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                  <text>N? 88.
HISTORIA DE LA ORDEN DE LOS CABALLEROS DE 1\-fALTA.

( Conclusio11.)

LA isla de Malta cuando tomaron posesion de ella
los caballeros Hospitalarios en Octubre de 1530,
no se hallaba por cierto en el estado floreciente en
que la han dejado en nuestros dias. No había en
ella mas que un solo pueblo, llamado entonces
Cittá Notábile, hoy Cittá Vecchia, y este no era
sino un lugar miserable, parcialmente rodeado de
murallas desmoronadas. La única fortaleza. que
poseia la isla, llamada. San Angelo, estaba casi
arruinada, consistiendo toda. su artilletia en un
cañon pequeño, dos fa.leones y algunos morteros
de hierro. La. poblacion entera ascendia. á unos
12,000 habitantes, y estos eran pobres é infelices á
causa de la. esterilidad del suelo y las repetidas
incursiones de los piratas berberiscos que frecuentemente se llevaban á los habitantes y los red ucian á la esclavitud. Escaseaban el agua. y la
leña, y los habitantes mas pobres usaban por combustible ortigas ó basura. de vaca secada. al sol.
Sin embargo, en cambio de estas desventajas,
poseia dos excelentes puertos capaces de abrigar
una escuadra considerable, y numerosas calas ó
ensenadas á propósito para contener las galeras de
menos porte y las lanchas de la Orden, que podian
de este modo estar prontas á salir de varios puntos
á un mismo tiempo. La pequeña isla de Goza que
separa de Malta un estrecho paso, era mucho
mas fértil, pues las rocas, excepto donde se hallaban divididas por la mar, estaban casi enteramente
cubiertas de un buen suelo vegetal. Su poblacion
consistia de 5,000 habitantes diseminados en varias
aldeas y lugares. No tenia mas fortificaciones ni
defensa que un débil castillo construido en la cima
de un monte, al cual se refugiaban los naturales al
acercarse los corsarios de Argel ó Tunez.
Era pues este un cambio muy desventajoso por
la. fértil Y bella. R odas y el resto de las Espórades,
'l'uru:. VIII,

pero el dinero y la energla convirtieron pronto á
Malta en un retiro inexpugnable. Empezaron á
elevarse palacios y espléndidas ciudades que prosperaron con rapidez, siendo muy favorable la
situacion geográfica de la isla para los corsos y
expediciones de los caballeros contra los turcos y
moros berberiscos. El primer cuidado de L'Isle
.Adem fué fortificar el castillo de San Angelo, y
construir una iglesia y un hospital. Las galeras de
In Orden continuaban siendo tan afortunadas como
lo habian sido en Rodas. Sorprendieron la ciudad
de Modon en la Morea, y sacaron de ella un inmenso botín del cual formaban parte ochocientas
jóvenes Turcas. No escrupulizaban los caballeros
en imitar el perverso ejemplo de los turcos, reduciendo al cautiverio los prisioneros musulmanes
que no compraban su libertad á costa de cuantiosas
sumas de dinero ó géneros de gran valor, y el
tratamiento que les daban era tan uuro é inhumano
como el que sufrian los cristianos á manos de los
argelinos. Este proceder no era ciertamente disculpable, ni el mas apropósito para poner fin á
práctica tan cruel, pero estaba conforme con el
espíritu y filosofia de la época. Poco despues del
saqueo de Modon, unidos los caballeros á la flota
imperial mandaba por el célebre Andrés Dorin,
tomaron por asalto á Coron, y mientras la grande
escuadra turca se hallaba ausente cruzando por el
Archipiélago, tuvieron la osadia de proponer con
Doria el penetrar por los Dardanelos y saquear á
Constantinopla que á la sazon estaba débilmente
defendida, y á no ser porque los Venecianos reusaron unirse á ellos, hay poca razon para dudar
que su empresa hubiera sido coronada de buen
éxito.
Sin embargo no hacia mucho tiempo que habian
fijado los Hospitalarios su residencia en 1\-faltu,

o

�!}S

EL íNSTllUCTOil, O IlEPERTORIO

cuando ~enas disensiones intestinas estuvieron 6. y galeotas llevando {t bordo 30,000 soldados, Jenízaros y Spahis, todos escogidos: seguian á estos
pique de causar la ruina ele la Orden. Ocurrió una
buques un sin número de transportes con artilleria
querella privada entre un florentino y un caballero
de batir, los caballos de los Spahis, mas tropas de
francés perteneciente tí la lengua provenzal. Este
tierra, municiones y provisiones. Para contraen el desafio que se siguió, fué muerto por su
restará esta fuerza podia La Valette disponer solo
adversario. Los 'caballeros franceses, alegando
de unos 700 caballeros y 8,500 soldados; pero las
que babia l1abido alerosia en-el combate, se arrofortificaciones de Malta, aunque no perfectas, eran
jaron espada en mano, sobre el italiano y sus
ya excelentes, y tomando puesto sobre los muros
amigos. Retirándose estos delante de un número
segun sus lenguas como lo habian hecho en Rodas,
11:1uy superior de enemigos, se acogieron al p11facio
determinaron los bizarros Hospitalarios defenderlos
de su protector ó patron el ¡,rior de Roma, mas
hasta el último extremo. EfectuaTon los turcos su
antes de llegar á este santuario fueron varios de
desembarco en la ensenada de Santo Tomás. Una
ellos gravemente heridos. Ensoberbecidos con
nube de bárbaros se separó del grueso del ejército
este insulto, salieron tumultuosamente de la resipara saquear el pnis, y mas de 1,500 de ellos fueron
dencia del prior mas de sesenta caballeros italianos,
pasados á cuchillo por los soldados cristianos.
y atacando á los provenzales provocaron muy
Permitió al principio el gran maestre este combate
pronto un combate general con todas "las lenguas" francesas. Para que la pelea fuese igual por fuera de las murallas, para que se acostumbraran
sus soldados á los horriules gritos y modo de pelear
ambas partes, los caballeros de Aragon y Castilla
se unieron á los italianos. Sollre,•ino la noche en . de los turcos, pero economizando sus fuerzas p11s0
luego fin á él y se mantuvo encerrado en Jas.difemedio de una horrible carniceria, iluminando su
ren tes fortalezas.
oscuridad numerosas descargas de artilleria y fusileria. No sinó con mucha dificultad logró el gran
El día 24 de l\Iayo empezó la artilleria turca á
batir en brerha. El primer castillo atacado fué el
maestre poner fin á esta guerra civil. Parece que
el castigo que impuso despmis á los motores de
de San Telmo que defiende la entrada occidental
esta loca contienda debió ser muy severo, pues
del gran puerto, así como el fuerte Ricasoli la
doce caballeros fueron degradados y expelidos,
proteje por el oriente. Ochenta cañones de á diez,
y muchos mas (cuyo numero se ignora) fueron endos culebrinas (de á sesenta) y un basilisco que
arrojaba piedras de diámetro enorme, mantuvieron
cerrados en sacos y arrojados á la mar á imitacion
del modo que adoptan los turcos para deshacerse
un fuego constan te por Ia parte de tierra, mientras
de sus esposas infieles. Este suceso unido á otros
que por el lado de la mar fué batido San Telmo
reveses afectó la salud del intrépido anciano
por culebrinas que hicieron eonsiderable daño.
L'lsle Adam; pero lo que principalmente le llevó
A los pocos dias era ya practical,le la brecha, y
al sepulcro fué la supresion de la Orden en Inglaentonces empezó el combate mas terrífico. El gran
terra, y la confiscacion de todos sus estados por
maestre enviaba continuamente refuerzos á aquel
Enrique VIII. Murió en Agosto de 1534, y los
punto importante, y por la noche eran removidos
caballeros no sin razon inscribieron sobre su
los heridos en botes. Durante mas de un mes, con
tumbaanchas brechas abiertas y con los muros cayend0
en ruinas á su derredor, defendieron los caballeros
Hic jacet Vb-tztS victrix Fortuna.
á San Tehno, muriendo los turcos á millares. En
el asalto del rebellin perdieron los infieles 3,000
Tiescribir todas las hazañas de los caballeros de
hombres, y los Hospitalarios veinte buenos cabaMalta seria escribir una historia de las guerras
lleros y cien soldados. Ocurrieron alli escenas
marítimas del Mediterráneo, pues durante mas de
dignas de las regiones infernales. Los artilleros
un siglo tomaron parte en casi todos los grandes
de la Orden inventaron una especie de proyectil
combates navales de los cristianos contra los muque hacia en los enemigos considerable destrozo.
sulmanes. Sus galeras acompañaron á las famosas
Consistía este en unos aros de madera ligera,
expediciones del emperador Carlos V contra Argel
bañados primero en aguardiente y despues en
y Tunez. Descendieron varias veces por sí sobre
aceite hirviendo: iban Juego cubiertos de lana y
las costas de Africa, y por muchos años fueron de
algodon impregnados en.otros licores combustibles
grande utilidad al mundo cristiano conteniendo
y mezclados con salitre y pólvora. En el momento
las piraterías de los corsarios mahometanos.
del asalto pegaban fuego á estos aros, y los arroLos emperadores de Turquia lejos de dejar en
jaban horizontalmente en medio de los sitiadores
paz á sus antiguos enemigos, hicieron varias tentaque apiñados en un reducido espacio no tenian
tivas para arrojarlos de .Malta como lo habían
medios de escapar. Los que llegaban 6. enredarse
hecho de Rodas. El mas notable de estos esfueren ellos perecían casi siempre, y no pocas veces
zos; generalmente conocido con el nombre de
dos 6 tres turcos cogidos en uno de estos aros eran
" el gran sitio de Malta," tuvo lugar en 1565
quemados vivos. Los gritos de estos miserables,
siendo La Valette (digno sucesor de L'Isle Adam)
los lamentos de los heridos, las descargas de fusigran maestre de la Orden, y ocupando aun el trono
leria, y el estruendo de los cañones, formaban un
otomano Soliman el 11fagn{jico conquistador de
conj_unto espantoso. Por último cayó San Telmo,
Rodas.
hab1endolo rodeado tan completamente los turcos
La flota turca se presentó delante de 1\Ialta el
que no podia ya recibir refuerzos de los demas
18 &lt;le Mayo: consistia de 159 velas entre galeras
puntos de la guarnicion. Cuando los infieles en-

DE IIISTORIA, BELLAS LETRAS Y ARTES-.
traron en el fuerte uo hallaron un solo caballero
vivo. Ciento y treinta de los mejores de la Orden,
con mas de 1,300 soldados, perecieron en la defensa,
pero en el ataque perdieron los turcos mas de 8,000
hombres.
Esta sangrienta página puede ser,•ir de muestra
del horrible combate que siguió y que no tenemos
tiempo ni inclinacion de relatar minuciosamente.
Despues de varias vicisitudes en las cuales estuvieron los turcos algunas veces próximos á apoderarse de San Angelo, San Miguel y los otros
fuertes ; desanimados estos con la llegada del
virey de Sicilia que traía refuerzos para los cristianos, levantaron el sitio y huyeron en la mayor
confusion á sus navios. Durante el asedio que
duró tres meses y medio, se dice perdieron los
turcos 25,000 hombres¡ los cristianos 7,000 entre
soldados y habitantes, 6. mas de 260 caballeros.
Las paredes de las casas y edificios públicos. eran
poco mas que montones de ruinas: las aldeas casi
todas habian sido quemadas. Las cisternas que
constituian el principal acopio de aguas de la
ciudad, se hallaban agotadas, y no les quedó 6. los
caballeros ni dinero, ni provisiones, ni soldados,
para sostener otro sitio que con toda diligencia
preparaba el sultan. En tan críticas circunstancias tuvo el gran maestre que recurrir al soborno:
pagó á una cuadrilla de desalmados incendiarios,
quienes lograron prender fuego al arsenal de Constantinopla, y con él á la mayor parte de los buques
destinados á la expedicion contra Malta. Este
hecho atrevido dió á los caballeros algun tiempo
para reponerse de sus pérdidas, y el afio siguiente
su poderoso enemigo Soliman el Magnífico murió
liaciendo la guerra en la Hungría. Entretanto
las fortificaciones fueron reparadas y extendidas,
quedando infinitamente mas fuertes que nunca.
Colocóse la primera piedra para la ereceion de una
ciudad á. la cual se dió el nombre de "La Valetta,"
mudando el de Borgo con que se distinguia el
punto donde despues de San Telmo fué mas sangriento el conflicto, en el de " Cittá Vittoriosa."
La Valetta, capital hoy de la isla, llegó pronto á.
ser una ciudad populosa y floreciente.
No puede negarse á la Orden el mérito de un
nlor beróico; pero desgraciadamente apenas quedaron desembarazados de los turcos, cuando ya
muchos de los caballeros volvieron á entregarse á
sus antiguos vicios, y puede decirse que esta insol~ncia, arrogancia y desenfrenado libertinaje .continuó aumentando hasta que las divisiones y consiguiente debilidad acarrearon la ruina de una
institucion que aun sin este motivo debiera haber
dejado de existir (aunque mas honrosamente) como
cosa inútil y obsoleta. El verdadero interés de la
historia de los Hospitalarios acaba con el gran
sitio de qne acabamos de referir, pues aunque despues pelearon aun con los ttrrcos en la célebre
oatalla de Lepanto, contribuyeron con una fuerza
muy insignificante¡ y ademas el relato de sus
muchos combates y encuentres con los argelinos
Y tunecinos seria tedioso en extremo. Estos combates parciales modernos no t.ubieron resultado
Rlguno, Y tan lejos estaban de limpiar los mares de

99

corsarios africanos, que hasta las costas de Nápoles
y Sicilia, á la vista de Malta, se hallaban constantemente expuestas 6. las depredaciones de los
piratas de Argel, Tunez y Trípoli.
Por último los caballeros dejaron de pelear casi
enteramente. Con algunas pocas excepciones en
favor de hombres concienzudos que sentían el peso
de sus votos, y de algunos mas que por lo menos
hubieran deseado conservar una apariencia de disciplina y decoro, la mayoria de los hermanos permanecian en la Orden solo porque les proporcionaba
los medios de entregarse á todos los placeres seculares y profanos, y en sus excesos y libertinaje manifestaban menos vergüenza y comedimiento que el
que generalmente poseen los que no han hecho voto
como ello~ de celibato, pobreza y obediencia pasiva.
La riqueza de la Orden era un fondo permanente
cuyo usufruto se hallaba dividido entre la aristocracia católica de Europa. Una Encomienda ó
una M ayordomia, eran bocados excelentes para un
hermano menor, y muchos ( despues de probar su
nobleza) se hacian caballeros de San Juan como
hubieran podido hacerse obispos, coroneles de regimiento ó camareros de palacio. Ni el mérito, ni
la virtud, ni el heroismo, daban título al~uno á los.
que no pertenecian á la alta aristocracia para ser
admitidos en la Orden. Despues de una breve
residencia en Malta, los caballeros pasaban lo
demas del tiempo en su pais, ó solo visitaban de
vez en cuando la isla¡ y últimamente estos soldados
de la cruz, en Jugar de -vestir la armadura y la
celada, y pelear con los sarracenos en la 'fierra
Santa; 6 cubiertos de humildes Lál,ito~, alimentar
á los pobres y curará los enfermos en sus hospitales,
residían en medio de las cortes mas espléndidas y
voluptuosas de Europa, y frecuentaban los báiles,
los banquetes y las .óperas. El modo que tenian
de gobernar á sus desgraciados súbditos de Malta
y Goza era en extremo tiránico y degradante, pero
así como todos los déspotas, los caballeros designaban su administracion con el título de "gobierno
dulce y paternal."
Llegó por último el momento en que debia dejar
de existir esta institucion acaso la mas antigua, y
sin duda la mas célebre de las de su clase. Acab6
de un solo golpe, y con una facilidad que apeuas
podia haberse anticipado. El día 10 de Junio de
1798, Nnpoleon en su tránsito hácia Egipto se detuvo delante de Malta, y aquella plaza admirablemente fortificada, en la cual una guarnicion resuelta hubiera podido mantenerse años enteros, se
entregó á los franceses en pocas horas. Hay motivo para creer que el gran maestre babia sido de
antemano preparado para este suceso por los
agentes del Directorio Francés, pues á los primeros
cañonazos disparados por la escuadra republicana,
mandó abrir las puertas y admitió á los invasores.
Al atravesar Napoleon con su estado mayor la
triple linea de fortificaciones, se volvió á él el
general Caffarelly y le dijo sonriéndose¡ " Bueno
es, general, que hayamos tenido dentro de la plaza
amigos que nos abrieran las puertas: si no hubiese
habido en ella guarnicion alguna, la conq~ista.

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;;:
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�EL INSTRUCTOR, O :REPERTOillO
habria sido mas dificil." Los caballeros residentes
tuvieron que abandonará Malta despues de haberla
ocupado por un espacio de 268 años. El dia 6 de
Setiembre de 18001 entregaron los franceses esta
isla á los ingleses que la poseen desde entonces.
Aunque se ven aun en diferentes puntos de Europa
algunos hombres decrépitos con la cruz peculiar
de Malta en el pecho, y aunque algunos gobiernos
suelen conceder la cinta ó la cruz de la Orden á tal
cual cortesano ( cosa que no tienen derecho de hacer)
la Orden de los caballero3 Hospitalarios de San

DE HISTORIA, BELJ,AS LETRAS Y ARTES.

Juan ha dejado virtualmente de exisfü. Se han
hecho algunas tentativas para restablecerla, y en
una ocasion el emperador Pablo de Rusia, olvidando
que no era católico sino miemhro de la iglesia griega
pensó ponerse á su cabeza: pero los franceses al
principio de su revolucion se apoderaron de todas
sus encomiendas eu Francia; los estados de la
Orden fueron tambien confiscados en Italia, Alemania y España, y la restitucion de Malta fué ya
considerada como imposible.

_ "'!'-..=_.
-=-'-

~► -~~~

I ~ ~ =_. - • - - .'_, ~ :--~, ~ ~ - ~ .:.::-- '"

GRAN MAESTRE,

GHAN AIARIS0AL,

ESMIRNA.
SOBRE la costa occidental de la Natofia en la
Turquia Asiatica, á la extremedad de un profundo
g~l~o, se el~v~ la ciudad de Esmirna en un país
fert1l y dehc1oso. Al acercarse á ella desde la
mar, presenta la apariencia de un anfiteatro. Está
situada en la falda de una montaña bañada por
las olas del mar, y sobre la cual hay un castillo
que algun tiempo debió ser fuerte y sirvió de defens~ á la poblacion, pero que arruinado hoy no
podqa oponer resistencia alguna á una fuerza in;asora. El interior de la ciudad no corresponde
a la belleza de la apariencia exterior. Sus calles
son angostas, tortuosas, sucia3 y mal empedradas•
la porte que habitan los europeos, llaruatla bárri~
l:'.ranco, es la mejor en todos concepto~, y participa ,

algun tanto de la elegancia y comodidad de las
poblaciones de la Europa occidental. La falta de
precaucion y limpieza por parte de los turcos es
causa de que se manifieste alli frecuentemente la
peste, y que las enfermedades epidémicas de cualquier clase que sean tomen un carácter muy
mortífero. En 1814 murieron de la peste de 50 á
60,000 personas, y en 1831 el cólera morbo que
visitó á la Europa arrebatando millares de víctimas, hizo terribles estragos en Esmirna. A esta
calamidad se agrega la de ser esta parte de la costa
muy propensa á terremotos, los cuales varias veces
han destruido la ciudad; pero estas desventajas
naturales se hallan recompensadas por un excelente
puerto y fondeadero, y uua situacion geográfica

muy á: proposito para estimular y fomentar el
comercio europeo con el Levante. Excusado es
decir que estos incentivos son mas que suficientes
para vencer cuantos obstáculos pudieran oponerse
al incremento de esta ciudad mercantil, pues ¿ qué
peligros no arrostrará el hombre con la esperanza
del lucro? La poblacion asciende á unos 120,000
habitantes, entre los cuales hay 65,000 turcos, de
25 á 30,000 griegos, 7,000 armenios, 12,000 judíos,
y el resto europeos y americanos.
Esmirna es poblacion muy antigua. Fué probablemente una colonia de Efe,ia, pasando luego
sucesivamente á manos de los 1Eolios, Jónicos,
Lidíos y l\Iacedouios. Fué destruida por los Lidíos
y reedificada por Alejandro. Habiendo sido incorporada á la confederacion jónica, llegó pronto
á ser el emporio del Asia menor, el asiento de las
artes, y el punto de concurrencia de los estranjeros.
En el siglo trece no le quedaba ya sino la somLra
de su esplendor primitivo, pero despues que se
hubieron apoderado de ella los turcos volvió á
recobrar en gran parte su importancia.
El comercio de Esmirna es mas considerable que
el de ningun otro puerto del imperio Otomano.
La bahía es espaciosa, y tan profunda que aun los
buques de mayor porte pueden acercarse al muelle
para cargar y descargar. El illhat ó brisa de mar,
sopla desde por la mañana hasta la caida de la tarde,
y los barcos se aprovechan de ella para entrar en
el puerto. El fondeadero es excelente en casi todo
el golfo, si se tiene cuidado solo de evitar algunos
arrecifes que hay al lado del norte. Acuden á Esmirna numerosas caravanas procedentes de Persia
las cuales se componen principalmente de Armenios.
Llegan estas y parten á periodos fijos, que coinciden
easi exactame»te con la llegada y salida de los

101

buques extranjeros que frecuentan el puerto de
Esmirna. Los agentes de cambio son por lo general judios, algunos de los cuales han hecl10 por
este medio fortunas considerables. Los artículos
principales de importacion son granos, pieles, fierro
manteca, &amp;.c., de Odesa y Tagnnrog; y géneros
de hilo, algodon, seda y lana, café, azucar, cochinilla,
maderas de tinte, fierro, estaño y oja de lata, ron,
aguardiente, papel, qlleso, cristal, vino, &amp;.c., de
Inglaterra, Francia, Italia, los Estados Unidos, &amp;c.
La exportacion consiste principalmente de seda y
algodon en ramo, frutas secas, particularmente
pasas, opio, ruibarbo, y gran variedad de drogas y
gomas, aceite de oliva, alfombras turcas, es¡;,onj.us,
agallas, cera, cobre,. pieles de liebre, &amp;c.
Esmirna es uno de los parajes que reclaman el
honor de haber sido cuna de Homero. En. las
orillas del Melas enseñaban el sitio donde dicen
que vió la luz este insigne poeta, y en una cueva no
lejos det nacimiento de este rio, aquel donde aseguran que escriLió sus poemas. Las monedas de
Esmirna tenian grabada su imágen, y los ciudadanos
se reunian á deliberar debajo de las columnas de
su mausoleo. A corta distancia de este paraje,
cerca de los baños de Diana (nombre que se dá á
varias fuentes cuyas aguas unidas forman un lago)
hay algunas ruinas que se suponen ser los restos
de un templo de Diana.
Publicase en Esmirna un periódico francé:1, cuyo
título fué al principio L'E.•pi:clateur Oric11.tal;
tornó luego el nomLre de Obserrateur Impartial,
reemplazado hoy por el de Courrier de Smirne.
Hay en la ciudad iglesias católicas, protestantes,
griegas, armenias, varios monasterios y dos siu11.gogas.

