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                  <text>A

R

A

s

�Contenido
FONDO
UNlVERSlTARtO
Intersecciones entre actitudes bellas y morales según Schiller
María Rosa Palazón M., 3

Revaloración delsikncio / Agustín Basave Fernández del Valle, 9
Globalización y tradición cultural arquitectónica
Alfredo Consalvo, 11

Irma Sabina Se-púlveda: Agua de las verdes matas
Hugo Valdés Manríquez, 19
Dos poemas /Jeanette Amit, 25
En este grano / Yuri Vladimir Delgado Santos, 27
Lunática en tres sílabas / Graciela Salazar Reyna, 28
ümturias / Genaro Huacal, 30

Al militante del humanismo, con amor de sangre
Rectar: Dr. Reyes S. Tamez Guerra
Secretario General: Dr. Luis J. Galán Wong
Secretario de Extensión y Cultura: Lic. Humberto Salazar
Directar de Publicaciones: Lic. Armando J oel Dávila

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A
di

otos

José Garza, 31
Presencia y ausencia de Celso Garza
Guajardo /Margarita Cuéllar, 32
Adiós al patriarca/Armando de León Montaño, 34

S
1 11 10

l e61

Directara: Mtra. Carmen Alardín
Subdirectar: Margarito Cuéllar
Secretario de redacción: Óscar Efraín Herrera
Diseño: Francisco Barragán Codina
Tipografía, farmación y diseño de pági,nas interiores: Francisco Javier Galván C.

ociológica

Consejo editoriak Arq. Abigaíl Guzmán Flores, Profr. Israel Cavazos Garza, Lic. Armando Joel Dávila,
Lic. Roberto Escamilla Molina, Mtro.José María Infante, Lic. Jorge Pedraza Salinas,
Lic. Alfonso Rangel Guerra, Lic. Humberto Salazar.
Oficinas: Dirección de Publicaciones de la UANL. Biblioteca Magna Universitaria Raúl Rangel Frías, Av. Alfonso Reyes núm. 4000 Nte.
Monterrey, Nuevo León, C. P. 64440 / Teléfono: 329 41 11, Fax: 329 40 95 / Publicación bimestral / Precio del ejemplar:$ 20.00
Impresa en Minuteman Press• / Registros en trámite / Armas y Letras no responde por originales
y colaboraciones no solicitados. Todos los artículos firmados son responsabilidad de su autor.

achina
speculatrix

El vacío (diálogo con coro)
Rugo Padilla, 36

El Congreso y el presupuesto
José María Infante, 35

�edagógica

Intersecciones entre actitudes
bellas y morales según Schiller*

Saber l,eer / Alma Silvia Rodríguez, 41

María Rosa Palazón M.

La creación literaria amoral e inmoral

ine,
televisión
y otros
espejismos

ibros

Crónica anual / Roberto Escamilla, 45
Abrir los ojos/ Minerva Margarita
Villarreal, 50

Antojo de trampa. Segunda antología personal de Francisco Hernández
Armando Joel Dávila, 52
Un libro de critica en clave menor/José Carlos Méndez, 55
Parte de guerra/Eloy Sandoval, 57
Esa llaga, la memoria
Malena Múzquiz, 59
Pretérito y poesía (Voces de Minerva) / Edith Ávila Romo, 60
Contraportada/ Óscar Efraín Herrera, 62
Colaboradores, 64
Francisco Hemández
\'s rc~,o DE TRAMPA
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FOsOO Of el 11\·I ,\ fC ◊,O)UC.,

Portada: Ismael Merla Cosío: De la serie Intervenciones sobre panurámicos [fragmento] / acrílico sobre papel
1.10 X 1.30 m / 1998-1999
Ilustraciones interiores: Ismael Merla Cosío: De la serie Intervenciones sobre panurámicos.

•

SEGÚN AlAIDAIR MAclNrYRE-THREE RivAL VERSIONS

of Moral Inquir~ el filósofo no puede realizar
ningún estudio sobre la moral sin recurrir a
otras fuentes ajenas a la filosofia; en algunas
narraciones literarias encuentra materiales válidos que ejemplifican acciones morales, amorales e inmorales que serían incomprensibles
al margen de los datos que aporta el escritor
sobre quién, cómo y para qué las hizo, o sea al
margen de la caracterización de motivos y circunstancias. La pregunta que me inquieta es si
existe un acto de creación literaria amoral, en
el entendido de que es necesario distinguir la
Literatura que "retrata" la amoralidad -por
ejemplo, El Lazarillo de Tormer- de la posible
amoralidad de su autor y de sus lectores.
Se argumenta que los textos literarios llevan el riesgo de a-moralidad porque dan un
rodeo por lo inconsciente. Esto es, que su belleza está enraizada en el deseo que fantasiosamente objeta las reglas morales instituidas en
una situación histórica. Respondo. Aun cuando en la literatura, actividad de la vigilia, los
guiños del inconsciente asoman por doquier,
también es cierto que el a-moral no es proclive
a buscar ni a manipular la comunicación mediante las artes, porque escribir es un acto de
fidelidad del ego consigo mismo que aspira a
la comunicación con el otro. Tal acto implica

* Versión corregida de la ponencia presentada en el XXth
World Congress of Philosophy, en agosto de 1998.

3

demasiados esfuerzos y riesgos para un potencial e incierto futuro de éxitos pírricos. Gracias
a esta fidelidad, El Lazarillo... ofrece un notable y minucioso trabajo, es decir, la actualización de una técnica aprendida a lo largo de
muchos años, y adicionalmente revela el trabajo mental de un narrador que alcanzó la unida i armónica de sus sensaciones, su emoción
y sus ideas, la belleza nacida del equilibrio de
lo que Schiller llamó "impulsos" material-que
comprende lo sensible, instintivo, emotivo y pasional- y el racional o consciente. Esto es, logró el exitoso juego de facultades de un creador, ojuego inclusivo ( Carta 18ª, 4) de sus "fuerzas activas y pasivas" ( Cartas 15ª, 5; 21 ª, 3 y 22ª,
2), conscientes y no conscientes. Juego opuesto a la diagoge, en el sentido aristotélico del concepto, o aguzamiento de una de las capacidades del sujeto, no de todas. Este juego hace que
en un buen texto la formas literarias jueguen
creativamente ( Carta 15ª, 8) con una materia
( Carta 22ª, 5), respetando, también, los planteamientos base de la obra, y del género en que
se inscribe.
No nos equivocaremos si buscamos el ideal
de la belleza por el mismo camino que el impulso de los juegos sociales bajo el signo de la
vida ( Carta 15ª, 8), que, además de creación
técnica dentro de unas reglas, son pasatiempo,
un rato que vivimos como agradable ocio frente al serio y trabajoso neg-ocio. Paralelamente,
los lectores de un texto bello son invitados a
pasar el rato jugando con un estímulo juguetón, a gozar participando, a dar el "salto estéti-

�camente redundante, monótono, es
decir, ajeno al juego vital mismo.
Sean el caso las fotonovelas que han
invadido el mercado mexicano en el
siglo XX. Lo feo e inmoral trata de
negar la diversidad psíquica y cultural para que actuemos unidireccionalmente, y para que seamos previsibles y, por lo tanto, manipulables
política, moral y económica o comercialmente. Lo feo e inmoral es perverso y opresor. Si, por ejemplo, la
moral que Schiller llamó "monástica" se afirma mediante el sacrificio
de nuestra parte natural es deficiente, porque nos mutila, en vez de tratarnos como un ser completo (Carta4ª, 3), las
malas artes literarias intentan someter la "libertad de ánimo" del complejo ser humano ( Carta 19ª, 7) y favorecer al poder de dominio, o
sea, a las políticas sociales que nos robotizan
para que devengamos un perfecto consumista
que obedece, también, las normas de conducta manipuladoras y avasallan tes instituidas. En
oposición, los que tienen una moral fuerte son
capaces de enriquecerse con las juguetonas
aportaciones de la literatura y de abandonar
los textos que afirman la opresión, o bien que
atentan, tan sólo por atentar, contra valores. Así,
pues, el comportamiento moral no debe, pues,
estar reñido con nuestra compleja naturaleza
juguetona ( Carta 4il, 1): "Engendra la verdad
victoriosa en el pudoroso silencio de tu alma,
extráela de tu interior y ponla en la belleza, de
manera que no sólo el pensamiento le rinda
homenaje, sino también los sentidos acojan
amorosamente su aparición" (Carta 4ª, 7).

co" que no violenta su entendimiento ni sus
sentimientos, sino que los reúne con su "mágico poder" ( Carta 23, 7 y 10). La primera conclusión del anterior alegato es que la literatura
sólo podría ser amoral si dejara de ser juego o
belleza, negándose a sí misma.
Un texto que intercala discursos admonitorios es algo serio, trabajoso, poco juguetón. Se
debe a la conciencia y poco a la conjunción de
facultades de que habló Schiller. Por lo mismo,
goza de mayor aprecio El Lazarillo... que el moralizan te a toda prueba Guzmán de Alfarache. El
primero fue considerado indeseable por quienes ejercieron el represivo poder de dominio,
y esto porque describe con medios técnicos e
ideológicos adecuados y veraces una realidad.
Tiene el carácter de "declaración" (Aussage),
esto es, dice de manera auténtica y sin callar
nada "lo que es el estado de cosas" (Gadamer:
116), y en reciprocidad exige a sus interpretaciones un trabajo o juego psíquico igualmente
completo.
Sólo podemos calificar como feo al texto literario poco juguetón o creativo que agrede el
placentero juego de nuestras facultades, independientemente de si "retrata" o no unas reglas de comportamiento institucionalizadas. Un
texto moralmente feo o inmoral es pragmáti-

La moral y la aisthesis
Para entender los planteamientos de Schiller
sobre la dependencia de la moral de la sensibilidad, hagamos un alto en el tema del juego y
la función estética.

4

Las artes también son definibles como juego por las maneras de su apropiación. Se juega
por el jugar mismo, como una abundancia de
"fuerzas" o una conducta gozosa, plena y satisfactoria, muy propia de los ratos libres, que se
opone al trabajo, entendido como la conducta
que se realiza debido a una carencia y para la
obtención de un bien satisfactor de necesidades humanas básicas. El juego o trabajo lúdico
se disfruta en su propia realización, desinteresadamente, con independencia de sus efectos.
Asimismo, los receptores de un texto literario
(lo cual puede ampliarse a los estímulos naturales, sea un paisaje, y a otras artes, porque nada
queda fuera de la experiencia estética ni nada
incluido forzosamente bajo su égida) lo reciben desinteresadamente ( Carta 25ª, 1) , en una
situación de complacencia, que no sólo encuentra el juego de formas o belleza, sino que es
bella porque no distingue entre la pasividad receptiva y el juego de facultades, o "reflexión"
que ocurre de manera "vital", siendo "al mismo tiempo nuestro estado y nuestro acto" ( Carta 25ª, 5). En el lapso temporal de la recepción
estética el lector o escucha no se preocupa de
los posibles usos de la obra. Su experiencia tiene "la forma de una finalidad sin fin", en fórmula de Kant. Una autonomía o movimiento
libre que "es una finalidad y un medio para sí mismo" ( Carta 27ª, 3).
Ejemplifico estas ideas. Supongamos
tres individuos que observan Sátiro y
joven ron canasta de fruta de Rubens.
Uno piensa cómo hacer un affiche.
Él privilegia la función práctica de
la pintura. Otro, privilegiando la función teórica, se interesa por el modo
como ha sido imaginado un mito y
cómo se han resuelto los problemas
de perspectiva e iluminación. Un tercero, en cambio, sólo contempla la
pintura gozosa y desinteresadamente. Juega o vive el presente, sin importarle los posibles usos ni las ense-

ñanzas que está obteniendo. Desde luego goza
porque: tiene los conocimientos que le permiten alcanzar la experiencia estética; porque el
lienzo de Rubens le informa algo, y porque su
contemplación no ha eliminado consideraciones sobre los posibles funciones del estímulo.
Pero todos estos aspectos los ha subordinado a
su reacción placentera. En resumen, como vivencia de cualquier ser humano, la llamada
"función estética" es la sublime libertad del juego o trabajo lúdico que no tiene unos, y básicamente unos, usos específicos para la supervivencia, y que, por lo mismo, resulta gozosa y
distensa.

La función estética y la conducta moral
Kant y Schiller afirmaron que la contemplación
desinteresada o función estética, o juego de facultades que se contenta con el gozo, haciendo a un lado los conocimientos y demás valores de uso del estímulo, y la obra literaria que
se nos ofrece como un juguete que tiene como
primer fin el ser gozado, hacen resplandecer
el bien. Me explico. La filosofia griega acuñó
el término de kalokagatia, o punto en que confluyen lo bueno y lo bello. Para Kant la belleza

.,,,

5

..,,,.

�precisar la gracia o espontaneidad y la dignidad de una bella persona, en el Kallias, Schiller
ejemplifica: en una ruta fuera de poblado y en
temperaturas bajo cero, un herido suplica ayuda a los viajeros. Todos están dispuestos a ayudarlo y eligen el medio adecuado. Los moralmente feos o inmorales pretenden recibir algo
a cambio; otros, los buenos, pero no bellamente buenos, dominan su inclinación a abandonar al herido, y obedecen la máxima de ayudar
al prójimo. Sólo las bellas personas ayudan al
herido espontáneamente, sin motivos aducibles, sin coaccionarse moralmente y sin calcular pagos o beneficios.
Schiller precisa que cuando estamos bajo
el "impulso deljuego", que reúne el "impulso
material" o más ligado con el cuerpo y el "impulso formal" o de la razón (en su sentido amplio y omniabarcante) ( Carta 15ª, 5) y obramos
con gracia, o espontáneamente bien, todavía
no hemos accedido al bien moral, frente al cual
los hombres se comportan con seriedad ( Carta
15ª, 7) y no juguetonamente. El "estado estético" no es, pues, fisico o de determinación sensible ni "lógico" o "moral", sino un estado intermedio espontáneo y armonioso de fuerzas
sensibles y espirituales que debe ser fomentado en la "educación estética" ( Carta 20ª, 3 y
nota). La conducta moral se desarrolla
a partir del estado estético, no del físico ( Carta 23ª, 6). El impulso estético
debe llegar a otra fase, la moral ( Carta
24ª, 1), dándose a sí su fundamento y
su ley ( Carta 24ª, 7). O sea que las acciones bellas aún no son plenamente
libres, sino que concuerdan o son "analogías de las acciones libres" Kallias,
Jena 8/ II/ 1793, 10:11): el juicio de
efectos libres según la voluntad es moral; el de efectos no libres según la forma de voluntad pura es estético (KaUias,
ibid., 22). La "disposición estética" genera la libertad, aunque no ha surgido de
ésta, sino como un "don de la naturale-

es la respuesta espontánea que opera como
condición de posibilidad de la moralidad ( Crítica del juicio, § 59), y para Schiller es condición
de una moral fuerte y consecuencia de un comportamiento fuera del pragmatismo instrumental ( Carta 4ª, 1). Decimos que una persona es
bella (une beUe personne, a beautiful person) cuando manifiesta la gracia y la dignidad (Anmut y
Würde, ambas especificaciones de la belleza en
alemán), el don espontáneo de la bondad gratuita-que Plotino y San Agustín identificaron
como amor caritativo o desbordado-, y un
comportamiento digno, veraz o sin dobleces y
solidario, que cumple el primer imperativo kantiano, a saber, sus principios pueden universalizarse ( Carta 12ª, 5), y sobre todo cumple con
el segundo imperativo kantiano de tratar al otro
como un fin y no sólo como un medio (Fundamentación a la crítica de las costumbres), igual que
la función estética trata a lo otro -al estímulo- como un fin. Por su inherente dignidad,
la belleza moral no tolera privilegios ni autoritarismos ( Carta 27, 11). Una bella persona siempre está abierta al diálogo, siempre respeta y se
enriquece con las diferencias culturales. La "satisfacción estética" se relaciona, pues, con la
parte más noble de nuestra felicidad, que no
es ajena a la nobleza moral ( Carta 1ª, 1). Para

6

za" ( Carta 26ª, 1 y 3) común a la especie humana
( Carta 27, 10).

ral, a una caída, no tienen ninguna proyección
social porque no toman ningún compromiso.
En algún momento acaba siendo descubierta
su dirección o su sentido porque se encadenan
en actos repetitivos y previsibles, como se lee
en El diablo y el buen dios de Sartre. Las malas
intenciones se ocultan, disfrazándolas de bellas
y auténticamente buenas, y se limitan a ser la
contramáxima kantiana, y dependiente de la
máxima original, a saber, tratar al otro como
medio y nunca como fin, según quedó descrito en el Saint Genet, comediante y mártir, de Sartre.
Ahora bien, si la palabra "bello" coincide
con "bueno" -procede del latín vulgar bonellum, diminutivo de bonum, abreviado en bel
llum-, me parece
4 que, cuando se apli1 ,
, ca a acciones mora., les, en el fondo esta-

El "estado de apariencia bella" se encuentra en cualquier "alma armoniosa", aunque, de
hecho, esta clase de "almas" se localizan en los
círculos escogidos que no imitan las normas o
costumbres ajenas, sino que siguen sus inclinaciones bellas, es decir, al tenor de la gracia y la
dignidad. Se encuentra "donde el hombre camina con valerosa sencillez y serena inocencia
por entre las más grandes dificultades, y no necesita herir la libertad de otros para afirmar la
suya propia, ni renunciar a la dignidad para dar
muestra de su gracia" ( Carta 27ª, 12).
Planteo una serie de cuestiones: a diferencia de San Agustín,
para Schiller una per- ►
sona bella no es aún
moralmente buena:
sólo manifiesta un
don natural. Para ser
moral debe superar
eljuego, que vive sólo
el presente y proyectarse al futuro, tener
una prospección,
que siempre tiene
mucho de utopista, y
en su utopía, y en los
medios para alcanzarla, el sujeto moral ha de atenerse al primero
y especialmente al segundo imperativo categórico kantiano, a la "virtud" de tratar al otro como
fin. También a juicio de San Agustín y Sartre
los actos verdaderamente libres son gratuitos,
fuera de una moral instrumental o meramente
pragmática, y comprometidos. En el ejercicio
de un proyecto de superación colectiva, la bella persona reta al poder de dominio, simbolizado por los dioses en los mitos de Prometeo y
de Orestes, descrito este último por Sartre en
Las moscas. En oposición, los actos malos y espontáneamente feos, que para Schiller y San
Agustín se deben a la pérdida de un don natu-

I

mos hablando de la
decisión que toma el
individuo, una vez
en su vida, de entre\ 1 garse a un proyecto,
.'1 \ que variará histór~camente, que considera benéfico para
las comunidades. En
la medida en que
más penas y dolores
haya sufrido el individuo, más grandiosa será
su decisión, más valdrá. A partir de entonces,
el individuo en cuestión empieza su autosuperación hasta devenir una bella persona, o espontáneamente buena. Por lo tanto, se comporta con la gracia y la dignidad que suponen
los imperativos categóricos kantianos, manteniendo una inteligente y enriquecedora actitud dialogante, respetuosa del otro y lo otro,
sin menospreciarlos. Lo anterior supone que,
en principio, una bella persona trata a sus interlocutores en un plan de igualdad o antiautoritario y también que es veraz. Si esta conclusión es acertada, me pregunto si ¿la belleza mo-

'J

7

�na. Sin embargo, "bello" etimológicamente significa bueno, y esta conjunción significa que la
persona bella detenta una moral fuerte, basada en un proyecto dialogante, veraz, respetuoso y favorable a la comunidad. Significa además que ha tomado la decisión de usar los medios conformes a sus fines.
Comparativamente, una bella persona es
más meritoria cuantas más vivencias agresoras
de sus derechos humanos haya superado. La
cuestión que queda abierta a discusión es: según estas caracterizaciones, ¿la belleza moral
es el punto más elevado de la moralidad subjetiva?

ral es el punto más elevado y, como tal, más
admirable de la moralidad individual? Y me
pregunto además si podemos tener un mejor
ejemplo literario de una bella persona que Don
Quijote de la Mancha, el "loco cuerdo" que decidió amar y luchar contra la injusticia para que
pudiera llegar la amorosa yjusta edad de oro, y
se termine la edad del hierro, llena de envidia,
de competencias y bajo el yugo represor del poder de dominio, que pide sumisión, odia la diversidad y exige avasallan tes ceremonias de reconocimiento, ¿por qué es tan atractivo este personaje literario?, ¿acaso porque es la caracterización más completa de una bella persona?
Termino con un resumen apretado de las
notas anteriores. No hay textos literarios a-morales, aunque describan la amoralidad: un autor amoral no se arriesgaría en la búsqueda de
la belleza, siempre basada en la comunicación
vista como un bien. Adicionalmente al manejo
de la técnica, la belleza depende de un juego
de facultades del escritor que, también,juegan
con la forma. Un texto literario que no se debe
a un juego libre de facultades, sino únicamente a los cálculos pragmáticos de su autor, es moral y literariamente feo. Un texto literario inmoral agrede de manera calculada y redundante unas reglas de conducta en favor de lo "prohibido", o bien en favor de la aplastante moral
ya instituida por el poder de dominio. Luego,
no es un texto bello.
La función estética es la que contempla al
estímulo como un fin y no sólo como un medio. Esta conducta espontánea es condición de
posibilidad del c:1.(to moral que, en su dignidad,
sigue los dos imperativos kantianos, especialmente el segundo, que impone el deber de tratar al otro como fin y no sólo como medio.
Quien asume la actitud que considera al otro
como fin y no sólo como medio, hasta llegar a
convertirla en respuesta espontánea, hasta actuar moralmente de manera lúdica o con espontaneidad solidaria, es una bella persona. Se
argumenta que todavía no es moralmente bue-

Bibliografía
Agustín, San, Oúras XVI y XVII. La ciudad de Dios, ed.
preparada por José Morán, Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid, 1964 y 1965.
Cervantes Saavedra, Miguel de, El ingenioso hidalgo Don
Qy,ijotede la Mancha! y JI, ed. deJohnJay Allen.
P, reimp., Rei-México (Letras Hispánicas), México, 1994.
Gadamer, Hans-Georg, Estética y hermenéutica, introd.
A. Gabilondo, trad. Antonio Gómez Ramos,
Tecnós (Col. Metrópolis), Barcelona, 1996.
Kant, Immanuele, Crítica del juicio, trad. Manuel García Morente, Espasa Calpe, Madrid, 1977.
Maclntyre, Alaidair, Three Ri.val Versions ofMoral Inquire:
Encycl.opedia, Genealogy, and 'Fradition being Gifford
Lectures Delivered in the University ofEdinburgh in
1988, University of Notre Dame, Notredame,
Indiana, 1990.
Sartre, Jean Paul, El diablo y dios, trad. Jorge Zalamea,
rev. Miguel Salabert, Losada-Alianza, Buenos Aires-Madrid, 1981.
- - , Les mouches, Gallimard, París, 1975.
- - , Saint Genet, Cornédien et Martyr, Gallimard, París,
1952.
Schiller, Friedrich, Kallias. Cartas soúre la educación estética del hornúre, ed. bilingüe, est. introd. Jaime
Feijóo; trad. y notas de Jaime Feijóo yJorge Seca,
Antrophos/ Ministerio de Educación y Ciencia
(Textos y Documentos. Clásicos del Pensamiento y de las Ciencias, 8), Barcelona, 1990.

