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                  <text>A

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M

A

osé Maria InfanW
e/octubre

10 :

s e.oo

�Contenido

FONDO

tJNlVUSJTA~

Apuntes de un provinciano/ Gabriel Zaid, 3
Surrealismo personal/ Abraham Nuncio, 6
Del feminismo al poscolonialismo en la novelística de
Sara Sefchovich / Carlos Arredondo, 9
Arquitectura misional del noreste/ Antonio Tamez Tejeda, 11
Palabras contra el olvido/ Graciela Solazar, 15
Francisco Sarabia piensa en Antonia di Filippo mientras el Conquistador
del cielo cae en las aguas del río Potomac / Vicente Quirarte, 19

Un montón de gatos están armando pelea en algún punto
de mis intestinos/ Jorge Cantú de la Garza, 21
Comparsa para un beso / José Rafaella, 22
Cara/sol (fragmentos) / Carmen Alardín, 20

Un genio del mal (llamado Orson Welles) / Miguel Covarrubias, 25

Rector: Dr. Reyes S. Tamez Guerra
Secretario General: Dr. Luis Galán Wong
Secretario de Extensión y Cultura: Lic. Humberto Solazar
Director de Publicaciones: Lic. Armando Joel Dávlla

Abrevar en lo breve/ Genaro Huacal. 26
Yo quiero que los Simpson me adopten / Leticia Herrera, 27
Antonin Artaud: literatura de la violencia/ María Belmonte, 28
Frontispicio/ Guillermo Samperio, 29
Luces altas/ Pedro de Isla, 31

11r i s l 1 11 11 11í 11rsidH

11111111

11

11111

1111

Directora: Mtra. Carmen Alardín
Secretario de redacción: Óscar Efraín Herrera
Diseño: Francisco Barragán Codina, Silvia Oyervldes Marroquín
Tipografía y formación: Francisco Javier Galván C.
Consejo editoriat Arq. .Mario Armendárlz Velázquez, Profr. Israel Cavazos Garza, Lic. Armando Joel Dóvlla,
Lic. Roberto Escamllla Molino, Profr. Celso Garza Guajardo, Mtro. José María Infante, Lic. Jorge Pedraza Salinas,
Lic. Alfonso Rangel Guerra, Lic. Humberto Solazar, Lic. Ricardo Vlllarreal Arramblde.
Oficinas: Dirección de Publicaciones de lo UANL. Biblioteca Central Magno Universitario, Av. Alfonso Reyes núm. 4CXXl Nte.
Monterrey, Nuevo León, C. P. 64440 / Teléfono: 329 41 11 Ext. 6561 / Publicación bimestral/ Precio del ejemplar$ 15.00
impreso en Grafo Print Editores, S. A. / Registros en trómite / Armas y Letras no responde por orlglnoles
y colaboraciones no solicitados. Todos los artículos firmados son responsobllldod de su autor.

Tiempo y celebraciones/ José María Infante, 34
In memoriam / César Reza, 35

'~ U
a

tención
flotante

Las identidades reveladas/ Homero Garza, 38

�"ti~::;;•

Médicos e hlstorlad0tes en Nuevo León/ Armando Huga Ortic 40

Apuntes de un provinciano
Gabriel Zaid

ine,

(

televisi6n
y otros
espejismos

Cien años de cine en México / Roberto Escamilla, 42

Bandas militares y música en Nuevo León / Alfonso Ayala Duarte, 48

1
•""º

V
~

spac10

Brevísimo repaso de la nueva dromalurg/a / Reynal Pérez, 50

Burocracia e informática / Horacio Solazar, 54

virtual

La trampa del tiempo/ Manuel Alvar, 58
Volkow sobre Toledo/ Humberto Martínez, 60
El mundo de Sofía/ José Roberto Mendirichaga, 61
La prensas gemebundas / Horacio Solazar, 62
Para el florero y el jarrón/ Geno ro Saúl Reyes, 64

1. La cumbre prometida

conversación a través de los mares, a diferencia
de México, que habla sólo con Dios, en las altas
cumbres.
Pero la nueva tribu tuvo que subir al centro del
mundo indígena para dominarlo. Muy pronto, sin
embargo, en 1531, el mundo indígena recuperó el
centro sagrado, aunque no por las armas, sino por
un nuevo diálogo hacia lo alto, cuando la Virgen
de Guadalupe le pidió al indio Juan Diego un templo, que hasta hoy sigue siendo una meca religiosa.
No hay ventajas naturales ni razones económicas para explicar que tantos millones de personas hayan subido a México. La verdadera explicación está en las religiones tradicionales y en la
nueva religión del progreso, que también pide
ascenso y transfiguración. La ciudad de México
sigue siendo, como en sus orígenes, la cumbre
prometida del poder y la gloria.

Contraportada/ Libertad González, 66
El Arcabuz. 66
Colaboradores. 71

Portada: Fernando Villalvazo. Sin título, acrílico sobre tela, 1996.
Viñetas interiores: Fernando Villalvazo.
Contraportada: Vitral de Roberto Montenegro en lo Escuelo Álvoro Obregón. Fotografía: Julio Tovor.

En 1325, una tribu pobre pero ambiciosa llegó a los
lagos del valle de México. Venía del norte, había
recorrido miles de kilómetros y fue mal recibida, pero
su larga peregrinación culminó en el centro del
mundo revelado por Huitzilopochtli:
Desde aquí, conquistaremos a todos los que
nos rodean; aquí estará por siempre Tenochtitlan
-dice un poema náhuatl.
Y así fue: el imperio azteca se extendió por dos
siglos, hasta que una tribu de conquistadores pobres
pero ambiciosos subió del océano Atlántico. Lo
normal hubiera sido que colonizara la costa. En un
mapa del continente americano, se puede observar que casi todo desemboca en el Atlántico, que
la población se concentra junto al mar: recién desembarcada o lista para embarcarse a Europa.
Predominan las ciudades que son puertos de

3

�2. Valle de los milagros

contemplar las batallas, Juzgar a los generales,
echarle un buen vistazo a Elena, decidir finalmente
quién tenía razón. Pero, en México, este p lacer
olímpico es mayor porque la gente desconfía. Todo
es leído con malicia, como si las noticias mismas
fueran la continuación de la Guerra de Troya por
otros medios. Todo lo que está a la vista se considera
engañoso, y debe ser superado para alcanzar la
estrella que nadie ha visto. Más allá, en el séptimo
cielo de la malicia, se revelan los misterios del
universo: el aleph Invisible, conjetural, que todo lo
abarca y todo lo explica.

artísticas, literarias, confluyen en la ciudad de
México, como al centro del verdadero ser, fuera
del cual no se es o se es mucho menos.
México siempre ha sido una capital cortesana,
y esto deja un sello en los capitalinos. Por ejemplo:
• El aseo y el buen vestir, que tienen que ver
con tradiciones indígenas, pero también con las
necesidades prácticas de convivir en una muchedumbre espesa y distinguirse en el tumulto.
• La buena presentación y las credenciales
necesarias para desenvolverse entre desconocidos
se éonvierten en algo más sutil: máscaras adecuadas de la personalidad y la conducta.
• La cortesía y la cortesanía parecen manifestarse en· otros rasgos: la voz baja, el exceso de
diminutivos, el sentimiento de que las formas
imperativas pueden parecer una agresión. En la
mesa, en vez del categórico: "Pásamela sal", se
prefiere el dubitativo: ·¿Me permites la sal?" En una
tienda, en vez del imperativo: "Dígame, ¿cuánto
cuesta?", se prefiere el suplicante: "Perdone,
¿cuánto cuesta?"
Esto desmiente la caricatura del mexicano
pronto a sacar la pistola, pero la confirma de otra
manera. Cuando se sabe que en cualquier incidente puede estallar la violencia, la extrema cortesía es una buena precaución.

Subí a la ciudad de México en autobús, por los
vericuetos montañosos que desembocan en la
gran planicie, después de veinte horas incómodas,
como un joven peregrino que llega a un santuario,
esperando milagros, y el primero fue la lluvia.
En Monterrey, casi nunca llovía, y menos aún
en el verano. Pero el valle de México daba señales
de tener tratos especiales con Dios. Todos los días,
como a las cuatro de la tarde, los cielos se nublaban
y gesticulaban y gritaban, descargando la lluvia,
pero se apaciguaban, y, después de las cinco,
desplegaban el arco iris de la reconciliación.
Era el año de gracia de 1953. Hal!&gt;ía ido como
estudiante, en las vacaciones de verano, a hacer
prácticas profesionales en una fábrica de llantas
de automóvil. También la industria moderna me
pareció una revelación. Treinta años después,
cuando se publicaron unas cartas de Juan Rulfo, y
descubrí que habíamos trabajado en el mismo lugar
al mismo tiempo (él en ventas y yo en ingeniería
industrial), me sorprendió su descripción sombría de
la fábrica. Cruzábamos la misma puerta, pero no
entrábamos al mismo lugar.
Al salir de la fábrica, ya había pasado la lluvia,
y me iba con otro estudiante de Monterrey al centro
de la ciudad. a los otros milagros: las exposiciones,
el teatro, los conciertos, las conferencias. las librerías,
los cafés. el simple deambular, como provincianos
dispuestos a maravillarse.
Alguna vez, después de observar, como todos
los turistas, cuántos centímetros llevaba de hundimiento el Palacio de Bellas Artes, entramos para
escuchar una conferencia del pintor Diego Rivera,
que declaraba su menosprecio del edificio, con
humor negro:
-En este Palacio de Bellas Artes, que tanto
tarda en hundirse...

5. La provincia escondida
Los provincianos se quejan del centralismo de la
capital, con razón, olvidando que está a cargo de
provincianos llegados a la ciudad de México. Casi
la mitad de la población nació en otras ciudades,
y entre los nativos predominan los de primera generación, que todavía se sienten vinculados a otras
ciudades.
Esta doble pertenencia es tan importante, que
algunos que no la tienen llegan a sentir que les falta
algo, como si la ciudad de México, a diferencia de
las otras, no pudiera vivirse como un lugar de origen.
Muchos capitalinos piensan volver a su ·patria
chica·, o cuando menos retirarse a una ciudad más
tranquila, menos contaminada. Pero hay algo en
los estímulos mentales de la capital, en su intensidad, en su variedad, que nos vuelve adictos. Todos
. tenemos amigos que se marcharon a reconstruir el
paraíso perdido en una ciudad de provincia y que,
unos años después, llegan de vuelta.
La otra solución es tener algo provinciano en
México. Hay barrios de la ciudad que, en cierta
forma, reconstruyen la provincia perdida, como una
forma de equilibrio. Y yo mismo, hace algunos años,
sentí que recuperaba algo de mis orígenes, cuando
logré tener mi casa y mis oficinas a una distancia
que se recorre a pie. Tener el privilegio de ir a comer
a la casa me hizo sentirme provinciano otra vez.
En las noches, paseando por el barrio de mi
mujer, con el pretexto de escoltar al perro, siento
que vivimos en otra ciudad. Mi mujer es amiga de
algunos eucaliptos, que se animan mucho cuando
los saluda, y hasta han vuelto a crecer, desde que
se sienten acompañados. Y yo me siento en la
provincia y en la capital de los milagros.

4. Luz y tinta
Cuando llegué a vivir a la ciudad de México en
1958, caminaba muchísimo. El aire era tan limpio
que todo parecía estar más cerca de lo que
estaba. Alguna cúpula remota, alguna fachada
que parecía insinuarse al fin de una larga calle me
llevaban más allá de mis fuerzas, a descubrir, a
veces, que ni la cúpula ni la fachada tenían importancia, sino aquella luz prometedora de revelaciones inminentes, aquella luz del valle de México
pintada por José María Velasco, como un m irador
de la eternidad sobre el inmenso valle. Y yo no sabía
si se me doblaban las rodillas de cansancio o de
veneración.
Ahora esa luz liega a través de una mancha
de tinta suspendida en el aire, y la ciudad se ha
vuelto inabarcable. El único mirador que parece
abarcarlo todo es la lectura de los periódicos, pero
no como paisaje de Velasco, sino como el paisaje
a tinta indescifrable de una mancha de Rorschach
o los residuos de una taza de café.
En todo el mundo, leer el periódico sirve para
refugiarse en la ilusión de un mirador que todo lo
contempla. Podemos escapar de la Guerra de
Troya, remontarnos a discutirla con los dioses,

3. Capital cortesana
Poca gente sabe que la famosa "Epístola moral a
Fabio" fue escrita para un amigo ambicioso que
hizo carrera en México:
Fabio, las esperanzas cortesanas
prisiones son do el ambicioso muere
y donde al más astuto salen canas.

Cuatrocientos años después, tantos millones de
ambiciosos hemos llegado a la ciudad de México,
que es una de las mayores del mundo. Ambiciones
políticas, económicas, sociales, profesionales,

4

5

�Surrealismo personal
Abraham Nuncio

•
Contrabando ideológico

Temprana filiación

André Breton creó la Oficina de Investigaciones
Surrealistas cuyo órgano era La Révolution Surrealiste. Si en los años sesenta me pareció consonante, en los ochenta la interpreté como lo que
seguramente debió ser: un vestigio dadá. ¿Investigación y automatismo psíquico?: sin duda una
humorada que yo convertí en prívate Joke.

Es la primavera de 1982. El calor pronto la vuelve
verano que se extiende hasta el otoño. En Monterrey sólo hay dos climas: el verano, que dura seis
meses, y la burguesía, que dura todo el año.
En no demasiados lugares de una zona de
Monterrey donde hay colonias pobres y de clase
media se podía ver un póster de propaganda
política donde aparecen dos figuras: la de un niño
(Gabriel, de tres años), que parece estar muy
atento a la fingida escritura a máquina realizada
por un individuo de barba, y éste mismo. Hay
además el conocido símbolo ostentado por todos
-o casi todos- los partidos comunistas que en el
mundo fueron. Y luego un par de leyendas: abraham nuncio es candidato a diputado por el primer
distrito federal. El domingo 4 de Julio vota por el
círculo rojo de la hoz y el martillo, reza la primera.
La del encabezado, en letras más grandes, dice:
Queremos Cambiar la Vida.
Quizá alguien pudo advertir el contrabando
ideológico. En la campaña desplegada por el
comunista en cuestión se introducía un desideratum
de linaje surrealísta. Cambiar la vida es una frase
de Rimbaud recogida por los surrealistas. Implícitamente fue·1a divisa de la generación que intentó
llevar a cabo ese cambio cien años después en las
calles de numerosas ciudades de los tres mundos.
En ese intento resonaban las consignas de los
surrealistas de este siglo: La revolución ante todo y
siempre.
Otro contrabando (venial). Excluida la posibilidad de realizar investigaciones dentro del Partido
Comunista sobre la clase obrera, protagonista en
gran medida de las luchas sociales de los años
setenta, decidí con un grupo de compañeros fun. dar una asociación civil que las hiciera practicables.
Se llamó Oficina de Investigación y Difusión del
Movimiento Obrero (OIDMO). En su nombre quise
imprimir una reminiscencia de mis lecturas surrealistas de los años sesenta. El núcleo acaudillado por

De la unión libre dadaísmo-surrealismo
En 1982 aparecieron publicados El grupo Monterrey
y Recetas para nada. Lo surrealista de El grupo
Monterrey-en versión anti- no estaba en el libro
mismo, sino en otro libro: ¿Por qué Monterrey?
donde su autor, el columnista Federico Arreola,
confundía a la ciudad con el grupo de empresarios
que la domina, inventaba el anti-grupo Monterrey
(Mario Cerutti, Alex Saragoza, Menno Vellinga y
Abraham Nuncio) y me daba difusión gratuita. Las
páginas de ¿Por qué Monterrey? hormiguean
Abraham Nuncio en el más inmerecido de los
homenajes. Por último, la gran joya de la diadema:
después de varios años de haber desaparecido de
los estantes El grupo Monterrey, en algunos todavía
se pueden hallar ejemplares de ¿Por qué
Monterrey? En rigor de exégesis, no se sabría decir
con quién está Dios: si con el surrealista-comunista
o con el surrealista a son insu.
Recetas para nada contiene inversiones,
otredades, segundos pisos y ciertas salidas secretas
de la realidad como para considerarlo-creo- hijo
de la unión libre dadaísmo-surrealismo. El eiercicio
en ambos ismos vino a terminar en textos como ése
y otros: Las ramas idiotas, un cuento de 1970,
crónicas varias (Felipe Ehrenberg fue el protagonista
en las Galerías Tate de Londres de una que
recuerdo con absoluto placer y yo el proponente
del biunívoco art contextual que nadie asumió
como la cruzada que debió ser), una conferencia
(El amor') ambientada con rock isabelino en la
librería Cosmos bajo la égida generosa de don

6

en el corazón de los adultos radica en el nombre,
la figura, los ojos, la cabellera, los hábitos y biografía
-secretos incluidos- del ser amado. Si es talada
o se seca, la sustitución no es fácil (acaso imposible). Lo maravilloso es que germine una nueva
semilla y crezca vigorosa otra planta radicada en
suelo distinto. Más maravilloso aún: que se renueve
y amanezca lozana cada día .

Alfredo Gracia, que no deja de andar con y entre
nosotros, y un pequeño libro titulado Fábulas del
poder. En la figura del unicornio, mi bestia fraterna,
siento jurisprudencia en una de ellas sobre el
surgimiento del movimiento surrealista.
Pero antes que los textos fue la vida.

El viaje y su doble

Sin que mi madre me inscribiera y sin saberlo yo
mismo, desde niño pertenecí al surrealismo. El
pequeño mundo de Tezcoco era propicio a la afiliación.
Ver al demonio en la figura de un gato negro
o de un feroz verraco era tan real como despertar
a la animalidad que subyace al erotismo observando con pasmo el apareamiento de burros y
caballos. Cri cri y el pato Donald existían, pero su
fuerza de atracción se desvanecía sorprendentemente cuando mi hermana la mayor se sacaba
el vestido y aparecía en su espléndida desnudez o
cuando la chica que lavaba los platos realizaba
con mayor placer su trabajo dejándome jugar bajo
su enagua.
El sexo: olor y diversas calidades de humedad,
imán irresistible. El amor: aroma, cuidado y entrega
en torno a un rostro. El de la madre Verónica era
uno de luna. Amor instantáneo e incondicional.
Se lo entregué clandestinamente en la capilla
mientras ella rezaba y yo hacía como que rezaba.
Era querer resolver la intriga de la manera en que
las monjas se desplazaban, pues sus medias negras
y el ruido de sus rosarios de madera bajo el hábito
las hacían a mis ojos seres de distinta naturaleza;
pero era, sobre todo, querer que terminara el rezo
para recibir de su mano robusta y perfumada los
incanjeables pedazos de hostia que se revenían al
contacto con mi paladar. "Hay que renovar el
amor". Con esa frase de Rimbaud terminaba mi
conferencia sobre el tema. Menuda, de rostro
delicado y manos moldeadas por agua clara, la
madre Florencia sustituyó un día a la madre Verónica. Llanto incontenible y la firme decisión de
no volver jamás a la escuela. Al día siguiente estaba
yo rezando junto a la madre Florencia rendido de
amor. Al fin y al cabo, en los mandamientos no está
escrito: "No desearás a la mujer de tu Dios", Y el
prójimo para los niños no existe. Existen el papá, la
mamá, los hermanos, los amigos, las niñas feas, los
muchachos que quieren pegarle a uno; existe la
niña que desean tener de novia o la monjita a la
que entregan amor y fervor. El amor había cambiado de nombre y de forma; su fondo era el mismo.
Privilegio de la niñez. La planta selectiva que crece

El travestismo tuvo su origen en los carnavales.
Como imaginado por Fellini, el que danzaba por
las calles del antiguo reino de Nezahualcóyotl, bajo
el nombre de huehuenches, era impresionante.
Cubierto el rostro con una máscara de cartón-piedra (sus rasgos de muñecos adultos los volví a ver
muchos años después una noche delirante en los
alrededores de Tel Aviv), el grupo se adueñaba del
pueblo. Hombres disfrazados de mujeres, mujeres
disfrazadas de hombres en ropas citadinas contemporáneas: los hombres de traje oscuro; las
mujeres en vestidos de colores ululantes y con unas
medias parecidas a las de los toreros danzaban sin
fatiga en una atmósfera onírica. La conseja sobre
los huehuenches era tajante: se llevaban a los niños.
Falso. Los niños iban tras ellos fascinados como
ratones por las notas del flautista de Hamelin. Uno
de esos niños fui yo. Los huehuenches me habían
descubierto el viaje como el doble de la imaginación. Yendo tras ellos me imaginaba el Cerrito
de los Melones, de donde procedían, semejante a
un suburbio de Jauja.
Viajes fueron las lecturas de cuentos de hadas,
las de Salgari y Veme, Mark Twain y Cervantes, viajes
los libros de simbolistas, surrealist.as y beatniks; los
de Jack Kerouac y Julio Cortázar. Viajes los viajes a
lugares imaginados o sagrados. Viajes a los paraísos
o avernos artificiales (no había necesidad de
moverse de su carrujo para ir a cualquier parte,
como decía Carlos Monsiváis), mitad aprendiz de
hippie y mitad crítico del hippismo. De una lectura
de Salgari, el nombre de Japón se convirtió en la
decisión de ir a conocer Japón. Sin reservaciones,
boletos ni guías turísticas; en suma, sin saber dónde
quedaba a pesar de haber estudiado de memoria
la Geografía Universal, Raúl mi amigo, que tenía
catorce años, y yo, que tenía doce, salimos con un
peso en la bolsa hacia Acapulco. De allí partían
los barcos rumbo al Japón, según lo habíamos averiguado. Lo único que nos impidió llegar a nuestro
destino, estando ya en el puerto, fue el Océano
Pacífico.
"El viaje es una actitud", me decía Julio Cor-

7

�Conservo las cubiertas en piel de una agenda
que me fueron obsequiadas por el grupo de
guerrilleros a los que logré entrevistar en el penal
de Topo Chico. Les pedí que grabaran en la primera
de forros un verso de Martí hermanado al surrealismo: Yo duermo con los ojos/ abiertos, y de
día/ y noche siempre sueño. El verso me afirmaba
en mi doble militancia, sobre todo cuando se me
extravió la agenda. La ocasión más sorprendente
fue cuando la dejé abandonada en un taxi'en la
ciudad de México. Al año abordé el mismo taxi y
el conductor, que me reconoció, me la devolvió
enseguida . La había traído consigo durante todo
este tiempo para cuando encontrara a su dueño.
Las líneas que he escrito me fueron sugeridas
por la lectura de un texto sobre el surrealismo y el
significado de este movimiento al cumplirse el
primer centenario del natalicio de André Breton, su
guía más reconocido.

tózar a bordo de su deux chevaux. Sabía que sus
palabras eran un bólsamo, pero un bálsamo fingido.
Yo me dirigía a Saint-Tropez para de allí, en azaroso
recorrido por la costa mediterránea, llegar algún
día hacia Génova y después remontar la península
a Roma. Tampoco había en esta ocasión reservaciones ni boletos y la geografía, salvo las di. gresiones y escalas a que obligaba el meqio
denominado auto-stop (cuando dije aventóndebí
haber sonado totalmente provinciano), ya la irían
aprendiendo las suelas de mis zapatos. Roma me
regresó momentáneamente a mi niñez. Estoy sentado en el plinto de una de las colosales columnas
de la catedral de San Pedro. El recinto, que es como una estación intermedia entre la Patria Celestial y la tierra, y mi cansancio me acercan a un
estado casi místico. Una monja se acerca y se sienta a mi lado. Percibo el aroma de las madres Verónica y Florencia y mi mano, como ave que reconoce la mano de su dueño, se posa en una de las
suyas. Los dos nos sonrojamos, pero ninguno se
movió de su lugar. Volví a mi estado casi místico y
ella se sumergió en sus muy probables conjeturas.
El viaje a Europa fue semejante a la culmlnaclón de una época. Atrás, con sus heridas y su
Olimplada quedaba 1968; atrás también la ilusión
de ese nuevo territorio que los asistentes al concierto
de Woodstock quisimos inaugurar. El hippismo ya
era absorbido por el stablishment y pronto escucharía su réquiem de boca de John Lennon: "The
dream is over" .

El lugar geométrico
Para mí el compromiso social se había iniciado en
las páginas de los periódicos. El confinamiento en
la VI Zona Militar (vivía entonces en Saltillo) por emitir
en público críticas contra el régimen de Díaz Ordaz,
que había to!'Tiado por asalto la Ciudad Universitaria
de México, pronto lo tornó en necesidad de militancia política. Una militancia que no renunciaría
al viaje, como aquellos días de encierro. Aparte la
angustia por la angustia de mi familia ante mi virtual secuestro, lo que más me atormentaba era no
tener conmigo esa portentosa novela producto de
la sicodelia sobria que es Paradiso de José Lezama
Lima. Había leído casi una cuarta parte y me sentía
como me sentí años atrás en Acapulco: con el
Océano Pacífico de por medio entre el lugar al que
había llegado y el país que deseaba conocer.
Surrealismo y política se encontrarían en lo que
André Breton llamó • el lugar geométrico", allí donde
se reúnen "el curso aparentemente autónomo de
nuestra vida espiritual y el curso aparentemente
autónomo del mundo exterior· .

¿___J

8

Del feminismo al
poscolonialismo en la
novelística de Sara Sefchovich
Carlos Arredondo

•
A cuatro décadas de iniciados los movimientos por
la igualdad de las mujeres en América Latina, la
obra narrativa de Sara Sefchovich se alza como una
síntesis de algunas de las inquietudes y vivencias
más sustantivas que ha observado la autora a través
de su amplio y sólido conocimiento de la vida social y literaria de México.
Dos novelas (Demasiado amor, 1990, Premio
Agustín Yáñez; y La señora de los sueños, l ~93) han
bastado para desplegar una serie de experiencias
ya asumidas desde principios de los ochenta
cuando Sara Sefchovich decía: "Las mujeres que
escriben sin dejar desbordar su pasión, se quedan
en las lamentaciones y la depresión". 1
Quizá a eso se deba que la perspectiva de
ambas novelas sea la del espacio de lo femenino,
en donde el cuerpo parece ser el interrogante
psico-ontológico fundamental y a cuyo abandono
se deba esa especie de epifanía liberadora a la
que son enfrentados los personajes.
Cabe destacar que tanto en Demasiado amor
como en La señora de los sueños se trata de
cuerpos fragmentados por la heterogeneidad en
el primer caso y por la discontinuidad heterogénea,
en el otro.
De tal forma que las voces narrativas que privilegia Sara Sefchovich son de naturaleza contraria
a la ·tradición" que representa al poder, y que
desde el margen o la alternancia se re-escriban las
historias, las actitudes, los mundos posibles. Es decir:
que el discurso ya hecho se vaya enriqueciendo
con alternativas antes proscritas por la oficialidad
masculina. Así, esta nueva narrativa se separa de
la tradición y anuncia la posibilidad de ·otra voz·
que invita al diálogo entre el personaje y el lector o
al encuentro de nuevas posibilidades entre los
personajes.

Este palimpsesto (aunque reconocible en
escritores como Cervantes, Joyce, Borges, etcétera,
etc.) por el que opta Sara Sefchovich, parece ser
una de las alternativas literarias más recurrentes en
escritores como Inés Arredondo, Brianda Domecq,
Martha Cerda y algunas otras escritoras mexicanas
de hoy, quienes han preterido este tipo de voz, que
el tan sobado ·estado incestuoso· de la temática
tradicional.
En este ensamblaje de escrituras y de voces,
Sara Setchovich ofrece una serie de juegos de
intercambio entre lo público y lo privado. El torrente
épico que la lleva a recorrer el país con sus comidas,
paisajes y colores y la vida -como barco a la
deriva- de la protagonista de Demasiado amor;
o los diálogos que cada uno de los miembros de la
familia Fernández tiene con la psicóloga y las
experiencias vividas por la protagonista a través de
las lecturas que realiza en La señora de los sueños.
Son mujeres que viven en un estado · como si",
como si de esta forma pudieran probarse lo que
son y lo que no son. Como si el cuerpo de las mujeres
fuera ese ·no lugar· por el que se entrecruzan las
ideologías culturales para apresarlo a través de la
marginación o volverlo invisible.
Sin embargo, es en este estado de · como_si"
en que la personaje de Demasiado amor inicia la
escritura de una serie de cartas que la irán descubriendo; y simétricamente Ana Fernández -en La
señora de los sueños- a través de la lectura se irá
encontrando a sí misma.
Asumir el cuerpo como "lugar de paso·
permite a las personajes abandonarse a sus más
hondos deseos, condición que privilegia sólo a los
deseos y que permite a los sujetos escapar de la
tiranía dicotómica deseo-temor de la economía
psicoanalítica tradicional.

9

�cuando Sefchovich decía sobre la obra de Beatriz
Novoro: • ...nadie espera a nadie en este mundo y
en estos tiempos y, sin embargo ... falta soledad". 4
Así la sentencia borgiana anuncio la actualidad de eso "soledad acompañado" en que viven
la mujer de Demasiado amor y Ano Fernández, o
lo vez que fortalece la tematización de la misma.
Sin embargo, el "trabajo feminista" que se
ejerce desde la locura, en ambos personajes,
parece llevarlas o vislumbrar las posibilidades
políticas que podría tener el erotismo. Y aunque esto
está presente en los dos novelas, puede verse con
más claridad en La señora de los sueños en donde
la sublimación de los deseos y la desaparición de
las inhibiciones reavivan los encuentros amorosos
de la pareja.
La señora Fernández, uno vez que ha ido
aumentando su conciencia de presa ("Yo, lo mujer
perfecta, la reina de su hogar, la feliz esposa de su
marido, la orgullosa madre de sus hijos, la buena
hija de sus podres, la gentil cuñada de sus cuñadas,
la amable. vecina de sus vecinas, la cumplida
ciudadana, la habitante virtuosa de este país, lleno
de deberes, tapizada de obligaciones, cumpliendo
todo a tiempo, de buena manera y con buena
cara",5 de repente se ve en la posibilidad de "vivir"
una serie de tentaciones: "me he imaginado a mí
misma en grandes romances y en arrebatos
místicos, en lo entrega revolucionaria y en el fuego
de la poesía. Me imaginé el placer y no sólo viví
todas las pasiones sino también la diversidad de sus
matices".6
Ana Fernández se cuido muy bien -diríamosde las depresiones y la frustración de la que
hablaba Sara Sefchovich. Hace del "trabajo feminista" o "activismo erótico" una suerte de discurso
poscolonial o través del cual rescata de la
invisibilidad social al personaje femenino y con ello
sacude también de lo enajenación burguesa al
hombre latinoamericano.