�EL INSTRUCTOR, O REPERTOHIO

102

1

RECUERDOS DE LA SUIZA.
C,\PITULO PRDIERO.
wnnrrn~

STAUFFACHRR,

ALnERT0 de .Austrin, que era de la cnsa de IIausbourgo, subió al trono imperial en 1208. En la
época de su coronncion, no existian en Helvecia• ni
Asociacion, ni cantoues ni Dieta. El emperador
poseia tan solo en estas comarcas, á título de jefe de
los condes de Hausbourgo una porcion considerable
ele ciudades, fortalezas y tierrns que en el dia forman
parte de los cantones de Zurich, Lucerna, Zoug,
Argovin, &amp;c. El pais restante pertenecía á los
condes de Saboyn, de Neufchatel y de Rnppcrschwyl.
Difícil empresa seria tratar de escribir la historia individual de esa nobleza rica~ desmoralizada
y bulliciosa, entregada siempre á Jo. guerra y á los
placeres, agotando la sangre y el oro de sus vasallos, y cubriendo las cimas de las montañas de
torres y fortalezas, desde las que se lanzaban como
águilas al llano para arrebatar el objeto de su
deseo, llevandole en seguida á poner en seguridad
dentro de las murallas de sus ca!tillos. Y no se
crea que los legos eran los únicos que se entregaban
á semejantes escesos; no, los poderosos obispos de
Bale, de Constance, de Coire y de Lausseau vivian
del mismo modo, y los ricos abades de SaintGalles y de Ensielden seguían el ejemplo de sus
jefe» mitrados, asi como la nobleza de segunda
clase seguia la de los altos barones.
•
En el centro de esta tierra cubierta de esclavos y
de opresores, habian conservado su libertad los tres
1icqueííos comunes de Uri, Schwitz y Untervalden,
que, desde 1201, preveyendo los dins de desgracia
y las peligrosas circunstancias que se ocultaban en
el porvenir, se habian reunido y comprometido á
defender mútuamente sus personas, familias y
bienes, y á ayudarse, en caso de necesidad, con sus
consejos y con las armas. Esta alianza les dió
el nombre de Eidsgenossen, es decir, aliados por
juramento. Alberto, á. quien habia alarmado esta
primera demostracion de hostilidad, quiso forzarlos á renunciar á la proteccion del emperador, su
único soberano, y á someterse á la mas inmediato. y
mas directa de los condes de Hausbourgo, ú fin de
que, si alguno de sus hijos no fuese elegido al
trono romauo despues de su muerte, conservasen
la soberanía de estos paises, que, sin esta circunstancia, quedaban separados de la noble co.~a de
los duques tle Austria.
Pero Uri, Schwitz y Untervalden habinn visto de
muy cerca los infames saqueos que tenian lugar á
su alrededor, para que se dejasen sorprender ¡&gt;or
semejante 1Jroposicion. En su consecuencia reclrnzaron los ofrecimientos que en 1305 les hicieron
10s diputados de Alberto, y suplicaron que nu se
les privase de la proteccion del emperador rei11ante,

" L.'\ Helvecia no tomó ti n, mLre de su·1a hast~ des•
pues de la confcdcracíon.

ó segun la espresion usada en aquella {•poca, que
no los separasen del imperio.
Alberto les contest6 que deseaba adoptarlos como
hijos de su real familia¡ ofreció feudos á sus llTincipnles ciudadanos, y habl6 de una creacion de
diez caballeros por comun. Pero los esforzados
montañeses contestaron que pedian la conservacion de sus antiguos derechos y no nuevos favores:
conociendo entonces Alberto que nada podría
conseguir con estos hombres por medio de lo.
corrupcion, quiso ver lo que podria adel11ntar recurriendo á la tiranía, les envió al efecto dos bailios
austriacos, cuyo despótico y arrebatado carácter
conocia muy á fondo : eran Hermano Guessler de
Brouneig, y el caballero Beringuer de Landemberg.
Estos nuevos bnilios establecieron en el mismo
¡mis de los coufederados lo que sus antecesores no
se habian atrevido á ensayar : Landemberg tomó
posesion del castillo real de Sar11en, en el alto
Untervalden ¡ y Gue~sler, no encontrando morada
digna de su persona. en el miserable pais• que
le había tocado en suerte, hizo levantar uria fortaleza, á la que dió el nombre de Urijocli, ó Jougd'Ury; desde entonces se empezó IÍ lle,·nr á efecto
el plan de Alberto, quien esperaba, con el auxilio
de esta tirauia, ol.Jligar á los confederados á separarse esponhíneameute del imperio, y á ponerse
bajo la proteccion de In casa de .Austria¡ en su
consecuencia fueron aumentados los penge~, casti•
godas con fuertes multas las mas ligeras faltas, y
tratados los ciudadanos con altivez y desprecio.
Un dia 11ue Ilermann Guessler recorría el cnnton
de Schwitz, se detuvo delante de una ca~a recien
edificado. y que pertenecía á. Werner Stauffacher.
- ¿ No es una vergüenza, dijo dirigiendose nl
escudero que le seguia, que miserables sierYOs
levanten semejantes casas, cuando para ellos seria
demasiado buena una cabaña?-Cuando esté concluida, señor, respondió el escudero, haremos esculpir encima de la puerta las armas de la casa
de Hausbourgo, y veremos si su dueño es bastante
osado para reclamarla. Tienes razon, dijo Guessler, y metiendo espuelas al caballo, prosiguió su
camino. La muger de W erner Stauffacher estaba
en el umbral de la puerta: oyó esta conversacion, y
mandó inmediatamente á los albañiles que dejasen.
el trabajo y se retirasen á sus casas. Obedecieron.
Cuando Werner Stauffacher regresó se sorprendió de ver desierta aquella su casa, y preguntó á
su muger por qué se habian retirado los trabajadores, y quien lo habia mandado.
- ¡ Yo ! contestó ella.
-¿ Y por qué, muger?
- Porque una cabaña es cuanto necesitan Jo,
vasallos y los siervos.
Werner exhaló un suspiro y entró en la casa.
Tenia l1ambre y sed y creia encontrar la comida
preparada. Se sentó á la mesa: su muger le sirvió
pan y agua, y tomó asiento á s11 lado.
- ¡,No hny vino ya en lo. bodegn, ni gamos
en los montes, ni pescados en el lago? preguntó
Werner.
- Es 1neciso saber acoruodurse á su clase; el

DE HISTORIA, BELLAS LETRAS Y ARTES.

103

- Y donde está tu arco ó tu ballesta para hablar
pan y el agua es la comida de los vasallos y de los
con tonta arrogancia?
siervos.
Jiabia á mi lado un arbolillo y le rompí.
W erner frunció el entrecejo, se lev tmtó en silen- No necesito ni uno ni otra, pues yo. veis que
cio, descolgó de la pared uno. larga espada, se la
estoy
armado.
echó al hombro y salió sin despegar los labios.
Si
dus un paso mas, me respondió, te abro
l\!archó sombrio y pensativo hlleta Briurnen,
como
á
una
gamuza.
donde, ajustándose con unos pescadores, atraves6
De un s11lto me puse ú. su lado con el lmston
el lago¡ llegó dos horas antes de amanecer á
levantado.
Attenghausen, y llnmó á lo. casa de W alter Furst,
- Y yo, si tocais mí yunta, os derribo como á
su suegro. Este anciano abrió la puerta, y aunque
un
toro.
sorprendido de ver llegar á su yerno á una hora
Alargó el brazo y tocó el yugo.-Si, creo que
tan intempestiva, no le preguntó el motivo de su
le tocó con la yemo. de los dedos.
visito, pero mandó á un criado que le sirviese un
Mi baston cayó, y el criado de Laudemberg con
cuarto de gamuza y vino.
él.
Le llabia roto el brazo como si fuera una
- Gracias, padre, dijo W erner ¡ he hecho un
barita de sauce.
,·oto.
- Y has hecho bien, exclamaron los dos hom•
-Y ¿cual?
bres.
- No comer mas que pan, ni beber mas que
- Lo sé y no me arrepiento, prosiguió Mechtal;
agua, bn~ta un momento qne quizás está todavio.
pero sin embargo he tenido que ausentarme. Abanmuy lejano.
doné mis bueyes y me oculté durante el dia en el
- ¿ Y qué momento es ese?
bosque
del Roestock: cuando llegó la noche, me
-Aquel en que seremos libres.
acordé de vos que sois bueno y hospitalario, atraWalter Furst se sentó en frente ele W erner.
vesé por el paso de Surchen y nqui estoy.
- lluy buenas palabras son por cierto las que
- Bien venido sea~, l\lechtal, dijo Walter Furst
aral,as de pronunciar; ¿ pero tendrú~ valor para
alargándole
la mano.
repetirlas á otros que no sean el anciano á quien
- Hay mas, continuó el jóven, necesitamos un
liamos padre?
hombre inteligente para que vaya á Sarnen, á fin
- Las repetiré delante de Dios que está en el
de que se informe de lo que hn pasado desde ayer,
rielo, y delante del emperador que es su represeny qu~ medidas de yenganza ha tomado Landeruberg
tante en la tierra.
- Bien dicho, hijo mio, hace mucho tiempo que contra mi.
En este momento se oyeron pisadas, y un moesperaba de tí sem~jnnte visita y semejante contestacion ¡ y ya empezaba á creer que no recibiría mento despues llamó un hombre diciendo: "Abrid,
ni uno. ni otra.
soy Ruder."
Mechtal abrió la puerta y se arrojó en los brazos
Otra vez llamaron, y Walter Furst fue á abrir.
Un jóven con un baston estaba de pie en la puerta: del criado de su padre; pero le encontró tan pálido
un rayo de la luna iluminó en aquel momento sus y tan abatido, que retrocedió asustado.
&lt;Que ha sucedido, fül'der? preguntó l\!echtul
pálidas y desencnjndns facciones.
con temblorosa voz.
- ¡ l\Iechtnl? esclamaron á la vez W alter Furst
Desgraciado de vos, querido amo, de;gracinclo
y Stauffacher.
- ¿Y qué buscas? continuó W alter Furst, asus- del pais que ve con tranquilidad tamaños crímetado al ver su palidez.
nes! desgraciado de mi que soy portador de tan
- Asilo y venganza, dijo 'Mechtal con som- fatales nuevas!
bria voz.
- No habrá sucedido nada al anciano, dijo
- Tendrás lo qne pidas, contestó W alter Furst,
Mechtal; habrán respetado su edad y su blanca
si la venganza depende de mi como el asilo.
cabellera¡ la ancianidad es sagrncln ! ......
- Qué ha sucedido, Mechtal?
- Respetan por ventura cosa alguna? .• hay algo
- Ha sucedido que estando arando mis tierr11s
santo para ellos?
con el mejor par de bueyes de mi rebaño, pasó
-Ruder !... exclamó Mechtal juntando las macasualmente un criado ele Landeruberg; se detuvo,
nos.
y acercándose despues de un momento á mi yunta:
-Le han preso, han querido obligarle á de- Esos bueyes son demasiado buenos para un
clarar donde os habiais ocultado, y como él lo
vasallo, ,lijo; es preciso que cambien de dueño.
ignoraba... pobre anciano ! le ban sacado los ojos l
- Estos bueyes me pertenecen, le contesté, y
Mechtal dió un grito terrible. Werner y Walter
como los necesito no quiero venderlos.
Furst se miraron con los cabellos erizados y cu- ¿ Y quién trata de comprártelos, estúpido?
bierta de sudor la frente.
A estas palabras sacó del cinto un cuchillo de
-Mientes, exclamó Mechtal agarrando del brazo
enza, y cortó las riendas.
á Ruder; mientes, es imposible que haya hom- ¿ Pero cómo me gobernaré para labrar mis
bres capaces de cometer semejantes crímenes: oh!
. tierras, si me arrebatais esta yunta?
mientes, dime que mientes.
. - ~os esclavos como tu pueden tirar del arado,
- Ah ! contestó Ruder.
s1 qmeren comer el pan que no merecen.
- Le han sacado los ojos, dices? y se los han
- _Aun no es tarde, le dije¡ os perdono, si prosacado porque me he puesto yo en salvo como un
~Pg u1s vuestro camino.
cobarde! han sacado los ojos nl padre porque no

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EJ, INSTRUCTOR, O flEt&gt;EUTORJO
qnerin delntnr á su hijo! han introducido un hierro
en los ojos de un anciano .•. y en presencia de la luz
del sol de Dios? y no se han desplomado nuestras
montañas sobre sus cabezas ! no han salido de
madre nuestros lagos para tragiírselos ! ni ha caído
11n rayo del cielo para reducirlos á ceniza!. .. Ya no
les bastan nuestras lágrimas, y quieren hncernos
llorar sangre! Ah I ah I Dios mio, Dios mio! compadeceos de nosotros; y Mechtnl cayó como un
árbol arrancado de raíz, se arrostró y mordió la
tierrfl.
Werner se acercó á l\Iechtal.
- No llores como un niüo, no te arrastres como
un irracional; levántate como un hombre, Yengnremos á tu padre, Mechtol !
El jóven se encontró de pie, como ai le hubiese
empujado un resorte.
- Le vengaremos, ha beis dicho, W erner?
- Le vengaremos, repitió Walter Furst.
-Ah! exclamó Mechtal con una voz que parecia
la carcajada de un loco.
En este momento se oyó á corta distancia el
estribillo de una alegre cancion, y ,·ieron con el
auxilio de los primeros albores del din á un nuevo
personnge que asomaba por una vuelta del camino.
-Entrad, exclamó Ruder dirigiéndose IÍ l\Iechtal,
-Qu?date, dijo Walter Furijt, es un amigo.
-Y que podria sernos útil, añadió Werner.
Mechtal cayó desfallecido en un banco.
Durante este tiempo se iba acercando el extranjero: era un hombre de unos cuarenta aiíos: llevaba
una especie de tunica parda que solo -le llegaba á
las rodillas, y que era un término medio entre el
trage monacal y el de los legos; sin embargo, su
larga cabellera, su barba y sus bigotes, recortados
como los de los ciudadanos libres, indicaban c¡ue,
si pertenecía al claustro, era muy indirectamente.
Por su aire pnrecia ma; bien un soldado que un
fraile, y se le hubiera podido tomar por un guerrero si no hubiese llevado en lugar de la espada
un tintero colgado de la cintura, y en un carcax,
sin Hechas, un rollo de pergamino y plumas. Completaba su trage un calzon de pnño azul, unos
borceguíes con lazos y un largo baston con remate
de hierro, y sin el cual raras veces viajan los
monmñeses.
Tan luego como reparó en el grupo que se habia
formado delante de la puerta, dejó de cantar y se
fue acercando 1)11 un aire de franqueza que anunciaba la certeza en que estaba de encontrar en él
algunos conocidos. En efecto, estaba aun á cierta
distancia cuando Walter Furst le dirigió la palabra.
- Bien venido seas, Guillelmo, le dijo. A dónde
vas tan temprano 1
- Dios os guarde Walter ! Voy á cobrcr los
cen~os delfraumunster• de Zurich, del que, como
snbefa, soy recaudador.
- ¿No puedes detenerte un cuarto de hora con
nosotros?
- ¿ Para que?
- Para oir lo que te va á decir ese hombre ...

• Convento de mugcrcs.

El extranjero se volvió hacia Meclital y vió que¡
lloraba; se acercó á él y le dió la mano.
- Dios enjugue vuestras lágrima~, hermano, Je
dijo.
- Dios vengue la sangre ! respondió l\Iechtal...
Y le contó lo que acababa de suceder.
Guillelmo le esc11ch6 con gran compasion y profunda tristeza.

- ¿ Y que habeis resuelto? preguntó Guillelmo
cuando hubo acabado.
- Vengarnos y libertar nuestro pnis I contestaron los tres hombres.
- Dios se ha reservado la venganza de los criminales y la libertad de los pueblos, dijo Guillelmo.
- ¿ Y que nos ha dejado á los hombres 1
- La oracion y la resignacion que las apresuran.
- Extraño es, Guil!elmo, que siendo tú un arquero tan valiente, contestes como un fraile cuando
se te habla como á un ciudadano.
- Dios ha criado los montes para el gamo y In
gamuza, y el gamo y la g~uza para el hombre.
Esta es la rnzon por qué llf dado la ligereza á In
caza, y nl rnzador la destreza. Os habeis equivocado, pues, Walter Furst, al llamarme uliente
arquero, porque no soy mas que un pobre cazador.
- A Dios, Guillelmo, -Yé en paz !.. ,
- Dios os guarde, hermanos!
Guillelmo se alejó ! Los tres hombres le siguieron con la vista, guardando profundo silencio, hasta que hubo desaparecido en una revuelta
de] camino.

- No hay que contar con él, dijo ·werner Stauffacher, y sin embargo hubiera sido un poderoso
alindo.
- Dios reserva úniC'amente á nuestras débiles
fuerzas la gloria de dar la libertad á nuestro pais.
El sea alabado.
- ¿ Y cuando pondremos manos á la obra 1 dijo
Aierhtal. Ya tarda á mi impaciencia....mis ojos
vierten lágrimas ... y sangre los de mi padre.
- Los tres pertenecemos á distinto comun ; tú,
W erner, á Schwitz, tú, Mechtal, á U ntervalden, y
yo á Urí. Elijamos cada uno entre nuestros amigos
diez hombres con quienes podamos contar; reumímonos con ellos en el Grutli .... Dios puede lo que
quiere, y, cuando marchan por el buen camino,
treinta hombres valen por un ejército....
- Y cuando nos reuniremos? dijo Mechtal.
- En la noche del domingo al lúnes, contestó
W alter Furst.

-No faltaremos ! respondieron W'erncr y M echtnl. Los tres amigos se separaron.

CAPITULO SEGUNDO.

1

j

CONRA.DO DE

BA.UMOARTEN.

ENTRE los diez hombres de] canton de Unter.
walden que debian acompañará ?tfechtal á Grutlí
en la noche del 17 de Noviembre habia un jóven
de W olfenschiess, llamado Conrado de Bnumg:irten, r¡ue acahnbn de casarse perr.lido de amores
con la jó\·en nas limla de Alzelles. Unicnmente
/1 C'l deseo de libertar á su pnis hnbin podido indu•

it

DE IIISTOIUA, DELLAS LETRAS Y ARTES.

10.:i

citle á entrar en la conjurncion, pues narla faltaba

Conrado dió un abrazo á Rosc11en y se separó de
.
d
ella.
G ti'.
No quiso revelar á su muger el _motivo que e
Ya hemos dicho que la cita era en ru i, y
ella le alejaba. Pretestó un negocio en la. ~]den
ahora añadimos que nadie faltó á ella.
!11
de Brunnen, y el 10 por la noche le nn11?~10 que
En ese pequeño valle formado por una estrec a
se marchaba hasta el dia siguiente. Ln Joven se
pradera rodeada de malezas y situado pie de las
puso pálida,
rocas de Seelisberg, dió la tierra ni cielo, en ln
-¿ Qué tienes, Roschen.,? dijo Conrndo: parece
noche del 7 de Noviembre de 1307, uno de sus mas
imposible que una cosa tan sencilla te cause tanta
sublimes espectáculos, el de tres hombres q~e proimpresion.
metian por su honor dar, á costa de su vida, la
-¿No puedes, Conrado, dejar para mas arlefante
libertad á un pueblo entero.-Walter Furst, Werncr
ese negocio? preguntó la jóven.
Stnuffacher y Mechtal alnrgnron la mano derecha.
-Imposible.
y exclamaron á Dios, ante q'.tim los reyes y lo.~
-¿ No puedes llevarme contigo 1
pueblos son iguales, viuir y morir p(l1' SllS liermanos,
-Imposible.
emprender y soportai· de ma'.zeomwi toda c'lase ;;
-En ese caso, márchate.
fatigas y de trabajos; no sufrir ya, pero no comet
Conrado la miró. ¿ Tienes celos? la dijo. Rostampoco injusticias; respetar los dereclws y las pr~chen se sonrió tristemente. Pero no; es imposible,
piedades del conde de Hauibcurgo; no lw~er
añadió : algo te ha sucedido y me lo ocultas.
alguno á los bailios impei·iales, pero 1:oncr ttrmmo ,¡
-Tal ve; son infundados mis temores, responsu tiranía . suplicando á Dios que s1 le fuese ~gr11dió Roschen.
dahle est: juramento se Jo revelase por medio_ de
-¿ y qué tienes que temer en este pucbl~, en
algun milagro. '!'res manantiales de agua _nva
medio de nuestros parientes y de nuestros amigos?
saltaron á los P.!es de los tr~s jefes.~ L~s ~on;urn-¿ Cónocea á nuestro señor, Conrndo?
dos gritaron entonces " glorin ni Seuor, ) ' levan_ Yaya si le conozco, contestó este arrugando el
tando la mano, juraron re~tabl~cer la libertad como
entrecejo; ¿ y qué?
i hombres de valor.
La &lt;'jecucion de este plan ~e
- ¡ y qué! l\Ie ha villto en Alzellcn antes de
dejó para el lº de Enero de 1308, y al ra!nr el d1a
ser tu e$posa.
se separaron, tomando cada cual el cannno de su
_ ¡ y te ama I exclamó Conrado cerrnudo el
valle y de su cnbaiía.
puño y mirándola de hito en hito.
A pesar de lo diligente que babia nndado Con-Me lo ha dicho.
rado era ya medio dia cuando al salir de Dallenwy
-¿ En otro tiempo?
•
divi;ó la aldea de W olfranchéess, y junto ú la alden
-Sí y lo habia olvidado; pero ayer le encontrn
la casa en que Uoscben le aguardaba:. :odo,_ al
en el c~miuo.de Stanz, y me ha repetido las mismos
parecer estaba tranquilo. A ton hnlngueua vista
palabr.is.
se calm~ron sus temores, cesó de latir su corazon
-Ilien ! bien! murmuró Conrado, ¡ Insolentes 1 y se detuvo para respirar. Parecióle en aquel moseñores !. ..... Segun veo no bastaba mi amor á la
mento que su nombre pas~bn. ú. ~t'.s oidos. ll~~ado
patria; ¡ quereis tambien escitar mi, odio I Pbero
en nJns del viento. Se estremec10 y pros1gmo su
apresuraos á aglomerar nuevos cr1menes so re
camino.
vuestras cabezas, porque el dia de la venganza va
Al cabo de algunos minutos oyó otra vez u~a voz
á llegar.
que le llamaba. Sobresnltóse porque era lastm1em
-¿ A: quién amenazas.? d"
1;0 R oschen • •; Oh-idnd
aquella voz, y porque creyó recono?e.r In de Ilosque es el señor?......
chen. Venia del camino y se lanzó hucio la aldea:
-Si de sus vasallos, de sus siervos y de sus
Apenas habria andado veinte pasos, cunndo dicrindos'; pero yo, Roschen, soy de condicion libre~
,· isó á una muger que corria hí1cia él desgreñndn Y
ciudadano de Stanz señor de mis tierras y de m1
fuera de si. Luego que Je vió, estcndió los brnzo_s,
casa; y si, como él,' no tengo_ el derecho d? admipronunció su nombre, y cayó desfullecida en medio
nistrar en ella justicia, me asiste en cambio el de
del camino. De un salto se poso Conrado á su lado.
tomármela por mi mismo.
Ilabia reconocido á Roschen.
-Ya ves que eran fundados mis temores, Con-¿ Que tienes, querida mia 1 exclamó.
rado.
-Huyamos! huyamos! murmuró Roschen tra-Sí.
tando de levantarse.
- · Luego no te separarás de mi lado?'
-¿ Y por qué hemos de huir?
.
-He dado mi palabra, y debo cumplirla.
- Porque ha venido, Conmdo, porque ba venido
-¿ l\le permitirás al menos que te acompañe?
cuando tú no estabas...
- Ya te he dicho que era imposible.
-Ha ido!
-¡ Dios mio! murmuró Roschen.
-Sí l y abusando de tu ausencia Y de mi ~ole-Escucha, añadió Co11rado, quizá nos alteramos
dad .. .
sin moti,o · yo no he dicho ú nadie que me ausen-Habla! habla l
taba, y por' consiguiente nadie lo sabe.- Mniiana nl
-Ha exigido qnc le preparase un Laiío ...
medio día ya estaré de vuelta. Creerán que e,toy
-Insolente! .. y has obedecido?
á tu lado y te respetarán.
-Qué
podia hacer, Conrado ?... Me l~a l1~blado
- ¡ Dios lo quiern !
de su amor ... ba extendido la mnno hác1a mi ... y
y;;"me he salvado, llamándote en mi auxilio ... _he
• Rosita,
corrido
como una insensata, y cuando te he nsto
To::u:. VIII.
á su felicidad,

ª!

