
España ha tenido elecciones generales en fecha
reciente y, como todo proceso social, proporciona
una oportunidad para reflexionar y por ello aprender
-que no otra cosa es eso que llamamos experiencia.
Pueden comentarse o analizarse variados aspectos a partir de ese proceso electoral: lo que
algunos han llamado el retorno o fortalecimiento de
la derecha (cualquier cosa que esto quiera decir),
el desgaste de un partido en el poder, el liderazgo
personal sostenido de quien fuera presidente de
España por más de una década, las consecuencias
de un discurso político relativamente irracional que
no prevé la posibilidad de alternativas desfavorables y otros más. Sin embargo, por el interés creciente
que tiene aún entre nosotros y por las naturales
razones de espacio, me concentraré en las encuestas o sondeos prelectorales y sus pretensiones de
anticipar los resultados definitivos.
Desarrolladas hace ya mucho tiempo, las estadísticas aplicadas a indagar sobre preferencias
electorales cobran fuerza en los Estados Unidos de
América a la salida de la segunda guerra mundial y
años después se extienden a Europa y a otros países
como una forma de conocer anticipadamente los
resultados. Aquí debemos hacer la primera serie de
precisiones: los estudios originales tenían por objeti-

38

en ello: sin tener mucha
confianza en los científicos
sociales y tampoco en las
mismas ciencias sociales,
se busca a aquellos para
que certifiquen "científicamente" lo que no puede ser certificado y luego
reprocha n de falta de
competencia a quienes
no les satisfacieron sus intereses (porque esos estudios suelen hacerse según la petición del cliente,
con poca posibilidad de
los científicos sociales de
determinar a veces hasta
las mismas preguntas).
Algunas precisiones.
Primero: los resultados no
pueden ser puntualmente predichos. No se pueden
detallar aquí los procedimientos técnicos de uso de
las estadísticas, pero debe recordarse que éstas
pueden predecir siempre sobre márgenes de error
que pueden minimizarse a costa de altos gastos,
pero nunca eliminarse por completo (de paso.debo
condenar aquí la práctica inveterada e incorrecta
de no señalar estos márgenes de error en casi todas
las publicaciones, sean locales, nacionales o internacionales).Segundo: las urgencias de los clientes
no permiten análisis profundos sobre el sentido más
penetrante y vivo de las posibles adhesiones, así
como de las diferencias de las preferencias electorales en virtud de las inserciones de clase o de otros
grupos. Tercero: siempre me he preguntado (y aún
no encuentro las respuestas), ¿qué obsesión o
complejo lleva a empresas, especialmente las editoras de periódicos o poseedoras de canales televisivos, a pretender publicar compulsivamente
resultados anticipados? Desde que tengo contacto
con los estudios de opinión, siempre he creído que
los propios interesados, sean candidatos o partidos
políticos, tienen poca necesidad de dar a conocer
resultados: si saben que van "perdiendo" sería poco·
elegante declarar que van perdiendo y si, por el
contrario, van "ganando", es indiferente que seconozca o no la situación real.
En el caso de España, en concreto, tenemos que
hubo varias encuestas, realizadas por los medios de
difusión de manera directa o por encargo a las
grandes transnacionales y además, estudios hechos
por los propios partidos y por organismos especiales,

como el Ministerio de Interior
(equivalente a nuestra Secretaría de Gobernación).Según los datos trascendidos,
fueron un sociólogo adscripto
a Interior-José María Astorkia,
a quien algunos llaman El Brujo-y Julián Santamaría, ex director del CIS (Centro de Investigaciones Sociales, una prestigiosa institución académica
española), asesor de Felipe
González y su partido, quienes
estuvieron más cerca de los
resultados finales, casi con
exactitud. Y las declaraciones
de éstos dos sociólogos son
muy reveladoras; ambos coinciden en que los fallos de las
empresas de encuestas no
pueden ser atinados porque: l) son realizados por
gente que no domina ni la teoría ni el análisis de los
comportamientos políticos; 2) se utilizan instrumentos
que tienden a abaratar los costos al máximo, perdiendo o dejando de lado datos fundamentales; 3)
se trabaja con la presión del cliente en cuanto al
tiempo de entrega de resultados, lo que suele incrementar las fuentes de error en todo el proceso:
tratándose de una serie de técnicas encadenadas,
el resultado final depende a veces de un eslabón al
que no se le brindó la atención debida. Habría un
cuarto aspecto, de orden técnico, que no puedo
desarrollar aquí: el tratamiento de las ausencias de
respuesta o duda y su ubicación, lo cual también
requiere de análisis expertos.
Entre las enseñanzas más significativas de todo
esto, está la creencia en las encuestas mismas:
mientras que Felipe González tenía, como ya lo dije,
sus propios estudios, el candidato que finalmente
triunfó por el número de votos, creyó en los datos
proporcionados por los medios y dijo cosas de las
cuales ahora debe arrepentirse.
En síntesis, las encuestas de opinión sobre
preferencias electorales tienen su valor limitado, de
acuerdo con la calidad de su realización técnica, y
sólo científicos sociales con experiencia pueden
garantizar mejores resultados.

39

�•

Profesores universitarios
y procesos de formación
un componente esencial en la vida académica de
una universidad es la formación continua de sus
profesores, proceso que a lo largo del tiempo ha sido
considerado desde diversas perspectivas. En unas,
la formación queda bajo la iniciativa Y responsabilidad de los maestros, y en otras, la propia
institución asume el compromiso de ofrecer a sus
docentes la posibilidad de formarse en aspectos que
comprenden desde la actualización académica en
las áreas de conocimiento en las que los profesores
se desempeñan en la enseñanza, hasta los procesos
de formación técnica pedagógica Y el desarrollo
de la reflexión y evaluación de las características
reales de las prácticas de enseñanza-aprendizaje
en las que son protagonistas.
En-este marco se da una comprensible improvisación de los procesos, al tiempo que se intenta
seguir una línea de formación que en el mejor de
los casos se construye tratando de tomar en cuenta
las necesidades de los profesores, quienes ante un
ejercicio docente tan poco ~conocido Y sí muy
criticado, se preguntan" ¿cómo hacer para que mis
alumnos aprendan?" Está presente, pese a todo, el
deseo de orientar y facilitar el aprendizaje del alumno y la propia práctica de enseñanza.
Más allá de la pretensión de innovaciones que

tratan de ignorar las historias personales e institucionales en la enseñanza, o del intento de crear
consenso respecto a pautas que orienten los
procesos en el aula, es fundamental rec?nocer el
sentir y el pensar de los maestros, es decir, sus percepciones, ideas, creencias y conceptos sobre la
práctica educativa; esto permitiría acercar lo_s
propósitos y tareas de los responsables de organizar los diferentes eventos de formación al trabajo
de 10s formadores y al de los propios docentes, Y
daría la posibilidad de dar una mayor continuidad
a los procesos de aprendizaje de todos ellos.
El tema es complejo, ya que a la problemática
y al reto que implica modificar y mejorar las prácticas
de enseñanza, se incorporan otras variables tanto
internas como externas al profesor, tales como sus
expectativas, sus motivaciones para ser docente, el
salario que recibe, el reconocimiento que logra, la
forma como es evaluado, así como los criterios Y
finalidades de tal evaluación. Ante todo esto se
requiere considerar las necesidades sentidas por los
docentes en cuanto a su formación, y una auténtica
disposición a acompañarlos en su proceso. Por ú~timo, es importante reconocer que al lado de actitudes de desdén hacia los procesos de formación Y
de las preocupaciones y empeños por innovar
rápidamente, se encuentran maestros realmente
motivados a ser mejores, con necesidades tan esenciales respecto a su práctica y con una clara conc iencia de que en los caminos de la práctica educativa y de la formación de profesores no vale esperar recetas, sino reinventar cotidianamente con
base en una serie de elementos proporcionados por
los cursos o por los programas a ellos dirigidos, Y sobre todo por la reflexión en torno al propio ejercicio
de la enseñanza.

40

•
chas acostumbradas; al final de estos escritos se
hace constar su concordancia con el original, del
cual se dice queda en el archivo.
Una de las noticias sobre el estado físico del
archivo en esos primeros años, se localiza en
septiembre 7 de 1665, cuando el cabildo de la
ciudad toma las cuentas de los propios del año anterior, lo que en palabras actuales significaría
revisar los egresos e ingresos de 1664; se informa que
se han gastado cinco pesos en una caja que se
compró, para en qué tener los papeles del archivo,
respecto a que no la había. Aún mayor información
en ese sentido, se encuentra a la muerte del
gobernador Juan de Echeverría, ocurrida en diciembre de 1682, pues desde ese momento el Ayuntamiento de la ciudad tomará el mando en el Nuevo
Reino de León. El 13 de enero del siguiente año (1683)
los regidores Nicolás Ochoa de Elejalde y Miguel de
la Garza Falcón, proceden a solicitar y inquirir los
papeles que pertenecen al archivo de esta ciudad,
ya que de algunos de estos papeles ha habido
pedimento de partes para sacar testimonio... y
agregan: es de nuestro cargo el saber en cuyo poder yacen los papeles del archivo de esta ciudad
que tuvo en su casa el dicho gobernador. Por orden de los regidores citados, Isidro de Escobar exhibe un legajo con documentos que dice parecen
ser autuados en tiempo de los gobernadores
antecedentes del dicho difunto y que los autuados
en su tiempo se los había llevado cuando salió de
este reino.
Es probable que este inventario de archivo se
practicase cada vez que un gobernador asumía la
dirección del nuevo reino; en esta ocasión queda
claro que por mandato del cabildo de la ciudad se
realizó la descripción de los documentos, consignándose el siguiente contenido:

La ciudad y su archivo
El Archivo de Monterrey ha venido nutriendo su
acervo a lo largo de cuatro siglos de existencia de
la ciudad, cabecera del otrora Nuevo Reino de León.
Sus fondos documentales atesoran información
abundante sobre diversos asuntos a través de los
cuales uno puede asomarse a la vida cotidiana de
la sociedad reinera a partir del siglo XVII, e indagar
aspectos que se relacionan con la edificación de la
ciudad y sus festividades, estragos que causaron las
epidemias tanto a naturales como a españoles, o
sobre la constante y desigual guerra entre conquistadores y aborígenes, en fin, escuchar aquellas voces olvidadas de esta ciudad, a las que aún hoy se
opta por restarles atención. Este repositorio documental está esperando revelar nuevas pistas de la
ciudad y sus habitantes, sólo faltan, como dice el
maestro Israel Cavazos, los operarios dispuestos.
Evidencias de la conformación del archivo de
la ciudad se encuentran consignadas en cuatro
documentos que datan de junio del año 1643,
hallándose al frente del gobierno Martín de Zavala .
Los papeles en cuestión notifican resoluciones del
funcionario donde exige a los vecinos que construyan y habiten sus viviendas en esta capital, so
pena de negarles títulos de repúblicas si no lo hacen;
también ordena que se presenten a esta ciudad, a
hacer alarde con sus ternos de guerra en las fe-

Primeramente, un litigio de indios entre el capitán

41

�Tomás Garza y el capitán Diego de Villarreal, en diez
y ocho fojas.
Un cuaderno de cuatro fojas sobre los Cabildos de
esta ciudad y Villa de Cadereyta.
Un litigio de indios, entre el capitán Joseph de Ayala
y el alférez Bernabé González en cincuenta y nueve
fojas,.
Un cuaderno de diligencias sobre los oficios de
regidores y otros de República en diez y ocho fojas.