Nos brinca de nuevo la voz de Sara Sefchovich
cuando señala: "En la escritura de las mujeres los
temas siempre presentes son el hogar y los hijos, el
matrimonio y los amantes, el cuerpo y el sexo, la
vejez, la religión, la culpa, el miedo y el deseo
erótico. Emociones que parecían privadas,
individuales, desconectadas de lo que se considera
'la realidad' y que son las que nutren en lo fundamental a los seres humanos" .2
Destaca también el hecho de que en la trama
de las dos novelas la autora relaciona la lectoescritura con la sinrazón, para con ello encontrarse.
Atmósferas que sugieren una especie de carnaval
bajtiniano con tintes paródicos y rituales. En
Demasiado amor a través de la ingenuidad del
personaje y su atmósfera simbólica del final de la
historia; y en La señora de los sueños en la aventura
"vivida" por Ana Fernández con Gandhi. Sí, un
carnaval donde Sara Sefchovich ha podido constatar aquello aseveración de Borges: "A la realidad
le gustan los simetrías y los leves anacronismos· ,3

Notas
1. Mariano Morales (comp.). Por la literatura.

Mujeres y escritura en México, p. 68.
2. /bid., p. 67
3. Jorge Luis Borges. Obras completas, p. 526.
4. Mariano Morales (comp.). Op. cit., p. 70
5. Soro Sefchovich. La señora de los sueños, p. 9.

6. /bid.. p. 29.

10

Arquitectura misional
del noreste
Antonio Tamez Tejerla

La conquista y pacificación
del México prehispánico se
debió fundamentalmente
a dos acontecimientos: a
la alianza tlaxcalteca con
los que "montan unos como venados sin cuernos" y
a los frailes misioneros. La
alianza propició la caída
de Tenochtitlan, en tanto
que la tarea pacificadora
que remendara los abusos
del conquistador, corrió a
cargo de los franciscanos,
primero, y de agustinos,
dominicos y jesuitas después.
La acción conquistadora fue rápida y efectiva,
extendiéndose por la costa
del Golfo y dominando la
región de la Huasteca en
época tan temprana
como 1528, mediante la
fuerza de las armas y todo
género de tropelías. La
conquista y pacificación
norteña en aridoamérica representó mayores
problemas, declarándosele como tierra de guerra
viva ante la resistencia de las tribus del semidesierto;
tal estado de cosas motivó que "los presidios y los
poblados defensivos llegaron a ser base de la
estrategia militar española en el Gran Chichimeca·.
Toles asuntos se reflejan en el propósito de los
edificios de aquellos tiempos. Los presidios por una
parte y las misiones por la otra, que reunidos en un
mano a mano, abrigaron a las acciones impulsoras
de la labor colonizadora de mediados del siglo XVII,
amén de formar parte de la estrategia territorial de
la Corona española ante otras potencias europeas
que apetecían los territorios localizados allende el
Río Bravo o Grande del Norte.
La factura de los primeros edificios fue pobre:

•

11

adobe, piedra o latas para
sus muros y palma para las
cubiertas. Conforme se gana permanencia y se logran
recursos, se hacen mejoras
materiales o bien nuevos
edificios. Hasta nuestros
días, han llegado algunos
en mayor o menor grado de
conservación y con las alteraciones y agregados que
les fueron incorporados en
el transcurrir del tiempo; no
obstante, permanecen
ciertas estructuras que conservan las líneas de su forma
arquitectónica de origen, o
escasamente modificadas,
permitiéndonos entrar en
diálogo con la obra de
aquellos frailes-arquitectos.
Tal diálogo con nuestra
arquitectura misional, se
inicia cuando nos plantamos frente a la misión de
San Bernardo en villa de
Guerrero, Coahuila. Edificio
robusto, de planta en cruz latina a uno nove
desplantada en dirección poniente-oriente en
relación al nártex y el ábside. Lo estructuro consiste
en uno inmejorable obra de sillería, en la que se
encuentran incorporados unos contrafuertes de
generosas proporciones, en espera de recibir el
empuje de uno bóveda o cañón corrido que nunca
se construyó, yo que desde finales del siglo XVIII, el
padre Morfi dijo que ero " ...un hermoso templo que
pudiera lucir en cualquier otra población. Es todo
de piedra, de sillería y de bóveda, estando yo en
el cornisamiento y próximo a concluirse·, y continúo
diciendo: • ... pero por su improporción al lugar y lo
que se debe gastar paro acabarle, no hoy esperanza de que sucedo .. : En efecto, la misión nunca
se concluyó, pero eso no obsto para dejar de

�admirar esa imponente estructura robusta y omnipresente en la llanura norteña junto al Río Grande,
en Coahuila.

ábside poligonal de medio octágono. El espacioso
atrio se conecto con lo nove central o través de un
acceso a medio punto, austero, rústico y sin adorno
alguno. El alzado principal se remota mediante un
frontón terminado por una moldura configurado
por uno extendido voluta doble, convergente al
centro. enfatizando lo proporción geométrica de
lo fachada. El campanario se resuelve mediante
espadaña de tres orcos, el del centro desplazado
por encimo de los laterales, y se ubica sobre lo
fachada principal a paño del muro inferior y cargada al lodo derecho de lo misma, y provoco un
fuerte equilibrio y armonía, no obstante la asimetría
que presenta. En el atrio, la barda perimetral conservo también muestras de lo que fue su viacrucis
exterior, adquiriendo el edificio una estupenda
perspectiva cuando se le observa a contrapendiente de la colina en que se ubica.
En Candela encontramos al edificio instalado
de frente a la plaza de este pueblo construido
fundamentalmente con adobe. El edificio consiste
en una estructura de perfil paralelepípedo cuya
cubierta ha sido totalmente reconstruida. Su planta
se compone de tres naves separadas entre sí
mediante dos arcadas que soportan a la viguería.
A la derecha del acceso principal se advierte un
local cuyo desplante actúa como basamento de
la torre campanario, estructura que rompe con la
simetría y gravedad de la fisonomía exterior del
edificio, carente de adornos y amoldurados. La
torre se desplanta sobre la cubierta de la planta
del edificio. Configurada por una planta octagonal, construida con sillar y desarrollada verticalmente a dos cuerpos superpuestos, más esbelto el

Nuestro diálogo continúa con la misión en San
Carlos de Vallecillo, Nuevo León. Esta es más tardía,
data de la fundación del Real a fines del siglo XVIII
y muestra una arquitectura austera, rodeada en tres
de sus costados por un amplio atrio con piso de
laja y barda perimetral de l .60 metros de altura y
sobre la cual permanecen las estaciones labradas
en sillar de su viacrucis exterior. Edificio bravo por
sus fisonomías y proporciones, en donde su acceso
mayor presenta la única muestra de adorno mediante un sencillísimo labrado en las jambas, que
sin remate superior, se prolongan por sobre un arco
de medio punto del acceso, puerta a dos hojas. La
nave cuenta únicamente con dos ventanillas de
reducidas proporciones, en tanto que la sacristía
cuento con una, que por el exterior se encuentro
austeramente labrada en sillar. Nave y sacristía
disponen de sendos accesos desde el atrio lateral,
consistentes codo uno en un orco de medio punto
cuyos archivoltas lucen un sencillo labrado en sillar.
La estructura toda manifiesta su formo rectilíneo,
paralelepípedo, sin más adorno que el estuco de
areno y col mamposteado sobre lo piedra laja.
Y continuamos en el territorio presidido por el
Pico de lo Candela, el Cañón de Boca de Leones,
lo Mesa de Cartujanos y la Sierra de la Iguana.
La misión de Nuestro Señora de los Dolores, en
Lampazos, cumple este año su tricentenario. La
estructura se desplanta en una suave colina. El
edificio es de planta basilical a tres naves, sin
crucero, oreadas de medio punto entre las naves y

12

En oposición de la fisiografía de Güemes y
Victoria, de los framboyanes y la barreta, nos
trasladamos ahora al semidesierto del sur de
Coahuila, para llegar a la Hacienda de Hornos,
cerca de Viesca. Hornos es un pueblecito que nos
recuerda a lcamole por lo polvoso, los adobes y el
sol.
En Hornos encontramos un estupendo edificio
que difiere de los anteriores en cuanto a disposición
y proporciones de su planta y orden espacial que
estatuye al todo arquitectónico de la estructura. El
edificio se desarrolla a partir de una planta en cruz
latina y en donde el crucero se encuentra rematado por una cúpula de excelente proporción, de
manera que tal cúpula, planta con crucero y espacio interior, nos hacen percibir al lugar como la
versión rústica de la arquitectura mexicana de la
Contrarreforma; asunto que contrastamos afirmativamente al enterarnos de que fue fundado por
misioneros de la Compañía de Jesús en 1749.
Cargado a la derecha de su alzado principal, se
desarrolla el campanario constituido por una torre
cuadrangular a doble cuerpo y de buena proporción al cual se accede por una estrechísima
escalera interior terraplenada con huellas de mezquite sin pulir. El edificio fue construido con adobe
para muros y enjarrado con mortero del mismo material acabado a la cal. Nuevamente atrio perimetral bordeado.
Los edificios que reseñamos tienen características en común, que vale la pena comentar.
Todos fueron construidos con materiales regionales:
piedra en Vallecillo; sillar en Villaldama y en
Güemes; adobe en Hornos. Tienen en común sucoro alto, instalado sobre el acceso mayor y cubriendo
todo el cloro de la nave central, resuelto a la manera de tapanco. Igualmente coinciden en sus
cubiertas planas, de terrado, que por su interior se
soporta en estupendas viguerías de austeros
labrados que son recibidas por ménsulas trabajadas
a pecho de paloma, con excepción de San Bernardo que aparentemente recibiría bóveda de
cañón. Ninguna, a excepción de Hornos, tiene
cúpula. La espadaña es también un común denominador, salvo Candela y Villaldama, sin embargo, sus torres campanario son posteriores al resto
de la estructura. Hornos tampoco tiene espadaña.
En algún momento estuvieron rodeados por un
espacioso atrio. Todos por igual presentan esa
fisionomía sencilla, grave y austera de la arquitectura norestense, conduciendo nuestras Ideas y
conclusión hacia que la vena de lo nuestro permanece, es atemporal, y que si bien el marco contextual es distinto, representa a su vez, culturalmente
y conforme a la visión del presente, un punto de
partida para nuevas experiencias arquitectónicas.

segundo, que es continuación en forma y figura del
primero, y en donde la línea de superposición entre ambos se acusa mediante un amoldurado que
boraeo perimerro1mente a la torre. En sí, un edTflcto
característico del noreste cuyo atractivo radica en
su sencillez y austeridad formal, que se conjuga con
10 gravedad del Pico de la Candela que permanece como centinela inmemorial de la región.
En Vlllaldama se encuentra la misión de
Guadalupe. Ahí catequizó fray Margil de Jesús o
fines del siglo XVIII. En su costado izquierdo se
encuentra el edificio que, inicialmente y bajo otras
características fisonómicos y constructivas, fue el
hospicio fundado por fray Margil. La misión se
desplanta sobre un podio perimetral en donde
encontramos localizado un atrio pequeño al frente,
y uno más amplio al costado derecho del edificio,
en el cual continúa ofreciéndose doctrina y catecismo para la chiquillería del pueblo; desde ambos atrios se accede a la única nave del templo.
Lo estructura se desarrolla bajo un perfil rectilíneo,
planto de cruz latina a una nave, que al lado
derecho recibió la estructura de su torre campanario, al lado izquierdo se ubica un local que en
otro tiempo se comunicó con el hospicio, todo lo
cual motiva una fachada principal rectangular en
la que rítmicamente se hallan cuatro pilastras que
articulan la composición del alzado. El basamento
de la torre alcanza al nivel de la cubierta plana de
la nave, poro dé ahí desplantar al campanario
propiamente dicho. Este se compone de una
arcada resuelta mediante planta en octágono de
un solo cuerpo, cuya fisonomía se acusa por el plinto
que apoya a la arcada y por el amoldurado que
destaca la transición hacia la cúpula en forma de
copa invertida, al igual que en Candela.
Hacia el sur-sureste, siguiendo la falda de la
Sierra Madre, llegamos a la planicie costera de
Tamaulipas; ahí también encontramos la arquitectura de aquellos misioneros de los siglos XVII y
XVIII. En Güemes, cerca de Victoria, se encuentra
un magnífico edificio que ha sido fielmente restaurado. Es una estructura de planta a una nave,
sobria en su interior, y en el exterior rodeada por el
atrio, alzados graves y austeros, fachada principal
sin adornos, acentuada únicamente por el acceso
a medio punto que presenta sólo las molduras de
las impostas sobre las que descansa el arco. En el
alzado principal, y a partir del nivel de la cubierta,
se desplanta ascendentemente el campanario
resuelto mediante espadaña de tres vanos
apañada con el muro inferior que lo soporta, sin
mediar plinto ni moldura alguna. El vano central se
desarrolla verticalmente por encima de los vanos
inferiores, todo lo cual acusa la verticalidad del
frontispicio y orden simétrico de la fachada.

13

�Palabras contra el olvido
Graciela Salazar

•
Alonso de León y Juan Bautista Chapa

Valga pues el marco del cuarto centenario de
la ciudad de Monterrey, que nos remonta simbólicamente a la creación por lo de cuatro veces cien
o cien veces los cuatro vientos en año bisiesto, para
retomar desde un enfoque literario la obra escrita
de quienes con su testimonio encienden pistas de
una cultura que no acabamos de conocer, no obstante corran por nuestras venas, ánimos delatores
de su presencia.
Las crónicas de Alonso de León (l 608-166 l) y
Juan Bautista Chapa (1627-1695) no son la recuperación amorosa de un posado para ellos entrañable
como sucede en los Comentarios Reates del mestizo Garcilaso de lo Vega, cuando escribe de su Perú
conauistado, o como con Alonso de Ercilla y Zúñiga
quien aun en su condición criolla recrea en la
Araucana lo conquista de Chile, sellándola con su
admiración por los vencidos, o como sucediera con
Las Cosas, Cabezo de Vaca u otros cronistas ·conquistados· por los nativos del Nuevo Mundo.
De León y Bautista Chopa tienen -en cambio- lo particularidad de haber cronicado el acontecer en lo que fuera el Nuevo Reino de León, cuyos
dominios durante sus primeros años circunscribían
a nuestra ciudad de Monterrey. Alonso confiesa
ponerse a escribir, primero por curiosidad y en consideración o no haber •quien dé rozón verdadera
de los sucesos, poblaciones, géneros y otras cosos"
del reino; · hallándolas confusas, dudosas y con tan
poca certidumbre· resuelve dejarlas, hasta que un
amigo de México según nos hace saber-pero no
ociara quién-, le solicita la relación de antecedentes y datos relativos a estas tierras y de cuanto
con ellas se relacione, incluyendo sus naturales.
Es precisamente a partir del argumento anterior, donde nos parece descubrir uno de los más
cloros indicadores del propósito literario en la
relación del cronista, quien en el intento de resguardar su dicho de los despiadados críticos, busca
protección: por un lado consigue mayor credibilidad ante sus futuros lectores a los que se dirige
mediante un "Proemio al curioso y benévolo lec-

La humanidad en distintas épocas se ha vinculado
con sus orígenes y la historia de los mismos a través
de la poesía ; baste remitirnos a las expresiones
literarias de los pueblos más antiguos, paganos y
profanos, o endemoniadamente bárbaros; textos
que después de rodar entre las ávidas bocas del
tiempo, atraparon la memoria para fortuna de
quienes hoy después de siglos podemos leerla .
En esa vieja batalla de las palabras escritas
contra el olvido. con la posibilidad de explicarnos
el estar aquí. vigorizar nuestra esencia pese a
globalizac iones postmodernas que diluyen el ser,
para pescarnos de la raíz y degustar el sabor que
la nutre y sus aromas está viva la literatura, especialmente la poesía . Joseph Brodsky al respecto señala que las palabras constituyen el sentido de la
evolución humana y el único medio que tenemos
para asegurarnos moralmente".
Los nuevoleoneses, mexicanos de América y
el mundo - parafraseando a Rafael Garza Cantú-, buscamos rastros de procedencia mas significativos, menos puros quizá, pero cabales y nuestros. Aunque bastante se ha discutido la conquista
y las subsecuentes colonizaciones, quedan lagunas
acerca de hechos y personajes inexplorados; o
muchos de éstos los ganó la tierra de la desilusión
que citó a lguna vez Raúl Rongel Frías, y otros tal
vez con ilusión, pero sorprendidos por lo muerte a
mitad del comino ni siquiera pudieron elegir.
En fin, lo cierto es que llegaron, poblaron y procrearon. Según versan distintas fuentes documentales, tuvieron aquellos señores hijos naturales reconocidos en la mayoría de los cosos sólo a ntes de
morir, pero quién sabe cuántos no; así que nada
de pureza, algo de criollismo y sí mucho qué contar
aún del mestizaje, posible desde luego con la
participación de nuestros salvajes antecesores.
Poseídos o no violentamente y a qué grado, tampoco lo sabremos; pero lo más común en tales circunstancias son las violaciones en todos los sentidos.

15

�tor·, amplia dedicatoria que implica de antemano
más de uno, muchos lectores; luego hace mención
de un amigo con el que adquiere el compromiso
de enviar dicha relación, lo cual le permite contar
desde el principio, con indicios verídicos que proporcionan verosimilitud a su obra literaria.
Su justificación de acceder a la petición del
· amigo, nos hace sospechar más bien en un pretexto, un recurso del que se sirve para interesar en
mayor grado a quienes leerán sus escritos. Nos llama
la atención cómo después de haber desistido en
su empeño de relatar ---0duciendo que le será difícil
cumplir con el encargo debido a la "ignorancia"
que había al respecto--, acepta luego "hacerlo
sin excusa; poniéndola en estilo y con la verdad
que a semejantes personas se debe", dice refiriéndose al misterioso amigo, y digo misterioso,
porque fuera de lo que aparece en la cita anterior
sólo añade en su proemio, que dicho señor es curioso y le tiene obligaciones. Arriesgándonos a
colegir que se trata del mismo excondiscípulo suyo,
a quien dedica la relación y discursos, donde se
lee: "Al muy ilustre Sr. Dr. D. Juan de Mañosca, inquisidor del Santo Tribunal de la Nueva España",
tendríamos en contra el contenido del propio texto.
Encontramos en la dedicatoria lo que nos
parece un argumento sólido para suponer que
hubo la Intención del autor de "proteger· sus
escritos, sugirie,::ido un personaje importante que
solicita su relato. Inicia la dedicatoria de la siguiente
manera: "Costumbre es, ilustre señor, de los que
escriben, aunque sea poco, dedicarlo a personas
grandes; para que con su amparo tengan lustre las
obras y defensas contra los maldicientes·. Observemos que cualquier semejanza con lo sucedido a
otros escritores desde Homero, por su obra cargada
de indicios históricos, será pura coincidencia; sigue
Alonso su dedicatoria, aludiendo a la importancia
de Mañosca: "no hallé sujeto más a propósito que
es el de Vm.; eligiéndole para mi mecenas·. Por lo
que vemos aquí, le ofrece sus escritos fruto de su
"flaco ingenio" y continúa: "Bien entiendo no tiene
caudal mi suficiencia para salir del amparo de Vm.;
por lo cual le suplico los admita". La dedicatoria
de Alonso evidencia llevar consigo una rogativa de
aceptación más que un mero formulismo; en el resto
de ella no aparece ninguna señal de ser la respuesta a un pedido que le hubiera hecho tal señor.
Insiste casi al final de ésta: "si las grandes e importantes ocupaciones dan lugar, pase los ojos por
ellas; haciéndoles la protección que espero de Vm."
Es claro que a De León lo mueven motivos
muy distintos a las ordenanzas ratificadas por Felipe
11 de España en 1573 para los españoles expedicionarios en América, que obligaban asentar en

16

un libro cuanto se viera, encontrase y aconteciese
en tierras por poblar; podemos asegurar que el rigor
histórico en estas relaciones pasa a un segundo
término, en tanto cobran más valor literariamente
hablando. Esto no significa de ningún modo que el
elemento histórico esté ausente, mas al leer su
dedicatoria, proemio, y remitirnos al texto, notamos
una preponderante preocupación por la estética
en el discurso. Concluye Alonso su proemio así: "El
fin de este trabajo sea dar gracias a Dios, autor de
todo; que con eso quedaré bien pagado y
satisfecho; avisándome de sus defectos, que tendré
por graciosa recompensa; no dando oído a las
murmuraciones de los malévolos envidiosos·.
Algo similar hace Juan Bautista Chapa en sus
crónicas dedicadas "Al Pío Lector·; su recurso es
ocultarse en el anonimato, circunstancia que luego
rastrea el maestro Israel Cavazos, para darnos
cuenta de que el cronista sucesor de Alonso de
León era Juan Bautista Chapa, a quien evidentemente igual que a su antecesor, le preocupaba
sobremanera la crítica, podemos constatarlo con
sus propias palabras: "Bien reconozco cuánto trabajo y peligro es escribir historias en estos tiempos,
por la incredulidad de algunos y por la censura de
otros, que se precian de reprobar desvelos ajenos.
Pero aun . bien que los que leyeren estos malos
rasgos, aunque, cuales otros zoilos, los reprueben,
no me podrán señalar con el dedo, porque soy
autor incógnito. Y, faltándoles el conocimiento de
mi persona, no tendrán blanco en qué asestar el
tiro, como lo hizo el dichoso Zoilo, reprendiendo los
escritos del Príncipe de los Poetas, Homero·.

Primera expresión literaria en Monterrey
Podemos decir que la primera gran manifestación
literaria no sólo en Monterrey y el antiguo Reino de
León sino en el continente americano, es la crónica:
mezcla de realidad y ficción, de juicio imparcial e
impresión profunda por los muchos casos que
conocemos. Hay quien ha considerado este género, el primer germen de nuestra novela, y ciertamente puede concebirse como documento testimonial en su carácter de historia novelada o
como creación literaria surgida ante la personal
contemplación de los hechos; por lo tanto resulta
explicable nuestra aceptación de lo que nos informa el testigo presencial y relator de una crónica,
sin embargo, sabemos que ante un acontecimiento
habrá tantos testigos como sensibilidades y vivencias lo narren.
Si por un momento cupiera la duda de valorar
la crónica de los conquistadores y colonizadores

que tuvieron que ejercer el oficio obligados
por las circunstancias,
y otros tan explícitos
como Fray Ramón Pané, al decir que "vio y
escuchó, más que nada , relatos que son
pura fantasía".
Corroboramos el
valor literario de estas
crónicas publicadas
en Nuevo León, gracias al interés del maestro Israel Cavazos;
documentos que representan una buena
oportunidad para buscar identidades y recobrar un poco de
memoria . Ha llamos
información, pero
también el placer de
la lectura que de seguro ambos cronistas
pretendieron transmitir
a sus lectores, mediante un discurso bien estructurado, muestra incuestiona ble de un
verdadero cuidado y
dominio del lenguaje,
asimismo la preocupación estética ya referida, especialmente
en el caso de Alonso
de León, quien evidencia una cultura
amplia, conocimiento
de retórica y estilo.
El providencialismo que permea el
ánimo de la época está presente casi en toda la
obra, éste propicia una gran cantidad de alusiones
fantásticas; la prosa es sugerente y fluida, con
imágenes, metáforas y juicios personales que
refuerzan su intencionalidad creadora; De León
describe con tal efectividad, que nos traslada al
escenario del cual relata. Algunas de estas características se perciben en el siguiente trozo de su
discurso tercero del capítulo VII. donde trata de la
inundación de 1636: • Mejoró Dios los tiempos y dio
su rocío la tierra, con que no ha faltado hasta ahora;
que quien provee a la más mínima hormiga, es
fuerza lo haga a tanta gente, por su mucha

como arte literario, debido a los múltiples prejuicios que se derivan
del ambiente, sería entendible; pues existen,
aunque suene melodramático, buenos y
malos cronistas; hay
quienes desde la práctica del periodismo
cuentan con la habilidad de cronicar artísticamente, pero no sucede con frecuencia,
lo sabemos. Cuando se
da, resulta lo que Martín Vivaldi define como
el pincel del pintor que
interpreta, a veces con
un simple adjetivo o
una intención determinada y oportuna;
hechos y autor conviven en la crónica en
indisoluble simbiosis.
Otros autores sugieren
que quien escribe una
crónica ha de hacerlo
con ilusión para recoger las emociones de
las cosas, cubrir con
mirada intensa y amor
infinito; en pocas palabras degu~at hacer y
decir como nadie lo
hizo. Aquí entra la ficciona lización y si se
quiere ser moderados,
la subjetividad del
cronista.
En la obra de Alonso de León y Juan Bautista Chapa, así como en lo escrito por la mayoría
de los cronistas de la conquista y colonización
española, sería difícil precisar la distancia que media entre narración histórica y alucinac1ó , pues si
partimos de que en diversas ocasiones nuestros
cronistas respaldan sus juicios tomando como
verdadero cuanto han leído, por ejemplo en lo que
se refiere a la Historia de las Indias Occidentales,
de la que en su momento Berna! Díaz mostró
disgusto por inexactitudes de López de Gómara,
quien por no haber estado nunca en América, se
vio precisado a escribir sus historias con informaciones de trasmano; fueron muchos los cronistas

TE.

17

�Fuentes:

bondad". Más adelante en el mismo capítulo relata: • Duró hasta los principios de cuarenta y ocho,
que purificó Dios los aires; quitando Dios este tósigo
que por sus juicios secretos traían, quedando la
tierra con algún resuello". Quien se asome a estas
crónicas se dará cuenta del propósito del autor
para estructurar su narración con suspenso episódico, con ello se consigue amenidad e interés en
la lectura; corta y continúa donde considera pertinente y favorable al lector, como cuando cierra
su último discurso: ·otros muchos casos pudiera
contar, que por no cansar al lector, los omito·.
En Juan Bautis.t a Chapa están presentes rasgos
similares a los mencionados aunque para mi gusto
en menor grado, mas a cambio, deja otra muestra
de su creatividad y lirismo en tres estrofas que
aparecen en el capítulo XXXIX de su relación,
escritos durante una de las jornadas a Texas, en un
intento de cronicar en forma versificada: se
intercalan versos de siete y once, a veces de doce
sílabas; predomina en ellos un tono romántico. Es
casi un hecho que pertenezcan como sugiere
también el maestro Cavazos, al mismo autor, que
prefirió no ser identificado; esta canción, pues así
la refiere Bautista Chapa, ha sido publicada en
distintas ocasiones; transcribo aquí un fragmento
de la segunda estrofa: "¡Oh, francesas hermosas/
que pisábais de estos prados frescas rosas/ y con
manos de nieve/ tocábais blanco lirio en campo
breve·( .. .).
Por todo lo dicho considero inherente el elemento fantástico o de ficción en este conjunto de
textos, pues al momento de ser escritos no había
quien impusiera el modo, es ahi donde se diferenciarán las expresiones de los cronistas; la ocasión
los favorecía no sólo para historiar sino para ser
creadores de ficción, sin contar que estaba de por
medio el deseo de maravillar al superior fuese quien
fuera y de paso a los que pudiesen en Europa leer
sus narraciones épicas. Igual sería conveniente
revisar con esto, si se cumplen las ideas aristotélicas
de que la poesía o creación literaria en general, es
más verdad que la historia; o como el mismo Alfonso
Reyes sugirió con otras palabras, que la historia
encuentra forma escrita a través de la poesía.

Alonso, Martín. Ciencia del lenguaje y arte del estilo. Obras
de consulto; España: Aguilar, 10º edición, 1971.
Chopo, Juan Bautista. Historia del Nuevo Reino de León,
de 1650 a 1690. Estudio preliminar y notos de Israel Covozos
Garzo; Monterrey- México: Gobierno del Estado de Nuevo
León, 1990.
Garzo Cantú, Rafael. Algunos apuntes acerca de las letras

Francisco Sarabia
piensa en Antonia di Filippo mientras
el Conq.uistador del cielo cae en las aguas
del río Potomac
Vicente Quirarte

y la cultura de Nuevo León. en la centuria de 181 Oa 191 O.
Biblioteca Básica del Noreste. México: Conaculto/
Gobierno de Nuevo León, facsimilar. 1995.
Gutiérrez Nájera, Manuel. Crónicas y artículos sobre teatro
(1881-1882). Obras IV. Introducción, notas e índices de
Yolanda Boche Cortés; México: UNAM, 1984.
León, Cap. Alonso de, Juan Bautista Chapa y Fernando
Sánchez de Zamora. Historia de Nuevo León, con noticias

sobre Coahuila, Tamaulipas, Texas y Nuevo México, escrita
en el siglo XVII. Estudio preliminar y notas de Israel Covazos
Garza; Monterrey-México: Ayuntamiento de Monterrey, 4º
edición, 1980.
Martín Vivaldi, Gonzalo. Géneros periodísticos; reportaje,
crónica, artículo. México: Prisma, s/f.
Pacheco. José Emilio. ·inventario". Proceso 1005 (Febrero
5, 1996).
Rongel Frías, Raúl. Escritos. Selección, prólogo y notas de
Humberto Solazar: La Biblioteca de Nuevo León;
Monterrey-México: Gobierno del Estado, 1994.
Reyes, Alfonso. La historia ante la poesía. Obras completas,
tomoXIII; México: FCE, 1983.
Vega , El inca Garcilaso de lo. Comentarios Reales,
volumen 1. Clásicos Americanos 6. Introducción y notos
de Ma. Dolores Bravo Arriogo; México: SEP/ UNAM, 1982.

Descubrimiento y Conquista de América. Navegantes,
conquistadores, misioneros y poetas; una antología general. Clásicos Americanos 14. Prólogo, selección y notas de
Margarita Peña; México: SEP/ UNAM, 1982.

• Palabras contra el olvido fue leído por lo out ora en el
Encuentro Internacional de Escritores. Monterrey 96, celebrado en mayo de este año.

18

Partitura en el agua,
aire para la escritura de los pájaros,
un concilio de truenos
reverbera en el cruce de caminos.
Esta hoja en blanco,
a la espera del golpe de la tinta,
aguarda una incisión, el signo
que rescate tus ojos
de la sed del olvido.
(La voz de la matraca
se mantiene en el eco de su nombre.)
Celebremos el desfile triunfal,
el paso bajo ~I arco,
penetración del héroe
en el cuerpo femenino de la ciudad,
pero hablemos también del ignorado inicio;
dejemos lugar en los anales
para ese ser, inicialmente oscuro,
que sueña lo que fragua,
que fragua lo que sueña.
Este metal se hunde
con más profundidad que tu mirada,
pero quiere ser ella.
Este punto metálico penetra
el papel y su origen.
Este metal te toca y te trastoca:
hará de tus sábanas banderas
pero nunca de paz.
Porque si no llegas nunca, ya has llegado:
la victoria comienza
en la declaración de guerra.

