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                  <text>A

R

A

s

�Contenido
FONDO
UNIVERSITARIO

El estridentismo (1921-1927): una irreverencia poética/ Luis Mario Schneider, 3
Carlos Pl'llú:e1; al amjmro de su proj1io cue1j10 / José Javier Villarreal, 6
Ernst Saemisch / Conrado Tostado, 10
Verdad y tolerancia/Agustín Basave
Fernández del Valle, 15
VrJ1gas Llosa frente al pelotón /José Garza, 19
Dos fwemas /Humberto Martínez, 21
Pam Eduardo Milán / Washington Benavides, 22
Poemas / Alfonso Reyes Martínez, 23
Luna de piNlra / Margarita Cuéllar, 24
El silbato cansado/ Mario Anteo, 27

Rector; Dr. Reyes S. Tamez Guerra
Secretario General: Dr. Luis J. Galán Wong
Secretario de Extensión y Cultura: Lic. Humberto Salazar
Director de Publicaciones: Lic. Armando Joel Dávila

Directora: Mtra. Carmen Alardfn
Secretario de redacción: Óscar Efraín Herrera
Diseño: Francisco Barragán Codina, Rodolfo Leal Herrera
Tipografía y formación: Francisco Javier Galván C.

Consejo editorial: Arq. Mario Armendáriz Velázquez, Profr. Israel Cavazos Garza, Lic. Armando Joel Dávila.
Lic. Roberto Escamilla Molina, Profr. Celso Garza Guajardo, Mtro. José María Infante, Lic. Jorge Pedraza Salinas
Lic. Alfonso Rangel Guerra. Lic. Humberto Salazar, Lic. Ricardo Villarreal Arrambide.
'
Oficinas: Dirección de Pu~licaciones de la UA_NL. Biblioteca Magna Universitaria Raúl Rangel Frías. Av. Alfonso Reyes núm . 4ooo Nte.
Monterrey. Nuevo Leon, C.P. 64440 / Telefono: 329 41 11. Fax: 329 41 26 / Publicación Bimestral / Precio del ejemplar: $ 20.00
Impresa en Mmuteman Pr~ss~/ Registros en trámite/ Arma.,· y l,e1ra.1· no responde por originales
Ycolaboraciones no sohc1tados. Todos los artículos fínnados son responsabilidad
de su autor.
l

Lój;ez Vrdarde o la persistencia
rfr la palabra/ Armando Joel Dávila, 30
Las 11w.riposas no siempre son libres
Ramiro Garza, 31
Sonoridad de Hiaro/ Minerva Margarita Villarreal, 32
D!io hágase y la fú1labra fue con Huidobro / Graciela Salazar, 33

ociológica El reencantamiento del mundo/ José María Infante, 35

tención
flotante

Melancolía y reclusión/ Homero Garza, 37
Rutas de la depresión/ José Castillo, 40

�'sica

Música Jolklórica / Alfonso Ayala Duarte, 44

El estridentismo (1921-1927):
una irreverencia poética
Luis Mario Schneider

ine,
televisión
y otros
Grita antes de entrar /Roberto Escamilla, 46
espejismos

rtes
plásticas

XX aniversario del Museo
ríe Monterrey/ Hernando Garza, 50

ibros

El autor y su obra/ Óscar Efraín Herrera, 52
De mentirillas y sueños incumjJlidos /Jaqueline Zúñiga, 54
El ojJerador y otros relatos/ Hugo Valdés, 55
Ventriloquía inalámbrica / Pedro de Isla, 56

Contraportada / Libertad González y Horacio Salazar, 58
El arcabuz/ Óscar Efraín Herrera, 58
Colaboradores, 62

LA RADIO,

....... ,M'IIIO

11~•-,,._

-

..... 111&amp; ........

Portada:Jua11 Carlos Merla, Sin título, óleo sobre tela, 140 x 175 cm, 19% / Fotografía de Francisco Barragán Codina.
Ilustraciones interiores: Vi1ietas de Juan Carlos Merla.
Contraportada: Vitral de Roberto Montenegro, Aula Magna de la UANL / Fotografía de Francisco Barragán Codina.

EL ESTRIDENT!Sl\10 ES L\ APORTACIÓN MEXICANA A L\
varlO'uardia
internacional. No fue una escuela,
t,
fue un rno\~miento que convocó a un puñado
de jóvenes y a la vez despertó en otros tantos
una conciencia de cambio cultural que rompía
con el lugar común del modernismo rubendariano.
Vivió y se nutrió del gesto provocador, del
desenfado, del atrevimiento y de la impertinencia, quizás porque era la única manera de luchar contra el tradicionalismo de la época y a
la vez imponer una nueva estética que reflejara
al hombre contemporáneo sus preocupaciones
y sus desesperaciones.
Fue un movimiento híbrido porque se aprovech&lt;Í de las escuelas europeas, todo lo que sirviera para narrar y cantar los primeros vértigos
del siglo que se iniciaba y al mismo tiempo inscribirse en esa ética que ponía en crisis palabras,
conceptos y acciones que se debatirían despiadadamente en la primera guerra mundial.
Al igual que el futurismo italiano fundado
por Marinetti y de donde proviene la mayor asimilación del estridentismo, le interesó al movimiento mexicano el hombre que iba a ser, el
que estaría inscrito en el ritmo de un siglo que
se definiría por la tecnología, en parte por la
en~jenación, aunque alabaran la velocidad, el
ruido, en definitiva las estridencias.
Del unanimismo, concebido por el francés
Jules Romains, tomaron lo multitudinario, la
marcha y la cadencia de las ciudades modernas,
de los seres inmersos en lo que más tarde sellama1ia la selva de asfalto.

•

Del dadaísmo de Tristán Tzara adoptarnn
el juego puro, la destitución de la santificación
del arte; inventar pero con la inocencia, la
candidez y la gratuidad de las imaginaciones
infantiles.
Del creacionismo de Vicente Huidobro captaron la idea del poeta rival e igual a Dios, en
cuanto que el arte es una invención idéntica al
proceso divino de creación del universo.
En fin, el estridentismo se parece al ultraísmo español por lo que este último tiene también de imitación, de síntesis de las anteriores.
Muchas más escuelas generan al estridentismo. También algunos nombres. El más fun-

3

�damental, Walt Whitman, por lo que en su poe-

lla con anarquía y desparpajo sobre la teoría,

sía el hombre moderno se reconoce en el tumulto de la vida y de los sentidos.

los elementos y los resultados que deben constituir una estética de vanguardia.

Dos mexicanos: José Juan Tablada, por lo
que tuvo de snob, de inconformista, de humor
y especialmente por reconocer los valores de
la juventud; Ramón López Velarde, por sus

El llamado de MaplesArce encuentra pronta
repercusión. A él se van uniendo Arqueles Vela,
Germán List Arzubide, Luis Quintanilla -que
siempre firmó sus textos "Kin Taniya"-, Salva-

experimentaciones y sus atrevimientos de un
lenguaje que para su tiempo rayaba en la extravagancia.
La historia del estridentismo fue breve por-

dor Gallardo, Miguel Aguillón Guzmán, Francisco Orozco Muñoz, Salvador Novo y Humberto Rivas, dentro de lo literario. Ramón Alva de
la Canal, Leopoldo Méndez, Fermín Revueltas,

que toda la vanguardia fue fugaz; lo efímero
define al vanguardismo, que por otro lado no
desvirtúa sus hallazgos ni sus resultados.
Nace el estridentismo a finales de diciembre
de 1921 con la hoja volante Actual No. 1 redactada y firmada por Manuel Maples Arce, la cual

Diego Rivera, Roberto Montenegro, Germán
Cueto, Jean Charlot, Guillermo Ruiz, Javier
Guerrero y Máximo Pacheco, entre los plásticos. También algunos músicos: Manuel M. Pon-

incluye al final un "Directorio de vanguardia"
extraído de las revistas de las vanguardias europeas y latinoamericanas.

de difusión, además de los tres números que
salieron de la revista Actual, publicaron lrra-

Era un llamado a los intelectuales mexicanos
a constituir una sociedad artística para testimoniar la transformación del mundo. Este primer

meros. Cuando el movimiento se traslada a la

ce y Silvestre Revueltas.
El estridentismo tuvo sus propios órganos

diador, de la que aparecieron también tres nú-

manifiesto dice que "la estrategia que convenía
era la de la acción rápida y la subversión total".
Había que "echarse a la calle y torcerle el cuello
al doctor González Martínez". Actual No. J lleva
como subtítulo "Hc~a de vanguardia. Comprimido Estridentista de Manuel Maples Arce"; lo
constituye un prólogo, catorce puntos y una fotografía en primer plano del autor.

ciudad deJalapa, estado de Veracruz, que pasó
a llamarse estridentópolis, en 1925, nace Horizontes, la más fundamental de las publicaciones
periódicas, que alcanzó diez números.
Contaban con la simpatía de cierto sector
periodístico, fundamentalmente con el semanario El Universal Ilustrado, dirigido por el joven
crítico y cineasta Carlos Noriega Hope.
Como era de rigor en las vangurdias, tuvieron manifiestos.

Quin tanilla; y El /Jentagrarna eléctrico (1925) de
Salvador Gallardo.
Cinco años duró el estridentismo, de 1922 a

El prólogo consta de una fórmula alrededor
de la palabra Éxito, en el cual el espíritu iconoclasta se manifiesta no sólo contra el sentimiento patriótico, sino también contra lo religioso

En la ciudad de México salió el ya citado Actual No. l; el segundo en Puebla, en 1923; el ter-

1927. Su desintegración está íntimamente ligada a la historia del gobierno del general Heri-

cero en Zacatecas, en 1925; y el último en Ciudad Victoria, en 1926.

con sloganscomo "Muera el cura Hidalgo", "Abajo San Rafael", "San Lázaro". Dentro del mismo

El movimiento dejó una valiosa obra literaria
en los cinco años que duró el estridentismo.

berto Jara, en el estado de Veracruz, donde Maples Arce se desempeñó como su secretario de
Gobierno, llevando consigo a los principales

contexto, la significación de la vida moderna
se sugiere con la palabra Esquina, al igual que
la ironía de la frase "Se prohibe f,jar anuncios"
que se dirige a un orden jerárquico citadino,
puesto que Actual se f,ja en los muros de la
ciudad de México.

Las principales son: Andamios interiores ( 1922),
Urbe-super poema bolchevique en cinco cantos- ( 1924) y Poemas interdictos ( 1927), de Manuel Maples Arce; &amp;quina (1923), El viajero en
el vértice (1926) y El movimiento estridentista
( 1926), de Germán List Arzubide; La señorita
Etcétera (1922) y El café de nadie (1926), de Arqueles Vela; Avión (1923) y Radio-poema ina-

Después de este prólogo el manifiesto contiene catorce puntos que Maples Arce desarro-

4

bo todavía algunos que persistieron enmantener una actitud vanguardista, en cambio otros

lámbrico en trece mensajes- (1924), de Luis

trataron de volver el estridentismo a una dirección más social, más revolucionaria en cuanto
a contenidos ideológicos.
El estridentismo ahora es historia, pero de
la verdadera, la que indica y ejemplifica la necesidad de una perenne renovación.
Fue un movimiento dejuventud, de ruptura,
combatieron lo establecido, se ensañaron con
instituciones como Salvador Díaz Mirón y Victoriano Salado Álvarez. De estas actitudes sólo
queda el recuerdo, lo que menos importa del
estridentismo, porque lo latente es haber cambiado, alterado o modificado la cultura nacional. El haber dado forma a un lenguaje que a

animadores del movimiento.
Ahí editaron gran parte de sus libros, también obras de otros escritores como la célebre
Los de abajo de Mariano Azuela. Hicieron exposicicmes, conciertos, planearon construcciones
de servicio público, como el conocido Estadio
Deportivo.
A partir del derrocamiento de Jara, cada integrante del grupo toma rumbos distintos. Hu-

partir de él se volvió irreversible.

5

�Carlos Pellicer, al amparo
de su propio cuerpo
José Javier Villarreal

INCORPORARSE A Ll. ÓRBITA POÉTICA

•

de Carlos Pellicer es sucumbir, despeñarse en el mineral destello de la
resolana, ser cómplice del rapto prome teico, dejar
que el paisaje se
vaya imponiendo, abultando en
su propia densidad, en la sustan-

en vuelo. La realidad obedece al
dictado y dirección del verbo;
el verbo potencia la expresión poética y por ella es.
La religiosidad de Pellicer alborota, mezcla y
afina los sentidos en
el éxtasis que e l
asombro prefigura.
El poe ta otorga así
el testimonio de la
realidad al celebrarla: "el artista romántico cel ebra la
Naturaleza, mas esta
celebración no es sólo

cia física que lo
con tiene. La visión se trueca en
objeto por las textu-

un canto a la Belleza primigenia, sino también al
sacrificio aniquilador que se
cierne sobre los hombres". (Rafael

ras del pliegue. No
hay espacio en blanco,
no hay lugar para la ausencia. El silencio desaparece
ante la expectación por lo prometido.
Promesa que siempre habrá de cumplirse en
la pulsión ritual por ofrendar lo evocado, visto
e imaginado en los laberintos digestivos del ha-

Argullol, La atracción del abismo, Plaza y
Janés, Barcelona, 1987.) La configuración prehispánica, la representación heterogénea de ese
inapresable árbol de vida que se metamorfosea

cer: "Mi voluntad de ser no tiene cielo". (Carlos
Pellicer, Antowgía poética, Fondo de Cultura Económica, México, 1984.) Barroca la espesura, romántico el testimonio, modernista la lección,
moderno el acabado.
El simbolismo escudriña la realidad externa
desde la matemática de los sentidos. En ese "desarreglo", sugerido ya por San Juan, encontramos la bombilla, la intensa luz que purga y
corona la terrible necesidad del amante, del ser

en monstruo, en terrible deidad, tiene su explicación en el incesante ciclo orgánico de lo vegetal. El sacrificio derrama la "inmensa desnudez
de sangre" que, paradójicamente, incubará y
abrigará el fruto, el embrión de lo porvenir. El
abigarramiento, la descomposición, la desmesura generatriz de las culturas precolombinas
asienta su didáctico estupor ante el reino vegetal de lo inagotable, en esa cosmovisión donde la forma sobre la forma que, al afirmarse, ,

6

Yentre soberbias y lujurias canto

niega a la anterior, acaba por configurar lo
nunca antes visto al otorgarle corporeidad al
mundo nocturno de lo dionisiaco que jamás ter-

sabiendo que del roble soy astilla
y del desorden el bestial encanto.

mina de definirse en su vastedad, en la mutabilidad de la corrupción generadora, en lo inabarcable de la selva desatada por Pellicer, que canta
y ante la cual sucumbe, en la "Segunda inten-

La poesía es oposición: vigilia en el sueño,
sueño vigilante. Arquitectura, solidez lingüística
que en su arbitrario designio acentúa la ausencia, subraya el área y volumen de lo faltan te .
Sin embargo, su sonoridad vigoriza las posibili-

ción" de los Esquemas para una oda tropical. Texto
que rompe.con la naturaleza apolínea que su
paisajística, hasta aquí, había presentado. El caimán, la ceiba, el antílope y la orquídea; la mirada recorriendo las protuberancias, los olores,
sabores de una floresta envolvente, tentacular,

dades múltiples de la sugerencia, asienta el concierto que su decir arenga y establece. Pellicer
lo reconoce y, golosamente, agradece la herencia concedida. Los parnasianos invitan en el ri-

rugidora y bondadosa con los misterios de la
luz. Selva hirsuta, armonía de la desarmonía,

gor heroico, en la contundente sonoridad que
la línea apunta y conforma; va más allá, intima

testimonio que lleva y clava en la confusión de
lo agreste. La mirada, otra vez, pero ahora oyendo el incesante vértigo del canto, la polifonía
hecha maleza trepadora recorriendo el esque-

en la seducción clásica, saborea los placeres y
aprende a degustarlos. Vuelve, expulsa una inte-

leto sensorial del hombre.
En este rito germinal, nucleico, la voz da fe

celebrado; lo sustantivo es la forma, la mirada,
el acercamiento que establece su particular te-

de lo otorgado. La exclamación pelliceriana no
tiene que ver tanto con el accionar del demiur-

situra:

rioridad que se realiza en la fusión vitalista con
el afuera. Nada se canta que antes no se haya

Aunque vengas mañana
en tu ausencia de hoy perdí algún reino.

go, sino con el arrobamiento del hechizado.
Pellicer, a través de un instrumental sensorialista, subraya y corrobora la materia por él cantada. Su quehacer es un sic, un nótese, un ¿có-

Pellicer, al nombrar la realidad, la dignifica,
la aísla de su ser en el mundo al extrañarla dentro de ese objeto estético -al decir de Emilio

mo dijo? ante la rutinaria inmediatez que opaca
y nulifica las posibilidades del estar vigilante
que, ya en sí, inaugura y obedece el estadio de

Adolfo Westphalen- que conocemos como
poema; transfigurándola así en un mundo inagotable que apunta al infinito rapto del mis-

una gozosa resistencia:

terio.
La glotonería del poeta no se detiene ante
nada. La imagen es una parte, la observación

y en medio del trabajo y la fatiga,
estoy cantando yo, y está sonando
de mis atados pies el grave hierro

es otra; la diástole, arrastrando su presencia en
la liviandad donde los sonidos vocálicos débiles

nos dice Garcilaso con energía, con el vigor de

agudizan el trino de las rimas, tanto internas como externas, es otra. El sorpresivo ingenio del

aquél que no claudica y en un acto de fuerza
encarna la oposición, la defensa de una individualidad que es en sí misma un no, un estar en
firme ante la trompa del sometimiento. El canto

símil, la vertical comparación, la astucia para
pintar el paisaje en sonoro movimiento es, indudablemente, otra parte. Partes, eslabones que
la melodía hermana y fusiona a través de géne-

es posesión, y posición ante el mundo. El poeta
soporta la maquinaria piramidal del poder, se

ros tan elementales como la canción y la oda
que, en la vocalización del autor, son territorios

planta en medio del camino y rechaza la bisutería que intenta doblegarlo:

7

�de preferencia cósmica en períilada exaltación.

en el agreste fluir de las corrientes desatadas.

El soneto, en su maleable gravedad, encierra
el ansia de un mayor y depurado vuelo:

El poeta, al igual que Lope, nos dispara con el
frutal granel de su desmesura. La naturaleza se

cubre, revelando así una conciencia que encuentra su asidero en la católica concepción
universalista del mundo, delineada por la oración de carácter individual.
Dos explosiones convulsionan y trazan el

va conjuntando en la aceptación de la diversidad que la integra; sin embargo, a diferencia
de Lope, Pellicer personifica al paisaje liberándolo así de su papel estrictamente escenográ-

Cuando tenga en mi voz el agua clara
de ser con los demás como conmigo

Pellicer trabaja y rebasa la paleta cromática
del modernismo. El candor playero de Justo
Sierra, el arquitectónico ojo de Manuel José
Othón, la maleza lingüística de Salvador Díaz

quehacer lírico del autor: el modernismo hispanoamericano y su lógica consecuencia: las van-

guardias iberoamericanas de parentesco euro-

fico para revelarlo como entidad dialogal del
hablante. Las potencias convocadas por el poeta
se desprenden y nutren en la receptividad oracular de la mirada:

Mirón, la tiránica cortesía de Alfonso Reyes y
el puntillismo a ultranza de Ramón López Ve-

peo de las primeras dos décadas del siglo XX.
En esta vorágine por nombrar, en esta selva
abierta, donde el universo descansa en la corporeidad del lenguaje, Pellicer afina los trazos
y pinceladas que habrán de contener y confi-

He pasado la vicia con los ojos

larde. Los lienzos trastocan el ambiente, lo vuelven íntimo, personal.

gurar sus requiebros líricos y sus apasionadas
odas de natural procedencia clásica, neocl,faica.

en las manos y el habla en paladeo
de color y volumen y floreo

La latitud alcanzada, tanto por el cromatismo de injerencia visual como por la estentórea de carácter declamatorio, a la que llegó el
modernismo, ya sea por vía de la gracia o del

El acto de fe tiene su fiesta en la imagen que
plasma la mayúscula realidad. El acertijo de lo
moderno establece ya sus derroteros, su cartografía en los elementos evocados por el poeta.
La conjunción se realiza. Por un lado, la necesidad futuristamente whitmaniana por inventariar lo propiamente moderno: teléfonos, aeroplanos, automóviles, hidroaviones; por otro, la
presencia de una naturaleza órfica, clásicamente hedonista; protagónica-garcilasiana-, mas

Tres sentidos, inmensos puentes que la luminosidad de la imagen otorga en la gratitud
de la ofrenda; reliquia que se ofrece en la suma
equilibrada que el ritmo acompaña y encarna.
El paisaje pelliceriano se define como activa
coartada para sostener y establecer el diálogo;
un diálogo que rezuma en el detalle magnificado por el ojo emocional, sentimental, adere-

sía como en religión, de regreso a los orígenes,
a la iglesia pobre de las catacumbas como a la

no bucólica. Su centro descansará en la gozosa
rogativa franciscana, en la confirmación que

zado con la sonoridad del milimétrico compás
que el oído exige. El paisaje deviene en ser, en

en la celebración pelliceriana. Paz, en su ensayo
"Poesía y modernidad", nos recuerda lo dicho

castigo, marcaron la grafía emocional del autor.
Por otra parte, lo "autóctono" como posibilidad
de rescate y definición cultural -atendiendo
a la preocupación martiana y dariana del peligro imperialista impulsado por el expansionismo norteamericano- califican buena parte de
su producción lírica. Dos polos demarcan el
campo acciona! de nuestros autores iberoame-

subraya el milagro en su hallazgo cotidiano.
La religiosidad domina el domo de la construcción; es la construcción misma. Pellicer es
vulnerado por un sentimiento de reconciliación, de .armonía. No hay cabida para el ruido;
el desasosiego, con todas sus huestes, se convierte en fuerza generadora, guía y vitaliza el corpus sensorial que, en el festejo del paisaje, en-

entidad que configura y alarga el redoble celebratorio propuesto por Othón y que potencia
lo "fieramente humano" -al decir de don
Luis- al monumentalizarlo.

por Yaléry: "el poema es el desarrollo de una
exclamación". (Octavio Paz, La otra voz, Seix

ricanos entre 1880 y 1940: la estilización del
mundo precolombino y la añoranza de la urbe

Barral, Barcelona, 1990.) Esta exclamación, al
prolongarse, crea un estado lírico que irrumpe
categóricamente en la realidad al remarcar en
ésta su categoría estética como única vía de
aproximación, de armónica fusión por parte
del poeta. He aquí uno de los sustratos medulares de la religiosidad "franciscana" de Pellicer.
Al igual que Mário de Andrade, Pellicer reco-

cosmopolita. Atahualpa por un lado y el spleen
parisino por el otro. El primitivismo elitista de

ge lo característico, lo propiamente "folklórico"
para armar su canto expansivo. Los enlistados,
la profusión, el todo, refrenado desde la avidez
de lo íntimo, otorga forma y ritmo, soporte

Contemporáneos publicó su Antología de la poesía mexicana moderna y el estridentismo hizo lo

constitutivo a esta poética que al describir des-

po después, al descubrirle su única cara.

de tocios los jardines en manojos.