8

Revaloración del silencio
Agustín Basave Femández del Valle

•
EL SILENCIO -FSTIJCHE DONDE SE ES-

cucha la voz de Dios- tiene que
ser revalorado. Si tenemos que
subordinar la vida activa a la vida
contemplativa, sin destruir la
acción, el silencio-"templo de
la vida interior"- adquiere un
valor insustituible. La acción en
sí misma no tiene sentido. Vale
porque nos permite vagar en
nuestros menesteres espirituales. "María ha escogido la mejor
parte", dice Jesús a la afanosa
Marta. Cuando exploramos en
profundidad hasta el sótano de
la intimidad, nos encontramos
con aquello que es más íntimo
que la intimidad misma. Y empieza un monólogo interior poblado de compañías, bajo la
gran sombra de lo absoluto. "Quien habla solo
-decía Antonio Machado- espera hablar a
Dios un día." Con el silencio se abre la finitud
humana a la infinidad de Dios. Hablo, por supuesto, del silencio admirativo y sereno, nunca del silencio despectivo y turbado por el
rencor.
Ante un mundo de profanadores de la palabra, que acumulan -sin sentido óntico finalvocablo tras vocablo, urge recogerse en el silencio para recomenzar el asalto de la altura.
Es en la virtud del silencio donde se preparan
las grandes empresas del espíritu. Es en la vida
del silencio donde recuperamos el sentido del
misterio y veneramos al Deus absconditus. Es en
el silencio del amor donde los amantes y los

amigos se fusionan -sin perder su intimidaden la copropiedad caritativa se espeja lo eterno. Por eso callan, con frecuencia, los amigos y
los amantes. "Callar con el otro" no es ignorar
al otro, todo lo contrario, es participar en su
más íntima contextura.
La virtud del silencio positivo es apertura y
acogida, comprensión y compañía. Hay una
sagrada armonía del cosmos que nos invade silenciosamente y que no queremos profanar con
palabras. Y esa armonía -como el instante feliz de Nietzsche- pide eternidad, profunda
eternidad. El sonido de la palabra sube ante la
presencia de lo divino en la morada del hombre callado. Quienes se aman crecen en luminosidad y se transforman juntos con sólo mirarse, estando el uno junto al otro. Desde el tu
amado avizoro el resto de la humanidad y la

9

�Todo esto es el hombre callado; ser abierto, vida en la
presente, destino dominado y
seguro, una existencia que conoce las últimas relaciones del
sentido de las cosas, que viviendo de la experiencia del parentesco de todas las cosas, de la
experiencia del ser -más del
mundo y del presentimiento
del carácter de imagen de todo
lo creado-, "se convierte para
nosotros -escribe Ladislao
Boros- en signo de la presencia de lo absoluto. Un ser semejante no es todavía ninguna "demostración" de Dios
sino una indicación y orientación hacia Dios. Según esto el hombre es ese
ser en cuyo silencio puede realizarse la presencia de Dios para nosotros" (El hombre y su Dios,
Ediciones Paulinas y Editorial Verbo Divino,
Madrid, 1972, p. 92). En la vivencia del silencio sereno brota un anhelo de acercarse amorosamente a un dios personal que nos escucha
y que nos comprende, que nos ampara y que
nos consuela, que nos perdona y que nos alienta... No queremos el sil,encio por el si"lencio. Buscamos
el sil,encio para escuchar el rumor de la in.finitud.
Cuando callan las voces más estruendosas y se
apagan los ruidos, hay un tenue y preciso eco
que viene de muy lejos pero que lo sentimos
muy cerca. En el silencio de la conciencia se
escucha la voz interior que nos dicta las ,nás ,
limpias decisiones, que nos insinúa los más l¿..
minosos ideales. Las voces más ricas resuénan
en el ámbito del silencio. De la meditación silenciosa han nacido las actuaciones más egregias de la historia. Porque es en el silencio meditabundo donde se propicia nuestro desarro-

amo. La presencia amorosa nos ilumina sin que
las palabras hieran el viento. No recibimos una
cosa sino un espíritu. Un espíritu que no conocemos bien pero que presentimos inabarcable,
fascinante. Desde entonces el mundo adquiere un sentido oculto trascendente. La existencia se clarifica en su dimensión escatológica y
las peripecias de la vida diaria se deslíen como
cosas sin importancia. Más allá de la incertidumbre del riesgo se advierte una seguridad irrebatable.
El genuino silencio es la comunicación
-abierta y transformante- del ser finito con
la infinidad del misterio tremendo y fascinante. El Deus absconditus se presenta y comunica
-si sabemos escucharlo- en la analogía esencial de todos los entes que participan -en algún modo- del ser fundamental y fundamentante. El horizonte de la actividad amorosa es
todo el cosmos. Nos olvidamos del yo para comulgar en el silencio esperanzado y amoroso.
Destellos de belleza hacen presentir la exuberancia de una plenitud inagotable. Cerca de
nosotros, en lo más pequeño y lo más modesto, está la cifra de la trascendencia, la señal del

llo espiritual.
La palabra es incapaz de representar el portento de la presencia-pura y simple-del inefable Dios. Por eso, en la gran vivencia religiosa, callamos para guardar silencio.

misterio.

10

Globalización y tradición
cultural arquitectónica
[Acercamiento crítico]
Alfredo Consalvo

•

LA PRÁCTICA ARQUITECTÓNICA REQUIERE DE MODELOS
metodológicos que acompañen la producción
del proyecto. Tales modelos tienen sus antecedentes en objetos teóricos elaborados con anterioridad, procedentes del sistema de la arquitectura y de diversas disciplinas externas a éste,
cuyas posibilidades instrumentales han sido
reconsideradas con el objetivo de revaluar su
capacidad operativa en las nuevas situaciones,
generales y particulares, en las que se esté desenvolviendo dicha práctica, contribuyendo estos procesos de revaluación en la conformación
de los nuevos entramados de pertinencias al
servicio de la intervención proyectual. A la
mano están los que postulan la interdisciplinariedad entre ciencias naturales, economía, teorías sociales y psicología de la percepción y del
comportamiento como parte del complejo que
orienta la solución de los proyectos. De este
camino de reducción, amparado implícitamente en que lo real es racional ( trasfondo hegeliano como ideología), también participan propuestas metodológicas, identificadas con el
movimiento moderno, en las que es explícita
la ponderación de la autonomía disciplinar de
la arquitectura y su preocupación por conciliar las posibilidades abiertas por los nuevos materiales y sistemas de producción con necesidades funcionales y sociales.
Los intentos que privilegian el papel de singularidades más esquivas a sistematizaciones racionales enfocan primordialmente la experien-

cia sensible del objeto arquitectónico. Complejas reflexiones que abordan las aprehensiones
sensibles del mundo, como las otorgadas por
corrientes de pensamiento atenidas a la fenomenología, o pertinentes a la hermenéutica,
han proporcionado acercamientos filosóficos
a la experiencia subjetiva como punto de encuentro entre el mundo y el cuerpo, y al condicionamiento de la conciencia por la tradición
cultural, respectivamente. En la predisposición
más o menos espontánea, constituida en ambiente de opinión cultural, de entender la experiencia subjetiva como experiencia vital continente del mundo, dado a una conciencia alojada a la vez en una tradición cultural, siendo
ésta inevitablemente mediadora de las funciones
axiológicas (las evaluaciones) que dicha conciencia ejerce al involucrarse estéticamente con la
realidad, se hace evidente la coincidencia con las
elaboraciones filosóficas señaladas.
En un sentido comprometido con la disciplina que nos ocupa en este texto se produjeron trabajos teóricos que consideraron la posibilidad operativa, para la práctica arquitectónica, de tratar lo estético como principalmente
referido al espesor de la tradición cultural arquitectónica. Entonces lo estético no se asumirá como el excedente obtenido, sin ser buscado, a posteriori de las articulaciones concretas
entre programa, materiales, técnicas, terreno y
escala, sino como manipulación más premeditada de los significantes de la tradición cultu-

11

�ral reinterpretados

ción" premeditada

Por otra parte la transformación del entorno

por el arquitecto.
Sin embargo, el

a espacios de la periferia citadina, que

urbano en forma crecientemente subordinada
a los imperativos de la expansión del capital, la

proceso que va des-

lo contiene para

de las condiciones

crear lugar, es dificil-

posible una arquitectura crítica, constatándose
en sus más variadas formas, afirmativa de su

de producción que
promovieron la

men te justificable

demanda cada vez más intensiva de arquitectura mercancía, esto es, en la que su valor de uso
sea desbordado por su valor de cambio, arqui-

mación histórica a lo sumo una crítica de la

conformación de

diciones de signifi-

tectura como producto de consumo, no sólo
en cuanto su rendimiento inmobiliario de com-

una tradición cultu-

cación de los más

pra venta, sino también en relación al valor

ral arquitectónica a

extensos tejidos so-

mercantil de su uso y a su capacidad de coadyu-

las pervivencias actuales de ésta, para

ciales, definidas, entre otras cosas, por el

condiciones humanas más invariables, a las par-

luego intentar su
lectura, de ahí pa-

sumergimiento de

var en el control de los deseos, en la práctica
orilla a la manipulación semiótica a articularse
mercenariamente.

éstos en el consumo

Ubicar las contradicciones de la tradición

Entre las primeras tenemos las antropomór-

sar a la conceptualización del proyec-

masivo y la cultura

en su condición de traspaso y dique de conten-

de masas, y cuyas so-

ción, descubriendo sus posibilidades fecundas

ficas, fisiológicas, perceptivas, reproductivas y
de crecimiento, todas integrables a distintos

to y desembocar finalmente en la in-

luciones de hábitat

y sus aspectos retrógrados, es plausible en términos comprensivos de lo históricamente rea-

campos científicos. Mas la constante propia del

tervención en lo
real, implica trasva-

ción de vivienda a
gran escala, lo que

ses en el tiempo y
por tanto la supera- Proyecto para el concurso del Museo de la Imagen

obliga a correlacio-

lizado en arquitectura, abierto siempre a nuevas a revaluaciones, constituyéndose esta elaboración comprensiva solamente en uno de los
coajuntos de referencias instrumentados ope-

do que, reconformado constantemente por su
trabajo creador, a la vez lo transforma a él en
una dialéctica sin fin. La expansión continua
de su mundo artificial hace más complejas y
distanciadas sus experencias con la naturaleza
y más complejas sus relaciones sociales.

ción de obstáculos,

respecto de las con-

suponen la produc-

Diamétrica / Arquitectura y Urbanismo.

nar estructura constructiva y reproducti bilidad con for-

al desarrollar el trabajo analítico, producto del involucramiento

malización arquitectónica de espacios. En el

con mediaciones económicas, tecnológicas, sociales e ideológicas que no se corresponden con

contexto actual los centros históricos no sólo
pierden proporcionalidad cuantitativa respec-

rativamente al servicio del proyecto, teniendo
en cuenta en este sentido que el no otorgar
preeminencia a las determinaciones contemporáneas redundará, fácilmente, en reverberación de expresiones que florecieron en condi-

las que contribuyeron con el surgimiento de los
elementos significantes que se constituyeron en

to de la masividad urbana que los rodea, en su
carácter de espacios públicos, además disminu-

ciones de producción ya desplazadas, simulación escenográfica y/o retórica coercitiva.

tradición. También conlleva, en vínculo directo con la actividad proyectual, la necesidad de
privilegiar unos significados respecto de otros,

yen su incidencia cualitativa al tener que competir, en cuanto atractores sociales, con nuevas

Tratar estas contradicciones es fundamental para recomprender la arquitectura en relación con las cuestiones de significación en este
texto abordadas, pues pareciendo, por lo anteriormente dicho, obvia la imposibilidad de re-

tipologías, como se verifica en relación con los
malls que descentran la ciudad confinando lo

convergiendo en tales discriminaciones, condicionamientos y finalidades ideológicas que dificultan el distanciamiento necesario para ra-

público al mercado.
Siendo evidente además que la cultura en
las metrópolis contemporáneas es cada vez más
intercultura, los fundamentos del trabajo inte-

zonar relevancias en relación con el presente,
propiciando que se subviertan las intenciones
de objetividad en expresión de preferencias

lectual al servicio del reposicionamiento del trasfondo histórico cultural originario, como princi-

personales.
Ahondando en dificultades, no podemos

pal presupuesto ético de la intervención para
la reconfiguración de lugar, se ven socavados:
o se excluye o se ghetifica, o se hacen malabarismos eclécticos con las diferentes parafernalías simbólicas.

dejar de considerar que el entorno arquitectónico histórico ha menguado su gravitación cuantitativa en la urbe actual, su preeminencia referencial en este sentido declinó. Su "exporta-

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mandas del mercado constituye una gran equivocación.
Por lo pronto, si convenimos en que es im-

época, permitiendo la vigencia de esta confirarquitectura, su mayor aporte como proceso
concreto queda definido por la riqueza de posibilidades brindadas que pueda ofrecer a las
ticularidades contemporáneas y a las singularidades demandadas al proyecto.

hombre es su práctica transformadora del mun-

Habiendo llegado al punto en que el paisaje artificial es absolutamente dominante, la experiencia del mundo es experiencia radicalmente mediada.
La reconstitución del mundo humano siem-

pre se ha resuelto en su expansión y resignificación, de modo que es insoslayable asumir
esta dinámica antropológica para postular
modelos de intervención en el entorno. Involucrados como estamos en las particularidades

crear orgánicamente el lenguaje urbano a partir de intervenciones que recuperen tradición
cultural en un sentido trascendental (probable-

contemporáneas del despliegue histórico de la
constante del hombre por excelencia, que es
la producción de sus condiciones materiales
y significantes, nos buscamos inmersos en la

mente hundido definitivamente con el relevo
ejercido por la desjerarquizante explosión informática, como lugar progresivamente dominante de la experiencia estética); aplaudir la

globalización segmentada del capitalismo
tardío, como lo adjetivara hace más de veinticinco años Tomás Maldonado (director de la

pérdida constante de los referentes vinculantes
de la experiencia común y el envilecimiento de

relevante escuela de diseño de Ulm, cerrada en
los sesenta), comprometido con la racionalidad del diseño frente a las dominantes ideo-

una arquitectura producida sólo para las de-

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�lógicas de la sociedad de consumo respecto
del proyecto.
El fenómeno de la globalización, una de las
particularidades de nuestro tiempo, no es entelequia triunfante para festejar llenos de júbilo, sino consecuencia de condiciones estructurales, consecuencia que debemos enfocar para
intentar dilucidar, en relación al tema que tratamos, sus contradicciones respecto de la arquitectura y las contradicciones de la arquitectura en las circunstancias globalizantes.
Entonces se ajusta al tema comenzar a bucear en este complicado problema para inferir
algunas conclusiones que sustenten posturas
sobre el lugar de la arquitectura respecto de la
particularidad a la que la estamos remitiendo.
La globalización no es un proceso neutro,
resultado de la cualificación y cuantificación
ascéptica de la tecnología: está jerarquizada y
estratificada. A nivel general, por ejemplo, la
ubicuidad, incidencia y presiones globales del
capital financiero internacional no van aparejadas con un flujo sin restricciones de la población laboral del planeta, ni con la liberación
de las tecnologías estratégicas, ni con la distribución igualitaria de la información (en términos económicos, por ejemplo, excluyente de
quienes no contraten medios masivos privados
o no tengan acceso a la red internacional, sin
agotar, ni mucho menos, estas limitaciones las
condiciones de esta exclusión). En relación más
sistémica con la arquitectura tenemos la implementación radical de las estrategias globales
corporativas, multiplicando exponencialmente la irrupción de arquitecturas que en disímiles
contextos reproducen retóricas de identidad
de empresa. También y no por simple emulación de lo que ocurre en las metrópolis, donde
se producen las corrientes estéticas dominantes, más propiamente por razones mercadotécnicas, constatamos cómo acaudalados del norte y del sur del planeta contratan arquitectos
destacados internacionalmente para que dejen
su "firma" en el feudo. Otro indicador: el in-

cremento de grandes intervenciones promocionadas por la industria transnacional de la diversión que, con sus pirotecnias tecnológicas,
potenciadas arquitectónicamente, promueven
la sumisión del sujeto al sorpresivo, vertiginoso y excitante mundo feliz de artificio y el estado deseante específico de la sociedad de consumo. La intensificación de estas transnacionalizaciones ejemplifican el estado de la globalización arquitectónica al servicio del control de
los comportamientos en función del plusvalor:
las ideologías estéticas, ya sean orientadas al vacuo divertimento consumista, a la idealización
de la tecnocracia, o a la agitación comercial,
son variantes surtidas por el complejo matricial
crecientemente globalizador en que se constituyen las polaridades alienantes de la condición
humana.
Si con la explosión masmediática el todo cultural se experimentó como saturación por congestión de lo diverso en movimiento, que inhibió la racionalización de lo real, propiciando
incluso discursos que sepultaban la racionalidad crítica como posibilidad apropiativa del
mundo por el hombre, ahora parece evidente
que tras la mixtificación de las marejadas de
las singularidades culturales se reconstituía la
homogeneización sígnica. Homogeneización sígnica que se descubre en su implicancia pragmática (implicancia análoga a los actos ilocutorios del habla), o sea orientada a la inducción de comportamientos en los distintos tejidos sociales, mas no directamente en términos
de similitudes formales.
Mientras se atiza el fuego babélico, se trabaja en las megafusiones y se implementan las
estrategias del control ideológico unipolar. Pero
por más abarcante que sea el proceso de relevo de las polarizaciones, que reposicionan la
enajenación, sów será parte del estado general
de las condiciones materiales y significantes del
hombre por lo que así como, en el mismo giro
contradiccional, el reconocimiento de lo escurridizo a la racionalidad implicó una reevalua-

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ción de las funciones arquitectónicas, promoviendo la teorización de necesidades específicas psicológicas y culturales, también, como parte del estado general de la cultura de nuestro
tiempo, la inercia globalizan te propicia efectivamente la conciencia común planetaria, posibilitando la restitución de la criticidad, orientada sintéticamente, y las acciones enfocadas a
enfrentar políticamente los problemas fundamentales constantes junto con sus manifestaciones emergentes, experimentadas cada vez
más simultáneamente en diversos contextos
mundiales e integradas a las mediaciones de la
red y los medios masivos.
La arquitectura como fenómeno sociocultural no es ajena a este estado de cosas. Como
manifestación afirmativa de su época la arquitectura en su despliegue evidencia sus contradicciones, de modo que si bien no es posible
concebir una arquitectura crítica, por resolverse siempre como validación del estado general

imperante, la necesidad del capital de correlacionar la capacidad operativa del hombre en
sus espacios con la complejidad circundante,
para lograr plusvalor, implica garantizar las condiciones mínimas que faciliten la apropiación
del mundo por el hombre, entonces el rango
opresivo de la arquitectura se entreteje con obligadas declinaci,ones ante necesidades humanas
estéticas, cognitivas y éticas que dificultarán
inexorablemente la implementación absoluta
del control, necesidades a partir de las cuales
se pueden reconstituir las exigencias legítimas,
cuantitativas y cualitativas de hábitat, pertinentes
al momento histórico en que se manifiesten.
La orientación pragmática de las interpretaciones de la tradición cultural al servicio del
proyecto, o sea interpretaciones dirigidas a respaldar la manipulación de significantes que
modulen el espectro de significados posibles
otorgados por la comunidad, es cuestionada en
este texto no porque se ponga en duda per sela

Proyecto para el concurso del Museo de la Imagen / Landa García / Landa, Arquitectos.