&lt;!°-"º

p

..

o

;

�100

EL INSTRUC1'0R, O REPERTORIO

me han abandonado las fuerzas y he caido como si
me faltase la tierra debajo de los pies.
- Y dónde está 1
-En casa .... en el baño.. ..
-Insensato! exclamó Conrado, lanzándose hácia
W olfranchéess.
-Qué vas á hacer, desgraciado?
-Espérame, Roschen; vuelvo al momento.
Hoschen cayó de rodillas con los brazos extendidos hácia el sitio en que babia desaparecido
Conrado. Por espacio de un cuarto de hora permaneció en esta postura, inmóvil y muda como
una estátua de piedra; de pronto se levantó, dando
un grito. Volvia Conrado, cubierto el rostro de
palidez y teniendo en la mano una hacha manchada de sangre.
- Huyamos, Roschen ! huyamos, porque no
estaremos seguros hasta tanto que hayamos atravesado el lago. Huyamos sin seguir camino alguno....
lejos de los senderos, lejos de las ciudades.... huyamos si no quieres que muera de miedo, no por mi
vida, sino por la tuya!... Y la arrastró á través
de la pradera.
Roschen no era una de esas flores delicadas y
endebles como las que nacen en nuestras ciudades;
era una noble montañesa, fuerte y poderosa para
arrostrar toda elase de peligros, y acostumbrada
al sol y al trabajo; asi es que no retrasó la marcha
de su marido, y ambos llegaron en un momento al
pie de la montaña. Conrado quiso descansar;
pero ella le señaló con el dedo la sangre que cubria
el hacha.
- ¿ Qué sangre es esa? le dijo.
-La suya, contestó Conrado.
-Huyamos! exclamóRoschen; ysiguióandando.
Se internaron en lo mas espeso de la selva, trepando por senderos conocidos tan solo por los
cazadores. Otras muchas veces quiso detenerse
Conrado; pero siempre le animó Roschen asegurandole que no estaba caneada. En fin, una media
hora antes de la noche, llegaron á la cima de una
montaña de Roestock, desde la que oyeron el balido
de los rebaños que regresaban á Seidorf y á Bauen,
y delante de estas dos aldeas divisaron en el fondo
del vo.lle el lago de W aldstetten, tranquilo y puro
como un espejo. Roschen queria seguir andando;
pero su voluntad era superior á sus fuerzas; vaciló
á los primeros pasos que dió. Entonces exigió de
ella Conrado que descansase un rato, y le preparó
un lecho de hojas y de musgo en el cual se recostó
mientras él velaba á su lado.
Conrado observó como espiraban uno tras otro
todos los clamores del valle, y vió apagarse sucesivamente todas las luces que parecian estrellas
que habian caido del cielo. A los discordantes
rumores de los hombres se siguieron los armoniosos
ruidos de la naturaleza; á las efimeras luces encendidas por manos mortales, ese-esplendido polvo
de estrellas que los pasos de Dios levantan: la
montaña tiene como el Océano, voces inmensas,
que se levantan de pronto durante la noche, de la
superficie de los lagos, del seno de las selvas y de
la profundidad de las neveras. En sus intérvalos
se oye el ruido continuo de la cascadn ó el tormentoso estrépito de las masas de nie1·e qne se dc~plo-

man; y todos esos ruidos hablan al montañés un lenguaje sublime que le es familiar y al que contesta
con gritos de terror ó con cantos de agradecimiento,
porque esos ruidos le presagian la calma ó la tem•
pestad.
Conrado habia seguido con inquietud el vapor
que, empañando el espejo del lago, babia empezado á elevarse sobre su superficie, y que subiendo
lentamente por el valle, habia ido á condensarse al
rededor de la nevada cabeza de .Axemberg. Muchas veces habia ya dirigido con ansiedad la vista
hácia el punto del cielo por donde debia salir ln
luna; salió al fin, pero pálida y rodeada de un
círculo nebuloso que cubria su escaso esplendor;
de cuando en cuando pasaban brisas que dejaban
un sabor húmedo y terroso; Conrado se volvia
l1ácia el Oriente aspirandolas con el instinto de un
perro ventador y murmurando á media voz : "Si, sí,
os reconozco, mensogeros de la borrasca, y os doy
mil gracias; no seran inútiles vuestros avisos.'~
En fin, una ráfaga de viento esparció los vapores
que se habian levantado de los lagos de Neufchatel
y de las lagunas de l\!orat. Conrado conoció que
era tiempo dr; marchar y se acercó á Roschen.
-Querida mia, murmuró á su oido, nada temas,
soy yo que te despierta...•
-Roschen abrió los ojos y ech6 los brazos al
cuello de Conrado.
-¿ Dónde estamos? dijo Roschen. Tengo frio .....
-Es preciso marchar, Roschen: el cielo anuncia
tormenta, y con dificultad podremos llegar antes
de que estalle á la gruta de Rikenbach, para
guarecernos; cuando haya pasado bajaremos á
Bauen, donde encontraremos algun barquero que
nos conducirá á Brunnen ó á Sissigen.
- Pero no perdemos un tiempo precioso, Conrad o? No convendria ir en derechura á buscar
las márgenes del lago? Si nos persiguiesen...
-Obtendrian el mismo resultado que si buscasen
la huella de la gamuza y del águila, contestó Conrado con indiferencia. Por ese lado puedes estar
tranquila, pero la tormenta se aproxima á pasos
agigantados: marchemcs.
En efecto, oyóse á lo lejos un trueno, que recorrió las sinuosidades del valle y fué á morir en
los pelados flancos de Axemberg.
-Tienes rozon, no se puede perder momento,
dijo Roschen. Huyamos, Conrado, huyamos.
Se agarraron de la mano y corrieron con la
ligereza que las dificultades del terreno les permitia, con direccion á la gruta de Rikenbach.
Habíase declarado el huracan, al mismo tiempo
que aparecian los primeros rayos del sol, y se
acercaba murmurando. De diez en diez minutos
surcaban los rayos el cielo, y descendiendo las
nubes sobre la cabeza de los fugitivos, les obstruían
l:i. vista del valle por un momento, y deslizándose
rápidamente hácia lo largo de la montaña, les
azotaban con tan fria y penetrante humedad, que
helaba el sudor en sus frentes. De pronto y en
uno de esos momentos en que 1mrece que la naturaleza reune todas las fuerzas para la lucha que"ª
á sos;tener se oyeron á lo lejos los ladridos de un
perro de caza.
(Se co11ti11uard.)

DE IIlS'l'ORIA, BELLAS LETRAS Y ARTES.

) ()7

CUADROS DE LA EDAD MEDIA.

EL PEREGRINO,

No es nuestro únimo entrar en una investigacion
profunda respecto á la causa ú origen de las peregrinaciones. El deseo de visitar los sitios consagrados por hechos inmortales, y pisar el terreno
mismo que pisáron aquellos á cuya memoria tributamos amor y venerncion, es un sentimiento de
piedad natural, pero no un deber de observancia
religiosa. Sin embargo esta práctica se asocia
fácilmente con cualquiera religion, siempre que
las cualidades de su fundador sean tales que exciten el entusiasmo de sus prosélitos. Roma en
Europa, Jerusalen en Sirio, la )leca en Arabia, y
Benares en la India, han suministrado por luengos
años una prueba evidente de que el sentimiento

que dá origen á la práctica de visitar oquellos
sitios considerados corno sagrados, no es peculiar
de una religion sino comun á todas. La costumbre
de hacer peregrinaciones á parajes santificados por
la devocion, prevalecia considerablemente en los
últimos siglos del paganismo, y asociada con la.
reverencia por las reliquias, fué transmitida á la
iglesia cristiana, y de costumbre inocente se elevó
ó. cleber religioso. El viaje á J erusalen era ya
prescrito y estimulado por los primeros "Padres"
de la iglesia en el siglo tercero, y San Gerónimo
dice que en el siglo cuarto eran generales las
peregrinaciones desde todos los puntos del imperio
romano. Al principio natural que las motivó

�EL INSTRUCTOR, O REPERTORIO
se mezclaron despues i&lt;leas vulgares y supersticiosas, y el peregrino volvia de visitar los lugares
santos, no con la simple satisfaccion de haber visto
los sitios célebres donde se habian efectuado sucesos memorables, sino con la firme persuasion de
haber ejecutado una accion meritoria, y adquirido
con ella un derecho al favor de Dios. Harto
tiempo han tardado los hombres en comprender (y
no puede decirse que Je han comprendido aun) el
sentido de la declaracion ó. la Samaritana, que ni
J erusalen, ni aun Gerizim, debian ser los asientos
peculiares del culto, sino que en todas partes, los
que adoran al Todo Poderoso con fervor y sinceridad, son los verdaderos devotos.
El traje del peregrino consistía de un sayal
de paño burdo con mangas anchas, un cinturon
de correa con una calabaza y un saco pendientes
de él ; un sombrero redondo de ála muy ancha
levantada por delante y sujeta con una concha ó
una imágen de un santo hecha de plomo; una
esclavina adornada tambien de conchas, cuyo
objeto parece fué originalmente servirse de ellas
para beber agua. Un rosario de cuentas gordas
que pendía de la cintura, brazo ó cuello, y un
báculo alto ó cayado provisto algunas veces de
&lt;los bolas huecas que solian servir de instrumento
musical.
Antes de emprender sn viaje, el 1Jeregrino recibía
la consagracion que se extendía tambien á varias
prendas de su vestuario. Los peregrinos de la
Europa occielental eolian proceder á Roma, ya
fuese por mar ó por tierra ; de alli á Loreto,
y despues por la costa del Adriático, y tocando
en Chipre y Candia desembarcaban en Alejandria.
Algunas veces iban á Venecia sin pasar á Roma.
Los de Constantinopla se embarcaban para la
isla de Rodas, y ele alli á un punto mas oriental
de Egipto. Pero los mas atravesaban el desierto
desde Cairo, y entraban en la Palestina por el
sur. Por los reinos europeos viajaban generalmente á pié, proporcionandoles su hábito limosnas
y proteccion. En Marsella los capitanes de barcos
destinados á los puertos de Levante, solían tomar
abordo sin recompensa pecuniaria, un cierto número de peregrinos cuya intencion de visitar á
J erusalen les servia de pasaporte y paga.
Cierta clase de peregrinos recibio. la denominacion de palmeros; pero su historia es poco conocida, aunque el nombre no deja de ser familiar.
Es probable que esta designacion originase en la
¡&gt;alma símbolo de Palestina de la. cual solían traer
ramas á su regreso, como evidencia ele su vinje.
Los puntos de diferencia entre los palmeros y los
peregl'inos ordinarios eran los siguientes. El peregrino tenia alguna cnsa ó refugio; el palmero no
tenia ninguna. El primero viajaba con destino á
un solo paraje determinado; el segundo á todos.
Aquel costeaba generalmente su viaje; este hacia
profesion de pobreza absoluta y se mantenia solo
ele limosnas. El peregrino podia renunciar á su
propósito y regresar á su casa ; pero el palmero
continuaba peregrinando hasta la muerte. Sin
embargo estas distinciones no eran siempre estrictamente observadas, y aun fuera acaso dificil

citar un solo caso en que realmente lo fuesen.
La profesion del palmero era al principio voluntaria, pero despues solia imponerse por via de
penitencia.
Si se hubiesen cumplido !ns primeras intenciones de Mahoma, hubiera podido J erusalen
llegar á ser la ciudad santa de los musulmanes;
en cuyo caso los prosélitos &lt;le tres religiones, la
cristiana, la judáica y la mahometana, hubieran
considerado á un tiempo aquella ciudad como
el tipo y centro de sus respectivas creencias: pero
aunque la Meca y Medina en la península de
Arabia son consideradas como el corazon del islamismo, y la peregrinacion á la Meca con el objeto
de adorar el sepulcro del profeta, es la grande
accion meritoria del mahometano, es sin embargo
mirada J erusalen con gran veneracion. Cayó
temprano en poder de los saracenos, y á pesar de
que á primera vista parecia natural que la ocupacion
de la Palestina por los belicosos profesores de uno.
religion nueva y supersticiosa, hubiera de poner
fin á las peregrinaciones de los cristianos á la
Tierra Santa, resultó no ser asi. Los ilustrad os
califas percibieron inmediatamente la política de
la tolerancia; no tardaron en observar las ventajas
directas que reportaba la Siria del fervor reli¡rioso
y comercio del occidente. Acaso la práctica
misma de su culto les hacia respetar los motivos
de los viajeros, y el sentimiento análogo que
producia la peregrinacion á la Meca cristiana,
El célebre califa Arouu-al-Raschid, cuyo nombre
debe i;er familiar á todo el que haya leido los
"Cuentos Arabes," dicen envió á Carlomaguo
las llaves del Santo Sepulcro; cortesía refinada
y diplomática.
Hácia fines del siglo x1, por los aiíos de 1076,
fué arrancado el dominio de la Palestina de manos
de los árabes por los feroces turcos. El fanatismo
exaltado de este pueblo rudo, no había disminuido
aun por medio del trato con los adictos á la
creencia opuesta, ni aun quería someterse á escuchar los dictados del interés. Cometiéronse
entonces varias tropelias y ultrajes contra los
peregrinos que visitaban el santo sepulcro, y los
cristianos naturales y residentes en Siria. Los
que volvían á Europa se quejaban amargamente
del maltrato que recibian, y descripciones las mas
lastimosas de sus padecimientos, de la opresion en
que gemían los discípulos de Cristo, la profanacion
de su nombre, la polucion de los lugares sagrados,
y en fin el exceso de la impiedad musulmana,
empezaron á circular y difundirse, y fueron creidas
con vengativa indignacion de un estremo á otro
de la Europa.
"Unos veinte años des pues de la conquista
de Jerusalen por los turcos," dice el historiador
Gibbon, "fue visitado el santo sepulcro por un
hermitaño llamado Pedro, natural de Amiens, en
Francia. Sus propios sufrimientos y la opresion
del nombre cristiano excitaron su resentimiento,
'Yo animaré,' exclamó el hermitaño, 'á las naciones belicosas de Europa á defender esta
santa causa/ y la Europa correspondió al Jlamainiento del hermitaúo. Alentado con la aproba-

DE IITSTORIA, BELLAS LETRAS Y ARTES.
cion del papa, este celoso misionero atravesó con
diligencia y bueu éxito las provincias de Italia
y Francia. Su alimento era &amp;bsti~io, sus oraciones largas y fervorosas, y las hmosnas que
recibía con una mano las distribuía con la otra:
llevaba la cabeza descubierta y los piés descalzos :
su cuerpo extenuado iba cubierto de tosco sayal
y llevaba en la mano un crucifijo de considerable peso. Predicaba en las iglesias, las calles
y los caminos, é innumerables devotos acudian
de todas partes á escuchar sus palabras. El
hermitaiío entraba con la misma confianza en el
palacio que en la choza, y el pueblo era siempre
impetuosamente movido 1&gt;or sus exhortaciooos al
arrepentimiento y á las armas. Cuando pintaba
los sufrimientos de los naturales y peregrinos
de la Palestina, producia en el corazon de sus
oyentes una tierna compnsion la cual se transformaba en indignacion entusiastica cuando excitaba
á los guerreros del siglo á defender á sus hermanos
y libertará su Salvador. Lo que le faltaba en arte
y en lenguaje, lo suplia con lágrimas, suspiros y
exclamaciones, y compensaba la escasez de raciocinios sólidos, con frecuentes apelaciones á J esucristo y á su santa madre, y á los ángeles y santos
del paraiso con quienes aseguraba hal&gt;er conversado personalmente.''
Tal es la gráfica descripcion del individuo
generalmente considerado como el instigador ó
promotor de las Cruzadas; aquellos grandes sucesos que comenzaron en el siglo once y continuaron durante el doce y trece. Preciso es
que existiese un impulso poderoso para mantenerlas por tanto tiempo y á pesar de repetidos
desastres. La primera cruzada ocasionó una
mortandad considerable. Bandadas de gentes
salieron bajo la direccion de Pedro el H ermitaño, sin preparacione~, sin guias, sin jefes, se•
guidos mas bien que guiados por algunos caballeros oscuros y desconocidos, y despues de atravesar la Alemania y el imperio Griego perecieron
á millares en el tránsito, y fueron finalmente dispersados en el Asia menor. "El entusiasmo de la
primera cruzada," continua Gibbon, " era un suceso simple y natural que debia continuar entanto
que durase la esperanza, que los peligros fuesen
desconocidos, y la empresa congenia! al espíritu
de la época; pero la obstinada perseverancia de la
Europa causa lástima no menos que admiracion ;
ni puede comprenderse cómo es posible que no se
aprovecharan de la leccion que debió suministrarles la esperiencia constantemente adversa : que
los mismos descalabros 1irodujesen la misma confianza: que seis generaciones sucesivas se arrojasen
temerariamente en el precipicio que veian abierto
delante de sí; y que hombres de todas dases comprometiesen sus fortunas públicas y priv~das en la
arriesgada aventura de recobrar un sepulcro á setecientas leguas de su país.'' Mr. Guizot, el actual
primer ministro de Francia, hombre tan distinguido en las letras como en la política, explica
todo esto del modo siguiente : " Se ha calificado
lÍ las cruzadas," dice, " como una especie de accidente, un suceso imprevisto que tuvo su origen

100

en los relatos de los peregrinos que regresaban de
J erusaleu, y las exhortaciones de Pedro el Hermitaño. Mas esto es un error. Las cruzadas
fueron en realidad la continuacion ó mas bien la
crisis de la grande lucha que habia existido ya
durante cuatro siglos entre el cristianismo y el
mahometismo.'' Esta podrá ser la verdadera explicacion, pero la causa excitante, los agentes que
la promovieron, fueron en primer lugar los pere•
arinos y la predicacion de Pedro el Hermitaño.
0
Las peregrinaciones de la edad media pueden divielirse en cuatro clases: primera, las de penitencia
y devocion á relicarios extraños; segunda, las peregrinaciones de la misma especie á los relicarios
nacionales : tercera, las que tenian por objeto
visitar los relicarios medicinales ó encantados : y
cuarta, lns peregrinaciones por procuracion para
el bien del alma del principal. La costumbre de
emprender peregrinar.iones á la Tierra Santa, prevaleció en Europa desde el siglo vn hasta mediados del xv. Pocas personas de nota y fortuna
dejaron durante este 'período de efectuar un viaje
religioso, y en siglos posteriores eran aun bastante
frecuentes entre personas de la clase media de la
sociedad.

EL ESPiRITU DE SALOMON.
UN honrado anciano sufria el frio y el calor, y
labraba su campo con alegria y esperanza. De
repente se presenta á él una vision celeste que
le causó grande espanto. Acercándose el espíritu
á él le dijo: "Soy Salomon, i qué estás haciendo?
anciano." " Si eres Saloman, ¡, para qué me preguntas?" repuso el labrador, "Tu me mandaste en
mi juventud que observase á la hormiga: estudié
sus hábitos, aprendí de ella á trabajar y ahorrar, y
lo hago aun actualmente." "Aprendiste solo la
mitael de la leccion," repuso el espíritu. "Vé
-0tra vez á la hormiga, y aprende ele ella á descansar en el invierno de tu vida y gozar el fruto
de tll labor.''