Los encargados de acatar la orden pusieron
dichos documentos en caja de tres llaves, conocida también como caja de la marca o Real Caja
Marca, debido a que en ella se guardaba el sello
para la plata y los caudales de la ciudad, y en efecto
sólo podía ser abierta con tres llaves, las cuales
estaban en poder de los capitulares: el alcalde
ordinario de primer voto, regidor de primer voto y el
alférez mayor; buena pregunta saber dónde
quedaría la caja hecha ex profeso par~ estos
papeles.
Hasta aquí no existe ninguna referencia del acta
de fundación de la ciudad y hay que apuntar que
estos documentos consignaban hechos de los
gobiernos anteriores a 1683, es decir, desde
Montemayor hasta la fecha arriba referida.
Se dice por otra parte que el gobernador Juan
de Echeverría, en su breve estancia al frente de este reino (apenas poco más de un año), tuvo serias
discrepancias con el cabildo de la ciudad -en
torno a lo cual declara Isidro Escobar, que el referido gobernante sustrajo el archivo autuado durante
su gestión, al abandonar estas tierras.
En la siguiente entrega daremos cuenta de los
diferendos del difunto gobernador, así como de
noticias relativas al extravío del acta de fundación
de Monterrey en 1694.

Una visita de don Nicolás de Ascárraga en veinte fojas.
Un testamento y codicilo de don Martín de Zavala en
doce folios.
Un litigio de los mineros de la Villa de Cerralvo en
ochenta fojas.
Unas diligencias sobre la mina San Isidro en 10 fojas.
Autos de visita que hizo Juan de Zavala en treinta y
seis fojas.
Testamento de Gregario de Castro en cuatro fojas.
Un pedimento de Mónica Rodríguez en dos fojas.
Treinta y seis fojas sueltas de diferentes negocios.

Fuente:
Unos autos de visita de don Domingo de Pruneda en
ocho fojas.

Actas del Ayuntamiento de Monterrey. Vol. 7, 1596-1690.
Monterrey, 1994. pp 161-164, 296-97, 407-11.

Un denuncio de una mina del capitán Tomás García
en dos fojas.
Una causa contra Lorenzo de León en nueve fojas.
Otras seis fojas sueltas.
Un tanto de testamento de Mónica Rodríguez en siete
fojas.
Dos peticiones sueltas, un título de protector de
Cristóbal García.
Un pleito entre Diego de Longoria y Diego de Salís.
Un cuaderno de medidas de doña María de Orduña
en veinte y ocho fojas.
Un cuaderno de reales cédulas en treinta y siete fojas.
Visita que hizo don Pedro de Cajigal en diez fojas.

42

la Universidad de Nuevo León ciertamente cumplió
con su misión visionaria. Con su visión de explorar y
acreditar los quehaceres nobles del hombre al abrir
el Taller de Artes Plásticas.
Era un taller, conste. No podía aspirar a facultad o a escuela. Por modestia de sus fundadores.
Por no reunir los requisitos para las licenciaturas o los
doctorados.
Era un taller, sobre todo, por la vocación rebelde
e inconformista de sus pioneros. Se creaba un espacio para cultivar las artes, no una academia para
imponer una escuela o un corsé apretado al pintor,
al escultor, al ceramista, al gráfico.
El TAP sería una casa abierta a todas las corrientes, a todos los vientos. No había examen de
conciencia para ser profesor, no había requisito
académico previo para ser alumno.
Era un banquete perenne de trabajo y disfrute
de las expresiones artísticas. Era el ágora por siempre
enfrascada en el debate y en la confrontación dialéctica de las corrientes culturales.
Acercarse al TAP como alumno, como maestro
y hasta como gaviota coctelera era fórmula segura
para empaparse de entusiasmos creativos y postur':::ls intransigentes. Al calor de una revolución caribeña, de un movimiento estudiantil, de una querella entre autoridades y estudiantes, surgían el cartel
y el happening, el manifiesto díscolo y la colecta
escuálida.
En el TAP todo conducía hacia el arte. Hasta los
hijos de don Alfonso de la Rosa- quien era nuestro
intendente, nuestro cómplice, nuestro c rítico más
feroz-, hasta sus hijos acabaron siendo artistas, a
fuerza de hornear sus travesuras escultóricas en los
hornos del taller.
La creación del TAP no se dio en un vacío universitario, como engendro intelectual de unos cuantos. Correspondió a un momento radiante de enamoramiento con la cultura y el arte. Surgieron así el

El Taller de Artes Plásticas
Cómo disfrutamos la popularidad del arte en este
tiempo. Abundan las galerías, hay una nueva y
nutrida generación de artistas. Hay instancias formales de enseñanza del arte, públicas y privadas.
La obra artística se cotiza y se vende bien. Hay
reconocimiento y respeto públicos para quien asume esta actividad como profesión o como ocupación permanente.
Ni siquiera podemos evaluar si tanto auge es
algo positivo. Seguramente hay más diletantes que
profesionales de la pintura. Quizá no todos los espacios se llenan con verdadero arte. Vaya, aceptamos que el arte pierde batallas cotidianas ante la
frivolidad y la decoración de interiores.
Es cierto el auge y son ciertos los puntos positivos y negativos. Pero, al final de cuentas, importa que
el arte participe, esté presente en la rutina cotidiana de nuestra comunidad.
No siempre fue así, debemos confesar!o. Tiempos hubo en los que el artista tenía que pedir disculpas por dedicarse al "ocio". No había justificación para una vida consagrada al arte. Se era profesor, médico o abogado.Y en la clandestinidad de
un estudio perdido, en los fines de semana en la
montaña, se extraían del morral las acuarelas y el
pincel para liberar el espíritu y la vocación.
En ese contexto de marginalidad y devaluación,

43

�Taller de Artes Plásticas, la Escuela de Teatro, la de
Danza y, por supuesto, la fecunda y brillante Escuela de Verano.
Eran tiempos de inocencia intelectual y
tolerancia social hacia los arrebatos culturales de
los universitarios. Las empresas se dedicaban a
producir y crecer; aún no descubrían el valor de la
c111tura como instrumento de relaciones públicas. En
el gobierno, había becas y patrocinio pero ho un
compromiso social por promover las expresiones del
espíritu.
Cambiaron los tiempos, cambió la universidad,
se transformó la ciudad. Llegaron tiempos de estructuras y definiciones. En la universidad ya no hubo espacio para un taller sin estructura ni grados.
El TAP desapareció entre la protesta turbulenta
de sus últimos maestros y amigos. A cambio surgió la
Facultad de Artes Visuales, una opción formal y
graduada para la enseñanza del arte.
En buena hora la Universidad organizó estas
actividades para conmemorar los 45 años de la
fundación del Taller de Artes Plásticas. Podemos así
dar rienda suelta a la nostalgia y saldar nuestras
cuentas de gratitud con el TAP.
Aquí están los maestros y los alumnos del Taller.
Todos lo recordamos con afecto y gratitud.Ahí están
nuestras raíces, en ninguna forma negadas o anuladas por su desaparición.
Pero no queremos vivir con los ojos en el pasado.
Vivimos el momento y nos sumamos a la corriente
vigorosa que fluye por los nuevos vasos comunicantes de la cultura regiomontana.
Nos queda del TAP la inconformidad y la

intransigencia. Seguimos rechazando la mediatización mercantil de la obra artística. Pero aplaudimos cada espacio privado o público que se abre
para exhibir y mercadear.
Reclamamos con los artistas de hoy las oportunidades para añadir el insumo artístico en la obra
pública, en las plazas, en los rincones de una ciudad que vemos fría y pragmática hasta el absurdo.
Somos artistas de hoy. Ufanos de nuestras raíces
en el Taller de Artes Plásticas; inquietos con la inquietud de una universidad y de una comunidad
que han aceptado el compromiso con la cultura y
su divulgación masiva.
No queremos ser los viejitos del TAP porque el
arte no tiene edad y sus premisas calan en la
eternidad, no en el catálogo de las modas efímeras.
Comprometemos nuestra ofrenda de reconocimiento en los 45 años del Taller de Artes Plásticas.
Así lo dicta el sentido de la gratitud. Sus maestros y
alumnos quisiéramos expresar esta gratitud donando obras nuestras para lo que pudiera ser el Museo
de Ciencias y Artes de la Universidad Autónoma de
Nuevo León, en el antiguo edificio del Colegio Civil.
-Proclamamos la vigencia de sus ideales y
asimilamos el espíritu de libertad que nos empapó
en sus corredores.
Somos artistas con raíces en el pasado luminoso
del taller. Pero también somos artistas de cara al futuro.*

* Palabras pronunciadas en el evento referido, &lt;;fe
conmemoración por los 45 años de fundación del Taller
de Artes Plásticas de la UNL.

44

•

c1ne
embargo, los titubeantes encuadres de las primeras películas no llegaron más allá de una visión de
carácter individual. Al parecer, al llamado Mago de
Menlo Park no le interesaba, por razones de carácter comercial, exhibirlos en pantalla grande.
Auguste y Louis Lumiére, empresarios también,
dieron con la clave técnica que posibilitó en definitiva el nacimiento del cine: el mecanismo de
arrastre intermitente. Un artilugio construido dentro
de una pequeña caja, ligera, sencilla, y fácil de
transportar, que sirvió al mismo tiempo de cámara,
laboratorio y proyector. El éxito fue instantáneo. La
perfección de La salida de los obreros de la fábrica
y La llegada del tren todavía sorprende, en su
proyección en 35 mm, por su precisión y justeza visual. El invento de los ingenieros deslumbró esa misma noche del 28 de diciembre a un mago e ilusionista que se encontraba sentado entre los primeros
treinta y tres espectadores: Georges Méliés. A él le
debemos lanzar el primer cine de gozoso realismo
hacia los infinitos dominios de la fantasía.
Entre 1896 y 191 O este cine primigenio se encaminó por senderos distintos al actual. Su forma de
contar se parecía más a la puesta en escena de un
número en un teatro de variedades que al territorio
exacto de la novela del siglo diecinueve. El espectador tenía frente a sí un universo plano y fragmentado que requería de constantes apoyos informativos para ser comprendido en su integridad. La
duración de las producciones debutantes tampoco ayudaba. Aunque diez o dos minutos servían para ilustrar un viaje a la luna, muchos espacios imaginativos se quedaban sin celuloide, hasta que el
público poco a poco descubrió sus posibilidades como espectador; y el cine, el potencial de un medio
como arte, lenguaje y, sobre todo, industria. Desde
entonces el cine cuenta historias. Y las seguirá
contando aunque se transformen, ya en este final
de siglo y el milenio próximo, por la magia de la elec-

CINE: LOS PRIMEROS CIEN AÑOS
Las celebraciones de los primeros cien años del cine pasaron totalmente inadvertidas, por lo menos
en los Estados Unidos, donde todavía existe la disputa
sobre el verdadero origen de esta forma de
entretenimiento, espectáculo, industria, que muchos
han denominado el arte del siglo veinte. En México
la prensa cumplió con los honores de rigor el
mismísimo día de los Santos Inocentes: 28 de
diciembre de 1995, llenando columnas con
cronologías, hechos curiosos, fotografías de antiguos
aparatos, etc. En la Cineteca Nacional se proyectó
un documental que recogió las primeras imágenes
fílmicas de los hermanos Lumiére aparecidas por la
noche de aquel frío sábado en el sótano del Grand
Café de París. En Monterrey el Canal 28 produjo una
pequeña serie de tres programas exhibiendo el cine
realizado antes del nacimiento del cine y el cine
posterior al inaugural, desaparecido allá por 1910
cuando el gran público se orientó, en definitiva,
hacia un cine narrativo, un cine de ficción, olvidando su forma de presentación original.
La controversia de su llegada se ha aclarado
un poco. En principio, la captura y reproducción de
las imágenes en movimiento era asunto de
científicos. La carrera por convertir la mirada fotográfica de la realidad en vistas animadas la ganó
Tomás Alva Edison, de manera todavía muy torpe,
antes del "Cinematógrafo", al atar su recién descubierto Kinetógrafo al ya popular fonógrafo. Sin

45

�diencia para un film que el tono humorístico de
Radford, justo es reconocerlo, hizo muy atractivo.

trónica y la computación, los instrumentos de su
consumo. Soñar es el infinito entorno espiritual del
ser humano. Y el cine ha sido desde aquel hermoso
diciembre de 1895, su equivalénte material.