15

�queciendo las representaciones de pertenencia y autorreconocimiento en un común, ¿por
otra parte decantándose este proceso se arribará a una nueva aurificación de los signos culturales?, no es muy posible, lo aurificado va
unido a lo permanente y a lo único, dos manifestaciones marginales, respecto de la experiencia sensible del mundo, en nuestro estado de

viabilidad de una arquitectura prospectiva, que
razone desde el proyecto efectos de pertenencia y autorreconocimiento en el imaginario
social (aunque se considere prudente alertar sobre sus riesgos), lo es específicamente porque
irreversiblemente las remisiones endógenas a
la tradición cultural son progresivamente desplazadas por las globales. El viaje diacrónico al
interior de una tradición cultural en busca de
la matriz primordialmente autónoma, determinante de las significaciones sociales contemporáneas, tiene cada vez más limitadas posibilidades de éxito. Si nos figurásemos esto como un
cono invertido, la parte superior representaría
la pervivencia de la tradición cultural, mientras
la inferior tendría que ver con sus raíces, estaría siendo traspasada por múltiples vectores
externos que simbolizarían los nuevos materiales, sistemas de producción y comportamientos, y los trasiegos sígnicos de las más diversas
procedencias que impelen crecientemente, hoy
por hoy, al imaginario social pertinente a cualquier tradición cultural a asumir la pertenencia y el autorreconocimiento culturales y geográficos en lo global en cambio continuo.
Compleja situación en que la ampliación de
nuestras adscripciones controladas ideológicamente tiene su contrapartida en la potencial
puesta en cuestión global del estado de la humanidad, por haberse intensificado las manifestaciones sincrónicas de las problemáticas
emergentes de carácter mundial.
Retomando, es clara la inestabilidad de las
tradiciones culturales de la periferia debida a
la penetración ejercida tanto por otras tradiciones culturales de la periferia, como por los
centros dominantes de la cultura contemporánea. Yla inestabilidad, en el mismo sentido, de
éstos por sus frenéticas transformaciones tec-

inercia del gusto, los modos, las costumbres,
mas si las situaciones se explican por la relación de lo que son como proceso con su contexto, en el amplio sentido de este término,
entender sus particularidades contemporáneas requiere el movimiento activo de la conciencia hacia la comprensión de lo que distingue a tal contexto de lo redundante.
La creatividad histórica no consiste en explicar el presente por el pasado sumiéndonos angustiosamente en su implacabilidad,
sino en descubrir las diferencias del presente
respecto del pasado. Para eso hay que conocerlo y, en todo caso, para realizar sus aspiraciones frustradas que la práctica historica justifique necesarias y factibles, como señalan
Theodor Adorno y M. Horkheimer en su Dia-

superproducción.
En lo que va del siglo, querámoslo o no, estamos embarcados en la producción de una tradición de nuevas representaciones de pertenencia y autorreconocimiento en lo común global,
aceleradamente cambiante y exponencialmente múltiple. Este proceso dominante es una cru-

En vínculo con el tema de este
escrito conlleva partir de que
necesitamos razonar producciones
arquitectónicas que faciliten a la
conciencia la apropiación de lo
global-múltiple-cambiante, pues si
lo negamos como avestruces habrá
menos esperanzas de superar la
obnubilación que nos produce.
da realidad desarraigante, que sume en la angustia al hombre de nuestro tiempo y no debe
alentarse en términos positivistas, pues no está
referido a un supuesto hombre ideal que nos
espera al final de la historia: se resuelve en el
concreto que lo padece.
En esta situación general en que nos desenvolvemos, en un intento de objetivación, sin
ánimo alguno de denostaciones de ningún tipo,
considero que las producciones que derivan de
presuponer principal la restitución de la "esencia" de la tradición cultural arquitectónica de
un lugar, por más que el trabajo proyectual que
las respalde esté apoyado en inteligentes elaboraciones teóricas y en un sentimiento pro-

nológicas, entre otras cosas.
Claro que en todo este movimiento de la cultura se está transmitiendo e inaugurando tradición. Siempre se reproduce y se produce valor patrimonial de signos conservando y enri-

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1,éctica de la ilustración.
Las producciones culturales que representen la época contemporánea inevitablemente acusarán el estado de las relaciones inéditas del hombre con la realidad respecto del
pasado.
Trabajar para el sentido de autorreconocimiento y pertenencia en un común, en el esfuerzo por propiciar las convenciones que permitan la acción compartida y el conocimiento
del mundo por los grupos humanos, se impone necesariamente para enfrentar la enajenación y tiene que ver mucho con asumir el imperativo de conceptualizar críticamente, al servicio del imaginario social, las representaciones
subjetivas (intuitivas y racionales) del movimiento de lo actual. En vínculo con el tema de
este escrito conlleva partir de que necesitamos
razonar producciones arquitectónicas que faciliten a la conciencia la apropiación de lo global-múltiple-cambiante, pues si lo negamos
como avestruces habrá menos esperanzas de
superar la obnubilación que nos produce.
Tal vez, en este sentido, la última reapropiación de formas geométricas básicas corresponda a la necesidad de des-saturación del entorno, la creación de espacios más neutros contri-

Proyecto ganador del Concurso de Diseño, junio 1999
Arquitectos: Oficina de Arquitectura / Cota Arquitectos/
E/izando Wil/iams Arquitectos.

fundamente humanista, ocuparán un lugar
cualitativamente lateral a la cultura arquitectónica propiamente contemporánea, participando como hechos arquitectónicos nostálgicamente en el despliegue general de la cultura
estética, y entiéndase que considero genuina,
aparte de muy extendida y con su particular
relevancia, esta inercia nostálgica de la cultura
estética objetivada en arquitectura, sin embargo, los análisis que privilegien a priori para resolver el proyecto, significados procurados en
condiciones de producción desplazadas, se
orientan anacrónicamente en relación con las
distinciones significativas del presente, distinciones que tendrían que ver específicamente
con el desarrollo de la cultura arquitectónica
contemporánea.
La genuina circulación de las tradiciones culturales que proceden de condiciones materiales y significantes desplazadas se mantiene por

17

�Gaston Bachelard, La poética del espacio, Fondo de Cultura

huya a una interacción intercultural para la
integración, en oposición a autoafirmaciones
excluyentes, la traslación de las necesidades concretas a procesos de conceptualización del proyecto, y de ahí al concreto arquitectónico se
evidencie como nueva confianza en la capacidad de abstraer lo fundamental liberándolo de
lo secundario.
La arquitectura como sintetizadora del estado de interacción del hombre con la naturaleza y de sus exigencias sociales, funcionales y
emocionales de hábitat no puede anquilosarse.
La experiencia del espacio y del tiempo es
experiencia concreta polisémica del espacio y
el tiempo en la situación sociocultural vivida.
La experiencia del espacio humano estabilizado, circular en torno a la divinidad, fue barrida por la de un espacio descentrado y asimétrico. La experiencia del tiempo como validador
de arquetipos inmemoriales se trocó en experiencia de lo inmediato, aleatorio y transmutado, si su figura era un viejo barbado ahora se
ajusta más a un mutante.
La arquitectura como fenómeno sociocultural recomprende su lugar abierta al movimiento flexible de sus recursos metodológicos,
en correlación con el estado general del conocimiento, cuya fragmentación obliga a la interdisciplinariedad en su tarea de formalizar espacios que, cumpliendo con requerimientos funcionales, permitan variaciones de uso, contribuyan con el desaturdimiento y con provocar situaciones estéticas que potencien la lucidez en un
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lona, 1996.

18

ILUSTRADO POR MANUEL DURÓN CON UNA

•

serie de grabados notables por su ceñido dramatismo, Agua de las verdes matas (Editorial Vallarta,
Monterrey, 1963) es un volumen compuesto por siete
cuentos donde a lo yermo del
campo, a su desolación -tanto como a la brutalidad con
que perciben su vivir-, se le
antepone el ingenio de los
personajes. Y si entre otras
cosas pensarnos en su soledad, es cierto que en ello habrá mucho de Juan Rulfo.
Pero si a través de la cotidianeidad rural Rulfo recreó la visión trágica de una existencia
que vive en la muerte y sólo en
ella puede explicarse, Irma Sabina
nos narra un mundo diferente. Como
a Rulfo, a ella también el campo la ha
enseñado a ver de nuevo. Pero, a diferencia de
aquél, a sus personajes los asiste la esperanza.
Contra la latitud desértica cuentan con los
árboles para guarecerse. Se protegen así del todopoderoso calor de la canícula, y se reconcentran en sus pensamientos para "relatar" sus historias: Cleto lo hace bajo una anacua en "Agua
de las verdes matas"; el niño de "Chicharrones"
bajo un mezquite; la narradora de "La cruz de
Jacinto Rocha" observa los primeros eventos de
la historia a la sombra del nogal donde se instala por un rato con su metate. El calor los guarda además de la tentación de abandonarse a
describir el paisaje. Sólo hay tiempo y ocasión

19

para mirar dentro de sí, y sacar luego, como de un pozo, la historia
que los contiene y los cifra.
, Narrados en un estilo directo y claro, de gran economía
-construidos principalmente con oraciones breves donde las subordinaciones le
dan mucha elegancia al texto-, por su desnudez esencial los cuentos de Irma Sabina se antojan tal como sus
descripciones de los esqueletos: "como uña de gavilán", escribe en "Agua de las
verdes matas"; "secos y limpios", anota en "El hambre".
Siempre con algo qué contar y
a quién contárselo, los suyos son
cuentos de hábiles decidores,
cuando no de verbalizadores, que
nos convidan a paladear, a veces amarga, a veces llena de humor, su oralidad memoriosa.
"Agua de las verdes matas", el cuento que
inicia y además da título al volumen, narra la
experiencia de un hombre que debe evitar el
trago pero que, para nuestro humor, se verá
impelido hacia él a pesar de su labor de autoconvencimiento. La reiteración de la frase ''Yo
no quería beber" nos señala con malicia el posible rumbo del cuento, sin restarle sorpresa.
El de "Agua de las verdes matas" es un mundo
en el que los empleadores, los dueños, se muestran a disgusto con quienes rompen la norma,
violentando lo "normal": es absurdo, loco qui-

�embargo, para ella será suficiente elaborar un
zás, hablar en verso, y más a mitad de la calle.
cuento con los dones del verbo. Así, aquello
El temor al ridículo que expresa el patrón es
que la desvelase una noche la "elevará" a esa
reforzado por la voluntad de Cleto de no todistancia gratificante donde se origina la imamar, traducida para sí en valentía. Sin embarginación, dispensándola del hambre -y del dogo, en todo momento Cleto coquetea con el
lor y la intemperie social- al alejarla por un
mezcal, sacándolo primero de la bolsa trasera
momento de su realidad. Por tanto, el efecto
del pantalón y luego colocándolo a tiro de
deberá ser semejante en Chernito, su hermano
mano.
menor.
Antes de que el lector se pregunte si en efecEn su cuento el sol y la luna cobran animato Cleto beberá, ya éste lo habrá hecho, asución y traza antropomórfica, figurando cada
miendo toda eventualidad con su patrón - el
cual como en una cosmogonía. La luna se endisgusto, el despido- según nos lo dice mecarga de enmendar los males diarios que causa
diante una frase cuya dramática solemnidad no
el sol llevando a la tierra "miles de grangenos,
puede sino devenir el humor: "La vista se me
tunas y pitahayas". Como el escenario ficticio y
nubló cuando agarré la botella", pues es ineviel real son idénticos, salvo en lo que toca al
table pensar en la supuesta venda roja que cupapel de los astros, la estrategia de la narradobre la mirada de los asesinos en el momento
ra resultará balsámica para el escucha al introde dar muerte a sus víctimas, cuando Cleto en
ducirse ella misma en el cuento, pues en éste
rigor sólo se pondrá a decir sus versos. De allí
que parece un juego de espejos la imagen reque lo fundamental no sea tanto la rendición
flejada descubre un mundo donde la esperanal trago, sino que éste es el ingrediente que le
za es posible: las lágrimas de la luna forman
da chispa a sus versos.
un arroyo de leche que aliLa narradora protagomenta a los niños "ficticios",
nista de "El hambre", como
IRMA SABINA SEPULVEDA
inspirados en los tres "reales"
los de "Agua de las verdes
que integran la parentela de
matas" y "Las cabras manla narradora. A cambio de la
cas", es también una verbaleche real que no puede darlizadora. Pero a diferencia
les, el cuento que les contará
de Cleto, no malgasta su
por la noche a sus hermanos
don en abono del amor
será, literalmente, una golosipropio, sino que se valdrá
na verbal.
de él para dormir a su herSi en "El pajarito triste" asomano menor y distraerlo
ma en principio el llamado
del hambre. Puesto que la
religioso, tras él se cierne el
muchacha teme a ratos que
de la carne, sorpresivo y sinuosus cuentos puedan volverso, por encima de las sencillas
se ciertos, se le da a la palaelucubraciones de los lugarebra una carga que debe obAGlJA
DE
LAS
ños. Pero, ¿es en verdad un llaservarse -y, desde luego,
mad o tan maquiavélico y
manejarse- con sumo cuiVERDES
HAT
AS
apremiante como para mondado. En su poder se asientar un complejo aparato relita la atmósfera mágica que
gioso?
envuelve al texto. Por su poRecordemos, empero, que
der, también, es muy probano todo es trapacería carnal.
ble que los males que la muPortada
del
libro
en
la
que
se
aprecia
una
ilustra"El pajarito triste" ha podido
chacha les desea a sus pación de Manuel Durón. Las imágenes que ilustran
convertir a la fe a personajes
rientes se materialicen. Sin este artículo fueron tomadas de esa edición.

20

poco edificantes como Abundio, el matón del
camino real, además de que "Sus acertadas profecías y curaciones maravillosas le ganaron el
fervor del pueblo que agradecido multiplicó
con cerdos y gallinas las exiguas pertenencias
de San Andrés"( p. 24).
¿Qué clase de pensamientos y deseos cruzan entonces por la cabeza del flamante San
Andrés? ¿Es que desde que recibiera el llamado maquinó a costa de sus elegidos el modo de
desembarazarse de su mujer para quedarse con
otra más joven? No lo sabremos.
Su interpretación de la palabra divina-como
el origen y razón de los nombres sucesivos de
Cástulo Rodela- puede parecer tan críptica a
sus coterráneos como a ojos legos resultan los
papeles y atributos de las personas del Espíritu
Santo. Por ello es que nadie dudará, según su
decir, de que deban ser 13 los apóstoles, puesto que el Señor le ha manifestado su preferencia por los números nones. Ni, claro está, del
designio divino conforme al cual no tocará ya
sexualmente a Pajarita, su esposa, para dedicarse más en cuerpo que en alma a la joven
sobrina de San Melitón.
La ventolera religiosa les da a todos la oportunidad de mudar nombres y personalidades.
En este trasiego se anuncia la veleidad de los
papeles que el hombre interpreta en la tierra,
y lo sencillo que resulta arrogarse la investidura apostólica si para ello sólo es necesario ponerse el disfraz verbal, la máscara del nombre:
el alias sacro, sancionado por la fe colectiva.
Singularmente, a partir de los apodos civiles y de los sacros podemos distinguir una división social del desempeño religioso. En torno
a la figura rectora del bendito San Andrés (antes "El pajarito triste", antes Cástulo Rodela)
sobresale una especie de panteón apostólico del
que sólo se nos da noticia de seis nombres: el
glorioso San Pascual, San Melitón,el casto San
Román, San Hilarión, San Bonifacio y San Honorato. Después aparece el "personal operativo",
penetrado de la fe si bien no parte de los elegidos, tales como Paula, apodada "La ardilla nogalera"; Chole, "La coyota mielera"; Chencho,
"La pachorra"; y doña Olegaria. Y al final los

"laicos", cuyos nombres no devienen apodos, y
quienes, beneficiándose considerablemente con
él, hacen posible el aparato religioso: don Emilio, el árabe, y doña Chita, la costurera.
Habría por último que mencionar el inevitable parentesco de "El pajarito triste" con "Anacleto Morones". Aunque el tema de ambos trabajos sea semejante, en el de Juan Rulfo el dispendio sexual de su protagonista no es para
nadie secreto. En "El pajarito triste" el desenlace se abre apenas al erotismo, de tal forma que,
con relación a aquél, podríamos pensar que el
cuento de Irma Sabina detalla una de las primeras etapas que Anacleto debió cumplir para
consagrarse como un santón de polendas.
A partir del entierro de Serafin Contreras,
Antonio, el narrador de "Como los troncos del
puente", hace el recuento de la lejana ocasión
en que enfrentara al primero por un motivo
religioso, la procesión de la Santa Cruz. En lugar de que el agrarista sea la víctima del terrateniente arbitrario, sus líderes nos son mostrados bajo su otra cara: la del patrimonialismo y
el abuso. A diferencia de "El pajarito triste",
donde la fe no causa escisión alguna entre los
habitantes del pueblo, en "Como los troncos
del puente" la religión es un factor de cohesión social que atrae la atención pública y, en
consecuencia, es temida por los incipientes
agraristas.
La disputa de agraristas contra beatos tiene
así su expresión el 3 de mayo, día de la Santa
Cruz, cuando Sotero y Serafin desacralizan la

21

�mezquino cuyo propósito de hacer economías extremas tiene
como fin, tal vez, mejorar una
posición en ningún modo paupérrima. De no ser ésta la razón, habrá entonces muy pocas que expliquen la avaricia del tendero.
Una de ellas es esa que nos lo
presenta como un intruso que ha
burlado la sangre de una familia
al casarse con la hermana de
Chencho. La intromisión ha llegado al punto de envilecer su progenie heredándole muy probablemente su baja estatura. Ante
la cercanía de madre e hijo con
ese "extraño", Chencho -tío y
padrino del niño-, asume al pie de la letra su
compromiso sacramental: se preocupa de aquél
como de su propio hijo y tal como si el padre
estuviese ausente.
El divorcio que se establece entre el tendero y su esposa e hijo es subrayado por Chencho
cuando asegura que de no ser alimentado, su
sobrino se quedará enano. La madre llora ante
tal posibilidad, y ya antes, de hecho, ella misma ha esgrimido ese argumento para que su
hijo consuma los huevos crudos que le consigue a espaldas del padre: "dijo que si no me los
comía iba a quedarme chaparro como papá. Y
yo quiero ser alto. Muy alto. Igual a mi padrino
Chencho" (p. 40).
La mezcla de humorada y visión trágica de
este trabajo se debe a la solución temporal que
le da Chencho a una de las-suponemos quetantas privaciones de su sobrino: le regala un
peso para que compre chicharrones en la tienda de su padre y se los coma, delante suyo, a la
sombra de un mezquite.
Anotaba que, al menos en este cuento, el
imperativo económico resultaba hasta cierto
punto cuestionable. Aun así, la situación de los
personajes de Agua de las verdes matas aparece
confinada a un vivir austero. Podemos incluso
apreciarlo en su manera de metaforizar. Por
remitir con frecuencia a hechos que tienen lugar no Juera sino dentro del mundo que habi-

ceremonia en la persona del capitán de festejos, Antonio, vejándolo públicamente aun con
la cruz que lleva a cuestas. Juanita, la hija única
de Antonio, increpa entonces a Serafin:
le cantó sus verdades. Él, que siempre la persiguió, quiso abrazarla. Pero ella corrió a mi lado
y se cogió de la Santa Cruz. Por más que el infame quiso acercarse, algo lo rebotaba para atrás.
Era la mano de Dios (p. 35).

Sin embargo, el milagro es soslayado en la
narración por una cuestión más importante
para Antonio: la muerte de Juanita a causa del
susto. Si bien no está expresado, entre líneas
podemos advertir la enorme amargura de Antonio ante la voluntad de Dios y la paradoja de
que un milagro ciego le haya alargado tanto la
vida -es viejo ya en la época del incidentecuando su hija, por el contrario, muere el día
en que cumple 16 años. Por ello es que no sentirá alegría siquiera de saber muerto a Serafin.
El título del cuento obedece pues a la desolación de morir sin vástagos que perpetúen su
memoria: "nos quedamos como los troncos del
puente. Sin un retoño" (p. 36).
"Chicharrones" se vincula con "El hambre"
en el tema que le da título a este último. En
"Chicharrones", sin embargo, la miseria es dirigida: obedece al cálculo de un paterfamilias

22

como La Melga y Media "porque era más larga y
flaca que una garrocha" (p. 52). La manera
como encuentran los restos de Chona no permite dudas acerca del carácter vindicativo a la
vez que ritual de la ejecución. Sin embargo, el
horror se atempera al enterarnos de que tras
esta tragedia se oculta una historia que concierne exclusivamente a la narradora y a Chona Miranda. El hecho de que sienta un poco menos
de temor por la presencia sobrenatural que por
el riesgo de ser atacada-y, eventualmente, asesinada a manos de las brujas-, se explica en
buena parte porque la narradora ha convivido
antes con La Melga y Media y la ha visto "volar y
convertirse en sombra" (p. 52), entre las muchas cosas que presenció y no se atreve a contar por haber sido amenazada de muerte. Más
allá de esta familiaridad, habría que pensar que,
tanto como la propia Chona, la narradora ha
aceptado las corruptelas del mal bajo la forma
de hechicería, a costa de la cual mantiene el
orden de las cosas, la felicidad y armonía conyugal entre su hija y su yerno.
El epílogo de este maravilloso y escalofriante cuento de brujas detalla cómo la narradora,
aconsejada por La Melga y Media, arrancó del
panteón la cruz de Jacinto Rocha y la enterró
bajo de la cama de su hija para que su esposo,
amancenbado entonces con otra mujer, regresara a su lado. Si el compromiso -con la bruja
y lo sobrenatural-había sido devolver la cruz
al panteón tan pronto el yerno volviese, la narradora ha faltado a su palabra. La sombra alargada que la noche anterior pasa junto a ella es
la de Jacinto Rocha, un pobre cristiano muerto a machetazos, cuyo descanso se verá interrumpido mientras la cruz que lleva su nombre continúe, como la cabeza cercenada de un
cuerpo, separada de su sepultura.
"Las cabras mancas" es una carta que dirige
Nicanor a su compadre Leandro para contarle
de los sucesos que en días pasados lo llevaron
por corto tiempo a la cárcel. Dueño del don de
las palabras tanto como Cleto, el versificador
borrachín de "Aguas de las verdes matas", y la
muchacha miserable de "El hambre", su habilidad para contar historias lo meterá en pro-

tan, las comparaciones parecen hallarse siem-

pre "a la mano" de los narradores: "Me gusta
morderlos fuerte [a los chicharrones] para sentir cuando escurre la mantequita. Truenan en
la boca como paws secos cuando ws aplastan las
carretas" (pp. 39--40; mías las cursivas).
Salvo el inquieto revoloteo del zenzontle, en
"La cruz de Jacinto Rocha" lo sobrenatural se
anuncia cuando la tosca realidad cotidiana permanece inamovible:
Ni una rama se movía. El campo estaba tan quieto como un paisaje fotografiado. No volaba un
solo pájaro, ni se oía más ruido que el que yo
hacía al machacar los granos tostados (p. 48).

