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                  <text>A

S

�Contenido
Historia y homenaje / Arturo Can tú, 3
Pellicer diurno y nocturno / Homero Garza, 7
La conversación epistolar / Alfonso Rangel Guerra, 12
Dos poetas se escriben, es decir, ¿escriben un libro? / Miguel Covárrubias, 16
Literatura esotérica colonial/ Margarita Peña, 20
El adiós metaftsico. A propósito de Alberto Caeiro
Luis Xavier López Farjeat, 24
En el estudio del pintor Gilberto de la Nuez / Jayne Cortez, 26
Elegía mínima / Rodrigo Garza Arreola, 27
Relicario / Óscar Efraín Herrera, 28
Tu caUe ya no es tu calle / Armando Joel Dávila, 29
El eco lejano de una voz enternece los muros de la sombra / Alfonso Reyes Martínez, 30
Y salí... / Andrés Huerta, 31
Currículum vitae/ Hornero Galarza Elizondo, 32

Rector; Dr. Reyes S. Tamez Guerra
Secretario General: Dr. Luis J. Galán Wong
Secretario de Extensión y Cultura: Lic. Humberto Salazar
Director de Publicaciones: Lic. Armando Joel Dávila

otos

En el camino de ]ack Kerouac
Carmen Avendaño S., 33
Noc noc noc noc / Leticia Herrera, 35

111 i s la 61 la 11i 11 1 si lad 11161 0 11 de 11 110 lel1

Directora: Mtra. Carmen Alardin
Secretario de redacción: Óscar Efraín Herrera
Diseño: Francisco Barragán Codina, Rodolfo Leal Herrera
Tipografta y formación: Francisco Javier Galván C.

0

oc i ológica Espacio y tiempo sociales / José María Infante, 37

Consejo editorial: Arq. Mario Armendáriz Velázquez, Profr. Israel Cavazos Garza, Lic. Armando Joel Dávila.
Lic. Roberto Escamilla Molina, Profr. Celso Garza Guajardo, Mtro. José María Infante, Lic. Jorge Pedraza Salinas,
Lic. Alfonso Rangel Guerra, Lic. Humberto Salazar, Lic. Ricardo Villarreal Arrambide.

conomía

El Fobaproa y el equilibrio entre los poderes
republicanos / Jorge Meléndez Barrón, 40

Oficinas: Dirección de Publicaciones de la UANL. Biblioteca Magna Universitaria Raúl Rangel Frias, Av. Alfonso Reyes núm . 4000 Nte.
Monterrey, Nuevo León, C.P. 64440 / Teléfono: 329 41 11, Fax: 329 41 26 / Publicación Bimestral / Precio del ejemplar: $ 20.00
Impresa en Minuteman PressJ Registros en trámite / Arma.,·y /,e/ro., no responde por originales
y colaboraciones no solicitados. Todos los artículos firmados son responsabilidad de su autor.

tenci ón
flotante

Los nombres de la locura (1) / Homero Garza, 44

�Historia y homenaje
Arturo Cantú

De palindromía /Hugo Padilla, 48

úsica

ú

ine,
televisión
y otros
espejismos

Yes en Monterrey: el rock acondicionado
Ángel Sánchez Borges, 52

Un sueño inventado/ Roberto Escamilla, 54

CINETECA
NUEVO•LEON

rtes
plásticas

Yibros

Metáforas visuales de Villalvazo y Rub Gutz
Jesús Flores Villegas, 60

Escritos mexicanos de Samuel Gordon / Friedhelm Schmidt (Berlín), 63
Las Miradas subversivas o el bautizo de los neófitos/ Genaro Huacal, 65
De mártires y otras historias / Héctor Alvarado, 66

Portada: Gerardo Can tú, El gran muro, acrílico sobre tela, 1. 70 x 1.30 m
Ilustraciones interiores: Dibujos de Gerardo Cantú.
Contraportada: Jesucristo Superestrella (Revista Musical Universitaria, mayo de 1998).

EL GRUPO QUE INICIÓ KÁ THARSIS HABÍA TENIDO ANTES
otras experiencias literarias, si puede decirse, y
de confrontación con la ciudad. Su origen fue
más político que literario. Dos o tres años antes
del primer número, por el mes de septiembre,
alguien editaba unos carteles que reproducían
la excomunión de Miguel Hidalgo y nosotros
los pegábamos por la ciudad, especialmente en
los muros de las iglesias, lo que nos parecía un
gesto desafiante frente al clero. Apresuradamente, y no sin temor según recuerdo, embadurnábamos de engrudo y fijábamos los pósters
cumpliendo con ciertas rutas preestablecidas.
Poco tiempo después, ya en el bachillerato, ampliamos nuestro círculo de disidentes y formamos una organización que tuvo por nombre
"Frente Liberal Estudiantil". Lo de "liberal", en
aquellos años, tenía su peligro, era un poco,
quién sabe por qué, como decir "comunista",
alguien que estaba en contra de lo establecido.
El "Frente", como es natural, tuvo su órgano
de expresión, una revistilla con la que pretendíamos orientar a la juventud en materias sociales y políticas y a la que titulamos, ingeniosamente, La brújula. Casi todos teníamos experiencia en estas tareas subversivas porque proveníamos de la misma secundaria, la "Moisés
Sáenz", donde colaboramos en un periódico estudiantil que los profesores habían titulado joven Guardia. El nombre, según creo ahora pero
entonces no lo sabíamos, aludía a un cuerpo
de activistas jóvenes que se había distinguido
en la defensa de la revolución rusa. Hay en todo
esto, como puede verse, un destino.
En el local del FLE, tales eran las siglas del
"Frente Liberal Estudiantil", nos reuníamos

•

todos los días. A veces aserrábamos bancas para
tener donde tomar asiento, o arreglábamos un
mimeógrafo manual para nuestras publicaciones, pero otras leíamos. Alguien había llevado
una edición, en doce o quince tomitos, de la
poesía de Amado Nervo, que más o menos llegamos a saber de memoria. Un día Homero
Garza, nuestro adelantado en lecturas, llegó
con un libro de López Velarde, La sangre devota, que nadie lograba entender pero que parecía muy superior a la poesía tradicional que
hasta entonces habíamos leído. Nos pasábamos
las tardes tratando de saber qué querría decir
la frente limpia y bárbara del niño

o
hasta el penacho tornadizo y frági.l
de tu naranjo en flor

Sabíamos que era una poesía mejor que la
de antes, pero no sabíamos por qué ni cómo.
Lo que desde luego no nos detuvo y sin entender del todo a López Velarde pasamos a Villaurrutia, y creo recordar que también a Lorca,
en el Romancero, y no sé qué de Neruda. Descubrimos, en fin, el mundo de la poesía contemporánea, y arrinconamos con desdén a Darío y
a Nervo.
Por aquellos días, acabábamos de pasar a prim~ro de profesional, se nos ocurrió hacer una
revista literaria. Era, también, una revista que
enfrentaba a la sociedad regiomontana, puesto que en Monterrey nadie cultivaba o sabía siquiera que existía, la poesía moderna; o así nos
parecía a nosotros. A diferencia de La brújula,
que sumaba sus planteamientos a otras publi-

3

�caciones de izquierda, Kátharsis era sólo nuestra, puesto que no existía otra publicación dedicada a la literatura de vanguardia, e irrumpía
así, "en medio del asfixiante silencio provinciano''¡ como dijimos en el primer número, con
la verdad en las manos. De pronto éramos los
dueños de una exclusiva intelectual, de una
revista que asombraba y hasta espantaba a la
mayoría de sus lectores, empezando por nosotros mismos. Y era también, a su modo una revista radical, puesto que en ella no podía tener
cabida nada que pareciese poesía o literatura
tradicional. Sin saberlo entonces nos habíamos
convertido en "la joven guardia" de la poesía
moderna. Lo que desde luego nos encantaba.
Jorge Can tú publicó por primera vez en Kátharsis en el quinto número (Abril/mayo de

1956). Tenía entonces 18 años, y no estaba
nimbado, como los fundadores de la revista
'
por antecedentes subversivos. Era más poeta,
más fino, había leído quién sabe cómo, por sí
mismo, a muchos de los poetas que nosotros
descubrimos en el FLE, y el epígrafe de su primer poema publicado traía un verso de Vallejo.
Vuelvo a leer ahora ese poema y lo encuentro
abundante en recursos poéticos: tres o cuatro
aliteraciones en menos de veinte versos; hay
lugares para "reposar el llanto", "racimos de
rocas" y "ventanas de silencio"; tiene una buena es~ctura, cuatro estrofas, una inicial lenta
que se apresura un poco en la segunda, lo que
se repite en la tercera y la última; hay un cierto
desbordamiento emocional pero el poema
nunca pierde la contención, cierta economía
r------------------- verbal elegante, a pesar de que su tema es
el llanto. Ninguno de nosotros -Hugo,
Homero y yo- manejaba ese tipo de destrezas, pero por aquellos días nos pareció
un poema quizá muy breve, y como todos
estábamos llamados a un destino superior,
y a contenidos poéticos más metafisicos,
no hicimos mucho caso del joven que se
1956
había acercado a la revista. Pero ya entonces era mejor poeta que todos nosotros, y
ALREDEDOR DE LA POESIA
al paso del tiempo aquel joven fue el único que realizó los ideales de la revista.
En aquellos años Kátharsis tenía un
en,o rme mérito porque no provenía de
otras revistas literarias ni se apoyaba en
grupos de escritores con más experiencia.
La revista se nutría de sí misma y los más
expertos teníamos 19 ó 20 años. Pero ese
mérito era también su debilidad. Publicábamos casi cualquier cosa que pareciera
actual y un poco disparatada, confundíamos con frecuencia la intención poética
con el logro poético, creíamos haber alcanzado algo cuando en realidad apenas
lo empezábamos. No había detrás de nosotros una tradición, una escuela poética,
y nos asumimos rápidamente como nues-

=

4

tros propios maestros y como
nuestra propia escuela. Lo que
nos condenaba con mucha probabilidad al fracaso.
Gabriel Zaid, el otro triunfo
literario de la revista, en realidad
ya escribía muy bien cuando empezó a colaborar en ella. No se
sostenía en la revista, como nosotros, y muy pronto dejó Monterrey, y la exigua escuela poética
de Monterrey, para integrarse a
los movimientos literarios y a la
tradición de la capital. Con el
tiempo, dentro de esa línea, multiplicó las obras de un talento literario del que ya había dejado
pruebas sobradas en Kátharsis,
pero que no le debía nada a Kátharsis. Jorge Cantú fue diferente. Para él, más joven, la revista y
quizá el grupo que hacía la revista fueron decisivos. Por un tiempo le sirvieron, aunque mínimamente, de escuela y tradición literaria. Era más regiomontano que
todos, quería a la ciudad, escogió
vivir en ella, y desde ese punto de
vista el movimiento de Kátharsis,
no l,a revista, se volvió para él algo
importante que era necesario defender y pr~servar. Y también, en
cierto modo, continuar.
Jorge Cantú hizo algo más difícil que integrarse a la gran tradición literaria
de la capital: fue el primer poeta regiomontano.
Por primera vez alguien vivió su vida y conformó su obra como si fuera posible ser poeta en
Monterrey. No es tan fácil. Gabriel Zaid y Alfonso Reyes, por ejemplo, se desarrollan y destacan en el medio literario de la capital del país.
Es obligado compararlos con Jorge Cantú aunque los dos, Reyes y Zaid, se limitan a la escuela
literaria dominante en su momento, y triunfan

en cierto modo dentro de ella aunque no la
trasciendan. No llegan a ser, enteramente, poetas con una voz propia. Hacen mejores versos
que Jorge Cantú, pero no mejores poemas.Jorge Cantú, con todas las desventajas del autoaprendizaje y la tradición precaria, tiene a su
favor la fidelidad imposible a su ciudad, que
acaba dándole una voz propia.
Una voz propia en el sentido de los heterónimos de Pessoa. No la "voz propia" de la per-

5

�Pellicer diurno y nocturno

hablar pues sabe que en comparación sólo diría simplezas. Cuando los grandes poetas se van,
dispersados por el barullo de las hojas del otoño y del sapo que se acerca al corazón escondí-ve
do, sapo y corazón se dan cuenta de su insignificancia, dicen:

Homero Garza

•

Lo nuestro es tan poco importante
que las estaciones ni nos miran

cierto que estos intentos chocaron siempre con
el cerco amurallado de las preferencias de
Pellicer que, imperturbable, confesó admirar
también a Manuel Acuña. Paz continuaba el
acoso: "Pero, Carlos, ¿cómo puedes admirar a
alguien que escribió y en medio de nosotros mi
madre como un Dios? ¡Por favor, Carlos!" Era un
juego de reproches cariñosos que Pellicer parecía disfrutar inmutable, extremando su posición de poeta naif y decadentista, lo que provocaba nuevos embates-siempre fallidos- de
su querido amigo Octavio en una divertida

1955 PELLICER VISITÓ MONTERREY. TRAÍA UNA
exposición de arte egipcio (si mal no recuerdo) que fue montada en la antigua Escuela de
Artes Plásticas de la calle Washington. Su estancia coincidió con la de Octavio Paz y José
Alvarado que asistieron como conferencistas
invitados-junto a José Luis Martínez, Manuel
Calvillo y Alfonso Rangel Guerra- al jubileo
de oro (bodas de oro con la literatura) de Alfonso Reyes, quien once meses después (abril
de 1956), llenaría el Aula Magna de la Universidad con una conferencia inolvidable.
Los jóvenes poetas de entonces -entre los
diecinueve y veinte años-de la revista Kátharsis
que tenían en prensa su primer número, nos
acercamos a estas grandes figuras con infinita
curiosidad y entusiasmo desbordado. Recuerdo una cena que se prolongó hasta las tres de
la mañana con Carlos Pellicer y Octavio Paz. El
diálogo entre estos dos personajes -que no
habían alcanzado la celebridad actual- tuvo
repercusiones en un ensayo posterior de Paz
titulado "La poesía de Carlos Pellicer", publicado primero en la Revista Mexicana de Literatura y recogido posteriormente en Las peras del
olmo. Pellicer admiraba con devoción infantil a
Salvador Díaz Mirón y a otros poetas románticos y modernistas. Recuerdo que esa noche
Octavio Paz, con toda su abrumadora erudición
concentrada en El arco y la lira, se burlaba afectuosamente de Pellicer y en un esfuerzo por
disuadirlo le decía: "Mira, Carlos, hasta ese poeta dipsómano, Antonio Plaza, es mejor que tu
admirado Díaz Mirón" y se reía buscando la
complicidad de los que lo escuchábamos. Por

EN

El amor del sapo y el corazón es tan indigno
de ser cantado, o el poeta que lo canta tiene
tan poca habilidad, que no hay forma de compararlo con algún rasgo de la naturaleza, aunque el otoño esté a la vista, como harían los
grandes poetas. Por eso el poema termina sin
alardes retóricas:
Ocultos a la vista de los grandes poetas,
el sapo y el c&lt;Jrazón permanecen juntos,
uno rn,ando y el otro latiendo
sobre el musgo de un bosque
al que llaman bosque

sona de carne y hueso que fue Jorge Cantú. Al
paso de los años y de los poemas Jorge Cantú
inventa un poeta que con frecuencia se burla
ingenuamente de sí mismo, que reconoce la
enorme superioridad de los poetas clásicos y
sin embargo escribe lo suyo, que declara su incompetencia pero que pone sobre la mesa los
hallazgos del poema. La modestia ambigua del
heterónimo le permite decir sus cosas, y le abre
una ventana para tolerar lo intolerable. También puede reírse de sí mismo, con una risa
más alta que las risas de la ciudad, siempre
proclives a la tontería. En "Corazón en otoño"
'
uno de sus últimos poemas, resalta con claridad el dibujo de este heterónimo. El corazón,
escondido entre unos arbustos, oye la conversacion de los grandes poetas montados en sus
cabalgaduras que hablan de tópicos importantes como "la rosa de la resurrección", "el alba
apresurada de unos ojos" o del Demonio acechando en "la comisura de una sonrisa transparente". El corazón escondido no se atreve a

Sapo y corazón andan tan escasos de recursos literarios que no intentan ninguna figura
retóric3¡, pero el lector queda asombrado del
poder de las palabras. Esa llaneza de llamar bosque al bosque, con la sencillez de los que no
son grandes poetas, desdobla la simplicidad del
final en la complejidad real del poema, que por
un lado "habla" él mismo como los grandes
poetas, cuando el corazón escucha escondido
su conversación, y por el otro se expresa con la
poesía de lo directo cuando la palabra bosque
esplende con su verdadero significado. Finalmente, a pesar de los caballeros que "montan
caballos con patas de niebla", el amor del sapo
y el corazón resulta más verdadero y sus palabras más definitivas. El "poeta menor", el heterónimo que se "esconde" de los grandes poetas, ha escrito un poema.
Jorge Cantú, me parece, es el primer poeta
de Monterrey. Y es el primero también en dejar aqu( su obra, tal vez como el principio de
una tradición literaria.

6

circularidad gozosa.
En el artículo citado ("La poesía de Carlos
Pellicer"), escribe Paz: "... profesa un inocente
y supersticioso culto por la técnica, que lo ha
llevado a hacer de Díaz Mirón -su antípodauno de sus dioses mayores. No deja de ser asombroso que un poeta tan espontáneo y rico, tan
habitado por la verdadera inspiración y la gracia poética admire de tal modo al frío, retórico, tieso Díaz Mirón". Para mi sorpresa-recordando la charla amistosa entre los dos poetasPaz afirma en este breve ensayo: "Pellicer no es
un poeta de poemas sino de instantes poéticos,
por eso, aun en sus composiciones menos logradas, siempre es posible rescatar dos o tres
versos sorprendentes e inolvidables".
Este juicio molestó a Pellicer, quien -según
Juan José Reyes y Femando García Ramírez
(entrevista a Octavio Paz, "Una ventana al mundo", 100 entrevistas/ 100 personajes, PJ.PSA-México, 1991)- opinaba que prefería la obra de
Paz anterior a Salamandra. Le dicen los entrevistadores a Paz: "Tal vez lo hizo dolido por

7

�a la tradición literaria que lo precedió y los brotes innovadores que él aportó a la poesía mexicana. En el coexistían la tradición y la modernidad. Enrique González Martínez, Elías Nandino y él son los poetas más longevos junto con
Octavio Paz. En tanto Nandino y Pellicer practicaron más las formas clásicas (la décima y el
soneto), Octavio Paz militó siempre en la vanguardia. Los cuatro llegaron o pasaron de los
ochenta años escribiendo poesía. Nandino sobrepasó los noventa, pero nunca fue una estrella de primera magnitud. Esta longevidad era
criticada por otro contemporáneo, Octavio G.
Barreda, quien decía: "Al madurar, el poeta
debe buscar nuevas vías de expresión como la
novela, el teatro, el ensayo, la crítica[ ... ]. No
concibo a los hombres gordos, casados --o solterones viejos- escribiendo lánguidos poemas
que hablan de inmadurez, de deseos reprimidos, de amores fatales y gloriosos. Son deprimentes. Carlos comienza a escribir y a ser famoso antes que López Velarde. Inteligente y
sensible, es un tanto inculto. Quizás su incultura lo haya salvado; por lo pronto le ha permitido seguir escribiendo sin pudor y con cierto
registro de adolescente. Es un gran versificador.
Escribe de una tirada. Casi no corrige. Su oído
es muy fino, sabe mucho de versificación. Sus
caídas son premeditadas". (E. Carballo, 19protagonistas de la literatura mexicana del sigw XX,
1965).
Respecto a su longevidad creadora, apunta
J. E. Pacheco: "Pellicer no fue Rimbaud: siguió
escribiendo bien hasta 1976. Coetáneo de Daño, Chocano y Urbina (otra de sus admiraciones no sospechadas), lo fue también de Alberto Blanco, Coral Bracho, Francisco Hemández
y David Huerta. Ysobre todo de López Velarde.
("Inventario", Proceso No. 1054, 12 de enero de
1991.)
En 1955 y varios años después la obra de
Pellicer no se había reunido en un solo volumen. Su libro Práctica de vue/,o de 1956 era muy
caro. Sus 16 libros anteriores estaban agotados.

aquella frase suya (Pellicer no es un poeta de poemas sino de instantes poéticos)". Paz contesta: "Me
gustaría referirme a esa frase. No creo que esa
frase lo haya 'matado'. Quizá lo dije mal, quise
decir que los mejores poemas de Pellicer son
los poemas breves. Cuando él intentó el poema extenso lo traicionaba la elocuencia. Tiene
cosas geniales como aquello de el caimán es un
perro aplastado". Más adelante, en la misma entrevista reconoce la influencia de Pellicer Gunto aAlberti y Guillén) en sus primeros poemas.
Pero el mal ya estaba hecho. Por lo que a mí
respecta estoy completamente de acuerdo con
el juicio de Paz: la genialidad de Pellicer está
en sus pequeños poemas y en algunos fragmentos de sus poemas largos.
Pellicer ea un hombre cordial, bueno y generoso. Gorostiza y Novo lo llamaban "Carlitos".
Su atlética figura, su voz sonora, la teatralidad
de sus gestos le impedían pasar inadvertido
donde quiera que se paraba. Lo visité en varias
ocasiones en su casa de Sierra Nevada No. 779
en Las Lomas de Chapultepec y me regaló varias primeras ediciones de sus libros, dedicadas por él. Conservo una carta. Siempre me
sorprendió su gusto por Díaz Mirón, Santos
Chocano y Lugones, que contrastaba con la
absoluta modernidad de su poesía.
La primera vez que lo visité me leyó, en un
tono monocorde y declamatorio, el larguísimo
poema "Los burritos", de Lugones, durante una
hora aletargante. Su intención, mal encubierta, era la de darme una lección de cómo se
miden y riman los versos con una perfección a
la que él siempre aspiraba en su obra personal.
''Yo no soy un gran poeta, pero soy un buen
poeta", decía. Lamentaba que los jóvenes nos
sintiéramos tan atraídos por el tema de la muerte que sus colegas Villaurrutia, Ortiz de Montellano y Gorostiza habían trabajado tan magistralmente. "A esa poesía nocturna, le falta sol",
decía el poeta del trópico ardiente.
Yo escribí un artículo sobre su poesía y entendí que en él y su obra convivían su fidelidad

9

�Se le podía leer en la antología de Cuesta (agotada) y en la de Castro Leal. La colección Laurel de Paz, Villaurrutia, Prados y Gil Albert era
inconseguible. Posteriormente otros poemas de
Pellicer se publicaron en Poesía en movimiento
(1966) de Paz, Chumacera, Pacheco y Aridjis,
y en La poesía mexicana del siglo XX (1966) de
Monsiváis. Pellicer se desprendía con facilidad
de las primeras ediciones de sus libros y de poemas inéditos. Se tenía a sí mismo por un poeta
natural, no cultivado ni académico. Las musas
hablaban por medio de su voz multiforme: religiosa, heroica, lírica y del paisaje. Esto ocasionó lo que Zaid (1997) llama el "desastre editorial" de Pellicer. Este desastre fue subsanado
en parte con la antología que él mismo hizo de
su obra con el auxilio de Guillermo Femández
para la Colección Popular del Fondo de Cultura Económica en 1969. Carballo en 19 protagonistas de la literatura mexicana de 1962 nos dice
que "en la vida y en la obra Pellicer es un tratado de desmesura[ ... ] hombre de palabras más
que de ideas, Pellicer no incurre en la pedantería ni en la soberbia". Su entrevistado -el
poeta tabasqueño- le confirma: ''Yo soy sumamente desordenado, y ese desorden proviene
de los pantanos de la tierra en que nací[ ... ] mi
propósito consiste en encontrar y aclarar lo que
yo llamo, en lo que escribo, mis elementos de
desorden. No lo he conseguido: ésa es mi gran
falla. Por eso me considero, absolutamente, un
poeta fracasado". En 1962 aparece un Material
poético, preparado por Juan José Arreola, que
según Schneider es una "amplia antología".
Este libro era tan caro que Pellicer solía decir:
"No hay bolsillo que lo aguante ni librero que
lo soporte".
La queja de un Pellicer desmesurado, que
por_su desorden personal y creativo, no había
reunido ni ordenado su obra, tuvo cumplida
respuesta en la edición Obras: Poesía ( 19151976), preparada por Luis Mario Schneider
(1981) con la ayuda de Carlos Pellicer López, y
que parecía la edición definitiva de la obra poé-

tica completa; en realidad dejó fuera muchos
poemas inéditos. Y no es sino hasta hace un
año que el Consejo Nacional para la Cultura y
las Artes, la UNAM y El Equilibrista publicaron
los tres tomos de la Poesía completa.
Actualmente el cerco sobre la vida y obra de
Pellicer parece completarse. La Correspondencia
1918-1928José Gorosti;a-Carlos Pellicer en edición
de Guillermo Sheridan (1993) nos ofrece mucha información acerca de estos dos poetas
tabasqueños. Uno extrovertido, Pellicer. Otro,
introvertido, Gorostiza. Tan opuestos como
Tertuliano y Orígenes o Diego Rivera y José
Clemente Orozco, estudiados por Jung y Santiago Ramírez, respectivamente. Respecto a los
sentimientos de amistad y amor de Pellicer a
Gorostiza ameritan un estudio psicoanalítico de
lo que éste último llamó "maremagnum ultrapsicológico". En sus notas Sheridan nos dice:
"a la acusación de Gorostiza, podría responder
Pellicer como en carta posterior a Guillermo
Dávila: 'el amor lo puse en tres o cuatro amigos. Estoy seguro de que nunca se dieron cuenta... mi amor por mis amigos ha sido siempre
de una castidad ejemplar. Al que diga lo contrario se le pudrirá la lengua... por mis amigos
he sentido amor, no adoración .. .' "
A la muerte del padre, Pellicer asume el rol
de hijo parental. Se hace cargo de la madre y
cuida de la casa. Su hermano se casa y vive al
lado en el mismo terreno que el padre les heredó en las Lomas de Chapultepec. Carlos, que
permaneció siempre célibe, rezaba todas las
noches con la madre en una capilla de la casa
que tenía un altar con la virgen de Guatemala.
Oigamos:
Rezar con mi madre ha sido siempre
mi más perfecta felicidad...
mi madre se llama Deifilia,
que quiere decir hija de Dios -flor de toda verdad-.
Estuy pensando en ella con talfuerza
que siento el ol.eaje de su sangre en mi sangre
y en mis ojos su luminosidad.

