<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="17457" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/17457?output=omeka-xml" accessDate="2026-05-17T23:04:03-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="15488">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/213/17457/ARMAS_Y_LETRAS._1999._Nueva_Epoca._No._21_0002014816.ocr.pdf</src>
      <authentication>d2d7ed7e301df5e62d9f7b5cfaf7676f</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="488012">
                  <text>A

R

A

s

�Contenido
Noticias de Pessoa I / Humberto Martínez, 3
Teoría de la observación de Niklas Luhmann [Observando al observador]
Javier Rojas Sandoval, 9
Papá cumple den años. Emest Hemingway 1899-1961 / José Luis García, 15
Algunos aspectos de la cultura colombiana/ Margarito Cuéllar, 18
Dos poemas / Eduardo Casar, 25
Casa habitación/ Mariana Pérez-Duarte, 26

Semblanza de Genaro Salinas Q:µiroga
Enrique Martínez Torres, 27
Miguel Ángel Asturias / Alfonso Rangel Guerra, 29
Para una relectura de Asturias / Sergio Cordero, 30

Rectur: Dr. Reyes S. Tamez Guerra
Secretario General: Dr. Luis J. Galán Wong
Secretario de Extensión y Cultura: Lic. Humberto Salazar
Director de Publicaciones: Lic. Armando Joel Dávila

A
L

M

R
E

T

A
R

A

Tareas pendientes
José María Infante, 32

s

ociológica

S

r11i1l1 it l a 11l1er1ilad 11111011 le 11110 116 1

Directura: Mtra. Carmen Alardín
Secretario de redacción: Óscar Efraín Herrera
Diseño: Francisco Barragán Codina
Tipografia, furmación y diseño de páginas interiores: FranciscoJavier Galván C.

atención
flotante

Freud en Monterrey
Homero Garza, 34

Consejo editurial: Arq. Abigaíl Guzmán Flores, Profr. Israel Cavazos Garza, Lic. Margarito Cuéllar, Lic. Armando Joel Dávila,
Lic. Roberto Escamilla Molina, Profr. Celso Garza Guajardo, Mtro. José María Infante,
Líe.Jorge Pedraza Salinas, Lic. Alfonso Rangel Guerra, Lic. Humberto Salazar.

Oficinas: Dirección de Publicaciones de la UANL. Biblioteca Magna Universitaria Raúl Rangel Fñas, Av. Alfonso Reyes núm. 4000 Nte.
Monterrey, Nuevo León, C. P. 64440 / Teléfono: 329 41 11, Fax: 329 40 95 / Publicación bimestral/ Precio del ejemplar:$ 20.00
Impresa en Minuteman Press• / Registros en trámite / Armas y Letras no responde por originales
y colaboraciones no solicitados. Todos los artículos firmados son responsabilidad de su autor.

achina
speculatrix

Los pendones. de la ira
Hugo Padilla, 38

�Noficias de Pessoa I
Cien años de batería/ Alfonso Ayala Duarte, 42
Frithy Cutler en México/ Ángel Sánchez, 47

Humberto Martínez

úsica

•

1
de esa rara cosa que somos, numerosa y una.

Borges

rtes
plásticas

100 años a través de 100 artistas
José Carlos Méndez, 50

ine,
televisión
y otros
espejismos

ibros

Medio siglo de un siglo de cine. Recuerdos de un cinéfilo
de provincia al inicio del tercer mi/,enio / Roberto
Escamilla, 55
La caja mágica/ Giampiero Bucci, 64

Gonzalo Celorio: de la caminata considerada como
una de las bellas artes /Vicente Quirarte, 67
Colonización y conversión/Francisco Ruiz Solís, 70
Etnografía imaginaria / Ricardo Martínez Can tú, 72
De hallazgos y celebraciones oEl cielo y la escritura
Ofelia Pérez Sepúlveda, 74
Eros y naturaleza / Adriana Martínez, 76
Contraportada/ Óscar Efraín Herrera, 78
Colaboradores, 80 .

Portada: Esther González / Grabado sobre papel
Ilustraciones interiores: Esther González
Contraportada: R. Moya: La Universidad / óleo sobre tela / 5.00 x 2.00 m, 1973.

EN ABRIL DE ESTE AÑO PASÉ DOS SEMANAS EN 1A CIU-

dad de Lisboa. Durante mucho tiempo ese
nombre, de hecho Portugal y el idioma, significó para mí Fernando Pessoa (1888-1935). Otra
vez vuelvo a verte, Lisboa y Tajo y todo. Pero yo iba
por primera vez, y conocerla directamente me
convenció de que no sólo era la ciudad triste y
alegre ni el Tajo un río suave y ancestral, era mucho más de lo que la poesía de Pessoa había
fabricado· en mi imaginación. Siempre la realidad es otra y, en ocasiones, puede ser más sorprendente. Aunque la visión llevaba su prejuicio, la luz de ese mes no dejó que se filtrara la
saudade que sospechaba. Oír y leer portugués,
hablarlo con dificultad, tuvo para mí, sin
embargo, fuertes reminiscencias de las lecturas de Pessoa.
Un poeta mexicano,
Miguel Ángel Flores,
me sirvió de cicerone y
me hizo aprovechar al
máximo mi estancia.
Gran conocedor y estudioso de Pessoa y la
poesía portuguesa, viajero de carrera, como
se dice de los diplomáticos, me indicó lugares frecuentados por el

3

vate, calles, restaurantes, bibliotecas, librerías,
con ediciones todavía primeras en una de
Cascais, de segunda mano, a la venta. Caminé
y caminé, de subida y bajada, por las estrechas
ruasy en tren, anduve por los alrededores, navegué el Tajo. Antes de salir para España vía
Coimbra y Porto, rumbo a Santiago de Compostela, mandé los libros por correo.
Lo que se había publicado de Pessoa, me di
cuenta, era ya mucho y de forma anárquica.
Diversas ediciones, muchas interpretaciones,
que a lo mejor al mismo poeta no le disgustarían. Por lo pronto, como lector, habría que
conformarse con una edición todavía a la venta de António Quadros, en tres volúmenes,
papel biblia, que publicó Lello &amp; Irmao-Editores de Porto, en 1986, y que abarcaba casi todo.
De la antigua edición de Obras completas de Edir;:oes Ática, en reediciones, pude conseguir los
textos que en lo
personal me interesan de filosofía,
en dos volúmenes; otras ediciones sueltas, estudios sobre él, de
Lourenr;:o, José
Gil,Jorge de Matos, sobre metafísica y poesía, sobre su pensamiento masónico, de
páginas inéditas,
en fin ... la Guía de
Lisboa, a la que
ahora le compite

�o complementa Lisboa. Livro do Bordo, de José
Cardoso Pires, en esa edición de lttjo, bellamente ilustrada, de la Espo 98. Otros libros españoles bilingües de la poesía (como los recientes
de Pre-Textos e Hiperión) han ido completando la bibliografía de ese inagotable poeta que
sólo publicó un libro en vida.
Actualmente, la editorial Assírio &amp;Alvim tiene a su cargo los derechos y está reeditando su
obra y editando lo que resta del espolio del
poeta en ese baúl lleno de manuscritos que dejó
y que parece no tener fondo. Estas ediciones,
aunque no críticas desde el punto de vista filológico, son mayormente cuidadas y lo suficientemente correctas para que sean legibles por
todo público. Así la nueva edición del Livro do
Desassossego, a cargo del especialista norteamericano Richard Zenith, la cual hemos leído a
nuestro regreso con el sumo placer que nos
ayudó a soportar el estío regiomontano. Algo
de serenidad, paradójicamente, acontece después de la impactante lectura del pesimismo

4

pessoano. Assírio &amp;Alvim ha publicado también
dos volúmenes de correspondencia y de nuevo
el único manuscrito do Barao de Teiveintitulado
A Educattio do Estóico, quien fue posiblemente
el último heterónimo creado por Pessoa.
Aunque tal vez ya se ha dicho todo o casi
todo de Pessoa, siempre es posible releer a nuestra manera. En todo auténtico admirador hay
una complicidad secreta y única con su autor, y
su lectura-interpretación no puede ser más que
verdadera entre las otras. Como para muchos,
también para mí Pessoa es uno de los mayores
poetas de este siglo y de toda la modernidad.
En dos cosas lo considero original: la creación
de la heteronimia y la de una metafisica antimetafisica, amén de tener la vocación humana
de manera singular y, además, la de la poesía.
Por un lado creó la más profunda teoría del
desdoblamiento, de ese desmembramiento del
sujeto que se haya puesto en práctica. Descubre que la idea del yo es el obstáculo mayor
que impide vivir una vida con auténtico significado. Pero también aceptó el reto de la más terrible desolación a que toda sinceridad conduce. El autor Pessoa rebasó la línea puramente
literaria.

delidad ha corrido después, pero en ese momento (en España sólo se habían traducido
poemas aislados y una antología de Ángel Crespo en Rialp), y en esta revista de la Universidad de Nuevo León, nos decía Hourcade:

¿Cuál es la clave de esta filosofía-poesía?
Todavía puede ilustrarnos el comentario de
Pierre Hourcade (consejero cultural, por los
años treinta, de la embajada francesa en Lisboa, y quien fuera amigo y traductor del poeta) en aquel artículo "Descubrimiento de Fernando Pessoa", escrito especialmente, como el
de Armand Guibert, para la publicación de ese
número monográfico de Armas y Letras, dedicado a Pessoa por el 75 aniversario de su nacimiento hace ya 36 años, en junio de 1963. Un
verdadero "descubrimiento" por estas tierras,
esta lengua y esa época. Junto con el lúcido e
insuperable estudio de Octavio Paz y su antología (UNAM, 1962) , y la edición de Rodolfo
Alonso de 1961 (Poemas, Fabril Editora de Buenos Aires), constituyeron nuestras primeras lecturas del poeta. Mucha tinta y acrecentada fi-

Está esa libertad difícil de ostentar ante el
examen del mundo y de nosotros mismos que
el poeta, no obstante, osó seguir. Después de
Schopenhauer y Nietzsche, pero antes de los
existencialistas y de Ciaran, Pessoa caló hondo
en las preguntas más fundamentales que se le
pueden hacer a la vida y que nos podemos hacer: ¿Qué soy? ¿Quién soy? ¿Soy yo uno? ¿Qué
es el existir y para qué existo yo? Si en un mismo hombre hay contradicciones de igual validez, ¿en qué puede consistir su naturaleza? Con
una inquisición así se juega la vida. En ella el
pensar y el vivir no se pueden disociar, se acomete el máximo riesgo.
Descreídos de Dios, de la historia y de la ilusoria unidad del yo, los modernos podemos
tocar fondo y descubrir, o no, que ello sirve para
ascender de nuevo, pero no a la misma super-

ficie. Conocemos por contraste, bien lo sabemos, y sólo en la diversidad. ¿Cómo ver la luz a
pleno día? No se puede subir al cielo sin bajar
a los infiernos. Una mística y religiosidad sin fe
parece una contradicción. La ausencia sólo
puede estar antes, la mística no puede darse
más que en una creencia. No importa que seamos hoy todos espíritus religi,osos sin religi,ón, lo que
importa es que descubrimos que ningún nihilismo destruye la necesidad espiritual. Si no
fuimos creados con algún propósito por un Ser
supremo, entonces -¿todo se vale y todo está
permitido?- podemos y tenemos el derecho
de cuestionar qué o quién nos justifica. Habría
que conocerse de otra manera, fingiéndose,
desdoblándose, y ser libre. Pero ser libre significa no hacer concesiones con la misma existencia de la que participamos, no suponer de
antemano que existir está bien. Porque tal vez
haya un sentido, pero tal vez. ¿Habremos tocado ya el límite de la búsqueda de un sentido
con las puras capacidades humanas y sin aceptar la trascendencia? Extrañamente, el vacío
encontrado trasluce una necesidad y una todavía acaso borrosa significación. Si no un dios,
¿pudiera ser que un Oriente -el Oriente de todo
lo que no somos- nos salve? ¿Hay salida del
decadentismo, del caos espiritual de la cultura
de la muerte de Dios, que a un tiempo es la
muerte del hombre y de sus valores más significativos? Fernando Pessoa llevó a la exasperación el mensaje nietzscheano: nos heredámos a
destruitao e os seus resultados.
La concepción antimetafísica expresada a
través de Alberto Caeiro, como bien lo advirtió
hace tantos años Hugo Padilla, "es en el fondo
una concepción metafísica", aunque, aparentemente, sea una metafisica de la derrota, según lo vio también Arturo Can tú en aquel mismo número de Armas y Letras ya citado: en los
"finos y apasionados pensamientos" de Pessoa,
nos dice, "se relata la derrota del hombre moderno en su intento de colocarse en el mundo
auténtica y seguramente".

El secreto de Pessoa, en la medida en que nos
está permitido acercárnosle con prudencia, es,
me parece -llevado a su máximo punto de
agudeza, vivido, reconocido, traducido por él
en palabras inolvidables, mucho antes de haber caído en el dominio público y vulgarizado
por tantos pseudo-profetas que de ello han
hecho oficio y mercancía- el de la conciencia
desdichada, del ser desligado de todo valor trascendental, que mata la vida mirándose vivir y
que se disocia bajo su propia mirada. Ni siquiera es la desesperación existencial que resucita
efímeramente el hombre en cada una de sus
elecciones: es la desesperanza total. La existencia, decidida de antemano, está regida por una
fatalidad desnuda de toda significación y cuya
arbitraria omnipotencia no ofrece ninguna falla por la que se pudiera insinuar la libertad
humana.

5

�Sin embargo, hoy podemos abundar más en

dismo. Lo que está mal, parece decimos, es la
manera -el pensar- de abordar los proble-

Pessoa y es posible decir que para él la derrota
era sólo la constatación de una cara, y que apun-

mase exige una nueva forma de publicación (es).
Una publicación que no deje espacio a la anarquía existente y que tiene maltratado al poeta. Los

mas. El resultado es falso porque la forma es
equivocada. La constatación de la derrota, ¿no

taba y jugaba también con la otra. Si bien fue
un "indisciplinador de espíritus" (como Nietzsche era un "inmoralista"), también era un "bus-

será la de la modernidad solamente? Al igual
que Borges, Pessoa parece ser más bien un ag-

cador" de la "identidad perdida" y, ¿no es buscar un "acto de fe"? ¿Sabemos en qué consiste

nóstico. Supieron que había algo, pero ese algo,
llámese Verdad, Dios o Sentido, no se puede

una metafísica cuya esencia es antimetafísica?
¿Estará ella en contradicción -uma afirma{:ao é

comunicar, y los que lo llegan a conocer lo
hacen en muy contadas ocasiones. "Ningún

tanto mais verdadeira quanto maior contradizao
envolve- con lo que el mismo Pessoa sostiene

sabio -escribió Paz- ha proclamado que la
verdad se aprende; lo que han dicho todos, o

que ser dos italianos (Montinari y Colli) quienes
liberasen a este filósofo alemán del abuso interpretativo de su obra.

de que hay una metafísica superior, un "trascendentalismo panteísta" que envuelve y tras-

casi todos... " es que la verdad se experimenta,
se vive. Y tal vez es "lo único que vale la pena de
V1v1rse".

En la anarquía existente en lo que se refiere a
la publicación de la obra de Fernando Pessoa habita la posibilidad de un abuso. ¿En tal caso cómo

2

resolver el problema de edición de la obra de Fernando Pessoa? ¿Cómo debería ser publicada correctamente la "obra completa"? Sería diletante y

ciende todos los sistemas? Precisamente Pessoa
no se deja atrapar en un esquema, no puede
reducirse a una sola perspectiva; no olvidemos
que es el inventor del fingimiento y la multiplicidad. Fue el más distinguido discípulo del perspectivismo, del como si. Todos sabemos que no
sólo fue Caeiro, fue muchos, y con lógica, una

resultados devastadores de una publicación arbitraria son conocidos desde el caso de Nietzsche y
su interpretación ideológica durante el NacionalSocialismo en Alemania. Manipulado, Nietzsche
se volvió una base ideológica para uno de los crímenes mayores de la historia humana. Tuvieron

¿Qué estado guarda hoy la obra de Fernando
Pessoa? Un texto reciente, publicado en APhal.a

demagógico afirmar que alguien fuese capaz de
publicar la obra pessoana en absoluto y correctamente (la aversión de Pessoa contra todas lasco-

(abril de 1999), órgano mensual de la editorial
Assírio &amp; Alvim, puede darnos la respuesta. Se
trata del escrito "Com conhecimento de cau-

cierta y propia lógica, y sin lugar a dudas con
sinceridad. Se lo dijo en aquella carta a su amigo Armando Cortes-Rodrigues:

sa" de Steffen Dix, un joven alemán de Berlín
que se ha interesado en la obra de Fernando

Llamo insinceras a las cosas hechas para asom-

Pessoa y muy especialmente en el ambicioso
programa del poeta de instaurar una nueva

brar, y a las cosas, también - fijese en esto, que
es importante- , que no contienen una funda-

religión pagana. Con el fin de investigar el

mental idea metafisica; esto es, por donde no
pasa, aunque sea como un viento, una noción
de la gravedad y del misterio de la vida. Por eso

espolio pessoano, Dix se trasladó a Lisboa. Traduzco a continuación sus palabras:

es sincero todo lo que escribí bajo los nombres
de Caeiro, Reis, Álvaro de Campos. En cualquie-

¡Nada es verdadero, todo es permitido!
Una tentativa de responder a la pregunta

ra de éstos puse un profundo concepto de la
vida, distinto en los tres, pero en todos gravemente atento a la importancia misteriosa de
existir.

irrespondible de editar a Fernando Pessoa

HORS D'OEUVRE. UNA DE lAS PARTES DIVERTIDAS EN EL

ESTudio de Fernando Pessoa es observar la creación de los mitos en torno a su personalidad y a
su obra.

Pero "metafísico", Pessoa no fue un filósofo
en el sentido usual de Occidente, al menos de

Cada uno de los investigadores tiene su Fernando Pessoa y, a su vez, el universo pessoano nos

la modernidad. Se emparienta más con los sabios orientales. Toda su formulación paradóji-

tiene a todos. Hasta hoy -62 años después de su
muerte- Fernando Pessoa ya fue o masón, o
futurista, o teósofo, templario, pagano, cristiano,

ca se asemeja a un koan del zen. Su crítica de la
identidad del yo se inserta en la línea del bu-

6

sas absolutas debe ser tomada en cuenta).
Pero es posible intentar evitar errores mayores y sobre todo lógicos en una edición que quie-

gnóstico, filósofo hermético ... ¡Sin duda una carrera impresionante! Ya partir de mañana, quién
sabe, será probablemente racista, apologista del
fascismo y la dictadura, antisemita... Todo depende del punto de vista del investigador. Pero me
parece un poco alarmante. En la vasta obra de

re ser completa y correcta. En principio, hay que
dejarse guiar por el propio poeta y nunca por la
opinión personal. En tal caso, el poeta ayudará
poco, pero señalará indirectamente algunos caminos. Estos caminos tendrán que ser encontrados por un grupo de investigadores. Lo que se
tome como la edición de Pessoa tendrá, por lo

Fernando Pessoa se encuentra casi todo. Ella puede ser todo, su obra puede ser interpretada como
una apología para todo. ¡Todo está permitido!
Pero (se sigue) ¿nadaesverdadero?Porque "siento creencias que no tengo", como dice nuestro
poeta polifacetado.
En posesión definitiva de los derechos

menos, dos problemas graves. El primero -espero no engañarme- se refiere al punto de vista
lingüístico de la edición. Acerca de este punto se
encuentran dos opiniones diferentes en conflicto. En lo que respecta a la primera, la obra de
Pessoa se debería publicar con la ortografia anti-

autorales exclusivos de la obra de Fernando Pessoa, la editora Assírio &amp; Alvim se quedó con un

gua usada por el poeta y con todas las interpretaciones posibles cuando existan dudas al descifrar
algunas palabras de los manuscritos. Con respecto a la segunda opinión, la obra de Fernando Pe-

trabajo honorable y al mismo tiempo complicadísimo y poco agradable. Honorable porque se trata, sin duda, de uno de los poetas mayores de este
siglo. Complicadísimo y poco agradable, a causa
de la confrontación con una obra en su mayor
parte póstuma. Y por tratarse de una obra póstu-

ssoa debe ser publicada de forma en la que el lector pudiese leer fluidamente, o sea, en una perspectiva más moderna. Cada parte tiene su opinión.

7

�Pero dejémonos guiar por el propio poeta. "Una

ta y al mismo tiempo debería corresponder al placer y al deseo de ojear no académico.

opinión es una grosería igual cuando no es sincera." Así, una edición crítica bajo el punto de vista

Teoría de la observación
de Niklas Luhmann

He aquí en qué reside el trabajo complicadísimo de la editora Assírio &amp; Alvim. La edición críti-

académico-lingüístico es obligatoria, especialmente en el caso de un poeta del valor de Fernando
Pessoa. Una edición lingüísticamente correcta

ca, lingüísticamente correcta, establece una función necesaria, mas no suficiente, porque es ex-

puede ser la base para una otra-digámoslo asíedición más moderna. Pero, ¿por qué una edición

[Observando al observador]

clusiva: sólo puede ser entendida por los iniciados en el portugués antiguo de Pessoa. Para resolver este problema entre las dos corrientes de

más moderna? ¿Por qué más moderna cuando una
edición lingüísticamente correcta ya está en par-

opinión, previéndose una batalla, sería mejor que
no fuese de manera fraticida. Se espera que ambas luchen contra la anarquía y el abuso de edición de la obra del poeta portugués.

te publicada y otras aún por publicar? ¿O qué es
lo que significa una edición más moderna? Vivimos en una altura en la que (felizmente) todos
los lectores de Fernando Pessoa son académicos.
Vivimos en una altura en que (infelizmente) el
placer de la lectura está decreciendo. Una pági-

El segundo problema es el de dar ordenación
a la obra. Una ordenación de la obra de Fernando Pessoa apenas puede ser hecha a través de sus

na, cuya mitad con notas a pie es un placer para
un académico, es necesaria para un trabajo científico. Pero el proceso de leer comienza en gene-

planes, proyectos y asuntos. Existe una obra variadísima y no puede haber un único investigador
para establecer ese orden ... También en este caso

ral con los ojos. Mis propias "opiniones" como
notas de pie son apenas atrayentes para el ojear

se vuelve necesario un conjunto de varios investigadores. Es importante que éstos sean al mismo
tiempo especialistas en el área en que van a traba-

entendido de los académicos, que no es, con toda
certeza, igual a la de la mayoría de las personas.

jar. Quiero decir, uno o más especialistas de las
ciencias económicas pueden investigar y ordenar
los escritos de Pessoa sobre economía. Pero es
dudoso que ellos quieran organizar o entender la

En conclusión, una edición moderna no se debería apartar de la edición lingüísticamente corree-

gran atracción que la antigüedad ejercía sobre
Pessoa. Serían entonces necesarios además otros
especialistas. Esta organización podría llevar a un

Femando Pessoa

proceso largo pero obligatorio en la estructuración de un corpus completo de la obra. En el caso
de Fernando Pessoa, con toda certeza, vale la pena.

Libro del desasosiego

Con este propósito no quiero descubrir nuevamente América porque ¡todo es permitido y nada
es verdadero! Assírio &amp;Alvim tiene ahora un trabajo complicadísimo y espero confiado en que será
posible reunir todas las opiniones para publicar la
obra de Femando Pessoa de forma correcta en lo
que toca al aspecto lingüístico y moderno. Ysobre
todo correctamente en el aspecto poético. 'Tener
todas las opiniones es ser poeta."

SteffenDix

8

Javier Rojas Sandoval

NIKLAS LUHMANN NACIÓ EN

Teoría de sistemas de Niklas Luhmann:

LÜNEBURG, ALEMANIA,

en 1927. Estudió derecho en la Universidad de
Friburgo (1946-1953). Entre 1960 y 1961 viaja
becado a la Universidad de Harvard. Allí cono-

1. Sistemas máquinas.
2. Sistemas organismos.
3. Sistemas psíquicos.

ce y estudia sociología con Talcott Parsons.
Luego regresa a Alemania y a partir de 1968
ocupa la cátedra de sociología en la Universidad de Bielefeld.

4. Sistemas sociales: a) Interacciones, b) Organizaciones, c) Sociedades.
La sociedad es un sistema, pero un sistema

El centro de la atención académica de Luh-

que no se integra de individuos, sino de comunicaciones. Los humanos forman parte del entorno del sistema, son algunas de las ideas fundamentales de la teoría de Luhmann.

mann ha sido la teoría de sistemas, tema al que
dedicó todos sus esfuerzos. Su producción bibliográfica es abundante. Se han traducido al
español obras como Sistemas social,es, Teoría de la

El trabajo que enseguida se presenta es un
ensayo que intenta un acercamiento al pensamiento de Luhmann y su aplicación al campo
de la historia.
La teoría de la observación desarrollada por

sociedad, La ciencia de la sociedad, entre otras
muchas. Su método de trabajo consistía en leer
mucho, para luego elaborar un fichero donde
anotaba las ideas que se le ocurrían al leer a
otros autores. Sus lecturas estaban orientadas
a alimentar su teoría. Cada ficha la clasificaba
con un número. Al terminar el fichero redactaba un libro.
Su objetivo consistió en construir una teo-

Niklas Luhmann reviste particular importancia
para la historiografia, por cuanto posibilita explicar problemas epistemológicos de la historia
como subsistema del sistema de la ciencia. En

ría sociológica para entender mejor a la sociedad; no pretendió mejorar ni transformar la
sociedad. Para ello construyó un nuevo edificio teórico, cuyos puntos fundamentales son los
siguientes:1

particular la teoría de los niveles de observación, que permite dar respuesta a las preguntas:
¿Qué observa y cómo observa el historiador?
Para Niklas Luhmann la teoría de la observación se ubica dentro del campo de las condiciones sociales del conocimiento, como parte
de la epistemología. Considera al conocimien-

1

to como una operación social que se actualiza
en el sistema de la comunicación. El conocimiento que se enlaza a la conciencia mediante

Joan Caries Mélich, en Niklas Luhmann, Tearía de la
sodedad y pedagogía, Paidós, Barcelona, España, 1992,
pp. 9 y SS.

acoplamientos estructurales, como expresión

9

�de la necesidad para el
sistema del conocimiento del entorno y
del propio sistema. 2
La epistemología
tradicional basada en
la teoría del sujeto/
objeto se esforzó por
encontrar los condicionamientos de la
verdad fuera del sistema de la ciencia. Los
ubicó en los contextos
históricos o económicos. 3 Luhmann propone una alternativa teórica diferenciándola
tanto del enfoque histórico como del interés
de clase, tomando como punto de partida los
condicionamientos dentro del mismo sistema
de la ciencia.
Luhman define el acto de observar como
operaciones de un observador basadas en la
distinción y la indicación. Diferenciación que
hace el observador entre un sistema y su entorno, o para diferenciar subsistemas del propio
sistema. Lo importante a tener en cuenta es que
cuando Luhmann habla del observador no se
refiere a un ser humano, sino a un sistema observante. La definición de observación "no depende ni de la referencia al hombre ni de la
referencia a la visión ". 4 Lo que resulta congruente con la teoría general de sistemas autopoiéticos (sistemas autogenerativos) .
Para lograr un mejor acercamiento a la teoría de la observación se requiere de la comprensión de los conceptos asociados: distinción, indicación, diferenciación y operación. En principio tocia observación es una operación dife-

renciadora realizada
por un observador median te distinciones e
indicaciones. La diferenciación posibilita la
identidad del sistema
respecto del entorno,
en la medida en que establece límites, al mismo tiempo que permite la diferenciación al
interior del propio sistema, delimitando la
identidad de los subsistemas respecto del sistema social: sistema político, sistema económico. Lo mismo es aplicable cuando se hacen
diferencias en el sistema de la ciencia y las disciplinas que lo integran, o de acuerdo con Luhmann, de los sistemas parciales.
Luhmann plantea una superación del antiguo esquema epistemológico de la teoría del
sujeto colocado por encima de los objetos. Para
la teoría de la observación el mundo no existe
"independientemente del observador",5 lo que
indica que el observador forma parte del mundo que observa y al mismo tiempo lo observado está condicionado por el observador. Para
la teoría de sistemas: "...toda referencia, sea al
propio sistema, sea en su entorno, es una construcción de la observación... "
En este punto se puede insertar la teoría de
la observación en la problemática del análisis
historiográfico. La primera diferenciación consiste en hacer la distinción entre el pasado y el
presente. Tal diferenciación es una operación
de distinción e indicación introducida por el
observador. Todo lo que puede ser observado
-o que observa el observador- depende de
la diferenciación utilizada por el observador.
Lo que se puede interpretar desde el punto de
vista de la temporalidad y la temática -histo-

~

Niklas L11hmann, l,a r"ifntia de la soriedad, Anthropos,
L1I, !teso, Méxirn, 1996, p. 55.
' I/Jir/. , p. 58.
1
Giancarlo Corsi, Elena Esposito y Claudia Baraldi,
(;/01(lrio so/;u, lo ll'oría de .Viklas l.uhmann, Anthropos,
l ' L ltc~o. \lt'·xico, 1996.

:, Niklas Luhmann, Op. cit., p. 60.

10

ria política o historia de las ideas- como distinciones introducidas por el historiador.
El historiador como sistema de observación
se ubica en un lado de la distinción pasado/
presente y se coloca en el pasado, elige el pasado y no el presente, en el que se encuentra el
propio observador. Observa el pasado en el
contexto del pasado, se abstiene de empalmar
el pasado y el presente para mantener la identidad y la unidad del sistema. Si no hace la distinción entre pasado y presente, el observador
se hace contemporáneo del pasado o convierte el pasado en presente, en su presente. De
ahí la importancia de la distinción correcta y
mantener la recurrencia distintiva. Se trata de
precisar la temporalidad como ruptura entre
el pasado y el presente. 6
Una paradoja que el observador de la historia debe desparadojizar es que el pasado es
inobservable como hecho, es decir, el observador observa lo que no se puede observar. En
principio el historiador observa papeles o discursos escritos y orales. No observa "hechos".
El documento no es una ventana a la realidad
pasada, en todo caso puede ser una ventana al
sistema psíquico y de conciencia -finalmente
al sistema comunicativo- del observador que
convierte en textualidad sus ideas y las ideas de
otros.
La escuela historiográfica positivista intentó resolver la paradoja construyendo un inventario de todos los documentos, con el recurso
del "dogmatismo docurnentalista". 7 En la misma dirección la Escuela de los Anales amplió
la noción de documento a los objetos arqueológicos y etnográficos. El método epistemológico se basaba en la distinción sujeto/objeto.
Ubicado en el presente, el sujeto debía alcanzar la objetividad sobre la base de los testimonios del pasado. El punto ciego de la metodología positivista historiográfica es su obsesión

por observar directamente los acontecimientos
del pasado.8 Por ello se intentó trabajar sobre
la base de la distinción documento histórico/
hecho histórico. Se trató de buscar aquellos
documentos auténticos que reflejaran de la
manera más fiel la realidad pasada. Sin embargo, el método descrito sigue topándose con el
hecho de que los testimonios del pasado sólo
son comunicaciones, producidas en contextos
históricos específicos; el observador del pasado que observa desde el presente construye
sobre la base de diferenciaciones y distinciones. Es decir, resulta inevitable que lo observado es una construcción de la operación realizada por el observador. Siguiendo la argumentación de Luhmann: "Observar es la realización
operativa de una diferenciación mediante la
designación de un lado -y no del otro-, observar es tan sólo una operación operativa'',9
de un observador, se añade.
La siguiente propuesta teórica de Luhmann
son los niveles de la observación y en particular la teoría de la observación cibernética de
segundo orden, la cual permite pasar de las
preguntas del "qué" al "cómo". Con la cibernética de segundo orden Luhmann se propone
construir "una abstracción del concepto de
observación y una teoría de relaciones recurrentes de observación, es decir, una teoría (observación) de la observación de la observación". 1º
Se trata de observar a los observadores y a sus
observaciones, preguntarse: ¿de qué distinciones parten, qué diferenciaciones hacen?
Para Luhmann el observador de primer nivel es el que pregunta por el qué, desde "el principio ve sólo lo que ve (y no lo que no ve)".
Simplemente formula y responde preguntas basadas en el "qué", "qué es" o "qué son". Preguntas: cómo se observa, interrogantes que conducen a la pura ubicación de la identidad; son
preguntas que se operan desde la tautología o
s Ibi.d.
9 Niklas Luhmann, op. cit., p. 66.
10 Niklas Luhmann, op. cit., p. 74.