KIESLOWSKI
EL FENÓMENO DE EL CARTERO

Elegante cineasta de ideas, Krzysztof Kieslowski,murió,
después de haber conocido la fama y el éxito
internacionales con su trilogía Tres colores, el pasado
mes de marzo de este año. Desaparecen con él una
forma muy especial de hacer cine y la concepción
de un universo anímico desangelado.
Formalmente, su maestría alcanzó niveles
excepcionales. Azul y varios episodios de la serie
Decálogo lo demuestran. De su firme ojo emergían,
aun en las instancias más sencillas y cotidianas de
la vida, sorprendentes imágenes que rayaban en
una perfección desoladora. Tal actitud anclaba en
una mirada desnuda sobre el pragmatismo e imperfección de sus personajes, siempre a la caza, casi
sin darse cuenta, de las grades interrogantes existenciales, el amor y la muerte por ejemplo.
~a realización del Decálogo y la presencia
constante de Krzysztof Piesiewicz, guionista y
abogado, marcó el tono pesimista de sus films posteriores. En ese marco se sucedían las situaciones más
sorprendentes, entre ellas la doble vida de Verónica.
El final de la trilogía, con sus enlaces atados en Rojo,
dejó al descubierto los poderosos hilos de una trama
por encima de la narración y de la vida, que encaminaba a los protagonistas de cada una de las historias hacia horizontes en apariencia desconocidos.
Solamente el entusiasmo humanista del autor en ese
tránsito animaba la presencia del espectador.
Kieslowski: un raro caso de cine de autor, de cine
de arte, perseguido por el gran público.

Precedida por una enorme fama llegó a Monterrey
el célebre film de Mlchael Rodford, El cartero. Antes
de su presentación se conocían ya en la ciudad los
estragos románticos y artísticos provocados por el
film entre los públicos sofisticados de Europa y, en
particular, de los Estados Unidos, donde había
disparado incluso la publicación de una edición discográfica especial con los mejores actores del momento leyendo lo más selecto de Pablo Neruda vertido al inglés.
¿Es en realidad tan importante el film francoitaliano? ¿O se despertó, en otro nivel, pero de nueva
cuenta, un fenómeno similar al de Forrest Gump,
donde los menos favorecidos alcanzaban las bondades de la fortuna, aquí poética, a pesar de sus
limitaciones naturales?
El cartero es una adaptación libre de Ardiente
paciencia del escritor chileno Antonio Skármeta.
Reeditada como El cartero de Neruda, la novela
alcanzó un enorme éxito y fue llevada por su autor
al teatro y al cine, antes de conocer esta nueva
versión fílmica. Eludiendo resonancias políticas y
geográficas la década de los setenta y la Isla Negra se trasladan al Sur de Italia, cerca de Nápoles, y
a los años cincuenta, por coincidir con el exilio del
poeta en Europa. El joven cartero inventado por
Skármeta se transforma en un maduro Mario Ruépolo, de la mano de un excelente actor, Massimo
Troisi, también coguionista del film.
El film es blandengue y sentimental. El final
absurdo y apresurado. Lo salvan la estupenda recreación escenográfica y la magnífica actuación
de casi todos sus personajes; con excepción, en
determinados momentos -cuando no está cargado de maquillaje- del gran Philippe Noiret. Sin
Massimo Troisi, por otro lado, hubiese sido muy difícil
creer en el hombre del pueblo y en su talento natural para crear metáforas.
¿Por qué el fervor del público inteligente? La llamada a la solidaridad humana, algo tan necesario
para la supervivencia personal como el respirar,
olvidada ya como enlace vital en el cine posmoderno, despertó antiguas resonancias en el espectador medio. De ahí la cómplice ternura de la au-

XXVIII MUESTRA DE CINE
La Muestra Internacional de Cine, el evento cinematográfico anual más importante en México.llegó
a Monterrey durante las últimas tres semanas de
marzo, programada en conjunto por la Cineteca Nacional y el Consejo para la Cultura de Nuevo León.
Se estrenaron diecinueve películas. Quince de
la Muestra de México y cuatro seleccionadas especialmente. Dos de la muestra de Cine Español y
una aclamada por su novedad en las columnas
críticas especializadas. De estas diecinueve películas,
catorce obtuvieron premios internacionales y las
demás fueron recibidas con grandes elogios, como

46

El bebé de Macan, aclamada en el Distrito Federal como la película más impactante de la XXVIII
Muestra . Los films exhibidos en Monterrey representaron lo mejor de la producción mundial de
1994 y 1995, aunque se incluyó material de 1991, el
insólito Delicatessen, y de 1993, la originalísima Smoking/No Smoking, que no habían sido proyectados
en nuestro país. Entre las películas aparecieron ocho
Operas Primas. Cinematografías tan singulares como
Cambodia e Irán se conocieron por primera vez.
La Muestra abrió con tres -¿o cuatro?- films
franceses. Bertrand Tavernier disectó la juventud
francesa actual sometida a la dictadura del dinero
y de la culturo audiovisual en La carnada (1994).
Otros dictados, más violentos y sin salida, presidieron
una película extraordinaria: El odio (1995)
de Mathieu Kassovitz.
Un regreso, ahora
amable, a sus antiguas preocupaciones narrativas, dieron
oportunidad a Alain
Resnais para jugar
entre el tiempo y el
azar en un film doble
y sencillo a la vez,
Smoking/No smoking
(1993), partiendo de
una simple decisión:
fumar o no fumar.
El cine español
presentó dos artistas
de su industria: la
película comprometida con su tiempo,
La Antártida (1995)
de Manuel Huerga, todavía muy insegura en su trazo
y profundidad; y una comedia ligera: Los peores
años de nuestra vida (1994), de Emilio Martínez
Lázaro, tremendamente sencilla y divertida. Delicatessen (1991 ), de Jean Pierre Jeunet y More Caro,
fue el plato distinto de la Muestra confirmando su
etiqueta del film más original del cine francés en los
últimos años. Amateur (1994), de Harl Hartley, brilló
por su agresiva sencillez: cotidianeidad godardiana
entre un gángster arrepentido, una ex-monja
dedicada a la literatura pornográfica, y una ex-actriz
porno. La colección inglesa Aardman de cortometrajes de animación con figuras de plastilina (19861993), mostró historias diminutas tan fascinantes
como Los pantalones equivocados en la figura de

un pingüino delincuente, y dio a conocer una versión,
en la tradición del mejor "gag ", de cómo se
extinguieron los dinosaurios.
Un film franco-camboyano, La gente del arrozal
(1994), de Rithy Panh, trazó la difícil realidad de un
pueblo enraizado en sus mitos agrícolas; otro mexicano, Un beso a esta tierra ( 1995), de Daniel Goldberg, habló de siete octogenarios, inmigrantes
judíos en México desde la década de los veinte, con
sencillez y discreción; y uno colombiano, La estrategia del caracol (1993), de Sergio Cabrera, volvió
a plantear el drama de los desprotegidos en
América Latina, pero a través de un regocijante tono
fársico. El premiado documental El abuelo Cheno y
otras historias (1995), de Juan Carlos Rulfo, desgajó
los recuerdos rulfianos
en un territorio que
pertenece ya, desde
Pedro Páramo, a la
literatura universal.
El globo blanco
(1995), de Jofor Panahi, en una hora y
veinticinco minutos,
acompañó las peripecias de una niña
para conseguir, en el
mismo tiempo de proyección, un pez dorado y celebrar de
manera apropiada el
año nuevo en Irán. Un
suceso trágico de la
Segunda Guerra Mundial regresó en el film
de Austria: Dónde no
hay compasión hay
cobardía (1994), de Andreas Gruber, al escenificar
la Cacería de liebres de Muhlviertel, y poner en
entredicho la naturaleza, en apariencia equilibrada,
de la sociedad civil en tiempos de locura social. La
Opera Prima de ·una joven cineasta tunecina,
Moufida Tlatli, se deslizó por los recovecos de la
sociedad musulmana en su trato hacia las mujeres
en Los silencios del Palacio (1994), dominación secular y religiosa inalterable a pesar de los procesos
revolucionarios. Tom Tykwwer, director alemán,
ahondó más la herida de la represión femenina en
María mortal (1993), espeluznante universo de un ser
de percepción única sometida a las dictaduras
compartidas de su padre y de su esposo, en un
documento visual de renovado expresionismo.

47

�La reacción de Televisa no se ha hecho esperar.
La crestomatía debe pagarse. Si se utiliza un fragmento visual se infringe la Ley de Derechos de Autor,
suponen los abogados de Chapultepec y San Angel. La ley, según se sabe, permite utilizar clips
menores a un minuto de duración, siempre y cuando
aparezca la leyenda de "Crestomatía". Curiosa
reacción del consorcio ante las primeras voces que
disienten de un estilo casi sagrado hasta que alguien
le entró a ventanear.
El programa es inocuo, pero ya es un primer
paso.