Las mujeres que Juan ha recogido al atardecer en la estación se convierten de pronto en
una legión de lechuzas que por la noche invade, sin mayor dificultad, el jacal de la narradora, quien se halla sola porque su hija y su yerno
han salido a regar las labores. Luego de divertirse con ella -levantan entre todas la cama y,
próxima al techo, la dejan caer entre carcajadas-, las brujas huyen al grito de "¡Ave María
Purísima!"
Su aparición, al azar, precede a un evento
de semejante naturaleza aunque ajeno a las
brujas, puesto que tiene su origen en un trabajo de hechicería que tiempo atrás la narradora
encargó a Chona Miranda. En la madrugada
del otro día, la hija de la narradora le da cuenta del incendio que ha destruido el jacal y la
vida de Chona Miranda, conocida también

23

�najes. A diferencia de "El
hambre", donde sin otro fin
que el de dormir a su hermano la muchacha construye
un mundo a la vez mágico y
próspero a partir de la miseria en que vive --como una
transposición casi exacta en
la que se cambian sólo algunos detalles- en ''Las cabras
mancas" la "ficción" asalta la
"realidad" y toma su forma
por originarse de elementos
de una y otra naturaleza.
Además del imperativo
de remitirle noticias a Leandro, el motor de la carta es
el silencio a que sus coterráneos lo han confinado encarcelándolo. Escribiendo puede contar a placer, sin cortapisas; dígalo si no el modo
como pinta a la difunta Paula Luna. Si en
"Aguas de las verdes matas" Cleto sucumbe al
alcohol para darle chispa a sus versos, en "Las
cabras mancas" Nicanor piensa en irse a Texas
con su compadre porque ya en el pueblo no
puede expresarse con libertad. La falta de solidaridad -de allí el nombre del cuento- y la
estrechez de criterio -para los pueblerinos
cuentista y difamador son sinónimos- chocarán de manera irremisible en el ánimo de un
verbalizador tan experimentado que incluso se
da el lujo de titular sus historias.
No es entonces gratuito que el poeta y ensayistaJoséJavier Villarreal haya escrito sobre ella
en su antología Nuevo León, entre la tradición y el
olvido. Cuento (1920-1991):

-

blemas cuando en el velorio de Paula Luna decide poner en práctica su arte poética, acaso la
misma de Irma Sabina Sepúlveda:
Tú sabes que para eso de las historias no hay
quién me gane. Y no es que me crea una lumbrera, lo que pasa es que tengo oído y memoria para guardar las cosas que oigo y siento, y sé
decirlas cuando llega la ocasión.
No niego que la mayoría de las veces le pego
alguna cosa a lo que me cuentan, pues no tiene chiste contarlo a como fue. Ésa no es habilidad. Lo bueno es saber arreglar las cosas de
modo que no se te duermen las oyentes.

Las historias que le llegan a uno son como
pedazos de género sin forma. Uno tiene que
recortarlos y componerlos aquí y allá, como le
hacen las costureras para dejarnos la ropa a la
medida (pp. 58-59).

Así, contándole algo más real a su auditorio
(la historia de tres hombres que cruzan a nado
el Río Bravo, dos de ellos desnudos por haber
guardado sus ropas en una tina, y las vergüenzas
que pasan en territorio norteamericano al perder sus cosas en la corriente, historia construida a partir de un episodio "real" que protagonizó un tal Juan Salinas), Nicanor provocará
involuntariamente la molestia de varios de los
presentes que se dicen familiares de los perso-

Con Agua de las verdes matas Irma Sabina
Sepúlveda se revelaba como una joven maestra
de la narración; la juventud radicaba en lo evidente de sus influencias, pero la destreza, la

Dos poemas
Jeanette Amit

•
LA HERIDA

Abre tu golpe aquí,
hunde tu lanza ahora,
que este corazón es un animal
violento y desatado
que lleva entre su sed
la herida solitaria de la luna,
la sangre fascinada de los ángeles,
el eje del dolor girando entre la boca,
la peligrosa piel de los aman tes,
la pasión por los muertos .más
[antiguos,
el odio de los dioses tan humanos
y esta furia del héroe que sacude
la rojiza violencia de los árboles
con sólo la nostalgia de sus ojos.

que mi piel ya pronuncia
los maleficios de su origen
entre llamas de tierra
y todos los testigos
han cerrado los ojos
para contar estrellas en mitad de
[la noche.
Hiéreme aquí, dispara,
que todo el odio llegue
hasta las cimas brillan tes del aire
empapando los párpados
de todos los que miran,
de todos los que cantan
mientras aquí yo muero y muero
golpeado y poderoso,
arbusto de las horas
que a las horas apuesta
su parcela de magia,
alimentando solo
las huellas imprevista de mi olvido ...

Vamos, clava tu espada,
perfora mis recuerdos
sin culpa y sin elogios,
que este cuerpo aún cabe
en las intensas manos de muerte,

agilidad y el manejo de la anécdota, además de
su tono y atmósfera narrativa, la presentaban
ya, desde este su primer libro, como una cuentista dueña de su oficio. (Consejo Nacional para
la Cultura y las Artes, Letras de la República,
México, 1993, p. 29.)

24

25

�DIENTES DE FUEGO

En este grano
Yuri Vladimir Delgado Santos

Soplaré contra el sol,
contra su agreste prontitud
de planeta incendiado,
de pupila que crece entre el crepúsculo,
de ojo inevitable de Dios,
el ojo de su furia.
Atraparé esa antorcha
que le robó a mis párpados,
ese rasgo sagrado y tempestuoso
que extraña mi mirada.
Si fuera necesario encenderé
todas las velas rojas de mi cuerpo,
del leño luminoso de mi sangre,
de este barco invisible
que también ha sabido
volar siguiendo el látigo del tiempo.

•
En este grano
que es el mundo
los hacedores como yo sentimos y vemos
con olvido (sin sentirlo, inimaginable)
No hay recuerdo de la existencia

Cantaré contra el sol,
contra su alto silencio de cóndor
[destellante,
y alzaré mis dos manos
como una soga doble
de piel y de nostalgia,
y atraparé sus sombras,
su calidez errante de demonio vencido,
sí, para reclamarle,
para exigir ser parte de su vuelo,
ser una con sus alas,
letal como su antigua algarabía de
[estrella,

y volver al origen de todas las semillas,
volver al fuego,
al latido en que el tiempo
se extingue para siempre y calla,
y la voracidad
es un caballo que se quema
inagotable de horizontes y de vidas ...
Creceré contra el sol,
reclamaré mi herencia de hoguera
[innecesaria,
intentaré tomar los techos de la tierra,
así, con la sorpresa
de mis ojos clavados
como dientes de fuego sobre el
[mundo.

El recuerdo
es de los bellos los pensadores y los afligidos
Un halo de luna sobre la cabeza de un caballo
Que refulge para desaparecer
como el caballo tras la colina
como el sudor bajo la piel
En este grano
los hacedores adivinamos la luz en el crisol
la gota
la caricia besarte
en el campo multicolor / lugares y parajes cargados de movimiento
El caballo no es el caballo
ni la luna
pero vuelve a ser cada vez que regresa
En este grano
que es el mundo
El ancho horizonte es una roca densa
Vivo y exploto en él
Expansivo e inerme
Mi cuerpo es una batalla
Un momento

26

27

�ME LO DY

Lunática en tres sílabas
Graciela Salazar Reyna

Como si el tiempo no fuera lo que ya sabemos, aquélla continuaba siendo
enigmática y anhelo entre los más grandes deseos; tanto que fueron suyos
todos los amantes.
RETRATO

Hubo intentos de horadarle el vientre para conocer sus secretos, y fabricar
polvos exóticos con sus secreciones de amor. Una de sus extravagancias le

Era transparente y se llamaba Pablo. La quietud del ébano en sus ojos

nació con los toros -la mayor flaqueza lunar conocida-.

delataba su vocación de sombra. Ímpetu que se yergue en el cuello del

A capricho se llena, luego se vacía, luce y desluce; pero a vuelta de mes

cisne. Profundidad de ensueño. Y más.

viene de tienta entre sus pequeñas astas.

Pero él no supo, de hecho pareció no importarle.

Por alcanzarla y continuar vivos, o sin vida en ella, la buscan unos en los

A cambio deseó muchos días ser, el del cielo temprano en los ojos, aquel

ojos de otros. De ahí el destino de Pablo en el retrato, y la falta de

que las niñas ansiaban cuando el viento se metía bajo su chamarra de cuero

respuesta en los espejos.

negro.

Es pasión extraviada entre las calles y la soledad que camina, agitando sus

-Qué tentación para sus faldas. El bribón abría con suavidad la granada

alas en zapatos de tacón, so pena de vaciarse si no.

carnosa de sus labios.
¡La reencarnación de la sonrisa del rey-coreq.ban.
Elvis!

TRAGA LUZ

YPablo ...

Ah
CARA COL

blue

Una baba enorme creció detrás, gelatinosa. Penetró los cabellos

mo

descendiendo con dificultad hasta la punta de sus extremidades. Justo ahí

on

recordé aterrorizado la sensación de Gregorio Samsa en aquel cuarto.

rodarparece

Se mezcló entre las piernas un chorrillo caliente y la lluvia en distintas

azul

direcciones; de impulso preguntas preguntas preguntas. Me hallé
frente a la luna.

•.

en
de

Sobre mi blanditud cayeron como avalancha, todas las interrogaciones

redor

concéntricas que pudieran ser concebidas.

28

29

�Centurias
Genaro Huacal

La música es como el agua

•

que en el griego temprano tenía valor de w;
lag inventada en la Roma imperial; la h fenicia trasplantada del huerto heleno al alfabeto del Lacio, como ahora la conocemos;
la i latina, usada entonces como vocal y consonante en el inicio, y consonante únicamente a partir de 1630; la k escrita al revés por
los moabitas, nueve siglos después de Cristo; la l que cambió de forma muchas veces a
través de la historia; la m que conserva su
forma original; la n uniformada por la cultura y por la fuerza; la o del círculo perfecto
que encontró su cuadratura perdida en la
noche de los tiempos; la p de Catulo y
Menandro; la q usada sólo en abreviaturas y
en traducciones del hebreo; la r que los fenicios escribían como d, con variante leve
para evitar confusiones; la s altiva de los
itálicos; la t fenicia con forma de la cruz de
San Andrés; la u, modificación manuscrita
de antiguas inscripciones latinas, última de
las vocales inmortalizadas por Cri Cri; la variante gráfica de la v a la que las legiones
daban el mismo sonido; la w consonante de
los césares; la x adoptada olímpicamente de
los bárbaros, que encontrara su dimensión
polisémica entre los mexicanos; la y, mera
variación caligráfica de la i latina; y la z que,
como la anterior, fue la última forastera llegada de Atenas.
Todas, todas se perdieron para siempre
de las cuartillas impolutas de nuestro vate,
menos una. La que aún libra larga batalla
de pervivencia en el castellano fue colgada
del cuello del escribidor. Aún puede leerse
como gran capitular de un verso de Virgilio
en la losa que guarda su epitafio.

ÜTRA VEZ lA FUGA DE BACH Y SU TOCCATA INUNDAN

mi habitación. El fuelle incansable de su instrumén to suspende todo lo que encuentra
a su paso. Con una sonrisa maliciosa, el
maestro consigue separarme varios centímetros del suelo. Anula, inspirado, la fuerza de
gravedad. No puedo creerlo, ya estoy a medio metro. El genio del barroco me saca por
la ventana al desbordarse, sus dedos agilizan
la operación.
Levito sobre la ciudad, la música es como
el agua. Con varios metros cúbicos por segundo, el aforo de los tubos del órgano me
suben y bajan rítmicamente. Desde la cima
del géiser repito con Cioran: "La música de
Bach justifica a Dios" y eleva a las almas de
buena voluntad, como la mía.

Miserabilia
AL TOSTADOR DE PAN SIGUIERON TODOS LOS OBJEtos que liberaron el espacio en forma de venta o pignoración. Las colaboraciones semanales del escritor acusan en cada entrega un
nuevo carácter desaparecido de su máquina
de escribir. A lo largo de los textos aumenta
el número de espacios vacíos rellenados a
lápiz: el primer símbolo del alfabeto fenicio,
llegado a nosotros a través del griego; la segunda letra de todos los alfabetos europeos,
excepto los derivados del griego medieval;
la e que forjara su actualidad 600 años después de Cristo; la d, cuya presencia deriva
del suroeste de Italia; la e, que en el principio no representaba sonido vocálico; la f,

30

fesor luego se convirtió en militante de la cultura
como patrimonio de la sociedad y no como algo
exclusivo de las élites intelectuales; un militante de
la historia como modo de unidad, no de división,
de la sociedad; de esta manera conformó todo un
acervo bibliográfico que sabremos aprovechar. Pero
sobre todo el profesor fue un militante de la familia, de su unidad y de su armonía. La militancia
política, cultural y familiar conforman parte de
su memoria y sus recuerdos. "Somos recuerdos de
nosotros mismos y los recuerdos nos proyectan a la
vez", decías. Será difícil ver y entender la vida sin ti;
a tu lado nos edificamos, me sentía fuerte y seguro;
en tu trato honesto, sencillo, propositivo siempre
hubo respuestas y solidaridad y, sobre todo, el ofrecimiento de ese don de compartir con todos no sólo
tu riqueza espiritual, sino hacer descubrir la propia

Al militante del humanismo,
con amor de sangre*
José Garza
LAs MAÑANAS DE MUCHOS DÍAS, LOS AROMAS DE LAS PAPITAS
con chorizo despertaron a la familia de aquella casona de la colonia Villa Mitras, al poniente de Monterrey. El profesor Celso Garza Guajardo es también
un experto en los menesteres gastronómicos norestenses tanto que, fácil, ha enriquecido la variedad
del platillo con más de una docena de guisos. El
principal ingrediente, sin embargo, no está en la
patata sino en el amor con que está sazonado. Sí, el
amor. El amor. El principal valor con que creció y
con el que construyó su estirpe y su obra. El profesor es un militante del amor, del humanismo, de la
vida, por la vida y para la vida.
En su juventud el profesor fue un militante de
una generación que luchó por una utopía, en batallas que perdieron pero en las que convencieron de
la necesidad de un mundo más justo y libre. El pro-

~

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'"
jj~r~~
1%

* Palabras pronunciadas el martes 11 de enero durante
el homenaje póstumo que la UANL rindió al maestro
Celso Garza Guajardo en el Centro de Información de
Historia Regional, ubicado en la ex Hacienda San Pedro,
en Zuazua, N. L.

31

�a cada uno de los que te trataron. Deseo que tú,
migrante del tiempo, amigo, compadre, descanses
en paz. Eres parte de nosotros y esa parte tuya en
nosotros nos proyectará a la vez. Gracias, papá. Gracias por dejarnos tu entusiasmo por creer en la humanidad, en su cultura, en su historia, en su mañana, en la utopía. Seguiremos adelante, contigo como
referencia y con mamá como refugio. Junto a tus
nietas hay mucho que ver, tanto como un cielo con
estrellas, como tú lo decías. Los aromas de las papitas
con chorizo seguirán animando a la familia de aquella casona de la colonia Villa Mitras.

carretera a Zuazua rumbo al Centro de Información
de Historia Regional, en la puerta 13 del Estadio
Universitario, sede de la dirección de Difusión Cultural, presentando libros de amigos y de desconocidos que luego serían sus amigos, escribiendo prólogos, planeando nuevas ediciones, participando en
mesas redondas y en conferencias, escribiendo artículos, fragmentándose en los proyectos de otros
que asumía y defendía como suyos.
Como estampida aparecen en la memoria algunos cuadros: un café de chinos del Distrito Federal,
junto con Héctor Jaime Treviño. Ahí hablamos de
gatos, cafés, calles, libros viejos y de tiempos vividos
con fervor, y no pocas carencias y zozobras, al calor
de las batallas y los naufragios de la militancia política. Con la aclaración de que los naufragios nunca
los tomaba como tales y siempre encontraba la forma de darles un tono lejano a la queja y al drama.
En su casa de Villa Mitras, convidando con regocijo algún dulce regional, preparando él mismo el
menú, contestando el teléfono. En el Museo Monterrey durante la celebración de sus 50 años, durante un desayuno múltiple, cuando Arnulfo Vigil, editor de Oficio, llegó corriendo con los primeros ejemplares del libro Celso Garza Guajardo. Haciendo historia. En las oficinas del Sindicato de Trabajadores de
la UANL, en los tiempos de Martín de Zavala y 15
de Mayo, de cuyas reuniones, siempre acompañadas de la prisa, se contaría siempre con su complicidad para sacar adelante cuadernos de educación

Presencia y ausencia
de Celso Garza Guajardo
Margarito Cuéllar
Attí ESTABAN LOS AMIGOS DE CELSO: EN LA CAPILLA BENITO
M. Flores, en la Hacienda San Pedro y en su natal
Sabinas Hidalgo. Rostros tristes, desvelados, figuras
joviales y encorvadas, en riguroso traje o con ropa
informal, con la señal del cansancio a cuestas pero
con el firme deseo de despedir al amigo, al maestro, al familiar, al militante de la política y los proyectos culturales.
La mañana del domingo 9 de enero la barbacoa
no supo igual. La vida misma adquiría un sabor
amargo y ácido y el cielo del
milenio que empieza, o que
termina, parecía conformar la
última cápsula del tiempo.
Nunca olvidaremos que los
días que despedimos a Celso
Monterrey parecía un verano,
aunque por dentro, cada
quien llevaba su propio frío. A
la manera de los fríos que dejan huella y que con el tiempo, al asimilar la enseñanza y
el ejemplo del ser que se despide, se convierten en un poco
de calor.
Nunca olvidaré la expresión serena de Celso en el
ataúd. Casi podía oír su voz de
incansables proyectos. Veía su
figura multiplicada entre la

f

l

sindical, revistas, periódicos, antologías poéticas, libros, libros, libros.
En el estacionamiento de la antigua Facultad de
Biología, antes de que el sol asumiera su mandato
regio, para de ahí partir hacia la Hacienda San Pedro. En el restaurante Al, planeando los festejos de
Monterrey 400. En la Casa de la Cultura, en el Museo de Culturas Popularesjunto a una multitudinaria
Comisión de Historia, tanto que no todos cabían
en la foto. En la Sociedad de Historia, Geografia y
Estadística, apostando por la entrada de nuevos
miembros, dueño de una idea de pluralidad que
algunos no entendían pero que terminaban por
aceptar. En las reuniones de cronistas en los municipios, en sesiones de Cabildo y del Congreso, en
ferias de pueblos, aniversarios de ciudades, cumpleaños de amigos, inauguración de calles, en redacciones de periódicos, en la torre de Rectoría, en los
archivos y las bibliotecas, en la cocina y el patio de
su casa, en todas partes Celso dejó huellas de su paso.
Éstas y otras imágenes pasaron por mi cabeza los
días del sepelio de Celso. Desde su reposo en el
ataúd hasta su presencia en una caja de madera.
Recuerdo que el lunes le puse un fax a Gabriel Contreras a España. "Como agua fría nos cayó la noticia
de la muerte de Celso." "Triste, triste, el maestro

fue un bastión importantísimo para nuestra cultura. Hoy por la mañana puse a Mercedes Sosa y no
pude evitar las lágrimas por esta pérdida." Gabriel
me contestó al día siguiente: "Yo también estuve llorando. Me dejó pasmado esa partida. Pasmado. Todavía puedo imaginar a Celso en las oficinas del
Partido Comunista, en el Sindicato, en su oficina
de antes, en ... bueno, pues el hombre sigue vivo en
la memoria. Eso que a él le obsesionaba y con razón, la memoria".
No faltará quien diga para qué tanta lágrima y
por qué no la acción para que la memoria del que
se va no se quede en el sentimentalismo primario.
Describo, comparto el momento inmediato, la sensación, lo que también era parte de la vida del maestro y que no nos es ajeno como seres humanos. Ya
vendrán los proyectos, los homenajes, el terrible
bronce.
No seria justo olvidar la actitud integradora de
Celso Garza Guajardo ante la vida y ante la cultura,
ante la historia y ante el trabajo, ante la política y ante
la sociedad.
Seria injusto también no hacer una lectura critica
de su obra escrita en sus diferentes líneas de la historia y la cultura: biografia, microhistoria, estudios de
frontera y cultura popular.

\
.l

Celso Garza Guajardo y tres jóvenes escritores en la oficina de don Raúl Rangel Frías a
mediados de la década de los ochenta.

32

33

�Adiós al patriarca

dientes; personales
e institucionales.
Nada másjusta parece entonces la promesa de las autoridades universitarias
de dar continuidad
a la labor que él inició y mantuvo desde
mucho antes de la
creación del Centro
de Información de
Historia Regional
de la UANL.
"Tenemos que
tomarnos la foto con la viejita aquella que tú entrevistaste -me dijo días antes de su muerte- para
avanzar la historia de la Calzada Madero." Me lo dijo
mientras saboreábamos unos ricos empalmes en la
Hacienda, el fotógrafo Aristeo Jiménez, él y un servidor. Luego vino la sesión fotográfica en los alrededores del histórico lugar. La idea: configurar un
texto sobre nuevoleoneses ilustres de fin de milenio entre los cuales él no podía faltar (ésas son tal
vez las últimas fotos que en vida se le tomaron allí, a
reserva de que aparezcan otras).
Los testimonios acerca de su vida serán innumerables, pues eran vastas sus relaciones sociales. En
todos los estratos, incluyendo los menos pensados.
Él con su buen humor y tono afable (aunque
con menos kilos que en sus mejores días) era como
lo describió alguna vez nuestro célebre Ricardo
Elizondo: "un enorme y paciente animal -algo así
como un oso- en cuyo abrazo cálido uno desearía
permanecer por mucho tiempo".
Descanse en paz.

Armando de León Montaño
La historia sólo debe ser contada
en la medida en que es ejemplar.
G. l. Gurdjiefj

CON SU DECESO INESPERADO, OCURRIDO LOS PRIMEROS DÍAS

del presente año, Celso Garza Guajardo deja un hueco dificil de llenar no sólo en el ámbito cultural
nuevoleonés y en el medio académico universitario, sino también entre sus múltiples amigos, seguidores y equipo de trabajo, de los cuales un servidor
también formó parte.
Profesor normalista en sus orígenes, Celso fue
líder de las juventudes comunistas allá por los años
sesenta, empapándose posteriormente de historia
regional en muy diversas fuentes, tarea que lo llevó
a producir un vasto número de publicaciones que
hoy quedan para hablar en su ausencia.
Puede afirmarse que, como nadie, Celso acercó
a la Universidad con la vida popular del noreste,
cumpliendo así uno de las más importantes objetivos
de la misión universitaria, que es la de volver al pueblo lo que éste le ha dado con talento y recursos.
Él con su tono afable y su sonrisa -incluso para
quienes no comulgaban con su forma de ser y hacer las cosas- despedía un aura de bondad y de
conciliación que en este territorio cultural no siempre es fácil de lograr.
Recuerdo mi primer acercamiento con él allá
en la Preparatoria Núm. 9, donde lo tuve por maestro; su clase: Problemas Económicos y Sociales de
México (PES, en el argot estudiantil). Confieso que
jamás imaginé que llegaría tan lejos, escribiendo libros. De aquella generación de docentes que pasó
por esa institución en los años setenta, Celso es sin
duda el que más trascendió la labor de las aulas.
Los demás profesores, salvo dos o tres, se perdieron
en la oscuridad de los años o están hoy muertos,
cuando no descansando en sus hogares luego de
haber cumplido con la jubilación.
No fue el caso de Celso, y por eso se le recordará durante mucho tiempo. 'Tenemos la costumbre -decía él mismo- de recordar públicamente
sólo lo bueno de los muertos". Vale entonces que
un servidor le aplique este criterio a su maestro,
ahora que se ha ido.
Es grande el número de proyectos que dejó pen-

Aclaración
En el número anterior, en el ex voto "Semblanza
de Genaro Salinas Quiroga", del Lic. Enrique Martínez Torres, publicamos a pie de página una nota
incorrecta: el texto no fue leído -como indica la
nota- en un "homenaje póstumo", sino que fue
escrito originalmente para el homenaje ofrecido
al maestro emérito en su natalicio, el 19 de julio.
Pedimos una disculpa a los lectores, al autor y a la
familia de don Genaro Salinas Quiroga, quien falleció en el mes de octubre de 1999.