Lejos, pero estrictamente contemporáneo,
se halla el autor con respecto a la acusan te religiosidad deJorge de Lima, de la reflexión centelleante de Murilo Mendes, de la se.n sualidad de

cuentra su propia configuración:

Adalgisa Nery; poca afinidad presenta con poetas como Alfredo R. Placencia, en el pasado, o

Y un goce primitivo, una alegría

Manuel Ponce, en lo porvenir. El tono en Pellicer es conciliatorio, y en la ecuación arriesga la
minuciosa y global conjugación. Luciana Stegagno, con respecto a Murilo Mendes, escribe:
"El programa actual de 'restaurar la poesía en
Cristo' es un programa estético, además de ético: programa de despojamiento, tanto en poe-

de Paraíso abierto se sucede.
Algo de Dios al mundo escalofría.

La enumeración imp~:me sus rasgos distintivos, las huellas dactilares de una zona sagrada
que exige su pronta e indispensable presencia

8

poesía inspirada por un auténtico deseo de efusión lírica y de intervención en lo real."* (Murilo Mendes, Melhores Poemas, Global, Sao Paulo,
1994.) Este deseo de acuciante e inacabable alborada copando los plurales rincones de la realidad encuentra un campo propicio de cultivo

la Revista de Antropofagia y el cosmopolitismo
de Oswald de Andrade. Chi-Chen-Itzá, Palenque, Uxmal; París, Nueva York y el Renacimiento italiano. Y de Italia, de las ruinas del Coliseo,
el futurismo marcando el paso a uno de los
contingentes protagónicos de la modernidad.

propio desde Italia. La moneda había sido lanzada, la sorpresa vendría después, mucho tiem-

* Traducción de José Javier Villarreal.

9

�Ernst Saemisch: crear y creer
Conrado Tostado

•

Ll. OBRA DE ERNST SAEMISCH PODRÍA VERSE COMO UN

recinto acústico recorrido por dos ondas opuestas: la armonía y el ritmo. Por un lado, el vapor
huidizo y volátil de los colores, por el otro, la
áspera energía de las líneas.
Sucesivamente aisló y conjugó esos dos principios, comunes a la música y a la pintura. Exprimió a las formas sus últimos ritmos y armonías
(recordemos que el verbo alemán ausdrúcken
además de "expresar" significa "exprimir") y
con ellos reconstruyó una música primitiva: la
música de los orígenes mágicos de la naturaleza.
Vio en el ritmo el origen espiritual de las
figuras y en la armonía, su origen sensual.

de estaño me recuerdan Tabacaria de Pessoa:

Son corolas de flores disecadas

"¡Come chocolates, muchacha!/ ¡Come chocolates!/ ¡Mira que no hay metafísica en el mundo
como los chocolates!/ ¡Mira que todas las religiones enseñan menos que la confitería!"

Aunque realizados en pastel y tinta, el tratamiento de esos árboles me recuerda al grabado
en madera, tan frecuentado por los primeros
expresionistas.
En 1956, entre los pinos y los chopos aparecen las primeras cimas.
En cierto modo, ha ampliado sus imágenes,

En esa obra Saemisch mostró un aspecto verídico de los Alpes: son cartulina rasgada.
Ese mismo año comenzó dos series paralelas
de dibujos. Su obra se pobló de reflejos y cristales de roca. Ya no son visiones de las cimas, sino
desde ellas. Comprimió aún más la apariencia

el pino se muda en cima y el chopo en avalancha. La cima conserva el ritmo puro e intenso
del pino y su vocación edificante. Sólo gana delicadeza: sus irradiaciones rítmicas se condensan

sensible y, bajo esa presión, los últimos ritmos
y armonías se liberaron y se disociaron, a lama-

en el cuerpo del alpe, una masa frágil que llena
el dibujo. Su trazo se vuelve una incisión tré-

nera de los metales de una aleación al aumentar
el grado de temperatura. Como gases, cada uno

mula.

La sierra eléctrica se transforma en violín

propendió a llenar todo el espacio y a modelarlo según su imagen.
Al condensarse, la masa vibrátil del alpe explotó en cristales de roca. La percepción rítmica

Por su lado, el chopo se fortalece, su sensua-

creó un espacio abstracto. El trazo se endureció
y afiló: es una arista. Como un buril, la línea
levanta viruta de centímetros cúbicos. Su armonía cromática sólo es luz difractada, perdida en-

lidad y doblegamiento se convierten en avalancha. La armonía tímida y volátil arrasa ahora a
los troncos y ramajes que la sujetaban. Los re-

En 1955 comenzó a dibujar pinos y chopos

El trazo de los pinos es rudo y seco. El sonido
de la línea es el de una sierra eléctrica. La imagen surge de la frotación, como la llama de un
fósforo.

bio, son aprehensiones de realidades plausibles.

La tensión de esos pinos recuerda los grabados prehistóricos: el crayón de Saemisch rasga
el papel como la punta de sílex la laja de esquisto. Su línea es un rayo y un crayón, una iluminación y un gesto.
Saemisch vio en los troncos y en las hojas de
los pinos las revelaciones y las transfiguraciones
de un ritmo primitivo, en cuyos movimientos
aparecen y se esfuman las figuras de la creación.

Son sensibles, más aun, sensuales. Sus ramas
tienen una gracia quebradiza, como de relámpagos en un estanque de plantas. Las horquillas
atrapan una fronda de reflejos de tonos pastel.
De ello proviene la armonía, concilian la rosa
soprano con el amarillo barítono. Son los herederos, en cierto modo, del sensualismo clásico
mediterráneo.
Se doblegan a fuerzas ajenas a ellos, cambian
con las estaciones, el viento los mece, crepitan

Reunió sus trazos con unción y energía

en el incendio. Sin embargo, son intangibles:
son árboles reflejados en el agua. Como en

Los pinos son como hojas de helecho disecadas
en las páginas de un libro. Los chopos, en cam-

muchos dibujos orientales, la ilusión de las
masas es dada por la sobreposición de manchas
translúcidas.

10

tre los cristales y sometida a ellos.
Es Nueva York encerrada en el núcleo de

flejos se transfiguran en agua que corre y los
tonos estivales del follaje adquieren la dureza
azul y blanca del invierno.
En esa serie de cimas hay una cegadora mezcla de rigor y alegría, por decirlo así, de una
gracia que recuerda los cantos y danzas jasídicos. Al parecer, Saemisch logró en ella la visión de los orígenes rítmicos y armónicos de la
naturaleza, buscados con impaciencia en las se-

una amatista. Los prismas son rascacielos; sus
destellos, luces de neón.
Por su lado, la avalancha llegó al pie del declive y alcanzó en las cuencas una densidad y
una voluptuosidad sorprendentes. Son los charcos primitivos donde Oparin imaginó la síntesis
de las primeras proteínas.
Nubes de colores untuosos que desbordan
de albercas abandonadas y deambulan, indeci-

ries de árboles. Es como si la frotación de su
y Saemisch mirara a través de él.
Las cimas son un hielo frágil, las avalanchas,

sas y morosas, en un silencio fluvial.
Quizá, como planetas demasiado densos, las
manchas graviten en torno a un centro más de-

orgasmos. En ambas hay estremecimiento, son
iluminaciones religiosas a la vez, plásticas: el rit-

seado que real. Sólo una línea, negra y quebradiza, atraviesa el espacio armónico del color:

mo mágico se hizo visible.
Saemisch marcó una de esas obras, quizá la

es una rama de cerezo caída en un estanque.
En estas dos series de los cristales de roca, la
visión eclipsó la vista. Si bien la obra de Saemisch es un puente colgante entre el espíritu y

trazo hubiera pulido la superficie de un vidrio

más cansen tida por la gracia. Usó en ella un
procedimiento atípico: el collage. El sobrecogimiento ante la visión le devolvió a Saemisch su
alma de niño, esos cielos y glaciares de papel

los sentidos, su orilla espiritual, a diferencia de
otros pintores expresionistas, no es subjetiva y

11

�abstracta; no es el acantilado de un yo inescru-

Más que atrapados en un crist~I, los techos

table sino el extracto de la magia de las formas
visibles. Aun en estas dos series, las más abstractas de su obra, adivinamos el charco y el cuarzo.
A fines de 1956, Saemisch comenzó un pe-

de Sommerhausen parecen lanzados en una carrera circular: ronda, volantín. Al desfilar, nos

riodo de descompresión y conjugación. Ese invierno, en el poblado de Sommerhausen, reali-

de acuarelas y tintas en las que apenas se reconoce al pintor de las series anteriores. La ener-

zó una serie de acuarelas y pasteles con el tema
de los tejados de la aldea.
Es, sin duda, la serie más feliz de su obra.
Los techos parecen vistos a través de un trozo

gía del trazo cedió ante las pinceladas largas y
líquidas, aplicadas en una cadencia melancólica. Predominó una pesada línea horizontal y
se esfumó la sutil armonía de los colores: los

de hielo. ~u trazo resulta frágil y, sin embargo,
edificante. Si en las cimas aún buscaba depurar

tonos del lodo anegaron su obra.
El desfallecimiento que siguió a los techos

armonía y ritmo, en esta serie, en cambio, quiso
alearlos. En las cimas se estremeció ante la
visión, en los tejados, se alegró de ver. Danzó
con ellos.

de Sommerhausen resulta enigmático. Nada lo
anunciaba, ni en su pintura ni en su actitud

hacen un guiño circense.
En la primavera de 1957 realizó una serie

moral.
Su tropiezo puede descorazonar, pero nos
revela una de sus mejores cualidades: es un alpinista del espíritu. Las iluminaciones no lo secuestraron: volvió a la planicie y hasta el último
momento quiso ver en los colores del lodo una

De lo alto de su ventana, Saemisch miró los
tejados de la aldea y pudo decir a esa colectividad apinada los ritmos y las armonías que la
unen a la naturaleza, a los Alpes y a los pinos, a
los cristales y al agua, a los reflejos y a los chopos.
Saemisch dejó de ser un artista solitario: halló

dignidad igual a la del hielo y los azules.

el lazo moral, tangible y trascendente, que lo
une a la colectividad.

Saemisch dejó de pintar durante seis años

Entre 1955 y 1957, a pesar del contrapunto sensual, la espiritualidad y el trazo dominaron su
obra. La sima marcada con papel de estaii.o constituye, por decirlo así, su centro de gravitación:
los chopos, las avalanchas y los reflejos fueron
los planetas. Inversamente, en su obra realizada
en México entre 1963 y 1984, prevalece la búsqueda sensual y cromática.
En una serie comenzada en Tierra Caliente,
Guerrero, los reflejos del agua se volvieron rostros de mujer y la rama de cerezo en el estanque
una culebra.
Los rostros de esas mujeres se asemejan a
las pajas adivinatorias chinas que se arrojan sobre una mesa: un puñado de líneas dispersas y
descompasadas. Con los párpados cerrados,
sueñan sueños de lujuria en pleno mediodía.
Son rocas sensitivas. Los traspasa la armonía roja de una tierra calcinada por el sol. Los acecha

12

una serpiente solar, amarilla, socarrona y cómica.
Más tarde en los paisajes de Valle de Bravo,
pin tados de 1969 a 1975, Saemisch soltó las ama-

Algunos pájaros, densos e incendiarios, se
emanciparon del paisaje. Se abren paso, como
zeppelines, a través de esa celosía de ritmos de
Oceanía y África. Caen sobre el lomo de lasco-

rras de su obra anterior y preparó la deflagración cromática que habría de abrasar la obra
de los últimos años de su vida.
Arrojó una punzante red de líneas sobre el

linas como flores en llamas. Con esos pájaros,
la armonía cromática de Saemisch despierta de
su voluptuosidad de alberca abandonada. Se
vuelve carnal y devoradora, como una flor insec-

paisaje. Una red que ocupa un plano puramente rítmico entre el ojo y las colinas. Es el cuchillo

tívora.
Sin embargo, los diques sólo se rompen defi-

de tasajo y la serpentina del carnaval. Al distraer
del tema la energía de su trazo y concentrarla

nitivamente en la serie La pesca maravillosa, iniciada en 1975. Su tema es un lago desasosegado,
crecido por ríos de brasas, agitado por remoli-

en esas líneas, Saemisch dejó desosadas las colinas: son un listón que tiende a alisarse. Es cierto
que los volcanes mansos de Valle de Bravo y su
quieto lago carecen del ritmo de los Alpes. Por

nos de lava verde, estremecido por desplomes
de montañas. Al principio, una línea tenue, las
colinas, dibuja aún sus contornos; más tarde,

su parte, Saemisch renunció a buscar en ellos
la energía rítmica de su obra: la extrajo de sí
mismo y la lanzó sobre las colinas. ¿Con desesperación? Esos trazos son auténticamente abstrac-

su oleaje llena todo el espacio de la obra.
Más que la represa de Valle de Bravo, el lago
de Saemisch recuerda el "océano primigenio"
de Oparin: las descargas de una atmósfera car-

tos, expresiones de un yo separado de un objeto
exterior.

gada de electricidad sobre las sustancias densas
de la vida, la sensualidad derrotó a la espiritua-

13

�lidad. Las corrientes arrastran a los Alpes y a

la naturaleza nos retiene en la prisión de sus

los cristales de roca: son icebergs y témpanos. Se
cuartean y al fin naufragan: son jícaras de chal-

figuras: su "espíritu" se disimula en la jungla,
así sea deslumbrante.
¿Son rejas rotas? ¿Se refiere Saemisch al

chihuites volcadas. La voluntad de línea recae
en el pez. Es una flecha disparada en medio de
una armonía en brasas.

Verdad y tolerancia
Agustín Basave Femández del Valle

•

obstáculo que impedía la fusión de la armonía
y el ritmo y al fin fue librado en esa serie?
¿Es una alegoría del destino de su obra?
Quizás en esa maleza incendiaria en la que culmina su vida, Saemisch haya visto la selva que

Saemisch vuelve serenamente en sí

¿CUÁL ES LA ESENCIA DE LA VERDAD? 0RDINARIAmen te se entiende por verdad lo real. Decimos,

Desde la propia intimidad inagotable, percibimos el llamado de una verdad infinila &lt;]Ue nos

por ejemplo, que "fulano" es un verdadero amigo, indicando que se trata de un amigo real,

trasciende y que funda la realidad ele las verdades finitas.

rotos

auténtico. La definición tradicional de la verdad: ventas est adaquatio rei et intellectus, o mejor

Podemos decir libremente la verdad o men-

Ernst Saemisch fue un paseante solitario. Oyó

aún: veritas est adaquatio intellectus ad rem (la
verdad es la adecuación del conocimiento con
la cosa), entraña un sentido de conformidad.

oculta y destruye las ciudades mayas.
Se aparta de las visiones del lago y gana la orilla.
Su regreso dio lugar a una serie de acuarelas y
tintas ejecutadas a la manera japonesa. Muestran, en una sutil perspectiva curvilínea, el lago
de Valle de Bravo, apacible, y al parecer distante. La calma que se desprende de ellas y la adop-

Una selva de luces que crece entre los cristales

ción de un estilo tan ajeno a las preocupaciones
de su pintura reciente, sugieren que la inten-

en la naturaleza una música mágica, hecha de
armonías y ritmos puros. En su pintura fue un

ción de esas tintas y acuarelas proviene más de
una actitud moral que de una búsqueda plástica. Tras los cataclismos de La pesca maravillosa,
Saemisch buscó amparo en la pintura.
Tal vez esas luces semejantes a fuegos de
artificio, al caer, dibujen barrotes. En este caso

hombre moral, atento a la rectitud del trazo y a
la irresistible dispersión de los colores. Vivió en
una montaña y un lago. Guardó el espíritu de
esos lugares en sus dibujos, como un extracto
en un frasco de vidrio.

14

tir, porque nos auloposeemos, por&lt;]ue disponemos de nosotros mismos. Somos responsables
de la verdad en cuanto develamiento y en cuanto comunicación. El amor es inseparable de la
verdad: la esclarece y la posibilita. Estamos lla-

Lo contrario de la verdad -lo falso- es la
falta de concordancia del enunciado con la
cosa.
El hombre no podría vivir si no tuviera la
convicción de que sus facultades cognoscitivas
lo llevan a la verdad. Sería imposible obrar o
abstenerse. Es en el juicio, en la complexión
predicativa, explícita o no, donde la verdad como tal puede ser verificada. La evidencia-pro-

mados - todos, sin excepción- a dar testimonio de la verdad. Abrirse a la verdad y abrirse
en la verdad para los otros es cumplir la ley de
nuestro propio ser. Tenemos la certeza de que
somos hombres para algo más que para dar con
nuestros huesos en una tumba. Condenados como estamos a la muerte, debemos apresurarnos, con inquebrantable voluntad y sin descan-

piedad de una verdad cualificada- no es la verdad misma. La verdad, como adecuación lógica,

so, a dar nuestro mensaje-grande o pequeño,
pero siempre auténtico-antes de pasar a aquel

implica la revelación y el descubrimiento del
ser mismo en su patencia.
Realidad = a verdad. Esta equivalencia lleva
implícita la afirmación de una verdad no creada

estadio en donde tenemos la certeza -los creyentes- de que sobran los mensajes porque
todo está a la vista, en su más prístina patencia.
Pero todo develamiento, todo mensaje debe es-

por la mente humana. La verdad, como eterna
que es, nos preexiste y nos trasciende. En una
forma intuitiva, San Agustín ve la verdad absoluta (Dios) en toda verdad. Nuestra inteligencia

tar al servicio del amor que abraza y excede a
la verdad. Otra cosa sería exhibicionismo o
escándalo. El hombre es un ser dialógico; la
verdad tiene también, en consecuencia, un ca-

ve una verdad, la misma e inmutable para todos.
Esa verdad o es Dios o es inexplicable sin Dios.
Ninguna verdad, ninguna bondad, ninguna
belleza habría sin la existencia de un Dios que
no se confunde con lo creado, con lo participado y lo mudable. La verdad de la que nosotros
y las cosas participamos no proviene ni de nosotros, ni de las cosas. El origen de las verdades
inmutables, necesarias y universales, es Dios.

rácter dialógico, social. Florece con el coloquio
de los espíritus libres. Cada hombre tiene la
posibilidad de enriquecer su propio campo visual con el de los otros. Cada hombre capta,
sostiene y transmite la verdad de manera personal. Y todo ello sin mengua del carácter universalmente válido y supratemporal de la
verdad.