La Muestra cerró al inicio de la Semana Mayor
con tres films de diferente contexto. La guerra de los
Balcones en Antes de la lluvia (1994), de Milchos
Manchevski, la intolerancia de los hombres en
tiempos de guerra y las terribles consecuencias de
sus decisiones; la Borgoña francesa en 1650, en un
teatro de Macon en El bebé de Macon (1993), un
feroz y deslumbrante auto sacramental evoc.ando
los rituales de la fertilidad y las atrocidades de la
superstición a la manera de Peter Greenaway; y la
oscuridad de las salas de cine, a través de la búsqueda de un recuerdo filmográfico en el variopinto
mundo del melodrama latinoamericano en Cine de
lágrimas (1995), filme brasileño de Nelsoo Pereira Dos
Santos.
Diecinueve películas. Un gran festival. Una buena
asistencia. Muchos jóvenes, para fortuna de las
reseñas por venir, entre los clásicos "nabitués" de la
Muestra: los cinéfilos apasionados, los críticos y no
tan críticos.los devotos de la imagen, y uno que otro
desbalagado inoculado para siempre, Deo gratias,
con el virus del buen cine.

proyecto. También les dio a conocer la propuesta
de la empresa Ópera de Monterrey, A. C., que
consistía en lo siguiente: si la orquesta se formaba
en el corto plazo y con personal competente, la
empresa proporcionaría un director proveniente de
Nueva York a principios de agosto. En la misma fecha quedó acordada la siguiente junta, para el
jueves 16 del mismo mes, ocasión que sería dedicada a ensayo de la recién formada orquesta. Así,
a las 2:30 de la tarde, en el lugar y fecha citados, se
realizó el primer ensayo de la Orquesta Sinfónica de
Monterrey. Asistieron once violines, tres violas, cuatro
violoncelos, tres contrabajos, dos flautas, tres clarinetes, un oboe, dos fagotes (sustituidos éstos por dos
saxofones tenores), cinco trompetas, un corno, tres
trombones, una tuba (sin instrumento) y percusiones;
en total eran 43 elementos bajo la dirección de
David C. García. Se ensayó El trovador de Giuseppe
Verdi.
En el segundo ensayo, efectuado el 23 de julio,
a pesar de algunos músicos ausentes, se continuó
con el trabajo iniciado; David C. García dirigió la
ópera El trovador. A este ensayo asistió Daniel Duno,
director general de Ópera de Monterrey A. C., para
anunciar la llegada del maestro Antón Guadagno,
quien tomaría la batuta hacia los finales del mes, y
haría los preparativos para que la Sinfónica se presentara durante la siguiente temporada de ópera
en Monterrey.
El 30 de julio, el siguiente ensayo se hizo en el
mismo lugar, estando ausentes algunos elementos,
entre ellos quien había estado fungiendo como director: David C. García, así que por indicaciones del
profesor Manuel Flores, Isaac Flores dirigió la orquesta.
En la siguiente reunión se dio inicio a los ensayos
con el maestro Guadagno. Se continuó con El trovador, y en posteriores reuniones se agregó el primer
acto de la ópera Baile de máscaras de Verdi. Durante todo agosto y parte de septiembre debieron

OTROS ESPEJISMOS: EL PSEUDO-EVENTO
Daniel Boorstin, intelectual de prestigio académico
y uno de los primeros estudiosos de la imagen, habló hace ya algunos años del "pseudo-evento". El
término propuesto por él llamaba la atención sobre
aquellos hechos del mundo real que la prensa
transforma y magnifica hasta hacer creer al público
lector que son los asuntos más importantes de una
comunidad, referidos, obviamente, de una manera
muy especial. El pseudo-evento descrito por la .
prensa es más dramático que el evento auténtico,
es fácil de difundir, organiza el mundo de forma más
simple, desorganizando el hecho real, y se convierte en materia de conversación para cualquier persona y grupo estimulando a su vez otros pseudoeventos, ya que las expectativas se exageran· y
cualquier exageración entra de lleno, ahora sí, en la
categoría de verdad.
¡Qué suena el río, es cierto, pero no al grado de
volverse tormenta! Y si suena es porque hay algo de
cierto, pero no para convertirse en clave de los
asuntos de uno o varios periódicos, y de toda una
región, hasta que la organización u organizaciones
de comunicación cumplen sus objetivos señalados:
vender más ejemplares, hacer caer a un funcionario, o revelar un lado de la luna y no el otro.
¿Teoría de la comunicación? Sí y no. Entre la
Universidad versus la Prensa regiomontana y la
correspondencia del Abogado Polo del Real,
aireada en Internet, hemos vivido en un pantano de
pseudo-eventos.
¿Libertad de prensa? ¿O la prensa en libertad?

TELEVISIÓN: VENTANEANDO
Si alguna actividad crítica falta en nuestro país es la
c rítica de televisión. Salvo algunos articulistas en la
prensa periódica, ésta es prácticamente inexistente dentro de los mismos medios electrónicos, dada
la forma casi monopólica que la industria ha asumido desde sus orígenes. De ahí la sorpresa de
"Ventaneando", emisión diaria, y muy popular, de
Televisión Azteca.
El programa es tan banal como los de su
competencia.A pesar de enfocarse sobre el género
de la telenovel&lt;J, donde ellos mismos producen dos
o tres series, las baterías de Patty Chapoy se dirigen,
casi en exclusiva, hacia los dominios dramáticos de
Televisa. La actividad sería muy meritoria si tomase
un rumbo de reflexión y orientación por referirse a
una de las actividades que mayor influencia cultural
tiene en la nación. El tono de chisme de "Ventaneando" desluce cualquier referencia inquisitiva,
pero el hecho de realizarse ya, por primera vez en
México, entre un canal y otro, sienta un ejemplo sin
precedetes que bien podría extenderse hacia otras
áFeas comunicativas, la prensa en particular, para
romper la complicidad de una ley de silencio mutuo
entre periódicos, anuladora de toda crítica medial
que no sea la atemperada de las cartas a la redacción.

48

La Orquesta Sinfónica
de Monterrey
Por iniciativa del profesor Manuel Flores Varela, entonces Oficial Mayor del estado de Nuevo León,el 4
de marzo de 1959 varios maestros de música se
reunieron en el comedor del Club de Leones de la
Colonia Vista Hermosa de Monterrey. El propósito del
profesor Flores era exponer la idea de la creación
de una asociación civil cuyo objetivo fuera mejorar
el ambiente musical de la ciudad y el estado;
impulsar a los músicos locales; mejorar los usos
pedagógicos musicales en uso y, finalmente, organizar una orquesta que con el tiempo se convirtiera
en la Orquesta Sinfónica de Monterrey. 1
En una segunda reunión estas ideas fueron tomando forma, y para la tercera cita se llegó al acuerdo de que lo posible era formar una orquesta grande de música seria. La cuarta reunión se realizó,
como la anterior, en la Escuela de Música, ubicada
en la esquina de Emilio Carranza y 15 de Mayo. Ahí,
el siguiente 9 de julio, el profesor Manuel Flores reiteró el compromiso acordado en la junta previa e informó sobre el avance de algunas gestiones al
respecto: ya había tenido pláticas con el Gobernador del Estado, licenciado Raúl Rangel Frías, con
el rector de la Universidad, arquitecto Joaquín A.
Mora, y con el Secretario de Educación, Jaime Torres Bodet, quienes recibieron con entusiasmo el

49

�ensayarse todas las obras programadas para la
séptima temporda de Ópera Monterrey, A. C. Se
presentarían Monon Lescout de Giacomo Puccini;
Baile de máscaras y El trovador de Giuseppe Verdi;
El barbero de Sevilla de Gioacchino Rossini; El
murciélago de Johann Strauss y Lo sonámbulo de
Vincenzo Bellini. 2
Finalmente, el 29 de septiembre de 1959 dio
inicio la temporada con la ópera Monon Lescout y
la primera presentación de la Orquesta Sinfónica de
Monterrey, acompañando a un elenco de calidad
internacional. A las 8:45 de la noche, en el escenario del teatro Florida y ante una sala completamente llena, el profesor Manuel Flores se dirigió al público
enfatizando la importancia del evento. Enseguida
el maestro Armando Villarreal dirigió la orquesta
interpretando el Himno Nacional, acompañado por
las voces de toda la compañía. La obra que se
presentó en la inauguración fue Monon Lescout, y
de principio a fin la temporada resultó un gran éxito,
con un reconocimiento especial para el maestro
Antón Guadagno por la preparción del programa.
La crónica publicada en el periódico local El
Porvenir, refiriendo el evento, expresaba: "La
Sinfónica de Monterrey llevó a cabo su cometido,
no a la misma altura que en años anteriores por elementos profesionales (debe entenderse con experiencia permanente en Sinfónicas y traídos de la capital del país), debemos decir, en honor a la verdad,
que fue mejor, que sonó mejor la Orquesta que como
sonara en las seis temporadas anteriores". 3
"La Orquesta Sinfónica de Monterrey ha demostrado lo que vale y puede en obras de compositores
diversos, cuyas partituras, unas veces por su complejidad temática, otras veces por su agilidad y sentimiento, han sido verdaderas pruebas de fuego, no
solamente para una orquesta sinfónica que en este
año (de 1959) ha iniciado sus actividades, sino
(incluso) para aquellas que llevan buen número de
años de actuación" .4
En sus siguientes años de vida, la Orquesta
Sinfónica de Monterrey no careció de problemas
qué afrontar y resolver. En lo económico, por ejemplo,
el Gobierno del Estado y el Ayuntamiento de Monterrey otorgaron un subsidio para su mantenimiento.
Sin embargo, algunos músicos prefirieron volver a sus
anteriores fuentes de trabajo. Con todo,la Sinfónica
siguió sus ensayos y presentaciones. El 2 de febrero
de 1960 la orquesta fue presentada por primera vez
en el Teatro María Tereza Montoya y, bajo la dirección
del maestro Guadagno, como Orquesta Sinfónica
de la Universidad, pero aún con el patrocinio de los

uadalupe
am1rez
antos
~

gobiernos estatal y municipal, y el auspicio de la
Universidad.5 Otro relevante concierto de la Sinfónica de la Universidad en ésta, su primera época,
fue el realizado en mayo de 1960 como parte de los
actos con que se celebró el aniversario del natalicio de don Alfonso Reyes. En esa ocasión, dirigida
también por el maestro Antón Guadagno. 6
Finalmente, en 1962 la Orquesta Sinfónica de
Monterrey quedó bajo la dirección titular de los
maestros regiomontanos David C. García e Isaac
Flores, y pasó a depender completamente de la
Universidad de Nuevo León, tal y como consta en el
Informe de los labores desarrollados en lo Universidad
de Nuevo León de 1961 o 1966, marcándose, con
este hecho, un parteaguas en el desarrollo musical

de la ciudad.
Notas:
1.

2.

A.C.
3. El Porvenir, septiembre 30 de 1959. Monterrey, N. L.
4. El Porvenir, octubre 6 de 1959. Monterrey. N. L.
5. Vida Universitaria. Seminario informativo y cultural de la
Universidad de Nuevo León. Año Vlll,núm. 463. Monterrey, N. L.,
febrero 3 de 1960, p. 1.
6. Vida Universitaria. Semanario informativo y cultural de la
Universidad de Nuevo León. Año X, núm. 479. Monterrey, N. L..
mayo 27 de 1960.

(1922 - 1989 )
Exposición Homenaje

24 de Mayo

al 9 de Agosto
(Biblioteca Central Magna Universitaria)

12 de Agosto
al 12 de Septiembre
(Teatro Universitario)

50

La Información acerca de los inicios de la Sinfónica de
Monterrey fue obtenida de los reportes y actas realizados por
Rogelio l. García. Marzo-agosto de 1959. Archivo de Franco
Herrera.
Programa de mano de la VII Temporada de Ópera Monterrey,

51

�la

.
maqu1na

•

ac10

,

rito Cuéllar, Alejandra Rangel, Patricia Laurent, lrma
Salinas Rocha, Dulce Maria González, Héctor
Alvarado, Daniel Baruck y Ofelia Pérez Sepúlveda,
por citar a algunos.
Convocado y organizado por el Consejo para
la Cultura de Nuevo León, y apoyado por los escritores que viven en la entidad, este encuentro se
caracterizó por la diversidad de las ponencias
presentadas: nostalgia de la ciudad que cambió sin
avisar; propuestas de lo que debería haber en la
metrópoli; hallazgos del viajero en la urbe que lo cobija; y hasta visión de la ciudad virtual en el mundo
de la informática.
Las actividades de este encuentro de escritores rebasaron las fronteras de las mesas de trabajo y
se extendieron por distintos lugares del centro de.la
ciudad donde se podian observar pequeños grupos
reunidos en torno a un reconocido autor.
Además de los objetivos inmediatos del encuentro, también se presentaron situaciones que
deberían señalarse, como el conocimiento del escritor en persona que facilita la posible empatía
hacia su obra, lo que se traduce en una difusión
indirecta de los libros de estos autores y, finalmente,
en un acto de fomento del hábito de la lectura.
Paralelamente al programa del encuentro se
montó una exposición de libros en la que se ofrecieron títulos de editoriales que difícilmente pueden
conseguirse en las librerías de la localidad. Editoriales pequeñas como Los domésticos, de Baja California Norte, y Verdehalago, tuvieron la oportunidad de
mostrar sus ediciones. En la era de la informática y
las telecomunicaciones estas editoriales nos presentaron libros en cajas de cerillos, en bolsas de
cacahuate, en latas, en formatos pequeñísimos, con
lo que nos recordaron que todavía los jóvenes
autores tienen que recurrir a la creatividad para
sacar adelante sus publicaciones a bajo costo.