10

poeta solar, alegre, lúdico, mesiánico, que se
movía entre ceibas, ríos, pájaros, sol, flores y
lluvia del trópico. El niño omnipotente que
jugaba con los elementos del paisaje a su antojo (¡como diga el poeta.0. Aquí encontramos al
Pellicer que transita de la habitación donde reza
con su madre (... aún puedo rezar el ave María/
reclinado en el pecho de mi madre) a la fantasía
amorosa (Y mientras rezaba con mi madre/ la puerta
y yo pensábamos en ti, / tan dulce, tan ligera y tan
amante).
El tránsito de la luz a la oscuridad, del día a
la noche, del ruido al silencio, no fue fácil. El
poeta pasa de la represión y la censura a la satisfacción de impulsos que él quiere mantener
en la sombra. Así pasa de la desatada sensualidad nocturna al silencio, la oscuridad y la culpa: Sé de la noche esbelta y tan desnuda / que nuestros cuerpos eran uno solo / sé del silencio ante la
gente oscura, / de callar este amor que es de otro modo.
Además de las confesiones hechas a Carballo, Pellicer le confió a Juan Cervera ("Carlos
Pellicer. Conversación, en sueño y fantasía". Revista Mexicana de Cultura, suplemento cultural
de El Nacional, VI época/ 127, México, D. F., 4
dejulio de 1971) un poco de su intimidad. Leamos:

Cuando escribió este nocturno andaba por
los 50 años y al parecer en una relación materno-filial verdaderamente ejemplar. Sin embargo, este fiel hijo modelo, soltero, ya había pasado por "una historia de amor que se cumplió
de cabo a rabo" relatada en Recinto y la historia
de "un desastre amoroso" que se describe en
los sonetos de Hora deJunio. De estas historias y
otras experiencias de la vida amorosa de Pellicer
trata el libro Era mi corazón piedra de río.
El libro cumple un deseo expresado por el
autor: reunir toda la poesía amorosa en un solo
libro. La muerte no lo permitió. Pero el anhelo, expresado a Dionicio Morales se vio realizado en esta edición. Tras un arduo trabajo de
selección entre varios libros y poemas no coleccionados, Dionicio Morales logró reunir 77
poemas de amor que van desde el más refinado y etéreo sentimiento amoroso -semejante
al que inspiró a Pedro Salinas y a Vicente
Aleixandre- hasta la pasión y el erotismo desbordados. En esta selección encontramos poemas que hablan de la fusión y transubstanciación de los amantes, amor y ausencia, amor no
correspondido, desamor y también sensualidad y erotismo puro. El libro de 179 páginas
trae ilustraciones de Elvira Gascón y viene precedido de una nota y un prólogo de Dionicio
Morales. El prólogo está compuesto por 18 breves textos verdaderamente iluminadores del
compilador, cuya lectura es imprescindible para
orientarse en el laberinto amoroso de Pellicer.
La labor de Morales es invaluable. Ya se ha hecho con la obra de Sor Juana una selección de
su poesía amorosa. Otros autores, sepultados
en sus obras completas, merecen ser rescatados como Morales lo ha hecho con Pellicer.
Es todo un descubrimiento el contenido de
este libro. En él encontramos un tesoro oculto
-ocultado a propósito por Pellicer- en su extensa y variada obra poética; y hallamos también al otro Pellicer -el íntimo, el nocturno,
el de los espacios cerrados- expulsado del escenario por el otro Pellicer más conocido: el

A propósito del amor, ¿ha vivido Carlos Pellicer
el amor?
-Yo, personalmente, sí; ahora, de los demás
hacia mí, raramente.

En Era mi corazón piedra de río está la respuesta ampliada del poeta tabasqueño a su entrevistador. El lector interesado, guiado por
Dionicio Morales, disfrutará de una muy grata
experiencia estética.

Comentario leído en la presentación del libro Era mi corazón piedra de rio. Festival Alfonsino de la UANL, 27 de mayo de 1998.

11

�La conversación epistolar

conocer las dificultades que debió superar Paz para la edición de
sus primeros libros, camino recorrido por igual por quienes optaron por el mundo de las letras.
Otros pormenores se revelan en
estas páginas, más relacionados
con las personas y sus problemas.
Así los que debió enfrentar Paz
en algunos periodos de su trabajo en el servicio exterior, o la superación que el mismo Alfonso
Reyes pudo hacer de ciertos estados de ánimo derivados de la incomprensión hacia su obra poética y su tarea cumplida, gracias a
los juicios y apreciaciones que en
su momento extemó Octavio Paz.
El trabajo editorial de Anthony Stanton en
este libro es ejemplar. Tiene el cuidado de relacionar aspectos editoriales, aclarar otros y
proporcionar siempre las fuentes y fichas bibliográficas que ayudan a aclarar antecedentes
o relaciones de textos de uno o de otro autor.
En beneficio de esta función ancilar de auxi-

Alfonso Rangel Guerra

ocasión de integrar y complementar su retrato
más íntimo y espiritual, en beneficio de nuestra historia cultural.
En una cuidada coedición del Fondo de
Cultura Económica y la Fundación Octavio Paz,
Anthony Stanton nos presenta esta correspondencia, que cubre un periodo que va de 1939 a
1959, veinte años que en Alfonso Reyes corresponden al último periodo de su vida, el más
rico en edición y redacción de libros a partir
de su regreso definitivo al país, al terminar su
largo periplo en el servicio diplomático, y que
en Octavio Paz representan su maduración e
ingreso definitivo en el gran mundo de la poesía y el pensamiento, configurando su imagen
definitiva de pensador, poeta y ensayista coronada con el otorgamiento del Premio Nobel.
Dos factores -dando por implícito que el
tercero está presente en la responsabilidad editorial de Anthony Stanton- otorgan a este libro un valor indudable, añadido al procedente de las figuras mismas que se conjuntan en
sus páginas. Uno es el prólogo; el otro, las notas de pie de página que acompañan al texto.
El prólogo es, sin lugar a dudas, un claro ejemplo de la función que las palabras liminares
deben cumplir en todo libro: introducir al lector en eJ ámbito, procedencia, circunstancia y
características del texto contenido en sus página&amp;; en este caso la correspondencia de los dos
escritores, ofreciendo además las explicaciones
de historia literaria, condición personal de los
dos autores y significación de esta correspondencia en el periodo que cubre. El prólogo se
convierte así en el pórtico por el que se introduce al lector en el mundo personal, intelec-

EL DIÁLOGO ES, SIN DUDA, UNA DE l.AS MANIFESfACIO-

nes más altas del espíritu. En él se revela el interior del hombre, se muestran los derroteros
del pensamiento y se externa la visión del mundo. En el diálogo ha sido posible el descubrimiento de la verdad y el planteamiento de las
inquietudes y preguntas que conducen al conocimiento. En las épocas o periodos históricos en los que ha prevalecido el diálogo, la riqueza espiritual deja su testimonio y se enriquece el ejercicio de la palabra. El diálogo se
cumple en la convivencia y la cercanía de quienes lo practican. Cuando por razones diversas
la distancia se impone y uno de los participantes se aleja del lugar del diálogo, la correspondencia suple la ausencia y en ella es posible recobrar el interrumpido intercambio de las
ideas. Hoy, en estos años finiseculares, se han
perdido el diálogo y la correspondencia y prevalecen la soledad y las formas de vida solitaria.
Quizá por ello es tan sorprendente y enriquecedora la posibilidad de recobrar la vibración
del espíritu de quienes hace años, en su momento, cumplieron el antiguo rito de intercambiar en cartas sus estados de ánimo, sus pensamientos y sus inquietudes. Este diálogo vivo y
transparente nos entrega la visión del corresponsal en el momento de otorgar al otro una
porción de su vida interior, la revelación de su
propio espíritu. Y cuando quienes intercambia. ron cartas son dos pensadores y poetas del rango intelectual de Alfonso Reyes y Octavio Paz,
la publicación de su correspondencia se convierte no sólo en la posibilidad de recobrar la
imagen de estas dos grandes figuras de la cultura mexicana y universal, sino también en la

12

tual y literario de Alfonso Reyes y Octavio Paz.
Las notas de pie de página, por su parte, aclaran antecedentes, explican características y
particularidades de determinados contenidos
en el texto y ponen en evidencia todo aquello
que permite al lector entender mejor lo que se
cuenta o dice en estas cartas. Así la lectura del
libro se vuelve fácil, mantiene el interés del lector en los sucesos y sus periodos como los muestran los autores y convierten todo el conjunto
en una valiosa aportación para comprender
mejor la circunstancia personal en que se mueve cada escritor. Pues como se explica en el
prólogo, los 25 años que separaban en edad a
Alfonso Reyes y Octavio Paz, propiciaban en el
más viejo la actitud de apoyo e impulso para el
más joven, y en éste el valor que aquél represen taba y su indudable presencia en los esfuerzos editoriales emprendidos, o en la complicada circunstancia del servicio exterior, al que
pertenecieron por igual.
Descubrir en estas páginas la participación
que tuvo Alfonso Reyes en la publicación de
Libertad bajo palabra, o en ¿Aguila o sol?, permite entender mejor su posición en el mundo literario del México del medio siglo y su permanente actitud de apoyo a losjóvenes. Y aún más:

liar al lector en los vericuetos de libros y publicaciones, nos permitimos hacer referencia a
algunos aspectos en especial:
A pregunta de Octavio Paz a Alfonso Reyes
en carta del 28 de abril de 1949, sobre si ya recibió invitación de la UNESCO para participar
en una edición de homenaje a Goethe, Reyes
contesta el 6 de mayo de ese año (apenas ocho
días después de la fecha de la carta de Paz, lo
que muestra la disposición que siempre tuvo
Reyes de contestar las cartas el mismo día de su
recepción) que ya envió "un articulejo para el
homenaje de la UNESCO a Goethe". Esta afirmación de Reyes genera una nota de Stanton
informando sobre el texto enviado y publicado en la edición de homenaje, proporcionando el dato de la edicón de la UNESCO en París, en 1949. Añadiríamos que ese mismo año,
y apenas cuatro meses exactos después, se pu-

13

�blicó la edición en español de ese libro de homenaje (sin mención del traductor) y con el
pie editorial de "Gráfica Panamericana". Hacemos esta mención porque para la publicación
'de Libertad bajo palabra, Reyes le explica a Paz
que será con el pie de "Tezontle", inventado
para sacar adelante los libros total o parcialmente financiados por sus autores. Así debieron
resolver Alfonso Reyes o Daniel Cosía Villegas,
o ambos, que el libro sobre Goethe se publicara en español, seguramente a petición de Jaime Torres Bodet en su carácter de director general de la UNESCO, no bajo el pie del Fondo
de Cultura Económica, sino del de "Gráfica Panamericana", imprenta que hacía los trabajos
de impresión del Fondo. La curiosidad se complementa por el hecho de que Joaquín DíezCanedo y Francisco Giner de los Ríos, responsables de la edición de Libertad bajo palabra, también lo fueron de la edición en español del libro sobre Goethe, terminándose de imprimir
éste el 28 de agosto de 1949, sólo diez días después que el libro de Paz.
En la carta 31, de Octavio Paz a Alfonso Reyes, y a propósito de El laberinto de la sol.edad,
Anthony Stanton en nota a pie de página deja
referencia a las acusaciones que sufrió Reyes
por el carácter universal de su obra, y citando
"A vuelta de correo", de este último, y a referencias parciales a la polémica con Héctor Pérez
Martínez: en libros de Miguel Capistrán,
Edelmira Ramírez y Jorge Zadik Lara, y hace
además el anuncio del próximo trabajo de
Guillermo Sheridan sobre este asunto. Puede
añadirse que en 1988, en coedición de la Universidad Nacional y la Universidad de Colima
se publicaron los textos de esta polémica de
Alfonso Reyes y Héctor Pérez Martínez, en edi. ción preparada por Silvia Molina, hija de este
último, bajo el título A vuelta de correo. La critica
literaria en México, edición de 65 páginas en la
que se tiene acceso a las dos publicaciones de
Pérez Martínez en El Nacional, de 7 de mayo y
26 de junio de 1932, del texto de Reyes titula-

do "A vuelta de correo", más dos cartas de Héctor Pérez Martínez a Alfonso Reyes de junio 28
y agosto 16 de ese año de 1932 y dos cartas de
Reyes a Pérez Martínez de julio 4 y septiembre
25 de ese mismo año, todo antecedido por un
prólogo de Silvia Molina.
En la carta número 40, del 29 de enero de
1951, y al mencionar Paz la colección "Los Presentes" de Juan José Arreola, menciona Anthony Stanton que éste coincidió con Paz en
París en 1945. Añadiríamos que Arreola dejó
varios testimonios de sus encuentros con Paz
en aquella época, en Memoria y olvido, el libro
dictado por el propio Arreola a Femando del
Paso y escrito por éste (Conaculta, México,
1994).
Y por último, en esta colección de referencias complementarias, nos referiremos a la carta de Reyes del 24 de diciembre de 1957, en la
que menciona a un señor Harrison, que en pie
de página se indica era el responsable de las
becas en una dependencia de la UNESCO. En
realidad se trata de John P. Harrison, funcionario de la Fundación Rockefeller, en Nueva
York, con la que El Colegio de México tenía
algunos programas en proceso.
Pero. frente a estas aclaraciones hay otros
aspectos más importantes a considerar en el libro. Por ejemplo, esa maravillosa observación
de Octavio Paz ante el traslado de la Ilíada por
Alfonso Reyes. "Gracias a usted -le dice Octavio Paz a Alfonso Reyes-, en fin, volví a la adolescencia y pude, otra vez, admirar. (En general
estimamos, envidiamos, gozamos, etc., pero
pocas veces podemos recobrar ese entusiasmo
total de la adolescencia." En verdad, esta capacidad de Paz para identificar esa actitud de admiración ante el trabajo de Reyes, es una muestra de su sensibilidad para establecer con exactitud la reacción provocada por la lectura del
traslado de la Ilíada. O bien las manifestaciones de modestia del mismo Paz, al decirle a
Reyes, también a propósito de la Ilíada, que en
más de una ocasión tuvo que echar mano del

14

diccionario: "¡Cuántas palabras ignoramos!",
dice Paz. O a propósito del texto escrito por
Octavio Paz para la antología de la poesía mexicana, editada por la UNESCO: "También debo
pedirle perdón -dice Paz a Reyes-, a usted
que es nuestro maestro, por varios pecados contra la pureza del lenguaje. Al releer este libraco he advertido con horror más de tres galicismos y otros disparates. Díganos su secreto para
escribir bien". Todo esto, ¿no es testimonio de
una actitud que engrandece al hombre y lo
dignifica? Por su parte, también se pueden citar aquí las palabras de Reyes de agradecimiento a Paz, es decir del hombre viejo dirigiéndose al joven, con motivo de lo escrito por éste a
propósito del texto de Antonio Castro Leal en
su Antología de la poesía mexicana moderna: "Ud.
sabe bien que he vivido entre incomprensiones
y hasta traiciones, aunque no he dejado que se
me amargue por eso la viña del alma. Pues bien:
Ud. me compensa plena, cabalmente. Me alegro de haber alcanzado a vivir lo bastante para
que llegara este día. Perdóneme si no me atrevo a pensar que Ud. se equivoca: ¡me ha hecho
usted tanto bien!"

tos escritos en todos esos años y deja de escribir sobre esos temas. ¿Tendría esta decisión relación con la aparición de El arco y la lira? Es
posible. En todo caso, es una pregunta que se
desprende de la lectura de esta correspondencia, o más bien del prólogo de su editor.
Y no resisto la tentación de añadir una curiosidad más: en la carta número 57, o más bien
tarjeta postal de Paz a Reyes, en la que le envía
el texto en inglés de un haikú de Moritake: A
fal/,en jlower/ Retuming to the branch? / A butterfly.
En nota de pie de página se incluye la traducción de José Emilio Pacheco: La creíflor caída/
de la rama en otoño:/ era una mariposa. Hay otro
poema, también breve y referido a la flor y a la
mariposa, que no sólo no desmerece frente a
éste, sino que quizá lo supera, aunque no tiene
la brevedad del haikú. Es de Hugo Padilla, poeta regiomontano radicado en México:
Después de mil.es de años
algunas flores
adquirieron
costumbres migratorias.
Flores aún se llaman
cuando están en reposo.

En el prólogo queda la observación de que
Alfonso Reyes no hizo a Paz ningún comentario sobre los textos de El arco y la lira, que como
estudio del fenómeno poético estaban relacionados con los de Reyes en el lejano El deslinde,
del año 1944. La explicación que da Stanton es
muy lógica: ambos trabajos diferían en lo esencial y Reyes prefirió guardar silencio. Añadiríamos que El arco y la lira se publicó en 1956 y
que Alfonso Reyes dejó en su Diario referencia
a su decisión de no continuar la tarea que se
había impuesto de mantener el estudio iniciado en El deslinde sobre teoría literaria del que
este libro sólo eran los prolegómenos. El 18 de
abril de 1957 deja Reyes escrito en su Diario:
"Pasada la crisis y aceptada la idea de romper
el enojoso método de El deslinde, para lo que
me queda de la intentada teoría literaria... " Y
entonces opta por publicar separados los tex-

En vuelo
se llaman mariposas.

¿Es válido traer a cuento este poema? Creemos que sí. Es, en todo caso, una manifestación de las conjunciones que se desprenden de
una obra tan rica como la de Alfonso Reyes y
Octavio Paz y, claro, de su correspondencia recogida en estas páginas.
En conclusión, añadiremos que este libro
nos enriquece a todos y, como afirma Anthony
Stanton en el texto de "Agradecimientos" al
frente del volumen: "Gracias a ellos-a Alfonso Reyes y a Octavio Paz- este libro, que es su
libro, nos pertenece también a nosotros, sus
lectores".
Veredalta, 7 de mayo de 1998.

15

�mesurado el de Reyes, la poética del primero era affn al surrealismo y al romanticismo, más
dionisíaca pues, mientras que la
del segundo se mantenía, hasta
donde era humanamente posible, bajo la égida del dios Apolo
-plena de luz solar.
Sin embargo, los papeles podrían invertirse aunque sin
demasías. En carta que fecha en
mayo de 1950 y desde México,
Reyes le dice a su corresponsal:

Dos poetas se escriben,
es decir, ¿escriben un libro?
Miguel Covarrubias

A Jeannette L. Clariond

LA ÚLTIMA OBRA DE ALFONSO REYES QUE NOS HA SIDO
dado leer es, al mismo tiempo, la última de
Octavio Paz -hasta el momento. El libro que
se titula Correspondencia (1939-1959) y que ostenta una doble paternidad-atestiguada y asistida, si vale la expresión, por Anthony
Stanton- no deja de ser un prodigio del espíritu bien dotado por partida doble, así como
un logro notable de los custodios del legado
que pertenece y pertenecerá ya para siempre a
la historia de las letras y el pensamiento del
México más preñado de universalidad.
Un libro prodigioso -hemos dicho. Y si alguien quisiera replicar: ¿por qué el adjetivo, por
qué ese adjetivo? Porque bien pudo tratarse de
una reunión previsible de misivas insulsas, o de
hiperbólicas cordialidades que ansiaban -con
40 ó 60 años de espera- estamparse en el mármol que se ofrece a la genuflexión del hombre
ordinario. La desconfianza podría sustentarse:
los hombres de letras, al escribir, si se colocan
frente a un espejo de reflejos hábiles, es porque desean a toda costa la observación del Otro,
de los otros. Dicho en palabras más claras, no
quieren al testigo solitario: desean a la multitud que cruzará a nado el mar de papel y tinta,
maravillada por la destreza de su pluma y embebida en el despliegue de sentimientos sutiles y quejumbres y maledicencias que no se
podían soportar-allá, en aquel presente que
hoy es lejanía.

¡Qué libro tan claro y noble,
querido Octavio Paz, su Laberinr
to de la soledad! ¡Qué probidad,
qué justicia y qué elegancia!
(¿No serán lo mismo en el fondo?) Me resisto a empañar la
expresión de mi enhorabuena
con agradecimientos de orden
personal. Pero ¿cómo evitarlo,
si lo quiero de veras y ninguna
palabra suya me deja indiferente?
Ya va Ud. por su camino derecho. Desde mi cansancio ymi
alegre vejez, le abro los dos brazos, efusivamente.
Su
Alfonso Reyes [.]
. IUONH.t

El libro en cuestión no es, créanmelo, una
superposición de tarjetas, cartas y peticiones
que sólo valieran por las firmas que las calzan.
Estas Conversaciones en realidad son el desarrollo de una etapa de las letras mexicanas y, por
supuesto, una cala en la gestación de las primeras obras señeras del escritor joven, y una
sobria demostración del poder que en el reino
de la cultura había logrado el escritor sabio y
cargado ya de honores. El intercambio es, pues,
ejemplar. Reyes no se malgasta en efusividades

16

No hay asomo de mezquindad
o regateo en las palabras que el
maestro de las letras hispánicas
le ofrece a su joven colega. La carta -número
33, según las cuentas de Stanton- es inmejorable desde el punto de vista de la simpatía que
le prodiga a su interlocutor y un prodigio de
economía en cuanto a la valoración, esquemática sí, pero también certera, del libro que se le
entrega. A Octavio Paz debió alegrarle el día
saber-o más bien confirmar-que ya iba "por
su camino derecho". Los signos de admiración
con que Reyes empieza su comunicado son inmejorables ... Allí encontramos una evidencia

que sólo conducen al lagrimeo: apoya con palabras y con acciones. Mete al hombro, números y consejos en sus recados, y saca adelante
los proyectos del muchacho que sigue sus pasos en la febril maduración de las letras y en el
forcejeo de la vida diplomática -tan brutal y
directa, a veces, para quienes la realizan.
Se ha estado repitiendo que era lógico que
el discípulo aportara las cartas más extensas y
el maestro las más breves. Es cierto, eso es lógico. Pero también debe decirse que, aparte los
temperamentos disparejos: expansivo el de Paz,

17

�tocado la pena y la dicha de vivir. Leer obras
tan distantes y tan complementarias será una
de las mejores tareas que podrán realizar los
hombres y las mujeres de este país y del mundo, de este siglo y de ¿cuántos más?

clarísima del dominio expresivo de don Alfonso. Aun en un texto que podría pensarse volandero, el cuidado de la forma se nos impone
como algo natural. No hay artificio -artificio
en el mal sentido de la palabra. Uno siente que
a pesar del cansancio y la vejez, los brazos se abren
con efusividad. Y en el centro de ellos advertimos a Paz satisfecho y aun divertido.
Pero es también en la actitud del autor de
Libertad bajo palabra donde encontraremos
modales justicieros y bondadosos. Paz, que protagonizara tantos incidentes ríspidos con escritores de diferentes generaciones y filiaciones
estéticas y políticas a la suya, no encontró motivo alguno para el desconcierto -y menos para
la desilusión- en los gestos y las maniobras del
Reyes patriarca de las letras. Veamos la última
página de Correspondencia, la que aparece
signada por Paz.