EL RATON.
ALABADA un raton filosófico la bondad de la
naturaleza en haber hecho á los ratones objeto
de un cuidado tan especial, "pues la mitad de
nuestra raza," decia, "está provista de álas; de
modo que cuando nosotros que vivimos en la
tierra hayamos sido todos destruidos por los gatos,
podrá aquella sin embargo perpetuarse por medio
de los murciélagos." El buen raton ignoraba que
hay gatos con álas que cazan á los murciélagos.
Nuestro orgullo se funda generalmente en nuestra
ignorancia:

�110

EL INSTRUCTOR, O REPERTORIO

DE

EXÁMEN ANALÍTICO DE LAS OBRAS DE MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA.
(ARTÍCULO

l.)

. -l
en el prólouo de la Galatea de haber
d1scu parse
"
,
bl' l
·t
ta novela y de atreverse a pu icar a, se
escr1 o es
· •te
. as·1 . para w cual puedo alegar por mi pa1
expl1ca
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7,a

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N,.;,,., que ala poesía siempre
...,.
inc zn....,=•·

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. o,~\Y 7,a
lw.biendo
apenas
salido
de
ws
límites
ae •
d
d
e a que
, .
.
.
·uventtul, parece que da licencia á seme;a~tes ocupa

s . y muchos años despues, supomendo que
d l y· · l
hablaba con Apolo en el capitulo IV e IaJe a
Parnaso, le dice ;

J.

cume ,

Desde mis tiernos años amé el arte
Dulce de la agradable poesía,
y en ella procuré siempre agradarte.

~.fr.nil61a Duquesa á Sancho que fuese junto á ella, porque gustaba infinito de oir sus disctcciones. No se l1izo de rogar
San. ho, y entreteji6se entre los tres, y hizo cuarto en la conversacion con grnn gusto de la Duquesa y del Duque,
que tuvieron á grnn ventura acoger en su castillo tal caballero andante y tal escudero andado.
DoN
el tomo VII de El Instructor, pagmas 331 y
361, dimos una breve noticia biográfica del insigne

'EN

Cervantes, y ofrecimos dedicar otro escrito al
exáruen analítico de sus obras. Esta es sin duda
la parte mas dificil, asi como la mas importante
ele la tarea que nos hemos impuesto, y para procecler en ella con acierto, continuaremos como
antes asesorándose de la ilustracion y las luces del
distinguido autor de la vida de Cervantes que
adoptamos por texto, el Exmo. Señor Don Martin
Fernnndez de Navarrete, y otros escritores eminentes que han enriquecido nuestra literatura con
sus eruditas investigaciones sobre este particular.
Estudió Cervantes la gramática y letras humanas con el erudito maestro Juan Lopez de Hoyos,
sacerdote respetable, natural de Madrid, y fué
uno de sus discípulos mas aventajados. En las
exequias que celebró la Villa á 24 de Octubre de
1568 por la reina Doña Isabel de Valois, fué encargado dicho Juan Lopez por el ayuntamiento,
de la traza y composicion de las historias, alegorías, geroglíficos y letras que se habian de colocar
en la iglesia de las Descalzas reales, en cuyas
composiciones quiso tambien que se ejercitasen
sus discípulos. Cervantes compuso entonces un
soneto, cuatro redondillas en que usando de colores
retóricos se apostrofa á la difunta reina, una copla
castellana pintando la presteza con que fué arrebatada por la muerte, y una elegía en tercetos
compuesta en nombre de todo el estudio con elegante estilo y delicados conceptos (á juicio de su
maestro) dirigida al Cardenal Don Diego de Espinosa, presidente del consejo é Inquisidor general.

QUIJOTE,

parte ii, cap. XXX,

El aplauso de estos primeros ensayos de su aplicacion, el ejemplo de los poetas de su tiempo,
y su concurrencia al teatro, pudieron decidir su
inclinacion hácia la poesia dramática, en que hizo
despues tantas mejoras y reformas, y alentarle á
la composicion de la Filena, especie de poema
pastoral, de algunos sonetos, rimas y romances de
que hizo memoria en su Viaje al Parnaso, y que le
adquirieron el renombre de buen poeta que ya tenia
antes de su cautiverio entre los mas célebres de la
naciou. En el exámen de las obras de Cervantes,
empezaremos por su
POESIA Y TEATRO.
Como la poesía es generalmente el fruto del
vigor y lozania de la imaginacion y de la vivacidad
y energia de las pasiones, y estas facultades se
manifiestan y ejercitan en el hombre antes que la
razon, de ahí nace aquella propension imperiosa
que le conduce en los primeros años de su vida á
expresar los efectos de su corazon y las dulzuras
del amor, con una armonía y delicadeza que deleita
y conmueve al mismo tiempo. En apoyo de esta
verdad se nos presenta el ejemplo de tantos poetas
que antes de cultivar su ingenio con el conocimiento de las ciencias, y aun con los principios
elementales de la literatura, se entregaron á componer los versos que los dictaba su fantasia .ó sn
corazon apasionado. Ovidio, Lope de Vega y
Cervantes fueron de este número : casi desde la
cuna empezaron á versificar, y por lo respectivo
al último fué tan anticipada su inclinacion á este
estéril aunque encantador ejercicio, que queriendo

111

HISTORIA, BELLAS LE'l'HAS y ARTES.

Cónstanos i11:ualmente por su propia confesion su
asistencia al teatro en edad tan tierna que aun no
podia formar juicio seguro de la bondad de los
versos de Lope de Rueda, sin emb~rgo de que l?s
conservaba en su memoria, y los recitaba y rep~ba
&lt;lespues como Jo hizo en una de sus comedms.
Todas estas causas reunidas, y el aplauso y celebridad con que se leian en aquel tiem~o los romanceros1 y poesías y novelas amatorias, arrastraron el ánimo de Cervantes, haciendole preferir
el atractivo y gracia de las musas á otros ~studi?s
que le hubieran proporcionado una subs1stenc1a
mas cómoda y segura.
Ademas de los versos que publicó su maestro
Juan Lopez de Hoyos, compuso otras varias poesías
sueltas segun asegura en el expresado Viaje.
Yo be compuesto romances infinitos,
Y el de los zelo, es aquel que estimo
Entre otros que los tengo por malditos.
Aun entre las cadenas y penalidades de su cautiverio en Argel, halló Cervantes un lenitivo y _consuelo verdaderamente filosófico, ocupando su 1maginacion en sublimes ideas póeticas, y escribiendo
composiciones ya místicas ya profanas que consultaba con sus amigos. 'l'ambien hay razones para
presumir que compuso entonces algunas de _sus
comedias, especialmente las dos que andan impresas sobre el trato que se daba en Argel á los esclavos (delas cuales hablaremos mas adelante) y _algunos de los romances infinitos de que hace menc1on
en el Viaje al Parnaso, para que se recitasen por los
cautivos en los baños. Pero todos ó la mayor parte
de estos ocios de su juventud, y otras obras (como
decia él mismo) que andan por alií desca1"ri.a,das, y
quizá sin el nombre de su d~eiío, se han extra~ia_do y
oscurecido entre la multitud de versos anommos
que se han conservado de aquellos tiemp?s. No
han faltado con todo literatos que han cre1do descubrir en las antiguas colecciones de romances
algunos de Cervantes. Duróle este furor poético
lo que el ardor de la juventud, y ya fuese qu~ la
edad calmase estas pasiones y moderase esta afic1on,
ó que el juicio de los amigos y del público desengafiase á Cervantes del corto mérito de sus versos
comparado con el de su prosa, lo cierto es que
habiendo sido pródigo y ostentoso de ellos en su
Galatea, como novela amatoria y compuesta todavia en sus años juveniles, usó de mayor templanza. y modera.cion bajo este respecto en los
demns escritos publicados posteriormente : porque

•,iote en las Novew.s y en el Ptrsiles
s1. en e1 QmJ,
, in. algunas poesías' fueron en menor numero
tro d UJO
.
Castigadas y correctas que las anteriores.
y mas
1 , ·t d
Esta circunspeccion que realza mucho e men o e
Cervantes, denota tambien que supo _p~sponer su
inclinacion al dictámen ageno, y adqumr un cono. . t o roªs
del mérito . respectivo
de
c1m1en
·• seuuro
"
.
·fi su
talento y de sus obras, no sin sacrificio y mo:t'. cacion del amor propio. Po~ esto .en el V1aJe al
Parnaso decia con laudable mgenwdad,
Yo que siempre trabajo y me desvelo
Por parecer que tengo de poeta .
La gracia que no quiso darme el cielo.
Confesion propia de su carácter franco, p_ero que
no le privaba del discernimiento necesa~10 pa_ra
graduar y conocer la fec_undid~d de su mgem?,
calificando justamente la mvenc1on como el requ~sito mas esencial de un poeta : asi es que se consideraba acreedor á entrar en el n~m~ro ~e los
poetas dignos de ocupar un asiento d1stmgu1do e_n
el Parnaso, y asi se lo representa á Apolo diciendo
y O soy a&lt;¡uel que en la invencion excede
A muchos, y el que falta eu esta parte
Es fuerza que su fama falta quede.
Es indisputable este mérito y esta ori~inal(clad_ &lt;le
Cervantes; pero su fecunda y amena _imag'.nac10n
en las obras prosáicas, prueban con evidencia_ cuan
dificilmente se sujetaba á las trabas de la n':°a Y
de la versificacion, perdiendo en ello aquell~ libertad y desenfado que le hacen ~an. magmfico y
admirable en sus pinturas y descr1p~1ones, tan natural, oportuno y gracioso en _s~s discursos y aun
en sus coloqaios rústicos y fam1bar_es. No de otr~
modo Milton á quien miran los rngleses como a
' era un ma! _escrito~
. ~n prosa :
un poeta divino,
naciendo de este mismo princ1p10 la op1mon general que calificaba á Cervantes, como dijo Don Francisco Manuel de Melo, de poeta tan infecundo cuanto

de felicisimo prosista.

.

. .

Mas por una fatalidad mherente casi siempre á
la humana naturaleza la poesia dramática (para. la
cual se hallaba menos cualificado que para ningun
otro género de literatura) era sin em?argo l~ ocupacion favorita de Cervantes. Rec1en vemdo de
Argel tuvo la satisfaccion de ver representadas en
los teatros de la corte los Tratos de Argel, la
Numaneia, la Batalla naval y otros dra.~as que
babia compuesto, en los cuales se atrev10 segun
dice á introducir algunas novedades que fueron
bien recibidas, pero que es preciso exa':1inemos
ahora con imparcialidad. La escena espanola que
hasta su tiempo solo babia visto por lo general
composiciones de los mismos farsantes, escritas
con sencillez y naturalidad, sin artificio ni interés
y _representadas sin aparato ni decoracion teat:al,
á manera de unas églogas, diálogos ó colóqmos,
como algunas se llamaron, levantó el vue_lo_ en
manos del M. Fernan Perez de Oliva, de Gerommo
Bermudez, y aun mas en las de Juan de la Cueva,
Cristobal de Virués, Jmm de Malara, ~ algun otro
¡&gt;oeta recomendable. Cervantes cuya aficion á la

�112

EL INSTRUCTOH, O REPERTORIO

poesía se manifestó, como ya dijimos, desde la
otros algarabía y ernn la idiote: y la arroga11cia del
infancia, y cuyos sucesos propios y originales sugemundo, segun sus propias expresiones.
rian tanta materia. para interesar la. curiosidad de
Cervantes se preció mucho de la invencion de
los espectadores, ofreció al público sus comedias
este poema, que sin duda es mas ingeniosa y
que fueron aplaudidas porque la novedad y aparato
discreta que amena y agradable; pero el desahogo
de los argumentos, y su estilo mas popular y conque
dió á su corazon manifestando descubiertamente
veniente que el de Cueva y Virués, debian captarle
su
extremada
pobreza y necesidad, la calidad &lt;le
mas partidarios, principalmente cuando aquellos
sus méritos como soldado y como escri(or, el
poetas no habiendo divulgado ni publicado aun sus
abandono y olvido de sus antiguos amigos, la
obraq, eran mas conocidos en Sevilla y Valencia
indiferencia
y desatencion de los próceres sus
donde residían que en Madrid.
Mecenas,
y
la pertináz injusticia de su mola
Compuso entonces Cervantes de veinte á treinta
estrella, le proporcionaron un desquite público é
comedias que se representaron en los teatros de
ingénuo, en que lució no menos la severidad y
Madrid antes de 1590. Las principales son los
rectitud de su juicio, que la tein¡,Ianza y moderaTratos de Ar9el, la Numancia, la gran Turquuca,
cion de su carácter.
t
la Batalla naval, la Jerusalen, la Amaranta d la del
A
continuacion
de
esta
obrá
que salió á luz en
Mayo, el Bosque amoroso, la única y la bizarra
fines
de
1614,
publicó
Ta
.A'djunta
al Parilaso,
Arsinda, pero de la que se manifestó mas satisfecho
diálogo
en
prosa,
en
que
pintó
con
sumo
donai;e y
fué de una titulada la Confusa, la cunl, segun dice,
desenfado
el
encuentro
y
conversacion
que tuvo
pareció admirable en los teatros y podio. tener lugar
con un poeta novel que le traia una carta del
por buena entre las mejores de capa y espada que
hasta entonces se habian representado. Estas pro- dios Apolo, incluyendole las ordenanzas y privilegios para fos poetas espofioles. El objeto de
ducciones dramáticas de las que solo lns dos prie~tos opúsculos parece el mismo que el del Vi.aje
meras han llegado á imprimirse á fines del siglo
pasado, fueron bien recibidas del público, y como al Parnaso; pero se descubre mas determinadamente el de dar á conocer sus comedias asi las
él dice, corrieron s1t carrera sin silhos, gritos, ni
antiguas
como los que acababa de escribir, y
barahundas, y sin que se les ofreciese ofrenda de
publicar sus quejas con los comediantes, porque
pepinos, ni de otra cosa an·qjadiza, Pero como
teniendo sus poetas paniaguados, no se las pedian
despues abaudonó el teatro y la pluma por algunos
ni
compraban, sabiendo que aquellas hnbian sido
año~, y entretanto se levantó Lope de Vega y otros
representadas anteriormente con general aplauso,
varios poetas cómicos que perfeccionaron la poesía
y que estas podrian obtenerlo por &amp;u novedad,
y en particular esta clase de representaciones, recuando
no por su mérito, respecto á no ser aun
sultó que cuando Cervantes quiso tornar á su anconocidas
del pí1blico. Este desden de los far- .
tigua ocupacion, se encoutró muy atrasado en la
santes, y su interesada parcialidad, hirió tan
carrera, y vió despreciadas sus obras por los mismos
vi\'amente el amor propio de Cervantes, que ya.
que anteriormente las habian celebrado y aplauen
este diálogo manifestó su intencion de dar á la
dido. Esta fué la verdadera causa de su descréestampa
estas comedias, para que el 1&gt;úblico juzdito, como poeta, en los últimos años de su vida.
gase desapasionadamente de su mérito, y de la
A principios del siglo xvu comenzaba á decaer
preocupacion é injusticia de los que las desacrela lengua castellana de aquella dignidad y elegancia
ditaban.
que habia adquirido y con6ervado en el siglo antePara cumplir su promesa é instigado tambien
rior: y eran mucha parte para esta decadencia y
de su pobreza, hubo de exponerse á nue\'os desaires
corrupcion la infinita casta de poetas, que sin otro
y desengaños, pues tratando de vender estas comenúmen que su capricho, ni otro estudio que su
dias al librero Juan de Villarroel, le manifestó este
destemplada imaginacion, profanaban el templo
con ingenuidad que se !ns compraria desde l~go
de las musa,, anteponiendo las vanas sutilezas del
á
no haberle dicho un autor de titulo que de ,u.
ingenio á la nobleza y dignidad de las grandes
prosa
se podia esperar mucho, pero que de su 1;1:r80
pasiones, y el boato de unas metáforas extra,anada. l'tiortificóJe en extr~mo la respuesta por el
gantes y de unas voces latinizadas y oscuras, á la
afün que siempre tuvo de parecer poeta, y en
elegancia y perspicuidad de nuestro bello idioma:
medio
de tal pesadumbre y desabrimiento, volvió
contagio que cundió rápidamente aun entre los
á
repasar
sus comedios y entremeses, que no le
ingenios mas sublimes de aquella época, y halló
parecieron tan malos que no mereciesen salir á la
en el vulgo un abrigo y aplauso tun general como
Ju:i y censura pública. Con este objeto trató
extraordinario. Para oponer algun dique al torde nuevo con el librero Villarr.:&gt;el, con quien se
rente de tanto mal escribió Cerrnutes su Viaje al
concertó al fin, vendiendole el prhilegio, que
Parruuo, imitando al que babia publicado en Italia
J&gt;agó razonablemente. De resultas de este conCesar Caporali natural de Perusa, poeta parecido
venio se publicaron en Setiembre de IG15, ocho
tí él, no menos en su agudo y festivo ingenio, que
comedias
y otros tantos entremeses, con una bella
en su triste y desdichada suerte. Alabó en esta
dedicatoria al conde de lemos, y un prólogo tan
obra á los poetas dignos de este nombre, dándoles
discreto como erudito é importante para la historia
el lugar eminente que merecían en nuestro Pardel
teatro y de la comedia espaiíola. Los títulos
naso, y desterró de él á la muchedumbre de code estas comedias son los siguientes; el Gallardo
pleros corruptores de la noble poesía y del idioma
Espa,íol, In Casa de los Zclos1 los Baiíos de Argel,
castellano, de aquellos que hablaban unos Iatiu y
el Ruftan diclwso, la Gran Sulta1ui, el L1bc-ri11to d~

DE HISTORIA, BELLAS LETf\AS y ARTES.

llJ

\ , no ,er al frente dellos el noml,re de Cerv;n~es
. Y p ed.10 de Urilcmalas.
Amor In Entretc111dll
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ólorro en el cual si no hace su apo og111,
1
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Dworcios,
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entremeses eran·
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il Da
y su pr " ,
d · nadie persuat t
Rujian t•iudo, la J::leccio11 de ws ca«fes e 'do- las disculpa por lo menos, ¿ p~ r1&amp;
ue su autor fuese el mismo que con an o
·da cuidadosa, el V1zca1110 fi11p1 , d.
Gua,
ganzo, a
d Sala- . i~s?oqsabiduría y discernimiento criticó lns malns
'
el Rtlablo
de las ft/aravillas, la Cuei•a e
J 111c1 ,
ti.
ya rebacomedias de su especie y de su emp0 ~ .
ma11ca el Viejo zeloso, y los Hablado7:es.

Af

El 'público mir6 con indiferencia estas obra,, tiendo victoriosamente en uno de los ep1sod1os de
a uella. fábula cuantas razones se alegaban por sus
· ·
y los comediantes no las qumero~
r epresentar
.,
q
r los apasionados de Lope de Vega
sin embar..,o de verlas publicadas. No era estra:,o
ª:!:r~~!J;ar su desenfreno y monstruosidad,_ ó
1
que asi su~ediese cuando ya. Lope de Veg~
inundado el teatro con maravillosas co~pos1c1on~s, ~a burlandose de ellas y de sus oyentes y e~g1ny otros muchos escritores muy apreciables, é ~n- d'ores como se vé en los siguientes versos e su
Viaje al Parnaso ?
geniosos le ayudaban á sostener esta. gran maqu~na
con suma aceptacion y aplauso de los gentes. Dien
A Dios, teatros públicos, honrados
lo conocía Cervantes y por lo mismo lo expuso
l'or la ignorancia, que ens~lzada veo
con franqueza y sioceridad en su prólogo ; y
En cien mil disparates recitados.
fuese que el dictamen de sus amig~~, ó sus pro¡nos
Por las rucias que peino, que. me corro
deseogafios, le hicieron mirar á meJor luz sus co,mDe yer que las comedias end1abl~d~s
posiciones, no se atrevió á encarecer_Ias co~ten:anPor divinas se tengan en el corro •
dose con decir que ni eran desabridas m de,cubiertamente necias.
'.\Ierece acMo exceptuarse de la censura qtd1~ ~est~
"Empero si á Cervantes Je fascinó su amor
•
sobre
sus composiciones dramáficas Io. come
. iatrn 1propio y su propia y natural indulgencia, hasta con
.
talada laE11tretenula,
que mas bien pudiera ener
d'
los mas medianas obras agenns, haciendole formar
or nombre lo:; casamientos frustrados, 6 la come ia
el equivocado concepto que realmente no merecen,
P.n matrimonio. pue, que esta singularidad :parece
no se debe decir lo mismo de sus E11tr':'nescs. Al
;1 ber sido el 'objeto principal que se propuso
leerlos no se puede menos de experimentar . el
~a ·antes en su composicion como lo expresa en
en_
.
sentimiento de que no se hubiese dedicado de mlos
siguientes
versos con que la tinalizn :
tento á cultivar en toda su extension la verd1\de:a
Esto en este cuento pasa :
comedia de ridículo, pintando con su na~ural gracrn
Los unos por no querer,
é inimitable mnestria, los vicios soc1_ales de su
Los otro,; por no poder,
nacion y de su siglo, asi como empezo á hacerlo
Al fin ning1mo se casa,
en bosquejo en estos pequeños dramas. i lo~ cuales
De.ta verdad conocida
son otras tantas muestras muy apreciables de su
1-'ido me den testimonio
genio cómico y de su fino tacto y habilidad para
Que acaba sin matri~onio
La Comedia Entretemda.
hallar y presentar el ridículo, con
verdad y
una franqueza admirables. Este senti_m1ento sube
y aludiendo á esta. misma, afiade al fin de la
m!\S de punto al ver que lejos de dedicarse á tan
intitulada J&gt;edrode UrdemalaJ lo siguiente, con q~e
importante género, para el cual le babi~ dotad_o
al mismo tiempo ridiculiza la turb~ de comcd111s
fa naturaleza de todas, ó las mas necesarias cual'.dade, en un grado tan eminente p~r no , decir ' extra,ngantes y amaneradas de su tiempo:
exclusivo, por el contrnrio, desconociendo o mas
y verán que no acaba en casamienio
bien descuidando tan raro y superior talento, se
Cosa comun y \'isla cien mil vece,;
dedicó de propósito y con un obstinado empefio á
Ki que parió la dama esta jornada,
ot
énero ton bastardo como absurdo, en el cual
y en otra tiene el niño ya sus barbas,
hilo las demas comedios, tan monstr~osas, desay es valiente y feroz, y m11.ta y hiende,
y venga de sus padres ciert~ injuri~,
lifiadas é insulsas. Porque no es de mng~n mo~o
y al fin viene á ser rey de cierto remo,
. ''-le lo que en su defensa se aventuro
atI mmu
l á decir
,
Que no hay cosmografia que le muestre.
el erudito Don Bias Nasarre, el cual en e pro1ogo
Destas impertinencias y otras tales
que precede á lo. seguuda edicion que de las oc~~
Ofrece Ja comedia libre y suelta, &amp;c.
de ellas publicó en Madrid en 1749, se empe1'.o ,
temerariamente en probar que Cerv~ntes l~s h.abm
Por donde se vé que Cennntes tiró á dar en .su
l1echo malas de intento, ó como él &lt;l1ce, nrt1fic1osaE11tretenida, sino una buena y acabnd~ comed1~,
mente malas, para ridiculizar la ~uche~umbre de
conforme á las reglas del nrte, que tan bien eonocia
monstruosas comedias r1ue en su tiempo inundaban
y recomendó en su Quijote, por lo menos una que
y penertian el teatro, y con el Ob'~e t O d e desno fue-e tan monstruosa como las que por entonces
terrarlns de él, así como logró desterrar del mut_1&lt;lo
se dal~an al teatro por Lope de Vega _Y deruas
por medio de su Quijote los libros de caballer10~.
poetas que en todo el siglo x n1 le surtieron con
Si tal hubiesti sido su intento, lo cual es ab~olutaprodigiosa abundancia: y en efecto ee puede asemente falso é improbable, en tal caso, y al ver
gurar de,de luego que es de todas ellas la que mas
el infeliz y desgraciado desempefio de este supuesto ,
intento po&lt;lrinmos dudar con sobrada razon ~ue \
el nut;r de las referidos ocho comedias pudie~e
• Edicion c1:.sica de las obras cscogi,hs lle Cervantes por
haberlo si&lt;lo del inmortal Quijote. Y á la ver&lt;la&lt;l 1 Don Asustin G~rcia de Arricla.
Q
To11. \'lll.

