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                  <text>A

R

A

s

�Contenido
Borges: percibidor abstracto del mundo/ Alfonso Rangel Guerra, 3
Borges: resplandor de luciérnagas, Rosaura Barahona, 7
Borges para borgi,anos / Humberto Martínez, 19

jLB EN LA MIRA:
Juan Domingo Argüelles, 19 / Rosaura Barahona, 21
Sergio Cordero, 21 / Miguel Covarrubias, 22
Rodrigo Garza Arreo la, 24 / Zacarías Jiménez, 28
Hilda Moreno, 29 / Samuel Noyola, 30

Borges: la mitad de mi alma. Entrevista con María Kodama / José Garza, 31

Rectar: Dr. Reyes S. Tamez Guerra
Secretario General: Dr. LuisJ. Galán Wong
Secretario de Extensión y Cultura: Lic. Humberto Salazar
Director de Publicaciones: Lic. Armando Joel Dávila

1n i sl a ie la 11i11 1s i dl4

11 161 11 1

de

1111 0

116 1

Directora: Mtra. Carmen Alardín
Secretario de redacción: Óscar Efraín Herrera
Diseño: Francisco Barragán Codina
Tipografía, formación y diseño de páginas interiores: Francisco Javier Galván C.

El sueño de los peces /Ledo Ivo, 35
Dos poemas / Leticia Herrera, 36
Beatriz/ Joel Servín Ortega, 37
Hélide / Guillermo Samperio, 33

Semblanzas de viaje:
El relámpago y el talismán: Olga Orozco (1920-1999)
Meditación sin fin: Homero Galarza (1940-1999)
Margarito Cuéllar, 40

Consejo editorial: Arq. Abigaíl Guzmán Flores, Profr. Israel Cavazos Garza, Lic. Margarito Cuéllar, Lic. Armando Joel Dávila,
Lic. Roberto Escamilla Molina, Profr. Celso Garza Guajardo, Mtro. José María Infante,
Lle.Jorge Pedraza Salinas, Lic. Alfonso Rangel Guerra, Lic. Humberto Salazar.

Oficinas: Dirección de Publicaciones de la UANL. Biblioteca Magna Universitaria Raúl Rangel Frias, Av. Alfonso Reyes núm. 4000 Nte.
Monterrey, Nuevo León, C. P. 64440 / Teléfono: 329 41 11, Fax: 329 40 95 / Publicación bimestral / Precio del ejemplar:$ 20.00
Impresa en Minuteman Press. / Registros en trámite / Armas y Letras no responde por originales
y colaboraciones no solicitados. Todos los artículos firrnados son responsabilidad de su autor.

ociológica

Las formas de la violencia
José María Infante, 43

�atención
flotante

Borges: percibidor abstracto
del mundo

El mal,estar en la institución
Homero Garza, 45

Alfonso Rangel Guerra

Para José Emilio Pacheco
en sus sesenta años

achina
speculatrix

ine,
televisión
y otros
espejismos

tar la invención del laberinto de tiempo conce-

bido por el antecesor del narrador de la primera
historia. Cómo las mezcla Borges para llevar a la

Mente y cerebro /Hugo Padilla, 49

Borges, crítico de cine
Roberto Escamilla, 64

Octavio Paz 1930-1943. La pasión como revelación del mundo
José Javier Villarreal, 58
Estar vivo es suficiente/ Humberto Martínez, 60
Las aventuras de un violonchelo. Historias y memorias
José Emilio Amores, 62
Prístina y última piedra/ Óscar Efraín Herrera, 65

ibros

•

Latinoamérica o de la multiplicación de los planes
José Renato Tinajero Mallozi, 66
Contraportada / Óscar Efraín Herrera, 69
Colaboradores, 80

EN 1941 PUBLICÓ BORGES UN LIBRO CON SIETE NArraciones, que con el tiempo se convirtieron
quizá en los textos más conocidos de este autor.1 De todas éstas, la séptima es la que da título al volumen y es también la que mereció mención especial en el prólogo, no obstante ser la
última: "El jardín de los senderos que se bifurcan". Curiosamente, a pesar de haber privilegiado así esta historia, sin duda una de las más
atrayentes de Borges por la invención imaginativa de su trama y la significación referida a la
existencia humana, la califica sencillamente
como una pieza "policial". Bien sabemos la preferencia que tuvo y el valor que dio a la literatura policial, pero si bien esta narración puede
calificarse así a partir de la trama de espionaje
que ahí se desenvuelve, es mucho más que eso
al contenerse en ella otra historia que va más
allá de lo policial, pues aunque se refiere a los
acertijos en los que se ocultan las intenciones
de las acciones humanas, en esta última se proyecta uno de los enigmas más complejos a los
que se enfrenta el hombre: el del tiempo y la
eternidad. En efecto, una es la historia donde
se cumple el destino de la víctima y el victimario y otra, muy diferente, es la aplicada a con-

primera el ámbito de azar y circunstancia emergentes en la composición laberíntica de la segunda, es otra de las maestrías de ese autor.
El narrador de la historia policial es el doctor Yu Tsun, "antiguo catedrático de inglés de
laHochschul,ede Tsingtao", convertido en espía
por Alemania durante la Primera Guerra
Mundial. En cumplimiento de su misión, como
se aclarará al final del cuento, viaja en tren hacia Ashgrove, para visitar al eminente sinólogo
Stephen Albert. Al bajar del tren sigue las indicaciones de unos chicos para llegar a su destino: avanzar por un camino a la izquierda, volteando siempre a la izquierda en cada encrucijada, "procedimiento común -como recuerda en ese momento \ú Tsun- para descubrir
el patio central de ciertos laberintos". En su reflexión reconoce que él algo entiende de estas
singulares construcciones, pues es bisnieto de
Ts'ui Pen, el que lo abandonó todo y dedicó
trece años de su vida a escribir una novela y a
construir un laberinto, trabajo interrumpido
con la muerte. La novela-recuerda fu Tsunera insensata y el laberinto nunca fue descubierto. Empieza a caminar en dirección a la casa
de Albert y su pensamiento se puebla de laberintos. ¿Cómo puede ser ése que nadie ha encontrado? Puede estar en lo alto de una montaña, o sumergido en los arrozales; o bien puede ser un laberinto infinito; o un laberinto de

1

Portada: Héctor Can tú Ojeda: Sierra Madre / Action painting / acuarela, 56 x 76 cm.
Ilustraciones interiores: Héctor Cantú Ojeda: Dibujos acabados / Grafito/ woodless.

"Tlon, Uqbar, Orbis Tertius", "Pierre Menard, autor
del Quijote", "Las ruinas circulares", "La lotería de
Babilonia", "Examen de la obra de Herbert Quain",
"La biblioteca de Babel" e "Historia universal de la infamia".

laberintos; o creciente, donde se abarca el pa-

3

�guras en cera que se obtienen de un sello de
oro, sino éste que es de oro, es decir, que las
repeticiones en cera son finitas y carecen de lo
que da valor, el oro que es el mismo Dios. Y
Schopenhauer, dice Borges, concibe la "leonidad", lo que está más allá de los muchos leones
que se suceden en el tiempo. De aquí se traslada Borges a las otras formas universales propuestas por Platón, como la Triangularidad; y
volviendo a Plotino, ubica la Justicia, las Virtudes, etcétera. Concluye Borges que esta eternidad es más pobre que el mundo. Explicar cómo
llega a esta conclusión implicaría recorrer toda
su argumentación. Baste recoger su dicho de que
el realismo (claro, el de los arquetipos) es una
"doctrina tan apartada de nuestro ser que
descreo de todas las interpretaciones, incluso
la mía".
La concepción cristiana de la eternidad se
desprende de la idea de la Trinidad, donde el
Verbo es engendrado por el Padre y el Espíritu
Santo por ambos. Pero esto no ocurre en el
tiempo, "sino que agota de una vez el pasado,
el presente y el porvenir. Así -concluye Borges- fue promulgada la eternidad". No hay,
pues, prioridad de uno sobre otro y "la eternidad -nos dice- quedó como atributo de la
ilimitada mente de Dios". Hemos dejado fuera
otras consideraciones de Borges pues aquí,
como ocurrió con los arquetipos, es imposible
retener todos y cada uno de sus argumentos y
consideraciones.
Pues bien, después de estas largas elucubraciones que se pasean de la filosofia a la teología, Borges desciende abruptamente y declara
para sorpresa del lector: "Sólo me resta señalar
al lector mi teoría personal de la eternidad. Es una pobre eternidad ya sin Dios y
aun sin otro poseedor y sin arquetipos".
Para presentar su experiencia personal de
la eternidad, pues propiamente no es una
teoría, Borges rescata uno de sus textos del
pasado. Es narrativo, no especulativo (salvo el final) y procede del libro de 1928

sado y el porvenir. Inmerso en estas imaginaciones, el narrador Yu Tsun declara: "Me sentí,
por un tiempo indeterminado, percibidor abstracto del mundo".
Nos detenemos en esta extraña frase porque
curiosamente tiene un antecedente en la obra
de Borges. Cinco años antes, en 1936, publicó
el libro titulado Historia de la eternidad, con cuatro ensayos y dos notas, al que después en 1953
añadió otros dos, para complementar o rectificar el ensayo que da nombre al libro: "La metáfora" y "El tiempo circular". La historia de la
eternidad la reduce Borges a dos concepciones, una realista y una nominalista. La primera
es la de Plotino y se sustenta en la tesis
platónica de los arquetipos; la segunda aparece en San Agustín y sólo se comprende a
partir del misterio de la Trinidad.
Algo de museo y de inmovilidad cree
ver Borges en los arquetipos, pero según
dijo Malón de Chaide, repitiendo lo dicho
por Plotino, son, no la repetición de las fi-

4

titulado El idioma de los argentinos. Es muy probable que en 1936 todavía no condenaba este
libro al olvido. El pasaje se titula "Sentirse en
muerte"y narra una experiencia personal, ocurrida en calles ignoradas y desconocidas. Una
tarde al anochecer caminó al azar y optó por
transitar calles oscuras, "el revés de lo conocido, su espalda". Así llegó a una esquina y describe las características del lugar, su pobreza y
al mismo tiempo su dicha: "Era de lo más pobre y lo más lindo". Entonces pensó que lo que
ahora veía había sido igual hacía treinta años.
El silencio se apoderó del momento y dice: "El
fácil pensamiento Est&lt;Y_Y en mil ochocientos noventa y
tantos dejó de ser unas cuantas aproximativas
palabras y se profundizó a realidad. Me sentí
muerto, me sentí percibidor abstracto del mundo". Y luego añade: "Indefinido temor imbuido de ciencia que es la mejor claridad de la
metafisica. No creí, no, haber remontado las presuntivas aguas del Tiempo; más bien me sospeché poseedor del sentido reticente o ausente
de la inconcebible palabra eternidad. Sólo después alcancé a definir esa imaginación".
Como se ve, aquí aparece por primera vez
la frase que encontramos en "El jardín de senderos que se bifurcan", pensada por Yu Tsun al
caer en la múltiple imaginación de varios laberintos. Pero en este texto que ahora estamos
viendo sobre la eternidad, hay elementos que
ya no aparecieron en la siguiente ocasión, pues
Yu Tsun dice: "Me sentí, por un tiempo indeterminado, percibidor abstracto del mundo".
En cambio, en el texto de 1936 sobre la eternidad, Borges dice: "Me sentí muerto, me sentí
percibidor abstracto del mundo." Diferencia
muy importante, pero no la única, pues al
terminar la frase, además de aclarar, con
dos puntos y seguido, lo que significaba
en relación con la ciencia y la metafisica, y
sospecharse poseedor del sentido de la
palabra eternidad, añade en párrafo aparte
una larga explicación: "La escribo, ahora,
así: Esa pura representación de hechos ho-

mogéneos-noche en serenidad, parecita límpida, olor provinciano de la madreselva, barro
fundamental- no es meramente idéntica a la
que hubo en esa esquina hace tantos años; es,
sin parecidos ni repeticiones, la rnisma. El tiempo, si podemos intuir esa identidad, es una
delusión: la indiferencia e inseparabilidad de
un momento de su aparente ayer y otro de su
aparente hoy, bastan para desintegrarlo".
Una sorpresa más nos depara Borges en otro
texto, posterior en tiempo a los dos comentados: en Otras inquisiciones el último ensayo se
titula "Nueva refutación del tiempo". Al iniciar
este texto, Borges deja indicaciones de los lugares de su obra donde se ha ocupado antes de
la refutación del tiempo. En la edición de 1960
menciona entre otros "El jardín de senderos
que se bifurcan", pero más tarde, en las Ollras
completas, retiró esta mención. Del ensayo citado se ofrecen dos versiones. En la versión A (del
año de 1944) aparece de nuevo y al final el texto "Sentirse en muerte", que ahora ya no se
identifica como procedente de El idioma de !,os
argentinos, lo que permite suponer que en ese
momento ya había decidido condenar este libro al olvido. La versión B del ensayo es diferente de la anterior y ya no incluye el texto citado. La refutacuón del tiempo la sustenta Borges a partir de las ideas de Berkeley y Hume.
Prescindimos del recorrido mental de Borges y
sólo recogemos una afirmación en este ensayo:
"Negados el espíritu y la materia, que son continuidades, negado también el espacio, no sé qué
derecho tenemos a esa continuidad que es el tiempo". Ydespués del minucioso análisis teórico, de
nuevo Borges propone su visión personal: "Quienes hayan seguido con desagrado la argumentación anterior, prefieran tal vez esta
página de 1928. La he mencionado ya; se
trata del relato que se titula "Sentirse en
muerte". Yreproduce de nuevo, íntegro, este
texto. En ambos casos, el texto de 1936 y el
de 1944 repiten el de 1928, salvo pequeñas
diferencias que pueden ser resultados de

5

�erratas de transcripción: ''La rememoro"/ "Lo
rememoro"; "campeano" / "parnpeano", y otras
más, y la aparición de una sola palabra nueva en
el último: "audición de una música" / "audición
de una sola música".
En conclusión, cuatro presencias en las
obras de Borges de una misma expresión: "...me
sentí percibidor abstracto del mundo", en 1928,
1936, 1941 y 1944. En las dos primeras y la última, a la expresión le antecede: "Me sentí muerto", y se añaden después las reflexiones ya citadas, que explican el sentido del texto;2 en la
tercera la variante dice: "Me sentí, por un tiempo indeterminado, percibidor abstracto del
mundo". En aquéllas el que afirma es Borges.
En la tercera, el que escribe es Tu Tsun, quien
dice de sí mismo "Algo en tiendo de laberincional la vislumbrada idea, y en la confesa resotos" (pero no descubrió el de su antecesor) . En
lución de esta hoja el momento verdadero de
el texto de 1928 y su repetición de 1936 y 1944,
éxtasis y la insinuación posible de eternidad de
Borges dice categóricamente: "Me sentí muerque esa noche no me fue avara". Sin olvidar,
to"; en el texto de 1941 Tu Tsun sólo indica que
por otra parte, que el texto en cuestión se utilise sintió percibidor abstracto del mundo duzó en 1936 para argumentar sobre la idea de
rante "un tiempo indeterminado". Es posible
eternidad, y en el de 1944 para refutar la idea
que todo se reduzca a la mera utilización de
de la existencia del tiempo, pues la idea de eteruna frase valuada y gustada por su autor, como
nidad contradice la de continuidad, esencial
suficientemente expresiva para revelar una cirpara entender éste. Dos preguntas se antojan:
cunstancia vivencia!. Pero también podríarnos
¿Dejó Borges cuatro usos sucesivos de la citada
pensar que en "El jardín de senderos que se
frase, a sabiendas de que tenían decurso en el
bifurcan" se coló inconscientemente, sin recotiempo? ¿Habrá sido aquella experiencia de los
nacimiento de su procedencia. En todo caso,
suburbios una especie de aleph de tiempo?
esto vale sólo para el texto de 1941. Los otros,
Toda esta compleja manifestación y reiteraes decir el texto de 1928, que es bastante exción de lo inexpresable, ¿no será un enigma
tenso, y sus dos repeticiones completas en 1936
que dejó Borges para que sus lectores se eny 1944, revelan el uso constante de un trozo
frentaran a una especie de laberinto emocioliterario que recoge o rescata una experiencia
nal, pero regido por el concepto intelectual de
personal, que debió ser para Borges altamente
la sucesión como esencia del tiempo, en el que
significativa por lo que en ella se implica- ==------, deberán penetrar para intentar llegar a
ba de roce o alcance de cierta forma de cosu centro? Si así fuera -y ésta sería una
nacimiento trascendente, o como escribe el
mera conjetura de estilo borgiano- pomismo Borges en la parte final del texto redemos imaginar que el mismo Borges llepetido: "Quede pues como anécdota emogó a pensar, en una variante de lo escrito
por Ts'ui Pen: "Dejo a los varios lectores
2
Debo aclarar que no pude revisar El lcnguaje de ws
(no a todos) mi jardín de enigmas que se
argentinos, pero doy por indudable la procedencia
bifurcan".
en la que se basan los textos de 1936 y 1944.

6

Borges: resplandor
de luciérnagas*
Rosaura Barahona

HABLAR DE JORGE LUIS BORGES EN DONDE SEA, ES

•

muy difícil. Intentar reunir la bibliografía que
sobre él existe es una tarea ardua e inacabable
porque basta poner el punto final a la impresionante lista de títulos que han aparecido en
libros, revistas, videos, películas o CD's para
vernos obligados a abrirla de nuevo e incluir
los más recientes. Por todos sitios surgen entrevistas, comentarios, reseñas, sesudos ensayos
críticos, tesis doctorales, documentales y toda
una variedad de textos de diversa calidad or'
den, enfoque e intención sobre la inagotable
obra de este argentino del que,justificadamente o no, todos reclamamos
una parte.
¿Cómo hablar de Borges
en unos cuantos minutos,
cuando se es sólo una lectora ferviente y, en más de un
sentido, ingenua de su obra?
¿Cómo escribir una línea
que valga la pena cuando los
estudios sobre su personalidad, su trayectoria y, por supuesto, su obra no sólo son
abundantes sino algunos casi
exhaustivos y de una enorme
calidad? ¿Qué se puede decir en unas cuantas líneas
* Este texto fue leído el 11 de octubre en la Feria Internacional
del Libro de Monterrey, organizada por el ITESM, durante la
presentación de María Kodama y
Javier Wiemer.

7

que gane la atención de un público que está
mucho más dispuesto a escuchar -justificadamente- la voz de Javier Wiemer, uno de sus
especialistas y, por supuesto, la de la compañera y esposa de Borges, una mujer inteligente y
con talento propio, que pasó años a su lado y
lo conoció tan cercanamente como se le podía
conocer? No mucho, les aseguro. Por eso he
optado por compartir con ustedes la experiencia deslumbrante de Borges frente a una adolescente que leía por puro placer y que iniciaba una carrera de letras hace 40 años.
Ser estudiante de letras cuando se tiene una
inclinación por la lectura es
no sólo un privilegio sino uno
de esos regalos que la vida
hace de vez en cuando. Nuestros maestros: Pedro Reyes
Velázquez, Luis Astey, Olivia
González, Elisabeth Kleen de
Hinojosa, Alfonso Rubio y
Rubio yJesús Montejano nos
pedían leer-unos más ordenadamente que otros--, para
enfrentarnos a autores que
dejaron huella en nosotros.
Fue otro, sin embargo,Juan
Antonio Ayala, un español
que llegó a México en la década de los cincuenta (como
amablemente me informó
Alfonso Rangel Guerra),
quien un día nos habló de
Borges como uno de los

�ver todo desde su óptica pero, en caso de que
eso fuera imposible (como en realidad lo es),
de escalar por lo menos el camino al mirador
desde donde Borges se ponía a contemplar el
mundo para hablar sobre él y sobre los extraños seres que lo habitamos. Pronto descubrimos
que el mirador no estaba hecho de tierra sino
de libros: era una enorme montaña de libros
que el voraz, precoz y certero lector que siempre habitó en Borges había devorado para irlos
integrando a, o desechando de, su visión del
mundo.
No tardamos en descubrir otros libros: Fervor de Buenos Aires, Evaristo Carriego, Historia
universal de la infamia, Historia de la eternidad, El
Alpeh, Otras inquisiciones, El hacedor, Elogio de la
sombra. Los libros empezaron a girar en una
especie de tiovivo que iba de unas manos a otras
y ese intercambio siempre provocaba comentarios pero, sobre todo, preguntas y asombros.
¿Cómo hacía Borges para escoger los adjetivos más inesperados, precisos e impensados
para calificar algo y obligarnos a verlo como
no lo habíamos visto nunca? ¿Cómo hacía Borges para mezclar la fluidez de su prosa con la
densidad de los significados que nos obligaban
a leer despacio, con lentitud similar a la que
usábamos para adentrarnos en un texto filosófico? ¿Cómo hacía Borges para leer tanto, para
recordar tanto, para saber tanto y para decir
tanto en unas cuantas líneas?
¿Cómo hacía para atrapar la atención del
lector desde la primera línea y darse el lujo de
conducirlo por donde él deseaba, sin hacer
ninguna concesión y sin perder jamás el control del texto, de la historia y del lenguaje?
¿Cómo hacía para hablar de él y de nosotros en sus poemas, para sintetizar, en dos
o tres versos, cosas que nosotros habíamos
intentado comprender a través de discusiones, a menudo tan largas como inútiles?
¿Cómo hacía para escribir unos ensayos en los que, antes que el crítico, se imponía el lector con toda su pasión a cues-

grandes escritores de lengua española de este
siglo. Cuando le pedimos que nos proporcionara su bibliografía, se negó a hacerlo por dos
razones: la primera, que éramos muy jóvenes y
"Borges -nos dijo- es un escritor para escritores: es decir, no lo entenderian", y la segunda,
que sus libros no se conseguían en Monterrey.
Nunca he sabido si Ayala nos lanzó un anzuelo que todos mordimos de inmediato, pero
entre la presunción característica de la adolescencia, la curiosidad auténtica por conocer a un
escritor para escritores y el reto de los libros
inconseguibles, el grupo empezó a establecer
contacto con quienes viajaban a la capital para
que nos trajeran los libros de tan intrigante escritor. Hoy los libros de Borges se encuentran
por todos sitios en ediciones que van de lujo a
bolsillo pero antes estaba Emecé y nada más.
Por lo menos por estos rumbos.
Ficciones fue el primer libro que llegó a
nuestras manos y se convirtió en una especie
de faro gigantesco que nos deslumbró desde el
principio. En efecto, había muchas cosas que
no entendíamos, otras muchas que nos desafiaron y muchas más que nos exigieron detenernos para releerlas y escudriñar en ellas e
intentar descifrar los diversos niveles de lectura de cada uno de los textos. Nuestro primer
acercamiento al libro fue muy solemne. El grupo de adolescentes que entonces éramos no
podría haberse acercado de otra manera a él
porque la fama que precedía al escritor así lo
exigía. Ya para enconces la revista de la UNAM
y los suplementos culturales de la capital se
ocupaban de sus textos.
En alguna clase Ayala, de nuevo, nos dijo
algo que resultó fundamental para acercarnos mejor a Borges: "Acuérdense que tiene un sentido del humor que no consiste
en hacer reír al lector sino en jugar con él
de las maneras más diversas y, también, traviesas". Es decir, debíamos tomarlo en serio pero no muy en serio y debíamos aprender a ponernos a tono con él para intentar

8

y sin jamás dejar el rigor intelectual a un lado?
No tardamos mucho en
ser capaces de entrar en algunos de sus laberintos, de
buscar el nombre secreto
de Dios en la raya de alguno de sus tigres, de recordar que no deberíamos rebajar a wgrima o reproche la declaración de la maestría de
Dios, que con magnífica ironía, /,e dio a la vez los libros y
la noche; de ver los espejos
como nunca los habíamos
visto: espacios que reproducían los esperpentos que
deambulaban frente a ellos.
No tardamos en entender que todas las cosas
tienen, por lo menos, dos lados desde que el
único objeto unilateral que existía en el mundo
se perdió para siempre en un abismo insondable. No tardamos mucho en entender que el
mundo es sólo lo que nosotros alcanzamos a
descifrar de acuerdo a los símbolos que cada
uno maneja y es capaz de aceptar o reconocer.
No tardamos mucho en aceptar que nuestras
lecturas eran superficiales -y lo siguen siendo- porque nos faltaba acercarnos a los clásicos e indagar en los mitos que todo lo iluminan de una manera diferente. No tardamos
mucho en ponernos a releer y a subrayar los
versos de sus poemas o las líneas de sus ensayos
y cuentos que nos habían paralizado cuando
se metieron en nosotros y, ya dentro, estallaron como un coro luminoso de luciérnagas para
no permitirnos permanecer inermes a su
resplandor.
Con Borges aprendimos, entre otras
cosas, que el laberinto perfecto es el desierto y no un conjunto de fatigosas galerías
querewrrer, que la amistad siknciosa de la luna
-esa dulce costumbre de la noche-, nos ofrece un número limitado de encuentros y
tas

que hoy puede ser el último, por eso debemos
verla bien; por él repetimos quién nos dirá de
quien en este casa, sin saberlo nos hemos despedido
cada vez que alguien muere inesperadamente
y también nos preguntamos a menudo qué dios
detrás de dios la trama empieza de polvo y tiempo y
sueño y agonía. Sabemos que de una de esas calles que ahondan el poniente, una habrá (no sabemos cuál) que hemos recorrido ya por última vez y
que del alto de libros que una trunca sombra dilata
por la vaga mesa, alguno habrá que no l,eeremos nunca, que ya cerramos alguna puerta para siempre, que
un espejo nos aguarda en vano y que en el sur hay
un portón que a nuestro paso está vedado como si
fuera una litografía.
Con Borges reavivamos la duda de si todo
es una apariencia y nosotros irrealidades soñadas por otro; con él reafirmamos que el peor
de los pecados que se puede cometer es
no ser feliz porque para ello fuimos concebidos y con él también aprendimos que
una de las más bellas declaraciones de
amor que se puede hacer (y se ha hecho
en la literatura) es ofrecer a la persona
amada la lealtad de un hombre que nunca
ha sido leal; y regalarle su cansancio, el re-

9

�primer lugar. Pero no me duele. Los he vuelto
a comprar y el saber que algunos de ellos cayeron en manos de seres que insistían en que la
literatura no podía dejarles nada porque era
aburridísima e inútil, me hace sentir bien.
Cuando empezamos a leer sobre Borges sólo
estaban algunos textos de las Ocampo, el de
Alicia Jurado y el de Barrenechea. Años más
tarde llegó un ensayo magnífico e ineludible
de Rodríguez Monegal y a partir de ahí empezó el alud de textos que hoy agobian nuestro
sentido de culpa, porque si invirtiéramos tiempo en leerlos todos dejaríamos de releer al propio Borges, compañero cotidiano de nuestras
andanzas vitales, y a los demás autores que nos
ayudan a entender las cosas o, por lo menos, a
hacernos la ilusión de que las entendemos.
Pero no quiero irme sin decirles algo importante: leer a Borges es, ante todo, un placer y
nunca debemos olvidarlo. A Borges se le debe
gozar, saborear y memorizar por lo menos en
fragmentos. Pero es esencial que sepan que no
se le puede leer impunemente. Si se acercan a
él los deslumbrará como nos ha deslumbrado
a todos los que lo hemos seguido durante años
pero, lo más bello, es que se inocularán de Borges y se volverán adictos a sus palabras, a sus sueños, a sus claves, a sus guiños, a sus desiertos, a su
infinito, a sus cábalas y a sus adivinanzas.
Si ya lo conocen, seguirán a su lado el resto de
sus días. Si no lo conocen, la verdad no sé qué
esperan. Ahí está tan dulce como desafiante y listo para ayudarles a descifrar un universo
inagotado de secretos, sabiduría, libros, símbolos y experiencias que de alguna manera se vuelven nuestras y nos ayudan a vivir de otro modo.
Hay mucho que decir sobre Borges
pero les aseguro que nadie lo dice mejor
que él mismo. Borges nunca dejará de sorprendernos. Leámoslo para seguirlo y seguirnos descubriendo. Les aseguro que
cada vez que lo lean encontrarán algo nuevo. Borges es y será uno de los mejores regalos que podemos hacemos.

cuerdo de una rosa amarilla cortada al atardecer años antes de que ella naciera, la ofrenda
de sus muertos y el centro de su corazón
intocado por el tiempo; sobornarla con su soledad, con el hambre de su corazón, con la incertidumbre, el peligro y la derrota.
Hubo muchos otros libros leídos en esa adolescencia que por ingenua y sencilla hoy nos
cuesta trabajo creer. Algunos nos entusiasmaron hasta el entonces muy explicable paroxismo y otros nos resultaron buenos, malos, regulares, indiferentes, molestos, inútiles, mediocres.
No sabíamos por aquellos días que lo que cada
lector dice acerca de un libro lo dice acerca de
sí mismo. Con el paso del tiempo hemos releído
algunos y si bien es cierto que, evidentemente,
descubrimos cosas entonces pasadas por alto,
también descubrimos que en otras ocasiones
el paroxismo no estaba justificado sino por la
fuerza de la única edad en la que todo se sabe.
Pero Borges siempre estuvo aparte (o se cuece aparte, como decimos los mexicanos). Algunos de aquellos y aquellas adolescentes, convertidos ya en maestros y maestras, nos la ingeniamos
para meter por lo menos uno de sus textos en
cada uno de nuestros cursos escolares o universitarios. A lo largo de mis 58 semestres como profesora de lengua y literatura, pasaron frente a
mí miles de alumnos. Puedo asegurar que la
mayoría de ellos leyeron a Borges, se quejaron
de que no entendían "Ajedrez", "Límites", "Las
ruinas circulares", "El Aleph", ''El jardín de los
senderos que se bifurcan", "El impostor inverosímil Tom Castro" o ''Funes el memorioso", pero
después de discutirlo un rato, de hacer que lo
desmenuzaran, que le perdieran el miedo, que
entraran en el texto, que jugaran con él y
que escogieran una sola cosa -una-, que
les hubiera hecho reflexionar, meditar o
cambiar su percepción sobre algo o alguien,
la mayoría se rendía ante la evidencia del
maestro.
De todos los libros que he prestado y
no recuperado, los de Borges ocupan el

10

Borges para borgianos
Humberto Martínez

1.