15

�fortalece en la vida y en la muerte. Siempre que conozcamos la
verdad, amemos la verdad, enseñemos la verdad, defendamos
la verdad -si verdaderamente
lo hacemos-, estaremos dispuestos a morir por la verdad.
Entonces, y sólo entonces, viviremos en Dios y Dios vivirá en
nosotros. No cabe mejor vida y
mejor muerte.
En el intercambio de las ideas
surge el encuentro, el diálogo.
Y en el diálogo tiene que haber
tolerancia. Hablo de tolerancia
hacia la persona que dialoga
conmigo, nunca hacia la falsedad o a la mentira. Podemos y
debemos ser tolerantes con la
persona que dialoga con nosotros, aunque nos manifieste, en
ese diálogo, un error. Pero ser
tolerantes con las personas no
puede significar tolerar o estar
de acuerdo con sus errores.
¿Por qué debemos ser tolerantes? Porque .
todos tenemos una igualdad esencial de naturaleza, de origen y de destino, sin mengua de
las desigualdades accidentales.
Ninguna persona es poseedora de la verdad
absoluta. Todos podemos cometer errores. No
somos infalibles. Muchas ideas pueden precisarse más, afinarse mejor, corregirse a la luz de
la verdad. La evidencia es el criterio supremo
de la certeza. No se puede convivir con los otros
sin respetar sus diversidades y las nuestras. La
rigidez, la impaciencia y el choque son claras
manifestaciones de la intolerancia. La flexibilidad, la paciencia y la comprensión hacia los
semejantes -iguales por naturaleza- constituyen el rostro de la tolerancia. Todos los seres
humanos tenemos las mismas debilidades y las
mismas aspiraciones a la felicidad. Hay una actitud positiva con relación a los otros que saca

Si yo fuese la verdad, no la buscaría. Y la
. busco porque estoy hecho para la verdad. Como
buscadores de la verdad pura, los filósofos no
son súbditos de nada excepto de esa verdad que
se sondea para hundirse en ella. Amor a la verdad que libera de ataduras terrestres y que dota
al espíritu del señorío y de la dignidad que le
corresponde.
¿Qué es la fidelidad a la verdad? Podríamos
definirla como la voluntaria, vital y completa
devoción de una persona a la verdad. Ese significativo testimonio reviste un alto valor ético.
La fidelidad a la verdad incluye la solidaridad
con las otras personas o, mejor aún, con una
comunidad de prójimos. La verdad que verdaderamente buscamos los amantes de la sabiduría es eterna, no tiene comienzo ni fin, no conoce el nacimiento ni la muerte. Esa verdad cura
nuestras culpas, nos salva de la perdición, nos

16

de la no vioú,,,ncia la fuerza para sufrir la injusticia
y el mal, antes que causarlos a los demás.
Quien no se acepta a sí mismo hasta el fondo, quien se desaprueba a sí mismo y carece de
paciencia y de indulgencia con su yo limitado,
finito, resulta intolerante consigo mismo. El intoleran te consigo mismo es el que no sabe perdonarse ni volver a comenzar por el principio.
"Si no nos auto-perdonamos, no podremos tampoco perdonar a los demás", apuntan con razón
Bernard Haring y Valentino Salvoldi. Aceptar
al otro, caminando con él, no significa permanecer indiferente ante los eventuales errores.
La verdadera marcha dialógica entraña reflexión y corrección de errores. Las situaciones
de rechazo, de marginación, de exclusión o de
anulación del otro son formas de intolerancia.
El respeto recíproco entre los seres humanos, dentro de un mundo fragmentado, sólo
puede darse en el pluralismo democrático. Pero
pluralismo no significa, en absoluto, anarquía
de ideas y comunidad sin estructuras. "El pluralismo es sano -advierten Bernard Haring y Valen tino Salvoldi- si las opiniones de otras personas y de otros grupos se toman en serio y si

(ninguno) trata de sofocar a los otros con acciones o presiones. El pluralismo presupone una
cultura en la cual cada grupo quiera "aprender
a olvidar lo que se sabe", en lo cual todos tenemos hambre de conocernos mejor a nosotros
mismos y a los demás, de tal modo que, mediante el esfuerzo común, se pueda llegar a un
conocimiento más profundo y más amplio de
la verdad. (B. Haring y V. Salvolcli, Toleranr.ia.
Para una ética de solidaridad y paz, Santa Fe de
Bogotá, Colombia, 1945.)
Si no tenemos respeto por la dignidad y por
la conciencia de toda persona, ¿cómo podríamos edificar una cultura auténticamente pluralista? Los que pretendan tener el monopolio
de la verdad y sienten amenazada su seguridad,
nunca podrían emprender, en convivencia, una
búsqueda valiente y sincera de la verdad.
Todo ser humano establece vínculos consigo
mismo, con los otros, con la historia, con el universo y con Dios. Tocio ser humano desea amar
y quiere que lo amen. Todo ser humano tiene
en mayor o menor grado una autoestima. A nadie le gusta que le maltraten en su autoestima.
Consiguientemente, no debiéramos hacer a no-

�solros lo que no quisiéramos que a nosotros se

es importante porque existe. Nada hay más valioso, en el universo visible, que la persona hu-

nos hiciese. La regla de oro de la convivencia,
que es también regla de oro del diálogo, del
diálogo humano, se ha formulado de modo lapidario: "Trata al otro como quisieras que te
trataran a ti". ¿Cuál es el fundamento de esta

mana. ¿Cómo no ser tolerantes si queremos te-

Vargas Llosa frente al pelotón
José Garza

ner fidelidad a la persona humana que somos
nosotros y que son los otros?
A la venganza sólo se le desarma -si no se
quiere caer en la espiral de la violencia- con

norma primordial de convivencia? Si no hay un

yo sin autoestima-por baja que sea- tampoco
hay un tú privado de autoestima. Es legítimo

el perdón . El conflicto es negativo. La aceptación de todos es positiva. Aceptación tolerante

MA///0 VAi/GAS LWSA, l:N

amarse rectamente a sí mismo, y es imperativo
amar a los demás como se ama uno a sí mismo.

en la diversidad de opiniones, de convicciones,
de religiones ... La tolerancia requiere fortaleza

La Charitas constituye, en última instancia, el

para saber aguantar. La fidelidad de la persona
en la tolerancia no implica la ciega aceptación

visita a varias ciudades de México,
fue puesto frente a un pelotón de entrevistadores que /,e disfJararon las mismas preguntas: ¿todavía existe la
dictadura fJerfecta en México, como lo
dijo hace años?, ¿regresará a lapolítica?, ¿qué se siente ya '!1º ser peruano?, etcétera. Promocionó su nueva
novela, Los cuadernos de don Rigoberto, ofreció conferencias y, desde
luego, respondió a las citadas preguntas.

fundamento, el apoyo, la raíz de la convivencia,
del diálogo y de la tolerancia.

de sus errores, de sus límites. Simplemente se
trata de hacer la verdad en el amor. Y ahí donde

La persona humana tiene la clignid~d de ser
un fin -esto lo advirtió, muy claramente,

hay amor está el Supremo Amor.
De no ser por la tolerancia no se ciarían las

Kant-, y nunca debe emplearse como medio,
como instrumento. La persona es hetero-re-

reciprocidades de culturas y de religiones. La
tolerancia nos lleva a la solidaridad porque el
hombre eslá recomendado al hombre, porque

su /U~(.'J/Nff

lación -relación con otro-, relación con el
mundo, relación con la sociedad. El cuerpo es
relación con el entorno, con el ambiente. Estos

todos somos realmente responsables ele todos.

tipos de hetero-relación, estudiados fenomenológicamente por Schelder, son abordados por

La República del Orbe que delineó Francisco
de Vitoria constituye una auténtica comunidad

-En México hay una evolución

Heidegger en su Analítica existencial. Ser perso-

mundial -anles que toda sociedad particular
de naciones- en la cual es reconocida la dirrnib
dad de cada una de las personas con sus derechos fundamentales, y en la cual cada nación

cios que se abren a la oposición,
elecciones mucho más genuinas

na es estar en relación con el mundo, más aun,
es ser-en-el-mundo. Ser en el mundo salvando
la dignidad del ser humano. En esta preocupación de salvar la dignidad del ser humano, centra su atención la Escuela de Francfort. La relación interhumana sólo se justifica cuando hay
tolerancia, esto es, cuando hay respeto por el

comprende que su bien público nacional desemboca en el bien público internacional. De
la solidaridad grupal se pasa a la fraternidad
universal. Una fraternidad permeacla de tolerancia y de paz.

otro como persona igual que yo. La tolerancia
favorece la posibilidad común de realizarse en
la libertad.

El diálogo entre las culturas no puede empezar cuando una de las partes absolutiza su
cultura como ideología idoláLrica. El diálogo
entre las culturas es "concierto armonioso de
mil voces", es desafío a las tendencias etnocentristas e idolátricas.

La persona es valor en sí, relación interhumana, relación de donación, teotropismo.
¿Por qué debemos ser tolerantes con los
otros? Porque son personas soberanas, libres y
teofánicas. La fidelidad a este valor de cada persona no la debemos perder ni siquiera ante la
persona que nos ha traicionado. La persona es
el primero entre todos los valores humanos. Por

Hay, en cada encuentro genuino, un descubrimiento de verdad y belleza. Porque todo ser
humano es una cosmovisión única, incanjeable,
irrepetible; porque todo ser humano nos puede
mostrar un fragmento de verdad y una chispa
de belleza.

ese simple hecho de existir la persona es importante. No resulta importante por la riqueza
que tiene o por el poder que ostenta, sino que

•

hacia la democracia; hay ya espa-

y una disminuida capacidad de
manipulación del PRI.
-No volveré a la política como
candidato pero seguiré opinando
sobre política, particularmente
mientras haya una dictadura en
mi país.
-Sigo siendo peruano aunque
pedí al gobierno de España que
me reconociera la doble nacioo una indignación, eso no es un valor artístico.
La verdadera revolución está en llegar a la perfección : construir una obra maestra en la lite-

nalidad.

Sin embargo, el diálogo se concentra en un aspecto
poco abordado de su nueva obra: la referencia al arte.
Para el personaje de Vargas Llosa, don Rigoberto, su
ansiada mujer, Lucrecia, se convierte en una marquesita de Watteau, una ninfa de Tiziano, una virgen
de Murillo o una prostituta de Tolouse Lautrec.
-La revolución artística no está en el gesto

ratura, en la pintura o en la música; ésa es la
verdadera revolución.
-En Los cuadernos de don Rigoberto se ex-

playa en tomo al erotismo tomando como punto de
partida pinturas, obras literarias y piezas musica/,es.
De hecho creó lo que he llamado "un museo imaginario", la ''gran pinacoteca del universo". ¿El arte es la

ni en el provocar una curiosidad o una sorpresa

18

19

�mejor de las referencias de la existencia y de la
condición humana?
-El arte es una dimensión fundamental de
las civilizaciones. El arte nos permite enriquecer
todas las experiencias de la vida humana, entre éstas el amor. ¿Qué es lo que hacen don Rigoberto y doña Lucrecia en mi novela? Ellos
utilizan todas las manifestaciones del arte, pero
principalmente la pintura, porque es lo que más
les gusta, como una fuente de imágenes para
construir esa especie de teatro que es para ellos
la vida amorosa. Para mis personajes la vida
amorosa no es satisfacer un deseo o un instinto,
es una creación en el sentido artístico de la palabra: el establecimiento de unas formas para sublimar el amor con imaginación y fantasía.
-En un artículo de su autoría, publicado en El
País (domingo 21 de sej&gt;tiembre de 1997), titulado
"Caca de e/,efante ': explica cómo ya no existen criterios
objetivos que permitan calificar o descalificar una obra
de arte que, como las que observó en la pasada Bienal
de Venecia, carecen de ideas y de originalidad, además
de que el sistema artístico está manipulado, afirma,
por mafias de ga/,eristas. ¿Ocurre lo mismo con la literatura?
-En ese artículo me refería a lo que es la impostura de esa supuesta vanguardia que irrumpe con ciertas formas y que se presenta como
revolucionaria y renovadora. Pero no es nada

provocar una curiosidad, o una sorpresa, o una
indignación, eso no es un valor artístico. Es verdad que algunas obras provocaron todo eso porque rompieron un status quo, enfrentaron un
conformismo y hasta fueron rechazadas y combatidas, sin embargo, hoy prácticamente nada
es rechazado, todo es aceptado de antemano,
todo parece que es legítimo, lo cual es un camino peligrosísimo hacia la desaparición de los
valores. Creo por eso muy importante la necesidad de una crítica que sea capaz de establecer
fronteras.

-¿ Cómo separar la originalidad y el ta/,ento de
la ramplonería y el fraude?
-Con valores claros. Lo que ocurre es que
la presencia de factores puramente comerciales
ha llegado a controlar la vida del arte. Pero en
la literatura no ocurre eso todavía, afortunadamente. Todavía en la literatura hay unos valores
que permiten claramente diferenciar lo que es
una obra genuina. Se podrá decir, por ejemplo,
que Stephen King es un buen artesano pero
ningún crítico afirmaría que es un gran creador.
Este deslinde, que todavía puede hacerse en la
literatura, en el arte es casi imposible.

-¿La literatura supone, exige, la ¡,erfección?
-La literatura y todos los géneos artísticos
procuran la búsqueda de la perfección y la búsqueda de la obra maestra. La obligación de todo
escritor es escribir la obra maestra. Si un escritor
es modesto en sus ambiciones y en sus horizontes difícilmente logrará una obra maestra que
rompa los límites de lo humano y que permita
al autor hacer lo que sólo hacen los dioses: alcanzar la perfección. Puede parecer una locura
vanidosa pero está en Picasso, en Faulkner, que
trascendieron los límites de la condición humana.

de eso sino más bien una forma muy flagrante
de conformismo, una rutina que fue novedosa
hace 50 años pero que hoy en día ha dejado
por completo de ser realmente una visión de
lo nuevo. Están equivocados quienes creen que
el arte es ese gesto llamativo (como pintar sobre
caca de elefante, como lo hizo un artista inglés),
que puede ser muy bien aprovechado por la
publicidad para presentar la obra como rupturista, como algo que en realidad es una renuncia a la auténtica creatividad. La verdadera creatividad está en llegar a la perfección: construir
una obra maestra en la literatura, o la pintura,
o la música; ésa es la verdadera revolución. La
revolución artística no está en el gesto ni en el

-¿ Qué obra lo tiene más cerca de esa ambición?
-Es muy difícil. Todas las obras han sido
una aventura diferente. Algunas obras me han
costado más trabajo que otras, pero todas forman parte de esa gran aventura que es la vocación de escribir.

20

Dos poemas
Humberto Martínez

•
A ]01ge Can tú de la Garza en su sesenta rmiversario

I

II

Cambiar muchas veces de piel
debe s~ber sin duda un hombre
a quien otros soles su alma han quemado.
Las cigarras no pasan por esa época.
Y aun así cuántas casas habitadas
con el olvido de que somos marinos.
Y aun así cuántas anclas desperdiciadas
en ese mar que sólo calla tierra adentro
o mar adentro.
El silencio no atraviesa la costa,
estalla, anuncia que el lugar no queda,
no prospera en el sigiloso ambiente.
Y aun así un sepulcro permanece,
una roca brilla en el desvanecido río,
el que impide augurar el suceso
del grato sabor del whisky en el ocaso
o la impresionante voz del khan, Alí.
¿Cómo prever lo inverosímil, y el milagro
inmemorial que al mismo ocaso sostiene,

Llegar de nuevo al fondo del estanque
piedra arr~jada por el ni110
cubo que el anciano suelta
en la noria.
Refugio de inquietos recuerdos.
Viaje de regreso, de humilde sed.
Para saciar en cualquier arroyo
lejos de las tramposas esperanzas.
Piedras que viven más que el agua
aunque los cubos, que no las cogen,
las maltraten.
Son ancilas de nuestros pudores,
nuestros inaceptables reproches,
miedos, extravíos, experiencias.
Imposibles tardíamente reconocidos,
pero de nuestras más claras visiones
también, los asientos de luz, aunque sólo
por la ventana, aunque sólo de paso.

el alegre e iluminante Qawwali,
el raro y tardío regalo del viaje
insospechado a Islamabad?
Mas de tarde, o de madrugada, despertamos
repentinamente a la íntima
música del agua, de las palabras,
de sentirnos pasajeros, mudables,
caminantes y desechables,
como esas agostadas cáscaras de sierpes
en el desierto de su caudal.

21

�Para Eduardo Milán

Poemas

Washington Benavides

Alfonso Reyes Martínez

•

•
Sobre la contratapa de su libro
más reciente
Alegrial
una fotografía del poeta Eduardo Milán
subraya el trabajo de los años.
(Fotografía de Manuel Ferro).
El rostro semi-sonriente de Milán
-nacido por Rivera en el 52y sin los lentes que ordenaran sus miradas,
con el cabello totalmente blanco,
blancos la barba y el bigote
(no la florida barba de Carlomagno)
lo expone a la cruda luz del mundo.
No es aquel Eduardo de las fotografías
del 72;
lentes de gruesos aros,
la sonrisa entre amarga y socarrona.
Sueño reiterado de las muchachas
de su pueblo.
Aunque ese mismo muchacho apuesto
"con la procesión por dentro" sostenía
una dura batalla, que -parecíainacabable:
José, su padre, "la gran frente", estaba
preso
por tupamaro. También lo estaba
su esposa,
también Elena, hermana del poeta.
y su marido.
Eduardo estaba solo.
Combatido
"La procesión va por dentro"
por sus reflexiones.

(¿Debía estar, él también, en bartolina,
fotografiado y prontuariado como
subversivo,
la bota sobre su cuello?)
Eduardo tirado
por cuatro caballos fuertes, se deshacía
pensando y repensando su quehacer.
¿Llevar
a cabo un acto tipo bonzo en Saigón,
un acto kamikaze?

Alegrial
libro que ensambla en su intrigante
título
la Alegría del nacimiento de Alejandro;
de la familia (casi) recuperada, y su Queste
personal?
¿Su cruzada personal para la reconquista
del santo Grial?
Tal vez, Eduardo. Pero los sarracenos,
los beduinos
de azules pieles, los moros finos y tenaces,
a los que enfrentas desde tu infancia,
son las palabras.
"Temibles como banderas de los
ejércitos."
Las fieros enemigos, esas
amazonas, reinas de la Utopía,
y por lo tanto, invencibles.
Milán Damilano.

Bajo la luz del mediodía
por el camino de Auvers

Tarde sobre las calles
de piedra

La iglesia resplandece
entre los árboles y casas
vuelan las aves permanece la tierra
siento tus señales tus trazos
la fuerza en tu desolación
y tu hermosa locura me conmueve
Nada puedo decir decirme
ni llorar siquiera
al ver el desamparo
que ahora inunda mis ojos:
era la soledad tan amarga entonces
y el cuarto -mortaja de tu cuerpotan apagado y triste
con los muros heridos por tus sueños
¿Qué amabas dime por fin van Gogh?
¿Qué oscuro designio
presidió las estancias de tu vida?
Ici repose van Gogh
llenas las manos de óleos y de tierra
llenos los lienzos con tu vida
solos están los trigales de Auvers
y en medio tu voz que grita
el alfabeto de sus formas
para quebrar el silencio
en este rincón de Francia.

Los muros devuelven
los ecos del estruendo
de guerras y de júbilos
En los recodos de la tarde
brumosa y soñolienta
los reinos embrujados
las sombras medievales
las tabernas generosas:
los vinos y las viandas
las palabras y los sueños
Todo se organiza inusitado
se envuelve en el suspiro
de la entraña mineral:
cicatriz de las horas
en que el amor y el secreto
descorren los visillos de la imaginación.
Brugge, octubre de 1997

Auvers -sur- Oise, octubre de 1997

22

23

�Luna de piedra*
Margarita Cuéllar

•

La luna brillaba tan fuerte, que parecía
un sol visto a través de un filtro oscuro.
Rubem Fonseca, El cobrador

No

ACOSTUMBRO A APLillARME DE NADIE, MENOS DE

desconocidos, pero este día la luna brilla con
tal intensidad que una fuerza extraña me hace

No soy un hombre que ande en busca de
aventuras. El trabajo como administrador de
la Oficina Local de Correos absorbe todo mi
tiempo. Mi capacidad creativa se limita a buscar
mecanismos de control para abatir el ausentismo y los retardos de mis empleados; negociar
con autoridades estatales para conseguir unidades nuevas de reparto y disfrutar mis vacaciones anuales.

detener el auto. El viento golpea con furia mi
rostro. Una hilera de álamos que mueven sus
ramas a la orilla del río advierten en su golpeteo: "sigue tu camino, este boleto no te pertenece". Pero ya dije, la luna semeja un huevo partido por la mitad, su brillo es como el fondo de
los ojos del mismísimo demonio.

Los fines de semana los paso con Bárbara.
Ella mata con sus qjos de venado y su figura de
estampa renacentista los kilos de aburrimiento
que el tiempo acumula sobre mi calvicie de 46
años. A veces vamos al cine. Bárbara gusta de

Los hombres parecen no advertirme; uno
de ellos sostiene una lámpara mientras otro da
ligeros golpes a la batería de su automóvil con
unas pinzas, ~justa cables, maldice.
-Les pasaré corriente - advierto. Los tipos

nueva trova cubana, yo soy fanático del jazz y
los boleros.

se encogen de hombros. Los autos pasan por
la avenida como estrellas rodantes haciendo

Entramos a las primeras calles de Olinalá,
en las faldas de un cerro que parece no tener

más perceptible el chillido del viento. Al tercer
intento el auto enciende.

fin. Nadie da señales de percibir nuestra llegada. Tres mujeres con sendos vasos de whisky
charlan animadamente sentadas sobre un sofá
de terciopelo azul. Una nube de humo cubre
la entrada y envuelve los rostros, deformándolos. La penumbra da la impresión de que las
chicas -han cruzado sus altas piernas- tuvieran sólo un pedazo de cabeza, les faltara un
ojo o la nariz.

las cintas de terror, yo prefiero la intimidad del
cineclub. Oímos música: Bárbara disfruta la

-Celebramos un negocio -dice el más alto.
Su bigote se mueve como cola de ratón. Su compañero asiente con la cabeza.
-Vamos a Olinalá. Dan una fiesta en un
club privado.
-Diversión, amigo, es la clave de la vida. Si
quieres pasar un buen rato lo único que tienes
que hacer es seguirnos.