34

ociológica
Hace a la esencia de la democracia que el
órgano legislativo sea una compleja red de relaciones de poder y, por lo tanto, de negociaciones, de manera que no debería estar nadie
sorprendido por lo que ocurrió. Sin embargo,
hubo quienes manifestaron desconcierto e incluso indignación. Sin duda, parecería que los
representantes no pueden mostrar una postura coherente; el punto es que las negociaciones suponen siempre ceder algo a cambio, de
manera que hace a lo que podríamos llamar la
esencia del sistema el que siempre terminen
aprobando o votando por posturas que son diferentes de las iniciales, de modo que siempre
hay pequeñas o grandes traiciones.
Como sabemos, el punto arranca con las disposiciones legales vigentes, pensadas para una
época en la que el legislativo era muy poco más
que el eco del ejecutivo. No sólo en la disposición legal, sino en el espíritu mismo: a nadie se
le ocurrió en su momento que algún diputado
-o muchos- pudieran poner objeciones a la
propuesta del presidente, de manera que quedaron sin explicar los mecanismos de solución
a los conflictos duros sobre la naturaleza del presupuesto; no está previsto, por ejemplo, qué ocurriría si un primero de enero del año siguiente
amanecemos sin presupuesto aprobado, previsión que no se hizo porque nadie parece haber
pensado en aquella ocasión que eso pudiera
ser posible.
La historia de la democracia moderna es,
en parte, la historia de la lucha por la democracia representativa (probablemente la otra

El Congreso y el presupuesto
EN LOS ÚLTIMOS DÍAS DEL AÑO QUE CERRÓ LA SERIE
del mil, la sociedad mexicana se encontró un
tanto sorprendida por la serie de negociaciones que culminaron con la aprobación de los
respectivos presupuestos de ingresos y egresos
de la Federación.
La sorpresa tenía dimensiones múltiples: era
la primera oportunidad en que un presupuesto era el resultado de negociaciones tan controvertidas, los apoyos al presupuesto presentado por el sector oficial cambiaban de grupos
de soporte, la oposición había propuesto un
presupuesto alternativo que estuvo a punto de
ser aprobado, los acuerdos oscilaban entre quienes mantenían disciplina partidaria y quienes
presentaban opciones individuales en virtud de
actos de conciencia u otras razones, algunos
cambios de posición eran denunciados como
actos de corrupción -se insinuaba o sostenía
offthe-record que algún voto había sido comprado-, la votación, por fin, fue cerrada hasta el
punto en que una ausencia era susceptible de
variar todo el proceso.

35

�gran parte es por la universalidad del sufragio).
Los ciudadanos debemos confiar de alguna
manera en alguien que nos representa y que,
al hacerlo, representa nuestras ideas e intereses. Esta imposición, necesaria cuanto mayor
es el número de miembros de una unidad democrática, conlleva en sí misma un imposible
lógico, porque cada interés es único y cualquier
representante debe, por lo tanto, combinar y
conjuntar intereses similares pero no iguales.
El problema se agrava por nuestro mecanismo
doble de elección: por un lado, siguiendo la
tradición estadounidense, tenernos elecciones
de representantes first-past-the-post (representantes de distrito elegidos por sistema mayoritario
uninominal a una vuelta) y por otro lado, con
las plurinominales, el sistema de representación
proporcional. El problema es que el primero
implica que elegimos a un candidato por su
personalidad (o sus virtudes personales) mientras que en el segundo lo elegimos por una ide&lt;r
logía o creencia (por la posición doctrinaria
que representa).
En el primer caso, deberíamos confiar en
que nuestro representante seguirá el curso de
acción más favorable a las circunstancias y, por
lo tanto, aceptamos que dispone de la información y la capacidad necesaria para hacer las
cosas de manera adecuada. En esta posición,
negociación es la base fundamental del proceso. En el caso de la representación proporci&lt;r
nal, la negociación es más dificil en el plano
individual: al estar representando a un conjunto de ideas y valores más o menos coherentes,
el apoyo a una cierta composición (en este caso
del presupuesto) debería ser resultado de negociaciones grupales y, en general, más dificiles de alcanzar acuerdos.
Uno de los problemas que vimos en las negociaciones es que algunos partidos y algunos
observadores exigían disciplina de representación plurinominal a todos los representantes,
aun cuando hubieran sido elegidos por el sistema de distritos electorales.

Algo que sí pudo haber molestado a algunas personas es la "inconsistencia en términos
cortos". Queda claro que las negociaciones implican inconsistencias en el largo plazo, pero
lo que no parece ser tolerable es la inconsistencia del cambio de posiciones de un día para
otro. Quizá la vertiginosidad de los tiempos que
vivimos hacen necesario este tipo de inconsistencia, para la cual evidentemente no parecemos estar preparados. Pero si la presión por
aprobar rápidamente un presupuesto continúa,
no debemos esperar que este problema se resuelva; por el contrario, deberíamos esperar
más dificultades.
Algo queda claro: que quizá por primera vez
en el siglo, el Congreso actuó de manera verdaderamente democrática, no accediendo porque sí a la voluntad del ejecutivo y mostrando
un intenso debate de ideas e intereses y donde, por fin, el presupuesto que fue aprobado
estaba realmente en equilibrio con relación a
las encontradas posiciones iniciales. Aparentemente, la actual LVII Legislatura es la que registra históricamente el menor porcentaje de
iniciativas aprobadas -lo cual ha molestado a
algunos que han hablado de ineficiencia o despilfarro- debido, sin duda, a estas necesarias
negociaciones para conseguir mayorías.
Un hecho circunstancial ha recibido, sin embargo, mucha atención: se trata de la ausencia
de un diputado, lo que aparentemente propició que la postura del sector opuesto saliera victoriosa. ¿Porqué recurrió a esa conducta?, ¿qué
habría pasado si votaba de manera contraria a
lo que su grupo le exigía?, ¿habrían reaccionado sus críticos de igual modo que con la supuesta ausencia, favorecedora de la oposición?
Me parece que si vemos apropiadamente lo ocurrido, el diputado fue consecuente con sus p&lt;r
siciones anteriores en la Cámara y sus acusad&lt;r
res fueron incapaces de advertir esto. Cosas de
un proceso democrático en el cual todavía nos
falta adquirir mucha experiencia.

36

achina
speculatrix
Vamos a referirnos a este pleito con base en
una escasa pero jugosa correspondencia entre
Bias Pascal, vacuista, y Estienne Noel, jesuita,
patéticamente peripatético, rector del College
de Clermonte y contumaz plenista. Esta correspondencia se dio en torno al año de 1648. Unos
pocos años antes, Galileo había publicado su
Diáwgo sobre los dos máximos sistemas del mundo;
en este Diáwgo aparecen tres personajes: Simplicio, que representa a Aristóteles y a la tradición; Silviati, que personifica al propio Galileo
y ejemplifica el espíritu científico naciente; y
Sagredo, un comentarista de los otros dialogantes. Con base en la correspondencia entre
Pascal (BP) y Noel (EN) construiremos un breve diálogo, hecho con pegotes de sus propias
palabras, entre las dos posiciones. Un coro, entrometido a la manera griega, jugará el papel
de Sagredo.
El diálogo versa sobre el experimento italiano,
repetido y reportado por Pascal en su opúsculo Nuevos experimentos sobre el vacío (1647). Se
trata de los experimentos que luego llevarán al
perfeccionamiento del barómetro y a la aceptación del vacío y de que el aire tiene peso. El
diálogo:

El vacío (diálogo con coro)
AUNQUE lA PUGNA ENTRE PI.ENISTAS ( ENEMIGOS DEL

vacío) y vacuistas (adeptos del vacío) puede
rastrearse hasta las guaridas de los parmenideos
y de los primeros atomistas, entre los finales
del siglo XIII y los comienzos del siguiente volvió a resurgir el tema con acusada virulencia.
Por estos tiempos, Nicolás de Autrecurt, vacuista, dijo: "hay algo en lo que no existe ningún
cuerpo, pero en lo que algún cuerpo puede
existir"; y Roger Bacon, vacuista también, asentó: "el vacío es meramente una cantidad matemática extendida en las tres dimensiones (... )
sin ninguna cualidad natural". Los plenistas, sin
embargo, se encerraron en una fortaleza que
ostentaba la divisa: "la naturaleza aborrece el
vacío", es decir, padece de horrorvacui, como también creíaAristóteles. Esta pugna sólo cesó hasta
que prevalecieron los conceptos de Torricelli y
de Pascal sobre los de los peripatéticos y los
cartesianos. Finalmente, los plenistas salieron
derrotados: sus tesis sólo sirven ahora como
aporreado contrapunto en una historia de las
ideas. Pero fueron vacuamente aguerridos.

BP. - El vino desciende hasta una altura determinada, que es de unos 32 pies, a la vez
que deja un espacio de unos 13 pies aparentemente vacío cuando se separa de la parte
superior del cristal.
CORO. - El experimento puede hacerse con
agua, con vino, con mercurio, etcétera.

37

�vos como para mí. Este argumento carecerá por mucho tiempo de la fuerza necesaria para resultar convincente.
CORO. -Pero EN, de la misma manera
que cree saber de qué está compuesta la
sangre y de qué está compuesto el aire,
también cree saber qué es la luz. Hay que
oírlo.
EN. - La luz es un movimiento luminar
de los rayos, compuestos de cuerpos lúcidos que llenan los transparentes y que sólo
son movidos luminariamente por otros
cuerpos lúcidos, de la misma forma que
la pólvora de acero es movida magnéticamente por el imán.
CORO. - ¡Qué desfile de barbaridades!
BP.- Como quiera que en las definiciones jamás se emplea el término definido, dificilmente podría satisfacerme la vuestra que
dice que la luz es un movimiento luminarde
los cuerpos luminosos.
CORO. - ¡Bien! Pero EN era más cerrado que
unos calzones de Hércul,es, y bien se conoce
que estos calzones, utilizados por alquimistas y los protoquímicos, eran un filtro muy
apretado que casi nada dejaban pasar.
En. - Si por la palabra vado entendemos una
privación de todo cuerpo, la suposición de
que existe un espacio vacío se contradice y
se destruye a sí misma... por la palabra vacío
suele entenderse habitualmente un espacio
invisible como puede ser el aire: así decimos
que una bolsa, un tonel, una cueva, una habitación y otras cosas parecidas están vacías
cuando no hay en ellas más que aire. Creo
poseer bastantes pruebas naturales de que
una materia denominada aire sutil penetra
por los poros del cristal hasta el interior del
tubo.
CORO. -Al igual que Descartes, EN no sólo
piensa que todos los cuerpos son extensos
sino que cree también que la inversa es válida, es decir, que todo lo extenso es corpóreo. Es por esto que un espacio vacío de todo

Cuando se realiza con mercurio, los tubos
de vidrio que se emplean pueden ser de
menor tamaño.
EN. - No comprendo ese vado aparente que
aparece en el tubo. Digo que es un cuerpo
porque transmite la luz con refracciones y
reflexiones y retarda el movimiento de cualquier cuerpo. Hace falta ahora ver de qué
clase de cuerpo se trata. El aire que respiramos se compone de fuego, agua, tierra y aire.
Hay aire, que separado del agua y la tierra
es más sutil y raro, pudiendo por lo tanto
penetrar en los cuerpos y pasar a través de
los poros.
CORO. - ¿Y de dónde sacó EN que el aire se
compone de lo que él dice? ¡De una simple
suposición por analogía! Expresa: supongamos que al igual que la sangre es una mezcla de bilis, flema, melancolía y sangre, así
el aire que respiramos ...
BP. - Pero, Reverendo Padre, comenzáis en
estos términos: supongamos que al igual que
la sangre..., inmediatamente suponéis que este
fuego puede separarse del aire y que luego
(el aire) puede penetrar por los poros del
cristal... El rayo que atraviesa el cristal y el
espacio en cuestión no tiene más refracción
que la producida por el cristal. Además, la
naturaleza de la luz es tan desconocida para

38

cuerpo le parece una contradicción. En
cuanto a las pruebas naturales a las que alude de que hay una materia denominada aire
sutil-este aire es igualmente de inspiración
cartesiana-, éstas consisten en volver a argumentar que en el "aire que respiramos"
hay también agua, tierra y fuego. La siguiente es la prueba de que hay fuego en el aire;
dice EN: si los fuegos de nuestras chimeneas
llenan de espíritus ígneos el aire circundante, el sol, que quema mediante refracciones
y reflexiones, podrá esparcir perfectamente
sus espíritus solares por todo el aire del
mundo y por lo tanto será posible que haya
en él fuego. Ésta es la prueba natural.
BP. - Lo que nosotros llamamos espacio vado
es un espacio dotado de longitud, anchura
y profundidad, inmóvil y capaz de recibir y
contener a un cuerpo de longitud y forma
similares, que es lo que se denomina sólido
en geometría.
CORO. - Sin saberlo o, al menos, sin mencionarlo, Pascal emplea una mezcla de las ideas
de Autrecurt y de Roger Bacon, expuestas
más de 300 años antes.
EN. - Conforme a la máxima según la cual la
Naturaleza no hace nada en vano, sería preciso rechazar el vacío ... Por lo demás, casi
todos los que buscan escrupulosamente la
verdad han creído hasta la fecha contar con
buenas razones y numerosos experimentos
que permitían afirmar que es naturalmente
imposible que haya un espacio vacío en el
mundo.
CORO. - Pascal sospechaba que EN en algún
momento iba a apelar al principio de autoridad. Por eso, se había adelantado: sé muy
bien que podéis decir que no sois el único
que ha trabajado en este asunto y que os han
precedido numerosos físicos. Ahora bien, al
abordar tales problemas la autoridad no sirve en absoluto de fundamento. En fin, Padre mío, os ruego que consideréis que ni
siquiera todos los hombres juntos lograrían

demostrar que algún cuerpo ocupa el lugar
dejado por aquel que abandona el espacio
aparentemente vacío.
EN. - El mercurio, movido por efecto de su
peso, atraerá en su descenso al aire que se
aloja en los poros, que es el más móvil de los
cuerpos heterogéneos contiguos, y el aire de
los poros atraerá a su vez ...
BP. - Para resolver esta dificultad hacéis una
segunda suposición e imagináis gratuitamente una nueva cualidad que os permita salvar
tal inconveniente y, al no lograr aún cumplir su cometido, os veis obligado a suponer
sin base ni fundamento una tercera que salve a las otras dos ...
CORO. - Pascal acusa a EN de tejer y enredarse en una telaraña de hipótesis ad hoc.
Este tipo de hipótesis suele emitirse cuando
se trata de seguir sosteniendo una determinada tesis. Así, por ejemplo, los que trataban de mantener la hipótesis de la tierra
plana y para "explicar" el hecho de que un
buque al alejarse de la costa empieza a dejarse de ver primeramente por el caso y hasta el final por los palos mayores, decían que
la vista al distanciarse del ojo se curvaba hacia arriba. Las hipótesis ad hoc no pueden
admitirse, a menos de que sean comprobables directa e independientemente de la tesis
que quieren apoyar.
EN. - Sé perfectamente que en la imagina-

39

�ción del geómetra, al separar la cantidad de
todas sus condiciones individuales por medio de la abstracción del entendimiento, se
obtiene un espacio inmóvil; este espacio no
existe más que en la mente del geómetra y
no puede ser ese vacío que decís que aparece en el tubo ...
BP. - Dicho espacio puede ser efectivamente
vacío.
CORO. - Pascal en su correspondencia se
muestra muy prudente y excepto la afirmación anterior, contundente, por lo general
habla de un espacio aparentemente vacío, y
combate sólo de lado la tesis del horrorvacui
de los plenistas. Pero en las conclusiones dos
breves tratados publicados de manera póstuma (1663), de manera categórica afirma:
cuando hablo de "vacío" me refiero siempre a un espacio vacío de todos los cuerpos
que caen bajo el dominio de los sentidos. Y
del famoso horror al vacío se mofa abiertamente. Dice: la naturaleza experimenta una
extrema indiferencia por el vacío, ya que
nunca se esfuerza por buscarlo ni por evitarlo ... en ninguna de sus acciones se hace
patente movimiento alguno de deseo o aversión. Esta forma de hablar ni siquiera es correcta, pues la naturaleza no está animada
ni puede tener pasiones.
EN. - ...Así como tampoco la inmensidad de
Dios, por más que nos la imagináramos larga, ancha y profunda...
CORO. - ¡Ah, caray: ya se complicaron las
cosas!
EN. -Si este vacío verdaderamente no es otra
cosa que la inmensidad de Dios, entonces
no puedo negar su existencia; pero tampocose puede decir que esta inmensidad, que
no es sino el propio Dios, espíritu muy simple, tenga partes, unas fuera de otras...
CORO. - Pues, ¿qué, no estaban hablando de
tubos de vidrio, hablando de vino, de agua,
de mercurio, y otras cosas parecidas?
EN. - Vuestro espacio, en el que -si es la in-

mensidad de Dios, que es puro espírituno veo partes, ni longitud, ni anchura, ni
profundidad efectiva y real...
CORO. - Puedes dejar de hablar, Estienne
Noel: hace ya rato que Bias Pascal, cargando un sifón escaleno y algunos otros tubos y
jeringas, diseñados especialmente para realizar experimentos con mercurio, mientras
tú hablabas y elevabas tu mirada hacia el cie1&lt;?, partió.
Sólo fueron tres las cartas que se cruzaron
en esta correspondencia. La primera, de Noel.
La segunda fue la respuesta de Pascal. La tercera, réplica de Noel a la que Pascal ya no contestó directamente. ¿Por qué? También en carta,
se lo cuenta a otro amigo, Le Pailleur: "el R. P.
Talon cuando se tomó la molestia de traerme
la última carta del P. Noel, me hizo saber, en
presencia de tres de vuestros amigos, que el P.
Noel lamentaba mi indisposición y temía que
mi primera carta hubiera afectado mi salud, por
lo que me rogaba que no la hiciera peligrar con
una segunda... (que) su carta la había escrito
para mí y no deseaba que la viera ningún otro ...
Mi honor estaba igualmente amenzado tanto
si respondía como si guardaba silencio, ya que
por un lado traicionaba una promesa y por el
otro atentaba contra mi propio interés". Era
mañoso este Estienne Noel. Pero más astuto fue
Pascal: solucionó el dilema escribiendo a Le
Pailleur la carta en donde refutaba la segunda
de Noel y abiertamente echaba pestes de él.
No hay que pensar en Pascal como en un
ángel recién bañado. Algunos estudiosos lo ven
metido en asuntos controvertibles y en imposturas, y destacan su neurótica manía de querer
aparecer siempre como el primero. Esto es cierto; en el prefacio al l,ector de los Nuevos experimentos dice: "temía que alguien que no hubiese empleado ni tiempo, ni dinero, ni esfuerzo,
se anticipara a mí". Y se jactaba: "nadie ha dispuesto de tubos y sifones tan largos como los
míos".

40

edagógica

El reto que tenemos frente a nosotros
es diferente al de ayer. La comprensión lectora exige que el individuo
esté capacitado para identificar información, seleccionarla, relacionarla y
usarla de una manera eficiente.
nacional, el desarrollo tecnológico, la sociedad
globalizada, operan gracias a los enormes flujos de información que se generan, transmiten
y consumen en todo el orbe. De acuerdo con
análisis hechos por economistas norteamericanos, el desarrollo de la informática y la tecnificación, están determinando un alto porcentaje de la economía mundial, cuyo fundamento
son las actividades relacionadas con la producción de los sistemas de comunicación y su transmisión. Gracias al avance de la electrónica y las
telecomunicaciones se pueden tener acceso a
fuentes de datos y conocimiento de manera casi
instantánea.
El fenómeno de sociedad informatizada ha
acentuado de esta manera la necesidad de hacer una reflexión prospectiva sobre el papel de
la lectura en la formación del intelectual.
¿Por qué?
Menciono, por ejemplo, un hecho común
en nuestros días. Por el intemet podemos leer
el periódico local, o losdeJapón,_Londres, Nueva York sin tener que estar suscritos. Lo mismo
si estamos interesados en una noticia en particular, pongamos por caso el nuevo giro sobre
Hillary Clinton, o el caso Chiapas, recurrimos

Saber leer
La gran diferencia entre los líderes del
nuevo milenio y los analfabetas, será el que
uno está capacitado para obtener información y usarla eficientemente; mientras que
el otro no es capaz de obtenerla.
Alma Silvia Rodrigue:r.