6

Alfonso Mendiola y Guillermo Zermeño, Hacia una
metodo/,ogía del discurso histmco, UIA, Iteso, fotocopias.

7

!bid.

11

�la descripción autorreferencial, o también
analógica.
Aplicado a la historiografia el observador de
primer nivel será el testigo de los acontecimientos que puede ser identificado como el cronista u observador testigo. Un ejemplo de este nivel
de observador historiográfico puede ser Francesco Gucciardini-burgués, político y empresario, historiador clásico de la modernidad renacentista, contemporáneo de Maquiavelo- que
en su obra Historia de Florencia' 1 realiza una narración pormenorizada de los acontecimientos
ocurridos en Florencia desde la rebelión de los
Ciompi (1378) hasta la llegada de los Borgia al
gobierno (1509).
Observando al observador puede afirmarse
que Guicciardini ofrece
una observación de los
acontecimientos de su
presente como narración
testimonial, con un criterio observacional eminentemente político. Con una
operación observacional
de segundo nivel, observando al observador de
primer nivel -Guicciardini- se observa que realiza observaciones buscando respuestas a las
preguntas derivadas de
las vivencias de su tiempo,
sin recurrir -como lo
hace Maquiavelo 12 y en ese sentido Guicciardini representa una ruptura con la tradición historiográfica europea de su tiempo- al ejemplo de la antigüedad pasada. Guicciardini interroga al presente y busca respuestas en su presen te mismo. En ese sentido Guicciardini parte de la distinción pasado/ presente y elige el

presente, su presente, sin tomar en cuenta el
pasado. Una segunda distinción consiste en el
tipo de historia que hace: de la distinción historia económica/ historia política, se decide por
indicar el lado de la historia del poder político. Sin embargo, como observador de primer
nivel -como testigo presencial, por lo cual no
cita fuentes- Guicciardini omite observaciones que no puede observar, las cuales sólo son
posibles para una observación de segundo orden, por ejemplo: que el poder político
florentino responde al prototipo de estado moderno, basado en la representación.
El paso de la observación de primer nivel a
la observación de segundo orden obedece a que
la observación no puede
designarse a sí misma en
su realización como verdadera o falsa -"el punto ciego de la observación"-, para lograrlo requiere ser observada por
otro sistema de observación. 13 La diferenciación
entre verdadero y falso es
una operación de la observación de observación.
No que la autoobservación sea imposible, sino
que por sí misma no garantiza la autodiferenciación y la comprobación
del símbolo comunicativo
de la verdad. Además, existe otra limitación de
la observación y es la que opera de manera
acrítica con respecto a su propia diferenciación.
Lo que Luhmann denomina: "la ingenuidad
operativa de la observación". 14 La observación
en sí misma está cargada de emotividades, ilusiones y fantasías.
Debido a las limitan tes de la observación an-

11

Francesco Guicciardini, Historia de Florencia. (13781509), Fondo de Cultura Económica, México, 1990.
12
Federico Chabod, Escritos sobre el Renacimiento, Fondo de CulLUra Económica, México, 1990, pp. 195 y ss.

teriormente descritas-"el punto ciego" y "la ingenuidad operativa"- Luhmann plantea que es
válido "poder observar a un observador, si y sólo
sí, se pone atención a qué diferenciaciones utiliza".15Dos son las condiciones para la observación de segundo orden: a) distinguir al observador observado, utilizando una diferenciación
distinta a la que él mismo usa; b) que las observaciones por observar realmente ocurran.
La operación del observador de observadores consiste en emplear las refutaciones o correcciones, la crítica de la ideología, es decir,
observar las distinciones que hace el observador de primer nivel, así como considerar lo que
no ve. El problema para el historiador como observador de primer nivel es que no se observa a
sí mismo, no se incluye en la observación: no
se observa observando. Es tarea del observador
de segundo orden observar al observador como
componente de su observación, ya que la observación es un constructo del observador.
El historiador como observador de segundo orden se coloca como observador del observador de primer nivel y de sus observaciones. Crítica sus distinciones, sus propuestas.16
Observa las observaciones no observadas por
el primer observador. En otras palabras, se trata de tomar como punto de diferenciación que
la historia no es sino comunicación social, observaciones producto de operaciones de observadores. No son hechos lo que comunican los
textos de historia, son sólo construcciones, observaciones de un observador. Con ello Luhmann pone fin a la añeja polémica sobre la
objetividad y cientificidad de la historia, lo mismo el esquema epistemológico basado en el sujeto/ objeto.
Aplicando la observación de segundo orden,
se puede identificar la obra de Jacobo Burckhardt17 como una propuesta úpica del positi-

vismo historiográfico del siglo XIX, basada en
la autoridad de las fuentes primarias. Observando al observador, se observa que Burckhardt
parte de la distinción antigüedad/ modernidad.
El Renacimiento italiano, como elemento que
distingue a la modernidad, es su punto de distinción. Su operación de diferenciación observacional historiográfica consiste en explicar el
presente renacentista por el pasado de la antigüedad griega y romana, como herencia italiana. No observa la Edad Media, de la cual toma
distancia y la excluye de su observación. En
subsecuentes diferenciaciones introduce la distinción: cultura refinada/ cultura popular, con
la cual hace un análisis de interpenetración, en
donde un sistema pone a disposición de otro
la propia complejidad para la constitución y
evolución del otro. 18
Un tercer nivel de la teoría de la observación de Luhmann refiere a la reflexión, 19 cuya
función consiste en "desplegar la autorreferencia del sistema, designar el símbolo verdad que
corre al interior del sistema mediante un símbolo",2º que es precisamente la verdad como
símbolo de comunicaci.ón. Se trata de que la

is !bid.

Alfonso Mendiola y Guillermo Zermeño, Op. cit.
Jacobo Burkhardt, La cultura del Renacimiento en Italia, Ed. Sarpe, Madrid, España, 1985.

16
13

Niklas Luhmann,
14
!bid., p. 67.

12

Op. cit., p. 66.

18

Guiancarlo Corsi, Op. cit.
Niklas Luhmann, Op. cit., pp. 335 y ss.
20
!bid., p. 336.

17

19

13

�función de la reflexión logre la identidad del
sistema, para lo cual recurre a la operación observacional de la diferencia, con respecto al
entorno y a otros sistemas. La reflexión es un
tipo de diferenciación operacionalizada por un
observador, es decir, un sistema de observación
que se propone representarse a sí mismo en sí
mismo. Luhmann propone que la creación del
concepto de la "teoría de la reflexión" responde a la necesidad que todo sistema tiene de
autodescribirse -y reproducirse- como "aportación a la continuidad de la
autopoiesis específica del
sistema".21
Aplicada a la historia como sistema
de observación,
funcionalmente
diferenciado,
el nivel de observación reflexivo no surge sino hasta
la modernidad, cuando
la historia dejó de ser considerada maestra
de la vida, lo que
expresaba una falta
de distinción entre el
pasado y el presente. Sin
la distinción pasado/ presente
prevalecía la función fu turista -trazar el futuro a partir del conocimiento del pasado- de la observación historiográfica. Fue
necesario poner en crisis la teoría teleológica
de la historiografía y la versión positivista para
introducir nuevos niveles de observación en el
sistema.
Un ejemplo de la teoría de la reflexión u
observación de tercer orden, aplicada a la observación historiográfica, es la reflexión sobre
los fundamentos epistemológicos del análisis

historiográfico. La distinción entre historiografia como discurso y hecho histórico. Otro caso
es el estudio de la temporalidad: periodos, épocas; tiempos largos, tiempos cortos. La relación
pasado, presente, futuro.
Puede decirse que con Luhmann la tradición historiográfica recibe un nuevo impulso.
La llamada teoría de la historia debe tomar en
cuenta los aportes de Luhmann para darle un
nuevo enfoque a los estudios históricos. En principio es una revolución teórica pensar el estudio de la historia como el estudio
de textos, no de la realidad.
Los textos y los documentos no son una ventana a la realidad:
sólo son comunicaciones que
hay que leer y
decodificar en
su contexto
histórico. No
son hechos his-tóri cos. Son
narraciones e
interpretaciones del que escribe y describe y
del que lee. En el
esquema luhmianno
se trata de observar la
forma en que escribe y describe el observador del observador. El historiador sólo es un observador de múltiples observadores. El historiador estudia el pasado en su contexto pasado, no empalma el presente en el pasado. Al
leer un texto de historia el observador observa
las fuentes del que escribe, analiza cómo escribe: su lógica, sus técnicas, la estructura de su
discurso y sus marcos teóricos, así como sus prod ucciones de sentido. Luhmann convoca a
desafectar la lectura. Las tentaciones emocionales de la lectura son seducciones.

14

Papá cumple cien años
Emest Hemingway 1899-1961
José Luis García

•

2000 -DEClARABA HEMINGWAY A Vague-yo quisiera que todo el mundo me recordara como un viejo león en perpetuo tren de
combate".
Con tal afirmación, el llamado dios de bronce de la literatura norteamericana dejaba en el
aire su portentosa faena como novelista para,
idealmente, evocarse a sí mismo en sus impetuosas jornadas como corresponsal de guerra.
Yen este año, cuando se le rinde un homenaje mundial a su memoria y en la prensa internacional aparecen numerosas reseñas sobre
su obra artística, puede resultar interesante en
cambio compartir algunas notas sobre el viejo
león que escribía: "Me gustan las horas en que
mi vida de periodista cuelga de un hilo fino".
Porque Herningway era un corresponsal por
excelencia, un paradigma del reportero de
guerra, un hombre que aparecía en cualquier
lugar bajo el fuego nutrido con su chaqueta de
gamuza o con un camisón cuajado de bolsillos
y con una sonrisa displicente y una mirada miope tras espejuelos redondos de armadura bañada en oro y con una inseparable botella de
ginebra ligada con vermut a la cintura... Era el
más romántico y aventurero y el más objetivo y
temerario corresponsal de guerra en una época en que esta modalidad entraba con letras de
doce puntos en la historia del periodismo contemporáneo.
Curioso: en 1949, la compañía londinense
de seguros de vida Helmers, informaba que el
periodismo, en su categoría de corresponsal de
guerra, era el oficio más peligroso del planeta.
"EN EL AÑO

Lo cual fue recibido como un agravio por trabajadores ajenos al medio. Espías, pilotos de
caza, cajeros de banco, escoltas, acróbatas, buzos, electricistas y hasta un sombrío cartero de
las tenebrosas charcas de Grimpen, reclamaron
ese honor. Pero lo que ofrecía Helmers era resultado de una encuesta rigurosa. Un vocero
de la compañía declaró: "Nadie se arriesga tanto como un corresponsal".
Hemingway, particularmente, parecía determinado a absorber cualquiera de los riesgos que
flotaran en el ambiente. Según el coronel Buck
Lanham, desde las jornadas bautismales como
cub reparter, el futuro Premio Nobel tenía una especie de imán para que las ruinas le cayeran en
la cabeza o para que las granadas le explotaran
a un metro de distancia. Hoy se sabe que ningún periódico o revista lo había acreditado todavía aquella madrugada del 6 de julio de 1918
en las ardientes trincheras de Fossalta, donde
lo alcanzaron el obús de mortero y el fuego de
cuatro ametralladoras del ejército austrohúngaro. En ese momento su cargo oficial era el
de chofer de ambulancia de la Cruz Roja italiana, y los dos centenares de esquirlas que se le
alojaron en las piernas eran ajenas al trabajo
de un corresponsal ordinario. Como dice Carlos
Baker: "Fue una primera experiencia que por
poco termina antes de comenzar". La cuenta
por sus heridas y por la rótula artificial que le
implantaron la cargó a :una revista imaginaria.
Sin embargo, su inmediato reportaje sobre el
combate de Fossalta significó su primer sueldo
y varias propuestas de credencial.

15

�Años después, cuando los
despachos de guerra firmados E. H. se convirtieron en
obra de magisterio (en lo
que Malraux llamó quantilé
négligeabl,e) el viejo león se lamentaba de algunas, no pocas, opiniones públicas acerca de su temeridad en el ejercicio periodístico. "En casi
todas mis necrologías se
pone de relieve que yo he
buscado insistentemente la
muerte. ¿Pero se puede concebir que una persona busque la muerte insistentemente y llegue a mi edad sin
encontrarla? Cierto es que la
he contemplado, como se
contempla a una atractiva ramera, he llegado a estudiarla, pero no la he buscado,
no. Y la verdad es que hay tantas maneras de
encontrar a esa ramera que enumerarlas sería
una estupidez."
El reportaje era el género que se ajustaba a
Hemingway. Es por definición la especialidad
de los grandes corresponsales que emergen del
borde delantero de los combates e irrumpen
en la improvisada oficina de campaña con sus
notas, una barba de diez días y un insoportable
tufo a sudor y metralla. Precisamente, nunca
tendremos a un Hemingway más fiel al oficio
(y a sí mismo) que cuando lo contemplamos
en sus fotografias de guerra, peregrinando sus
borradores, manchado de sangre. "Pero la auténtica guerra -escribe- no es como en este
papel, ni las descripciones sobre ella pueden
reflejar su verdadera entidad." Estaba convencido de la inutilidad de las guerras y sus mejores escritos en combate contienen momentos
de extraordinaria paz: "La artillería hacía fuego de tanteo y dos proyectiles cayeron cerca de
mí. Cuando el humo de la explosión se disipó

por entre los árboles, cogí
un puñado de cebolletas
gordas, blancas y no muy picantes. Eran las primeras del
año en el delta del Ebro".
Su vigoroso reportaje 'Tortosa espera el ataque" es un
ejemplo de angulación humana, de lírica objetividad,
ya desde el primer párrafo:
"Una línea de muchachos se
parapetaba dentro de unos
hoyos detrás de la vía férrea
y sus bayonetas se mostraban
por encima de los relucientes rieles, los cuales no tardarán en ponerse herrumbrosos. Sus rostros tenían aspecto de hombre, pues los muchachos se hacen hombres
en una tarde cuando se hallan en estas circunstancias".
De una carta personal, remitida bajo el fuego
en Madrid se deduce la tarea del corresponsal:
"Me involucro tanto que tengo que esforzarme
para mantenerme como observador. Para vencer esto, me siento en una piedra, bien derecho, afincando el trasero, y me obligo a observar, a tomar nota y a ser imparcial".
Alguien escribió que Hemingway "al luchar
extraoficialmente en una guerra, a veces hizo
el trabajo por el cual le pagaban", lo cual no
pasa de ser puro veneno. En verdad, y durante
cuatro guerras de importancia considerable,
Hemingway concebía, como promedio, una
noticia diaria y un reportaje semanal, aunque
"en diversas ocasiones tenía que defender mi
pellejo" -según confesaba a Herbert Matthews.
También, a través de sus años como corresponsal, intentó expresar frecuentemente su "espíritu de neutralidad" afirmando que él sólo tenía un punto de vista, el de su publicación.
Aunque, en honor a la verdad, durante su experiencia en la guerra española, muchos de sus

16

no pocas "informaciones sobre la marcha" guardan la forma y el aliento de verdaderos reportajes, mientras que algunos de éstos parecen
capítulos de novela. Tanto es así que en algún
momento Vogue incorporó una de esas piezas
en su sección de variedades debido a que el
redactor jefe de la revista estaba convencido de
que se trataba de "un relato psicológico".
C. G. Wellington - indiscutible primer maestro de Hemingway en su época del Kansas City
Star-, enseñó al cub reportercuatro normas que
el viejo león cumpliría toda la vida: 1. Usar oraciones cortas. Usar párrafos cortos primero. 2.
Usar un inglés vigoroso. 3. No perder de vista
la fluidez. 4. Ser positivo. Hemingway condensaría estas normas al afirmar: ''Pure objective
writing is the only true form of storytelling".
En 1951, rindiendo homenaje a su alumno
aventajado, Wellington comentó: "Le gustaba
la acción desde que puso los pies en mi periódico. Recuerdo que tenía el hábito irritante de
caerle atrás a todas las ambulancias. Siempre
quería encontrarse personalmente en el lugar
de los hechos, y creo que esto se evidencia en
sus escritos". También-agrega este redactorse evidenció en el medio centenar de cicatrices visibles en el cuerpo del corresponsal.
En este año de evocación universal al gran
escritor, puede leerse con deleite la edición
especial de Lije correspondiente a 1937 (12 de
junio) donde aparece un reportaje de Hemingway. Es virtualmente un adelanto de su guion
para la película testimonial The Spanish Earth
(producida por Contemporary Historians y estrenada en 1938). La guerra civil española amplía la dimensión del corresponsal de guerra:
en un abrir y cerrar de ojos se convierte en guionista y en narrador del filme, que hoy constituye un testimonio conmovedor y absolutamente excepcional. Porque con toda certeza no
existe otra grabación más prolongada de la voz
de Hemingway, aunque ·sus derechos de autor
como "narrador" nunca fueron registrados.

"análisis objetivos sobre el terreno" mal disimulaban un punto de vista muy personal: "En un
día de calor todos los muertos se parecen, pero
estos muertos italianos yacen con sus caras grises y cerosas bajo la lluvia fría y tienen un aire
muy humilde y lastimoso. Espero que a los que
están nada más que heridos se les haya informado que vuelvan el rostro con la boca pegada
a la tierra y musiten Mamma mía". De igual forma era posible con frecuencia percibir de qué
lado volaba el espíritu del corresponsal: "Los
republicanos retroceden sin muestras de pánico. Incluso algunos rostros están animados. En
un día tan hermoso es ridículo pensar que alguien pueda morir". También el comienzo de
un reportaje puede contener una diatriba: "El
generalísimo Franco, habiendo usado todas sus
tropas moras en repetidos asaltos contra Madrid, debe comprender que no puede contar
con los italianos, no porque éstos sean cobardes sino porque los italianos que defienden la
línea del Piave y del monte Grappa son una
cosa, y los italianos enviados a batirse en España, cuando esperaban servir en una guarnición
de Etiopía, son otra bien distinta". Dentro de
la hemingwayana abundan los despachos "en
voz alta", como el que dice: "Habrá algunos que
le apuesten a Franco, Hitler o Mussolini, pero
yo le pongo todo mi dinero a Hipólito".
Cubriendo cuatro conflictos bélicos Hemingway redactó dos mil cien despachos de
envergadura para ocho periódicos y once revistas. Muchos fueron grandes reportajes para
Lije, Colliers, Esquire, Look, Ken, New Masses. Aparte, sus numerosísimas informaciones sueltas
para la North American Newspaper Alliance constituyen hoy material de estudio obligado no sólo
para más de una generación de corresponsales
de guerra sino también para todos los profesionales de la prensa. A propósito, lo primero
que llama la atención es que muchas de esas
informaciones (para NANA, como Hemingway
la denominaba) alcanzan nada menos que las
ciento veinte líneas, y ajuicio de este redactor

17

�Algunos aspectos
de la cultura colombiana
Margarito Cuéllar

A Rafael del Castillo y juan Pablo Roa

•

DURANTE LOS MESFS DE JULIO A SEPTIEMBRE DEL PREsente año tuve la posibilidad de realizar una
breve estancia en ciudades como Bogotá, Medellín, Villa de Leyva, Tunja y Villavicencio, Colombia, como beneficiario, en el área de letras,
del Programa de Residencias Artísticas México-Colombia, impulsado por el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes de México y el
Ministerio de Cultura de Colombia. Lo que sigue es una especie de "fragmentario sobre" algunos aspectos relacionados con el arte y la cultura en ese país.
Para escritores como Juan Carlos Moyano
el ideario bogotano que considera a la capital
de Colombia como la "Atenas suramericana"
no se ciñe del todo a la verdad. Considera en
cambio que "desde el siglo pasado existe una
inclinación latente por las artes y el pensamiento entre ciertos sectores reducidos, que a su vez
han formado parte, casi siempre, de una élite
preocupada esencialmente por las apariencias,
los negocios y las muy rentables posibilidades
de la política".
La diversidad de las manifestaciones culturales de Colombia ftja, de alguna manera, sus
modelos culturales en la lejana Europa. Desde
la cercanía con lo español -para muestra un
botón: la arquitectura de La Candelaria-, a la
gran cantidad de espacios afines a una praxis
en que las artes y el pensamiento conforman
un mosaico en el que todo desaparece: los tranvías de la antigua Plaza de Bolívar, los rolos de

sombrero y gabardina, el antiguo camino real
que se transforma en la Carrera 7a. Las cascadas, ayer majestuosas, cedieron la belleza de su
caída a los chorros de agua y luego sucumbieron ante el lenguaje feroz de las alcantarillas;
de igual manera un río, El Bogotá, se fue convirtiendo en nostalgia primero, en olvido después.
Es en esta diversidad en la que la cultura
colombiana de hoy se manifiesta a través de revistas, suplementos, bibliotecas, museos, albergues para la poesía, corporaciones culturales y
en esfuerzos institucionales, privados e independientes para fortalecer una identidad desde la diversidad, el escepticismo, la nostalgia y
el olvido. A la ruptura y la novedad se asoma un
siglo que tiene prisa por morir y que deja un
sino trágico cuya herencia es una red de agujeros, pero que no ceja en su intento por ganarle
el paso a la barbarie: a la ilustrada y a la que
hace de la violencia su signo perecedero.

Revistas literarias
Desde México un grupo de escritores colombianos ha emprendido, desde hace dos años,
la tarea de crear una casa de la cultura de Colombia. Este esfuerzo hace posible la edición
de La Casa Grande, revista cultural iberoamericana dirigida por Mario Rey. El representante
en Colombia de esta publicación es Fabio Jurado, escritor, promotor, ~atedrático de la Universidad Nacional de Colombia y conocedor de
la cultura mexicana por haber radicado más

18

de diez años en este país. El número 10 de La
Casa Grande incluye trabajos del escritor Fernando Vallejo, originario de Medellín (1942) y
radicado en la ciudad de México desde hace
más de 15 años. Escriben sobre el autor de la
novela La vi!gen de ws sicarios, Pascale Haubruge,
Jean Soublin y Guillermo Samperio. El propio
Vallejo escribe una serie de secuencias de la película En l,a tormenta y reflexiona sobre la incidencia de la verdad en los géneros narrativos.
Otro colombiano, radicado en México desde
1979, el no menos polémico Marco Tulio
Aguilera Garramuño, publica en este número
el cuento "Las mujeres del humilde Willy", ganador del tercer concurso Gabriel García
Márquez, convocado por esta publicación.
Una de las revistas de mayor reconocimiento en Colombia es El Malpensante. Dirigida por
Andrés de Hoyos y editada por el poeta Mario
Jursich, publicación que no sólo ofrece lecturas paradójicas sino que está al día en cuestiones de diseño gráfico.
Una de las revistas independientes de ma-

yor antigüedad y tradición en Colombia es
Ulrika, dirigida por el poeta Rafael del Castillo
Matamoros y en cuyo consejo editorial aparecen nombres que conforman parte de la plana
mayor de la poesía, la promoción cultural, el
ensayo y la crítica en Colombia: Wtlliam Ospina,
María Mercedes Carranza,Jotamario Arbeláez
y Nicolás Suescún.
Ulrika mantiene desde hace 20 años una línea de autonomía y crítica hacia la burocracia
cultural y hacia quienes se anudan la corbata
de la cultura con tal fuerza que suele hacer acto
de presencia.
La Revista Casa Silva, dirigida por la poeta
María Mercedes Carranza, es un voluminoso
anuario que recopila material literario y notas
informativas sobre la actividad que desarrolla
la casa de poesía del mismo nombre. Más adelante hablaremos sobre la actividad de esta
importante casa de luz establecida en pleno barrio de la Candelaria en Bogotá.
Prometeo, una de las publicaciones independientes más importantes de Latinoamérica, es
dirigida por el poeta Fernando Rendón, desde
Medellín, Antioquia, para el mundo. He aquí
algunas hogazas de artes poéticas extraídas de
editoriales de números recientes: "Toda verdadera poesía es en sí misma rebelión". "Surge
(la poesía) donde la imperfección se revela, es
decir, todo el tiempo. Es la desequilibrada equilibran te." "Nos ha sido dado elegir nuestra
muerte. Quizá nos muramos de cantar en exceso. Pero moriremos cantando." "La poesía engendró la palabra. Se hizo arcilla húmeda, y en el
vacío solar extrajo una voz del brillo."
Todo lo que tenga que ver con la poesía, y
también lo que no, está en las páginas de Pr&lt;r
meteo cuya hoja de vida sobrepasa ya las 16 primaveras en ejercicio constante de libertad para
el ensayo, la traducción y la difusión de la palabra sin fronteras. Prometeo es una especie de hermana de Alforja, que desde México se desplaza
por geografías similares.
La revista Número ha aparecido 22 veces en

19

�formato grande. Esto facilita que la gráfica ocupe un lugar preponderante. Por lo demás el
material es variado: cuentos, ensayos y poemas.
En cuanto a revistas universitarias Colombia
cuenta con publicaciones que hablan bastante
bien en materia editorial. Un ejemplo es Hojas
Universitarias, auspiciada por la Universidad
Central, que alcanza ya su número 17. El coordinador de Hojas ... es el cuentista y catedrático
universitario, columnista cultural y animador
del Centro de Estudios Literarios Alejo Carpentier, Isaías Peña Gutiérrez. Las notas para un
menú van desde temas humanísticos, sobre
educación, aproximaciones literarias, crítica,
cultura interactiva, hasta creación, arte, libros
y documentos sobre la vida universitaria.
Un aspecto digno de resaltar de este espacio
editorial mensual es que en sus páginas se encuentran firmas de investigadores y maestros de
otras casas de educación superior de Colombia.
La Facultad de Ciencias Sociales, de la cual
depende el área de letras de la Universidad
Javeriana, publica cada dos meses la revista
Universitas Humanística. Secciones como "Uni-

versidad y sociedad", "Eventos, espacio abierto" y "Libros" animan el universo de este espacio universitario.
Las instituciones del interior de Colombia
no cantan mal las rancheras. Para muestra basta un botón: la revista Cultura del Instituto Cultural de Boyacá. Desde Tunja, con calidad en
su contenido y en su manufacturación, animada por su director Guillermo Velásquez Forero, las páginas de esta revista mensual, que va
ya en su número 140, ofrecen un amplio territorio a la creación, la reflexión, las artes visuales y la crítica. El número correspondiente a
julio reúne temas sobre etnografia, historia,
artes plásticas, teoría literaria, identidad cultural y pedagogía musical.
Tunja era conocida hasta hace poco como
"la antigua ciudad de los poetas". De ahí la presencia sonante de voces de la poesía de diversas latitudes y con abundancia de textos.
Un aspecto que llama la atención es el espacio dedicado a la reflexión sobre temas muy
comentados, pero poco profundizados en la
actualidad: gestión cultural, cultura y turismo,
entre otros.
Autor de cuentos brevísimos que son casi
ensayos de antropología sobre un país envuelto en guerras y crisis constantes, Guillermo
Velásquez, además de darle vida a Cultura, es
uno de los principales promotores de la cultura en Boyacá.
Otras publicaciones que han tenido gran
incidencia en la vida cultural colombiana son
los suplementos "Lecturas dominicales", del periódico El Tiempo y "Magazin dominical", de El
Espectador. Por las páginas de "Magazin" han pasado, a lo largo de 50 años, por lo menos tres
generaciones de escritores.
El Ministerio de Cultura de Colombia produce Gaceta, una publicación cuatrimestral encaminada a examinar aspectos como la educación, la cultura, los medios de comunicación y
la creación literaria.
Durante ocho años, hasta 1997, la Bibliote-

20

ca Nacional mantuvo en circulación la revista
semestral Senderos.
Para tener una idea más clara respecto a la
cantidad de revistas existentes en Colombia,
tomando como fuente la revista Casa Silva, en umero una li~ta de publicaciones colombianas
que circulaban por lo menos hasta 1998: A/.ejJh
(Manizales), Bo/,etín Cultural y Bibliográfico del
Banco de la República (Bogotá), Catapulta (Bogotá), Código (Bogotá), Común Presencia (Bogotá), Correo de los Carrapas (Caldas), DesHora
(Medellín), Escritos desde la Sala (Medellín),
Estudios de Literatura Colombiana (Medellín),
Golpe de Dados (Bogotá), Honda Cultural (Bogotá), Índice de Literatura (Neiva), Lingua (Bogotá), Luna Nueva (Valle del Cauca), Marejada
(Santa Martha), Dphelia (Bogotá), Tal/,er de la
Hoja (Bogotá), Texto y Contexto (Bogotá), Universidad de Antioquia (Medellín), Cuadernos Filosófic~Literarios (Manizales), El Pretexto (Bogotá), Cuatro Tablas (Neiva), El Túnel (Bogotá),
Exilio (Santa Martha), Puesto de Combate (Bogotá), Salida de Emergencia (Cúcuta) y Silbos (Bo-

Juan Manuel Roca, José Luis Díaz Granados y
Rafael del Castillo Matamoros. Todos ellos con
reconocimiento nacional y, en algunos casos,
leídos más allá de las fronteras colombianas.
La oferta cultural de la Casa de Poesía Silva,
mediante el lema "alzados en almas", intenta
ser una opción, desde la palabra, a los 20 mil
colombianos alzados en armas, principalmente en las Fuerzas Armadas Revolucionarias de
Colombia (FARC).
Este singular espacio tiene un auditorio en
el que, de manera permanente, se realizan lecturas de poemas, presentaciones de libros, conferencias y mesas redondas. Testigos del entusiasmo por ampliar los caminos de la lírica, las
fotos del poeta José Asunción Silva, en las paredes del auditorio. Es muy común que el espacio resulte insuficiente y que el patio y los
corredores, y hasta las oficinas, terminen dando cabida al público.
"Poesía a la carta" es un servicio a los usuarios que prefieren regalar textos poéticos en
vez de flores, osos de peluche o chocolates.
Basta solicitar la impresión de un texto previa-

gotá).
La Casa de Poesía Silva

Una de las instituciones de mayor impulso a la
poesía en el mundo es sin duda la Casa de Poesía Silva. Ahí murió precisamente, de una bala
en el corazón, el poeta José Asunción Silva a la
edad de 31 años.
La responsabilidad de esta importante casa
de luz recae en la poeta María Mercedes Carranza, hija del poeta Eduardo Carranza. Personalidades como Belisario Domínguez, Gabriel García Márquez, Gabriel Jaime Arango y
Luis Fernando Mejía forman parte de la Junta
Directiva. Poetas como Mario Rivero y Darío
Jaramillo integran el Comité de Programación.
Entre los coordinadores de talleres de poesía
entre 1997-1998 figuraron los nombres de los
poetas: Jaime García Mafila,Juan Gustavo Cobo
Borda, Mario Rivero, Darío Jaramillo Agudelo,

21

�El centenario de la muerte del poeta José
Asunción Silva no podía pasar inadvertido. Con
un monto de 50 millones de pesos el Premio
Silva de Poesía fue otorgado, entre 956 libros
provenientes de 24 países, al poeta mexicano
José Emilio Pacheco. La obra ganadora, seleccionada por José Agustín Goytisolo, Eugenio
Montejo, María Mercedes Carranza y Darío
Jaramillo, fue El silencio de la luna, publicada
ese mismo año en coedición con la editorial
Era de México.

mente seleccionado y en unos minutos tienen
en sus manos una carpeta impresa.
La fonoteca HJCK está dotada de al menos
2,500 horas de grabación, con voces de poetas
y conferencias, por ejemplo, de Jaime Sabines,
Octavio Paz, Gonzalo Rojas,José Emilio Pacheco, Olga Orozco, Antonio Cisneros, Eugenio
Montejo yJorge Luis Borges.
La biblioteca reúne alrededor de 7,000 títulos de poesía, ensayo, historia y crítica. Solamente de México existen en esta biblioteca unas
6,500 referencias, entre libros, textos en revistas y suplementos, y boletines bibliográficos y
hemerográficos. Casa de poesía tiene además
un servicio de visitas guiadas y una biblioteca
especializada en el tema.
Dentro de las actividades de esta singular
casa destaca el Premio Silva a la Crítica Literaria, creado en 1996 con una bolsa de 20 millones de pesos. En esa ocasión el ganador fue
Hemando Valencia Goelkel, editor de las desaparecidas revistas Eco y Mito.