OTRO APUNTE. QUIERO decir algo acerca de dos
poemas altamente representativos de nuestro
Reyes y nuestro Paz. Se trata de "Arte poética"
y de "Las palabras" -en ese orden, orden cronológico. Porque si reparamos en las fechas de
alumbramiento -1925 el del primero, 19371947 el del segundo- podríamos saber que Reyes escribe sus ocho endecasílabos a los 36 años
de su vida, mientras que Paz pudo encontrarse
-muy probablemente- también en su treintena. Con esto buscamos establecer que no es
la juventud o madurez de los protagonistas lo
que influirá en sus actitudes -y logros- estéticos. Al contrario, de la personal ars poetica que
los distancia, resultará un texto dulce y tranquilo, profundo, o una admonición engallada,
una brusca serpentina --como la era contemporánea que la enmarca.
Pero antes de comentar los textos, una aclaración más. Alfonso Reyes habla del poema y
Octavio Paz de las palabras. ¿Y no es el poema
una aspiración sin sus ten to cuando las palabras
no aparecen? Sin la palabra como anzuelo, el
pez de la poesía no llegará jamás hasta la pluma del poeta. Así como las palabras, sin la búsqueda de la mayor altura-o de la más honda
profundidad- no serán,jamás, poesía.
Las palabras de Reyes dicen:

Querido don Alfonso:
Su nombre cada vez me parece más "real" y necesita su adjetivo: ¿Alfonso el Sabio, el Bueno, el
Pío, el Temerario, el Tolerante, el Pacífico, el
Sutil, el Risueño, el Galante? Todojunto y, sobre
todo, el Amigo, el Inolvidable...
Será muchos años después cuando Octavio
Paz señale a Reyes como un hombre y un escritor demasiado cauteloso. Para su gusto, el autor de Junta de sombras debió haberse involucrado más -en su calidad de crítico- con los escritores de su tiempo. No era necesario que el
Premio Nobel lo dijera con todas sus letras.
Salta a la vista lo opuesto de la actitud de uno y
otro frente a los problemas del arte y la sociedad.
En resumidas cuentas, es hasta el final de la
vida de Octavio Paz cuando vuelven a unirse
los que a la postre vendrían a ser los escritores
más sobresalientes del siglo XX mexicano. La
poesía y la prosa de Reyes, y la poesía y la prosa
de Paz nos son necesarias como el pan y el agua.
Su pensamiento crítico es bálsamo enérgico
que mitiga la crueldad del tiempo que nos ha

ARTE POÉTICA
1
Asustadiza gracia del poema:
Flor temerosa, recatada en yema.

2
Y se cierra, como la sensitiva,

Si la llega a tocar la mano viva.
3

-Mano mejor que la mano de Orfeo,
mano que la presumo y no la creo,

18

4
para traer la Eurídice dormida
hasta la superficie de la vida.
París, 1925

Y el poema de Paz pronuncia:
LAS PAIABRAS

Dales la vuelta,
cógelas del rabo (chillen, putas},
azótalas,
dales azúcar en la boca a las rejegas,
ínflalas, globos, pínchalas,
sórbeles sangre y tuétanos,
sécalas,
cápalas,
písalas, gallo galante,
tuérceles el gaznate, cocinero,
desplúmalas,
destrípalas, toro,
buey, arrástralas,
hazlas, poeta,
haz que se traguen todas sus palabras.
Orfeo, el poeta y músico, bien se
sabe, fracasa en el rescate de su amada. Muerta Eurídice, los dioses del
mundo tenebroso acceden: el inconsolable esposo podrá reanudar su vida al lado
de su esposa rediviva. Es decir, lo imposible estaba a punto de lograrse. Pero Orfeo se anticipa y no cumple su promesa: antes, a un paso
de la meta, vuelve el rostro para cerciorarse de
que su mujer marcha efectivamente tras él. Al
romper el pacto, mordido por la ansiedad, el
poeta aborta el sueño de su vida y lo convierte
en la realidad de su muerte -la de ella, la de
su amor inacabable. Por eso la mano del poeta
Reyes ha de ser "mejor que la mano de Orfeo
/ [... ] / para traer la Eurídice dormida / hasta
la superficie de la vida". Una mano firme y suave, una mano que respeta a la "Flor temerosa,
recatada en yema", tendrá que vencer al silencio y a la muerte. El arte de Reyes elige la paz y
no la guerra abierta o soterrada con las palabras.

brutal, al buey que arrastra, al cocinero que destripa y al poeta domador de palabras. Como si
las hubieran arrojado a una arena de circo, las
palabras sufrirán toda clase de maltratos -en
su calidad de bestias empobrecidas. Adiós a los
recatos, adiós a la mesura y las maneras de terciopelo. El poeta sufre una transmutación. Y es
como gallo de pelea y como toro que embiste
sin temor alguno. O mejor todavía: el poeta es
un lidiador poderoso. Su muleta y su capa son
armas que no abandonan su apariencia de engaño colorido. El poeta ya no es un tímido colaborador. Encarna ahora al ser intrépido de
una era violenta.
Alfonso Reyes y Octavio Paz, lo decíamos,
se distancian pero se complementan. La poesía puede ser hilo de araña sutil o rugosa malla
de acero. Cara o cruz. ¿Águila o sol?

La postura de Octavio Paz, obviamente, es
otra. Deja entrar al gallo ensoberbecido, al toro

Facultad de Ftlosofia y Letras, a 17 de mayo de 1998.

19

�la Cueva; Luis Lagarto (el "Lagareo" de Flores...,
también andaluz), y probablemente Jerónimo
de Herrera, andaluz, retratado igualmente por
Pacheco en su libro.
Resumiendo: 1) El Mofarandel de los oráculos
de Apolo tiene como antecedentes indudables
los libros de suertes mencionados, viniendo a
ser rama americana de un árbol oracular de
profundas y viejas raíces europeas y orientales
-según lo hace notar Navarro Durán en su estudio preliminar- revitalizadas en el siglo XVI
en España por Alcázar y Pacheco; 2) Pudo haber llegado a la Nueva España entre los papeles de alguno de los autores mencionados; por
fechas, posiblemente Gutierre de Cetina; 3)
Está ligado al grupo de poetas italianizantes de
Flores de baria poesía por la persona del supuesto auto~ del oráculo, Baltasar del Alcázar, uno
de los poetas del cancionero; a los "varones"
del Libro de retratos de Pacheco, algunos de los
cuales como Cetina, el propio Alcázar, Femando yJerónimo de Herrera, figuran en Flores ...,
y quizás particularmente a uno de ellos, Juan
Farfán, un sacerdote agustino, docto satírico
autor de dichos agudos y sermones notables en
la Sevilla del XVI-XVII, que no se sabe que haya
venido a Indias, pero que participa en el cancionero Flores de baria poesía con un poema burlesco a la luna ("Gorda, cornuda, flaca y encebada..."), es retratado por Pacheco, y podría
ser, eventualmente, quien firma con el nombre de "Mandingo Farfán" la misiva al autor, el
"Maestro Quoquim", en el "corpus" introductorio del oráculo.
Por lo que respecta al oráculo encontrado
en Culi~cán, Sinaloa, me ha llegado a las manos la edición moderna establecida por Carlos
Osuna y Mario Cuevas, publicada por el Colegio de Sinaloa. Se trata de una versión del
Mofarandel de los orácuws de Apolo que circuló a
principios del siglo XVII (ca. 1627) entre los
habitantes de San Miguel de Culiacán, en el
noroeste de la Nueva &amp;paña; constituyó durante varios años fuente de entretenimiento de
unos cuantos en aquella remota región, y fue

Literatura esotérica colonial
Margarita Peña

Miguel Culiacán, Sinaloa, en la primera mitad

Oráculos censurados por la Inquisición y sus
antecedentes europeos

del siglo XVII.
Se trata de oráculos que no vacilo en calificar de novohispanos, puesto que uno de ellos,
proveniente de la Península, aquí se afincó, se
ramificó, y dio lugar a las sanciones inquisitoriales respectivas. No abundaré ahora en él, en
el Mofarandel de los oráculos de Apolo --con dos
ediciones modernas y lectores que lo han bautizado con el sobrenombre del "J Chingpoblano"- más que para apuntar nuevos datos: la
posibilidad de que haya sido originalmente traído a la Nueva España por aquél, o aquellos,
que trajeron las poesías que integrarían más
tarde el cancionero de influencia petrarquista
Flores de baria poesía, recopilado en la ciudad de
México en el año de 1577.
La filiación me ha sido sugerida por el análisis de Rosa Navarro Durán en el estudio que
precede su edición de un Libro de las suertes. El
Mofarandel de U&gt;s oráculos de Apolo pareciera ser
una versión abreviada del Libro de las suertes (Ms.
8.245 de la BNM), editado por Navarro Durán,
el cual contiene 24 preguntas, se sustenta, al
igual que el Mofarandel, sobre la estructura mitológico-pagana de una diosa Diana; Arboledas,
Provincias, y Montes u Oráculos. Las preguntas inciden, a veces reiterativamente, en el amor,
matrimonio, fidelidad, riqueza, aunque falta la
insistencia en el estado religioso, presente en
el 'Mofarandel. Por lo que toca al ejemplar del
Consejo Superior de Investigaciones Científicas que menciona Navarro Durán -versión reducida a 29 folios, emparentada cercanamente con el manuscrito anterior, existente en la
Biblioteca Nacional de Madrid, dentro del Fondo Rodrigo Marín que guarda el Consejo-, el

EN EL PRESENTE ENSAYO ME REFIERO A UN TIPO DE

literatura sancionada por la Inquisición dentro de los ámbitos novohispano y europeo. En
su momento fue causa de proceso de los eventuales poseedores y lectores, o simplemente pasó a integrar la nómin~ de obras prohibidas en '
los índices renacentistas elaborados por teólogos españoles. Se configuró como documento
de cargo en procesos inquisitoriales, y actualmente, en forma de textos sobrevivientes a la
represión y la destrucción, nos permite abocarnos al estudio de la relación entre literatura y
mentalidades en la Nueva España, y en confines más lejanos.
1) Oráculos y predicciones

A partir del hallazgo y edición del Mofarandel
de los oráculos de Apolo, el año de 1984 (Archivo
General de la Nación, Ramo Inquisición) 1, he
logrado establecer una cadena de estos textos
oraculares, objeto de condenación en índices
de libros prohibidos en España y la Nueva España. Cadena cuyo primer eslabón se ubica en
Italia, en la Baja Edad Media; se extiende a España, Francia y Alemania durante el Renacimiento; cruza el océano y toca América, en
donde dos eslabones dan cuenta de la aceptación de este tipo de literatura predictiva. Estos
son el Mofarandel mismo (que nos ha servido
de arranque en la investigación), proveniente
posiblemente de Tepeaca (Puebla), y una versión del Mofarandel requisada por el Tribunal
del Santo Oficio en el remoto poblado de San

20

mismo erudito sevillano indicó, según lo señala Navarro Durán, que el autor bien pudo haber sido Baltasar del Alcázar, habiéndolo corregido y perfeccionado Francisco Pacheco.
Este dato -proveniente del apartado relativo
a Baltasar de Alcázar en el Libro de descripción de
verdaderos retratos, de illustres y memorabl.es varones, Sevilla, 1599, del propio Pacheco, proporcionado por Navarro Durán, y que he podido
confirmar en la edición moderna del Libro... de
retratos, de Pedro Piñero Ramírez y Rogelio de
los Reyes, Dip. Provincial de Sevilla, 1985arroja luz inesperada sobre el paso del Libro de
las suertes a Indias, en donde al parecer, fue modifi cado, refundido, y rebautizado como
Mofarandel... y sobre su posible vinculación con
los poetas del cancionero Flores de baria poesía
(México, 1577). Receptáculo éste de poesía sevillana del siglo XVI, de los treinta y nueve poetas que lo integran pasaron a Indias, hasta donde sabemos, Gutierre de Cetina (sevillano y
amigo íntimo de Baltasar del Alcázar) ;Juan de

21

�recogida a sus poseedores, Lucas Martín del
Montijo y Juan de Cárdenas, por el Tribunal
del Santo Oficio. Aun cuando se trata de una
versión un tanto empobrecida del oráculo original, da cuenta de la circulación y las peripecias de éste en la época colonial, amén de los
avatares ocurridos con el Tribunal del Santo
Oficio. 2
Libros de suertes y tradición oracular

Me quiero referir ahora a la obra de Lorenzo
Spirito (y uso aquí el apellido del autor que
figura en la edición española de 1534, en vez
del "Gualtieri", que parece ser el nombre verdadero) Libro del juego de las suertes, impresa en
Italia a finales del siglo XV, primera en la cauda
de oráculos de que tenemos noticia, y que dentro de nuestra preocupación -y gusto- por
este tipo de literatura, hemos estudiado, ya que
de ella podrían partir nuestros oráculos novohispanos. La obra debió causar, en razón de sus
varias impresiones y difusión amplia, no poco
cuidado a los señores inquisidores italianos y
españoles. Las ediciones en castellano -las
mencionadas en ef Índice de libros prohibidos,
de 1515, 1528, más la de 1534, que es la que
conocemos- se multiplican; proliferan en varias lenguas, y todavía en el siglo XVII, pese a
rudas prohibiciones el libro se imprime en francés, ejerciendo probablemente lo que a los ojos
de los jueces sería influencia perniciosa sobre
autores y lectores. Es posible que la fortuna del
libro en su lengua original, el italiano, haya sido
igualmente propicia. Propicia, pero no privativa de este libro en particular, y ello debe quedar claro. Las obras relacionadas con la adivinación solían tener una buena aceptación por
parte del público lector. Un público semiculto
que frecuentaba los escritos de quirománticos
como Tricasso Mantuano, Barthélem y Cocles,
yJoahannes Taisnier. 3 Es evidente que existían
diferencias entre un tratado de quiromancia,
astrología y fisonomía como era el Opus
mathematicum, de Taisnier, y un oráculo, como

el Mofarandel de los oráculos de Apolo, o el Libro de
suertes de Spirito, aunque todos desembocaran
en la predicción. Ya sabemos que el punto axial
de un oráculo radica en preguntar, inquirir,
para obtener una respuesta casi siempre

ge[n]te"; "Si el enamorado es bien querido de
su amiga"; "Si se vengará una injuria"; "Si será
bueno edificar, o no"; "Si será bien hazer un
camino"; "Si una gracia perdida se cobrará";
"Si saldrá del trabajo en q [ue] está"; "Si la

predictiva.
- Existen oráculos en castellano pertenecientes a diversos contextos y épocas, susceptibles
de conformar una tradición oracular que se extiende a lo largo de siglos (la cadena a la que
nos hemos referido), y dentro de la cual hemos contado ocho obras. No nos detenemos
en ellas•ahora.

muger es buena, o no"; "Si el marido le es bueno, o no"; "Si será buena la muger, o no". Como

El Libro del/e Sorti, un oráculo medieval
Aun cuando en otro trabajo me he ocupado
con detenimiento del Libro/ deljuego de las suer-

tes nue / vamente impresso / 1534 (Libro deUe Sorti,
en italiano) proporciono aquí algunas premisas
fundamentales de este texto, tronco común del
que parecen haber partido los oráculos novohispanos, amén de diversos oráculos europeos.
También conocido como Libro "della Ventura", se publicó, traducido al castellano, en Valencia, al igual que las ediciones de 1515 y 1528.
Nuestro ejemplar dice en el colofón que fue
acabado de imprimir el 28 de noviembre de
1534 en la ciudad imperial de Valencia por
Francisco Díaz Romano. Es un libro en 4o.,
consta de 75 fojas de las cuales 38 están numeradas, yse halla profusamente ilustrado, lo que
le otorga un especial valor iconográfico. Se estructura sobre la base de 20 preguntas o "razones", para las cuales hay 156 respuestas en cada
uno de los "Profetas". Siendo éstos 20, el total
de las respuestas suma 3120. Las preguntan son
las siguientes:
"Si la vida será dichosa, o no", "En qué término el hombre morirá"; "Si le vencerá una
guerra"; "Si se hallará un hurto"; "Si sanará un
enfermo"; "Si la mujer parirá hijo o hija'; "Si
será bueno casarte"; "Si avrá lo q[ue] desea";
"Si será ganancia en una cosa"; "Si avrá buena
cosecha este año"; "Si eres amado d[e] la

22

se puede ver, guardan estrecha relación con las
12 preguntas del Mofarandel...
Ejemplos de pregunta-respuesta serían éstos, entre muchos: "En q[ué] término el hombre morirá",/ "Luengamente, hermano, biuirás/con sanidad y mucha riqueza/ porque
ternás en Dios mucha firmeza". A la pregunta,
materia de preocupación permanente: "Si el
enamorado es bien querido de su amiga", el
oráculo contestaría: "Si no te ama quanto
devría/ eres tú la causa de hazerla mudar/ por
tus celos q[ ue] no sabes dissimular". A la espinosa duda de "Si será bueno casarte", o que te
cases, va a responder: "Toma marido y seyle
leal/ que mucho tiempo con él biuirás/ que tú
lo mereces, y assí le aurás". A la pregunta: "Si el
marido le es bueno, o no", el geniecillo del oráculo responderá con no poca picardía, y de
modo contundente: "Si tu hiziesses tu deuer
en la cama/ según la razón quiere y manda/ tu
marido te amaría más que te ama".
Las preguntas son veinte, como dijimos,
pero las respuestas se multiplican. Y otra vez,
como en el Mofarandel de los oráculos de Apolo,
pariente cercano de este Libro..., se devela una
gama de alternativas, de situaciones impensadas, de realidades diversas. El espectáculo inagotable de la vida disparado desde una inocente cajita de Pandora, puesto en tercetos de
rimaABB, a veces ripiosos o mal rimados. ¡Pero
eso qué importa! La relación literatura-mentalidades está dada en trabazón que se matiza de
cuan ta posibilidad cabe en el pensar, el sentir y
el hacer humanos, y para la cual se ha echado
mano de la Biblia, la geografía, la mitología, la
astrología, la numerología. Es obvio que también aparecerá por ahí el temor de Dios -y de

la censura inquisitorial, por supuesto- cuando el autor, Lorenzo Gualtieri, o Lorenzo Spirito, en una sencilla octava, curándose en salud,
resume cuestiones fundamentales, entre otras:
1) La definición de su libro como mera obra
de entretenimiento; 2) La relatividad del juego, correspondiente a la relatividad de las respuestas; 3) La superioridad del libre albedrío y
de las buenas obras, propuesta por la doctrina
cristina, sobre la predestinación, sobre la noción de "buena" o "mala" suerte. Esto, sin embargo, no lo eximió de figurar en el Índice de
libros prohibidos.
No cabe duda que entre las modas quepasaron a América durante los siglos coloniales,
la literatura esotérica tiene el lugar que le corresponde. El Mofarandel de los oráculos de Apolo,
oculto posiblemente en los cajones de un quiromántico -Pedro Suárez de Mayorga- llevado a proceso en Puebla hacia 1581, y su sucedáneo, el oráculo de Culiacán, deben no poco,
qué duda cabe, al fascinante Libro de las suertes,
de Lorenzo Spirito; impreso inicialmente en Italia en la Baja Edad Media, traducido al castellano e impreso en Valencia hacia 1534. Pudo haber rodado hasta la Sevilla de Alcázar y Pacheco
en donde inspiraría nuevos orácúlos y éstos, a
su vez, saltaron hasta el otro lado del Atlántico
para depositarse en poblaciones novohispanas
recónditas, tales Tepeaca y San Miguel Culiacán. Ubicuidad que no sorprende, por lo demás, en una obra de estirpe mágica.
Notas
l. Maestro Quoquim, Mofarandel de los oráculos de Apolo.
Ed. y pról. de Margarita Peña. Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, 1986; Eds. El Equilibrista/
UNAM, México, 1992.
2. Esoterismo y entretenimiento en Culiacán. Primera mitad del
siglo XVII. Est. pre!. de C. Castro Osuna y M. Cuevas
Arámburo. El Colegio de Sinaloa, Culiacán, 1992, 122
pp.
3. Cfr. M. Peña, "Nuevos datos sobre el Taisnerio, su autor
y su traductor Suárez de Mayorga". Literatura entre dos
mundos. Coordinación de Difusión Cultural-Dirección
de Literatura/ UNAM-Ediciones El Equilibrista, 1992,
pp. 157-166.

23

�El adiós metafísico
A propósito de Alberto Caeiro
Luis Xavier López Farjeat

LA PERSONALIDAD DE ALBERTO CAE.IR.O, FICTICIA o no,
es deslumbrante.* Sus poemas son la encamación lingüística de un hombre que intenta reconciliarse con el mundo y la naturaleza. No
más mediación, no más disyuntivas entre el
hombre y el mundo, entre las palabras y las
cosas. Caeiro defiende la inmediatez de lo real,
y, por tanto, la aniquilación de la conciencia.
El hombre, un ser de palabras, un ser con lenguaje, nombra las cosas. Al nombrar, la conciencia descubre esa distancia entre las palabras y los objetos. Las palabras no son idénticas
a la realidad que nombran. Siempre se interpone la conciencia, la mediación. La distancia
entre el mundo y la conciencia es evidente.
La filosofía y, con ella, la metafísica, han encontrado los límites de la razón al tocarse con
la conciencia y con el lenguaje. Un verdadero
conocimiento de la esencia de las cosas tendría
que eliminar la mediación de la conciencia, ya
sea regresando al mundo natural, ya sea aboliendo las limitaciones que la condición humana impone. Filosofía y metafísica nos han ofrecido dos alternativas: mística y muerte. Para
conocer el mundo y la naturaleza, el hombre
tendría que des-concientizarse. Por esto mismo,
porque no podemos eliminar nuestra conciencia, es por lo que toda meta-física, sigue siendo

física. Ya en su agonía, la metafísica acude a la
metáfora: el noumeno, el absoluto, la luz, la sustancia, el intelecto agente o el bien de Diótima.
Ninguno de estos nombres nos dice qué cosa
son las cosas. Nunca decimos que "algo es", sino
decimos que "algo es como". Esta es la razón
por la que algunos poetas han creído que el
estado natural de nuestro lenguaje es la poesía
que nombra por semejanzas. Pero Alberto
Caeiro es la excepción.
Los poemas de Caeiro intentan decir las
cosas tal y como son. La ausencia de la "metáfora sincera" no es extraña. La metáfora sincera es mediación; es, precisamente, la analogía,
el "es como", el puente para acercarnos cada
vez más' a lo que las cosas son. Pero en el contexto de Caeiro las cosas no "son como", sino
que "son". Y si decimos que algo "es como" no
es para decir cómo es, sino cómo no es ["Mi
alma es como un pastor..."; "mi mirada es níti-

* Alberto Caeiro nació el 8 de marzo de 1914. Se le apareció a Fernando Pessoa junto a una cómoda alta. Ese día,
en una especie de éxtasis, Fernando Alberto Pessoa
Caeiro, escribió de corrido el Guardador de rebaños. Pessoa
le llamó siempre mi maestro. Preconizador de la libertad
métrica, la disciplina mental y el sentido de la realidad.