•

Lrns BoRGES (1899-1986) ENRIQUECIÓ
ESTE siglo veinte que ya termina. Escribió sobre
otros mundos, acaso más verdaderos, que están en éste y que era posible descubrir, incluso
crear. Nos enseñó que a través de la metáfora
podíamos obtener el poder de minar la falsa
perspectiva del mundo. Pocos como él supieron que serían escritores y harían de esa actividad su vida. Creo que uno trabaja continuamente
en la literatura, que la literatura es an all time job.
Escribió como con cualquier otro oficio que se
hereda y no se pregunta. Se lo hace
porque es a lo que
se está destinado a
hacer. Yo supe siempre que mi destino sería literario. No hay
mérito en ello, sólo
orgullo y satisfacción por la ejecución (que no es deleznable) de una
obra (que sí lo puede ser). Pero destino no implica obligación, salvo la de la misma exigencia vocacional. Simplemente no se puede hacer otra cosa.
Uno debe escribir porque siente necesidad de hacerlo.
Uno sólo opta por seguir ese don, que debe
estar de por medio, y que, como la lectura,
puede volverse una de las formas de la felicidad. A
Borges, los temas de sus creaciones literarias lo
asaltaban, se le imponían. De aquí que la proverbial modestia que Borges esgrimiera, no sin
cierta coquetería, nos parezca plenamente sincera y auténtica, como lo corroboró su propia
vida. Cuando nada se tiene que perder, porque

tampoco nada se ha buscado o querido en el
ámbito de la gloria o el poder, esos adjetivos
no acarrean dudas: está a prueba la verdadera
libertad. Sin atad~ras familiares o ambiciones
sociales, fue acumulando bienes y honores no
despreciados, pero tampoco esperados. La fama
me ha molestado mucho. Ella es, como decía
Shakespeare, como una burbuja. Qy,iero dejar
escrito que no he cultivado mi fama, que será eftmera. Me acometió a mi pesar. Con los años, Borges
se quejó, como su madre, de su longevidad.
Siempre argumentaba que pasar los
setenta años de vida
que concedía la Escritura sería una especie de delito. Pero
esperó sereno la
muerte. Nada parece haber cambiado
la congruencia de
sus convicciones.
Aceptaba el suicidio, pero que él, por
cobarde, jamás cometería, y estaba
convencido de que lo mejor que a uno le puede pasar después es desaparecer del todo. Qy,iero dejar de ser alguien. Qy,iero olvidarme de haber
sido Borges. Tenía a la muerte como su única
esperanza. Considerba que cuaú¡uierforma de inmortalidad sería el in.fiemo. Está bien que todo
termine. Si las cosas buenas y la vida, el placer,
fuesen estados perdurables, sería muy tedioso
todo. Lo más importante es que lleguemos a
un estar conscientes de las cosas mientras el tramo
de la existencia dure. Lo principal en el escritor es la sensibilidad poética, /,o demás es mera

JoRGE

11

�rar la paciencia del l.ector, su ejemplo libera a los meliteratura, oficio, y lo menos importante es el oficio.
jores de los prejuicios de una retórica comp!.etamente
Borges fue de esos escritores literarios (como
estéril.
Pessoa o Kafka) que como autores rebasaron la
mera calidad estética de la obra. En cuanto a
No hay origen ni fin. Todo es un infinito
ésta, que insistió en que no la tenía, habría que
texto que se reescribe por los infinitos lectores
negarle su excesiva importancia, ya que, aunque
puede haber. Borges se representaba meque suele ser desgraciadamente real, y él, Bortafóricamente así al universo. Pero su gran desges, era él, no existía más que en la mente de
cubrimiento estuvo en mostrar la relevancia de
los otros, pero sobre todo del otro, el escritor,
la interrelación sujeto-lector-texto-sentido. Si
un personaje como el que habían creado Dios,
bien no hay un texto sin autor, no menos cieren la Biblia, o Whitman o Mallarmé. Yaun así,
to es que no lo hay sin lector. Toda l.edura implica
a pesar de sus más rotundos intentos por pareuna col.aboracióny casi una complicidad. La comprencer o haber querido ser un hombre invisibl.e, Borsión y el goce estético de un texto dependen del
ges es uno de los escritores más famosos del
lector. Cada lector crea su propio texto (debesiglo veinte. Y no porque además se lo lea, pues
mos pensar también en la vida) a la medida de
es, como dijo Sábato, fundamentalmente un escrisu comprensión. No existe la obra definitiva que
tor para escritores (y de escritores), sino porque,
pueda ser totalmente interpretada y cuyo valiterariamente hablando, nadie puede prescinlor-sentido sea absoluto en sí mismo. Incluso
dir de él (y esto no lo da un Nobel). Honra a
si, como los cabalistas, consideramos a la Thorah
Vargas Llosa el haber dicho que Borges era el
un texto absoluto, sus lecturas son infinitas y
escritor contemporáneo más importante de nuestra l,ensu comprensión depende del grado iniciático
gua y uno de los más altos creadores de nuestro tiemde su lector o, en otros niveles, de su saber y
po ( Clarín, B. A., 15.06.86). Borges no sólo creó
cultura. La poesía está en el comercio del poema con
toda una mitología literaria nueva en el ámbiel l.ector. Lo esencial es el acontecimiento, lamoto de Latinoamérica y de la lengua española,
dificación física que suscita cada l.ectura. Esta mafue importante y único por su estilo, por ensenera perspectivista de afrontar las verdades, los
ñarnos a mirar las cosas de una manera distinta,
valores y los textos, fue propuesta por Nietzsche
con lo que se adelantó (e influyó) a todos los
y es aceptada hoy por unanimidad dentro de
postulados estéticos y metafísicos de la segunlas corrientes filosófico-hermenéuticas y crítida mitad del siglo. Tal vez, como lo dice su más
co-literarias del nihilista siglo veinte. Borges la
reciente biógrafo, James Woodall, fue un
propugnó, al igual que Pessoa, como una estéposmodernista avant la l.ettre. Pero extrañamente
tica sin estética. Reveló la inutilidad de la crítiBorges decidió permanecer emotivamente en el paca literaria objetiva y afirmó revolucionariamensado, reivindicándolo sobre el incierto porvete para su tiempo que el lector escribía la obra.
nir; fue tenazmente conservador y un anarquisPor un lado sostuvo que el realismo en literatuta individualista. Pero tuvo al mismo tiempo la
ra era una manera pobre, si no equivocada, de
habilidad de anticiparse y captar momentos
-----, ver la realidad. El lenguaje es ya una esesenciales, los que trascienden la pura crótructura artificial que no puede reprodunica de los días bastante olvidables. Siemcir la realidad porque es un sistema rígipre nos decía, con razón, que la realidad
do, mientras que la realidad es una diverestaba en otra parte. Nada que ver con el
sidad que llamamos percepciones, emocioingenuo escapismo. A partir de 1935, escrines, pensamientos, encuentros, sueños,
bió Rodríguez Monegal, y gracias a él, nasorpresas, algo tan fluctuante y tan exagedie en español puede ya continuar escribiendo
radamente complejo y rico que es imposicomo antes, y, si muchos se contentan obstinable retratar. Con un lenguaje cuya estrucdamente en acumular las oscuridades y exaspe-

2.

12

revelaron de nuestro tiempo Wells o Kafka con
su literatura: la soledad del hombre, su incomunicabilidad última, en una sociedad que
rechaza y combate toda singularidad. Pero también es falso el realismo porque la supuesta realidad que trata de atrapar o conocer, es un
mundo fabricado y gobernado por la razón y
codificado por el esfuerzo productor de categorías morales e intelectuales que determinados hombres hacen a conveniencia por una
sociabilidad necesaria. No tratamos con una
realidad pura y a secas como ni tampoco lo
hacen las ciencias. Vivimos en un mundo de
valores que nos prescribe el ver y vivir de una
manera la llamada realidad. Cada vez que actuamos apuntalamos los prejuicios y las costumbres incuestionadas que llevamos con nosotros.
Por la literatura fantástica, por esos textos de
narración directa o indirecta, como a veces Borges hacía, se logra una crítica penetrante de
una serie de cultismos, como la hombría, el falso honor o el nacionalismo fanático, prejuicios
que se vuelven naturaleza con el tiempo, y se
tura está anclada en la lógica y la razón (o al
obedecen pasivamente por el pudor de esas lerevés), no se puede dar cuenta del verdadero
yes no escritas, y que son la causa no sólo de
suceder de las cosas. Es iluso creer que podeactos reprobables o injustos ("La intrusa",
mos copiar, imitar, transcribir o describir lo que
"Emma Zunz", "La espera", "El evangelio según
acontece de manera exacta y verdadera. Es
Marcos") sino obstáculo para todo desarrollo
necesario por ello un lenguaje diferente, meespiritual. Pero Borges no pretendió ser un
tafórico y simbólico, que abarque la misma conmoralista. Si bien vedar la ética en la literatura
tradicción, el juego de opuestos, lo ilógico. Para
seria empobrecerla arbitrariamente, el mensaje, si
acceder al ser es necesario enfrentarlo de malo había, sólo podía darse como añadidura, una
nera indirecta, enmascarada, como el mismo
vez que se cumpliera el hecho estético. ElevanBorges dijo que había hecho en su obra con su
do a la categoría de mito determinado acto,
vida. Pero lejos de evadirse, a través de la imaresaltando lo oculto, patentizándolo en el enginación, de la invención de hechos analógicos
granaje narrativo, podría provocarse una repero en contextos paralelos, diversos y hasta
flexión más honda que las obras de declarado
extraños, la literatura fantástica expresa ~~--~ didactismo realista. Es una trama ficticia,
una visión más compleja de la realidad,
ejemplar, pero alusiva, la que nos hace ver
devela elementos que no son visibles a la
las cosas cambiadas. No creo que la literatura
simple mirada, y revela esencialidades masea un juego de palabras. Creo que es ese el ofiyores, más profundas, verdaderos símbolos de
cio, o el destino del escritor: cambiar las cosas
estados emocional.es de procesos que se operan
[...], transformarlas en otra cosa, para verlas
en todos los hombres. Entramos al mundo de
mejor. Y eso es precisamente lo que hace
los arquetipos. Pensemos en lo que nos
el arte. En mi caso, dice Borges, no es sino la
literatura.

13

�/,es no sé nada, de mecánica no sé nada, de política
no sé absolutamente nada y no me interesa tampoco.
Y sin embargo, Borges decía que se debería
aprender de otras culturas y otros tiempos. Con
él se des-occidentalizó nuestra cultura literaria.
A sus 78 años él seguía estudiando. Lo que importa es que no se debe juzgar a un hombre por sus
opiniones, que, como en todo hombre son, yo
creo, lo más superficial que hay en él.

4. Borges eludió la sensib/,ería en su obra. En
una entrevista que Bernard Pivot le hizo en
1980, en París, Borges contestaba a la opinión
de los críticos franceses de que sus textos no se
dirigían al corazón, sino a la inteligencia, diciendo que tenían razón en el sentido de que
no quería ser sentimental; que en su vida lo
era, pero trataba de evitarlo en su obra. Creo
que los sentimientos no deben expresarse de una manera, digamos, directa. Creo que los sentimientos deben
transformarse en metáforas, en fábulas. Pero detrás
de todo texto (las palabras deben vivirse) debe
¿Compromiso? No. No tengo mensaje. No soy un
haber una experiencia emocional, por eso toda
evangelista. En el prólogo a El informe de Brodie,
literatura es, de alguna manera, autobiográfica.
Borges aclaró que no era, ni ha sido jamás, lo que
En esto Borges coincidió con el gran poeta grieantes se llamaba un fabulista o un predicador de
go del siglo veinte, Cavafis, quien se permitió
parábolas y ahora un escritor comprometido. [. ..JMis
llamarse a sí mismo poeta inte/,ectual. Hay en amcuentos, como los de las Mil y Una Noches, quieren
bos esa ausencia de expresión emotiva o sendistraer o con1TWver y no persuadir. El único comsualismo lingüístico, como lo llamó Seferis, pero
promiso que un autor debe tener es con su proque sin embargo actúa emocionalmente, con
pia obra y su autenticidad. Por lo demás, es inel mismo resultado de la expresión sensual.
útil preocuparse por ser contemporáneos; toSegún el crítico Nasos Vagenas, Borges es el únidos, inevitablemente, lo somos. En cierta meco poeta cavafiano dado que es el único, después de
dida, Borges fue un especialista en literatura,
Cavafis, que escribe poemas cuyo knguaje se a!,eja de
es decir, en la creación artística. No intentó ser
la poesía. Cavafis hace poesía con el knguaje de la
periodista, ni sociólogo o burócrata de la culprosa. Borges lo hace con el knguje del ensayo. El
tura, ni competir con otras especialidades que
venezolano
Guillermo Sucre (Borges el poeta,
igualmente llevan toda una vida. Su terreno fue
exclusivamente literario, y por ello, contra = = - - - - , Monte Ávila, Caracas, 1968, p. 138) lo decía con otras palabras: Aun en los "excesos"
su propia opinión, toda su obra interesa.
de su primera época, la poesía de Borges enciera
Tenía, como todos, opiniones políticas y
una cálida intimidad. Es una poesía emotiva y
convicciones personales, pero no permitía
reflexiva al mismo tiempo; quiero decir: con una
que interfirieran con su obra literaria. Tengo alcercanía y a la vez una distancia del mundo.
guna cultura filosófica y literaria, pero cultura

3.

científica no tengo ninguna, salvo el álgebra,
que me gusta mucho y la geografía, que me
interesó algo también. Pero de ciencias natura-

5. Borges inventó el género policía de las
pequeñas distracciones para mejorar el ejer-

14

cicio crítico, o para combatir el tedio de la vara, dicha concepción ridiculiza el orgullo del
nidosa y excesiva erudición. Un entretenimienpoeta creador, quien se reduce a un mero amato que podía recrear la aburrida vida de los acanuense, a un redactor de un infinito palimpsesdémicos. En septiembre de 1939, en la revista
to, en el que juega el papel de un productor, para
Sur, haciendo una reseña de un libro de
un consumidor que es el lector que a su vez reValentín Veit sobre la historia del mundo ( Weltcrea el texto, es decir, que lo redacta una vez
gesichichte), dice Borges: Hacia 1844 escribe Schomás, en un samnsara inagotable. Con Borges se
penhauer: los hechos de la historia son meras conficaen los dogmatismos y las presunciones. Nada
guraciones del mundo aparencia[, sin otra realidad
tiene que estar totalmente claro ni ser totalmenque la derivada de las biografias individua/,es. Buste verdadero. Tan temprano como 1921, en Bacar una interpretación de esos hechos es como buscar
leares, Palma de Mallorca, en Manifiesto del Ulen las nubes grupos de anima/,es y personas. Lo refetra, escribía: toda gran afirmación necesita una gran
rido por la historia no es otra cosa que un largo, penegación, como dijo, o se olvidó de decir, el compañesado y enrevesado sueño de la humanidad. No hay
ro Nietzsche. (Textosrecobrados. 1818-1929, Emecé,
un sistema de la historia, como lo hay de las ciencias
1997). El universo es tan complejo que no hay
que son auténticas: hay una interminab/,e enumeraninguna razón para creer que podríamos coción de hechos interminab/,es. La edición que acanocerlo por un yo insustancial o que pueda ser
ba de publicar Emecé (Borges en Sur. 1931-1980),
expresado por algo tan casual como el lenguaal cuidado de Sara Luisa del Carril y Mercedes
je. Tal vez por ello, el hecho de que se concediera el Premio Internacional de Literatura en
Rubio, y que recoge todo lo no recogido anteriormente en libros ya publicados de Borges,
1961, a Borges y a Beckett de manera conjunnos ofrece otra reseña, en agosto de 1940, en
ta, no haya sido casual. Falta estudiar por qué
la que Borges repite el argumento de Schopenallí la literatura llegó a un límite y sin embargo
el género de la narrativa continuó. Quizás deshauer, sólo que ahora dice que Schopenhauer,
hacia 1811, opinó... Acaso las erratas (y no la frivocubriríamos la clave de esa tan deleble línea
divisoria entre la modernidad y la posmoderlidad) que según le decía burlonamente a José
nidad. Borges llegó a la conclusión de la inepBianco, secretario de redacción de Sur, mejoraban sus textos, contribuyeran a fomentar ese
titud del lenguaje para introducirse en la realidad; hay un escepticismo del conocimiento y
estilo borgiano de ligereza erudita que consuna aceptación de la imposibilidad de la teoría
cientemente fabricó en sus textos en los que
y comunicación de la verdadera sabiduría. No
aparecían datos o referencias inexistentes, o
creía en la existencia de los milagros &amp;rulos, sólo
cambiados, o aparentemente inexistentes como
en los razonab/,es misterios. Pero al mismo tiemel epígrafe de La intrusa. Ya su primer texto pupo consideraba que la realidad era de una simpliblicado en un diario de Buenos Aires, cuando
cidad atroz, aunque misteriosa, lo que probaba
niño, una traducción de Wilde, fue atribuida
su
encanto. Se requiere una tenaz conspiración
al padre. Borges jugó también siempre con esa
de porqués para que la rosa sea rosa. No importa
confusión de ser otro, pero aunque creó por lo
menos seis seudónimos, nunca llegó a mul- ~ ~ - - - , que además la rosa sea sin por qué, como lo
afirmara el místico Silesius.
tiplicarse heteronímicamente como lo hiciera Pessoa. Optó por esa filosofia idealisComo Alberto Caeiro, Borges descreyó
ta del obispo Berkeley, de Hume y Schopor la misma época también de las metafipenhauer que, apuntalada por el budismo,
sicas (al menos absolutistas): ¿Qµé me impornegaba la identidad personal, la individuata la metafisica ni el mundo? En la revista
lidad del yo. Acaso Schopenhauer tiene razón:
Grecia, publicada en Sevilla en 1920, Boryo soy los otros, cuaú¡_uier hombre es todos los
ges publicó su primer poema, "Himno del
hombres. Pero aplicada la tesis a la literatu-

6.

15

�En una entrevista para la revista Lije, en 1968
(republicada en El escritar y la crítica, de Jaime
Alazraki, Taurus, 1970) dice que después de Reyes
uno tiene que escribir el español de un modo distinto.

mar", de influencia netamente whitmaniana, y
que con gusto lo hubiese firmado Álvaro de
Campos. Como para muchos, Whitman fue
también su más fuerte influencia y su lectura
lo impactó profundamente. Whitman lo acompañó toda su vida, pero también comprendió
que no sería un poeta de esa naturaleza porque no correspondía al estilo de su personalidad. A pesar de que todo estaba prefigurado
en Fervor de Buenos Aires, su primer y más whitmaniano libro, descubrió más tarde que el verso libre resultaba más dificil. No obstante, en
1969 publica la traducción de Hojas de hierba.
Como la Biblia y el Corán hablan al fiel, así Borges creía en una época que el poeta le hablaba
directamente a él. Hacia 1942 ( Sur) Borges criticó esa traducción perifrástica de León Felipe
que acá llegamos a leer de jóvenes y que se había publicado en la Editorial Losada en 1941,
republicándose después en México. La crítica
es acerba e irónica. Advierte que sería lastimoso

Reyes manejó la mejor prosa española en cua!,quier
época. Allí mismo, sin embargo, Borges augura,
no sin tristeza, que nada perdurará de esa obra.
En aquella primera reseña (publicada en Val&lt;r
raciones, La Plata, 1927) de Pausa, Borges, sintomáticamente, la inicia con la frase Difícil cosa
es razonar una admiración. Situado en un terreno
de antemano exculpatorio, Borges dice: Reyes
es un poeta habilísimo. Y uno se asombra de palabras tan bien escogidas y que no contradecirá
posteriormente cuando compare a Reyes con
Stevenson en esa entrevista con César Fernández Moreno (Mundo nuevo, París, 1967): Pero
all around literary man quiere decir que era un hombre inteligente que sabía hacer versos. Lo quepodríamos decir de Alfonso Reyes, digamos. No creo que sea
un poeta. En otra parte, sin embargo, llega a matizar este último juicio diciendo que Reyes como
poeta fue realmente un poeta menor.

especial vocación. Según Teresa Rita Lopes, la
gran especialista del máximo bardo lusitano
(Pessoa inédito, coordena{:ao T. R. Lopes, Livros
Horizonte, Lisboa, 1993, p. 67), ambos pasaron su vida-obra (y obra-vida) en busca de esas

de ser amado. Hay una reveladora respuesta que
Borges da cuando le preguntan cómo se imagina a María Kodama: Oh ¡alcancé a verla! Para
un ciego y eterno enamorado mental, esta visión tal vez constató el logro y la felicidad. Toda
fórmula es baladí. Lo importante es ver. Ya es hora
de educar nuestra visión. El tiempo en que vivimos
es un venturoso tiempo para el/,o. María Kodama
debió llegar a la altura de la visión de Borges.
Éste la escogió. Ella lo validó con esas sabias y
maduras palabras que le dijo a James Woodall
cuando la entrevistó sobre las relaciones con
Borges: Es importante que se sepa que /,os dos éramos personas muy independientes. Yo no habría soportado verme envuelta por él como por un pulpo, ni
él /,o hubiera soportado. De vez en cuando teníamos
nuestros momentos posesivos y hasta hacíamos una
broma: "octopus dixit". * Ni él ni yo éramos pulpos.
La nuestra tenía que ser una relación hermosa, la
relación que existe entre dos personas que se aman:
respeto por la libertad de cada cual, compartirw todo
y no mentir nunca.