Qué es saber leer?
EN EL MOMENTO ACTUAL EN EL QUE VIVIMOS ES NECE-

sario hacernos un replanteamiento sobre el
tema, pues el sentido tradicional acerca del concepto de lectura ya no puede quedarse igual;
no es posible decir que leemos solamente por
ser capaces de decodificar y reproducir un mensaje de manera literal. Saber l,eer significa la capacidad de integrar el uso y manejo de la información a partir de la comprensión del texto
por medio del análisis y juicio crítico.
Vivimos en la sociedad de la información y
necesitamos saber manejar esta tecnología,
porque el factor clave de nuestra época es:
modernización en el nivel del conocimiento.
La economía mundial, la geopolítica inter-

41

�que estamos viviendo hoy se debe en gran medida a este fenómeno. Podría seguir enumerando muchos otros adelantos, como el disco
láser, los CD, etc., pero lo más importante para
nosotros, es ser conscientes de que estamos
creando una sociedad cuyo detonante será la
diferencia entre el que está informado y el que no

a este medio y encontramos la información sin
dificultad.
El avance tecnológico que representa internet ha roto prácticamente las barreras de acceso a la información, no sólo para la consulta de
datos, sino también para intercambiar conocimientos al estar conectados con grupos de discusión y organizaciones a través de todo el mundo. El impacto de internet en el uso del correo
electrónico ha llegado a ser tal, que incluso supera el correo ordinario. Internet ha cobrado suma
importancia en el avance tecnológico y la competencia en una economía globalizada. Basta
considerar que, por primera vez en la historia
económica, una empresa que no produce bienes materiales como Microsoft ha superado en
alcance y tamaño a
una que hasta el
año pasado era la
más grande del
mundo, la General
Electric.
La comunicación vía satélite ha
hecho posible saber lo que sucede
en cualquier parte
del mundo. Lo mismo podemos observar con la tecnología celular, que nos
permite tener contacto telefónico en cualquier lugar, incluso
llegar a regiones de difícil acceso. Hace algunos años nadie imaginaba la importancia que
tendría el teléfono celular. Simplemente en
México, según la revista Mundo Ejecutivo, un 70%
de los ejecutivos y políticos en México cuentan
con teléfono celular.
De igual modo, gracias a las telecomunicaciones podemos hablar tanto de la Universidad
Virtual, como de transferir millones de dólares
de una cuenta en México a Hong Kong, Estados Unidos o Suiza. La fluctuación económica

lo está; el que está capacitado para obtener mayor
información y aquel que no es capaz de obtenerla.
¿Qué significa lo que acabo de decir? Significa que hoy por hoy nuestra mayor preocupación debería ser desarrollar conocimientos y capacidades para obtener y manejar información.
El reto que tenemos frente a nosotros es diferente al de ayer. La comprensión lectora
exige que el individuo esté capacitado para identificar información,
seleccionarla, relacionarla y usarla
de una manera eficiente. Esta nueva
forma de concebir la lectura supone la habilidad
de reflexionar y
evaluar críticamente la calidad
• de la informa~lf:.~
ción; saber cuándo es incorrecta, inexacta o incompleta. Manejar una fuente de datos incluye, por tanto, saber leer y escribir; lo mismo que evaluar la veracidad y el valor de lo que se lee.
La educación formal y la competencia en
una economía globalizada requieren sujetos
con pensamiento crítico, capaces de identificar,
evaluar y adquirir información para alcanzar
un objetivo o resolver un problema.
Cada sector de la sociedad tiene una responsabilidad de cara al futuro en el avance de esta
nueva alfabetización; pero acaso la más decisi-

42

teca y las computadoras; las universidades deben aprovechar los beneficios que
ofrecen los recursos de multimedia y las
nuevas tecnologías, para formar estudiantes competitivos; las bibliotecas
públicas deben continuar con los programas de apoyo para el uso de las computadoras. Editores, maestros y padres
de familia, todos, debemos conjuntamente buscar la mejor manera de fomentar el hábito de la lectura, que cobra vigencia cuando el hombre se reconoce a sí mismo, y en esa autognosis
también se incluye la dimensión trascendente.
Un buen lector, señalan las investigaciones más recientes, es aquel que está capacitado para integrar información nueva con la que
ya tiene y se enfrenta a la lectura como un proceso formativo, que le permite llegar a pensar de
manera sistemática y le da la posibilidad de elegir, ejerciendo su juicio crítico.
Sin embargo, quiero puntualizar que el buen
lector se hace con la práctica, práctica y más
práctica.
Antes de concluir, quiero señalar que la dinámica experiencia! de la lectura juega un rol
antropológico importantísimo. La vida es un
constante quehacer del hombre consigo mismo. Por eso, el diálogo interno que cada hombre lleva a cabo consigo mismo no es extraño
al sujeto que lee, al que piensa.
El que lee está en el umbral hacia un silencio existencial profundo. Un silencio que es
trascendencia ulterior porque abre al hombre
en la búsqueda de la verdad. No de una verdad
programada, sino de aquella que surge desde
la reflexión; desde el vivir del hombre como
encuentro y continuidad existencial.
El humanismo es el filón dinámico de nuestra inmanencia en el mundo. !&gt;ara el hombre
que asume su propia movilidad como un caminar existencial, nada lo eleva más que la palabra que corre de una imagen a otra; de un sím-

va recae en el campo educativo, cuya misión desde hace mucho tiempo ha sido dotar a la persona de conocimientos y capacidades necesarias

para una vida productiva y socialmente responsable.
La tetralogía de los aprendizajes: aprender a ser,
que apunta a la formación; aprender a hacer, cuyo
objetivo es facultar para el mundo de trabajo;
aprender a aprender, que es la estrategia que hace
de la vida un proceso de aprendizaje permanente yel aprenderarelacionarsee interactuar con
los otros, nos comprometen a todos en la tarea
de la formación integral, que comienza con
preescolar, luego sigue al nivel primaria, los
niveles medios y, finalmente, al universitario.
Ésta es la única manera en que podremos lograr que el hombre esté en condiciones de desarrollar la capacidad del pensamiento crítico
que subyace en la habilidad de leer, y cuyo fin
último conduce a evaluar la precisión, la credibilidad y la globalidad de la información.
Con la perspectiva histórica del desarrollo
de las tecnologías de la información y de la
comunicación, sin dejar de lado los distintos
componentes del marco global en el que estamos insertos, todos tenemos que trabajar conjuntamente con objeto de ayudar al proceso de
alfabetización de nuestro tiempo. Las escuelas
deben enseñar cómo leer, cómo usar la biblio-

43

�bolo a otro, para develar el sentido profundo
de esta realidad que, libre del afán pragmatista,
se funde en la conciencia para darnos nuestra
propia identidad, en la que el hombre es interioridad y camino; búsqueda y encuentro...
Entonces, empezamos a existir, a ser esa persona única e irrepetible, convertida en ciudadano del universo entero.

Scurati, C. y Damiano, E., Interdisciplinariedad y didáctica,
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Stenhouse, Laerence, Investigación y desarrolw del curriculum, Morata, Madrid, 1987.
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'
1ne,
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Arguín, Yolanda, y M. Luna, Las habilidades de la l,ectura en

Iglesia, cortada y recortada para sus distribución en México, pero con un estilo tremendista,
infatigable en el actual cine español. Entre estas realizaciones apareció el film más desfasado
e inútil de los últimos tiempos de la historia
del cine: la réplica, sin clonar por desgracia, de
Psicosis, promocionada y dirigida, parece increíble, por Gus Van Sant, un cineasta de primera.
La entrega número 71 de los Óscares iluminó, como comercio y espectáculo, en Estados
Unidos y en el mundo, el mes de marzo. Los
estrenos de las películas en competetencia salieron a toda prisa en las salas comerciales; y
haciendo la guerra al Soúiado Ryan, abrió el mes
La delgada línea roja, una truculenta y cacareada producción, que se salva del sopor sólo por
la actuación de Nick Nolte. Le acompañaron,
unos días después, la agradabilísima Shakespeare
apasionado y la falsa y lloriqueante La vida es
bella, ejemplo de cómo conmover al mercado
más rico del planeta con un número muy bien
estudiado de muecas. En ese contexto, y al lado
de la lujosa Elizabeth, dos films de interés pasaron inadvertidos: Historia americana X y Amor a
colores.
Los estrenos de películas presentadas en festivales, como La trampa y Estación central, brillantes aunque pesadas en su estricto sentido
antidramático, se ofrecieron en abril, a la par
que una película superficial, aparte censurada,
8 mm, sobre el género filmico más controvertido de los últimos tiempos: los snuff movies. En
ese panorama, un film francés extraordinario,
La ceremonia, del maestro Claude Chabrol, don-

la docencia universitaria. Una propuesta de enseñanzaaprendizaje, 1996.
Bouton, Charles, La lingüística aplicada, Fondo de Cultura Económica, México, 1982.
Bronckart, Jean-Paul, Las ciencias del lenguaje, Organización de las Naciones Unidad para la Educación,
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Puente, Aníbal, Comprensión de la l,ectura y acción docente,
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Reflexiones Educativas, núm. 2, Universidad Iberoamericana, México.
Rubio Oca, Julio, Los retos para la educación superior, Red
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Sarmiento Silva, Carolina, Leer y comprender, prousamiento
de textos desde la psicología cognitiva, Planeta, México 1995.

Crónica anual
Cine comercial

EN 1AS PRIMERAS SEMANAS DE ENERO DE 1999, DOS
excelentes películas se exhibieron sin pena ni
gloria en las pantallas comerciales. Una, Crepúsculo, obra intimista de Robert Benton rodada en el marco del cine negro con una cuarteta de intérpretes ya viejos, pero, como los buenos vinos, mejores que nunca: Paul Newman,
Gene Rack.man, James Garner, acompañados
de Susan Sarandon; y otra, El reecuentro, un film
impecable de Víctor Núñez, con Peter Fonda,
el hermano e hijo sin suerte de los Fonda, ahora espléndido en su papel de un estricto padre
de familia.
Febrero siguió con pocas novedades. Junto
a los estrenos de Por el lado oscuro del camino de
David Lynch, proyectada en el Foro número
18, y Carácter, directa de la XXXII Muestra, en
medio de películas tan blandengues como Tienes un E-mail, prototipo de la nueva comedia
de Hollywood, y PatchAdams, llegó, por sorpresa, la delirante Perdita Durango de Alex de la

44

45

�de las relaciones entre las clases sociales se agudizan hasta llegar al crimen,
todo en el entorno de un mismo domicilio, entró con muy poca suerte ante
el gran público. Un trabajo sobre el feminismo, real, simple y directo, Mujeres en conflicto, de David Leland, perdió también mucho terreno ante las
sutilezas eróticas de otra mujer verdadera, interpretada por Jacqueline
Bisset, en Amor prohibido.
Mayo fue el mes de las grandes películas. En los primeros días, una obra
rigurosa con Clint Eastwood, como
siempre, actor y realizador, sorprendió. Se trató de Crímenes verdaderos, una
extraordinaria historia sobre la entrega de un reportero en desgracia, en
busca de la justicia. Al lado de Eastwood, empezó en cartelera la nueva
versión de Lolita, recreación para la televisión
de la película, más que de la novela, de Kubrick.
Exenta de erotismo y plana en cualquier significado, el film de Lynne no caminó más allá al
ser una copia sin trascendencia del espléndido original. Voraz irrumpió de forma atroz en
esta cartelera y sensibilizó al espectador a gritos. Antonia Bird, su directora, se metió sin
escalpelo en los interiores del canibalismo humano con un relato extraordinario en todos
los sentidos. Primero, artístico, al no degradar
un difícil tema; y luego, introspectivo, al revelar los límites, sin límites, a los que puede llegar
el hombre.
En eso sonó Matrix, la obra maestra de los
hermanos Wachowski. Un film deslumbrante,
con una lógica rigurosísima, gozosa en lo visual, viajando a toda velocidad en el linde entre los sueños computarizados y la realidad
programada que convierte al universo en una
estación a medio camino, un poco más allá o
más acá de lo virtual o lo real. Ante Matrix palidecieron los restantes estrenos. Si a alguien
besan por primera vez, porque jamás la han

besado, en Jamás besada, o Las fuerzas de la natura/,eza impiden el destino de una pareja; o los
jóvenes en Estados Unidos reproducen las reglas del juego de las antiguas R.elaciones peligrosas de Francia son asuntos sin relevancia. Igual
que el arribo de una momia, Taws, rígida ya
desde las primeras escenas de la película. Otra
momia, ésta sí fuera de serie, salió de su sarcófago en junio, mes muy agradable en tiempo y
forma para el entretenimiento de chicos y grandes en la helada frescura de los cines.
Divertida y llena de situaciones trepidantes,
La momia, un film enteramente comercial a la
Indiana]onesde Stephen Sommers, transformó,
al azar de las vacaciones de verano, las salas de
espectáculos en tumbas egipcias repletas de
encanto y misterio. Analízame, la comedia de
Harold Ramis, con su particular enredo, atrajo
al público con un efecto similar. Frente a otra
producción delirante, El piso 13, debutó un film
importante: El plan, para sorpresa del público
inteligente, casi al cierre de junio. La trama del
film ronda en la cabeza de cualquier desempleado. Encontrarse una avioneta con una fortuna

46

en su interior conduce a dos hermanos y un
amigo a una serie de situaciones insostenibles,
generadoras de violencia, inscritas en un escenario helado a la manera de Fargo. Con el mismo humor y la misma virulencia de los hermanos Coen, la película de Sam Raimi se transformó en un film sumamente provocador.
Julio era el mes más esperado al final del
siglo XX por millones de aficionados al cine
hollywoodense. El estreno del primer episodio
de La guerra de las galaxias conmocionó, literalmente, a los fans del primer mundo, y Monterrey no fue la excepción. La amenaza fantasma,
repleta de la simbología lucasiana, molestó, sin
embargo, a las autoridades eclesiásticas por el
parecido tan enorme entre el origen de Cristo
y la infancia de Anakin Skywalker, saga inspirada por un experto en estos mitos:Joseph Campbell. El film, fiel a la cronología técnica fílmica
de la supuesta secuela, a pesar de su decadente
y nostálgico atractivo, se convirtió, sin embargo, en una pálida sombra del computarizado
cine galáctico moderno. Tarzán, en la gloria del renovado cine
animado de Disney, le
ganó la partida. A la
mitad de esos extremos, una película
muy distinta, El violín
rojo, conquistó en pequeñas dosis a los exquisitos. Con una pista musical demasiado
elaborada, aunque original, y una línea dramática cruzando varios siglos, el violín no
dejó de tocar varios
meses en las pantallas
citadinas, a una u otra
hora, antes o después
de otras películas.
En principio, agos-

to se veía amable,Julia Roberts y Hugh Grant
se habían ganado al público mayoritario con
Un lugar llamado Notting Hill, una comedia romántica light excelente; mientras, Austin Power
enfrentaba su gracia, o gracias, contra la tecnología del Inspector Gadget; cuando dos films
sorprendentes lanzaron sus corridas iniciales
de exhibición. El primero, absorbente, fue Viviendo sin límites, exacto en su singular
circularidad personal. El segundo, Pasiones compartidas. La historia de Hillary yJackie, con otra
sensacional creación de la extraordinaria actriz
Emily Watson. Dos o varios viajes sin salida, en
un universo sin salidas. Ed TV y Tres son multitud, exhibidas ese mismo mes, parecieron en
comparación simples caricaturas, y no del
Cartoon Network.
El estreno de septiembre era para verlo con
los ojos bien abiertos. Desgraciadamente contemplamos una de las obras más ñoñas de uno
de los más grandes realizadores del cine contemporáneo: Stanley Kubrick. Su obra póstuma, Ojos bien cerrados,
impecable en lo menos importante, los
escenarios, crea un
Nueva York que nada
tiene que ver con la
realidad, realidad
que cualquier cineasta o videoasta
retrata para cualquier video de MTV.
La relación de la pareja, esa impresionante pareja de dos
hermanos: Cruise y
Kidman, se cierra en
una intriga de celos
y misterio que haría
reír a carcajadas a Alfred Hitchcok, maestro de auténticos engaños. En cuanto a

47

�nunca se anotó, como debería hacerse hecho, el origen
de la historia. Independientemente de esto, dado que
ahora todo se vale en lo medios de comunicación para
atrapar público, El proyecto
no asustó a nadie, salvo a los
intoxicados por la misma
mercadotecnia.
Por fortuna, dos magníficas películas, Todo sobre mi
madre y Bulworth salieron al
quite, con extraordinaria
respuesta para la primera, y
cero para la segunda. El film de un Almodóvar
ya maduro es muy atractivo al continuar en la
misma línea de personajes y vidas que lo han
hecho famoso al dejar a un lado los excesos de
antaño. Bulworth era una llamada de atención
sobre la vida política norteamericana. Una referencia al BataUón de San Patricfo, quedó en eso:
una referencia fílmica que únicamente sirve de
fondo a una insípida historia amorosa.
Octubre cerró con otro truco: Sexto sentido,
ideal para un final de año milenarista; y noviembre abrió con un film llenó de estridencias. El
club de la peka. Entre noviembre y diciembre,
ambas,junto con Estigma, se comieron el ~rcado y poco quedó para Spike Lee. A punto de
terminar el 99, un film precioso y en verdad divertido de RobertAltman, ¿Quién mató a Cookie?,
nos reencontró con el cine. No vi Tay Story Ilporque sé que la veré más de veinte veces cuando
pase a formar parte de la colección de cine animado que mi nieto insiste en revisar a diario, e
igual cosa ocurrirá con Un ratón en lafamilia, elogiada, ¡gulp!, por una gran parte de la prensa
especializada nacional. Mi nieto parece preferir Pokémon, del que todavía, en este caso si soy
censor, aún no ha visto.
¿La mejor película del año en cine comercial? Me inclinaría por Matrix.

lo sexual y a la famosa sociedad secreta de caballeros en trajes de etiqueta, la simple emisión
de un video porno en un canal porno en cable,
en los Estados Unidos, es más delirante y perturbador que las alambicadas ceremonias de
estos atrasados neoyorquinos. Extrañamos no
al Kubrick de Barry Lyndon, sino al Kubrick de
los años cincuenta. Por fortuna, ese mismo mes,
entre Torrente y Lola, el detective hispano y la
ágil alemana, una pequeña comedia agridulce, Pequeña voz, prendió su canto. Le decían
Littl,e voice, y lo era. Yconste que la que cantaba
las melodías originales era la misma actriz.
A mediados de octubre hizo su entrada triunfal en los cines de todo el país el éxito más grandes de los espectáculos fílmicos del cierre de
siglo; éxito, por supuesto, de las más recientes
disciplinas mercadotécnicas y no de la cinematografía, entendida ésta como arte, como forma de narrar, como diversión, como lo que sea
menos como engaño. Nos referimos al famoso
Proyecto de la Bruja Blair que aterrorizó más a
los ingenuos por su pista de sonido que por las
imágenes que se movieron en el encuadre de
la cámara, que nunca dejó de moverse. Claro,
sin ton ni son. La historia del lanzamiento de
este pseudofilme la conocen los lectores. No
hay que insistir en ella. Salvo en señalar que
desde el documental de televisión, el docudrama promovido en la misma página de la red

48

Cine mexicano

Dígase lo que se diga, 1999 fue un buen año
para el cine mexicano. Aunque el periodo se
inauguró con dos fracasos monumentales, fílmicos y económicos: El cometa y Un embrujo, retomó su camino con una producción muy singular, La otra conquista, una flamante y por fortuna desequilibrada visión sobre el sincretismo
religioso en el proceso de evangelización cristiana de la América Latina.
Fibra óptica se estrenó en mayo y pierde interés por los mismos excesos visuales de Sobrenatural El cine mexicano, como todos hemos visto, ha alcanzado una gran perfección estilística, pero si toda la película va a ser un mero
juego de luces y el argumento queda en el limbo, no se llega a ninguna parte a pesar del talento de los cineastas.
En junio entró El evangelio de las maravillas.
Ni evangelio, ni maravillas, sólo fatuidad por
parte del realizador. En ese mismo mes, la bomba comercial explotó y la falsa y morcillera Sexo,
pudor y !,á,grimas cautivó al respetable. Engañosa y artificial, sus personajes se desbaratan por
doquier, pero ganó mucho terreno al hacer que
los mexicanos de la acción dramática hablaran
como mexicanos y no como seres de telenovela,
gracias, evidentemente, al talento y magia de
sus intérpretes.

El coronel recibió su oportunidad en septiembre, y aunque García Márquez lloró cuando se la mostraron, su relación con el texto es
meramente anecdótica. Entre el cine y la literatura existe una enorme simbiosis. Arturo Ripstein logró todo lo contrario: olvida las líneas
casi poéticas de la obra para renegar de sus
imágenes, mientras espera que los planos secuencias lleguen a buen término por obra y
gracia del espíritu santo. La metamorfosis de
Ripstein es tal que hace que un coronel que
casi no come esté tan robusto como debió haber sido en sus mejores tiempos y el pueblo tropical parezca, por la oscuridad de sus interiores, una playa sueca en invierno. La otra excepción del año, después de La otra conquista:
Santitos, un bello, alegre y creíble film.
Televisión

¿Cuál fue el personaje del año en este final de
milenio mexicano? Ni Zedillo, ni Labastida, ni
Cuauhtémoc. Ni Sabritas, patrocinadora del
Papa, ni Cuauhtémoc, la otra Cuauhtémoc, la
cervecería, ni Coca o Pepsi. Ni Paco, ni CSG, ni
Madrazo.
El personaje del año, el legítimo madrazo,
fue la propia televisión mexicana, desde ahora
dueña y señora de vidas y haciendas, mentales
y bursátiles, por lo menos hasta que pase julio,
con botas o sin botas.
Pero a eso le entramos en el próximo número.

49

�Abrir los ojos

abiertos, desgraciadamente en un sentido unilateral, que aborta al amor, que lo victima desde una práctica rígida que sólo explora la superficie epidérmica, y que, además, inhibe la
manifestación más noble de la vista en cuanto
órgano: la mirada.
Reducida a objeto, la mujer, aunque participe "voluntariamente" del ritual, está obligada a
obedecer. Y el juego establecido aparece a la luz
de la cámara como un entretenimiento exclusivamente masculino. Ojos que sólo rinden cuentas al deseo sexual desatado bajo la máscara.
"Abrir los ojos es romperse por el centro" y,
aquí, poco importa la mirada. No interesa el
contacto y el anhelo de proximidad, entendimiento y comprensión que la mirada promueve. Hay miradas que cautivan. Y hay miradas
cautivas, como la que, después de fumarse un
cigarrilo de mariguana, desnuda la protagonista
a su pareja, en relación a un tercero: oficial de
marina, a quien, después de tiempo continuaba deseando y soñando, sólo por una mirada
que la hizo sentir dispuesta a perderlo todo,
incluidos marido e hija.
Kubrick, bajo el efecto del gran novelista y
dramaturgo austriaco Arthur Schnitzler (Viena,
1862-1931), descubre el detonante que significa el acto de abrir los ojos en una relación de
pareja. Ya bien Federico Engels, en un libro
'escrito hace 115 años, planteó a la familia como
célula de la sociedad burguesa. Como tal, la
familia y la pareja, en su papel protagónico dentro de ésta, está de alguna manera condenada
a perpetuarse, a seguir la "obligación" de un
compromiso que quizás en torno al amor pudo
haberse agotado mucho antes del estallido de
una crisis, que la apariencia siempre preserva
como instancia última, y de ser posible niega
rotundamente. De algún modo explota la olla
de presión, y por quienes encabezan mafias y
feudos industriales o de poder político o comercial, una manera cómoda de desviar el foco
del mal es justamente a través de este consumismo sexual, frugal y exótico.