Encuentro Internacional de
Escritores: Monterrey 96
Los encuentros de escritores son actividades que
hacen posible que los creadores literarios se acerquen a sus lectores y a sus colegas más allá del margen de la escritura. El intercambio de ideas y de opiniones en torno a lo que ocurre en las letras es en
primera instancia el objetivo de este tipo de eventos,
pero no el único.
Abordar la ciudad actual desde la perspectiva
de los poetas, narradores y ensayistas contemporáneos fue el propósito del Primer Encuentro
Internacional de Escritores: Monterrey 96 que se
desarrolló los dios 24, 25 y 26 de mayo en el auditorio del Tribunal Superior de Justicia y que congregó
a más de cien creadores de diez países.
Por tres días la ciudad real o imaginaria de los
escritores participantes fue el personaje que sirvió
de punto de partida para el análisis, y en su caso la
crónica, de lo que ocurre en la literatura actual o lo
que debería suceder. Jóvenes y maduros personajes, algunos de ellos de talla internacional,como Salvador Garmendia, Jorge Enrique Adoum, Tabajara
Ruas, Rafael Ramírez Heredia, Eduardo Langagne,
Aiejandro Aura, Francisco Cervantes, Hernán Lora
Zavala, Felipe Garrido, Juan Villoro, Gonzalo Celorio,
Mempo Giardinelli y Vicente Quirarte, entre otros,
estuvieron al lado de más de 40 de nuestros escritores regiomontanos: Alfonso Rangel Guerra, Marga-

52

ron en el CERN permitía a los interesados, que en
efecto eran casi todos académicos, muchos de ellos
laborando para el sector militar, aprovechar para
sus fines profesionales y personales un concepto viejo
pero muy útil: la noción de hipertexto. A diferencia
de un texto normal que consiste en una serie de oraclones encadenadas linealmente, un hipertexto es
un conjunto organizado de textos enlazados por
"ligas· (links); cuando el lector de un hipertexto sigue
una de estas ligas -con un simple click de su ratón
de computadora- el sistema lo traslada de inmediato a otro documento vinculado al primero por la
liga. Como un ejemplo concreto, agregar al párrafo
actual una liga de hipertexto permitiría al lector hacer un click en la palabra hipertexto de varias líneas
atrás y pasar así a otro documento donde se indicaría que la idea de hipertexto fue ventilada inicialmente por Vannevar Bush en 1945.
Con todo y sus capacidades, el Web inicial
seguía siendo un recurso esotérico y especializado.
Fue hasta febrero de 1993, no hace ni 40 meses,
cuando More Andreessen y Eric Bina empezaron a
difundir el programa Mosaic, que desarrollaron en el
Centro Nacional de Aplicaciones de Supercómputo,
en la Universidad de lllinois en Urbana-Champagne.
Mosaic era el primer programa que convertía al Web
en una realidad fácil de comprender para el usuario
medio de computadoras; de la noche a la mañana
los enormes recursos disponibles en Internet estuvieron al alcance de las masas. Ahí comenzó la revolución; en poco más de tres años, Internet y sobre
todo el Web crecieron con más rapidez que los
proverbiales conejos, de suerte que el medio millón
de computadoras se multiplicó con gran rapidez, a
tal modo que de acuerdo con Douglas Rushkoff,
autor del libro Media Virus, la red "es un nuevo
territorio en constante crecimiento, y está creciendo
con más rapidez que nuestra capacidad para

El peligroso señuelo
de la lectura no lineal
(o cómo no quedarse pegado
a la telaraña mundial]
Hace escasos cinco años, en mayo de 1991, Tim
Berners-Lee y Robert Cailliau presentaron en el Centre Europeén pour la Recherche Nucléalre (CERN)
una herramienta que habían estado elaborando
durante un par de años. La herramienta en cuestión
no era un objeto físico, sino una trama de especificaciones o parámetros, un "idioma" que permitiría
a los físicos del CERN y muchas otras instituciones
del mundo entablar una comunicación ágil y simple usando las redes de cómputo existentes. Así
nació, montada sobre la infraestructura física de
lnternet,el sistema denominado la Telaraña Mundial
(el World Wide Web), o más familiarmente, el Web.
Por esas fechas (recuérdese que estamos hablando de hace apenas cinco años), Internet era
ya una red internacional de buen tamaño; con su
medio millón de computadoras enlazadas, era un
monstruo comparado con las cuatro máquinas que
la conformaron inicialmente, en 1969 (hace apenas
25 años). Pero con todo y esto seguía siendo una
entidad casi desconocida para la inmensa mayoría de la gente. Internet era sobre todo un recurso
académico.
El sistema que Berners-Lee y Cailliau presenta-

53

�problema: todos tienen acceso paritario a los recursos de lnternet, pero también tienen capacidad
para incorporar a la Red su propia información. El
resultado es una ausencia de garantías acerca de
la calidad de la información disponible.Aquí es donde muchos ven una gigantesca oportunidad de
hacer negocios en la Red.
Pero existen otros problemas de más largo alcance asociados a la tendencia de Incorporación
gradual del mundo a una red de cómputo cada
vez más poderosa y amigable, problemas relacionados con el modo específico en que esta conectividad modificará los patrones sociales existentes.
No muchos se han sentado a cavilar sobre estos
riesgos, pero entre esos pocos está Robert Sclobe,
director ejecutivo del Instituto Loka.
Sclobe es de la opinión de que la evolución de
la Red tendría que darse siguiendo una serie de
rumbos derivados del consenso, y a partir de una
reflexión colectiva acerca de lo que queremos de
esta tecnología. Seguir hollando la ruta actual, de
crecimiento relativamente desordenado, significaría ser víctimas de lo que el tecnólogo Langdon Winner llama sonambulismo tecnológico, es decir, la
proclividad a seguir las rutas posibles en vez de las
socialmente deseables.
Los problemas que Sclobe avizora tienen qué
ver con la sociabilidad humana, el poder, la alienación y otros puntos realmente importantes. En su
opinión, el Web -y en general Internet- implic_
a
riesgos como los siguientes: invasión de la vida cotidiana (la gente pasa más tiempo conectada que
pensando, y se implica en un bombardeo informativo que acelera su vida y la invade cada vez más, al
punto de llevar el trabajo a sitios antes destinados al
ocio o a la vida personal), desaparición de las redes tradicionales de interacción social (cuando el
mercado electrónico sea una realidad, ¿quién irá
de compras?), homogeneización en comunidades
sectorizadas pero alienadas (es fácil integrar en la
Red grupos unidos por intereses comunes y al mismo
tiempo olvidar las comunidades reales). "En el ciberespacio", apunta Sclobe, · 1as personas se están 'sorteando' para formar pequeños enclaves de personas que piensan igual. De modo que la diversidad
-aunque sólo se trate de una diversidad en líneaes apenas equivalente a la que se obtiene cuando
se habla ante el espejo" .
La alienación de la conectividad puede también llevarnos a una erosión más profunda de la vida
moral, pues los enlaces electrónicos tienen un ethos
más relajado; a un deterioro de la vida política

documentarlo o civilizarlo" .
Debe aclararse que Internet es mucho más que
el Web. Este último es, como se dijo, un ·idioma" de
recuperación de datos. Internet es una inmensa
malla de computadoras, y en esa malla se hablan
otros "idiomas· : Telnet, FTP, e-mail, Archie, Gopher...
De toda esa red, las herramientas del Web, y en partic::ular los visualizadores empleados para buscar
información, permiten recuperar la información disponible en el mismo "idioma", con la ventaja adicional de que las nuevas versiones de esos programas tienen capacidades lingüísticas muy superiores a los programas pioneros. La encarnación más
reciente del Navigator diseñado por Netscape Communications, por ejemplo, puede "hablar" en los
lengujes del Web pero además en e-mail, FTP, USENET
y Gopher, de modo que permite acceder a una porción considerable de los recursos disponibles en
Internet.
Llegamos así a la situación actual, en la que millones de computadoras están enlazadas a Internet,
muchas de ellas "hablando" exclusivamente en el
lenguaje del Web (lenguaje que, por cierto, se denomina HTTP, protocolo de transferencia de hipertexto),
y entre 50 y 80 millones de personas se sientan por
horas ante sus computadoras explorando la inmensidad de recursos disponibles en Internet o en el Web.
Más allá de la exageración y de este explosivo
crecimiento inicial que se verá frenado un tanto por
problemas como la estructura física de la propia red,
el Web parece destinado a transformar la naturaleza de las comunicaciones humanas, de las relaciones interpersonales, de las sociedades y por tanto
de nuestras civilizaciones. En parte ello se debe al
enorme poder de apalancamiento que confiere el
Web a toda persona con una computadora, un modem (para conectarse) y una línea telefónica; una
persona así puede llegar a tener tanta influencia en
el sistema global como la que tendría toda una organización. La Red es, en buena medida, el Gran
Igualador.
Esto implica un doble problema. El primero es la
falta de organización, derivada de la naturaleza
igualitaria de Internet, pero que también resulta un
instrumento de poder. "Internet", a punta en su libro
el ya citado Douglas Rushkoff, "es inherentemente
amenzadora para cualquiera que ocupe una posición de poder porque nadie -al menos hasta ahora- puede regular el tremendo flujo de información· .
Miles de programadores están trabajando para
poner algo de orden en la anarquía de la Red. Esta
misma falta de organización produce el segundo

54

�millones de ventanas fascinantes que pueden
hallarse en Internet. Debe comprenderse, sin embargo, que la Red es tan dinámica como una
auténtica telaraña: los enlaces aparecen y desaparecen con mucha rapidez, páginas van y viene
en un santiamén, y las exigencias de producción de
un medio impreso imponen siempre un rezago temporal que tal vez inhabilite las ligas.
En todo caso, el lector curioso y tecnologizado
tal vez quiera seguir las sugerencias de esta columna
para asomarse,con un poco de guía,a varios rincones deslumbrantes de la Madre de Todas las Redes.
Abundan los recursos de sabiduría oriental, y una
muestra clara es la página establecida por Confucius Publishing Co. ltd., una firma de Hong Kong. Como sugiere el nombre, la página ofrece paisajes escogidos de las Analectas de Confucio, y lo hace en
inglés, español, portugués, francés y dos variantes de
chino. "Con sabiduría - reza uno de los pasajes-,
no hay engaño; con benevolencia, no hay preocupación; con valor, no hay temor". La página está en
http: //www.galaxylink.eom.hk/ -confucius/ .
El holandés Arno Wouters ha prestado un servicio
excelente a los buscadores de material filosófico en
la Red. Aunque este material c iertamenta abunda,
él ha reunido una dosis generosa de apuntadores
en su propia página, situada en la dirección http:/ /
www.phil.ruu.nl/ philosophy-sites.html.
Una muestra de buen periodismo y de buenas
aportaciones al pulso social siempre está representado en los ganadores del Premio Pulitzer. Todavía
están frescos los nombres de los ganadores en la
edición 1996, que el curioso puede consultar en http:/
/ www.pulltzer.org/.
Aunque México es un país predominantemente
católico, no cabe duda que otras denominaciones
han hecho y hacen en él un trabajo muy encomiable. Prueba de ello es el Intercambio Cultural Maya,
una entidad de apoyo a proyectos comunitarios en
la península de Yucatán, cuyos objetivos y principios
pueden leerse en http://www.prairienet.org/ maya/
mayal .html.
Dado que Internet es una herramienta de globalización, ¿qué le parecería aprender japonés
usando la Red? Necesitará algunos programas de
soporte (fáciles de adquirir) pero sobre todo necesitará apuntar su visualizador a la página del tutor
de japonés, situada en http: //www.missourl.edu/
-c563382.