"

EnLensberger visita

Prometeo
La Corporación de Arte y Poesía Prometeo tiene su principal centro de operaciones en
Medellín. Desde una modesta casa de la Calle
56 Núm. 40-55, muy cerca del centro, se opera
una serie de actividades que de muchas maneras reivindican a la poesía como género.
Desde ahí se man tiene activa una escuela de
poesía, ediciones de libros, se publica la revista
Prometeoy se organizan los festivales internacionales de poesía desde hace nueve años.
Lo poetas Fernando Rendón y Gabriel Jaime Franco son los principales promotores de
Prometeo. Las tesis de esta corporación parten
de Jean-Clarence Lambert denominada "poesía abierta". Los principios de la "poesía abierta" sustentan enunciados como estos:
l. "No usar las palabras en uso, las palabras
usadas. Desconfiar." 2. "La palabra-acto es el
nombre." 3. "Pasar sobre los tabús semánticos."
El pasaje, cuando tiene lugar tiene más precio.
4. "Que el poeta se instaure como mediador entre el signo y la significación." 5. "Método: tratar
las palabras como objetos, seres en sí, que son
antes de significar." 6. "Hay que amar las palabras, tantos poetas experimentales no hacen
sino odiarlas, burlarse de ellas." 7. "Axioma:
nada escapa a la significación." 8. "Empujar el
lenguaje hasta los extremos." 9. "Una historia
completa de la poesía occidental sería la del
estallido de las formas, desde Coup de Dés de
Mallarmé hasta Antonin Artaud y Michaux,

22

1

Allred !Uttllcoct de nuevo. presenta

pasando por el dadaísmo germánico, Tzara, los
futurismos italiano y ruso, y las obras significativas, bien que en niveles diferentes, de un
Pound, de una Gertrude Stein, de unJoyce, de
un Cummings y, por supuesto, Ekelofy Lindegren. El surrealismo sigue siendo una etapa
capital (La inmaculada Concepción, etc.)." 10.
"Basta de preocupaciones: el sueño es insuficiente; la imagen es insuficiente. Cuánto tiempo desperdiciado por los poetas para demostrar la autenticidad de sus sueños, para justificar las imágenes."
Teatro, danza, literatura
Asediada por la guerrilla, por las embestidas
de los paramilitares, por la flotación del peso y
la desconfianza de los inversionistas extranjeros; abatida por el desempleo y tomadas las calles de sus principales ciudades por un mar de
vendedores ambulantes, Colombia es un país
en el que la cultura forma parte de un alto valor agregado.
Del 25 de julio al 5 de agosto, por ejemplo,
el Instituto de la Cultura de Boyacá realizó el
XXVII Festival Internacional de la Cultura. Actividades tan variadas como conciertos de ópe-

ra, de música clásica, folklore, teatro, lecturas
de poesía, música de cámara, conciertos de jazz,
teatro infantil, música colombiana, conferencias, tangos, boleros y música antigua se llevaron a cabo en ciudades como Tunja y Villa de
Leyva. A este festival asisten anualmente grupos de diversos países; en 1999 estuvieron artistas de Estados Unidos, Cuba, México, Chile,
Irán, España, Venezuela, Bolivia y Perú, así
como del país anfitrión. Dentro de este mismo
festival se efectúa el Encuentro Internacional
de Poesía en Tunja, Boyacá.
En el mes de agosto, se llevó a cabo en Bogotá, y 20 localidades más, el Festival del Aire
Puro-II Encuentro Internacional de Teatro
Callejero y Circo.
Entre los grupos internacionales se hicieron
presentes: Antagon Theater Aktion, de Alemania; Circo Vachi, de Argentina; Circus Art
North, de Australia; Grupo Vozes de Teatro, de
Brasil; Woo Kum Chi, de Corea; y Teatro Guadaña, de Costa Rica. De Cuba estuvo El Ciervo
Encantado, de Chile; Colectivo La Patogalla,
de Ecuador; Rosa Amelia Poveda, de España;
Krash Circus y Bandora. La fiesta siguió con:
Bond StreetTheatre, de Estados Unidos; Frank
Spinner, de Francia; KM. John Kalamandalam,
de la India; Mario Barzaghai, de Italia; Compañía la Coperacha, de México; La Tropa del Eclipse, de Perú; Da Motus, de Suiza; Taller de Formación Teatral y Teatro El Vagón, de Venezuela.
Entre los artistas y grupos nacionales participantes destacaron: el mimo Carlos Álvarez
(Medellín) ,Jayeechi (la Guajira) , La Loca Compañía (Armenia), Fundación Teatro Comunidad (Cali) y Escuela Internacional de Teatro
Callejero y Técnicas de Circo (La Jagua). La
ciudad de Bogotá estuvo representada por los
grupos: Fundación Cultural Chiminigagua,
Teatro Tecal, Producciones El Mimo, Teatro
Tierra, Danta Danza-Universidad de los Andes,
Fundación Cultural Kérigma, Trashumante
Teatro, Vendimia Teatro, Teatro Danza-Gerardo Rosero, Teatro Experimental de Fontibón y
Teatro Taller de Colombia.

23

�artístico. La gente asiste, a veces de manera masiva, pregunta, cuestiona y sugiere. Y algo que
me parece muy importante en materia de promoción cultural: la gente se entera de lo que
está pasando en su ciudad y en su país en lo
referente al arte y a la cultura. No es gratuito
que una cantidad considerable de departamentos lancen anualmente convocatorias estatales
y nacionales para premios de literatura, ni que
en Manizales, por ejemplo, se lleve a cabo, en
los meses de agosto y septiembre, uno de los
festivales latinoamericanos de teatro más importantes en la actualidad; ni que ciudades
como Bogotá, Medellín, Cartagena, Boyacá, Manizales, Bucaramanga y Villavicencio, entre
otras, organicen anualmente encuentros literarios de carácter internacional.
Otro aspecto que quiero relatar es que instituciones como las cámaras de comercio, al
menos las de Medellín, dedican una parte considerable de sus presupuestos a la promoción
de la actividad artística. Esto significa que tienen una oficina con personal dedicado específicamente a la promoción artística en sus distintas manifestaciones. Baste como ejemplo decir que en Medellín, con 4 millones de habitantes, ciudad muy parecida a Monterrey por
su metro ligero y por la pujanza de su gente,
las cámaras de comercio organizan una feria
nacional del libro, financian premios nacionales de literatura y ofrecen una agenda cultural
que es una opción continua para públicos diversos.
Poco queda de la Bogotá con olor a chicha
y manteca que describían cronistas como Alejandro Vallejo hacia los años treinta y cuarenta. O de imágenes como las que sugiere este pincelazo de Vallejo: "En la plaza de Bolívar las multitudes asaltan los tranvías. La gente vuelve a
sus hogares aniquilada por el día de trabajo.
Los timbres de los tranvías que pasan con sus
racimos humanos desbordados, las campanas,
los pregones, los gritos forman un clamor en-

Haciendo propia una frase de Freud: 'Todo
lo que trabaja a favor del desarrollo de la cultura trabaja también en contra de la guerra", la
alcaldía de Bogotá celebró, también durante
el mes de agosto, un aniversario más de su fundación con la participación de grupos locales,
nacionales e internacionales de música, teatro
y danza, espectáculos de jazz, exposiciones y
actividades literarias.
Del 21 al 28 de agosto la Corporación Cultural Artes y Letras de América organizó el VII
Encuentro Internacional de Escritores "Presencia Viva de la Poesía", en el que participaron
voces de Chile, Venezuela, Argentina, Brasil,
República Dominicana, Costa Rica, Ecuador,
Estados Unidos, Honduras y Perú. Durante el
encuentro se rindió un homenaje al poeta,
narrador y ensayista Darío Jaramillo Agudelo.
Sedes de este encuentro fueron la Casa de
Poesía Silva, las universidades, tecnológicos y
hasta las plazas, así como auditorios de Bogotá
y Villavicencio. Las actividades consistieron en
lecturas de poemas y una serie de mesas redondas con el tema "La poesía del próximo milenio".
Instancias como el Ministerio de Cultura de
Colombia, del cual dependen el Museo Nacional de Colombia y la Biblioteca Nacional, mantienen una actividad permanente en lo que a
impulso del arte y la cultura se refiere. Baste citar
los premios nacionales en todas las disciplinas
artísticas, las ediciones de libros y el Programa
de Residencias Artísticas Colombia-México.
Universidades como la Javeriana, Central,
Nacional de Colombia y los Andes realizan también actividades constantes en materia de promoción artística.

Colofón
Quiero dejar constancia en esta crónica que
percibí, al menos en las actividades a las que
tuve acceso, tanto en Bogotá, como en Medellín, Villa de Leyva y Villavicencio, un público
muy receptivo y crítico respecto al fenómeno

Dos poemas
Eduardo Casar

•
RAYOS EQUIS

Para juntar lo vivo con lo que está naciendo
por el impulso yedra de enlazarse, qué mar éste rodarse por tu cuenta.
Hallas la veta madre, minera de tus partes, sus ramificaciones
debajo de la piedra irregular y fría cuando hace frío y caliente
cuando estuvo en la hoguera.
Como si piedra fuera algún tejido blando
para tus rayos equis. Como si sangre fuera
una estructura densa, diez mil veredas vivas, caminables
para tus ojos ciervos.

ESPEJITO

Yo me hago azogue para que te impresiones.
Miras el entresijo como si nadie
aquí nadara; trazas la relación entre óleo y oleaje,
entre mar y marea, entre la vela y llama
si llegas a prenderla. Yo me azogo, acetato
adonde va creciendo
tu manera afilada de roturarme cuerpo, cicatrizado cuerpo.
Para diagnosticar mi arteria y coronaria
sin que pierda su ritmo, sin que me sobrevenga
el último derrame a celebrarte.

sordecedor que destroza los nervios".

24

25

�Casa habitación
Mariana Pérez-Duarte

•
Escucho con el oído enroscado a la pared.
En el departamento de al lado alguien se corta las venas,
el piso blanco se filtra por sus rodillas.

Llegamos implumes, flacos de conocimientos y
el maestro Salinas Quiroga con otros inolvidables
maestros nos armaron caballeros aptos para la lucha floral y para captar la cultura.
Existe un evidente paralelismo en la trayectoria
de los maestros Raúl Rangel Frías y Genaro Salinas
Quiroga: ambos nuevoleoneses, regiomontanos,
egresados del ilustre Colegio Civil de Nuevo León,
de ahí partieron para ingresar a la Universidad Nacional Autónoma de México, en la Facultad de Leyes; fueron discípulos de eminentes maestros y adquirieron una sólida preparación profesional y cultural, bien pudieron destacar en la capital del país
al lado de sus maestros; pero optaron por regresar
a su provincia para venir a vaciar su vocación y convertirse en los maestros de generaciones universitarias que vigorosamente dirigen el hacer del Nuevo
León de nuestros días. Ambos fueron amigos entrañables.
El licenciado Genaro Salinas Quiroga recibió su
título de abogado en 1934; en ese mismo año regresa a Monterrey e inicia sus cátedras. Su mérito indiscutible es haber traído, a las aulas de nuestra venerable Facultad de Leyes y Ciencias Sociales, las
auras renovadoras del pensamiento jurídico. Impuso la
necesidad de impregnar la aridez de la ciencia jurídica positiva que reinaba en esos días, con el estudio que entraña la filosofia del derecho. Era director de nuestra Facultad el licenciado Jesús C. Treviño y prestó todo su apoyo para la implantación de
esa enseñanza.
Yfuimos sus alumnos y oímos entusiasmados de
labios del maestro, hablar del Ateneo de la Juventud que formaron don Antonio Caso, de Pedro
Henríquez Ureña,José Vasconcelos, Alfonso Reyes,
Alfonso Cravioto y otros más, y nos explicó que bastó
un ciclo de conferencias del maestro Caso, apoyado en las enseñanzas de Emil Boutroux, Henry
Bergson y Husserl, para derrumbar los treinta años

En medio del cuarto,
sobre la bañera: ella y su sangre.
El verdugo reposa en el fondo.
Los ángeles se han asomado a través de la navaja,
miran con ojos lejanos las cintas de sangre.
Miran la puesta de sangre en la tina.
Desenrosco el oído,
después de los sollozos de alas
vienen ruidos que me disgustan.

Semblanza de
Genaro Salinas Quiroga*
Enrique Martínez Torres

Bebo té de virgen,
la bolsita revienta dentro de la taza
y cientos de diminutas mujerzuelas quedan flotando sobre mi té.
Ahí están.
Flotan los cuerpos lánguidos al borde de mi taza.
Muevo mi té con el dedo
mientras pienso si estoy
profundamente triste o
profundamente dormida,
o si es lo mismo.
A mi dedo quedan pegadas las vírgenes diminutas,
meto el dedo en mi boca para retirar los cuerpecitos,
amargos.
El edificio se está vaciando,
oigo los aleteos de la sangre
cuando deja el cuerpo de los inquilinos.

PARA ESTA SOLEMNE CEREMONIA HE RECIBIDO LA AGRADA-

ble encomienda de venir a disertar sobre la vida,
obra, acción y pensamiento de mi admirado y respetable maestro señor licenciado Genaro Salinas
Quiroga, a quien, por disposición de la más alta
autoridad universitaria, se le rinde en este acto un
merecido y justo homenaje.
Disertar acerca de la trayectoria luminosa del
maestro Salinas Quiroga, es disertar sobre la vida
misma de nuestra ilustre Universidad, porque sus
vidas corren unidas sólidamente: las cátedras sustentadas, sus 12 libros editados, sus mensajes a la
juventud de México han sido por y para nuestra
Universidad. Por eso afirmo que este homenaje al
que asistimos es justo y merecido.
Por mi boca habla la generación 37-42 de la Escuela de Leyes y Ciencias Sociales de nuestra Universidad, y se hace eco de tantas y tantas generaciones que recibieron del maestro Salinas Quiroga el
soplo magnífico de la enseñanza.
* Texto leído en el homenaje póstumo al maestro Genaro
Salinas Quiroga, el 19 de julio de 1999.

26

27

�,
a nuestra Universidad, porque en ellos está impreso su pensamiento muy personal, los discursos de
su vida pública y el mensaje a la juventud mexicana,
que es espiga de apretado y maduro grano.
Maestro es el que instruye con su cátedra; pero
el verdadero maestro es quien lo es para toda la vida,
porque sigue fuera de cátedra ofreciendo el buen
consejo y nos enseña la lección de su vida ejemplar.
El maestro Genaro Salinas Quiroga es un maestro
para toda la vida.
Porque siempre seremos sus discípulos y porque
nos ofrece la lección cotidiana de una vida familiar
de esas familias que el mundo tanto necesita en estos días de tensión y duda. Sus hijos y sus nietos,
unidos cariñosamente, reconfortan los días de su
existencia.
Me liga al maestro Genaro Salinas Quiroga una
respetuosa y admirada amistad: de estudiante bebí
entusiasmado de sus enseñanzas y le agradeceré toda
la vida su apoyo moral. Soy su discípulo fiel.
En los años del cuarenta quise pagar el bien recibido y le dediqué mi Canto afosé Martí, sabiendo
de sus aficiones martianas, y el maestro me honró
dedicándome su artículo José Martí cubano inmortal,
que se publicó en Armas y Letras y después en su
libro Trayectoria.
Posteriormente, en todos los libros de que soy
autor siempre le he dedicado una composición al
maestro Salinas Quiroga como un homenaje personal de afecto y de respeto.

de imperio del positivismo en México. Supimos de
las dos preguntas filosóficas de ¿qué es el mundo? y
¿qué valor tiene?, punto de partida para explicar
las ciencias naturales y las ciencias del espíritu del
mundo de los valores; de los grandes principios de
sociología aplicados por el maestro Caso a la salvación de México. Después el maestro nos introdujo
en el conocimiento de las escuelas filosóficas del
derecho: la formalista y la eticista, y nos familiarizó
con los nombres y las doctrinas de Stambler, Hans
Kelsen, Radbrugh, Jalinek, George del Vechio, de
Immanuel Kant, el ilustre filósofo de Kónigsberg,
estudiamos su a priori y su a poteriori, base fundamental de su Crítica de la razón pura y su Crítica de la
razón práctica, con su imperativo categórico y el imperativo hipotético, y las reglas de universal observancia. Nos acercamos al pensamiento de la Revista
de Occidente y al agudo y un tanto mordaz de don
José Ortega y Gasset, con su doctrina de la razón
vital, y tuvimos el honor de conocer personalmente, por conducto del maestro Salinas Quiroga, a don
Luis Recasens Siches, don José Gaos, don Alfonso
Reyes y a don Antonio Caso, y de oír sus conferencias.
Esto es lo que nos enseñó el maestro, y esto y
mucho más es lo que enseñan sus libros dedicados

Maestro Salinas Quiroga:
En esta espléndida ceremonia en la que se ofrece a usted merecido homenaje, en alas de la emoción me transporto a los años dorados de la juventud, y siento que soy el estudiante que el día de hoy
le ha tocado desarrollar su clase. Ycon la autoridad
que me otorga el cariñoso respeto que le profeso
termino mi alocución diciendo:
Muchas gracias, señor, por haber sido el sabio
destrón en la ceguera de nuestra juvenil cultura.
Muchas gracias, señor, por seguir otorgándonos
el buen consejo y la lección inigualable de vuestra
vida ejemplar y socráticamente sencilla.
Ante la cátedra vitalicia que usted preside protesto a usted que la enseñanza recibida la he transmitido a mis hijos, para que esta enseñanza, como
el símbolo de nuestra Universidad, sea una flama
que al viento arda, sin extinguirse jamás.

28

Miguel Angel Asturias
Alfonso Rangel Guerra
AUNQUE NO TE CONOCÍ, MIGUEL Á\/GEL, TE VOY A tutear
porque un ex voto tiene que escribirse a poca distancia del person~je cuya memoria pretende recobrarse con la de su obra y sus textos. Y lo primero que
recordaré será una afirmación que hizo en 1932 el
escritor que tradujo al francés tus Leyendas de Guatemala. Fue Francis de Miomandre y dijo que había
una analogía entre tu cara y tu persona y tu obra.
En verdad esto no es frecuente que se diga de un
escritor. ¿Y qué quiere decir esto? Según se vea,
mucho o nada. Para mí importa esta afirmación porque eres un escritor hispanoamericano y porque
esto viene a significar, finalmente, que tu obra escrita pertenece al rostro mestizo o indígena de
América, y también porque en ella podemos vernos
como pueblo habitante de estas latitudes, que curiosamente suben y bajan a lo largo de todo el continente. Por eso leerte es una posibilidad de encontrarnos con nosotros mismos, aunque tus libros se
hundan en la tierra guatemalteca, pues a fin de cuentas el valor y la gracia de la auténtica literatura es
ofrecer al hombre su imagen. Ésta es su condición
universal.
Podría decirte que tu novela El señor presidente es
como un parteaguas en la narrativa novelesca hispanoamericana. Está bien que antes que tú, el estrafalario pero profundo, maravilloso y auténtico
escritor don Ramón María del Valle-Inclán escribió
Tirano Banderas, novela que sigue viva y aún palpita
en el mundo interior del lector de nuestros días,
pero también puede decirse lo mismo de tu novela,
a pesar de que la flaca memoria de estos tiempos
haga como que se olvida de su presencia y significación. Y si las dos están vivas, vale también decir que
tu novela es de Guatemala y también lo es el personaje en ella retratado, más que como una suma de
actitudes y perfiles diversos, en una geografía y un
lenguaje plurales y de diversas procedencias, para
dar esa visión del fenómeno general del dictador
americano tal y como quiso retratarlo Valle-Inclán,
como una figura de tu propio país y perteneciente
a la triste realidad de la historia guatemalteca, que
por otra parte tanto se ha repetido con variables y
transformaciones, pero en todos los casos
reiterándose el mismo personaje arbitrario y poderoso al margen de la ley. Sigo afirmando, pues, que
tu novela es un parteaguas en la literatura hispano-

americana, y que después de ella surgieron -algunos años después- los otros dictadores retratados
en novelas que en conjunto ya identifican una línea
de ficción referida a este tipo de personaje, para
que el modelo de Valle-Inclán se cumpliera en la
pluma de varios novelistas.
Prefiero referirme a otro aspecto de tu obra,
menos conocido: el de periodista en París, entre los
años de 1924 y 1933. Escribiste al menos 440 textos
para los periódicos de la época, en los que fuiste
enriqueciendo tu prosa y descubriendo los misterios del lenguaje y la escritura. ¿Temas? Los que se
quieran imaginar: libros, personas, situaciones, calles, paisajes, figuras femeninas y muchos más. De
esas figuras, importa destacar dos, la de una gringa
y una rusa, ambas recogidas en textos del 2 y el 3 de
mayo de 1929. Son viñetas ágiles, bien escritas, capaces de reflejar lo que las palabras van integrando
como en un retrato en movimiento. Son trozos fugaces y se corresponden con el espíritu de estas
mujeres que pasan por los bares de París como representaciones de la belleza, el desencanto o la condición transitoria y pasajera de la vida.
La obra de un escritor suele identificarse por el
peso de los libros más representativos, en tu caso
las novelas y las narraciones. Pero también dejasle
textos con crónicas de viajes, como los pasajes en
los que recogiste tus visiones de Rumania, bellas en
su capacidad de construcción de la imagen que el
ojo ve y el sentimiento configura en su contexto. Y
también tu poesía. Quede como ejemplo de ambas
líneas de creación (la crónica y la poesía) este soneto que bien vale recoger:
Encontré en Rumania a mayor gloria
el alimento de mi antigua raza.
Mamaliguta hablaba a nzi menwria
de pesquería azul y verde caza.
Si el barbado maíz forma la historia,
el tierno que se come a flor de brasa
es el que a mí me daba la ilusoria
sensación de volver hasta mi casa.
Los Cárpatos aquí son el relieve
de tus venas azules. Pienso y llueve
un azul tan intenso, tan intenso,
que creo es más azul porque lo pienso
soñando en Guatemala, mi país
que, como Rumania, es de maíz.
No quiero terminar este ex voto sin referirme a
tu libro escrito junto con Pablo Neruda, Comiendo

29

�escritor guatemalteco Miguel Ángel Asturias, verificado este año, es un buen ejemplo.
Recuerdo con claridad el efecto que provocó en
mi imaginación la primera lectura que hice de las
Leyendas de Guatemala. La divisa del poeta como un
cazador de metáforas me parecía irresistible y seductora. No me ocurrió lo mismo cuando, años más
tarde, leí la novela El señor presidente. El lenguaje,
que fluía en las leyendas con rapidez y naturalidad,
en la novela parecía vestir forzadamente el asunto,
avanzando con un ritmo desigual. Algo parecido me
ocurrió cuando leí a Pablo Neruda. El maravilloso
lenguaje poético de la Residencia en la tierra resultaba discordante en la Tercera residencia y en muchos
momentos francamente demagógicos del Canto ge-

neral.
Comparo mi reciente lectura de las leyendas con
aquella entusiasta lectura inicial. ¿Qué encuentro?
Algo que podría parecer obvio, pero que no lo es:
lo "mágico" y lo "maravilloso" son adjetivos que revelan un entusiasmo adolescente que resulta muy
poco compatible con sustantivos como "real" o "realismo". Hay una contradicción de términos, velada
al principio, pero que termina por volverse evidente cuando los autores tratan de sacar ese lenguaje
del universo que le dio origen y en el que funciona
impecablemente y tratan de que su exuberancia
valide tesis e ideologías (no olvidemos el apoyo inicial de los novelistas del "boom" a la Revolución
Cubana) que poco tienen que ver con sus referentes originales.
Para empezar, lo "mágico" o "maravilloso", como
su índole adjetival lo indica, sugieren una cierta
mirada, un modo de ver las cosas muy específico: el
de quien las ve por primera vez o sin comprenderlas del todo y trata de expresarlas con un lenguaje
que no tiene conceptos preestablecidos para clasificarlas y que tiene que valerse de formulaciones indirectas. A ello se debe que el discurso narrativo del
"realismo mágico" se valga con tanta frecuencia de
metáforas y también que el efecto predominante a
lograr por dicho discurso sea el asombro: el del recién llegado a tierra extraña, el del niño que va poco
a poco descubriendo los misterios de la vida. Es
decir, ni las cosas ni los hechos son mágicos o maravillosos per se. Es mágica la explicación que el testigo maravillado ofrece de ellos.
El poeta colombiano Álvaro Mutis1 comentaba,
con cierta irritación, que él consideraba que los
novelistas del "boom" -hablaba, en específico, de
Alejo Carpentier-, pese a haber nacido en Latinoa-

en Hungría, donde hablan, en poesía y en prosa, de
la comida de este país, las recetas disfrutadas a lo
largo de varias semanas de viaje, los elementos componentes de los platos y la maravilla del vino Tokay,
con el que bañaron las viandas saboreadas por ambos como gustadores de la vida y de la mesa que
siempre fueron, tránsito fugaz de felicidad en este
bello y singular país del que todos debiéramos conocer más. ¡Salud!
P. S. No se me olvida el Premio Nobel, recibido en
1967, lo que muchos han hecho en todos estos años.

Para una relectura de Asturias
Sergio Cordero
DESPUÉS DE ENFRIADO EL "BOOM" Y DE CONFIRMAR QUE EL

"realismo mágico" y lo "real maravilloso" se han
vuelto fácilmente comercializables y han sido industrializados con rapidez por los escritores bestsellerianos, vale la pena releer a aquellos autores que
entonces eran considerados como los dioses mayores de la literatura latinoamericana. Agotada la fascinación inicial, ¿qué nos queda de ellos?
Ciertamente, los aniversarios se prestan a las
reconsideraciones, los exámenes de conciencia, los
repasos críticos. El centenario del nacimiento del

30

lida, que se desarrolle coherentemente de principio a fin de la narración. Hallamos, en cambio, varias líneas posibles y ampliamente explotables que
se entrecruzan pero que no llegan a desarrollarse
del todo: a) el brujo que tiene la virtud de convertirse
en árbol y es confundido con un mendigo y un loco;
b) el hombre que pierde su alma en los caminos y
que la recuperará cuando alguien le dé la respuesta
correcta a una extraña pregunta; c) el mercader que
no vende sus mercancías aunque le ofrezcan tesoros fabulosos porque considera que "no tienen precio"; d) la esclava hermosa comprada a cambio del
alma de un hombre y que esclaviza al amo que la
compra y, por último, e) el tatuaje mágico -ni más
ni menos que un barquito- que el brujo inscribe
en el brazo de la esclava para que, a bordo de él,
escape de la cárcel y de la hoguera. Esta última línea argumental, que es la que da título a la narración, es la menos desarrollada de todas. Ocupa apenas los párrafos finales.
El temario de lo "mágico" no es exclusivo de la
literatura latinoamericana. Puede encontrarse en los
relatos míticos de toda antigua civilización, lo mismo que en los delirios virtuales de la cultura posmodema. Lo que sí está agotado y merece una urgente y profunda revisión crítica es la "mirada" con
la que se han asumido tales temas: el asombro del
"civilizado" ante el universo adánico del "buen salvaje"; la religiosidad europea como forma vistosa y
colorida y las creencias indígenas de América como
fondo invisible pero poderosamente intuitivo; la miseria, más moral que material, que el colonialismo
creó en nuestro continente, vista por sus herederos
como "pintoresca" o, más recientemente, como "realismo mágico", como lo "real maravilloso".
El advenimiento del nuevo concepto hegemónico de la "aldea global" implica la abolición de tales exotismos o su multiplicación al infinito.

mérica, eran por formación escritores europeos.
Veamos, a la luz de esta afirmación, el caso de Asturias: se interesó en el Papal Vuh, texto fundamental
para el sustrato de su obra literaria, cuando llegó a
París y se enteró de que lo estaba traduciendo el
antropólogo George Raynaud. Publicó las Leyendas
de Guatemala en España, en 1930, con gran éxito,
recibiendo elogios ni más ni menos que del poeta
francés Paul Valéry. Dos años más tarde, el libro recibió, en París, el premio Sylla Monsegur a la mejor
obra latinoamericana.
No podemos olvidar tampoco que novelistas
como Carpentier o Asturias recibieron una fuerte
influencia de los movimientos literarios de vanguardia de la Europa de principios de siglo y, muy marcadamente, del surrealismo, el cual puso de moda
el procedimiento de la escritura automática. Asturias
confesó utilizarla como recurso a la hora de redactar los primeros borradores de sus textos.2
Pero volvamos a mi relectura de las Leyendas...
La pregunta a responder es, pese a las consideraciones que expuse antes, ¿algo sobrevive de ellas?
Yo diría que sobreviven recursos tales como un léxico exótico de eufonía más o menos seductora y el
uso acertado y novedoso, pero desarticulado, de algunos tropos sintácticos y semánticos. Las leyendas
como relatos se sostienen difícilmente. Su trama es
débil y difusa. Algunos personajes tienen un trazo
muy simple y otros muy fragmentario. El afán por
lucir el lenguaje y elaborar imágenes visualmente
atractivas con un alto vuelo lírico avanza muchas
veces a contracorriente de la estructura de causa /
efecto de la trama. La poesía, pues, no surge del
relato sino que está sobrepuesta en él.
Pongamos por caso la "Leyenda de la Tatuana".
En el índice alfabético incluido al final del volumen,
Asturias comenta que la leyenda debió llamarse originalmente de la Tatuada "por tratarse de un tatuaje que tiene la virtud mágica de hacer invisible a
una persona y, por lo tanto, de ayudar a los presos a
evadirse de las más guardadas cárceles".3 Es inevitable recordar otras narraciones donde el eje argumental es parecido, como aquel apólogo chino, recreado por Marguerite Yourcenar en sus Cuentos
orientales, que trata de un prodigioso pintor y su ayudante, quienes son encarcelados por un monarca
celoso de su talento. Para escapar, ambos pintan
sobre el muro de la celda un lago y una barca. Se
embarcan y apaciblemente huyen.
En el caso de la recreación de la "Leyenda de la
Tatuana", no encontramos una línea argumental só-

Notas
1

2

3

31

Al ser entrevistado por Elena Poniatowska. Véase
Álvaro Mutis, Poesía y prosa. Edición a cargo de Santiago Mutis Durán, Instituto Colombiano de Cultura,
Bogotá, 1981 (Biblioteca Básica Colombiana 46), p.
599.
Luis Harss (en colaboración con Bárbara Dohmann) ,
"Miguel Ángel Asturias o la tierra florida", en Los nuestros, Editoriales Hermes / Sudamericana, México, 1984,
pp. 104-105.
Miguel Ángel Asturias, Leyendas de Guatemala, prólogo de Jorge Campos, Salvat Editores (Biblioteca Básica 14), Madrid, 1971, pp. 161-162.