?ª ª

1ª

º?ª.

�111

EL l~~TIICCTOH, O HEPERTOHIO
guarda c·l tono, el cnrúctcr y l·l estilo scnrillo y
1rnturnl de la ,·crdndera comedin, y asi111i~1110
la que mas se ncercn {1 In observnncin de la~ reglas
de cstn.
El 'l.h1to de .Jr9d 110 tanto merece el uou,brc de
comed in cowo el de una simple relacion lastimo:;a
Y trágica 1ior lo eomuu, &lt;le lo, trabajos c¡ue padecinn los cautivos cristiano~ en poder de !,is inticlcs,
en cuya piutura entran tnmliicn las reprobadas
costumbres de unos y de otros, cuyos sucesos son
tanto mas creibles en In plumn del nutor, cunnto
&lt;¡ue por 61 pn~nron muchos de ello~¡ y nsi ~e
introduce en ella á ~í miRmo como historin1lor
·verdadero. No ~e advierte en esta comedia unn
nccion pl'Íncipnl 1i que e:;tcn subortliwulos los
ilemas iucidcntes, y si nlgun epi~odio ¡,nccle ocupar
el lug-ur de elln, es la complicacion de afectos de
amos y de c~clavos. Tampoco se oli,crrnn In,
unidades de tiempo ni de Jugar: en elln iutrod11j11
s~1 autor figuras morales. La Xccesidad} la Oca~•on IIC'oqnu á A urelio pnrn que ronde~cienda cou
las importunas in,tnncins de Zarn. Fácil huhiem
sitio y mas nntnrnl poner estos discursos en Loca
&lt;le lns Jl('rsonns ¡ pero e~tn in\'encion fué tan del
g11,to de Ccnnntes que se precia ue haber ~ido d
¡1rimero que introdujo en el tentro las figuras 1110rnles con general aplauso; si bie11 muchos niíoti
1111tes Jns rnmos introducic.ln~ en ln cornc&lt;lil\ e.le ln
JJuquesll de la Rosa, imprc~I\ por Juan de Ti11101Jedu _el nfio de IJGO, por Alonso 1le ,.E-ge, poeta
Y rcpre,rutante, como Jo fué por 1u1ul'IIO~ tiempos
LPpc de ltucdn.

Ln X1111ia11cia, tragedia e11 cuatro netos ó jornada~, se fu1Hla en un hecho l1i~tórico liarlo conocido
Y glorioso ¡,nra fo nncion (•s¡,afiola. Auur1ue e;.ta
composicion es mns rcgulnr y de 111ucho mayor
mérito 1¡11e el Trato de ,lr9d, y auuc¡uc ti~ne
Lellezns por !ns cuales merece ser colocac.la entre las
~ejore~ obras ele! mismo géuero de n')uella época,
&lt;lista lia~tante de la perfeccion {1 que ha Pido llevada en nuestros tiempo~ la tragedia: diferencia
que ~e pulpa muy luego si se la compara con la
tragedia que sobre el mismo argumento ha ciado ni
ten tro español á fines del siglo pasndo el benemérito Don Ignacio Lopez de .Aynln. Sin embargo
las be_llezas de que abunda unidas á In fidelidad y
exactitud con que Cervantes describe las circunstancias del sitio y catástrofe de Numancia ni
.
.
'
mi,mo tiempo que hacen muy interesante esta
trngedin, y disimulables sus falta~, justifican el
aprecio que de ella han hecho tanto nacionnlei
como extranjeros, y particularmente estos últimos
entre quienes ha sido traducida. Estn tragtdia y
el 1'rato de ,lrgel no fueron impresas hasta el nño
de 178 f en que las publicó en )fadrid Don Antonio
de Snncha. Ademas de sus comedias y de las
¡Jiezns de verso de que hemos hecho mencion escribió Cervantes un gmn número de poesías sueltas
en diYersas ocasiones, yn en elogio de las producciones &lt;le sus amigos, ya en los certámenes poéticos
que c,tal.ian entonces muy en boga, t, ya en conrnemorarion de algun acontecimiento político ó
s~1ceso público notnlile. Los límites &lt;le un perió• &lt;l1co 110 nos permiten hacer mencion indi1 i&lt;lual de

l&gt;E 111::i'l'i lHI.\, ll ELLAS LETHAS y AHTES.

totlas sus compo,ic:iones e.le esta clase r¡uc lleg:m,11
tí publicarse, (1 mas &lt;¡ue fuera de poro intercs l"•lu
nomenclatura á no insertar las pocsias mismas.
En el cx,ímeu ele las obras del inmortal Ccrrnult's
hemos comenzado por !ns poesias y el teatro, ¡,orque sicudo lo mns débil de ellns anelfoamos desemLarnzarnos cuanto antes de la parte menos
agradable de nue~tra taren. Pasaremos nhorn Íl
exnminar sus producciones en prosn sobre las
eunles e,trilia la fnmn unirersal de este peregrino
ingenio.
L.\ GAL.\TEA

Que hahin compuesto y concluido parn fines ,le
1'3~3, fué ln primera obra suya que se puLlicó: uo,eln pa,torul, acomodada nl gu te, de ar¡uel tie;npo,
enracterísticn &lt;le la edad juvenil de Ccrrnntes, y
en que satisfaciendo su inrlinncion (l 13; porsía y ni
cultirn do rn lengua propia, quiso acreditar la
fe&lt;'undiclnd de su in,.enio,
dnr á conocer alguuns,
o
&lt;le sus nrrnturns ó sucesos particulnre$, alabar a
los pocb1s &lt;¡ne ento11ccs florccinn, y dirigir ú In
e.lama objeto de sus nmorcs, 1111 obsequio tanto mns
delicado y nprecial,le en ar¡ucllo:; tiempo,, cunnto
se procurnbn salvar el pudor y Jecoro propio &lt;lcl
sexo, con la artificiosa alusion de trn5Jadur ú los
campos !ns situaciones ele aquella pnsion, pint{mdola nl natural entre el cnndor y la inocencia ,le
sug moradores.
El mi,,mo Cervantes indicó en el prólogo que
muchos ele Jo, pn~t0rt',; de su noycJa ,olo lo era11
en el traje¡ y el ejemplo de Rodrigo de Cota, autor
de lri Cde.-ti11n, y de HIS coetáneos J orgc de i\lontemnyor, Luis Gnlvez de l\Iontnlrn, y sobre totlo el
testimouio de Lope de \'egn eontirmnu rp1e Gnlntca
no fuf una )'Crsoua ideal y fingida, sino rt":,l y
rcrda,lera. Eucubirrto Ccrrnutei; L.njo el 110111b1c
de Elido, pustur t:11 ltlS rihernadd Tr¡jo, rcfü,re sus
nmon'..S con Gnluten, pa~torn 11acida c11 las uril/1is1ÚJ
aquel río,; y romo ni mismo tiempo que Cl•nuutes
pulilicaha e,tn, nHnturas, ¡;nlnnteaLa ;Í •ma d.inm
principal ele la, illn de Esr¡uh-ins lfomad1t l),, Cutaliua de Pnlncios Snlnznr y Yozmediano quien,
como dijimos en su biografia, Yino dcspues á ~er
su esposo, no puede quedar duda de que esta fué
la Yer,ladera Gnlntea ¡ nsi como tampoco pUl'ilc
hnLerln de que bnjo los nombres d-0 Tir,i, Dnmon,
:'llefüo, Sirnho, Lauso, Larsileo, y Articloro, introdujo en aquelh fábula á Francisco de Figueron,
Pedro Lninez, Don Diego IIurtaclo de l\Jenclozu,
Luis Gnlvez de )fontnh·o, Luis Bnrnhoun de Soto,
Don Alonso de Ereilla y :Micer Ardrés Rey de
Artiec.ln, todos amigos suyos y muy celebrados
poetas de aquel siglo. Ya en primero de Febrero
de 1584 babia examinado y aproLndo esta obra por
ore.len del Con~cjo llcnl Lucas Grncian Dauthrn,
cnlificándola de prorncho~a, de 1nucho ingenio, Je
galana im·encion, y de ensto e~tilo y l,uen lcngunjl':
á cuyo dictúmen ,e unieron los elogios particulares
r¡ue la dieron Luis Gnh·ez de i\Iontaho, Don Luis
de Yargas Manrique y Lopez )Iuldcm1ltll&gt;) ,¡ue
corresponc.lieron 1í la nceptnriou que &lt;le•puc• tul'o
en E~pnñn y entre !ns naciones estrn11jera~. Pcm
e~tos a piamos tan generales, y nquellr s elogio. tun

• 1•
han ,cni,lo ni pueden 11
va:;:os é indctcr111111a, o,, uo '.
·l· ·uantlo In 1
sen ir ahora de rrgln
filosofia, 1
criticn, ilmt_rnda por e -~~cio , rcctilicn nuestra, \!
llirige Ygobierna nueSlro J
? · · s In Galaica \
itleas. Examinando por estos prrnc1_P'.º
ril ó \
"d 'ndola como uua co111po~1c1on pasto '
y con~• era
(s un la llama su autor), hacomo una égl~ga .eg
admira la belleza
liaremos que s1 por uun parte i_ws
. In
li&lt;l d le la,; descripciones, el &lt;lecoro )
y nnturo. a l
trata del amor, h1 nriednd y
ngmlein con que se
la. cxcekntei; situaciones \\
contrn~te de los afecto,, , " .
"d d In
t ta gracia y oportum a ,
uprorcchadas eou a11 1 l • .e y ll\ fccumlic.lnd 11
cultura y lmcn uso de engnuJ , ·cr unos ,nstore,
del inneuio, cxtraiíamos por otra'
llt·tud "
º
J
demasiado
eru&lt;1·itos Y filo5ofo~,, una mu¡ incciou
de episodi~s qu~ ~fnscnudfo ~en los
0
Prodictalic.lnd
i,Tt
el mterc, y cou un
principnl, de 1 1 nn , . _; , cuadro con otros
• d ¡ · mer tcrmmo uc 1
personnJeS e pn,
. d
b . In conexion y 1
&lt;le un ór&lt;len inferior, sm escu nr.
iriu,,·a
de
altrunos
sucesos
accesorios
con el l .
10
ana 0 1
0
.b
• su c.le•en. ni ni el modo con c1ue contri uyen a . .
c1p
,
.
or
e-to
que
Cervantes
qm~o
¡. ce Se ereenn P
~
•
. mas 1
~ •
1 de del caudal de su mve11c1on, ,¡ue
bien hacer acnory modera,lo en In dL•posicion de su 1
parecer par
•
a y ,'
.
Hefiriendo ¡1or consiguiente 1o nquez
fabulo, l
fl .d cJ ú la prudente y juieio,a eco- 1
uuu _h1 super u~: hn duda que él mismo conoció
nomnl; porque
. Y_
do &lt;li,culpas de los uuos
to· defectos ya ant1c1pan
e, ,
. Jono "ª 11idiemlo intlulgencia de los otros
en su lHO o , , '
t
no conhasta que saliese In tiegundn par e, qucal .
, 6, aunque parece 1n t em·a adelantada. tiempo
clu)
de su fallecimiento.
d ¡
·
eo ns
Suspemlcrcmos
11or h O), nuestro exámen
,
el
b
ti Ccrnmtcs~dejnndo pura otro numer'
º1 rnls cNo.. elns el incrcnioso
Hidalgo y los 'L ra0
e e as 1 ' · ,
d
•stro
,
·o
.
d.,
l'ér~ilcs
las
tres
obras
maestras e nuc
b •'J ~ ....
'
tlouoso e,critor.

t~r\t~,:!:~~ ,\~ 1:

l

ROMA .ANTIGUA y )lOOEH~A.
p 'TA que miras grande Roma ahon1,
1Í~icsped, fuú yerba un tiempo, fué collac.lo;
l'ri111ero apacentó ¡,obre_ ganado~
Ya del mundo la ,·es Rema _Y seuorJ.
Pucron en estos atrios Lnm1a y ~lora
De unos ac.lmiracion, de otros eme.lado i
y In que pobre Dios tuvo en el prad~,
Deidad preciosa en alto tom~lo adora.
Jo\C tronó sobre desnuda pe!in
Do111le se ,·en subir los cha¡nteles
.\ sncarle los rayos de In mnno ~
Lo ,pie primero fut'.·? r~ca dcs~eua;
Senado rudo, que nst1cron p1el~s,
Jh ley nl mundo y peso nl Oceano.
Cuando nnció la dieron
Mnro un arndo, Reyc, una lol,a,
y 110 c.l&gt;;:Sconocieron
Lu leche, si e,te mata, y aquel rut.a.
l&gt;io,es c¡ue tmju hurtados
Dd Dáuao fuc;;o la ¡,icdml Troyuu.;,

a:a~

Fueron aquí hosreoa(los .
·11ann.
Con fácil pompa, en devoc101~ ,1cos
Fuó templo el bosque, lo~ pc11n, . . .,
Víctima el cornzon, 1os diose.s ,aras,
11
anos
y ¡,obre y eomun fucgo en e•tos
,
.
los
&lt;los
hcrwano~.
08
Los [!randcs remos
A'i1i sed de los bueyes
, · T"bre
¡;nnto ll ,
De Evanc.lro fug1tt\'0
J
l
Sinió: de,pnes los Cón,u e~, ¡0 3 e) es
Con sangre le mancharon,
Le crecieron con llnnto
. . iaron.
·
De los reinos que un t .ie~ po n1insio1. ,
· 'los en caden.i
Fné triunfo suyo, Y vio
El Danubio y el Rhcno,
'
T · ameno, .
L . dos Ebro~ y el pac.lre l\JO
03
'
•
la arem1 ,
Cano en hi c~puma y l'OJO con
y el Nilo á quien l1an dado,
,
Teniendo' hechos de mar, nombre de., r10,
do
• v;en
• cJ o ue ha guarua
No ~in envidia,
Su cabeza de yugo y senono,
Defendiendo ignorada
., .
La libertad que no pud1. era nrumua •
El ue ,or siete bocas derramado, ,
q plata
, 1 Y cmv'\
. ·•· l hiilrn espmnautc,te
y de
Con siete cuellos hiere el mar so~an '
Sirviendo en e1 •im ·iern0 y el .estio
A E"ipto yn de nube yn. de no.
Anu'ºc.1aron nl Tibre cuello Y frentero·
Puentes en lnzos de alabastros pu •
Sobre ¡ieÚatiCOS duros,
. e
Llorando tn11tos ojos su cor~1~:te;111crnlda
Que nun parecen en campo•
lc.l
Los Jlllentes Argos y pnv?n la cspallorº;s
1 f'bnca~ e¡11e
Donde muestran as ~ llc·,··111 las hora,:
La fncrzn. que en los pies
, l se"uro~
·
o,.,J ma ª .·,
Pues vencil\os &lt;lel t1emp
Pelirrros son los que antes f ueron muro,,
.
Queºen s1·etc montes círculo formaron,
Done.le ú la libert.nc.l ele las nnc1oues
Carcel dura cerraron.
Trofeos y blasones
Que en arco.. diste ú. leer á las e~trella~,
y nosé s1. u, env1· &lt;liar á las lilas de ella.&amp;,
i o Roma generosa !
.
Se11ultndo, se '\'en, done.le se v1cron
Los or"ullosos arcos,
Como ~n espejo, en la cor:ie1~te undosa:
'fan emidiosos hac.los te ~1gmcron,
Que el 'l'ibre, r¡ue fué espejo ú. su hermosura,
Los dá en sus ondas llanto y sepultura.
y las ¡&gt;uertas triunfule~,
Que tllntn ,·anidad nli1Deutaron,
Hoy ruinas desiguales,
Que ó sobraron al tiempo, ó pP,rc.lonaron
Las 'guerras, yn cad11co11, y i~ortales
.Amenazan donde autes admiraron.
Los dos rostros de J nno
Burlnste, y en su templo y _ara apenn11
Hay yerba que dé somLr:i ~ los nreua,,
Que primero ntloró tauto S1eano.. - .
Donde antes hubo oriículo~, hoy herab'
y desennsnlias e.le los nitos templo,,
\'uchcn á ,er riberas las riuc'.11s:
Los •1110 fueron palacios s011 •'Jem11k.:

2,

�ll(l

Las ¡&gt;eñas que vivieron
Dura vida con almas imitadas,
Que parece que fueron
Por Deucalion tiradas,
No de ingenios á mano adelgazadas,
Son troncos lastimosos,
Robados sin piedad de los curiosos.
Solo en el Capitolio perdonaste
Las estátuas y bultos que hallaste:
Y fué en tu condicion gran cortesía,
Bien que á tal magestad se le debía.
Allí del arte ví el atrevimiento,
Pues Marco Aurelio en un caballo nrmnclo,
El laurel en las sienes anudado,
Osa pisar el viento,
Y en delgado camino y sendas purns
Halla donde afirmar sus herraduras.
De Mario ví y lloré desconocida
La estatua, á su fortuna merecida :
Ví en las piedras guardados
Los Reyes y los Cónsules pasados :
Ví los Emperadores
Dueños del poco espacio que ocupaban,
Donde solo por señas recordaban
Que donde sirven hoy fueron señores.
¡ O coronas, ó cetros imperiales,
Que fuisteis en Monarcas diferentes
Breve lisonja de soberbias frentes,
Y rica adulacion en los metales!
¿ Donde dejasteis ir los que os creyeron?
¿ Cómo en tan breves urnas se escondieron?
De sus cuerpos sabrá decir la fama,
Donde se fué lo que sobró á la llama.
El fuego examinó sus monarquías,
Y yacen poco peso en urnas frias,
Y visten, ved la edad cuanto ha podido,
Sus huesos polvo, y su memoria olvido.
'rú, no de aquella suerte,
Te dejas poseer, Roma gloriosa,
De la envidiosa mano de la muerte:
Escalóte feroz gente animosa,
Cuando del ánsar de oro las parleras
Alas y loa proféticos graznidos,
Siendo mas admirados que creidos,
Advirtieron de Francia las banderas:
Y en la guerra civil, en donde fuiste
De tí misma teatro lastimoso,
Siendo de sangre ardiente, que perdiste,
Pródiga tú y el Tibre caudaloso.
Entonces, disfamando tus hazañas,
A tus propias entrañas
Volviste el hierro, que vengar pudiera
La grande alma de Craso, que indignada
Fué en tu desprecio triunfo á gente fiera,
Y ni está satisfecha, ni llorada.
Despues, cuando envidiando tu sosiego,
Duro N eron dió música á tu fuego,
Y tu dolor fué tanto,
Que pudo junto ser remedio el llanto,
Abrasadas del fuego sobre el rio,
Torres llovió en ceniza viento frio;
Pero de las cenizas que derramas
Fenix renaces, parto de las llamas,
Haciendo tu fortuna

11 í

DE JlU:iTOlllA, BELLAS LETHAS Y AHTES.

EL lNS1'1lUCTOil, O REPERTORIO
Tu mue1-te vidn, tu sepulcro cunn.
Mientras con negras manos atrevidas
Osó desanudar de sacras frentes
Desdeñoso laurel, palmas torcidas,
Que fueron miedo sobre tantas gentes,
Hurtó el imperio, que nació contigo,
Y dióle al enemigo :
Pero tú, ó fuese estrella enamora&lt;ln,
O deidad celestial apasionada,
O en tu principio fuerza de la hora,
Naciste para ser Reina y señora
De todas las ciudades.
En tu niñez te vieron las edades
Con rústico Senado;
Luego, con justos y piadosos Ileyes,
Dueños del mundo, dar á todos leyes.
Y cuando pareció que babia nralmtlo
Tan grande Monarquía,
Con los Sumos Pontífices, gobierno
De la Iglesin, te viste en solo un diu
Reina del mundo y cielo y del inliel'no.
Las águilas trocaste por la llave,
Y el nombre de ciudad por el de nave,
Los que fueron Nerones insolente$,
Son Pios y Clementes.
Tú dispensas la glol'ia, tú la pena,
Y á esotra parte de la muerte alcan;i;a
Lo que el gran sucesor de Pedro ordena.
Tú das aliento y premio á la esperanza,
Siendo en tan dura guerra
Gloriosa corte de la Fé en la tierra.
QUEVEDO,

TRAKQUILID.AD.
LA. tranquilidad de espíritu y la paciencia contribuyen sin duda eficazmente á la cura de las enfermedades. Esta es probablemente la razon por
qué no sufren los animales indisposiciones tan
prolongadas como el hombre. No reflexionan
como nosotros ni piensan en el porvenir: suften
sus males sin pensar en ellos, y se restablecen
simplemente por medio de la temperancia y el
reposo.