(¿cómo podría haber jurisdicciones territoriales en
un espacio virtual?), y a una recategorización de
los ciudadanos (los sin acceso frente a los conectados) .
El seductor señuelo de la lectura no lineal, el
poderoso atractivo del Web, tienen pues algunos
riesgos potenciales que sería preciso discutir
abiertamente. Pero las ventajas que ofrece a comunidades antes limitadas, a individuos encerrados en
sus propios confines, son tantas que sin duda nos
esperan varios años de crecimiento descontrolado.
Y es que muy probablemente los visionarlos de Sun
Microsystems y Novel! tenían razón: el nuevo paradigma es la Red.

La araña en la red
La gigantesca red electrónica conocida como Internet podría convertirse en la herramienta educativa más poderosa que ha conocido la humanidad,
pues a un costo relativamente bajo pone al servicio
del usuario una cantidad increíble de información,
todavía un tanto desordenada pero cada vez más
sometida a raya por el ingenio de quienes buscan
hacer negocio con este poderoso medio de comunicación.
En Internet un buscador paciente puede hallar
desde lo más sórdido hasta lo más sublime, pasando por lo frívolo, lo fascinante, lo estúpido, lo barroco,
lo indecente y lo divertido. Una araña curiosa puede
pasarse las noches en claro pulsando los hilos de la
Red y encontrando en ella más maravillas que las
experimentadas por la Alicia de Lewis Carroll o el
Aladino de Las mil y una noches.
¿Qué se puede hallar, por ejemplo? Desde esta
columna, a manera de araña exploradora, ofreceremos al lector un panorama de algunas de las

56

en espacios y contextos que no rompan con las convenciones del género? Paco Ignacio Taibo II diría que no,
pero Del Poso prefiere no averiguarlo y ateniéndose o algo
seguro ambienta su novela en lo ciudad de Son Francisco.
Sí.quizá hubiera sido demasiado forzado ubicar una trama
como ésta en los inmediaciones del Distrto Federal, por
ejemplo, donde resultaría bastante azaroso, por no decir
inverosímil -no sólo en términos literarios-, el tratamiento
policiaco que puede recibir un crimen o un secuestro.
De cualquier modo, para que no quede duda, Del
Paso se ocupa de proporcionar todas las referencias imaginables para saldar la cuenta en la recreación de la atmósfera. Así tenemos, acaso en exceso, la descripción casi
cartográfica de la zona en cuestión (Greenwich Street,
Columbus Avenue, Jones Street. Nob Hill, Van Ness Avenue,
Castroville, etc.); el mismo acucioso detalle para los usos y
maneras de los personajes, quienes beben Chateau Lafleur
Petrus 82, vermouth Nolly Pratts, bourbon Jim Beam o ginebra Beefeoters, manejan desde un simple Corvette coupé
hasta un BMW 850 o un Daimler Majestic de colección y
comen en el Fleur de Lys o en el Masa's.
Si bien Del Paso cede en el espacio busca su
compensación en el diseño del personaje. Dove Sorensen
o David Sorensen Armendáriz tiene raíces mexicanas; de
ojos verdes, pelo rubio y de podre danés, posee por vía
materno ascendencia veracruzana, así que uno de los
rasgos que lo definen es el problema que tiene con su
identidad nacional visible a todas luces en su ·cabello de
vikingo y barba de conquistador español". Mundano y
acostumbrado a la bueno vida -con indocumentados
de servidumbre- echa de menos, sin embargo, el
sentimiento de arraigo que ve en los demás, de ahí que
se apropie del espacio mediante la vinculación afectiva
que brindo el lenguaje: la Quebrada (en recuerdo de
Acapulco) será. por ejemplo. el nombre que dé o un
peñasco frente al cual se abre una hondonada en la costa
de California, y que el personaje escogerá para ocultar el
cadáver. Su identidad dividida se ve también en sus
preferencias amorosas: una gringo rica por esposa y una
amante mexicano.
El narrador (en tercera persona) se solidariza con el
asesino. Las acciones entonces no estarán guiados por
las laboriosas investigaciones de un astuto detective sino

A la caza de evidencias
Libertad González
Fernando del Paso
Linda 67. Historia de un crimen
Plaza &amp; Janés
México. 1995.

David Sorensen. esposo infiel, mato a su mujer para obtener mediante un secuestro fingido quince millones de
dólares que pagará el adinerado y desconfiado suegro.
Con esto anécdota inicial, Fernando del Poso construye
lo que es su primero incursión en la novela de misterio policiaco, el llamado thriller. hasta ahora no muy frecuentado
por autores mexicanos. Poseedor de uno ambición de largos alcances yo demostrado por sus trabajos anteriores,
recuérdese si no el despliegue lingüístico emprendido en
José Trigo, lo búsqueda riesgoso de conseguir la novelo
total en Palinuro de México y el interés por penetrar en los
singulares recovecos de la vida privado de personajes
históricos en Noticias del Imperio, el autor busco ahora
apropiarse de un género diferente. En un somero balance
de los tres títulos mencionados saltan o lo visto algunos
constantes: el foco de atención se centro en uno o dos
personajes, el escenario es México y las novelas hacen
uno minuciosa radiografío de los ritos sociales y de los
valores culturales del espacio que retratan.
En Linda 67, Del Paso conservo estos rasgos de
confección novelística con una salvedad: el cambio de
lugar. Aunque aparentemente se trota de un rasgo exterior. en este caso, conviene tomar en cuento los
implicaciones. ¿Será cierto que la novelo de corte polic iaco, al igual que lo de ciencia ficción.sólo pueden darse

57

�a partir de los cálculos y elucubraciones de Sorensen. Es
fácil leer en los planes que hace el personaje para llevar
a cabo el crimen, las preguntas que Del Paso se tuvo que
hacer y responder para estructurar la novela. "La cuestión
era, ahora, saber cuándo y cóm? la iba a matar. Cómo,
desde luego, sin que nadie supiera nunca quién la había
matado. Porque formas de matar a alguien, hay mil" (p.
109).
Indagar el móvil de un crimen es la tarea que más
satisface la curiosidad del detective o del lector; en esta
novela no existe la oportunidad porque desde el principio se sabe que obtener dinero es la principal motivación
(la mejor entre todas, diría Hércules Poirot), pese a ello no
hay demasiada insistencia en el asunto. Esto quizás
obedece a la humanización que se hace del asesino a
partir de sus propias reflexiones, las cuales permiten conocer la manera en que se ve a sí mismo y cómo fue que
llegó a ver como posibilidad real el deseo de deshacerse
de su mujer. El inventario es más o menos común: el hombre
que echa de menos a la dulce joven que un día conoció
y que ahora es una desinteresada e infiel esposa, el amor
que pareció esfumarse luego de un deslumbramiento
inicial, la necesidad de tener todo el tiempo y las condiciones para estar con la amante, el afán de venganza
ante el suegro que nunca lo vio más que como el arribista
que siempre ha sido y que ahora obliga a la hija a divorciarse so pena de ser desheredada. En suma, todas estas
circunstancias, suficientes cada una para entender la
situación del personaje, no convierte a Sorensen en una
víctima pero sí matizan la naturaleza (no la excesiva
ambición sino la continuidad de una vida regalada que
sin dinero sería impensable).
El lector familiarizado con el género sabe que si bien
el azar es un ingrediente aprovechable para la ejecución
exitosa de un crimen, es absolutamente fundamental a la
hora de resolverlo; por supuesto que este hecho no escapa al ojo vigilante del escritor, que en parte cimenta el
suspenso en una inversión del esquema: presenta primero el hecho consumado, relata las causas que lo propiciaron y el mecanismo del asesinato en sí, y sólo deja como
elemento de incertidumbre el destino final de Sorensen. El
lector sigue el relato preguntándose a cada paso si hubo
algún olvido, una omisión; el suspenso lo mantine la duda
de si en última instancia intervendrá o no la casualidad y
de ser así ¿a favor de quién? No es trivial que el narrador
diga a propósito del diario hipotético del protagonista:
"La vida está llena de coincidencias asombrosas que pasan inadvertidas salvo cuando necesitamos de ellas con
desesperación. Pueden, entonces, llegar o no llegar. Si
llegan, las reconocemos de inmediato y son ellas las que
nos empujan a la acción" (p. 105).
Con juicios provisionales e hipótesis intercambiables
el lector se encuentra cautivo porque a pesar de que las
cosas se complican (la carta de un anónimo testigo que
quiere sacar ventaja, la posibilidad no tan remota de que
Linda no haya muerto, la ineficacia en la coartada prevista), Sorensen sabe salir del paso; con esa confianza

que va dando la narración, el escritor puede incluir todos
los obstáculos y juegos que quiera para lograr que el lector muerda el anzuelo del crimen perfecto porque sabe
que la identificación de éste con el asesino ya está
totalmente lograda. No interesa si se consigue o no el
dinero, lo que el lector desea es que aquél no sea
descubierto.¿ Y si finalmente así fuera?
El hilo del relato se va estirando poco a poco sin el
recurso de las anticipaciones, hecho que sería demasiado fácil introducir en la reconstrucción retrospectiva de
los hechos. En presente, el lector vive junto con el personaje, el desenvolvimiento dosificado de los sucesos, comparte sus temores e incertidumbres y sufre sus equivocaciones. La experiencio del escritor se nota en la certera trabazón de causas y efectos y en el uso discreto del factor
sorpresa. Del Paso no deja cabos sueltos, todo tiene un
por qué y para qué; si ese es uno de los requisitos de toda
buena novela, en las de asunto policiaco se vuelve el
desafío técnico más difícil de vencer. En este caso puede
decirse que el autor ha salido bien librado.
Tan acostumbrados como estamos a las historias policiacas en el cine y la televisión y al manejo abusivo de
estereotipos que se hace en estos medios, resulta gratificante constatar que la literatura, con recursos más rudimentarios, tiene todavía mucho que ofrecer para quienes prefieren seguir el rastro de su propia imaginación.
Linda 67 es la evidencia.