�ociológica

Tareas pendientes
AUN CUANDO, PESE A 1A PUBLICIDAD NUNCA DESINTE-

resada, no acaba el siglo ni tampoco el milenio, no parece una tarea ociosa intentar hacer
un breve balance a manera de ejercicio de las
cosas que hemos hecho y de las que nos resta
por hacer.
Lo que hemos hecho en este siglo y en este
milenio no es para enorgullecernos; si bien
hemos progresado en la eliminación de muchos
males, es todavía enorme la tarea que queda
por hacer. Después de conflictos por entenderlas como fenómenos naturales, hemos conseguido conu·olar muchas enfermedades, pero
también nos falta encontrar una solución a
padecimientos que asolan, en algunos casos, a
millones de seres humanos; la medicina, sin
embargo, ha entrado también en la etapa de
explotación capitalista y no son pocos los negocios que se hacen con ella. Poner la medicina al servicio real de la comunidad es uno de
los desafíos del próximo milenio.
Tecnológicamente, superamos la limitación
del espacio físico y desarrollamos enormes pá-

jaros mecánicos capaces de llegar hasta donde
a veces ni siquiera la imaginación había soñado, pero no debemos olvidar que esos aparatos
fueron concebidos originalmente para matar
gente antes que para expandir las posibilidades del ser humano. En este caso también la tecnología ha descuidado su interés por el ser humano y ha estado al servicio de ciertos grupos
menores. Cuando los científicos podamos poner
la tecnología al servicio del bienestar de toda la
humanidad, habremos logrado otra meta importante con la cual sentirnos satisfechos.
Los ricos tienen cada vez menos hijos, como
resultado del dominio creciente del ser humano sobre los procesos biológicos, pero los pobres sin acceso a la tecnología ni a la información pertinente tienen hijos en gran cantidad
que cada vez sobreviven más. Hijos que, pese a
distinguidas opiniones, sólo viven para reproducir el infernal ciclo de miseria de sus padres.
La alimentación, tecnológicamente, ha pro. gresado a costa de otros males; la revolución
verde que nos cubrió de alimentos produjo simultáneamente graves deterioros ecológicos y,
sin embargo, todavía hay quienes sufren hambre. Que haya quienes padecen hambre es una
afrenta al sentido de lo humano, pero es una
realidad que deberá resolver el nuevo milenio.
La pobreza en sí misma es uno de los grandes desafíos que no parece tener ni explicación
ni solución. La codicia de los ricos no puede
ser la única razón por la que subsiste la pobreza, aun cuando en casi todo el mundo llamado
desarrollado los que más tienen tienen cada vez
más.

32

Nuestro siglo nos hizo testigos, además, de
las guerras más crueles y sanguinarias de la historia, donde progresivamente hemos construido máquinas que nos permiten matar a los enemigos sin verles el rostro, lo que nos coloca en
la fácil condición de no sentir vergüenza ni remordimientos por ello. Estudios realizados entre veteranos de la segunda guerra mundial
muestran que un alto porcentaje no disparaba
sus armas cuando tenía al enemigo enfrente y
le veía su cara. La tecnología actual nos exime
de la culpa. ¿Podremos eliminar la violencia
como recurso para solucionar las diferencias?
En el subdesarrollo las cosas parecen peores aún:
la ONU ha denunciado que más de 300,000 menores de 18 años, algunos de ellos, todavía niños, son reclutados en diversas zonas de Asia
'
África y América Latina. Todos ellos son utilizados y explotados por las fuerzas armadas y
fuerzas paramilitares y educados en la violencia sin límites y sin restricciones éticas.
Los dos regímenes más sanguinarios y absolutistas de la historia se dieron en este siglo:
tanto el nazismo como el leninismo asesinaron
a millones de inocentes y el resto de la humanidad asistió entre impávida, impotente o cómplice a esos baños de sangre,justificados, a veces, incluso en nombre del progreso general
de la humanidad. Las más de medio millón de
mujeres que mandamos a la hoguera en la época de la cacería de brujas son apenas una minoría frente a las decenas de millones de Hitler
y Stalin. A pesar de todo, el absolutismo autoritario sigue vigente en muchas sociedades y los
grupos tentados de eliminar a los diferentes
reaparecen con frecuencia. Las últimas elecciones en varios países de Europa han mostrado
esta tendencia que debe preocupar en el nuevo milenio.
Los derechos humanos, ese gran descubrimiento del milenio, no son aplicados todavía
de manera irrestricta, porque es relativamente
fácil hablar de derechos humanos para aquéllos a quienes consideramos semejantes nues-

tros, pero nos resulta dificil entender que nuestros enemigos tienen también derechos.
Y las ofensas y el desprecio a los derechos
humanos no ofrecen, lamentablemente, un
espacio en exclusividad; un solo ser humano
que es explotado, sometido o denigrado por
otro es una afrenta a los derechos humanos:
una mujer golpeada por su marido, un niño
castigado por sus padres, un trabajador obligado a firmar contratos abusivos, un ciudadano
común o un preso torturado, una mujer violada u obligada a casarse con quien no quiere,
una persona obligada a abandonar su cultura
por razones económicas o políticas, una niña
obligada a vender su cuerpo por no tener otra
cosa que vender para sobrevivir, una persona
obligada a vivir su religión a escondidas, una
persona imposibilitada de expresar sus ideas,
una persona obligada a comprar algo que no
desea, una persona que contrae una enfermedad porque quienes estaban obligados a tomar
ciertas medidas sanitarias no lo hicieron a tiempo, seres humanos cuyas vidas están sometidas
al imperio o el juego de mafias, un ser humano
castigado a buscar trabajo en lugares lejanos
porque allí hay riqueza, un pueblo imposibilitado de elegir a quienes quiere como sus gobernantes -por los mecanismos que sea, desde el engaño hasta la intervención extranjera,
pasando por las diversas formas de represión y
autoritarismo-, un pueblo sin posibilidades de
desarrollar sus propias instituciones -más los
hechos que quieran agregarse- son todos
ejemplos de la necesidad de avanzar en la instalación y aplicación de los principios de derechos humanos.
La tarea, sin duda, es enorme. Frente a los
que creen que ya no hay nada por descubrir, ni
por hacer, ni por desarrollar, ni por mejorar
nos gustaría que en un nuevo año o siglo o
milenio les pudiéramos decir que ya estamos
satisfechos, que ya hemos logrado todo lo que
queríamos, que ya estamos en condiciones de
anunciar el fin de la historia.

33

�tención
flotante
Freud en nuestra ciudad por su discutida obra?
¿Cuándo se empieza a hablar públicamente del
psicoanálisis en Monterrey? Intentaré dar respuesta a estas preguntas no sin antes mencionar el nombre de los primeros comentaristas
de Freud y el psicoanálisis en América Latina y
en México.
El primero en mencionar a Freud en nuestro continente, en un libro sobre la histeria y el
histerismo, fue el neurólogo argentino José Ingenieros, autor del célebre libro El hombre mediocre. Ingenieros fue más conocido por sus
ensayos políticos, filosóficos y morales, que por
sus trabajos neurológicos que le valieron el título -a todas luces exagerado- de "El Charcot americano". La mención de Freud es sólo
como autor de los Estudios sobre !,a histeria y no
como el pensador que adquirió gran fama posteriormente. Ingenieros pasa revista al Freud
neurólogo, no al Freud analista. Esto ocurrió
la primera década de este siglo que fenece. En
México, durante la segunda década, Freud es
mencionado por primera vez en un artículo publicado en el periódico El Universal, escrito por
el poeta José Juan Tablada, famoso por la introducción del haikai y otras novedades literarias a nuestro país. Su privilegiada ubicación
en Nueva York, con su librería de libros en español, le permitía estar al tanto de las vanguardias literarias y científicas de la época y una de
esas novedades era la creciente fama de Freud
con su indudable aura de modernidad revolucionaria respecto a la sexualidad, la educación
y los grandes temas culturales. Poco tiempo

Freud en Monterrey
CONSERVO TRES TOMOS DE LA FAMOSA TRADUCCIÓN

de las obras de Freud al español, realizada por
Luis López-Ballesteros y de Torres para la Biblioteca Nueva de Madrid, en 1923. En el tercer tomo, dedicado a El chiste y su relación con lo
inconsciente, puede leerse en las páginas preliminares una nota que destaca con orgullo la
casa editorial: "De esta obra no existe hasta el
momento (febrero, 1923), traducción alguna".
Freud se encontraba en plena producción intelectual y era España uno de los primeros países que se acercaban a la obra del psicoanalista
vienés para traducirla y difundirla entre los lectores de habla castellana. Los ejemplares que
yo tengo en mi poder, empastados en piel, pertenecieron al Dr. Alfredo González, quien, hasta
donde yo tengo noticia, nunca se dedicó a la
psiquiatría. Los libros me fueron obsequiados
por su nieta, la psicoterapeutaAlicia González,
como una curiosidad grata a mi bibliofilia. ¿En
qué año llegaron estos libros a Monterrey? ¿Había interés en los médicos contemporáneos de

34

después llegaron los primeros ejemplares de la
obra freudiana en la edición ya mencionada
antes, y su difusión, aunque lenta, llegó en la
siguiente década a las escuelas de medicina y a
un público heterogéneo interesado en literatura relativa a la psicopatología de la sexualidad. En México, a principios de los treinta,
empezaron a estudiar su obra los doctores Raúl
González Enríquez, Guillermo Dávila y Alfonso Millán en la antigua Facultad de Medicina.
A Monterrey seguramente llegaron ejemplares
de la edición española pero su difusión no tuvo
ninguna relevancia.
Es hasta los años cuarenta que un psiquiatra español exiliado en Monterrey, Gabriel
Capó Valle, dicta una conferencia sobre Freud
y el psicoanálisis en la Escuela de Verano de la
Universidad de Nuevo León, la cual fue publicada posteriormente en el anuario de dicha
universidad. Quienes escucharon esta conferencia recuerdan
con una sonrisa el humor involuntario y los apuros del conferencista para explicar la "envidia
del pene" y el "complejo de castración". Capó Valle aludía, con
embarazosa comicidad, a "la cosita" del niño y a "la cosita" de la
niña para evitar un espinoso lenguaje directo que pudiera asustar al auditorio.
Pero la verdadera historia de
la presencia de Freud y del psicoanálisis en Monterrey comienza en la ciudad de París durante
el Congreso Mundial de Psiquiatría de 1950, en donde el Dr.
Roger H. García, que hacía un
posgrado en gastroenterología,
entra en contacto con el movimiento científico animado por
Anna Freud en dicho congreso.
Allí conoce al Dr. Rafael Barajas
Castro, quien hacía su entrena-

miento psicoanalítico en la capital francesa y
vendría pocos años después a Monterrey a impulsar esta novedosa práctica profesional. Por
esa misma época empezaron a regresar a la ciudad de México algunos psicoanalistas; unos entrenados en Buenos Aires (Santiago Ramírez,
José Remus,José Luis González y Avelino González), otro en Estados Unidos (Ramón Parres)
y el mencionado Rafael Barajas en París, con el
propósito de fundar la Asociación Psicoanalítica Mexicana. En México se estaba formando, a
su vez, la Sociedad Psicoanalítica Mexicana, cuyos miembros (Guillermo Dávila, Alfonso
Millán, Ramón de la Fuente y otros) fueron conocidos como los frommianos mientras que los
de la Asociación Psicoanalítica Mexicana eran
señalados como los freudianos . El animado
ambiente cultural que rodea la formación de
estos grupos daría para escribir un libro de

35

�muchas páginas. De hecho, ya han sido escritos algunos. Lo cierto es que el Dr. Barajas analizó a los doctores Rubén Hinojosa Martínez,
Diego A. Rodríguez Palacios y Rubén Tamez
Garza que se convertirían más tarde en los promotores del psicoanálisis en nuestra ciudad.
Roger H . García dejó la gastroenterología por
el psicoanálisis y ftjó su residencia en México,
D. F.
Los psiquiatras mencionados empezaron a
viajar semanalmente a la ciudad de México y
algunos psicoanalistas de México viajaban los
fines de semana a Monterrey con propósitos
didácticos y de entrenamiento. En 1956 -año
del centenario del nacimiento de Freud-Monterrey recibió la visita del presidente de la Asociación Psicoanalítica Internacional, Dr. Sacha
Nacht (1901-1977), autor de famosos libros y
compañero de generación de los célebres psicoanalistas Daniel Lagache, Fran~oise Dolto y
Jaques Lacan, ampliamente conocidos por sus
obras en español. El Dr. Sacha Nacht representaba al psicoanálisis oficial, ortodoxo, que pugnaba porque los psicoanalistas fueran médicos
con entrenamiento en psiquiatría, frente a la
corriente del psicoanálisis profano representada por Daniel Lagache. Esta controversia provocó en 1953 la escisión de la Sociedad Psicoanalítica de París. El Dr. Nacht avaló con su presencia en Monterrey al incipiente grupo regiomontano y disertó sobre "La agresión desde el
punto de vista psicoanalítico". A su conferencia asistió un numeroso público que abarrotó
el aula mayor de la Facultad de Medicina. La
fama del psicoanálisis se hallaba en su punto
más alto. En 1956 se decidieron muchas vocaciones de futuros psiquiatras y psicoanalistas
entre los estudiantes de medicina que asistieron a las conferencias del centenario de Freud.
En los años sesenta los primeros graduados
en la Asociación Psicoanalítica Mexicana (Hinojosa, Rodríguez y Tamez) emprendieron una
intensa labor de difusión y enseñanza de la psicoterapia psicoanalítica entre los médicos y

psicólogos de la ciudad; tan intensa fue esa
labor que algunos llegaron a confundir psicoanálisis con psiquiatría. Tanta actividad fructificó en la creación de la Sociedad de Medicina
Psicosomática ( 1963) y la Sociedad de Psiquiatría de Monterrey (1964) además de la fundación de la Unidad de Psiquiatría del Hospital
Universitario (1967), donde se concentraron
las prácticas clínicas de psiquiatría para los estudiantes de pregrado de la Facultad de Medicina y el entrenamiento formal de residentes
de psiquiatría. De esta manera el psicoanálisis
se extendió a los médicos de otras especialidades, a los psiquiatras y a los estudiantes de medicina y psicología. Uno de los requisitos para
ingresar a la Sociedad de Psiquiatría era presentar para su discusión un caso clínico en tratamiento psicoterapéutico supervisado por un
analista. El psicoanálisis era la meta ambicionada por todos; para esto había que viajar cada
semana a la ciudad de México o residir en dicha ciudad. Varias generaciones de psiquiatras
siguieron el camino trazado por los pioneros.
En 1968 estudiaban y residían en México los
doctores Jaime Ayala, Teófilo de la Garza, Homero Garza, José Luis Salinas y Hernán Solís.
A esta generación seguirían otros candidatos
con los mismos propósitos: ser ungidos psicoanalistas por los representantes de Freud en el
altiplano azteca.
En la década de los setenta continúa la hegemonía del psicoanálisis en la enseñanza y la
práctica clínica de la psicoterapia. Se fundan
cuatro instituciones con el sello psicoanalítico:
El Instituto de Psicoterapia (1974), el Grupo
de Estudios Psicoanalíticos de Monterrey
(1977), la maestría en psicología clínica de la
Universidad Autónoma de Nuevo León (1978)
y el Instituto de Salud Mental de Nuevo León
(1978). En todos estos institutos de enseñanza
y asistencia para psicólogos y médicos siguió
predominando la orientación analítica en sus
programas de estudio. La fecunda labor didáctica dio como últimos frutos, en los años ochen-

36

ta, la fundación de la Sociedad Analítica de
Grupo de Monterrey en 1988 y la largamente
esperada Asociación Regiomontana de Psicoanálisis en 1989, treinta años después de los primeros esbozos institucionales de un grupo analítico en Monterrey y cuando la figura del analista estaba perdiendo su viejo glamour. A pesar
de la notable declinación del psicoanálisis como
práctica clínica, sigue persistiendo un cierto
interés en sus seminarios formativos, predominando las candidatas psicólogas sobre la antigua demanda de médicos psiquiatras. Al parecer, esta tendencia es uniforme en la mayoría
de los institutos de psicoanálisis de América
Latina.
En la ciudad de México se han desarrollado
por lo menos cuatro sociedades psicoanalíticas.
Una corresponde a la Asociación Psicoanalítica Mexicana ya descrita, dependiente de la Asociación Psicoanalítica Internacional que agrupa
a todas las asociaciones psicoanalíticas del mundo que siguen el psicoanálisis freudiano . Otra
es la Sociedad Psicoanalítica Mexicana-la siguiente en importancia- que sigue el pensamiento de Erich Fromm, quien en 1950 fue
invitado por la UNAM a organizar y dirigir la
enseñanza del psicoanálisis. A esta corriente se
le conoce como psicoanálisis humanista. Despliega sus actividades clínicas y didácticas en la
Facultad de Medicina de la UNAM, y de difusión en una revista que desapareció con la
muerte de Fromm y en la edición de libros de
psicología, psiquiatría y psicoanálisis del Fondo de Cultura Económica. A pesar de su influencia en distintas áreas médicas, universitarias y editoriales de la ciudad de México, en
Monterrey no tiene ninguna presencia o representación. Otro tanto ocurre con los psicoanalistas del Círculo Psicoanalítico Mexicano que
siguen las enseñanzas de lgor A. Caruso. Su
animador más fecundo, Armando Suárez, falleció no hace muchos años. Suárez se distinguió por sus excelentes traducciones y como
brillante impulsor editorial de la colección Psi-

cología y Etología de la editorial Siglo XXI.
Desde 1993 existe una filial del Círculo en
Monterrey, y desde septiembre de 1997 el Instituto Armando Suárez brinda entrenamiento
a 15 candidatos en formación. La cuarta es la
orientación lacaniana, con dos vertientes: la que
comanda Néstor A. Braunstein, conocida como
Fundación Mexicana de Psicoanálisis, que publica Los coloquios de la fundación, y la Escuela
Lacaniana de Psicoanálisis, que se distingue por
la revista Artefacto y una importante serie de libros extranjeros traducidos al español. Aunque
la corriente lacaniana se ha atomizado en muchos grupos en Francia, España y Argentina
(basta consultar Internet), en Monterrey destaca la presencia de la Escuela Lacaniana de
Psicoanálisis. Esta escuela celebra con alguna
frecuencia conferencias, seminarios y eventos
científicos de interés, a los que asisten especialistas en las distintas ramas de la salud mental y
las humanidades. Después de la Asociación Psicoanalítica Mexicana este grupo es el que tiene más presencia en nuestra ciudad.
Debo terminar aquí por razones de espacio,
sabiendo que no le he hecho justicia a muchos
colegas que han trabajado en la fundación y
desarrollo de instituciones psicoterapéuticas. El
lector que haya hecho el esfuerzo de seguir esta
apresurada relación de hechos, convendrá en
que se trata de una vasta e ininterrumpida tarea intelectual de casi medio siglo, que ha humanizado a la psiquiatría y ha puesto en contacto fecundo muchos campos del saber. El
modelo de análisis "clásico" de Freud ha sufrido los cambios necesarios para su aplicación y
adaptación a otras formas de psicoterapia que
le siguen otorgando vigencia a un siglo exacto
de la aparición de una de sus obras más señaladas: La interpretación de /,os sueños (1899). Podemos concluir diciendo que el paso de Freud
por Monterrey ha sido pró9,igo en sólidas instituciones de enseñanza y asistencia, plenamente actualizadas y cumpliendo cabalmente su
función frente a las demandas de la sociedad.

37

�achina
speculatrix
Otro rey persa invitó a comer a uno de sus
cortesanos. Al llegar el cortesano al festín,
encontró como viandas los cuerpos decapitados de sus propios hijos. Agradeció la invitación al banquete y comenzó a comer. La perversidad se asomaba a través de la mirada del
rey, quien no cesaba de preguntar a su invitado si le gustaba aquella carne. Pasado un tiempo, el rey ordenó servir las cabezas e inquirió:
¿qué os parecen ahora mis manjares? El cortesano dijo: en la mesa de un rey todo es sabroso.
Un rey persa más, Darío, se propuso iniciar
una leva para engrosar su ejército e ir a hacerles pesada la vida a los escitas. Ebaso, un ilustre
anciano, le suplicó que no se llevase sus tres
hijos, que le dejase al menos uno corno compañía para sus últimos años. Darío lo recorrió con
la mirada, y le dijo: te dejaré los tres. A los tres
los mandó degollar y dejó los cadáveres a la
orilla del padre. Ebaso nada dijo.
Los tres relatos anteriores están tomados de
La ira, la primera obra de Lucio Anneo Séneca
(4-65), el filósofo romano-cordobés (sí, de la
Córdoba l,ejana y sola del poeta), estoico y moralista.
Si separamos la gruesa nata de monstruosidad que flota sobre estas historias, aún es posible pizcar algunas otras cosas. En el primer caso,
y el tercero, la cólera infla de un modo repentino el pecho de los monarcas. El disparador de
la ira es, aparentemente, la insolencia y el desacato de los súbditos. En el segundo caso, quizá
entrevemos operar los engranes de la venganza. Pero, el afán de venganza se aviva cuando el

Los pendones de la ira
ATENDAMOS, PRIMERO, A TRES ANTIGUOS YBREVES RE-

latos orientales.
El relato inicial se refiere a Carnbises, rey de
los persas y de los medos, en un tiempo que se
ubica varios siglos atrás de nuestra era. Este rey
tenía gran afición por las borracheras, y en ellas
realizaba actos extravagantes y caminaba sobre
el filo de los desfiguros. Un día, Prexaspo, cortesano consentido del soberano, se atrevió a
decirle: señor, la embriaguez es vergonzosa en
un rey, le hace perder el tino y el sentido. Al
oír esto, Cambises entrecerró los ojos y respondió: voy a probarte que aún embriagado tengo
tan seguro el brazo como la vista. Y siguió bebiendo hasta llegar a dar tumbos y traspiés.
Entonces, ordenó al hijo del cortesano pararse
en el extremo opuesto del salón, y anunció: con
una flecha voy a atravesarle el corazón. Lo hizo.
Luego preguntó a Prexaspo: ¿tengo buena la
vista y certero el pulso, aunque esté borracho?
YPrexaspo le dijo: el mismo Apolo no hubiera
tirado con más acertada puntería.

38

viento del resentimiento sopla sobre las últimas
brasas de una ira lejana (sobre el resentimiento, puede leerse a Max Scheler que tiene un
libro muy interesante) . Entre la ira inicial y la
venganza última se abre un camino por el que
permanentemente trotan los rencores. Por no
descargar su rabia a tiempo, al rencoroso se le
queda atorada la ira en la memoria, se le
enquista: sólo con el bisturí de la venganza se
consigue extirpar la larva. Algo parecido puede olerse al pasar por los entretelones de la segunda narración. Pero en todas ellas hay un
elemento común: la conducta, aparentemente
bajuna y despreciable, de quienes fueron sometidos al castigo o la venganza de
la cólera real. Los
elogios abyectos, o el
silencio, parecen des-preciables. Séneca
cree, no obstante,
que fue sensata su
conducta. Veamos
esto más despacio.
Séneca no justifica el comportamiento de estos reyes, por
supuesto. Y, aunque
parezca tonto, quiere
afirmar a la vez que
lo servil de la conducta de los súbditos castigados no merma su
sensatez. Es que se pretende establecer una lección con más jugosa sustancia: "si le es útil a un
vasallo contener sus pasiones, singularmente la
ira que es la más indomable y más violenta de
todas, les es todavía más útil a los reyes". El fuego de la ira es un enemigo polivalente. No sólo
es un peligro para los otros; especialmente lo
es para quien lo padece. Por ello, el fuego debe
evitarse o extinguirse al instante. En el caso de
las narraciones, los reyes son execrables porque no contuvieron sus pasiones; los súbditos,

pese a las apariencias, son loables porque supieron mantener retraída la rienda. Es necesario aniquilar a la ira. Pero, la proscripción total
de la ira ¿no provocará flacidez y debilidad en el
ánimo? Eso piensa Aristóteles. Séneca es más
sutil: "sí -responde- cuando no tiene un resorte más potente que la ira". El hombre posee
la razón, que es superior a las pasiones. El cordobés aún llega a insinuar que el cálculo frío
del razonamiento no debe abandonar a la maquinación de la venganza; si no, para qué dice
acerca de Prexaspo: "puede sostenerse que hizo
bien en devorar su grito de dolor, pues rnos-trándose entonces
irritado perdía toda
probabilidad de obrar
después como padre". En el fondo,
¿qué es esta ira de la
que se está hablando?
Dada la conocida
expresión de "loco
furioso", cabría esperar que al consultar
textos de psicología,
de psicopatología o
psiquiatría clínicas
pudiera encontrarse
material abundante
sobre este respecto.
No es así, al menos
en las obras que estuvieron a mi alcance. Las
mejores referencias las encontré bajo el término "irritabilidad", fueron escasas y remitieron
a magras observaciones en casos de esquizofrenia, psicosis seniles y algunos estados orgánicos. Ahora se sabe que el núcleo lateral del
hipotálamo (núcleo del hambre) está relacionado con reacciones coléricas en función de
los niveles de glucosa. Para Séneca, la ira es una
pasión y las pasiones son "movimientos reprobables del alma, que estallan con vehemencia
súbita, los cuales si se hacen frecuentes y se les

39

�provocación. Incluso, no es necesario que haya
una injuria real, basta la sola idea de haber sido
injuriado. Una "vaga sospecha", una "mirada inofensiva" o "una sonrisa malinterpretada", la desatan. La ira es una pistola peligrosa, siempre se
encuentra con el cartucho cortado y sin seguro. El iracundo de pronto aparece en escena
cubierto con su vestido de llamas. Si no hiciera
daño, merecería, más que enojo, compasión:
padece una demencia transitoria.
Todos hemos oído hablar de aquellos furiosos que se desquitan con sus perros. Se trata de
una sustitución de objeto. Por ello, suele comentarse: "¿qué culpa tiene el perro de ...?" Es
interesante que pueda darse el desquite con un
objeto diferente al que encendió el soplete del
enojo. También es interesante que los perros
sean los pararrayos favoritos para las descargas
sustitutivas de la ira. El colmo en persona, sin
embargo, parece consistir en sentirse ofendido por un objeto inanimado y desahogar en él
la furia. Tal fue , según Séneca, el caso de Ciro:
castigó a un río, hasta agotarlo, por haberle llevado la corriente uno de sus caballos. Parientes pobres de este gran desvarío son los manotazos sobre las mesas, los golpes de puerta, el
estrellar cosas, el dar puntapiés a las macetas, o
algo más, con o sin sustitución de objeto.
De dos maneras pueden juntarse las iras. La
primera, cuando chocan y terminan en trifulca o tragedia. La segunda, cuando se unen y
empiezan a sembrar la semilla de las iras colectivas que llegan a incendiar los grupos, los pueblos, las razas, las naciones: es cuando "vemos
que una muchedumbre sigue en masa los pendones de la ira", dice el filósofo cordobés. Una
vez que alguien se embarca en una ira colectiva se ve atrapado por los mecanismos de la retroalimentación: la ira en el rostro ajeno eleva
la temperatura de la ira propia. A pesar de lo
que pueda argüirse, no toda ira es injustificada; aunque para Séneca todas son dañinas.
Por eso es necesario erradicarlas, así sean individuales o colectivas. Este último caso parece

descuida, constituyen enfermedad" (Epístola
LXXV). Los iracundos, los coléricos, los irascibles, los furiosos, los frenéticos, los biliosos,
todos ellos son enfermos. Qué distintos son los
calificativos anteriores con respecto del apocado término "irritabilidad", que más bien ampara otras situaciones: "anda muy susceptible",
se dice; también: "es muy sentido". Esto no es
la ira; la ira tiene un rostro terrible: si es la pasión brutal que invade a Aquiles, ¿cuál no será
la cólera divina, la mismísima "ira de Dios" (Romanos, I, 18)? La ira, dice Séneca, es "el alma
sublevada"; podemos verla como la mano que
no ceja hasta asentar el disparo, encajar el puñal o dar la cachetada. O la boca que injuria y
escupe maldiciones. Ytodo ello, de modo súbito: como fiera que salta sobre su presa.
¿Qué tipo de enfermedad es la ira? Según
Séneca, es una enfermedad del alma asociada
a la diversa composición de los temperamentos corporales: los cálidos (ojo, coléricos), los
linfáticos, etc. Los temperamentos son condiciones disposicionales o, más bien, predisposicionales. Esta idea de los temperamentos viene de mucho más atrás, de Hipócrates, cinco
siglos antes de Séneca. Los temperamentos, a
su vez, estaban relacionados con los humores,
o fluidos, del organismo humano: la sangre, la
bilis, la flema, la bilis negra. En muchas ocasiones, el vino propiciaría la ira según la modalidad del temperamento, pues "aumenta el calor" de éste. Sería el caso de Cambises. De esta
manera, asienta Séneca, "a las imaginaciones
inflamables debe prohibírseles beber". Pero,
más bien, la verdad parece encontrarse en otra
observación: "la ira franquea los límites de la
razón y la arrebata consigo". De esta manera,
el vino más que aumentar el calor de los temperamentos, como se creía, lo que hace es abatir el umbral de la razón, obnubilarla: en los
irascibles hay un constante estira-y-afloje entre
la pasión y la razón. "Cuando la razón aconseja
la paciencia, la ira le grita: ¡véngate!", afirma el
filósofo cordobés. La ira se dispara a la menor

40

sanas pasiones--conviene, entonces, evitar poner el nombre de Eutimio a un niño, no sea
que salga corajudo y se convierta en una contradicción viviente.
La eutimia es un estado feliz que se alcanza
desoyendo los llamados riesgosos de las pasiones. Es la plataforma más alta en un trampolín
de ascenso a la beatitud, a la cual se sube repitiendo: "yo debo contenerme ... yo debo contenerme ... " Séneca la muestra así: "la seña más
segura de verdadera grandeza, es que ningún
incidente pueda emocionarnos; en la región
más elevada y más pura, la que está más cerca
de los astros, no se amontonan las nubes ni estallan las tormentas ... así, un alma sublime,
siempre apacible y muy lejos de las tempestades, ahoga en sí los gérmenes de la ira". Y de
toda pasión. Pero, ¡cómo son las cosas! Ahora
a esto se le llama aplanamiento afectivo y se le
considera síntoma de enfermedad mental.

adelantar la figura del pacifista con credencial
de alguna ONG contemporánea.
La educación es un buen instrumento para
aprender a domar el potro de la ira sin caer en
defectos contrarios. Una educación demasiado muelle o complaciente es sinónimo de mala
educación y, cuando se aúna a la molicie, da
pie a que se enerve el ánimo. Además, se agrega
que los alimentos del niño deben ser frugales y
"su vestimenta sencilla y semejante a la de sus
compañeros, así no se indignará más adelante
de que se le compare a los demás". Es de observar que aquí se expone una de las más antiguas
-si no la más antigua-justificaciones del uso
de los uniformes escolares. El tema de la ira es
importante de por sí, pero también constituye
un pretexto para esbozar el programa pedagógico del estoicismo de Séneca, cuyo valor supremo es la eutimia o tranquilidad del ánimo.
La eutimia es el remedio más eficaz para curar
el alma no sólo de la ira, sino de todas sus mal-

Librería Universitaria
1

Ciudad Universitaria / teléfono: 376 70 85 / Zaragoza 116, sur / teléfono: 342 16 36

Libros de texto w Ciencias w Letras y humanidades
w Política y sociedad w Diccionarios w Enciclopedias

Libros de arte w Papelería ~ Novedades

41

�do. Catarino Leos, acordeón de Los Rancheritos del Topo Chico, expresa bien esta percepción:

La batería en Estados Unidos

La aparición de este instrumento estuvo asociada al extraordinario desarrollo que a principios de siglo experimentaron la música popular norteamericana, por un lado, y los efectos
especiales para teatro, por otro. El baterista del
temprano siglo actuaba en salones de baile,
espectáculos trashumantes, circos y teatros. En
los salones de baile la batería y el banjo formaban la sección rítmica de las primeras orquestas de jazz y rag-time; el bajo y el piano llegarían después. El equipo del baterista consistía
en un bombo, una tarola, un platillo y uno o
dos tom-toms. En la orquesta de teatro este
instrumentista era tanto ejecutante orquestal
como creador de efectos especiales; su equipo
también incluía un triángulo, un platillo crash,
una caja china de madera, un pandero, castañuelas, algunos silbatos y un par de blocks de
lija para hacer los efectos que posteriormente
se lograrían con las escobetillas y los parches
sintéticos. Después de la Segunda Guerra se
agregaron al conjunto varios recipientes de
hojalata, la tabla de lavar (tallador), tapas de
cacerolas y otros objetos. El papel del baterista
era entonces dar a la orquesta y al espectáculo
un marco rítmico proporcionándole color con
todo tipo de sonidos.3
Los bateristas del rag-time tocaban el bombo con pedal, pero algunos todavía mantenían
la técnica de doble tambor con la que el bombo se tocaba con la mano derecha y la tarola
con la izquierda; un par de platillos eran manejados con el pie izquierdo mientras que con
el derecho se tocaba un triángulo, una bocina
de motor o un claxon. El bombo y la tarola siempre se tocaban simultáneamente y no se podía
redoblar mientras se tocara el primero.4
El pedal para el bombo se usó desde mediados del siglo pasado. Esto fue, sin embargo, inu-

A mí me gusta la música de los grupos jóvenes.
Es más, los admiro porque son jóvenes que

.

traen una técnica más depurada que la nues-

usica

tra. Eso hay que reconocerlo. El hijo tiene que
ser mejor que el padre todo el tiempo. Sin tener las mismas ideas, pero tiene que hacer las

El conjunto norteño del lado mexicano ha
sido más tradicional, sin embargo, durante los
años sesenta ambos tipos de conjunto confluyeron para desarrollarse paralelamente. En este
proceso fueron relevantes Los Relámpagos del
Norte, formados por Ramón Ayala y Comelio
Reyna, quienes en esas fechas tocaban en Reynosa, Tamaulipas. Otro conjunto de la época
fue el de Los Norteños de Nuevo Laredo, quienes influyeron en El Palomo y El Gorrión, para
que éstos incluyeran una batería.
Desde los años cuarenta los conjuntos norteños hacían uso del bongó para dar más ritmo a la música que se interpretaba en bailes y
cantinas. Poco después utilizaron una tarola,
pero sólo fue hasta los sesenta que incluyeron
la batería. Entre los primeros músicos norteños que usaron este instrumento están El Palomo y El Gorrión, quienes en 1963 incluyeron
una tarola, platillos y un tom-tom de piso. Este
tipo de batería se tocaba parado, tocando el
tom con un pedal de pie. Un año después adoptaron la práctica de tocar batería con bombo y
banco.
Aunque de inclusión postrera en los conjuntos norteños, la batería ha sido determinante
en la evolución del estilo. De ser responsable,
en un principio, del mantenimiento del ritmo
con una simple ejecución de octavos alternados entre el contratiempo, la tarola y el bombo
ha pasado a ser parte fundamental en el embellecimiento de las piezas. Las partes armónicas
y melódicas también han cambiado y desarrollado innovaciones; éste es un hecho reconoci-

Cien años de batería
LA CONFORMACIÓN DEL ESTILO MUSICAL NORTEÑO DE
acordeón y bajosexto no se dio de una vez, sino
de manera gradual. Primero se usó banjo, acordeón, guitarras, trombón, o lo que hubiera a la
mano, hasta que en los años cuarenta quedó
depurada una base compuesta por acordeón,
bajosexto, contrabajo y saxofón; todos éstos,
instrumentos ya presentes en la región para las
primeras décadas de nuestro siglo.
En el lado norteamericano de nuestra frontera noreste, al mismo tiempo, el conjunto texano, contraparte del norteño, también se consolidaba a través de experimentos y cambios
sustanciales. Del ensamble tempranero de acordeón y tambora de rancho cambió a acordeón
y bajosexto, para luego incluir el contrabajo y,
posteriormente, durante los primeros años cincuenta, la batería. En la misma década el bajo
eléctrico sustituyó al contrabajo. 1

1

Manuel Peña, The Texas-Mexican Conjunto, History of a
Working-Class Music, University ofTexas Press, Estados Unidos, 1985; 1996, p. 3.