EL CUERVO-FABULA.

EL cuervo observó que el águila cubría sus huevos
durante treinta dias: " lié aqui la .razon," dijo
entre sí, " por qué los aguiluchos son tan fuertes
y tienen la vista tan penetrante: bueno; yo tambien probaré á hacer lo mismo con los mios."
Desde entonces el cuen-o tnrdtt treinta dias en
empollar sus huevos, pero sin embargo no ha sacado
nunca otra cosa sino cuervos.

MALTA, Y LOS l\1ALTESE$.

-,,\
,,,

1~ 1

~t

SEl:ORA MALTEtiA Y St; CRL\ DO

tomaron en su levantamiento una actitud tnn imDESPUES de haber referido sumáriamente al prinponente y desplegaron tal energía y decision, que
cipio de este número y el del mes anterior, la hisel general Vaubois, acostumbrado á considerarlos
toria de la Orden de los Caballeros de Malta desde
como unos miserables aldeanos, no podía volver ele
su origen hasta que fueron expulsados de esta isla
su sorpresa. Desde aquel momento se cerraron las
por las tropas francesas en 1708, daremos ahora
puertas de la Valletta y las tres ciudades, y las
por via de complemento una sucinta noticia de las
tropas que las guarnecían permanecieron durante
vicisitudes y estado político y social de Malta,
dos años en un estado de bloqueo. Durante este
desde la invasion de las armas republicanas hasta
largo
período dieron pruebas los malteses de un
hoy.
ardor patriótico y sufrimiento que pocos pueblos
Cuando despues de la toma de Malta continuó la
han excedido. Unánimes en su objeto, tomaron
escuadra francesa su viaje bácia Egipto, dejó Natodas SU3 medidas con orden y prudencia. Recopoleon en la isla una guarnicion de 4,000 hombres,
gieron armas y establecieron un sistema que reguá las órdenes del general Vaubois. En menos de
larizó sus operaciones, dividiendo sus quintas ó
tres meses la conducta de los franceses había irrilevas en cuerpos ó batallones distribuidos luego en
tado á los malteses al extremo de causar una insurlas torres que guarnecen la costa y por las poblareccion general y repentina. Muy pocos oonquisciones de la isla, con casi tanto orden como un
tadores ha habido que obrasen con tan poca disejército regular. Fueron vanos cuantos esfuerzos
crecion como los franceses habían manifestado
hizo el general francés para entablar una recondesde que tomaron posesion de Malta. En tan
ciliacion ; sus mensageros eran siempre detenidos
corto período abolieron los títulos y rangos, reorgaen calidad de prisioneros, y muy luego percibi6
nizaron todos los establecimientos, instituyeron un
que los naturales tenían bastante firmeza para pernuevo gobierno y municipalidad, y fundieron la
sistir en la empresa que habían comenzado, á pesar
¡&gt;lata de las iglesias. Hicieron alteraciones en la
de que se hallaban basta entonces sin auxilio.
ley enfitéutica y publicaron un decreto mandando
Con mas de 6,000 hombres bien disciplinados á sus
que los hijos de las familias principales pasasen á
órdenes (los soldados y tripulaciones de los buques
Francia á recibir su educacion. En una palabra
que habían escapado de .Aboukir se le habian inlos términos de la capitulacion fueron consideracorporado) no podía efectuar una salida con fuena
dos como nulos. La causa ostensible del levantasuficiente para imponer á sus enemigos, pues los
miento, fué una tentativa que hicieron los franhabitantes de La V alletta, animados por el ejemplo
ceses para despojar las iglesias de sus colgaduras
de sus compatriotas é irriiado11 con los crecidos
de rica seda adamascada. Los habitantes ele Malta

�llH

EL INSTIWCTOH, O HEPEll'l'Ol!IO

impuesto8 qnr. Fe les ex1ginn, asi como !ns privnde Amil'u~, dchian las tropas inglc,as ha her el'llciones consiguientes á un estado &lt;le sitio, no po&lt;linn
cuo&lt;lo á )Jaita siendo esta ihla restituida ti loti
ser almndonados á sí mismos dentro tic las 1ruralla~.
caballeros de San .T unn, á con&lt;licion de que no deSe asegura que durante estos &lt;los aííos perecieron
beritt de haber "lcngu,1" frnnccsn ni ingle~a, transsobre 20,000 personas de miseria y necesidad, pero
firiendo los privil&lt;'gios de nmbn~ á una mnlte,a 11uc
en medio &lt;le sus padecimientos y dificultades, reusó
deberia instituirse. Pero antes de que se cumel pueulo oustinadnmente In oferta que le hicieron
pliesen csta3 condiciones drl tratado voh-icron ú
,·arios de los caballeros por quienes linbia sido tan
renovarse las hostilidades, y &lt;lurnntc la obstinada
cobardemente abandonndo, de unirse á los palucha que mnntu\'O la Europa contra Napoleon,
triotas y auxilinr en la expuls1on de los invasores.
permaneció la isli1 en poder de los ingleses, y vino
En cuanto á los franceses sufrieron las calamitla&lt;les
á ser el cuartel general de las armas britúnicns en
del sitio con su característico buen humor. Forel l\Jeditcrr-áneo, el punto de reunion de los buques
maron jardines dentro de la pinza en los cuales
de línea, y el emporio de 1111 comercio activo que
cultírnbnn frutas y hortalizns. Hubo tiempo en
le estaba negado á la Inglntcrra en los dcmas
que unn libra de cerdo fresco se ven&lt;lin á 30 reales;
puertos continentales t.
carne salada á 15; el pescndo mns ordinario á 11;
Cuando se estableció la 110z definitiva, fué foruun gnllina 250 rs. ; un pichon 50 ¡ una libra de
malmente reconocida In isla de Malta como unn
azucar 01 rs. y 17 mrs. ; de café 107 rs. 21 mrs.;
parte integral de los dominios británicos en los
un:i rata gorda 7 rs. 16 mrs.
tratados que firmaron los representantes de las
De~pues de la b:italla del Nilo• el almirante
potencias europca9. Obtuvieron asi los malteses
N clsoii que babia llegado á interesarse vivamente
un soberano de m eleecion y bajo el poder marí1&gt;or los malteses, envió cuatro na \Íos &lt;le línea
timo de la Inglaterra aquella protcccion que su
portugueses y dos fragatas á bloquear á Valletta ¡
posicion insular lince indi,pensable á su pro,periy poco mns de un mes &lt;lespues se presentó él
dau.
mismo con cntorce navios de guerra é intimó la
A la cabeza de la ndministracion pitblicn en
rendicion 11 los franceses quiP.nes respondieron con
Malta, se halla un gobernndor auxiliado por un
una lncónica n&lt;'gativa. Lord Nelson se ,·ió preciConsejo de seis individuos. Los molteocs disfrutan
sado ú abandonar la isla, hallándose sus nnios
de las mismlls consideraciones y privilegios que los
muy desmantelados, pero dejó una escuadra portuingleses residentes en la i~la. L:1. justicia es disguesa para mantener el uloqueo. Desde entonces
tributiva é igual para todo~, y grndualmentc se
las esperanzas de los malteses se fundaban solo en
han
ido haciendo en favor del pnis nuevas conNchon y el gobierno británico. El rey de Sicilin
cesiones que tienden directamente ú hacer menos
los hnbia provisto de pólvora y btílns, y de~pues
oneroso y perceptible el sentimiento de In depenlos autorizó para extraer trigo á crédito de los
dencia
nacional. La oficialidad de las tropas malgrnneros sicilianos. A principios de 17!)!) In situntesas
que
antes era exclusivamente compue,ta de
cion &lt;le los malteses era ya muy ventajosa. Poringleses,
lo
es hoy en su mayoría de naturales del
mó,e un Congreso de que era presidente un cnpipais los cuales disfrutan de igual grado y considetan de navio inglés, y bojo cuya direccion fueron
racion en el ejército Lritónico: lo mismo se rnrifica
ndministrodos los ramos civil y militar. Se autoco11
los empleados civiles asi como con las autoririzó y negoció un empréstito público; rcguláronse
dades
de la isla. Se bon mejorado las leyes y
los derechos de aduana, y fueron constituidas dos
ordenanzas de comercio; se han fundado escuelas¡
bahías en puertos para el comercio. .l\Ionteniuse
se ha cstublccido In libertad de imprenta, y aun se
entretanto con toda rigidez el bloqueo pc,r mar y
ha declarado á la lengua italiana como idioma ofitierra, construyéndose baterius que teninn á los
cial y de ley.
~itioJos en alarma continua. En Diciembre de
No ofrecen los malteses diversidades notnules
17!)!) fueron reforzados lo~ malteses con nrios
de carácter. Las maneras de los habitantes del
regimientos ingle~es y sicilianos formando el que
campo pre~cntnn una combinacion de !ns del su&lt;l
titulaban ejército aliado del sitio de la Vallettn.
de Europa y de la costa fronteriza de Africa con
Eu Setiembre de 1800 hizo r,roposiciones el genealgunos rasgos característicos de la Turquía y de
ral Vnubois para entregar la plaza, firmándose un
la
Arabia. Los campesinos tienen generalmente
neta de cnpitulacion el dia ;; en virtud &lt;le In cual
los
labios gruesos, la tez muy morena con qjos
se permitió á los franceses salir de In fortaleza con
negros muy Yivos lo cual dá á las mujere~ un c;tilo
todos los honores de In guerra hasta la orilla de la
de belleza oriental. Los ojos negros no son sin
mar, donde &lt;lebinn deponer las armas. llabia
embargo
tan universales que no se ven frecuentedura,lo el bloqueo &lt;los años y dos dins. La escuamente
en
las aldeas el ojo azul de la Europa setendra inglesa entró en el puerto el &lt;lía siguiente en
trionnl. Nótase en muchos individuos el cnbell&lt;&gt;
medio de las aclamaciones del pueblo.
Lonl Nclson lnbia prometido á los malteses que
¡1er111nnecerin11 bojo la proteccion de la Inglaterra,
la Rusia y la Pru~ia hñ ta la paz que tuvo despues
t Con el fin de menoscabar la preponderancia mercantil
lu,;-ar en lS0-2. Segun lo estipulado en el tratado
de fa lngbterrn y ouliga1fa á acceJer lt 111 pai COll'i'Jü inútilmente la habi:1 convidndo, estableciú Naroleo~ en los
tiempos úe su ¡1rospcriJaJ el Humado Sistema Coutineutal
por el cual qucJaban excluido;; los buq11cs ingloscs de cu·
• \'i~u L! !n,truc!or, lomn vu, p:.,; l.
ruerciar en lo, J&gt;uor(os &lt;!el continente.

,

lHl
DE JT($TOllL\, TIELL,\$ Lf:.Tn.,s y AHTF.S.
1 h:illitn ,lispnrsln~ en mc~ns ú r5pfonndns ~it11n1lns
·nd'icnr
¡
1 que parece 1
• ¡1rMctlrnci:1 nfrirnnn.
.
forma de esealo nes-, ,~- es grnude la lahor
. ,¡ne
j~~~:~e de los naturales tiene bastante nnnlog1~ i en
cm¡,lcan
los
naturales
para
hacer
pro1luct1vo
l&lt;'r'
.
al de ]ns espnííolM en general, y ~ le
!ns muJeres
pue·to las clases unjas, 111 de
reno de tlln difícil nccl'so.' l,'na n'.ita,l,, po~o
los hombre~, por su •
b d
,
de la su11crfic1c de la isla, o s1 a un.1
lo~ catalnnes de Espoíín, como se ve por el gr~ a o 1 o mrno•,
.
.
Al
"0
OOU
fnnegn&lt;las
de tierrn, est:i cult1Ynt!a.
~o~ a. este artículo. En Ji¡ alta sociednd
que ncompaua
p •
~o'n
y
granos
son
los
dos
principales
productos,
ron
se usa el traje unher,nl de los salones de ar1s y
. 1 'ti d el primero cuyo ,·!llor anual nsLondres.
1
p~rttcu
a GOú,000 pe~~s
c1ende u unos
" fuertes. La cantidad
Puede en general decirse de los ma te~~s que
de
grano
que
produce
In
isla
uasta sola para e1 conson &lt;le carácter amable, sóbrins, pacíficos e rndussumo
de
una
tercera
parte
del aií~. El nlgodon
~riosos y muy sufridos en la adversidad. G~stnn
halla
salida
en
el
mercado
de Gcnorn, ¡,ero b
much; &lt;le la música, del baile y de otras d~ver'l es hilado en la i~la. El gnmu.lo
el
mnyor
parte
e
e
sioncs análogas, y son muy JJUntuale~ ~ estrictos
. te eIe unos ·~,000 cabnllos, mulns y asno~,
con,1s
d
en la ouservancia de los deberes reltg10s0~~ 1_m(estos
últimos excekntes) 6,500 cnbezus de gnm, o
dicndo asegurarse que apenas t .iene la reh,.1on
-~
católica en parte nlguna del mu~_ºº. prosehto; ' rncuno, 12,500 de ganado lanar, y 7,000 cabra,.
Lns hortalizas y la fruta se &lt;lán en grande nuunes Le
mas ce1osos. E l número de eclesrnshcos
. . .
dancia y rnriedud.
.
proporcion de uno por calla cien rnd1\1tluos.
ns
Se cnlcula que las &lt;los terceras partes de la ~•erra
ialcsias en las nldeas son espaciosas, y se celeura
de cultivo pertenecen ol clero y ni gou1~rno.
; ellas el servicio divino mejor que en muchas
.
• se d e01cnn
·
Pocos pro1uctnrios
I1or sí á la ngnculciudades del Continente.
tura, sino que arriendan sus tierras grneraln'.cute
Libre de la complicncion de causas y efectos
por término ilc ocho nfio~. El ¡m·cio de lit tierra
diYCrsos que co11fun11en y perp1CJ· an ni ob•crvn1lnr
-'
I'
de mejor calidad es de unos 2,,0 pesos por fa_nede la sociedn1I cn lns capitales populosas de hu ropa,
1 &lt;&gt;ndn. La pobreza gencrnl que reina en la isla
dcs1le )11!'go ~e echa ,le \'Cr el estatlo s?ci11l de ¡,'.s
haLitautc; en }¡\ isln de Malta. Sensible es dcc'.r 1 :1canzn iguaimeute al propietario, ni rentero_ y al
aldeano. Es tnn considcrnblc el valor de In ~1e~r,1
que la pobreza, la inseguridad de ob_tencr _nhque el producto es nbsonido en l:i rcnt~, y In i'.111ca
mN,tO In mcmlicidnd temporal ó lm~nh~nl, o In
\'entaja que ~nen el rentero e, su prop10 tr,ll,~Jº en
clepen:lcncin de alguna institucion cnr1tat'.~·n, ~o~
los hechos &lt;1nc primer,l llnmnn. la ntcn_c1on de ' cnlida!l de jornal. Acn,;o n~ hay entre cu•.11!º•
cinco de ello~ que ¡,osean los implemento~ nccc.~ohscrrndor. La pol,lacion hn crecido comul_erahle. de Ia la'·or
11
rios
u , (1 ¡1csnr de que• en, una. peqncua
mente, mientras &lt;JUC los medios de proporc•:m~r el
sustento no han aumentn1lo durante los u!Utnos ·: labranza hastnri,1 la suma tle diez a &lt;¡~mee pc,os
. I,OsJ·ornales del tn1lmJador
• antes mas Licn han ifüminui1!0. Ln pohlapara comprarlo~.
. , camt .
auos
.
· r ooo
pe~ino
no
pa~nn
ile
dos
real_cs
y
mcd10
a rr,
cion 1111c hace tres siglo, a~cemltn so1o u ..,, . \1
almas se hallaha en un estado miserable: en _el d1a ' ralcs de \'ellou diarios en el tiempo mas ocupado
~el ,1íío: y aun nsi la mitad de los ln!&gt;rndorcs ~e
~" 000 hnbitnntes. En .H:13-j el- numero
pnsn &lt;1e 1,,,,,
¡ ¡
hallan imposibilitado, de ¡,agnr sus JOmalcs en
~
•'l
-i'J&gt;
"
el
de
nacidos
3,3.j(j
&lt;
n111
o
rile
tos
e
muer
-,
•
,
d
dinero YCrificúndolo en frutos, generalmeute algoun exceso &lt;le 861. Los malteses se cns~n muy
:
elon, t'ri,,
."º y ceLada, ó ¡rnn: los cuales. rnlunn
,
jóvenes, y con muy pocas espemnzas de mt'Jorar su
siempre
ÍI un precio mas alto qne_el &lt;1ue tienen_ ~'.1
·c·1on
asi
es
que
la
11obreza
general
de
las
clases
COn(ll
1
•
•~
• J •
el mcrcndo. La principal ocupnc1on de In ~am1h.1
1&gt;rolctarias produce eu ellas cierta md11crenc·'.a uL•
del jornalero e,; hilur, pero cuan,lo trnLaJan ~n
cin el porvenir. Hay JJOCOS jornaleros ile ,·crntc y
1
,
• tl, 1IIJ
"os en el cam1&gt;0' recibe In primera sobre
cinco nííos &lt;le edad ,¡ue no estén casados, y e~ muy
DlllJCT
un real de ,·ellon por ilia, y cada uno de los scg1111raro entre ellos el que 11rep:irn &lt;le ~ntc~ano los
dos siendo menores de diez y ~cis níío~, algo me:nos
. de sou
'·relle,·ar las nucrns obhgnc1ones
que
me1l10s
. , .
tic mctlio rcnl. P,•ro el jornalero ngricul~or .no
ní ÍL imponerse, siendo nsi que es rnut1l pensar e•~
puede sin embargo contar con obtener tral''.'Jº s1110
hacerlo dcsp11e~, aunque es rnrdad que e~ meno.
en los meses de Abril, )lnyo, Junio y Sehemhr~•:
oneroso mnuteuer una familia en un cl11~n _benigno como el de Malta do~dc la po~re~n c,_tu hu'.:e 1 el resto del 81¡ 0 In mayor parte de cll?s están s'.n
11
tmbnjo, dedicímdose entonces á po;iho~enr.
de muchos &lt;le sus mnle~, lll es tau St&gt;ru ida ) l'SCll.l·
la isla de Gozo una se~ta parte tic In poblnc10n
!ida como en los ¡10iscs &lt;le) norte. En prue_ba de
recurre á Ju mendicidad cuando cesa la labor del
Io poco que les nt rist·t' c:l J)Or\'cuir, lm,tu citar
. el
campo. La caridad prirndn es muy ncth·a,_ Y nnn
hecho de que general111e1&gt;te se ven rn la neces1da&lt;l
de pedir prestados los vestidos pnra la boda. Los 1 porcion considerable de la, rentas de In_ isla s~
expende en establecimientos &lt;le bcneficenc1n; m~~
malteses son cariiíosos y buenos, )' muy amantes
estos no pueden suplir la Yentnja de un trnbaJO
&lt;le su fnmilia y de su pais; por eso aunque nlgunos
indepeudiente. A comecuencia de esta f'.ecuente
de ellos salen de In isla á probar fortuno, muy
c,cnsez de labor, el robo &lt;le productos agr1c?la~ rs
pocos llegnn á establecerse en paises extran~eros
uno de los delitos mas comunes en los distritos
sino que tun proHto como reunen nlgun _dinero
rurales de la isla. Es muy difícil reprimirlo, pues
vueh-en á su patria á pasar &lt;'I re,to de sus ~•as. .
lit mayorin Je la poblacion no puede meno; ti~
El suelo de Malta es notable por la pcque11a cnnll.
.
lílq
d111l de materia ,.e,,etul que contiene en proporcion
s11n¡,at1znr
con 1os de¡·rncucn te~-, . •v si
· tieuen •.
¡,nrtes :igra\indns suficiente energ10 par~ prosc"mr
li rn feracidad. L';s partes cultirnúa1 de la bla rn

ª¡°

1

rn~:

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1

.
l
1

!:

..

";;

�120

EL IXSTRUCTOR, O REPERTORIO

en su tle_mnnrla, ~e exponen í1 una i-cn,.,nnza que
nprnn;; tiene la ley medios de precn,cr~ por esto
los labrndore~ procuran c,itar el mnl 'poniendo
guardas que T1g1len de din y de noche sus plnntíus
y no pocas veces recogen el fruto untes de lle"nr
su s~zon pnrn nhorrar el oneroso &lt;füpendioº que
los "Unrd
.
dorn~1onnn
.
e
as. L a esca~ez e, msalubridnd
el aln~ento ú. que se ven reducidos nlgunns veces
los habitantes produce en l\Ia!ta frecuentes eufermetlndes epidémicas. Para 51\tisfaccr el hambre
suelen comer yerbas y raíces buenos solo para el
gnnado. La poblacion ngricultora de la isla se
compon? tl~ 5,73,j fümilh1s ó 28,Gi5 personas.
Ln ¡mn~1pal ocupncion de In pnrte no agricultorn
de los hnlutnntes del cnmpo es hilar, hien sea con

á

DE HISTORIA, BELLAS LETRAS Y ARTES.

el torno ó con el hu~o, y trjcr telas de hilo y al~odon para los vestidos de las clnses industrio,as:
pero este trnbnjo es miserablemente pagndo, pues
se nsegura que nnn mujer hilando desde !ns cuatro
de la ~añann hasta las nueve de la noche apenns
ll_ega a ganar catorce maravedís, despues de dcdnc1r el gasto del aceite con que ~e alumbra. En la
¡'.esca se emp!ean . sobre cuatrocientas personas.
En l\_folt~ se ,·ive bien Y á poca costa: ni escasean
las di\'crsiones. Hay opera italiana tres veces por
~emann, y en las casas ¡mrtir.ulares frecuentes sa:áos y ~niles. Ademas el arribo constante de ,·i~, Jero~, d1plomático~, misioneros, anticuarios y otros,
forma_ una agradable rnriedad en una sociedad tnn
1 redncaln.

EL i\I AR IlOJO.