19

�V

11

Rasga esta hoja la piel de mis falanges.
Rasga esta hoja tu mirada, gris como la lluvia
que una niña guarda en su frasco de perfume
en un pueblo fantasma.
La poesía es apostar las cartas a lo incierto,
· elevar un avión, vencer al aire
y observar a la muerte cara a cara
y comprender la vida gota a gota
en el rotundo azul de las alturas.

111

Toco la puerta de la primavera,
como si mi mano
fuera prolongación de su textura
y la hiciera de nuevo.
Me quedo en ese umbral para decirle
que salga a recibirte,
para que aprenda a ser en tus pupilas.

Qué bueno fue
haber mirado
ese mechón que cae sobre tus ojos
mientras afuera
estalla el corazón de las jacarandas.
Qué bueno hubiera sido
volver a mirarte, decírtelo
con un lenguaje
igualmente nacido de mi boca.
Qué bueno es
saberme por ti más vivo
mientras el avión
intenta un aterrizaje de emergencia
y tu rostro sea
la última imagen que me lleve.

IV

Traje para ti este álbum de imágenes
que no hubiera nacido
si no fueras en mí este libro de horas
encrespadas y fuertes por tu aura.
"Qué milagro", dijiste,
como si no supieras
la inmensa verdad de tus palabras.
Te traje la niebla tendida en la testuz
de los venados de Leesburgh
que velaron tu infancia;
te traje la cola de una ardilla
que escalaba un árbol
plantado por unos niños en memoria
de su padre, vecino del cielo para siempre;
te traje la pobreza de Alabama,
la sonrisa cortés de los vencidos,
la carcajada negra de una muchacha
que me servía cerveza mientras gozaba
el sonido espinoso y áspero de la palabra México.
Y te traje también mi voz transfigurada,
tu presencia cada vez más necesaria,
.pero eso no viene en la maleta.
Encuéntralo en mis ojos.

20

e-______::=&gt;
___

Un montón de gatos
están armando pelea
en algún punto de mis intestinos
Jorge Cantú de la Garza

Ya es imposible continuar escribiendo como si nada estuviera sucediendo
en algún recoveco inconveniente de mis intestinos.
Un montón de gatos están ahí armando una pelea.
Yo trato de mantener la compostura pero hasta los caballos
llevan un ritmo bastante irregular que nos hace parar y arrancar,
parar y arrancar, de tal manera que apenas está uno hilando un pensamiento
negro viene el cambio y uno ni completa la frase.
Al señor pasajero ni parece importarle lo que está sucediendo
a pesar de que varias veces le he sugerido que tome sus precauciones.
Él ríe y me mira por encima de los anteojos que nunca le han servido del todo.
"Aquí dice que va a haber guerra", dice, "así que para qué preocuparse".
Pero el periódico no dice "guerra", dice "fiesta", bien que lo leo
de reojo, aunque no me atrevo a contradecirlo.
"Uno se pued~ salvar también de la guerra·, me atrevo a replicar.
Pero el dice simplemente "no", y se vuelve a enfrascar
en su imaginativa lectura. Ese monosílabo me ha dado carácter
y azoto a los caballos un poco más fuerte para que entiendan
que no se puede ser tan indeciso, que molestan a la gente,
que no se puede pensar en paz. Ellos se calman pero una fuerte racha
de viento azota a los sicomoros y una rama me golpea la cara.
Ni sé qué son los sicomoros pero en una noche como ésta deben ser
oscuros y crueles. Ah ... los sicomoros. Es una buena palabra para cuando
uno no entiende nada.
El señor pasajero dice que se ha pasado la vida pensando
y que nunca ha cambiado nada. Yo le creo porque también pienso
mucho pero no consigo, como él dice, "dejar la mente en blanco".
De cuando en cuando, muy a lo lejos, se pueden ver algunas luces,
aunque parece no haber duda de que el camino aún será largo.
Los gatos, que son un montón pero que tienen una sola piel,
se han ido calmando poco a poco. Menos mal
porque tengo que poner mucha atención en el camino .
"Para qué", dice el señor pasajero como si adivinara mis pensamientos.
Y tiene razón, como siempre.
Cuando el camino se acabe y los caballos no sepan qué hacer,
de lo que sí estoy seguro es de que ni el señor pasajero
ni yo estaremos para ser testigos de su desconcierto.

21

�Comparsa para un beso
José Rafaella

De golpe diciembre se nos vino,
del frío salimos a socorrer corazones
mientras alguien nos previene:
entre la oscuridad y la llovizna
los villanos asaltan: arrancan a los niños
sus besos de leche,
roban a las mujeres el beso de sus pechos
y a los hombres, como animales de néctar,
les suturan los labios, al fin, besos inertes.
La metrópoli, fresca, arropada en abandono,
estrena un tren que se arrastra
por las venas de la tierra:
pita, gime, ladra, se traga la luz, vomita negritud,
chirrian sus patas y extiende sus brazos
para desposar al incrédulo que lanza besos al aire.

Besos, lujuria, carne y gritos:
la noche es el alimento del beso,
su fruta, jarabe que lo nutre.
Besar, entonces, es morir y reencarnar en llama,
vencer la roca apretujada por siglos,
exhibirse ardiente para los ojos del mundo.
Aquí estamos, besando la tierra,
el suelo que cobijará nuestros pecados;
saludamos al niño y al anciano,
al policía, del que los periódicos dicen
que hay que tenerle cuidado;
saludamos sus parques y el humo de sus fábricas,
sus anchas calles, sus bancos, sus televisores,
a su gobernante que pasa, hace señas,
saluda con sombrero ajeno, también dicen.

Besos, besos, besos.
El beso rueda, anda de calle en calle,
en prostíbulos, en conv'3ntos, en iglesias,
en la mqno del Gobernador, en la peste del muerto,
en sus dolientes; el beso huele, sube a camiones,
pedalea bicicletas, se desliza en patineta,
inicia el orgasmo en las banquetas, en los postes,
en las sábanas.
El beso no se da, tal vez se escribe, se esculpe,
vacía su látex en la carne: árbol en el cutis.
A la ciudad las gaviotas del recuerdo se ciñen,
en ellas los hombres comen, se fortalecen,
en la arena de sus lenguas las tortugas aovan,
una naturaleza prohibida brota
mientras la carne se teje en borbotones de lava.

22

Un beso es la vida, o la muerte,
la risa lanzada como un harakiri
desde la piel de Mishima.
Un beso es el sol contra la tierra,
es el puñetazo de mil guerras mundiales,
es, en su chasquido, un abrazo de océanos,
una ballena y un submarino reinventando el coito.
Un beso es lo que esta ciudad no tiene.
De golpe la nostalgia nos tumba,
dormimos a la espera de un beso,
que no está, que no existe.

23

�Caralsol
[fragmentos]
Carmen Alardín

•

•

Prenderé fuego al principio
que formó mis huesos.
Afilaré la luz en tu espalda sin mancha,
calcárea luz,
pesada forma insomne,
contraria a tu principio de manzana.
Descenderé al abismo de tus ojos,
donde ni el mar ni el llanto tocan fondo,
donde relame el tiempo sus heridas.
Seré vida perpetua en tus papeles.
Serás resurrección en mi recinto,
a través de mis poros oteando al caracol.

angustiante. Pero estábamos hablando del otro
Orson, es decir, de Orson Escamilla. La euforia de
este cinéfilo había obrado como si de un mal
contagioso se tratara. Perseguíamos en la cartelera
cinematográfico de los periódicos cuanta
información fuera posible. Pero Orson siempre sabía
más y mejor que todos los demás, aunque
estuviéramos reunidos en torno a una meso de
cantina, aunque bajáramos de los pestilentes
transportes públicos para escudriñar con delectación todos y cada una de las vitrinas del Rodríguez, del Monterrey, del Encanto, del Araceli, del
Florida, del Palacio, del Rex, del Elizondo ...
Llegó a Monterrey Sombras del mal (Touch of
Evil, 1957), y con él se afirmó la enajenación total,
el delirante pacto de ir a todas. ¿A todas? Sí, a todas
las funciones. En cuantas ocasiones fuero programada esta cinta, allí estaríamos nosotros. La sala
era lo de menos, el horario era lo de menos, el
acompañamiento --ingenuo o presuntuoso- era
lo de menos. Lo importante era estar allí, mirando
una y otra vez el duelo de los policías: uno esbelto,
el otro obeso; uno mexicano, el otro yanqui; uno
limpio, el otro corrupto; uno recién casado, el otro
crápula; uno defensor de los mundos posibles, el
otro asumiéndose como un enorme cadáver hundido en el fango para escarmiento inútil de los
genios malignos. Pero empecemos por el principio.
Había que llegar siempre a tiempo. Estar en el
preciso lugar de los hechos, es decir, cuando la frontera entre México y Estados Unidos no es sino una
panorámica absoluta, prodigiosa metáfora, pienso
ahora, de la insalvable unidad heteróclita de ese
mundo parchado de aberraciones y de abigarradas plegarias a favor de la paz y el orden que
custodian -sí, cómo no-, las mejores policías del
mundo. Se trata, pues, del inicio de la película. y
no hay que perdérselo. Porque esa cámara, insisto,
es única: pone al mundo de cabeza y, simultáneamente, lo endereza --distrayéndonos, volviendo invisibles todas las úlceras y contrahechuras del
mundo.

No intentes
evadir los arrecifes de la locura
ni ganar la batalla a las criaturas
que circundan tu espacio.

Ya llegarán las aves a tu boca
con el anzuelo de los dioses.
Ya encontrarás la isla y las palabras
del hechicero pez de las promesas,
y entonces tu riqueza será el agua.
Tu carencia también.

•

•

La estrella se cambió por una hoja
tirada en el jardín.
El jardinero en la mañana
casi perdió la vista al verla.
¿Qué fragmentos extraños
deja caer la noche?
Noche que anda buscando pistas
por si logra encontrar esa mañana
que se cuajó en tus ojos.

El caracol regresa siempre
a la playa del crimen
para atisbar el barco que se perdió
en los huecos de la equivocación.
El barco que de pronto
regresará para ofrecerte
lo que algún día te negó.

Fragmentos del libro Coro/so/ que lo autora realizo gracias
o uno beco del Fondo Estatal poro lo Culturo y los Artes.

24

Un genio del mal
(llamado Orson Welles)
Miguel Covarrubias
Compasivamente veo
Hinchadas las venas de la frente, reveladoras
De cómo fatiga ser malvado.
Bertolt Brecht

El genio de Orson Welles me orrebotó lo modorro y
la complacencia hoce yo muchos años. Eran los
tiempos preparatorionos, oún adolescentes. Por allí,
entre los corredores del antiguo Colegio Civil, se
ogitobo Roberto Escomillo, al que nos propusimos
divulgarlo como Roberto Orson Escomillo. Este Orson
amobo el Aula Magna, los ruidosos aparatos portátiles de cine y la filmografía de su opulento tocayo: exniño prodigio, enfant terrible de la tecnificado
sociedad norteamericano, nacido para aterrorizarla con una voz, un pensamiento y una imaginación que parecían no tener antecedentes.
Por ese entonces Welles había creado ya una
de las más impresionantes columnas del cine
moderno: El ciudadano Kane (Citizen Kane, 1940).
En éste su figura llenó, sin duda, la pantalla que su
otro yo, el director Welles, había llevado hasta los
bordes de un abismo artístico y conceptual insostenibles-si ocaso no hubiera asomado por allí ese
poliédrico talento, esa sensibilidad profunda y

25

�Pero el mundo malvado es también violento.
El policía norteamericano, interpretado por el
imponente Orson Welles, pone en marcha su
maquinaria eficacísima y atrapa ipso facto al culpa ble. El policía mexicano, inusitadamente
soportado por el muy anglosajón Charlton Heston,
duda, y en la duda ... suspende su luna de miel.
Janet Leigh, heroína de Mujercitas, de El· gran
Houdini y otros films semejantes, avala, siendo
víctima y rehén, tanto las sinrazones de la
corrupción criminal y policiaca como el sex appeal
-ciertamente ascéptico- que le demanda su
caracterización: joven de innegables pómulos
hollywoodenses que desposa al insobornable
policía mexicano de tez blanca
¡Alto! No quiero contar la historia de Welles, no
quiero ejercer una crítica cinematográfica mostrenca. Sólo quiero dejar constancia de mi perenne
deslumbramiento por ese mundo construido a base
de imágenes suntuosas y punzantes. Y quiero decir
además que la notable presencia del execrable
policía encuentra su correlato específico en la no
m.enos portentosa presencia de la diva Marlene
Dietrich: su voz, su mirada, su belleza. Femme fata/e que oculta sus siempre elogiadas extremidades
inferiores, emitirá algunas frases lacónicas para
decirnos quién había sido ese fascinante personaje,
ese guardián del orden protegido por la sombra
del mal durante tanto tiempo.
La maestría de Orson Welles afirmada en su
Touch of Evil, más la cinefilia de Orson Escamilla,
son ingredientes que se mezclan en mi memoria.
Con ellos pudo elaborarse una constancia del
esplendor del arte contemporáneo. Aquí y ahora
la comparto.

Abrevar en lo breve
Genaro Huacal
La lectura que siempre desemboca por caminos
insospechados me condujo alguna vez hasta el
concepto mínimo de la literatura. No pude avanzar
más, el resplandor de su deslumbramiento me
aniquiló. Ya he cumplido, holgadamente, la primera
década del milagro.
El cuento más breve del mundo cuenta su
universo con sólo siete bíblicos palabras. Suena
prolijo el apellido del autor: Monterroso. He aquí al
causante directo de mis desvelos de noche y día.
No hay mejor desvelada que amanecer leyendo y
continuar a plena luz del sol.
La obra de Augusto Monterroso, publicado

Yo quiero que los Simpson
me adopten
Leticia Herrera
hace ya tiempo o cuentagotas (una gotera es más
constante), crece y se agiganta con el tiempo.
Cado vez se lee mejor, en cuanto los lectores
amplían sus herramientas. Leerlo y releerlo es cosa
de todos los días. Andar o la caza de nuevas entrevistos, de testimonios que amplíen su visión personal sobre el fenómeno literario más brevísimo, es
un deporte personal.
Eso fue sólo un buen principio, tras él llegó lo
pléyade; Arrecia fue la siguiente estación literal,
enseguida los demás se sucedieron vertiginosos.
Avilés Fabila y Felipe Garrido son los cultivadores de
exc_elencia de publicación más reciente. Avilés me
acaba de obsequiar todos sus cuentos brevísimos
bajo una misma sombro de asombro. El de Garrido
aún no me lo acabo. Los cuentos brevísimos son
infinitos.
La lectura devino en escritura, la corrigenda
marcó la pauta. Cierta noche desierta en que las
libaciones de un sixno desmayaba, surgió ante mis
ojos, pequeño y esmirriado, el primer ente
monterrosiano-huocaleano. Monterrosiano, porque
no niego los textos que lo impulsaron a este mundo
de tinta y papel, en el que lo oscuro brilla más que
la página en blanco.
De tanto corregir no amaneció más temprano,
sabineonamente se hizo la luz dentro del ojo. Así
fue. De tanto corregir y corregir se me estaba
acabando el texto. El sacapuntas ya no tenía más

26

problemas del otro, el pleito filial; pero paralelas, la
capacidad de imaginar, de volar, de soñar, de
amar.
La personalidad de cada uno, perfectamente
delineada, satisface los marcos de valores a los que
me adscribo. Desde la derechura de la madre,
rectora del deber ser con ciertas indispensables
concesiones, al potarrajoda de Homero, bruto, niño
grande, caprichoso, egoísta, ingenuo a morir y
amoroso comoquiera, más sensible que el moco
mismo: insensato, mordaz, capaz de cualquier
chuecura que no contravenga las normas elementales de subsistencia de la especie, pero siempre el
más vulnerable de su círculo de amigos y compañeros de trabajo.
La picardía e indefensión de Bart, que nunca
llega al cinismo, porque a fin de cuentas es sólo un
niño que llora, que se siente cuando lo desplazan,
cuando lo maltratan, aunque se sueñe gangster o
el más malo de la fila.
Lisa la sensata, la sensible, la dispuesto al
sacrificio por su amada famil ia pero en sana
rivalidad fraterna, con su potencial de inteligencia
y pasión hacia la vida.
El candor, la inocencia, el chupete-Maggie.
Y hasta el abuelo, tozudo, cínico y aparentemente interesado, pero que encuadra a la familia, que nos da el tinte perfecto de lo que veremos, la conformación del clan, a lo que va mi
asunto.
Porque la combinación de los elementos del
programa, incluidos los personajes secundarios, nos
da la sensación hacia el interior del espacio físico y
emocional de los Simpson, del nido completo, oh
bendito completo nido por mí añorado, y que me
hace poner lágrimas a l borde del o jo en los
previsibles escenas de chantaje, situaciones límite
siempre teñidas de gracia, porque el sufrimiento no
es r:iunca para tanto ni destructor mientras se esté
junto, dentro del nido.
Así se trate del desliz afectivo de Homero con
alguna exótica mujer, sus sueños ilusos porque
nunca ilustres; los afanes permanentes de Marge
de superarse, de realizarse más allá del ámbito
casero, sus arrebatos pasionales; el carácter
compacto del grupo familiar me complace, me
colma como quién sabe a cuántos más.
Adoradora del nido protector, resguardador
del bienestar familiar a ultranza, y si eso se hace
con humor, mejor que mejor, porque cómo le
tenemos miedo a la cursilería.
Yo quiero a los Simpson porque son amarillos,
porque no son hipócritas, porque viven sus
emociones a flor de piel, sin elaboraciones mentales, y así se mantienen en un estado de salud, de
pleito envidiable para cualquiera como yo, con

punta que sacar ni lápiz. El primer texto breve de
mi autoría fue porque así lo quiso Dios, posteriormente, él se mantuvo al margen observándome.
Echándome su bendición cada vez que me atrevía.
Lo demás es lo de menos. la escritura breve
fue.creciendo dentro de mí como un cáncer. Libros
y más libros han pasado ante mis ojos. Ahora encuentro textos brevísimos hasta en las novelas más
largas. No sé qué tengo en los ojos.
El texto breve es un golpe del que ya no te
recuperas, mortal por necesidad. No podemos
hacer más que ejercitarnos en el género para no
ver crecer la yerba en derredor. Compartirlo con
otros lectores, escritores, es disfrutarlo, trasplantarlo,
injertarlo, regarlo, venerarlo. Una forma de vida que
nos hace más felices.

No es lo mismo ser ladino por necesidad, habiéndose tornado de tal naturaleza a guamazo
limpio, que reconocerse en otros y aprender que
esa actitud vital cuasi existencial nos hace apurar
con más prontitud y garganta abierta el trago de
amargas verdades: a) no ser un genio; b) no ser el
más listo de la Compañía ; c) no ser el mejor padre;
d) no ser el mejor compañero; e) no ser, en fin, el
mejor individuo sobre la tierra.
Por eso, quizá , descubrir en la televisión la serie
de los Simpson ha representado, en mi vida, el desliz
hacia la tolerancia, un hito en mi versión de las
cosas. El reconocimiento de que las veleidades
antes descritas no conducen a lo felicidad ni lo
compran con su retórica. La flexibilidad entró por
la ventana, y salió como melodiosas notas del sax
de Lisa, apaciguadoras, tiernas, el blues de la
reconciliación con lo familia, con la vida.
Beberse los capítulos de la familia amarilla es
catártico, es lúdico, es lúcido, es reconocerse en la
vulnerabilidad y en la ausencia de arrogancia. Una
poca o mucha estupidez -a qué negar- todos la
poseemos, aunque cómo cuesta aceptarlo.
Homero, Marge, Bart, Lisa, Maggie, me hocen
sentir como en casa. Las problemáticas no pueden
ser más cotidianas: la envidia entre los individuos
como entre las naciones, el egoísmo de cada cual
por el intento de conquista de su individualidad,
los celos, la a veces indiferencia frente a los

27

�sionado de lo sobrenatural. Su vida y obra fueron
un solo movimiento, un combate radical de ideas.
En México, en 1936, declaró: • ...En suma, para el
surrealismo se trataba de descender hasta el marxismo, pero hubiera sido hermoso ver al marxismo
tratando de elevarse hasta el surrealismo·.
Su opinión sobre la droga no es la búsqueda
de estados alucinógenos, experiencias novedosas
o momentos evasivos. No. Artaud busca en las
drogas, el opio y el láudano, un estado de normalidad, un espacio de paz que él no tenía.
Expresarse a través de sus escritos le abre a
Artaud las puertas de la radicalidad, le descubre
la perspectiva literaria de la violencia. No hay
vacilación en él. Su palabra escrita es; la utiliza
como arma para acabar con una sociedad que
siente que le acosa, no quiere transgredir, quiere
destruir para que renazca un hombre nuevo, un
mundo libre.
Para Artaud la angustia es su carne, es su
cuerpo; lo conmueve y lo consume; no es un estrato
para vislumbrar o tocar la claridad del espíritu; su
angustia lo toma en su infancia, se lo apropia; desde
entonces sabe que es parte de una sociedad que
le agrede, que vulnera voluntades, una sociedad
que dirige seña\es de locura, invierte el código. • Me
acuerdo haberme preguntado siempre desde la
edad de ocho años, e incluso antes, quién era yo,
qué era y para qué vivir( ...), haberme preguntado
lo que era eso de ser y de vivir, lo que era verse
respirar y haber querido respirarme a fin de probar
el hecho de vivir y de ver si me convenía y en qué
me convenía. Me preguntaba por qué estaba allí
(... ) en qué puede consistir ese yo que se siente y
que se llama ser, ser un ser porque tengo un
cuerpo.·
Artaud propone una ética, un mundo que no
conozca hipocresías. Mucho se habla de la locura
de este poeta, ¿pero era locura? No. Era una rebeldía, una movilización de la palabra, cuyos ecos,
mejor decir alaridos, aún escuchamos muchas de
las veces con incomodidad.
El autor inquieta, nadie es Indiferente ante sus
escritos, la lectura de ellos nos abre la fantasía para
disfrutar imágenes: un poeta maldito, loco, que
hablo y profetiza de los seres humanos en cafés y
tabernas de Saint-Germain-des-Prés, un hombre de
rostro imponente y acusadora mirada, un gesto
amplio de grandilocuente expresión. Su lado grotesco reafirma la idea romántica y negra del poeta
o artista. La tragedia como sino, Artaud no buscó
todo esto.

afanes racionalizadores. Los quiero porque son tan
imperfectamente humanos pero tan largamente
idealistas, que son el sueño perdido, pedido a gritos
por nuestras sociedades descompuestas, disueltas
en el discurso hueco, vacío de la Inteligencia sin
sentido y sin otra meta que la soledad.
No sé qué haría yo con los Simpson, pero me
imagino que como el abuelo, como las herm.anas
de Marge-hlenas tiernas-, querría ser adoptada
en ese gran seno familiar con todo y comida
chatarra, latas de cerveza y enajenación televisiva,
con todo y las caricaturas espantosamente violentas -la vida, tal cual, o hobbesianamente, el
hombre, lobo del Hombre-, con todo y barrigas
antiestéticas, con todo y sueños guajiros.
Porque los Simpson mantienen como sueño,
para mí, el futuro en sus pequeños engendros, por
eso los quiero, porque ni los grandes ni los chicos
dejan de soñar, de enamorarse, de emprender
proyectos, de crear, de procrear, de amar, de
atacar la vida con garra limpia, y después de todo
¿qué no se trata de eso la vida?

Antonin Artaud:
literatura de la violencia
María Belmonte
El 4 de septiembre próximo Antonin Artaud cumpliría
100 años. Su literatura cobra existencia paralela a
su nacimiento; la lectura de cartas, declaraciones,
poemas, ensayos y otros textos se antoja de una
total contradicción si se desconoce su historia.
Leerlo es caminar en múltiple andadura de su vida
y sus ideas; se observa a un hombre que se sumerge
y emerge de las tinieblas a la luz y viceversa con
absoluta impunidad y plena conciencia.
En la obra que conocemos de Antonin Artaud
se da la correspondencia. Su historia guía, brinda
pautas que con radicalidad escriben los cambios,
las épocas y las rupturas de este poeta y actor.
En sus textos la anécdota sirve de puntuación:
corta y puntualiza su tiempo surrealista, su experiencia actoral en el teatro Alfred Jarry y el descubrimiento del teatro oriental, su viaje a México, los
años finales de vida y como gran colofón, su larga
temporada de internamiento en clínicas y hospitales psiquiátricos.
Artaud probó, tocó los límites del cielo y la
tierra, poseído en extremo por lo euforia y las
• angustias colosales· como solía decir en sus cartas.
Pasaba días y noches en interpretaciones personales de lo místico hasta llegar al rechazo opa-

28

�Frontispicio

Luces altas

Guillermo Samperio

Pedro de Isla

•

•

a la memoria de Abigael Bohórquez,
quien nos educó a varios chilangos

El significado primitivo de ·tachada" proviene de
aquella época sombría en que las hadas empezaron a vestir fachosas, debido a la crisis de credibilidad que se fue cirniendo en su entorno. Años
después, cuando todavía quedaba un poquito de
fe, a quien tenía una hada en fachas se le empezó
a llamar desfachatado. Y esta gente que aún creía
tuvo que andar pegada a las paredes húmedas y
limosas, embozadas tras su propia sombra, sin faz,
pero con el clic de la esperanza.
En lo que a mí se refiere, no he podido evitar la
facha. De ahí que mi fachada favorita sea la fachada, lo cual, en apariencia, no muestra nada. Pero
quien elige la fachada corre el peligro de no encontrarse. Luego, las hadas se fueron desvaneciendo, una tras otra, fach, fach, sin indulgencia ni
duelos ni lágrimas. Es más, el desfachatado que se
atrevía a defender a su malhada, por monstruosa
y sucia que fuera, era llevado a la guillotina, o a la
quemazón, o a la matancina. Así, poco a poco, se
fue desdibujando la varita y lo mágico que implicaba, fach, fach, en especie de contramagia. Pasaron a ser leyenda y luego puros cuentos.
Las cosas longevas e inasibles terminan como
es debido: por desaparecer algún día. Y no puede
ser de otra fQrma que así, fach, fach, de pronto, en
cualquier instante, por una grieta que detona y
caen hacia el vacío. Yo soy de los sobrevivientes
de la instauración de la desfachatez y las fachadas.
Debido a ello, mi apariencia tiene la picaresca de
los mares y la pesadumbre de los túneles secretos
del altiplano, o del sitio hermético donde las confluencias de caminos recrudecen la fachada.
Suelo platicar del tiempo en que domestiqué
una jirafa enana, Jirapony la llamó mi hija Malvarina;
al animal le gustaban los niños, los cuidaba con
delicadeza, pero solía robarles los dulces, aunque
fueran picosos. Jirapony dejaba que los niños
dibujaran manchas negras sobre su piel amarilla;
de ese tamaño era su generosidad. Sin embargo,
a veces llego yo a los lugares encerrado en mí; mi
cara larga es un paraguas negro sin desplegar. En

30

ocasiones, mi frontispicio es una ojival ventana alta
de vitrales anaranjados, verdes y azules, como si
fuera un árbol de mandarinas en el horizonte.
Debido a lo anterior, mi mujer dice que soy un
verdadero fachatado y desfachatado al mismo
tiempo. La cuestión más delicada fue (en el instante
en que desapareció la última varita mágica con
estrella de paspartú) que dentro de las fachadas
se tuvieron que levantar nuevas fachadas, si bien
discretas y bofas. Entre unas y otras nos la fuimos
pasando, entre fachas y fetichismos. Al final, cada
quien tenía su cuarto, su toalla, su espejo, su plancha, su dominó, sus pelotas de esponja, sus soldados
de plomo, su jabón y su estropajo, pero cada quien
hacía como que nada de eso pasaba, ataviado
de sus fachas. Entonces, advino la fachada de la
fachada de la fachada, cuestión típica de nosotros
los mexicane,s que mandamos fusilar a nuestros
duendes, como al Sombrerón, ser mágico de piel
verde, bigote zapatista, sombrero de ala volandera,
a quien le gustaba deshilar las trenzas de las
muchachas dormidas. O como al Señor del Río, el
cual se robaba a los muchachos que jugaban a la
orilla de un remanso del río. Se los llevaba al fondo
del agua, a sus habitaciones de fango; allí los adiestraba para que fueran duendes traviesos de color
azul y cabello de juncos.
Las familias afectadas no hacían gran alharaca, pues un día, o más bien una noche, el niño
regresaba a los dominios de la familia a cuidar a
las gallinas y a los borregos, enfrentándose al zorro
y a los animales lobeznos de la media noche.
Ganaban más que perdían. Cuando los duendes
mexicanos fueron pasados por la fiesta de las balas,
nada más perdimos y levantamos otra fachada.
Por mi parte, andando por los pasillos de la
farándula literaria, política y burocrática, con esta
fachada ambigua, que a unos les disgusta y a otros
les agrada y a los más les tiene sin cuidado, tan
entretenidos en armar el frontispicio del frontispicio
de su fachada. Quizás por ello no tengo una
fachada favorita, o tengo dos, o tres; o ninguna,
en especial cuando salgo de la regadera.

Faltando poco para llegar al semáforo, la luz verde
comienza .a parpadear, piso el pedal del acelerador para atravesar Insurgentes antes de que los
coches detenidos a mi izquierda lo impidan. Al llegar
al crucero los focos rojos del que va adelante me
hacen frenar bruscamente. El muy animal se detuvo. Pudo pasarse fácilmente con la luz amarilla pero
no se atrevió. y yo con tanta prisa.
Coloco las manos en el volante. La cubierta
de vinilo se humedece con el sudor de mis man_os,
se vuelve resbalosa. Veo el esmalte rojo de las unas
e imagino que en cualquier momento se va a derretir. Prendo el estéreo Y coloco el cassette de todos
los días.

se muerden las uñas Y se las comen, comen una
torta, aceleran, frenan Y le mientan la madre ~I de
adelante porque no se pasó cuando el samaforo
ccmbió de verde a amarillo Y comienza la caravana de lentos camellos mecánicos Y beduinos en
jeans Y gorra o en traje Y corbata, sólo que ahora
en sentido contrario.
El muchacho que siempre está en esta esquina
limpiando vidrios se acerca al carro. Antes de ~ue
lo toque hago funcionar el limpiabrisas: no quiero
que se acerque, no quiero que me vea Yreconozca
a la mujer que tres veces a la semana pasa a las
diez y luego regresa a las dos. Me estoy volviendo
paranoica.

... no marques las horas, porque voy a
enloquecer...
.

...nos queda esta noche, para vivir nuestro
amor. ..