24

to. Pensar es incómodo. Ni realismo ni idealismo. Nada de filosofía. [''Yo no tengo filosofía:
tengo sentidos... / Si hablo de la naturaleza,
no es porque sepa lo que es, / sino porque la
amo, y la amo por eso, / porque quien ama
nunca sabe lo que ama / ni sabe por qué ama,
ni lo que es amar..." (Mi mirada es nítida como un
girasol)].
Renunciar al "conozco que conozco", al "soy
consciente de lo que sé"; en otras palabras, regresar al estado de la inocencia natural en donde nada sé, es una alternativa para devolver al
hombre la paz y la sencillez. ["Pero ¿qué metafísica mejor que la suya,** / No saber para qué
viven / Ni saber que no lo saben?" (Bastante
metafísica hay en no pensar en nada)]. Caeiro intenta retomar al mundo, reconciliarse con la
naturaleza disfrutando su cercanía. Ciencia o
filosofía no hacen más que re-presentarnos el
mundo; una re-presentación que no nos dice
cómo es el mundo. Ni descripción, ni análisis;
ni descomposición ni síntesis; ni experimentación ni progreso. Nada nos dice nada del mundo. Sólo las sensaciones. El nihilismo de Alberto Caeiro es el nihilismo del ser no pensado:
todo es.el ser a la vez que nada es el ser. Una
disyunción superada como lo hubiese pensado
Hegel en la certeza sensible, o como ya lo anunciaban los Upanishad. ["Soy un guardador de
rebaños. / El rebaño es mis pensamientos / y
todos mis pensamientos son sensaciones. /
Pienso con los ojos y con los oídos / y con las
manos y los pies / y con la nariz y la boca. /
Pensar una flor es verla y olerla / y comerse
una fruta es conocer su sentido." (Soy un guardador dt rebaños)]. ["Lo que vemos de las cosas
son las cosas. / ¿Por qué habíamos de ver una
cosa si hubiese otra? / ¿Por qué ver y oír sería
engañarnos si ver y oír son ver y oír?" (Lo que
vemos de l,a,s cosas son l,a,s cosas)]. Pero, ¿será posible esta reconciliación con la naturaleza o estará en nuestra propia condición vivir como seres desgarrados?

da como un girasol..." (El"guardaáorderebaños)].
Es lo mismo que decir que mi alma no es un
pastor y que mi mirada no se compara a la nitidez de un girasol. Es la conciencia mediata la
que construye esas relaciones. La mirada es, el
girasol es, los pastores son, pero podrían ser de
una manera mucho más libre si no hubiese
quien pensara que "son como" y, simplemente, fueran. Caeiro se desvive en un terrible intento por eliminar la conciencia mediata y reflexiva. ["Con un ruido de cencerros / más allá
de la curva del camino, / mis pensamientos
están contentos. / Sólo me apena saber que
están contentos / porque, si no lo supiese, /
en vez de estar contentos y tristes/ estarían alegres y contentos" (Nunca he guardado rebaños)].
Caeiro hubiese querido ser un poeta silencioso. En realidad, las palabras no aportan lo
estrictamente esencial al mundo. La comprensión inmediata del mundo sí lo hace: tocarlo,
respirarlo, sentirlo, en vez de pensarlo y nombrarlo. ["Creo en el mundo como en una margarita / porque lo veo. Pero no pienso en él /
porque pensar es no comprender... / El mundo no se ha hecho para que pensemos en él/
(pensar es estar enfermo de los ojos), / sino
para que lo miremos y estemos de acuerdo..."
(Mi mirada es nítida como un gi,rasol). Hablar de
Dios, de la sustancia, de las esencias o de la cosa
en sí es no decir nada. Son solamente intentos
por entender el mundo "mediante" la trasposición de los nombres. [" 'Constitución íntima
de las cosas... ' / 'Sentido íntimo del Universo ...' / Todo esto es falso, todo esto no quiere
decir nada" (Bastante meta.fisica hay en no pensar
en nada)]. ["Pero si Dios es los árboles y las flores / y los montes y la luz de la luna y el sol, /
¿para qué le llamo Dios? / Le llamo flores y
árboles y montes y luz de la luna... " (Bastante
metafísica hay en no pensar en nada)].
Caeiro representa un sablazo contra el idealismo. Pero también contra el realismo. Lo que
las cosas son lo conocemos inmediatamente.
Lo inmediatamente conocido se vuelve algo
íntimo, algo que no depende del conocimien-

** Se refiere a los árboles verdes y copudos.

25

�En el estudio del pintor
Gilberto de la Nuez

Elegía mínima
Rodrigo Garza Arreola

Jayne Cortez
A Octavio Paz
Estoy llena de los cuadros de Gilberto
llena de sus bosques y figuras
de sus ancestros africanos liberados
llena de sus tambores de conga, sus líneas danzantes
y canarios humanos cantando en la plaza con
los rumberos tocando ''Yolanda Yolanda"
Es una mañana tibia de noviembre en El Vedado
Gilberto ha adelgazado
sus manos tiemblan
confiesa que su sangre circula mal
ir con el médico es complicado
porque no hay petróleo y
escasean las medicinas
Pienso maldito sea este estúpido bloqueo
de Cuba por los Estados Unidos
porque Cuba quiere ser cubana

En el centro ritual del laberinto
un murmullo de luz lo deletrea.
El lamento del viento en la simiente
alentando con rabia los racimos
analiza su música sinuosa
o rompe en ademán su simetría.
Por los rincones de la tarde rítmica
riman las ramas rústicas, sin vuelo.
La antorcha ya retorna a la ladera.

Es una mañana tibia de noviembre
Puedo oír a Gilberto diciendo:
Es el año de 1991 y no tengo
bastante corriente eléctrica
no tengo suficiente comida
no tengo bastante de bastantes cosas
pero sigo siendo un revolucionario
controlo mis propios pensamientos
sigo siendo pintor
controlo estos pinceles
y aunque mi salud sea mala
sigo apoyando a la revolución cubana

Versión de Isabel Fraire
26

27

�Relicario
Osear Efraín Herrera

EMERGE la voz de mi madre
como una piedra en medio del lago.
Repite con sílabas de humedad
una canción que me arrulla y me cobija.

EN 1A RAMA se para un pájaro
cuando los demás vuelan.
Un encuentro
para tantos desencuentros.

SÓLO TENGO una mano derecha para saludar.
A veces tengo más de una izquierda para despedirme.

BURBUJAS
Aire que no quiere perder su piel de agua,
líquido que desea volar sin evaporarse.

28

Tu calle ya no es tu calle
Armando Joel Dávila

Tu calle ya no es tu calle
aunque cada día
la recorras con tu piel, con tu mirada.
Son otras baldosas más gastadas,
otros colores que envejecen o renacen.
Cada hoja de los árboles
es nueva, verde, seca o derramada.
Quizá la luz sea brillante
· o más opaca en tus pupilas.
Siempre estarás de viaje
cobrando centavos de nostalgia.
Dirás que el ayer es más hermoso,
y que el hoy no cumple
su maestría de sueño acariciado.
Estar vivo ahora,
redime tu impuntual serenidad.
Te vacuna contra el desamparo
y te dispone a reconocer:
que tú ya no eres tú
ni tu calle es ya tu calle.

29

�Y salí...

El eco lejano de una voz
enternece los muros de la sombra

Andrés Huerta

Alfonso Reyes Martínez

Salí a buscar el horizonte

En el alto silencio del día
entre la luz puntual y derramada
flota el vacío de las presencias
nace la oscura rosa de la muerte
crece impasible inevitable
desbordada en sus fúnebres aromas
Nada turba el orden consumado
de una virginidad engastada
en los aéreos pensamientos
Nombres perdidos en el dulce sigilo
en la acechanza del amor inventado
arden en el lenguaje de las cosas
Frente a la imagen de piedra
el secreto paraíso el sueño clausurado
El inútil testimonio de la vida
devuelve la ola de su destrucción

Aquí un río allá la casa suburbana
con su bosque tan real que lo inventamos
para ese desquite de nosotros mismos
¿Quién lo dirá?
Nos quitamos las historias vencidas
los pedazos de sueño que pendían
de nuestras manos
Historias calladas
el rumor
la insidia
la ciudad que el destino nos impuso
Donde tu ser allanado por mi voz
lacerado por mi desesperación de ser
el amante solitario de la noche
Atestigua la estrella vigilante
Atestigua esta lluvia que moja mis ojos
Para darme certidumbre
de que piso la tierra
Y me quedo sumergido en ese gran
horizonte de mis flaquezas ...
En donde viva está la luz de tu mirada

30

31

�Curriculum vitae
Homero Galarza Elizondo

otos
Algunas veces, un extraño llanto me despierta,
como el sobresalto de un asmático
que anhela un poco de aire.
Como si naciera del parto primigenio,
y los tenaces fórceps me arrancaran
con brutal saña y me llevaran
por los pasillos de mi casa
a la ventana.
Miro a la Ciudad que bate
sus brumosas alas.
El Minotauro de la noche
recorre como un fauno
el laberinto de los sueños.

Ojeando las palabras de Ginsberg en Poetry, Violmce, and the Trembling Tambs, de 1959: "La supresión de la individualidad contemplativa está casi
completada. La única información histórica inmediata en la que podemos actuar y conocer, es aquella que alimenta a nuestros sentidos a través de los
sistemas de comunicación masiva. Los medios son
exactamente el lugar donde las más profundas y más
personales sensibilidades y confesiones de la realidad, son más prohibidas, ridiculizadas, suprimidas.
[ ... ] Escuelas enteras de crítica académica se han
alzado para probar que la conciencia humana del
espíritu no condicionado es un mito. [... ] ¿Qué autoridad hemos erguido sobre nosotros mismos que
ya no somos quienes somos? [ ... ] San Francisco es
uno de tantos lugares donde unas pocas individualidades, poetas, han tenido la suerte y el valor y el
destino de vislumbrar algo nuevo a través del quiebre en la conciencia masiva".
¿Qué ha ocurrido y cómo, en estos casi cuarenta
años, tra:s la alarma de Ginsberg? Sin duda esta pregunta se encuentra entre las que desvelan a los catedráticos que hacen dar vueltas nuevamente lamanivela de los beatniks.
Si yo hubiera tenido un abuelo beatnik, me habría tocado decir: "ahora la juventud es más sana,
más tranquila". Lamentablemente el movimiento
beat no consiguió penetrar en la sociedad al punto
en que todos pudiéramos tener un abuelo beatnik.
En cambio, se ha masificado la posibilidad de tener
un papá rocanrolero. Pero el éxtasis del rock cabalgando por la aldea cada vez más global y cada vez
más híbrida, dista de ser un buen partido como
futuro del jazz de fines de los cuarenta en los clubes
de San Francisco y Nueva York; aquel éxtasis que
era la forma de palpar un existencialismo experimentado desde las vísceras de la vida, la calle y la
noche.

En el camino de Jack
Kerouac
Carmen Avendaño S.
"Hablen mal o bien de mí, mas hablen"

Concibo en este duelo melancólico:
un entrañable amor a la vida
y un abominable miedo
a la efímera existencia
¡La carrera de la vida! -breve escrito, banal jactanciacomo un meteoro que se alumbró de pronto
y se disipó luego, en la sombra.
Estrella fugaz que encierra una vieja promesa,
un voto, una esperanza, un ruego.
¡Preces de una libación íntima y secreta!

32

Así ME CONTABA ALGUIEN QUE DECÍA ALGÚN POÚTICO AVE·
zado. Así le dice la vida a los escritores. Y no es fácil
retratarla desde los que se dejan llevar por ella, pero
Jack Kerouac acomete esta tarea con denuedo, siendo atrapado por la historia como el padre del movimiento beat, a la vez que éste es capturado como
germinal de postreros movimientos rebeldes en Estados Unidos -los hipp~s. por ejemplo-, objetos
cada vez más indefensos ante la comercialización
de la cultura de la que pretenden, si no modificarla, cuando menos marginarse ... ¿Destino fatal, no?
Ahora que Allen Ginsberg, el último ángulo del
trío-núcleo (Kerouac, Burroughs y Ginsberg) de los
beatniks, ha traspasado la puerta para reunirse con
sus amigos, su llamada de alerta revive en los círculos intelectuales en el apocalipsis de fin del milenio.
Más que una de las tantas retrospectivas de la moda,
es la constatación del rumbo que tomó la sociedad
norteamericana y -por medio de ella hacia nuestros países- la masificación, lo que invita a rebuscar entre los oráculos olvidados de los visionarios.

33

�El objetivo y requisito de estos viajes es seguir en
la atención juvenil. Mantenerse lúcido para que las
apariencias, todas las apariencias, no los atrapen;
tomando las situaciones como vienen, dejándolas
que actúen, total, no hay prisa por llegar a ninguna
parte.
Cuando la vida desaparece dentro de la comodidad burguesa familiar y la intelectual universitaria,
y aun dentro de la orgía-"sexo, drogas y alcohol",
lema de un rock and roll aún ausente, aún inocente, al lado del be-bop, auténtico retrato de la búsqueda que termina en el desenfreno-, hay que echar
mano al volante, como,si las llantas fueran madejas
que van desenrollando la carretera. Escudriñando
la figura de los que se quedan atrás hasta que se
deshacen en la distancia. Pisar la tierra desolada
compartiendo la igualdad del viaje. Mirar por la
ventana fascinac:Jo hasta el delirio, hasta. hacerse
acreedor por votación unánime del resto de los pasajeros con destino determinado, de la fama de la
palabra locura, antes de que ésta se desprestigie.
Viajar de la noche oriental en Nueva York, a la
occidental en San Francisco, pasando por la sensualidad vaquera nocturna, mediterránea de Denver,
para comprender la noche americana, "esa noche
que es una bendición para la tierra, que oscurece
los ríos, se traga las cumbres y envuelve la orilla del
final".

Movimiento. Qué palabra más ambigua. En el
camino, que trata justamente de viajes (y entre cuyos personajes figuran los mismos Kerouac, Ginsberg
y Burroughs), es considerado la Biblia de estaco_rriente de los "golpeados", que, como todo impulso crítico que marca un hito en la historia, guarda
junto a la esperanza del cambio, el presentimiento
victimal de su muerte. Y este conflicto al interior
del artista, lo lleva a la conclusión de que su divergencia con la sociedad, que se establece ante sus
ojos, tiene un papel determinado; limitado, como
el del visionario que difiere de sus semejantes, como
el de éstos mismos. Todos pertenecen a un drama,
a la totalidad que será llamada "desarrollo histórico", como si nunca hubiese podido ser de otra manera. Entonces sobreviene el feroz cuestionamiento del sentido, y esa prosa desnuda de Kerouac, tan
reveladora de sí mismo, sin apenas pronunciarse.
Pero volvamos a la carretera de En el camino, del
Estados Unidos de posguerra, que alberga a un grupo de jóvenes a ultranza que equilibran su actitud
frente a la vida en periodos estáticos en la gran ciudad, reventones y pláticas intelectuales encarnizadas, y periodos de comunión con el territorio norteamericano.

"Del polvo venimos..."
Como el paisaje representa para los viajeros la idea
de estarse moviendo, de igual manera las sensibles
descripciones de Kerouac dan la idea de transcurso, en un libro aparentemente desentendido de una
trama novelística formal, pero en cuyo apego despreocupado al tiempo cronológico, subyace un inicio, un clímax y un desenlace.
Tal desarrollo se basa en la amistad que sostiene
una continua visión "joven", entre el escritor burgués y emigrante, y el santo robacarros lugareño
(Kerouac, el escritor, y Neal Cassady, el natural americano, hijo adoptivo de la literatura e inspirador
de los beats). "Con la aparición de Dean Moriarty
empezó la parte de mi vida que podría llamarse mi
vida en la carretera." Ex estudiante, recién divorciado, hastiado de sus amigos neoyorquinos "en laposición negativa de pesadilla de combatir a la sociedad", se encuentra en el hijo de un vagabundo
alcohólico, al "viento del Este", "una afirmación salvaje de explosiva alegría americana".

34

Ese amigo luminoso que es la vida inteligente,
capaz de admirar su propia esencia; sólo puede y
desemboca progresivamente en la locura, tras haber surcado las barreras de su formación y las del
espíritu elemental en el que reside su potencia. Su
vertiginosa caída culmina con el viaje a México.
Cuando cruza la frontera y se encuentra con un orden más libre en la anciana tradición y la convivencia con la tierra y el tiempo, en el cual no puede incidir, se da la media vuelta hacia el norte, para
regresar a la miseria y la amante y las dos esposas,
que lo esperan en distintos puntos de su país; son
los dogmas de esa sociedad los que transgrede y es
su libertad la que enarbola; es bajo ella que le corresponde sucumbir y santificarse.
La última vez que el narrador -el escritor- ve
a su amigo, representa el final del viaje. El intelectual se enamora, lo cual le impele a restablecerse.
Un concierto de Duke Ellington rivaliza con ir a dejar al amigo a la estación. La misma forma de dejarse llevar por los acontecimientos, que propició su
unión, hace parecer absurda la resistencia ante la
despedida y la posibilidad de franquear la zanja que
se ha ensanchado entre ambos.
Cada cual vuelve a donde pertenece, a donde
realmente se dirigía; uno al concierto de Duke
Ellington, cuyo pase le regala un intelectual burgués
para que se reinserte, y el otro a la marginación de
su locura, en la soledad de la estación de trenes.
Sin embargo, más allá de la desolación, el artista
se mantiene fiel a la misión de hablar-mal o hiende la vida. Aunque éste no albergue ya la esperanza, al menos ha dado a luz a la obra de arte, la cual
siempre contendrá esa cualidad innata de la creación. Y el libro será el viaje continuo, como el del
tiempo, de un lector a otro.

Noc noc noc noc
Leticia Herrera
Somebody 's lcnocking aJ the dcur
Somebody '.5 ringing the bell
Somebody 's knocking al the dcur
Somebody '.5 ringing the bell
Do me a favor, open the dcur
Let them in

Noc noc noc noc
noc noc noc noc
oooooooouuuuuu
iiiiiiiiiich
noc noc noc noc
Woody Woody, Woody Woody.
Somebody here?

Sin un amar la vida no se llama vida.
Woody Woody, impúdico exhibicionista del diván.
Woody feo, Woody chaparrito, Woody neoyorkino,
Woodyjudío neoyorquino. Woodyjazz. Woody neurótico. Woody cioranático.
Edipo rey del humor cáustico, de la autocastración,
destructor de ti. Ciego de ti. Afrodito marchito. Voyeurista onanista.
Redentor de los solos. Terror de los que quieren ser

35

�normales. Bruto de los idiotas. Sanción divina de la
vulnerabilidad emocional. Lánguido desertor del
oropel. Ambicioso provocador de la sonrisa socarrona. Complaciente del retorcimiento intelectual.
You know what I mean, ass hole.
Woody, pajarito carpintero, ¡hazme un hoyito en la
mollera! Horádame el cerebro de chorlito con tu
piquito porfiado.
(¿Será cabeza de chorlito más pequeña que piquito
porfiado de Woody Woody pajarito?)
Noc noc noc noc.
Noc noc noc noc.
Nothing comes to this fucking blockhead, but the
same: mom, Oedipus, love, mislove, fair, underestimate feelings, wet dreams. Oh, gosh, my pants are
dirty. Moma's gonna kill me!
Noc noc noc noc.
Pero la poesía del amor, redentora en sí misma de
todas nuestras carencias ericksonianas, nos unirá en
el celuloide, en la celulitis, en el hastío, en la guácara
del sushi, en la vasta vejez de la búsqueda erógena.
Noc noc noc noc.
Woody come home. Woody tell me about your
mommy in sky. Woody be good.
Noc noc noc noc.
Noc noc noc noc.

Esta película está bien aburrida. No le entiendo ni
madres. Vámonos, mi amor. (Woody en la pantalla,
mirada torva, émulo enano del gran Humphrey, se
cala el sombrero, fuma, deja ir a la baby y al imb&amp;
cil.) Knives! Oough!
Noc noc noc noc.
Noc noc noc noc.
Anoche, aunque no era verano, Woody, soñé que
competía con tus divas: Mia, Diane. Soñaba Woody
tallar contigo toda la noche en el árbol más gordo
de Oaxaca, donde hicimos un nido. Vimos, tú pajarito carpintero piquito porfiado, yo por supuesto
embelesada golondrina, con nuestros ojitos azorados, pasar tu vida en la pantalla del cielo. Y nos amaneció bebiendo margaritas, ¡í'iñor!
Nostoy aburrida, nomás borracha, ¿hacemos el
amor, madero mío?
Noc noc noc noc.
Noc noc noc noc.
Ah, cómojeringas, Woody. Gracias por tu genio. Gracias por tu amor desesperado, carnal, rajado del cráneo al talón. Gracias, Woody. Por ayudarnos a ver
en la ignominia, en el ridículo, en la pequeñez, en
la mediocridad, en la mendicidad eterna, en lo medroso, la esencia de lo humano. Y risible, pos qué
no.

ociológica
ral ni nos cae del cielo por inspiración de ningún dios. Todos los conceptos científicos son
una construcción que puede acoplarse más o
menos a la realidad-sin discutir aquí ni la idea
de acoplarse ni la idea de realidad-. Tiempo
y espacio han sido siempre el resultado de presupuestos que a veces han coincidido con el
manejo de otros aspectos de la realidad, pero
que también han mostrado sus contradicciones
y su imposibilidad de mantenerse como criterios de separación o distinción adecuados.
Piénsese por ejemplo cómo, en la imaginación
científica -para no analizar la popular, que
es más compleja- trabajamos con la idea alr
surda de "siglo" para hacer separaciones que
no pueden sostenerse y empezamos a decir que
el siglo XX empezó con la primera guerra mundial y terminó con la caída de los llamados socialismos reales, y otras naderías por el estilo.
El concepto de determinación también está
en crisis, ya que se pone en juego el nada sencillo problema de la causalidad. Aquí me refiero
sólo a la determinación conceptual y no a la
determinación fisica, aun cuando en física como ciencia el punto es precisamente ése. Lo
que quiero señalar es que no puede definirse
el tiempo sin referencia al espacio y tampoco
_puede definirse el espacio sin referencia al tiempo:
Las consecuencias no han sidó todavía pensadas de manera completa: uno de los términos que requiere definir previamente, justamente, esa cuestión, es el de sociedad, que unido y en correspondencia con el de nación, pro-

Espacio y tiempo sociales
E N TODAS LAS CIENCIAS, HEMOS ll.EGADO A 1A CON-

clusión de que el tiempo y el espacio son construcciones bideterminadas; cuando digo en
todas, me refiero a fisica, sociología, historia y
demás; cuando digo construcciones, es que
defiendo la posición de no naturalidad de esos
fenómenos y cuando digo bideterminadas, es
que una y otra no pueden definirse de manera
independiente.
Una corriente tradicionalista y conservader
ra insiste en dividir las ciencias en compartimentos estancos, donde cada grupo tiene su
propia capilla y su correspondiente capellán.
Las ciencias comparten hoy muchas más cosas
de lo que muchos quisieran y ya no es posible
separar campos con facilidad. Ello, además, es
el resultado de su no existencia como fenómenos naturales: la organización misma de la materia y la realidad son procesos en los que los
límites se hacen borrosos.
Una ciencia, cualquiera que sea su nivel específico de desarrollo, es una construcción.
Ningún conocimiento es un fenómeno natu-

36

37

�vocan muchos problemas: ¿cuáles son los límites de una sociedad?; ¿coinciden con los de una
nación? Si la respuesta es no, ¿cuáles son las
diferencias?; si la respuesta es sí, ¿por qué hacemos las diferencias? La sociología clásica ha
dejado el concepto de sociedad ambiguo, sin
definir, dando por sobrentendido que así como
en biología se habla de vida también valen las
mismas consideraciones al hablar de sociedad.
No menor es el problema de los nacionalismos, ya que una nación no es simplemente un
sistema de organización jurídica, que es el Estado, sino algo que tampoco hemos definido
de manera total: uno de los criterios antropológicos de la división pasa por los lenguajes, con
lo que en México tendríamos al menos más de
cincuenta naciones, lo cual puede ser aceptable pero sonará inadmisible a muchos.
Asimismo, la noción de Estado, más bien de
Estado nacional, ha determinado la noción de
desarrollo, uno de los capítulos más polémicos
de la teoría social contemporánea: desarrolla-

do y en vías de desarrollo se erigieron como
términos de lo "políticamente correcto", pero
no han solucionado ni los problemas teóricos
ni las consecuencias reales de la clasificación.
Ésta se mueve, asimismo, en la amplia banda
de la ética, donde las categorías se usan para
descalificar o sancionar antes que para entender o explicar la realidad.
Y, hablando espacialmente, los países modernos presentan en su territorio bolsones de atraso, que a veces se localizan en una zona, pero
en otras ocasiones están más distribuidos por
niveles que por un criterio de ubicación espacial.
Y los países atrasados, como efecto de la globalidad o por cualquier otra circunstancia, nos
muestran enclaves de modernidad que se distribuyen tanto a lo largo y ancho de un territorio como dentro de diferentes niveles.
Gobernar hoy un país es más bien un acomodo a las reglas internacionales en juego, a
los mercados trasnacionales, que un ejercicio

lleva a crear la necesidad de unidad interior,
pero el reconocimiento de que no hay tal unidad interior como homogeneidad sino que depende de las condiciones reales de existencia,
lleva a la dificultad de pensar en un marco que
integre las unidades basado en algún principio
de homogeneidad.
Y ése es, precisamente, el límite de los nacionalismos: no pueden mantener un criterio
lógicamente consistente de homogeneidad y
deben apelar al fanatismo irracional. Con el
agravante de buscar una defensa del territorio
que, a ojos extraños, puede parecer absolutamente ridícula. ¿Qué muestran los recientes
episodios atómicos de India y Pakistán? Que
ambos países están defendiendo el territorio
de Kachemira como "su" territorio. ¿Y qué piensan los pueblos involucrados? No creo que tengan ningún interés en ser pakistaníes o indios,
pero se les quiere imponer una idea de nación
construida con el objeto de que funden una
identidad. Un espacio imponiendo arbitrariamente un sistema simbólico.
La racionalidad dominada por la irracionalidad: triste espectáculo de los que estamos llegando a un artificial siglo XXI.