Minerva Margarita Villarreal
"ABRIR LOS OJOS ES ROMPERSE POR EL CENTRO", DICE

José Lezama Lima en uno de sus magistrales
poemas. Y ese efecto de ver hacia adentro de
sí, trae consigo el resquebrajamiento de una
imagen. De la imagen con la que la propia persona al pensarse se constituye. La desintegración y el rompimiento que implica el ver; el
ver, no el simular ver, ni el simular estar; ese
efecto es el que permanentemente se teme y
evade en la sociedad contemporánea. El efecto que un cuestionamiento vierte en el interior.
Ojos bien cerrados, la excelente y póstuma obra
de Stanley Kubrick, toca, entre muchas otras
variantes de la vida norteamericana contemporánea, aquella que ejerce soterradamente el
puritanismo. El título sintetiza metafóricamente
importantes rasgos de la sociedad norteamericana. Por suerte, en nuestro país no hubo mutilación o suplantación de escenas. Rasgo del
subterfugio heredado por ese extraño y aberrante pudor característico del Hollywood macartista. Pues se tapa así, literalmente, lo que a
diestra y siniestra se promueve. La perversión
se pone la capa de la moralidad y así expande
su dominio. Otra marca de la represión y, a mayor represión, más excelsa y sofisticada la forma
como se destapa el furor sexual, expresado éste
por una élite masculina, de la más alta alcurnia
burguesa, si es que a esta clase social la podemos
nobilizar con esa expresión que incluye las finas
maneras privilegiadas de la aristocracia.
No que no participen mujeres de los festines que, a manera de rituales exclusivos, encarnan los vicios privados de los señores de
poder, sino que quienes participan: modelos,
exmisses, actrices de poca envergadura, son
reclutadas, de acuerdo a medidas, edades y
habilidades en las técnicas de mejoramiento
sexual; es decir, de acuerdo únicamente a su
condición de objetos de placer, por ojos bien

50

De la mujer que se repliega en el hogar callando y, así, generalmente otorgando la disposición masculina de los asuntos familiares; insatisfecha e infeliz, y a quien se premia el silencio conjoyas y otra clase de magias apagaculpas;
el marido pasa a la mujer maniquí: lozana, fresca y, por supuesto, reemplazable, como todo
producto de consumo debe ser.
La mujer es, en este diálogo de miradas que
reivindica el filme, la promotora de un cambio
en la subjetividad de la pareja, cambio que en
principio pudo haberse visto como alteración.
El hombre es como todo hombre íntegro aparece: de una sola cara. Ya esa frase coloquial
nos está diciendo que hay, si no más caras (qué
caras son las caras a veces), sí máscaras. Y bajo
una máscara alquilada el personaje masculino
entra en el submundo de una perversión sexual
altamente exclusiva. Donde, si se enterara de
los nombres de algunos participantes, se impactaría.
Al ser verbalizada la fantasía que activa el
deseo de la protagonista, queda sin lugar el lu-

gar de su pareja. Como si el varón, para encarar el mundo, se desencarara en su mujer, y al
manifestar ésta un movimiento interno desequilibrara el sitio que pretendidamente él ocupaba en la vida.
La película de Kubrick es esperanzadora y
la esperanza es resultante de una visión femenina. Pues, dicho en voz de la mujer, los protagonistas deben estar agradecidos de haber sobrevivido a su aventura, haya sido ésta en la realidad o en la fantasía. Promueve desde aquí una
expresión del deseo que activa la mirada, la
mirada del ser, que claro, incluye al cuerpo
como fruto del amor, es decir, de la creación.
El amor plantea a la sexualidad interrogantes que la actividad erótica resuelve, a medida
que se profundiza. Pasión por el deseo, por la
activación sexual desde la atracción del ser. Si
no, como en la película, lo último que queda
por hacer, lo irrealizable, es este acto maravilloso que congrega y dispersa los sentidos, y a
través del cual, como dice George Bataille, se
alcanza la vida hasta en la muerte.

CINE Y MÚSICA TE ESPERAN
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mejor servicio a todos los usuarios, pone a su disposición la nueva Sala Audiovisual,
que cuenta con los siguientes servicios:
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Ciclos de cine alemán y francés
Servicios de video en cubículo
Servicio de audio en cubículo
Lectura de CD ROM
Sala de lectura formal e informal

ABIERTO PARA TODO PÚBLICO, DE LUNES A VIERNES DE

51

8:00 A 17:00 HORAS.

�la trampa, es una constante que pretende mostrarnos en ese apartado. Dice:

gustar de sus aciertos. Su facilidad para captar
a mundos ajenos es sorprendente, se interna
en los seres y nos habla con lejanía y a veces
con derrota. Así lo supone el poema dedicado
a Ezra Pound:

el querido Franz Kafka nos hizo ver pasar, por
el cielo de Praga, a un pájaro color cucaracha
en busca de su jaula, es decir, de su anhelada

Alguien le ha regalado una isla

trampa.

al viejo pastor de ojos curtidos.

da la más rica tradición moderna de la poesía
del siglo XX, y que nos ha dado como resultado dispersión de movimientos literarios y luego, un repliegue, un acercamiento a comprender el límite, la extrema lucidez o locura de los
poetas como Holderlin, Trakl o Poe.
Sin embargo, Hernández ha salido airoso y
fortalecido, ha dado a nuestra tradición poemas más que memorables. Esta segunda antología de su obra, agrupa poemas no incluidos
en la primera, titulada El infierno es un decir. Se
incluye lo más reciente de su obra, como son
Mascarón de prosa, R.espete las señal,es, Poetogra.fias
y Antojo de trampa, que da título a esta Segunda
antología. Ya en 1996, la Universidad Autónoma de México, en su Colección Poemas y Ensayos, había publicado su Poesía reunida, que abarca la totalidad de sus libros, y con ella celebró
sus 20 años de poeta.
La antología reúne un total de diecisiete
apartados o secciones que corresponden a la aparición cronológica de sus textos, se incluyen
poemas no coleccionados en la otra Antología
y tres apartados inéditos, que fueron escritos
recientemente. En la introducción señala:

~ o de trampa. Segunda
arúología personal,
de Francisco Hernández
Armando Joel Dávila

Francisco Hernández
Antojo de trampa. Segunda antología personal
Fondo de Cultura Económica
México, 1999.

DE LOS POETAS MEXICANOS QUE HOY ESTÁN VIGENTES

y han efectuado un trabajo serio y consistente,
sobresale de manera ejemplar Francisco
Hernández. Sus libros de poesía llegan ya a una
decena y media y destaca en su quehacer el
compromiso sólido del poeta que alía lucidez y
emoción en lo que escribe.
Sus libros publicados desde 1974, cuando
apareció Gritar es cosa de mudos, hasta éste más
reciente, Antojo de trampa de 1999, han transcurrido 25 años, y su poesía, ha crecido en oficio
y profundidad. Escogió el camino tortuoso, el
de los poetas malditos. Arranque que desbor-

Quizá con este último presente

La apuesta de hacer una antología que sea
representativa y adquiera validez, es un reto imposible. Ya que en nuestro medio, casi no se
lee, o se lee muy poco. Pisamos un terreno tan
difícil que llegar al público lector resulta menos que probable, y la mejor poesía no llega
pronto, solamente será valorada después de 50
anos.
Francisco Hernández a sus 53 años ha creado una poesía valiente, que se atreve, que arriesga el pellejo, que no tiene miedo y se alimenta
de lo mejor de la tradición moderna. Al hacer
un inventario de su mejor obra como él lo señala, abre la puerta al lector para valorar y de-

- no por eso el más hospitalario-quede lleno hasta el techo
su sombrero de fieltro
y su bastón
encuentre mediodía en que apoyarse.
La agonía frente al mar siempre es dichosa.

En el segundo apartado, Portarretratos, nos
presenta una imagen singular de Poe. Sus deudas más caras con este poeta que representa la
raíz de donde se nutrió la poesía de Baudelaire,
y que para Hernández es un icono:
nació en boston a principios de 1809
desapareció en baltimore
a finales de 1849

Francisco Hemández

se le busca por verter horror en el espíritu

ANTOJO DE TRAMPA
Segunda antología personal

Del libro Cuerpo disperso, que contiene tres
poemas, el primero titulado "Desnudez", nos
remite a ese tipo de juego de contrarios muy
de la poesía de Quevedo, pero matizados con
la delicadeza y el estilo de Hernández:
Hojas de acanto te cubren.
Tu desnudez es lo contrario de una flor
[cerrada.

cinco años después, la tentación se presenta de

De entre tus dientes brota una lenta

nuevo. Y el antojo de la caída libre en un arma-

emanación de yedra.

dijo diferente es tan poderoso como el deseo

De la última semilla que pronuncias

de conocer un país imaginario o el de enamo-

nace en silencio un roble de cien años.

rarse otra vez, aunque en este momento el foso
del amor esté con nosotros.

Sólo donde pisas vuelve a crecer la hierba.
ldras •exlca11as

Sólo, donde respiras, vuelve a soplar el aire.

FONDO DE CULTURA ECONÓMICA

Hojas de acanto te cubren.
Ojos de canto te descubren.

Esta identificación de la poesía y el amor con

52

53

�Se acerca, también, con un ligero aire de
ritmo, al poema "Circe" de Gabriel Zaid. Pero
el aliento y la resolución del mismo difieren. Sin
embargo, es grato emparentarlos, porque tienen en el fondo la misma preocupación por la
brevedad y la manía por pulir y perfeccionar el
poema.

fancia del poeta y su descubrimiento del mundo. Con este libro ganó, en 1982, el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes. Creo que a
partir de aquí Hernández empieza a mostrarnos su yo interno. Tiene elementos autobiográficos interesan tes y universales. Es un buceo en
los recuerdos, matizados por un estilo seguro
que recrea un mundo entre remoto y cercano,
transido por la enfermedad que lo obliga a estar inmóvil en su habitación. Su reconocimiento del mundo y la salida a entenderlo y a enfrentarlo como algo fuera de control:

Hernández recurre a la mejor tradición de
la poesía actual, tiene la curiosidad y el ímpetu
por asimilar las formas novedosas. Su poética
se pone a la par con la mejor y última poesía
de Octavio Paz, pero con su tinte original y su
visión personal. Veamos un poema de la sección Textos criminales:

La calle es un largo delirio hacia el futuro.

La casa, una pompa de jabón frente a una
dibujo la palabra puente

[espina.

y se derrumba
escribo la palabra final

En Oscura coincidencia hay tres poemas que,
sin duda, estarán vivos y serán clave para identificar a Francisco Hernández. "Amortajados",
"Gota" y "César Vallejo agoniza... "

y recomienzo

Fluido en su estilo y en sus temas muestra
con soltura e imaginación metáforas elaboradas con precisión y
espontaneidad.
Consciente de la situación y
del quehacer del poeta en el
mundo, señala que la poesía es
la individualidad, una manera de
identificarse por lo que escribe.
Reconoce que el poema es la
huella única e insustituible del
ser humano:

De un total de nueve poemas antologados,
podríamos decir que hay en ellos el conocimiento, la verdadera asimilación de la tradición, una lucha cuerpo a cuerpo por reconocer a los grandes poetas y rendirles homenaje
a su obra y a su vida.
La parte que comprende el libro, En las pupilas del que regresa, es por su factura y por sus
imágenes, el que contiene la poética del autor.
Pone en tensión su palabra y es el sinónimo de
la madurez y de la conciencia del poeta, en
donde se advierte que ha llegado a un límite.
De aquí en adelante ya no hay regreso, trae en
su expresión las palabras y los dones. Brillan
por su sobriedad y su frescura los poemas: "Hasta que el verso quede", "Para matar un pájaro",
"Hecho de memoria", "Mirada de Jerez" y "Sylvia Plath".
Las cuatro últimas secciones compuestas por
seis, cuatro y cinco textos, respectivamente, son
el proceso acabado y firme del poeta que está
en pleno dominio de su palabra y de su mundo. Descubre a Rilke, a Onetti, a los que sorprende en su perplejidad. Victimados por sus
pasiones, su mundo y sus ocupaciones. Vemos
rasgos profundos que dan la luz y la sombra de
estos seres desamparados y a la vez sólidos en
su interior aventura:

Un libro de crítica en clave menor
José Carlos Méndez
Juan Domingo Argüelles
El género curriculary la verdadera historia de Nadie
Editorial Aldus / Universidad Autónoma
de Nuevo León
México, 1999.

CON RETRATOS RABIADOS, CRÓNICAS, PARÁBOLAS Y

fábulas que casi son pequeños cuentos, todos
ingeniosos e irónicos, en El género curricular y la
verdadera historia de Nadie el poeta y ensayista
Juan Domingo Argüelles (Chetumal, Quintana Roo, 1958) elaboró un pequeño fresco en
el que critica mucho de lo que hay de farsa,
falsos prestigios, manipulación, componendas,
envidias, intrigas y demás deformaciones que
ciertamente existen en los medios culturales
mexicanos, en particular en el literario.
El libro está dividido en tres partes: l. "El
género curricular", II. "Impulsos suicidas", y III.
"La verdadera historia de Nadíe", cada una con
varios capítulos, y su tono está dado desde el
"Prólogo" (que es un retrato hablado):
Se cuenta, acerca de un joven aspirante a escritor y hoy crítico de prestigio a quienes muchos

Se ve que está en piyama, recostado, medio

acuden para que los prologue, los presente o

borracho y casicalvo. Se le percibe hinchado,

les escriba las solapas de de sus libros... buscó y

rubicundo, sostenido únicamente por el amor

encontró un padrino literario a quien envió ...

y el recuerdo de sus encrucijadas.

la siguiente misiva: "Mi querido Padrino: Us-

el poema

ted que es literato de prestigio y también gran

es la única huella

Recorrer y repasar Antojo de trampa, de Francisco Hernández, siempre será un tránsito
gratificante, sus frutos, sus mandobles a la inteligencia y a la imaginación. Se paladean como
platillos de sabores deliciosos al cuerpo y al espíritu. Es, quizá, la multiplicidad de sentidos y
de obsesiones, las que nos advierten que nuestro mundo es habitable y misterioso, con los
poemas intensos de alguien que lucha yjamás
se rinde.

que deja el homicida
en el lugar de los hechos
(la hoja en blanco
es un crimen perfecto)

La selección del libro Mar de
fondo consta de siete textos, los
que por su soledad y ensimismamiento nos dan la señal de la in-

54

filósofo, además de director de esa revista en la
que todos, yo incluido, quisiéramos publicar,
me puede aconsejar..."

El Padrino, por supuesto, le contestó, le
aconsejó y lo adoptó, pero al final del texto
Argüelles nos reserva una sorpresa.
En "De la ferocidad del silencio" Argüelles
habla de cierta evolución de algunos literatos
en la que "de intérprete de la obra, el crítico

55

�nes del vate Wen" o "El sueño del Dr. Chen "),
suceden en China (o en algún lugar parecido)
y tratan de los mismos vicios. Por ejemplo, al
vate Wen "el éxito de los demás (lo) enfurecía", y "si un premio literario era obtenido por
otro y no por él... veía en ello un diabólico complot..."
Argüelles conoce bien el medio y los personajes a que se refiere, y en cuanto a él, ha sabido conducir bien su propia nave en medio de
este mar proceloso. Hasta ahora ha publicado
alrededor de diez libros de poesía, tres libros
de ensayos y una antología (El poeta y la crítica:
grandes poetas hispanoamericanos como críticos), y
ha ganado el Premio Nacional de Poesía Efraín
Huerta, el Premio Nacional de Literatura Gilberto Owen y el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes.
En cuanto a El género curricular. .., hay sin
embargo un problema. Y es que Argüelles no
da nombres, ni de los personajes, ni de los grupos, obras y medios (revistas, suplementos culturales... ) aludidos. En este sentido son textos
en clave, y sólo quien conozca el medio cultural, y quien sea asiduo lector de revistas literarias y suplementos culturales puede saber o
deducir (sin gran dificultad, por lo demás) a
quiénes y a qué se refiere Argüelles. Ante esto,
surge una pregunta: ¿para quién fue escrito El
género curricular..? Yotra, relacionada: ¿para qué,
con qué fin, con qué propósito? Los aludidos
ya saben que lo han sido, pero el lector común
y corriente (y el no tan común ni tan corriente) no lo saben. Ni tampoco saben si Argüelles
tiene razón en los retratos en clave que hace;
por ejemplo en textos como el "Prólogo", "Los
profetas de la cultura", "El canon accidental",
"Armonía", "Decepción", o "Fatiga crónica",
pues no da ni los nombres ni tampoco los argumentos de prueba. Así, el libro no ayuda
realmente al lector, ni a cambiar ni a mejorar
el medio.
Si el propósito de Argüelles es advertir a
quienes se inician en las suertes literarias, a los

Jl/ANDONINCO AHCfiEllEs
El género curricular

y la verdadera historia de Nadie

ha pasado a publicista del autor". En "Los fieles difuntos" señala a esos críticos que al hablar de crítica literaria se refieren a escritores
notables pero ya fallecidos, ignorando a los vivos porque junto a ellos nadie existe. "El género curricular" -género en pleno auge- está
dedicado a aquellos jóvenes autores que han..
"conseguido llenar sesenta cuartillas de méritos pero en ninguna de ellas se consigna la
publicación de libro alguno". La ausencia de
autocrítica, los acercamientos al poder (y el alejamiento cuando ese poder pasa a otras manos),
el antologismo como sustituto de la creatividad,
la falta de ideas de muchos profesores universitarios que sin embargo pontifican, la mediocridad de las tesis de grado, que generalmente
son meros cocteles de "paráfrasis que provienen del habitual ejercicio de otros parafraseadores... ", son otros aspectos de esos bajos fondos que denuncia Argüelles con festividad y
buen humor.
Las fábulas de la tercera parte (como "La
verdadera historia de Nadie", "Las tribulacio-

56

que sueñan con publicar, el gesto es legítimo y
agradecible, pero insuficiente. Insuficiente por
lo dicho, y por no ofrecer alternativas, por no
señalar qué hacer ante este estado de cosas. A
este respecto no basta lo dicho en el libro acerca de Stendhal, Pound, Torri o Zaid. Quizá
Argüelles escribió y publicó El género curricular. ..
para dejar constancia de lo que piensa al respecto; quizá lo hizo para divertirse con sus
amigos, cosa legítima. Sin embargo, me viene
a la memoria que en un ensayo titulado "La
práctica mortal de Gabriel Zaid" (publicado en
Armas y Letras número 18-19, mayo-agosto de
1999), Argüelles incluye una amplia cita de Zaid
en la que éste reflexiona sobre el hecho de que
"Publicar es un acto público, que obliga a responsabilidades públicas... "

de pies a la rama de un árbol y lo castigaba dándole de nalgadas con un machete, hasta que
un día se equivocó y lo hirió. Otra: cuando el
general Álvaro Obregón visita en el Palacio Nacional al presidente Calles, quien al recibirlo
se le cuadró a Obregón diciéndole: "¡Sin novedad mi general!" Otra más: decía Javier García
Paniagua de Jesús Reyes Heroles que era luminoso, de matemática perfección con las banderillas y gran señor con la muleta, no obstante
cargaba con un gran defecto: no sabía matar.
Scherer abrió el maletín de color café y al
azar tomó un documento, el cual tenía una cruda revelación. Era una entrevista imaginaria del
general con periodistas, que nunca se efectuó,
y en la cual el secretario de la Defensa afirma:
"Entre 7 y 8 de la noche el general Crisóforo
Mazón Pineda me pidió autorización para registrar los departamentos, desde donde todavía los francotiradores hacían fuego a las tropas. Se les autorizó el cateo. Habían transcurrido algunos 15 minutos cuando recibí un llamado del general Oropeza (Luis Gutiérrez
Oropeza), jefe del Estado Mayor Presidencial,

Parte de guerra
Eloy Sandoval
Julio Scherer / Carlos Monsiváis
Parte de guerra. Tlatelolco 1968
Aguilar / Nuevo Siglo
México, 1999.

CON UN FSITLO TELEGRÁFICO, OBJEI1VO,Juuo ScHERER

García muestra de manera clara el punto oscuro de la historia del 2 de octubre de 1968, gracias al puente de plata que construyó con Javier García Paniagua, quien le entregó -vía su
hijo Javier García Morales- los documentos
que revelan la responsabilidad plena del gobierno federal en la masacre que cobró vidas de
soldados y manifestantes.
Esos documentos fueron pieza clave del parte militar del general Marcelino García Barragán, secretario de la Defensa Nacional, con el
presidente Gustavo Díaz Ordaz.
Las anécdotas le dan al libro un carácter
histórico. Una: cuando el general Marcelino
colgaba a su hijo Javier García Paniagua, atado

57

�quien me dijo: 'Yo establecí oficiales armados
con metralletas para que dispararan contra estudiantes, todos alcanzaron a salir de donde
estaban, sólo quedan dos que no pudieron
hacerlo, están vestidos de paisanos, temo por
sus vidas, ¿no quiere usted ordenar que se les
respete?' Más adelante Oropeza diría que lo
hizo "por orden superior".
Páginas adelante Días Ordaz confirmaría su
resposabilidad cuando le comentó a Oropeza:
"Barragán cree que usted es el que interviene
sin mis órdenes, sin mi consentimiento".
En los documentos del general Marcelino
también se esclarece el atentado contraExcélsior
con dos bombazos y planeado por Oropeza.
Esto lo confirma Díaz Ordaz a Barragán cuando le dice "Sin ningunas precauciones, ni tomar la mayor discreción, son los autores de las
explosiones".