• Pudieron haberse conocido. A la distancia
se ven con claridad las múltiples afinidades. En
la segunda ida de los Borges a Europa, 1923,
visitaron Lisboa. Allí Jorge Luis constata en la
guía telefónica, asustado, que casi todas las
personas eran allí mis parientes, porque quienes no
Mucho se menciona esa declaración que
eran Borges eran Ramalho o Acevedo. Muy argentirepetía Borges sobre Reyes. No hay motivo para
no, pero más cosmopolita, Borges hablaba de
dudar de su sinceridad, pero todo lo que dice
las muchas gotas de razas que se habían mezde él, es más aplicable al mismo Borges que a
dado en la herencia familiar. La gota israelita
Reyes, sólo que más la genialidad que éste no
también estaba en Femando Pessoa. Si éste, que
tuvo. En una ocasión (Borges para mil/,ones) le
vivía a una cuadra de la gran avenida Borges
preguntaron al memorioso si podía recordar un
de Lisboa, hubiese oído hablar de él, no le hufragmento de la obra de Reyes y contestó - - -~ biese extrañado que fuese un paisano, acaque nada, que él no tenía memoria para la
so un pariente. Bilingües con el inglés, paprosa. Nada se podía seleccionar de sus 26
sión por desdoblarse, filósofos idealistas de
volúmenes para una Biblioteca Personal de
vocación, cuentistas, buscadores metafisi100 autores en la que sí aparecieron Rulfo
cos, descreídos de la fama, fueron ambos
y Arreola. Pero tampoco Paz. Borges escriante todo poetas. Pero se hubiesen sen tibió en Sur, en 1960, una nota cuando Redo más cercanos por esos lazos espirituayes murió, hizo reseñas de sus libros Pausa
les más profundos que unen a los que, fuey R.eloj de sol, y le dedicó un largo poema.
ra del tiempo y el espacio, comparten una

"claves secretas y arduas álgebras/ De /,o que no sabremos nunca". Ambos perseguirán un "álgebra singulary secreta de !,os sueños-en cuyo ambiguo territorio/ una cosa puede ser muchas", caminando cada
uno incansabl,emente hacia su propio centro. Imagi,nando esa llegada, Borges escribe: "Llego a mi centro,/ a mi álgebra y mi clave,/ a mi espejo./ Pronto
sabré quién say ". Quizás porque Dios geometriza,
como Pessoa gustaba de decir citando a Platón.
Quizás también porque si la vida no es un caos,
sino un laberinto, podemos estar seguros de que
hay un centro al que se puede llegar. Un laberinto es esperanzador. A cincuenta años de la
muerte de ese Pessoa, que se dividió en otros
yos y que no distinguía (como a veces Borges)
entre la realidad que existe y el sueño que es la realidad que no existe. ¿Qy,é sé yo ---&lt;iecía- de la diferencia entre un árbol y un sueño?, Borges le escribe una carta. El 2 de enero de 1985 dicta la
A pesar de incómodas o frívolas revelamisiva desde Ginebra y con la cual se abrió el
ciones, con el afán de hacer de Borges un simhomenaje que en el Centro Georges Pompidou
ple mortal, con esa parte humana, bastante del,ezde París le rendía tardíamente la inteligencia
nabl,e, como en todos, Estela Canto (Borges a conmundial al poeta portugués: La sangre de /,os
tra luz) reconoció siempre la especial inteligenBorges de Moncorvo y de /,os Acevedo (o Azevedo) sin
cia y la extraña genialidad de quien en una
geografía puede ayudarme a comprenderte, Pessoa.
época fuera su íntimo amigo. Pero además reNada te costó renunciar a las escuelas y a sus dogmas,
conoce que Borges había tenido experiencias
a las vanidosas figuras de la retórica y al trabajoso
inusitadas que en nomenclatura religiosa se las
empeño de representar a un país, a una clase o a un
llama éxtasis. Aventura la idea de que fue una
tiempo. Acaso no pensaste nunca en tu sitio en la
especie de místico natural. La diferencia está en
historia de la literatura. Tengo la certidumbre de que
que Borges era un místico sin querer/,o. Los místicos
te asombran estos homenajes sonoros, de que te asombuscan el éxtasis y a veces /,o alcanzan tras sacrifibran y de que /,os agradeces, sonriente. Eres ahora el
cios, ascesis, renuncias. Borges no renunciaba a nada:
poeta de Portugal. Alguien, inevitablemente, prrr - - - - el elemento místico estaba en él, funcionaba sin
nunciará el nombre de Camoens. No faltarán
que él /,o quisiera, tal vez sin que /,o sospechara.
Los estados de esta clase, a /,os que sepuede llegar
las fechas, caras a toda celebración. Escribiste
mediante una droga -el caso de Aldous
para ti, no para la fama. Juntos, hemos compartido tus versos; déjame ser tu amigo.
Huxúry- se producían naturalmente en él.
Borges se creía un hombre bueno y tal vez un
santo, l,o cual es una prueba suficiente de que
Al final, Borges buscaba la paz, el placer
del pensamiento y de la amistad, y, aunque sea
* Sic. Tal vez: polypus dixit.
demasiado ambicioso, una sensación de amar y

16

17

que algún l,ector juzgara a Whitman por la versión
errónea y perifrástica de León Felipe. Compara algunos versos y termina diciendo: la transformación es notoria; de la larga voz sálmica hemos pasado a !,os engreídos gri,titos del cante jondo. Guillermo
de Torre salva este libro con un epí!,ogo exce/,ente, que
encierra alguna traducción fuledigna del poeta calumniado por León Felipe.

S

7.

1O.

9.

�vivirse como una experiencia emocional que es intrasferib/,e en términos del l,enguaje. Pero es también un estado de conocimiento que provoca
una certeza, una especie de sabiduría privada
absoluta, aunque incomunicable. Las visiones
de Borges se describen en sus textos como "Sentirse en muerte", "El Aleph", "El Zahir", "La escritura del dios", y en muchos poemas, pero en
ellos está también la desesperación del escritor

ante la imposibilidad de describir con palabras esa
simultaneidad que vieron sus ojos [sic]; porque la
palabra es sucesiva, porque el hombre está hecho de
tiempo, de ese tiempo que humanamente es sucesivo.
La visión de l,o indecib/,e, la presencia ante el Ser
que es continuidad homogénea, es ese estado
en que todo l,o creado se experimenta como una unidad, y se tiene un sentido de independencia con
respecto al tiempo, una dimensión donde no hay tiempo. El místico tiene la convicción de que el ego,
el yo, no es real. Hay otro ser en el hombre. En
una entrevista que le hizo en Estados Unidos
Willis Barnstone, Borges narra lo que considera fue su experiencia mística: En mi vida [... ] he

en realidad no l,o soy. Pero el santo no es un místico, ni el místico (según el significado de la
palabra griega) es un sujeto pasivo que espera
emocionalmente una iluminación o gracia. El
místico es un iniciado en un conocimiento esotérico, aquel que accede a una sabiduría secreta de la que no se puede hablar. Pero está en su
objetivo el logro de un estado de ser. Aquí tocarnos también el terreno del esoterismo y la
magia de los que Pessoa no fue ajeno. También
Borges consideró el proceso de la relación causal mágica en sus primeras poéticas de la narrativa, aunque dentro de un sentido antropológico al que asentía con Frazer. Teresa Rita
Lopes decía que Borges podría haber firmado
el siguiente texto de Pessoa, ese otro mago o
místico sin dios: Los esotéricos tienen relaciones con

tenido dos experiencias místicas, y no puedo decirlas
porque l,o que me sucedió no puede ser puesto en palabras [...]Fue asombroso, deslumbrante[. .. ] Me sentí
avasallado, atónito. Tuve la sensación de vivir no
en el tiempo sino fuera del tiempo [. .. ] Escribí poemas sobre elw, pero son poemas normal,es y no pueden decir la experiencia. No puedo decírsela a usted,
ya que ni siquiera puedo repetírmela a mí mismo,
pero tuve esa experiencia, y la tuve dos veces, y acaso
me sea otorgado volver a tenerla antes de morir.

l,os ángel,es, por la magi,a profunda dominan !,os espíritus, saben la significación íntima y vital de los símbolos, conocen la matemática profunda en la que se
inscriben las almas... Desde esta perspectiva es

PosoATA. Borges dijo que tal vez todo lo que

escribía estaba basado en el hecho de la confusión de la personalidad, en el hecho de que un
hombre sea él, sea otro, sea todos. Borges nos
hizo conscientes de que había otro que al
mismo tiempo que socavaba la fijeza de
nuestra individualidad la salvaba. Con el
otro, el doble, el genio, ángel o demonio,
se mostraba el secreto de la dignidad humana: en todo hombre puede habitar un
dios, cada hombrees real ovirtualmente un altar

que su última y mejor alumna sigue sus
huellas. En septiembre de 1993, María
Kodama presentó un estudio en el Coloquio del Centro Internacional de Estudios
Místicos de Avila, España, que se titula Jorge Luis Borges y la experiencia mística, donde
traza con lucidez esta veta de misticismo
borgiano. Un estado místico, nos dice allí
María Kodama, es un estado que tiene que

de l,o Invisib/,e.

18

JLB en la mira
Borges el dialogante

•
mor, anti-intelectual que, por supuesto, Borges
no se permitió en sus libros.
Existe un libro que debería reeditarse más
profusamente porque es en verdad una joya literaria: se trata de Borges A/Z (Siruela, Madrid,
1988), compilado por Antonio Fernández Ferrer y publicado como número 33 de La Biblioteca de Babel, aquella colección de lecturas fantásticas que dirigió el propio Jorge Luis Borges
para el editor italiano Franco Maria
Ricci. Borges A/Z es un diccionario muy disfrutable que incluye muchos de los conceptos
sobre los que Borges escribió u opinó.
Abundan, y nunca
están de más, los libros
de diálogos con Borges; porque Borges se
convirtió en un dialogante extraordinario,
pleno de amenidad y
sabiduría. Hay una muy
buena cantidad de estos
libros, de calidad diversa,
en gran medida porque
Borges grabó programas
completos para la radio y la televisión argentinas, y concedió otras
tantas entrevistas grabadas, sobre todo
a amigos, donde toca diferentes temas, entre
ellos, por supuesto, el de la literatura y el arte.
Inolvidable es el ya clásico Diáwgos entre Jorge
Luis Borges y Ernesto Sábato que, por su característica especial, no es un libro de entrevistas
ni tiene carácter periodístico, sino que es una
especie de obra oral, como exténsión de la escritura, de esos dos grandes escritores argentinos.

Juan Domingo Argüelles
EL PASADO 24 DE AGOSTO SE CUMPLIÓ EL PRIMER CEN-

tenario natal del gran escritor argentino (y universal) Jorge Luis Borges (1899-1986) . Es por
ello, quizá, que a las reediciones normalmente
abundantes de sus libros se han agregado otras
y han surgido algunos títulos que rescatan incluso materiales de carácter inédito en
libro.
Un ejemplo de ello es la
nueva edición revisada (la
primera apareció en
1995) del volumen que
lleva por título Obras, re-

señas y traducciones inéditas (Editorial Atlántida,
Barcelona, 1999), el
cual contiene las colaboraciones de Borges
(entre 1933y 1934) en
el suplemento literario
"Revista Multicolor de
los Sábados" del diario argentino Crítica. Más que impresionante, el volumen es
interesante en virtud de las páginas que Borges dedicó a aquellos
"escritores menores", muchos de ellos compatriotas suyos.
Lo realmente destacado en este libro es la
recuperación de ciertos textos que Borges no
firmó o que firmó con seudónimos (Alex Ander, Bertjamín Beltrán, Andrés Corthis, Pascual
Güida, Bernardo Ahedo yJosé Tuntar) . Llaman
la atención, también, ciertos temas tratados por
Borges ("Soledades del tirano Francia", "Las
grandes orgías romanas") y un sentido del hu-

19

�En una bibliografía más o menos exhaustiva sobre Borges existen aproximadamente 30
títulos en el género conversacional, algunos de
los cuales son hoy inconseguibles y otros que
conocemos tan sólo por referencias. Así, por
ejemplo, tenemos Asedio Borges (Ultramar, Madrid, 1982), de Joaquín Marco; Conversaciones
con Jorge Luis Borges (Taurus, Madrid, 1974), de
Richard Burgin; El escritor y su obra, entrevistas
conBorges (Siglo XXI, México, 1967), de Georges
Charbonnier; Entrevistas con Jorge Luis Borges
(MonteÁvila, Caracas, 1970), deJean de Milleret; Diálogos conJorge Luis Borges (Nemont, Buenos Aires, 1983), de Néstor J. Montenegro;
Diálogo con Borges (Sur, Buenos Aires, 1969), de
Victoria Ocampo; Borges, el palabrista (Letra
Viva, Madrid, 1980), de Esteban Peicovich, y
un muy largo etcétera que incluye ediciones
en inglés y en francés.
A propósito del diálogo, Borges escribió:
"Unos quinientos años antes de la era cristiana
se dio en la Magna Grecia la mejor cosa que
registra la historia universal: el descubrimienPero sería magnífico que de Borges el diato del diálogo. La fe, la certidumbre, los doglogante se reeditasen pronto algunos de los
mas, los anatemas, las plegarias, las prohibiciomuchos libros donde despliega la reflexión,
nes, las órdenes, los tabúes, las tiranías, las gueentre los cuales podemos mencionar Borges:
rras y las glorias abrumaban el orbe; algunos
imágenes, memorias, diálogos, de María Esther
griegos contrajeron, nunca sabremos cómo, la
Vázquez, que publicó en 1977 Monte ÁvilaEdisingular costumbre de conversar. Dudaron, pertores, de Caracas; Borges para millones, que en
suadieron, disintieron, cambiaron de opinión,
1978 publicó Ediciones Corregidor, de Buenos
aplazaron. Acaso los ayudó su mitología, que
Aires; Borges, el memorioso, de Antonio Carrizo,
era, como el Shinto, un conjunto de fábulas
que en 1982 publicó el Fondo de Cultura Ecoimprecisas y de cosmogonías variables. Esas disnómica, primero en Buenos Aires y más tarde
persas conjeturas fueron la primera raíz de lo
en México, y Diálogos, con Osvaldo Ferrari, que
que llamamos hoy, no sin pompa, la metafísipublicó en 1992 la editorial catalana Seix Barral
ca. Sin esos pocos griegos conversadores la culy es uno de los libros más amplios y valiosos en
tura occidental es inconcebible".
este género: casi 400 páginas en las cuales ==---,
Las obras de Borges le sobreviven al homBorges despliega su sabiduría y su gran don
bre y, de este modo, a través de ellas, el hompara la conversación.
bre sigue viviendo. Asimismo, gracias a los
Ojalá que estos libros, y los otros muchos
múltiples diálogos que se conservan de Bormás que existen (oque existieron alguna vez)
ges, éste sigue, y seguirá, hablándonos. Qué
vieran nuevamente la luz así sea como preduda cabe: Borges el dialogante cada día
texto del centenario natal del gran escritor
conversa mejor.
argentino.

Conocer a Borges
Rosaura Barahona

Lo "directo" como problema

F UE EN UNO DE SUS POCOS VIAJES A MÉXICO: BoRGES

EN EL PRÓLOGO A EL INFORME DE BRODIE,]ORGE LUIS

Sergio Cordero

sería la estrella de un encuentro de escritores.
Borges explica que, para formar dicho voluUn amigo cercano estaba encargado de los arremen, se propuso "la redacción de cuentos diglos para su traslado. Ambos lo leíamos mucho.
rectos. No me atrevo a afirmar que son senciA él le encantaba la erudición que escurría de
llos; no hay en la tierra una sola página, una
la aparente sencillez de sus historias; a mí, su
sola palabra, que lo sea, ya que todas postulan
capacidad para usar adjetivos sorpredentes con
el universo, cuyo más notorio atributo es la comun desparpajo que era-también eso discutíaplejidad" .1 El maestro argentino se impone el
mos- todo un acto de vanidad. Ambos coincicompromiso -que el lector no comparte y por
díamos en su humor: el más engañoso de los
eso deplora- de negarse a llenar con su imagique habíamos leído en español.
nación las lagunas en la historia, aquellos porPor eso cuando me llamó para invitarme a
menores que no conoce o no recuerda. Aspiraba
conocerlo esperaba que me pusiera a brincar y
a crear, como el joven Kipling, "lacónicas obras
no pudo creer mi: "No, gracias". ¿Por qué no,
maestras".2 Los resultados, duele decirlo, no fuesi me gustaba tanto?; ¿por qué no, si estaba enaron iguales.
morada de él desde estudiante?; ¿por qué no,
Casi todas las historias que incluye este libro las recibió el autor de viva voz o así quiere
si en todas mis clases -fueran o no de literatura- leía sus poemas (particularmente "Two
él que lo creamos. Ysin duda, parecen rudimenenglish poems" en donde hace una de las más
tarias transcripciones de relatos orales. Enfrenbellas promesas de amor jamás escritas: "Te
tamos la aspiración de austeridad de Borges
como
una extravagante, arbitraria restricción.
ofrezco la lealtad de un hombre que nunca ha
sido leal"); ¿por qué no, si cada vez que se mo¿Por qué, en estos cuentos, Borges sustituye
la imaginación por la especulación y deja que
ría alguien, yo repetía: "¿Quién nos dirá de
el impresionante despliegue verbal y formal de
quién en esta casa, sin saberlo nos hemos despedido?"; ¿por qué no, si mi primer ejercicio
sus anteriores relatos se estacione en un difuso
de crítica fue sobre "Las ruinas circulares", que
realismo anecdótico? Temí que su ceguera gradual lo hubiese separado de la realidad al exmi hijo de seis años se aprendió de tanto oírtremo de que para él, como para la protagonismelo contar?; ¿por qué no, si volvía a él infalita de su cuento "La señora mayor'',3 las palablemente y siempre descubría algo nuevo?
Lo interrumpí con un: "Por todo eso. Yo tenbras ya no correspondieran a imágenes.
Me pareció encontrar una respuesta a estas
go a un Borges que no va a coincidir con el de
inquietudes en su libro Antiguas literaturas gera de veras. Si el real es mejor, qué bien pero
mánicas. Borges refiere el caso de Ari Thorgilqué tal si no ... prefiero quedarme con el mío a
sson,
el primer historiador de Islandia, quien
dejar que el de carne y hueso me lo haga añi,-----, descubre el estilo en que se escribirán las
cos". Yno lo conocí.
grandes sagas. Cita al respecto la opinión
Un día, mientras desayunaba con Elías
de Gerardo de Gales quien, al ponderar a
Nandino, hablé de Borges con entusiasmo;
el poeta me preguntó: "¿Lo conoce?" "No
-le dije-, no quise conocerlo." "Hizo
1
Jorge Luis Borges, El informe de Brodie, Emecé
bien; es muy arrogante; mejor quédese con
editores,
Buenos Aires, 1970, pp. 7-8.
la idea que tiene de él." Eso hice.
2

3

Idem, p. 7.
Idem, p. 81.

�criterio dentro de la ficción? Y de ser así, ¿cuál
podría ser? ¿Existe acaso un criterio de verdad para

Ari, declara que Islandia "está habitada por una

raza que se distingue por sus pocas palabras y
lo imagi,nario?
por su veracidad. Nada desprecian tanto como
4
Esta cuestión va más allá de revisar por
el engaño y no saben mentir". Páginas antes,
enésima vez el viejo concepto de "lo verosímil".
Borges describe las características de las sagas
Borges, como de costumbre, se vale de la ficislandesas. Observa que la saga "prescindió de
ción literaria para proyectar nuestro pensaanálisis psicológicos, porque el narrador no
miento sobre el plano de la especulación filopodía conocer los pensamientos de las perso5
nas, sino sus actos y palabras".
sófica.
Guadalupe, N. L.
Supongo que el autor de El A!,eph, disgusta22 de agosw, 1999
do por la "fatalidad laboriosa"6 de sus cuentos
anteriores, quiso volver a la nítida sencillez del
primer Kipling y, para lograrlo, se apoyó en un
Longevidad de Borges
procedimiento narrativo similar al de las sagas.
Miguel Covarrubias
No obstante, para que revele su riqueza, esta
tendencia a lo objetivo debe incluir otro factor
Mis Obras compl,etas [ ... ] reúnen la labor de meque la saga tiene también, pero que el buen
dio
siglo. No sé qué mérito tendrán, pero me
bibliotecario no toma en cuenta para sus relaplace comprobar la variedad de temas que
tos "directos": la impersonalidad del narrador.
abarcan. La patria, los azares de los mayores,
Éste debe volverse totalmente transparente,
las literaturas que honran las lenguas de los
hombres, las filosofías que he tratado de penecomo si no existiera, para que el lector tenga la
trar, los atardeceres, los ocios, las desgarradas
impresión cinematográfica de que los hechos,
orillas de mi ciudad, mi ciudad, mi extraña vida
por sí mismos, se desarrollan de modo natural
cuya posible justificación está en estas páginas,
ante sus ojos.
los sueños olvidados y recuperados, el tiempo...
La
prosa convive con el verso; acaso para la imaPero Borges no nos permite el lujo de olviginación ambas son iguales.]LB
dar que la historia que leemos la escribió él.
Tal actitud, en sí misma, no es un defecto, a menos que se omita una operación sutil pero imEL CUMPLIMIENTO DE UNA CENTURIA NO ES TAN SORportante: la separación entre el narrador y autor.
prendente si la aplicamos al simple transcurso
Borges realiza esta operación en sus primeros
de una vida. Porque más, pero mucho más sorrelatos valiéndose de la estrategia pudorosamenprenden te es --en medio de la grisura nuestra
te retórica de reseñar o citar libros imaginarios,
de cada día- encontrarnos a un escritor vivienpero renuncia a ella en muchos cuentos de El
do en versos y prosas, más allá de su desapariinforme... y de El libro de arena, su siguiente volución física cercana a los tres lustros. En ese lapmen de relatos.
so, casi todos los autores desaparecen de los
Ello nos conduce a una interrogante que
estantes de las librerías, y en los anaqueles de
interesa y perturba a la vez. Existe un criterio
bibliotecas públicas o privadas no dejan de
de verdad en la realidad. ¿Puede existir tal r = = - - - - ,
ser adornos sin gracia o convidados de
papel. Empolvados cada vez más, sin duda
4
resignados a ser no más que cuerpos pasiJorge Luis Borges y Delia Ingenieros, Antiguas
literaturas germánicas, Fondo de Cultura Econóvos, espíritus congelados-¿hasta cuándo?
mica, México, 1951 (Breviarios, 53), p. 96.
Lo anterior no describe el caso de Jorge
5
Idem, p. 75.
Luis Borges. A partir de esa especie de cano6 Jorge Luis Borges, Nueva antología personal, Edinización en que se transformara la primera
torial Bruguera, Barcelona, 1980 (CLUB Brugueedición francesa de su compleja y precisa
ra 2), p. 7.
narrativa, Borges no siguió otra ruta que no

22

fuera la del éxito entre las arqueadas cejas de la
crítica y entre las cada vez menos resignadas manos de los lectores a secas. Gastado el realismo
por el uso excesivo, su audaz viaje por los rigores
de la inteligencia aplicada a la fantasía y al relato
metafisico fueron bienvenidos. Su poesía, en
cambio, tardó un poco más en calar. ¿Razones?
Una, la sombra que lanzaba sobre ella su propia
hermana, la relampagueante prosa del otro Borges; una más, la desorientación que le causaba al
lector su factura cada vez más conservadora -su
insistencia en metros regulares y rimas consonantes. [Entre paréntesis, podría decirse que
el escritor que se resignó pausadamente a ser
Borges y a ser argentino, pero que eligió para
morir a Ginebra ( también patria suya), llevó
hasta el colmo el empleo de la "rima pobre".
Acordémonos:

nos el inmejorable ejemplo de una prodigiosa
pobreza, la del arte "de verde eternidad, no de
prodigios".]
Pero también hasta sus narraciones --en
donde los sustantivos van acompañados siempre del adjetivo inesperado y sabio- llegarán
los cambios radicales. Suprimirá de sus cuentos algo que siempre los distinguió, el final sorpresivo y sorprendente. Ya no nos quedaremos
con la boca abierta tras arribar al desenlace de
"La forma de la espada" (Ficciones, 1944): el narrador que cuenta con la frialdad de la distancia en el tiempo y, sobre todo, con esa condición ajena al personaje que describe y descubre, pero que vertiginosa y abruptamente nos
azora con la aceptación de su culpa personal y
su "media luna de sangre" como cicatriz infamante en pleno rostro.
Yano. En Ellibrodearena (1975), en "El otro"
-es un ejemplo-, Borges no quiere llegar al
último o al penúltimo renglón para asestarnos
el dato que podrá desbaratar nuestra certeza.
Ya no le interesa asombrar. Mejor quiere ofrecemos, desde la primera página, el inicio, la trabazón y la imposible resolución del caso - todo
al mismo tiempo.

Mirar el río hecho de tiempo y agua
Yrecordar que el tiempo es otro río,
Saber que nos perdemos como el río
Yque los rostros pasan como el agua.
[... ]

Cuentan que Ulises, harto de prodigios,
Lloró de amor al divisar su Ítaca
Verde y humilde. El arte es esa Ítaca
De verde eternidad, no de prodigios.

.,

Me le acerqué y le dije:
-Señor, ¿usted es oriental o argentino?
-Argentino, pero desde el catorce vivo en
Ginebra -fue la contestación.
También es como el río interminable
Hubo un largo silencio. Le pregunté:
-¿En el número diecisiete de Malagnou,
Que pasa y queda y es cristal de un mismo
frente a la iglesia rusa?
Heráclito inconstante, que es el mismo
Yes otro, como el río interminable.
Me contestó que sí.
-En tal caso -le dije resueltamente- usCon la transcripción de la primera y las dos
ted se llama Jorge Luis Borges. Yo también soy
últimas estrofas de las siete que componen = = - - - - , Jorge Luis Borges. Estamos en 1969, en la ciu"Arte poética", podremos constatar que la
dad de Cambridge.
hartura de prodigios no pasa por los ende-No -me respondió con mi propia voz un
casílabos del autor de El hacedor. El "ortopoco lejana.
doxo" poema de Borges se solaza en esas
Al cabo de un tiempo insistió:
repeticiones que se han señalado siempre
-Yo estoy aquí en Ginebr~, en un banco, a
como indeseables en cualquier página de
unos pasos del Ródano. Lo raro es que nos pacualquier buen escritor. Pues bien, nuesrecemos, pero usted es mucho mayor, con la
tro poeta las repite una y otra vez para darcabeza gris.