La música eleva su sonido metálico y se mez-

Titubeo un instante, pero la luna es un diamante brillando desde la basura de la madrugada.

cla con la niebla: imposible ver u oír con claridad. Uno de los hombres me dice:
-Es autoservicio. Estar aquí te da derecho
a alcohol y sexo. Aprovecha ahora o calla para
siempre.

* Texto que da título al libro que obtuvo el Premio Nacional de Cuento convocado por el Ayuntamiento de Campeche en 1997.

Las escenas no son nada que no exista en
otras fiestas. Aunque no acostumbro este tipo

24

de diversiones no me resultan extraíias. Más
bien me parecen frívolas, decadentes, no desde
el punto ele vista moral sino porque plantean
una perspectiva falsa de la existencia.
Alguien pone una copa en mi mano. Antes
de dirigirme a otras habitaciones, aturdido por
el humo y la música, miro de reojo a las chicas
del sofá; llevan escotes y sonríen como si el mun-

deshacerme de una vez por todas de esta atmúsfera, pero veo por el tragaluz un claro de luna
tan endiabladamente resplandeciente que doy
un sorbo lento y largo a la copa y avanzo, avanzo
entre pasillos, laberintos y escaleras de caracol.
En todas partes se advierte m,ts o menos lo mismo: hombres en edad de calvicie y papada; cuarentonas entregadas al placer ele varios pares ele
manos·' nii'ias de 18 aiios en egemido interminable sobre un par de piernas robustas y peludas.
En la última habitación, inadvertible casi,

do les perteneciera. Fuman y beben con la convicción de que el alcohol y el tabaco rejuvenecen el cuerpo y mueven los resortes ocultos del
corazón.

una pareja de enanos me detiene. La mt!jercita
viste una curiosa tanga Ooreada. El hombrecillo,
totalmente desnudo, da saltos ligeros y mueve
pies y cabeza al compás de la música. La luz no

En el centro de la siguiente pieza un cincuent(m de panza y nalgas prominentes baila con
un jovencito rnbio.
-Hola, soy bisexual; puedes decirme Madono -masculla sin soltar la cintura del chico.
Suena un ritmo afro y Madono mueve sus
descomunales nalgas de manera frenética. Al

es intensa pero puedo ver el tatuaje n~o de su
espalda: un barco sin tripulantes y una rosa de
los vientos. El tatuaje se extiende en forma ele
mar hacia sus nalgas y desaparece en su negro
y diminuto canal.

fondo dos chicas se intercalan caricias y más
alht un hombre corpulento succiona un pene

Las paredes están tapizadas con árboles. La
figura de un Batman de más de dos metros
contempla la acción desde el techo, orgulloso
de su verde intenso, del negro de su capa y del
azul cobalto de su rostro. A un lado de la pintura

enn~jecido, morado, a punto de explotar en
chispas luminosas.
Los cuadros son reiterativos, como extraídos
de una cinta porno de la peor calidad. Quiero

25

�hay nombres, firmas, símbolos, signos. La mujer

gas. El enano enciende el televisor y conecta la

me extiende un marcador rojo y escribo mi
nombre. El enano llena mi copa de vino. Me

videocasetera. En la pantalla dos hombres revisan un automóvil a la orilla de la carretera. Un

mira con aire de complicidad y estupidez. Entra
Madono.

auto se detiene. Se advierte la presencia del

El silbato cansado
Mario Anteo

•

viento en el movimiento de los álamos hacia el
fondo del río. La iluminación es difusa. Apenas

-¿No has visto mi foto en los periódicos?
-dice mientras me extiende unas hojas en
forma de acordeón.

se advierte el brillo de una lámpara de mano.
El hombre del bigotillo extrae un gato hidráulico de la cajuela, con él golpea una y otra vez

-Es mi obra más reciente. Soy el escritor
bisexual más importante del momento en todo
Olinalá. Mi primer libro, Que el mar abra sus puer-

la cabeza del recién llegado. Un cuerpo cae sobre los matorrales y es arrastrado hacia un arroyo cercano. Los hombres parecen discutir sobre

tas /Jara que entren los pájaros, fue un éxito editorial. Espero correr la misma suerte con Estampas
religi,osas en bodegón de manzanas.

el destino del cadáver. Regresan el bulto inerte
a la cajuela. La escena se desvanece en cámara
lenta con el paisaje de un auto en llamas; gigan-

-Tu presencia resulta altamente vomitable,
marrano, ¿por qué no regresas por donde apareciste, eh, panza de tinaco? -grita el enano-,
debes cargar por lo menos una tonelada de
mierda en la panza. Practica algún deporte en
vez de puñetearte con la poesía.

tescas lenguas de fuego atravesando el silencio
de la noche.
Quiero abandonar la habitación de los enanos, pero la ventana deja entrar la silueta de
una nube plateada que se desliza sobre la figura
de la luna desde la cima de Olinalá.

Sale Madono moviendo la flacidez de sus na!-

~J t~éi :1p oJ oc.oí o )1
, _______~!1

dre Mier. Entendía por Jualoco. Dicen que su
holgado uniforme, incluyendo el silbato y lacélebre gorra que le tapaba las orejas, se lo entre-

frenaban de inmediato para divertirse. Intentaban sobornarlo yJualoco se indignaba y hasta
amenazaba con encerrarlos en la cárcel. Enseguida sacaba del bolsillo su talonario de multas

gó la corporación en un remedio de ceremonia

y anotaba los datos del automovilista, sordo a

hacía un lustro. En cuanto a sus talonarios de
multas, auténticos ·a todas luces, fueron un
obsequio de las municipalidades, excepto Villa
de García, que se abstuvo de la costumbre de
ayudar aJualoco, en la medida de lo posible, a
cumplir su fantasía de ser un agente de tránsito.

las súplicas del infractor que gozaba de lo lindo
y que en casa mostraría orgullosamente la papeleta.
Medio Monterrey lo recuerda. Alguna vez
la Cruz Roja solicitó sus servicios para custodiar
una peregrinación a la Villa de Guadalupe y

Cuando los conductores abusaban de la
velocidad, Jualoco se aproximaba peligrosamente entre los autos y alzando el brazo con la
mano extendida, serio y erguido como una tabla, silbaba a todo pulmón. Los transgresores

Prepa 1 ablandó tensiones políticas, aprovechándolo en los mítines. El Día del Trabajo
desfilaba con la corporación, lo mismo que cualquier agente, y todo mundo lo aplaudía mientras, elegante y marcial, caminaba en línea con

SE LE VEÍA A DIARIO EN EL CRUCERO DE]UÁREZ Y PA-

Librería Universitaria
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26

@"

~

Enciclopedias

Novedades

27

�los suyos. Vivía en la terminal de autobuses, en

Aquel 24 de julio desalojó el autobús con

tembeleque silba tazo de Cantú. Enseguida una

el asiento posterior de un Anáhuac de primera
clase que le facilitaron a cambio de sus servicios.

suma renuencia. Ceboso y despeinado, se dirigió a su crucero, sin responder chanzas ni manosear la gorra. Hay razones para suponer que
entonces tenía miedo. Un obsesivo parpadeo

lluvia repentina que enloquece al semáforo, y
Chaigrer. Gente, claxons, más gente, dos patrullas, ojos de pescado en las ventanas de los

Sólo un problema aquejaba a Jualoco: el
Chaigrer. A diario se le veía por el centro,

más, tarde la ambulancia que viene por el

arrastrando una gigantesca plataforma de
madera, adornada con viejas escobas enhiestas

mientras se volvía aquí y allá y los autos zum-

camiones sitiados. Hecho una sopa, desplu-

baban a su lado, delataba la incomodidad. En

en las esquinas, al frente un par de rehiletes

las calles ya no se encontraba como pez en el

tricolores, y en la retaguardia, salvajemente cla-

agua y ahora descubría que los autos podían
lastimarlo.

mado, Can tú busca a J ualoco para que lo ayude
a capotear el caos. Se vuelve aquí y allá sin encontrarlo, mientras un carterista huye a toda

veteada, una pata de venado. Obvio que el Chaigrer era otra monedita del folclor, y en cuanto
a sabor latino, nadie lo superaba en los cambios
de embrague, especialmente la "tercera", cuando a punto de arrancar al frente del armatoste,
con la boca fruncida pujaba una nota aguda y
echaba a correr tirando de un mecate su lanchón de roles.
He aquí el par de regiomontanos, discutiendo un mediodía de agosto, en Juárez y Padre
Mier.Jualoco quiere multar al Chaigrer por rebasar a setenta kilómetros por hora. Jualoco
muestra la serena actitud de quien no se impresiona fácilmente, y el Chaigrer dice que en Mon-

carrera de una señora que se dcsgaíta pidiendo

El oficial Can tú era el coreógrafo del crucero

auxilio. Mar de hojalata mc~ada, vendedores,

de Padre Mier y Juárez. Cuando se aburría de
"morder", se distraía con Jualoco, encandilán-

boleros, secretarias asomadas a la ventana de
un banco.

dolo con futuros galones, medallas, ascensos.
Pero esta vezJualoco le pidió permiso para subir

¡Qué rayos le sucedía! Fue una sensación
completamente desconocida, una incomodi-

a la acera y manejar el semáforo. Can tú le respondió que "mañana" y, notando el rostro preo-

dad que sin embargo reconoció placentera al
fondo. Era agradable ese cn!jido en su cerebro,
como desperezarse al alba. Sintió resquebra-

cupado de Jualoco, le prometió un ascenso a
capitán, "hasta tendrás patrulla", lo animó. Sin
responder, Jualoco dio media vuelta y detuvo
al primer conductor que encontró.
A las diez apareció el Chaigrer, desgreñado y
sudoroso, arrastrando su armatoste y compla-

terrey el tiempo es oro y que necesita llegar a
tiempo a su trabajo. Claro que Jualoco no se

ciendo a la gente que lo animaba para que ejecutara su famosa "vuelta bandida". AJualoco lo indignaba la falta de respeto, ¡frente a sus narices,
ignorándolo soberanamente, el Chaigrer monta-

intimida, y estiran y aflojan, girando en la órbita
compartida.
La verdad es que la constante lucha en el
Chaigrer desgastó aJualoco, quien comenzó a
perder su estilo latino. Se le caía el silbato de la
boca y ya no ofrecía la escena de sacarse lago-

ba su espectáculo! Riendo a su lado y aprobando el circo, Can tú no parecía ofendido. El Chai-

rra, rascarse la cabeza y encasquetarse de nuevo
la gorra hasta las orejas. Los rugientes motores
comenzaron a fastidiarlo. Claro que él no comprendió la causa del malestar, por qué despertaba por las mañanas sin la urgencia de salir de
inmediato a los caminos. Legañoso se asomaba
a una ventana del autobús donde vivía, y divisaba la garita a la salida de la terminal, y volvía

quiso multarlo por no utilizar mofle, pero la concurrencia, incluso Can tú, salieron en defensa del
Chaigrer, yJualoco se retiró enojado.
Se recargó en un poste de luz, y con la gorra
en la mano pasó el antebrazo por la frente bañada en sudor. Detrás de sus párpados, en la
oscuridad del cerebro, hubo fogonazos y cacareos, su cabeza estaba por estallar. Fue a la escali-

a recostarse y se dormía, hasta que el sol lo despertaba, y haciendo acopio de energías, recordando sus deberes, se uniformaba y salía al trabajo, pero ya sin las ansias del vicio y disgustado
del hormiguero humano.

nata de Sears y se sentó en un escalón. Descubrió entonces el morboso placer de inmovilizarse, el cuello, los brazos, las piernas, todo su
cuerpo de piedra. ¡Al cuerno con los autos! A
través de un cristal vio al Chaigrer que solazaba

grer asía una palanca de embrague fantasma y
rugía cual poderoso motor. Jualoco se hartó y_

28

jarse un muro en su cabeza, desplomarse una
montaña allende sus adentros. Luego entró la
luz en su memoria como una descarga eléctrica,
pujando se reacomodaron sus recuerdos, y entonces, ojos azorados y la boca abierta, descubrió _que incluso él tuvo infancia.

a sus admiradores convirtiendo en "patín del
diablo" su balsón rodante.

Fue así como clareó en su mente la imagen
de una madre puta y pervertida, y no intentó
borrarla, más bien se entregó a la nostalgia,
pues jamás había disfrutado nostalgia alguna.
Sintiendo el oleaje de su respiración, despejando la herrumbre de su cabeza, fue desvelando
su cordura sin mover un dedo.

Luego, para esfumar al Chaigrer, se volvió a
la calle Juárez, donde se cocinaba el embotellamiento del mediodía. Ya no existía el Chaigrer pues ya no lo veía. A lo lejos, vanidosa y
pulcra, la torre de la iglesia del Roble se lavaba
las manos, indiferente al escándalo de autos varados a pleno sol. Mientras tanto, por primera
vez a J ua\oco le dolió la cabeza; una álgida pul-

Dejó el escalón y se fue al río. ¡Qué atraco!
Le habían robado su nombre pero ahora lo recordaba. Se llamaba Juan Garza Martínez y no
era ningún payaso. No quería ser un héroe ni

sión en sus sienes lo fue embotando, apagando.
Muchos habían visto ovnis en el Cerro de la Silla, nadie aJualoco cansado o haciéndose el remolón en su trabajo. Ahora bastaba escucharlo,
cuando alguien le pedía alguna dirección, para
advertir la mengua de su poder.
Entonces comenzó el verdadero circo vial.
Tumbado en su escalón, Jualoco no movería
un dedo durante la cadena de fatales sucesos
que, lo mismo que una bola de nieve rodando

le interesaba aliviar el tráfico. ¡Tanto loco de
prisa rumbo a ningún lado! Que se las arreglaran sin él. Se desnudó junto al lecho del río, hizo un lío con el uniforme e iba a arrojarlo al
agua, pero entonces ¿qué sería de él sin su trabajo en el crucero? Se vio desalojado de su casa
en la terminal de autobuses, mendigando por
las calles. Fue así que, atrapado en la realidad,
con soberana lucidez descubrió la crueldad de

cuesta abajo, devinieron cual comedia imposible. Un auto distraído embiste al Chaigrer que
va a dar con su delirio a la acera. Gritos y el

los hombres. Bienvenido.

29

�Las mariposas
no siempre son libres
Ramiro Garza

cismo. Es la aldea provinciana, el seminario, la vocación sacerdotal frustrada y el descubrimiento intenso de la poesía. Lucha de la carne y de su conciencia
sensual, que no lo abandonará jamás. Itinerario de
un espíritu que se debate entre la santidad y el pecado. Oscilación que se manifiesta en sus textos, y
que se resolvería de manera sumamente afortunada
en imágenes y metáforas de singular factura. López
Velarde es el arranque de una poesía distinta, más
hacia adentro, que rompe los esquemas de lo declamatorio, de la imagen preciosista afrancesada y que
plantea, a pesar de los acontecimientos sociales, una
aventura poética personal, lejos de influencias en
boga a principios de siglo. El poema titulado "Mi
prima Águeda" marca el camino de una nueva estética en que no solamente cuenta la estructura, el
ritmo, el verso libre del poema en sí, sino la aplicación maliciosa de los sentidos en todas direcciones. Por un lado lo auditivo, cuando nos describe el
vestido de Águeda; el visual, en la descripción del
rostro, "ojos verdes, mejillas rubicundas" y el táctil
cuando dice que "le causaba calosfríos ignotos". Además de presentarnos la imagen como un cuadro
impresionista en los cuatro últimos versos del
poema:

López Velarde
o la persistencia
de la palabra
Armando Joel Dávila
I

EN LA DIMENSIÓN DE LA MEMORIA SE EMBRIAGAN LAS
palabras a fuerza de repetirse. López Velarde es "la
raíz venenosa que germina a veces con razón y otras
por intuición. Recordamos con ecos intermitentes
y circulares sus ritmos y sus·encabalgamientos sorpresivos de.palabras, los extraños giros que magnetizan los opuestos del idioma, que lo retuercen con
el síntoma clarísimo de encontrar su sentido exacto.
Su pasión por las palabras lo llevó a indagar en su
interior, ese mundo de oscuridades, de dudas y de
miedos por el que muy pocos se aventuran, porque
el viaje se sabe doloroso y dificil. Y su conocimiento
se torna como la tragedia de· Edipo al investigar su
pasado. De su aventura inicial de la provincia, en
que se van dibujando nítidamente sus obsesiones
por las mujeres, desde la fantasmal Fuensanta, identificada con la limpieza espiritual de su natal Jerez,
a la Margarita Quíjano de la capital. Trayecto que lo
aqueja y lo atrae, porque su búsqueda del amor se
confunde con la muerte y se sustenta en el catoli-

Águeda era
(luto, pupilas verdes y mejillas
rubicundas) un cesto policromo
de manzanas y uvas
en el ébano de un armario añoso.

II
La aparición en la colección Entre voces, patrocinada
por el Fondo de Cultura Económica, de la poesía
de López Velarde en la voz de Guillermo Sheridan,
suscita un acercamiento a su obra. Es una interpretación antisolemne y más bien conversacional que

30

No FUE UN HOMBRE, FUE UNA ÉPOCA. No FUE UN MÚSICO,
fue un manantial. Agustín Lara no pretendió la
inmortalidad, la inmortalidad lo atrapó entre
caprichos, ambiciones, amores y noches de ronda
que se volvían melodías de naturalidad arrolladora.
Sus manos - "alas quebradas crucificadas bajo
tus pies"- tocaron lo mismo la piel enamorada de
la mtuer en turno que centenares de canciones que
no se sabían populares, sólo eran emocionadas quejas de amor.
No fue un hombre, fue un estilo. Desde niño retó a la vida, desafió reglas de comportamiento, creó
para sí mismo audacias agresivas o deliran temen te
cursis, pero de efectos inmediatos en la multitud.
En las letras de más de setecientas canciones está
una bizarra autobiografia que comienza con "Imposible" y acaba con "Te vendes". Su vitalidad musical
estremeció pianolas, pianos, tríos, orquestas, coros
y hasta sinfónicas.
Como nació con "alma de pirata" no lo arredraron las batallas en alta mar o en baja tierra. Desde
los ríncones sombríos y alcohólicos de un burdel
hasta el escenario casi litúrgico de Bellas Artes, Lara
nunca perdió la compostura.
Genial y geniudo. Simpático y patético. Pa1isino
yjarocho. Elegante y vulgar. En suma: la contradicción, la paradoja, el símbolo. Quien presuma de
haber escapado de sus tonadas es pretencioso o frustrado, o ... sordo.
Lara fue para mí de pronto una frustración, una
rabia. En cierta ocasión logré colarme a los Estudios
Churubusco, en México, persiguiendo a Pedro Vargas para grabarle una entrevista y enviarla a la XEH,
en Monterrey. Cuando entré a la sala de maquillaje
estaba el tenor y, a un lado suyo, Agustín.
Creyendo hacer la entrevista del año a los dos
populares artistas, saludé a don Pedro y le pregunté
a Lara: "Maestro, ¿me concede una entrevista para
mi programa? Agustín hizo una mueca de desprecio
y me soltó unas frases más agrias que su cara: "Ni lo
piense usted. Le doy una entrevista y luego la llenan
de anuncios de jabón en la radio ... Por favor, no
me quite el tiempo".
Pedro Vargas, apenado, le reclamó: "Compadre,
no seas méndigo, este muchacho viene desde Mon-

nos otorga un tono de mesura y de registros graves.
Coincide de alguna manera con el concepto que
López Velarde proponía en su estética, en "La derrota de la palabra" y en "La suave patria". Por eso
la selección de los textos efectuada nos presenta la
idea de un López Velarde inmediato, aprehensible
y sopesado por el tiempo. También revalorado, menos nacionalista y más íntimo. Las tres prosas poéticas que aparecen en el disco compacto descubren a
los no iniciados la faceta de un López Velarde más
directo, ocupado de las cosas cotidianas, pero no
por eso menos profundas y capitales, de sus m¡\s caras intuiciones. Los textos: "Mi pecado", "Noviembre" y "El bailarín" ponen de manifiesto a un López
Velarde prosista de primera línea en lengua española, no tan conocido entre la mayoría de los lectores. Hay en su obra otros textos que habría que
considerar como antologables para documentar y
develar algunos de los poemas herméticos y no degustados por sus implicaciones autobiográficas.
Sheridan ha publicado dos libros en los últimos
años donde escudriña con ojo invasor e hipotético
cada uno de los aspectos de la vida del poeta zacatecano. Bucea con avidez en las zonas oscuras de su
vida y nos hace partícipes de su emoción y de sus
hallazgos. Señala detalles, supuestos, entrevistas
reales, documentadas y define con pasión cuáles
eran los resortes que guiaban el quehacer y la conciencia del poeta. Escuchar en su voz esta colección
de poemas adquiere un doble valor: la mesura de
su voz y el conocimiento cabal de la obra del poeta.

31

�Suma general de una bohemia trasnochada y decadente, su vida osciló entre la semioscuridad de su
espíritu distinto y la luz de su máscara popular.
Las mariposas no siempre son libres, pero la que
él amo profunda y únicamente dicen que ronda cada año para posarse sobre su tumba, en donde sus
manos ya no podrán atraparla jamás.