Veo el reloj del tablero. Los numentos se mantienen inmóviles, los dos puntos entre el nueve Y el
cincuenta y cuatro parpadean con un ritmo que
me hace sentir cómo se me pasa el tiempo, segundo a segundo. Apenas seis minutos para. llegar
al estacionamiento. Seis minutos Y yo detenida en
un estúpido semáforo porque el imbécil_ de_ adelante no se atrevió a cruzar en amarillo. Seis minutos
Y todavía hay que salir de este congestionamiento
y llegar hasta Perisur.
El semáforo sigue en rojo. Parece que los autos nunca terminarán de pasar. Blancos, azules,
rojos, amarillos, grandes, pequeños, viejos, n~evos,
una moto, despintados, sin una defensa, camiones,
patrullas, otra moto, de redilas, deportivos, n:1aterialistas, más Y más que llevan a una, dos, cinco,
seis, veinte, cincuenta personas sentadas, parad_as
o hechas bola que sudan, empujan, roban el aire
o la cartera, manosean a una señora, a un hombre,
a una muchacha, a quien se pueda, a quie~ se
deje, oyen música, leen un periódico, una .revista,
su horóscopo, trotan, escupen, huelen a tierra, a
durazno podrido, a IMECAS, a la miseria que c~ntan piden una ayuda, toman jugo de zanahoria,
se i'es hace tarde para llegar a la oficina, a la
fábrica, a la escuela, a la casa, se pintan, se besan,

No, ni una noche ni nuestro amor. Un simple
contacto que se ha vuelto rutina, igual que en casa,
con días y horario estricto. Ha desaparecido la adrenalina que invadía todo mi cuerpo: que encendía
mis luces altas, como diría él, cuando llegaba al
estacionamiento, bajaba del coche, dejando prendidos los faros para dirigirme hacia el centro comercial, dándole tiempo a que apareciera, se acercara y saliéramos rumbo a cualquiera de los hoteles
0 moteles cercanos o alguno de los departamentos
de sus amigos; variando el lugar, tratando de disimular la rutina desde que salgo de casa hasta la
una treinta, exacto, porque si no llego a tiempo
sabe que no iré hasta la próxima cita. Además su
dinero está en juego: dos veces a la semana, de
dos treinta a cuatro, va con una secretaria durante
su hora de comida.
En la noche sólo se dedica a estudiar. Estudiante de letras que no me ha escrito nada, para
no comprometerse, dice. Para no perder su empleo,
digo. Al terminar debo regresar a casa para .recibir
a mi hijo y a mi siempre esposo para comer mientras
suspiro por mi hija que ya no puede venir a comer
a casa porque su trabajo le queda muy lejos. Espero
que algún día me escriba un poema muy romántico
0 una novela donde todo suceda en un castillo

31

�francés, y lo deje en mi bolsa paro enseñárselo a
mi marido cuando no lo soporte, nos peleemos y le
diga que se vaya con sus amigas porque yo ya me
conseguí uno que me hace sentir querido y hasta
me escribe poemas, o novelos de amores imposibles, o lo que seo, porque nos entendemos o pesar
de hablar muy poco porque poco es el tiempo que
tenemos.
.. .me recuerda, mi irremediable dolor. ..
No, no me escribe nunca, nodo, tampoco hablo mucho; su trabajo es otIO y paro eso le pago,
las palabras dichas o escritos están fuera de un
contrato que ahora se ha reducido simplemente o
hacerme sentir e ilusionarme al contacto con uno
piel diferente de la que duerme a mi lado, que me
acompaño en lo caso durante lo noche cuando
su trabajo, sus úlceras, sus viajes o sus amigos se lo
permiten.
Ahora viene el de los flores, me ofrece un pequeño romo con seis claveles oscuros y marchitos
pero rociados con aguo para disimular su mol estado. Le hago una seña negativo, insiste, tengo que
voltear hacia otro lodo paro no ver su cara. Todo
un profesional de lo mentira: pide, casi suplica que
le compre aunque seo uno solo porque no ha
podido vender ni una en todo el día. Me niego.
Hoce una grosería y se retiro. Muevo el retrovisor y
observo cómo utilizo lo mismo estrategia con el de
atrás. El señor que conduce le compro uno flor. Bien
por el mentiroso, va uno o uno.
Empujo el botón del encendedor del coche y
soco un cigarro de lo cajetilla. Observo de nuevo
por el retrovisor al señor que compró lo flor. Va solo
en uno camioneta grande. Pago la flor, sube el
vidrio de lo ventano, lo pone en el asiento y se
mueve lo corbato. Es ridículo: casi siempre que un
hombre troto de acomodarse lo corbato termina
dejándolo peor que al principio aunque se vean
en un espejo. No parece un hombre mayor, más
bien debe ser un joven ejecutivo; tal vez recién
casado; tal vez un buen esposo; tal vez puedo ser
en poco tiempo un buen amonte.
El botón del encendedor salto y yo con él. Lo
soco, se siente el color que sale de él, lo acerco y
me fijo en los circuitos rojos que están listos poro
prender el cigarro; entonces recuerdo a mi estudiante de letras, esperándome en el enorme estacionamiento de Perisur, con su cigarro listo para hacerme saltar y prender mis círculos rojos. Me olvido
del joven de la camioneta.
... detén el tiempo en tus manos...
.
Enciendo las luces del coche, previniendo que
se me olviden como ya ha sucedido otras veces y
he perdido tiempo esperando que aparezca entre
los carros estacionados cerca de lo entrada de

32

ITAM me regresa a la realidad del amante pagado,
irónicamente, con el dinero de mi esposo. Un amante baroto, si lo comparo con lo que le cuesta a cualquier hombre llevar a sus amigas a comer en Mazurca, el Restaurante del Lago o a bailar en Le
Domme. Yo le regalo su corbata de seda Gucci, le
pago una semana en Valle de Bravo y a veces le
doy dinero paro que se divierta con sus amigos
escritores y coman en El Charco de la Rana o se
tomen un Appleton en La Ópera o El Bar-Bar.
Es fastidioso, nunca se pone las corbatas ni me
dice·si va a esos lugares que le sugiero o lo que hace en Valle de Bravo; solamente sonríe y guardo mi
regalo o el dinero mientras se pone la camisa de
franela roja ysus jea ns descoloridos y apretados que
resaltan esas piernas que me atropan, exprimen
toda mi angustia, mis problemas y me hacen desearlo hasta lo siguiente cita. El, en cambio, se pone
a hablar sobre la pérdida de identidad en las grandes ciudades, del individualismo imperante en lo
sociedad actual y masculla algo sobre las luces de
mi corro y de mi pecho mientras me besa. Al final
pregunta la hora y me avienta o la comida en cosa,
a la placa que se le cayó de lo camioneta, a los
contactos para conseguirle un trabajo mejor o mi
hija, al tráfico y al imbécil de adelante que no se
pudo cruzar en amarillo.

Tal vez si fuera como el vendedor de flores y
fingiera quererme o darme por mi lado poro sentirme importante; entonces sería más fácil, pero
también sería una mentira igual al cariño de mi
esposo, mi amor filial, el cabello rubio teñido, la
realización como madre abnegada y bien casado
o mis senos firmes de cirugía.
.. .para que nunca se vaya de mí...
El semáforo cambia o verde y los primeros coches avanzan mientras el muchacho de los flores
me observo, sonríe ligeramente y camina rumbo al
camellón. Yo también sonno, recuerdo los faros, los
apago, volteo hacia la derecha y oprimo el acelerador hasta alcanzar al último coche de lo filo tras
el siguiente semáforo, ahora ya sobre Insurgentes.
Tres minutos, los árboles oscurecen el pavimento y
a quienes vamos sobre lo avenido.
Me tranquilizo, ya no tengo prisa. Cuatro, veinte
o cincuenta minutos, es lo mismo: los dos puntos
seguirán parpadeando al mismo ritmo, con él o con
otro muchacho que vivo de los desgracias de los
otros, como los que escriben horóscopos, publican
libros motivaclonales, leen los cortas, la palmo de
la mano y los restos del café. Mejor busco o quien
me haga encender de nuevo las luces, que me
platique y me escriba un poema, uno novela de
amor o lo que se.o.

Librería Universitaria
Ciudad Universitaria / teléfono: 376 70 85 / Zaragoza 116, sur / teléfono: 342 16 36

Liverpool. Acomodo de nuevo el retrovisor en su
posición original poro cuando cambie el semáforo.
Sigue en rojo. Cuatro minutos. Bojo el espejo de lo
visera para arreglarme el pelo. Me acerco más y
veo las arrugas que ya no puedo ocultar con el maquillaje. La hija recién graduada de maestría en el

Libros de texto o Ciencias O Letras y humanidades
o Política y sociedad o Diccionarios O Enciclopedias
Libros de arte o Papelería 0 Novedades
33

�ociológica
y tiempo son dos dimensiones socialmente ligadas
(también ocurre así en el mundo físico, pero de eso
no nos ocuparemos aqu~. La diferencia entre lo profano y lo sagrado. entre lo permitido y lo prohibido
se forma por esta oposición de cambios. de un
estado a otro.
Aristóteles había señalado que el tiempo era
movimiento o tenía que estor relacionado con él.
De manera que el tiempo tiene que ver con los
cambios que ocurren entre dos espacios que son o
tendrán que ser tiempo. ¿Cuál es ese espacio? El
que media entre dos celebraciones o entre dos fiestas: todos los calendarios de todas las culturas
morcan la división del tiempo mediante fiestas. El
punto es que en algunos casos los cambios se buscan como recurrencia, es decir, que la celebración
es una recordación de lo que ya se vivió y que se
pretende que retorne al presente. Esto creará diferencias, ya que en algunos pueblos existe la conciencia de esta imposibilidad, la del retorno del
tiempo.
Pero todo tiempo que media entre los tiempos
de lo sagrado, el tiempo profano, será un tiempo,
en principio, no regular que habrá que regularizar.
Y como la fiesta es ruptura, la regularización puede
ser _una contradicción irresoluble, yo que se trata
de romper con la permanencia de lo profano. del
tiempo no percibido, introduciendo una irregularidad. rompiendo la regularidad por una irregularidad. Por eso la fiesta o la celebración deberán
morcar esa diferencia mediante transformaciones
de todo tipo: los disfraces. el cambio de roles, la
transformación en el sexo opuesto. En los ritos de
pasaje la transformación y lo transformado son la
propia sustancia: de no iniciado a iniciado (como
en los bautizos}, de soltero a casado, de vivo a
muerto. Es justamente en estos últimos ritos. donde
siempre aparece la posibilidad de dominar una realidad por su opuesta: la muerte material, concreta.
presente, por medio del pasaje (Y ta transformación)
a una (otra) vida, que es espiritual, intangible,
eterna.
Lo religioso morca, pues, todas las cronologías

Tiempo y celebraciones
Lo realidad, o lo que tomamos por tal, es un proceso
continuo de cambios y un fluir de acontecimientos.
Ese proceso de cambios, representado por oposiciones en lo real, es lo que permite morcar el poso
del tiempo: por eso en el mundo antiguo podía imaginarse lo eternidad como el proceso de no cambio, como lo permanente. El mito fundente de nuestro tradición religioso así lo señalo, al morcar que
existía lo eternidad (personificado por Dios), quien
en un momento comienzo o hacer distinciones: lo
tierra y el cielo, lo luz y los tinieblas, los aguas y el espacio que los separo. Y tenemos aquí, como muy
bien lo señalo Edmund Leoch en su Replanteamiento de la antropología (Barcelona: Seix Barral). los elementos básicos de cualquier concepción del tiempo: lo aparición de los contrarios, los
cambios, lo repetición (o el origen de lo cíclico), lo
presencio del imaginario religioso.
Lo ideo de los contrarios es necesario poro registrar el cambio, ya que si todo permaneciera igual
no habría posibilidades de establecer la diferencio.
Por eso lo Biblia reconoce el cambio como el origen
de los tiempos y del mundo. Pero no sólo en la llamada tradición occidental es así; también en otras
culturas el origen del mundo implicará una división
de oposiciones fundamentales. el sexo, los alimentos. fenómenos naturales -como la aparición
del sol o la lluvia- o ·atrapables· -como el fuego-, marcarán el comienzo. El orden sólo es posible
porque diferenciamos las cosas. de donde espacio

34

6
ó

lnmemoriam
César Reza

porque se trata de poner orden simbólico en una
realidad que es intangible y que no puede ser
percibida si no es por fenómenos ajenos a ella; el
hecho de que la UNESCO no haya podido imponer
la idea de un calendario universal más racional no
hace más que ratificar lo que está en juego: una
concepción del mundo que cala en lo más hondo
de nuestras Inseguridades colectivas.
A esto irracional debemos agregar el encantamiento de los números, tampoco fácilmente explicable, sobre todo cuando se trata de lo que podríamos denominar ·10 magia del doble cero·: los
centenarios son una muestra de este siempre
frustrado intento de atrapar el tiempo haciéndolo
recurrente. La diferencia de tiempos es entonces
un proceso simbólico que, sujeto a sus propias reglas, se opone a otras formas de imponer un orden
que se pretenda más racional. El significado de un
tiempo que pasó y no se recuperará vuelve en una
celebración que impone el ritmo, el recurso cíclico
para evitar perdernos en el infinito.
Pero si los seres humanos pretendiéramos
construir un mundo racional no haríamos más que
tratar de recuperar ese viejo y persistente mito del
paraíso perdido, lo cual no sería más que otro
manifestación de lo irracional.

El pasado 18 de junio murió en Cambridge, Massachusetts, EUA, uno de los pensadores más influyentes de nuestro siglo: el filósofo norteamericano
Thomas S. Kuhn.
En 1962 Kuhn publica La estructura de las
revoluciones científicos, obra que provocaría un
cisma profundo en el seno de la filosofía de la
ciencia dominante hasta entonces; e introduciría
cambios también fundamentales en la sociología
e historia de las ciencias, con lo que Kuhn se convirtió en una figura de primer orden en estos campos.
En la historia de las ciencias se había abierto
paso trabajosamente una perspectiva debida al
historiador ruso-francés Alexandre Koyré, quien señalaba que en la explicación del cambio de ideas.
en las ciencias, había que atender preferentemente al concurso de factores internos a las ciencias
mismas, antes que a aspectos de orden externo,
tales como la Influencia de las condiciones sociales
y/o económicas en las que se desarrolla la actividad de los científicos. Con esto, se pone contra los
historiadores ·externalistas· de las ciencias, quienes.

35

�1

J

como el historiador marxista John D. Berna!, interpretan el cambio científico como originado por la
presión que el contexto socioeconómico ejerce sobre la actividad científica. 1 Koyré se manifiesta
como un "internalista". Este ámbito (la historia internalista de las.ciencias), se encontraba dominado
por los positivistas, quienes interpretaban el desarrollo de las ciencias como producido por la acumulación de los resultados de la investigación
científica. Para estos historiadores era fundamental hacer ver la autonomía de la actividad científica, constructiva y en progreso continuo, respecto
a las diversas perspectivas filosóficas (metafísicas)
incrustadas en el contexto cultural que rodea a las
ciencias. Koyré se opone también a ellos postulando que las ciencias no constituyen empresas de
conocimiento independientes de las ideas filosóficas2 y que el desarrollo científico (la aparición
de nuevas teorías) se produce como resultado de
la aparición de nuevos enfoques y puntos de vista
filosóficos que modifican en primera instancia la

"visión del mundo" sustentada por los científicos.
Thomas S. Kuhn fue el historiador de las ciencias
que más reconoció en su propia obra el acierto de
la afirmación de Koyré sobre la vinculación cienciafilosofía ya mencionada, pero señaló que en tal
vinculación actúan también factores que, en la
perspectiva de Koyré, pertenecerían más bien al
contexto (externo) de la actividad científica. En La
estructura de las revoluciones científicas Kuhn introduce dos nociones fundamentales y correlativas:
paradigma y comunidad científica. Un paradigma
es, en una de sus acepciones, la matriz teórico-metodológica (constituido por teorías científicos,
consmovisiones, estilos de trabajo, etc.), que una
comunidad de científicos asume en su interpretación de los hechos y que, en tal sentido, oriento
su actividad de investigación. Una comunidad
científica, por su parte, es el conjunto de científicos
que defienden un paradigma. En la obra mencionada, Kuhn defiende la idea de que la adopción
de nuevos paradigmas científicos, necesaria para

36

,
\

el nacimiento de teorías alternativas a las que
dominan en una etapa determinada del trabajo
científico, está vinculada más al surgimiento de
nuevas generaciones de investigadores que
adoptan una interpretación del mundo distinto a
la favorita de sus antecesores (la cual se ha incubado en los márgenes del paradigma vigente y es
cultivado por científicos ·extranjeros" con respecto
a la comunidad científica defensora de este paradigma), que al triunfo de la nuevo interpretación
del mundo en un proceso de argumentación crítica
y racional.
Esta idea, con lo cual se Introducen modificaciones fun&lt;;iamentales en el enfoque propuesto por
Koyré para el seguimiento del desarrollo histórico
de los ideas científicos, conllevó cambios igualmente Importantes dentro de lo filosofía de la
ciencia.
La filosofía de lo ciencia cultivada en el siglo
XX asimiló tardíamente los implicaciones filosóficas
de lo gran revolución científica de principios de
siglo. Es recién hasta la década de los cincuenta
que empiezan o obtener reconocimiento los puntos
de vista de Korl Popper, el más agudo crítico del
neopositivismo (empirista, lnductivista y verificacionista) en este terreno. Popper establece, con
gran agudeza lógica, la Imposibilidad de dar
cuento del progreso científico en términos de los
criterios sustentados por el neopositivismo. Específicamente hoce ver que la aceptación de uno
ley científica no es asunto de verificación a través
de lo acumulación de hechos confirmatorios de lo
mismo, dado que ninguna cantidad de hechos singulares, por grande que sea, puede nunca presentarse lógicamente como evidencio en favor de un
enunciado universal como el que caracteriza o una
ley auténtico. Pero dado que, osimétricomente,
bosta un solo hecho singular contrario o un enunciado universal poro declarar la falsedad de este
enunciado, Popper Interpreto lo aceptación de
uno ley como resultado de que esta ley ha resistido
sistemáticamente todo esfuerzo de búsqueda de
hechos contrarios (falsadores, dlsconfirmatorios) a
ello. Si esto es así, entonces de aquí surge un ethos
poro la ciencia: un signo de honestidad científico
(en rigor: de cientificidad) consistirá en que el
científico debe formular sus enunciados (sus hipótesis, sus teorías: sus ideos) de modo tal que sean
expuestas o un examen público, intersubjetiva,
normado por lo decisión de hacer valer rigurosamente los dictados de la lógica. En esto consiste
lo objetividad de la empresa científica, que constituye su marca distintiva.
Este punto de visto, conocido como racionalismo crítico, es inmediatamente controvertido

por las ideas de Kuhn: la ciencia no es una empresa
de lo que quepa dar cuenta en términos de estricto
racionalidad: los razones que llevan a un científico
o adoptar un determinado paradigma pueden
perfectamente ser muy poco razonables si se las
juzga sólo a la luz de la lógica, pues ahí entran
frecuentemente en juego cuestiones tales como el
cultivo del prestigio personal, el seguimiento a la
autoridad reconocida, el transitar por camino seguro. Difícilmente, Indica Kuhn, puede interpretarse la
actividad efectiva de los científicos como la
formulación de ideas propuestas a la revisión crítica
y falsadora de los demás y como recibiendo del
mejor modo las opiniones ajenas cuando éstas son
desfavorables a los puntos de vista propios. Más aún
lo que caracteriza a una ciencia madura, en opinión de Kuhn, es la constitución de paradigmas tan
fuertemente asociados a la actividad de una comunidad científica que no son puestos en entredicho nunca por los miembros de esa comunidad.
Ideas como estas abrieron nuevos cauces
tanto a la historia como a la filosofía de las ciencias,
de modo tal que no sería posible entender la situación que actualmente priva en estos disciplinas sin
tomar en consideración los aportaciones de este
gran pensador.
Entre las obras de Kuhn publicadas en español
se encuentran, además de lo arriba mencionada,
La tensión esencial, La revolución copernicana y
La teoría del cuerpo negro y la discontinuidad
cuántica.

Notas:
1. En una Interpretación como ésta la aparición de, pongamos por caso, la física newtonlana es lnentendlble
si no se toman en consideración las necesidades del
contexto. Así, la búsqueda de una expllcaclón física
al problema del tiro parabólico estaría originada no
primariamente por necesidades del desarrollo de la
teoría física misma, sino por urgencias de la balística
militar.
2. Para el positivismo la filosofía es extraclentíflca y la
ciencia extrafllosóflca (Incluso antlfllosóflca). Para Koyré esto no es así: la filosofía se constituye como generación de ·perspectivas de conocimiento· íntimamente vinculadas al trabajo científica. Es por ello que
en la Interpretación tanto de la aparición como de la
Importancia de las teorías científicas hay que atender
a la forma en que éstas se vinculan con el sustrato
filosófico en que se dan. Así, la astronomla copernlcana no habría surgido y no habría tenido el Impacto
que tuvo si no hubiese estado ligada, como lo estuvo,
a la modificación de la visión del mundo en que los
seres humanos se pensaban a sí mismos como Instalados en el centro del universo.

37

�revelaciones o escribieron libros acerca de su
análisis con Freud. Sin embargo, los casos clínicos
ocultos bajo un pseudónimo han pasado a la historia del psicoanálisis como un ejemplo del gran
talento interpretativo de Freud e ilustran en la
práctica el desarrollo de su complejo sistema teórico. Constituyen un material de obligada lectura
en los seminarios clínicos de los institutos donde se
forman los candidatos a psicoanalistas. En la
actualidad todos los casos han sido identificados y
existe una abundante bibliografía en torno a ellos.
Sabemos, por ejemplo, que la famosa histérico
Anno O., se llamó en realidad Bertho Poppenheim,
quien tendría después un relevante papel como
feminista y pionero del trabajo social en Austria.
Sobre ella existe uno historio novelado de Lucy Freemon: The Story of Anna O. The Woman Who Led
Freud to Psychoanalisis, con uno introducción de
Karl A. Menninger.
Elisabeth ven R., fue uno aristócrata húngaro.
lrmo, es Anna Luchteim, hijo del profesor de hebreo
de Freud, Samuel Hommerschlog. Doro se llamó Ido
Bouer y ero hermana del líder socialista Otto Bouer,
quien fue sepultado con honores en Francia bojo
la presidencia de León Blum. Fue atendida muchos
años después de Freud por el Dr. Félix Deutsch. Se
sabe que su neurosis la acompañó toda la vida,
hizo infelices a su marido e hijo y murió de cáncer
de colon.
Herbert Grof, director de la ópera metropolitana de Nueva York (1936-1960), es el pequeño
Juanito ("little Hans"). Relataba que su podre, Max
Graf, amigo de Freud y colaborador en la atención
de su fobia infantil, tenía entre sus amigos y asociados a personalidades como Brahms, Bruckner,
Einstein, Mohler (su padrino), Kokoschka, Richard
Strauss, Schoenberg y Alban Berg. Supo que él ero
el famoso coso Juanito por unas notos que encontró
en el despacho de su padre. Aunque identificó
lugares y temas de su historia clínico, no recordaba
nada de su tratamiento psicoanalítico. Admiraba
profundamente a Freud. Murió a los 69 años, de
cáncer, en Genevo, Suizo. Juanito se sentía orgulloso de haber sido el niño "atendido" por Freud.
Dora tenía conocimiento de su celebridad en el
ambiente psicoanalítico y así se lo hizo saber a F.
Deutsch.
"El hombre de las ratas" se llamó Ernest Lehrs y
murió en la Primera Guerra Mundial. "El hombre de
los lobos", Sergué"f Constontinovitch Pankejepp, fue
un aristócrata ruso que llevó dos largos tratamientos
con Freud. El primero tuvo tonto éxito, que al regresar o Rusia, lo madre del paciente celebró uno miso
en honor de Freud. Después vino la Revolución Rusa,
lo Primera Guerra Mundial, lo ruino económico de
la familia y Sergué"f se casó y estableció su residencio

tención
flotante

Las identidades reveladas
Por razones éticas la identidad de los enfermos se
oculta con la letra inicial de un nombre propio o
con un nombre ficticio. En las historias clínicas médicas poco o nada importa el nombre y se acostumbra escribir por ejemplo "P., masculino, de 38 años... "
En psiquiatría y especialmente en psicoanálisis se
emplea un seudónimo y se distorsionan algunos datos no relevantes de la historia personal del paciente. En ocasiones los casos se hacen famosos por un
alias como "El hombre de los lobos" o "El hombre
de las ratas" de Freud, que alude a los contenidos
de los síntomas de estos enfermos.
En la clínica psicoanalítica existe una serie de
nominaciones célebres tales como Anna O., precursora del descubrimiento de la transferencia; Elisabeth ven R., que obligó a Freud a cambiar su técnica de hipnosis y sugestión a una de mayor neutralidad y silencio; Dora, que permitirá con su resistencia
al tratamiento, descubrir plenamente la transferencia; Juanito, el primer niño al que se le aplicó
con la intermediación de su padre, la técnica psicoanalítica y así otros muchos conocidos por sus
verdaderos nombres como Oiga Hónig (nombre de
soltera de la madre de Juanito), Heinrich Gomperz,
Gustav Mahler, Emma Eckstein, Bruno Goetz, Marie
Bonaparte, Sabina Spielrein, Hilda Doolittle, Abraham Kardiner, Smiley Blanton, Joseph Wortis y un larguísimo etcétera. Músicos, filósofos, poetas, psicoanalistas y psiquiatras que de algún modo hicieron

38

... -·-- ·- ---.

exhaustiva sobre la tesis doctoral de Lacan. Este
esfuerzo, de por sí loable, adquiere una inusitada
importancia por lo revelación de lo identidad de
• Aimée•. Resulto que la psicótica paranoica
• Aimée• (Amada), de Lacan, es la madre del conocido y respetado psicoanalista francés Didler
Anzieu, famoso por sus trabajos sobre la creatividad
artística, quien a su vez se psicoanalizó con Lacan
en su primer análisis personal.
Por esta razón el libro es doblemente interesante. De un lado, contiene el laborioso y erudito
trabajo de investigación de Allouch sobre la tesis
de Lacan y de otro lado está el posfacio de Anzieu
con las cartas que, a partir del 21 de febrero de
1989, ambos intercambiaron. El contenido suscita
muchas reflexiones en torno al discurso académico
de los psicoanalistas y lo que los pacientes, o los
familiares de los pacientes pueden decir de los analistas. Un solo ejemplo: mientras Lacan, que entonces no era psicoanalista, escribe que las relaciones
de Aimée ·con el médico no están exentas de un
erotismo imaginativo vagamente erotomanlaco·,
la paciente ·repitió varias veces que Lacan le
parecía demasiado seductor y demasiado payaso
como para tenerle confianza·. Lo que no evitó que
Lacan, al recordar o Marguerite Anzieu en 1970
dijera: • A mi paciente la llamé Aimée. Ero verdaderamente conmovedora·.

en Viena. Fue trotado después por la psicoanalista
Ruth Mack Brunswick quien escribió Suplemento a
la historia de una neurosis infantil de Freud, y Muriel
Gordiner, quien redactó el informe La vida del
hombre de los Jobos años después. El propio
paciente documentó su coso con dos largos escritos, La memoria del hombre de los lobos y Mis
recuerdos de Sigmund Freud, de inapreciable valor
histórico y clínico.
En los últimos meses empezó a circular en
español un libro de Jean Allouch titulado Marguerite. Lacan la llamaba Aimée, con un posfacio de
Didier Anzieu, de la editorial SITESA, publicado por
la escuela lacaniana de psicoanálisis con el apoyo
del Consejo Nacional paro la Cultura y las Artes.
Este largo ensayo de 800 páginas se inscribe
en la listo de casos célebres que venimos comentando, pero con características muy peculiares. El
libro de Allouch es el producto de dos años de
intenso trabajo de seminarios sobre la famosa tesis
de doctorado en medicina de Jacques Lacan de
1932, mejor conocido como ·e1 caso Aimée", publicada en México por la editorial Siglo XXI, en traducción de Antonio Alatorre bajo el título De la psicosis
paranoica en sus relaciones con la personalidad,
la cual llevo varios ediciones a partir de 1976.
La aportación de Jean Allouch consiste en la
presentación de los resultados de una investigación

39

�como primer médico de Monterrey al religioso fray
Antonio de la Vera y Gálvez, llegado en 1783, que
trabajó en el primer hospital de Monterrey, el de
Nuestra Señora del Rosario, abierto en 1794.
El doctor González menciona sitios, personajes
y sucesos trascendentes de la medicina regiomontana: médicos, hospitales, escuelas, epidemias,
casos clínicos interesantes, disposiciones jurídicas en
una palabra, toda la capacidad de historiad.orenfocada a su profesión. En otros escritos aporta rica
información sobre los orígenes del antiguo Hospital
Civil, construido en 1860 gracias a su entusiasmo y
esfuerzo.
En apariencia, Gonzalitos no manejó el expediente del médico italiano Pascual Costanza, quien
llegó a esta ciudad para abrir la primera cátedra
de medicina en 1828. Sus referencias sobre este personaje están apoyadas en la oralidad. No hace ningún comentario sobre el plan de enseñanza que
proponía el facultativo europeo.
El expediente de Constanza sí lo usan después
historiadores del siglo XX, como Eugenio del Hoyo,
Santiago Roel y David Alberto Cossío. Estos abordan
el tema de la medicina local a grandes rasgos, como uno de los apartados de la magna historia de
Nuevo León.

istoria
rnatria

Médicos e historiadores en
Nuevo León

A principios de este siglo, Atanasio Carrillo
publicó la Historia de la fiebre amarilla de 1899, a
instancias del gobernador Bernardo Reyes. En
propiedad, este libro fue en su tiempo un informe
admlnistrativo, que con el tiempo se ha convertido
en un testimonio histórico.
Ya en 1944, Eduardo Aguirre Pequeño, en Datos
para la Escuela de Medicina de Monterrey, utiliza
como referencia el informe de enseñanza médica
del doctor José María Lozano, quien, como ya se
mencionó, se apoyó en el manuscrito inédito de
Gonzalitos.
Ocho años después, en 1952, Vicente Reyes
Aurrecoechea publica dentro del semanario Vida
Universitaria la "Historia de la Facultad de Medicina· , donde aborda situaciones posteriores a José
Eleuterio González, como la clausura temporal de
la escuela, de 1896 a 1912. También sobre los orígenes del actual Hospital Universitario Arnulfo Treviño había escrito un texto, incluido en el álbum de
aniversario de la fundación de Monterrey en 1945.
Como éste, es posible que haya más textos
breves publicados en periódicos y revistas de diversas épocas. En concreto, hubo un escritor que
por muchos años publicó una columna periodística
titulada "Desde mi ventana·, cuando estuvo internado en el antiguo Hospital Civil, que se derribó en
1948.