de autonomía, aun cuando hay cierta capacidad de independencia en las decisiones políticas, pero no se pueden tomar decisiones sin
considerar el complejo mosaico de los sistemas
internacionales.
No obstante, la dependencia o el sometimiento no cubren sólo ciertas grandes decisiones del ámbito económico sino que llegan a aspectos culturales, como las modas en ropa y
música o en deportes; hasta en las universidades estamos en lo mismo: la idea de realizar
evaluaciones empezó hace ya más de una década en Francia y en los últimos tiempos se nos
presenta aquí como gran novedad.
Concomitantemente con el tema de la dimensión espacio-tiempo en relación a la nación
se presenta el asunto de los nacionalismos, ya
que éstos son fabricados o construidos por las
naciones, vale decir que no son los nacionalismos los que construyen las naciones, sino que
son éstas las que construyen aquéllos.
Si tomamos el inadecuado criterio de los
bordes físicos como límites de las naciones, nos
encontramos con las dificultades de las culturas fronterizas, donde los bordes son un obstáculo burocrático y por ello falso. El borde falso

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38

39

�tacado es fácilmente accesible para los no-historiadores gracias a los brillantes trabajos de
Grunstein (1997) y Kuntz (1997) acerca de la
creación de la empresa estatal Ferrocarriles Nacionales de México.
Como se argumentará más adelante, el problema de fondo en estos casos, como en el actual del Fobaproa, no es lajustificación técnica
para la intervención del gobierno, sino la debilidad del Poder Legislativo para erigirse en juez
público del Ejecutivo, tanto de su toma de de-

cho a ambas posiciones. La importancia del

conomia
✓

blico, como la educación y el combate a la pobreza, de manera que comparaciones entre
estos tipos de gastos sólo confunden y exageran la carga del rescate en las finanzas estatales; que el costo del Fobaproa ya es un pasivo
del fisco y que su transformación en deuda
pública aceptada por el Congreso sólo implicaría que se puede refinanciar y amortizar en
mejores condiciones para el gobierno -es decir, que se ahorrarían recursos públicos-; y así
con otros argumentos, como la recuperación
esperada de algo de los más de 65,000 millones de dólares en cartera asumida hasta el momento por el fondo de protección al ahorro, al
cobrarse algunos de los créditos que la integran.
Por otro lado, sus detractores han criticado
que no se examinaron alternativas de política
para evitar el colapso del sistema bancario mexicano; que se benefició innecesariamente a algunos grupos financieros a costa de una carga
fiscal excesiva para todo el pueblo; que hubo
ineptitud o franca corrupción entre los funcionarios que operaron el programa de rescate;
que por las mismas razones no hubo previamen-

El Fobaproa y el equilibrio
entre los poderes republicanos
La controversia del Fobaproa
lIAsTA RECIENTEMENTE, EL DEBATE SOBRE EL RESCATE

bancario en México a través del Fobaproa se
centraba en aspectos puramente "técnicos". Por
un lado, sus defensores han argumentado que
el sistema bancario-financiero de un país es vital para el funcionamiento de su economía
-como el aparato circulatorio para el ser humano-, por lo que no se le podía dejar quebrar y desintegrarse, pues esto hubiera implicado una debacle económica peor que la sufrida en el 95; que las alternativas al rescate bancario tal como se efectuó eran inviables o incluso peores en sus efectos sobre la economía
-algunas de ellas incluían la expropiación estatal de los bancos, la hiperinflación, entre
otras-; que el costo estimado del Fobaproa,
por ser la suma de gastos a realizarse en varios
años, no es comparable a lo que se dedica anualmente a algunas partidas del presupuesto pú-

te una adecuada supervisión del actuar de los
bancos por las autoridades competentes, por
lo que no es de esperar que se recupere mucho de los créditos que integran la cartera del
Fobaproa; que aun bajo el mismo esquema de
rescate, con un poco más de inteligencia el
monto de lo que se pagará con recursos públicos pudo haber sido mucho menor.
En realidad se debe reconocer que, aunque
parezca una paradoja, la razón asiste en mu-

40

papel de los bancos en una economía es inobjetable. De hecho, curiosamente uno de los primeros reconocimientos de ello data de la obra
cumbre de las letras españolas, El Quijote. En el
célebre capítulo XXII de la primera parte, Don
Quijote pregunta la razón de que un hombre
de apariencia respetable vaya preso con un grupo de delincuentes, a los que luego liberará de
sus custodios; cuando se le contesta que al individuo se le ha condenado por el simple hecho de ser un agente comercial que pide préstamos para otros-¿un incipiente banquero?además de alcahuete del comercio camal, el
hidalgo se indigna y afirma respecto al oficio
del preso que es "... de discretos, y necesario
en la república bien ordenada, y que no lo debía ejercer sino gente muy bien nacida; y aun
había de haber veedor y examinador de los tales, como le hay en los demás oficios... y desta
manera se excusarían muchos males que se causan por andar este oficio y ejercicio entre gente idiota y de poco entendimiento... como son
pajecillos y truhanes, de pocos años y de poca
experiencia, que a la más necesaria ocasión, y
cuando es menester dar una traza que importe, se les yelan las migas entre la boca y la mano,
y no saben cuál es su mano derecha".
Sin embargo, en una discusión que enfatice
estos aspectos del problema macroeconómico
y de redistribución social que está comenzando a generar el Fobaproa, se pierde de vista un
dilema político-económico más profundo, en
el que probablemente se encuentre en buena
medida el origen del mal funcionamiento de
la economía mexicana en los últimos lustros:
el papel económico del equilibrio político entre los poderes republicanos Ejecutivo y Legislativo.
Al respecto, hay en la historia mexicana lecciones evidentes de situaciones en las que se
cuestionó seriamente el uso de los recursos públicos por parte del Poder Ejecutivo, supuestamente en aras del bien común. Un ejemplo des-

cisiones de política económica como de su implementación.
La lección de la estatización ferrocarrilera

A principios de siglo, a pesar de un sistema de
concesiones y de regulaciones ferroviarias, las
empresas privadas que operaban los trenes establecían tarifas discriminatorias que afectaban
negativamente a la industria y comercio mexicanos; la competencia "ruinosa" entre las compañías ferrocarrileras las llevaba al borde de la
quiebra una vez ya tendidas las redes, lo que
en ocasiones las incentivaba a coludirse, magnificándose los efectos negativos en la actividad
económica. Blandiendo el argumento de la utilidad pública, el gobierno porfiriano decidió
entonces participar en la industria de los ferrocarriles.
El secretario de Hacienda, Limantour, llevó
a cabo una política de estatización de los ferrocarriles que, en congruencia con la ideología
del régimen, no fue de expropiación sino de
compra de acciones de las empresas por parte
del gobierno, actuando como cualquier otro
inversionista privado. Los objetivos expresados
de este plan eran salvar la red de vías de ferrocarril, al evitar la quiebra de los ferrocarrileros
con inyecciones de recursos del socio público
y, al mismo tiempo, que el país pudiera disfrutar de las ventajas de que un accionista que representaba los intereses del pueblo pudiera votar por esquemas de tarifas de carga que fue-

41

�no no hizo desembolso alguno, al garantizar la
deuda de estas empresas, había contraído un inmenso c;ompromiso futuro con cargo a la finanzas públicas. Las terribles consecuencias para la
economía mexicana, hacían olvidar por completo las buenas intenciones de Limantour y
terminaban por calificar negativamente su actuación histórica en este asunto, animada al comienzo por la búsqueda de la utilidad pública.
Es cierto que el dueño original de estos ferrocarriles, el empresario petrolero norteamericano Henry Clay Pierce, perdió el control de
la empresa, pero sus inversiones se revalorizaron fuertemente, se mantuvo como un importante accionista privado de la empresa e, incluso, como presidente de la junta directiva de los
Ferrocarriles Nacionales en Nueva York. En
opinión del crítico revolucionario, esto confirma que los inversionistas extranjeros fueron
exageradamente beneficiados por el plan.
Finalmente en esta historia, resultan igualmente sugerentes para el análisis de la situación actual respecto al Fobaproa, la explicación
de Limantour del fracaso final de su política y
la contrarréplica de González Roa. El primero,
en el exilio, escribió "que la combinación haya
resultado a la postre gravosa para la nación ...
es cosa que no puede atribuirse más que a los
desgraciados acontecimientos políticos que se
desarrollaron en el país desde noviembre de
191 Oy que acabaron con la prosperidad de los
Ferrocarriles Nacionales".
El argumento con el que contestó el político revolucionario sugiere ya la importancia del
equilibrio de poderes que debe prevalecer entre el Ejecutivo y el Legislativo para que una
economía pueda funcionar normalmente: "Esta
imprevisión es altamente censurable. Los hombres inteligentes del general Díaz no tenían derecho de ignorar que los regímenes fundados
en la fuerza, en la desobediencia de las leyes,
en la falta de libertad, en el predominio de una
clase privilegiada y en la construcción de costosas mejoras materiales, muchas de ellas de me-

ran más favorables para la industria y el comercio nacionales.
Es decir, el argumento que justificaba la medida era el bienestar social, pues se decía que
la red ferroviaria era vital para el funcionamiento de la actividad económica del país, que comenzaba a industrializarse y a desarrollar grandes mercados comerciales internos.
Todo sonaba razonable, pero pronto muchos analistas hicieron notar que, si el gobierno no hubiera entrado a inyectar recursos a la
mayor empresa privada del porfiriato, el Ferrocarril Central Mexicano, ésta hubiera enfrentado la quiebra casi segura, de la que se salvó
precisamente por la compra de sus acciones por
la autoridad. El costo del salvamento de esta
empresa fue considerable, pero Limantour lo
consideró indispensable para evitar al país las
"fatales consecuencias que le habría acarreado
la absorción inevitable de sus grandes vías de
comunicación por alguna de las empresas ferroviarias de la república vecina".
La controversia sobre la actuación del Ejecutivo fue ineludible. Una de las críticas más
lúcidas al programa de Limantour fue la del
revolucionario que después sería nombrado
presidente de la junta directiva de los Ferrocarriles Nacionales, Fernando González Roa:
aceptando como legítimas las justificaciones iniciales del ministro porfiriano para la intervención estatal en la industria ferrocarrilera, criticó sin embargo la implementación del programa, pues aseguraba que el secretario de Haciendo acabó tomando "en cuenta los intereses particulares de los financieros, que a juzgar
por los resultados de la operación acabaron por
sobreponerse a los más sagrados, sin duda, de
la agricultura, de la industria y del comercio".
Según la crítica de González Roa, la sobrecapitalización y el endeudamiento excesivo de la
empresa ahora pública fueron el resultado directo de los términos demasiado favorables para
los capitalistas de los que se adquirieron las líneas férreas. Aunque en lo inmediato el gobier-

42

ro ornato, no son estables y que antes bien son
derrumbados por intensas conmociones, que
sepultan en las ruinas de una deficiente organización social todos los progresos materiales realizados. La imprevisión resulta más imperdonable todavía si atendemos que durante largos
años los políticos que rodeaban al Presidente
de la República y entre ellos el secretario de
Hacienda Limantour, habían buscado diversos
medios para asegurar la transición de la Presidencia a la muerte del general Díaz".

en una república: ellos deben llamar a cuentas
a los funcionarios de las dependencias públicas competentes en las cuestiones económicas.
La historia de México también nos proporciona otras lecciones respecto a las consecuencias negativas sobre la economía cuando no
existe un medio por el que la población pueda
hacer que el gobierno responda por sus actos,
y el Ejecutivo es políticamente insensible a las
demandas de la mayoría en épocas de transición política. Como señala Bazant (1994), la
actitud de Carranza respecto a la deuda externa mexicana fue clara: "Desde el principio de
la Revolución el gobierno constitucionalista resolvió desconocer los empréstitos que pudiera
contraer (Victoriano) Huerta en el extranjero,
y al efecto hizo pública su determinación de
no reconocer fuerza legal a cualquier préstamo que a éste se le hiciera".
Con estos antecedentes, la carga fiscal que
representa el Fobaproa representa desde ya un
importantísimo factor generador de incertidumbre financiera para el país, que no augura
un desempeño macroeconómico favorable en
los años por venir. Seguramente muchos opinaran que alguien debe responder por esto.

Reflexiones fmales: la importancia
del equilibrio de poderes
Para evitar que el Ejecutivo identifique de manera equivocada, o corrupta, el verdadero obj etivo que representa al bienestar social que
debe guiar sus políticas económicas, la única
solución real en un gobierno republicano es el
desarrollo de un Legislativo con el poder suficiente para juzgar y sancionar efectivamente a
los políticos que defrauden, por descuido o
conveniencia personal, la confianza popular.
Corresponde a las cámaras de Diputados y
Senadores supervisar los trabajos de las autoridades económicas de un país y denunciar sus
malos manejos. Lo que ocurrió con los ferrocarriles durante el gobierno porfiriano y probablemente lo que ahora parece va a suceder
con el asunto del rescate bancario a través del
Fobaproa es resultado de un Poder Legislativo
que no estuvo a la par del Ejecutivo. Por ello
no estamos seguros de que la carga futura estimada sobre las arcas públicas por tener que proteger los ahorros del sistema bancario haya sido
realmente inevitable, ni justa su distribución
social de costos y beneficios, e incluso de si valdrá la pena.
Si queremos evitar que la economía mexicana continúe hundida en crisis de endeudamiento público y recesiones sexenales, es necesario que nuestros diputados y senadores asuman sin reservas el papel que les corresponde

Referencias bibliográficas
Bazant,Jean (1994). "La revolución y la reconstrucción (19111927)", en: Cárdenas, Enrique: Historia económica de México.
Lecturas de El Trimestre Económico, No. 64. Fondo de Cultura Económica, México.
Grunstein Dickter, Arturo (1997). "Surgimiento de los Ferrocarriles i:,¡acionales de México (1900-1913). ¿Era inevitable la
consolidación monopólica?", en: Marichal, Carlos y Mario
Cerutti, compiladores, Historia de las granMS empresas mMéxico,

1850.1930. Fondo de Cultura Económica, México.
Kuntz Ficker, Sandra (1997). "La mayor empresa privada del
porfiriato. El Ferrocarril Central Mexicano ( 1880-1907) ", en:
Marichal, C. y Mario Cerutti, op. ciL

jomelend@ccr.dsi.uanl.mx

43

�da de la sociedad- se asomará fugazmente en
algunos escritos de Holderlin, Nerval, Nietzsche
o Artaud. La historia registra muchos acontecimientos que demuestran la sinrazón de una
pretendida razón; y en el hombre mismo se
desconocen los límites entre razón y enajenación. Freud escribió: "Cuánto delirio hay en
toda teoría y cuánto de verdad en toda locura",
y Chamfort: "Hay más locos que cuerdos e incluso en el cuerdo hay más locura que cordura". De acuerdo a Freud todos tenemos un poco
de todo (neurosis, psicosis, sociopatía, perversión, etc.), la diferencia es sólo cuantitativa.
Pero ¿a qué se refiere la gente cuando habla
del loco y la locura? Veamos algunos sinónimos
de estos términos, y hasta donde sea posible,
su etimología y procedencia:

tención
flotante
delirios. Deseo pasar revista a las palabras que
se refieren al loco y a la locura, a su etimología
y a sus matices semánticos. Por razones de espacio, no trataré el interesante tema del adjetivo loco en expresiones como amor loco, malva
loca, máquina loca, etc.; y dejaré para una colaboración posterior la descripción pormenorizada de las psicosis en la psiquiatría moderna.
La locura es tan antigua como el hombre.
Existen referencias egipcias y sumerias de la
demencia senil, melancolía e histeria desde tres
mil años antes de nuestra era. Entre los griegos, desde Hipócrates, se conocían enfermedades como la epilepsia, histeria, melancolía,
manía, letargia, delirio y frenitis. Las palabras
temperamento y humor proceden de esa época;
más tarde se agregarían los Caracteres de Teofrasto y el concepto de persona ('máscara' en el
teatro griego). Otras palabras no pasaron la
prueba del tiempo y desaparecieron del vocabulario.
La sociedad ha mostrado una gran ambivalencia hacia la locura. Repudio y piedad,
admiración y temor han sido algunas de sus
reacciones. El miedo a volverse loco y la angustia existencial ante la muerte son dos experiencias universales. La locura ha sido vista como
inspiración, éxtasis, posesión divina (y demoniaca), entusiasmo, frenesí, furor, exaltación, pasión y estupidez (imbecilidad e idiotez).
Platón, en el Fedro, se refiere a la locura buena,
o sea a la que no es enfermedad mental, y afirma que "los mayores bienes nos son otorgados

Los nombres de la locura (1)
LA LOCURA ES LA CONDICIÓN DE ESTAR LOCO. SER,
estar, parecer y volverse loco hacen referencia
a falta de sentido común, conducta o lenguaje
disparatado, afecto o ánimo muy exaltado, privación del juicio y pérdida de la razón. La razón es la facultad de pensar o discurrir lógicamente y el juicio es el entendimiento, la facultad crítica capaz de discernir entre lo verdadero y lo falso o entre el bien y el mal. Ambas funciones están alteradas en la locura. Loco es
aquel que tiene afectadas sus facultades mentales y se conduce de un modo extravagante,
irreflexivo e impredecible. La palabra loco tiene un origen incierto, deriva del castellano y
portugués louco que procede probablemente
del árable alwaq: 'tonto', 'loco'. La psiquiatría
moderna ha abandonado la voz locura y la ha
sustituido por el término psicosis que alude a
varios padecimientos psiquiátricos cuya configuración clínica incluye la ruptura del paciente con la realidad, aislamiento social, alteración
de los afectos y presencia de alucinaciones y

44

LOCURA alienación, demencia, enajenación, insania, manía, esquizofrenia, paranoia, frenopatía// aberración, disparate, dislate, desvarío, extravagancia, extravío,
furia, furor, frenesí.

LOCO alienado, demente, enajenado, esquizofrénico, imbécil, orate, maníaco, paranoico, psicópata, vesánico// atolondrado, aturdido, aberrante, anormal, absur-

por medio de una locura que es un don divino". En esta línea se inscriben en el Renacimiento las consideraciones sobre la locura como una elevada forma de razón sutil e irónica
en personajes como El Quijote de Cervantes, y
también la locura como amor a la vida en su
prístina simplicidad que inspira a Erasmo su
Elogi,o de la locura. Al contrario de la simpatía y
elevación espiritual que despiertan las formas
de locura descritas por Platón (profética,
purificatoria, poética y amorosa) y las obras de
Cervantes y Erasmo, los locos han sido objeto
de condenación, castigo, burla y desprecio.
Según Foucault a mediados del siglo XVII la
pretendida razón y la dudosa cordura d~ los
sanos confinaron a los locos en los antiguos
lazaretos de los leprosos convirtiendo a los
alienados en los nuevos "leprosos morales'. A
partir de entonces la genial y "divina" locura
-convertida en enfermedad mental y exclui-

do, chalado, chiflado, desquiciado, desequilibrado, destornillado, deschavetado, desmesurado, delirante, degenerado, disparatado, excéntrico, enloquecido, frenético,
furioso, insensato, imprudente, inconsciente, insano, irreflexivo, ido, maníaco, maniático, monomaníaco, perturbado, trastornado, tocado, tarado, venático, zafado.

A la sinonimia anterior, tomada de varios
diccionarios, podemos agregar los siguientes
términos populares: lurio, lurias, luriaco, turulato, zuato, zurumbato. Con estos equivalentes
termina la larga lista de sinónimos que utilizamos en el habla culta, semiculta y popular para
referirnos al enfermo mental. Veamos la etimología y el sentido de algunas palabras.
Orate, según el diccionario de la Real Academia Española, procede del griego y significa
'el que ve'. Para Corominas deriva del catalán
(frat 'loco' que a su vez proviene de aura que
significa 'aire, viento' en el sentido de 'aura mal-

45

�11;

' 1

'
..

sana' y de 'ligereza, inconstancia'. El más antiguo manicomio del mundo se fundó en Valencia con el nombre Casa d'oratsy así se cita desde 1409. En 1425 se establece la Casa de orates
de Zaragoza. En la actualidad se habla todavía
de aura epiléptica y orate casi ha desaparecido. Venático es el que tiene vena de loco. Insano y vesánico significan lo contrario de sano
aunque su uso como sustantivo o adjetivo les
confiere algunas particularidades como en 'insano moral' o 'furia vesánica'. Demente viene
de de 'sin' y mens 'mente', equivale a falto de
juicio. En la actualidad se usa en el sentido de
déficit, pérdida o deterioro de facultades mentales con una base orgánica. El calificativo
demencial habitualmente es mal empleado.
Frenético es un adjetivo muy antiguo, lo
mismo que delirante, ya Hipócrates hablaba de
la frenitis o frenesis que describía como un estado de confusión con fiebre y agitación o estupor. La palabra frenético se conserva como
sinónimo de furioso y proviene de fren 'alma',
'espíritu'. Delirio aludía originalmente a una
confusión mental pasajera acompañada de fiebre o delirium, pero también se refiere a un trastorno del contenido del pensamiento. Así se
habla de ideas delirantes o delirios de persecusión, perjuicio, grandeza, delirios sistematizados, etc. Significa literalmente 'lejos del surco'. Manía, 'locura' deriva de maínomai, 'estoy
loco', de ella proceden maniático, monomanía-

sonas que actúan impulsivamente y sin dirección. Lunático y tocado (por la luna) aluden a
una vieja superstición. Trastornado lo mismo
que perturbado o alterado expresan la idea de
quien tiene invertido o cambiado el orden natural de las ideas, los afectos o las acciones y así
otras voces como desquiciado, extraviado, desequilibrado, etc. Las expresiones familiares
luriaco, turulato, zuato, zurumbato, expresan
la idea de estupefacción o extravío de un modo
despectivo y el resto de las palabras parecen
referirse a estados de confusión, extravagancia,
exaltación del ánimo, gran desacierto o falta
de moderación.
De esta manera nos vamos quedando con
términos que designan un trastorno mental con
características peculiares. Llama la atención
que Femando Corripio en su Gran Diccionario
de Sinónimos utilice psicópata y no psicótico para
referirse al enfermo mental. Psicópata es un
nombre genérico en desuso que designaba al
enfermo con un padecimiento mental inespe-

estados paranoides) y la antigua psicosis maníaco depresiva (trastorno bipolar, distímico,
ciclotímico), con un vasto conjunto de variedades clínicas, proceden de diferentes concep-

cífico. Pasó luego a designar al insano moral
que después sería conocido como sociópata, es
decir, el delincuente sin sentimientos de culpa. Lo mismo que la palabra locura y psicopatía, el término psicosis se utiliza para referirse
a los enfermos que presentan alteraciones del
juicio y graves desórdenes en su relación con
la realidad. Ahora bien, ¿cuáles son los rasgos
comunes a las diferentes formas clínicas de locura o psicosis? Creemos que la respuesta está
en los nombres usados en la antigüedad para
referirse al alma, y éstos son: psique, fren, timos y
nóus. El alma como pneuma no pasó a formar
parte de la terminología psiquiátrica. De psique
'alma' vienen psicología, psicosis, psicopatía,
psiconeurosis. De fren 'alma' (localizada en el
centro frénico del diafragma) proceden esquizofrenia, oligofrenia, presbiofrenia, frenesí. De
timos 'alma' (afectiva) derivan ciclotimia, distimia, hipertimia. De nóus 'alma' (intelectual)
provienen paranoia, dianoia, noética. Así tenemos que los términos que designan a las principales formas de locura o psicosis, como la
esquizofrenia (y sus variedades), la paranoia (y

tos del alma.
Como grupo de padecimientos mentales las
psicosis tienen las siguientes características:
pérdidas periódicas o prolongadas del contacto con la realidad; desórdenes del pensamiento (ideas delirantes), de la percepción (ilusiones y alucinaciones) y de la orientación (confusión). Presentan también alteraciones de la
afectividad (aplanamiento afectivo, disociación
ideoafectiva, ambivalencia) y del comportamiento (conducta inadecuada o bizarra). Los
enfermos psicóticos no tienen conciencia de
enfermedad y en su padecimiento se han identificado factores genéticos o constitucionales
que parecen estar relacionados con trastornos
bioquímicos de los neurotransmisores (Dopamina) del cerebro. En nuestra próxima colaboración pasaremos revista a los conceptos más
actualizados de este importante grupo de enfermedades mentales.