23

�intuimos apenas. Borges nos ofreció una obra
fragmentaria -no tratados o mausoleos; nos
ofreció un amplio registro de asuntos íntimos
y el regodeo lúdico de ciertos pensamientosno pétreas filosofias; nos ofreció textos breves,
amables, inteligentes -no campanudos párrafos interminables. En resumen, Borges sobrevive a su propia gloria en vida y a la republicación de sus libros que él había arrojado al fuego purificador: Inquisiciones y El tamaño de mi
esperanza-entre otros. La esperanza nuestra,
nuestra confianza en la escritura de Borges vivirá holgadamente más allá del milenio que ya
se despide.
Kant. 29, septiemúre, 1999

Borges o el límite de la secuencia
Rodrigo Garza Arreola

Lo de la imposible resolución del caso puede advertirse en la confrontación de un individuo consigo mismo. Esta confrontación no conEn tiempos de auge la conjetura de que la existiene una pizca de originalidad. Cierto. Pero
tencia del hombre es una cantidad constante,
lo singular del asunto está allí: se encuentran
invariable, puede entristecer o irritar; en tiempos que declinan (como éstos), es la promesa
-o desencuentran, es lo mismo- el viejo y el
de que ningún oprobio, ninguna calamidad,
joven Borges. (YaJLB había dado a conocer en
ningún dictador podrá empobrecemos.
1964 El otro, el mismo, libro de poesía tras 35
Jorge Luis Borges, El tiempo circular
años de escribir y editar únicamente ensayos y
narraciones.) Sin duda la pirotecnia verbal y la
madeja intelectual intrincada se quedan atrás
NUESTRO LENGUAJE, COMO NOSOTROS MISMOS, ESTÁ
cuando lo que verdaderamente importa es la
cargado de sucesión y tiempo, por ello, para exauténtica comunicación entre dos seres que son
presar una idea que intente examinar la naturaen verdad uno solo. O bien, contemplar la esleza de lo eterno, es necesario construir otro
cisión de un hombre llamado Borges en dos
lenguaje, un sistema de signos que excluya lo
ramas -marchita una, lozana otra- es, ella
cronológico; esto evitará que quedemos atramisma, algo que jamás olvidaremos. Como a
pados en contradicciones. Borges, con lúdico
Borges, ya sólo nos dejará satisfechos el arte priescepticismo, eligió otra alternativa. Prefirió
vado de chillantes banderolas.
~ - - - , cuestionar el tiempo a través de ficciones
Pero ahora necesitamos decir por qué
inmersas en lo secuencial; así, por medio
Borges es longevo poeta, por qué sus lide los juegos verbales de sus textos, sus labros más connotados -Historia universal
berintos y sus acertijos, nosotros podemos
de la infamia, Ficciones, El Al,eph, Otras intener acceso a una sensación de atempoquisiciones, Elogio de la sombra, El oro de los
ralidad. Sin embargo, en el ensayo titulatigres, La moneda de hierro, La cifra, Los condo "Nueva refutación del tiempo", Borges
jurados- siguen publicándose y siguen
se propuso una tarea más ambiciosa; intenleyéndose. Atención: no aseguramos, lo
tó dar fundamento a sus relatos dentro de

24

los límites de la filosofia idealista. El autor nos
dice haber derivado la consecuencia inevitable
del idealismo y, en particular, de la refutación
del espacio absoluto que hiciera David Hume.
El ensayo incluye dos intentos para formular su hallazgo, en los que revisa las ideas de
algunos de sus precursores, los cuales incluyen,
además de Hume, a George Berkeley y muy
especialmente aArthur Schopenhauer. Asimismo, Borges reproduce un relato titulado "Sentirse en muerte", en el cual nos cuenta cómo,
en un paseo nocturno y sin una meta determinada, logró vislumbrar la eternidad. En el texto reconoce que incluyó ese testimonio emocional porque "el tiempo, fácilmente refutable
en lo sensitivo, no lo es en lo intelectual, de
cuya esencia parece inseparable el concepto de
sucesión".
El argumento de su "Nueva refutación del
tiempo" es ambiguo y por sí solo quizá no tenga
gran importancia; de hecho, desde el título,
Borges deliberadamente incurre en una contradicción, ya que, como podemos advertir, algo
nuevo está implicando al tiempo, no refutándolo. No obstante, la relevancia de su argumento no está en la coherencia interna de sus
premisas sino en las obras literarias a las que
da fundamento, ya que, si bien es posible que
las ficciones de Borges no obedezcan las leyes
conocidas de la lógica y la fisica, sin duda obedecen leyes precisas. Mi objetivo en esta breve
nota será mostrar que es posible reconstruir el
fundamento de esas leyes a partir de ciertas
pistas dejadas por el autor, quizá sin advertirlo,
a lo largo de sus páginas. La pista principal,
como se verá más adelante, no es su "refutación del tiempo", sino el espectro temporal que
describe la evolución de su obra.
Por cierto, en algunos de sus relatos las
leyes de su mundo imaginativo operan una
transformación sobre lo que nosotros aceptamos como la realidad; como en ''Tlon,
Uqbar, Orbis Tertius" o en "El acercamiento a Almotásim", donde Borges reseña las
obras imaginarias de autores imaginarios.
Cuando comenzamos a leer esas páginas ya

no estamos en la realidad y probablemente al
terminarlas ya somos capaces de concebir la
existencia de realidades alternativas. Por ello
para seguir las pistas que buscamos debemos
proceder con cautela, porque nuestro propósito en este momento es conocer el fundamento de sus leyes, no obedecerlas.
Borges aplicó estas leyes creativas no sólo a
sus relatos; en su obra los géneros literarios se
confunden y mutuamente se fundamentan; poesía, ensayo y cuento establecen entre sí un constante diálogo. Las cualidades poéticas de sus ensayos y la densidad especulativa de sus versos
celebran un secreto comercio. En su producción podemos observar cómo la idea busca la
forma que le dé mayor eficacia; asimismo, contemplamos a la forma buscando la idea que le
otorgue existencia. De ambos movimientos surge un repertorio básico y finito de imágenes,
entre ellos el cambio y el arquetipo, lo temporal
y lo eterno. Parece que Borges hubiera deseado
reiterar los mismos temas, ofreciendo algunas
variaciones y cierto perfeccionamiento.
Un indicio más evidente para nuestro propósito lo encontramos en "La busca de Averroes", un hermoso relato que nos cuenta la
aventura del sabio musulmán que, en la Córdoba del siglo XII, logra comentar sin dificultad la Física y la Metafisica de Aristóteles, pero
que al llegar a la Poética se detiene ante dos
palabras enigmáticas que no comprende: comedia y tragedia. El relato, según confesión del
autor, es un reflejo de su propia búsqueda y de
la dificultad de reconocer el objeto anhelado,
no porque el objeto no se encuentre frente a
él, sino porque no lo puede distinguir dentro
de los límites que le impone su cultura.
No obstante esta dificultad, la búsqueda
de Borges, repetida en versos y relatos,
converge imperceptible hacia la solución.
Desde las singularidades del espacio y el tiempo, hasta la certeza de ciertas cifras que, aunque no pueden semos reveladas, surgirán
nítidas y con carácter irrevocable con el paso
consecutivo de los días; cifras como la suma
de lunas que veremos en nuestra vida o la

25

�tero; es decir, el universo se contiene a sí misfecha precisa de nuestra muerte. A través de este
mo, abriendo un vórtice al infinito. Nuestro
proceso de convergencia nuestro autor logró esautor muestra atracción y horror frente a tales
tar frente a la solución deseada aunque, quizá
especímenes; creo que esta ambivalencia la
como Averroes, no fue capaz de distinguirla. Trahemos sentido todos, especialmente en la nitaré de explicarme.
ñez, cuando comenzamos a contar y a interroCuando examinamos problemas en los que
gamos acerca de las secuencias infinitas de núinterviene el tiempo, la operación que transmeros; quizá por ello nos identificamos fácilforma una magnitud presente en una futura
mente con la trama de sus cuentos.
eventualmente converge en un punto fijo; paDe todas las órbitas temporales que Borges
sado y presente son una única cifra constante y
analiza en su obra, la que le parece más inverosin embargo transformada, provocando una
símil es la de los ciclos; entre los argumentos
apariencia de eternidad. En otros casos dicha
que menciona para dudar de la existencia de
operación conduce a una solución periódica
estos movimientos oscilatorios regulares hay
que se cumple en ciclos; o, peor aún, la transuno que llama mi atención por anticiparse a la
ferencia nos aleja cada vez más de la cifra estateoría de las expectativas racionales; Borges
ble hasta aproximamos a infinito. La solución
señala que de existir esta regularidad el homva a depender de lo que los matemáticos llabre sería capaz de predecir las circunstancias
man la forma funcional y de los valores iniciafuturas y cambiar su conducta, lo cual a su vez
les dados por el problema. Creo que Borges,
alteraría la órbita destruyendo el ciclo.
en distintas partes de su obra, admitió la posiA Borges le interesó también explorar las
bilidad de los tres tipos de órbitas como repreconsecuencias éticas de una vida infinita; por
sentación de la existencia humana; reseñas de
ejemplo en su relato ''El inmortal", en donde Hocada una de ellas podemos encontrarlas respecmero aparece como un troglodita sin mérito,
tivamente en Historia de la eternidad, ''La doctrihabitando la tierra en ruinas de los inmortales;
na de los ciclos" y "Los avatares de la tortuga".
en el relato se argumenta que "postulando un
Más interesante, me parece, es que en sus relaplazo infinito, con infinitas circunstancias y
tos exploró soluciones a los problemas del tiemcambios, lo imposible es no componer, siquiepo que exhiben algún tipo de catástrofe, es
ra una vez, la Odisea". Visto desde esa perspecdecir, bifurcaciones o puntos de inflexión en
tiva, dice el autor, "todos nuestros actos son juslos cuales una solución estable puede volverse
tos, pero también son indiferentes".
explosiva.
Como mencioné más arriba, en el conjunto
Para aclarar la terminología debo decir que
de su obra podemos observar una trayectoria
llamamos singularidades a aquellos resultados
que va desde los infinitos y los vórtices de sus
que al entrar en contacto con el resto de nuesprimeros textos, hasta los límites y las cifras de
tras premisas provocan contradicciones, por
sus últimas páginas. Es decir, me parece recoejemplo las paradojas de Zenón de Elea y las
nocer en su obra una tendencia a eliminar las
antinomias de Kant. En fisica los agujeros negros son singularidades en donde la cur- - = = - - - - , singularidades. Esta órbita descrita por sus
escritos puede explicarse por un creciente
vatura del espacio-tiempo se vuelve infiniescepticismo acerca de las posibilidades de
ta. Las singularidades básicas del mundo
cambio del destino prefigurado, o por una
de Borges, de donde surgen otras indetermayor esperanza por lo inmortal y lo eterminaciones, son los espejos; podemos tono. Independientemente de cuáles hayan
mar como modelo su relato "El Aleph",
sido sus razones, este paso me parece funen donde se describe un prototipo de esdamental en su búsqueda de una solución
tas singularidades: un hombre ha construial problema del tiempo. Su interés pasó del
do un objeto que contiene al universo en-

26

conocimiento de la solución de los acertijos y
los laberintos a un interés puro por éstos.
Podríamos decir que en sus últimas obras no
le interesa tanto conocer la magnitud de las cifras, como descubrir las leyes que las determinan,
las ecuaciones de donde podemos despejarlas;
sean éstas "el vago azar o las precisas leyes".
Al margen del tema principal de esta nota,
cabe mencionar que su escepticismo en cuanto al azar fue mayor que el que mostró por lo
sucesivo y lo contemporáneo. La posición de
cuentista lo dotó de una perspectiva desde la
cual nada ocurre de manera aleatoria. La suer-

ges se confunden y a veces no es posible distinguirlos; pero nuestro autor tuvo plena conciencia de que él era distinto a su personaje, aunque compartían algunos atributos. Así, en sus
últimos días, Borges descubrió el reflejo del
autor y de su obra pero no logró reconocerse
en él, hasta que se descubrió en el incesante
fluir del tiempo que intenta regresar a lo eterno. En ''Yesterdays", el poeta se descubre finalmente como un espejo:
Soy cada instante de mi largo tiempo,
cada noche de insomnio escrupuloso,
cada separación y cada víspera.
Soy la errónea memoria de un grabado
que hay en la habitación y que mis ojos,
hoy apagados, vieron claramente:
el jinete, la muerte y el demonio.
Soy aquel otro que miró el desierto
y que en su eternidad sigue mirándolo.
Soy un espejo, un eco. El epitafio.

Al final, a través de aproximaciones y rectificaciones, el descubrimiento de la cifra, el límite de la secuencia, le revela que no es idéntico a sí mismo, sino un eco de otro. Pero ese otro,
debemos conjeturar, también es un reflejo;
entonces, ¿qué es lo que puede reflejar un espejo frente a otro?, ¿es posible acaso resolver esta
singularidad sin recurrir a un deus ex machina?
La intuición de una respuesta a ésta y a otras
perplejidades semejantes ha atraído no sólo a
filósofos y científicos, desde Parménides y Heráclito hasta Hawking y Penrose, sino también
a otros poetas con intuiciones asombrosas, como
Quevedo, Mallarmé, Reyes, Valéry, Eliot, Rilke,
Gorostiza y Paz. Asimismo, encontramos estas
interrogantes en la teología y en las tradiciones no occidentales. Cada uno asumanera ha planteado el problema y realizado
sus propias dilucidaciones. Borges, que
gustaba juzgar las ideas por sus cualidades
estéticas, al reseñar la historia de algunas
de estas soluciones encontró que se podían
resumir en unas cuantas metáforas; en su
colección de ensayos Otras inquisiciones se-

te oculta una secreta correspondencia entre las
causas, no obstante que éstas puedan ser múltiples y sus efectos ramificados, como en su relato "El jardín de los senderos que se bifurcan".
Podemos decir que para Borges la complejidad
temporal puede ser laberíntica pero no casual.
Volviendo a nuestro tema, y antes de concluir, quiero indicar que el problema de
la cifra a la que se converge tras múltiples
interaciones es también el problema de la
identidad personal y de los propios límites. Nuestro autor se interroga continuamente sobre este problema: ¿quién soy yo?
Como en el caso de Walt Whitman y de
tantos poetas que escriben en primera persona, el autor Borges y su personaje Bor-

27

�ñala al respecto que existe un
Borges o el solecismo
límite para el número de
de morir
metáforas que el homZacarías Jiménez
bre es capaz de crear.
Borges vislumbró claramente sus
EL TIGRE VAGA POR EL POEMA
límites, pero creo
cumpliendo su rutina de
que él debió adamor, de odio y de muervertir que podete. Observa el fondo del
mas eliminar la
río de la inmortalidad,
singularidad
donde nadie puede
que provoca
bañarse dos veces, y
unespejofrendescubre el olvido,
te a otro si disque es la única vengantinguimos enza y el único perdón.
tre el valor de
Busca su oxímoron, el
la solución y la
hombre que ponga su
operación que
figura y su símbolo en
la transforma o,
un poema, que tiene su
para utilizar una
preciso lugar en la trama
imagen de Gorosdel universo. El tigre habitiza, si distinguimos
ta en el conflicto como la
entre el agua y el vaso
imagen en el espejo. Corona
en el cual el agua toma
el laberinto cuyo límite será la
forma. La solución para
Muralla China, apenas Shih
Borges, me atrevo a decir,
Huang Ti disponga la quema de
fue distinguir entre tl_ espejo
los libros anteriores a él, porque tal
y el objeto que refleja.
vez ha enloquecido ante la imagen del
Porúltimo,esjustorecordarque
tigre infinito (El Zahir), al que no
nuestro autor tomaba con humor estos argucomprende porque no sabe qué es el mundo.
mentas, para él la posible solución, su "Nueva
El tigre husmea en el trenzado laberinto el olor
refutación del tiempo", era una visión que al
del alba e intuye que pronto ya no tendrá destino
atardecer lo visitaba "con ilusoria fuerza de axiosobre la tierra, ha encontrado a su oxímoron, un
ma". Queda claro que Borges dejó su fundabienaventurado que padece, pero será consolado;
mento ambiguo por razones poéticas; como él
sin embargo este hombre es el fundador de la
señaló en su ensayo "La muralla y los libros":
secta del coraje y del cuchillo: es el otro, es Jorge
"...esta inminencia de una revelación que no
Luis Borges, que no enloquecerá ante la presense produce, es, quizá, el fenómeno estéti- ==-- - - , cia del tigre (ni alcanzará la santidad), pues
co". Debo confesar que al concluir esta
si Ulises tuvo que taparse los oídos para evanota no sé que tan imaginario es el Bordir a las sirenas, Borges simplemente asumiges que he intentado reseñar, ni si la trará su desgracia, y el tigre cometerá el solecisyectoria temporal que he querido recrear
mo de desaparecer de su vida. Vana fue su
con palabras arroja en realidad la sombra
rutina, porque la gloria es sólo una de las forde mi propio espectro. Quizá sin advertirmas del olvido.
lo he entrado a su laberinto.
Borges, lo mismo que Teodolina del
Villar, personaje de su texto "El Zahir",

28

buscó la irreprochable corrección en todos sus
actos: pasó de las mitologías del arrabal a sus
juegos con el tiempo y con el infinito, y estudió
sin esperanza de precisión la lengua de los ásperos sajones.
Allá por 1980, mi maestro el doctorJuanJosé
García Gómez comentó en clase: "Borges debió haberse muerto hace veinte años; sus propuestas narrativas fueron geniales en su tiempo, pero ha empezado a repetirse y eso no es
bueno para un creador".
Pero no fue sino hasta el 14 de junio de 1986
que Borges cometió el solecismo de morir. La
luz oscura cubrió la retirada del inventor del
sistema sexagesimal, donde 60 se escribe 1Oy
14 es el número del infinito (el 14 aparece con
mucha frecuencia a lo largo de toda su obra).
Con sus cuentos fantásticos, Borges nos lleva a un plano angustia! y nos deja sin respiración ni sombra, no aptos para contestar su pregunta fundamental ¿Dios es Dios?
Nada cuesta imaginar a su mujer, María
Kodama, acomodando el libro de arena en la
generosa biblioteca del narrador y poeta argentino, en el momento de su muerte. Antes, Borges tuvo la gran revelación: supo que sus personajes y su creación estaban en su eternidad, no
en sus palabras.

La Ciudad de los Inmortales, antes rica en
construcciones de granito y mármol, con arcos,
foros, palacios y templos en perfecta simetría,
fue asolada y derribada por sus mismos moradores. Con las ruinas edificaron ciegos laberintos. Toda su arquitectura carecía de fin práctico: corredores sin salida, altas ventanas inalcanzables, escaleras inversas, muros elevados que
morían sin llegar a ninguna parte. Todo en ella
era caótico y repugnante.
Los inmortales pertenecían a estirpes bestiales: trogloditas que devoran serpientes y carecen del comercio de la palabra, sátiros y demás seres monstruosos.
La inesperada aparición del inmortal Homero, personificado en un humilde y miserable troglodita, viene a dilucidar todo respecto
a la Ciudad de los Inmortales y sus habitantes:
"Aquella fundación fue el último símbolo a que
condescendieron los inmortales; marca una
etapa en que juzgando que toda empresa es
vana, determinaron vivir en el pensamiento, en
la pura especulación". Erigieron la ciudad, la
olvidaron y fueron a morar en las cuevas.
Estas cosas Homero las refirió, también refirió su vejez.
El lenguaje narrativo de Borges comunica
una gran carga de información estética, es
eminentemente poético.
Cada una de sus frases está signada por la
mesura. El orden y la simetría gobiernan su universo verbal. No hay una libertad que permita la
fácil fluidez ni la adjetivación desdibujada.
A veces me pregunto: ¿será el contenido un
recurso de la forma?
Borges expresa, simboliza el mundo y nos
da su visión pesimista. Para él no hay nada más
oculto que la realidad natural. Las normas
que rigen el universo escapan a los hombres. Los designios supremos son inaccesibles. Sólo tenemos la ilusión, el espejo de
la realidad.
Los inmortales restaur_aron el imperio
del caos inicial al que estamos condenados por nuestras limitaciones. La ciudad
caótica es una imagen del mundo ininteli-

Borges y el tiempo
Hilda Moreno

1j

BoRGES INTIMIDA, ASOMBRA, SEDUCE Y EXIGE AL LECtor un alto nivel de participación. Para acercarse
a su escritura se requiere una actitud devota.
Los resultados son lentos, comprometedores.
En "El inmortal", con el uso de los elementos clave de su técnica narrativa, Borges nos da uno de sus cuentos mejor logrados. El tribuno Marco Flaminio Rufo,
deseoso de conquistar para Roma el reino
de los inmortales, se aventura como Ulises,
en su propia odisea. Poseer el secreto de
lo inasible es la ilusoria meta que lo lleva a
través de abrasados desiertos.

29

�gible. Es un mundo sin tiempo y sin memoria
humana, sin palabras.
El tiempo para Borges es circular, cíclico; la
historia es una sola. Cada generación vive un
fragmento, lo que nos lleva a la fugacidad. Lo
único que existe es el discurso, una construcción ilusoria que no es la realidad, que está contaminada por la subjetividad. Con nuestro lenguaje humano, la realidad es indecible.
Propuesta estética de Borges: para explicar
la realidad, es indispensable la fantasía. La salida fantástica de "Los inmortales" es el encuentro con Homero.
Borges juega con los tiempos, con el infinito y con el lector.

Borges: la mitad de mi alma
Entrevista con María Kodama
José Garza

CERRÓ LOS OJOS, LOS ABRIÓ.

Borges: yo
Samuel Noyola

ecos de nuestra madre Juana. Sonríe complacido, no lo hago esperar:
La calavera, el corazón secreto,

COYOACÁN: UNA SIESTA FORMAL EN LA CAMA DE MI

Los caminos de sangre que no veo,
madre, vestido y con las piernas cayendo hasta
Los túneles del sueño, ese Proteo,
la alfombra: Barrio ¿La Florida? de Buenos AiLas vísceras, la nuca, el esqueleto.
res: seguro que baja el sol, no sé a quién espero
Soy esas cosas. Increíblemente
balanceado en una mecedora que está en el
Soy también la memoria de una espada
patio de una casita blanca de madera de la que
Yla de un solitario sol poniente
se entorna una puerta con tela de mosquitero
Que se dispersa en oro, en sombra, en nada.
por donde asoma una señora de mantel: -En
Soy el que ve las proas desde el puerto.
un momento sale el señor. ¿Qué señor? El paSoy los contados libros, los contados
tio es grande, inverosímilmente (lo aprueba la
Grabados por el tiempo fatigados.
realidad) hay un paisaje de pequeños espejos
Soy el que envidia a los que ya se han muerto.
de lagos y altas palmeras. Una simple tarde dichosa. La puerta vuelve a rechinar y sale un
En este punto la nítida óptica onírica camanciano de cuerpo pequeño apoyado en un
bia precipitadamente: como aspirado por un
báculo. Las ropas que lo visten, como los enordios impulsivo contemplo desde el techo de la
mes zapatos, son holgadas, como heredadas de
un antepasado mayor. Borges dirige el ros- =----, recámara nuestros cuerpos andantes y
pienso con una lucidez imposible: Borges
tro ciego hacia mí al tiempo que angula el
sabe que yo sé que ya está muerto y que yo
brazo izquierdo para indicarme que está
lo estoy soñando:
listo. Lo engarzo con una mezcla de emoción y sorpresa para internarnos por el
Mas raro es ser el hombre que entrelaza
paisaje casi tropical. El silencio es una hoja
Palabras en un cuarto de una casa.
incómoda que agito lentamente. Le digo
que he memorizado un soneto suyo que
me gusta mucho y en el cual encuentro

30

•

incluye diversos materiales entre los que destacan
los correspondientes a la
faceta de dibujante del
autor de El A!,eph, estará
en noviembre en el Museo Rufino Tamayo de la
ciudad de México. Está
satisfecha además porque
próximamente serán publicados algunos textos
inéditos del argentino,
particularmente las colaboraciones periodísticas
en la revista Sur.
Kodama dice estar satisfecha. La memoria de
Borges está más viva que
nunca. Ésa ha sido su
labor: mantener encendido el amor a Borges, dejando incluso para después una carrera literaria personal. De hecho
el mismo escritor llegó a decir: "María, su padre la educó para mí". Se conocieron cuando
ella tenía 16 años y él 60. Primero fue su discípula, 1uego su amiga, secretaria, lectora; finalmente su mujer. Hoy es su memoria viva, una
prolongación de su existencia: va y viene por el
mundo hablando de El A!,eph. Cruzó reciente el
Atlántico para asistir al homenaje que la Cátedra
Alfonso Reyes del Tecnológico de Monterrey le
rindió a Borges, dentro de la Feria del Libro.

Entonces comenzó a hablar
de El Aleph. ¿Cómo transmitir a los otros el infinito
Aleph que su consecuente
memoria apenas abarca?
Algunos señalan un pájaro
que de algún modo es todos
los pájaros. Pero María Kodama (Uruguay, 1945) habla emocionada y con los
ojos húmedos de todo un
universo cuyo centro está en
todas partes y la circunferencia en ninguna: Jorge
Luis Borges, el escritor argentino (1899-1986) al que
se le negó el Nobel y que en
castellano y en inglés construyó una obra amplia e
imaginativa de poesía, cuento y ensayo. "Es el autor
completo, la perfección", llegaría a decir
Octavio Paz.
Ya son trece años de la muerte de Borges. "Y
sigo con él", dice una menuda María Kodama
de aires orientales: ojos tristes y rasgados y espléndida cabellera lacia teñida del color con el
que se inicia el rito de la imaginación: blanco.
Kodama dice estar satisfecha por el rumbo
que tiene la conmemoración que este año celebra el mundo literario por el centenario del
natalicio del escritor. Está satisfecha por la exposición itinerante que la Fundación Internacional Jorge Luis Borges, que ella misma preside, organizó para la ocasión. La muestra, que

-Borges fascina porque le resta toda utilidad a
la cultura y la deja en juego, en magia, infinito,

31

�-Sí, puede ser. Pero a Borges eso le divercábala. Con esta conmemoración está quedando
demostrado que su obra resistió los embates crítía muchísimo. Decía que gracias a eso él era
ticos hacia su actitud apolítica o conservadora con
mucho más importante que el poseedor del
premio Nobel, porque se había convertido en
el firme propósito de restarle prestigio. ¿Cómo
el
mito escandinavo.
llega Borges a su centenario?
-Para fortuna de los borgianos, las especu-Borges llega magníficamente a su centelaciones y los mitos no ofuscan a Borges, un
nario. Ahora yo no sé si las suyas eran posiciones conservadoras. Borges fue cambiando a lo
autor proclamado y leído ...
-¡Cómo debe de ser! Borges lo decía, un
largo del tiempo, de los años, de una larga y
escritor y su obra.
compleja vida, como es normal, como cambia-Lo cual no ocurre con Alfonso Reyes, un
mos todos. Hay gente que trata de encasillarlo.
autor más proclamado que leído pero que siemLa gente tiende a ser rígida y conservadora en
pre mereció el constante elogio de Borges, que
su visión del otro. Borges es un ser que fue camle llamó "el primer hombre de letras de nuesbiando a lo largo de su vida. No sé si precisatra América", porque había escrito la mejor
mente el término conservador es lo que conprosa castellana de éste y del otro lado del Atviene más a él. Cuando Borges estaba en Ginelántico.
bra lo sorprendió la primera guerra mundial y
-Borges le admiró muchísimo. Mantuviecantó a la revolución rusa, pero después se dio
ron una profunda amistad, plena de verdadecuenta de que esa revolución no era tal, por lo
ras conversaciones y discusiones.
que luego fue radical y posteriormente se hizo
-¿Qué lazos y sentimientos tuvo Borges con
conservador porque consideró que ése era el
México?
único partido que no tenía posibilidades de ga-Borges admiró a Paz y a Arreola. Recuernar: a él le gustaba estar con los que perdían.
do un encuentro en Buenos Aires con Arreola
Borges se definía de una manera fascinante,
y
Rulfo. Fue lindísimo. A Borges le gustaba mudecía que era un viejo anarquista, entendiencho López Velarde y siempre sintió un gran
do por anarquismo no una concepción moderafecto por México.
na sino la de principios de siglo.
-¿Borges reconoció en algún momento que
se había equivocado al dar muestras de solidariPredestinada desde los cinco años
dad con el gobierno de Pinochet, por ejemplo?
- ¡No, nada de eso! La gente dice cualquier
La leyenda cuenta, y la misma Kodama lo concosa. Borges no apoyó nada. Lo único que le
firma, que Borges le dictaba sus cuentos, sus
reprochan es que fue a Chile porque la Unipoemas. 'Todo eso fue algo que comenzó a haversidad Católica le otorgó el doctorado Honocer en los años sesenta. Así que soy como testiris Causa. Naturalmente la autoridad de ese país
go de gran parte de su obra."
lo recibió, como cuando un gran escritor va a
Borges trabajaba de manera singular, sobre
otro país. Borges amaba la libertad; él era pacifista y quería un mundo que entendiera las = = - - - - todo en la prosa.
-Qué le parece esta oración, le gusta
cosas por la razón, no por la violencia ni a
así o de esta otra forma: escribámoslas y
través de un sistema de secuestro dentro
luego decidimos -le decía el escritor a
de un país. Borges no toleraba eso.
su muJer.
-¿La crítica hacia su actitud apolítica o
-Veamos, qué palabra, qué adjetivo le
conservadora explican el que no le hayan
gusta a usted -le insistía el autor.
otorgado el premio Nobel, no obstante que
María Kodama le indicaba una palabra,
su obra la escribió no en función de sus
un adjetivo. Borges la escuchaba, pero
opiniones políticas propiamente dichas?