Armando Hugo Ortiz
El programa Historia de la medicina en Nuevo León
inició en la Facultad de Medicina de la UANL en
1988. Uno de sus objetivos fue recopilar los antecedentes bibliográficos del tema, es decir, la obra escrita de quienes investigaron y publicaron sobre el
pasado de la medicina de Nuevo León.
El rescate arrojó estos resultados. Por supuesto,
el historiador por antonomasia de Nuevo León, José
Eleuterio González, abordó el tema en su libro Los
médicos y las enfermedades en Monterrey. Lo
terminó de escribir en 1881 y permaneció inédito
por muchos años, pero su información fue utilizada
por José María Lozano para su informe sobre la
enseñanza médica en el estado, dentro de la Memoria de Instrucción Pública en Nuevo León, bajo
el gobierno de Bernardo Reyes en 1892. El mismo
doctor Lozano enfatiza que su texto es, en su mayor
parte, transcripción del original escrito por el apreciado Benemérito, fallecido cuatro años antes, en
1888.
Gonzalitos se basa en testimonios escritos de
primera mano de los archivos locales, en su abundante archivo personal y en la participación directa en muchos de los sucesos, desde su arribo a la
ciudad en 1833. La pesquisa se remonta hasta los
antecedentes del Nuevo Reino de León; ubica

En la década de los sesenta aparecen nuevos
estudios sobre la medicina colonial. Tomás Men-

40

dirichaga, en 1961, presenta en Humanitas el
trabajo "Médicos y hospitales en el Nuevo Reino
de León", en el cual remonta la presencia de
galenos desde 1626, mucho antes del arribo de
Vera y Gálvez. Sus fuentes fueron fundamentalmente documentos del archivo municipal y de
la Catedral.
También en Humanitas, en 1975, Israel Cavazos
retoma la investigación de Mendirichaga y ahonda
sobre la presencia de otros facultativos con el
artículo "Cirujanos en Nuevo León en el siglo XVIII".
Pam su trabajo se vale del archivo municipal de
Monterrey en el ramo de causas criminales.
En 1968 el doctor Francisco Guerra publica el
manuscrito inédito de José Eleuterio González, Los
médicos y las enfermedades en Monterrey, que
localizó en un museo de historia médica en Londres.
El doctor Guerra hace un análisis del contexto de
la obra, y aborda algunos temas novedosos, como
la anarquía que privó en el ejercicio de la medicina
local (Y nacional) durante la primera mitad del siglo
XIX.
En años recientes el médico e historiador Hernán Salinas Cantú, catedrático de la Facultad de
Medicina de la UANL, ha publicado artículos, biografías y monografías sobre el tema. Es autor de los
libros La medicina en Nuevo León en el siglo XIX
Biografía de Pascual Costanza, Sombras sobre la
ciudad: epidemias &lt;;Je viruela y cólera en el siglo
XIX Donde el dolor se apaga (monografía del Hospital del Rosario), y Visión histórica del Hospital Universitario.
En este repaso panorámico vemos que sobre
el tema de la medicina han trabajado historiadores
en sí, e historiadores-médicos. No tenemos noticia
de que actualmente haya facultativos haciendo
alguna investigación sobre el pasado de la
medicina regional. Sería benéfica su participación,
no tanto porque los historiadores no puedan hacerlo, sino para valorar con rigor científico las potenciales aportaciones que Monterrey, en sus 400 años
de existencia, ha dado a la ciencia médica.
Todavía existen muchos archivos por explorar,
de muestra están las tesis manuscritas de los primeros exámenes profesionales de la Facultad de
Medicina desde 1857 hasta 1896. Hay títulos como
"¿La linfa vacuna! puede ser un medio para la
propagación de la sífilis?" (Daría F. Serna, 20 de julio
de 1877). Quizás algunos de estos trabajos sean lo
que en el argot estudiantil llaman ·textos fusilados·,
transcripciones literales de los libros de consulta, o
puede ser que constituyan investigaciones serias
con resultados positivos concretos. Son los profesionales de la medicina quienes podrán emitir opiniones más calificadas sobre sus colegas antecesores.

En este espacio el Archivo Histórico de la Facultad de Medicina invita a los médicos a que,
aprovechando la euforia por el cuarto centenario
de la ciudad, se adentren en el maravilloso universo
de los papeles viejos.
Sala Histórico de lo Facultad de Medicina, teléfono
329 41 92, fax: 333 69 86. Emoll: arortiz@ccr.dsl.uonl.mx

!

Quienes compartimos con
César Gutiérrez González
(1959-1996) sus inquietudes
por hacer de esta vida un
ejercicio de reflexión y alegría
lamentamos su pronta partida.

41

�'
ine,
televisión
y otros
espejismos

apertura de sus fronteras a las inversiones internacionales, en particular inglesas y norteamericanas. La atención de las clases privilegiadas por
el boom económico, sin embargo, estaban dirigidas
hacia otra parte, hacia otro país: Francia, horizonte
de luz y novedades. De Francia venían las costumbres de la élite, la moda, los movimientos artísticos y los espectáculos. El otro México, entretenía
su miseria con el teatro de revista, los toros y las fiestas populares.
Según anotan los contados historiadores del

Cien años de cine en México
La ceremonia se inició, según informa la prensa, con
un preámbulo musical: Eugenia León interpretando
las canciones populares inmortalizadas por el cine
nacional. Se celebraba la XXXVIII entrega de Arieles
a lo mejor del cine mexicano realizado en 1995.
Cien años antes, en el mismo mes de julio, pero en
1896, los representantes de la Casa Lumiére llegaban a México a promover el "cinematógrafo",
la innovación más reciente de la deslumbrante
tecnología francesa.
Quince películas compitiendo por el Ariel.
Quince de veintitantas películas producidas por una
industria fílmica en agonía. Sólo el esfuerzo personal
de los cineastas y el riesgo de algunas instituciones,
públicas y privadas, sostiene una actividad cultural
que en la década de los cuarenta llegó a enloquecer a América Latina. Sin público y sin salas de
exhibición permanentes el futuro del cine mexicano
se contempla demasiado incierto. Mientras, miles
de cinéfilos llenan, noche a noche, los cines que
presentan lo más reciente del cine norteamericano
de la actual temporada veraniega.

El principio
Reinaba en el país la "Pax porfiriana". México vivía
un auge comercial inusitado como resultado de la

42

cine mexicano, los representantes de los Hermanos
Lumiére, creadores de ese aparato "sencillo,
práctico y fácil de transportar" llamado "cinematógrafo" , Gabriel Vayre y Claude Ferdinand Bernard, hicieron la primera presentación pública del
prodigio el 6 de agosto al Presidente de la República y su familia en el Castillo de Chapultepec. La
sesión se prolongó hasta bien entrada la noche. El
éxito privado de las imágenes en movimiento se
contagió a la prensa en una función especial ofrecida el viernes de la siguiente semana. Dos días después·. el domingo 16 de agosto de 1896, el cine se
abrió al público.
El éxito fue inmediato. El pequeño salón del
"Cinematógrafo Lumiére", instalado en la actual
calle· Madero,
reventó casi en
sus nueve funciones d iarias,
una cada med ia hora. El programa incluía los
9 randes c lásicos
del primer cine
en una aventura
por minuto en
cada título. Desfilaron, entre varios, La llegada
del tren. El desayuno del bebé,
La demolic ión
de un muro y El
regador regado.
Nuestros primigenios espec tadores reaccionaron con igual
sorpresa, desconcierto y emoción que el mundo entero desde
aquel sábado histórico del 28 de diciembre de 1895,
fecha de su nacimiento.
Antes de finalizar agosto, los operadores franceses, siguiendo la costumbre de la Casa Lumiére,
enfocaron su cámara hacia el territorio huésped y
muy en particular hacia la figu ra venerable del longevo dictador. Las "vistas· ofrecieron a los mexicanos, un testimonio animado de sus calles y de su
gobernante que hicieron más ameno el programa
cinematográfico del entresuelo de la Droguería Plateros. El cine, despreciado por las clases altas en
otras sociedades de la época, aunque favorecido
por reyes y generales con propósitos propagandísticos, se ubicó desde aquel fin de semana en el
primer cuadro de la ciudad de México. Aquí no
terminó, como en Francia, Inglaterra y otras na-

ciones desarrolladas, entre barracas y puestos de
feria. En 1897, lejos ya Vayre y Bernard, varios avispados mexicanos se dieron a la tarea de filmar y
exhibir a lo largo de la casi centenaria nación las
"vistas· de su propio país.

Adiós a la paz
En 1898 surgió el cine mexicano a l fotografiar
Enrique Toscano una representación de Don Juan
Tenorio; Enrique Rosas lo siguió, y ya para la primera
década del naciente siglo se habían producido las
primeras películas mexicanas. La comedia y las recreaciones históricas fueron los géneros favorecidos. Se acercaban
los g ran1
des festejos de
la Independencia, pero ante
1
el primer cona•
to de guerra civil e l vistoso
ejército de esa
opereta se desmoronó al igual
que el ánimo
del Dictador. En
1910 la guerra
revolucionaria
y la lucha política se instalaban en México.
La revolución cambió el
rumbo del cine
mexicano. Los
c ineastas debutantes movieron sus cámaras para testimoniar con la mayor
objetividad los desplazamientos armados de los
diversos caudillos en conflicto. El cine, en salas
apropiadas y con una adecuada infraestructura de
distribución, llevó al gran público a los campos de
batalla de una feroz lucha fratricida que levantó
demasiado polvo sin modificar un ápice la
desigualdad reinante. El cine documental de la
revolución mostró, quizá por única vez en la historia
del cine mexicano, el verdadero rostro de un país
convulsionado. Medio amainadas las aguas, y en
la rutina cotidiana de los golpes y traiciones militares,
apareció a finales de la década de los veinte el
cine nacional de ficción.
El c ine norteamericano era en ese momento
el gran favorito del respetable. El cine francés había
casi desaparecido de las pantallas y el cine italiano,

.

43

11

�el de las divas y el de las grandes reconstrucciones
históricas, ocupaba su lugar. En 1917, La Luz, primer
film de argumento realizado a la usanza italiana,
atrajo la atención de los espectadores y críticos,
inclusive del presidente Carranza que asistió a su
exhibición. En 1918, apareció la primera versión de
un mito a partir de entonces siempre renovado en
la temática fílmica: Santa. En 1919, surge la qbra
maestra de la edad de oro del cine silente mexicano: La banda del automóvil gris, de Enrique
Rosas, basada en hechos reales y dirigida a la manera de las entonces populares películas de episodios.
Entre tiples metidas a estrellas y productoras, y
políticos deseosos de utilizar el cine para vender su
imagen, llegó el sonido. El nacionalismo definía el
camino a seguir en la educación y la cultura, mientras los sonorenses encabezados por Plutarco Elías
Calles se aposentaban en el Palacio Nacional para
fundar las instituciones clave del México contemporáneo. En 1928, ya corriendo con locura en los
Estados Unidos la primera película con sonido, es
asesinado, ya reelecto, Obregón.

La edad de oro
La llamada "Epoca de oro" del cine mexicano se
ubica en dos tiempos y en dos décadas. En los
cuarenta emerge una gran industria fíimica con
todos los elementos tradicionales del cine clásico
de los Estados. Unidos: un sistema de estudios
fílmicos, un complejo de estrellas cinematográficas
con enorme atractivo entre el público, creador de
auténticos personajes populares, y un manejo de
ciertos géneros comerciales siguiendo las reglas
tradicionales de la narrativa de Hollywood. La
entrada del vecino del norte al segundo conflicto
bélico mundial favorece aún más la situación. El
cine mexicano es un imán de creatividad: escritores, guionistas, directores de fotografía, realizadores debutantes de enorme talento, diseñan vehículos adecuados para la disparada popularidad
de las películas y de los intérpretes. El melodrama y
las comedias rancheras siguen siendo los tipos de
películas preferidos. El gran año de la primera parte
de esta época de oro es 1943. La calidad en la
producción extiende el dominio de influencia de
las películas nacionales, no sólo hacia América
Latina sino hasta Europa. Al presentarse después de
la guerra el cine de Emilio Fernández, nace para el
espectador internacional un estilo muy definido de
visualizar el paisaje.

Una década prodigiosa
Más fuerte que el deber y Santa, en una segunda
versión ya sonora, abren un tiempo fundamental
para la consolidación del cine mexicano como industria. Los esfuerzos artesanales por alcanzar un
medio de expresión se corresponden con los roces
del crecimiento de un país en expansión. Un país
lleno de contradicciones que Fernando de Fuentes
retrató con maestría. Desde El compadre Mendoza
hasta La familia Dressel, los nuevos perfiles del
mexicano se reflejan con agudeza y sin conmiseración. A la vez, Arcady Boytler en el laboratorio
emocional de La mujer del puerto después de
haber dirigido la primera película de charros, y el
esfuerzo de un cine indigenista en la Secretaría de
Educación Pública, otorgan el toque distinto a una
imagen fotográfica que empieza a acentuar
características muy singulares. El mexicano descubre su rostro en el cine. El nuevo Presidente de
México confirma esa identidad y la lleva a grandeza moral en 1938.
Los tiempos no son fáciles, pero el entusiasmo
por hacer cine supera las dificultades. En 1936 la
crisis invade el medio, pero un nuevo género, la
comedia ranchera, lo revitaliza. El éxito de Allá en
el rancho grande es enorme en términos mercantiles, pero amenazador en perspectiva. El patrón y
la hacienda porfiristas vuelven por sus fueros, pero
ahora idealizados.

Terminada la guerra se inician los problemas.
La industria se encierra e impide la llegada de
nuevos directores. Los líos sindicales se agudizan al
enfrentarse actores y técnicos por el control de la
producción fílmica. El nuevo régimen reparte los
territorios de filmación y reafirma su dominio de la
industria cinematográfica, mientras México entra
de lleno en lo que se denomina el milagro econó-

44

mico. El desarrollo cambia el viejo perfil agrícola
de la nación y lo orienta hacia lo urbano. Surgen el
cine costumbrista del arrabal y el cine de cabaret.
La ciudad, la ciudad de México, impone su fisonomía y su problemática al ocio de la nación entera.
La edad de oro continúa, sólo que ahora la calidad
se deja para el final.
El tiempo comercial entra de lleno en la década de los cincuenta. La explotación cinematográfica olvida el aliento anterior y se centra de manera predominante en un cine de géneros dirigido
hacía un estricto consumo popular. Mientras en
Europa y el mundo aparece el cine de autor en
México debutan los enmáscarados y los luchadores.
No obstante Buñuel da comienzo en estos años a
una carrera muy personal con los mismos técnicos
y con los mismos actores. En 1955 la televisión se
convierte en una amenaza para el empobrecido
cine nacional. Los desnudos, las superproducciones
en color y la pantalla ancha le dan la pelea dando
paso a la primera gran crisis del cine mexicano. El
número de películas y las utilidades descienden .
La mediocridad se apodero de la otrora creativa industria. La fórmula del "churro", la película
barata hecha al vapor para exhibirse de inmediato,
se convierte en el recurso más utilizado por los productores que exprimen a la gallina de los huevos
de oro paro seguir enriqueciéndose con el apoyo
y la benevolencia de un estado en pleno periodo
expansionista. Sólo quedan como producción normal las películas de episodios, el recién nacido
periodo ·western" mexicano y los filmes de horror.
Para salvar al cine nacional el estado toma en sus
manos en 1960 el control de la exhibición. Desde
1940, a pesar del auge de la edad de oro, en calidad y cantidad, el cine nacional ocupaba únicamente el 20% del tiempo en pantalla.

El estancamiento
Frente a la crisis, un nuevo cine. La década de los
sesenta, si bien marca el hundimiento total del cine
mexicano industrial, anuncio ya un nuevo cine. Un
nuevo cine que inspirado en las lecciones de la
nueva ola francesa inicia sus operaciones sobre el
p9pel y el cine-club. Operaciones generadoras de
un actitud crítica distinta hacia el fenómeno cinematográfico, formadoras de maestros y estudiosos
del cine a través de las páginas impresas y de las
exhibiciones fuera de los circuitos comerciales; e
impulsoras de una serie de vocaciones autorales
por medio de las escuelas cinematográficas y de
la producción independiente.
La actividad en los estudios casi se paraliza. La

situación es tan grave que los sindicatos, para conservar las fuentes de trabajo, tienen que promover
la realización de películas. Ya existía a fines de los
sesenta un modesto cine independiente, pero éste
se afirma de manera sustancial al lanzarse los
primeros concursos de cine experimental. Aunque
Alcoriza ya ha debutado, es en estos encuentros
donde surgen las figuras del cine mexicano
moderno. Al ambiente de alternativa generado por
el grupo "Nuevo cine·, por el CUEC y por los cineastas fuera de la industria, en formatos normales
y reducidos, se le suma la aparición de los festivales
fílmicos a raíz de la Reseña de Acapulco para
mostrar a los aficionados y cinéfilos el cine internacional de prestigio.
A pesar del estancamiento el número de películas independientes sobrepasa en esta década,
en términos proporcionales y de calidad, lo que
queda del ya extinto cine mexicano oficial. Aún así,
los productores privados financiados por el Estado
intentan recuperar con algunas películas prestigiosas el espacio perdido. Llega 1968, parteaguas
en la historia de México. La realidad, alejada de la
temática del cine mexicano desde 1940, irrumpe
en los escenarios.

Avance y retroceso
Si bien el gobierno mexicano había estado siempre
en estrecho contacto con la industria cinematográfica a través de influencias d irectas e indirectas,
. es en la década de los setenta cuando esta
relación llega a extremos inusitados. Por un lado,
en la primera parte del periodo, el cine es apoyado
hasta alcanzar uno de sus mejores momentos de
su historia; por otro, en la segunda mitad, es condenado al exterminio. Para colmo, los autores de tales
maniobras eran hermanos del presidente en turno,
y hermanos con peso.
El primer funcionario, ejecutivo ya de la industria fílmica, aprovechó las estructuras establecidas
para darle a la realización de películas un desarrollo
sin precedentes en número de los títulos producidos
y calidad de los mismos. A pesar de que los mecanismos seguían siendo iguales, estos se manejaron
de tal modo que en pocos años el cine mexicano
gozó de un periodo de renovación extraordinario.
Las figuras más importantes del cine joven y del cine
independiente fueron auspiciados por empresas
protegidas por el estado en proyectos que aspiraban a la excelencia.
Por si esto fuera poco, y sin dejar que desapareciera del todo la producción privada, cada
película filmada recibía un trato diferencial en

45

�el Estado, por esos
fechas, su antiguo
poder propagandístico, y la televisión, con su inmediatez satelitor.
se convierte en el
vehículo ideal para mediar con los
familias mexicanos en el entorno
de su hogar. Curiosamente el monopolio rector de la
televisión mexicano ingreso en 1978
en el negocio cine moto gráfico
poro llevar a cabo
uno serie de films
deleznables aunque exitosos.
Si no fuera
por los logros del
cine universitario y
del cine no industrial que no dejan
de filmar, exhibiendo su material
en circuitos marginales, y de films
que se salvaron
del sabotaje oficial, lo década de los setenta finalizaría en desastre,
igual que el país cuando se revelo dos años más
tarde la artificialidad de un último y relampagueante boom petrolero.

promoción y difusión, herramientas casi desconocidas después del
final de la edad
de oro. Las semanas de estrenos
del nuevo cine
mexicano proyecta ron las nuevas
películas no sólo a
nivel nacional sino
también en otras
nociones. En verdad, parecía haber nacido el nuevo cine mexicano
y el cine mexicano de autor. La sintonía entre películas y publico se
acentuó aun más
gracias a una
elecc1on de te mas y personaJes
que se ubicaban
de manera perfecta en el entorno de lo clase
media que disfrutaba, en ese entonces. de uno de
los ultimes momentos del desarrollo economice.
En 1975 se fundan nuevas empresas cinemotograficas atentos o la torea de concretar un cine
de calidad. abierto, ahora s1, a la problemot1ca social. En ese mismo año el presidente decreto la
expulsion de los productores privados y les niega
los creditos oficiales. El Estado se quedo como único
productor de películas. En 1976. poco antes de terminar su mandato. y en medio de un clima de incertidumbre política desusada, ocurre la primera devoluocion en más de veinte años de progreso material. El milagro del crecimiento parece llegar a su
fin. Seña del deterioro es lo aparición de un subgénero intimo y degradante: las películas de ficheros.
Por el contrario el segundo funcionario desmantela, poso a poso, codo una de las instancias
anteriores y pone toda lo carne en el asador urdiendo una serie de películas dirigidos por famosos
realizadores internacionales que terminan en fracasos estrepitosos. Para colmo, y como recuerdo
simbólico de su mandato, se incendia, por exclusivo
descuido personal, lo Cineteco Nocional armada
en el sexenio anterior. Además, el cine pierde poro

La aldea global
En 198 l Hollywood vuelve o dominar el mundo. Tras
la crisis de lo década de los sesenta, exploto otra
edad de oro con la nueva generación de autoresproductores norteamericanos. Yo para esa época
se ha dejado de ir al cine por el cine, se va al cine
a ver una película especial, muy especial. Y esa
película es el Blockbuster, rellena de efectos
especiales, del cual se sobe desde antes de producirse gracias a la prensa especializada y a los
videoclips. Las grandes salas de cine empiezan a
desaparecer y son sustituidas por multi-cinemas. No
obstante, ya no es necesario ir al cine para gozar
las películas del año. El video las lleva a casa. Y si
no existen todavía en video está el cable y los satélites. La aldea soñada por McLuhan se convierte

46

la calidad cinematográfica que pese a las restricciones económicas actuales continúa su tarea de
ayuda a los cineastas con talento. El auge de este
nuevo cine motivó que México regresara, después
de muchos años de ausencia, a ser invitado a los
festivales cinematográficos más respetados del
mundo.
La crisis, ahora permanente en la década de
los noventa, ha causado estragos en ese nuevo ritmo de trabajo. Las privatizaciones del último presidente también, al dejar al cine mexicano sin salas
de exhibición en abierta competencia contra el
único cine que desde los ochenta ocupa las pantallas mexicanas: el cine norteamericano. ¡Qué paradoja! -refirió Alberto Bojórquez en la ceremonia
del Ariel-, cuando por primera vez se exhibió cine
en México fue extranjero y ahora, un siglo más tarde,
las salas están invadidas con material de otras naciones, especialmente de Estados Unidos. ¿Cómo
sobrevivirá el cine mexicano ahora con menos películas filmadas cada año y con menos lugares para
proyectarlo?
La lección viene de los treinta. Cuando los temas son genuinos y verdaderos, hay interés. El interés llegó en este caso del tres veces nuevo cine mexicano, primero del exterior, y poco a poco las películas se han ido filtrando en los rígidos circuitos de
programación de los multicinemas, y en el público.
Todavía los festivales se presentan ante auditorios
semivacíos, pero con algo de ruido para cada film
antes del estreno, el público debe por lo menos asomarse. Aunque muchos deciden esperar, con gran
.desesperación de los realizadores, para verlas
después en video. La tarea se ve más difícil si se recuerda que la tendencia del entretenimiento mundial se dirige en este final del milenio hacia las minisalas de recreación doméstica con los enlaces de
TV digital pagada ofreciendo las películas de las
salas comerciales antes de que se estrenen. Eso sin
contar la cantidad de películas viejas y casi nuevas
que se proyectan por la televisión convencional sujetas a lo que se conoce como la democracia del
control remoto.
El cine regresa a sus orígenes. De la sala pequeña al espectáculo público de la Edad de Oro
para volver a la sala pequeña. Treinta y tres espectadores disfrutaron de la primera función de cine
aquel frío sábado de 1895. Hoy las nuevas salas de
videocine en la ciudad de México tienen menos
de cincuenta butacas. Han pasado cien años del
cine en México.

en realidad, pero como aldea norteamericana.
Una fórmula gubernamental de austeridad y
neoliberalismo llega al poder en México ya entrada
lo década de los ochenta. La austeridad se aplica
hasta 1988, y el neoliberalismo contamina hasta
1994. El cine mexicano, poquitero y provinciano, se
sumerge en una crisis, ahora sí, sin salida. Los films
de los productores privados, si es que se hacen en
film y no en video, se reporten entre comedias seudoeróticas y películas de narcotraficantes y cobritowesterns. El cine mexicano comercial reduce su
merc.a do conforme aumenta la alfabetidad de sus
contados públicos potenciales. Los cines propiedad
del gobierno se abandonan al quedar obsoletos
ante las nuevas tecnologías de proyección y sonido.
En ese contexto surge en 1983 IMCINE, un organismo
oficial que con una fórmula de coproducción se
da a la tarea de auspiciar un nuevo -ahora dos
veces- cine mexicano de calidad. Los resultados
son sorprendentes. El cine mexicano de aliento
renace casi de las cenizas.
Los resultados están a la visto del lector. Aunque
el mecanismo tardó varios años en despegar de
manera apropiado al aglutinar en su seno todas
las tareas asociadas a la producción de films,
incluyendo no sólo su promoción y difusión sino también la formación de cineastas, IMCINE logró cambiar el panorama cinematográfico mexicano en
menos de dos sexenio$, El trabajo oficial, no exento
de burocracia y politiquerías, disparó también la
formación de compañías privadas y consorcios
cooperativos dando salida, de manera a veces demasiado irregular, y con grandes sacrificios individuales por parte de los cineastas, a una imagen
distinta en la pantalla, una imagen que ya nada
tenía que ver con el cine comercial prostituido y
decadente de las últimas décadas. Incluso tal cambio provocó de alguna manera que las mismas
compañías comerciales tuvieran que reorientar sus
programas de trabajo.
En 1986 se celebró el 111 Concurso de Cine Experimental. Al igual que en la década de los sesenta
los nombres surgidos del festival se convirtieron en
figuras clave de lo que se llamó, ya con ironía, el
nuevo, nuevo, nuevo, cine mexicano. La Universidad de Guadalajara se dio a la tarea de organizar
una muestra anual en donde se exhibe lo más
relevante del cine mexicano producido el año anterior. El festival pasó de ser un encuentro marginal
a convertirse en un evento de primera línea internacional, al cual asisten promotores y críticos de otros
países interesados en difundir y promover el nuevo
cine nacional. Una película, Rojo amanecer, de
producción independiente, logró abrir el cerco de
censura que existía sobre temas sensibles para el
Estado. En 1988 se creó un fondo de fomento para

47

�lidad importante, o el cumpleaños del gobernador,
eran también festejados con las "músicas· militares.
Esto, sin detallar el hecho de que los fines del siglo
pasado y principios del actual fueron la "época de
oro· de las "serenatas" de las bandas militares en
las plazas públicas de Monterrey. En esta época
las serenatas fueron muy comunes y concurridas
pues en ocasiones se ofrecían durante toda la semana. En ellas las bandas tocaban lo mejor de sus
repertorios mientras el público escuchaba e interactuaba alrededor de las plazas.
Para estos años ya había en Monterrey una
actividad artística y musical asociada al teatro y la
zarzuela. 2 Durantetoda la segunda mitad del siglo
pasado el teatro El Progreso (1857-1896) concentró
la vida artística de Monterrey, en la que la música
se expresó en conciertos o como complemento del
teatro. Las orquestas, sin embargo, acompañaban
a las compañías en sus giras, y los músicos locales
sólo eran contratados en ocasiones para reforzar
los ensambles.
Por otro lado, las orquestas de Monterrey de
fines del siglo pasado y principios del actual no eran
ensambles grandes para concierto. Estos eran, por
lo general, dados por las bandas militares. Aun en
ocasiones tan relevantes, como en el caso del baile
hecho con motivo de la visita a Monterrey por el
presidente Porfirio Díaz en 1898, uno de los más
lujosos realizados en la ciudad del fin del siglo pasado, no hubo orquesta que festejara el acontecimiento; la parte musical fue presentada por una
·estudiantina" de señoritas. En la ocasión, la recepción musical al Presidente fue dada por una
banda militar. 3
La incidencia que el ejército tuvo sobre la
sensibilidad musical popular la realizó a través de
las bandas pertenecientes a los diversos batallones
Y regimientos en los municipios del Estado. Entonces
se contrataban maestros músicos para que reclutaran, como soldados, a los jóvenes que desearan
aprender o tocar algún instrumento. Estos muchachos se contrataban por espacio de uno o varios

Bandas militares y música
en Nuevo León
Durante el periodo del gobierno de don Santiago
Vidaurri (1855-1864) la vida política regional se
enmarcó en el proceso de la configuración del Estado nacional moderno. En este proceso las guerras
civiles Y la importancia del ejército fueron un efecto
de la dificultad de imponer o, en su caso, resistir un
orden global que subordinara los intereses regionales: ... "el poder militar, en estas décadas, resultaba un componente vertebral de la hegemonía
política regional" ... 1
La importancia dada a los ejércitos se vio expresada en·1a re1evancia que adquirieron las bandas militares en las décadas subsiguientes. Para fines
del siglo pasado y principios del actual, la banda
militar, con sus peculiares secciones de alientos,
metales y percusiones, era el modelo de ensamble
para concierto en el noreste de México. Las bandas
militares no sólo servían a elevar la moral y sentimientos patrióticos de los ejércitos, pues no había
acontecimiento oficial o particular de im~,ortancia
que no fuese solemnizado por ensambles de este
tipo. En Monterrey, las fiestas oficiales de rigor de
los días 2 de abril, 5 de mayo, 15 y 16 de septiembre,
Y otros, siempre eran acompañados, por disposición
del Ayuntamiento y el jefe de la zona militar, por las
músicas militares en la ciudad. Otros actos, como
los realizados durante la visita de alguna persona-

48

años durante los cuales se comprometían o estudiar
música y a tocar donde y cuando lo dispusieran las
autoridades militares.
Desde mediados del siglo pasado hubo numerosas bandas militares en Nuevo León. En el Archivo General del Estado tenemos constancias de
que, cuando menos, desde 1850 las cuestiones relacionadas con las bandas en los municipios se dirimían y gestionaban a través del gobernador del
Estado. Durante la segunda mitad del siglo pasado
hubo bandas en Pesquería Grande, en Monterrey,
en Villa de García, en Cadereyta, en villa de Santiago, en Cerralvo. 4 Y debieron existir otras bandas
que no incluyeron papelería en las oficinas del gobierno estc;ital, o que simplemente se perdió.
Las bandas municipales funcionaban como
partes del ejército. Los reclutas de las bandas eran
con frecuencia.jóvenes con algún interés musical.
Por su parte, los maestros debían cumplir con enseñarles desde los rudimentos de la música hasta
cuestiones mayores de técnica y teoría. Los mentores debieron entrenar o las bandas; pero debían
entrenar también a las cornetas para la artillería y
a los clarines para la caballería, además de responsabilizarse del entrenamiento en tambor.5
En ocasiones, aun menores de edad, los estudiantes requerían de la aprobación de sus padres
paro celebrar el contrato con "los empresarios· de
las bandas. Eventualmente los jóvenes desertaban.
Pero también hubo casos en que alcanzaron puestos relevante en las bandas municipales y de la
capital del estado. Tal es el caso de Rosendo y Pomposo Caballero, jóvenes contratados con la banda
de la Villa de Cerralvo en 1898, con la aprobación
de sus padres, por espacio de tres años. 6 Estos
jóvenes serían, al pasar de los años, director y
subdirector, respectivamente, de la primera Banda
del Estado, formada en 1919. Rosendo Caballero
sería, asimismo, el primer secretario general de la
Unión de Filarmónicos de Monterrey, fundada en
1923; Pomposo sería también parte del movimiento
jazzístico de Monterrey en los años 20.
Para fines del siglo pasado y las primeras
décadas de éste, en varias cabeceras municipales
de Nuevo León se expresó el ideal de tener una
banda municipal propia. Por ejemplo, en junio de
1898 se anuncia que en Lampazos varios particulares reunieron 691 pesos para la compra de instrumentos de la banda que recientemente se había
formado en la localidad. 7 En el mismo año se
Informa que entre varios vecinos de la villa de Cerralvo cooperaron con cantidades que van de 1
hasta 50 pesos, reuniendo 444.5 pesos para la
adquisición de los instrumentos necesarios para
formar una banda de música.8
Entre la juventud nuevoleonesa tc.,Tibién se

expresaba el gusto por el estilo musical de las
bandas. El 22 de octubre de 1905 dio su primera
audición la Banda Infantil de la villa de Salinas Victoria.9
Hacia el fin del siglo pasado y principios del
presente, en todo el Estado había músicos capaces
y con experiencia. Esta circunstancia fue aprovechada por las autoridades militares para reclutar
personal para sus bandas. Pero debe agregarse,
también, que esta circunstancia, herencia de las
prácticas musicales del siglo pasado, sería parte
fundamental de la nueva escena musical de este
siglo en el que las orquestas de jazz de los años
veinte, las grandes bandas y orquestas para bailes
de los treinta y cuarenta, el surgimiento de los primeros ensayos de orquestas sinfónicas de los años
veinte, treinta y cuarenta, exigió y ofreció sitio a
aquellos músicos que tuviesen una preparación en
instrumentos propios de banda militar.