Resalta en las órdenes militares del 2 de octubre: "Suma prudencia e inteligencia para
conminar a que retire cualquier extraño" ... "Se
contestará el fuego con tiradores selectos tratando de localizar a los tiradores emboscados" ... "Si el ataque es con piedras y palos, buscar el combate cuerpo a cuerpo sin emplear la
bayoneta" ... "Llevando las armas desabastecidas
y no habrá fuego hasta no tener cinco muertos
por arma de fuego".
Parte de guerra. Tl,a,telolco 1968 está compuesto de dos partes: la primera fue escrita por Julio Scherer, la cual aporta y es reveladora; la
segunda, un texto de Carlos Monsiváis: es una
crónica de los acontecimientos que no aporta
gran cosa. El libro deja en claro el gran oficio
de Scherer como periodista, un comunicador
que sabe esperar, pedir y lograr una exclusiva
informativa.

Librería Universitaria
Ciudad Universitaria/ teléfono: 376 70 85 / Zaragoza 116, sur / teléfono: 342 16 36

Libros de texto

~

Ciencias 7 Letras y humanidades

· ~ Política y sociedad - r&gt; Diccionarios
Libros de arte

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~

Enciclopedias

Papelería ,, Novedades

58

Esa llaga, la memoria

novelas. El impulso creador que dio lugar a la
narración, sin duda, estuvo en sintonía con ese
latir deslumbrante y vertiginoso del deseo.
Esa llaga, {,a, memoria es la evocación de la
experiencia amorosa de Salvador y Eleuteria.
El amor nos transmite a través de cada una de
las páginas la puesta de un amor que se enlaza,
se funde y se entreteje. Aquí la memoria juega
un papel principal. El libro inicia con una llamada y es a partir de ahí que Salvador reduce
la realidad de su mundo en Eleuteria; todo es
visto a través suyo, y justo es esto lo que convierte a Salvador en un ser enajenado, alterado, enamorado ...
Hay quien dice que el amor lo altera todo
porque nos enajena.
La posible llegada de Eleuteria provoca en
Salvador algo así como lo que nos ocurre a los
seres humanos con la libertad; a la vez que le
tememos la deseamos. Salvador teme el regreso de Eleuteria y a la vez lo desea. "Maldita sea,
maldita sea, que si me doy cuenta de que otra
vez el mundo se me viene encima con tu llamada, Eleuteria"... "Afuera el mundo empieza a latir. Si una vela en esta casa hubiera, del restirador al pie encendería como señal de milagro."
La "blanca insignia", la pantaleta sobre la
lámpara que un día acarició el pubis de Eleuteria, representa la presencia de la amada hecha
signo. El signo es en sí mismo algo que no termina ni concluye. "Eleuteria ya no es nada sino
su pantale ta blanca como el día." El signo siempre sobrepasa y trasciende aun cuando la amada se ha ido porque la gran fuerza del amor
radica en eso. Ausencia hecha llaga en la memoria.
Leer esta novela nos hace andar un camino
recorrido por el escritor, donde da rienda suelta a sus preocupaciones conceptuales, existenciales y afectivas, y las transmuta en historia. En
saudade o tal vez sea la escritura histórica de
una saudade.
En cuanto al psicoanálisis, pienso que es un
recurso que utiliza el escritor para darle un tí-

Malena Múzquiz
Héctor Alvarado
Esa ll,a,ga, l,a, memoria
Ediciones Castillo
Monterrey, 1999.

MI PRINCIPAL PROPÓSITO AL LEER ESTE TEXTO NUNCA
fue hacer una lectura correcta, porque para el
caso ¿qué sería hacer una lectura correcta? Mi
deseo fue entrar por la piel de la historia a esa
estructura íntima y por ahí tener acceso, en la
medida de lo posible, a esa viga medular en
donde toda obra se sostiene. Durante mi lectura anduve una corriente, un camino espontáneo y a la vez inteligente. Escuché en ese flujo
una musicalidad y deduje que ésta podría venir de tres fuerzas a las que nombré conocimiento, emoción y energía vital, y que juntas,
las tres, tejían un principio, una tensión necesaria, que confiere a la forma un orden determinante, en donde cada letra y cada palabra
pasan a ocupar el lugar que les corresponde.
El estímulo sonoro de la sintaxis en su mayor parte me generó una emoción, una apertura, un movimiento hacia fuera, es decir, una
especie de emoción placentera. A ratos, muy
pocos, me sucedió a la inversa, el movimiento
era hacia adentro y por lo tanto displacentero
y angustioso.
Debido a esto tuve la ocurrencia de que esta
forma de narrar era un testimonio de cómo
podía hacerse música o poesía a manera de
novela.
Dos de los aportes más significativos que
encontré fueron el ritmo y el orden en el lenguaje. Recordemos que todo orden es ante todo
armonía. Como orden me refiero a cómo yo,
lectora, me vinculé al ritmo de la obra, qué
pauta me conectó a cada frase. Experimenté
una intensa sinfonía en las palabras, lo cual me
aportó novedad al orden establecido en otras

59

�tulo y un encuadre a la pasión de Salvador:
sicótico.
Cuando Héctor Alvarado me habló por primera vez de la novela, su abordaje fue el siguiente: "trata de una psicoanalista que se enamora
de su paciente sicótico".
Me interesó muchísimo; primero, porque
soy analista; segundo, porque es bastante raro
que una mujer analista se enamore del analizante. No digo que no pueda suceder, pero es
poco común. Sucede con más frecuencia que
el analista hombre se enamore del analizante
durante la práctica analítica. Por lo mismo,
quise ver cómo un escritor abordaría el tema.
Al terminar de leer la novela llegué a la conclusión de que ese punto no se localiza con precisión. Se expone, sí, pero de una manera vaga e
irrelevante. Y digo irrelevante porque no está
puesto en la novela como tema medular. Lo que
sostiene y hace espectacular esta historia es la
desbordante pasión de Salvador por Eleuteria.
Desde mi lectura, Diana, la supuesta analista, no se sostiene como analista y no lo digo
porque se haya enamorado de Salvador (eso a
todo analista nos puede suceder), lo digo porque ella nunca pudo soportar su lugar de analista. Quiero aclarar que no es lo mismo decir:
"supuesta analista" a decir "el analista es un instrumento que lleva por nombre", sujeto supuesto saber. Y este lugar de analista no envuelve a
su persona. El acto del analista que logra soportar su lugar es antes que nada un acto de
presencia muy particular y delicada. En fin .. .
Continúo, Esa llaga, la memoria es una novela donde el personaje utiliza el recuerdo como
única y lúcida alternativa para pensarse a sí
mismo. Salvador utiliza la memoria, esa llaga
que permite que aflore lo esencial y lo poético
que hay en él. Salvador logra adueñarse de un
lenguaje íntimo, a veces inmensurable, a veces
inhóspito; lo abarca, lo posee, es de él (hasta el
poema de Vinicius de Moraes se siente como si
Salvador lo hubiera escrito). Yesto sucede porque la condición para apropiarse de algo es

haberse dejado poseer. Y él, Salvador, se dejó
poseer por Eleuteria.
Otra de las aportaciones que declaro importantísima es la siguiente: el amor en Salvador
es siempre otra cosa además de eso. Sostengo
que aquí se encuentra la principal evidencia
de que el autor logra trascender "su verdad"
acerca del amor, más allá de su experiencia íntima; esta verdad la propaga y la universaliza
para que ocurra el milagro: la literatura.

jer, aun cuando se rompa el hemisferio "hacia
la vasta quijada de la melancolía" (p. 49).
Alguien quedó en el desierto, orinando su
alma,junto a las cactáceas. Luego recordando
a un clásico como Quevedo y a un contemporáneo como Samuel Noyola, un verso que simula una sentencia: "Has de volver / sin que
nade tu llama" (p. 91).
Pero no hablemos de la muerte, los muertos ya saben que deben transformarse para que
otro venga. La sangre del cordero encontrará
su cauce y el amor dispuesto al sacrificio pasará su prueba.
Adamar, el árbol poético de Minerva Margarita Villarreal, tiene seis ramas a través de las
cuales los sentimientos convergen y renuncian,
con dominio del lenguaje y la recurrencia de
imágenes que sin apartarse de su eje, exhiben
al amor desde distintas tesituras.

Minerva Ma'8arita Vil/arrea/

Adamar

,.,

Pretérito y agosto (Voces
de Minerva)
Edith Ávila Romo
Minerva Margarita Villarreal
Adamar
Fondo para la Cultura y las Artes
de Nuevo León / Verdehalago
México, 1998.
MINERVA MARGARITA V1L1.ARREAL (MONTEMORELOS,

N. L. 1957) nos presenta en su libro Adamarun
poemario cuyo eje principal es el amor. A veces en la ausencia y otras en el perpetuo retorno. Un amor que por momentos, o por versos,
se vislumbra con el aura divina, el misterio de
la invocación, y versos más adelante como el
amor humano, la fuerza de las provocaciones.
En Adamar se intuye el amor y en su lado
humano es un hombre cuya personalidad apenas alcanza a desprenderse de la mirada sacralizadora del poeta, y los lectores poco logramos
conocer acerca de él. Si acaso sabemos que ahí
está, estuvo o vuelve. Nos intriga y captura la atención porque alude a emociones que no pueden desconocerse, aun siendo espectadores.
Entre las páginas del poemario transita un
hombre que sale a extraviar su corazón y no
conoceremos más detalles que la silla rotatoria
desde la cual observa, o la corbata de robles y
amarillo que deja detrás a una viuda en la acera de la noche.

60

--

~:.::.. VERDE.HALAGO

Al principio son los misterios, el amor con
toda su luz y sombra, voces insólitas que evocan "en los más cielo de las cuencas" (p. 14),
"en la más lluvia de las tristes" (p. 15). Ahí están los detalles que deslavan la vida, el matrimonio y sus lluvias, la arena que dilata años de
furia hasta la huida. De espaldas al paraíso.
En el noveno Misterio se abre una ventana
desde a cual se reconoce la voz de Margarita.
Pero no está sola, sobre su pecho yace el silencio del otro: ''y no es música / donde nace
la luz / sino silencio / que irradia / la grieta /
donde / siempre / me / encuentro" (p. 19).
Las imágenes que surgen de los poemas son
tan nítidas como aquel "gancho genital de la
penumbra" (p. 21) que no acierta a clavarse en
la cruz.
El amor descubre las posibilidades de la ausencia, silencios de frontera_y oscuridad que
emana con la huida. Entonces el verso se inquieta porque no ha visto el lado oscuro en el
rostro amado, sino oscuridad que le guía hasta
caer. Y a esa caída le seguirán otras, hasta volverse árbol. "Yel amor se acercaba, sumaba crestas de olas / sirenísimas / y agitadas y níveas cabelleras; / y el muchacho emergía/ pretérito y
agosto, / asestando los primeros golpes contra
mi pecho" (p. 31).
Claridad y sombra son el hombre y la mu-

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Rev1tI0 Noc: t onol et• ErtuctI o nIe 1 de Flto,offo

FILO·· FAGIA

Rev1,10 Seme1trol o"&lt;&gt; 2, numero 2 . M,.xfco. vetono 1999 $SO.OOMN

Revista Nacional de Estudiantes de Filosofía
Colaboraciones y correspondencia: Av: 16 de Septiembre núm. 57, altos Patio Barroco, Centro H istórico, C. P.
76000, Santiago de Querétaro, Qro. Tel./ Fax: (01-42)
12 52 56 y 24 11 36 E-mail: filofagia@sunserver.auq.mx

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61

�Contraportada
óscar Efraín Herrera

GUILLERMO CABRERA INFANTE

Leticia Herrera

Infantería
Fondo de Cultura Económica
México, 1999.

Vivir es imposibl,e
Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de
Nuevo León / Verdehalago
México, 2000.

NMA

SANTí HICIEron la compilación, selección de textos e introducción de Infantería, volumen que reúne de
manera generosa diversos textos del escritor
cubano Guillermo Cabrera Infante.
La organización del libro es cronológica. La
primera sección, "La isla", abarca los años 1960
a 1963; la segunda, "El texto", incluye su obra
más conocida: Tres tristes tigres y algunos de sus
ensayos sobre cine que publicó en Arcadia todas las noches; la tercera parte, "La memoria",
contiene textos de Vista del amanecer en el trópi-

UN RECUENTO DE LA INFANCIA Y UNA REVIS1ÓN DE SU

MONTENEGRO Y ENRICO MARIO

presente hace Leticia Herrera en Vivir es imposib/,e, su quinto libro de poemas. En los textos
que conforman el volumen se percibe una lucha entre la nostalgia de lo que fue y la ironía
con la que se ve el presente.
Vivir es imposibl,e es uno de los siete libros de
poemas que fue seleccionado mediante un concurso por el Fondo Estatal para la Cultura y las
Artes de Nuevo León para ser publicado, en
este caso por Verdehalago, dentro de la colección "Los ojos del secreto".
Los otros títulos seleccionados son Las palabras no nacidas, de Anna Kullick Lackner, La tristeza es un somnífero interesante, de Armando Alanís Pulido, La inmóvil percepción de la memoria,
de Ofelia Pérez Sepúlveda, La palabra y la herida, de Armando Joel Dávila, Caracol de río, de
Carmen Alardín, y Nosotros, /,os malditos y el resto,
de Lucía Yépez. Este grupo de poetas nuevoleoneses, heterogéneo en cuanto a propuestas
literarias y edades, es representativo de lo que
se escribe en este momento en esta región del
país.

co, La Habana para un infantedifuntoy Mea Cuba;
y en la última parte, 'Textos varios", aparecen
ensayos, un guion cinematográfico y una entrevista que sostuvo el escritor con Danubio Torres Fierro.
En esta entrevista, Cabrera Infante afirma
que vivir en la lejanía de Cuba no le perjudica,
"sino que me beneficia: allí nunca hubiera podido escribir Tres tristes tigres... Me hacía falta
no sólo la lejanía, sino la convicción de que esa
luz de la vela estaba apagada, que solamente
por la literatura podría recobrar ese pasado".

62

RAMIRO GARZA

ANACRuz
Testigos de nuestro tiempo. Diáwgos con personajes
de huy
Fondo de Cultura Económica / Canal 22
México, 1999.

Ra,dioscüpi,os. Miradas a la radio
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, 1999.
HACE UNOS MESES RAMIRO GARZA CUMPLIÓ 50 AÑOS
de ser un "hombre de radio", de llegar y llevar
con su voz siempre amable y optimista a miles
de personas con un mensaje de aliento y sabiduría. En Radioscüpi,os. Miradas a la radio, Garza
comparte sus memorias y reflexiones en torno
a un medio que ha sido su vida y al que le ha
dado vida con su creatividad y disciplina.
El lector de estos textos no puede dejar de
imaginar que alguien se los está platicando
sabrosamente. Ramiro Garza se preocupó por
mantener la oralidad al redactar sus breves ensayos. De esta manera describe a personajes prestigiados y conocidos, como dueños de radiodifusoras y locutores, así como a los seres anónimos pero básicos que hay en este medio: programadores, operadores, radioescuchas.
Para el autor la voz es la herramienta principal del locutor, por ello propone en uno de sus
textos la necesidad de un museo de la voz: "Grabadas en sus momentos esenciales o personalísimas, las voces que están tejiendo la historia
del sonido hoy, serían un verdadero tapiz acústico mañana. Y ahí contemplarían, las generaciones venideras, un paisaje auténtico devalores vocales, humanos y profesionales".

ENTRE 1996 v 1998, LA PERIODISfA ANA CRuz REALlZÓ
80 entrevistas con artistas y científicos para el
Canal 22 en la serie "Personajes y escenarios".
Reunió en libro veinte de esas entrevistas bajo
el nombre de Testigos de nuestro tiempo. Diáwgos
con personajes de hoy, en el que los entrevistados
coinciden en que "su vida es un claro reflejo
de sus obras, y su obra el resultado inseparable
de una trayectoria vital".
En este libro concurren las voces de escritores como Jaime Sabines, Ángeles Mastretta,
Álvaro Mutis, Carmen Boullosa, Elena Poniatowska y Carlos Monsiváis; de los periodistas
Miguel Ángel Granados Chapa y Cristina Barros; de los historiadores Enrique Florescano,
Miguel León-Portilla y Guillermo Tovar y de
Teresa; de los científicos Herminia Pasantes,
Ruy Pérez Tamayo y Francisco Bolívar Zapata;
y de los pintores y escultores Francisco Toledo,
Carmen Parra,Juan Soriano, Helen Escobedo,
José Luis Cuevas y Sebastián.
Las entrevistas conservan con fortuna las expresiones coloquiales que hacen que se mantengan frescas estas conversaciones realizadas originalmente para televisión.

63

�Colaboradores
~~ (SanJosé, Costa Rica,

1972). Poeta. Estudió psicología.
Su libro más reciente es Palabras
para la noche. Participó en 1999
en el Encuentro Internacional
de Escritores "Presencia Viva de
la Poesía", en Colombia.

~ 11
F~
(Guadalajara, 1923). Filósofo. Es
presidente de la Sociedad Mexicana de Filosofía, director del
Centro de Estudios Humanísticos de la UANL y de Humanitas.

H &lt;,v.d

EJ,:d.~e-,,_. (ciudad de México). Maestra en la Universidad de
Monterrey. Colabora en la sección "Negocios" de El Norte. Ha
publicado poemas en suplementos culturales y revistas.
~ ~ (Buenos Aires,

Argentina, 1957). Radica en
Monterrey desde 1982. Se desenvuelve en el campo de la cultura
estética. Asesor bibliográfico en
arquitectura y diseño.
~~ (Ciudad del Maíz,

S. L. P., 1956). Poeta, narrador,
promotor cultural. Estudió periodismo en la UANL. Forma parte
del Consejo para la Cultura de
Nuevo León.

A~ J.J. ~ (La Ascención, Aramberri, N. L., 1952).
Poeta, editor, maestro universitario. En breve aparecerá su libro
de poemas La palabra y la herida.

H ~ ~ (Ciudad del
Maíz, S. L. P., 1956). Poeta, narrador, promotor cultural. Estudió
periodismo en la UANL. Forma
parte del Consejo para la Cultura
de Nuevo León.
~ V ~ ~ ~ (Mon-

terrey, 1969). Poeta. Estudió letras
en la UANL. Autor del poemario

~ (Monterrey, 1971).

Periodista. Autor de Tierra de cabritos y Cuaderno de reportero. Dirige el periódico Vida Universitaria y colabora en La jornada.

ó~ ~ :+. H~ (Monterrey,
1962). Periodista, poeta. Ha colaborado en diarios y revistas.
Autor de los poemarios La ganancia y la pérdida y Camino hacia

i (Monterrey, 1935).
Fue jefe de Extensión Universitaria de la UNL y director de Armas y Letras. Es maestro de tiempo completo en la Facultad de Filosofia y Letras de la UNAM.

.ffurntrs bommrnt.ilrs rnlon1,1lrs
p,1r.1 l.1 1J1ston.1 br fluruo 1lron

* ,

'
Ensayista, in1
vestigadora literaria. Doctora en
letras hispánicas por la UNAM,
en donde labora en el Instituto
de Investigaciones Estéticas.

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l\oqbfola

_,(lrllli'-1\IÍJmrn

,...

mis huesos.
~H~ (Sihochac, Camp.,

1957). Poeta, periodista. Autor
del libro de poemas Pompeyanos.
Imparte talleres literarios y colabora en Vida Universitaria.

J.,t t-1~ I ~ (Tandil, Argentina, 1942). Sociólogo, maestro
universitario. Dirige la División
de Posgrado de la Facultad de
Filosofía y Letras de la UANL.

~ J . , . ~ t-1.,.w;.. (Ciudad
Victoria, 1958). Investigador, cronista de Hidalgo, Tamaulipas.
Académico del INBA yj efe de redacción de Trayectorias, revista de
ciencias sociales de la UANL.

J. ~ H~ (Zamora, Michoacán, 1943). Periodista y editor. Estudió letras e historia en
la UNAM. Es colaborador regular de la sección cultural del periódico El Norte.

~ ~ ~~- Estudió letras en la UANL. Doctora por la
Universidad de Texas, en Austin.
Es catedrática de la Facultad de
Filosofia y Letras de la UANL.
~ ~ ~ (Monterrey, 1954). Poeta, maestra universitaria. Estudió letras en la
UANL. Autora del libro Tragafuegos. Poemas suyos han sido traducidos al alemán.

~~.Je ,t Periodista. Egresado de la Facultad de Ciencias de
la Comunicación de la UANL.
Ha colaborado en distintos medios impresos de Monterrey.
H•"'41 1 :t.t ~ ~ (Monterrey, 1963). Narrador y ensayista. Autor de The Monterrey News,
El crimen de la caUe Aramberri y El
laberinto cuentístico de Sergio Pitol,
entre otros títulos.

H:

Semblanza del Yache Yuri.

f.....d f-1,,J. &amp;..:. (Monterrey,
R . ~ ~ (Monterrey,
1942). Escritor, maestro universitario. Director de Programación y Conservación de Acervo
de la Cineteca de Nuevo León.

..., (Monterrey, 1953).
Escritora y psicoanalista. Autora
de Escritura de /,o que ya no es nada.
Forma parte del consejo editorial
de Papeles de la Mancuspia.

1976). Pintor. Es licenciado en
arte por la Universidad de Monterrey. Obtuvo en 1998 el premio
de adquisición en la Tercera Bienal Regional de Arte Joven.

64

' V~

(Monternorelos, N. L., 1957). Escritora, maestra universitaria. Estudió
sociología en la UANL. Autora
de Dama infiel al sueño, Epigramísticos, El corazón más secreto y Adamar, entre otros libros.

Informes: Secretaría de Extensión y Cultura / Dirección de Publicaciones
de la Universidad Autónoma de Nuevo León

Biblioteca Magna Universitaria
"Lic. Raúl Rangel Frías"
'Av. 'Alfonso Reyes Núm. 4000 norte
Monterrey, N.L. C.P. 64440
Tel. (018) 329 4111 / Fax 329 40 95

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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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              <text>Armas y Letras, Revista de la Universidad Autónoma de Nuevo León, 2000, Nueva Época, No 22, Enero-Febrero </text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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