"María, su padre me educó para mí"
dejaba pasar los días para de pronto decirle:
''Volvamos a leer el texto; estuve pensando,
-¿Usted cree en lo predestinado de una exisdudo, pero prefiero la oración con la que initencia?
ciamos".
-Borges me decía, muy divertido, que mi
- ¿Cuál fue su primer encuentro con la obra
padre me había educado para él. Y claro, a mi
de Borges?
padre le gustaba mucho la pintura y me lleva-Mi primer encuentro ocurrió cuando teba desde niña a museos y galerías. Nunca fui
nía cinco años-recuerda Kodama-. Una setratada como una niña, sino como un adulto.
ñora que entonces me enseñaba inglés, a traAsí que cuando empecé a viajar con Borges me
vés de la lectura y la explicación en ese idioma
di cuenta que sabía mucho de pintura y que
de algunos libros que ella leía, me enseñó los
juntos lográbamos un palimpsesto, porque yo
poemas ingleses que Borges dedicó a una mule decía que tal cosa eran como los cuadros de
jer de la que estaba perdidamente enamo- ~ - - - ~ Canaletto y él me recitaba entonces las
rado, años antes de que mis padres soñaElegías romanas de Goethe en su viaje por
ran con conocerse. Esa misma señora me
Italia. Mi relación con Borges era una rehabía leído también César y Cleopatra, de
lación maravillosa, riquísima, deliciosa
Bernard Shaw. Yo no sé si esa señora me
realmente ... es terrible pensar que nunca
enseñó inglés pero sí aprendí otras muchas
más se va a repetir...
cosas, como por ejemplo el hecho de que
-¡Qué doloroso!
Borges intentaba con su amada lo mismo
-La verdad que sí.
que César con Cleopatra, pero por un ca-¿En algún momento se ha sentido

32

33

mino contrario. Desde mi mentalidad de niña
me pregunté con cuál de esas dos personalidades podría jugar, con cuál podría tener una
aproximación de amistad. Y pensé oscuramente que no sería con alguien como César, pero
sí como Borges.
-¿Cuándo y cómo ocurrió su relación con
Borges?
-A mis doce años de edad y con el ánimo
de estudiar literatura, un amigo de mi padre
me invitó a una conferencia de Borges. Después, por causalidad, como él diría, me encontré de nuevo con Borges y me propuso, a mis
dieciséis años, estudiar el anglosajón. Acepté y
desde entonces sigo con él... ¡para siempre!,
en una relación maravillosa, compleja y que va
cambiando y que tiene matices, por supuesto.
-¿Cómo era Borges en el terreno emotivo,
sentimental?
-Borges fue un ser con una ternura especialísima, una delicadeza, pero al mismo tiempo con una seducción increíble. Borges era algo
así como el gran seductor.

�go nada que hacer-dice Kodama-. Creo que
la película debe estar hecha con respeto. Javier
Torres es un caballero y un hombre de bien,
que hará una buena película. A mí no me molestan estos proyectos. La gente no entiende
que yo no soy una persona celosa. Yo pienso
que si alguien está conmigo es porque me quiere. Aquí no estamos en una batalla en la que
alguien quita algo.
-Finalmente, su matrimonio con Borges no
duró sólo unos meses.
-Claro, el matrimonio era una cosa secreta entre Borges y yo para darle un gusto a él. El
que nos hayamos casado por algo que nosotros
decidimos así, muchísimos años antes, no quiere decir que el matrimonio no haya durado
mucho tiempo: ¡no seamos infantiles! Una pareja no necesita un papel para decir que es tal
o que es un matrimonio. La relación entre BorUlrica es Kodama
ges y yo fue muy especial; ambos decidimos teLa leyenda también cuenta, y la misma Kodaner una relación de pareja porque yo no creo
ma lo corrobora, que en la lápida de la tumba
en el matrimonio. Como Borges sabía eso desde Borges en Ginebra está grabada una dedide que me conoció, porque le había contado
catoria: "De Ulrica a Javier Otárola". Se trata
lo traumático que fue para mí el divorcio de
de los nombres que se daban secretamente los
mis padres, cuando me propuso matrimonio
amantes y que corresponden a un cuento,
yo le dije que no, y él me dijo: "Usted sabe que
"Ulrica", que Borges escribió en su vejez y en el
yo la amo, como usted me ama, toda mi vida
que puede adivinarse la figura de su gran amor.
con usted". Trece años después sigo con él. Es
-¿Ulrica es María Kodama?
mi amor. Es único en la vida.
-Sí. Aunque digan que no: qué se va a haBorges aceptó la posición de Kodama. Pero
cer. En la historia de "Ulrica" Borges se refiere
no dejó de insistirle: ''Yo quiero casarme con
a mí.
usted, prométame que antes de morir nos caMaría Kodama es una mujer convencida del
samos porque yo quiero hacerlo". YMaría, penamor de Borges, no obstante el pasado del essando en que el escritor de historia de la etercritor, atrapado en publicaciones recientes
nidad viviría dos mil años, le dijo: "Borges, de
como Un ensayo autobiográfico (Galaxia Gutenacuerdo".
berg-Círculo de Lectores-Emecé), con textos y
Todo se olvidó hasta que llegó el momento.
fotografías de todas las épocas del autor ~ = - - - ~ El 26 de abril de 1986 Borges se casa por
de Ficciones, y la película Estela Canto, un
poderes con María Kodama. Poco después,
amor de Borges, dirigida por Javier Torres y
el 14 de junio, muere en Ginebra. La apreprotagonizada por la actriz española Inés
surada boda, que levantó suspicacias, conSastre y que da cuenta del amor frustrado
virtió a Kodama en heredera de un gran paque Borges tuvo con su traductora Estela
trimonio. "Borges y yo somos una misma
Canto, a quien está dedicado El A!,eph.
cosa, pero la gente no puede entenderlo",
-Estas son historias en las que no tensentenció entonces. Y de nuevo lo repite.

absorbida por Borges? Vaya: ¿Ha renunciado a
una propia carrera literaria como escritora y
traductora?
-No. Después del centenario empezaré a
publicar mis trabajos. Digamos que yo no publiqué en vida de Borges porque él quería que
lo hiciera, pero yo no quería porque él tenía la
intención de prologar mi trabajo. Yo publicaba
mis cuentos en diarios y revistas, siempre seguí
escribiendo. Nunca me he considerado frustrada o dejada en segundo lugar. Yo he hecho mi
elección. Borges es mi pasión: es con lo que
está entretejida la mitad de mi alma. Pero escribía y sigo escribiendo. Después de esta conmemoración de Borges publicaré todo lo que
he escrito todos estos años.

El sueño de los peces
Ledo Ivo

•
No puedo admitir que los sueños
sean privilegio de las criaturas humanas.
Los peces también sueñan
en el lago pantanoso, entre pestilencias
que aspiran a la densa dignidad de la vida,
sueñan con los ojos abiertos siempre.
Los peces sueñan inmóviles, la bienaventuranza
del agua fétida. No son como los hombres, que se agitan
en sus lechos estropeados. En verdad,
los peces difieren de nosotros, que todavía no aprendemos a soñar.
Y nos debatimos como ahogados en el agua turbia
entre imágenes hediondas y espinas de peces muertos.
Junto al lago que yo mandé cavar,
volviendo la realidad a un incómodo sueño de infancia
pregunto al agua oscura. Las tilapias se ocultan
de mi sospechoso mirar de propietario
1
'

y se resisten a enseñarme cómo debo soñar.

Versión de Margarito Cuéllar

35

�Beatriz .

Dos poemas

Joel Servín Ortega

Leticia Herrera

•

\

CITA

POEMA REDONDO

casi derrumbe casi temblor
cantiga sin voz
andén cerrado
vociferas con dulzura
bésame tómame quédate aquí
deconstruyo el silencio
te ausculta mi amor
con pinzas transparentes

hay hombres en la vida tan dulces
que la granada los duraznos los higos
nada tienen que hacer entre sus piernas
abres el grifo de su pasión y reverberan
como críos que descubrieran apenas
[el amor
pero tan sabios como matusalenes
que te tocan preciso concentrado
para vaciarte de recuerdos de alaridos
[viejos
de las lágrimas confusas de la felicidad

introduzco la llave cárdena
la cerradura cede
amortiguado el infinito
vemos anochecer
alada la esperanza

yaces rotunda a la espera del fin
pero es el principio lo que llega
abres la boca recibes el beso el sexo
[el pliegue
ruedas a la sima de los olores acres
el tiempo de arena se esparce
la tarde madura sin prisas
tú eres la misma de siempre
la devoradora insensata consumista
de hombres y sus benditos atributos

perros escuálidos le cantan
a la luna que vibra y enrojece
en el amparo bajo la mesa
toco tu sexo en la memoria
del deseo insaciado
porque mi mano quieta y yo
te miro a los ojos
me gusta tanto mirarte
que me vuelvo agua
el mesero trajo una copa
mientras yo me vacío en ti
para ti

y ésta la enésima vuelta del poema

36

l

•
Beatriz encaramada sobre el puente,
las luces resfriadas en la calle,
sonríe aburrida, fastidiada;
se desnuda ofreciendo su cuerpo
a las aves de la nada,
al viento nocturno
y a los gatos lujuriosos de mil bocas.
Beatriz regresa a la noche,
alcoba nuestra de todos los días,
su cuerpo se entristece de tanta pureza;
la plaza no desmiente sus deseos
besando religiosamente los pies
de la doncella,
mientras caminando
hacia el lado equidistante
del dolce stil nuovo,
devoto espurio de su santa belleza...

\

I

37

�Hélide
Guillermo Samperio

•

ME ENCUENTRO EN PLENA OSCURIDAD YNO SÉ EN QUÉ
sitio estará Hélide. He preferido pasar el mayor tiempo posible en la opacidad con el fin de
evitar que Hélide actúe; la oscuridad le hace
bien. Estoy seguro que piensa lo mismo que yo,
luego lo transforma y empieza a generar sus
propios pensamientos en forma de imágenes:
un niño de pantalones cortos jugando a las canicas, solitario, y Hélide se ofrece a jugar con
él; a las manos de niña se les dificulta desenvolver una paleta y Hélide les ayuda. Recordé que
eran los niños que estaban frente a la vecindad, cuando la abandonamos. No sé en qué
instante Hélide los registró y ahora me los recuerda y se incluye en la escena. Aunque yo
me he inclinado por la truculencia y públicamente reconocí mis propensiones perversas, las
actividades de Hélide van más allá de lo que yo
hubiera podido soñar, aunque juegue con las
imágenes de la ternura. De un momento a otro
puede llegar mi madre, el casero, o la puta Zenaida.
Una tarde, caminaba yo por la avenida San
Juan de Letrán al encuentro de Gina, mi amante. El crepúsculo agonizaba contra los edificios
del centro, lanzando una amarillenta luz pálida; se creaban, por contraste, zonas sombrías
en el costado de las edificaciones. La gente iba
por la acera entretejiendo una tela humana absurda, muñecos animados por una fuerza macilenta. Poco después de cruzar la calle del edificio de Correos, se hizo un revuelo de personas
delante de mí. Unos metros más allá, alcancé a
distinguir a Gina, vi un sepia oscuro en su cuerpo y un azul uva en la boca. Cuando levanté la
mano para llamar su atención, sentí un golpe
severo en las costillas; del revuelo se despren-

38

dieron dos hombres que me golpearon y me
subieron a un automóvil que se detuvo frente a
Gina. Ella gritó hacia dos gendarmes que se encontraban ante una juguería, pero un tipo se
le acercó y noté cómo hundió un filo en el vientre de ella, quien se desplomaba.
El picador se desplazó, ágil y rápido, hacia
el auto donde me amagaban y tomó el asiento
del copiloto. El coche se puso en marcha, rechinando llantas y levantando una humareda
olor a caucho. Cruzándose sin recato entre los
carros, le dio un coletazo a una camioneta, hasta agarrar una lateral. El atardecer terminó de
morir y, en la oscuridad, no pude ya distinguir
el rostro de mis captores. Me tundieron a golpes, me insultaron, me advirtieron. El automóvil se perdió por las calles de los turbios barrios
pegados al centro; se fue hacia otras colonias y
luego hacia otras más. De pronto, el copiloto
giró hacia mí y hundió en mi cuello su filo. Con
fierros empuñados, los tipos que iban junto a
mí, me atizaron en el rostro y las piernas. Entre más nos alejábamos, su furia arreciaba. La
oscuridad se hizo más densa en mis ojos y supe
que iba a perder el conocimiento.
Sin saber el tiempo que estuve desmayado,
desperté sobre la basura en un terreno baldío;
mientras, se desplomaba otro atardecer, pero
de un sol verdoso. Percibí un dolor agudo en
el hombro, con lentitud acerqué mi mano hasta allí y palpé un líquido pegajoso; lo primero
que pensé fue que había yo resucitado. Giré y
vi que mi sangre había cobrado una consistencia ahulada. Me incorporé a traspiés, quise caminar para alejarme del basurero, pero sentí
que algo se jalonaba de mi espalda; creí que la
sangre se había pegado al suelo, pero al girar

miré que colgaba de mí una capa negruzca y
que al final de ella se movía algún ser. Pensé en
un perro hambriento y en un gato que se disputaban la sangre negra. Aunque la tarde lanzaba los últimos jadeos, alcancé a mirar unos
ojos amarillentos y algo que podían ser patitas;
de lo oscuro, me sonrió con una dentadura
blanca, grande. Vino a mi cabeza una frase dicha con voz áspera: "No soy ninguno de esos
animales". Y de inmediato se configuró en mi
mente la palabra Hélide. Se llama Hélide, pensé. "Así es", escuché de nuevo dentro de mí.
Caminé hacia la calle y Hélide se desplegaba detrás de mí como sombra. Con el cuerpo
dolorido, caminé por calles de casas a medio
terminar y luego por un barrio donde predominaban paredes azules. Precisamente, llegamos ante la puerta azul de una vecindad, entramos por el pasillo que olía a rancio y a orines,
hasta detenernos ante una puerta entornada.
Con inquietud pero con cuidado, entramos y,
alrededor de una mesa, cuatro hombres inhalaban polvo blanco,
concentrados en el
jalón de cada uno.
Cuando estuvimos
cerca de ellos, con
una celeridad sorpresiva, Hélide se
lanzó al cuello del
que estaba inclinado
ante las rayas de
coca. La sangre, en
goterones densos,
borroneó las líneas
blancas, el vidrio, la
mesa; el hombre se
desplomó contra el
mosaico. Uno de
ellos mostró una pistola, pero Hélide ya
estaba atenazándole
el brazo hasta quebrárselo; luego se le

pegó al rostro y hasta desgarrarlo. Otro alcanzó a lanzar insultos antes de morir y recordé la
voz del copiloto y el momento en que Gina recibió el filo y el olor a caucho quemado. Al cuarto hombre lo abordó saliendo de la habitación:
se le pegó a la espalda, el hombre cayó y, aunque se retorcía en el suelo para safarse a Hélide, los músculos de los hombros le quedaron
despellejados y resaltaban dos costillas.
Lo que más me sorprendió no fue la velocidad de Hélide ni su crueldad, sino su exactitud
para el tajo o la tarascada. Los cuatro hombres
quedaron hechos pedazos y Hélide regresó a
mi espalda, en tranquilidad, a posarse en forma de sombra. Salí de la vecindad y, en la esquina, Hélide, sin motivo aparente, destrozó a
una anciana; uno de los pies de la vieja había
quedado en un charco. Agarré con fuerza a Hélide, aprisioné su cuerpo bajo mi gabardina.
Tomé un taxi que me trajo hasta mi casa.
Aquí estoy en plena oscuridad. A tientas, me
eché alcohol y me puse gasas y vendas en el
cuello y el hombro.
Tengo un hambre tremenda. No sé en qué
lugar estará Hélide, desde que llegamos, parece dormir, le gusta la oscuridad. De pronto me
viene la imagen de un
niño escalando un monte, mirando al pozo, o
con sus libros bajo el
brazo; pasan al fondo
de la pared, animados.
Estoy quieto y no deseo
que Hélide vuelva a tomar decisiones. De un
momento a otro, podría llegar la puta Zenaida, el casero, o mi
madre. Tal vez junto a
aquella pared esté dormitando.

39

�con que mañana habrá de vestirse el "ritual de la
contingencia".
En 1946 inició, con Desde lejos, el camino de lo
que sería una larga ruta, llena de versos largos y
prosas poéticas y música de esferas truncas. Después
vendrían: Las muertes, Los juegos peligrosos, Museo salvaje, Mutaci,ones de l,a realidad, El reino del delo y Con
esta boca, en este mundo, su entrega última.
La infancia como reino perdido y ganado, aires
de desamparo, sombras y niebla. "Están aquí, reunidas alrededor del viento, / la niña clara y cruel de
la alegría, coronada de flores polvorientas,/ la niña
de los sueños ... " Multiplicidad y vuelta a la hoja de
los días: la niña del espanto, la "incierta niña de la
leyenda", la niña eterna, la niña del olvido y de la
soledad.
Los territorios de Oiga Orozco son las nubes y el
cielo, ni perdón ni indulgencia -pálidos hijos de
los renunciamientos.
Qué más belleza que este corazón tendido al sol
como un talismán ilusorio y complejo: "Déjalo a la

Semblanzas de viaje
Margarito Cuéllar

El relámpago y el talismán:
Oiga Orozco (1920-1999)
AGOSTO SE LLEVÓ A 0LGA 0ROZCO. IMPARTÍA UN TALLER

de poesía latinoamericana en la Casa de Poesía Silva de Bogotá, Colombia, y ese día precisamente leeríamos dos textos de la poeta argentina,
cuando la noticia se filtró como un rumor,
un aire que uno desea se lo lleve otro aire
más fuerte. Pero ese viento tenía razón. Y
los lamentos sobre su tardía aparición en
las librerías de otras partes del mundo que
no fueran su país no pasaban de plañiderías.
Voz de sólidos dolores, fuerza interior,
raíces que se introducen hacia lo hondo de
la tierra. Ahí donde respira el corazón negro de la noche, rumian los habitantes del
museo del horror de este mundo y la desolación se pasea sobre un campo de girasoles a punto de secarse. Porque eso fue su
canto: retiro espiritual, relámpago e imán,
desencanto y convicción de que el lirismo,
en su caso, es la condición del desarraigo.
Magia y cotidianidad, surrealidad: la piel

intemperie, / donde la hierba aúlle sus endechas
de nodriza loca / y no pueda dormir, / donde el
viento y la lluvia dejen caer su látigo en un golpe de
azul escalofrío / sin convertirlo en mármol y sin partirlo en dos, / donde la oscuridad abra sus madrigueras a todas las jaurías / y no logre olvidar".
Los cantos para un himno, Alhambra, 1961, reflejan un rostro de facciones duras y de mirada indagatoria; manos largas, el pelo cubierto. La mirada
retrospectiva encuentra a la poeta en 1955 en un
teatro de Buenos Aires. 1962, con Alejandra Pizarnik, sentada sobre una banca. Oiga mira ftjamente
a la cámara, Alejandra ha desviado la mirada. Ahoraes 1992, con Octavio Paz y Enrique Molina. En
otro plano, con Gonzalo Rojas. Alberto Guirri sonriente, ella con el pelo corto un poco hacia la frente y bufanda, apenas intenta sonreír. Una cantina
en el barrio de La Boca (Buenos Aires), con Rafael
Alberti, marinero en tierra también recién ido. A
los 21 años, la mirada clara, al fondo una playa. De
1952 es este retrato de ella misma: ''Yo, Oiga Orozco,
desde tu corazón digo a todos que muero".
"Gramática y plegaria, cábala, oración y sueño,
ubicua piedad y severa exactitud en el arte terapéutico del nombrar", escribe Adolfo Castañón sobre
la poesía de Oiga Orozco.
Alguna vez estuvo en Monterrey, casi inadvertida. Ahora su poesía, como el polen, anda por ahí,
como un relámpago de lo ilusorio. Los lectores mexicanos pueden asistir al ritual de una de las voces
más originales de este siglo en Relámpago de lo invisibk, antología preparada por el Fondo de Cultura
Económica.

mos años fue el responsable de las actividades culturales de dicha escuela.
Era más bien parco y reacio a la publicación de
los trabajos literarios que iba acumulando, olvidaba
de pronto y volvía a ellos con el fervor de quien atesora un legado que se niega a ser compartido. Sus
poemas, relatos y ensayos quedaron dispersos durante muchos años en publicaciones como La Rama, Apolodionis y suplementos de los periódicos El
Porvenir y El Norte.
Es hasta 1984 cuando reúne sus poemas en un
libro: Meditaci,ón sin fin, prologado por otro gran
maestro: Alfredo Gracia Vicente. Me atrevería a
decir que con la ausencia de don Alfredo, hace ya
algunos años, y la de Homero, muy reciente, quedan en la Facultad de Comunicación de la UANL
huecos dificiles de llenar.
Por cierto, don Alfredo, ávido y profundo lector, veía en la escritura de Homero Galarza una poesía "sencillamente culta... , de orden reflexivo cual
corresponde a un hombre de firme preparación profesional, amplio campo de lecturas e imperiosa voluntad creadora".

Meditación sin fin:

Homero Galarza (1940-1999)
Su VIDA TRANSCURRIÓ EN lAS AUlAS UNIVERSITARIAS: PRImero como estudiante de arquitectura, psicología y
letras, después como maestro de varias generaciones de la carrera de comunicación. Algunos de sus
discípulos desviaron el camino y cambiaron lamercadotecnia y la publicidad por las letras. Lo que sí
es que no olvidaremos nunca su estricta disciplina a
la hora de evaluar, sobre todo las clases de español,
literatura y redacción. También dio cátedra de una
materia extraña: Ética Profesional. En la Facultad
de Ciencias de la Comunicación coordinó durante
varios años la Academia de Lingüística y en sus últi-

40

41

�Decía yo en Monterrey, aifcnja de poetas, tomo 2,
que Galarza es un "poeta que no busca en el ritmo
externo la vigorosidad para su poesía; más bien se
apoya en la carga emotiva de la palabra y en el efecto de su significado. Un aire de pesimismo y de crítica furiosa parece rodear el discurso poético de Homero. El adjetivo virulento y el dolor son los motivos de su canto". En esto coincide Domingo Cisneros, otro de sus prologuistas: "... en algunos poemas
el poeta desdeña el ritmo y la cadencia, obtiene en
la sobriedad del contenido y sus imágenes, toda la
fuerza".
Tanto en Meditación sin fin como en Polifemo el
anhelante cíclope, sus dos únicas obras poéticas publicadas, el efecto fonético está supeditado a la fuerza
del contenido.
Hay estrofas suyas en las que la palabra crece
como una brizna de hierba: "Uno arroja deseos e
ilusiones, siembra / palabras y mira por todas partes; y a veces, / se encuentra uno / con que florece
nuestro corazón". Fuera de ahí "el espectáculo es
uno mismo". Ese asomo melancólico lo hacía cantar: "¡Qué triste está todo esto! / Es la hora de colonizar, / siempre ha sido la hora de / colonizar y de
hacer/ florecer los corazones". Luces en la penum-

bra: "Deja que se consuma esta tristeza / y esta alegría insípida, / mientras engancho los caballos /
de la esperanza para salir de esta ciudad".
Casi al final de Meditación sin fin encontré estos
versos, reveladores, tristes, en su "Elegía a la muerte de mi padre": "La noche ha macerado mis párpados; / quedo pues, / en el canto de esa baldosa fría /
del sueño o de la muerte".
El otro tono, el de Polifemo... , era de "aurora de
pestilencia y desolación". Las ánforas de la tradición
estaban ya vacías, de correligionarios medievales
imitadores de Paracelso y Nostradamus. Cambistas y agoreros, usureros y rufianes, castas de poca
inspiración daban un paso adelante. Si no que lo
diga este breve ¿y dulce? dardo: "...viento, bufón del
tiempo,/ canta su copla/ entre las ramas de los cipreses".
Lector de toda la vida. Algún duende maligno
lo acabó, en poco tiempo. Unos días antes de que
emprendiera la ruta que a todos tarde o temprano
se nos ofrece, oscura o luminosa, Gabriela Covarrubias había leído en el programa radiofónico La
Humareda, uno de sus poemas y el suplemento del
mismo nombre que coordina Armando Alanís en
el ABC había sido dedicado a él.

ociológica
violencia como autoritarismo se rigen por una
lógica de desigualdad, mientras que la democracia, cualquiera sea la forma que adopte, se
debe regir por una lógica de igualdad.
Un caso dramático de las dificultades que debe
resolver una sociedad para llegar a formas no violentas de resolver conflictos se presenta en el
actual territorio de Kosovo. La intervención
militar de la OTAN, iniciada con el humanitario propósito de suprimir las formas solapadas
de genocidio puestas en práctica por Milosevic,
no ha podido llegar a resolver de manera satisfactoria la situación conflictiva.
Una de las muestras más claras de ello es la
situación de los albanokosovares que, de regreso a sus antiguas moradas, han encontrado
como forma de eliminar el conflicto eliminar a
los serbios que todavía quedaban, llevándose
de paso de encuentro a los gitanos.
Si inicialmente había 200 mil serbios entre
la población de Kosovo, calculada en unos dos
millones de habitantes, parece que al momento de escribir esto quedan unos cien mil, aunque algunas fuentes hablan de sólo veinte mil.
Cualquiera sea la cifra, la posibilidad de mantener una sociedad plural se hace imposible,
dados los rencores y resentimientos del grupo
que puede persistir.
La idea original de los gobiernos europeos
y estadounidense era mantener los grupos
preexistentes en convivencia, como salvaguarda de una sociedad multicultural y plural. El
nacionalismo, la enfermedad neurótica infantil de los pueblos, no parece coincidir con ello.