Sonoridad de Hierro
Minerva Margarita Villarreal
1992, JUNTO A LOS POETAS ESPAÑOLES ANTONIO
Colinas y Antonio Carvajal, vino a México José Hierro (Madrid, 1922), uno de los poetas más interesantes que ha dado España, y cuyos primeros libros se
sitúan en lo que se conoce como el segundo momento literario de la posguerra.
Vinieron como parte de los eventos que festejaban el quinto centenario del descubrimiento, que,
en su momento, tantas críticas desató. Creo que en
los terrenos del arte se borran las fronteras, pues
como bien esc1ibió Emily Dickinson: los Hijos de la
Fama que nunca mueren y tan rara vez nacen, son
difícil de asirlos fuera de su particular contexto vital. Y da un enorme placer contar entre nosotros
con escritores que siempre, como buenos labradores
del alma, siembran algo en uno. Ésas son las consecuencias positivas de la conmemoración de un hecho así. El español es el lenguaje felizmente heredado que nos hermana.
José Hierro, con el resto de los poetas, leyó en
un auditorio de la Universidad Iberoamericana. Los
presentó el escritor Hugo Gola, a quien debemos la
hermosa revista Poética1 y las ediciones, igual de impecables, de grandes poetas. Algo que no dejó de
impresionarme de la lectura de Hierro fue la claridad de su voz. Destacó la sonoridad que penetraba
como un cauce en nuestros oídos, para cimbramos.
Pocos poetas tienen la virtud de ser buenos lectores
en público de sus propios trabajos. José Hierro se
equipara a los poetas de la antigüedad, que nacieron
para cantar sus escritos, alejados del ruido del trajín
editorial que hoy nos acompaña y que no deja de
opacar la comunicación oral que debe ser también
la poesía.
Y Hierro no solamente es claro a la hora de leer
su propia obra. Escribe José Olivio Jiménez, uno de
EN

terrey, no le puedes hacer este desaire". Agustín Lara
me vio de arriba a abajo y, levantándose del sillón
de maquillaje, se fue sin decir palabra.
"Discúlpelo, discúlpelo, joven ... mi compadre
anda de malas ... " Después de esta aclaración, Pedro
Vargas me concedió una inolvidable entrevista que
aún conservo.
Meses después me crucé con él en los pasillos de
la XEW y me atreví a detenerlo para decirle: "Maestro, aunquf no me haya concedido la entrevista, reciba saludos del público de Monterrey". Su reacción
fue tan inesperada como su berrinche anterior. Se
deshizo en elogios para la gente regia, recordó que
había venido a cantar para la XET varias veces y terminó diciendo: "No es de caballeros lo que hice con
usted aquel día, pero hubiera hecho usted la peor
de sus entrevistas con el mejor de mis enojos. Le
ruego me disculpe".
No había nada de que disculparse. En 1953 era
yo un chamaco entrometido y nada más. Cuando lo
saludé por última vez, en un camerino del cabaret
Capri, me dijo sonriente: "Búsquerr~e otro día para
su entrevista. Si no nos encontramos pronto pregunte lo que quiera a mis canciones. Ellas saben más
que yo de lo que quiere el publico".
No lo volví a ver jamás, pero a veces sigo su consejo y me convenzo de que Lara nunca agotará su
capacidad de responder. Con sus manos en el teclado, el cigarro en la boca y su gesto de arrabalero soñador y elegante, cualquier pregunta que la emoción intente hacer encuentra una respuesta en sus
canciones.

32

Nos esperaban en la iglesia. "Mujer te doy". Bajamos
las gradas del altar. El armonio sonaba.
Yun violín que rizaba su melodía empalagosa.
Y el mar estaba allí. Olvidado y apetecido
tanto tiempo. Allí estaba. Azul y prodigioso.
Y ella y yo solos, con harapos de sol y de humedad.
"¿Dónde, dónde la noche aquella, la de ayer.. .?",
preguntábamos
al subir a la casa, abrir la puerta, oír al niiio que salía
con su poco de sombra con estrellas,
su agua de luces navegantes,
sus cerezas de fuego. Y yo puse mis labios
una vez más en la mejilla de ella. Besé hondamente.
Los gusanos labraron tercamente su piel. Al retirarme
lo vi. Qué importa, corazón. La música encendida,
y nosotros girando. No: inmóviles. El dliz de una flor
gris que giraba en torno vertiginosa.
Dónde la noche, dónde el mar azul, las hojas de la lluvia.
Los ni11os -quiénes son, que hace un instan te
no estaban-, los ni11os aplaudieron, muertos de risa:
"Qué ridículos, papá, mamá". "A la cama", les dije
con ira y pena. Silencio. Yo besé
la frente de ella, los ojos con arrugas
cada vez más profundas. Dónde la noche aquella,
en qué lugar del universo se halla. "Has sido duro
con los ni11os". Abrí la habitación de los peque,-1os,
volaron pétalos de lluvia. Ellos estaban afeitfodose.
Ellas salían con sus trajes de novia. Se marcharon
los niiios -¿por qué digo los ni11os?- con su amor,
con sus noches de estrellas, con sus mares azules,
con sus remordimientos, con sus cuchillos de buscar
pureza
bajo la carne. Dónde, dónde la noche aquella,
dónde el mar... Qué ridículo todo: este momento
detenido,
este disco que gira y gira en el silencio,

los más distinguidos estudiosos de la poesía española e hispanoamericana, que además, en Hierro
"podemos testimoniar la apreciable virtud de su estilo expositivo, en busca siempre de la mayor exactitud
en sus formulaciones: su pulcro didactismo, en una
palabra".* Y este gesto de claridad, al parecer, inherente a su persona, lo llevó a denominar su propia
poética, a dividirla en reportajes y alucinaciones. Así,
José Hierro es el puente entre su generación, donde
podemos ubic~r también a Bias de Otero y Gabriel
Celaya, y la generación poética del 70 en España
conocida como: los novísimos. Pues incorpora una
serie de elementos a la poesía que caracterizarán la
literatura de e~ta más reciente promoción.
Por la poesía de José Hierro atraviesa la manifiesta alegría del llamado compromiso de la poesía
social, después la melancolía que arraiga en las profundidades del ser, hasta llegar a "un despliegue de
tensiones reflexivas y críticas" que serán características de los novísimos, como el cul turalismo y el pensamiento metapoético. Sin embargo, hay un rasgo
de su poética, el trabajar en pos del instante eterno,
que lo acerca a uno de los más grandes poetas españoles de este siglo, a Luis Rosales, quien nos dictó
la cotidianeidad del amor en los momentos en que
pareciera que éste escapa, adentrándonos en esa magia viva que es el fruto de la luz que hiere. Introduciré un poema de José Hierro que ilustra este presente inagotable:
Ac:1•:LERANllO

Aquí, en este momento, termina todo,
se detiene la vida. Han florecido luces amarillas
a nuestros pies, no sé si estrellas. Silenciosa
cae la lluvia sobre el amor, sobre el remordimiento.
Nos besamos en carne viva. Bendita lluvia
en la noche,jadeando en la hierba,
trayendo en hilos aroma de las nubes,
poniendo en nuestra carne su dentadura fresca.
Y el mar sonaba. Tal vez fuera su espectro.
Porque eran miles de kilómetros
los que nos separaban de las olas.
Y lo peor: miles de días pasados y futuros nos separaban.
Descendían en la sombra de las escaleras.
Dios sabe a dónde conducían. Qué más daba. "Ya es hora
-dije yo-, ya es hora de volver a tu casa".
Ya es hora. En el portal, "Espera", me dijo. Regresó
vestida de otro modo, con flores en el pelo.

consumida su música ...

Dijo hágase y la palabra
fue con Huidobro
Graciela Solazar
SIEMPRE VALDRÁ LA PENA UN VIAJE EN PARACAÍDAS CON

Vicente Huidobro. Para descubrimos de nuevo,
bastará ir desde el todo celestial a las profundidades
del océano, y nadar en las alturas o sobrevolar los
astros junto a los peces.
Altazores de Huidobro lo que el universo es de
algún todopoderoso; así como la palabra, es de aquél
que nombrará a toda costa porque desea nombrar.
Cuando nace Altazor -depositario de su propia

*José Hierro, Antología poética. Selección y prólogo de José
OlivioJiménez. Madrid, Alianza Ed., 1990.

33

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Una consecuencia -también inesperada,
supongo- fue la elaboración de un vasto cam-

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po de expresiones e interpretaciones que debían ser, en el lenguaje angloestadounidense,
"políticamente correctas". Esto llegó a constituir una especie de pesadilla para los políticos,
porque cualquier expresión de descripción de
la realidad que supusiera alguna forma de discriminación era tachada de no neutral. Así, se

facultad creadora-, desplaza irrel!lediablemente al
autor que le dio vida, con la seguridad y autosuficiencia de quien se sabe elegido para siempre: "Nací
a los treinta y tres años, el día de la muerte de Cristo".
De ahí en adelante el timonel de la aventura es
Altazor, de quien oímos ''Y ahora mi paracaídas cae
de sueño en sueño por los espacios de la muerte".
·En el descenso aprende de boca del creador los secretos del origen, y asume su poder para crear. "De
cada gota del sudor de mi frente hice nacer astros,
que os dejo la tarea de bautizar como a botellas de
vino".
Altazor es heredero e instrumento de creación,
hijo y amante de la poesía que alegorizada en la
"Virgen sin mancha de tinta humana", lo acompaña
en su paracaídas. Se reconoce hombre, poeta y mago
capaz de cambiar con una palara el rumbo de la
eternidad, "en un parasubidas maravilloso"; ya no
cae, asciende.
No obstan te la creación cobrará siempre su cuota
de dolor y aquí no importan los motivos ni la intensidad, sino que abruptamente "Hemos saltado del
vientre de nuestra madre o del borde de una estrella
y vamos cayendo"; tampoco importa mucho a dónde, pero sí ese doler constante que espera dar a luz:
"Soy trágico como los versos que punzan en las sienes
y no pueden salir".

La alternancia de altibajos muestra un creador a
ratos imperativo y sentencioso: "Señor Dios si tú existes es a mí a quien lo debes", asimismo desquebrajado ·por el dolor que según él es lo único eterno:
"Nostalgia de ser barro y piedra o Dios/ Vértigo de
la nada cayendo de sombra en sombra/ Inutilidad
de los esfuerzos fragilidad del sueño".
En un intento de definir poesía, Huidobro señaló
que la precisión de ella no consiste en denominar
las cosas sino en no alejarse del alba. Desde luego,
cada quien interpretará la suya dependiendo de
cómo y a qué hora le amanezca; para otros quizá no
llegue, aun cuando "Hay vocablos que tienen fuego
de rayos/ Y que incendian donde caen". ¿Tendrá
esto que ver con el castigo a Prometeo?
Los siete cantos de Altazor nos llevan irremisiblemente al Génesis más antiguo que conocemos.
Esta relación coincide con el genio recóndito que
Huidobro dijo existe en las palabras, ese pasado mágico que el poeta descubre al volver siempre a la
fuente. Y la advertencia para los lectores que se
acerquen a ella, es que también alcanzarán de ese
Fiat Lux que permanece clavado en la lengua del
poeta. No habrá límites.

llegó al extremo de no poder decir que los orien-

El reencantamiento del mundo

tales (coreanos, camboyanos y vietnamitas)
mostraban mejores promedios de calificación

UNOS DE LOS PADRES FUNDADORES DE LA SOCIOLOGÍA,

en ciencias exactas porque ello suponía una dis-

Max Weber, propuso el desencantamiento del mun-

criminación. Al revés, tambi~n, no podía conde-

do, como una operación absolutamente necesaria para esa ciencia, en un momento en que las

narse una cierta práctica: si la mayoría de los
árabes residentes en Francia maltratan a sus mu-

ciencias sociales estaban sujetas al poder imperante y con dificultades para separarse de mitos

jeres más que los demás, debe justificárseles o

y leyendas. En suma, era una sociología ligada

deciendo a los dictámenes de su cultura y sus
valores; mucho menos debe de identificárselos

dejar que continúen así porque ellos están obe-

a intereses específicos de grupos selectos, más
a imponer que a explicar. Se trataba, entonces,

como grupo en cualquier discurso, de manera
que debemos de hablar de ellos en términos

de desligar a la sociología de ese lastre de seres

de expresiones vagas o generales, lo cual hace

sobrenaturales que no la dejaban avanzar. La

anodino o inoperante el contenido de lo dicho.

operación era importante porque intentaba dar
claridad a la construcción del conocimiento so-

En los últimos años, algunos sociólogos han
estado proponiendo un reencantarniento del mun-

cial, al mismo tiempo que otorgar credibilidad
cosas que hacemos los seres humanos, concluyó

do, como una necesidad de eliminar la creencia
en una neutralidad ficticia. Se trata, ahora, no
de reintroducir los viejos fantasmas, sino de afir-

en un acto totalmente diferente y quizás hasta

mar progresivamente un papel activo de las

opuesto a las intenciones de Weber: una sociología aparentemente inocente, "científica", sin

ciencias sociales en la construcción de un mun-

destinada a justificar que a actuar, más dispuesta

al resultado. El desenlace, como muchas de las

do más humano y, por lo tanto, mejor que éste.
El pensamiento políticamente correcto que
ha invadido el quehacer intelectual estadouni-

valores que proponer o defender, sin compromisos con ningún acto humano.

34

35

�tención
flotante

dense, que en su momento fue un progreso sig-

tico, inmutable. Se trata ahora de aportar con

nificativo para la eliminación de diferencias que

lo poco que conocemos a un mundo que será

supusieran ventajas o privilegios para ciertos

cambiante y dinámico, donde la mejoría de hoy

grupos, ha quedado en algunos momentos atra-

será sólo el recuerdo del mañana.

pado en la contradicción de un relativismo que

Una de las cosas que las ciencias sociales

hace desvanecer la idea de valores preminentes

arrastran es la referencia a los clásicos -Platón

o superiores, dejando en ocasiones la idea de

y Aristóteles no son las peores- para intentar

· que todo es similar, que todo da igual.

explicar el mundo y actuar en consecuencia.

Debemos iniciar un profundo debate sobre

El mundo social sería una interminable repe-

la verdadera vocación de la ciencias sociales: no

tición de la vieja y primitiva escena, sin que el

pueden ser sólo una forma de descripción del

progreso de la sociología pudiese aportar algo

mundo, sino también una reflexión sobre lo

de manera especial. Los científicos sociales re-

que la sociedad es y ha llegado a ser como resul-

cibimos aquí las burlas de los colegas de otros

tado de las propias acciones humanas.

campos, que no alcanzan a comprender por

Es preciso una propuesta de transformación

qué es preciso comenzar con Platón cuando se

en función de mundos deseables y posibles que,

quiere decir algo del mundo actual.

también, sin duda, responderán a valores, pero

Debemos repensar la ciencia social con esta

que serán el fruto del esfuerzo deliberado y con-

nueva perspectiva: qué aportes podemos hacer

cien te de quienes están dispuestos a llevar a

y hacia dónde podemos sensatamente orientar-

cabo tales actos. La contribución de las ciencias

nos. En una época cuando algunas personas

sociales será ahora la de proporcionar panora-

tienen la sensación de haber perdido el rumbo,

mas de mundos posibles realistas, no utópicos.

los aportes de los científicos sociales deberían

Las utopías tenían dos defectos: que partían del

ser cruciales para ayudar, si es posible, a que

desconocimiento o de una visión idealizada del

los seres humanos puedan tomar conciencia de
sus posibilidades reales.

mundo real y que proponían un mundo está-

36

criterios empleados en su clasificación. Así como en
el teatro dos máscaras de rasgos opuestos representan a la tragedia y la comedia, en la historia de las
enfermedades afectivas la melancolía y la manía ocupan los extremos de un amplio espectro ele tonalidades afectivas donde las múltiples variantes de la depresión, la tristeza, la alegría, el júbilo, la exaltación
y la euforia quedarían incluidas junto a muchas otras
manifestaciones psicopatológicas de los afectos, el
humor y el estado de ánimo. El trastorno maniacodepresivo (con sus variedades clínicas descritas en
el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos rnentales DSM-JV), que cubre estados de falta de interés
y placer hasta el estado de ánimo "anonnal y persisten temen te elevado, expansivo o irritable", representa la expresión clínica emblemática del círculo
total de la vida afectiva (ciclotimia), aunque no siempre se presenta en la modalidad clínica mixta y bipolar (locura circular o de doble forma). Con mayor
frecuencia se observa la forma unipolar con intensidad, frecuencia y duración variable para cada paciente. Estos trastornos parecen tener un carácter
familiar (afectan a varios miembros de una misma
familia en diferentes generaciones), corresponden
a una alteración bioquímica de los neurotransmisores cerebr.ales y frecuentemente ponen en riesgo
la vida de quienes los padecen. Pueden presentarse
una sola vez o tener un carácter recurrente y en
cuanto a su intensidad pueden ir de la hipomanía a
la hipermanía, y de la depresión leve a la media o
profunda. El pronóstico depende del patrón predominante en su evolución particular, de su duración
episódica y de la intensidad sintomática. La tipología
clínica es la resultante de una combinación de estas
variables. En el trastorno depresivo mayor el riesgo
suicida es elevado. Veamos un caso.
Hace tres meses me llamó de un estado vecino
un exalumno -psicólogo clínico- pidiéndome
una consulta urgente. Por el tono de su voz advertí

Melancolía y reclusión
¿CUÁNDO SE DEBE INTERNAR A UN PACIENTE PSIQUIÁTRICO?

La respuesta parece muy simple: cuando amenaza
quitarse la vida o cuando amenaza la vida de los demás. En el primer caso (ideación suicida) están los
pacientes depresivos; en el segundo caso (ideación
delirante homicida) está una amplia gama de pacientes esquizoparanoides. Actualmente muchos de
e'stos pacientes viven con sus familias y asisten a su
trabajo gncias a los psicofármacos que toman bajo
control médico, sin embargo, a veces los dejan de
tomar o los toman en dosis insuficientes y el riesgo
suicida u homicida se conviérte en una urgencia psiquiátrica que exige la hospitalización del enfermo.
Internar o no internar es el dilema del que depende
una o más vidas humanas. La decisión oportuna evita
complicaciones innecesarias al paciente y muchas
calamidades a la familia y al propio psiquiatra. En
este artículo cumpliré la promesa de tratar el tema
de los desórdenes afectivos, pero hablaré también
de una experiencia reciente de supervisión de un
caso de suicidio consumado y finalmente daré a conocer la valiosa opinión de un célebre filósofo francés y un renombrado escritor norteamericano (ambos pacientes psiquiátricos) acerca de su propia
experiencia de hospitalización.
Los trastornos de la afectividad han recibido
diferentes nombres de acuerdo con la época y los

37

�que se hallaba profundamente consternado y pronto
supe la razón: se le había suicidado un paciente.
Era un caso de depresión mayor y se culpaba de no
haberlo hospitalizado oportunamente confiando en
la acción benéfica de la medicación antidepresiva
prescrita previamente por un médico internista. El
paciente era un sujeto soltero de 40 años, que vivía
solo porque había perdido recientemente a su madre, homosexual, con logros considerables en su vida laboral y parecía haber desarrollado una consistente alianza terapéutica que culminó fatalmente.
La preocupación del psicólogo había alcanzado su
máxima expresión cuando un hermano del paciente
suicida -también aquejado por una depresión severa- le pidió ser atendido por él, sabiendo de la
buena relación que había establecido con su hermano muerto. Abrumado por esta solicitud de tratamiento refirió al paciente (hermano) con un psiquiatra. El grave sentimiento de culpa y fracaso
habían paralizado momentáneamente al joven
colega, me consultaba para aliviar su malestar psíquico y para pedirme literatura relacionada con el
tema del suicidio y la prevención de los intentos
suicidas.
En sucesivos encuentros le fui proporcionando
los títulos que tenía a mi alcance sobre la ciencia