Notas
1. Cerrutti, Mario. Economía de guerra y poder regional

ene/siglo XIX. A.G.E.N.L., Monterrey, 1983, p. 27.

2. Saldaña, J.P: Estampas antiguas de Monterrey.
Monterrey, 1981, pp 159-162

3. Pérez Maldonado, Carlos. El Casino de Monterrey.
Bosquejo histórico de la sociedad regiomontno. C.P.D.
Monterrey, 1950, pp 61-65.
4. A.G.E.N.L. Expediente: Banda del Estado, 1841-1942.
5. A.G.E.N.L. /bid. 20 de abril de 1852.
6. A.G.E.N.L. /bid. 24 de febrero de 1900.
7. "Instrumental para una banda de música: La Voz de

Nuevo León. Sábado 4 de Junio de 1898. Núm. 468, p.

3.
8. "Instrumental para una banda de música: Lo Voz de

Nuevo León. Sábado 23 de Julio de 1898. Núm. 475, p.

3.
9. Lo Voz de Nuevo León. Octubre 28 de 1905. Núm. 899.

49

�muy brillante pues ha formado a varias generaciones de excelentes actores. En los últimos años
reemprendló, con suma dignidad, su oficio de dramaturgo.
En su magnífico ensayo sobre lbargüengoitia
-Los pasos de Jorge-, Vicente Leñero apunta que
el conflicto entre Salvador Novo y Rodolfo Usigli
provocó una escisión en las tendencias de la producción dramática. Los nuevos valores de la dramaturgia nocional, Emilio Carballido y Sergio Magaña, se acogieron a lo generosidad de Novo. Uslgli
renegó entonces de sus antiguos alumnos y únicamente salvó a Luisa Josefina.
Con su obra Rosalba y los llaveros, Emilio Carballido elaboró un admirable retrato de la vida en
provincia y recreó su atmósfera atestada de prejuicios. Magaña construyó o su vez una auténtica
radiografía de las clases populares de su tiempo
con Los signos del zodiaco. Ambas obras se
convirtieron en un paradigma, lo cual, inevitablemente, produjo numerosos textos epigonales.
Ante el éxito obtenido, ellos mismos se dedicaron a
repetir lo fórmula. Con el paso del tiempo la falto
de textos capaces de cambiar el orden establecido
provocó que esta fórmula derivara en el teatro de
retrato que tanto daño ha causado o nuestra dramaturgia. Aun ahora, ·01 vendaval de la Nueva Dramaturgia" no ha logrado extirpar esta influencia.
Quienes se formaron fuera de estas influencias
Y emprendieron una búsqueda distinta no alcanzaron resultados fructíferos, pese a la calidad y buen
nivel de sus obras. Y si obtuvieron el éxito, éste fue
momentáneo.

Brevísimo repaso de la
nueva dramaturgia
Antecedentes: Rodolfo Usigli y la generación de los años cincuenta
Con todo y haber renovado el teatro mexicano,
Rodolfo Usigli paralizó por largo tiempo el desarrollo
de la dramaturgia nacional. Su preceptiva dramática era sumamente estricta y cualquier desvío de
las reglas de la poética aristotélica significaba para
él una deficiencia. Sus alumnos más fieles -Luisa
Josefina Hernández y Jorge lbargüengoitia-tomaron, pese a. las restricciones del maestro, su propio
camino.
El autor guanajuatense corrió con muy poca
suerte, pues sus obras quedaron registradas en el
teatro de su tiempo -inmerecidamente- como
textos fallidos. Por su parte, Luisa Josefina, en un
curso que dio en Monterrey en mayo del año pasado, declaró: · Fuera de la corrección de algunas
frases, puntos y comas en nuestras obras, Usigli no
nos enseñó a escribir. Aprendimos más de él como
persona que como maestro·.
Héctor Mendoza, uno más de los alumnos
sobresalientes de Usigli, alcanzó un rotundo éxito
con Las cosas simples. Poco después se desentendió de la escritura para dedicarse a la dirección
y a la docencia. Su labor en este campo ha sido

El teatro de vanguardia
El teatro de vanguardia comienza a tomar fuerza
a principios de los años sesenta con la nueva
generación de actores surgidos del CUT y de la escuela de Bellas Artes. En este contexto y sirviéndose
de paisajes mexicanos, Elena Garro revolucionó

50

es un hecho digno de admiración. Su gran vitalidad
lo ha mantenido durante más de 40 años en continua actividad. Sus obras son continuamente representadas no sólo en México, sino en América Latina
e incluso en Europa. Con más de 70 títulos teatrales
en su haber, ha incursionado en el cine como guionista y su oficio se extiende a la novela, el cuento Y
la literatura infantil. Durante los últimos años su teatro
ha abandonado las viejas fórmulas y ha producido
textos de experimentación: Orinoco, y más
recientemente Escrito en el cuerpo de la noche.
Otro ejemplo en este sentido es Antonio González
Caballero, quien obtuviera un enorme éxito en los
años cincuenta y sesenta con sus obras El medio
pelo, Una pura y dos con sal y Señoritas a disgusto.
Estas, que no han resistido el transcurso del tiempo,
se oponen a la frescura y evidente tono innovador
de sus últimos títulos: Viaje al centro del ombligo y
Las devoradoras de un ardiente helado.
Hugo Argüelles irrumpió en la dramaturgia
nocional con uno visión socarrona y desenfadada
e imprimió, con influencias muy bien asimilados, la
estética del humor negro a un solemne teatro
mexicano. La zoofilia, una de las grandes obsesiones
de Argüelles, es otra de sus contribuciones y se
encuentra presente en 19 mayoría de sus títulos.
Independientemente de su gran habilidad como
maestro de composición dramático, nuestro dramaturgo ha renunciado a nuevas búsquedas y lo
repetición de uno bien probado fórmula ha hecho
de su obro un interminable acto de autocomplacencia. Sin embargo, sus aportaciones a la dramaturgia mexicana son un hecho consumado.
Luisa Josefino Hernández, que ya no es una
entusiasta de los talleres, tuvo a su cuidado desde
su cátedra en la Facultad de Filosofía y Letras de la
UNAM, o jóvenes que vinieron a integrarse al paisaje
de nuestro dramaturgia. Con excepción de sus
textos breves representados en su mayoría por
estudiantes, las obras importantes de Luisa Josefina
no han tenido el número de representaciones que
merecen. Y es precisamente porque resultan más
complejas; son más difíciles de montar que las de
Carbollido y con títulos menos tentadores que las
de Argüelles. Devota admiradora de O' Neill, ha
experimentado con los géneros y acude con menor
frecuencia al arquetipo. Ha abordado la tragedia
como pocos autores nacionales. Los huéspedes
reales es una impecable muestra de su conocimiento del género.
La generación intermedia surgió en su mayoría
de los talleres de estos maestros. Comprende un
reducido número de autores entre los que se pueden citar, sin dejar de incurrir en omisiones, a Juan
Tovor, Vicente Leñero, Norma Román Calvo, Óscar

nuestra dramaturgia, pero el carácter innovador de
sus textos, aunado a la complejidad de su realización escénica, la colocaron fuera de las preferencias de los directores. Héctor Mendoza y Alejandro Jodorowski fueron la gran excepción, quienes realizaron montajes de las obras de Garro recreando con acierto el profundo sentido poético
de sus atmósferas.
La ausencia del · estallido" en los textos de
Elena Garro (fue el mismo problema de lbargüengoitia) dio como resultado que la crítica y los
mismos dramaturgos clasificaran su teatro como
·narrativo· . Nada más. erróneo. Cercanos ambos
autores a la visión de Chéjov, quien abordaba el
conflicto a nivel interno hasta derivar en la transformación aparentemente imperceptible de sus
personajes, Garro e lbargüengoitia han debido
esperar a que los años confirmaran el justo valor
de sus textos.
Maruxa Vilalta, Héctor Azar, Carlos Solórzano,
entre otros , se inscriben también en el movimiento
vanguardista . El gran peso de dramaturgos
europeos como Beckett, Camus, lonesco, etc., dejó
de lado las propuestas de los autores teatrales
mexicanos, quienes se dedica ron a reproducir
modelos que, pese a sus aciertos, no recibieron la
aprobac ión total de público y crítica. Muchas de
estas obras lucen hoy totalmente envejecidas.
El teatro de retrato, hay que decirlo, salió
indemne de esta ráfaga vanguardista: los c onflictos
de la clase media ambientados rigurosamente en
salas, cocinas, vecindades y patios de orc os siguieron reinando con toda su impunidad en la escena
nac ional.

Los maestros
Emilio Carballido, Luisa Josefina Hernández Y Hugo
Argüelles se convirtieron en los maestros y tutores
de las nuevas generaciones de dramaturgos mexicanos. El valor y la trascendencia de su torea son
indiscutibles, ya que aporte de la creación de su
propia obra, se han dedicado a transmitir sus experiencias y conocimientos a los numerosos alumnos
que han posado por sus talleres. Desafortunadamente, las preferencias estéticas de cada uno de
ellos también fueron incubadas en sus alumnos. Esto
provocó, para complacencia de los citados maestros y desgracia de la dramaturgia nacional, la aparición de incontables textos epigonales que prácticamente viciaron y, peor aún, paralizaron las posibilidades de experimentación y crecimiento de la
producción dramática.
El caso de Emilio Carballido en nuestro teatro

51

�Villegas, Carlos Olmos, Wilebaldo López, Tomás
Espinosa, Hugo Hiriart, Jesús González Dávila. La labor de algunos de ellos impulsaría más tarde el
fenómeno conocido como Nueva Dramaturgia.

La Nueva Dramaturgia
Así se ha dado en llamar a la producción dramática
en México a partir de los ochenta. El fenómeno
incluye las diferentes generaciones de autores que
han aparecido desde esas fechas hasta llegar a
los dramaturgos más jóvenes. Este grupo, relativamente numeroso en comparación con los que le
anteceden, además de escribir con regularidad ha
llevado sus textos a escena con inusitada frecuencia.
La nueva dramaturgia consiste no en la aparición de nuevos temas, sino en la renovación de
los antiguos. Se recrean en el texto los nuevos conflictos que vive la sociedad mexicana actual y son
la crudeza y el exacerbado realismo con que se
abordan, lo que define el perfil de dicha dramaturgia. Por supuesto que en este panorama de
truculento realismo no tiene cabida el teatro poético por la equivocada idea de inmovilidad que se
tiene de la poesía transformada en palabra dramática.
Es preciso consignar que además de la ya citada labor de los maestros de la generación intermedia, son dos los dramaturgos cuyos talleres han
formado a muchos de los nuevos autores de la
nueva dramaturgia: Vicente Leñero y Jesús
González Dávila.
Los inicios de Leñero en la literatura se remontan al cuento y la novela, alternados ambos con el
ejercicio del periodismo. Por considerarlo más vivo
y arriesgado Leñero incursiona en el teatro. Su
carrera en este género le ha acarreado grandes
logros pero también sonados fracasos. Y estos resultados nacen de su convicción por experimentar y
buscar nuevos caminos en la dramaturgia. No ha
querido repetir las fórmulas que tanta forna darían
a sus maestros.
En González Dávila la sordidez de la vida
cotidiana y las situaciones límite a las que se enfrentan sus personajes constituyen el leitmotiv de
su producción dramática. De hecho, este rasgo ha
sido una de las constantes que, inevitablemente,
ha hecho suya la nueva dramaturgia.
Una de las principales características de la
estética de esta producción es el culto al lenguaje
coloquial, a cuyo servicio se encuentra el diálogo.
Las palabras altisonantes saturan los textos, recurso
efectista que busca hacer reaccionar al público.

Evidentemente este recurso posee un valor propio;
sin embargo, su peor defecto es que los personajes
"dicen· cosas horribles pero no las "hacen". A fin
de cuentas, este carácter discursivo evita que los
textos se separen del teatro verbal que los precede.
Este movimiento ha constituido un gran paso
en el desarrollo de la anquilosada dramaturgia
mexicana -sin contar brillantes excepciones-,
pero su estética adolece de deficiencias que
deben consignarse. En primer lugar, existen pocas
innovaciones en cuestión de estructura y muy a menudo los textos se ajustan a las exigencias de la
unidad aristotélica. Los espacios son unívocos y sólo
se les maquilla pues ahora se recurre a casas abandonadas, el típico departamento sucio y sórdido,
habitaciones oscuras y descuidadas, mobiliario
desportillado y envejecido; todo lo cual, merced a
su obviedad, termina por restar valor al discurso.
Los tres actos reglamentarios han sido reducidos a dos o se sustituyen por cuadros o escenas.
Los apagones para desplazar el tiempo y la acción
son intermitentes y resultan un verdadero fastidio
para el espectador al momento de la representación escénica.

planteó diferentes alternativas estéticas en sus
obras. Poseía además una de las características del
nuevo dramaturgo que no sólo se entrega al trabajo
literario sino que participa activamente en el
fenómeno teatral por medio de la dirección, la actuación o cualquiera de las distintas disciplinas que
integran el teatro.
Durante largo tiempo México padeció una crisis de producción de textos dramáticos. Actualmente abundan los dramaturgos pero escasean los
montajes. La falta de propuestas interesantes se
suma a la pobreza creativa y la falta de imaginación de la nueva generación de directores. Independientemente de causas más profundas de este
fenómeno; la crisis política que atraviesa el país se
ha extendido a todas las esferas de la vida nacional
y el paisaje no hace más que acomodarse a esta
realidad.
En un foro que abordaba el problema de la
escasez de montajes experimentales y que se
realizó en fecha reciente, Luis Mario Moneada, uno
de los dramaturgos más jóvenes de México, expresó

la necesidad de enriquecer visualmente el teatro
con las posibilidades que ofrecen el cine y los multimedia. Con todo, habría que ir más allá y analizar
las causas de la crisis creativa que atraviesa nuestro
teatro y que en Nuevo León, especialmente, ya ha
tocado fondo.
La nueva dramaturgia reúne, como se mencionó con anterioridad, a distintas generaciones de
autores teatrales que aparecieron en el panorama
nacional a partir de la década de los ochenta. A
continuación se consigna, por orden de aparición
y con las inevitables omisiones, a quienes han
formado parte de este movimiento: Alejandro
Licona, Óscar Liera, Víctor Hugo Rascón Banda,
Gerardo Velázquez, Teresa Valenzuela, Reynaldo
Carballido, Tomás Urtusástegui, Guillermo Alanís,
Sabina Berman, Arturo Castillo Alva, Esthela Leñero,
Antonio Serrano. Hugo Salcedo, Gabriel Bárcenas.
María Elena Aura, Jaime Chabaud, Luis Mario
Moneada, Gonzálo Valdés Medellín, Hernán
Galindo, Alberto Castillo, Ángel Norzagaray, Enrique
Mijares y un largo etcétera.

Existe un "miedo al vacío" en la obra de estructura abierta. La estructura cerrada asegura la solidez del espacio y el tiempo escénicos, el aquí y el
ahora de los personajes. En todo caso, la estructura
cerrada qu'3 debiera corresponder a la propuesta
del texto, se convierte en una mera convención.
El dramaturgo prefiere la seguridad de la estructura cerrada y rechaza las infinitas posibilidades
de la estructura abierta, pues cualquier error en la
alternancia de tiempo y espacio pondría de manifiesto su incapacidad para jugar con ellos y la pobreza de sus recursos escénicos en la resolución de
escenas que presenten alguna dificultad .
Otra de las graves limitantes que la nueva
dfamaturgia ha heredado de sus maestros es la
obsesión por los géneros. La aplicación estricta de
éstos reduce las posibilidades de experimentación
y pone un ·corsé" al tono del texto, sus situaciones
y personajes en obvio detrimento de la totalidad
de la obra.
Por otra parte, los montajes que buscan atenuar el peso del teatro verbal con la finalidad de
aplicar los nuevos cánones estéticos de un teatro
más visual, marcan el definitivo divorcio entre texto
y representación, ya que, en todo caso, tendría que
ser el texto el que propusiera la experimentación.
Pese a todos estos inconvenientes, en la nueva
dramaturgia se han dado significativos avances.
Óscar Liera, desaparecido prematuramente, fue
uno de los primeros en impulsar este movimiento.
Introdujo diversas innovaciones en estructura y

52

53

�spacio
virtual
tiene, al igual que muchos otros programas oficiales,
uno dosis considerable de buenos intenciones. Pero
yo sobemos de qué está empedrado el camino al
sitio donde uno debe lasciate ogni speranza, y dado que de ésto todavía queda uno poco, posemos
al análisis del PDI.
Indiscutiblemente, su análisis introductorio es
correcto: lo informático, hija de lo convergencia
tecnológico entre los disciplinas computacionales
Y los telecomunicaciones, tiene un carácter estratégico para cualquier país que quiero tener un futuro. El PDI establece esto importancia equiparando
lo informático con lo imprenta y lo revolución industrial, desarrollos tecnológicos de importancia
histórica innegable. Rezo el texto: • Así como lo
imprenta amplió los capacidades de comunicación de ideas, y la revolución industrial amplió
los capacidades motrices del ser humano, ahora
lo informático recoge ambos efectos y los multiplico
en formo dramático·.

Burocracia e informática
Cuando repetimos que un camello es un corcel de
correros diseñado por un comité, ofendemos al
camello, cuyos jorobas son uno excelente solución
evolutivo o los extremosos condiciones del desierto,
pero también expresamos uno ancestral -y seguramente justificado- desconfianza hacia los comités como generadores de esquemas. Huelgo decir
que lo desconfianza en cuestión crece de manero
radical cuando el o los comités implicados forman
porte de uno burocracia, y si se troto de uno burocracia gubernamental, lo desconfianza se mudo
en escepticismo. El último poso, consistente en
transformar el escepticismo en franco incredulidad,
se produc.e cuando el producto de lo burocracia
gubernamental es oigo que se asocie o los palabras
·pion·, ·programo· o "desarrollo".
Así los cosos, no es de extrañarse que lo aparición de un documento llamado "Programo de Desarrollo Informático·, asociado o un esquema sin
dudo más abarcador llamado "Pion Nocional de
Desarrollo 1995-2000· fuero recibido por el autor de
estos líneos con apenas uno cierto dosis de curiosidad morboso: quería saber qué clase de programo ero capaz de generar nuestro inefable burocracia mexicano. Los siguientes son algunos de mis
conclusiones y reflexiones en relación o este documento Y o lo que en él se propone, y por supuesto
me encantaría discutirlas vía correo electrónico (mi
dirección es hsalazar@intercable.net).
El Programa de Desarrollo Informático (PDI)

Uno supondría, ante una introducción así de
contundente, que se definiría una estructuro programático y de acción acorde o los dimensiones
que se le declaran a la informática, pero el resto
del documento francamente no está a la altura del
preámbulo. Seguramente se debe, al menos en
porte, a que el PDI fue preparado por una burocracia gubernamental, misma que nos declaro un
puro sangre y nos ofrece un camello. Es cosa sabido
que los burocracias generan más burocracias, y
que ocultan su inacción detrás de un muro de
papel, debajo de un techo de programas repletos
de jerga progresista. La burocracia mexicana no
podía producir otro coso, en el terreno de la
informático, que el POI.
Seguramente no les faltó información. El documento enumera uno largo lista de eminencias que
va desde otros comités hasta los ajonjolíes de todos
nuestros moles, los ·miembros del Honorable Congreso de lo Unión•. Pero lo información no podía
traducirse sino en un Programa que, desde luego,
se convirtió por este hecho en Lo Importante. Tal es

54

el programa se define como "de observancia obligatoria para las dependencias y entidades de la
Administración Pública Federal". Hablando en plato, el programo pone este asunto estratégico en
manos de la burocracia. Y ya se sabe cuál es el
efecto de las entidades burocráticos sobre los
programas y proyectos que se les encomiendan. El
periodista Jorge Vlllegas comentó en fecha
reciente, con singular tino, que ·crear una instancia
burocrática mato cualquier actividad que se
pretenda fomentar·: ahí está, por ejemplo, el coso
de la caminata olímpico, otrora especialidad de
los mexicanos. Y ahí está también lo opinión del
geofísico Cinna Lomnitz, quien asiento que si en
otros tiempos lo Universidad Real y Pontificia de
México se convirtió, según definición de Justo Sierra, en una ·parlante casa de estudio" (por no decir
que en mucho ruido y pocos nueces), a la UNAM
de hoy la están motando lentamente tres factores:
burocratización, corrupción y tedio. Si la burocracia
nacional toma en sus monos el desarrollo Informático mexicano, ya podemos organizarle un responso.
Un segundo problema es que, de los seis objetivos declarados en el PDI, en realidad sólo debieran
competer al gobierno federal dos: lo promoción
general de la informática en todos sus aspectos, y
la defi~onliundtca e institucional) de un marco
de referencia. Tod~ lo demás tendría que dejarse
al
rcado, pero bpjo un juego de reglas claros y
de bvio aliento;/ desarrollo informático. Los demás objetivos son, a lo sumo, ilusiones, y por lo
meno aparecen como redundantes.
¿O
rJlQ.S-lormar recursos humanos? No necesariamente, so peno de ahogarnos, como ha
ocurrido en los últimos sexenios, en un mar de abogados y administradores de empresas que no encuentran trabajo. Si lo labor de estímulo se hace
correctamente, el mercado crecerá y con ello las
necesidades, que sin dudo hallarán eco en espíritus
emprendedores que sólo deberán ser regulados por
el marco de referencia antes citado. Convertir o
esto en un objetivo básico del PDI es cerrar los ojos
a lo triste realidad actual; tenemos 442 ·posgrados
de excelencia" (registrados en el padrón del Conacyt), pero todo lo que estos programas pueden darnos es unos 400 doctores al año. Otra vez en palabras de Cinna Lomnitz, ·carecemos del poder
básico de educar o nuestros propios ciudadanos.
Con 400 doctores anuales no vamos a detener lo
marea de ignorancia que proviene del crecimiento
vegetativo de la población".
En cuanto a la posibilidad de hacer investigación o ciencia informático, seguramente existe,
pero francamente llegamos muy tarde y muy
pobres. Igual que en los Juegos Olímpicos, no

la única interpretación posible cuando se lee que
los dichos comités y eminencias ·contribuyeron a
la conformación de un programa fundamental
para el progreso de México·. Nótese que se define
como importante no el resultado, no las acciones,
sino el programa mismo. Amén.
Pero vayamos al programo. En palabras
simples, tiene seis objetivos generales: ( l) fomentar
un uso mayor y mejor de los recursos informáticos;
(2) preparar más y mejor gente en estos disciplinas;
(3) alentar lo investigación científico y tecnológico
er:i informática; (4) desarrollar lo Industrio
informático mexicana; (5) desarrollar lo instalación
de redes, y (5) crear un marco jurídico y de coordinación adecuado para el desarrollo informático.
En sus aportados de diagnóstico, el documento trazo un cuadro desolador (Y real): el sector
privado compra siete de cado l O computadoras,
pero lo hacen sobre todo los grandes corporaciones, porque las pequeños y medianos empresas
simplemente no tienen recursos y por ello se quedan
coda vez más rezagadas; el sector público, que
compro el 30"/4 restante, lo hace sobre todo a nivel
federal, en los paro estatales y secretarías de Estado.
Apenas un 15% de los recursos informáticos gubernamentales son adquiridos por los gobiernos estatales y municipales (que además hacen malas compras), Tenemos en México, según el POI, 2 computadoras por coda l 00 habitantes, y apenas un
3% de las viviendas disponen de una computadora;
en países desarrollados, hay más de 15 computadoras por cada l 00 ciudadanos, y lo densidad
por hogar es de por lo menos un 30%. (El dato más
reciente aportado por Computer lntelligence
lnfoCorp. nos dice que en Estados Unidos la
penetración es ya de un 38.5% de los hogares.)
Tenemos, pues, pocas computadoras; tenemos
también poca gente manejándolas. Hoy mucho
interés por aprender estas disciplinas, pero los
programas de estudio son muy dispares, y el nivel
de investigación es muy bojo; no tenemos ni 500
investigadores en informática, y de ellos apenas 33
están en el Sistema Nacional de Investigadores.
Aunque somos un país relativamente pobre, más
pobre es el tamaño de nuestro mercado informático, que si bien abarco un 30% del total latinoamericano, apenas llega al 0.8% del mercado global. Y así continúa el rosario de quejas.
Sin ir demasiado a fondo, me parece que el
PDI tiene por lo menos tres problemas serios. El
primero es que asume al gobierno como ejecutor
necesario del programa, a través de los denominados Proyectos Informáticos Nacionales y Proyectos Informáticos Regionales, amén de lo Comisión de Seguimiento (¡otro!) creada para vigilar que
el programa se cumpla (porque debe saberse que

55

�podemos dejar a la buena voluntad, a los arrestos,
lo que debería ser resultado de una sólida infraestructura social. Tal vez debiéramos más bien estudiar
perfectamente el panorama para usar inteligentemente lo que existe y para así ahorrarnos la
comisión de errores. Lo mismo se puede comentar
sobre la posibilidad de desarrollar la industria
informática nacional: no tenemos nada qué hacer
en este terreno. El documento lamenta que la industria mexicana se
haya limitado a ser
distribuidora de
equipo y programas
extranjeros, comp si
esto tuviera algo de
negativo; lo malo
estriba en el exceso
de distribuidores
para tan escasa cultura, tan estrecho
mercado y ton amplios márgenes de
ganancia. Acaso
deberíamos imitar a
la India, que se concentró desde los
años 70 en la maquila de software
con muy buenos
resultados (no tenr
drá una gran cultura
informática nacional, pero al menos
recibe jugosos ingresos por el trabajo
de sus programadores). Conviene
que recordemos a
este respecto las
palabras del gurú
empresarial Peter
Drucker: "Los innovadores más exitosos son los imitadores creativos, los
Número Dos". Y ya
Japón nos enseñó que no tiene nada de malo
copiar, si se hace bajo el esquema de la ingeniería
inversa, esto es, copiar para aprender.
No le toca al gobierno construir la infraestructura de redes de datos; sólo establecer el esquema
bajo el cual éstas deberán operar. La instalación
física tendrá que seguir la misma ruta que estamos
viendo en los sistemas telefónicos de larga distancia: una vez abierto el camino a la competencia,

hasta Telmex está bajando los precios. En cambio,
si el gobierno tuviera que tender redes de fibra
óptica, la única probabilidad creíble es la de que
transmitir o recibir datos sería carísimo (tendríamos
que pagar por la red y por la burocracia).
Como tercer problema, el POI repite un esquema muy practicado por las burocracias: juzgar todo
por criterios numéricos, cuantitativos. A juzgar por
el diagnóstico y los programas particulares, necesitaríamos millones de
computadoras, miles
de especialistas, redes
repletas de tráfico de
datos y otras lindezas
de este jaez para incorporarnos a la cultura informática global. Pamplinas. Más que cantidad, necesitamos calidad; tal vez no necesitemos un Silicon Valley
o miles de científicos
informáticos; nos bastaría con tener una industria buena (aunque sea de distribución,
capacitación y soporte) y una estructura
buena.
Curiosamente, la
burocracia insiste en
sus criterios cuantitativos, precisamente en
un campo en el que lo
cualitativo desempeña un papel fundamental. Esto me recuerda una anécdota relatada por Nick Negroponte en Ser digital:
cuando entró a una
corporación con su
computadora portátil,
se le pidió declarara su
valor. Replicó que de
uno a dos millones de
dólares, y la empleada, luego de mirarlo con cara
de incomprensión, anotó 2 mil dólares: era incapaz
de entender que una computadora vale no por el
bulto en sí, sino por la información que contiene.
Lo fundamental en todo este asunto es precisamente lo recién anotado: la información. Pero
debe quedar bien claro que información no es lo
mismo que datos acumulados. Información es la
integración de datos en un esquema que tenga

/

56

sentido. Y la integración se logra sobre un sustrato
de referencia. En su Obra abierta, Umberto Eco
remarca que "la cantidad de información de un
mensaje dado está delimitada por una serie de
ideas que yo puedo tener acerca de la fiabilidad
de una fuente: si a un agente inmobiliario que me
vende una casa le pregunto si es muy húmeda y él
me contesta 'No', obtengo una escasa información
y quedo igualmente inseguro sobre la naturaleza
real del hecho. Pero si el mismo agente me responde 'Sí', contra cualquier expectativa mía y contra su propio interés, entonces recibo una buena
cantidad de información y paso a saber verdaderamente algo más sobre el asunto que me interesa·.
Para aplicarlo a nuestro tema, el acercamiento
cuantitativo de la burocracia sólo tendría sentido si
tuviéramos ya una cultura informática bien establecida. La información gana valor en el contexto adecuado, y es este contexto el que nos falta: imaginemos que de repente una fundación nos regalara 90 millones de computadoras, una para cada
mexicano. ¿Quedarían resueltos nuestros problemas? No de inmediato, porque no dejaríamos de
ser un país con apenas un 5.6% de alfabetismo
informático. Pero ciertamente necesitamos muchas
computadoras, porque ellas son, necesariamente,
la base para erradicar este analfabetismo. Y es esta
base, este cimiento, el que debe promover el
gobierno; la burocracia federal debería buscar
mecanismos para llevar computadoras a todos los
rincones del país (no a unos cuantos bolsillos, por
cierto), y todo esto sin interferir. Esto es lo que
necesitamos, y lo necesitamos más que un montón
de programas y comisiones; esto es lo que tendremos que hacer -con o sin la ayuda del gobierno- si
queremos participar con unos cuantos acordes en
el concierto de la informática mundial; tenemos
que ir, como país, más allá de las tibias miras del
POI; tenemos que usarlo como marco para crecer
y para emplear con inteligencia y talento las
capacidades de igualación y apalancamiento que
ofrece el universo informático.
El POI nos deja la triste impresión de que nuestra
burocracia quiere seguir el llamado Placebo de
Peter: ·un gramo de imagen vale lo que un kilo de
desempeño". Como país, necesitamos suscribir más
bien la Ley de Booker: ·un gramo de aplicación
vale más que una tonelada de abstracción•. ¿Qué
nos espera entonces? La pelota no está, no debe
estar, en la cancha del gobierno; está en la
sociedad civil, en el sector privado. Aceptemos que
si Santayana y Carlos Fuentes tenían razón y debemos aprender del pasado, también es cierta la
admonición de Alvin Toffler: si no cambiamos el futuro, tal vez nos veamos obligados a soportarlo.