Las formas de la violencia
HACE YA MUCHOS AÑOS, QUIEN HABÍA SIDO UNO DE LOS

jefes militares de Fidel Castro en La Habana, y
también uno de los primeros exiliados cubanos, me comentaba de las dificultades para revertir lo que podría denominarse una "psicología de la violencia", una vez que ésta se había
desarrollado. La idea es que si una población o
un grupo de personas se dedica a solucionar
los problemas políticos por la vía violenta, volver a utilizar mecanismos pacíficos de negociación en los conflictos políticos es una tarea muy
difícil. La primera fase del periodo castrista en
Cuba mostró con claridad estas dificultades,
antes del pasaje al actual y prolongado periodo
autoritario, otra forma de "eliminar" los conflictos políticos. El ciclo violencia-autoritarismo-democracia puede ser observado en otras regiones
y países del mundo, según parece -como sería
el caso de México en este sigl~; y también
me parece que es más fluido el tránsito de la
violencia al autoritarismo que el del autoritarismo a la democracia (y me remito nuevamente a nuestra experiencia). El caso es que tanto

42

43

,I

�Las fuerzas de la OTAN -militares, no olvidemos-, no saben cómo poder hacer para que
se entiendan y traten de resolver los conflictos
entre los tres grupos que pueden identificarse
con más claridad: albanokosovares, serbios y gitanos; estos últimos, en especial, han sufrido la
discriminación durante cientos de años. La violencia principal ha sido desarrollada por los
albanokosovares, en una especie de venganza
por la represión sufrida anteriormente de manos de los serbios. Claro que los serbios que reprimieron y sojuzgaron a la población de origen
albanés no necesariamente son los mismos que
ahora son victimados, pero ello no es más que
"un detalle". Parte de la disputa se debe a que
cuando las fuerzas de Milosevic obligaron a los
albanokosovares a abandonar Kosovo, les quitaron sus papeles legales, aquellos que los acreditaban como poseedores de inmuebles y quemaron los archivos y registros de propiedad.
Lo cierto es que hay otras formas derivadas
del conflicto principal que persisten en mostrar que la violencia y el egoísmo son muchos
más profundos que las disputas étnicas. Los albanokosovares que han ocupado las casas que
originalmente pertenecían a miembros de su
mismo grupo, se resisten a dejarlas alegando cualquier pretexto, sin reconocer que los otros eran

í

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-J,(

dueños originarios de las propiedades ahora
ocupadas.
¿Hay alguna salida o solución? Como siempre, en los fenómenos humanos, las soluciones mágicas o rápidas no existen. ¿Cómo hacer que quienes no quieren convivir y creen
odiarse se vinculen de manera no agresiva en
diferentes espacios, escuelas, otros lugares de convivencia obligada y eventualmente compartan responsabilidades en estructuras de gobierno?
Se requieren muchas cualidades humanas no
siempre abundantes, como paciencia, tolerancia a diferentes formas de agresión, capacidad
para imaginar acciones compartidas y esfuerzo
individual y colectivo para llevarlas a cabo, confianza en las instituciones de justicia y en el sistema legal, transferencia de ideales a representantes en los que se tienen confianza, gobernantes respetados por todos los sectores, y no
sólo por el grupo que los eligió, y capacidad de
perdonar todas las ofensas históricas de cualquier signo ideológico. Y sobre todo, tiempo.
Si analizamos la psicología de los violentos,
el tiempo es lo menos respetable, ya que se pretende encontrar una salida rápida a los males
posibles; pero tampoco hay disposición a dialogar, porque no se confía en el otro; ni tolerancia a la agresión, porque una ofensa se contesta inmediatamente con otra agresión de
mayor virulencia o potencia, ni confianza en
las instituciones -menos aún en las de la justicia-, ni respeto por los gobernantes ni intención de reconsiderar los errores del pasado en
función de la construcción de un futuro de
cooperación e integración. Si muchos de los
alemanes todavía hoy vivos pensaran que "es
imposible unirme con este francés cuyo padre
mató al mío", la unidad actual de Europa sería,
sin duda, pura ficción. Pero hay pueblos que
parecen empecinados en recordar malamente
su pasado como una impostura.
¿Será el destino de muchos seres humanos
permanecer pasivamente impotentes ante la
violencia?

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44

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tencion
flotante
/

guos asilos y manicomios en comunidades terapéuticas, la educación rígida y autoritaria dio
un súbito viraje hacia la co-gestión y la autogestión, y se generalizaron los movimientos anti
(psiquiatría, pedagogía, antropología, etc.) y
contra-culturales. Había que cambiar a las estructuras caducas y las instituciones representaban los núcleos de condensación y fijación
del obsoleto andamiaje social. Urgía, pues, llevar "la imaginación al poder", bajo una consigna: "prohibido prohibir".
Para no extraviar al lector ni perderme yo
mismo en la intrincada selva de datos que existen sobre el tema, intentaré resumir en parte
dos trabajos que han intentado una síntesis de
la materia y actualizaré más tarde esa información citando publicaciones recientes. Los trabajos son: "Introducción al análisis institucional", revista Tramas, Universidad Autónoma Metropolitana. Unidad Xochimilco, México, I (1)
pp.121-157, diciembre de 1990, de Roberto Manero Brito, y "Diferentes modelos en el análisis
institucional. Revisión y evaluación crítica", revista Subjetividad y Culturanúm. 4, abril de 1995,
pp. 18-30, de Laura Mejía y Mario Campuzano.
Intentaré, por ahora, definir el campo conceptual. La palabra institución deriva del primitivo sto, "estar de pie", y significa por igual "establecimiento o fundación de una cosa" y la "cosa
establecida o fundada". De acuerdo al Dicci&lt;r
nario UNESCO de ciencias social.es, "Institución es
la consolidación permanente, uniforme y sistemática de conductas, usos e ideas, mediante
instrumentos que aseguran el control y cum-

El malestar en la institución
ENESTE MISMO ESPACIO ME HE OCUPADO DE ALGUNAS
modalidades terapéuticas aplicadas a grupos,
parejas y familias; ahora me propongo pasar
revista al problemático y debatido tema del análisis institucional, o sea la intervención del psicoanálisis con propósitos de estudio y corrección de los conflictos en instituciones educativas, asistenciales, penitenciarias y, menos frecuentemente, en organizaciones orientadas a
la productividad como fábricas, empresas o
compañías que demandan esta clase de intervenciones. La literatura sobre el tema es copiosa y contrastante porque algunos de estos enfoques surgieron en momentos de gran agitación política y social en los que se luchaba por
lograr cambios radicales en la enseñanza, las
instituciones represivas (cárceles, hospitales psiquiátricos), y los sistemas anacrónicos y esclerosados de la administración pública. Se buscaba el "estallamiento" de las instituciones para
acelerar el acceso al anhelado camino político,
social y cultural a partir de la revolución de
mayo del 68. Esto ayudó a transformar los anti-

45

�plimiento de una función social". Para cada
función social existe una institución encargada de cumplir tal función. En nuestra sociedad
podemos identificar fácilmente las instituciones educativas, de defensa, de salud, de justicia, religiosas, productivas, etc., a través de su
configuración formal como escuelas, ejército,
hospitales, cárceles, iglesias y fábricas; además
de otras estructuras organizacionales como sindicatos, partidos políticos, clubes deportivos o
asociaciones civiles de muy diversa índole, etc.
El estudio de las instituciones interesa a muchas disciplinas y al hombre común pues es dificil, por no decir imposible, vivir en sociedad
y no pertenecer a una institución.
De acuerdo a Mejía/Campuzano existen
cuatro modelos con metodologías y propósitos
distintos para abordar el campo institucional:
1) El psicoanálisis aplicado a las instituciones
que en Argentina iniciaron Pichón-Riviere,
Bleger y Ulloa; René Kaes en Francia y recientemente en Estados Unidos Otto Kernberg,
partiendo del clásico ensayo de Elliot Jaques
de 1955: "Los sistemas sociales como defensa
contra las ansiedades persecutoria y depresiva.

Una contribución al estudio psicoanalítico de
procesos sociales". 2) El sociopsicoanálisis de
Gerard Mendel, quien escribió acerca de la teoría y la técnica de su modelo en dos volúmenes
que llevan el título Sociopsicoanálisis 1 y 2 y en
otro libro recientemente publicado La sociedad

no es una familia. Del psicoanálisis al sociopsicoanálisis. 3) El socioanálisis de Lapassade y Lourau
que no debe confundirse con el anterior y que
aparece descrito en el libro El análisis institucional de René Lourau y otras compilaciones de
intervenciones socioanalíticas. ~ finalmente, 4)
El desarrollo organizacional que deriva de las
ideas de Kurt Lewin y los grupos T y ha sido
ampliamente aceptado en industrias y empresas. Orientado a incrementar la productividad
y mejorar los servicios y las relaciones entre las
diferentes áreas del organigrama empresarial.
Cada uno de estos modelos tiene sus propias
metas y un método particular para alcanzarlas.
Intentaré bosquejar sucintamente los rasgos
más destacados de estos cuatro enfoques.
El primer modelo, El psicoanálisis aplicado a las instituciones, tiene como su principal
representante a Fernando O. Ulloa, de Argen-

tina. Recientemente Ulloa publicó en Paidós
su Novela clínica psicoanalítica. Historial de una
práctica (1995), donde reúne, al fin, una gran
cantidad de material antes disperso, inaccesible en sus copias originales, donde describe además de su interesante vida profesional y su
trato con analistas famosos- las características
de su práctica en las instituciones. Nos dice
Ulloa: "Voy a presentar lo que denomino los
cuatro parámetros de un encuadre clínico". Enseguida los enumera de la forma siguiente:

pueden desarrollarse en toda su amplitud, se
produce una regresión desde el plano de lo
político a lo psicofamiliar; sólo así recupera el
individuo su ser social, y obtiene luego, para su
clase, la igualdad de derechos con otras clases".
En cuanto a la técnica de intervención, además
del método de "fin de semana", Mendel describe lo que él llama "método-tipo". Trabaja con
cuatro o cinco sociopsicoanalistas cada quince
días en sesiones de dos horas que se graban
íntegramente. No trabaja con la institución en
su conjunto sino con la "clase institucional" que
paga la intervención. El número de sesiones es
alrededor de quince. En cada sesión hay un
sociopsicoanalista distinto que al final habrá
intervenido tres veces con la clase institucional
que hace el contrato. Se acuerda, desde el principio, publicar la experiencia guardando el
anonimato. La clase institucional interviene,
según Mendel, tiene el deseo de recuperar el
poder y hacia esa recuperación del poder dirige su intervención. "El último punto fundamental -afirma Mendel- es el análisis por parte
del grupo sociopsicoanalítico de sus reacciones
colectivas frente a la escucha del material ... En
ello reside también el placer del grupo: progresar en su coherencia de grupo y en su comprensión y su vivencia de lo político a medida
que realiza intervenciones en clases".
El tercer modelo es el Socioanálisis de
Lapassade y Lourau. Sus raíces proceden de la
psicoterapia institucional y la pedagogía institucional. La palabra socioanálisis fue usada por
primera vez por el psicosociólogo Van Bockstaele en Francia en los años sesenta. "Se trata
-escribe Roberto Manero Brito- de un método de intervención que tiene orígenes diversos y a veces desconocidos. Sin embargo, podemos decir que este método de intervención se
sitúa en la prolongación de la psicoterapia y la
pedagogía institucional, en particular en lo que
concierne a los conceptos de autogestión, implicación (el cual reemplaza, ampliándolos, los
conceptos de transferencia y contratransferen-

• Materialidad del campo
• Proyecto principal
• Teoría, metodología y proceder técnico
• Estilo personal.
Estos parámetros constituyen una suerte de
"maqueta" universal aplicable a todas las instituciones y al mismo tiempo -gracias a su versatilidad- un esquema operativo singular y
único a la hora de trabajar con una institución
en particular. El lector interesado obtendrá más
información y se deleitará con la amena autobiografia, perdón, Novela clínica... de Ulloa. El
espacio sólo me permite citar dos libros antológicos compilados por René Kaes: La institución y las instituciones ( 1996) y Sufrimiento y
psicopatowgía de ws círculos institucional.es. E/,emen-

tos de la práctica psicoanalítica en instituciones
(1998). Ambos publicados por Paidós en su
colección Grupos e instituciones.
El segundo modelo es el Sociopsicoanálisis
de Gerard Mendel. Para este autor "Las instituciones son el lugar de la producción; de acuerdo con el papel que desempeñen en ella, los
individuos pertenecen a una u otra de las clases sociales... las instituciones son también el
lugar donde unas clases arrancan a otras, además de la plusvalía económica, la plusvalía del
poder. Este fenómeno explica la alienación y
permite comprender la relación que existe entre los dos órdenes: el psíquico y el social. Cuando los conflictos entre las clases sociales no

46

47

�cia institucional), de transversalidad y de analizador, poco elaborado pero enunciado por la
Psicoterapia Institucional". El
marco teórico técnico del socioanálisis estuvo fuertemente influido por la Critica de la razón
dia/,éctica de Sartré y por la experiencia del movimiento estudiantil francés de mayo del 68.
Respecto a la encomienda o
encargo de intervención podemos afirmar que en la práctica
varía el número de participantes, lo mismo que los horarios y
los lugares de la intervención.
A medida que avanza el proceso se constituye un grupo permanente que funciona como
Asamble General. "El socioanálisis -nos dice Manero Britose estructura a partir de tres
polos principales: a) el "estaff"
analítico constituido por los
"expertos" demandados por la
intervención, aunque eventualmente puede ampliarse con
miembros del establecimiento
donde se efectúa el socioanálisis; el "estaff' cliente, es decir, la persona o
personas que son portadoras del encargo de
intervención, quienes realizan directamente la
demanda a los analistas; y c) el grupo cliente,
el conjunto de personas que participan en la
intervención." Este dispositivo ha variado con
el tiempo y ha sufrido ajustes de acuerdo a los
dos autores más representativos en la práctica:
Lourau y Lapassade. Su aplicación está limitada a ciertas instituciones y su enseñanza no está
profesionalizada, su aprendizaje se logra a través de la práctica.
No me ocuparé, por razones de espacio, del
Desarrollo organizacional, cuyo campo de trabajo, metodología y técnicas de aplicación son

achina
speculatrix
alma de su comercio con el cuerpo lo más posible "; "un obstáculo el cuerpo, si se le toma
como compañero en la investigación"; "siente ...
el alma del filósofo un supremo desdén por el
cuerpo"; el cuerpo "perturba el alma y no le
permite entrar en posesión de la verdad"; "guerras, revoluciones y luchas nadie las causa, sino
el cuerpo y sus deseos"; "tenemos que desembarazarnos de él y contemplar tan sólo con el
alma"; "purificados y desembarazados de la insensatez del cuerpo"; el alma, "desligada del
cuerpo como de una atadura"; los que filosofan
"están enemistados en todos los respectos con
el cuerpo"; el alma "se encuentra sencillamente atada y ligada al cuerpo"; "el alma es encadenada por el cuerpo". Ya. Sea lo anterior suficiente para ilustrar la estimación, muy poca,
que se tiene del cuerpo en la filosofia platónica.
Por supuesto que no se trata de ideas desperdigadas y sin hilván; no, forman parte de un entramado mayor en donde la concepción del
conocimiento como rememoración y la postulación de un reino arquetípico, con la Idea del
Bien como joya de la corona, son referentes
cardinales. Además, el tufillo tanatofílico que
despiden es sólo aparente y fingido, igual que
en el místico. Esto es así porque la muerte para
ellos no significa aniquilación, sino simple separación entre el alma y el cuerpo. Yel alma es
inmortal. Yel yo, el yo que cada quien es, se identifica con el alma. Lo peor que les puede pasar
a las almas es que en la rueda de las reencarnaciones no alcancen un grado suficiente de purificación y tengan que re-incorporarse en seres de inferior calaña. A diferencia de Descartes, quien sólo al hombre adjudica un yo, Platón

La mente y el cerebro

diferentes a los modelos anteriormente descritos. Su aprendizaje se obtiene a través de maestrías que ofrecen algunas universidades privadas. Los graduados en desarrollo organizacional son frecuentemente ingenieros que aplican
las técnicas de grupo-T. Otros ofrecen los servicios de asesoría y capacitación a las empresas.
Para terminar deseo informar al lector de algunos enfoques recientes de psicoanalistas
como Kernberg, Diet, Pinel y otros, que están
aplicando el psicoanálisis a las organizaciones
con un enfoque distinto a todos los anteriores.
Espero dedicar una colaboración futura a este
tema.

48

''Y DE TAL MANERA ESPERO / QUE MUERO PORQUE NO
muero", dice el místico. Urge, pues, abandonar el cuerpo que es estorbo y rémora, impedimento para la vida verdadera. Poesía aparte, se
trata de una idea viejísima. Está bien representada en Platón, pero su origen se remonta a
creencias prevalecientes en el Oriente Medio y
en la India. En la antigüedad estuvo ligada a
creencias en la reencarnación y a ritos de purificación y normas de vida en las sectas iniciáticas. Desde estas ideas, la muerte no resulta algo
indeseable. Sócrates, quien es su adepto y defensor, no tiene motivo para intentar eludir su
injusta condena; mordido ya por los efectos de
la cicuta sólo desea "que resulte feliz mi migración de aquí a allá". En Platón, la minusvaluación del cuerpo resulta extremada.
Las siguientes expresiones se encuentran en
el Fedón: "los hombres estamos en una especie
de presidio"; "los filósofos estarían dispuestos
con gusto a morir"; "cuantos se dedican por ventura a la filosofia no practican otra cosa que el
morir y el estar muertos"; "el filósofo desliga el

49

�es pananimista: lo que vale para el hombre vale
por igual para todos los animales y las plantas.
La idea de la muerte como separación y no
como aniquilación no convence a Cebes, uno
de los dialogantes, quien más de una vez insiste: la muerte puede ser la destrucción del alma.
Cebes sigue admitiendo un dualismo, pero estuvo a punto, casi a punto, de identificar al yo,
al yo que cada quien es, con el cuerpo en lugar
de con el alma. Además, Platón no es preciso
respecto de la ubicación corporal de las funciones pensantes propias del alma. Dice: "¿es la
sangre aquello con que pensamos, o es el aire o
el fuego? ¿O no es ninguna de estas cosas, sino el
cerebro, que es quien procura las sensaciones
del oído, la vista y el olfato, y de éstas se originan la memoria y la opinión, y de la memoria y
la opinión, cuando alcanzan la estabilidad,
nace, siguiendo este proceso, el conocimiento?" Con el disfraz del desinteresado, Platón se
escabulle por la tangente y no da respuesta a
ninguna de sus propias preguntas. Lástima.
Descartes, por el contrario, es erróneamente preciso: el asiento del alma-de la sustancia pensante- es la glándula pineal en el cerebro.
Actualmente nadie duda de que el órgano
del pensamiento es el cerebro, cuyas ramificaciones nerviosas se expanden por todo el cuerpo. La vieja y cursi expresión: "los ojos son las
ventanas del alma" se vuelve prosaica en el aserto verdadero: "los ojos son una prolongación
del cerebro". Los clásicos términos: "alma", "espíritu", "ánima", se ven sustituidos por otros de
aparente menor pretensión: "el yo", "lamente", "la conciencia". Pero las modificaciones
terminológicas no significan la desaparición de
todos los problemas; sólo modifican los planteamientos.
Cuando no había interfonos y se tocaba a
las puertas con los nudillos o con un aldabón,
solía darse el siguiente diálogo: "¿quién es?",
gritaba alguien desde dentro; el que llamaba a
la puerta a veces contestaba: "soy yo"; y le volvían a preguntar: "¿quién es yo?" El diálogo

invita a sonreír y a mover la cabeza, pero tiene
su pizca de importancia porque la respuesta a
la pregunta ¿quién es yo? tiene varias vertientes. Alguien podría decir: "yo soy yo", lo cual es
trivialmente cierto y tautológico respecto de
cada quien. Otro más podría adelantar: "yo soy
Miguel", pero esto sólo de modo aparente es
cierto para alguien, ya que confunde el tmer un
nombre con serun nombre, además se le puede
preguntar: "¿qué Miguel?"; alguien -que bien
sabernos- podría haber contestado: "yo, el autor del Qy,ijote", pero dice Russell que las descripciones definidas equivalen a nombres propios y ya se ha dicho que nadie es un nombre
propio. Un filósofo en actitud filosófica podría
decir ''yo soy mi alma" (Platón, v. gr.) o "yo soy
mi cuerpo" (La Mettrie, v. gr.), o también "yo
soy el polo de mis vivencias" (Husserl, v. gr.),
pero todo esto suena extraño en la vida cotidiana y la actitud natural. Se podría igualmente afirmar: yo soy un sujeto, un individuo, una
persona.
Consideremos esto último. Si dejarnos de
lado a las personas morales de las que habla el
derecho, una persona es, en primera instancia,
algo físico, es una cosa que se puede percibir,
es un objeto público medible y cuantificable
por estatura, edad, capacidad craneal, por ejemplo. Pero una persona no es sólo eso, sino que
también tiene características privadas, como sus
sensaciones, sus fantasías, sus deseos, por ejemplo, que las otras personas pueden percibir por
manifestaciones exteriores y entender por ana-

50

algo bioquírnicarnente explicable; además,
las dos neuronas son entidades materiales. Pero la sensación, un suceso mental,
no es algo material. Por más que se explore el cerebro jamás se encontrará, corno
cosa material, algo a lo que se pueda llamar "sensación". Esto es cierto. Pero si se
desarma un avión tampoco nadie encontrará, corno cosa material, algo a lo que se
pudiera llamar "capacidad para volar". Esta
■••■•I!-!:-=:_,-

logía, pero no vivirlas directamente. El cerebro
es algo materia; la mente, no. X así, el viejo asunto de la relación alma-cuerpo se moderniza en
el de la relación mente-cerebro y se torna área
de investigación, entre otras, de las llamadas
ciencias cognitivas.
Las ciencias cognitivas retoman varios de los
problemas planteados en los inicios de la cibernética por Norbert Wiener,John von Neuman y otros. Ahora han llegado a su etapa adolescente en forma de estudios de posgrado y
de áreas específicas en centros de investigación
en neurobiología. Si la relación mente-cerebro
es asunto científico es porque se le ha despojado de las reminiscencias mítico-religiosas del
alma. Los científicos piensan que los procesos
mentales dependen del cerebro y que no hay
mentes descarnadas. Así como no hay guiño
de ojo sin ojo, no hay mente sin cerebro. Dicho en la vieja terminología: no hay alma sin
cuerpo. El reduccionisrno biologista puede
decir: la mente -el alma- es un epifenómeno
o, con más rigor, es una propiedad emergente.
El término epifenómeno quiere señalar que la
mente es una resultante de la actividad cerebral o, dicho de otra manera, que el cerebro es
la causa de la mente. Pero la noción de causa
no resulta muy clara cuando se aplica a dos
órdenes de cosas diferentes: el funcionamiento neuronal, algo material, y la sensación, algo
subjetivo. Que las dendritas de una neurona
sean la causa del "disparo" de otra neurona es

capacidad no es una cosa material, pero
"
depende de cosas materiales; si se quitan
las alas o las turbinas, por ejemplo, se pierde la
capacidad. De manera similar, si se lesionan
ciertas áreas neuronales, se modifican o pierden ciertas capacidades mentales. La mente está
ligada al cerebro, pero parece ser otra cosa.
¿Una propiedad emergente?
John Searle ofrece la siguiente definición:
"Una propiedad emergente de un sistema es la
que es explicada por la conducta de los elementos del sistema, pero no es propiedad de ningunos elementos individuales ni puede explicarse sencillamente como suma de las propiedades de esos elementos". Hay algo parecido
en lógica, se les llama predicados no-distribuibles. Los ladrones que acompañaban aAlí Babá
eran 40, pero cada uno de ellos no tiene la propiedad de ser 40. Se trata de predicados que
convienen a un conjunto, pero no a cada uno
de sus componentes. La principal diferencia
entre epifenómeno y propiedad emergente consiste
en que esta última parece estar más alejada de
la noción de causa que la primera. La idea de
causa parece convenir más a fenómenos del
mismo estrato y no a los de diferente nivel,
objetivos unos, los otros subjetivos. La relación
entre mente y cerebro -indudable- podría
ser de otro tipo, no causal sino funcional. Ylas
explicaciones funcionales son diferentes a las
de tipo causal.
En lugar de simplemente decir que el cerebro es la causa de la mente, se podría postular
que la mente sea la función que cumple el ce-

51

��más que escuchar a Greta Garbo diciendo
"whiskey".

Entre sus idas al cine y su pasión por cineastas como Sternberg, algunos hechos lo marcarán para siempre mientras elabora su primera
cuentística y sin dejar de escribir sus textos filmicos. En un único viaje al Uruguay, en el 34,
en la frontera gaucha verá matar a un hombre
en una pulpería. En 1937, obligado por la presión económica, entrará a trabajar como ayudante en una perdida biblioteca de Buenos
Aires para iniciar lo que él mismo calificó como
"nueve años de sólida desdicha". Años amargos que, sin embargo, fomentarán su profundidad artística. En febrero de 1938, muere su
padre. Ese mismo año, en diciembre, un terrible accidente ocurre. Borges se golpea la cabeza, se infecta y está a punto de morir. En medio
del caos, una visión le sobreviene: la iluminación de lo fantástico.