ESTE mar llnmado
tnmbien Golfio Ar'b'
•
11 1go es una
parte del oceano Indico que •e introduce t I
continentes de A~in y Afric:1 por el est;;c~: ~:
Babelrnnndel, separnndo la Arabia en A . d I
,.• • . en Alr1ca.
..
e a
Extiéndese des l d' s1a
I
A u1s1ma
.
te 1c 10 cstrceh o, s1tundo á los 12º y 40' de latitud N t
en direccion :Xor-Oeste hnsta los 30º d
_e y
N. La extension total' de este golfo ed at1tud
400 legurui,_ pero su anchura varia au,~:ue
grndo con•1d~rnblc. Desde el estrecho del llabclmande! que tiene solo unas cinco le¡{un• &lt;le ancho
,·a gradualmente ensancliando y, 1 d'·t
.
'
,.
.
, .. n i~ anc1a de
unas! .,3 legua~ tiene ya sobre sesenta, la cual
pue, e •er con•1clernda como la
h
.
.
.
nnc ura media.
. mar TOJO al Norte se di, ide en dos rnmalc,.
El

t
en~n:~

¡
11

El

t t
r~en aI orna el nombre de Dahr-el-Acabn . •
el occ1dentnl el de Babr-el-Sue:z. Entre estos
~ol~os se halla la region montuosa del monte S1'nn1··
O J ib l l\J
e. usa ( monte de l\Ioisés.) El Bahr-clA b t
d
e~ a, ornan o la direccion Nord-este, se iuterna
~ii, de 30 leguas con una anchura media de
1 ., leguas. El Bn?r-el-Suez se extiende Mci:n:~
1 Nor-oeste á una distancia de mas de 00 leguas. nl
ex~¡mo del gofo se halla la villa de Suez.
.
I
mar Rojo es muy profundo. La parte que
? e~ menos es el golfo de Suez. En su ce,itro
tiene d 40 ,
d I e
a 50 brozas; mas al Korte la profundiac es solo de 30, clisminu~•endo gradualrne11te
h t t
b
,
as a res ruzaf, qu: es la del puerto mi,mo. El
h golfo de ,\cubn nma en su fondo de 1()1) ú 200

II

O •

:1~

brazas, pero el centro del mar es aun mas profundo
bajando la sonda en alguuos parajes hasta. 230
brazas ó 1,380 piés.
Esta. profundidad seria favorable á ln navegacion
si no la hiciese dificil el gran número de islas, arrecifes y bancos de arena diseminados por aquel
mar, particularmente en su costa oriental, asi como
los vientos predominantes. El mar Rojo es la.
parte mas setentrional del océano en que se encuentran arrecifes de coral, siendo en él mas numerosos que en ninguna otra. costa. de igual extension. Difieren estos arrecifes en su forma de los
que hay en el Océano Pacífico, en cuanto á que
nunca. se presentan en figura circular sino casi
siempre extendiendose en línea recta paralela. á
la costa. Hállanse frecuentemente unidos á los
continentes adyacentes lo cual hace á la costa
casi inaccesible, ¡,ues mientras que la mar cerca
de estas es muy profunda loa arrecifes se hallan
solo cubiertos con tres ó. seis pies de agua y aun
este fondo disminuye á medida que se aproxima
á la costa, de modo que hasta los botes pequeños
se hallan detenidos á una distancio. considerable
de ella. Aumenta considerablemente el peligro
ele estos arrecifes la circuustancia de que no se manifiesta su existencia como generalmente sucede
en otros mares por el herbor ó rompimiento de las
olas sobre ellos, cualquiera. que sea el estado del
tiempo y Tientos. Se atribuye esta. ausencia de
resaca á la naturaleza. porosa de la superficie de
Jichos arrecifes de coral, la cual quiebra In violencia del mar, del mismo modo que un cuerpo
de agua pierde una gran parte de su ímpetu arrojándola sobre un cedazo.
La posicion peculiar del mar Rojo entre dos
costas de grande elevacion ejerce una inftuencia
considerable en la direccion de los vientos. Durante la estacion calurosa desde .Mayo á Octubre
1ireTalecen en toda su extension las brisas del norte.
Aunque no soplan sin interrupcion, suelen sin embargo reinar durante muchos diaa seguidos, con
grande violencia. Durante este periodo tienen los
arrecifes dos piés menos de agua sobre ellos que
en los demos meses del año, circunstancia. que
¡rncde atribuirse á las continuas corrientes que
pasando por el estrecho de Babelmandel vierten
en el golfo de Aden. En el invierno desde Octubre á l\Jayo, si bien prevalecen aun en la parte
setentrional del mar los vientos del Norte, en la
meridional reinan los del Sur, y generalmente con
bastante constancia. Mudan entonces de direccion las corrientes reftuyendo :on gran rapidez, y
como la gran masa de aguas no tiene por donde
escapar, se aglomera hácia la parte del Norte
donde adquiere una elevacion considerable. Como
los Yientos soplan siempre en la direccion en que
corre el mar, afectan solo los parajes abiertos de
ella, pero no los estrechos ó pasos entre las islas
y In costa, por cuya razon los marinos prefieren
navegar por ellos aunque el tránsito es mas dificil.
Lo3 principales puertos en la costa arábiga son
l\Ioca, Odeida y Sida; y en la nfricana, Suez, Coseir
ó Cosire, Soakin, y l\lason. Existe entre ellos
una comunicacion activa, particularmente á causa
TOH, YITI.

de los peregrinos que proceden á Meca y )ledina
desde los distritos orientales de Africa. El número de buques que surcan el mar Rojo pasa de
cuatrocientos; son de diferentes tamaños desd,,
50 á 200 toneladas de porte. La mayor parte &lt;le
ellos se emplean en el transporte de peregrinos
que pasan anualmente de 120,000, y asimismo en
el de granos y esclavos que constituyen cn~i la
totalidad de las exportaciones de Africa para la
Arabia. La importacion de granos se hace indispensable á causa de no producir la Arabia el suficiente parn In manutencion del crecido número de
peregrinos que todos los años visitan la Meca.
'l'raenlo del alto Egipto, y despues de depositarlo
en los graneros de Kenned, es transportado en camellos hasta Cosire. Este tráfico se halla ahora exclusirnmcnte en manos del Bajá de Egipto. Como
las costas del mar Rojo producen muy pocos artículos para la exportncion, son muy rnrn vez visitadas por buques e1:tranjcros.
Iláblase por primera yez del mar Rojo en la
Biblia con motivo de haberlo atravesado los israelitas. Poco despues de este tiempo, sino antes,
parece haber sido nnwgado. Yu en tiempo de
Solomon eran a1,reciadns las yentajas de c~ta na,·egaciou, pues clespues de la conquista de Idumea
por David y la adqui~icion del pais inmediato á
Bahr-el-Acaba, estableció Snlomon en Elaz y
Ecion, sobre la costa de este golfo, una colonia
de navegantes fenicios. Se ignora sin embargo ~i
se extendia entonces la. navegacion hasta In India.
Segun la autoridad de vario, autores griego,, la
comunicacion mas antigua de que existe recuerdo
entre la. India. y los países bañados por el Mediterráneo se efectuaba por el golfo Pérsico. Algunos
escritores modernos han dudado de este hecho,
fundándose en In dificultad de transportar las mercancías á tra,·és del vasto desierto situado entre
El Kntif, supuesto emporio del golfo Ptirsico, y
el l\leditcrníneo ¡ mas esta duda ha. desl\parecido
desde que se lm descubierto, durante las guerrns
entre el Baja de Egipto y los Y ~habitas, In. existencia de uua série de trozos de terreno fértiles
que atraviesan el desierto, pasando por el lado
occidental de ella el camino que llevan las caravanas de peregrinos desde Damasco á Medina.
Este camino parece haber sido el mn.s frecuentado
hasta la época. de Alejandro. Es sin embargo
probable que antes de rn tiempo existiese alguna
conexion entre el mar Rojo y la India, si bien no
era el conducto mas general por donde llegaban
al Mediterráneo los productos de esta parte ,!el
Asia : pero cuando las guerras que siguieron {1 la
muerte de Alejandro hicieron peligroso el tránsito
por la Sirio, al paso que la política de los reves de
Egipto favorecin el comercio y navegacion d¿I mar
Rojo, llegó pronto á ser la principal línea de comunicacion entre la Europa y In India. Continuó est.\
aumentando aunque lentamente ¡,or consbtir el tráfico principalmente de artículos cuyo uso se hallaba
limitado solo á las clases opulentas¡ pero en el primer siglo de In era cristiana era ya tan considerable que, ~egun asegura Estro bon, salino anualmente
de l\fyos Ilormos para la India mus tle 120 bm111f'a

n

�1
EL INSTRUC'l'OR, O llEPER1'OllIO
Se ignora cual era la vcrd1ttlera situacion &lt;le este
puerto; pero existen algunos datos para suponer
que se hallaba á los 25° de latitud Norte. La conquista de Egipto por los califas árabes no parece
haber disminuido el comercio entre ambos paise~,
pues se sabe que en el siglo rx los árabes extendían
su navegacion desde el mar Rojo por el océano
Indico hasta Canton y la China. Poco despues
establecieron los venecianos fa~torias en Alejandría, y las producciones de la India pasaban por
el mar Rojo á esta ciudad, y desde alli á Europa
durante el período entre el siglo XII y el xv, hasta
que el descubrimiento del derrotero al rededor del
cabo de Buena Esperanza dió una direccion distinta al comercio entero de la India. El comercio
y navegacion del mar Rojo quedó aniquilado por
este suceso, recobrando solo alguna actividad en el
siglo XVII á consecuencia del cultivo de café en
los distritos meridionales de Arabia: pero si llegase
á efectuarse el proyecto de que hace tanto tiempo
se habla de abrir una comunicacion por el istmo
de Suez entre el Mediterráneo y el mar Rojo,
cesaria pronto esta inactil·idael, verificandose entonces exclusivamente por este la comunicacion
-c:;tre la Europa y las Indias.

1101Pbre bautismal &lt;le Fernando; asi pues, general,
me fio en vuestra palabra." Esta concesion 110
llegó sin embargo á tener efecto por razones ulteriores y la guarnicion de Ulm, compuesta de mas
de veinte mil hombres, fué enviada á Francia y
distribuida en los distritos agrícolas asi como la
mayor parte de los prisioneros cogidos en aquella
corta pero brillante campaña.
Seis semanas despues &lt;le la entrevista que acabam0&amp; de 1cferir, se dió la célebre batalla de
Austerlitz. La derrota que en ella sufrieron los
emperadores de Rusia y Austria no solo desvaneció
las es1'1w:anzas que habían concebido estos de
humill~rl su enemigo, sino que les obligó á encomendarse á su demencia. Escogieron á Liclitenstein para que fuese el portador de sus propuestas
de sumision, recordando In confianza y aprecio que
le babia manifestado Napoleon en Ulm. Cuando
el príncipe de Lichtenstein embajador ele los emperadores de Austria y Rusia se presentó al vencedor de Austerlitz con proposiciones que parecian
deber influir en el destino de la Europa, el emperador de los Franceses le clió audiencia eu un
pajar donde á la sazon se hallaba, sentado sobre
un monton de paja y calentándose á una lumbre
encendida en el suelo".

NAPOLEON EN AUSTUIA.
DESPUES ,Je haber ocupado Na¡ioleon con su ejército las alturas que dominaban á la ciudad de Ulm,
envió á buscar al príncipe de Lichtenstein, mayor
general que se hallaba encerrado en ella, y le intimó la rendicion de la plaza, manifestándole que
si llegaba á tomarla por asalto, lo cual no le seria
muy difiril á causa de la imposibilidad de defenderla por largo tiempo los sitiados, se veria en la ,
dolorom precision de obrar como lo habia hecho /
en J afn donde toda la guarnicion fué pasada á
cuchillo. Aseguróle de lo mucho que deseaba JI
evitar esta calamidad, concediendo una cnpitulacion honrosa tanto á él como al valiente ejército
prusiano, pero que para esto era indispensable la
,entrega de la plaza. El príncipe exigió que se
dejase á los oficiales y soldados en libertad para
restituirse á Austria. " Concederé esta libertad,"
repuso Napoleon, " á los oficiales pero no á los
I:GOISMO.
soldados, pues ¿ quien me asegura que no se les
volverá á hacer servir de nuevo?'' Reflexionando LA vejéz del egoísta es triste; no tiene compañero
.
.
'
despues un momento añadió: "Está bien, me fiaré
111 sucesor m esperanza; ocupa desapaciblemente
en la promesa del príncipe Fernando. Si se halla su círculo estrecho, como el caracol su concha; lo
en la ciudad de,eo darle esta prueba de mi aprecio pasado es para él un vacío, lo presente un desierto•
concediendole lo que solicitáis de mí, seguro de y el porvenir la nada.
'
que la corte ele Viena no quebrantará la promesa
de uno de sus príncipes." Lichtenstein repuso que
el príncipe Fernando no se hallaba en la plaza.
• Er, nuestro número de Febrero últin:o ofrecimos publi" En ese caso," dijo el emperador, " no sé quien car con el siguiente una n emoria hist6rica del emperador
ha de garantizarme que los soldados que ahora os Napoleon; pero habiendooos extendido en ella mas de lo
devuelvo no volverán á tomar las armas contra mi:" que al principio nos propusimos con el fin de hacerla mas
mirando entonces atentamente al general, continuó¡ comprensiva, nos fué imposil-le cumplir nuestra oferta.
" pero \"OS sois príncipe de Lichtenstein, y no sé Tenemos sin embargo la sati,faccion de anunciar hoy la
porqué este 011el1iclo no ha de valer tanto como el publicacion de este opúsculo, el cual nos atrevemos f, e,•

perar me1·ccerá la aprouacion de nuestros lectores.

1

I

DE llISTOHIA, BELLAS LETRAS y AllTES.
PELIGROS A QUE SE ESPONEN LOS
ESCRITO RES EN LA CHINA.

UNA de las sin"'ularidades notables de la China es
que nada ele io que hay alli establecido ha de
sufrir jamás la menor alteracion. Un severo despotismo lo conserva todo en el mismo estado en
que eventualmente se encuentra. No hace mucho
tiempo que un individuo llamado Whan~-see-,H~on,
que seguía la peligrosa carrera de escritor publico,
cometió la enormé imprudencia de hacer algunas
ligeras alter:tciones en un diccionario existente de
la lengua chinesca. He aquí el relato que de tal
crímen hicieron sus jueces.
" Hallamos, dicen, 1°. Que se ha atrevido á
ocuparse del gran diccionario de Kang-hi haciendo
de él un compendio en el cual ha tenido la audacia
de alterar algunas palabras de esta auténtica y
excelente obra. 2°. En el prefacio de su compendio hemos visto con horror que ha osado mencionar
los nombres de la familia primitiva de Confucio y
aun de V. l\I.; temeridad y falta de respeto que
nos hn hecho estremecer. 3°. En la genealogía de
su familia y en su poesia asegura descender de la
rama de Whang-see."
Preguntado porque ha tenido la temeridad de
querer corregir el gran diccionario de Kang-bi,
respondió: " Este diccionario es muy voluminoso
é incómodo: he hecho de él un compendio mas
manual y menos costoso."
Al segundo cargo relativo á In audacia de mencionar en el prefacio de su diccionario los nombres
ele familia de los emperadores de la dinastía reimtnte, dijo: " Sé que está prohibido por la ley el
pronunciar estos nombres, y si }'introduje en mi
diccionario fué solo con el objeto de que el público
supiese cuales son y evitase el pronunciarlos. He
reconocido sin embargo mi error y reimpreso la
obra omitiendo lo que no debia estar en ella."
A esto replicamos que los nombres de la familia
primitiva del e~perador y de Confucio son conocidos de todo el imperio, Protestó sin embargo
que él los había ignorado por mucho tiempo hasta
que teniendo ya treinta años de edad, los vió escritos en el salon donde los literatos hacen sus
eomposicionea para obtener grados.
Al preguntarle que cómo se babia atrevido á
asegurar que descendia de la rama de Whang-see,
dij o: "Fué un impulso de vanidad que se apoderó
ue mi, quise hacer creer á !ns gentes que era
alguien.''
Si en estos tres cargos babia realmente algo
reprensible segun los principios generales de moralidad universal, era sola la fabricacion de una
genealogia ilustre. Esta impostura censurable en
todos casos, pudo tener por objeto el hacerle prosélitos, pero los jueces de Whang-see-Heon consideraron esta falta de mucha menos importancia
q1,1e las otras dos. Declararon al autor reo de alta
traicion solo por el primer cargo y pronunciaron
la sentencia siguiente:
" Segun las leyes del imperio, semejante crímen
merece severo castigo. El reo será descuartizado,

1:2:l

sus biene3 confiscados y sus hijos y pnrientes
mayores &lt;le 16 afios de edad .. sufrirán pena ele
muerte. Sus mujeres y los h1JOS menores de 16
a6o3 serán desterrados ó concedidos como esclavos
á alaun "'rande del imperio.''
Ei em;erador sin embargo se dignó mitigar el
riaor de esta sentencia en un edicto del tenor
"
siguiente:
.
" Favorezco á Whang-see-Heon con respecto a
la naturaleza de su castigo. No será descuartizado
y se le cortará solamente la cabeza. Perdono á
sus parientes. En cuanto á sus hijos resérveseles
para la grande ejecucion que debe efectuarse en el
otoño. Ejecútese la sentencia en las demas partes.
Tal es mi voluntad.''

VENTAJAS DEL PELO RUBIO.
Yo no sé porque he deseado siempre ser rubio:
tal vez será porque la providencia ha dispuesto que
sea moreno; pero prescindiendo de esto, yo veo
un sinnúmero de ventajas en los rubios, que no
favorecen á, los morenos.
Un rubio es constantemente mejor recibido en
una tertulia que un moreno.
Para un rubio hay tres morenos. El rubio
parece que encierra en sí un no sé qué de aristocrático, lo que mueve á las señoras y madres &lt;le
familia á tratarle con una particular distincion.
Cuando un criado entra con un azafate atestado
de dulces ó lleno de bebidas, desde luego puede
apostarse á que va á presentar el homenage primero de sus sorbetes y merengues á un rubio que
ha llamado desde luego su atencion, gracias á la
magnificencia de sus rizos.
Hay una opinion generalmente adoptada, y es
que los cabellos rubios se rizan por sí mismos.
Empero sea dicho de paso que los cabellos rubios
no se rizan mas naturalmente que los negros, y que
necesitan como estos de la cooperacion del hierro
y del fuego; pero en fin, habremos de pasar por
una preocupacion admitida, y un error que ha
pasado ya á proverbio.
¿ Hay que dar un empleo considerable 7 pue~ es
seguro que el rubio se lo soplará al moreno.
Todos los secretarios de embajada son rubios.
Todos los actores jóvenes que representan los
primeros papeles son rubios, ó les falta poco para
serlo.
Los poetas elegiacos son rubios.
Los mozos de drogueria son rubios.
Los respetables abuelos y algunos padres no son
ni rubios ni morenos; sino que son calvos; pero
adviértase que si se determinan á ponerse peluca
infaliblemente será rubia y no negra.
Parece que un rubio no tiene cosa alguna de las
que pueden desagradar en quien no lo es.
Se &lt;liria al verle que nuncu se emborracha, ni
aun se achispa siquiera: que no fuma; una mujer
hermosa adorará á un rubio que no gaste sino Uli

ll

.,....

0

¡;
~

�J :.!1

DE HISTOlUA, BELLAS LETRAS Y AHTES.

EL INSTRUCTOR, O l' E PERTOIUO

tilbury, y un moreno necesitaria para prenda1-la
arrastrar un coche con siete mulas de colleras.
¿ Qué se ve en los teatros en los sillon€s y I unetas
primeras? rubios y mas rubios. l Y en las galerias, y en el patio? morenos.
El rubio bulle por todas partes, se le recibe bien
en donde quiera, y todos se le sonrien nada mas
que por el color de su cabello.
En confirmacion de lo dicho consúltense á los
pomadas para teñir los cabellos. Los hay á millares para teñirlos de negro, y ni una sola para
teñirlos de rubio.
Lo rubio es por su naturaleza inimitable: para
poseerlo es preciso haber nacido peinado de este
color.
El que sea casado ruegue á Dios que le dé hijos
rubios, pues puede estar seguro que tendrá por
progenitores duques, marqueses y condes aunque
él sea el último de los sacristanes de una aldea.

Los dos siguientes ofrecen un contraste singular:
el uno está alegre, y el otro de mal humor: aquel
. .
se rie de corazon y goza de su contento,~ y este untado por el ~uen humor de ~u ~ompanero parece
decirle "necio ! ¿ de que te nes.

dor111:do, la cxpresion de cuyo rostro pudieras malicic-·:mente comparar con

125

Aqui tenemos una variacio11 del auterior -

1

¿:.- .

.
lliadie sabe qué cara

::.

Pero no seamos burlones.
pone cuando está dormido, por consiguiente será
mejor no hacer burla de la del prójituo. ¡ Vaya un
bostezo! ...

'\

-

-....

'~~
~~%
~~

~

_,_.&gt;~

Los que ahora siguen expresan en el uno cólera y
temor combinado~ y en el otro simple temor. La
posicion respectiva de las orejas indica la diferencia de pasiones -

Las dos cabeza~ que vienen ahora expresan, la una
padecimiento ó impaciencia, y la o_tra_ ~na especie
de sobresaltada precaucion como s1 m1s1fuz se preparase á daros á conocer que es peligroso abusar
de su pacieucia.

EL HOMBRE Y EL GATO.
Estudio para los fisionomistas.