CINE Y MÚSICA TE ESPERAN

co y manicomio.
Enajenado (alienado), nos dice Roque Barcia, "es el que no se pertenece a sí mismo... el
que no se halla en posesión de sus facultades
mentales". El mismo autor nos dice que "Imbécil, como vacilar, viene de bacilum, nombre
latino que significa báculo, es como si dijéramos sine bacillum, in-bacillum, sin báculo, sin
apoyo, sin guía". Idiota tiene el mismo origen
que la palabra idioma, idiopático e idiosincrasia, o sea 'lo propio', 'lo peculiar'. Insensato es
igual a imprudente. Disparatado, excéntrico y
absurdo apuntan lejos de la razón o fuera de
ella. Irreflexivo y atolondrado califican a per-

La Biblioteca Magna Universitaria, con el afán de brindar un mejor servicio a todos los
muarios, pone a su disposición la nueva Sala Audiovisual, que cuenta con los siguientes
servicios:
•
•
•
•
•

• Servicio de equipo para diapositivas
• Renta de sala de proyección
• Consulta de colecciones históricas
en microfilm e impresión
• Proyección de documentales

Ciclos de cine alemán y francés
Servicios de video en cubículo
Servicio de audio en cubículo
Lectura de CD Rom
Sala de lectura formal e informal

En el acervo de la Sala Audiovisual hay películas de cineastas como Bergman, Bertolucci,
Buñuel, Eisenstein, Kurosawa, Fellini, Herzog, Pasolini, Rosi y Rosellini, entre otros.
ABIERTO PARA TODO PÚBLICO, DE LUNES A VIERNES, DE 8:00 A 17:00 HORAS.

46

47

�achina
speculatrix

pejos. Miguel González Avelar la percibe de dos
maneras: la una, como vicio del alma; la otra,
como amor al lenguaje. La palindromía es esas
dos cosas, y bien puede ser otras más. Con el
ánimo de avanzar el esclarecimiento de la
palindromía-y quizá contribuir al nacimiento de una ciencia peregrina: la palindromología- intentaremos algunas aportaciones provisionales.

Al acudir nuevamente a GonzálezAvelar, nos
encontramos con lo siguiente: "Los diccionarios concurren a definir el palíndromo, o palindroma -que de las dos formas, dicen, puede
decirse-, como sentencia o verso que puede
leerse 19 mismo de izquierda a derecha que en
sentido inverso; declaran que es una curiosidad verbal y suelen poner como ejemplos de
ellos las frases dábal,e anvz a la zorra el abad y
Anita lava la tina, que probablemente han circulado por nuestro idioma durante siglos"
(González Avelar, Miguel. Palindromía: palíndromos y otros versos igualmente extravagantes. México, D.E, Miguel Angel Ponúa, 1997,p. 9) . La
cita contiene dos ingredientes nutritivos: hay
un principio de definición del objeto; hay un
rastreo en el tiempo histórico por la alusión a
los muy conocidos palíndromas en lengua española. Pero merece algunos agregados. Veamos.

Desde el mirador del método, los palíndromas se pueden estudiar de diversas maneras, al
menos las siguientes: a) pragmáticamente, según sea la relación del palíndroma con quien
lo produce o quien lo lee (las anteriores apreciaciones de González Avelar pertenecen a este
enfoque); b) semánticamente, según sea la relación del palindroma con sus significados; c)
sintácticamente, según sea la relación del palindroma con los símbolos en que se corporiza. Pudiera añadirse un abordaje histórico; otro
de lingüística comparada; otro por allá de eventuales aplicaciones; y quizá más.

El palíndroma escrito y el palíndroma oral
son dos cosas distintos. En el habla del mexicano, es cierto, la Z y la S no tienen apenas diferencia, y hay otros casos más. Esta dilución de
las diferencias es, para González Avelar,justificación bastante para proclamar la primacía de
lo sonoro sobre lo gráfico y, con ello, disfrutar
de licencias en la elaboración de palindromas.
Esto es benéfico para la creación. Sin embargo, desde el punto de vista del análisis, debe
mantenese la diferencia, ya que la principal
característica formal de todo palíndroma es la
de tener un centro de simetría.

De palindromía
U

CARA DE LA PALINDROMÍA SE REFLEJA EN VARIOS ES-

48

admiten la doble lectura, como láminaElizahet,
en el cual se usa la licencia de lo sonoro sobre
lo gráfico, el significado cambia según la dirección de la lectura y carece de centro de simetría. En el caso de los palíndromas, el uso de la
licencia puede violar las reglas de los centros
de simetría, como en: Ahí carcome democracia,
con 20 letras y centro de simetría en la d; la
culpa la tiene la h sobrante en el lectura inver-

En un palíndroma con un número impar
de letras, el centro de simetría cae en una letra
a partir de la cual hacia la izquierda y hacia la
derecha aparecen las mismas letras. Ejemplo:
la rural, que tiene 7 letras y su centro de simetría es la u. En cambio, en un palindroma con
un número par de letras, el centro de simetría
cae en un hueco a partir del cual hacia la
izquierda y hacia la derecha aparecen las mismas letras. ejemplo: Adán y Eva, ave y nada, que
tiene 16 letras y su centro de simetría está en el
hueco entre la a de "Eva" y la a de "ave". Independientemente de dónde caiga el centro de
simetría, a la propiedad de que los palíndromas
puedan leerse lo mismo al derecho que al revés, hay que agregar la principalísima de que
el significado debe conservarse y poder, así,
distinguirlos de otros constructos que también

sa.
Es fácil probar los asertos sobre los centros
de simetría. Si el centro de simetría cae en un
hueco, cada letra antes del hueco tendrá, por
definición, su similar después del hueco; luego, cualquiera que sea el número de letras que
haya antes del hueco, digamos, n, el número
total de letras en el palíndroma es 2n, que es la
forma que tiene todo número par. En cambio,

49

�cuando el centro de simetría cae en una letra,
a las n letras que haya antes del centro y, por
definición, a las otras n después del centro, lo
cual da 2n, habrá que sumar la letra del centro
mismo y el número total de letras será 2n + l,
que es una forma que corresponde a todo número impar. Los teoremas han quedado probados.
De 25 palindromas tomados al azar del libro de González Avelar, 19 resultaron impares
y sólo 6 fueron pares. Es decir, en el 76% del
universo analizado el centro de simetría cayó
en una letra y en el 24% cayó en un hueco. Si
la muestra es representativa, esto podría significaF que en español es más difícil construir
palindromas con centro de simetría en un hueco. Los 25 palíndromas analizados tenían validez gráfica exclusivamente. La palindromía
sonora es más laxa y tiene propiedades formales distintas a la palindromía escrita.
Hablar de palindromía oral y de palindromía gráfica tiene sus vericuetos. Cuando alguien pronuncia un palindroma, generalmente quien lo escucha procede a escribirlo para
verificar su naturaleza y legitimidad. Ernesto
Mejía Sánchez, quien fue un acendrado estudioso de la obra de Alfonso Reyes, solía expeler el siguiente pseudo-palindroma: "Alfonso no
ve el Nobel famoso". De labios de Rafael Segovia oí este otro: "Ulalume me la lame, uh". La
escritura pone remedio a la fragilidad de la
memoria acústica, la cual tiende trampas y ardides y propicia una falsa palindromía. Sin
embargo, la-enunciación oral puede grabarse.
Luego, al pasar la grabación al revés se escuchan las mismas palabras que en el otro sentido, quizá con alguna distorsión: las palabras de
ida no siempre tienen los mismos hitos de pronunciación que las de regreso; de todas formas,
el palindroma resulta entendible. El habla y la
grabación son mejores compañeros que el habla y la escritura. La interpretación acústica de
la escritura puede violar las reglas de la misma
escritura. En la grabación nada se viola y, ade-

50

más, se recupera la validez general de los centros de simetría y su relación con el número de
letras en los palindromas, sólo que en este caso
todo esto acontece en el mundo sonoro. En la
grabación se pierden las finuras de distinción
entre la Zy la S, entre la By la V. La Hno suena
y no ocupa lugar. Los cambios en los hitos de
pronunciación no son significativos: equivalen
a los cambios de huecos entre palabras en los
palindromas gráficos.
Desde el punto de vista pragmático, pueden
levantar la mano otras cuestiones. Por ejemplo,
¿qué es lo que origina la afición palindromática? Una duda no cabe: esta afición es anormal y más que conservarse en ese deportivo
nivel tiende a transformarse en adicción. Es
anormal en el sentido de que son pocos los que
eligen su práctica creativa o el deleite de su recreación; es adicción en cuanto que el ejercicio y gozo de la lectura inversa suele volverse
vicio y tornarse manía. Cuando la afición
palindromática se arraiga, se convierte en
palindromanía. No pocos palindromaníacos se
han encontrado de pronto teniendo que echar
mano de un pedazo cualquiera de papel o de
una servilleta para puntar, con la misma premura con que un narcoadicto busca satisfacción, las posibilidades de un nuevo desarrollo.
Es un vicio, sí; cuando llega a ser enfermedad
constituye, por la trastocación y la intención
inversa, una forma benigna de sodomía lingüística llena de polisemia. Aun siendo inconfiable
y poco madura, la disciplina-que no cienciade la psicología debe intentar decir algo al
respecto.
Es todavía temprano para emprender la escritura de un libro compendioso, con el pomposo nombre de: "Estructura y función del
palíndroma, su origen y destino". Y aún es holgada pretensión tratar de emprender algo más
acotado, digamos: "El palindroma en América
Latina: sentido y consecuencias". Un intento
de estudio, por ahora, ni siquiera podría reducir su aspiración a un objetivo más estreñido,

por ejemplo: "El palindroma en la región
purépecha", a pesar de la invitación de Luis
González y González a realizar estudios localistas.
Desde el punto de vista semántico se encuentran cosas interesantes en el área de estudio de
la palindromía. Gottlob· Frege, lógico genial,
distinguió entre sentido y referencia. El sentido
equivale al significado de una palabra, tal como
éste se encuentra en los diccionarios; la referencia es la alusión a los objetos. La distinción
de Frege es paralela a la que estableció Aristóteles entre intensión y extensión. Ahora, ¿tienen
intensión los palíndromas, es decir, tienen significado? Sí, tienen. Pero van desde el casi
sin-sentido hasta uno pleno y poético. EJemplo
de lo primero: ¿Odre? Lerdo. Ejemplo de lo segundo: Asoma fácil a ti Itálica famosa. La exigencia de un significado mínimo pide que, al menos, cada palabra sea significativa. Esto es el significado mínimo por palabra. Pero un
constructo mayor hecho con los ladrillos de las
palabras debe también tener un significado
mínimo. Esto es el significado mínimo total.
¿Qué quiere decir "significado mínimo total"?
Nadie lo sabe, ni siquiera Chomsky.
Casi ningún palindroma refiere a situaciones reales, de modo que se pueda afirmar que
un palindroma es verificable. Esto acontece porque las expresiones palindromáticas son de
varios tipos: interrogaciones, exclamaciones,
mandatos y proposiciones. Ejemplo de lo primero: Son ... ¿Y nos?; ejemplo de lo segundo:
Ay, ya; ejemplo de lo tercero: ¡El rata, matark!;
ejemplo de lo cuarto: Amo la paloma. Sólo este
último caso es verificable: si amo la paloma, el
palíndroma es cierto; si no la amo, es falso; los
otros casos son ajenos al asunto de la verdad y
la verificación.
Desde el punto de vista sintáctico hay un
mundo por explorar en la esfera de la palindromía. La idea de centro de simetría es básica
y tiene varios corolarios: no sólo hay "sentencias o versos que pueden leerse lo mismo de

izquierda a derecha que en sentido inverso",
como expresa la cita inicial. En el plano gráfico, incluso hay letras palindromáticas: la M o
la O, por ejemplo. La O es palindromática por
los cuatro costados; la M sólo por dos. Si en el
centro de simetría colocamos un espejo, las letras antes mencionadas seguirán siendo las
mismas en su imagen especular, pero otras letras se convierten en algo distinto; la d (minúscula) en el espejo se transforma en b (minúscula); las mayúsculas deben investigarse por
separado. Etcétera.
Como ciencia en estado embrionario, la
palindromología debe tener, por ahora, más
preguntas que respuestas. Cada pregunta puede abrir toda una línea de investigación. Por
ejemplo, con el alfabeto de cuatro letras y palabras de tres letras de la genética se producen
estructuras palindromáticas. ¿Tendrán algún
significado biológico estos palindromas? ¿Se
podrá hablar de una palindromología aplicada?
Baste por ahora. Oh, ateo poeta: escucha, lee,
una actualización del viejo y hacendoso palíndroma que se refiere a Anita: Anita, la gorda lagartona, no traga la droga latina. Quede pendiente una investigación sobre las tendencias
escatológicas de la palindromía. Entre tanto,
constátese el tono familiar que tienen algunos
palíndromas. González Avelar dice: Aire, tapas
a la zapatería; Homero Garza susurró alguna vez:
Aire, ven a la nevería. También quede planteado
un intrigante problema: un constructo que en
su lectura inversa niegue exactamente el significado de su lectura directa, ¿será posible? En
caso de ser posible, ¿la lectura inversa con significación opuesta permitirá seguir considerándolo un palíndroma? En caso de no ser posible, ¿podrá demostrarse formalmente su imposibilidad?

La palindromía, además de vicio y tentación,
es también extremoso y obstétrico amor al lenguaje: con el forceps de la contralectura hace
nacer monstruos y maravillas que de otro modo
jamás existirían. Ése es su mérito mayor.

51

�lores de uso puros, hay sólo valores de cambio
y éstos, en la medida en que lo son, llevan la
condena de retornar al uso, porque más allá
del lími'te, dejarían de ser objetos. Sólo lo son
porque hay memoria que retoma, que retorna
a ellos, a lo que significan.
El problema está abierto, es el de la tradi-

us1ca
,,

1

ción eterna, o lo nuevo como ruptura posible.
Mientras vivamos en el mundo tal como es ahora, nos vamos a topar con objetos culturales que
lo siguen siendo, por el simple hecho de que

presente como "todo tiempo bien pasado fue
anterior". Son los dos hemiciclos superpuestos,

pueden ser rememorados, almacenados históricamente, reciclados. Es un equívoco la tesis

el de la novedad eterna incrustada en las redes
del pasado, y el pasado como novedad eterna.
No es casual que nuevas bandas como Oasis
y Toe Verve recurran a los Beatles y a los Stones,
como piezas inamovibles del imaginario del
confort musical. La memoria no se sobresalta,

"posmoderna" del fin de la historia lineal y secuencial evolutiva. Simplemente sustituye eso
por una historia fragmentaria pero distributiva.
Se manejan y se valoran, se olvidan y se recuerdan, se eligen o se segregan, objetos.
En el caso de lo que se llamó "rock progresi-

la existencia individual en las grandes ciudades invita a cargar y recargar la memoria con
tranquilizantes mediáticos. Las creaciones ar-

Yes en Monterrey:
el rock acondicionado

tísticas nueva y vieja, concebidas de ese modo
como transmisiones de sentido personal, las

vo", que no fue un movimiento, ni una serie de
movimientos, sino un término más que alber-

hacemos nuestras, nos pertenecen ya como satisfactores, las reciclamos para hacer de nuestra memoria un swck, justo como la colección

ción es el agregado de opciones en el mercado, dadas por el desarrollo de los medios de
producción, de las tecnologías, el agregado de
nuevas necesidades, por los usos y las costumbres que una vez satisfechas se vuelven impres-

sesenta y setenta retomaron en los años noventa, con sus formaciones originales, para intentar reabsorber un segmento del mercado de la
música. Ese mercado es el de la nostalgia prematura de los que alguna vez fueran jóvenes
con ellos. En la historia de los gustos personales, historia tan imposible, podría hablarse del

de libros o la colección de discos.
Las recientes reuniones de Toe Who, Deep

cindibles. Es así que los objetos se vuelven necesarios, acompañan a lo largo de la vida de

Purple, Yes, y demás, cadáveres vivientes de la
industria musical, han dirigido sus esfuerzos en
un mercado que no los vio en sus días mozos:
Latinoamérica. En el subcontinente se dio el
encuentro finalmente, en Norteamérica y Eu-

una persona.
El mercado transcurre en el tiempo también;

porqué se adaptan preferencias musicales como
si de un confort del gusto, comó si de un esta-

ropa a nadie le interesan ya. No se les niega la

Ángel Sánchez Borges
VAFJAS DE LAS

GRANDES LEYENDAS DEL ROCK DE LOS

aportación, pero obviamente no tienen importancia dentro del mercado de la música. La _generación a la que pertenecieron, simplemente

blecimiento tranquilizador de los significados
se tratara.
Así la música del rock con el sentimiento de
nostalgia, invade a través del término "clasico";

pasó al olvido,tanto como generación influyente que como situación artística.
Me atrevo a desprender una problemática:
la lógica del mercado funciona en la dirección
de la sobresaturación de opciones. Un mercado desarrollado es sinónimo de un mercado
impresionantemente diverso. La sobresatura-

en el bolero "nostalgia F.M. "; en los cantantes
juveniles el pasado reconciliador con las tradiciones populares de los géneros. Curiosa "posmodernidad", aquella que insinúa que "todo
tiempo pasado fue mejor", y se instituye en el

52

gó ciertos de los mejores y más arriesgados intentos de hacer del rock un arte; tenemos un
caso interesante de cómo querer traspasar los
límites, se convirtió en un acondicionamiento
dentro de los márgenes.
Prometo para luego una entrada a esto del
"rock progresivo", el caso es que toda esta elucubración surgió a partir de una noche, presenciando el concierto de Yes en Monterrey.Jóvenes, porque básicamente todos éramos jóve-

así es quietista e integra en la memoria objetos, o es móvil y vertiginoso para olvidar y des-

nes, promedio de edad en los treinta años, escuchando la música que no escucharon nues-

integrar objetos y opciones. La sensación de la
eterna novedad es una sensación de desasosiego porque desarraiga, mueve el tapete, asegura el olvido. La del retome, el "reviva!" de obje-

tros padres, que no les perteneció para nada a
ellos. Y sin embargo, se tenía la sensación de
que en ese naturalismo fantástico, en ese rock
limado de asperezas, en ese falso virtuosismo

tos, de usos, de diseños del pasado, reconforta,
le da un sentido de presente al pasado y básica-

que extrapolaba valores de la música de conservatorio a gestos predecibles del estrella de
rock, había algo más allá de nosotros mismos,
una cultura que se cuenta en una historia que

mente asegura el recuerdo.
El vértigo diversifica la memoria; la nostalgia construye asideros más o menos sutiles, más
o menos frágiles. Dos caras de la misma mone-

no se puede desdecir, porque está asegurada
por el candado de lo familiar, de lo mismo, sean

da. Eso es la moda, ningún objeto cultural puede ir más allá de sí mismo, no hay tal como va-

espacios sociales, políticas u objetos sonoros.

53

�La década de los cincuenta es el arranque

C)

'
1ne,
televisión
y otros
espejismos

Tal situación continuó durante la década de
los treinta y los cuarenta. A la par del cine norteamericano, ahora clásico, y de los favoritos
de la época de oro del cine nacional, llegaron
las películas filmadas en Europa y en otros continentes, tanto para las grandes catedrales del
espectáculo, como el recién inaugurado Cine
Elizondo, corno para las más humildes terrazas
que prosperaron en las colonias populares antes de la llegada de la refrigeración y del aire
acondicionado.

Un sueño inventado

La exhibición cultural de cine, sin embar-

para entenderlo y apreciarlo en su entera dimensión estética. Es también el esfuerzo de un
grupo de personas que en común costean los
gastos, apoyados o no por una institución, para
localizar y traer la película. En la primera mitad de los cincuenta,José Emilio Amores, artífice de la SAT,juntó a un grupo de profesores
del Tecnológico de Monterrey y presentó, en
una salón de baile, un primer ciclo de cine en
35mm que venía directamente, con ese desparpajo tan norteño de conseguir las cosas en dónde estén, de la ya famosa Cineteca Francesa.
Le seguiría por un sábado Artemio Benavides,
que presentó en una función única de CineClub Los olvidados, en copia de 16mm, redondeada con una discusión final con el mismísimo
'Jaibo".
En 1958, un grupo de amigos, maestros y
un estudiante de la Universidad -quien esto
anota- creamos el Cine-Club de la Universidad, cuya sede fue el Aula Magna de la entonces máxima casa de estudios. Rogelio Villarreal
y Lucas de la Garza fueron los nombres claves
de una actividad que se sostuvo, cada semana,
durante diez años en su primera etapa. Después, bajo la mano de la doctora Aurora Moreno, el Cine-Club alcanzó otros diez años más
para integrar veinte años de vida ininterrumpida en la difusión del buen cine. Al mismo
tiempo correteábamos, en esos días de Apolodionis, entre Arte, A. C., el Teatro del Globo y
el Taller de Artes Plásticas, con Miguel Covarrubias y César Isassi, y también con Chuy Dávila, para ofrecer en la ciudad lo que México
veía en sus cine-clubes, en particular en el recién fundado (1959) Cine-Club de la Universidad Nacional de México.
(Una nota del pasado. El Cine-Club de la
Universidad abrió con El acorazado Potemkin.
Con una película rusa en una ciudad inmersa
de corazón en las honduras del anticomunismo,
fue prudente apagar las luces externas del Aula
Magna, además de cerrar sus puertas, para no
despertar los ánimos de las buenas conciencias,

de muchas actividades culturales en la ciudad
de Monterrey estimuladas por la fundación en
1949 de la Sociedad Artística Tecnológico, la
famosa SAT. Que a un villorrio, acantonado entre una cervecería y una fundidora, se apersonaran los mejores músicos y conjuntos artísticos del mundo, fue en verdad un golpe de apertura deslumbrante. No es casual entonces, en
un ambiente donde la Universidad vivía con
Raúl Rangel Frías el mejor de sus momentos,
que en 1955 se fundara el primer instituto de
arte: Arte, A. C., creador de la actual cultura
plástica y museística regiomontana. En ese clima de descubrimiento y entusiasmo los primeros Cine-Clubes, a la manera del De Efe, no
tardaron en aparecer.
¿Qué es un Cine-Club? Una oportunidad de
ver un film imposible de encontrar en las salas
tradicionales y que se ofrece con presentación
previa y discusión al terminar su proyección

go, adolecía en Monterrey, como en el resto
del mundo, de una lamentable deficiencia. Se
podía estar al día con la nueva producción; pero
era imposible admirar las obras filmicas de los
primeros periodos del cine. A menos que se viviera en París, Nueva York, Londres, Berlín o
Estocolmo, primeras ciudades del mundo con
archivos de cine. Ver, revisar, analizar una película antigua o de difícil comercialización, pertenecía al dominio de las cinetecas, museos del
cine establecidos hasta entonces únicamente en
estas cuatro metrópolis.

(Un testimonio oral digno de ser escuchado y
con final feliz)
EL CINE APARECIÓ EN MONTERREY TAN PRONTO EMPE-

a correr por el mundo: 1898. Desde entonces, en una ciudad chata asediada por los rigores del desierto, la contemplación de películas
se convirtió en el pasatiempo favorito de lapoblación.
ZÓ

Con ese horizonte a ras del suelo, tal parecería que los títulos proyectados en los primeros años del cine silente y hasta la llegada del
sonido, fueran únicamente títulos de mero entretenimiento. La realidad es otra. La exhibición era de carácter cosmopolita, con material
.comercial y material de calidad, y seguía muy
de cerca el ritmo de la producción internacional. Baste decir que los dos clásicos de los clásicos, El nacimiento de una nación y El acorazado
Potemkin se estrenaron con puntualidad en la
aplastada aldea un año después de sus estrenos mundiales.

Si bien en Francia el gusto por el cine de arte, o por el que no se exhibía en las salas regulares, se inició desde la década de los veinte, es
hasta 1932 que se funda el primer Cine-CÍub
en México, donde participó de manera muy activa el poeta Xavier Villaurrutia. Esta actividad
se impone en la vida espiritual del Distrito Federal desde 1948 cuando nace el Cine-Club del
IFAL, célebre por su programación y virtual generador del movimiento "Nuevo cine" que cambió el rumbo y la historia del cine mexicano.