En el treinta y tres, al mismo tiempo que en
Sur, Borges colaborará, como asesor literario,
en el suplemento sabatino del periódico Critica. En el treinta y seis redactará para el seminario femenino El hogar, artículos sobre literatura y guías de lectura que abrirán los ojos de
muchos lectores hacia los nuevos autores que
aparecían por entonces en el escenario internacional, de manera particular en el mundo
anglosajón. Gracias a esta tarea, con su nombre o amparado tras seudónimos, el articulista
presentará también, en pequeñas muestras, traducciones de los autores reseñados. Nombres
ahora ya míticos en las letras. Virginia Woolf y
William Faulkner, por ejemplo, fueron señalados por primera vez en español por Borges que
los traducía en sus fines de semana. Tal esfuerzo literario no lo hizo, sin embargo, demasiado popular, aunque sí muy leído. En 1936 publica su décimo libro: Historia de la eternidad,
del cual sólo logra vender treinta y siete ejemplares. La cifra la recordará siempre.

Los primeros años de la década de los cuarenta hace pareja con Bioy Casares, ya casado
con Silvina Ocampo, para escribir tanto cuentos policiales como guiones cinematográficos
que, ignorados en ese momento, serían producidos muchos años más tarde. En el cuarenta y
seis, las autoridades peronistas lo transfieren
de la biblioteca a la inspección sanitaria y Borges se verá obligado a renunciar.
No le queda más remedio, a pesar de su timidez, que dar clases y conferencias para sobrevivir. Una nueva y brillante carrera le espera. La
crítica de cine quedará atrás, mientras las sombras de la noche y la lucidez de su inteligencia
se enredan en sus ojos y en su prodigiosa mente. Trayecto siniestro, aunque esperado porrazones familiares, para Borges el cinéfilo.
Borges el crítico

El texto breve, menos de dos cuartillas, y un estilo coloquial, escrito siempre en primera persona, marcarán sus entregas. Lo mismo para la
reseña de películas que para sus comentarios
literarios. Su tarea crítica es una conversación
familiar con el lector, casi como charla entre

54

un aficionado y
otro. Tiempo después dirá en una
de sus múltiples
entrevistas: "la crítica inteligente es
una especie de
ampliadora de
las obras de arte,
y es crítica no
sólo de individuos dedicados
a ese oficio, sino
de personas que
leen como hombres corrientes la obra de cualquier escritor".
Para Borges, el diálogo crítico surge ya desde
la misma sala, tras la proyección de la película,
suscitado por los distintos cinéfilos que hablan
del film: "el crítico debe aprender a dialogar
con el público. Para que pueda hacer una crítica que no sólo emerja de su autoridad de tribunal, sino de la impresión general de un grupo mayoritario de personas".
La relación entre el cine y la literatura, fuente de muchas realizaciones fílmicas, no debe
empañar tampoco la mirada del crítico. La similitud o no entre las dos formas artísticas, si
el origen del film ha sido una novela, tiene que
excluirse del análisis: "yo desconozco la espaciosa novela de la que fue excavado este film:
culpa feliz que me ha permitido gozarlo, sin la
continua tentación de superponer el espectáculo actual sobre la recordada lectura, a ver si
coincidían". En las acotaciones críticas de sus
"Notas" -así las titulaba Borges-, las observaciones siempre se hacen corresponder con imágenes que vienen de la pantalla. Imágenes que
el espectador recuerda al leer el texto, si ya ha
visto la película, o que verá pronto. No hay pretextos para parafrasear las imágenes, historia
muy común entre demasiados críticos de cine,
la precisión borgiana es enteramente objetiva.
Aun en sus comentarios, la claridad de sus jui-

cios, no exentos de humor, es transparente: "Su
destartalado argumento -habla de Luces de la
dudad, la obra de Chaplin del 30- pertenece
a la difusa técnica conjuntiva de hace veinte años.
Arcaísmo y anacronismo son también géneros
literarios, lo sé; pero su manejo deliberado es cosa
distinta de su perpetración infeliz. Consigno mi
esperanza -demasiadas veces satisfecha- de
no tener razón".
Prefiere el cine norteamericano, en especial
a Josef von Sternberg en sus primeros films. Del
cine soviético, admirado sin reservas en esa
época en el mundo entero, después de señalar
su fotografía oblicua -única manera, para
Borges, que tenían los rusos para competir con
el cine de Hollywood-, hace referencia en una
crítica al final de la secuencia de la escalera de
Odesa en el ahora clásico de El acorazado Potemkin (1925) y escribe: "Así, en uno de los más
altos films del Soviet, un acorazado bombardea
a quemarropa el abarrotado puerto de Odesa,
sin otra mortandad que la de unos leones de
mármol. Esa puntería inocua se debe a que es
un virtuoso acorazado maximalista".
"Un film abrumador" es el encabezado de
la crítica dedicada a El ciudadano Kane. En cincuenta y cuatro líneas, Borges desarma el film
estrenado en Buenos Aires en agosto de 1941.
De inmediato señala sus dos argumentos. El del
millonario cargado de objetos que en el instante de la muerte anhela un solo objeto del
universo: "¡un trineo debidamente pobre con

55

�en el sentido más nocturno y más alemán de

cas, docto en ficheros y absoluto en catálogos,
es casi analfabeto en boleterías. Ha ido raras
vez al cinematógrafo. Mejor dicho, hace pocos

esta mala palabra". Todo está ahí. La última frase encierra, con precisa genialidad, el exacto
sentido interno del film.

años que visita cinematógrafos". Nicoll, sin embargo, le da pie para hablar del "relato retrospectivo" y del problema del tiempo fílmico. Ya,

Otros films clásicos no tienen tanta suerte.
"Hay numerosos films -El martirio de Juana de
Arco sigue siendo el espejo y arquetipo de ese

en otro texto, había relacionado Épica y Cine,
así en mayúscula, a propósito de un western y se
pregunta: ¿debe corresponder el tiempo del
arte al tiempo de la realidad? Las contestacio-

adulado error- que no pasan de meras antologías fotográficas."
Con el cine argentino es bastante severo.
Una frase, una sola frase, lo define: "éste -Los
muchachos de antes, etcétera- es indudablemen-

nes son múltiples, responde, y recurre al ](JJCe
de Leopold Bloom.

te uno de los mejores films argentinos que he
visto: vale decir, uno de los peores del mundo".
Su lógica crítica con respecto al cine nacional
es implacable y honesta: "entrar en un cinematógrafo de la calle Lavalle y encontrarme (no
sin sorpresa) en el Golfo de Bengala o en Wa-

agradecer el tedio cuando es de elaboración
nacional, me parece un absurdo". Y tras desarrollar dos virtudes de La fuga, película realizada en 1937, y describir una escena bien logra-

bash Avenue me parece muy preferible a entrar en ese mismo cinematógrafo y encontrarme (no sin sorpresa) en la calle Lavalle. Hago

da -la más intensa del film-, anota sus defectos sin tratar de espantar a los lectores de la
sala donde se exhibe.

el que en su niñez ha jugado!"; y el de la investigación del alma secreta de un hombre: "Orson

esta confesión liminar para que nadie achaque
a turbios sentimientos patrióticos esta vindica-

La medida de un crítico está en sus escritos,
no en su pasión o rechazo.

Welles exhibe fragmentos de la vida del hombre Charles Foster Kane y nos invita a combi-

ción de un film argentino. Idolatrar un adefesio porque es autóctono, dormir por la patria,

Borges, el escritor

narlos y a reconstruirlo". Los ejemplos de esa
multiplicidad e inconexión se suceden frase tras

Los encuentros son múltiples entre la literatura borgiana y el cine. Al manejo del tiempo debe sumársele una sintaxis llena de alusiones y engaños que crea el montaje tan especial
que distingue las ficciones de Borges. Las alusiones provocan en su obra narrativa, una escritura elíptica al definir con el trazo de unos
pocos rasgos el toque de una escena. Y al igual
que en el cine, tan breve en el tiempo como el
cuento, la sucesión de las escenas vitales construyen el sentido del texto, como dos o tres secuencias suman, decía Borges, la historia completa de un hombre. La puesta en escena verbal, como el autor la refiere en Chesterton,
debe conducir a un equilibrio estético provocador instantáneo de múltiples resonancias. La
puesta en escena verbal de Borges es tan especial que solamente en las pantallas interiores
del lector aparecen las imágenes del escritor,
reales o simuladas, inventadas o reseñadas a la
manera de un libro inexistente. Como él mismolo escribió en sus "Notas" citando a Stevenson: "Sight-seeing is the art ofdissappointment; esa
definición conviene al cinematógrafo y, con
triste frecuencia, al continuo ejercicio impostergable que se llama vivir".
Eso y dos o tres alusiones de orden político,
le costaron el Nobel al mayor escritor en español de nuestra época. Amigo infatigable de
nuestro Alfonso Reyes, el primer crítico de cine
en lengua española.
Pero es otro cantar y otra vida.

En 1951 Roger Callois publica en francés Fic-

frase, para que el lector arribe a la misma conclusión del crítico: "este filmes exactamente ese
laberinto".

ciones y Borges se dispara en el mundo entero.
Su alegría de vivir la biblioteca -expresión
afortunada de María Esther Vázquez- contagia no a treinta y siete, sino a miles de lectores.
Borges, en sus inmensas facetas literarias, está

En El ciudadano Kane Borges no olvida, como
en las otras notas, la parte técnica de la película y lo señala con certeza: "la ejecución es digna, en general, del vasto argumento. Hay foto-

ya ahí, hecho. Las dos décadas anteriores de
vocación y trabajo le han otorgado maestría y

grafias de admirable profundidad, fotografias
cuyos últimos planos (como en las telas de los

profundidad.
Su trabajo de crítico cinematográfico es, en
ese sentido, a pesar de las contadas cuartillas,
importante; aunque la reflexión sobre el cine

prerrafaelistas) no son menos precisos y puntuales que los primeros".
El último párrafo, el cierre de la nota, es de

en las mismas, o el cine y la literatura ocupen
muy pocas líneas. Como excepción se ocupa
en una ocasión de un teórico del cine, Allardyce
Nicoll, y lo descuenta de inmediato por no ir al
cine. Él, el bibliotecario de laberintos infinitos,
dice de Nicoll: "hombre versado en bibliote-

antología: "me atrevo a sospechar, sin embargo, que Citizen Kane perdurará como 'perduran' ciertos films de Griffith o de Pudovkin, cuyo
valor histórico nadie niega, pero que nadie se
resigna a rever. Adolece de gigantismo, de pedantería, de tedio. No es inteligente, es genial:

56

57

��compromiso del artista se contabilizaba en una
postura ideológica con respecto al contexto político inmediato que lo rodeaba. De entre estas
trampas de la fe habría de surgir una de las
voces fundamentales de la segunda mitad del
siglo XX. Frente a estas embestidas Paz añadió
a su sistema de conocimiento, de lectura del
mundo, el sentido de ética y, con él, el compromiso del ejercicio de la libertad. Es decir,
ponderó el derecho a la crítica. La crítica como
esencia indiscutible de lo moderno. El tiempo
de hablar había llegado, la obra estaba en marcha. El tiempo de callar en Octavio Paz fue un
permanente acecho que reforzó su proyecto de
creación; fue la pausa, la censura indispensable al canto, la calma que antecede a la tormenta, el tiempo de lectura y recogimiento que se
adivina en la obra conseguida. Los textos recogidos en este tomo de sus Obras compktas son el
testimonio apasionante de lo antes dicho.
1

Nadie desconoce el agotamiento de temas, recursos, géneros, la sobrepoblación también literaria, la angustia de las influencias, de las que
sin embargo Reyes aconsejaba no inquietarse,
pues su virtud consistía en entrar y salir. El verbo inventar, sinónimo de original, ha perdido
significado. Sabemos que se crea a partir de lo
creado. Pero algunos tienen aún la inocente
inteligencia de crear por primera vez un buen
relato, que obvia o elimina los demasiados libros y antecedentes, que modestamente se vuelve original por el simple trabajo escriturarlo de
recrear, sin agregados pretensiosos, la astuta
realidad. Sólo que recreando, en esa estación
de segundo orden que es el discurso literario,
le damos sentido a la también insípida realidad. Porque nada lo tiene si no se lo damos,
pero hacerlo con arte nos coloca por encima.
Ello puede constituir ya una causa de peso para
la invitación a la lectura de este libro de Marcela
Rodríguez Loreto.
Los nuevos criterios de originalidad exigen

La Biblia del oso, según la traducción de Casiodoro

de Reina, publicada en Bailea en 1569. De Gonzalo
Flor Serrano (Madrid: Alfaguara, 1987), p. 245.
2

Octavio Paz, Obras completas XIII. Miscelánea l. Pri-

meros escritos, Fondo de Cultura Económica, Méxi-

col 999, p. 15.

p. 154.
!bid., p. 141.

3 !bid.,
4

Estar vivo es suficiente
Humberto Martínez
Marcela Rodríguez Loreto

Los extraditables
Plaza yJanés Editores
México, 1999

Porque la vida es de una simplicidad casi brutal

Borges

pARA NADIE RESULTA EXTRAÑA lA AFIRMACIÓN DE QUE
es harto difícil escribir ficción en nuestros días.

60

no sólo la específica manera de saber combinar las palabras y distribuir la trama y los argumentos que constituyen la particularidad del
relato. Además del talento y oficio que lo requieren, hay también un "decir algo" que debe
acompañar toda obra valedera y sobrepasar esa
puritana doctrina del arte por el arte que, según Borges, empobrece la literatura. Sólo que
ese "decir", precisamente por literario, no puede ser directo, sino alusivo, a través de la descripción de situaciones y contextos ejemplares,
de diálogos posibles. Una significancia en segundo orden, una enseñanza (o conocimiento si se
quiere) que no puede transmitirse dogmáticamente. Pero la literatura no pretende informar,
denunciar, dirigir, moralizar. Todo ello podría
darse, pero sólo por añadidura; educa indirectamente. De otra manera fracasa como literatura. El realismo literario se cansó hace mucho,
por mera incongruencia e imposibilidad.
Hoy dominan el mercado los libros que roban lo ajeno, lo empastan o empalman para
hacerlo fácilmente consumible al lector analfabeto, y los que pretenden superarnos personalmente. Pocos escriben sin obligaciones comerciales o patrocinios institucionales. Y, ¿cómo se
puede ser así libre?, preguntaba Thomas Bemard.
¿Cómo reconocer ahora el sincero relato, de
talento, trabajo y dedicación, el cuento, ensayo o novela que no se haga sólo para vender,
cumplir con la beca o impresionar? Tal vez la
novela de Daniel Sada (que aquí o en cualquier
parte sería dificil comentar) , o en los ensayos de
ese filósofo disfrazado que es Hugo Hiriart.
Buscamos aquí en México. Tal vez esta novela
de Marcela Rodríguez Loreto que, tomando en
cuenta diferencias y edades, hacen todavía creer
en esa sana y fresca vocación literaria.
El manejo del lenguaje, sin rebuscamientos
o barroquismos, pero con aciertos dentro del
ambiente y situación, no es la menor de las virtudes que acompañan al argumento, el cual no
es menos real por ficticio. Entiendo que la obra
se ubica en el corazón central de la ciudad de

México, tocado por todas las adversidades. Su
ambiente citadino, casi todo en un bar, pero
también en un departamento y en la memoria
de un diario, no es, sin embargo, ajeno a cualquiera del orbe. Los personajes, expatriados de
su posible y verdadera existencia, como le ocurre a esta generación de la posmodernidad,
pueden ser extraditados a cualquier parte, porque el espacio en la globalización planetaria
no califica ya para la búsqueda de sentido que
arraiga a la gente al tiempo presente como la
única forma que se da de lo real, donde sólo
importa el minuto siguiente, porque nadie vivió en el pasado o vivirá en el porvenir. No importa de dónde se venga ni a dónde se vaya. La
existencia misma es el crimen. La obra, como
la vida, puede iniciarse en cualquier parte y terminar en ninguna. La vida se vuelve nuestro
contrincante "que llega y te vence a domicilio",
dice uno de los personajes.
Y no obstante, la novela llena muchos de esos
espacios comunicativos, en que la vida se teje y
se deja que pase como el agua, con reflexiones
que trascienden la mera descripción (como en
la que caía la literatura de la llamada "onda"),
y evitan que el tema se resuelva en un puro nihilismo, un caos y un sin sentido, en un sentimiento incorregible de soledad, de la atrocidad e imposibilidad de la vida. La lectura nos
va guiando por un cierto resplandor de serenidad, de optimismo (como a través de una persiana, como también lo sentimos al final con
toda lectura de Cioran). Una duda de fondo
nos deja el sabor: ¿No está todo nuestro inevitable deber en la búsqueda, acaso condenada,
de la felicidad?
Esta primera novela de Marcela Rodríguez
alcanza tonos del mejor Kerouac. Confirma que
lo mejor no viene de lo subsidiado, promovido
o publicitado, viene de la entrega solitaria a una
auténtica vocación. Hace tiempo que en México las mujeres invierten en el oficio, y lo logran.
Esta novela de Marcela es una excelente prueba.
Si no la vida, el arte nos procura esperanzas.

61

�Las aventuras de un violonchelo.
Historias y memorias*

permanece por siempre. En pocos meses todos
ustedes serán gente del siglo pasado. Por contraste Carlos Prieto, su violonchelo Piatti, sus
libros y su música serán tiempo presente en
cualquier época.
En cuanto a ensayo el libro de Carlos Prieto
toma una posición innovadora: la relación entre
el ejecutante y su instrumento. ¿Por qué, se pregunta, el nombre de Piatti? ¿Quién le dio vida?
Si nació en 1720 ¿cuál ha sido su existir? Preguntas, preguntas y más preguntas que, curiosamente, si otros ejecutantes se hicieron sobre sus instrumentos nunca dejaron respuesta alguna.
En el ensayo de Carlos Prieto tenemos, pues,
originalidad tanto en el tema como en su discurso que hilvana la historia de los instrumentos de cuerda. Dentro de ese amplio panorama,
Carlos Prieto nos narra cómo el violonchelo, a
igualdad de los seres biológicos, es resultante
de una evolución. Nada nace de la nada. En lo
personal le agradezco su explicación de la anatomía del violonchelo, principalmente cuando
me dice que el violonchelo posee alma, "una
pieza delicada y gentil" cuya función es hacer
resonar todo el interior del instrumento. En el
estilo de María Grever "Si yo encontrara un
alma como la mía" deseo para mí poseer la del
violonchelo: algo asible capaz de hacer resonar la luz, los sonidos y los colores a diario y a
pleno cuerpo.
Para hacer verosímil mi relato debo intercalar varias citas tomadas del libro textualmente,
así lo exige la densidad de conocimientos y la
hábil manera de Carlos Prieto de hacerlos caber en una sola obra.
A lo largo del libro, en el fondo del escenario, aparecen tres personajes importantes: acervo cultural, alegría y fino sentido del humor.
Con los tres Carlos nos lleva hasta Cremona, el
pequeño pueblo del norte de Italia, en donde
ordenadamente nos presenta los nombres de
las dinastías Amati, Guarnieri y Stradivarius.
Antes de llegar a Cremona, el autor, en unas
pocas líneas, nos hace saber la biografía de los

José Emilio Amores
Carlos Prieto

Las aventuras de un violonchew. Histurias y memurias
Fondo de Cultura Económica
México, 1999.

CARLos PRIETo ABUSA: FS ALTO, BIEN PARECIDO, PORTE
elegante y ojos claros. Está casado con Maria Isabel, la bella y riente Maria Isabel; Carlos es uno
de los violonchelistas de mayor reconocimiento
mundial y, además, escribe y escribe bien.
En Carlos Prieto el dominio de la escritura
no es un don; es algo ganado a pulso, investigando, recopilando notas, dándoles cuerpo. Su
afán no es el de registrar hechos sino el de interpretar y entender las variables que conforman el tejido social.

Sus tres libros, incluyendo éste, son producto
de un trabajo arduo y sistemático. Quien no ejercita a diario su talento de escritor está negado a
poseer la dicha de las palabras.
Las aventuras de un violonchelo. Historias y
memorias no es un tratado musical, tampoco un
ensayo, ni una novela. Paradójicamente el libro de Carlos Prieto es lo que se dijo no ser: se
sustenta en ensayo, novela, aventuras de viajes,
acercamiento a la música contemporánea, al
siglo XX como plena madurez del violonchelo,
a la relevancia de los productores iberoamericanos actuales, y junto a ellos lo perenne: las
Seis suites para violonchew sow de J. S. Bach, en
palabras de Carlos Prieto: "la primera obra fundamental en la historia del violonchelo" escrita apenas hace doscientos setenta años.
El arte es una cosa curiosa: se produce hoy y

* Texto leído en la presentación del libro, el 23 de
marzo de 1999 en el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (Marco).

62

instrumentos de cuerda, su presencia en la
Antigüedad: Sumeria, Egipto, Mesopotamia,
Asia, Grecia, Roma. Más tarde la itinerancia de
los instrumentos a través de dos rutas hacia
Europa: un camino de Oriente a España creado por los árabes y otro sendero, que a partir
de Bizancio se va rumbo al norte de Europa
pasando primero por Italia. Yasí, como no queriendo la cosa, nos platica, a la mexicana, sabrosito, cómo en el Renacimiento el arco trazó
una línea divisoria en la evolución de los instrumentos de cuerda. Dice Carlos Prieto, al texto, "el sonido producido con un plectro, con los
dedos o con una pluma de ave es corto y se apaga. En cambio, el arco permite obtener sonidos
continuos y de duración e intensidad variables".
De esa manera, en pocas amenas páginas, el
autor desarrolló el cimiento de su ensayo. Luego pasa, "en sonidos continuos", al tratamiento de la novela; una novela de aventuras sobre
un Stradivarius que va de Cremona en 1720
hasta Nueva York en 1979. A partir de ese momento Carlos Prieto investiga, indaga, viaja de
un lado a otro hasta reconstruir el decurso vital de quien ha sido su compañero de conciertos durante veinte años, de manera precisa desde mayo de 1979.
Como toda buena novela ésta contiene varias historias entramadas por narraciones de
episodios que al llegar alguno de ellos a su clímax, el narrador lo interrumpe, me deja colgado de la brocha, mientras el autor pasa a otras
historias que pueden ser de Bach, del concierto de Liguetti, o bien sobre los conciertos en
China que van en paralelo con investigaciones
iluminantes sobre Confucio.
Prieto, observador sagaz, aprovecha cada
instante para registrar en su memoria lo que
impacta e importa; pueden ser: un paisaje, la
alocada pasajera que en su prisa golpea al Piatti
y lo manda al hospital; o bien la relación entre
Corelli y el príncipe de Asturias; o el encargo
que hiciera a Haydn el marqués de Valle Iñego
en 1787, de una obra para ser tocada en la Santa

Cueva el día viernes santo de aquel año. Haydn
la denominó Las siete palabras de Cristo y desde
aquella fecha, hace doscientos trece años, se
ha ejecutado en la Santa Cueva cada viernes
santo.
La velocidad es esencial en la narración de
aventuras. Carlos Prieto acelera de repente y nos
lleva a Goa, antigua posesión portuguesa. Al llegar
a esa ciudad se encontró con inesperados titulares donde los periódicos anunciaban profusamente el concierto de Lourdino Barreto, "compuesto, decían, para hacer especialmente memorable el concierto que toque la Orquesta de Goa
con un solista internacional".
El solista internacional, intuyó Carlos Prieto, era él. Lo brusco de la situación estaba en no
tener idea del mencionado concierto de Barreto. El compositor, un sacerdote, le entregó ahí
mismo, en ese momento, la partitura y Carlos
le prometió tocarlo alguna vez en México ante
la imposibilidad de hacerlo de inmediato. Ya
de vuelta al hotel, recordando la cara de tristeza de Barreto, hojeó la partitura basada en una
melodía de la región, escrita con grandes errores. Pero el aguerrido caballero no podía dejar
en soledad a la dama. Así, armado con un lápiz, una sordina de plomo, el Piatti y el trabajo
de toda la noche logró lo imposible: descifrar
el contenido del concierto, entenderlo y tocarlo. María Isabel y Carlos corrieron temprano
por la mañana hasta encontrar al padre Barreto antes que éste anunciara la cancelación del
concierto.
Prieto ejecutó esa noche dos obras de Haydn
y, por supuesto, el Barreto. Goa se cubrió de
gloria y el internacional solista de agotamiento. Intercalé el episodio de Goa porque a mí
me conmueve la calidez humana de Carlos Prieto y su alegre entusiasmo por ser siempre lo
que quiso ser: un músico total.
De las aventuras de suspenso, jugosas en
datos de historia, costumbres y culturas, el autor pasa al género de una particular novela: la
del Piatti. Ésta, según el relato de Prieto, se ini-

63

�cia en 1720 cuando Antonio Stradivarius, de
76 años de edad, construyó 14 violines y un solo
violonchelo al que don Antonio y, posteriormente, sus hijos, conservaron durante 22 años,
sin tocarlo, hasta su maduración, por tratarse
de un instrumento excepcional. Nos topamos
de nuevo con la analogía entre el ser humano
y el violonchelo: no se trata de un mero conjunto de tablas y pegamento; sino de un ser que,
antes de ser útil, requiere años para madurar:
de la niñez a la adolescencia, y de ahí a la de
una florida juventud. El Piatti tardó 22 años en
lograr su madurez. ¿Podríamos decir lo mismo
de nosotros?

de proemio dice: "El perfeccionamiento de la
técnica de ejecución de este instrumento y la
aparición de violonchelistas de calidad y personalidad excepcionales pusieron en pie de
igualdad al violonchelo con los otros instrumentos solistas y atrajeron la atención de los
grandes compositores del siglo. Por otra porte,
surgieron numerosos compositores y violonchelistas de latitudes que antes no habían figurado en el mapa musical del mundo". Termina la
cita y yo meto mi cuchara: se los dije, les digo
ahora a ustedes: Prieto es un observador sagaz.
Lo que nos transmite está fundamentado y sus
escritos no son mero registro de hechos sino
una interpretación inteligente de nuestro vivir
actual.