En la pregunta va la respuesta
Catalina Martínez
Gustavo Sóinz
La m.;chacha que tenía la culpa de todo
Ediciones Castillo
Monterrey, 1995

La muchacha que tenía la culpa de todo, novela más
reciente de Gustavo Sáinz, es por analogía una novela
inquisitiva: preguntas, preguntas y ni una sola respuesta.
Las hay de todos tipos: introspectivas, aleccionadoras,
poéticas, descriptivo-narrativas y esas preguntas inevitables donde el autor demuestra su omnipotencia verbal.
De Gustavo Sáinz conocemos, mediante más de diez
títulos (traducidos algunos de ellos al inglés, francés, italiano.etc.), su facilidad en el manejo de personajes, diálogos,
monólogos, situaciones diversas en un mismo plano verbal, como puede verse en Obsesivos días circulares, 1969.
Así también sabemos de su gusto por las breves sentencias
filosófico-morales propias y ajenas que va desparramando
a través del texto. El uso de sinónimos y del lenguaje
coloquial arrastrado a extremos cuasi-lumpen y su bella
narrativa erótica (Compadre Lobo, 1977).

58

Pocos sabíamos de su extraña terquedad en inventar nuevas y eficaces técnicas narrativas; según el propio
autor la estructura de esta novela no fue una idea reciente. En una libreta de notas él encontró un viejo apunte
suyo en el que planeaba realizar algún día una historia a
base de preguntas. La muchacha que tenía la culpa de
todo es el resultado fehaciente de ese proyecto. Esta es
una novela anticlimática. Su principio y fin son arbitrarios.
Es casi cíclica. Cuando uno empieza a leerla y continúa
hasta el final. el sentimiento que deja no es lo bastante
comprensible para poder explicarlo. Trataré. De manera
paulatina e inadvertida, esta novela nos lleva a cuestionar nuestra existencia cotidiana a través de las preguntas
que, entre benévolas y feroces, el personaje masculino le
hace de manera directa a la heroína del relato (cito sin
seguir la secuencia):

No sé por qué
todos mis poemas son uno solo

¿Qué te queda de ti misma?
¿Siempre dices más de lo que quieres decir?
¿No estarás muerta?
¿No puedes confiar en nadie?
¿No sabes quién eres?
¿Pensabas en escapar?
¿Tienes todavía miedo?
¿Te lastimaron demasiado?
¿Y dijiste que sí?
¿No era mejor decir que no?

Miguel Covarrubias
Leticia S. Herrera
Caracol de tierra
Castillo Ediciones
Monterrey, 1995

Leticia S. Herrera emite una "Letanía" en Poemas para //orar(l 993): ·no sé por qué/ todos mis poemas son uno solo".
Ese libro, por cierto, abarca una década de su vagabundeo poético, es decir, incluye una selección de Pago
por ver (1984), otra de Canto del águila (1985) y la amplia porción que le da nombre al libro íntegro. Pues bien.si
pudiéramos considerar a esos dos iniciales cuadernos
(expurgados por la autora de sus días literarios) como fintas
más o menos bien dibujadas y no como golpes poéticos
demoledores, el resto, la parte que acude al gimoteo vendría a ser, sin duda alguna, esa cadena de poemas que
· son uno solo". Pero Leticia ¿de qué se asombra o por
qué asciende hasta la nube donde - según ella- le habla
la Virgen? Que no nos distraiga, que no derrote nuestra
decisión crítica con algo así como "voy a inundar los mares
con mi llanto·. Porque no es cierto. Herrera-o Solazar Herrera- ideó una triple entente temática: humor, erotismo,
cotidianidad. Y como su triple alianza es más eficaz que
la inventada para conjurar la segunda guerra mundial.
cada elemento se apoya en los demás o todo se mezcla,
y a eso se debe, quizás, que todos los textos de Poemas
paro llorar se parezcan a su dueña. Estribillo: ·todos mis
poemas son uno solo". Sí, pero a condición de que aceptemos la trilogía ya expresada en su calidad de sustancias
sólidas que se disuelven en un caldero que hierve gracias
a la soledad, el sufrimiento y la pasión.
A continuación, le pondremos remaches a la idea de
la unicidad.
Veamos.primero.el humor. En Poemas para llorar, éste
puede aliarse al erotismo y la sexualidad: ·si no puedes

De esa manera, a lo largo de la narración Gustavo
Sáinz nos introduce a una atmósfera maloliente, oscura,
represiva, en ese interminable interrogatorio que se puede dividir en una dicotomía fundamental: racional o
irracional, discreto o indiscreto, religioso o blasfemo, moral
o inmoral. impotente u omnipotente.
La omnipotencia de las preguntas que posibilitan una
íntima complicidad entre los dos, explica la empatía que
se da entre la mujer torturada y el interrogador. Es obvio
que el que pregunta no tiene el poder, ya que se ve obligado a un acercamiento espiritual y conciliador, con preguntas como:
¿Recuerdas que allí donde estuviste yo también
estuve?
(,Recuerdas que allí donde lloraste yo también he
llorado?
¿Recuerdas que allí donde creíste morir yo también
creí morir, s1 es que no morimos deveras? (p. 24)
La muchacha que tenía la culpa de todo es una
novela en donde la protagonista real somos todos las
mujeres, sometidas a interrogatorios similares en nuestra
cotidiana vida; ese submundo en donde se anidan los
temores y miedos arcaicos de la naturaleza humana.
Esta novela viene a enriquecer la ya extensa narrativa de Sáinz y confirma una vez más su afán experimentador, su gusto por el reto técnico y la madurez de un
escritor que todavía sabe mantener la frescura del
lenguaje.

59

�con el enemigo / subéteIe· ("Epigrama 111•); · en el
zarandeo del amor / las ubicaciones geográficas / poco
tienen qué ver // cualquier punto / acoge / recoge /
escoge / se encoge // todo según la escuela / con que
se coge• ("Conclusión"). O bien, el humor no es otra cosa
que torcerle el cuello al shakesperano lugar común: ·cero n~ ser/ esa es la cuestión• ("La verdadera cuestión•); o
torcérselo a la vulgar imagen de la cotidianidad, a lo frase hecha, al dialecto juvenil: la calle juega a las serpientes y escaleras / batallo para seguirle la corriente / es que
yo no juego / no tengo ganas y además / por qué ando
tan sola ✓ si soy bien buena onda" ("Cotidianidades").
Ahora le toca el turno al erotismo expresado, digamos, en serio: · me siento henchida / tus manos me han tocado / y los botones de mis breves pechos / reventaron la
noche/ la serena expresión de mi rostro· (" Momento"). En
·sueño anónimo· LSH advierte: "sólo tus labios / hundidos
en mi sexo/ tu cabello húmedo / mis piernas derrotadas·.
En Caracol de tierra (1996) hallaremos lo mismo, lo ya
apreciado por los lectores en la primera poesía de Leticia Herrera. Sin embargo, para su autora, lo melancólico
incrementado hará de este libro compuesto de 37 textos
un volumen diferente -aunque sólo en un tercio. Para
nosotros, en cambio, este Caracol es la confirmación y la
rúbrica de Leticla como poeta del erotismo muy exaltado y de una sexualidad como surgida del trópico. Tigresa
de la miel o amazona sin carcaj, solitaria y solidaria, eleva
fuerte su canto y repite "el amor y el amor/ y el amor hasta poder decir carajo cuánto lo / amo con un beso en la
boca y otro en el sexo/ que lánguido descansa pegajosos
pegados / unidos amados ya de una vez por todas·.
¿Y el humor que nos concilia con el mundo y el prójimo y la ternura y la estulticia? Véanse, de nuevo, a la
gracia y al erotismo prodigándose caricias, como si estos
poemínimos fueran hermanos de los que escribiera en otro
tiempo Efraín Huerta: "de ver dan ganas· ("Erotismo· );
·cuando el cuerpo se cansa/ la hormona descansa· ("Epigrama IV"); ·toma todo / decía la perinola / yo le creí/ y
luego nada/ qu~ todos me ponen· ("Naderías V"), y la
combinación-otra vez- de lenguaje popular, cotidiano
Ysabio: "el que anda a lo loco / camina poco· ("Mínima");
· a pares y nones vamos a jugar / el que quede solo ése
perderá"(" Principio de realidad"). Otra vez el estribillo: "mis
poemas son uno solo· .
Es cierto. Leticia Herrera sufre porque está sola o porque está mal acompañada. O está bien acompañada
pero... fíjense, lo bueno ya no dura como antes. Por eso,
en calidad de mientras, ella recoge · 01 girasol y al caracol
de tierra / huraños camaradas·. Y por eso, aquí, sobre el
suelo que trepida con incómoda frecuencia, una flor persigue con destreza la luz y un caracol maniata espumas y
sueños de mujer.

60

LA ISLA
DEL DíA DE ANTES

LIJMENll'ATRIA

Contraportada
Libertad González

Enrique Floresc ano (coord.)

Mlchael Crichton

Mitos mexicanos

El mundo perdido, Ir. Carlos Milla Solé

Aguilor

Emecé Editores
México, 1996.

México. 1996.
Umberto Eco

La isla del día de antes
tr. Helena Lozano Mlralles. Lumen/ Patria
México, 1995.

Ya salió en español la novela más reciente de este teórico de la semiótica metido a novelista. Y de los buenos.
Como en ocasiones anteriores, Eco arma su historia a partir
de un personaje central que en este caso es Roberto de
la Grive, un muchacho piamontés que llega como náufrago a una nave desierta. Estamos en el verano de 1643
Yen los mares del Sur. El lector conocerá por la vía epistolar
el pasado del joven (arrebatos amorosos, duelos) y
participará del proceso gradual del aprendizaje q ue
Roberto vivirá como un verdadero rito de iniciación. Gracias a la Investigación exhaustiva a que Eco nos tiene ac ostumbrados, entraremos en contacto, lo mismo que el protagonista, con el mundo de la nueva ciencia, cuyo sostén
está tejido por una red de intrigas. espionaje y códigos de
Estado. A través de reflexiones progresivas. Roberto
acabará por desentrañar un misterio del tipo de los
empleados por Eco en sus dos primeras novelas, El nombre
de la rosa Y El péndulo de Foucault. Como resultado de
esa aventura no buscada, el personaje, nunca más inocente, saldrá completamente transformado.

Más de veinte autores participan en este libro misceláneo que reúne otros tantos puntos de vista sobre los mitos, antiguos y modernos, que nutren el imaginario cultural de los mexicanos. ¿Cuáles son los espejos en los que se
mira y reconoce la colectividad? ¿De qué modo conjura
los anhelos, prejuicios, fantasías, temores, cultos y carencias un pueblo habituado a la ficción de la realidad? A
manera de comparecencia, historiadores, analistas sociales. periodistas, narradores, poetas y críticos indagan
sobre esas preguntas que el hombre promedio no se hace,
pero que vive a diario en sus conversaciones, en sus aficiones, en sus entretenimientos y en convivencia familiar.
El volumen ilustra y analiza los mitos que pueblan nuestro
entorno, desde el tapado y el narcotraficante hasta el
macho, el vulcanizador, el indigenista, las secretarias, el
charro cantor y el licenciado, pasando por los mitos
sacramentales de la virgen de Guadalupe y la Revolución
Mexicana. Fernando Escalente, Margo Glantz, Carlos
Montemayor, Arnaldo Córdova, el infaltable Carlos
Monsiváis, Gilberto Guevara Niebla, José Joaquín Blanco,
Federico Campbell. Juan Villoro, Hugo Hiriart, Cristina
Pacheco, Jaime López y Raúl Trejo Delarbre son algunos
de los colaboradores de este abanico de ensayos. La
riqueza de los temas. la diversidad de acercamientos y la
buena escritura hacen de esta complicación de Enrique
Florescano una lectura atractiva, tanto para el lego como
para el especia lista.