54

55

�dos los amantes del cine una demanda que no
admitía postergación: la creación de una Cineteca como las que existían en el mundo civilizado.
En 1974 la Cineteca Nacional abrió sus puertas al público. Con excelentes instalaciones, salvo sus bóvedas, después nos enteraríamos. La
Cineteca empezó a cubrir con sus redes de programación todo el territorio estudiantil, particularmente en el formato de 16mm. En 35mm,
el formato profesional, por desgracia, el único
Cine-Club con equipos apropiados, el Aula
Magna de la Universidad, poco a poco fue cerrando su espacio por obsolescencia y falta de
apoyo en una Universidad que parecía estar
condenada al desastre, a pesar del empeño de
David de la Fuente, singular coleccionista y distribuidor local de películas. Desde entonces,
hasta 1991 que nace el museo Marco, Monterrey dejó de contar con una sala de formato
profesional para exhibiciones de cine de calidad. En todo el país, Monterrey se convirtió desde los setenta en la única ciudad universitaria
del país sin un cine, cine. Y menos para cine
diario.
(Cosa curiosa: en el terreno de la plástica se
abrieron en esta década dos generosos museos
de arte: el Museo de Monterrey y el Museo de
las Instituciones, ambos sin sala de cine profesional. Un año después, en 1978, el Centro Cultural Alfa montó entre sus nuevas facilidades
un flamante equipo de proyección en 35mm,
pero éste quedó sin utilizarse por la intransigencia del sindicato de trabajadores del cine,
el STIC. En ninguna ciudad de la nación intervenía el STIC en exhibiciones de tipo cultural,
salvo en nuestra ya debutante metrópoli.)
Dos desarrollos tecnológicos extraordinarios
llegan por esos años a Monterrey que afectarán la vida del cine-club y la enseñanza y difusión del buen cine. Por un lado: el videocassette
y, por otro, la televisión vía satélite. Ambas innovaciones cambiarán de manera radical la recepción de películas entre el público. A través

que ya desde entonces sumaban un montón.)
Los sesenta fueron la época dorada del cosmopolitanismo cinematográfico en Monterrey
y, creo, en el país, a pesar de la invención regia
del lamentable "intermedio". Mientras el cine
nacional se hundía en el abismo, todas las películas importantes del cine mundial de esa época se exhibieron al día en las salas de consumo
cotidiano. Desde la debutante "Nueva Ola" francesa hasta el mejor cine de autor. Incluso se estrenaron muchas producciones del bloque socialista. En el ambiente cineclubístico las cosas
caminaban, particularmente en el Tec, donde
Xavier Labrada y quien escribe, ahora estudiante en el ITESM, le dimos lata a Giancarlo Von
Nacher hasta lograr estrenar en 16mm una copia que yo había encontrado en el Canal 6, el
independiente, de El ciudadano Kane, película
hasta entonces desconocida por los nacientes
cinéfilos en todo México. Gherardo Garza Fausti y Guillermo Schmidhuber andaban tambien
en el cine club, pero en el de formación espiritual, a la par que en la producción de cine experimental. Un nuevo, aunque arisco, elemento se unió a los trabajos por el cine club de arte:
César González.
En los setenta, el movimiento cineclubístico,
no sólo en la no tan pequeña ciudad sino en la
república mexicana, alcanzó su edad áurea al
surgir en la vida universitaria las escuelas de
comunicación. Por primera vez el cine entró a
formar parte del currículo; y con ello las películas, tanto clásicas como contemporáneas. Hablar de cine, y sobre todo ver cine, por lo general en 16mm, fue indispensable para ciertas licenciaturas. En Monterrey dos excelentes cineclubes aparecieron: Cinema 16 en el TEC y el
Cine Club de la UDEM, dirigidos, respectivamente, por Jesús Torres, y quien esto escribe,
en el Tecnológico; y Roberto Villarreal en la
Universidad de Monterrey. En México, fundada ya la primera filmoteca nacional en 1960, la
de la UNAM, y abierta la primera escuela de cine, el CUEC, en el sesenta y tres, surgió en to-

56

del videocassette no sólo se tendrá el equivalente visual del libro, sino el acceso a infinidad
de títulos del momento y también del cine del
pasado, aunque sea fugaz y perecedero el registro de las imágenes. Pero una cosa es ver películas en una pequeña pantalla y otra en pantalla grande. Es en esta época, ya casi a principios de los ochenta, cuando por razones de convenios internacionales, desaparecen de México las películas europeas y de otras naciones
no anglosajonas. Desde entonces, y hasta hoy,
más del 95% de nuestra cultura visual en los
cines de consumo comercial será de producción o distribución norteamericana.
En 1982 se incendia la Cineteca Nacional.
Para compensar el penoso e infame descuido
oficial, y ya instalada la nueva Cineteca en el
conjunto recién construido de las Salas de los
Compositores, la programación se renueva e
intensifica. Condenados al cine gringo, ahora
duplicado por la aparición de nuevas cadenas
de salas múltiples, los aficionados al cine en
Monterrey, los cinéfilos de los cine-clubes, empezamos a preguntarnos con insistencia al revisar la cartelera exclusiva de la Cineteca en los
periódicos de la ciudad de México: ¿cuándo tendremos una Cineteca en Monterrey?, ¿cuándo
veremos lo que ven ellos?, ¿por qué no tener
una cineteca que exhiba lo mismo que la de
México? Esa inquietud se agravó cuando la
Muestra de cine, el único respiro anual de buen
cine que teníamos y que durante años llegó con
la misma programación de México, se redujo
en 1984, por razones de distribución, a una selección de sólo siete películas sobre veintidós
que veían los defeños. Monterrey necesitaba urgentemente una Cineteca. Una sala diaria para
cine de calidad como las que existían en el De
Efe. Siendo el cine asunto y competencia del
Estado sólo había una instancia para conseguirla: el Gobernador.
En 1985 algo luminoso ocurre. Jorge Treviño, nuevo gobernador de Nuevo León, nombra como secretario de Gobierno a Lucas de la

Garza, gran amigo y apasionado cinéfilo desde
nuestras épocas en el Cine Club de la Universidad. El ambiente es favorable. Se suceden visitas a México. Se firman convenios. En medio
del éxtasis, el cataclismo: la ciudad de México
sufre un terrible terremoto. Todos los planes
se detienen. La Cineteca Nacional pospone el
primer intento de ser de nueva cuenta nacional.
Luis E. Todd, secretario de Educación y Cultura, nós acoge para programar una serie de
exhibiciones semanales en el Cinema del Valle, en donde volviendo a una tradición filmica
regiomontana de premieres el miércoles, se
presentan durante varios años películas excepcionales, de estreno o clásicas. Algunas quejamás volvieron a exhibirse en Monterrey hasta
que llegaron en videocassette en el circuito de
Conculta. Volvemos a la carga con la idea de la
Cineteca. A Todd le gusta el proyecto y funda
la Cineteca, pero en papel. Aparece en el periódico de la secretaría. Se me nombra director y se me envían memorándums, pero la
Cineteca no existe, ni siquiera tiene un modesto lugar de proyección pero sí proyectores, aunque casi inservibles y desfasados traídos de un
cine de Guadalupe convertido en teatro y arrinconados en las bodegas del Teatro de la Ciudad. Toaavía están ahí.
Pero la lucha no está perdida. A dar lata de
nueva cuenta. Se diseñan algunos planos y anteproyectos. Entre 1985 y 1987 planteo a las autoridades, una vez más, la necesidad de la Cineteca. Se habla de utilizar un lugar en el Parque
Niños Héroes. U na sala pequeñita con un equipo de 16mm que nadie ha utilizado, ni se utilizará jamás. La idea prospera. De repente,Jorge Treviño anuncia en la prensa y en la televisión, con bombo y platillo, la creación de la Cineteca Neolonesa. Por lo pronto se establecerá en el Cine Latino, antiguo cine Palacio; después se habla del Cine Sultana, el antiguo Araceli, como sede. De repente, desaparece la idea
de la escena pública. Al parecer-eso se platicó

57

�en un encuentro con promotores culturales en
el Obispado nos jura y perjura, a un cuestionamiento mío, que la Cineteca se hará. Y el juramento se convierte, entre las fanfarrias de grandes pantallas de video y luces lasers en Cintermex, de una promesa de campaña en un inciso de su plan de gobierno. Ahora no hay duda.
Además, por qué dudarlo: cerca, muy cerca de
él, se encuentran amigos muy queridos. La Cineteca en Nuevo León está casi a la vuelta de la
esquina. Esa vuelta se transformará en un hoyo
negro. Durante casi tres años, el Gobernador
no se acuerda de lo que había dicho en campaña, a pesar de que los documentos estaban impresos con una elegancia gráfica exquisita. Y
tan pronto es coronado Carlos Salinas como
hijo preferido del reino de Nuevo León, el último día de lo que él imaginaba sería su primer periodo, los días de Sócrates quedaron contados. Como agotado quedó mi entusiasmo,
después de doce, o más años, de tratar de cazar
a la autoridad máxima en tumo.
En 1995, tras dos años de exilio sin llevar y
traer películas, y ya fuera de los organismos de
cultura junto con César González y Jesús Sepúlveda, rescaté un viejo empeño para sobrevivir: traer la muestra completa de cine a Monterrey. Me encontré con Méntor Tijerina de la
Garza y Rodolfo Garza y empezamos a insistir
ante las autoridades de la Cineteca Nacional
para lograrlo. Los tiempos habían cambiado.
En principio, la completábamos nosotros. Después, aumentó el número de películas yya casi,
casi, venían todas. Mario Aguiñaga, amigo, director de la Cineteca, nos dio, a diferencia de
los directores de otros sexenios, los mejores tips
y apoyos posibles para completar la porgramación. En 1997, la Cineteca pasó de la Secretaría de Gobernación a Cultura, y un viejo amigo, eterno cineclubista y cineasta: Alejandro Pelayo, fue nombrado director.
En Nuevo Léon las cosas habían cambiado
igualmente. Se había formado un Consejo de
Cultura y Alejandra Rangel, heredera directa

después y por supuesto tras bambalinas- los
dineros para el proyecto Cineteca terminaron,
.por sugerencia de alguien muy cercano al poder, en la construcción de un velódromo que
se pensaba sería para competencias internacionales. El destino los castiga. Construyen la pista con la duela correcta, pero nunca la validan
con las medidas oficiales. Las futuras competencias internacionales de ciclismo, vía satélite
desde Monterrey, se esfuman; y con ellas, el Íinaginado turismo.
Los ánimos envejecen y se derrumban cuando Lucas de la Garza advierte todo lo que hoy
sabemos de Salinas de Gortari, candidato a la
Presidencia de la República, y tiene que abandonar su puesto. Adiós Cineteca. Lo único que
quedaba por hacer era intentar, por lo menos,
que la Muestra llegara completa a Monterrey.
Los Cine-Clubes casi desaparecen a finales
de la década de los ochenta, salvo Cinema 16
que se entregó a un labor espléndida mostrando en video una serie de películas, tomadas de
la antena o conseguidas en videocassete, con
el material nuevo y diferente del cine que no
llegaba ... y nunca llegaría. Mientras la Cineteca
pasaba a mejor vida, en 1990 se creaba en Nuevo León la Pinacoteca del Estado. Y en 1991
nacía uno de los mejores museos de América
Latina: el Marco, con una visión de primer
mundo que dejó a las demás instituciones culturales como señoritas de pueblo. Y no sólo eso.
Contaba con una sala con proyectores de cine
en 35 y 16mm, además de videoproyección, que
le permitió realizar una trabajo espléndido a
través de cine-club y previews de cine nacional y
extranjero; apoyado, de manera paradójica, con
presupuestos de la propia federación. El sueño de la Cineteca se desvanece, aunque no muere.
Como tampoco muere la esperanza en los
buenos mexicanos. A inicios de la década de
los noventa, Sócrates Rizzo, adalid del Presidente bienhechor-el que nos conduciría hacia el
siglo XXI- asume la bandera de la Cineteca, y

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del espíritu humanista de don Raúl, era la titular del organismo. Manuel Fernández, entusiasta cinéfilo, director ejecutivo. La visión pragmática de Manuel y el lado idealista de Alejandra, coincidieron. Seguimos con los rollos de
la Muestra, ahora en Conarte. Pero en 1997
'
Alejandra Rangel me dio, nos dio, a la comunidad de cinéfilos y ahora maduros cine-clubistas,
una memorable sorpresa: retomaba el proyecto Cineteca, pero en esta ocasión para volverlo, por primera vez, realidad. Y el sueño inventado, como película de fantasía, empezó, ahora sí, a tomar forma
Cuando Benjamín Clariond nos invitó a
"chisguetear" (lavar con una manguera a presión) los viejos ladrillos rojos de La Maestranza,
pensamos que éramos víctimas de otro chiste
del Gobernador sustituto. No. A diferencia de
las demás gobernadores, esta vez las obras iban
en serio. Y fueron tan en serio que en abril de
1998 se inauguró la primera parte de la Cineteca Nuevo León, teniendo como escenario una
monumental sala de exposiciones en un bello
y restaurado edificio de principios de siglo ubicado en el Parque Fundidora; y lo que es más
bello, una hermosa sala de cine en 35 mm con
todos los adelantos cinematográficos, lista para
recibir y proyectar como debe ser, en su justo
formato y encuadre, y en pantalla grande, y todos los días, tanto las películas del cine que no
se ve, o no se veía, como los clásicos de la historia del cine.

CINETECA
NUEVO•LEON

tomados en Estados Unidos. En una tierra donde se instaló un primer estudio de cine en 1925
y se filmaron algunas películas. En una tierra
donde se espera que el video recoja, el video
documental y artístico, los sentires y afanes de
la juventud a la que pertenece el próximo siglo.
Estas tareas de archivo se verán intensificadas por el disparo cultural que generará la Cineteca Nuevo León en la vida artística de la
comunidad y de la nación. La Cineteca Nacional desea transformarse en nacional. Lo mismo el Centro Nacional de la Imagen y muchos
otros organismos del De Efe. Monterrey también se hará nacional e irradiará, como lo hace
ya el Marco, el Museo de Monterrey y Conarte,
con sus escritores, poetas y teatristas, la visión
acerada y cortante del norte. Una visión nítida
que en lámina, papel, celuloide o pista magnética hablará de nosotros y de nuestro empeño.
¿Cuál empeño?
Hacer que la invención de los sueños, los
sueños inventados, devengan en arquitecturas
prodigiosas, como la Cineteca.
Una historia oral digna de un final feliz.

Hay otras cosas importantes en esta nueva
Cineteca, la Cineteca real. La Cineteca no sólo
será un espacio de exhibición, como el que tanto anhelamos durante años, sino también una
verdadera cineteca. Es decir, un verdadero archivo para recopilar, preservar, investigar y exhibir la memoria patrimonial del noreste. Es
decir, todas aquellas imágenes que hablan de
nosotros y de nuestra forma de ser. Imágenes
filmicas, fotográficas y de video, en una tierra
donde la fotografía, por ejemplo, llegó casi al
mismo tiempo que los primeros daguerrotipos

59

�rtes
plásticas
cultura del entretenimiento que ofrece relaciones interpersonales, problemas sociales e incluso clientes y mercados extranjeros. Fernando
Villalvazo, como creador, conoce tal situación
y sabe que el espectador no pasa por alto ni olvida nada de lo que ve, queda almacenado en
algún rincón de su cerebro y forma parte del
banco general de conocimientos del mundo
con que esa persona ~uenta.
Poblando de espectros light su pintura mentalmente interiorista y consecuentemente metafórica, este autor ya no mira a través de sus ojos
al mundo real para buscar referente, sino que
traza imágenes encerrado bajo las paredes de
su habitación mental intentando buscar una
lógica más allá del sueño artificial y sobreco~ificado. U na luz "neón" parece abrumar sus pinturas de donde surgen formas y espectros, símbolos que parecen claves que intentan co~prender un fragmento de la mente y el espmtu del hombre de fin de siglo. El temperamento de este artista lo inclina a destacar más los
aspectos lineales propios del dibujo, favorec!do por una actividad inconsciente, tanto de el
como creador, como del inconsciente del espectador. Extraños y reconocibles biomorfismos recorren su obra sin ser sólo decorativos y minimals consituyen una especie de anotaciones significativas de registros mentales quizá "surrealistas" mas no ilusorios al estilo de los famosos
Magritte o Dalí, pero sí inmediatos, abstractos
y automáticos, cercanos a los sueños de Joan
Miró, más que a los de Max Ernst: "... la escuela
surrealista nos hizo dar un gran paso, demos-

Metáforas visuales
de Villalvazo y Rub Gutz
Jesús Flores Villegas
Biomórficos sueños multicanales
La prehistoria no es un periodo durante
el cual los seres humanos vivieron hace mucho tiempo. Ella está aún con nosotros.
GRAHAME CIARK

EXISTE EN MONTERREY UNA JOVEN GENERACIÓN DE

artistas plásticos que están luchando por imponer nuevas formas de vida visual. Parecerse a
las grandes metrópolis culturales es en los últimos años una meta que se sustenta en los grandes museos y galerías de prestigio nacional e
internacional que existen en la capital nuevoleonesa, espacios que han sido producto de una
economía que a lo largo de todo un siglo se ha
"hiperadaptado" a los tiempos.
.
La constante avalancha de imágenes suministradas por la 1V, periódicos, revistas, video,
cine, etc., influye en muchos artistas veinteañeros que intentan adaptar su lenguaje visual a
las nuevas formas de vida implantadas por una

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trando que toda conjunción de dos significantes
será equivalente para construir una metáfora,
si la condición de la mejor disparidad de las
imágenes significadas no se exigiese para la producción de la chispa poética ... "1
Una metáfora visual, lejos de ser un fenómeno aislado y poco usual de los lenguajes de
imágenes, está presente en nuestro entorno diario, de modo tal que ya no es fácil notarlo, y
más cuando los medios masivos las utilizan para
comunicar mensajes extremadamente claros y
precisos.
En 1981 investigadores como Lakoff yJ ohnson se refirieron a esto como: "La inevitable
penetración de distintos patrones idiomáticos
y metafóricos en el lenguaje, patrones basados
en nuestra cultura y nuestra experiencia con el
mundo físico". 2

rasgos del pasado y presente del mundo, y la
bruma los transforma en biomorfos sueños
multicanales hasta perder las distancias, las
medidas, la identidad.

Pshyco vwlenc,e: Rub Gutz
Convertido prácticamente en un artista de culto por una élite de seguidores pertenecientes a
una generación posnihilista que no sabe elegir
en este mundo aislado y vacilan te; cools y apáticos frente a la vida, sus fans recorren sin rumbo las calles de su natal Monterrey esperando
llegar a la buhardilla decimonónica del creador donde, como verdadero scanner, los llama
para darles su merecido mediante pshycerviolence
a los que se aparten de la ley.
Rub Gutz se define como un esteta perteneciente al grupo de Víctor Frankenstein, pasando por los celuloides asesinos seriales armados
con sierras eléctricas. Es parte del grupo de seres humanos abiertamente "anormales" que
examinan la realidad del imaginario colectivo,
y sus actos y existencia nos van llevando a una
violencia de grand-guignol, donde lo único que
importa es conseguir un salvaje y poderoso impacto visual. Productor de imágenes enrarecidas por el tímbrico detonante del color rojo de
la sangre coagulada, cuyo brillo artificial es un
producto del maquillaje al estilo FX inspirado
quizá en alguna escena de Taxi driver o mejor
dicho en la estética decadente que nos muestra una realidad incontestable producto de publicaciones sensacionalistas conocedoras del
crimen en México.

Lejos de ser un oprimido decadentista, el
artista de fin de siglo es un telespectador probando su control multicanal y al igual que los
primitivos pintores del paleolítico utiliza esa
"arma" que llaman arte para enfrentar eficazmente sus temores, ansiedades y misterios que
parecen acompañar al conocimiento del hombre de su inteligencia y de su personalidad, pero
quizás hoy las metáforas implantadas por la tecnología han multiplicado esos temores que se
convierten en sombras conservando algunos

Al crear atmósferas asfixiantes con delirios
provocadores y humorísticamente negras, con
aires de cierta desilusión posromántica propia
del espíritu que ya no tiene cabida en este mundo moralmente anestesiado, donde el crimen
se ha convertido en un estilo de vida, Rubén
Gutiérrez es un cronista que evidencia el triunfo de la mediocridad asesina en un país como
México.

61

�visual de una
cultura media
popular que refuta los dogmas
materializados
de la burguesía
modernista y reabre una serie
de cuestiones
que los evangelios modernistas aún vigentes
en la plástica,
desde el expresionismo hasta
el concept-art siguen ocultando.
Cuestiones en
tomo a la figuración y al realismo plástico que
los moralistas han tratado de borrar a través de
la pintura de concepto.
Desde su laboratorio Rubén Guitérrez lucha
con la materia, condenado a buscar un pasado
fuera de su alcance, en un prometeico afán de
vencer a la muerte, con ojos quemantes y ridiculizado pero superior a los filisteos que lo atormentan, el culto de éstos no es sólo al pintor,
sino a aquel artista más siniestro cuyos materiales son los hombres. ¿Cuál será el final de
un proceso destructivo y creativo a la vez? En el
mundo de hoy, ecologista, profesionalizado y
competitivo, imaginar, fantasear, perder el tiempo en pláticas interminables con seres inexistentes es visto como algo monstruoso y los monstruos han dejado de asombramos, lo mismo
que el amanecer no nos conmueve más.

Hacedor de imágenes preconstruidas con
procesos instalatorios, performance y maquillaje, Rub Gutz desconoce el miedo al contacto
estético cuyo resultado final son fotografias intervenidas de manera experimental. "La fotografia es una práctica propia de los sectores medios. El sistema de la gran producción se diferencia del campo artístico de élite por su falta
de autonomía, por someterse a demandas externas, principalmente la competencia por la
conquista del mercado. Producto de la búsqueda de mayor rentabilidad y la máxima amplitud de público, de transacciones y compromisos entre los dueños de empresas y los creadores culturales, las obras de arte medio en este
caso las de los fotógrafos se distinguen por usar
procedimientos técnicos y efectos estéticos inmediatamente accesibles por excluir temas controvertidos en favor de personajes y símbolos
estereotipados que facilitan al público masivo
su proyección e identificación". 3
Aunque ha incursionado en el performance,
la instalación, la pintura-pintura, el arte objeto, el modelado y el dibujo, la obra de este autor se sustenta más en la fotografía construida
e intervenida, entendiendo que es un género

Notas

l. Lacan, Jacques, "La instancia de la letra en el inconsciente o la razón desde Freud", Escritos, Siglo XXI editores.
2. Way, E. C., Knowl.edge representatwn and metaphor, Kluwer
Academic Publishers.
3. García ·c anclini, Néstor, Desigualdad cultural y poder simbólico, Cuaderno de trabajo 1, INAH.

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~ibros
importantes de la vanguardia literaria en México,
los Estridentistas y los Contemporáneos. A pesar de
los puntos comunes entre ambos grupos -su estética vanguardista, la tendencia a instalarse en la "contemporaneidad" y la intención de modernizar la vida
cultural mexicana-, a partir de 1928 comienza lo
que Gordon llama "una verdadera guerra de las
antologías". En sus respectivas antologías de la poesía mexicana, tanto Jorge Cuesta como Manuel Maples Arce eligen o excluyen a ciertos poetas según
criterios más bien personales y políticos antes que
literarios. Además, en las introducciones, ambos
critican con ironía y con "argumentos", que en su
mayoría son nada más golpes bajos a los miembros
del otro grupo. En un análisis detallado, Gordon
muestra cómo se desarrollaron las polémicas, y añade algunos datos sobre la disolución de ambos grupos que, al menos en parte, fue el resultado de las
campañas nacionalistas en contra de su cosmopolitismo supuestamente "extranjerizante". Pero a pesar de las polémicas entre Estridentistas y Contemporáneos, la modernización cultural de México se
acelera con la introducción de ciertas rupturas en
el canon literario por parte de ambos grupos. Como
bien lo afirma el autor, sólo el conjunto de actividades de ambos grupos cumple las diversas funciones
de un movimiento de vanguardia, es decir, tanto el
ataque a la literatura como institución como la introducción de nuevas formas literarias.
La producción literaria de miembros, afiliados
o, al menos, contemporáneos del "grupo sin grupo" de los Contemporáneos también es el tema de
los artículos "Novo: el cronista", "Una aproximación
al teatro de Rodolfo Usigli", "Poesía y música en
Carlos Pellicer", y "Un inédito de Carlos Pellicer
sobre la Antología de la poesía mexicana moderna". En
el breve ensayo sobre Salvador Novo, Gordon, después de 'o frecer un resumen de las diferentes definiciones del género de la crónica, afirma que Novo
ni es el mejor dramaturgo ni el mejor ensayista en-

Escritos mexicanos
de Samuel Gordon
Friedhelm Schmidt (Berlin)
Samuel Gordon
De calli y tlan. Escritos mexicanos
UNAM / El Equilibrista
México, 1995.