38

que estudia esta desconcertante conducta humana:
la suicidología; y lo que a él le importaba particularmente: la detección, prevención y profilaxis de los
intentos de suicidio. Sobre la marcha recordé dos
títulos a los que me referiré con más amplitud en
este artículo. Uno es El por11enir es largo (Ediciones
Destino, colección Ancora y Delfín, Vol. 691, 1992),
autobiografía de Louis Althusser, en la que relata
sus accesos maníacos depresivos y el lamentable episodio en el que dio muerte a su adorada esposa Helene. El otro título es Esa visible oscuridad. Memoria
dela locura (Grijalbo, 1992), de William Styron, que
debiera de ser leído por todos los psicólogos y psiquiatras. Es el privilegiado testimonio de un gran
escritor aquejado por un severo episodio depresivo
mayor lindante con el suicidio. La nómina de escritores suicidas es larga; recordemos algunos nombres:
Gerard de Nerval, Virginia Woolf, Henry de Montherlant, Cesare Pavese, Sylvia Plath,Jack London,
Vladimir Mayakovsky, Ernest Heming1-vay, Hart
Crane y tantos, tantos más. Desgraciadamente no
dejaron un testimoio vivencia( introspectivo como
Althusser y Styron que estuvieron hospitalizados y
escribieron sobre su enfermedad mental.
Con el advenimiento de los nuevos fármacos
antipsicóticos y antidepresivos se produjo la tercera
revolución psiquiátrica que redujo casi a cero la internación de pacientes en hospitales psiquiátricos y
acabó con la carcelaria institución manicomial, largamente estigmatizada en todas las épocas de su existencia. En la actualidad el asilo se ha convertido en
comunidad terapéutica, hospital de día, hospital de
noche, club de expacientes y otras modalidades asistenciales. No obstante, el prejuicio social a la internación persiste y los cuadros clínicos de algunos pacientes se agravan y complican cuando se pospone
su hospitalización. Por esta razón, deseo transcribir
la opinión de los dos célebres escritores que padecieron sendos episodios de depresión mayor.
El famoso filósofo marxista y estructuralista francés Louis Althusser, cuyos libros eran literalmente
devorados en los años setenta y tristemente célebre
por haber estrangulado a su mujer, padeció hasta
su muerte de múltiples episodios mixtos de manía y
depresión. Durante los episodios depresivos pedía
ser hospitalizado porque esta acción era suficiente
"para tranquilizarme casi de inmediato", nos dice; y
agrega: "... como si la protección maternal del hospital, el aislamiento y lo 'todopoderoso' de la depresión fueran suficientes para colmar tanto mi deseo
de no ser abandonado contra mi voluntad, como

mi deseo de ser protegido de todo. Felices depresiones si me es lícito decirlo, que me ponían al abrigo
de todo exterior y me lanzaban a la infinita seguridad de n~ tener que luchar más ni siquiera contra
mi deseo". Estas depresiones eran breves y se continuaban al salir del hospital con episodios hipomaniacos durante los cuales escribía mucho y recuperaba el tiempo perdido y otras veces eran seguidas
por reacciones maniacas violentas y peligrosas. Las
reflexiones _de Althusser en torno a la hospitalización
incluyen ideas acerca de la regresión resignada del
paciente en las manos de bondadosas enfermeras
maternales y otras observaciones interesantes que
compartía &lt;:on su psicoanalista acerca de los medicamentos, la ganancia secundaria de la enfermedad y
todos los pesares que "cesaban como por milagro
con la hospitalización" (p. 189).
William Styron escribió Esa visible oscuridad. Memoria de la locura para una conferencia que dictó en
un simposium sobre desórdenes afectivos organizado por el departamento de psiquiatría de la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins
en Baltimore en 1989. Posteriormente amplió y profundizó el tema de la conferencia para una revista,
y finalmente extendió este artículo hasta convertirlo
en un volumen breve de sólo 136 páginas. El libro
relata la terrible odisea por la que hubo de pasar el
autor antes, durante y después de haberle sido diagnosticado un episodio depresivo mayor que paralizó
su brillante actividad literaria. La publicación de este

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libro tiene el propósito de ayudar a los millones de
enfermos deprimidos que desconocen la naturaleza
de su enfermedad. Entre ellos a muchos que ignoran
-lo mismo que sus médicos- su propia depresión,
especialmente en los comienzos de esta multiforme
enfermedad. Ahora bien, ¿qué nos dice Styron acerca de la hospitalización? Veamos: "muchos psiquiatras, que lisa y llanamente no parecen capaces de
entender la índole y la intensidad de la angustia que
soportan sus pacientes, mantienen su obstinada
lealtad a los fármacos en la creencia de que antes o
después los medicamentos harán su efecto" y de este
modo postergan la internación de los enfermos. En
el caso particular de Styron: "... el hospital fue mi
salvación, y no deja de ser paradójico que en aquel
lugar austero, con sus puertas cerradas y enrejadas
y sus desolados pasillos verdes -las ambulancias
ululando día y noche diez pisos más abajo- encontrara el reposo, la mitigación de la tempestad en mi
cerebro, que había sido incapaz de encontrar en
mi tranquila casa de campo".
Styron describe cómo se fueron alejando de él
los pensamientos suicidas que antes, en su casa, lo
asediaban incesantemente. Más adelante observa:
"...el hospital también ofrece el suave trauma, el u-auma singularmente gratificante, de la súbita estabilización: una salida de los demasiados familiares
contornos del hogar donde todo es ansiedad y
desacuerdo, para pasar a una cautividad metódica y
benigna donde la única obligación que uno tiene
es la de ponerse bien". Y para que no quede una
sola duda de los beneficios de1ivados de la hospitalización, concluye el capítulo séptimo con estas
palabras: "Para mí los verdaderos médicos fueron
la reclusión y el tiempo" (p. 109).

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39

�Rutas de la depresión

expresión clínica de este trastorno puede manifestarse como un solo padecimiento (depresión unipolar), o como parte de una entidad conocida como
desorden bipolar (anteriormente denominado
trastorno maniaco-depresivo), caracterizado por
episodios de excesiva actividad psicológica y motora,
que se alternan con profundos estados de tristeza.
Entre los múltiples diagnósticos que la medicina
ha otorgado a Vincent Van Gogh se encuentra el
desorden bipolar. Recientemente se ha especulado
que este artista, incomprendido en su época, pudo
haber experimentado durante su vida episodios de
intensa producción pictórica que se alternaban con
periodos de escasa o nula actividad creadora.

José Castillo
Yo traía mucho vuelo ... pero
me cortaron las alas..

Los DESÓRDENES DEPRESIVOS NO CONOCEN FRONTERAS,
mucho menos personalidades literarias o genios del
arte. Uno de los grandes de la literatura,Juan Rulfo,
por medio de las palabras arriba mencionadas, expresaba de manera resumida a sus amigos la incapacidad que experimentaba su pluma para continuar
con su obra literaria. Algunos intelectuales comentan que una nube de trastorno depresivo cr.ónico
cubría la figura del narrador.
La depresión es uno de los desórdenes psiquiátricos que con mayor frecuencia acontecen a nivel
mundial y que va en aumento año con año. Pertenece al grupo de los trastornos bipolar y distímico,
al de las depresiones estacionales y la depresión atípica. En naciones industrializadas, el costo anual de
esta enfermedad ha ascendido de 16 mil millones
de dólares, en 1980, a 43 mil millones de dólares,
en 1994.
Una gran cantidad de pacientes deprimidos no
es diagnosticada. Se calcula que únicamente una
quinta parte de quienes sufren esta alteración recibe
ayuda médica, y de ellos sólo 50 por ciento cumplen
con su tratamiento, por lo que los de la mitad restante con frecuencia presentan recaídas o "depresiones
resistentes a tratamiento". En otras palabras, nueve
de cada diez personas con desórdenes depresivos
se quedan sin atención especializada.
Las repercusiones sociales y económicas de este
padecimiento son enormes y alarmantes: pérdidas
de empleo, serios problemas familiares, dificultades
en la vida académica y alta incidencia de suicidio.
Además, a diferencia de otras enfermedades que
parecen ser "poseedoras de nobleza o abolengo",
como los padecimientos cardiovasculares, por ejemplo, la depresión pertenece a la "casta" de los desórdenes estigmatizantes. Esto quizá se deba a la tradición cultural que desde la antigüedad veía a los
pacientes mentales como portadores de algún mal
sobrenatural.
Definamos ahora qué se conoce como depresión:
es un desorden emocional en el que se presenta un
estado de tristeza que incapacita a la persona para
llevar a cabo sus actividades cotidianas y que le puede
ocasionar la pérdida de interés o placer en éstas. La

Las tres teorías de su origen
Es importante aclarar que al decir desorden depresivo probablemente me refiera a un conjunto de alteraciones emocionales, por lo que se sugiere que se
trata de un trastorno que agrupa a muchos subtipos
de depresión, lo cual denota una característica de
heterogeneidad.
La causa o etiología de la depresión no está claramente definida. Actualmente sólo se han propuesto
teorías de su origen: la genética, la biológica y la
psicosocial. Ninguna de estas teorías explica por sí
misma lo que inicia el trastorno, por tanto se considera que la combinación de algunos factores de las
tres teorías provocan la aparición de la depresión.
Teoría genética. A partir de observaciones relacionadas con el hecho de que algunos padecimientos
acontecen en un mismo grupo de familias, los científicos han diseñado instrumentos de evaluación de
riesgo hereditario. Han encontrado que existe una
evidencia para señalar que ciertos grupos de población presentan predisposición genética para desarrollar desórdenes aféctivos. Por ejemplo, se ha encontrado que un hijo de una persona que padezca
desorden bipolar tiene aproximadamente 27 por
ciento de probalidades de desarrollar el mismo trastorno. Si ambos padres tienen el mismo trastorno
bipolar la posibilidades aumentan de 50 a 75 por
ciento. También se ha descubierto que los episodios
de depresión ocurren con una frecuencia mayor de
una a tres veces en familiares de primer grado de
personas que han sufrido de este padecimiento, en
comparación con la población en general.
Como señalé anteriormente, la predisposición
genética no implica que el factor hereditario sea el

40

dico de los desórdenes afectivos-. Estas sustancias son
conocidas como antidepresivos. Su acción provoca
que los neurotransmisores implicados en la depresión permanezcan más tiempo en el espacio sináptico a fin de que su efecto modulador del estado de
ánimo sea más prolongado, o bien, actúan como
reguladores de las neuronas.
Teoríaspsicosociales. Éstas postulan la presencia de
experiencias desfavorables o negativas del medio
ambiente como factores precipitantes de estados depresivos y que algunos factores de la personalidad
pueden predisponer el desarrollo del transtorno.
Quienes tienen mucha dependencia hacia algo o
alguien, los perfeccionistas y detallistas, así como
quienes poseen una personalidad histérica, son propensos a sufrir este padecimiento.
Las teorías psicosociales actuales son la psicoanalítica, la congnitiva, la interpersonal y la conductual.
La primera propone que la presencia de un odio
reprimido o inconsciente que se revierte hacia la
misma persona es lo que produce los subsecuentes
síntomas depresivos. La cognitiva establece que estos
pacientes han elaborado patrones negativos de conducta devaluando sistemáticamente su autoestima
y suprimiendo la esperanza de un mejor mañana.
La interpersonal sugiere que se desarrolla la depresión como consecuencia de alteraciones en el modo
de relacionarse con personas significativas (familiares, amistades, compañeros de trabajo). La conductual expone que a lo largo de su vida el paciente ha
adquirido patrones de aprendizaje que le han provocado la aparición de modelos de pesimismo, desesperanza y poca productividad social y laboral, que
se expresan en la manera de relacionarse consigo
mismo y con los demás.

único determinante de la aparición de un estado
depresivo.
Teoría biológica. En el cerebro existen sustancias
químicas que actúan como mediadores de las respuestas emocionales y del afecto. El hecho de estar
leyendo estas líneas implica un complejo fenómeno
neurobioquímico y fisiológico por medio del cual
millones de neuronas del área visual de la corteza
cerebral trabajan de manera sincrónica para recibir,
a través de sustancias conocidas como neurotransmisores (NTS), el impulso visual a la región encargada de sintetizar y codificar el mensaje escrito y
que a su vez sea reconocido por las regiones cerebrales responsables de la memoria, para provocar
posteriormente un determinado tipo de respuesta
emocional. Los NTS actúan como "combustibles"
-por así llamarlos- para que los procesos neuroconductuales sean realizados. Las neuronas "fabrican" NTS específicos que son almacenados dentro
de vesículas o cápsulas especiales en las células cerebrales, y posterionnen te son enviadas hacia otra neurona. El espacio entre dos células se llama "espacio
sináptico", y es a través de éste que los NTS son transportados de una neurona a otra.
Existen evidencias, basadas en investigaciones de
laboratorio, que han identificado la participación
de tres neurotransmisores en la producción de desórdenes afectivos: la norepinefrina (NA), la dopamina (DA) y la serotonina (SA). Estos tres NTS se
han encontrado alterados en grupos de pacientes
que desarrollan depresión. Otros estudios han demostrado ciertas anormalidades estructurales en el
cerebro también en personas deprimidas.
En relación a los NTS, se han sintetizado fármacos que muestran eficacia para el tratamiento mé-

Un camino sinuoso

Todo mundo ha tenido algún estado de depresión
transitoria por unos cuantos días a causa de un evento estresante. Pero cuando se presenta un estado
de ánimo triste la mayor parte del día, disminuye la
satisfacción en casi todas las actividades cotidianas,
hay pérdida o ganancia de peso corporal mayor de
cinco por ciento en un mes, se altera el horario del
sueño, hay lentitud de las actividades motoras, fatiga,
falta de esperanza, culpa excesiva, dificultad para
concentrarse o para pensar, y pensamientos recurrentes sobre la muerte o ideas de quitarse la vida,
entonces estamos hablando de una depresión ma-

41

�yor. Habría que diferenciar este padecimiento del
desorden distímico, el cual se manifiesta durante
por lo menos dos años.
Es importante señalar aquí que ocho por ciento
de la población adulta ha experimentado, a lo largo
de su vida, alg·ún episodio ele desorden afectivo. Los
factores que predisponen esta aparición son el desempleo, vivir en zonas urbanas y la herencia, con
historia de eventos traumatizan tes, bajo soporte social, estreso_res intensos (pérdida del trabajo, fallecimiento del un ser querido). Por lo general, las
personas de sexo femenino desarrollan con más frecuencia estados de depresión.
Un episodio depresivo puede presentar varias
formas de evolución: a) remisión total (desapa1ición
de los síntomas luego de un tratamiento médico);
b) persistencia de alg1.111os síntomas residuales, los
cuales ocurren pese a la implementación de un tratamiento adecuado; e) en los pacientes con trastorno
disúmico y que además sufren depresión les sucede
lo que se llama "depresión doble", en cuyo caso el
riesgo de que ocurran síntomas residuales es mayor;
d) en ocasiones, personas con un cuadro inicial de
manía presentan luego episodios depresivos; e) en
otros cuyo desorden es depresivo con el tiempo pueden desarrollar episodios de manía.
En situaciones de episodios de depresión leve,
sin la presencia de síntomas neurovegetativos (pérdida o aumento de peso, insomnio, alteraciones de
la función sexual, dificultad para concentrarse, len-

titud psicomotora), el paciente tiene la alternativa
de ser evaluado y tratado por un profesional en el
área de psicoterapia. Si la depresión es moderada o
severa, presentando síntomas neurovegetativos, el
paciente debe ser valorado por un médico psiquiatra, dado que se requiere en estos casos del uso de
medicamentos; el complemento de psicoterapia
puede ser brindado por el mismo médico.
La psicoterapia de desórdenes afectivos es una
de las áreas de mayor avance en la psiquiatría contemporánea. Con ella se busca aliviar los síntomas,
restaurar el nivel previo de funcionamiento social y
ocupacional del paciente, y prevenir la recurrencia
del transtorno depresivo. Hay psicoterapias con métodos de tratamiento no farmacológico: la terapia
psicoanalítica, la cognitiva, la interpersonal y la
conducwal.
La primera psicoterapia que surgió como tratamiento de la depresión fue el psicoanálisis, el cual
intenta un alivio de los síntomas y un cambio en la
personalidad que padece el paciente. Dentro de sus
propósitos se encuentra la identificación de elementos inconscientes que repercuten en el individuo, mediante el uso de la asociación libre y del
análisis de los sue11os.
La terapia cognitiva sugiere que el paciente tiene
errores en el procesamiento de los pensamientos.
La persona expresa patrones negativos de pensamiento mediante la ejecución de automatismos
mentales. Un ejemplo puede ser el tener frernen-

temente sentimientos de culpa, inferioridad, desesperación, pensar en eventos desfavorables, lo cual
produce un deterioro de la memoria y del proceso
de aprendizaje. Con la terapia cognitiva se busca
modificar estos pensamientos automáticos y los patrones depresivos del pensamiento con el uso de
técnicas de aprendizaje por medio de las cuales el
paciente aprenda a identificar esos modelos de
pensamiento distorsionados. Posteriormente se le
orienta pa~a que reemplace estos procesamientos
con interpretaciones más lógicas y adecuadas a la
realidad.
Por su parte, la terapia conductual está basada
en modelos de aprendizaje de nuevas formas de actuar en la persona y propone alternativas para aprender estilos de vida más productivos y optimistas que
pennitan superar el estado depresivo. Se utilizan técnicas para la programación de actividades diarias,
controlar los estímulos y reforzar las conductas positivas, así como para adquirir patrones de habilidades
sociales.
La terapia interpersonal postula un modelo en
el cual los patrones inadecuados de relaciones interpersonales producen -y en algunos casos tienden a hacer crónicos-los síntomas de la depresión.
Mediante esta terapia se intenta modificar la forma
en la que el paciente se relaciona con las personas
significativas en su vida: familiares, amistades, compañeros de trabajo.
La persona deprimida es un paciente con múltiples sistemas emocionales que interactúan simultá. neamente. Es un individuo con recuerdos de experiencias del pasado y con un inconsciente poseedor
de experiencias agradables y negativas, es también
un ser humano con procesos cognitivos y conductuales que por así decirlo le han programado determinados patrones automáticos de pensamientos y
actitudes inadecuadas. Pero también es un ser que
continuamente se relaciona con el otro. Y ciertamente esta relación, debido a la depresión, puede
estar alterada por modelos de comunicación o afecto inadecuados.
Algunos investigadores han propuesto que tal vez
el tratamiento psicoterapéutico ideal para el paciente deprimido sea aquel que identifique aspectos
negativos, ya sean inconscientes, cognitivos, conductuales o interpersonales, y posteriormente le ofrezca
un modelo integral de psicoterapia conjuntando las
diversas modalidades de terapia.
En la práctica cotidiana esto ocurre de manera
diferente. El paciente acude con determinado profe-

sionista de la salud, quien le brindará el t.rat,tmiento
para el cual se ha especializado y en el que se considera capacitado.
Habría que señalar, finalmente, que el suicidio
es un aspecto importante para considerar en poblaciones de pacientes deprimidos. Entre 15 y 25 por
ciento de las personas con depresión intentan quitarse la vida. Este fenómeno ocurre frecuentemente
una vez que la recuperación de los síntomas depresivos se alcanza. Se ha encontrado también una elevada incidencia de suicidio en el periodo inmediato
a la alta de la hospitalización. Sobre la posible relación entre el consumo de antidepresivos y la aparición de ideas suicidas se han hecho estudios, sin
embargo, hasta el momento no se ha presentado
evidencia clara al respecto. En cambio, se ha observado que las personas con alguna creencia religiosa
tienen menor incidencia de suicidio. La logoterapia
-que utiliza recursos psicológicos y espirituales del
paciente- sugiere que es útil se cuestione cuáles
son los propósitos de vida de la persona deprimida
para el futuro, así como cuál es el propósito de su
existencia. Víctor Frank.l, fundador de esta terapia,
afirma que "quien encuentra un porqué vivir forzosamente encontrará el cómo llevar a cabo ese porqué".
También es necesario mencionar que hay evidencias cienúficas que apoyan la idea de que a mayor
frecuencia de ejercicio aeróbico la incidencia de estados de depresión disminuye. Otras investigaciones
indican que el ejercicio es.efectivo como complemento de tratamiento en casos leves o moderados
de este trastorno. Dos son las hipótesis que sostienen
lo benéfico del ejercicio, las cuales señalan que el
organismo hipotéticamente es un generador de
bienestar emocional por sí mismo.

43

�El término de música tradicional, por su parte,
suele considerarse como incluyente de las músicas
folklórica y étnica. En esta perspectiva la música
tradicional es de dos tipos:]) Jolk, en las•ciudades
y lugares con un desarrollo urbano y una tradición musical a veces llamada "de arte" o "clásica"
y 2) étnica, en las áreas rurales, sin tradición literaria, no diferente de las músicas cultivadas pero
más simple técnicamente, no profesionalizada y
no escrita.

industrialización del siglo XIX hasta alcanzar
características acordes con los gustos e intereses
de las clases medias de la época. Su característica
básica es que se trata de piezas cortas, comprensibles y hasta ejecutables por la mayoría de las
poblaciones, pues su apreciación no requiere
grandes conocimientos de la teoría y las técnicas
musicales. En un principio el repertorio popular
incluyó algunas óperas cómicas, música para baile
y música suave. En el siglo XIX este repertorio se
intersectaba con la música de concierto, teatro y
doméstica, no pudiéndose diferenciar precisamente, inclusive, de la música llevada a las ciudades desde las áreas rurales. Inicialmente la hoja
impresa fue su principal vía de difusión, pero pos- .
teriormente, con la invención del fonógrafo, el
disco pasó a ser su principal portavoz. En la actualidad el concepto se refiere a la música consumida
por grandes públicos, generalmente heterogéneos, a través de discos, cintas, los medios de comunicación, conciertos y bailes masivos.
De acuerdo con las distinciones vigentes, la
principal diferencia entre la música popular y la
Jolk es que ésta última depende para su reproducción de la tradición oral. El International Folk
Music Council, fundado eh 1947, en su congreso
de 1947 definió el concepto de Jolk music de la
siguiente manera: "Folk music is the product of a
musical tradition that has been evolved through
the process of oral transmitission. The factors that
slope the tradition are: (i) continuity that links
the present with the past; (ii) variation wich spring
from the creative impulse of the individual or the
group; and (iii) selection by the community wich
determine the form or forms in the music sur. ".
vives

Música folklórica
EXISTE UNA CONFUSIÓN ENTRE LOS TERMINOS DE MÚSICA

popular, música tradicional y música folklórica.
Por ejemplo, suele hablarse de música popular
tradicional, o usarse indistintamente "tradicional"
o "folklórico" para referirse a un mismo tipo de
música.
De alguna manera la música popular es tan
vieja como los músicos trashumantes y las canciones para audiciones públicas. No obstante, la
primera revolución industrial, la creciente urbanización y los cambios en las formas de vida, que
trajeron aparejados, condujeron a un aumento
de los conciertos, compositores, teatros, conservatorios, escuelas de música para obreros y, por tanto, a una popularización de la música nunca antes vista. A esto también estuvo asociado el baile.
En los primeros años del siglo XIX se abrieron
en las principales ciudades de Europa grandes salones en los que se combinaba el baile con la bebida en un entretenimiento vespertino.
El término de música popular, pues, se refiere
a un fenómeno urbano, y es empleado desde fines
del siglo pasado en Estados Unidos y desde los
primeros años del siglo XX en Europa. El concepto incluye la música que se desarrolló con la

44

Aprende inglés
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En el Centro de
Auto-Aprendizaje de Idiomas
(CAADI) puedes encontrar libros
de texto de cada una de las
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aprender este idioma. El CAADI
también cuenta con diccionarios,
videos, audiocasetes, discos
compactos, paquetes de software,
material de apoyo para el
examen TO EFL; y además hay
asesores que te pueden ayudar
en cualquier duda que tengas. El
curso consta de cuatro niveles:
básico, intermedio, intermedio
superior y avanzado. La duración
de cada nivel es de seis meses. Es
necesario cubrir un mínimo de
seis horas a la semana durante el
semestre para acreditar un nivel.
El horario es flexible.