El lenguaje de Carlos Prieto es pulcro, balanceado, nada de más ni de pasajes oscuros; es coloquial, ameno y abundante de conocimiento y
su consecuente destilado: la sabiduría.
En armoniosa transición la novela se va desvaneciendo para dejar paso a otro ensayo, la
parte que Prieto titula oln-as nuevas y con respecto a las cuales cito textualmente el autor del
libro: "Cuando se trata de una composición
nueva, no existe seguridad alguna de cual vaya
a ser su destino. Indudablemente muchas quedarán en el olvido. Por ello se me tacha a veces
de adoptar una actitud quijotesca puesto que
una gran parte de mi esfuerzo resultará a la
postre inútil. En el tiempo requerido para
aprender una composición nueva, de incierto
futuro, podría yo fácilmente dar una veintena
de conciertos y de recitales de obras consagradas y de éxito fácil. Pero ejerce sobre mí una
irresistible atracción la búsqueda permanente
de las obras maestras del futuro. Si sobrevive
una fracción del repertorio en cuya creación
he participado estaré más que satisfecho".
Hasta aquí la cita textual. ¿Qué puedo yo agregar? Lo único que me viene a la cabeza es señalar a Carlos Prieto como ejemplo de humildad
intelectual.
El libro no se agota y continúa al capítulo
que Carlos Prieto titula: "El siglo XX. La plena
madurez del violonchelo", en el cual a modo

Al hablar del siglo XX hace honor a los más
destacados interpretes: Pablo Cassals, Emmanuel Feurmann, Gregor Piatigorsky, Mistilov
Rostropovich, Yo-Yo-Ma, Gaspar Cassadó, Leonard Rose, Janos Startaker, Jaqueline Du Pré.
No nos da un listado de nombres sino el análisis entre la vida musical y la vida personal de
ellos. En fina trama Carlos Prieto crea un gran
tapiz musical de nuestro presente.
A la enumeración de los ejecutantes sigue
la de los compositores del Siglo XX. De 116
entre europeos, norteamericanos y japoneses,
registra 276 obras. Luego, orgullosamente
mexicano, nos da nombre y detalle de 300 obras
de 146 compositores del siglo XX de Iberoamérica, España y Portugal, intercalando con sabrosura la vida musical en México, desde fray Pedro de Gante hasta el presente. Nos habla Prieto de su contacto y trato con buena parte de
los compositores contemporáneos cuyas obras
ha estrenado y de las muchas dedicadas a él.
Para aligerar a ustedes la carga termino, ya,
con la presentación más larga jamás escrita del
libro de Carlos Prieto. Libro que no era ensayo, novela, tratado musical, viaje de aventuras,
centro de documentación; pero, que siendo
todo eso, es, aun mucho más, entre otras cosas,
una fuente de placer para quien lo lea.

64

Nuevas coordenadas
de la poesía hispanoamericana
Óscar Efraín Herrera
Eduardo Milán y Ernesto Lumbreras,
Prístina y última piedra. Antowgía de la poesía

hispanoamericana presente
Editorial Aldus
México, 1999.

E N EL CAMPO DE LA POESÍA OCURRE UNA PARADOJA:

entre más avances hay en materia de comunicaciones menos conocimiento tenemos de lo
que se escribe actualmente en otros países, en
particular en español.
Los poetas Eduardo Milán y Ernesto Lumbreras publicaron un libro que permite no sólo
tener un panorama de la poesía actual hispanoamericana, sino que proponen una lectura
diferente de los caminos que se cruzan: demarcan nuevas coordenadas para la poesía.
Desde su aparición, Prístina y última piedra.
Antología de poesía hispanoamericana presente ha
entrado en la mesa de la polémica -¿y qué
antología que se respete no ha entrado?- por
sus formulaciones críticas y el deslinde que hace
de las características que debe tener, según los
antologadores, la poesía en la actualidad.
El cuerpo del libro es grande -562 páginas- y contiene muestras de 52 poetas que
nacieron entre 1940 y 1965, así como siete poetas más, nacidos en los veinte y treinta, los cuales son para los antologadores "una presencia
críticamente afectiva" y que sirve para mostrar
las rutas hacia donde se orienta la antología.
El curso del libro corre entre José Kozer
(Cuba, 1940) yJorgeFernándezGranados (México, 1965), entre quienes están incluidos poetas como Rodolfo Hinostroza, Eduardo Mitre,
Francisco Hernández, David Huerta, Néstor
Perlongher, José Luis Rivas, Eduardo Espina,
Coral Bracho, Eduardo Langagne, William
Ospina, Vicente Quirarte y Fabio Morábito. Los
siete poetas iniciales, o antecesores, son Carlos

Martínez Rivas,Juan Gelman, Rafael Cadenas,
Héctor Viel Temperley, Hugo Gola, Gerardo
Deniz yJosé Carlos Becerra.
Milán, desde la primera línea de su introducción, muestra sus cartas: "Detrás de la fachada caótica hay dos manifestaciones de la
poesía latinoaméricana actual: la que desciende de la incidencia que en América Latina tuvieron las vanguardias históricas mediante una
lectura muy precisa, fundada en el juego del
lenguaje; y otra, la que supone una vuelta al
pasado poético y busca, de una manera no muy
crítica, instalarse en un territorio que mediante la ilusión óptica, casi temporal, promete una
estabilidad frente al caos dominante no sólo
en la poesía sino en el aparato de valores del
mundo contemporáneo".
Para Lumbreras Prístina y última piedra "es
una antología que presenta una especificidad
nunca antes observable en el panorama de la
poesía hispanoamericana: su multiplicidad en
cuanto a discursos, su individualídad en cuanto a identidad de tradición. Es decir, una nueva actitud que podernos entender corno disper-

65

�sión o como multilateralidad de voces; pero
también se manifiesta una nueva aptitud resuelta como una nueva dinámica de estos poetas
con su tradición".
Si bien toda antología "es una lectura crítica" que engloba una geografía o un periodo
temporal, en el caso de Prístina y última piedra
la lectura se enriquece por contar con dos conciencias que miran desde distintos ángulos:
Milán (Rivera, Uruguay, 1952) y Lumbreras Ualisco, México, 1966). Y no sólo porque representen territorios y generaciones distintas, sino
por ser dos personalidades que han contribuido a la difusión del trabajo poético de escritores latinoamericanos. Milán como crítico en sus
columnas que ha tenido en los últimos años en
diversos periódicos y revistas; Lumbreras como
crítico y editor, también para diferentes suplementos, revistas y editoriales.
La preocupación de los antologadores por
difundir la poesía latinoamericana en México
no es simple, parte de un interés de explicar el
fenómeno poético y precisar las rutas y los alcances de los poetas en las últimas tres décadas. Son escasas las antologías que afinen su
objetivo en lo que sucede en el presente. La
mayoría de las antologías de extensión continental en este siglo son una mirada retrospectiva hacia lo hecho por poetas ya reconocidos
por la crítica, generalmente cuando su obra ya
está concluida. Prístina y última piedra apuesta
por autores que tienen su obra en marcha, en
proceso. Éste es el valor y el riesgo del libro.
Algo que no deja de sorprender en las páginas de la antología es la variedad de tonos y
registros. El antecedene inmediato a este libro
es Medusario, publicada en 1996 y que mostraba el trabajo de poetas clasificados por la crítica como neobarrocos. Si Medusario planteaba
la existencia de corrientes poéticas, Prístina y
última piedra postula la existencia de una poética que trasciende o que busca caminos no explorados por la tradición y que es escrita de
manera radical o parcial por una amplia nómi-

na de autores. Ello explica la presencia de ciertos poetas que en Medusario no tenían cabida
pero que ahora pueden leerse en otro contexto. Me refiero a obras como las de Francisco
Hernández,José Luis Rivas, Vicente Quirarte,
Eduardo Langagne, Eduardo Chirinos y Fabio
Morábito, entre otras.
Pero lo más importante de la antología, además de su contenido sustancial, es la posibilidad de diálogo que proponen lo antologadores,
el inicio de una discusión. Ernesto Lumbreras,
en este sentido, precisa los objetivos de su trabajo: "El propósito primero y último de este
libro, el conocimiento crítico, la experiencia
empática de la etapa más reciente de la poesía
hispanoamericana implicó un reconocimiento
valorativo de este grupo de poetas. [ ... ] La proyección cualitativa de los discursos de cada poeta legitima su presencia en el índice de la antología, pero al mismo tiempo expone, a veces
como esbozo, otras como realidad animada, las
representaciones de una nueva inestabilidad".

Latinoamérica o de la
multiplicación de los planes
José Renato Tinajero Mallozi
Julio Ortega (compilador)

Antología del cuento latinoamericano del siglo XXI. Las horas
y las hordas
Editorial Siglo XXI
México, 1997.

Los HOMBRES SON EL TIEMPO, O NO SON EN ABSOLUto. Lo que se es viene definido de antemano
por un pasado inamovible y un futuro inminen-

te. El presente es apenas una ilusión de permanencia, el punto en que se anudan el hilo de la
historia, individual y colectiva, y el haz de posibilidades de existencia que otorga el porvenir.
Tiempo y personas. Flujo terrible de las horas
y de las multitudes. Noción de la masa, de la
informidad, de la vaciedad como presencia y

66

amenaza. Sólo nos pertenece lo irreal; el presente, a pesar de su ilusoriedad, es nuestro. En
el presente aspiramos a dominar el flujo del
tiempo, a cercarlo, a moldearlo hasta sentir que
el futuro es un sitio bastante habitable y hasta
digno de ser esperado con gusto. Entonces
podemos, incluso,jugar a la profecía y apostar
que la gente y el mundo serán de tal o cual
manera. Juego inofensivo, de no ser por la responsabilidad que pesa sobre todo augur: asumirse, bajo propio riesgo, como poseedor de
alguna verdad última acerca de las cosas futuras. De ahí en adelante será juzgado, antes que
por sus méritos intelectuales, por lo exacto de
su predicción, por la proximidad existente entre sus afirmaciones y la irremediable y concluyente realidad.

del desastre que nos esgrima la prédica de que
"todo boom pasado fue mejor" y no hay ni habrá más nada que valga la pena leerse en nuestro continente. En contraste con semejante
opinión, ahí están a la vuelta de la hoja algunos nombres conocidos que se han ganado ya
un pronóstico favorable para los años venideros: Óscar de la Borbolla, David Toscana,Juan
Villoro, Adolfo Castañón, Jorge Volpi, por citar algunos. Mejor aún, ahí están muchos otros
antologados de menos sonoro renombre listos
ya para leerse, gente de afinado oficio literario
pese a la cortedad de años vividos. Al más joven, por ejemplo, Bruno Soreno, nació apenas
hace 27 años en Puerto Rico, hemos de agradecerle un memorable cuento de corte kafkiano
donde el absurdo irrumpe en la figura de un
enorme cerdo aparecido de pronto en medio de
la cocina, como una suerte de vuelta a la vida de
los jamones y otras carnes que se guardan en el
refrigerador. Ironías para sorprender, buenas
dosis de irreverencia sin mayor contenido, dirán
algunos. No estamos de acuerdo. Léase el cuento del narrador cubano Francisco López Sacha,
donde la ruptura de una taza de excusado, asunto nimio y hasta cómico, se transforma en una
angustiante lucha del protagonista contra la
indiferencia del empantanado régimen socialista de la isla, y se verá cómo la nimiedad y la
irreverencia reflejan una sensibilidad particular, fruto de circunstancias determinadas e
irrepetibles en la historia de Latinoamérica.
Léanse también los relatos de Guillermo Niño
de Guzmán, peruano, y de Ana García Bergua,
mexicana, y descúbrase la recreación del tema
amoroso: impregnado de erotismo; ambientado, en el primer cuento, en la sordidez de hoteles baratos, y en el segundo, en una fonda de
traileros; bohemio y sucio amor, pues, nada
original para el siglo que acaba, pero dotado
de una belleza que brota de las frases simples,
certeras ("L~ fonda parecía una puta pobre en
mitad de la carretera", escribe García Bergua),
inéditas en su transparencia y en la profunda

A Julio Ortega, sin embargo, la responsabilidad del augur no parece pesarle demasiado.
Crítico peruano de larga trayectoria, voz autorizada en lo relativo a vanguardias y novísimas
rutas literarias de Latinoamérica, no vacila en
jugarse el prestigio intelectual y publica sendas
antologías de poesía y cuento latinoamericanos
del siglo XXI. Sí, del siglo XXI: en el título va
implícita la apuesta hacia el porvenir. Cabe preguntar ahora si en las páginas de los libros va
implícita, además, la verdad.
Toca a nosotros comentar la Antología del
cuento latinoamericano del siglo XXI. Las horas y
las hordas, publicada por la editorial, también,
Siglo XXI (con lo que el siglo venidero resulta
doblemente invocado: cortazariana coincidencia, casualidad del engañoso presente) . Digámoslo de entrada: la Antología es un libro que
nos convence. La predicción de Julio Ortega
resulta verosímil, y no es para menos. 63 escritores finiseculares, casi todos jóvenes - y aun
así, el más viejo, Femando Ampuero, peruano
como el antologador, no pasará de 51 años al
llegar el años 2000-, surgidos de los múltiples
rincones geográficos y estéticos de Latinoamérica, conforman un panorama literario tan rico
como para hacemos descreer de todo profeta

67

�desilusión, acaso muy propia de nuestra época,
que las inspira. Lo que queremos decir es que
Latinoamérica, en la pluma de los nuevos narradores, se mira en el borde del espejo del siglo
XX y se descubre novedosa, desublirnada mas
viva, multifacética al punto de dar pie a una labor
narrativa fresca y capaz de multiplicarse en temas y perspectivas.
Así como Latinoamérica renuncia a sus clichés históricos, renuente para siempre a ser la
obra maestra de la "raza de bronce" o la magna fortaleza de la "raza cósmica", así la ficción
literaria asume la recreación de los viejos ternas narrativos, universales o localistas, en la
forma de un collage de dificil definición. Dadas
las circunstancias en que el fenómeno literario
ocurre, así es el matiz que adoptan los temas y
personajes de los cuentos. Por su puesto que
no se trata de un fenómeno privativo de Latinoamérica. El carácter flexible de temas y personajes, que renuncian a cumplir punto por
punto los viejos modelos, y en cambio representan una adaptación de los modelos a la circunstancia real, es hecho consumado y natural
de la literatura contemporánea. Lo nuevo, en
los relatos que aquí comentamos, está en los
modos como los nuevos autores latinoamericanos resuelven la dicotomía entre universalidad
y circunstancia concreta. No les queda más remedio que abrirse al mundo, tal como Latinoamérica se abre al mundo, multiplicar los temas,
nutrir a los personajes con un extenso registro
de matices. Confluyen en esta actitud el tono
local, incluso político, que da la empobrecida
sociedad latinoamericana; la desmitificación de
los ídolos pasados -ora el régimen de Castro,
ora el american dream legendario al otro lado
de la frontera- al tiempo que la referencia obligada a los nuevos ídolos, tales como el peyote
de los yuppies mexicanos en el cuento de Juan
Villoro, y la red universal de las computadoras,
en el relato de NaiefYehya; y también, de manera imprescindible, la alusión más o menos
directa, a veces en tono de homenaje (como

en la narración kafkiana de Soreno) a viejos y
nuevos tópicos de la ficción universal, que tamizados por la circunstancia local dan lugar a
fascinantes giros de la ficción. Para muestra el
cuento del poblano Pedro Angel Palau: gnomos, elfos y otros seres fantásticos vienen a vivir por azar a la ciudad de México. ¿Una variante más del cuento de hadas? No, si se toma
en cuenta el humor del autor, que hace sufrir a
sus personajes los rigores del smogcapitalino, y
les atribuye la ocupación, nada extraña para
una rnegalópolis al borde de la histeria, de aterrorizar a los transeúntes.
Pero basta ya de citar nombres y ejemplos,
pues con toda injusticia no podrán ser citados
aquí todos los buenos antologados. Falta aún
confirmar nuestra tesis inicial: cómo en la Antol,og[a se cifra lo que será la narrativa breve en
el futuro inmediato de nuestros países. Intentemos responder. Lo que ocurre es que temas y
personajes responden a tendencias reales y actuales del mundo, son la materia de la que habrá de nutrirse por muchos años la literatura.
No es casual, así, el subtítulo Las horas y las hordas, oportuna alusión al flujo del tiempo y de
la muchedumbre que atraviesan a paso veloz el
puente que va de un siglo a otro. Los cuentos
complicados se nutren de la imagen que el momento y la gente del presente ofrecen -presente que, ilusorio, no es más que el primer
instante del porvenir. Latinoamérica se muestra única y, a la vez, unida al mundo, atenta al
flujo universal. Es así que nuestro continente
es polifónico e irreductible a una sola voz. Que
lo digan, si no, 63 disímbolos escritores que ávidos extienden la mano y sacan de un solo cesto
63 panes irrepetibles. Pan americano, harina del
continente, que sin embargo guarda similitud con
el sabor de todos los panes que existen. En el
libro de Julio Ortega el pan se multiplica. Y con
ese milagro a favor, realizado en pleno continente americano, es dificil perder una apuesta.

68

Contraportada
Óscar Efraín Herrera

111 IIJ'tlt,I

\l,li'llti l

Critica del mundo cultural

JosÉ Ar.VARADO
Tiempo guardado. Cuentos y novelas cortas
Facultad de Filosofía y Letras de la UANL
Monterrey, 1999.

GABRIELZAm

Crítica del mundo cultural
El Colegio Nacional
México, 1999.

LA PROSA DE JosÉ ALVARADO ES UN TESTIMONIO DEL
buen escribir, dice Alfonso Rangel Guerra en el
prólogo a la edición de Tiempo guardado, que hizo
la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL. El
libro merece el reconocimiento porque no hay
ediciones recientes que incluyan la narrativa de
este escritor tan admirado por las generaciones que nos antecedieron pero poco conocido
actualmente.
Alvarado, nuevoleonés, egresado del Colegio Civil y ex rector de la Universidad de Nuevo León, fue contemporáneo de Octavio Paz,
Efraín Huerta y José Revueltas, con quienes
coincidió y convivió.
En esta edición de Tiempo guardado se incluyen cuentos y novelas cortas, además del "Prólogo" de Rangel Guerra, un texto de Juan Manuel Elizondo, compañero de letras y luchas
del escritor, y una "Noticia bibliográfica" deJosé
Guadalupe Martínez, quien hizo la compilación
de los textos y es estudioso de la obra de
Alvarado.

SI COMO POETA GABRIEL ZAfD HA RECIBIDO 1A ADMIración de los literatos, sus ensayos le han dado
los lectores que todo escritor aspira. Hace seis
años empezó a reunir sus libros --corregidos,
reordenados, complementados- en volúmenes que le ha editado El Colegio Nacional.
Bajo el título general de Obras se han publicado a la fecha Reloj de sol (su obra poética),
Ensayos sobre poesía (en el que reunió lo que
había aparecido antes en los libros La poesía en
la práctica, Leer poesía y Tres poetas católicos) y en
este año Crítica del mundo cultural, el cual presenta en un volumen los ensayos que ha escrito
sobre el fenómeno editorial, desde el análisis
del proceso literario hasta la sociología de la
formación de estructuras burocráticas y la relación del libro como objeto y vínculo de diálogo entre autores, editores, distribuidores y lectores. En este tomo aparecen las versiones más
actualizadas de títulos ya clásicos en la bibliografia mexicana: Los demasiados libros, Cómo l,eer
en lncicl,eta y De l,os libros al poder.

69

�Colaboradores

__
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Líneas ge f\!ga
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c.w..,•--..........
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_
~-r:::.,

■
OUflf\UU&lt;•• "flO{&lt;HU•ll:tUO

1ot1&gt;•~u•11•• , , 11t111t • t1

Líneas de fuga
Revista de los Amigos del Parlamento
Internacional de Escritores/ Editorial Aldus
México, 1999.

MAITHEW STEWAKf

La verdad sobre todo. Una historia irreverente
de la filosofía
Taurus
México, 1999.

ESTA REVISTA NO SÓLO ES UN VEHÍCULO DE EXPRESIÓN

intelectual y artística, también constituye el registro escrito y periódico de las actividades y
reflexiones de quienes integran el Parlamento
Internacional de Escritores, organización mundial fundada en 1993 con el objetivo de apoyar a
creadores perseguidos en su país de origen.
En México se fundó el año pasado Amigos
del PIE, que trabaja sobre temas de exilio, literatura y censura. El director del APIE, Philippe
Ollé-Laprune, dirige también Líneas de fuga,
revista en cuyo primer número, correspondiente al periodo septiembre-diciembre de 1999,
ofrece ensayos de Jacques Derrida, Antonio
Tabucchi, Christian Salmon, Gustavo Martín
Garzo y Enrique Serna.
La revista es una conjunción editorial entre
el PIE y la Editorial Aldus. Corno toda publicación periódica, aspira a ser "un lugar de intercambio y de encuentro, un espacio abierto en
el que cobren vida palabras firmes, llenas de
fuerza, que puedan ser compartidas por un
público numeroso y variado".

MATfHEw STEWAKf SE PROPONE EN ESTE LIBRO ''REvrrAlizar la historia de la filosofia, insuflar vida al
pensamiento, aunque sea sólo por un instante". El libro, que incluye ilustraciones con buen
sentido del humor, es un tratado ameno de un
campo que se piensa es formal y extremadamente serio.
El doctor en filosofia y consultor de empresas hace una revisión de las escuelas filosóficas
y propone dos tesis: "la conciencia racional no
es, tal como suele afirmarse, el resultado de un
proceso histórico ni el monopolio de la tradición occidental", y la filosofia "no es una disciplina profesional especializada con un acceso
privilegiado a la razón, el conocimiento o la
virtud". Stewart sugiere que la filosofia es una
disposición general, una actitud de respeto y
amor por el saber, que cualquiera y en cualquier momento puede convertir en parte de
su vida. El autor destina su libro a los amantes
del pensar. "No aporta gran cosa a modo de respuestas a los grandes interrogantes de la vida... "

70

J..i, E..,,..:.L.,,. A~ (Frontera,
Tab., 1919). Promotor cultural.
Ha dirigido el Museo de Monterrey y el Museo de Historia Mexicana, entre otras instituciones.

J~ D-,:~ A~ (Chetumal, 1958). Poeta y crítico literario. Su más reciente libro es El
género cu:rriculary la verdadera historia de nadie (ensayo) .
~ ~ (ciudad de México, 1942). Escritora. Estudió lengua y literatura en el ITESM, donde ha sido catedrática. Articulista
del periódico El Norte.

H~ ~ Oftk. (Santa Catarina, N. L., 1946). Acuarelista. Estudió arquitectura en la UANL.
Su trabajo ha sido reconocido
nacional e internacionalmente.
~ ~ (Guadalajara,
1961). Escritor. Estudió letras en
la UANL. Subdirector de la publicación literaria La Terquedad.

H~ C . , ~ (Monterrey,
1940). Poeta, traductor, crítico
literario. Dirige la revista Deslinde. Publicó recientemente Sombra de pantera.

H~

~ (Ciudad del

Maíz, 1956) . Escritor. Radica en
Monterrey desde 1974. Ha sido
becario del FONCA en el Programa de Residencias Artísticas
México-Colombia.

R~ ~ (Monterrey,
1942). Crítico de cine, promotor
cultural. Director de Programación y Conservación de Acervo de
la Cineteca de Nuevo León.
Jo,t. ~ (Monterrey, 1971). Periodista. Egresado de la Facultad

de Ciencias de la Comunicación
de la UANL. Dirige Vida Universitaria y colabora en LaJornada.

H4'J,. H~ (Santiago, N. L.,
1924). Autora del poemario Las
trampas del recuerdo. Fue colaboradora de Vida Universitario y El

H ~ ~(Monterrey, 1935).
Escritor, psiquiatra. Estudió medicina en la UNL. Es presidente
de la Sociedad Analítica de Grupo de Monterrey, A. C.

Porvenir.

~ ~ A,,.,u¿. (ciudad de
México, 1968). Poeta y ensayista.
Estudió economía. Autor del
poemario Prueba de autor.

~ f - / ~ (Monterrey, 1960).
Poeta. Estudió sociología en la
UANL. Su libro más reciente es
Caracol de tierra. Actualmente es
editora de El Diario de Monterrey.

Ó4tM ~ H~ (Monterrey,
1962). Poeta, periodista. Autor
de La ganancia y la pérdida y Camino hacia mis huesos.

Jo,,t H~ f ~ (Tandil, Argentina, 1942). Sociólogo, maestro
universitario. Dirige la División
de Posgrado de la Facultad de
Filosofía y Letras de la UANL.

W. f~ (Maceió, Alagoas, Brasil,
1924). Poeta y ensayista. En México se han publicado sus libros
de poemas: La imaginaria venta-

na abierta, Oda al crepúsculo, Las
pistas y Las islas inacabadas.
~ J ~ (San Luis Poto-

sí, 1958). Narrador y periodista.
Fue becario del Centro de Escritores de Nuevo León. Colabora
en la revista Entorno.

H~ H~

(Monterrey,
1942). Escritor, filósofo. Autor
de Humanismo y &amp;forma, Ensayos

en literatura mexicana, El otro lado,
Pensar y situar, entre otros.

~ ~ (Monterrey, 1965).
Poeta. Autor de Nadar sabe mi
llama y Tequila con calavera. Es columnista en ElDiario de Monterrey.

J«l ~ ~ (ciudad de México, 1973). Estudió letras en la
UANL. Ha participado en varios
talleres literarios.

H~ P~ (Monterrey, 1935).
Fue jefe de Extensión Universitaria de la UNL y director de Armas y Letras. Es maestro de tiempo completo en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.
A ' l - , u ~ ~ (Monterrey,
1928). Escritor, maestro universitario. Ex rector y ex secretario
de Educación en el estado. Dirige el Centro de Estudios sobre
la Universidad de la UANL.

J.-~ T ~ H4, (Ciudad Victoria, 1976). Narrador.
En 1998 obtuvo el premio Literaturajoven Universitaria, en el
área de cuento.

c;.,;11.c..- ~ (ciudad de México, 1952). Escritor. Fue director de Literatura del INBA. Autor de Miedo arnbi.ente (con el que
obtuvo el Premio Casa de las
Américas) y Ventriloquía inalámbrica, entre otros.

JotLJ~ I ¡ ~ (Tecate, B. C.,
1959). Poeta, crítico literario.
Maestro de posgrado en la Facultad de Filosofía y Letras de la
UANL. Autor de Bíblica, Portuaria
y Noche defundaciones, entre otros.

�s
s
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

1999

m 2000

1/NATARDE CON MI PADRE
Recuerdo de Joii Gao1

. s
Informes: Secretaría de E t ens1on
. - y e u lturo/ Direcc· de la Universidad Aut - ion de Publicacione
.
onoma de N
Biblioteca Ma n
. uev~ León

"L.

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9
Universitaria
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RaúlR
'Av. Alfonso Reyes N _ angel frías·
Monterre
um. 4000 norte
IC.

Tel. (018) 329 4f1t,-L.
faxC.P.
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40 95

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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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              <text>Armas y Letras, Revista de la Universidad Autónoma de Nuevo León, 1999, Nueva Época, No 20, Septiembre-Octubre</text>
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              <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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              <text>Alardín, Carmen, 1933-2014, Directora</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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