42

cosas mejor. Ahora tenemos tecnología más
moderna. También ellos tienen otra idea de lo
que es la música norteña. La han ... [hecho],
podemos decir así, un poquito más clásica, más
bien interpretada. Así que no hay que criticar.
Yo tengo muchos amigos de los muchachos jóvenes de los grupos norteños, y los admiro.
Hemos visto el caso de grupos como Pesado, Intocable, Poder del Norte, que traen un
corte de música diferente a la nuestra, precisamente por eso. Ellos también tienen derecho y
tienen esa necesidad de distinguirse en su tiempo, ahorita. Quizás al día de mañana otros jóvenes van a pensar lo mismo que ellos piensan
de nosotros. 2

Aunque todavía hay conjuntos norteños tradicionales, con más de 40 años en el ambiente,
el estilo norteño ha cambiado. Y en este proceso la batería ha tenido un papel determinante.
Ella se ha extendido hasta los límites del jazz y
el rock fusión, contagiando su rítmica a los
demás instrumentos. Al mismo tiempo, este
desarrollo técnico y musical de los bateristas,
como el de Intocable y Albert Zamora, en Estados Unidos, y Pesado y Salomón Robles, en
México, es en importante medida responsable
de mantener y conducir las preferencias de los
públicos más jóvenes, heterogéneos y fieles al
estilo. Pero, ¿de dónde salió la batería musical?
2

"Entrevista con Los Rancheritos del Topo Chico", en

"Radiotón" de La &amp;gi.omontana (Ciento veinte horas de

' James Blades, Percussion lnstruments and theirHistory, Faber
and Faber Limited, Gran Bretaña, 1970; 1974, p. 458.
4
Júid., p. 479.

música norteña con un solo locutor: Ricardo Escobedo),
Monterrey, N. L., 28 de julio de 1998.

43

�pular contratiempo, sin embargo, fue el ofrecido por
Walberg &amp; Huge que ya incluía una pequeña barra vertical para soportar los platillos,7 apuntando con ello hacia
el posterior desarrollo del contratiempo que, conocido en la
primera parte del siglo como
charleston, simplemente creció hasta adquirir sus actuales
formas.
En los años diez, veinte y
treinta, la batería terminó de
formarse. Su estructura básica incluyó un bombo, dos
tom-toms, la tarola, platillos y
otros accesorios, incluidos sus pedales para contratiempo y bombo, y el banco. Esta composición básica se mantuvo durante un considerable tiempo sin cambios significativos, no siendo sino hasta la segunda mitad del siglo en que,
especialmente con la aparición y desarrollo del
rock and roll, experimentó las innovaciones
que hemos observado en tambores de plástico,
en formas de trompetas, muy angostos, de múltiples diámetros y tamaños, con pedales dobles,
electrónicos... En suma, la moderna batería no
fue inventada por un particular o en un sitio
preciso. Apareció durante los primeros años de
nuestro siglo gracias a la participación tanto de
músicos como de fabricantes de instrumentos.
Con el fin de milenio, la batería cumple, literalmente, un siglo de vida.

sual en las orquestas, pues fue hasta fines de
ese siglo cuando los bateristas lo usaron regularmente; algunos accionándole con un cordón
atado al pie del ejecutante, otros con el talón;
en todo caso, sin embargo, se trataba de piezas
rudimentarias, a menudo hechas de madera,
que ya señalaban la urgencia de un dispositivo
especial que permitiera la libertad de las manos en la ejecución. Poco después, en 1909, W.
F. Ludwig patentaría su pedal de poste.5 Este
aparato permitió una acción suave y estable, por
lo que representó una considerable ventaja para
los instrumentistas. También incluyó, como algunos de los pedales previos, un aditamento para
golpear un platillo sujetado al aro del bombo. 6
Durante la segunda década del siglo, el pedal del bombo siguió incluyendo el dispositivo
para golpear un platillo colocado de esa manera. Posteriormente, la misma Ludwig &amp; Ludwig,
de Chicago inventó un pedal que en su estructura incluía un par de platillos que eran golpeados verticalmente. La Casa Slingerland también ofreció un pedal semejante que, además
de permitir el ajuste de la tensión y respuesta,
golpeaba los platillos de lado a lado. El más po5

La batería en Monterrey

Los primeros bateristas de Monterrey tocaron
con orquesta sinfónica y bandas militares. Cuando en marzo de 1922 se reseñó el primer concierto de la Orquesta Sinfónica Beethoven se
incluyó entre los violines, violas, violonchelos,
contrabajos, flautas, flautín, clarinetes, oboes,

!bid., p. 473.

"Back Pedaling ", en Modero D-rummer Magazine, Estados Unidos.julio de 1994, pp. 70-71.

6 Chich Iero,

7

44

Ibídem.

fagot, cornetines, trompas, trombones y timbales, a Bernardo Jiménez Morales en la batería. 8
Por supuesto que se trataba de una sección de
las percusiones sinfónicas, pero el término ya
estaba presente.
En las bandas militares, por su parte, tan
presentes en diversos municipios de Nuevo
León durante la segunda mitad del siglo pasado,9 aunque siempre incluyeron instrumentos
de percusión, no se acostumbró llamarles "batería". Por ejemplo, en 1852 Antonio Estrada
aparece como ayudante gratuito "para los tambores" de las bandas de música y ordenanza del
Batallón de Guardia Sedentaria en el Estado. 10
Asimismo, en 1855 se mencionan "una tambora, un tambor y platillos",junto a otros instrumentos de la banda del municipio de Zuazua; 11
yya mucho después, en 1924, aparecen en una
lista de instrumentos de la Banda del Estado
un par de platillos, un tambor de latón y un
par de timbales. 12 En todos estos casos se trataba de percusiones para banda militar o de concierto. Sólo en un proyecto posterior para formar una nueva banda, presentado al gobernador del estado en 1925, se menciona a la "batería completa" aparte del "timbalero".13 Tanto

en el caso de la Orquesta Sinfónica Beethoven
como en el de este último proyecto de banda
militar, la batería se refiere a un cortjunto de
instrumentos de percusión como platillos, tambor, bombo, sin incluir a los timbales.
La introducción de la batería a nuestra ciudad fue obra de la casa Wagner y Levien Succ.
de Monterrey, prestigiada casa de música en la
que desde los muy tempranos años veinte ofrecía el instrumento, completo e independiente,
en especial a las orquestas de jazz. Desde sus
primeros años de circulación El Porvenir anunció las baterías marca Wagner, que seguramente eran reuniones de instrumentos de marcas
diversas. 14 Poco después la misma firma anunciaría las baterías Ludwig, fabricadas en Estados Unidos. 15
La batería aparece en el espacio que en la
ciudad abrieron los nuevos géneros populares
de los años veinte. Durante toda esta década
Monterrey fue objeto de una 'Jazzmanía", moda
expresada en un movimiento sin precedentes
en la ciudad y la región a través de la que el
charleston, el fox-trot, el one-step y otros géneros dieron un nuevo sesgo a la vida musical
regiomontana. La primera presencia importante del jazz y de la batería en la ciudad la trajo la
Ali AmericanJazz Orchestra, 16 cuarteto contratado por el Salón Variedades Progreso en abril
de 1922.
Antes de que la Ali American actuara en
Monterrey, la batería era prácticamente desconocida en la región, pero el jazz la hizo popular. Los años veinte regiomontanos fueron abundantes en orquestas de jazz y, como todas ellas
incluyeron la batería como instrumento medular, ellas dieron inicio a una práctica que ha
permanecido viva a través de las grandes orquestas de salón de los años treinta, cuarenta y cin-

8

"El primer concierto en el Independencia fue un éxito
estruendoso para los filarmónicos que integran la nueva
agrupación musical", hojas sueltas de una gacetilla o revista, s/1, s/f, s/a, documento en el archivo de la maestra
Maria Elvia Garza de Gómez, San Pedro Garza García,
Nuevo León, México.
9
Ver caja: "Banda del Estado. 1841-1936", en el Archivo
General del Estado de Nuevo León.
10
J!Jid. "Copia enviada al gobernador del estado del contrato celebrado conJuan López, maestro de música, para
enseñar a las bandas de música y ordenanza del Batallón
de la Guardia Sedentaria, 20 de abril de 1852."
11
[bid. "Lista de 17 instrumentos que fueron entregados a
Agustín Borei, director de música de Zuazua, 26 de mayo
de 1855."
12
I!Jid. "Lista de instrumentos que Rosendo Caballero,
director de la Banda del Estado, entregó al Departamento de Militarización después de que el gobierno del estado dio de baja a los músicos del ensambl estatal, 26 de
agosto de 1924."
13
J!Jid. "Presupuesto que Roberto Arnpudia envió al gobernador para la reorganización de la banda de música,
22 de mayo de 1925."

14

El P&lt;rrvenir, Monterrey, N. L., 22 de abril de 1922.
El Porvenir, Monterrey, N. L., 3 de agosto de 1924.
16
Véase Alfonso Ayala Duarte, "El Jazz en Monterrey, los
fabulosos años veinte", en Tradiciones y costumbres de Nuevo León, Gobierno del Estado de Nuevo León, 1995, pp.
27-32.
15

45

�cuenta; los grupos de rock, a partir de los tardíos cincuenta; y las orquestas modernas, muy
especialmente las de los conjuntos norteños de
acordeón y bajosexto, y las de los "gruperos"
actuales.

fue la Escuela de Música de la Universidad
Regiomontana, en 1985. Años después, en 1994,
el Instituto Nacional de Bellas Artes aprobó un
programa de taller de batería para la Escuela
Superior de Música y Danza. Este taller sigue
activo, mientras el de la UR desapareció junto
con su Escuela de Música. Otro taller, que se
ha venido instrumentando exitosamente desde fechas más recientes, es el de la Facultad de
Música de la UANL. Cabe anotar que ambos
talleres, el de la UANL y el de la ESMD, se nutren de un ambiente favorable que les es proporcionado por la especialidad en percusión
sinfónica que ofrecen las dos escuelas.
Finalmente, el actual reconocimiento de la
batería como un instrumento musical a la altura de cualquier otro, que se ha hecho patente
en Monterrey durante los últimos tiempos, quedó constatado por la beca que el Consejo para
la Cultura de Nuevo León concedió en este año
a un joven y notable apasionado por la batería,
con el propósito de que se dedique tiempo completo a su instrumento.
En resumen, parece que con la batería sucedió lo que con el acordeón. Primero nadie en las
ciudades lo quería, pero luego, al ser adoptado
por las mayorías populares como su representante
artístico, su suerte cambió. La batería, como los
demás instrumentos musicales, no sólo expresa
un fenómeno de representación social; ella implica aspectos económicos, industriales y culturales. Alrededor de ella y su ejecución, por
ejemplo, en países del primer mundo se han
desarrollado importantes empresas fabricantes
de instrumentos, educativas y editoriales; en
Monterrey ya hay una exitosa fábrica de "parches" para tambores, no existe academia ni escuela local de música que no incluya clases de
batería, y los jóvenes van a los bailes de norteño a bailar, pero también a escuchar y gozar las
"virtuosas" ejecuciones de los músicos, especialmente las de los bateristas. Les auguramos a
éstos, pues, un feliz y próspero siglo nuevo.

Sería difícil enumerar a los instrumentistas
que en Monterrey han dedicado su vida a la
batería. Baste por ahora, al filo del siglo, recordar a los pioneros locales, verdaderos aventureros que se arriesgaron a dedicar su trabajo a un
instrumento nuevo. De aquellas orquestas de los
fabulosos años veinte y treinta regiomontanos
nos han llegado algunos nombres de los primeros bateristas locales. Raúl G. García fue el
baterista y representante de la primera orquesta de jazz en Monterrey: la Víctor Jazz, 17 luego
llamada Bon-Ton;Juan l. García fue el baterista
de la El PorvenirJazz Band, 18 mientras que Guillermo Cuéllar lo fue de la Gulbransen Jazz. 19
Otros nombres conocidos en la época son los de
Román Rubio, baterista de la Metrónomo, y
Bernardo Jiménez, ya mencionado como integrante de la Orquesta Sinfónica Beethoven y
baterista de la llamada por Manuel Neira Barragán "Orquesta Clásica del Cine Mudo", que
tocó por años en el Teatro Salón Variedades. 20
Y decimos aventureros porque desde los
tiempos de las bandas militares los percusionistas fueron los instrumentistas peor pagados
y considerados. La batería, no obstante, con el
tiempo ha pasado a ser uno de los más prestigiados instrumentos, como el piano, la guitarra, el
violín ... aunque ello no ha sido rápido ni fácil.
Hace unos treinta años, cuando tenía otros tantos de fundada, la Escuela de Música de la Universidad no incluía ni siquiera la especialidad
en percusiones sinfónicas. La primera escuela
seria que se atrevió a incluir un taller de batería, al lado de otro de percusiones sinfónicas,

17

El Porvenir, Monterrey, N. L., 28 de marzo de 1925.
El Pvrveni1; Monterrey, N. L., 24 de novie mbre de 1925.
19
El Pvrvenir, Monte rrey, N. L., 26 de marzo de 1926.
20
Manuel Neira Barragán, El Mvnterrey de ayer, Ayuntamiento de Monterrey, Mo nterrey, N. L. 1983, p. 22.
18

46

~rithy Cutler en México

mente, dos ensambles de cámara con ambientes góticos y estructuras armónicas a la
Stravinsky; Etron Fou Leloublan, también galo,
con su dadaísmo, rock y humor deconstruido,
Stormy Six y Picchio Dal Pozzo, de Italia, un
folklore sin tradicionalismos y mucho ludismo
atonal; Zammla Mammas Manna, de Suecia, y
Slapp Happy, el combo anglo-germano-estadounidense del genial cantautor Peter Blegvad.
Chris Cutler fue el encargado de formar con
esta tropa la compañía Recommended Records,
un experimento de la edición discográfica, que
no sólo produjo y continúa produciendo lo más
inteligente y progresista de la música del mundo, sino que reeditó y promovió experiencias
sonoras del pasado desde el free jazz de Sun
Ra, las anomalías bizarras de los Residents, o la
reedición de las cintas de los checos perseguidos de la Plastic People of the Universe, todo a
través de una congruencia artística inspirada
en el marxismo, que a su vez resultó una de las
más completas experiencias de edición musical independiente que hoy en día, en los años
noventa, hay que ver como el antecedente directo de la profusión de discográficas "al margen" del gran mercado.
Autopropuesta como una empresa de avan-

Angel Sánchez
EL PASADO

25 DE SEPTIEMBRE SE PRESENTARON EN EL

espacio de nuevo arte, el X Teresa de la capital
mexicana, dos de los músicos más interesantes
de los últimos 30 años, nómadas de géneros
sonoros, exploradores de las gamas secretas e
intangibles hasta entonces del "pop music". Se
trata de Fred Frith y Chris Cutler, dos de los
originales miembros de la legendaria banda
inglesa de jazz, rock e improvisación Henry
Cow, guías sonoros del movimiento "rock en
oposición" que en los años setenta reuniera a
varias bandas europeas en un intento por generar un movimiento contestatario dentro de
los cánones de la industria de la música para
jóvenes. Lo que sigue no es una biografía consumada, sino un pasaje ligero por algunas de
las aportaciones de este par y algunos desvíos a
la deriva acerca de otros músicos "relativos a".
En aquel entonces se involucró gente como
los alemanes Faust, a quienes se atribuyen los
discos básicos que utilizaron el estudio de grabación como un instrumento total; Art Zoyd y
Univers Zero, de Francia y Bélgica respectiva-

47

�zada en el mundo de la música, Recommended Records se convirtió a su vez en una máquina aceitada que bien resume su tarea en
aquella frase incluida en el InPraise OJLeaming
de Henry Cow: "El arte no es un espejo, es un
martillo". La obra cowiana es indispensable en
varios sectores del, en ese entonces, nuevo rock
europeo. Ligados a la llamada escena de Canterbury, vinculados a gente del primer King
Crimson, como bien ha señalado David Cortés, con Centipede, Soft Machine, o las indiscutibles rarezas de Dave Stewart y sus Egg,
Hathfield and the North y National Health;
Henry Cow generó una serie de álbumes que
no sólo inteligieron la propuesta de Frank
Zappa y su mezcla de jazz, música orquestal,
blues, rock, improvisación, manipulación de
instrumentos y cintas, sino que exploraron más
allá los elementos del dodecafonismo con una
comprensión detallada de la contraparte experimental y políticamente activista de un Cecil
Taylor, de un Ornette Coleman, etc.
El movimiento del "rock en oposición" puso
en evidencia que el llamado rock progresivo, a
través del cual se expresaban regodeos virtuosos y exagerados, como el de Emerson Lake and
Palmer, el rock sinfónico acondicionado de Yes,
o la entrada al mundo del espectáculo de experimentalistas, como Pink Floyd, resultaba una
desvirtuación de lo que a principios de los años
setenta había sido una esperanza de sacar al rock
de la rigidez del ídolo y del single prefabricado.
Era cierto que una ola de intelectualización
había convertido también al rock en una especie de desacato de estantería o de cultura contestataria de catálogo. El rock en oposición
radicalizó esa intelectualización, vinculándose
directamente a las vanguardias sonoras del siglo XX y exponiéndose como la versión de izquierda del rock progresivo. Un ligero olor a
situacionismo rondaba estos círculos, expresó
más tarde en la revista que incluía Recommended Records en sus llamados Qy,arterly Volumes,
en donde no sólo se hablaba de música sino se
incluían ensayos polémicos sobre la industria
del espectáculo y discusiones sobre la relación
entre la música y la tecnología.

Después de la desbandada de los Cow, Frith
y Cutler formaron Art Bears junto con la excantante de Slapp Happy, la "posapocalíptica"
(como la llama un amigo mío) y poetisa con
exacerbada conciencia de clase Dagmar Krauze,
quien ya había cantado en dos álbumes de Cow.
Tim Hodgkinson, otro de los fundadores de la
saga Cow se atrinchera en The Work; Lindsay
Cooper inicia una carrera solista hasta hoy
desconocidísima, a pesar de que sus composiciones renovaron el propio espíritu cowiano, y
para recordarlo basta con escuchar el segundo
lado del último disco de la banda Western Culture. Henry Cow debería de continuar, acostumbrada a la consigna y práctica de ser una banda
de trabajo de composiciones colectivas. Pero
lo que fue Hopes andFears, un proyecto de Frith,
Cutler y Krauze, terminó con la experiencia,
ya que el resto de los miembros se negaron a
compartir el crédito y Henry Cow se convirtió
en Art Bears. Tres álbumes conforman la nueva experiencia, el mencionado arriba, luego
Winter Songs, un disco muy sobrio con cierta
imaginería medieval de por medio, y finalmente The worúl, as it is today, un álbum muy politizado y de los más ruidosos y oscuros que pueda
haber, el cual les aseguro que hace sonar como
auténtica niñería de maquillaje y disfraz a grupos del culto gothic, o fresas, o a radicales darkmetaleros.
En los ochenta la línea de productos Recommended Records crece, nos brinda los más
interesantes ejemplos de que la semilla del rock
en oposición fructificó. La obra de Zazou y
Racaille con esas grandes obras de arte en
miniaturismo sonoro que son los discos de
ZNR, o el intrigante minimalismo de las Once
danzas para combatir la migraña y Un poco del alma
de /,os bandidos de los belgas Aqsak Maboul.
Luego de algunas colaboraciones en dueto,
Frith y Cutler en vivo por ejemplo, nuestros
músicos intentan por otras vías. Cutler se une a
los norteamericanos Pere Ubu en algunos álbumes y forma junto con el alemán Heinner
Goebbels (quien por cierto tocó en Guadalajara si mal no recuerdo junto a Alfred Harth en
los ochenta y de quien también se pudo escu-

48

char una composición interpretada por Art
Zoyd en su última visita a México) el grupo Cassiber. Ese primer álbum de Cassiber, titulado
Man or Monkey, es el más vivo ejemplo de que la
tarea de Cutler era evitar la repetición de sí
mismo, como puede pensarse al escuchar ese
otro proyecto titulado News From Babel, que
definitivamente suena mucho a Henry Cow.
Por su parte, Fred Frith integra colaboraciones con el también guitarrista Henry Kaiser,
produce varios álbumes solistas, como el muy
conocido Gravity, y se entiende a la perfección
con algunos miembros de la renovada vanguardia del Lower East Side en la gran manzana.
De ahí surgirán, por mencionar algo, los dos
discos hechos con el impresionante y admirado cellista Tom Cora, quien murió hace poco,
y con quien crea Skeleton Crew, un dueto maravilla. Más tarde comienza el trabajo con el
multidimensionalJohn Zorn, con quien tiene
un disco de duetos intrincados de sax y guitarra y, por supuesto, las obras maestras de Naked
City que no sólo es un grupo de velocísimas
adaptaciones de música para films, o hardcore
intransigente como el Torture Garden-Leng'tché,
sino también de delicadas construcciones de
atmósferas, como el disco influenciado por los
poetas malditos franceses: Absynthe.
Un dato importante. Desde los primeros días
de Recommended Records, e incluso en el primer disco muestrario de la compañía, se incluyó el trabajo de músicos mexicanos. Primero
fue Decibel, el cual editó una versión de su tema
El Titosco, rebautizada y remasterizada para ese
sampler. Luego fue Nazca, grupo de cámara que
en la línea de Univers Zero publicó dos discos
en nuestro país, música salpicada de rock en
oposición pero también de música contemporánea mexicana, ecos de Álvarez del Toro e incluso de Silvestre Revueltas. De ellos se editó
una versión del tema Nadja en uno de los acoplados de la marca inglesa. Yfinalmente la Suite
Koradi de Arturo Meza, de la que también se
incluyó un fragmento largo en uno de los Quarterly Volumes.
P. S. Se anuncia la aparición de dos compact
discs que testimonian la visita de Frith y Cutler

a México. Se trata de un disco que captura el
concierto en vivo en X Teresa y una sesión de
improvisaciones de los ingleses con los músicos mexicanos Germán Bringas, Arturo Romo
y Víctor Méndez, estos dos últimos partícipes
del grupo Oxomaxoma.

49

�como Guillermo Ceniceros, Gerardo Cantú,
Manuel Durón, Jorge Rangel Guerra, Pablo
Flórez,Javier Sánchez, SaskiaJuárez, entre otros.
Otro cambio importante ocurre a mediados
de los años sesenta, y en él fue determinante
Gerardo Cantú, quien se había ido a estudiar
dos años a la ciudad de México y cinco a Checoslovaquia. Muchos caminos abrió también
Guillermo Ceniceros al regresar a Monterrey

rtes
plásticas
caso de Nuevo León, y de ello es prueba esta
exposición, que se inauguró en el Museo de
Monterrey el 4 de noviembre de 1999, y que
estará abierta hasta el 13 de febrero del año
2000.
En cuanto a la lectura central, Moyssén Lechuga, quien seleccionó a los artistas y las obras,
la explica así:

100 años a través de 100 artistas

za, y un cierto misterio, una cierta poesía. O
ese Retrato de mi prima El,ena, de Federico Cantú. Y así, pasando por la escultura y la fotografía. Referirse a fondo y con justeza a esta exposición exige estudio; y todo un libro. A mí unas
obras me gustan más que otras. Me gusta ese
espléndido cuadro de Guillermo Ceniceros, La
familia del hombre, todo de un azul in tenso y muy
oscuro cortado por una fulgurante franja de
luz blanca, como un alba naciente de un tiempo inmemorial que relaciona la fuerza compacta, sólida y solidaria de las figuras humanas con
la cresta de las montañas, con lo perenne. Me
gusta el Autorretrato de José Remigio Valdés de
Hoyos, y las composiciones de Carolina Levi,
no por novedosas, que no lo son, ni por su temática, sino por su frescura, por la limpieza con
que están realizadas y por su buena factura. Me
gustan las esculturas de Fidias Elizondo (esa 01,a
en bronce, ese dantesco relieve en madera de
Las puertas del infierno); las de Adolfo Laubner,
y esas tres pequeñas esculturas en bronce de
mujeres de Cuauhtémoc Zamudio, de una sensualidad tan discreta, tan fina, tan sutil, y sin
embargo tan intensa; la gracia de esa composición en vidrio plano de las siluetas de los cerros de Monterrey de Noemí Osuna. Me gustan las montañas en blanco y negro muy bien
definidos de ese gran fotógrafo que fue Eugenio Espino Barrios, y las fotografías de Manuel
M. López, con su composición perfecta y la luz
justa, relacionando los cerros con la ciudad,
como en esa ya clásica Catedral con Cerro de la
Silla, en la que la sombra, casi negra, en el costado interior de la torre se vuelve casi una ancha raya oscura que le da mucha fuerza a la
catedral y que al mismo tiempo destaca la silla

tras su experiencia de trabajo con Siqueiros.
Desde los años setenta hasta hoy en día la diversidad de tendencias, técnicas, estilos, coloridos, temáticas, experimentos no ha cesado,
como puede verse sobre todo en la última parte de la exposición.
Pero sin esa primera época no habría habido la segunda. Ahí están esas magníficas acuarelas de Manuel de la Garza, que con su "raya
prieta" trasciende el "paisajismo" al darles fuer-

[ 100 años a través de 100 artistas...] es, pues, una

oportunidad para contemplar en conjunto
único y quizás irrepetible; es, de la misma manera, la ocasión para reflexionar sobre lo que
se ha producido en Monterrey, cómo ha sido,
sus constantes y sus quiebres, los antecedentes,
las influencias, los modos de ver y entender el
arte, así como también la comprobación de que
lo sembrado ha dado y dará los frutos que permitirán a esta ciudad enfrentar airosa los retos
del próximo siglo.