UN A de las noches de este frio invierno, nos calentabamos Á. la cliimenea cuando llamaron nuestra
atencion Filis la gata favorita de la casa y su gatillo. Madama manifestaba un humor grave y
taciturno. Ilallábase entregada sin duda á profundas meditaciones, y por consiguiente poco dis1iuesta á ser interrumpida; pero no asi el gatillo
jugueton que daba indicaciones continuas de una
¡Jropension decidida á retozar, y como no encontrase un ovillo de ilo ni una bolita de papel con
que entretenerse, empezó á importunar á su digna
ruad re para que saliese á jugar con él. La venerable matronu significó su placer de que no se la
molestase, con varias señales de que sin embargo
no hizo caso el taimado gatillo; hasta que por
í1ltimo, la gata, apurada su paciencia, levantó la
pata en actitud amenazadora, exactamente lo
mismo que lo hace una madre con su obstinado
rapáz; y como el gatillo á pesar de esta notificacion hiciese aun otra tentativa para en tablar el
juego, la pata levantada bajó sobre su cabeza con
punteria tan certera y efectiva, que desde luego
cesó el retozo, y el gatillo se echó en el lado
opuesto de la chimenea con una mirada que parecia
decir "¿ Habráse visto vieja mas fa,stidiosa ?"
Tenia tanto de humano esta pequeña escena,
(pues la manotada del gato hizo mas impresion en
nosotros que en el gatillo) que nos sentimos dispuestos á dar entero crédito al escritor francés
Montaigne que dice que cuando juega con su gato
no sabe cual de los dos está mas divertido. Si el
lector es aficionado á la ciencia de Lavatcr, estudie
las fisionomías que aqui le dámos, y si halla alguna
semejanza con el rostro humano, fuerza será confesar que no hay tanta diferenci11 entre el hombre y
los animales como le induce á creer su orgullo.
La primera cabeza representa á madama dormida.
Lector, ¿ has visto alguna vez á uno de tus amigos

Tuvimos en nuestra juventud una aya anciana ya
y muy amiga, por supuesto, de su comodidad:
cuando se dormía en su sillon de brazos delante
de la lumbre, (fenómeno que ocurria con bastante
frecuencia) siempre despertaba con un bostezo
semejante. Pero pasemos á algo mas humano.
.A.qui tenemos por un ludo reflexion filosófica, y por
el otro sorpresa y admiracion. El profundo filósofo
con ojos bajos y mirada_s meditativas, presenta un
aspecto tan gray reflexivo como las dos terceras
partes de la es~e humana: y en cuanto al otro,
no hay duda alguna de que está exclaman&lt;lo "¡ Qué
me dice vd. ! ¿ Es posible?" ...

Pero ya ha muerto la gata y aqui acaba esta extraña y complicada historia-

El que sigue es excelente. ¡ Que hipócriton ! El
plato se halla directamente debajo de sus_ na:ices,
pero él está demasiado absorto en sus ~ed1tac1ones
1mra observar un hecho tan vul!fi[: No: el acercarse al sabroso manjar ha sido eñllramente casual,
y no lo tocaria por cuanto hay en el mundo -

11

11, ·
~-•..!

~✓

,.;¡:;¡,_g-~ ;~-

1,11

UNIFORMIDAD DE LA NATURALEZA.

(¡-¡oJi '

En el contraste siguiente vemos por una parte al
animal excitado, y por la otra. le observamo~ en
estado de perfecto reposo. En el primer Cliso tiene
hambre y vé á cierta distancia. un ro~lizo y g~rdo
rn ton: en el segundo disfruta de una comoda siesta
despues de una comida regalona.

El grabudo siguiente es una continua~on del ¡qué
me dice vd. ! pero con una exprésion de mayor
sngacidad, pues misifuz le,·anta las orejas y parece
querer comprender algo en lo que oye ó vé.

'

'

..,

•'::,~.:-

.-..... · .,,~
~,.
.........

I
1

.-_;J"--.:i.;_

LA. calándria emite hoy el mismo canto que tenia
cuando .A.dan se volvió por primera vez á escucharlo embelesado. El buho ha g1·aznado siempre
en mi bemol, y todavia prefiere este tono á cualquier otro. El chirrido del grillo ha sido en ré
sostenido desde que Tubal Cain lo oyó primero
en su frágua, ó los israelitas en sus hornos. Ni ha
subido el zumbido del mosquito del tono del la
tenor, ni bajado el del moscon del primer fa del
sochantre. El sonido tuvo al principio del mundo
la misma conexion que ahora tit'ne con el color,
y el ángulo recto de incidencia de la luz pudo
producir un sonido en las primeras torres de la
ciudad de Cain como dicen que lo produce hoy
sobre una de la~ Piramides. El tulipán cuando
por primera vez florecia en el jardín de .A.dan,
emitió un calor cuatro grados y medio mas alto

�EL l~::;TRVCTOR, O UEPERTOHIO
que el de la ntmósfern, como lo hace hoy. Lus
apoyo?'' "La naturaleza," dijo el ro lile, "no lo
n\·e, en su primer tr,ínsito migratorio se dirigieron
ha querido osi; es impo,il.ile ~1ue puedas c:ectr por
de norte ií sur atrn,·c,mndo por el trozo de mor /1
tí sola bnstn uno altura cons1dernble, y s1 pruebas
mns estrecho, exnctnmente del mismo modo que '' á hacerlo, los vientos y lluvins, cuando no sen tu
lo har,ín el otoño próximo. El cuclillo y el ruisepropio peso, te harán pronto caer al suelo: ni es
ñor empezaron juntos su canto en tiempo de Nimpropio tampoco que e:xtiendus tuij brazos aquí y
rod al principio de la prirna-rera como lo ejecutan
alli entre los demás árboles; pues dirán ellos; 'esta
nliora. Los pájaros que se mantienen de moscas,
no es mi porra es uua vid e:xtraiía; apártate que
pusieron huerns nzulados en los dins del pntrinrca ,
no quiero acariciarte:' mas yo entonces te hollar,is
José del mismo modo r¡ue lo harán dentro de &lt;los
tan enredada entre las diferentes ramas, que no te
mil años, IÍ menos que el sol descien,la de su trono,
será posible volver á tu roble, y nn&lt;lie er.tonces te
6 la tierra llegue ii desuncirse del carro ¡,Innetnrio.
admirará ni compo&lt;leceró.."
Ocho millones &lt;loscieutos y ochenta mil nnimál"¡ Ay de mi!'' dijo la vid," líbreme el cielo &lt;le tal
culos pudieron vh-ir en unn gota de ngna en tiempo
suerte;" diciendo esto se abrazó ni roble y ambos
&lt;le Scth n~i como lo hocen hoy. Los insectos volacrecieron y florecieron felizmente juntos.
dores teninn ~11s cotas de malla en tiempo de J aphet coroMdas siempre &lt;le plumas mas ,·istosns
que lns &lt;lel pavo real. Las abejas que proporcionaron á Ern la primera miel, dieron á sus
pnnales In forma exagonnl, y la primera mosca
ESTADISTICA CURIOSA.
pu9o veinte millones ocho mil trescientos y veinte
huerns en un año como lo hace hoy. El primer
.Multiplicidad de las ascendencias.-Segun el dicbrinco &lt;le la primera pulga fue &lt;le doscieutas Yetiimen de los apologista~, la sangre de nuestros
ces la extension de su cuerpo, como lo era el
antepasados se confunde en nuestras ,·enas; lri.
verano pa~ado. Ilabia hierro suficiente en la
doctrina de la consanguinidad es efectivamente
sangre de los primeros cuarenta y dos hombres
muy clara; pero de lo que no podemos menos de
que hubo en el mundo para hacer una rPja de 1
admirarnos es del prodigioso número de ascenarado, como hoy en el din, cualquiera que sea
dientes que contamos en el espacio de diez ó &lt;loce
el ¡iais donde se escojan. Los pulmones de Al.id '
generaciones. En el primer gra&lt;lo couocemos dos,
contenian una cantida&lt;l de materia ,·ita! de cientu /1
pa&lt;lre y madre; en el segundo cuatro, a huelo y
y cincu&lt;'nta y nueve pies cuadrados, lo mismo que
nbuela de la línea pnterna, y abuelo y abuela en la
los mios; y la primera inspiracion de Adan conmaterna: en el tercero ocho, á saber; el padre y la
sumió &lt;liez y siete pulga&lt;las cúbicas de aire ntmos- 1
madre del abuelo, y los &lt;le In abuela, 1&gt;ater110s;
férico como lo hacen !ns del adulto lector. Ln
el padre y la madre del abuelo, y los de In abuela,
rata y el gorrion siguieron los pasos de Noé corno
muternos; y asi suceshamente en una progre,ion
8iguen los uuestros.
constante á c~gra&lt;lo, y tan rápida que remon11 taudo hasta la vigésima generacion cada uno de
nosotros cuenta mas de un millon de abuelos como
se prueba por el siguiente cúlculo aritmético.
!
Grados de
Número de
LA PARRA Y EL IlODLE.
consanguinidad.
ascendientes.
( Partlbola.)
1
2
1
2
4
CnECLI. una tierna parra á In inmediacion de un
3
8
fuerte roble, y babia llegado ya á la altura en que
4
16
requiere apoyo. "Roble," dijo In porra, "&lt;lobla
5
32
tu tronco de modo que ¡&gt;t:edas sen-irme de sus1

1

tento." "'l'ienes un derecho natural á mi apoyo,"
repuso el roble, "y puedes contar con mi fuerza
para sustentarte; pero soy demasiado corpulento y
macizo para dolilarme. Abrázate ú mi, bella vid, ,
y ,·erás como tt' sostengo cariñoso, ayudándote á
trepar, si gusta~, hasta las nubes. Mientrasqne yo
te doy mi apoyo y proteccion tu adornarás mi
hasto tronco con tus verdes hojas y hermosos racimos. Ellos coronarán mi frente y me tlevoré así
en medio del bosque como un guerrero ,·ictorioso
cubierto &lt;le sus penachos. Tú y yo fuimos creados 1
por el Dh-ino Hacedor para crecer juntos, ú fin
de que con nuestrn union fuese fortalecido el débil
¡1restánrlole su npoyo el fuerte."
"Pero yo quiero crecer indeprndiente," dijo la 1
.
parra, "¿ porqué no te ro&lt;leas tu ñ mi, dej:í11do111e '
crecer derecha ~in d&lt;'pender precisamente de tu

o

7
8

o
lO
ll

12
13
14
ló
16
17
18
ID

20

64

128
2'j6
ól2

1,0-24
2,048

4,090
8,102
16,31:!l
32,708
65,536
13I,0í2
202,144
524,288
I,0-t8,5i0

del género lmmano.-Se lrn cnlcula,lo
J con,lfortalidad
cliYersidn&lt;l ln poblacion de to&lt;la la tierra, e1,tre

DE !IJ::;TOHI.\, IlELT ..\S LETIL\:3 y AHTES.
• to• v mil millones de almas. Si tomamos
oc 11oc1en -, ,
. ,
00 . fi'amos
el número intermedio, o ~en 9-16,080,0 '. ) J• •
.
de cada "rreneracion rnces1rn rn .¡o
)a d uruc1on
t
tiremos
que los ha bitan tes del globo
ano•, en
• entran
en r 1 mu ndo Y ·•nlen ele él en e•tn proporc1on.

1

Cada instante

GO
minuto
3,000
hora
86,tOO
clia (2-1 horas)
oot,soo
~emana (7 dias)
2,5!H,OOO
mes (30 dio~)
31,536,000
niío (36-5 &lt;lías)
gcnerncion (30 niíos) Otf&gt;,080,000

.

ve11on. E .sta onza de acero dnrí1 sobre
ll OJO
1
I1 1 ala mbre de que ~e hacen los mul" es a~
\·oras e • ·
d' )
1
1 valdrán ya 60 pesos fuertes: y ic 10 a umcuue ronvertido
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· · 7, 050
en muelles prod ucira
. ' nuelles
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I·..,~.rs. Y
de los roas pequeños y meJores, qu.
' 17mrs.vn. eaun uno que es su precio
corriente,
_
.
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, ~,,
• ~a1 pesos fuertes. y. ., rs. 1CU)
· o rn or
•. 1o la onza prinutJvn de 11erro, c¡ue
hnbra, 011qmru
costó &lt;los mnrnve&lt;lis, por medio de la labor.
l 1e

]1/udanza de sitio.

.
1

MOSAICO.

lnformacion e.rpllcita.
EscnIDAXO: ¿ Podeis decirm~ que ed~d t~nia vue~-

tro marido, buena mujer? V1u&lt;la:

127

s.'! sen_or; tem~

yo diez y nueve años cuando mur10 m1 mn&lt;lr~;
Hizo ,·einte y cuatro años por Páscu11 que muno
esta, y mi mari&lt;lo tenia trece año8 mas que yo.

i

'¡
i

REu~IER0NSE ocho amigos y se com·i~ieron en
. toº° to&lt;lo•O los dius mientras
pu&lt;l1esen
comer JUn
,
C ~entarse IÍ la mes11 diferentemente situados. ¿ ,uun. las •er·1an
necesarias para complt&gt;tnr este
tos COIIII(
•
1
Por la bien conociila reglah &lt;le permuarreg1o....
d
tncion se hall u rú que para efectuarlo an e sen. t OS ll, la mesa
tur~e JUn
. ' 3o,,
-,aso Yeces, para lo cual
)'
suponien&lt;lo que liiciesen tre~ ~omulas al : 10,
haLrian de ,ivir 331 aiíos y 14,, dins._ La pr~gresion aumenta con tal rnpidez que s1 la soc1e1~a,I
hubiera consistido de nna persona mas, bnbnnn
,.3,v""'ºcomidas.
11eces1'ta d o 4...
· · ,\· si &lt;liez personas
. en!roran en este pacto tendrían para cumplirlo que
&lt;levorar 3,628,600 comidas,

Lluvia.
LAs gota~ mns grandes de l!U\·in, los cuales titmen
un diámetro de un quinto &lt;le pulgacln, caen con
una velocidad de 2,0-10 piés en un minuto; pero

las gotas ordinarias en los climas medio~ &lt;le la ~ona
templa!ln, no bnj1111 con la mit:id &lt;le es~n rap1&lt;le1.
Ei. obispo de Safübury en un sermon que pretl!có ' Los ¡,ie&lt;lrus &lt;le granizo en el sur de la huropa que
no hn mucho á beneficio del hospital tic esta crn- 1 á ,·eres suelen tener el enorme diámetro de dos
dad, manifestó el hecho singu~ar &lt;le que en In ~n- , pulgatlns, bnjon ti razon de 113¼ pies por seg_umlfl,
ti un Romo, asi como en Grec1a,..1.ra. desconocida
ó cercn de unn tercera parte de legua por mrnut:•
lag existencia de instituciones camnhrns: 1,roduEsta rapidez les &lt;lá t,11 ,tunte fuerza ¡,ara &lt;lestrmr
ciendo como una de las pruebas de este ase_rto,. el
viñedos y otros plantios.
estn&lt;lo actual de la ciuda&lt;l &lt;le Pompeyn en~, e:x,stente aun.
Botas apretadas.

Fulta de caridad rn los antiguos.

Ideat1 de los per_sas respecto á la Aml,-ica.
EL rey actual de Pcrsia hizo ,·aria~ !1regun_t~s á u~
oficial inglés respecto á la Amcr1ca; d1c1en,&lt;lo.
¿ Qué especie de parnje es ese?_ Por ~o~de y como
se va á él? Está debnjo de tierra, o a la superficie?

Ti,mpo caluroso para lo, periodistas.
E ,. edl· tor de un periódico americano
,, titulado
•
"New Orleans 1\Iercantilc Adv!'rtiser em¡neza
u110 de sus números con este párrafo - e: El calor
es tan excesivo que nos vemos en la precision de
solicitar de nuestros lectures nos eximan hoy de
todo esfuerzo mental. Sin embargo no &lt;lcb~ por
esto inferirse que no existe grande abundnncrn de
i&lt;leas eu el fondo del tintero."

Valor de una onza de hierro.
Er. Yalor de una onza de l1ierro puro, puc1le decirse
,¡ue es casi uulo; pero le supo11dre111os ser dos
mnrnve&lt;lía. Una 0111a de acero (que no es otra
cosa r¡ue hierro cc,ml,inn&lt;lo con c:irbon me&lt;liante el
fuego) de la misma calhlnd usado para muelles &lt;le
J,.tlanza rn un rc&gt;loj, vale muy cerca de dCls rrnlr~

Ux cirujano de Xuevn York dice que durante ui:n
semana ha asistido á cuatro indiYiduos ntacndu:1
de opoplegía íi consecuencia de llernr hotns nprcta&lt;lns.

Curtidos.
SE ha descubierto el mo&lt;lo de emplear la ~ar~a espinosa comun en el procedillliento de curtir ¡nele~.
Si rcsultnse este ser un buen sustituto para la casen
ó corteza del roble, ser:i tlll grande importancia d
de~cubrimiento en muchos respectos.

¡

La m1yer y el reloj.

PREGU:-.TARONLE un dia á Fontenelle en la antecámnrn del re\' ruol era la diferencia entre un
reloj y una m1;j~r: á lo cu~l r~sponilió sin &lt;lete:
nerse : "El reloj sirve para rnd1carno1 las horas, )
In mujer nos hace ohi&lt;larlas.''

A los cocincro11-receta para confeccionar una boda.

Coa1m un cabnllerito y unn muchacha, los mejores
r¡ue podais encontrar: procurnu que. aquel, fea
,er,lc y esta tiernecita. C?locad ni_ JÓven ~ In
i11c~n, cch!lll una buena cant1da&lt;l de vmo, y m1e11-

e

..

&gt;

�128

EL IXSTHUCTon.
tru se vá remojando introducid una palabrita aqui
y alli respecto á la dama: esto contribuirá á que
comienze pronto á hervir. Cuando le nais ponerse colorado en las agnllM, llendle á la salo,
Rentadle junto á la muchacha, y aaturadlos bien á
ambos con café caliente y fuerte: colocadlos despues al piano, y atizad la lumbre huta que cante
ella. Cuando oigaie suspirar al caballero, ea sefial
de que ya hierven ambos. Ponedlos entonces por
Ri solos en un rincon de la pieza, ó eu un sofá, y
dejadloa alli hervir á fuego lento el reato de la
noche. Repetid el mismo procedimiento tre1 ó
cuatro vecee, cuidando de colocarlo~ siempre uno
al lado de otro en la Dleaa, y los ten&lt;lreie pronto,
para la boda tan luego como queráis. Despues
del matrimonio debe tenerse cuidado pues suelen
frecu&lt;!ntemente acedarse.

1

El trueque real.
Et gran Federico de Prusia atendia siempre aun
á las circunstancias mas triviales en la co11ducta
de sus soldados. Habláronle un dia de un jóven
y gallardo cabo de escuadra que por un impulso
de vanidad habia suspendido una cadena y Fellos
á una bala de fusil que llevaba metida en la faltriquera del reloj. Tu,·o el rey curiosidad de investigar el hecho y una mañana acercándose á M,
" Bizarro
cuidadoso de beis ser sefior cabo," le
dijo, "para haber a&lt;lquirido suficiente diuero 1i
comprar un reloj." "Señor," repuso el sol&lt;l!!&lt;lo,
"me lisonjeo de ser bizarro y cuidadoso, pero eu
cuanto á mi reloj en verdad que significa bien
poco." .El rey Racando un magnífico reloj de oro
continuó. "Por el mio son las cinco, ¿ que l1orn
es en el tuyo?" El cabo sin cortarse respondi~,
" mi reloj no señala ni las cinco ni las seis, pero
me recuerda que á todas horas del dia y de la
noche debo estar pronto á morir por V.M." "Cambiemos," repuso vivamente el monarca, y poniendo
su reloj en manos del soldado metió la bala eu su
propio bolsillo.

Lengua, y dw.lecto,.
A»RLUNG, eu su Mitri&lt;lntes, dice que existen 3,064
lenguas y dialectoe: pero el distinguido geógrafo
y filólogo BaJbi enumera 860 lenguajes distintos
y mu de 51000 dialecto~. De las 860 lenguu,
ló3 pertenecen al Asia, 53 á la Europa, ll4 á la
Africn, 423 á la América y Jl7 á la Oceánica; y
aun ea¡iera·ver aumenta&lt;lo este número por medio
de una investigacion cuidadosa en Africa y Amé-

y

rica.

Provision de un amante.
celebrar el matrimonio del conde de .Artoia
(despuea Carlos X) resolvi6 la ciudad &lt;le Paria
distribuir dotes entre un cierto número de jóvenes
casaderas. Una linda muchacha de díez y seis
afios, llamada Li~e Noisin, se presentó á inscribir
su nombre eu la lista de candidatu. Preguntáronla quien era su nóvio, ó lo que respondió
sencillamente: "No tengo nóvio alguno, yo crei
que el ayuntamiento debia proveerlo juntamente
con el dote." Esta inocente respuesta excitó la
risa de loe concurrentes, entre los cuales no tnr&lt;ló
murJ10 la jóven en encontrar marido,
PARA

Réplica oportuna.
ENRJQUB VI dl Inglaterra burlándose de In ohesidad de un corteaano que le babia servido en
vurias embajudaa le dijo que parecía un buey.
"Ignoro en ,·erdad á qué me parezco," respondió
el bnron, "pero sé que he teni&lt;lo repeti&lt;lns veceff
el honor de representará V.M.''

Piedra mettt1rica.

&amp;medw contra el micidio.

No l1ace mucho fué encontrada en Auatria una
piedra meteórica que pesa mna de media libra.
Cuando cayó estaba blanda é hirviendo.

Dolor maternal.
mujer de un noble veneciano habiendo perdido
á su hijo úniro se entregaba al mu acerbo dolor.
Un sacerdote amigo deseando mitigar su afticcion
la suplicó entre otras cona recorda11e que Dios
habia exigido de Abraham el eacrificio de 111 único
hijo. "Ay amigo ! " repuso la afligida aeiiora,
"ese Dios de bondad que formó n11eatroe corazonea y nbe de qué eatrm hechos, no habria nunca
exigido semejante sacrificio de una mailre ! ''
LA

1'1·evnicim1 irlandeta.
" No envíes á buscar al doctor S.'' decia el ca.
pitan O'Neal á un amigo enfermo; "no envies á
buscar al doctor S. pues en cierta ocasion asistió á
un oficial de nuestro regimiento, y por vida mia le
atracó tan inhumanamente de pociones y n1e&lt;licina~, que el pobre diablo continuó malo de sus
resultas por quince diaa deep11ea de su completo
restablecimiento."

" Ei. único medio de poner fin al crimen del
suicidio que se vá haciendo tan general," decia
uno, "ea declararlo delito capital y castigarlo con
la muerte ; solo medidas violentas pueden curar
grandes malea."
Re,pue,ta oportuna.
Ux mercader mas rico que avisado y lleno de su
propia dignidad é importancia, preguntó un dia
con aire de proteccion á un paatorcillo en el campo:
"Dime, rapáz, ¿ no se halla esta venta á mitad &lt;le
camiuo del pueblo de ... ? "Ea preciso ante~,"
repuso el muchacho, "que me digáis de don&lt;le
,·cuis para poder yo contestará vuestra prtgunta."

LONDRES:
Dí LA IIIIPREXTA Df. CARLl'S \1'000, Porr1~ '• COIJRT, PU.U 5TRUT,

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