Con
V

•

lame

regi
cente,

57

�ibros
y examen del estado de las cosas", algo así como
prueba, pues originariamente había venido de las
catas en los metales. Pero hoy todo ha cambiado
mucho: por todas partes se ha impuesto ta terminología y el sentido que determinó Montaigne en
sus famosos Essais, pero sólo en 1884 nuestro léxico
oficial dio cabida a "escrito generalmente breve,
etc.·, que es lo que habitualmente entendemos por
tates tentativas. La tradición, digamos moderna,
procede del siglo XVIII inglés y adquirieron forma,
más o menos, definitiva en los Essays of Elia de
Charles Lamb, que empezaron a publicarse en
1820. Desde entonces ni ensayo es una obra
primeriza; ni ensayista, un principante, sino que el
ensayista cobró un alto prestigio literario, que entre
nosotros tardó en formularse como terminología
precisa. (DRAE ensayismo no llegó hasta 1939 y
ensayista hasta 1925. Díez Canedo, con admiración, llamó ensayistas a los escritores del 98.) Porque
en España se mantuvo una terminología mucho
más tradicional que en otras partes. Quevedo citó
y admiró al señor de la Montaña, pero el ensayo
para el gran poeta era un discurso, y discursos se
siguieron escribiendo, hermanos de las silvas de
varia lección, de las memorias, de los informes. La
palabra se fue introduciendo con heterogéneo
valor y en el siglo XIX encontramos ensayos históricos, literarios y críticos, sobre el catolicismo y el liberalismo, sobre libros raros y curiosos, sobre filosofía ...
Con to que ta enumeración se hizo et cuento de
nunca acabar. Hasta que en 1884 la palabra
descartó a todas tas demás en el Diccionario académico y aun se llegó a identificar ensayo con
poema en prosa, pero prevaleció el buen criterio:
"escrito, generalmente breve, sin el aparato ni
extensión que requiere un tratado completo sobre
la misma materia",
Tras este largo excurso entendemos muy bien
lo que Alfonso Rangel nos cuenta. Desde sus ensayos ha abierto una ventana al mundo para asomarse a la vida; por ello repetimos, una vez más, el viejo
aforismo de Terencio: homo sunt et nihil humano

La trampa del tiempo
Manuel Alvar
Alfonso Rangel Guerra
La cuarta presencia
Ediciones Castillo
Monterrey, México, 1995.
En la primera de estas aproximaciones al hecho
literario, Alfonso Rangel se plantea el valor de la
palabra ensayo, por cuanto ella dará cobijo al
contenido de su libro. He escrito en alguna ocasión
de la turbada historia del término porque hoy todos
hablamos de ensayo y difícilmente hay coherencia
en cuanto acertamos a decir. Porque, y resulta
sorprendente, la palabra es muy reciente en español. En el siglo XVIII era ta "impresión, reconocimiento

58

alieno a me puto. Cualquier tema, si se trata con
dignidad y decoro, puede caber en un libro como
éste, pues tenía razón Montaigne, "cada hombre
lleva consigo la forma entera de la humana condición" . Rangel es un hombre liberal, y, a l encontrar
la heterogénea capacidad que tienen los ensayos,
se atiene a la forma del pensamiento que puede
abrir los caminos -libres- del hombre pensante.
Se me dirá que no es necesario un planteamiento
riguroso en la prese'ntación de tales escritos, pero
m1 postura no será tan relajada: leamos lo que
escribió Ortega con apariencia poco erudita, pero
pediría capacidad de entender. No hay citas a pie
de página, ni se vacían las gavetas de un fichero
sin mucho· discernimiento intelectual, pero el texto
está pensado, rigurosamente trabado en todas
partes, con una inmensa sabiduría soterrada o a
flor de piel, y, además, prodigiosamente bien
escrito. Hemos llegado a perfilar lo que hoy, y desde
este libro, podemos entender por ensayo. Y sin
deliberación, ni otra deliberación que la excelsitud
del autor, nos ha aparecido el nombre de Ortega.
Y Alfonso Rangel en algún momento discurre sobre
Alfonso Reyes: es la c ompañía que los dos grandes
hombres hubieran deseado. Porque amigos en
España, se admiraron y se c omplementaron. Creo
que es cierto: en el fondo, y en la forma, ambos
fueron moralistas. ¿Cómo no tener presentes las
palabras de Ortega cuando grabo para el Archivo
de la p alabra? Es bello el ensayo a propósito de la
Cartilla mora/de Alfonso Reyes porque está dentro
del espíritu generoso de don Alfonso - iCÓmo no!Y de los principios que hubiera seguido -y siguiódon José. Que Ortega medite sobre España, ¿sabemos todo c uánto le debemos?, es lógico. Pero las
palabras de Alfonso Reyes nos llenan de emoción ...
"el espíritu mexicano está en el color q ue el agua
latina, tal como ella llegó hasta nosotros, adquirió
aquí, en nuestra casa al correr durante tres siglos
lamiendo las arcillas rojas de nuestro suelo" . Y, sin
asomo de broma, diría : "quiero el latín para las
izquierdos" . Gran lección de humanismo y humanidad. Cuando tanta barbarie nos cerca, no está mal
recordar al vasco Ramón de Basterra contemplando el foro de Roma: viéndolo sintió que, gracias
a él, "bárbaro redente vivo". ¿Cuántos hombres
somos libres, y redimidos, gracias a la voluntad de
Roma. "
El libro de Alfonso Rangel es un buen libro de
ensayos porque nos hoce pensar en lo que nos es
propio y en lo que nos es ajeno. ¿No era eso lo que
hacía Alfonso Reyes en Madrid? ¿No es eso lo que
hemos aprendido de Ortega? Entonces las páginas
-blancos, bien impresas- nos van desgranando
angustias y pesares, que tal es la condición del
hombre en este asendereado siglo XX que ahora

termina. Entonces Kafka o Joyce nos son prójimos y
nada ajenos, porque supieron reflejar "lo enfermedad moral y social de su época", pero ¿no es
esto lo que el hombre Rangel Guerra experimenta
al sentir la caída de la lluvia sobre el corazón de
Verlaine o el sonido que movió a Vlodimir Nabokov?
Pero en el ensayista, si lo es de verdad, la
c ultura se manifiesta en los presencias inesperados.
Decimos árbol y lo asociamos o sentimientos o a
hombres que nos ensañaron a sentir: An tonio
Macha-do, Bias de Otero. Lo dice alguien que no
nació en estos pagos sino en el remoto -y belloMonterrey. Lo dice quien sabe todo esto por
ejercicio de voluntad y por espíritu de amor: libros y
exilio español. Qu ~ sólo así es posible acercarse a
lo que más neces1ia de nuestra comprensión. Página a página vamos descubriendo la mucha sabiduría de Rangel, que es la negación de la pedantería . Lo que tenemos en nuestro interior aflora si lo
estimulamos, pero no por ejercicio escolar, sino por
asimilación de nuestra propia sangre. Leo y leo. Mis
sorpresas no se agotan sino que se excitan, tantos
nombres nuestros (míos los de España y México, los
de Chile y la Argentina) gracias al prodigio de la
lengua común. Y gracias a muchísimos saberes
compartidos. No c reo ofender a Alfonso Rangel
Guerra si lo considero nuestro, como nuestro fue
hasta límites impensados, aquel paisano suyo al que
seguimos llamando don Anfonso Reyes.

. .:~

( ,,

. ::

i~~~~1.{~·

Armas r Letras felicita a su colaborador Héctor
Al varado. por la obtención del Premio Nacional a Primera Novela "Juan Rulfo" con su obra
Esa llaga, la memoria.

El equipo de esta revista se congratula también
por la beca del FONCA otorgada a su Secretario de redacción. el poeta Óscar Efraín Herrera.

59

�.

~-

al último aguafuerte de 1969. Xilografías, litografías,
punta seca, ruleta. La obra posterior de Toledo puede decirnos cómo salió de ese viaje. Volkow, aquí,
la poeta, en su propio viaje de interpretación, intenta avanzar a Toledo, pensándolo y sintiéndolo,
expresándolo tan bien, pero desde una barrera
natural, siempre con la conciencia ubicua. Hacer
e inteligir es más que hacer.
Es un texto de escritura pura que va más allá,
a mi manera de ver, del arte al que se impone: esa
porción gráfica de Toledo. Poesía, por momentos
música, prosa extraordinaria que no permite fisuras,
ahíta de imágenes, de metáforas, de trabajosa
complicidad, de domada perfección. Siempre la
claridad. Toledo pretexto. Me pregunto si éste lo
mereció, si comprendió este acto de amor irrepetible de Verónica Volkow, que trata de penetrarlo
todo, abarcarlo todo, cada resquicio, en busca del
sentido. Hay en lo dicho, con lo que se quiere decir,
una implacable lucidez.
La recreación por la escritura supera, exagera
el contenido de la gráfica. El texto no sólo amplía,
florece, abunda: contiene más que el contenido.
Desvela el otro lado de las cosas que Toledo ya
había tratado de poner en el otro lado, y las agota,
y las trae de nuevo aquí. El valor del texto se
independiza de la gráfica.
Difícil ver, con todo, el juego ·a rienda suelta·,
el humor o la risa en lo de Toledo, cosa que sólo se
adquiere de regreso, con la gracia, cuando uno se
instala en la iluminada simplicidad. Me parece más
seria complicación, que apunta, desde luego, que
denuncia, tal vez, pero aún en el terreno de la búsqueda psicológica personal que, precisamente,
encuentra en Verónica Volkow a su lectora, entre
todo lo anteriormente dicho, analista experta
también, y que, aquí, se consagra. Con un estudio
así podemos esperar más grandes arribos.

~

J

Volkow sobre Toledo
Humberto Martínez
Verónica Volkow
La mordedura de la risa. Un estudio sobre
la obra gráfica de Francisco Toledo
Editorial Aldus
México, 1995.
Este ensayo de Verónica Volkow se inscribe en esa
línea de críticos de arte que son a la vez artistas
creadores. Todo arte es creación, pero no lo contrario. Creación puede serlo casi todo, porque todo
es irrepetible y único. Siempre estamos creando. La
síntesis de partes creadas es original, agrega su
diferente visión. Yendo al extremo, la simple y pura
repetición no es tal, como lo demostrara Borges en
Pierre Menard. En cambio, propongo que no todo
puede ser arte. El crítico que de suyo es artista lo
sigue siendo cuando enfoca su mirada sobre otro
arte y lo valora. En este caso su arte se revela en el
uso especial del lenguaje que no intenta explicar,
sino comprel")der. Aparece esa forma personal que
es creadora y esa amalgama con un contenido
del que no puede separarse y que, pienso, ofrece
aquí el máximo arte: la comprensión de un sentido
que abre nuevas posibilidades, otros mundos.
Además de ser lenguaje, el decir, por sí mismo una
fiesta, existe lo dicho (y lo no dic;ho, por supuesto)
que ilumina y aumenta el horizonte de nuestra
comprensión. Esto también es una fiesta. Se requiere
conocimiento y madurez, técnica y experiencia. Se
da pocas veces. se da en el crítico artista.
En su estudio, Volkow va muy adentro, tanto o
más que Toledo, al parecer, traspasando ese límite
del que generalmente se vuelve sano y salvo con
dificultad, pero enriquecido. Esta obra gráfica de
Toledo es antigua, de sus primeros tiempos, la que
acaso lo marcará definitivamente, y que va de 1959

***
Verónica Volkow se inició, en 1979, con la
publicación de su primer libro de poemas: La Sibila
de Cumas (Taller Martín Pescador); vino luego Utora/
de tinta (UNAM, 1979); El inicio (Oaxaca, 1983);
Los caminos (1989), y últimamente otro poemario
sobre los Arcanos. Traductora, y con un Diario de
Sudáfrica (Siglo XXI), ha escrito crítica de arte y
literatura con regularidad. La mordedura de la risa
es una primera suma de su experiencia crítica.
La Editorial Aldus, de México, D.F.. por su parte,
convertida en una de las mejores casas editoriales
de nuestro país, publica esta obra en una excelente
edición dentro de su colección 'Las horas situadas·,
serie: Iluminaciones.

60

dónde viene y adónde va (fundamentos filosóficos).
También, de dónde viene el mundo (relaciones
ciencia-fe).
Llega una postal de México para Sofía . Es de
su padre. En ella dice que tiene muchos deseos de
regresar a casa. El es piloto aéreo. Junto a la postal
hay un sobre amarillo que contiene unas hojas
escritas a máquina y que son un curso de filosofía.
En este curso se habla de los mitos presocráticos y de los mitos nórdicos -Tor, Odín, Frey,
Freya, Heder y Balder-. También, se da cuenta de
Tales, Parménides. Heráclito, Anaxágoras, Demócrito (presocráticos griegos).
Sofía pide a su incógnito profesor conocerlo y
tomar café con él una de esas tardes. Finalmente
se conocen. Se llama Alberto Knox y le comenta
que es muy arriesgado llevarle los sobres personalmente, pero que lo hará a través de un mensajero.
En las siguientes lecciones, el profesor Knox
descubre a Sofía las maravillas del pensamiento
socrático, platónico y aristotélico, esto a través de
un video (la novísima forma de enseñar). Luego de
verlo, Sofía dice a su mamá: "He estado en Atenas".
Para sus quince años, Sofía invita a sus amigos
Marte, Anne Marie, Hege, Jorum, Jorgen ... Ríen,
juegan, se divierten. La novela describe todo lo que
pasa a un adolescente de esa edad. Y se liga el
relato con la filosofía cristiana (San Agustín, Santo
Tomás ... ).
Vienen luego el Renacimiento, la época barroca, Descartes, Spinoza, los empiristas ingleses
· (Loc ke, Hume, Berkeley... ), Kant, Hegel, Kierkegaard
(no podía faltar), Marx, Darwin, Freud, etc.
Muchos enigmas familiares y sociales se descubren a las protagonistas Hilde y Sofía, en su
contacto con la filosofía. Pero, sobre todo, muchos
enigmas intelectuales se develan, ante el conocimiento o la aproximación del ser en cuanto ser.
Se trata de una novela muy agradable a los
adolescentes, pero no menos apasionante para
todo aquel que busca la verdad, el bien y la belleza,
como valores absolutos que tienen alguna correspondencia en el mundo de lo real.
El libro es particularmente útil en bibliotecas
escolares y como texto de apoyo para los profesores de escuelas técnicas, preparatorias y profesionales.

El mundo de Sofía
José Roberto Mendirichaga
Jostein Goarder:
El mundo de Sofía. Novela sobre la historia de la
filosofía
Trad. K. Baggethun y A. Lorenzo. Ed. Patria-Siruela
México, 1995, 633 p.
El subtítulo de este libro de Jostein Goorder, noruego, es "Novela sobre la historio de la filosofía ", y se
trota de una ágil y singular obro que ha resultado
ser un best-seller en Europa y en el mundo.
Jostein Gaarder dirige El mundo d e Sofía a los
jóvenes de preparatoria, nivel en el que enseñó por
espacio de once años en Oslo. Es autor de otros
libros, como El diagnóstico (1986), Los chic os de
Sukhavati (1987), El p alacio de la rana (1988) y El
misterio del solitario (1990). Es Premio Europeo de
Literatura Juvenil por El misterio de Navidad (1 992).
Resulto sencilla la configuración de El mundo
de Sofía. Se trata de una joven preparatoria na que
se empieza a interesar en el tema - la filosofíagracias al correo que mantiene con un enigmático
profesor.
Para Sofía Amundsen va a haber varios enigmas. Quién sea Hilde Moller, una chica de la misma
edad a través de la cual llegan postales y cartas;
quién, el secreto profesor de filosofía, el que le
manda las lecciones a través de c orreo personal y
a quien conocerá finalmente.
El relato arranca con las primeras postales y
cartas que recibe del misterioso profesor, puestas
en el buzón del Camino del Trébol, junto a su casa,
muy cerca del bosque. En ellas se le pregunta de

Nota de la redacción:

En el poema "Tú estás en todo·, de Ernesto Rangel Domene,
publicado en el número anterior, pág. 17:
Donde dice: cubre de yerma sal la cementera
Debe decir: cubre de yerma sal la sementera

61

�principales: a la vanidad de muchos autores, que
desean convocar la atención general sobre sus
producciones, y a la falta de inteligencia con que
se diseñan los programas editoriales aquí y en
China. Tal es la tesis que sostiene el escritor Gabriel
Zaid (Monterrey, 1934) en su volumen Los demasiados libros, finalista del XXIV Certamen Anagrama
de Ensayo. Admitiendo que el argumento está en
franca contradicción con la aparición del texto,
Zaid aplica con precisión quirúrgica sus habilidades
Ingenieriles para calcular cuáles debieran ser los
tirajes adecuados para distintos tipos de libros, y qué
fórmulas debieran aplicar los editores y libreros a la
hora de decidir impresiones y reimpresiones.
Tradicionalmente se dice que el libro, existente
en varias encarnaciones desde los orígenes de la
escritura, nació a la humanidad a mediados del siglo XV, cuando el alemán Johann Gutenberg diseñó la fundición de tipos. El sociólogo canadiense
Marshall McLuhan declaró, en su introducción a La
Galaxia Gutenberg, que "la prensa de tipos móviles
creó un nuevo mundo circundante, por completo
inesperado; creó el público·. Pero dado que los
primeros volúmenes que salieron de las prensas de
Gutenberg y sus discípulos fueron grandes libros
eclesiásticos, tal vez tenga más razón la tesis de
Nicholas Negroponte, el director del Laboratorio de
Medios del MIT, para quien la "Invención• del libro
debe atribuirse más bien al impresor Aldo Manucio,
mucho menos conocido que Gutenberg.
Aldo Manucio, que trabajaba en Venecia,
empezó imprimiendo libros en folio y en cuarto,
como sus colegas impresores, pero en el amanecer
del siglo XVI imprimió una edición de Virgillo en
formato octavo: el primer verdadero libro "de
bolsillo" y por tanto un poderoso instrumento de divulgación del libro. El volumen incluía otra innovación de Aldo: el empleo de la tipografía que hoy
llamamos cursiva. Aquellos primeros libros pequeños
y en cursiva son llamados aldinos, y en poco tiempo
el emblema del impresor -un delfín enroscado en
un ancla-se difundió lo bastante como para ameritar imitaciones. O sea que junto al libro de bolsillo
nacieron las ediciones "piratas· .
De acuerdo con Luis Gregorich, "el éxito y la
rápida difusión de la imprenta demuestran que se
trataba de una necesidad social. En menos de
veinticinco años el invento de Gutenberg se propagó por toda Europa. Probablemente el número de
Incunables (los libros impresos desde la creación de
la Imprenta hasta 1500) exceda los veinte millones.
La imprenta había de llegar a América en 1530,
fecha en que arriba a México el impresor Lombardo
Giovanni Paoli, discípulo del sevillano Juan
Cromberger·. Zaid anota que si en 1450 se
Imprimieron alrededor de 100 títulos, hacia 1550 el

Las prensas gemebundas
Horacio Solazar
Gabriel Zaid
Los demasiados libros
Anagrama
Barcelona, 1996
Si lo herramienta es uno extensión de lo
mono, el libro es uno extensión de lo
imaginación.
Jorge Luis Borges

Nunca me fue posible desentrañar un misterio que
aparecía ocasionalmente en el televisor vespertino
de mi infancia. De vez en cuando, el enemigo de
Batman era un sujeto provisto de anteojos que
respondía al nombre de El Bibliófilo. Hasta donde
alcanzaba a ver, su principal delito era una desmedida afición por los libros, y hasta la fecha sigo
pensando que poner esta manía (por decirle de
algún modo) al mismo nivel que las perversidades
del Pingüino o el Guasón era un grave indicio de
cuán impopular era la lectura entre los televidentes
de los años 60. Eran aquellos los años de auge de
la ·caja idiota·, y en Estados Unidos la popularidad
del nuevo medio había sido tan marcada que de
1947 a 1960, el número de hogares provistos de televisor creció de 16 mil a 45 millones. Pero sin duda
los guionistas de Batman estaban mal informados:
en ese mismo lapso, las editoriales norteamericanas
habían elevado su oferta de títulos de 7 a 15 mil
libros. Y dado que los mercados crecen únicamente
donde hay clientela, sólo podemos suponer que,
contra el mensaje implícito de Batman, sí había
suficientes lectores.
A nivel mundial, en 1952 se publicaron casi 250
mil títulos, y los libros, más fértiles que los proverbiales
conejos, siguen creciendo a un ritmo cinco veces
superior al demográfico, de suerte que a la vuelta
del siglo tendremos la imponente cantidad de un
millón de títulos anuales, con tirajes que van desde
unos cuantos cientos en las ediciones privadas
hasta los 12 millones de copias de la novela The
Firm, escrita por John Grisham. Bajo cualquier
ángulo que se le mire, estamos hablando de muchos libros. La bibliografía universal albergará en el
año 2000 unos 52 millones de títulos, y sin duda
seguirá creciendo a paso veloz.
Si todos estos volúmenes fueran valiosas
aportaciones a la cultura universal, sería difícil
objetar su aparición, pero dado que la mayor parte
de ellos nunca se comentan, traducen o reeditan,
no queda otra conclusión que ésta: sobran muchos,
muchísimos libros, y esto se debe a dos razones

62

índice había crecido hasta 500 libros anuales,
número que tres siglos más tarde se había multiplicado por 100 y que, como se dijo líneas atrás,
llegará al millón de títulos anuales en el año 2000.
·¿Quién podrá detener la multiplicación de libros?
-se pregunta Zaid-. Por un momento, parecía que
iba a ser la televisión . Marshall McLuhan escribió
(¡escribió!) libros proféticos sobre el fin de los tiempos
librescos. Pero la explosión del libro lo dejó hablando
en el desierto·. A razón de un libro cada medio
minuto, las prensas del mundo gimen bajo el peso
de más y más volúmenes condenados a desesperar
al bibliófilo. "Decir: Yo sólo sé que no he leído nada,
después de leer miles de libros, no es un acto de
fingida modestia: es rigurosamente exacto, hasta
la primera decimal de cero por ciento · , asienta
Zald: la humanidad escribe mucho, mucho más de
lo que es capaz de leer.
De acuerdo con el análisis del autor, el problema global del libro no son los millones de pobres
que apenas saben leer y escribir, sino los millones
de universitarios que en vez de leer quieren ser
leídos, algo a lo que, por lo demás, los impulsa un
muy generalizado sistema de "inflación" curricular.
Hay que publicar a toda costa, y así, ¿quién tiene
tiempo para leer?
Zaid argumenta que si el libro puede ubicarse
junto a otros medios masivos como prensa, cine,
radio y televisión, un factor crucial lo distingue de
estos medios: su bajo precio. Periódicos, películas y
programas televisivos requieren audiencias de
centenares de miles para que su producción sea
rentable; en cambio, bastan unos cuantos miles e
incluso unos cuantos centenares para que resulte
redituable la edición de un libro. El ya citado Luis
Gregorich señaló: "es seguro que el libro, para
sobrevivir, deberá masificarse aún mucho más de
lo que permiten suponer las experiencias bastante
tímidas de los libros de bolsillo". La opinión de Zaid
es adversa a este juicio: son muy escasos los libros
que requieren una verdadera masificación, y los
tirajes pequeños son preferibles porque reducen el
despilfarro y garantizan una mayor diversidad.
"Hay una tradición llorona de la gente de libros
(autores y lectores, editores y libreros, bibliotecarios
y maestros). Una tendencia a quejarse hasta del
buen tiempo. Esto hace ver como desgracia lo que
es una bendición: la economía del libro, a diferencia de la economía del diario, el cine, la televisión,
es viable en pequeña escala". Y si la cultura es,
como la presenta Zaid, una conversación cuyo
centro está en ninguna parte, la uniformización
(que estaría representada por libros de tirajes
mayúsculos) sería más pérdida que ganancia. "Que
todo el mundo participe en una sola conversación

no la enriquece: la reduce·. La auténtica cultura
universal no es la aldea global de McLuhan, centrada en un micrófono, sino una multitud proteica
de aldeas, cada una de ellas centro del mundo.
En réplica a los argumentos socráticos de que
la conversación viva es preferible a la conversación
muerta implicada por los libros, Zaid arguye que la
letra muerta no es un mal de la letra, sino de la vida.
Abundan en toda charla, en todo sermón, en todo
discurso y en todo acto cotidiano largas parrafadas
de letra muerta, que no enriquece; pero esto no es
culpa del lenguaje. "La cultura es conversación.
Pero escribir, leer, editar, imprimir, distribuir, catalogar,
reseñar, pueden ser leña al fuego de esa conversación, formas de animarla. Hasta se pudiera decir
que publicar un libro es ponerlo en medio de una
conversación; que organizar una editorial, una
librería, una biblioteca, es organizar una conversación". Y existe una ventaja en comparar a la
cultura con una conversación: cuando se platica,
no se habla en general, sino con un interlocutor;
hacer cultura editando libros tiene que basarse en
una premisa clara: primero hay que determinar
· quiénes pueden decir algo de interés para quiénes; cómo, dónde, cuándo reunirlos" . No se necesitan millones de ejemplares de un libro: basta poner
unos cuantos miles en las manos adecuadas para
que se modifique el rumbo de la cultura.
Para los libreros y editores, el ensayo de Zaid
ofrece consejos y juicios de lo más pragmático.
Algunos libros llegan a venderse cuando son
novedad, pero tras la oleada inicial, es difícil que
haya venta de reposición: los demás ejemplares
van a parar a las bibliotecas de los amigos, a las
librerías de usado o a los registros bibliográficos.
Conviene a quienes estén en el difícil negocio de
vender lib ros el aprender de memoria esta
afirmación: "Fuera del lugar, del momento, en que
va a producirse el encuentro feliz con su lector, un
libro no vale ni el papel en que está impreso: es
basura dispersa por las calles, flotante en el mar"
Peor todavía: es un gasto no recuperado, una piedra atada al c uello, una equivocación que se
puede pagar con la ruina.
Zaid sugiere que los libreros se deshagan del
acervo muerto, de la masa inmóvil, y que busquen
opciones como la especialización, la oferta de
fondos editoriales completos, las ventas a consignación y otros esquemas. Si hay que apostar, debe
hacerse sobre lo colocable el primer año, o más
bien en los primeros meses, porque después de ello
todo es pérdida.
Aunque Los demasiados libros es claramente
obra de un ingeniero, es también obra de un escritor. Zaid comparte con Mortimer Adler la noción

63

�un libro dirigido a ·un amplio público lector", el que,
definitivamente, no puede ser imaginado a partir
de lo que uno lee, aunque sí un poco a partir de lo
que tiene en las manos, pues está más cuidada la
presentación que el contenido.
¿A quién está dirigido, entonces, este libro?
¿Quiénes forman ese ·amplio público lector"? Si el
libro lo integran sólo fichas de autores (nació en .. .,
murió en ... , escribió tal ...), convendría que todo
mundo lo tuviese en casa para cuando se requiriese
hacer una consulta, pero aun esta idea se frustra,
pues los autores no marcan los criterios que los
guiaron para seleccionar a los escritores cuya ficha
integrarían al volumen, ni explican la razón de la
ausencia de un género literario tan importante como es el dramático; así que si este libro consigna
"La literatura mexicana del siglo
tras su lectura,
bien podríamos interpretar que en este siglo no ha
aparecido un solo dramaturgo mexicano. ¿Que
aparecerá en el volumen dedicado al teatro? Tal
vez. pero aquí debe explicarse su ausencia, pues
el dramaturgo es también un escritor, un literato.
Resulta increíble. por ejemplo, que en este recuento
no se menciona el nombre de Emilio Carballido, ya
no como dramaturgo, sino como novelista (Las
visitaciones del diablo) o como cuentista (Lo cojo

de que leer un libro es mantener una especie de
conversación o, como quería Pedro Laín Entralgo,
·un silencioso coloquio del lector con el autor de lo
leído". Después de leer este pequeño pero sustancioso librito. el lector no sólo tiene una mejor idea
del universo del libro; también comparte con Zaid
aquella antigua conseja de que ante la abundancia, es mejor que de lo bueno haya poco. Palabras
que, por cierto, tenían que haber sido mejor dichas
por alguien más, mucho antes. En este caso, por
don Francisco de Quevedo y Villegas, quien escribió
aquello de que
Retirado en la paz de estos desiertos,
con pocos pero doctos libros juntos,
vivo en conversación con los difuntos
y escucho con mis ojos a los muertos.
Si no siempre entendidos, siempre abiertos.
o enmiendan. o fecundan mis asuntos.
y en músicos callados contrapuntos
al sueño de la vida hablan despiertos.

xx·,

Para el florero y el jarrón

Michael, sobre todo cuando ya existen libros de la
misma línea de trabajo (ficheros) aunque no de
iguales vuelos publicitarios ni burocráticos, como la
tradicional Historia de la literatura mexicana de Carlos Gonzólez Peña; Uteraturo mexicana, de María
del Carmen Millón; Breve historia del cuento
mexicano, de Luis Leal; Breve historia del teatro
mexicano, de Antonio Magaña Esquive!, entre otros,
pues, les guste o no la idea, en esa línea flcheril
están, con la salvedad de que éstos no son tan
ambiciosos, y asumen su carácter de ·breviarios
culturales·, y en menor espacio ofrecen mayor
Información. Igual podría decirse de otros textos
cuyo valor informativo aumenta ante la aparición
de éste, como sería el caso de la primera versión
del Diccionario de escritores mexicanos de Aurora
M. Oc ampo, o México en su novelo de John Brushwood, los que, en su reducclonlsmo, ofrecen más
utilidad que éste de Martínez y Domínguez.
En fin, quien tenga un librero amplio, un florero
y un jarrón, con este libro completa el adorno de
su sala. Los lectores de literatura mexicana seguiremos esperando el trabajo serio, profundo y justificado sobre ·La literatura mexicana del siglo
(con Inclusión de dramaturgos, por supuesto).