ORGANIZADA POR EL MUSEO DE MONTERREY, Y CON

la curaduría de Xavier Moyssén Lechuga, la
exposición J00 años a través de 100 artistas. Las
artes plásticas de Nuevo León. Sig/,o XX, admite y
provoca varias lecturas; pero la primera lectura, buscada, es que esta exposición constituye
una mirada hacia adentro de lo que se ha hecho en Nuevo León en artes plásticas a lo largo
y ancho de todo un siglo. Hay que acotar, también, que una exposición de esta envergadura
no se ha hecho antes en México, y sólo se le
aproximan las realizadas sobre la plástica local
en los estados de Oaxaca yJalisco, que abarcaron cincuenta años.
Entre las muchas lecturas que una exposición como esta permite, hay una, si bien un
tanto oblicua, que no hay que olvidar: en México, vivir en la provincia en el siglo XX y dedicarse a alguna actividad artística implicó casi
siempre el riesgo de ser flor de un día, de acabar en mera promesa y en frustración; o bien,
emigrar a la capital, a la ciudad de México,
como han hecho muchos. No ha sido así en el

La organización de la exposición en dos
partes -1900-1950 y 1951-1999- facilita esa
lectura de conjunto y de proceso que permite
apreciar mejor lo hecho en el siglo a través de
las poco más de 260 obras que la integran, y
entre las cuales hay pintura (en su mayoría),
acuarela, gráfica, dibujo, escultura, fotografia,
arte objeto y video e instalación. Los cambios
notorios se dan a partir de 1948, cuando se formaliza, a iniciativa del escultor (y tantas otras
cosas) Alfonso Reyes Aurrecoechea, el Taller
de Artes Plásticas de la Universidad de Nuevo
León, de la que saldrían muy buenos pintores,

50

del cerro.
Tres pintores

De Claudio Fernández se exponen tres cuadros.
Uno de ellos es fascinante: Sinfonía patética, pintado en una rica y dramática gama de grises y

Catedral con Cerro de la Silla, Manuel M. López

51

�dro y dirigiéndose a la franja de luz. El hombre
que camina despacio no lo ha visto; no lo ve.
Pero nosotros sí.
De Saskia Juárez se eligieron tres cuadros.
Dos de ellos son montañas, esas que nadie ha
pintado como lo ha hecho ella. Como las montañas mismas que custodian a Monterrey, los
cuadros de Saskia parecieran repetirse, pero no
es así en ninguno de los dos casos: las montañas cambian según el lugar y el ángulo desde
el cual son vistas, y según la luz. Ycambian también según la connotación, los elementos que
se interponen (oque median) entre ellas y nosotros. Todo eso lo pinta Saskia, y en cada cuadro nos desvela la belleza fuerte y múltiple de
estos contornos como forjados al rojo vivo, y
luego templados para fijar las formas singulares de sus cimas. Las montañas que ella pinta
no son naturalistas, pero sus formas, sus colores, sus luces, su composición nos revelan su
fuerza, su majestuosidad, el porqué del irresistible atractivo que siempre han ejercido sobre
todo aquel que los contempla.
Otra cosa: en las montañas que pinta Saskia
no hay oposición entre ellas y la industria (entre la naturaleza y la técnica, entre la naturaleza y la máquina, entre el imponente señorío
de las montañas regias y la altivez de las chimeneas), ni entre ellas y el hombre. A veces el
hombre aparece en los cuadros de Saskia a tra-

Sinfonía patética, Claudio Fernández

con una composición perfectamente equilibrada. En primer plano, una amplia explanada gris
(que se agranda gracias a las tenues pinceladas
que se abren como abanico del fondo hacia nosotros), que sugiere que se puede estar en las
orillas de la ciudad. Por ella camina en diagonal un hombre abrigado y ligeramente encorvado hacia una fábrica sin luces (dormida o
abandonada), que está al fondo y que cruza el
cuadro de lado a lado. Puede ser de noche o
de madrugada. Detrás de la fábrica, la negra
silueta de las montañas. Y encima, ocupando
la mayor parte del cuadro, el cielo, el cielo casi
negro, ligeramente aclarado por nubes de
muchos grises, nubes que sin embargo no logran ocultar una enorme y ancha franja de luz
blanca pero como neutra, como es a veces la
luz de la luna sobre la nieve, y que casi abarca
el cuadro de lado a lado. Yde pronto, a la altura de esta franja, surge un enorme cubo blanco, misterioso. Cargado ligeramente hacia la
derecha (del espectador) y sobre el hombre que
camina, el enorme cubo blanco parece suspendido en el aíre, aunque podría estarse elevando o cayendo; o haber surgido en línea horizontal de la ancha franja blanca y desplazarse
hacia nosotros; o quizá está entrando al cua-

Atrás de la EME, Saskia Juárez

52

vés de su trabajo, como cuando entre las montañas y nosotros pinta un sembradío, una hortaliza; o una casa, una escuela. Otras veces lo
que hay es la ciudad creciente; y/ o las fábricas
y las fundidoras, que es cuando Saskia se acerca más a darnos en pintura lo que Alfonso Reyes nos dio con palabras al referirse a Monterrey como la ciudad de los dos crepúsculos: el
de la naturaleza y el de los altos hornos.
Un caso aparte es Gerardo Rodríguez Canales, Geroca, quien desde hace tiempo viene haciendo la crónica de la ciudad; o de algunas
partes de ella, de algunos ámbitos, de ciertos
habitantes, de ciertos aconteceres. Sólo que la
suya es una crónica absolutamente personal y
libre, tanto en lo que pinta como en el cómo lo
pinta. De Geroca se seleccionaron tres cuadros
magníficos, de formato grande y de gran factu-

Pintores
Antonio Costilla (fechas desconocidas)
Alfredo Ramos Martínez (1871-1955)
Antonio Decanini (1878-1948)
Celedonio Míreles (1881-1949)
Carlos Sáenz (1884-1921)
Ignacio Martínez Rendón (1887-1947)
Crescenciano Garza Rivera (1885-1958)
Carmen Cortés (1895-1979)
Ethna Barocio de García (1~1990)
Juan Eugenio Mingorance (1902-1979)
Federico Cantú (1908-1990)
Rodolfo Ríos (1920)
José Reyes Meza (1924)
Claudio Femández (1925)
Jorge Rangel Guerra (1926)
José Guadalupe Guadiana (1927)
Efrén Ordóñez ( 1927)
Antonio Pruneda (1928)
Edmundo Villa ( 1929)
Robeno Cordero ( I930)
Bertha Alicia Cantú ( 1932)
Pablo Flórez ( 1933-1999)
Noemí Osuna (1933)
Aquiles Sepúlveda González (1933)
Gerardo Cantú (1934)
Ignacio Oniz (1934)
Enrique Canales (1936)
Esther González (1936)
Alberto Cavazos (1937)
Armando López Pérez (1937)
Efrén Yáñez Aguilar (1938)
Guillermo C'..eniceros (1939)
Manuel Durón (1939-1966)
Jaime Flores (1939-1998)
Raúl ÓSCar Marúnez ( 1941)
Seba~tiánJa,ierTreviño (1942)

ra: Barrio Antiguo, Arco y Table dance (que muy
bien podría ser el cuadro insignia de esa ya célebre serie "antropológica"). En los tres cuadros
hay la misma forma un tanto expresionista y
los colores primarios, sobre todo sus favoritos,
el amarillo y el rojo, y tan sólo con eso, y con
una extraordinaria composición, Geroca pinta
todo un mundo; o mejor dicho, los elementos,
los rasgos esenciales de ese mundo. Describo
uno: Arco. Quienes conozcan el lugar de los hechos (el tramo de Pino Suárez comprendido
entre Reforma y Calzada Madero en la ciudad
de Monterrey) apreciarán la agudeza de Geroca
para captar la atmósfera que se vive en esa zona
acotada, y su talento para abstraerla y reproducirla con unos cuantos elementos pictóricos.
Para quienes no lo conozcan (y esta es una de
las virtudes de los grandes cronistas y de los

Héctor Carrizosa Andrade (1943)
SaskiaJuárez (1943)
Esteban Ramos (1943)
Fernando Flores Sánchez (1944)
Juan Manuel de la Rosa (1945)
Cuauhtémoc Zamudio (1945)
Martha Chapa ( 1946)
César García Cavazos ( 1946)
Leopoldo Lomelí (1946)
José Luis Morales &amp;larom (1946-1997)
Félix Zapata (1946)
Rosario Guajardo (1948)
Darnián de la Rosa (1948)
Juan Albeno Mancilla Guajardo (1949)
Anuro Many ( I949)
José Remigio Valdés de Hoyos (1950)
Javier Sánchez Tmiño (1951)
Diamantina González (1951)
Juan Carlos Merla (1951)
Graciela González (1953)
Enrique Ruiz (1953)
Gerardo Rodríguez Canales Gtrora (1955)
Sihia Ordóñez (1953)
Ger.irdo Azcúnaga (1958)
Julio Galán ( 1958)
Juan Caballero (1959-1998)
Carolina Levy (1969)
Lorenzo Ventura (1971)
Rubén Gutiérrez Garza (1972)
Ismael Merla Cosío (1976)
Fotógrafos
Eligio Fcrnández ( 1842-1922)
Manuel M. López (1890-1940)
Jesús R. Sandoval ( 1875-1955)
Refugio z. García (1875-1955)
Eugenio Espino Barros (1883-1978)

53

Fausto Tovar (1924-1999)
Javier Sánchez Vmn)' ( 1947)
Juan José Cerón (1953)
Eiick Estrada Bellman ( 1949)
Robeno Ortiz Giacomán ( 1953)
Aristeo Jiménez (1960)
Juan Rodrigo Llagtmo (1964)
Aldo Chaparro ( 1965)
Francisco Barragán Codina (1962)

Escultores
Fidias Elizondo ( 1891-1979)
Adolfo Lauvner (1902-1967)
Mario Fuentes (1934)
Xa,ier Meléndez (1937)
Edmundo Aya17.agoi1ia (1944)
Ricardo Escobedo ( 1945)
Raúl de la Rosa ( 1950)
Adriana Margáin (1952)
Jorge Elizondo (1953)
St-rgio Galán (1956)
Miriam Medm (1958)
Cristina Gana ( 1967)
Acuarelistas

Manuel de la Gar,a (1903-1988)
Joaquín A. Mora (1906-1966)
Annando Rubio Morales ( 1919)
Efrén Nogueira (1923)
Fernando Fuentes Cortés (1943)
liéctor C'.antú Ojeda (l 948)
Video instalación

Fernando \'illah-.110 C:unacho
(1973)

�que están vistos y por los
chorros de luz blanca de
los faros y las franjas rojas
que dejan en el piso sus
luces traseras, franjas unas
y otras entre las que un par
de ciclistas y un motociclista sobreviven.
El resto de la escena
constituye el verdadero
tema del cuadro: la vida
nocturna de esa zona donde lo que se busca y lo que
hay es alcohol y mujeres.
Vista como a través de un
lente gran angular, Geroca
pinta la calle de manera que podamos ver ambas aceras de modo completo y veamos los varios mundos que en ellas se desarrollan .
Pictóricamente, Geroca equilibra el cuadro con
dos anuncios luminosos blancos, uno a cada
lado de la calle y en lo alto. Abajo, lo divide en
dos colores: amarillo y rojo. Amarillo a la izquierda, dado por un automóvil y por la luz
del interior de los billares, luz que sale por una
enorme puerta sin puerta, a través de la cual
vemos jugar a un billarista. A la derecha, rojo,
dado por otro automóvil y por la puerta también sin puerta de un bar por la que entra una
mujer casi desnuda. Entre las manchas de color hay músicos a la espera, algún transeúnte,
hombres de obvia vida nocturna recargados
sobre la pared a la espera de lo que esperan,
hay una mujer galante caminando, ruido,
claxons y rockolas en acción, ruidos ambientales propios de esos sitios. Y hay pintura.
En 100 años a través de 100 artistas hay pinceles pesados y brochas ligeras. No están todos
los que han pintado y pintan. No era posible;
es una antología representativa que cumple su
objetivo. Como antología, para algunos será un
descubrimiento; para otros, una confirmación,
una reflexión, un ver lo andado y dónde se está.
Los cuadros y los pinceles están sobre la mesa.

grandes pintores), lo que hay es una magnífica
pintura. El cuadro está organizado en torno a
un gran arco de cantera plantado en la avenida, y Geroca lo utiliza muy bien para reforzar
la perspectiva y darle una gran profundidad al
cuadro. Atraído por el arco, el espectador concentra la mirada en esa calle que se alarga y se
pierde en una especie de bruma ligera y fan tasmal lograda con tenues pinceladas blancas sobre previas capas rojas y azules. En el primer
plano están la acción, y el lugar de los hechos.
El punto de vista está al centro y ligeramente
escorzado; esos escorzos ligeros que tanto le
gustan a Geroca y que le permiten componer
simultáneamente varios planos y varias escenas
de un mismo lugar, lo que a la vez le da a sus
cuadros un gran movimiento, un tanto cinematográfico. En Arco la escena es nocturna y la
acción principal la desarrollan los automóviles
que recorren la avenida a gran velocidad, atropellando a quien encuentren en su loca carrera y lanzándose hacia el arco, que ahora funciona como una especie de gran puerta de un
alto horno que irradia un torrente de luz blanca, una incandescencia. La velocidad y agresividad de los automovilistas están dadas por la
forma deformada (valga aquí la expresión) en
que están pintados, por el ligero escorzo con

54

'
1ne,
televisión
y otros
'
espeJlSffiOS
'

haberse sucedido ya, creo, pero no las recuerdo, un buen número de veladas de películas
americanas y mexicanas en el Cine-Terraza
Juárez, allá por la calle de Espinosa, o en otras
salas fantásticas como el viejo Cine Rodríguez,
o el amado Rex, o el Zaragoza; y de algunos eventos en vivo, como en el Cine Reforma, donde vi
en el escenario, en las Caravanas Artísticas "Corona", a distancia, pero en plena Edad de Oro,
a los inmortales. Y entre ellos, al primero: Pedro Infante.

Medio siglo de un siglo de cine.
Recuerdos de un cinéfilo
de provincia al inicio del tercer
milenio

Los cincuenta

Época de grandes cambios en la industria del
cine, los cincuenta trajeron consigo un gran
número de innovaciones, no sólo en el aspecto
'técnico, sino más importante, en el estilístico.
Llegó, primero, la primera gran Nueva Ola, la
francesa, y con ella reapareció un personaje olvidado desde los treinta: el autor. Los críticos y
cineastas de los Cahiers acuñaron un término
que hoy resulta profético: "la camerastylo", la
cámara de cine manejada por un artista de la
misma manera que un escritor utilizaba su pluma estilográfica antes de la llegada de las computadoras portátiles.
La televisión era el gran enemigo y el cine
norteamericano ofreció para combatirlo lo que
nunca se vería en casa en aquellos receptores
con imágenes en blanco y negro llamadas justamente, en ese momento, "cajas idiotas", hoy
compañeras inseparables de campaña de cualquier político. El invento -o más bien, el re-

CINCUENTA AÑOS DE VER CINE, CINCUENTA AÑOS DE

sentir una y otra vez, la emoción de una sala
que se oscurece y de un proyector que empieza
a parpadear. O de mantener la atención en suspenso, mientras entra la señal de un videocasete en una videograbadora; o llega la hora justa
para, ahora sí, contemplar o grabar, por el cable, la antena o el Direct 1V, lo que no conocemos, o ya hemos visto, pero queremos admirar
una vez más, quizás por novena o décima vez.
Todo se inició, hasta donde yo recuerdo, en
1950, a la edad de ocho años, en el cine Princesa de Torreón, al contemplar la imágenes de
una vieja serie francesa de aventuras filmada
en 1919: Fantomas. Al llegar de nuevo a Monterrey, tras ese año en Coahuila, me encontraría,
fascinado, en el Cine Palacio, con Los cuentos
del tío Remus, una película de animación de Walt
Disney. Por supuesto, para esa época deben

55

�invento- más espectacular del cine en esos
años de supervivencia fue el cinemascope. Todavía recuerdo que el Cine Elizondo suspendió sus actividades durante toda una semana
santa para ofrecer el sábado, entonces de Gloria, el estreno de la nueva maravilla: un encuadre panorámico ideal para la visión cinematográfica. Otras novedades aparecieron y desaparecieron, entre ellas, el cinerama o la 3-D, la
tercera dimensión, pero la pantalla ancha quedó para siempre.
Los cines exhibían materiales de muchos
países. Desde el primer Ingmar Bergman hasta Sayajit RaY; desde Vértigo a Más corazón que
odio; y todos los miércoles, en el antiguo y pequeño Cine Encanto, se presentaba una premiere
de cine francés, llamado entonces de "calidad".
Al final de la década llegarían también, en estreno, como el resto de las películas en cartelera, las novedades europeas. Entre ellas Los
cuatrocientos golpes. En el primer día de su presentación llovió, y el cielo gris de sus imágenes
se confundió a la salida con el color oscuro, tal
vez industrioso, de la calle Zaragoza.
Las salas de la ciudad estaban divididas en
dos empresas: Cadena de Oro y Operadora de
Teatros. Los programas eran dobles y los jueves y viernes se ofrecían "populares" con tres
películas. Las familias iban en grupo al cine y
se les daba permiso, en estas funciones, para
que salieran a cenar y luego regresaran; si es
que no pasaban
de contrabando,
desde el principio, los tradicionales tacos rojos.
Si se escapaba
una película nueva podía verse
después en otros
teatros, dado que
las películas iban
saltando de las
salas de estreno

a las salas de primera y segunda, hasta llegar a
las de barriada. Las que no se podían ver eran
las películas antiguas. Esa necesidad, por lo
menos para una minoría educada, hizo que
surgieran los cine-clubes. Así fue posible ver el
clásico Potemkin en el cine-club de la Universidad, cuya actividad llegó a extenderse hasta
veinte años después. Al final de los cincuenta,
dos películas mexicanas nos conmovieron:
Nazarín y El esque/,eto de la señora Morales. No todo
en el cine mexicano estaba perdido.
La televisión mexicana fue para nosotros, en
esa época, como cinéfilos, maravillosa. Como
había necesidad de rellenar la programación,
una enorme serie de películas americanas de
los treinta y los cuarenta se transmitían todos
los días; por la tarde, entre tres y cinco; y por la
noche, al concluir la jornada. Esa fue mi primera escuela de cine. Por si fuera poco, en el
canal diez local, a las seis o siete de cada día,
pasaban las comedias del cine silente norteamericano, comentadas por un locutor local, que
como buen benshi improvisaba de manera sensacional. También leíamos-Carlos Fuentes era
la estrella-y de vez en cuando íbamos a la U niversidad donde, la verdad, los maestros eran
excelentes.
Los sesenta

Pudo más el Cine Rex que la Facultad, a pesar
de que los estudios y el ambiente no me disgustaban. Como castigo me pusieron a trabajar.
Para colmo caí en un departamento de publicidad y tuve que moverme en el campo del cine
publicitario y recibir, cada día, pases para todos los cines, con el objeto de asegurar la corrida correcta de los anuncios. Después decidí
acabar la carrera, pero ahora en el Tecnológico de Monterrey. Ahí, el mismo día de las inscripciones, después de ver casualmente a los eruditos en sus cubículos, giré de la economía hacia las humanidades.
La década de los sesenta fue la época de oro

56

de la exhibición del cine internacional en México. Se abrieron las primeras salas de arte y llegaron todas las películas más importantes, incluyendo material de los países socialistas. Revisar la cartelera cada mañana en el periódico,
era la obligación religiosa diaria del cinéfilo.
En ocasiones se descubría en el relleno de un
programa doble, descifrando entre el título en
español y su correspondiente ilustración, si la
había, la obra clave de algún autor importante. Era tal el furor del público por el buen cine
que en el D. F. Ocho y medio llegó a pasarse en
una sala de la calle Bucareli, sin hacer intermedios. Recuerdo que el encargado de la limpieza del cine barría el pasillo del lugar, en medio
de la película, mientras Marcello deambulaba
en la pantalla con sus mujeres.
Entre 1965 y 1968, el mundo cambió. Y el
cine norteamericano no fue la excepción. Adiós
a la censura y a la moraleja. A la caza de los jóvenes de su país, Hollywood se abrió con nuevos
temas y directores, como lo hacía Europa con
los suyos; pero el éxito comercial, tras la desaparición del Sistema de Estudio, nunca alcanzó los niveles de antaño. La modernidad se había instalado en el cine, desde Los pájaros hasta
2001, pero no en la taquilla. En el terreno narrativo, el cine europeo, de Alphavil/,e a Marienbad, había alcanzado por fin la madurez de la
literatura. La llegada de una obra maestra, La
aventura, marcó la salida de un cine visual e
introspectivo, externo e interior a la vez. Mientras Cien años de so/,edad y Rayuela sorprendían,
el cine hecho en América Latina, en especial
el cubano, ofrecía otras experiencias en el arte
de las imágenes en movimiento. Y los viejos cineastas, como Bergman, Buñuel, Kurosawa y
Mizoguchi seguían siendo cada vez más grandes y más geniales.
El buen cine estaba en el aire. Mientras el
cine comercial mexicano se hundía, se lanzó
el "I Concurso de Cine Experimental", y nuevos cineastas, hoy leyendas, entraron al cine nacional, tras vencer muchas dificultades en el

coto cerrado de los antiguos directores. Monterrey no se quedó atrás. Muchos jóvenes, entre
los cuales me incluyo, anduvieron de un lado a
otro, entre el cine-club y el cine experimental.
De las discusiones, tras los filmes proyectados, se pasaba a la realización en las calles de la
ciudad, con más entusiasmo que sensibilidad o
conocimientos; pero siempre, sin dejar de ver
cine o estar al día en cine.
Entre 1966 y 1968 la cultura de la naciente
metrópoli brillaba. Cada semana el testimonio
de su vitalidad y frescura aparecía en el suplemento del periódico E/Porvenir. Allí debutamos
como críticos de cine Labrada, compañero y
amigo del Tec, y yo, después de haberlo hecho
en Panorama, el periódico interno del Tec. No
hacíamos ni reseña, ni comentarios. ¡Criticábamos! ¡Y a pedradas! La popularidad fue inmediata. Como decía mi suegra: "Si Labrada y
Escamilla la detestan, vayan a verla; la película
debe ser muy buena". En el 68 terminé la carrera. El Tec me brindó, aparte de su biblioteca y de sus maestros, entre ellos dos extraordinarios: Astey y Rubio, algo excepcional: una singular profesora, que se convirtió en compañera y esposa. Ella me inoculó la literatura; yo le

57

�contagié el cine. Ese aíio estallaron los conflictos estudiantiles. Hubo huelgas, hasta en el Tec.
Los setenta
La década de los setenta fue una década muy
especial en la historia del espectáculo cinematográfico. Las grandes salas cerraron. La mayoría, situadas en el centro de las ciudades, dejaron de operar; y con la revolución de los malls
surgieron las salas múltiples. Salas pequeñas,
muchas, cada vez más parecidas en tamaño a
las primeras que existieron en la historia del
cine, pero todas armadas con las nacientes comodidades tecnológicas. De esas maravillas electrónicas, la más espectacular, tan espectacular
como la aparición del libro impreso en el siglo
XV, fue la llegada en esos años del videocasete
y de la videocasetera domésticos. Sujetos hasta

entonces a los mecanismos de los circuitos fílmicos, los espectadores pudieron, por fin, ver
el cine en su casa a la hora y tiempo que quisieran. No sólo eso. El cine del pasado regresó
para ser contemplado de nueva cuenta o descubierto para una gran mayoría; y un sueño que
muchos teníamos desde niños, la biblioteca
personal de películas, la videoteca, se hizo realidad.
La producción de películas dio un vuelco
tan espectacular como el sufrido por la exhibición. Las nuevas generaciones de directores en
Estados Unidos, muchos de ellos egresados de
las primeras escuelas de cine, modificaron las
reglas del juego en el cine, y le entraron a un
campo muy especial de la ya arrolladora cultura de consumo: la promoción. La forma de ver
cine se alteró de manera radical: ahora se va,
no al cine, sino a ver una película en especial.
Aquella que más ha recibido la atención de la
prensa y de los medios, y que se espera, por
fuerza, con enorme ansiedad e interés.
Los títulos de esa época son ya objeto de
culto, desde la saga de El padrino hasta la saga
de Star Wars. La relación, siempre presente,
entre la sociedad y el cine, provocó en el cine
industrial norteamericano una nueva mirada a
los tradicionales géneros fílmicos; y muchos
directores, como Allen, Scorsese o Kubrick,
convirtieron, como en los treinta y los cuarenta, su visión en objeto de contemplación para
los espectadores. En este desarrollo de trabajos personales, la influencia de los nuevos talentos europeos fue fundamental. Los aportes
de Tanner, Fassbinder, Wenders y Tarkovksi hicieron que la década fuera más allá de la mera
consagración económica de los Blockbusters.
Para muchos historiadores estadounidenses,
esta década fue la segunda edad de oro de
Hollywood. Un territorio mítico, cuyos cuarteles se estaban mudando de California a Nueva
York, centro mismo de la información y el entretenimiento mundiales.
México alcanzó también una segunda edad

58

de oro en el cine, con la llegada de Luis Echeverría al poder. Su apoyo al cine nacional, ya
enteramente oficial desde los sesenta, fue completo, no sólo en producción. Así, caminaron
juntos, por primera vez, el lanzamiento de la
publicidad y el manejo de la promoción antes
de la exhibición del material filmico. Así, se
abrieron paso las obras más resonantes de un
nuevo cine que empezó a manejar, de manera
tímida primero, luego cayendo en el exceso, la
autoría a la manera europea. Surgieron figuras como Cazals, Ripstein y Hermosillo junto a
Paul Leduc y Alberto Bohórquez, sin olvidar el
único nombre de valor de la industria en ese
momento: Luis Alcoriza.
Pero como se estila en la política mexicana,
lo que un sexenio hace, otro lo deshace, la nueva administración de López Portillo con otro
hermano a la cabeza, ahora hermana, anuló todo
lo logrado unos pocos años antes. Yaunque en
los primeros años de su régimen se produjeron las últimas obras clave del movimiento anterior, la célebre y nefasta Margarita se enfrascó en un plan de realizaciones con directores
de prestigio internacional, para llevar a cabo
las obras menos importantes, además de espantosas, de sus respectivas carreras, a pesar del altísimo costo de las mismas. Su intransigente negligencia provocó además, en el inicio de los
ochenta, el incendio de la Cineteca Nacional y
el surgimiento de un nuevo subgénero arrabalero en el cine mexicano: el cine de ficheras.
Para este cinéfilo apasionado, la década fue
también apasionante. Primero, entre el 68 y el
71, los estudios formales de cine en Madrid.
Luego, tras el choque con el D.F., ingresar en
el recién inaugurado campo educativo de la comunicación, después de unos años como productor de cine publicitario. Dar clases de cine
en una universidad me pareció, todavía me
parece, algo increíble, tras haber vivido mis
años de estudiante las áridas planicies de los
currículos tradicionales.
En el Tec hicimos muchas cosas, aparte de

dar clases a las generaciones iniciales de comunicadores. Primero, volver al cine-club y fundar Cinema-16 junto con Jesús Torres. También
cine, ya de calidad profesional, en 16mm, con
las primeras producciones de corto metraje filmadas en esta región, gracias a la ayuda económica de David de la Fuente. Aparte, por instancias de Jorge Villegas, retomamos la crítica en
El Porvenir, que ejercí desde 1976 a 1984. El título de la columna era, es, para un cinéfilo, muy
significativa: "Un poco como ir de pesca". Al mismo tiempo, y durante dos o tres años, me acerqué al análisis de la televisión, tarea que no se
hacía en México, con "Un poco como ir de casa".
La expresión original, un poco como ir de pesca, la tomé de Robert Warshow, crítico de cine,
que en su libro The lmmediate Experience había
señalado que ir al cine es como ir a pescar. Lo
que se atrape no tiene importancia, lo que es
importante es el placer de pescar. Como el placer de ir al cine, para disfrutar, en medio de un
entusiasmo jamás suspendido, desde el simple
entretenimiento audiovisual hasta los misterios
del goce estético.
En esos años de intensa actividad cinematográfica y escolar, entre muestrás y cine-clubes,
nacieron nuestros tres hijos. El último de ellos
le provocó, durante el final del embarazo, el

59

�día de Navidad, ¡y en medio de una muestra! ,
un latoso asma a Rosaura. Recomendación del
médico: no había que dejarla sola.¡Pero estaban Bertolucci y otros maestros en exhibición
diaria! ¡Y a menos de quince minutos de distancia en automóvil! Solución salomónica: ponerle el teléfono al lado y sentarse en una misma butaca todas las funciones, luego de avisarle al administrador del cine del asiento exacto,
para salir disparado por si se ofrecía algo.

lias, sino los organizados y concesionarios por
las grandes compañías del espectáculo. Las nuevas salas se levantaban como cajas de zapatos,
mientras las suntuosas decoraciones de yeso de
algunas catedrales del cine, como las maravillas chinas del Cine Elizondo, caían al suelo víctimas de una barbarie cultural, matizada en su
momento, por la alharaca estatal, como modernización.
El cine mundial se disparó con nuevos films
y nuevos cineastas, todos ellos marcados con el
toque personal y colectivo del cine concebido
y realizado fuera de la producción masiva. Miradas tan singulares como las de Egoyan, Angelopoulos, los hermanos Kaurismak.i y Greenaway, entre otros, contaminaron, y se contaminaron, del debutante lndie Cinema, o cine independiente norteamericano. Y salieron Jarmush, y los hermanos Coen, y, a medio camino
entre ellos, Woody Allen. Un cine que en esa
década se bautizaría en Monterrey como "el
cine que no llega", y que gracias al milagro de
las antenas parabólicas y de la compra de videos en las grandes ciudades del extranjero,
llegó y fue dable conocer; ya sea entre los amigos, en circuitos marginales de cinéfilos, o en
los renovados cine-clubes, ahora en video. A
otros, como Ruiz y Oliveira los conoceríamos después, en los noventa. El cine que no llega no impidió que se ignoraran los golpanazos de Hollywood, entre ellos los constantes milagros creativos
de Spielberg, E. T., por ejemplo, y las deslumbrantes experiencias filmicas de Cameron.
El cine mexicano languidecía, salvo el independiente o el realizado por cooperativas, que
puntualmente trajimos, en ciclos organizados
en las Escuelas de Verano del ayuntamiento de
Monterrey. En 1985 se celebró en el D. F. el III
Concurso de Cine Experimental, desaparecido
desde hacía más de quince años, y debutaron
jóvenes de talento como Alberto Cortés y Diego
López. Pero aún así el panorama del cine nacional se mantenía siniestro. La llegada de
Televicine tampoco lo sacó del marasmo. De

Los ochenta

Ya desde la mitad de la década anterior, y por
problemas de convenios comerciales, el cine
mexicano de nueva cuenta no tenía ya nada
que ofrecer en programas de intercambio, desaparecieron de las salas del país las películas
del cine internacional y empezaron a exhibirse sólo norteamericanas; salvo en las muestras,
ahora reducidas en número de películas para
provincia, y en los escasos festivales que se exhibían sólo en la ciudad de México. Y si a veces
llegaban, era porque las distribuían las mismas
compañías transnacionales. Es en esa década,
cuando surge un clamor entre los aficionados:
¿por qué no tener en Monterrey una cineteca
como la del D. F. y ver en ella lo mismo que se
proyectaba en la Cineteca Nacional? Ese clamor no se apagaría sino hasta muchos, muchos
años después.
Los cines también eran otros. Mientras las
salas de cine oficiales se hundían en el más absoluto abandono y servían solamente para glorificar un naciente cine de producción regiomontana: el cine de narcotraficantes, género
que me permití bautizar como "Cabrito western",
otras formas de exhibición se estrenaban en los
primeros complejos de cines llegados a la ciudad. Mientras los grandes templos del pasado
se oscurecían entre la basura y el olvido, aparecieron, rutilantes, los primeros multicinemas.
Y casi al lado de ellos, los videoclubes. No los
videoclubes domésticos, manejados por fami-

60

vez en cuando brotaban las excepciones, por
supuesto fuera del entorno oficial: Mitl Valdez,
Fons, Leduc, Cazals, Hermosillo. IMCINE se
instala en los ochenta, pero su actividad, al principio, no es nada excepcional. En 1988, el esperado Carlos Salinas de Gortari asumía la monarquía.

tad de Comunicación de la Uni. En pocos meses, la que parecía la menos política de las escuelas de la Universidad, por problemas de sucesión en la silla de director, se transformó en
un hervidero de grillas y golpes políticos, con
cero actividad académica. El proyecto se esfumó en pocos meses y quedé convertido, de
nueva cuenta, en maestro de comunicación. Pensé, para darme ánimos, como drop(l/J,t de economía, que a lo mejor era el precio que había que
pagar por aquella espléndida educación que había recibido, no en esta autónoma, sino en aquella, muy simple, Universidad de Nuevo León.