En realidad no existen diferencias esenciales
entre la música tradicional y la música para concierto de las ciudades, pues en la música tradicional también hay músicos profesionales especializados. Asimismo, en algunas músicas tradicionales
existen elementos mucho más complejos que en
las músicas serias actuales. Un ejemplo es el ritmo
de la música tradicional senegalesa, que exhibe
más complejidades que muchas piezas clásicas.
Por otro lado, el concepto de música tradicional
que enfatiza la transmisión oral no considera otros
factores tales como la omnipresencia de la grabadora, las políticas gubernamentales, el hecho de
que los músicos tradicionales han aprendido a
escribir sus músicas, y otros aspectos socioculturales asociados a las modernas comunicaciones.
A pesar de esto, se continúan sei'íalando dos
características comunes de la música tradicional:
1) su aceptación en grandes segmentos de las
sociedades en que existe, y 2) su presencia y permanencia a través de la tradición oral.
Distinguir conceptualmente la música tradicional de la popular puede ser útil. De esa manera,
la primera incluye piezas sedimentadas, recreadas
y asimiladas por la tradición, mientras la segunda
incluye el cuerpo de piezas producidas para los
mercados; ambas son aceptadas por amplios grupos de las sociedades que las producen y recrean,
y ambas pueden ser escritas o registradas de alguna forma. No olvidemos, sin embargo, que se trata
de conceptos que, como tales, sólo expresan una
parte de la realidad. Tal vez ni exista una música
folklórica, tal y como ha sido definida, y ese
concepto clave del campo musicológico sólo sea
herencia de los tiempos en que "lo folklórico" se
oponía a "lo culto".

No hay fecha límite o periodo de
inscripciones y el costo es de
$I 50.00 por semestre. Este curso
pueden tomarlo jóvenes y
adultos (no es requisito ser
estudiante de la UANL). Pueden
solicitar información en los
teléfonos 329 40 20,
ext. 5980 y 329 40 80,
ext. 5424.

45

�canas de antaño: el cine se ve mejor en el cine. Yo
acotaría, "todavía" se ve mejor en el cine. El futuro
en el mundo tecnológico del enu·etenimiento es inimaginable con la televisión de alta definición y la ya
visible simbiosis del video y la informática.
Para colmo, cosa que ignoran muchos coleccionistas de cine en video doméstico, el videocasete es
perecedero. Si no se cuidan con am01~ los VHS se
esfuman. ¿Cómo se cuidan? Aparte de mantenerlos
en lugares alejados del polvo y de la humedad, y
por supuesto de los campos magnéticos, corriéndolos, por lo menos, una vez al año. Así y Lodo, aun
envueltos con el mayor de los cariños los videos cumplen en unos cuantos años el sino de su destino:
ruido magnético fueron y en ruido magnético se
convertirán. Llore o no el propietario.
Los sesenta fueron la m~jor época de exhibición
del cine de arte en Estados Unidos. Emre la inconformidad personal y política de la mayoría de los
jóvenes, y las protestas )' bailes de una generación
desencantada, corrieron un cine europeo y un norteamericano propio, extraordinarios, en particular
el cine independiente, tanto en los cines especializados como en los cineclubes de las universidades.
México en la misma década tampoco curtía malas
vaquetas. La exhibición era tan amplia como en el
vecino y renovado país. A la par que el material u·adicional, se presentaban, de manera normal en las salas comerciales del país, producciones de la mayoría
de los países europeos y hasta, en muchas ocasiones,
películas realizadas detrás de la llamada, y hoy olvidada, Cortina de Hierro. A la orden del día en las
carteleras de México entero, incluyendo las de Monterrey, se proyectaban tanto los rollos convencionales de Hollywood como las obras rutilantes de las
nuevas olas del viejo continente. Cada semana en
esta ciudad se estrenaba la película francesa del momento, mientras se anunciaba para la siguiente semana, en inolvidables programas dobles, lo mejen~
y también lo más divertido, de los cines italiano e
inglés de aquellos, no tan dorados, años.
Por razones que sería largo explicar aquí esa
edad de la inocencia se terminó a mitad de la siguiente década. Los convenios entre México y las
industrias del cine de Europa se rompieron. Las producciones no norteamericanas desaparecieron de
las pantallas; y si después llegaron, en medidas ridículas por desgracia, fueron porque las distribuían
en el territorio nacional compañías estadounidenses. Compañías que, con el neoliberalismo de los
noventa y la complicidad de muchos organismos nacionales, terminaron por adueñarse ele casi cien por

.

ine,
televisión
y otros
..
espeJlSffiOS
del libro en el siglo XV, ha sido el exponente de
mayor impacto en estas maneras alternativas de ver
una película. El videocasete ha puesto al alcance del
público el universo sin límites que cualquier biblioteca abre a un lector entusiasta. El cine del pasado
se integra al cine del presente, como se suman y explotan en una colección de libros las palabras de
un autor de la antigüedad con uno contemporáneo.
Antes los espectadores convencionales estaban condenados a ver de forma exclusiva las producciones
comerciales del presente. Ahora, con la videograbadora, el espacio de la hisoria del cine, la del primer
cine y la de los años recientes, por lo menos en los
países del primer mundo, está listo para recorrer
así se tengan los casetes en la mano.
Sin embargo, con la actual tecnología, la presentación de las imágenes, bien lo hemos observado,
no es igual entre el formato original y su reducción
en video. Del rectángulo maravilloso de las salas cinematográficas a la pequeña pantalla media un abismo; un abismo, por desgracia, enorme. Por lo pronto, así corren los primeros segundos de cualquier
película en videocasete, el ortodoxo ritual de la contemplación cinematográfica, en donde tanto vale
el inicial oscurecerse de la sala, como los primeros,
y fascinantes parpadeos del encuadre, se altera de
inmediato. En el cine, los personajes de luz se apoderan de las miradas anónimas tan pronto aparecen
en el encuadre, así la trama y los escenarios estén
sostenidos por alfileres; en el televisor, los ires y devenires del argumento se empalman en el cristal del
aparato, con el reflejo del entorno cotidiano, dimensión del cual, por regla general, se desea escapar. El
viaje imaginario del cine, en el territorio de la ficción, pierde en la televisión familiar gran parte de
su poder primario de fascinación. Pero entre no ver
una película, candidata a no estrenarse nunca en
las pantallas comerciales, y verla en video, a pesar
de esta limitación de origen, no hay discusión
posible.

Grita antes de entrar
Wooov Au.EN DEJÓ A
un lado el saxofón y expresó su desaliento ante la
casi nula, o nula, exhibición de películas extranjeras
en Nueva York. Antes, en los sesenta, señaló, casi a
la vuelta de cada esquina, en los cines de barrio o
de arte y ensayo, se encontraba un filrnde Bergman,
o de Fellini, Antonioni o Buñuel. Hoy la devoradora
producción de cintas de las grandes corporaciones
internacionales norteamericanas, con sede financiera en la mismísima metrópoli, ocupan el grueso de
las carteleras, no sólo en el centro de entretenimiento mundial, sino en el planeta entero.
Aun así las posibilidades de encontrarse en Nueva York con un cine diferente son enormes gracias
a las nuevas formas del consumo cinematográfico.
Los filmes de poca o escasa comercialización pueden
aparecer tanto en las cadenas por satélite de televisión de paga como en los videoclubes, lo mismo en
el material de venta que en el material para alquilar.
Si a eso se le añaden las proyecciones del buen cine
de los museos de arte de Manhattan, la cinefilia de
los aficionados neoyorquinos está salvada. Una cinefilia que -bien lo saben muchos- cuando pica, pica. Y tan pronto la infección prende, ¡prende!
El videocasete, la revolución más grande en el
mundo de la cultura visual después de la aparición
EL ClAMOR FUE UNÁNIME. HAsTA

46

Existen ya aceptables proyecciones de televisión
en pantalla grande. Muchas salas, incluso de exhibición comercial diaria, funcionan con estos sistemas. Pero hasta ahora la señal electrónica deja fuera
mucha información visual, en la composición gráfica
y en la definición de la imagen. En la mayoría de las
ocasiones, hasta el estado actual de la tecnología de
los copiados en video, los encuadres entre el material original y las copias no se corresponden con
exactitud. La débil nitidez de la señal, además, con
un número de líneas mucho menor que las de la
imagen fotográfica, provoca un contorno borroso
que estropea la claridad gráfica de la producción
fílmica. Muchos espectadores, habituados durante
años a este lío-ero fuera de foco en la televisión coº
mercial, ni siquiera
lo distinguen en las salas normales, pero está ahí, a toda luz, en el videocasete.
La tecnología láser ha resuelto algunos de estos
problemas, incluso el de la estabilidad del fotograma, bailando en la pantalla del televisor, debido al
rastreo de las señales electrónicas en VHS; pero el
costo de los vicleodiscos, y ele los próximos DVD, ya
con tecnoloofa
dio'ital,
y su localización, los hace de
b
O
dificil acceso para la mayoría de los amantes del cine.
Como decía una vieja publicidad en las salas mexi-

47

�ciento del tiempo de exhibición de las pantallas mexicanas. A punto de entrar en el siguiente milenio,
ese estado de cosas no sólo ha prosperado, sino que
se ha consolidado, en México y en el mundo entero,
tan pronto un país abre sus fronteras fiscales. De
ahí la omnívora influencia internacional de la industria fílmica norteamericana en la mayoría de los
territorios.
Estos últimos meses, a pesar de los esfuerzos del
gobierno fr¡mcés por difundir el cine de su país en
un agradable tourpor las salas de primera categoría,
la cartelera se ha visto inundada de películas norteamericanas incapaces de traspasar los límites del llamado cine de sensaciones. Un cine epidérmico, en
donde el público grita desde antes de sentarse en la
butaca -como lo sugieren los exhibidores por el
título en español de Scream-, condicionado por los
mecanismos de promoción comercial que posicionan las películas en la mente y el ánimo del público
masivo a partir de la filmación del esperanzado blocl&lt;bus/e1: De Screarn a Mirnic, de Avión fmsidencial a El
com,j,lol, alaridos estridentes, rotos únicamente por
la gracia de una boda, La boda de rni mejor amigo, y el
desparpajo trasero de unos desempleados ingleses
en la deliciosa Todo o nada. En medio de los estruendos del cine de t/Jrillery de los regodeos casi viscerales
del cine de terro1~ el anhelo, milenarista al fin, de
hacer contactos de primera clase, aunque sean vir-

tuales, con las galaxias más y más lejanas, en un
Contacto, más y más lacrimeante que E. T.

Grita antes de morir... o de entrar al cine
De egolatría técnica: Contracara
Un thrillerde]ohn Woo en el universo desmesurado
de las posibilidades dermatológicas de la ciencia ficción. Intrigas palaciegas en la figura de dos grandes
actores del último cine norteamericano industrial:
John Travolta y Nicolas Cage. Un esfuerzo de cine
de acción tan deslumbrante como inútil.

En recuerdo de los viejos tiempos: La boda de mi
mqoramigo
Por fin, sin explosiones ni efectos de computadora,
una comedia de P. J. Hogan al viejo estilo. Al viejo
estilo de un cine elegante y, obviamente, decadente,
pero muy agradable. Enredos van y enredos vienen,
con la presencia deJulia Roberts que, como Travolta
y Cage, ha ganado presencia con el asentamiento y
desarrollo de su sensibilidad.

De americano orgulloso: Avión
presidencial

Seguimos con los actores. Sin Harrison Ford, esta historia, tan fascinante para Bill Clinton como una
nueva guerra en el golfo Pérsico,
sería mera coreografía. A la habilidad de Wolfgang Peterse n se suma
la vitalidad del personaje central,
vía el estupendo trab~jo del intérprete.

De mexicanos al grito del cine
de Hollywood realizado
por mexicanos: Mimic

Con el dominio de las viejas técnicas del cine de horror, Guillermo
del Toro, haciendo a un lado la autocomplacencia de Cronos, ha enderezado una narración eficaz,

48

donde el maquillaje y la animación de las figuras
pasan a segundo término, para dar paso a una historia tan dinámica y sugerente, por su malevolencia,
como el híbrido en acción.

tan boba y ñoña como muchas producciones baratas
de los cincuenta del llamado espíritu juvenil.

Por el cine en mayúsculas: Los Ángeles al desnudo
De espiritistas galácticos a punto de llorar: Contacto

Exacta y con la libertad del cine posmoderno en
cuanto al sexo y al erotismo. Una historia de Curtis
Hanson que recuerda al lacerante cine negro al recrear inmisericorde los colores y desvaríos de la corrupción. Las componendas, asunto eterno, de los
que están o desean jugar en los reclusorios del pode1:

Perfección llevada al extremo. En el guión, en la
producción, en las ambientaciones, en la lógica narrativa, en la vuelta de las tuercas dramáticas. ¡Sí!,
dice Robert Zemeckis vía Jodie Foster. ¡Sí existen
los extraterrestres!, pero están adentro de nuestro
corazón. Un corazón viajando por el cosmos, gracias
a la fe en las películas espaciales.

Todo o nada
Sin estridencias y con la regularidad asfixiante del
desempleo. Todo o nada recrea con gracia y mucho
humor los azares y desventuras de un grupo sin trabajo en busca de algún ingreso. Segura, certera, sin
gritos, ni escándalos, el filrn de Pe ter Cattaneo nos
mete de cabeza en los sueños y uibulaciones de estos
hombres, hasta involucrarnos por completo para llegar a pedirles, al final, a gritos: ¡fuera sombreros!

De agentes de la CIA ahora con licencia para
enloquecer: El complot

Parece b~oma, cruel paradoja del cine norteamericano: grandes actores, grandes directores, grandes
presupuestos, grandes guionistas; a la caza, sin
excepción, de las historias más desenfocadas en términos humanos, para sobresalir en una taquilla y
en una sociedad acosada, ya sin remedio, por el
desequilibrio.

Puro cine norteamericano de digestión inmediata, con excepción de los dos ejemplos anteriores.
Si no es por el video, o por los videos proyectados
en pantalla grande en los cineclubes de la ciudad,
estaríamos condenados a la inopia fílmica. A un
desierto: Monterrey, otro desierto: el buen cine; en
una ciudad con más salas de cine, periódicos, televisoras y estaciones de radio que muchas ciudades del
primer mundo.
Por fortuna, llega la Navidad. Y con ella, el Festival de Otoño y la Muestra.
A respirar por unos días.

Porque se las sabe todas: Scream

Wes Craven se las sabe todas. Y nos ha puesto a sufrir,
cada vez que se le antoja, en la calle Elm. Pero de
ahí a disfrutar Scream hay muchos escalones. Una
cosa es descifrar los acertijos dirigidos a los fans del
cine de terror, y otra caer en la trama r1,, nna oelícula

49

���De mentirillas y sueños
incumplidos

está siempre ahí en esa frágil apariencia, etérea

ya es más el asedio de los espías políticos que el

presencia que siempre es dispuesta. Como diciendo en el cine, en fotografías, en sus casuales

Jaqueline Zúñiga

de los siempre dispuestos amantes.
En Con M de Marilyn, la diosa muestra su lado

y ensayadas poses y en los chismes que genera,
que no es capaz de oponer resistencia. La única,

las leyendas vivientes rompen con cuestiones
de género y se insertan en la especie: tenerla,

perdido y se hermana con las miserias de un
hombre cuya capacidad de triunfo es estorbada,
precisamente, por su principal característica:
está conformado de sueño. Será capaz, sin embargo, de la realización del más caro: poseerá
a Marilyn y será testigo de varios secretos, el
último de ellos será la frustración de otro de

es ser ella.
Pero Ramírez Heredia nos cuenta mucho

sus sueños: ser héroe. Es el destinatario de las
últimas palabras de la diosa, que emprenderá

más que esto. Nos da el marco político del México que les tocó vivir a estos person~jes con sabrosos comentarios y privados chismes, no sólo

el camino a completar su leyenda.
Pero como toda buena novela, ésta tiene su
plato fuerte, que pasa inadvertido precisamente

de la vida nacional, sino de las travesuras de
ese otro mito llamado CIA, las chapuzas del otro
llamado mafia y las relaciones de los hermanos
Kennedy con la actriz, además de esa entrevista

por evidente. Para ahorrarnos las torpezas de
una mala academia y una peor muerte de las

la más grande de todas, porque es la que más
se asemeja al "tómame, si me quieres soy tuya".
Y todos, hasta las mujeres, la quieren, porque

Rafael Ramírez Heredia
Con M de Marilyn
Alfaguara
México, 1997..

No HAY CHULO SIN SUEÑOS NI VAMPIRESA QUE NO TERmine desencantada, diría Rafael Ramírez Heredia. Incluso los tarzanes más arrastrados por la
vorágine de sus poderes, que nunca alcanzan a
sus quereres y la mujer en la que encarnan todas
las posibilidades del deseo, están signados por
la tremenda capacidad malograda de la inconstancia y el consuelo imaginario de uno y la enajenación de las ilusiones propias para hacerse
cargo de su persona hecha mito en vida de la
otra, sacralizada pero extranjera para siempre

secreta y poco sabida entre el Che Guevara y el
presidente de Estados Unidos ... En fin, hay
investigación bajo la ficción, lo que amplía el
ámbito de lecturas y gustos de principio, para
llevarnos hábilmente, con tocias las mañas del

de sí misma.
Si alguna figura es deudora del cine, y sobre
todo del mexicano de "la época de oro", es esta
pareja depositaria de la relación amorosa don-

oficio, a que leamos la historia de algunos ele
sus desvelos. Leída como historia policiaca,José
Baños, narcotraficante en pequeño, es un Sam

de uno recrea una ancestral figura materna, con
sus venganzas y chantajes, y la otra acepta la fatalidad del juicio ajeno para ser diosa a través
del camino de la perversión, reivindicada por

Spade que no se miente, que le da una vuelta
de tuerca más al cinismo porque si del amor es
incapaz, eso no quiere decir que no crea en él
sin agotamiento alguno, porque para eso tiene
sus sueños-película, los que él hace en la recrea-

la búsqueda del amor.
José Baños ha crecido suplantando la realización de sus deseos por películas imaginarias
(¿hay de otras?) donde él es el protagonista

ción de un recuerdo que no permite el extravío
de su memoria: cuando su madre lo llevaba a

(¿quién no se ha soñado protagonista de su
propia película, de su propia novela, de su propia canción?) que resuelve heroicamente los
problemas que nunca tienen solución en su vida real. Ha escalado ya cierta altura: está casado
con una vamf1 del cine nacional que es regenteada por un productor cacique. Pero como
todo buen soñador, las alturas lo llaman, quiere
a la diosa: sueña con Marilyn, la top de tops. La
noticia de la próxima visita a México de la sexsimbol lo hace fraguar un plan de encuentro
con la que, como carne viva de la sensualidad,

las alumbradoras oscuridades que le permitían
soñar con una vida imposible pero mejor.
La Monroe, ya en decadencia, será lo que
ya sabemos que fue: ese talento casi innato para
seguir las indicaciones de directores de cine,
escritores, beisbolistas, presidentes, en su carrera para ser amada, no por uno ni dos ... sino
por todo el mundo. Esta ambición, este aceptar
el sueño de la totalidad irrealizable, la acerca a
Pepe Baños en las vicisitudes de un viaje que
es, también, una huida hacia adelante; cuando

54

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tante que cruza a lo largo del libro: el afán de
presentarnos el revés ele las relaciones humanas. En adelante, Gallegos nos obligará a mirar
con cuidado el revés sombrío de todo envés cot.idiano; cada quien tiene un pasado, un historial
económico y emocional. Y puesto que ningún
secreto, ninguna vida privada parece oponerle
resistencia, destaca su naturalidad fabulatoria

ganas de leer, sólo diremos que el gran protagonista que se crea y se recrea en este texto es el
lenguaje. Mezcla hábil de monólogo interiot~
vistas exteriores desde el "adentro" de José Baños, narrador omniscente (sólo a veces) y complicados ires y venires sobre y en el tiempo que

para construir personajes e itinerancias.
Escritor cuyo poderoso aliento imanta al lec-

coinciden en el habla del que sueña para consolarse de su propia vida, son la materia que organiza y equilibra escritura con literatura. Alabada

tor a las primeras palabras, Romualdo Gallegos
nos enseña que se puede sentir nostalgia hasta
de la violencia. Esto será palpable en trabajos
donde las distintas voces narradoras evocan des-

sea esta voluntad de estilo, pues.

de un presente más próspero la vida de antaño
("Cuasimodo contra 13" y "Noche de asalto").