Arqueles Vela y Germán Llst Arzublde".
Lo único concreto que se ofrece sobre el tema
es que ·convocaban a una revoluclón poética que
exaltaba el maquinismo del mundo moderno, el
cosmopolltlsmo y una emoción personalísima·, y
que ·Los llbros representativos del movimiento(, .. )
han sido recogidos, con Introducción por Luis Mario
Schnelder en El estrldenttsmo. México. 1921-192'1",
y no aparece, por ningún lado, el titulo de esos libros
representativos; no quedan consignados ni Urbe,
ni Andamios Interiores (de Maples Arce ambos), ni
El café de nadie, ni La señorita etcétera (de
Arqueles Vela), ni Avión (Kyn Tanlya), ni siquiera El
movimiento estrldentlsta de Llst Arzublde.
Visto esto, qué tanto puede servirle a un estudiante, si lo consultará y se quedará en las mismas;
no es, por tanto, el estudiante, ese ·amplio público
lector·.
Entonces, ¿qué pasa con este libro?
Mientras se avanza en su lectura se va creando
una sensación de desaliento, y de no ser porque
aparece un ·areve repaso a las letras contemporáneas de México (1955-1993)", cualquiera se
preguntaría cuál es la aportación real de este trabajo de José Luis Martínez y Chrlstopher Domínguez

xx·

vacío).

Genaro Saúl Reyes

Así se llega a otra objeción: ¿cómo se explican
las ausencias?. ¿a partir de qué línea se decidió
qué autores merecían un párrafo y cuáles un capítulo completo?
Octavio Paz es un gran escritor, es innegable;
pero ¿por qué dedicarle un capítulo íntegro en un
libro que es en sí un fichero? Si ya las ausencias
saltan a la vista. resulta injusto quitar espacio para
integrar más fichas.
Otros puntos incomprensibles. ¿Cuáles fueron
las líneas para ·etiquetar"? Algunos capítulos son
titulados temáticamente; otros parecen cargar a
cuestas el primer título que pasó por la mente.
Veamos. l. Del Modernismo a la nueva literatura; 11.
Los ateneístas; 111. El impacto de la Revolución; IV.
Ensayistas y críticos; V. El Colonialismo; VI. Tres
poetas; VII. Figuras aisladas; VIII. La literatura de
vanguardia; etcétera.
¿Qué me indican por su título capítulos como
"Ensayistas y críticos· o ·Figuras aisladas"? Nado.
Sólo se aprecia una lista de nombres que habría
que integrar en un punto común.
Quedamos en que el libro es un fichero, y como
tal puede resultar muy valioso para los estudiantes,
quienes se convertirían así en ese ·amplio público
lector· que se refiere en la presentación. Se toma
al azar una ficha, y se descubre que no tiene los
datos mínimos para conocer el tema; verbigracia,
página 57, "El estridentismo: Manuel Maples Arce.

José Luis Martínez y Christopher Domínguez Michael

La litertura mexicana del siglo XX
CONACULTA
México, 1995.
Con el objetivo claramente definido de difundir ·a
través de libros de carácter histórico y monográfico
diseñados para un amplio público lector. el acontecer cultural y artístico del país a lo largo del presente siglo". el Consejo Nacional para la Cultura y
las Artes ofrec¡e la colección Cultura Contemporánea de México, y en ella el volumen La literatura
mexicana del siglo XX, firmado por José Luis Martínez
y Christopher Domínguez Michael.
En lujosa presentación y con una envidiable
colección de fotografías de muchos escritores
mexicanos del presente siglo, La literatura mexicana
del siglo XX invita a una inmediata lectura, la que
también de manera inmediata es cubierta, quedando la sensación de que al título le faltó algo,
alguna palabra que refleje la idea de lo que el libro
ofrece: "breviario de literatura..:, ·prontuario de
literatura...·, ·fichero de literatura ... ·; porque anunciar directamente ·La literatura mexicana del siglo
le queda muy grande.
Hablemos claro.
En el texto de presentación se indica que es

xx·

64

Q\iint

clo■es:
intín 106 8 Col. Mitras Centro
Monterrey, N.L C.P.64460
Correo electrónico: pdeislaOmoil.giga.com
Fax: (8) 344-76-85

65

�respuesta en el volumen preparado por Fabrizio
Mejía Madrid y Julio Patán Tobío, mexicanos casi
treintañeros, quienes junto con once autores más
ofrecen un mosaico descriptivo de la realidad
sexual de México en la era del sida y el Internet.
Más que un análisis o estudio, Entre las sábanas es
un muestrario compuesto por testimonios de experiencias personales, reseñas de tours por bares y
prostíbulos capitalinos, una conversación grabada,
los resultados de una encuesta y la relación
detallada de puntos de reunión, tiendas, costos y
servicios. Todo ello con el fin de ilustrar cómo la
sociedad mexicana se ha vuelto más permisiva en
el terreno sexual. En esta relación de placeres
públicos y privados nos enteramos, por ejemplo, de
que los jóvenes de los sesenta, hoy adultos, hablan
del condón pero no lo usan; también de que las
mexicanas expresan su sexualidad abiertamente y
de que las prácticas masturbatorias encuentran
distintas alternativas en el espacio virtual. Otra
información interesante y acaso sorpresivo es que
en relación a la permisividad sexual, los simpatizantes del PRI son menos tolerantes que los panistas
y los perredlstas, la práctica del sexo oral es más
aceptada en Guadalajara que en la ciudad de
México o Monterrey y, de acuerdo con las tasas
por millón de habitantes, Veracruz es la ciudad que
presenta un índice más alto de infectados de sida .
Sin pretender demasiado, este libro misceláneo
resulta ameno, informativo y representa una buena
opción de lectura. Aparte de los coordinadores del
volumen, también participan José Carlos Castañeda, Roberto Pliego, Néstor L. Ojeda, Jaime Ramírez Garrido, Mónica Bernal Bejarle, Raúl Jardón,

Contraportada
Libertad González
Fabrizio Mejía Madrid y Julio Patán Tobío (coords.)

Entre las sábanas
Cal y Arena
México, 1996.

¿Qué sabemos de la sexualidad de los mexicanos?
¿Se han dado cambios en las últimas décadas o
seguimos con las mismas ataduras y tabúes?
¿Cuáles son los gustos de alcoba de los jóvenes y
no tan jóvenes? ¿Tienen las mujeres algo nuevo qué
decir sobre el particular? ¿Cuál es la oferta y quiénes son los demandantes de la extendida industria
sexual de los noventa? Preguntas como éstas hallan

eso, de Jacqueline Zúñigo; y La ventana de los deseos,

de Héctor Alvarado, quien, por cierto, fue el ganador en
este año del premio nacional a Primera Novela 'Juan
Rulfo", con sede en Tlaxcala. Vaya desde aquí un reconocimiento o la labor de estos escritores que desde hace
poco más de dos años mantienen su publicación literaria
en formo Independiente y ahora, con el apoyo de una
beca del Fonca y aportaciones propias, Iniciaron su editorial que seguirá publicando a otros autores en próximas
fechas.

ABUNDANTE fue la producción editorial en este verano
regiomontano. Iniciativas particulares, Institucionales y
comerciales coincidieron en lo publicación de uno cantidad importante de libros de literatura e historio, principalmente, así como revistos y otros formas Impresos de
difusión cultural.
Sobresalió lo aportación que hicieron los escritores
que realizan Papeles de lo moncuspio, quienes añadieron
o su publicación mensual la empresa de uno colección
literario que bautizaron como Libros de lo moncuspio, y
que hasta el momento han hecho circular seis títulos:
Háblame en lo lengua de Jo ausencia, de Ana Kulllck
Lockner; Crepúsculos de lo ciudad, de Dulce María
González; Cuentos platicados, de Julio César Méndez; El
topógrafo y lo tarántula, de Patricio Laurent; Quién dijo

DENTRO DE LAS actividades conmemorativas por el cuarto
centenario de la fundación de Monterrey se hicieron una
serle de publicaciones de contenido histórico y testimonial. Monterrey, espejo nuestro de cada día (crónlcas),colectlvo; Los festejos de Monterrey en 1946, de Celso
Garza Guajardo, colectivo; Fundidora diez años después,
de Sandra Arenal.

66

Julián Andrade Jardí, Ricardo Cayuela Gally,
Eduardo Vázquez Martín, Ricardo de la Peña y
Rosario Toledo.

nuevo · gurú" de la Era Digital y la mente maestra
detrás de la noción de multimedia. Durante más
de una década, Negroponte y su equipo de 300
nerds computacionales han estado detrás de una
cantidad enorme de innovaciones que han ayudado a definir el perfil del presente y están demarcando el rumbo del futuro. Parte de las reflexiones
filosóficas y sociales de Negroponte son vertidas
cada mes en la tercera de forros de Wired, una de
las más abiertas y singulares revistas aparecidas en
los últimos t iempos, y Ser digital, la versión
latinoamericana de Being Digital (Knopf, 1995), es
una compilación corregida y aumentada de sus
primeras 18 columnas. Definido como una auténtica Declaració n de Independencia de la Revolución Digital, e l volumen presenta al lector en una
prosa simple pero aguda los vericuetos de la nueva
jerga asociada a l m undo electrónico y en línea. Su
metáfora es el g radual reémplazo del átomo por
el bit, esto es, de la información contenida en
objetos físicos por la información en sí, y Negroponte
describe buena parte de los adminículos que
ayudarán a convertir en realidad sus innovadoras
ideas. Aunque, fiel a los tiempos, el autor advierte
que Ser digital sin duda estará obsoleto e n el momento de aparecer, su capacidad de anticipación
es tal que la afirmación se antoja como una modestia innecesaria. Entre los agradecimientos, Negroponte incluye a Mike Schrag, un corrector de 16
años que depuró el libro de errores. Lástima que la
versión de Océano-Atlántida no haya tenido un
Schrag a su servicio: el nombre m ismo de este corrector se reprod uce con erratas, y el volumen luce
salpicado (por no decir atiborrado) de ellas. La

Nicholas Negroponte

Ser digital
Trad. Dorotea Plócking
Océano Atlántida, México, 1996.
En un rincón del Laboratorio de Medios del célebre
Tecnológico de Massachusetts hay un c:oset c on
a ire acondicionado: ahí reposa HQ, una a rcaica
computadora que, a los diez años, sigue trabajando
con la regularidad de un reloj. El cl oset y HQ
constituyen la oficina de Nicholas Negroponte, el

han hecho autores nuevoleoneses a nivel nocional. La
paga común del corazón mássecreto(CNCA/ Puentellbre
Ediciones), de Minerva Margarita Villarreal; Noctambulario
(UAM, Margen de Poesía), de Genaro Huacal; Noche de
fundaciones (CNCA, Los cincuenta), de José Javier
Villarreol; y Atanás Dolchev: Antología Poético (UAM,

Omo LIBRO que se suma a lo misma celebración es

Monterrey: entre montañas y acero, de Jorge Pedrozo

Salinos, publicado por la empresa Villocero, en el que se
hace uno reseño histórico del desarrollo de la ciudad y
detallo los principales acontecimientos sucedidos en los
últimos cien años.

Molinos de viento), versión directa del búlgaro de Reynol
Pérez Vázquez. El primero, publicado en Juárez, Chihuahua, contiene parte del volumen con el que lo autora
ganó el premio nocional de poesía "Jaime Sobines· en
1994. Noctambulario, tercer libro de Genaro Huacal, está
formado en su mayor porte por textos que el autor escribió
durante su paso por el Centro de Escritores de Nuevo León.
El de José Javier Villarreol es un conjunto de poemas largos que, con excepción de dos, el poeta yo los ha Incluido
en sus libros anteriores, pero ahora adquieren uno nueva
dimensión de lectura al estar reunidos en un mismo
volumen. Lo selección y traducción al español de parte

TAMBIÉN ALus1vo al cuarto centenario de lo ciudad, lo editorial Castillo reeditó El reino en celo, novelo histórico de
Mario Anteo, en lo que aborda lo fundación de Monterrey
por Diego de Montemayor. El libro ha despertado un
interés poco común paro los textos literarios y ya se ha
colocado entre uno de los más vendidos en la temporada.

S1EN LASE01C10NES antes comentadas predominó la narrativa,
lo poesía estuvo presente en los últimas publicaciones que

67

�España, Pedro de Isla y David Gonzólez. Su particularidad es que estó dedicada de manera exclusiva
al género narrativo, lo cual ya Implica una novedad
en las letras locales. Entre los argumentos que
justifican tal ·especialización" estó, según se declara en el editorial de la casa, el que ·nuestros amigos poetas cuentan con suficientes espacios para
publicar su trabajo·. Resulta singular el comentarlo,
porque hace una década nadie se atrevería a
afirmar algo semejante, lo cual, Independientemente de que sea cierto o no, dice mucho del
desarrollo de la vida literaria de los últimos años en
Monterrey. Los responsables se declaran abiertos a
recibir colaboraciones de cuento, crónica, relato
o fragmento de novela terminada. En este primer
número participan con relatos y cuentos David
Toscana, Patricia Laurent, Ramón López Castro, Gabriela Rlveros y la ya mencionada Sabina Bautista.
Los tres últimos colaboran con textos reconocidos
en certámenes literarios, un bastante adecuado
indicio de la · calidad" a la que aspira explícitamente la publicación. La portada la ilustra Sergio
Cuéllar, y las páginas Interiores Incluyen portadas
de libros (la mayoría de autores locales) y algunas
ilustraciones. Además tiene una sección dedicada
a la difusión de convocatorias. Como publicación,
la revista luce bien, salvo mínimas erratas. San
Quintín 106 promete; sea pues bienvenida.

traducción también deja mucho qué desear.
Seguramente la edición espa-ñola, que publicó
Ediciones Bcon el título El mundo digital, está mucho
mejor cuidada. Con todo, el lector atento sabrá
pasar encima de este incon-veniente y extraer del
libro la asombrosa imagen de un mundo fascinante,
que es precisamente aquel en que vivimos.

San Quintín 106
Revista de narrativa
Publicación bimestral
Monterrey, julio-agosto, 1996.
Salió el primer número de la revista San Quintín 106,
publicación del taller del mismo nombre. El equipo
de trabajo lo conforman Sabina Bautista, Graciela

de la obra de Dalchev es una contribución de Reynol
Pérez para conocer a un autor lejano y desconocido en
estas tierras.

Armendóriz Velózquez.
Desde 1986, por acuerdo de la mencionada Junta
Directiva, se entrega anualmente el reconocimiento a
quienes hayan contribuido con su labor al desarrollo de
las artes visuales, ya sea a través de la docencia, la Investigación crítica, la producción o la difusión de las mismas.
La facultad, con esta distinción, promueve y difunde con
ejemplos las capacidades estéticas y humanísticas de los
nuevoleoneses arraigados en nuestro espacio común y
que son transformadores del mundo a través de su íntima
expresión.

Los DESTACADOS PINTORES Rodolfo Ríos, Jorge Rangel Guerra y
Antonio Pruneda obtuvieron el Reconocimiento Anual
1996 que les otorgó la Junta Directiva de la Facultad de
Artes Visuales, por su constancia en el ejercicio del arte,
su lealtad a nuestra comunidad universitaria y a la sociedad en general, y por contribuir desinteresadamente con
su trabajo y ejemplo en la promoción de la cultura. Los
tres creadores fueron alumnos fundadores del Taller de
Artes Plóstlcas de la Universidad de Nuevo León en 1948
cuando abrió su curso la maestra catalana Carmen Cortés. La distinción la recibieron el pasado 19 de junio en
una ceremonia que presidieron el rector de la UANL, Dr.
Reyes Tamez Guerra, y el director de la facultad, Arq. Mario

Convocatorias

EN su SEGUNDA rn1c16N, la Bienal Regional de Arte Joven,
convocada por el Consejo para la Cultura de Nuevo León,
tendró cinco categorías: pintura, original sobre papel,

68

y periódicos de la época, Bradu reconstruye las
huellas de una estadía que duró casi cuatro meses.
Ceñida a la cronología, detalla y pone en contexto
las distintas actividades, encuentros y viajes de
Breton. También ofrece un punto de vista y lanza
algunas Ideas explicativas sobre la ambigua
recepción que tuvo el poeta por parte de escritores,
amigos y enemigos, militantes del Partido Comunista Mexicano. En esta cuenta de los días y las
noches, la investigadora recrea y data la presencia
de Breton en Monterrey, Morelia, Pátzcuaro y otras
ciudades mexicanas. La exhaustividad de la
investigación no asfixia la prosa clara y fluida de la
autora, quien alcanza a dar vida al arte, la política
y la literatura del México de fines de los años 30.
Aunque e l libro va dirigido a los estudiosos-amigos
del poeta, Bradu tiende vasos comunicantes para
un público más amplio .

Fabienne Bradu

Breton en Méx;co
Vuelta
México, 1996.

Amnistía Internacional

Durante este año se han efectuado en distintas
partes del mundo congresos, certámenes, publicaciones y homenajes con motivo del primer centenario del nacimiento de André Breton. Una de estas
publicaciones es el nuevo libro de Fabienne Bradu,
quien investiga y sigue los pasos ahora no perdidos
de André Breton por México. Los mitos que giran
en torno a la visita que en 1938 hizo el padre del
surrealismo son de sobra conocidos: vino a ver a
Trotsky, conoció a Diego Rivera y definió a México
como país surrealista. Hasta ahí sólo los especialistas
pueden agregar algo más. Tal vez no sea casual
que se hable tanto y se sepa tan poco de su paso
por estas tierras. A partir de la información en revistas

informe 1996
Editorial Amnistía Internacional
Madrid, 1996.

Una relación detallada de los innumerables asuntos
que durante 1995 recibieron la atención de Amnistío
Internacional. la denuncia de casos de violación y
atropello de los derechos humanos y el reporte del
trabajo realizado por esta organización en todo el
mundo es el contenido del informe que recientemente apareció en su edición en español. El volumen aclara que la omisión de un lugar no quiere
decir que no se hayan cometido violaciones a los

literario. La fecha límite de recepción de los trabajos es el
4 de octubre próximo. Los beneficiarios recit;,lrón durante
un año $3,650.00 mensuales. Informes en el teléfono 91 (5)
605 55 07.

obra tridimensional. obra gráfica y fotografía. Para cada
una de las óreas habrá un premio económico dé 15 mil
pesos para el ganador. Los participantes podrón Inscribir
hasta tres obras antes del 15 de octubre. Las inscripciones
estón abiertas en la Casa de la Cultura de Nuevo León
(Av.Colón 400, oriente, centro de Monterrey), en donde
se montará la exposición de las obras seleccionadas por
el jurado. Se esperan trabajos de Coahula, San Luis Potosí,
Tamaulipas y Zacatecas, además de los nuevoleoneses.
Para más Información comunicarse ol 91 (8) 348 43 82.

Et PRes11G1ADo Premio Nacional de Poesía de Aguasealientes
celebra su 30 aniversario y por ello preparo una edición
especial con los libros ganadores en sus tres décadas. En
cuanto al concurso de 1997. los organizadores otorgarán
150 mil pesos o quien resulte ganador. Los interesados en
participar deberón enviar sus trabajos o la Cosa de lo
Culturo de Aguoscolientes (Venustlono Carranza Núm.
101 . C.P. 20000, Aguascolientes, Ags.) un libro de poemas
Inédito, con temo y forma libres, que tenga uno extensión
de entre 60 y 130 cuartillos. Lo fecha límite de recepción
es el 8 de noviembre de 1996.

EN Esre AÑO El CNCA otorgará hasta 12 becas de Traducción
Literaria, poro ello el Fonco y lo Dirección General de
Publicaciones expidieron la convocatoria correspondiente, en lo que se establece que los Interesados deberón presentar uno solo propuesto en algunos de los géneros de poesía, novelo, cuento, dramaturgia y ensayo

69

�Colaboradores

derechos humanos en tal lugar, y que las páginas
dedicadas a un país no son indicadores del grado
de preocupación que Amnistía Internacional tiene
sobre la situación en dicho país. En todo caso,
conviene detenerse en el breve resumen que abre
la parte dedicada a México, donde se asienta la
siguiente lacónica declaración: ·se detuvo a decenas de personas que Amnistía Internacional
consideró presos de conciencia. Los activistas de
derechos humanos fueron objeto de amenazas de
muerte y agresiones. Se observó un uso generalizado de la tortura por parte de agentes encargados de hacer cumplir la ley. Al menos dos personas
'desaparecieron' y siguió sin conocerse el paradero
de los centenares de ' desaparecidos' en años
anteriores. Decenas de personas fueron víctimas de
ejecución extrajudicial; entre ellas había activistas
campesinos miembros de la oposición". Es importante destacar que en lo relativo a la intimidación
y amenazas que sufrieron los defensores de los
derechos humanos en este país se menciona para
el caso de Nuevo León a una integrante de la
organización Ciudadanos en Apoyo a los Derechos
Humanos, del municipio de Guadalupe. El informe
contiene mapas y fotografías, así como ocho
apéndices que incluyen, entre otras cosas, los
estatutos de Al, la actualización sobre la abolición
de la pena de muerte y una selección de tratados
internacionales y regionales de derechos humanos.

Silvia y Vedia (coord.)
Credibilidad política. Globalización, sociedad y
medios masivos
Fundación Manuel Buendía-UNAM
México, 1996.
Una constancia de la pérdida de credibilidad en
el gobierno mexicano y en la política partidista, del

creciente escepticismo de la sociedad y de las
estrategias que han emprendido el sistema y los
partidos para recuperar esa credibilidad son los
focos de interés de este volumen colectivo. Aquí
se publican seis trabajos que forman parte de los
resultados de la investigación "La construcción de
credibilidad", que se lleva a cabo en la Facultad
de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad
Nacional Autónoma de México. Según se afirma
en la introducción, después de la crisis que se
manifestó a fines de 1994 y de los distintos cambios
en el discurso político derivados de la globalización,
las cosas se han complicado a tal punto que la
construcción de credibilidad política no es un
fenómeno que pueda analizarse desde una sola
perspectiva: su estudio exige una multiplicidad de
enfoques que permitan visualizar el problema de
una manera integral. En este esquema, los artículos
tocan asuntos como el papel de los medios masivos
en la construcción de credibilidad, los efectos de
la globalización, el comportamiento político
femenino y la identidad nacional como uno de los
factores de construcción de credibilidad . Los
investigadores que participan en el volumen son,
además de la coordinadora, Gina Zabludovsky,
Delia Crovi Druetta, Fernando Martín Juez, Gabriel
García Acosta, Yolanda M. Correa, Angélica Cuéllar
Vázquez, Guillermina Baena Paz y Sergio Montero
Olivares. El libro es netamente académico, sin que
resulte oscuro para los no especialistas; de ahí que
pueda ser de utilidad para estudiantes, políticos y
cualquiera que desee profundizar un poco más en
la incomprensible realidad política mexicana.

Carmen Alardín (1933). Poeta. Recibió el Premio ·xavier
Villaurrutia"en 1984 yla Medalla al Mérito Cívico de Nuevo
León en la rama de literatura, en 1989. Es becaria del
Fondo Estatal para la Cultura y las Artes y directora de
Armas y Letras.

Centro de Escritores de Nuevo León. En 1991 obtuvo el
Premio Latinoamericano de Cuento en Pueblo.

Humberto Martínez (Monterrey. 1942). Filósofo y crítico
literario. Es profesor-investigador del departamento de
Humanidades de lo UAM-Azcopotzolco.

Manuel Alvar. Escritor, crítico literario. Es miembro de la
Real Academia de lo Lengua Española.

José Roberto Mendirichaga. Maestro universitario y
periodista. Actualmente es director de Humanidades de
la UDEM.

Carlos Arredondo (Monterrey, 1950). Maestro e
investigador de tiempo completo en el posgrado de
Filosofía y Letras en la UANL.

Abraham Nuncio (Texcoco. Edo. de México, 1941).
Investigador y catedrático universitario.

Alfonso Ayala . Investigador. Estudió antropología en la
UANL y la maestría en historia en el Colegio de Michoocán.

Reynol Pérez (Aguoleguos, 1959). Narrador y dramaturgo.
Estudió ciencias de lo comunicación en la UANL y lengua
y literatura búlgaro en la Universidad Kliment Ojridki de
Sofía, Bulgaria.

María Belmonte (Reynosa. 1955). Poeta y promotora cultural. Es autora de los libros Acerco de lo iguana y Visión
de la bestia.

Vicente Quirarte (México, D. F., 1954). Poeta, narrador y
crítico literario. Es director de Publicaciones de lo UNAM.

Jorge Cantú de la Garza (Monterrey, 1937). Poeta y
narrador. Fundó el Centro de Escritores de Nuevo León.
Actualmente es vicepresidente del Consejo para la
Cultura de Nuevo León.

José Rafaella (Arriago, Chiapas. 1959). Poeta y periodista.
Estudió ciencias de lo comunicación en lo UANL. Es autor
del poemorio Rondo del cisne y sus fieras.

Miguel Covarrubias (Monterrey, 1940). Poeta. ensayista y
traductor. Es director de lo revisto Deslinde y catedrático ·
de la Facultad de Filosofía y Letras de lo UANL. Recibió el
Premio o las Artes UANL en 1989.

César Reza. Licenciado en letras por lo UANL. Actualmente
importe clases en la Facultad de Filosofía y Letras de la
UANL.

Roberto Escamllla (Monterrey, 1942). Crítico de cine.
Estudió letras en el ITESM. Es profesor de posgrado en lo
Facultad de Ciencias de lo Comunicación de la UANL.

Genaro Saúl Reyes. Crítico literario y de cine. Coordinador
del Colegio de letras en la UANL.
Graciela Solazar (Monterrey). Poeta y maestra universitaria. Estudio letras en la UANL.

Homero Garza (Monterrey, 1935). Escritor. psicoanalista.
Estudio medicina en la UNL. En los años cincuenta dirigió
la revista regiomontana Kótharsis.

Horacio Solazar (Monterrey. 1957). Periodista, escritor. Director de Procesos en El Diario de Monterrey.

Libertad González (Monterrey. 1961 ). Maestra en letras
por la UANL; candidata al doctorado por el Colegio de
México. Es profesora en la UANL.

Guillermo Samperlo (México, D.F.. 1948). Narrador, promotor cultural. Recibió el premio Caso de las Américos en
197 7 por el libro Miedo ambiente y el premio nocional de
Periodismo Literario en 1988. Ha sido director de literatura
del INBA; actualmente es jefe de difusión de los Libros del
Rincón, en lo SEP.

Leticla S. Herrera (Monterrey, 1960). Poeta y periodista.
Estudió sociología en la UANL. Es editora en El Diario de
Monterrey.
Genero Huacal (Sihochac. Campeche, 1957). Poeta.
crítico literario y periodista.

Antonio Tamez TeJeda. Estudio arquitectura en la UANL;
fue director de lo División de Posgrado de lo Facultad de
Arquitectura. Ha recibido el premio o lo investigación de
Cemex-CNIC 1991, y el de docencia del Colegio de
Arquitectos de Nuevo León. en 1993.

José Maria Infante (Tandil. Argentina. 1942). Sociólogo. Titular de la División de Posgrado de Filosofía y Letras en la
UANL.

Gabriel Zald (Monterrey, 1934). Poeta, ensayista y
traductor. Estudio ingeniería en el ITESM .

Pedro de Isla (Monterrey, 1966). Narrador. Fue becario del

70

71

�Orquesta·Sinfónica·de la UANt
Temporada de otoño 1996
Félix Carraaco, director
L van Beethoven: Ol»rfura Leonora núm. -' (14')
A. Bruckner: Sintonla núm. 4 en MI NftOl mayor, ~ ( 6 0 ' )
Jovler Cendejas, pianista

Félix CarrCIICO, director
F. J. Haydn: $lntonla núm. 83 en tol menor La GallllJa ~,
. .
¿
S. Rachmanlnov: concl9rto p&lt;:lffJ plano y orq. rii1m. J"(a~, op. 30 (AO')jl.
Edllon Quintana, plano

• _,
Félix Carrasco, director
~ 1..1
• _
José Rolón: Tlvf danza, Indígenas mexlca¡ ~~')lffQuéstql ,
s. Rachmonlnov: COnclcHto~ra plano y o . num. sol mfiÍtpr, {p, 40
J. Slbelius: Sinfonía núm. 2 en Re~mayor, ºP, 43

ten
J~')/,.,, ·½

F'Ux Carrasco, director
A"
/
,,.
Ra(lf Herrera, plano
.,{""~ . / . . , /
F. Uszt: La·Male~ G. 121 (15'.), ~
,
Totentanz'G. 126(!6')
/
H. Bertloz:1Slnfonía Fantástica, op 14'(52') (arpd}

t.uls Herrera de ICLFuente, dlr!ctor
/
L Herrera de kl Fuenté: Battet Fronteras
t
P. t. Chalkovsky:·Sintonía núm. 4 en MI meno!,

• 98 (4!')

SalvadOr Nelra, ptar(o
• 1 I ,,,~
fefflandO Avtta, director
f ,
(
L van IMthoven: tas criaturas ae.Prometeo, óp. (6')
W;.A. Mozart: COnqlerto para IÍQTJP torq. n
_,o. 7 VS95 (30')
J. trahms: Slnfonfa no. 4 en Af ,rféoor, op. 98 (~')

f

I ' .,J

l.aszlo Frater; vl61on9ello .1
(
•
:
1
Claudlo Tanlt, 'director 1
~
,.·
H. Berlloz: Mcircha húngara d(La condenatl6n di

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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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              <text>Armas y Letras, Revista de la Universidad Autónoma de Nuevo León, 1996, Nueva Época, No 2, Septiembre-Octubre </text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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