Nosotros continuábamos dando la lata con
lo de la cineteca, pero mientras tanto, gracias a
la oficina de Cultura, en diciembre de 1984 tomamos por asalto el Cinema del Valle, que administraba Pepe Rodríguez, y emprendimos,
junto con César González, una nueva campaña: llevar el buen cine no a los cine-clubes, sino
a las mismas salas de cine. En esos años, para
tristeza nuestra, la muestra ya sólo venía a Monterrey con siete películas. El resto, de veintiuna o veintidós que se presentaban en el D. F.,
no se mostraba. Menos llegaba el Foro de la
Cineteca, integrado por films aún más dificiles.
Ahora parece increíble, pero pasamos todos los
miércoles, y en dos o tres festivales cada año de
1985 a 1993, cuando nos corrieron de gobierno, más de trescientas películas que no seconocían en Monterrey. Primero en el Del Valle,
después en el Cinema Araceli; y más tarde en
el Cinema Plaza Monterrey, que terminó convertida en la sala de arte que originalmente diseñó Alatriste como Sala Buñuel. Muchas de
esas películas nunca volvieron a Monterrey. Por
lo menos en cine.
Seguíamos en los mismos rollos. Si bien ya
no escribíamos crítica, la decíamos por la televisión. Estrenamos el género en provincia, en
el programa Pantalla, en 1984; cada semana un
programa completo de media hora, y le dimos
hasta 1986. Y también en Ecos artísticos, del 84
al 86, como una pequeña sección, entre los comentarios sobre arte, música y literatura de
Jorge García Murillo,Jorge Rangel Guerra, Alejandro Fernández y la Barahona. La raza bautizó el show como "Secos y artríticos".
En 1985, un canto de sirena me hizo dejar
el Tec: fundar una escuela de cine en la Facul-

Los noventa

La década de los noventa trajo a la industria
del cine norteamericano, la única ya a nivel global, modificaciones radicales, tan radicales
como el evento más radical del siglo: la caída a
finales de los ochenta de la Unión Soviética. A
pesar de ello, ese cine, en la actualidad imaginario colectivo del mundo, se transformó en
un pequeño aunque importante apartado de
una nueva industria universal: la industria del
info-entretenimiento, sostenida y alimentada
por un selecto grupo de conglomerados dedicados, al mismo tiempo, a todo tipo de empresas de información y de entretenimiento, desde los periódicos al CD, desde las cadenas de
cable hasta la producción de películas, pensadas para el disfrute y explotación planetarias.
En los noventa los límites entre la información
y el entretenimiento se borraron para siempre,
como se habían evaporado ya en los sesenta los
límites entre mercadotecnia y responsabilidad
social de los medios.
Las películas de Hollywood, un Hollywood
mítico ya, sin asiento en ningún lado, saltaron
los límites ya desmesurados de la etapa anterior; Rambosy demás, y se ubicaron en un nuevo rango del show business: el dne de sensaciones. Todos los géneros, pero en especial el de
acción, se volvieron cada vez más competitivos

61

�en un sentido mega-gigantesco. Para cada película se invertían más millones de dólares que
lo gastado en las anteriores; y los efectos especiales, con la ayuda de la imaginería de la computadora, cada vez fueron más delirantes,
sorprendentes y creíbles, como increíbles fueron sus héroes. Aunque, dentro de ellas, se produjeron obras maestras como Terminator 2.
Como resultado de esta tendencia, la Tierra, el
planeta Tierra, se abrió como un inmenso Parque Jurásico de diversiones, dispuesto a entretener a niños y grandes en una fantasía común
de imágenes, filmicas y electrónicas. Fantasía y
cultura light consumible en mil formas, desde
el cine hasta el DVD, tan desechable como la
identidad que proponían.
Por fortuna, otro cine surgió en los mismos
Estados Unidos y también en el mundo. De
Tarantino a Almodóvar, de Proyas a Haneke,
de Solondz a Kokkinos, del Dogma 95 al cine
gay-lésbico, de un nuevo cine chino al cine árabe y africano. Y debutaron directores vitales,
ásperos y desolados, como Kitano, pero certeros con el sentir del hombre en este, no tan

entusiasta, final de milenio. Como Potter, lmamura, Leigh, Kusturica, Lynch, Ming-Liang. Un
respiro artístico frente al cine abrumador de

de películas, sino su exhibición; y es ahí donde
se requiere la mayor de las habilidades mercadotécnicas.

fines de siglo. Un respiro comercial también,
dentro del mismo cine abrumador, con las nuevas comedias de todos los días, las comedias con
el aire de los treinta, que lanzaron en la segunda mitad de la década, los cines americano e

El cine mexicano, casi desaparecido en la
década anterior, y declarado muerto por las
leyes salinistas de cinematografía y por la venta
apresurada de las salas oficiales, ofreció señales esperanzadoras de vida. Ya no existe el cine
mexicano como tal, pero sí existen mexicanos
que hacen cine con la misma calidad que el
internacional, pero con presupuestos muy limitados y con mucho esfuerzo para poder colocar sus productos en México y en el extranjero. Cada película, de las poquísimas que se filman hoy en la nación, ocho o nueve cada año,
es una aventura única, excepcional. Ylos resultados, felices, por fortuna, van de Cabeza de Vaca
a Cronos, de Danzón a El callejón de los milagros.
Formados en la publicidad y el video-clip, o el
documental, o la telenovela, los realizadores más
recientes han empezado a recuperar al público
que vuelve al cine mexicano. Y si se da el milagro de que las distribuyan los gringos, aparecen los Santitos sin pudores ni lágrimas.
En 1989 regresamos al periodismo, pero
ahora en las páginas editoriales de El Porvenir.
Cada semana escribíamos dos artículos, más
enfocados al análisis político y social que al artístico. Algunos amigos se molestaron por el cambio de sección. Yo, confiando en los criterios del
New York Times, que aconsejaba a sus críticos de
arte andar siempre en dos campos distintos para
no caer en los ciegos fantasmas de la especialización, aprendí mucho; y logré ver, me siento
orgulloso, lo que, salvo muy honrosas excepciones, muchos no advirtieron o no quisieron escribir sobre ello: las quimeras neronianas en un
país que quería tener a su medida, so pretexto
de su brutal, luminosa y pervertida inteligencia, Carlos Salinas de Gortari. Muchos alumnos en el CEAM de Televisa creían que la persona que escribía esas líneas era alguien homónimo de su maestro de cine, no la misma persona. Así estuvimos hasta 1994. Y eso, sin dejar

inglés.
Hoy todos los complejos y salas proyectan
lo mismo. Las películas entran en bloque, de
preferencia en todo el país, y el espectador elige la sala que quiera o el multicinema que le
atraiga, ya sea por su dulcería, o por su estacionamiento, o porque le quede más cerca. Las
maniobras promocionales se han incrementado de manera notable. La hiper-promoción por
Internet ha caído en el paroxismo mediático y
ha logrado recientemente que el público confunda el proyecto de promoción de una película con el film mismo; en donde, por supuesto, no hay ni bruja, y mucho menos terror, salvo el publicitario. Moraleja: el mejor negocio cinematográfico será en el 2000 no la producción

CINE Y MÚSICA TE ESPERAN
La Biblioteca Magna Universitaria "Raúl Rangel Frías", con el afán de brindar un
mejor servicio a todos los usuarios, pone a su disposición la nueva Sala Audiovisual,
que cuenta con los siguientes servicios:
•
•
•
•
•

• Servicio de equipo para diapositivas
• Renta de sala de proyección
• Consulta de colecciones históricas
en microfilm e impresión.
• Proyección de documentales

Ciclos de cine alemán y francés
Servicios de video en cubículo
Servicio de audio en cubículo
Lectura de CD ROM
Sala de lectura formal e informal

ABIERTO PARA TODO PÚBLICO, DE LUNES A VIERNES DE 8:00 A 17:00 HORAS.

62

de dar lata por una Cineteca en Nuevo León
con cuanto candidato a gobernador pretendía
asolar el territorio. Entre el 93 y el 97 reseñamos cada semana por televisión películas del
cine iberoamericano; y en 1996 nos plantamos,
salvo una vez que me enredé con la colaboración, en estas páginas. Me inicié, también, en
otros lados, en el 97, con algo de fortuna, en
crítica literaria y de artes visuales.
En 1998, justo cien años después de que el
tipógrafo Lázaro A. Lozano realizara las primeras exhibiciones de cine en Monterrey, se fundó la Cineteca de Nuevo Léon. En 1950 armé
una caja de cartón para pasar con una lámpara
y una lupa tiras cómicas y fotos del National
Geographic, para los vecinos del barrio, en una
sábana en el patio de la casa, cobrando la entrada -el cine gratis, of course, no sabe a nada.
A un punto de entrar en la última etapa de mi
vida: los sesenta, tras medio siglo de un siglo
de cine, siempre checo en la Cineteca que la imagen proyectada sea tan óptima, como aquella
del patio de Espinosa 1712 oriente. No sé si esto
suene a gloria o sea la comprobación de otro fracaso vital de un ser humano cualquiera, de los
millones que se dan cada día. Lo que sí sé, es que
el cine, a diferencia de lo que sostiene García
Riera, no es mejor que la vida. La vida es mejor,
más respirable, más humana y humanista, por el
cine. Yen general, por las artes y la literatura. Si
no, la vida sería un simple y rutinario quehacer
económico.
Supe después, ya cuando mis padres y algunos de mi familia llegaron a viejos y enloquecieron, que la vida en común, en mi niñez y
adolescencia, fue quizás más amarga de lo que
yo había supuesto. Sin el cine, practicado a diario, yo, como una buena parte de mis gentes,
hubiera terminado internado en algún lado. El
cine, la literatura, y dos o tres amigos, siempre,
en cada etapa de mi vida, me salvaron.
Mi único miedo ahora es: ¿qué se estrenará
cuando yo no esté aquí?

63

�tétrico. Mi padre, que acababa de comprarla,
parecía muy orgulloso, y no paraba de tocar
sus manoplas con la suavidad con que se afina
un instrumento. Aquella noche había futbol,
Italia-Irlanda, y la sala estaba llena de gente que
gritaba. Cuando nos mudamos el aparato se ganó
el lugar de honor: el comedor, y como esos Cristos
barrocos que te siguen con las miradas, era visible de cualquier punto del cuarto. En aquel
entonces a nadie todavía se le había ocurrido
colocarlo en la recámara. Creo que de esa simple idea nació una revolución en las costumbres de efectos incalculables.
Esa televisión acabó con nuestras ya escasas
charlas de sobremesa. En cambio, dio orden
definitivo a los horarios de la casa, puesto que
invariablemente me enviaban a la cama a las
nueve, después de Carosello, un espectaculito
hecho de puros comerciales que duraba cuatrocientos segundos y era más popular que las
misas del Papa. Ellos se quedaban, creyéndome
acostado, pero mi noche acababa de empezar.
Con la puerta cerrada y las luces apagadas, me
asomaba a la ventana para ver, a pocos metros
de distancia, la tele de los vecinos. No alcanzaba a distinguir bien las imágenes, ni a
escuchar las voces, pero esa gente, hay
que decirlo, sí sabía ver la tele: de ese
cuarto llegaban los sonidos de una fiesta: comentarios en voz alta, carcajadas,
gritos y, una vez, al final de un agudo de
Del Mónaco ¡un aplauso unánime! Al día
siguiente no resistí la tentación y corrí a
contárselo a mi padre: "¡que gente!", dijo,
con la cara del plantador inglés que presencia una danza de negros.
Pletórica y ruidosa, la tele no podía
descuidar a los niños. Las cinco de la tarde era la hora del pato Donald, del ratón Miguelito y del mago Zurlí, un Ariel
cuarentón que me provocaba una pena
inconfesable. Fue en aquel entonces que
empezó mi mal de tele, poco a poco pero
con éxito seguro, como los venenos de

La caja mágica
Giampiero Bucci
ÜBSERVO A MIS HIJOS MIENTRAS VEN l.A TELEVISIÓN.

Tienen miradas diferentes: aguda y selectiva el
primero, soñadora y perdida el menor, pero en
el fondo de esas miradas hay el mismo velo de
satisfacción quieta y apacible de quien es alimentado sin esfuerzo. Y pienso en una película de Fellini en la cual se ve una platea de cine
que es una inmensa cama, y debajo de las cobijas los espectadores, vestidos y de sombrero,
haciendo algo con las manos, los ojos tragones
abiertos de par en par. Tal vez las nuevas generaciones tengan con la tele una relación más
confidencial de la que tuvimos y aún tenemos
los cincuentones. Y no sé si provoca daños graves, como afirma Sartori, o no. Lo que sí sé es
que la tele, para nosotros, no fue tan sólo un aparato doméstico más interesante que los otros. Fue
objeto de odio y amor.
Vi la primera tele en 19:16, en mi casa, en
Nápoles: era una e.:tja de madera osrnra con
una ventana cerrada, y adentro 1raía hombrecitos que se movían o leían tilla IH~Jª t (lll aire

64

prochar a papá y mamá, que cuando no estaban trabajando se la pasaban frente a la tele.
Los acusábamos de ser unos drogadictos, porque la tele era el nuevo opio de los pueblos. Y
mientras tanto, ese opio se vendía muy bien,
aun entre los rebeldes. Mis primeras películas
"inteligentes", Cenizas y diamantes, Look back in
anger, Metrópolis, las vi en la pantalla chiquita.
Sí, aquella televisión era una verdadera madre
mediterránea, paciente e imparcial para con
todos sus lujos.
Luego llegaron los "años de plomo", las
bombas, las Brigadas rojas y negras. Y la tele
estaba allí, enseñando los cadáveres todavía calientes, "haciendo la historia", como decían cínicamente los cronistas. Tenían razón, al fin y
al cabo, porque el 78 fue el gran año de la tele
en Italia: llegó el color y terminó el monopolio
del Estado. Fue como cuando te acuestas en
invierno y en la mañana siguiente descubres
que los prados se han cubierto de flores, y es
primavera. De la nada habían nacido centenares de canales, como un gran bazar: deporte,
entretenimiento, películas, cultura y pornografia. Naturalmente reincidí, pero por poco, porque los libros habían creado suficientes anticuerpos.
Y aquí estoy, lejos de mi península conquistada por la tele, en otra tierra de conquista. La
marcha de la tele no la pararemos nosotros, con
nuestras patéticas defensas de papel. Pero algo
hay que decir, a los que nos ven y escuchan a
mitad para no perder de vista la pantalla. Nosotros creemos saber qué es lo que está detrás
de su mirada: es el Nirvana, el sueño humano
del mínimo esfuerzo, un placentero anticipo
de la muerte. ¿Acaso me estoy haciendo llevar
por el gastado Kulturpessimismus de mi generación? No. Es que estoy intentando contestar
aquella pregunta de los quince años. Cuando
no existía la tele, si la gente no estaba muerta
de cansancio, se reunían todos y alguien empezaba a contar cantando y actuando, si sabía
hacerlo. Así nacieron los poemas homéricos, y

los libros de Salgari. A los quince años era un
teleadicto maduro. Recuerdo como si fuera
ayer: después de un programa que me había
encantado, todavía sentado enfrente de la pantalla color niebla, pensé: "¿cómo podían vivir,
cuando no existía la tele?" E imaginé casas sumergidas en la oscuridad, hogares fríos. Sí, sin
querer había visto bien: la tele es como esos
hogares siempre encendidos que se ven en las
casas de campo. Por eso no es preciso verla, es
suficiente que esté allí, que diga con su ruido
impersonal y su diálogo a ciegas que hay vida,
como las luces de los interruptores dicen que
una máquina funciona, no es tan sólo metal y
silencio. Esta discreción es su fuerza: como el
tribunal de Kafka la tele "no quiere nada de ti.
Te acoge cuando vienes y te deja cuando te vas".
Pero a mí no me dejaba. Pasaba horas sufriendo en el despiadado liceo clásico italiano, la cabeza vacía sobre los libros de latín y griego, en
tardes trágicas. Pero la noche se iluminaba de
tele, y valía la pena vivir.
Hasta que vino el 68, y fue como una emancipación. Hagan caso: la mayoría de las bibliotecas particulares de nosotros nació en aquel
tiempo, en una reconquista de la lectura favorecida por las ediciones populares. Queríamos
ideas nuestras, pero sobre todo queríamos re-

65

�así fue durante miles y miles de noches, aun
cuando ya había nacido el libro, que permitió
al lector aislarse para dejar que las imágenes
fluyeran del fondo de la conciencia. Y cuento
oral y libro, juntos, dieron caminos a nuestra
fantasía. Hasta que nacieron el cine y su hermana menor, la tele, y con ellos nació también
la capacidad de producir no tan sólo material
o pretexto para las imágenes, sino las imágenes mismas ya hechas y derechas. Y esto porque entre leer y ver la tele no hay heterogeneidad, sino diferencia de grados: la tele no hace
sino sustituir imágenes espontáneas e individuales con otras imágenes objetivas y extrañas. De
aquí el riesgo concreto que la tele sustituya al
libro, puesto que entre la escena reproducida
y la elaborada por quien escucha o lee, pasa la
misma diferencia que hay entre el producto
industrial y el artesanal. La imaginación del lector, en suma, podría tener el destino de muerte de la habilidad artesanal. Para convencerse
de esto basta con reflexionar sobre lo que pasa
mientras estamos leyendo: nuestra conciencia
se duplica, y sobre el pequeño ejército alinea-

do de las letras se extienden dos velos, el del
placer estético, cultivado, invisible y mental, y
el de la imaginación, que es ingenuo y primitivo, pero también real: estamos físicamente con
Lord Jim mientras abandona la nave o con Ana
Karenina en la vía del tren, y entre mejor es el
escritor, más estamos. Y esto es cierto hasta en
un libro como el Ulysses, construido para acrecentar el placer mental a cuesta del imaginativo. Claro que las imágenes privadas se confunden con las del ambiente, y son imprecisas y
vagas. Pero son las nuestras, son las sombras
que evocamos desde nuestro averno, y que nunca podríamos conocer, sin el libro. Toda lectura es un viaje subterráneo, y como todo lo que
se hunde y penetra puede llevar a la luz algo
valioso.
Si los libros desaparecieran, todo esto se
perdería, así corno siempre se pierde alguna
habilidad cada vez que se avanza en la técnica.
Si es cierto que el sueño de la técnica es el poder humano, cabe preguntarse qué clase de
poder pudiera tener un hombre atrofiado.
Freud lo vio muy bien: el hombre es un dios
con prótesis. Mas un conjunto de prótesis ya
no es un hombre, es un robot.
¿Qué hacer, entonces? Entretener con la tele
relaciones discretas, por ejemplo. Las mismas
que entretenemos con el cine, la pintura, la
fotografia. Porque es evidente que la contemplación de imágenes lejos de dañar la imaginación, la enriquece. Pero un exceso de exposición produce un efecto contrario, así como un
exceso de fertilizante quema la tierra y la vuelve improductiva. Hay que dejar descansar la
tele, entonces, y dar al libro el cuidado que
merecen las especies a riesgo. Pero sobre todo
habrá que cuidar nuestra imaginación, la que
verdaderamente está en peligro. La humanidad
ha conocido periódicas destrucciones de libros,
en Alejandría, Pekín, Berlín. Pero ahora el enemigo es más insidioso: ya no quema libros, quema lectores.

66

ibros
cada nuevo libro de Gonzalo Celorio es una
pieza de relojería cuyos elementos están diseñados, pesados y medidos con manía de alquimista, y cuyos resultados siempre van más allá
de lo previsto: de tal manera, sus crónicas se
convierten en ensayos; sus viñetas urbanas, en
poemas en prosa como los imaginó Baudelaire;
sus ensayos, en fabulaciones que ensanchan
nuestro horizonte vital e intelectual.
Y retiemble en sus centros la tierra es la segunda
novela publicada de Gonzalo Celorio, y un libro que reúne sus querencias y obsesiones: los
vínculos entre arquitectura y literatura, el placer de las palabras, manjares desde su sola enunciación, el fervor lopezvelardeano, los fantasmas de la creación, la ciudad de México con
sus esplendores y miserias. Novela, en efecto,
pero también una puesta en práctica de la poética gonzalvense que alcanza en esta obra una
madurez espléndida. En una reseña que publicó sobre Ignacio Solares, Gonzalo se refería a
la novela El sitio como una summa ignaciana.
De igual manera puede afirmarse que Y retiemble
en sus centros la tierra engloba, amplifica y sintetiza las anteriores exploraciones de Gonzalo
Celorio. Cabalga de nuevo el caballo de Manuel Tolsá, que había sido tema del ensayo "El
noble bruto y el bruto noble"; revive el milagroso puesto de jugos de El güero, anticipado
en un texto memorable de Modus periendi; exigen su actuación la ciudad de México y sus hitos emblemáticos, sobre todo fa Catedral, personaje distinguido en los textos de Tiempo cautivo y en la novela Amor propio. Resucita -y es

Gonzalo Celorio:
de la caminata considerada
como una de las bellas artes
Vicente Quirarte
Gonzalo Celorio
Y retiemble en sus centros la tierra
Tusquets
México, 1999.

LA ESCRITURA DE GONZALO CELORJO ES, POR FORTUna, de dificil clasificación. Al aventurarse a componer una tesis de grado, estableció, con la
imaginación controlada y el barroquismo conceptual de su maestro Alejo Carpentier, un paralelo entre Remedios Varo y Remedios la Bella. El resultado fue el libro El surrealismo y lo
real maravilloso americano, de consulta fundamental para el amante de las dos Remedios, y
un trabajo donde a la rigurosa investigación,
sabiamente oculta, el autor añadía el aliento
creador, la belleza formal y el gozo estético que
nos ofrece en cada una de sus piezas. No utilizo este último término de manera metafórica:

67

�importante que dejemos este verbo en suspen-

Paul Valéry se negaba a escribir una novela
porque se sentía incapaz de hallar trascendencia alguna en frases del tipo: "La marquesa salió a las cinco". Hacía tal afirmación en un instante en que la novela estaba dejando de ser
una suma de acciones para convertirse en una
metafisica de los comportamientos humanos.
Gonzalo Celorio se inscribe en el linaje de quienes deciden superar el qué para consagrarse en
los cómos. Su novela transcurre en menos de 24
horas, el cuadrante emblemático que James
Joyce canonizó en las 600 páginas de Ulises, para
hacer de Dublín el símbolo de la ciudad moderna y fundar el método mítico, como advirtió uno de sus primeros reseñistas llamado T. S.
Eliot. En nuestra tradición moderna, Carlos
Fuentes vertebra La regi,ón más transparente a través de las caminatas de Ixca Cienfuegos, el vigilan te heterodoxo de la ciudad, su conciencia y
su memoria. Barrientos, es hermano de Ixca,
pero también de otros animales urbanos y personajes creadores, intensos y frustrados, amargos y luminosos, en guerra constante con la ciudad: el Andrés Quintana de José Emilio Pacheco, el Leopoldo Ralón de Augusto Monterroso,
el Felipe Montero de Aura. Al igual que ellos,

so-- Juan Manuel Barrientos, personaje lateral de su novela anterior. Pero si Barrientos y la
ciudad de México eran elementos de Amor propio, en este nuevo libro el centro de la capital y
su explorador solitario se transforman en los
dos personajes nucleares.Juan José Barrientos
es doctor en letras, tiene 54 años y medio, escribe sin que sepamos el título ni el contenido
de sus textos, es un sibarita y un gran borracho. Más bien dicho, porque es un hedonista
es un buen borracho. Es, en el sentido más puro
del término, y como quiere José Joaquín Blanco, un centrícola, un empedernido enamorado de nuestra "región de ruina", de nuestra
"muchacha ebria", de la zona "más verde y honda de la vieja ciudad", como llamó a nuestra
capital, la suya, el Efraín Huerta de Los hombres
del alba. De tal modo, Barrientos se incorpora a
la nómina de enamorados de la capital, de adictos a sus brazos y despre\ios. Con sus coincidencias e intertextualidades, con su propia originalidad, Barrientos es un lector de la ciudad,
un calígrafo ágrafo, un lazarillo y un cicerone.
La novela arranca con el brío luminoso de este
joven viejo que mantiene los sentidos alertas,
abiertos, intactos. Un maestro que se alimenta
con la juventud de sus discípulos, un creador
cuya verdadera obra maestra será el amor que
lega a sus seguidores.
El argumento es sencillo, mas no su realización. El profesor Juan Manuel Barrientos cita
a sus alumnos para emprender un recorrido
por hitos emblemáticos de la vieja ciudad de
México. La práctica de ciudad-que no de campo-- incluye paradas en las viejas cantinas del
centro, con la restricción de tomar sólo una copa
en cada sitio. Los alumnos no llegan y el maestro
emprende, a la mitad del día, la expedición que,
planeada como una aventura colectiva, se transforma en un viaje gradual al corazón de la noche
urbana y a las profundidades del corazón del protagonista, a su presente sensual y hedonista, a su
pretérito de múltiples fracasos.

JuanJosé Barrientos es más que un caminante,
más que un jlanneur. Barrientos es un vago con
oficio, que en la práctica de caminar la urbe,
de otorgarle sentido, la convierte en la ciudad
de un íntimo habitante; es un buzo y un minero, un profesional del descenso y un aprendiz
de ángel, tanto en sus exploraciones de las simas como en las lecturas que emprende de la
arquitectura religiosa y transformaciones. Barrientos no es un profesor sino un maestro, es
decir, alguien que forma y deforma la conciencia de sus alumnos y que, a su vez, recibe la
insolente lección de esos seres cada vez más
jóvenes, en la medida en que las nuevas generaciones renuevan su sangre. Resuelta en tres
principales planos narrativos, la relación latente y manifiesta de Barrientos con Jimena, su
joven alumna, se convierte en uno de los ejes

68

centrales de la narración. Jirnena es la juventud salvadora, la belleza ideal, pero también el
emblema de que la vida como tal ya no podrá
seguir.Juan José Barrientos no es Gonzalo Celorio, aunque ambos compartan victorias y derrotas, gustos y repulsiones. En este sentido,
quiero compartir con ustedes una anécdota
contada por Gonzalo. En el proceso de primera comunión que es, o debe ser, la verdadera
lectura de una novela, un lector suyo le dijo
con entusiasmo: ''Ya llegué a esa parte donde
te mueres". Como señalé antes, la novela de
Gonzalo reúne varias de sus mejores y más identificables querencias, pero Juan Manuel Barrientos es un personaje autónomo, un heterónimo gonzalvense que reúne los gozos y temores de su creador. Quizás por eso, y a manera
de un nuevo doctor Frankenstein, el narrador
critica constantemente a su creatura, la cuestiona, la desprecia o le otorga su compasión.
La ciudad de México explorada por Barrientos sigue la traza establecida por Alonso García
Bravo en el siglo XVI, es decir, lo que corno
justificación ante nuestra barbarie denominamos Centro Histórico. Sin embargo, para una
segunda lectura de Y retiembl.e en sus centros la
tierra es conveniente tener en nuestra memoria el mapa espiritual que el llamado por Ramón López Velarde "el más triste de los tristes", trazó con su cuerpo por las calles de Jerusalén para fundar una religión y establecer los
misterios mayores de la que llamamos nuestra
era. La pasión de Cristo, con su última cena, su
flagelación, sus sucesivas etapas y caídas y su
convivencia con dos ladrones, es el modelo argumental subyacente en la novela. Sin embargo, Gonzalo no ha querido reescribir la vida de
Jesucristo, a la manera de Renán, Katzanzakis
o Saramago, sino partir de uno de los múltiples y eternos hitos culturales que el genio del
cristianismo establece en nuestras acciones cotidianas: el calvario de un hombre a lo largo de
su vida y el calvario muy particular d e un hombre que resucita después de la embriaguez y,

como Lázaro, encuentra el mundo carente de
significado, sin el brillo que tuvo en el instante
en que el alcohol las consagraba. "Hombre crudo, animal sagrado", reza uno de los aforismos
más célebres del poeta Alí Chumacera. Juan
José Barrientos emprende su viaje de un largo
día hacia la noche con la finalidad primordial
de curar su cruda, de apagar su sed. Paralelamente a la curación de su cuerpo y de su espíritu y a la construcción de ese presente perfecto instaurado por los sentidos en plenitud, surgen sus fantasmas, convocados por un amplio
espectro de bebidas alcohólicas. La sensualidad
de Barrientos es la lucha de la vida contra la
muerte, el hedonismo contra la mediocridad,
el ahora contra una eternidad comprada a plazos. Pantagruélico y chocarrero, selectivo y sibarita, erudito y arrabalero, el narrador habla
de Barrientos, habla con Barrientos, permite
que hable Barrientos. Gracias a esta profunda
comunión y comunicación, nos hace beber,
comer, caminar, orinar, llorar con él. El esplendor del mediodía es también el espacio donde
Gonzalo establece algunos de sus mejores momentos. Hallazgos espléndidos, como las triadas
del tipo Flaubert, cuando al describir el gazpacho, o más bien al invitarnos a degustarlo con
su personaje, Gonzalo enumera: "el blanco lloroso de las cebollas, el verde apenas verde,
embrionario, de los pepinos y el dorado terroso de los panecillos fritos". O esa sabiduría aforística que puebla la novela de breves e intensos haikús urbanos: "un ron teatradjetivado:
Bacardí blanco, campechano, puesto"; "solo
como sólo un joven como él podía haberlo estado en el momento más acompañado de su
vida", "las lágrimas son mejores que el sudor:
limpian, purifican, desintoxican"; el himno
nacional, "belicoso como ninguno, aguerrido
y violento, pero tartamudo". En su sabiduría
de la vida, en su afán por descifrar cada una de
las capas de la realidad, Barrientos quiere ser
valerosamente, estoicamente, su propio co nejillo de Indias.

69

�Xavier Villaurrutia recomendaba a Bernardo Ortiz de Montellano que para escribir el poema del sueño debía tener la mano bien despierta. Al hacer el retrato de un hombre que
convierte a su organismo un almacén de ultramarinos, Gonzalo logra transmitir sobriamente las diversas etapas de la embriaguez. Antes
dije que Barrientos era un gran borracho. Un
señor bebedor, un gozador profesional de la
urbe. El centro de la ciudad de México aparece con sus nombres propios y, aparte de no perder de vista el hilo, Gonzalo nos ofrece algunas
perlas. Menciono, como páginas antológicas,
tres que me parecen inolvidables: la descripción del arte del lustrador de zapatos -y a
Gonzalo se debe también, en otra parte, una
maravillosa descripción del otro boleto, el que
se baila-, la poética del tequilla y el ritual del
cantinero que integra, con habilidad de virtuoso, los elementos del martini. Descripciones
todas ellas que algunos lectores desatentos han
calificado como superficiales, pero que en realidad son exaltaciones del presente, motivos
fundamentales por los cuales un hombre con
la amargura y frustraciones de Barrientos continúa dando la batalla.
Y retiembl,e en sus centros /,a tierra es una novela
de viaje y, por lo tanto, una obra iniciática. Si
antes mencioné la segunda lectura es porque
además de los cabos que el autor deja libremente sueltos, los ritos de paso experimentados por
el viajero urbano tienen una trama sutil que
no impide la lectura ágil, lineal e intensa. La
novela de Gonzalo Celorio es hermana de esas
obras de borrachos iluminados, ángeles en potencia, como La leyenda del santo bebedor de
Joseph Roth. Por Juan Manuel Barrientos experimentamos simpatía porque el alcohol es
para él una ocupación, una eucaristía laica, una
búsqueda de la esencia en un mundo de apariencias. Despiadada anatomía del cuerpo y sus
huellas en el alma. Y retiembl,e en sus centros /,a
tierra es hermana de otras temporadas en el
infierno que podemos leer desde la luz porque

la escritura de Gonzalo ha sido el exorcismo.
La sed del maestro es la sed de vida que nos
permite continuar dando sentido a este cuadrante de la soledad.

Colonización y conversión
Francisco Ruiz Solís
Eugene B. Sego
Aliados y adversarios: !,os colonos t/,axcaltecas
en la .frontera septentrional de Nueva España.
El Colegio de San Luis / Gobierno del Estado
de Tlaxcala / Centro de Investigaciones
Históricas de San Luis Potosí
San Luis Potosí, 1998.