El operador y otros relatos

Muchos de sus cuentos, además de partir de la
anécdota nostálgica, sincera y llana, se detienen
en la crítica de algunas realidades institucionales como el Congreso ("La dama del sombrero
amarillo"), el Seguro So~ial ("El escote de la
señorita Leny"), el sindicato magisterial ("Gato
negro") y aun el matrimonio ("¿Quién envenenó a Nicolás Doria?" y "Noches desiguales").

Hugo Valdés Manríquez
Romualdo Gallegos
El oj&gt;eradar y otros relatos
Ayuntamiento de General Escobedo
General Escobedo, N. L., 1997.

"El operador" conjunta con fortuna el texto
confesional y la crítica de una inquietante realidad contemporánea: el espionaje telefónico.
Valiéndose de una vertiginosa frase corta, Romualdo Gallegos rescata una maliciosa oralidad, la de Cacho, que narra a placer en cuanto

CAPACES DE CONVOCAR DIVERSAS COMO RICAS ORALI-

dades (sus personajes se pintan, se autoconstruyen con su verbalización cortés o truculenta),
los cuentos de Romualdo Gallegos nos muestran una particular visión de la ciudad de Monterrey y de ciertos sórdidos laberintos. Acaso
su lúcida desesperanza se origina en esa cons-

que, como viejo lector, ha tenido un trato cerca-

55

�no con la palabra escrita. El mundo inmediato,

dora Ingrid Llaguno en "La dama del sombrero

conocido por nosotros, se nos derrumba de
pronto ante la historia reveladora del operador.
Según la concepción de Romualdo, en un vistazo a las bambalinas de la realidad aparente, ve-

amarillo" y el adolescente voluntarioso de "Cuasimodo contra 13", pasando por la venal seño-

al muñeco y al autor por medio de su muñeco,
pues dice lo que el ventrílocuo decidió que nos

mos cómo el que espfa, el que vive en la sombra,
tiene a veces mayor poder que aquellos que lo
manipulan de modo manifiesto.
Esa voz confesional que registra el pasado

rita Leny y la mitómana Minerva de "Sirenas
de niebla", hasta el desquiciado fotógrafo Nicolás Doria y la prostituta giganta ele "Balada de
Mil ton", con su improbable como seductora historia sobre el legendario futbolista brasileño
Mil ton Carlos), el lector no podrá sino plegarse

lejano de su dueño sin empacho ni vergüenza,
tal como lo conocimos en "Cuasimodo contra

al encantamiento procaz de los diversos narradores nómadas en que se desdobla Romualdo

debía de decir, que pronuncia las palabras que
el ventrílocuo desea que pronuncie. En palabras del muñeco, que son las del autor, él mismo
lo explica "si no nos manipularan, usted no estaría entrevistándome", "mi vicia proviene de ese
complicado y amoral proceso ele creación".
El muñeco habla, el ventrílocuo escucha a
su muüeco hablar. Y así, desde la sombra, da

13" (el cuento donde el expósito aguzado se
convierte en un emprendedor monomaniaco

Gallegos para hurgar en los rincones de una
ciudad cada vez menos secreta.

rienda suelta a sus palabras camufl~jcándolas
en el mu11eco cuando dice: "es verdad que yo
hablo por mí mismo", y luego remata: "debo

que, barrenando con lentitud, acaba por apropiarse del patrimonio de una familia hospita-

corresponder a mi mismidad una vez construido, tengo mi dinámica y Sampcrio se encuentra

laria), o en "Noches de asalto", observará en
"Gato negro" una importante transformación.
Así, el final del cuento gana inesperadamente
otra dimensión: el narrador se presenta ante el

obligado a fungir como cancerbero ele lo que
él y los Hombres de Overol han elaborado". Él
sabe que, final y justamente, todo ese mar de
palabras, de ideas y de sensaciones se le atribuirán al ventrílocuo.

Ventriloquía inalámbrica
Pedro de Isla

lector como el rapsoda de sus amigos y compañeros, no los del mundo brillante de la política
y las finanzas, sino de ese conglomerado modesto que integra el magisterio.

Guillermo Samperio

Ventriloquia inalámbrica
Océano
México, 1996.

Pero éste que nos parecía el poeta de la tribu
se vuelve en "Sirenas de niebla" un ladrón lite-

NUNCA ME HE SENTIDO PARTICULARMENTE ORGULLOSO

rario, un mercenario del trabajo ajeno que termina narrando él mismo, para su provecho, las
historias tanto como la experiencia personal de
Sara Múzquiz. El rapsoda traidor puede dar
cuenta de Caty (una cotidiana sirena moderna
que acarrea la desgracia de un hombre pero

de mi voz, no estoy dotado para el canto y prefiero escribir que hablar, acaso porque así tengo
oportunidad de corregir mis errores, de camuflajear mis metidas de pata y de dejar que se
cuele entre líneas lo que espero algunos de los
lectores descubran, entre más pronto mejor.
Por eso me llamó la atención el título de este

que al cabo recibe su venganza) y Minerva (una
vampiresa mitómana), una vez que, abusando

libro: Ventriloquía inalámbrica. Jugar a ser ventrílocuo, a crear y recrear por medio de otras voces

de su puesto como lector-censor de la editorial
Molinos de Viento, desaliente la carrera literaria

que a final de cuentas son las de uno, a utilizar
a veces cuerpos distintos, los que uno desearía

de Sara y la precipite al suicidio.
Precisamente en "Sirenas de niebla" será po-

haber tenido, a los que uno hubiera deseado
conocer; trabajar bajo un texto base hecho al

sible advertir la mano hábil y diestra de un
escritor que traza, y hace evidente para el lector, la narración inmediata, sin artificios, y aquella otra cuya intención es aparecer, gracias a

propio gusto; en fin,jugar a crear un mini estado en donde uno tiene el poder de hacer y deshacer a su antojo. Un mini estado en donde
uno es la alfa y la omega.

cierto distanciamiento irónico, más elaborada,
más estrictamente "literaria".

Crear un personaje esjugar a la ventriloquía,
crear un cuento es armar el espacio en el que
se moverá el muñeco creado, el muñeco mane-

Ante un libro donde las más de las veces nadie es lo que dice o aparenta ser (desde la estafa-

56

Así, a través del muñeco, Guillermo Samperio nos habla del proceso de la creación: cono-

jado por el maestro ventrílocuo. En el caso de
la ventriloquía inalámbrica se va más lejos aún,
se busca alcanzar un grado de perfección que
sólo el ventrílocuo y sus ayudantes puedan distinguirlos a simple vista.

cemos a los hombres de overol que trah~jan
para hacer de cada muñeco, de cada personaje,
una obra maestra. El Hombre del Overol Blanco, con su capacidad de mirar en lo oscuro, los
disloques y sinsentidos ataviados de normalidad; el del Overol Violeta y sus viajes hacia el
amor; el del Overol Verde Limón y su colección
de estados de ánimo y deseos extravagantes.
Además habría que hablar de los hombres del
Overol Rojo, Azul Eléctrico, Gris Metálico, Azul
Marino y Amarillo, sin olvidar, por supuesto, a
los Hombres Captadores del Exterior.
¿Cuál es el fin de este largo sueño transcurrido en la vigilia? Creo que el muüeco y Guillermo Samperio lo resumen perfectamente: "No-

Aun así, todos los muñecos llevan la marca
del autor, pertenecen a una Casa encargada de
producirlos, tienen el talento de sus creadores,
el talento que alcanzan los maestros ventrílocuos, tales como los de las casas Garmendia,
Hernández o Cortázar, por nombrar solamente
algunas.
En el libro de Guillermo Samperio, Ventriloquía inalámbrica, entramos en ese mundo, en
el del muñeco de ventrílocuo que nos sumerge
en el espacio de ficción de un taller de ventriloquía, y de ahí nos lleva·hacia otro espacio, no
menos ficticio: el de la creación, el de la recreación y el de la vida independiente que han de
tomar las propias creaciones.
Para lograr su objetivo, Guillermo Samperio
se vale de sí mismo y de sus muñecos, de tal
modo que se convierte en el ventrílocuo. En
un juego de preguntas y respuestas, conocemos

sotros les quitamos algo para que después se
vean a sí mismos, no les abrimos los ojos, sino
que les permitimos hacerlos girar 180 grados,
para que vean hacia el interior", y así es, las confesiones del muñeco, las pocas palabras del ventrílocuo y el recuerdo de su dama-ciudad nos
lo confirman.

57

�Contraportada

RAMIRO GARZA

nos-que apareció en inglés en 1994. En los nueve
ensayos que lo componen, Popper documenta el
valor de la racionalidad humana tal y como la defendió en obras previas, y critica con agudeza dos de
los lamentables extremos a que han llegado los
pensadores en el ocaso del siglo XX: por un lado, la
casi deificación del pensamiento científico, sobre
todo del más especializado, que se ha traducido en
un renacimiento del principio de autoridad; por el
otro, el escepticismo filosófico nacido de la moda
relativista, que lleva a menospreciar a la ciencia y a
la razón como meros productos histórico-culturales.
Popper advierte que ambas actitudes carecen de
fondo real y son más bien reflejos de una moda intelectual decadente y mezquina, moda que identifica
como nacida de un mito: la idea ele que es preciso
un marco común de supuestos básicos para desarrollar una discusión racional o fructífera. El filósofo
rebate esta idea, se declara heterodoxo, y lanza la
siguiente declaración: "la ortodoxia es la muerte del
conocimiento, pues el aumento del conocimiento
depende por entero de la existencia del desacuerdo". El mito del marco común es una valiosa aportación al arsenal que necesitan los científicos finiseculares para enfrentar la marea desdeñosa ele los
"estudios culturales".

Libertad González y Horacio Salazar H.
Ramiro Garza

La radio, jiresenle yfuturo. El impacto social y /Jersonal de
este rnedio adrmrable
Edamex
México, 1996.

PRODUCTO DE LA EXPERIENCIA Y EL QUEHACER COTIDIANO
tras los micrófonos es este libro que deberla ser leído
por cualquiera que se dedique a la comunicación.
Dice un conocido refrán que más sabe el diablo por
viejo que por diablo, y tiene razón, pero acaso vald1ia
añadir que si el diablo sabe por viejo, también sabe
por diablo. Ramiro Garza no sólo domina su materia por haberla practicado largo tiempo, sino también porque es un excelente comunicador, vale decir, un transmisor claro de lo que ha aprendido en
sus largos años de labor radiofónica. Cuando todavía
no se ponían de moda las escuelas de comunicólogos
ni se difundían los ahora archisobados modelos de
comunicación, el programador, el locutor o el animador contaban únicamente con el respeto hacia
su oficio y hacia la audiencia; es desde ahí, desde la
experiencia directa de donde nace este volumen que
busca servir de orientación y guía para quienes realizan algunas de las distintas tareas del mundo de la
radio. Aunque no es un libro de corte académico ni
tiene la pretensión de serlo bien pudiera servir como
libro de texto por cuanto repasa tópicos como la
importancia de llegar a un público, el manejo del
tiempo en la programación, el uso del micrófono y
la secuencia radiofónica, entre otros. El libro está
bien documentado, por lo cual es además una historia viva de la radio en México y de la gente que ha

El

LA RADIO,
PRESEN,E. Y FUTURO
El impacto social y personal
de este medio adJnirable

contribuido a su desarrollo en este país. Escrito con
un estilo sencillo y ameno, también resulta de interés
para el público en general. Es pues una excelente
introducción a un medio más disfrutado que conocido.

Karl Popper

El mito del marco cornún. En defensa de la ciencia y la
racionalidad
Paidós
Barcelona, 1997.
FALLECIDO EN 1994, KARL RAIMUND POPPER HA SIDO sin
duda uno de los más importantes filósofos de la

tura de Nuevo León, y que tuvo un monto de 75 mil
pesos y diploma de reconocimiento. Los organizadores convocaron al concurso con el propósito de
alentar los trabajos de reflexión filosófica sobre la
cultura en México y como un homenaje al humanista regiomontano Raúl Rangel Frías.
En su primera edición, este concurso tuvo como
ganadores a los investigadores de la Universidad Panamericana Héctor Zagal Arreguín y Luis Xavier López Farjeat, autores del ensayo Dos aproximaciones esti-

arcabuz

WA FIN DE AÑO DECIMOS QUE ÉSTE HA SIDO EL AÑO MÁS
corto y se empiezan a hacer las evaluaciones. Pero
sucede que, como en el beisbol, este año no se acaba
hasta que se acaba, y todavía en diciembre se
presentaron interesantes sucesos. Uno de ellos fue
el Premio Nacional de Ensayo Raúl Rangel Frías,
que organizaron conjuntamente la Universidad
Autónoma de Nuevo León y el Consejo para la Cu!-

ticas a la id.entidad nacional. Una filosofía de la cultura

58

......•.· ......•
•••

...

ciencia del presente siglo, y un defensor ardiente
del inmenso valor de la racionalidad humana. En
este volumen, Popper ratifica su fe en la razón humana y en su potencial para llevarnos a comprender
-y tal vez a mejorar- el mundo. El libro en sí tiene
su historia: hace once años, el Instituto Hoover creó
en su anfitriona, la Universidad de Stanford, los
Archivos Karl Popper. Entre los papeles ahí reunidos
figuraba este libro concebido inicialmente a mediados de los setenta y dejado a un lado por mil razones.
En 1992 finalmente hubo los fondos para retomar
el proyecto, y tocó a Mark Notturno concretarlo en
un libro -el primer fruto de los archivos popperia-

María Águeda Méndez y otros

Catálogo d~ textos marginados novohis/Jn.nos. In r¡ uisición:
siglo XVII.
El Colegio de México, Archivo General de la Nación
y Fondo Nacional para la Cultura y las Artes
México, 1997.
LA HISTORIA DE MÉXICO TIENE UN AMPLIO CATÁLOGO DE
villanos, y en la lista de los favoritos aparece siem-

desde el barroco y el surrealismo. Durante la ceremonia
de premiación, ocurrida el 11 de diciembre, ambos

sea obligación, pero si se ·preparan actividades en
las que se analice su labor intelectual, sería una buena manera de felicitarlos y reconocerlos.

ensayistas destacaron la importancia de este concurso.

PARA PROMOVER LA OBRA DE LA POETA lsABEL FRAIRE,
EN 1998 SE CUMPLIRÁ EL CENTENARIO DEL NATALICIO DE
Daniel Cosío Villegas, economista, historiador y fundador del Fondo de Cultura Económica; también
se cumplirá el 70 aniversario de los novelistas Carlos
Fuentes y Jorge Ibargüengoitia, el del poeta y promotor cultural Raúl Renán y el del crítico literario
regiomontano.Alfonso Rangel Guerra. No es que

LA

maestra Carmen Alardín impartió una plática en la
Casa de la Cultura de Nuevo León a jóvenes y a radioescuchas de una estación de radio local. Alardín,
además de exponer las características de la poesía
de Fraire, hizo participar a los asistentes, de manera
singular, motivándolos a leer una serie de poemas y
a relacionarlos con la vida cotidiana.

59

��Colaboradores
H~ A+:Uo (Monterrey,

1955).
Narrador, maestro universitario.
Estudió letras en la UANL. Autor
ele El reino en celo y Las trampas del

jardín.

A~ A~ ~

-Investi-

f - l ~ ~ (Monterrey, 1935).
Escritor, psicoanalista. Estudió
medicina en la UNL. Presidente
de la Sociedad Analítica de Gmpo
de Monterrey, A. C.

f-1~ Q"-o/- (China, N. L.,

gador de la música norestense.
Estudió antropología en la UANL
. y la maestría, en esta misma disciplina, en el Colegio de Michoacán.

1963). Periodista, crítico de teatro
y artes plásticas. Fue reportero de
las secciones culturales de El Porvenir y El Norte.

~~,F~Jd

J ~ ~(Monterrey, 1971). Periodista. Autor deI libro de entrevistas y crónicas Tierra de cabritos.
Es director de Vida Universita,ia.

l"Jh. (Guadalajara, 1923). Filósofo. Presidente de la Sociedad Mexicana de F~losofía. Director del
Centro de Est~dios Humanísticos
de la UANL.

bó, Uruguay, 1930). Poeta y ensayista. Tiene una vasta obra poética:

~ ~(Monterrey, 1930).
Escritor, periodista, poeta. Autor
de Solar poniente, El futuro de la radio y La radio actual. Dirige la estación radial Horizonte IZ.

Los restos del rnarnut, H okusai, Fontefrida, Murciélagos y Finisterre, entre

~ Q ~ (Monterrey,

V / ~ reM-.t..A. (Tacuarem-

otros.

J~ ~ (Monterrey, 1960).
Psiquiatra. Estudió medicina en la
UANL y la maestría en Harvard
University. Ha publicado artículos
de investigación en Arnerican]our-

nal of Psychiatry.

1961). Ensayista. Hizo estudios de
letras en la UANL, la Universidad
de Málaga, el Colegio de México
y Harvard University.

Ó-teM ~ f-llMl,V. (Monterrey,
1962). Periodista y poeta. Autor de
La ganancia y la pérdida y Carnina
hacia mis huesos.

H~

~ (Ciudad del

Maíz, S. L. P., 1956). Poeta, narrador. Estudió periodismo en la
UANL. Autor de Árbol de lluvia.

Antología personal 1983-1993.

Aw..J.. J.d ~ (La Aseención, Aramberri, N. L., 1952).
Poeta, editor, maestro universitarío. Autor de La huella del relárnfmgo. Director de Publicaciones de
la UANL.

~ (Monterrey,
1942). Crítico de cine. Estudió
economía y letras en el ITESM.
Maestro en la Facultad de Ciencias
de la Comunicación (UANL).

R~

A~

R~ H~ (Monterrey, 1943). Poeta, editor. Dirigió
las revistas Sal.amandra y Cáthedra.
Autor de los poemaiios Naufragio
de la voz y Osrn,10 territorio.

f-1~

~

tina, 1942). Sociólogo. Dirige la
División de Estudios de Posgrado
de la Facultad de Filosofía y Letras
de la UANL.

PtAo

Ji. f,¿ (Monterrey, 1966).
Narrador. Fundador de la revista
San Quintín 106 y becario del Centro de Escritores de Nuevo León.

f-1~ H~ (Monterrey,
1942). Escritor, filósofo. Estudió
filosofía en la UNAM. Autor de
Humanismo y Reforma, Pensar y
situar y Estudios islámicos, entre
otros títulos.

62

15 de lebrero 1998

f-1~ (Mon-

terrey, 1957). Escritor, periodista.
Es director editorial ele El Diario
de Monll'rrey. Autor de El ombligo rif

¡Espérala!

Edijw.
~ H~ ~ (Argentina,
1931). Escritor, investigador y crítico literario. Doctor en letras por
la UNAM. Estudioso de la poesía
mexicana contemporánea.

.. '

~ T~ (Distrito Federal,
1957). Curador de arte, y editor
en la editorial Aldus. Ha publicado poesía, crítica de arte y de literatura en las principales revistas
del país.

f-14i" VJ.1.4 H ~ (Monterrey, 1963). Narrador, ensayista.
Autor de The Monterrey News y El
cri111,en de la calle de Aramberri.

J~ H~ f ~ (Tandil, Argen-

aniversario

~ (Monterrey,
1954). Poeta, maestra universitaria. Estudió letras en la UANL.
Autora del libro Tragafuegos.

Q~

J~ Ju4A4 V ~

(Tecate,
B.C.N., 1959). Poeta, crítico literarío. Autor de Mar del Norte, La
procesión, Portuaria y Los fantasmas
de /.a pasión.

H~,.H~V~
(Montemorelos, N. L., 1957). Poeta. Estudió sociología en la UANL.
Autora de Darna infiel al sueño y El

corazón más secreto.

J1.1c,cl: .., Z.;;.~y. (Monterrey,
1978). Narradora. Estudia filosofia
en la UANL. Autora del libro
¿Quién dijo eso?

•

•

•

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c1ona
nsayo
"RA t RANGEL FRÍAS"

,

Premios
universitarios/!

·~

•

~

EL

SEJO PA

.
UtTURA DE NUEV

EON

Publicaciones Recientes

' • Se complacen en anunciar que el jurado, compuesto por Adolfo Castañón,
Abelardo Villegas y María Teresa Miaja de la Peña determinó como ganador
del certamen al ensayo:
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,.._, •.

.

•

"Dos aproximaciones estéticas a la identidad nacional. Una filosofía de la cultura
desde el barroco y el surrealismo" de Héctor Zagal Arreguín y Luis Xavier López
, 1 Farjeat.
• ..
." • 1/c 1 1111 .•.f
'' • Asimismo el jurado recomendó otorgar las siguientes menciones honoríficas:
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Lltrllül ,

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I a ..... • •.-.- .

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I

"La utopía cultural de Vasconcelos" de José Jaime Vieyra García
"¿ Variaciones apócrifas de la Nación?" de Denis Ramírez Losada
"Impecable y diamantina" de José Manuel Valenzuela Arce

.

I

1..

L1

Colección
Perfiles
Universitarios

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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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              <text>Literatura mexicana</text>
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              <text>Historia crítica</text>
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              <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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              <text>Alardín, Carmen, 1933-2014, Directora</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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