EL UBRO DE SAMUEL GoRDON, DESTACADO CRÍTICO DE LA

literatura y sobre todo de la poesía mexicana del
siglo XX, reúne ocho artículos que en su mayoría
aparecieron con anterioridad en revistas especializadas o en suplementos culturales de periódicos
mexicanos. Por un lado, su publicación en este volumen me parece oportuna por el hecho de que
algunos de los artículos son prácticamente inasequibles fuera de México. Por otro, los trabajos de
Gordon, que tratan una variedad de temas de la literatura y la filosofia mexicana del siglo XX, comparten, grosso modo, una misma preocupación que
nunca se menciona explícitamente en el libro: la
cuestión de la modernización de la literatura mexicana a partir de la producción literaria de las vanguardias de los años 20.
En "Notas sobre la vanguardia en México", el
autor analiza la querella entre los dos grupos más

63

�son las notas que acompañan el texto autógrafo de
Pellicer, y que muestran claramente las sutilezas e
ironías entre líneas en el comentario del poeta a la
Antología de la poesía mexicana moderna, editada por
Jorge Cuesta en 1928. En las notas, se analiza un
capítulo de las disputas entre los miembros de Contemporáneos, y éstas se transforman de esta manera en una relectura de los textos polémicos de miembros de las vanguardias literarias en la cual se aclaran los secretos códigos interpolados en textos que
aparentemente son nada más comentarios a antologías poéticas, pero que en realidad revelan las relaciones personales entre los miembros de Contemporáneos, y de esta manera, las notas facilitan la
comprensión de las razones de la disolución del
grupo.
En "Los poetas ya no cantan, ahora hablan (José
Emilio Pacheco y la poesía conversacional)", Gordon
se ocupa de la poesía conversacional que, a partir
de los años 60, cultivaron poetas como Mario Benedetti, Roque Dalton, Enrique Lihn, Ernesto Cardenal y Jaime Sabines, entre otros. Los temas tópicos
de esta poesía narrativa, de tono coloquial, y que
evita todo discurso grandilocuente, son las experiencias cotidianas, la destrucción y el desgaste, la pérdida irremediable, el inexorable transcurrir del tiempo. Después de ofrecernos un resumen de las características más notables de este tipo de poesía, el autor analiza la producción literaria de José Emilio
Pacheco, y sobre todo el volumen No me preguntes
cómo pasa el tiempo, de 1969. En esta interpretación,
llega a la conclusión de que los textos de Pacheco
se acercan a la poesía conversacional, pero al mismo tiempo se establece una distancia mediante la
introducción de formas cultas y hasta políglotas. Al
mismo tiempo, Gordon nota una cierta rutina en el
uso de las nuevas técnicas en los libros posteriores
de Pacheco. Es este uno de los problemas de lamodernización literaria, es decir, el camino de toda
vanguardia. El ataque al establishment literario se
transforma en literatura canonizada, la vanguardia
se vuelve vanguardia histórica. Dentro de este contexto, la idea más interesante del artículo me parece ser la insistencia en el proceso de la producción
de los poemas de Pacheco. La reescritura permanente no sólo da más importancia al proceso de producción que a su resultado -no es por casualidad
que Gordon menciona los paralelos con el ready made
y los happeningsde los artistas de las vanguardias "clásicas"-, sino que Pacheco sigue de esta manera a
la crítica literaria contemporánea cuyo interés se ha
desplazado del autor al texto y de éste al lector.

tre los Contemporáneos, pero sí el mejor cro-nista
de su generación. En una prosa funcional, Novo
describe la vida cotidiana y cultural de la ciudad de
México, y se convierte de esta manera en el precursor de cronistas como Carlos Monsiváis, Elena
Poniatowska, Cristina Pacheco yJosé Joaquín Blanco, que, a partir de los años 60, contribuyen a la
transformación de la crónica en el subgénero más
importante de la ensayística mexicana.
En su aproximación al teatro de Usigli, Gordon
analiza algunos párrafos del texto de la última pieza de la trilogía de las "Coronas", Corona de luz. En
su trilogía, Usigli trata de comprender e interpretar
diferentes momentos de la historia cultural de México, es decir, la vida y muerte de Cuauhtémoc (en
Corona de fuego), la aparición de la virgen de Guadalupe (en Corona de luz) y el episodio de Maximiliano
y Carlota (en Corona de sombra), momentos que él
considera mitos nacionales superlativos. Gordon
critica el trasfondo conceptual e histórico del primer acto de la obra y llega a la conclusión de que
Corona de luz sólo es valiosa como parte de la trilogía.
En mi opinión, este juicio, aunque pueda serjustificado por una lectura cuidadosa de la obra, que por
cierto la hizo el autor, se podría haber argumentado más detalladamente que con los pocos párrafos
que se citan en el breve estudio sobre el texto de
Usigli.
"Poesía y música en Carlos Pellicer" trata un tema
poco estudiado por la crítica de la literatura hispanoamericana: las múltiples relaciones entre música
y poesía. El autor aborda la cuestión de las conjunciones poético-musicales en la "Primera intención"
de Esquemas para una oda tropical mediante un análisis de los pre-textos, los para-textos y el texto final
de la obra. En el análisis de este poema, no sólo se
da un bosquejo de los intentos de Pellicer a lo largo
de dos décadas de escribir una Oda tropical, sino se
destaca además, en una interpretación minuciosa
de ritmo, rima y sonido, la eminente influencia de
la música en la poesía del escritor tabasqueño.
Gordon muestra que la absoluta comodidad de
Pellicer en el manejo tanto de formas métricas como
amétricas, precisamente se debe al hecho de que el
poeta privilegia lo audible a lo inteligible, es decir
que se debe a la musicalidad de su poesía.
En el segundo artículo sobre Pellicer, trabajo que
Gordon publicó en co-autoría con Fernando Rodríguez y Mendoza en La Gaceta, los autores, en su presentación del texto inédito del poeta, nos informan
sobre la historia del mismo. Pero lo más importante de esta publicación no es la introducción, sino lo

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En el artículo 'Juan Rulfo: Una conversación
hecha de muchas (Diálogos entre textos, pre-textos y
para-textos)", Gordon nos recuerda que la crítica literaria en México tardó mucho en comprender las
innovaciones formales del autorjalisciense y que hasta ahora no se ha ocupado en considerar las lecturas de Rulfo. A pesar de las abundantes críticas que
enfatizan la influencia de los mitos griegos sobre la
obra del autor de Pedro Páramo, en sus entrevistas,
Rulfo nunca mencionó estos textos. Gordon cita
todo un catálogo de obras que Rulfo leyó, y en el
cual destacan las de la literatura estadounidense y
las de los países del norte de Europa. A estas obras
se debieran añadir las crónicas y los clásicos de la
literatura indígena, lecturas que la crítica en general tampoco ha considerado como fuente de inspiración de Rulfo. El artículo, aunque no ofrezca un
nuevo enfoque para la crítica de la prosa rulfiana,
sí muestra la posición crítica de Rulfo con respecto
a la modernización de las formas literarias. Modernización, sí, parecieran indicar las declaraciones del
escritor al respecto de sus lecturas, pero no como
un mero juego formal, como egolatría de escritores
aburridos que consideran la literatura misma como
el único centro de interés. Las burlas de Rulfo sobre el nouveau roman son pruebas evidentes de su
negativa de una modernización a cualquier precio.
A todos estos artículos sobre la literatura y el teatro mexicanos, Gordon añade uno "Sobre la fenomenología del relajo", en que se ocupa de la reflexión filosófica sobre "lo mexicano". Se trata, sobre
todo, de un análisis del libro clave de Samuel Ramos, El perfil del hombre y la cultura en México. Gordon
da un resumen de los debates al respecto, pero sin
criticar el esencialismo y psicologismo de los filósofos de esta corriente que tuvo mucha influencia sobre la ensayística literaria mexicana de los años 50,
como se puede constatar por la lectura de El laberinto de la soledad.
De calli y tlan. Escritos mexicanos es un libro bien
documentado y armado conjuicios sugestivos. Como
afirma Gonzalo Celorio en su prólogo al libro, los
artículos "no son vastos ni ambiciosos ni concluyentes", pero los fragmentos se suman a un mosaico
sobre el proceso de la modernización cultural en
México a partir de la producción literaria de las vanguardias de los años 20, mosaico en que sobresalen
las piezas de los trabajos sobre la poesía de Carlos
Pellicer, a quien Gordon le ha dedicado gran parte
de su energía académica y ensayística.

Las Miradas subversivas
o el bautizo de los neófitos
Genaro Huacal
Sergio Femández
Miradas subversivas
Consejo Nacional para la Cultura y las Artes
México, 1997.

"EL ARTE SERÁ l.A ÚNICA REDENCIÓN CON QUE CUENTO"
reza Sergio Femández previo al punto final de sus
Miradas,' y el arte que cuenta, el arte con que nos
cuenta el arte que cuenta, lo redime.
Aunque nunca ha creído en la crítica de arte ni
de literatura porque le producen una sincera desconfianza, como los poetas que hablan de poesía,
el autor señala que la mirada del crítico es por lo
demás, si no precisa, sí asesina. Yo no intento matar
a nadie, agrega, prefiero, escopeta en mano, sólo
observar a la zorra y ver cómo se esconde entre los
arbustos de mi pequeña selva.
Así es como nos internamos hasta el extravío en
este magnífico libro donde el erotismo campea hasta
la hipérbole. Hablar de Sergio Fernández, de sus
Miradas subversivas, es irse al extremo: te quedas mudo, atónito de emoción, con temor, casi con miedo,
o te acomete una verborragia cuasi finita.
El doctor Fernández, platillo de eruditos, y de
lectores ni comunes ni corrientes, oficia el poder
verbal fantástico, su poderío nos somete. Tras el primer párrafo nos transformamos, presa de una bulimia literal. Pocos libros se leen con fruición, simple
onomatopeya de la pasión vital que este autor comparte y contagia frase a frase.
Da cuenta de esto con holgura su viaje ("viajezote" dicen los "macizos" refiriéndose a los interestelares cuyo combustible son las dendritas que no
repondrán jamás), sin embargo, en este caso, Sergio Femández no sólo regenera a nuestras neuronas
atrofiadas, sino que nos genera nuevas para seguirle el paso.
Varias manos amasaron a este libro, la del arte,
la del ocio, la del hedonismo, la de la pasión a lo
Femández, la del erotismo de la erudición, tantas y
de una por una para todas y todas para una.
Aquí, ciertamente, no existen límites, el diario
de viaje se transforma y nosotros con él. Del texto
narrativo va al poema en prosa, de la novela memoriosa al aforismo, siempre con un ritmo y un lenguaje lírico que nos arrebata en varios planos cuyo

65

�lencia y el atormentado mundo de los miedos, los
fantasmas y las voces que golpean en esos años de
transición.
Las tres suceden en la ciudad de México en distintos momentos sociopolíticos del siglo XX, de donde se desprende una interesante visión sincrónica
de cómo devino megalópolis matrera la antigua ciudad de los palacios.
En las tres sus protagonistas terminan enfrentados a una situación irresuelta, una sensación de tener que crecer irremediablemente con la falta de
un miembro que les fue arrancado.
Los niños-adolescentes que recorren estas historias están acosados por una pesadilla y por un sueño. Entre ambos límites se mueven y es entre ellos
que intentan explicarse cómo sobrevivir los cambios
o las circunstancias familiares.
No es mi intención -y creo que no debería ser
la intención de ningún presentador a menos que
quiera regresar a la primaria- platicar de qué se
tratan los relatos que componen el libro, pero quiero poner un ejemplo de las pesadillas a que hago
referencia:
Cristina, la protagonista de "El árbol de los deseos", huye de su casa llevándose a su pequeño hermano Joaquín. Nunca sabemos con precisión el por
qué, o más bien, nunca sabemos con precisión si
ese por qué es suficientemente grave como para llevarla a huir con la angustia y la prisa que la niña
muestra al hacerlo. Cuando los adultos que se encuentran en el devenir del relato le preguntan, ocurre lo siguiente:
Habla el padre de Alicia, la mejor amiga de Cristina:

punto de vista se dobla, desdobla y de repente el
pasmado lector ve con los ojos de Femández, entre
los ojos de Femández, desde los ojos de Femández,
es los ojos de Femández.
Al término de la lectura sabemos que salimos del
trance después de transitar sus puntos y seguido,
sus puntos y aparte, como si una fuerza misteriosa
nos empujara irremediablemente al hacerlo. Transitamos, por decirlo como simples mortales, en realidad flotamos, gravitamos asidos de su libro misericordiosamente sostenido por la mirada subversiva
que nos contempla y contemplamos impotentes.
Al avanzar lo hacemos al vientre literario y ahí
nos quedamos como feto chupándonos el dedo, sí,
placenteramente.

De mártires y otras historias
Héctor Alvarado
Ignacio Solares
Los mártires y otras historias
Fondo de Cultura Económica
México, 1997.

CUANDO 1A ELOCUNCIA Y EL OFICIO DE UN NARRADOR ha-

cen pareja, casi siempre el lector se olvida de que
está frente a un texto, se le desvanece en el trayecto
la presencia de ese alguien que es responsable de
urdir la trama, de seguir la secuencia temporal y
apuntalar todo el andamiaje que opera antes de que
la narración se publique.
Ignacio Solares tiene ese atributo, esa aparente
ajenidad de no haber metido su cuchara para que
los tres relatos del libro Los mártires y otras historias
fluyan.
Por principio, el volumen posee una profunda
unidad.
Cuenta tres historias: ''Los mártires"; "Serafín";
"El árbol de los deseos", cuyos protagonistas son
niños-adolescentes a través de cuyos ojos vemos los
momentos más difíciles de sus cortas vidas.
En las tres la figura del padre es un centro a partir del que irradian los valores y las fantasías a un
tiempo más angustian tes y más luminosas.
Las tres son historias que duelen, narraciones
en las que el desamparo está presente para dejar a
los personajes a merced de la arbitrariedad, la vio-

-Pero, ¿qué fue lo que pasó? ¿Por qué te fuiste de tu
casa?
Cristina bajó los ojos y se miró las puntas raspadas de
los zapatos.
-En la mañana desperté y... no estaban mis papás. Se
fueron.
-Van a regresar, Cristy.
-Sí, pero no es eso... No es por eso ...
¿Te regañan mucho?
-No. Son muy buenos.
-¿Entonces?
-Gritan.
-¿Sólo eso? Todos los papás del mundo lo hacemos,
Cristy.
-¿En la noche?
-Sí, en la noche. Y a veces en el día. Es normal.

Ahora habla Angustias, una indigente que recoge a los niños y a la postre los martiriza:

66

bian o los hacen persistir por lo que tienen de prometedoras pero nunca están ausentes.
Ignacio Solares tiene oído fino, tiene antena para
traer al papel el habla y la sintaxis mental con fluidez y gracia y congruencia, sin que haya sacrificio
de la sencillez o la frescura de esos niños, o la sequedad de los adultos antagonistas que mezclan sus
frustraciones y sus incapacidades para levantar el
muro que los protege de los demás.
Solares despliega un universo narrativo tan bien
descrito que da la impresión de que los relatos están ya a punto de convertirse en secuencias cinematográficas. Un salto y ya, ahí está la película.
Los mártires y otras historias es uno de esos libros
que no se batalla para leer, y esto, a la vista de las
múltiples crisis de publicación y lectura de obras literarias, resulta no sólo gratificante sino valioso para
traer agua a nuestro medio chirriante molino.
Ignacio Solares escribió un libro que ayuda a recuperar la confianza en que la literatura sale en busca de lectores, de temas que reflejen una realidad
mexicana y retrato de un paisaje físico y psicológico
que nos hace reconocemos.

-¿Y por qué se salieron? Dime, a ver.
-Es que ... quisimos.
La mujer se acercó un poco más y su vaharada obligó
a Cristina a echar la cabeza hacia atrás, apoyándola
en el borde del respaldo de la banca.
-Así que quisieron, ¿eh?
-Pues, sí.
-¿También tu hermano quiso? -y miró a Joaquín,
quien se intimidó y escondió la cabeza detrás del hombro de su hermana.
-No, él no quiere. Pero después va a querer.
-¿Por qué estás tan segura?
-Porque yo sé.
-Tus papás, ¿les pegaban mucho?
-No, nunca nos pegaban.
-Entonces, ¿cuál era el problema?
-A veces... gritaban.
-¿Ése era todo el problema?
-Sí.
La mujer soltó una carcajada y mostró unas encías
hinchadas, de un rosa muy pálido.
-Escuincla pendeja.

Siempre cargando ese lastre de indefensión, los
niños del libro se refugian en visiones que los ago-

....

eo,_¡o Nlclollll
cua1.1ari.Ann

educal. s.a de C:'tt

LIBRERÍA EDUCAL
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Periodismo cultural GP Botella al mar GP Barril sin fondo GP Lecturas
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EiP

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67

�Coo el objeto de reconocer, imp~, ~ular y promover a los universitarios distinguidos en los campos de la enseñama, la investigación, la produreión
y/o la difusión del arte en esta casa de estudios, la UniversidadAutónoma de Nuevo León convoca al

Colaboradores

PllHIO l tA8 !RTBS U!NL 1198
BASES:

(Monterrey, 1957).
Escritor, promotor cultural. Estudió
ingeniería química y letras en la
UANL. Edita la revista El correo
Chuan y dirige la Casa de la Cultura
de Nuevo León.
(Santiago de Chile, 1976). Reside en Monterrey desde hace un par de años. Ha colaborado en Vula Universitaria.

,.

(Monterrey, 1936). Escritor, periodista. Director fundador
de Kátharsis (1955). Dirigió las páginas culturales de ElDía y el suplemento cultural de El Nacional.
• Poeta cubana, cantante y activista política. Participó en la
excarcelación de Nelson Mandela y
e ~ lucha contra el apartheid.
(Monterrey,
1940). Poeta, ensayista, traductor,
autor de una quincena de títulos.
Desde 1985 dirige Deslinde, revista de
la Facultad de Filosofía y Letras de
la UANL.
(La Ascención,

Aramberri, N. L., 1952). Poeta, editor, maestro universitario. Estudió
letras. Autor de A la orilla del sueño,
El escorial y otros poemas de amor y La
huella del relámpago. Director de Publicaciones de la UANL.
""
(Monterrey,
1942). Escritor, crítico de cine. Director de Programación y Conservación de Acervo de la Cineteca de
Nuevo León. Maestro del posgrado
en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UANL.
I
(Tampico,
Tamps., 1967). Crítico de arte. Estudió diseño gráfico en la UASLP y
la maestría en artes visuales en la
ENAP-UNAM. Actualmente es profesor en la Universidad de Monterrey y en la Facultad de Artes Visuales de la UANL.

(Monterrey, 1940). Poeta y narrador. Estudió letras en la UNL. Dirige Difusión Cultural de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la
UANL. Recientemente publicó su
libro de relatos La estación.
(Monterrey, 1935).
Escritor, psicoanalista. Estudió medicina en la UNL. Presidente de la
Sociedad Analítica de Grupo de
Monterrey, A. C.
(ciudad de
México, 1968). Poeta, ensayista. Estudió economía. Colaboró en el
periódico El Borrego, del ITESM. Su
poemario Prueba de autorestá en proceso de ser publicado.

Ensayista,
profesor-investigador en la Universidad Panamericana. Autor de Dos

aproximaciones estéticas a la identidad
nacional (1998), entre otros títulos.
Economista.
Es "director de la Facultad de Economía de la UANL. Coordinó el Tercer Encuentro Internacional "Capital Humano, Crecimiento, Pobreza:
Problemática Mexicana", en 1996.
(Monterrey, 1935).
Estudió filosofía en la UNL y la
UNAM. Fue jefe de Extensión Universitaria y director de Amias y Letras. Es maestro de tiempo completo en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Autor de Los días

deshabitados.
(Monterrey, 1960).
Escritora, periodista. Estudió sociología en la UANL. Autora de los libros de poesía Pago por ver, Canto del

águila, Poemas para llorary Caracol de
tierra.
(Monterrey,
1962). Poeta, periodista cultural.
Autor de La ganancia y la pérdida y
Camino hacia mis huesos. Fue becario
delFONCA.
(Sihochac, Camp.,
1957). Poeta, periodista cultural.
Este año reunió su obra poética en
Pompeyanos, dentro de la colección
Los cincuenta, del Consejo Nacional
para la Cultura y las Artes (coedición
con la UANL).
(Doctor Arroyo, N. L.,
1933). Poeta y promotor cultural.
Autor de Dificil tránsito, Avivando el
fuego, Entre apagados muros y Estoy de
paso, entre otros títulos.
(Tandil, Argentina, 1942). Sociólogo, profesor universitario. Dirige la División de Estudios de Posgrado de la Facultad
de Filosofía y Letras de la UANL.

(ciudad de México,
1937). Doctora en letras hispánicas
por la UNAM. Especialista en literatura novohispana y española de los
Siglos de Oro. Recientemente publicó El masaje y otras historias de amor.

l. Podrá participar cualquier persona, grupo o dependencia que baya desarrollado actividades destacadas
en el campo de las artes y tenga, o baya tenido, una relación mínima de tres años
con la UoiversidadAutónomade Nuevo León,

2.Los participantes serán evaluados según su aportación a la enseñanza, la investigación, la producción
y/ o la difusión del arte en la Universidad.
3. ~ara inscnbirse como aspirante a este premio, los interesados deberán llenar la solicitud oficial,
1I1Cluyendo curriculwn vitae y los documentos que avalen la infonnación proporcionada.
Las solicitudes estarán a disposición de los interesados en la Secretaria General, ubicada en el
de la Torre de la Rectoria de la Universidad (Ciudad Universitaria, San Nicolás de los Gami}

pm

4. Los ~~tes~ regi_strarse personalmente o a través de terceros, con l a ~iuesaro
del parlletpante. S1 el candidato fuese un grupo o una dependenciª'
podrá ser registrado por un representante oficial o por cualquier miembro-del mismo.

5. Los aspirantes se inscnbirán en alguna (o algunas) de las siguienfe\_..
~:
Artes visuales,~ las si~entes vertientes: a) artesplástims (pintura, escultura, arqaj.tettura, cerámica,
arte urbano, arte industrial); b) artes gráficas (grabado, dibujo, ilustración, diseoo gráfiro~ e) artes tex:tilRs
(batik, estampado, gobelino, tapete); el) artes escenográficas (escenografía, ih.nninri'm,
· ·
e')artes camarográficas (cine, fotografia, video).
Artes auditivas (música y canto): composición, dirección, ejecución, iníer¡:uulón, etc.
Artes coipOrales (teatro y danz.a): actuación, dirección, coreografia, etc.
Artes literarias: poesía, narrativa, ensayo, dramaturgia

(Monterrey,
1928). Escritor, promotor cultural.
Fue rector de la Universidad de Nuevo León y, en dos ocasiones, secretario de Educación de Nuevo León.
Autor de Las ideas literarias de Alfonso &amp;yes y Monólogo de la ciudad, entre otros títulos.

6. En cada una de las áreas será otorgado un premio de $35,00).00 (TREINTAY CINCO:MILPE.50S)
en efectivo y diploma El premio se otorgará a una sola persona, grupo o dependencia por área.
~ el~ de los grupos o ~encias, éstos deberán especificar en su docmnentación la manera en que se
distnbuna el monto del prem10 en caso de verse favorecidos con el mismo).

(Monterrey,
1943). Poeta, editor, diseñador gráfico . Estudió arquitectura en la
UNL. Dirigió la revista Salamandra.
Es autor de los poemarios Arenas de
olvido, Naufragio de la voz y Oscuro ~
rritorio, entre otros libros.

8. El ~o~ declararse de.5ierto en una o varias áreas, si la Comisión Académica del H Consejo
Uruversrtano, apoyándose en la evaluación de los comités, así lo determina.

(Monterrey,
1971). Escritor, periodista cultural.
Estudió filosofía en la UANL. Es reportero del Canal 28 y becario del
Centro de Escritores de Nuevo
León.

7. Las~
serán~ porco~ ~ ~~-en las áreas~ integradas exprofeso
por la Comision Académica del Coosejo Umversitario, qwen se apoyará para el propósito
en la Secretaria de Extensión y Cultura.

9. los resultados se darán a cooocer públicamente en el mes de septiembre de 19&lt;J8, y los premios serán-entregados
por el Rector de la Universidad en la sesión solemne del H Consejo Universitario que se realiza en ese mes.
1O.Los aspirante:5 deberán inscnbirse y llenar la solicitud correspondiente, acompañándola de toda la documentacióñ
comprobatoria, en la Secretaria General de la Universidad, de las 8:00 a las 15:00 horas, entre el 30 de.tnar2Dy;el
30 dejunio del 9&lt;J8.
11. El fallo será inapelable.
12. Cualquier aspecto no contemplado por la presente convocatoria será resuelto por la ComisiónAradén)ica&amp;l
H Consejo Universitario.

&amp;.iN°k:olá&lt;; de los Ga!'2a, Nuevo León, tnaJ7.0 de 1998.

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              <text>Alardín, Carmen, 1933-2014, Directora</text>
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              <text>Herrera, Óscar Efrén, Redacción</text>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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