LA CONQUISTA DE LO QUE HOYES EN CENTRO DEL PAÍS
llevó dos años a Hemán Cortés y a un ejército
no mayor a mil hombres. La conquista de la
"Gran Chichimeca", tardó más de 300 años; más
recursos, soldados y una política de colonización cuyo eje fue el movimiento de grupos tlax-

caltecas hacia el norte.
Entre los factores que hacían casi imposible
el avance de los españoles hacia los territorios
desconocidos estaban:

70

en algo común entre capitanes y soldados que
participaban en las expediciones de lo que hoy
son los estados de Zacatecas, Durango, Coa h II ila y Nuevo León.
En las décadas siguientes (l 570-1580), se
hizo necesario en establecimiento de 1111 sistema de presidios en ubicaciones estratégicas.
Cada presidio contaba con un destacamento
permanente de soldados para garantizar la seguridad de la gente que viajaba por los aislado~
y largos tramos de caminos. Como resultado de
esta política implementada por el \'irrey Martín Enríquez, las incursiones y los asaltos en los
caminos, en vez de disminuir, aumentaron.
En la década siguiente, con el virrey Villamanrique, la política con respecto al conflicto
cambió. Disminuyó la presencia militar en las
tierras de frontera, y empezó la pacificación en
base a regalos de alimentos y ropa a los indígenas insurrectos a cambio de que abandonaran
la guerra. Con la siguiente administración virreinal de Velasco, esta política se sumó a un
nuevo esfuerzo de colonización, dependiente
de los voluntarios de la provincia de Tlaxcala.
Con este contexto es como Eugene B. Sego
inicia su trabajo Aliados y adversarios... De la
exposición de la problemática de la relación
entre europeos y las tribus de la tierra adentro,
pasa al asunto de la colonización y la conversión de los naturales a una vida seden ta ria y
productiva.
Así describe los detalles del contrato inicial
celebrado entre el gobierno virreinal y la pro,focia de Tlaxcala, para darle solidez a esta política. Entre las capitulaciones negociadas y firmadas, se destacan una serie de priYilcgios a
favor de los tlaxcaltecas movilizados hacia la tierra adentro. Colonos y descendientes obtendrían la condición de hidalgos, con los derc·chos correspondientes para portar armas, montar caballos ensillados y &lt;p1cdar liber;:dos de los
tributos, impuestos, así como del serYicio personal a perpetuidad.
Sego realiza una exposición minuciosa de

l. El estilo de vida nómada de las tribus que
habitaban los amplios territorios septentrionales.
2. Las destrezas y habilidades de los chichi-

mecas como guerreros, cuya manera de combatir era casi desconocida por los europeos.
3. El tratamiento que los guerreros chichimecas daban a sus cautivos (despellejamiento
del cuerpo, remoción de los huesos más largos
de las piernas y la apertura del torso entero para
extraer tendones y nervios espinales).
4. La capacidad natural para planear y ejecutar ataques utilizando las características del
terreno.
5. La pericia en el uso del arco y la flecha.
En 1546 la expedición de Juan de To losa,
descubrió las vetas de plata en lo que hoy es el
estado de Zacatecas, lugar que era parte del
territorio natural de movimiento de las tribus
chichimecas.
El descubrimiento y explotación de las minas atrajo a gran cantidad de peones, rancheros y colonizadores, cuya presencia en la zona
precipitó un conflicto, de tal suerte que en 1550
la mayoría de las tribus estaban en pie de guerra, por las continuas fricciones entre europeos
e indígenas.
En 1561 los zacatecanos y varias tribus vecinas de huachichiles y otros grupos menores de
chichimecas casi lograron forzar a los europeos
a abandonar la región entera. Pedro de Ahumada y Sámano sometió a los rebeldes en una
campaña de ocho meses. A los pocos años los
ataques de las tribus seguían siendo comunes.
Como solución el virrey Luis de Velasco I,
tomó la decisión de establecer algunos pueblos
fortificados en puntos estratégicos por el camino que conectó a las comunidades mineras con
la ciudad de México. Además se multiplicaron
las entradas a los territorios de las tribus. Las
expediciones punitivas complicaron más la situación, ya que gran cantidad de indígenas de
las tribus pacificadas eran tomados como cautivos para utilizarlos en los trabajos de las minas. Esta práctica de esclavización se convirtió

71

�Etnografía imaginaria

la organización de la primera expedición de
cerca de mil tlaxcaltecas jóvenes, cuyo contingente contó con la visita del nuevo virrey y el
acomodo del gobernador en las tierras de Nueva Vizcaya.
Así con el tiempo se van estableciendo colonias al norte de la Nueva España, la Nueva
Galicia, Nueva Vizcaya y el Nuevo Reino de
León, hasta llegar a Santa Fe (Nuevo México).
Pero el análisis histórico de Sego no termina aquí. El lector puede quedar satisfecho por
el mérito del autor que continua documentando ampliamente las peripecias y las disputas
que sufrieron las poblaciones tlaxcaltecas, en
el transcurso de los siglos siguientes, frente a
los habitantes de los vecinos poblados españoles. La causa: la independencia de los pueblos
indígenas, reconocida por el gobierno virreinal, y el éxito económico de los mismos pobla-

Ricardo Martínez Cantú
Alberto Chimal
Gente del mundo
Fondo Editorial Tierra Adentro /Conaculta
México, 1998.

EL MUNDO DEL QUE NOS HABIAALBERTO CHIMAL MUY

bien pudiera ser nuestro propio mundo en un
pasado remoto. También pudiera ser cualquier
otro mundo del universo que tuviera características parecidas a las de nuestro planeta y habitantes semejantes a nosotros. Las gentes que
pueblan ese mundo podrían ser nuestros ancestros o, incluso, los individuos de algunas de
las escasas comunidades no tecnificadas que
aún sobreviven en la Tierra. El tiempo del libro es el tiempo atemporal del comienzo; cuando se inicia la historia, se escriben los mitos y
se gestan las leyendas; cuando los distintos grupos humanos aún ostentan características culturales propias-que los diferencian a unos de
otros- y sus integrantes pueden todavía sentirse orgullosos de pertenecer precisamente a
su congregación de origen, perfectamente distinguible de las demás.

dos.
En resumen el libro de Sego nos da una visión del papel que jugaron los tlaxcaltecas en
la política de expansión española y en la conversión de las tribus chichimecas a una forma
de vida sedentaria. Nos ofrece, también, una
reconstrucción histórica de los acuerdos y capitulaciones firmados entre la provincia de
Tlaxcala y el gobierno virreinal, para la colonización de la tierra adentro. El análisis reconstruye, además, en todos sus detalles, el primer
viaje de los nuevos colonos, y los subsecuentes,
desde los preparativos y abastecimientos; el
número de familias, la identidad de las mismas,
así como su origen y destino.
El lector encontrará en Aliados y adversarios:
los cownos tlaxcaltecas en la frontera septentrional
de Nueva España una gran cantidad de información histórica y una exposición y análisis de
los casos más exitosos de asentamientos tlaxcaltecas desde fines del siglo XVI, y un examen
pormenorizado de las peripecias, disputas y relaciones entre las poblaciones tlaxcaltecas y españolas hasta los principios del siglo XIX.

fOSOO !DllOIIAl • 1110 .10!\ll0

72

Comunidades enteramente dedicadas a la
guerra o totalmente consagradas a la elaboración diaria de poemas colectivos; o bien aún
abandonadas a la más total inactividad, pues
"nadie puede probar que la acción mejore al
mundo". Poblados de sonámbulos; poblados de
muertos -bellamente momificados- que terminan echando a los vivos fuera de la ciudad; y
poblados que exaltan la perseverancia y no
aceptan la retractación una vez que la propia
profesión ha sido elegida, si bien -por otro
lado- admiten la existencia de ocupaciones
tan bizarras como la de "soñadores de piedras"
o la de "sumadores de muertos".
Sociedades cuyos integrantes están marcados por el ambiente en el que viven, como aquélla cuyos hombres y mujeres -habitando un
páramo de roca y sal- parecen espectros "incapaces de hallar reposo en su tumba", y cuyos
verdaderos muertos deben ser cortados en partículas tan pequeñas que el viento logre dispersar, pues no disponen de un lugar donde cavar
para enterrarlos. Individuos -también- cuyos actos están determinados por las propias
costumbres ancestrales de su sociedad, como
aquéllos cuyas actividades todas se rigen por la
cadencia que marca un preste con su tambor
en lo alto de la torre que se encuentra en el
centro de la aldea.
Hombres cuyo fisico ha sido modelado por
su ocupación -a su vez determinada por el
ambiente- como los buscadores de perlas que
casi son anfibios, y cuyas costumbres reproductivas han predeterminado el fin de su fatal historia: colocar perlas negras en el interior de la
propia mujer no produce una descendencia vigorosa, provoca que las mujeres del clan sean
sistemáticamente asesinadas por piratas y oportunistas sin escrúpulos hasta ocasionar la total
extinción de la etnia. O bien, hombres cuya biología va siendo cincelada por su cultura, por
costumbres y tradiciones que generan mutaciones genéticas: si los recién nacidos son lanzados al abismo y sólo logran sobrevivir los capa-

ces de levitar, terminará por formarse una variante de los humanos para quienes la levitación
será tan natural como la respiración o la risa.
Y están también los que sólo pueden recordar lo ocurrido en el presente día y, por lo tanto, son felices, aunque hayan de tropezar múltiples veces con la misma piedra... Y los que están convencidos de que todo ente del universo
es hostil y por ello se vengan destruyendo cuanto ser vivo o inerte les sale al paso ... Ylos que se
hacen odiar porque consideran que las personas nunca estarán más unidas que cuando se
agrupan contra un enemigo común... Ylos que
escriben en sus lápidas bellas metáforas porque
-a pesar de que su lengua tiene palabras para
todo lo imaginable y lo inimaginable- carecen
de un nombre para la muerte; éstos-además-están obligados a escribirlo todo, si bien tienen
prohibido escribir sobre la propia escritura para
evitar caer en la tentación del infinito ...
Gente del mundo es un libro de ciencia ficción. Pero no se trata de ciencia física ni biológica ni cibernética, sino de ciencia antropológica: una etnografia fantástica es lo que encontramos en el poético texto de Chimal. Las gentes que desfilan por nuestra imaginación mientras leemos el libro no somos nosotros. Sin
embargo, tienen tanto de nosotros que nos
permiten vernos con otros ojos y comprendernos mejor. Encontramos, además, una gran
nostalgia: la nostalgia por ese sentido de pertenencia que es tan difícil mantener en nuestro
mundo actual globalizado.
Una creatividad desbordante y un deslumbrante ingenio se ponen en juego en la delineación de apenas sesenta y tres "de los dos
mil y trescientos y setenta y cinco pueblos que
en su conjunto son la Gente del Mundo". Cuarenta y dos de ellos descritos en parágrafos breves, cuyo lenguaje tiene resonancias de los textos sagrados y de los antiguos libros de historia. Yveintiuno solamente insinuados a través
del procedimiento de proporcionarnos, por
una parte, la descripción de veintiuna de las

73

�láminas perdidas de Kadousi elMagníficoy, por
la otra, el nombre de los pueblos correspondientes. Sistema que nos fuerza a ejercitar nuestra propia imaginación poética al tratar de descubrir la posible y sutil relación que existe, por
ejemplo, entre el pueblo llamado "Los Que
Perduramos" y la imagen con la que se representa a dicho pueblo: una larga fila de hombres cada uno sosteniendo un espejo ante la
nuca del que está adelante; o bien la secreta
conexión que pueda haber entre "Los Que
Conocernos A La Muerte" y la figura de una
madre, de cabello largo y suelto, que amamanta a su bebé sobre un fondo oscuro, tachonado
de estrellas.
Encontrarnos, finalmente, una perfecta verosimilitud en la presentación de este texto que
pretende ser sólo un fragmento del segundo
torno de otro texto perdido, en el que -a su
vez- se incluyen notas aclaratorias, versiones
contrapuestas, datos complementarios, y referencias de los libros utilizados en la investigación original de Darnac de Jeramow.
Lucha de la palabra por arrancar del tiempo lo que el tiempo destruye con su paso inexorable. Lenguaje que pretende describir con
exactitud lo que fue, pero que -enamorado
de su propio poder fundamentan te- crea una
nueva realidad que supera con mucho a la real.

Ernesto Lumbreras

EL CIELO

lttra, ,wericuas

FONDO DE CULTURA ECONÓMICA
UNIVERSIDAD DEGUADALAJARA

De hallazgos y celebraciones
o El cielo y la escritura
Ofelia Pérez Sepúlveda
Ernesto Lumbreras,
El cielo
Fondo de Cultura Económica
México, 1998.

H.W LIBROS QUE SEDUCEN POR MOMENTOS. LIBROS QUE

trascienden al instante de su lectura y se nos
presentan corno afortunados.
Es fácil, relativamente fácil dar con ellos, son
llamaradas que iluminan, señales de ruta en la
jornada de un lector que nos recuerdan, desde
la memoria, la exactitud del verso, el triunfo
de la paciencia.
Otra cosa es el cielo y su orden de visiones,
su inagotable transcurrir y desvelarse. Otra cosa
son aquellos libros que involucran al lector de
tal manera que es humanamente imposible recordar aquel verso exacto, aquel poema memorable, porque "el cielo es un sauce desbordado" y es también una aventura de la creación.
Es un libro, éste que nos congrega de Er-

•••••••••••••••••••••
•

•• ._. .• ,o woelonol oe [SIUdloflHH de FHOIOflO

•

: FILO·· FAGIA :
••
•
•
••

•
••
••
•
•

•••••••••••••••••••
74

nesto Lumbreras, un libro-lienzo en el que filosofía y conocimiento involucran al lector de
tal manera que uno empieza a merodear las
palabras, a olerlas y a aprehenderlas, a caminar en círculos más pequeños, ya más grandes
y, al final, créanme, uno empieza, como en el
principio, a virar en medio de la lluvia sobre
un nido de petirrojos.
Es un libro, éste que nos reúne de Ernesto
Lumbreras, un libro-manual, un catálogo de
mediciones a partir del cual cada quien, desde
su trinchera, puede levantar también su muro
de palabras y hacer los pronósticos que crea
pertinentes.
La necesidad por definir la poesía me obliga a lanzar adjetivos y enumerar poemas y títulos, como si de eso se tratara. Pero El cielo es
otra cosa. ¿Será acaso un Ernesto Lumbreras
escribiendo, parafraseando, trayendo a tiempo
a Robert Frost, a María Zambrano, a la colina
verde, al respiro y la visión, a esa poesía francesa o norteamericana que evoca en su escritura?
El cielo es una comprobación de sí mismo.
Tal vez por eso resulta petulante y gratuito el
decirles de él. Lo que corresponde es internarse en sus páginas, en sus ciclos y encontrarse
con una epopeya lírica que emprende Lumbreras a bordo de sus palabras, pero ante todo de
su mirada.
El cielo es un libro para leerse despacio o, si
lo prefieren, para desleerse. Un libro que debe
evaluarse en la oportunidad con que involucra
un nuevo oído de parte del lector, pero ante
todo una nueva mirada.
Alejado de las aguas de la poesía canto, de
la poesía oda, el libro de Ernesto Lumbreras es
una constancia del poema total. Un testimonio
de la práctica mortal en la que narrativa y poesía, filosofía y lenguaje, palabra y mirada, pájaros y peces se internan en un libro que juega a
ser grande, y en tal ambición reside su apuesta.
Tirada sobre un pastizal, leyendo el cielo,
repasando sus rostros y apariciones, pregunto
por el origen de los mundos que provienen de

la bóveda celeste en la imagenería de un poeta
como Ernesto Lumbreras, enamorado de sus
hallazgos, condescendiente con las imágenes
multicolores, pero humanamente impasible
con el mundo que nos entrega en este libro.
Me niego a lanzar respuestas porque El delo
es una afirmación de la poesía, una afirmación
del Cielo y la Escritura, que al menos en mi
experiencia como lector me deja en claro la
necesidad de la fe, la permanencia de la fe
como condición creadora, la pertinencia de la
fe de nueva cuenta en la palabra, en la bóveda
celeste que respalda la palabra.
Porque imagino el neriovisimo de la mano
que anota, corrige, construye a cada trazo, pero
imagino también el párpado del poeta que ooserva la bóveda celeste, la cúpula primitiva y primigenia de Helena; repito: Ernesto Lumbreras
es un poeta ambicioso, no es un cantor lírico
sino un constructor; en él, hallazgo y celebración se dan la mano y nos entrega una continua sucesión de lecturas, de revelaciones que
me convidan a pensar en el poema total, en el
poema que es historia y estación.
"Reunión de violonchelos", uno de los primeros textos del libro, bien vale como ejemplo
de la manera en que Lumbreras nos acerca a la
tibieza de una verdad. Y es que descubre ante
nuestra mirada el reposo de cuando "un caballo bebe a la orilla del cielo". Y ese cielo es así,
se vale de hallazgos como el de la lluvia, el del
fluido de los cuerpos de los amantes, se vale
del relámpago, de la hoguera y del muro para
narrar su propio evangelio de creaturas, su propia poética del cielo.
Quizá haya que acudir también a "Una colinda verde", poema y puerta. Lumbreras se me
presenta entonces como el aprendiz de mago
que nos convida a pasar a la mansión donde
reposa Robert Frost.
"La Escritura es un diapasón gradual: fidelidad, incertidumbre, subversión, ruptura." Ya
no el aprendiz de mago, sino el poeta que inaugura y traza su ruta de poesía. Fidelidad a

75

�aquellos hacedores también a su manera de
otros cielos. Incertidumbre en la dispersión de
los materiales poéticos que reúne el libro. Subversión de géneros y discursos, El cie/,o es uno de
los libros grandes en la poesía mexicana. Es la
presencia de un poeta exigente y transgresor.
Si acaso habría que reprocharle algo a este
libro, yo reprocharía el enamoramiento de Lumbreras con las imágenes, con esa zoología fantástica culpable de hechos y revelaciones que
no hacen sino obligar a estar de acuerdo con
el autor cuando sentencia: "La poesía nos convoca alrededor de una hoguera. Pone en nuestro corazón una semilla de piedad. Para nuestros ojos guarda un escarabajo". Yo también,
agradezco el escarabajo en la mirada, ese grano de piedad en la lectura de un libro que trasciende la mirada.

Auge literario europeo que fue reforzado por
tertulias del autor con escritores como Artaud,
Breton y Bataille, hace la aparición de Los vainilleros, la cual es considerada por los críticos
como su mayor éxito literario y la que, paradójicamente, surge a partir de una nota de enciclopedia.
Siglo XIX. Época del colonialismo. El gran
auge de Europa en pos de la expansión. En Veracruz, México, un antropólogo (De Bonald),
mediocre y miedoso, a la espera de una oportunidad fructífera, con una hija Qenny), cuya
influencia es clave en la historia y la cual es poseedora del verdadero secreto de la vainilla, tiene a su cargo excavaciones de un holandés (Van
Houten), hombre despiadado, oportunista y aristócrata, el cual al descubrir el fruto maravilloso
lo invita a probar fortuna en una isla paradisiaca en la cual el lector podrá notar una clara
referencia a la isla Utopía de Tomás Moro o La
ciudad de Dios de Campanella. La nueva aventura se convierte en sueños y esperanza, ya que
la vainilla al paso del tiempo no da frutos.
Paradójicamente al paisaje y la belleza, la
esterilidad de la vainilla -y la de Occidente en

Eros y naturaleza
Adriana Martínez
Georges Limbour

la preestablecida Mesoamérica. La presencia
del aroma y el constante asedio del colonizador, así como el miedo intrínseco a su poder,
mantienen la tensión a lo largo de la novela.
Prosa poética que acompaña la poesía en la que
vive De Bonald. Dolor aunado al líquido de la
pasión mantiene a Jenny a la expectativa, renuente a la fertilización, fiel a la espera del castigo de los dioses.
Narrativa armónica y metáforas e imágenes
como amuletos y simbología de la visión infantil de Jenny, la cual incluye el resquemor y deseo
del fracaso ineludible de la aventura, es lo que
mantiene al lector en tensión. Por otro lado, la
psicología de la obra, en su conjunto, se presta
a la reflexión filosófica sobre temas actuales y
que se vienen arrastrando en las sociedades desde el siglo pasado, tales como la esclavitud y la
jerarquía de poder, creando así un paisaje su-

bordinado al anécdota como fiel sustento de la
fuerza dramática: los personajes -Seira, Edmond, Guillome yJennifer, así como los habitantes del pueblo-, seres que mueren en el
absoluto: sus vicios los matan, la ambición los
ciega. Es el poder lo que no les permite el contacto con ella.
Limbour entreteje el realismo y la imaginación. Fascina al lector entre aromas y paisajes.
Se huele a cada instante el líquido oscuro y pegajoso de la pasión. El calor seco y la b1isa del mar
son la esencia con la cual nos enamorarnos por
primera vez. Destellos de juventud mezclados con
historia y política se vislumbran ante una noche oscura, cerrada.
La naturaleza es intrínseca a los humanos,
sin embargo, infranqueable. Su poder es el único, el verdadero, el de los dioses. Desata su furia y ella gana.

Los vainiUeros
Edorial Aldus
México, 1999.

Georges Limbour
Los vainilleros

GEORGES LIMBOUR, ESCRITOR FRANCÉS ( 1900-1970),

en su novela Los vainilleros, editada por Aldus
recientemente y con traducción de Aurelia
Álvarez Urbajtel, invita al lector a un paseo por
la historia del siglo XIX. Esta novela fue publicada por primera vez en 1938 y narra como
Edmund Albuis, un esclavo negro, descubre en
1841 un procedimiento práctico para la fecundación de la orquídea, provocando así que este
fruto, el único aroma comestible, fuera comercializado y cultivado en muchos países. Basta
introducir en la vaina una pequeña rama de
bambú o el diente de un peine al interior del
fruto y al poco tiempo fecundará.
Limbour y Francia. Francia y el surrealismo.

76

77

�Contraportada
óscar Efraín Herrera

g/jiez problemas
relevantes de salud

l?ENÉATJLÉSFABILA
'.\uevas recorclanzas

pública en México
~1v1 rl?umón

tk kr ,htmk

:J,1✓11r Je¡xílord~ . {mor

(ran,¡&gt;,kldof't',r}

ANTONIO PORCI IIA

Trayectorias. Revista de Ciencias Social.es

Voces reunidas

Esthela Gutiérrez Garza, directora
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, 1999.

UNAM
México, 1999.

LA REVISTA TRAYECTORIAS ES UN NUEVO ESPACIO EDItorial, abierto por la UANL, a todos los estudiosos de las ciencias sociales que deseen incorporarse a los trabajos de consolidación de
una agenda académica sólida, crítica y vigorosa,
capaz de acompañar con conocimiento y sensibilidad los trayectos de nuestra historia, señala en la presentación la directora de la revista.
Esta nueva publicación, de periodicidad cuatrimestral, en su primer número-septiembrediciembre- incluye ensayos, reseñas y notas de
autores mexicanos y extranjeros. Abre con un
ensayo de Esthela Gutiérrez: "México: los desafios de la integración", en el que plantea que la
agenda de discusión en México se centra en
cómo converger hacia un modelo de desarrollo económico que permita resolver los rezagos
estructurales y sociales del país sin descuidar
los problemas actuales.
Aparecen también trabajos de Marco Antonio Pérez Valtier, René Villarreal, Rocío Ramos
de Villarreal, Luis F. Aguilar, Gustavo Garza,
Michael Lowy, Marcos Roitman Rosenmann,
Sergio Bagú, entre otros.

DESDE HACE MÁS DE UNA DÉCADA LOS ESCRITORES

Daniel González Dueñas y Alejandro Toledo
han difundido en México la obra de Antonio
Porchia, ese extraño autor argentino de una
variación de aforismos que él llamó voces y que
cada lector que las encuentra las repite y reproduce.
"No hay ensayo más breve que un aforismon,
afirma Gabriel Zaid. En el caso de Porchia, sus
voces son catalizadoras de reflexiones. Él no trata
de convencer moral o ideológicamente, sólo
expone lo que ha observado para que el lector
ponga su parte: "Te quiero como eres, pero no
me digas cómo eres"; "Lo que tomo, tomo de
más o de menos, no tomo lo justo. Lo justo no
me sirve"; "No tienes nada y me darías un mundo. Te debo un mundo".
En esta edición de las Voces reunidas se incluyen las publicadas originalmente en HachatteEdicial, más voces "abandonadasn e inéditas, así
como el texto de Jorge Luis Borges que sirvió
de prólogo a la primera edición en Francia, un
ensayo de Roberto Juarroz y un estudio de
González Dueñas y Toledo.

78

RENÉ AVILÉS FABILA

J UAN RAMóN DE LA FUENTE YJAJME SEPÚLVEDA AMOR
(COMPILADORES)

Nuevas recordanzas

Dio. prob!.ernas relevantes de salud ,pública en México

Editorial Aldus
México, 1999.

Instituto Nacional de Salud Pública / Academia
Mexicana de Ciencias / Fondo de Cultura
Económica, México, 1999.

EL REGISTRO Y LA CRÓNICA DE LOS SUCESOS QUE ocu-

rren en el mundo cultural mexicano es cada
vez diverso. En Nuevas recordanzas René Avilés
Fabila presenta sus visiones y reflexiones sobre
lo ocurrido en los últimos años.
El libro está armado con presentaciones de
libros, artículos periodísticos, apuntes de su diario y notas y agregados que actualizan o contextualizan los temas que aborda.
Nuevas recordanzas incluye un texto de Daniel Leyva -que sirvió de presentación del libro R.ecordanzas en 1996- en el que plantea:
"Bien sabemos que una biografia debe iniciarse, en rigurosa lógica, con un ejercicio intelectual que nos permita andar las andanzas. Que
nos permita volver a andar lo recordado para escribir el texto. Pero cuando se trata de un escritor, la primera persona gramatical de la biografia, ¿quién es? ¿El autor que se escribe a sí mismo
o el personaje que se describe en el autor?"
Avilés Fabila homenajea, analiza, recuerda,
aborda obras y vidas como las de Elvis Presley,
García Márquez, Elena Garro, Octavio Paz,
Bonifaz Nuño, Borges, Sergio Fernández y
Víctor Roura, entre muchos otros.

ESTE LIBRO INCLUYE ESTUDIOS DE CIENTÍFICOS MEXl-

canos acerca de las enfermedades de mayor
relevancia en el país. Es un libro especializado,
pero redactado de manera accesible al lector
interesado en temas médicos.
Cada uno de los capítulos contiene una relación del avance científico de los problemas
de salud estudiados, las investigaciones más recientes, nacionales e internacionales, y presenta las perspectivas que se tienen a corto, mediano y largo plazos, además de una bibliografia.
Este volumen es la suma del trabajo de 135
investigadores mexicanos sobre problemas de
salud relacionados con la nutrición deficiente
o inadecuada, problemas relacionados con el
cambio de la estructura demográfica y con problemas derivados de la contaminación. Entre
otras enfermedades se estudian las producidas
por deficiencias nutricionales, las producidas por
infecciones, como la tuberculosis, el dengue y el
sida; también se exponen investigaciones sobre
la cirrosis hepática, la cisticercosis, diabetes, carcinoma cérvico-uterino y las adicciones.

79

�Colaboradores
~ ~ ~ (Monterrey,
1952). Estudió antropología en la
UANL y la maestría, en la misma
disciplina, en el Colegio de Michoacán. Autor de Músiws y música popular en Monterrey (19001940).

Jo'IL ~ ~ Escritor cubano.

a:,_"+""" &amp;.u..

Ó~ ~ H~ (Monterrey,

(Roma, Italia,
1951). Escritor, politólogo, maestro universitario. Autor de Ágora. Las ideas políticas clásicas
(1997), entre otros títulos.

Dramaturgo, narrador y ensayista. Autor de La felicidad es una
pistola caliente (testimonio). Fue
cercano colaborador de Norberto Fuentes, biógrafo de Ernest
Hemingway.

1962). Periodista, poeta. Ha sido
reportero y editor en distintos
periódicos. Fue becario del Centro de Escritores de Nuevo León.

~ ~ (ciudad de Méxi-

Jo'IL k~ t ~ (Tandil, Argen-

co, 1952). Escritor. Estudió lengua y literaturas hispánicas en la
UNAM. Autor de libros de poemas, de cuentos para niños yguiones de cine. Conduce el programa radiofónico Voces interiores.

tina, 1942). Sociólogo, maestro
universitario. Dirige la División
de Posgrado de la Facultad de
Filosofía y Letras de la UANL.

~ ~ (Guadalajara,

1961). Escritor. Estudió letras en
la UANL. Fue becario del Centro de Escritores de Nuevo León.
Autor de Vivir al margen y Oscura
lucidez, entre otros.
~ (Ciudad del
Maíz, 1956). Escritor. Radica en
Monterrey desde 1974. Ha sido
becario del FONCA en el Programa de Residencias Artísticas
México-Colombia.

k~

~ (Monterrey,
1942). Director y crítico de cine.
Maestro de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la
UANL. Director de Programación y Conservación de Acervo
de la Cineteca de Nuevo León.

R~

f-/o¡ ,..~ (Monterrey, 1935).
Escritor, psiquiatra. Estudió medicina en la UNL. Es presidente
de la Sociedad Analítica de Grupo de Monterrey, A. C.

H~ k~

(Monterrey,
1942). Escritor, filósofo. Autor
de Humanismo y &amp;forma, Ensayos

en literatura mexicana, El otro lado,
Pensar y situar, entre otros.
~ k ~ 1~ (Ciudad
Victoria, 1916). Reside en Monterrey desde 1934. Abogado. Catedrático en la Facultad de Derecho de la UANL. Magistrado
del Tribunal Superior deJusticia.
~ (Monterrey, 1949) . Escritor, maestro
universitario. Estudió filosofía en
la UANL. Coordinador editorial
de la revista Entorno Universitario.

R~ k ~

H4oAt

J.-,,,t ~
(Zamora, Michoacán, 1943). Periodista y editor. Estudió letras e historia en
la UNAM. Colaborador del periódico de la sección cultural del
periódico El Norte.

H,

1',J.·JJ (Monterrey, 1935).

Fue jefe de Extensión Universitaria de la UNL y director de Armas y Letras. Es maestro de tiem-

po completo en la Facultad de Filosofia y Letras de la UNAM.

k ~ J)t,o/~ (Monterrey,
1976). Poeta. Estudia letras en la
UANL. En 1998 ganó el concurso de poesía Alfredo Gracia Vicente.

0~ 1'tJit.r Se~~

(Monterrey,
1970). Poeta, periodista. Estudió
letras en la UANL. Conductora
de un programa en Radio Nuevo León. Autora de Doménico, De
todos los santos: herejesy Cuartos pri-

Jl/ANl}(})f!NCO ARCúEIJJs
El gb,ero curncua,
y '8 \/Cfdader.l hisrona (1c fl.acle

vados.

V~ Q ~

(ciudad de México, 1954). Escritor, editor y traductor. Su obra incluye libros de
poesía, narrativa y ensayo. Es
maestro e investigador en la

UNAM.
~
J ~ (Monterrey,
1928) . Escritor, maestro universitario. Ex rector y ex secretario
de Educación en el estado. Dirige el Centro de Estudios sobre
la Universidad de la UANL.

J._¡¡¡ ;,_.¡

J. (León, Gua-

najuato, 1943). Investigador,
maestro universitario. Estudió historia en la UANL. Autor de Fá-

bricas pioneras de la historia en
Nuevo León.
~ _.., (Puebla,Pue.
1957). Investigador, maestro
universitario, editor. Estudió comunicación, sociología y metodología en la UANL.

- P

,.,,.,_
(Monterrey, 1971).
Periodista. Estudió filosofía en la
UANL. Fue becario del Centro de
Escritores de Nuevo León. Es reportero del Canal 28.

Informes: Secretaría de Extensión y Cultura / Dirección de Publicaciones
de la Universidad Autónoma de Nuevo León

Biblioteca Magna Universitaria
"Lic. Raúl Rangel Frías"
Av. Alfonso Reyes Núm. 4000 norte
Monterrey, N.L. C.P. 66440
Tel. (018) 329 4111 / Fax 329 40 95

DIRECCIO N DE
PUBUCACIONES

U

A

N

L

��</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="213">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3142">
                <text>Armas y Letras</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="479186">
                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="485784">
            <text>Armas y Letras</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="485786">
            <text>1999</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="99">
        <name>Época</name>
        <description>Época del la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="485787">
            <text>Nueva Época</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="485788">
            <text>21</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="485789">
            <text>Noviembre-Diciembre</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="485790">
            <text>1</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="100">
        <name>Periodicidad</name>
        <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="485791">
            <text>Bimestral</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="485809">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751803&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="485785">
              <text>Armas y Letras, Revista de la Universidad Autónoma de Nuevo León, 1999, Nueva Época, No 21, Noviembre-Diciembre</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="485792">
              <text>Departamento de Acción Social Universitaria</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="485793">
              <text>Literatura mexicana</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="485794">
              <text>Historia crítica</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="485795">
              <text>Arte mexicano</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="485796">
              <text>Narrativa</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="485797">
              <text>Ensayos</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="485798">
              <text>Poesía</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="485799">
              <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="485800">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="37">
          <name>Contributor</name>
          <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="485801">
              <text>Alardín, Carmen, 1933-2014, Directora</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="485802">
              <text>Herrera, Óscar Efrén, Redacción</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="485803">
              <text>01/11/1999</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="485804">
              <text>Revista</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="485805">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="485806">
              <text>2014816</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="485807">
              <text>Fondo Universitario</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="485808">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="86">
          <name>Spatial Coverage</name>
          <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="485810">
              <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="485811">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="485812">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="27620">
      <name>Borges</name>
    </tag>
    <tag tagId="7094">
      <name>Cine</name>
    </tag>
    <tag tagId="27740">
      <name>Formas de violencia</name>
    </tag>
    <tag tagId="27737">
      <name>Hilda Moreno</name>
    </tag>
    <tag tagId="27521">
      <name>Homero Garza</name>
    </tag>
    <tag tagId="27738">
      <name>Joel Servín Ortega</name>
    </tag>
    <tag tagId="27701">
      <name>Juan Domingo Argüelles</name>
    </tag>
    <tag tagId="27642">
      <name>Margarito Cuéllar</name>
    </tag>
    <tag tagId="27741">
      <name>Mente y cerebro</name>
    </tag>
    <tag tagId="27739">
      <name>Olga Orozco</name>
    </tag>
    <tag tagId="4758">
      <name>Poemas</name>
    </tag>
    <tag tagId="27690">
      <name>Roberto Escamilla</name>
    </tag>
    <tag tagId="27649">
      <name>Sergio Cordero</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