Con un título que rinde homenaje a la novela homónima
de sir Arthur Conan Doyle, el prolífico Crichton vuelve a la
carga con una secuela a su obra más exitosa hasta la
fecha, El Parque Jurósico, para poner nuevamente a los
dinosaurios en el centro de la acción. Seis años después
de los sucesos narrados en la primera novela, un ambicioso paleontólogo convence a l matemático Ion Malcolm
de buscar dinosaurios en una isla situada frente a Costa
Rica. Ahí empiezan los problemas, pues los reptiles parecen dispuestos a defender su territorio de la invasión humana. La presencia de un par de niños que se incorporan
a los personajes como polizones evidencia que la novela
fue escrita por Crlchton con la correspondiente película
en mente. El autor se ha convertido, gracias al éxito de
Congo, Sol naciente y Acoso sexual, en uno de los más
cotizados escritores de los noventa, pues el ritmo que
impone a sus narraciones tiene más de guión cinematográfico que de verdadera novela. Es digno de mención
el modo en que Crichton incorpora en El mundo perdido
una buena dosis de divulgación científica. algo que se le
dio bien desde la novela anterior.

61

�Alan Brinkley
Historia de Estados Unidos, tr, Pilar Mascaró Sacristán

McGraw-Hill
México, 1996.
Una de las disciplinas más practicadas en el país de las
barras y las estrellas es la de la historia, aunque no son
muy comunes los historiadores que alcanzan renombre
internacional; saltan a la memoria los nombres de los
hermanos Will y Ariel Durant, autores de una monumental
historia de la civilización que se ha convertido en un
clásico, o el desaparecido l. F. Stone, que del periodismo
saltó a la historia con tal éxito que produjo una verdadera
obra maestra en su biografía de Sócrates. A este selecto
puñado se unieron hace poco cuatro autores para elaborar el volumen American History: A Survey. Uno de ellos,
Alan Brinkley, profesor de la Universidad de Columbia,
publicó después a título individual una atractiva Historia
de Estados Unidos. El libro, que parte de la América precolombiana y no tiene final, pues concluye reflexionando
sobre el futuro del país "biografiado", no es ni mucho menos un mero compendio de la obra colectiva, sino más
bien una narración ágil, variada, personal, de una historia
que sólo a últimas fechas se ha revelado en su complejidad. Con respecto a otros autores del tipo, la obra de
Brinkley destaca por su disposición a aceptar que grupos
minoritarios como los inmigrantes, los homosexuales, las
mujeres y los intelectuales han tenido un papel fundamental en el desarrollo de la historia norteamericana; cubre
también temas de actualidad, como el gradual envejecimiento del país, las preocupaciones ecológicas, el
impacto del SIDA y otros. El libro tiene un formato accesible
al lector medio, sin hundirse en academicismos, pero no
por ello pierde el rigor. Puede servir perfectamente como
una introducción a la historia de un país fascinante o como
una obra de referencia.

Kathryn Skidmore Blair

Luis Becerra lonco

Margarita Cuéllar

A la sombra del ángel, tr. Leonor Tejada

Felicidad de México, ed. facsimilar de la de 1666

Árbol de luces

Alianza Editorial
México, 1996.

Introducción, versión y notas de José Roberto Mendirichaga
Edición privada
Monterrey, México, 1995

Facultad de Filosofía y Letras / Centro de Información
de Historia Regional de lo UANL
Monterrey, México, 1996.

Valiosa edición facsimilar del clásico guadalupano de Luis
Becerra lonco publicado en 1666: Origen milagroso del
Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe o Felicidad
de México, en una bella presentación que incluye cuatro aguafuertes originales del grabador Metías de Arteaga y Alfa ro.Se trata de una edición personal, de circulación
privada, de quien escribió la introducción y las notas, así
como la versión en español moderno: José Roberto Mendirichaga, jefe del Departamento de Humanidades de la
Universidad de Monterrey.
El texto moderno está incluido en las páginas 97-120
(con todo y notas), más una ·tabla cronológica de los
principales testimonios históricos guadalupanos", basada
casi en su totalidad en el libro clásico de Ernesto de la
Torre Billar y Ramiro Navarro de Anda. En la introducción,
Mendirichaga contextualiza a grandes rasgos el tema,
ocupándose del culto guadalupano en la Nueva España, su papel en la conformación del nacionalismo criollo
y las disputas entre aparicionistas y antiaparicionistas.
Enseguida entrega, brevemente, datos básicos del autor
y la obra, para finalmente ofrecer una "Apreciación valorativa de la edición".

En este libro se recogen materiales que el autor publicó
como introducción a los tres volúmenes de su antología
Monterrey, alforja de poetas, aparecida entre 1989 y 1994,
si bien esos trabajos han sido ampliados y puestos al día
en cuanto a la información allí contenida. El libro lleva
como subtítulo: "Notas para ilustrar el optimismo de la
poesía en Nuevo León". Su valÓr principal radica en el
hecho de que es uno de los primeros trabajos que, con
esta extensión, se ocupan de pensar en serio sobre la
poesía nuevoleonesa, desde los primeros indicios allá por
el siglo XVII hasta las más recientes promociones, de los
poetas nacidos en los años setenta. No se trata propiamente de un ensayo crítico o un estudio histórico de tipo
académico, sino más bien de una especie de crónica de
asunto literario, o recuento de los autores más significativos
en este ámbito de las letras nuevoleonesas.

Hasta hace pocos años, era relativamente desconocida
la existencia de María Antonieta Rivas Mercado, una
enigmática personalidad necesaria para comprender el
desarrollo cultural de México de los años veinte. Sólo se
sabía de ella su amor por José Vasconcelos y su trágico
final ante el altar mayor de la catedral de Nótre-Dame.
Pero en años recientes, la bibliografía sobre ella se ha visto enriquecida, primero, con la publicación, por parte de
la Universidad Veracruzana, de 87 cartas de amor y otros
papeles, obra que reveló por mano propia las angustias
de esta mujer singular, y después con el detallado retrato
biográfico que de ella hizo Fabienne Bradu en su libro
Antonieta (1991 ). A estas aportaciones se suma ahora el
libro de Blair, una nueva biografía, novelada, en la que se
relatan las pasiones y andanzas de esta audaz promotora del teatro, las artes plásticas y la literatura (fue mecenas
de los Contemporáneos). La aportación de Blair, fruto de
veinte años de trabajo, tiene como marca distintiva la
relación familiar: la autora está casada con el único hijo
de Antonieta, y gracias a ello tuvo acceso a documentos
e historias hasta ahora inaccesibles al lector mexicano.
Poco a poco se reconstruye así esta época fundamental
que sirvió de cimiento a lo que sería el México contemporáneo.

62

63

�Colaboradores
ó sca r Efraín Herrera (Monterrey, 1962). Poeta, redactor y editor

Armando Alanís (Monterrey, 1969). Poeta. Estudió informática en
la UANL.

de la Dirección de Publicaciones de la UANL.

Héctor Alvarado (Monterrey, 1957).Escritor. Estudió letras en la UANL.
Director de la Casa de la Cultura.

José María Infante (Tandil, Argentina, 1942). Sociólogo. Titular de
la División de Posgrado de Filosofía y Letras en la UANL.

Alfonso Ayala Investigador. Estudió antropología en la UANL y la

Armando López (Monterrey. 1937). Pintor. Maestro y coordinador

maestría en historia en el Colegio de Michoacán.

del Taller de Artes Plásticas en la UANL.

Rosaura Barahona (Cd. de México, 1942). Escritora, profesora
universitaria, editorialista de_El Norte. Estudió letras en el Tecnológico de Monterrey.

Catalina Martínez. Hizo estudios de letras y psicología en la UANL.
Guillermo Meléndez (Galeana, 1947). Poeta, autor de varios libros.
Estudió derecho en la UANL.

Israel Cavazos Garza (Guadalupe, 1923). Historiador. actual cro-

Silvia Mijares (Chihuahua, 1941 ). Maestro universitaria, escritora.

nista de Monterrey. En 1995 recibió el Premio Nacional de Ciencias

Estudió filosofía y odontología en la UNL.

y Artes.

Ernesto Rangel Domene (Monterrey, 1936). Poeta, abogado.

Miguel Covarrubias (Monterrey, 1940). Poet a, ensayista, traductor.

Estudió literatura en La Sorbona de París.

Maestro en el posgrado de Filosofía y Letras, UANL. Premio a las
Artes 1989.

Raúl Rangel Frías (Monterrey, 1913-1993). Autor de una veintena
de libros de ensayo, historia, narrativa. Fundador de Armas y Letras,

Margarito Cuéllar (Cd. del Maíz. 1956). Escritor. Estudió periodismo

rector de la UNL, gobernador del estado y organizador de lá

en la UANL. Premio a las Artes en literatura. 1995.

cultura durante varias décadas.

Armando Joel Dávila (La Ascención, Aramberri. 1952). Poeta.

Alejandra Rangel (Monterrey, 1947). Licenciada en filosofía,

profesor universitario. Estudió letras en la UANL. Director de Publi-

profesora en la UANL. Actual presidenta del Consejo para la

caciones de la misma universidad.

Cultura de Nuevo León.

Roberto Escamilla (M_onterrey, 1942). Cineasta, crítico.Estudió letras
en el Tecnológico. Actualmente es profesor en el posgrado de
Ciencias de la Comunicación UANL.

Horacio Solazar (Monterrey, 1957). Periodista, escritor. Hizo estudios
en la Facultad de Ingeniería Mecánica (UANL). Director de
Procesos en El Diario de Monterrey.

José Garza (Monterrey, 1971 ). Reportero de la sección cultural de
El Norte. estudió periodismo en la UANL.

Horacio Solazar Ortiz (Tlalchapa, Gro .. 1933). Escritor. Estudió
derecho en la UANL, donde fue profesor tres décadas. Premio a
las Artes 1990 en literatura.

Celso Garza Guajardo (Sabinas Hidalgo, Nuevo León, 1943).
Historiador y promotor cultural. Director de Difusión Cultural de la

Humberto Solazar (Monterrey, 1959). Escritor. editor. Estudió

UANL.

sociología en la UANL. Premio a las Artes 1995 en litertura.

María del Refug io Garrido. Estudió psicología en la UANL. Coordina

Hugo Valdés (Monterrey, 1963). Novelista. Estudió letras en la

el Colegio de Pedagogía en la Facultad de Filosofía y Letras UANL.

Universidad Regiomontana. En 1993 obtuvo el Premio de Nacional
de Ensayo Alfonso Reyes.

Alfonso Rangel Guerra (Monterrey, 1928). Ensayista, crítico literario.
Ex rector de la UNL.Secretario de Educación en el estado. y miem-

Meynardo Vázquez (Santo Domingo,S. L. P., 1954). Historiador. Inves-

bro de la Junta de Gobierno de la UANL.

tigador en el Centro de Información de Historia Regional (UANL).

Libertad González (Monterrey, 1961 ). Maestra en letras por la UANL;

Arnulfo Vigll (Montemorelos, 1956). Poeta, periodista cultural, di-

candidata al doctorado por el Colegio de México. Es profesora

rector de la revista Oficio. Estudió filosofía en la Universidad

en la UANL y el Tecnológico.

Regiomontana.

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En nuestra contraportada: Biblioteca Magna Universitaria, fotografía de Francisco Barragán Codina.

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Raúl Rangel Frías</name>
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